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Full text of "Contribucion al conocimiento de los mamiferos fosiles de la República Argentina. : Obra escrita bajo los auspicios de la Academia nacional de ciencias de la República Argentina para ser presentada á la Exposicion universal de Paris de 1889"

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ACTAS 

DE  LA 


DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA 


EN  CÓRDOBA 


TOMO  VI 


BUENOS  AIRES 

IMPRENTA  DE  PABLO  E.  CONI  É HIJOS,  ESPECIAL  PARA  OBRAS 

680  — calle  perú  — 680 


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1889 


CONTRIBUCION  AL  CONOCIMIENTO 


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DE  LOS 

MAMIFEROS 


FOSILES 


DE  LA 

REPÚBLICA  ARGENTINA 

OBRA  ESCRITA  BAJO  LOS  AUSPICIOS  DE  LA  ACADEMIA  NACIONAL  DE  CIENCIAS 
DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA  PARA  SER  PRESENTADA  Á LA  EXPOSICION  UNIVERSAL  DE  PARIS  DE  1889 


POR 


FLORENTINO  AME GEINO 


Autor  de  Fii.ogrnia 

Miembro  activo  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  Doctor  Honoris  Causa  de  la  Facultad  de  Ciencias 
Físico- matemáticas  de  la  Universidad  Nacional  de  Córdoba, 

Antiguo  catedrático  de  Zoología  y Anatomía  comparada  en  la  Universidad  de  Córdoba, 

Ex-conservador  de  los  museos  de  Paleontología,  Antropología  y Zoología  de  la  misma  Universidad, 
Ex-miembro  académico  de  la  Facultad  de  Ciencias  Médicas,  Ex-sub-clireetor  del  Museo  de  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
Corresponsal  del  Instituto  Geográfico  Argentino,  de  la  Sociedad  Geográfica  Argentina,  etc.,  etc. 


IMPRENTA  DE  PABLO  E.  CONI  É HIJOS,  ESPECIAL  PARA  OBRAS 

680  — CALLE  PERÚ  — 680 


1889 


Concluyóse  ele  imprimir  esta  obra  el  20  de  Mayo  de  1889 


A Su  Excelencia  el  Señor  Presidente  de  la  República 


Doctor  Don  MIGUEL  JUAREZ  CELMAN 


No  olvida  el  autor  los  servicios  recibidos  de  V.  E.,  en  su  carrera  científica , cuando  erais 
Senador  Nacional. 

En  prueba  de  agradecimiento,  os  dedica  esta  obra,  colocándola  bajo  vuestra  alta  protección. 


Florentino  Ameghino. 


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PRÓLOGO 


La  presente  obra  tiene  por  objeto  dar  una  idea  de  las  distintas  faunas  de  mamí- 
feros, que  se  han  sucedido  en  otras  épocas  en  lo  que  hoy  es  el  territorio  de  la 
República  Argentina,  y debe  considerarse  como  una  simple  introducción  que  será  mas 
tarde  completada  con  el  descubrimiento  de  nuevos  materiales,  y la  aparición  en  el 
escenario  de  otras  personas  que,  mas  felices  de  lo  que  he  sido  y disponiendo  de  mayores 
recursos  puedan  en  un  cuadro  mas  vasto  trazarnos  un  conjunto  mas  perfecto. 

Desde  hace  quince  años,  vengo  enriqueciendo  la  fauna  de  mamíferos  extinguidos  de 
nuestro  suelo  con  numerosas  formas  de  las  que  he  publicado  cortas  descripciones,  á 
menudo  simples  diagnosis,  sin  estar  acompañadas  de  ilustraciones,  siempre  necesarias 
en  este  género  de  investigaciones,  pero  sí  con  el  compromiso  de  ampliarlas  é ilustrarlas 
tan  luego  como  las  circunstancias  me  lo  permitieran.  La  conveniencia  de  cumplir  tal 
compromiso,  como  la  necesidad  de  reunir  todos  esos  materiales  en  un  conjunto  que 
fuera  accesible  á los  que  se  interesan  en  el  adelanto  de  la  ciencia,  óá  los  que  buscan 
en  ellos  datos  geológicos  que  puedan  servir  afines  industriales,  era  evidente,  yen  Febrero 
del  año  pasado  (1888)  decidí  emprender  este  trabajo  con  el  propósito  de  que  pudiera  que- 
dar concluido  para  figurar  en  la  Exposición  Universal  que  se  inaugura  en  París  en  Mayo 
del  presente  año.  La  Academia  Nacional  de  Ciencias  de  la  República  Argentina  se 
ofreció  á costear  una  parte  de  los  gastos  que  exigía  una  obra  costosa,  que  no  me  hubieran 
permitido  llevar  á buen  término  mis  escasos  recursos  particulares;  puse  inmediata- 
mente manos  á la  obra,  y hoy,  después  de  14  meses  de  trabajo  incesante,  al  trazar 
estas  líneas,  tengo  la  satisfacción  de  dejar  concluida  la  primera  obra  de  conjunto  que 
hasta  ahora  se  haya  publicado  sobre  los  mamíferos  fósiles  de  la  República  Argentina. 

Sin  duda  dejará  bastante  que  desear,  y se  notará  mas  de  una  imperfección,  pero 
en  una  obra  de  estas  proporciones,  redactada,  ilustrada  é impresa  en  el  corto  término 
de  un  año,  era  imposible  que  llevara  siempre  á la  par  mi  trabajo  de  redacción  con 
el  de  los  dibujadores,  de  los  impresores  y de  los  litógrafos.  He  hecho  lo  que  huma- 


VIII 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ñámente  me  era  posible.  Pero  el  buen  lino  del  lector,  ayudado  por  la  explicación 
de  las  láminas,  salvará  con  facilidad  esos  vacíos  é incorrecciones. 

Consagrada  esta  obra  al  conocimiento  de  los  mamíferos  fósiles  argentinos,  se  notará 
que  también  se  encuentran  incluidos  en  ella  todos  los  actualmente  existentes  indígenas 
de  nuestro  suelo.  Ello  es  debido,  á que  la  mayor  parte  se  encuentran  igualmente 
fósiles,  habiendo  entonces  creído  útil  citar  todos  los  mamíferos  argentinos  existentes, 
con  el  objeto  de  hacer  resaltar  Jos  claros,  poniendo  asi  en  evidencia  cuáles  son  los 
que  se  han  encontrado  en  estado  fósil,  la  época  de  los  terrenos  en  que  han  sido 
extraídos,  y cuáles  son  los  que  por  ahora  á lo  menos  parecen  presentarse  como  exclu- 
sivos de  nuestra  época;  pero  unas  y otras,  fósiles  ó no,  todas  las  especies  actuales 
están  simplemente  enumeradas,  pues  su  estudio  minucioso  no  forma  parte  de  la 
paleontología. 

En  un  trabajo  de  conjunto  de  esta  naturaleza,  no  podía  extenderme  en  ciertos  de- 
talles; asi  que,  de  aquellas  especies  clásicas,  como  el  Megatherium  amcricanum , el 
Mylodon  robustus,  el  Panochtus  tuberculatus , etc.,  d escripias  de  una  manera  completa 
por  Cuvier , Owen , Burmeister  y otros  sábios  paleontólogos,  solo  doy  un  resúmen  de 
sus  principales  caractéres,  pues  los  que  deseen  mayores  datos  pueden  encontrarlos  en 
las  obras  publicadas  de  los  mencionados  autores,  habiéndome  extendido  de  preferencia 
sobre  las  especies  y géneros  nuevos  ó muy  poco  conocidos. 

Se  notará  igualmente  que  en  la  mayor  parte  de  la  obra  solo  lomo  en  consideración 
los  cráneos,  partes  de  cráneos  ó la  dentadura. 

La  razón  es  sencilla ; esas  son  las  piezas  que  se  recogen  de  preferencia  porque  son 
mas  fácilmente  determinadles,  mientras  que,  los  huesos  del  esqueleto,  cuando  no  se 
encuentran  acompañados  de  pedazos  de  cráneo  ó de  dentadura,  si  se  trata  de  especies 
nuevas,  no  son  fácilmente  determinaba  pudiendo  agregarse  que  en  muchos  casos 
es  con  ellos  hasta  difícil  de  reconocer  con  seguridad  el  género.  Es  debido  precisamente 
á la  cantidad  de  huesos  aislados  que  se  han  querido  determinar  sin  conocimiento  del 
cráneo,  reuniéndolos  á veces  de  varios  individuos  para  montarlos  en  esqueleto,  que 
se  debe  en  gran  parte  la  confusión  de  ciertas  especies  pampeanas,  habiéndose  así 
armado  esqueletos  híbridos  de  los  que  no  se  han  vuelto  á encontrar  ni  se  encontrarán 
iguales.  El  ejemplo  de  la  coraza  del  Glyplodon  clavipes  del  Museo  de  Cirujanos  de 
Londres  al  que  se  ha  ingertado  una  cola  de  Hoplophoms quedará  célebre. 

En  cuanto  á los  esqueletos  montados  en  los  museos  con  restos  de  individuos  distintos, 
en  la  generalidad  de  los  casos  lo  son  con  huesos  de  individuos  de  especies  diferentes. 
Así  todos  los  huesos  de  Lestodon,  han  sido  atribuidos  al  Lestodon  armcitus , mientras 
que  hay  varias  especies  del  mencionado  género.  Todos  los  esqueletos  de  Scelidolherkm  que 
conozco,  considerados  como  Scelidotherium  leptocephalum,  son,  con  excepción  de  uno  solo, 


PRÓLOGO 


IX 


el  que  ha  descrito  Burmeister  en  la  Osteología  de  los  gravigrados,  formados  con  restos 
de  individuos  de  dos  especies  distintas,  el  verdadero  S.  leptocephalum  y el  S.  Bravardi, 
á la  que  pertenece  el  esqueleto  dibujado  por  Burmeister.  Otro  tanto  sucede  con  los 
esqueletos  de  Mylodon , Pseudolestodon,  etc. 

Por  otra  parte  la  recolección  de  huesos  fósiles  habiéndose  vuelto  una  industria  hasta 
cierto  punto  lucrativa,  á lo  menos  para  aquellos  que  la  hacen  bajo  un  punto  de  vista 
mercantil,  los  coleccionistas  salvo  rarísimas  excepciones,  han  contribuido  no  poco  á 
esta  confusión,  pues  siendo  muy  raro  encontrar  esqueletos  completos,  para  obtener  un 
precio  mas  elevado  han  tratado  siempre  de  completarlos  con  restos  de  otros  indivi- 
duos, que,  desgraciadamente,  no  siempre  eran  de  la  misma  especie. 

Los  esqueletos  que  se  encuentran  en  estas  condiciones,  no  deben  ser  tomados  en 
cuenta  para  nada,  y es  mil  veces  preferible  dejarlos  incompletos,  que  completarlos  con 
huesos  sueltos  de  otros  individuos,  délos  que  no  se  tenga  completa  seguridad  de  que 
proceden  de  una  misma  especie.  Y la  determinación  de  los  huesos  aislados,  es  por  eso 
mismo  trabajo  sumamente  lento  y de  muchos  años,  pues  solo  pueden  irse  repartiendo, 
á medida  que  se  encuentran  piezas  parecidas  en  contacto  ó articuladas  con  partes 
características,  como  lo  son  casi  siempre  los  cráneos,  las  mandíbulas  y la  denta- 
dura. 

Por  esto  es  que  he  pasado  por  alto  una  infinidad  de  piezas  sueltas,  pues  así,  repo- 
sando mi  trabajo  mas  ó menos  sobre  la  repetición  de  las  mismas  piezas,  es  evidente  que 
no  puedo  haber  incurrido  en  exageración  en  el  número  de  especies,  y que  muy  pocas 
pueden  ser  las  puramente  nominales. 

No  por  eso  dejará  de  estar  mi  obra  exenta  de  errorés,  pues  solo  los  que  no  trabajan 
no  los  cometen,  y en  las  investigaciones  paleontológicas  sobre  los  mamíferos  extinguidos, 
por  mas  tino  que  en  ellas  se  desplegue,  se  incurre  con  facilidad  en  falsas  determina- 
ciones ó identificaciones  erróneas. 

Los  objetos  que  se  encuentran  en  la  mayor  parle  de  los  yacimientos  fosilíferos,  son 
generalmente  piezas  sueltas,  dientes  aislados,  fragmentos  de  mandíbulas  y huesos  de 
todas  clases,  reunidos  á menudo  sin  orden  alguno,  de  manera  que  no  se  puede  afirmar 
quedos  de  ellos  pertenezcan  á un  mismo  individuo. 

En  tales  condiciones,  y á pesar  de  lo  que  se  ha  dicho  de  la  ciencia  del  gran  Cuvier, 
se  tropieza  en  este  caso  con  grandes  dificultades.  Tratándose  de  familias  repre- 
sentadas por  varios  géneros  muy  cercanos,  mas  ó menos  del  mismo  tamaño,  y cada 
género  con  varias  especies,  todas  ellas  conocidas  solo  por  reducidas  partes  del  es- 
queleto ¿cómo  poder  distinguir  los  huesos  que  pertenecen  á cada  género  y á cada  es- 
pecie? 

No  siempre  es  fácil  en  medio  de  un  cúmulo  de  piezas  parecidas,  reconocer  qué  muelas 


X 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  la  mandíbula  inferior  deben  corresponder  á una  especie  fundada  sobre  muelas 
superiores,  ó vice-versa,  qué  muelas  superiores  corresponden  á una  especie  fundada 
sobre  muelas  inferiores,  ó qué  premolares  corresponden  á ciertos  verdaderos  molares, 
ó cuál  es  el  tipo  de  los  incisivos  que  corresponde  á dos  ó mas  especies  parecidas  en 
lo  demás  de  la  dentadura,  etc.,  etc. 

Estas  dificultades  se  presentan  á cada  paso.  No  se  puede  fundar  sobre  cada  parte 
distinta  del  esqueleto  ó de  la  dentadura  una  especie,  pues  estas  se  multiplicarían  mucho 
mas  allá  de  su  número  real,  de  modo  que  luego,  á medida  que  se  descubrieran  nuevos 
materiales  sería  necesario  irlas  reuniendo  de  á dos,  de  á fresó  mas  en  una  sola,  dejando 
detrás  una  lista  de  nombres  y de  sinónimos  que  fueron  y son  siempre  el  verdadero 
escollo  que  se  opone  á los  progresos  de  la  clasificación  sistemática.  Ni  tampoco  es  posible 
siempre  determinar  si  varias  partes  distintas  que  tienen  entre  sí  ciertas  analogías  per- 
tenecen realmente  á una  sola  y única  especie,  ó se  refieren  á dos  ó mas  especies 
afines. 

En  todo  caso  declaro  que  me  ha  guiado  desde  el  principio  hasta  el  fin,  el  pro- 
pósito bien  determinado  de  no  crear  especies  nuevas  sin  motivo  bien  justificado; 
que  he  tratado,  tanto  cuanto  me  ha  sido  posible  de  referir  los  nuevos  restos  á las  espe- 
cies ya  establecidas,  y de  reunir  bajo  un  mismo  nombre  las  partes  distintas  y aisladas 
que  me  parecían  debían  referirse  á una  misma  especie. 

En  vista  de  las  dificultades  mencionadas,  no  es  imposible  haya  incurrido  en  algunos 
errores,  y que  algunos  de  los  restos  descritos  bajo  un  mismo  nombre,  puedan  quizás  mas 
tarde  ser  reconocidos  como  pertenecientes  á especies  distintas.  Cuando  eso  suceda,  los 
naturalistas  y especialmente  los  paleontólogos  que  no  ignoran  las  dificultades  que  para  la 
determinación  ofrecen  las  piezas  encontradas  en  tales  condiciones,  no  dudo  sabrán 
mostrarse  indulgentes,  disculpándome  de  esos  errores. 

La  masa  de  materiales  que  he  tenido  que  reunir  y consultar  es  enorme,  como  lo 
atestigua  el  hecho  de  que  haya  enumerado  en  mi  Irabajo  unas  570  especies  de  mamí- 
feros fósiles  argentinos,  de  las  que  mas  de  450  han  sido  fundadas  por  mí.  Pero  es 
justo  declarar  que,  por  mi  solo  esfuerzo,  jamás  hubiera  podido  alcanzar  tan  brillante 
resultado,  que  es  debido  á la  cooperación  valiosa  de  una  falange  de  colaboradores,  que, 
de  la  manera  mas  espontánea  y desinteresada  me  han  suministrado  la  mayor  parte 
del  material,  y que  sería  ingratitud  no  recordar  acá  sus  nombres. 

Debo  mencionar  en  primera  línea  mi  hermano  Carlos  Ameghino  que  me  ha  acompa- 
ñado en  estas  investigaciones  un  considerable  número  de  años,  y ha  luego  recorrido 
en  busca  de  fósiles  los  territorios  mas  desiertos  é inhabitables  de  la  República,  ha- 
biendo descubierto  él  solo  mas  de  la  tercera  parte  de  las  especies  de  mamíferos  fósi- 
les argentinos  hoy  conocidos.  — El  Dr.  Oscar  Doering,  catedrático  en  la  Universidad 


PRÓLOGO 


XI 


de  Córdoba,  quien,  en  su  calidad  de  Presidente  déla  Academia  Nacional  de  Ciencias 
de  1a.  República  Argentina,  no  ha  cesado  un  solo  momento  de  prestarme  su  valioso 
concurso.  — El  Señor  Pedro  Scalabrini,  profesor  en  la  Escuela  Normal  del  Paraná  y 
Director  del  Museo  provincial  de  Entre  Ríos,  que  ha  puesto  á mi  disposición  la  rica 
colección  de  fósiles  oligocenos  recogidos  por  él  en  las  barrancas  de  la  misma  localidad. 
— Los  señores  Juan  R.  Ambrosetti,  gefe  de  la  sección  zoológica,  y Toribio  E.  Ortiz 
gefe  de  la  sección  paleontológica,  del  mismo  Museo,  infatigables  colaboradores  del 
profesor  Scalabrini,  que  han  recogido  un  considerable  número  de  materiales  que  han 
puesto  sin  reserva  á mi  disposición.  — El  eminente  profesor  Alberto  Gaudry, 
miembro  del  Instituto  y Director  de  la  sección  palentológica  del  Museo  de  Historia  Na- 
tural de  París,  que  para  facilitar  mis  estudios  me  ha  obsequiado  con  una  magnífica 
colección  de  moldes  en  yeso  de  fósiles  típicos  de  Rueños  Aires  conservados  en  aquel 
Museo.  — El  Dr.  Enrique  Gervais,  gefe  de  los  trabajos  anatómicos  del  Laboratorio  de 
anatomía  comparada  en  el  Museo  de  Historia  Natural  de  París,  quien  ha  colaborado 
en  mis  primeras  determinaciones,  y me  ha  comunicado  un  cierto  número  de  dibujos 
inéditos  de  fósiles  pampeanos,  particularmente  una  colección  de  dibujos  y manuscritos 
dejados  por  el  malogrado  Bravard.  — El  Teniente  Coronel  Dr.  Luis  Jorge  Fontana, 
Gobernador  del  territorio  del  Citubut,  que  ha  puesto  en  mis  manos  todos  los  fósiles 
reunidos  en  su  exploraciones  en  la  Patagonia  central.  — El  Dr.  Adolfo  Doering,  miembro  de 
la  Academia  Nacional  de  Ciencias  y catedrático  en  la  Facultad  de  Ciencias  físico-matemá- 
ticas déla  Universidad  de  Córdoba,  quien  me  ha  facilitado  fósiles  de  distintas  procedencias, 
me  ha  acompañado  repetidas  veces  en  mis  escursiones  y me  ha  comunicado  preciosos  datos 
geológicos. — El  Teniente  de  Navio  Carlos  M.  Moyano,  ex-gobernador  del  territorio  de  Santa 
Cruz,  que  me  ha  entregado  todos  los  fósiles  por  él  recogidos  en  la  Patagonia  austral.  — El 
Dr.  Eduardo  L.  Holmberg,  miembro  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  Director  del 
Parque  3 de  Febrero,  que  repelidas  veces  me  ha  obsequiado  con  fósiles  de  distintas  proce- 
dencias, entre  ellos  los  primeros  restos  del  Pachyrucos  bonaeriensis.  El  Teniente  General 
Julio  A.  Roca,  ex-Presidente  de  la  República,  á quien  debo  la  comunicación  de  las  prime- 
ros huesos  de  dinosaurianos  descubiertos  en  nuestro  territorio,  quien  los  había  recibido  del 
comandante  Buratowich,  descubrimiento  importante  que  ha  servido  de  fundamento  para 
la  determinación  de  los  horizontes  de  la  formaciones  terciarias  antiguas.  — El  Dr.  Ar- 
turo de  Seelstrang,  miembro  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  Décano  de  la  Fa- 
cultad de  ciencias  físico-matemáticas  de  la  Universidad  de  Córdoba,  quien  me  ha  co- 
municado varios  fósiles  de  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba.  — El  Dr.  Esta- 
nislao S.  Zeballos,  miembro  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  diputado  nacional, 
quien  continuamente  me  ha  entregado  todos  los  fósiles  que  ha  podido  reunir.  — El 
Dr.  Carlos  Spegazzini,  miembro  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  profesor  en  el 


XII 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Colegio  Nacional  de  La  Plata,  á quien  debo  un  cierto  número  de  fósiles  interesantes 
procedentes  de  las  excavaciones  del  puerto  de  La  Plata.  — El  Dr.  Domingo  Lovisato, 
miembro  corresponsal  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  Catedrático  en  la  Univer- 
sidad de  Cagliari,  que  me  ba  comunicado  todos  los  fósiles  que  recogió  en  sus  via- 
jes en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  Patagonia  y Tierra  del  Fuego.  — El  Dr.  Brac- 
kebusch,  miembro  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  catedrático  de  mineralogía  y 
geología  en  la  Universidad  de  Córdoba,  que  me  ha  comunicado  varios  fósiles  de  los 
valles  de  la  Sierra  de  Córdoba. — El  Dr.  Bodenbender,  conservador  del  Museo  paleon- 
tológico de  la  Universidad  de  Córdoba,  que  me  lia  obsequiado  con  varias  piezas  interesan- 
tes procedentes  de  los  alrededores  de  la  misma  ciudad.  — Los  señores  Ramón  Lista, 
miembro  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  Gobernador  del  territorio  de  Santa 
Cruz,  y Capitán  Cándido  Eyroa  ex-secretario  de  la  misma  Gobernación,  quienes  han 
prestado  á mi  hermano  Garlos  Amegliino  en  su  expedición  á la  Patagonia  austral,  la 
mas  decidida  cooperación.  — El  señor  Félix  Lynch  Arribálzaga,  miembro  de  la  Aca- 
demia Nacional  de  Ciencias,  entomologista  distinguido,  quien  me  ha  comunicado  inte- 
resantes yacimientos  fosilíferos  de  la  región  snd  de  la  Provincia. — El  presbítero  Gerónimo 
Lavagna,  director  del  Museo  politécnico  de  Córdoba,  que  ha  puesto  á mi  disposición  los  nu- 
merosos materiales  por  él  recojidos.  — El  señor  León  Lelong  Thévenet,  infatigable  coleccio- 
nista residente  en  la  ciudad  del  Paraná,  quien  ha  igualmente  puesto  á mi  disposición 
todo  el  gran  material  de  que  dispone,  en  el  que  hay  piezas  verdaderamente  inte- 
resantísimas. — El  erudito  ex-Director  de  la  Biblioteca  y del  Archivo  nacional,  señor 
Ricardo  Trelles,  que  me  ha  comunicado  varios  fósiles  de  la  colección  Bravard.  — El 
erudito  publicista  Dr.  D.  Andrés  Lamas,  que  ha  puesto  á mi  disposición  los  materiales  de 
que  dispone,  y me  ha  comunicado  diversos  dibujos  inéditos  de  fósiles,  que  fueron  del 
conocido  presbítero  é historiador  oriental  Dámaso  Larrañaga.  — El  señor  Enrique  de 
Cárles,  naturalista  viajero  del  Museo  Nacional,  que  me  ha  facilitado  diferentes  ma- 
teriales de  comparación  indispensables. — El  señor  José  M.  Muñíz  que  ha  depositado  en 
mis  manos  todos  los  manuscritos  de  su  malogrado  padre,  el  Dr.  Francisco  Javier  Muñiz, 
el  primer  argentino  que  se  ocupó  en  el  estudio  de  los  fósiles  de  nuestro  suelo.  — El 
señor  Santiago  Pozzi,  primer  preparador  de  paleontología  en  el  Museo  de  La  Plata, 
quien  en  el  corto  espacio  de  tiempo  que  permanecí  en  ese  establecimiento,  me  ha  pres- 
tado en  el  estudio  de  los  fósiles  pampeanos,  todo  su  valioso  concurso.  — El  capitán 
de  ingenieros  militares  (hoy  Teniente  Coronel)  D.  Jorge  Rhode  que  me  ha  obsequiado 
con  una  considerable  cantidad  de  fósiles  recojidos  por  él  en  los  territorios  de  la  Pampa 
y de  la  Patagonia  setentrional,  que  solo  ha  podido  trasportar  á costa  de  grandes  sacri- 
ficios. — El  Capitán  Antonio  Romero,  que  me  ha  obsequiado  con  distintos  fósiles  proce- 
dentes de  los  territorios  del  Chaco  y del  Neuquen,  entre  ellos  los  primeros  restos  del 


PRÓLOGO 


XIII 


jiganlesco  paquidermo  llamado  Pyrotherium.  — El  ingeniero  E.  Godoy  que  me  ha 
facilitado  algunos  fósiles  procedentes  del  interior  de  la  República.  — El  distinguido 
historiador  Dr.  Angel  Justiniano  Carranza,  auditor  general  de  guerra,  que  ha  puesto  á 
mi  disposición  los  fósiles  que  conserva  en  sus  colecciones.  — El  distinguido  Dr.  Christian 
Heusser,  autor  de  un  notable  ensayo  físico  sobre  la  provincia  de  Buenos  Aires,  que  me  ha 
comunicado  interesantes  materiales  procedentes  de  distintos  puntos  de  la  provincia.  — El 
Dr.  Jorge  Claráz,  colaborador  del  Dr.  Heusser  en  el  ensayo  mencionado,  que  me  ha  comuni- 
cado interesantísimos  d^tos  geológicos  recojidos  en  sus  viajes.  — El  señor  Emilio  Carba- 
jal,  Director  del  Instituto  Mercantil,  que  ha  puesto  á mi  disposición  la  colección  de  fósiles 
pampeanos  que  ha  reunido  en  el  establecimiento.  — Mi  hermano  Juan  Ameghino,  que 
me  ha  entregado  varios  fósiles  interesantes  recojidos  por  él  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires  y en  la  República  Oriental  del  Uruguay.  — El  hábil  coleccionista  Señor  San- 
tiago Roth  que  me  ha  facilitado  varios  objetos  que  me  eran  necesarios  y una  serie 
de  fotografías  de  las  piezas  mas  interesantes  de  su  colección.  — El  Dr.  Cristafolleti 
que  me  ha  obsequiado  con  varias  piezas  interesantísimas  procedentes  de  la  excavaciones  del 
puerto  de  La  Plata.  — El  Señor  Angel  Fiorini,  que  ha  puesto  su  colección  á mi  disposición, 
en  la  que  he  encontrado  objetos  importantes  procedentes  de  las  provincias  de  Buenos 
Aires,  Entre  Ríos,  Córdoba  y el  Norte  de  la  República.  — El  Señor  José  Varas  de  la 
redacción  de  La  Nación,  á quien  debo  un  interesante  tubo  de  Hoplophorus  procedente 
del  partido  del  Monte.  — El  Señor  José  Larroque,  coleccionista,  que  me  ha  facilitado 
varias  piezas  procedentes  del  Oeste  y Norte  de  la  provincia.  — La  señora  Petrona 
Eguía  de  Molina,  que  ha  puesto  á mi  disposición  la  numerosa  colección  de  fósiles 
argentinos  que  fué  del  finado  Manuel  Eguía,  á quien  tanto  debe  la  paleontología  ar- 
gentina.— El  Señor  Julio  Migoya  que  me  ha  facilitado  algunas  piezas  interesantes,  entre 
otras,  muelas  superiores  del  Mastodon  rectas.  La  señora  Eloísa  González  de Andrade,  viuda 
del  malogrado  poeta  Olegario  V.  Andrade,  que  me  ha  proporcionado  distintas  piezas, 
entre  otras,  el  tubo  caudal  del  Plohophorus  orientalis.  Por  fin,  no  puedo  omitir  tam- 
poco el  nombre  del  eminente  Director  del  Museo  Nacional  Dr.  Germán  Burmeister,  por 
haberme  permitido  el  uso  de  la  biblioteca  del  establecimiento,  la  mas  rica  sobre  la 
materia,  que  exista  en  el  país.  Los  caballeros  mencionados,  y aquellos  que  involunta- 
riamente haya  olvidado  ó que  por  distintas  causas  no  haya  podido  recordar  acá  sus  nom- 
bres, al  hacerme  un  servicio,  lo  han  hecho  igualmente  ala  ciencia.  Reciban  todos  la  ex- 
presión sincera  de  mi  mas  profundo  reconocimiento.  — Pero  si  es  justo  que  tribute 
un  homenage  y manifieste  mi  gratitud  hacia  los  que  me  han  ayudado,  es  igualmente 
equitativo  mencione  la  única  excepción,  la  del  Dr.  Francisco  P.  Moreno,  Director  del 
Museo  de  La  Plata,  que  no  ha  omitido  esfuerzo  para  impedir  la  realización  de  mi 
trabajo,  lo  que  ha  alcanzado  en  parte,  pues  á él  se  debe  que  un  cierto  número  de 


XIV 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


especies  fundadas  por  mí  en  publicaciones  anteriores,  no  estén  acompañadas  de  ilustra- 
ciones, por  encontrarse  los  materiales  por  mí  reunidos,  en  el  Museo  de  que  por  desgracia 
para  la  ciencia  es  él  Director. 


Florentino  Ameghino. 


Buenos  Aires,  Marzo  de  1889. 


Nota.  No  hubiera  dicho  una  palabra  al  respecto,  si  no  fueran  los  compromisos  morales  contraidos  con  el  mundo  científico,  que, 
de  no  cumplirlos  me  perderían  por  completo  en  la  estimación  de  los  hombres  de  ciencia  y concluirían  con  la  pequeña  reputación  cientí- 
fica que  pueda  haber  adquirido  siempre  que  una  causa  mayor  ajena  á mi  voluntad  no  justificara  tal  falta  de  cumplimiento.  Esa  causa 
mayor  es  la  actitud  del  Dr.  Moreno  en  cuyo  poder  (en  el  establecimiento  que  él  dirije),  se  encuentran  los  materiales  que  había  reunido 
para  dar  cumplimiento  á la  palabra  empeñada. 

Mi  pluma  se  resiste,  á menos  que  no  me  vea  obligado  á ello,  ¿i  trazar  las  causas  que  han  motivado  mi  alejamiento  de  dicha  persona, 
pero  transcribo  á continuación  algunos  documentos  que  constituyen  el  epílogo,  y bastan  para  disculparme  ante  mis  colegas. 


La  Plata,  Enero  17  de  1888. 


Al  Exmo.  Señor  Ministro  de  Obras  Públicas,  Dr.  D.  Manuel  B.  Gonnel. 


Cuando  á mediados  de  1886  fui  nombrado  Secretario  sub-director  del  Museo  de  la  provincia,  acepté  por  repetidas  instancias  de  su  Di- 
rector el  Dr.  Francisco  P.  Moreno,  quien  con  un  cúmulo  de  promesas  consiguió  hacerme  abandonar  un  empleo  en  el  que  gozaba  de 
mayor  sueldo,  de  mas  libertad  y de  mayores  elementos  de  trabajo. 

Al  Dr.  Moreno  le  constaba  que  me  había  dedicado  especialmente  al  estudio  de  los  vertebrados  fósiles  de  la  República  Argentina,  y 
acepté  el  cargo  que  se  me  ofrecía  con  la  condición  de  poder  continuar  mis  trabajos  y creyendo  que  esa  posición  me  sería  ventajosa  para 
propender  á un  conocimiento  científico  de  la  paleontología  estratigráfica  de  la  República,  — pero  me  engañaba...  Pasó  todo  el  año  86 
ocupado  en  el  trabajo  puramente  material  del  arreglo  de  las  coleciones  en  la  esperanza  de  que  al  siguiente  aparecerían  los  prometidos 
Anales  del  Museo ; como  pasarán  sin  duda  el  88  y el  89,  y si  alguna  vez  dicha  publicación  llega  á aparecer,  á juzgar  por  el  carácter  del 
Señor  Moreno,  serán  probablemente  algunas  entregas  de  costosas  ilustraciones  que  agolarán  fondos  sin  resultado  científico  práctico. 

No  he  exigido  del  Señor  Director  del  Museo  que  costeara  la  impresión  de  mis  trabajos;  he  pedido  simplemento  lo  que  á nadie  se  podría 
negar  sin  cometer  una  injusticia,  — que,  mientras  el  museo  no  tuviera  publicaciones  propias,  me  permitiera  que  yo  publicara  mis  estu- 
dios en  la  forma  que  me  fuera  mas  conveniente,  contestándome  que  no  permitiría  la  descripción  é ilustración  de  objetos  del  estableci- 
miento fuera  de  los  Anales  del  Museo  , y como  estos  se  publicarán  quien  sabe  cuando,  mis  estudios  saldrían,  esto  si  se  publicaran  al- 
guna vez,  cuando  ya  no  tuvieran  interés,  ó cuando  fuera  necesario  empezarlos  de  nuevo,  como  me  sucede  ahora  con  la  Monografía  de 
los  toxodontes,  impresa  en  Mayo  del  87,  páralos  Anales  del  Museo,  pero  de  la  que  solo  he  repartido  un  limitadísimo  número  de  ejem- 
plares. Las  investigaciones  científicas  marchan  tan  de  prisa  que  ese  trabajo  en  gran  parte  ya  solo  tiene  un  valor  histórico,  y su  distribución 
por  el  Museo  un  año  ó dos  después  de  impreso  será,  por  no  emplear  otros  términos,  sencillamente  una  ridiculez. 

No  puedo  avenirme  á este  papel,  pues  no  necesito  del  beneplácito  ni  del  visto  bueno  del  Dr.  Moreno,  para  cumplir  con  mi  deber  hácia 
la  sociedad,  pues  solo  personas  dominadas  por  un  egoísmo  desmedido  pueden  guardar  para  sí  los  resultados  de  sus  trabajos,  ó poner  tra- 
bas á otros  para  que  no  los  den  á la  publicidad. 

Habíame  propuesto  concluir  este  año  el  catálogo  de  los  mamíferos  extinguidos  de  la  República  Argentina,  acompañado  de  una  descrip- 
ción de  todas  las  especies  hasta  ahora  conocidas,  de  sus  relaciones  fdogénicas  y de  su  distribución  geológica  y geográfica,  trabajo  de  la 
mayor  importancia  científica  por  cuanto  vendría  á ser  la  base  de  la  división  estratigráfica  de  los  terrenos  sedimentarios  de  nuestro 
suelo,  cuyos  datos  serían  preciosos  para  una  multitud  de  industrias. 

Ese  trabajo  lo  llevaré  á cabo  á pesar  de  todo,  con  la  única  diferencia  de  que  no  será  tan  completo  como  si  hubiese  podido  disponer 
de  las  colecciones  del  Museo;  pero  no  puedo  dispensarme  de  poner  en  conocimiento  de  V.  S.  cuales  son  los  materiales  cuyo  acceso  se 
pretende  negarme. 

Esos  materiales  son  mi  antigua  colección  particular  comprada  por  el  Exmo.  gobierno  á instancias  del  Dr.  Moreno,  áquienie  consta  no 
quería  enajenarla,  pues  tenía  un  vago  presentimiento  de  lo  que  iba  á suceder,  y que  acepté  por  ella  lo-  que  buenamente  se  me  ofreció; 
son  los  objetos  que  recogí  personalmente  en  Monte  Hermoso,  siendo  empleado  del  Museo,  pero  por  cuyo  viage  no  he  cobrado  un  centa- 
vo, siendo  por  consiguiente  dichos  objetos  de  mi  propiedad:  son  por  último  las  colecciones  que  acaba  de  traer  mi  hemano  Carlos  Ame- 
ghino de  la  Patagonia  austral,  por  cuyo  trabajo  ha  recibido  una  recompensa  pecuniaria  irrisoria,  siendo  luego  despedido  del  estableci- 
miento, viaje  que  ha  hecho  á instancias  mias,  y cuyo  buen  resultado  se  debe,  no  tanto  á los  escasos  fondos  suministrados  por  el  museo, 
cuanto  á mis  relaciones  personales  que  le  han  proporcionado  gratuitamente  en  aquellas  regiones  los  medios  de  trasporte  necesarios,  sin  los 
cuales  la  expedición  hubiera  sufrido  un  fracaso  total. 


PRÓLOGO 


xv 


Vine  al  Museo  animado  de  la  mejor  buena  voluntad,  y durante  el  tiempo  que  he  permanecido  en  él,  no  he  omitido  esfuerzos,  aunque 
inútiles,  para  tratar  de  regularizar  su  marcha  interna. 

Hoy  puedo  decir  que  he  sufrido  acá  la  mas  grande  decepción  de  mi  vida. . . mi  permanencia  en  el  museo  es  ya  inútil  é incompatible 
con  la  de  un  director  dominado  por  sentimientos  de  swpérflua  ostentación  y alucinaciones  de  grandeza,  que  de  continuar  serán  en  nuestro 
país  una  rémora  desastrosa  á las  investigaciones  científicas  de  carácter  sério  y desprovistas  de  charlatanería. 

En  vista  de  lo  expuesto,  tengo  el  honor  de  elevar  á V.  S.  mi  renuncia  indeclinable  del  cargo  de  secretario  sub-director  del  museo; 
pero  como  los  estudios  que  tengo  empezados  tienen  un  fin  de  utilidad  pública,  práctico  y cientifico  á la  vez,  pido  lo  que  es  justicia,  se 
me  conceda  el  derecho  de  completar  mis  trabajos  ordenando  al  director  del  Museo  ponga  á mi  disposición  las  colecciones  de  paleonto- 
logía en  las  horas  en  que  el  establecimiento  está  abierto  al  servicio  público. 

Ruego  al  Señor  Ministro  quiera  recibir  la  expresión  de  mi  mas  profundo  respeto  y consideración. 


Florentino  Ameghino. 


Partícula!'. 


La  Plata,  Enero  31  de  1888. 


Al  Dr.  D.  Manuel  B.  Gonnet,  Ministro  de  Obras  públicas  de  la  provincia. 


Muy  respetable  señor  : 


He  reflexionado  sobre  lo  que  V.  E.  tuvo  la  deferencia  de  proponerme  el  sábado  último,  y encuentro  que  lo  que  se  me  exige  no  se  ajusta 
á mi  carácter  acostumbrado  siempre  á llamar  la  cosas  por  sus  nombres. 

Si  en  mi  nota  se  hubiera  deslisado  involuntariamente  alguna  palabra  ofensiva  para  el  Exmo.  Gobierno,  no  titubearía  un  instante  en  da 
las  satisfacciones  que  se  me  exigieran,  pero  pedirme  que  modifique  los  términos  de  mi  renuncia  de  sub-director  del  Museo,  motivada 
por  los  procedimientos  irregulares  del  Dr.  F.  P.  Moreno  como  Director,  cuando  tengo  mi  conciencia  tranquila  y la  convicción  de  haber 
cumplido  con  mi  deber,  me  parece  poco  correcto,  ó á lo  menos  poco  decoroso  para  mi  nombre  si  me  prestara  á ello. 

El  conflicto  sobrevenido  con  el  Director  del  Museo  tiene  mayor  trascendencia  que  la  que  sin  duda  le  ha  dado  el  recto  é ilustrado  Go- 
bierno de  que  V.  E.  forma  parte,  y por  su  naturaleza  está  destinado  á salvar  los  límites  de  la  Provincia  y de  la  República,  para  ser  juz- 
gado en  todas  partes  del  mundo  civilizado  en  donde  haya  personas  que  sigan  con  interés  el  movimiento  científico  de  los  distintos  ramos  del 
saber  humano  que  mas  ó menos  directamente  se  ligan  á los  estudios  para  cuyo  fomento  fué  creado  el  Museo  de  La  Plata. 

Después  de  haber  aparecido  en  las  columnas  de  los  periódicos  el  texto  de  mi  renuncia,  después  de  haber  recibido  de  personas  respe- 
tabilísimas de  distintos  puntos  de  la  República  la  expresión  de  su  sentimiento  por  mi  separación  del  Museo  acompañada  por  la  aproba- 
ción de  mi  actitud  como  la  única  que  ponía  á salvo  mi  dignidad  personal  y mi  humilde  reputación  científica,  y cuando  tengo  la  con- 
vicción de  que  me  asiste  la  razón  como  lo  demostraré  en  oportunidad  probando  que  el  Dr.  F.  P.  Moreno  ha  faltado  á su  palabra  de 
caballero,  juzgo  infinitamente  mas  honroso  para  mi  ser  destituido  del  empleo  que  desempeñaba,  que  modificar  ios  términos  de  mi  renun- 
cia, á lo  menos  en  lo  que  al  Director  del  Museo  se  refieren. 

Si  mi  destitución  en  estas  condiciones  llega  á considerarse  motivo  suficiente  para  que  no  se  me  permita  el  acceso  de  las  colecciones 
para  proseguir  mis  estudios,  paciencia!. ..  se  me  negará  lo  que  espontáneamente  me  ofrecen  los  museos  del  extrangero  ! — Trataré  en- 
tonces de  pasarme  de  esos  materiales,  así  á lo  menos,  cuando  no  pueda  completar  á mi  satisfacción  algún  trabajo,  siempre  me  quedará 
a escusa  de  que  ello  es  debido  á la  prohibición  de  consultar  las  colecciones  del  Museo,  — y,  que  los  que  disponen  de  ellas  como  propie- 
dad particular  hagan  luego  mejor. 

Agradezco  infinito  los  móviles  que  han  impulsado  á V.  E.  á tenerla  deferencia  de  pedirme  el  retiro  de  mi  renuncia  en  la  forma  expre- 
sa, y con  el  mayor  sentimiento  por  no  poder  acceder  á tal  deseo,  créame  siempre  sumas  respetuoso  y atento  servidor  Q.  B.  S.  M. 


Florentino  Ameghino. 


La  Plata,  Febrero  25  de  1888. 


Habiendo  presentado  renuncia  del  puesto  de  secretario  sub-director  del  Museo  de  esta  ciudad  D.  Florentino  Ameghino,  y estando 
dicha  renuncia  concebida  en  términos  cuya  inconveniencia,  respecto  del  Director  de  esa  repartición,  no  puede  dejarse  sin  correctivo,  el 
Poder  Ejecutivo. 


DECRETA 


Art.  Io.  — Devuélvasela  renuncia  interpuesta  y exonérese  del  puesto  de  secretario  sub-director  del  Museo  á D. Florentino  Ameghino. 


XVI 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Art.  2o.  — Sin  perjuicio  de  lo  anterior,  el  señor  Ameghino  podrá  en  las  horas  y dias  en  que  el  Museo  está  abierto  para  el  público,  estu- 
diar las  colecciones  de  paleontología  que  allí  existen,  de  acuerdo  á los  reglamentos  del  establecimiento. 

Comuniqúese,  etc. 


M.  PAZ. 

Manuel  B.  Gonnet. 


Reglamentos  del  Museo  nunca  han  existido.  Pocos  dias  después  de  publicado  el  precedente  decreto,  el  Museo  de  La  Plata,  abierto  an- 
tes al  público  todos  los  dias,  cerraba  sus  puertas  con  el  pretexto  de  una  exposición  industrial  que  se  había  abierto  en  parte  de  los  salo- 
nes. Concluida  la  exposición  mencionada,  se  anunció  que  no  se  abriría  al  público  hasta  el  19  de  Noviembre  del  mismo  año  en  cuya 
fecha  se  haría  su  quinta  ó sexta  inauguración,  lo  que  no  puedo  precisar  pues  ya  he  perdido  la  cuenta  de  ellas.  El  19  de  Noviembre,  sexto 
aniversario  de  la  fundación  de  La  Plata,  se  abrieron  en  efecto  las  puertas  del  Museo  declarándolo  su  director  abierto  al  servicio  público, 
pero  habiéndose  probablemente  notado  mi  presencia,  fueron  luego  cerrados  los  salones  destinados  á la  paleontología,  quedando  sin  duda 
reservados  para  otra  inauguración  (pues  parece  reserva  una  para  cada  nuevo  gobernador  de  la  provincia),  que  no  estaría  de  mas  anun- 
ciara á la  manera  de  los  saltimbanquis  de  teatro,  como  la  última  representación. 

Omito  comentarios  sobre  el  inusitado  é injustificable  proceder  del  director  del  Museo,  pues  no  encontraría  en  nuestra  lengua  términos 
cultos  suficientemente  severos  para  expresarlos. 


ÍNDICE  DE  MATERIAS 


Páginas 


Resumen  histórico 1 

Algunas  palabras  sobre  la  nomenclatura  zoológica  aplicada  á 

la  paleontología , .. 9 

Resúmen  geológico . 13 

Cuadro  de  las  formaciones  cenozoicas  de  la  República  Ar- 
gentina  14 

Límites  entre  las  formaciones  secundarias  y terciarias 15 

Piso  pehuenche 15 

Formación  santacruzeña 16 

Piso  sub-patagónico 16 

Piso  santa-cruzeño 17 

La  formación  basáltica  y el  antiguo  continente  patagónico..  19 

Formación  patagónica 20 

Piso  paranense 20 

Piso  mesopotámico  21 

Piso  patagónico 22 

Formación  araucana 23 

Piso  araucano 21 

Piso  hermósico 25 

Piso  pehuenche 26 

Formación  pampeana 27 

Piso  pampeano  inferior  ó ensenadense 20 

Piso  pampeano  medio  ó belgranense 3L 

Piso  pampeano  superior  ó bonaerense 32 

Piso  pampeano  lacustre  ó lujanense 33 

Formación  tehuelche  ó erótica 36 

Rodados  de  la  Patagonia  y época  glacial 36 

Terrenos  post-pampeanos 37 

Piso  querandino 38 

Piso  platense 39 

Piso  aymará 40 

Piso  ariano 42 


MAMMALIA 

DIT11EMATA 

HETER0D0NTA 

PLAIVUIVGULATA 


Anthropoidea 45 

HOMINIDA 45 

Resúmen  de  nuestros  conocimientos  sobre  el  hombre  fósil 
argentino 45 


Páginas 


Reseña  histórica 

Cuadro  de  las  subdivisiones  de  la  época  antropozoica  en  el 

Plata 

El  hombre  en  la  época  cuaternaria 

Época  mesolítica 

Arroyo  de  Frias 

Cañada  de  Rocha 

Partido  de  Juárez. 

Rio  Negro  de  Patagonia 

Córdoba 

Época  paleolítica 

Tandil 

Montevideo 

Córdoba 

Lobos 

Villa  de  Lujan 

La  Plata 

Bahia  Blanca 

Época  eolítica 

El  hombre  en  el  terciario  superior  ó plioceno 

Piso  lujanense  ó pampeano  lacustre 

Mercedes 

Arroyo  de  Marcos  Diaz 

Villa  de  Lujan 

Azul 

Bahia  Blanca 

Piso  bonaerense  ó pampeano  superior 

Villa  de  Lujan 

Mercedes. 

Arroyo  Samborombon 

Rio  de  Arrecifes 

Rio  Carcarañá 

Córdoba 

Piso  belgranense  ó pampeano  medio 

Villa  de  Lujan 

La  Plata 

Piso  ensenadense  ó pampeano  inferior 

Buenos  Aires 

La  Plata. 

Condiciones  de  existencia  del  hombre  durante  la  época  pam- 
peana ó pliocena  

El  hombre  de  la  época  miocena  y sus  vestigios  en  la  forma- 
ción araucana 

Caractéres  físico-osteológicos  del  hombre  fósil  argentino. . . 

Restos  humanos  del  cuaternario  superior 

Restos  humanos  del  cuaternario  inferior 

Restos  humanos  del  piso  lujanense 

Restos  humanos  del  piso  bonaerense 

Restos  humanos  del  piso  ensenadense 

Caractéres  del  precursor  ó de  los  precursores  del  hombre  en 
la  época  miocena 


46 

48 

49 

50 
50 
50 
52 

52 

53 

53 

54 

54 

55 

56 

56 

57 

58 
60 
60 
60 
61 
62 
62 
61 
61 

64 

65 

65 

66 
66 

67 

68 
69 
69 

69 

70 

70 

71 

72 


77 

81 

83 

83 

83 

85 

85 


XVIII 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Simioidea 

Platyrrhini 

Cebidce 

Mycetes 

carayá 

Cebus  

libidinosus 

Pilhecidce 

Nyctipithecus 

felinus 

Arctophiteci..  

Hapalidce 

Hapale.. 

penicillata 

Prosimia 

Eosimia 

Daubentonioidea 

liolodonta 

Condilarthra 

Platyarthra 

Observaciones  generales  sobre  los  Planungulados 


Páginas 

100 

100 

100 

100 

100 

100 

100 

101 

101 

101 

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101 

101 

101 

102 

102 

102 

103 

103 

103 

101 


UNGUICULATA 


TR0G0D0NTA 

Tseniodonla 

Tillodonla 

Trogosa 

Hodentia 

Lacomorpha  

Leporidce 

Lepus  

braziliensis 

aff,  braziliensis. . 

SciUROMORPHA 

Myomorpha 

Hesperomyidoe  . . 

Reithrodon 

typicus 

typicus  fossilis. . 
cuniculoides 
chinchilloides. . . 

Ptyssophorus 

elegans 

Oxymycterus 

rofus • 

rufus  fossilis  — 

impexus 

Habrotbrix 

arenicola 

arenicola  fossilis 

micropus 

obscuros 

internus 

Calorays 

griseo-flavus 

Bravardi 

elegans 

anguya 

canescens 

xantorhinus 

longicaudatus. . . 
magellanicus. . . . 


106 

105 

106 
106 

107 

108 
108 
108 
108 
108 
109 
109 

109 

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110 
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111 
112 
112 
112 
113 
113 
113 
113 
113 

113 

114 
114 
114 

114 

115 
115 
115 
115 
115 
115 


Calomys  xanthopygos 
bimaculatus. . . . 

flavescens 

auritus 

Holochilus 

vulpinus 

multannus 

Bothriomys 

catenatus 

Hesperorays  

tener 

molitor 

Tretomys 

atavus 

Necromys 

conifer 

HvSTRIf.OMORPHA 

Pnradoxomid(R 

Paradoxomys 

cancrivorus 

patagónicas . . . . 

Cercolabidce 

Acarerays 

murinus. . . . . . . 

messor 

minutus 

minutissimus. . 

Sciamys 

principalis 

varians 

Steiromys 

detentus 

duplicatus 

Sphingurus 

prebensilis 

insidiosus 

Dasyproctidae . 

Dasyprocta 

Azarae. 

Echinomyidae 

Myopotamus 

coypus 

coypus  fossilis. 

priscus 

paranensis 

diligens 

Neoreomys 

australis 

indivisus 

decisus 

insulatus 

Scleromys 

angustus 

Adelphomys 

candidus 

Stichomys 

regularis 

constans 

Spaniomys 

riparius 

modestus — , . 

Tribodon 

clemens 

Eumysops 

plicatus 


Páginas 

116 

116 

116 

116 

116 

116 

117 

118 
118 
118 
118 
119 
119 

119 

120 
120 
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122 
122 
124 

124 

125 

125 

126 
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129 

129 

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130 

131 
131 
131 

131 

132 

132 

133 

133 

134 

135 

136 

136 

137 

137 

138 
138 

138 

139 

139 

140 
140 

140 
14  L 

141 

141 

142 
142 
142 
113 


ÍNDICE  DE  MATERIAS 


XIX 


Páginas 

Eumysops  leeviplicatus 144 

robustus 144 

Olenopsis 145 

uncí  ñus 145 

Morenia 146 

elephantina 146 

complacita 148 

Discolomys 148 

cuneus 148 

Orthomys 150 

dentatus. 150 

proeedens 150 

resecans 151 

Observaciones  generales  sobre  los  Echinomydae 151 

Octodonlidae 153 

Ctenomys 154 

brasiliensis 154 

bonaerensis 154 

magellanicus 155 

magellanicus  fossilis 155 

lujanensis 155 

Dicoelophorus 150 

latidens 157 

simplex 158 

celsus 159 

priscus 159 

Phtoramys 160 

homogenidens 160 

Plataeomys 161 

scindens 161 

Pithanotomys 162 

columnaris 162 

similis 164 

intermedius 164 

macer 165 

cordubensis 165 

Schizodon 166 

fuscus 166 

Observacioness  generales  sobre  los  Octodonlidec 166 

CapromyidcB 167 

Eryomyidce 167 

Sphaeromys 169 

irruptus 169 

Sphodromys 169 

scalaris 170 

Sphiggomys 170 

zonatus 170 

Perimys 170 

erutus 171 

onustus 172 

proceras 172 

Pliolagostomus 172 

notatus 173 

Prolagostomus  pusillus 173 

divi  sus 174 

profluens 174 

imperialis 175 

Lagostomus ' 175 

Representantes  fósiles  del  género  Lagostomus 175 

Lagostomus  tricodactylus 179 

tricodactylus  fossilis 179 

tricodactylus  f.  angustidens 179 

debilis 179 

minimus 180 

cavifrons 180 


Páginas 

Lagostomus  heterogenidens 182 

incisus 182 

spicatus.. 184 

antiquus 184 

pallidens 185 

lateralis 185 

primigenius 186 

Scoteeumys 188 

imminutus i 189 

I.agidium 189 

peruanum.. 189 

Eriomys 189 

laniger 189 

Megamys 189 

patagoniensis 194 

Laurillardi 198 

depressidens 199 

Holmbergii 201 

Racedi 203 

prsependens 205 

Burmeisteri 206 

formosus  207 

Neoepiblema 208 

horridula 208 

Tetrastylus 209 

lee  viga  tus 209 

diffissus 210 

Observaciones  generales  sobre  los  Eryomyi'dee 211 

Caviidce i 212 

Eocardia 214 

montana.... 214 

divisa 215 

perforata 215 

Schistomys 216 

erro 216 

Phanomys 217 

mixtus 217 

Hedymys 217 

integras 218 

Orthomyctera 218 

rigens 218 

vaga 219 

lata 220 

lacunosa 220 

Dolichotis 221 

patachonica 221 

patachonica  fossilis 221 

minor 221 

major.... 221 

intermedia...... 222 

platycephala 223 

Cerodon 224 

leucoblepharus 224 

australis 225 

turgeo 225 

antiquus 225 

priscus 226 

pygmeus 226 

(?)  breviplicatus 227 

Microcavia 227 

typica 228 

robusta 228 

intermedia 229 

dubia 230 

uncí  nata 230 


XX 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Páginas 


Microcavia  prona 330 

Palseocavia 231 

impar 231 

a vita 232 

pampasa 233 

minuta 233 

Cavia 233 

porcella 234 

porcella  fossilis 234 

Neoprocavia 235 

mesopotamica 235 

Cardiomys 236 

cavinus 236 

Cardiodon 237 

Marsh» 237 

Anchimys 238 

Leidyi 239 

Procardiotherium 240 

simplieidens 230 

crassum 241 

Phugatherium 241 

cataclisticum 212 

Cardiotherium 242 

Doeringii 211 

petrosum 217 

denticulatum 2 18 

minutum 249 

Diocartherium 249 

australe 250 

Plexochcerus. . . . 250 

paranensis 250 

adluis 252 

Hydrochoerus 253 

capybara 253 

capybara  fossilis 254 

giganteus 254 

magnus . 255 

perturbidus 255 

Caviodon 256 

multiplicatus 256 

obtritus 258 

S trata 259 

elevata  259 

Incertoe  sedis 259 

Callodontomys  vastatus 259 

Observaciones  generales  sobre  los  Cavidae  y los  otros  gran- 
des grupos  de  roedores  sud-americanos 260 

ALLOIDEA 263 

Insectívora 263 

Microbiotheria 263 

Microbiotheridce 264 

Microbiotherium 264 

patagonicum 264 

tehuelchum 265 

Stilotherium 265 

dissimile 265 

Peramelia 266 

Maeropoda 266 

Macropodidce 267 

Macropristis 267 

Marsh» , 267 

Plagiaulacoidea 268 

A bderitesidce 269 

Abderites 269 

meridionalis 269 


Páginas 


Epanortidce 270 

Acdestis 270 

Owenii 270 

Epanorthus 271 

A ratee 272 

Lemoinei 273 

pacbygnatus 273 

intermedius 274 

minutus 274 

pressiforatus 274 

Observaciones  sobre  los  representantes  del  orden  de  los  Pla- 
giaulacoidea  275 

SARCOBORA 276 

Phonoetonia 276 

Pcdimana 277 

Didelphydce 277 

Didelphys 277 

Azaree 278 

Azara  fossilis 278 

Azara  m.  antigua 278 

lujanensis,. 279 

inexpectata 279 

triforata  280 

incerta 280 

juga 281 

grandeva 281 

crassicaudata 282 

crassicaudata  fossilis . . 282 

dorsigera 282 

elegans 282 

elegans  fossilis 282 

cinérea 282 

cinérea  fossilis 282 

Dimerodon 282 

mutilatus 283 

Consideraciones  generales  sobre  los  Didelphydce 283 

DASYÜRA 284 

Creodonla 285 

Cladosictis 286 

patagónica 286 

Hathlincynus 286 

lustratus 286 

Agustylus... 287 

cynoides 287 

Borhyaena 288 

tuberata 288 

Anatherium 289 

defossus  289 

Acrocyon 289 

sectorius 289 

Acyon - 290 

tricuspidatus 290 

bardus 292 

Sipalocyon 292 

grácil  i s 292 

Observaciones  generales  sobre  los  creodontes 293 

Carnívora 294 

C anides 295 

Gañís 295 

ensenadensis 297 

Azara  Azara 298 

Azara  m.  fossilis 298 

Azara  m.  antiquus 298 

cultridens 299 

gracilis.... 300 


INDICE  DE  MATERIAS 


XXI 


Páginas 


Canis  griseus 300 

bonaerensis 301 

jubatus i. ...  i 302 

protojubatus 303 

culpeus . 303 

avus 303 

cancrivorus 301 

Lydekkeri 305 

lycodes 305 

acutus..... 305 

paranensis 306 

Macrocyon 306 

robustus 307 

Consideraciones  generales  sobre  los  representantes  de  la 

familia  de  los  Cánidos 309 

Sub-ursidce 312 

Nasua 313 

narica 313 

Cyonasua 313 

argentina 313 

Ursidce 315 

Arctotherium 315 

bonaeriense 318 

angustidens 318 

vetustum 319 

Mustelidwtí , 321 

Lutra...... 321 

paranensis 321 

Gallictis 321 

barbara 321 

vittata 321 

Mephitis 322 

suffocans 322 

primeeva 322 

mercedensis 323 

cordubensis * 323 

Lyncodon 324 

patngonicus 324 

lujauensis 324 

Felidce 325 

Felis 326 

yaguarundí 327 

eyra 327 

pajero 327 

coloco!  o 327 

Geoffroyi 327 

mitis . 327 

longifrons 327 

concolor 329 

concolor  fossilis 329 

platensis 329 

onga 330 

onga  fossilis 330 

onga  m.  antíquua 331 

palustris 331 

Smilodon . ... 333 

populator 336 

Maehserodus 339 

ensenadensis 339 

Apera 340 

sanguinaria 310 

Observaciones  filogénicas  sobre  los  Felides  argentinos 341 

Pinnipedia 342 

Phocidce 342 

Arctophoca 342 


Páginas 


Arctophoca  Fischeri 342 

Otaria 343 

jubata 313 

Algunas  observaciones  sobre  el  encadenamiento  filogénico 

de  los  mamíferos  carniceros  en  general 343 

ARGHjEOIDEA . . 346 

Atava 317 

Plias  col  o Ihe  ría 347 

Stilodontheria 347 

Mirmecobia 348 


PTETICA 


Proeliiroptera 348 

Chiroptera 318 

Philloslomidm 349 

Phyllostoma 349 

superciliatum 349 

lineotum 349 

lilium 319 

Glossophaga 349 

ecaudata. 349 

Desmodus 350 

rotundatum 350 

D’Orbignyii 350 

Drachyuridce 350 

Noctilio 350 

leporinus 350 

Gymnuridce 351 

Nyctinomus 351 

nasutus 351 

Promops’ 351 

bonaerensis 351 

Vespertiliónidos 351 

Nycticejus 351 

ruber 351 

Atalapha 351 

bonaerensis 351 

villosissima 352 

Vespertilio 352 

Isidori 352 

Vesperugo 352 

nigricans 352 

Vesperus 352 

velatus 352 

montanus 352 


HYDROT1IEREUTA 


Zeugdodonta 353 

Saurocetes. 353 

argentinus 353 


UNGULATA 


AMPHIDAGTYLA 355 

Hiraeoidea n.55 

Toxodontia 355 

Reseña  histórica 356 

Afinidades  y colocación  zoológica  de  los  Toxodontes 360 


XXII 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Páginas 


Toxodontidce 375 

Toxodon 373 

platensis 387 

ensenadensis 333 

paranensis 334 

bilobidens 38fi 

Burmeisteri 337 

proto-Burmeisteri 338 

Danvinii 388 

paradoxus 339 

virgatus 389 

graciíis 390 

Toxodontherium 394 

compressum 392 

Haplodontherium 3g4 

Wildei 395 

linrnm 396 

Dílobodon 397 

lujanensis 398 

lutarius 399 

Trigodon 399 

Gaadryi 400 

Observaciones  generales  sobre  los  representantes  de  la  fami- 
lia de  los  Toxodontes 401 

Xotodontidce 402 

Eutomodus 403 

elautus 403 

Xotodon 403 

foricurvatus 404 

prominens 407 

Stenotephanos 409 

plicidens 499 

speciosus 411 

Lithops 413 

praevius 413 

Observaciones  generales  sobre  los  Xotodontid® 413 

Typotheridc e 414 

Typotherium 444 

insigne 417 

cristatum 418 

masndrum 419 

pachygnatum 419 

exiguum 420 

Entelomorphus 421 

rotundatus 421 

Pachyrucos! 422 

typicus 428 

teres 429 

trivius... 429 

absis 429 

nsevius 430 

Moyani 430 

ictus 431 

bonaerensis 432 

impressus 433 

diminutus 434 

Hegetotherium 436 

mirabile 438 

strigatnm 439 

Observaciones  generales  sobre  los  Typotheridas 439 

Protoxodontidce 439 

Protoxodon 440 

Sulivani 443 

conspurcatus 445 

marmoratus 445 


Protoxodon  obliteratus 

Adinotherium 

magister , 

splendidura 

proxiinum 

ferum 

nilidum 

Acrotheriurn 

rusticum 

Phobereotherium 

sil  va  ticuna 

Adelphotherium 

ligatura 

Gronotheriurn 

decrepitura . ( 

Rhadinotheriura 

liraitatum 

Colpodon 

propinarais 

Observaciones  generales  sobre  los  Protoxodontidaa 

Interatheridce 

Interatherium 

rodens 

superaran 

Icochiius 

extensus 

excavatus 

undulatus 

rotundatus 

Protypotherium 

antiquura 

australis 

preerutilura 

attenuatum 

obstructum.. 

claudum  

Patriarchus 

palmidens 

Observaciones  generales  sobre  el  grupo  de  los  Interatheridae. 

Atryptheridac 

Atryptherium 

bifurcatura 

Scopotherium 

cyclops 

Nesodon 

ovinus 

imbricatus 

Observaciones  generales  sobre  el  orden  de  los  Toxodontes  . . 

CR1STAVA 

ARCHAEODONTA 

PERISSODÁCTYLA 

Stereop terna 

Tapiridae. 

Tapirus 

americanus 

Ribodon  

limbatus 

Antaodon 

cinctus — . 

Rhinoceridae 

Plicatodon 

perrarus 

Equidce 

Equus 

curvidens 


Páginas 

448 

448 

450 

452 

453 

454 

455 

455 

456 

457 

457 

458 
458 
460 

460 

461 

461 

462 
462 
461 
465 
465 

467 

468 

469 

471 

472 

473 

473 

474 

477 

478 

478 

479 

479 

480 

480 

481 

481 

482 
482 

482 

483 
483 
485 

487 

488 

489 

490 

491 

491 

492 

492 

493 
493 
493 
493 

496 

497 

499 

500 

500 

502 

503 

501 


ÍNDICE  DE  MATERIAS 


XXIII 


Equus  argentinus  .... 

rectidens 

Hippidion 

neogaeus  

principalis 

compressidens . 

angulatus 

Hipph  aplus 

entrerianus 

Bravardi 

antiquus 

Litopterna 

Macrauchenidte 

Macrauchenia 

patachonica. . . . 

boliviensis 

antiqua 

ensenadensis. . . 
Scalabrinitherium 

Bravardi 

Rothii 

Oxyodontherium 

Zeballosi 

Diastomicodon 

lujanensis 

Mesorhinus 

pyramidatus 

Theosodon  

Lydekkeri 

Ilomalodontolheridai  . . 
Homalodontotherium . . 
Cunninghami. . . 

Prolerotheridai 

Proterotherium 

cervioides 

americanum 

australe 

(?)  cavum 

Brachytherium 

cuspidatum 

Thoatherium 

minusculum. . . . 

Diadiaphorus 

velox 

majusculus. . . . 

Licaphrium 

Floweri 

parvulum 

Epitherium 

laternarium. . . . 

ARTI0DACT1LA 

Stereoarthra.. . 

Suiua 

Suido* 

Dicotyles 

taja  cu 

tajacu  fossilis'. 

labiatus 

stenocephalus  ? 
Proruminantia 

OreodontidcR 

Diplotremus 

agrestis 

Iluminan  tia 

Camélidos, 


Páginas 

501 

505 

513 

515 

516 

511 

520 

521 

521 

522 

522 

523 
523 
525 
529 

529 

530 

532 

533 
538 

512 

513 
513 
516 
516 
511 

511 
549 
549 
551 

551 

552 
554 
556 

558 

559 

559 

560 
501 

561 

565 

566 
566 
566 

. 561 

568 

568 

569 
, 569 

569 

512 

512 

513 
. 513 

. 513 

511 

511 

514 
. 515 

516 
. 516 

. 511 

. 511 

. 518 

. 519 


Auchenia 

lama 

lama  fossilis 

intermedia 

gracilis 

frontosa 

Castelnaudi 

sp.  ? 

cordubensis 

ensenadensis 

luj  anensis 

paca 

Weddelli 

mesolithica 

Mesolama 

angustimaxila 

Palaeolama 

leptognata 

major 

mesolithica 

Stilaucbenia 

Owenii 

Protauchenia 

Reissi 

Hemiauchenia 

paradoxa.. 

Eulamaops 

parallelus 

Tvagulidcs 

Eoauchenia  

primitiva 

Cervidce 

Coassus.. 

rufus 

rufus  fossilis 

nemorivagus 

nemorivagus  fossilis 

rufinus 

rufinus  fossilis 

mesolithicus 

Cervus . 

brachyceros 

lujanensis 

palamplatensis 

latus 

tuberculatus 

Paraceros 

ensenadensis 

fragilis 

vulnera  tus 

avius 

Blastóceros 

campestris 

campestris  fossilis.. 

paludosus 

paludosus  fossilis.. 

Azpeitianus 

Antifer 

ultra  ..... 

Furcifer 

bisulcus 

bisulcus  fossilis 

sulcatus 

seleniticus 

Epieuryceros 


Páginas 

580 

580 

580 

580 

581 

582 

583 

584 

584 

585 

586 
581 
581 

588 

589 

589 

590 

590 

591 
591 

591 

592 

593 
593 

593 

594 

594 

595 
598 
598 

598 

599 

599 

600 
600 
600 
600 
601 
601 
601 
602 
602 

603 

604 

604 

605 
605 

605 

606 
606 
601 
601 
608 
608 
608 

609 

, 609 

610 
610 
610 
611 
611 
611 
612 

. 613 


XXIV 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Páginas 


Epieuryceros  truncus 613 

Antilopidce 614 

Platntherium 615 

pampíieum 615 

AMBLYPODA 616 

Dinoeerata 616 

Pantodonta 617 

Corypodontidm 617 

Pyrotherium  617 

Romeri 618 

Planodus 619 

ursinus 619 

Adelotherium 619 

scabrosum 620 

Adrastotherium 620 

dimotum 621 

Tal  i grada 621 

Astrapotheridce 621 

Astrapotherium 622 

raagnura 622 

PACHYTHERIA 631 

Ghoerodonta 631 

Proproboscfdca 632 

Proboseidea 632 

Elephanlidce 632 

Mastodon 633 

Sobre  los  mastodontes  de  Sud-América  y especialmente  de 

la  República  Argentina 633 

Mastodon  amlium 639 

platensis 641 

rectus , 643 

argentinus 644 

Humboldti 645 

superbus 647 

Distribución  geográfica,  sucesión  geológica  y descendencia.  650 

HALOBIOIDEA 652 

Prosirenia 652 

Sirenia 653 


Páginas 

Tardigrada 660 

Gravígrada 661 

M egatheridcB 665 

Megatherium 666 

americanum 668 

tarijense 670 

Lundii 671 

antiquum 671 

Essonodontherium 672 

Gervaisi 672 

Neoracantbus 673 

Burmeisteri 674 

Brackebuschianus 676 

Promegatherium 677 

smaltatum 677 

remulsum 679 

Interodon 680 

crassidens 680 

Zamicrus 681 

admirabilis 682 

Observaciones  generales  sobre  los  Megatlieridte 682 

Ortotheridce 683 

Ortotherium .* 684 

1 a ti  curva  tu  m 684 

Schismotherium 685 

fractum 686 

Hapalops 686 

rectangularis 689 

elipticus 687 

indifferens 687 

Planops 688 

longirostratus 688 

Xyophorus 688 

rostratus 689 

simus 689 

Megalonycidce 690 

Megalonyx .......  690 

Eucholoeops 692 

ingens. 693 

iofernalis 694 


. . 69  4 

..  695 

..  695 

..  696 

,,  697 

..  697 

..  697 

. . 697 

..  699 

..  699 

..  700 

..  700 

..  700 

. . 702 

..  703 

. . 710 

..  711 

..  712 

..  713 

. . 713 

..  713 

..  714 

..  715 

. . 715 

..  716 


H0MAL0D0NTA 


BRUTA 

PRI0D0NTA 654 

PLEI0D0NTA 654 

Entelopsidce . 654 

Entelops.. 654 

dispar 654 

Delotherium 655 

venerandum 656 

ANICAN0D0NTA 657 

Vermilinguia 657 

OrycteropidcR 658 

Pcotoeops 658 

simplex 658 

MyrmecophagidcB 658 

Myrmecophaga 659 

jubata 659 

tetradactyla 659 

Phororhacosidce 659 

Phororhacos 659 

longissimus 659 


adteger 

Pliomorphus 

mutilatus 

robustus 

Trematherium 

intermixtum 

Nothropus 

priscus 

Coslodon 

tarijensis 

Yalgipes  deformis. 

Gnathopsis 

Oweni 

Lestodontidce 

Lestodon 

armatus 

trigonidens 

Bocagei 

Gaudryi 

Bravardi 

Blainvillei 

antiquus 

paranensis 

Laniodon  

robustus 


ÍNDICE  DE  MATERIAS 


XXV 


Diodomus 

Copei 

Annaratonei . . . . 

Scclidolherida! 

Scelidotherium 

leptocephalum. . 

Bravardi 

Floweri 

bellulum 

elegans 

Pozzii 

Scelidodon 

patrius 

tarijetisis 

Capellini 

Copei 

Stenodontherium 

modicum 

Platyonyx 

Oliveri 

Nephotherium 

atnbiguum 

Glossotherium 

D anvi  ni  i 

Zaballosi 

bonaerense 

Mylodontidce 

Mylodon 

robustus 

Sauvagei 

Wieneri 

intermedius. . . . 

Promylodon 

paranensis 

Pseudolestodon 

myloides 

Reinhardti 

Morenii 

debilis 

bisulca  tus 

trisulcatus 

Lettsomi 

eequalis 

pseudolestoides 

injunctus 

Nematherium 

angulatum 

sinuatum 

H1CAN0D0NTA 

Glyplodontia 

Glyptodontülce 

Glyptodon 

Grupo  A 

Glyptodon  clavipes  . . . 

euphractus 

subelevatus 

principalis 

Muñizii 

minor' 

Grupo  B 

Glyptodon  reticulatus. 

elongatus 

lee  vis 

perforatus 

rudimeníarius. , 


Paginas 

71G 

717 

718 

719 

720 

721 

722 
72á 
724 
724 
724 
724 
726 

728 

729 

730 

731 

731 

732 
732 
732 
732 
734 

737 

738 
738 

740 

741 

742 

743 

743 

744 
744 

744 

745 

746 
748 

748 

749 

750 
750 

750 

751 
753 

753 

754 

754 

755 
758 
758 
775 
775 
779 
779 

781 

782 
782 

782 

783 

784 
784 

786 

787 

787 

788 


Glyptodon  Falkneri . . 

Fiorinii. . 

Grupo  C , 

Glyptodon  geramatus 
Neothoracophorus  . . . 

eleva  tus 

depressus 

minutus 

Cochlops 

muricatus 

Hoplophorida : 

Propaloehoplopliorus . 

australis 

incisivus 

Palaehdplophorus 

Scalabrinii — 

pressulus 

disjunctus 

Hoplopborus 

Meyeri 

ornatus 

pseudornatus. . 

linea  tus 

perfectus 

evidens 

cordubensis. . . 

paranensis 

pumilio 

verus  ........ 

Lydekkeri 

Bergi 

Heusseri. 
Clarazianus . . . 
scrobiculatus.. 
Migoyianus . . . 

Lomaphorus 

imperfectus . . . 
compressus . . . 

elevatus 

elegans 

cingulatus 

graciüs, 

Asterostemma 

depressa 

granata 

larvata 

Plohophorus 

figura  tus 

Ameghini 

orientalis 

Zaphilus 

Larrañagai 

Nopachtus  

coagmentatus.. 

Panochtus  

tuberculatus. . . 

Morenii 

bullifer 

Frenzelianus . . 

Vogliti 

Nodotianus. . . . 

Protoglyptodon 

primiformis.. . 

Eleutherocercus 

setifer 


Páginas 

788 

789 
789 

789 

790 

791 

791 

792 
792 

792 

793 

794 
794 
798 
800 
800 
801 
802 
802 

805 

806 
808 

809 

810 
811 
812 
812 

813 

814 

814 

815 

816 
817 

817 

818 
819 

819 

820 
820 
821 
821 
821 
822 
823 
823 

823 

824 

824 

825 

827 

828 
828 
828 
829 
829 

833 

834 

835 

835 

836 

837 

838 

838 

839 
839 


XXVI 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dmlicuridce 

Ncuryurus.  

radis. 

antiquus 

interundatus 

Cotnaphonis . .... 

concisus 

Doedicurus 

clavicaudatus 

Pouchcti 

Kokenianus ... 

Plnxhaplus 

cnnaliculatas 

antiquus.. 

Pscudoeuryurus 

Lelongianus 

I>asypo«ia 

Chlamydolhendce 

Chlamydotlierium  

typura, , , , . . , 

paranense 

extremum 

intermedium . 

anstrale .. . 

Pellephilus 

strepens ...  ... . . , * 

pumitas  

Praopidce . 

Tatusia * - 

hybrida  . * 

hy brida  fossilis . .. 

novemcincta 

novemcincta  fossilis 

Propraopus 

grandis. 

Dasypid(B • 

Dasypus 

sexcinctus. - • 

ailinis  sexcinctus 

yillosus. ■ 

yillosus  fossilis 

affinis  villosus 

major 

platensis. 

patagonicus ........ • • • 

Zaedyus 

niinutus i • 

minutas  fossilis 

proximus ............ . . . ..  .. . . 

exilia ¡- . 

minimus 

Pj'ceupliractus ( ( . 

limpidus 

recens. ...... 

Macroeuphractus 

retusas 

Eutatus 

Seguini. 

brevis 

punctatus . . . - . 

minutas  — 

oenophorum 

lagena 

distans * ! ■ ■ 

Tolypeutes 


PAgiaas 

840 
810 
842 

842 

843 

844 

841 
844 

847 

848 

849 

849 

850 

850 

851 

852 

852 

853 

854 

854 

855 

857 

858 

858 

859 

859 
8G0 

860 
861 
861 
861 
801 
801 
862 
862 
861 
864 
861 

864 

865 
865 
865 

865 

866 
866 
867 
867 
867 

867 

868 
868 
868 

869 

870 

871 
871 
871 

871 

872 

872 

873 

873 
871 

874 
871 


Páginas 

Tolypeutes  conurus 875 

conurus  fossilis 875 

Priodon 875 

gigas 876 

fossilis 876 

Xenurus 876 

unicinctus 876 

unicinctus  fossilis 877 

Clüamydophoridfe, 877 

Chlamydopltorus 877 

truncntus 877 

truucatus  fossilis 878 

Peltatelóidea 878 

Steriolheridcc 878 

Stegotherium 878 

tessellatum 878 

Observaciones  generales  sobre  los  mamíferos  del  grupo  de 
los  Hicanodontes 879 


CETACEA 


Prolei’oeeta 

Odón  í oceta 

Plalanislidcc 

Pontoporia 

Blainvillei 

Pontistes 

rectifrons 

Delphinidce 

Delphiuus 

ceruleo-albus  . . 

Tursiops 

cymodoce 

obscuras 

Orea 

mngell anica, . . . 

Pseudorca . . 

Grayi 

Phocaena 

spinipinnis  — 

Monodoulidce 

Physetheridce 

Physeter 

mocrocephalus. 

Ziphiidtr 

Ziphius 

australis 

Mystacoceta  .... 

Balenidce 

Pataco  bal  rena 

Bergii 

Baleena 

australis 

dubia  . . . , 

Baleenoptera 

bonaérensis. . . . 
patachónica. . . . 

antartica 

Megaptera 

Burmeisteri 


883 

883 

884 
881 
884 
881 

884 

885 
885 
885 
885 
885 

885 

886 
886 
886 
886 
886 
886 
887 
887 
887 
887 

887 

888 
888 
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888 
888 
889 
889 
889 
889 

889 

890 
890 


ÍNDICE  DE  MATERIAS 


XXVII 


Páginas 

MONOTREMATA 

CACODOÍVTA 

AGATHODOBíTA 

SPOIVDILOCCELIA 

Rápidas  consideraciones  generales  sobro  la  clasificación  y 
descendencia  de  los  mamíferos 891 


SUPLEMENTO 


Adición  al  piso  pehuenche 899 

Adición  á la  bibliografía  sobre  el  hombre  fósil  argentino.  899 

Adición  á la  reseña  histórica 899 

Los  vestigios  del  hombre  en  el  plioceno  inferior  de  la  Plata.  899 
Sobre  la  época  geológica  de  los  cráneos  humanos  descubier- 
tos por  Lund  en  las  cavernas  del  Brasil 900 

Phanotlierus  marginatus ......  900 

Myopotamus  obesus * - . * ■ • 900 

Olenopsis 901 

typicus 901 

Discolomys  cuneus 902 

Orthomys  procedens 902 

Pthoramys  homogenidens 903 

Perimys  Scalabrinianus. 903 

Lagostomus  pallidens 903 

Eupliilus 903 

Ambrosettianus 903 

Kurtzi. 901 

Briaromys. 904 

Trouessartianus 901 

Megamys  patagoniensis 905 

Laurillardi. . . . . 905 

Holmbergi 905 

Racedi 905 

prcependens ...  905 

formosus 906 

Neoepiblema  horridula 906 

contorta 906 

Tetrastylus  Isevigatus 906 

diffissus 907 

Dolichotis  centralis 907 

Cardiomys  cavinys 907 

Neoprocavia  mesopotamica 908 

Procardiotherium  crassum 908 

Cardiotherium  Doeringii 908 

petrosum 908 

minutum 909 

Plexochoerus  paranensis 909 

adluis 909 

Lynchii... 910 

Hydrochoerus  giganteus 910 

magnus 911 


Páginas 


Hydrochoerus  irroratus 911 

Macropristis 911 

Notictis i--* 911 

Ortizii 912 

Ganis  paranensis 912 

Cyonasua  argentina 912 

Procyon  cancrivorus 913 

Apera  sanguinaria 913 

Toxodon  paranensis 914 

virgatus < • < • • 914 

Toxodontherium  compressum 911 

reveredum 915 

Haplodontlierium  Wildei 915 

Dilobodon  lutnrius 916 

Trigodon  Gaudryi 916 

Eutomodus  elautus ■ . . 916 

Stenotepbanos  plicidens 917 

Typotherium  rasendrum * ...  ...  917 

exiguum 917 

Pachyrucos  typicus . 918 

Tracbytherus 918 

Spegazzininnus 919 

Ecpius  australis 919 

Hippidion  nanus . • . 919 

Scalabrim'tberium  Rothi 920 

Paloeolama  promesolitbica 920 

Platatherium  pampteum 920 

Astrapotberium  ephebicum 920 

Mastodon  rcctus 920 

Delotherium 920 

Promegatherium  smaltatum . 921 

Promylodon  paranensis.. 921 

Plobophorus  Amcghini . ..  922 

Dasypus  hesternus. 922 

Adición  a!  conocimiento  de  los  cráneos  humanos  fósiles  des- 
cubiertos en  el  rio  Arrecifes  y en  el  rio  Samborombon. . . . 922 

Distribución  de  los  mamíferos  fósiles  argentinos  por  horizon- 
te y determinación  de  la  época  relativa  de  cada  fauna 923 

Piso  pehuenche  923 

Piso  Santacruzeño , 923 

Formación  patagónica .. 929 

Formación  araucana 931 

Formación  pampeana 938 

Formación  post-pampeana  ó cuaternaria 951 

Época  actual 954 

Paralelo  cronológico  de  las  faunas  mamalógicas  de  la  Repú- 
blica Argentina  con  las  de  las  otras  regiones  del  globo. . . 958 

Fauna  palaeocena 959 

Fauna  eocena 959 

Fauna  oligocena.  965 

Fauna  rniocena 969 

Fauna  pliocena 974 

Fauna  cuaternaria 979 

Relación  de  las  faunas  de  mamíferos  pliocenas  y cuaterna- 
rias do  la  República  Argentina,  con  la  que  se  encuentra  en 

estado  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil 982 

Apéndice..... 991 

Lista  alfabética  de  los  nombres  de  los  autores,  coleccionis- 
tas, etc.,  mencionados  en  esta  obra 1001 

Indice  alfabético  de  los  nombres  técnicos  mencionados  en 
esta  obra,  los  sinónimos  incluso 1005 


LISTA  DE  LOS  GRABADOS  INTERCALADOS  EN  EL  TEXTO 


Dislocamiento  de  los  terrenos  eocenos  de  la  Patagonia  aus- 
tral, á 35  leguas  del  Atlántico,  sobre  la  margen  norte  del 

rio  Santa  Cruz 18 

Sucesión  y superposición  de  las  formaciones  eocenas  en  la 

Patagonia  austral 22 

Corte  de  la  barranca  de  Punta  Alta  en  Babia  Blanca 28 

Corte  geológico  de  La  Plata  (ciudad),  al  Rio  de  la  Plata 30 


Corte  de  la  barranca  del  rio  Lujan,  sobre  su  margen  izquier- 
da, entre  el  puente  y el  molino  viejo  de  Lujan . 35 

Corte  transversal  del  valle  del  rio  de  la  Matanza,  á la  altura 

de  San  Justo 38 

Curva  de  los  avances  y retrocesos  del  Océano  durante  los 
tiempos  cenozoicos,  en  el  territorio  de  la  República  Argen- 
tina  12 

Hacha  chelleana  en  pedernal,  del  cuaternario  inferior  de  los 
alrededores  de  La  Plata,  vista  por  sus  dos  caras.  (Colum- 
na izquierda) 58 

Punta  musteriana  en  cuarcita,  del  cuaternario  superior  de  La 

Plata,  vista  por  sus  dos  caras,  (Columna  izquierda) 58 

Punta  musteriana  en  cuarcita,  del  cuaternario  superior  de  La 

Plata,  vista  por  sus  dos  caras.  (Columna  derecha) 58 

Hacha  chelleana  en  cuarcita,  del  cuaternario  de  los  alrededo- 
res de  Bahía  Blanca 59 

Hueso  largo  tallado,  procedente  del  pampeano  lacustre  de  los 

alrededores  de  Mercedes  (Piso  lujanense) 61 

Trozo  de  una  muela  de  Toxodon  retallada  á pequeños  golpes 
sobre  uno  de  los  bordes,  procedente  del  limo  pampeano  de 

los  alrededores  de  Mercedes,  visto  por  tres  lados 61 

Puntas  de  hueso  groseramente  talladas,  del  pampeano  lacus- 
tre de  las  cercanías  de  Mercedes,  vistas  por  dos  caras 62 

Cuarcita  tallada  de  los  alrededores  de  Mercedes  (Pampeano 
superior) 62 


Diente  canino  de  Smilodon  populalor  partido  y trabajado  por 
el  hombre,  procedente  del  pampeano  inferior  de  la  Ense- 


nada, en  La  Plata  (Plioceno  inferior) 72 

Casco  de  cuarcita  ohtenido  por  percusión  intencional,  visto 
por  sus  dos  caras,  procedente  del  yacimiento  de  Monte 

Hermoso  (Mioceno  superior) 75 

Cráneo  humano  del  pampeano  superior  (plioceno  superior) 
del  rio  de  Arrecifes,  en  la  parte  norte  de  la  provincia  de 

Buenos  Aires 84 

Cráneo  humano  encontrado  en  el  pampeano  superior  (plioce- 
no superior)  del  rio  de  Arrecifes 85 

El  mismo  cráneo  visto  de  lado 86 

Iltjdrochcerus  per  túrbidas.  Muela  tercera  inferior  del  lado  de- 
recho. Corte  transversal 256 

Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  del  Canis  ensenaden- 

sis 297 

Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  del  Canis  bonacren- 

sis 301 

Mandíbula  inferior  del  Macrocyon  robustas,  individuo  muy 

joven  con  parte  de  la  dentición  de  leche 308 

Cuarto  premolar  inferior  del  Macrocyon  robustas  adulto,  visto 

por  sus  dos  caras 309 

Diente  carnicero  superior  izquierdo  del  Felis  platensis,  visto 

por  sus  dos  caras 330 

Pié  posterior  izquierdo  del  Toxodon  platensis 379 

Defensa  de  Maslodon  andium 640 

Defensa  de  Mastodon  platensis 641 

Defensa  de  Mastodon  reclus 643 

Defensa  de  Mastodon  argentinas. 644 

Defensa  de  Mastodon  Humboldti 646 

Defensa  de  Mastodon  superbus 647 


ERRATAS  NOTABLES 


Páginas 

Columna 

Líneas 

Dice 

Léase 

18 

derecha 

17 

patagónico 

patagónicos 

22 

— 

8 

Larraze 

Larrazet 

23 

izquierda 

43 

piso  paranense 

piso  patagónico 

26 

derecha 

11 

Chamydotherium 

Chlamydotherium 

— 

— 

1 

representado 

representados 

48 

derecha 

23 

Corbícula  Stelneri 

Corbícula  Stelsneri 

54 

izquierda 

32 

hemisferio  boreal  del  cuaternario  inferior. 

hemisferio  boreal,  del  cuaternario  inferior. 

56 

— 

35 

punta  de  flecha  y de  dardo 

puntas  de  flecha  y de  dardo 

— 

~ 

36 

mezclado 

mezclados 

57 

— 

31 

Scherb. 

Scureb. 

— 

— 

53 

Didelphys  lujan  ensis 

* Didelpys  lujanensis 

82 

— 

31 

cuaterinario 

cuaternario 

— 

" — 

45 

estrecéhz 

estrechéz 

101 

derecha 

15 

ARCTOPITEC! 

Arctopitijeci 

104 

— 

7 

Playrlarthra 

Platyarthra 

108 

— 

22 

Lydeker 

Lydkkker 

112 

— 

31 

Wnv  gen 

Winge 

113 

izquierda 

33 

tamado 

tamaño 

125 

derecha 

27 

laca  ra 

la  cara 

127 

izquierda 

32 

munde 

muela 

180 

— 

44 

New-Jed 

Nevv-Wied 

148 

derecha 

33 

anterior 

posterior 

156 

izquierda 

41 

Lykdeer 

Lydekker 

179 

derecha 

35 

sebrepasan 

sobrepasar 

190 

— 

35 

su  Rio  Negro 

du  Rio  Negro 

— 

— 

43 

los 

l’os 

214 

izquierda 

3 

toxodonte 

toxodontes 

215 

— 

43 

correspondiente 

correspondientes 

220 

derecha 

20 

Dolichotis  existente 

Dolichotis  existente 

235 

— 

21 

A. 

F. 

241 

izquierda 

21 

Cardiotherum 

Gardiotherium 

— 

— 

11 

a 

la 

— 

— 

44 

fig.  1 

fig.  14 

218 

derecha 

46 

arista 

aristas 

252 

izquierda 

1 

actúa 

actual 

254 

— 

1 

Weddel 

Weddele 

258 

derecha 

30 

dedemuestra 

demuestra 

282 

— 

13 

Birtrage 

Beilráge 

304 

— 

44 

Veverra 

Viverra 

310 

— 

38 

consittuir 

constituir 

314 

derecha 

29 

Cyonsua 

Cyonasua 

316 

izquierda 

21  y 22 

Hyae  el  nardos 

el  Hyaenarclos 

318 

— 

X 

P.  Gev. 

P.  Gerv. 

322 

— 

27 

cordubenssi 

cordubensis 

323 

— 

17 

ss 

es 

325 

derecha 

27 

mercerdensis 

mercedensis 

339 

— 

30 

cúspidede 

cúspide  de 

341 

izquierda 

10 

dentaduaa 

dentadura 

359 

derecha 

35 

crée 

creé 

MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


XXXII 


Páginas 

Columna 

Líneas 

Dice 

Leáse 

359 

derecha’ 

49 

conipurcatus 

conspurcatus 

358 

— ■ 

32 

Synopotlicrium 

Synoplolherium 

364 

izquierda 

15  y 16 

de  de 

de 

368 

derecha 

1 

laño 

llano 

378 

— 

48 

de  centro  muy  cortas, 

de  centro  muy  corto 

389 

. — 

14 

(P-  5) 

(p.  ¿) 

390 

izquierda 

12 

en  los  animales 

en  los  demás  animales 

393 

— 

22 

coron 

corona 

398 

derecha 

33 

excavado 

excavada 

408 

— 

35 

limitados 

limitado 

409 

izquierda 

17  y 18 

mienras 

mientras 

410 

derecha 

7 

convexidad 

concavidad 

415 

izquierda 

42 

(m.  3) 

(m.  y) 

como  sucede 

425 

derecha 

9 

comosud  e 

433 

— 

38 

P-  3 

p.  » 

437 

izquierda 

1 

ÍP>  t) 

(P-  L) 

440 

— 

1 

interrumpida 

ininterrumpida 

451 

— 

37 

pepueño 

pepueñas 

466 

derecha 

29  y 33 

2 



469 

izquierda 

40 

mu  y 

muy 

478 

— 

1 

australis 

australe 

484 

— 

32 

rotoen 

roto  en 

490 

derecha 

9 

nuncan 

nunca 

495 

— 

10 

infinidad 

afinidad 

500 

izquierda 

24 

Homorhinocenos 

Homorhinoceros 

516 

derecha 

37 

E.  neoaqeus 

II.  neoagcM 

531 

— 

40 

pero  niana 

peroniana 

533 

— 

40 

aguda 

agudo 

534 

— 

7 

Palceothnrium  am ericanum 

PaUcotherium  par  míense 

541 

derecha 

36 

aguadas 

agudas 

550 

10 

es  de  un  diente 

es  un  diente 

Intercalar.  Localidad,  Patagonia  austral, 

— 

— 

33 

Horizonte,  piso  santacruzeño 

577 

— 

24 

dondetermina 

donde  termina 

594 

izquierda 

2 

m.  y y ni.  a 

m.  i.  y m.  i 

— 

— 

36 

m.  3 

m.  í 

— 

— 

45 

(P-  4) 

(p.  ±) 

595 

derecha 

21 

m. 

m.  ¿ 

599 

izquierda 

6 

mas  á lo  menos 

mas  ó menos 

611 

derecha 

21 

literalmente 

lateralmente 

668 

— 

32 

Cuvier 

Cuvieri 

695 

izquierda 

5 

Euchalceops 

Huello  leops 

697 

— 

3 

Horizonte 

Localidad 

723 

derecha 

20 

realrnenteel  en  angostamiento 

realmente  el  enangostemiento 

726 

— 

48 

formand  oúna 

formando  una 

736 

izquierda 

23 

no  tienen 

no  tiene 

762 

— 

50 

diagnóticos 

diagnósticos 

790 

izquierda 

33 

de  los  del 

de  las  del 

— * 

derecha 

13  y 14 

procedente 

procedentes 

799 

izquierda 

3 

primas 

prismas 

804 

derecha 

46  y 47 

típico 

tipo 

831 

izquierda 

23 

convexa 

convexo 

839 

— 

20  y 21 

presentado 

presentando 

869 

— 

30 

una  de  la 

una  placa  de  la 

881 

— 

1 

ipo 

tipo 

884 

derecha 

24 

patoporia 

pontoporia 

898 

cuadro 

7 

spondicocoelia 

spondilocoelia 

— 

— 

7 

pelyconsaria 

pelycosauria 

909 

izquierda 

8 

(ro-  -) 

(m.  y) 

921 

— 

8 

(pág.  680) 

(pág.  677) 

derecha 

12 

(pág.  745.) 

(pág.  744) 

922 

izquierda 

2 

(pág.  828) 

(pág.  825) 

924 

derecha 

15 

creondonta 

creodonta 

966 

izquierda 

9 

las  especies 

los  géneros. 

MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


RE  SÚMEN  HISTÓRICO 


Poco  tiempo  después  de  la  ocupación  del  país  por 
los  españoles,  los  grandes  Huesos  fósiles  de  animales 
extinguidos  que  se  encuentran  en  su  suelo,  empe- 
zaron á preocupar  la  atención  del  pueblo,  que  los 
atribuía  á una  antigua  raza  de  gigantes.  Y aunque 
ya  Falkner  á mediados  del  siglo  pasado  encontraba 
una  coraza  de  Glyptodon , que  reconoció  como  la 
cáscara  de  un  animal  parecido  á un  armadillo  actual 
pero  de  talla  gigantesca,  esto  no  impidió  que  se  con- 
tinuara considerando  los  fósiles,  hasta  por  las  clases 
elevadas,  como  huesos  de  gigantes,  y que  algunos 
años  mas  tarde  se  exhumara  en  el  norte  de  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires  el  esqueleto  de  un  Mastodonte 
en  presencia  délas  autoridades  civiles  y militares, 
escribanos,  módicos  y cirujanos  de  la  armada,  que 
levantaron  un  acta  en  la  que  se  daba  fó  de  que  los 
huesos  eran  de  un  gigante  de  forma  humana  ! 

Pero,  á fines  del  siglo  pasado,  época  en  que  el 
Marqués  de  Loreto  desempeñaba  las  funciones  de 
Virey  de  España  en  Buenos  Aires,  las  riquezas  pa- 
leontológicas de  las  llanuras  bonaerenses  empeza- 
ron á preocupar  la  atención  de  los  naturalistas.  En 
1789  se  encontró  no  léjos  de  la  ciudad  de  Buenos 
Aires,  á algo  mas  de  una  legua  de  la  Tilla  de  Lujan, 
un  esqueleto  gigantesco  que,  años  mas  tarde,  desig- 
naba CuviERCon  el  nombre  de  Megatherium . 

Loreto  lo  hizo  estraer  remitiéndolo  luego  á Ma- 
drid, y el  rey  Carlos  III,  creyendo  que  la  especie 
á que  pertenecía  era  actual,  dió  orden  al  gobierno 
de  la  colonia  de  enviarle  un  ejemplar  vivo,  y si 


esto  no  era  posible,  visto  lo  muy  uraño  que  debía 
ser,  de  espedirlo  empajado. 

La  vista  del  esqueleto  armado  provocó  una  serie 
de  discusiones,  hasta  que  se  consultó  la  opinión  de 
Cuvier  remitiéndole  dibujos,  con  los  cuales  dió  la 
descripción  del  animal  á principios  de  este  siglo, 
designándolo  con  el  nombre  de  Megatherium 
( Rech . oss.  foss.  v.  1,  p.  174). 

En  1827  llegaba  á nuestras  playas  el  joven  Alci- 
l>es  ü’Obbigny  que  tanto  renombre  debiera  alcan- 
zar mas  tarde.  Visitó  la  parte  austral  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires,  en  la  embocadura  del  Rio  Negro, 
gran  parte  de  la  llanura  argentina  y las  barrancas 
del  Paraná,  en  las  que  hizo  preciosas  colecciones  de 
fósiles,  encontrando  entre  los  mamíferos,  los  pri- 
meros restos  del  Megamys , restos  de  un  Toxoclon, 
etc.  A este  ilustre  viagero  se  deben  los  primeros 
ensayos  de  clasificación  de  los  terrenos  sedimenta- 
rios de  nuestro  suelo. 

Divide  D’Orbigny  los  terrenos  sedimentarios 
post-cretáeeos  ó supuestos  tales,  en  cuatro  grandes 
formaciones  que  son  : 

Ia  La  división  inferior , formada  sobre  todo  por 
areniscas  rojas,  que  denomina  formación  guaraní- 
tica,  sin  fósiles,  y sobre  la  cual  el  autor  no  dá  una 
idea  clara  de  su  opinión  respecto  á la  época  que  re- 
presenta, si  bien  deja  creer,  que  la  considera  como 
equivalente  del  terciario  inferior,  dividiéndola  en 
tres  distintos  horizontes. 

2a  La  formación  patagónica,  que  denomina  así 


i 


2 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


por  estar  sobre  todo  muy  desarrollada  en  las  costas 
de  Patagonia.  Compara  esta  formación,  de  la  que 
estudia  detalladamente  los  moluscos  que  contiene, 
al  horizonte  del  calcáreo  grosero  de  Paris,  es  decir, 
eoceno  superior  ú oligoceno.  Y aunque  entre  sus 
capas  encuentra  intercalados  algunos  estratos  con 
fósiles  terrestres  ó de  agua  dulce,  no  les  presta  de- 
masiada importancia,  considerando  el  todo  como  una 
formación  marina. 

3a  La  formación  pampeana,  llamada  así  por 
cubrir  toda  la  llanura  conocida  en  esa  época  bajo 
el  nombre  de  Pampa,  formada  por  una  arcilla  are- 
nosa y rojiza,  que  es  la  que  contiene  en  abundan- 
cia los  huesos  fósiles  de  grandes  mamíferos  extin- 
guidos que  se  encuentran  en  nuestro  suelo.  No  nos 
dice  á qué  división  exacta  de  las  de  Europa  corres- 
ponde el  pampeano,  pero  lo  incluye  positivamente 
entre  las  formaciones  terciarias,  designándolo  con 
el  nombre  de  terciario  superior,  lo  que,  de  acuerdo 
con  la  nomenclatura  geológica  de  la  época  de  D’Or- 
bigny,  equivale  á decir  que  corresponde  á la  mas 
moderna  de  las  grandes  divisiones  del  terciario  esta- 
blecidas luego  por  Lyell,  laque  lleva  el  nombre  de 
plioceno. 

Supone  que  esta  formación  tuvo  su  origen  en  un 
gran  cataclismo  que  produjo  el  surjimiento  de  los 
Andes,  seguido  de  una  perturbación  general  de  la 
superficie  del  continente  sud-americano,  que  se  co- 
municó á las  aguas  del  mar,  las  que  fueron  fuerte- 
mente balanceadas  invadiendo  los  continentes  y 
arrastrando  los  grandes  animales  que  vivian  en  los 
climas  tropicales,  para  sepultarlos  en  la  región  de 
las  pampas,  debajo  de  las  capas  de  limo  depositadas 
por  las  turbulentas  aguas  de  dicho  cataclismo. 

4a  La  formación  diluviana , que  comprende  to- 
dos los  terrenos  que  descansan  encima  de  la  forma- 
ción pampeana,  como  ser  los  depósitos  marinos  de 
la  costa,  los  médanos,  etc.  En  la  época  en  que 
escribía  D’Orbigny,  los  geólogos  no  hacían  aún  dis- 
tinción entre  el  cuaternario  y los  aluviones  moder- 
nos, entre  el  clüuvium  y el  aluvium , reuniendo 
todos  los  depósitos  post-terciarios  bajo  el  mismo 
nombre  de  terrenos  diluvianos.  La  clasificación  de 
D’Orbigny  estaba  de  acuerdo  con  los  conocimientos 
de  su  tiempo. 

Pocos  años  después  (1832),  llegaba  á su  vez  á 
nuestras  playas,  Carlos  Darwin,  en  las  que  recogió 
los  primeros  elementos  de  su  futura  celebridad. 
Visitó  las  costas  de  Patagonia,  hizo  la  primera  ascen- 
sión del  rio  Santa  Cruz,  y cruzó  la  pampa  en  varias 


direcciones,  recogiendo  colecciones  valiosísimas, 
con  los  primeros  restos  de  los  géneros  Macrau- 
chenia,  Scelidotherium,  Toxodon  y Mylodon. 

Darwin  no  emite  opinión  sobre  la  formación 
ciuaranít i ca,  que  no  tuvo  ocasión  de  conocer,  pero 
considera  la  formación  patagónicaque  estudió  en 
detalle,  como  un  equivalente  de  la  formación  eocena 
de  Europa. 

Sin  embargo,  supone  el  limo  pampa  de  una  época 
tan  reciente  que  apenas  puede  considerarse  como 
pasada,  atribuyendo  á una  misma  época  los  mamíferos 
extinguidos  de  la  formación  pampeana  y algunas  capas 
de  conchas  marinas  que  tuvo  ocasión  de  estudiar  cerca 
de  Bahía  Blanca,  en  la  barranca  de  Punta  Alta. 

En  cuanto  al  origen  mismo  de  la  formación,  este 
ilustre  naturalista  no  participa  de  la  opinión  de  D’Or- 
bigny, particularmente  en  lo  que  se  refiere  al  su- 
puesto cataclismo  imaginado  por  este.  Crée  que  la 
cuenca  del  Plata  estuvo  ocupada  en  otros  tiempos  por 
un  mar  ó un  inmenso  estuario,  en  el  que  vertían  sus 
aguas  grandes  rios,  que  arrastraron  en  su  fondo  los 
materiales  que  componen  el  terreno  pampeano,  con- 
juntamente con  los  esqueletos  délos  animales  que 
en  él  se  encuentran  sepultados. 

Mientras  tanto,  el  conocimiento  de  los  vertebrados 
fósiles  que  contenían  esos  terrenos,  avanzaba  rápida- 
mente. Lund  y Claussen  exhumaban  de  las  cavernas 
del  Brasil,  una  cantidad  sorprendente  de  especies 
de  mamíferos,  muchos  parecidos  ó idénticos  á los 
que  se  encontraban  en  el  terreno  pampeano. 

Woodbine  Parish,  el  almirante  Dupotet,  Wed- 
dell,  Castelnaü,  Villardebó,  Larrañaga,  etc., 
remitían  sucesivamente  á Europa  restos  de  vertebra- 
dos fósiles  del  Plata,  y Owen  describía  pronto  el 
género  Glyptodon,  con  varias  especies,  la  Macrau- 
chenia,  Toxodon,  Nesoclon,  Mylodon  y Scelido- 
therium ; mientras  Nodot,  Gervais,  Blainville  y 
Laürillard,  aumentaban  considerablemente  el  co- 
nocimiento de  los  mamíferos  fósiles  del  terreno  pam- 
peano. 

En  la  misma  época,  en  la  República  Argentina,  un 
ciudadano  distinguido,  por  más  de  un  motivo  digno 
de  mención,  el  Dr.  Francisco  Javier  Muñíz,  se 
ocupaba  también  y con  excelente  resultado,  del  es- 
tudio de  los  huesos  fósiles  que  se  encuentran  en  este 
suelo,  haciendo  algunos  descubrimientos  dignos  de 
mención,  entre  ellos  el  de  los  géneros  Smilodon, 
Hippidium  y Arctotherium  ; pero  las  dificulta- 
des de  esa  época  para  seguir  el  movimiento  científico 
dél  viejo  mundo,  unidas  á la  ausencia  de  bibliotecas  y 


RESEÑA  HISTÓRICA 


3 


museos  que  pudieran  proporcionar  materiales  de 
comparación,  y sobre  todo  á la  mala  voluntad  del 
Dictador  Rosas,  que  lo  despojó  de  parte  de  su  co- 
lección para  enviarla  de  regalo  á los  museos  de  Lon- 
dres y París,  no  le  permitieron  ocupar  el  lugar  á que 
lo  predestinaba  su  clara  inteligencia. 

Hácia  esta  época  (1852),  llegaba  al  país  Augusto 
Bravard,  naturalista  meritorio,  que,  desde  el  primer 
momento  se  dedicó  con  ahinco  á reunir  colecciones 
y practicar  estudios  estratigráíicos,  pero  fué  sor- 
prendido por  la  muerte  en  el  terremoto  de  Mendoza 
antes  de  que  pudiera  dar  á sus  estudios  una  forma 
definitiva.  Con  todo,  aumentó  el  número  de  mamí- 
feros fósiles  hasta  entonces  conocidos  con  algunas 
formas  notables  como  el  T ypotherium,  y publicó 
algunos  estudios  geológicos  de  importancia,  siendo  el 
primer  autor  que  haya  tratado  con  estension  y en 
conjunto  de  los  terrenos  post-pampeanos  marinos. 

Al  tratar  de  determinar  la  época  de  la  formación 
patagónica,  se  encuentra  con  grandes  dificultades  y 
datos  contradictorios ; algunos  restos  que  creyó 
pertenecieran  á los  géneros  Anoplotherium  y 
Palseotherium  le  conducían  á considerarla  como 
eoceua,  mientras  la  presencia  de  restos  de  ballena  le 
indicaban  una  época  que  creía  no  podia  ser  mas  anti- 
gua que  la  miocena;  además,  como  los  restos  de  ba- 
llena no  ofrecían  trazas  de  transporte  secundario, 
mientras  los  que  suponía  de  Palseotherium  presen- 
taban evidentes  vestigios  de  haber  sido  arrancados 
de  una  formación  mas  antigua,  que  no  conocía, 
pero  que  supuso  eocena,  consideró  la  que  estudiaba 
como  miocena. 

Respecto  á la  formación  pampeana  combate  con 
vehemencia  la  teoría  de  un  origen  marino,  ó de  su 
deposición  en  el  fondo  de  un  estuario,  sosteniendo 
que  es  una  formación  absolutamente  terrestre,  sin 
vestigios  marinos  en  su  seno,  y formada  probable- 
mente, en  gran  parte  á lo  ménos,  por  la  acción 
prolongada  de  los  vientos  que  internaban  cordones 
sucesivos  de  médanos. 

En  cuanto  á la  época  de  la  formación,  se  esfuerza 
en  demostrar  el  error  de  Darwin  al  considerarla 
como  de  época  muy  reciente,  y después  de  un  estu- 
dio prolijo  llega  á la  conclusión  de  que  pertenece 
por  completo  alas  formaciones  terciarias,  de  las  que 
representa  el  terreno  terciario  superior  conocido 
con  el  nombre  de  plioceno,  pero  incurre  en  el  error 
de  designarlo  con  el  nombre  de  terreno  cuaternario, 
designación  que  ya  en  Europa  se  había  aplicado  á 
los  terrenos  post-terciarios  mas  antiguos  conocidos 


con  el  nombre  de  clüuvium.  De  esto  ha  resultado 
que  muchos  al  leer  el  trabajo  de  Bravard  de  una 
manera  superficial,  se  han  figurado  que  este  autor 
refiere  el  terreno  pampeano  á la  época  cuaternaria 
como  está  definida  en  el  dia,  cuando  lo  que  afirma 
bien  esplícitamente,  es  precisamente  lo  contrario ; 
esto  es,  que  el  terreno  pampeano  es  plioceno. 

De  acuerdo  con  estas  ideas,  divide  Bravard  los 
terrenos  post-pampeanos  en  dos  horizontes  distin- 
tos, uno  que  designa  con  el  nombre  de  terrenos 
diluvianos,  y el  otro  con  el  de  terrenos  recientes. 

En  los  terrenos  diluvianos  coloca  los  depósitos 
post-pampeanos  marinos  de  la  costa,  y algunos  depó- 
sitos post-pampeanos  de  agua  dulce  del  interior, 
agregando  que  corresponden  á los  terrenos  designa- 
dos en  Europa  con  el  nombre  de  terrenos  diluvia- 
nos, ó clüuvium,  lo  que  no  deja  duda  que  en  su 
entender,  corresponden  á los  que  los  geólogos  actua- 
les designan  con  el  nombre  de  terrenos  cuater- 
narios. 

Los  terrenos  recientes,  incluyen  las  sedimenta- 
ciones formadas  por  los  rios  actuales  y los  médanos 
de  arena  superficiales,  correspondiendo  en  un  todo  á 
los  terrenos  de  aluvión  ó recientes  de  los  geólogos. 

Burmeister,  estudiaba  en  el  Paraná  la  formación 
patagónica,  casi  en  la  misma  época  que  Bravard,  y 
algunos  años  después  establecía  su  residencia  defi- 
nitiva en  la  República,  en  donde  era  nombrado 
director  del  entonces  Museo  de  la  Provincia  de 
Buenos  Aires,  hoy  Museo  Nacional,  á cuyo  frente 
continúa  todavía,  dedicándose  desde  entonces  v 
con  preferencia  al  estudio  de  los  mamíferos  fósiles  de 
la  República,  y de  los  terrenos  que  contienen  sus 
restos. 

Como  paleontólogo,  no  ha  contribuido  gran  cosa 
á aumentar  el  catálogo  de  los  mamíferos  fósiles  ar- 
gentinos, pero  se  le  deben  algunas  buenas  mono- 
grafías, particularmente  la  que  trata  (de  los  glipto- 
dontes,  la  de  los  gravigrados,  y la  de  los  caballos 
fósiles. 

Como  geólogo,  empezó  á manifestar  una  marcada 
tendencia  á rejuvenecer  todas  las  formaciones  sedi- 
mentarias cenozoicas  de  nuestro  suelo,  influido 
quizás  por  Lyell  que  decía  que  en  Norte-América 
la  fauna  pampeana  de  vertebrados  se  encontraba 
mezclada  con  una  fauna  malacológica  absolutamente 
idéntica  á la  actual,  y probablemente  también  por  la 
opinión  de  los  geólogos  europeos,  que  se  manifesta- 
ban predispuestos  á considerar  todas  las  formacio- 
nes norte-americanas,  de  edad  un  poco  mas  reciente 


4 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  aquellas  que  eu  Europa  presentan  fósiles  aná- 
logos. 

Así,  la  formación  patagónica,  que,  para  sus  ilus- 
tres predecesores,  D’Orbigny,  DARwny  Bravard, 
era  eocena,  ó por  lo  menos  miocena,  se  vuelve  para 
Burmeister  pliocena  ; si  se  recuerda  que  la  fauna 
malacológica  de  esta  formación  es  casi  absolutamente 
distinta  de  la  actual,  la  época  moderna  que  le  atri- 
buye se  puede  considerar  como  una  verdadera  here- 
gía  geológica. 

Reconoce  de  acuerdo  con  Bravard  que  la  forma- 
ción pampeana  no  es  de  origen  marino,  pero  la  con- 
sidera cuaternaria,  con  cuyo  nombre  la  designa,  ó con 
el  de  diluvium . Todos  los  terrenos  que  se  encuen- 
tran encima  de  esta,  constituyen  para  él  los  aluviones 
modernos. 

Estas  opiniones,  preconizadas  durante  años  por 
Burmeister,  haciendo  camino  y llevando  las  cosas 
aún  mas  léjos,  empezaba  á verse  en  las  formacio- 
nes sedimentarias  cenozoicas  de  la  República  Argen- 
tina, tan  solo  una  inmensa  y vastaformacion  pampeana 
de  época  cuaternaria. 

En  cuanto  á la  fauna  de  mamíferos  fósiles  de  la 
República,  el  Dr.  Burmeister  reasume  todo  lo  que 
sabe  al  respecto  en  el  tercer  volúmen  de  la  Descr. 
phys.  de  la  Rep.  Arg ,,  año  1 879;  en  el  que  enumera 
56  especies  repartidas  en  36  géneros. 

En  este  estado  se  encontraban  nuestros  conoci- 
mientos sobre  los  mamíferos  fósiles  argentinos  y los 
terrenos  que  los  encierran,  cuando  empezó  la  publi- 
cación de  los  resultados  de  mis  primeros  trabajos. 

En  1880,  publicaba  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  un  catálogo  general  de  los  mamíferos  fósiles 
sud-americanos,  en  el  que  enumerábamos  55  especies 
nuevas  de  la  República  Argentina,  repartidas  en  31 
géneros,  de  los  que  5 también  nuevos. 

A este  trabajo  hice  seguir  La  antigüedad  del 
hombre  en  el  Plata,  obra  destinada  á demostrar  la 
existencia  del  hombre  fósil  en  la  República  Argentina, 
y al  año  siguiente  (1881),  aparecía  mi  Formación 
pampeana,  trabajo  dedicado  especialmente  al  estu- 
dio de  dicha  formación,  y á la  de  los  terrenos  que  le 
están  sobrepuestos.  En  esta  obra,  solo  de  paso  me 


ocupo  de  la  formación  patagónica,  llegando  á la  con- 
clusión de  que  es  por  lo  ménos  miocena,  pero  de  nin- 
guna manera  mas  moderna.  Demostré  que  lo  que  se 
llamaba  formación  y fauna  pampeana,  era  una  suce- 
sión de  tres  faunas  diferentes  correspondientes  á 
tres  distintos  horizontes  equivalentes  al  plioceno  de 
Europa  y Norte  América.  Al  mismo  tiempo  traté  de 
esponer  la  importancia  de  los  depósitos  post-pam- 
peanos,  tanto  marinos  como  de  agua  dulce,  demos- 
trando que  ellos  representaban  los  verdaderos 
terrenos  cuaternarios,  como  lo  probaba  por  otra 
parte  el  hecho  de  contener  todavía  los  restos  de 
algunas  especies  de  animales  extinguidos,  aunque 
casi  siempre  pertenecientes  á géneros  todavía  exis- 
tentes. 

En  esta  época,  los  sorprendentes  descubrimientos 
paleontológicos  verificados  en  Norte- América,  em- 
pezaron á cambiar  las  opiniones  de  los  geólogos 
respecto  á la  antigüedad  pretendida  moderna  de  las 
formaciones  americanas,  inclinándose  los  paleontó- 
logos á considerarlas  todas  mas  bien  como  un  poco 
mas  antiguas  que  las  correspondientes  del  viejo 
mundo.  La  importancia  de  este  cambio  de  ideas 
era  tanto  mas  notable,  cuanto  que  en  esos  años  se 
había  encontrado,  en  distintos  puntos  de  Norte- 
América,  un  considerable  número  de  géneros  carac- 
terísticos de  la  formación  pampeana,  procedentes 
de  capas  que  fueron  clasificadas  como  debiendo 
representar  el  plioceno  inferior. 

Al  mismo  tiempo,  mientras  se  abria  una  ancha 
brecha  en  el  antiguo,  cuanto  erróneo  sistema  de 
clasificación  de  las  formaciones  sedimentarias  de 
nuestro  suelo,  otros  se  ocupaban  en  darle  el  golpe 
de  gracia,  atacándolo  por  su  base,  reduciéndolo  á 
la  nada,  para  rehacer  la  clasificación  sistemática  de 
nuestras  formaciones  sedimentarias  á la  luz  de  los 
principios  que  suministra  la  estratigrafía  y lapaleon- 
tologíacomparada.  Estofué tarea delDr.  A.Doerikg, 
quien  después  de  prolijas  observaciones  perso- 
nales y de  un  estudio  comparado  de  todo  lo  que  se 
había  escrito  sobre  las  formaciones  cenozoicas  sud- 
americanas, clasificaba  las  de  la  República  Argentina 
según  el  sistema  que  indica  el  cuadro  adjunto  : 


RESEÑA  HISTÓRICA 


5 


I.  FORMACIONES  FOCENAS 

Todas  las  especies,  y de  los  animales  superiores,  casi  todos  los  géneros  extintos 

I Cretáceo  superior 

1.  Piso  guaranítico \ 0 Post-cretaceo. 

f ( Larámico .) 

(FORMACION  LIGNÍTICA) 

1,  FORMACION  GUARANIT1CA. 

2.  Piso  pehuenche  ó huilliche.  ( Mesothe - 

, / Eoceno. 

num )« 

!3.  Piso  paranense.  ( Ostrea  Ferrarisi ) 

4.  Piso  mesopotámico.  ( Mecíamos , Anoplo-  \ 

thermm) s Okgoccno. 

5.  Piso  patagónico.  (Ostrea  patagónica) ) 

II.  FORMACIONES  NEOGENAS 


I.  FORMACION  ARAUCANA.  (F.  post- 
patagónica y sub-pampeana.) 


(tobas  traquíticas  en  la  patagonia) 

6.  Piso  araucano.  ( Nesodon , Anchitherium). 


7.  Piso  puelche 


II.  FORMACION  PAMPEANA. 


(subpampeano) 

8.  Piso  pampeano  inferior.  ( Typo - 

iherium ) 

9.  Piso  eolítico.  ( Equus ) 

10.  Piso  pampeano  lacustre.  ( Pala - 

destrina  Ameghini) 


I 


III.  FORMACION  TEHUELCHE  ó errá- 
tica  


IV.  FORMACION  QUERANDINA  ó post- 
pampeana   


V.  FORMACION  ARIANA  ó aluvial.. 


11.  Piso  tehuelehe 

(rodados  de  la  patagonia) 

12.  Piso  querandino.  ( Asara  labiata, 

Ostrea  puelchana ) 

13.  Piso  platense.  (Ampollaría  D'Or- 

bignyana ) 

(antiguos  ríos  cuaternarios) 


♦ 


14.  Piso  Ariano, 


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Mioceno. 


Plioceno 

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Preglacial. 


Glacial. 


Diluvial. 


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Aluvial. 


Aluvial 


¡ Catorce  horizontes  geológicos  en  vez  de  dos  ó 
tres  que  se  admitian  según  el  viejo  sistema  ! La  di- 
ferencia no  era  pequeña. 

La  parte  superior  de  la  formación  guaranítica 
resultaba  representar  por  lo  menos  dos  horizontes 


distintos  : uno  inferior  preterciario  y equivalente 
probable  del  larámico  de  los  Estados  Unidos,  y otro 
superior,  referible  al  eoceno  inferior. 

La  formación  patagónica,  que  hasta  entonces  se 
refería  á un  solo  horizonte,  el  plioceno,  resultaba 


6 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


representar  tres  pisos  bien  distintos  con  sus  res- 
pectivas faunas  bien  delimitadas,  el  paranense,  el 
mesopotámico  y el  patagónico;  el  primero  refe- 
rible al  eoceno  superior,  y los  dos  últimos  al  oligo- 
ceno. 

De  la  formación  patagónica  pasábase  siempre  á la 
pampeana,  como  si  ésta  hubiera  sucedido  inmediata- 
mente á aquella,  mientras  la  fauna  indicaba  entre 
ambas  un  gran  hiato.  Doering  demuestra  que  entre 
ellas  se  interpone  una  gran  formación  arenosa  de 
origen  fluviátil  ó sub-aéreo,  que  denomina  formación 
araucana  y corresponde  al  mioceno. 

Desde  entonces,  el  conocimiento  de  las  formacio- 
nes cenozoicas  de  la  República  y de  los  fósiles  que 
contienen,  no  ha  cesado  de  avanzar  constantemente. 

En  1883,  el  comandante  Buratowich  recogía 
sobre  la  márgenes  del  Neuquen,  en  una  capa  de 
areuiscas  rojas,  en  la  que  el  capitán  Ed.  Moysés 
habia  encontrado  antes  el  cráneo  de  un  mamífero, 
algunos  grandes  huesos  que  remitió  como  regalo  al 
general  Julio  Roca,  entonces  Presidente  de  la 
República,  restos  que,  sometidos  á mi  examen  resul- 
taron pertenecer  á un  gigantesco  reptil  de  la  familia 
de  los  Dinosaurios.  De  la  misma  procedencia  recibía 
mas  tarde  numerosos  fragmentos  debido  á la  amis- 
tad del  capitán  Rhode,  que  me  permitieron  afirmar 
que  se  trataba  de  un  horizonte  comparable  al  lará- 
mico  de  Norte-América. 

Hacia  la  misma  época,  el  profesor  Pedro  Scala- 
brini,  sometió  á mi  exámen  la  gran  colección  de 
restos  de  mamíferos  fósiles  que  habia  formado  en  las 
barrancas  del  Paraná,  resultando  de  su  estudio  un 
considerable  número  de  géneros  y especies  nuevas, 
que,  por  el  conjunto  de  sus  caractéres  confirmaban 
la  edad  oligocena  atribuida  á su  yacimiento. 

Mientras  tanto  continuaba  avanzando  el  conoci- 
miento de  la  fauna  pampeana,  descubriéndose  conti- 
nuamente algunas  formas  nuevas,  completándose  el 
conocimiento  de  la  parte  estratigráfica  con  el  descu- 
brimiento de  dos  capas  de  origen  marino,  interpam- 
peanas, que  hasta  entonces  habían  pasado  desaper- 
cibidas. 

El  año  pasado  (1887)  en  un  viaje  al  Sur  de  la 
provincia  de  Buenos  Aires,  visitaba  la  localidad 
conocida  con  el  nombre  de  Monte-Hermoso,  cuyas 
barrancas  también  habian  sido  consideradas  como 
pampeanas,  descubriendo  una  fauna  de  mamífe- 
ros completamente  distinta,  referible  al  mioceno 
superior,  mientras  que  otros  fósiles  procedentes  del 
interior  de  la  República,  me  revelaban  la  existencia 


de  capas  de  la  misma  época  en  Catamarca,  y en  el 
interior  de  la  Sierra  de  Córdoba. 

Durante  ese  mismo  año,  mi  hermano  Carlos 
Ameghino,  verificaba  un  viaje  al  interior  de  la 
Patagonia  Austral,  con  el  esclusivo  objeto  de  recojer 
restos  fósiles  de  mamíferos,  y después  de  una 
ausencia  de  9 meses  regresaba  con  una  colección 
valiosísima  compuesta  nada  ménos  que  de  122 
especies,  de  las  que  ya  he  dado  las  diagnosis,  y cuyo 
estudio  conduce  á constatar  que  se  trata  de  una 
fauna  característica  de  la  base  del  eoceno.  1 

Sin  duda,  todavía  faltan  muchos  yacimientos  in- 
termediarios que  esplorar,  pero  lo  hecho  hasta  ahora, 
particularmente  en  estos  últimos  ocho  años,  es  alta- 
mente satisfactorio,  y nos  permite  desde  ya  hacernos 
una  idea  de  la  división  y articulación  sistemática  de 
las  formaciones  cenozoicas  de  la  República  Argen- 
tina, y trazar  un  cuadro  de  las  distintas  faunas  ma- 
malógicas  que  se  han  sucedido  en  nuestro  suelo,  de 
algunas  de  las  cuales  no  teníamos  la  mas  leve  idea 
hace  pocos  años. 

En  resúmen,  los  3 ó 4 horizontes  geológicos  que 
se  reconocian  en  las  formaciones  cenozoicas  argenti- 
nas, han  sido  cuadruplicados,  y las  50  especies  de 
mamíferos  fósiles  citadas  por  Burmeister,  se  han 
elevado  á mas  de  500,  que  lian  sido  en  su  mayor 
parte  descubiertas,  descriptas,  y catalogadas  por 
esploradores  y naturalistas  argentinos. 

Entre  las  personas  que  han  contribuido  á la  ad- 
quisición de  estos  resultados,  debo  mencionar  los 
nombres  de  los  señores  Aguirre,  Ambrossetti  J., 
Ameghino  Carlos,  Burmeister  G.,  Brackebusch, 
Bodenbender,  Carees  E.,  Doering,  Dubois,  Fon- 
tanal. J.,  Holmberg,  Lista,  Lelong,  Lavagna, 
Lallement,  Moreno,  Moyano  C.  M.,  MovrsÉs, 
Ortiz  T.,  Romero  A.,  Rhode  J.,  Roth,  Stelzner, 
Scalabrini,  Zeballos,  E.  S.  etc.  etc. 

Cuando  solo  en  este  reducido  ramo  de  las  ciencias 
naturales  tenemos  tantos  nombres  que  han  contri- 
buido á que  en  tan  corto  espacio  de  tiempo  se  quin- 
tuplicaran nuestros  conocimientos,  podemos  quedar 
altamente  satisfechos,  pues  es  evidente  que  existe 
ya  una  ciencia  nacional,  que  trabaja  con  elementos 
propios  y métodos  nuevos,  llevando  cada  año  un 
no  despreciable  contingente  á la  ciencia  univer- 
sal. 

Llegados  á este  punto,  podemos  tender  tranquilos 

1 Mientras  escribo  estas  líneas,  CÁiu.os  Ameghino,  efectúa  un 
nuevo  viaje  á las  regiones  del  Sur,  de  cuyos  resultados  espero 
tener  tiempo  de  aprovechar  en  el  trascurso  de  este  trabajo. 


RESEÑA  HISTÓRICA 


7 


la  vista  al  camino  recorrido,  y con  paso  seguro  diri- 
jirnos  adelante,  abandonando  de  una  vez  esas  auto- 
ridades de  otra  época,  que  encadenaban  nuestro 
pensamiento  con  teorías  concebidas  en  la  infancia  de 
la  ciencia.  Como  dijo  un  autor  francés : « el  mundo 
marcha»,  y nosotros  ya  hemos  conquistado  el  dere- 


cho de  desembarazar  nuestro  camino  de  los  obstácu- 
los que  en  él  acumulaban  viejas  teorías  erróneas  de 
autoridades  que  pasaron,  para  juzgar  con  criterio 
propio  las  silenciosas  é imponentes  manifestaciones 
de  la  majestuosa  naturaleza  argentina  de  los  tiempos 
pasados. 


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ALGUNAS  PALABRAS 


SOBRE  LA 


NOMENCLATURA  ZOOLÓGICA  APLICADA  A LA  PALEONTOLOGÍA 


Dos  tendencias  opuestas  guían  desde  hace  un 
cierto  número  de  años,  á los  naturalistas  que  se 
ocupan  de  la  clasificación  y colocación  sistemática 
de  las  distintas  formas  de  organismos  existentes  ó 
extinguidos. 

Unos,  dominados  por  la  tradición  bíblica,  ó por 
el  respeto  á la  autoridad  de  una  vieja  falange  de 
naturalistas  que  dió  brillo  y lustre  á la  escuela  clá- 
sica que  basta  abora  pretende  negar  la  mutabilidad 
déla  especie,  no  queriendo  reconocer  ciertas  formas 
como  mutaciones  de  un  mismo  tipo  por  temor  de 
proporcionar  argumentos  á la  escuela  contraria, 
aumentan  desmesuradamente  el  número  de  especies, 
elevando  á tal  categoría  toda  forma  ligeramente  dife- 
rente que  se  presenta  á su  examen. 

Otros,  afiliados  á la  nueva  escuela  transformista, 
que  ha  contado  con  personalidades  que  forman  ya  un 
brillante  pasado,  y presenta  actualmente  en  sus  filas 
las  mas  altas  lumbreras  científicas  de  nuestra  época, 
dominados  al  contrario  por  la  influencia  de  la  teoría 
de  la  evolución  que  no  vé  en  todas  partes  mas  que 
series  interminables  de  modificaciones,  disminuyen 
exageradas  el  número  de  especies,  constitu- 
yendo o tológicos  á los  que  reúnen  con  una 

\"'  ominacion  las  modificaciones  ó variacio- 

_jue  parecen  ser  simples  mutaciones  de  esos 
.ipos,  á veces  en  número  verdaderamente  conside- 
rable. 

Cou  la  disminución  exagerada  del  número  de  es- 
pecies, resulta  que  solo  vienen  á ser  designadas  con 
un  nombre  especial  las  formas  bien  distintas,  tomán- 
dose en  poca  cuenta  las  numerosas  variedades  de 
esos  tipos,  basta  que  se  acostumbran  á pasarlas  por 
alto,  de  modo  que  mas  tarde  prescindiendo  ya  por 
completo  de  las  formas  secundarias  intermediarias. 


nos  figuramos  que  esos  tipos  son  perfectamente  defi- 
nidos y distintos  unos  de  otros,  dando  así  argumen- 
tos á la  escuela  que  sostiene  la  entidad  de  la  especie 
una  é invariable,  cuando  justamente  se  busca  con  ese 
sistema  probarlo  contrario. 

Siguiendo  ambas  tendencias  ese  camino,  será  difícil 
llegar  á un  resultado  práctico.  El  número  de  espe- 
cies de  un  género  ó de  una  familia  será  siempre 
distinto  según  la  escuela  á que  pertenezcan  los  auto- 
res, continuando  los  unos  en  negar  la  mutabilidad 
de  la  especie,  y los  otros  en  afirmarla. 

Un  cierto  número  de  naturalistas  evolucionistas, 
que  se  dedican  de  preferencia  al  estudio  de  los  séres 
extinguidos,  y por  consiguiente  con  mayor  autoridad 
para  dar  su  opinión  en  la  cuestión  de  origen,  filia- 
ción y clasificación,  que  los  que  solo  se  ocupan  ó 
solo  conocen  los  séres  existentes,  han  creído  que  era 
necesario  reaccionar  contra  esa  tendencia  de  la  es- 
cuela transformista  á reunir  bajo  una  denominación 
común  formas  bien  distintas  y separadas,  por  el  solo 
hecho  de  que  ciertas  formas  intermediarias  denotan 
que  son  modificaciones  de  un  mismo  tipo. 

Creen  ellos  que  mientras  se  persista  en  pasar  por 
alto  las  variaciones  morfológicas  de  pequeña  impor- 
tancia, privándolas  de  un  nombre  que  permita 
incluirlas  en  los  cuadros  de  las  clasificaciones,  estas 
serán  forzosamente  siempre  imperfectas.  Por  otra 
parte,  careciendo  basta  ahora  la  ciencia  de  un  medio 
preciso  para  determinar  exactamente  lo  que  es  una 
especie  y lo  que  es  una  variedad,  continuará  reinando 
como  basta  ahora  el  arbitrario,  los  unos  reuniendo 
decenas  de  variedades  en  una  sola  especie, — consti- 
tuyendo otros  con  cada  una  de  esas  variaciones,  una 
especie  distinta. 

Creen  además  los  mencionados  naturalistas,  que 


10 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


el  ordenamiento  de  las  variedades  y su  designación 
según  cierto  orden,  introduciéndolas  en  los  cuadros 
de  clasificación,  no  solo  pondría  término  á esa  confu- 
sión, sino  que  facilitarla  el  restablecimiento  de  la 
filiación  de  un  considerable  número  de  seres  exis- 
tentes, lo  que  equivaldría  á una  constatación  práctica 
de  la  teoría  de  la  evolución,  puesto  que  podríamos 
entonces  encontrarnos  delante  de  grandes  séries  de 
esas  mutaciones  sucesivas,  por  las  que  según  nues- 
tras teorías  han  pasado  todos  los  seres. 

En  mi  obra  Filogenia,  he  expuesto  estas  tenden- 
cias distintas  de  los  naturalistas,  concluyendo  por 
afiliarme  al  grupo  que  reclama  la  modificación  de  la 
clasificación,  en  lo  que  concierne  á la  denominación 
de  las  variaciones  morfológicas  de  menor  importan- 
cia que  la  especie,  debiendo  ellas  en  mi  opinión, 
llevar  siempre  un  nombre  que  las  distinga.  «No  des- 
preciemos, pues,  (decía  entonces)  esas  colecciones 
de  individuos  de  una  forma  distinta  por  el  poco  va- 
lor gerárquico  que  representen,  aunque  sus  carac- 
teres distintivos  nos  parezcan  de  poca  importancia. 
Siempre  que  podamos  apreciar  esos  caractéres  dife- 
renciales, distingámoslas  con  un  nombre  especial ; 
no  importa  que  las  califiquemos  de  especies,  razas 
ó variedades — poco  importa  el  nombre  y mayor  ó 
menor  valor  gerárquico.  Lo  esencial  es  que  tengan 
uno,  para  que  no  prescindamos  de  ellas,  podamos 
jalonarlas,  y podamos  así  pasar  de  unas  formas  á 
otras  formas,  de  una  especie  á otra  especie,  de  la 
especie  al  género,  de  este  ála  familia,  y remontando 
y descendiendo  podamos  de  este  modo  recorrer  en 
todos  sentidos  el  grandioso  árbol  de  la  série  animal. 
Este  es  el  objetivo  á que  debe  tender  toda  buena 
clasificación.»  (() 

Admitida  la  necesidad  de  la  reforma,  era  igual- 
mente necesario  ponerse  de  acuerdo  sobre  la  termi- 
nología á adoptarse.  No  bastaba  reconocer  que  las 
pequeñas  variaciones  morfológicas  tenían  derecho  á 
figurar  en  nuestros  catálogos  con  un  nombre  propio, 
exclusivo:  era  necesario  también  distinguir  con 
nombres  especiales  esas  distintas  clases  de  variacio- 
nes, y creo  por  mi  parte  que  también  debe  buscarse 
en  una  buena  definición  de  los  distintos  términos,  el 
medio  de  no  confundir  el  género  con  la  especie,  el 
grupo  con  el  tipo,  ó la  forma. 

Distinguidos  paleontólogos  alemanes  é italianos 
han  tratado  de  distinguir  las  distintas  variaciones  de 
una  misma  especie,  designándolas  con  nombres  par- 

(1)  Amegiiino.  Filogenia,  púg.  G0,  1884. 


ticulares  según  que  correspondan  á variaciones  de 
una  especie  en  una  misma  época,  ó á variaciones 
que  representen  modificaciones  de  un  mismo  tipo  en 
épocas  ú horizontes  sucesivos,  distinguiendo  la  va- 
riedad, la  mutación  y la  forma.  Los  franceses 
han  seguido  el  ejemplo,  y últimamente  el  empleo  de 
estos  términos  ha  recibido  de  parte  de  los  paleontó- 
logos una  especie  de  sanción  oficial. 

Los  trabajos  paleontológicos  que  tengan  por  objeto 
completar  el  encadenamiento  de  la  série  animal  en 
los  tiempos  pasados,  ya  no  pueden  ser  fructuosos  y 
de  resultados  perfectamente  comparables,  si  no  se 
acepta  la  modificación  de  la  nomenclatura  propuesta 
por  los  autores  mas  recientes.  Por  lo  que  á mí  me 
concierne,  inauguro  su  aplicación  que  continuaré 
en  lo  sucesivo,  con  el  presente  trabajo,  ampliándola 
en  ciertos  detalles  que  me  parecen  necesarios, 
dando  á continuación  un  resúmen  y definición  de  las 
modificaciones  y nuevos  términos  que  se  introducen 
en  la  nomenclatura,  tanto  para  dar  á conocer  las 
ampliaciones  que  en  ella  introduzca  y de  las  queme 
serviré  en  mis  trabajos,  cuanto  para  que  puedan 
aprovechar  de  ellas  aquellos  que  por  acaso  hayan 
pasado  por  alto  estos  nuevos  rumbos  que  han  abierto 
los  paleontólogos  transformistas. 

El  punto  de  partida  fijo  é invariable  de  la  no- 
menclatura debe  ser  el  genero,  del  que  debe 
darse  una  definición  tan  exacta  é inalterable  cuanto 
lo  permita  el  estado  actual  de  la  ciencia.  Me  parece 
que  ese  punto  de  partida  fijo  para  determinar  el 
género,  pueden  proporcionarlo  los  caractéres  de 
organización  tal  como  los  lie  definido  en  mi  Filo- 
genia (I). 

Toda  variación  en  el  número  de  órganos  de  un 
animal  tiene  mayor  valor  que  un  simple  cambio 
de  forma  de  ese  mismo  órgano  : de  consiguiente, 
una  vértebra,  ó un  diente,  ó una  costilla,  de  mas  ó 
de  ménos,  la  presencia  ó la  ausencia  de  un  hueso, 
de  un  músculo,  etc.,  etc.,  como  carácter  constante 
de  una  forma,  debe  ser  el  distintivo  del  género,  debe 
autorizar  su  formación,  y asilo  definiremos. 

Constituyen  un  géinero  todos  los  séres  ó co- 
lecciones ele  séres  de  un  mismo  orden  ó de  una 
misma  familia  natural  c¡ue  se  distingan  por  un 
carácter  de  orgamzactojj  que  les  se  a propio  y 
exclusivo. 

Así  como  los  caractéres  de  organización  servi- 

(1)  Amegiiino.  Filogenia.  Cap.  IV,  púg.  Cl.  Caractéres  de  adap- 
tación y caractéres  de  organización. 


N O M E N C L A T U Ii  A Z O O LOGIC  A 


11 


rán  para  distinguir  el  género,  la  modificación  de 
esos  mismos  caracteres,  ó sea  los  caracteres  de 
adaptación,  servirán  para  distinguir  las  especies. 
Definiremos  pues,  la  especie,  como  la  reunión 
de  todos  los  individuos  ó colecciones  de  indivi- 
duos que  se  distingan  por  uno  ó mas  caracteres 
de  adaptacion  importantes.  El  nombre  de  las  es- 
pecies en  la  clasificación  se  empleará  siempre  como 
hasta  ahora  según  el  sistema  de  la  nomenclatura  bi- 
nominal,  precedido  del  nombre  genérico  y seguido 
del  nombre  del  autor  que  creó  la  especie. 

Para  la  distinción  de  las  modificaciones  ó variacio- 
nes de  una  misma  especie,  se  adoptará  la  nomencla- 
tura trinominal  en  la  forma  que  sigue  : 

Guando  las  modificaciones  de  una  misma  especie 
correspondan  á una  misma  época  y á una  misma  re- 
gión se  distinguirán  con  el  nombre  de  variedades, 
en  esta  forma  que  escribo  solo  como  ejemplo : Canis 
Azaree  v.  gracilis,  seguido  del  nombre  del  autor 
que  creó  la  variedad. 

Cuando  las  modificaciones  de  una  especie  perte- 
nezcan á distintos  horizontes  ó á distintas  épocas  de 
una  misma  región,  de  modo  cpie  se  pueda  demostrar 
ó sea  evidente  que  esas  distintas  formas  correspon- 
den á modificaciones  sucesivas  de  una  misma  especie, 
se  designarán  con  el  nombre  de  mutaciones,  en  esta 
forma:  Canis  Azaree  m.  antiquus,  seguido  del 
nombre  del  autor  que  creó  la  mutación. 

Cuando  las  modificaciones  pertenezcan  á una 
misma  época  ó á un  mismo  horizonte,  pero  que  pro- 
vengan de  regiones  apartadas,  de  modo  que  se  co- 
nozca son  modificaciones  geográficas  de  un  mismo 
tipo,  se  designarán  con  el  nombre  de  traslaciones, 
en  esta  forma : Canis  Azaree  t.  cordubensis,  se- 
guido del  nombre  del  autor  que  creó  la  traslación. 

Cuando  sobre  las  modificaciones  de  una  misma  es- 
pecie no  se  tengan  datos  suficientes  para  determinar 
si  se  trate  'e  variaciones,  de  mutaciones  ó de 
tro  ° 7 _ , se  designarán  simplemente  con  el  nom- 

formas,  de  este  modo  : Canis  Azaree  f.  ro- 
astus,  seguido  del  nombre  del  autor  que  creó  la 
forma.  Pero  tan  luego  como  se  obtengan  los  datos 
necesarios  para  su  exacta  determinación,  se  susti- 
tuirá el  nombre  de  forma  por  el  que  le  corresponda. 

Todo  tipo  ó modificación  sobre  la  que  no  se  esté  de 
acuerdo  si  debe  representar  una  especie,  una  varie- 
dad, una  mutación  ó una  traslación,  se  designará 
igualmente  con  el  nombre  de  /orma,  que  se  em- 
pleará también  siempre  que  se  quiera  hablar  de 
algunos  séres  sin  emplear  en  el  curso  del  discurso, 


los  términos,  especie,  variedad,  mutación  y tras- 
lación. 

Toda  variedad,  forma,  mutación,  ó traslación,  que 
por  un  autor  sea  elevada  á la  categoría  de  espe- 
cie, no  autoriza  á suprimir  el  nombre  del  pri- 
mer fundador  de  la  forma,  sustituyéndolo  por  el 
que  simplemente  cambia  su  valor  gerárquico,  de- 
biendo la  especie  continuar  llevando  el  nombre  del 
autor  que  primero  la  distinguió,  ya  sea  bajo  el  nom- 
bre de  forma,  de  mutación,  de  traslación  ó de  va- 
riedad ; y del  mismo  modo,  el  cambio  de  una  espe- 
cie,en  forma,  variedad,  etc.,  no  autoriza  tampoco  la 
supresión  del  nombre  del  autor  fundador,  pero  en  el 
caso  de  la  división  de  la  especie  en  varias  formas  ó 
variedades,  solo  se  conservará  el  nombre  del  autor 
fundador  á la  forma  típica,  repitiendo  el  nombre  es- 
pecífico como  equivalente  de  tercer  nombre  de  va- 
riedad, forma,  mutación  ó traslación,  de  este  modo : 
Canis  Azaree  Azaree  P.  Wied. 

Todo  ser,  ó todo  resto  de  un  ser  que  se  encuentre 
en  un  yacimiento  de  una  época  determinada,  ó de 
cierta  región  distinta  á la  que  habita  ó habitó  la  es- 
pecie á la  que  parece  corresponda,  y que  no  se  ten- 
gan los  datos  necesarios  para  determinar  si  es  exac- 
tamente la  misma  especie,  ó si  representa  una  forma 
distinta,  variedad,  traslación,  ó mutación,  se  desig- 
nará provisoriamente  con  el  nombre  de  la  especie  á 
que  parece  corresponder,  con  el  nombre  del  autor 
entre  paréntesis,  y seguido  de  la  palabra  affinis,  de 
este  modo:  Canis  Azaree  (Pr.  Wied),  affinis. 

Toda  especie  actual,  que  se  encuentre  igualmente 
en  estado  fósil,  siempre  que  se  trate  del  represen- 
tante fósil,  se  designará  con  el  nombre  específico, 
seguido  del  nombre  del  autor  entre  paréntesis,  se- 
guido á su  vez  de  la  palabra  fossilis  y del  nombre 
del  que  primero  ha  encontrado  ó señalado  los  res- 
tos del  representante  fósil. 

La  palabra  tipo  se  empleará,  no  para  espresar 
una  división  determinada,  sino  una  forma  morfoló- 
gica dada  que  sirva  como  término  de  comparación,  y 
á la  que  se  referirán  todas  las  formas  que  parezcan 
haber  tomado  origen  de  ese  tipo  primitivo,  por  via 
de  modificación.  Así  se  podrá  decir,  el  tipo  de  los 
zorros,  como  el  tipo  de  los  perros,  ó el  tipo  de  los 
carnívoros,  de  los  mamíferos,  etc. 

A la  denominación  de  grupo  tampoco  deberá 
asignársele  ningún  valor  gerárquico.  Deberá  consi- 
derarse como  una  simple  espresion  destinada  á fa- 
cilitar las  descripciones,  pudiéndose  aplicar  indis- 
tintamente y con  igual  propiedad  á todos  los  seres  de 


12 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


un  orden,  ó ele  una  familia,  como  á toda  reunión  ó 
colección  de  géneros,  especies,  variedades,  muta- 
ciones, traslaciones,  ó aún  individuos.  Así,  podrá 
decirse,  el  grupo  de  los  placentarios,  como  el  grupo 
de  los  carnívoros,  el  grupo  de  los  perros,  el  grupo 
de  los  zorros,  etc.,  etc. 

En  la  denominación  de  nuevos  grupos,  géneros  y 
especies,  me  he  sometido  en  absoluto,  á la  ley  de 
prioridad,  que  no  permite  se  cambie  el  nombre 
publicado  siempre  que  esté  acompañado  de  diagnosis 
que  permitan  reconocer  las  especies  ó los  géneros 
de  que  se  trata. 

Las  simples  listas  de  nombres  sin  diagnosis,  no 
constituyen  prioridad,  sino  simplemente  un  estorbo 
para  el  adelanto  de  la  ciencia,  y no  hay  la  menor 
obligación  de  tomarlos  en  consideración  ; ni  tampoco 
pueden  resucitar  esos  términos  otros  naturalistas, 
aunque  esos  nombres  sean  los  mas  antiguos,  si  las 
especies  de  que  se  trata  recibieron  mas  tarde  otros, 


acompañados  de  diagnosis  que  permitan  su  dis- 
tinción. 

Esas  listas  sin  diagnosis  entran  en  la  categoría  de 
nomina  nuda,  y los  nombres  específicos  ó genéri- 
cos en  ellas  mencionados  deben  ser  rayados  de  todos 
los  trabajos,  evitando  de  nombrarlos  bajo  cualquier 
forma.  Eli  este  caso  se  encuentran  la  casi  totalidad 
de  las  denominaciones  genéricas  y específicas  de 
Bravard. 

Por  otra  parte,  como  es  una  de  las  leyes  elemen- 
tales de  la  nomenclatura  que  el  mismo  nombre  en 
zoología  no  puede  ser  aplicado  mas  que  á un  solo 
género,  he  cambiado  todos  los  nombres  genéricos 
que  tenian  doble  empleo,  respetando  el  mas  anti- 
guo. 

No  insisto  mas  sobre  esto,  porque  son  principios 
universalmente  reconocidos,  y á los  que  tienen  for- 
zosamente que  someterse  todos  aquellos  que  quieran 
que  sus  trabajos  sean  tomados  en  consideración. 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


Los  medios  de  que  disponen  los  geólogos  para  la 
determinación  de  la  edad  de  las  diferentes  capas, 
son,  la  estratigrafía  y el  examen  de  los  restos  orgá- 
nicos que  contienen. 

Es  un  hecho  ya  por  nadie  discutido,  que,  los  ani- 
males fósiles  que  se  encuentran  sepultados  en  las 
entrañas  de  la  tierra  en  un  punto  dado,  son  tanto 
mas  diferentes  de  los  que  en  la  actualidad  pueblan 
la  misma  comarca,  cuanto  datan  de  una  época  mas 
antigua,  y tanto  mas  parecidos  cuauto  mas  próximos 
son  de  la  época  actual.  De  ahí  que  se  haya  juzgado 
de  la  antigüedad  de  los  terrenos  según  el  tanto  por 
ciento  de  las  especies  de  moluscos  extinguidos  que 
contienen,  — y por  mas  que  se  haya  criticado  este 
sistema,  él  es  hasta  ahora  el  único  práctico,  racional, 
que  se  presta  á deducciones  generales  siempre  de 
idéntico  valor  y comparables  entre  sí,  que  permi- 
tieron la  división  de  los  terrenos  sobrepuestos  á la 
creta,  en  eoceno,  oligoceno,  mioceno,  plioceno, 
cuaternario  y reciente. 

Sobre  el  mismo  principio  se  ha  llegado  á una 
división  mas  práctica  y mas  fundamental,  que,  sin 


escluir  la  anterior,  permite  dividir  el  conjunto  de 
las  formaciones  cenozoicas  en  tres  grandes  divisio- 
nes fundamentales  fáciles  de  reconocer  por  pocas 
que  sean  las  especies  de  moluscos  que  contengan, 
llamadas,  eogena,  neogena  y plioneogena. 

La  época  eogena,  la  mas  antigua,  está  consti- 
tuida por  terrenos  cuyos  moluscos  fósiles  son  todos 
extinguidos,  y se  divide  á su  vez  en  tres  períodos, 
llamados  palaeoceno,  eoceno  y oligoceno. 

La  época  neogena  está  formada  por  terrenos  cuya 
fauna  de  moluscos  contiene  una  mezcla  de  especies 
extinguidas  y existentes,  y comprende  los  períodos 
mioceno  y plioceno. 

La  época  plioneogena,  la  mas  moderna,  compren- 
de aquellos  terrenos  cuyas  especies  de  moluscos, 
sin  excepción,  existen  todavia  en  la  actualidad,  y se 
reparten  en  dos  períodos,  el  cuaternario , y el 
reciente . 

Sobre  esta  base,  y según  el  sistema  de  clasifica- 
ción espuesto,  está  construido  el  adjunto  cuadro  de 
las  formaciones  cenozoicas  de  la  República  Argen- 
tina. 


14 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


CUADRO  DE  LAS  FORMACIONES  CENOZOICAS  DE  LA  REPUBLICA  ARGENTINA 


PISOS  Ú HORIZONTES  GEOLÓGICOS 


FORMACIONES 


CRETACEO? 


Palaeoceno 


I.  EOCENO. -To-  \ 
dos  los  moluscos  de  .' 
especies  extinguidas.  1 


Eoceno 


Oligoceno  . 


Mioceno. 


II.  NEOGENO.  Mo- 
luscos de  especies  ( 
extinguidas  y exis- 
tentes  


Plioceno 


III.  PLIONEO- 
GENO.  Todos  los  mo- 
luscos de  especies 
existentes 


Cuaternario 


Reciente 


^ Guaranítieo  inferior 
( Guaranítieo  medio . . 


Secundario 


Pehuenche  (guaranítieo  sup.).  ( Goiaranitica 
Mamíferos  (. Pyrotherium ),  etc. 

y Dinosaurios 

Sub-Patagónico  [Baculites) . . . . 

Santa-cruzeño  [Plagiaulacidae , 

CreodontaY 

Paranense  (O sírea  Ferrarisi)., . 

Mesopotámico  ( Sea  la  brin  ithe- 

rium,  Megcmys 

Patagónico  ( Ostrea  patagónica). 


Santa- 

cruzeña 


Patagónica 


Araucana 


Araucano  ( Plohophorus  Ame- 
ghini,  Azara  occidentalis).. . . 

Hermósico  [Pachy rucos  iy pi- 
cas)   

Pehuelcbe  (sub-pampeano).  ( No - 

pachtus  coagmentatus ) 

Ensenadense  (pampeano  inf.). 

( Typo therium  cris ta tu m) 

Belgranense  (pampeano  medio) 
(Neoracanthus-Asara  sp.cxting.) 

Bonaerense  (pampeano  superior) 

(. Dilobodon , Glypiodon  iypus ). 

Lujanense  (pampeano  lacustre) 

\ ( Hydrobia  Ameghini ) 

Tehuelche  (Sin  fósiles) Tehuelche 


Terciario 


Pampeana 


Epoca 

Antropozoica 


/ Querandino  (post-pampeano  ma- 
í riño)  ( Azara  labiata ) 

ÍPlatense  (post-pampeano  lacus- 
tre) ( Palaeolama  mesolílhica) . . 

/'  Aimará  (reciente)  (. Anchenla  gua-  \ 

} naco) 

\ Ariano  ( Equus  caballas). ......  / 


Cuaternaria 


Posterciario 


Reciente 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


15 


El  conjunto  de  los  terrenos  de  sedimento  de  nues- 
tro suelo,  posteriores  á la  época  secundaria,  está 
formado  por  una  sucesión  de  capas  de  origen  marino 
y sub-aéreo,  que  marcan  otras  tantas  oscilaciones 
continentales,  ó sea  avances  y retiradas  del  océano, 
observándose  que  las  formaciones  terrestres  ó sub- 
aéreas, son  mas  estendidas  á medida  que  son  de 
época  mas  reciente,  y vice-versa,  las  marinas  son 
tanto  mas  limitadas,  cuanto  datan  de  tiempos  mas 
modernos.  Los  primeros  avances  marinos  alcanzan 
hasta  el  pié  mismo  de  la  cordillera,  mientras  que  los 
mas  modernos  solo  lian  invadido  una  angosta  banda 
á lo  largo  de  las  costas  actuales. 


LÍMITES  ENTRE  LAS  FORMACIONES  SECUNDARIAS 
Y TERCIARIAS 

Eu  Europa,  las  formaciones  secundarias  mas  mo- 
dernas y las  terciarias  mas  antiguas,  están  perfecta- 
mente delimitadas.  El  fin  de  la  época  secundaria 
está  indicado  por  la  gran  estension  de  la  formación 
de  la  creta,  depositada  en  el  fondo  de  un  mar  que 
ocupaba  casi  toda  la  Europa. 

A este  mar,  sucede  el  estado  insular,  desaparece 
la  creta  y aparecen  directamente  superpuestos  los 
terrenos  terciarios  inferiores  con  los  primeros  gran- 
des mamíferos  terrestres,  sin  vestigios  ya  de  los 
grandes  saurianos  de  la  época  secundaria. 

En  Norte-América,  la  separación  entre  ambas 
formaciones,  no  es  tan  neta,  pues  entre  la  parte 
superior  de  las  inmensas  capas  de  tiza  del  mar  cre- 
táceo, y los  depósitos  terciarios  inferiores,  se  en- 
cuentran diseminados  una  série  de  depósitos  de 
naturaleza  lacustre,  que  no  pueden  ser  colocados  de 
un  mo  jfinitivo,  ni  en  el  secundario,  ni  en  el 
te  j ; contienen  una  fauna  mixta,  una  mezcla  de 
.sos  de  corpulentos  reptiles  terrestres  del  orden 
de  los  dinosaurios,  tipo  mesozoico  indiscutible,  con 
otros  géneros  de  reptiles  y de  pescados  que  en 
Europa  se  muestran  en  la  base  del  terciario  conjun- 
tamente con  restos  de  mamíferos,  los  que  también 
se  han  encontrado  últimamente,  aunque  no  muy 
abundantes,  en  los  mismos  depósitos  de  Norte-Amé- 
rica. Esos  yacimientos  constituyen  el  horizonte 
larámico  ó palaeoceno  de  los  geólogos  norte-ameri- 
canos, intermediario  entre  el  cretáceo  y el  eoceno. 
Idéntica  cosa  pasa  en  la  República  Argentina,  en 


donde  el  límite  de  ambas  formaciones  parece  aún 
mas  difícil  de  trazar  que  en  Norte-América.  No  te- 
nemos acá  depósitos  de  creta,  pero  ella  está  reem- 
plazada por  inmensos  depósitos  de  areniscas  rojas 
que  aparecen  á descubierto  en  las  faldas  de  varias 
montañas  de  Sud-América,  y parecen  constituir  en 
todas  partes  la  base  sobre  que  descansan  las  forma- 
ciones terciarias. 

Estas  areniscas  constituyen  en  parte  la  formación 
guaranítica  de  D’Orbighy,  muy  desarrollada  sobre 
todo  en  la  provincia  de  Corrientes  y en  el  territorio 
de  Misiones  por  donde  se  estiende  al  interior  del 
Brasil,  sepultándose  háeia  el  Sur,  en  la  llanura 
argentina,  á cientos  de  metros  de  profundidad,  des- 
cansando encima  de  las  rocas  metamórficas,  en  donde 
invariablemente  la  han  encontrado  las  perforaciones 
artesianas  bastante  profundas  que  se  han  practicado. 

Si  bien  Buhmeister,  considera  la  formación  gua- 
ranítica como  terciaria,  después  de  las  observacio- 
nes practicadas  por  geólogos  distinguidos  eu  el 
interior  de  la  República,  en  el  Brasil,  Bolivia  y 
Chile,  que  han  determinado  de  un  modo  exacto  la 
estratigrafía  y clasificado  algunos  de  los  fósiles 
característicos,  ya  no  puede  quedar  absolutamente 
duda  alguna  que  pertenece  á la  época  cretácea, 
siendo  en  su  máxima  parte  una  formación  marina. 

Eu  la  época  de  la  formación  de  ese  depósito,  el 
océano  ocupaba  la  llanura  argentina,  rodeando  la 
base  del  macizo  central  constituido  por  la  sierra  de 
Córdoba,  estendiéndose  por  el  Oeste  y por  el  Norte 
hasta  el  pié  de  la  cordillera  y la  meseta  boliviana. 

Ha  sido  esta  una  época  sin  duda  de  duración 
inmensa,  durante  la  cual,  el  continente  Sud-Ameri- 
cauo,  debe  haber  cambiado  sucesivamente  de  aspec- 
to, — pero,  por  ahora,  solo  podemos  avanzar  con 
certitud,  que  el  fin  de  este  largo  período  ha  coinci- 
dido con  una  retirada  del  océano,  pues  he  podido 
determinar  con  la  mayor  precisión  que  la  parte 
superior  de  la  formación  guaranítica,  en  Corrientes 
y el  Paraguay,  es  decididamente  de  origen  sub- 
aéreo,  y con  ella  empiezan  en  nuestro  suelo  las 
formaciones  terciarias  inferiores  llamadas  palaeoce- 
nas,  que  se  distinguen  por  la  mezcla  de  tipos  caracte- 
rísticos, unos  de  las  formaciones  terciarias,  y otros 
délas  secundarias. 

PISO  PEHUENCHE 

Una  arenisca  absolutamente  idéntica  al  guaraní- 
tico  superior  de  Corrientes  y de  la  Asunción  del 


16 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Paraguay,  ocupa  la  parte  superior  del  Rio  Negro  de 
Patagonia,  y una  parte  considerable  del  triángulo 
comprendido  entre  el  Limay  y el  Neuquen,  en 
donde  alcanza  un  espesor  de  200  á 300  metros, 
estando  surcada  por  profundos  barrancos  de  ero- 
sión, que  presentan  á la  vista  mil  distintos  aspectos, 
á cuales  mas  fantásticos  y caprichosos. 

Los  materiales  que  componen  esta  formación,  son 
capas  de  areniscas  rojizas,  en  unas  partes  poco 
coherentes,  y en  otras  cimentadas  por  otros  mate- 
riales formando  masas  sumamente  duras,  entre  las 
que  se  encuentran  á menudo  interpuestos  bancos  de 
margas  arcillo-arenosas  del  mismo  color  rojizo,  ó 
capas  delgadas  de  arenas  amarillentas. 

El  doctor  Adolfo  Doering  ha  designado  el  hori- 
zonte de  estas  areniscas  con  el  nombre  de  piso 
pehuenche,  refiriéndolo  al  eoceno  inferior,  basán- 
dose casi  exclusivamente  sobre  datos  estratigrá- 
ficos. 

Pero  últimamente  se  han  descubierto  en  esas  are- 
niscas numerosos  huesos  de  grandes  reptiles  del 
orden  délos  dinosaurios,  acompañados  de  otros  que 
parecen  representar  la  extinguida  familia  de  los 
cocodrilos  opistocelios,  conjuntamente  con  huesos 
de  mamíferos  del  orden  de  los  edenlados,  y otros 
cercanos  de  los  corifodontes.  Esta  mezcla  singular 
demuestra  que  se  trata  de  un  yacimiento  de  carac- 
téres  intermediarios,  que  se  interpone  entre  la 
parte  superior  del  cretáceo,  y la  inferior  del  eoceno; 
es  decir,  corresponde  precisamente  al  horizonte 
larámico  de  los  norte-americanos,  que  constituye  la 
base  del  palaeoceno. 

La  edad  de  esta  vasta  formación  de  areniscas  rojas, 
queda  así  fijada  con  bastante  precisión,  hecho  im- 
portantísimo por  cuanto  nos  permite  seguir  con 
cierta  facilidad  relativa  el  encadenamiento  de  las 
demás  formaciones  cenozoicas  á las  que  sirve  de 
base. 


FORMACION  SANTACRUZEÑA 

En  la  Patagonia  austral,  desde  el  rio  Deseado 
hácia  el  Sur,  alejándose  unas  1 5 á 20  ó 25  leguas  de 
la  costa,  desaparece  la  gran  formación  marina  cono- 
cida con  el  nombre  de  patagónica,  que  hasta  ahora 
se  suponía  se  internara  en  el  interior  hasta  la  misma 
cordillera.  En  su  reemplazo,  aparecen  debajo  de 
las  capas  de  rodados  y del  manto  de  basalto  que  les 


sigue,  una  vasta  formación  terrestre  ó sub-aérea, 
formada  por  estratos  de  arenas,  arcillas,  calcáreos, 
y rocas  mas  ó ménos  compactas  de  origen  volcánico, 
dispuestas  en  lechos  horizontales,  con  numerosos 
fósiles  terrestres,  particularmente  huesos  de  mamí- 
feros, y con  un  espesor  de  100  hasta  200  metros. 
La  parte  inferior,  pasa  insensiblemente  á una  forma- 
ción marina,  de  espesor  indeterminado,  pero  de 
caractéres  constantes. 

El  conjunto  de  estos  terrenos  constituye  una  serie 
completamente  distinta  de  los  conocidos  con  el  nom- 
bre de  formación  patagónica,  que  propongo  desig- 
nar con  el  de  formación  Santacruzeña,  dividida 
en  dos  horizontes,  el  superior  ó Santacruzeño  de 
origen  fluvial  ó sub-aéreo,  referible  al  eoceno  infe- 
rior, y el  inferior  ó sub-patagónico,  de  origen  ma- 
rino, referible  al  palaeoceno  superior. 

PISO  SUB- PATAGONICO 

Las  capas  de  areniscas  rojas  del  piso  pehuenche, 
un  poco  mas  cerca  déla  costa  que  la  confluencia  del 
Neuquen  y del  Limay,  en  el  punto  conocido  con  el 
nombre  de  Fresuo-Menoco,  disminuyen  de  espesor 
aparente  hasta  que  pasan  debajo  de  una  formación 
marina  muy  antigua,  que  es  el  horizonte  inferior  de 
la  formación  Santacruzeña.  Este  manto  parece 
se  estiende  sobre  casi  toda  la  Patagonia,  aunque  á 
grandes  profundidades.  Se  ha  encontrado  en  la  parte 
inferior  de  las  barrancas  del  Rio  Chico,  y Cáelos 
Ameghijno  lo  ha  seguido  todo  á lo  largo  del  Rio 
Santa  Cruz,  desde  Rarrancas  Elaucas  á unas  15  le- 
guas de  la  costa,  hasta  el  lago  Argentino. 

En  toda  esta  estension  se  encuentra  siempre  en  la 
base  de  la  barranca,  elevándose  su  parte  superior 
á unos  25  á 30  metros  sobre  el  nivel  del  agua  del 
Rio,  pero  su  parte  inferior  desaparece  debajo  del 
agua.  En  unas  partes  está  completamente  despro- 
vista de  fósiles,  y en  otros  abundan,  encontrándose 
sobre  todo  en  cantidad  una  especie  de  Ostrea  todavía 
no  descripta,  muy  distinta  de  la  Ostrea  pata- 
gónica. 

Esta  formación  marina  corresponde  á un  avance 
del  océano  sobre  el  continente  pehuenche  de  los 
últimos  tiempos  de  la  formación  guaranítica,  y 
representa  sin  duda  al  este  de  los  Andes,  los  depó- 
sitos terciarios  antiguos  de  Chile,  que  contienen 
todavía  algunos  géneros  evidentemente  cretáceos 
como  el  Bépulites,  Cinulia  y Trigonia  ; citando 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


17 


* Philtppi  entre  los  vertebrados  un  representante  de 
la  familia  jurásica  de  los  enaliosauros,  prueba  evi- 
dente de  que  esta  capa  no  puede  referirse  á un 
horizonte  mas  reciente  que  la  división  inferior  mas 
antigua  del  terciario  designada  con  el  nombre  de 
palaeoceno , del  que  representa  la  parte  superior. 

Esta  es  también  la  opinión  de  mi  hermano  Cáelos 
Ameghiho  que  se  espresaá  su  respecto  de  la  siguiente 
« manera : Esta  formación  marina,  que  surge  en  el  in- 
terior de  una  manera  repentina  y aislada,  no  es  de 
suponer  sea  la  continuación  de  la  misma  que  se  mues- 
tra á lo  largo  de  toda  la  costa  patagónica  y en  la  Bahía 
de  Santa  Cruz,  porque  á mas  de  hallarse  á un  nivel 
muy  inferior,  contiene  una  Ostre a al  parecer  de 
especie  distinta  de  la  común 'Ostrea  patagónica  de 
aquella  formación  costanera,  y creo  mas  probable 
represente  una  segunda  formación  mas  antigua  que 
en  las  regiones  del  litoral  no  pasa  á descubierto, 
hallándose  probablemente  á un  nivel  demasiada- 
mente inferior  para  permitir  ser  observada  » C 

PISO  SANTACRUZEXO 

Este  manto  marino  mas  antiguo,  está  cubierto  en 
la  Patagonia  austral  por  una  vasta  formación  de  ori- 
gen terrestre  ó sub-aéreo,  de  varios  cientos  de  pies 
de  espesor,  con  numerosos  fósiles  terrestres,  parti- 
cularmente huesos  de  mamíferos,  y corresponde  á 
otro  avance  continental  sobre  el  antiguo  mar  palaeo- 
ceno.  El  continente  adquirió,  á lo  rnénos  en  la 
Patagonia  austral,  una  estension  mucho  mayor  que 
durante  la  época  pehuenche,  poblándose  de  nume- 
rosos mamíferos  de  órdenes  muy  variados,  pero  sin 
vestigios  de  huesos  de  los  grandes  dinosaurios  de 
la  época  palaeocena. 

Esta  formación  ha  sido  examinada  por  Cáelos 
Ameghiwo  todo  á lo  largo  del  rio  Santa  Cruz,  de 
manera  que  para  dar  una  idea  de  ella,  me  parece 
lo  mas  conducente  extractar  algunos  párrafos  de  su 
informe : 

« Dirijiéndose  liácia  el  interior,  el  primer  punto 
en  que  aparece  á descubierto  la  formación  es  « Bar- 
rancas Blancas  » , en  la  estremidad  O.  de  la  gran  cur- 
* xa  que  el  rio  describe  en  Svvamp-Banclí  ó Bincon 
Grande,  donde  existen  algunas  barrrancas  denuda- 

L Carlos  Ameghino.  Informe  sobre  un  viaje  á la  Patagonia 
austral,  elevado  al  Director  del  Museo  La  Plata  en  Diciembre 
de  1887.  Ms. 


das,  por  efecto  de  la  anual  y poderosa  erosión  que 
ejercen  las  aguas  provenientes  del  deshielo  de  las 
nieves  acumuladas  durante  los  inviernos  en  aque- 
llas alturas. 

« Este  solitario  y devastado  fragmento  de  meseta, 
en  todo  sentido  surcado  de  ásperas  quebradas,  de 
valles  y cerrilladas,  ofrece  importantes  y preciosas 
riquezas  paleontológicas  para  el  estudio  de  la  extin- 
guida y casi  desconocida  fauna  mamalógica  que 
durante  la  época  Eocena  habitó  la  extremidad  aus- 
tral de  la  República. 

« La  estructura  geológica  y disposición  estrati- 
gráfica  de  los  terrenos  que  constituyen  este  notable 
yacimiento,  esceptuando  su  división  mas  inferior, 
presenta,  como  todos  los  que  tuve  ocasión  de  visi- 
tar mas  tarde  en  el  curso  superior  del  mismo  rio, 
una  uniformidad  y regularidad  sorprendente,  lo 
que,  agregado  á la  estrecha  semejanza  que  entre  sí 
muestran  los  restos  de  organismos  en  uno  y otros 
recojidos,  hacen  suponer  para  esta  formación,  una 
larga  y no  interrumpida  edad,  referible,  á juzgar  del 
exámen  de  los  fósiles  que  contiene,  á la  época 
eocena. 

« Examinando  la  elevada  barranca,  que  en  este 
punto  se  levanta  de  80  á 100  metros  de  altura,  se 
nota,  en  primer  lugar,  á partir  de  la  cumbre,  el 
infaltable  manto  de  rodados  y conglomerados  que 
por  todas  partes  cubre  la  superficie  de  la  meseta 
patagónica.  Inmediatamente  debajo  viene  una  vasta 
formación  sedimentaria  de  origen  fluviátil  ó sub- 
aéreo, que  alcanza  hasta  60  y mas  metros  de  espesor, 
que  encierra  numerosísimos  restos  fósiles  de  mamí- 
feros y algunos  huesos  de  aves,  lagartos  y pescados 
de  agua  dulce.  Esta  formación,  se  compone  princi- 
palmente de  gruesos  estratos  arcillo-arenosos,  de 
color  gris  verdoso,  y estratos  margosos,  blanquizcos, 
de  detrito  volcánico,  alternando  con  bancos  arenosos 
y bancos  pétreos  de  naturaleza  calcárea. 

« Esta  importante  formación,  con  insignificantes 
variaciones  de  estructura,  ocupa  toda  la  parte  cen- 
tral del  territorio,  y pasando  por  debajo  de  la  región 
basáltica,  parece  estenderse  al  Occidente  hasta  el 
pié  mismo  de  la  precordillera. 

« Mas  al  interior,  á solo  unos  tres  dias  de  marcha 
del  lago  Argentino,  cerca  de  Iaten-Huageno,  también 
sobre  la  ribera  sur,  la  constitución  geológica  es  con 
corta  diferencia,  en  su  aspecto  general,  la  misma  de 
Barrancas  Blancas,  notándose,  sobre  todo,  al  com- 
pararlo con  este  último  punto,  la  falta  de  los  fre- 
cuentes bancos  de  calcáreo  y la  presencia  aquí  de 


3 


18 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


un  enorme  banco  de  grés  amarillento  que  corona  la 
cúspide  de  la  barranca,  alta  de  120  á 150  metros. 

« Un  poco  mas  cerca  de  la  costa,  y sobre  la  ribera 
norte,  los  estratos  de  la  misma  formación  aparecen 
fuertemente  dislocados;  aquí,  parece  que  á lo  largo 
de  la  costa  del  rio,  una  estrecha  pero  prolongada 
faja  de  meseta,  baya  esperimentado  en  tiempos  rela- 
tivamente modernos  un  violento  hundimiento,  que 
diera  por  resultado  una  notable  diferencia  en  la 
actual  posición  de  la  capas.  Llama  particularmente 


la  atención  un  gran  banco  de  grés  de  color  gris 
amarillento,  y de  15  á 20  metros  de  espesor,  que  en 
otros  yacimientos  vecinos  y en  este  mismo  en  la 
parte  no  afectada,  se  presenta  siempre  coronando  la 
cumbre  de  la  barranca,  y que  acá,  por  efecto  del 
citado  hundimiento,  lia  sufrido  un  desnivel  de  algu- 
nas decenas  de  metros.  Este  inmenso  banco  de  grés 
se  encuentra  actualmente  descansando  en  el  fondo 
de  un  pequeño  valle  conjuntamente  con  los  subsi- 
guientes estratos  inferiores  arrastrados  en  su  caida, 


Dislocamiento  de  los  terrenos  eocenos  de  la  Patagonia  Austral  á 35  leguas  del  Atlántico  sobre  la  margen  Norte 
del  Río  Santa-Cruz.  (Según  corte  tomado  por  Carlos  Ameghino  en  1887  ). 

1.  Arenas  de  color  rojizo,  de  poca  consistencia  y con  escasos  fósiles.  — 2.  Arcilla  blanquizca  casi  pura  y bien  estratificada, 
con  restos  de  Protoxodon.  — 3.  Banco  de  calcáreo  de  aspecto  rojizo,  sumamente  duro.  — 4.  Arcillas  arenosas  de  color  amari- 
llento, horizonte  en  que  mas  abundan  los  restos  de  Pachyrucos  y pequeños  roedores.  — 5.  Margas  blanquizcas  de  detrito  vol- 
cánico.—6.  Arcillas  blanquizcas  finamente  estratificadas.  — 7.  Banco  de  gres  arcilloso  dé  aspecto  rojizo  con  restos  de  Astra- 
potlieriwm.  — («'.  Aluviones  actuales.  — (b).  Nivel  del  agua  del  Rio  Santa-Cruz. 


los  cuales  se  muestran  fuertemente  inclinados  y 
contorneados,  afectando  en  algunos  fragmentos  una 
disposición  casi  vertical » *. 

La  fauna  de  mamíferos  de  esta  formación  es  muy 
numerosa,  habiendo  recogido  en  su  viage,  restos  de 
122  especies  distintas. 

Es  de  interés  la  presencia  de  cierto  número  de 
representantes  de  la  familia  de  los  Plagiaulacidse, 
cuyos  géneros  hasta  ahora  conocidos  son  de  los 

1 Carlos  Ameghino.  Informe  sobre  un  viaje  á la  Patagonia 
Austral,  etc.  Ms. 


terrenos  secundarios  y de  la  base  del  eoceno  de 
Europa  y Norte-América.  Los  géneros  patagónicos 
llevan  los  nombres  de  Abderites,  Acdestis  y Epa- 
northus. 

Los  géneros  Cladosictis,  Hatliacynus,  Agus- 
tylus,  Anatherium,  Acrocyon,  Acyon , etc.,  son 
representantes  patagónico  del  orden  de  los  Creo— 
donta,  característico  de  la  base  del  eoceno  tanto 
en  Europa  como  en  Norte  América. 

Los  roedores  están  representados  por  un  consi- 
derable número  de  géneros,  todos  de  dimensiones 
reducidas,  siendo  los  mas  comunes  y característicos 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


19 


Sciamys,  Steiromys,  Adelphomys , Spaniomys, 
Neoreomys,  Prolagostomus,  Perimys  y Bo- 
ca relia. 

Los  toxodontes,  son  tan  abundantes  como  los  roe- 
dores, pero  todos  de  tipos  muy  distintos  de  los  mas 
modernos  ó pampeanos.  Los  géneros  mas  comunes  y 
característicos  son:  Pachy  rucos,  Hegetotherium, 
Intera therium , Protypotherium , Nesoclon , 
Protoxodon,  Icochilus  y Adinotherium. 

Los  demás  paquidermos  están  representados  por 
los  géneros  Theosoclon,  Homalodontotherium, 
Astrapotherium,  Proterotherium,  etc. 

Los  edentados  tenian  ya  en  esta  época  numerosos 
representantes,  unos  como  el  Propalaehoplopho- 
rus,  Peltephilus  y Stegotherium,  del  mismo 
grupo  que  los  armadillos;  los  otros,  como  los  géne- 
ros Eucholceops,  Hapalops,  Nematheriurn,  Tre- 
matherium,  Planops,  Entelops  y Xyophorus , 
eran  mucho  mas  próximos  del  grupo  de  los  megate- 
roides. 

LA  FORMACION  BASÁLTICA  Y EL  ANTIGUO  CONTINENTE 

PATAGÓNICO 

Los  terrenos  del  piso  santacruzeño  mencionado, 
están  cubiertos  sobre  una  parte  considerable  de  su 
estension,  por  mantos  de  basalto  de  50  á 100  metros 
de  espesor,  que  pasa  de  150  en  algunos  puntos, 
estendiéndose  á menudo  sin  interrupción  sobre  de- 
cenas de  leguas  de  superficie. 

Esta  formación  basáltica  se  ha  considerado  hasta 
ahora.no  sé  con  qué  fundamento,  como  de  época 
muy  reciente,  y como  depositada  en  el  fondo  del  mar, 
surgiendo  luego  inmediatamente  para  ser  cubierta 
por  los  hielos  de  la  época  glacial.  Pero  ocurre  una 
dificultad:  que  encima  de  los  estratos  sub-aéreos 
que  contienen  la  fauna  eocena  mencionada,  no  se 
encuentra  el  mas  pequeño  depósito  en  el  que  se 
pueda  encontrar  el  mas  mínimo  vestigio  de  un  orga- 
nismo marino,  de  donde  se  deduce  forzosamente, 
que,  á partir  del  principio  de  la  época  eocena,  la 
Patagonia  ha  sido  una  tierra  emergida  sin  disconti- 
nuidad hasta  nuestros  dias,  y que  de  consiguiente, 
el  manto  de  basalto  no  se  ha  depositado  en  el  fondo 
del  mar,  pero  sí  en  la  superficie  de  una  tierra  emer- 
gida. 

Si  se  observa  la  línea  que  forma  la  región  basál- 
tica, se  advierte  pronto  con  sorpresa  que  corre  pa- 


ralela á la  costa  del  antiguo  continente  eoceno  ; en 
la  región  del  Santa-Cruz  y del  Deseado,  los  mantos 
basálticos  recien  aparecen  á 1 5 ó 20  leguas  de  la 
costa,  en  donde  ya  ha  desaparecido  la  formación  ma- 
rina patagónica  y surge  en  las  barrancas  la  formación 
fluviátil  mas  antigua.  Mas  al  Sur,  en  la  región  del 
Gallegos,  en  donde  los  estratos  fluviátiles  ó sub- 
aéreos de  la  formación  eocena  llegan  hasta  cerca  de 
de  la  costa,  los  basaltos  que  los  cubren  también  se 
aproximan  al  Atlántico. 

Al  contrario,  toda  la  región  costanera  ocupada  por 
la  formación  marina  patagónica  está  desprovista  de 
basaltos,  no  conociéndose  hasta  ahora  un  solo  punto 
en  el  que  estos  estén  directamente  superpuestos  á 
los  bancos  de  la  Ostrea  patagónica.  Las  erupciones 
basálticas  de  la  Patagonia  son  por  consiguiente  an- 
teriores á la  formación  patagónica,  pero  posteriores 
al  continente  eoceno,  cuya  estension  no  debía  ser  mu- 
cho mayor  que  en  la  actualidad;  pues  si  fuera  lo  con- 
trario, los  estratos  de  origen  terrestre  eocenos  que 
se  encuentran  en  el  interior  á un  nivel  relativa- 
mente elevado,  deberían  mostrarse  visibles  sobre 
la  misma  costa  del  Atlántico,  mientras  que  por  el 
contrario,  las  barrancas  están  formadas  en  todo  su 
alto  por  estratos  de  origen  marino  en  su  totalidad. 

De  estos  hechos  es  permitido  deducir : 

1 0 Que  la  Patagonia  es  una  tierra  emergida  desde 
la  época  eocena  ; 

2o  Que  desde  entonces  nunca  tuvo  una  mayor  es- 
tension territorial  que  la  que  presenta  en  nuestra 
época; 

3o  Que  el  manto  de  basalto  que  cubre  el  territo- 
rio no  se  ha  formado  en  el  fondo  de  un  mar,  sino 
encima  de  la  superficie  de  un  continente  ; 

4o  Que  la  edad  del  basalto  patagónico  es  poste- 
rior al  continente  eoceno,  pero  anterior  á la  forma- 
ción patagónica  oligocena. 

Que  la  Patagonia  sea  el  resto  de  un  continente 
mas  estenso  hoy  sumerjido,  que,  después  del  prin- 
cipio de  la  época  terciaria  haya  sido  emergida  y 
sumergida  repetidísimas  veces,  y que  el  basalto  sea 
un  mar  de  fuego  que  se  estendió  sobre  ese  terri- 
torio en  época  reciente,  sucediéndole  inmediata- 
mente una  época  glacial  que  cubriera  de  formida- 
ble capa  de  hielo  todo  el  territorio  austral  de  la  Re- 
pública, son  simples  alucinaciones  de  cerebros 
enfermos  y calenturientos  1 . 

1 Moreno.  Patagonia,  resto  de  un  antiguo  continente  hoy  su- 
mergido. Buenos  Aires,  1882. 


20 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


FORMACION  PATAGÓNICA 

La  formación  patagónica,  asi  designada  por  D’Or- 
bigny,  se  presenta  muy  desarrollada  sobre  las  bar- 
rancas de  la  márgen  izquierda  del  rio  Paraná  en  la 
provincia  de  Entre-Rios  ; mas  al  sur,  en  toda  la 
provincia  de  Buenos  Aires,  pasa  debajo  de  la  for- 
mación pampeana,  hundiéndose  su  parte  superior 
hasta  una  profundidad  de  100  á 150  metros,  para 
reaparecer  en  la  embocadura  del  Bio  Negro  desde 
donde  se  estiende  sobre  casi  toda  la  costa  marítima 
de  la  Patagonia  hasta  el  Estrecho  de  Magallanes,  con 
un  espesor  á la  vista  que  alcanza  en  puntos  hasta 
cerca  de  300  metros. 

Creíase  en  otros  tiempos  que  su  estension  de 
Este  á Oeste  era  igualmente  considerable,  suponien- 
do la  mayoría  de  los  autores  que  se  estendía  de- 
bajo de  la  llanura  argentina  hasta  el  pié  mismo  de 
la  cordillera  de  los  Andes  : pero  las  investigaciones 
mas  recientes  demuestran  que  se  estiende  en  forma 
de  banda  angosta  dirigida  de  Norte,  á Sur,  formando 
una  especie  de  cordon  á lo  largo  de  la  costa  de  un 
antiguo  continente.  En  la  parte  Norte,  al  Oeste  del 
Rio  Paraná,  no  se  ha  encontrado  ni  en  las  faldas 
de  la  sierra  de  Córdoba,  ni  en  ningún  otro  punto 
del  interior  de  la  República,  y mas  al  Sur,  en  la 
Patagonia  austral,  Carlos  Amegiiuvo,  ha  encon- 
trado que  solo  se  estiende  hácia  el  interior  hasta 
unas  15  ó 20  leguas  de  la  costa,  desapareciendo 
precisamente  en  donde  empieza  á desarrollarse  la 
formación  Santacruzeña.  La  misma  formación  y 
también  en  forma  de  cordon  dirigido  de  Norte  á 
Sur,  se  estiende  en  la  costa  del  Pacífico  sobre  casi 
todo  el  litoral  chileno. 

En  cuanto  al  conjunto  de  la  fauna  fósil  de  mo- 
luscos de  la  formación  patagónica,  se  ha  llegado  á 
los  siguientes  resultados  fundamentales  : 

Io  Que  la  totalidad  ó casi  totalidad  de  las  espe- 
cies que  contiene,  son  extinguidas,  lo  que  demues- 
tra evidentemente  la  edad  eogena  de  la  formación  ; 

2o  Que  las  especies  que  se  encuentran  en  los  de- 
pósitos de  las  vertientes  del  Atlántico  eran  ja  casi 
completamente  distintas  de  las  que  en  la  misma 
época  vivian  en  las  costas  del  Pacífico,  lo  que  prueba 
que,  ambos  océanos  estaban  desde  esa  lejana  época 
completamente  separados  por  un  continente  esten- 
dido  de  Norte  á Sur. 


Si  bien  D’Orbigny,  Burmeister  y Bravaru,  han 
enumerado  escrupulosamente  las  distintas  capas  que 
en  determinados  puntos  constituyen  esta  formación 
y los  distintos  fósiles  que  contienen,  mencionando 
especialmente  la  existencia  de  capas  con  fósiles  ter- 
restres ó de  agua  dulce  interpuestas  entre  las  de 
origen  marino,  no  intentaron  una  división  estrati- 
gráfica  y paleontológica,  que  sin  embargo  se  im- 
pone después  de  las  prolijas  observaciones  deD’On- 
BIGNY. 

El  Dr.  Doering,  basado  sobre  los  datos  de  su 
ilustre  antecesor,  yen  sus  observaciones  personales, 
ha  subdividido  la  formación  en  tres  distintos  hori- 
zontes que  designa  con  los  nombres  de  paranense, 
mesopotámico  y 'patagónico,  el  primero  que  cree 
todavía  referible  á la  época  eocena,  y los  dos  últi- 
mos á la  oligocena ; y los  descubrimientos  paleon- 
tológicos de  estos  últimos  años  concuerdan  con  esta 
división. 

El  piso  inferior  ó paranense  y el  superior  ó pata- 
gónico, son  de  origen  marino,  y el  intermediario  ó 
mesopotámico,  es  de  origen  terrestre  ó sub-aéreo. 


PISO  PARANEjNSE 


Los  estratos  de  esta  sub-formacion  son  todavía 
poco  conocidos,  debido  sobre  todo  á que  se  encuen- 
tran en  todas  partes  á grandes  profundidades,  la 
mayor  parte  de  las  veces  á un  nivel  inferior  al  del 
océano,  ó están  cubiertos  por  los  estratos  de  las  for- 
maciones superiores  que  dificultan  su  estudio,  pre- 
sentándose á la  vista  tan  solo  en  un  limitadísimo 
número  de  puntos. 

En  la  Patagonia  austral  no  se  presenta  á descu- 
bierto en  las  barrancas  del  Santa  Cruz  en  donde  se 
vé  la  formación  Santacruzeña  que  al  aproximarse 
de  la  costa  pasa  debajo  del  piso  patagónico,  y en  la 
embocadura  misma  del  rio  Santa  Cruz  las  capas  de 
Ostrea  patagónica,  características  de  este  último 
horizonte  recien  forman  la  base  de  la  barranca  al 
nivel  del  agua  del  mar,  lo  que  prueba,  ó que  faltan 
acá  los  estratos  del  piso  paranense,  ó que  se  en- 
cuentran á una  profundidad  considerable. 

Hácia  el  Norte,  los  estratos  del  piso  paranense 
recien  pasan  á descubierto  en  la  embocadura  del 
Bio  Negro  de  Patagones,  en  donde  han  sido  estu- 
diados por  A.  Hoerikg  y D'Orbiginy.  Aquí,  sepre- 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


21 


senta  en  la  base  de  la  barranca  con  un  espesor  visi- 
ble de  pocos  metros,  descendiendo  hacia  abajo  del 
nivel  de  las  aguas  del  rio  hasta  una  profundidad 
desconocida.  La  parte  visible  se  compone  de  estra- 
tos grises,  verdosos  ó rojizos,  según  los  puntos,  for- 
mados por  un  gres  cuarzoso  de  grano  fino  unido  á 
menudo  por  un  cemento  calcáreo.  Los  moluscos  ca- 
racterísticos de  esta  formación  son  : la  Ostre a Fer- 
rarisi  que  forma  bancos  con  las  conchas  en  su  po- 
sición natural  y ambas  valvas  unidas,  y el  Peden 
patagonensis . 

Mas  al  Norte,  vuelve  á aparecer  á descubierto 
en  las  barrancas  del  Paraná  cerca  de  la  ciudad  del 
mismo  nombre,  pero  apenas  es  dado  observarlo  en 
las  grandes  bajantes,  durante  las  cuales  queda  en- 
tonces á descubierto  la  parte  superior  formada  por 
una  especie  de  marga  arenosa  de  color  verduzco. 
Todavía  mas  al  Norte,  en  el  Arroyo  Verde,  está  for- 
mado por  un  gres  rojo  ferruginoso  con  conchas  ma- 
rinas trituradas,  que  no  lejos  de  ese  punto  se  pone 
en  contacto  con  la  formación  guaranítica  en  estrati- 
ficación discordante. 

En  ese  horizonte  aparecen  en  Sud-América  los 
primeros  cetáceos,  representados  por  un  género  ex- 
tinguido de  delfín,  el  Pontistesredifrons,  algo  pa- 
recido á la  Pontoporia  actual  de  la  embocadura  del 
Plata,  precisamente  el  tipo  mas  primitivo  de  los  del- 
fines actualmente  existentes. 

El  carácter  primitivo  de  este  tipo,  unido  á la 
presencia  de  huesos  de  un  representante  de  la  fa- 
milia de  los  Zeuglodontidae,  confirman  la  edad 
eocena  superior  atribuida  á este  horizonte  según 
los  datos  proporcionados  por  el  estudio  de  los  mo- 
luscos. 

Como  estas  capas  marinas  no  se  han  encontrado 
hasta  ahora  en  el  interior  descansando  encima  de 
las  capas  de  origen  terrestre  déla  parte  media  de  la 
época  eocena,  parece  probable  que  el  antiguo  con- 
tinente representado  por  la  formación  santacruzeña 
conservó  durante  la  formación  de  las  capas  del  piso 
parauense,  mas  óménos  sus  antiguos  límites. 


PISO  M E SOPOTÁ MICO 

Pero,  al  período  representado  por  las  capas  del 
piso  paranense,  sucede  un  gran  retroceso  del  océa- 
no, y un  avance  continental  durante  el  cual  la 


tierra  firme  ocupó  una  liten sion  bastante  aproxi- 
mada á la  que  presenta  en  nuestra  época.  La  primera 
etapa  de  esta  vasta  estension  continental,  está  indi- 
cada por  estratos  de  arenas  grises  y amarillentas 
de  pocos  metros  de  espesor  qne  se  encuentran  al 
pié  de  las  barrancas  del  Rio  Chubut,  conteniendo 
restos  de  mamíferos  fósiles  de  géneros  que  se  en- 
cuentran también  en  las  barrancas  de  la  embocadura 
del  Rio  Negro  y en  las  de!  Paraná  en  el  mismo 
horizonte. 

En  la  embocadura  del  Rio  Negro  de  Patagones, 
estas  capas  intermediarias  del  piso  mesopotámico 
alcanzan  un  espesor  de  10  á 15  metros,  estando 
formadas  por  estratos  de  gres  y de  calcáreo  muy 
duro,  con  huesos  de  mamíferos  terrestres  y molus- 
cos de  agua  dulce. 

En  los  alrededores  del  Paraná  aparece  la  misma 
formación  unas  dos  leguas  aguas  arriba  de  la  ciudad 
del  mismo  nombre,  en  donde  constituye  la  parte 
inferior  de  las  barrancas  con  un  espesor  que  alcanza 
á menudo  25  á 30  metros,  estando  constituida  por 
delgadas  capas  de  arcilla  y otras  mas  espesas  de 
arenas,  en  unas  partes  sueltas  y en  otras  conglo- 
meradas por  un  cemento  de  óxido  de  hierro  hidra- 
tado que  las  ha  teñido  de  un  tinte  amarillento. 

La  misma  formación  parece  se  presenta  toda- 
vía mas  desarrollada  en  el  curso  superior  del  Rio 
Negro,  y en  el  triángulo  del  Neuquen  y del  Limay, 
en  donde  está  representada  por  espesos  mantos  de 
gres  arcilloso  con  numerosos  fragmentos  y aún  tron- 
cos enteros  petrificados  de  antiguas  palmeras,  coni- 
feros y otros  árboles  que  indican  la  existencia  de  un 
clima  y bosques  de  carácter  subtropical,  pero  des- 
graciadamente hasta  ahora  ha  sido  muy  poco  estu- 
diada en  esas  regiones. 

Los  terrenos  de  este  período  en  las  barrancas  del 
Paraná  y en  las  del  curso  inferior  del  Rio  Negro, 
son  sumamente  abundantes  en  vertebrados  fósiles 
de  todas  las  clases,  pero  los  mas  conocidos  ó que  á 
lo  menos  hasta  ahora  han  sido  objeto  de  un  estudio 
sério,  son  los  mamíferos,  de  los  que  se  conocen  ya 
unas  90  especies  distintas,  en  su  casi  totalidad  her- 
bívoros. Apenas  se  han  encontrado  hasta  ahora 
tres  ó cuatro  carniceros,  de  los  que,  solo  uno  de 
talla  algo  considerable  ( Ardotherium  vetustum), 
pero  perteneciente  á la  familia  de  los  osos  que  es 
la  ménos  carnicera  de  todas. 

Los  animales  predominantes  son  los  roedores, 
que  constituyen  un  40  por  ciento  de  la  anti- 
gua fauna  de  mamíferos  del  Paraná,  alcanzando  al- 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


gunos  (Megamys)  dimensiones  gigantescas.  Des- 
pués de  los  ratones,  los  que  mas  predominan  son 
los  edentados,  que  aún  en  la  actualidad  caracterizan 
la  fauna  niamalógica  de  Sud-América,  y que  no 
hace  aún  mucho  tiempo  se  creían  en  nuestro  conti- 
nente de  época  reciente.  Algunos  representantes 
de  otros  dos  grupos  particulares,  hoy  completa- 
mente extinguidos,  pero  que  en  las  épocas  pasadas 
fueron  esclusivos  de  Sud-América,  el  de  los  toxo- 
doutes  y el  de  los  macroquénidos,  á Jos  que  hay 
que  agregar  todavía  tres  ó cuatro  géneros  de  colo- 
cación dudosa  (Brachytherium,  Ribo  don),  com- 
pletan la  antigua  fauna  de  mamíferos  del  horizonte 
mesopotámico. 


Entre  los  reptiles  caracterizan  este  horizonte  el 
Proalligator  australis  Brav.,  Rhamphostoma 
neogaea  Burm.,  Platemys  para nensis  Brav.,  y 
Platemys  torrentium  Burm. 

Los  pescados  cuyos  restos  se  encuentran  con  mas 
frecuencia  son  Silurus  Agassizii  Brav.,  Raía 
Agassizii  Larrazet.,  Dynatobatis  paranensis 
Larraze  y Dynatobatis  rectangularis  Larr. 

Entre  los  moluscos  caracterizan  esta  sub-forma- 
cion  la  Chilina  antigua  D’Orb.  y el  Unió  d.ilu- 
vii  D’Orb. 

Entre  los  restos  de  maderas  fósiles  encontra- 
dos en  los  estratos  de  esta  época  en  el  curso  su- 
perior del  Bio  Negro  de  Patagonia,  hay  un  género, 


Sucesión  y superposición  de  las  formaciones  eogenas  en  la  Patagonia  austral 

i.  Océano  Atlántico.  — 2.  Formación  errática. — 3.  Formación  basáltica. — 4.  Formación  patagónica.  — 5 y 6 Formación 
santacruzeña.  — (5).  Piso  santacruzeño.  — '6).  Piso  subpatagónico. 


el  Rhizocupressinoxylon  cuyas  especies  no  lian 
podido  ser  determinadas,  y cuatro  especies  pertene- 
cientes á géneros  que  se  encuentran  en  los  terrenos 
oligocenos  de  otros  países,  el  Cupressinoxylon 
patagonicum  Cox.,  Cupressino  xylon  latiporo- 
sum  Cox.,  Glyptostroboxylon  Goeppertii  Cox., 
y Ar aucario xylon  Doeringi  Cox. 


PISO  PATAGÓXICO 

Al  período  del  continente  mesopotámico  sigue 
luego  un  gran  descenso  del  suelo,  y el  mar  vuelve 
á penetrar  tierra  adentro  cubriendo  otra  vez  poco 
á poco  los  terrenos  de  origen  sub-aéreo  que  contie- 


nen los  restos  de  mamíferos  mencionados,  for- 
mándose sobre  ellos  lentamente  el  inmenso  banco 
de  conchas  marinas  que  constituye  la  parte  media 
de  las  barrancas  del  Paraná,  pasa  á mas  de  100  me- 
tros de  profundidad  debajo  de  la  superficie  del 
suelo  de  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y reapa- 
rece al  Sur  del  Bio  Negro  estendiéndose  por  casi 
toda  la  costa  patagónica  hasta  el  Estrecho  de  Ma- 
gallanes. 

El  molusco  característico  de  esta  inmensa  forma- 
ción marina  que,  en  las  regiones  australes  alcanza 
cientos  de  metros  de  espesor,  es  la  gigantesca 
Ostrea  patagónica , apareciendo  con  ella  en  Sud- 
América  los  primeros  representantes  de  la  familia 
de  las  ballenas. 

La  casi  totalidad  de  las  conchillas  recogidas  en 
esta  vasta  y espesa  formación,  han  sido  reconocidas 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


23 


como  de  especies  extinguidas,  con  escepcion  de  un 
2 por  ciento  de  especies  actuales  recogidas  en  los 
estratos  superiores,  de  donde  se  deduce  claramente 
que  todos  los  terrenos  enumerados  superpuestos  á 
las  areniscas  rojas  hasta  el  banco  marino  en  cues- 
tión, pertenecen  indudablemente  á la  división  infe- 
rior de  los  terrenos  terciarios  designados  con  el 
nombre  de  eogenos,  formando  el  piso  patagónico  la 
división  superior  del  oligoceno. 

En  el  curso  intermediario  del  rio  Paraná,  sobre 
su  margen  izquierda,  en  la  provincia  de  Entre-Eios, 
los  estratos  de  esta  subformacion  pueden  seguirse 
en  un  espacio  de  80  leguas,  en  donde  forman  la 
parte  superior  de  la  barranca  inmediatamente  debajo 
de  la  capa  homogénea  de  arcilla  roja  pampeana.  Se 
componen  de  capas  horizontales  de  arenas  rojas  ó 
amarillentas,  arcillas  verdosas  y calcáreo  mas  ó me- 
nos compacto,  terroso  en  unos  puntos  y cavernoso 
en  otros,  en  unas  partes  sin  vestigios  de  conchillas, 
en  otras  formado  por  conchas  de  moluscos  triturados, 
y á menudo  constituyendo  bancos  enormes  for- 
mados por  una  inmensa  acumulación  de  ostras 
intactas. 

En  la  parte  inferior  predominan  las  capas  areno- 
sas, ó areno-arcillosas  verdosas,  y el  calcáreo  en 
la  superior.  El  conjunto  de  estas  capas  alcanza  acá 
un  espesor  de  20  á 30  metros,  según  los  puntos. 

Los  fósiles  son  muy  abundantes,  encontrándose 
huesos  de  ballenas,  otarias  y delfines,  restos  de  es- 
cualos, rayas,  silúridos  y tortugas,  etc.  Entre  los 
invertebrados  hay  infinidad  de  restos  de  crustáceos, 
equinodermos  y moluscos.  Las  especies  de  molus- 
cos características  de  esta  sub-formacion  son  : la 
Ostre a patagónica.  D’Orb.,  Ostrea  Alvarezii 
D’Orb.,  Peden  par anensis,  D’Orb.,  Peden  Dar- 
wñnianus,  D’Orb.,  Arca  Bomplandiana  D’Orb., 
Cardium  multiradiatum  Sowerby,  Venus 
Munsteri  D’Orb.,  Venus  meridionalis  Sower- 
by, Cerithium  americanum,  Erav.,  Voluta  alta 
Sowerry,  y otras  todavia  poco  conocidas. 

En  la  parte  inferior  del  curso  del  Eio  Negro  de 
Patagonia,  y en  las  costas  marítimas  de  la  Patagonia 
seten trienal,  las  capas  del  piso  paranense  alcanzan 
hasta  70  á 80  metros  de  espesor.  La  parte  superior 
se  compone  de  estratos  de  arcillas,  arenas  y calcá- 
reos, estos  á veces  bastante  compactos,  presentando 
en  su  conjunto  un  aspecto  muy  parecido  á la  parte 
superior  de  la  misma  sub-formacion  en  el  Paraná ; 
pero  la  parte  inferior,  con  un  espesor  de  20  á 50 
metros,  en  vez  de  estar  constituida  por  estratos 


arenosos  y arcillosos  amarillentos  verduzcos,  está 
formada  acá  por  capas  horizontales  de  un  gres  azu- 
lado de  grano  fino  y poco  coherente,  generalmente 
sin  fósiles.  Un  fenómeno  importante  en  estos  estra- 
tos, es  la  aparición  de  sustancias  detríticas  de  origen 
volcánico,  especialmente  partículas  trituradas  de 
piedra  pómez.  Los  fósiles  acá  mas  abundantes  son : 
la  Ostrea  patagónica,  Ostrea  Alvarezii,  Peden 
patagonensis,  Venus  Munsteri  y Arca  Bom- 
plandiana. 

Mas  al  Sur,  en  la  Patagonia  Austral,  en  las  costas 
de  San  Julián  y en  la  embocadura  del  Santa  Cruz, 
las  capas  de  este  horizonte  empiezan  sobre  el  mismo 
nivel  del  agua  del  océano,  elevándose  hasta  mas  de 
250  metros.  La  parte  inferior  en  donde  sobre  todo 
abundan  los  fósiles  marinos,  se  compone  de  estratos 
de  arenisca  arcillosa  ó margosa  muy  compacta  y de 
color  oscuro,  con  algunas  partículas  volcánicas.  Pero 
la  parte  superior,  con  un  espesor  aproximado  de  100 
metros,  está  compuesta  de  estratos  arenosos,  en  los 
que  predominan  los  materiales  de  origen  volcánico, 
cenizas,  tobas,  etc.,  resultado  de  la  descomposición 
de  rocas  traquíticas  y pumíceas,  y en  las  que  se 
encuentran  muy  pocos  fósiles  marinos,  mientras  que 
en  las  capas  mas  superficiales  parece  se  presentan  á 
veces  huesos  de  mamíferos  terrestres. 

Los  estratos  de  la  formación  patagónica  desapare- 
cen tierra  adentro  á unas  15  á 20  leguas  de  la  costa, 
en  donde  empieza  á desarrollarse  la  formación  eo- 
cena  ó santacruzeña.  El  límite  entre  ambas  formacio- 
nes está  bien  indicado  por  un  cordon  de  conchas 
trituradas  de  ostras  y otros  moluscos,  que  corre  de 
de  Norte  á Sur  en  el  interior  de  las  tierras  marcando 
la  antigua  playa  del  océano  patagónico. 

Los  fósiles  característicos  de  este  horizonte  en 
la  Patagonia  austral,  son : la  Ostrea  patagónica 
D'Orb.,  Peden  paranensis  D’Orb.  Peden  cen - 
tralis  Sowerby,  Pede¿n  geminatus,  Sowerby, 
Terebr atula  patagónica  Sow.,  Struthiolaria  ór- 
nala Sow.,  Fusus  patagonicus  Sow.,  Fusus 
Noachinus  Sow.,  Scalaria  rugulosa  Sow.,  Tur - 
ritella  ambulacrum  Sow. 


FORMACION  ARAUCANA 

Una  de  las  causas  que  han  retardado  la  determina- 
ción aún  aproximada,  de  la  edad  de  los  sedimentos 


24 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


terciarios  de  nuestro  suelo,  fue  la  ausencia  aparente 
de  estratos  que  se  interpusieran  entre  la  parte  su- 
perior de  la  formación  patagónica  y la  inferior  déla 
formación  pampeana,  pues  en  las  barrancas  del  Pa- 
raná, punto  clásico  de  observación,  ambas  forma- 
ciones se  encuentran  directamente  superpuestas. 

Es  cierto  que  en  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
tanto  en  la  región  comprendida  entre  el  Paraná  y las 
sierras  del  Tandil,  como  en  los  alrededores  de  la 
Sierra  de  la  Ventana,  existen  capas  arenosas  particu- 
lares cubiertas  por  la  arcilla  roja  del  terreno  pam- 
peano, conocidas  desde  hace  ya  muchos  años,  pero 
en  ambos  casos  dichas  capas  han  sido  consideradas 
como  formando  parte  de  la  formación  pampeana. 

También  en  el  interior  de  la  República,  cercado 
las  faldas  andinas,  se  habían  descubierto  capas  de 
areniscas  particulares,  que  fueron  atribuidas,  ó á la 
formación  pampeana  ó á la  patagónica,  hasta  que  el 
Dr.  Adolfo  Doeripíg,  demostró  que  los  menciona- 
dos estratos  formaban  parte  de  una  vasta  formación 
de  aguadulce  ó sub-aérea,  mas  moderna  que  la  for- 
mación patagónica,  pero  anterior  á la  formación  pam- 
peana, que  denominó  formación  araucana.  Los  estra- 
tos de  esta  formación  se  presentan  á descubierto  en 
toda  la  pampa  delS.  O.  en  donde  alcanzan  un  espe- 
sor considerable,  que  parece  disminuye  gradual- 
mente hácia  el  Este,  hasta  que,  al  llegar  á las  fron- 
teras occidentales  de  la  provincia  de  Buenos  Aires 
pasan  debajo  de  la  formación  pampeana,  intercalán- 
dose entre  esta  y la  formación  patagónica,  en  forma 
de  cuña  que  continúa  adelgazándose  hácia  el  Este 
hasta  el  Atlántico. 

El  priucipio  de  la  formación  araucana  coincide 
con  un  nuevo  movimiento  de  báscula  de  la  corteza 
terrestre  de  esta  parte  de  América,  seguido  de  otro 
retroceso  del  océano,  que  indica  el  principio  de  la 
época  neogena,  durante  la  cual  el  avance  continen- 
tal fué  tan  acentuado,  que  la  tierra  firme  estendió  á 
intérvalos  sus  limites  orientales  muy  léjos  de  las 
costas  actuales,  sobre  vastas  superficies  ocupadas  en 
nuestra  época  por  las  aguas  del  Atlántico. 

La  época  de  la  sedimentación  de  las  capas  de  la 
formación  araucana  parece  haber  sido  un  período  de 
gran  actividad  volcánica,  pues  casi  en  todas  partes 
los  terrenos  de  esta  formación  están  acompañados  de 
detritus  de  rocas  volcánicas  diseminados  en  su  masa 
general,  y formando  también  á veces  capas  secunda- 
rias interpuestas  entre  las  otras. 

Un  carácter  general  que  distingue  estos  terrenos 
de  los  mas  modernos  de  la  formación  pampeana,  es 


su  composición  esencialmente  arenosa,  casi  siempre 
con  poquísima  arcilla,  faltaudo  también  en  elfos  las 
concreciones  calcáreas  características  de  los  terrenos 
pampeanos,  si  bien  no  es  rara  la  presencia  de  la  cal 
en  su  composición  general,  que  le  dá  en  ciertos  pun- 
tos una  apariencia  margosa.  También  forman  capas 
mas  compactas,  que  en  muchos  casos  pueden  clasi- 
ficarse como  areniscas  de  grano  fino  y poco  cohe- 
rentes. 

El  conjunto  délos  terrenos  de  esta  formación  cor- 
responde á la  época  miocena,  y según  nuestros  co- 
nocimientos actuales  se  reparten  en  tres  distintos 
horizontes,  el  araucano,  elhermósico  y elpehuelche 
ó sub-pampeano. 


PISO  ARADCAKO 

Las  capas  de  este  horizonte  se  encuentran  bien 
desarrolladas  en  la  Pampa  occidental  ó del  Sud-Oeste, 
y en  la  parte  intermediaria  del  curso  del  rio  Colo- 
rado y del  rio  Negro,  en  donde  constituyen  la  elevada 
meseta  araucana,  profundamente  denudada  y en 
parte  dividida  por  valles  de  erosión  en  mesetas  se- 
cundarias y colinas  aisladas  con  sus  flancos  cubiertos 
por  médanos  y arenas  movedizas,  producidas  estas 
por  la  desagregación  délas  capas  que  constituyen  la 
formación,  la  que  parece  se  caracteriza  por  la  presen- 
cia de  la  Chilina  Lallemanti  Doer. 

Las  capas  arenosas,  presentan  un  color  gris  pá- 
lido, estando  en  partes  los  granos  de  arena  ligados 
por  un  cemento  gredoso-blanquecino,  semi-pulveru- 
lento,  encontrándose  también  en  ciertos  puntos  le- 
chos de  calcáreo  mas  puro  que  la  tosca  pampeña  y 
sin  aspecto  concrecionario. 

El  espesor  de  esta  sub-formacion  en  la  pampa 
occidental  no  baja  de  20  metros,  y pasa  en  partes 
de  40. 

Sobre  las  riberas  del  curso  intermediario  del  rio 
Negro,  las  capas  araucanas  tienen  un  espesor  todavía 
mas  considerable,  y en  ciertos  puntos,,  como  el  co- 
nocido con  el  nombre  de  Sierra  Chichi  nal,  están  for- 
madas « por  la  sedimentación  de  detrito  y materias 
volcánicas  de  transporte,  cenizas  y tobas  de  pómez, 
mezclados  en  parte  con  innumerables  granos  porfíri- 
cos  rodados  » . (Doerthg). 

Desgraciadamente  las  capas  de  este  horizonte, 
una  de  las  formaciones  mas  desarrolladas  en  las  pía- 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


25 


nicies  del  interior  de  la  República,  han  sido  hasta 
ahora  poco  estudiadas,  ni  tampoco  se  han  hecho 
colecciones  de  fósiles,  los  que,  sin  embargo,  pa- 
rece abundan  en  algunos  puntos.  Pero  algunas 
placas  déla  coraza  del  género  Plohophorus,  y hue- 
sos de  un  toxodonte  del  género  Xotodon  vienen 
á demostrar  su  edad  mas  moderna  que  el  piso  pata- 
gónico, y mas  antigua  que  la  formación  pampeana, 
pues  el  género  Xotodon  aparece  en  el  piso  rnesopo- 
támico  sin  alcanzar  hasta  la  formación  pampeana, 
mientras  el  Plohophorus  no  se  encuentra  ni  en  el 
pampeano,  ni  en  el  mesopotámico,  representando  un 
tipo  particular  cuyas  especies  son  todas  característi- 
cas de  los  distintos  horizontes  de  la  formación  arau- 
cana. 

En  la  Patagonia  austral,  este  horizonte  parece  estar 
representado  por  las  capas  de  aluvión,  mezcladas 
con  fragmentos  de  rocas  volcánicas  descompuestas 
y con  estratos  intercalados  de  guijarros,  menciona- 
das por  el  capitán  Sulivan  como  existentes  en  la 
embocadura  del  Gallegos.  Estos  aluviones,  de  época 
notablemente  mas  moderna  que  los  estratos  de  la 
formación  patagónica,  contienen  numerosos  restos 
de  mamíferos  conjuntamente  con  infusorios  de  agua 
dulce,  y no  deben  ser  confundidos  con  los  estratos 
eocenos  que  se  encuentran  mas  abajo  de  donde 
se  han  estraido  el  Nesodon  y el  Ilomalodonlo- 
therium.  Sulivan  recojio  una  rica  colección  de 
huesos  de  mamíferos  de  diferentes  órdenes  que  hu- 
bieran arrojado  mucha  luz  sobre  la  verdadera  edad 
de  esta  capa,  pero  se  estravió  antes  de  que  hubiera 
podido  ser  determinada.  Parece  con  todo  que  abun- 
dan allí  los  gliptodontes,  probablemente  el  género 
Plohophorus,  que  parece  se  ha  encontrado  también 
en  estratos  mas  ó menos  parecidos  y sin  duda  de  la 
misma  época,  que  se  encuentran  en  la  parte  superior 
de  las  barrancas  de  la  boca  del  rio  Santa-Cruz, 
en  donde  elDr.  Garlos  Spegazzini  ha  recojido  un 
cráneo  del  género  Auchenia  que  basta  para  referir 
la  formación  á la  época  neogena. 

En  la  parte  Norte  y Occidental  de  la  República, 
el  piso  araucano  está  bien  desarrollado  en  el  valle 
de  Santa  Maria  en  la  provincia  de  Catamarca,  en 
donde  está  representado  por  capas  de  areniscas  os- 
curas ó verdosas,  poco  coherentes  en  unos  puntos, 
pero  muy  compactas  en  otros,  afectando  una  estruc- 
tura esquistosa  que  muestra  numerosas  impresiones 
de  conchas  de  moluscos,  entre  los  que  se  pueden 
distinguir  una  especie  extinguida  del  género  Azara 
llamada  Azara  occidentalis  Doer.  y la  Corbicula 


Stelzneri  Roer,  que  pueden  considerarse  como  los 
fósiles  característicos  de  esta  formación.  Los  verte- 
brados fósiles  tampoco  son  raros,  siendo  el  mas 
abundante  el  Plohophorus  Ameghini  Mor.,  es- 
pecie de  gliptodon  peculiar  á este  horizonte. 

Los  estratos  de  esta  formación  en  la  parte  sur  de 
la  provincia  de  Buenos  Aires  llegan  hasta  la  misma 
costa  del  Atlántico,  pero  no  son  accesibles  á la  ob- 
servación directa  á causa  de  encontrarse  á un  nivel 
muy  inferior  al  de  las  aguas  del  océano,  pero  su 
presencia  se  constata  por  los  fragmentos  de  roca  y 
los  fósiles  que  se  desprenden  de  las  barrancas  sub- 
marinas y que  luego  las  olas  arrojan  á la  playa, 
indicio  igualmente  evidente  de  que  la  tierra  firme 
en  lo  que  es  hoy  la  provincia  de  Rueños  Aires  se 
estendia  sobre  el  Atlántico,  mucho  mas  allá  de  sus 
límites  actuales. 


PISO  HERMOSICO 

Al  período  de  la  formación  del  piso  araucano, 
sucede  inmediatamente  sin  discontinuidad  el  de 
Monte-Hermoso,  representado  en  la  localidad  ele 
este  nombre,  en  la  parte  sur  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  á 60  km.  de  Bahía  Blanca,  por  una 
espesa  formación  de  agua  dulce  ó sub-aérea,  con 
un  espesor  á la  vista  de  unos  veinte  metros,  hun- 
diéndose la  base  en  las  aguas  del  océano  hasta  en- 
contrar las  capas  del  horizonte  araucano. 

La  masa  que  constituye  este  depósito  presenta 
aparentemente  una  cierta  analogía  con  la  de  la  for- 
mación pampeana,  distinguiéndose  sin  embargo  por 
un  rojo  mas  oscuro,  y por  presentar  vestigios  de 
estratificación  mas  aparentes.  En  los  materiales  que 
constituyen  el  conjunto  de  la  masa  predomina  en 
mucho  la  arena  sobre  la  arcilla,  encontrándose  tam- 
bién capas  formadas  por  una  mezcla  de  arena,  ar- 
cilla y cal,  pero  esta  última,  está  distribuida  en 
toda  la  masa,  sin  afectar  la  forma  concrecionaría 
que  presenta  en  el  terreno  pampeano.  En  la  parte 
inferior  de  la  barranca,  la  cal  unida  á una  masa 
arcillosa  casi  pura,  forma  estratos  horizontales  de 
pocos  centímetros  de  espesor,  pero  que  se  estienden 
sobre  grandes  superficies,  separando  capas  areno- 
sas bastante  compactas. 

La  masa  en  todas  partes  presenta  una  dureza  con- 
siderable, pero  particularmente  en  donde  contiene 
en  su  mezcla  carbonato  de  cal.  Especialmente  en 
la  parte  inferior,  se  ven  lechos  horizontales  de  es- 


4 


26 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tratos  de  arcilla  roja  muy  compacta  y aparente- 
mente muy  pura,  pero  conteniendo  sin  embargo 
siempre  una  pequeña  proporción  de  cal,  y á veces 
con  lechos  horizontales  intermediarios  de  tosca.  En 
ciertas  partes  se  vén  especies  de  hoyas  secundarias 
escavadas  en  la  misma  época,  y rellenadas  con  mate- 
riales generalmente  mas  sueltos,  á menudo  pulve- 
rulentos, en  los  que  se  distingue  fácilmente  una 
mezcla  de  partículas  trituradas  de  pómez,  con  ma- 
teriales arcilio-arenosos  muy  subdivididos.  Tam- 
poco es  raro  encontrar,  en  distintos  niveles  de  la 
formación,  pequeños  guijarros  rodados  de  la  misma 
naturaleza  que  los  bancos  mas  duros  que  constitu- 
yen la  masa,  lo  que  prueba  la  gran  lentitud  con 
que  se  sedimentaron  esas  capas. 

La  parte  superior  de  esta  formación  está  coro- 
nada por  una  capa  de  60  cent,  á 1 m.  de  espesor, 
formada  por  un  polvo  muy  oscuro,  probablemente 
en  parte  de  naturaleza  volcánica,  y aglomerado 
formando  una  masa  compacta  y dura. 

Esta  barranca,  de  capas  fluviales  ó sub-aéreas, 
dominando  el  océano  en  unos  veinte  metros,  prueba 
que  también  en  la  época  de  la  deposición  del  piso 
hermósico,  la  tierra  firme  se  esteudia  muchas  le- 
guas mas  al  Este  sobre  lo  que  hoy  es  el  Atlán- 
tico. 

Los  fósiles  en  este  punto  son  sumamente  abun- 
dantes, encontrándose  huesos  de  pescados  de  agua 
dulce,  restos  de  lagartos,  corazas  de  grandes  tortu- 
gas terrestres,  algunos  huesos  de  pájaros,  entre  los 
que  los  hay  de  tamaño  considerablemente  superior  al 
del  avestruz,  y por  último  numerosos  huesos  de 
mamíferos,  los  únicos  que  he  sometido  á un  estu- 
dio detenido. 

Los  carnívoros  hasta  ahora  solo  están  representa- 
dos por  un  diente  canino  que  parece  proceder  de 
una  especie  de  perro  (Canis  acutus).  Entre  los 
roedores  hay  todavía  una  gran  especie  de  Meg a- 
mys  (M.  formosus),  un  gran  carpincho  ( Hyclro - 
chcerus  perturbidus ),  varios  cavinos  de  menor 
tamaño  ( Phugatherium , Diacartherium , Pa- 
laeocavia}  Ortomyctera,  etc.),  algunos  repre- 
sentantes de  la  familia  de  los  octodontiuos  ( Pitha - 
notomys,  Dicoelophorus,  Phtoramys,  Eumy- 
sops ),  y una  vizcacha  particular  ( Lagostomus  in- 
cisus). 

El  grupo  de  los  toxodontes  tiene  representantes 
anormales  como  el  Trigodon , otros  de  una  confor- 
mación particular  como  el  Pachyrucos  y Xotodon, 
conjuntamente  con  varias  especies  de  T ypotherium. 


Los  demás  paquidermos  solo  están  representado 
hasta  ahora  por  una  pequeña  especie  de  Macrau- 
chenia  y el  Epitherium , y los  rumiantes  por  el 
género  precursor  Eoauchenia,  conjuntamente  con 
un  gran  ciervo.  Entre  los  eclentados  sin  coraza  se 
encuentra  en  abundancia  una  pequeña  especie  de 
Scelidotlierium  (S.  patrium );  y entre  los  acora- 
zados el  Plohophorus  figuratus  muy  abundante  y 
característico  de  este  horizonte,  algunas  especies 
particulares  de  los  géneros  Ploplophovus,  Doedicu- 
rus  y Euryurus,  el  Nopachtus,  el  Chamydo- 
therium,  y dos  géneros  extinguidos  de  verdade- 
ros armadillos,  el  Pra&uphractus  y el  Macroeu- 
phractus , el  primero  pequeño  y el  segundo  de  la 
talla  de  un  Glyptodon.  Eucuéntranse  también  en 
dicho  yacimiento  las  primeras  trazas  de  la  existen- 
cia de  un  ser  intelijente,  precursor  del  hombre. 

Los  estratos  de  este  horizonte  se  estienden  en  el 
Sur  de  la  Provincia  de  Buenos  Aires  hasta  el  rio 
Colorado  y rodean  la  Sierra  de  la  Ventana,  pero  solo 
aparecen  á descubierto  en  el  fondo  de  los  barrancos 
y torrenteras  mas  profundas  que  perforan  por  com- 
pletóla gran  formación  de  tosca  dura  déla  superficie, 
en  donde  muestran  intercalados  espesas  capas  de 
guijarros  rodados. 

PISO  PEHUELCHE 

Al  horizonte  hermósico,  tan  notable  por  los  inte- 
resantísimos fósiles  que  en  él  se  han  descubierto, 
sigue  el  de  las  arenas  semi-fluidas  llamadas  sub- 
pampeanas, que  en  la  parte  norte  déla  Provincia  de 
Buenos  Aires  alimentan  los  pozos  semi-surgentes  é 
inagotables.  Estas  capas  de  arena  del  piso  pehuel- 
che,  en  Monte-Hermoso  están  directamente  super- 
puestas á las  capas  areno-arcillosas  del  piso  prece- 
dente, coronando  la  barranca  con  un  espesor  de6  á 8 
metros  de  arena  suelta  estratificada,  algo  aglomerada 
en  algunos  puntos,  y presentando  intercaladas  capas 
de  ceniza  volcánica  blanca  de  origen  pumiceo,  endu- 
recida, y de  hasta  60  á 80  ctm.  de  espesor. 

En  el  resto  de  la  provincia,  la  misma  formación 
arenosa  se  encuentra  debajo  de  la  arcilla  pampeana, 
á profundidades  distintas.  En  la  ciudad  de  Buenos 
Aires  se  encuentra  á 45  metros  de  la  superficie  del 
suelo,  25  metros  mas  abajo  del  nivel  del  agua  del 
Plata ; en  la  parte  Oeste  de  la  Provincia  solo  se 
encuentra  á 20  ó 25  metros  de  la  superficie,  pero  en 
la  parte  Este,  y sobre  todo  en  la  cuenca  del  curso 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


27 


inferior  del  rio  Salado,  desciende  tanto  que  su  parte 
superior  se  encuentra  á 80,  90  y aún  á veces  á mas 
de  100  metros  debajo  de  la  superficie  del  suelo. 

EL  espesor  de  esta  sub-formacion  varía  entre  10  á 
40  metros,  descansando  en  la  Provincia  de  Buenos 
Aires  en  unas  partes  inmediatamente  encima  de  las 
arcillas  verdosas  de  la  formación  patagónica,  pero 
en  otras,  y especialmente  en  la  rejion  del  Sur,  se 
baila  directamente  superpuesta  á los  depósitos  areno - 
arcillosos  de  la  sub-formacion  hermósica. 

En  casi  toda  la  estension  de  la  cuenca  bonaerense, 
esta  sub-formacion  consiste  en  capas  de  arena  estra- 
tificada, casi  siempre  suelta  é impregnada  de  aguaá 
tal  punto  que  se  designa  con  el  nombre  de  arenas 
semifluidas. 

A menudo  contiene  capas  intercaladas  de  guijar- 
ros de  cuarzo,  pequeños  y redondeados,  mezclados 
con  fragmentos  de  conchas  fluviátiles,  en  algunos 
de  los  cuales  se  han  podido  reconocer  fragmentos  de 
Unió,  de  manera  que  no  queda  duda  sobre  su  origen 
fluvial  ó sub-aéreo.  Por  otra  parte,  la  circunstancia 
de  encontrarse  en  Buenos  Aires  á 25  ó 30  metros 
debajo  de  las  aguas  del  océano,  y en  Monte-Hermoso 
á 20  metros  encima,  pero  sobre  la  misma  barranca, 
prueba  en  el  primer  caso  que  la  capa  ha  sufrido  un 
gran  abajamiento  después  de  la  época  de  su  forma- 
ción, y en  el  segundo  que  las  capas  que  hoy  sobre  el 
borde  mismo  del  océano  se  elevan  á una  considera- 
ble altura  sobre  su  nivel,  se  estendian  mas  al  Este, 
de  donde  se  deduce  con  la  mayor  seguridad  que  tam- 
bién durante  esta  época  el  continente  tenia  una 
estension  hacia  el  Este  notablemente  mas  considera- 
ble que  en  la  actualidad. 

A esta  misma  época  se  refieren  algunos  depósitos 
délos  valles  de  la  Sierra  de  Córdoba,  formados  unos 
por  capas  de  arenas  rojizas  con  poca  arcilla  pero  con 
una  gran  cantidad  de  pajuelas  de  mica,  y otros  por 
depósitos  de  arcilla  roja  con  poca  arena  y muy  com- 
pactos. Los  fósiles  son  en  estos  terrenos  muy  abun- 
dantes, siendo  los  mas  frecuentes  y característicos, 
una  tortuga  terrestre  gigantesca,  probablemente  el 
Testudo  elata,  un  Hoplophorus  de  caractéres 
intermediarios  entre  los  Glyptodon  y los  TIojjIo- 
phorus  ( H . cordubensis),  un  Panochtus  (P. 
bullifer ) que  presenta  una  marcada  tendencia  al 
género  Plohophorus,  y por  último  el  Nopachtus 
coagmentatus  que  presenta  todavía  en  grado  mas 
elevado  la  misma  tendencia  y parece  ser  verdadera- 
mente característico  de  este  horizonte. 


FORMACION  PAMPEANA 

La  formación  pampeana,  así  llamada  casi  al  mismo 
tiempo  por  D’Orbigjny  y por  Darwiiv,  es  una  de  las 
mas  vastas  del  territorio  argentino  y también  la  mas 
accesible  á la  observación,  debiéndose  á esta  cir- 
cunstancia el  que  ella  sea  sin  duda  la  mejor  cono- 
cida de  todas  las  formaciones  cenozoicas  de  laBepú- 
blica,  si  bien  también  es  cierto  que  su  estudio  ha 
dado  lugar  á las  mas  variadas  controversias. 

Sóbrela  mayor  parte  de  la  llanura  argentina  y so- 
bre la  superficie  total  de  las  provincias  de  Buenos 
Aires  y Santa  Fé,  debajo  de  la  tierra  vegetal,  de  los 
médanos,  de  las  antiguas  lagunas  desecadas  y délos 
bancos  marinos  modernos  de  la  costa,  se  presenta 
una  capa  de  tierra  areno-arcillosa,  ó arcillo-arenosa, 
de  un  espesor  de  40  hasta  100  metros;  es  esta  la  for- 
mación pampeana. 

Su  color  es  generalmente  rojo-oscuro,  á veces 
pardo  ó amarillento,  con  estratificación  difícil  de 
distinguir.  Su  composición  es  en  todas  partes  la  mis- 
ma; una  mezcla  de  arcilla  y arena,  predominando, 
ya  la  arcilla,  ya  la  arena  y conteniendo  generalmen- 
te una  infinidad  de  concreciones  calcáreas.  Esta  mez- 
cla forma  un  polvo  muy  fino,  en  el  que  generalmente 
no  se  encuentran  ni  aún  granos  de  arena  sensible 
al  tacto. 

Capas  de  guijarros  de  rocas  antiguas  faltan  com- 
pletamente en  el  centro  de  la  formación  léjos  de  las 
montañas,  pero  al  acercarse  á estas  empiezan  á pre- 
sentarse en  forma  de  capas  delgadas  intercaladas  en 
la  arcilla  y aumentan  gradualmente  de  espesor. 

Distribuidas  de  la  manera  mas  irregular  y á todas 
profundidades,  se  presentan  grandes  masas  de  rocas 
á veces  muy  duras,  llamadas  toscas,  compuestas  de 
una  mezcla  de  cal,  arcilla  y arena,  dispuestas  unas 
veces  en  estratos  horizontales,  otras  en  aglomera- 
ciones, nodulos  y ramificaciones  de  diferente  tama- 
ño y figura. 

Examinando  la  arcilla  pampeana  al  microscopio, 
muestra  pequeñísimas  partículas  de  cuarzo  casi  pul- 
verulentas, mezcladas  con  un  polvo  rojo  muy  fino  de 
naturaleza  arcillosa  con  algunos  pequeños  granos 
de  feldespato.  Se  distinguen  también,  aunque  con 
mucha  dificultad,  pequeñas  partículas  blancas  de  cal 
y granos  pequeños  de  óxido  de  fierro  titánico,  muy 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


fácil  de  separar  por  medio  del  imán;  en  ciertos  pun- 
tos abundan  pequeñas  partículas  blancas  y relumbro- 
sas, que  son  pequeñísimos  fragmentos  de  pajuelas 
de  mica.  En  otras  partes,  el  limo  pampeano  toma  un 
aspecto  mas  pulverulento  y más  suelto,  con  un  color 
ceniza,  producido  por  una  mezcla  de  detritus  volcáni- 
co; pero,  lo  que  es  mas  singular  es  que  hasta  á cientos 
de  leguas  délas  montañas  actuales,  como,  por  ejem- 
plo, en  la  misma  ciudad  de  Buenos  Aires,  se  en- 
cuentran intercalados  en  el  limo  pampeano  estra- 
tos de  ceniza  volcánica  blanca  de  origen  pumíceo. 

Be  distancia  en  distancia  y á diferentes  profundi- 


dades, se  ven  en  la  arcilla  roja  pampeana  depósitos 
aislados  de  poca  extensión  y de  color  blanco  amari- 
llento; son  antiguas  lagunas  de  la  época  pampeana, 
en  las  que  se  encuentran  á menudo  numerosos  fósi- 
les de  agua  dulce,  particularmente  moluscos  y pes- 
cados. 

Los  huesos  fósiles  de  mamíferos  abundan  en  toda 
la  extensión  de  la  formación,  encontrándose  á me- 
nudo esqueletos  enteros. 

En  las  capas  mas  modernas  de  la  formación  se 
encuentran  capas  de  guijarros  rodados  producidos 
por  la  desagregación  de  las  capas  mas  antiguas  de 


Corte  de  la  barranca  de  Punta  Alta  en  Bahía  Blanca,  (según  croquis  de  Carlos  Amegiiino) 

i.  Pampeano  rojo  (Piso  ensenadense).  — 2 á 4.  Pampeano  de  sedimentación  marina  (Piso  belgranense).  — (2)  Conchas  con 
estratos  intercalados  de  arcilla  roja  pampeana.  — (3;  Arcilla  roja  muy  dura  con  conchas  y guijarros.  — (4)  Conchas  marinas 
casi  puras.  — s.  Guijarros  rodados.  (Espesor  total  de  g á 8 metros). 


la  misma  formación,  probando  así  que  esta  se  ha  de- 
positado con  grandísima  lentitud. 

La  misma  formación  se  encuentra  también  en  el 
interior  de  la  República,  tanto  en  las  llanuras  como 
en  valles  que  se  elevan  á algunos  miles  de  metros 
de  altura,  pero  en  ninguna  parte  alcanza  la  potencia 
que  presenta  en  la  hoya  pampeana. 

En  cuanto  á su  modo  de  formación,  es  en  casi  su 
totalidad  de  origen  fluvial  ó sub-aéreo,  formada  du- 
rante una  época  en  que  la  tierra  firme  continuaba 
extendiéndose  hácia  el  Este  sobre  vastas  superficies 
ocupadas  en  el  dia  por  las  aguas  del  Atlántico.  Pero 
esta  época  fué  de  tan  larga  duración,  que  durante 
ella  se  verificaron  grandes  oscilaciones  continenta- 
les, invadiendo  por  tres  veces  el  océano  la  llanura 


pampeana,  depositando  en  ella  estratos  de  conchas 
marinas  que  se  encuentran  intercalados  en  la  masa 
de  la  formación,  por  lo  demás  homogénea,  de  la  ar- 
cilla pampa. 

Durante  mucho  tiempo  se  ha  discutido  sobre  si 
la  formación  pampeana  era  de  origen  marino  ó flu- 
vial, hasta  que  los  trabajos  de  Bravard,  de  Bur- 
meister,  y los  míos,  probaron  hasta  la  evidencia 
que  era  de  origen  fluvial  ó sub-aéreo,  fundándonos 
todos  en  el  hecho  principal  de  que  en  el  terreno 
pampeano  no  existían  restos  de  organismos  de  ori- 
gen marino. 

Hoy,  sin  embargo,  ya  no  se  podría  negar  de  bue- 
na fé  la  existencia  y en  gran  abundancia  de  fósiles 
marinos  en  el  seno  de  la  formación  pampeana,  pues 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


29 


conozco  dos  capas  de  conchas  marinas,  separadas  la 
una  de  la  otra  por  12  á 14  metros  de  arcilla  pampea- 
na é interpuestas  en  la  parte  inferior  de  la  forma- 
ción. Pero  ellas  sólo  indican  avances  del  océano, 
quedando  en  pié  las  demostraciones  anteriores  de 
que  la  formación  pampeana  en  su  conjunto  es  de 
origen  fluvial  y sub-aéreo. 

Es  de  sentir  haya  faltado  el  tiempo  necesario 
para  hacer  un  estudio  de  las  conchas  que  contienen 
los  estratos  marinos  mencionados,  entre  las  que  se 
encuentran  algunas  de  especies  desaparecidas;  pero 
se  ha  examinado  ya  en  parte  la  fauna  de  moluscos 
de  agua  dulce  y terrestre  de  la  capa  más  moderna  de 
la  formación  pampeana,  encontrándose  que  contiene 
una  fuerte  proporción  de  especies  extinguidas,  lo 
que  prueba  de  una  manera  irrefutable  que  el  con- 
junto de  esta  formación  pertenece  á la  división  supe- 
rior de  los  terrenos  neogenos  conocidos  con  el  nom- 
bre de  pliocenos. 

El  conjunto  de  los  terrenos  de  la  formación  pam- 
peana se  ha  dividido  en  cuatro  horizontes  ó sub- 
formaciones: el  pampeano  inferior  ó ensenadense, 
el  pampeano  medio  ó belgranense,  el  pampeano  su- 
perior ó bonaerense,  y el  pampeano  lacustre  ó luja- 
nense. 


PISO  PAMPEANO  INFERIOR  Ó ENSENADENSE 

Al  piso  pehuelche  ó de  las  arenas  semifluidas  sub- 
pampeanas, siguen  inmediatammente  las  capas  del 
pampeano  inferior  con  un  espesor  de  25  á 50  me- 
tros. 

Desgraciadamente  esta  subformacion  está  en  todas 
partes  cubierta  por  las  capas  superiores  que  la  ocul- 
tan al  observador  y dificultan  su  estudio.  Solo  en  uno 
que  otro  punto  aparece  á la  vista  la  parte  superior, 
particularmente  en  el  municipio  de  Buenos  Aires, 
en  donde  está  representada  por  las  toscas  del  fondo 
del  rio,  y en  la  base  de  las  barrancas  del  Paraná,  en 
la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Como  composición,  el  pampeano  inferior  es  casi 
idéntico  al  superior,  pero  es  mucho  mas  compacto, 
debido  sin  duda  á la  gran  presión  de  las  capas  supe- 
riores, y con  una  mayor  abundancia  de  tosca.  Un  ca- 
rácter que  distingue  muy  fácilmente  esta  sub-forma- 
cion  de  las  superiores,  es  la  existencia  de  una  consi- 
derable cantidad  de  concreciones  que,  á primera 
vista,  parecen  de  igual  naturaleza  á las  concreciones 


calcáreas  del  pampeano  superior,  pero  que  exami- 
nándolas con  mas  detención  se  apercibe  pronto  que 
predomina  en  ellas  el  elemento  silíceo. 

La  distinción  por  capas  es  también  generalmente 
mas  aparente  que  en  el  pampeano  superior,  exis- 
tiendo en  diversos  puntos  depósitos  verdoso-amari- 
llentos, con  impresiones  de  moluscos  de  agua  dulce 
y de  vegetales,  vestigios  de  antiguas  lagunas  de  esa 
época. 

La  parte  superior  del  pampeano  inferior  está  li- 
mitada por  una  formación  marina,  que  en  otros  pun- 
tos deja  lugar  á depósitos  lacustres  que  se  internan 
en  el  interior  de  la  provincia. 

En  la  ciudad  de  Buenos  Aires,  el  pampeano  infe- 
rior se  eleva  de  4 á 7 metros  encima  del  nivel  del 
agua  del  rio  y desciende  hasta  30  metros  debajo  de 
este,  de  manera  que  presenta  acá  aproximadamente 
unos  40  metros  de  espesor,  aumentando  todavía  mas, 
háciael  Sur. 

Los  fósiles  que  contiene  esta  sub-formacion  son 
en  gran  parte  característicos  de  este  horizonte.  En- 
tre los  mamíferos  predominan  el  Diccelophorus  la- 
tidens , Canis  bonaeriensis,  Canis  ensenadensis, 
Typotherium  cristatum , Pachyrucos  bonae- 
riensis, Hippidion  compressidens,  Macrauche- 
nia  ensenadensis,  Scelidotherium  Capellini, 
Mastodon  platensis,  Hoplophorus  imperfectus, 
etc. 

En  La  Plata,  las  grandes  excavaciones  ejecutadas 
para  la  construcción  del  puerto,  en  la  Ensenada,  han 
puesto  á descubierto  las  capas  del  pampeano  infe- 
rior hasta  una  profundidad  de  7 á 8 metros  debajo 
del  nivel  del  agua  del  rio,  proporcionando  una  oca- 
sión para  su  estudio  que  no  se  presentará  quien 
sabe  dentro  de  cuantos  años. 

Uno  de  los  resultados  mas  imprevistos  ha  sido  la 
constatación,  de  que  el  pampeano  inferior  está  sub- 
dividido en  dos  secciones  por  una  capa  de  origen 
marino  que  se  interpone  mas  ó ménos  en  la  mitad 
de  su  espesor  con  un  grueso  de  t á 3 metros.  Esta 
capa  marina  se  ha  encontrado  en  las  excavaciones 
del  puerto,  precisamente  en  el  fondo  de  la  excava- 
ción, á 7 metros  debajo  del  nivel  del  agua  del  rio. 
Está  formada  por  una  capa  de  color  pardo,  verdoso, 
algo  arenosa  y aglomerada  por  un  cemento  calcáreo 
en  el  que  se  ven  innumerables  impresiones  de  mo- 
luscos marinos,  particularmente  de  los  géneros  Aza- 
ra, Cardium  y Ostrea , conjuntamente  con  nume- 
rosos Balanus,  de  los  que  ha  desaparecido  casi  por 
completo  el  esqueleto  calcáreo.  La  existencia  de  esta 


30 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


capa  en  la  ciudad  de  Buenos  Aires  la  he  podido 
constatar  por  el  examen  de  las  muestras  extraídas 
de  les  pozos  semi-surgentes,  y parece  se  extiende  á 
una  parte  considerable  de  la  provincia,  pues  se  ha 
encontrado  en  los  Altos  Verdes,  partido  del  Sala- 
dillo, cerca  del  rio  Salado,  á mas  de  80  metros  de 
profundidad  déla  superficie  del  suelo. 

Tenemos  así  los  indicios  mas  evidentes  de  que 
hacia  la  mitad  de  la  formación  del  pampeano  infe- 
rior, en  los  primeros  tiempos  de  esta  época,  hubo 
un  abajamiento  del  suelo  durante  el  cual  las 
aguas  del  Atlántico  ocuparon  una  parte  conside- 
rable déla  provincia;  pero  esta  invasión  parece  no 
fué  de  larga  duración,  retirándose  pronto  otra  vez 
léjos  de  sus  límites  actuales,  cubriéndose  los  de- 


pósitos marinos  con  la  parte  superior  de  la  sub-for- 
macion  del  pampeano  inferior,  que  es  de  origen  ab- 
solutamente fluviátil  y sub-aéreo. 

La  parte  superior  del  pampeano  inferior,  que  des- 
cansa encima  de  la  capa  marina  mencionada,  tiene 
en  La  Plata  un  espesor  de  12  á 15  metros,  habién- 
dose encontrado  en  ella  una  gran  cantidad  de  fósiles, 
puestos  casi  todos  á descubierto  por  las  grandes  ex- 
cavaciones del  puerto.  En  ciertos  puntos  se  han  des- 
cubierto verdaderas  acumulaciones  de  huesos  hechas 
evidentemente  por  el  hombre,  como  lo  demuestran 
las  trazas  de  percusión  y pulimento  que  muchos 
de  elfos  presentan  en  la  superficie. 

Las  especies  de  mamíferos  fósiles  característicos 
de  este  horizonte  encontradas  en  el  pampeano  infe- 


CORTE  GEOLÓGICO  DE  L.\  PLATA,  AL  RlO  DE  La  PLATA 


t y 2.  Formación  cuaternaria.  — (i)  Piso  pístense  (Cuaternario  superior).  — (2)  Piso  querandino  (Cuaternario  inferior).— 
3.  Formación  pampeana.  — 3 a.  Formación  marina  interpampeana  (piso  belgranensel  que  separa  el  pampeano  superior  (piso  bo- 
naerense) del  pampeano  inferior  (piso  ensenadense).  — 3 b.  Segundo  estrato  de  formación  marina  intercalado  en  el  pampeano  in- 
ferior (piso  ensenadense). 


rior  de  la  Ensenada,  son  : Üicoelophorus  látidens, 
Arctotherium  bonaerense,  Canis  ensenadensis, 
Typotheriwn  cristatum,  Toxodon  ensenaden- 
sis, Hippidion  compressidens , Macrauchenia 
ensenadensis,  Scelidotherium  Capellini , Glyp- 
todon  Muñizii,  Hoplophorus  imper fectus,  Chla- 
mydotherium  sp?  y Propraopus  grandis. 

E11  la  parte  basal  de  las  barrancas  del  Paraná, 
en  San  Nicolás  y Rosario,  se  han  encontrado  casi 
todas  las  especies  del  pampeano  inferior  de  Rueños 
Aires  y déla  Ensenada,  conjuntamente  con  depósi- 
tos de  ceniza  volcánica  fuertemente  endurecida. 

En  Córdoba,  á lo  largo  del  Rio  Primero,  el  pam- 
peano inferior  se  presenta  en  la  parte  basal  de  las 
barrancas,  formado  por  una  capa  de  arcilla  rojiza, 
generalmente  con  muy  poca  arena,  bastante  pare- 
cido al  de  Rueños  Aires,  pero  casi  siempre  más 
compacto  y con  pocos  restos  orgánicos.  Esta  sub- 


formacion  presenta  acá  una  superficie  muy  irregular, 
elevándose  en  algunas  partes  tan  solo  á 2 ó 3 metros 
sobre  el  nivel  del  lecho  del  rio,  y en  otras  15,  20 
y más  metros,  mostrando  á la  vista  numerosas  grie- 
tas ó hendiduras  antiquísimas,  largas,  estrechas  y 
profundas,  por  las  que  han  penetrado  otros  materia- 
les conjuntamente  con  aguas  calizas  que  han  cimen- 
tado el  todo,  formando  como  especies  de  diques  ó 
murallas  verticales,  prueba  irrecusable  de  la  acti- 
vidad de  las  fuerzas  subterráneas  en  esa  lejana 
época,  en  lo  que  es  hoy  el  suelo  de  Córdoba.  Aun- 
que los  huesos  fósiles  son  allí  bastante  raros,  he  po- 
dido determinar  unas  cuantas  especies  de  mamíferos 
( Dicoelophorus  látidens,  Toxodon  ensenaden- 
sis, Hoplophorus  imper fectus) , lasque,  conjunta- 
mente con  los  datos  estratigráficos,  no  permiten 
abrigar  dudas  sobre  la  contemporaneidad  del  pam- 
peano inferior  de  Buenos  Aires  y el  de  Córdoba. 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


31 


PISO  PAMPEANO  MEDIO  Ó BELGRANENSE 

A medida  que  se  van  estudiando  con  mayor  de- 
tención las  formaciones  cenozoicas  de  nuestro  suelo, 
determinándose  su  naturaleza  y origen,  resulta  que 
la  línea  divisoria  entre  las  tierras  y las  aguas  ha 
estado  en  continuo  movimiento,  avanzando  ó re- 
trocediendo, siguiendo  en  sus  oscilaciones  á las 
tierras  y á las  aguas,  en  lucha  constante  á través 
de  las  edades.  Así,  á la  formación  del  pampeano  in- 
ferior, sigue  un  nuevo  abajamiento  del  suelo,  que 
deja  avanzar  las  aguas  del  océano  que  penetran  en 
el  interior  de  la  llanura,  cubriendo  nuevamente  una 
gran  parte  de  la  provincia  de  Buenos  Aires,  depo- 
sitando en  la  superficie  del  pampeano  inferior  espe- 
sos mantos  de  conchas  marinas,  que  hoy  se  encuentran 
en  el  interior  de  las  tierras  á muchos  metros  de  pro- 
fundidad debajo  de  la  arcilla  roja,  mas  abajo  todavía 
que  el  nivel  de  la  primera  napa  de  agua  subterrá- 
nea, por  lo  que  no  alcanzan  hasta  ellos  los  pozos  de 
balde  ordinarios.  Esta  segunda  formación  marina 
interpampeana,  constituye  el  pampeano  medio,  que 
sirve  de  línea  divisoria  entre  el  pampeano  inferior  y 
el  superior. 

Solo  aparece  á descubierto  en  las  barrancas  que 
dominan  el  cauce  antiguo  del  Plata  y del  Paraná,  y 
en  las  que  acompañan  la  línea  del  Atlántico  á veces 
á varias  leguas  de  la  costa. 

En  La  Plata,  en  donde  esta  sub-formacion  está 
regularmente  desarrollada,  se  presenta  á descu- 
bierto á lo  largo  de  la  barranca  que  domina  el  bajo 
que  se  estiende  hácia  la  Ensenada  hasta  la  playa  del 
rio,  mostrándose  casi  al  mismo  nivel  del  terreno 
bajo  también  de  origen  marino  pero  mucho  mas  re- 
ciente, dominado  por  la  barranca.  Su  altura  sobre  el 
nivel  de  las  aguas  del  Plata  es  de  tres  á seis  metros, 
encontrándose  su  parte  inferior  á cerca  de  un  metro 
encima  de  las  primeras  aguas  subterráneas,  pero 
alejándose  del  borde  de  las  barrancas  se  encuentra 
debajo  de  la  capa  de  arcilla  roja  del  pampeano  su- 
perior, la  que  aumenta  gradualmente  de  espesor  al 
mismo  tiempo  que  sube  el  nivel  de  las  aguas. 

A distancia  de  una  cuadra  de  la  barranca  se 
encuentra  á 5 ó 6 metros  de  profundidad,  al  ni- 
vel del  agua  de  los  pozos,  y en  el  centro  de  La  Plata, 
se  halla  término  medio  á unos  1 8 metros  de  profun- 
didad, 4 á 6 metros  mas  abajo  que  el  nivel  de  las 
aguas  de  los  pozos  de  balde.  Su  espesor  es  muy  va- 


riable ; en  algunos  puntos  no  alcanza  á un  metro, 
mientras  en  otros  tiene  mas  de  cuatro,  estando  for- 
mada casi  toda  la  capa  por  una  aglomeración  de  con- 
chas de  moluscos  marinos,  de  especies  muy  variadas, 
en  unas  partes  casi  sueltas,  pero  generalmente  aglo- 
meradas y cimentadas  por  un  cemento  calizo,  pre- 
sentando entonces  una  dureza  y consistencia  pa- 
recida á la  del  calcáreo  de  los  bancos  ostreros  de 
la  formación  patagónica. 

Esta  misma  capa  se  sigue  á lo  largo  de  la  costa,  ha- 
biéndose encontrado  en  Tolosa,  Binguelet,  Pereyra, 
Conchitas,  Quilines,  Belgrano  y San  Pedro.  En  Bel- 
grano  constituye  los  bancos  marinos  estudiados  por 
Bravard  que  los  había  tomado  por  post-pampeanos, 
como  también  Burmeister  y Moreno.  Los  pozos 
de  balde  practicados  en  la  meseta  han  demostrado  lo 
erróneo  de  esta  opinión  poniendo  á descubierto 
la  capa  de  conchilla  á 8 ó 10  metros  de  pro- 
fundidad debajo  de  la  superficie  de  la  arcilla  roja. 
Pero  en  algunos  puntos,  como  por  ejemplo  en  la  mis- 
ma ciudad  de  Buenos  Aires,  falta  completamente, 
al  parecer  debido  á antiguas  denudaciones  que  la 
barrieron  de  la  superficie  del  suelo  de  entonces. 

Que  el  movimiento  de  descenso  que  ha  producido 
esta  invasión  marina  no  ha  sido  de  carácter  pura- 
mente local,  se  prueba  por  la  existencia  de  las  mismas 
capas  en  la  barranca  pampeana  de  las  inmediaciones 
de  Bahia  Blanca,  en  donde  constituyen  el  famoso 
depósito  de  Punta  Alta,  primeramente  estudiado  por 
Darwin. 

Los  moluscos,  desgraciadamente,  no  han  sido  toda- 
vía determinados  ; sin  embargo  el  Dr.  Doering  que 
ha  examinado  la  Azara  pampeana  de  Belgrano  dice 
es  específicamente  distinta  de  la  actual. 

Conjuntamente  con  las  conchillas  se  encuentran 
restos  de  crustáceos,  huesos  de  pescados,  restos  de 
cetáceos  y también  huesos  de  mamíferos  terrestres, 
entre  los  que  he  podido  reconocer  las  especies  si- 
guientes : T ypotheriiim  cristatum , Toxodon 
ensenadensis,  Mastodon  platensis,  Hoplophorus 
imperfectus,  Eutatus  Seguini,  Neoracanthus 
Burmeisteri,  etc. 

El  descenso  continental,  ha  sido  forzosamente 
acompañado  por  una  interrupción  de  las  corrien- 
tes de  agua  de  entonces,  que  se  estancaron  en 
la  parte  inferior  de  su  curso  formando  grandes 
lagunas  que  se  rellenaron  poco  á poco  de  sedi- 
mentaciones lacustres,  que  empiezan  en  el  in- 
terior de  las  tierras  en  donde  concluyen  las  for- 
maciones marinas,  y aparecen  á menudo  á la  vista 


32 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  el  lecho  de  ciertos  rios  de  cauce  profundo,  como 
el  de  Lujan  y el  de  Arrecifes.  A lo  largo  del  rio 
Paraná,  puede  seguirse  la  misma  formación  lacustre 
desde  San  Pedro,  hasta  mas  allá  del  Rosario,  en  una 
estension  de  50  leguas,  en  donde  se  encuentra  más 
ó menos  á un  tercio  de  la  altura  de  la  barranca,  in- 
terrumpiéndose á veces  para  volver  á aparecer  á 
corta  distancia. 

Los  fósiles  característicos  encontrados  en  estos 
depósitos,  son : el  Neoracanthus  Burmeisteri,  Di- 
lobodon  lujanensis,  Hoplophorus  perfectus  y 
el  Scelidotherium  Capellini. 

Mas  al  interior  todavía,  en  los  alrededores  de  la 
Sierra  de  Córdoba,  el  pampeano  medio  está  repre- 
sentado por  una  serie  de  capas  de  guijarros  inter- 
pampeanas, que  en  la  ciudad  de  Córdoba  alcanzan 
un  espesor  de  10  á 12  metros,  descansando  encima 
del  pampeano  inferior  rojo  anteriormente  mencio- 
nado, y cubiertas  en  partes  por  los  estratos  de  la  for- 
mación pampeana  superior  con  un  espesor  de  15  á 
20  metros.  Los  rodados  son  de  distintas  dimensio- 
nes, habiéndolos  del  tamaño  de  melones  y sandías, 
pero  generalmente  son  mucho  mas  pequeños,  alter- 
nando con  capas  de  cascajo  mas  fino  y arenas  gruesas 
generalmente  de  color  rojo.  Es  de  esta  formación  de 
arenas  y cascajo  que  proceden  todos  los  guijarros  y 
piedras  rodadas  que  se  encuentran  en  las  faldas  y en 
el  fondo  del  valle  del  Rio  Primero,  como  también 
la  casi  totalidad  de  los  que  se  encuentran  en  el  lecho 
actual  del  rio . Los  restos  orgánicos  en  esta  capa  son 
sumamente  escasos,  no  conociendo  hasta  ahora,  mas 
que  una  muela  de  Mastodon  y algunas  placas  de  un 
Hoplophorus . 

PISO  PAMPEANO  SUPERIOR  Ó BONAERENSE 

Concluida  la  deposición  del  pampeano  medio, 
empieza  un  nuevo  movimiento  ascencional  del  con- 
tinente, cuyos  primeros  efectos  fueron  denudar 
profundamente  su  superficie  barriendo  de  algu- 
nos puntos  por  completo  los  sedimentos  mari- 
nos que  lo  forman.  Este  movimiento  ascencional 
fué  seguido  de  grandes  sacudimientos  que  dis- 
locaron los  sedimentos  mas  antiguos,  agrietán- 
dolos en  todas  direcciones  como  puede  observarse 
en  el  pampeano  inferior  de  Córdoba,  y su  intensi- 
dad desigual  produjo  una  profunda  hendidura  de 
Sur  á Norte  que  partiendo  de  la  Provincia  de  Rue- 
ños Aires  penetra  hasta  el  interior  del  continente 


sud-americano  L Las  capas  marinas  de  los  primeros 
tiempos  terciarios  se  levantaron  desde  las  profundi- 
dades del  suelo  hasta  el  nivel  que  presentan  sobre 
la  márgeu  izquierda  del  Paraná,  en  la  Provincia  de 
Entre  Ríos,  mientras  quedaron  sepultadas  debajo  de 
las  aguas  sobre  la  márgen  opuesta  en  la  Provincia  de 
Santa  Fé,  produciéndose  un  desnivel  de  unos  cin- 
cuenta metros  ; las  aguas  dulces  corriendo  hácia 
esa  cuenca  se  precipitaron  en  la  hendidura  formando 
el  bajo  Paraná  y su  prolongación  hácia  el  Norte  el 
rio  Paraguay,  empezando  luego  la  deposición  del 
pampeano  rojo  superior,  que  en  las  llanuras  de  las 
provincias  de  Rueños  Aires  y Santa  Fé  tiene  un 
espesor  de  1 5 á 20  metros,  constituido  por  la  tierra 
arcillosa  roja  que  se  encuentra  inmediatamente 
debajo  de  la  tierra  vegetal.  Es  en  esta  capa  que 
están  cavados  los  cauces  de  todos  los  arroyos  y rios 
secundarios  de  la  llanura,  que  no  la  perforan  por 
completo  sino  en  ciertos  puntos  en  que  el  terreno 
es  muy  bajo  ó los  cauces  muy  profundos. 

El  pampeano  rojo  superior,  solo  se  distingue  del 
inferior,  aparte  la  estratigrafía  y la  fauna  distinta 
que  contiene,  por  tener  en  general  una  menor  pro- 
porción de  cal  y una  cantidad  mayor  de  arena, 
aunque  en  ciertos  puntos  también  contiene  gran- 
des depósitos  de  tosca;  sin  embargo,  en  general 
puede  decirse  que  es  menos  compacto  y menos 
coherente  que  el  pampeano  inferior,  y constituido 
por  una  masa  de  elementos  mas  pulverulentos. 

Toda  esta  vasta  formación,  en  su  conjunto,  es  de 
origen  sub-aéreo,  coronando  al  sur  del  cabo  Cor- 
rientes, barrancas  que  tienen  mas  de  sesenta  metros 
de  elevación  sobre  el  océano,  lo  que  demuestra  que 
también  en  esta  época  la  tierra  firme  se  estendía 
considerablemente  mas  al  Este  que  en  la  actua- 
lidad. 

En  el  seno  de  la  subformacion  abundan  los  depó- 
sitos de  carácter  lacustre,  verdoso-amarillentos  con 
conchas  de  moluscos  de  agua  dulce,  é impresiones 
de  vegetales,  conjuntamente  con  huesos  de  mamí- 
feros que  fueron  arrastrados  al  fondo  de  las  lagunas 
por  corrientes  de  agua  que  formaron  capas  de  tos- 
quilla  rodada,  procedente  de  la  denudación  del 
terreno  pampeano  mas  antiguo. 

1 El  fuerte  temblor  de  tierra  que  sorprendió  á Buenos  Aires  en 
la  noche  del  4 de  Junio  último,  hizose  sentir  sobre  una  línea  lon- 
gitudinal cuyo  eje  coincide  exactamente  con  el  de  la  falla  que  ha 
trazado  el  curso  del  Rio  Paraná  y su  prolongación  inferior  el  Rio 
de  la  Plata.  Véase  á este  propósito  mi  artículo  publicado  en  La  Na- 
ción del  14  de  Junio  (1888),  titulado,  El  temblor  del  4 de  Junio,  sus 
antecedentes  geológicos. 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


33 


Pero,  lo  que  mas  llama  la  atención,  es  la  abun- 
dancia de  depósitos  de  ceniza  volcánica,  de  origen 
pumíceo  que  se  encuentran  en  todos  los  puntos  de 
la  República  en  donde  está  desarrollada  esta  sub- 
formacion  • los  hay  debajo  de  la  misma  ciudad  de 
Buenos  Aires,  y en  Olivera  á 80  kilómetros  al  Oeste, 
hay  estratos  que  se  pueden  seguir  por  espacio  de 
kilómetros,  y depósitos  que  tienen  mas  de  un  metro 
de  espesor.  Estas  capas  de  ceniza  volcánica  se 
estienden  hácia  el  Oeste  cada  vez  mas  espesas  hasta 
el  pié  de  la  cordillera  de  los  Andes,  y por  el  Norte 
las  he  encontrado  en  la  Provincia  de  Entre  Ríos,  en 
el  territorio  del  Chaco,  y hasta  en  el  interior  del 
Paraguay. 

El  pampeano  superior,  en  las  cercanías  de  las 
montañas,  como  por  ejemplo,  en  los  alrededores 
de  la  ciudad  de  Córdoba,  tiene  una  mayor  propor- 
ción de  arena,  y un  color  rojo  mas  claro  que  en  la 
parte  inferior  de  la  cuenca  del  Plata,  conteniendo 
también  algunos  lechos  de  carácter  semilacustre,  y 
á menudo  capas  de  arena  y de  guijarros  de  pequeñas 
dimensiones,  generalmente  de  corta  esteusion. 

En  Córdoba  v en  Bahía  Blanca  contiene  una  gran 
cantidad  de  conchas  de  moluscos  terrestres  de  espe- 
cies variadas,  predominando  una  especie  d eHelix  ó 
género  muy  parecido,  y otras  de  Bulimus  de  tama- 
ños distintos,  ó géneros  muy  cercanos  ; pero  léjos 
de  las  montañas  desaparecen  completamente,  siendo 
reemplazados  por  moluscos  fluviátiles  ó lacustrinos, 
que  solo  se  encuentran  en  el  seno  de  lagunas  relle- 
nadas. 

Los  huesos  de  mamíferos  son  muy  abundantes, 
siendo  las  especies  que  se  encuentran  con  mas  fre- 
cuencia y mas  características  las  que  siguen : Smi- 
loclon  populator,  Arctothermm  angustidens, 
Lagostomus  angustidens,  Mastodon  Humbolcl- 
tii,  Toxodon  Buvmeistevi,  Dilobodon  luj a- 
nensis,  Eulamaops  parallelus,  Ilippidion  prin- 
cipalis,  Macrauchenia  patachonica,  Ctenomys 
viagellanicus,  G-lyptodon  typus , Panochtus  tu- 
berculatus,  Doedicurus  Poucheti,  Hoplophorus 
ornalus,  Eutatus  brevis,  etc. 

El  Typotherium,  el  Dicoelophorus,  el  Pachy- 
rucos,  el  Euryurus,  el  Mastodon  platensis, 
el  Neoracanthus,  el  Hoplophorus  imperfectus, 
la  Macrauchenia  ensenadensis,  y otros  mamí- 
feros característicos  del  pampeano  inferior  han 
completamente  desaparecido. 

Doering  cita  como  moluscos  fluviátiles  y terres- 
tres característicos  de  este  horizonte,  el  Bulimus 


neogaeus  Doer.,  Bulimus  ci'assus  Doer.,  Succi- 
nea  Rosarinensis  Doer.,  é Ilydrobia  Ameghini 
Doer. 

PISO  PAMPEANO  LACUSTRE  Ó LUJANENSE 

Con  la  deposición  del  pampeano  rojo  superior, 
termina  en  la  superficie  de  la  llanura  argentina  la 
acumulación  de  terrenos  de  transporte  en  grande 
escala,  empezando  en  cambio  una  época  de  denuda- 
ción que  continúa  aun  en  nuestros  dias. 

Con  el  fin  de  la  época  de  la  formación  del  pam- 
peano rojo  superior,  la  llanura  alcanzó  el  máximo 
de  su  elevación  sobre  el  Océano,  que  era  término 
medio,  unos  30  metros  mayor  que  en  la  actualidad  ; 
las  aguas  pluviales  corriendo  de  las  lomas  á los 
bajos,  y siguiendo  luego  por  las  partes  mas  bajas 
del  terreno  hácia  el  océano,  empezaron  á denudar 
profundamente  la  superficie  del  suelo  de  la  llanura 
argentina,  cavando  en  él  las  grandes  hoyas,  caña- 
dones  y depresiones  en  cuyo  fondo  han  formado 
su  cauce  las  corrientes  de  agua  actuales  de  la  Pampa. 

Si  quisiéramos  rellenar  las  inmensas  hondonadas 
en  medio  de  las  cuales  corren  el  rio  Salado,  el  rio 
de  la  Matanza,  el  rio  Lujan,  el  de  Areco,  el  de  Ar- 
recifes, etc.,  y todas  las  demás  depresiones  secun- 
darias en  que  corren  las  corrientes  de  agua  de  menor 
importancia,  y quisiéramos  reconstituir  idealmente 
la  antigua  superficie  de  la  Pampa  tal  como  debía 
ser  antes  de  haber  sido  denudada  por  las  aguas, 
tendríamos  que  figurarnos  una  masa  inmensa  de 
materiales,  que  si  fuera  esparcida  encima  de  la 
llanura  argentina,  formaría  una  capa  uniforme  de 
varios  metros  de  espesor ; y esta  inmensa  denuda- 
ción se  ha  verificado  en  una  época  antiquísima, 
antes  que  se  extinguiera  la  fauna  pampeana,  puesto 
que  los  últimos  representantes  de  esta  se  encuen- 
tran sepultados  en  depósitos  de  carácter  lacustre, 
acumulados  en  el  fondo  de  las  depresiones  de 
erosión  mencionadas. 

El  espacio  de  tiempo  transcurrido  entre  el  fin  de 
la  deposición  del  limo  rojo  del  pampeano  superior, 
y el  principio  de  la  acumulación  de  los  depósitos  de 
sedimento  en  el  fondo  de  las  depresiones  cavadas 
por  las  aguas,  debe  haber  sido  excesivamente  largo, 
comparable  por  lo  ménos  al  que  representa  uno  de 
los  horizontes  de  la  formación  pampeana.  El  fin  de 
esta  época  de  erosión  fué  el  principio  de  un  des- 
censo gradual  del  continente  ; las  aguas  cesaron  de 


34 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


correr  con  fuerza  de  los  terrenos  altos  á los  bajos, 
y acentuándose  mas  el  descenso,  los  rios  inter- 
rumpieron su  curso,  estancándose  las  aguas  en  for- 
ma de  lagunas  á lo  largo  desús  cauces,  y en  el 
fondo  de  esas  lagunas  empezaron  á formarse  con 
suma  lentitud  depósitos  de  lodo,  que  sirvieron  de 
tumba  á la  gigantesca  y maravillosa  fauna  de  eden- 
tados  extinguidos  de  la  Pampa. 

Estos  depósitos,  poco  notables  por  su  extensión, 
pero  importantísimos  como  representantes  de  un 
período  geológico  del  que  permiten  rehacer  la 
historia,  constituyen  el  pampeano  lacustre.  Su 
extensión  es  siempre  reducida  y limitada  al  fondo 
délas  depresiones  actuales  de  la  Pampa,  pero  su 
espesor  puede  alcanzar  desde  uno  á seis  metros, 
estando  formados  por  una  arcilla  seladonítica  blanca 
ó amarillenta  verdosa,  á veces  con  una  fuerte 
proporción  de  carbonato  de  cal,  y presentando  capas 
intercaladas  de  tosquilla  rodada,  á menudo  de  un 
espesor  considerable. 

Lafaunamamalógicade  estos  depósitos  es  todavía 
la  pampeana,  compuesta  particularmente  de  eden- 
tados  acorazados  y megateroides,  que  se  nos  pre- 
sentan acá  bajo  la  última  y mas  gigantesca  faz  de 
su  desorrollo.  Los  huesos  de  Mastoclon,  Megathe- 
rium,  Glyptodon,  Panochtus,  Mylodon,  Lesto- 
don,  Pseudolestodon  y Scelidotherium,  se  en- 
cuentran en  estos  terrenos  por  millares,  formando 
á veces  esqueletos  completos  de  una  conservación 
maravillosa.  Además,  estos  depósitos  se  distinguen 
con  seguridad  por  la  presencia  de  millones  de  cas- 
caritas de  un  pequeñísimo  molusco,  la  Hydrobia 
Ameghini  Dóer.  que  falta  absolutamente  en  las 
formaciones  lacustres  mas  modernas. 

Los  depósitos  de  esta  naturaleza  hasta  ahora 
mejor  conocidos,  son  los  del  rio  Lujan  en  el  pueblo 
del  mismo  nombre,  de  los  que  se  han  estraido 
objetos  trabajados  por  el  hombre,  conjuntamente 
con  huesos  de  mamíferos,  de  tortugas,  de  pájaros  y 
pescados,  acompañados  de  innumerables  moluscos, 
numerosos  vestigios  de  vegetales  que  demuestran 
que  la  flora  no  era  muy  diferente  de  la  actual,  y 
hasta  insectos  perfectamente  determinables. 

La  fauna  de  moluscos  aún  no  ha  sido  completa- 
mente estudiada ; sin  embargo  los  primeros  estu- 
dios practicados  por  el  Dr.  Doering  permiten  reco- 
nocer que  contiene  una  proporción  | notable  de 
formas  desaparecidas,  lo  que  coloca  decididamente 
estos  depósitos  en  las  capas  superiores  de  los  ter- 
renos neogenos  del  período  plioceno. 


Además  de  la  IIgdrobia  Ameghini , especie 
completamente  extinguida,  ya  mencionada,  se  en- 
cuentra el  Planorbis  peregrinus  D’Orb.,  Ahcylus 
culicoides D’Orb.,  Ampullaria  australis  D’Orb., 
Unió  lujanensis  Doer.,  forma  extinguida,  Sphee- 
rium  convexum  Doer.,  igualmente  extinguida,  á 
las  que  habrá  pronto  que  agregar  un  número  con- 
siderable de  otras  ¿formas  todavía  no  clasificadas. 

La  gran  capa  de  tosca  dura  de  los  territorios 
del  Sur,  que  con  un  espesor  de  varios  metros  rodea 
la  base  de  la  sierra  de  la  Ventana,  y que  sobre  la 
misma  costa  del  océano  se  nos  presenta  con  una 
altura  de  50  metros|sobre  el  nivel  del  mar,  eleván- 
dose al  pié  de  la  sierra  hasta  cerca  de  300  metros, 
es  un  inmenso  depósito  lacustre  de  esta  misma  época 
formado  por  una  tosca  dura  con  una  gran  cantidad 
de  detritos  volcánicos,  ^particularmente  de  origen 
pumiceo,  con  numerosas  impresiones  de  vegetales 
y algunos  huesos  de  mamíferos  idénticos  á los  que 
se  encuentran  comunmente  en  el  pampeano  lacustre 
de  las  cercanías  de  Buenos  Aires.  Este  depósito 
lacustre  en  la  posición  en  que  ahora  se  encuentra 
prueba  que  la 'sierra  de  la  Ventana  se  ha  elevado 
desde  esa  época,  mas  de¡’250’metros  sobre  su  nivel 
primitivo. 

El  abajamiento  que  ha  dado  origen  al  pampeano 
lacustre,  se  lndestendido  sobre  una  vasta  superficie, 
pues  los  mismos  depósitos,  de  idéntica  naturaleza  y 
con  los  mismos  fósiles  que  los  de*[Lujan,  los  he  ob- 
servado' en  distintos  puntos  del  Chaco  sobre  la 
costa  del  riopParaguay. 

Hácia  el  Oeste,  al  contrario,  cambia  de  natura- 
leza ; en  Córdoba  el  pampeano  lacustre  está  repre- 
sentado por  una  capa  de  2 á 5 metros  de  espesor, 
de  color  pardo  oscuro,  formada  por  un  polvo  finí- 
simo tan  suelto  que,  al  ser  removido  con  la  pala 
es  inmediatamente  barrido  por  el  viento  que  lo 
levanta  formando  nubes  de  polvo : es  lo  que  puede 
llamarse  con  propiedad  una  capa  pulverulenta.  Con- 
tiene también  acá  muchas  conchillas  de  moluscos 
terrestres  ó de  aguas  estancadas,  y restos  de  mamí- 
feros específicamente  idénticos  á los  que  se  en- 
cuentran en  el  pampeano  lacustre  de  Buenos  Aires. 

Mientras  tierra  adentro  se  depositaban  las  arcillas 
seladoníticas  del  pampeano  lacustre,  cerca  de  la 
costa,  el  mar  avanzaba  hácia  adentro,  desalojando 
de  los  estuarios  las  aguas  dulces,  formando  un 
cordon  de  depósitos  marinos  colocados  sobre  la  parte 
inferior  de  las  laderas  de  las  antiguas  barrancas, 
casi  al  mismo  nivel  que  los  depósitos  marinos  de  la 


CORTE  DE  LA  BARRANCA  DEL  RIO  LUJAN,  SOBRE  SU  MARGEN  IZQUIERDA,  ENTRE  EL  PUENTE  Y EL  MOLINO  VIEJO  DE  LUJAN 


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36 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


formación  interpampeana  precedente,  con  ios  que 
no  es  preciso  confundirlos,  ni  tampoco  con  otros 
mas  modernos,  que  mencionaré  mas  adelante,  los 
que  siempre  se  encuentran  á un  nivel  bastante 
inferior. 


FORMACION  TEHUELCIIE  Ó ERRÁTICA 

RODADOS  DE  LA  PATAGON  [A  Y ÉPOCA  GLACIAL 

Aquí  es  el  lugar  aparente  para  decir  algunas  pa- 
labras sobre  la  enorme  capa  de  rodados  que  cubre 
el  territorio  de  la  Patagonia  en  toda  su  estension, 
con  un  espesor  que  pasa  en  puntos  de  50  metros, 
predominando  en  ella  los  rodados  de  pórfido,  á 
menudo  fuertemente  conglomerados  por  un  cemento 
calcáreo  y á veces  ferruginoso. 

Esta  formación,  sin  duda  una  de  las  capas  de 
rodados  mas  vastas  y de  mayor  espesor  que  exista 
sobre  la  superficie  de  la  tierra,  ha  sido  considerada 
por  casi  todos  los  autores  modernos  como  de  orí  jen 
glacial,  emitiéndose  en  cuanto  á su  época  con  relación 
á la  formación  pampeana,  los  juicios  mas  encontrados. 
Los  que  suponían  el  limo  pampeano  como  un  detrito 
producido  por  el  derretimiento  de  los  hielos,  consi- 
deraban los  rodados  patagónicos  como  sincrónicos 
de  la  formación  pampeana;  aquellos  que  creían  esta 
de  época  muy  antigua  suponían  los  rodados  mucho 
mas  modernos,  y vice-versa,  los  que  creían  la  forma- 
ción pampeana  muy  moderna,  atribuían  á los  roda- 
dos una  considerable  antigüedad. 

Las  observaciones  directas  se  prestaban  á todas 
las  suposiciones,  pues  en  unas  partes  se  encontraron 
depósitos  de  limo  pampeano  encima  de  los  rodados 
patagónicos,  en  otras  se  observaron  los  rodados 
encima  del  limo  pampeano,  y en  algunos  puntos  se 
pudo  constatar  que  estaban  engastados  en  la  parte 
superior  de  dicha  formación. 

Lo  que  hay  de  positivo  es  que,  la  formación  pam- 
peana, como  se  ha  demostrado  de  una  manera  evi- 
dente, no  presenta  vestigios  de  un  clima  glacial,  y por 
los  datos  que  me  ha  suministrado  mi  hermano  Carlos 
Ameghino  parece  que  tampoco  los  presenta  la  forma- 
ción de  los  rodados  patagónicos,  pues  no  se  trata  de 
un  depósito  de  piedras  angulosas  y estriadas  como  las 
que  resultan  por  el  transporte  y fricción  de  los  gla- 
ciares, sino  de  una  vasta  acumulación  de  guijarros 
redondeados  por  el  agua  como  todos  los  que  se  for- 


man en  los  cauces  de  los  rios  que  corren  por  co- 
marcas pedregosas. 

Puede  así  esa  formación  corresponder  á épocas 
distintas,  sin  que  sea  por  el  momento  posible  esta- 
blecer ninguna  correspondencia  sincrónica  exacta 
con  las  capas  sedimentarias  de  la  Pampa,  á causa 
de  la  ausencia  completa  de  fósiles  que  puedan  servir 
de  guía. 

Es  también  un  hecho  que  la  Patagonia  es  una 
tierra  emergida  desde  la  época  antiquísima  de  la 
formación  del  basalto,  que  por  consiguiente  desde 
entonces  pudieron  empezar  á acumularse  los  de- 
pósitos de  rodados,  y esa  acumulación  puede  ha- 
ber continuado  hasta  la  época  relativamente  reciente 
en  que  se  ha  producido  el  escavamiento  de  los  cau- 
ces de  los  rios  actuales  de  esa  región,  Es  con 
todo  probable  que  los  ventisqueros  de  los  últimos 
tiempos  de  la  época  terciaria  y del  principio  de  la 
cuaternaria,  hayan  desempeñado  en  este  proceso  un 
papel  importantísimo,  sin  que  por  esto  haya  habido 
una  época  glacial,  en  la  verdadera  acepción  de  esta 
palabra. 

No  puedo  así  prescindir  de  dedicar  algunas  lí- 
neas á la  pretendida  época  glacial,  para  desarraigar, 
á lo  ménos  en  parte,  esa  creencia  en  una  época  de  in- 
tenso frió  que  en  cierto  momento  hubiera  hecho  sen- 
tir sus  efectos  sóbre  la  superficie  entera  de  la  tierra, 
sin  duda  el  mayor  de  los  contrasentidos  á la  cosmo- 
gonía terrestre  que  se  haya  podido  inventar  en  este 
siglo.  La  pretendida  época  glacial  ha  dado  origen 
para  esplicarla  alas  mas  raras  teorías  que  se  puedan 
imaginar,  entre  otras,  á aquella  de  la  periodicidad 
de  las  épocas  glaciales,  á favor  de  la  cual  se  pudie- 
ron encontrar  vestigios  de  la  acción  de  los  hielos 
en  los  terrenos  pérmicos  y silúricos,  y por  poco  que 
hubieran  continuado  hubiéranlos  encontrado  desde 
la  época  en  que  nuestro  globo  estaba  todavía  en  es- 
tado incandescente. 

Concretándome  esclusivamente  á la  América  del 
Sur,  puedo  avanzar  que  las  trazas  glaciales  descu- 
biertas por  Agassiz  en  las  comarcas  tropicales  del 
Brasil  son  un  mito.  El  inmenso  depósito  de  drifft 
glacial  de  la  cuenca  del  Amazonas,  es  un  depósito 
de  loess  como  el  de  la  Pampa ; y como  afortunada- 
mente todavía  estamos  en  la  época  de  los  glaciares, 
se  ha  podido  constatar  de  la  manera  mas  perentoria 
que  en  ninguna  parte  del  mundo  los  ventisqueros 
dan  origen  á depósitos  parecidos  al  loess.  Este,  así 
en  la  India  como  en  la  China,  tanto  en  las  llanuras 
argentinas  como  en  el  valle  del  Bhin,  en  todas  par- 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


37 


tes  en  donde  ha  sido  objeto  de  un  estudio  especial, 
ha  sido  reconocido  como  formado  al  aire  libre  por 
las  aguas  pluviales  y los  cientos,  ó empleando  lapa- 
labra  adoptada,  ha  sido  reconocido  como  de  origen 
sub-aéreo. 

El  gran  depósito  de  piedras  erráticas  de  las  cerca- 
nías del  cerro  de  Montevideo,  ha  resultado  ser  una 
vasta  acumulación  de  piedras  procedentes  de  dis- 
tintas regiones  de  la  Banda  Oriental,  traidas  allí  por 
los  charrúas,  encima  de  algunos  médanos  que  los  con- 
virtieron en  un  vasto  taller  de  instrumentos  de  piedra. 
Y las  famosas  roches  moutonnés  de  la  playa,  son 
grandes  bloques  de  granito  desprendidos  sobre  es- 
trechos senderos,  en  los  que  millares  de  cabezas  de 
ganado  vacuno  que  diariamente  iban  á apagar  la  sed 
en  estanques  vecinos,  refregaban  de  paso  sus  lomos 
sobre  esos  trozos  que  tomaron  con  el  tiempo  un  as- 
pecto parecido  al  de  las  rocas  pulidas  por  el  hielo. 

La  mayor  ó menor  estension  en  latitud  y en  alti- 
tud de  los  ventisqueros,  son  hechos  locales,  debi- 
dos á accidentes  físicos  de  las  regiones  continenta- 
les y de  los  mares  adyacentes,  como  también  de  la 
dirección  de  las  corrientes  atmosféricas  que  dichos 
accidentes  determinan  y del  grado  de  humedad  que 
contienen,  sin  que  esos  fenómenos  locales  hayan  po- 
dido en  ningún  caso  alterar  en  lo  mas  mínimo  la 
temperatura  media  general  del  globo. 

Hay  un  hecho  incontestable  que  está  mas  arriba 
de  todas  las  teorías.  Si  los  ventisqueros  son  el  pro- 
ducto directo  délas  nieves,  las  nieves  son  el  resul- 
tado indirecto  del  calor  que  proporcionó  el  vapor  de 
agua  indispensable.  No  pudo  formarse  sobre  un 
punto  dado  de  nuestro  globo  una  inmensa  acumula- 
ción de  nieve,  sin  que  en  algún  otro  punto  hubiera 
una  vastísima  evaporación,  indicio  evidente  de  una 
temperatura  elevada  ; y si  en  nuestra  época  no  exis- 
tieran los  calores  estivales  en  las  zonas  templadas  y 
los  tropicales  de  la  tórrida,  ni  sobre  Jas  mismas  re- 
giones polares  se  depositaría  una  partícula  de  nieve. 

En  las  zonas  templadas  pudieron  formarse  ventis- 
queros desde  el  momento  en  que  hubo  montañas  que 
alcanzaron  en  altitud  el  límite  de  las  nieves  per- 
pétuas. 

La  Cordillera  de  los  Andes  en  Patagonia  alcanzó 
al  fin  del  período  plioceno  un  volumen  y una  altura 
probablemente  triple  de  la  actual.  Tan  solo  los  ro- 
dados patagónicos,  destrozos  de  la  antigua  cordillera, 
bastarían  para  formar  otra  cadena  de  un  volumen 
igual  á la  actual  y que  á ella  sobrepuesta  le  daría  do- 
ble elevación. 


El  máximo  desarrollo  de  los  Andes,  en  vol limen 
y en  elevación,  coexistió  precisamente  con  una  tem- 
peratura quizás  apenas  un  poco  mas  elevada  que  la 
actual,  pero  con  un  clima  mas  húmedo,  como  lo  de- 
muestran evidentemente  los  cauces  de  los  grandes 
rios,  hoy  sin  una  gota  de  agua,  cavados  en  la  misma 
formación  pampeana,  y los  grandes  lagos  desecados 
que  se  encuentran  de  un  estremo  á otro  de  la  Repú- 
blica. 

Esa  gigantesca  cadena  de  montañas  se  convirtió 
entonces  en  un  condensador  y congelador  inmenso, 
del  que  descendieron  los  grandes  ventisqueros  que 
bajaron  á la  llanura  llevándose  á grandes  trozos  la 
antigua  cordillera  para  ser  desparramada  por  las 
aguas  en  forma  de  rodados,  sobre  toda  la  superficie 
del  territorio  austral  de  la  República,  sin  que  por 
eso  las  mesetas  patagónicas  estuvieran  cubiertas  por 
una  capa  de  hielo,  ni  en  la  Pampa  existiera  un  clima 
glacial. 

TERRENOS  POST-PAMPEANOS 

Los  terrenos  post-pampeanos,  comprenden  todos 
los  que  se  han  depositado  á partir  del  fin  de  la 
deposición  del  pampeano  lacustre  hasta  nuestra 
época. 

En  la  llanura  argentina  son  necesariamente  poco 
importantes,  pues  no  hubo  desde  entonces  cuen- 
cas profundas  en  donde  pudieran  depositarse,  y 
las  aguas  tenian  ya  sus  cauces  trazados  hacia  el 
océano.  Puede  ser  que  en  el  interior  de  la  Repú- 
blica en  donde  se  pierden  las  numerosas  corrientes 
de  agua  que  descienden  de  las  vertientes  orientales 
de  los  Andes,  existan  vastos  y espesos  depósitos 
post-pampeanos,  pero  en  todo  caso  no  han  sido  hasta 
ahora  objeto  de  un  estudio  especial. 

Pero  nuevas  oscilaciones  en  los  niveles  respecti- 
vos de  las  tierras  y las  aguas  dieron  origen  á cor- 
dones costaneros  de  formaciones  marinas  algo  mas 
importantes,  sin  que  tampoco  dejen  de  alcanzar  un 
espesor  no  despreciable  algunas  formaciones  de 
agua  dulce  del  interior  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires,  directamente  superpuestas  al  pampeano  la- 
custre, pero  con  los  restos  de  una  fauna  completa- 
mente distinta. 

La  fauna  de  moluscos,  tanto  de  estos  depósitos 
marinos  costaneros  post-pampeanos,  como  de  los  de 
agua  dulce,  se  compone  de  especies  todas  existentes 
en  la  actualidad,  de  manera  que  todos  los  depósitos 


38 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


post-pampeanos  de  la  República  entran  en  la  divi- 
sión de  los  terrenos  plioneogenos.  Pero,  en  los 
mas  antiguos,  se  encuentran  todavía  algunas  espe- 
cies de  mamíferos  extinguidos,  unas  pertenecientes 
á géneros  desaparecidos  pero  característicos  de  la 
formación  pampeana,  y las  demás  á géneros  exis- 
tentes, por  cuya  razón  deben  ser  considerados 
como  de  una  época  geológica  anterior  á la  actual, 
representando  los  terrenos  cuaternarios  de  los  geó- 
logos. Encima,  vienen  otras  capas  de  formación 
mas  moderna,  con  restos  de  mamíferos  de  especies 
todas  existentes. 

Así,  los  terrenos  post-pampeanos,  que,  á no  juz- 
gar mas  que  por  su  escaso  desarrollo  parecían  de  es- 
casa importancia,  tienen  bajo  el  punto  de  vista  geoló- 
gico un  considerable  interés,  porcuanto  representan 
cuatro  períodos  distintos,  fáciles  de  reconocer  tanto 


estratigráficamente,  como  bajo  el  punto  de  vista 
paleontológico.  Los  terrenos  formados  durante  estos 
cuatro  períodos,  constituyen  cuatro  pisos  ú horizon- 
tes que  han  recibidolos  nombresde  piso  querandino, 
piso  platense,  piso  aimará,  y piso  aciano;  de  estos, 
los  dos  primeros  representan  los  terrenos  cuater- 
narios, y los  dos  últimos  los  terrenos  recientes. 

PISO  QUERANDTKO 

A la  formación  del  pampeano  lacustre,  y al  des- 
censo del  suelo  que  lo  acompañó,  sucedió  un  nuevo 
levantamiento  continental  ; las  aguas  marinas  se 
retiraron  de  sobre  una  parle  considerable  de  la 
llanura,  y las  aguas  estancadas  de  los  antiguos  rios 
pampeanos  emprendieron  su  antiguo  curso  inter- 


Cortf.  transversal  del  valle  del  Rio  de  la  Matanza,  á la  altura  de  San  Justo 


l.  Cauce  del  rio  de  la  Matanza.  — 2.  Formación  cuaternaria  (piso  querandino)  estratos  de  arena  y conchilla  de  6 á 12  metros 
de  espesor. — 3.  Banco  marino  mas  antiguo  contemporáneo  del  pampeano  lacustre  (piso  lujanense;  conservado  en  una  ense- 
nada de  la  antigua  barranca.  — 4.  Formación  pampeana  (piso  bonaerense). 


rumpido,  llevándose  poco  áfpoco  una  parte  conside- 
rable de  los  sedimentos  lacustres  ¡¡pampeanos  por 
ellas  mismas  depositados,  mientras  que  las  aguas 
pluviales  barrian  á su  vez  poco  á poco  los  bancos  de 
conchas  dejados  por  el  mar  en  las  pendientes  de  las 
barrancas,  de  los  que  apenas  con  dificultad  se  encuen- 
tran vestigios.  Pero,  pronto  sucedió  un  abajamiento 
mas  considerable,  el  último  que  esperimenta  nues- 
tro suelo,  á lo  ménos  que  haya  hecho  sentir  sus 
efectos  sobre  una  vasta  superficie,  puesto  que  pue- 
den seguirse  sus  efectos,  en  la  forma  de  una  nueva 
cadena  de  bancos  marinos  costaneros  superpuestos 
al  terreno  pampeano,  desde  Santos  en  el  Brasil 
hasta  el  Estrecho  de  Magallaues.  En  las  costas  del 
Tuyú  y de  la  Mar  Chiquita,  los  bancos  marinos  de 
esta  época  se  internan  diez  leguas  tierra  adentro. 
El  estuario  del  Plata  fué  completamente  ocupado 
por  las  aguas  saladas  que  penetraron  hasta  mas  arri- 
ba de  San  Nicolás  de  los  Arroyos,  con  un  ancho 


mucho  mas  considerable  que  el  cauce  actual,  pues 
las  aguas  marinas  remontaron  el  Rio  de  la  Matanza 
hasta  el  partido  de  Morou,  penetraron  en  el  de  Las 
Conchas  hasta  el  puente  de  Márquez,  y llegaron  en 
el  Rio  Lujan  á solo  tres  leguas  del  pueblo  del  mismo 
nombre. 

En  San  Pedro,  los  bancos  de  esta  formación  con- 
sisten en  una  acumulación  de  conchas  de  Azara 
labiata,  de  2 á 3 metros  de  espesor,  colocados  en  el 
dia  encima  de  la  barranca  á 30  metros  sobre  el  nivel 
actual  del  Rio  de  La  Plata. 

En  Buenos  Aires,  los  terrenos  de  este  horizonte 
rellenan  toda  la  cuenca  del  Matanzas,  que  se  interna 
hacia  adentro  unas  6 leguas  con  un  ancho  de  4 á 15 
kilómetros,  presentando  un  espesor  de  5 á 10  metros, 
formados  por  estratos  de  arena  y arcilla  con  capas  de 
conchas  marinas  intercaladas.  Y en  La  Plata,  la 
misma  formación  ocupa  vastas  superficies,  presen- 
tando á menudo  capas  de  pura  conchilla  de  2 á 4 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


39 


metros  de  espesor,  esplotadas  en  grande  escala  para 
las  construcciones  de  la  nueva  capital.  Las  conchi- 
llas se  encuentran  sueltas,  pero  otras  veces  fuerte- 
mente aglomeradas  por  un  cemento  calcáreo  bastante 
duro.  La  misma  formación  se  estiencle  todo  á lo 
largo  de  la  costa,  desde  Buenos  Aires  hasta  Bahía 
Blanca,  con  un  ancho  de  varias  leguas,  pero  en  las 
costas  patagónicas  ya  solo  aparece  á trechos. 

Todas  las  especies  de  moluscos  que  se  encuentran 
en  esta  capa,  entre  las  que  predominan  la  Azara 
labiata,  Ostrea puelchana,  Mytilussp ?,  Trochus 
patagónicas , N atica  Isabelleana,  Solecurtus 
¡olatensis,  Hydrobia  australis,  y muchas  otras, 
conjuntamente  con  algunos  Balanus  y huesos  de 
pescados  y de  cetáceos,  viven  todavía  en  las  aguas 
cercanas,  ó han  emigrado  á no  grandes  distancias. 

Pero  á menudo,  particularmente  en  los  depósitos 
que  se  formaron  cerca  de  la  costa,  se  encuentrau 
también  huesos  de  mamíferos,  cuyo  estado  de  con- 
servación indica  claramente  vivieron  en  la  misma 
época,  y pertenecen  en  parte  áespecies  extinguidas ; 
entre  esos  restos  hay  huesos  de  una  especie  de 
Myloclon  que  por  ahora  no  ha  sido  posible  deter- 
minar, y además  partes  características  de  Canis 
cultridens,  Auchenia  mesolithica,  Palaeolama 
mesolithica,  Cervus  mesolithicus  y Euphrac- 
tus  platensis. 


PISO  PLATENSE 

Mientras  en  la  costa  se  depositaban  los  bancos 
de  conchas  marinas  mencionados,  tierra  adentro  se 
formaban  grandes  lagunas  á lo  largo  del  curso  de 
los  antiguos  rios  nuevamente  interrumpidos.  El 
abajamiento  que  produjo  el  avance  del  océano,  como 
en  los  casos  anteriores,  fué  seguido  de  un  levanta- 
miento lento  del  suelo,  empezando  áretroceder  poco 
á poco  las  aguas  marinas,  y las  aguas  dulces  bajando 
lentamente  hácia  las  embocaduras  de  sus  cauces 
cubrieron  los  estratos  marinos  con  una  espesa  for- 
mación lacustre,  que  se  encuentra  á lo  largo  de  las 
barrancas  del  curso  inferior  de  casi  todos  los  rios  y 
arroyos  de  la  provincia,  sin  que  tampoco  sea  raro 
observarla  ascendiendo  el  curso  de  las  mismas 
corrientes,  presentándose  entonces  en  forma  de  de- 
pósitos aislados  de  corta  estension,  pero  á veces  de 
mucho  espesor. 

A menudo  se  encuentran  directamente  superpues- 
tos á los  depósitos  del  pampeano  lacustre,  pero  la 


separación  entre  ambas  formaciones  lacustrinas,  es 
tan  aparente  que  parece  estuviera  trazada  con  un 
hilo;  el  color  gris  ceniza  de  los  depósitos  lacustres 
post-pampeanos  contrasta  con  el  verdoso  amari- 
llento de  los  mas  antiguos,  y aunque  á veces  los 
estratos  de  conchas  de  moluscos  de  agua  dulce  que 
contienen  se  tocan,  pasando  la  línea  divisoria  de 
ambas  formaciones  ya  no  se  encuentran  las  mismas 
especies.  Interesantísimas  son  bajo  este  punto  de 
vista  los  millones  de  cascaritas  del  género  Hydro- 
bia que  en  ambos  horizontes  forman  por  sí  solas, 
grandes  acumulaciones,  pero  aunque  estén  direc- 
tamente superpuestas,  á solo  un  centímetro  de  la 
línea  divisoria  se  observa  un  cambio  completo  ; to- 
das las  cascaritas  que  se  encuentran  arriba  de  la 
línea  pertenecen  á la  Iiydrobia  Parchappi,  espe- 
cie todavia  viviente,  mientras  todas  las  que  se 
encuentran  abajo  de  la  mencionada  línea  pertenecen 
á la  Hydrobia  Ameghini,  especie  completamente 
extinguida,  de  la  que  no  se  encuentra  un  ejemplar 
en  los  estratos  de  la  sub-formacion  superior. 

Ai  examinar  por  primera  vez  la  superposición 
directa  de  estas  dos  sub-formaciones  lacustrinas,  la 
primera  idea  que  á uno  se  le  ocurre  es  que  se  han 
sucedido  la  una  á la  otra  sin  interrupción  ; pero  el 
cambio  completo  de  fauna,  tanto  en  los  mamíferos 
como  en  los  moluscos,  indica  claramente  lo  contra- 
rio. Para  que  desaparecieran  los  grandes  edentados 
del  pampeano  lacustre  y fueran  sustituidos  por  otras 
especies,  para  que  desapareciera  la  Hyd7'obia 
Ameghini  que  vivia  por  miríadas  de  individuos,  y 
fuera  reemplazada  por  la  PIydrobia  Parchappi, 
tiene  forzosamente  que  haber  transcurrido  un  es- 
pacio de  tiempo  suficientemente  largo  para  que 
pudiera  verificarse  una  evolución  tan  completa.  Las 
aguas  de  las  lagunas  post-pampeanas,  no  pueden 
haber  sido  las  mismas  aguas  de  las  lagunas  pam- 
peanas, como  también  indica  claramente  esto  mismo 
la  naturaleza  distinta  de  los  estratos  de  ambas  sub- 
formaciones. 

El  estudio  minucioso  que  he  hecho  de  ambas 
sub-formaciones  eu  los  clásicos  yacimientos  de  Lu- 
jan, y las  vastas  escavaciones  que  (con  recursos 
proporcionados  por  la  Academia  Nacional  de  Cien- 
cias) he  hecho  practicar  en  el  punto  conocido  por 
Paso  de  la  Yírgen  del  que  acompaño  el  corte  geoló- 
gico (pág.  35)  me  ha  demostrado  que  entre  el  pam- 
peano lacustre  subyacente  (piso  lujanense),  consti- 
tuido por  las  capas  5 á 9,  y el  post-pampeano 
lacustre  (piso  platense),  constituido  por  la  capa 


40 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


número  4,  ha  pasado  un  larguísimo  intérvalo,  todo 
un  período  geológico,  que  correspoude  en  parte  á 
la  formación  marina  post-pampeana  (piso  queran- 
dino),  y en  parte  al  levantamiento  continental  que 
siguió  inmediatamente  al  pampeano  lacustre  (piso 
lujanense),  ya  anteriormente  mencionado,  levanta- 
miento durante  el  cual  fueron  denudadas  por  las 
aguas  y entrecortadas  en  algunos  puntos  las  capas 
lacustres  y marinas  del  piso  lujanense,  formán- 
dose hoyos  profundos  en  donde  se  depositaron 
luego  los  sedimentos  cuaternarios  del  piso  pla- 
tense  como  lo  demuestra  claramente  el  corte  men- 
cionado (pág.  35)  en  el  que  se  vén  las  capas  nú- 
meros 5 á 8 entrecortadas  por  la  parte  mas  profunda 
de  la  capa  número  4. 

Estos  depósitos,  mas  ó ménos  desarrollados  se 
encuentran  desparramados  en  todas  partes  de  la 
provincia,  pero  en  donde  adquieren  una  'esten- 
sion  y espesor  considerable,  es  sobre  todo  á lo 
largo  del  Rio  Salado,  y en  ciertos  puntos  del  Rio 
Lujan,  Rio  del  Salto,  Rio  de  la  Matanza,  San  Eo- 
rombon,  etc.,  en  donde  á menudo  pueden  seguirse 
sus  estratos  con  3 á 5 metros  de  espesor,  tapizados 
en  todas  partes  por  innumerables  Ampullarias, 
durante  leguas  enteras. 

El  color  es  invariablemente  un  gris  ceniza,  á 
veces  bastante  oscuro,  estando  constituidos  por  es- 
tratos de  arcilla  y arena,  con  una  mezcla  conside- 
rable de  carbonato  de  cal,  que  predomina  en  algu- 
nos puntos  formando  bancos  calizos  de  una  dureza 
extraordinaria,  pero  siempre  con  el  mismo  color 
ceniziento,  que  parece  producido  por  una  infinidad 
de  infusorios  de  aguas  dulces  y estancadas  que  cons- 
tituyen una  parte  considerable  de  la  masa. 

Las  conchas  de  moluscos,  unas  veces  enteras  y 
otras  trituradas,  forman  por  sí  solas  estratos  de 
consideración,  casi  siempre  sueltas,  pero  á veces 
también  aglomeradas  por  un  cemento  calcáreo. 

Los  huesos  de  mamíferos,  son  mucho  mas  es- 
casos que  en  el  pampeano  lacustre  (piso  lujanense), 
y además,  casi  siempre  en  un  pésimo  estado  de 
conservación  que  dificulta  la  exacta  determinación 
específica.  Con  todo,  la  mayor  parte  pertenecen  á 
especies  todavía  existentes,  entre  las  que  predo- 
minan el  Felis  onga,  Conepatus  Humboldtii, 
Canis  Azarae,  Myopotamus  coypus,  Lagosto- 
mus  tricodactylus,  Cervus  campestris,  Auche- 
nia  guanaco,  Euphractus  villosus,  etc.  Estos 
huesos  están  acompañados  de  otros  pertenecientes  á 
especies  emigradas,  como  el  Dolichotis  patacho- 


nica,  Hesperomys  tener,  Euphractus  minutus, 
etc.,  encontrándose  también  todavía  algunos  huesos, 
y á veces,  aunque  son  estremadamente  raros,  es- 
queletos de  géneros  de  edentados  pampeanos,  como 
el  M y loclon  y el  Megatherium , pero  hasta  ahora  no 
ha  sido  posible  determinar  si  se  trata  de  especies 
que  ya  vivían  en  la  época  anterior,  ó de  otras  dife- 
rentes características  de  este  horizonte. 

Por  último,  se  encuentran  huesos  de  especies 
extinguidas,  pertenecientes  á géneros  todavía  exis- 
tentes ó muy  parecidos  á los  actuales,  especies  que 
pueden  considerarse  como  características  de  esta 
subformacion ; las  mas  comunes  son  el  Canis  cul- 
tridcns,  Palaeolamamesolithica,  Auchenia  m.e- 
solíthica , Cervus  mesolithicus , Euphractus 
major,  Euphractus  platensis,  Hidrochoerus 
sulcidens,  Equus  rectidens,  etc. 

Los  moluscos  de  estos  mismos  depósitos,  deter- 
minados por  el  Dr.  Doerijng,  son:  Succinea  me - 
ridionalis  D’Orb.,,  Chilina  ftuminea  Mat., 
Physa  rivalis  D’Orb.  , Ancylus  culicoides 
D’Orb.,  Planorbis  peregrinus  D’Orb.,  Hydro- 
bia  Parchapii  D’Orb.,  Ampullaria  D”Or- 
bignyana  Par.,  Ampidlaria  austral D’Orb., 
Unió  solisiana  D’  Orb.,  y Cyclas  variegata 
D’Orb. 

piso  AYMARÁ 

La  estabilidad  es  desconocida  ; todo  en  el  Uni- 
verso está  en  continuo  movimiento,  y la  relación  en- 
tre las  tierras  y las  aguas,  obedeciendo  á este  princi- 
pio, siquiera  sea  lentamente,  ha  modificado  constan- 
temente la  faz  de  los  continentes.  El  movimiento 
ascencional  de  la  parte  austral  de  Sud-America 
se  acentuó  mas  durante  la  deposición  del  post- 
pampeano lacustre  (piso  plateóse),  hasta  que  las 
cadenas  de  lagunas  que  se  habían  formado  á lo 
largo  de  los  antiguos  rios,  empezaron  á desaguar  de 
una  en  la  otra  limitándose  gradualmente  el  espa- 
cio que  ocupaban  á reducidas  proporciones. ) Luego 
continuando  el  movimiento  ascencional,  esas  mismas 
aguas  empezaron  á denudar  las  vastas  superficies  que 
antes  ocuparan,  cavando  los  cauces  de  los  rios  actua- 
les á través  de  las  formaciones  lacustrinas  por  ellas 
mismas  depositadas.  El  espacio  de  tiempo  transcur- 
rido desde  el  fin  del  post-pampeano  lacustre  hasta 
nuestros  dias,  á juzgar  por  los  vastos  cauces  forma- 
dos durante  esta  época,  es  verdaderamente  conside- 
rable. 


RESÚMEN  GEOLÓGICO 


41 


Los  depósitos  verificados  durante  este  lapso  de 
tiempo,  si  bien  de  naturaleza  distinta,  tampoco  dejan 
de  ser  importantes,  distinguiéndose  de  los  anteriores 
por  una  fauna  completamente  idéntica  á la  actual  indí- 
gena del  país,  por  lo  que  entran  sin  discusión  entre 
los  depósitos  posteriores  al  cuaternario,  llamados 
recientes  ó de  los  aluviones  modernos. 

Entre  estos  depósitos,  los  hay  de  origen  fluviátil 
sobre  las  barrancas  de  los  mismos  rios  secundarios 
de  la  provincia,  depositados  á niveles  distintos,  que 
indican  los  diferentes  lechos  ocupados  por  los  cursos 
de  agua  antes  que  sus  cauces  alcanzaran  la  profundi- 
dad actual-,  pero  en  otros  casos  han  rellenado  vueltas 
ó ensenadas  cavadas  por  los  rios  en  el  terreno  pam- 
peano ó en  el  cuaternario,  como  hay  un  buen  ejemplo 
sobre  el  rio  Lujan  en  el  punto  en  que  ha  sido  tomado 
el  corte  geólogico  representado  en  la  página  35.  Aquí 
la  formación  aymará  ó de  los  aluvionnes  modernos, 
figurada  en  el  corte  con  los  números  2 y 3,  es  una 
acumulación  de  arcilla,  arena  y cascajo,  el  todo  mez- 
clado con  huesos  de  mamíferos  y de  pescados,  y nu- 
merosas conchillas  de  agua  dulce,  formando  un  de- 
pósito de  unos  3 á 4 metros  de  espesor  que  se  es- 
tiende  varias  cuadras  sobre  la  ribera,  depósito  que 
ha  sido  constituido  poco  á poco  por  el  rio  actual  en 
época  distinta  de  los  tiempos  mas  modernos  poste- 
riores á la  conquista,  cuando  el  agua  corría  en  nive- 
les mas  elevados  que  los  actuales.  En  ciertos  puntos, 
en  la  base  de  esta  formación,  se  encuentra  una  espesa 
capa  de  toscas  rodadas  de  gran  tamaño,  situadas 
siempre  á un  nivel  superior  al  del  agua  actual  del  rio. 

Los  restos  de  mamíferos  allí  recogidos  son  todos 
de  especies  existentes,  siendo  los  mas  abundantes 
los  del  Cervus  Camrvpestvis,  Auchenia  guanaco, 
Lagostomus  tricodactylus  y Canis  Azaree.  Los 
moluscos  son:  Ampullavias  en  escaso  número  aun- 
que suficientes  para  probar  que  en  el  rio  Lujan  toda- 
vía existían  algunas  en  esa  época;  Planovbis,  Hy- 
drobias,  Physas,  una  especia  de  Bulimus  que  aún 
vive  en  los  alrededores,  y numerosos  Unios  y Ano- 
dontes, moluscos  que  ya  no  se  encuentran  en  las 
aguas  del  rio  Lujan,  pero  sí  en  algunos  de  sus  afluen- 
tes, como  la  Cañada  de  Rocha  y Arroyo  de  Marcos 
Diaz,  Arroyo  de  Frias,  etc. 

Pero  mucho  mas  importantes  son  los  depósitos 
de  la  misma  época,  formados  en  la  embocadura  de 
los  rios  por  las  materias  terrosas  traídas  en  sus- 
pensión por  las  aguas.  El  delta  y tierras  formadas 
en  la  embocadura  del  Rio  Lujan,  tienen  varios  kiló- 
metros de  estension  y 7 á B metros  de  profundidad, 


y todo  el  bajo  de  la  Boca,  en  la  embocadura  del 
Riachuelo,  está  constituido  por  aluviones  déla  mis- 
ma época,  que  alcanzan  en  ciertos  puntos  hasta  12  á 
1 i metros  de  espesor. 

Los  cangrejales  que  se  estienden  á lo  largo  déla 
costa,  desde  Rueños  Aires  hasta  Rahía  Rlanca,  y que 
tanto  desarrollo  alcanzan  en  la  ensenada  de  SanRo- 
rombon,  en  donde  tienen  un  ancho  de  hasta  30  kiló- 
metros y un  espesor  desconocido,  pertenecen  tam- 
bién á la  misma  época. 

Mas  imponente  todavía  es  la  vasta  formación  alu- 
vial formada  por  el  rio  Paraná,  cuya  parte  mas  des- 
arrollada está  constituida  por  las  islas  que  forman 
en  su  embocadura  el  hermoso  delta  que  inspiró  á 
Marcos  Sastre  el  célebre  Tempe  Argentino,  y la 
franja  de  terreno  bajo  de  la  parte  Sur  y Sudeste  de 
Entre  Rios.  Esta  formación,  desde  la  boca  del  Paraná 
hasta  enfrente  de  la  ciudad  del  Diamante,  ocupa  una 
superficie  de  muchas  decenas  de  leguas  cuadradas, 
con  una  profundidad  que  pasa  en  partes  de  25  me- 
tros. Mas  al  Norte,  los  terrenos  de  aluvión  de  época 
reciente  se  estienden  á lo  largo  de  la  ribera  derecha 
del  Paraná  hasta  la  confluencia  del  Paraguay,  esten- 
diéndose  luego  sobre  la  ribera  de  este,  ocupando  en 
conjunto  varios  centenares  de  leguas  de  super- 
ficie. 

Todos  estos  terrenos  de  aluvión  formados  por  los 
rios  Paraná,  Paraguay  y Uruguay,  están  constitui- 
dos por  arcilla  negruzca,  arena  parda  muy  fina  y 
detritus  vegetal,  alternando  en  finísimos  estratos 
en  los  que  no  se  encuentra  tosca  ni  guijarros  de  nin- 
guna especie. 

A la  misma  época  de  los  aluviones  modernos  ó 
piso  aymará,  pertenece  la  vasta  acumulación  de  are- 
nas que  se  estiende  á lo  largo  del  Atlántico  en  una 
estension  de  cerca  de  200  leguas,  con  un  ancho  de  5 
á 20  kilómetros  y un  espesor  que  varía  entre  10 
á 30  metros,  como  también  todos  los  médanos  del 
interior. 

Pero  cerca  de  las  montañas,  los  aluviones  mo- 
dernos están  representados  por  grandes  aglome- 
raciones de  guijarros  y escombros  de  toda  clase, 
mezclados  con  arena  y un  poco  de  polvo,  el  todo 
procedente  de  la  denudación  y desagregación  de  las 
rocas  de  las  montañas  vecinas,  alcanzando  en  al- 
gunos puntos  hasta  una  legua  de  ancho  con  un  es- 
pesor que  á menudo  pasa  de  10  metros. 

Pertenece  igualmente  á esta  misma  época  la  for- 
mación de  casi  toda  la  capa  de  tierra  vegetal  que  cu- 
bre la  llanura  argentina. 


6 


42 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PISO  ARIAKO* 

El  piso  ariano,  está  constituido  por  todos  aquellos 
depósitos  cuya  formación  data  de  una  época  posterior 
á la  ocupación  del  país  por  los  españoles.  No  tienen 
importancia  bajo  el  punto  de  vista  geológico,  pero 
son  de  gran  interés  histórico  y arqueológico,  por 
cuanto  permiten  determinar  en  parte  la  edad  de  los 
vestigios  de  la  industria  indígena  que  se  encuentran 
en  los  terrenos  recientes. 

Estos  terrenos  modernos  posteriores  á la  conquis- 
ta, están  representados  por  sedimentos  de  limo  de 
corta  estension  y poco  espesor,  aplicados  contra  las 
barrancas  en  declive  ó en  sus  anfractuosidades,  ó 
por  depósitos  de  tosquilla  y cascajo  que  se  forman 
en  el  lecho  de  los  rios  ó en  las  ensenadas  que  se 
encuentran  en  el  fondo  de  las  curvas.  En  los  ter- 
renos bajos,  los  aluviones  arianos  constituyen  un 


estrato  á veces  de  mas  de  un  decímetro  de  espesor, 
superpuesto  á la  capa  de  tierra  vegetal  mas  antigua. 

El  medio  para  distinguir  los  estratos  del  piso 
ariano  de  los  del  piso  ay  mará,  es  la  presencia  en 
los  primeros  de  restos  de  caballo  doméstico  ( Equus 
caballus). 

La  introducción  del  caballo  es  el  primer  elemento 
europeo  que  ha  hecho  sentir  su  influencia  sobre  la 
civilización  indígena.  Pocos  años  después  de  la  ocupa- 
ción del  país,  se  había  propagado  de  una  manera  pro- 
digiosa, cambiando  completamente  los  hábitos  de  la 
población  indígena.  Así,  la  presencia  ó la  ausencia  de 
restos  de  este  animal  debe  servir  de  criterio  para  dis- 
tinguir los  aluviones  modernos  formados  posterior- 
mente á la  conquista,  de  los  de  época  mas  antigua. 
Todos  los  terrenos  modernos  que  contengan  esclusiva- 
mente  huesos  de  la  fauna  indígena  del  país,  pertene- 
cen al  piso  ay  mará,  y los  que  además  muestran  hue- 
sos de  caballo,  son  posteriores  á la  conquista,  y per- 
tenecen de  consiguiente  al  piso  ariano. 


Guaranítico  inferior 

Guaranítico  medio 

Pehuenche  (guaranítico  superior) 

Sub-patagónico 

Santacruzeño 

Paranense 

Mesopotámico * • • • 

Patagónico 

Araucano 

Hermósico 

Pehuelche . 

Ensenadense 

Belgranense 

Bonaerense 

Lujanense 

Tehuelche 

Quer  andino 

Platense 

Aymarano 

Ariano 


Curva  de  los  avances  y retrocesos  del  Océano  durante  los  tiempos  cenozoicos, 
en  el  Territorio  de  la  República  Argentina 


MAMMALIA 


Vertebrados  de  sangre  caliente,  provistos  de  pelo,  vivíparos  y con  mamas;  el  hueso  cuadrado  de 
los  demás  vertebrados  se  ha  transformado  en  la  apófisis  zigomática  del  escamosal  y lleva  la  cavidad 
glenoides  en  la  que  se  articula  la  mandíbula  inferior.  El  cráneo  se  articula  con  el  atlas  por  medio  de 
dos  cóndilos  occipitales. 

Los  mamíferos  se  dividen  en  dos  sub-clases,  que  se  caracterizan  de  este  modo  : 


Coracoideo  reducido  á una  pequeña  apófisis  soldada  al  omóplato.  Cloaca  ausente. 


Coracoideo  independiente.  Una  cloaca,  un  epicoracoideo  y un  episternum. 


Ditremata. 

Monotremata. 


DITREMATA 


Esta  sub-clase  comprende  la  casi  totalidad  de  los  mamíferos  hasta  ahora  conocidos,  y la  totalidad  de  los 
que  hasta  ahora  se  conocen  en  el  continente  americano.  Se  dividen  en  dos  grandes  ramas  que  se  distinguen 
por  los  siguientes  caracteres : 

Dientes  compuestos,  de  formas  distintas,  siempre  con  esmalte,  y los  verdaderos 
molares  con  dos  ó mas  raíces,  escepcionalmente  de  base  abierta,  y en  este  último  caso 
siempre  como  resultado  de  una  evolución  secundaria. 

Heterodonta. 

Dientes  simples,  nunca  con  mas  de  una  raíz,  generalmente  de  base  abierta,  á 
menudo  sin  esmalte,  y en  algunas  familias  atrofiados  ó completamente  desaparecidos. 

Homalodonta. 


HETERODONTA 


Los  mamíferos  heterodontes,  mucho  mas  numerosos  y de  formas  mas  variadas  que  los  homalodontes, 
se  dividen  en  cinco  grandes  secciones,  cuyos  caractéres  distintivos  culminantes  son  los  siguientes: 


44 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Falanges  ungueales  terminadas  en  uñas  planas,  acompañadas  á veces  de  otras  com- 
primidas, pero  que  nunca  envuelven  la  parte  inferior  de  las  falanges  ungueales. 

Planungulata. 

Falanges  ungueales  terminadas  en  uñas  comprimidas  transversalmente,  puntiagudas 
y arqueadas. 

. UnguicuUita. 

Uñas  que  envuelven  la  parte  distal  de  las  falanges  ungueales,  dando  vuelta  en  su 
parte  inferior  en  forma  de  estuche,  nunca  comprimidas  transversal  mente  ni  arqueadas. 

Ungulata. 

Miembros  reunidos  por  una  membrana  y transformados  en  órganos  de  locomoción 
aérea. 

Ptética. 

Miembros  dispuestos  para  la  locomoción  acuática. 

Hydrothereuta. 


F^LAISIXJISTGí-ULATA 


El  grupo  de  los  planungulados  comprende  los  mamíferos  de  organización  mas  elevada,  y se  divide  en 
ocho  órdenes  que  se  distinguen  por  los  siguientes  earactéres: 

I Pulgar  del  pié  oponible.  Órbitas  de  arco  cerrado. 


1 Cavidades  orbitarias  sin  comunicación  con  las  fosas  temporales. 

a Posición  vertical  ú oblicua.  Cola  no  aparente.  Anthropoidea. 

b Posición  horizontal.  Cola  generalmente  larga  y aparente.  Simioide a. 


2 Cavidades  orbitarias  en  comunicación  con  las  fosas  temporales, 
a Caninos  presentes. 

aa  Incisivos  f á §.  Muelas  | á f.  Prosimia, 

bb  Incisivos  §.  Muelas  f.  Eosimia. 

b Caninos  ausentes. 

aa  Incisivos  de  aspecto  rodentiforme  y separados  de  los  molares  por  una 

larga  barra.  Danbentonioidea. 


11  Pulgar  del  pié  no  oponible.  Órbitas  de  arco  interrumpido. 

I Astrágalo  con  troclea  poco  escavada. 
a Dentición  completa.  Molares  cuadrituberculares. 

Carpo  en  série  lineal  y con  un  hueso  intermediario.  Dolodonta. 


2 Astrágalo  plano,  sin  troclea. 

a Hueso  intermediario  del  carpo  ausente.  Calcáneo  siu  articulación  fibular. 

Condilarthra. 

b Hueso  intermediario  del  carpo  presente.  Calcáneo  con  articulación  fibular. 

Platyarthra. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


45 


ANTHROPOIDEA 


Los  representantes  de  esta  sección  se  distinguen  muy  bien  por  la  fórmula  dentaria  invariable  de  ¡i,  fc,§m 
todos  los  dientes  en  série  continua,  y los  verdaderos  molares  tuberculosos.  Todos  los  dientes  radicula- 
dos.  Las  órbitas  se  dirigen  adelante  formando  un  arco  completo,  con  las  cavidades  orbitarias  separadas  de 
las  fosas  temporales  por  una  pared  ósea.  Las  vértebras  dorso-lumbares  no  pasan  de  18  y generalmente 
sin  anapófisis.  La  cola  es  rudimentaria  y no  aparente  al  esterior.  El  sacro  está  formado  por  la  reunión 
de  5 ó 6 vértebras.  Las  clavículas  siempre  bien  desarrolladas.  Los  huesos  del  carpo  están  colocados  en 
dos  líneas  transversales  alternadas.  Cinco  dedos  en  cada  miembro,  todos  con  uñas  anchas  y deprimidas. 
Pulgar  de  la  mano  oponible.  Miembros  posteriores  terminados  por  un  verdadero  pié,  aunque  á veces  pre- 
hensil, pero  siempre  plantígrado. 

Se  conocen  dos  familias  de  este  grupo  que  se  distinguen  de  este  modo: 


Posición  vertical,  miembros  anteriores  cortos,  cerebro  sumamente  grande. 


Hominiclze. 


Posición  oblicua,  miembros  anterioresdargos,  cerebro  por  lo  ménos  una  mitad 
menor. 


Anthropomorphidse. 


HOMINIDA 


HOMO  lin. 


RESUMEN  DE  'NUESTROS  CONOCIMIENTOS 
SOBRE  EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 

Burmeister,  Anales  del  Museo  Público  de  Buenos  Aires,  t.  I, 
p.  121  y 298.  — Id.  Los  caballos  fósiles  de  la  Pampa 
Argentina,  p.  76,a.  1875.  — Id.  Descr.  Phys.  de  la  Rép. 
Arg.,  t.  III,  p.  41,  a.  1879.  — Id.  Verhandlungen  der 
Berl.  Gessellsch.  für  Anth.  etc.  a.  1884,  p.  246. 

Strobel  en  los  Materiaux  pour  l’histoire  posit.  et  philo- 
soph.  de  l’homme,  t.  III,  p.  394,  a.  1867.  — Id.  en 
Materiali  di  paletnologia  comparata  raccolti  in  Sud- 
América,  terzo  fascícolo,  p.  34,  lam.  YI.,  fig.  47,  año 
1885. 

Gervais.  Zoologie  et  Paleontologie  genérales,  t.  I,  a.  1867. 
— Id.  Journal  de  Zoologie,  t.  II,  1872. 

Ameghino.  Nouveaux  débris  de  l’homme  et  de  son  industrie, 
mélés  á des  ossements  d’animaux  quaternaires  re- 
cueillis  prés  de  Mercedes,  Journal  de  Zoologie,  vol. 
V,  p.  527,  1875.  — El  hombre  fósil  argentino,  en  La 


Prensa  del  28  de  Marzo  de  1877.  — Catalogue  spécial 
de  la  section  anthropologique  et  paléontologique  de 
la  Rép.  Arg.  h la  Exp.  de  1878.  — L’homme  préhis— 
torique  dans  le  bassin  de  la  Plata,  en  los  Comptes 
rendus  du  Congrés  International  de  Sciences  anthro- 
pologiques  tenue  ci  Paris  du  16  au  31  aoút  1878, 
p.  341.  — L’homme  préhistorique  dans  laPlata,  Revue 
d’Anthropologie,  vol.  II,  ser.  2“,  p.  210,  1879.  — la 
plus  haute  antiquité  de  l’homme  en  Amérique,  Compte- 
rendus  du  Congrés  des  Americanistes  de  Bruxelles, 
1880.  — Los  mamíferos  fósiles  de  la  América  Meri- 
dional, p.  2,  1880.  — Armes  et  Instruments  de  l’hom- 
me préhistorique  des  pampas.  Revue  d’Anthropologie, 
vol.  IY,  ser.  2\  p.  1,  1880.  — La  antigüedad  del  hom- 
bre en  el  Plata,  t.  I,  p.  563  á 628,  1880;  Id.  t.  II, 
p.  373  á 549,  1881.  — Excursiones  geológicas  y pa- 
leontológicas en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  en  el 
Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VI,  p.  168  y 195, 
1884. — Lnforme  sobre  el  Museo  antropológico  y 
paleontológico  de  la  Universidad  de  Córdoba,  en 
Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  a.  1885. 
— Monte  Hernioso,  p.  6,  a.  1887.  — Id.  Lista  de  los 
mamíferos  fósiles  de  Monte-Hermoso,  a.  1888. 


46 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Lacerda  y Peixoto,  Contribucoes  para  o estudo  anthropoló- 
gico  das  ragas  indígenas  do  Brazil,  en  los  Arch.  del 
Mus.  Nac.  a.  1876. 

Estanislao  Zeballos  y W.  F.  Reíd,  Anales  de  la  Soc.  Cient. 
Argent.,  entrega  de  Junio  de  1876. 

Estanislao  Zeballos,  Estudio  geológico  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  a.  1877. 

Paul  Bert,  Revue  Scientifique,  deux.  ann.  p.  366,  a.  1880. 

Moreno  Bulletin  de  la  Soc.  d’Anthr.  de  París,  a.  1880, 
p.  490. 

Vogt,  C.,  Squelette  humain  associé  aux  glyptodontes,  en 
Bulletin  de  la  Société  d’Anth.  de  París,  3a  ser.,  t.  IV, 
p.  693,  a.  1881. 

Lacerda  (A.  de),  Documents  pour  servir  a Vhistoire  de 
l’homme  foss.  du  Brésil,  en  las  Mémoires  de  la  Soc. 
d’Anth.  de  París,  2a  ser.,  t.  II,  p.  516  y sig.,  a.  1882. 

Wirchow,  Berichte  über  ein  mit  Glypiodon  Resten  gefundenes 
menschliches  Skelet  der  Pampa  de  la  Plata,  en  Verhan- 
dlungen  der  Berl.  Ges.  fiir  Antli.  etc.,  a.  1883.  p.  485. 

Roth  S.,  Fossiles  de  la  Pampa,  Catalogue  n°  2,  p.  3,  1884. 

De  Quatrefages,  Introduction  a l’étude  des  races  humaines, 
p.  85  y 104,  a.  1887. 

Al  querer  emprender  la  enumeración  de  las  espe- 
cies de  mamíferos  fósiles  que  se  encuentran  en  el 
suelo  argentino,  nos  encontramos  desde  luego  con 
el  hombre,  del  que  no  podemos  prescindir,  puesto 
que  ha  dejado  vestigios  materiales  de  su  antigua 
existencia,  pero  cuyo  estudio  ofrece  las  mas  sérias 
dificultades,  por  relacionarse  con  cuestiones  gene- 
rales de  antropología  y de  clasificación  que  no  han 
recibido  hasta  ahora  una  solución  satisfactoria.  Ade- 
más, por  el  hecho  de  que  su  existencia  puede  reve- 
larse sin  que  haya  vestigios  de  sus  restos  óseos,  y 
por  su  discutida  unidad  ó pluralidad  específica,  no 
puede  ser  estudiado  en  la  misma  forma  que  los 
demás  mamíferos. 

El  estudio  del  hombre,  bajo  todos  sus  aspectos, 
es  el  objeto  de  la  antropología,  pero  el  estudio  del 
hombre  como  uno  de  los  representantes  de  las  for- 
mas de  las  épocas  pasadas,  es  también  parte  de 
la  paleontología ; es  la  tan  debatida  cuestión  de  la 
existencia  del  hombre  fósil,  que,  resuelta  afirmativa- 
mente, revive  á cada  instante  al  querer  fijar  la 
época  de  la  primera  aparición  de  nuestros  antepa- 
sados. 

Las  investigaciones  hechas  en  este  sentido  en  la 
República  Argentina,  son  de  la  mayor  importancia, 
y contribuirán  no  poco  á fijar  rumbos  definitivos 
para  el  estudio  del  hombre  de  las  edades  geológicas 
pasadas. 


RESEÑA  HISTÓRICA 

Quien  primero  suscitó  la  cuestión  de  la  existencia 
del  hombre  fósil  sud-americano,  fué  el  Dr.  Lund, 
quien  encontró  durante  sus  esploraciones  en  las  ca- 
vernas del  Brasil,  algunos  huesos  humanos  mezcla- 
dos con  los  de  varios  mamíferos  extinguidos,  por  lo 
que  los  consideró  como  de  una  época  muy  remota, 
pero  sin  que  afirmara  de  una  manera  categórica  que 
fueran  contemporáneos,  contentándose  con  obser- 
var, que,  unosf  y otros  presentaban  el  mismo  as- 
pecto. 

En  la  República  Argentina,  el  primer  descubridor 
del  hombre  fósil  fué  Francisco  Seguin,  hábil  colec- 
cionista de  fósiles,  quien  encontró  algunos  frag- 
mentos de  cráneos, |dientes  y otros  huesos  de  un  es- 
queleto humano,'[mezclados  con  huesos  de  Arcto- 
therium , eu  el  pampeano  inferior  del  rio  Carcara- 
ñá,  en  la  provincia  de  Santa  Fé,  restos  que  fueron 
dados  á conocer  por  el  profesor  Gervais. 

En  1869  empezaba  mis  primeras  escursiones  en 
busca  de  fósiles,  y con  tan  buena  suerte,  que  alaño 
siguieute(l870),  descubría  un  cráneo  y partes  consi- 
derables de  un  esqueleto  de  hombre  fósil  que  fué 
llevado  á Europa  por  un  coleccionista  y regalado  al 
Museo  Cívico  de  Milán,  pieza  que  todavía  no  ha  sido 
descripta.  Tres  años  después,  descubría  en  el  mismo 
punto  (Arroyo  de  Frias,  cerca  de  Mercedes)  nuevos 
fragmentos  de  huesos  fósiles  humanos,  y sucesiva- 
mente aumentaba  mis  datos  con  numerosos  objetos 
trabajados  ó que  llevaban  impresa  la  acción  de  la 
mano  del  hombre,  recogidos  en  el  terreno  pampeano 
de  Mercedesy  de  Lujan,  conjuntamente  con  los  restos 
de  grandes  edentados  extinguidos. 

En  1874,  el  Profesor  Ramorino,  que  ya años  antes 
( 1869)  había  recojido  cerca  de  la  Villa  de  Lujan, 
una  punta  de  piedra  en  contacto  con  una  coraza  de 
Glyptocion , se  trasladó  á Mercedes,  y en  el  Arroyo 
de  Frias  recojimos  nuevos  huesos  humanos  insitu 
conjuntamente  con  restos  de  Hoplojihovus,  etc. 

En  1875  presentaba  una  série  de  objetos  del 
hombre  fósil  en  una  Exposiciony  Concurso  celebrado 
por  la  « Sociedad  Científica  Argentina  »,  mereciendo 
por  dichos  trabajos  una  mención  honorable,  y al  fin 
del  mismo  año  el  profesor  Gervais  publicaba  un  re- 
súmen de  mis  descubrimientos  en  el  Journal  de 
Zoologie. 

Desde  esta  fecha  hasta  principios  de  1878,  conti- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


47 


nué  descubriendo  nuevos  vestigios  de  la  existencia 
del  hombre  fósil,  interrunpiendo  mis  investigaciones 
durante  mi  viaje  á Europa  (1878-82),  pero  fueron 
continuadas  por  mi  hermano  Carlos  Ameghtno  con 
igual  provecho,  recojiendo  una  cantidad  de  objetos 
hasta  ahora  inéditos. 

En  este  tiempo,  D.  Santiago  Roth,  hábil  colec- 
cionista ?de  fósiles  establecido  en  San  Nicolás  de  los 
Arroyos,  descubría  no  lejos  del  rio  de  Arrecifes, 
parte  de  un  esqueleto  humano  con  el  cráneo  casi  in- 
tacto dentro  de  una  coraza  de  gliptodon,  envueltos 
en  la  misma  arcilla  roja,  conjuntamente  con  algunos 
instrumentos  de  hueso  groseramente  tallados. 

En  1882,  el  profesor  Lovisato,  uno  de  los  miem- 
bros de  la  espedicion  antártica  Ítalo-argentina,  des- 
cubría en  el  arroyo  del  Azul,  cerca  del  pueblo  del 
mismo  nombre,  una  cantidad  de  huesos  fósiles  de 
varios  géneros  de  mamíferos  extinguidos,  mezclados 
con  huesos  trabajados  por  la  mano  del  hombre,  parti- 
cularmente pulidores. 

En  el  mismo  año,  D.  Enrrique  de  Carles,  natu- 
ralista viajero  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires, 
exhumaba  del  pampeano  superior  del  Arroyo  de  Sam- 
borombon  un  esqueleto  humano  casi  completo,  en- 
terrado bastante  mas  abajo  que  algunos  huesos  de 
Scelidotherium  y otros  animales  extinguidos.  Esta 
pieza,  notabilísima  bajo  muchos  aspectos,  perma- 
nece aun  inédita. 

A principios  del  año  siguiente  (1883),  Carlos 
Ameghino  encontraba  algunos  huesos  tallados  y 
tierra  cocida  en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  La 
Plata  en  Buenos  Aires,  primeros  indicios  de  la  exis- 
tencia del  hombre  señalados  en  este  horizonte,  y á 


fines  del  mismo  año  y principios  del  84,  las  grandes 
escavaciones  practicadas  en  el  pampeano  inferior  de  la 
Ensenada  para  los  trabajos  del  puerto  de  La  Plata, 
pusieron  á descubierto  verdaderas  acumulaciones 
de  huesos  de  géneros  de  mamíferos  extinguidos,  as- 
tillados, tallados,  quemados  y pulidos  por  el  hom- 
bre. 

En  los  meses  de  Enero  y Febrero  del  mismo  año, 
llevaba  á cabo  por  cuenta  de  la  Academia  Nacional 
de  Ciencias,  grandes  escavaciones  en  un  depósito 
lacustre  pampeano  de  la  Villa  de  Lujan,  encontrando 
también  un  cierto  número  de  objetos  de  la  industria 
del  hombre  de  los  últimos  tiempos  pampeanos. 

En  1885,  estudiaba  el  terreno  pampeano  de  la 
ciudad  de  Córdoba,  recojiendo  en  él  numerosos 
fósiles  y vestigios  abundantes  de  la  existencia  del 
hombre  fósil,  algunos  de  cuyos  yacimientos  los  des- 
cubrí acompañado  por  los  doctores  Adolfo  Doering 
y Guillermo  Bodenbender. 

Por  último,  á principios  delaño  pasado  (1887)  en 
mi  viaje  á Monte-Hermoso,  recojí  vestigios  evidentes 
de  la  existencia  del  hombre  en  las  capas  mas  antiguas 
de  esta  localidad,  que  remontan  á una  época  geológica 
muy  anterior  á todas  las  que  hasta  ahora  en  nuestro 
país  habían  proporcionado  indicios  de  la  existencia 
del  hombre. 

Estos  son  á grandes  rasgos,  los  puntos  mas  cul- 
minantes de  los  descubrimientos  sucesivos  concer- 
nientes al  hombre  fósil  argentino,  pero  por  sí  solos 
serian  insuficientes  para  dar  una  idea  de  los  conoci- 
mientos adquiridos  al  respecto.  Para  ello,  es  nece- 
sario entrar  en  algunos  detalles,  tratando  de  cada 
época  ó de  cada  horizonte  en  particular. 


Época  antropozoica 


48 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


CUADRO  DE  LAS  SUBDIVISIONES  DE  LA  ÉPOCA  ANTROPOZOICA  EN  EL  PLATA 


ÉPOCAS  GEOLÓGICAS 

HORIZONTES 

GEOLÓGICOS 

ÉPOCAS 

ARQUEOLÓGICAS 

Ariano 

Histórica 

Reciente 

, Ay  mará 

Neolítica 

Platense \ 

Mesolítica 

Cuaternario  < 

Paleolítica 

Querandino ¡ 

Paleolítica 

Tehuelche 

Lujanense 

Bonaerense 

Plioceno 

1 Belgranense 

Ensenadense / 

Eolítica 

Pehuelche 

Mioceno 

■ Hermósico 

Araucano  

ESPECIES  Y GÉNEROS  CARACTERÍSTICOS 


Animales  domésticos  europeos  y fauna  actual 
indígena. 

Fauna  actual  indígena  del  Plata. 

t Pal  asolara  a mesolíthica,  Cervus  mesolíthicus, 
Equus  rectidens. 

Euphractus  platensis,  Equus  rectidens,  Mylo- 
* don,  Megatherium. 

\ Azara  labiata,  Mylodon,  Palseolama,  Mastodon. 
Sin  fósiles. 

Hydrobia  Ameghini,  Palaeolama  equina,  Cervus 
lujanensis. 

Glyptodon  typus,  Macrauchenia  patachonica, 

IDilobodon. 

Neoracanthus  Burrneisteri,  Scelidotherium  Ca- 
pellini. 

Typotherium  cristatum,  Mastodon  platensis, 
Propraopus. 

Nopachlus  coagmentatus,  Hoplophorus  cordu- 
bensis. 

Pachyrucos  typicus,  Diccelophorus,  Xotodon 
prominens. 

Azara  Occidentalis,  Corbícula  Stelneri,  Ploho- 
phorus  Ameghini. 


Oligoceno 


Patagónico. . . 
Mesopotámico 


Ostrea  patagónica,  Pecten  Darwinianus,  Pecten 
paranensis. 

Megamys,  Ribodon,  Scalabrinitherium,  Prote- 
rotherium. 


Eoceno 


Paranense.. . . 
Santacruzense 


Ostrea  Ferrarisi,  Pontistes  rectifrons. 

Plagia ulacidee,  Creodonta,  Proterotheride,  In- 
teratheridae. 


Palaeoceno 


ÍSub-patagónico 
Pehuenche  . . . . 


Ostrea  sp?,  Baculites,  Cinulia,  Trigonia. 
Pyrotherium  Romeri,  Macropristis  Marshii,  Di- 
nosaurianos. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


49 


EL  HOMBRE  EN  LA  ÉPOCA  CUATERNARIA 

La  época  cuaternaria,  ya  se  lia  visto  que  está 
representada  acá  por  los  estratos  de  terreno  de  los 
pisos  platense  y querandino,  los  del  primero  de 
origen  marino,  y los  del  segundo  de  origen  lacustre 
ó fluvial. 

La  correspondencia  de  estos  estratos  con  los 
terrenos  cuaternarios  de  Europa  lia  quedado  de- 
mostrada en  el  resumen  geológico,  y aunque  lo 
ha  sido  de  una  manera  muy  abreviada,  su  articula- 
ción con  los  terrenos  mas  antiguos  y mas  modernos 
es  tan  evidente  que  me  dispensa  de  entrar  en  mayo- 
res detalles. 

Durante  esta  época,  las  condiciones  físicas  de  la 
comarca  eran  bastante  distintas  de  las  actuales.  Los 
rios  y arroyos  que  cruzan  la  provincia  corrían  en 
niveles  mas  elevados  y presentaban  cauces  rnénos 
profundos  pero  de  un  aucho  considerable.  Los  bajos 
en  donde  corren  muchos  de  los  rios  actuales,  esta- 
ban ocupados  por  cordones  de  lagunas  que  se  comu- 
nicaban unas  en  otras  como  sucede  todavía  en  la 
actualidad  con  las  Encadenadas  del  partido  delMonte. 
Las  lagunas  eran  numerosísimas  sobre  toda  la  llanura 
bonaerense,  y vastos  pajonales  cubrían  la  superficie 
de  la  llanura  argentina.  Estas  condiciones  parece 
eran  idénticas  en  todo  el  resto  de  la  República,  pues 
hasta  en  la  misma  ciudad  de  Córdoba  se  encuentran 
moluscos  fluviátiles  ó de  aguas  estancadas,  en  las 
capas  superficiales  de  la  meseta  á 20  y 30  metros 
encima  del  nivel  del  agua  del  Rio  Primero,  en  el 
que  por  otra  parte  ya  no  viven  los  mismos  moluscos, 
y cuyo  cauce  actual  es  posterior  á la  época  cuater- 
naria. Evidentemente,  el  clima  era  entonces  consi- 
derablemente mas  húmedo,  pero  también  un  poco 
mas  cálido,  pues  algunas  de  las  especies  de  moluscos 
de  los  climas  sub-tropicales  han  emigrado  mas  de  un 
grado  hácia  el  Norte,  mientras  que  el  océano  pene- 
traba en  las  costas  un  poco  mas  adentro  de  sus  lími- 
tes actuales. 

La  fauna  de  mamíferos  era  con  corta  diferencia  la 
actual,  con  algunas  especies  extinguidas  pertene- 
cientes á géneros  existentes ; sin  embargo,  en  la 
primera  parte  de  esta  época,  ó sea  la  mas  antigua, 
todavía  existían  algunos  géneros  pampeanos,  como 
el  Mylodon,  Megatherium  y Mastodon. 


Pero,  como  el  continente  sud-ainericano  era  en 
esta  época  una  tierra  ya  completamente  emergida, 
no  han  podido  formarse  en  su  superficie  depósitos 
sedimentarios  de  gran  estension,  escepcion  hecha  de 
la  costa,  en  donde  son  formaciones  marinas,  y en  la 
parte  inferior  de  las  cuencas  de  los  rios. 

Los  vestigios  de  la  existencia  del  hombre,  durante 
la  época  del  piso  platense,  son  bastante  numerosos, 
pero  en  muchos  casos,  particularmente  cuando  no  se 
encuentran  sepultados  en  los  estratos  característicos 
de  esta  formación  sino  en  la  tierra  vegetal  de  las 
lomas,  en  donde  han  estado  larguísimo  tiempo  á 
descubierto,  han  concluido  por  mezclarse  con  los 
objetos  de  la  industria  de  los  indios  anteriores  á la 
conquista,  con  los  que  casi  siempre  han  sido  con- 
fundidos. 

Tampoco  los  que  se  encuentran  enterrados  en  los 
depósitos  in  situ  del  piso  platense,  presentan  el 
mismo  aspecto  ni  el  mismo  grado  de  adelanto ; unos, 
que  se  encuentran  en  mas  abundancia,  consisten  en 
instrumentos  de  piedra  regularmente  tallados,  mez- 
clados con  otros  que  tienen  un  principio  de  puli- 
mento y con  fragmentos  de  alfarería,  corresponden  al 
cuaternario  superior ; los  otros  son  mas  toscos,  no  es- 
tán acompañados  de  alfarería  y corresponden  al  cua- 
ternario inferior. 

Los  instrumentos  de  piedra  del  cuaternario  inferior 
pertenecen,  evidentemente,  á la  época  paleolítica 
de  los  arqueólogos.  Los  del  cuaternario  superior, 
dado  su  grado  de  adelanto  relativo  y la  variedad  de 
formas  que  presentan,  difícil  sería  incluirlos  entre 
los  de  la  época  paleolítica,  pero  tampoco  pueden  ser 
confundidos  con  Jos  neolíticos  que  se  encuentran  en 
la  superficie  del  suelo,  en  la  tierra  vegetal,  ó en  los 
estratos  recientes  del  piso  afinará,  por  lo  que  evi- 
dentemente representan  una  edad  intermediaria  que 
he  designado  con  el  nombre  de  mesolítica. 

La  época  neolítica,  remonta  á tiempos  demasiado 
modernos,  con  los  que  nada  tiene  que  hacer  la  pa- 
leontología. Por  otra  parte,  los  objetos  de  esta  época 
han  sido  ya  tema  de  numerosas  publicaciones,  y su 
estudio  es  del  resorte  esclusivo  de  la  arqueología 
prehistórica. 

Los  objetos  mas  recientes  del  hombre  fósil  son 
los  de  la  época  mesolítica,  con  los  que  empezaré  el 
rápido  bosquejo  de  nuestros  conocimientos  actuales 
sobre  los  vestigios  dejados  por  el  hombre  en  las 
formaciones  sedimentarias  de  nuestro  suelo,  ante- 
riores á la  época  actual. 


50 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ÉPOCA  MESOLÍTICA 

( Cuaternario  superior) 

En  las  hondonadas,  ó á orillas  de  los  arroyos, 
debajo  de  la  capa  de  tierra  negra  ó vegetal  que  con- 
tiene los  objetos  neolíticos  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires,  se  encuentran  depósitos  aislados,  en  estratos 
regulares,  depositados  en  el  fondo  de  lagos,  lagunas 
y pantanos  de  los  últimos  tiempos  de  la  época  cua- 
ternaria que  se  han  desecado  gradualmente  debido 
á la  denudación  de  sus  riberas  por  las  aguas  fluviales 
y al  polvo  depositado  por  las  tormentas  ó polvaredas. 
Constituyen  estos  depósitos  la  parte  superior  del  piso 
platense,  la  que  en  los  puntos  en  que  está  bien  desar- 
rollada, se  muestra  directamente  superpuesta  á la 
inferior.  Es  en  esta  división  superior  del  piso  pla- 
tense que  se  encuentran  los  objetos  mesolíticos. 


ARROYO  DE  FRIAS 

(Partido  de  Mercedes) 

Un  yacimiento  de  esta  época,  bastante  extenso,  se 
encuentra  cerca  de  Mercedes,  sobre  el  pequeño 
arroyo  de  Frias  próximamente  á una  legua  de  su 
desembocadura.  La  barranca,  bastante  baja,  consta 
acá;  Io  de  una  capa  de  tierra  negra  vegetal  de  10  á 
35  centímetros  de  espesor;  2o  una  capa  de  tierra 
negra  algo  cenizienta  de  25  á 30  centímetros  de 
espesor,  con  vestigios  de  infusorios,  una  pequeña 
mezcla  de  carbonato  de  cal  y algunas  amputarías  y 
planorbis;  3o  una  capa  de  terreno  blanquizco  bas- 
tante duro  y compacto  de  unos  40  centímetros 
de  espesor  y con  una  fuerte  proporción  de  cal; 
4o  terreno  pampeano  de  color  verdoso-amarillento 
correspondiente  al  piso  lujanense. 

En  la  capa  dura  número  3,  asoman  á la  superficie  en 
un  trayecto  de  mas  de  200  metros,  astillas  de  huesos 
largos  partidos  longitudinalmente  para  extraer  la  mé- 
dula, mezclados  con  ceniza,  carbón,  pequeños  frag- 
mentos de  alfarería  casi  cruda,  manos  de  mortero, 
morteros,  alisadores  y fragmentos  de  bolas  arroja- 
dizas trabajadas  en  diorita,  y cascos  de  cuarcita  gro- 
seros. Los  huesos  que  he  podido  determinar  pertene- 


cen á tres  especies  existentes,  Auchenm  guanaco, 
Cervus  campestris  y Rhea  americana,  mezclados 
con  la  de  una  extinguida,  el  Palseolama  mesoli- 
thica. 


CAÑADA  DE  ROCHA 


Mucho  mas  importante  es  el  yacimiento  ó para- 
dero de  la  Cañada  de  Rocha,  en  el  partido  de  la  Villa 
de  Lujan,  á una  legua  de  la  boca  del  arroyo  de 
Márcos  Diaz,  del  que  forma  la  continuación,  á unos 
50  pasos  antes  de  llegar  á su  principal  bifurcación, 
sobre  la  márgen  derecha  del  arroyo. 

Descubrí  este  yacimiento  en  1875,  y á pesar  de 
haber  trabajado  allí  un  par  de  meses,  solo  he  podido 
remover  una  pequeña  parte  de  la  vasta  superficie 
que  ocupa. 

La  estructura  geológica  del  terreno,  de  arriba 
hácia  abajo,  presenta;  Io  una  capa  de  tierra  vegetal 
de  80  centímetros  de  espesor  correspondiente  al 
piso  aimará  y con  algunos  objetos  de  la  industria 
neolítica;  2o  una  capa  de  tierra  negruzco-cenizienta, 
ferruginosa,  de2á  3 metros  de  espesor,  correspon- 
diente á la  parte  superior  del  piso  platense  y es 
la  que  contiene  los  restos  déla  época  mesolítica; 
3o  el  terreno  pampeano  rojo  del  piso  bonaerense  que 
constituye  la  base  del  yacimiento. 

La  capa  número  2 en  que  se  halla  el  paradero, 
forma  una  especie  de  hondonada  en  el  terreno 
pampeano,  y presenta  todos  los  indicios  de  haberse 
formado  en  una  especie  de  pantano,  entre  otros 
numerosos  restos  de  infusorios  y conchillas  de  am- 
pularias  y planorbis.  En  muchas  partes,  está  endu- 
recida por  infiltraciones  ferruginosas,  y contiene 
numerosas  concreciones  de  óxido  de  fierro  hidratado, 
algunas  del  tamaño  de  huevos  de  gallina.  Todo  el 
espesor  de  la  capa  está  atestado  de  huesos,  peder- 
nales tallados,  fragmentos  de  alfarería,  instrumen- 
tos de  hueso,  etc.,  etc.  Enlaparte  del  paradero  que 
he  removido,  recogí  unos  500  pedernales  traba- 
jados, 800  fragmentos  de  alfarería,  unos  50  instru- 
mentos de  hueso,  y una  cantidad  asombrosa  de 
huesos  diferentes.  A cada  golpe  de  pala  salia  un 
cierto  número  de  huesos  acompañados  de  algún 
fragmento  de  alfarería  ó algún  pedernal  tallado. 

Los  instrumentos  de  piedra  consisten  en  puntas  de 
flecha  y de  dardo  talladas  en  cuarcita  sobre  una  sola 
cara  como  las  puntas  que  se  encuentran  en  Europa 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


51 


conocidas  con  el  nombre  de  tipo  de  Moustier;  en  pe- 
queños raspadores  semi-circnlares  finamente  retalla- 
dos en  los  bordes  como  los  que  comunmente  se  en- 
cuentran en  la  superficie  del  suelo ; hojas  y cascos  de 
pedernal  que  probablemente  sirvieron  como  cuchi- 
llos pero  sin  retoques  en  los  bordes,  bolas  de  piedra 
perfectamente  circulares,  y morteros  chatos  con  una 
cavidad  poco  profunda  y en  declive. 

Los  objetos  de  hueso  son  : puntas  de  dardo  pulidas 
en  las  dos  caras  y triangulares  pero  sin  pedúnculo, 
punzones  y alisadores  ó pulidores. 

Las  alfarerías  son  muy  groseras  y cocidas  de  un 
modo  muy  imperfecto.  No  existen  pipas,  ni  pesones, 
ni  botijas  como  entre  las  mas  modernas  ó neolíticas ; 
todos  los  vasos  parecen  reducirse  á una  sola  forma 
comparable  álade  un  medio  melón  dividido  por  su 
eje  mayor,  sin  que  ninguno  presente  verdaderas 
asas  ni  gollete,  pero  los  hay  que  tienen  grabados  in- 
formes hechos  con  la  uña  ó con  un  punzón. 

Los  huesos  largos  de  mamíferos,  salvo  rarísimas 
escepciones,  están  partidos  longitudinalmente  para 
extraer  la  médula,  y los  cráneos  rotos  para  extraer 
los  sesos.  La  mayor  parte  de  los  huesos  están  rotos, 
quemados,  ó cubiertos  de  rayas  é incisiones  hechas 
con  los  instrumentos  de  piedra. 

Los  restos  de  animales  allí  acumulados  pertene- 
cen á mamíferos,  aves,  pescados  y hasta  algunos  rep- 
tiles, todos  idénticos  á los  existentes,  ménos  en  los 
mamíferos  en  los  que  hay  algunas  especies  extingui- 
das acompañadas  de  otras  emigradas. 

Las  especies  de  mamíferos  existentes  recogidas 
en  este  yacimiento  son:  Felis  onq a,  Felis  con- 
color, Canis  jubatus,  Canis  Azar ae,  Conepatus 
Humboldtii,  varias  especies  de  ratones  de  los  gé- 
neros Reithrodop  y Hesperomys  probablementeto- 
das  existentes,  Myopolamus  coy  pus,  Ctenomys 
sp?  Lagostomus  trichodactylus,  varios  cavinos 
pequeños,  Cervuscampestris,  Auchenia  guanaco, 
Euphvactus  villosus  y Praopus  hybridus.  En- 
tre las  especies  emigradas  figuran  el  Tolypeutes  co - 
nurus  y el  Dolichotis  patagónica.  Las  formas 
extinguidas  son:  Palaeolama  mesolithica,  Cer- 
vus  mesolithicus , Felis  onqa  m.  fossilis,  Canis 
Azaras  m.  a ntiquus,  Equus  recticlens. 

El  plano  de  división  entre  la  capa  número  2 que 
contiene  el  yacimiento,  y la  capa  número  3 sobre 
cuya  superficie  descansa,  no  es  uniforme  sino  acci- 
dentado de  una  manera  muy  singular.  Toda  la  su- 
perficie del  terreno  pampeano  sobre  que  reposa 
la  capa  de  terreno  ceniciento  ó ferruginoso,  presenta 


una  gran  cantidad  de  hoyos  circulares  colocados  á 
una  distancia  de  20  ctm.  á 1 m.  unos  de  otros,  con 
un  diámetro  que  varía  de  20  á 80  ctm.  y una  pro- 
fundidad que  alcanza  á veces  hasta  dos  metros,  de 
modo  que  su  fondo  se  encuentra  á mas  de  4 metros 
de  la  superficie  del  suelo.  Estos  pozos  están  relle- 
nados con  la  misma  tierra  cenicienta  y ferruginosa 
del  yacimiento,  con  huesos,  alfarerías  y pedernales 
tallados,  y á veces  con  solo  ceniza  y carbón  vegetal. 
Algunos  de  los  de  mayor  diámetro  bajan  hasta 
una  profundidad  de  50  á 60  ctm.  subdividiéndose 
luego  en  3 ó 4 hoyos  de  diámetro  menor,  los  que, 
en  vez  de  descender  verticalraente  toman  una  direc- 
ción algo  oblicua  y divergente.  La  arcilla  roja  pam- 
peana extraída  de  estos  hoyos,  fué  acumulada 
entre  ellos  de  manera  que  formara  pequeñas  ele- 
vaciones. 

La  Cañada  de  Rocha  y el  Arroyo  de  Márcos  Díaz 
corren  en  medio  de  una  gran  depresión.  Esta  hon- 
donada estaba  ocupada  en  otros  tiempos  por  una 
gran  laguna  algo  pantanosa,  de  mas  de  una  legua 
de  largo  y de  cerca  de  un  kilómetro  de  ancho,  y en 
su  fondo  se  depositó  una  capa  de  terreno  mas  ó mé- 
nos ceniciento  en  el  que  se  encuentran  los  vestigios 
de  los  seres  animados  que  vivían  en  el  fango  del. 
antiguo  pantano.  Esta  capa  se  presenta  sin  inter- 
rupción en  las  barrancas  del  arroyo  y en  una  parte 
de  las  de  la  cañada,  debajo  de  la  tierra  vegetal  y 
encima  del  terreno  pampeano,  y el  paradero  men- 
cionado forma  parte  del  sedimento  depositado  en  el 
fondo  de  la  antigua  laguna,  bien  que  su  posición 
indica  estaba  situado  cerca  de  la  orilla. 

La  tribu  que  ha  dejado  esos  restos  residió  en  ese 
punto  un  espacio  de  tiempo  considerable.  Lo  prueba 
la  inmensa  cantidad  de  huesos  allí  acumulados,  el  es- 
pesor medio  de  dos  metros  de  terreno  depositado  en 
parte  por  las  aguas,  y la  espesa  capa  de  tierra  vegetal 
que  se  halla  encima.  Sin  embargo,  esa  no  fué  su 
residencia  única,  y es  probable  que  solo  la  habitara 
durante  el  verano.  Los  objetos  trabajados  lo  mismo 
que  los  huesos  se  encuentran  dispuestos  en  un 
cierto  número  de  capas  que  marcan  las  épocas  en 
que  el  paradero  estuvo  habitado,  y están  separadas 
por  otras  capas  compuestas  esclusivamente  del  limo 
del  pantano;  ellas  indican  otros  tantos  períodos  du- 
rante los  cuales  los  habitantes  abandonaron  la  po- 
blación, debido  quizás  á las  aguas  que  durante  el 
invierno  debían  subir  á un  nivel  muy  elevado,  pues 
aún  en  la  actualidad  que  el  nivel  de  las  aguas  ha 
bajado  notablemente,  al  remover  el  paradero  durante 


52 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


el  mes  de  Enero,  en  lo  fuerte  del  'verano  y en  un 
año  de  gran  sequía,  brotaba  el  agua  en  abundancia 
de  su  parte  inferior. 

Todo  esto  nos  demuestra  que,  en  una  época  bas- 
tante alejada  de  nosotros,  en  la  que  la  configuración 
de  la  llanura  argentina  no  era  absolutamente  igual  á 
la  actual  y durante  la  cual  se  habian  extinguido  los 
grandes  edentados  característicos  de  la  formación 
pampeana,  pero  que  sin  embargo  existía  una  fauna 
mamalógica  sensiblemente  diferente  de  la  de  nues- 
tros dias-,  en  esa  época,  cuya  verdadera  antigüedad 
es  difícil  de  precisar,  existía  en  casi  todo  el  largo  de 
lo  que  hoy  se  llama  Arroyo  de  Marcos  Diaz  y Cañada 
de  Rocha,  una  gran  laguna  quizás  en  parte  cubierta 
por  vastos  pajonales.  En  ella,  cerca  de  la  orilla,  ha- 
bía establecido  su  morada  una  tribu  de  hombres  cu- 
yos caractéres  étnicos  y antropológicos  aún  nos  son 
desconocidos,  y que  vivían  en  un  género  de  habita- 
ciones construidas  según  un  sistema  que  todavía  está 
por  conocer. 

Esa  antigua  toldería,  aldea  ó paradero,  recuerda 
por  su  situación,  hasta  cierto  punto,  las  habitaciones 
lacustres  del  sistema  alpino,  y por  los  numerosos 
restos  de  festines  allí  acumulados  presenta  una  gran 
analojía  con  los  kjokkenmoddings  de  Dinamarca. 
Los  hombres  que  allí  habian  fijado  su  morada  po- 
seían instrumentos  fabricados  en  rocas  que  habian 
traido  de  grandes  distancias,  y el  tamaño  de  algunos 
de  esos  objetos  demuestra  que  era  una  tribu  de  há- 
bitos en  grau  parte  sedentarios.  La  inmensa  cantidad 
de  residuos  de  sus  festines,  allí  acumulados,  prue- 
ba que  el  paradero  fué  habitado  durante  un  larguí- 
simo número  de  años,  pero  los  estratos  que  forman 
tales  residuos  y la  alteración  de  ciertos  pedernales 
producida  por  el  sol,  y que  se  encuentran  á diferen- 
tes profundidades,  prueban  también  que  no  fué  ha- 
bitado de  una  manera  continuada,  que  lo  abando- 
naban durante  ciertas  estaciones  del  año,  ó quizás 
cuando  las  aguas  subían  á niveles  demasiado  eleva- 
dos, para  volver  probablemente  en  el  estío  cuando 
había  desaparecido  el  peligro. 


PARTIDO  DE  JUAREZ 


En  la  provincia  de  Buenos  Aires  no  conozco  per- 
sonalmente ningún  otro  yacimiento  importante  de 
esta  época,  pero  se  ha  encontrado  uno  sumamente 


interesante,  en  el  partido  de  Juárez  á orillas  de  la 
pequeña  laguna  conocida  bajo  el  nombre  de  Santa 
Clara  de  Udaondo.  Acá,  en  un  estrato  de  arena  pardo- 
amarillenta  bastante  espeso  que  descansa  encima  del 
pampeano  rojo  y está  recubierto  por  la  tierra  vegetal, 
se  ha  recogido  una  cantidad  considerable  de  instru- 
mentos de  cuarcita  sumamente  toscos,  parecidos  á 
los  de  la  cañada  de  Rocha,  conjuntamente  con  bolas 
arrojadizas,  morteros  también  del  mismo  tipo  que 
los  del  paradero  mesolítico  antes  mencionado,  etc., 
el  todo  mezclado  con  huesos  de  animales  que  des- 
graciadamente no  han  sido  recogidos,  y con  algunos 
huesos  humanos,  entre  ellos  varios  cráneos  en  buen 
estado  de  conservación  y de  un  aspecto  serni-fósil 
verdaderamente  notable,  pero  que  hasta  ahora  no 
han  sido  objeto  de  ningún  estudio  especial. 

La  presencia  de  huesos  humanos  dá  á este  yaci- 
miento una  importancia  escepcional,  tanto  mayor, 
cuanto  que  no  habiéndose  recogido  en  él  el  mas  pe- 
queño fragmento  de  alfarería,  no  puede  quedar  la 
menor  duda  de  que  es  de  una  época  bastante  mas 
remota  que  el  de  la  Cañada  de  Rocha. 


RIO  NEGRO  DE  PATAGONIA 


Parece  que  también  se  encuentran  yacimientos 
de  esta  misma  época  en  la  estremidad  Sud  de  la  pro- 
vincia, en  el  valle  del  Rio  Negro,  y de  uno  de  estos 
debe  proceder  el  famoso  cráneo  fósil  de  que  ha  ha- 
blado Moreno  en  los  Bulletins  de  la  Societé 
d'Anthropologie  de  París  como  encontrado  en  un 
depósito  de  arcilla  pampeana  del  valle  de  dicho  rio, 
de  la  que  dice  estrajo  también  algunas  placas  de  la 
coraza  de  un  Glyptodon.  No  existen  vestigios  de 
terreno  pampeano  en  todo  el  curso  inferior  del 
Rio  Negro,  nitengo  conocimiento  de  que  se  haya 
encontrado  hasta  ahoraallí  el  mas  pequeño  frag- 
mento de  coraza  de  Glyptodon.  El  cráneo  en  cues- 
tión, por  su  fosilización  demuestra  remontar  sin  duda 
alguna  á una  época  muy  remota,  pero  el  estado  gene- 
ral del  hueso  y la  incrustación  calcárea  que  pre- 
senta en  la  superficie  andocraneana,  su  textura  y su 
color  ceniciento,  lo  colocan  sin  apelación  entre  los 
objetos  procedentes  del  post-pampeano,  y según 
todas  las  probabilidades,  su  mayor  antigüedad  puede 
remontar  á la  época  mesolítica. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


53 


CÓRDOBA 

En  las  cercanías  de  la  Sierra  de  Córdoba,  los  yaci- 
mientos referibles  á esta  misma  época,  son  mas 
numerosos,  y los  objetos  que  contienen  presentan 
un  aspecto  y caractéres  especiales.  Existe  uno  en  la 
misma  ciudad  de  Córdoba,  en  el  trozo  de  meseta  en 
que  se  levanta  el  Observatorio,  desde  este  hasta  la 
barranca.  Esta,  con  una  elevación  de  unos  30  metros 
sobre  el  nivel  del  rio,  está  coronada  por  una  capa  de 
polvo  pardo-rojizo,  poco  coherente,  de  0m60  á lm40 
de  espesor,  con  la  superficie  profundamente  denu- 
dada por  las  aguas  pluviales  que  se  han  llevado  la 
tierra  vegetal,  y atacando  la  capa  subyacente  men- 
cionada, han  puesto  á descubierto  una  cantidad  de 
objetos  trabajados,  mezclados  con  los  restos  óseos 
á menudo  en  completo  estado  de  fosilización  ó pe- 
trificación, de  una  raza  dolicocéfala,  de  cráneo 
estraordinariamente  espeso,  frente  deprimida  y 
arcos  superciliares  muy  desarrollados,  que  parecen 
representar  en  algo  el  famoso  tipo  de  Neanderthal. 
Algunos  fragmentos  de  cráneos  (pues  hasta  ahora 
no  se  ha  podido  conseguir  uno  entero),  parecen 
presentar  ligeros  vestigios  de  una  deformación  algo 
parecida  á la  conocida  por  aimará,  de  la  que  parece 
ser  una  variedad.  Los  restos  de  esta  raza  primitiva 
están  acompañados  de  numerosos  objetos  en  pie- 
dra tallada  de  formas  variadas,  pero  generalmente 
toscos.  El  instrumento  mas  caraterístico  es  una 
especie  de  punta  de  dardo  (?),  unas  veces  peque- 
ña y otras  de  dimensiones  considerables,  tallada 
en  sus  dos  caras  de  modo  que  represente  la  forma 
de  una  almendra.  Sigue  á este  instrumento  una 
cantidad  considerable  de  piedras  arrojadizas  talla- 
das que  presentan  numerosas  facetas,  ángulos  y 
aristas,  y que  sin  duda  lanzaban  con  la  honda ; 
pequeños  molinos  primitivos  formados  por  dos 
piedras  aplastadas  en  forma  de  pequeños  quesos 
que  frotaban  unas  sobre  otras,  percutores,  mar- 
tillos y algunos  rascadores  de  gran  tamaño  iguales 
á los  racloir  del  tipo  Moustier,  etc.,  pero 
no  se  ha  encontrado  allí  hasta  ahora  ningún  vestigio 
de  alfarería,  cuya  primera  aparición  en  América  es 
sabido  data  de  época  muy  remota.  Este  hecho  ne- 
gativo me  conduce  á atribuir  á este  yacimiento 
una  mayor  antigüedad  que  al  de  la  Cañada  de  Ro- 


cha, siendo  probablemente  contemporáneo  del  de 
Juárez  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

En  los  mismos  alrededores  del  Observatorio,  hay 
otros  paraderos  prehistóricos,  pero  de  época  mucho 
mas  reciente,  con  puntas  de  flecha  en  piedra  y en 
hueso  talladas  artísticamente,  hachas  pulidas  y una 
asombrosa  cantidad  de  alfarería  de  formas  variadísi- 
mas pero  toda  quebrada,  siendo  asi  absolutamente 
imposible  confundir  estos  paraderos  con  el  mas 
antiguo. 

Los  objetos  del  yacimiento  antiguo  mencionado 
están  acompañados  de  numerosos  huesos  de  animales, 
pero  todos  en  fragmentos,  y de  consiguiente  de  difi- 
cilísima determinación  específica.  Los  huesos  lar- 
gos han  sido  partidos  para  extraer  la  médula,  y los 
cráneos  rotos  para  sacar  los  sesos. 

Entre  los  huesos  de  animales  recogidos  en  este 
punto,  hay  restos  de  una  especie  de  perro  parecido 
al  Canis  Azaree  pero  no  idéntico,  y que  parece  re- 
presentar una  forma  extinguida;  una  especie  de  Do - 
li chotis , del  tamaño  del  D.  patagónica ; dos  ó tres 
especies  pequeñas  del  género  Cavia  ; el  Ctenomys 
magellanicus ; restos  de  Lagostomus  tricodac- 
tylus;  algunas  muelas  del  Equus  rectidens ; una 
especie  extinguida  de  guanaco  de  gran  talla,  Auche- 
nia  cordubensis ; el  Cervus  campestris ; varias 
piezas  de  Myloclon  sp  ? ; restos  abundantes  de 
Euphvactus  minutus , etc.,  conjuntamente  con 
moluscos  de  agua  dulce  que  hoy  no  se  encuentran 
en  los  alrededores,  y un  gran  Bulimus  que  ha 
emigrado  25  leguas  mas  al  Norte.  Todo  induce  á 
creer  que  el  depósito  data  de  una  época  en  que  el 
clima  era  allí  mas  húmedo,  mas  cálido  y con  vastas 
arboledas. 

Si  tratara  de  determinar  á qué  período  de  la  época 
cuaternaria  de  Europa,  corresponden  los  yacimientos 
mesolíticos  de  la  República  Argentina,  sin  contar 
para  ello  con  una  unidad  de  medida  que  me  permi- 
tiera establecer  un  sincronismo  exacto,  me  inclinaría 
á considerarlos  como  un  equivalente  de  las  épocas 
arqueológicas  de  la  Magdalena  y de  Solutré,  ó sea 
de  la  época  paleontológica  llamada  del  reno. 


ÉPOCA  PALEOLÍTICA 

(Cuaternario  medio  é inferior) 

Los  estratos  inferiores  del  piso  platense,  bien 
desarrollados  en  Lujan,  el  Salto,  el  Salado  y otros 


54 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tantos  puntos  déla  provincia,  si  bien  están  atestados 
de  conchas  de  moluscos  terrestres  y de  agua  dulce, 
son  sumamente  pobres  en  huesos  de  vertebrados,  y 
especialmente  de  mamíferos.  En  el  mismo  caso  se 
encuentran  los  vestigios  atribuibles  al  hombre;  son 
tan  escasos,  que  al  principio  creí  faltaban  por  com- 
pleto, y supuse  la  existencia  de  un  gran  hiato  ar- 
queológico y paleontológico  entre  las  capas  mas 
modernas  de  la  formación  pliocena  ó pampeana,  y 
las  del  cuaternario  superior.  Pero  el  hallazgo  suce- 
sivo de  algunos  mamíferos  fósiles  característicos  de 
este  horizonte,  conjuntamente  con  algunos  instru- 
mentos evidentemente  tallados  por  la  mano  del 
hombre,  si  bien  unos  y otros  en  corto  número,  bas- 
tan para  rellenar  la  laguna  ó hiato  mencionado. 

Los  escasos  restos  de  mamíferos  extraídos  de  estas 
capas,  han  revelado  la  existencia  en  esa  época  de 
una  fauna  mamalógica  compuesta  principalmente  de 
especies  y géneros  existentes,  con  algunas  especies 
extinguidas  y unos  pocos  géneros  pampeanos;  esta 
fauna  es  todavía  muy  pobre  en  especies,  pero  su 
número  aumentará  seguramente  con  el  tiempo, 
sobre  todo  si  se  descubren  yacimientos  mas  ricos 
que  los  hasta  ahora  conocidos. 

Los  vestigios  de  la  existencia  del  hombre  en  esta 
época,  relativamente  escasos  hasta  ahora,  se  reducen 
á algunos  huesos  partidos  ó muy  toscamente  tallados, 
mezclados  con  fragmentos  de  tierra  cocida  y de  vez 
en  cuando  algunos  instrumentos  de  piedra  tosca- 
mente tallados,  entre  los  que  predomina  la  forma 
conocida  por  de  Saint-Acheul  ó de  Chelles , carac- 
terística en  el  hemisferio  boreal  del  cuaternario  infe- 
ferior;  este  instrumento  está  acá  acompañado  de  la 
clásica  punta  m usier  i ana,  de  una  especie  de  cuña 
hecha  de  un  guijarro  rodado  una  de  cuyas  extremi- 
dades está  tallada  en  bisel  en  sus  dos  caras  opuestas, 
y de  la  forma  de  rascador  conocida  con  el  nombre  de 
racloir  mousterien. 

El  descubrimiento  de  la  industria  chelleana  en  las 
regiones  meridionales  de  Sud-América,  mezclada  á 
restos  de  animales  extinguidos,  y sucediendo  inme- 
diatamente á los  terrenos  considerados  como  plioce- 
nos,  desapareciendo  luego  en  las  capas  superiores 
tan  luego  como  aparecen  las  puntas  musterianas, 
es  algo  mas  que  una  coincidencia  casual,  demos- 
trándonos que  la  evolución  de  la  inteligencia  hu- 
mana ha  obedecido  á ciertas  leyes,  que  han  hecho 
que  en  todas  partes  pase  por  las  mismas  faces  y en  la 
misma  sucesión  ; en  todo  caso,  queda  como  un  hecho 
adquirido  que  la  industria  chelleauahasido universal. 


TANDIL 

El  primero  que  ha  mencionado  la  existencia  en  el 
país  de  objetos  de  piedra  del  mismo  tipo  que  los  del 
hombre  cuaternario  de  Europa,  conocidos  con  el  nom- 
bre de  hachas  de  Saint-Acheul  ó de  Chelles,  es  el 
antiguo  profesor  de  historia  natural  de  la  Universidad 
de  Buenos  Aires,  doctor  Pellegrino  Strobel  quien 
en  1867  describió  una  hacha  de  cuarcita  procedente 
de  las  cercanías  del  Tandil,  tallada  en  sus  dos  caras, 
espesa,  puntiaguda  en  una  extremidad  y redon- 
deada en  la  otra,  afectando  una  forma  amigdalóidea, 
con  un  largo  de  125  milímetros  por  70  de  ancho 
máximo1.  Este  objeto,  tan  diferente  de  los  que  se 
encuentran  en  la  superficie  del  terreno  pertenecientes 
á la  industria  de  los  indios  anteriores  á la  con- 
quista, supuso  desde  el  primer  momento  el  sagaz 
profesor  que  debía  remontar  á los  tiempos  cuaterna- 
rios, y los  últimos  descubrimientos  confirman  com- 
pletamente tal  manera  de  pensar.  Se  ha  encontrado 
en  la  misma  localidad  sobre  las  barrancas  del  arroyo 
y á una  profundidad  considerable,  hachas  de  la 
misma  forma  y grandes  núcleos  de  cuarcita  blanca, 
completamente  patinados  por  el  larguísimo  tiempo 
que  habían  estado  enterrados  en  esas  capas,  y en 
contacto  con  huesos  de  un  gran  guanaco  del  subgé- 
nero Palaeolama,  y del  caballo  indígena  del  país 
Equus  rectidens  única  especie  de  las  numerosas 
que  habitaron  nuestro  suelo  durante  los  últimos 
tiempos  terciarios,  que  prolongó  su  existencia  du- 
rante los  tiempos  cuaternarios. 


MONTEVIDEO 

La  primera  vez  que  personalmente  recojí  objetos 
parecidos,  fué  en  1877,  en  la  Banda  Oriental,  en  las 
faldas  del  Cerro  de  Montevideo,  en  donde  tanto 
abundan  los  objetos  de  piedra  de  formas  variadísi- 
mas procedentes  de  los  antiguos  charrúas.  Mezclados 

1 Strobel  en  los  Materiaux  pour  l’hist.  posit.  et  phylosoph.  de 
l’homme,  a.  III,  1867  p.  394. — Id.  Muleriali  di  palelnologia  com- 
parata, raccolti  in  Sud-América.  Terzo  fascicolo,  p.  34,  lam.  VI, 
fig.  47,  a.  1885. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


55 


con  los  numerosos  objetos  de  piedra  pulidos  ó fina- 
mente tallados  de  una  industria  relativamente  avan- 
zada y de  época  reciente,  descubrí  un  cierto  número 
de  objetos  tallados  á grandes  golpes  ja  sobre  una,  ya 
sobre  las  dos  caras,  imitando  perfectamente  la 
forma  de  los  objetoschelleanos,  y todos  de  un  tamaño 
muy  considerable.  Uno  de  estos  objetos  tallados  en 
sus  dos  caras  á grandes  golpes,  con  borde  cortante 
todo  alrededor,  muy  grueso,  ovalado  y con  sus  dos 
extremidades  bastante  redondeadas,  tiene  19  centí- 
metros de  largo,  12  de  ancho  y 8 de  grueso  en  su 
parte  mas  espesa. 

Estos  objetos  los  consideré  como  de  la  misma 
época  que  aquellos  con  que  estaban  mezclados,  pro- 
cedentes de  la  industria  charrúa,  bien  que  presen- 
taban en  su  forma  y en  su  aspecto  caracteres 
diferentes  bien  aparentes,  y mas  tarde  hube  de  con- 
vencerme de  que  eran  de  una  época  distinta,  con- 
siderablemente mas  antigua. 

Los  paraderos  charrúas  en  que  los  había  recojido 
se  encuentran  á 20,  30  y mas  metros  sobre  el  nivel 
del  océano,  en  donde  los  objetos  solo  están  envuel- 
tos en  arenas  movedizas  transportadas  por  los  vien- 
tos, de  manera  que,  en  esas  alturas  donde  las  aguas  no 
han  formado  depósitos  sedimentarios  desde  épocas 
antiquísimas,  se  encuentran  los  objetos  arqueológicos 
de  distintas  épocas  mezclados  y envueltos  en  las 
mismas  arenas  que  los  vientos  sin  cesar  continúan 
acumulando  ya  de  un  lado,  ya  del  otro. 

Bajando  á la  costa,  al  llegar  á la  playa,  se  encuen- 
tran depósitos  estratificados  regulares  de  origen 
marino,  pertenecientes  al  piso  querandino  que  re- 
presenta acá  el  cuaternario  inferior,  y cubiertos  por 
tierra  vegetal  mezclada  con  arena.  En  estos  depósitos 
marinos,  en  sus  capas  superiores  y cerca  de  los 
puntos  que  en  esa  lejana  época  constituían  la  playa, 
se  han  encontrado  mas  tarde,  y he  recojido  perso- 
nalmente, grandes  hachas  de  la  forma  de  Chelles  ó 
Saint-Acheul,  iguales  á las  que  años  antes  había 
recojido  en  las  alturas;  pero  acá  se  encontraban  en 
estratos  regulares  que  determinaban  su  época,  mez- 
cladas solo  con  la  especie  de  cuña  ya  mencionada, 
mientras  en  la  capa  de  tierra  vegetal  que  cubre  estos 
antiguos  depósitos,  se  encuentran  los  restos  de  la 
misma  industria  charrúa  ya  observada  en  los  parade- 
ros, con  objetos  de  formas  variadísimas  y restos  de 
alfarería,  de  la  que  no  se  encuentran  vestigios  en  los 
depósitos  mas  antiguos  subyacentes.  Entonces,  vol- 
viendo á examinar  los  instrumentos  de  forma  che- 
lleana  que  había  recojido  en  las  mesetas,  me  apercibí 


de  que  en  realidad  no  solo  diferian  de  los  mas  mo- 
dernos con  los  que  estaban  mezclados,  sino  que 
realmente  presentaban  un  aspecto  mas  antiguo, 
mostrando  su  superficie  profundamente  alterada,  en 
unos  casos  por  la  acción  prolongada  de  los  rayos  del 
sol,  en  otros  por  patinas  adquiridas  en  el  contacto 
secular  con  los  terrenos  en  los  que  en  un  principio 
fueron  envueltos. 

Es  una  lástima  que  hasta  ahora  no  se  conozcan 
restos  de  mamíferos  procedentes  de  los  bancos  ma- 
rinos de  la  costa  mencionados,  pero  esos  depósitos 
corresponden  exactamente  á los  que  se  encuentran 
en  la  costa  bonaerense,  de  los  que  son  contemporá- 
neos, y constituyen  acá  la  base  del  cuaternario. 


CÓRDOBA 

Parece  que  la  industria  chelleana,  se  encuentra 
mejor  representada  en  las  cercanías  de  las  montañas 
que  en  medio  de  las  vastas  llanuras  bonaerenses,  en 
donde  los  instrumentos  de  piedra  de  esta  época  son 
mucho  mas  raros,  y de  dimensiones  mucho  menores. 
Así,  en  los  alrededores  de  Córdoba,  sin  que  se  pue- 
da decir  que  sean  abundantes,  se  han  encontrado  con 
alguna  frecuencia,  en  las  capas  superficiales  de  la 
meseta,  debajo  de  la  tierra  vegetal,  hasta  uno  á dos 
metros  de  profundidad,  particularmente  cerca  de  las 
barrancas  del  Cúteoslo.  En  este  punto,  á orillas  de 
una  pequeña  torrentera  cavada  por  las  aguas  plu- 
viales, y á una  profundidad  de  dos  metros,  he  reco- 
jido varios  instrumentos  en  cuarzo  v cuarcita,  y 
algunos  en  una  especie  de  roca  oscura  de  apariencia 
basáltica,  todos  tallados  groseramente  sobre  las  dos 
caras,  de  forma  mas  ó ménos  amigdaloidea,  unas 
puntiagudas  en  una  estremidad  y redondeadas  en  la 
otra,  y las  demás  ovaladas,  redondeadas  en  las  dos 
estremidades,  de  un  largo  variable  entre  6 á 1 4 ctms. 
En  los  mismos  estratos  se  encuentran  guijarros  ro- 
dados tallados  sobre  un  costado  en  forma  de  cuña,  y 
algunas  grandes  lajas  retalladas  sobre  uno  de  los 
costados  laterales  en  la  forma  de  los  racloirs  mous- 
teriens,  conjuntamente  con  piedras  de  cuarcita  ó 
basalto,  con  numerosas  facetas,  que  parecen  haber 
sido  percutores  ó machacadores. 

Los  fósiles,  como  parece  ser  la  regla  en  los  estra- 
tos de  esta  época,  son  bastante  escasos,  escepto  los 
de  roedores  de  pequeña  talla  que  en  el  momento 


56 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  que  escribo  estas  líneas  no  están  aún  completa- 
mente determinados,  pero  los  que  he  recogido  bastan 
para  datar  la  época  del  yacimiento.  Hay  una  especie 
de  Canis  cercana  del  Azarae,  un  Dolichotis  pro- 
bablemente idéntico  al  actual ; restos  de  tres  especies 
del  género  Cavia  de  las  que  una  sola  habita  todavía 
los  alrededores  de  Córdoba;  numerosos  restos  de 
Ctenomys  magellanicus,  Lagostomus  tricodac- 
tylus,  y Euphraétus  minutus,  fragmentos  de 
dientes  de  Megatherium,  algunos  huesos  de  Mylo- 
don,  restos  de  un  caballo,  probablemente  el  Ec¡uus 
rectidens,  y huesos  partidos  de  guanaco,  específi- 
camente indeterminables. 


LOBOS 

La  laguna  de.  Lobos,  á unas  15  leguas  de  Buenos 
Aires,  es  uno  de  los  puntos  mas  interesantes  tanto 
bajo  el  punto  de  vista  arqueológico  como  paleontoló- 
gico. Las  barrancas  tienen  allí  de  4 á 5 metros  de 
alto,  formadas  en  su  parte  superior  por  una  capa  de 
tierra  negra  bastante  espesa,  y mas  abajo  por  el  limo 
pampeano  superior,  de  color  rojo  pardo,  poco  com- 
pacto, constituido  por  un  limo  pulverulento  muy 
fino.  La  capa  de  tierra  negra  ó vegetal  tiene  un  es- 
pesor variable  de  0m20  hasta  1 metro,  pero  el  pasaje 
del  terreno  rojizo  pampeano  al  moderno  se  verifica 
aquí  por  una  gradación  insensible  en  el  color  y com- 
posición, de  modo  que  se  vuelve  difícil  sino  imposi- 
ble, trazar  un  límite  definidoentreambasformaciones. 
Esto  parece  indicar  que  dicha  transición  es  aquí 
regular,  probablemete  á causa  de  no  haber  sido  de- 
nudada en  este  punto  la  superficie  del  terreno  pam- 
peano después  de  su  deposición. 

La  parte  superior  de  la  capa  de  tierra  negra  está 
llena  de  objetos  de  la  industria  de  los  indios  anterio- 
res á la  conquista,  como  punta  de  flecha  y de  dardo, 
cuchillos,  rascadores,  etc.  mezclado  con  numerosos 
fragmentos  de  alfarería  cubiertos  de  grabados.  Mas 
abajo  estos  objetos  desaparecen  mucho  antes  de  lle- 
gar á la  parte  superior  del  terreno  pampeano.  En  un 
punto  en  la  zona  intermediaria  en  la  parte  superior 
del  terreno  pampeano  y la  inferior  de  la  capa  de 
tierra  negra,  he  recogido  una  pequeña  hachita  en 
cuarcita  de  la  forma  clásica  de  Saint-Acheul,  perfec- 
tamente característica,  y que  bajo  ningún  concepto 
puede  confundirse  con  los  instrumentos  de  piedra 


modernos  que  se  encuentran  mas  arriba.  Esta  ha- 
chita  está  tallada  en  sus  dos  caras  á grandes  golpes, 
conservando  hácia  el  centro,  en  una  de  ellas,  un 
espacio  sin  tallar  que  muestra  la  corteza  natural  del 
guijarro  de  cuarcita,  como  sucede  á menudo  con  es- 
tos instrumentos  primitivos.  Tiene  54  mm.  de  largo, 
36  de  ancho  hácia  la  mitad  de  su  largo,  y 18  mm. 
de  espesor. 

No  he  recogido  en  el  mismo  horizonte  otros  obje- 
tos, ni  restos  orgánicos  que  determinen  su  época, 
pero  esta  se  fija  fácilmente  por  la  posición  que  ocu- 
paba en  el  terreno.  Es  evidentemente  anterior  á los 
objetos  mas  superficiales  que  representan  una  indus- 
tria de  la  piedra  ya  muy  avanzada,  y posterior  á los 
estratos  mas  superficiales  de  la  formación  pampeana, 
lo  que  unido  á su  forma,  y á loque  ahora  sabemos 
sóbrela  época  en  que  ella  se  desarrolla,  dá  la  casi 
certidumbre  deque  remonta  á la  época  cuaternaria. 


VILLA  DE  LUJAN 

Sobre  las  orillas  del  Rio  Lujan,  á inmediaciones 
de  la  Villa  del  mismo  nombre,  los  depósitos  de  agua 
dulce  del  cuaternario  inferior  se  encuentran  bien 
desarrollados  y con  un  espesor  considerable,  pero 
los  vestigios  dejados  por  el  hombre,  sin  faltar  en 
absoluto,  son  bastante  escasos.  Sin  embargo,  se  ha 
recogido  en  ellos  una  pequeña  hachita  chelleana  y 
otra  muy  grande,  ambas  en  cuarcita,  acompañadas  de 
lajas,  de  algunas  puntas  musterianas,  y de  una  espe- 
cie de  cuña  generalmente  de  la  misma  piedra,  con- 
juntamente con  tierra  cocida,  huesos  quemados  ó par- 
tidos para  extraer  la  médula,  y algunos  toscos  pun- 
zones de  hueso.  La  edad  de  estos  yacimientos  está 
fijada  estratigráfica  y paleontológicamente,  de  ma- 
nera que  no  deja  lugar  á dudas;  son  los  depósitos  de 
agua  dulce  mas  antiguos  que  suceden  á los  estratos 
mas  modernos  de  la  formación  pampeana,  y corres- 
ponden por  consiguiente  al  cuaternario  medio  ó qui- 
zás inferior. 

La  importancia  de  los  yacimientos  del  piso  pla- 
tense  de  la  Villa  de  Lujan,  no  consiste  precisamente 
en  la  presencia  de  vestigios  de  la  industria  humana, 
que  son  rarísimos,  sino  en  que  habiendo  sido  elfos 
esplorados  durante  años,  apesar  de  contener  pocos  fó- 
siles se  han  recogido  piezas  suficientes  para  dar  una 
idea  de  la  fauna  mamalógica  de  entonces,  interesantí- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


57 


sima  por  la  mezcla  (le  géneros  y especies  existentes 
x extinguidas,  como  lo  demuestra  la  siguiente  lista 
de  los  mamíferos  de  esta  época  hasta  ahora  conoci- 
dos, de  los  que,  los  extinguidos  están  precedidos  de 
un  asterisco. 

Canis  Azarae  Pr.  Max.  de  Wied. 

* Canis  lycodes  Lund. 

* Canis  Azarae  m.  antiquus  Amegh. 

* Canis  cultridens  Gerv.  y Amegh. 

Felis  onq  aLra. 

* Felis  onqa  m.  fossilis  Amegh. 

Felis  concolor  Lin. 

Conepatus  Humboldtii  Gray. 

II  y dr  o chacras  capybara  Erxl. 

Dolichotis  patagónica  Shavv. 

Cavia  porcellus  Lineo. 

Cavia  sp.?  no  determinada,  diferente  de  la  ante- 
rior y probablemente  extinguida. 

Lagostomus  tricoclactylus  Brook. 

Ctenomys  magellanicus  Benn. 

Myopotamus  coypus  Mol. 

Reithrodon  typicus  Waterh. 

* Hesperomys  molilor  Wjnge. 

Hesperomys  tener  Winge. 

* Mastodon  saperias  Amegh. 

* Equas  rectidens  Gerv.  y Amegh. 

Dycotyles  torquatus  Cuv. 

* Cercas  mesolithicus  Amegh. 

Cercas  campes  tris  Cuv. 

Cercus  paladosus  Cuv. 

Auchenia  guanaco  Scherb. 

* Auchenia  mesolithica  Amegh. 

* Palseolama  mesolithica  Gerv.  y Amegh. 

* Mylodon  sp.  ? 

* Megatheriumsp.  ? 

Euphractus  villosus  Desmarest. 

Euphractus  minutas  Desm. 

* Euphractus  major  Amegh. 

* Euphractus  platensis  Amegh. 

Praopus  híbridas  Burm. 

Tolypeut.es  conurus\ Geoff.  St.  Hil. 

Didelphis  Azarae  Temm. 

Didelphis  lujanensis  Amegh. 

Los  restos  de  estos  animales  están  representa- 
dos por  huesos  sueltos,  siendo  rarísimos  los  casos 
en  que  se  encuentran  partes  articuladas  del  es- 
queleto. 


la  plata 


Eh  La  Plata,  los  depósitos  del  cuaternario  inferior 
ocupan  una  superficie  vastísima,  representados  en 
casi  su  totalidad  por  bancos  de  arena  y conchillas  de 
origen  marino,  á menudo  cubiertos  por  una  delgada 
capa  de  origen  de  agua  dulce,  á la  que  sigue  hácia 
arriba  la  tierra  vegetal. 

Estos  estratos  que  empiezan  en  la  orilla  del  agua 
del  Plata  concluyen  al  pié  de  la  barranca  que  se  en- 
cuentra de  una  á dos  leguas  tierra  adentro,  en  donde 
son  esplotados  en  grande  escala  para  la  extracción 
de  arena  y conchilla  empleada  en  Ja  edificación  de 
la  nueva  ciudad. 

En  las  grandes  escavacioues  hechas  con  ese  obje- 
to, principalmente  al  pié  de  la  barranca  que  érala 
antigua  costa,  se  han  encontrado  numerosos  huesos 
de  mamíferos  acuáticos,  particularmente  ballenas,  de 
las  que  hay  esqueletos  casi  enteros  ( Balaenoptera ), 
delfines  de  los  géneros  Delphinus , Pontoporia, 
Orea , Tursio , etc.  y huesos  de  Otaria.  Desgra- 
ciadamente, estos  restos  no  han  sido  hasta  ahora 
objeto  de  un  estudio  sério,  de  manera  que  no 
sabemos  si  se  trata  de  especies  idénticas  á las  ac- 
tuales, lo  que  es  probable,  ó de  formas  extingui- 
das. 

Con  los  huesos  de  esos  animales,  envueltos  en  las 
mismas  capas  de  arena  ó de  conchilla,  se  han  reco- 
jido  á menudo  fragmentos  de  cuarcita  informes  pero 
que  evidentemente  llevan  vestigios  de  la  acción  de 
la  mano  del  hombre,  lajas  de  la  misma  piedra  que 
pueden  haber  servido  como  cuchillos  mientras  otras 
están  retalladas  sobre  sus  bordes  longitudinales  para 
formar  el  característico  racloir  mousterien , con- 
juntamente con  algunos  ejemplares  de  la  no  ménos 
característica  cuña  ya  mencionada,  y piedras  mas  ó 
menos  redondeadas  que  han  servido  probablemente 
como  proyectiles,  armas  que  en  Sud-América,  pare- 
ce datan  de  la  mas  remota  antigüedad.  Por  último, 
se  ha  encontrado  repetidas  veces  la  característica 
hacha  de  Saint-Acheul  ó de  Chelles;  uno  de  estos 
objetos,  de  forma  ovalada  y regularmente  tallado 
ha  sido  recojido  por  mis  propias  manos  cerca  de 
Tolosa,  con  huesos  rotos  y quemados  de  Cercus 
campestrís  y Palseolama  mesolithica,  y otro  de 
forma  amigdalóidea , mejor  tallado,  parecido  al  del 


8 


y* 

58 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Tandil  figurado  por  Strobel,  se  ha  encontrado  entre 
la  conchilla  y se  conserva  en  el  Museo  de  La  Plata. 


Hacha  chelleana  en  pedernal,  del  cuaternario  inferior  (lelos  alrede- 
dores de  La  Plata,  vista  por  sus  dos  caras.  (Una  mitad  del  tamaño 
natural1. 


En  la  parte  superior  de  estos  depósitos,  y casi 
siempre  en  las  cercanías  de  los  restos  de  esqueletos 
de  ballenas,  se  encuentran  en  cierta  abundancia 
puntas  musterianas  perfectamente  caracterizadas, 
de  las  que  he  recojido  varios  ejemplares,  algunos  en 
compañía  del  profesor  Spegazzusi. 


Punta  musteriana  en  cuarcita,  del  cuaternario  superior  de  La  Plata, 
vista  por  sus  dos  caras.  (Tamaño  natural). 


también  huesos  de  mamíferos  terrestres,  que  muchas 
veces  presen  tan  en  su  superficie  vestigios  evidentes 
de  la  acción  de  los  instrumentos  de  piedra;  éntrelos 
que  he  tenido  ocasión  de  examinar,  he  reconocido 
restos  de  un  gran  Felis,  probablemente  el  F.  ong a; 
un  perro  del  tamaño  del  Canis  Azar  se;  dos  espe- 
cies del  género  Cavia ; restos  de  Lagostomus  tri- 
codacti/lus,  Myopotamus  coy  pus  y Equus  rec- 
tidens;  un  canino  de  un  gran  paquidermo  inde- 
terminado, que  parece  tener  alguna  relación  con 
el  Tapirus ?;  Cervus  campestris,  Auchenia  gua- 
naco, Palseolama  mesolithica,  Myloclon  sp?, 
Eupfiractns  villosus.  Euphvactus  platensis  y 
un  Praopus  parecido  al  híbridas,  probablemente 
idéntico. 


Punta  musteriana  en  cu  reitadel  cuaternario  superior  de  La  Plata, 
vista  por  sus  dos  caras  (tamaño  natural). 


En  los  depósitos  mas  cercanos  á la  barranca  se 
encuentran  á menudo  fragmentos  de  tierra  cocida 
rodada,  arrancada  por  las  aguas  de  los  fogones  an- 
tiguos de  la  costa,  pero  otras  veces  se  encuentran 
fogones  entre  las  mismas  capas  de  arena  y de  con- 
chilla, probando  que  el  hombre  avanzaba  en  marea 
baja  sobre  la  playa  para  aprovecharse  de  los  restos 
orgánicos  dejados  en  seco  por  las  aguas.  Por  último, 
aunque  incompletos,  he  encontrado  en  los  mismos 
depósitos  huesos  humanos  dispersos  sin  orden  al- 
guno, á veces  rotos  transversalmente  ó en  astillas, 
intencionalmente(?);  mezclados  en  las  capas  de  arena 
y de  conchilla  con  huesos  de  delfines,  de  ballenas  y 
de  escualos. 


En  las  mismas  capas,  cerca  de  la  antigua  barranca, 
conjuntamente  con  los  instrumentos  mencionados  y 
los  huesos  de  mamíferos  acuáticos,  se  encuentran 


BAHIA  BL AISLA 

En  las  costas  de  Bahia  Blanca,  los  depósitos  del 
cuaternario  inferior,  principalmente  de  origen  ma- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


59 


riño,  se  estienden  también  sobre  grandes  superficies 
con  un  espesor  que  pasa  á veces  de  5 metros. 

El  valle  del  arroyo  Napostá,  escavado  en  las  capas 
de  la  formación  pampeana,  está  en  parte  rellenado 
por  la  formación  cuaternaria  marina,  la  que  desapa- 
rece poco  á poco  hacia  el  interior  reemplazada  por 
formaciones  de  agua  dulce  ó lacustrinas,  cenicientas, 
que  aparecen  primeramente  cerca  de  la  costa  sobre- 
puestas á la  formación  marina,  en  forma  de  capa 
delgada  que  aumenta  de  espesor  rio  arriba  á medida 
que  disminuye  el  de  la  capa  inferior. 


Hucha  che  ¡lea  na  en  cuarcita,  del  cuaternario  de  los  alrededores  de 
Bahía  Blanca.  (Tres  quintos  del  tamaño  natural). 

Estas  capas,  tanto  marinas  como  de  agua  dulce, 
en  los  puntos  cercanos  á la  barranca  contienen  res- 
tos de  animales  terrestres,  particularmente  huesos 
de  mamíferos,  de  las  mismas  especies  que  los  que  se 
encuentran  en  la  parte  norte  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires.  En  una  decena  de  dias  que  lie  perma- 
necido explorando  esos  yacimientos  he  recojido  hue- 
sos de  LagosLomus  tricodactylus,  Cavia  sp?, 
Ctenomys  magellanicus,  Equus  rectidens,  Au- 
chenia  guanaco,  Palseolama  mesolithica,  My- 
lodon  sp?,  Euphractus  minutus,  Euphractus 
platensis,  Tolypeutes  conurus,  numerosísimos 
fragmentos  de  cáscaras  de  huevos  de  avestruz,  que  en 
parte  parecen  haber  soportado  la  acción  del  fuego, 


y astillas  de  huesos  largos  de  ruminantes  partidos 
longitudinalmente  para  extraer  la  médula. 

Debido  probablemente  á la  vecindad  de  la  mon- 
taña, los  instrumentos  de  piedra  son  acá  mas  nume- 
rosos que  en  los  demás  yacimientos  de  la  misma 
época  ya  mencionados,  habiendo  recojido  varias  la- 
jas de  pedernal  en  cuarcita,  tres  rascadores  musteria- 
nos,  y dos  haehitas  chelleanas ; una  de  estas,  larga, 
ancha  y redondeada  en  una  extremidad,  puntiaguda 
en  la  otra,  y bastante  delgada,  tiene  9 centímetros 
de  largo.  La  otra,  tallada  en  cuarcita,  es  mucho  mas 
tosca,  espesa,  de  15  centímetros  de  largo  y 11  de 
ancho,  con  su  parte  inferior  ó basal  sin  tallar,  de 
manera  que  podía  ser  asegurada  fácilmente  en  la 
mano. 

Estos  objetos,  groseramente  tallados,  contrastan 
con  el  trabajo  delicado  de  las  puntas  de  flecha  y de 
dardo,  cuchillos  y raspadores  que  se  encuentran 
en  la  tierra  vegetal  ó en  la  superficie  del  terreno  de 
la  misma  localidad. 

Délo  espuesto  se  deduce  con  la  mayor  evidencia, 
que  ha  habido  acá  una  industria  de  la  piedra  muy 
atrasada,  con  instrumentos  toscos  y generalmente 
de  gran  tamaño,  tallados  sobre  la  misma  forma  que 
los  del  hombre  del  cuaternario  medio  é inferior  del 
hemisferio  boreal  conocidos  con  el  nombre  de  punta 
musteriana  y tipo  de  Saint-Acheul  ó deChelles. 

Estos  objetos  son  muy  anteriores  á los  de  época 
moderna  que  se  encuentran  en  la  superficie  del  suelo 
ó en  la  tierra  vegetal,  como  también  á los  de  la 
época  mesolítica  del  cuaternario  superior,  cuyas 
formas  eran  mas  variadas,  y ya  no  estaba  entonces  en 
uso  el  instrumento  chelleano.  Esta  industria  se  pre- 
senta también  en  todas  partes  como  posterior  al  ver- 
dadero terreno  pampeano,  pero  mezclada  con  una 
fauna  de  mamíferos  que  como  en  el  cuaternario  euro- 
peo, se  compone  de  una  mezcla  de  especies  existen- 
tes y extinguidas  pertenecientes  á géneros  existen- 
tes, y unos  pocos  géneros  característicos  del  terciario 
ó pampeano.  Las  especies  extinguidas  son  en  su  má- 
xima parte  características  de  este  horizonte,  ménos 
tres  ó cuatro  que  ya  se  encuentran  en  el  pampeano 
lacustre  ó piso  lujanense. 

Los  instrumentos  chelleanos  son  mas  escasos,  mas 
pequeños,  pero  mejor  trabajados  en  las  llanuras 
bonaerenses,  lejos  de  las  montañas  ; y mas  numero- 
sos, mas  toscos  y de  mayores  dimensiones,  en  los 
alrededores  de  las  montañas  en  donde  existen  en 
abundancia  las  rocas  que  aprovechaban  para  su  con- 
fección. 


60 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Como  correspondencia  geológica  me  parece  que 
los  yacimientos  que  contienen  los  objetos  y la  fauna 
mencionada,  equivalen  á los  terrenos  cuaternarios 
antiguos  del  Támesis,  del  Sena,  de  la  Somme,  etc. 
en  Europa. 

ÉPOCA  EOLÍTICA 

EL  HOMBRE  EJN  EL  TERCIARIO  SUPERIOR  Ó PLIOCEJSO 

La  presencia  del  hombre  terciario  tan  discutida 
en  Europa,  se  está  resolviendo  en  Sud-América,  con 
ménos  ruido,  pero  con  resultados  mas  positivos. 

Por  lo  pronto,  es  ya  innegable  su  presencia  en 
las  capas  de  la  formación  pampeana.  Nadie  puede 
poner  en  duda  su  existencia  durante  esta  época, 
pues  las  pruebas  que  de  ello  poseemos  son  de  natu- 
raleza que  no  dejan  lugar  á Ja  incertidumbre  y han 
sido  recogidas  por  distintas  personas,  casi  todas  de 
una  competencia  especial  indiscutible.  En  su  mayor 
parte  no  han  creído  descubrir  las  trazas  del  hombre 
terciario,  sino  del  de  la  época  cuaternaria,  así  que 
sus  descubrimientos  ni  han  producido  conmoción  en 
las  ideas  corrientes  en  el  mundo  científico,  ni  han 
dado  lugar,  escepto  rarísimas  escepciones,  á esas 
interminables  discusiones  producidas  por  oposición 
sistemática,  tan  frecuentes  cuando  se  trata  de  he- 
chos nuevos  en  contradicción  con  las  creencias  pre- 
dominantes. La  existencia  del  hombre  en  la  forma- 
ción pampeana  ha  sido  reconocida  y admitida  aún 
por  muchos  de  los  adversarios  á la  idea  de  Inexis- 
tencia del  hombre  terciario. 

Pero,  poco  á poco,  las  investigaciones  geológicas 
y palentológicas,  han  determinado  con  precisión  la 
época  de  la  formación  pampeana,  que  parece  repre- 
senta los  terrenos  pliocenos  del  hemisferio  boreal,  y 
envista  de  los  notables  trabajos  á que  esta  cuestión 
ha  dado  lugar,  difícil  parece  poder  pretender  para 
ella  una  edad  mas  reciente. 

Algunos,  asustados  por  las  consecuencias  de  las 
opiniones  vertidas  por  los  geólogos  sobre  la  edad  de 
la  formación  pampeana,  emitiéronla  opinión  de  que 
ella  podría  realmente  dividirse  en  dos  secciones,  una 
mas  moderna  con  los  vestigios  de  la  presencia  del 
hombre,  la  que  correspondería  al  cuaternario,  y la  otra 
mas  antigua,  sin  vestigios  del  hombre,  que  sería  ter- 
ciaria. Pero  es  que  ahora,  también  se  tienen  pruebas 
indiscutibles  déla  existencia  del  hombre  en  el  pam- 


peano inferior,  y si  todavía  no  fuese  suficiente,  agre- 
garé que  se  han  encontrado  vestigios  de  la  acción 
del  hombre,  en  terrenos  todavía  mas  antiguos  que 
la  división  inferior  del  pampeano,  y con  una  fauna 
completamente  diferente.  La  existencia  del  hombre 
en  el  Plata,  durante  los  tiempos  terciarios,  es  pues 
un  hecho  al  abrigo  de  toda  crítica,  pues  los  vestigios 
que  aquí  ha  dejado  son  mas  convincentes  que  los  que 
sellan  descubierto  en  los  terrenos  pliocenos  y mioce- 
nos del  antiguo  continente. 

Los  primitivos  habitantes  de  Europa  durante  la 
época  terciaria  parece  estaban  en  la  infancia  del  arte 
de  tallar  la  piedra  ; el  profesor  De  Mortillet  desig- 
na esta  época  con  el  nombre  de  eolítica. 

El  mismo  nombre  conviene  admirablemente  á la 
época  arqueológica  que  indican  los  vestigios  humanos 
encontrados  en  la  formación  pampeana,  ó en  terre- 
nos aún  mas  antiguos,  tanto  por  la  época  geológica 
á que  pertenecen,  cuanto  porque  realmente  la  in- 
dustria de  la  piedra  estaba  en  su  primera  infancia, 
y en  algunos  puntos  era  casi  desconocida. 

En  las  llanuras  bonaerenses,  lejos  de  los  países 
montañosos,  el  hombre  solo  poseía  pequeños  cascos 
de  pedernal  que  traía  de  larguísimas  distancias,  y 
debían  constituir  para  él  una  materia  tanto  mas 
preciosa  cuanto  que  le  era  sumamente  difícil  pro- 
curársela; solo  empleaba  esos  objetos  para  partir  y 
trabajar  los  huesos  con  los  que  hacía  toscos  punzo- 
nes y otros  instrumentos  igualmente  groseros. 

En  los  depósitos  pampeanos  quese  encuentran  pró- 
ximos á las  sierras  como  por  ejemplo,  el  de  Córdoba 
el  empleo  del  hueso  era  desconocido,  pero  los  obje- 
tos de  piedra  si  bien  relativamente  mas  abundante 
se  reducen  á la  especie  de  cuña  fabricada  con  un 
guijarro  rodado,  ya  mencionada,  que  parece  carac- 
terística de  la  formación  pampeana,  y á piedras  sin 
formas  definidas  que  parecen  haber  servido  como 
machacadores  para  romper  y partir  huesos. 

Hé  aquí  ahora,  repartidos  por  horizontes,  y com- 
pendiados los  principales  datos  relativos  al  hombre 
de  la  formación  pampeana,  ó sea  de  la  época  plio- 
cena,  empezando  por  las  capas  mas  recientes. 


PISO  LUJ .VIVENSE  Ó PAMPEANO  LACUSTRE 

(Intermediario  entre  el  cuaternario  y terciario) 

Estos  estratos,  los  mas  modernos  de  la  formación 
pampeana,  frecuentes  á orillas  de  los  rios  y por  con- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


61 


siguiente  fácilmente  accesibles  d la  observación,  son 
aquellos  en  que  se  han  encontrado  mayores  vesti- 
gios de  la  existencia  del  hombre  fósil. 


MERCEDES 

Cerca  de  Mercedes,  sobre  la  margen  izquierda 
del  rio  Lujan,  á unos  400  metros  de  distancia  aguas 
abajo  de  la  boca  del  Arroyo  de  Trias,  en  una  bar- 
ranca de  2 á 4 metros  de  alto  formada  de  terreno 
pampeano  lacustre  que  descansa  sobre  la  arcilla 
roja  y está  cubierto  por  una  delgada  capa  de  tierra 


Hueso  largo  tallado,  procedente  del  pampeano  lacustre  de  los 
alrededores  de  Mercedes  (Piso  lujanense) 


vegetal,  se  ha  encontrado  una  cantidad  de  frag- 
mentos de  coraza  de  glyptodon  apilados  unos  sobre 
otros  en  dos  montones  distintos,  conjuntamente  con 


astillas  de  huesos  largos  de  Mastodon  gastados  en 
una  estremidad  como  pulidores,  ó con  surcos  é inci- 
siones en  la  superficie,  y huesos  largos  de  un  ru- 
minante  partidos  longitudinalmente.  Estos  restos 
estaban  mezclados  con  huesos  de  Lagostomus  tri- 
codactylus,  Mastodon  Ilumboldtii,  Cervus  sp.  ? 
Mylodon  sp.  ? y Glyplodon  typus. 

Sobre  el  mismo  Arroyo  de  Frías,  sobre  su  margen 
derecha,  á unos  500  metros  antes  de  la  boca,  á solo 
unos  80  centímetros  de  profundidad,  en  un  terreno 
pardo  recubierto  por  una  capa  de  tierra  vegetal  de 
30  centímetros,  se  han  encontrado  objetos  parecidos, 
particularmente  huesos  de  mastodonte  con  pro- 
fundas incisiones,  acompañados  de  algunos  gro- 
seros fragmentos  de  cuarcita  mezclados  con  huesos 
de  Mastodon  Ilumboldtii,  Lestodon  sp.?  y Glyp- 
todon  typus. 

Eio  abajo  de  la  boca  del  Arroyo  de  Frias,  á unos 
4 km.  de  Mercedes,  se  encuentra  sobre  la  márgen 
izquierda  del  rio  un  depósito  de  pampeano  lacustre 
de  solo  unos  40  metros  de  estension  á lo  largo  de  la 
barranca,  que  desciende  hasta  una  profundidad  de 
2 metros.  En  este  terreno,  de  color  verdoso  amari- 
llento, se  han  recogido  numerosos  huesos  rayados 
y con  incisiones,  huesos  largos  de  ruminantés  par- 
tidos longitudinalmente,  mandíbulas  partidas  para 
dejar  á descubierto  el  canal  alveolar,  huesos  y 


Trozo  de  una  muela  de  Tóseodon  retallada  á pequeños  golpes  sobre  uno  de  los  bordes,  procedente  del  limo  pampeano  de  los  alrededores 

de  Mercedes,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires 


dientes  de  diferentes  animales  toscamente  talla- 
dos, huesos  quemados  y tierra  cocida.  Entre  los 
huesos  tallados,  hay  astillas  de  huesos  largos, 
con  sus  cortaduras  perfectamente  regulares  y dis- 
tintas, y los  concoides  de  percusión  bien  aparen- 
tes; una  cantidad  considerable  de  pequeñas  as- 
tillas de  hueso,  angostas,  delgadas  y puntiagudas, 
aguzadas  en  una  ó ambas  estremidades  por  una  sé- 
rie  de  pequeñas  entalladuras,  otras  veces  cortadas  en 
bisel,  ó talladas  simétricamente  sobre  ambos  lados; 


astillas  de  hueso  algo  mas  grandes  y retalladas  todo  á 
á lo  largo  de  uno  de  los  bordes  longitudinales;  la- 
jas de  dientes  de  Mylodon  y de  Toxodon  afiladas 
por  pulimento  en  uno  de  sus  bordes  y que  sirvieron 
probablemente  como  cuchillos;  trozos  de  dientes  de 
Toxodon  retallados  sobre  uno  de  los  bordes,  etc. 
Los  mamíferos  recogidos  en  el  mismo  yacimiento 
son  : Canis  sp.?,  Myopotamus  priscus,  Reithro- 
don  fossilis,  Toxodon platensis,  Mastodon  Hum- 
boldtii,  Equus  rectidens,  Cervus  sp.  ?,  Paleeo - 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


lama  Weddellii,  Mylodon  Sauvayei,  Hoplopho- 
rus  radiatus,  Glyptodon  typus , y Enlatas  bre- 
áis. 

Otro  yacimiento  no  menos  importante  se  encuen- 
tra todavía  un  poco  mas  abajo,  á una  legua  al  este 


Puntas  de  hueso  groseramente  talladas  del  pampeano  lacustre 
de  las  cercanías  de  Mercedes  ¡Piso  lujanense) 


dos  longitudinalmente,  pedazos  de  cuernos  de  ciervo 
cuarcitas  toscamente  talladas,  etc.  En  el  resto  del 
yacimiento  se  han  recogido  cuarcitas  groseramente 
talladas  como  la  que  representa  el  grabado  adjunto, 
huesos  de  ciervo  reducidos  á astillas  y que  han  so- 
portado la  acción  del  fuego,  fragmentos  de  tierra  co- 
cida envueltos  en  tosca  dura,  etc.  La  fauna  mamaló- 
g'ica  está  representada  por  el  C anís  pr  oto  jabatas, 
Canis  Azaree  m.  fossilis,  Microcavia  robusta, 
llesperomys  sp.  ?,  llipphaplus  Bravardi,  Toxo- 
don  platensis,  Cervus  lujanensis,  Auchenia 
sp.  ?,  Mylodon  Wiener  i , Panochtus  tubercu- 
latus  y Glyptodon  Typus. 


ARROYO  DE  MARCOS  DIAZ 


de  la  ciudad,  en  el  punto  conocido  con  el  nombre 
de  Paso  del  cañón.  La  tierra  vegetal  tiene  acá 
un  metro  de  espesor,  siguiendo  luego  una  capa  de 
tierra  parda  amarillosa  que  desciende  basta  3 m.  50 
de  profundidad.  En  la  base  de  esta  capa  se  ha  encon- 
trado una  coraza  de  Glyptodon  con  la  abertura 
ventral  hacia  arriba  y algunas  astillas  de  huesos 


Cuarcita  tal'ada  de  los  alrededores  de  Mercedes  (pampeano  superior).. 

largos  en  su  interior,  y otra  de  Panochtus  en 
su  posición  natural,  con  la  abertura  ventral  abajo 
y el  dorso  arriba,  pero  el  interior  en  vez  de  los 
huesos  del  esqueleto  contenía  un  considerable  nú- 
mero de  fragmentos  de  dientes  de  Toxodon  y de 
Mylodon  que  parecen  ser  esbozos  ó residuos  de  la 
fabricación  de  instrumentos  deesa  materia,  mezcla- 
dos con  huesos  largos  de  ciervos  y guanacos  parti- 


Otro  yacimiento  interesante  de  esta  época  se 
encuentra  sobre  la  margen  izquierda  del  arroyo  de 
Mai  ’cosDiaz  en  el  partido  de  Lujan,  á unas  10  ó’,  12 
cuadras  de  su  embocadura.  Ea  capa  superior’de  tier- 
ra vegetal  tiene  0m40  de  espesor,  y la  capa  de 
tierra  pardo  amarillosa  inferior  que  constituye  el 
depósito  contiene  los  vestigios  de  la  antigua  exis- 
tencia del  hombre  conjuntamente  con  huesos  de 
mamíferos  extinguidos,  desciende  hasta  1 .50  á 2 me- 
tros de  la  superficie  del  suelo.  A esa  profundidad 
sehan  recogido  huesos  con  incisiones,  escoriacio- 
nes y señales  evidentes  de  percusiones  que  han  he- 
cho saltar  astillas  dejando  concoides  en  hueco  bien 
característicos;  huesos  largos  de  ciervos  y guanacos 
partidos  longitudinalmente ; mandíbulas  partidas 
para  poner  á descubierto  el  canal  alveolar ; crá- 
neos rotos  para  extraer  los  sesos  ; astillas  de  huesos 
cortados  en  las  estremidades  de  modo  que  presen- 
ten filo  ó punta;  astillas  pequeñas  puntiagudas  ó 
cortadas  en  bisel,  grandes  astillas  pulidas  en  los 
bordes  por  frotamiento,  y algunos  informes  frag- 
mentos de  cuarcita  ú otras  piedras,  conjuntamente 
con  huesos  de  Canis  cultriclens,  Canis  Azaree  m. 
fossilis , Canis  sp.?,  Toxodon  platensis,  Cer- 
vus sp.?,  Paleeolama  sp.? , Glyptodon  sp.?,  Prao- 
pus  aff.  hibridus,  Euphractus  aff.  villosus. 


VILLA  DE  LUJAN 

El  vasto  depósito  de  pampeano  lacustre  que  se  es- 
j tiende  sobre  las  barrancas  del  Rio  Lujan  en  la  Villa 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


63 


del  mismo  nombre  por  un  espacio  de  cerca  de  2 
leguas,  es  sin  duda  el  yacimiento  mas  rico  en  ves- 
tigios dejados  por  el  hombre  que  durante  esa  época 
habitó  la  provincia  de  Buenos  Aires.  Desde  que  el 
profesor  Bamorijno  señaló  allí  los  primeros  restos 
(1869)  hasta  ahora,  todos  los  que  han  removido  las 
capas  de  ese  interesantísimo  yacimiento,  han  reco- 
gido vestigios  de  la  industria  ó de  la  acción  inteli- 
gente del  hombre  de  entonces. 

El  terreno  que  contiene  estos  objetos  es  una  arci- 
lla verdoso-amarillenta,  con  capas  sobrepuestas  ó 
intercaladas  de  arenas  y guijarros  de  tosquilla  ro- 
dada. El  espesor,  y variedad  en  el  número  de  las 
capas  intercaladas  es  considerable,  pero  en  su  con- 
junto en  donde  se  encuentra  bien  desarrollada, 
presenta  una  parte  superior  arenosa,  y una  inferior 
arcillosa  asentada  sobre  un  estrato  de  tosquilla  ro- 
dada y cubierta  por  otro  algo  mas  grueso.  Por  lo 
demás,  en  todas  partes  se  halla  debajo  de  los  depó- 
sitos lacustres  mas  modernos  y bien  desarrollados 
del  piso  platense.  El  corte  geológico  inserto  en  la 
página  35,  tomado  en  el  Paso  de  la  Virgen,  en  donde 
todas  las  capas  están  bien  representadas,  dará  una 
idea  exacta  de  la  estratigrafía  y posición  relativa  de 
este  yacimiento,  en  el  que  está  representado  por  las 
capas  5 á 9,  las  dos  primeras,  ó sea  5 y 6,  estériles 
ó casi  estériles,  y las  capas  7,  8 y 9,  muy  ricas  en  fó- 
siles, contienen  también  los  vestigios  de  la  existen- 
cia del  hombre,  que  consisten  : 

Io  En  huesos  rayados  y con  incisiones,  á veces 
profundas  y hechas  evidentemente  con  instrumentos 
cortantes.  Algunos  grandes  huesos  de  animales  ex- 
tinguidos están  completamente  cubiertos  de  incisio- 
nes transversales,  ó de  ranuras  profundas,  hechas  al 
parecer  para  dividir  los  huesos  en  determinadas  di- 
recciones ; 

2o  En  huesos  largos  partidos  longitudinalmente 
para  extraer  la  médula;  estos  se  encuentran  en  gran 
cantidad,  siendo  difícil  descubrir  un  hueso  largo  de 
rum inante  ó de  c: bailo  que  no  haya  sido  partido  en 
sentido  longitudinal.  La  mayor  parte  de  estos  hue- 
sos presentan  las  roturas  tan  netas  y frescas  que 
parece  vinieran  de  ser  partidos,  distinguiéndose 
perfectamente  en  su  superficie  las  señales  de  los 
choques  recibidos.,  y á menudo  los  concoides  en  hue- 
co ó en  relieve.  Los  cráneos  de  ruminantesy  caba- 
llos también  se  encuentran  todos  con  su  parte 
posterior  separada  de  la  anterior  por  rotura  intencio- 
nal practicada  con  el  objeto  evidente  de  extraer  los 
sesos; 


3o  Fragmentos  de  carbón  vegetal  y huesos  quema- 
dos, generalmente  enfragmentos  y dispersados  entre 
la  tosquilla  rodada; 

4o  Astillas  y lajas  de  dientes  de  grandes  edenta- 
dos  y de  Toxodon,  producidas  intencionalmente, 
algunas  á medio  tallar  y con  rayas  é incisiones,  otras 
retalladas  ó pulidas  en  los  bordes; 

5o  Pequeñas  astillas  de  huesos  largos,  tallados  en 
las  estremidades  de  manera  que  concluyan  en  punta 
aguda  ó tallada  en  bisel; 

6o  Astillas  de  huesos  largos  gastadas  por  frota- 
miento en  una  de  sus  estremidades  de  manera  que 
concluyan  en  punta  y sirvieran  probablemente  como 
punzones; 

7°  Fragmentos  de  huesos  gastados  en  uno  de  sus  la- 
dos ó estremidades,  por  un  prolongado  frotamiento; 

8o  Astillas  de  huesos  largos  redondeadas  en  una 
de  sus  estremidades,  que  aparece  pulida  de  modo 
que  termine  en  borde  cortante  y en  declive,  proba- 
blemente pulidores; 

9'’  Huesos  largos,  partidos  y retallados  simétrica- 
mente sobre  uno  de  los  bordes,  cuyo  uso  ú objeto  es 
desconocido; 

10°  Fragmentos  de  tierra  cocida  convertida  en 
ladrillo,  de  dimensiones  variadas  y siempre  roda- 
dos, mezclados  con  la  tosquilla; 

1 Io  Instrumentos  de  piedra,  escasos,  pequeños  y 
toscos,  casi  todos  en  forma  de  escoplo  ó cuña, 
trabajados  en  una  sola  estremidad  de  manera  que 
presenten  el  chaflán  en  declive  que  caracteriza  estos 
objetos.  A estos  hay  que  agregar  todavía  piedras 
informes  ó mas  ó menos  redondeadas,  que  pueden 
haber  servido  como  proyectiles  arrojadizos,  ó como 
percutores  ó machacadores. 

La  mayor  parte  de  estos  objetos  se  encuentran 
rodados,  particularmente  los  fragmentos  de  tierra 
cocida,  como  que  no  se  encuentran  en  su  primitivo 
yacimiento.  Esa  era  una  gran  laguna,  y el  hombre 
habitábalas  lomas  vecinas,  de  donde  las  aguas  plu- 
viales arrastraban  al  fondo  de  la  laguna  los  des- 
perdicios de  sus  comidas  conjuntamente  con  los 
fragmentos  de  tierra  cocida  arrancados  de  los  fogones 
encendidos  en  las  lomas. 

Pero,  en  ciertos  puntos  las  alturas  vecinas  llega- 
ban hasta  el  borde  del  agua  de  la  laguna  formando 
altas  barrancas,  como  debía  suceder  en  el  punto 
conocido  con  el  nombre  de  Paso  de  la  Virgen.  Acá, 
sobre  la  márjeu  izquierda  del  rio,  el  fondo  de  la 
antigua  laguna  forma  un  plano  inclinado  hácia  el  rio 
actual,  y debía  alcanzar  su  mayor  profundidad 


64 


Mamíferos  fósiles  argentinos 


cerca  de  la  otra  orilla,  en  la  barranca  de  enfrente 
que,  entonces  muy  elevada,  era  también  la  que  por 
ese  costado  en  este  punto  servia  delimite  á la  la- 
guna. En  efecto,  en  la  barranca  opuesta  no  se  ven 
trazas  de  terrenos  lacustres  ni  pampeanos  ni  post- 
pampeanos, estando  toda  ella  constituida  por  pam- 
peano rojo.  La  superficie  del  suelo  en  este  punto 
forma  igualmente  una  loma  elevada  de  terreno 
pampeano  rojo  que  aparece  á la  vista  fuertemente 
denudado  por  el  agua,  lo  que  prueba  era  todavía 
considerablemente  mas  elevado  durante  los  tiempos 
pampeanos  cuando  se  estendía  al  pié  de  la  loma  la 
laguna  hoy  cegada,  en  cuyo  fondo  se  encuentran  los 
restos  de  la  vida  animal  y vegetal  de  una  época  pa- 
sada hace  miles  de  años.  La  loma  nunca  fué  cubierta 
por  las  aguas  de  ese  lago  ni  por  las  del  gran  lago 
mas  moderno  post-pampeano  ó del  piso  platense  ; y 
á pesar  de  haber  disminuido  la  altura  de  ella  por  la 
denudación  cien  veces  secular  de  las  aguas  pluvia- 
les, todavía  se  muestra  como  isla  en  medio  de  las 
aguas  cuando  en  las  grandes  crecientes  se  desborda 
el  rio  inundando  los  terrenos  circunvecinos.  Allí 
encima  de  esa  loma  debe  haberse  refugiado  el  hom- 
bre de  todas  las  épocas  que  se  han  sucedido  á partir 
del  pampeano  superior,  y allí  debía  habitar,  aliado 
déla  laguna  y de  la  alta  barranca  que  la  limitaba,  el 
hombre  que  vivió  durante  los  últimos  tiempos  de  la 
época  pampeana,  cuando  todavía  vivían  los  glipto- 
dontes  y toxodontes  y se  depositaban  los  estratos  de 
arcilla  verdosa  del  pampeano  lacustre.  En  ese  punto, 
en  los  meses  de  Diciembre  del  83  á Febrero  del  84, 
llevé  á cabo  subvencionado  por  la  Academia,  Na- 
cional de  Ciencias  grandes  escavaciones,  que 
proporcionaron  un  considerable  número  de  objetos. 
La  remoción  del  barro  arcilloso  acumulado  en  el 
fondo  de  la  antigua  laguna  pampeana  la  practicaba 
á tan  solo  25  pasos  de  distancia  de  la  antigua  mora- 
da de  los  hombres  que  habitaban  sus  orillas  ; recojí 
allí  numerosos  fragmentos  de  tierra  cocida,  car- 
bón vegetal,  huesos  quemados,  huesos  trabajados 
ó partidos  longitudinalmente,  etc.  etc,  objetos  casi 
todos  sin  trazas  de  haber  sido  rodados,  arrojados  al 
pié  de  la  antigua  barranca  por  el  hombre  que  habi- 
taba sus  orillas  en  la  loma  mencionada. 

AZUL 

Cerca  del  pueblo  del  Azul,  sobre  el  arroyo  del 
mismo  nombre,  se  encuentran  importantes  depósitos 


de  fósiles  pampeanos,  esplorados  en  parte  por  el 
profesor  Lovisato  á fines  del  año  1 883,  quien  reco- 
jió  en  pocos  dias  una  interesante  colección  de  fósiles 
conteniendo  restos  d eGlyptodon,  Sceliclotherium, 
Toxodon,  Anchenla,  Lagostomus,  etc.  En  uno  de 
estos  yacimientos,  cerca  de  Ja  estación  Parish,  reco- 
gió á una  profundidad  de  algo  mas  de  tres  metros, 
en  una  capa  de  arena  que  se  encuentra  debajo  de  un 
fuerte  estrato  de  limo  pampeano,  varios  fósiles  de 
animales  extinguidos  conjuntamente  con  algunos 
bu  esos  que  llevaban  trazas  evidentes  de  un  trabajo 
intencional,  entre  ellos  uno  pulido  por  frotamiento 
en  una  de  sus  extremidades  como  si  hubiera  servido 
de  pulidor,  ó alisador.  Esta  pieza  curiosa  ha  sido 
descripta  y dibujada  por  el  autor  del  descubrimiento 
en  una  revista  italiana. 


BAHIA  BLANCA 

Aquí  también  ha  dejado  algunas  trazas  el  hombre 
de  la  época  pampeana,  aunque  no  muy  numerosas, 
pues  durante  unos  quince  dias  de  exploraciones  en 
la  costa  del  Napostá,  solo  he  podido  recojer  algunos 
huesos  largos  de  guanaco  y de  caballo  fósil  partidos 
longitudinalmente  para  extraer  la  médula.  Estos 
huesos  se  encuentran  en  una  capa  oscuro-amarillenta, 
que  v iene  inmediatamente  debajo  de  la  capa  ceni- 
cienta cuaternaria,  y contiene  numerosos  ejem- 
plares de  moluscos  terrestres  ó de  aguas  están 
cadas. 

De  la  misma  capa,  ha  extraído  Carlos  Ameghino 
un  fogon  de  bastante  extensión,  con  el  terreno  com- 
pletamente convertido  en  ladrillo,  huella  evidente 
de  la  residencia  del  hombre  en  esa  localidad  durante 
los  últimos  tiempos  de  la  formación  pampeana. 


PISO  BONAERENSE  Ó PAMPEANO  SUPERIOR 

( Pliooeno  superior) 

Los  vestigios  dejados  por  el  hombre  en  el  pam- 
peano superior,  sin  ser  sumamente  escasos,  no  se 
encuentran  en  el  mayor  número  de  casos  en  yaci- 
mientos de  gran  extensión  como  sucede  con  los  de 
la  época  precedente,  sino  mas  bien  en  forma  de 
objetos  ó indicios  aislados  ó depósitos  de  corta 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


65 


extensión,  porque  una  vez  puestos  á descubierto, 
son  completamente  barridos  por  las  aguas,  sin  dejar 
de  ellos  el  mas  mínimo  vestigio. 


VILLA  DE  LUJAN 

En  esta  localidad,  en  la  que  tantos  restos  ha  de- 
jado el  hombre  del  pampeano  lacustre,  las  trazas 
del  que  vivió  durante  la  época  del  pampeano  supe- 
rior parecen  ser  muy  escasas,  pues  personalmente 
en  los  muchos  años  que  allí  he  examinado  las  bar- 
rancas, no  he  podido  encontrar  de  él  los  menores 
vestigios. 

Sin  embargo,  el  hombre  ha  vivido  allí  en  esa  época 
como  en  todo  el  resto  de  la  llanura  argentina;  los 
únicos  vestigios  de  su  existencia  hasta  ahora  cono- 
cidos, han  sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghino 
en  Mayo  de  1884,  á corta  distancia  del  Paso  ele  la 
Virgen,  en  una  capa  subyacente  al  depósito  lacustre 
pampeano  arriba  mencionado,  hallazgo  que  publiqué 
ese  mismo  año  con  las  mismas  palabras  con  que  por 
carta  me  lo  comunicaba:  «La  última  creciente  del 
rio  de  hace  pocos  dias,  ha  puesto  á descubierto,  á 
pocos  pasos  del  molino  de  Bancalari,  un  fogon  del 
hombre,  enterrado  en  el  pampaeano  rojo  superior,  y 
ocupando  un  circuito  de  unos  dos  metros  de  super- 
ficie que  parece  corresponder  á una  cavidad  que 
existió  en  la  superficie  del  suelo.  Consiste  en  una 
gran  cantidad  de  tierra  cocida,  carbón  vegetal  y 
algunos  huesos  carbonizados  y reducidos  á astillas, 
todo  mezclado  y formando  una  masa  sumamente 
dura.  El  terreno  del  piso  del  fogon  se  halla  conver- 
tido en  ladrillo,  en  algunos  puntos  tan  duro  como 
para  resistir  á la  hoja  del  cuchillo.  A consecuencia  de 
hallarse  casi  debajo  de  las  compuertas  de  la  represa 
las  aguas  lo  habían  minado,  quedando  á descubierto 
bancos  del  fogon  que  aún  resistían  á la  acción  del 
agua,  que  los  he  sacado  para  salvarlos  de  una  des- 
trucción completa.  Examinando  con  un  lente  el  ter- 
reno se  notan  claramente  las  fibras  de  la  madera 
carbonizada.  Un  fragmento  de  tierra  cocida,  partido 
por  la  mitad,  presenta  la  impresión  de  una  semilla 
de  cepa-caballo  ( Xantium  sp?),  lo  que  hace  creer 
que  uno  de  los  combustibles  que  se  usaron  en  ese 
antiguo  fogon  fué  esta  planta.  El  terreno  conglome- 
rado por  el  fuego  del  antiguo  fogon  penetra  en  la 
barranca  con  un  espesor  de  mas  de  una  cuarta  (20 
centímetros),  y es  posible  que  si  se  practicaran  es- 


cavaciones  darían  por  resultado  el  hallazgo  de 
objetos  de  importancia  ». 

En  la  misma  capa  que  contenía  el  fogon  se  han 
recojido  restos  de  Hoplophorus  ornatus  y de 
Glyptodon  typus. 

MERCEDES 

En  los  alrededores  de  Mercedes,  los  vestigios 
dejados  por  el  hombre  del  pampeano  superior  se 
encuentran  con  mayor  frecuencia,  aunque  siempre 
aislados;  pero  en  un  punto,  á unos  3 ó 4 kilómetros 
de  la  ciudad,  sobre  el  Arroyo  de  Frías,  no  léjos  del 
puente  construido  sobre  el  mismo  arroyo,  los  he  en- 
contrado reunidos  en  cantidad,  constituyendo  un 
verdadero  yacimiento,  tanto  mas  interesante  cuanto 
que  además  de  los  vestigios  de  la  industria  humana, 
se  han  recojido  acá  los  huesos  mismos  del  hombre, 
en  las  mismas  capas  y en  las  mismas  condiciones  que 
los  de  las  especies  de  animales  extinguidos. 

El  arroyo  de  Frías,  como  casi  todas  las  pequeñas 
corrientes  de  agua  de  la  llanura  bonaerense,  corre 
en  medio  de  una  planicie  casi  completamente  hori- 
zontal y de  constitución  geológica  uniforme,  con  un 
cauce  cuya  profundidad  varía  de  dos  metros  á dos 
metros  treinta  centímetros. 

En  este  punto  faltan  por  completo  las  formacio- 
nes de  los  pisos  platense  y lujanense,  presentándose 
inmediatamente  debajo  de  la  capa  de  tierra  vegetal 
de  un  espesor  de  40  centímetros,  el  pampeano 
rojo  superior,  cuya  primera  capa,  muy  arcillosa  y 
con  huesos  de  grandes  animales  extinguidos  casi 
descompuestos,  solo  tiene  20  centímetros  de  espesor ; 
sigue  luego  hácia  abajo  una  capa  de  tierra  margosa 
con  huesos  de  grandes  edentados,  de  30  centímetros 
de  espesor  ; otra  capa  de  terreno  rojizo,  areno-ar- 
cilloso,  con  muchas  concreciones  calcáreas  y huesos 
de  mamíferos  extinguidos,  de  60  centímetros  de  es- 
pesor; una  capa  de  terreno  rojizo,  de  arena  y arcilla 
en  igual  proporción,  de  0m55  de  espesor,  que  consti- 
tuye el  fondo  del  cauce  del  arroyo  ; sigue  debajo  una 
capa  de  terreno  rojo,  que  solo  se  distingue  del  pre- 
cedente por  una  mayor  proporción  de  arcilla  y un  ma- 
yor grado  de  dureza,  que  desciende  1 m50  mas  abajo, 
último  límite  á que  alcanzáronlas  excavaciones  que 
en  ese  punto  hice  practicar.  Todas  estas  capas  no  están 
perfectamente  delimitadas,  pasándose  al  contrario  de 
la  una  á la  otra  por  gradaciones  casi  insensibles.  Los 
vestigios  de  la  antigua  existencia  del  hombre  y los 


9 


66 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


huesos  humanos  se  encontraron  en  la  penúltima  capa 
al  nivel  del  agua  del  arroyo,  y mas  abajo,  en  la  úl- 
tima capa  hasta  un  metro  debajo  del  fondo  del  cauce 
del  mismo. 

En  1870  extraje  de  este  punto,  situado  sobre  la 
margen  izquierda  del  arroyo,  un  cráneo  humano 
acompañado  de  una  parte  considerable  del  esqueleto, 
y muchos  huesos  de  animales  extinguidos.  Poca  im- 
portancia presté  entonces  á este  hallazgo,  y el  cráneo 
fué  llevado  á Europa  por  un  coleccionista  y regalado 
al  Museo  Cívico  de  Milán,  en  donde  se  conserva, 
permaneciendo  aún  inédito. 

Tres  años  después,  en  Setiembre  de  1873,  encon- 
tré en  el  mismo  punto  nuevos  restos  humanos.  Em- 
prendí entonces  una  gran  excavación  cruzando  todas 
las  capas  desde  la  tierra  vegetal  hasta  mas  de  lm50 
debajo  del  cauce  del  rio,  practicada  en  parte  en  pre- 
sencia del  profesor  Ramorijvo,  recogiendo  muchos 
huesos  humanos  acompañados  de  huesos  rayados  ó 
con  incisiones,  una  gran  cantidad  de  huesos  largos 
de  rumiantes  partidos  longitudinalmente,  huesos 
agujereados,  lajas  de  dientes  de  Mylodon,  algunos 
cascos  de  cuarcita,  fragmentos  de  tierra  cocida, 
huesos  quemados,  y una  considerable  cantidad  de 
carbón  vegetal,  en  parte  formando  trozos  considera- 
bles como  si  hubiera  sido  producido  por  la  combus- 
tión de  gruesas  ramas  de  árboles. 

Al  practicar  la  excavación,  se  encontró  en  las 
capas  superiores  á laque  conteníalos  huesos  huma- 
nos, restos  de  Auchenia guanaco,  Cervus  campes- 
tris, , Palseolama  Wedclelii,  Mylodon  robustus  y 
Glyptodon  typus. 

Conjuntamente  con  los  huesos  humanos  y los 
objetos  mencionados,  se  recogieron  una  cantidad  de 
fósiles  pertenecientes  al  Gañís  sp.?  parecido  ñl  Aza- 
ree, Canis  protojubatus,  Macrocyon  robustus, 
Conepatus  mercedensis , Lagostomus  debilis, 
Reithrodon  fossilis,  Hesperomys  sp.?,  Microca- 
via  robusta,  Ctenomys  sp.?,  parecido  al  magella- 
nicus,  Equus  sp.?,  Cervus  sp.?,  Auchenia ? ó 
Paleeolamaf,  Hoplophorus  ornatus,  Eutatus 
brevis,  Euphractus  minimus,  y una  cantidad 
considerable  de  fragmentos  de  cáscaras  de  huevos 
de  avestruz. 

Además,  en  el  fondo  del  cauce  del  arroyo  hasta 
una  distancia  de  100  metros  de  la  excavación,  se  re- 
cogieron huesos  ó partes  mas  ó menos  importantes 
d eArctotherium  bonaerense,  M acr auchenia  pa- 
tachonica,  Toxodon  Darwinii,  Paleeolma  Wed- 
delli,  Scelidotherium  leptocephalum,  Pano- 


chtus  tuberculatus  y Chlamydotherium  Ilum- 
bolclti. 

ARROYO  SAMROROMBON 

El  arroyo  Samborombon,  en  las  inmediaciones  de 
su  confluencia  con  el  Arroyo  Dulce,  tiene  un  cauce 
de  tres  átres  y medio  metros  de  profundidad,  cuyas 
barrancas,  ya  verticales,  ya  en  declive,  están  forma- 
das, exceptuando  la  capa  superior  de  tierra  vegetal 
que  no  alcanza  á 40  centímetros  de  espesor,  por 
arcilla  roja  pampeana,  en  cuyo  espesor,  de  distancia 
en  distancia,  se  encuentran  intercalados  pequeños 
depósitos  de  pampeano  lacustre  verdoso  amarillento, 
casi  siempre  de  poco  espesor  y de  corta  estension. 

En  uno  de  estos  depósitos  de  pampeano  lacustre, 
sobre  el  mismo  Arroyo  de  Samborombon,  á cortísi- 
ma distancia  de  la  boca  del  Arroyo  Dulce,  encontró 
el  naturalista  viagero  del  Museo  Nacional  de  Buenos 
Aires,  E.  de  Carees,  un  esqueleto  humano  casi 
completo,  con  excepción  del  cráneo  del  que  solo 
queda  la  base,  parte  de  la  región  posterior  y la  man- 
díbula inferior.  Los  huesos  estaban  articulados, 
aunque  el  esqueleto  se  encontraba  dividido  en  dos 
trozos,  el  tronco  con  los  miembros  superiores  y el 
cráneo  de  un  lado,  y la  cadera,  con  el  sacro  y los 
miembros  inferiores  del  otro,  á distancia  de  un 
metro  del  primero.  La  única  parte  visible,  puesta  á 
descubierto  por  las  aguas,  era  el  cráneo,  por  cuya 
causa  solo  existe  de  él  una  parte  relativamente  pe- 
queña. 

Ese  depósito  ó capa  lacustre  en  que  yacía  el 
esqueleto,  de  solo  unos  40  á 50  centímetros  de  espe- 
sor descansaba  sobre  el  pampeano  rojo  y estaba 
cubierto  hácia  arriba  por  un  metro  de  limo  arcilloso 
rojizo  de  la  misma  formación. 

En  el  mismo  depósito  en  que  estaba  envuelto  el 
esqueleto,  no  encontró  otros  vestigios,  pero  en  la 
capa  roja  superior,  sino  precisamente  encima  del 
esqueleto  á lo  ménos  á una  muy  corta  distancia,  re- 
cogió la  base  de  un  cuerno  de  ciervo  de  gran  ta- 
maño, que  se  conserva  en  el  Museo  de  Buenos  Aires, 
y una  mandíbula  de  una  especie  de  Scelidothe- 
rium. 

RIO  DE  ARRECIFES 

En  la  parte  norte  de  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
se  han  hecho  descubrimientos  parecidos.  El  señor 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


67 


Santiago  Roth,  uno  de  los  coleccionistas  de  fó- 
siles mas  hábiles  del  país,  residente  en  San  Nicolás 
de  los  Arroyos,  ha  encontrado  en  el  punto  conocido 
por  Pontimelo,  cerca  del  Rio  de  Arrecifes,  en  una 
loma  denudada  por  las  aguas,  un  esqueleto  humano 
en  una  coraza  de  Glgptoclon , conjuntamente  con  los 
huesos  de  un  edentado  muy  joven,  un  instrumento 
en  cuerno  de  ciervo  y una  concha  de  Unió  (?). 

Hé  aquí  en  qué  términos  expone  él  mismo  su 
descubrimiento: 

« Este  esqueleto  se  ha  encontrado  en  el  terreno 
pampeano  superior,  al  hacer  una  excavación  para  la 
extracción  de  u nGlyptodon,  del  que  poseo  la  coraza; 
la  primera  parte  del  esqueleto  humano  que  apareció, 
fué  la  cabeza;  el  punto  donde  se  encontraron  estos 
restos  fósiles  está  situado  sobre  una  ligera  pendien- 
te que  parte  de  una  ondulación  superior  del  terreno, 
para  unir  esta  al  borde  del  rio,  pues  el  punto  en 
donde  se  encontró  el  hombre,  está  situado  mas  ó 
ménos  á una  media  legua  del  rio  de  Arrecifes.  El 
punto  en  donde  practicaba  la  excavación  había 
sido  denudado  por  las  aguas  pluviales,  la  capa  de 
tierra  vegetal  había  sido  arrastrada,  y el  cráneo  del 
hombre  se  encontraba  al  mismo  nivel  que  la  coraza, 
del  lado  del  rio  ; los  huesos  humanos  se  econtraban 
desparramados  un  poco  en  todas  direcciones  ; un 
fémur  y la  cadera  se  encontraban  debajo  de  la  cora- 
za del  animal.  El  cráneo  se  encontraba  solo,  en 
posición  vertical,  el  maxilar  inferior  abajo,  el  instru- 
mento de  cuerno  de  ciervo  debajo  del  maxilar  con 
el  que  estaba  en  contacto;  las  costillas  estaban  des- 
parramadas, el  atlas  y el  axis  se  encontraban  á lm50 
de  la  cabeza,  y lo  que  he  podido  recoger  de  la 
columna  vertebral  se  encontraba  solo.  Los  huesos  de 
los  piés  estaban  desparramados,  los  de  una  mano 
estaban  juntos,  y los  de  la  otra  separados.  La  con- 
cha de  un  bivalvo  se  encontraba  en  la  cadera,  y la 
encontré  en  mi  casa  conjuntamente  con  los  hueseci- 
llos  de  un  pequeño  edentado  al  limpiarla  de  la  tierra 
que  la  envolvía.  La  coraza  del  Glyptodon  estaba 
dada  vuelta,  con  la  parte  dorsal  hácia  abajo  y el 
borde  aflorando  fuera  de  tierra.  La  posición  del 
esqueleto  humano  me  hace  suponer  que  ha  sido 
cubierto  de  tierra  por  las  influencias  atmosféricas 
después  de  haber  quedado  espuesto  al  aire  y á la 
lluvia  durante  algún  tiempo,  lo  que  nos  explica  por 
qué  una  cierta  parte  de  los  huesos  tienen  sus  par- 
tes externas  destruidas,  mientras  que  otros  que 
fueron  cubiertos  mas  pronto  se  encuentran  bien 
conservados . » 


Según  estos  datos,  este  esqueleto  pertenece  real- 
mente al  pampeano  superior,  pero  á sus  capas  mas 
superficiales,  siendo  así  bastante  mas  moderno  que 
los  de  Mercedes  y el  del  Rio  Samborombon. 

Esa  región  del  Rio  de  Arrecifes,  parece  fué  en  esa 
época  una  región  mas  poblada,  ó mas  fácilmente  ha- 
bitable para  el  hombre  que  el  resto  de  la  provincia, 
pues  mientras  escribo  estas  líneas,  recibo  la  noticia 
del  descubrimiento  de  un  cráneo  humano,  evidente- 
mente fósil,  mas  ó ménos  en  las  mismas  condiciones 
que  el  precedente,  á unas  cuatro  leguas  del  pueblo 
de  Arrecifes,  cerca  del  pequeño  Arroyo  de  Merlo  y 
á corta  distancia  del  cauce  del  rio,  sobre  un  declive 
del  terreno  pampeano  denudado  por  las  aguas.  Toda- 
vía no  he  visto  la  localidad,  pero  el  aspecto  del  crá- 
neo y sn  estado  de  conservación  demuestran  eviden- 
temente que  procede  de  la  arcilla  roja  pampeana. 


rio  garcarañá 

Ya  mucho  antes  que  yo  descubriera  los  fósiles  hu- 
manos de  Mercedes,  y por  consiguiente  antes  tam- 
bién que  Roth  y de  Carles,  un  coleccionista  fran- 
cés, Francisco  Seguí n,  hacía  en  1864  un  hallazgo 
parecido,  en  la  provincia  de  Santa  Fé,  sobre  el  rio 
Careara ñá,  á varias  leguas  de  su  embocadurá.  Aquí, 
en  medio  de  la  arcilla  roja  del  pampeano  superior, 
encontró  una  cantidad  considerable  de  huesos  hu- 
manos fragmentados,  pertenecientes  á cuatro  indi- 
viduos. Recogió  porciones  de  mandíbulas  superio- 
res é inferiores  con  dientes,  varias  porciones  de  crá- 
neos, 32  dientes  aislados,  diversas  porciones  de 
vértebras,  costillas,  huesos  largos  y falanges.  Estos 
huesos  estaban  mezclados  con  algunos  restos  de  ca- 
ballo fósil  (. Equus  curvidens),  y muchos  huesos  de 
Arctotherium  bonaeriense ; tanto  estos  como  los 
del  hombre,  presentan  el  mismo  aspecto,  color  y 
grado  de  conservación,  están  envueltos  en  el  mismo 
limo  rojizo,  y unos  y otros  presentan  en  la  superfi- 
cie las  mismas  incrustaciones  de  tosca  característica 
de  la  formación  pampeana,  como  he  podido  consta- 
tarlo por  exámen  personal. 

En  la  misma  capa  que  contenía  los  huesos  huma- 
nos y los  del  Arctotherium  y caballo,  pero  á una 
cierta  distancia,  y separados,  recojió  también  restos 
de  Hgdrochoerus  rnagnus,  Mastodon  sp.?,  Me- 
gatherium  americanum,  Leslodon  trigonidens , 
y Neoeuryurus  ruclis. 


68 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


CÓRDOBA 

En  Córdoba,  los  vestigios  del  hombrean  el  pam- 
peano superior  son  mas  frecuentes  que  en  las  pro- 
vincias de  Buenos  Aires  y Santa  Fé,  aunque  hasta 
ahora  no  se  hayan  encontrado  allí  sus  restos  óseos  fó- 
siles en  los  estratos  de  esta  época.  En  los  cinco  me- 
ses que  he  dedicado  á la  exploración  de  las  numerosas 
barrancas  de  los  alrededores  dé  la  población,  he  en- 
contrado repetidas  veces  vestigios  materiales  de  la 
existencia  del  hombre  en  el  pampeano  superior,  con- 
sistentes: unas  veces  en  groseros  instrumentos  de 
piedra  en  los  que  apenas  con  dificultad  se  aperciben 
trazas  de  un  trabajo  intencional,  una  especie  de  pie- 
dra reducida  á ciertas  proporciones  por  medio  de  un 
cierto  número  de  golpes,  que  ha  servido  como  ma- 
chacador, y una  especie  de  cortador  (?)  grosero,  he- 
cho en  un  guijarro  rodado  todo  él  en  bruto,  sin 
tallar,  escepto  una  de  las  estremidades  de  la  que 
hicieron  saltar  media  docena  de  cascos  de  uno  y otro 
lado  de  manera  que  presente  un  borde  delgado  que 
se  engruesa  hacia  arriba  hasta  tomar  la  forma  de  una 
cuña;  otras  veces,  y es  el  caso  mas  frecuente,  esos 
vestigios  consisten  en  restos  de  fogones  acompaña- 
dos de  huesos  partidos  y quemados.  Varios  son  los 
hallazgos  de  esta  clase  hechos  en  las  mencionadas 
barrancas,  pero  solo  voy  á dedicar  unas  pocas  líneas, 
á dos  cuyo  descubrimiento  no  me  pertenece  en  ex- 
clusivo, por  haberlos  encontrado  en  compañia  de  al- 
gunos de  mis  colegas  en  la  Universidad. 

Uno  de  estos  fogones  ó yacimientos,  de  extensión 
considerable,  data  sin  duda  de  los  últimos  tiempos 
del  pampeano  superior,  y ha  sido  puesto  á descu- 
bierto por  los  trabajos  hechos  para  la  vía  férrea  de 
Córdoba  á Malagueño.  Para  llevar  la  vía  de  la  parte 
baja  del  valle  de  Córdoba  á la  meseta  vecina  se  ha  ca- 
vado un  gran  corte  en  la  barranca  de  unos  dos  hiló- 
metros  de  largo  próximamente,  cuya  profundidad 
pasa  en  algunos  puntos  de  20  metros.  En  Octubre  de 
1885  recorrí  en  compañia  de  los  Drs.  A.  Doering, 
geólogo  distinguido  y catedrático  en  la  Universidad 
de  Córdoba,  yG.  Bodenbender,  igualmente  geólogo 
y conservador  del  Museo  paleontológico  de  la  misma 
Universidad,  toda  la  estension  del  mencionado  corte 
examinándolo  con  el  mayor  detenimiento,  con  el  ob- 
jeto de  levantar  el  plano  y corte  geológico  del  ter- 


reno; de  este  exámen  ha  resultado  que  esta  gran  zan- 
ja ó corte  está  cavado  en  su  casi  totalidad  en  el 
pampeano  superior,  exceptuando  una  pequeña  por- 
ción de  su  parte  basal  cerca  del  valle  que  pertenece 
al  pampeano  medio,  y algunas  capas  pulverulentas 
en  la  otra  extremidad,  al  subir  á la  meseta  que  for- 
man la  división  superior  y son  un  equivalente  pro- 
bable del  pampeano  lacustre  (piso  lujanense),  pero 
de  ninguna  manera  mas  modernas.  Al  llegar  al  úl- 
timo tercio  de  esta  vastísima  excavación,  encontra- 
mos á una  profundidad  de  5 á 6 metros,  un  poco  mas 
abajo  de  las  capas  pulverulentas  del  piso  lujanense, 
una  capa  de  terreno  de  unos  20  á 30  centímetros  de 
espesor,  que  se  presentaba  sobre  los  dos  lados  opues- 
tos del  corte  en  una  estension  de  15  á 20  pasos,  conte- 
niendo en  todo  su  espesor  y desparramados  sin  nin- 
gún orden,  pequeños  fragmentos  de  carbón  vegetal 
y de  tierra  cocida,  conjuntamente  cou  huesos  que- 
mados, y una  grandísima  cantidad  de  pequeños  frag- 
mentos de  huesos  de  Toxodon,  Mylodon  y Crlyplo- 
don,  etc.  la  mayor  parte  indeterminables;  estos  in- 
numerables fragmentos  presentan  el  aspecto  de  hue- 
sos que  hubieran  sido  machacados  y pisados  entre 
dos  piedras,  y luego  en  parte  quemados,  estando  mez- 
clados con  fragmentos  de  cáscaras  de  huevos  de  aves- 
truz que  también  han  sufrido  evidentemente  la  acción 
del  fuego,  y algunas  astillas  de  huesos  largos  partidos 
para  extraer  la  médula,  que  por  acaso  han  escapado 
á la  trituración,  por  decirlo  así,  á que  han  sido  so- 
metidos todos  los  demás  huesos.  Con  mucha  dificul- 
tad he  podido  conseguir  algunos  fragmentos  que  me 
han  permitido  las  siguientes  determinaciones:  Co- 
nepatus  cordubensis,  Cavia  tres  especies,  Lagos- 
tomus  heterogenidens,  Orthomyctera  lata,  Cte- 
nomys  magellanicus,  Cervus  sp.?,  Equus  sp.? 
Auchenia  (?)  ó Palzeolama  (?) , Macrauchenia , To- 
xodon, Mylodon,  Scelidotherium,  Hoplophorus 
ornatus,  Panochtus  tuberculatus,  Eutatus. 

El  segundo  fogon  ó yacimiento  es  considerable- 
mente mas  antiguo,  pues  se  encontraba  en  la  parte 
inferior,  casi  en  la  base  del  pampeano  superior,  en 
las  barrancas  de  los  Altos  de  Córdoba  en  donde  ter- 
mina la  calle  de  la  Universidad,  en  la  base  de  una 
barranca  de  unos  15  metros  de  altura.  Fué  encon- 
trado en  una  escursion  en  compañia  del  Dr.  Adolfo 
Doering,  y luego  visitado  antes  de  su  destrucción 
por  mis  colegas  de  la  Universidad  y miembros  de  la 
Academia  de  Ciencias,  Dres.  Oscar  Doering,  Brac- 
kebusch,  F.  Kurtz  y G.  Bodenbender. 

Este  fogon  se  presentaba  á descubierto  al  pié  de 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


69 


la  barranca,  sobre  los  dos  costados  opuestos  de  una 
pequeña  canaleta  ó hendidura  formada  por  las 
aguas  pluviales.  Presentaba  una  superficie  aproxi- 
mada de  un  metro  y medio  cuadrado,  con  un  espe- 
sor de  Í5  centímetros.  El  terreno  estaba  conglo- 
merado y convertido  en  ladrillo  por  la  acción 
del  fuego,  y consolidado  además  por  infiltraciones 
calcáreas  y vetas  de  tosca.  En  todo  su  interior  es- 
taba lleno  de  huesos  quemados  y fragmentados  de 
Toxodon,  Mylodon,  un  edentado  indeterminado, 
quizás  el  Valgipes,  y huesos  y fragmentos  de  coraza 
de  un  Tolypeutes,  conjuntamente  con  algunos 
fragmentos  de  cáscara  de  huevos  de  avestruz.  En  el 
mismo  nivel  que  el  fogon,  pero  á alguna  distancia, 
recogidos  cuarcitas  talladas  sobre  el  mismo  tipo  que 
las  ya  mencionadas,  parte  del  esqueleto  de  un  To- 
lypeutes, y algunos  huesos  de  Scelidotheriiim  y 
de  Lagostomus  heterogenidens . En  la  misma  bar- 
ranca, 6 metros  arriba  del  fogon,  recogí  la  mandí- 
bula inferior  y parte  del  esqueleto  de  una  Macrau- 
chenia,  y 10  metros  mas  arriba  todavía,  16  metros 
arriba  del  fogon,  siempre  en  Ja  misma  barranca, 
recogí  parte  de  la  coraza,  de  un  Eutatus  y restos 
de  Iloplophorus  ornatus. 


PISO  BELGRANENSE  Ó PAMPEANO  MEDIO 

(Plioceno  medio) 

Si  los  datos  que  poseemos  sobre  la  existencia  del 
hombre  en  el  pampeano  superior,  son  relativamente 
abundantes,  los  que  se  refieren  al  hombre  del  pam- 
peano medio  son  excesivamente  escasos.  Débese 
esto  á que  una  parte  considerable  de  la  llanura  du- 
rante esta  época  no  se  encontraba  en  condiciones 
habitables  á causa  del  avance  del  océano  que  ocupó 
una  parte  del  territorio,  y de  la  gran  extensión  que 
adquirieron  en  el  interior  los  depósitos  de  agua 
dulce,  en  parte  también  á la  naturaleza  de  los  ter- 
renos de  esta  época  formados  de  depósitos  lacus- 
tres ó de  capas  guijarrosas  que  no  han  conservado 
vestigios  orgánicos,  pero  sobre  todo,  á las  dificul- 
tades que  presentan  para  tales  investigaciones,  pues 
escapan  casi  siempre  á la  observación  directa  á causa 
de  las  capas  superiores  que  en  todas  partes  los 
cubren. 

Sin  embargo,  puesto  que  el  hombre,  como  se 
verá  mas  adelante,  ya  habitaba  la  llanura  argentina 
desde  la  deposición  del  pampeano  inferior,  es  evi- 


dente que  también  existía  durante  el  pampeano  me- 
dio, aunque  los  vestigios  que  de  él  se  han  reco- 
gido, hasta  ahora  sean  escasísimos,  y en  solo  dos 
puntos,  Lujan  y La  Plata. 

VILLA  DE  LUJAN 

En  Lujan,  el  pampeano  m^dio  pasa  á descubierto 
de  trecho  en  trecho  en  el  fondo  del  cauce  del  rio, 
en  donde  está  representado  por  una  série  de  depó- 
sitos lacustres  con  capas  intercaladas  á veces  muy 
espesas  de  tosquilla  rodada.  En  estas  capas  guijar- 
rosas se  encuentran  á menudo  huesos  aislados,  casi 
siempre  rodados,  y entre  ellos  se  han  recogido  algu- 
nos huesos  largos  de  rumiantes  astillados  longitudi- 
nalmente, por  sí  solos  de  escaso  valor,  pero  que  es- 
tán acompañados  de  fragmentos  de  tierra  cocida, 
rodada  cotila  tosquilla,  indicio  evidente  de  la  exis- 
tencia en  esa  época  de  fogones  en  puntos  no  muy 
lejanos,  de  los  cuales  las  aguas  arrancaron  los  frag- 
mentos que  llevaron  á depositar  conjuntamente  con 
las  tosquillas  en  el  fondo  de  las  lagunas  inmedia- 
tas, cuyos  sedimentos  se  encuentran  ahora  en  el 
fondo  del  cauce  del  rio.  Los  mamíferos  recogidos  en 
estas  capas  son : Hydrochoerus  magnus,  Lagos- 
tomus cavifrons,  Arctotherium,  Typotherium , 
Macrauchenia,  Scelidotherium  Capellini,  Gry- 
potherium,  Neoracanthus  Buvmeisteri,  Ho- 
p lophorus  imperfectus . 

LA  PLATA 

En  La  Plata,  en  frente  y á algunas  cuadras  del 
hipódromo,  en  la  base  dé  la  barranca  que  limita  el 
bañado  que  se  estiende  hácia  la  Ensenada,  he  en- 
contrado, descansando  inmediatamente  encima  de 
la  capa  marina  interpampeana  que  separa  el  pam- 
peano inferior  del  superior,  un  depósito  de  huesos 
de  pescados  fósiles,  mezclados  sin  orden  alguno  con 
pedazos  de  carbón  vegetal  y tierra  quemada,  y hue- 
sos fragmentados  y casi  pisados  como  los  de  los 
yacimientos  de  Córdoba  arriba  mencionados,  perte- 
necientes á pequeños  mamíferos,  particularmente  de 
Lagostomus  cavifrons  y Cavia.  En  el  mismo  ho- 
rizonte, pero  á alguna  distancia  se  han  recogido 
huesos  de^N eoracanthus  Buvmeisteri,  Scelido- 
therium Cajeellini  y Eutatus  Seguini. 


70 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


riSO  ENSENADENSE  Ó PAMPEANO  INFERIOR 

( Plioceno  inferior) 

Hace  8 años,  al  escribir  La  antigüedad  del  hom- 
bre en  el  Plata.,  hacía  las  siguientes  preguntas: 
« ¿Hasta  donde  remonta  la  antigüedad  del  hombre 
en  el  Plata?  ¿Ha  existido  durante  la  deposición  del 
pampeano  inferior  ? » 

Y contestaba: 

«Creo  haber  hecho  bastante  en  constatar  y en 
afirmar  de  una  manera  positiva  la  existencia  del 
hombre  en  los  niveles  medios  y superiores  de  la 
formación  pampeana.  El  dia  que  tenga  la  misma  cer- 
tidumbre por  lo  que  concierne  á los  niveles  inferio- 
res, no  vacilaré  un  instante  en  anunciarlo. 

«Entre  tanto,  no  quiero  exponerme  á ser  mas  tarde 
reprobado  por  haber  afirmado  ó negado  hechos  que 
pueden  ser  ó no  ser  confirmados;  y,  con  tanta  mayor 
razón,  que,  como  se  verá  mas  lejos,  admitirla  con- 
temporaneidad del  hombre  y del  Typotherium  seria 
hacer  remontar  su  existencia  en  el  Plata  á una  épo- 
ca excesivamente  remota.  En  efecto,  si  el  hombre 
en  Buenos  Aires  hubiera  sido  contemporáneo  del 
Typotherium,  la  existencia  del  hombre  fósil  ar- 
gentino remontaría  á los  primeros  tiempos  de  la 
época  pliocena.  » 1 

Al  escribir  las  precedentes  líneas,  ignoraba  que 
tenia  entre  manos  restos  óseos  del  hombre  de  esa 
lejana  época,  de  ese  hombre  contemporáneo  del  Ty- 
potherium, cuya  remota  antigüedad  casi  me  asus- 
taba. En  efecto,  en  1877,  había  recogido  en  las 
toscas  del  fondo  del  Bio  de  la  Plata,  en  Buenos  Ai- 
res, al  lado  de  la  usina  del  gas,  un  cierto  nú- 
mero de  fósiles  de  varios  géneros  de  mamífe- 
ros, y entre  ellos  algunos  dientes,  particular- 
mente incisivos  de  un  carácter  particular , algo 
semejantes  á los  del  hombre,  mezclados  con  dien- 
tes de  otros  animales,  y particularmente,  dien- 
tes y huesos  de  pescados.  Al  querer  determinar 
esos  dientes,  no  sospechando  que  pudieran  ser  hu- 
manos, por  cuanto  estaba  léjos  de  suponer  la  exis- 
tencia del  hombre  en  capas  de  época  tan  remota,  en- 
contré sus  mayores  analogías  con  los  monos,  y como 
Luwd  había  mencionado  un  género  de  monos  extin- 

1  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  t.  II,  p.  512,  a.  1881. 


guidos  de  gran  talla  ( Protopithecus ),  supuse  que 
podia  proceder  de  una  especie  del  mismo  género. 
En  el  catálogo  de  los  mamíferos  fósiles  sud-america- 
nos  que  publiqué  en  1880  en  colaboración  con  el 
Dr.  Gervais  inscribimos  esos  restos,  aunque  pro- 
visoriamente, como  de  un  Protopithecus  bonae- 
rensis,  y poco  tiempo  después,  su  parecido  con  la 
dentadura  humana  me  preocupaba  tanto,  que  al  pre- 
sentar mis  publicaciones  en  una  reunión  ordinaria 
de  la  Sociedad  de  Antropología  de  París,  manifesté 
la  probabilidad  de  que  entre  los  restos  fósiles  de 
primatos  de  la  América  del  Sur  hubiera  representan- 
tes del  grupo  de  los  antropomorfos,  refiriéndome  á 
los  dientes  en  cuestión. 

Mas  tarde,  cuando  se  encontraron  otros  vestigios 
que  establecian  de  una  manera  indubitable  la  presen- 
cia del  hombre  en  las  capas  inferiores  de  la  forma- 
ción pampeana,  procedí  á la  comparación  directa  de 
esas  piezas  con  las  similares  del  hombre,  y pude  en- 
tonces determinar  con  toda  precisión  que  se  trataba 
de  incisivos  y caninos  de  la  primera  dentición  de  un 
individuo  ciertamente  del  género  Homo.  A lo  ménos, 
en  este  caso  no  se  podrá  decir  que  el  descubrimien- 
to haya  sido  hecho  con  la  idea  preconcebida  de  en- 
contrar el  hombre  fósil. 

Los  terrenos  pampeanos  inferiores,  como  ya  lo 
he  hecho  notar,  se  presentan  á descubierto  en  un 
reducido  número  de  puntos,  y solo  han  sido  objeto 
de  investigaciones  minuciosas  en  Buenos  Aires,  y 
últimamente  en  La  Plata,  encontrándose  en  ambos 
puntos  numerosos  vestigios  materiales  del  hombre 
del  pampeano  inferior,  contemporáneo  del  Typo- 
therium. 

BUENOS  AIRES 

Aparte  los  dientes  humanos  mencionados,  recogi- 
dos al  lado  de  la  usina  del  gas,  las  primeras  trazas 
del  hombre  del  pampeano  inferior  en  las  toscas  del 
cauce  del  rio  en  el  municipio  de  Buenos  Aires,  fue- 
ron descubiertas  por  Carlos  Ameghino  el  año  1883. 
Primeramente  recogió  un  fragmento  de  hueso  largo 
de  un  rumiante  absolutamente  igual  á esas  astillas 
modernas  producidas  intencioualmente  para  dejar  á 
descubierto  el  canal  medular,  con  sus  roturas  y las 
trazas  de  percusión  perfectamente  aparentes.  Este 
ejemplar  fijó  bastante  mi  atención,  pero  no  era  sufi- 
ciente para  dilucidar  una  cuestión  tan  grave.  Mas 
tarde  recogió  otros  ejemplares  parecidos,  acompa- 
ñados de  huesos  con  incisiones  y señales  evidentes 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


71 


de  percusión;  la  solución  del  problema  ya  se  impo- 
nía, cuando  euconcontró  en  las  mismas  capas,  en- 
vueltos en  la  tosca,  trozos  de  tierra  cocida,  que  ve- 
nían á levantar  las  últimas  dudas  que  podían  existir 
sobre  los  huesos  recogidos  precedentemente;  eran, 
en  efecto,  huesos  partidos  longitudinalmente  para 
extraer  la  médula. 

Fué  entonces  que  sometí  á un  examen  minucioso 
los  dientes  del  pretendido  Protopithecus  bonae- 
riensis,  reconociendo  en  ellos  dientes  de  la  prime- 
ra dentición,  ó dentadura  de  leche  del  hombre. 

La  fauna  de  este  horizonte,  recogida  en  las  mis- 
mas toscas  del  rio,  es  ya  bastante  conocida,  pudien- 
do  citar  como  sus  representantes  mas  característi- 
cos el  Dicoelophorus  latidens,  Typotherium 
cristalum,  Typotherium  pachygnatum , Toxc- 
don  Darwinii,  Macrauchenia  cnsenadensis, 
Hippidiom  compressidens,  Arctotherium  bo- 
naeriense,  Canis  bonaeriensis,  Scelidotlierium 
leptocephalum,  Scelidotlierium  Capellmi,  A Jeo- 
racanthus  platensis , Hoplophorus  imper fectus 
y el  Eutatus  Seguini. 

LA  PLATA 

Mas  importante  todavía  son  los  descubrimientos 
hechos  en  La  Plata,  al  practicar  las  inmensas  excava- 
ciones, que  todavía  se  continúan,  para  la  construc- 
ción del  puerto. 

Durante  el  año  1884  y principios  del  85,  al  hacer 
la  excavación  del  canal  de  conjunción  que  une  los 
dos  canales  de  cabotaje,  del  Este  y del  Oeste,  los 
obreros  encontraron  un  gran  depósito  de  huesos,  de 
los  que  estrajeron  una  cantidad  considerable,  casi 
todos  en  fragmentos,  con  los  que  cargaron  un  carro, 
enviándolos  al  Museo.  ¡Qué  destrozo!  Fué  una  ver- 
dadera desgracia  que  no  asistiera  á la  excavación  una 
persona  competente.  Esos  huesos,  casi  todos  de  un 
color  negro  lustroso,  son  huesos  quemados,  rotos, 
partidos,  tallados  y pulidos  por  la  acción  del  hom- 
bre. Los  huesos  largos  de  rumiantes  y de  caballos 
están  casi  todos  partidos  longitudinalmente  para  ex- 
traer la  médula,  otros  presentan  señales  de  escoria- 
ciones, golpes,  rayas  é incisiones  profundas;  muchos 
están  tallados,  presentando  extremidades  que  termi- 
nan en  punta  ó lados  en  fdo,  mientras  un  cierto 
número  están  pulidos  en  uua  extremidad  por  el  des- 
gastamiento producido  por  frotación,  pues  eran  fro- 
tadores ó pulidores  del  hombre  antiguo.  Visité  el 


punto  en  que  se  habían  encontrado  esos  objetos,  si- 
tuado hacia  la  mitad  del  largo  del  canal  de  conjun- 
ción, y pude  entonces  constatar  que  habían  sido 
todos  extraídos  en  un  trecho  de  20  metros  sobre 
ambas  paredes  opuestas  del  canal,  en  un  depósito 
lacustre  verdoso-amarillento  que  penetraba  hácia 
abajo  rodeado  por  la  arcilla  roja,  formando  como  un 
pozo  del  cual  el  canal  no  ha  alcanzado  el  fondo.  Fué 
ese  punto  una  laguna  ó la  ensenada  de  un  rio,  en 
cuyas  orillas  habitaba  el  hombre,  que  arrojó  á su 
fondo  los  desperdicios  de  sus  comidas.  El  yacimiento 
corresponde  sin  disputa  al  pampeano  inferior,  tanto 
por  su  posición  y nivel  inferior  como  por  su  fauna,  de 
la  que  he  podido  hacer  las  siguientes  determinacio- 
nes: Felis  gran  especie,  Felis  especie  mas  pequeña, 
Arctotherium  bonaerense,  Dicoelophorus  lati- 
dens,  Typotherium  cristatum , Toxoclon  ensena- 
densis,  Macrauchenia  ensenaclensis,  Hippidion 
compressidens,  Cervus  ensenadensis , Auche- 
nia  (?)  ó Palaeolama,  Mastodon  platensis,  Mega- 
tkerium  sp.?,  Lestodon , sp.?,  Scelidotherium 
leptocephalum,  Scelidotherium  Capellini,  Neo- 
racanthus  platensis,  Grypotherium  sp.?,  Glyp- 
todon  Muñizii,  Panocthus  sp.?,  Doeclicurus  cla- 
vicauclatus,  Propraopus  grandis. 

Lo  que  es  hoy  La  Plata  y la  Ensenada,  debió  ser 
un  punto  muy  frecuentado  por  el  hombre  del  pam- 
peano inferior,  pues  se  han  encontrado  también  sus 
trazas  evidentes  en  las  excavaciones  de  la  gran  dár- 
sena ó canal  central  de  la  Ensenada,  á unos  4 kiló- 
metros del  punto  anterior. 

Las  excavaciones  del  gran  canal  fueron  vigiladas 
durante  casi  todo  el  año  87,  por  un  empleado  del 
Museo  La  Plata,  con  el  objeto  de  recoger  los  fósiles 
que  de  tiempo  en  tiempo  se  encontraban.  En  corto 
tiempo  se  descubrieron  un  número  considerable  de 
esqueletos,  de  los  que  solo  pudieron  conservarse 
partes,  debido  á la  dificultad  de  poder  vigilar  á un 
tiempo  los  trabajos  que  se  ejecutaban  sobre  varios 
kilómetros  de  extensión;  los  esqueletos  eran  des- 
trozados por  los  trabajadores  antes  de  que  tuviera 
conocimiento  de  ello  el  encargado,  ó eran  hechos 
pedazos  por  las  excavadoras  á vapor.  Sin  embargo, 
muchas  partes  llegaron  al  Museo,  predominando  los 
esqueletos  de  Scelidotherium,  y rara  coincidencia, 
casi  todos  de  individuos  jóvenes.  Al  constatar  la  re- 
petición frecuente  del  hallazgo  de  esqueletos  de 
individuos  jóvenes  de  Scelidotherium,  mientras  era 
sumamente  raro  encontrar  partes  de  individuos  adul- 
tos, supuse  una  selección  intencional,  y di  instruc- 


72 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dones  al  empleado  para  que  investigara  si  en  las 
excavaciones  no  se  encontraban  objetos  de  otra  na- 
turaleza. Corto  tiempo  después  me  traía  una  gruesa 
piedra  que  aunque  aparentemente  no  presentaba  tra- 
zas de  trabajo  intencional,  era  extraña  al  yacimiento, 
y sin  duda  traída  allí  intencionalmente.  Mas  tarde 
me  trajo  un  grueso  fragmento  de  tierra  cocida  medio 
redondeada,  parecida  á un  trozo  de  ladrillo,  asegu- 
rando que  se  habia  encontrado  en  el  fondo  de  la  ex- 
cavación, lo  que  era  cierto,  pues  el  limo  pampa  y la 
tosca  lo  envolvían  en  parte,  adhiriendo  á él  fuerte- 
mente. Luego  recogió  un  cierto  número  de  huesos 
largos  de  rumiantes  partidos  longitudinalmente.  Al 
mismo  tiempo  el  Dr.  Cristafoletti,  distinguido  mé- 
dico residente  en  la  localidad,  recogía  algunos  obje- 
tos, y me  comunicaba  un  canino  de  Smilodon,  ó mas 


bien  la  mitad  de  un  canino,  partido  artificialmente 
en  sentido  longitudinal  y en  la  dirección  de  su  eje 
mayor,  de  manera  que  forma  una  hoja  plana,  tallada 
y pulida  sobre  la  superficie  inferior  puesta  á descu- 
bierto por  la  rotura,  objeto  notabilísimo,  que,  ya 
fuera  un  instrumento  ó un  simple  trofeo  de  caza, 
prueba  de  una  manera  irrefutable  la  acción  de  un 
sér  inteligente.  Posteriormente  he  hecho  repetidas 
visitas  álos  trabajos  del  gran  canal,  y he  podido  re- 
coger personalmente  en  distintos  puntos  objetos  pa- 
recidos, particularmente  huesos  partidos,  carbón  y 
tierra  cocida.  Los  numerosos  esqueletos  de  Scelido- 
therium  allí  recogidos  son  de  individuos  que  sir- 
vieron de  alimento  al  hombre,  y son  casi  todos  de 
individuos  jóvenes,  porque  sin  duda  era  la  carne  de 
estos  mas  blanda  y mas  apetitosa  que  la  de  los  viejos. 


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Diente  canino  de  Smilodon  populator  partido  y trabajado  por  el  hombre, 
procedente  del  pampeano  inferior  de  la  Ensenada,  en  La  Plata.  ( Plioceno  inferior). 


Este  terreno  se  encuentra  de  6 á 8 metros  mas 
abajo  que  el  del  fondo  del  cauce  del  Plata  en  Buenos 
Aires;  es,  pues,  mas  antiguo  que  el  pampeano  infe- 
rior de  Buenos  Aires,  y el  mas  antiguo  de  todos  los 
yacimientos  pampeanos  hasta  ahora  conocidos.  La 
fauna  mamalógica  está  representada  por  las  siguien- 
tes especies:  Canis  ensenadensis,  Felis  sp.?,  M a- 
chaerodus  ensenadensis , Smilodon  populator, 
Arctotherium  bonaerense,  Macrauchenia  ense- 
nadensis, Toxodon  ensenadensis,  Hippidion 
compressidens,  Palaeolama  sp.?,  Auchenia  sp.?, 
Cervus  truncus Cervus  ensenadensis,  Sceli- 
dotherium  leptocephalum,  Scelidotherium  Ca- 
pellini,  Grypotherium  sp.?,  Glyptodon  Muñi- 
zii,  Doedicurus  clavicaudatus , Hoplophorus 
imper fectus,  C lamido therium  typus , Eutatus 
Seguini. 


CONDICIONES  DE  EXISTENCIA  DEL  HOMBRE 
DURANTE  LA  ÉPOCA  PAMPEANA  Ó PLIOCENA 

¿Cómo  ha  podido  conservar  su  existencia  el  hom- 
bre de  esa  lejana  época,  casi  completamente  despro- 
visto de  medios  de  defensa?  En  los  bosques  podía 
ponerse  en  salvo  en  las  copas  de  los  árboles  ó cons- 
truirse chozas  con  sus  ramas;  en  los  países  pedre- 
gosos podía  construirse  abrigos  con  las  piedras;  en 
las  montañas  podía  refugiarse  en  las  cavernas...  Pero 
en  las  llanuras  de  la  Pampa,  en  donde  no  hay  ni  ca- 
vernas, ni  piedras,  ni  árboles,  ¿cómo  se  preservaba 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


73 


de  los  ataques  de  las  bestias  feroces,  y en  donde  se 
reposaba  durante  la  noche  de  las  fatigas  del  dia? 

Una  série  de  hal  lazgos  y observaciones  me  han  de- 
mostrado que  el  hombre  de  la  formación  pampeana 
habitaba  ó buscaba  refugio  en  las  corazas  de  los  glip- 
todontes. 

Desde  1869  encontraba  cerca  de  Lujan  corazas  de 
Glyptodon  colocadas  invertidas  con  la  parte  dorsal 
abajo  y la  abertura  ventral  arriba,  ó colocadas  de 
costado  sobre  uno  de  los  flancos,  posición  sin  duda 
singular  y difícil  de  explicar  sin  la  intervención  del 
hombre.  Esas  corazas  no  tenían  en  su  interior  hue- 
sos del  esqueleto,  pero  contenían  en  cambio  huesos 
de  otros  animales,  particularmente  de  rumiantes, 
partidos  longitudinalmente,  que  se  extendían  tam- 
bién á los  alrededores,  mezclados  á menudo  con 
carbón  vegetal,  fragmentos  de  pedernal  ó tierra  co- 
cida. Observaciones  parecidas  habían  ya  sido  practi- 
cadas muchos  años  antes  en  Mercedes  y otros  puntos 
de  la  provincia. 

En  1876,  encontraba  á unas  dos  leguas  al  Oeste 
de  Mercedes  una  coraza  de  Panochtus,  colocada  en 
una  rara  posición:  estaba,  por  decirlo  así,  como  cla- 
vada perpendicularmente,  la  abertura  anterior  ó ce- 
fálica abajo,  la  abertura  posterior  ó caudal  arriba,  y 
de  consiguiente,  la  abertura  ventral  á un  lado  en 
sentido  perpendicular  figurando  una  especie  de 
puerta.  A poca  distancia  de  la  coraza  recogí  el  cráneo 
con  su  casco  cefálico,  la  mandíbula  inferior,  el  atlas 
y varios  otros  huesos.  En  el  interior  no  había  ningún 
hueso  del  esqueleto,  pero  en  la  parte  inferior,  sobre 
el  nivel  del  suelo  sobre  que  descansaba  la  abertura 
cefálica,  recogí  un  fragmento  de  cuerno  de  ciervo. 

Corto  tiempo  después  emprendíala  exhumación  de 
otra  coraza  del  mismo  género,  cerca  de  Olivera,  en 
medio  de  la  llanura,  á distancia  de  un  kilómetro  del 
rio,  colocada  en  el  terreno  en  la  misma  posición  que 
la  precedente.  Al  rededor  recogí  la  mandíbula  infe- 
rior y varios  huesos  del  mismo  animal.  En  el  interior 
no  había  trazas  del  esqueleto,  exceptuando  un  pe- 
queño fragmento  de  cadera  sinostisado  con  la  co- 
raza, pero  había  en  cambio  numerosas  placas  aisla- 
das déla  coraza  y fragmentos  de  tierra  cocida. 

Numerosísimos  son  los  hallazgos  de  corazas  vacías 
é invertidas,  ó colocadas  de  lado,  etc.,  acompañadas 
de  objetos  extraños  ó huesos  de  otros  animales,  pero 
el  mas  importante  es  otro  descubrimiento  personal, 
de  una  coraza  de  Panochtus  á una  legua  al  Este  de 
Mercedes,  cerca  del  punto  llamado  Paso  del  Cañón, 
en  donde  existe  un  yacimiento  de  objetos  del  hombre 


fósil,  ya  precedentemente  mencionado.  Empezó  la 
extracción  de  la  coraza,  y pronto  pude  reconocer  su 
posición.  Estaba  colocada  horizontalmente,  la  aber- 
tura ventral  abajo  y el  dorso  arriba,  descansando  so- 
bre una  capa  de  tierra  mas  dura  y diferente  de  la  que 
la  rodeaba:  era  la  antigua  superficie  del  suelo. 
Todo  al  rededor  había  una  gran  cantidad  de  car- 
bón vegetal,  cenizas,  huesos  quemados  y partidos 
y algunos  pedernales.  Veíase,  aglomerada  alrededor 
de  la  coraza,  una  cantidad  de  tierra  rojiza  del  suelo 
primitivo.  Empezóse  á vaciar  la  coraza,  y en  vez  de 
encontrar,  como  yo  lo  esperaba,  el  esqueleto,  se  en- 
contró vacía.  Llegado  al  nivel  que  marcaba  al  exte- 
rior la  superficie  primitiva  del  suelo,  me  apercibí 
que  el  interior  descendía  mas  profundamente.  Se 
continuó  la  excavación,  y extraíde  sobre  la  superfi- 
cie interior  del  suelo  un  instrumento  en  cuarcita, 
huesos  largos  de  guanaco  y de  ciervo  partidos  y al- 
gunos con  trazas  de  trabajo  artificial,  dientes  de 
Toxodon  y de  Mylodon  partidos  y en  parte  traba- 
jados, fragmentos  de  cuernos  de  ciervo,  etc.  Ya  no 
había  lugar  á la  duda:  el  hombre  se  habia  apoderado 
de  la  coraza  del  animal  muerto,  la  habia  vaciado  y 
colocado  horizontalmente,  después  habia  ahondado 
el  suelo  al  interior  para  procurarse  un  poco  mas  de 
espacio  y establecer  allí  su  morada. 

Para  formarse  una  idea  del  tamaño  de  esas  corazas 
y de  la  posibilidad  de  que  hayan  podido  servir  de 
morada  al  hombre  primitivo,  hé  aquilas  dimensiones 
que  dá  Burmeister  de  la  coraza  de  un  individuo  de 
este  género,  no  de  los  mas  grandes:  diámetro  longi- 
tudinal 1 m.  54,  diámetro  transversal  1 m.  32,  altu- 
ra 1 m.  05;  ahondando  un  poco  el  suelo  en  el  inte- 
rior podían  obtener  fácilmente  un  abrigo  de  un  metro 
y medio  de  altura;  muchos  salvajes  actuales  no  los 
tienen  tan  cómodos. 

El  hombre  ciertamente  habitaba  las  corazas  de  los 
gliptodontes,  pero  no  siempre  las  colocaba  en  la  po- 
sición que  acabo  de  indicar:  los  hechos  mencionados 
anteriormente  demuestran  que  en  algunos  casos  las 
colocaba  descansando  sobre  uno  de  los  flancos,  ó las 
clavaba  perpendicularmente  en  el  suelo,  la  abertura 
cefálica  abajo  y la  caudal  arriba,  lo  que  explica 
perfectamente  la  posición  singular  y anormal  que  á 
menudo  presentan  las  corazas  de  estos  animales. 

Las  observaciones  mías  en  este  sentido  tampoco 
son  aisladas,  pues  casi  al  mismo  tiempo  que  las  pu- 
blicaba por  primera  vez,  el  Sr.  Roth  comunicaba  al 
profesor  Vogth  que,  á menudo  había  encontrado  las 
corazas  paradas  dispuestas  de  modo  que  pudieran 


10 


74 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


servir  de  refugio  á dos  personas,  y vueltas  hácia  el 
Norte  como  para  abrigarse  del  viento.  Pero  parece 
que  también  los  gliptodontes  servian  de  alimento,  y 
ciertamente  que  si  sil  carne  era  tan  sabrosa  como  la 
de  las  actuales  mulitas  no  debia  ser  despreciable. 
Repetidas  veces  se  han  descubierto  corazas  destro- 
zadas de  manera  que  parecían  indicarla  intervención 
del  hombre;  pero  hace  unos  dos  años  encontré  en 
Jáuregui  una  mitad  de  coraza,  extraida  luego  por 
Carlos  Ameghino,  que  estaba  dividida  en  el  mismo 
terreno  en  sentido  longitudinal  siguiendo  la  línea 
media  del  dorso,  conteniendo  en  el  interior  todavía 
algunos  huesecillos,  particularmente  costillas,  y con 
su  superficie  externa  negra,  teñida  de  hollín  y des- 
compuesta por  el  fuego;  era  sin  duda  un  trozo  de 
asado,  de  un  animal  quemado  con  su  cáscara,  el  pri- 
mer asado  con  cuero  de  los  tiempos  antiguos  deque 
tengamos  conocimiento.  Ni  eran  tampoco  los  glipto- 
dontes una  excepción,  pues  la  misma  suerte  estaba  re- 
servada á los  mas  grandes  megateroides  cuando  po- 
dia  apoderarse  de  ellos;  y cuando  no,  cuando  en  su 
fuga  se  metian  en  pantanos  que  los  privaban  de  sus 
movimientos,  entonces  eran  asados  vivos.  Una  prue- 
ba de  esto  la  tenemos  en  un  esqueleto  de  Megathe- 
rium  que  exhumé  en  Julio  del  85  en  la  Villa  de  Lu- 
jan. La  cabeza,  parte  anterior,  los  dos  miembros 
anteriores  y uno  de  los  posteriores  ya  habían  sido 
destruidos  por  las  aguas  del  rio;  solo  quedaba  enter- 
rado en  la  barranca  la  parte  posterior  con  una  gran 
parte  de  la  columna  vertebral,  costillas,  etc.  en  un 
terreno  verdoso-amarillento  que  indicaba  claramente 
su  naturaleza  de  barro  de  laguna.  La  parte  mas  su- 
perficial del  esqueleto,  formada  por  la  cadera,  la 
columna  vertebral  y las  costillas,  estaba  completa- 
mente destrozada,  hecha  pedazos,  y con  los  huesos 
con  la  superficie  cubierta  de  incisiones  y profundas 
cortaduras,  con  todos  los  fragmentos  mezclados  sin 
orden,  alternando  con  capas  de  ceniza  y de  carbón 
en  un  espesor  de  60  centímetros.  Mas  abajo  venía 
una  de  las  piernas  con  el  fémur,  tibia  y peroné,  y 
todos  los  huesos  del  pié  que  ocupaban  la  parte  mas 
inferior  articulados  y en  su  respectiva  posición,  sin 
que  allí  hubiera  ni  trozos  de  huesos,  ni  cenizas,  ni 
carbón,  ni  ningún  otro  indicio  de  que  la  parte  infe- 
rior del  pantano  hubiera  sido  revuelta  ó removida 
después  del  empantanamiento  del  animal.  Lo  que  ha 
pasado  es  evidente:  el  gigantesco  animal,  incauta- 
mente ó perseguido  se  metió  en  empantano,  del  que 
dado  su  enorme  peso  ya  no  le  era  posible  salir,  y el 
hombre  entonces  lo  quemó  vivo  in  situ,  destrozan- 


do toda  la  parte  superior  accesible  al  fuego  y á sus 
manos,  con  la  que  se  dió  un  abundante  festín,  que- 
dando intacta  y articulada  la  parte  inferior  sepultada 
en  el  fango. 

Ese  hombre,  que  así  asaba  y destrozaba  los  gigan- 
tescos mamíferos  de  esa  época  que  caían  en  su  po- 
der ó quedaban  aprisionados  en  el  fango  de  las  ori- 
llas de  las  lagunas,  se  hallaba  en  un  estado  de  barba- 
rie del  que  difícilmente  podríamos  formarnos  una 
idea  no  existiendo  en  la  actualidad  seguramente  nin- 
gún pueblo  que  se  le  pueda  comparar.  En  las  llanu- 
ras de  las  Pampas,  entonces  inundadas  durante  la 
mitad  del  año,  seguramente  no  estaba  representado 
por  un  gran  número  de  individuos.  Debia  vivir  en 
pequeñas  tribus  ó grupos  de  individuos  que  fijaban 
su  morada  en  las  orillas  de  los  lagos  y lagunas  de  en- 
tonces; allí  podía  obtener  agua  potable  y la  caza  ne- 
cesaria para  su  sustento,  y allí  es  donde  se  encuen- 
tran los  restos  de  sus  festines. 

En  las  pampas  faltaban  los  bosques,  y de  consi- 
guiente los  árboles  frutales;  así  el  hombre  de  ese 
tiempo  debia  ser  esencialmente  carnívoro.  Cazaba 
las  llamas,  los  palaeolamas,  los  ciervos,  los  caballos 
y Jos  pequeños  roedores;  pero  atacaba  también  á los 
acorazados  gliptodontes,  al  gigantesco  mastodonte, 
al  anómalo  toxodonte  y á los  corpulentos  megateroi- 
des. Cuando  conseguía  dar  muerte  á uno  de  eso  gi- 
gantescos colosos,  hacia  la  adquisición  de  un  verda- 
dero tesoro;  la  carne  le  servia  de  alimento,  el  cuero 
quizás  le  sirviera  de  lecho,  con  los  tendones  fabrica- 
ría cuerdas,  los  huesos  eran  partidos  para  extraer  la 
médula,  y con  las  astillas  de  esos  mismos  huesos  fabri- 
caba punzones,  rascadores,  cuchillos,  pulidores,  etc. 

Conocía  el  fuego,  como  lo  prueban  los  huesos 
quemados  y la  tierra  cocida,  restos  de  antiguos 
fogones,  y ciertamente  se  servia  de  él  para  asar  la 
carne,  pero  apenas  hacía  uso  del  pedernal,  no  había 
descubierto  aún  la  alfarería,  ni  tenía  otra  guarida 
que  la  que  arrebataba  á otros  séres  que  la  tenían 
como  parte  de  sí  mismos. 

Nada  prueba  tampoco  que  el  hombre  de  entonces 
tuviera  alguna  idea  religiosa  ni  que  se  hubiera  pre- 
sentado á su  mente  la  posibilidad  de  una  vida  futura, 
ni  aún  que  tuviera  un  simple  respeto  por  los  muer- 
tos, pues  sus  huesos,  tanto  en  Mercedes  como  en  el 
Carcarañá,  en  el  Samborombon  como  en  el  Arrecifes, 
se  han  mostrado  desparramados  con  los  de  otros  ani- 
males que  fueron  sus  contemporáneos,  casi  siempre 
sin  orden  alguno,  y á veces  mezclados  con  carbón  y 
restos  de  antiguos  festines. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


75 


EL  HOMBRE  DE  LA  ÉPOCA  MIOCENA 
Y SUS  VESTIGIOS  EN  LA  FORMACION  ARAUCANA 

A pesar  de  la  remota  antigüedad  de  los  vestigios 
de  la  existencia  del  hombre  recogidos  en  el  pampea- 
no inferior,  todavía  se  encuentran  indicios  evidentes 
de  Inexistencia  de  un  sér  inteligente,  antecesor  del 
hombre,  en  terrenos  considerablemente  mas  anti- 
guos, tan  antiguos  que  contienen  una  fauna  mamaló- 
gica  compuesta  de  especies  y aún  de  géneros  distin- 
tos de  los  que  se  encuentran  en  las  capas  mas  infe- 
riores de  la  formación  pampeana. 


En  Febrero  del  año  87  hice  una  excursión  por  la 
parte  sur  de  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y después 
de  explorar  los  alrededores  de  Bahía  Blanca,  resolví 
visitar  el  punto  conocido  por  Monte-Hermoso,  á unos 
60  kilómetros  de  aquella  localidad,  en  el  que  de 
tiempo  en  tiempo  se  habían  recogido  algunos  frag- 
mentos fósiles  que  mas  de  una  vez  habían  excitado 
mi  curiosidad,  por  cuanto,  considerados  como  pam- 
peanos, no  podía  con  todo  identificarlos  con  ninguna 
de  las  formas  características  hasta  entonces  conocidas 
como  procedentes  de  la  formación  pampeana. 

Al  visitar  ese  punto,  sobre  el  que  ya  he  dicho  a'go 
en  el  resumen  geológico,  comprendí  inmediatamente 
que  se  trataba  de  un  horizonte  mucho  mas  antiguo, 
que  formaba  parte  de  la  formación  araucana  que 
corresponde  en  nuestro  suelo  á la  época  miocena. 


Casco  de  cuarcita  obtenido  por  percusión  intencional,  visto  por  sus  dos  caras,  procedente  del 
yacimiento  de  Monte-Hermoso  (Mioceno  superior).  Tamaño  natural. 


Ese  punto  es  sumamente  rico  en  fósiles,  así  que  en 
corto  tiempo  pude  recoger  restos  óseos  de  un  consi- 
derable número  de  especies,  que  demostraban  per- 
tenecer á una  fauna  mas  antigua  que  la  del  pampeano 
inferior  é intermediaria  entre  la  de  este  horizonte  y la 
del  oligoceuodel  Paraná,  aunque  por  sus  caractéres 
más  cercana  de  aquella  que  de  esta,  como  puede 
demostrarlo  la  siguiente  lista  de  mamíferos  fó- 
siles que  en  ese  punto  se  encuentran  con  ma- 
yor frecuencia:  Canis?  acutus,  Megamys  for- 
mosus,  Dicoelophorus  latidens,  Phtoramys  ho- 
mogenidens,  Pithanotomys  columnaris,  Pitha- 
notomys  similis,  Cavia  avita,  Orthomyctera 
lacunosa,  Phugatherium  cataciisticum,  Iíydro- 
choBVUs  perturbidus,  Cavia  impar,  Tribodon 
clemens,  Eumysops  plicatus,  Lagostomus  in~ 
cisus,  T rigodón  Gaudryi,  Xotodon  prominens, 
Typotherium  insigne,  Typotherium  maen- 
drum,  Typotherium  exiguum,  Pachyrucos 
typicus,  Pachyrucos  impressus,  Cervus  avius, 


Epitherium  laternarium,  Eoauchenia  primi- 
tiva, Macrauclienia  antigua,  Scelidotherium 
patrium,  Lestodon,  sp.?  Plohophorus  figura- 
tus,  Nopachtus,  sp.?  Hoplophorus  lineatus, 
Neoeuryurus  antiquus,  Doedicurus  antiguus, 
Chlamydotherium  intermedium,  Praeuphrac- 
tus  recens,  Macroeuphractus  retusus. 

Ocupábame  de  la  extracción  de  parte  del  esqueleto 
de  una  Macrauchenia  antigua,  cuando  fui  sor- 
prendido por  una  cuarcita  rojo-amarillenta  que  salió 
de  entre  los  huesos.  Becogíla,  y reconocí  inmediata- 
mente que  se  trataba  de  un  casco  irregular  de  cuar- 
cita, con  doble  concoide  en  hueco  y en  relieve,  su- 
perficie de  percusión  y rasgadura  del  concoide,  ca- 
ractéres que  atestiguaban  de  una  manera  irrefutable 
que  me  encontraba  en  presencia  de  un  objeto  de 
piedra  tallado  por  un  ser  inteligente  durante  la  épo- 
ca miocena.  Continué  mis  trabajos,  y pronto  me  en- 
contré en  presencia  de  varios  objetos  parecidos.  La 
duda  ya  no  era  posible,  y ese  mismo  dia,  el  4 de 


76 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Marzo  de  1887,  comunicaba  á La  Nación  el  descu- 
brimiento de  objetos  evidentemente  tallados  por  un 
sér  inteligente,  en  las  capas  miocenas  de  la  Repú- 
blica Argentina. 

Posteriormente,  á instigación  mia,  el  Museo  de  La 
Plata  enviaba  al  mismo  punto  con  el  objeto  de  colec- 
cionar fósiles  al  preparador  Sajntiago  Pozzt,  y este 
encontraba  objetos  parecidos  en  contacto  con  los 
restos  de  un  Doedicui'us  antiquus. 

En  Europa,  la  cuestión  de  la  existencia  del  hombre 
ó de  su  precursor  durante  el  período  mioceno,  es 
sumamente  discutida.  La  mayoría  niégase  á ver  en 
esos  toscos  pedernales  que  se  han  encontrado  en  los 
terrenos  miocenos  de  Francia  y Portugal,  los  ves- 
tigios de  un  trabajo  intencional;  pero,  esa  mayoría 
la  componen  personas  que  solo  conocen  los  ins- 
trumentos de  piedra  de  una  manera  sumamente  su- 
perficial . 

La  minoría,  que  afirma  que  tales  pedernales  pre- 
sentan realmente  trazas  de  un  trabajo  intencional,  la 
forman  personas  especialistas  que  conocen  los  ins- 
trumentos de  piedra  de  todas  las  formas  y de  todas 
las  épocas,  que  han  pasado  la  mayor  parte  de  su 
existencia  estudiando  la  antigua  industria  del  peder- 
nal bajo  todos  sus  aspectos.  Por  lo  que  me  concier- 
ne, ha  tiempo  que  me  encuentro  enrolado  entre  los 
últimos;  creo  que  los  pedernales  miocenos  del  Ta- 
jes y de  Aurillac  son  la  obra  intencional  de  un  sér 
inteligente,  y en  cuanto  á los  de  Monte-Hermoso, 
con  su  talón,  su  superficie  de  percusión,  el  doble 
concoide  en  hueco  y en  relieve  y la  rasgadura  de  la 
cúspide  de  este  último,  me  parece  no  dejan  igual- 
mente duda  que  se  trata  de  cascos  de  cuarcita  obte- 
nidos por  percusión  intencional  hábilmente  diri- 
gida. 

Con  todo,  en  Monte-Hermoso  hay  todavía  algo 
mas  que  no  se  ha  observado  hasta  ahora  en  los  yaci- 
mientos miocenos  europeos;  la  presencia  conjunta- 
mente con  es  :s  objetos  de  huesos  largos  astillados 
longitudinalmente  y huesos  quemados,  y la  existen- 
cia en  distintos  niveles  de  la  formación  de  verdade- 
ros fogones  engastados  en  las  capas  de  arcilla  y arena 
endurecida,  en  los  que  por  la  acción  del  fuego  la 
tierra  se  ha  convertido  en  ladrillo  y hasta  vitrificado, 
sin  que  haya  en  toda  la  formación  depósitos  de  turba 
ó lignita,  ni  otros  vestigios  de  vegetales  que  pudieran 
hacer  creer  en  un  fuego  accidental  que  gozara  de  la 
rara  propiedad  de  presentarse  á intérvalos  sucesi- 
vos á medida  que  se  iban  depositando  las  capas  que 
constituyen  el  yacimiento.  Y luego  esos  fogones,  ra- 


rísima coincidencia,  están  acompañados  á veces  con 
huesos  quemados,  y que  han  soportado  una  tempera- 
tura tan  elevada  que,  como  en  los  mismos  trozos  de 
terreno,  se  han  formado  en  el  interior  de  la  masa 
cavidades  esféricas  debidas  á la  dilatación  del  aire 
ó al  desarrollo  de  gases  producidos  por  la  combus- 
tión. 

He  dicho,  hace  un  instante,  que  la  cuestión  de 
la  existencia  del  hombre  ó de  su  precursor  direc- 
to durante  los  tiempos  miocenos  preocupa  desde 
hace  años  al  mundo  científico,  siendo  fuertemen- 
te combatida  por  unos  y sostenida  por  otros,  funda- 
dos en  pruebas  materiales  mas  ó ménos  convin- 
centes. 

Sin  embargo,  nadie  ha  tocado  hasta  ahora  la  cues- 
tión bajo  el  punto  de  vista  puramente  teórico,  la  po- 
sibilidad ó no  posibilidad  déla  existencia  del  hombre 
mioceno.  Claro  está  que  no  me  refiero  acá  á las  con- 
diciones físicas  de  la  tierra  en  esa  época,  cuestión  re- 
suelta ya  desde  hace  tiempo  en  el  sentido  de  que 
eran  favorables  á la  existencia  del  hombre,  sino  á 
las  leyes  generales  que  en  biología  rigen  la  distribu- 
ción y aparición  sucesiva  de  los  grupos,  y su  evolu- 
ción y encadenamiento  natural  que  nos  permite  res- 
taurar sin  discontinuidad  el  eslabonamiento  de  los 
séres  actuales  con  los  que  los  precedieron  en  épocas 
pasadas. 

El  hombre  no  escapa  á la  aplicación  de  estas  leves, 
pues  forma  parte  del  mundo  viviente,  y está  ligado 
á él  por  vínculos  de  parentesco  que  han  impreso  en 
su  morfología  general  un  sello  de  procedencia  inde- 
leble, que  se  trasmitirá  por  las  generaciones  dé  las 
generaciones,  sean  cuales  sean  las  transformaciones 
que  estén  destinadas  á sufrir  en  lo  futuro. 

El  hombre,  como  parte  integrante  de  la  animali- 
dad, está  sujeto  á las  mismas  leyes  aplicables  al  con- 
junto del  reino  animal;  como  vertebrado,  le  es  apli- 
cable Jas  leyes  que  rigen  la  evolución  de  los  verte- 
brados; como  mamífero,  aquellas  aplicables  á los 
mamíferos,  y así  sucesivamente  hasta  el  hombre  ac- 
tual en  sus  últimas  variedades. 

La  autigua  idea  que  disponía  todos  los  animales 
en  una  sola  série  lineal  continua,  de  la  que  el  hom- 
bre formaba  el  último  término,  ha  resultado  errónea, 
habiéndose  probado  hasta  el  exceso  que  la  série  ani- 
mal está  dispuesta  como  las  ramas  divergentes  de  un 
gran  árbol,  cuyo  tronco  destrozado  se  pierde  en  la 
profundidad  de  los  tiempos  pasados.  Desde  luego 
entonces,  ya  no  hay  una  razón  perentoria  para  con- 
siderar al  hombre  como  el  último  de  los  séres  apare- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


77 


cidos,  pues  es  evidente  que  cada  una  de  las  ramas, 
al  separarse  del  tronco  ha  continuado  evolucionando 
por  separado,  y entonces,  el  hombre,  tan  solo  tendría 
derecho  á considerarse  como  último  término  de  la 
evolución  de  la  rama  de  que  forma  parte. 

Sabemos  también  que,  si  los  animales  son  tanto 
mas  diferentes  de  los  actuales,  cuanto  datan  de  épo- 
cas mas  remotas,  también  son  de  un  tipo  ménos  es- 
pecializado, y de  caractéres  intermediarios  entre 
animales  actuales  tanto  mas  diferentes,  cuanto  pro- 
ceden de  terrenos  mas  antiguos,  lo  que  es  el  resul- 
tado evidente  de  la  ramificación  sucesiva  en  el  tiem- 
po de  las  ramas  principales  de  la  série  animal.  Y es 
también  por  esto  mismo  que  los  grupos  zoológicos 
son  de  época  tanto  mas  antigua,  cuanto  mas  elevado 
es  el  grado  jerárquico  que  ocupan  en  la  clasificación. 
En  otras  palabras,  podemos  establecer  como  un  he- 
cho indiscutible  que  el  tipo  de  la  especie  ha  apare- 
cido antes  que  la  variedad,  el  género  antes  que  la 
especie,  la  familia  antes  que  el  género,  el  orden  an- 
tes que  la  familia,  y así  sucesivamente.  Ni  se  nece- 
sita tampoco  una  larga  reflexión  para  reconocer  que 
esta  es  una  regla  general,  sin  excepción,  y por  con- 
siguiente, aplicable  tanto  al  hombre  como  al  resto 
del  mundo  animal. 

Ahora  bien.  Si  echamos  una  ojeada  al  conjunto  de 
los  mamíferos  existentes  comparados  con  los  de  la 
última  época  geológica,  podemos  constatar  lo  que 
podíamos  prever  de  antemano,  esto  es,  que  todas 
las  especies  actuales  tenían  ya  representantes  desde 
la  época  cuaternaria,  y por  consiguiente,  el  hombre, 
considerado  como  especie,  debe  igualmente  datar  de 
la  misma  época. 

Pero  el  hombre  no  solo  representa  una  especie, 
sino  que  constituye  un  género  zoológico  bien  defini- 
do, el  ménos  discutible.  Y como  ninguno  de  los  gé- 
neros de  mamíferos  existentes  es  de  origen  reciente, 
y como  todos  ellos  existían  ya  desde  el  principio  de 
la  época  cuaternaria,  no  hay  absolutamente  razón  al- 
guna para  considerar  el  género  Homo  como  de  épo- 
ca mas  reciente.  La  casi  totalidad  de  los  géneros  de 
mamíferos  todavía  existentes  han  aparecido  en  los 
últimos  tiempos  terciarios,  á principios  ó mediados 
del  periodo  plioceno,  y lo  natural  es  creer  que  el 
género  Homo  no  constituya  una  excepción,  y que, 
por  consiguiente,  data,  según  todas  las  probabilida- 
des, de  la  misma  época,  de  donde  podemos  igual- 
mente deducir  que  el  precursor  del  hombre  data  de 
época  aún  mucho  mas  remota,  lo  que  puede  pro- 
barse por  otros  razonamientos. 


En  efecto,  el  precursor  del  hombre  no  era  un 
orangután,  ni  un  gorilla,  ni  un  chimpanzé,  sino  un 
sér  mas  parecido  al  hombre  que  el  mas  perfecto  de 
los  monos  hasta  ahora  conocidos;  pues  por  mas  que 
se  quiera  acercar  el  hombre  á los  monos  antropo- 
morfos, los  mismos  transformistas,  procediendo  con 
toda  lealtad,  reconocen  que  existe  entre  ambos  tipos 
una  diferencia  profunda,  suficiente  para  separarlos 
en  dos  familias  distintas,  la  de  los  hominidse  ó de 
los  hombres,  actualmente  representada  por  un  solo 
género,  y la  de  los  anthropoidee,  representada  por 
tres  géneros  existentes  y varios  extinguidos.  Y 
como,  por  otra  parte,  ninguna  de  las  familias  de 
mamíferos  existentes  data  de  una  época  mas  mo- 
derna que  el  mioceno,  deducimos  igualmente  que 
el  tipo  hombre  como  familia  ha  aparecido  desde 
mediados  de  la  época  terciaria.  Pero,  además,  como 
sabemos  que  los  monos  antropomorfos  y el  hombre, 
según  lo  demuestran  las  investigaciones  íilogénicas, 
descienden  de  un  antecesor  común,  y como  los  mo- 
nos antropomorfos  sabemos  con  certeza  que  ya  exis- 
tían di  ante  el  período  mioceno,  en  cuyos  terrenos 
se  han  encontrado  sus  restos,  tenemos  la  prueba  de 
que  desde  esa  lejana  época  ya  se  habian  separado  las 
dos  familias  del  tronco  común  mas  antiguo,  y así, 
aunque  hasta  ahora  no  se  hayan  encontrado  sus 
restos  óseos,  de  deducción  en  deducción  podemos 
llegar  á probar  con  toda  exactitud,  como  dos  y dos 
son  cuatro,  que  el  hombre,  ó su  precursor  directo, 
remontan  por  lo  ménos  al  periodo  oligoceno. 

Así,  á nadie  debe  sorprender  el  hallazgo  de  vesti- 
gios dejados  por  un  ser  inteligente,  antecesor  del 
hombre,  en  los  terrenos  de  Monte-Hermoso,  que, 
como  época  geológica,  remontan  tan  solo  al  mioceno 
superior. 


CARACTERES  FÍSICO-OSTEOLÓGICOS  DEL  HOMBRE  FÓSIL 

ARGENTINO 

El  estudio  de  los  caractéres  de  las  razas  fósiles, 
tanto  en  Europa  como  en  América,  está  erizado  de 
las  mayores  dificultades,  entre  las  cuales  las  que  opo- 
nen el  engaño  voluntario  ó involuntario  de  los  co- 
leccionistas son  las  mas  deplorables.  En  un 
principio,  todos  negaban  la  existencia  del  hombre 
fósil;  hoy  que  ya  no  se  puede  negar,  todos  pretenden 
conservar  en  sus  colecciones  ó museos  los  restos  de 


78 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ese  hombre  primitivo,  y los  cráneos  humanos  lla- 
mados fósiles  surgen  pronto  á centenares,  como  por 
encanto  y sin  el  menor  escrúpulo. 

Por  doloroso  que  sea,  es  preciso  resolverse  á de- 
cir la  verdad.  Esos  numerosos  cráneos  que,  particu- 
larmente en  nuestro  país,  se  muestran  y se  citan  ac- 
tualmente, como  habiendo  sido  contemporáneos  de 
los  grandes  animales  extinguidos,  son  cráneos  rela- 
tivamente recientes,  que  en  comparación  de  la  larga 
duración  de  las  últimas  épocas  geológicas,  se  puede 
decir  datan  de  ayer,  que  conservan  en  el  mayor  nú- 
mero de  casos  la  gelatina  ó materia  orgánica  del 
hueso. 

Es  cierto  que  la  palabra  fósil  es  muy  elástica, 
puesto  que  fósil  es  todo  loque  ha  quedado  sepultado 
en  las  profundidades  de  la  tierra;  se  ha  querido  fijar 
luego  su  aplicación  tan  solo  á los  cuerpos  orgánicos 
que  datan  de  una  época  anterior  á la  presente,  pero 
refiriéndose  al  hombre  no  basta,  pues  no  puede  y 
no  debe  confundirse  bajo  la  misma  denominación  de 
fósil  un  esqueleto  ó un  cráneo  procedente  de  las 
capas  mas  superficiales  del  cuaternario,  con  otros 
procedentes  del  cuaternario  inferior  ó de  uno  de  los 
horizontes  del  plioceno.  Como  también  debe  proce- 
derse con  la  mayor  circunspección  en  la  determina- 
ción de  la  época  á que  remontan  tales  restos,  tra- 
tando de  juzgar  libres  de  preocupaciones  é ideas 
preconcebidas. 

Las  razas  humanas  fósiles,  como  las  especies,  se 
han  extendido  sobre  grandes  superficies  continenta- 
les, por  lo  que  es  de  suponer  que  los  restos  de  las 
antiguas  razas  encontrados  en  los  países  limítrofes 
de  la  República  Argentina  han  habitado  también 
nuestro  suelo.  Pero,  si  bien  en  los  demás  países  de 
Sud-América  se  han  practicado  investigaciones  fruc- 
tuosas que  han  proporcionado  un  considerable  nú- 
mero de  restos  humanos,  estos  son  simplemente  pre- 
históricos, ó anteriores  á la  conquista,  no  entrando, 
por  consiguiente,  su  exámen,  en  el  plan  de  este  tra- 
bajo. Hay  que  hacer,  sin  embargo,  una  excepción 
para  los  restos  humanos  encontrados  por  Lund  há 
cerca  de  medio  siglo  en  las  cavernas  del  Brasil,  ge- 
neralmente considerados  como  fósiles  y como  repre- 
sentantes de  una  raza  contemporánea  de  los  gigan- 
tescos edentados  de  Sud-América  característicos  de 
la  formación  pampeana. 

Uno  de  los  cráneos  recogidos  por  Lund  ha  queda- 
do en  el  Brasil,  en  donde  se  conserva  en  el  Museo 
Nacional,  habiendo  sido  estudiado  por  los  señores 
Lacerda  y Peixoto,  cuyas  conclusiones  sobre  los 


caractéres  osteológicos  son  en  resúmen  las  siguien- 
tes: 

Por  su  conformación  general  presenta  un  notable 
parecido  con  el  cráneo  de  los  esquimales,  pero  mas 
todavía  con  el  de  los  indios  botocudos  del  Brasil,  so- 
bre todo  por  su  gran  dolicocefalía,  cuyo  índice  es  de 
69.72,  por  la  verticalidad  de  las  paredes  del  cráneo  y 
por  su  alto  considerable,  acrocefalía  característica  de 
casi  todas  las  razas  americanas,  pero  se  aleja  de  ellas 
por  su  índice  nasal  platirriniano  de  53.33.  La  frente 
es  angosta,  los  huesos  zigomáticos  proeminentes,  el 
frontal  muy  deprimido  y el  occipital  aplastado  y 
casi  vertical.  Por  todos  sus  caractéres  generales  se 
acerca  de  los  cráneos  de  las  razas  americanas,  loque 
ya  lo  había  dicho  Luxd,  aunque  algunos  naturalistas 
le  han  atribuido  opiniones  contrarias.  La  glabela  es 
bastante  saliente,  y los  arcos  superciliares  muy  des- 
arrollados, sin  ser  francamente  neandhertaloides. 
Las  apófisis  mastoideas  son  voluminosas,  las  protu- 
berancias parietales  muy  acentuadas,  las  suturas  muy 
simples  y los  dientes  fuertemente  gastados  horizon- 
talmente, caractéres  todos  que  se  encuentran  reunidos 
ó separados  en  las  razas  existentes.  El  índice  orbita- 
rio es  de  80,  y la  capacidad  craneana  de  1 ,388  cen- 
tímetros cúbicos. 

Este  cráneo  fué  recogido  por  Luwd  en  una  caverna 
de  Lagoa  Santa  conjuntamente  con  huesos  de  ma- 
míferos existentes  reunidos  á otros  de  especies  ex- 
tinguidas. 

Sin  embargo,  la  cuestión  de  la  antigüedad  de  esos 
restos  no  se  resuelve  tan  fácilmente  como  lo  dejan 
creer  algunos  autores.  El  mismo  Luad  no  afirma  de 
una  manera  positiva  que  esos  restos  sean  fósiles  ó 
contemporáneos  de  los  mamíferos  extinguidos-,  solo 
dice  que  los  huesos  humanos  tenían  todos  los  carac- 
téres de  huesos  fósiles,  y que  los  cráneos  pertene- 
cían á una  raza  de  cráneo  chico  y frente  deprimida,  de 
caractéres  idénticos  á las  razas  americanas  existentes. 

Este  exceso  de  prudencia  contrasta  con  las  afir- 
maciones explícitas  de  autores  recientes,  que  dan 
dichos  restos  como  de  la  misma  época  que  el  Smilo- 
don,  el  Platyonyx,  el  Megatherimn,  el  Hoplo- 
phorus  y otros  animales  extinguidos  de  las  cavernas 
del  Brasil,  característicos  también  de  la  formación 
pampeana,  cuando  desde  entonces  no  se  han  practi- 
cado en  esos  yacimientos  otras  investigaciones  que 
confirmen  los  descubrimientos  de  Lund  y fijen  su 
verdadero  alcance,  ni  cita  este  autor  los  huesos  de 
las  mencionadas  especies,  entre  los  que  acompaña- 
ban los  restos  humanos. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


79 


Se  olvida  con  demasiada  facilidad  todas  las  críticas 
de  que  han  sido  objeto  y son  todavía  susceptibles 
todos  los  descubrimientos  hechos  en  las  cavernas,  la 
facilidad  con  que  en  ellas  se  mezclan  los  objetos  de 
distintas  épocas,  la  prontitud  con  que  toman  el  mis- 
mo aspecto,  etc.  etc.,  sin  contar  las  diferencias  de 
faunas  según  los  distintos  niveles,  investigaciones 
y distinciones  que  no  "eran  del  tiempo  deXuxD.  Con 
todo,  sabemos  que  las  cavernas  exploradas  por  el 
distinguido  naturalista  dinamarqués  contienen  de- 
pósitos fosilíferos,  por  lo  ménos  dedos  épocas  dis- 
tintas: una  mas  antigua,  que  corresponde  á los  úl- 
timos tiempos  pliocenos,  y la  otra  mucho  mas  mo- 
derna, correspondiente  á los  últimos  tiempos  cua- 
ternarios y á la  época  reciente.  ¿En  cual  de  estas  dos 
séries  de  depósitos  fueron  encontrados  los  fósiles 
humanos?  Esta  pregunta  no  se  puede  contestar  con 
los  datos  de  Lujnd;  para  ello  se  necesitan  nuevas  in- 
vestigaciones sobre  el  mismo  terreno;  pero  mientras 
tanto,  tal  como  se  nos  presenta  el  problema  y con 
los  datos  de  que  podemos  disponer,  me  inclino  á 
creer  que  los  restos  humanos  proceden  de  los  de- 
pósitos mas  modernos.  La  presencia  de  restos  de  al- 
gunos géneros  extinguidos  característicos  del  pam- 
peano en  el  mismo  depósito  que  contenía  los  huesos 
humanos,  no  sería  una  prueba  de  contemporaneidad, 
pues  en  los  removimientos  sucesivos  que  han  sufri- 
do esos  yacimientos,  es  natural  que  algunos  objetos 
procedentes  de  las  capas  antiguas  se  hayan  mezclado 
con  los  que  se  encuentran  en  las  mas  modernas. 

Un  ligero  examen  de  la  lista  de  los  fósiles  extrai- 
dos por  Ltnxn  de  las  cavernas  del  Brasil  demuestra 
inmediatamente  una  mezcla  de  especies  actuales  y 
extinguidas,  las  que  comparadas  con  las  que  se  han 
encontrado  en  los  depósitos  sedimentarios  regulares 
al  aire  libre,  demuestran  inmediatamente  que  repre- 
sentan dos  faunas  muy  distintas:  una  muy  antigua, 
compuesta  casi  exclusivamente  de  especies  extingui- 
das, que  corresponde  á la  de  las  capas  superiores  de 
la  formación  pampeana  de  Buenos  Aires,  y la  otra 
compuesta  de  especies  casi  todas  existentes  y de  gé- 
neros exclusivamente  actuales,  que  es  post-pampea- 
na,  y de  la  que  sin  duda  formaba  parte  el  hombre 
que  allí  ha  dejado  sus  restos. 

Por  fin,  me  parece  también  que  la  misma  manera 
como  Luxd  ha  anunciado  sus  descubrimientos,  no 
autoriza  á considerar  los  huesos  humanos  recogidos 
en  la  caverna  da  lagoa  do  Soumidouro  ni  como 
contemporáneos  indiscutibles  de  los  grandes  edenta- 
dos  extinguidos  del  Brasil,  y mucho  ménos,  por  con- 


siguiente, tratar  de  referirlos  á la  misma  época  que 
la  formación  pampeana  déla  República  Argentina. 

No  tendría  por  qué  extenderme  mas  sobre  estos 
restos  de  los  primitivos  habitantes  del  Brasil  si  no 
fuera  que  á menudo  se  citan  los  descubrimientos  de 
Lund  como  una  prueba  irrefutable  déla  contempora- 
neidad del  hombre  con  los  mamíferos  extinguidos  de 
la  formación  pampeana,  y como  una  demostración  de 
que  esta  es  de  origen  relativamente  reciente.  Es,  pues, 
conducente  poner  bajo  los  ojos  de  los  que  tal  afirman 
las  propias  palabras  de  Lund,  reimpresas  últimamen- 
te por  el  Dr.  Lacerda  en  las  Memoires  de  la  So- 
cieté  d’  Anthropologie. 

En  1842  escribía  Lund  lo  siguiente: 

«He  encontrado  esos  restos  humanos  en  una  ca- 
verna, en  la  que  se  encontraban  mezclados  con  hue- 
sos de  diversos  animales  de  especies  decididamente 
extinguidas,  circunstancia  esta  última  suficiente  para 
llamar  vivamente  la  atención  sobre  esos  interesantes 
vestigios.  Además,  tenían  todos  los  caractéres  físi- 
cos de  los  huesos  realmente  fósiles. 

«Estos  huesos  estaban  en  parte  petrificados,  en 
parte  impregnados  de  materias  ferruginosas,  que  les 
daba  á algunos  un  brillo  metálico  imitación  bronce, 
como  también  un  peso  extraordinario.  No  es,  pues, 
posible  poner  en  duda  su  remota  antigüedad:  pero 
en  cuanto  á la  cuestión  de  saber  si  los  individuos  á 
que  han  pertenecido  fueron  ó no  contemporáneos  de 
los  animales  con  cuyos  restos  fueron  encontrados, 
es  desgraciadamente  muy  difícil  llegar  á nin- 
guna conclusión  decisiva.  La  razón  es  muy  sen- 
cilla: la  caverna  en  donde  estaban  enterrados  estos 
huesos  se  halla  á orillas  de  un  lago  cuyas  aguas, 
subiendo  de  nivel  en  las  épocas  de  las  crecientes, 
podían  penetrar  en  el  interior. 

« Esas  crecientes  periódicas  de  las  aguas  eran  más 
que  suficientes  para  producir,  no  solamente  la  intro- 
ducción sucesiva  de  restos  de  animales  en  el  interior 
de  la  caverna,  pero  también  la  mezcla  de  los  hue- 
sos arrastrados  con  los  que  ya  allí  se  encontra- 
ban depositados.  Esta  hipótesis  ha  sido  verificada, 
puesto  que  entre  los  huesos  pertenecientes  á espe- 
cies decididamente  extinguidas,  hemos  encontrado 
otros  de  especies  todavía  vivientes.  Los  huesos  de 
estos  últimos,  que  se  encontraban  en  buen  estado  de 
conservación,  debían  ser  sin  duda  de  una  edad 
diferente,  pues  algunos  tenían  un  gran  pareci- 
do con  los  huesos  frescos , mientras  otros  se  encon- 
traban en  el  estado  sub-metálico  mencionado.  Debo 
agregar,  sin  embargo,  que  la  mayor  parte  presenta- 


80 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ban  un  grado  de  descomposición  intermediario  entre 
esos  dos  estados  extremos.  Tal  diferencia , aunque 
ménos  considerable,  ha  sido  observada  igual- 
mente sobre  los  huesos  humanos,  de  lo  que  de- 
bemos deducir  que  no  son  todos  de  la  misma 
época.  Sin  embargo,  es  preciso  reconocer  que  están 
todos  fuertemente  alterados,  sea  en  su  composición, 
sea  en  su  textura,  de  modo  que  estamos  autorizados 
á atribuirles  una  gran  antigüedad. 

«Ahora,  si  no  tenemos  derecho  á invocar  esos  do- 
cumentos para  resolver  la  cuestión  principal  de  la 
contemporaneidad  del  hombre  con  las  grandes  espe- 
cies extinguidas  de  mamíferos  terrestres,  debemos 
sin  embargo  suponer  que  ofrecen  á este  respecto  un 
gran  interés 


«Un  instrumento  muy  grosero  que  ha  sido  en- 
contrado al  lado  de  ios  esqueletos,  viene  al  apoyo 
de  esta  conclusión.  Este  instrumento  en  anfibol,  de 
forma  hemisférica  y de  diez  pulgadas  de  circunfe- 
rencia, debía  ser  evidentemente  destinado  á un  uso 
especial,  tal  como  la  trituración  de  granos  ó de  otras 
sustancias  duras. » 

Dos  años  mas  tarde,  sin  duda  en  presencia  de  nue- 
vos documentos,  es  mas  afirmativo.  En  Abril  de 
1844,  escribía:  « Es  desgraciadamente  muy  raro  en- 
contrar en  las  cavernas  del  Brasil  esa  mezcla  de 
huesos  humanos  con  restos  de  animales  extinguidos. 
El  año  pasado  he  llegado  á constatar  este  hecho  por 
la  primera  vez;  los  huesos  humanos  estaban  mez- 
clados con  los  de  animales  diversos,  pero  todos  en 
el  mismo  estado  de  conservación  y debían  haber 
sido  depositados  mas  ó ménos  en  la  misma  época. 

«La  descomposición  avanzada  de  los  huesos  con- 
tenidos en  ese  depósito  demostraba  que  eran  muy 
viejos.  Colocados  sobre  carbones  rojos  no  exhalaban 
ningún  olor  empireumático,  se  pegaban  á la  lengua, 
y tratados  con  el  ácido  clorhídrico  se  disolvían  com- 
pletamente con  efervescencia.  Estaban  entonces 
completamente  calcificados,  en  parte  petrificados,  lo 
que  constituye  precisamente  los  caractéres  de  hue- 
sos fósiles. 

«Después  de  haber  hecho  esta  constatación,  he 
tratado  de  hacer  un  estudio  zoológico  de  esos  hue- 
sos, y he  concluido  por  reconocer  que  algunos  per- 
tenecían á animales  todavía  vivientes,  mientras  que 
otros  proceden  de  animales  cuya  especie  ha  desapa- 
recido. Entre  los  últimos  hemos  encontrado:  Io  un 
jaguar  que  tenía  una  talla  doble  de  la  del  jaguar  ac- 
tual; 2o  una  especie  de  carpincho  que  se  acercaba 


por  la  talla  al  tapir.  Esas  dos  especies  diferían  de 
las  especies  cercanas  que  existen  actualmente  no 
solo  por  la  talla  pero  también  por  algunos  detalles 
de  conformación,  de  modo  que  les  hemos  dado  los 
nombres  de  Felis  protopanthér  é Hydrochoerus 
sulcidens ; 3o  una  especie  de  guanaco;  4o  un  caba- 
llo muy  parecido  por  su  conformación  al  caballo  do- 
méstico actual.» 

Los  párrafos  transcriptos  bastan  para  demostrar 
que  si  bien  no  es  posible  referir  esos  huesos  á una 
época  determinada,  todas  las  probabilidades  tien- 
den á hacer  creer  que  datan  de  época  relativamente 
reciente. 

El  estado  de  metalización  de  los  huesos  humanos 
no  prueba  su  remota  antigüedad,  pues  se  ha  obser- 
vado sobre  cráneos  ciertamente  de  época  reciente, 
y el  mismo  estado  de  fosilización  tampoco  es  un 
criterio  absolutamente  exacto,  pues  en  la  República 
Argentina,  conozco  muchos  huesos  humanos  que 
tienen  la  completa  apariencia  de  fósiles,  y que  son 
sin  embargo  muy  posteriores  á la  formación  pam- 
peana. 

Después  el  hecho  mismo  de  haber  sido  recogidos 
esos  restos  en  las  cavernas,  en  una  de  las  cuales 
según  declaración  del  mismo  Lund  las  aguas  podían 
penetrar  y mezclar  los  objetos  de  distintas  épocas, 
como  dice  que  allí  mismo  lo  ha  constatado  por  la 
presencia  de  huesos  de  apariencia  frescos,  mezcla- 
dos con  otros  de  aspecto  mas  antiguo,  nos  muestra  la 
circunspección  con  que  debemos  servirnos  de  esos 
datos.  También  Castelivau  hizo  una  colección  de 
fósiles  en  una  caverna  del  Perú  situada  á cuatro  mil 
metros  de  altura  (Sansom  Machay)  entre  los  que  se 
encontraban  huesos  de  Scelidotherium , de  hombre 
y del  buey  doméstico.  Hasta  los  mismos  huesos  hu- 
manos declara  Lujnd  que  se  encontraban  en  distinto 
estado  de  conservación.  Pero  en  ninguna  parte  nos 
dice  que  el  hombre  haya  sido  contemporáneo  del 
Megatherium  (que  sin  embargo  ha  vivido  hasta 
tiempos  relativamente  muy  modernos),  ni  del  Ho- 
plophorus,  ni  del  Smilodon,  ni  del  Chlamydo- 
therium,  ni  de  tantos  otros  géneros  característicos 
de  la  formación  pampeana. 

En  el  caso  ménos  discutible,  nos  muestra  los  hue- 
sos humanos  mezclados  con  los  de  algunos  animales 
extinguidos  y otros  existentes,  lo  que  ya  demuestra 
no  son  de  una  edad  sumamente  remota,  pues  en  el 
pampeano  superior  apenas  se  encuentra  uno  que 
otro  mamífero  existente.  Y,  por  otra  parte,  entre 
las  formas  extinguidas  que  menciona,  no  hay  nin- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


81 


gana  que  pueda  considerarse  como  exclusiva  ó carac- 
terística del  pampeano.  El  Felis  protopanther  es 
una  especie  todavía  imperfectamente  conocida,  pero 
reunida,  al  parecer  sinrazón,  al  Smilodon,  y que 
hasta  ahora  no  se  ha  encontrado  en  la  formación 
pampeana.  El  Hydrochceerus  sulcidens,  se  ha 
encontrado  también  en  la  República  Argentina,  pero 
en  el  piso  lujanense  que  es  el  estrato  mas  moderno 
de  la  formación  pampeana,  y en  los  terrenos  post- 
pampeanos mas  antiguos  ó sea  cuaternarios ; no 
existe  en  el  pampeano  superior  en  donde  está  reem- 
plazado por  el  Ilydrochoerus  tnagnus.  La  Anche- 
nla ó guanaco  no  está  determinado  específicamente, 
y los  representantes  del  género  viven  aún  en  Ja 
actualidad. 

En  cuanto  al  caballo  muy  parecido  al  caballo  do- 
méstico, que  designó  con  el  nombre  de  Equus  ca- 
ballus  affinis,  todavía  imperfectamente  conocido, 
me  parece  corresponde  al  Equus  rectidens,  que  en 
la  provincia  de  Buenos  Aires  recien  aparece  en  el 
piso  lujanense  y se  encuentra  con  cierta  abundancia 
en  los  terrenos  post-pampeanos  antiguos  ó cuaterna- 
rios; sino  es  idéntico  es  á lo  ménos  muy  cercano,  y 
muy  diferente  de  las  especies  mas  antiguas  del  sub- 
género Hippidion , características  de  la  formación 
pampeana  tanto  acá  como  en  el  Brasil,  pero  que 
no  aparecen  allí  en  compañía  de  los  restos  hu- 
manos. 

De  consiguiente,  la  fauna,  por  lo  poco  que  de 
ella  se  conoce,  demostraría  que  los  restos  humanos 
recogidos  por  Lund,  admitido  que  fueran  contempo- 
ráneos de  los  cuatro  animales  mencionados,  serían 
con  todo,  ó de  la  capa  mas  superficial  del  pampeano, 
ó lo  que  es  mas  probable  post-pampeanos. 

Pero,  otros  datos  confirman  estas  deducciones.  El 
cráneo  del  hombre  fósil  encontrado  por  Lund  y que 
se  conserva  en  el  Museo  de  Rio  Janeiro,  presenta 
sobre  la  región  temporal  derecha,  una  herida  pro- 
funda de  5 ctms.  de  largo  por  dos  de  ancho,  que  se 
supone  ha  causado  la  muerte  del  individuo.  Esta  he- 
rida, presenta  un  borde  liso  y en  declive  conocién- 
dose que  ha  sido  producida  por  un  instrumento  de 
filo  regular  y muy  cortante.  El  hombre  de  la  época 
pampeana  no  poseía  arma  alguna  capáz  de  producir 
una  herida  semejante  y de  la  forma  indicada.  Ella 
solo  puede  haber  sido  hecha  por  medio  de  una  ha- 
cha de  piedra  pulida  como  las  que  se  encuentran  en 
los  sambaquis  de  la  costa,  instrumento  absoluta- 
mente desconocido  tanto  del  hombre  de  la  época  pam- 
peana ó p] focena  como  del  que  vivió  en  los  tiempos 


cuaternarios,  loque  probaría  que  el  cráneo  en  cues- 
tión es  de  época  muy  reciente. 

El  Dr.  Lund  confirma  esta  opinión,  pues  dice  ha 
encontrado  al  lado  del  esqueleto  un  instrumento  en 
anfibol  de  forma  hemisférica  y de  10  pulgadas  de 
circunferencia  que  debe  haber  servido  como  molino 
primitivo,  objeto  que  juzga  como  lo  mas  rudimen- 
tario por  cuanto  entonces  no  se  tenía  aún  idea  de  la 
industria  mucho  mas  rudimentaria  de  la  época  cua- 
ternaria. 

El  hombre  de  la  época  pampeana,  lo  mismo  que 
el  del  cuaternario  medio  é inferior,  no  han  empleado 
el  anfibol,  ni  la  diorita,  ni  otras  rocas  parecidas  en 
la  fabricación  de  sus  instrumentos,  por  cuanto  es- 
tos eran  simplemente  tallados,  y en  la  confección 
de  los  de  las  rocas  mencionadas  entra  en  acción  el 
pulimento  que  es  de  una  época  mucho  mas  reciente. 
El  instrumento  mencionado  por  Lund  es  caracterís- 
tico para  la  época  reciente,  y la  máxima  antigüedad 
á que  su  uso  puede  remontar  es  á la  época  de  la  for- 
mación de  las  capas  mas  recientes  de  la  formación 
cuaternaria. 

La  misma  cantidad  considerable  de  esqueletos  hu- 
manos allí  encontrados,  se  opone  á la  idea  de  una 
tan  remota  antigüedad,  como  se  les  quiere  atribuir, 
ai  mismo  tiempo  que  parece  se  trata  en  este  caso  de 
verdaderas  sepulturas,  mientras  que  nada  prueba 
que  el  hombre  de  la  época  pampeana  enterrara  sus 
muertos,  por  los  que  parece  no  tenía  mayores  cui- 
dados que  sise  tratara  de  huesos  de  otros  animales. 

Por  consiguiente,  sin  negar  que  esos  restos  huma- 
nos sean  fósiles,  mi  opinión  es  que  no  son  de  la 
época  pampeana,  ni  aún  del  cuaternario  inferior;  que 
la  mayor  antigüedad  á que  pueden  pretender  es  á la 
de  las  capas  superiores  de  la  época  cuaternaria,  de 
manera  que  serían  mas  ó ménos  contemporáneos  con 
los  objetos  de  la  parte  superior  del  piso  platense  en 
la  cuenca  bonaerense,  clasificados  en  la  época  meso- 
lítica,  como  parece  probarlo  también  la  conforma- 
ción del  cráneo,  y sobre  todo  la  dolicocefalía  pronun- 
ciada, característica  de  los  cráneos  antiguos  de  esta 
época  recojidos  en  la  República  Argentina. 

RESTOS  HUMANOS  DEL  CUATERNARIO  SUPERIOR 

Los  restos  humanos  del  cuaternario  superior  cor- 
respondiente á la  época  mesolítica,  no  son  raros, 
habiéndose  encontrado  cráneos  mas  ó ménos  com- 
pletos en  distintos  puntos  de  la  República.  Desgra- 


ii 


82 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ciadamente,  esos  cráneos,  concentrados  todos  en  el 
Museo  de  La  Plata,  no  han  sido  hasta  ahora  estudia- 
dos por  su  director,  quien  tampoco  me  permitiría  que 
tomara  datos  sobre  ellos,  de  manera  que  sobre  este 
punto  tengo  que  limitarme  á algunas  observaciones 
generales,  que  servirán  luego  de  base  para  estudios 
mas  sérios,  pero  que  por  ahora  bastan  para  el  carácter 
del  presente  trabajo  que  es  el  de  un  resúmen  general 
de  lo  que  hasta  ahora  sabemos  sobre  esta  cuestión. 

Los  pocos  restos  de  esta  época  que  he  estraido  del 
paradero  mesolítico  de  los  alrededores  de  Cór- 
doba, al  lado  del  Observatorio,  ya  he  indicado  en 
otra  parte  que  pertenecen  á una  raza  dolicocéfala, 
de  cráneo  extraordinariamente  espeso,  frente  depri- 
mida y arcos  superciliares  muy  desarrollados,  repre- 
sentando en  algo  el  famoso  tipo  deneanderthal,  carac- 
terístico del  cuaternario  inferior  y cuaternario  medio 
de  Europa,  en  donde  desaparece  en  el  cuaternario 
superior,  mientras  que  parece  se  propaga  entonces, 
aunque  ya  algo  modificado,  en  la  América  del  Sud, 
en  donde  está  representado  por  algunos  cráneos  des- 
cubiertos en  el  Brasil,  y por  un  cierto  número  de 
cráneos  antiguos  del  valle  del  rio  Negro,  recogidos 
por  Moreno  y reconocidos  por  el  Dr.  Topinard 
como  de  una  raza  extinguida  dolicocéfala,  de  carac- 
téres  neanderthaloides. 

Las  razas  actuales  de  esta  parte  de  América  son 
braquicéfalas  ó sub-braquicéfalas,  mientras  los  crá- 
neos procedentes  de  los  mas  antiguos  yacimientos 
del  rio  Negro,  que  remontan  probablemente  á las 
capas  mas  superficiales  del  cuaterinario  (no  pam- 
peanos) son  todos  dolicocéfalos,  con  un  índice  ce- 
fálico de  longitud  que  varía  entre  69.30  y 77  ó 78, 
con  una  media  según  las  séries  medidas  entre  72.02 
y 74.40. 

Estos  cráneos,  todos  bastante  bien  conservados, 
pero  con  un  principio  de  fosilización  producido  por 
el  enterramiento  durante  largo  tiempo  en  terrenos 
con  fuerte  proporción  de  carbonato  calizo,  que  ha 
producido  á menudo  incrustaciones  cenicientas  fá- 
ciles de  determinar  como  de  origen  post-pampeano, 
son  todos  de  un  aspecto  primitivo  muy  pronunciado. 

« A primera  vista  se  tomarían  por  cráneos  de  es- 
quimales. La  estrecéhz  de  la  frente,  su  altura,  su 
convexidad  á la  altura  de  las  protuberancias  fronta- 
les ; el  alargamiento  ántero-posterior  del  cráneo,  su 
parte  superior  formada  de  un  plano  inclinado,  des- 
pués de  una  curva  redonda ; la  altura  de  su  diámetro 
vertical  ó acrocefalía,  la  caida  vertical  que  muestran 
sus  costados,  la  disposición  alargada  de  la  cara,  la 


proyección  hácia  adelante  de  sus  huesos  malares,  el 
grado  de  prognatismo,  la  estrechez  del  intérvalo 
orbitario,  la  armonía  de  forma  entre  la  cara  y el 
cráneo,  todo  esto  es  del  esquimal;  los  dientes  mis- 
mos están  usados  horizontalmente  como  los  de  este 
último.  Pero  le  falta  varios  caractéres,  sus  huesos 
malares  vistos  de  perfil,  se  proyectan  hácia  adelante 
y caen  derechos  como  los  de  los  esquimales,  pero 
vistos  de  frente  no  se  proyectan  hácia  afuera  ni  son 
tan  fuertes.  El  índice  cefálico  de  cinco  cráneos,  es  de 
72.02,  es  decir,  entre  los  dolicocéfalos  mas  pronun- 
ciados del  globo  después  de  los  esquimales,  y su 
prognatismo  de  69.04,  es  decir  ménos  que  el  ame- 
ricano, y tanto  ó mas  que  el  esquimal;  en  cambio, 
son  mesorrinianos,  muy  cercanos  de  los  platirri- 
nianos,  mientras  que  los  esquimales  son  los  mas 
leptorrinianos  del  mundo  » L 

Es  cierto  que  este  tipo  no  es  constante  en  todos 
los  cráneos  antiguos  del  rio  Negro,  habiéndolos  de 
frente  aplastada  y arcos  superciliares  enormes,  re- 
presentando el  tipo  de  Neanderthal  aún  mas  acu- 
sado, mientras  que  otros  presentan  las  líneas  tem- 
porales muy  desarrolladas  y próximas  de  la  sutura 
coronal,  acompañadas  de  frente  angosta  y de  un 
notable  prognatismo,  todos  caractéres  de  inferio- 
ridad muy  acentuada,  pero  la  dolicocefalía  es  cons- 
tante y muy  pronunciada,  lo  que  demuestra  que  son 
tipos  de  razas  emparentadas,  á las  que  se  ligan 
probablemente  también  los  cráneos  recogidos  por 
Lund  en  la  caverna  del  Somidouro. 

Una  circunstancia  digna  de  atención,  es  que  mu- 
chos cráneos  de  esta  época,  tanto  de  Córdoba  como 
del  rio  Negro,  presentan  ya  un  principio  de  la  de- 
formación artificial  conocida  con  el  nombre  de  Ai- 
mará,  aunque  poco  acentuada. 

El  dia  que  se  estudien  los  cráneos  en  bastante 
buen  estado  del  yacimiento  de  la  Laguna  de  Santa 
Clara  de  Udaondo,  auténticos  é indisputablemente 
mesolíticos,  sabremos  sin  duda  áqué  atenernos  con 
mayor  precisión,  pero  desde  ahora  podemos  afirmar 
que  el  hombre  que  habitaba  la  República  Argentina 
durantedos  últimos  tiempos  de  la  época  cuaternaria, 
era  dolicocéfalo,  aunque  de  dos  ó mas  tipos  distin- 
tos, uno  neanderthaloide,  parecido  al  del  hombre 
cuaternario  europeo,  y que  parece  ser  el  mas  anti- 
guo y hoy  extinguido;  mientras  el  otro  es  simple- 
mente hypsistenocéfalo  como  el  de  las  cavernas  del 
Brasil,  mas  moderno,  y que  todavía  se  conserva, 

1 Topinard.  L’ anthropologie. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


83 


mas  ó ménos  modificado  en  algunas  pequeñas  tri- 
bus aisladas  del  Norte  y de  Sud-América,  pero  es- 
pecialmente del  Brasil. 

RESTOS  HUMANOS  DEL  CUATERNARIO  INFERIOR 

Los  restos  humanos  del  cuaternario  inferior  son 
sumamente  escasos.  Hasta  ahora  solo  conozco  algu- 
nos huesos  largos,  casi  todos  fragmentados  ó astilla- 
dos, recogidos  en  los  bancos  de  conchilla  y de  arena 
de  las  inmediaciones  de  La  Plata,  al  pié  de  la  anti- 
gua barranca,  en  los  mismos  yacimientos  en  que  se 
encuentran  los  objetos  trabajados  mencionados  mas 
arriba.  Entre  esos  huesos,  la  pieza  mas  completa  que 
conozco  es  la  mitad  inferior  de  un  húmero  mas  bien 
chico  que  grande,  pero  cuya  cay  idad  olecraniana  lleva 
una  perforación  de  15  milímetros  de  diámetro,  la 
mayor  que  conozco  sobre  un  húmero  humano. 

No  deben  confundirse  estos  restos  de  una  edad 
remotísima,  intercalados  y dispersos  entre  las  capas 
de  conchilla,  con  los  ocho  ó diez  esqueletos  que  se 
han  encontrado  cerca  de  Tolosa  en  una  cantera  de 
conchilla,  cuyos  cráneos  se  conservan  en  el  Museo 
Nacional,  pues  en’estecaso  se  trata  de  sepulturas  que, 
aunque  de  indígenas,  apenas  remontan  á los  prime- 
ros tiempos  de  la  conquista. 


RESTOS  HUMANOS  DEL  PISO  LUJANENSE 

( Capa  la  mas  superficial  del plioceno ) 

Tampoco  se  han  encontrado  hasta  ahora  huesos 
humanos  en  los  depósitos  lacustres  del  piso  luja- 
nense,  tan  ricos,  sin  embargo,  en  objetos  de  la 
industria  humana,  ó que  llevan  vestigios  dejados 
por  un  trabajo  intencional. 


RESTOS  HUMANOS  DEL  PISO  BONAERENSE 

(Pampeano  ó plioceho  superior) 

Los  restos  humanos  de  este  horizonte,  sin  ser 
abundantes,  se  encuentran  de  tiempo  en  tiempo,  co- 
nociéndose actualmente,  aparte  los  restos  incomple- 
tos y aislados  descubiertos  por  Seguin  en  el  Carca- 
rañá,  tres  esqueletos  mas  ó menos  completos,  que 


permitirían  fijar  con  bastante  precisión  los  caractéres 
del  hombre  del  plioceno  superior.  Desgraciadamente 
estos  esqueletos  permanecen  hasta  ahora  sin  descri- 
bir, habiendo  examinado  solo  los  restos  de  dos  de 
ellos,  y esto  de  una  manera  superficial. 

Los  restos  recogidos  por  Seguin  fueron  objeto 
de  una  corta  noticia  por  parte  del  profesor  Gervais, 
que  parece  no  pudo  encontrar  en  esos  fragmentos 
ninguna  particularidad  digna  de  mención,  pues  solo 
cita  el  desgastamiento  horizontal  de  los  dientes, 
particularmente  de  los  incisivos,  propio  de  ciertas 
razas  primitivas. 

En  cuanto  al  esqueleto  que  descubrí  en  1870  so- 
bre el  arroyo  de  Frías,  del  que  se  conserva  el  cráneo 
casi  intacto,  fué  donado  al  Museo  Cívico  de  Milán  y 
permanece  allí  olvidado,  sin  haber  sido  hasta  ahora 
objeto  de  ningún  trabajo  especial,  que  bien  lo  mere- 
cería tan  importantísima  pieza.  Por  los  vagos  recuer- 
dos que  conservo,  y de  una  época  en  que  mis  cono- 
cimientos sobre  esta  materia  eran  muy  superficiales, 
se  trata  de  un  esqueleto  de  pequeñas  dimensiones, 
con  un  cráneo  muy  dolicocéfalo,  de  frente  angosta  y 
muy  deprimida,  y dientes  también  gastados  horizon- 
talmente. 

Posteriormente,  como  ya  tuve  ocasión  de  recor- 
darlo, recogí  en  el  mismo  punto  otros  fragmentos 
que  supongo  del  mismo  individuo,  y que  quizás  con 
los  que  se  encuentran  en  el  Museo  de  Milán  comple- 
tan el  esqueleto.  Estos  nuevos  restos,  evidentemente 
muy  incompletos,  fueron  sometidos  por  mí  al  exá- 
men  del  profesor  Broca,  quien  me  dio  de  ellos  la  si- 
guiente enumeración: 

« 1 0 Una  porción  de  hueso  ilíaco  del  costado  iz- 
quierdo, perteneciente  á una  mujer  de  edad  avanza- 
da y de  talla  muy  pequeña;  el  contorno  déla  cavidad 
cotilóidea  ofrece  trazas  de  artritis  seca. 

« 2o  Cuatro  vértebras  mas  ó ménos  enteras  y tres  ó 
cuatro  fragmentos  informes.  Las  primeras  son,  la 
sexta  cervical,  la  séptima  cervical,  cuya  apófisis  es- 
pinosa es  bifurcada;  la  primera  y la  segunda  dorsa- 
les. Pertenecen  manifiestamente  á un  mismo  indivi- 
duo detalla  muy  pequeña,  y presentan  en  el  contor- 
no anguloso  de  'sus  dos  caras  superior  é inferior, 
trazas  de  osificación  patológica,  perteneciente  á esta 
alteración  senil  que,  sóbrelas  articulaciones  délos 
miembros,  se  clasificaría  de  artritis  seca  ó reumatis- 
mo crónico. 

« 3o  Doce  costillas  ó fragmentos  de  costillasprove-; 
nientes  de  un  mismo  individuo,  igualmente  de  talla 
pequeña.  Una  de  las  costillas  entera  presenta  sobre 


84 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


su  borde  inferior  un  ensanchamiento  que  haría  creer 
que  pertenece  á otro  individuo,  si  una  disposición 
análoga,  pero  atenuada,  no  existiera  sobre  otra  costi- 
lla; es  el  resultado  de  una  hiperostósis  del  mismo 
género  de  la  que  presentan  las  vértebras. 

«4o  Un  escafóideo  del  pié  y un  metatarsiano.  Es  el 
escafóideo  humano  mas  pequeño  que  se  pueda  imagi- 
nar; la  grande  depresión  de  su  fosa  articularía  no 
mide  mas  de  26  milímetros. 

«5o  Siete  metacarpianos,  algunos  de  ellos  retorci- 
dos de  un  modo  anormal  v ofreciendo  en  sus  extremi- 

*/ 


dades  trazas  de  artritis  seca . Uno,  el  metacarpiano 
del  pulgar  izquierdo,  tiene  38  milímetros  de  largo. 

«6o  Ocho  falanges  de  la  mano. 

« 7o  Una  cabeza  de  rádio,  muy  pequeña. 

« 8o  Un  diente,  probablemente  un  incisivo  supe- 
rior mediano,  cuya  raíz  se  halla  desfigurada  por  un 
abundante  depósito  de  cemento  y cuya  corona  está 
muy  gastada  en  bisel . 

« De  este  conjunto,  se  puede  legítimamente  con- 
cluir que  todos  estos  huesos  pertenecen  á una  mu- 
ger  de  edad  muy  avanzada  atacada  de  alteraciones 


Cráneo  humano  del  parnpeanojpuperior  (plioceno  superior)  del  Rio  de  Arrecifes,  en  la'parte  norte  de  la  provincia  de 

grafía  de  S.  Koth.  (Raza  braquicéfala) 


Buenos  Aíres,' según  foto 


seniles  del  esqueleto,  y cuya  talla  muy  pequeña  des- 
cendía seguramente  mas  abajo  de  lm50.  » 

Bastan  estos  datos  para  demostrar  el  alto  interés 
que  tendría  el  estudio  del  esqueleto  con  el  cráneo 
que  se  encuentra  en  el  Museo  de  Milán. 

El  segundo  esqueleto  humano  fósil,  de  esta  época, 
encontrado  por  Both  en  Pontimelo  cerca  del  rio  de 
Arrecifes,  tampoco  ha  sido  hasta  ahora  objeto  de  un 
estudio  especial,  é ignoro  en  donde  se  encuentra  de- 
positado. El  autor  del  descubrimiento,  ha  remitido 
fotografías  del  cráneo  á varios  naturalistas,  ofrecién- 
dolo en  venta.  Según  esas  fotografías  se  trata  de  un 
individuo  muy  adulto,  y en  bastante  mal  estado  de 
conservación,  evidentementebraquicéfalo,  el  que  Yir- 
chow,  basado  igualmente  sobre  las  fotografías,  crée 


pertenece  á la  misma  raza  que  los  calchaquís  y los 
cráneos  braquicéfalos  de  los  sambaquís  del  Brasil, 
pero  sin  otros  datos  al  respecto  ó el  exámen  del  ori- 
ginal no  se  puede  afirmar  nada  de  positivo.  Sin  em- 
bargo, la  fotografía  de  costado  muestra  claramente 
una  frente  bastante  deprimida,  arcos  superciliares 
bien  desarrollados,  una  barba  que  dada  la  edad  del 
individuo  y la  pérdida,  de  la  dentadura  se  proyecta 
poco  hácia  adelante,  y un  prognatismo  notable,  signos 
evidentes  de  inferioridad.  La  mandíbula  inferior, 
aunque  deformada  por  la  pérdida  senil  de  la  denta- 
dura, se  reconoce  era  corta,  fuerte  y ancha,  con  una 
rama  ascendente  muy  desarrollada  y evidentemente 
de  un  cráneo  braquicéfalo.  El  profesor  De  Quatre- 
fages,  reconoce  con  razón  sobre  la  fotografía,  que  se 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


85 


trata  de  un  cráneo  hipsostenocéfalo  como  la  genera- 
lidad de  los  cráneos  de  las  razas  americanas,  sean 
dolicocéfalas  ó braquicéfalas. 

El  tercer  esqueleto  del  hombre  fósil  del  plioceno 
superior,  recogido  en  el  rio  Samborombon,  hasta 
ahora  solo  ha  sido  mencionado  por  Burmeister  (Fe- 
randlungen,deBerlinerGeselleschaft  für.Anthi\ 
etc.,  a.  1884,  p.  247)  sin  decir  una  palabra  sobre  sus 
caractéres,  permaneciendo  hasta  ahora  completa- 
mente inédito,  en  poder  de  su  descubridor  E.  de 
Carles,  naturalista  viagero  del  Museo  Nacional. 

He  visto  esta  pieza  de  paso,  observando  en  ella 
algunos  caractéres  que  me  llamaron  la  atención,  en- 
tre ellos,  la  talla  pequeña  del  individuo,  probable- 
mente del  sexo  femenino,  y la  particularidad  de 
poseer  la  columna  vertebral  diez  y ocho  vértebras 
dorso-lumbares,  anomalía  que  se  presenta  rarísima- 
mente  en  las  razas  actuales,  pero  que  debe  haber  sido 
mas  frecuente  en  las  razas  antiguas,  y sin  duda  un 
carácter  constante  de  uno  de  los  antecesores  del 
hombre.  En  el  esternón  existe  también  una  vacuidad 
ó perforación  no  recuerdo  ahora  á que  altura,  ano- 
malía igualmente  rara  en  las  razas  existentes.  La 
mandíbula  inferior  que  se  encuentra  en  un  perfecto 
estado  de  conservación,  es  fuerte  y macisa,  eviden- 
temente de  un  cráneo  braquicéfalo,  sin  duda  de  la 
misma  raza  que  el  encontrado  por  Roth. 

Sin  embargo,  el  cráneo  que  acaba  de  encontrarse 
en  la  misma  región  Norte  de  la  provincia,  del  que 
dispongode  dos  fotografías,  es  evidentemente  de  una 
raza  distinta,  dolicocéfala,  cuyo  índice  debe  ser  al- 
rededor de  75,  igualmente  hipsostenocéfalo,  pero  de 
frente  angosta  y muy  deprimida,  arcos  superciliares 
muy  pronunciados,  y fuertes  crestas  temporales. 

Tenemos  pues  así  la  prueba,  de  que  durante  la 
formación  del  pampeano  inferior,  habitaron  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  en  los  mismos  puntos,  aun- 
que no  tenemos  la  prueba  de  que  fueran  absoluta- 
mente sincrónicas,  dos  razas  humanas  distintas;  una 
dolicocéfala  y con  marcados  caractéres  de  inferiori- 
dad en  el  cráneo  ; la  otra  braquicéfala,  de  cráneo 
aparentemente  mas  elevado,  pero  que  si  la  existencia 
de  las  18  vértebras  dorso-lumbares,  no  es  una  ano- 
malía en  el  único  ejemplar  con  columna  verte- 
bral completa  hasta  ahora  conocido,  lo  que  sería 
singularmente  raro,  representaría  una  raza  muy  in- 
ferior por  la  conformación  del  esqueleto. 

Los  representantes  de  ambas  razas,  eran  hipsoste- 
nocéfalos,  y de  talla  sumamente  pequeña. 

Estos  datos  generales,  podrán  aumentar  conside- 


rablemente de  importancia,  cuando  se  practiquen 
estudios  especiales  de  los  esqueletos  y cráneos  hasta 
ahora  descubiertos,  con  los  objetos  á la  vista,  y no 
con  simples  fotografías  ó vagos  recuerdos  déla  me- 
moria, con  los  que  trazo  este  bosquejo. 


RESTOS  HUMANOS  DEL  PISO  ENSENADENSE 

[Plioceno  inferior) 

Solo  se  conocen  de  este  horizonte  unos  cuantos 
dientes,  particularmente  incisivos,  procedentes  de 
la  dentadura  de  leche,  que  no  permiten  ninguna  de- 
ducción. 


Cráneo  humano  encontrado  en  el  pampeano  superior  i plioceno  supe- 
rior) clel  Rio  de  Arrecifes,  según  fotografía.  (Raza  dolicocéfala). 

CARACTERES  DEL  PRECURSOR  Ó DE  LOS  PRECURSORES 
DEL  HOMBRE  EN  LA  ÉPOCA  MIOCENA 

La  existencia  en  la  República  Argentina,  durante 
la  época  miocena,  en  el  horizonte  de  Monte  Hermoso, 
de  un  sér  bastante  inteligente  para  tallar  aunque  fue- 
ra de  una  manera  bastante  tosca,  groseros  instru- 
mentos de  cuarcita,  y servirse  del  fuego,  es  un  he- 
cho evidente  por  las  pruebas  materiales  que  de  ello 
se  han  recogido  ; pero,  hasta  el  presente  no  conoce- 
mos el  mas  pequeño  vestigio  del  esqueleto  de  ese 


86 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ser,  que  nos  pueda  dar  algunos  indicios  sobre  sus 
caractéres  de  conformación  mas  ó ménos  probables. 

¿ Ese  ser  era  el  hombre  ? 

Esta  misma  pregunta  se  lia  hecho  en  Europa  á 
propósito  de  los  pedernales  tallados  encontrados  en 
las  capas  de  la  época  miocena,  y aunque  en  un  prin- 
cipio se  consideraron  como  trabajados  por  el  hom- 
bre, se  cambió  luego  de  opinión,  atribuyéndolos  á 
un  precursor  del  hombre,  intermediario  entre  este 
y los  monos  superiores. 

Los  distinguidos  sabios  que  han  tratado  este  pun- 
to, entre  los  cuales  descuella  el  profesor  De  Mor- 
tillet,  razonan  de  esta  manera.  Los  animales  varían 
de  una  época  geológica  á otra,  y estas  variaciones 


son  tanto  mas  rápidas  cuanto  se  trata  de  animales  de 
organización  mas  complicada.  Pero  estas  variacio- 
nes, ni  son  radicales,  ni  bruscas  ó repentinas,  sino 
que  se  verifican  de  una  manera  paulatina  y sucesiva- 
mente, de  tal  modo,  que  las  faunas  de  dos  capas 
contiguas,  siempre  se  parecen  más  entre  ellas,  que 
las  dedos  capas  separadas.  Ahora  desde  la  fauna  del 
terciario  antiguo  de  Tlienay , la  fauna  mamalógica 
se  ha  completamente  renovado.  Ninguna  de  las  es- 
pecies actuales,  existía  en  esa  época,  pero  estaban 
representadas  por  tipos  diferentes,  aunque  pareci- 
dos, hoy  extinguidos.  El  hombre  no  podría  constituir 
la  única  escepcion  ; por  consiguiente,  siguiendo  las 
leyes  de  la  paleontología,  todavía  no  podía  haber 


El  mismo  cráneo,  visto  de  lado,  según  fotografía.  (Plioceno  superior).  Raza  dolicocéfala. 


hecho  su  aparición  en  esta  época,  en  la  que  debía  es- 
tar representado  por  un  sér  mas  imperfecto  y mas 
parecido  al  tipo  de  los  monos,  sér  hipotético  que  se 
hadado  en  llamar  el  precursor  del  hombre. 

El  profesor  Gaudry,  cuya  prudencia  os  proverbial, 
dice  á este  respecto  : « No  hay  en  la  época  del  mio- 
ceno medio  una  sola  especie  de  mamífero  idéntica  á 
los  actuales.  Cuando  uno  se  coloca  bajo  el  punto  de 
vista  de  la  paleontología  pura,  es  difícil  de  suponer 
que  los  que  tallaron  los  pedernales  de  Thenay  han 
quedado  inmóviles  en  medio  de  ese  movimiento  ge- 
neral. Así  pues,  si  quedara  demostrado  que  los  pe- 
dernales del  calcáreo  de  Beauce  recogidos  por  Bour- 
geois  han  sido  tallados,  la  idea  mas  natural  que  se 
presentaría á mi  mente,  sería  la  deque  ellos  fueron 


tallados  por  el  Dryopithecus  » \ gran  mono  antro- 
pomorfo, muy  parecido  al  hombre,  hoy  extinguido, 
cuyos  restos  fósiles  se  han  recogido  en  los  terrenos 
del  mioceno  medio  de  Europa. 

No  participa  en  un  todo  de  esta  opinión  el  profe- 
sor De  Mortillet,  quien  crée  que  los  peder- 
nales fueron  tallados  por  un  precursor  del  hombre, 
mas  imperfecto  que  este,  pero  mas  avanzado  que  los 
monos  antropomorfos,  ser  hipotético  al  que  dá  el 
nombre  genérico  de  Anthropopithecus.  2 
En  el  mismo  caso  se  encuentra  el  sér  descono- 
cido que  talló  los  pedernales  y encendió  los  fogones 

1 A.  Gaudry.  Les  enchainements du  monde  animal.  Mammiféres 
tertiaires,  p.240,  a.  1878. 

2 De  Mortillet.  Le  prehistorique,  p.  101,  a.  1885. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


87 


que  se  encuentran  sepultados  en  los  estratos  de 
Monte  Hermoso.  Desde  entonces  la  comarca  ha 
cambiado  de  aspecto  repetidísimas  veces.  El  mar  ha 
avanzado  dentro  del  continente  por  lo  menos  cuatro 
veces,  y se  ha  retirado  otras  tantas.  Desde  entonces 
se  han  sucedido  ocho  faunas  distintas,  y la  fauna  de 
mamíferos  se  ha  completamente  renovado  por  lo  me- 
nos dos  veces.  En  Monte  Hermoso  no  se  encuentra 
una  sola  especie  de  mamífero  todavía  existente;  hay 
mas:  no  hay  ninguna  que  haya  alcanzado  hasta  el  cua- 
ternario, ninguna  que  haya  llegado  hasta  el  pampea- 
no ó plioceno  medio  ó superior.  De  los  géneros  actua- 
les apenas  habían  aparecido  uno  que  otro,  y todos 
del  grupo  de  los  roedores  que  entre  los  mamíferos  es 
sabido  son  aquellos  deformas  mas  persistentes. 

En  estas  condiciones,  ¿ es  posible  la  existencia  del 
hombre  en  Monte  Hermoso  ? Lo  mismo  que  en  Eu- 
ropa, examinando  la  cuestión  bajo  el  punto  de  vista 
de  las  leyes  de  la  sucesión  paleontológica,  podemos 
contestar,  no ; el  hombre  no  había  hecho  aún  su 
aparición. 

Luego,  los  pedernales  que  se  encuentrau  en  los 
terrenos  de  esa  época,  no  fueron  tallados  por  el  hom- 
bre, sino  por  un  precursor  mas  ó ménos  inmediato. 

Pero,  surge  entonces  acá  otra  cuestión  : ¿quién  era 
ese  precursor  ? ¿ Acaso  era  idéntico  con  el  Antro- 
popithecus  ? 

No  conocemos  los  caractéres  de  este  último, 
pero  cuando  se  considera  que  la  mayor  parte  de 
los  géneros  del  antiguo  continente  son  diferentes 
de  los  de  Sud-América,  la  primera  idea  que  se  nos 
ocurre  es  que  el  precursor  del  hombre  de  la  época 
miocena  en  A mérica,  pudo  ser  no  solo  específica  sino 
también  genéricamente  distinto  del  que  habitaba  en 
la  misma  época  la  Europa.  Aún  mas,  puede  ser  que 
ya  este  ó ya  aquel  no  sea  el  precursor  directo,  pues 
un  género  que  se  extiende  sobre  grandes  superficies 
presenta  siempre  un  considerable  número  de  formas 
distintas  llamadas  especies,  que  siguiendo  en  su  evo- 
lución divergente,  se  separan  luego  aún  mas  para  dar 
origen  á géneros  ó sub-géueros  : luego,  si  durante 
el  mioceno  hubo  varias  especies  de  Antropopithe- 
cus,  es  claro  que  solo  una  es  la  antecesora  de  la  hu- 
manidad actual,  el  verdadero  precursor  directo, 
mientras  que  las  otras  serían  precursores  indirectos 
que  se  extinguieron  en  el  curso  de  las  épocas  geoló- 
gicas sin  llegar  hasta  nosotros. 

Pero  no  solo  pudieron  desaparecer  especies  de 
Antropopithecus , sino  también  géneros  aliados, 
que  formaron  parte  de  la  familia  de  los  Hominidse , 


y que  se  extinguieron  sin  dejar  descendencia,  y es- 
tos también  serían  precursores  indirectos  del  hom- 
bre. 

Sin  duda  las  consideraciones  precedentes  compli- 
can singularmente  el  problema  de  la  evolución  del 
hombre,  y sin  embargo,  hay  mas  todavía  : conside- 
rando la  cuestión  bajo  el  punto  de  vista  evolutivo  y 
filogénico,  el  hombre  ha  tenido  no  uno  sino  una  série 
de  precursores  directos,  que  tienen  que  haberse  su- 
cedido hasta  el  hombre  actual.  Es  indudable  que  el 
hombre  y los  antropomorfos  existentes  se  han 
entroncado  sucesivamente  en  una  época  lejana  en 
un  antecesor  común,  el  Anthropomorphus , cuyos 
caractéres  he  establecido  por  medio  de  ciertas  re- 
glas y procedimientos  que  he  expuesto  en  mi  obra 
Filogenia.  Este  Antier  o pomorphus  ha  evolucio- 
nado en  común  como  tronco  antecesor  de  los  prima- 
tos  superiores,  hasta  que  se  separóla  rama  que  con- 
conduce al  hombre  actual ; los  caractéres  restau- 
rados de  ese  sér  de  donde  se  separó  esta  rama,  eran 
tan  diferentes  de  los  del  hombre  actual,  que  tiene 
que  haber  pasado  por  tres  ó cuatro  formas  distintas, 
tan  diferentes  unas  de  otras,  que  tienen  claramente 
un  valor  genérico,  y son  otros  tantos  Ánthropopi- 
thecus  ó precursores  del  hombre. 

No  conocemos  hasta  ahora  los  restos  óseos  de  nin- 
guno de  estos  antecesores,  pero  sus  caractéres  se 
pueden  restaurar  por  medio  del  cálculo. 

En  Filogenia  1 he  expuesto  las  reglas  y proce- 
dimientos para  la  restauración  de  los  antecesores,  de 
las  que  no  puedo  dar  acá  ni  siquiera  una  idea  abre- 
viada, pero  no  puedo  prescindir  de  transcribir  la 
parte  en  que  á grandes  rasgos  restauré  la  filiación  y 
los  antecesores  del  hombre  hasta  el  Anthropomor- 
phns,  ó antecesor  común,  cuyos  caractéres  restaura- 
dos son:  fórmula  dentaria  |i,  fe,  |m(|pm.|m.)=32, 
fórmula  digital  ¡,  intermaxilar  y maxilares  separa- 
dos en  la  juventud,  trece  vértebras  dorsales  y cin- 
co lumbares  ó sea  1 8 dorso-lumbares,  esternón  de 
6 piezas  reunidas  en  tres  ó cuatro,  posición  oblicua, 
hueso  intermediario  del  carpo  presente,  región 
lumbar  derecha,  cráneo  dolicocéfalo,  sacro  de  5 
vértebras,  coxis  de  4 á 6 vértebras,  talla  de  0,80 
á l m.,  capacidad  craneana  de  350  á 355  centímetros 
cúbicos,  brazos  que  no  llegaban  á las  rodillas,  crá- 
neo casi  liso,  líneas  temporales  poco  marcadas,  cres- 

1 F.  Ameghino,  Filogenia.  Principios  de  clasificación  transfor- 
mista  basados  sobre  leyes  naturales  y proporciones  matemáticas. 
Buenos  Aires  y París,  1884. 


88 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ta  sagital  ausente,  cresta  occipital  poco  elevada,  ar- 
co superciliar  poco  desarrollado. 

Esta  restauración  del  antecesor  común,  hecha  se- 
gún procedimientos  esplicados  en  la  obra  mencio- 
nada, reposa  en  el  principio  fundamental  de  distin- 
guir y escoger  ayudados  por  los  mencionados  pro- 
cedimientos, los  caractéres  de  inferioridad  que  se 
presentan  actualmente  en  el  hombre  y en  los  antro- 
pomorfos, que  son  los  que  caracterizaban  el  Anthro- 
'pomorphus  primitivo. 

Este  tronco  ó antecesor  común  cuyos  caractéres 
generales  de  organización  quedan  restaurados,  lo 
designaremos  provisoriamente  con  el  nombre  de  A. 

Yeamos  ahora  de  qué  modo  podemos  ligar  el  hom- 
bre y los  distintos  antropomorfos  actuales  á ese  an- 
tecesor común  A actualmente  extinguido. 

El  hombre  actual  tiene  12  vértebras  dorsales  y 5 
lumbares,  igual  á 17  dorso-lumbares. 

Siguiendo  la  evolución  de  la  columna  vertebral  en 
sentido  inverso,  esto  es,  hacia  su  forma  primitiva,  te- 
nemos que  el  primer  predecesor  del  hombre  que  di- 
feria del  actual  por  su  columna  vertebral,  y que  de- 
nominaremos c,  tuvo  13  vértebras  dorsales  y 4 lum- 
bares. La  diferencia  consiste  solo  en  un  par  de  costi- 
llas de  mas  en  la  primera  lumbar,  que  resultaba  ser 
asila  última  dorsal. 

Su  predecesor  aún  mas  lejano,  que  señalaremos  e, 
tuvo  13  vértebras  dorsales  y 5 lumbares,  igual  á 18 
dorso-lumbares,  y tomó  origen  de  un  modo  mas  ó 
ménos  directo  del  predecesor  A,  que  tiene  el  mismo 
número  de  vértebras  dorsales  y lumbares. 

Además,  entre  el  hombre  actual  y supredecesor  c, 
debemos  intercalar  un  intermediario  b,  provisto  de 
un  hueso  intermediario  del  carpo,  pues,  como  lo  ve- 
remos pronto,  dicho  hueso  existía  en  el  antecesor  c, 
teniendo  entonces  que  haber  desaparecido  en  su  su- 
cesor 5;  sus  trazas  son  perfectamente  visibles  en  el 
embrión  de  dos  ó tres  meses. 

Ahora  entre  ese  antecesor  6 y el  hombre  actual  te- 
nemos que  intercalar  todavía  otro  intermediario  a, 
caracterizado  por  la  ausencia  de  hueso  intermediario 
del  carpo,  y por  el  intermaxilar  separado  de  los  ma- 
xilares en  la  juventud,  pues  es  evidente  que  el  su- 
cesor de  b tiene  que  haber  quedado  largo  tiempo  con 
el  intermaxilar  independiente,  puesto  que  dicho  hue- 
so permanece  distinto  en  el  embrión  después  de  la 
desaparición  del  hueso  intermediario  del  carpo,  y 
que  todavía  pueden  distinguirse  sus  suturas  con  los 
maxilares  en  los  primeros  meses  de  la  vida. 


vi 


Y 


IV 


Sh 

s 

O 


12  dorsales  y s lumbares  igual  á 17  dorso-lumbares  ; in- 
termaxilnr  unidolá  los  maxilares  ; ausencia  de  hueso 
intermediario  del  carpo;  4 á 6 vértebras  caudales; 
sacro  de  5 vértebras  y á menudo  de  6 ; esternón 
con  las  s piezas  que  siguen  al  manubrio  reunidas  en 
una  ; capacidad  craneana  de  1200  á 1500  cent,  cúb.; 
talla  ira45  á im85  ; cráneo  liso  y esférico  ; lineas  cur- 
vas temporales  poco  indicadas. 


12  dorsales  y 5 lumbares  igual  á 17  dorso-lumbares;  in- 
termaxilar distinto  de  los  maxilares  en  la  juventud  ; 
ausencia  de  hueso  intermediario  del  carpo  ; 4 á 6 vér- 
tebras caudales  ; sacro  de  s vértebras. 


112  dorsales  y 5 lumbares  igual  á 17  dorso-lumbares  ; 
intermaxilár  distinto  en  la  juventud  ; un  hueso  inter- 
mediario del  carpo  ; 4 á 6 vértebras  caudales  ; sacro 
de  5 vértebras. 


III 


13  dorsales  y 4 lumbares  igual  á 17  dorso-lumbares;  in- 
termaxilar distinto  en  la  juventud;  un  hueso  inter- 
mediario del  carpo  ; 4 á 6 vértebras  caudales  ; sacro 
de  5 vértebras. 


II 


13  dorsales  y 5 lumbares  iguiil  ¿18  dorso-lumbares  ; in- 
termaxílar  distinto  en  la  juventud;  un  hueso  inter- 
mediario del  carpo  ; 4 á 6 vértebras  caudales  ; sacro 
de  5 vértebras. 


I 


A 


13  dorsales  y 5 lumbares  igual  á 18  dorso-lumbares  ; in- 
termaxilar distinto  en  la  juventud  ; un  hueso  inter- 
mediario del  carpo;  esternón  de  6 piezas  reunidas  en 
4 ó 5 ; coxis  de  4 á 6 vértebras  ; posición  inclinada 
como  el  gorilla  ; sacro  de  5 vértebras  ; cráneo  doli- 
cocéfalo;  talla  0m80;  capacidad  craneana  300  á 355  cent, 
cúb.;  brazos  cuyas  manos  no  alcanzaban  á la  rodilla; 
cráneo  sin  cresta  sagital ; cresta  occipital  poco  ele- 
vada y líneas  curvas  temporales  bien  indicadas  ; ar- 
cos superciliares  poco  pronunciados. 


Tenemos  así  la  genealogía  del  hombre  á partir  de 
A representada  por  cuatro  intermediarios  distintos, 
a,  b,  c y e que  figuraremos  gráficamente  con  cuatro 
líneas  sucesivas  dispuestas  en  una  série  ó rama 
ascendente  que  parte  de  A para  terminar  en  el 
hombre. 

Una  vez  que  á grandes  rasgos  hemos  restaurado 
la  genealogía  de  una  forma  cualquiera,  nuestras 
investigaciones  se  encaminarán  á determinar  cuál  es 
sn  mas  próximo  pariente  ó el  último  vástago  que  de 
ella  se  separó. 

Los  caractéres  de  organización  son  los  que  para 
ello  deben  servirnos  de  guía  aunque  sin  perder  un 
instante  de  vista  las  leyes  según  las  cuales  se  veri- 
fica su  aparición  y desaparición,  que  nos  dan  su 
verdadera  interpretación.  Debemos  tener  siempre 
presente  que  cuando  un  carácter  de  organización  no 
obedece  á una  evolución  progresiva  hácia  un  punto 
que  tiende  constantemente  á alcanzar,  solo  aparece 
una  vez  con  idénticos  caractéres,  pero  puede  desa- 
parecer sucesivamente  y á intérvalos  muy  variados 
en  especies  muy  distintas.  Quiere  esto  decir,  que  si 
el  hombre  por  carecer  de  hueso  intermediario  del 
carpo  se  separa  del  orangután  y del  gibon  que  tie- 
nen dicho  hueso,  para  acercarse  á lo  ménos  aparen- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


89 


teniente  del  gorilla  y del  chimpancé  que  lo  han 
perdido,  ello  no  prueba  que  los  últimos  sean  parien- 
tes mas  cercanos  del  hombre  que  los  primeros, 
puesto  que  el  hueso  carpal  intermediario  puede 
haber  desaparecido  en  cada  uno  por  separado  y en 
épocas  distintas,  como  en  efecto  así  ha  sucedido 
desde  que  encontramos  dicho  hueso  en  el  gibon  que 
es  el  que  mas  se  acerca  del  tipo  primitivo  y en  el 
orangután  que  es  el  que  mas  se  ha  alejado  de  dicho 
tipo,  y que  falta  en  el  hombre  y en  los  otros  dos 
antropomorfos  que  atraviesan  por  etapas  distintas  de 
evoluciou.  Y pruébalo  igualmente  la  restauración 
anterior  de  la  genealogía  del  hombre  que  nos  de- 
muestra que  la  pérdida  del  hueso  intermediario  del 
carpo  es  en  él  un  carácter  de  organización  relativa- 
mente moderno,  posterior  á la  última  reducción  del 
número  de  las  piezas  de  la  columna  vertebral. 

Debemos  entonces  prestar  preferente  atención  é 
importancia  á la  aparición  de  nuevos  órganos  ó á la 
unión  entre  sí  de  otros  ya  existentes,  mas  bien  que 
á la  desaparición  de  estos. 

Ahora,  si  seguimos  la  rama  ascendente  que  del  ante- 
cesor A conduce  al  hombre  actual,  encontramos  que 
después  de  su  separación  del  antecesor  común,  la 
rama  precursora  del  hombre  solo  adquirió  dos  earac- 
téres  de  organización  que  se  encuentran  en  las  condi- 
ciones requeridas  para  revelarnos  exactamente  cuá- 
les son  sus  mas  cercanos  parientes  zoológicos  ; la 
unión  del  intermaxilar  con  los  maxilares,  y la  unión 
en  una  sola  de  las  distintas  piezas  que  constituyen  el 
esternón. 

La  unión,  desde  los  primeros  meses  de  la  vida, 
del  intermaxilar  á los  maxilares,  en  el  grupo  que 
estudiamos,  es  exclusiva  del  hombre:  sabemos  que 
existe  una  ley  que  nos  enseña  que  dos  piezas  reu- 
nidas en  una  sola  no  vuelven  á separarse,  de  donde 
deducimos  que  ninguno  de  los  precursores  de  los 
antropomorfos  tuvo  los  maxilares  y el  intermaxilar 
reunidos  en  la  primera  infancia,  lo  que  prueba  á su 
vez  que  el  hombre  adquirió  este  carácter  después 
de  haberse  separado  de  los  cuatro  antropomorfos 
actuales  y sus  precursores  extinguidos.  Y esto  se 
verá  que  concuerda  igualmente  con  los  resultados 
obtenidos  en  la  restauración  de  la  genealogía  del 
hombre,  en  la  que  encontramos  la  unión  de  las  men- 
cionadas piezas,  como  caracterizando  la  última  etapa 
de  importancia,  ó sea  la  mas  moderna  porque  ha 
pasado  el  hombre. 

El  segundo  carácter,  el  de  la  unión  de  las  distin- 
tas piezas  del  esternón  en  una  sola,  es  común  al 


hombre  y al  gibon,  dos  formas  que  ya  hemos  visto 
se  acercan  por  los  demás  caractéres  de  organización. 
La  unión  en  uno  solo  de  los  seis  huesos  del  esternón, 
soldadura  verificada  en  ambos  sobre  el  mismo  plan  y 
que  ha  dado  por  resultado  la  formación  de  una  pieza 
de  casi  idéntica  forma,  solo  debe  haber  aparecido 
unavez  en  el  grupo,  en  un  antecesor  común  al  hombre 
y al  gibon,  y después  de  haberse  desprendido  de  las 
ramas  que  dieron  origen  al  orangután,  al  gorilla  y al 
chimpancé,  que  han  conservado  el  esternón  dividido 
en  varias  piezas  distintas.  Luego  es  evidente  que  de 
los  antropomorfos  actuales  el  gibon  es  el  pariente 
mas  cercano  del  hombre,  ó,  en  otros  términos,  el 
último  de  los  antropomorfos  existentes  que  se 
separó  de  la  línea  ascendente  que  dió  origen  al 
hombre. 


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Pero,  no  todos  los  gibones  presentan  absoluta- 
mente la  misma  organización : unos  se  distinguen 
por  un  hueso  intermediario  del  carpo  que  falta  en 
otras  especies.  ¿Cuáles  de  ellos  se  acercan  mas  del 
hombre,  los  que  tienen  el  hueso  intermediario  del 
carpo,  ó los  que  carecen  de  dicho  hueso?  Induda- 
blemente, todos  nos  contestarían  unánimes  que  los 
gibones  sin  hueso  carpal  intermediario  son  mas 
cercanos  del  hombre  que  los  que  tienen  dicho  hueso; 
sin  embargo,  nosotros,  basándonos  en  las  leyes  de 
la  filogenia,  afirmamos  lo  contrario  : que  los  mas 
cercanos  del  hombre  son  los  que  tienen  el  hueso 
intermediario  del  carpo.  Y por  inverosímil  que 


12 


90 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


parezca,  es  en  realidad  un  hecho  demasiado  evi- 
dente. Dispongamos  una  vez  mas  en  seriacion  el 
hombre,  el  gibon,  los  otros  antropomorfos  y los 
demás  monos  inferiores  segnn  las  etapas  que  nos 
indique  el  proceso  de  osificación  del  esternón,  y ten- 
dremos tres  grupos  distintos. 

El  I,  el  de  los  que  tienen  separados,  los  cinco 
huesos  que  siguen  al  manubrio  que  comprende  los 
monos  inferiores;  el  II,  el  de  los  que  los  tienen 
reunidos  en  tres  ó cuatro,  que  comprende  los  antro- 
pomorfos menos  el  gibon;  y el  III,  el  de  los  que 
tienen  los  cinco  huesos  reunidos  en  una  sola  pieza, 
que  comprende  al  hombre  y á los  gibones,  tengan  ó 
no  el  hueso  intermediario  del  carpo.  Esta  seriacion 
nos  demuestra  que  el  grupo  I dio  origen  ai  grupo  II 
y este  al  grupo  IIT,  y como  en  los  tres  grupos  se 
encuentran  formas  que  tienen  el  hueso  intermediario 
del  carpo  en  cuestión,  deducimos  que  los  animales 
del  grupo  II  que  presentan  dicho  hueso  lo  heredaron 
de  sus  antecesores  del  grupo  I y lo  trasmitieron  á 
sus  sucesores  del  grupo  III,  de  modo  que  los  ani- 
males de  este  último  grupo  que  carecen  de  él  lo 
perdieron  después  que  se  separaron  del  grupo  11. 
En  efecto,  descendiendo  el  hombre  y el  gibon  de  un 
antecesor  común  x,  caracterizado  por  tener  los  seis 
huesos  del  esternón  que  siguen  al  manubrio  reuni- 
dos en  una  pieza  única,  deducimos  que  ese  antece- 
sor x tenía  también  un  hueso  intermediario  del 
carpo  heredado,  como  hemos  visto,  de  un  animal 
del  grupo  II,  puesto  que  lo  ha  trasmitido  á su  suce- 
sor el  gibon,  de  modo  que  si  dicho  hueso  no  existe 
en  el  hombre,  es  porque  lo  ha  perdido  después  de 
su  separación  del  antecesor  x.  Luego  los  dos  suce- 
sores inmediatos  de  x,  que,  prolongándose  hasta 
nuestros  dias  con  distinta  forma,  llevan  los  nombres 
de  hombre  y de  gibon,  tenían  ambos  el  hueso  carpa! 
intermediario  y eran  de  consiguiente  mas  cercanos 
entre  sí  que  sus  dos  sucesores  actuales. 

Si  el  esternón  de  una  sola  pieza  basta  para  demos- 
trar que  el  hombre  y el  gibon  derivan  de  un  antece- 
sor común,  la  misma  forma  del  esternón  prueba  aún 
con  mayor  razón  que  el  gibon  sin  hueso  intermedia- 
rio del  carpo  y el  que  tiene  dicho  hueso  descienden 
igualmente  de  un  antecesor  común  que  tomó  á su 
xez  origen  del  antecesor  común  x.  Por  otra  parte,  si 
numerosos  caractéres  de  organización  nos  demues- 
tran que  el  hombre  no  puede  descender  del  gibon  ni 
el  gibon  del  hombre,  ningún  carácter  de  organiza- 
ción se  opone  á que  los  gibones  sin  hueso  interme- 
diario del  carpo  desciendan  de  los  que  tienen  dicho 


hueso,  mientras  que  estos,  como  lo  demuéstrala  se- 
riacion adjunta  en  donde  forman  el  grupo  lí,  no  solo 
no  pueden  descender  de  aquellos  (grupo  Iíl),  sino 
que  son  sus  antecesores.  Si  luego  los  gibones  que 
carecen  de  hueso  intermediario  del  carpo  proceden, 
como  se  demuestra  de  una  manera  evidente,  de  los 
que  tienen  y tenían  dicho  hueso,  es  claro  que  estos 
últimos  están  mas  cerca  del  hombre  puesto  que  des- 
cienden directamente  de  x,  que  es  igualmente  el  an- 
tecesor del  hombre. 


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El  aumento  ó disminución  de  un  hueso  importa 
siempre  un  cambio  de  organización  de  máxima  im- 
portancia para  la  filogenia,  que  obliga  al  naturalista 
á separaren  grupos  distintos  á los  seres  que  presen- 
tan tales  diferencias  por  pequeñas  que  ellas  sean  y 
por  mas  que  se  parezcan  por  los  demás  caracteres  de 
organización,  progresión  y adaptación.  En  el  pre- 
sente caso,  por  ejemplo,  la  ausencia  ó presencia  de 
un  hueso  intermediario  del  carpo,  nos  permite  divi- 
dir los  gibones  en  dos  grupos  bien  definidos,  de  los 
que  eluno,  que  es  el  predecesor  ó mas  antiguo,  con- 
tinuaremos designándolo  con  su  nombre  científico 
de  Hylobates,  y el  otro,  como  que  desciende  del 
primero,  lo  llamaremos  Methylobates  (después  de 
Hylobates ). 

De  estas  dos  formas,  la  mas  cercana  del  hombre  he- 
mos visto  que  es  el  verdadero  gibon  ó Hylobates ; 
pero  desde  que  se  separó  del  antecesor  común  x 
para  adquirir  su  forma  actual,  puede  haber  pasado 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


91 


por  una  ó mas  formas  de  transición  que  tenemos  que 
determinar  para  ligarlas  á una  délas  formas  antece- 
soras del  hombre. 

Hemos  visto  que  el  Hylobates  es  el  antropomorfo 
que  menos  se  ha  modificado  en  sus  caractéres  de  or- 
ganización y que  mas  se  parece  al  antecesor  A,  pues- 
to que  después  de  su  separación  de  este,  puede  de- 
cirse que  su  modificación  mas  profunda  consiste  en 
la  disminución  de  dos  ó tres  vértebras  caudales  y en 
el  aumento  desproporcionado  en  el  largo  de  sus  bra- 
zos. Este  intermediario  entre  el  gibony  A,  lo  distin- 
guiremos con  a.  Tenía,  como  el  antecesor  común  A 
y el  gibon  actual,  13  vértebras  dorsales  y 5 tumbá- 


is vértebras  dorsales  y 5 lumba- 
res = 18  dorso-lumbares;  esternón 
de  una  pieza;  2 á 4 vértebras  cau- 
dales ; intermaxilar  y maxilar  se- 
parados en  la  juventud  ; un  hue- 
so intermediario  del  carpo;  crá- 
neo braquicéfalo  y casi  liso;  talla 
0ni80  á imi6  ; capacidad  craneana 
300  á 3to  cent,  cúb.;  brazos  que 
tocan  el  suelo;  líneas  temporales 
bien  marcadas  ; crestas  sagital 
y occipital  poco  elevadas;  curva 
lumbar  bien  pronunciada. 


13  vértebras  dorsales  y 5 lumba- 
res = 18  dorso-lumbares  ; inter- 
maxilar y maxilares  separados 
en  la  juventud  ; un  hueso  inter- 
mediario del  carpo  ; esternón  con 
las  5 piezas  que  siguen  al  ma- 
nubrio reunidas  en  una ; brazos 
mas  cortos  que  el  gibon ; coxis 
de  4 á 6 vértebras  ; sacro  de  5 
vértebras. 


res,  un  intermaxilar  distinto  en  la  juventud,  un  hue- 
so intermediario  del  carpo  y brazos  mas  cortos  que 
el  gibon  actual.  Como  el  hombre,  tiene  de  4 á 6 vér- 
tebras caudales,  el  mismo  número  que  el  antecesor 
común  A,  y que  el  gibon  por  el  carácter  de  su  ester- 
nón se  demuestra  que  se  separó  de  él  en  un  antecesor 
común  x,  que  debía  igualmente  tener  un  coxis  de 
2 á 4 vértebras,  tenemos  que  el  antecesor  a del  gi- 
bon, tenía  el  mismo  número  de  vértebras  caudales  que 
el  hombre. 

Habiéndonos,  por  otra  parte,  demostrado  la  con- 
formación del  esternón  que  el  hombre  y el  gibon  des- 
cienden de  un  antecesor  común  ir  que  tenía  el  ester- 
nón de  una  sola  pieza  y 4 á 6 vértebras  caudales,  y 


que  habían  aparecido  después  de  la  separación  de  la 
rama  ascendente  que  conduce  al  hombre,  del  oran- 
gután, el  gorilla  y el  chimpancé,  es  claro  que  el 
antecesor  a del  gibon  no  puede  descender  directa- 
mente del  antecesor  común  A,  sino  del  antecesor  x, 
que  no  sabemos  aún  á cuál  de  los  antecesores  del 
hombre  corresponde. 


No  puede  haberse  separado  de  los  antecesores  del 
hombrea,  bj)  c,  porque  estos  tenían  una  vértebra 
de  ménos  que  el  gibon  ó su  antecesor  a,  y tendríamos 
entonces  que  admitir  que  éste  en  cierta  época  perdió 
una  vértebra  que  luego  volvió  á recuperar,  lo  que 
estaría  en  completa  contradicción  con  aquella  lev  que 
nos  enseña  que  todo  órgano  desaparecido  no  vuelve 
á reaparecer.  Por  otra  parte,  si  no  puede  haberse 
desprendido  directamente  del  antecesor  A por  tener 
este  último  el  esternón  de  varias  piezas,  etapa  de 


92 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


evolución  menos  avanzada  que  aquella  por  la  que 
pasaba  el  antecesor  común  del  hombre  y del  gibon  a’ 
que  tenía  las  piezas  del  esternón  soldadas,  es  evi- 
dente que  se  desprendió  de  la  rama  ascendente  que 
conduce  al  hombre  entre  los  antecesores  e y c.  De 
este  modo  llegamos  á determinar  que  e,  es  el  antece- 
sora del  hombre  y del  gibon  que  buscábamos,  y que 
además  de  los  caracteres  que  le  hemos  asignado  en 
otra  parte,  tenía  un  esternón  con  las  cinco  piezas  que 
siguen  al  manubrio  reunidas  en  una  sola,  brazos  cor- 
tos como  los  del  hombre,  una  talla  de  0m80  á lmÍO, 
una  cavidad  craneana  de  300  á 350  centímetros  cúbi- 


Cavidad  craneana  de  1000 
á 1300  centímetros  cúbi- 
cos ; talla  tm40  á i™70. 


Cavidad  craneana  de  800  á 
1100  centímetros  cúbicos ; 
talla  i'"30  á i 111  o o . 


Cavidad  craneana  de  600  á 
900  Centímetros  cúbicos ; 
talla  1">15  á i m 4 f > . 


Cavidad  craneana  de  400  á 
700  cent,  cúb.;  talla  i me- 
tro á lm30  ; 13  vért.  dors.  y 
5 lumb.;  un  hueso  inter- 
mediario del  carpo ; ester- 
nón con  los  cinco  huesos 
que  siguen  al  manubrio 
reunidos  en  una  pieza. 


Esternón  con  los  ¡>  huesos  que  siguen  a1 
manubrio  reunidos  en  uno  ; brazos 
cortos  como  los  del  hombre ; talla  0ra80 
á iral0  ; capacidad  craneana  de  300  á 
350  cent,  cúb.;  cráneo  sin  cresta  sagi- 
tal; cresta  occipital  poco  elevada  ; li- 
neas curvas  temporales  bien  marca- 
das. 


Esternón  con  los  cinco  huesos  que  si- 
guen al  manubrio  reunidos  en  tres  ó 
cuatro  piezas. 


C 


eos,  un  cráneo  sin  cresta  sagital,  una  cresta  occipital 
poco  elevada,  líneas  curvas  temporales  bien  marca- 
das, etc. 

Ahora  entre  el  antecesor  común  del  hombre  y del 


gibon  e,  y el  antecesor  del  hombre  c,  es  preciso 
intercalar  otro  intermediario  el,  que  derivado  de  e, 
dio  origen  á c,  pues  teniendo  el  antecesor  del  hom- 
bree, 1 3 vértebras  dorsales  y 4 lumbares,  igual  á 
17  dorso-lumbares,  y e que  era  el  antecesor  del 
hombre  y del  gibon  13  dorsales  y 5 lumbares,  es 
claro  que  el  antecesor  del  hombre  que  se  despren- 
dió de  e,  tenía  igualmente  13  dorsales  y 5 lumbares, 
y que  solo  perdió  una  lumbar  al  llegar  á c. 

Del  mismo  modo,  habiendo  llegado  á determinar 
que  el  antecesor  e,  difería  por  su  esternón  de  una 
sola  pieza,  del  antecesor  común  A,  tenemos  que 
intercalar  entre  el  antecesor  A y el  antecesor  e, 
un  anillo  intermediario  f , cuyo  esternón  constaba 
de  varias  piezas  distintas,  como  en  el  antecesor  co- 
mún A. 

Indudablemente,  para  que  el  ser  que  se  despren- 
dió del  antecesor  e,  que  tenía  brazos  cortos,  adqui- 
riera los  brazos  desmesuradamente  largos  del  gibon 
actual,  debe  haber  pasado  por  un  cierto  número 
de  intermediarios  que  aquí  no  tomamos  en  cuenta 
confundiéndolos  todos  en  el  antecesor  del  gibon  a, 
pero  que,  sin  embargo,  si  quisiéramos  entrar  en  los 
detalles,  como  lo  haremos  mas  tarde,  podríamos 
determinar  exactamente.  Del  mismo  modo  tenemos 
que  admitir  que  entre  el  cerebro  de  350  centímetros 
cúbicos  del  antecesor  e,  y el  de  1200  á 1500  cen- 
tímetros cúbicos  del  hombre  actual,  debe  haber  un 
cierto  número  de  intermediarios  en  los  que  la  cavi- 
dad cerebral  fué  aumentando  sucesivamente  de 
tamaño  ; pero  como  entre  e y el  hombre  actual 
tenemos  va  determinados  cuatro  intermediarios  dis- 
tintos,  podemos  también  asignar  desde  ya  á esos 
nuestros  antepasados  extinguidos,  un  volumen  cere- 
bral aproximado  de  400  á 700  centímetros  cúbicos 
al  antecesor  el,  de  600  á 900  al  antecesor  c,  de  800 
á 1100  al  antecesor  b,  y de  1000  á 1300  al  antece- 
sor directo  a.  Así  también  por  la  talla,  podemos 
atribuir  1 m.  á lm30  al  antecesor  el,  1 m 1 5 á l m4 5 al 
antecesor  c,  tm30  á lm60  al  antecesor  5,  y lm40  á 
1 111 7 0 al  antecesora. 

Al  restaurar  la  genealogía  del  hombre,  hemos 
asignado  á e,  un  hueso  intermediario  del  carpo: 
puede  juzgarse  ahora  de  la  exactitud  de  la  determi- 
nación, puesto  que  resultando  serd,  á la  vez  el 
antecesor  del  gibon,  este  tiene  que  haber  heredado 
de  él  dicho  hueso  intermediario  del  carpo,  que  no 
llegó  á trasmitirse  hasta  el  hombre  actual  en  la 
escala  ascendente  por  este  recorrida,  ni  tampoco 
hasta  elMethylobates,  en  la  línea  ascendente  di- 


EL  HOMBRE*  FÓSIL  ARGENTINO 


93 


recta,  recorrida  por  el  Eylobates,  de  donde  se 
puede  igualmente  juzgar  de  Ja  razón  que  nos  asis- 
tía para  afirmar  que  el  Hylobates  era  mas  cercano 
del  hombre  que  el  Methylobates. 

No  dejará  de  causar  sorpresa,  que  coloquemos  de 
este  modo  al  gibon  en  un  lugar  mas  cercano  del 
hombre  que  el  orangután,  el  chimpancé  y aún  el 
mismo  gorilla,  cuando  se  le  juzgaba  como  el  mas 
inferior  de  los  antropomorfos,  como  el  que  mas 
se  acercaba  de  los  monos  inferiores.  Es  esto  absolu- 
tamente contrario  á la  opinión  que  domina  en  los 
naturalistas,  y es  en  verdad  uno  de  los  resultados 
mas  inesperados  de  la  filogenia. 

Los  naturalistas  afirmaban  la  inferioridad  del 
gibon,  fundándose  sobre  sus  callosidades,  sus  bra- 
zos desmesuradamente  largos,  su  talla  pequeña,  su 
cerebro  poco  voluminoso,  su  hueso  intermediario 
del  carpo,  y el  número  mas  considerable  de  sus  vér- 
tebras dorsales.  Pero  es  que  no  habían  reflexionado 
en  que  las  callosidades  podían  ser  un  carácter  délos 
antepasados  que  se  había  conservado  en  el  gibon  por 
circunstancias  especiales,  como  muchos  caractéres 
de  inferioridad  que  conserva  el  hombre;  ni  tampoco 
en  que  la  desaparición  de  dichas  callosidades  en  el 
hombre  y en  los  demás  antropomorfos  podía  haberse 
producido  por  separado  ; ni  sabían  que  los  brazos 
desmesuradamente  largos  del  gibon,  no  eran  un 
carácter  de  inferioridad  heredado  de  un  antepasado 
común,  sino  un  carácter  de  adaptación  de  origen 
muy  moderno,  posterior  á la  separación  divergente 
del  hombre  y del  gibon  ; ni  comprendían  que  su 
pequeña  talla  era  la  misma  del  hombre  de  otras 
épocas,  como  nos  lo  demuestra  no  solo  la  filogenia, 
sitió  también  la  misma  existencia  aún  en  la  actua- 
lidad de  razas  de  pequeña  talla ; ni  quisieron  ver 
que  el  volumen  pequeño  del  cerebro  estaba  en  rela- 
ción con  la  talla,  que  el  cráneo  relativamente  esfé- 
rico y liso  del  gibon,  tenía  mas  importancia  que  el 
cerebro  mas  voluminoso  de  los  otros  antropomorfos 
que  está  acompañado  de  un  desarrollo  bestial  de 
todas  las  crestas,  que  significa  un  verdadero  retro- 
ceso ; ni  quisieron  sin  duda  recordar  que  la  ausencia 
del  hueso  intermediario  del  carpo  en  el  hombre, 
es  una  desaparición  aislada  de  la  que  se  ha  operado 
en  el  gorilla  y el  chimpancé,  como  lo  demuestra  la 
existencia  en  los  mismos  gibones,  de  especies  que 
carecen  de  dicho  hueso,  sin  que  pensaran  tampoco 
en  que  su  atrofia  y desaparición  era  un  carácter 
relativamente  moderno,  puesto  que  aún  existía  en 
un  antecesor  no  muy  lejano,  como  lo  demuestra  su 


existencia  en  el  embrión ; ni  tampoco  tomaron  en 
cuenta  de  que  si  el  hombre  actual  solo  tiene  17 
vértebras  dorso-lumbares,  su  antecesor  pudo  tener 
18  como  el  gibon,  olvidándose  de  que  si  un  menor 
número  de  vértebras  era  un  carácter  mas  humano, 
el  orangután  que  solo  tiene  16  vértebras  dorso- 
lumbares,  debía  ser  mas  hombre  que  el  hombre  ; 
ni  tomaron  en  cuenta  las  tres  curvas  bien  marcadas 
de  la  columna  vertebral  del  gibon  que  le  dan  una 
posición  casi  vertical ; ni  supieron  por  fin  apreciar 
la  importancia  de  la  conformación  del  esternón,  fun- 
damental, por  cuanto  concierne  á caractéres  de  orga- 
nización que  tienen  que  haber  aparecido  una  sola 
vez  en  un  antecesor  común,  y que  una  vez  adquiri- 
dos no  pueden  volver  á desaparecer,  carácter  que 
bastaba  y sobraba  para  separar  al  gibon  definitiva- 
mente del  gorilla,  del  chimpancé  y del  orangután, 
y acercarlo  al  hombre. 

Pero  no  nos  ocupemos  mas  de  esos  errores  ine- 
vitables, cometidos  no  por  las  personas,  sino  por  lo 
imperfecto  de  los  procedimientos  de  investigación 
empleados.  Veamos  ahora  el  camino  recorrido  por 
los  otros  antropomorfos  y las  formas  de  donde  se 
han  desprendido,  aunque  abreviando  aún  mas  ; pues 
como  ejemplo  práctico  de  la  aplicación  de  nuestro 
sistema,  ya  va  tomando  demasiada  estension. 

El  orangután,  en  distintos  caractéres  de  organiza- 
ción y en  no  pocos  progresivos,  es  una  forma  que 
denota  una  evolución  mas  avanzada  que  el  gorilla 
y el  chimpancé;  y en  otros  se  presenta  como  un 
tipo  que  ha  seguido  en  su  evolución  al  hombre  y al 
gibon,  desprendiéndose  de  la  rama  ascendente  antes 
que  el  último,  pero  después  del  gorilla  y del 
chimpancé. 

Por  su  braquicefalía  podría  descender  del  gorilla  ó 
chimpancé;  pero,  en  ese  caso,  no  habría  conservado 
el  carácter  primitivo  del  hueso  carpal  intermediario. 
Por  otra  parte,  descendiendo  el  gorilla  y el  chim- 
pancé de  un  tipo  primitivo  dolicocéfalo,  poco  han 
evolucionado  en  ese  sentido,  y no  es  probable  que 
se  haya  desprendido  antes  que  ellos  del  antecesor 
común  un  tipo  que  siguiera  en  su  evolución  hácia  la 
braquicefalía  al  hombre  y al  gibon,  y conservara, 
como  estos,  el  hueso  carpal  intermediario  que  debía 
desaparecer  en  los  dos  tipos  que  se  habían  inter- 
puesto entre  él  y los  superiores. 

El  gibon  y el  orangután  están,  además,  unidos 
por  la  presencia  de  ciertos  músculos  que  faltan  en 
los  otros  antropomorfos,  y por  una  evolución  hácia 
la  posición  vertical  mas  avanzada  que  la  del  gorilla, 


94 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


puesto  que  en  el  mismo  orangután  la  última  vér- 
tebra lumbar  forma  un  principio  de  curva  lumbar. 

En  definitiva,  sabemos  que  el  orangután  no  puede 
descender  ni  del  gorilla,  ni  del  chimpancé,  porque 
lia  conservado  el  hueso  intermediario  del  carpo  que 
han  perdido  los  últimos,  pero  que  estos  tampoco 
pueden  descender  del  orangután,  puesto  que  han 
conservado  un  mayor  número  de  vértebras  dorso- 
lumbares  que  este. 

Pero,  si  la  pérdida  de  un  cierto  número  de  vér- 
tebras, como  fenómeno  de  evolución  que  puede 
haberse  verificado  en  grupos  distintos  y á intér- 
valos  diferentes,  no  tiene  mas  que  una  importancia 
relativa,  la  persistencia  de  un  carácter  heredado 
de  un  antecesor  común,  prueba  que  los  animales 
que  lo  presentan  han  evolucionado  en  conjunto, 
ascendiendo  por  una  misma  rama  durante  un  cierto 
espacio  de  tiempo  antes  de  separarse  en  formas 
distintas.  El  hueso' intermediario  del  carpo  consti- 
tuye así  un  carácter  de  organización  que  une  el 
orangután  algibon,  y por  el  antecesor  d al  hombre, 
alejándolo  del  chimpancé  y del’gorilla,  que,  aunque 
pasando  ambos  por  una  misma  etapa  de  evolución 
de  la  columna  vertebral,  carecen  de  dicho  hueso, 
lo  mismo  que  de  otro  pequeño  huecesillo  de  natu- 
raleza sesamóidea,  que  se  encuentra  en  el  carpo 
del  orangután,  que  existe  igualmente  en  otros  diver- 
sos monos  inferiores,  y del  que  también  se  han 
encontrado  los  vestigios  en  el  embrión  humano. 

Ahora,  sucede  con  el  orangután  lo  mismo  que 
con  el  gibon:  no  todos  presentan  la  misma  orga- 
nización. Unos  tienen  los  cinco  dedos  de  cada 
miembro  bien  desarrollados  y con  uña ; otros  tienen 
el  pulgar  del  pié  en  parte  atrofiado  y sin  uña. 
Como  los  antropomorfos  y monos  inferiores  que 
han  precedido  al  orangután  tenían  un  pulgar  del 
pié  bien  desarrollado  y con  uña,  es  evidente  que 
las  especies  de  orangután  que  carecen  de  uña  en 
dicho  dedo,  la  han  perdido  después  que  el  tipo 
precursor  del  orangután  se  separó  de  la  línea  ascen- 
dente que  conduce  al  hombre  y al  gibon  y después 
que  hubo  adquirido  los  caractéres  de  organización 
osteológicos  que  distinguen  á los  orangutanes,  ten- 
gan ó no  uña  en  el  pulgar  del  pié,  de  donde  dedu- 
cimos igualmente  que  la  ausencia  de  uña  en  dicho 
dedo  es  un  carácter  muy  moderno,  todo  lo  cual 
prueba  de  una  manera  incontestable  que  los  oran- 
gutanes que  carecen  de  uña  en  el  pulgar  del  pié, 
proceden  de  otros  que  estaban  provistos  de  uña  en 
dicho  dedo.  Los  orangutanes  desígnanse  con  el 


nombre  genérico  de  Simia  que  conservaremos 
para  el  tipo  mas  antiguo  provisto  de  uña  en  el  pul- 
gar del  pié,  designando  el  tipo  mas  moderno  que 
de  él  se  ha  derivado  y que  carece  de  uña  con  el 
nombre  de  Metasimia  (después  de  Simia). 


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Para  abreviar,  el  tipo  de  orangután  mas  antiguo 
(Simia)  que  tiene  12  vértebras  dorsales  y 4 lumbares 
igual  á 16  dorso-lumbares,  tiene  que  haber  pasado 
por  el  antecesor  a,  de  12  vértebras  dorsales  y 5 
lumbares  igual  á 17  dorso-lumbares;  por  el  ante- 
cesor mas  lejano  b,  que  tenía  13  dorsales  y 4 lum- 
bares igual  á 17  dorsolumbares ; y por  el  antecesor 
aún  mas  lejano  c,  que  tenía  13  dorsales  y 5 lum- 
bares igual  á 1 8 dorso-lumbares,  el  que  tomó  á su  vez 
origen,  directa  ó indirectamente,  en  el  antecesor  A. 
El  antecesor  del  orangután  c,  tiene  que  haberse  des- 
prendido de  la  rama  que  dió  origen  al  hombre  y al 
gibon,  antes  de  la  aparición  del  antecesor  e que 
tenía  las  piezas  del  esternón  reunidas  en  un  solo 
hueso,  pues  si  se  hubiera  desprendido  de  este  ó de 
otro  cualquiera  de  sus  sucesores,  es  evidente  que 
el  orangután  tendría  un  esternón  de  piezas  soldadas 
como  el  hombre  y el  gibon.  Por  otra  parte,  de- 
biendo el  orangután  ó su  mas  lejano  antecesor  haber 
seguido  durante  un  cierto  tiempo  el  mismo  camino 
evolutivo  que  siguió  el  antecesor  e,  claro  es  que 
el  antecesor  c del  orangután  tiene  que  haberse 
desprendido  entre  e y f,  resultando  así  ser  f el 
antecesor  común  del  hombre,  del  gibon  y del  oran- 
gután. 

Quedan  el  gorilla  y el  chimpancé  que,  aunque 
se  parecen  tanto  que  muchos  los  incluyen  en  el 
mismo  género,  no  pueden  descender  el  uno  del 
otro.  El  chimpancé  no  puede  pretender  por  ante- 
cesor al  gorilla  porque  tiene  un  cerebro  menor  que 
este,  lo  que  denota  una  evolución  ménos  avanzada, 
sin  que  esto  quiera  decir  que  el  gorilla  sea  mas 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


95 


inteligente,  pues  en  proporción  de  la  talla  el  chim- 
pancé puede  tener  un  cerebro  mas  desarrollado  que 
aquel,  lo  que  no  impide  que  las  leyes  íilogénicas 
se  opongan  á la  posibilidad  de  que  un  animal  pueda 
descender  de  otro  de  un  cerebro  de  ■volumen  abso- 
luto mas  considerable.  El  gorilla  por  su  parte  no 
puede  descender  del  chimpancé,  entre  otras  muchas 
razones,  porque  tiene  una  columna  vertebral  que 
denota  una  etapa  de  evolución  ménos  avanzada 
hcácia  la  posición  vertical  que  la  porque  atraviesa 
el  chimpancé. 


12  vértebras  dorsales  y 4 lumbares 
= 16  dorso-lumbares ; un  hueso  in- 
termediario del  carpo  ; coxis  de  2 á 
4 vértebras  ; intermaxilar  distinto  en 
la  juventud  ; esternón  con  los  6 hue- 
sos reunidos  en  3 ó 4 piezas  ; cavidad 
cerebral  de  400  á 450  cent,  eúb.;  talla 
imi o a i”60, 


12  vértebras  dorsales  y 5 lumbares 
= 17  dorso-lumbares. 


13  vértebras  dorsales  y 4 lumbares 
= 17  dorso-lumbares. 


13  vértebras  dorsales  y 5 lumbares 
= 18  dorso-lumbures. 


«i 


Quedan  estas  dos  alternativas,  ó descienden  de 
un  antecesor  común  que  se  desprendió  mas  ó ménos 
directamente  de  la  línea  ascendente  que  conduce  al 
hombre,  al  gibon  y al  orangután,  ó se  han  despren- 
dido de  dicha  línea  ascendente  por  separado,  evolu- 
cionando igualmente  por  separado. 

Esta  última  suposición  sería  admisible  si  existie- 
ran entre  el  chimpancé  y el  gorilla  diferencias 
notables  en  los  caracteres  de  organización,  de  pro- 
gresión ó de  adaptación.  Pero  tales  diferencias  no 
existen  en  los  caractéres  de  organización,  y si  se 
observan  algunas  en  los  caractéres  de  progresión  y 
de  adaptación,  ellas  no  son  tan  considerables  que 
nos  permitan  admitir  su  separación  inicial  desde  la 
línea  ascendente  que  del  antropomorfo  primitivo 
conduce  al  hombre,  bastando  apenas  para  demostrar 


lo  que  ya  hemos  afirmado,  que  el  uno  no  puede 
descender  del  otro. 

En  cambio,  las  semejanzas  son  de  un  orden  mas 
elevado  y tienen  otra  importancia  : no  solo  ambos 
son  dolicocéfalos,  sino  que  ambos  tienen  la  misma 
conformación  del  cráneo  salvo  el  tamaño  absoluto  y 
el  desarrollo  de  las  crestas,  diferencias  producidas 
por  la  talla  mas  considerable  del  gorilla  y su  proceso 
de  osificación  mas  avanzado;  las  crestas  sagital, 
occipital,  temporal  y superciliar  se  parecen  en  la 
forma  y en  su  modo  de  desarrollo ; ambos  tienen  los 
brazos  con  corta  diferencia  del  mismo  largo;  ambos 
tienen  los  dedos  unidos  por  las  mismas  membranas 


O 

s 

o 


interdigitales,  carácter  que  por  sí  solo  bastaría  para 
demostrar  su  unidad  originaria;  ambos  carecen  del 


96 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


hueso  intermediario  del  carpo  que  se  encuentra 
presente  en  el  gibon  y en  el  orangután;  ambos  tie- 
nen el  mismo  número  de  vértebras  lumbares;  el 
número  de  las  vértebras  dorsales  y costillas  es  igual- 
mente el  mismo;  por  fin,  como  si  todos  estos  carac- 
téres  no  fueran  bastante,  parece  ya  un  hecho 
indiscutible  que  ambos  sean  fecundos  entre  sí, 
produciendo  híbridos  de  caractéres  intermediarios 
especialmente  por  el  desarrollo  de  las  distmí  is  cres- 
tas del  cráneo,  que  habían  s¡do  considerados  en 
uu  principio  como  ejemplares  de  una  nueva  es- 
pecie. 

Es  luego  evidente  que  ambos  descienden  de  un 
antecesor  común  inmediato  a,  caracterizado  igual- 
mente por  13  vértebras  dorsales  y 4 lumbares,  la 
falta  de  hueso  intermediario  del  carpo,  una  región 
lumbar  derecha  como  en  el  gorilla,  un  cráneo  con 
crestas  ménos  desarrolladas  que  el  gorilla,  una  ca- 
vidad cerebral  de  350  á 420  centímetros  cúbicos, 
una  talla  comparable  ála  del  chimpancé,  etc. 

Entre  el  antecesor  a del  gorilla  y del  chimpancé, 
con  2 á 4 vértebras  caudales  y sin  hueso  interme- 
diario del  carpo,  y el  antecesor  común  A con  una 
vértebra  dorso-lumbar  de  mas,  un  hueso  interme- 
diario del  carpo  y 4 á 6 vértebras  caudales,  hay  un 
intermediario  b,  caracterizado  por  13  vértebras  dor- 
sales, 4 lumbares  y un  hueso  intermediario  del  carpo 
heredado  del  antecesor  común  A pero  que  no  lo 
transmitió  al  sucesor  a.  Este  antecesor  b del  gorilla 
y del  chimpancé,  fué  precedido  por  otro  antecesor 
c que  tenía  como  el  antecesor  común  A,  13  vértebras 
dorsales  y 5 lumbares.  A,  es  así  el  antecesor  comuu 
del  hombre  y de  los  cuatro  antropomorfos  actuales 
délos  que  reúne  los  caractéres  generales,  y tomó  á 
su  vez  origen  de  otro  antecesor  B caracterizado  por 
presentar  los  cinco  huesos  del  esternón  que  siguen 
al  manubrio,  todos  separados,  el  intermaxilar  dis- 
tinto délos  maxilares,  y el  sacro  compuesto  de  3 ó 4 
vértebras  como  en  la  mayoría  de  los  monos  catarri- 
nianos  ó del  antiguo  continente,  los  que  se  separa- 
ron de  un  antecesor  mas  lejano  antes  que  B,  y así 
podríamos  seguir  hasta  ligar  el  hombre  á todos  los 
demás  primatos  y al  resto  de  los  mamíferos. 

Una  vez  restaurada  la  genealogía  del  hombre  y de 
los  antropomorfos  existentes,  podemos  igualmente 
designar  con  nombres  genéricos  propios  cada  uno 
de  los  antecesores  restaurados,  como  lo  indica  el 
árbol  filogénico  adjunto,  indicando  los  principales 
caractéres  distintivos  de  cada  una  de  las  formas  res- 
tauradas. 


En  lo  que  concierne  al  caso  presente,  los  carac- 
téres mas  importantes  de  los  anillos  filogénicos  de- 
terminados, son: 

Píiothomo  ó primer  antecesor  del  hombre:  12 
vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  intermaxilar  dis- 
tinto de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  inter- 
mediario del  carpo  ausente  ; esternón  con  el  manu- 
brio separado  y las  cinco  piezas  que  siguen  soldadas ; 


13  véi’tebras  dorsales  y 4 lumbares  = 17  dorso- 
lumbares  ; ausencia  de  hueso  intermediario 
del  carpo;  los  6 huesos  del  esternón  reunidos 
en  3 ó 4 piezas  ; capacidad  craneana  de  330 
á 420  cent,  cúb.;  talla  de  i“20  á luso  ; curva 
lumbar  formada  por  las  dos  últimas  vértebras 
lumbares  ; coxis  de  2 á 4 vértebras ; inter- 
maxilar distinto  en  la  juventud  ; cráneo  do- 
licocéfalo  ; crestas  sagital,  occipital  y tem- 
porales no  tan  desarrolladas  como  en  el  go- 
rilla; brazos  que  llegan  debajo  délas  rodi- 
llas. 


-U 

a 

53 

CU 

s 

13 

o 


Gorilla.  — 13  vértebras  dorsales  y 4 lum- 
bares ; ausencia  de  hueso  intermediario  del 
carpo  ; esternón  de  varias  piezas;  coxis  de 
2 á 4 vértebras  ; capacidad  craneana  de  460  á 
eso  cent,  cúb.;  talla  de  i'"40  á i“70  ; cráneo 
dolicocéfalo  ; crestas  sagital,  occipital,  tem- 
poral y superciliar  de  un  desarrollo  enorme  ; 
brazos  que  llegan  á la  mitad  de  la  pierna  ; 
región  lumbar  derecha. 


13  vértebras  dorsales  y 4 lumbares  = 17  dorso- 
lumbares  ; ausencia  de  hueso  intermediario 
del  carpo  ; capacidad  craneana  de  350  á 420 
cent,  cub.;  talla  de  1®10  á i“30  ; región  lumbar 
derecha  sin  curva ; coxis  de  2 á 4 vérte- 
bras ; esternón  de  varias  piezas  distintas  ; 
cráneo  dolicocéfalo;  crestas  no  muy  elevadas  ; 
brazos  que  llegaban  debajo  de  las  rodillas. 


13  vértebras  dorsales  y 4 lumbares  = 17  dorso- 
lumbares  ; un  hueso  intermediario  del  carpo; 
coxis  de  2 á 4 vértebras ; esternón  de  varias 
piezas;  capacidad  craneana  de  330  á 400  cent, 
cúb.;  talla  de  i metro  á im25  ; región  lumbar 
derecha;  cráneo  dolicocéfalo  ; crestas  poco 
elevadas;  brazos  que  llegaban  á las  rodillas. 


o 


13  vértebras  dorsales  y s lumbares  = 18  dorso- 
lumbares  ; un  hueso  intermediario  del  carpo  ; 
esternón  con  los  cinco  huesos  que  siguen  al 
manubrio  reunidos  en  varias  piezas  ; coxis 
de  2 á 4 vértebras  ; capacidad  craneana  de 
320  á 380  cent,  cúb.;  talla  de  0m90  á 1“10  ; crá- 
neo dolicocéfalo  ; cresta  sagital  ausente  ; 
brazos  cortos. 


<1 


sacro  de  5 vértebras;  coxis  de  4 á 6 vértebras; 
posición  vertical  con  lastres  curvas  bien  indicadas; 
capacidad  craneana  de  1000  á 1300  centímetros  cú- 
bicos; talla  de  lm40  á lm70;  cráneo  braquicéfalo, 
casi  esférico  y liso;  ausencia  de  cresta  sagital  y 
occipital;  líneas  curvas  temporales  bien  indicadas; 
brazos  de  largo  mediano. 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


97 


Dipbothomo  ó segundo  antecesor  del  hombre:  12 
vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  intermaxilar  dis- 
tinto de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  inter- 
mediario del  carpo  presente;  esternón  con  las  cinco 
piezas  que  siguen  al  manubrio  soldadas ; sacro  de  5 
vértebras  ; coxis  de  4 á 6 vértebras  ; posición  ver- 
tical con  las  curvas  no  tan  pronunciadas  como  en  el 


hombre;  capacidad  craneana  de  800  á 1000  centíme- 
tros cúbicos;  talla  de  1 m30  á lm60;  cráneo  braqui- 
céfalo  aunque  no  tanto  como  en  el  hombre,  ni  tan 
liso ; crestas  sagital  y occipital  ausentes ; líneas  cur- 
vas temporales  bien  marcadas;  brazos  de  largo  me- 
diano. 

Tbípbothomo  ó tercer  antecesor  del  hombre:  13 


vértebras  dorsales  y 4 lumbares;  intermaxilar  distin- 
to de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  interme- 
diario del  carpo  presente;  esternón  con  las  cinco  pie- 
zas que  siguen  al  manubrio  soldadas;  sacro  de  5 vér- 
tebras; coxis  de  4 á 6 vértebras  ; posición  vertical, 


intermediaria  entre  la  del  hombre  y la  del  gibon; 
cavidad  craneana  de  600  á 900  centímetros  cúbicos; 
talla  de  lnT5  á lm45;  cráneo  menos  braquicéfalo  que 
en  el  hombre,  Prothomo  y Diprothomo ; cráneo 
sin  cresta  sagital  y con  una  cresta  occipital  apenas 


13 


98 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


indicada  ; líneas  curvas  temporales  bien  marcadas ; 
brazos  de  largo  mediano. 

Tetraprothomo  ó cuarto  antecesor  del  hombre: 

\ 3 vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  intermaxilar  dis- 
tinto de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  interme- 
diario del  carpo  presente;  esternón  con  las  cinco  pie- 
zas que  siguen  al  manubrio  soldadas;  sacro  de  5 vér- 
tebras; coxis  de  4 á 6 vértebras;  posición  bastante 
oblicua;  capacidad  craneana  de  400  á 700  centímetros 
cúbicos;  talla  lm  á lm30;  cráneo  braquicéfalo  en  com- 
paración délos  del  gorilla  y chimpancé,  dolicocéfalo 
comparado  con  el  del  hombre  de  ahora;  cresta  sagital 
ausente:  cresta  occipital  baja;  líneas  curvas  tempo- 
rales bien  marcadas  aproximándose  ála  sutura  coro- 
nal; brazos  de  largo  mediano. 

Prothylobates  ó antecesor  del  gibon  : 1 3 vérte- 
bras dorsales  y 5 lumbares;  intermaxilar  distinto  de 
los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  intermediario 
del  carpo  presente  ; esternón  con  las  cinco  piezas  que 
siguen  al  manubrio  reunidas  en  una  sola;  sacro  de  5 
vértebras  ; coxis  de  4 á 6 vértebras  ; posición  obli- 
cua, pero  no  tanto  como  en  los  demás  antropomorfos, 
á excepción  del  gibon;  las  tres  curvas  de  la  columua 
vertebral  poco  pronunciadas;  capacidad  craneana  de 
300  á 350  centímetros  cúbicos;  talla  de  0ra80  á 
lm15;  cráneo  ménos  braquicéfalo  que  el  del  hombre 
y el  del  gibon;  cresta  sagital  poco  aparente;  cresta 
occipital  muy  baja;  líneas  curvas  temporales  bien 
marcadas;  brazos  de  largo  intermediario  entre  los 
del  hombre  y los  del  gibon. 

Collexsterjnum  ó antecesor  común  del  hombre  y 
del  gibon  : 13  vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  in- 
termaxilar distinto  de  los  maxilares  en  la  juventud; 
hueso  intermediario  del  carpo  presente;  esternón 
con  los  cinco  huesos  que  siguen  al  manubrio  reunidos 
en  uno  solo  ; sacro  de  5 vértebras;  coxis  de  4 á 6 
vértebras;  posición  oblicua  como  en  el  gibon  ó algo 
ménos;  las  tres  curvas  de  la  columna  vertebral  no  tan 
pronunciadas;  capacidad  craneana  de  300  á 350  cen- 
tímetros cúbicos;  talla  0m80  á 1 ni  1 0 ; cráneo  braqui- 
céfalo, pero  ménos  que  en  el  hombre  y el  gibon; 
cresta  sagital  ausente;  cresta  occipital  poco  elevada; 
líneas  curvas  temporales  bien  marcadas  y mas  cerca 
de  la  sutura  coronal  que  en  el  hombre;  brazos  cortos, 
comparables  á los  del  hombre. 

Protosimia  ó primer  antecesor  del  orangután:  12 
vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  intermaxilar  dis- 
tinto de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  interme- 
diario del  carpo  presente;  esternón  con  los  cinco  hue- 
sos que  siguen  al  manubrio  reunidos  en  tres  ó cua- 


tro; sacro  de  5 vértebras;  coxis  de  2 á 4 vértebras; 
posición  oblicua;  curva  lumbar  formada  solo  por  la 
última  vértebra  lumbar;  capacidad  craneana  de  420 
á 450  centímetros  cúbicos;  talla  de  lm10  á lm40; 
cráneo  braquicéfalo;  crestas  sagital  y occipital  ménos 
elevadas  que  en  el  orangután;  líneas  curvas  tempo- 
rales en  forma  de  crestas,  pero  notan  elevadas  como 
en  el  orangután;  arco  superciliar  bastante  elevado; 
brazos  cuyas  manos  llegaban  ála  mitad  de  la  pierna. 

Diprotosimia  ó segundo  antecesor  del  orangután: 
13  vértebras  dorsales  y 4 lumbares;  intermaxilar 
distinto  de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  in- 
termediario del  carpo  presente;  esternón  con  las 
cinco  piezas  que  siguen  al  manubrio  reunidas  entres 
ó cuatro;  sacro  de  5 vértebras;  coxis  de  2 á 4 ; po- 
sición oblicua;  curva  lumbar  formada  por  una  sola 
vértebra;  capacidad  craneana  de  380  á 420  centíme- 
tros cúbicos;  talla  de  lm  á lra25;  cráneo  braquicéfa- 
lo; cresta  sagital  y occipital  ménos  elevada  que  en 
Protosimia ; líneas  curvas  temporales  todavía  en 
forma  de  cresta,  pero  poco  elevada;  brazos  cuyas 
manos  alcanzaban  debajo  de  las  rodillas. 

Triprotosimia  ó tercer  antecesor  del  orangután: 
13  vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  intermaxilar 
distinto  de  los  maxilares  en  la  juventud;  hueso  in- 
termediario del  carpo  presente;  esternón  con  las 
5 piezas  que  siguen  al  manubrio  reunidas  en  tres 
ó cuatro;  sacro  de  5 vértebras;  coxis  de  4 á 6 vérte- 
bras; posición  oblicua;  curva  lumbar  formada  por 
una  sola  vértebra;  cavidad  craneana  de  350  á 380 
centímetros  cúbicos;  talla  de  lm  á 1 tn  1 0 ; cráneo  bra- 
quicéfalo; cresta  sagital  apenas  indicada;  cresta  occi- 
pital poco  elevada;  líneas  curvas  temporales  bien 
marcadas;  arco  superciliar  no  muy  pronunciado; 
brazos  cuyas  manos  llegaban  á las  rodillas. 

Coristerwum  ó antecesor  común  del  hombre,  del 
gibon  y del  orangután  : 13  vértebras  dorsales  y 5 
lumbares;  intermaxilar  distinto  de  los  maxilares  en 
la  juventud;  hueso  intermediario  del  carpo  presen- 
te; esternón  con  los  5 huesos  que  siguen  al  manu- 
brio reunidos  entres  ó cuatro  piezas;  sacro  de  5 vér- 
tebras; coxis  de  4 á 6 vértebras;  posición  oblicua; 
curva  lumbar  formada  por  una  sola  vértebra;  capa- 
cidad craneana  de  300  á 350  centímetros  cúbicos; 
talla  de  0m80  á 1ra  10;  cráneo  tendiendo  ála  dolico- 
cefalía;  cresta  sagital  ausente;  cresta  occipital  poco 
elevada;  arcos  superciliares  poco  pronunciados;  lí- 
neas curvas  temporales  bien  marcadas;  brazos  cortos. 

Protroglodytes  ó antecesor  del  gorilla  y el 
chimpancé : 1 3 vértebras  dorsales  y 4 lumbares;  in- 


EL  HOMBRE  FÓSIL  ARGENTINO 


99 


termaxilar  distinto  délos  maxilares  en  la  juventud; 
hueso  intermediario  del  carpo  ausente;  esternón  con 
los  5 huesos  que  siguen  al  manubrio  reunidos  en 
tres  ó cuatro  piezas ; sacro  de  5 vértebras  ; coxis  de 
2 á 4 vértebras;  posición  oblicua  como  elgorilla;  re- 
gión lumbar  derecha,  sin  curva;  capacidad  craneana 
de  350  á 420  centímetros  cúbicos;  talla  de  lm20  á 
lm30;  cráneo  dolicocéfalo;  crestas  occipital  y sagital 
no  tan  elevadas  como  en  elgorilla;  arcos  supercilia- 
res ménos  elevados  que  en  el  gorilla;  líneas  curvas 
temporales  en  forma  de  cresta,  pero  sin  alcanzar  el 
desarrollo  enorme  que  tienen  eu  el  gorilla;  brazos 
que  llegaban  debajo  délas  rodillas. 

Diprotroglodytes  ó segundo  antecesor  común 
del  gorilla  y del  chimpancé  : 13  vértebras  dorsales 
y 4 lumbares;  intermaxilar  distinto  de  los  maxilares 
en  la  juventud;  hueso  intermediario  del  carpo  pre- 
sente; esternón  con  los  cinco  huesos  que  siguen  al 
manubrio  reunidos  en  tres  ó cuatro  piezas;  sacro  de 
5 vértebras  ; coxis  de  2 á 4 vértebras  ; posición  obli- 
cua; curva  lumbar  ausente,  la  región  lumbar  queda 
derecha  como  en  el  gorilla;  capacidad  craneana  de 
330  á 400  centímetros  cúbicos;  talla  de  1™  á 1OT25; 
cráneo  dolicocéfalo;  cresta  sagital  apenas  aparente; 
cresta  occipital  y arcos  superciliares  poco  elevados; 
líneas  curvas  temporales  bien  marcadas;  brazos  cu- 
yas manos  llegaban  á las  rodillas. 

Triprotroglodytes  ó tercer  antecesor  del  gorilla 
y el  chimpancé : 13  vértebras  dorsales  y 5 lumbares; 
intermaxilar  distinto  de  los  maxilares  en  la  juventud; 
hueso  intermediario  del  carpo  presente;  esternón 
con  los  cinco  huesos  que  siguen  al  manubrio  reunidos 
en  tres  ó cuatro  piezas  ; sacro  de  5 vértebras  ; coxis 
de  2 á 4 vértebras;  posición  oblicua;  región  lumbar 
derecha;  capacidad  craneana  de  320  á 380  centíme- 
tros cúbicos;  talla  de  0m90  á 1 m 1 0 ; cráneo  dolicocé- 


falo; cresta  sagital  apenas  aparente;  cresta  occipital 
y arcos  superciliares  poco  elevados;  líneas  curvas 
temporales  bien  marcadas;  brazos  algo  mas  largos 
que  los  del  hombre. 

Anthropomorphus  ó antecesor  común  del  hom- 
bre y de  los  antropomorfos  existentes  ; fórmula 
dentaria  ¡i.  \ c.  § m.  (f  prm.  § m.)=  32  (carácter 
trasmitido  á todos  sus  descendientes)  ; fórmula  di- 
gital | (carácter  trasmitido  á todos  sus  descendien- 
tes con  escepcion  del  Metasimia  en  el  que  se  ha 
atrofiado  el  pulgar  del  pié  que  ha  perdido  la  uña); 
1 3 vértebras  dorsales  y 5 lumbares  (carácter  trasmi- 
tido únicamente  al  gibon);  intermaxilar  distinto  de 
los  maxilares  en  la  juventud  (carácter  trasmitido  á 
los  cuatro  antropomorfos  y perdido  en  el  hombre); 
un  hueso  intermediario  en  el  carpo  (carácter  trasmi- 
tido únicamente  al  orangután  y á algunos  gibones); 
esternón  con  los  5 huesos  que  siguen  al  manu- 
brio reunidos  eu  tres  ó cuatro  piezas  (carácter  tras- 
mitido al  orangután,  gorilla  y chimpancé)  ; coxis 
de  4 á 6 vértebras  (carácter  trasmitido  únicamente 
al  hombre);  posición  oblicua  (carácter  trasmitido  al 
orangután,  gorilla  y chimpancé,  é incompletamente 
al  gibon);  sacro  con  cinco  vértebras;  capacidad  cra- 
neana de  300  á 350  centímetros  cúbicos  ; talla  de 
0m80álm;  cráneo  dolicocéfalo  ; cresta  sagital  au- 
sente ; cresta  occipital  y arcos  superciliares  poco 
pronunciados  ; líneas  curvas  temporales  bien  mar- 
cadas y próximas  á la  sutura  coronal ; brazos  cor- 
tos. 

Proakthropomorphus  ó precursor  del  anthro- 
pomorphus ; 13  vértebras  dorsales  y 5 lumbares  ; 
intermaxilar  distinto  ; hueso  intermediario  del  car- 
po presente ; esternón  con  las  5 piezas  que  siguen 
al  manubrio  separadas  ; sacro  de  solo  3 ó 4 vérte- 
bras soldadas,  etc. 


100 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


BIMIOIDEA 


Los  caracteres  de  los  representantes  de  este  orden  son  los  siguientes  : 

Incisivosf,  caninos  muelas  § ó §,  todos  los  dientes  en  serie  continua,  y los  verdaderos  molares  tuber- 
culosos. Todos  los  dientes  radiculados.  Ramas  mandibulares  soldadas.  Orbitas  dirigidas  adelante  y formando 
círculo  completo,  con  las  cavidades  orbitarias  separadas  de  las  fosas  temporales  por  un  tabique  óseo 
raramente  interrumpido.  No  mas  de  19  vértebras  dorso-lumbares.  Sacro  de  3 ó 4 vértebras.  Cola  siempre 
aparente  y generalmente  muy  larga.  Anapófisis  presentes.  Clavículas  bien  desarrolladas.  Carpo  con  los 
huesos  en  série  lineal  con  los  del  metacarpo.  Un  hueso  intermediario  del  carpo.  Cinco  dedos  en  cada  pié, 
con  uñas  planas,  raramente  acompañadas  de  algunas  comprimidas.  Pié  plantígrado  y cou  pulgar  oponible. 
Un  hueso  penis.  Posición  horizontal. 

Los  representantes  del  orden  de  los  simioideos,  se  dividen  en  tres  sub-órdenes,  que  se  distinguen  por 
los  siguientes  caracteres  : 

Premolares  |,  verdaderos  molares  § Catarrhini. 

Premolares  §,  verdaderos  molares  | Platyrrhini. 

Premolares!,  verdaderos  molares  | Arctopitheci. 

De  estos  tres  sub-órdenes,  el  de  los  catarrinianos  es  propio  del  viejo  mundo,  y los  platirriuianos  y 
arctopitecos  son  exclusivos  de  América,  teniendo  ambos  sub-órdenes  representantes  vivos  en  el  territorio 
déla  República. 

PLATYMHINI 


Se  dividen  en  dos  familias  que  se  distinguen  muy  bien  por  la  forma  de  la  cola. 

Cola  prehensil  Cebiche. 

Cola  no  prehensil  Pithecidee. 


CEBIDME 


MYGETES  illiger 

Prodrornus  Syst.  Mawm.  et  Av.,  p.  70,  a.  1811. 

Mycctcs  carayá  Azara 

El  carayá,  Azara,  Apuní,  para  la  hisl.  nat.  de  los  cuadrú- 
pedos delParag.,  II,  p.  169,  a.  1802. 

Mycetes  carayá,  (Az.)  Rengger,  Naturg.  d.  Sáugeth.  v.  Parag. 
p.  13,  a.  1830. 

Wagner-Schreber,  Sáugeth.,  etc.,  Suppl.  v,  p.  68. 
Reichenbach,  Affen.,  p.  67. 

Rürmeister,  Descrip.  phys.,  etc.,  III,  p.  47. 

Habita  la  provincia  de  Corrientes  y los  territorios 
del  Chaco  y de  Misiones.  No  se  conoce  fósil. 


GEBUS  ERXLEBEN 

Erxi.eben,  Syst.  Regn.  Anim.,  p.  44,  a.  1777. 

Cebas  libidinosas  Spix 

Cebus  Azaree,  Rengger,  Naturg.  d.  Sáugeth..  etc.,  I,  p.  26. 

Bdrjieister,  Descrip.  phys.,  etc.,  III,  p.  52. 

Cebas  libidinosiis,  Spix,  Sim.  Ves p.  Bras.  etc.,  5,  u°2,  tab.  II. 
Wagner-Schreber,  Suppl.  Y,  83. 

Reichenbach,  Affen.,  etc.,  p.  34. 

Cebus  nigroviltatus,  Natterer,  Wagner,  Abh.  d.  Kan.  Bair 
Acad.,  etc.,  phy.  m.  Cl.  t.  V,  430. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  V,  86. 

Cebus  elegans.  Isid.  Geoff.  St.  IIilaire,  Cat.  d.  coll.  du  Mus,, 
etc.,  p.  41. 

Cebus  versicolor,  Pucheran,  Rev.  zool.,  etc-,  1845,  p.  385. 
— Id.,  Archiv.  d.  Mus.,  V,  p.  55 J. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  Y,  p.  95. 

El  Cay,  Azara,  Apunt.,  etc.,  II,  p.  182. 


PLANUNGULADOS 


101 


La  especie  habita  el  territorio  del  Chaco.  No  se 
conoce  fósil. 

La  ausencia  de  huesos  de  monos  de  la  familia  de 
los  Cebidee,  tanto  en  la  formación  pampeana  como 
en  las  mas  antiguas,  es  tanto  mas  sorprendente, 
cuanto  que  se  han  encontrado  sus  restos  fósiles  en 
cierta  abundancia,  en  los  terrenos  pampeanos  y cua- 
ternarios del  Brasil,  particularmente  en  los  depó- 
sitos de  las  cavernas,  de  donde  se  citan  las  siguien- 
tes especies. 

Protopithecus  brasiliensis,  Lund,  Blik  paa 
Brasil,  etc.,  — icl.,  Kongl.  Dansk.  Selsk.  Afh.  9. 
Theil , 1842.  Animal  de  gran  talla,  según  parece 
muy  diferente  de  los  demás  monos  sud  americanos. 

Cebus  macrognatus , Lund,  1.  c.,  1842.  No  hay 
de  ella  una  descripción  satisfactoria,  y no  seria  im- 
posible que  fuese  idéntica  á algunas  de  las  existen- 
tes. 

Cebus  cirrhifer,  Lund,  1.  c.,  1841.  Se  halla  en 
el  mismo  caso  que  la  precedente. 

Cebus  apella,  Lra.,  Syst.  nat.,  etc.,  1766.  Espe- 
cie viviente,  recogida  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil 
por  Lund  y Claussen,  y mencionada  por  Lydekker 
eu  el  Cat.  ofthe  fossil  mamm.  in  the  Brit.  Mus. 
Part.  I,  p.  7,  1885. 

Mycetes  ursinus,  Geoff.,  Aun.  du  Musseum, 
vol.  XIX,  p.  108,  a.  1812.  Especie  existente,  reco- 
gida en  estado  fósil  en  los  depósitos  cuaternarios  de 
las  cavernas  del  Bi  asil,  por  Lund  y Claussen,  y 
mencionada  por  Lydekker  en  el  Cat.,  etc.,  1. 1,  p.  8. 


PITHECIDAE 

NYCTIPITHEGUS  spix 

Spix,  Sim.  et.Vesp.  Bras.,  24. 

IV yetipitlieeus  felinas  Spix 
Spix,  Ob.  cit. 

Gray,  Ann.  and.  Mag.  nat.  hist.,  I,  ser.,  t.  X,  p.  256. 

Is.  Geoff.  St.  Hilaire,  Archiv.  d.  Mus.,  IV,  19. 

Wagner  en  Wiegman,  Arch.,  etc.,  1843,  II,  21.  — Id.,  Abh. 
d.  k.BairAkad.  phys.  Cl,  V,  p.  443.— Id.,  Schreber.  Suppl. 
V,  p.  106. 

Reichenbach,  A fíen.,  etc.,  17,  fig.  49-51. 

Burmeister,  DesGrip.  phys.,  etc.,  III,  p.  59. 

Azara,  Apunt.,  etc.,  II,  p.  195.  {El  Miriquina). 


Nyctipilhecus  trivir  gatas,  Rengger,  Saugeth.  v.  Parag.,  p.  58. 
Nocthoro  trivirgatus , Fr.  Cüvier,  Hist.  nat.  d.  Mammif., 

t.  III. 

Habita  la  parte  setentrional  del  territorio  del 
Chaco.  No  se  conoce  fósil. 

Se  mencionan  dos  especies  de  esta  familia,  como 
encontradas  en  estado  fósil  en  las  cavernas  del  Bra- 
sil, que  son  el 

Callithrix  chlorocnomys , Lund,  todavía  muy 
imperfectamente  conocido  ; y el 

Callithrix  primeeva,  Lund,  = Callithrix  anti- 
gua, Lund,  I.  c.  1842,  animal  de  talla  considerable- 
mente superior  á los  del  mismo  género  actualmente 
viviente. 


AKCTOPHITECI 

Este  sub-órden  está  representado  por  una  sola 
familia,  la  de  los 

HAPALIDAE 

RAPALE  ILLIGER 

Ieuger,  Prodromus  Syst.  Mamm.  et  Av.,  1811. 

< * i 

Hapale  penicillata  Geoff. 

Jacchus  penicillatus , Geoffroy,  Ann.  d.  Mus.,  etc.,  t.  19, 
p.  119. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  92. 

Hapale  penicillata,  Iíuhl,  Beitr.,  p.  47. 

Pr,  Wied.,  Beitrg.,  II,  p.  147, 

Spix,  Sim.  et  Vesp.  Bras.,  p.  34. 

Wagner-Schreber,  Suppl.  I,  p.  242.  — Id,  V,  p.  124. 
Reichenbach.,  Affen.,  etc.,  4,  fig.  II. 

Burmeister,  Reise,  etc.,  II,  p.  391.  — Id.,  Descrip. 
phys.,  etc.,  III,  p.  63. 

Habita  la  región  setentrional  del  Chaco.  No  se  ha 
encontrado  fósil  en  la  República  Argentina,  pero  el 
Dr.  Lund  menciona  sus  restos  en  los  depósitos  fosi- 
líferos  de  las  cavernas  del  Brasil. 

El  mismo  autor  cita  además  como  fósil  en  los  men- 
cionados yacimientos,  el 

Hapale  granáis,  = Jacchus  granáis,  Lund. 


102 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Especie  de  talla  algo  mas  considerable  que  la  exis- 
tente. 

En  Norte-América,  en  donde  las  investigaciones 
paleontológicas  han  adquirido  un  desarrollo  sorpren- 
dente, tampoco  se  han  encontrado  restos  de  verda- 
deros monos,  ó estos  son  tan  raros,  que  hasta  ahora 


no  se  cita  mas  que  una  especie  que  haya  podido 
pertenecer  á este  grupo,  el  Menotherium  lemuri- 
num , Cope,  de  los  terrenos  miocenos  del  Colorado. 
Pero  sin  duda,  tanto  allá  como  acá,  se  encontrarán 
otros  restos  cuando  estén  todavía  mejor  esplorados  los 
terrenos  de  las  formaciones  miocenas  y oligocenas. 


PROSIMIA 


Los  caracteres  de  los  representantes  de  este  orden,  son  los  que  siguen. 

Incisivos  | á ¡,  caninos  f,  muelas  |á|.  Molares  tuberculosos  ó con  puntas.  Dientes  generalmente  en 
série  continua.  Incisivos  radiculados.  Orbitas  laterales,  de  arco  cerrado,  pero  con  las  cavidades  orbitarias 
en  comunicación  con  las  fosas  temporales.  20  á 24  vértebras  dorso-lumbares.  Sacro  de  3 vértebras. 
Cola  larga.  Cinco  dedos  en  cada  pié  con  uñas  planas  y otras  comprimidas.  Pulgar  del  pié  oponible.  Carpo  en 
série  lineal,  y con  un  hueso  intermediario.  Clavícula  bien  desarrollada.  Plantígrados.  Posición  horizontal. 

Habitan  actualmente  en  Madagascar  y parte  del  continente  asiático.  Se  han  encontrado  fósiles  en 
Europa  y Norte  América,  pero  no  se  conoce  hasta  ahora  un  solo  representante  en  Sud  América. 


EOSIMIA 


Los  caracteres  de  los  representantes  de  este  orden  son  : 

| incisivos,  f caninos  y } muelas,  todos  los  dientes  en  série  continua,  los  incisivos  radiculados,  y los 
molares  tuberculosos.  Orbitas  laterales  y de  círculo  completo.  Cavidades  orbitarias  en  comunicación  con 
las  fosas  temporales.  llamas  mandibulares  separadas.  24  á 26  vértebras  dorso-lumbares.  Sacro  de  dos  ó tres 
vértebras.  Cola  larga.  Clavículas  bien  desarrolladas.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Plantígrados.  Pulgar  del 
pié  poco  oponible.  Carpo  en  série  lineal.  Un  hueso  intermediario  del  carpo.  Dedos  de  un  mismo  indivi- 
duo, unos  con  uñas  planas  y otros  comprimidas. 

Orden  completamente  extinguido  y exclusivo  del  eoceno,  siendo  los  representantes  hasta  ahora  mejor  co- 
nocidos los  de  la  familia  de  los  Adapisidx,  cuya  forma  típica  es  el  género  Adapis  Cuv. 

Sehan  encontrado  restos  en  Europa  y Norte  América,  pero  no  se  conoce  hasta  ahora  ningún  vestigio 
procedente  de  Sud-América. 


DAUBENTONIOIDEA 

Dentición  de  roedor,  incompleta  é interrumpida.  Incisivos  f,  muy  largos  y de  base  abierta  como  en  los 
roedores,  pero  con  esmalte  todo  alrededor.  Caninos  Muelas  § . Orbitas  de  arco  cerrado.  Cavidades  orbita- 
rias en  comunicación  con  las  fosas  temporales.  Un  interparietal  pequeño  y triangular.  Presfenoides  soldado 
á basisfenoides.  Timpánico  soldado  á petrosal.  Caja  auditiva  muy  grande.  Casi  todas  las  suturas  visibles. 
Sacro  de  2 vértebras.  Cola  larga.  Clavículas  fuertes.  Húmero  con  un  agujero  sobre  el  cóndilo  interno.  Carpo 
en  série  lineal  y con  un  hueso  intermediario.  Plantígrados.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Pulgar  del  pié  opo- 
nible y con  uña  plana,  los  demás  dedos  con  uñas  comprimidas. 

Está  representado  por  un  solo  género  existente,  el  Chivomys  ó Daubentonia  exclusivo  de  Madagascar,  sin 
que  se  haya  encontrado  hasta  ahora  el  menor  vestigio  fósil,  ni  de  este  género,  ni  de  otros  que  se  le  parezcan. 


PLANUNGULADOS 


103 


D0L0D0NTA 


Incisivos!,  caninos f,  muelas  f,  toáoslos  dientes  radiculados,  en  série  continua,  y los  molares  cuadritu- 
berculados.  llamas  mandibulares  separadas.  Orbitas  de  arco  no  cerrado.  Presfenoides  y basiesfenoides, 
temporal  y petrosal  separados.  Todas  las  suturas  bien  visibles.  Cajas  auditivas  de  tamaño  mediano.  26  á 28 
vértebras  dorso-lumbares.  Sacro  de  2 vértebras.  Cola  larga.  Clavículas  bien  desarrolladas.  Húmero  con  una 
perforación  sobre  el  cóndilo  interno.  Astrágalo  poco  escavado.  Carpo  en’série  lineal  y con  hueso  interme- 
diario. Tarso  en  parte  en  série  lineal  con  el  metatarso.  Cinco  dedos  en  cada  pié,  unos  con  uñas  comprimi- 
das y otros  con  uñas  planas.  Plantígrados.  Pulgar  del  pié  no  oponible. 

Orden  teórico  que  liga  el  orden  de  los  Atava  con  el  de  los  Eosimin. 


CONDILARTHRA 


Dentición  completa  pero  en  série  interrumpida.  Caninos  fuertes  y|  acuminados.  Verdaderos  molares  cua- 
dritubercuiares,  con  los  cuatro  tubérculos  ya  separados  ó reunidos  en  dos  crestas  mas  ó ménos  transversa- 
les. Un  proceso  postglenoides.  Anapófisis  ausentes.  Carpo  en  série  lineal  y sinhueso  intermediario.  Ilíacos 
delgados  y largos . Magnun  no  articulado  con  cuneiforme.  Calcáneo  sin  articulación  fibular.  Astrágalo  pla- 
no, sin  tróclea,  y articulado  adelante  solo  con  escafoides.  Cuboides  articulado  proximalmente  con  cal- 
cáneo solo.  Fémur  con  trocánter  tercero.  Plantígrados.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Pulgar  no  oponible. 

Orden  completamente  extinguido,  característico  de  la  base  del  eoceno  en  Norte  América. 


PLATYARTHRA 


Incisivos  !,  caninos  f,  muelas  % ú §,  todos  los  dientes  en  série  interrumpida.  Caninos  pequeños  y muelas 
tuberculosas,  con  cuatro  conos  principales  en  la  corona  y cada  una  con  cuatro  raíces  separadas,  tanto  en 
la  mandíbula  superior  como  en  la  inferior.  Todos  los  dientes  radiculados.  m.  § bilobadoó  sin  apéndice  pos- 
terior. Un  interparietal.  Proceso  postglenoides  bien  desarrollado.  Ramas  mandibulares  separadas.  Malar 
suspendido  en  el  arco  zigomático.  Orbitas  laterales  y abiertas.  Rostro  largo.  Una  rama  externa  del  canal  al- 
veolar déla  mandíbula  inferior.  Cavidad  cerebral  muy  pequeña.  No  ménos  de  30  vértebras  dorso  lumbares. 
Sacro  de  dos  vértebras.  Cola  muy  larga.  Cuello  corto.  Clavículas  fuertes.  Húmero  con  un  agujero  sobre  el 
cóndilo  interno.  Carpo  en  série  lineal.  Lunar  sostenido  por  magnum  sin  que  este  toque  el  cuneiforme.  Esca- 
foides sostenido  por  trapezoides.  Un  hueso  intermediario  del  carpo.  Tarso  en  série  lineal.  Astrágalo  plano, 
sin  tróclea  y articulado  con  escafoides  y cuboides.  Cuboides  articulado  con  calcáneo  y astrágalo.  Calcáneo 
con  faceta  articularía  fibular.  Cinco  dedos  en  cada  pié,  plantígrados,  y con  falanges  ungueales  terminadas 
con  uñas  plano-acuminadas. 

Este  es  un  orden  teórico,  fundado  primeramente  por  Cope,  que  supone  sea  el  antecesor  de  todos  los  un- 
gulados, pero  los  caractéres  que  le  atribuye  el  ilustre  naturalista,  no  son  idénticos  á los  que  he  conseguido  res- 
taurar por  medio  de  los  procedimientos  filogénicos.  Sin  embargo,  en  los  caractéres  principales,  ó que  po- 


104 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


díamos  llamar  primitivos  como  ser  el  astrágalo  plano,  y el  carpo  y tarso  en  série  lineal,  estamos  de  acuer- 
do. La  diferencia  mas  considerable  aparece  en  el  modo  de  apreciar  el  sistema  dentario.  Cope  cree  que  las 
muelas  eran  tritubercnlares.  Mis  procedimientos  de  restauración  de  los  antecesores,  me  dan  para  los  ungu- 
lados, planungulados  y roedores,  un  tipo  antecesor  cuadrituberculado,  con  cuatro  raíces  en  cada  muela,  cada 
tubérculo  ó cono  correspondiendo  á una  raíz,  y cada  raíz  á un  diente  simple  primitivo,  de  manera  que  los  mo- 
lares de  todos  esos  grupos  resultan  déla  soldadura  de  cuatro  dientes  simples,  primitivamente  separados. 

Los  Playtarthra  han  tenido  sin  duda,  muelas  cuadrituberculares  y no  tri tuberculares.  Los  Condilarthra 
de  Cope  por  sus  caractéres  principales  ó culminantes  son  Platyarthra,  pero  no  son  antecesores  directos 
de  los  ungulados  ó unguiculados,  pues  les  falta  varios  caracteres  del  grupo  primitivo  de  los  Platyarthra 
tal  como  los  he  restaurado,  lo  que  demuestra  que  los  Condilarthra  fué  una  rama  lateral  ya  bastante  espe- 
cializada y que  no  dejó  sucesores. 

El  desarrollo  de  los  Platyarthra  tiene  que  ser  anterior  á la  base  del  eoceno,  y debemos  buscar  sus 
representantes  en  los  terrenos  secundarios,  en  las  capas  de  origen  fluviátil,  lacustre  ó sub-aéreo  de  la 
época  cretácea. 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  PLANUNGULADOS 


El  grupo  mas  elevado  de  los  planungulados  es  sin  duda  aquel  que  comprende  el  hombre  y los  antro- 
pomorfos, ó sea  el  de  los  Anthropoidea.  El  hombre  por  su  posición  vertical,  es  el  término  mas  ele- 
vado de  la  série ; para  alcanzarla  tuvo  que  haber  pasado  por  el  estadio  de  la  posición  oblicua  en 
la  que  se  encuentran  los  antropomorfos,  de  manera  que  el  hombre  desciende  de  un  antropomorfo  ex- 
tinguido aún  desconocido,  del  que,  de  etapa  en  etapa  ha  adquirido  los  caracteres  que  actualmente  lo 
distinguen. 

Los  antropomorfos,  por  el  sistema  dentario  y por  las  órbitas  de  arco  cerrado  y con  pared  completa  que 
las  separa  de  las  fosas  temporales,  se  unen  íntimamente  á los  verdaderos  monos  ó simioideos,  pero  como 
estos  son  todos  de  posición  horizontal,  etapa  de  evolución  inferior  á la  posición  oblicua,  tenemos  en 
ello  la  prueba  de  que  los  Anthropoidea  descienden  de  los  Simioide a. 

Los  simioideos  á su  vez,  por  las  órbitas  cerradas  y la  conformación  de  los  piés  se  unen  á los  prosimios, 
pero  estos  tienen  el  tabique  que  separa  las  cavidades  orbitarias  de  las  fosas  temporales  incompleto,  y los 
verdaderos  monos  lo  tienen  completo,  lo  que  demuestra  que  descienden  de  una  forma  del  grupo  de 
los  prosimios. 

Los  prosimios  se  distinguen  por  una  dentición  incompleta,  particularmente  en  el  número  de  muelas 
que  raramente  alcanza  á 6 en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  no  siendo  por  consiguiente  dudoso  que 
descienden  de  un  tipo  antecesor  que  tenía  el  número  completo  de  7 muelas  en  cada  lado  de  cada 
mandíbula,  que  es  el  de  los  Eosimia,  del  que  ya  se  conocen  algunos  representantes  fósiles,  que 
demuestran  que  todavía  las  órbitas  formaban  un  arco  completo.  Pero  como  esto  es  el  resultado  de 
una  evolución  secundaria,  los  Eosimia  deben  descender  á su  vez  de  otro  tipo  que  si  bien  tenía  la  den- 
tición de  los  eosimios  con  tres  incisivos  de  cada  lado  de  cada  mandíbula,  debía  tener  las  órbitas  abiertas 
atrás,  es  decir,  formando  círculo  completo;  este  es  el  grupo  de  los  Dolodonta,  hasta  ahora  teórico,  pero 
del  que  no  dudo  se  encontrarán  los  vestigios. 

El  grupo  de  los  Daubentonioidea,  es  por  sus  caractéres  un  planungulado,  y por  los  piés  un  prosimio, 
pero  con  la  dentadura  ¡mucho  mas  especializada.  Su  separación  de  la  línea  que  conduce  al  hombre  y á 
los  antropomorfos  debe  haberse  verificado  antes  de  los  prosimios,  pero  como  preseuta  las  órbitas  formando 
círculo  completo,  probablemente  después  de  los  Dolodonta , es  decir  de  los  eosimios. 

Los  Condilarthra,  son  planungulados  por  las  falanges  plano-acuminadas,  pero  son  demasiado  espe- 
cializados en  las  interrupciones  de  la  série  dentaria  y en  algunos  otros  caracteres  de  los  miembros, 
representando  una  rama  lateral  extinguida  sin  relación  con  la  que  conduce  á los  monos  y al  hombre. 


UNGULADOS 


105 


Los  Platyarthra  son  otra  rama  lateral  que  conduce  á los  ungulados,  y que  desciende  de  un  tipo 
antecesor,  que  lo  es  también  de  Condilarlhra  y de  Dolodonta,  el  orden  de  los  Atava. 

Las  relaciones  de  parentesco  y sucesión  de  los  grandes  grupos  de  los  planungulados,  pueden  expre- 
sarse en  la  siguiente  forma : 


UNGUIGULATA 


Los  unguiculados,  son  todos  los  mamíferos  heterodontes  con  miembros  dispuestos  para  la  locomoción 
terrestre  y con  las  falanges  ungueales  terminadas  en  uñas  comprimidas,  arqueadas  y puntiagudas.  Se 
dividen  en  cuatro  grandes  grupos  que  se  distinguen  de  la  manera  siguiente  : 

Un  par  de  incisivos  rodentifo  riñes  encada  mandíbula,  muy  desarrollados  y de  base 
abierta.  Caninos  ausentes  ó completamente  rudimentarios.  Huesos  marsupiales  au- 
sentes. Trogodonta. 

Incisivos,  caninos  y molares.  Caninos  generalmente  pequeños  y á veces  biradicula- 
dos.  Molares  tuberculosos  ó con  puntas  agudas.  Huesos  marsupiales  generalmente  pre- 
sentes. Incisivos  muy  desarrollados  pero  no  escalpriformes.  Alloidea. 

Incisivos,  caninos  y molares,  todos  radiculados.  Incisivos  pequeños.  Caninos  mas 
grandes  y prehensiles.  Muelas  sectoriales  ó tubérculo- sectoriales.  Todo  el  aparato  den- 
tario dispuesto  para  un  régimen  carnívoro.  Sarcobora. 

Todos  los  dientes  en  série  continua,  radiculados  y en  número  no  menor  de  48.  Crá- 
neo largo,  con  casi  todas  las  suturas  visibles  y sin  crestas  musculares  bien  acentuadas. 

Carpo  y tarso  en  série  lineal.  Un  hueso  intermediario  del  carpo.  Astrágalo  plano.  Plantí- 
grados.  Paladar  con  vacuidades  palatinas.  Huesos  marsupiales  presentes.  Archseoidea. 


14 


106 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


TR0G0D0NTA 


Los  representantes  de  este  grupo  se  dividen  en  cuatro  órdenes,  que  se  distinguen  por  los  siguientes 
caracteres : 

I.  Caninos  presentes  pero  rudimentarios. 

1 . Incisivos  con  esmalte  adelante  y atrás  y de  corona  truncada.  Tseniodonta. 

II.  Caninos  ausentes. 

J.  Incisivos  internos  solo  con  esmalte  en  la  parte  anterior.  Tilloclonta. 

2.  Incisivos  §ó  §,  los  internos  mayores,  y con  esmalte  todo  al  rededor.  Mue- 
las §ó*.  Trogosa. 

3.  Incisivos  | ó f,  con  esmalte  solo  en  la  cara  anterior  y corona  escalpriforme. 

Muelas  f á f.  Rocíen  lia. 


Los  representantes  de  este  orden  se  distinguen  por  los  caninos  rudimentarios,  los  incisivos  por  tener  una 
capa  de  esmalte  adelante  y una  atrás  con  la  corona  truncada,  y las  muelas  inferiores  con  una  ó varias  raíces. 
El  húmero  lleva  un  agujero  sobre  el  cóndilo  interno.  Todos  los  miembros  con  cinco  dedos  y plantígrados. 
Fósiles  en  el  eoceno  de  Norte  América.  No  tienen  representantes  conocidos  en  la  República  Argentina. 


TILL0D0NTA 


Caninos  ausentes.  Incisivos  internos  solo  con  esmalte  en  la  cara  anterior.  Cóndilo  mandibular  transversal. 
Plantígrados  y cinco  dedos  en  cada  pié. 

Fósiles  en  el  eoceno  de  Norte  América.  No  tienen  representantes  en  la  República  Argentina. 


TROGOSA 


Caninos  ausentes.  Incisivos  §ó§,  los  internos  mayores,  con  esmalte  todo  alrededor  y de  corona  truncada? 
Muelas  I ó 1 todas  radiculadas  y las  inferiores  con  4 raíces.  Ramas  mandibulares  separadas.  Cóndilo  man- 
dibular  transversal  ó circular.  Proceso  post-glenoides  ausente.  Paladar  con  vacuidades  palatinas.  Angulo 
mandibular  invertido.  Malar  suspendido.  Un  interparietal.  Sacro  de  dos  vértebras.  Clavícula  bien  desarro- 


UNGUICULADOS 


107 


liada.  Húmero  con  una  perforación  sobre  el  cóndilo  interno.  Calcáneo  con  articulación  fibular.  Cinco  dedos 
en  cada  pié.  Plantígrados. 

Grupo  teórico,  del  que  hasta  ahora  no  se  conocen  representantes. 


RODENTIA 


Los  roedores  son  los  mamíferos  mas  numerosos  en  la  actualidad,  y los  que  comprenden  mayor  número  de 
géneros  y especies,  aunque  casi  siempre  de  tamaño  reducido.  En  la  fauna  actual  de  la  República,  son  tam- 
bién excesivamente  numerosos,  encontrándose  entre  ellos  los  de  talla  mas  considerable,  pero  en  las  épo- 
cas pasadas  fueron  acá  todavía  mas  abundantes,  de  formas  mas  variadas  y muchos  de  tamaño  gigantesco. 
El  número  de  géneros  y especies  hasta  ahora  conocidos  es  verdaderamente  sorprendente,  pero  mientras  al- 
gunos grupos  tienen  una  infinidad  de  representantes  de  las  formas  mas  variadas,  otros  están  escasamente 
representados  ó faltan  por  completo. 

Estos  animales  se  distinguen  fácilmente  por  el  sistema  dentario  compuesto  siempre  de  incisivos  y mola- 
res en  número  reducido,  sin  vestigios  de  caninos.  Los  incisivos  son  generalmente  en  número  de  uno  en 
cada  lado  de  cada  mandíbula,  colocados  en  la  parte  anterior  del  cráneo,  y separados  délos  molares  por  una 
larga  barra  ; solo  los  representantes  de  la  familia  de  las  liebres  tienen  dos  incisivos  en  cadalado  déla  man- 
díbula superior.  Los  incisivos  son  siempre  muy  largos,  con  capa  de  esmalte  en  todo  su  largo  pero  solo  en 
la  cara  anterior,  con  la  corona  cortada  en  bisel  y la  base  abierta,  con  una  ancha  cavidad  pulpal  destinada 
á la  renovación  ó crecimiento  continuo  de  los  dientes.  Las  muelas  generalmente  en  número  de  tres  ó cua- 
tro en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  son  de  formas  muy  variadas  según  los  géneros  y las  familias. 

En  el  cráneo,  el  escamosal  es  independiente,  y el  petroso  y mastoideo  unidos.  Las  órbitas  son  siempre 
abiertas  hácia  atrás,  y el  malar  es  pequeño  y suspendido  en  el  arco  zigomático.  El  cóndilo  articular  de  la 
mandíbula  es  longitudinal. 

Generalmente  tienen  13  vértebras  dorsales  y 6 lumbares.  El  sacro  se  compone  de  3 ó 4 vértebras  anqui- 
losadas de  lasque  solo  las  dos  anteriores  se  unen  á los  ilíacos.  Las  vértebras  lumbares  tienen  largas  pleura- 
pófisis  unidas  álas  diapófisis.  El  esternón  es  generalmente  de  6 piezas,  con  7 ú 8 pares  de  costillas  ester- 
nales. 

Las  formas  externas  son  tan  variables  como  su  sistema  de  vida,  habiéndolos  caminadores,  nadadores,  ca- 
zadores, saltadores,  trepadores  y aún  semivoladores,  como  también  diurnos  ó nocturnos,  frugívoros,  her- 
bívoros, omnívoros,  etc. 

Los  roedores  existentes  se  dividen  en  cuatro  grandes  secciones  ó sub-órdenes,  cuyos  caractéres  distinti- 
vos mas  culminantes  son  los  siguientes  : 

I.  Incisivos  f,  muelas¡  ó|,  no  radiculadas.  Húmero  con  una  cresta  intertroclear, 

a.  Peroné  soldado  á la  tibia  en  su  parte  inferior  y articulado  con  el  calcáneo.  Lagomorpha. 

II.  Incisivosf.  Cresta  intertroclear  del  húmero  ausente.  Peroné  no  articulado  con  el 

calcáneo 

a.  Muelas  § ó f.  Hendidura  interpterigoidea  ausente.  Tibia  y peroné  separados. 

Sciuromorpha. 

b.  Muelas  ¡ ó ménos,  siempre  radiculadas.  Hendidura  interpterigoidea  ausente. 

Apófisis  zigomática  del  maxilar  con  una  gran  hendidura  perpendicular.  Tibia 

y peroné  soldados  en  su  parte  inferior.  Myomorpha. 


108 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


c.  Muelas  | ó ¡ ? Un  gran  agujero  irregularmente  circular  para  el  pasage  del  ma- 
seter  situado  en  la  base  de  la  apófisis  zigomática  del  maxilar.  Tibia  y peroné 
separados.  Hystricomorpha. 

Las  dos  primeras  secciones  están  escasamente  representadas  en  Sud  América  ; las  dos  últimas,  al  con- 
trario, tienen  un  crecidísimo  número  de  representantes,  considerablemente  mayor  que  en  ninguna  otra  re- 
gión de  la  tierra . 


LAG0M0RPHA 

LEPORIDME 


LEPUS  lin. 

Lineo,  Systema  Naturce,  ed.  12,  I,  p.  77,  a.  1706. 

Este  género  es  el  mas  anómalo  éntrelos  roedores. 
Las  muelas  son  §,  y de  base  abierta.  El  cráneo  es 
abovedado,  con  paladar  incompleto,  el  cuerpo  del  es- 
fenóides  perforado,  y un  fuerte  interparietal  cuadra- 
do que  se  une  luego  al  occipital  sin  apercibirse  su 
división.  Paladar  con  anchas  vacuidades  palatinas 
como  en  los  marsupiales.  Cavidad  glenoides  trans- 
versal y ángulo  mandibular  invertido,  carácter  igual- 
mente propio  de  los  marsupiales.  Caja  auditiva  muy 
grande. 

Tronco  formado  por  12  vértebras  dorsales  y 7 
lumbares.  Omóplato  con  aero raion  muy  extendido  y 
provisto  de  apófisis  recurrente.  Húmero  con  un  gran 
agujero intercondiliano.  Cúhito  y rádio  muy  apreta- 
dos. Carpo  con  hueso  intermediario.  Pié  anterior  con 
cinco  dedos  completos,  el  interno  muy  pequeño. 
Fémur  con  trocánter  tercero.  Tibia  y peroné  unidos 
en  su  mitad  inferior.  Una  fabella  entre  el  peroné  y 
el  cóndilo  externo  del  fémur,  existiendo  otro  hue- 
secillo  sesamóideo  detrás  del  cóndilo  y un  tercer 
huesecillo  detrás  del  cóndilo  interno.  Rótula  osifi- 
cada. Mesotarso  con  el  cubóides,  dos  cuneiformes,  y 
un  huesecillo  suplementario  debajo  del  astrágalo.  El 
dedo  interno  del  pié  posterior  ausente,  y base  del 
metatarso  segundo  extendida  hácia  adelante  hasta 
ocupar  el  lugar  del  entocuneiforme  articulándose  con 
el  escafoideo.  Miembros  posteriores  mucho  mas  lar- 
gos y fuertes  que  Jos  anteriores. 


Lepus  brazilieUsis  Lin. 

Lepus  braziliensis,  Lineo,  Syst.  Nal.  ed.  12.  p.  78,  a.  1766. 
Schreber,  Sáugth.  iv,  p.  902. 

Desmarest,  Mammal.  part.  2a,  p.  352. 

Wagner.  Schreber,  Suppl.  iv,  p.  116. 

Waterhouse,  Nat.  Hist.  of  the  Mammal,  t.  u,  p.  Hl, 
a.  1848. 

Lepus  Tapetí.  Pallas/IVoí;.  Spec.  Glir.,  p.  30. 

Buffon,  Histaire  Naturelle,  t.  xv,  p.  162. 

Tapetí.  Azara,  Apunt.,  etc. 

Habita  en  la  República  Argentina  la  región  seten- 
trionaldel  Chaco,  entre  el  Bermejo  y el  Pilcomayo. 

No  se  conoce  fósil  en  la  República  Argentina;  pero 
Lund  ha  descubierto  en  las  cavernas  del  Brasil  los 
huesos  de  un  representante  de  este  género,  si  no 
idéntico,  á lo  menos  muy  parecido  á la  especie  actual 
que  denomina : 

Lepus  aff.  braziliensis 

Lepus  aff.  braziliensis , Lund,  Blik  paa  Brasüiens  Dyre- 
venden  etc. 

Waterhouse,  Nat.  hist.  of  the  Mammal,  t.  n,  p.  144. 
Lepus  braziliensis.  Lyreker,  Cat.  etc.,  part.  1°,  p.  261. 

H,  Winge,  Jordfundne  og  nulev.  Gnavere,  etc.  p.  10. 

Se  conocen  muchos  fragmentos,  entre  ellos  man- 
díbulas y cráneos  casi  enteros,  que,  si  bien  por  su 
forma  se  presentan  casi,  idénticos  al  Lepus  brazi- 
liensis existente,  son  todos  de  talla  un  poco  mas 
considerable.  Si  se  recuerda  el  gran  parecido  que 
existe  entre  los  huesos  de  especies  actuales  aliadas, 
procedentes  del  mismo  género,  se  convendrá  en  que 
dicho  tamaño  bastante  superior,  puesto  que  alcanza  á 
un  tercio  de  diferencia,  bien  puede  corresponder  á 
una  distinción  específica  que  no  nos  revelan  los  restos 
conocidos.  Me  parece,  pues,  prudente,  la  determina- 
ción hecha  por  Lund  como  Lepus  aff.  braziliensis. 


UNGUICULADOS 


109 


SCIUR0M0RPHA 


No  se  conoce  con  certeza  ningún  representante  de  esta  seccionen  la  fauna  actual  de  la  República,  aun- 
que se  supone  existe  una  especie  en  la  región  setentrional  del  Chaco,  el  Sciurus  tricolor  Póppig,  Tschudi 
de  Bolivia.  Tampoco  se  conocen  en  nuestro  suelo  restos  fósiles  de  representantes  de  este  grupo,  los  que 
por  otra  parte  parecen  ser  sumamente  escasos  en  toda  Sud-América.  Hasta  ahora,  no  se  menciona  como 
fósiles  mas  que  algunos  escasos  restos  de  una  especie  actual,  el  Sciurus  sestuans,  Lineo,  encontrados  en 
las  cavernas  fosilíferas  del  Brasil  (véase  Winge,  Jordfundne , etc.,  p.  102). 


MYOMORPHA 


Los  representantes  de  esta  sección  se  distinguen  por  sus  muelas,  siempre  en  número  de  3 en  cada  lado 
de  cada  mandíbula  (excepto  Hydromys ),  por  las  clavículas  completas,  y la  tibia  y peroné  soldados  en 
su  tercio  inferior. 

Esta  sección,  es  entre  los  roedores  actuales  la  mas  numerosa,  y aquella  que  contiene  los  representantes 
mas  pequeños. 

En  Sud-América  son  en  la  actualidad  excesivamente  abundantes,  pero  pertenecen  todos  á una  familia 
particular  propia  de  América,  de  la  que  hasta  ahora  no  se  conocen  representantes  en  el  antiguo  continente, 
la  de  los 


HESPEROMYIDAE 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  de  los  demás  miomorfos,  y especialmente  de  los 
murinos,  por  la  forma  déla  corona  de  las  muelas.  En  los  nmrinos,  las  muelas  presentan  dos  ó tres  séries 
longitudinales  de  mamelones,  dispuestos  de  á dos  ó de  á tres,  opuestos  por  sus  bases  en  líneas  transver- 
sales, que  luego,  con  el  desgastamiento,  poniéndose  en  comunicación,  forman  en  la  corona  crestas  trans- 
versales separadas  por  valles  transversales,  formado  cada  uno  de  estos  por  un  surco  y pliegue  entrante  de 
esmalte  á cada  lado,  cuyas  puntas  internas  son  perfectamente  opuestas. 

En  los  hesperomidos,  la  corona  nunca  presenta  mas  de  dos  séries  longitudinales  de  mamelones,  pero  no 
dispuestos  por  pares  transversales  perfectamente  opuestos,  sino  colocados  por  pares  oblicuos  y separados 
por  pliegues  entrantes,  cuyas  puntas  no  son  completamente  opuestas,  sino  alternadas,  pasando  la  punta 
de  cada  uno  un  poco  mas  adelante  ó mas  atrás  que  la  del  pliegue  correspondiente  del  lado  opuesto. 

En  las  épocas  pasadas,  los  representantes  de  este  grupo  en  Sud  América,  parece  fueron  todavía  mas 
numerosos  que  en  la  actualidad,  álo  ménos  á juzgar  por  el  trabajo  que  sobre  ellos  acaba  de  publicar  Her- 
lef  Winge,  en  el  que  este  autor  menciona  veintiséis  especies  como  fósiles  en  las  cavernas  del  Brasil. 

En  la  República  Argentina  también  tuvieron  un  crecido  número  de  representantes,  pero  no  conocemos 
hasta  ahora  un  tan  crecido  número  de  especies,  aunque  hay  entre  ellas  algunas  de  tipos  muy  diferentes 
de  los  existentes. 

Las  especies  actuales  y fósiles  de  la  República  Argentina  que  mesón  conocidas,  se  reparten  en  diez 
géneros  distintos,  seis  existentes  y cuatro  extinguidos,  caracterizados  del  modo  siguiente  : 


110 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Incisivos  superiores 
con  una  ranura 
longitudinal  en  la 
cara  anterior. 


m.  - con  dos  pliegues  internos  y dos  externos.  — m.  - y m.  - con  un  pliegue 
interno  y dos  externos. 


Reithrodon, 


m.  r con  cuatro  pliegues  internos  y tres 
externos. 


!m.  5 con  dos  pliegues  internos  y 
dos  externos.  — ra.  T con  un  plie- 
gue interno  y uno  externo. 


Incisivos  superiores  | 
sin  ranura  en  Ja 
cara  anterior. 

m,  1 con  dos  plie- 
gues internos  y 
dos  externos. 


m,  * con  un  pliegue 
¡ interno  y uno  ex- 
terno. 


m,  - con  un  pliegue  interno  y uno 
externo.  — ni.  - con  un  pliegue 
externo  v sin  surco  interno. 


ni.  - con  un 
pliegue  in- 
terno y dos 
externos. 


m.  - con  un 
pliegue  in- 
terno y uno 
externo. 

ra.  - con  un 
pliegue  in- 
terno y dos 
externos. 


m.  j con  tres  plie- 
gues internos  y 
dos  externos. 


ni.  5 con  dos  plie- 
gues internos  y 
dos  externos. 


Ím.  - con  un  pliegue  internoy  tres 
ó cuatro  externos.  — ni.  con 
un  pliegue  interno  y dos  exter- 
nos. 

m.  - con  un  pliegue  interno  y uno 
externo. 


Ptyssophorus 


Oxymic  tenis. 


Habrothrix. 


Calotnys. 


Holochitus . 


Bothriomys. 


I m.  - con  un  pliegue  interno  y uno 
externo.  — ni.  - con  uno  ex- 
terno. Necromys. 

ni.  ; con  dos  plie- 
gues internos  y 
uno  externo. 

| ra.  - y m. 1 cada  uno  con  un  plie- 
\ gue  interno  y dos  externos.  Tretornys. 


ni.  - con  uno  interno  y dos  exter- 
nos. — m.  - muy  pecpieño  sin 
pliegue,  (perpendicular),  ni  inter- 
no ni  externo  ó apenas  indicado.  Hesperomys. 


REITHRODON  wíterh. 

"Waterhouse,  en  Zool.  of  the  Bectgle,  II.  p.  68. 

Este  género,  se  distingue  inmediatamente  de  to- 
dos los  demás  ratones  sud-americanos  por  los  in- 
cisivos superiores  mas  anchos  que  en  los  otros  géne- 
ros y con  un  surco  longitudinal  sobre  la  cara  ante- 
rior hacia  el  lado  externo,  que  dá  á la  corona  un 
aspecto  bibolado  muy  aparente.  El  m 1 tiene  dos 
pliegues  á cada  lado.  El  m.  - y el  m.  - tienen  cada 


uno  un  pliegue  interno  y dos  externos.  El  m.  T 
tiene  tres  pliegues  internos  y dos  externos.  El  m. 
dos  pliegues  internos  y uno  externo,  y el  m.  j un 
pliegue  á cada  lado.  La  última  muela,  tanto  inferior 
como  superior,  es  un  poco  nías  pequeña  que  la  pe- 
núltima. 

Reithrodon  typicus  Waterii. 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  t.  Y,  p.  30.  — Id.  Zool. 

of  the  Beagle,  II,  p.  71. 

Wagneh-Schreber,  S'iippl.  111,  547. 


UNGUICULADOS 


111 


Burmeister.  Reise  d,  d.  La  Plata  St.  II,  p.  413.  — Descrip. 
pliys.  etc,  t.  III,  p.  230. 

Habita  toda  la  parte  oriental  de  la  República. 

Reithrodon  typicus  fossilis 

Reithrodon  fossilis,  Gervais  y Ameghino.  Los  mamíf.  fós., 
etc.,  p.  70,  a.  1880. 

He  mencionado  la  existencia  de  un  Reithro- 
don en  estado  fósil  conjuntamente  con  el  Dr.  H. 
Gervais  bajo  el  nombre  de  Reithrodon  fossilis , 
pero  sin  afirmar  que  se  tratara  realmente  de  una 
especie  extinguida.  Un  nuevo  examen  de  la  pieza 
que  teníamos  á nuestra  disposición  (media  mandí- 
bula inferior),  me  lia  demostrado  que  es  idéntica  á 
la  parte  correspondiente  del  Reithrodon  typicus 
existente. 

Localidad. — Barrancas  del  rio  Lujan,  en  las 
cercanías  de  Mercedes  (provincia  de  Buenos  Aires). 

Horizonte.  — Piso  lujan ense  de  la  formación 
pampeana  (pampeano  lacustre),  capa  la  mas  re- 
ciente del  plioceno. 

Reithrodon  cuniculoidcs  Waterh. 

Waterhouse.  Proceed.  Zool.  Soc.,  V,  p.  30.,  — Id.  Zool.  of 
the  Beagle,  I,  p.  26. 

Wagner.  Schreber,  Suppl.  III,  p.  547. 

Habita  el  territorio  de  la  Patagonia.  No  se  co- 
noce en  estado  fósil. 

Reithrodon  ohincliilloides  Waterh. 

Waterhouse.  Zool.  of  the  Beagle,  p.  72. 

Wagner  Schreber,  Suppl.  III,  p.  518. 

Burmeister,  Descrip.  phys  etc.  t.  III,  p.  231. 

Habita  la  extremidad  austral  de  la  República.  No 
se  conoce  en  estado  fósil. 


PTYSS0PH0RUS  n-  gen. 

Este  género  se  distingue  fácilmente  por  la  gran 
complicación  que  en  él  han  adquirido  las  muelas.  La 
primera  muela  inferior  es  muy  grande,  alargada  de 
adelante  hacia  atrás,  con  cuatro  pliegues  sobre  el  la- 


do interno  y tres  sobre  el  externo.  La  segunda  mue- 
la es  casi  la  mitad  de  la  anterior,  de  forma  mas  cua- 
drada y con  dos  pliegues  en  cada  lado.  La  última 
muela  inferior  es  todavía  notablemente  mas  pequeña 
que  la  segunda  y con  un  pliegue  en  cada  lado. 

Ptyssophorus  elegans  n.  sp. 

(Pl.  IV,  flg.  1). 

La  especie  está  representada  por  la  rama  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  v las  tres 

t j 

muelas. 

El  incisivo  es  muy  corto,  saliendo  apenas  fuera 
del  alvéolo,  y muy  angosto,  de  ménos  de  0,0008  de 
ancho,  con  la  cara  anterior  muy  convexa. 

El  carácter  mas  particular  de  este  animal  reside 
en  las  muelas,  de  corona  muy  alta  y con  raíces  muy 
bajas  que  tendían  á desaparecer,  y en  los  pliegues  de 
esmalte  que  penetran  en  la  corona,  abiertos  en  los 
costados  formando  surcos  perpendiculares  que  des- 
cienden hasta  la  raíz,  de  manera  que  á primera  vista 
parece  que  las  muelas  estuvieran  formadas  por  lá- 
minas transversales.  Esta  disposición  indica  en  el 
animal  un  fuerte  predominio  del  régimen  herbívoro 
sobre  el  frugívoro.  Los  pliegues  del  esmalte  de  am- 
bos lados  están  alternados,  probando  así  la  confor- 
mación de  este  género  sobre  el  tipo  de  los  demás  ra- 
tones sud  americanos. 

Un  carácter  especial  de  este  animal  entre  los  ra- 
tones consiste  en  las  muelas  con  corona  mucho  mas 
elevada  sobre  el  lado  interno  que  sobre  el  externo, 
y vice-versa  con  el  borde  alveolario  de  la  mandí- 
bula considerablemente  mas  elevado  sobre  el  lado 
externo  que  sobre  el  interno. 

La  primera  muela  casi  tan  grande  como  las  dos  si- 
guientes tiene  una  corona  alargada  y angosta,  con  es- 
cotaduras alternadas  á ambos  lados  formadas  por  los 
pliegues  entrantes,  empezando  adelante  con  un  pro- 
longamiento anterior  angosto,  y terminando  atrás 
con  una  especie  de  lámina  transversal  del  ancho  del 
resto  del  diente.  De  los  cuatro  pliegues  internos,  el 
anteriores  corto  y pequeño  y los  tres  posteriores  mas 
grandes  forman  surcos  perpendiculares  profundos,  de 
unos  2 milímetros  de  alto  ; estos  cuatro  pliegues  con 
sus  surcos  perpendiculares  correspondientes,  sepa- 
ran cinco  columnas  perpendiculares  elevadas,  las  dos 
anteriores  cortas,  y las  tres  posteriores  mucho  mas 
largas  y mejor  destacadas.  De  los  tres  pliegues  ex- 
ternos, el  anterior  es  mas  pequeño  y los  dos  poste- 


112 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


riores  mas  grandes  ; estos  pliegues  externos  forman 
tres  surcos  que  separan  cuatro  columnas  perpendi- 
culares, la  anterior  mas  pequeña  y las  tres  siguien- 
tes mas  grandes.  La  corona  de  esta  muela  tiene 
0,0024  de  largo. 

La  segunda  muela  es  de  forma  mas  cuadrada, 
compuesta  de  dos  partes  principales  separadas  por 
un  surco  perpendicular  profundo  á cada  lado,  cada 
una  de  estas  partes  con  un  pliegue  y surco  perpen- 
dicular secundario  situados  sobre  el  lado  externo  en 
la  parte  anterior,  y sobre  el  interno  en  la  posterior, 
de  modo  que  la  muela  presenta  dos  surcos  internos 
y dos  estemos.  De  los  surcos  del  lado  interno,  el 
anterior  es  un  poco  mas  profundo  que  el  posterior, 
pero  ambos  del  mismo  largo  de  un  poco  mas  de  2 mi- 
límetros.De  los  pliegues  y surcos  externos,  el  ante- 
rior es  corto  y bajo,  y el  posterior  profundo  y alto.  La 
corona  tiene  0.00 1 6 de  diámetro  ántero-posterior. 

La  muela  tercera,  mas  pequeña,  está  compuesta  de 
dos  partes  desiguales,  la  anterior  mas  grande  con 
un  pliegue  y surco  interno,  y la  posterior  mas  pe- 
queña con  un  pliegue  y surco  externo.  La  corona 
tiene  0,001  de  diámetro  ántero-posterior. 

Las  tres  muelas  reunidas  medidas  en  la  corona 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  5 milímetros,  pero 
como  están  inclinadas  hácia  adelante,  particularmente 
la  última,  resulta  que  medidas  sobre  el  borde  alveo- 
lario  ocupan  un  espacio  de  cerca  de  6 milímetros. 

La  cara  externa  de  la  rama  horizontal  se  distingue 
por  el  poco  desarrollo  de  la  arista  lateral,  limitada  á 
un  pequeño  trecho  debajo  de  la  parte  anterior  de  la 
primera  muela.  La  distancia  entre  la  parte  anterior 
del  alvéolo  de  la  primera  muela  y el  alvéolo  del  in- 
cisivo es  de  5 milímetros,  y el  alto  de  la  rama  hori- 
zontal sobre  el  lado  interno  debajo  de  la  última 
muela  es  igualmente  de  5 milímetros.  La  distancia 
déla  última  muela  ála  parte  anterior  del  incisivo 
es  de  12  milímetros. 

Localidad.  — Villa  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte. — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana.  Capa  la  mas  reciente  del 
plioceno. 

0XYMYGTERUS  waterii. 

Waterhouse,  Proc.  Zool,  Soc.  t.  V,  p.  16. 

Este  género  se  distingue  por  los  huesos  incisivos 
y los  nasales  muy  prolongados  hácia  adelante,  par- 


ticularmente los  últimos  que  se  prolongan  mas 
que  los  incicivos.  La  primera  muela  superior 
tiene  dos  pliegues  internos  y dos  externos,  y la  cor- 
respondiente de  la  mandíbula  inferior,  tres  pliegues 
internos  y dos  externos.  La  segunda  muela,  tanto 
superior  como  inferior,  tiene  un  solo  pliegue  de  cada 
lado.  La  última  muela  superior  tiene  un  pliegue  in- 
terno y ninguno  externo,  y la  última  inferior,  uno  de 
cada  lado.  Todos  los  pliegues  son  superficiales,  sin 
formar  surcos  perpendiculares  altos  y profundos 
sóbrelos  costados.  Las  muelas,  son  de  tamaño  muy 
desigual,  la  anterior  de  casi  doble  tamaño  que  la  se- 
gunda, y la  última  una  mitad  mas  pequeña  que  la 
penúltima. 

Oxymieterus  rufus  (Desm.)  Waterh. 

Mus  rufus,  Desmarest,  Mmimal.,  p.  487.  — Id.  Nouv.  Dict. 
d’hist.  nat.,  Rats,  N*  23. 

Rengger,  Sdugeth.  Parag.,  p.  230. 

Brants,  Muizen,  p.  142. 

Hypudceus  dasytrichos,  Pr.  Wied.  Beitr.  z.  Fn.  Bras., 

II,  425. 

Wagner,  Schereber,  Suppl.  III,  p.  595. 

Hesperomys  rufus  (Desmarest)  Wagner,  Schereber,  Suppl. 

III,  p.  540. 

Burmeister.  Syst.  Ubers.  I,  p.  183. 

Hesperomys  nasMÍws  (Waterh.).  Burmeister,  Descrip.  phys. 
etc.,t.  III,  p.  214. 

Oxymieterus  nasulus,  Waterhouse.  Proceed.  Zool.  Soc.,  V, 
p.  16.  — Id.  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  56. 

Wagner  Schereber,  Suppl.  III,  p.  514. 

Oxymieterus  rufus  (Desm.).  H.  'NmGw,Jordfundne,  og  nule- 
vende  Gnavere,  etc.,  p.36,  1887. 

Habita  casi  toda  la  extensión  de  la  República,  al 
norte  del  rio  Colorado. 

Oxymieterus  rufus  fossilis 

(Pl.  iv,  lig.  2) 

Herluf.  Winge.  Obra  y página  citada. 

La  especie  se  ha  encontrado  también  en  estado 
fósil.  H.  Wunge  la  menciona  de  las  cavernas  del  Bra- 
sil, y la  he  encontrado  persnalmente  en  algunos  pun- 
tos déla  República  Argentina. 

Localidad.  — Mercedes,  en  la  provincia  de  Bue- 
nos Aires,  y alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana,  y piso  platensede  la  for- 
mación cuaternaria. 


UNGUICULADOS 


113 


Oxymicterus  impexus  n.  sp. 

(Pl.  IV,  flg.  3) 

Esta  especie  está  representada  por  una  rama  iz- 
quierda de  mandíbula  inferior,  que  denota  pertene- 
cer á un  animal  bastante  mas  pequeño  que  el  Oxy- 
micterus rufus,  pero  proporcionalmente  mas  ro- 
busto. La  parte  de  la  mandíbula  que  se  extiende 
adelante  de  las  muelas  es  mas  corta,  la  rama  ho- 
rizontal es  mas  alta  y proporcionalmente  mas  grue- 
sa, y la  arista  de  la  cara  externa  mas  pronunciada 
en  todo  su  largo,  corriendo  oblicuamente  hacia 
abajo  y hácia  atrás.  Los  dientes  están  ya  bastante 
gastados  por  la  masticación,  y el  último  proporcio- 
nalmente mas  grande  que  en  Oxymicterus  rufus. 
Las  tres  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  6 milímetros,  de  los  que  0m0025 
corresponden  á la  primera  muela.  Las  dos  muelas 
que  siguen  son  notablemente  mas  angostas  en  la 
parte  posterior  que  en  la  anterior.  La  rama  hori- 
zontal tiene  5 milímetros  de  alto  sobre  el  lado  ex- 
terno debajo  de  la  primera  muela,  pero  es  un  poco 
mas  baja  sobre  la  cara  interna  y profundamente  ex- 
cavada. El  incisivo  es  muy  comprimido,  de  solo 
Gni0005  de  ancho. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana (plioceno  superior). 

Herluf  Winge  menciona  tres  especies  extingui- 
das del  Brasil,  pertenecientes  al  mismo  género,  que 
denomina  Oxymicterus  breviceps  Winge,  Oxy- 
micterus talpinus  Lund,  y Oxymicterus  cosmo- 
dus  Win  ge.  Las  dos  primeras  especies  son  de  tama- 
do  mucho  mas  pequeño,  y la  tercera,  de  la  que  solo 
figura  un  fragmento  de  maxilar  con  una  muela,  era 
considerablemente  mas  grande  que  el  Oxymicterus 
impexus.  (Winge.  Ob.  cit.) 


HABROTRHIX  waterh. 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  a.  1837. 

Las  especies  de  este  género  se  distinguen  por  sus 
incisivos  muy  delgados,  y por  las  muelas  de  tamaño 
muy  desigual.  La  primera  muela  de  cada  mandíbula 


tiene  una  corona  del  mismo  largo  que  las  dos  si- 
guientes, y la  última  es  mucho  mas  pequeña  que  la 
penúltima.  La  primera  muela  superior  tiene  dos  plie- 
gues internos  y dos  externos,  y la  segunda  inferior 
un  pliegue  á cada  lado.  La  tercera  muela  superior 
tiene  igualmente  un  pliegue  á cada  lado,  y la  tercera 
inferior  ninguno  interno  y uno  externo.  Todas  las 
especies  de  este  género  son  de  tamaño  relativamente 
pequeño. 

Habrothrix  arenícola  Waterh. 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1837,  p.  18. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  III,  p.  521. 

Burmeister,  Reise  de  la  Plata  st.,  t.  II,  p.  415.  — Id. 
üescr.  Phys.,  t.  III,  p.  216. 

Habita  toda  la  parte  oriental  de  la  República,  al 
norte  del  Rio  Negro. 

Habrothrix  areuícola  fossilis 

(Pl.  IV,  fig.  4) 

Se  ha  encontrado  en  estado  fósil  en  la  proviiicia 
de  Rueños  Aires. 

Localidad. — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Lujan,  La  Plata,  etc. 

Horizonte. — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria (cuaternario  superior). 

Habrothrix  micropus  Waterh. 

Waterhotjse.  Proceed.  Zool.  Soc.,  1837.  — Id.  Zool. 
of  the  Beagle,  II,  p.  61. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  p.  520. 

Burmeister,  Descrip.  Phys.e te.,  t.  III,  p,  217. 

Habita  la  Patagonia.  No  se  conoce  en  estado  fósil . 

Habrothrix  obscuras  Waterh. 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1837.  — Id.  Zool. 
of  the  Beagle,  II,  p.  52. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  III,  p.  520. 

Burmeister,  Descrip.  Phys.  etc.,  t.  III,  p.  217. 

Habita  la  provincia  de  Entre  Ríos.  No  se  conoce  en 
estado  fósil. 


15 


114 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Habrothrix  internus  n.  sp. 

(Pl.  IV,  fig.  6 y 6) 

Esta  especie  está  representada  por  un  maxilar  su- 
perior con  las  tres  muelas  y algunas  ramas  de  mandí- 
bula inferior,  que  indican  un  animal  de  tamaño  mayor 
que  el  H.  ar enícola,  del  que  también  difiere  por 
el  tamaño  relativo  de  las  muelas,  siendo  la  segunda 
de  cada  mandíbula  proporcionalmente  mas  grande,  y 
los  pliegues  de  todas  las  muelas  mas  profundos. 
Aunque  los  pliegues  están  alternados  y no  opuestos, 
se  distingue  perfectamente  que  la  primera  muela  su- 
perior está  formada  por  tres  partes,  la  anterior  mas 
angosta  y con  una  pequeñísima  escotadura  ade- 
lante, mientras  las  dos  partes  posteriores  son 
considerablemente  mas  anchas;  los  dos  pliegues  in- 
ternos de  esta  muela  son  mas  altos  y mas  profundos 
que  los  externos. 

La  segunda  muela  superior  es  de  forma  casi  cua- 
drada, con  un  pliegue  interno  y otro  externo  muy 
profundos,  y un  segundo  pliegue  externo  sobre  el 
ángulo  anterior,  mas  corto  y superficial.  La  última 
muela  superior  es  muy  pequeña,  casi  circular,  y con 
el  pliegue  de  cada  lado  apenas  marcado  en  la  superfi- 
cie de  la  corona.  Las  tres  muelas  superiores  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  solo  4 milímetros. 

En  las  muelas  de  la  mandíbula  inferior  los  pliegues 
son  sumamente  angostos,  aunque  profundos  é imitan- 
do hendiduras.  La  arista  de  la  cara  externa  de  la  rama 
horizontal  es  muy  pronunciada  en  la  parte  anterior, 
pero  desaparece  hácia  atrás,  perdiéndose  antes  de 
alcanzar  el  borde  inferior,  siendo  además  poco  obli- 
cua en  su  curso.  La  rama  horizontal,  debajo  de  la  pri- 
mera muela  tiene  0m0035  de  alto,  y el  largo  de  la 
mandíbula,  el  incisivo  inclusive,  es  de  0m0017. 

Los  dientes  en  todos  los  ejemplares  están  muy 
gastados,  sin  trazas  de  los  pliegues  en  el  centro  de  la 
corona,  lo  que  probablemente  depende  de  que  los 
tubérculos  de  las  muelas,  todavía  no  atacadas  por 
la  masticación,  son  muy  bajos. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  platensede  la  formación  cua- 
ternaria. 

H.  Winge  menciona  cinco  especies  fósiles  del 
Brasil,  que  denomina  H.  cursor  Wlnge,  H.  clivi- 
genis  Wijnge,  H.  oryeter  Lund,  H.  angusti- 
dens  Winge,  y H.  Lasiurus,  Lund.  De  estas, 


el  H.  cursor,  el  H.  oryeter  y el  H.  Lasiurus, 
existen  todavía,  y las  otras  dos  parecen  extinguidas. 

El  II.  cursor  y el  H.  Lasiurus,  por  el  tamaño 
corresponderían  bastante  bien  al  H.  internus, 
pero  el  primero  tiene  la  rama  horizontal  de  la  man- 
díbula mas  baja  y mas  delgada,  y ambos  muestran 
los  pliegues  de  la  corona  de  las  muelas  apenas  in- 
dicados, sin  formar  las  hendiduras  que  presentan 
los  de  la  especie  argentina.  Además  en  esas  dos 
especies,  la  apófisis  zigomática  del  maxilar  sale 
bastante  mas  adelante  de  la  primera  muela,  y en  el 
H.  internus  al  contrario,  sale  ai  lado  de  la  parte 
anterior  de  la  misma. 


CALOMYS  waterh- 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1837. 

La  dentadura  en  sus  proporciones  generales  se 
parece  á la  del  género  precedente,  con  la  única 
diferencia  de  la  última  muela  que  es  todavía  mas 
pequeña.  La  primera  muela  superior  tiene  dos  plie- 
gues á cada  lado,  y la  primera  inferior  tres  inter- 
nos y dos  externos.  La  segunda  y la  tercera  muela 
superior  tienen  cada  una  un  pliegue  interno  y dos 
externos.  La  segunda  y la  tercera  inferior  tienen  un 
pliegue  completo  á cada  lado.  Todas  las  especies 
de  este  grupo  son  de  talla  muy  pequeña. 

Calomys  griseo-flavus  Waterh. 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1837.  — Id.  Zool. 
of  the  Beagle,  II,  p.  62. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  p.  538. 

Burmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  III,  p.  219. 

Habita  la  Patagonia  Setentrional.  No  se  conoce 
fósil,  pero  cita  Burmeister  una  especie  parecida 
que  denomina 

Calomys  Bravardi  Burm. 

Mus  fossilis,  Bravard,  en  el  Registro  Estadístico  de  la  Pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  1857, 1. 1,  p.  8 (nomen  nu- 
dum). 

Hesperomys  Bravardi,  Burmeister,  Descrip . phys.  etc.,  t.  III, 

p.  228. 

La  especie  está  representada  por  una  rama  izquier- 


UNGUICULADOS 


115 


da  de  mandíbula  inferior  con  dos  muelas,  recogida 
por  Bravard,  quien  la  depositó  en  el  Museo  con  el 
nombre  de  Mus  fossilis.  Según  Burmetster,  las 
dos  muelas  como  la  mandíbula  se  parecen  completa- 
mente por  su  forma  y dimensiones  á las  del  Hes- 
peromys  gríseo- flavus,  agregando  que  es  fuera  de 
duda  que  la  especie  fósil  ha  sido,  sino  idéntica  á lo 
ménos  muy  parecida  á la  especie  actual  ! 

Localidad.  — Provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — Indeterminado.  Según  Burmeister, 
la  mandíbula  se  encuentra  conservada  en  el  frag- 
mento de  tierra  en  que  ha  sido  descubierta,  y que 
prueba  evidentemente  el  estado  fósil  del  objeto, 
pero  que  le  parece  procede  de  una  época  mas  re- 
ciente qne  la  cuaternaria. 

Calomys  eleg-ans  Waterh. 

Waterhouse,  Proceed.  Zool  Soc.,  1837.  — Id.  Zool. 
of  theBeagle,  II,  p.  41. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  525. 

Burmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  220. 

Habita  la  Patagonia  Setentrional,  el  territorio  de 
la  Pampa,  y la  parte  austral  de  la  Provincia  de  Bue- 
nos Aires.  No  se  conoce  en  estado  fósil. 


Calomys  ang-uya  (Azara)  Burm. 

Anguyá,  Azara,  Apunt.  etc.,  II,  p.  89. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  486. 

Rengger,  Saugeth.  v.  Parag.,  29. 

Brants,  Muizen,  141. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  534. 

Burmeister,  Syst.  Ubers  etc.,  I,  p.  188, — Id.  Des- 
crip. phys.,  III,  p.  218. 

Ilesperomys  lenco dactylus,  Wagner,  Abh.  d.  K'ón.  Acad.  z. 
München,  Cl.  phys.,  Y,  p.  312. 

Habita  el  centro  y norte  de  la  Bepública.  No  se 
conoce  en  estado  fósil. 


Calomys  canescens  Waterh. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  54. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  II,  p.  552. 

Habita  la  extremidad  austral  de  la  República.  No 
se  conoce  en  estado  fósil. 


Calomys  xantorhinus  Waterh. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  53. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  II,  551. 

Habita  la  extremidad  austral  de  la  República.  No 
se  conoce  en  estado  fósil. 

Calomys  longicaudatus  (Benn.)  Waterh. 

(P1 . IV,  fig.  7) 

Calomys  longicaudatus  Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle, 
II,  p.  39. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  IIí,  p.  529. 

Gay,  Fn.  Chilena,  I,  p.  119. 

Gillis,  Un.  St.  nav.  astr.  exped.,  II,  p.  170. 
Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St. , II,  p.  414.  — Id. 

Descrip.  Phys.,  etc.,  III,  p.  223. 

H.  Winge,  Jordfundne  og  nulevende  Gnavere  fra  Bra - 
sitien,  etc.,  p.  46, 

Hesperomys  eliurus  (Natterer),  Wagner.  Abh.  d.  Kon.  Acad. 
z.  München,  phys.  C.,  Y,  p.  307. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  I,  173. 

Eligmodontia  typus,  Fr.  Cuvier,  Ann.  d.  scienc.  nat.,  VII, 
p.  169,  a.  1837. 

Mus  longicaudatus,  Bennet,  Proceed.  Zool.  Soc.t  a.  1832, 
II,  p.  2. 

Lund,  Blick.  paa  Brasil.  Dyreverden,  III,  till . , p.  279. 
Mus  longitarsus,  Rengger,  Saugeth.  v.  Parag.,  p.  232. 

Habita  el  centro  y norte  de  la  República.  Ha  sido 
encontrado  en  estado  fósil  por  Lund  en  las  cavernas 
del  Brasil,  y confirmada  últimamente  su  existencia 
por  Winge. 

También  existe  fósil  en  la  República  Argentina  ; 
conozco  varios  restos,  particularmente  las  dos  ra- 
mas de  una  mandíbula  inferior,  absolutamente  idén- 
ticas á las  de  la  especie  actual,  con  la  única  diferen- 
cia de  un  tamaño  un  poco  mas  pequeño. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Llorizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana  (capa  la  mas  reciente 
del  plioceno). 

Calomys  magellanicus  (bennet)  Waterh. 

Bennet,  Proceed.  Zool.  Soc.,  III,  p.  191. 
Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  47. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  p.  531. 

Burmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  226. 

Habita  la  Patagonia  austral.  No  se  ha  encon- 
trado fósil. 


116 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Calomys  Xantliopyg'os  Waterh. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  63. 
Wagner-Schreber,  Suppl,,  III,  p.  538. 

Burmejster,  Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  225. 

Habita  la  Patagonia  austral.  No  se  conoce  en 
estado  fósil. 


Calomys  bimaoulatus  Waterh  . 

(Pl.  IV,  fig.  8) 

Waterhouse,  Proceed.  Zool.  Soc.,  V,  p.  18.  — Id. 

Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  63. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  p.  536. 

Bürmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St..  II,  p.  415.  — 

Id.  Descrip.  phys.  etc.,  III,  p.  225. 

Habita  casi  toda  la  extensión  de  la  República, 
y se  ha  encontrado  también  en  estado  fósil  absolu- 
tamente idéntico  en  sus  caracteres  á la  especie 
actual. 

Localidad.  — He  recogido  restos  de  esta  especie 
en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba,  y en 
la  Villa  de  Lujan  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria (cuaternario  superior). 

Calomys  flaveseens  Waterh. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  46. 

Bürmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  III,  p.  244. 

Habita  toda  la  provincia  de  Buenos  Aires.  No  se 
ha  encontrado  fósil. 


Calomys  auritus  (Desm.)  Burm. 

(Pl.  IV,  fig.  9) 

Desmarest,  Mammalogie , p.  306. 

Lichtenstein,  Darst.  neuer  Sáugeth. , pl.  34. 
Brants,  Muizen , p.  145. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  532. 

Bürmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  t.  I,  p.  179.  — Id. 
Descrip.  phys.  etc.,  III,  p.  223. 

Mus  callosus,  Rengger,  Sáugeth.  v.  Par.  p.  231. 

Habita  la  Provincia  de  Buenos  Aires  y el  centro 
de  la  República.  La  especie  me  es  conocida  en  es- 


tado fósil  por  una  mandíbula  inferior  absolutamente 
idéntica  á la  de  los  individuos  de  la  época  actual. 

Localidad.  — He  recogido  sus  restos  en  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — - Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria (cuaternario  superior). 

Herluf  AVinge  cita  como  encontradas  en  los  depó- 
sitos fosilíferos  de  las  cavernas  del  Brasil,  seis  espe- 
cies de  este  género,  que  llevan  los  nombres  de  C. 
anoblepas  Winge,  C.  longicaudatus  Benn.,  C. 
plebejus  AVínge,  C.  rex  AVínge,  C.  coronatus 
Win  ge  y Calomys  laticeps  Lund.  De  estas,  solodos 
especies,  el  C.  laticeps  y el  C.  longicaudatus  son 
todavía  existentes,  siendo  esta  la  única  especie  de 
las  que  se  encuentran  fósiles  en  el  Brasil,  que  se  ha 
encontrado  también  fósil  en  la  República  Argentina. 
Las  otras  cuatro  especies  parecen  ser  completa- 
mente extinguidas. 

Holochilus  Brandt 

Mein.  d.  l’Acad.  d.  St.,  Petersb.  VI  ser.,rt.  I.  428,  1835. 

Los  representantes  de  este  género  se  distinguen 
por  los  molares  relativamente  de  gran  tamaño  y 
ménos  desiguales  entre  sí  que  en  los  demás  hes- 
peromidos.  La  primera  muela  es  apenas  un  poco 
mas  grande  que  la  segunda,  y la  tercera  del  mismo 
largo  que  esta  pero  mas  angosta  hacia  atrás.  Las 
muelas  un  poco  gastadas  son  de  corona  baja  y ancha, 
con  pliegues  de  esmalte  profundos  y fuertemente 
abiertos  sobre  los  costados.  La  primera  muela  su- 
perior tieue  dos  pliegues  internos  y dos  externos,  y 
la  primera  inferior  dos  externos  y tres  internos. 
La  segunda  muehysuperior  tiene  un  pliegue  interno 
y dos  externos,  y la  segunda  inferior  dos  pliegues 
internos,  y dos  ó uno  externos.  La  tercera  muela 
superior  tiene  un  pliegue  interno  y tres  ó cuatro 
externos,  y la  tercera  inferior  tiene  uno  interno,  y 
uno  ó dos  externos/ Casi  todas  las  especies  de  este 
género  son  de  tamaño  considerable. 

Holochilus  vulpinus  (Lich.)  Wagn. 

(Pl.  iv,  •fig.  io  y ti] 

Mus  vulpinus,  Lichtenstein,  Darst.  neuer  Sáugeth.,  pl.  33. 

Brants,  Muizen,  p.  137,  fig.  2. 

Holochilus  vulpinus,  Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  p.  554. 
Hesperomys  vulpinus,  Bürmeister,  Syst.  Ubers,  I,  p.  163.  — 
Id.  Descrip.  phys.,  etc.,  III,  p.  211. 


UNGUICULADOS 


117 


Mus  brasiliensis  (Geofroy)  Waterhouse,  Zool.  ofthe  Beagle, 
t.  II.  p.  58. 

Dessiarest,  Nouv.  Dict.  d’lvist.  nat.,  t.  19,  p.  62. 
Iíolochilus  6rcm7ie?ms,  Wagner-Schreber,  Suppl.,  III,  p.  551, 
Sigmodon  vulpinus,  H.  Winge,  Jordfundne  og  noul.  etc., 
p.  21. 

Habita  toda  la  extensión  de  la  República  al  norte 
del  Chubut. 

Se  ha  encontrado  fósil  en  el  Brasil,  de  donde  lo 
cita  Winge  entre  los  restos  recojidos  por  Lund,  y 
tampoco  es  raro  entre  las  formaciones  sedimentarias 
mas  modernas  de  la  República  Argentina,  en  laque 
he  recojido  varios  restos  importantes,  particularmente 
la  parte  anterior  de  un  cráneo  con  toda  la  dentadura 
menos  la  última  muela  del  lado  izquierdo,  y varias 
ramas  de  mandíbulas  inferiores  intactas.  Estos  res- 
tos, sin  embargo,  comparados  con  los  de  los  indivi- 
duos existentes  no  son  completamente  iguales ; los 
fósiles  se  distinguen  todos  por  ser  un  poco  mas  fuer- 
tes y mas  cortos  que  los  existentes,  pero  como  el 
resto  de  la  conformación  es  casi  absolutamente  idén- 
tica, no  me  parece  esa  diferencia  de  tamaño  funda- 
mento suficiente  para  atribuir  los  restos  fósiles  á 
una  especie  distinta,  sin  que  esto  importe  decir  que 
las  demás  partes  del  esqueleto  todavía  desconocidas 
no  puedan  presentar  diferencias  mas  acentuadas  de 
valor  realmente  específico. 

He  aquí  mientras  tanto  algunas  medidas  de  las 
partes  que  conozco  de  los  representantes  fósiles. 


Longitud  de  las  tres  muelas  superiores 0.0075 

Longitud  de  la  parte  anterior  de  la  primera  muela  supe- 
rior al  borde  anterior  del  alvéolo  del  incisivo 0.011 

Ancho  del  paladar  entre  el  par  de  muelas  anteriores 0.0035 

Longitud  de  los  agujeros  incisivos  del  paladar 0.007 

Longitud  de  las  tres  muelas  inferiores 0.008 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda  muela. . . . 0.007 


Localidad. — He  descubierto  restos  fósiles  de 
esta  especie  en  la  estación  Olivera  y en  la  Villa  de 
Lujan  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana  y piso  platense  de  la  for- 
mación cuaternaria. 

Holochilus  multamms  n.  sp. 

(Pl.  IV,  fig.  12) 

Esta  especie  está  representada  por  la  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior  con  toda  la  denta- 
dura, pieza  que  indica  un  animal  de  tamaño  una  mi- 


tad menor  que  el  Iíolochilus  vulpinus,  y de  carac- 
teres bastante  distintos.  Lastres  muelas  son  también 
de  gran  tamaño  y ocupan  casi  el  mismo  espacio 
longitudinal  que  en  la  especie  precedente,  pero  la 
mandíbula  es  mas  corta,  la  rama  horizontal  consi- 
derablemente mas  baja,  la  sínfisis  delgada  y el  in- 
cisivo muy  angosto. 

La  primera  muela  inferior  tiene  el  mismo  tamaño 
y la  misma  forma  que  en  Iiolochilus  vulpinus 
pero  los  pliegues  del  esmalte  son  mas  simples  y 
regulares,  distinguiéndose  particularmente  por  el 
pliegue  anterior  del  lado  externo  sin  los  repliegues 
secundarios,  que  siempre  existen  en  el  de  la  muela 
de  la  otra  especie. 

La  segunda  muela  inferior  en  Holochilus  vul- 
pinus presenta  dos  pliegues  externos  y dos  inter- 
nos, y á menudo  todavía  un  rudimento  de  pliegue 
sumamente  pequeño  en  la  extremidad  anterior  del 
lado  interno.  En  Holochilus  multannus , la  se- 
gunda muela  inferior  de  forma  cuadrada  y de  ta- 
maño casi  igual  á la  de  la  especie  precedente  mues- 
tra dos  pliegues  internos,  el  anterior  mas  profundo 
que  el  posterior,  sin  presentar  el  mas  mínimo  ves- 
tigio del  pequeñísimo  pliegue  rudimentario  anterior. 
Sobre  el  lado  externo  muestra  un  solo  pliegue  pro- 
fundo, sin  trazas  del  pequeño  pliegue  anterior  del 
que  solo  se  aperciben  vestigios  por  medio  de  un 
fuerte  lente. 

La  tercera  muela  inferior,  á pesar  de  que  recien 
empezaba  á ser  atacada  por  la  masticación,  no  pre- 
senta mas  que  un  pliegue  profundo  á cada  lado. 

Las  tres  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  0m0075. 

La  arista  de  la  cara  externa  de  la  rama  horizontal 
es  ménos  pronunciada  y ménos  inclinada  hácia  abajo 
y la  rama  horizontal  tan  baja  que  medida  sobre  el 
lado  estenio  al  lado  déla  segunda  muela  solo  tiene 
0m0055  de  alto,  y sobre  el  lado  interno  desde  el 
borde  anterior  del  alveolo  de  la  primera  muela  hasta 
la  apófisis  inferior  en  donde  termina  la  sínfisis,  solo 
tiene  0m0065 , en  vez  de  8 milímetros  que  presenta  en 
Holochilus  vulpinus.  La  distancia  de  la  parte 
anterior  del  alveolo  de  la  primera  muela  al  alveolo 
del  incisivo  es  0ra0045,y  la  longitud  de  la  sínfisis 
de  8 milímetros  en  vez  de  10  milímetros  que  tiene 
en  la  otra  especie,  siendo  igualmente  mas  angosta 
en  proporción  de  su  largo  un  poco  menor.  Por  fin  el 
incisivo  es  tan  angosto  que  apenas  tiene  un  poco 
mas  de  0m0007  de  ancho,  la  mitad  del  que  alcanza 
el  incisivo  inferior  del  Holochilus  vulpinus . 


118 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Localidad. — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  las  barrancas  del  rio  Lujan  cerca  de  la 
estación  Olivera  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana. 


BOTHRIOMYS  n.  géu. 

Incisivos  muy  angostos.  Las  muelas  de  tamaño  no 
tan  desigual  entre  sí  como  en  Habrothrix  y Calo- 
mys,  la  anterior  proporcionalmente  un  poco  mas  pe- 
queña, y la  posterior  relativamente  algo  mas  grande. 
La  primera  muela  inferior  con  tres  pliegues  al  lado 
interno  y dos  al  externo;  la  segunda  muela  inferior 
con  dos  pliegues  á cada  lado,  y la  tercera  inferior 
con  un  pliegue  á cada  lado. 

Bothriomys  catenatus  n.  sp. 

( Pl.  IV,  fig.  13) 

La  especie  solo  está  representada  por  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  toda  la 
dentadura. 

La  rama  horizontal  por  su  base  ó línea  inferior 
casi  derecha  se  parece  un  poco  a la  del  Oximycte- 
rus,  pero  no  es  tan  prolongada  y proporcionalmente 
es  algo  mas  alta.  Las  muelas  se  distinguen  por  los 
pliegues  de  esmalte  que  entran  en  la  corona,  muy 
largos  y angostos,  formando  sobre  las  caras  latera- 
les surcos  perpendiculares  no  tan  largos  como  en 
Ptyssophorus  pero  mucho  mas  profundos,  consti- 
tuyendo hendiduras  perpendiculares  cortas  y an- 
gostas, pero  muy  aparentes. 

Las  tres  muelas  disminuyen  gradualmente  de  ta- 
maño de  la  primera  á la  última;  la  primera  tiene 
0m0022  de  largo  en  la  corona,  y algo  mas  de  un 
milímetro  de  ancho,  pero  es  un  poco  mas  angosta 
atrás  y adelante ; de  las  dos  hendiduras  externas,  la 
anterior  es  mas  baja  y angosta,  y la  posterior  mas 
ancha,  mas  alta  y mas  profunda  : de  las  tres  hen- 
diduras internas  la  del  medio  es  la  mayor,  y la 
posterior  la  mas  pequeña. 

La  segunda  muela  es  un  poco  mas  corta,  aun- 
que del  mismo  ancho  que  la  anterior  lo  que  le  dá 
una  forma  mas  cuadrada,  pero  con  un  prolonga- 
miento posterior  algo  mas  angosto;  el  largo  de  la  co- 
rona es  de  0m0018.  De  las  dos  hendiduras  internas, 
la  anteriores  ancha  y profunda  y la  posterior  an- 


gosta y baja ; de  las  dos  externas  al  contrario,  la  an- 
terior es  muy  pequeña  y la  posterior  mas  grande. 

La  muela  posterior  es  notablemente  mas  pequeña 
que  la  precedente,  de  solo  1 milímetro  de  largo  en  la 
corona,  dividida  en  dos  partes  desiguales,  la  ante- 
rior mas  ancha  y la  posterior  mucho  mas  angosta. 
Los  dos  pliegues  y hendiduras  no  son  opuestos, 
estando  colocados  el  interno  mas  adelante  que  el 
externo  pero  ambos  bien  desarrollados.  Las  tres 
muelas  medidas  en  la  corona,  ocupan  un  espacio  lon- 
gitudinal de  5 milímetros. 

La  rama  horizontal  tieno  5 milímetros  de  alto  so- 
bre la  cara  externa  debajo  de  la  primera  muela ; la 
distancia  entre  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela  y el  alveolo  del  incisivo  es  de  4 mi- 
límetros, y el  incisivo  solo  tiene  0m0004  de  ancho. 

Localidad.  — He  descubierto  esta  pieza  en  los  al- 
rededores de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


HESPEROMYS  waterh. 

Waterhouse,  The  Zool.  ofthe  Beagle,  t.  II,  p.  75. 

En  este  género  los  conos  de  las  muelas  están  dis- 
puestos por  pares  oblicuos  poco  separados  pero  con 
los  pliegues  bien  alternados,  pues  cada  uno  termina 
en  el  interior  de  un  cono  del  lado  opuesto.  Las 
hendiduras  son  poco  marcadas  sobre  los  costados 
pero  muy  profundas  en  la  superficie  masticatoria. 
Las  muelas  disminuyen  gradualmente  de  tamaño  de 
la  primera  á la  última.  La  primera  muela  superior 
tiene  dos  pliegues  internos  y dos  externos,  y la  pri- 
mera inferior  tres  internos  v dos  externos.  La  se- 
gunda muela  superior  tiene  un  pliegue  interno  y dos 
externos,  y la  segunda  inferior  uno  ó dos  internos  y 
uno  externo.  La  última  superior  no  tiene  pliegue  ni 
interno  ni  externo  ó están  apenas  indicados,  y la  úl- 
tima inferior  tiene  uno  externo  (solo  cuento  los  plie- 
gues bien  marcados  por  hendiduras  laterales). 

Hesperomys  tener  Winge 

(Pl.  iv,  fig.  14  y 15 ) 

Herluf  Winge,  Jordfundne  og  nulevende  gnavere  fra  Brasi- 
lien,  p.  15,  n°  4,  lám.  11,  fig.  3,  a.  1887. 

Esta  especie  ha  sido  descrita  últimamente  por 


UNGUICULADOS 


119 


AVinge  como  existente  en  la  actualidad  y también  en 
estado  fósil  en  el  Brasil. 

De  laBepública  Argentina  la  conozco  solo  en  es- 
tado fósil  por  un  crecido  número  de  maxilares, 
particularmente  inferiores,  pero  existiendo  en  la 
actualidad  en  el  Brasil  es  posible  que  también  exista 
viviente  acá,  aunque  hasta  ahora  no  esté  represen- 
tada en  las  colecciones. 

Es  esta  entre  los  ratones  una  de  las  especies  mas 
pequeñas  que  se  conozcan.  Las  tres  muelas  de  cada 
mandíbula  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  solo  3 
milímetros,  y Ja  rama  horizontal  de  la  mandíbula  de- 
bajo de  la  primera  muela  no  alcanza  á tres  milímetros 
de  alto.  El  paladar  entre  las  muelas  tiene  un  poco  mas 
dedos  milímetros  de  ancho.  La  distancia  del  incisivo 
á la  última  muela  superior  es  de0m0085.  La  primera 
muela  superior  tiene  un  muy  pequeño  callo  basal 
anterior  y luego  tres  pares  de  mamelones  que  au- 
mentan de  tamaño  de  adelante  hácia  atrás.  La  se- 
gunda muela  superior  de  forma  mas  cuadrada  tiene 
un  pequeño  callo  basal  anterior  impar  y angosto, 
y luego  dos  pares  de  mamelones.  La  muela  tercera 
mucho  mas  pequeña  tiene  dos  pares  de  mamelones 
bien  alternados. 

En  la  mandíbula  inferior,  la  primera  muela  tiene 
el  primer  par  de  tubérculos  reunidos  en  uno  solo, 
siguiendo  luego  dos  pares  de  tubérculos,  separados, 
terminando  atrás  en  un  callo  basal  |muy  bajo.  Las 
otras  dos  muelas,  de  corona  mas  corta,  tienen  dos 
pares  de  mamelones  cada  una,  que  disminuyen  de 
tamaño  de  adelante  hácia  atrás. 

Localidad. — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  la  Villa  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria (cuaternario  superior). 

Hesperomys  molitor  Winge 

iPI.  IV,  fig.  19) 

Herluf  Winge,  obr.  cit.,  p.  14,  1.  11,  fig.  2. 

Especie  extinguida  del  Brasil  fundada  últimamente 
por  AVinge  sobre  un  cráneo  casi  entero.  La  especie 
ha  existido  también  en  la  Bepública  Argentina,  á lo 
ménos  á juzgar  por  un  fragmento  de  maxilar  supe- 
rior con  las  tres  muelas,  absolutamente  idéntico 
á la  parte  correspondiente  del  cráneo  de  Hespe- 
romys molitor  figurada  por  el  autor  en  la  obra 
mencionada.  El  animal  era  bastante  grande,  pues 


las  dos  primeras  muelas  del  fragmento  mencionado 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  un  poco  mas  de 
5 milímetros. 

Localidad.  — He  recogido  este  pedazo  en  las 
barrancas  del  rio  Lujan  cerca  de  la  estación  Oli- 
vera, en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación  pam- 
peana (pampeano  lacustre),  capa  la  mas  reciente  del 
plioceno. 

Winge  en  la  obra  mencionada  cita  cuatro  espe- 
cies de  este  género  como  fósiles  en  el  Brasil:  el  Hes- 
peromys simplex  Winge,  el  Llesperomys  expul- 
siísLund,  el  Hesperomys  tener  Winge  y el  Hes- 
peromys moíitor  Winge.  De  estas  cuatro,  solo  la 
última  es  ó parece  ser  completamente  extinguida,  ha- 
biendo también  existido  en  la  Bepública  Argentina. 
El  Llesperomys  tener  fósil  y existente  en  el  Bra- 
sil, solo  se  conoce  acá  fósil.  Las 'otras  dos  especies, 
LI.  expulsus  y II.  simplex , fósiles  y existentes  en 
el  Brasil,  parece  no  forman  parte  de  la  fauna  actual 
de  nuestro  territorio,  ni  tampoco  se  conocen  fósi- 
les. 

TRETOMYS  n.  gen. 

La  primera  muela  superior  es  apenas  un  poco  mas 
grande  que  la  segunda,  y la  tercera  con  la  corona 
del  mismo  largo  que  esta  pero  un  poco  mas  an- 
gosta. Los  pliegues  del  esmalte  son  bien  alter- 
nados y profundos,  formando  surcos  y columnas  la- 
terales perpendiculares  como  en  Ptyssophorus, 
pero  no  tan  largas.  La  primera  muela  superior 
tiene  dos  pliegues  á cada  lado,  y la  segunda  y la 
tercera  un  pliegue  interno  y dos  externos  cada  una. 

Esta  disposición  y número  de  los  pliegues  está 
conforme  con  la  del  Reithrodon , pero  las  muelas 
del  Tretomys  difieren  de  las  del  mencionado  género 
por  su  tamaño  mas  igual  entre  sí,  por  la  corona  mas 
alta,  y los  pliegues,  surcos  y columnas  mas  marca- 
das. Además  el  incisivo  superior  del  Tretomys  ca- 
rece del  surco  longitudinal  que  presenta  en  la  cara 
anterior  el  de  Reithrodon. 

Tretomys  atavus  n.  sp. 

(Pl.  IV,  fig.  16) 

El  animal  solo  está  hasta  ahora  representado  por 
un  fragmento  de  maxilar  superior  derecho  con  las 


120 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dos  primeras  muelas  y un  incisivo  igualmente  su- 
perior procedentes  de  un  mismo  individuo,  y un  ma- 
xilar superior  izquierdo  con  las  tres  muelas,  de  otro 
individuo. 

La  primera  muela  superior  tiene  2 milímetros 
de  largo  y muestra  en  la  corona  dos  pliegues  de 
esmalte  profundos  á cada  lado,  los  que  forman 
en  los  costados  dos  surcos  perpendiculares  que 
separan  tres  columnas  perpendiculares  opuestas 
á pesar  de  que  no  lo  son  exactamente  los  pliegues 
del  esmalte.  La  superficie  masticatoria  de  la  corona 
se  presenta  dividida  en  tres  partes  bien  separadas  en 
los  costados  laterales,  la  anterior  de  menor  diámetro 
ántero-posterior  que  las  dos  siguientes. 

Las  dos  muelas  que  siguen  tienen  una  corona  casi 
del  mismo  largo,  la  segunda  de  (ROO  16  y la  tercera 
de0m0014.  Cada  una  de  estas  muelas  lleva  al  lado 
interno  un  surco  perpendicular  profundo  que  la 
divide  en  dos  lóbulos  casi  iguales  y forma  en  la  co- 
rona un  pliegue  de  esmalte  entrante.  Sobre  el  lado 
externo,  cada  muela  tiene  dos  surcos  perpendiculares 
que  forman  en  la  corona  dos  pliegues  de  esmalte, 
uno  que  penetra  en  el  lóbulo  anterior  y el  otro  en 
el  posterior,  dando  así  á estas  muelas  superiores 
una  semejanza  general  con  las  muelas  inferiores  de 
los  herbívoros  selenodontes. 

Las  tres  muelas  superiores  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  5 milímetros. 

El  incisivo  superior  es  de  cara  anterior  muy  con- 
vexa, y de  1 milímetro  de  ancho. 

La  apófisis  zigomática  del  maxilar  sale  inmedia- 
tamente al  lado  de  la  parte  posterior  de  la  primera 
muela,  particularidad  que  no  conozco  en  ningún 
otro  género  de  esta  familia,  en  los  que  dicha  apófisis 
se  desprende  á menudo  mas  adelante  de  la  primera 
muela.  El  que  por  este  carácter  mas  se  aproxima  de 
Tretomys  es  el  Oxymicterus  rufus. 

Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba, en  el  profundo  zanjón  conocido  con  el  nom- 
bre de  Curacao. 

Horizonte.  — Base  del  piso  bonaerense  de  la  for- 
mación pampeana  (plioceno  medio). 

NECROMYS  n.  gén. 

Género  de  ratones  extinguidos  cuyas  muelas  lle- 
van fuertes  tubérculos  por  pares  transversales  obli- 
cuos casi  opuestos,  separados  por  hendiduras  ó plie- 


gues no  distintamente  alternados  como  en  los  de- 
más ratones  americanos,  sino  simplemente  oblicuos, 
formando  una  transición  entre  el  tipo  de  los  rato- 
nes americanos  y el  tipo  de  los  ratones  del  anti- 
guo continente.  Las  tres  muelas  son  de  tamaño  de- 
sigual, sobre  todo  en  la  mandíbula  superior  en 
donde  la  primera  es  muy  grande  y la  última  muy 
pequeña;  en  la  mandíbula  inferior  la  diferencia  es 
menos  acentuada.  La  primera  muela  superior  tiene 
dos  pliegues  internos  y dos  externos,  y la  primera 
inferior  tres  internos  y dos  externos.  La  segunda 
muela  superior,  tiene  un  pliegue  á cada  lado  y la  se- 
gunda inferior  dos  internos  y uno  externo.  La  tercera 
muela  superior  no  tiene  pliegue  interno  pero  si  uno 
externo,  y la  tercera  inferior  tiene  uno  á cada  lado. 

IVecromys  conifern.  sp. 

(Pl.  iv,  fig.  17  y 18) 

Es  la  única  especie  que  conozco  de  este  género 
particular,  tan  notable  por  sus  caracteres  interme- 
diarios mencionados,  y no  debia  ser  rara  pues  poseo 
de  ella  un  considerable  número  de  ramas  mandi- 
bulares y vários  maxilares  superiores.  Su  talla  era 
muy  pequeña,  pues  una  mandíbula  inferior  completa 
solo  tiene  desde  el  cóndilo  hasta  la  punta  del  incisivo 
1 4 milímetros  de  largo,  y hay  otras  todavíamas  cortas. 
Las  tres  muelas  de  cada  mandíbula  apenas  ocupan 
en  los  individuos  mas  grandes  un  espacio  longitu- 
dinal de  4 milímetros. 

Las  muelas  antes  de  ser  atacadas  por  la  mas- 
ticación, presentan  una  corona  formada  por  conos 
elevados  dispuestos  de  á pares  transversales  obli- 
cuos unidos  por  sus  bases.  Cuando  ya  están  un 
poco  gastadas,  las  cúspides  de  estos  conos  se 
ponen  en  comunicación  formando  colinas  trans- 
versales oblicuas  y arqueadas;  estas  colinas  son 
cóncavas  hacia  adelante  y afuera,  y convexas  hacia 
atrás  en  las  muelas  superiores  ; y cóncavas  hácia 
atrás  y hácia  adentro  y convexas  hácia  adelante  en 
las  inferiores.  Cuando  el  desgastamiento  está  toda- 
vía mas  avanzado,  se  ponen  en  comunicación  las 
colinas  entre  sí  formando  entonces  la  corona  una 
figura  cordiforme,  dirigida  de  adelante  hácia  atrás, 
con  inflexiones  á los  lados  que  corresponden  á los 
pliegues  y á las  colinas,  ambos  entonces  mas  clara- 
mente alternados  por  no  estar  ya  ligados  los  co- 
nos que  constituyen  cada  colina  transversal  oblicua. 

La  primera  muela  superior  tiene  adelante  una 


UNGUICULADOS 


121 


colina  impar  mas  pequeña,  cuya  cúspide  está  dividida 
en  dos  en  los  individuos  muy  jóvenes  en  que  todavía 
no  ha  sido  gastada;  siguen  luego  liácia  atrás  otras 
dos  colinas  transversales  oblicuas  formadas  cada  una 
por  un  par  de  mamelones,  uno  interno  y otro  ex- 
terno, y separadas  por  dos  surcos  internos  y dos 
externos  opuestos,  pero  cuyas  puntas  internas  son 
apenas  un  poco  alternadas. 

La  segunda  muela  superior  de  forma  mas  cuadrada, 
está  formada  por  dos  colinas  transversales  separadas 
por  dos  surcos  y pliegues  anchos,  uno  interno  y otro 
externo,  perfectamente  opuestos.  En  la  cara  ante- 
rior hay  un  pequeño  tubérculo  impar  situado  en  el 
medio,  un  poco  separado  á cada  lado  de  la  colina  si- 
guiente por  un  pequeñísimo  rudimento  de  pliegue 
solo  visible  con  un  lente  de  fuerte  aumento. 

La  tercera  muela  superior,  mas  pequeña  que  la 
segunda,  está  formada  por  una  colina  transversal  an- 
terior, y otra  posterior  mas  angosta,  probablemente 
también  bicónica  en  los  individuos  jóvenes.  Estas  co- 
linas están  separadas  por  un  pequeño  pliegue  externo, 
sin  trazas  de  pliegue  interno  que  probablemente 
desaparece  al  principiar  el  desgaste  del  diente. 

En  la  mandíbula  inferior,  la  primera  muela  pre- 
senta una  colina  transversal  anterior  formada  por 
dos  conos  perfectamente  opuestos  y separados  por 
un  pequeño  surco  ó hendidura  en  la  cara  anterior-, 
siguen  luego  hácia  atrás  dos  colinas  transversales 
oblicuas,  la  primera  separada  de  la  colina  transver- 
sal anterior  por  un  pliegue  interno  y otro  externo 
opuestos,  pero  de  la  posterior  por  pliegues  cuyas 
puntas  internas  estáu  alternadas. 

La  segunda  muela,  bastante  mas  pequeña,  está 
formada  por  dos  colinas  transversales  oblicuas,  sepa- 
radas por  un  pliegue  interno  y otro  externo  de  pun- 
tas internas  alternadas,  llevando  hácia  atrás  y en  el 
medio  un  callo  ó mamelón  impar  separado  de  la  co- 
lina posterior  por  un  pequeño  pliegue  interno. 

La  tercera  muela  inferior  está  formada  por  dos  co- 
linas transversales  oblicuas,  la  anterior  mas  grande 


y mas  ancha,  y la  posterior  mas  pequeña,  separadas 
por  un  pliegue  interno  y otro  externo  opuestos  pero 
con  puntas  internas  alternadas. 

La  rama  horizontal  debajo  de  la  primera  muela 
tiene  0m0028  de  alto  en  los  individuos  mas  gran- 
des, y el  incisivo  inferior  solo  tiene  0ni0003  de  ancho. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  espe- 
cie en  el  mismo  municipio  de  Buenos  Aires,  en  Merce- 
des, Olivera  y Lujan  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Pisos  ensenadense,  belgranense  y 
bonaerense  de  la  formación  pampeana  (plioceno  su- 
perior, medio  é inferior). 

En  el  Brasil  se  ha  encontrado  un  mayor  número 
de  murinos  fósiles  que  en  la  Bepública  Argentina, 
pero  no  hay  entre  ellos  ningún  género  extinguido, 
lo  que  debe  atribuirse  á lo  que  ya  tuve  ocasión  de 
manifestar  en  otra  parte  de  esta  obra,  que  los  depó- 
sitos fosilíferos  de  las  cavernas  del  Brasil  son  en  gran 
parte  mas  modernos  que  la  formación  pampeana. 

Entre  los  murinos  fósiles  del  Brasil  que  estudia 
Wixge,  hay  varios  otros  géneros  que  aún  no  se  han 
encontrado  en  la  Bepública  Argentina,  pero  que  pro- 
bablemente tampoco  forman  parte  de  su  fauna  ma- 
malógica  actual. 

Estos  géneros  fósiles  en  el  Brasil  y que  faltan  en 
nuestro  territorio  son:  el  Scapteromys  del  que  hay 
tres  especies,  el  S.  Labiosus  Winge,  el  S.  prin- 
cipalis  Lujxd  y el  S.  fronto  Winge,  los  dos  pri- 
meros todavía  existentes  y el  último  al  parecer  ex- 
tinguido. El  género  Rhipidomys  con  una  sola  es- 
pecie, R.  mastacalis  todavía  existente,  y el  género 
Nectomys , también  con  una  sola  especie  fósil,  el 
N.  squ&mipes  igualmente  existente. 

Sobre  la  evolución  filogenética  de  los  diferentes 
géneros  de  ratones  mencionados,  no  es  por  ahora 
posible  dar  una  idea  general  satisfactoria,  pues  es- 
tos animales  son  en  la  actualidad  tan  numerosos,  que 
los  que  conocemos  fósiles  son  muy  poca  cosa  en  com- 
paración de  los  que  aún  nos  quedan  por  descubrir. 


HYSTRICOMORPHA 


Esta  sección  puede  considerarse  como  esencialmente  sud-americana,  pues  escasos  son  los  representantes 
que  tiene  en  Norte  América,  ó en  el  antiguo  continente,  mientras  que  aparte  los  Myomorphidos  comprende 
la  casi  totalidad  de  los  roedores  de  Sud  América,  en  donde  en  otro  tiempo  fueron  todavía  mucho  mas 
numerosos  que  en  la  época  actual. 


íe 


122 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Los  roedores  cíe  la  sección  de  los  Hystricomorpha  existentes  ó que  fian  existido  en  Sud  América,  se 
reparten  en  ocho  familias  distintas,  cuyos  caractéres  diferenciales  principales  van  espuestos  en  el  cuadro 
adjunto. 


Tres  muelas  en  cada  lado  de  la  mandíbula  inferior. 
Muelas  radiculadas. 


Incisivos  con  corona  terminada  en  punta  cónico-ciiíndrica. 

Paradoxomyidce. 


Muelas  radiculadas,  con  la  corona  distinta  de  la  raíz  y dividida  en  dos  lóbulos  transver- 
j sales  unidos  por  un  istmo.  Cercolabidce, 


Cuatro  muelas  en  cada 
lado  de  cada  mandí- 
bula. 

Incisivos  con  la  corona 
cortada  en  bisel. 


Muelas  semiradiculadas, 
con  la  corona  distinta 
de  la  raíz,  con  plie- 
gues entrantes  de  es- 
malte á ambos  costa- 
dos y alternados  : á 
veces  con  láminas 
transversales  superfi- 
ciales. 


Series  dentarias  superiores  paralelas  ó casi  paralelas  for- 
mando un  paladar  del  mismo  ancho  atrás  y adelante. 

Dasyproctidce- 

Series  dentarias  muy  convergentes  hacia  adelante,  formando 
un  paladar  muy  ancho  atrás  y muy  angosto  adelante. 

Echynomyidce. 


Muelas  inferiores  arqueadas  hácia  afuera.  Todas  las  muelas 
formadas  por  columnas  sub-prismáticas,  simples  ó dupli- 
cadas. Octodontidce. 


Muelas  sin  raíz  separada 
de  la  corona  y de  base- 
abierta. 


Muelas  inferiores  ar- 
queadas hácia  aden- 
tro y cuya  sección 
transversal  dá  la  mis- 
figura  en  todo  su 
largo. 


Muelas  con  pliegues  alternados 
en  la  corona  y en  número  de- 
sigual sobre  ambos  costados. 

Capromyidce. 


Muelas  con  dos  ó mas  láminas 
transversales  angostas  forma- 
das por  dos  hojas  de  esmalte 
mas  ó menos  paralelas.  Ery omyidw . 

Muelas  formadas  por  la  reunión 
de  dos  ó mas  prismas  trian- 
gulares. Cavidce. 


P AR  A DOXOM  YD  FE 


Muelas  compuestas  ele  dos  lóbulos  reunidos  por  un  itsmo  como  en  los  hystricidse.  Incisivos  ele  co- 
rona no  cortada  en  bisel  sino  cóuico-puntiaguda. 


PARADOXOMYS  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  6,  a. 

1885. 

La  mandíbula  inferior  encorvada  y con  una  barba 
muy  fuerte  y descendente,  parece  que  está  pro- 
vista de  solo  tres  molares,  bilobaelos,  con  dos  gran- 
des pliegues  opuestos  en  la  corona,  que  está 
tapada  por  una  capa  de  esmalte  con  aristas  entrecru- 
zadas en  forma  de  red.  La  parte  inferior  de  cada 
muela  se  divide  á lo  ménos  en  dos  raíces  distintas  y 


separadas.  La  barra  entre  el  incisivo  y el  primer  mo- 
lar es  muy  corta,  y el  incisivo  recorre  toda  la  man- 
díbula, dirigiéndose  su  parte  anterior  hácia  arriba 
hasta  terminar  en  punta  como  el  canino  de  un 
carnicero. 

l’aradoxomys  can  c*  r i v o rus  Amegh. 

(Pl.  XXII,  ílg.  15) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIH,  p.  66,  a. 

1885.  — Id.,  t.  IX,  p.  77,  a.  1886. 

Toribio  C.  Ohtiz.  Paleontología  de  Entre  Ríos,  p.  12,  1888. 

Este  género  de  roedores  anómalo  y singular, 


UNGUICULADOS 


123 


único  representante  de  mía  familia  completamen- 
te extinguida,  fué  fundado  sobre  una  mitad  de- 
recha de  mandíbula  inferior  muy  mutilada  y 
engastada  en  tosca  dura  que  dificulta  su  estudio. 
Esta  mandíbula  tiene  implantado  el  incisivo  que  no 
deja  dudas  sobre  los  caractéres  de  roedor  del  animal, 
y presenta  vestigios  de  haber  tenido  implantados 
tres  fuertes  y únicos  molares  parecidos  á los  de  los 
roedores  de  la  familia  de  los  hystricidse.  La  forma 
que  presenta  la  mandíbula  es  corta,  gruesa  y encor- 
vada sobre  sí  misma,  particularmente  en  su  borde 
inferior,  como  la  de  algunos  animales  carniceros.  La 
sínfisis  sobre  todo,  con  un  desarrollo  extraordinario 
por  el  tamaño  de  la  mandíbula  de  un  roedor,  se 
enancha,  y en  vez  de  dirijirse  hacia  adelante  en 
sentido  mas  ó ménos  horizontal  como  en  los  demás 
roedores,  se  levanta  bruscamente  hacia  arriba  para 
formar  una  barba  mas  pronunciada  que  en  la  gene- 
ralidad de  los  carniceros,  comparable  hasta  cierto 
punto  con  la  de  los  géneros  Smilodon  y Machete- 
ro dus.  Esta  disposición  de  la  sínfisis  concuerda  con 
la  posición  del  incisivo,  cuya  raíz  arrancando  detrás 
de  la  última  muela,  pasa  debajo  de  ella  recorriendo  la 
mandíbula  en  todo  su  largo  para  salir  de  la  sínfisis 
en  la  misma  dirección  de  esta,  es  decir,  dirijiéndose 
bruscamente  liácia  arriba ; aunque  la  parte  anterior 
de  este  diente  en  la  mandíbula  mencionada,  está  rota 
cerca  del  borde  del  alveolo,  por  su  dirección  y la 
forma  de  la  mandíbula  supuse  que  no  debía  terminar 
en  bisel  como  en  los  demás  roedores,  sino  mas  bien 
en  punta  como  los  caninos  de  los  animales  carnice- 
ros. Esta  suposición  fué  plenamente  confirmada  mas 
tarde  por  el  hallazgo  de  un  incisivo  inferior  aislado, 
de  corona  cónico-puntiaguda,  de  un  diámetro  de 
cuatro  milímetros  en  casi  todo  su  largo,  y con  una 
cara  anterior  convexa  y cubierta  de  una  espesa  capa 
de  esmalte  lustroso,  mientras  en  la  cara  interna  no 
esmaltada  la  dentina  es  estriada  en  sentido  longitu- 
dinal. La  capa  de  esmalte  de  la  cara  anterior  no  llega 
hasta  la  corona,  terminando  bruscamente  en  un 
punto  en  donde  el  diente  toma  una  forma  cónica  y 
y la  dentina  un  color  amarillento  y lustroso  por  el 
desgaste  y frotamiento  con  el  incisivo  superior.  Esta 
parte  cónica  vá  disminuyendo  de  diámetro,  prolon- 
gándose mas  de  un  centímetro  hasta  terminar  en  una 
punta  ya  algo  roma  por  el  uso  y desgaste  consi- 
guiente del  diente.  La  capa  de  esmalte  dá  una  pe- 
queña vuelta  sobre  los  costados  laterales  cuyos 
ángulos  son  muy  redondeados,  presentando  una 
sección  transversal  ligeramente  elíptica. 


Las  muelas,  en  número  de  tres,  de  tamaño  conside- 
rable, están  implantadas  en  el  maxilar  encima  de  la 
concavidad  de  la  curva  del  incisivo,  muy  apretadas 
entre  sí,  y la  primera  de  adelante  colocada  á una  muy 
pequeña  distancia  del  incisivo,  en  la  misma  parte 
sinfisaria.  En  el  Paracloxomys  caticrivorus,  la 
distancia  que  separa  el  primer  molar  inferior  del 
incisivo  es  de  unos  7 milímetros,  lo  que  realmente 
no  está  en  proporción  con  el  tamaño  de  la  mandí- 
bula que  indica  un  roedor  de  talla  aproximada  á la 
de  la  vizcacha. 

El  borde  del  alveolo  del  primer  molar  se  levanta 
vários  milímetros  sobre  la  superficie  de  la  barra  que 
lo  separa  del  incisi  vo,  y como  la  parte  anterior  de  la 
sínfisis  va  he  dicho  se  levanta  hácia  arriba,  resulta  de 
esta  conformación  especial  que  el  pequeño  espacio 
que  separa  el  primer  molar  del  incisivo,  toma  la 
forma  de  una  gran  escotadura  transversal. 

De  la  primera  muela  inferior  solo  existe  un  pe- 
queño fragmento  de  la  parte  posterior,  con  un  pedazo 
del  centro  de  la  superficie  masticatoria  que  mues- 
tra que  el  interior  de  la  muela  está  compuesto  por 
una  sustancia  homogénea,  sumamente  dura  y com- 
pacta, de  color  blanco  y casi  traslúcida,  que  pre- 
senta en  la  corona  pozos  anchos  y profundos,  de 
fondo  cóncavo,  separados  unos  de  otros  por  paredes 
ó aristas  altas  y muy  delgadas,  casi  cortantes  en  su 
parte  superior,  por  lo  que  parece  que  estas  muelas 
estaban  destinadas  á triturar  sustancias  sumamente 
duras.  En  la  base  de  esta  masa  central  se  ven  ves- 
tigios de  una  sustancia  negra,  de  aspecto  vitreo, 
que  con  un  espesor  de  cerca  de  un  milímetro  cubre 
toda  la  parte  de  la  muela  que  sale  fuera  del  hueso 
maxilar,  con  escepcion  de  la  superficie  masticatoria, 
y corresponde  probablemente  al  esmalte.  La  muela  se 
conoce  estaba  dividida  en  despartes,  condos  grandes 
raíces,  una  anterior  y otra  posterior,  implantadas  en 
alveolos  distintos,  raíces  que,  como  lo  dejan  ver  los 
alveolos  en  parte  destruidos,  estaban  también  cu- 
biertas por  la  misma  capa  externa  de  sustancia  ne- 
gra de  aspecto  vitreo  que  supongo  corresponda  al 
esmalte.  La  parte  que  salia  afuera  del  alveolo  debía 
estar  dividida  en  dos  lóbulos,  unidos  uno  á otro  por 
una  especie  de  itsmo  ó puente  angosto.  Según  el 
alveolo  tenía  unos  10  milímetros  de  largo  por  5 de 
ancho. 

De  la  segunda  muela  no  existe  mas  que  el  alveolo 
destruido  y rellenado  de  piedra  calcárea,  pero  que 
demuestra  era  mas  ó menos  de  la  misma  forma  que 
la  precedente. 


124 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


De  la  tercera  muela  ó última,  existe  solo  la  base, 
faltando  una  parte  de  la  corona,  á lo  ménos  la  su- 
perficie masticatoria.  Esta  muela  está  igualmente 
compuesta  de  dos  partes  ó lóbulos  transversales 
unidos  por  un  itsmo  angosto,  cada  lóbulo  de  unos 
3 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y sepa- 
rados el  uno  del  otro  por  un  surco  profundo  per- 
pendicular del  mismo  aspecto,  tanto  en  el  lado  in- 
terno como  en  el  externo.  Tiene  9 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 8 milímetros  de  diá- 
metro transverso,  pero  parece  que  el  individuo  era 
todavía  algo  joven  y no  había  adquirido  su  completo 
desarrollo.  En  efecto,  los  dos  lóbulos  transversales 
que  la  componen  se  encuentran  en  el  lado  externo 
al  mismo  nivel  del  borde  alveolario  de  la  mandíbula, 
y aunque  el  interno  está  destruido  fácil  es  conocer 
que  poco  debía  sobresalir  sobre  su  nivel.  Cada  uno 
de  los  dos  lóbulos  está  compuesto  de  una  sola  lá- 
mina aparente  de  sustancia  negra,  de  aspecto  vitreo, 
fuertemente  estriada  en  sentido  vertical,  presen- 
tando en  la  parte  superior  en  lo  que  debería  ser  la 
superficie  masticatoria  un  gran  hueco  profundo,  li- 
mitado por  esta  misma  lámina  de  sustancia  negra, 
rellenado  en  parte  de  materia  calcárea,  pero  sin 
trazas  de  la  sustancia  blanquizca  que  forma  la  masa 
interna  de  la  primera  muela.  Esto  me  parece  debido 
á que  aún  no  se  habían  rellenado  dichos  huecos 
Con  la  materia  mencionada,  á causa  del  desarrollo 
incompleto  de  la  muela  del  animal  todavía  jo- 
ven. 

Este  roedor  debia  tener  la  talla  de  una  vizcacha,  y 
puede  deducirse  de  la  forma  general  de  la  mandí- 
bula y de  la  singular  disposición  y forma  de  los 
dientes  de  que  he  hablado,  que  el  Paradoxomys 
cancrivorus  se  alimentaba  de  pescados  y quizás 
sobre  todo  de  cangrejos. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  y coleccionados  por  el  profesor  Scala- 
bruni  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la 


ciudad  del  Paraná,  y pertenecen  al  Museo  provin- 
cial de  Entre-Rios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Paradoxomys  patagonicus  n.  sp. 

(Pl.  XXV,  fíg.  14) 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  ante- 
rior de  un  incisivo  que,  por  su  tamaño  considerable, 
denota  que  procede  de  un  animal  por  lo  ménos  de 
doble  talla  que  el  Paradoxomys  cancrivorus. 
El  diente  es  un  poco  mas  grueso  que  ancho,  muy 
angosto  sobre  la  cara  posterior  ó interna,  y muy 
ancho  sobre  la  anterior  ó externa.  La  cara  anterior 
tiene  5 milímetros  de  ancho,  siendo  el  grueso  ó diá- 
metro ántero-posterior  de  6 milímetros.  La  cara  an- 
terior es  un  poco  convexa  y tapada  por  una  capa  de 
esmalte  grueso  y estriado  longitudinalmente  que  dá 
vuelta  s^bre  el  lado  externo  formando  un  ángulo 
redondeado,  y sobre  el  interno  un  ángulo  recto  pre- 
sentándose acá  como  una  banda  plana  de  esmalte  de 
apenas  un  poco  mas  de  un  milímetro  de  ancho.  lia 
capa  de  esmalte,  sobre  el  mismo  lado  externo  se 
pierde  varios  milímetros  antes  de  llegar  á la  extre- 
midad anterior,  de  donde  ha  desaparecido  por  des- 
gastamiento, de  manera  que  la  corona  en  vez  de  ser 
del  mismo  ancho  (pie  el  resto  del  diente  y cortada 
en  bisel,  está  gastada  toda  alrededor  terminando  en 
punta  algo  roma,  con  pequeños  vestigios  de  la  cor- 
tadura en  bisel  del  lado  interno.  El  desgastamiento 
lateral  es  mayor  sobre  la  cara  longitudinal  externa 
que  sobre  la  interna,  lo  que  prueba  que  cada  uno  de 
los  incisivos  superiores  frotaba  sobre  el  lado  externo 
del  incisivo  inferior  correspondiente. 

Localidad.  — Barrancas  del  Rio  Chubut  en  la 
Pátagouia  setentrional. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


CERCOLABIDME 


Los  incisivos  se  presentan  siempre  con  capa  de  esmalte  coloreada  de  amarillo.  Las  muelas  son  todas 
radiculadas,  con  la  corona  compuesta  de  dos  partes  ó lóbulos  separados  por  dos  pliegues  opuestos  principales 
de  esmalte,  y reunidos  por  un  itsmo  que  desaparece  poco  á poco  con  la  edad. 

Conozco  cuatro  géneros  de  esta  familia  en  la  fauna  de  la  República,  tres  géneros  fósiles  de  los  primeros 
tiempos  terciarios,  y uno  actual,  que  se  distinguen  del  modo  siguiente  : 


UNGUICULADOS 


125 


I.  Talla  muy  pequeña.  Muelas  con  un  pliegue  interno  y uno  externo,  ambos  opuestos. 

a.  Incisivos  de  cara  anterior  convexa.  Acaremys. 

b.  incisivos  de  cara  anterior  plana.  Sciamys. 

II.  Talla  muchísimo  mayor.  Muelas  de  corona  muy  baja,  las  superiores  con  tres  pliegues 
externos  y uno  interno,  y las  inferiores  con  uno  externo  y tres  internos.  Incisivos  de 
cara  anterior  convexa. 

a.  Séries  dentarias  superiores,  casi  paralelas.  Steiromy.s. 

b.  Séries  dentarias  superiores,  muy  convergentes  adelante.  Sphingurus. 


ACAREMYS  amegh. 

Ameghino..  Enumeración  sistemática  de  los  mamíferos  eoce- 
nos, etc.,  p.  9,  a.  1887 

Las  dos  séries  dentarias  superiores  no  son  con- 
vergentes hácia  adelante,  sino  casi  paralelas.  Las 
cuatro  muelas  superiores  son  de  tamaño  mas  ó mé- 
nos  igual,  divididas  en  dos  lóbulos  ó partes  iguales 
por  un  repliegue  de  esmalte  interno  y otro  externo 
casi  opuestos  que  penetran  en  la  corona ; cada  ló- 
bulo incluye  un  pequeño  pozo  de  esmalte  que  se 
pone  pronto  en  comunicación  con  la  pared  externa  y 
luego  desaparece  por  la  masticación. 

De  las  cuatro  muelas  inferiores,  la  anterior  y la 
posterior  son  un  poco  mas  pequeñas,  y las  dos  del 
medio  mas  grandes  y de  tamaño  igual;  estas  muelas 
están  igualmente  divididas,  por  dos  pliegues  entran- 
tes opuestos  de  esmalte,  en  dos  lóbulos  como  las  su- 
periores, y cada  lóbulo  incluye  igualmente  un  pe- 
queño pozo  de  esmalte  que,  con  la  masticación  se 
pone  en  comunicación  con  el  borde  interno. 

Todas  las  muelas  están  provistas  de  raíces  dis- 
tintas, lasque,  á juzgar  por  algunos  dientes  aislados 
parecen  haber  sido  muy  largas  y separadas.  Las  es- 
cotaduras internas  y externas  producidas  por  los  plie- 
gues entrantes  de  esmalte  son  superficiales,  poco 
altas,  y desaparecen  pronto  con  la  masticación. 

Los  incisivos  superiores  son  tan  curvos  como  los 
del  género  Myopotamus,  y de  cara  anterior  un 
poco  convexa.  Los  inferiores  de  cara  anterior 
también  convexa,  recorren  toda  la  rama  horizontal 
debajo  de  las  muelas  sobre  el  lado  interno,  lle- 
gando la  base  detrás  de  la  última  muela  casi  al 
nivel  déla  corona  de  esta.  El  cráneo  en  su  parte 
anterior  es  corto  y sumamente  ancho.  Los  agujeros 
incisivos  ó perforación  palatina  anterior  es  corta  y 
ancha. 


Acaremys  murinus  Amegh. 

(Pl.  IV,  flg.  20) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  9,  n°  20.  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  varias  mi- 
tades de  mandíbulas  inferiores  con  las  séries  den- 
tarias mas  ó ménos  completas. 

La  mandíbula  inferior  esceptuando  su  tamaño 
mucho  mas  pequeño,  se  parece  bastante  en  su 
conformación  general  á la  del  Capromys  y algo 
también  al  Myopotamus,  pero  su  rama  ascen- 
dente presenta  la  fosa  mandibular  externa  des- 
tinada al  masatérico  bien  desarrollada,  mientras  es 
rudimentaria  en  el  género  actual  y completamente 
nula  en  Lagostomus.  Sobre  el  lado  externo,  hácia  la 
mitad  del  alto  de  la  rama  horizontal  y empezando 
debajo  de  la  primera  muela,  hay  una  pequeña  impre- 
sión acompañada  hácia  abajo  de  una  muy  pequeña 
cresta  horizontal,  detrás  de  la  cual  empieza  la  cresta 
elevada  que  forma  el  borde  inferior  de  la  rama  ver- 
tical y limita  la  fosa  mandibular  externa. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  forman  una  línea 
oblicua  al  eje  longitudinal  de  la  mandíbula,  exacta- 
mente como  en  el  Myopotamus  actual.  La  pared 
interna  debajo  de  los  primeros  molares  es  igual- 
mente excavada,  y la  sínfisis  descendente. 

El  incisivo  inferior  es  muy  comprimido  transver- 
salmente, de  un  milímetro  de  ancho  sobre  laca  ra 
anterior,  y algo  mas  de  diámetro  ántero-posterior. 
Las  muelas  tienen  todas  un  diámetro  ántero-pos- 
terior casi  igual  de  dos  milímetros,  pero  la  anterior 
y la  posterior,  son  notablemente  mas  angostas.  Las 
cuatro  muelas  reunidas  ocupan  un  espacio  longitu- 
dinal de  8 milímetros.  El  largo  de  la  barra  entre  el 
incisivo  y la  primera  muela  es  de  0m0035.  El  alto 
de  la  mandíbula  en  el  punto  mas  bajo  de  la  barra  es 
de  5 milímetros,  debajo  de  la  primera  muela  de 
6 milímetros,  y debajo  de  la  cuarta,  de  4 milímetros. 


126 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  parte  de  cráneo  que  atribuyo  á la  misma  espe- 
cie, comprende  la  región  anterior  con  los  incisivos  y 
las  dos  primeras  muelas.  Los  incisivos  tienen  igual- 
mente un  milímetro  de  ancho  y algo  mas  de  grueso, 
y las  dos  muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
0m0045.  El  espacio  anterior  sin  dientes,  compren- 
dido entre  los  incisivos  y la  primera  muela  difiere 
de  todo  lo  que  me  es  conocido  en  los  demás  roedo- 
res por  el  ancho  extraordinario  de  esta  parte  en 
proporción  del  largo  y del  ancho  del  paladar. 

El  largo  de  la  barra  es  de  0m0065  y su  ancho  al 
nivel  de  la  sutura  intermaxilar  es  también  de  mas  de 
6 milímetros,  enanchándose  todavía  mas  hacia  atrás 
á causa  de  la  apófisis  zigomática  del  temporal  que 
aquí  sale  adelante  de  la  primera  muela  y no  al  lado 
de  esta  como  en  Myopotamus.  Al  lado  interno  de 
cada  una  de  estas  apófisis  y adelante  de  cada  una  de 
las  muelas  anteriores,  hay  en  el  hueso  una  impre- 
sión profunda,  y entre  estas  dos  impresiones  se  abre 
el  agujero  palatino  anterior  de  solo  0,n0025  de  largo 
pero  de  otro  tanto  de  ancho.  El  paladar  entre  las 
dos  primeras  muelas  es  llano,  liso  y de  un  ancho 
uniforme  de  2 milímetros.  El  hueso  intermaxilar,  de 
acuerdo  con  el  resto  de  la  parte  anterior  del  cráneo, 
es  grueso,  corto  y ancho. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Cáelos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Acaremys  messor  n.  sp. 

(Pl.  IV,  flg.  21) 

Es  esta  la  especie  mas  fuerte  y robusta  del  género, 
representada  hasta  ahora  por  la  rama  derecha  de 
la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  en  el  alveolo 
y con  las  cuatro  muelas  enteras,  las  tres  anterio- 
res ya  completamente  desarrolladas  y un  poco  gas- 
tadas, pero  la  última  todavía  intacta  y muy  baja  pues 
recien  estaba  saliendo  del  alveolo,  lo  que  prueba 
pertenece  á un  individuo  bastante  joven.  A pesar  de 
esto,  las  tres  muelas  anteriores  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  8 milímetros,  el  mismo  largo  que  las 
cuatro  muelas  del  Acaremys  murinus , pero  cuando 
la  última  muela  había  alcanzado  su  completo  desarro- 
llo la  série  dentaria  completa  debía  tener  unos  10  mi- 
límetros de  largo  ; esa  distancia  ahora  solo 
tiene  9 milímetros.  El  alto  de  la  rama  horizontal 
debajo  de  la  primera  muela  es  de  0m0065  y debajo 
déla  cuarta  de  5-mrn.  La  cresta  mandibular  de  la  cara 


externa  es  muy  desarrollada,  y la  parte  sinfisaria 
espesa  y alta.  Sobre  la  cara  externa,  debajo  de  la 
barra,  mas  ó menos  á los  dos  tercios  de  la  altura  de 
la  rama,  hay  tres  pequeños  agujeros  mentonianos. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Acaremys  minutus  amegh. 

(PI.  VI,  flg.  22  y 23) 

Amegiuno,  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  9,  n°  21, 
a.  1887. 

Especie  representada  igualmente  por  ¡'mandíbulas 
inferiores  mas  ó ménos  completas,  y parte  de  un  pa- 
ladar con  las  tres  últimas  muelas  de  cada  lado. 

Se  distingue  de  la  precedente  sobre  todo  por  su 
tamaño  bastante  menor.  El  incisivo  inferior  tiene 
ménos  de  un  milímetro  de  ancho,  las  cuatro  muelas 
inferiores  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  7 mi- 
límetros á lo  sumo,  y el  alto  de  la  rama  horizon- 
tal debajo  del  primer  molar  es  de  5 milímetros. 

El  paladar  presenta  un  ancho  uniforme  de  3 milí- 
metros en  vez  de  dos  que  tiene  en  el  Acaremys  mu- 
rinus, y además  su  parte  anterior  entre  los  dos 
primeros  molares  de  cada  lado  muestra  una  impre- 
sión en  declive  hácia  adelante  que  termina  en  el 
agujero  palatino  anterior.  Las  tres  últimas  muelas 
superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  6 mi- 
límetros. 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por 
Cáulos  Ameghitno  en  las  barrancas  del  Rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  Santa-cruzeño  de  la  formación 
santacruzeña  (eoceno  inferior). 

Acaremys  miimtissimus  Asiegh. 

(Pl.  IV,  flg.  24  y 2o) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamíferos  eo- 
cenos etc.,  p.  9,n°  22,  a.  1887. 

Especie  todavía  mas  pequeña  que  la  anterior,  re- 
presentada por  varias  ramas  de  mandíbulas  con  den- 
tadura procedentes  de  individuos  de  distinta  edad. 
El  incisivo  inferior  tiene  dos  tercios  de  milímetro  de 
ancho,  y las  cuatro  muelas  inferiores  en  los  indivi- 
duos adultos  solo  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
0m0055  á 0n*006.  El  largo  déla  barra  es  de  2 mili- 


UNGUICULADOS 


metros  y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la 
primera  muela  es  de  4 milímetros.  La  forma  general 
de  la  mandíbula  parece  ser  la  misma  que  en  las  es- 
pecies precedentes.  Las  muelas  tienen  un  ancho  mas 
uniforme,  su  división  en  lóbulos  es  mejor  marcada, 
y la  prolongación  de  las  aristas  interrumpidas  por 
los  agujeros  de  esmalte  imitan  la  existencia  de  una 
fila  de  tubérculos  sobre  el  borde  interno. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghlno  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  de  la  formación 
santacruzeña  (eoceno  inferior). 


SGIAMYS  AMEGH. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  e te. , p . 9,  a.  1887. 

Este  género,  muy  cercano  del  precedente,  está 
representado  por  ramas  mandibulares  inferiores  mas 
ó ménos  completas.  Las  muelas  inferiores  son  cua- 
tro, la  anterior  y la  posterior  mas  pequeñas  y las 
dos  intermediarias]  mas  grandes,  cada  muela  bilo— 
bada  por  un  pliegue  interno  y otro  externo  opuestos, 
incluyendo  cada  lóbulo  un  pequeño  pozo  de  esmalte 
que  desaparece  con  la  edad . Las  cuatro  muelas  for- 
man una  série  dentaria  oblicua  al  eje  longitudinal  de 
la  mandíbula,  y cada  una  de  ellas  está  provista  de 
raíces  separadas,  largas  y delgadas,  que  se  distinguen 
muy  bien  de  la  corona  baja  y esmaltada.  El  incisivo 
se  distingue  del  que  caracteriza  el  género  A caremys 
por  su  cara  anterior  esmaltada  completamente  plana; 
este  diente  se  extiende  debajo  de  toda  la  rama  hori- 
zontal, sobre  el  lado  interno,  prolongándose  todavía 
mucho  detrás  de  la  última  inunde  en  donde  pasa  al 
lado  externo,  aseen  iendo  otra  vez  hácia  arriba  en 
la  rama  vertical.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
es  proporcionalmente  mas  baja  que  en  el  género 
precedente,  particularmente  en  la  parte  anterior . 

Del  cráneo  solo  hay  pequeños  fragmentos  de  ma- 
xilares con  algunos  dientes,  que  demuestran  que  las 
muelas  superiores  erau  también  en  número  de  cuatro, 
cada  muela  con  sus  dos  lóbulos  bien  distintos,  par- 
ticularmente á cansa  del  pliegue  entrante  que  es  bas- 
tante largo  y profundo.  La  muela  anterior  implantada 
en  un  pedazo  de  maxilar  deja  ver  claramente  hácia 
adelante  dos  raíces  muy  divergentes  dirijidas,  una 
hácia  adentro  y otra  hácia  afuera. 


127 


Sciamys  principalis  Amegii. 

(Pl.  IV,  fig.  27  y 28) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  9,  n°  23,  a,  1887. 

Es  esta  la  especie  de  mayor  tamaño  y está  repre- 
sentada exclusivamente  por  mandíbulas  inferiores. 
La  primera  muela  es  de  tamaño  bastante  menor  que 
la  cuarta  y el  pozo  de  esmalte  de  cada  lóbulo  está 
apenas  indicado.  Las  cuatro  muelas  inferiores  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  0m0095,  presentan- 
do todas  una  forma  casi  cuadrada,  pero  particular- 
mente las  intermediarias  que  tienen  algo  mas  de  dos 
milímetros  de  largo  y otro  tanto  de  ancho.  El  inci- 
sivo tiene  cerca  de  0m0015  de  ancho  y 2 milímetros 
de  grueso.  La  pared  interna  debajo  délas  muelas  es 
muy  excavada.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
tiene  sobre  el  lado  interno  debajo  de  la  primera 
muela  7 milímetros  de  alto,  y debajo  de  la  parte 
anterior  de  la  cuarta  0m0045. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghiwo  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  de  la  formación 
santacruzeña  (eoceno  inferior). 

Sciamys  varians  Amegh. 

(Pl.  IV,  flg,  28  y 29) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  9,  n°  24,  a.  1887 

Se  distingue  por  un  tamaño  algo  menor,  aunque 
bastante  variable,  y por  la  rama  horizontal  relativa- 
mente mas  baja.  Las  cuatro  muelas  inferiores  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  7 á 8 milímetros  y 
el  incisivo  tiene  apenas  un  milímetro  de  ancho.  Por 
lo  demás,  los  numerosos  fragmentos  de  mandíbulas 
que  he  reunido  bajo  este  nombre  específico,  presen- 
tan tantas  pequeñas  modificaciones  secundarias,  que 
no  sería  imposible  se  tratara  de  mas  de  una  espe- 
cie, lo  que  solo  se  podrá  determinar  cuando  se  po- 
sean materiales  mas  completos. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghiwo,  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). . 


128 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


STEIROMYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  9,  a.  1887. 

El  Steiromys  tiene  la  misma  fórmula  dentaria 
que  los  géneros  precedentes,  pero  con  caracteres 
tan  particulares  que  se  distingue  inmediatamente  de 
todos  los  demás. 

Los  incisivos  superiores  son  relativamente  cortos, 
pero  todavía  mas  arqueados  que  los  de  Myopota- 
mus , tanto  que  al  salir  del  alveolo  la  corona  se 
dirije  hacia  atrás ; la  Lase  llega  hasta  debajo  de  la 
parte  anterior  de  la  primera  muela,  y la  cara  esmal- 
tada anterior  es  casi  plana. 

El  incisivo  inferior  es  ménos  arqueado,  pero  muy 
largo,  pues  pasa  debajo  de  toda  la  serie  dentaria 
para  ascender  detrás  de  la  última  muela, penetrando 
en  la  rama  ascendente;  su  cara  esmaltada  anterior 
es  completamente  plana. 

Las  muelas  presentan  numerosas  'variaciones  de 
forma,  según  la  edad  mas  ó ménos  avanzada  del 
animal,  y de  consiguiente,  según  el  grado  de  des- 
gastamiento  que  han  adquirido.  Sin  embargo,  como 
regla  general,  siempre  que  proceden  de  individuos 
adultos,  se  distinguen  por  una  coroua  baja  cubierta 
por  una  capa  muy  gruesa  de  esmalte  mas  ó ménos 
gastado  en  el  centro  de  la  corona,  por  un  cuello  bien 
indicado,  y raíces  largas,  divergentes  y cerradas, 
que  empiezan  á separarse  casi  inmediatamente  de- 
bajo del  cuello. 

Las  muelas  antes  de  ser  atacadas  por  la  masticación 
están  formadas  por  una  placa  de  esmalte  de  forma  cua- 
drangular,  de  base  completamente  abierta  formando 
una  ancha  cavidad ; la  corona  está  dividida  en  dos  ló- 
bulos ó partes  transversales  por  dos  pliegues  opues- 
tos de  esmalte,  uno  interno  y otro  externo  que 
penetran  en  la  corona  hasta  encontrarse.  Las  dos 
partes  en  que  está  dividida  la  corona  representan 
dos  crestas  transversales,  unidas  en  su  parte  mediana 
por  una  cresta  de  esmalte  formada  por  la  unión  de 
los  dos  pliegues  mencionados,  y cada  una  de  esas 
crestas  incluye  arriba  un  pozo  profundo,  largo  y 
angosto,  dispuesto  con  su  eje  mayor  en  la  misma 
dirección  que  el  de  las  crestas. 

Luego,  con  la  edad  se  prolonga  la  base  que  se 
divide  en  raíces  separadas  pero  abiertas,  y la  corona 
al  ser  atacada  por  la  masticación  se  vuelve  mas  baja, 
hasta  que  los  dos  pozos  de  esmalte  aislados  se  ponen 
en  comunicación  con  el  borde  externo  en  las  muelas 


superiores,  y con  el  interno  en  las  inferiores.  En 
esta  etapa  de  evolución,  las  muelas  superiores  mues- 
tran un  pliegue  interno  de  esmalte  mas  pequeño 
y tres  externos  un  poco  mayores,  y vice-versa  por 
las  inferiores,  uno  externo  y tres  internos,  habiendo 
desaparecido  en  parte  la  capa  de  esmalte  de  la  corona 
en  la  que  aparece  á descubierto  la  dentina. 

En  edad  todavía  mas  avanzada,  se  cierran  las 
bases  de  las  raíces,  desaparece  en  la  corona  de  las 
superiores  el  pliegue  de  esmalte  único  interno  y el 
externo  en  las  inferiores,  quedando  apenas  pequeños 
vestigios  de  los  opuestos,  mostrándose  la  corona 
como  un  pozo  cóncavo  formado  por  la  dentina 
rodeada  por  una  cinta  periférica  de  esmalte  grueso. 

Las  cuatro  muelas,  tanto  superiores  como  inferio- 
res, han  tenido  casi  el  mismo  tamaño,  y el  esmalte, 
lo  mismo  que  el  de  los  incisivos,  era  de  un  color 
rojizo  algo  amarillento,  que  se  conserva  muy  bien 
en  algunos  ejemplares. 

Las  muelas  tampoco  hacían  su  erupción  simultá- 
neamente, pero  sí  sucesivamente  como  en  el  género 
Myopotamus  actual.  Por  lo  que  se  refiere  á la 
mandíbula  inferior,  se  puede  constatar  que  apare- 
cían en  un  principio  las  dos  muelas  anteriores,  que  la 
tercera  aparecía  bastante  mas  tarde  cuando  ya  había 
empezado  el  desgastamiento  de  las  dos  precedentes, 
y la  cuarta  venia  todavía  mas  tarde  cuando  empe- 
zaba á entrar  en  función  la  tercera. 

De  los  caracteres  osteológicos  no  puedo  decir  casi 
nada,  pues  si  bien  hay  buenas  séries  dentarias,  los 
huesos  están  completamente  destrozados.  Sin  em- 
bargo, parece  que  la  parte  anterior  del  cráneo  ha 
sido  relativamente  mas  corta  y mas  gruesa  que 
en  los  géneros  antes  mencionados.  El  paladar  es 
ancho  adelante  y las  séries  dentarias  superiores 
muy  poco  convergentes  hacia  su  parte  anterior. 
En  cuanto  á la  mandíbula  inferior,  solo  puedo  de- 
cir que  la  parte  sinfisaria  era  muy  descendente 
hácia  abajo  formando  una  especie  de  barba,  y em- 
pezando su  parte  posterior  debajo  de  las  prime- 
ras muelas.  El  borde  sinfisario  superior  lo  mismo 
que  la  barra  parece  fueron  cortos  y muy  ascendentes 
hácia  adelante.  La  parte  posterior  de  la  mandíbula 
parece  tiene  un  borde  inferior  elevado  que  limita 
una  profunda  fosa  mandibular  externa. 

Este  género,  por  el  carácter  de  sus  muelas,  y la 
forma  de  la  sínfisis,  como  también  por  la  dirección 
de  los  incisivos,  tuvo  alguna  relación  con  el  Para- 
doxomys  del  Paraná,  del  que,  sin  duda,  representa 
un  tipo  antecesor. 


UNGUICULADOS 


129 


Steiromys  detentas  Amegh. 

(Pl.  IV,  fig.  30  á 3»  y Pl.  V,  fig.  1) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  9,  n°25,  a.  1887. 

Esta  es  la  especie  mas  abundante,  ó á Jo  menos 
de  Ja  que  se  Jian  recogido  mayores  restos.  Fué  un 
animal  de  conformación  bastante  parecida  á la  del 
Sphingurus  actual. 

Del  cráneo  solo  conozco  la  parte  anterior  con  el  in- 
termaxilar, los  incisivos  rotos  en  la  punta,  y los  ma- 
xilares con  las  tres  primeras  muelas,  tan  gastadas  estas 
por  el  uso  que  lian  perdido  por  completo  toda  traza 
de  pliegue  interno,  y lian  casi  desaparecido  los  ex- 
ternos. Estas  muelas,  muy  inclinadas  hacia  afuera  y 
hacia  atrás,  están  sumamente  apretadas  unas  á otras, 
y tienen  mayor  diámetro  transverso  que  longitu- 
dinal. Cada  muela  tiene  0m004  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  0m0055  de  diámetro  transverso,  y las 
tres  primeras  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
13  milímetros.  Cada  una  de  estas  muelas  superiores 
parece  tener  tres  raíces  distintas,  una  grande  sobre 
el  lado  interno,  y dos  pequeñas  sobre  el  externo. 

Los  incisivos  superiores  de  cara  anterior  plana 
tienen  4 milímetros  de  ancho. 

El  paladar  es  corto,  relativamente  ancho  y casi 
liso,  pero  con  una  cresta  longitudinal  sobre  su  línea 
mediana,  y un  par  de  pequeños  agujeros  palatinos 
en  frente  de  la  segunda  muela.  El  ancho  del  paladar 
es  de  5 milímetros  entre  el  par  de  muelas  anteriores, 
y de  8 milímetros  entre  la  tercera  muela  de  cada  lado. 
La  fosa  nasal  posterior  es  ancha  y penetra  hácia  ade- 
lante hasta  en  frente  de  la  tercera  muela. 

Los  maxilares  en  la  parte  anterior  de  la  superficie 
palatina,  adelante  de  las  primeras  muelas,  forman 
una  impresión  profunda  á cada  lado  en  la  parte  an- 
terior de  cada  serie  dentaria,  y en  el  medio  sobre 
la  línea  longitudinal  un  pozo  ancho  y bastante  bondo, 
de  fondo  cóncavo,  que  mas  adelante  al  llegar  á los 
intermaxilares  perfora  el  hueso  para  formar  la  hen- 
didura incisiva.  La  apófisis  zigomática  de  los  maxi- 
lares sale  adelante  de  la  primera  muela. 

Los  intermaxilares  son  muy  gruesos  y anchos,  con 
una  superficie  palatina  corta  y extendida,  que  tiene 
en  el  punto  de  unión  con  los  maxilares  15  milí- 
metros de  ancho.  La  distancia  de  la  primera  muela 
al  borde  alveolario  de  los  incisivos  es  de  20  milí- 
metros. 


No  conozco  ninguna  mandíbula  inferior  mediana- 
mente completa,  pero  si  varios  fragmentos  que  per- 
miten formarse  una  idea  de  su  conformación,  parti- 
cularmente de  la  dentadura.  El  incisivo  inferior  es 
un  diente  de  cara  anterior  completamente  plana  y 
de  4 milímetros  de  ancho,  que  sale  afuera  del  al- 
veolo á corta  distancia  de  la  primera  muela,  diri- 
jiénclose  luego  hácia  arriba  casi  en  la  misma  forma 
que  en  el  Paradoxomys. 

Las  tres  primeras  muelas  inferiores  de  un  indi- 
viduo mas  joven  que  las  del  pedazo  de  cráneo  men- 
cionado, tienen  cada  una  unos  5 milímetros  de 
largo  y un  poco  ménos  de  ancho,  á la  inversa  de 
las  superiores  en  las  que  se  ha  visto  que  el  ancho 
es  mayor  que  el  largo.  La  muela  cuarta  es  apenas 
un  poco  mas  pequeña,  y las  cuatro  reunidas  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  21  milímetros.  La 
primera  muela  tiene  dos  grandes  raíces,  una  ante- 
rior y otra  posterior,  pero  las  muelas  segunda  y 
tercera,  parecen  tener  cuatro,  dos  adelante  y dos 
atrás. 

La  parte  anterior  de  la  rama  horizontal  desciende 
tanto  para  formar  la  sínfisis,  que  debajo  de  la  parte 
posterior  de  la  primera  muela  mide  sobre  el  lado 
interno  15  milímetros  de  alto,  mientras  que  solo 
tiene  9[milímetros  debajo  de  la  parte  anterior  de  la 
cuarta  muela. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  de  la  formación 
santacruzeña  (eoceno  inferior). 

Steiromys  cluplicatus  Amegií. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  10,  n°26,  a.  1887. 

Este  animal  era  de  talla  por  lo  menos  dos  veces 
mas  considerable  que  el  anterior,  y el  mas  grande 
de  los  roedores  fósiles  de  los  terrenos  eocenos  de 
la  Patagonia  austral.  Desgraciadamente  solo  está 
representado  por  un  fragmento  de  mandíbula  in- 
ferior del  lado  derecho  y de  un  individuo  joven, 
en  el  que  aún  no  había  salido  fuera  del  alveolo  la 
muela  cuarta  ; pero  existen  la  segunda  y tercera  in- 
tactas, las  dos  raíces  de  la  primera,  y parte  del 
incisivo,  que  bastan  para  reconocer  la  diferencia 
específica. 

El  incisivo  es  de  cara  anterior  completamente 

17 


130 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


plana  y de  5 milímetros  de  ancho.  La  primera  muela 
aunque  rota  en  la  base  se  conoce  fué  de  tamaño 
casi  doble  que  la  misma  de  la  especie  precedente. 
En  cuanto  á las  muelas  segunda  y tercera  son  de 
forma  cuadrangular,  cada  una  de  7 milímetros  de 
largo  por  otro  tanto  de  ancho,  ocupando  entre 
ambas  un  espacio  longitudinal  de  Ib  milímetros, 
mientras  las  mismas  dos  muelas  del  S.  detentus 
solo  ocupan  10  milímetros  de  largo.  Aunque  las 
dos  mencionadas  muelas  están  ya  completamente 
desarrolladas  y en  parte  ya  atacadas  por  la  mas- 
ticación, todavía  no  se  vé  hacia  atrás  ningún  ves- 
tigio de  la  muela  cuarta  que  se  encuentra  comple- 
tamente encerrada  en  la  mandíbula. 

Localidad . — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


F.  Cuvier,  Mein,  da  Mas.  d’IIist.  Nat.",  t.  IX,  p. 
427,  1822. 

Sphing’urns  prehensilis  lin. 

Hystrix  prehensilis,  Lineo,  Syst.  Nat.  ed.  12,  p.  76. 
Sciireber,  Saugth.  IV,  p.  603. 

Shaw,  fíen.  Zool.,  II,  pt.  I,  p.  7. 

Hystrix  coendú,  Desmarest.  Nouv.  Dict.  d’Hist.  Nat.,  VI, 
p.  44.  — Id.  Mammalogie.  p.  316. 

Coendú  prehensilis,  Lesson,  Manuel  de  Mamm.  p.  291. 
Synetheres  prehensilis,  F.  Cuvier,  Memem.  du  Mus.  IX,  p. 
427  y 433.  — Id.  Dict.  des  Se.  Nal.  XLII,  p.  533. 

Is.  Geoff.  St.  Hilaire,  Dict.  Class.  d’Hist.  Nat.,  XV, 
p.  215. 

Cercolabes  prehensilis,  Brandt.  Mamm.  Exoücorum , etc. 

p.  60. 

Wagner-Schreber,  Saugth.  Suppl.  IV,  p.  30. 
Waterhouse,  Natural  History  of  the  Manvmal.,  II, 
p.  411. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  I,  p.  220. 

Habita  el  territorio  de  Misiones.  No  se  conoce 
fósil  en  la  República  Argentina. 

Sphing*urus  insidiosus  Licht. 

Hystrix  insidiosa  (Lichtenstein)  Iíurl,  Beitr.  z.  Zool.,  p. 
71,  1820. 

Pr.  Maximil.  de  New-Yed,  Beitr.  z.  Nat.  etc.  II,  p. 
424,  1826. 


Histrix  couy,  Desmarest,  Mammalogie,  pt.  2,  p.  345,  1822. 
Cercolabes  insidiosus,  Brandt,  Mamm  a l.  Exot.  p.  71. 

Wagner-Schreber,  Saugth.  Suppl.  IV,  p.  31. 
Cercolabes  villosus,  Waterhouse,  Natural  History  of  the 
mamm  al.,  II,  p.  427. 

Burmeister,  Syst.  Ubers  etc.,  I,  p.  221. 

Sphiggurús  spinosus,  Rengger,  Nat.  der  Saugth.  v.  Par.,  p. 
240,  a.  1830. 

Sphiggurus  villosus,  F.  Cuvier,  Mem.  du  Mus.,  IX,  p.  434, 
a.  1822.  — Id.  Dict.  des  Sci.  Nat.,  XLII.  p.  534,  a. 
1826. 

Lesson,  Manuel  de  Mammalogie,  p.  292,  a.  1827. 

Is.  Geoff.  St.  Hilaire,  Dict.  Class.  d’Hist.  Nat.. 
XIV,  p.  216. 

Habita  el  territorio  de  Misiones  y la  región  seten- 
trional  del  Chaco.  No  se  conoce  fósil  en  la  Repú- 
blica Argentina. 

De  esta  familia,  en  Sud  América,  fuera  de  la  Re- 
pública Argentina,  solo  se  conocen  hasta  ahora  restos 
fósiles  en  el  Brasil,  en  donde  han  sido  descubiertos 
por  Lund,  y pertenecen  exclusivamente  al  género 
Sphingurus,  que  se  halla  representado  en  las  ca- 
vernas fosilíferas  de  esa  región  por  tres  especies,  el 
Sphingurus  insidiosus  Licht.,  y el  Sphingnrus 
prehensilis  Lin.,  todavía  existentes,  y el  Sphin- 
gurus magnus  Lund,  especie  extinguida,  de  tamaño 
mas  considerable  que  las  existentes. 

El  género  Sphingurus  es  un  sucesor  del  anti- 
quísimo Steiromys,  el  que,  á su  vez  fué  sin  duda 
precedido  por  Ácaremys , Sciamys  ó algún  género 
parecido  é igualmente  de  tamaño  diminuto,  evo- 
lución que  puede  espresarse  de  este  modo  : 


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UNGUICULADOS 


131 


DASYPROGTID¿E 


Esta  familia,  está  representada  en  la  República  Argentina,  por  un  solo  género,  el 


DASYPROCTA  jll. 

Illiger  Prodrom,  Syst,  jWamm.  etc.,,  p.  94,  a.  1811. 

Forma  parte  de  nuestra  fauna  una  sola  especie 
de  este  género,  llamada 

Dasyprocta  Azarae  Licht. 

Dasyprocta  Asarae,  Liciitenstein,  Verzeiojpniss  der  Don- 
ble  ten  des  Zool.  1828. 

Wagxer-Schreber,  Saugth.  Suppl.  IV.  p.  39, 
Burmeister,  Syst.  Ubers.  I,  p.  232. 


Dasyprocta  pune  tata,  Cray.  Annals  ofNat.  Hist.  vol.  X,  p. 
264.  — Id.,  Zool,  of  the  vog.  of  the  Sulphur,  Mamm. 
pl.  2,  p.  36. 

Chloromys  acutí.  Rengger,  Saugth.  v.  Pctrag.,  p.  259. 

Habita  el  territorio  de  Misiones  y la  región  se- 
tentrional  del  Chaco.  No  se  conoce  fósil  en  la  Re- 
pública Argentina. 

Lijnd  lia  encontrado  restos  fósiles  de  represen- 
tantes de  esta  familia  en  las  cavernas  de  Mina-Ge  raes 
referibles  á cuatro  especies  diferentes,  una  del  gé- 
nero Dasyprocta  idéntica  al  D.  agutí  Lin.  actual, 
y las  tres  otras,  al  género  Coelogenys , una  idéntica 
al  C.  paca  Lux.  existente,  y dos  mas  que  denomina 
C.  laticeps  Lujnd  y C.  major  Lu.Ni),  extinguidas. 


ECIIirVOMYID/E 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  por  sus  muelas  semi-radieulaclas,  con  raíces  cortas 
y mal  separadas,  á menudo  de  base  abierta,  pero  siempre  distinta  de  la  corona;  esta  lleva  surcos  y plie- 
gues entrantes  en  ambos  costados,  pero  no  opuestos  sino  siempre  alternados,  generalmente  en  número 
desigual  á cada  lado.  En  algunos  géneros  extinguidos,  hasta  ahora  poco  numerosos,  la  superficie  mas- 
ticatoria de  la  corona  está  formada  por  láminas  transversales,  pero  superficiales,  que  nunca  descienden 
mas  abajo  del  cuello  de  las  muelas.  Las  séries  dentarias  son  muy  convergentes  hacia  adelante,  formando 
un  paladar  triangular  sumamente  estrecho  en  su  parte  anterior  y muy  ancho  hacia  atrás. 

Actualmente  no  hay  en  la  República  Argentina  mas  que  un  solo  representante  de  esta*  familia,  el 
Myopotamus  coy  pus,  pero  en  las  épocas  pasadas  existieron  acá  un  crecido  número  de  géneros  hoy 
extinguidos,  cuyos  caracteres  distintivos  van  á continuación. 


132 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


' Muelas  inferiores  con  un  pliegue  externo 
y tres  internos. 


Muelas  superiores  con  dos  pliegues  internos 
y dos  externos.  Myoputamus. 

Muelas  superiores  con  un  pliegue  interno  y 
dos  externos.  Neoreomys. 


Muelas  con  pliegues 
alternados  á ara- 
bos lados  de  la 
corona. 


Muelas  inferiores  con  un  pliegue  externo  y tres  internos,  mellos  la  última  que  tiene  dos.  Spaniomys. 
Muelas  inferiores  con  un  pliegue  interno  y uno  externo.  Scleromys. 

Muelas  superiores  con  un  pliegue  interno  y tres  externos.  Eumysops. 

/ Pliegues  superficiales 
en  forma  de  pozos 
aislados  de  esmalte- 


Incisivos  de  cara  an- 
terior convexa. 


Muelas  superiores 
i con  un  pliegue  in- 
M líelas  inferiores  con  i torno  y dos  extet- 
un  pliegue  externo  / uos- 
y dos  internos. 


Tribodon. 

Pliegues  en  forma  de 
escotaduras  profun- 
das. Slichomys. 


\ Incisivos  de  cara  anterior  plana. 


Adelphomys . 


Muelas  superiores  con  un  pliegue  interno  y tres  externos,  qué,  cuando 
todavía  no  están  gastados,  las  dividen  en  láminas  transversales.  Olenopsis. 


Corona  de  las  muelas  formada  por  láminas  transversales 

superficiales. 


Láminas  separadas  por  hendiduras  transversales 
profundas.  Morenia . 

Láminas  separadas  por  hendiduras  transversales 
rellenadas  de  cemento.  Discolomys. 


Muelas  inferiores  implantadas  oblicuamente  de  adelante  hacia  atrás  y de  adentro  liácia  afuera. 


Orthomys, 


MYOPOTAMUS  comm. 

(Commerson)  Ceoffroy,  Anuales du Muséum , YI,  p.81,  a.  1805, 

Este  género  se  distingue  por  muelas  semi-radicu- 
ladas,  implantadas  en  la  mandíbula  oblicuamente  y 
que  aumentan  de  tamaño  de  la  primera  á la  cuarta. 
Las  muelas  superiores  tienen  dos  pliegues  entrantes 
externos  y dos  internos  ; las  inferiores  un  solo  plie- 
gue externo  que  forma  un  surco  perpendicular  alto 
y profundo,  y tres  mas  pequeños  sobre  el  lado  in- 
terno. Los  incisivos  son  anchos  y con  el  esmalte 
coloreado  de  rojo  amarillento  y los  superiores  muy 
arqueados  formando  una  curva  de  muy  pequeño  ra- 
dio. Las  séries  dentarias  superiores  son  muy  con- 
vergentes hacia  adelante,  formando  un  paladar  tri- 
angular como  en  los  cavinos,  sumamente  angosto 
adelante  y muy  ancho  atrás* 


Myopotamus  coypus  (Molina]  Commerson 

Mus  coy  pus , Molina.  Saggio  sulla  Storia  n atúrale  del  Chili , 
p.  287,  1782. 

Mus  casteroides , Barro  w,  en  Linnean  Transad.,  II,  p.  168, 
1812. 

Myopotamus  coypus , (Commerson)  Geoffuoy,  Anuales  du 
Muséum,  VI,  p.  81,  1805. 

CtiviER,  Régne  Animal,  I,  p.  214. 

Wagner-Schreber,  Suppl,lV,  p.  12. 

Waterhouse,  Zool.  of  Üie  Beagle,  II,  p.  78.  — Id.  Nat. 
lJist.  Manirn.,  II,  p.  297. 

Gay,  Fauna  chilena,  I,  p.  122. 

Gilliss,  Un.  SI.  nav.  asir,  exped.,  II,  p.  169. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  SI.,  t.  II,  p.  416. — 
Id.  Descr.  Phys.  etc.,  III,  p.  235. 

Hydromys  coipus,  Geoffroy,  Obra  citada. 

Desmarest,  Mammalogie,  p.  296. 

Potaniys  coypou.  Desmarest,  Dici.  des  S cien.  Nat .,  XIV, 
p.  491. 

Myopotamus  Bonaeriensis,  Rengger,  Sdngth.  v.  Parag.,  p. 
237,  1830. 

Mastonolus  Popelairi,  Wesmael,  Bull.  de  l’Acad.  Roy.  des 
Seiene.  de  Bruxelles,  2apart.,  p.  61,  a.  1841. 


UNGUICULADOS 


133 


Guillinomys  chüensis,  Lesson,  Nouv.  tab.  du  Regne  Anim . , 
p.  126,  a.  1842. 

El  Quiyá,  Azara,  Apunt.,  etc. 

Habita  casi  todos  los  rios  de  la  República. 

Myopotamus  coypus  fossilis 

(Pl.v,  fig.  3 y o) 

Myopotamus  antiquus,  Lund,  Blik  paa  Brasil.  Dyrev.,  etc. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.,  etc.,  p.  66. 
Myopotamus  casteroides  (Barrow)  H.  Winge,  Jordfundne  og 
noulevende  Gnavere,  etc. 

Myopotamus  coy  pus  (Molina)  Ameghino,  La  antigüedad  del 
hombre,  etc.  t.  I,  p.  622.  — Id.  t.  11,  p.  80. 

Los  restos  de  este  animal  fueron  encontrados  en 
estado  fósil,  primeramente  en  las  cavernas  del  Brasil 
por  Lund  quien  los  atribuyó  á una  especie  distinta 
de  la  actual  que  designó  con  el  nombre  de  Myo- 
potamus antiquus,  pero  H.  Win  ge  que  ha  exami- 
nado los  originales  los  atribuye  á la  misma  especie 
existente,  y el  examen  de  los  dibujos  publicados 
por  Lund  confirma  esta  identificación. 

El  mismo  autor  atribuye  también  á la  especie  ac- 
tual algunos  restos  encontrados  por  Roth  en  el 
pampeano  inferior  del  Arroyo  del  Pergamino,  parti- 
cularmente una  mandíbula  inferior,  pero  en  este 
caso,  probablemente  se  trata  de  una  especie  dife- 
rente propia  de  esa  época,  muy  parecida  á la  actual 
aunque  no  idéntica,  pero  que  con  la  mandíbula  infe- 
rior solamente  no  sería  fácil  distinguir  de  la  exis- 
tente. 

Los  restos  de  esta  especie  se  encuentran  con  fre- 
cuencia en  estado  fósil  en  las  capas  cuaternarias  de 
la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Localidad.  — He  recogido  sus  restos  en  las  ba- 
rrancas del  Rio  Lujan,  La  Plata,  Rio  Matanzas,  etc. 

Horizonte.  — Piso  querandíno  y piso  platense  de 
la  formación  cuaternaria. 

Myopotamus  priscus  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  V,  ííg.  2) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif . fos.  etc.  p.  66,  a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  sobre  una  rama  izquierda  de  la  mandíbula 
inferior  con  el  incisivo  y las  tres  últimas  muelas, 


pieza  que  indicaba  pertenecer  á un  animal  de  la 
misma  talla  que  el  actual  pero  mas  robusto,  y con 
algunas  pequeñísimas  diferencias  en  los  pliegues 
del  esmalte. 

Ahora,  en  presencia  de  un  cráneo  casi  entero  de 
un  individuo  completamente  adulto,  puedo  confir- 
mar la  existencia  de  dicha  especie.  Sin  duda  este 
cráneo  es  muy  parecido  al  de  la  especie  actual,  pero 
si  se  tiene  en  cuenta  la  completa  similitud  que 
presentan  entre  sí  todos  los  cráneos  de  la  especie 
existente  en  los  individuos  adultos,  uno  es  forzosa- 
mente conducido  á atribuir  un  valor  específico  á las 
diferencias  que  presenta  el  cráneo  fósil  comparado 
con  el  de  los  individuos  de  la  especie  viviente. 

El  cráneo  tiene  el  mismo  largo  que  el  de  la  es- 
pecie existente  pero  es  un  poco  mas  ancho,  debido 
sobre  todo  á los  arcos  zigomáticos  mas  fuertes  y 
mas  arqueados  hácia  atrás. 

La  cara  vertical  del  occipital  y la  vista  lateral  del 
cráneo  es  idéntica  en  ambos  animales,  pero  aparecen 
algunas  diferencias  en  la  vista  de  la  parte  superior- 
Aqui,  los  nasales,  de  los  que  solo  existe  la  parte 
posterior,  son  mas  abovedados  y los  frontales  mas 
deprimidos  adelante,  mas  convexos  atrás,  y con  una 
depresión  longitudinal  lateral  á cada  lado  muy  pro- 
nunciada formada  en  parte  por  el  levantamiento 
hácia  arriba  del  borde  orbitario  superior  formado  por 
el  frontal;  estas  fuertes  depresiones  longitudinales 
se  encuentran  apenas  indicadas  en  el  Myopotamus 
existente.  La  región  triangular  de  los  parietales 
limitada  por  los  frontales  y las  crestas  temporales 
es  también  mas  convexa  que  en  el  coypus  en  el 
que  es  plana  ó casi  plana,  y la  cresta  sagital  es  tam- 
bién mas  larga  y mas  pronunciada. 

En  la  parte  inferior  las  diferencias  son  todavía  mas 
acentuadas.  La  región  anterior  de  los  maxilares 
adelante  del  primer  par  de  muelas  no  es  inclinada 
ú oblicua  como  en  la  especie  existente,  sino  que 
forma  una  cara  vertical  que  termina  hácia  arriba  en 
el  agujero  incisivo,  mas  corto  y proporcionalmente 
mas  ancho  que  en  la  especie  existente,  y la  parte 
palatina  anterior  de  los  intermaxilares  no  desciende 
tanto  hácia  abajo  como  en  el  coypus  al  formar  el  pico 
descendente  al  lado  interno  de  Jos  incisivos,  tan  pro- 
nunciado en  este  género. 

Las  muelas  presentan  la  misma  forma,  el  mismo 
tamaño  relativo  y la  misma  disposición  en  los  plie- 
gues del  esmalte,  con  excepción  de  la  última ; en 
este  diente  el  pliegue  de  esmalte  anterior  interno 
penetra  en  el  pliegue  saliente  del  lado  opuesto  to- 


134 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cando  los  dos  primeros  pliegues  entrantes  externos, 
mientras  en  todos  los  individuos  de  la  especie  ac- 
tual el  pliegue  interno  toca  solo  el  pliegue  externo 
anterior  quedando  entre  la  punta  interna  del  pliegue 
del  Jado  interno  y la  punta  interna  del  segundo 
pliegue  externo  un  ancho  considerable. 

Pero  en  el  modo  de  implantación  de  las  muelas  la 
diferencia  es  notable.  En  el  M.  coypus  actual  adulto 
todas  las  muelas  están  implantadas  oblicuamente 
al  eje  de  la  série  dentaria,  con  la  cara  que  debía  ser 
la  anterior  mirando  hacia  el  interior  del  paladar,  y 
la  que  debería  ser  la  posterior  mirando  hacia  afuera  ; 
en  el  M.  priscus  las  muelas  también  están  implan- 
tadas oblicuamente,  pero  de  una  manera  poco  sen- 
sible en  comparación  de  la  otra  especie. 

En  el  paladar  aparecen  diferencias  todavía  mas 
notables.  En  M.  coypus  el  palatino  es  de  super- 
ficie plana  y horizontal  limitando  una  apertura  nasal 
posterior  ancha  ; en  el  M.  priscus,  el  palatino  es 
ménos  horizontal,  inclinado,  formando  un  plano  Ini- 
cia la  fosa  nasal  posterior,  la  que  es  notablemente 
mas  angosta.  Por  fin,  el  paladar  entre  ambas  series 
dentarias,  particularmente  en  su  mitad  anterior,  es 
en  M.  coypus  sumamente  estrecho  figurando  casi 
una  hendidura,  pero  en  el  M.  priscus  es  casi  el 
doble  mas  ancho,  mientras  que  en  su  parte  posterior 
presenta  el  mismo  ancho  en  ambas  especies. 

Dimensiones 

Largo  máximo  del  cráneo  de  los  cóndilos  occipitales  á los 


incisivos • 0ra102 

Ancho  máximo  entre  los  arcos  zigomáticos 0.070 

Ancho  de  los  nasales  en  su  parte  posterior 0.016 

Longitud  de  ios  frontales 0.036 

Ancho  de  los  frontales  entre  las  órbitas 0.031 

Distancia  de  los  frontales  á la  cresta  occipital 0.038 

Largo  de  la  cresta  sagital 0.015 

Distancia  entre  las  puntas  de  ambas  apófisis  paraoccipi- 
tales  0.044 

Diámetro  transverso  del  plano  occipital 0.045 

Diámetro  vertical  del  plano  occipital  de  la  parte  superior 
de  la  cresta  occipital  á la  parte  inferior  de  los  cóndilos. . . 0.030 

Distancia  de  los  incisivos  á las  muelas 0.036 

Íp.  £ 0.005 

m.  4 0.006 

m.  2 0.010 

m.  2 o.Oll 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.092 


Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  la  Villa  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre), 
y piso  bonaerense  de  la  formación  pampeana. 


Myopotamus  paranensis  Amegh. 

(Pl.  xxri,  fig.  S y 0) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  38, 
a.  1885  — Id.  t.  IX,  p.  55,  a.  1886. 

De  esta  especie  conozco  la  mitad  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y los  tres  primeros 
molares.  Esta  pieza  difiere  notablemente  de  la  del  M. 
coypus  existente.  Las  muelas  divididas  en  su  lado 
externo  en  dos  lóbulos  por  un  fuerte  surco  longitu- 
dinal, son  algo  mas  grandes  en  la  especie  fósil  que 
en  la  especie  actual,  mientras  la  mandíbula  es  mas 
pequeña  en  aquella  que  en  esta.  El  incisivo  es 
mucho  mas  pequeño  en  la  especie  fósil,  la  barra  es 
mas  corta,  y el  borde  anterior  del  alveolo  del  pri- 
mer molar  lo  mismo  que  el  borde  posterior  del  al- 
veolo del  incisivo  no  se  levantan  tanto  hácia  arriba 
como  en  la  especie  existente. 


Dimensiones 


Diámetro  de  la  primera  \ , 

, , , / anterc -posterior, 

muela  de  la  mandi-  \ 1 

bula  inferior  ) transverso 

Diámetro  de  la  segunda  ) , 
muela  de  la  mandí-  ««tero-posterior, 
bula  inferior  j transverso 

Diámetro  de  la  tercera  \ 
muela  de  la  mandí-  ««tero-posterior . 

bula  inferior  ) transverso 

Longitud  de  las  tres  primeras  muelas 

Ancho  del  incisivo 

Largo  de  la  barra  del  borde  anterior  del 
primer  molar,  al  borde  del  alveolo  del 


Myopotamus  Myopotamus 


paranensis 

coypus 

0ra007 

0m006 

0.005 

0.004 

0.0075 

0.0065 

0.0055 

0.005 

0.009 

0.008 

0.006 

0.006 

0.024 

0.021 

0.005 

0.007 

incisivo 


0.013  0.020 


Una  mitad  izquierda  de  mandíbula  inferior  con 
el  incisivo  roto  en  su  parte  anterior  y las  muelas  bas- 
tante destruidas,  es  un  poco  mas  grande  que  el  ejem- 
plar precedente  y probablemente  de  un  individuo 
mas  viejo.  El  incisivo  es  de  tamaño  un  poco  mayor, 
de  6 milímetros  de  ancho  en  la  cara  de  adelante,  pero 
asimismo  algo  mas  pequeño  que  en  la  especie  exis- 
tente, no  tan  aplastado  en  la  cara  interna  como  en  el 
coipo  actual  y por  consiguiente  de  diámetro  ántero- 
posterior  algo  mas  considerable. 

Hay  también  un  fragmento  de  cráneo  con  el  pala- 
dar y toda  la  dentadura,  muy  parecido  á la  parte 
correspondiente  de  la  especie  actual  y de  dimensio- 
nes apenas  un  poco  menores,  pero  que  supongo  per- 
tenece á la  misma  especie  que  la  mandíbula  men- 
cionada. 


UNGUICULADOS 


135 


Dimensiones 


_ í ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  primera  muela  superior  j transverso 

C ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  segunda  muela  superior  i transverso 

, ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  tercera  muela  superior 

C liallSV  61  SO 

( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  superior  ’ {ransyerso 

Longitud  de  las  cuatro  muelas  reunidas 

Distancia  entre  las  dos  últimas  muelas  medida  en  el  lado 
interno 

Localidad.  — Estos  restos  han  sido  recojidos 
por  el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná  y pertenecen  al 
museo  provincial  de  Entre-Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


0m006 

0.006 

0.006 

0.007 

0.008 

0.008 

0.009 

0.0075 

0.030 

0.017 


Myopotamus  dilig’ens  Amegii. 


(Pl.  IV,  flg.  4,  y Pi.  X,  fig.  26  y 27) 


Myopotamus  diligens,  Ameghino,  Lista  de  los  mamíferos  fó- 
siles de  Monte  Hermoso,  p.  5,  n°  3,  Junio  de  1888. 
Myopotamus  australis,  Moreno,  Informe  preliminar  de  los 
progresos  del  Mus.  La  Plata,  p.  15,  Julio  do  1888. 
(Nomen  nudum). 

Especie  de  tamaño  una  mitad  menor  que  el  del 
Myopotamus  coypus,  representada  por  un  inci- 
sivo superior  del  lado  derecho,  un  incisivo  inferior 
y un  fragmento  de  mandíbula  inferior  del  mismo 
lado. 

El  incisivo  superior  en  su  conformación  general 
es  muy  parecido  al  correspondiente  del  Coypus, 
pero  con  algunas  pequeñas  diferencias  que,  unidas 
á su  tamaño  menor  justifican  la  separación  específica 
de  ambos  animales.  La  cara  anterior  es  mas  conve- 
xa, la  posterior  mas  angosta  y la  interna  mas  plana. 
Sobre  el  lado  longitudinal  externo  las  diferencias 
son  un  poco  mayores.  En  el  Myopotamus  actual 
la  capa  de  esmalte  apenas  desciende  un  poco  sobre 
el  lado  longitudinal  externo,  pero  sobresale  algo 
hacia  afuera  formando  una  arista  longitudinal  muy 
pronunciada.  En  el  incisivo  del  Myopotamus  dili- 
gens la  capa  de  esmalte  dá  vuelta  sobre  la  cara  ex- 
terna formando  un  borde  ancho  y redondeado  que 
se  une  ála  dentina  de  un  modo  casi  insensible,  sin 
formar  la  elevada  arista  longitudinal  que  distingue 
el  mismo  diente  de  la  especie  actual.  El  ancho  del 


diente  en  la  cara  anterior  es  de  solo  0m0045,  y su 
diámetro  ántero-posterior  de  5 milímetros. 

El  incisivo  inferior,  escepcion  hecha  del  tamaño, 
es  mas  parecido  al  del  Coypus  que  el  superior, 
distinguiéndose  sobre  todo  por  la  capa  de  esmalte 
que  al  dar  vuelta  sobre  el  ángulo  externo  no  forma 
la  arista  longitudinal  que  distingue  el  incisivo  de 
la  especie  actual,  sino  que  se  une  á la  dentina  for- 
mando un  ángulo  redondeado  como  en  el  corespon- 
diente  de  la  mandíbula  superior.  Tiene  4 mm.  de 
ancho  en  la  cara  anterior  y mas  ó mónos  el  mismo 
grueso. 

El  fragmento  de  mandíbula  inferior  aunque  muy 
incompleto,  conserva  implantadas  tres  muelas,  la 
primera  y las  dos  últimas,  que  aumentan  de  tamaño 
de  la  primera  á la  última  como  en  el  Coypus,  no 
presentando  con  las  de  este  mayores  diferencias 
que  su  tamaño  considerablemente  mas  pequeño, 
pero  están  colocadas  en  la  mandíbula  menos  obli- 
cuamente que  en  la  especie  actual,  aunque  las  aris- 
tas perpendiculares  externas  son  igualmente  obli- 
cuas y muy  comprimidas.  La  última  muela  inferior 
se  distingue  por  la  cara  perpendicular  posterior 
que  es  convexa  y no  deprimida  como  en  la  especie 
actual . 

La  primera  muela  tiene  0m0065  de  diámetro  án- 
tero-posterior, un  poco  mas  que  la  tercera  cuyo 
largo  no  alcanza  á 5 nnn.,  y probablemente  tam- 
bién que  la  segunda,  pero  es  notablemente  mas  an- 
gosta que  estas,  pues  solo  tiene  0ra0036  de  diá- 
metro transverso  máximo,  y la  tercera  0m0045. 
La  muela  cuarta  tiene  un  poco  ménos  de  6 mm.  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 0m0055  de  diámetro 
transverso,  y las  cuatro  muelas  juntas  debían  ocupar 
un  espacio  longitudinal  próximamente  de  dos  centí- 
metros. Estas  medidas  prueban  que  existe  una  dife- 
rencia en  la  longitud  relativa  de  Jas  muelas  que  dis- 
tingue muy  bien  la  especie  extinguida  de  la  actual; 
en  el  Myopotamus  existente  la  primera  muela  es 
apenas  un  poco  mas  corta  que  la  segunda,  un  poco, 
mas  que  la  tercera,  y todavía  bastante  mas  que  la 
cuarta;  en  la  especie  extinguida,  la  primera  muela 
inferior  aunque  mas  pequeña,  es  mas  larga  que  la 
segunda  y la  tercera,  presentando  casi  el  mismo 
diámetro  ántero-posterior  que  la  cuarta. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  en  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahía  Blanca. 

Horizonte . — Piso  hennósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


136 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


NEOREOMYS  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  a.  1887. 

Este  es  el  roedor  de  Santa  Cruz  que  por  la  con- 
formación y el  tamaño,  mas  se  acerca  al  Myopo- 
Istmus  actual.  Sus  restos  son  muy  abundantes, 
estando  representados  en  la  colección  por  cráneos 
fracturados  y un  considerable  número  de  dientes 
sueltos,  fragmentos  de  mandíbulas  inferiores,  etc. 

Las  muelas  superiores  se  distinguen  por  un  solo 
pliegue  entrante  interno  que  las  divide  en  dos  co- 
lumnas angostas,  casi  angulosas,  y tres  pliegues 
externos  poco  profundos  que  dividen  las  muelas  al 
lado  externo  en  cuatro  partes.  La  primera  muela 
superior  se  distingue  de  las  otras,  por  carecer  del 
surco  interno,  á lo  menos  no  existen  vestigios  de 
él  cuando  la  corona  está  ya  un  poco  atacada  por  la 
masticación.  Todas  estas  muelas  están  implantadas 
en  el  maxilar  oblicuamente,  con  su  diámetro  mayor 
dirigido  de  adelante  hacia  atrás  y de  adentro  liácia 
afuera.  Las  tres  anteriores  presentan  tres  raíces 
distintas,  una  muy  grande,  ancha  y comprimida 
sobre  el  lado  anterior  interno,  y dos  muy  pequeñas 
y mas  cortas  sobre  el  lado  externo,  una  adelante  y 
la  otra  atrás. 

Las  muelas  inferiores  tienen  un  surco  perpendi- 
cular profundo  sobre  el  lado  externo  que  las  divide 
en  dos  columnas  comprimidas,  y tres  pliegues  en- 
trantes sobre  el  lado  interno  que  las  divide  en  tres 
partes  ; estas  muelas  á juzgar  por  un  cierto  número 
que  se  encuentran  aisladas,  son  de  diámetro  ántero- 
posterior  considerablemente  mayor  en  la  corona, 
volviéndose  mas  angostas,  en  la  base  que  es  abierta, 
pero  que  probablemente  se  cerraba  en  edad  muy 
avanzada,  para  formar  dos  ó tres  raíces  muy  cortas. 

El  paladar  difiere  notablemente  de  la  forma  que 
presenta  en  Myopotamus,  siendo  mas  ancho  en  su 
parte  anterior,  y de  consiguiente  las  séries  denta- 
rias mucho  ménos  convergentes  hácia  adelante.  La 
línea  alveolaria  de  cada  maxilar  sobre  el  lado  in- 
terno se  prolonga  adelante  de  la  primera  muela  en 
forma  de  cresta  elevada  y delgada  hasta  el  inter- 
maxilar, limitando  un  espacio  de  fondo  plano  inme- 
diatamente adelante  de  la  primera  muela,  que  des- 
ciende hácia  adelante  en  plano  fuertemente  incli- 
nado, produciendo  un  foso  profundo  que  concluye 
en  el  gran  agujero  palatino  anterior. 


Otra  diferencia  profunda  entre  el  Myopotamus, 
y el  Neoreomys  aparece  en  la  colocación  del  hueso 
palatino  y de  los  agujeros  palatinos  posteriores. 
En  Myopotamus , el  palatino  se  angosta  hácia  ade- 
lante penetrando  entre  los  maxilares  en  forma  de 
cuña,  encontrándose  el  punto  de  contacto  mas  an- 
terior con  los  maxilares  al  nivel  de  la  parte  media 
de  la  penúltima  muela  ; pero  en  Neoreomys,  el  pa- 
latino conserva  un  ancho  uniforme  y considerable, 
penetrando  entre  los  maxilares  hasta  el  nivel  de  la 
parte  anterior  de  la  segunda  muela.  En  Myopo- 
tamus, los  dos  agujeros  palatinos  posteriores  muy 
pequeños  y separados  por  una  pared  delgada  for- 
mada por  el  contacto  de  una  lámina  ósea  de  cada 
maxilar,  se  encuentran  colocados  en  su  totalidad  en 
los  maxilares  al  nivel  de  la  parte  anterior  de  la  pe- 
núltima muela ; en  Neoreomys  los  dos  agujeros 
separados  del  mismo  modo  por  una  pared  ósea,  son 
de  tamaño  considerablemente  mayor,  mas  largos  y 
mas  anchos,  y abiertos  en  su  totalidad  en  el  hueso 
palatino  al  nivel  de  la  segunda  muela. 

La  mandíbula  inferior  presenta  igualmente  di- 
ferencias considerables,  sobre  todo  en  su  pared 
posterior  externa  que  es  casi  plana  como  la  de  la 
vizcacha,  sin  el  borde  inferior  alto  y delgado  del 
mismo  hueso  del  Myopotamus. 

IVeoreouivs  australis  Amegh. 

(Pl.  v,  ílg.  6 ó io,  y Pl.  vi,  fíg.  2) 

Ameghino.  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  n“  32, 
a.  1887. 

Esta  es  la  especie  mas  común,  encontrándose  re- 
presentada por  fragmentos  de  cráneos,  fragmentos 
de  mandíbulas  inferiores  y un  gran  número  de 
dientes  aislados. 

Los  incisivos  superiores  son  cortos  y muy  curvos 
como  los  del  Myopotamus,  con  la  cara  anterior 
un  poco  convexa  y de  esmalte  liso. 

La  primera  muela  superior  es  de  mayor  diámetro 
en  la  base  que  en  la  corona,  está  colocada  mas  obli- 
cuamente que  las  otras,  fuertemente  inclinada  hácia 
atrás  y hácia  afuera.  De  las  cuatro  muelas  superiores, 
la  mas  pequeña  es  la  primera,  la  mas  grande  la  ter- 
cera, y la  cuarta  es  un  poco  mayor  que  la  segunda; 
pero  con  el  desgastamieuto  continuado  de  la  pri- 
mera ascendiendo  su  base  mas  ancha  hácia  arriba 
se  vuelve  en  edad  muy  avanzada  de  mayor  tamaño 


UNGUICULADOS 


137 


que  la  segunda.  De  las  cuatro  muelas  inferiores,  la 
segunda  es  la  mas  pequeña,  presentando  las  tres 
restantes  un  tamaño  casi  igual. 

El  incisivo  inferior  es  de  cara  anterior  convexa 
y muy  largo,  llegando  la  base  hasta  debajo  de  la 
cuarta  muela. 

La  fosa  nasal  posterior  llega  adelante  hasta  el 
nivel  de  la  parte  anterior  de  la  cuarta  muela. 

El  paladar  es  plano  con  una  pequeña  cresta  lon- 
gitudinal mediana  que  se  extiende  desde  el  agujero 
palatino  anterior  hasta  la  fosa  nasal  posterior. 


díbula  inferior  con  el  incisivo  y los  cuatro  molares  y 
algunas  muelas  aisladas.  Esta  pieza  indica  un  animal 
de  talla  algo  menor  que  el  Neoreomys  australis. 
Las  muelas  se  distinguen  de  las  de  este  último  ani- 
mal por  la  ausencia  de  surco  perpendicular  externo, 
representado  solo  por  un  pliegue  entrante  super- 
ficial apenas  un  poco  mas  profundo  que  los  que  se 
encuentran  sobre  el  Indo  interno.  La  segunda  muela 
es  notablemente  mas  pequeña  que  las  otras.  A juzgar 
por  el  aspecto  que  presenta  la  parte  que  sobresale 
fuera  de  la  mandíbula,  parece  que  estas  muelas  tienen 
raíces  mas  definidas  que  las  de  la  especie  precedente. 


Dimensiones 


Ancho  de  la  cara  anterior  del  incisivo  superior 0m0055 

Grueso  del  incisivo  superior 0.005 

, , , ( ántero-posterior.  0.005 

Diámetro  de  la  primera  muela  superior  j transverso  o oq5 

, , , , ,,  ( ántero-posterior 0.0055 

Diámetro  de  la  segunda  (m  L)  ¡ transverso 0.0055 

„ í ántero-posterior 0.0065 

Diámetro  de  la  tercera  m -)  1 . „ 

' ( transverso 0.0055 

„ , . . , C ántero-posterior 0.006 

Diámetro  de  la  cuarta  m-  , _ nA=_ 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  su- 
periores  0.034 

Longitud  de  la  barra 0.033 

Ancho  de  la  parte  palatina  en  el  punto  de  unión  del  inter- 
maxilar con  los  maxilares 0.016 

Ancho  del  paladar  entre  la  parte  interna  de  las  dos  pri- 
meras muelas 0.005 

Ancho  del  paladar  entre  el  m-  0.011 

! ántero-posterior 0.005 

transverso  en  la  cara  an- 
terior   0.005 

Ípm.  j 0.007 

m 0.006 

m-j 0.0065 

m-8 0.007 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.037 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  primera  muela  (pm.  f).  0.015 


Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
CÁitLOS  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz,  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

JVeoreomys  indivisus  Amegh. 

(Pl.  VII,  fig.  19) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  11,  n°  33,  a. 
1887. 

Esta  especie  parece  ser  muy  rara,  pues  solo  está 
representada  por  una  rama  izquierda  de  la  man- 


Ancho  del  incisivo  sobre  la  cara  anterior 

Íde  la  primera  muela  (pm^) 

del  m i 

delm, 

del  m a 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas. 


0m0055 

0.007 

0.005 

0.007 

0.006 

0.025 


Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


IVeoreomys  decisus  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  1) 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  11,  n°  34.  a. 
1887. 


Esta  especie  también  parece  bastante  rara,  pues 
solo  está  representada  por  una  mitad  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  cuatro 
muelas.  El  principal  carácter  distintivo  de  la  especie 
consiste  en  el  incisivo  cuya  cara  anterior  esmaltada 
es  completamente  plana  en  vez  de  convexa  como  en 
las  otras  especies,  y presenta  además  sobre  su  mitad 
interna  dos  pequeños  surcos  longitudinales  para- 
lelos, apenas  marcados.  Las  muelas  son  como  las 
del  N.  inclivisus , con  el  surco  perpendicular  ex- 
terno poco  profundo,  y que  desaparece  pronto  con 
la  masticación  no  quedando  de  él  mas  que  un 
pliegue  de  esmalte  en  la  corona.  La  muela  segunda 
es  notablemente  mas  pequeña  que  las  demás  y de 
forma  mas  circular.  La  talla  del  animal  como  lo  de- 
mostrarán las  medidas  que  siguen,  era  comparable 
á la  del  Neoreomys  australis. 


18 


138 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones 


, , , , . . . . „ . ( antero-posterior  o grueso. 

Diámetro  del  incisivo  inferior  , , , 

( transverso  o ancho 

Longitud  de  la  primera  muela  (p.m¡ 

, . ( en  la  parte’ anterior 

Diámetro  transverso  ¡ ■ 

( en  la  posterior 

Diámetro  de  la  segunda  muela  (m  T)  \ ^ntero  posterior. 

Diámetro  de  1»  tercera  muela  (m  ,)  í fttoro-íbsterior. . . 

( transverso 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  (m-j)  ) ^ntero  Posterior... 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Longitud£de  lafbarra 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la’primera  muela. . . . 


0m0055 

0.0055 

0.0075 

0.00P 

0.0065 

0.006 

0.006 

0.007 

0.0065 

0.008 

0.006 

0.020 

0.018 

0.017 


Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghlno  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Neoreomys  insulatus  n.  sp. 

;pi.  vii,  flg.  so) 


Esta  especie  solo  está  representada  por  la  pri- 
mera muela  superior  del  lado  derecho,  pero  de  un 
tamaño  tan  pequeño  que  no  permite  abrigar  la  me- 
nor duda  sobre  su  separación  específica,  pues  se 
trata  de  un  diente  de  un  individuo  adulto,  y que 
á pesar  de  eso  no  alcanza  la  mitad  del  tamaño  del 
mismo  diente  de  las  otras  especies.  Su  forma  es  tam- 
bién un  poco  diferente,  siendo  algo  mas  angosto  en 
su  parte  anterior  la  que  aparece  en  la  corona  como 
una  lámina  de  esmalte  completamente  separada, 
mientras  que  la  posterior  encierra  dos  figuras  aisla- 
das de  esmalte,  una  anterior  mas  larga,  pero  muy 
estrecha,  y otra  posterior  casi  rudimentaria.  La 
cara  ^perpendicular  interna  está  bilobada  por  un 
surco  profundo,  con  el  lóbulo  anterior  mucho  mas 
pequeño  que  el  posterior,  pero  la  cara  externa 
apenas  muestra  una  pequeña  escotadura  sobre  el 
borde  de  la  corona.  La  base  está  destruida,  pero  se 
conoce  estaba  conformada  como  en  las  otras  es- 
pecies. La  corona  tiene  4 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 4 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

Localidad. — Descubierta  por  el  Teniente  de 
fragata  Oírlos  M.  Moyawo  en  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 


Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe 
rior.) 


SC  LE  ROM  YS  amegii. 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  11,  a.  1887. 

Género  fundado  sobre  un  fragmento  de  rama  iz- 
quierda de  mandíbula  inferior  con  las  tres  primeras 
muelas  y parte  de  los  alveolos  de  la  cuarta,  y al- 
gunas muelas  aisladas.  Las  muelas  son  de  raíces 
mas  ó menos  separadas  como  en  los  géneros  pre- 
cedentes, pero  la  corona  es  mas  corta,  mas  circular, 
y con  un  solo  pliegue  de  esmalte  á cada  lado  ; de 
estos  dos  pliegues,  el  interno  mas  pequeño  está  co- 
locado en  la  parte  anterior  y con  el  desgatamiento 
se  presenta  como  un  pozo  aislado  de  esmalte,  mien- 
tras el  pliegue  externo  entra  profundamente  en  la 
corona  hasta  tocar  casi  el  borde  interno  dividiéndola 
así  en  dos  partes  desiguales,  la  anterior|mas  grande 
que  incluye  el  pequeño  pliegue  interno,  y la  pos- 
terior mas  pequeña  sin  pliegue  alguno.  Las  muelas 
superiores  son  muy  comprimidas  de  adelante  hácia 
atrás  y de  gran  diámetro  transverso,  con  un  pliegue 
profundo  sobre  el  lado  interno,  y dos  muy  pequeños 
sobre  el  externo  que  quedan  pronto  aislados  en 
forma  fde  pozos  de  esmalte. 


Scleromys  ang-ustus  Amegh. 

(Pl.  Vil,  fig.  21  y 22) 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  11,  n°  35, 
a.  1887. 

El  animal  ha  tenido  una  talla  un  poco  menor  que 
las  especies  de  los  géneros  Myopotamus  y Neoro- 
mys.  El  gran  pliegue  de  esmalte  externo  forma  una 
escotadura  muy  baja  y apenas  aparente.  La  primera 
muela  inferior  está  un  poco  destrozada  adelante, 
pero  se  conoce  no  debió  tener  mas  de  6 milímetros 
de  largo,  teniendo  0m0055  de  ancho  en  su  parte  pos- 
terior. La  parte  inferior  parece  haber  tenido  dos 
grandes  raíces  completamente  cerradas.  La  muela 
segunda  tiene  0ni0055  de  largo  y otro  tanto  de  ancho 
y la  tercera  es  apenas  algo  mayor.  La  última  muela 
inferior  es  de  tamaño  bastante  mayor  y con  tres 
raíces  distintas;  la  corona  tiene  0”0065  de  diámetro 


UNGUICULADOS 


139 


ánlero-posterior  y 0m0055  de  diámetro  transverso. 
La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  se  parece  en  su 
forma  á la  del  Neoreomys , y tiene  debajo  de  la  ter- 
cera muela  0m00l  6 de  alto.  La  segunda  muela  supe- 
rior, muy  comprimida  de  adelante  hacia  atrás, 
tiene  una  escotadura  profunda  sobre  el  lado  in- 
terno, y es  lisa  sobre  el  externo  ; la  corona  tiene  5 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 6 milí- 
metros de  diámetro  transverso. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada,  por 
Carlos  Ameghino,  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte . — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

ADELPHOMYS  amegh. 

Ameghino.  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  n°  27, 
a.  1887. 

La  mandíbula  inferior  es  de  la  misma  forma  ge- 
neral que  en  Mrjopotamus  y Neoreomys.  El  in- 
cisivo inferior  es  muy  fuerte,  ancho,  poco  grueso, 
con  la  cara  anterior  esmaltada  completamente  plana, 
muy  largo,  y con  la  parte  posterior  que  asciende 
hácia  arriba  detrás  de  la  última  muela.  Cuatro  mue- 
las superiores  y cuatro  inferiores,  las  primeras  con 
dos  ó tres  raíces  distintas,  las  segundas  con  dos. 
Las  tres  primeras  muelas  superiores  son  de  tamaño 
casi  igual,  implantadas  oblicuamente  de  adentro 
hácia  afuera  como  las  del  género  Myopotamus,  con 
un  pliegue  interno  dirijido  de  atrás  hácia  adelante 
que  las  divide  en  dos  lóbulos  internos,  y con  dos 
pliegues  entrantes  externos  clirijidos  de  adelante 
hácia  atrás  que  las  dividen  en  tres  lóbulos  angostos, 
el  anterior  mas  corto,  el  del  medio  mas  largo,  y el 
posterior  un  poco  mas  ancho  y mas  largo  que  el 
primero  ; estos  pliegues  y columnas  son  superfi- 
ciales en  la  corona,  perdiéndose  hácia  abajo  antes 
de  empezar  la  división  de  las  raíces. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  aumentan  de  ta- 
maño de  la  primera  á la  tercera,  siendo  la  cuarta 
un  poco  mas  pequeña  que  esta  y mas  ó ménos  del 
tamaño  de  la  segunda.  Cada  muela  inferior  tiene  un 
surco  perpendicular  profundo  sobre  el  lado  externo, 
dirigido  de  adelante  hácia  atrás  dividiendo  la  muela 
en  dos  columnas  comprimidas  oblicuamente  de  atrás 
hácia  adelante ; sobre  el  lado  interno  cada  muela 
tiene  dos  pliegues  ó surcos  profundos  dirijidos 


oblicuamente  de  atrás  hácia  adelante  formando  tres 
columnas  internas  comprimidas  dirigidas  oblicua- 
mente deadelante  hácia  atrás,  laprimera  la  mas  corta, 
la  del  medio  mas  larga  y mas  comprimida,  y la 
posterior  un  poco  mas  corta,  pero  mas  ancha  que 
la  del  medio.  La  gran  fosa  mandibular  externa  ó 
masetérica  está  poco  indicada,  carácter  por  el  que 
difiere  notablemente'  de  los  géneros  precedentes 
Acaremys  y Sciamys. 

Aclelphomys  candidas  Amegh. 

(PI.  VI,  fig.  3) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  n°  27, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  varios  frag- 
mentos de  mandíbulas  inferiores,  muchos  dientes 
sueltos,  y un  fragmento  del  maxilar  superior  iz- 
quierdo con  lastres  primeras  muelas. 

El  incisivo  inferior  es  un  diente  de ‘cara  anterior 
completamente  plana  y de  2 milímetros  de  ancho  y 
otro  tanto  de  grueso.  La  corona  gastada  en  bisel 
tiene  4 milímetros  de  largo.  La  parte  del  diente  que 
sale  fueraylel  alveolo  sobre  la  cara  posterior,  tiene, 
5 milímetros  de  largo.  El  diámetro  ántero-posterior 
de  las  muelas  medido  sobre  el  lado  interno  es  de 
1 1 milímetros  para  las  tres  anteriores,  de  estos, 
3 corresponden  á la  primera.  El  diámetro  trans- 
verso es  de  2 milímetros  para  la  parte  anterior 
de  la  primera  muela,  de  0ra0025  para  la  parte  poste- 
rior de  la  misma,  y de  0m0035  para  la  parte  mediana 
de  la  segunda  y tercera,  medidas  oblicuamente  según 
la  direccioiUde  las  columnas.  El  alto  de  la  rama  ho- 
rizontal de  la  mandíbula  sobre  el  lado  interno  es  de 
7 milímetros.  La  pared  interna  debajo  délas  muelas, 
es  bastante  excavada.  La  barra  tiene  0m0065  de  largo. 

Las  tres  primeras  muelas  superiores  implantadas 
sobre  el  fragmento  de  maxilar  mencionado,  tienen 
casi  el  mismo  largo,  ocupando  entre  las  tres  un  es- 
pacio de  1 1 milímetros,  pero  el  diámetro  transverso 
medido  oblicuamente  es  un  poco  diferente,  siendo 
de  0m003  para  la  primera  muela,  de  0m0035  para  la 
segunda,  y de  0m004  para  la  tercera. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino,  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


140 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


STICHOMYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  JO,  a.  1887. 

Fórmula  dentaria  f i.  |c.  { pm.  |m.  Las  muelas 
son  de  raíces  distintas,  complicadas,  con  el  mismo 
número  de  pliegues  y columnas  y dispuestos  de  la 
misma  manera  que  en  el  género  Adelphomys,  pero 
las  cuatro  muelas  inferiores  son  mas  iguales  entre 
sí,  la  anterior  un  poco  mas  pequeña  y sobre  todo 
mas  estrecha,  y las  tres  posteriores  de  tamaño 
casi  igual.  Las  cuatro  muelas  superiores  son  tam- 
bién como  las  inferiores  de  tamaño  parecido,  no- 
tándose apenas  que  las  dos  intermediarias  son  algo 
mayores  que  las  de  los  extremos.  Las  dos  series 
dentarias  superiores  son  un  poco  convergentes  hácia 
adelante,  pero  mucho  menos  que  en  el  género  ac- 
tual Myopotamus.  Los  incisivos  inferiores  se  dis- 
tinguen de  los  del  genero  Adelphomys,  por  su  cara 
anterior  esmaltada,  que,  en  vez  de  ser  plana  como 
en  este  último  género,  es  bastante  convexa,  for- 
mando ángulo  lateral  longitudinal  sobre  el  lado  in- 
terno, mientras  en  el  externo  la  cara  anterior  se 
une  á la  posterior  por  una  curva  convexa  continua. 
La  base  del  diente  asciende  detrás  de  la  última 
muela  como  en  el  género  precedente. 

Stichomys  regularis  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  4 y 5) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  n°  28, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  numerosas 
ramas  de  mandíbulas  inferiores  y algunos  fragmen- 
tos de  maxilares  superiores. 

La  talla  del  animal  es  casi  idéntica  á la  del  Aclel- 
phomys candidus.  El  incisivo  inferior  tiene  igual- 
mente dos  milímetros  de  ancho,  pero  debido  á su 
cara  anterior  convexa  y á su  ángulo  longitudinal 
externo  redondeado  parece  mas  angosto  que  el  del 
Adelphomys.  Las  muelas  inferiores  tienen  un  diá- 
metro ántero-posterior  uniforme  de  algo  mas  de  3 
milímetros,  ocupando  entre  las  cuatro  un  espacio 
longitudinal  de  13  milímetros  ; pero  la  anterior  tiene 
solo  0m0025  de  diámetro  transverso,  y la  tercera 


0m0035.  El  largo  de  la  barra  es  de  5 milímetros,  y 
el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  primera 
muela  es  de  8 milímetros.  La  sínfisis  tiene  8 milí- 
metros de  largo,  y encima  de  ella,  sobre  el  lado  in- 
terno y hácia  la  mitad  de  su  largo  hay  un  pequeño 
agujero  que  existe  también  en  Megamys  y á me- 
nudo en  Myopotamus. 

Las  muelas  superiores  de  tamaño  todavía  mas 
igual  entre  sí  que  las  muelas  inferiores,  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  13  milímetros  y presentan 
un  ancho  uniforme  de  0m003  á 0m0035  milímetros. 
La  muela  anterior  tiene  tres  raíces  distintas,  y está 
implantada  oblicuamente  de  adentro  hácia  afuera 
como  en  Myopotamus.  Las  dos  séries  dentarias 
superiores  están  separadas  adelante  por  un  espacio 
de  0m0035,  y atrás  por  0m0055,  dimensiones  que 
dan  el  ancho  del  paladar.  El  paladar  en  su  parte 
anterior  es  plano,  con  una  pequeña  cresta  longitu- 
dinal sobre  su  parte  mediana  que  se  pierde  al  ni- 
vel de  la  parte  posterior  de  la  segunda  muela.  En 
frente  de  la  parte  media  de  esta,  en  la  región  pa- 
latina de  cada  maxilar,  hay  un  agujero  palatino  que 
corresponde  al  que  en  el  Myopotamus  se  encuen- 
tra en  frente  de  la  parte  media  de  la  tercera 
muela.  La  sutura  del  palatino  con  los  maxilares  en 
su  parte  mas  anterior  se  efectúa  inmediatamente  de- 
trás de  los  mencionados  agujeros,  en  frente  de  la 
parte  posterior  de  la  segunda  muela  ; pero  los  maxi- 
lares se  prolongan  hácia  atrás  en  forma  de  dos 
cintas  laterales  hasta  en  frente  de  la  parte  posterior 
de  la  tercera  muela,  interponiéndose  entre  ambos 
el  palatino.  La  fosa  nasal  posterior  llega  en  su  parte 
anterior  hasta  en  frente  de  la  parte  media  de  la 
tercera  muela.  Las  apófisis  zigomáticas  de  los  maxi- 
lares presentan  la  misma  colocación  que  en  Myo- 
potamus. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz,  en  la  Patagouia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Stichomys  constans  Amegh. 

(PI.  vi,  fig.  6 Ó 8) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  n°  29, 
a.  1887. 

Esta  especie  representada  por  numerosos  frag- 
mentos de  mandíbulas  y dientes  sueltos,  se  dis- 


UNGUICULADOS 


141 


tingue  de  La  precedente  sobre  todo  por  su  talla  bas- 
tante menor,  y de  dimensiones  bien  constantes  en 
todos  los  ejemplares,  lo  que  demuestra  que  se  trata 
de  una  especie  bien  definida. 

El  incisivo  inferior  tiene  un  ancho  de  apenas  un 
poco  mas  de  un  milímetro  y las  cuatro  muelas  infe- 
riores ocupan  un  espacio  longitudinal  de  9 milí- 
metros. El  largo  de  Ja  barra  es  de  01U0035,  y el 
alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo 
de  la  primera  muela  es  de  0m0055. 

La  primera  muela  superior  tiene  también  tres 
raíces  como  en  la  especie  anterior,  y las  cuatro 
muelas  superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  9 milímetros  como  las  cuatro  inferiores. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  laPatagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


SPANIOMYS  AMEGH. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  a.  1887. 

Los  restos  de  este  género,  aunque  bastante  nume- 
rosos, solo  consisteu  hasta  ahora  en  mandíbulas  in- 
feriores mas  ó ménos  fragmentadas.  Tenía  como  los 
géneros  precedentes,  un  incisivo  y cuatro  molares 
en  cada  rama  de  la  mandíbula  inferior. 

El  incisivo  inferior  es  comprimido,  de  cara  ante- 
rior esmaltada  convexa,  cou  ángulo  longitudinal  in- 
terno bien  pronunciado,  y ángulo  longitudinal  exter- 
no redondeado  como  en  Stichomys;  pasa  debajo  de 
toda  la  série  dentaria  y asciende  detrás  de  la  últi- 
ma como  en  todos  los  demás  géneros  mencionados. 

Las  muelas  inferiores  muestran  raíces  bien  sepa- 
radas, en  número  de  dos,  una  anterior  y otra  pos- 
terior. 

Las  tres  anteriores  tienen  una  profunda  escotadura 
sobre  el  lado  externo  dirijida  de  atrás  hácia  adelante, 
que  divide  la  corona  de  cada  muela  en  dos  columnas 
perpendiculares  angostas;  sobre  el  lado  interno  mues- 
tra cada  muela  tres  pliegues  entrantes  profundos  que 
dividen  la  corona  en  el  lado  interno  en  cuatro  colum- 
nas angostas,  que  se  prolongan  sobre  la  superficie 
masticatoria  en  forma  de  cuatro  láminas  imperfectas 
reunidas  sobre  el  lado  externo.  La  última  muela  infe- 


rior difiere  de  las  precedentes  por  tener  al  ladointerno 
solo  dos  pliegues  entrantes  que  la  dividen  en  tres  co- 
lumnas. De  las  cuatro  muelas,  la  anterior  es  la  mas 
pequeña  y mas  angosta,  las  dos  intermediarias  son 
de  tamaño  mayor  é iguales  entre  sí,  y la  cuarta  es 
algo  mas  pequeña  que  la  tercera  pero  mas  ancha 
que  la  primera. 

Esta  conformación  es  muy  parecida  á la  del  Myo- 
potamus ; las  diferencias  consisten  en  que  en  este 
último  género  las  muelas  aumentan  de  tamaño  de  la 
primera  á la  última,  en  que  el  fondo  de  los  pliegues 
está  rellenado  por  cemento  mientras  permanece 
vacío  en  Spaniomys,  en  que  la  última  muela  de 
Myopotamus  presenta  igualmente  tres  pliegues  en- 
trantes y cuatro  columnas  como  las  anteriores,  y 
por  último  en  el  gran  pliegue  ó escotadura  externa 
que,  en  el  género  actual  se  dirije  de  adelante  hácia 
atrás  mientras  tiene  una  dirección  contraria  en  el 
género  fósil. 


Spaniomys  riparius  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  9) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc,  p.  10,  n°30,  a.  1887. 

Especie  representada  por  varias  mandíbulas  in- 
feriores. El  incisivo  tiene  1 milímetro  de  ancho.  Las 
cuatro  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio  longitu- 
dinal de  12  milímetros.  La  barra  tiene  5 milímetros 
de  largo,  la  sínfisis  7 milímetros,  y el  alto  de  la  rama 
horizontal  debajo  de  la  primera  muela  es  de  7 milí- 
metros. La  pared  interna  de  la  rama  horizontal  debajo 
de  las  dos  muelas  anteriores  es  muy  excavada. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Spaniomys  modestus  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  10) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  10,  n°  31, 
a.  1887. 

Está  representada  por  numerosos  fragmentos  de 
mandíbula  inferior,  y se  distingue  de  la  especie  pre- 


142 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cedente  por  su  tamaño  bastante  menor,  y por  la 
parte  anterior  de  la  mandíbula  considerablemente 
mas  baja,  mas  grácil  y mas  prolongada  Inicia  ade- 
lante. El  incisivo  tiene  menos  de  un  milímetro 
de  ancho.  Las  cuatro  muelas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  9 milímetros.  La  rama  horizontal 
debajo  de  la  primera  muela  tiene  0m0055  de  alto, 
la  sínfisis  7 milímetros  de  largo,  y la  barra  6 milí- 
metros. 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por  Car- 
los Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño (eoceno  inferior). 


TRIBODON  AMEGH. 

Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  algunos  mam ¡f.  ex- 
ting.  de  Monte  Hermoso,  pág.  7,  Abril  de  1887. 

Es  este  uno  de  los  géneros  mas  pequeños  de  la 
familia  de  los  Echynomyidee,  con  muelas  inferiores 
provistas  de  tres  pliegues  de  esmalte,  uno  externo  y 
dos  internos,  y con  el  incisivo  de  cara  anterior  con- 
vexa. 


Tribodon  clemens  Amegh. 


Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

Esta  es  la  especie  única  del  género,  representa- 
da por  una  mitad  derecha  de  la  mandíbula  inferior 
bastante  deteriorada,  aunque  conserva  intactos  el 
incisivo  y los  cuatro  molares.  Las  muelas  son  de 
sección  trasversal  elíptica,  de  corona  plana  y dividi- 
da en  dos  lóbulos  por  un  surco  perpendicular  exter- 
no profundo,  presentando  además  dos  escotaduras 
sobre  el  lado  interno  que  penetran  en  la  corona  en 
forma  de  pliegues  de  esmalte,  de  los  cuales  el  uno 
es  un  poco  mas  grande  que  el  otro.  De  las  cuatro 
muelas,  las  dos  del  medio  son  apenas  un  poco  mas 
grandes  que  la  anterior,  y la  última  un  poco  mas 
pequeña.  Cada  muela  tiene  dos  raíces  distintas  y 
bien  separadas,  una  anterior  y otra  posterior.  Las 
cuatro  muelas  reunidas  solo  ocupan  un  espacio  lon- 
gitudinal de  7 milímetros.  El  incisivo  es  muy  lar- 


go, prolongándose  hácia  atrás  de  manera  que  pasa 
por  debajo  de  todas  las  muelas  ascendiendo  luego  la 
raíz  hácia  arriba  estendiéndose  detrás  de  la  última 
muela;  este  diente  es  de  forma  muy  comprimida,  de 
apenas  un  milímetro  de  ancho,  algo  mas  de  grueso, 
y con  la  cara  anterior  esmaltada  bastante  convexa. 
El  Tribodon  clemens  no  depasaba  el  tamaño  de  una 
de  las  pequeñas  especies  del  género  Hesperomys. 

La  circunstancia  de  encontrarse  este  ejemplar  en  el 
museo  de  La  Plata  cuyas  colecciones  no  me  es  per- 
mitido consultar,  me  impide  dar  mas  detalles  y el 
dibujo  de  la  pieza. 

Localidad.  — ■ He  recogido  esta  pieza  en  Monte 
Hermoso,  cerca  de  Bahía  Blanca,  habiéndola  luego 
regalado  al  museo  de  La  Plata. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


EUMYSOPS  AMEGH. 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte  Hermoso,  p.  5, 
Junio  de  1888. 

Este  género  es  bastante  cercano  de  Myopotamus 
pero  con  varios  caractéres  particulares  que  lo  sepa- 
ran evidentemente  como  género  distinto.  Conozco 
restos  de  tres  especies  distintas  representadas  por 
muelas  superiores  ó fragmentos  de  maxilares  supe- 
riores con  muelas,  y de  una  de  ellas  una  parte  consi- 
derable del  cráneo  en  malísimo  estado  pero  con  toda 
la  dentadura  perfecta. 

La  forma  general  del  cráneo  es  difícil  de  determi- 
nar á causa  del  malísimo  estado  de  conservación  en 
que  se  encuentra,  sin  embargo,  por  los  pocos  frag- 
mentos que  quedan  en  su  lugar,  parece  que  la  par- 
te superior  formada  por  los  frontales,  entre  las  órbi- 
tas, era  muy  elevada  y convexa,  lo  que  constituiría 
una  diferencia  notable  con  Myopotamus. 

Los  incisivos  superiores  son  parecidos  á los  del 
Myopotamus,  pero  mucho  mas  angostos,  con  un 
diámetro  ántero-posterior  relativamente  mas  consi- 
derable, la  cara  anterior  poco  convexa  y con  el  es- 
malte que  dá  vuelta  sobre  la  cara  longitudinal  ex- 
terna, formando  un  ángulo  ancho  y redondeado.  La 
parte  de  la  corona  cortada  en  bisel  es  mucho  mas 
larga  que  en  Myopotamus. 

Las  muelas  difieren  bastante  de  las  del  Myopo- 


UNGUICULADOS 


143 


tamus,  tanto  por  la  forma  como  por  su  tamaño  real- 
tivo y su  modo  de  implantación. 

Todas  las  muelas  presentan  una  corona  esmalta- 
da distinta  de  la  base  ; esta  es  sin  esmalte,  en  unas 
especies,  cónico-cilíndrica  y con  la  parte  inferior 
abierta,  mientras  en  otras  está  dividida  en  raíces  dis- 
tintas y separadas  como  en  Myopotamus. 

La  corona  es  de  forma  distinta  según  las  muelas 
y su  mayor  ó menor  grado  de  desgastamiento;  cuan- 
do están  ya  bastante  gastadas,  la  primera  superior 
es  irregularmente  circular,  y las  demás  de  figura 
mas  cuadrada,  pero  todas  mas  angostas  al  lado  in- 
terno que  al  externo.  Cada  muela  superior  lleva  al 
lado  interno  un  solo  surco  perpendicular  en  vez  de 
los  dos  que  presentan  las  muelas  del  Myopotamus; 
este  surco  es  muy  bajo  en  la  primera  muela  y suce- 
sivamente mas  largo  hasta  la  última,  sucediendo  otro 
tanto  con  el  pliegue  entrante  de  esmalte  que  forma 
en  la  corona,  corto  en  la  primera  muela  pero  mas 
largo  en  las  siguientes. 

Sobre  el  lado  externo  cada  muela  tiene  tres  plie- 
gues entrantes  de  esmalte  en  vez  de  dos  como  en 
Myopotamus.  De  estos,  el  del  medio  es  el  mas 
profundo  y el  anterior  el  mas  superficial,  de  modo 
que,  con  el  desgastamiento  sucesivo  empieza  por 
desaparecer  primero  el  anterior,  le  sigue  luego  el 
posterior,  y por  último  el  del  medio,  tanto  que  no 
queda  de  ellos  otros  vestigios  que  pequeñísimos  agu- 
jeritos  aislados  de  esmalte  que  probablemente  desa- 
parecen también  á su  vez  con  la  continuación  del 
desgastamiento.  Sobre  el  lado  externo,  cuando  las 
muelas  no  están  todavía  muy  gastadas,  forman  estos 
pliegues  pequeñas  hendiduras  perpendiculares  muy 
bajas  que  pronto  desaparecen.  De  estos  pliegues,  el 
del  medio  que  es  el  mas  profundo,  está  opuesto  al 
interno. 

El  tamaño  relativo  de  las  muelas  no  parece  ser  ab- 
solutamente igual  en  todas  las  especies,  pero  son 
siempre  mas  iguales  entre  sí  que  en  Myopotamus, 
las  posteriores  de  tamaño  sencillamente  igual  y solo 
la  anterior  un  poco  mas  pequeña,  aunque  parece  que 
no  en  todas  las  especies. 

En  su  modo  de  implantación  difieren  también  nota- 
blemente de  Myopotamus  por  presentar  su  eje  ma- 
yor en  dirección  del  eje  de  la  serie  dentaria,  y no  en 
dirección  oblicua  como  en  aquel  género,  ni  están 
tampoco  tan  fuertemente  inclinadas  liácia  afuera  y 
hácia  atrás. 

El  paladar  entre  las  muelas  es  también  muy  dife- 
rente en  ambos  géneros.  En  Myopotamus  es  su- 


mamente angosto  adelante  y muy  ancho  atrás,  y en 
Eumysops , relativamente  mas  ancho  adelante  y 
mas  angosto  atrás,  de  manera  que  ambas  séries  den- 
tarias convergen  poco  hácia  adelante. 

La  región  del  paladar  comprendida  entre  las  mue- 
las y el  incisivo  es  también  muy  distinta  de  la  de 
Myopotamus,  es  mucho  mas  ancha,  con  la  parte  de 
los  maxilares  adelante  de  la  primera  muela  no  tan 
descendente,  y]  con  las  perforaciones  incisivas  de 
un  tamaño  enorme  formando  ambas  una  fosa  corta  y 
ancha,  en  proporción  de  doble  tamaño  que  la  del 
Myopotamus. 

Eumysops  plicatus  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  11) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte  Hermoso,  p.  6, 
n°  6,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  derecho  con  las  dos  primeras 
muelas,  que  se  distinguen  muy  bien  de  las  corres- 
pondientes en  las  otras  especies  por  disminuir  nota- 
blemente de  tamaño  hácia  la  base,  terminando  en  una 
raíz  cónico-cilíndrica  y de  base  semi-abierta,  á lo 
menos  por  lo  que  concierne  á la  primera  muela. 

Las  dos  primeras  muelas  superiores  son  de  tama- 
ño absolutamente  igual,  con  una  corona  cuya  super- 
ficie masticatoria  tiene  4 milímetros  de  diámetro  án_ 
tero-posterior  y 0'n0035  de  diámetro  transverso.  La 
superficie  masticatoria  de  la  corona  de  cada  muela 
presenta  un  gran  pliegue  de  esmalte  sobre  el  lado 
interno,  dirij ido  de  atrás  hácia  adelante,  y tres  so- 
bre el  lado  externo,  dirijidos  un  poco  oblicuamente 
hácia  atrás.  El  surco  interno  es  ancho,  profundo, 
formando  una  hendidura  perpendicular  que  descien- 
de hasta  cerca  del  cuello,  dividiendo  la  muela  en  dos 
lóbulos  internos  desiguales,  el  anterior  un  poco  mas 
pequeño  que  el  posterior  y ambos  formando  al  lado 
internodos  aristas  perpendiculares  delgadas.  Los 
tres  pliegues  externos  penetran  también  profunda- 
mente en  la  corona,  pero  descienden  poco  hácia  aba- 
jo, no  formando  surcos  perpendiculares  sino  simples 
escotaduras  superficiales  que  desaparecen  pronto 
con  el  desgastamiento,  formando  entonces  pozos  de 
esmalte  aislados  en  la  corona;  el  primer  pliegue  que 
se  aisla  es  el  posterior,  siguiendo  luego  el  anterior  y 
por  último  el  del  medio,  que  se  encuentra  perfecta- 
mente opuesto  al  interno. 


144 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  cara  perpendicular  anterior  de  cada  muela  es 
convexa  y las  caras  posterior  y externa  un  poco  de- 
primidas. El  esmalte  que  rodea  la  muela  descien- 
de hacia  abajo  hasta  los  dos  tercios  del  largo  de  la 
muela  en  donde  forma  un  cuello  cuyo  diámetro  es 
apenas  un  poco  mayor  que  el  de  la  superficie  masti- 
catoria de  la  corona.  En  este  punto  la  muela  es  casi 
cilindrica,  prolongándose  en  una  raíz  sin  esmalte 
que  disminuye  gradualmente  de  diámetro  hasta  ter- 
minar en  una  base  semi-abierta. 

Las  dos  muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
0m0085. 

La  apófisis  zigomática  del  maxilar  empieza  in- 
mediatamente adelante  de  la  primera  muela,  mos- 
trando en  su  base  una  impresión  mas  profunda  que 
en  todos  los  demás  roedores  que  me  son  conocidos. 

Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  el  yacimiento  de  Monte  Hermoso,  á 60  ki- 
lómetros de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Eumysops  lseviplicatus  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  12) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamlf.  fós.  de  Monte  Hermoso,  p.  5, 
n°  5,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  está  representada  por  el  cráneo  im- 
perfecto ya  mencionado,  pero  con  toda  la  dentadura 
en  perfecto  estado. 

La  especie  se  distingue  por  un  tamaño  conside- 
rablemente menor,  por  los  pliegues  entrantes  de  es- 
malte mas  cortos  y mas  superficiales,  y por  la  primera 
muela  superior  bastante  mas  pequeña  que  la  segunda, 
terminando  en  una  base  con  raíces  bien  separadas. 

La  diferencia  en  la  primera  muela  comparada  con 
la  especie  anterior  es  verdaderamente  notable,  pues 
mientras  en  Eumysops  plicatus  es  del  mismo  largo 
y del  mismo  ancho  que  la  segunda,  en  Eumysops 
Iseviplicatus  es  mas  angosta.  En  E.  plicatus  tiene 
una  corona  larga,  y raíz  corta,  cilindrica  y abierta, 
pero  en  E.  Iseviplicatus,  tiene  al  contrario  corona 
corta  y raíces  bien  separadas. 

Todas  las  muelas  tienen  con  muy  cortísima  dife- 
rencia el  mismo  diámetro  ántero-posterior,  que  es 
de  unos  3 milímetros,  pero  un  ancho  diferente,  sien- 
do la  anterior  la  mas  angosta  (0ra002),  la  posterior 
un  poco  mas  ancha  (0!n003)  y las  dos  del  medio  to- 


davía mas  anchas  (0m0036).  Las  cuatro  muelas  jun- 
tas ocupan  un  espacio  longitudinal  de  cerca  de  13 
milímetros. 

El  paladar  tiene  0,n0028  de  ancho  entre  el  primer 
par  de  muelas  y 0m006  entre  el  último,  pero  la  dis- 
tancia que  separa  el  borde  interno  de  la  corona  del 
primer  par  de  muelas  es  de  5 milímetros  y de  9 milí- 
metros en  el  último. 

Los  incisivos  tienen  0m0015  de  ancho  y 0m002  de 
diámetro  ántero-posterior. 

La  distancia  entre  el  borde  anterior  del  alveolo  de 
la  primera  muela  y el  alveolo  del  incisivo  es  de  15 
milímetros.  El  ancho  de  los  intermaxilares  en  el 
paladar  inmediatamente  detrás  délos  incisivos  es  de 
7 milímetros  y el  ancho  délos  maxilares  adelante  de 
las  apófisis  zigomáticas  es  de  12  milímetros. 

La  perforación  incisiva  del  paladar  tiene  8 milí- 
metros de  largo  y 5 milímetros  de  ancho  máximo,  ter- 
minando hácia  atrás  al  pié  del  primer  par  de  muelas. 

La  distancia  de  la  punta  del  incisivo  á la  parte 
posterior  de  la  última  muela  es  de  31  milímetros. 

El  animal  tenia  el  tamaño  del  Aperea  ( Cavia  por- 
cellas). 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghijvo  en  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Eumysops  robustas  Amegh. 

(Pl.  VI,  fig.  13) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíferos  ' fósiles  de  Monte  Her- 
nioso, etc.,  p.  6,  n°  7,  Junio  de  1888. 

La  especie  solo  está  representada  por  dos  muelas 
superiores  cuyo  tamaño  relativamente  considerable 
indica  proceden  de  un  animal  de  talla  una  mitad  ma- 
yor que  la  del  E.  plicatus.  Comparadas  con  las 
de  esta  última  especie  difieren  además  del  tama- 
ño mayor,  por  la  base  mas  ancha  dividida  en  raíces 
distintas,  por  los  pliegues  de  esmalte  de  la  corona 
mas  profundos,  y por  la  parte  posterior  bastante  mas 
ancha  que  la  anterior.  El  lado  interno  de  las  mue- 
las superiores  es  muy  angosto,  y el  externo  mucho 
mas  ancho,  La  muela  superior  mas  completa  tiene 
una  corona  de  5 milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior sobre  el  lado  externo,  y solo  3 milímetros  so- 
bre el  interno,  y un  diámetro  transverso  de  0m0035 
adelante  y 0.0046  atrás. 


UNGUICULADOS 


145 


Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  eu  Monte-Hermoso,  á 00  kilómetros  de 
Babia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


0LEN0PSIS  n.  gen. 

Género  cercano  de  Myopotamus  y Neoreomgs, 
caracterizado  por  muelas  compuestas  en  la  juventud, 
de  tres  partes  separadas  en  la  superficie  masticato- 
ria de  la  corona,  la  anterior  muy  pequeña,  casi  circu- 
lar, y las  dos  siguientes  en  forma  de  láminas  trans- 
versales, la  del  medio  muy  grande  y bifurcada  en 
forma  de  Y en  la  primera  muela  y la  posterior  un 
poco  mas  pequeña  y simple.  Con  la  edad,  las  tres 
partes  de  cada  muela  se  ponen  en  comunicación  desa- 
pareciendo poco  á poco  los  surcos  transversales 
que  las  separan,  hasta  que,  cuando  están  á medio 
gastar  queda  un  surco  externo  y dos  internos  en  las 
muelas  inferiores,  y vice-versa  en  las  superiores; 
con  la  continuación  del  desgaste  desaparece  igual- 
mente el  par  de  surcos  entrantes  internos  en  las  in- 
feriores y externos  en  las  superiores,  de  los  que  solo 
quedan  vestigios  en  forma  de  pequeños  pozitos  de 
esmalte  aislados  en  la  corona  que  sin  duda  desapa- 
recen también  con  la  edad,  lo  mismo  que  el  surco 
principal  externo  de  las  muelas  inferiores  ó interno 
de  las  superiores. 

Olenopsis  unciuus  n.  sp. 

(Pl,  vi,  üg.  14  á IC) 

De  este  animal  conozco  las  partes  siguientes: 

La  primera  muela  superior  del  lado  izquierdo  de 
un  individuo  joven.  Esta  muela  está  bilobada  al 
lado  interno  por  un  surco  perpendicular  profundo 
que  no  llega  hasta  la  base,  sobre  el  lado  externo 
muestra  tres  pequeños  pliegues  entrantes  pero  su- 
perficiales, esto  es  que  no  descienden  hacia  abajo, 
de  los  cuales  el  anterior  y el  posterior  atraviesan 
toda  la  superficie  masticatoria  déla  corona  en  forma 
de  surcos  transversales  oblicuos  que  separan  las  tres 
partes  deque  se  compone  la  muela,  pero  el  del  medio 
es  una  simple  escotadura  del  ángulo  externo  de  la 
parte  ó lámina  intermediaria  que  la  divide  aqui  en 


dos  ramas  en  forma  de  V.  De  las  tres  partes  que 
componen  la  corona  de  la  muela,  la  anterior  colo- 
cada sobre  el  lado  án tero-interno  es  una  especie  de 
columna  elíptica  con  un  pequeño  pozo  de  esmalte 
aislado  en  la  superficie  masticatoria;  la  segunda  es 
una  gran  lámina  transversal  oblicua  dirijida  de  aden- 
tro hacia  afuera  y de  adelante  hácia  atrás,  y con  su 
extremidad  esterna  bifurcada;  la  tercera  es  una  lá- 
mina también  oblicua  pero  mas  pequeña  y en  forma 
de  arco  de  círculo  con  la  concavidad  hácia  adelante  y 
afuera  y la  convexidad  hácia  adentro  y atrás.  La 
parte  inferior  aunque  está  un  poco  gastada  se  cono- 
ce se  dividía  en  tres  raíces,  una  muy  grande  interna 
y dos  pequeñas  externas  como  en  Myopotamus  y 
Neoreomys.  La  forma  de  la  corona  de  la  muela  es 
alargada  de  adelante  hácia  atrás,  teniendo  7 milíme- 
tros de  diámetro  ántero- posterior  y 0m0045  de  diá- 
metro transverso. 

Parte  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  infe- 
rior, con  el  incisivo,  las  dos  primeras  muelas  intac- 
tas y bien  desarrolladas  y la  tercera  que  recien  está 
perforando  la  encía,  procedente  de  un  individuo 
joven. 

El  incisivo  es  bastante  ancho  y de  cara  anterior 
convexa.  La  primera  muela  inferior  es  de  tamaño 
un  poco  mayor  que  la  superior  pero  también  de  in- 
dividuo un  poco  mas  avanzado  en  edad;  está  dividi- 
da sobre  el  lado  externo  por  un  surco  perpendicu- 
lar profundo  en  dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior 
mas  grande  y el  posterior  mas  pequeño;  sobre  el  la- 
do interno  muestra  dos  pliegues  entrantes,  el  pos- 
terior opuesto  al  externo  y el  anterior  que  corres- 
ponde á la  bifurcación  de  la  lámina  mediana,  cuya 
rama  anterior  está  ya  unida  á la  parte  elíptica  ante- 
rior, no  quedando  del  surco  anterior  otro  vestigio 
que  un  pequeño  pozo  aislado  de  esmalte,  pero  se  co- 
noce que  cuando  estaba  un  poco  menos  gastada  tenia 
esta  muela  absolutamente  la  misma  conformación  que 
la  primera  superior,  con  la  única  diferencia  de  pre- 
sentar sus  partes  invertidas  del  lado  externo  al  in- 
terno. Este  diente  es  deprimido  sobre  su  cara  per- 
pendicular interna  y concluye  en  dos  grandes  raí- 
ces separadas,  una  anterior  y la  otra  posterior. 

La  segunda  muela  inferior  se  compone  todavía 
distintamente  de  tres  partes,  una  anterior,  interna, 
elíptica  y con  un  pozo  de  esmalte  que  se  abre  hácia 
afuera,  la  segunda  muy  grande,  en  forma  de  lámina 
transversal  oblicua,  y la  tercera  ó posterior  también 
en  forma  de  lámina  transversal  oblicua  pero  mas  pe- 
queña; tiene  la  muela  un  surco  perpendicular  pro- 


ís 


146 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


fundo  sobre  el  lado  externo  y dos  mas  bajos  sobre  el 
interno. 

La  tercera  muela  que  recien  está  saliendo  del  al- 
veolo, se  conoce  tenia  absolutamente  la  misma  forma 
que  la  segunda. 

Diámetro  transverso  del  incisivo  inferior 0m00J 

. . , , c ántero-posterior. . . 0.008 

Diámetro  de  la  primera  muela  (p.  4)  > v 

r 1 ( transverso 0.006 

, , . . ( ántero-posterior...  0.006 

Diámetro  déla  segunda  muela  (m.7)  , n 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.  7 0.013 

Primera  muela  inferior  (p.?)  del  lado  derecho,  de 
un  individuo  adulto.  Esta  muela  difiere  de  la  cor- 
respondiente del  individuo  joven  por  haber  desapa- 
recido de  la  periferia  todos  los  pliegues  entrantes 
del  lado  interno,  conservándose  solo  el  surco  per- 
pendicular externo,  muy  bajo,  pero  que  forma  un  gran 
pliegue  entrante  que  divide  la  corona  en  dos  partes, 
iiua  inferior  mas  larga  y mas  angosta,  y la  otra 
posterior  mas  corta  pero  mas  ancha;  en  la  superficie 
masticatoria  de  la  corona  se  ven  cuatro  pequeños 
pocitos  aislados  de  esmalte  eu  la  parte  anterior  y 
otro  un  poco  mas  grande  en  la  posterior,  que  repre- 
sentan los  últimos  vestigios  de  los  surcos  transver- 
sales y de  los  pliegues  entrantes  de  esmalte.  La 
superficie  masticatoria  de  la  corona  tiene  8 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  4 milímetros  de 
diámetro  transverso  en  la  parte  anterior  y 6 milíme- 
tros en  la  posterior.  La  cara  perpendicular  exter- 
na es  un  poco  convexa,  y la  interna  deprimida,  con 
la  base  dividida  en  dos  grandes  raíces,  una  anterior 
mas  pequeña  y la  otra  posterior,  de  doble  tamaño. 
El  prisma  del  diente  tieue  12  milímetros  de  alto,  y 
á partir  de  unos  2 á 4 milímetros  mas  abajo  de  la  su- 
perficie masticatoria,  está  envuelto  en  un  espeso 
depósito  de  cemento. 

La  talla  del  Olenopsis  uncinus  era  comparable  á 
la  del  Myopotamus  coypus. 

Localidad.—  Los  restos  de  esfg  animal  han  sido 
descubiertos  en  las  barrancas  del  rio  Santa-Cruz  en 
la  Patagonia  Austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

M0RENIA  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX,  p.  49, 
a.  1886. 

Es  este  uno  de  los  géneros  mas  particulares  de  la 


familia  de  los  equinominos,  pero  también  cercano  por 
algunos  caracteres  de  loseriominos,  constituyendo  al 
parecer  un  verdadero  tipo  intermedio  entre  Lagosto- 
mus  y Myopotamus ; desgraciadamente  no  conozco 
hasta  ahora  mas  que  incisivos  y la  primera  muela  su- 
perior, que  se  distingue  muy  bien  de  la  correspon- 
diente de  los  otros  géneros  cercanos,  por  tener  una 
corona  formada  por  un  crecido  número  de  láminas 
transversales  separadas  por  hendiduras  perpendicu- 
lares en  la  superficie  de  la  corona,  pero  reunidas  en 
el  cuello  por  una  hoja  de  esmalte  periférica  conti- 
nua, y terminando  en  la  base  por  raíces  distintas  y 
separadas. 

Moreuia  elepliantina  Amegh. 

(Pl.  vi,  fig.  24;  pl.  xxv,  fig.  o, y pl.  xxvi,  fig.  13) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX,  p.  49, 

a.  1886. 

Fundé  la  especie  sobre  una  primera  muela  del 
lado  izquierdo,  larga  y estrecha,  angosta  atrás  y mas 
ancha  adelante,  con]curva  lateral  de  concavidad  ex- 
terna bien  pronunciada  y dividida  por  un  cuello  en 
dos  partes  bien  distintas,  una  superior  y esmaltada 
que  es  la  mas  considerable  y constituye  la  corona,  y 
otra  inferior  muchísimo  mas  pequeña  y sin  esmalte 
que  la  forman  las  raíces. 

La  corona  está  formada  por  seis  láminas  transver- 
sales, de  un  milímetro  de  espesor  cada  una,  que  van 
disminuyendo  de  diámetro  transverso  de  la  primera 
ála  última,  y completamente  separadas  en  la  super- 
ficie masticatoria  por  hendiduras  transversales  y per- 
pendiculares vacías,  pero  que  es  posible  se  rellena- 
ran cou  cemento  en  una  edad  mas  avanzada. 

Las  láminas  están  colocadas  oblicuamente  al  eje 
longitudinal  de  Ja  muela,  y cada  una  está  rodeada 
por  una  hoja  de  esmalte  mas  gruesa  en  la  parte  an- 
terior y sumamente  delgada  en  la  posterior.  La  pri- 
mera lámina  muy  angosta  y prolongada  en  línea  casi 
recta,  tiene  cerca  de  5 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. La  segunda  tiene  un  diámetro  apenas  algo 
mayor  y es  un  poco  arqueada  en  su  parte  posterior. 
La  tercera  y la  cuarta  también  tienen  5 milímetros 
de  diámetro  transverso  pero  son  algo  mas  arquea- 
das en  forma  de  arco  de  círculo,  con  la  concavidad 
vuelta  hácia  atrás  y la  convexidad  hácia  adelante. 
Estas  cuatro  láminas  están  completamente  separa- 
das por  las  hendiduras  transversales  mencionadas. 


UNGUICULADOS 


147 


La  lámina  quinta  aún  mas  arqueada  que  la  pre- 
cedente, solo  tiene  4 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso, y la  sesta  mas  pequeña  aún,  pero  de  forma 
ovalada,  solo  tiene  3 milímetros.  Estas  dos  últimas 
lámiuas  están  unidas  entre  sí  por  sus  dos  extremos 
interno  y externo,  á causa  del  desgaste  de  la  muela 
que  ha  hecho  desaparecer  la  hendidura  en  las  extre- 
midades, conservándose  solo  un  resto  de  ella  en 
el  centro  en  forma  de  un  pozo  de  esmalte  angosto  y 
largo. 

Las  hendiduras  transversales  que  separan  las  lá- 
minas entre  sí  son  mucho  mas  profundas  en  el  lado 
interno  que  en  el  externo,  y en  la  parte  anterior  que 
en  la  posterior,  de  donde  resulta  que  se  han  ya  en 
parte  borrado  en  el  lado  externo  y anterior,  siendo 
así  las  láminas  mas  altas  en  la  parte  anterior  é inter- 
na que  en  la  posterior  y externa. 

La  muela  tal  como  se  presenta  ahora,  con  su  des- 
gastamiento mayor  en  la  parte  anterior  que  en  la 
posterior,  y con  sus  láminas  transversales  de  esmal- 
te circunscribiendo  láminas  transversales  de  denti- 
na, presenta  el  mismo  aspecto  que  una  muela  supe- 
rior de  uno  de  esos  elefantes  de  láminas  anchas  y 
poco  numerosas,  como  el  E.  antiquus,  mericlio- 
nalis,  etc.,  salvo,  naturalmente,  la  diferencia  delta- 
maño  diminuto  de  la  muela  de  la  Morenia.  Pero 
con  la  masticación  y desgaste  consiguiente  la  forma 
de  la  muela  debía  ir  cambiando,  desapareciendo  su- 
cesivamente las  láminas  posteriores  y disminuyendo 
de  consiguiente  su  diámetro  ántero-posterior. 

La  muela  está  provista  de  tres  raíces  distintas, 
muy  parecidas  y dispuestas  del  mismo  modo  que  en 
la  muela  correspondiente  del  Myopotamus  coy  pus, 
es  decir  una  grande  en  el  lado  interno  y dos  mas  pe- 
queñas en  el  externo.  La  gran  raíz  del  lado  inter- 
no, larga  de  adelante  hácia  atrás  y comprimida  trans- 
versalmente, parece  corresponder  á la  parte  interna 
de  las  tres  láminas  posteriores.  Las  raíces  externas 
son  muy  pequeñas  y cilindricas,  y además  rotas  en 
la  base  no  pudiéndose  por  eso  determinar  su  largo; 
la  anterior  parece  corresponder  á la  parte  externa  de 
las  tres  láminas  anteriores  y la  posterior  á las  lámi- 
nas posteriores.  Estas  tres  raíces  están  abieldasen 
la  base  (á  lo  menos  la  grande  entera)  pero  probable- 
mente se  cerraban  en  la  edad  avanzada  del  animal  co- 
mo sucede  con  las  del  Myopotamus. 

La  disposición  de  las  raíces  con  relación  á la  mue- 
la prueba  que  esta  se  implantaba  en  el  maxilar  en  la 
misma  posición  que  la  correspondiente  del  Myopo- 
tamus, esto  es  en  dirección  oblicua  ai  eje  longitudi- 


nal de  la  mandíbula  con  la  parte  anterior  ancha  hácia 
adentro  y la  posterior  angosta  hácia  afuera. 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  en  la  corona 

( adelante 

Diámetro  transverso  ? atrjjg 

í externa 

Alto  de  la  corona  en  el  medio  de  la  parte  } ^ V,” 

t ántero-posterior 

Diámetro  de  la  gran  raíz  interna  ] r adelante 

t transverso  Jatrás___;; 

Largo  de  la  misma  raíz 

Diámetro  de  las  raíces  externas 

Largo  de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona 


0m009 

0.005 

0.003 

0.001 

0.007 

0.007 

0.002 

0.001 

0.003 

0.0015 

0.010 


Atribuyo  al  mismo  animal  un  incisivo  inferior  iz- 
quierdo, algo  parecido  al  del  Myopotamus,  pero  un 
poco  mas  grande  y mucho  mas  comprimido  en  senti- 
do ántero-posterior.  La  parte  existente  sin  seguir 
la  curvatura,  tiene  52  milímetros  de  largo,  pero 
está  rota  en  la  raíz,  mostrando  una  cavidad  interna 
todavía  muy  pequeña  por  lo  que  se  puede  asegurar 
que  el  largo  total  del  incisivo  en  línea  recta  pasaba 
de  75  milímetros.  La  cara  anterior  esmaltada  es  un 
poco  mas  plana  que  en  Myopotamus  pero  con  las 
mismas  arruguitas  longitudinales  muy  finas  en  la  su- 
perficie, que  caracterizan  este  último  género.  En 
la  arista  longitudinal  interna  el  esmalte  dá  vuelta  á 
ángulo  recto  formando  una  faja  lisa  como  en  Myo- 
potamus, ancha  de  2 milímetros,  pero  en  el  lado 
externo  dá  vuelta  formando  una  gran  curva  y borde 
convexo  muy  desarrollado,  que  falta  en  el  incisivo 
del  Myopotamus.  La  cara  esmaltada  externa  tiene 
8 milímetros  de  ancho,  pero  el  diente  es  tan  aplas- 
tado en  su  cara  posterior  ó interna  que  apenas  tiene 
5 milímetros  de  grueso,  siendo  como  en  Myopota- 
mus mas  aplastado  en  el  lado  longitudinal  externo 
que  en  el  interno.  La  superficie  tritoria  cortada  en 
bisel  tiene  12  milímetros  de  largo  y 7 de  ancho. 

Si  las  demás  muelas  tienen  respecto  al  tamaño 
la  misma  relación  que  la  primera  superior  arriba 
descrita,  comparada  con  la  misma  del  Myopotamus, 
la  Morenia  elephantina  fué  un  roedor  de  doble 
tamaño  que  el  actual. 

Me  parece  muy  probable  que  el  diente  incisivo  de 
que  habla  Bravard  como  de  un  animal  próximo  al 
castor,  y que  describe  el  Dr.  Burmeister  sin  darle 
nuevo  nombre  (An.  del  Mus.,  etc.  t.  Til,  p.  1 16)  per- 
tenece á este  género  y probablemente  á esta  misma 
especie  acá  descrita. 

Localidad.  — La  muela  descrita  es  propiedad  de 


148 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


D . Luis  Lelokg  Theveinot  que  la  ha  recogido  en  las 
barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Para- 
ná; el  incisivo  ha  sido  encontrado  en  la  misma  lo- 
calidad por  el  profesor  Scalabrim  y pertenece  al 
museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Morenia  complácita  Amegh. 

(Pl.  XXVI,  fig.  11) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX,  p.  53. 
a.  1886. 

Especie  de  tamaño  una  mitad  mas  considerable 
que  la  anterior,  representada  por  un  trozo  de  un  in- 
cisivo inferior  derecho,  con  solo  una  pequeña  parte 
de  la  superficie  tritoria  de  la  corona  y roto  igual- 
mente en  la  parte  posterior  mas  ó menos  en  la  mi- 
tad de  su  largo.  Este  ejemplar  se  distingue  del  ante- 
rior por  su  tamaño  mas  considerable,  por  su  cara 
anterior  esmaltada  que  es  mas  plana  y con  un  prin- 
cipio de  depresión  en  el  centro,  y por  su  cara  poste- 
rior aún  mas  deprimida  que  en  la  especie  precedente. 
Tiene  9 milím.  de  ancho  y solo  6 de  grueso.  La  cara 
anterior  esmaltada  es  muy  lisa  y lustrosa  con  algunas 
pequeñas  arruguitas  longitudinales  solo  en  su  parte 
mediana,  que  es  un  poco  deprimida  longitudinalmen- 
te. Sobre  el  lado  interno  el  esmalte  dá  vuelta  for- 
mando un  ángulo  menos  agudo,  y no  forma  sobre  el 
externo  un  borde  redondeado  y convexo  tan  grande 
como  en  la  especie  anterior,  asemejándose  por  este 
último  carácter  algo  mas  á Myopotamus. 

Localidad. — Esta  pieza  ha  sido  recogida  por  el 
profesor  Scalabrim  en  las  barrancas  de  los  alrede- 
dores de  la  ciudad  del  Paraná  y pertenece  al  museo 
provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


DISCOLOMYS  n.  gen. 

Género  particular  del  grupo  de  los  Echinomy  id  se 
cuyas  muelas  superiores  son  de  base  semi-radiculada, 
y de  corona  compuesta  de  un  cierto  número  de  lá- 


minas transversales  separadas  por  depósitos  trans- 
versales mas  gruesos  de  cemento,  cada  lámina  con  la 
hoja  de  esmalte  anterior  sumamente  delgada  y con 
numerosos  pequeños  repliegues  en  todo  su  largo,  y 
la  posterior  mas  gruesa  y formando  una  línea  re- 
gular. 

Discolomys  «*11110118  n.  sp. 

(Pl.  XXV,  fig.  8;  pl.  v,  fig.  17  y 23) 

La  especie  está  fundada  sobre  la  primera  muela 
superior  del  lado  derecho,  cuya  parte  inferior  ó basal 
muestra  analogías  evidentes  con  la  misma  muela  de 
Myopotamus,  Neoreomys  y Morenia,  pero  la  co- 
rona sibien presenta  una  estructura  laminar  evidente 
que  aparentemente  la  acercan  de  las  muelas  de  Mo- 
renia ó de  Megamys,  las  láminas  muestran  una 
conformación  típica  diametralmente  opuesta. 

La  parte  inferior  ó basal  déla  muela  termina  en  tres 
raíces  separadas,  una  muy  grande  y dos  pequeñas,  ca- 
si rudimentarias ; estas  tres  raíces  están  colocadas  en 
la  misma  posición  que  en  la  misma  muela  correspon- 
diente del  Myopotamus,  circunstancia  que  permite 
determinar  con  toda  exactitud  que  realmente  se  trata 
déla  primera  muela  superior  derecha.  Sin  embargo 
las  raíces  muestran  algunas  pequeñas  diferencias; 
la  gran  raíz  ántero-interna  es  mucho  mas  grande  que 
en  M yopotamus  y Morenia,  terminando  en  su  parte 
basal  en  una  hoja  delgada  y arqueada  en  forma  de 
arco  de  círculo;  las  dos  raíces  externas  colocadas 
mucho  mas  arriba  son  sumamente  pequeñas,  cortas, 
delgadas,  cerradas  en  la  base  y estiliformes. 

La  corona  es  de  forma  triangular,  ancha  adelante 
y angosta  atrás,  formada  por  cuatro  láminas  trans- 
versales intactas,  y una  anterior  casi  completamente 
destruida  por  el  desgastamiento.  Estas  láminas  trans- 
versales son  muy  delgadas,  de  apenas  un  milímetro 
de  grueso,  rodeadas  por  una  capa  de  esmalte  todo 
alrededor,  que  forma  una  hoja  anterior  sumamente 
delgada  y replegada  en  todo  su  largo  formando  nu- 
merosas pequeñas  ondulaciones,  y una  hoja  poste- 
rior mucho  mas  gruesa  formando  una  línea  regular: 
tanto  las  láminas  como  las  dos  hojas  de  esmalte  an- 
terior y posterior  que  las  forman  son  un  poco  cur- 
vas, representando  un  arco  de  círculo  conla  concavi- 
dad hácia  atrás  y la  convexidad  hácia  adelante.  Esta 
conformación  es  completamente  distinta  de  la  que 
presenta  la  misma  muela  de  Morenia,  Lagostomus, 


UNGUICULADOS 


149 


Mcgamys  y demás  representantes  de  la  misma  fa- 
milia que  hasta  ahora  conozco,  pues  en  todos  estos, 
de  las  dos  hojas  de  esmalte  que  forman  cada  lámina, 
la  mas  gruesa  es  la  anterior  y la  mas  delgada  la  pos- 
terior, completamente  al  revés  de  lo  que  sucede  con 
la  muela  del  Discolomys.  En  las  muelas  superiores 
de  Megamys  una  de  las  dos  hojas  de  esmalte  de 
cada  lámina  también  es  un  poco  ondulada,  pero  esta 
es  la  posterior  y no  la  anterior  como  en  la  muela  del 
género  de  que  trato. 

Cada  una  de  estas  láminas  está  separada  por  espa- 
cios intermediarios  mucho  mas  anchos  formados  en 
parte  por  dentina  que  forma  á su  vez  una  lámina 
transversal  pegada  á la  cara  cóncava  posterior  de  la 
segunda  hoja  de  esmalte  de  cada  lámina,  presentándose 
en  la  corona  como  una  arista  transversal  que  vá  de  un 
extremo  á otro  del  arco  de  la  hoja  de  esmalte,  en  forma 
de  cuerda.  La  parte  del  espacio  intermediario  com- 
prendida entre  esta  arista  y la  hoja  de  esmalte  reple- 
gada de  la  lámina  que  sigue  hacia  atrás,  está  proba- 
blemente llenada  por  cemento,  que  forma  también 
un  espeso  depósito  todo  alrededor  del  prisma  del 
diente  á unos  dos  ó tres  milímetros  de  distancia  de 
la  superficie  masticatoria. 

La  corona  tiene  8 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  7 milímetros  de  diámetro  transverso  en 
su  parte  anterior,  y solo  2 milímetros  en  la  poste- 
rior. El  largo  del  diente  de  la  raíz  á la  corona  es  de 
1 2 milímetros. 

La  talla  del  Discolomys  cuneus  era  un  poco 
mayor  que  la  del  Myopotamus  coypus. 

Localidad.  — He  recogido  este  diente  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Pa- 
raná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

La  sucesión  de  líneas  y capas  de  distinta  aparien- 
cia que  presenta  la  corona  del  diente  que  he  descrip- 
to,  es,  como  lo  demuestra  por  otra  parte  la  figura 
aumentada  de  la  corona,  en  la  Pl.VI,  fig.  17,  délas 
mas  complicadas  y no  conozco  ningún  otro  diente  de 
roedor  que  se  le  pueda  comparar. 

El  Dr.  Burmeister  en  la  entrega  1 4a  de  los  Ana- 
les del  Museo,  1. 111,  pag.  109,  1885,  describe  y dá 
el  dibujo  aumentado  de  la  corona  de  la  muela  de  un 
roedor,  que  supongo  sea,  sino  idéntico,  á lo  menos 
parecido  al  Discolomys.  El  dibujo  que  lo  he  repro- 
ducido en  la  misma  lámina  (Pl.  VI,  fig.  23)  mues- 
tra una  corona  mas  ancha  que  el  ejemplar  por  mi 


descrito,  pero  como  este  se  encuentra  gastado  por 
el  uso  sobre  las  paredes  perpendiculares  laterales 
de  la  corona,  es  posible  que  cuando  entero  tuviera 
un  contorno  parecido  al  que  dibuja  Burmeister.  Sin 
embargo,  si  es  el  mismo  animal,  las  líneas  que  de- 
limitan en  la  corona  las  diferentes  sustancias,  no  es- 
tán bien  reproducidas,  pues  no  se  vé  en  el  dibujo  la 
línea  ondulada  de  esmalte  que  se  observa  en  el 
ejemplar  por  mi  descrito.  Pero  por  otra  parte,  si 
no  se  trata  del  mismo  animal,  confieso  que  la  muela 
de  que  dá  el  dibujo  es  para  mí  un  verdadero  enigma. 

Beproduzco  á continuación  la  descripción  que  de 
ella  dá  el  ilustre  sábio,  guardando  mis  reservas  so- 
bre la  interpretación  de  las  líneas  negras  del  centro 
de  cada  lámina,  pues  la  existencia  de  una  hoja  de 
esmalte  central  rodeada  de  dentina  es  un  he- 
cho anormal  y sería  verdaderamente  extraordina- 
rio. 

«El  diente  tiene  exactamente  el  tamaño  de  uno  de 
los  dientes  figurados  por  Gervais  y casi  la  misma 
configuración  general, pero  una  construcción  del  todo 
diferente.  Para  probarlo  mejor  doy  una  vista  de  la 
superficie  masticatoria  de  triple  aumento  del  tama- 
ño natural  que  muestra  una  composición  de  la  sus- 
tancia no  de  tres  como  T heridomys , sino  de  cuatro 
láminas  íntimamente  reunidas  como  la  de  Archseo- 
mys,  Pl.  VI,  fig.  23.  Estas  láminas  se  aumentan  po- 
co á poco  en  anchura,  de  modo  que  la  mas  larga  tiene 
casi  la  triple  extensión  de  la  mas  corta,  estando  la 
figura  de  cada  una  poco  encorvada  al  arco.  En  cada 
lámina  se  vé  una  lista  fina  mas  elevada,  de  color  pu- 
ramente negro  y sustancia  opaca,  mientras  que  la 
sustancia,  alrededor  es  de  color  claro  rojo-amarillo 
poco  transparente.  La  lista  mayor  negra  tiene  á su 
lado  otra  lista  muy  fina,  mas  baja,  separada  de  ella 
por  un  intérvalo  angosto  de  sustancia  rojo-amarilla 
y esta  segunda  lista  de  cada  lámina  no  es  negra,  sino 
un  poco  mas  oscura  que  la  otra  sustancia,  uniéndo- 
se íntimamente  con  la  negra  á cada  extremidad  de 
ella  por  un  arco  conjuntivo  y formando  de  este  modo 
con  la  negra  en  cada  lámina  un  centro,  al  rededor 
del  cual  se  coloca  la  sustancia  rojo-amarilla  en  todo 
su  contorno,  separada  para  cada  lámina  por  una  lí- 
nea fina  impresa  que  pronuncia  bien  la  figura  lami- 
nada deldiente.  Estoy  dispuesto  á presumir  que  la  lis- 
ta negra  corresponde  al  esmalte  y la  sustancia  rojo- 
amarilla  á la  dentina,  teniendo  esta  muela  el  esmalte 
central  y la  dentina  alrededor,  faltándole  la  capa  es- 
terna del  esmalte  y con  este  la  separación  distinta  por 
pliegues  y aristas  al  contorno.» 


150 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ORTHOMYS  Aimegii. 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  vol.  II.  p. 

306,  a.  1881. 

Este  género  me  fue  primeramente  conocido  por 
dientes  incisivos  que  creí  procedían  de  un  animal 
cercano  de  los  cavinos,  pero  el  hallazgo  posterior  de 
algunas  muelas  acompañadas  de  incisivos  parecidos 
me  demostraron  que  se  trataba  de  un  género  cer- 
cano á Myopotamus,  del  que  se  distingue  por  las 
muelas  inferiores  implantadas  en  la  mandíbula  obli- 
cuamente pero  en  sentido  inverso  á las  de  este 
género,  dirigidas  de  adelante  hacia  atrás  y de 
adentro  hacia  afuera,  mientras  las  del  Myopotamus 
se  dirigen  de  adelante  hacia  atrás  y de  afuera  hacia 
adentro.  Los  pliegues  de  las  muelas  no  son  tampoco 
en  el  mismo  número  ni  colocados  de  la  misma  ma- 
nera, y los  incisivos  son  cortos,  muy  gruesos,  de 
cara  anterior  convexa,  y de  superficie  escalpriforme 
corta,  formando  como  una  canaleta  que  concluye  en 
filo  ; los  incisivos  inferiores  son  considerablemente 
mas  cortos  que  los  del  Myopotamus  no  alcanzando 
la  base  al  nivel  de  la  parte  anterior  de  la  primera 
muela. 

Orthomys  dentatus  Amegh, 

(Pl.  vn,  fig.  b) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

Los  incisivos  de  este  animal,  particularmente  los 
inferiores,  son  muy  curvos,  de  5 milímetros  de  ancho 
y 6 milímetros  de  grueso,  convexos  en  todas  sus 
caras  y de  ángulos  redondeados,  indicando  un  ani- 
mal mas  pequeño  que  el  Myopotamus  coy  pus,  pero 
relativamente  mas  robusto. 

Del  resto  del  cráneo  solo  tengo  á mi  disposición 
un  fragmento  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula 
inferior  con  las  dos  últimas  muelas,  aparentemente 
muy  cercanas  de  las  del  Myopotamus , pero  en 
realidad  mas  diferentes  de  las  de  este  género  que  no 
lo  son  las  del  Neoreomys. 

La  penúltima  muela  (111.7),  está  dividida  sobre  el 
lado  externo  en  dos  lóbulos  por  un  pliegue  entrante 
profundo  como  en  Myopotamus,  pero  las  puntas 
de  los  lóbulos  en  forma  de  aristas  delgadas,  en  vez 
de  estar  dirigidas  hacia  adelante  como  en  el  men- 
cionado género,  se  dirigen  hácia  atrás,  de  donde 


resulta  igualmente  que  el  pliegue  entrante  externo 
en  vez  de  penetrar  en  la  corona  de  adelante  hácia 
atrás,  corre  de  atrás  hácia  adelante,  y forma  sobre 
la  cara  externa  un  surco  perpendicular  profundo  que 
probablemente  llega  hasta  la  base.  Sobre  el  lado 
interno  hay  tres  pliegues  entrantes  de  esmalte  como 
en  Myopotamus  pero  que  no  forman  surcos  perpen- 
diculares ni  aún  escotaduras  sobre  el  borde  de  la 
corona.  El  primer  pliegue  interno  pasa  adelante  de 
la  punta  interna  del  pliegue  externo,  el  del  medio, 
pasa  atrás  de  la  misma  punta,  y el  posterior  está 
colocado  todavía  mas  atrás  ; estos  tres  pliegues  se 
distinguen  muy  bien  de  los  de  la  misma  muela  del 
Myopotamus  por  estar  dirigidos  oblicuamente 
hácia  atrás  en  vez  de  hácia  adelante  como  en  las  mue- 
las del  mencionado  género.  La  cara  perpendicular 
anterior  de  la  muela  es  muy  convexa  y dirigida  un 
poco  hácia  afuera ; la  cara  posterior  es  también  un 
poco  convexa  pero  dirigida  hácia  adelante.  El  prisma 
de  la  muela  es  fuertemente  arqueado  hácia  adentro, 
terminando  en  una  base  dividida  en  dos  ó tres  raí- 
ces distintas.  La  corona  tiene  7 milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior , y 0"’0065  de  diámetro  transverso . 

La  muela  que  sigue  (m.?),  es  de  la  misma  forma 
y tamaño  que  la  precedente,  pero  con  el  lóbulo  ante- 
rior un  poco  mas  comprimido  de  adelante  hácia 
atrás,  y sin  el  primer  pliegue  entrante  anterior  que 
se  observa  en  la  coroua  de  la  muela  que  la  precede. 

Las  dos  muelas  juntas  ocupan  un  espacio  logitu- 
dinalde  un  poco  mas  de  12  milímetros. 

Sobre  el  lado  interno,  la  pared  de  la  mandíbula  es 
perpendicular,  sin  vestigio  del  alveolo  del  incisivo, 
lo  que  demuestra  que  este  era  sumamente  corto. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie, primeramente  en  las  toscas  del  fondo  del 
Rio  de  la  Plata,  pero  rodados  y probablemente  no 
en  su  verdadero  yacimiento,  y mas  tarde  in  situ, 
en  las  barrancas  de  los  alrededores  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Orthomys  proceden s Ajiegu. 

(Pl.  XXV,  fig. 10) 

Orthomys  procedens , Ameghino.  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  IX,  p.  53,  a.  1886. 

Roedor  indeterminado  B.  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  69,  a.  1885. 

Esta  especie  está  representada  por  un  pedazo  de 


UNGUICULADOS 


151 


incisivo  bastante  grande,  incluyendo  la  corona  com- 
pleta; este  diente  es  ancho,  aplastado,  con  el  es- 
malte de  la  cara  anterior  algo  estriado  y que  da 
vuelta  sobre  los  ángulos  longitudinales  interno  y 
externo  de  una  manera  muy  parecida  á los  incisivos 
del  Megamys . La  cara  anterior  esmaltada  es  lije- 
ramente  convexa,  y la  posterior  aunque  lo  es  tam- 
bién, la  convexidad  es  acá  ménos  pronunciada  que 
en  los  incisivos  de  la  generalidad  de  los  roedores. 
La  cara  longitudinal  del  lado  interno  es  casi  verti- 
cal, pero  la  cara  longitudinal  externa  es  mas  aplas- 
tada, y con  un  surco  longitudinal  poco  profundo 
situado  á varios  milímetros  del  borde  externo.  Tiene 
1 1 milímetros  de  ancho,  y 9 milímetros  de  grueso, 
dimensiones  que  denotan  un  roedor  de  la  talla  del 
carpincho.  La  parte  anterior  del  incisivo  de  otro 
individuo,  aunque  de  la  misma  forma,  es  de  tamaño 
un  poco  menor  (9  mm.  de  ancho  y 8 rain,  de  grueso), 
probablemente  debido  tá  que  el  animal  no  había 
aún  alcanzado  su  completo  desarrollo.  La  cara  tri- 
toria  de  la  corona  de  ambos  ejemplares  tiene  solo 
un  centímetro  escaso  de  largo,  lo  que  es  realmente 
muy  poco  en  proporción  del  tamaño  de  esos  dientes. 

Localidad.  — Estos  ejemplares  han  sido  descu- 
biertos por  el  profesor  Scalabrixi  en  las  barrancas 
délos  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y perte- 
necen al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Oi’tliomvs  resecans  Amegii. 

«y 

(Pl.  XXV,  fig.  13) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  54, 
a.  1886. 

Existe  la  parte  anterior  de  otro  incisivo,  pero  su- 
perior, de  un  animal  del  mismo  género,  de  una  tex- 
tura y forma  que  indican  procede  de  un  individuo 
adulto,  pero  de  un  tamaño  relativamente  tan  pe- 
queño, que  no  trepido  un  instante  en  atribuirlo  á 
una  especie  del  mismo  género  de  un  tercio  mas 
pequeña  que  la  anterior,  pero  á pesar  de  eso  de  ma- 
yor tamaño  que  el  Ortomys  clentatus.  La  cara  es- 
maltada anterior  es  también  finamente  estriada  en 
sentido  longitudinal , el  esmalte  dá  vuelta  sobre  el 
borde  interno  formando  ángulo  recto  con  una  faja 
aplastada  y estriada  longitudinalmente  de  0n,0015 
de  ancho,  y formando  sobre  el  lado  externo  un 


borde  redondeado  ó convexo.  La  cara  anterior  tiene 
6 milímetros  de' ancho,  y casi  el  mismo  grueso.  La 
superficie  tritoria  de  la  corona  forma  el  mismo  salto 
ó escalón  para  terminar  también  en  una  especie  de 
canaleta  que  se  prolonga  hasta  el  borde  anterior, 
que,  en  oposición  con  el  mismo  borde  del  incisivo 
inferior  formaba  un  aparato  cortante  como  no  lo  ha 
poseído  ningún  roedor.  Esta  superficie  tritoria  á 
causa  de  esa  forma  particular  que  parece  caracterís- 
tica del  género,  solo  tiene  6 milímetros  de  largo. 

Localidad.  — Descubierto  y coleccionado  por  el 
profesor  Scalabrim  en  las  barrancas  de  los  alrede- 
dores de  la  ciudad  del  Paraná,  y depositado  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  EtUIINOMYlDAE 


En  el  Brasil,  que  es  la  verdadera  pátria  de  los 
representantes  actuales  de  esta  familia,  también  se 
han  encontrado  numerosos  restos  fósiles,  la  mayor 
parte  de  especies  idénticas  á las  actuales,  y otros  de 
especies  extinguidas,  pero  siempre  á excepción  de 
un  solo  caso,  pertenecientes  á géneros  todavía  exis- 
tentes ; también  es  cierto  que  todos  ellos  proceden 
de  los  depósitos  fosilíferos  de  las  cavernas  explora- 
das por  Liran,  y que  de  consiguiente  datan  en  su  ma- 
yor parte  de  los  tiempos  cuaternarios. 

Según  el  último  trabajo  de  VVixge  ya  repetidas 
veces  nombrado,  se  han  encontrado  fósiles  en  el 
Brasil,  además  del  Myopotamus  coy  pus  ya  mencio- 
nado, las  siguientes  especies. 

Dactylomys  amblyonxjx  Natt.,  especie  toda- 
vía existente.  De  los  representantes  fósiles  argen- 
tinos el  que  parece  tener  mayores  afinidades  con 
este,  es  el  Olenopsis  uncinus , pero  difiere  por 
una  talla  mucho  mas  considerable,  y por  la  forma 
de  los  pliegues  que  presentan  una  tendencia  laminar 
mas  acentuada. 

Lasiuromys  villosus  Dev.,  especie  todavía  exis- 
tente. De  los  géneros  argentinos,  presentan  un  le- 
jano parecido  con  este,  Aclelphomysy  Stichoxnys 

Lonchares  armatus  Geoff.  Especie  igualmente 
viviente.  Este  animal  es  evidentemente  aliado  de 
Morenia  y también  de  Biscolomys  aunque  en  me- 
nor grado. 


152 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Echinomys  cajennensis  Desmarest,  especie 
también  todavía  existente.  No  tiene  relación  con 
ninguno  de  los  géneros  argentinos. 

Nelomys  antricola : Lund,  especie  todavía  exis- 
tente. No  tiene  relación  con  ninguno  de  los  géneros 
argentinos. 

Mesomys  spinosus  Desm.,  especie  todavía  exis- 
tente. 

Mesomys  mordax  Winge,  especie  extinguida. 
El  género  Mesomys  es  aliado  de  Triboéon , del  que 
sin  duda  es  el  sucesor. 

Carterodon  sulcidens  Lund,  especie  existente. 
Presenta  algún  parecido  con  Spaniomys,  pero  los 
incisivos  son  de  forma  completamente  distinta. 

Dicolpomys  fossor  Win  ge,  especie  extinguida  y 
también  el  único  género  extinguido  de  esta  familia 
que  hasta  ahora  se  haya  encontrado  en  el  Brasil. 

Los  géneros  argentinos  pueden  agruparse  en  tres 
secciones,  cuyos  representantes  están  estrechamen- 
te emparentados,  pudiéndose  establecer  las  líneas 
filogénicas  de  la  mayor  parte  de  ellos. 

La  primera  sección  la  componen  los  géneros  Myo- 
potamus, Neoreomys,  Orthomys , Scleromys, 
Eumijsops  y Olenopsis.  De  estos,  el  que  tiene  los 
dientes  menos  complicados  y que  por  consiguiente 
representad  tipo  mas  antiguo  y antecesores  elScle- 
romys,  cuyas  muelas  inferiores  tienen  un  solo  pliegue 
á cada  lado,  y el  mas  complicado  y por  consiguiente 
mas  reciente  es  el  Myopotamus,  cuyas  muelas  tie- 
nen un  surco  y pliegue  externo  y tres  internos.  Entre 
estos  dos  géneros  se  coloca  el  Neoreomys,  que  sj 
bien  tiene  la  misma  complicación  que  Myopotamus 
en  las  muelas  inferiores,  es  de  tipo  ó evolución  menos 
avanzada  en  las  superiores  que  solo  tienen  un  plie- 
gue interno  y dos  externos,  mientras  las  de  Myopo- 
tamus tienen  dos  á cada  lado.  Por  lo  demás,  la  for- 
ma y disposición  de  las  muelas  es  tan  parecida  que 
no  cabe  duda  que  los  tres  géneros  se  han  sucedido 
uno  á otro  partiendo  de  Scleromys  y terminando 
en  Myopotamus. 

Eumysops  aparece  con  muelas  mas  complicadas 


que  los  tres  géneros  precedentes,  y como  íntimo 
aliado  de  Neoreomys  del  que  es  un  sucesor.  En 
Olenopsis  las  muelas  son  todavía  mas  complicadas 
pero  con  una  tendencia  á la  forma  laminar  caracte- 
rística del  grupo  siguiente,  y ha  tenido  por  antece- 
sor á Scleromys  ó un  género  de  conformación  pa- 
recida. 

La  segunda  sección  la  constituyen  los  géneros 
Morenia  y Discolomys , en  los  cuales  las  muelas 
tienen  una  corona  formada  por  láminas  transversa- 
les, tendencia  que  ya  he  dicho  empieza  á manifes- 
tarse en  el  género  mucho  mas  antiguo  llamado  Ole- 
nopsis, del  que  desciende,  ó á lo  ménos  de  una 
forma  muy  parecida.  Pero  Morenia  y Discolomys 
también  representan  etapas  de  evolución  diferentes, 
pues  mientras  en  el  primero  las  láminas  no  han  he- 
cho mas  que  separarse,  en  el  segundo  se  han  sepa- 
rado y luego  se  han  rellenado  con  cemento  las 
hendiduras  transversales  que  se  habían  formado 
entre  unas  y otras.  A estos  géneros  se  míenlos  actua- 
les del  Brasil  Lonchares  y Dactylomys,  el  primero 
de  uua  evolución  menos  avanzada  que  Morenia, 
puesto  que  las  muelas  aparecen  formadas  por  un 
menor  número  de  láminas,  y el  segundo,  todavía 
mas  primitivo,  con  la  estructura  laminar  imperfecta 
y evidentemente  mas  cercano  de  Olenopsis  que  los 
géneros  precedentes. 

La  tercera  sección  la  constituyen  los  géneros 
Adelphomys,  Stichomys,  Spaniomys  y Tribo- 
don.  El  primero  parece  ser  el  de  tipo  mas  primitivo, 
y Spaniomys  representa  la  forma  mas  evolucio- 
nada, colocándose  entre  ambos  el  género  Sticho- 
mys, al  que  se  liga  directamente  el  representante 
mucho  mas  moderno  designado  con  el  nombre  de 
Tribodon,  que  parece  ser  á su  vez  el  antecesor  del 
género  brasilero  actual  Mesomys,  mientras  que  el 
género  igualmente  actual  del  mismo  país,  llamado 
Lasiuromys,  se  liga  de  una  manera  mas  directa  á 
Stichomys. 

Estas  vistas  pueden  representarse  gráficamente 
por  las  siguientes  líneas  : 


UNGUICULADOS 


153 


El  antecesor  desconocido  x,  de  Scleromys  y 
Adelphomys  debía  reunir  entre  otros  caracteres, 


la  talla  pequeña  de  este  último  y la  simplicidad  den- 
taria del  primero. 


OCTODOlMIDUE 


Los  roedores  de  este  grupo,  todos  esencialmente  cavadores,  se  distinguen  por  sus  formas  muy  robus- 
tas. El  cráneo  es  corto,  fuerte  y grueso,  pero  un  poco  estrecho  entre  las  órbitas.  Las  series  dentarias 
superiores  son  poco  convergentes  hacia  adelante.  Los  incisivos  son  anchos  y aplastados.  Las  muelas 
son  de  Ja  misma  forma  en  todo  su  largo,  de  base  completamente  abierta,  con  capa  de  esmalte  rudimen- 
tario, y con  un  solo  pliegue  ó surco,  rarísimas  veces  dos,  á cada  lado;  la  corona  de  cada  muela  represen- 
ta la  forma  de  un  8 de  una  manera  mas  ó úfenos  aproximada,  según  los  géneros.  Las  muelas  inferio- 
res, á la  inversa  de  la  generalidad  de  los  roedores,  están  arqueadas  hácia  afuera,  constituyendo  esto  el 
carácter  distintivo  mas  particular  de  la  familia.  Todos  los  representantes  de  este  grupo  habitan  la 
América  Meridional,  particularmente  su  parte  austral,  no  conociéndose  ningún  género  de  su  parte  mas 
setentrional. 

En  la  fauna  actual  de  la  República  hay  dos  géneros  de  esta  familia,  y se  conocen  cuatro  géneros 
fósiles  extinguidos,  cuyos  caractéres  distintivos  son  los  siguientes  : 


Muelas  constituidas  por  un  solo  prisma  oblicuo, 
sub-prismático-triangular. 


Agujero  independiente  para  el  pasage  del  nervio  infraorbi- 
tario.  ausente.  Ctenomys. 

Agujero  independiente  para  el  pasage  del  nervio  infraor- 
bitario,  presente.  Diccelophorus. 


20 


154 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Muelas  formadas  por  un  solo  prisma  elíptico  transversal. 


Phtoramys . 


Muelas  formadas  por  un  prisma  cuadrangular  con  un  pequeño  surco  opueslo  á cada  lado. 


Platwomys. 


Muelas  formadas  por  dos  columnas  transversales 
elípticas  reunidas  por  sus  caras  mas  anchas  por 
medio  de  un  ítsmo  muy  angosto. 


Las  cuatro  muelas  bien  desarrolladas.  La  primera  inferior  con 
el  lóhulo  anterior  triangular,  con  la  cúspide  adelante,  la 
base  atrás,  y uno  ó dos  surcos  perpendiculares.  Incisisivos 
de  cara  anterior  plana. 

iHíhcMo  tornas . 

Ultima  muela  de  cada  mandíbula  rudimentaria.  Primera  mue- 
la inferior  con  los  dos  lóbulos  elípticos  iguales.  Incisivos  de 
cara  anterior  conxeva.  Schizoclon. 


CTENOMYS  blai.ny. 


De  Blainville,  Bulletin  de  la  So  cié  té  Philomatique,  Abril 
de  1826,  p.  62. 

Este  género  se  distingue  por  el  ancho  enorme  de 
los  incisivos,  cuya  cara  anteriores  siempre  plana,  por 
las  muelas  en  figura  de  un  8 imperfecto,  con  el  lado 
interno  de  las  superiores  y el  externo  de  las  infe- 
riores mas  convexo,  v el  interno  de  las  inferiores 
y externo  délas  superiores  anchamente  excavado  en 
sentido  perpendicular.  Los  frontales  no  llevan  apó- 
fisis postorbitaria,  pero  la  apófisis  correspondiente 
del  malar  está  presente,  siendo  bastante  elevada  y 
puntiaguda.  En  la  base  de  la  apófisis  zigomática  de 
los  maxilares  no  existe  perforación  separada  para 
el  nervio  infraorbitario,  que  se  halla  presente  en  el 
género  siguiente  Dicoelophorus. 

Ctenomys  brasiliensis  Blainv. 

De  Blainville,  en  Bulletin  de  la  Société Philomatique , 
Abril  de  1826,  p.  62. — Id.  Ann.  de  Sc.nat.  vol. 
X,  p.  97. 

Wagner-Schreber,  Sáug.  Suppl.  III,  p.  376. 

Edoux  y Gervais,  Voyage  de  la  Favorite,  V,  pl.  8, 
ílg.  2. 

Waterhouse,  Zool.  of  tlie  Beagle,  II,  p.  79.  — Id. 
Nat.  Hist.  mam.,  t.  II,  p.  273. 

D’Orbyny,  Voy.  dans  l’Amér.  Mér.,  IV,  2,  p.  25,  pl,  17. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.  d.  Thier.  Bras.  I,  p.  212. — 
Id.  Descr.  Phys.  etc.,  III,  p.  239. 

Habita  la  parte  Norte  y Nordeste  de  Ja  República. 
No  se  conoce  con  seguridad  en  estado  fósil,  aunque 
se  han  encontrado  algunos  restos  que,  si  no  son  de 
la  misma  especie  proceden  de  una  muy  parecida, 
designada  por  Laurillard  y D’Orbigny  con  el  nom- 
bre de 


Ctenomys  bonaerensis  Laur.  y D’Orb. 

(Pl.  VI.  ílg.  18) 

D’Orbicny,  Voy.  dans  l’Amér.  Mér.,  p.  IV,  p.  142,  pl.  9,  fig. 

7.,  8. 

La  especie  está  fundada  sobre  la  parte  anterior  de 
ambas  ramas  de  la  mandíbula  inferior  con  el  inci- 
sivo y las  dos  primeras  muelas. 

Laiírillard  observa  con  razón,  que,  esos  fragmen- 
tos son  insuficientes  para  determinar  con  seguridad 
si  es  distinta  de  la  actual. 

La  especie  seguramente  es  distinta  del  Cteno- 
mys magellanicus  actual  y de  otra  especie  todavía 
mas  pequeña  que  lo  representa  en  el  pampeano  su- 
perior, el  Ctenomys  lujanensis.  Queda  la  duda 
de  si  es  igualmente  distinta  del  Ctenomys  brasi- 
liensis. 

Aunque  el  dibujo  publicado  por  D’Orbigny  no 
permita  apreciaciones  completamente  exactas,  se 
nota  sin  embargo  que  esa  pieza  es  un  poco  mas  pe- 
queña que  la  parte  correspondiente  del  Ctenomys 
brasiliensis.  Tengo  un  fragmento  de  mandí- 
bula de  Ctenomys  fósil,  precisamente  también  la 
parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior  con  el  in- 
cisivo y las  dos  primeras  muelas,  que  es  igualmente 
apenas  un  poco  mas  pequeña  que  la  de  la  especie 
actual.  Esta  pieza  procede  del  pampeano  inferior 
de  La  Plata,  y como  el  ejemplar  de  D’Orbigny  fué 
recojido  en  las  barrancas  del  Paraná,  es  probable 
proceda  del  mismo  horizonte. 

Los  restos  de  Ctenomys  del  pampeano  superior 
que  se  encuentran  con  cierta  abundancia  relativa, 
sobre  todo  en  algunas  regiones,  son  de  una  especie 
muy  distinta,  aliada  del  Ctenomys  magellanicus 
existente,  lo  que  hace  poco  probable  la  existencia 
de  una  especie  todavía  viviente  en  un  horizonte  aún 
mas  antiguo,  como  lo  es  el  pampeano  inferior. 


UNGUICULADOS 


155 


Creo  por  consiguiente  que  se  trata  realmente  de 
una  especie  distinta,  aliada  del  Ctenomys  brasi - 
Liensi-s  pero  un  poco  mas  pequeña.  El  fragmento 
de  mandíbula  mencionada  no  presenta  realmente 
ninguna  diferencia  deforma  con  el  Ct.  br&siliensis, 
pero  su  antigüedad  geológica  notable,  y la  constan- 
cia en  el  tamaño  algo  menor,  me  inducen  á creer  que, 
cuando  se  conozcan  restos  mas  completos  se  encon- 
trarán sin  duda  diferencias  mas  notables. 

He  aquí  mientras  tauto  las  dimensiones  de  la 
pieza  en  mi  poder,  que  podrán  servir  para  compa- 
rarlas con  la  de  ejemplares  mas  completos,  cuando 
se  encuentren. 

Dimensiones 


Ancho  del  incisivo  inferior 0ra0028 

Diámetro  nntero-posterior  de  cada  una  de  las  dos  primeras 

muelas ..  0.0032 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  dos  muelas 0.0057 

Distancia  entre  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la  primera 

muela  y el  alveolo  del  incisivo 0.008 

Longitud  de  la  sínfisis 0.013 


Localidad.  — Barrancas  del  Paraná  en  las  cer- 
canías de  San  Nicolás,  y excavaciones  del  Puerto  de 
La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  déla  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Ctenomys  magellanieus  Ben. 

Bennet,  Proceed.  of  the  Zool.  Soc.,  1836,  p.  190. — Id. 
Trans.  Zool.  Soc.  vol.  II,  p.  84. 

Waterhouse,  Na  i.  hist.  Mamm.,  t.  II,  p.  283. 

Burmeister ; Descrip.  phys.  etc.  III,  p.  240. 

Clenomys  mendocina?iVmuppi  en  Wiegman,  Arch.  etc.  1869. 

Habita  las  provincias  de  Córdoba,  Mendoza,  San 
Luís,  Buenos  Aires,  y los  territorios  de  la  Pampa  y 
de  la  Patagonia. 

Ctenomys  magellanieus  fossilis 

(Pl.  VI,  fig.  19) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fús.  etc.  p.  88, 
a.  1880. 

Ameghino,  La  anliqüedad  del  hombre,  etc.,  t.  I.  p. 
622,  1880. 

La  especie  se  encuentra  en  estado  fósil,  siendo  fre- 
cuentes sus  restos  en  los  terrenos  cuaternarios  y en 
las  capas  mas  superficiales  del  pampeano. 

L ocalidad . — He  recogido  sus  restos  en  diferen- 


tes localidades  de  las  provincias  de  Buenos  Aires, 
Córdoba  y Santa  Fé. 

Horizonte. — Aparece  en  el  piso  lujanense  (pam- 
peano Lacustre)  y continúa  en  la  formación  cuater- 
naria hasta  nuestra  época. 

Ctenomys  lujanensis  Amegh. 

(Pl.  VI,  flg.  20  á 22) 

Ameghino,  Calal.  de  la  sec.  etc.  p.  39,  Marzo  de  1882.  [no- 
rnen  nudum). 

Esta  especie  se  distingue  de  las  demás  por  su  ta- 
maño muy  pequeño,  todavía  muy  inferior  al  del  Cte- 
nomys magellanieus,  aunque  en  su  conformación 
general  ambas  especies  son  muy  parecidas. 

Este  tamaño  reducido  no  es  seguramente  debido 
á diferencias  individuales,  ni  tampoco  al  estado  ju- 
venil de  las  piezas  observadas,  pues  todas  ellas  pre- 
sentan el  sistema  dentario  en  su  completo  desarro- 
llo, y como  por  otra  parte  es  una  de  las  especies 
mas  abundantes,  he  podido  constatar  sobre  un  cente- 
nar de  mandíbulas  y algunos  cráneos,  que  todos  tie- 
nen absolutamente  el  mismo  largo  con  la  diferencia 
de  solo  uno  ó dos  milímetros,  lo  que  me  autoriza  á 
considerar  esa  constancia  en  el  tamaño  diminuto  de 
los  ejemplares  fósiles  como  un  carácter  específico 
que  los  separa  délos  déla  especie  viviente. 

Sin  embargo,  comparando  el  cráneo  de  la  especie 
fósil  con  el  del  C.  Magellanieus,  se  encuentran  al- 
gunas otras  diferencias  que  confirman  la  separación 
específica.  Así,  á pesar  de  su  tamaño  notablemente 
mas  pequeño,  las  muelas  del  animal  fósil  tienen  el 
mismo  tamaño  y ocupan  el  mismo  espacio  longitu- 
dinal que  en  el  actual.  El  paladar  es  mas  estrecho  há- 
cia  adelante  en  la  especie  fósil  y la  apófisis  coronoidea 
de  la  mandíbula  es  mas  elevada  y mas  aguda.  Todo 
el  cráneo  es  en  su  forma  general  un  poco  mas  estre- 
cho, y el  malar  lleva  en  su  parte  posterior  una  apó- 
fisis ascendente  muy  elevada  y aguda,  aunque  no 
existe  la  apófisis  generalmente  opuesta  del  frontal. 

Una  diferencia  mas  notable  aparece  en  la  relación 
del  largo  de  la  parte  anterior  con  el  resto  del  cráneo. 

El  espacio  que  separa  el  primer  molar  de  los  inci- 
sivos, tanto  arriba  como  abajo,  es  notablemente 
mas  corto  que  en  el  C.  Magellanieus,  no  solo  en 
absoluto  sino  también  en  relación  al  tamaño,  lo  que 
prueba  que  el  rostro  del  C.  lujanensis  era  mas 
corto  que  el  del  C'.  Magellanieus. 


156 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones 


Ancho  de  los  incisivos 0m002 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  en  cada 

mandíbula 0.008 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior,  de  los  cóndilos  articu- 
lares á los  alvéolos  de  los  incisivos 0.024 

Distancia  entre  el  borde  interno  de  la  primera  muela  infe- 
rior de  cada  lado 0.003 

Distancia  entre  el  borde  interno  de  la  última  muela  de  cada 

lado 0.006 

Distancia  entre  el  borde  interno  de  los  cóndilos 0.014 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  primera  muela 0.008 

Distancia  entre  el  borde  anterior  del  alveolo  de  la  primera 

muela  inferior  y el  incisivo 0.005 

Mayor  largo  del  cráneo  (en  el  C.  Magellanicus  es  de  46  mm.).  0.035 

Ancho  máximo  del  cráneo  entre  los  arcos  zigomáticos 0.O21 

Ancho  del  cráneo  entre  ambos  bordes  externos  de  las  cajas 

auditivas 0.020 

Ancho  del  paladar  entre  las  muelas  anteriores 0.002 

Ancho  del  paladar  entre  las  muelas  posteriores 0.004 

Ancho  del  paladar  en  los  intermaxilares  detrás  de  los  in- 
cisivos  0.C06 

Distancia  entre  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la  primera 

muela  superior,  y el  alveolo  del  incisivo 0.009 

Ancho  mínimo  de  los  frontales  encima  de  las  órbitas 0.008 

Longitud  de  los  frontales 0.011 

Distancia  entre  la  parte  posterior  del  occipital  y la  parte  an- 
terior de  los  frontales 0.023 


Localidad.— He  encontrado  restos  de  esta  espe- 
cie en  Mercedes,  Lujan,  La  Plata,  Lobos,  Mon- 
te, Bahía  Blanca,  B osario  y Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  (pampeano  supe- 
rior) y piso  lujauense  (pampeano  lacustre)  de  la  for- 
mación pampeana. 

Bravard  distinguía  en  la  provincia  de  Buenos  Ai- 
res dos  especies  del  género  Ctenomys,  que  designa- 
ba con  los  nombres  de  Ctenomys  megacephalus  y 
Ctenomys  minor , pero  no  habiendo  publicado  ni 
diagnosis  ni  dibujos,  no  es  posible  identificarlas  y 
deben  borrarse  de  los  catálogos. 

El  Dr.  Lykdeer  en  el  Catálogo  de  los  fósiles  del 
Museo  Británico  (Catal.  etc.  parte I,  p.  246),  men- 
ciona restos  de  dos  especies  fósiles  de  Ctenomys , 
procedentes  de  Buenos  Ames,  una  mas  grande  inde- 
terminada, y la  otra  mas  pequeña,  aliada  al  Cteno- 
mys leucodon  actual  de  Bolivia.  Como  no  conozco 
la  osteología  de  esta  especie,  por  carecer  nuestras 
colecciones  de  ejemplares,  é ignoro  si  hay  figuras  pu- 
blicadas del  cráneo,  no  puedo  comparar  la  afinidad 
que  pueda  existir  entre  dicha  especie  y las  que  he 
mencionado  como  fósiles.  No  seria  difícil  que  los 
restos  del  Museo  Británico  fueran  idénticos  con  los 
atribuidos  al  Ctenomys  bonaeriensis  deD’ORBiGiNY. 


Hasta  ahora  no  se  conocen  restos  fósiles  de  Cte- 
nomys fuera  de  la  República  Argentina. 

DICOELOPHORUS  amegii. 

Ameghino  Lista  de  los  mamíferos  fósiles  de  Monte  Hermoso, 
p.  6,  Junio  de  de  1888. 

La  dentadura  es  tan  parecida  ála  del  Ctenomys, 
que,  mientras  no  conocía  mas  que  fragmentos  de  ma- 
xilares con  las  muelas,  reunía  ambos  animales  en  un 
mismo  género,  pero  el  descubrimiento  de  partes 
mas  completas,  vinieron  á revelar  en  la  conforma- 
ción del  cráneo  diferencias  considerables  que  obli- 
gan á separarlo  como  género  distinto. 

El  sistema  dentario,  en  su  conformación  general, 
es  idéntico  al  del  Ctenomys,  con  la  única  diferen- 
cia de  la  última  muela  de  cada  mandíbula,  que  es  de 
la  misma  forma  sub-prismática  que  las  precedentes, 
y no  elíptico-cilíndrica  como  en  Ctenomys,  ni  es 
nunca  tan  sumamente  pequeña  como  en  algunas  es- 
pecies de  este  último  génei’o.  Los  incisivos  son 
también  relativamente  mas  angostos,  y los  superio- 
res probablemente  mas  largos,  pues  en  una  de  las 
especies  en  que  he  podido  examinar  la  base,  esta  se 
encuentra  al  lado  externo  de  la  segunda  muela, 
mientras  que  en  Ctenomys,  á lo  menos  en  la  gene- 
ralidad de  las  especies,  el  incisivo  superior  solo 
llega  hasta  el  lado  externo  de  la  primera  muela. 

No  se  conoce  todavía  un  cráneo  completo,  sién- 
dome del  todo  desconocida  la  parte  occipital,  pei'o 
por  las  demás  partes  parece  que  en  su  configuración 
general  tampoco  se  aleja  mucho  del  Ctenomys, 
distinguiéndose  sobre  todo  por  ser  relativamente 
mas  estrecho  y mas  alto.  Esta  diferencia  se  nota 
particularmente  en  la  parte  anterior  adelante  délas 
muelas,  entre  estas  y los  incisivos;  esta  región  del 
cráneo  es  corta,  baja  y muy  ancha  en  Ctenomys,  y 
mas  larga,  mas  estrecha  y mas  elevada  en  Diccelo- 
phorus. 

Los  frontales  son  muy  deprimidos  y con  una  apó- 
fisis post-orbitaria  dirijida  lateralmente  hácia  afuera 
y hácia  atrás,  muy  larga  y muy  aguda,  que  falta  en 
Ctenomys  y en  casi  todos  los  géneros  de  esta  fa- 
milia hasta  ahora  conocidos,  lo  que  prueba  la  con- 
formacion  genérica  distinta  del  animal  fósil. 

Por  último  aparece  otra  diferencia  todavía  mas 
notable,  en  la  conformación  de  la  parte  anterior 
del  arco  zigomático,  que  no  deja  duda  sobre  la  sepa- 


UNGUICULADOS 


157 


ración  genérica  de  ambos  animales.  En  Ctenomys 
existe  en  la  base  de  la  apófisis  zigomática  del  maxilar 
una  gran  abertura  circular  única  como  en  la  genera- 
lidad de  los  roedores  de  la  gran  división  de  los  Ilis- 
tricorrAorpha,  por  la  que  pasa  el  músculo  maseter 
conjuntamente  con  el  nervio  infra-orbitario,  pero  en 
Dicoelopliorus,  como  en  la  generalidad  de  los  géne- 
ros de  OctodontidsB  conocidos,  existe  una  perfora- 
ción independiente  en  la  base  de  la  apófisis  zigomá- 
tica del  maxilar,  destinada  al  pasage  del  nervio 
infraorbitario,  carácter  masque  suficiente  por  sí  solo 
para  separar  á D icoelophorus  como  género  inde- 
pendiente de  Ctenomys. 

Dicoelopliorus  latidens  (H.  Gerv.  y Amegh.)  Amegh. 

(PI.  VI,  fig.  2o  Ó 28,  y pl.  VII,  fig.  1) 

Dicoelopliorus  latidens , Ameghino,  Lista  de  los  mamíferos 
fósiles  de  Monte-Hermoso , p.  6,  n°  8,  Junio  de 
1888. 

Ctenomys  latidens,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós. 
etc.  p.  68,  n°  103.  a.  1880. 

Ameghino,  Apunt.  preliminares  sobre  algunos  mamíf. 
exting.  de  Monte-Hermoso,  p.  4,  Abril  de  1887. 
Actenomys  cuniculinus , Burmeister.  Anal,  del  Mus.  Nac. 
t.  III,  entr.  XV,  p.  179,  Octubre  de  1888. 

Poseo  de  esta  especie  varios  maxilares  superio- 
res incompletos,  un  paladar  con  toda  la  dentadura  y 
varias  ramas  de  mandíbulas  inferiores.  El  animal 
era  de  tamaño  considerablemente  mayor  que  el 
Ctenomys  brasiliensis , pero  proporcionalmente 
mucho  mas  delgado,  y con  los  arcos  zigomáticos  no 
tan  fuertes  y no  tan  arqueados  hácia  afuera.  La  im- 
presión que  existe  en  este  arco,  en  la  cara  infe- 
rior de  la  base  de  la  apófisis  zigomática  del  maxilar, 
es  apenas  aparente. 

La  región  comprendida  entre  las  primeras  mue- 
las y los  incisivos,  es  larga,  delgada,  y muy  descen- 
dente hácia  abajo  en  su  parte  anterior.  La  fosa 
formada  por  los  agujeros  incisivos  en  la  superficie 
palatina  de  esta  región,  es  proporcionalmente  mucho 
mas  grande  que  en  Ctenomys. 

El  paladar  no  presenta  diferencias  notables  con 
el  del  Ctenomys,  si  se  exceptúa  la  apertura  nasal 
posterior  mas  angosta  en  Diccelophorus  y mas  pro- 
longada hácia  adelante  en  forma  de  hendidura  muy 
estrecha. 

Las  cuatro  muelas  superiores  tienen  la  misma 
forma  sub-prismática  que  en  Ctenomys,  que  es  casi 


la  de  un  arco  de  círculo  con  la  convexidad  dirijida 
hácia  adelante  y hácia  adentro,  y la  concavidad  há- 
cia atrás  y hácia  afuera.  Sobre  la  cara  perpendicular 
convexa  ántero-interna  hay  un  pequeño  surco  per- 
pendicular apenas  sensible,  mientras  la  cara  cón- 
cava póstero-externa  es  fuertemente  excavada  lon- 
gitudinalmente. La  última  muela  es  un  poco  mas 
prismática  y con  el  surco  externo  mas  profundo. 

En  Ctenomys , las  cuatro  muelas  superiores, 
como  también  las  inferiores,  disminuyen  de  tamaño 
de  la  primera  á la  última,  aunque  de  una  manera 
poco  sensible,  excepto  la  última  que  es  mucho  mas 
pequeña  que  la  penúltima.  En  D icoelophorus  lati- 
dens, las  cuatro  muelas  tienen  el  mismo  tamaño  con 
excepción  de  la  penúltima  que  es  un  poco  mas 
grande  que  las  demás,  pero  de  una  manera  apenas 
notable.  El  mayor  diámetro  de  estas  muelas  está 
colocado  un  poco  oblicuamente  al  eje  de  la  série 
dentaria  como  en  Ctenomys. 

Los  incisivos,  tanto  superiores  como  inferiores, 
son  anchos  y aplastados  como  en  Ctenomys,  y de 
cara  anterior  plana. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  son  absolutamente 
de  la  misma  forma  y tamaño,  de  sección  elíptica 
prolongada,  con  un  surco  perpendicular  ancho  pero 
poco  profundo  sobre  el  lado  interno,  y de  cara  per- 
pendicular externa  regularmente  convexa. 

La  mandíbula  inferior  difiere  bastante  de  la  del 
Ctenomys  por  la  rama  horizontal  relativamente 
mas  baja  y mas  derecha,  y por  la  parte  posterior 
de  la  mandíbula  que  fórmala  rama  ascendente,  que 
no  presenta  en  su  parte  inferior  la  gran  curva  des- 
cendente característica  del  Ctenomys,  prolongán- 
dose casi  en  línea  recta  como  continuación  de  la 
rama  horizontal,  presentando  así  una  cierta  analo- 
jía  general  con  la  de  la  vizcacha. 

El  agujero  para  el  pasaje  del  nervio  infra-orbitario, 
de  tamaño  regular,  se  abre  en  la  base  de  la  apófisis 
zigomática  del  maxilar,  en  su  parte  superior. 

Dimensiones 


Diámetro  mayor  (ántero-posterior  oblicuo)  de  cada  una  de 

las  cuatro  muelas  superiores 0m005 

Diámetro  transverso  de  las  muelas  superiores 0.002 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  supe- 
riores  0.016 

Diámetro  ántero-posterior  de  cada  una  de  las  muelas  infe- 
riores  0.005 

Diámetro  transverso  délas  muelas  inferiores 0.0025 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores  • 0.016 


158 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Ancho  de  los  incisivos,  tanto  superiores  como  inferiores..  0.003 
Distancia  entre  el  borde  anterior  del  aveolo  de  la  primera 

muela  inferior  y el  alveolo  del  incisivo 0.015 

Longitud  de  la  sínfisis. 0.022 

Distancia  de  la  última  muela  inferior  al  alveolo  del  incisivo.  0.032 
Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  tercera  muela  sobre 

el  lado  externo 0.012 

Distancia  entre  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la  primera 

muela  superior  y los  alveolos  de  los  incisivos 0.021 

Distancia  entre  la  parte  posterior  de  la  última  muela  su- 
perior y los  alveolos  de  los  incisivos 0.038 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  agujeros  incisivos 0.006 

Ancho  del  paladar  en  la  parte  anterior  de  los  maxilares.. . 0.011 

Ancho  del  paladar  entre  las  dos  primeras  muelas 0.0026 

Ancho  del  paladar  en  la  parte  posterior  de  las  dos  últimas 

muelas 0.009 

Ancho  de  la  parte  media  de  la  apertura  nasal  posterior..  0.003 
Ancho  máximo  del  cráneo  entre  los  áreos  zigomáticos 0.038 


En  eL  momento  de  corregir  Jas  pruebas  de  esta 
parte,  llega  á mis  manos  la  entrega  XV  de  los  Anales 
del  Museo  Nacional,  en  la  que  veo  que  Burmetster 
también  separa  este  animal  como  género  distinto  con 
el  nombre  de  Actenomys  cuniculinus;  induda- 
blemente la  distinción  genérica  existe,  pero  por  des- 
gracia la  publicación  del  nombre  de  Actenomys  es 
posterior  de  algunos  meses  á la  de  Dicoelophorus, 
por  lo  que  no  me  es  permitido  aceptarlo.  Además, 
la  distinción  genérica  ha  sido  por  Burmeister  mas 
bien  adivinada  que  establecida,  pues  el  único  carác- 
ter genérico  que  menciona,  de  tener  las  cuatro  mue- 
las del  mismo  tamaño,  es  propio  de  una  sola  espe- 
cie y no  puede  de  consiguiente  tomarse  como  base 
para  la  separación  del  animal  de  Monte-Hermoso, 
del  Ctenomys  actual.  La  verdadera  distinción  ge- 
nérica la  proporcionan  la  perforación  independiente 
para  el  pasage  del  nervio  infra-orbitario,  y la  fuerte 
apófisis  post-orbitaria  de  los  frontales,  sobre  cuyos 
caractéres  establecí  la  separación  del  Dicoelopho- 
rus como  género  distinto  de  Ctenomys. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte-Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Horizonte. — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


Dicoelophorus  simplex  Amjegh. 

(Pl.  VI!,  fig.  2 y 3) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte-Hermoso,  p,  7, 
n°  9,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  representada  por  varios  cráneos  in- 
completos y ramas  de  mandíbulas  inferiores,  tenía 


el  mismo  tamaño  que  la  anterior,  de  la  que  solo  se 
distingue  por  algunos  pequeños  detalles  de  confor- 
mación. 

Los  incisivos  superiores  son  de  cara  anterior  un 
poco  convexa,  pero  los  inferiores  de  cara  anterior 
plana  como  en  la  especie  precedente. 

Las  cuatro  muelas  superiores  se  distinguen  de  las 
de  la  otra  especie  por  una  forma  un  poco  mas  trian- 
gular. Tampoco  existe  el  pequeño  aumento  de  ta- 
maño de  la  penúltima,  siendo  acá  las  tres  muelas 
anteriores  absolutamente  del  mismo  tamaño,  y la 
última  ó cuarta  un  poquito  mas  pequeña.  Las  muelas 
de  la  mandíbula  inferior  no  se  distinguen  de  las  de 
la  otra  especie  por  ningún  carácter  particular,  pero 
son  como  las  superiores  un  poco  mas  pequeñas. 

La  parte  anterior  del  cráneo  entre  las  muelas  y 
los  incisivos  es  un  poco  mas  ancha  y mas  robusta  que 
en  la  especie  precedente,  y mucho  mas  elevada 
que  en  Ctenomys. 

Los  huesos  nasales  son  anchos  adelante,  mas  an- 
gostos atrás,  un  poco  abovedados  y bastante  largos 
llegando  hacia  atrás  hasta  en  frente  de  la  parte  ante- 
rior de  la  órbita. 

Los  frontales  son  deprimidos  y con  una  fuerte 
apófisis  post-orbitaria  triangular,  de  5 milímetros  de 
largo. 

Dimensiones 


Ancho  de  los  incisivos 

Diámetro  ántero-posterior  de  cada  una  de  las  tres  primeras 

muelas  superiores 

Diámetro  ántero-posterior  de  la  última  muela  superior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  supe- 
riores  

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores  

Distancia  entre  el  alveolo  de  la  primera  muela  inferior  y el 

alveolo  del  incisivo 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  tercera  muela  sobre 

el  lado  externo 

Distancia  entre  la  primera  muela  superior  y el  alveolo  del 

incisivo 

Ancho  de  los  maxilares  en  su  parte  anterior  al  nivel  de  la 

sutura  con  los  intermaxilares 

í vertical 

Diámetro  de  la  apertura  nasal  anterior  j transverso 

Diámetro  vertical  del  cráneo  adelante  de  las  muelas 

Diámetro  vertical  del  cráneo  al  nivel  de  la  primera  muela. . 

, ( adelante 

Ancho  de  los  nasales  1 tr^g 

Longitud  de  los  nasales 

Longitud  de  los  frontales 

Ancho  mínimo  de  ambos  frontales  entre  las  órbitas. ...... 


0.003 

0.005 

0.0045 

0.015 

0.015 

0.011 

0.010 

0.021 

0.012 

0.007 

0.008 

0.017 

0.023 

0.012 

0.009 

0.028 

0.020 

0.020 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  Monte-Her- 
moso á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 


UNGUICULADOS 


159 


Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Diccelopliorus  celsus  Amegh. 

(Pl.  Vt,  íig.  30) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte-Hermoso,  p.  7, 

n°  10,  Junio  de  1888. 

De  esta  especie  conozco  muchos  restos  pero  muy 
fracturados.  Se  distingue  de  las  dos  anteriores  por 
un  tamaño  notablemente  menor,  y por  la  última 
muela  superior  que  es  una  tercera  parte  mas  corta 
<pie  la  penúltima.  Las  tres  primeras  muelas  de  la 
mandíbula  superior  son  de  igual  tamaño,  con  una 
corona  de  0m0046  de  diámetro  ántero-posterior, 
pero  la  última  ó cuarta  solo  tiene  0m0035.  Las  cuatro 
muelas  superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  12  á 13  milímetros. 

El  paladar  es  proporcional  mente  mas  ancho  que 
en  las  dos  especies  anteriores,  pues  á pesar  del 
tamaño  bastante  menor  del  animal,  tiene  0m003  de 
ancho  entre  las  dos  primeras  muelas,  y 0m009  entre 
la  parte  posterior  de  las  dos  últimas. 

Las  muelas  de  la  mandíbula  inferior  no  se  dis- 
tinguen de  las  mismas  de  las  otras  dos  especies,  y las 
cuatro  juntas  ocupan  un  espacio  longitudinal,  de  13 
milímetros. 

Los  incisivos  superiores  son  de  cara  anterior 
ligeramente  convexa,  y los  inferiores  de  cara  ante- 
rior plana,  teniendo  unos  y otros  solo  2 milímetros 
de  ancho,  es  decir  una  tercera  parte  mas  angostos 
que  los  de  las  dos  especies  precedentes. 

El  animal  tuvo  la  talla  del  Ctenomys  brasi- 
Uensis. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  barrancas  de  Monte-Hermoso  á 60  kiló- 
metros de  Babia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Dieoelophorus  pinscus  (Owen)  Amegh. 

(Pl.  va,  íig.  4 y 5) 

% 

Diccelopliorus  priscus  (Owen).  Ameghino.  Lista  de  los  ma- 
míf. fós.  de  Monte-Hermoso,  p.  7,  n°  11.  Junio  de 
1888. 

Ctenomys  priscus,  Owen,  Zool.  of  the  Beayle,  t.  II,  p.  109, 
pl.  32,  íig.  6. 

Esta  especie  se  distingue  por  un  tamaño  todavía 


inferior  al  de  la  especie  precedente  y bastante  menor 
que  el  del  Ctenomys  brasiliensis , por  sus  incisivos 
muy  angostos,  y por  la  última  muela  superior  de 
sección  mas  prismático-triangular  que  las  anteriores, 
con  un  surco  externo  mas  angosto  y profundo,  y un 
tamaño  considerablemente  menor  que  la  penúltima. 
Cada  una  de  las  tres  muelas  anteriores  tiene  un  diá- 
metro ántero-posterior  de  0ni0035,  y la  última  de 
solo  0m002.  Las  cuatro  muelas  superiores  juntas 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  solo  11  milí- 
metros. 

Las  cuatro  muelas  de  la  mandíbula  inferior  se 
parecen  á las  de  las  otras  especies,  pero  la  última 
también  es  bastante  mas  pequeña  que  la  penúltima, 
mientras  que  en  las  tres  especies  precedentes,  las 
cuatro  muelas  inferiores  son  siempre  del  mismo  ta- 
maño . 

En  Dieoelophorus  celsus  ocupan  exactamente 
el  mismo  espacio  longitudinal  que  las  superiores, 
es  decir  1 1 milímetros. 

Los  incisivos,  tanto  superiores  como  inferiores, 
son  de  cara  anterior  plana  y de  solo  0m0015  de 
ancho . 

La  distancia  entre  el  alveolo  de  la  primera  muela 
inferior  y el  del  incisivo  es  de  10  milímetros,  y el  alto 
de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo  debajo 
de  la  tercera  muela  es  de  8 milímetros. 

La  distancia  entre  el  alveolo  de  la  primera  muela 
superior  y el  del  incisivo  es  de  1 5 milímetros,  y el 
ancho  del  paladar  entre  las  dos  muelas  anteriores  es 
de  2 milímetros. 

Los  agujeros  incisivos  son  muy  anchos  y seguidos 
hacia  adelante  de  una  fuerte  hendidura  entre  ambos 
intermaxilares,  que  se  extiende  hasta  su  parte  an- 
terior. 

El  ancho  del  paladar  en  la  sutura  de  los  maxilares 
con  los  intermaxilares,  es  de  7 milímetros,  estando 
casi  completamente  ocupado  por  los  agujeros  inci- 
sivos. 

La  base  de  los  incisivos  superiores  arranca  al  lado 
externo  de  la  segunda  muela. 

Localidad.  — La  especie  fué  encontrada  primera- 
mente por  Darwin  en  Monte-Hermoso,  de  donde 
últimamente  Calilos  Ameghino  ha  extraido  nuevos 
restos. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Mores  o,  en  su  Informe  preliminar,  etc.,  (Julio 
de  1888),  ya  mencionado,  pretende  establecer  una 


160 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


nueva  especie  de  Ctenpmys  de  Monte-Hermoso, 
que  sin  duda  corresponde  á una  de  las  cuatro  espe- 
cies de  Dicoelophorus,  que  he  descripto,  pero  se- 
ria vana  tarea  pretender  identificarla  con  alguna  de 
las  ya  conocidas,  desde  que  según  su  desgraciada 
manera  de  trabajar,  no  es  ni  aun  posible  determinar 
el  tamaño  del  animal.  En  efecto,  todo  lo  que  dice  al 
respecto  se  reduce  á lo  siguiente  : «Ctenomys  for- 
mosus,  n.  sp.  Representado  por  mandíbulas  infe- 
riores que  presentan  los  incisivos  mas  anchos  que  el 
Ctenomys  latidens  y las  muelas  mas  pequeñas» 
— rarísima  manera  de  caracterizar  una  especie! 


PHTORAMYS  amegii. 

Ameghino,  Apunt.  prelim.  sobre  mam.  de  Monte-Her- 
moso, p.  4,  a.  1887.  — Id.  Lista  de  los  rnamíf. 
fós.  de  Monte-Hermoso,  p.  7,  Junio  de  1888. 

Este  género  es  en  su  conformación  general  muy 
parecido  á Ctenomys,  pero  se  distingue  por  las  mue- 
las de  corona  mas  corta,  mas  ovalada,  y colocadas 
en  dirección  transversal  al  eje  de  la  série  dentaria. 

Phtoramys  homogenidens  Amech. 

Ameghino,  Apuntes  prel.  etc.  pág.  citada.,  id.  Lista  délos 
mamif.  etc.,  p.  7,  n°  12,  a.  1888. 

Esta  especie  está  representada  por  varias  ramas 
de  mandíbulas  inferiores,  una  de  ellas  con  los  inci- 
sivos y los  tres  primeros  molares.  Estas  piezas  in- 
dican un  animal  de  la  misma  familia  que  el  Cteno- 
mys, pero  las  muelas  son  de  forma  completamente 
distinta.  Cada  muela  está  formada  por  una  columna 
única,  de  sección  transversal  algo  ovalada,  con  su 
eje  mayor  en  dirección  transversal  oblicua  al  eje  de 
la  série  dentaria.  Una  capa  de  esmalte  continuo  ro- 
dea cada  muela,  excepto  la  corona,  que  está  gastada 
horizontalmente,  con  dos  pequeñísimos  pocitos  de 
esmalte  situados  en  el  medio  de  su.  diámetro  ántero- 
posterior,  uno  al  lado  del  otro  y en  dirección  trans- 
versal. Estos  dos  pocitos  son  los  últimos  vestigios 
de  dos  pliegues  de  esmalte  opuestos  que  penetran  en 
la  corona  uno  sobre  el  lado  interno  y el  otro  sobre  el 
externo,  pero  poco  profundos,  sin  formar  surcos  per- 
pendiculares sobre  los  costados  laterales,  sino  sim- 


ples hendiduras  superficiales  que  desaparecen  con 
el  desgastamiento  del  diente,  quedando  la  punta  in- 
terna de  cada  pliegue  aislada  en  el  centro  de  la 
corona  formando  los  dos  pocitos  de  esmalte  mencio- 
nados, que  luego  desaparecen  á su  vez;  así  en  los 
individuos  viejos  las  cuatro  muelas  representan  cua- 
tro columnas  elípticas,  de  base  abierta  y con  corona 
perfectamente  regular,  rodeada  por  una  capa  de 
esmalte  continuo,  pero  sin  pliegues,  ni  escotaduras, 
ni  pozos  aislados  de  esmalte. 

Las  cuatro  muelas  existentes  en  una  de  las  man- 
díbulas, están  fuertemente  apretadas  la  una  á la  otra, 
aumentando  gradualmente  de  tamaño  de  la  primera 
á la  tercera,  pero  la  última  es  apenas  un  poco  mas 
pequeña  que  la  penúltima  y con  los  pliegues  opues- 
tos persistentes  hasta  una  edad  mas  avanzada.  La 
muela  tercera,  que  es  la  mas  grande  de  la  mandí- 
bula inferior,  tiene  0m0025  de  diámetro  mayor  y 
0m002de  diámetro  menor.  Las  cuatro  muelas  infe- 
riores juntas  ocupan,  medidas  en  la  corona  un  espácio 
longitudinal  de  0m0075.  El  incisivo  es  de  tamaño 
relativamente  considerable,  pues  tiene  0m0025  de 
ancho.  La  sínfisis  tiene  11  milímetros  de  largo,  y el 
espacio  que  separa  la  parte  anterior  de  la  primera 
muela  del  borde  del  alveolo  del  incisivo  es  de  9 mi- 
límetros. 

La  mandíbula  inferior  es  mas  parecida  á la  del 
Ctenomys  que  la  del  Dicoelophorus,  sobre  todo 
por  su  parte  posterior  que  desciende  considerable- 
mente mas  abajo  que  en  la  del  último  de  los  mencio- 
nados géneros.  El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
de  la  tercera  muela,  medida  sobre  el  lado  externo, 
es  de  0m0055. 

Este  animal  ha  sido  de  talla  inferior  á la  del  Cte- 
nomys magellanicus,  pero  de  formas  mas  robus- 
tas y con  los  incisivos  considerablemente  mas  an- 
chos y mas  gruesos. 

Atribuyo  á la  misma  especie,  á lo  menos  proviso- 
riamente, la  parte  anterior  de  un  paladar  con  las  dos 
primeras  muelas  de  cada  lado  (Pl.  X,  fig.  28),  aun- 
que por  el  tamaño  diminuto  de  esta  pieza  podria  qui- 
zás proceder  de  una  especie  diferente  algo  mas  pe- 
queña. De  las  dos  muelas,  la  anterior  es  un  poco 
mas  grande,  y la  segunda  algo  mas  pequeña,  ambas 
con  un  pliegue  ó escotadura  á cada  lado,  mas  pro- 
fundo sobre  el  lado  interno  que  sobre  el  externo,  y 
alternados,  estando  colocados  el  externo  un  poco 
mas  adelante  y dirijido  hácia  atrás,  y el  interno  un 
poco  mas  atrás  y dirp  ido  hácia  adelante.  Las  dos 
muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  solo  3 mm. 


UNGUICULADOS 


161 


El  paladar,  en  el  trecho  comprendido  éntrelas  dos 
muelas  anteriores,  tiene  un  ancho  uniforme  de  ape- 
nas un  poco  mas  de  2 mm.,  de  manera  que  las  sé- 
ries  dentarias  eran  paralelas,  lo  que  lo  separaría 
mucho  de  Ctenomys  y Diccelophorus. 

Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie,  en  Monte-Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


PLATAEOMYS  amegh. 

Ameghino,  La  antigüedad  del  homb.,  etc.,  t.  II,  p.  306, a.  1881. 

Este  género  está  caracterizado  por  sus  muelas 

muy  largas,  formando  un  prisma  cuadraugular  de 

ángulos  redondeados,  con  dos  pequeños  surcos 

perpendiculares  poco  profundos  y opuestos,  uno  al 

lado  interno  v el  otro  al  externo.  Yistas  las  muelas 
%> 

por  la  corona,  cada  una  se  presenta  como  formada 
por  dos  partes  elípticas  transversales  muy  aplasta- 
das de  adelante  hácia  atrás,  unidas  sobre  la  línea 
mediana  por  un  istmo  formado  por  la  capa  externa  de 
esmalte  que  penetra  en  su  corona  formando  un  plie- 
gue entrante  á cada  lado,  ambos  profundos  pero  muy 
angostos  y rellenados  de  cemento.  Los  incisivos  son 
muy  anchos,  gruesos  y de  cara  anterior  esmaltada. 
Esta  conformación  es  parecida  á la  de  Schizodon 
y de  Pithanotomys,  pero  con  algunas  diferencias 
que  no  permiten  reunirlo  á ninguno  de  los  dos  men- 
cionados géneros.  Se  distingue  de  Schizodon,  por 
las  dos  partes  elípticas  transversales  que  componen 
cada  muela,  mas  aplastadas  de  adelante  hácia  atrás 
y en  contacto  en  todo  su  ancho,  de  manera  que,  á pri- 
mera vista,  examinadas  por  la  corona,  cada  muela 
parece  compuesta  de  dos  láminas  transversales  ; 
por  los  dos  surcos  perpendiculares  opuestos,  apenas 
marcados;  por  la  última  muela  de  cada  mandíbula 
apenas  un  poco  mas  pequeña  que  la  penúltima,  y no 
rudimentaria  como  en  Schizodon ; y por  la  prime- 
ra muela  de  la  mandíbula  inferior,  con  el  lóbulo  an- 
terior de  distinta  forma  que  el  posterior  y no  igua- 
les como  en  Schizodon. 

Del  Pithanotomys,  se  distingue  por  los  dos  ló- 
bulos de  cada  muela  mas  aplastados  en  sentido  ánte- 


ro-posterior,  por  los  surcos  perpendiculares  interno 
y externo  sumamente  angostos  y superficiales,  y por 
los  incisivos  de  cara  anterior  fuertemente  convexa. 
Además,  los  dos  pliegues  opuestos  de  esmalte  que 
penetran  en  la  corona  de  cada  diente,  uno  á cada 
lado,  en  Schizodon  y Pithanotomys  tienen  sus 
puntas  internas  perfectamente  opuestas,  pero  en 
Plataeomys  son  alternadas,  pasando  la  punta  del 
pliegue  interno  adelante  de  la  del  externo,  tanto  en 
las  muelas  superiores  como  en  las  inferiores. 

La  base  de  la  apófisis  zigomática  del  maxilar  pre- 
senta una  perforación  independiente  para  el  pasage 
del  nervio  infra-orbitario,  como  en  Diccelophorus, 
Schizodon , Octodon,  Pithanotomys,  etc. 

Plataeomys  scindens  Amegh. 

(Pl.  vii,  fig.  9 y 10) 

Ameghino,  Ob.  y p.  citadas.  —Id.  Lista  de  los  rnarnif.  fós. 
de  Monte-Hermoso,  p.  8,  n°  17,  Junio  de  1888. 

Poseo  de  esta  especie,  parte  de  la  región  anterior 
del  cráneo  con  el  intermaxilar  y el  incisivo  del  lado 
derecho,  los  maxilares  superiores  con  las  tres  pri- 
meras muelas  del  lado  derecho  y las  dos  primeras 
del  lado  izquierdo,  y la  rama  izquierda  de  la  man- 
díbula inferior  con  el  incisivo  y las  cuatro  muelas. 

* 

El  animal  ha  tenido  la  talla  del  Ctenomys  mage- 
llanicus , pero  el  cráneo  es  mas  corto,  mas  alto  y 
mas  ancho,  y de  una  construcción  mas  robusta  en 
toda  su  conformación. 

El  incisivo  superior  es  corto  pero  muy  curvo, 
formando  un  arco  de  círculo  de  rádio  reducido,  con 
su  parte  anterior  muy  arqueada  dirijida  hácia  abajo 
y hácia  atrás,  conformación  que  no  se  vé  igual  en 
ninguno  de  los  géneros  conocidos  de  esta  familia. 
La  cara  anterior  esmaltada  es  fuertemente  convexa, 
y la  corona  está  cortada  en  bisel  formando  un  de- 
clive poco  pronunciado.  Tiene  cerca  de  2 milímetros 
de  ancho  y algo  mas  de  grueso. 

El  incisivo  inferior  es  también  de  cara  anterior 
un  poco  convexa  y de  2 milímetros  de  ancho,  y como 
en  los  géneros  precedentes  con  su  base  detras  de  la 
última  muela. 

Las  tres  primeras  muelas  de  la  mandíbula  supe- 
rior, son  de  tamaño  sensiblemente  igual,  de  apenas 
un  poco  mas  de  0m00 1 4 de  diámetro  ántero-posterior, 
y 0m0015  de  diámetro  transverso,  pero  con  sus  ló- 
bulos perfectamente  transversales  al  eje  de  la  série 


21 


162 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dentaria,  y no  tan  apretadas  entre  sí  como  en  Phto- 
ramys,  Dicoelophorus  y Ctenomys , ocupando  las 
tres  muelas  un  espacio  longitudinal  de  0m0065. 

De  las  cuatro  muelas  inferiores,  las  dos  del  medio 
son  un  poco  mas  grandes,  de  tamaño  igual,  y con 
los  dos  lóbulos  de  cada  una  también  iguales  entre 
sí;  la  anterior  y la  posterior  son  un  poco  mas  pe- 
queñas y de  lóbulos  desiguales.  La  primera  muela 
es  mas  angosta  que  las  dos  siguientes  y con  el  lóbulo 
anterior  mas  prolongado  hácia  adelante,  de  0m002  de 
diámetro  ántero-posterior  y 0m0015  de  diámetro 
transverso.  La  segunda  y tercera  muela  tienen  casi 
el  mismo  largo  y el  mismo  ancho,  de  2 milímetros 
por  cada  lado.  La  última  muela  inferior  es  un  poco 
mas  pequeña  que  la  penúltima,  y con  el  lóbulo 
posterior  bastante  mas  pequeño  que  el  anterior.  Las 
cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  9 milímetros,  y la  distancia  entre  el 
alveolo  de  la  primera  muela  y el  del  incisivo  es  de 
cerca  de  7 milímetros. 

La  forma  de  la  mandíbula  inferior  á juzgar  por  la 
parte  conservada,  parece  haber  tenido  la  misma 
forma  que  en  Ctenomys ; el  alto  de  la  rama  hori- 
zontal sobre  el  lado  externo  debajo  de  la  tercera 
muela,  es  de  8 milímetros. 

El  paladar  es  estrecho,  mas  augosto  adelante  y 
profundo,  debido  sobre  todoá  las  muelas  que  sobre- 
salen considerablemente  fuera  de  los  alveolos. 

El  intermaxilar  es  corto  y alto,  y con  la  parte 
anterior  muy  descendente  hácia  abajo  debido  á la 
forma  curva  y descendente  de  los  incisivos.  La  dis- 
tancia entre  la  primera  muela  y el  incisivo  es  de  11 
milímetros,  y el  alto  vertical  del  intermaxilar  en  su 
parte  posterior  es  de  10  milímetros. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie por  primera  vez  en  las  toscas  del  fondo  del  Rio 
de  la  Plata  en  el  municipio  de  Buenos  Aires,  y últi- 
mamente ha  sido  descubierta  por  Carlos  Ameghino 
en  Monte-Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahia  Blanca. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior)  y piso  hermósico  de  la 
formación  araucana  (mioceno  superior). 

PITHANOTOMYS  amegh 

Ameghino,  Apunt.  prelim,  sobre  mamíf.  exting.  de  Mon- 
te-Hermoso, p.  5,  Abril  de  1887. 

Fundé  el  género  sobre  una  parte  de  una  rama 


mandibular  con  las  cuatro  muelas  y el  incisivo. 
Ahora  conozco  tres  trozos  de  cráneos  con  parte  de 
la  dentadura  de  especies  diferentes,  y varias  ramas 
de  mandíbulas  inferiores,  aunque  todas  incomple- 
tas, que  indican  pertenecer  á cuatro  especies  dis- 
tintas. 

Las  muelas  se  componen  de  dos  lóbulos  elípticos 
colocados  transversalmente  y reunidos  por  un  istmo 
por  sus  partes  mas  anchas  como  en  Plataeomys  y 
Schizodon,  pero  con  caractéres  que  las  distinguen 
inmediatamente  de  ambos  géneros.  Difieren  de  las 
del  Plataeomys , por  los  lóbulos  que  forman  cada 
muela,  ménos  aplastados  en  sentido  ántero-posterior 
y mas  separados  entre  sí,  por  las  puntas  internas  de 
los  pliegues  internos  y externos  de  cada  muela 
perfectamente  opuestos,  por  los  pliegues  considera- 
blemente mas  anchos,  y por  los  surcos  perpendicu- 
lares interno  y externo  muy  anchos  y muy  aparentes. 
Del  Schizodon  difiere  el  Pithanotomys  por  los 
surcos  perpendiculares  que  forman  los  pliegues  en- 
trantes opuestos,  que  están  completamente  rellena- 
dos de  cemento,  por  la  última  muela  inferior  casi 
del  mismo  tamaño  que  la  penúltima,  y por  la  pri- 
mera muela  inferior  cuyo  lóbulo  anterior  es  trian- 
gular, con  la  base  opuesta  al  lóbulo  posterior  y la 
punta  ó cúspide  dirijida  hácia  adelante,  y con  uno 
ó dos  surcos  perpendiculares  suplementarios. 

Los  incisivos  son  de  cara  anterior  plana  y no 
convexa  como  en  Plataeomys  y Schizodon,  excep- 
ción hecha  de  una  especie  que  también  los  tiene 
convexos,  pero  que  por  sus  otros  caractéres  forma 
una  transición  entre  los  tres  géneros  mencionados. 

La  mandíbula  inferior  tiene  una  sínfisis  fuerte, 
muy  prolongada  hácia  atrás  y muy  descendente  hácia 
abajo  como  en  Myopotamus  y géneros  cercanos. 

La  base  de  la  apófisis  zigomática  de  los  maxilares 
tiene  una  perforación  independiente  para  el  pasage 
del  nervio  infra-orbitario. 

Pithanotomys  columnaris  Amegii. 

(Pl.  Vil,  fig.  II  á 13) 

Ameghino,  Apu&t. , etc.,  p.  citada.  — Id.  Lista  de  los  ma- 
mif.  fós.  de  Monte-Hermoso , p.  7,  nu  13,  Junio 
de  1888. 

Es  esta  la  especie  de  talla  mas  considerable,  de  la 
que  poseo  tres  ramas  mandibulares  incompletas,  y la 
parte  anterior  de  un  cráneo  con  los  incisivos  rotos 


UNGUICULADOS 


163 


en  los  alveolos,  las  dos  primeras  muelas  del  lado 
derecho,  y las  dos  intermediarias  del  izquierdo  con 
el  alveolo  de  la  primera  muela  intacto,  y el  de  la 
última  un  poco  destrozado. 

Los  incisivos  superiores  aunque  rotos  en  los  al- 
veolos, se  conoce  eran  muy  curvos  y muy  descen- 
dentes hácia  abajo  sin  prolongarse  mucho  hacia 
adelaute.  La  cara  anterior  es  plana  ó casi  plana  y 
tienen  0m0035  de  ancho  por  0m004  de  grueso. 

El  incisivo  inferior  es  mas  ancho,  relativamente 
menos  grueso  y con  la  cara  auterior  todavía  mas 
plana;  tiene  0m004  de  ancho  por  0m0045  de  grueso. 

De  las  tres  primeras  muelas  superiores  existentes 
en  el  fragmento  de  cráneo  mencionado,  la  primera 
ó anterior  es  un  poco  mas  grande  y fuertemente  in- 
clinada hácia  atrás;  tiene  4 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y casi  otro  tanto  de  diámetro  trans- 
verso. Las  dos  muelas  siguientes,  segunda  y ter- 
cera, son  un  poco  mas  pequeñas  que  la  primera,  pero 
de  igual  tamaño  entre  sí;  cada  una  tiene  3 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  y otro  tanto  de 
diámetro  transverso. 

La  última  muela  superior  mees  desconocida,  pero 
por  la  parte  que  existe  del  alveolo  parece  no  era 
mas  pequeña  que  la  penúltima.  Las  cuatro  muelas 
superiores  juntas  debian  ocupar  aproximadamente 
un  espacio  longitudinal  de  15  milímetros. 

La  primera  muela  inferior  se  compone  de  dos 
lóbulos  ó columnas  perpendiculares  muy  diferentes, 
la  posterior  de  la  misma  forma  y tamaño  que  las  de 
las  muelas  intermediarias,  y la  anterior  de  forma 
triangular,  ancha  atrás,  angosta  adelante  y con  un 
surco  perpendicular  á cada  lado,  perfectamente 
opuestos  pero  sin  que  formen  pliegue  de  esmalte 
entrante  en  la  corona.  Los  dos  surcos  perpendicu- 
lares opuestos  que  separan  los  dos  lóbulos,  están 
perfectamente  rellenados  por  un  espeso  depósito  de 
cemento  amarillo.  Tiene  0m0045  de  diámetro  ánte- 
ro-posterior, 3 milímetros  de  diámetro  transverso 
atrás  y solo  2 milímetros  adelante. 

La  segunda  muela  inferior  está  formada  por  dos 
columnas  elípticas  absolutamente  del  mismo  tamaño, 
separadas  por  dos  surcos  opuestos  muy  anchos  y 
completamente  rellenados  de  cemento.  Tiene  4 mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior  y 3 milímetros 
de  diámetro  transverso. 

La  tercera  muela  inferior  es  de  la  misma  forma  y 
casi  del  mismo  tamaño  que  la  precedente,  de  la  que 
se  distingue  únicamente  por  el  lóbulo  posterior  ape- 
nas un  poco  mas  pequeño  que  el  anterior. 


La  cuarta  muela  inferior  es  un  poco  mas  pequeña 
que  la  tercera  y con  sus  lóbulos  bastante  desigua- 
les, el  posterior  mas  pequeño  que  el  anterior,  y este 
un  poco  mas  pequeño  que  el  lóbulo  posterior  de  la 
muela  que  lo  precede.  La  corona  de  este  diente  tiene 
casi  el  mismo  diámetro  ántero-posterior  que  la  del 
precedente  pero  es  bastante  mas  angosta. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  17  milímetros.  La  distancia 
entre  el  alveolo  de  la  primera  muela  y el  incisivo  es 
de  13  milímetros. 

La  mandíbula  inferior  se  parece  á la  del  Cteno- 
mys,  pero  con  la  sínfisis  mas  extendida  hácia  atrás  y 
mas  descendente  hácia  abajo.  La  sínfisis  tiene  2 
centímetros  de  largo;  y la  rama  horizontal,  del  borde 
del  alveolo  de  la  primera  muela  á la  parte  posterior 
y mas  descendente  de  la  sínfisis,  tiene,  medida  só- 
brela cara  externa,  18  milímetros  de  alto. 

El  cráneo  en  su  parte  anterior  es  muy  parecido  al 
del  Dicoelophorus,  particularmente  en  la  forma  ele- 
vada del  intermaxilar  y en  el  aspecto  de  sus  caras 
perpendiculares  laterales,  pero  es  mucho  mas  corto, 
pues  tiene  desde  la  sutura  con  los  maxilares  hasta 
los  incisivos  solo  1 1 milímetros  y 15  en  Dicoelopho- 
rus latidens.  El  ancho  del  mismo  hueso  en  su  par- 
te posterior,  en  el  paladar,  es  de  13  milímetros, 
mientras  que  en  Dicoelophorus  es  solo  de  1 1 ó 12 
á lo  mas,  lo  que  prueba  que  la  parte  anterior  del 
cráneo  del  Pithanotomys  columnaris  era  corta 
pero  muy  ancha,  como  lo  demuestra  también  la  dis- 
tancia entre  la  primera  muela  superior  y el  incisivo, 
de  solo  17  milímetros  en  Pithanotomys  y de  21  en 
las  especies  de  Dicoelophorus  que  le  son  compa- 
rables por  la  talla.  El  diámetro  vertical  del  inter- 
maxilar en  su  punto  de  unión  con  los  maxilares  es  de 
15  milímetros. 

Los  agujeros  incisivos  son  sumamente  grandes, 
ocupando  casi  todo  el  espacio  del  paladar  compren- 
dido entre  los  incisivos  y las  muelas,  con  un  ancho 
de  6 á 7 milímetros. 

El  paladar  es  muy  angosto  adelante  y bastante 
mas  ancho  atrás,  de  solo  0m0017  entre  las  dos  pri- 
meras muelas  y de  4 milímetros  en  la  parte  poste- 
rior de  las  muelas  terceras.  Las  perforaciones  pala- 
tinas del  centro  del  paladar,  entre  el  segundo  par  de 
muelas,  son  mas  largas  que  en  Dicoelophorus,  y la 
apertura  nasal  posterior  estrecha  como  en  el  último 
género,  no  se  extiende  tanto  hácia  adelante. 

Los  nasales  se  han  perdido  por  completo,  pero 
existe  la  parte  anterior  de  los  frontales  completa- 


164 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mente  planos  y con  un  ancho,  inmediatamente  de- 
trás del  arranque  de  los  arcos  zigomáticos,  de  15 
milímetros. 

El  diámetro  vertical  del  cráneo,  desde  la  parte 
superior  del  frontal  hasta  la  corona  de  la  segunda 
muela,  es  de  23  milímetros. 

Localidad.  — He  encontrado  esta  especie  por  la 
primera  vez  en  el  yacimiento  de  Monte-Hermoso,  á 
60  kilómetros  de  Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Pithanotomys  si  mi  lis  Amegh. 

(Pl.  vii,  fig.  14  y 18) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte-Hermoso,  p.  8, 
n*  14,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  es  de  tamaño  bastante  menor  que  la 
precedente,  y la  distinguí  con  el  nombre  de  P.  si- 
milis  á causa  de  que  el  carácter  principal  que  me 
condujo  á dar  á la  precedente  el  nombre  de  colum- 
naris, que  eran  sus  muelas  formadas  por  dos  colum- 
nas perpendiculares,  se  repite  también  en  la  mas 
pequeña,  resultando  así  ser  un  carácter  genérico  y 
no  específico,  pues  las  demas  diferencias  no  dejan 
duda  que  se  trata  de  dos  animales  distintos. 

Está  representada  por  la  parte  anterior  de  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y 
las  dos  primeras  muelas,  y el  paladar  con  las  tres 
primeras  muelas  de  cada  lado. 

El  fragmento  de  mandíbula  prueba  que  elPithano- 
tomys  similis  alcanzaba  solo  un  tercio  del  tamaño 
del  P.  columnaris.  El  incisivo,  aunque  déla  mis- 
ma forma  en  ambas  especies,  tiene  en  P.  columna- 
vis  0“0045  de  ancho  y en  P.  similis  solo  2 milíme- 
tros. La  primera  muela  inferior  de  P.  similis  tiene 
4 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y un  poco 
mas  de  2 milímetros  de  diámetro  transverso  en  su 
lóbulo  posterior:  el  lóbulo  anterior,  mas  pequeño 
que  el  posterior,  tiene  la  misma  forma  triangular  que 
en  la  especie  mas  grande,  pero  en  esta  última  cada 
una  de  las  caras  laterales  presenta  una  depresión 
perpendicular  de  las  que  no  se  ven  vestigios  en  la 
especie  pequeña.  La  segunda  muela  inferior  tiene 
la  misma  forma  que  en  la  especie  mayor,  pero  solo 
0m0025  de  diámetro  ántero-posterior  y 2 milímetros 
de  diámetro  transverso.  Las  dos  primeras  muelas 
inferiores  de  P.  similis  ocupan  un  espacio  longi- 


tudinal de  6 milímetros,  mientras  las  mismas  mue- 
las del  P.  columnaris  ocupan  un  espacio  de  0m0095. 
La  distancia  del  borde  del  alveolo  de  la  primera 
muela  al  borde  del  alveolo  del  iucisivo  es  de  14  mi- 
límetros en  P.  columnaris  y de  solo  0m0085  en  P. 
similis . 

Las  muelas  superiores  están  formadas  como  las  in- 
feriores por  dos  columnas  ovaladas,  unidas  por  un 
istmo  en  dirección  de  su  eje  menor,  cada  una  con  el 
borde  externo  un  poco  mas  anguloso  que  el  inter- 
no. La  primera  muela  superior  es  apenas  un  poco 
mas  grande  que  la  segunda,  presentando  un  diáme- 
tro ántero-posterior  de  4 milímetros  y 3 milímetros 
de  diámetro  transverso.  Las  muelas  segunda  y ter- 
cera, apenas  un  poco  mas  pequeñas,  tienen  el  mismo 
tamaño.  Las  tres  primeras  muelas  superiores  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  11  milímetros.  La 
cuarta  muela  superior,  á juzgar  por  el  alveolo,  parece 
fué  de  tamaño  un  poco  mayor  que  la  tercera. 

El  paladar  es  estrecho,  un  poco  mas  angosto  ade- 
lante y algo  mas  ancho  atrás;  tiene  2 milímetros  de 
ancho  entre  el  par  de  muelas  anteriores  y 5 milíme- 
tros entre  las  muelas  terceras. 

La  sutura  del  palatino  con  los  maxilares  parece 
encontrarse  en  frente  de  la  parte  posterior  de  la  se- 
gunda muela.  La  apófisis  zigomática  de  los  maxila- 
res es  sumamente  fuerte,  gruesa  y ancha. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte-Hermoso,  á 60  kilómetros  de  Bahia 
Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Pithanotomys  intermedius  Amegh. 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte-Hermoso,  p.  8, 
n°  15,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  se  distingue  por  su  forma  y tamaño 
intermediario  entre  el  de  las  dos  precedentes.  La 
primera  muela  inferior  es  de  la  misma  forma  que  la 
de  P.  similis.  Las  dos  primeras  muelas  inferiores 
tienen  7 milímetros  de  largo  y las  cuatro  reunidas  10 
milímetros.  El  incisivo  inferior  tiene  0m0027  de  ancho. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  en  Monte-Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


UNGUICULADOS 


165 


lMthanofcomys  rnacer  Asiegh. 

(Pl.  vil,  fig.  16  y 17) 

Amechino.  Lisia  de  los  mamíferos  fósiles  de  Monte-Hermoso, 
p,  8,  n°  16,  Junio  de  1888. 

Este  animal,  de  talla  bastante  pequeña,  compara- 
ble á la  del  Pithanotomys  similis,  presenta  carac- 
téres  de  transición  verdaderamente  notables  entre 
las  especies  de  Pithanotomys  arriba  mencionadas  y 
los  géneros  Platáeomys  y Schizodon.  Desgracia- 
damente solo  está  representada  por  las  cuatro  muelas 
inferiores  del  lado  derecho  y un  fragmento  de  incisi- 
vo superior,  insuficientes  para  dar  un  conocimiento 
satisfactorio  de  la  especie,  pero  que  bastan  para  es- 
tablecer la  distinción  específica  y algunas  de  sus 
particularidades. 

Los  dos  lóbulos  que  forman  cada  una  de  las  mue- 
las inferiores  son  casi  tan  aplastados  en  sentido  án- 
tero-posterior  como  los  del  Plataeoniys,  pero  los  dos 
pliegues  entrantes  son  mas  anchos  y los  surcos  per- 
pendiculares opuestos  que  separan  al  lado  externo 
las  columnas,  aunque  no  muy  anchos,  son  profun- 
dos, y sin  depósito  de  esmalte  en  su  fondo,  carácter 
particular  que  distingue  esta  especie  de  las  demás 
del  mismo  género,  como  también  del  Plataéomys, 
pero  que  la  acerca  de  Schizodon,  que  también  ca- 
rece de  cemento  en  el  fondo  de  los  surcos  ó forma 
depósitos  de  cortísima  consideración. 

La  primera  muela  es  de  tamaño  un  poco  mayor 
que  las  demás  y por  consiguiente  proporcionalmente 
mas  grande  que  en  las  otras  especies.  El  lóbulo 
anterior  es  mas  grande  que  el  posterior,  mas  pro- 
longado hácia  adelante,  también  de  forma  triangular 
como  en  las  otras  especies,  pero  con  su  parte  ante- 
rior mas  ancha.  Lleva  un  solo  surco  sobre  el  lado 
externo,  poco  marcado.  Tiene  0m0035  de  diámetro 
ántero-posterior  y 3 milímetros  de  ancho. 

Las  muelas  segunda  y tercera  tienen  casi  el  mis- 
mo tamaño,  de  3 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y otro  tanto  de  diámetro  transverso. 

La  muela  cuarta  es  un  poco  mas  pequeña,  con  la 
corona  en  declive  de  adelante  hácia  atrás  y con  el 
lóbulo  posterior  mas  pequeño  y mas  bajo  que  el  an- 
terior. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  12  milímetros. 

El  fragmento  de  incisivo  superior  se  distingue 
del  de  las  otras  especies  por  la  cara  anterior  fuer- 


temente convexa,  y por  la  corona  gastada  casi  trans- 
versalmente. Tiene  0m0025  de  ancho. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghiko,  en  Monte  Hermoso. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Pithanotomys  cordufoensis  n.  sp. 

(Pl.  VII,  fig.  18) 

Esta  especie,  representada  por  parte  de  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y 
las  tres  primeras  muelas,  se  distingue  inmediata- 
mente de  las  precedentes,  por  su  tamaño  excesiva- 
mente pequeño,  comparable  al  de  un  Hes'peromys 
de  talla  mediana.  Es  sin  duda  la  especie  mas  peque- 
ña del  grupo  de  los  Octodontidee  hasta  ahora  cono- 
cida. 

El  incisivo  es  de  cara  anterior  plana,  de  apenas  un 
poco  mas  de  un  milímetro  de  ancho,  y con  el  esmal- 
te coloreado  con  el  mismo  color  amarillento  rojizo 
que  distingue  los  incisivos  de  las  especies  de  Cteno- 
mys  existentes. 

La  primera  muela  está  formada  por  dos  lóbulos 
de  tamaño  y forma  desigual,  el  anterior  mas  angos- 
to pero'de  mayor  diámetro  ántero-posterior,  y el 
segundo  elíptico  y aplastado  de  adelante  hácia  atrás; 
el  lóbulo  anterior  lleva  sobre  el  lado  interno  un  sur- 
co perpendicular  profundo,  de  manera  que  la  muela 
presenta  tres  columnas  y dos  surcos  perpendicula- 
res sobre  el  lado  interno,  y dos  columnas  y un  surco 
sobre  el  externo.  Esta  muela,  á causa  del  prolonga- 
miento hácia  adelante  del  lóbulo  anterior,  tiene  una 
corona  de  diámetro  ántero-posterior  un  poco  mayor 
que  las  que  siguen. 

Las  dos  muelas  que  siguen  hácia  atrás,  segunda  y 
tercera,  están  formadas  por  dos  lóbulos  elípticos 
aplastados  de  adelante  hácia  atrás  como  en  las  de- 
más especies  de  Pithanotomys,  pero  cada  una  con 
el  lóbulo  anterior  de  diámetro  transverso  ó mayor 
algo  mas  grande  que  el  posterior. 

Las  tres  muelas  existentes  juntas  ocupan  un  espa- 
cio longitudinal  de  0m0045.  Los  surcos  perpendicu- 
lares que  separan  los  lóbulos  entre  sí,  son  bastante 
profundos  y aparentes,  sin  que  por  eso  dejen  de 
mostrar  muy  visibles  los  depósitos  de  cemento  que 
se  han  acumulado  en  la  parte  mas  profunda  de  cada 
surco. 


166 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Déla  última  muela  no  queda  otro  vestigio  que  el 
tabique  anterior  del  alveolo,  el  cual  por  su  diámetro 
transverso  menor  y por  su  posición  inclinada  hacia 
adelante,  parece  demostrar  que  dicha  muela  fue 
bastante  pequeña. 

La  distancia  entre  la  primera  muela  y el  incisivo 
es  de  5 milímetros.  La  forma  de  la  mandíbula  no 
presenta  ningún  carácter  particular.  La  impresión 
de  la  sínfisis  tiene  8 milímetros  de  largo,  y la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula,  desde  el  borde  del  al- 
veolo de  la  primera  muela  hasta  el  ángulo  inferior 
de  la  sínfisis,  medida  sobre  la  cara  externa,  tiene 
0m006  de  alto. 

Localidad.  — He  recogido  esta  pieza  en  los  al- 
rededores de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioeeno  inferior). 


SCHIZODON  watÍw. 

Waterhouse,  Proceedings  of  the  Zool.  Soc.  1841,  p. 

Schizoclon  fuscus  WaTerh. 

Waterhouse,  Ob.  y pág.  citada. 

Habita  la  región  occidental  de  la  Patagonia.  No 
se  conoce  fósil. 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  0CT0D0NTIDJ3 

La  familia  de  los  Octodontidse,  parece  que  ha 
tomado  origen  en  la  extremidad  austral  de  la  Amé- 
rica Meridional,  que  es  en  donde  tiene  actualmente 
su  mayor  número  de  representantes,  los  que  se  vuel- 
ven de  mas  en  mas  raros  hacia  el  norte,  hasta  desa- 
parecer por  completo  en  la  región  setentrional  de 
Sud  América. 

Sus  representantes  fósiles  hasta  ahora  solo  se  co- 
nocen de  la  República  Argentina,  particularmente 
de  su  región  austral,  sin  que  se  haya  encontrado 
ninguna  especie  en  las  cavernas  fosilíferas  del  Bra- 
sil, en  donde  si  existieran  no  habriau  pasado  desa- 
percibidos á las  minuciosas  investigaciones  del  Dr. 
Lund.  Es  cierto  que  AVinge  en  el  trabajo  ya  tantas 
veces  mencionado,  describe  un  nuevo  género  del 


Brasil  que  denomina  Dicolpomys  fossor  como  un 
representante  de  la  familia  de  los  Octodontidse, 
pero  él  no  tiene  realmente  relación  con  los  géneros 
argentinos  mencionados,  ni  con  los  representantes 
actuales  de  la  región  andina  Octoclon,  Spalacopus 
y Habrocoma. 

La  presencia  en  Dicolpomys  de  raíces  distintas 
y bien  separadas  lo  excluye  absolutamente  de  la  fa- 
miliade  los  Octodontidse  tal  como  la  he  definido, 
pero  lo  colocan  decididamente  entre  los  Echino- 
myidseal  lado  de  Nelomys,  Mesomys  y Cartero- 
don.  La  única  analogía  que  encuentro  entre  Dicol- 
pomys y algunos  verdaderos  Octoclontidsec  onsis- 
te  en  la  reducción  de  la  última  muela  inferior,  pero 
es  esto  un  carácter  que  falta  en  muchos  representan- 
tes, y en  Dicolpomys  solo  representa  probable- 
mente una  especializacion  ó atrofia  evolutiva  reciente 
que  carece  de  importancia  como  carácter  de  familia. 

Otro  hecho  que  concuerda  con  la  ausencia  de 
representantes  de  los  verdaderos  octodontinos  en  la 
parte  norte  de  Sud  América,  es  su  origen  relativa- 
mente reciente.  Entre  los  numerosos  roedores  co- 
leccionados por  CArlos  Ameghino  en  los  terrenos  eo- 
cenos de  Santa  Cruz  no  hay  uno  solo  referible  á este 
grupo ; ni  he  visto  tampoco  ninguno  entre  los  colec- 
cionados por  el  profesor  Scalabrini  en  las  capas  oligo- 
cenas  del  Paraná  L Recien  aparecen  en  abundancia  en 
el  mioceno  superior  de  Monte-Hermoso,  en  donde 
están  representados  por  géneros  completamente 
distintos  de  los  actuales,  de  los  que  parecen  ser  los 
verdaderos  antecesores,  y permiten  trazar  unbosque- 
jo  bastante  aproximado  de  sus  relaciones  filogénicas. 

El  mas  ligero  examen  de  la  forma  de  las  muelas 
en  los  diferentes  géneros  de  esta  familia,  demuestra 
inmediatamente  que  se  trata  de  la  modificación  de 
una  columna  sencilla  que  se  ha  ido  modificando  y 
complicando  poco  á poco.  Esta  forma  mas  simple 
está  representada  por  las  muelas  del  Plitoramys 
que  se  componen  de  una  simple  columna  elíptica, 
al  mismo  tiempo  que  es  el  mas  pequeño  represen- 
tante del  grupo,  caractéres  de  inferioridad  ó de 
evolución  poco  avanzada  indiscutibles. 

1 Burmeister,  en  la  entrega  XV  de  los  Anales  del  Museo  Na- 
cional, tomo  III,  pág.  113,  pl.  II,  fig.  11,  describe  y dibuja  un 
diente  aislado  procedente  de  la  formación  oligocena  del' Paraná, 
que  considera  como  perteneciente  á un  roedor  del  grupo  de  los 
octodontinos,  pero  á mi  modo  de  ver,  me  parece  que  representa 
mas  bien  la  última  muela  inferior  algo  gastada  de  un  toxodóntido, 
de  la  familia  de  los  Typotheridw,  probablemente  del  género  Pa- 
chyrucos , ó de  un  animal  parecido. 


UNGUICULADOS 


167 


Esta  muela  sencilla,  ó mas  bien  dicho,  esta  co- 
lumna elíptica,  se  modifica  en  dos  direcciones  pa- 
sando sin  duda  por  un  considerable  número  de  formas 
intermediarias  ; en  una  série  tiende  á la  forma  pris- 
mática y termina  en  Ctenomys  ; en  la  otra  série  se 
manifiesta  una  tendencia  de  mas  en  mas  acentuada 
á la  forma  bicolumnar  que  se  realiza  por  completo 
en  los  géneros  Schizoclon  y Habrocoma. 

Las  muelas  de  Ctenomys  y de  Dicoelophorus, 
son  las  mismas  columnas  elípticas  de  las  muelas  de 
Phtoramys , un  poco  arqueadas,  con  un  principio  de 
depresión  á cada  lado,  que  acentuándose  un  r oco  mas 
ha  producido  las  muelas  de  Octodon  y Spalaco- 
pus. 

De  los  dos  géneros  Dicoelophorus  y Ctenomys, 
el  primero  es  ciertamente  el  antecesor  del  segundo, 
tanto  por  ser  de  edad  geológica  mas  remota,  cuanto 
por  poseer  caractéres,  como  el  agujero  para  el  pa- 
sage  del  nervio  infra-orbitario,  que,  encontrándose 
en  casi  todos  los  representantes  del  grupo  se  deduce 
claramente  .que  son  primitivos,  siendo  su  ausencia 
en  Ctenomys  el  resultado  de  una  evolución  pos- 
terior, como  lo  es  la  reducción  del  tamaño  de  la  úl- 
tima muela,  que  no  se  observa  en  algunas  espe- 
cies de  Dicoelophorus. 

Los  géneros  Octodon  y Spalacopus  se  ligan  por 
la  forma  de  las  muelas  á Dicoelophorus  y á Cteno- 
mys, pero  mas  del  primero  que  del  segundo,  pues 
aunque  carecen  como  este  de  perforación  distinta 
para  el  pasage  del  nervio  infra-orbitario,  dicha  perfo- 
ración está  representada  por  una  pequeña  lámina  ver- 
tical, último  vestigio  que  denota  su  antigua  pre- 


sencia. mien trasven  Ctenomys  ha  desaparecido  toda 
traza. 

La  otra  modificación  que  conduce  á la  forma  bico- 
lumnar, se  efectúa  pasando  por  el  Plataeomys,  en 
el  que  las  dos  pequeñísimas  escotaduras  superfi- 
ciales de  la  parte  superior  de  la  corona  de  las 
muelas  del  Phtoramys  se  prolongan  acá  aunque 
muy  poco  acentuadas  hasta  la  base,  formando  dos 
surcos  opuestos,  que  acentuándose  luego  mas  han 
producido  por  separado  las  muelas  bicolumnares  de 
Pithanotomys  y Schizodon.  Las  muelas  de  Ha- 
brocoma , no  son  á su  vez  mas  que  una  modificación 
de  las  de  Pithanotomys. 


Las  modificaciones  mencionadas  se  pueden  espre- 
sar  en  una  forma  mas  comprensiva  por  las  líneas 
siguientes  : 


CAPROMYIDAE 

Ningún  representante  de  esta  familia  forma  parte  de  la  fauna  actual  de  la  República  Argentina,  ni  se 
conoce  tampoco  en  estado  fósil. 

ERY  OM  YIDAE 

Los  representantes  de  esta  familia,  se  distinguen  con  facilidad  por  la  forma  de  las  muelas,  constituidas 
por  láminas  transversales  de  dentina  envueltas  en  hojas  de  esmalte  paralelas  ó casi  paralelas,  que  se 
prolongan  hasta  la  base,  la  que  es  siempre  abierta  y sin  raíces  separadas.  Las  láminas  están  unas  veces 
completamente  separadas  y reunidas  por  depósitos  de  cemento,  otras  veces  separadas  en  una  extremidad 
y reunidas  en  la  otra,  habiendo  casos  en  que  las  muelas  se  componen  en  parte  de  láminas  completamente 
separadas  reunidas  á otras  separadas  en  una  extremidad  y unidas  en  la  opuesta.  Por  fin,  hay  géneros  en 
los  que  las  láminas  están  formadas  por  una  hoja  única  de  esmalte  replegada  sobre  sí  misma  formando  nu- 
merosos zig-zag.  Las  séries  dentarias  son  siempre  muy  convergentes  hácia  adelante,  y el  paladar  á 


168 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


menudo  rudimentario.  En  este  grupo,  entran  los  roedores  mas  gigantescos  que  hasta  ahora  se  conocen, 
habiéndolos  habido  que  alcanzaban  la  talla  de  un  hipopótamo  ó se  aproximaban  á la  de  un  rinoceronte. 

Hay  en  la  fauna  actual  de  la  República,  tres  géneros  de  esta  familia,  y se  conocen  diez  géneros 
extinguidos,  cuyos  caractéres  distintivos  van  á continuación: 


Primera  muela  superior  con  tres  raíces  distintas, 
dos  láminas  transversales. 


Todas  las  demás  muelas  sin  raíces  separadas.  Corona  dividida  en 

Sphceromys 


Mandíbula  inferior  con  una  cresta  lateral  externa  parecida  á la  de  los  cavinos. 


Sphodromys. 


Todas  las  muelas 
de  base  abierta, 
sin  raíces  se- 
paradas. 


Mandíbula  infe- 
! rior  sin  cresta  / 
lateral  externa. 


Muelas  formadas 
por  dos  lámi- 
nas transver- 
sales. 


Muelas  compues- 
tas de  tres  lá- 
minas trans- 
versales. 


Muelas  formadas 
por  dos  lámi- 
nas transver- 
sales unidas  en 
una  extremidad 
y separadas  en 
la  otra  en  forma 
de  U. 


/ Todas  la  muelas  de  cada  mandí- 
bula con  la  extremidad  abierta 
en  forma  de  U sobre  el  mismo 
lado.  Sphiggomys. 

Primera  muela  superior  con  la  ex- 
tremidad abierta  en  forma  de  U 
vuelta  hácia  afuera,  y hácia  aden- 
tro en  las  siguientes.  Perimys. 


La  base  del  in- 
cisivo infe- 
rior solo  lle- 
ga hasta  de- 
bajo de  la 
primera  mue- 
la. Pliolagostomus , 


Las  dos  láminas 
transversales 
de  cada  muela 
íntimamente 
unidas  en  toda 
su  extensión. 


Primera  y cuarta 
muela  inferior 
considerable- 
mente mas  pe- 
queñas que  la 
segunda  y ter- 
cera. 


La  base  del  in- 
incisivo lle- 
ga hasta  de- 
bajo de  la 
última  mue- 
la. Prolagostomus. 


Las  dos  últimas  muelas  inferiores 
de  tamaño  mayor  que  las  dos 
' anteriores.  Lagostomus. 


Lámina  posterior  de  cada  muela  rudimentaria.  Scotaiumys. 

Cuatro  dedos  en  los  pies  anteriores. 

Las  tres  láminas  ^ Lagidiim, 

bien  desarrolla- 


das. 


Cinco  dedos  en  los  pies  anteriores. 


Eriumys. 


Muelas  inferiores  formadas  por  cuatro  láminas  transversales  íntimamente 
unidas,  sin  depósitos  intermediarios  de  cemento.  Tetrastylus . 

Muelas  formadas  por  cuatro  ó cinco  láminas  transversales  rodeadas  de  es- 
malte, las  primeras  de  las  inferiores  y las  últimas  de  las  superiores  unidas 
sobre  un  lado  y separadas  sobre  el  otro;  las  primeras  superiores  y las  úl- 
timas inferiores  separadas  en  toda  su  extensión.  Megamys. 

Muelas  superiores  formadas  por  una  hoja  de  esmalte  única  replegada  sobre 
sí  misma  y sin  discontinuidad,  imitando  los  repliegues  láminas  transver- 
sales_  Neoepiblema. 


UNGUICULADOS 


169 


SPILEROMYS  AMEGH. 

Ameghino,  Emmer ación  sistemática,  etc.  p.  13,  a.  1887. 

Este  animal  está  representado  por  un  maxilar  su- 
perior izquierdo  en  el  que  están  implantadas  las 
cuatro  muelas,  que  se  componen  cada  una  de  dos 
láminas  transversales  íntimamente  pegadas,  unidas 
al  lado  externo  por  la  hoja  de  esmalte  que  rodea  cada 
muela,  pero  separadas  en  el  interno  por  una  hoja  de 
esmalte  que  penetra  en  la  corona  sin  alcanzar  el 
borde  externo;  la  última  superior  tiene  un  prolonga- 
miento posterior  que  se  dirije  hácia  atrás  siguiendo 
la  misma  dirección  déla  série  dentaria.  Por  los  ca- 
racteres mencionados  se  acerca  este  género  del  Pro- 
lagostomus,  pero  se  distingue  netamente  de  él  por 
la  primera  muela  superior  cuya  división  en  dos  lá- 
minas es  puramente  superficial,  perdiéndose  pronto 
hácia  abajo  del  surco  perpendicular  interno  que  for- 
ma la  hoja  entrante  de  esmalte  que  la  produce;  mas 
abajo  esta  muela  se  divide  distintamente  en  tre3 
raíces,  una  grande  y ancha  sobre  el  lado  anterior 
é interno,  una  muy  pequeña  sobre  el  lado  anterior 
externo,  y otra  probablemente  mas  chica  sobre  el 
lado  posterior.  Este  diente  tiene  así  una  gran  analo- 
gía con  la  primera  muela  superior  del  Myopotamus 
y géneros  cercanos,  demostrando  de  una  manera 
evidente  la  descendencia  de  los  eriominos  de  los 
equinominos. 

Spliseromys  irruptus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  pág.  13,  n°  45, 
a.  1887. 

Las  tres  muelas  inferiores  tienen  sensiblemente  el 
mismo  tamaño,  de  dos  milímetros  de  largo  y otro 
tanto  de  ancho  cada  una,  pero  la  última  es  un  poco 
mas  larga  á causa  del  pequeño  prolongamiento  pos- 
terior. Las  cuatro  muelas  reunidas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  10  milímetros.  Las  tres  mue- 
las posteriores,  de  raíz  completamente  abierta,  tie- 
nen el  mismo  tamaño  arriba  y abajo,  pero  la  anterior 
con  raíces  separadas  divergentes,  se  ensancha  hácia 
abajo  de  un  modo  considerable. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 


Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  Austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


SPH0DR0MYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  13,  1887. 

Este  género  curioso,  que  aunque  es  indisputable- 
mente un  eriomino,  presenta  caractéres  de  transi- 
ción entre  varias  familias  distintas  de  roedores  actua- 
les, solo  me  es  conocido  hasta  ahora  por  pequeños 
fragmentos  de  mandíbula  inferior  de  individuos  jó- 
venes, y una  mitad  izquierda  de  un  individuo  adul- 
to con  el  incisivo  y lastres  muelas  que  siguen. 

En  la  dentadura,  el  carácter  distintivo  de  este 
animal  se  encuentra  en  la  primera  muela  inferior 
mas  complicada  que  en  los  otros  géneros  cerca- 
nos, particularmente  en  la  primera  juventud.  Esta 
muela,  al  empezar  á ser  atacada  por  la  masticación, 
está  formada  por  un  prolongamiento  anterior  angos- 
to, con  varias  escotaduras  ó pequeños  repliegues  de 
esmalte  completamente  superficiales.  Mas  atrás  vie- 
nen dos  láminas  transversales  imperfectas,  separadas 
una  de  otra  y del  prolongamiento  anterior,  por 
dos  repliegues  de  esmalte  opuestos,  uno  sobre  el 
lado  interno  y el  otro  sobre  el  externo,  sin  que  se 
pongan  en  comunicación  sobre  la  línea  mediana. 
Mas  tarde  con  el  desgastamiento,  desaparecen  las 
escotaduras  del  prolongamiento  anterior  y el  prolon- 
gamiento mismo  concluye  por  confundirse  con  la  pri- 
mera lámina  que  sigue  hácia  atrás,  hasta  que  en  el 
individuo  adulto  la  primera  muela  inferior  se  nos 
presenta  formada  por  dos  partes,  una  anterior  mas 
angosta  y la  otra  posterior  mas  ancha,  separadas 
por  dos  surcos  opuestos  pero  reunidos  todavía  sobre 
la  línea  mediana.  Las  muelas  que  siguen  atrás  están 
formadas  por  dos  láminas,  unidas  sobre  el  lado  inter- 
no por  una  hoja  de  esmalte,  y separadas  sobre  el  ex- 
terno por  una  profunda  hendidura,  como  en  las  mue- 
las del  género  Perimys.  La  base  del  incisivo  solo 
llega  hasta  debajo  de  la  primera  muela,  y la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula  muestra  sobre  el  lado 
externo  una  cresta  elevada  que  sale  debajo  de  la 
parte  posterior  de  la  primera  muela,  un  poco  mas 
abajo  de  la  mitad  del  alto  de  la  rama,  dirijiéndose 
hácia  atrás. 


22 


170 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Este  animal,  por  la  forma  de  la  primera  muela 
cuando  adulto,  se  parece  á los  equinominos  ; por  la 
forma  de  la  misma  muela  en  la  juventud  y por  la 
cresta  externa  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbu- 
la es  un  cavino,  y por  último  por  las  muelas  que  si- 
guen á la  primera  es  un  verdadero  eriomino. 

Sphoclromys  scalaris  Amec,h. 

(Pl.  IX,  fig-  23  y 24) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  ete.  p.  13,  n°  46,  a. 

1887. 

La  pieza  mas  notable  perteneciente  á esta  especie 
es  la  mitad  izquierda  de  mandíbula  inferior  antes 
mencionada.  Délas  tres  muelas  existentes,  la  ante- 
rior un  poco  mas  grande  tiene  0m0025  de  diámetro 
ántero-posterior  y las  siguientes  0,n002.  Las  tres 
muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  7 milíme- 
tros. El  incisivo  es  de  cara  anterior  plana  con  una 
depresión  longitudiual  en  el  centro,  y de  0m0015 
de  ancho.  La  sínfisis  es  corta  y gruesa  y presenta 
dos  pequeños  agujeros  mentonianos  sobre  el  lado 
externo.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  de- 
bajo de  la  primera  muela  tiene  7 milímetros  de  alto. 
La  base  del  incisivo  llega  hasta  debajo  de  la  parte 
mediana  de  la  primera  muela. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

SPHIGGOMYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.p.  12,  a.  1887. 

Era  este  un  roedor  de  talla  casi  igual  á la  vizca- 
cha actual,  pero  sin  duda  en  esa  época  relativamente 
escaso,  pues  solo  se  han  encontrado  algunas  muelas 
aisladas  que  apenas  permiten  formarse  una  ligera 
idea  de  los  caracteres  particulares  de  este  género. 
Las  muelas  se  componen  de  dos  láminas  transver- 
sales separadas  por  una  hendidura  y unidas  en  uno 
de  los  extremos  como  en  Perimys,  pero  tanto  las 
láminas  como  la  hendidura  son  mucho  mas  compri- 
midas formando  una  corona  de  muy  pequeño  diáme- 


tro ántero-posterior  y de  gran  diámetro  transverso, 
con  sus  dos  láminas  separadas  sobre  el  lado  externo, 
en  donde  forman  dos  columnas  distintas  pero  unidas 
sobre  el  interno.  Las  dos  láminas  de  cada  una  de 
las  muelas  inferiores,  están  colocadas  oblicuamente  y 
la  posterior  un  poco  mas  hácia  adentro  que  la  ante- 
rior, dejando  visible  una  faja  perpendicular  de  esta 
sobre  el  lado  externo,  pero  en  cambio  se  extiende 
sobre  el  lado  interno  mas  de  un  milímetro  mas  aden- 
tro que  la  de  adelante  formando  una  columna  per- 
pendicular bien  separada  por  un  surco  perpendicu- 
lar sóbrela  cara  anterior  interna,  que  la  separa  de  la 
lámina  precedente.  Cada  una  de  las  muelas  inferio- 
res presenta  sobre  la  cara  perpendicular  anterior 
una  ancha  faja  sin  esmalte  al  lado  externo,  que  ocu- 
pa casi  la  mitad  del  ancho  de  la  lámina. 

Sphigg’omys  zonatus  Amegh. 

(P!.  VII,  fig.  23  y 24) 

Ameghino.  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  12,  n°  43,  a. 

1887. 

Las  muelas  inferiores  de  este  animal  tienen  un 
diámetro  ántero-posterior  de  solo  4 milímetros  y 9 
milímetros  de  diámetro  transverso.  Además  estaban 
implantadas  en  la  mandíbula  mas  oblicuamente  que 
en  todos  los  demás  géneros,  tanto  que  puede  decir- 
se están  colocadas  con  su  mayor  diámetro  ó trans- 
verso casi  en  la  misma  dirección  que  el  eje  longitu- 
dinal de  la  mandíbula  y de  tal  manera  que  la  muela 
que  sigue  hácia  atrás  está  colocada  con  su  borde  an- 
terior interno  contra  el  borde  posterior  externo  de 
la  que  la  antecede.  El  esmalte  délas  muelas  de  este 
animal  conserva  todavía  en  todos  los  ejemplares  un 
color  amarillento  algo  oscuro. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  —Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


PERIMYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  12,  a.  1887. 
Las  muelas  de  este  género  están  formadas  por  dos 


UNGUICULADOS 


171 


láminas  transversales  como  en  Lagostomus,  Pro - 
lagostomus  y Plio lagostomus,  pero  en  vez  de  es- 
tar íntimamente  unidas  en  todo  su  ancho  como  en 
los  géneros  mencionados,  están  completamente  se- 
paradas en  toda  su  extensión  menos  sobre  el  borde 
externo  en  las  superiores  y sobre  el  interno  en  las 
inferiores  en  donde  están  reunidas  tan  solo  por  una 
delgada  hoja  de  esmalte.  Cada  muela  presenta  así 
una  forma  parecida  á la  de  unaU,  cuya  abertura  es- 
tá vuelta  hácia  afuera  en  la  primera  superior,  hácia 
adentro  en  la  segunda  y tercera  superior,  y hácia 
afuera  en  las  cuatro  inferiores.  La  cuarta  muela  su- 
perior difiere  de  las  otras  por  presentar  hácia  atrás 
una  tercera  lámina  algo  mas  pequeña,  separada  de 
la  que  la  precede  del  mismo  modo  que  en  las  demás 
muelas  de  modo  que  esta  representa  la  forma  de  una 
doble  UU  con  las  dos  aberturas  vueltas  hácia  aden- 
tro. Las  láminas  de  cada  muela  no  son  de  paredes 
transversales  paralelas,  sino  arqueadas,  con  la  con- 
vexidad hácia  adelante  en  la  anterior  y hácia  atrás 
en  la  posterior.  De  las  cuatro  muelas  superiores,  la 
primera  es  bastante  mas  grande  que  la  segunda  y 
tercera,  y la  cuarta  una  mitad  mas  grande  que  la  pri- 
mera. De  las  cuatro  inferiores,  la  primera  es  un  poco 
mas  pequeña  y las  tres  restantes  son  de  tamaño  casi 
igual.  La  base  del  incisivo  inferior,  solo  llega  á lo 
sumo  hasta  debajo  de  la  parte  posterior  de  la  segun- 
da muela. 

El  paladar  entre  las  muelas  es  triangular  como  en 
Lagostomus,  pero  proporcionalmente  mas  ancho, 
sobre  todo  hácia  atrás.  La  fosa  nasal  posterior  es 
muy  ancha  pero  sin  penetrar  mas  adelante  déla  úl- 
tima muela.  El  palatino  en  cambio  penetra  como 
cuña  entre  ambos  maxilares  alcanzando  hasta  ade- 
lante de  la  primera  muela.  Los  agujeros  incisivos 
son  estrechos  y largos. 

La  mandíbula  inferior  se  parece  á la  de  la  vizca- 
cha, con  la  diferencia  de  que  la  rama  horizontal 
muestra  sobre  la  parte  inferior  de  su  lado  externo 
una  arista  longitudinal  muy  pronunciada  que  arran- 
ca debajo  de  la  parte  posterior  de  la  primera  muela, 
dirijiéndose  hácia  atrás. 

Perimys  erutus  Amegh. 

(Pl.  x,  fig.  3 y 4) 

Amegiiino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  12,  n°  41,  a. 

1887. 

Es  la  especie  mas  pequeña  del  género  pero  aque- 


lla cuyos  restos  se  encuentran  en  mayor  abun- 
dancia, estando  representada  por  un  considera- 
ble numero  de  maxilares  mas  ó ménos  comple- 
tos. 

Las  dos  séries  dentarias  de  los  maxilares  supe- 
riores, muy  separadas  atrás  y excesivamente  con- 
vergentes adelante,  limitan  un  paladar  de  ménos  de 
2 milímetros  de  ancho  entre  el  primer  par  de  mue- 
las anteriores,  y de  12  milímetros  entre  la  parte 
posterior  del  último  par  de  muelas  superiores.  El 
paladar  es  una  de  las  particularidades  mas  notables 
de  este  animal,  pues  está  formado  en  su  totalidad 
por  el  hueso  palatino  que  penetra  entre  ambos  ma- 
xilares en  forma  de  cuña,  separándolos  completa- 
mente el  uno  del  otro  hasta  mas  adelante  de  la  pri- 
mera muela,  un  poco  antes  de  llegar  á la  hendidura 
incisiva,  en  donde  recien  los  maxilares  se  ponen  en 
contacto  por  un  cortísimo  trecho.  La  primera  mue- 
la superior  con  su  abertura  dirijida  hácia  afuera,  es 
ancha  aliado  externo  y angosta  al  interno,  tenien- 
do 0m0025  de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0035  de 
diámetro  transverso.  Las  muelas  segunda  y tercera, 
algo  mas  pequeñas,  son  de  forma  mas  rectangular, 
de  2 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 3 de 
diámetro  transverso.  La  muela  cuarta,  formada  por  3 
láminas  todas  separadas  al  lado  interno  y unidas  so- 
bre el  externo,  presenta  la  lámina  tercera  con  un 
diámetro  transverso  un  poco  menor ; el  diámetro 
ántero-posterior  de  esta  muela  es  de  5 milíme- 
tros. Las  cuatro  muelas  superiores  juntas  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  13  á 14  milíme- 
tros. 

Cada  una  de  las  muelas  inferiores  tiene  3 milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 4 milímetros 
de  diámetro  transverso,  exceptuando  la  primera, 
que  es  un  poco  mas  pequeña.  Las  cuatro  muelas 
juntas  ocupan  un  espacio  de  12  milímetros  de  largo. 
El  incisivo  tiene  2 milímetros  de  ancho  y una  cara 
anterior  casi  plana,  con  una  pequeña  depresión  lon- 
gitudinal apenas  aparente;  la  parte  posterior  del  in- 
cisivo llega  hasta  debajo  de  la  parte  anterior  de  la 
segunda  muela.  La  sínfisis  es  relativamente  baja  y 
corta,  la  barra  tiene  11  milímetros  de  largo,  y la  ra- 
ma horizontal  8 milímetros  de  alto  debajo  de  la  pri- 
mera muela. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghiino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  Austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


172 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Perimys  onustus  Amegh. 

(Pl.  X,  fig.  5,  6 y 7) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  12,  n°  42,  a. 

1887. 

Esta  especie  era  de  tamaño  mucho  mas  considera- 
ble que  la  anterior,  acercándose  bastante  por  su  talla 
á la  vizcacha  actual. 

La  primera  muela  superior  con  sus  dos  láminas 
arqueadas  en  sentido  inverso,  representa  una  elipse 
con  su  eje  mayor  dirijido  oblicuamente  de  adelante 
hácia  atrás  y de  afuera  hácia  adentro,  partida  poruña 
profunda  hendidura  en  dirección  del  eje  mayor  que 
se  abre  en  su  parte  anterior  externa,  pero  no  alcanza 
á la  posterior  interna;  este  diente  tiene  8 milímetros 
de  diámetro  mayor  ó transverso,  y 5 de  diámetro 
menor  ó ántero-posterior.  Las  muelas  segunda  y 
tercera  mas  cuadraugulares  tienen  5 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 6 milímetros  de  diáme- 
tro transverso.  La  última  muela  superior  formada 
por  tres  láminas  tiene  9 milímetros  de  largo,  y las 
cuatro  superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  24  milímetros.  El  ancho  del  paladar  entre  el  par 
de  muelas  anteriores,  es  de  4 milímetros  y de  22 
entre  la  parte  posterior  de  las  dos  últimas  muelas. 
El  incisivo  superior  es  de  cara  anterior  casi  plana  y 
de  0m0045  de  ancho. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  aumentan  un  poco 
de  tamaño  de  la  primera  á la  última,  y aunque  no  hay 
ningún  fragmento  de  mandíbula  con  las  cuatro  mue- 
las completas,  puede  estimarse  el  largo  total  en  unos 
25  milímetros.  La  tercera  muela  inferior  tiene 
0m0055  de  diámetro  ántero-posterior  por  0U10075  de 
diámetro  transverso,  y el  alto  de  la  mandíbula,  de- 
bajo de  la  primera  muela  es  de  12  milímetros.  La 
base  del  incisivo  llega  hasta  debajo  de  la  parte  poste- 
rior de  la  segunda  muela. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghlno  en  la  Patagonia  Austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Perimys  prócerus  n.  sp. 

(Pl.  IX,  fig.  25  y 26  y pl.  X,  fig.  2) 

Esta  especie  está  representada  por  el  maxilar  su- 
perior derecho  con  las  cuatro  muelas,  y la  rama  iz- 


quierda de  la  mandíbula  inferior  con  la  primera 
muela  rota  y las  siguientes  intactas.  Se  distingue  del 
Perimys  onustus  por  un  tamaño  mucho  mas  pe- 
queño, comparable  al  del  Perimys  erutus,  pero 
cada  muela  es  notablemente  mas  ancha  que  la  corres- 
pondiente de  la  mencionada  especie.  La  primera 
superior  es  de  tamaño  relativamente  mayor  que  en 
las  otras  dos  especies,  de  3 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 4 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. Las  dos  muelas  que  siguen  son  de  la  misma 
forma  y tamaño,  teniendo  cada  una  0m0028  de  diá- 
metro ántero-posterior  por  0m0038  de  diámetro 
transverso.  La  muela  cuarta  es  de  tamaño  relativa- 
mente pequeño,  de  5 milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior, 0m0036  de  diámetro  trausverso  ade- 
lante y solo  0m002  atrás.  Las  cuatro  muelas  juntas 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  15  milímetros. 

Las  muelas  inferiores,  implantadas  oblicuamente, 
tienen  cada  una  3 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y 5 milímetros  de  diámetro  transverso 
oblicuo,  menos  la  primera  que  es  un  poco  mas  pe- 
queña. Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan 
un  espacio  longitudinal  absolutamente  igual  al  de 
las  muelas  superiores.  La  rama  horizontal,  medida 
sobre  el  lado  externo,  debajo  de  la  segunda  muela, 
tiene  10  milímetros  de  alto. 

Localidad.  —Barrancas  del  rio  Santa-Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  de  la  época  eo- 
cena. 


PLI0LAG0ST0MUS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  12,  a.  1887. 

Género  fundado  sobre  una  mitad  izquierda  de 
mandíbula  inferior  con  toda  la  rama  horizontal  y la 
dentadura  completa.  Por  los  caractéres  de  las  mue- 
las se  acerca  mas  del  Lagostomus  que  el  Prolagos - 
tomus,  pero  se  separa  de  él  por  el  largo  mucho  me- 
nor del  incisivo. 

Las  muelas  se  componen  de  dos  láminas  transver- 
sales íntimamente  unidas  como  en  Prolagostomus , 
pero  con  la  escotadura  ó surco  externo  ménos  marca- 
do, y con  la  hoja  de  esmalte  que  penetra  en  la  co- 
rona por  el  lado  externo  prolongada  hasta  el  inter- 
no, separando  completamente  las  láminas  como  en  la 


UNGUICULADOS 


173 


■vizcacha  actual,  mientras  en  Prolagostomus  dicha 
hoja  no  llega  hasta  el  borde  interno  en  donde  las 
láminas  están  unidas  por  la  hoja  de  esmalte  externo 
que  rodea  la  muela.  Debido  á esta  diferencia,  en 
Prolagostomus  las  muelas  inferiores  son  muy  an- 
gostas en  su  lado  interno,  en  donde  forman  una  sola 
columna  perpendicular,  y mas  anchas  en  el  externo, 
en  donde  están  divididas  en  dos  columnas  perpendi- 
culares; en  Lagostomus  también  hay  una  sola  co- 
lumna interna  y dos  externas,  pero  el  ancho  de  las 
muelas  es  casi  igual  sobre  el  lado  interno  y sobre  el 
externo;  por  último,  en  Pliolagostomus  la  diferen- 
cia es  todavía  menos  acentuada,  presentando  las 
muelas  sus  dos  bordes  tanto  interno  como  externo 
del  mismo  ancho,  y hasta  con  un  rudimento  de  sur- 
co perpendicular  interno.  En  cambio,  el  tamaño  re- 
lativo de  las  muelas  acerca  Pliolagostomus  de  Pro- 
lagostomus, pues  la  primera  y la  cuarta  son  como 
en  este  último  género  de  tamaño  notablemente  mas 
pequeño  que  la  segunda  y tercera. 

En  fin,  el  incisivo,  aunque  de  forma  parecida  al  de 
la  vizcacha,  solo  alcanza  hasta  debajo  de  la  primera 
muela,  mientras  en  Lagostomus  y Prolagostomus 
se  prolonga  en  la  rama  horizontal  hasta  debajo  de  la 
última  muela,  formando  el  alveolo  sobre  la  pared  in- 
terna una  gran  protuberancia  arqueada  y convexa 
que  naturalmente  falta  en  Pliolagostomus. 

En  cuanto  á la  forma  de  la  mandíbula,  á lo  menos 
de  la  parte  existente,  está  completamente  de  acuer- 
do con  Lagostomus  y Prolagostomus. 

Pliolagostomus  notatus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  12,  n°  40,  a. 

1887. 

Las  dos  láminas  que  forman  cada  una  de  las  mue- 
las inferiores,  son  de  corto  diámetro  ántero-poste- 
rior,  de  gran  diámetro  transverso,  y de  tamaño  casi 
igual,  exceptuando  la  anterior  de  la  primera  muela 
que  es  un  poco  mas  pequeña  que  la  posterior. 

El  tamaño  de  este  animal  ha  sido  muy  pequeño, 
pues  las  cuatro  muelas  inferiores  reunidas  solo  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  11  milímetros.  El 
incisivo  es  de  cara  anterior  convexa  y de  solo  1 mi- 
límetro de  ancho.  La  sínfisis  es  bastante  prolonga- 
da hácia  adelante  y la  barra  tiene  8 milímetros  de 
largo.  La  distancia  del  borde  del  alveolo  del  incisivo 
á la  parte  posterior  de  la  última  muela  es  de  19  mi- 
límetros, y el  alto  de  la  rama  horizontal  es  de  5 mi- 


límetros debajo  de  la  primera  muela  y de  8 milíme- 

* 

tros  debajo  déla  tercera. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


PROLAGOSTOMUS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  11,  a.  1887. 

Aunque  los  eriominos  son  muy  abundantes  en  los 
terrenos  eocenos  de  Patagonia,  hay  pocos  restos 
atribu ibles  á verdaderas  vizcachas;  el  género  Lagos- 
tomus era  sumamente  raro.  En  cambio  se  encuen- 
tran numerosos  restos  de  un  animal  bastante  pareci- 
cido  al  Lagostomus,  del  que  creo  es  el  antecesor 
directo  y que  distinguiré  con  el  nombre  genérico  de 
Prolagostomus. 

Las  tres  primeras  muelas  superiores  presentan 
mas  ó menos  el  mismo  tamaño,  estando  compuesta 
cada  una  de  ellas  por  dos  láminas  transversales  de 
dentina,  rodeadas  de  esmalte  é íntimamente  justa- 
puestas,  de  las  que  la  posterior  es  de  diámetro 
transverso  considerablemente  menor  que  la  ante- 
rior. La  cuarta  muela  superior  consta  igualmente 
de  dos  láminas  transversales  de  las  que  la  pos- 
terior tiene  hácia  atrás  un  prolongamiento  en  forma 
de  lámina  tercera  rudimentaria. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  constan  igualmente 
de  dos  láminas  transversales  íntimamente  unidas, 
siendo  las  dos  medianas  mas  grandes  y la  anterior  y 
posterior  mas  pequeñas. 

Los  incisivos  son  de  cara  anterior  un  poco  con- 
vexa y de  superficie  ligeramente  estriada.  El  esmal- 
te de  estos  dientes  lo  mismo  que  el  de  las  muelas, 
era  de  color  rojo  amarillento,  aunque  solo  se  con- 
serva en  rarísimos  ejemplares. 

Prolagostomus  pusillus  Amegh. 

(Pl.  IX,  fig,  19  y 20) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  11,  n°  36.  a. 

1887. 

Es  este  uno  de  los  animales  mas  pequeños  de  esta 


174 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


familia,  estando  representado  por  varios  maxilares 
superiores  é inferiores  y muchas  muelas  sueltas. 
Lastres  primeras  muelas  superiores  tienen  cada  una 
2 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 3 mi- 
límetros de  diámetro  transverso.  La  última  muela 
superior  tiene  la  segunda  lámina  con  el  prolonga- 
miento posterior  dirijido  hácia  atrás  en  la  misma 
dirección  que  el  eje  de  la  serie  dentaria,  sin  pliegue 
entrante  que  lo  distinga  al  lado  interno.  Esta  muela 
tiene  un  poco  mas  de  tres  milímetros  de  largo,  y las 
cuatro  muelas  reunidas  ocupan  un  espacio  longitu- 
dinal de  10  milímetros.  El  ancho  del  paladar  entre 
las  dos  muelas  anteriores  es  de  solo  0m0025,  y entre 
la  parte  posterior  del  último  par  de  muelas,  de  8 
milímetros.  El  paladar,  angosto  adelante  y ancho 
atrás  presenta  en  su  parte  anterior  una  cresta  longi- 
tudinal mediana  que  empieza  al  nivel  de  la  parte 
anterior  de  la  primera  muela  y termina  hácia  atrás 
en  una  apófisis  que  se  prolonga  sobre  la  apertura 
nasal  posterior;  esta  apertura  llega  en  su  parte 
anterior  hasta  en  frente  de  la  parte  posterior  de  la 
segunda  muela.  El  hueso  palatino  ocupa  casi  todo 
el  paladar  penetrando  entre  los  maxilares  hasta  en 
frente  de  la  primera  muela. 

Las  muelas  déla  mandíbula  inferior  están  implan- 
tadas oblicuamente  como  en  la  vizcacha  actual  y no 
presentan  ningún  carácter  particular  excepto  el  ta- 
maño relativo,  siendo  la  primera  muela  muy  pequeña, 
la  segunda  y tercera  de  tamaño  mucho  mayor,  y la 
cuarta  apenas  un  poco  mayor  que  la  primera.  Las 
cuatro  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  9 milímetros.  El  incisivo  inferior  tiene 
apenas  un  poco  mas  de  í milímetro  de  ancho. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Pisosantacruzeño  (eoceno  inferior). 

I*i*ol  agosto  mus  divisas  Amegh. 

(Pl.  XX,  fig.  16,  17  y 18) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  II,  n°  37, 
a.  1887. 

Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  mayor  que  la 
precedente,  de  la  que  se  distingue  por  la  cuarta 
muela  superior  en  la  que  el  prolongamiento  de  la 
segunda  lámina,  imita  la  forma  de  una  tercera  lá- 
mina rudimentaria  bien  separada  al  lado  interno 


por  un  surco  perpendicular  que  forma  en  la  corona 
un  pliegue  de  esmalte  bastante  largo.  Además,  la 
lámina  posterior  de  cada  muela  es  casi  del  mismo 
tamaño  que  la  anterior,  en  vez  de  ser  bastante  mas 
chica  como  en  la  especie  precedente.  Las  cuatro 
muelas  superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  11  milímetros. 

El  incisivo  inferior  tiene  un  poco  mas  de  un  milí- 
metro de  ancho,  y las  cuatro  muelas  inferiores  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  0m0015  de  largo.  La 
barra  tiene  8 milímetros  de  largo,  y el  alto  de  la 
mandíbula  sobre  el  lado  interno  debajo  de  la  pri- 
mera muela  es  de  6 milímetros. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghuno  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Prolagostomus  profluens  Amegh. 

(Pl.  IX,  fig.  12  á 14) 

Ameghino.  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  11,  n°  38, 
a.  1887. 

Esta  es  la  especie  mas  abundante  del  género, 
estando  representada  por  un  número  considerable 
de  maxilares  tanto  superiores  como  inferiores,  y 
aún  por  paladares  completos.  Su  talla  era  bastante 
mayor  que  la  de  la  especie  precedente,  y el  doble 
que  la  del  P.  pmillus. 

Las  muelas  se  distinguen  á primera  vista  por  su 
tamaño  dos  veces  mas  considerable  que  el  de  las 
especies  precedentes,  aumento  de  tamaño  producido 
sobre  todo  por  un  aumento  considerable  del  diá- 
metro transverso.  La  cuarta  muela  superior  muestra 
el  prolongamiento  posterior  de  la  segunda  lámina  en 
forma  de  lámina  rudimentaria  bien  separada  por  un 
surco  y pliegue  interno;  además,  este  prolongamiento 
en  vez  de  dirijirse  directamente  hácia  atrás  como  en 
las  especies  anteriores,  se  dirige  oblicuamente  hácia 
atrás  y hácia  adentro  como  las  láminas  de  la  misma 
muela.  Las  tres  muelas  anteriores  tienen  cada  una 
3 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 4 milí- 
metros de  diámetro  transverso.  La  cuarta  muela 
superior  tiene  4 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y las  cuatro  muelas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  12  milímetros.  El  ancho  del  paladar 
entre  las  muelas  anteriores  es  de  0.0025,  y entre 
el  prolongamiento  posterior  de  las  últimas  muelas 
de  0m0125. 


UNGUICULADOS 


175 


El  incisivo  inferior,  de  cara  anterior  bastante  con- 
vexa, tiene  2 milímetros  deancho  y 0ra0025  de  grueso. 
Las  cuatro  muelas  inferiores  son  de  gran  tamaño  y 
mas  iguales  entre  sí  que  en  las  especies  precedentes, 
pero  siempre  la  anterior  y la  posterior  un  poco  mas 
pequeñas  que  las  del  medio.  El  alto  de  la  rama  ho- 
rizontal sobre  el  lado  externo  es  de  9 milímetros 
debajo  de  la  primera  muela,  y de  11  milímetros  de- 
bajo de  la  cuarta . 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ame  chino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Prolag’ostomus  imperialis  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  12,  n°  39, 
a.  1887. 

Esta  especie  era  de  tamaño  dos  veces  mayor  que 
la  precedente,  acercándose  ya  bastante  á una  vizca- 
cha pequeña,  actual,  pero  parece  haber  sido  rela- 
tivamente á las  otras,  sumamente  rara,  pues  solo  hay 
de  ella,  la  parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  parte  del  incisivo  y las  dos 
primeras  muelas. 

Aunque  el  animal  es  de  doble  talla  que  el  P. 
profluens,  el  incisivo  tiene  el  mismo  tamaño,  esto 
es,  2 milímetros  de  ancho  y 0m0025  de  grueso,  lo 
que  constituye  sin  duda  una  diferencia  conside- 
rable. 

La  primera  muela  es  mas  pequeña  que  la  segunda, 
y con  su  lámina  anterior  mucho  mas  chica  que  la 
posterior;  tiene  0ra0025  de  diámetro  ántero-posterior 
y 4 milímetros  de  diámetro  transverso.  La  segunda 
muela,  de  tamaño  dos  veces  mayor,  tiene  0ra0035  de 
diámetro  ántero-posterior  y 6 milímetros  de  diá- 
metro transverso.  Las  dos  muelas  ocupan  un  espacio 
de  7 milímetros  de  largo,  y solo  5 milímetros  como 
máximum  en  el  P.  profluens.  La  sínfisis  parece 
era  poco  prolongada  hácia  adelante  y bastante 
baja. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte . — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


LAGOSTOMUS  brookes 

Brookes,  Trans.  Lin.  Soc.  vol.  XVI,  p.  102,  a.  1828. 

Este  género  se  distingue  de  los  precedentes,  á los 
que  sin  duda  lo  unen  numerosas  afinidades,  por  sus 
muelas  compuestas  de  dos  láminas  transversales  de 
dentina  rodeadas  de  esmalte,  que  forma  este  una 
capa  continua  sobre  el  lado  externo  en  las  superio- 
res, y sobre  el  interno  en  las  inferiores,  pero  que  las 
divide  en  dos  columnas  perpendiculares  sobre  los  la- 
dos opuestos  al  penetrar  en  la  corona  para  producir 
la  división  en  dos  láminas.  En  la  mandíbula  superior, 
las  dos  láminas  de  cada  muela  son  sensiblemente 
iguales,  de  diámetro  ántero-posterior  un  tercio  me- 
nor que  el  diámetro  transverso  ; en  la  mandíbula 
inferior,  son  todavía  mas  aplastadas  en  sentido  ántero- 
posterior  y de  mayor  diámetro  transverso,  estando 
además  colocadas  mas  oblicuamente  ai  eje  de  la 
serie  dentaria.  La  última  muela  superior  difiere  de 
las  otras  tres  anteriores  por  estar  formada  por  tres 
láminas,  de  las  cuales  la  posterior  es  un  poco  mas 
angosta,  pero  mas  ancha  ó sea  de  mayor  diámetro 
ántero-posterior  que  las  precedentes.  De  las  dos 
láminas  que  constituyen  cada  una  de  las  muelas 
superiores,  la  anterior  carece  de  hoja  de  esmalte 
posterior  estando  limitada  la  dentina  por  el  esmalte 
de  la  parte  anterior  de  la  lámina  posterior,  y vice- 
versa en  las  muelas  inferiores,  la  lámina  posterior 
de  cada  muela  carece  de  la  hoja  de  esmalte  anterior 
estando  limitada  la  dentina  por  la  hoja  de  esmalte 
posterior  de  la  lamina  anterior. 


REPRESENTANTES  FÓSILES  DEL  GÉNERO  LAGOSTOMUS 

El  género  Lagostomus  es  entre  los  mamíferos 
sud-americanos  uno  de  los  mas  antiguos,  pues  tiene 
ya  representantes  no  muy  diferentes  de  los  actuales 
en  el  oligoceno  inferior  del  Paraná,  y existen  en 
abundancia  en  el  mioceno  superior  de  Monte-Her- 
moso. En  la  formación  pampeana,  los  restos  de 
vizcacha  son  sin  disputa  los  que  se  encuentran  con 
mayor  frecuencia,  y si  no  se  han  recogido  en  mayor 
número  débese  únicamente  al  tamaño  relativamente 


176 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pequeño  de  sus  huesos  que  no  llamau  mucho  la  aten- 
ción de  los  coleccionistas. 

Bravard  es  quien  primero  menciona  restos  fósiles 
de  vizcacha  en  la  formación  pampeana  (1855),  dis- 
tinguiendo dos  especies  que  denomina  Lagosto- 
mus brevipes  y Lagostomus  brevifrons,  pero 
como  no  ha  publicado  de  ellas  descripciones  ni  diag- 
nosis, es  absolutamente  imposible  reconocer  á cuáles 
de  las  varias  formas  que  se  han  encontrado  corres- 
ponden las  mencionadas  especies. 

En  1865,  Burmeister  menciona  la  existencia  de 
huesos  fósiles  de  vizcacha  que  atribuye  a una  sola 
especie,  pero  diferente  de  la  actual,  que  distingue 
con  el  nombre  de  Lagostomus  angustidens  (Anal, 
del  Mus.  t.  I,  ent.  3a)-  Según  el  autor,  esta  especie, 
se  caracterizaría  por  una  talla  considerablemente 
mas  pequeña,  por  los  incisivos  mucho  más  angostos, 
y por  la  relación  diferente  de  las  cuatro  muelas  entre 
sí,  siendo  la  primera  mucho  mas  angosta  y relativa- 
mente mas  larga  que  las  siguientes. 

Al  empezar  mis  primeras  investigaciones  paleon- 
tológicas, recojíun  cierto  número  de  huesos  de  viz- 
cachas fósiles,  particularmente  mandíbulas  inferiores 
y cráneos.  Entre  ellos  distinguí  pronto  una  forma 
que  se  separaba  notablemente  de  la  especie  actual 
por  un  tamaño  mucho  mas  pequeño  y por  sus  inci- 
sivos bastante  mas  angostos,  que  de  acuerdo  con  la 
precedente  descripción  de  Burmeister  clasifiqué 
como  de  Lagostomus  angustidens.  Pero  al  mismo 
tiempo  había  otros  restos,  procedentes  de  terrenos 
un  poco  mas  modernos,  aunque  también  de  la  forma- 
ción pampeana,  que  diferian  de  los  precedentes, 
principalmente  por  su  tamaño  mayor,  que  distinguí 
con  el  nombre  de  Lagostomus  fossilis  (Jouru.  de 
Zool.  t.  Y,  p.  527).  Nuevos  descubrimientos  confir- 
maron la  existencia  de  estas  dos  formas,  y su  distinta 
repartición  geológica,  de  manera  que  en  1880^  las 
enumeraba  en  mi  trabajo  publicado  conjuntamente 
con  el  Dr.  Gervais,  dando  el  Lagostomus  angus- 
tidens como  característico  del  pampeano  inferior,  y 
el  Lagostomus  fossilis  como  característico  del 
pampeano  superior. 

Pero,  hé  aquí  que  casi  al  mismo  tiempo  apa- 
rece el  tercer  volumen  de  la  Descripción  Física 
de  la  República  por  el  Dr.  Burmeister,  en  la  que 
se  encuentra  una  descripción  del  Lagostomus  an- 
gustidens completamente  distinta  y opuesta  á la 
precedente. 

Los  incisivos  que  según  la  primera  descripción 
eran  mucho  mas  angostos  que  los  de  la  especie  exis- 


tente, aparecen  ser  apenas  un  poco  mas  angostos,  y 
la  talla  que  antes  decía  era  considerablemente  mas  pe- 
queña que  la  de  la  especie  actual,  aparece  ahora  como 
siendo  la  misma  que  la  de  esta  y quizás  todavía  mas 
robusta.  En  cuanto  á las  muelas  dice  textualmente  : 
« J’ai  trouvé  les  incisives  fossiles  un  peu  moins  lar- 
ges,  mais  au  contraire  les  molaires  le  sont  davan- 
tage,  la  prendere  molaire  de  la  máchoire  inférieure 
est  plus  étroite  en  avant  et  d’une  forme  plus  allon- 
gée,  se  rapprochant  ainsi  de  la  derniére  de  la  má- 
choire supérieure,  qui  se  compose,  comme  nous  sa- 
vons,  de  trois  lamelles  ; mais  quoique  chaqué  mo- 
laire de  l’espéce  fossile  soit  un  peu  plus  large  que 
la  correspondante  de  l’espéce  actuelle,  la  derniére 
supérieure  est  évidemment  pluscourte.  » Imposible 
es  saber  á qué  llama  ancho  y largo  el  Dr.  Burmeis- 
ter,  pero  si  el  ancho  corresponde  al  diámetro  trans- 
verso, agregaré  que  todas  las  vizcachas  presentan  el 
mismo  carácter  de  tener  la  primera  muela  inferior 
mas  angosta  adelante,  pero  en  ninguna  se  acerca  de 
la  última  superior  como  lo  afirma  el  autor. 

La  descripción  que  antecede  no  cuadra  ya  de  nin- 
gún modo  con  la  vizcacha,  que,  según  la  descripción 
precedente  del  mismo  autor  había  clasificado  como 
Lagostomus  angustidens,  pero  si  mas  bien  con  la 
que  distinguí  con  el  nombre  de  Lagostomus  fossilis. 

En  el  Museo  británico  en  Londres,-  y en  el  de  Co- 
penhague se  conserva  un  número  considerable  de 
restos  de  vizcachas  fósiles  procedentes  del  pampea- 
no, y al  parecer  de  distintos  niveles,  que  Lydeiuker 
(Catal.  etc.  p.  I,  p.  249)  y Winge  respectivamente, 
(Jordfundneog  nulev.  Guav.  etc.  p.  1 47)  consideran 
como  de  la  misma  especie  existente. 

Sin  embargo,  un  exámen  escrupuloso  de  los  restos 
de  vizcachas,  procedentes  de  la  formación  pampeana, 
demuestra  que  en  el  mayor  número  de  casos  no 
pueden  incluirse  en  la  misma  especie  viviente,  pues 
no  se  observan  en  esta  las  variaciones  de  forma  y 
de  tamaño  que  se  notan  sobre  los  restos  fósiles. 

En  primer  lugar,  existen  en  las  capas  mas  super- 
ficiales del  pampeano,  los  restos  de  una  vizcacha  casi 
idéntica  á la  actual,  que  es  la  que  había  designado 
con  el  nombre  de  Lagostomus  fossilis,  pero  que 
resulta  corresponder  al  Lagostomus  angustidens 
de  Burmeister  según  la  última  descripción  que  de 
él  dá.  Las  diferencias  no  son  bastante  considerables 
para  considerarla  como  una  especie  diferente,  siendo 
sin  duda  una  simple  forma  de  la  actual,  de  la  que  se 
distingue  por  una  talla  apenas  un  poco  mayor,  y por 
los  incisivos  algo  mas  angostos. 


UNGUICULADOS 


177 


En  terrenos  un  poco  mas  antiguos  se  encuentra 
otra  forma  de  vizcacha,  la  que,  guiado  por  Ja  primera 
descripción  de  Burmeister  habia  tomado  por  el 
Lagostomus  angustidens ; en  su  conformación  es 
casi  idéntica  á la  vizcacha  existente,  pero  es  una 
mitad  mas  pequeña,  sin  que  pueda  atribuirse  á un 
estado  juvenil,  pues  ese  tamaño  menor  es  constante 
en  un  considerable  número  de  ejemplares.  Es  cierto 
que,  dice  Burmeister  que  en  la  vizcacha  existente 
las  muelas  se  encuentran  todas  en  actividad  y con  la 
corona  gastada  en  los  individuos  que  apenas  han 
alcanzado  la  mitad  del  tamaño  que  caracteriza  los 
adultos,  pero  en  este  caso  las  muelas  de  los  indi- 
viduos jóvenes,  y hasta  los  mismos  incisivos,  se 
distinguen  fácilmente  por  la  base  mas  ancha  y de 
mayor  tamaño  que  la  corona,  lo  que  no  sucede  con 
las  muelas  é incisivos  fósiles  mencionados,  que  pro- 
ceden de  individuos  realmente  adultos,  y en  los  que 
el  tamaño  pequeño  es  una  particularidad  que  los 
distingue  claramente  de  la  especie  existente.  Estos 
restos  constituirán  el  Lagostomus  debilis. 

En  terrenos  mas  antiguos  todavía,  en  la  base  de 
la  formación  pampeana,  hay  los  restos  de  otra  viz- 
cacha, algo  mas  pequeña,  cuya  talla  total  no  al- 
canzaba seguramente  á un  tercio  de  la  vizcacha 
actual,  aunque  también  casi  de  la  misma  conforma- 
ción; será  este  el  Lagostomus  minimus . 

En  los  mismos  terrenos,  al  lado  de  este  pigmeo  se 
encuentra  un  gigante;  una  vizcacha  de  igual  tamaño 
que  la  actual,  pero  de  la  que  se  distingue  por  sus 
formas  mas  esbeltas,  menos  robustas,  por  los  fron- 
tales deprimidos  hácia  adelante  y excavados  sobre  la 
línea  mediana,  y otros  de  no  menor  importancia;  será 
este  el  Lagostomus  cavifrons. 

En  la  parte  media  de  los  terrenos  pampeanos,  hay 
todavía  otra  vizcacha  mas,  de  tamaño  pequeño,  pero 
que  se  distingue  de  los  demas  representantes  del 
mismo  género  por  sus  muelas  inferiores  de  tamaño 
desigual,  mientras  en  las  demás  vizcachas  son  sen- 
siblemente del  mismo  tamaño,  con  excepción  de  la 
primera  que  es  algo  mas  pequeña;  será  este  el  La- 
gostomus heterogenidens. 

Resultan  pues  así,  en  el  terreno  pampeano,  cinco 


formas  distintas  de  vizcachas,  á las  que  todavía  hay 
que  agregar  las  que  se  encuentran  en  los  terrenos 
mas  antiguos. 

Hay  dos  representantes  en  el  mioceno  superior  de 
Monte-Hermoso,  El  uno,  que  he  designado  con  el 
nombre  de  Lagostomus  incisus , es  de  tamaño  un 
poco  menor  que  la  vizcacha  existente,  distinguién- 
dose claramente  de  ella  y de  las  demás  mencionadas 
por  la  ausencia  del  palatino  en  la  bóveda  del  paladar. 
La  segunda,  que  he  llamado  Lagostomus  spicatus, 
se  distingue  en  parte  por  los  mismos  caracteres,  pero 
es  de  un  tamaño  notablemente  mas  pequeño,  con 
los  incisivos  de  cara  anterior  mas  fuertemente  es- 
triada que  en  las  otras  especies,  y las  muelas  infe- 
riores mas  comprimidas  é implantadas  mas  oblicua- 
mente. 

Hay  otros  dos  representantes  en  el  oligoceno 
inferior  del  Paraná  ; uno  que  he  designado  con  el 
nombre  de  Lagostomus  antiquus,  de  tamaño  muy 
pequeño,  comparable  al  del  Lagostomus  minimus 
pero  con  el  que  no  es  probable  pueda  identificarse 
dada  la  enorme  época  que  los  separa,  distinguién- 
dose además  la  especie  del  Paraná  por  un  surco  en 
la  cara  anterior  del  incisivo  inferior  que  falta  á las 
demás  especies. 

La  otra  especie  era  de  tamaño  bastante  mayor, 
pero  se  distingue  por  los  incisivos  con  capa  de  es- 
malte de  color  amarillo,' por  lo/jue  la  he  designado 
con  el  nombre  de  Lagostomus  pallidens. 

Por  último,  conozco  dos  especies  todavía  mas  an- 
tiguas, procedentes  de  los  terrenos  eocenos  de  la 
Patagonia,  que  se  distinguen  por  un  tamaño  algo 
menor  que  el  del  Lagostomus  minimus  del  pam- 
peano, y por  presentar  algunos  caracteres  del  género 
Prolagostomus,  particularmente  la  hoja  de  esmalte 
intermediaria  entre  ambas  láminas  que  atraviesa  la 
muela  por  completo.  Una  de  ellas  es  un  poco  menor 
que  el  Lagostomus  minimus  y constituirá  el  La- 
gostomus lateralis;  la  segunda,  de  tamaño  un  tercio- 
menor,  la  designaré  con  el  nombre  de  Lagostomus 
primigenias . 

Los  distintivos  culminantes  de  estas  especies  pue- 
den expresarse  en  una  forma  sinóptica,  de  este  modo: 


23 


178 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Alto  de  la  rama 
horizontal  de 
bajo  del  pí; 

22  mm.  An- 
cho de  los 
incisivos, 

0 mm 

L.  tricodactylus. 


Frontales  pla- 
nos. 


i Bóveda  del 
paladar  in- 
completa. 


Las  tres  mue- 
las poste- 
riores de  la 
mandíbula 
inferior,  de 
igual  tama- 
ño. 


Incisivos  sin 
surco  lon- 
gitunal  en 
la  cara  an- 
terior. 


Una  sola  hoja 
de  esmalte 
entre  am- 
bas lámi- 
nas de  cada 
muela. 


Incisivos  con 
capa  de  es- 
malte de  co- 
lor blanco. 


Bóveda  del  paladar  ausente 
estando  reemplazada  por 
una  ranvra  angosta  y pro- 
funda. 


Alto  de  la  rama 
horizontal  de 
bajo  del  pr, 

15  ffim.  An- 
cho de  los 
incisivos, 

4 mm.  L.  debilis. 

Alto  déla  rama 
horizontal 
debajo  del 

Pl,  11 
Ancho  de  los 
incisivos, 

(T0025. 

L.  minimus . 


Frontales  excavados  sobre  la  línea 

media  y hácia  adelante.  L.  cavifrons. 


Las  tres  muelas  posteriores  de  la  mandíbula 
inferior  de  tamaño  desigual,  las  anteriores 
pequeñas  y las  posteriores  mas  grandes. 

L.  heterogenidens . 


Talla  aproximada  á la  de  la  viz- 
cacha actual.  Incisivos  lige- 
ramente estriados  y de  5 mm  • 
de  ancho.  L.  incisus. 

Talla  una  mitad  menor.  Inci- 
sivos fuertemente  estriados  y 
de  4 m“  de  ancho.  L.  spicatus. 


Incisivos  con  un  surco  longitudinal  en  la  cara  anterior 


L.  antiguus. 


Incisivos  con  capa  de  esmalte  coloreada  de  amarillo. 


L.  pallidens. 


/ Tamaño  muy  pequeño . Alto  de  la  rama  horizontal 

debajo  del  mT,  0m0105.  L.  lateralis. 

Dos  hojas  de  esmalte  entre  ambas  láminas  de  cada  muela,  j 
una  bien  desarrollada,  y la  otra  rudimentaria.  1 Tamaño  todavía  menor.  Alto  de  la  rama  horizontal 

\ debajo  del  mT,  ménos  de  9 mm.  L.  primigenius. 


UNGUICULADOS 


179 


Lagostomus  tricodactylus  Broores. 

Dipus  maximus,  De  Blainville,  1814? 

Desmarest,  Nouv.  Dict.  d’liist.  nat.  XIII,  p.  117.  — 
Id.  Mammalogie,  p.  11,  p.  315. 

Fr.  Cuvier,  Dict.  d.  se.  nat.  t.  XVIII,  p.  471. 
Callomys  viscaccia,  Is.  Geoffroy  y D’Orbigny,  en  A7ial.  des 
scien.  nat.  Nov.  1830,  XXI,  p.  291. 

Oren,  /sis.  v.  1833,  p.  808. 

Lagostomus  vizcacha,  Meykn,  Nov.  act.  Phys.  med.  soc.  etc., 
t.  XVI,  p.  2,  p.  584. 

Lagostomus  trichodactylus , Brookes,  Trans.  Linneam  So- 
ciety,  t.  16,  p.  1,  p.  102. 

Oren,  Isis,  v.  1830,  p.  905. 

Lesson,  Illustr.  de  Zool.  pl.  8. 

Bennet,  Trans.  Zool.  Soc.  I,  p.  60. 

Darwin,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  88. 
Wagner-Schreber,  Suppl.  III,  310,  1. 

Waterhouse,  Nat.  Hist.  Mamm.  II,  212. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.,  11,  p.  417. — 
Id.  Descript.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  247. 

Marmot  Diana,  Griffth.  Cuvier,  Anim.  Kingd.  III,  p.  170. 
La  Vizcacha,  Azara.  Apunt.  etc.,  II,  p.  45,  n°  30. 

Habita  toda  la  llanura  argentina. 

Liag’ostomus  tricodactylus  fossilis. 

(Pl.  viii,  fig.  i,  y pl.  ix,  fig.  4) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Losmamif.  fos.,  etc.,  p.  62. 
Ameghino,  La  antigüedad  del  homb.  etc.,  t.  I,  p.  622, 
y t.  II,  p.  80,  a.  1881. 

Los  restos  de  esta  especie  son  sumamente  abun- 
dantes, tanto  en  los  terrenos  de  formación  reciente, 
como  en  las  capas  cuaternarias  del  piso  platense,  y 
aún  en  la  formación  marina  del  piso  querandino  á lo 
largo  de  las  antiguas  costas. 

Localidad,  — Toda  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
provincia  de  Santa-Fé,  Córdoba,  etc. 

Horizonte.  — Terrenos  cuaternarios  desde  el  pi- 
so querandino  hasta  la  época  actual. 

Lagostomus  tricodactylus  f.  angustidens  Burm  . 

(Pl.  IX,  fig.  1,  2 y 3) 

Lagostomus  angustidens,  Burmeister,  An.  del  Mus.  Pub.  de 
Buenos  Aires,  t,  I,  p.  147.  a.  1866.  Id.  Descrip. 
Phys.  etc.,  t.  III,  p.  251,  a.  1879. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fos.  etc.,  p.  69, 
a.  1880. 

Lagostomus  fossilis,  Ameghino,  en  el  Journal  de  Zool.  Ger- 
vais,  vol.  V,  p.  527,  a.  1874  (nómen  nudumj. 

Los  restos  de  este  animal  son  tan  parecidos  á los 


de  la  forma  viviente,  que  me  parece  difícil  poderlos 
separar  como  especie  distinta,  constituyendo  á lo 
sumo  una  variedad  un  poco  mas  robusta  que  la 
existente,  y con  los  incisivos  relativamente  un  poco 
mas  angostos.  Los  demás  caracteres  que  le  atribuye 
el  Dr.  Burmeister,  de  tener  la  primera  muela  in- 
ferior mas  angosta  adelante  y mas  larga  acercándose 
á la  forma  de  la  última  superior,  de  presentar  las 
demas  muelas  mas  anchas  y de  tener  la  última  su- 
perior mas  corta,  no  los  he  podido  constatar  sobre 
ningún  ejemplar,  apesar  de  haber  pasado  por  mis 
manos  restos  de  vizcachas  fósiles  de  mas  de  un  cen- 
tenar de  individuos. 

El  ejemplar  mas  grande  que  he  examinado,  tenia 
los  incisivos ‘de  0.0055  de  ancho,  con  unas  cuantas 
estrías  longitudinales  en  la  cara  anterior  mas  fuerte- 
mente marcadas  que  las  otras,  tomando  casi  el  aspec- 
to de  pequeños  surcos. 

El  cráneo  era  del  mismo  tamaño  y de  la  misma 
configuración  general  que  el  de  uno  de  los  mas 
grandes  individuos  de  la  especie  actual,  pero  la 
cresta  sagital  era  un  poco  mas  corta  y ménos  alta. 

Los  huesos  del  esqueleto  presentan  todos  la  misma 
conformación  que  en  la  vizcacha  existente,  pero  son 
evidentemente  mas  fuertes,  especialmente  los  de  los 
miembros  posteriores,  indicando  un  animal  de  talla 
bastante  mayor  que  la  de  los  existentes. 

El  fémur  tiene  10  centímetros  de  largo,  27  milí- 
metros de  mayor  diámetro  transverso  en  su  extre- 
midad proximal,  y 24  milímetros  de  ancho  máximo 
en  su  extremidad  distal  formada  por  los  dos  cón- 
dilos. La  tibia  tiene  135  milímetros  de  largo,  siendo 
gruesa  á proporción  y con  inserciones  musculares 
mas  desarrolladas. 

Estas  dimensiones  sebrepasan  á las  de  los  mas 
grandes  individuos  existentes  que  he  podido  exa- 
minar. 

Localidad.  — He  encontrado  restos  de  esta 
forma  en  distintas  localidades  de  las  provincias  de 
Buenos  Aires  y Santa-Fé. 

Horizonte. — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana. 

Ijagostomus  debilis  n.  sp. 

(Pl.  IX,  fig.  5) 

Este  es  el  que  en  un  principio  habia  tomado  por  el 
Lagostomus  angustidens  de  Burmeister,  pero  no 
corresponde  á la  nueva  descripción  que  dá  de  dicha 


180 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


variedad,  de  manera  que  representa  sin  duda  alguna 
una  forma  distinta,  que  alcanzaba  apenas  la  mitad 
del  tamaño  de  la  especie  existente,  por  lo  que  pro- 
pongo designarla  con  el  nombre  de  Lagostomus 
debilis. 

El  cráneo  de  esta  especie  es  un  tercio  mas  corto 
que  el  de  la  existente,  con  una  cresta  sagital  suma- 
mente corta  y baja,  casi  rudimentaria. 

Las  muelas  tienen  la  misma  forma  que  las  de  la 
■vizcacha  actual,  con  la  diferencia  de  ser  bastante 
mas  pequeñas ; la  primera  de  la  mandíbula  inferior 
que  es  la  mas  pequeña  tiene  un  diámetro  transverso 
oblicuo  ó mayor  de  7 milímetros y las  tres  siguientes 
de  10  milímetros  cada  una. 

El  incisivo  inferior  es  de  cara  anterior  esmaltada 
muy  ligeramente  estriada,  pero  casi  plana  y no  con- 
vexa como  en  los  de  la  especie  existente,  y de  solo  4 
milímetros  de  ancho. 

La  rama  horizontal  debajo  de  la  primera  muela 
medida  sobre  el  lado  externo,  solo  tiene  15  milí- 
metros del  alto. 

Localidad. — He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  distintos  puntos  de  las  provincias  de  Buenos 
Aires,  Santa-Fé  y Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
(pampeano  lacustre)  de  la  formación  pampeana. 

Lagostomus  mí  ni  mus  n.  sp. 

(Pl.  IX,  fig.  6) 

Esta  especie  se  distingue  por  un  tamaño  todavía 
bastante  menor  que  el  de  la  precedente,  acompaña- 
do de  algunos  caracteres  particulares  que  la  separan 
claramente  de  todas  las  demás  especies. 

Una  primera  diferencia  aparece  en  la  forma  y 
disposición  de  la  sínfisis,  cuya  parte  posterior  en  la 
vizcacha  actual  y en  el  L.  clebilis , no  alcanza  debajo 
de  la  primera  muela,  pero  en  L.  minimus  llega 
hasta  debajo  de  la  parte  anterior  de  la  mencionada 
muela.  En  Lagostomus  tricodactylus  y L.  de- 
bilis, la  rama  horizontal  al  nivel  de  la  parte  pos- 
terior de  la  sínfisis  desciende  mucho  hácia  abajo, 
formando  un  ángulo  descendente  muy  pronunciado; 
este  ángulo  ó punta  descendente  de  la  sínfisis  falta 
en  L.  minimus,  sin  que  la  rama  horizontal  en  este 
punto  tampoco  descienda  hácia  abajo,  formando  al 
contrario  una  línea  mas  recta  que  en  las  otras  espe- 
cies. 


También  aparece  una  diferencia  notable  en  el 
tamaño  de  la  primera  muela  inferior  con  re- 
lación á las  que  siguen.  En  Lagostomus  tri- 
codactylus y demás  especies  afines,  la  primera 
muela  inferior  si  bien  tiene  el  mismo  diámetro 
ántero- posterior  que  las  siguientes,  es  de  diá- 
metro transverso  considerablemente  menor,  mien- 
tras que  en  L.  mínimus  esta  misma  muela 
tiene  casi  el  mismo  diámetro  transverso  que  las  si- 
guientes, con  diferencia  de  apenas  un  medio  milí- 
metro, pues  tiene  un  poco  mas  de  6 milímetros  de 
diámetro  transverso,  y las  otras  no  alcanzan  á 7. 
Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  solo  18  milímetros. 

El  incisivo  es  de  cara  anterior  un  poco  con- 
vexa, de  superficie  muy  finamente  estriada  y de  solo 
0m0025  de  ancho. 

La  distancia  entre  el  borde  anterior  del  alveolo 
de  la  primera  muela  al  borde  del  incisivo  es  de  14 
milímetros  y de  este  á la  parte  posterior  de  la  úl- 
tima muela  hay  una  distancia  de  32  milímetros. 

La  rama  horizontal  medida  sobre  el  lado  externo 
debajo  de  la  primera  muela,  tiene  1 1 milímetros  de 
alto. 

Localidad. — He  recogido  esta  especie  en  los 
trabajos  del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (Plioceno  inferior). 

Lagostomus  cavifrons  n.  sp. 

(Pl.  vin,  fig.  2) 

Esta  especie  está  representada  por  un  cráneo  con 
la  mandíbula,  pero  un  poco  deteriorado  y muy  en- 
toscado.  Sin  embargo,  se  reconoce  pronto  que  se 
trata  de  una  especie  distinta  de  la  actual  por  algunas 
diferencias  de  conformación  bastante  notables,  y en 
sus  proporciones  generales  un  poco  diferentes. 

El  cráneo  es  todavía  un  poco  mas  largo  que  el 
de  uno  de  los  mas  grandes  individuos  de  la  especie 
actual,  pero  es  mas  estrecho,  y esta  relación  entre 
el  largo  y el  ancho  se  conserva  la  misma  en  casi 
todas  las  partes  del  cráneo,  excepto  las  muelas,  por 
lo  que  es  evidente  que  el  animal  tuvo  la  misma  talla 
y quizás  todavía  un  poco  mayor  que  la  especie  exis- 
tente, pero  era  ménos  robusto  y de  una  confor- 
mación general  mas  esbelta. 

La  longitud  del  cráneo  de  los  cóndilos  occipitales 


UNGUICULADOS 


181 


á la  punta  de  los  incisivos  es  de  123  milímetros  y 
de  solo  118  milímetros  en  el  cráneo  de  una  de  las 
mas  grandes  vizcachas  actuales,  pero  este  tiene  7 1 
milímetros  de  diámetro  transverso  entre  los  arcos  zi- 
gomáticos  en  el  punto  de  sutura  del  malar  con  la 
apófisis  del  maxilar,  y solo  68  milímetros  en  el  L. 
cavifrons.  La  diferencia  sin  duda  es  pequeña,  pero 
basta  para  probar  que  la  especie  fósil  era  mas  es- 
belta que  la  actual;  sin  embargo  en  el  llano  occi- 
pital es  todavía  mas  visible,  pues  el  de  la  vizcacha 
existente  tiene  56  milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo,  y el  del  L.  cavifrons  tiene  solo  51  milí- 
metros, pero  la  distancia  vertical  entre  la  parte  su- 
perior de  la  cresta  occipital  y el  borde  superior  del 
agujero  occipital  es  de  21  milímetros  en  la  especie 
existente  y de  24  milímetros  en  el  L.  cavifrons, 
sin  que  esta  diferencia  pueda  atribuirse  á un  mayor 
desarrollo  de  la  cresta  occipital,  pues  es  sensi- 
blemente idéntica  en  ambas  especies.  Esta  dife- 
rencia en  las  proporciones  del  llano  occipital  salta 
inmediatamente  á la  vista,  apareciendo  el  del 
Lagostomus  tricodactylus  muy  aplastado  de 
arriba  hácia  abajo  pero  con  un  gran  diámetro  trans- 
verso, mostrándose  al  contrario  el  del  L.  cavifrons 
considerablemente  mas  angosto  pero  mas  alto.  El 
agujero  occipital  de  la  especie  fósil  es  bastante  mas 
pequeño,  y el  diámetro  transverso  entre  ambos 
cóndilos,  lo  mismo  que  el  ancho  del  basioccipital, 
de  las  cajas  auditivas,  y el  diámetro  transverso  del 
cráneo  entre  estas,  es  siempre  menor  de  varios  mi- 
límetros en  la  especie  fósil  que  en  la  actual. 

En  la  parte  anterior  del  cráneo  se  repiten  las 
mismas  diferencias.  La  distancia  entre  la  punta  de 
los  incisivos  y la  parte  posterior  de  la  última  muela 
es  de  78  milímetros  en  ambas  especies,  pero  el 
diámetro  transverso  de  los  maxilares  medido  de 
uno  á otro  borde  alveolar  externo,  es,  al  nivel  de  la 
parte  anterior  de  la  primera  muela,  de  19  milímetros 
en  la  vizcacha  actual  y de  18  en  la  fósil,  pero 
al  nivel  déla  parte  posterior  de  la  última  muela  es 
de  34  milímetros  en  la  especie  existente  y de  solo 
30  en  la  extinguida. 

La  región  del  paladar  comprendida  entre  las 
muelas  es  considerablemente  mas  angosta  en  la 
especie  fósil  que  en  la  existente;  en  el  Lagostomus 
actual  la  distancia  entre  el  borde  interno  de  la  pri- 
mera muela  de  cada  lado  sobre  el  borde  alveolado 
es  de  4 milímetros  y de  solo  3 milímetros  en  la  es- 
pecie extinguida;  y entre  el  borde  interno  de  la 
parte  posterior  de  la  última  muela  de  cada  lado,  es 


de  23  milímetros  en  la  vizcacha  existente  y de  18 
milímetros  en  la  fósil,  diferencia  notable  que  se 
apercibe  inmediatamente  á la  simple  vista.  Parece 
que  también  existen  diferencias  en  la  bóveda  del  pa- 
ladar, pero  el  ejemplar  de  que  dispongo  tiene  esta 
región  incrustada  de  tosca  de  tal  modo  que  no  per- 
mite un  examen  satisfactorio. 

Las  cuatro  muelas  superiores  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  28  milímetros  en  ambas  especies, 
pero  al  revés  de  lo  que  sucede  con  las  demás  partes 
del  esqueleto,  cada  muela  del  L.  cavifrons,  es  de 
diámetro  transverso  un  poco  mayor  que  la  corres- 
pondiente de  L.  tricodactylus.  En  la  vizcacha  ac- 
tual, la  primera  muela  superior  es  generalmente  de 
tamaño  un  poco  mayor  que  las  dos  siguientes,  ó 
por  lo  menos  de  diámetro  transverso  un  poco  mayor; 
en  el  L.  cavifrons,  lastres  muelas  anteriores  tie- 
nen un  diámetro  transverso  sensiblemente  igual, 
de  un  poco  mas  de  8 milímetros  para  cada  muela, 
mientras  que  es  de  solo  7 milímetros  en  uno  de  los 
mas  grandes  individuos  de  la  especie  actual. 

En  la  parte  superior  del  cráneo  aparecen  otras  di- 
ferencias notables  que  separan  evidentemente  la  es- 
pecie extinguida  de  la  actual.  Así  la  parte  superior 
del  cráneo  de  la  vizcacha  existente  vista  de  lado 
forma  un  perfil  arqueado,  elevado  ó convexo  en  el 
centro  encima  de  las  órbitas,  y que  desciende  de 
una  manera  poco  sensible  adelante  y atrás,  mien- 
tras en  el  L.  cavifrons  toda  la  parte  superior  del 
cráneo  aparece  mas  aplastada,  formando  un  perfil 
sensiblemente  horizontal. 

La  región  parietal  es  un  poco  mas  corta  en  el 
cráneo  fósil  que  en  el  de  la  especie  actual,  siendo 
la  distancia  déla  cresta  occipital  á la  sutura  parieto- 
frontal  de  38  milímetros  en  la  especie  actual  y de 
solo  34  en  la  especie  fósil,  pero  la  cresta  sagital  es 
de  la  misma  forma  y presenta  idéntico  desarrollo. 

Las  diferencias  mas  considerables  aparecen  en  los 
frontales  y en  los  nasales.  Los  frontales  en  la  espe- 
cie fósil  son  mas  largos  que  en  la  actual,  y relati- 
vamente mas  estrechos,  además  son  proporcional- 
mente mas  angostos  adelante  y mas  anchos  atrás ; 
en  la  vizcacha  actual  estos  huesos  son  mas  cortos,  y 
mas  anchos,  particularmente  en  la  parte  anterior. 
Medidos  sobre  la  línea  media  tienen  38  milímetros 
de  largo  en  la  vizcacha  actual  y 43  milímetros  en  la 
especie  fósil ; en  la  parte  anterior  adelante  de  las 
órbitas  tienen  el  mismo  ancho  de  cerca  de  4 centí- 
metros, pero  en  la  parte  posterior  entre  las  apófisis 
postorbitarias,  son  un  poco  mas  anchos  los  de  la  es- 


182 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pecie  fósil  (47  milímetros)  que  los  de  la  especie  vi- 
niente. 

En  la  vizcacha  existente,  y en  las  demás  especies 
en  las  que  conozco  esta  parte  del  cráneo,  los  fron- 
tales forman  un  plano  regular  muy  lijeramente  con- 
vexo particularmente  en  la  parte  anterior,  pero  en 
el  L.  cavifrons  se  presentan  deprimidos  longitudi- 
nalmente sobre  la  línea  mediana,  formando  una  es- 
pecie de  canaleta  poco  profunda  que,  en  la  parte 
anterior  se  enancha  afectando  también  la  parte  pos- 
terior de  los  nasales,  constituyendo  una  depresión 
profunda  de  2 centímetros  de  largo  y casi  el  mismo 
ancho. 

Los  nasales  tienen  53  milímetros  de  largo,  siendo 
por  consiguiente  un  poco  mas  cortos  que  los  de  los 
grandes  individuos  de  la  especie  actual,  pero  no 
descienden  hacia  abajo  en  su  parte  anterior,  prolon- 
gándose horizontalmente  hácia  adelante  en  donde 
sobresalen  aislados  varios  milímetros  alcanzando 
casi  hasta  la  parte  anterior  del  intermaxilar.  La  parte 
posterior  en  una  extensión  de  casi  un  centímetro, 
toma  parte  á la  formación  de  la  excavación  de  la  parte 
anterior  de  los  frontales. 

La  mandíbula  inferior  presenta  la  misma  forma  y 
tamaño  que  la  de  la  vizcacha  existente  con  la  única 
diferencia  de  las  muelas  que,  al  contrario  de  lo  que 
sucede  con  las  déla  mandíbula  superior,  son  de  diá- 
metro transverso  apenas  un  poco  menor  que  las  de 
los  grandes  individuos  de  la  especie  actual. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie en  La  Plata,  en  la  barranca  que  se  encuentra  á in- 
mediaciones del  Parque. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  y parte  inferior 
del  piso  bonaerense  de  la  formación  pampeana. 

Lagostomus  lieterogenideus  n.  sp. 

(Pl.  IX,  fig.  7) 

Esta  especie  es  de  tamaño  mucho  menor  que  la 
actual,  mas  pequeña  todavía  que  el  L.  debilis,  pero 
un  poco  mayor  que  el  L.  minimus.  Sus  restos  no 
son  escasos,  pero  solo  tengo  en  mi  poder  las  dos  ra- 
mas de  una  mandíbula  inferior  con  toda  la  denta- 
dura, que  muestra  muy  bien  los  caracteres  que  la 
distinguen  de  las  demás  especies. 

El  Lagostomus  tricodactylus  y las  demás  espe- 
cies anteriormente  mencionadas,  tienen  la  primera 
muela  inferior  con  un  diámetro  transverso  un  poco 


menor  que  las  demás,  particularmente  en  la  parte 
anterior,  pero  las  tres  siguientes  son  absolutamente 
del  mismo  tamaño  y del  mismo  diámetro  transverso. 

En  el  L.  heterogenidens  hay  una  disposición 
completamente  distinta,  siendo  las  cuatro  muelas  de 
tamaño  diferente,  la  primera  igualmente  la  mas  pe- 
queña, aumentando  gradualmente  de  tamaño  hasta 
la  última.  Medidas  en  la  lámina  anterior,  laprimera 
muela  tiene  0m0055  de  diámetro  transverso,  la  se- 
gunda 0m0065,  la  tercera  0U1007 5 y la  cuarta  0m008. 

Las  cuatro  muelas  juntas  ocupan  un  espacio  lon- 
gitudinal de  21  milímetros. 

El  incisivo  es  de  cara  anterior  un  poco  convexa, 
casi  lisa  y de  3 milímetros  de  ancho. 

La  sínfisis  tiene  19  milímetros  de  largo,  y la  rama 
horizontal  debajo  de  la  primera  muela  medida  sobre 
el  lado  externo  tiene  0m0 1 4 de  alto.  El  largo  de  la 
mandíbula  de  la  parte  posterior  del  cóndilo  articular 
al  borde  del  alveolo  del  incisivo  es  de  58  milímetros. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Lagostomus  incisus  Amegh. 

(Pl.  IX,  fig.  22) 

Lagostomus  incisus,  Ameghino,  Lista  délos  mamíf.  fós.  de 
Monte  Hermoso,  p.  9,  n°  18,  Junio  de  1888. 
Lagostomus  angustidens , Moreno.  Informe  preliminar , etc., 
p.  15,  Julio  de  1888. 

Especie  de  tamaño  un  poco  menor  que  la  actual- 
mente existente,  y de  una  conformación  bastante 
distinta.  Está  representada  por  la  parte  anterior  de 
un  cráneo  con  el  paladar  intacto,  los  incisivos  y to- 
das las  muelas,  y varios  otros  cráneos  mas  imper- 
fectos. 

El  cráneo  de  esta  especie  á juzgar  por  la  parte 
existente,  parece  fué  proporcionalmente  mas  largo 
y mucho  mas  estrecho  que  el  de  la  especie  actual, 
pero  con  una  dentadura  proporcionalmente  mas 
fuerte. 

Los  incisivos  son  un  poco  estriados  longitudinal- 
mente en  la  cara  anterior,  y tienen  un  ancho  de  mas 
de  5 milímetros. 

Las  muelas  son  también  de  gran  tamaño,  forma- 
das por  dos  láminas  de  un  diámetro  transverso  igual 
al  de  las  de  los  dientes  de  la  especie  existente,  pero 


UNGUICULADOS 


183 


mas  aplastadas  en  sentido  ántero-posterior , de 
donde  resulta  que  son  mas  estrechas  que  en  Lagos- 
tomus  tricodactylus.  Cada  una  de  estas  láminas 
tiene  un  ancho  ó diámetro  ántero-posterior  de  mé- 
nos  de  2 milímetros  por  6 á 8 milímetros  de  diáme- 
tro transverso.  La  primera  muela  superior  un  poco 
mas  grande  que  las  dos  intermediarias,  tiene  0ra0045 
de  diámetro  ántero-posterior,  pero  las  dos  siguien- 
tes apenas  tienen  4 milímetros.  La  última  muela 
compuesta  de  tres  láminas  de  las  que  la  última  es 
un  poco  mas  gruesa,  tiene  0m0075  de  diámetro  án- 
tero-posterior, y 8 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  la  lámina  anterior.  Las  cuatro  muelas 
superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  26 
milímetros,  que  solo  es  superado  en  los  grandes  in- 
dividuos de  la  especie  existente. 

Las  muelas  del  Lagostomus  incisus  se  distin- 
guen además  por  estar  implantadas  mas  oblicuamente 
al  eje  de  la  série  dentaria  que  en  Lagostomus  tri- 
codactylus, por  sobresalir  menos  de  los  alveolos, 
y por  estar  menos  inclinadas  hácia  atrás  y hácia 
afuera  que  en  la  vizcacha  actual. 

Pero,  la  diferencia  mas  grande  entre  ambas  espe- 
cies se  presenta  en  la  conformación  de  los  maxila- 
res y del  paladar.  En  Lagostomus  tricodactylus, 
los  maxilares  tienen  la  pared  interna  que  se  ex- 
tiende oblicuamente  hácia  adentro  para  formar  la 
bóveda  del  paladar,  uniéndose  por  sutura  en  su 
parte  anterior,  pero  interponiéndose  entre  ambos 
mas  atrás  los  palatinos  que  envian  en  su  parte  pos- 
terior en  el  medio  de  la  gran  escotadura  formada  por 
la  apertura  nasal  anterior,  una  apófisis  fuerte  y larga 
dirijida  hácia  atrás.  Por  su  parte  los  palatinos  en  su 
prolongación  posterior  forman  también  una  superfi- 
cie plana  un  poco  inclinada  hácia  arriba,  tomando 
una  parte  notable  en  la  formación  de  la  bóveda  del 
paladar. 

En  Lagostomus  incisus  la  conformación  de  es- 
tas partes  es  completamente  distinta.  Los  maxila- 
res no  presentan  la  pared  interna  extendiéndose  ma  s 
ó ménos  hácia  adentro  sino  que  ascienden  perpen- 
dicularmente sin  unirse  por  suturas  en  todo  el  es- 
pacio de  la  série  dentaria,  estando  separados  por 
una  hendidura  profunda,  angosta  adelante,  y mas 
ancha  hácia  atrás,  en  cuyo  fondo  apenas  se  vé  un  pe- 
queño vestigio  de  la  parte  anterior  unida  de  los  pa- 
latinos, los  que  en  su  prolongación  hácia  atrás  toman 
también  la  forma  de  una  lámina  perpendicular.  Re- 
sulta de  esta  curiosa  conformación  que  el  Lagosto- 
mus incisus  carece  de  bóveda  del  paladar ; este  se 


presenta  únicamente  como  una  hendidura  profunda, 
ancha  atrás,  y mas  angosta  adelante,  mas  acentuada 
todavía  á causa  de  la  aproximación  mayor  de  los 
maxilares.  En  efecto,  mientras  en  Lagostomus 
tricodactylus  la  distancia  entre  la  parte  posterior 
de  la  última  muela  de  cada  maxilar  es  de  21  milí- 
metros, esta  misma  distancia  en  el  L.  incisus  es  de 
solo  16  milímetros.  El  ancho  entre  el  borde  ex- 
terno de  la  primera  muela  de  un  maxilar  á la  cor- 
respondiente del  otro,  y en  su  parte  anterior,  es  de 
20  milímetros  en  L.  tricodactylus  y de  solo  14  en 
L.incisus.  La  misma  distancia  entre  el  borde  ex- 
terno de  la  segunda  lámina  de  las  dos  últimas  mue- 
las, es  de  35  milímetros  en  L.  tricodactylus,  y de 
solo  25  en  L.  incisus. 

Adelante  de  las  muelas,  los  maxilares  de  L.  in- 
cisus son  muy  estrechos  y ascienden  perpendicu- 
larmente hácia  arriba  por  espacio  de  unos  8 milíme- 
tros, en  donde  terminan  en  una  impresión  en  cada 
lado,  mientras  dos  aristas  delgadas  suben  de  la  parte 
anterior  del  alveolo  de  las  primeras  muelas  hasta 
terminar  en  la  encisura  incisiva  formando  una  espe- 
cie de  canaleta  angosta  y profunda. 

La  apófisis  zigomática  del  maxilar  es  muy  del- 
gada, particularmente  en  la  base  en  donde  apenas 
alcanza  la  mitad  del  desarrollo  que  presenta  en  L. 
tricodactylus.  El  ancho  de  la  parte  anterior  de 
ambos  maxilares  inmediatamente  adelante  de  la 
base  de  las  apófisis  zigomáticas  es  de  20  milímetros 
en  L.  tricodactylus,  y de  solo  13  milímetros  en 
L.  incisus. 

Los  intermaxilares  del  L.  incisus  son  cortos, 
pero  anchos  y fuertes,  y completamente  separados 
por  una  profunda  hendidura  en  todo  el  largo  de  la 
superficie  palatina. 

La  distancia  del  borde  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela  al  borde  del  alveolo  del  incisivo,  es 
de  45  milímetros  en  L.  tricodactylus  y de  solo  33 
milímetros  enL.  incisus. 

Esta  ha  sido  una  especie  de  una  conformación  sin 
duda  muy  distinta  de  la  actual,  pues  las  diferencias 
señaladas  en  la  dentadura  y en  la  conformación  par- 
ticular del  paladar,  maxilares  y palatinos,  deben  ex- 
tenderse á las  otras  partes  del  cráneo,  y sin  duda 
también  al  esqueleto. 

Moreno,  corto  tiempo  después  de  mi  primera 
descripción, ha  publicado  este  animal  como  especie 
nueva  bajo  el  nombre  de  Lagostomus  angusti- 
dens.  Es  un  colmo  en  una  persona  que  pretende 
ocuparse  de  paleontología  argentina,  ignorar  que, 


184 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


la  única  especie  de  vizcacha  fósil  de  nuestro  suelo 
hasta  hace  poco  conocida,  hace  mas  de  veinte  años 
que  lleva  precisamente  ese  mismo  nombre  ! 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte-Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Horizonte.  — Piso  herraósico  de  la  formación 
araucana  (Mioceno  superior). 

Lagostomus  spicatus  Amegh. 

(Pl.  IX,  fig.  9 y i5) 

Lagostomus  spicatus,  Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fas. 

de  Monte-Hermoso,  p.  10,  n°  19,  Junio  de  1888. 
Lagostomus  intermedias,  Moreno.  Lmforme  preliminar,  etc. 
Julio  de  1888. 

La  especie  es  un  tercio  mas  pequeña  que  la  pre- 
cedente, de  la  que  parece  acercarse  por  la  confor- 
mación del  paladar,  según  lo  demuestran  algunos 
pequeños  fragmentos  incompletos,  que  no  permiten 
un  estudio  satisfactorio. 

Los  incisivos  son  bastante  mas  estrechos  que  los 
de  la  especie  precedente,  y los  inferiores  un  poco 
mas  que  los  superiores.  La  cara  anterior  es  plana  y 
no  convexa,  y en  los  inferiores  casi  puede  decirse 
deprimida,  y con  el  esmalte  fuertemente  estriado  en 
sentido  longitudinal;  estas  estrías  están  formadas 
en  parte  por  líneas  continuas,  y en  parte  interrumpi- 
das, ó por  líneas  oblicuas  á ambos  lados  que  dán  á 
las  estrías  principales  una  forma  parecida  á espigas. 
Los  incisivos  superiores  tienen  4 milímetros  de  an- 
cho, y los  inferiores  solo  0m0035. 

Las  muelas  inferiores  difieren  délas  de  casi  todas 
las  especies  por  presentar  un  tamaño  desigual  como 
en  L.  heterogenidens , aunque  no  pueda  confun- 
dirse con  esta  última  por  su  tamaño  mayor,  por  los 
incisivos  mas  anchos  y de  cara  anterior  plana,  y ade- 
más la  conformación  especial  del  paladar  que  lo 
acerca  deL.  incisus. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  están  formadas  por 
láminas  sumamente  comprimidas  de  adelante  hacia 
atrás,  ménos  en  la  primera  que  son  de  diámetro  áute- 
ro-posterior  un  poco  mayor  que  en  las  siguientes. 
El  diámetro  transverso  oblicuo  de  las  muelas  au- 
menta de  la  primera  á la  última  como  en  L.  heteroge- 
nidens, siendo  dicho  diámetro  medido  en  la  primera 
lámina  de  cada  muela,  de  0m006  en  la  primera, 
0m0085  en  la  segunda,  0'n0095  en  la  tercera  y 0ra0 1 00 


en  la  cuarta,  ocupando  las  cuatro  muelas  reunidas 
un  espacio  longitudinal  de  24  milímetros.  Estas 
muelas  difieren  además  por  estar  implantadas  mucho 
mas  oblicuamente  al  eje  de  la  serie  dentaria  que  en 
las  otras  especies. 

La  sínfisis  tiene  20  milímetros  de  largo,  y el  espa- 
cio comprendido  entre  la  parte  anterior  del  alveolo 
de  la  primera  muela  y el  alveolo  del  incisivo  es  de 
17  milímetros. 

El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  pri- 
mera muela  medida  sobre  el  lado  externo  es  de  14 
milímetros,  y «1  largo  total  de  la  mandíbula  de  la 
punta  del  incisivo  á la  parte  posterior  del  cóndilo 
articular  es  de  68  milímetros. 

Localidad.  — Descubierta  por  Carlos  Ameghixo 
en  Monte-Hermoso,  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Lagostomus  antiquus  Amegh. 

(Pl.  IX,  f.  8 y pl.  XXXVI,  f.  9) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  Y,  p.  103, 
a.  1883. 

Esta  especie  está  representada  por  la  mitad  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior,  incluyendo  el 
incisivo  entero,  el  primer  molar  roto  y los  tres 
últimos  completos,  pieza  que  se  halla  en  un  estado 
de  conservación  notable.  La  forma  de  la  corona  de 
las  muelas  y la  estructura  del  hueso  demuestran  que 
pertenece  á un  individuo  adulto.  La  forma  general 
corresponde  muy  bien  á la  forma  actual  típica  de 
este  género,  sin  presentar  con  ella  otra  diferencia  no- 
table que  el  tamaño  mucho  menor,  como  sucede  con 
todas  las  otras  formas  fósiles  del  mismo  género  hasta 
ahora  conocidas.  Pero  tomando  el  lamañocomo  dis- 
tintivo principal,  esta  forma  constituye  una  especie 
bien  definida,  pues  es  inferior  como  talla  no  tan  solo 
al  Lagostomus  tricodactylus , pero  si  también  á 
todas  las  demás  especies  enumeradas,  con  excepción 
del  Lagostomus  minimus , pero  se  distingue  de 
esta  especie  por  la  primera  muela  bastante  mas  pe- 
queña que  la  segunda,  como  en  las  demás  vizcachas, 
mientras  que  en  L.  minimus  la  primera  es  casi  del 
mismo  tamaño  que  la  segunda . 

Las  medidas  que  siguen  demuestran  claramente  el 
tamaño  pequeño  de  la  mandíbula  inferior  de  esta 
especie . 


UNGUICULADOS 


185 


Dimensiones 


Ancho  del  incisivo  en  su  cara  externa  esmaltada 0m003 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.018 

Diámetro  ántero-posterior  de  cada  muela  en  la  corona 0.003 

Diámetro  transverso  de  la  primera  muela 0.005 

Diámetro  transverso  de  las  muelas  segunda,  tercera  y 

cuarta 0.007 

Largo  de  la  barra 0.014 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda  muela 0.013 


Pero  además  del  tamaño  mucho  mas  pequeño  pre- 
senta otras  diferencias  notables.  La  primera  muela 
es  algo  mas  angosta  en  sentido  ántero-posterior  que 
en  la  especie  actual.  El  incisivo  es  en  proporción 
igualmente  mas  pequeño  y su  raíz  arranca  debajo 
de  la  lámina  posterior  de  la  última  muela.  La  parte 
interna  de  la  sínfisis  mandibular  es  deprimida,  y la 
parte  externa  deprimida  en  las  demás  especies,  es  en 
esta  ligeramente  convexa,  existiendo  además  en  la 
parte  externa  de  la  misma  sínfisis  una  apófisis  aguda 
y elevada.  La  protuberancia  semicircular  y convexa, 
que  debajo  de  las  mismas  muelas  forma  el  alveolo  del 
incisivo,  es  mas  pronunciada  que  en  la  especie  ac- 
tual, formando  entre  esta  protuberancia  y la  parte 
descendente  externa  de  la  mandíbula  una  depresión 
profunda. 

El  distintivo  mas  característico  de  la  especie  es 
un  surco  longitudinal  bastante  ancho  aunque  poco 
profundo  que  se  encuentra  en  la  cara  anterior  es- 
maltada, un  poco  liácia  el  lado  interno,  que  falta 
completamente  en  los  incisivos  de  todas  las  de- 
más especies  que  conozco . 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná,  y depositada  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

liag'ostomus  pallidens  Aisegh. 

(Pl.  XXVI,  flg.  10) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX,  p.  48, 
a.  1886. 

Un  pequeño  fragmento  de  maxilar  inferior  que 
contiene  la  parte  anterior  de  la  sínfisis  con  el  inci- 
sivo, indícala  existencia  de  un  animal  muy  parecido 
á la  vizcacha  y probablemente  del  mismo  género, 


pero  en  este  caso  se  trataría  de  una  vizcacha  con 
esmalte  coloreado  de  amarillo,  pues  es  el  color  que 
todavía  conserva  el  incisivo  en  su  parte  posterior 
que  estaba  engastada  en  el  alveolo  al  abrigo  de  las 
causas  que  descoloraron  la  parte  anterior  que  salía 
afuera  del  hueso.  Esta  pieza  indica  un  animal  de  la 
talla  de  la  vizcacha  actual.  El  incisivo  es  de  la 
misma  forma  y tamaño  que  en  la  vizcacha  existente, 
distinguiéndose  únicamente  por  la  superficie  del 
esmalte  cubierta  de  un  considerable  número  de 
arruguitas  é impresiones,  faltándole  las  estrías  finas 
longitudinales  muy  pequeñas  que  caracterizan  el 
diente  de  la  vizcacha.  La  cara  anterior  esmaltada 
parece  también  un  poco  mas  convexa,  y la  cinta  de 
esmalte  que  da  vuelta  sobre  el  ángulo  interno  lon- 
gitudinal algo  mas  ancha  y con  una  pequeñísima 
depresión  longitudinal  en  el  medio  que  falta  en  la 
vizcacha,  pero  existe  en  los  incisivos  de  algunos 
Megamys.  La  sínfisis  es  mas  corta  y espesa  que  en 
Lagostomus  y la  impresión  perpendicular  carece 
de  su  segunda  sección  posterior  mas  estrecha  y 
prolongada  hácia  atrás,  que  se  vé  en  las  mandíbulas 
de  Lagostomus , Myopotamus,  Megamys  y Te~ 
trastylus,  lo  que  me  hace  presumir  que  probable- 
mente se  trata  de  un  género  distinto  de  Lagostomus 
aunque  muy  cercano.  Pero,  provisoriamente,  pre- 
fiero reunirlos  hasta  que  conozca  otros  materiales 
que  prueben  de  una  manera  mas  demostrativa  su 
diferencia  genérica . 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabkim  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná  y depositada  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Lagostomus  lateralis  n.  sp. 

(Pl.  IX,  fig.  10) 

Esta  especie  antiquísima  y de  tamaño  diminuto, 
contemporánea  del  Prolagostomus,  conserva  al- 
gunos caractéres  de  las  especies  de  este  género, 
entre  otros,  el  de  la  hoja  de  esmalte  intermediaria 
de  cada  muela  que  no  atraviesa  toda  la  muela  por 
completo,  pero  se  distingue  claramente  del  mencio- 
nado género  por  la  última  muela  inferior  del  mismo 
tamaño  que  la  penúltima. 

La  especie  está  representada  por  dos  ramas  del 


24 


186 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior  nn  poco  dete- 
rioradas, pero  ambas  con  las  cuatro  muelas  intactas, 
implantadas  oblicuamente  como  en  las  demás  espe- 
cies del  mismo  género,  aunque  con  la  hoja  de  esmalte 
posterior  de  la  lámina  anterior  de  cada  muela  sepa- 
rada de  la  lámina  de  esmalte  que  envuelve  el  lado 
interno  de  la  muela,  formando  como  un  pequeño 
repliegue,  por  persistir  en  estado  rudimentario  la 
hoja  de  esmalte  anterior  de  la  lámina  posterior. 
Las  dos  láminas  de  cada  muela  se  muestran  así  reu- 
nidas por  una  sola  hoja  de  esmalte  sobre  el  lado  in- 
terno, pero  forman  dos  columnas  distintas,  separadas 
por  una  pequeña  escotadura  y un  surco  perpendi- 
cular sobre  el  externo. 

La  primera  muela,  mas  pequeña  que  las  demás, 
presenta  la  lámina  anterior  casi  rudimentaria;  tiene 
2 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 4 mi- 
límetros de  diámetro  transverso  oblicuo  máximo. 

Lastres  muelas  que  siguen,  mas  ó menos  del 
mismo  tamaño  y con  ambas  láminas  bien  desarrolla- 
das, tienen,  cada  una,  3 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  por  5 milímetros  de  diámetro 
transverso  oblicuo.  Las  cuatro  muelas  juntas  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  15  milímetros. 

El  incisivo  llega  hasta  debajo  de  la  última  muela, 
es  de  cara  anterior  muy  convexa,  de  superficie  es- 
triada ó rugosa  y tiene  0m0023  de  ancho. 

La  cara  externa  de  la  rama  horizontal  se  distin- 
gue por  la  fosa  que  se  encuentra  debajo  de  la  apó- 
fisis coronoides  y detrás  de  la  última  muela,  que  es 
menos  acentuada  que  en  las  otras  especies.  La  parte 
sinfisaria  adelante  de  la  primera  muela  es  además 
relativamente  muy  espesa,  y con  un  pequeño  agu- 
jero emisor  hácia  la  mitad  de  su  alto.  Alto  de  la 
rama  horizontal  en  su  parte  mas  baja  adelante  de  la 
primera  muela,  9 milímetros.  Alto  de  la  rama 
horizontal  debajo  de  la  segunda  muela  (m  T)  0m005. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  el  ex-gobernador  del  Terri- 
torio de  Santa  Cruz,  Teniente  de  Fragata  Carlos 
M.  51  o vax o,  sobre  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz 
en  la  Patagonia  austral . 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Ijag'ostoimis  priimg-emus  n.  sp. 

¡(Pl.  IX,  íig.  11) 

Es  esta  la  especie  mas  pequeña  del  género  que 
hasta  ahora  me  sea  conocida.  Por  sus  caractéres 


generales  se  acerca  bastante  de  la  precedente,  pero 
es  notablemente  mas  pequeña  y con  las  muelas 
inferiores  de  tamaño  mas  igual,  siendo  la  primera 
apenas  un  poco  mas  pequeña  que  la  segunda,  y la 
última  igual  á la  penúltima.  Las  dos  láminas  están 
reunidas  en  una  sola  columna  sobre  el  lado  interno 
por  una  misma  lámina  de  esmalte,  pero  con  una 
pequeña  ranura  perpendicular  como  en  Prolagos- 
tomus.  La  hoja  de  esmalte  posterior  de  la  lámina 
anterior  tampoco  atraviesa  la  muela  por  completo, 
existiendo  igualmente  un  pequeño  rudimento  de  la 
hoja  de  esmalte  anterior  de  la  lámina  posterior. 
Cada  una  de  estas  muelas  tiene  0m0025  de  diámetro 
ántero-posterior  y un  poco  mas  de  4 milímetros  de 
diámetro  transverso  oblicuo.  Las  cuatro  muelas  in- 
feriores juntas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
12  milímetros. 

La  cara  externa  de  la  rama  horizontal  es  mas  pa- 
recida á la  de  la  vizcacha  existente  que  la  de  la 
especie  precedente,  con  la  fosa  que  se  encuentra 
debajo  de  la  apófisis  coronoides  bien  marcada,  y 
tiene  debajo  de  la  segunda  muela  (m.  T)  cerca  de 
9 milímetros  de  alto. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  el  Teniente 
de  fragata  Carlos  M.  Moyaxo  sobre  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 

Este  género,  en  la  actualidad  es  propio  de  la 
llanura  argentina  y especialmente  de  las  regiones 
inmediatas  al  Rio  de  la  Plata,  pero  parece  que  en 
otras  épocas  tuvo  una  distribución  geográfica  mucho 
mas  considerable,  pues  Luxd  ha  encontrado  una 
rama  de  la  mandíbula  inferior  con  la  dentadura  en 
los  yacimientos  fositíferos  de  las  cavernas  del  Brasil. 
Esta  pieza  procedía  evidentemente  de  una  especie 
distinta  de  la  actual,  de  tamaño  bastante  mas  redu- 
cido que  designó  con  el  nombre  de  Lagostomus, 
brasiliensis ; pero  parece  que  el  original  se  ha 
extraviado,  de  modo  que  no  ha  podido  ser  sometido 
á nuevo  examen . 

Las  diferencias  que  separan  unas  de  otras  las 
distintas  especies  de  vizcachas,  no  son  ciertamente 
muy  profundas  ni  muy  aparentes,  de  manera  que, 
no  disponiendo  de  un  material  considerable  como 
el  que  he  tenido  entre  manos,  ó careciendo  de 
buenos  ejemplares,  no  es  fácil  apercibir  esas  dife- 
rencias. Pero  ellas  existen,  y son  tanto  mas  intere- 
santes de  precisar,  cuanto  que,  siendo  los  restos 


UNGUICULADOS 


187 


de  este  género  de  los  mas  abundantes  en  casi  todos 
los  horizontes,  pueden  en  muchos  casos  por  sí  solos 
permitir  la  determinación  de  la  época  de  ciertos 
terrenos  en  los  que  la  estratigrafía  no  es  aparente, 
ó contienen  pocos  fósiles,  ó en  los  que  el  conjunto 
de  la  fauna  no  permite  apreciaciones  decisivas. 

Aunque  las  diferencias  sean  pequeñas,  las  dife- 
rentes formas  de  este  género  parecen  variar  casi 
constantemente  de  un  horizonte  á otro.  El  carácter 
mas  variable,  como  es  natural,  es  el  tamaño,  pudién- 
dose establecer  como  regla  general,  que,  desde  las 
épocas  mas  antiguas  hasta  la  actual  la  talla  ha  ido 
progresivamente  en  aumento.  Los  antecesores  di- 
rectos de  la  especie  actual,  fueron  sucesivamente 
mas  pequeños  á medida  que  proceden  de  terrenos 
mas  antiguos,  y si  bien  en  algunos  horizontes  se 
encuentran  algunos  representantes  que  por  la  ta- 
lla se  acercan  á la  especie  actual,  son  formas 
lejanas  que  se  extinguieron  sin  tener  por  consi- 
guiente parentesco  inmediato  con  la  vizcacha  exis- 
tente ; pero  es  interesante  constatar  que  también 
esas  formas  antiguas  de  tamaño  relativamente  con- 
siderable, fueron  precedidas  por  otras  de  dimensio- 
nes menores. 

Los  restos  fósiles  encontrados  son  tan  abundantes 
que  permiten  trazar  un  bosquejo  muy  aproximado, 
y en  gran  parte  exacto  de  la  evolución  filogenética 
del  género  Lagostomus. 

Su  antecesor  mas  lejano  es  el  Pliolagostomus 
de  los  terrenos  eocenos,  de  talla  muy  pequeña  y de 
incisivos  cortos.  De  este  género,  alargándose  los 
incisivos  y modificándose  un  poco  las  muelas  salió 
el  género  Prolagostomus , también  de  los  terrenos 


eocenos,  y que  por  su  conformación  es  el  antecesor 
directo  del  Lagostomus,  Los  primeros  represen- 
tantes de  este  género,  todavía  con  algunos  caracteres 
de  Prolagostomus , se  encuentran  en  los  mismos 
terrenos,  y constituyen  dos  especies  bien  distintas, 
el  L.  lateralis  y el  L,  prmigenius.  El  primero, 
de  tamaño  mavor,  muestra  en  sus  incisivos  una 
tendencia  á colorearse  de  amarillo,  y es  seguramente 
el  antecesor  del  L.  pa Melena  del  oligoceno  del 
Paraná,  de  tamaño  mas  considerable  y cuyos  caracté- 
res  no  permiten  suponer  haya  dejado  descendientes. 
La  otra  especie,  mucho  mas  pequeña,  llamada 
L.  primig&nius,  es  el  antecesor  del  L.  antiquus 
del  oligoceno  del  Paraná,  que  constituye  sin  duda 
el  tronco  antecesor  de  todas  las  especies  posterio- 
res. 

Acercándonos  hacia  los  tiempos  actuales  recien 
conocemos  otros  representantes  en  el  mioceno  su- 
perior, llamados  L.  incisus  y L.  spicatus,  que,  si 
bien  faltan  las  formas  intermediarias,  debemos  supo- 
ner descienden  del  L.  antiquus.  El  L.  incisus 
de  tamaño  relativamente  considerable,  se  extingue 
en  el  pampeano  medio  con  el  L.  cavifrons.  El 
L.  spicatus,  mas  pequeño,  evoluciona  hácia  el 
L.  minimus  del  pampeano  inferior;  de  este  último 
se  desprenden  igualmente  dos  ramas,  el  L.  hetero- 
geniclens  que  se  extingue  en  el  pampeano  medio, 
y el  L.  débilis,  antecesor  del  Lagostomus  trico- 
dactylus  actual  y de  la  variedad  fósil  angustidens. 

El  bosquejo  adjunto  representa  en  conjunto  las 
principales  líneas  de  la  evolución  filogénica  del 
Lagostomus  tal  como  permiten  concebirla  los  ma- 
teriales que  hasta  ahora  se  conocen. 


188 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


SGOTjEUMYS  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  12,  a,  1887. 

Género  de  la  familia  de  los  eriominos,  de  ta- 
maño pequeño,  representado  únicamente  por  un 
paladar  con  las  tres  primeras  muelas.  Este  animal 
se  distingue  de  todos  los  demás  mencionados  por 


tener  en  todas  sus  muelas  un  principio  rudimentario, 
de  una  tercera  lámina  posterior.  Cada  muela  supe- 
rior consta  así  de  dos  láminas  transversales  comple- 
tamente reunidas  al  lado  externo,  pero  separadas 
al  interno  por  un  pliegue  profundo  de  esmalte  pro- 
ducido por  un  surco  perpendicular  que  no  llega 
hasta  la  base ; la  lámina  posterior  entra  un  poco 
mas  hácia  adelante  que  la  anterior,  y además  lleva 
hácia  atrás  y colocado  sobre  el  lado  externo  un 


UNGUICULADOS 


189 


pequeño  prolongamiento,  que  es  el  rudimento  de 
lámina  tercera  mencionado,  separado  al  lado  interno 
por  un  pequeño  pliegue  de  esmalte  completamente 
superficial  que  desaparece  pronto  con  la  masticación. 
La  división  en  láminas  distintas  estaba  por  consi- 
guiente completamente  en  principio  por  lo  que  con- 
cierne á la  lámina  posterior,  y era  todavía  imperfecta 
para  las  dos  anteriores.  Por  los  caracteres  mencio- 
nados, este  género  puede  considerarse  como  un 
antecesor  de  los  géneros  existentes  Eryomys  y 
Lagidium. 

Scofcaeumvs  imminutus  Amegh. 

(Pl.  IX,  fig.  21) 

Amegiuno,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  12,  n°  44, 
a.  1887. 

Las  tres  muelas  anteriores  existentes  en  el  frag- 
mento de  paladar  mencionado,  tienen  sensiblemente 
el  mismo  tamaño  de  cerca  de'  dos]  milímetros  de 
ancho,  y dos  milímetros  de  largo,  ocupando  entre 
las  tres  un  espacio  longitudinal  de  cerca  de  6 milí- 
metros; esta  pequeña  disminución  es  producida  por 
el  modo  de  implantación  de  las  muelas,  en  sentido 
oblicuo,  de  manera  que  la  prolongación  posterior 
externa  de  la  anterior  se  coloca  contra  el  borde 
anterior  externo  de  la  que  le  sigue.  El  paladar  pa- 
rece no  presentar  ninguna  particularidad,  teniendo 
en  su  parte  anterior  entre  el  primer  par  de  muelas 
0.0025  de  ancho,  y 5 milímetros  entre  el  par  de 
muelas  tercero. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Pisosantacruzeño  (eoceno  inferior). 


LAGIDIUM  MEYEN. 

Meten,  Nov.  Acta  Acad.  Nat.  etc.,  t,  XVI,  part.  2,  pág  576 
a.  1833. 

Lagidium  peruannm  Meyen 
Meten,  Ob.  y pág.  cit. 

Habita  la  parte  del  norte  y oeste  de  la  República, 


al  norte  de  las  nacientes  del  Colorado.  No  se  conoce 
fósil. 

ERIOMYS  LICIlTElYST. 


Lichtenstein,  Darstellung  neuer  Sáugth.  1829. 


Eriomys  laniger*  Molina 

Mus  laniger,  Molina,  Saggio  sulla  StoriaN atúrale  del  Chili, 
p.  267,  a.  1782. 

Eriomys  chinchilla,  Lichtenstein,  Darst.  neuer  Sáugth. 
1829. 

Wiegman,  Arch.  I,  part.  2,  p.  208. 

Burmeister,  Descrip.  Pys.  etc.,  t.  III,  p.  243. 
Cricetus  laniger,  Desmarest,  Martmal.  part.  II,  p.  313. 
Chinchilla  lanígera,  Bennett,  Gardens  and  Menagerie  of 
the  Zool.  Soc.  part.  I,  p.  1.— Id.  Zool.  Soc.  I, 
p.  59. 

Gray,  Spicilegia  zoológica , part.  II,  p.  11. 

Rousseau,  Ann.  d.  se.  nat.  t.  26,  p.  349. 

Waterhouse,  Nat.  hist.  mamm.  II,  p.  236. 

Fr.  Cuvier  y Geoffroy,  Hist.  nal.  d.  Manwiíf.  liv.  64. 
Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  p.  90. 

Callomys  laniger,  Fr.  Geoffroy  y D’Orbigny,  Anual,  d.  se. 
nat.  t.  21,  p.  291. 

Lagostomus  laniger,  Wagler,  lsis,  p.  614,  1831. 

Lagostomus  chinchilla,  Meyen,  Nova  acta.  phys.  med.  soc. 
Caes.  Carol.  Leop.  etc.,  t.  26,  part.  2,  p.  586. 

Habita  la  parte  norte  y noroeste  de  la  República. 
No  se  conoce  fósil. 


MEGÁMYS  LAUR1LLARD- 


Megamys  ,L\vi\illaud  en  D’Orbigny,  Voy  age  dans  l’Amérique 
Mérid.,  Paleont.,  p.  110,  1848. 

Pictet,  Traite  de  Paleontologie,  t.  I,  p.  240,  a.  1853. 
Bravard,  Monog.  de'Jos  terrenos  tere.  mar.  de  la  ciad, 
del  Paraná,  1858.—  Id.  Cat.  des  esp.  de  mam.  fos. 
Paraná,  1860. 

Burmeister,  Descrip.  Phys.  de  la  Rep.  Argent.,  t.  II, 
p.  244,  a.  1876.  — Id.  t.  III,  p.  274,  a.  1879.  — Id. 
An.  del  Mus.  Nac.  t.  III,  p.  98  y sig.,  a.  1885. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los*mamíf.  fós.  de  la  Amér. 
Mér.  p.  64,  a.  1880. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  V,  p.  258 
y sig.,  a.  1883.  — Id.  t.  VIH,  p!23  y sig.,  a.  1885. 
— Id.  t.  IX,  p.  13  y sig.  a.  1886.' 

Scalabrini,  Cartas  científicas  al  General  Eduardo 
Racedo,  p.  19,  a.  1887. 


190 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Herluf  Winge,  Jordfundne  og  nulevende  Gnavere, 
p.  173,  a.  1887. 

Toribio  E.  Ortiz,  Paleontología  de  Entre-Ríos,  p.  11, 
a.  1888. 

Anoplotherium  americanum  (Bravard)  Burheister,  Ann. 
and  Magazine.  Nat.  Hist.  IV,  ser.,  t.  VII,  p.  52,  a. 
1871.  — Id.  Descrip.  Phys.  etc.,  t,  II,  p.  243,  a. 
1876.  — Id.  t.  III,  p.  470,  a.  1879  (falsa  identifi- 
cación). 

Nesodon  Ovinus  (Owen)  Burheister,  Descrip.  Phys.  etc., 
t.  III,  p.  501,  a.  1879  (identificación  errónea). 
Potamarchus,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  t III,  p.  154, 
a.  1885. 

Historia.  — Durante  su  permanencia  en  el  Rio 
Negro  de  Patagonia,  el  célebre  naturalista  y viagero 
D’Orbigivy,  descubría  al  sud  de  este  rio,  en  la 
Ensenada  de  Ross,  en  una  capa  muy  rica  en  fósiles 
terrestres  y de  agua  dulce  perteneciente  á los  terre- 
nos terciarios  antiguos,  la  tibia  y la  rótula  eviden- 
temente de  un  mamífero,  que  el  paleontólogo  francés 
Laurillard  designaba  algunos  años  mas  tarde  con  el 
nombre  de  Megamys  patagoniensis,  incluyéndolo 
en  el  orden  de  los  roedores  y considerándolo  como 
cercano  de  la  vizcacha.  Este  animal,  á juzgar  por 
las  dimensiones  de  la  tibia  y de  la  rótula,  debía 
tener,  en  la  opinión  de  Laurillard,  una  talla  com- 
parable á la  de  un  buey. 

Los  roedores  actuales  y extinguidos,  hasta  enton- 
ces conocidos,  eran  todos  animales  pequeños,  así 
que,  el  anuncio  de  la  existencia  de  un  roedor  tan 
gigantesco,  determinado  sobre  un  solo  hueso  del 
esqueleto,  asombró  á los  paleontólogos  y encontró 
mas  de  un  incrédulo;  en  general  fué  mal  acogido. 

El  mismo  Pictet  (1853)  tenia  tan  poca  confianza 
en  dicha  determinación  que  al  mencionarla  agregaba 
á renglón  seguido  que  debía  considerarse  como 
provisoria,  porque  era  difícil  conocer  las  verdade- 
ras afinidades  de  los  roedores  no  conociendo  su 
dentición. 

Pero,  poco  tiempo  después,  Eravard  menciona 
el  Megamys  entre  los  animales  de  los  que  dice 
haber  encontrado  restos  en  los  terrenos  terciarios 
del  Paraná,  al  principio  (1858)  con  dudas,  y luego 
(1860)  con  seguridad.  Un  naturalista  déla  habili- 
dad de  Bravard  no  podía  suponerse  se  hubiera 
equivocado  hasta  el  punto  de  atribuir  al  Megamys 
restos  de  roedores  de  talla  vulgar,  ó huesos  de 
grandes  mamíferos  de  órdenes  diferentes.  Pero 
como  no  publicó  descripciones  de  las  piezas  reco- 
gidas, y las  piezas  mismas  se  extraviaron,  la  exis- 
tencia del  roedor  gigantesco  continuó  á ser  puesta 


en  cuarentena,  y por  una  aberración  singular,  cuando 
se  encontraron  restos  del  roedor  misterioso  fueron 
atribuidos  á animales  de  naturaleza  completamente 
distinta. 

En  efecto,  en  1871  y 1876,  describía  Burmeis- 
ter  la  parte  posterior  de  un  cráneo  de  un  mamí- 
fero encontrado  en  los  alrededores  del  Paraná, 
que  consideró  pertenecía  al  animal  designado  por 
Bravard  con  el  nombre  de  Anoplotherium  ame- 
ricanum, y después  de  un  examen  detenido  en- 
cuentra que  presenta  realmente  los  caracteres  del 
género  Anoplotherium,  puesto  que  dice  corres- 
ponde muy  bien  por  su  forma  general  á la  figura 
del  Anoplotherium  grande  dada  en  la  Osteogra- 
phie  de  De  Blainville;  pero  en  1879,  es  ménos 
afirmativo,  agregando  que  ese  parecido  no  era  una 
prueba  de  que  dicha  pieza  perteneciera  al  género 
Anoplotherium  y que  podía  proceder  de  otro  género 
desconocido.  Tenia  razón,  era  de  Megamys  ! 

Rara  coincidencia!  en  el  mismo  trabajo  se  ele- 
vaba enérgicamente  contra  la  opinión  de  los  que 
creían  en  la  posibilidad  de  la  existencia  de  un 
roedor  de  la  talla  del  Megamys,  escribiendo  en  el 
tercer  volumen  de  su  Description  Phy sigue,  etc., 
los  párrafos  siguientes  : 

«Enfin  nous  mentionnons  ici  une  espéce  fossile, 
le  Megamys  patagoniensis  de  Laurillard,  que 
l’auteur  a cru  c.lasser  parmi  les  rongeurs.  Elle  est 
fondée  sur  un  tibia  presque  complet  et  une  rotule 
qui,  par  leur  grandeur  excessive,  surpassent  du 
don  ble  les  os  de  la  plus  grande  espéce  actuelle  de 
cette  tribu  de  V Hydrochoerus  capybara  et  font 
soupconner  par  cela  qu’ils  n’appartiennent  pas  au 
groupe  de  rongeurs.  lis  ont  été  trouvés  dans  la 
Patagonie,  au  sud  su  Rio  Negro,  de  la  Ensenada  de 
Ross,  et  sout  de  la  formation  tertiaire  patagonienne. 
Je  ne  peut  pas  partager  l'opinion  qu’ils  viennent 
d’un  animal  de  la  famille  du  rat,  et  je  crois  avoir 
raison  de  les  attribuer  au  genre  Nesodon  de  Owen, 
au  regard  du  quel  je  les  traiterai  plus  en  detail.  » 
(pág.  274).  Y algo  mas  adelante  hablando  de  los 
nesodontes  dice  : 

«Je  crois  aussi  que  los  de  la  jambe  décrit  par 
Laurillard  dans  le  Voy  age  de  D’Orbigny,  sous 
le  nom  de  Megamys  patagoniensis  appartient  au 
meme  genre  Nesodon,  dont  les  ossements  ne  sont 
pas  rares  dans  la  Patagonie,  principalement  dans 
les  terrains  au  sud  du  Rio  Negro,  et  parce  que  la 
grandeur  du  tibia  est  bien  en  harmonie  avec  les 
dimensious  des  os  connus  dequelques  Nesodons.  » 


UNGUICULADOS 


191 


«Le  Nesodon  ovinus  Owen,  a en  la  taille  d’un 
raouton.  Je  suis  porté  á croire  que  le  tibia  attribué 
au  Megamys  patagoniensis  appartient  á cette 
espéce. » (Pág.  501). 

No  se  comprende  cómo  el  sabio  director  del  Mu- 
seo Público  de  Buenos  Aires  haya  podido  atribuir 
una  tibia  que  presenta  caractéres  de  roedor  á un 
paquidermo,  y sobretodo  á un  Nesodon  quedebia 
tener  una  tibia  construida  sobre  el  tipo  de  la  del 
Toxodon  ; y es  todavía  mas  incomprensible  cómo 
pueden  ponerse  de  acuerdo  los  tres  párrafos  trans- 
criptos. En  el  primero  dice  que  tal  hueso  no  puede 
pertenecer  á un  roedor  porque  indicaría  un  animal 
de  este  orden  de  doble  talla  por  lo  menos  que  el 
Iiydrochcerus  el  mas  grande  de  los  roedores  actua- 
les. En  el  último  párrafo  dice  que  la  tibia  debe 
pertenecer  al  Nesodon  ovinus , animal  extinguido 
que  tenia  la  talla  de  una  oveja.  El  carpincho  es 
mas  grande  ó por  lo  menos  del  mismo  tamaño  que 
la  oveja;  en  tales  condiciones,  ¿por  qué  tal  hueso 
no  podía  ser  de  roedor?  la  talla  no  se  opondría  á 
ello.  Pero  la  tibia  sobre  que  se  estableció  el  género 
Megamys,  con  sus  34  centímetros  de  largo  (339  mi- 
límetros) y grueso  proporcionado  sobrepasa  de  mu- 
chísimo el  tamaño  de  la  oveja,  ó del  carpincho,  y 
también  del  Nesodon  ovinus.  Es  un  hecho  que 
las  proporciones  de  la  tibia  de  Megamys  des- 
crita por  Laurillard  indica  un  animal  de  una  talla 
aproximada  á la  de  un  buey:  entre  el  tamaño  de 
un  buey  y el  de  una  oveja...  la  diferencia  no  es 
poca. 

Así,  en  1880,  apoyados  en  el  testimonio  confirma- 
tivo de  Bravard,  y después  de  haber  examinado  la 
pieza  original  traida  por  D’Orbjgxy,  en  un  trabajo 
en  colaboración  con  H.  Gervais  admitimos  la  exis- 
tencia del  gigantesco  roedor,  colocándolo  en  nues- 
tro catálogo  de  Los  mamíferos  fósiles  de  la  Amé- 
rica Meridional  á continuación  del  género  L a- 
gostomus , afinidad  indicada  por  Laurillard  al 
atreverse  á fundar  el  género  sobre  materiales  tan 
incompletos. 

Unos  cuantos  golpes  de  pico  dados  en  las  barran- 
cas del  Paraná,  poniendo  á la  luz  del  dia  una  página 
inédita  de  la  historia  de  nuestro  globo,  que  nos  ha 
dado  á conocer  toda  una  fauna  perdida,  han  arran- 
cado á la  vez  délas  entrañas  de  la  tierra  várias  par- 
tes características  del  enigmático  roedor,  que  se  nos 
aparece  respondiendo  al  llamamiento  que  de  él  hi- 
ciera el  ilustre  sábio  cuarenta  años  há,  cuando  el 
nombre  de  Laurillard  es  de  ultra-tumba  y sus  su- 


cesores se  elevaban  incrédulos  ante  las  inducciones 
del  génio  y de  la  ciencia ! 

Débese  la  confirmación  indisputable  de  la  existen- 
cia del  gigantescofroedor,  ájlas  perseverantes  inves- 
tigaciones del  profesor  Scalabrim,  quien  desde 
1883  me  remitía  un  trozo  de  la  mandíbula  con  va- 
rios dientes,  del  hasta  entonces  misterioso  Mega- 
mys patagoniensis , que  día  conocer  en  el  mismo 
año,  conjuntamente  con  los  restos  de  otra  especie 
algo  mas  pequeña  que  designé  con  el  nombre  de 
Megamys  Laur i l la rdi. 

Continuando  el  distinguido  profesor  sus  pacien- 
tes investigaciones  encontró  nuevos  restos  de  las 
mismas  especies,  y de  otras  diferentes,  que  di  á co- 
nocer á mediados  de  1885,  estableciendo  cuatro  nue- 
vas especies,  una  un  poco  mas  pequeña  que  el  M.  Lau- 
r illar  di  que  llamé  M.  clepressidens,  otra  todavía 
mas  pequeña,  del  tamaño  de  una  vizcacha,  que  de- 
signé con  el  nombre  de  Megamys  Holmbergii , la 
tercera  mas  ó menos  del  mismo  tamaño  que  distin- 
guí con  el  nombre  de  Megamys  Isevigatus , pero 
que  luego  conociendo  piezas  mas  completas  conir 
prendí  representaba  un  nuevo  género  que  es  el  que 
lleva  el  nombre  de  Tetrastyliis)  por  último,  la 
cuarta  era  de  dimensiones  gigantescas,  superando 
en  tamaño  el  mismo  Megamys  Patagoniensis,  y la 
designé  con  el  nombre  de  Megamys  Racedi  en  ho- 
nor del  general  Eduardo  Bacedo,  hoy  Ministro 
de  la  Guerra  de  la  Nación,  y entonces  gobernador 
déla  provincia  de  Entre  Bios,  como  un  testimonio 
de  simpatía  por  la  formación  del  Museo  provincial 
en  la  ciudad  del  Paraná,  que  tanto  está  contribu- 
yendo al  adelanto  de  nuestros  conocimientos  sobre 
la  paleontología  argentina. 

A fines  del  mismo  año  (1885),  en  la  entrega  ter- 
cera de  los  Anales  del  Museo  Nacional  el  Dr. 
Burmejster  se  ocupa  largamente  del  género  Mega- 
mys reconociendo  su  error  al  pretender  negar  su 
existencia,  aumentando  considerablemente  nuestros 
conocimientos  con  la  descripción  completa  de  la  parte 
posterior  del  cráneo  que  ántes  había  considerado  como 
de  Anoplotherium  ó de  un  género  cercano,  y de  al- 
gunas partes  del  esqueleto.  Describe  una  mitad  de 
mandíbula  inferior  casi  completa  con  todas  las  mue- 
las, procedente  de  la  especie  mas  pequeña  del  género 
que  yo  ya  había  designado  con  el  nombre  de  Me- 
gamys Holmbergii;  pero  el  autor  la  ha  tomado  por 
una  especie  nueva,  no  conociendo  tampoco  que  for- 
maba parte  del  mismo  género  Megamys , tomándola 
por  un  género  nuevo  mas  cercano  de  Myopotamus 


192 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  designa  con  el  nombre  de  Potamarchus  mu- 
rinus , mientras  reconoce  que  el  Megamys  pata- 
goniensis  es  muy  cercano  de  Lagostomus. 

Al  año  siguiente  (1886)  en  otro  trabajo  sobre  los 
mamíferos  fósiles  del  Paraná,  refuté  estensamente 
la  fundación  del  nuevo  género  Potamarchus,  de- 
mostrando que  se  trataba  de  un  verdadero  Megamys 
y querepresentaba  la  especie  que  ya  precedentemente 
había  designado  con  el  nombre  de  Megamys 
Holmbergii. 

Al  mismo  tiempo,  disponiendo  de  nuevos  mate- 
riales coleccionados  por  el  profesor  Scal abriíu , 
agregué  nuevos  datos  al  conocimiento  de  las  espe- 
cies establecidas,  reconociendo  la  existencia  de  dos 
nuevas  especies  de  talla  gigantesca,  una  de  tamaño 
intermediario  entre  Megamys  patagoniensis  y 
Megamys  Racecli , que  distinguí  con  el  nombre  de 
Megamys  preependens,  y la  otra  de  talla  todavía 
mas  gigantesca  que  el  Megamys  Racecli  que  de- 
signé con  el  nombre  de  Megamys  Rurmeisteri. 

Por  último,  á principios  del  año  87,  recojí  per- 
sonalmente los  restos  de  una  nueva  especie  de  Me- 
gamys, el  M.  formosus,  en  el  yacimiento  de 
Monte-Hermoso,  que  es  de  edad  mas  reciente  que 
los  depósitos  de  donde  han  sido  extraídos  los  restos 
de  las  especies  hasta  entonces  conocidas. 

Caractéres.  — Los  caractéres  que  distingueu  al 
género  Megamys  son  hasta  ahora  conocidos  de  una 
manera  muy  imperfecta,  pues  se  poseen  muy  pocos 
restos  del  esqueleto,  ó estos  no  han  sido  todavía 
estudiados;  pero  las  partes  que  se  conocen,  parti- 
cularmente la  dentadura,  indican  que  el  animal 
presenta  una  conformación  general  muy  parecida  á 
la  de  la  vizcacha,  con  ligeras  desviaciones  hacia  el 
tipo  que  representa  el  Myopotamus. 

La  dentadura  consta  como  en  la  vizcacha  y demás 
animales  de  la  misma  familia,  de  un  par  de  incisivos 
arriba  y otro  abajo,  y cuatro  muelas  en  cada  lado 
de  cada  mandíbula,  ó sea  j i.  £ c f m (}  pm.  f m)=20, 
todos  los  dientes  sin  raíces  distintas  y de  base 
abierta. 

Los  incisivos  son  de  la  misma  forma  general  que 
los  de  la  vizcacha,  pero  los  superiores  un  poco  mas 
deprimidos  en  la  cara  posterior  que  los  inferiores  ; 
Ja  cara  anterior  esmaltada  es  casi  plana,  con  el 
esmalte  fuertemente  estriado  en  sentido  longitu- 
dinal, y que  dá  vuelta  sobre  las  aristas  longitudinales 
internas  á ángulo  recto  para  formar  una  faja  an- 
gosta longitudinal  sobre  la  cara  de  lalínea  interna 
de  cada  uno. 


Las  muelas  presentan  una  corona  alargada  de 
adelante  hácia'  atrás,  que  es  con  corta  diferencia 
de  la  figura  de  un  triángulo  isóceles  de  ángulos 
redondeados,  con  el  vértice  hácia  adelante  y la  base 
hácia  atrás  en  las  inferiores  y vice-versa  en  las 
superiores.  El  tamaño  es  sensiblemente  igual,  á lo 
menos  en  la  mandíbula  inferior,  notándose  sin  em- 
bargo que  la  primera  inferior  es  un  poco  mas  an- 
gosta, y la  última  un  poco  mas  ancha. 

Cada  muela  está  formada  por  cuatro  ó cinco  lá- 
minas de  esmalte,  menos  la  última  superior,  que 
á juzgar  por  ejemplares  aislados  que  tomo  por  esta 
muela,  estarían  formados  por  un  mayor  número  de 
láminas.  En  las  muelas  inferiores  la  lámina  anterior 
de  cada  muela  es  casi  rudimentaria,  aumentando 
de  tamaño  hácia  atrás  hasta  la  penúltima  que  es  la 
mas  grande;  en  las  muelas  superiores  la  lámina 
rudimentaria  es  la  última  ó superior,  y aumentan 
de  tamaño  hácia  adelante  hasta  la  segunda.  Las 
dos  ó tres  primeras  láminas  en  las  muelas  infe- 
riores están  unidas  en  el  lado  externo  por  una  hoja 
de  esmalte  continua,  y separadas  enj  el  interno, 
mientras  en  las  muelas  superiores  están  unidas 
en  el  lado  interno  y separadas  en  el  externo  las 
dos  ó tres  últimas  láminas  posteriores,  pero  las 
láminas  posteriores  de  las  muelas  inferiores  y las 
anteriores  de  las  superiores  están  completamente 
separadas,  unidas  tan  solo  por  láminas  intermedia- 
rias de  cemento. 

Estas  láminas  separadas  no  están  directamente 
pegadas  unas  contra  otras  como  en  la  vizcacha,  en 
donde  solo  se  hallan  separadas  por  una  delgada 
hoja  de  esmalte.  Cada  lámina  transversal  de  las 
muelas  del  Megamijs  mas  ó ménos  en  figura  de 
losange,  está  rodeada  por  una  capa  de  esmalte  todo 
alrededor  que  forma  una  especie  de  estuche  relle- 
nado de  dentina;  estas  láminas  así  constituidas 
están  aisladas  unas  de  otras  por  espesas  capas  ó 
láminas  transversales  de  cemento  amarillo  que  las 
une. 

La  capa  de  esmalte  que  rodea  cada  lámina  es  muy 
espesa  y perfectamente  delimitada  hácia  atrás  en  las 
muelas  inferiores  (es  bueno  no  olvidar  que  las  supe- 
riores presentan  siempre  la  mismaconformacion,  pero 
invertida)  y muy  delgada  hácia  adelante  en  donde 
está  muy  plegada  en  zig-zag.  La  parte  posterior  de 
cada  lámina,  con  el  esmalte  mas  grueso,  forma  este 
un  arco  de  círculo  con  su  superficie  fuertemente  es- 
triada ó acanalada  longitudinalmente  en  la  superfi- 
cie de  la  parte  interna  que  encierra  la  dentina.  En 


UNGUICULADOS 


193 


la  parte  externa,  en  donde  el  esmalte  es  visible,  las 
estrías  longitudinales  son  apenas  aparentes,  y está 
cubierto  por  una  delgada  capa  de  sustancia  amari- 
llosa ó cemento  que  ha  desaparecido  por  frotamiento 
en  las  muelas  que  se  encuentran  aisladas. 

En  la  corona,  el  esmalte  que  delimita  cada  figura 
transversal  no  forma  una  línea  casi  recta  como  en  La- 
gostomus  y los  demás  roedores  cuyas  muelas  están 
construidas  sobre  el  mismo  tipo,  sino  que  está  ple- 
gado en  zig-zag  como  en  los  molares  de  los  ele- 
fantes, particularmente  en  la  parte  anterior  de 
cada  lámina  en  las  muelas  inferiores,  y en  la  poste- 
rior, en  las  superiores. 

Las  láminas  que  componen  las  muelas  de  Mega- 
mys  están  separadas  unas  de  otras  (excepto  las  que 
están  unidas  por  una  hoja  continua  de  esmalte)  por 
surcos  perpendiculares,  que  recorren  toda  la  su- 
perficie del  diente  desde  la  corona  hasta  la  raíz  que 
muestra  la  base  completamente  abierta  por  una  can- 
tidad de  cavidades  transversales,  en  forma  de  lo- 
sange, formadas  por  los  espacios  vacíos  que  separan 
las  láminas  de  esmalte;  estos  surcos  perpendiculares 
están  completamente  rellenados  de  cemento.  Re- 
sulta de  esta  conformación  que,  las  muelas  presen- 
tan absolutamente  el  mismo  corte  transversal  en 
todo  su  largo,  pero  como  el  prisma  completo  de  las 
muelas  está  un  poco  arqueado  de  adelante  hácia 
atrás,  la  corona,  que  representa  un  corte  transversal, 
presenta  un  diámetro  ántero-posterior  algo  mayor 
que  en  el  cuerpo  del  diente. 

Las  muelas  inferiores  se  distinguen  fácilmente  por 
no  presentar  trazas  de  curva  lateral,  pero  sí  una 
curva  anterior  cóncava  y convexidad  posterior;  las 
muelas  superiores  se  distinguen  por  una  curva  late- 
ral externa  muy  pronunciada,  acompañada  de  una 
curva  ántero-posterior  que  forma  concavidad  hácia 
adelante  y convexidad  hácia  atrás. 

Todas  estas  muelas  están  implantadas  en  los  ma- 
xilares en  sentido  transversal  oblicuo  como  en  las 
vizcachas. 

La  mandíbula  inferior  es  proporcionalmente  mas 
gruesa  y robusta  que  la  de  la  vizcacha,  pero  con  la 
impresión  interna  de  la  sínfisis  mas  parecida  áMyo- 
potamus.  El  incisivo  se  prolouga  hácia  atrás  hasta 
enfrente  de  la  tercera  muela,  pero  no  forma  en  la 
parte  interna  de  la  mandíbula  la  gran  protuberancia 
semi-circular  y convexa,  que  muestra  á la  vista  en 
Lagostomus  y en  un  considerable  número  de  roe- 
dores la  posición  del  alveolo  del  incisivo,  parecién- 
dose también  en  esto  al  género  Myopotamus-,  de 


modo  que  la  mandíbula  de  Megamys  angosta  en  el 
borde  alveolado  de  las  muelas,  se  enancha  gradual- 
mente hácia  abajo,  hasta  terminar  en  su  parte  infe- 
rior en  una  superficie  muy  ancha  y casi  plana,  depri- 
mida en  el  medio  por  una  depresión  longitudinal  que 
corre  debajo  del  incisivo,  pero  que  no  alcanza  hasta 
la  parte  anterior  de  la  mandíbula. 

La  configuración  externa  de  la  rama  horizontal 
de  la  mandíbula  es  también  muy  parecida  á la  del 
Lagostomus.  La  apófisis  coronoidea  es  muy  pe- 
queña, pero  proporcionalmente  mas  desarrollada 
que  en  Myopotamus  y colocada  mas  hácia  atrás, 
caracteres  que  lo  acercan  de  Lagostomus,  que 
precisamente  se  distingue  de  Myopotamus  por  el 
desarrollo  un  poco  mayor  de  la  apófisis  coronoidea 
y su  situación  mas  hácia  atrás. 

La  apertura  posterior  interna  del  canal  alveolar 
se  encuentra  sobre  el  lado  interno  de  la  rama  hori- 
zontal, inmediatamente  detrás  de  la  última  muela 
como  en  Lagostomus,  diferenciándose  así  mucho 
del  Myopotamus  que  presenta  la  misma  apertura 
mas  atrás,  al  lado  de  la  apófisis  condiloidea. 

Del  resto  del  cráneo  solo  se  conoce  hasta  ahora 
la  parte  posterior  comprendiendo  el  occipital,  parie- 
tales y temporales,  descrita  por  Burmeister  (An. 
etc.  t.  ÍII,  p.  100).  Según  esta  descripción  y las  figu- 
ras que  la  acompañan,  los  parietales  están  soldados 
en  un  hueso  como  en  Lagostomus,  presentando  la 
misma  forma  general,  pero  no  alcanzan  á unirse 
para  formar  una  cresta  sagital,  ó esta  es  muy  corta 
y formada  por  dos  paredes  que  se  separan  hácia  ade- 
lante en  dos  enormes  crestas  parietales  que  van  á 
concluir  en  las  órbitas,  limitando  un  espacio  trian- 
gular como  en  la  vizcacha  actual,  con  la  diferencia 
que,  en  vez  de  ser  este  un  espacio  plano  es  una 
profunda  depresión  limitada  á los  lados  y hácia 
atrás  por  las  mencionadas  crestas.  Además,  los 
parietales  son  mas  anchos  hácia  atrás  que  en  Lagos- 
tomus y mas  descendente  hácia  abajo,  formando  á 
cada  lado  una  grande  y profunda  cavidad  temporal, 
poco  acentuada  en  el  género  actual.  Este  mismo 
enanchamiento  de  la  parte  posterior  de  los  parietales, 
está  acompañado  de  una  disminución  relativa  del 
espacio  ocupado  por  el  hueso  escamoso,  que  se 
extiende  de  adelante  hácia  atrás  en  forma  de  faja 
estrecha  cuya  parte  posterior  no  se  toca  con  el 
occipital  como  sucede  en  el  género  actual,  inter- 
poniéndose entre  ambos  la  parte  superior  del  pe- 
troso, que,  ocupa  precisamente  el  espacio  en  el  que 
en  Lagostomus  desciende  una  apófisis  del  occipital 


25 


14 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  se  interpone  entre  el  escamoso  y el  temporal. 
Parece  también  que  la  parte  petrosa  del  temporal 
no  ha  tomado  casi  parte  en  la  formación  del  llano 
occipital,  mientras  que  en  la  vizcacha  ocupa  una 
parte  considerable  del  mencionado  plano.  Por  lo 
demás,  la  conformación  general  del  llano  occipital 
es  casi  la  misma  en  Lagostomus  que  en  Megamys, 
con  la  diferencia  que,  en  este  existe  una  fuerte 
cresta  perpendicular  que  baja  de  la  parte  media 
superior  de  la  cresta  occipital  al  agujero  occipital 
dividiendo  el  plano  occipital  en  dos  mitades,  con 
una  fuerte  excavación  en  cada  una,  mientras  en 
Lagostomus  esta  cresta  está  apenas  indicada. 

La  terminación  anterior  de  los  parietales  también 
presenta  una  diferencia  notable  entre  ambos  gé- 
neros. En  Lagostomus,  forman  en  la  parte  superior 
del  cráneo  una  sutura  transversal  casi  recta,  pero  á 
los  lados  esta  sutura  se  dirige  Inicia  atrás  formando 
una  escotadura  á la  que  sigue  á cada  lado  una  pro- 
longación del  parietal  que,  en  forma  de  apófisis  se 
dirige  hácia  adelante,  sin  alcanzar  el  límite  anterio- 
de  la  parte  media;  esta  apófisis  que  se  dirige  hácia 
afuera  y hácia  abajo,  se  interpone  entre  el  hueso 
escamoso  dividiéndolo  en  dos  partes,  una  anterior 
que  va  á unirse  con  el  frontal,  y la  otra  posterior  que 
se  extiende  hasta  el  occipital.  El  Myopotamus 
presenta  un  parietal  que  termina  en  la  parte  anterior 
en  una  sutura  en  línea  transversal  recta  como  en 
Lagostomus,  retirándose  luego  hácia  atrás  sobre 
los  costados,  pero  sin  formar  la  apófisis  que  en  La- 
gostomus penetra  en  el  hueso  escamoso. 

En  Megamys , los  parietales  presentan  una  con- 
formación distinta;  en  vez  de  la  sutura  transversal 
en  línea  recta,  la  parte  media  se  prolonga  hácia 
adelante  en  forma  de  apófisis  que  penetra  entre  los 
frontales,  siguiendo  á cada  lado  una  pequeña  esco- 
tadura y luego  una  prolongación  lateral  que  se 
extiende  mucho  mas  adelante  que  la  parte  anterior 
del  prolongamiento  mediano,  pero  que  corresponde 
evidentemente  á la  apófisis  lateral  que  en  Lagosto- 
mus penetra  en  el  escamoso ; es  indudable  que  esta 
apófisis  en  Megamys  debía  dividir  también  el  esca- 
moso en  dos  partes,  de  manera  que,  á pesar  de  las 
diferencias  evidentes  que  en  esta  parte  presenta 
Megamys  con  Lagostomus,  muestra  con  todo 
mayor  analogía  con  este  que  con  Myopotamus.  La 
parte  basal  del  occipital  no  presenta  ningún  carácter 
especial,  mostrando  solo  cóndilos  occipitales  enor- 
mes en  relación  con  el  tamaño  considerable  del 
animal,  y la  base  de  fuertes  paraoccipitales  que 


probablemente  descendían  hácia  abajo  como  en  La- 
gostomus. 

El  basioccipital  muestra  en  su  parte  inferior  una 
cresta  longitudinal  mediana  con  una  profunda  im- 
presión á cada  lado. 

Una  diferencia  notable  aparece  también  en  la 
caja  auditiva,  muy  pequeña  en  Megamys,  en  vez  de 
presentar  el  gran  desarrollo  eu  forma  de  vejiga  que 
muestra  en  casi  todos  los  roedores. 

Del  esqueleto,  solo  se  conoce  la  tibia  y la  rótula, 
ya  descriptas  por  Lauiullard,  y la  mitad  superior 
del  fémur  dibujada  por  Burmeister,  huesos  que 
presentan  una  analogía  completa  con  los  de  la  viz- 
cacha. 

Megamys  patagoniensis  Laur . 

(Pl.  xxi,  flg.  4 á 8) 

D'Orbigny,  Pictet  y Bravard,  obras  citadas. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieno,  t.  Y,  p 
258,  a.  1883. -Id.  t.  VIII,  p.  23,  a.  1885.— Id 
t.  IX,  p.  14,  a.  1886. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  t.  III,  ent.  XIV,  p. 
98ysig.  1885. 

De  esta  especie,  que  parece  ser  la  mas  abundante, 
conozco  un  trozo  de  mandíbula  inferior  y varias 
muelas  aisladas. 

El  trozo  de  mandíbula,  es  un  fragmento  conside- 
rable de  la  mitad  derecha  de  la  rama  horizontal, 
con  el  incisivo  roto,  el  alveolo  del  primer  molar,  y 
los  molares  segundo  y tercero  todavía  implanta- 
dos en  la  mandíbula.  Este  fragmento  cuya  parte 
síhfisaria  está  casi  completa,  presenta  un  desar- 
rollo enorme,  cuatro  veces  mayor  que  la  misma 
parte  del  carpincho  actual,  y dos  veces  mayor  que 
la  del  Hydrochoerus  magnus,  roedor  cuya  talla 
igualaba  la  del  tapir.  La  parte  sinfisaria  adelante  de 
la  primera  muela  es  muy  elevada,  no  tan  deprimida 
en  su  parte  superior  como  en  la  mayor  parte  de 
los  roedores  actuales,  y en  su  parte  inferior  presenta 
á partir  de  la  parte  posterior  de  la  sínfisis,  una  de- 
presión que  corre  de  adelante  hácia  atrás  debajo  del 
incisivo  y corresponde  á una  depresión  igual  exis- 
tente eu  la  cara  externa  del  diente  en  su  parte  pos- 
terior. En  la  parte  posterior  de  la  sínfisis,  al  lado 
de  esta,  y en  la  parte  interna  de  la  mandíbula,  de- 
bajo de  la  parte  anterior  del  primer  molar,  hay  un 
gran  agujero  vascular  cuya  abertura  tiene  un  diá- 


UNGUICULADOS 


195 


metro  de  7 milímetros.  En  la  superficie  de  la  cara 
externa,  igualmente  debajo  del  primer  molar  y par- 
tes adyacentes,  hay  un  crecido  número  de  aguje- 
ritos  vasculares  mas  pequeños. 

Las  muelas  implantadas  en  esta  mandíbula  están 
colocadas  oblicuamente,  de  modo  que,  la  cara  an- 
terior de  cada  una  se  vuelve  en  parte  hacia  el 
lado  interno  de  la  mandíbula  y la  posterior  ha- 
cia el  externo,  disposición  casi  igual  á la  que  se 
observa  en  las  muelas  de  la  vizcacha.  A causa  de 
esta  disposición,  las  dos  partes  de  cada  muela  en  la 
vizcacha  se  confunden  en  el  lado  interno  y solo 
permanecen  distintas  mostrando  dos  columnas  per- 
pendiculares, en  el  externo;  en  el  Megamys, 
las  láminas  anteriores  se  unen  en  el  lado  externo  y 
permanecen  distintas  en  el  interno,  aunque  presen- 
tan las  muelas  idéntica  posición.  Como  consecuen- 
cia de  la  misma  disposición,  en  Lagostomus  la  se- 
gunda lámina  de  cada  muela  no  se  halla  exactamente 
detrás  de  la  primera,  sino  que  está  situada  algo  mas 
hácia  el  lado  interno  en  donde  avanza  sobre  la  pri- 
mera, mientras  que  en  el  lado  externo  deja  á descu- 
bierto una  angosta  faja  perpendicular  de  la  lámina 
anterior.  En  las  muelas  implantadas  en  la  mandí- 
bula del  Megamys  patagoniensis  sucede  idén- 
tica cosa;  la  última  lámina  de  cada  muela  se  halla 
fuera  del  eje  longitudinal  entrando  mas  hácia  el 
lado  interno  en  donde  forma  una  columna  que  avanza 
sobre  el  resto  de  la  muela,  y en  el  lado  externo  deja 
á descubierto  una  faja  perpendicular  de  la  penúl- 
tima lámina,  perfectamente  visible  mirándola  muela 
por  su  parte  posterior.  Estas  analogías  con  la  viz- 
cacha son  fundamentales  y no  dejan  absolutamente 
duda  alguna  de  que  el  Megamys  á pesar  de  la 
enorme  talla  de  algunas  de  sus  especies,  pertenece  á 
la  misma  familia. 

La  corona  de  las  muelas  es  mas  elevada  en  su 
parte  anterior  presentando  un  declive  de  adelante 
hácia  atrás,  de  manera  que  la  parte  mas  gastada  por 
la  masticación  es  en  cada  una  de  estas  muelas  la  pos- 
terior, en  vez  de  la  anterior  como  es  la  regla  general. 

La  línea  completa  de  la  série  dentaria  forma  una 
pequeña  curva  convexa  hácia  el  lado  externo  y cón- 
cava hácia  el  interno,  carácter  que  también  se  en- 
cuentra en  la  vizcacha,  pero  una  disposición  que  pa- 
rece propia  del  Megamys  patagoniensis  es  la  co- 
locación aislada  de  las  muelas,  muy  separadas  unas 
de  otras,  carácter  anormal  en  los  roedores,  pues 
generalmente  las  tienen  justapuestas  tocándose  unas 
á otras. 


El  alveolo  vacío  de  la  primera  muela  inferior  de- 
muestra que  esta  era  mas  ó ménos  del  mismo  tamaño 
que  la  segunda,  siendo  muy  angosta  adelante  y mas 
ancha  atrás. 

La  segunda  muela  inferior,  bastante  separada  de  la 
primera,  está  formada  por  cuatro  láminas  transversa- 
les, de  las  que  la  anterior  mas  pequeña  está  unida 
á la  segunda  que  es  bastante  mas  grande,  y de  la  que 
está  separada  en  el  lado  interno  por  un  repliegue  de 
esmalte  que  la  divide  aquí  en  dos  columnas  perpen- 
diculares, que  están  confundidas  en  una  sola  en  el 
lado  externo.  Las  láminas  tercera  y cuarta  están  bien 
desarrolladas  y separadas.  La  muela  tiene  cuatro 
columnas  en  el  lado  interno  y tres  en  el  externo. 

La  tercera  muela  está  separada  de  la  segunda  por 
un  espacio  de  7 milímetros  y está  construida  sobre  el 
mismo  tipo  que  la  precedente,  pero  muestra  en  el  lado 
interno  una  columna  aislada  de  esmalte  llena  de  den- 
tina enclavada  en  la  capa  de  cemento  que  separa  las 
láminas  segunda  y tercera  levantándose  entre  estas 
hasta  la  corona  en  donde  forma  sobre  el  borde  in- 
terno un  ojo  de  esmalte  en  forma  de  O.  A causa  de 
esta  interposición,  la  muela  presenta  cinco  colum- 
nas perpendiculares  en  el  lado  interno,  pero  solo 
tres  en  el  externo  como  la  precedente. 

El  incisivo  está  roto  en  el  alveolo,  pero  deja  ver 
muy  bien  su  contorno  que  demuestra  es  parecido  al 
de  la  vizcacha,  y permite  apreciar  su  enorme  ta- 
maño. 

Las  dimensiones  que  proporciona  este  fragmento 
son  las  siguientes  : 

Espesor  de  la  rama  horizontal  sobre  el  borde  alveolado 


de  la  segunda  muela 0m017 

Espesor  de  la  rama  horizontal  en  su  parte  inferior  debajo 
de  la  segunda  muela 0.039 


Alto  déla  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda  muela. ~ 0.047 

Alto  de  la  rama  horizontal  en  la  parte  mas  baja  de  la  sín- 

fisis  adelante  de  la  primera  muela 0.038 

Largo  aproximado  de  la  barra 0.068  (?) 

Largo  aproximado  de  la  parte  sinfisaria. 0.105  (?) 

Diámetro  transverso  del  incisivo  inferior  sobre  su  cara 

esmaltada 0.023 

Diámetro  ántero-posterior  ó grueso  del  mismo  diente. . . 0.020 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  primeras 

muelas 0.067 

Diámetro  del  alveolo  de  l ántero-posterior 0.020 

la  primera  muela  ( transverso 0.013 

Diámetro  de  la  segunda  í ántero-posterior 0.018 

muela  inferior  ( transverso 0.015 

f de  la  primera  lámina 0.001 

. . \ de  la  segunda 0.0025 

r f de  la  tercera... 0.003 

l de  la  cuarta 0.0045 

0.040 


Largo  de  la  corona  á la  raíz 


196 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


, , i ántero-posterior., 

Diámetro  de  Ja  tercera  muela 

( transverso 

de  la  primera  lámina . 

, , , , . , de  la  segunda 

Diámetro  antero-posterior  < , , , 

r ‘ de  la  tercera > . . . 

de  la  cuarta 

Largo  de  la  muela  de  la  corona  á la  raíz 


0.020 

0.016 

0.003 

0.0035 

0.0015 

0.005 

0.039 


Esta  pieza  ha  sido  encontrada  por  el  profesor  Sca- 
labrini  y pertenece  al  Museo  del  Paraná. 

Una  muela  aislada  que  supongo  ser  la  primera  de 
la  mandíbula  inferior,  cuyo  tamaño  corresponde  bien 
al  alveolo  vacío  de  la  primera  muela  del  fragmento 
de  mandíbula  descrito. 

Está  formada  por  cinco  láminas  bien  delimitadas, 
las  dos  últimas  completamente  separadas  por  dos 
láminas  de  cemento,  y las  tres  anteriores  separadas 
por  cemento  solo  en  la  corona  y en  la  parte  interna, 
de  modo  que  las  tres  se  confunden  en  una  sola  pared 
de  esmalte  ántero-externa.  Las  láminas  aumentan 
de  diámetro  transverso  de  la  primera  que  tiene  8 
milímetros  á la  cuarta  que  tiene  17.  La  segunda 
lámina  es  bastante  mayor  que  la  primera,  y la  tercera 
tiene  casi  el  mismo  tamaño  que  la  cuarta.  La  última 
lámina  ó posterior  disminuye  al  contrario  conside- 
rablemente de  tamaño,  dejando  á descubierto  en  el 
lado  externo  una  faja  ó cinta  de  la  cuarta  lámina  de 
unos  7 milímetros  de  ancho. 

La  muela  presenta  5 columnas  en  el  lado  interno 
y tres  en  el  externo.  La  primera  columna  externa 
formada  por  la  reunión  de  las  tres  láminas  anteriores 
está  algo  mas  hacia  adelante  que  la  segunda,  la  cual 
sobresale  un  poco  hácia  afuera.  En  el  lado  interno, 
las  dos  primeras  columnas  se  encuentran  mas  al 
exterior  de  la  línea  dentaria  que  las  tres  últimas, 
que  se  hallan  á ese  respecto  puede  decirse  bajo  el 
mismo  plano. 

El  cemento  que  cubre  la  muela  ha  desaparecido  en 
unas  partes,  pero  se  conserva  en  otras,  particular- 
mente en  los  lados  externos  y posteriores,  rellenan- 
do siempre  los  surcos  que  separan  las  columnas. 


, , , 1 ántero-posterior 0.019 

Diámetro  de  la  corona  j transyerso 0.016 

Largo  de  la  raiz  á la  corona 0.040 

Ide  la  primera  lámina 0.002 

de  la  segunda 0.002 

de  la  tercera 0.0025 

de  la  cuarta 0.003 

de  la  quinta 0.004 


Esta  pieza  ha  sido  recogida  por  el  Sr.  Santiago 
Roth  y pertenece  al  Museo  de  Copenhague. 


Una  muela  aislada  que  supongo  sea  la  cuarta 
inferior  del  lado  izquierdo.  Es  de  tamaño  un  poco 
mayor  que  las  anteriores,  y está  compuesta  también 
de  cinco  láminas  de  dentina  rodeadas  de  esmalte, 
las  tres  anteriores  unidas  en  el  lado  externo  y sepa- 
radas en  el  interno,  y las  dos  posteriores  completa- 
mente separadas,  formando  por  consiguiente  cinco 
columnas  internas  y tres  externas. 

Las  tres  primeras  columnas  internas  se  encuen- 
tran sobre  el  mismo  plano,  y las  dos  últimas  avan- 
zan sobre  las  primeras  üm005.  En  el  lado  externo, 
la  última  columna  se  encuentra  vários  milímetros 
mas  hácia  adentro  que  la  precedente,  dejando  á des- 
cubierto una  faja  de  la  parte  posterior  de  la  penúl- 
tima lámina  de  5 milímetros  de  ancho. 


Dimensiones 


, , i antero-posterior. 

Diámetro  de  la  corona  , . 

( transverso 

Largo  de  la  raíz  á la  corona 


Diámetro  de  la  primera  lámina 
Diámetro  de  la  segunda  lámina 
Diámetro  de  la  tercera  lámina 
Diámetro  de  la  cuarta  lámina 
Diámetro  de  la  quinta  lámina 


( ántero-posterior. 

f transverso 

^ ántero-posterior 

( transverso 

\ ántero-posterior. 

( transverso 

( ántero-posterior 
( transverso...... 

í ántero-posterior 
( transverso 


0m022 

0.017 

0.044 

0.003 

0.011 

0.003 

0.015 

0.003 

0.017 

0.004 

0.019 

0.005 

0.016 


Otra  muela  aislada  de  tamaño  considerable,  con 
una  fuerte  curva  lateral,  es  una  muela  supe- 
rior, probablemente  la  tercera  del  lado  derecho. 
Las  láminas  que  la  forman  están  bien  delimi- 
tadas, las  dos  primeras  completamente  separadas 
por  dos  láminas  de  cemento,  y las  tres  posteriores 
separadas  solo  en  la  corona  y en  la  parte  externa, 
de  manera  que  las  tres  se  confunden  en  una  sola 
pared  de  esmalte  póstero-interna  que  dá  vuelta 
redondeando  la  esquina  posterior  interna  de  la 
muela.  Las  láminas  van  disminuyendo  de  diámetro 
transverso  de  la  primera  que  tiene  17  milímetros  á 
la  cuarta  que  tiene  8.  La  segunda  lámina  es  bastante 
mayor  que  la  primera,  y la  tercera  tiene  casi  el 
mismo  tamaño  que  la  segunda.  La  primera  siendo 
de  un  diámetro  transverso  bastante  menor  que  la 
segunda  y encontrándose  sin  embargo  en  el  lado 
externo  sobre  la  misma  línea  que  las  posteriores, 
resulta  que  deja  á descubierto  en  el  lado  interno 
una  parte  considerable  de  la  segunda  lámina  en 
forma  de  una  faja  perpendicular  de  7 milímetros  de 


UNGUICULADOS 


197 


ancho.  La  cuarta  Lámina  tiene  casi  el  mismo  diá- 
metro transverso  que  la  primera,  pero  es  mucho 
mas  angosta,  y la  última,  como  sucede  con  la  pri- 
mera de  las  muelas  inferiores,  es  muy  pequeña  y 
casi  rudimentaria,  de  donde  resulta  la  forma  de  la 
corona  ancha  adelante  y angosta  atrás. 

La  muela  presenta  cinco  columnas  en  el  lado 
externo  y tres  en  el  interno.  La  primera  columna 
interna  y primera  externa,  están  formadas  por  la 
primera  lámina  completamente  separada.  La  se- 
gunda columna  interna  y externa,  fórmanlas  los 
ángulos  de  la  segunda  lámina  también  completa- 
mente separada.  La  tercera  y última  columna  in- 
terna fórmanla  las  tres  últimas  láminas  reunidas  en 
una  hoja  de  esmalte  común  en  el  lado  interno,  pero 
separadas  en  el  externo  en  donde  constituyen  las 
tres  columnas  externas  posteriores. 

El  esmalte  de  cada  una  de  estas  láminas  es  grueso, 
formando  una  curva  mas  ó ménos  regular  en  la 
parte  anterior,  y delgado  y sinuoso  ó en  zig-zag  en 
la  posterior.  Debido  á la  misma  conformación  de 
las  láminas  de  esmalte  y dentina,  los  depósitos  de 
cemento  que  separan  la  primera  lámina  de  la  segunda 
y esta  de  la  tercera,  están  como  las  mismas  láminas 
completamente  separados,  pero  los  que  se  hallan 
entre  la  tercera  y cuarta,  y cuarta  y quinta,  llenan 
cavidades  laterales  de  la  capa  de  esmalte  sin  salida 
en  el  lado  interno. 

De  la  capa  de  cemento  externo  que  envolvía  toda 
la  muela  con  un  espesor  de  uno  á dos  milímetros, 
solo  se  conservan  vestigios  en  las  ranuras  ó surcos 
que  separan  las  láminas,  y en  la  superficie  anterior 
déla  primera  lámina,  habiendo  desaparecido  en  los 
demás  puntos. 

Las  cinco  columnas  del  lado  externo  se  hallan 
con  corta  diferencia  sobre  el  mismo  plano.  En  la 
base  de  la  muela,  las  dos  láminas  anteriores  están 
completamente  separadas  por  un  trecho  de  dos  á 
cuatro  milímetros,  sin  cemento  entre  ellas,  y sin 
dentina  en  el  interior  de  las  láminas,  de  modo  que 
estas  muestran  una  cavidad  profunda.  Las  tres  lá- 
minas posteriores  representan  aquí  una  sola  hoja 
de  esmalte  replegada  en  el  lado  externo,  con  tres 
cavidades  transversales  que  también  como  la  lámina 
de  esmalte  que  las  forma  se  confunden  en  el  án- 
gulo póstero-interno. 


Dimensiones 

Diámetro  de  la  primera  lámina  \ ‘*lltei°  P0Steri01 

(.  transverso 


0m00i 

0.013 


, ( ántero-posterior — ^. . . 0.003 

Diámetro  de  la  segunda  lamina  > tnmsverso 0.016 

, ( ántero-posterior 0.025 

Diámetro  de  la  tercera  lamina  ¡ transverso 0.016 

( ántero-posterior 0.002 

Diámetro  de  la  cuarta  lámina  J transverso 0.013 

,,  ( ántero-posterior 0.002 

Diámetro  de  la  quinta  lamina  J transverso 0.008 

( ántero-posterior 0.019 

Diámetro  de  la  corona  ( transverso 0.016 

Largo  de  la  muela,  de  la  raíz  á la  corona 0.040 

Estas  dos  piezas  han  sido  recogidas  por  el  profesor 
Scalabrlni  y pertenecen  al  Museo  provincial  de 
Entre  Ríos. 

La  parte  anterior  de  un  incisivo  inferior  dere- 
cho, con  la  corona  intacta.  La  cara  anterior  apenas 
un  poco  convexa,  está  cubierta  por  una  faja  de  es- 
malte fuertemente  acanalado  en  sentido  longitudi- 
nal, que  dá  vuelta  sobre  la  arista  longitudinal  interna 
á ángulo  recto,  formando  en  el  lado  interno  una 
faja  de  esmalte  de  solo  unos  3 milímetros  de  ancho 
y de  superficie  muy  lisa.  En  el  ángulo  externo  dá 
vuelta  formando  un  ángulo  redondeado  y una  pe- 
queña faja  de  esmalte  también  de  unos  4 á 5 milí- 
metros de  ancho.  La  cara  anterior  esmaltada  tiene 
un  ancho  de  23  milímetros,  pero  en  la  corona  solo 
tiene  Í7  milímetros  por  haberse  gastado  el  diente 
sobre  su  lado  externo,  sin  duda  debido  á un  largo 
frotamiento.  La  corona  está  cortada  en  bisel  y la 
cara  posterior  redondeada,  presentando  á unos 
cuantos  centímetros  detrás  de  la  corona  un  diáme- 
tro ántero-posterior  de  22  milímetros,  es  decir  casi 
el  mismo  grueso  que  el  ancho  de  la  cara  anterior. 

Esta  pieza  ha  sido  recojida  por  D.  Santiago 
Roth  y pertenece  al  Museo  de  Copenhague. 

De  los  cuatro  incisivos  que  menciona  elDr.  Bur- 
meister  (An.  etc.,  t.  Til,  p.  105)  como  de  esta 
especie,  solo  el  mas  grande,  cuya  capa  de  esmalte 
tiene  dos  centímetros  de  ancho,  corresponde  por  su 
tamaño  al  Megamys  patagoniensis. 

Dibuja  y describe  también  el  mismo  autor  la 
parte  superior  del  fémur  (lám.  2,  fig.  5),  cuyas  enor- 
mes dimensiones  confirman  la  talla  gigantesca  de  este 
animal.  La  parte  existente  de  este  hueso  tiene  24 
centímetros  de  largo,  con  un  diámetro  en  su  parte 
mas  delgada  de  4 centímetros  en  dirección  ántero- 
posterior,  y 6 centímetros  en  sentido  transversal, 
con  la  misma  conformación  general  que  el  mismo 
hueso  de  la  vizcacha. 

La  tibia  y la  rótula  ya  han  sido  descriptos  y dibu- 
jados por  Laurillard. 


198 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  han 
encontrado  primeramente  en  la  Ensenada  de  Ross, 
sobre  las  costas  de  la  Patagonia  setentrional,  por 
D’Orbigjyy,  y luego  en  las  barrancas  del  Paraná 
por  Bravard,  Scalabrini,  Roth  y de  Carles.  Los 
restos  recojidos  por  D’Orbigíny  se  conservan  en  el 
Museo  de  Paris,  los  recojidos  por  Scalabrini  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos,  los  coleccionados 
por  Roth  en  el  de  Copenhague,  y los  por  de  Car- 
les en  el  Museo  Nacional  de  Rueños  Aires.  Las 
partes  coleccionadas  por  Bravard  parece  se  han 
extraviado. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Megamys  Uaurillardi  Amegh. 

(Pl.  XXI,  fig.  u y 12;  pl.  XXII,  fig.  i,  y pl.  xxvi,  fig.  3) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  268,  a. 

1883.  — Id.  t.  YIII,  p.  25,  a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p. 

18,  a. 1886. 

Un  fragmento  de  la  mitad  izquierda  de  la  mandí- 
bula inferior  en  el  que  aún  se  encuentra  implantada 
la  primera  muela  y partes  de  las  paredes  del  alveolo 
del  incisivo,  me  reveló  la  existencia  de  una  segunda 
especie  de  Megamys , que  se  distingue  de  la  ante- 
rior sobretodo  por  un  tamaño  bastante  menor. 

La  primera  muela,  única  existente  en  este  frag- 
mento de  mandíbula,  solo  tiene  13  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  10  milímetros  de  diámetro 
transverso  y 27  milímetros  de  largo  de  la  corona  á la 
raíz.  Está  formada  por  cinco  láminas  transversales 
que  aumentan  de  diámetro  transverso  de  la  primera 
á la  cuarta  y quinta.  La  primera  lámina  rudimen- 
taria, unida  á la  segunda  que  es  algo  mas  grande, 
está  separada  de  esta  en  el  lado  interno  por  un 
repliegue  de  esmalte  que  la  divide  aquí  en  dos 
columnas,  que  están  unidas  en  una  sola  sobre 
el  lado  externo.  Tiene  cuatro  columnas  perpendi- 
culares en  el  lado  externo  y cinco  en  el  interno. 
El  ancho  délas  distintas  láminas  que  constituyen  la 
muela  es  con  corta  diferencia  de  unos  dos  milíme- 
tros, ménos  la  primera  incompleta  que  es  bastante 
mas  angosta.  Las  láminas  de  esmalte  en  la  corona 
no  forman  los  repliegues  en  zig-zag  que  caracteri- 
zan las  muelas  del  M.  patagoniensis,  viéndose  tan 
solo  algunas  ondulaciones  apenas  aparentes. 

El  ancho  de  la  mandíbula  en  su  parte  superior  en 


el  borde  alveolarfo  de  la  primera  muela,  es  de  11 
milímetros,  5 milímetros  ménos  que  en  el  M.  pata- 
goniensis. 

El  alto  de  la  mandíbula  adelante  de  la  primera 
muela,  en  su  parte  mas  baja,  es  de  27  milímetros,  en 
vez  de  38  milímetros  que  tiene  la  otra  especie.  EL 
borde  alveolar  anterior  y externo  del  alveolo  del 
primer  molar  no  es  tan  alto  y grueso,  y en  la  parte 
externa  debajo  de  la  primera  muela  no  hay  mas  que 
un  solo  agujerito  vascular  en  vez  de  siete  ú ocho 
que  tiene  la  especie  grande. 

La  muela  única  existente,  en  este  fragmento,  está 
tan  gastada,  que  en  el  interior  de  las  láminas  de  es- 
malte se  han  formado  profundas  depresiones  trans- 
versales; las  crestas  de  esmalte  se  encuentran  todas 
á un  mismo  nivel,  demostrando  que  se  trata  de  un 
individuo  muy  viejo,  y que  debe  por  consiguiente 
considerarse  como  una  especie  bien  distinta  de  la 
anterior  y bastante  mas  pequeña,  comparable  á la 
talla  del  tapir. 

Atribuyo  á la  misma  especie  una  muela  inferior 
aislada,  la  tercera  ó cuarta  del  lado  izquierdo,  de 
un  tamaño  un  poco  mayor  que  la  primera  implan- 
tada en  el  fragmento  de  maxilar  que  me  sirvió  de 
tipo  para  fundar  la  especie  y compuesta  de  cuatro 
láminas,  las  dos  primeras  separadas  en  el  lado 
interno  y unidas  en  el  externo,  y las  dos  posterio- 
res completamente  separadas.  La  primera  lámina, 
de  forma  ovalada,  es  bastante  angosta  en  sentido 
transversal  pero  ancha  en  sentido  longitudinal,  la 
segunda  lámina  es  muy  estrecha,  la  tercera  un  poco 
mas  ancha,  y la  cuarta  casi  del  mismo  ancho  que  la 
primera.  El  diámetro  transverso  de  las  láminas  va 
aumentando  de  la  primera  á la  tercera  que  tiene  el 
mismo  diámetro  que  la  cuarta,  pero  esta  entra  un 
poco  mas  Inicia  adentro  que  la  tercera  de  la  que  deja 
á descubierto  una  faja  perpendicular  muy  angosta 
en  el  lado  externo.  La  hoja  de  esmalte  que  rodea 
la  parte  anterior  de  cada  lámina  es  muy  delgada  y 
mas  ó ménos  plegada  en  zig-zag,  mientras  la  que 
rodea  la  parte  posterior  forma  un  arco  de  círculo 
regular,  sin  repliegues  secundarios.  Las  láminas  in- 
termediarias de  cemento  que  unen  las  láminas  de 
esmalte  y dentina  son  muy  angostas.  La  parte  per- 
pendicular posterior  es  ancha,  convexa  y con  un 
pequeño  surco  perpendicular  en  el  medio.  La  su- 
perficie del  esmalte  no  es  estriada  como  en  otras 
especies,  ó las  estrías  son  apenas  aparentes.  En  el 
lado  externo  muestra  la  muela  tres  columnas  per- 
pendiculares, una  anterior  correspondiente  á las  dos 


UNGUICULADOS 


199 


láminas  anteriores  aquí  unidas,  y las  otras  dos  corres- 
pondientes á las  dos  láminas  posteriores  separadas. 
En  el  lado  interno  existen  cuatro  columnas  per- 
pendiculares distintas,  correspondientes  á las  cua- 
tro láminas,  cada  una  de  las  cuales  tiene  su  base 
abierta  en  forma  de  embudo. 


Dimensiones 


Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Longitud 


, . \ ántero-posterior. 

de  la  primera  lamina  j transyerg0 

de  la  segunda  lamina  j transverso 

, , . ( ántero-posterior.. 

de  la  tercera  lámina  J tranSTerso 

, , . ( ántero-posterior. 

de  la  cuarta  lamina  . 

( transverso 

, r ántero-posterior 

de  la  corona  | traDSfC|.s0 

de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona 


0m0035 

0.0075 

0.001 

0.010 

0.002 

0.012 

0.0035 

0.011 

0.016 

0.012 

0.033 


límetros,  absolutamente  idéntico  al  que  acabo  de 
describir  como  del  M.  Laurillardi. 

También  la  parte  posterior  del  cráneo  descrita 
por  el  mismo  autor  como  del  M.  patagoniensis 
(Anal,  del  Mus.  t.  IIT,  p.  100)  me  parece  dema- 
siado pequeña  para  que  pueda  pertenecer  á dicha 
especie,  pues  realmente  no  corresponde  al  tamaño 
de  las  muelas  que  he  descrito  como  del  M.  pata- 
goniensis, ni  al  de  la  mandíbula  que  he  atribuido 
al  mismo  animal,  dibujada  por  Burmeister  en  la 
lamina  III,  fig.  5,  de  una  manera  poco  satisfactoria, 
ni  del  enorme  fémur  que  describe  y dibuja  el  mismo 
autor.  Sus  dimensiones  me  parecen  mas  en  armo- 
nía con  las  piezas  que  conozco  del  M.  Lauri- 
llardi , á cuya  especie  lo  atribuyo. 

Según  el  Dr  Burmeister  la  parte  posterior  del 
cráneo  de  esta  especie  presenta  las  dimensiones  si- 
guientes. 


Conozco  también  de  la  misma  especie,  un  pedazo 
de  incisivo  de  cerca  de  un  decímetro  de  largo,  al 
que  le  falta  la  corona  y la  raíz,  pero  que  entero  no 
debia  tener  ménos  de  18  centímetros  de  largo  si- 
guiendo la  curva  externa.  Su  forma  demuestra  que 
pertenece  al  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior. 
El  esmalte  que  cubre  la  cara  anterior  forma  una 
capa  espesa  con  fuertes  estrías,  surcos  ó canaletas 
longitudinales,  dando  vuelta  sobre  los  ángulos 
hasta  cubrir  una  faja  de  las  caras  laterales  de  3 á 4 
milímetros  de  ancho,  pero  sin  presentar  en  ellas, 
las  estrías  que  muestra  en  la  cara  anterior.  En  el 
ángulo  longitudinal  externo,  el  esmalte  pasa  de  la 
cara  anterior  á la  lateral  externa  formando  una 
fuerte  curva,  pero  en  el  lado  interno  dá  vuelta 
de  una  manera  brusca,  formando  casi  ángulo 
recto.  La  forma  de  este  incisivo  tampoco  es  com- 
pletamente idéntica  A la  que  presenta  en  las  otras 
especies,  siendo  proporcionalmente  mucho  mas 
angosto  y mas  grueso  que  el  mismo  diente  del 
M.  patagoniensis,  y sobre  todo  que  el  del  M. 
Racedi.  Tiene  15  milímetros  de  ancho  en  la  cara 
anterior  esmaltada,  y 18  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  es  decir  que  es  mas  grueso  que 
ancho,  mientras  en  el  M.  Racedi  los  dos  diáme- 
tros son  sensiblemente  iguales,  y en  el  M.  de- 
pressidens  es  mayor  el  ancho  que  el  grueso. 

Atribuyo  á esta  especie,  el  incisivo  dibujado  por 
Burmeister  en  la  mandíbula  del  M.  patagoniensis 
(An.  etc.  t.  III,  lám.  III,  fig.  5)  y descrito  en  la 
página  105,  como  teniendo  un  ancho  de  0.015  mi- 


Longitud  de  la  línea  media  entre  los  parietales 0m008 

Ancho  del  borde  anterior  de  los  parietales 0.010 

Ancho  del  llano  occipital 0.014 

Alto  del  mismo  sobre  el  agujero  occipital 0.006 

Ancho  de  los  cóndilos  occipitales 0.0065 

Ancho  máximo  en  la  base  del  occipital 0.015 

Distancia  de  los  orificios  auditivos  externos 0.016 


Dice  Burmeister,  que  estas  dimensiones  indi- 
can un  animal  de  la  talla  de  un  burro  pequeño, 
comparación  poco  apropiada  por  cuanto  los  Mega- 
mys  eran  animales  corpulentos  y poco  esbeltos, 
pero  que,  con  todo,  indica  corresponde  á la  talla  que 
debió  tener  el  Megamys  Laurillardi. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  acá  des- 
critos han  sido  descubiertos  por  el  profesor  Scala- 
brini  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná,  y pertenecen  al  Museo  provincial 
de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceuo  inferior). 

Megamys  depressidens  Amegh. 

(Pl.  xxr,  6g.  13,  y pl.  xxvi,  íig.  4) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  28,  1885. 

— Id.  t.  IX,  p.  21,  a.  1886. 

Esta  especie,  de  tamaño  todavía  mas  pequeño  que 
el  M.  Laurillardi,  está  representada  por  una  pri- 
mera muela  inferior  del  lado  izquierdo,  la  última 


200 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


muela  superior  del  lado  derecho,  y dos  incisivos 
inferiores,  restos  que  indican  un  animal  de  una  talla 
comparable  á la  del  carpincho  actual  (Hydrochcerus 
cap  y bar  a). 

El  primer  molar  inferior  izquierdo  es  de  tamaño 
bastante  mayor  que  el  mismo  diente  del  M.  Ilolm- 
bergii,  pero  mas  pequeño  que  el  correspondiente 
del  M.  Laurillardi.  Esta  muela,  bastante  larga 
y sin  curva  lateral,  está  formada  por  cinco  láminas 
de  esmalte  y dentina,  que  aumentan  de  tamaño 
como  es  la  regla  de  la  primera  á la  cuarta,  teniendo 
la  última  un  diámetro  ántero-posterior  mayor  que  la 
penúltima,  pero  un  diámetro  transverso  algo  menor, 
de  modo  que  también  aquí  está  situada  un  poco  mas 
hácia  adentro  que  la  precedente,  dejando  á descu- 
bierto una  faja  perpendicular  de  la  parte  externa 
posterior  de  la  penúltima  lámina.  Las  láminas  de 
esmalte  y dentina  son  muy  ovaladas,  casi  en  forma 
de  losange,  sin  que  se  perciban  en  el  esmalte  replie- 
gues en  zig-zag.  La  primera  lámina,  completamente 
rudimentaria,  está  representada  por  un  simple  re- 
pliegue; la  segunda  es  apenas  un  poquito  mayor,  y las 
tres  siguientes  están  bien  desarrolladas.  Re  estas 
cinco  láminas,  solo  las  dos  anteriores  están  reunidas 
en  el  lado  externo  y separadas  en  el  interno  por  un 
repliegue  profundo  del  esmalte;  las  tres  láminas 
posteriores  bien  desarrolladas,  están  completamente 
separadas.  Los  depósitos  de  cemento  que  unen 
entre  sí  las  láminas  de  dentina  y esmalte  son  suma- 
mente delgados.  La  cara  perpendicular  posterior  de 
la  muela  formada  por  la  parte  posterior  de  la  última 
lámina,  es  muy  convexa  y no  presenta  trazas  del 
surco  longitudinal  mediano  que  muestran  las  muelas 
de  otras  especies.  La  superficie  del  esmalte  es  muy 
lisa,  sin  trazas  de  estrías  longitudinales.  Tiene  la 
muela  cuatro  columnas  en  el  lado  externo  y cinco 
en  el  interno. 

Dimensiones 


( ántero-posterior 0m005 

Diámetro  de  la  primera  lámina  ? transverso 0.003 

( ántero-posterior 0.001 

Diámetro  de  la  segunda  lámina  1 transverso 0.005 

í ántero-posterior 0.001 

Diámetro  de  la  tercera  lámina  £ transverso 0.0065 

, . ( ántero-posterior 0.0015 

Diámetro  de  la  cuarta  lamina  j transverso 0.009 

(ántero-posterior 0.002 

Diámetro  de  la  quinta  lámina  J transverso 0.008 

( ántero-posterior 0.010 

Diámetro  de  la  corona  [ transverso 0.009 


Longitud  de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona 


La  otra  muela,  supongo  sea  superior  á causa  de  la 
fuerte  curva  lateral  que  presenta,  pues  ella  falta  siem- 
pre en  las  muelas  inferiores.  Como  las  muelas  supe- 
riores del  Megamys,  siguiendo  el  tipo  de  las  de  la 
vizcacha  debían  estar  colocadas  en  sentido  opuesto 
á las  inferiores,  y como  esta  muela  presenta  en  su 
parte  posterior  un  apéndice  compuesto  que  falta  á 
las  demás  muelas  de  Megamys,  pero  está  de 
acuerdo  con  la  última  muela  superior  de  la  vizcacha 
que  también  difiere  de  todas  las  demas  muelas  del 
mismo  animal  por  un  apéndice  posterior  que  falta 
á las  otras,  supongo  así  que  esta,  siguiendo  el  mismo 
tipo  fué  la  última  superior ; por  otra  parte,  como  en 
los  roedores  las  muelas  superiores  están  encorvadas 
hácia  afuera  y en  sentido  opuesto  de  las  inferiores, 
supongo  sea  esta  la  última  superior  del  lado  derecho. 

La  muela  está  formada  por  siete  láminas  de  den- 
tina rodeadas  de  esmalte,  todas  separadas  por  capas 
intermediarias  de  cemento,  y colocadas  en  dos  grupos 
con  distinta  dirección,  uno  anterior  y otro  posterior. 
El  grupo  posterior  ocupa  menor  espacio  y constituye 
el  ángulo  posterior  externo  de  la  muela-,  está  for- 
mado por  cuatro  láminas  muy  pequeñas,  casi  en 
forma  de  columnas  de  sección  muy  elíptica,  cuyo  eje 
mayor  se  dirige  en  sentido  ántero-posterior, aunque 
algo  oblicuamente,  de  manera  que  las  cuatro  lámi- 
nas van  á apoyarse  por  su  parte  anterior  contra  la 
capa  de  cemento  que  rellena  la  cavidad  que  hácia 
atrás  presenta  la  tercera  lámina,  que  es  la  última 
del  primer  grupo.  El  grupo  anterior  se  compone 
entonces  de  tres  láminas  transversales  oblicuas  bien 
delimitadas,  unidas  unas  á otras  por  cemento  for- 
mando la  parte  mas  considerable  de  la  muela.  Las 
láminas  segunda  y tercera  son  casi  del  mismo  ta- 
maño, pero  la  primera  es  mas  pequeña,  dejando  á 
descubierto  una  faja  perpendicular  de  la  segunda 
lámina  de  unos  tres  á cuatro  milímetros  de  ancho. 
Tiene  la  muela  en  el  lado  interno  cuatro  columnas 
perpendiculares,  lastres  primeras  formadas  por  las 
láminas  primera,  segunda  y tercera  del  primer  grupo, 
y la  cuarta  por  la  lámina  séptima  ó última  del  se- 
gundo grupo.  La  parte  anterior  de  las  láminas 
cuarta,  quinta  y sesta  del  grupo  posterior  no  es 
visible  en  el  lado  externo,  porque  se  apoyan  por 
ese  lado  como  lo  dije  hace  un  instante  contra  la 
parte  posterior  de  la  lámina  tercera  ó última  de1 
grupo  anterior,  pero  todas  las  láminas  presentan 
borde  libre  en  el  lado  externo, ^de  modo  que  aquí 
la  muela  tiene  siete  columnas  perpendiculares  dis- 
tintas 


UNGUICULADOS 


201 


, . . ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  primera  lamina  £ transverso 

, , , . ( ántero-posterior. 

Diámetro  déla  segunda  lámina  } ü.ansverso 

, , . ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  tercera  lamina  . „ 

( transverso 

Diámetro  ántero-posterior  de  las  tres  ( máximo. 

primeras  láminas  del  grupo  anterior  ( mínimo.. 

Diámetro  de  las  cuatro  lá-  í ántero-posterior  — 

minas  del  grupo  posterior  ( transverso 

, ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  ) transyerso  nláximo 

Largo  de  la  muela 


0m003 

0.009 

0.003 

0.010 

0.002 

0.009 

0.013 

0.007 

0.006 

0.006 

0.016 

0.010 

0.022 


La  base  presenta  tres  cavidades  transversales  an- 
chas y profundas  correspondientes  á las  tres  grandes 
láminas  anteriores,  y cuatro  cavidades  mas  peque- 
ñas y oblicuas  correspondientes  al  grupo  de  las 
cuatro  láminas  posteriores. 

Los  dos  incisivos  inferiores  son  del  lado  derecho, 
y difieren  á primera  vista  completamente  de  los 
incisivos  inferiores  del  M.  Laurillardi  por  su 
tamaño  mucho  mas  pequeño,  y por  presentar  dos 
diámetros  muy  diferentes,  á causa  de  ser  sumamente 
comprimidos  en  sentido  ántero-posterior.  La  cara 
anterior  es  también  como  en  las  otras  especies  lige- 
ramente convexa  y cubierta  de  una  capa  de  esmalte 
fuertemente  estriada  en  sentido  longitudinal,  que 

dá  vuelta  sobre  las  aristas  interna  v externa  del 

«/ 

mismo  modo  que  en  las  otras  especies,  presentando 
la  faja  de  esmalte  del  lado  interno  un  ancho  de  3 
milímetros,  y una  superficie  igualmente  muy  es- 
triada en  sentido  longitudinal.  En  el  lado  externo 
el  esmalte  dá  vuelta  formando  un  borde  muy  redon- 
deado. La  cara  posterior  comparada  con  la  de  los 
incisivos  de  las  otras  especies  es  muy  comprimida, 
particularmente  sobre  el  lado  externo.  La  corona  está 
gastada  en  declive  formando  un  ángulo  muy  agudo. 
Cada  uno  de  estos  incisivos  tiene  13  milímetros  de 
ancho  en  la  cara  esmaltada  anterior,  y 9 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  el  profesor  Scalabriki  en  las 
barraucas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Pa- 
raná, y se  conservan  en  el  Museo  provincial  de 
Entre  Eios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Megamys  Holmbergii  Aviegh. 

(Pl.  xn,  lig.  33;  pl.  xxi,  fig.  14;  pl.  xxu,  fig.  2;  pl.  xxiv,  flg.  4 y s, 
y pl.  xxvi,  flg.  5 y 7) 


Megamys  Holmbergii,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  29,  Enero  de  1885.  — Id.  t.  IX, 
p.  25,  a.  1886. 

Potarnarchus  murinus,  Bürmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac., 
t.  III,  ent.  XIV,  p.  151,  Diciembre  de  1885. 


Fundé  esta  especie  del  género  Megamys,  de 
tamaño  relativamente  diminuto,  en  Enero  de  1885, 
estableciéndola  sobre  un  incisivo  superior,  una 
muela  perfecta  y algunas  otras  en  parte  destruidas 
procedentes  de  la  colección  recogida  por  el  pro- 
fesor Scalabriai,  y varias  otras  mas  ó ménos  en- 
teras pertenecientes  al  señor  Both,  piezas  que  deno- 
taban un  animal  de  talla  comparable  á la  viz- 
cacha ó apenas  un  poco  mas  robusto.  Pero  á fines 
del  mismo  año,  el  Dr.  Bürmeister  describía  una 
mandíbula  inferior  casi  completa  del  mismo  animal 
con  un  nuevo  nombre  específico,  y sin  apercibirse 
de  que  presentaba  todos  los  caractéres  del  Mega- 
mys, constituyó  con  ella  un  nuevo  género  que 
designó  con  el  nombre  de  Potamarchns  murinus 
dando  una  figura  de  la  pieza  mencionada. 

Al  año  siguiente,  agregué  algunos  nuevos  datos 
sobre  esta  especie,  refutando  detalladamente  la  opi- 
nión de  Bürmeister,  probando  que  se  trataba 
de  una  especie  del  género  Megamys , y pre- 
cisamente de  aquella  que  ya  con  anterioridad  al 
trabajo  del  ilustre  sábio  había  designado  con  el 
nombre  de  Megamys  Holmbergii. 

Los  restos  de  esta  especie  que  he  estudiado  per- 
sonalmente son  los  siguientes : 

Una  muela  de  curva  lateral  muy  pronunciada,  que 
me  permite  determinar  pertenece  al  lado  izquierdo 
de  la  mandíbula  superior.  Presenta  la  composición 
frecuente  en  cinco  láminas,  de  las  que,  la  última 
muy  pequeña  se  puede  considerar  como  rudimen- 
taria ó atrofiada  y la  primera  es  un  poco  mas  pe- 
queña que  la  segunda.  Las  láminas  de  esmalte 
que  forman  esta  muela  tienen  la  forma  de  un  óvalo 
prolongado  mas  regular  que  en  las  de  las  otras 
especies.  La  parte  de  esmalte  anterior  de  cada 
lámina  es  muy  gruesa  y elevada,  formando  una  curva 
regular,  y la  parte  posterior  al  contrario  muy  del- 
gada y no  sobresale  casi  sobre  la  dentina,  de  manera 


26 


202 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  apenas  es  "visible,  pareciendo  á primera  vista 
que  la  dentina  de  cada  lámina  está  limitada  por  la 
capa  de  esmalte  de  la  lámina  que  sigue,  siendo  así 
que  cada  lámina  está  limitada  hacia  atrás  por  una 
hoja  de  esmalte  muy  delgada,  apenas  visible  y lige- 
ramente ondulada.  De  estas  cinco  láminas,  las  dos 
anteriores  están  completamente  separadas  y unidas 
solo  por  depósitos  de  cemento,  y las  tres  posteriores 
están  formadas  por  una  sola  hoja  de  esmalte  reple- 
gada en  el  lado  externo,  de  modo  que  las  láminas 
se  presentan  unidas  en  el  Jado  interno.  Tiene  así  la 
muela  cinco  columnas  en  el  lado  externo  y solo  tres 
en  el  interno.  La  primera  lámina  algo  mas  pequeña 
que  la  segunda,  deja  visible  una  faja  perpendicular 
de  esta  en  el  lado  interno  de  0m002  de  ancho.  En  la 
base  se  observan  muy  bien  las  cinco  cavidades 
abiertas  correspondientes  á las  cinco  láminas.  Las 
capas  de  cemento  que  separan  las  láminas  son  suma- 
mente delgadas. 


Dimensiones 


Diámetro 
Diámetro 
Diámetro 
Diámetro 
Diámetro 
Diámetro 
Largo  de 


, , . , , . c ántero-posterior 

de  la  primera  lamina 

1 ( transverso 

, , . , , . ( ántero-posterior 

de  la  segunda  lamina  ¡ íransyJso 

, , , , . ( ántero-posterior 

de  la  tercera  lámina  . . 

( transverso 

, , , , . C ántero-posterior 

de  la  cuarta  lamina  í , 

{ transverso 

, , . , , . ( ántero-posterior 

de  la  quinta  lamina  j transverso 

, , í ántero-posterior 

de  la  corona  ¡ , 

( transverso 

c en  la  parte  anterior, 
la  muela  en  linea  recta  ] en  la  posterior 


0m002 

0.007 

0.002 

0.008 

0.002 

0.008 

0.002 

0.006 

0.001 

0.0025 

0.009 

0.008 

0.024 

0.021 


posterior  y 0™007  de  diámetro  transverso.  La  última 
lámina  sumamente  pequeña  tiene  0m0005  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 0n,003  de  diámetro  trans- 
verso. Las  capas  intermediarias  de  cemento  tienen 
casi  0m002  de  grueso.  La  corona  de  la  muela  tiene 
0m008  de  diámetro  ántero-posterior,  0ni007  de  diá- 
metro transverso  y 0'n019  de  largo.  Las  dos  lámi- 
nas posteriores  están  unidas  en  el  lado  interno  y 
separadas  en  el  externo,  y la  primera,  ó anterior, 
completamente  separada  en  ambos  lados,  de  modo 
que  la  muela  tiene  tres  columnas  en  el  Jado  externo 
y dos  eu  el  interno. 

Una  primera  muela  inferior  del  Jado  derecho,  de 
la  que  es  fácil  determinar  los  caractéres  distintivos 
por  conocerse  ya  la  misma  muela  de  otras  tres 
especies  diferentes.  Tiene  esta  muela  el  mismo 
grueso  arriba  y abajo  y está  muy  gastada  por  la 
masticación,  presentando  Jas  láminas  de  esmalte  de 
la  corona  con  muy  corta  diferencia  sobre  el  mismo 
plano,  lo  que  demuestra  que  se  trata  no  tan  solo  de 
un  individuo  adulto  sino  ya  muy  viejo.  Sin  em- 
bargo, á pesar  de  eso,  la  corona  solo  tiene  9 milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 7 milímetros 
de  diámetro  transverso,  lo  que  comparado  con 
las  dimensiones  de  la  misma  muela  del  AL  Rácedi, 
AL  putagonicnsis,  ó aún  del  mismo  AI.  Lauri- 
llardi,  no  deja  absolutamente  duda  alguna  de  que 
se  trata  de  una  especie  distinta,  mucho  mas  pe- 
queña, cuyas  diferencias  de  tamaño  podrán  apre- 
ciarse por  las  medidas  siguientes  de  esa  misma 
muela  en  las  cuatro  especies  de  este  género  en  la 
que  ya  me  es  conocida. 


La  muela  carece  de  surco  mediano  longitudinal 
en  su  cara  convexa  anterior. 

Una  segunda  muela,  también  de  curva  lateral  muy 
pronunciada,  y por  consiguiente  igualmente  supe- 
rior, aunque  del  lado  derecho;  es  un  poco  mas  pe- 
queña que  la  anterior  y se  compone  de  solo  tres 
láminas,  la  posterior  sumamente  pequeña,  casi  rudi- 
mentaria, y las  dos  anteriores  perfectas.  Esta  muela 
difiere  de  todas  las  demás  por  las  dos  capas  de 
cemento  que  separan  las  tres  láminas  que  son  tan  es- 
pesas como  las  mismas  láminas,  mientras  que  en  las 
demás  muelas  ya  se  ha  visto  son  muy  delgadas;  la  di- 
ferencia es  tan  considerable  que  solo  con  cierta  duda 
atribuyo  esta  muela  al  M.  Holmbergii.  La  primera 
y segunda  lámina  tienen  0m0015  de  diámetro  ántero- 


Didmetro  de  la  primera  muela  de  la  mandíbula  inferior 

31.  Holmbergii  M.  Unrpfedl  M.  patagoniensis  M,  Raceili. 


Antero-posterior 0.009  0.013  0.019  0.027 

Transverso 0.007  0.010  0.016  0.023 


Como  se  vé,  las  diferencias  de  tamaño  son  bien 
definidas  de  modo  que  no  es  posible  confundir  esas 
distintas  especies  entre  sí. 

El  largo  de  esa  misma  muela  en  el  AL  Holm- 
bergii es  de  solo  21  milímetros,  estando  sin  em- 
bargo constituida  por  las  mismas  5 láminas  que 
componen  la  misma  muela  en  Jas  otras  especies. 
La  primera  de  estas  láminas  es  completamente  rudi- 
mentaria, la  segunda  es  un  poco  mas  grande,  la 
tercera  y cuarta  mas  grande  todavía  y casi  del 


UNGUICULADOS 


203 


mismo  tamaño,  y la  quinta  algo  mas  pequeña  y 
colocada  un  poco  hacia  adentro.  Tiene  3 columnas 
en  el  lado  externo  y 5 en  el  interno  dispuestas  del 
mismo  modo  que  en  las  otras  especies.  La  base  de 
la  muela  muestra  5 cavidades  transversales  que  cor- 
responden á las  cinco  láminas. 

La  cuarta  muela  inferior  del  lado  izquierdo,  com- 
puesta de  cuatro  láminas,  la  primera  muy  pequeña 
casi  rudimentaria,  la  segunda  bastante  mas  grande, 
la  tercera  mas  grande  todavía,  pero  la  cuarta  algo 
mas  pequeña  que  la  tercera.  Cada  lámina  es  bastante 
aplastada  en  su  parte  posterior,  y el  esmalte  que  la 
rodea  fuertemente  plegado,  particularmente  en  la 
parte  anterior.  De  estas  láminas,  las  tres  primeras 
están  unidas  en  el  lado  externo  y separadas  en  el 
interno,  y la  última  completamente  separada,  pre- 
sentando la  muela  dos  fuertes  columnas  en  el  lado 
externo  v cuatro  en  el  interno.  Tiene  0m0t0  de  diá- 
metro  ántero-posterior,  0m0I0  de  diámetro  trans- 
verso máximo  y 0ra025  de  largo. 

En  poder  del  señor  Koth  he  visto  y podido  exa- 
minar varias  muelas  de  un  Megamys  muy  pequeño, 
que,  por  el.  tamaño  corresponde  muy  bien  á los  restos 
aquí  mencionados  y no  dudo  pertenezcan  igual- 
mente al  M.  Holmbergii.  Dos  de  ellas  son  intactas. 
Una  está  formada  por  solo  tres  láminas,  separadas 
por  capas  de  cemento,  la  primera  muy  pequeña  y la 
tercera  muy  grande  y en  forma  de  media  luna,  con 
un  diámetro  ántero-posterior  de  10  milímetros,  9 
milímetros  de  diámetro  transverso  y 22  milímetros 
de  largo,  presentando  dos  columnas  en  el  lado  ex- 
terno y tres  en  el  interno.  La  segunda  muela  in- 
tacta, es  algo  mas  grande  y encorvada  de  lado  por  lo 
que  puede  ser  pertenezca  á la  mandíbula  superior: 
consta  de  5 láminas  muy  regulares,  cuyo  esmalte  no 
forma  repliegues,  formando  5 columnas  en  un  lado 
y 3 en  el  otro,  con  un  diámetro  ántero-posterior  de 
11  milímetros,  10  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso y 26  milímetros  de  largo.  De  los  incisivos  co- 
nozco el  superior  del  lado  izquierdo,  muy  encorvado 
y aplastado  en  sentido  ántero-posterior  como  el  del 
M.  depressidens.  El  esmalte  está  dispuesto  como 
en  los  incisivos  inferiores,  dando  vuelta  sobre  el  lado 
interno  á ángulo  recto  para  formar  una  faja  de  2 mi- 
límetros de  ancho,  pero  formando  sobre  el  lado  ex- 
terno un  ángulo  redondeado.  La  cara  anterior  v la 
faja  de  esmalte  del  lado  interno  son  estriadas  longi- 
tudinalmente. La  corona  está  formada  por  un  corte 
perpendicular  del  lado  posterior  sobre  el  anterior, 
prolongándose  luego  este  hácia  adelante  en  forma 


de  pala.  Tiene  9 milímetros  de  ancho  y 8 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior. 

El  Dr.  Burmeister  bajo  el  mencionado  nombre 
de  Potamarchus  murinus  describe  un  maxilar  in- 
ferior con  toda  la  dentadura  (An.  etc.  t.  Ilf,  p.  155, 
lám.  11,  fig.  4).  Según  esta  descripción,  el  incisivo 
inferior  es  de  8 milímetros  de  ancho  en  la  cara  esmal- 
tada anterior,  y con  el  esmalte  coloreado  de  ama- 
rillo. La  primera  muela  inferior  tiene  un  diámetro 
ántero-posterior  de  0ra0 10,  la  segunda  de  0m008,  la 
tercera  de  0m009  y la  cuarta  igualmente  de  0m01 0. 
Las  cuatro  muelas  según  el  dibujo  ocupan  una  exten- 
sión longitudinal  de  cerca  de  4 centímetros,  lo  que 
indica  un  animal  de  tamaño  un  poco  mayor  que  el 
Myopotamus. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
recojidos  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la 
ciudad  del  Paraná,  por  los  señores  profesor  Scala- 
brune,  S.  Roth  y de  Garles,  y las  piezas  recojidas 
se  conservan  respectivamente  en  los  Museos  de  En- 
tre Bios  (en  el  Paraná),  de  Copenhague  y de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Megamys  Racedi  Amegh. 

(Pl.  XXI,  fig.  0 y 10) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  32, 
a.  1885. 

Fundé  esta  nueva  especie  de  roedor  del  género 
Megamys , de  tamaño  verdaderamente  gigantesco, 
casi  el  doble  que  el  del  Megamys  patagoniensis , so- 
bre dos  piezas  hasta  ahora  únicas,  un  fragmento  de 
incisivo,  y una  muela  completa,  piezas  tan  caracte- 
rísticas que  no  dejan  lugar  á duda  alguna  ni  sobre 
el  género,  ni  sobre  sus  caractéres  específicos.  Estos 
sobre  todo  son  demasiado  evidentes  por  el  tamaño 
verdaderamente  descomunal  de  semejante  ratón. 

La  muela  es  la  primera  del  lado  derecho  de  la 
mandíbula  inferior.  Presenta  todos  los  caractéres 
generales  de  la  muela  correspondiente  del  Mega- 
mys patagoniensis  Laur.,  salvo  el  tamaño  que  es 
por  lo  menos  dos  veces  mayor.  Nótase  igualmente 
que  esta  muela  vista  sobre  todo  por  su  lado  interno 
y por  la  corona,  parece  compuesta  de  dos  partes 


204 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


desiguales,  una  mas  ancha  formada  por  las  dos  lámi- 
nas posteriores,  y la  otra  mas  angosta  constituida  por 
las  tres  láminas  anteriores,  en  todo  cinco  láminas. 
La  muela  es  como  las  demás  de  Ja  mandíbula  in- 
ferior del  mismo  género,  abierta  en  la  base  por 
cinco  cavidades  correspondientes  á las  cinco  lámi- 
nas, y encorvada  en  sentido  ántero-posterior,  pre- 
sentando la  concavidad  Hacia  adelante  y la  convexi- 
dad hácia  atrás. 

Las  cinco  láminas  qüe  forman  la  muela,  van  au- 
mentando de  tamaño,  de  la  primera  á la  cuarta  que 
es  la  mas  grande,  pero  la  quinta  es  mas  pequeña 
que  la  cuarta,  aunque  mayor  que  la  tercera.  En  el 
lado  interno  tiene  cinco  columnas  bien  distintas,  tres 
anteriores  que  se  encuentran  mas  ó menos  sobre  el 
mismo  plano  y dos  posteriores  que  avanzan  sobre 
las  anteriores  casi  dos  milímetros.  En  el  lado  ex- 
terno no  se  ven  sino  tres  columnas,  la  primera  ó an- 
terior que  está  formada  por  la  reunión  en  la  pared 
ántero-externa  de  las  tres  primeras  láminas,  la  se- 
gunda que  avanza  como  un  milímetro  sobre  la  an- 
terior. y corresponde  á la  cuarta  lámina,  y la 
tercera  que  se  encuentra  al  contrario  unos  tres  milí- 
metros mas  adentro  y corresponde  á la  quinta  lámina. 

La  muela  vista  por  la  corona,  es  estrecha  en  su 
parte  anterior,  muy  ancha  eu  sus  dos  tercios  poste- 
riores á causa  del  gran  desarrollo  transversal  que 
aquí  adquiere  la  lámina  cuarta,  y algo  mas  angosta 
en  su  parte  posterior,  debido  al  enangostamiento 
transversal  de  la  última  lámina. 

El  esmalte  que  forma  cada  lámina  es  muy  grueso 
y no  presenta  los  numerosos  repliegues  que  distin- 
guen la  misma  muela  del  M.  patagoniensis , ó son 
estos  apenas  visibles.  Las  mismas  láminas  parecen 
estar  colocadas  algo  mas  oblicuamente  y formando 
la  parte  posterior  de  cada  una  un  arco  de  círculo  con 
la  convexidad  dirijida  hácia  atrás,  que  se  ajusta  á 
una  cavidad  correspondiente  de  la  parte  anterior  de 
la  lámina  que  le  sigue  inmediatamente.  Las  dos  úl- 
timas están  completamente  aisladas  entre  sí  y de  las 
anteriores  por  depósitos  intermediarios  de  cemento; 
las  tres  anteriores  solo  están  separadas  entre  sí  de 
un  modo  imperfecto,  reuniéndose  en  una  sola  capa 
de  esmalte  en  el  lado  ántero-externo.  El  depósito 
de  cemento  externo  que  debía  rodear  la  muela  au- 
mentando todavía  mas  su  enorme  tamaño,  ha  com- 
pletamente desaparecido,  conservándose  tan  solo 
de  él  algunos  vestigios  en  el  fondo  de  los  surcos  lon- 
gitudinales internos.  Sus  dimensiones  son  las  que 
siguen : 


tv,  , , . . , , . ( antero-posterior.. 

Diámetro  de  la  primera  lamina 

{ transverso 

, ,,  . i ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  segunda  lamina  I , 

° \ transverso 

v,.,  , , t , , . ( ántero-posterior.. 

Diámetro  de  la  tercera  lamina  ¡ . 

( transverso 

tv,  , i , , . ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  cuarta  lamina  , 

( transverso 

tv,  , . . . , .,  . í ántero-posterior.. 

Diámetro  de  la  quinta  lamina  1 . 

( transverso 

tv,  . . , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  \ , 1 

( transverso 

Circunferencia  de  la  corona 

Largo  de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona 


0m005 

0.011 

0.005 

0.015 

0.0045 

0.018 

0.004 

0.023 

0.006 

0.021 

0.027 

0.02? 

0.080 

0.062 


La  parte  existente  del  incisivo  es  un  pedazo  bas- 
tante considerable,  perteneciente  á su  parte  ante- 
rior, pero  roto  en  sus  dos  extremidades,  de  modo 
que  falta  tanto  la  corona  como  la  raíz.  Este  trozo 
de  diente  de  un  poco  mas  de  6 centímetros  de  largo, 
es  de  un  grueso  extraordinario,  y completamente 
macizo  en  toda  su  extensión,  sin  vestigios  de  la  ca- 
vidad basal  que  contiene  la  pulpa  por  cuyo  medio 
se  renueva  continuamente,  cavidad  que  en  los  in- 
cisivos de  los  roedores  llega  hasta  mas  de  la  mitad 
de  su  largo,  lo  que  puede  dar  una  idea  del  tamaño 
enorme  que  debía  tener  este  diente.  Su  poca  curva- 
tura demuestra  que  pertenece  á la  mandíbula  infe- 
rior, y la  disposición  del  esmalte  que  era  del  lado 
izquierdo.  La  capa  de  esmalte,  cubre,  como  es  de 
regla  en  los  roedores,  la  cara  anterior  extendiéndose 
también  varios  milímetros  sobre  las  caras  laterales, 
mostrando  una  superficie  fuertemente  acanalada 
en  sentido  longitudinal.  Esta  capa  de  esmalte  al  dar 
vuelta  sobre  su  ángulo  externo-anterior  describe 
una  gran  curva  dando  al  ángulo  contornos  redon- 
deados, pero  en  el  lado  interno  dá  vuelta  brusca- 
mente á ángulo  recto,  formando  sobre  este  lado  una 
cinta  de  esmalte  de  5 milímetros  de  ancho,  lo  que 
parece  demostrar  que  los  dos  incisivos  en  su  parte 
anterior  estaban  muy  apretados  el  uno  del  otro,  como 
sucede  en  la  vizcacha,  en  cuyos  incisivos  el  esmalte 
dá  vuelta  sobre  los  ángulos  internos  del  mismo  modo 
que  en  el  Megamys,  analogía  que  viene  á de- 
mostrar una  vez  mas  la  afinidad  natural  que  existe 
entre  ambos  géneros. 

Las  dimensiones  de  esta  pieza,  tratándose  de  un 
incisivo  de  roedor,  son  verdaderamente  extraordi- 
narias ; tiene  29  milímetros  de  ancho,  30  milímetros 
de  grueso  y 94  milímetros  de  circunferencia. 

Localidad.  — Estas  piezas  han  sido  descubiertas 
por  el  profesor  Scalabrihi  en  las  barrancas  de  los 


UNGUICULADOS 


205 


alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenecen 
al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceuo  inferior). 


Megamys  praependens  Amegh. 

( Pl.  xxvi,  ílg.  i) 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  37, 
a.  1886. 


Especie  de  gran  talla,  un  poco  mayor  aún  que  el 
M.  Patagoniensis,  pero  menor  que  el  M.  Racecli, 
representada  por  una  muela  inferior  del  lado  iz- 
quierdo, probablemente  la  segunda  ó tercera.  Esta 
muela  se  distingue  de  las  correspondientes  del 
M.  Patagoniensis,  por  la  corona  larga  y relativa- 
mente estrecha,  y por  presentar  cinco  láminas  de 
esmalte  de  las  que  solo  las  dos  anteriores  están 
reunidas  en  el  lado  externo,  quedando  las  tres  pos- 
teriores completamente  separadas. 

Las  láminas  que  componen  la  muela  van  aumen- 
tando de  tamaño  de  la  primera  á la  cuarta,  siendo 
la  última  apenas  un  poco  mas  pequeña  que  la  penúl- 
tima. La  primera  lámina  en  vez  de  ser  como  sucede 
casi  siempre  muy  pequeña  y rudimentaria,  está  bien 
desarrollada,  tan  ancha  como  las  otras,  siendo  solo 
de  un  menor  diámetro  transverso.  La  última  lámina 
apianas  entra  un  poco  mas  adentro  que  la  penúltima, 
dejando  á descubierto  de  esta  una  faja  perpendi- 
cular muy  angosta.  Además,  como  las  láminas  no 
están  colocadas  tan  oblicuamente  como  en  las  muelas 
de  las  otras  especies,  resulta  que  la  muela  presenta 
una  forma  triangular  mas  regular,  enanchándose 
gradualmente  de  adelante  hácia  atrás.  Las  cuatro 
columnas  del  lado  externo,  son  con  corta  diferencia 
casi  sobre  el  mismo  plano,  á excepción  de  la  última 
que,  como  es  de  regla  en  todas  las  especies  del 
género,  ya  he  dicho  se  encuentra  un  poco  mas  hácia 
adentro.  En  el  lado  interno  las  cinco  columnas  se 
encuentran  exactamente  sobre  el  mismo  plano. 

La  cara  perpendicular  anterior,  ancha  y redon- 
deada, está  encorvada  con  la  concavidad  hácia  ade- 
lante, aunque  no  muy  pronunciada.  La  cara  per- 
pendicular posterior  ancha  y convexa,  presenta  una 
depresión  longitudinal  colocada  un  poco  mas  hácia 
adentro  del  eje  medio  longitudinal. 


Las  láminas  son  mas  elíptico-prolongadas  que  en 
las  otras  especies,  casi  en  formak  de  losange,  no  tan 
arqueadas  en  su  parte  posterior,  ni  tan  cóncavas  en 
la  anterior.  La  dentina  que  incluye  el  interior  de 
cada  lámina  está  mas  gastada  que  el  esmalte  que  la 
rodea,  formando  una  especie  de  hueco.  El  esmalte 
que  rodea  la  parte  posterior  de  cada  lámina,  forma 
una  hoja  gruesa,  elevada  y un  poco  ondulada  ; en  la 
parte  anterior,  al  contrario,  forma  una  hoja  muy  del- 
gada, mas  baja  y prolongada  en  zig-zag.  Los  depó- 
sitos de  cemento  que  unen  las  láminas  entre  sí  son 
sumamente  delgados,  apenas  de  0m0©04  de  grueso. 
La  superficie  del  esmalte  es  ligeramente  estriada  en 
sentido  longitudinal.  La  base  de  la  muela  presenta 
cinco  cavidades  correspondientes  á las  cinco  lá- 
minas que  forman  la  muela.  En  la  base  se  observa 
una  particularidad  bastante  notable,  los  depósitos 
de  cemento  que  unen  las  láminas  entre  sí  no  se  han 
formado  hasta  abajo  de  manera  que  aquí  las  lámi- 
nas están  completamente  separadas  unasde  otras 
por  profundas  hendiduras  transversales. 


Dimensiones 


. ( antero-postenor 

Diámetro  de  la  primera  lamina 

1 ( transverso 

, , , , , . , . ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  segunda  lamina  i , 

( transverso 

, , , , , , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  tercera  lamina  J , 

t transverso 

^ . , , . . ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  cuarta  lamina  , 

( transverso 

x , , . , . ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  quinta  lamina  t , 

1 ( transverso 

/ ántero-posterior 

. , . i [ adelante 

Diámetro  de  Ja  corona  <,  \ , 

i transverso  l en  el  medio 

\ ( atrás 

, , , , ,,  ( enlaparte  anterior. 

Largo  de  la  muela  de  la  raíz  a la  corona  J enlapai.teposterior 


0m004 

0.008 

0.003 

0.013 

0.003 

0.016 

0.003 

0.018 

O.OOá 

0.0175 

0.022 

0.010 

0.018 

0.018 

0.052 

0.058 


El  Megamys  praependens,  á juzgar  por  la  muela 
única  descrita,  aunque  de  talla  mayor  que  el  M.  pa- 
tagoniensis, era  relativamente  mas  delgado  y de 
formas  mas  esbeltas. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  encontrada  por 
el  profesor  Scalabriki  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná  y depositada  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  déla  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


206 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Meg-ain.ys  Burmeisteri  Amegh. 

(PI.  XXVI,  fig.  2) 

Amegi-iino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  39, 
a.  1886. 

Especie  gigantesca,  todavía  mas  robusta  que  el 
mismo  Megamys  Racedi,  fundada  sobre  una  muela 
con  curva  lateral  muypronunciada,del  lado  izquierdo 
de  la  mandíbula  superior,  y de  tamaño  enorme  para 
una  muela  de  roedor.  Se  distingue  á primera  vista 
de  las  muelas  de  todos  los  demás  Megamijs  por  las 
láminas  que  la  constituyen  que  son  relativamente 
angostas  pero  muy  prolongadas  en  sentido  trans- 
versal, colocadas  muy  oblicuamente,  y además  por 
los  depósitos  de  cemento  que  unen  las  láminas 
entre  sí,  muy  espesos,  figurando  ellos  mismos  lá- 
minas transversales. 

Desgraciadamente,  esta  pieza  se  encuentra  bas- 
tante destruida,  por  lo  que  no  se  pueden  apreciar 
exactamente  sus  dimensiones,  pero  tal  como  está 
permite  formarse  una  idea  bastante  aproximada  de 
la  talla  enorme  del  animal,  y presenta  sus  carac- 
teres específicos  distintivos  muy  aparentes  y mar- 
cados. 

En  su  forma  general  la  muela  es  corta  y ancha, 
es  decir  muy  aplastada  en  sentido  ántero-posterior 
y muy  enanchada  en  sentido  transversal,  estando 
compuesta  de  solo  tres  láminas  de  dentina  rodeadas 
de  esmalte  y unidas  por  dos  gruesas  capas  de  ce- 
mento. Las  láminas  se  parecen  á anchas  paredes 
transversales  de  dentina,  limitadas  adelante  y atrás 
por  hojas  de  esmalte  casi  paralelas  y prolongadas 
que  se  unen  en  ambas  extremidades,  tomando  así 
las  láminas  una  forma  recta  en  vez  de  la  de  arco 
de  círculo  que  presentan  en  las  muelas  de  las  otras 
especies. 

La  hoja  de  esmalte  que  rodea  cada  lámina  es 
gruesa  y elevada  todo  alrededor,  diferenciándose 
así  también  mucho  de  las  muelas  de  las  otras  espe- 
cies, en  Las  que  la  hoja  de  esmalte  es  mas  delgada  y 
baja  en  la  cara  posterior  de  las  láminas  de  las  muelas 
superiores,  y vice-versa  en  las  de  las  muelas  infe- 
riores. Las  pocas  ondulaciones  de  la  hoja  de  esmalte 
también  son  mas  suaves  y prolongadas  en  vez  de 
presentar  la  forma  de  repliegues. 

La  cara  perpendicular  posterior,  es  ancha,  poco 


convexa,  y ligeramente  encorvada  con  concavidad 
dirijida  hácia  atrás  y hacia  afuera.  La  cara  perpen- 
dicular anterior  es  aplastada  y con  una  ancha  depre- 
sión perpendicular.  La  superficie  del  esmalte  es 
también  fuertemente  estriada  en  sentido  longitudi- 
nal ó perpendicular,  particularmente  en  la  parte 
anterior  de  cada  lámina. 

Examinando  la  muela  de  atrás  hácia  adelante  se 
presenta : 

Primero,  una  lámina  de  dentina  rodeada  de  es- 
malte, en  forma  de  arco  de  círculo  hácia  atrás  y en 
forma  de  cuerda  hácia  adelante,  de  0m005  de 
diámetro  ántero-posterior  y 0m023  de  diámetro 
transverso,  unida  en  el  lado  interno  á la  lámina 
siguiente,  y separada  en  el  externo  en  donde  forma 
la  última  columna  perpendicular  hácia  atrás. 

Sigue  á esta  primera  lámina  un  fuerte  depósito 
de  cemento  de  color  amarilloso  oscuro,  también  en 
forma  de  lámina,  de  4 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 22  milímetros  de  diámetro  transverso 
que  rellena  una  profunda  hendidura  transversal  y 
perpendicular  formada  por  un  gran  repliegue  de  la 
hoja  de  esmalte,  abierta  en  el  lado  externo  y cer- 
rada en  el  interno  por  la  misma  hoja  de  esmalte 
periférico. 

Viene  luego  hácia  adelante  la'  segunda  lámina  de 
dentina  rodeada  de  esmalte,  oséala  intermediaria, 
que  parece  fué  la  mayor,  colocada  muy  oblicuamente; 
tiene  esta  lamina  5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y 34  milímetros  de  diámetro  transverso 
la  parte  existente,  pues  está  rota  en  su  ángulo 
interno,  conociéndose  que  entera  debió  tener  por  lo 
menos  2 ó 3 milímetros  mas.  Por  este  lado  interno 
antes  de  ser  destruido  uníase  á la  última  lámina  ó 
posterior  por  una  hoja  de  esmalte  formando  entonces 
ambas  una  sola  columna  interna.  En  el  lado  externo 
está  separada  formando  una  columna  perpendicular, 
y sobresaliendo  hácia  afuera  sobre  la  lámina  pos- 
terior unos  12  milímetros,  quedando  por  consi- 
guiente visible  de  atrás  hácia  adelante  una  faja 
perpendicular  del  mismo  ancho  que  no  puede  ocultar 
la  lámina  posterior  mucho  mas  angosta. 

A esta  lámina  segunda,  sigue  hácia  adelante  otro 
espeso  depósito  de  cemento  en  forma  de  lámina 
transversal,  de  5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 23  milímetros  de  diámetro  transverso, 
pero  como  está  destruido  en  sus  dos  extremos 
interno  y externo,  en  la  muela  entera  debió  tener 
varios  milímetros  de  mas  en  sentido  transversal. 

Viene  por  último  la  primera  lámina  ó anterior, 


UNGUICULADOS 


207 


también  de  un  tamaño  considerable  y de  6 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior.  Esta  lámina  está 
colocada  sobre  la  que  le  sigue  unos  10  á 12  milí- 
metros mas  hácia  afuera,  de  modo  que  deja  á des- 
cubierto en  el  lado  interno  una  faja  perpendicular 
de  la  parte  anterior  de  la  segunda  lámina  de  unos 
10  á 12  milímetros  de  ancho;  en  su  ángulo  perpen- 
dicular externo  también  está  rota  pero  se  conoce 
sobresalía  considerablemente  sobre  la  segunda  lá- 
mina. El  diámetro  transverso  de  la  parte  existente 
de  esta  lámina  es  de  25  milímetros,  pero  debía 
pasar  por  lo  ménos  de  30  milímetros  en  la  muela 
intacta. 

La  corona  de  la  muela  tiene  26  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 34  milímetros  de  diá- 
metro transverso  siguiendo  el  diámetro  máximo  de 
la  lámina  intermediaria. 

La  base  de  la  muela  falta,  y como  en  la  rotura  las 
láminas  se  conservan  aún  sólidas  ó muestran  apenas 
pequeñas  trazas  de  la  cavidad  central,  mientras  que 
en  las  muelas  intactas  de  Megamys  la  cavidad 
central  de  la  parte  inferior  de  cada  lámina  ocupa 
mas  ó ménos  un  tercio  del  alto  ó largo  total  de 
la  lámina,  deduzco  que  á la  muela  en  cuestión  le 
falta  en  su  parte  inferior  por  lo  menos  un  cuarto  de 
su  largo  total.  Ahora,  como  el  largo  máximo  de  la 
parte  existente  es  de  66  milímetros,  supongo  que 
el  largo  mínimo  de  la  muela  intacta  era  de  88  milí- 
metros, es  decir  que  era  por  lo  menos  26  milímetros 
mas  larga  que  la  gran  muela  del  M.  Racedi  des- 
crita mas  arriba.  En  cuanto  á la  circunferencia  de 
la  muela  está  demasiado  destruida  para  que  pueda 
apreciarse  con  alguna  exactitud. 

El  Megamys  Burmeisteri  es  el  mas  colosal  de 
los  roedores  hasta  ahora  conocidos,  y puede  in- 
cluirse en  el  número  de  los  mamíferos  mas  corpu- 
lentos que  hayan  existido,  pues  tuvo  el  tamaño  y 
la  corpulencia  de  un  gran  hipopótamo. 

Localidad.  • — Esta  pieza  ha  sido  encontrada  en 
Villa  Urquiza  y regalada  al  Museo  del  Paraná  por  el 
Señor  barón  von  Fürsh,  habiéndomela  facilitado 
para  su  estudio,  el  Director  de  este  establecimiento, 
profesor  Scalabrini. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


AJeg-amys  íormosus  Amegh. 

(Pi-  -x,  fig.  i) 

Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  mamíf.  exting.  de 
Monte-Hermoso,  p.  3,  a.  1887. 

U Fundé  la  especie,  sobre  un  solo  fragmento  de  inci- 
sivo inferior,  procedente  de  un  roedor  gigantesco, 
que  me  pareció  probable  procediera  del  género 
Megamys , pero  de  una  especie  sin  duda  distinta  de 
las  ya  nombradas,  á causa  de  la  cara  anterior,  mas 
lisa  que  en  todas  las  especies  del  mismo  género  de 
las  que  conozco  los  incisivos.  Este  trozo  de  diente, 
tenía  en  la  cara  anterior  16  milímetros  de  ancho  y 
14  de  grueso,  dimensiones  que  indican  un  roedor 
de  la  talla  de  un  tapir,  y mas  ó ménos  de  la  corpu- 
lencia del  Megamys  Laurillardi,  pero  el  incisivo 
de  este,  se  distingue  por  ser  notablemente  mas 
grueso  que  ancho,  mientras  sucede  lo  contrario  con 
el  del  Aí.  formosns,  que  es  notablemente  mas  ancho 
que  grueso.  Por  este  carácter,  los  incisivos  inferio- 
res del  Megamys  formosus  se  parecen  á los  del  M. 
clejjressidens,  pero  estos  se  distinguen  inmediata- 
mente por  su  tamaño  muchísimo  menor. 

La  existencia  de  esta  especie  está  confirmada  por 
otra  pieza  mas  importante,  un  intermaxilar  bastante 
destrozado  y deformado  por  aplastamiento  producido 
por  la  presión  de  las  capas  que  lo  cubrían,  pero  que 
conserva  el  incisivo  del  lado  izquierdo  casi  com- 
pleto. 

El  incisivo  superior  es  todavía  mas  aplastado  que 
el  correspondiente  de  la  mandíbula  inferior,  pues 
tiene  16  milímetros  de  ancho  y solo  12  de  grueso. 
La  cara  anterior  es  apenas  un  poco  convexa,  casi 
plana  y con  estrías  longitudinales,  pero  no  tan  mar- 
cadas como  en  los  incisivos  délos  demás  Megamys. 
El  esmalte  da  vuelta  sobre  el  ángulo  longitudinal 
externo  formando  una  curva  ancha  en  forma  de 
columna,  y sobre  el  lado  interno  á ángulo  recto, 
formando  una  banda  longitudinal  interna  de  4 milí- 
metros de  ancho.  La  cara  tritoria  cortada  en  bisel  es 
corta  y ancha.  El  diente  es  muy  arqueado,  y su 
curva  externa  forma  un  arco  de  círculo  cuyo  rádio 
es  próximamente  de  un  decímetro ; la  base  está  un 
poco  rota,  pero  con  todo,  la  parte  existente  mide  en 
línea  recta  14  centímetros  de  largo. 

El  intermaxilar  se  encuentra  demasiado  destruido 


208 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


y muy  deformado  para  permitir  una  descripción, 
pero  por  las  partes  regularmente  conservadas  que 
quedan,  parece  no  difiere  en  su  forma  general  del 
mismo  hueso  de  la  vizcacha  ; sin  embargo  no  pre- 
senta las  fuertes  impresiones  laterales  elípticas  de 
este  último,  encontrándose  remplazadas  en  Mega- 
mys formosus  por  depresiones  poco  sensibles. 

La  parte  existente  del  intermaxilar  derecho,  me- 
dida sobre  el  paladar,  tiene  cerca  de  12  centímetros 
de  largo,  pero  su  parte  posterior  está  rota,  de  modo 
que  entero  todavía  se  extendía  un  poco  mas  atrás. 
El  intermaxilar  de  la  vizcacha  apenas  tiene  un  poco 
mas  de  3 centímetros  de  largo,  algo  menos  de  un 
cuarto  del  largo  total  del  cráneo.  Según  esta  propor- 
ción, el  cráneo  del  Megamys  formosus  tuvo  mas 
de  medio  metro  de  largo.  ¡Como  habrá  sido  la  talla 
de  las  otras  especies  cuyos  incisivos  tienen  doble 
ancho  que  los  de  esta ! 

Localidad. —He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte-Hermoso,  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


NEOEPIBLEMA  amegh 

Epiblema,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX, 
p.  42,  a.  1886. 

Este  género  está  caracterizado  por  muelas  superio- 
res con  una  hoja  de  esmalte  única  replegada  sobre  sí 
misma  y sin  discontinuidad  de  un  extremo  á otro  de 
la  muela,  imitando  los  repliegues  la  forma  de  láminas 
transversales.  Lo  he  descrito  por  la  primera  vez 
bajo  el  nombre  de  Epiblema,  pero  habiendo  resul- 
tado estar  ya  empleado,  lo  cambio  ahora  en  Neoepi- 
blema. 

]\eoepiblema  horridula  Amegh. 

(Pl.  XXVI,  fig.  8) 

Epiblema  horridula,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  IX,  p.  42,  a.  1886. 


rior  del  lado  derecho,  que  indica  haber  pertenecido 
á un  animal  un  poco  mas  grande  que  la  vizcacha, 
parecido  á Megamys  y Lagostomus,  pero  gené- 
ricamente distinto. 

La  corona  es  larga  y angosta,  algo  mas  ancha  en 
la  parte  anterior  que  en  la  posterior,  y con  un 
cierto  número  de  hojas  ó crestas  transversales  de 
esmalte  mas  elevadas  que  el  resto  de  la  corona, 
imitando  de  á pares  como  láminas  transversales. 
Mas  fijando  detenidamente  la  atención  se  observa 
que  esas  hojas  transversales  constituyen  una  hoja 
de  esmalte  única,  replegada  sobre  sí  misma,  de 
manera  que  pasa  alternativamente  al  lado  interno  y 
al  externo,  formando  sucesivamente  columnas  y 
hendiduras,  de  modo  qne,  á cada  columna  interna 
corresponde  una  hendidura  ó surco  externo,  y á 
cada  columna  externa  una  hendidura  interna.  Cada 
hendidura  ó cavidad  formada  por  un  repliegue 
del  esmalte  está  rellenada  por  una  sustancia  muy 
dura  y compacta  que  supongo  sea  dentina,  que- 
dando en  la  periferia  un  pequeño  surco  perpendi- 
cular. 

Hay  cuatro  columnas  internas  colocadas  mas  ó 
ménos  sobre  el  mismo  plano,  separadas  por  tres 
surcos  perpendiculares,  y tres  columnas  externas 
separadas  por  dos  depresiones  perpendiculares 
anchas  y poco  profundas.  La  hoja  de  esmalte  reple- 
gada forma  en  la  corona  siete  crestas  transversales 
que  limitan  seis  espacios  mas  profundos,  que  imitan 
láminas  transversales  de  0m0015  de  ancho. 

Las  dimensiones  de  la  muela  son:  13  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  7 milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  la  parte  anterior,  4 milímetros 
en  la  posterior,  y 20  milímetros  de  largo  de  la  raízá 
la  corona.  En  la  base  de  la  muela  las  hendiduras 
formadas  por  los  repliegues  de  la  capa  de  esmalte 
no  se  han  relleuado  por  la  sustancia  que  aparece 
en  la  corona,  permaneciendo  vacíos,  de  manera  que 
presenta  aquí  la  muela  seis  cavidades  bastante 
profundas. 

Hasta  ahora  no  conozco  ninguna  otra  pieza  que 
se  pueda  atribuir  al  mismo  animal. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  encontrada  por 
el  profesor  Scalabiujni  en  las  barrancas #de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná  y depositada  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso mesopotámico  déla  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Fundé  esta  especie  sobre  la  última  muela  supe- 


UNGUICULADOS 


209 


TETRASTYLUS  amegh. 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  44, 
a.  1886. 

Este  género  se  distingue  por  las  muelas  inferiores 
angostas  adelante  y anchas  atrás,  formadas  por  cuatro 
láminas  rodeadas  de  esmalte  y fuertemente  unidas 
entre  sí,  y el  incisivo  de  cara  anterior  plana  y capa 
de  esmalte  no  estriada  longitudinalmente. 


Tetrastylus  laevig’atus  Amegh. 

(Pl.  xxii,  f.  3,  y pl.  xxvi,  f.  e) 

Tetraslylus  leevigatus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  IX,  p.  44,  a.  1886. 

Megamys?  leevigatus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  31,  1885. 

Theridomys  americanas?  (Bravard),  Burmeister,  An.  del 
Mus.  Nac.,  t.  III,  p.  1 09. 

Fundé  esta  especie  sobre  un  solo  incisivo  inferior 
completamente  aislado,  muy  parecido  al  de  la  viz- 
cacha, pero  mas  parecido  aún  al  de  los  Megamys, 
deduciendo  de  su  examen  que  procedía  de  un  ani- 
mal de  la  misma  familia,  que  coloqué  solo  provi- 
soriamente en  el  género  Megamys,  pues  reconocía 
era  probable  procediera  de  otro  género  cercano. 

Un  fragmento  de  maxilar  en  el  que  se  halla  im- 
plantado un  incisivo  igual  á aquel  y dos  muelas  en 
mal  estado,  confirman  mi  primera  determinación. 
Se  trata  efectivamente  de  un  animal  parecido  á 
Lagostomus  y á Megamys,  pero  con  bastantes  ca- 
ractéres  distintivos  para  exigir  la  formación  de  un 
nuevo  género,  que  nombré  Tetrastylus  á causa 
de  las  cuatro  colu militas  perpendiculares  que  las  dos 
muelas  implantadas  en  el  maxilar  presentan  en  el 
lado  interno. 

Es  esta  la  parte  anterior  del  lado  izquierdo  de 
la  mandíbula  inferior  con  los  dos  primeros  mo- 
lares y el  incisivo.  Desgraciadamente,  las  muelas 
están  en  parte  destruidas,  habiendo  perdido  comple- 
tamente la  corona,  quedando  solo  la  parte  engas- 
tada en  los  alveolos  que  no  permite  formarse  una 


idea  exacta  de  su  conformación.  Sin  embargo,  puede 
apercibirse  fácilmente  que  cada  muela  está  formada 
por  cuatro  láminas  transversales,  las  que,  en  vez 
de  estar  separadas  unas  de  otras  por  espesos  de- 
pósitos de  cemento  como  en  Megamys  están  ínti- 
mamente unidas  entre  sí  y reunidas  por  una  misma 
capa  de  esmalte  periférica. 

Las  láminas  van  aumentando  de  tamaño  de  la 
primera  á la  última,  de  manera  que  las  muelas  son 
angostas  adelante  y anchas  atrás.  La  primera  lámina 
de  cada  muela  es  elíptica  y las  otras  tres  ligera- 
mente arqueadas,  con  la  concavidad  vuelta  hacia 
adelante  y la  convexidad  hácia  atrás,  sin  que  la  hoja 
de  esmalte  presente  repliegues  secundarios. 

Cada  una  de  las  dos  muelas  muestra  en  el  lado 
interno  cuatro  columnitas  perpendiculares.  En 
cuanto  al  lado  externo  solo  se  ve  la  parte  posterior 
de  la  segunda  muela  que  deja  ver  dos  columnas 
perpendiculares,  siendo  probable  que  las  dos  lámi- 
nas anteriores  estén  reunidas  en  una  sola  columna. 
La  rotura  de  la  mandíbula  detrás  de  la  segunda 
muela  muestra  que  estas  eran  de  base  abierta. 

El  incisivo  está  roto  en  la  parte  anterior,  pero  la 
parte  existente  y otro  ejemplar  aislado  demuestran 
que  es  muy  parecido  al  del  Megamys.  La  cara 
esmaltada  es  lisa  y aplastada  y el  esmalte  dá  vuelta 
en  el  lado  externo  formando  un  ángulo  redondeado, 
y en  el  interno  ángulo  recto.  Es  además  muy  ar- 
queado y se  prolonga  hácia  atrás  sobre  el  lado 
interno  de  la  mandíbula  bastante  mas  allá  de  la 
segunda  muela,  en  donde  está  roto,  y llegaba  pro- 
bablemente cuando  entero  al  lado  de  la  cuarta  muela 
como  sucede  con  el  Lagostomus  y Myopotamus. 
Pero  la  prolongación  del  alveolo  del  incisivo  en  el 
lado  interno  no  forma  una  protuberancia  lateral 
convexa  tan  saliente  como  en  Lagostomus,  sino 
mucho  mas  baja  como  se  presenta  en  el  Myopota- 
mus. Este  diente  tiene  7 milímetros  de  ancho 
y otro  tanto  de  grueso,  y á pesar  de  su  tamaño 
reducido,  la  capa  de  esmalte  tiene  el  mismo  es- 
pesor que  en  las  mas  grandes  especies  del  género 
Megamys. 

La  forma  de  la  parte  existente  del  maxilar  también 
es  bastante  parecida  á la  del  Myopotamus.  La 
parte  alveolar  de  la  mandíbula  inmediatamente 
debajo  de  las  dos  muelas  es  comprimida  lateralmente 
como  en  aquel  género,  enanchándose  luego  hácia 
abajo.  La  sínfisis  es  mas  prolongada  hácia  atrás  que 
en  la  vizcacha,  empezando  debajo  de  la  parte  pos- 
terior de  la  primera  muela  como  en  Myopotamus , 


27 


210 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pero  la  forma  de  la  impresión  perpendicular  de  la 
parte  sinfisaria  en  que  se  juntan  las  dos  ramas  man- 
dibulares es  mas  parecida  á la  vizcacha,  dividiéndose 
en  dos  partes,  una  posterior  angosta  y prolongada 
hacia  atrás,  y otra  anterior  mas  ancha  pero  no  tan 
elevada  como  en  Lagostomus , presentándose  al 
contrario  la  parte  superior  de  la  sínfisis  mas  aplas- 
tada como  en  Megamys. 

En  el  lado  interno,  algo  mas  adelante  de  la  pri- 
mera muela /encima  de  la  parte  sinfisaria  y justa- 
mente en  el  punto  en  que  la  impresión  sinfisaria  se 
divide  en  dos  partes,  una  ancha  anterior  y una 
angosta  posterior,  hay  un  agujero  vascular  ancho  é 
igual  en  su  forma  al  que  muestra  en  el  mismo  punto 
la  mandíbula  del  Megamys. 

En  el  lado  externo,  debajo  de  la  parte  anterior  de 
la  primera  muela,  á unos  16  milímetros  del  borde 
alveolario,  hay  un  agujero  mentoniano  de  diámetro 
considerable,  carácter  que  lo  acerca  del  Megamys , 
en  cuya  mandíbula  existe  también  la  misma  perfo- 
ración, aunque  un  poco  mas  arriba.  La  parte  sin- 
fisaria que  se  extiende  adelante  de  las  muelas  es 
mas  corta  que  en  Lagostomus,  pareciéndose  á 
Myopotamus. 

Dimensiones 

Alto  de  la  mandíbula  en  el  lado  externo  debajo  de  la  primera 


muela 0m024 

Longitud  de  la  barra  que  separa  el  primer  molar  del  borde 

alveolar  del  incisivo 0.022 

Longitud  de  la  impresión  sinfisaria  perpendicular 0.037 

( adelante 0.012 

Ancho  de  la  impresión  sinfisaria  £ gtrág q.007 

Ancho  del  incisivo  en  la  cara  esmaltada 0.006 

( ántero-posterior. 0 . 0085 

Diámetro  de  la  primera  muela  J transverso 0.007 

( ántero-posterior 0.008 

Diámetro  de  la  segunda  muela  j transverso 0.008 

Longitud  de  las  dos  muelas 0.019 


Estas  dimensiones  indican  un  animal  de  talla  algo 
mas  considerable  que  el  Lagostomus  tricodactylus 
y bastante  mas  robusto. 

La  muela  atribuida  por  Bravard  á un  Theri- 
domys  americanus  y descrita  y dibujada  por 
Burmeister  bajo  el  mismo  nombre  (An.  etc.,  t. 
III,  p.  109),  aunque  reconociendo  inmediatamente 
con  ojo  esperto  que  no  procedía  de  un  verdadero 
Theridomys  sino  de  otro  animal  genéricamente 
distinto,  me  parece  que  entra  en  el  género  Tetras- 


tylus  y precisamente  en  la  especie  que  acabo  de 
describir. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
recogidos  por  el  profesor  Scalabrini  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná 
y pertenecen  al  Museo  provincial  de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Tetrastylus  diffissus  Amegh. 

(Pl.  xxvi,  f.  14  y is) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad . Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  47, 
a.  1886. 

Especie  representada  por  dos  trozos  de  incisivos 
inferiores,  desgraciadamente  muy  incompletos,  pero 
suficientemente  demostrativos  para  probar  la  exis- 
tencia de  una  especie  del  género  Tetrastylus  de 
tamaño  por  lo  menos  doble  que  el  del  T.  Isevigatus. 
Son  dos  trozos  de  la  parte  anterior  de  dos  incisivos 
inferiores,  conteniendo  únicamente  la  capa  externa 
de  esmalte  y solo  una  parte  de  la  dentina  que  la 
rellena,  con  el  borde  de  la  extremidad  anterior  corta- 
do en  bisel.  La  forma  de  la  capa  de  esmalte  es  igual 
á la  del  incisivo  del  T.  Isevigatus,  muy  lustrosa 
como  en  este,  con  pequeñísimas  estrías  longitu- 
dinales apenas  visibles,  la  cara  anterior  plana,  y 
dando  vuelta  sobre  los  ángulos  del  mismo  modo  que 
en  el  ejemplar  típico  del  género.  El  mas  grande  de 
estos  dos  fragmentos,  de  color  negro  lustroso, 
tiene  1 1 milímetros  de  ancho,  y la  parte  cortada  en 
bisel  termina  en  un  borde  completamente  transver- 
sal. No  se  puede  medir  el  espesor  del  diente  por 
estar  destruida  toda  la  parte  interna,  pero  el  ancho 
indicado  de  la  cara  anterior  que  sobrepasa  en  mas 
del  doble  el  ancho  de  los  incisivos  de  los  mas 
grandes  individuos  del  Lagostomus  tricodactylus, 
demuestra  el  tamaño  relativamente  considerable  del 
Tetrastylus  diffissus.  El  segundo  ejemplar  es  de 
una  conformación  completamente  idéntica  con  la 
única  diferencia  de  su  tamaño  un  poco  menor. 

Localidad  . — Descubiertos  y coleccionados  por  el 
profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alrede- 
dores de  la  ciudad  del  Paraná  y pertenecen  al 
Museo  provincial  de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


UNGUICULADOS 


211 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  ERV0MV11LE 

Los  restos  fósiles  hasta  ahora  conocidos  permiten 
trazar  la  filiación  de  los  géneros  actuales  de  una  ma- 
nera bastante  satisfactoria.  Ya  en  otra  parte,  á pro- 
pósito de  Lagostomus,  he  expuesto  cómo  este  gé- 
nero desciende  de  P lio  lagostomus  pasando  por 
Prolagostomus . Pliolagostomus  es  aliado  muy 
próximo  de  Spheeromys,  pero  este  tiene  raíces 
distintas  en  la  primera  muela  superior,  lo  que  de- 
muestra es  de  evolución  ménos  avanzada  y repre- 
senta de  consiguiente  un  tipo  antecesor.  De  Sphse- 
romys  á Scotseumys  no  hay  mas  que  un  paso,  un 
principio  de  división  de  la  segunda  lamina  de  cada 
muela,  que  un  poco  mas  acentuado,  representa  el 
tipo  de  las  muelas  de  Lugidittm  y de  Eriomys,  el 
primero  con  sus  cinco  dedos  anteriores  de  un  tipo 
mas  primitivo  que  el  segundo  que  solo  tiene  cuatro, 
y por  consiguiente  antecesor  de  este. 

Mas  difícil  de  establecer,  á ménos  que  no  sea  de 
una  manera  hipotética,  es  la  filiación  de  ciertos  gé- 
neros fósiles,  especialmente  de  Megamys.  Es  claro 
que  debe  tener  por  antecesores  formas  de  tamaño 
mas  reducido  y con  muelas  ménos  complicadas,  pero 


no  conocemos  hasta  ahora  ningún  género  próximo 
de  Megamys  que  se  encuentre  en  esas  condiciones. 
En  el  mismo  caso  se  encuentra  Tetrastylus  y Neo- 
epiblema ; no  se  les  conoce  por  ahora  antece- 
sores. 

Quizás  estos  tres  géneros  se  liguen  por  interme- 
diarios numerosos,  desconocidos,  á los  géneros  Pe- 
rhnys  y Sphiggomys,  muy  estrechamente  aliados 
entre  sí,  y que  sin  duda  descienden  de  un  antecesor 
común,  cuyas  muelas  no  tenían  sus  dos  láminas  tan 
abiertas  como  en  Perimys,  ni  fajas  perpendicula- 
res de  esmalte  como  en  Sphiggomys. 

El  género  Sphodromys,  por  sus  muelas  es  un 
eriomino  completo,  pero  por  la  cresta  externa  de  la 
rama  horizontal  se  acerca  de  los  cavinos,  de  los  que 
probablemente  es  el  tronco  antecesor. 

Sphodromys  y Spheeromys  por  sus  caractéres 
no  pueden  descender  uno  de  otro,  sino  de  un  ante- 
cesor común  sin  la  cresta  lateral  externa  de  la  man- 
díbula del  primero,  y con  algunas  muelas  radicula- 
das  como  el  segundo.  Este  antecesor,  y el  de  Peri- 
mys y Sphiggomys,  descenderían  á su  vez  de  un 
tipo  mas  antiguo,  antecesor  de  todos  los  eriominos, 
cuyas  muelas  debían  ser  todas  semi-radiculadas,  y 
debían  presentar  grandes  analogías  con  los  Echi- 
nomydae. 

Estas  vistas,  pueden  expresarse  gráficamente  en 
la  siguiente  forma  : 


212 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


g 

o 

to 

’a, 

ui 


CAVIIDEE 


Esta  familia  es  exclusivamente  americana,  y especialmente  de  Sud-América,  en  donde  tiene  un  crecido 
número  de  representantes,  y entre  ellos  los  roedores  mas  gigantescos  de  la  actualidad.  Los  miembros  de 
este  grupo  se  distinguen  con  facilidad  por  sus  muelas  formadas  por  la  reunión  de  dos  ó mas  prismas  trian- 
gulares, que,  en  algunos  casos  pueden  imitar  la  forma  de  láminas,  pero  siempre  cada  prisma  con  una  extre- 
midad aguda  que  forma  una  arista  perpendicular  cortante,  colocada,  sobre  el  lado  interno  en  las  muelas  su- 
periores y sobre  el  externo  en  las  inferiores. 

Las  séries  dentarias  superiores  son  muy  convergentes  hacia  adelante,  limitando  un  paladar  triangular 
muy  angosto  adelante  y ancho  atrás. 

La  mandíbula  inferior  se  distingue  de  la  de  los  demás  roedores  por  una  fuerte  cresta  horizontal  sobre 
la  cara  externa. 

En  la  actualidad  viven  en  la  República  Argentina  cuatro  géneros  de  este  grupo,  y se  conocen  dieciocho 
extinguidos  cuyos  caracteres  van  á continuación  : 


I Muelas  no  radiculadas,  compuestas 
casi  siempre  de  dos  prismas  trian- 
gulares. 

. 

Muelas  de  dos  prismas  triangulares  y 
radiculadas. 


Primera  muela  superior  formada 
por  una  sola  columna  elíptica; 
las  tres  siguientes  por  dos  pris- 
mas triangulares  cada  una.  Eocardia. 

Primera  muela  superior  de  dos  pris- 
mas triangulares  como  las  si- 
guientes. Schistomys. 

Muelas  semi-ra  di  culadas.  Phanomys. 

Muelas  con  raíces  bien  separadas.  Hedimys, 


UNGUICULADOS 


213 


Cresta  lateral 
externa  de 
la  mandí- 
bula com- 
pleta, cor- 
riendo ho- 
rizontal- 
mente  hácia 
atrás  hasta 
desaparecer 
en  la  apófi- 
sis que  sos- 
tiene el  cón- 
dilo articu- 
lar. 


Muelas  formadas  por  dos  ó 
mas  prismas  triangulares  to- 
dos sin  escotadura  ni  pliegue 
de  esmalte  en  la  corona. 


Las  cuatro  muelas  inferiores  formadas  por  dos  prismas  cada 
una.  Ortomyctera. 

Primera  muela  inferior  formada  por  tres  prismas  y las  tres  si- 
guientes de  dos.  Dolicholis. 


Muelas  for- 
madas por 
dos  ó mas 
prismas 
triangula- 
res de  los 
cuales,  á lo 
menos  uno 
por  c a d a 
muela  lleva 
una  escota- 
dura sobre 
el  lado  mas 
ancho  ó ba- 
se del  trián- 
gulo. 


mT  y m5  for- 
mados cada 
uno  por  dos 
prismas. 


Pj  formado 
por  dos  pris- 
mas trian- 
gulares. 


Primer  pris- 
ma de  pj 
con  un  pro- 
longamien- 
to anterior. 


Primer  pris- 
ma de  p7 
sin  prolon- 
gamiento 
anterior. 


Cresta  lateral  externa  que  em- 
pieza debajo  de  la  parte  ante- 
rior de  p;  Cerodon. 

Cresta  lateral  externa  que  em- 
pieza de  bajo  de  m7.  Microcavia. 

Los  dos  lóbulos  de  cada  muela 
en  forma  de  prisma  triangu- 
lar. Palceocavia. 

Lóbulo  anterior  de  cada  muela 
inferior  en  forma  de  lámina 
y el  posterior  en  forma  de 


prisma  triangular. 

P7  formado  por  tres  prismas  triangulares. 

P7  con  3 columnas  externas  y 4 internas. 


Cavia. 

Neoprocavia. 

Cardiomys. 

Cardiodon. 

Anchimys. 


Las  tres  pri- 
meras mue- 
las inferio- 
res forma- 
das por  tres 
prismas  to- 
dos bien  de- 
sarrollados. 


m7ymjíbrma- 
dos  por  pris- 
mas trian- 
gulares. 

Las  3 prime- 
ras muelas 
su  pe  rio  res 
form  a das 
cada  una 
por  dos  pris- 
mas igual- 
mente tri- 
angulares. 


Incisivos  de 
cara  ante- 
rior con- 
vexa. 


m-  y m7  formados  por  3 pris-  \ P7con  3 columnas  externas  y 3 internas, 
mas  de  los  cuales  el  del  me- 
dio imperfectamente  desar-  ) Pj  con  3 columnas  externas  y 2 internas 
rollado.  P7  con  3 prismas. 

Pj  con  3 columnas  externas  y 5 internas. 

Procardiotherium 

i m-  y m;  constituidos  por  prismas  en  forma  de  láminas  transver- 
sales separadas  una  de  otra  por  pliegues  opuestos.  Phugatherium. 


Las  3 primeras  muelas  superiores 
con  el  prisma  anterior  bilobado 
por  una  escotadura  externa, 
y el  prisma  posterior  simple. 

Cardiotherium. 

Las"  3 primeras  muelas  superio- 
res con  los  dos  prismas  bilo— 
bados,  pero  con  solo  3 colum- 
nas externas.  Diocartherium. 

Todos  los  prismas  de  cada  muela 
reunidos  por  una  hoja  ininter- 
rumpida de  esmalte  periférico. 

Plexo  chcerus. 

Todos  los  prismas  de  cada  muela 
separados  unos  de  otros  por 
depósitos  intermediarios  de 


Incisivos  de 
cara  ante- 
rior biloba- 
da  por  un 
surco  longi- 


tudinal. 


i \ cemento. 


Primera  muela  inferior  formada  por  seis  prismas. 


Hydrochcerus. 

Caviodon. 


Imperfectamente  conocido,  — Incisivos  muy  comprimidos  lateralmente  sobre  la  cara  interna. 


Strata. 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


214 


EOCARDIA  ámegh. 

Ameghino,  Observaciones  generales,  sobre  el  orden  de  mamí- 
feros extinguidos  llamados  toxodonte,  etc.,  p.  65, 
a.  1887.  — Id.  Enumeración  sistemática,  etc.  p.  18, 
1887. 

Fundé  este  género  sobre  una  sola  muela  superior 
procedente  del  rio  Santa  Cruz,  con  caractéres  tan 
particulares  y tan  parecidos  á los  de  las  muelas  de 
la  mandíbula  inferior  de  un  verdadero  toxodontino 
designado  con  el  nombre  de  Tembotherium,  que 
creí  procedía  de  un  animal  del  mismo  grupo,  tanto 
mas  que  no  suponía  que  los  cavinos  pudieran  re- 
montar hasta  una  época  tan  lejana. 

Mas  tarde,  con  muchísimo  mas  material  reconocí 
que  Eocardia  era  un  verdadero  roedor,  pero  con  ca- 
ractéres dentarios  tan  cercanos  de  los  Toxodontia  y 
especialmente  del  género  Interatherium  que  en 
muchos  casos  tratándose  de  muelas  aisladas  es  difícil 
determinar  inmediatamente  á cuál  de  esos  dos  gé- 
neros pertenecen. 

La  fórmula  dentaria  de  la  Eocardia  es  la  de  los 
demás  cavinos.  Las  muelas  están  formadas  por  dos 
prismas  triangulares  parecidos  á los  que  constituyen 
las  muelas  de  Dolichotys  y Orthomyctera , reu- 
nidos por  su  base,  que  la  forma  el  lado  externo  en  las 
superiores  y el  interno  en  las  inferiores.  Cada  muela 
presenta  así  dos  aristas  perpendiculares  agudas  sepa- 
radas por  un  surco  profundo,  colocadas  sobre  el  lado 
interno  enlas  muelas  superiores,  y sobre  el  externo 
en  las  inferiores.  El  esmalte  de  las  muelas  forma 
una  capa  continua  sobre  el  lado  interno  en  las  supe- 
riores y sobre  el  externo  enlas  inferiores,  y presenta 
interrupciones  perpendiculares  ó falta  á veces  com- 
pletamente sobre  los  lados  opuestos.  La  primera 
muela  superior  está  formada  por  un  solo  prisma  de 
sección  transversal  mas  ó ménos  elíptica,  y la  última 
superior  presenta  un  prolongamiento  posterior  como 
en  muchos  cavinos  actuales. 

Los  incisivos  son  de  cara  anterior  esmaltada  con- 
vexa y la  base  de  los  inferiores  llega  hasta  debajo 
de  la  parte  posterior  de  la  tercera  muela. 

Una  diferencia  considerable  con  los  cavinos  actua- 
les aparece  en  la  forma  de  la  rama  horizontal  de  la 
mandíbula  inferior,  cuya  protuberancia  externa  en 
forma  de  cresta  longitudinal  que  en  los  géneros  co- 


nocidos de  esta  familia  se  dirige  horizontalmente 
hácia  atrás,  desciende  en  Eocardia  oblicuamente 
hácia  abajo  hasta  formar  el  borde  inferior  de  la  rama 
ascendente,  carácter  que  se  encuentra  en  la  ac- 
tualidad los  géneros  de  la  familia  de  los  Dasy- 
proctidse. 

Eocardia  montana  Abiegh. 

(Pl.  X,  fig,  8 á 11) 

Ameghino,  Observaciones  generales  sobre  los  toxodontes, 
etc.,  p.  65.  a.  1887.— Id.  Enumeración  sistemática, 
etc.,  p.  13,’  n°  47,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  derecho  con  las  tres  últimas 
muelas,  y varios  fragmentos  de  mandíbulas  inferio- 
res. Los  prismas  que  forman  las  muelas  superiores 
son  de  contorno  intacto,  sin  ningún  pliegue  entrante, 
y la  superficie  masticatoria  es  un  poco  mas  gastada 
que  la  periferia  pero  sin  vestigios  de  la  protuberan- 
cia central  que  se  ve  en  cada  prisma  del  Dolichotis. 
La  base  de  los  prismas  al  reunirse  sobre  el  lado 
externo  forman  una  depresión  perpendicular  ancha 
y de  fondo  cóncavo,  pero  poco  profunda,  y opuesta 
al  surco  interno  profundo  que  separa  los  prismas. 
Las  dos  muelas  segunda  y tercera,  tienen  el  lado 
externo  cubierto  por  una  faja  de  esmalte  que  se  in- 
terrumpe en  las  caras  anteriores  y posteriores,  y 
una  faja  perpendicular  de  esmalte  sobre  la  parte 
mediana  de  la  cara  externa.  Cada  una  de  estas  mue- 
las tiene  4 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior 
por  3 milímetros  de  diámetro  transverso. 

La  cuarta  muela  superior  tiene  el  prolongamiento 
posterior  del  segundo  prisma  muy  desarrollado,  co- 
locado sobre  el  lado  externo  y dirijido  hácia  atrás 
en  la  misma  dirección  que  el  eje  mayor  del  diente 
con  unlargo  de  2 milímetros.  La  faja  de  esmalte  pre- 
senta una  interrupción  perpendicular  sobre  la  parte 
externa  del  prisma  anterior . Esta  muela  tiene  0m0055 
de  largo,  y las  tres  juntas  reunidas  ocupan  un  espa- 
cio longitudinal  de  13  milímetros. 

De  las  cuatro  muelas  inferiores,  la  anterior  es 
bastante  mas  pequeña,  y colocada  oblicuamente  de 
atrás  hácia  adelante  y de  adentro  hácia  afuera,  con 
el  prisma  posterior  mas  grande  y el  anterior  mas 
pequeño  y en  forma  de  prolongamiento  anterior  del 
segundo.  La  corona  tiene  4 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  3 milímetros  de  diámetro  trans- 


UNGUICULADOS 


215 


verso  en  el  prisma  posterior  y 2 milímetros  en  el 
prisma  anterior. 

Las  dos  muelas  inferiores  que  siguen  están  forma- 
das por  dos  prismas  de  igual  tamaño,  y tienen  cada 
una  en  la  corona  5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 4 milímetros  de  diámetro  transverso. 
Las  tres  muelas  anteriores  ocupau  un  espacio  longi- 
tudinal de  14  milímetros  y cada  una  de  ellas  está 
tapada  con  una  capa  de  esmalte  sobre  el  lado  exter- 
no, interrumpida  adelante  y atrás,  y una  faja  per- 
pendicular aislada  sobre  el  lado  interno. 

El  incisivo  es  ancho  adelante  y angosto  atrás,  con 
cara  anterior  esmaltada  convexa,  de  3 milímetros  de 
ancho  sobre  la  cara  anterior  y otro  tanto  de  grueso ; 
su  base  llega  hasta  debajo  de  la  segunda  muela. 

La  sínfisis  de  la  mandíbula  parece  haber  sido  bas- 
tante corta,  pero  no  está  entera  en  ningún  ejemplar. 
La  rama  horizontal  es  baja  y sumamente  gruesa,  con 
grandes  protuberancias  separadas  sobre  su  parte 
inferior  que  corresponden  al  prolongamiento  hacia 
abajo  de  los  alveolos  de  las  muelas.  El  alto  de  la 
rama  horizontal  debajo  de  la  segunda  muela  es  de 
12  milímetros  y su  ancho  máximo  de  1 1 milímetros. 

Localidad.  — Descubierta  por  Carlos  Ameghijso 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Eocardia  divisa  Amegh. 

(Pl.  X,  fig.12  á 16) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  13,  n°  48, 
a.  1887. 

Esta  especie,  representada  por  fragmentos  de 
mandíbulas  inferiores,  entre  otros  por  una  mitad 
derecha  con  las  cuatro  muelas,  es  de  tamaño  un 
poco  mas  considerable  que  la  precedente.  La  pri- 
mera muela  inferior,  también  de  tamaño  mas  pe- 
queño, se  distingue  por  su  prisma  anterior  dividido 
al  lado  externo  por  un  surco  perpendicular,  de 
modo  que  este  diente  presenta  tres  aristas  per- 
pendiculares externas,  una  posterior  correspon- 
diente al  segundo  prisma,  y dos  anteriores  mas 
pequeñas  correspondiente  al  primer  prisma.  Las 
muelas  que  siguen  son  iguales  en  su  forma  á las  de 
la  especie  anterior,  siendo  la  última  de  tamaño  un 
poco  mayor  que  la  penúltima  y antepenúltima.  Las 


cuatro  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  23  milímetros.  El  incisivo  es  de  la  misma 
forma  y tamaño  que  en  la  especie  precedente,  pero 
un  poco  mas  largo,  pues  la  base  llega  hasta  debajo 
de  la  parte  mediana  de  la  penúltima  muela. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula,  también  es 
gruesa  y baja,  pero  las  protuberancias  de  su  parte 
inferior  formadas  por  los  alveolos  de  los  molares, 
son  apenas  aparentes.  La  rama  horizontal  tiene  9 
milímetros  de  alto  debajo  de  la  primera  muela,  14 
milímetros  debajo  de  la  tercera,  y 12  milímetros  de 
grueso  máximo. 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghiiso  eu  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 

Eocardia  perfórala  Amegii. 

(Pl.  x,  fig.  17,  18  y 20) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  ele.,  p.  13,  n°  49, 
a.  1887. 

Esta  parece  ser  la  especie  mas  abundante  del 
género,  encontrándose  representada  por  muchos 
fragmentos  de  maxilares  y numerosos  dientes  suel- 
tos. Es  de  un  tamaño  mas  reducido  que  las  dos 
precedentes,  y las  muelas  cuando  no  proceden  de 
individuos  muy  viejos  se  distinguen  muy  bien  por 
presentar  cada  una  dos  pocitos  de  esmalte  en  la 
corona,  uno  en  cada  prisma,  sobre  la  base  de  este, 
que  es  sobre  el  borde  externo  en  las  superiores,  y 
sobre  el  interno  en  las  inferiores  ; pero  como  no  son 
muy  profundos  desaparecen  en  edad  avanzada  á 
causa  del  desgastamiento  de  las  muelas. 

La  primera  muela  superior  de  tamaño  mas  pe- 
queña, está  formada  por  un  solo  prisma  muy  ar- 
queado, de  sección  elíptico-prismática,  con  su  eje 
mayor  en  dirección  transversal  al  eje  de  la  série 
dentaria.  Este  diente  es  convexo  sobre  su  cara 
interna,  con  una  pequeña  depresión  perpendicular 
sobre  su  cara  interna  posterior,  y un  profundo 
surco  perpendicular  sobre  la  cara  externa  posterior. 
Presenta  una  capa  de  esmalte  sobre  su  cara  interna 
y posterior,  y otra  en  forma  de  faja  perpendicular 
en  su  lado  ántero-externo,  ambas  separadas  por  dos 
fajas  perpendiculares  sin  esmalte  colocadas  una 
adelante  y la  otra  atrás,  presentando  así  esta  muela 


216 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


un  parecido  sorprendente  con  las  primeras  supe- 
riores del  género  Inter atherium.  La  corona  tiene 
3 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 4 mi- 
límetros de  diámetro  transverso.  Este  diente  pri- 
mero superior  no  lo  conozco  en  las  otras  especies 
mencionadas,  pero  es  posible  tenga  en  ellas  la 
misma  forma. 

Las  dos  muelas  que  siguen  hácia  atrás  tienen  la 
misma  forma  que  en  las  dos  especies  anteriores, 
distinguiéndose  tan  solo  por  su  tamaño  un  poco 
menor  y los  dos  pozos  de  esmalte  mencionados, 
de  los  que  no  existen  vestigios  en  la  primera 
muela. 

La  última  muela  superior  se  distingue  igualmente 
por  la  presencia  de  los  dos  pozos  de  esmalte,  y 
por  su  prolongamiento  posterior  sobre  el  lado  ex- 
terno completamente  rudimentario;  en  cambio  la 
arista  interna  del  prisma  posterior  está  un  poco 
dada  vuelta  hácia  atrás  limitando  con  el  prolon- 
gamiento del  borde  externo  un  profundo  canal  per- 
pendicular sobre  la  cara  posterior  del  último 
prisma. 

Las  cuatro  muelas  superiores  reunidas  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  15  milímetros. 

La  primera  muela  de  la  mandíbula  inferior,  de 
tamaño  mas  pequeño  que  las  otras,  presenta  el 
prisma  anterior  mas  pequeño  y casi  cilindrico,  con 
un  solo  surco  externo,  una  capa  de  esmalte  externo, 
y sin  vestigios  de  esmalte  sobre  el  lado  interno. 
Las  muelas  que  siguen  son  de  la  misma  forma  que 
en  las  especies  precedentes,  distinguiéndose  por 
los  dos  pozos  de  esmalte  sobre  el  lado  interno.  La 
muela  segunda  es  un  poco  mas  pequeña  que  la  ter- 
cera y esta  del  mismo  tamaño  que  la  cuarta.  Las 
cuatro  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  17  milímetros  medidas  sobre  una  man- 
díbula de  un  individuo  un  poco  mas  viejo  que  el 
del  maxilar  superior  descrito  mas  arriba. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  tiene  9 milí- 
metros de  alto  debajo  de  la  primera  muela  y 12 
debajo  de  la  cuarta.  Su  espesor  máximo  es  de  1 1 
milímetros.  Las  protuberancias  del  borde  inferior 
de  la  mandíbula  producidas  por  los  alveolos  de  las 
muelas,  son  medianamente  desarrolladas. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Cáelos  Ameghino  en  las 
barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  aus- 
tral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


SGHISTOMYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  13,  a.  1887. 

Este  género  presenta  los  principales  caractéres 
del  precedente,  pero  se  distingue  de  él  por  la  pri- 
mera muela  superior  compuesta  de  dos  prismas  casi 
iguales  como  en  las  muelas  siguientes,  en  vez  de 
uno  solo  como  sucede  con  la  primera  muela  superior 
de  Eocardia.  Sus  restos  son  muy  escasos  y atri- 

buibles  á una  sola  especie  que  nombré : 

% 

Scliistomys  erro  Amegh, 

(Pl.  X,  f.  19) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  13,  n°  50, 
a.  1887. 

Solo  conozco  de  este  animal  un  pequeño  frag- 
mento de  maxilar  superior  izquierdo,  con  la  primera 
muela  y algunas  muelas  superiores  aisladas.  La 
primera  muela  superior  está  formada  por  dos  pris- 
mas alargados,  comprimidos  al  lado  interno  y mas 
anchos  sobre  el  externo  en  donde  se  reúnen  for- 
mando como  en  el  género  precedente  una  depresión 
perpendicular  sobre  la  parte  mediana  de  la  cara 
externa.  La  apófisis  zigomática  del  maxilar  se  des- 
prende inmediatamente  al  lado  de  esta  primera 
muela.  El  esmalte  cubre  la  parte  interna  dando 
vuelta  sobre  los  ángulos  de  las  caras  anterior  y 
posterior,  sin  alcanzarlas  á tapar’mas  que  en  un 
tercio  de  su  ancho  total.  La  corona  tiene  3 milí- 
metros de  diámetro  transverso  y cerca  de  3 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior.  Dos  muelas 
aisladas  superiores  presentan  absolutamente  el  mis- 
mo tamaño  y la  misma  conformación  general,  con 
la  única  diferencia  de  las  aristas  formadas  por  los 
prismas  sobre  el  lado  interno  que  son  mas  compri- 
midos que  en  la  primera  muela ; además  no  presen- 
tan absolutamente  ningún  vestigio  de  esmalte  sobre 
la  cara  externa.  Según  las  dimensiones  indicadas, 
las  cuatro  muelas  superiores  no  debian  ocupar  mas 
de  una  estension  de  12  milímetros. 

Atribuyo  al  mismo  animal,  aunque  con  las  reser- 
vas del  caso  un  pedazo  de  mandíbula  inferior  del 
lado  izquierdo  con  un  pedazo  del  incisivo  y las  tres 


UNGUICULADOS 


217 


primeras  muelas,  procedente  de  un  individuo 
adulto,  y sin  embargo,  mucho  mas  pequeño  que 
todos  los  fragmentos  procedentes  de  especies  del 
género  Eocardia.  La  primera  muela  se  compone 
de  dos  prismas  casi  iguales  separados  por  un  pro- 
fundo surco  perpendicular  sobre  el  lado  externo, 
pero  además  el  prisma  anterior  presenta  sobre  su 
cara  anterior  externa  otro  surco  perpendicular 
poco  marcado.  El  esmalte  forma  una  capa  externa 
interrumpida  adelante  y atrás,  y una  faja  perpen- 
dicular, aislada,  sobre  el  lado  interno.  La  corona 
tiene  0m00'25  de  diámetro  ántero-posterior  y solo  2 
milímetros  de  diámetro  transverso  en  el  prisma 
posterior. 

Las  dos  muelas  que  siguen  son  de  tamaño  algo 
mayor  y con  el  prisma  anterior  un  poco  mas  pe- 
queño que  el  posterior.  Las  fajas  de  esmalte  están 
dispuestas  como  en  la  primera  muela.  Las  dos  pri- 
meras muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  7 
milímetros. 

El  incisivo  inferior  tiene  un  ancho  de  apenas  tres 
milímetros,  y la  base  llega  solo  hasta  debajo  de  la 
segunda  muela. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  tiene  7 milí- 
metros de  alto  debajo  de  la  primera  muela  y 10 
milímetros  debajo  de  la  tercera. 

Localidad. — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz,  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


PHÁNOMYS  AMEGH. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  13,  a.  1887. 

Es  uno  de  los  géneros  mas  curiosos  del  grupo, 
pues  representa  el  tipo  cavino  en  vía  de  formación; 
desgraciadamente  solo  me  es  conocido  hasta  ahora 
por  muelas  aisladas  que  no  permiten  formarse  una 
idea  de  la  construcción  general  de  este  animal  que 
debe  ser  sin  duda  muy  notable. 

Las  muelas  vistas  por  la  corona  aparecen  com- 
puestas por  dos  prismas  triangulares  como  en  los  gé- 
neros Eocardiaj  Schistomys,  y de  la  misma  forma 
general,  pero  el  gran  surco  que  las  separa  en  dos 
aristas  perpendiculares  sobre  el  lado  interno  en  las 
superiores,  y sobre  el  externo  en  las  inferiores,  se 
vuelve  menos  profundo  á medida  que  desciende  há- 


cia  abajo,  perdiéndose  por  completo,  antes  de  llegar 
á la  base.  En  cuanto  á la  depresión  perpendicular  del 
lado  opuesto,  ó falta  completamente  ó está  apenas 
indicada.  Así  estas  muelas  en  vez  de  ser  de  la  misma 
forma  en  todo  su  largo,  como  es  la  regla  en  todos 
los  representantes  de  la  familia  de  los  Caviidae,  pre- 
sentan una  forma  distinta,  siendo  complicadas  y de 
mayor  tamaño  en  la  corona,  y simples  y de  menor 
tamaño  en  la  base,  la  que,  ó es  completamente  cerrada 
y de  figura  casi  cónica,  ó presenta  una  cavidad  muy 
pequeña,  sucediendo  también  á veces  que  muestre 
pequeños  vestigios  de  raíces  atrofiadas. 

Phanoniys  mixtus  Amegh. 

(Pl.  X,  f.  21  á 2o) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  13,  n°  51,  a. 

1887. 

Es  por  ahora  imposible  decidir  si  las  muelas  men- 
cionadas pertenecen  á una  sola  ó á mas  especies  ; 
eso  solo  podrá  determinarse  cuando  se  conozcan 
séries  dentarias  mas  ó ménos  completas.  Por  ahora 
me  parece  prudente  reunirías  todas  bajo  la  deno- 
minación específica  única  de  Phanomys  mixtus. 

Las  muelas  existentes  indican  un  animal  de  la  talla 
de  la  Eocardia  perfórala.  Las  muelas  superiores 
son  poco  arqueadas  y cortas,  con  el.  lado  interno 
esmaltado  y el  externo  sin  esmalte  como  en  Eocar- 
dia.  La  corona  de  estas  muelas  tiene  un  diámetro 
ántero-posterior  de  3 á 4 milímetros,  2 á 3 de  Aliá- 
metro  transverso,  y 10  á 13  de  largo  de  lajraíz  á 
la  corona. 

Las  muelas  inferiores  tienen  la  misma  forma  de 
corona  y mas  ó ménos  de  las  mismas  dimensiones 
que  las  superiores,  pero  son  bastante  mas  largas, 
con  la  base  ménos  cónica  y en  parte  abierta 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubieita 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno1  inferior). 


HEDYMYS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  14,  a.  1887. 

Es  este  un  cavino  todavía  mas  anómalo,  y sin 


28 


218 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


duela  de  un  tipo  mas  primitivo  que  el  Phanomys, 
pero,  sus  restos  son  escasísimos,  siéndome  conocido 
por  una  sola  muela  superior.  Sin  embargo,  este 
diente  es  de  una  forma  tan  particular  y tan  carac- 
terística, que  no  permite  abrigar  dudas,  ni  sobre  su 
distinción  genérica,  ni  sobre  "sus  afinidades;  trátase 
de  un  cavino  cuyas  muelas  tienen  raíces  distintas  y 
bien  separadas.  Es  esta  una  muela  superior  que 
supongo  ser  la  primera  del  lado  derecho,  cuya  corona 
está  formada  por  dos  prismas  triangulares,  sepa- 
rados al  lado  interno  por  un  surco  perpendicular 
profundo,  mientras  la  base  termina  en  tres  raíces 
separadas,  una  ancha  y comprimida  de  gran  tamaño 
y de  base  media  abierta,  colocada  sobre  el  lado 
interno ; y dos  mucho  mas  pequeñas  y cerradas  en 
su  parte  inferior,  colocadas  sobre  el  lado  externo. 
Designo  la  especie  con  el  nombre  de 


Hedymys  integrus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  14,  n°  52, 
a.  1887. 

Los  dos  prismas  que  componen  la  muela  son 
comprimidos  sobre  el  lado  interno  y mas  anchos  y 
soldados  sobre  el  externo,  quedando  entre  ambos 
una  depresión  perpendicular  bastante  acentuada, 
opuesta  al  surco  profundo  del  lado  interno.  Cada 
prisma  termina  al  lado  externo  en  una  raíz  corta 
y pequeña,  pero  sobre  el  lado  interno  desaparece 
el  surco  perpendicular  á la  mitad  del  largo  de  la 
muela,  y los  dos  prismas  se  confunden  para  dar 
origen  á la  gran  raíz  del  lado  interno,  mucho  mas 
prolongada  que  la  externa.  El  esmalte  existe  solo 
en  la  parte  superior  del  diente  y sobre  su  cara 
interna,  faltando  absolutamente  sobre  la  externa. 
El  animal  ha  tenido  un  tamaño  muy  pequeño,  pues 
la  muela  tiene  en  la  corona  3 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 3 de  diámetro  transverso, 
y su  largo  es  de  solo  6 milímetros  sobre  el  lado 
interno  y de  4 sobre  el  externo. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghlvo  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


ORTHOMYCTERA  n.  gen. 

Este  género  reúne  caractéres  de  los  últimos  cuatro 
mencionados,  conjuntamente  con  otros  propios  del 
Dolichotis,  con  el  que  las  muelas  presentan  las 
mayores  analogías. 

Cada  muela  está  formada  por  dos  prismas  trian- 
gulares de  la  misma  forma  y reunidos  del  mismo 
modo  que  en  el  género  Dolichotis,  sin  que  el 
prisma  posterior  presente  pliegue  entrante,  exis- 
tiendo simplemente  una  pequeña  inflexión  ó esco- 
tadura entre  ambos  prismas,  opuesta  al  surco  y 
pliegue  profundo  que  los  divide  sobre  el  otro  lado. 

La  primera  muela  inferior  difiere  de  la  de  Doli- 
chotis,  por  estar  constituida  por  solo  dos  prismas 
en  vez  de  tres  que  presenta  en  el  mencionado  gé- 
nero ; el  prisma  anterior  es  un  poco  mas  pequeño 
que  el  posterior,  colocado  mas  oblicuamente  y con 
una  ligera  depresión  perpendicular  sobre  su  cara 
ántero-externa,  lo  que  dá  á esta  muela  un  notable 
parecido  con  la  misma  de  Palseocavia. 

La  última  muela  superior  difiere  también  un  poco 
de  la  de  Dolichotis,  por  la  conformación  del  prisma 
posterior  ó tercero  que  es  ménos  separado  del  pre- 
cedente y dirigido  hácia  atrás  como  un  prolonga- 
miento de  este. 

El  paladar  es  triangular  como  en  la  mayor  parte 
de  los  cavinos,  con  la  apertura  nasal  posterior  colo- 
cada mas  atrás  y mucho  mas  angosta  que  en  Doli- 
chotis. 

La  parte  anterior  del  paladar  adelante  de  las 
muelas,  es  mas  corta  que  en  Dolichotis,  Cavia  y 
géneros  cercanos,  estando  provista  de  agujeros  in- 
cisivos enormes. 

Los  frontales  son  cortos,  anchos,  un  poco  con- 
vexos y sin  el  reborde  supra-orbitario  levantado 
hácia  arriba  que  caracteriza  á Dolichotis,  presen- 
tando así  un  mayor  parecido  con  los  de  Cavia. 

Orthomyctera  rigens  Amegh. 

(Pl.  XI,  fig.  e;y  7) 

Cavia  rigens,  Ameghino,  Lista  de  los  mamif.  fós.  de  Monte 
Hermoso,  pág.  12,  n°  28,  Junio  de  1888. 


La  especie  está  representada  por  un  fragmento 


UNGUICULADOS 


219 


de  cráneo  con  el  paladar,  los  maxilares,  todas  las 
muelas  del  lado  derecho  y las  tres  primeras  del 
izquierdo,  los  intermaxilares  un  poco  destruidos  y 
con  el  incisivo  del  lado  derecho,  los  frontales,  y una 
parte  délos  parietales;  y además  la  parte  anterior 
de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con 
el  incisivo  y la  segundo  muela. 

Las  tres  primeras  muelas  superiores  son  de  forma 
absolutamente  idénticas  á las  de  Dolichotis,  y del 
mismo  tamaño  entre  sí ; cada  una  tiene  0m003  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 0m0027  de  diámetro 
transverso. 

La  cuarta  muela  superior  es  de  tamaño  bastante 
mayor,  con  el  prisma  anterior  de  la  misma  forma 
que  en  las  otras  muelas,  pero  algo  mas  grande ; el 
prisma  segundo  presenta  hácia  atrás  un  gran  pro- 
longamiento dirigido  un  poco  hácia  adentro,  del 
mismo  largo  que  la  base  de  uno  de  los  prismas. 
La  corona  tiene  5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y el  prolongamiento  posterior  un  milí- 
metro de  ancho. 

Las  cuatro  muelas  superiores  juntas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  cerca  de  15  milímetros. 

La  primera  muela  inferior  se  conoce  por  el  alveolo 
era  un  poco  mas  pequeña  que  la  segunda,  y con  el 
prisma  anterior  mas  chico  y mas  estrecho  adelante 
que  el  posterior. 

La  segunda  muela  inferior  es  absolutamente  de 
la  misma  forma  que  la  correspondiente  de  Doli- 
chotis, con  la  diferencia  del  tamaño.  Tiene  0m003 
de  diámetro  ántero-posterior  y 0ra0026  de  diámetro 
transverso.  Las  dos  primeras  muelas  inferiores 
ocupan  un  espacio  de  6 milímetros  de  largo. 

Los  incisivos  son  de  la  misma  forma  que  los  del 
Dolichotis,  pero  de  apenas  un  poco  mas  de  un  milí- 
metro de  ancho. 

La  parte  existente  de  la  mandíbula  inferior,  tam- 
bién es  parecida  á la  de  Dolichotis,  con  la  misma 
impresión  sinfisaria  ancha  y extendida  hácia  atrás. 
La  distaucia  del  borde  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela  al  borde  anterior  del  alveolo  del 
incisivo  es  de  1 1 milímetros,  y el  alto  de  la  rama 
horizontal  debajo  de  la  segunda  muela  es  de  9 mi- 
límetros. 

El  paladares  mas  parecido  ai  de  Cavia  que  al  de 
Dolichotis ; el  palatino  llega  hasta  enfrente  de  la 
parte  anterior  de  la  tercera  muela,  y la  apertura 
nasal  posterior,  angosta  y elíptica,  sin  estar  inter- 
rumpida hácia  adelante  por  la  apófisis  que  pre- 
senta en  Cavia,  solo  llega  hácia  adelante  hasta  en- 


frente del  segundo  prisma  de  la  última  muela . 

La  región  del  paladar  que  se  extiende  adelaute 
délas  muelas,  tiene  desde  el  borde  anterior  de  la 
primera  muela  hasta  los  incisivos  15  milímetros  de 
largo,  la  misma  longitud  que  la  série  dentaria, 
mientras  en  Cavia , es  un  poco  mas  larga  que  la 
série  dentaria,  y en  Dolichotis  mucho  mas  larga  ; 
esto  prueba  que  en  Orthomyctera  el  rostro  era 
considerablemente  mas  corto  que  en  la  generalidad 
de  los  cavinos,  pero  muy  delgado,  pues  esta  re- 
gión del  paladar  es  todavía  algo  mas  angosta  que  en 
Cavia,  y con  grandes  agujeros  incisivos  que  ocupan 
la  mayor  parte  de  su  superficie. 

Los  frontales  son  relativamente  mas'cortos  y mas 
anchos  que  en  Cavia  y Dolichotis ; tienen  21  mi- 
límetros de  largo  y 17  milímetros  de  ancho  mínimo 
entre  ambas  órbitas,  formando  así  una  frente  ancha, 
corta,  un  poco  deprimida  adelante,  y regularmente 
convexa  hácia  atrás,  con  los  bordes  orbitarios  sin 
la  perforación  superior  que  presentan  en  Dolichotis, 
ni  el  reborde  elevado  hácia  arriba  que  se  nota  en 
el  mismo  género  ; estos  huesos,  entre  ambas  órbitas, 
forman  en  Orthomyctera  una  curva  convexa  regular 
que  asciende  en  el  medio  y desciende  suavemente  so- 
bre los  costados  hasta  el  mismo  borde  de  las  ór- 
bitas. Los  parietales,  por  la  pequeña  parte  que  de 
ellos  queda,  se  conoce  participaban  de  esta  con- 
vexidad de  los  frontales  todavía  en  mayor  grado 
que  en  Cavia. 

La  talla  de  este  animal  era  apenas  un  poco  superior 
á la  del  Apereá  (Cavia  porcellus). 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  Monte- 
Hermoso  á 60  kilómetros  de  Babia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Orthomyctera  vaga  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  1) 

Esta  especie  está  representada  solamente  por  un 
pequeño  fragmento  de  maxilar  con  la  última  muela 
superior  del  lado  derecho,  la  que,  por  su  tamaño 
bastante  menor  que  la  muela  correspondiente  de  la 
especie  anterior  y su  forma  muy  diferente,  demues- 
tra evidentemente  que  procede  de  una  especie  dis- 
tinta de  tamaño  mas  reducido. 

El  prisma  anterior  de  esta  muela  tiene  apenas  un 


220 


MAMIFEROS  FOSILES  ARGENTINOS 


poco  mas  de  im  milímetro  de  diámetro  transverso , 
el  prisma  segando  es  todavía  mas  pequeño,  pero 
tiene  un  prolongamiento  posterior  de  menos  de  un 
milímetro  de  ancho  que  se  dirige  directamente 
hacia  atrás,  con  un  largo  de  2 milímetros,  presen- 
tando una  cara  interna  un  poco  convexa  separada  del 
prisma  que  la  antecede  por  un  pliegue  entrante  bien 
acentuado,  y una  cara  externa  plana  que  se  une  sin 
descontinuidad  á la  base  del  prisma  que  la  antecede 
formando  con  este  una  sola  columna  que  representa 
las  tres  cuartas  partes  del  diámetro  ántero-posterior 
de  la  muela.  La  corona  tiene  4 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  délos  cuales  dos  milímetros, 
ó sea  precisamente  la  mitad  corresponde  al  prolon- 
gamiento posterior  ; el  diámetro  transverso  máximo 
en  el  prisma  anterior  es  de  solo  OmOOI3. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recogida  por 
Cáulos  Ameghino  en  Monte-Hermoso  á GO  kiló- 
metros de  Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Ortliomyctera  lata  n.  sp. 

(Pl.  XI,  fig.  4) 

Especie  cuyo  tamaño  era  por  lo  menos  tres  veces 
mayor  que  el  de  \aOrthomyctera  rigens.  Sus  res- 
tos son  bastante  abundantes  pero  solo  dispongo  por 
ahora  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior, 
bastante  incompleta,  pero  con  toda  la  dentadura. 

El  incisivo  es  de  la  misma  forma  que  el  de  Doli- 
chotis,  y como  en  este  género,  con  el  esmalte 
coloreado  de  amarillo;  tiene  2 milímetros  de  ancho 
y 3 milímetros  de  grueso. 

La  primera  muela  difiere  mucho  de  la  de  Doli- 
chotis, por  estar  constituida  por  solodos  prismas, 
de  forma  y tamaño  diferentes;  el  anterior  es  de 
menor  diámetro  transverso  que  el  posterior,  y de 
forma  distinta,  prolongado  hácia  adelante  en  donde 
es  mas  estrecho  que  atrás,  formando  sobre  el  lado 
interno  una  columna  de  3 milímetros  de  ancho,  y 
presentando  una  cara  perpendicular  ántero-externa 
de  igual  ancho  y profundamente  excavada  en  sentido 
longitudinal;  el  prisma  posterior  es  de  igual  forma 
que  en  las  demás  muelas.  La  corona  tiene  0m0045 
de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0035  de  diámetro 
transverso  en  el  prisma  posterior. 

Las  demás  muelas  están  formadas  por  dos  prismas 


triangulares  iguales  y de  la  misma  forma  que  en 
Dolichotis.  La  corona  de  cada  muela  tiene  0n'0045 
de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0035  de  diámetro 
transverso  en  cada  uno  de  los  prismas. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  18  milímetros. 

La  distancia  de  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela  á la  parte  anterior  del  incisivo  es  de 
18  milímetros,  y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
de  la  segunda  muela  es  de  15  milímetros. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Orthomyctera  lacunosa  Amegh. 

(Pl.  XI,  fig.  5) 

Dolichotis  lacunosa.  Ameghino,  Lista  de  los  mainíf.  fós.  de 
Monte-Hermoso,  pág.  12,  n°  29,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  era  de  tamaño  aproximado  al  del 
Dolichotis  existente. 

Está  representada  por  una  rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior,  bastante  destruida  pero  con 
toda  la  dentadura. 

El  incisivo  es  de  cara  anterior  convexa  y de  ta- 
maño relativamente  considerable,  pues  tiene  0m0035 
de  ancho,  pero  es  proporcionalmente  no  muy  grueso, 
siendo  su  mayor  espesor  de  solo  4 milímetros. 

La  primera  muela  se  distingue  inmediatamente 
de  la  correspondiente  en  la  otra  especie,  por  estar 
constituida  por  dos  prismas  triangulares  casi  iguales, 
distinguiéndose  el  anterior  por  un  tamaño  apenas 
un  poco  menor,  por  formar  una  columna  interna 
un  poco  mas  ancha  que  el  posterior,  y por  estar 
colocado  un  poco  mas  oblicuamente,  de  manera  que 
la  cara  anterior  está  un  poco  dada  vuelta  hácia 
afuera,  pero  carece  del  surco  perpendicular  que 
muestra  en  la  otra  especie. 

Las  demás  muelas  son  de  forma  absolutamente 
igual  á las  correspondientes  de  Dolichotis.  Cada 
muela  tiene  de  0m0054  á 0m0058  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y 0m0046  de  diámetro  transverso.  Las 
cuatro  muelas  juntas  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  0m0235. 

La  distancia  de  la  parte  anterior  del  alveolo  de 
la  primera  muela  á la  parte  anterior  del  alveolo  del 
incisivo  es  de  24  milímetros. 


UNGUICULADOS 


221 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  Monte- 
Hermoso. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior) . 


DOLICHOTIS  desm. 


Desmarest,  Mammalogie,  part.  2,  p.  360,  1822. 

El  género  Dolichotis  concuerda  perfectamente 
con  el  precedente  en  la  forma  de  las  muelas,  con 
excepción  de  la  última  superior  y de  la  primera 
inferior  que  están  compuestas  de  tres  prismas  dis- 
tintos, bien  desarrollados.  Los  incisivos  son  muy 
pequeños.  El  paladar  incompleto  y ocupado  en  gran 
parte  por  la  apertura  nasal  posterior  de  tamaño 
considerable.  El  rostro  es  muy  extendido  hacia 
adelante  y los  nasales  bastante  largos  y terminando 
en  punta  aguda.  Los  arcos  zigomáticos  son  muy 
fuertes.  La  parte  superior  del  cráneo  es  ancha  } 
deprimida.  Los  frontales  sou  anchos,  cortos,  aplas- 
tados, y con  los  bordes  supra-orbitarios  fuertemente 
levantados  hacia  arriba,  mostrando  una  fuerte  per- 
foración encima  de  cada  órbita.  El  espacio  ocupado 
por  las  muelas  es  sumamente  pequeño  en  compa- 
ración del  tamaño  considerable  del  cráneo. 

Dolichotis  pataclionica  Shaw 

Cavia  patachonica,  Shaw,  General  Zoology,  11,  part.  I,  p. 
226,  a.  1801. 

Waterhouse.  Zool.  of  the  Beagle,  Mamm .,  p.  89,  1839. 
— Id.  Proceed.  Zool.  Soc.  1839,  p.  61. 

Dasyprocta  patachonica,  Desmarest,  Journal  de  Physique, 
t.  88,  p.  205,  a.  1819. 

Chloromys  patagonicus,  Lesson,  Manuel  de  Mamma.,  p.  301, 
a.  1827. 

Mará  magellanica,  Lesson,  Ceniurie  Zoologique,  p.  113, 
a.  1830. 

Dolichotis  patagónica,  Desmarest,  Mammalogie,  part.  2,  p. 
358,  a.  1822. 

Wagner-Schreber,  Sáuglh.  Suppl.  IV,  p.  56,  a.  1844. 
Waterhouse,  Nat.  Hist.  of  the  Mammal.  t.  II,  p.  158, 
a.  1848. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.  t.  II,  p.  422.  — 
Id.  Descri.  Phys.  III,  p.  260. 

Habita  el  centro,  oeste  y sur  de  la  República. 


Dolichotis  patachonica  fossilis 

(Pl.  XI,  fig.  1) 

Ameghino , La  antigüedad, r del  hombre,  etc.,  t.  I,  p.  623,  a. 
1880.  — Id.  t.  II,  p.  79,  a.  1881. 

Se  han  encontrado  sus  restos  semi-fosilisados  en 
las  capas  mas  superficiales,  en  la  Cañada  de  Rocha 
cerca  de  Lujan,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y 
en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  píntense  de 
la  formación  cuaternaria  (cuaternario  superior)  hasta 
la  época  actual. 

Dolichotis  minor  H.  Gerv.  y Amegh. 

Kerodon  minor,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós. 
etc.,  p.  46,  n°  67,  a.  1880. 

Dolichotis  minor,  Lydekker,  Cat.  etc.,  part.  I,  p.  254, 
a.  1884. 

Fuudé  la  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  sobre  un  cráneo  incompleto  pero  con  todas 
las  muelas,  las  que  por  su  tamaño  muchomas  pequeño 
denotaban  claramente  proceder  de  una  especie  dis- 
tinta de  la  existente.  Las  cuatro  muelas  superiores 
ocupan  un  espacio  de  21  milímetros  de  largo  y el 
lóbulo  tercero  de  la  última  muela  es  proporcional- 
mente mas  fuertemente  desarrollado  y mejor  separa- 
do que  en  la  especie  actual.  No  puedo  dar  mas 
datos  sobre  esta  pieza  por  no  encontrarse  ya  en  mi 
poder,  formando  parte  de  las  colecciones  del  Museo 
La  Plata. 

Lydekker  confirma  la  existencia  de  esta  espe- 
cie, de  la  que  menciona  un  paladar  con  todas 
las  muelas,  que  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
0m0207,  presentando  la  tercera  columna  de  la  úl- 
tima muela  superior  igualmente  muy  desarrollada. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata  en  el 
Municipio  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Dolichotis  majjor  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  XI,  fig.  2) 

Kerodon  niajor,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós. 
etc.,  p.  46,  n°  66,  a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  H.  Ger- 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


vais  sobre  un  trozo  de  cráneo  bastante  incompleto 
pero  con  todas  las  muelas  superiores,  pieza  que  por 
su  tamaño  indica  un  animal  de  formas  mas  robustas 
que  la  especie  actual,  de  la  que  se  distingue  también 
por  la  última  muela  superior  cuyo  último  prisma  ó 
tercero  no  está  tan  vuelto  hácia  el  interior  como  en 
la  especie  actual,  sino  que  se  dirije  hácia  atrás  si- 
guiendo la  dirección  de  la  série  dentaria,  y es  de 
proporciones  un  poco  menores. 

Como  el  original  forma  parte  de  las  colecciones 
del  Museo  de  París  no  puedo  por  el  momento  dar 
sobre  él  mayores  detalles,  pero  poseo  una  rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior,  con  las  dos  últimas 
muelas,  de  un  tamaño  que  no  alcanzan  los  individuos 
mas  robustos  déla  especie  actual,  por  lo  que  me  pa- 
rece probable  procede  del  Dolichotis  major. 

Las  muelas  implantadas  en  esta  mandíbula,  iguales 
en  la  forma  á las  del  Dolichotis  existente,  tienen 
una  corona  de  7 milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  y 6 milímetros  de  diámetro  transverso.  Las 
cuatro  muelas  inferiores  reunidas,  según  los  alveolos 
de  la  série  dentaria,  ocupaban  un  espacio  longitu- 
dinal de  30  milímetros,  siendo  solo  de  29  en  la 
mandíbula  de  uno  de  los  mas  grandes  individuos  de 
la  especie  actual.  La  diferencia  sin  duda  no  es  muy 
considerable,  pero  ella  está  acompañada  por  una 
mandíbula  mas  corta,  mas  grande  y mas  alta,  lo  que 
prueba  evidentemente  la  diferencia  específica  ya 
establecida  por  la  diferencia  de  forma  de  la  última 
muela  superior  en  el  cráneo  mas  arriba  mencionado. 
En  oposición  con  esta  diferencia  de  forma  de  la  úl- 
tima muela  superior  aparece  también  una  diferencia 
considerable  en  la  última  muela  inferior,  que,  si 
bien  tiene  la  misma  forma  y proporciones  generales 
de  la  correspondiente  en  el  Dolichotis  actual,  pre- 
senta las  dos  aristas  perpendiculares  externas  mas 
separadas,  á 0m0045  la  una  de  la  otra,  mientras  en 
Dolichotis  patachonica,  esta  distancia  es  de  solo 
2 milímetros;  esta  diferencia  aparece  producida  prin- 
cipalmente por  la  dirección  de  los  prismas,  coloca- 
dos en  la  especie  existente  oblicuamente  al  eje  de  la 
série  dentaria,  particularmente  el  anterior,  mientras 
en  D.  major  están  colocados  en  sentido  transversal. 

La  misma  diferencia  aunque  ménos  acentuada 
aparece  en  la  penúltima  muela,  de  donde  resulta  que 
cada  una  de  estas  muelas  del  D.  major  si  bien  tiene 
sobre  el  lado  interno  el  mismo  diámetro  ántero-pos- 
terior,  que  la  correspondiente  de  D.  patachonica, 
sobre  el  lado  externo  es  considerablemente  mas  baja. 

El  cóndilo  articular  de  la  mandíbula  se  encuentra 


situado  en  D.  patachonica  á 22  milímetros  de  dis- 
tancia del  borde  del  alveolo  de  la  última  muela,  y en 
D.  major  á solo  18  milímetros.  La  rama  ascendente 
es  también  de  unos  cuantos  milímetros  mas  baja  en 
toda  su  extensión  en  la  especie  fósil  que  en  la  actual, 
pero  la  rama  horizontal  es  al  contrario  mas  alta  y 
mas  gruesa.  El  alto  mínimo  de  la  rama  horizontal 
adelante  de  la  primera  muela  es  de  0m0 115  en  la 
especie  fósil  y de  0m0105  en  la  actual.  Debajo  de  la 
primera  muela,  el  alto  de  la  rama  mandibular  medi- 
da sobre  el  lado  externo,  es  de  0m0205  en  la  especie 
fósil  y de0m019  en  la  actual,  y debajo  de  la  segun- 
da desde  el  borde  alveolario  hasta  la  protuberancia 
que  forma  en  su  parte  inferior,  es  de  24  mm.  en- 
aquella y de  21  en  esta. 

Estas  diferencias  en  las  proporciones  y las  parti- 
cularidades que  distinguen  la  última  muela  de  cada 
mandíbula,  prueban  que  realmente  esos  restos  pro- 
ceden de  una  especie  diferente  de  la  existente. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  barrancas  del  rio  Lujan  en  el  pueblo  del 
mismo  nombre. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana. 

Dolichotis  intermedia  n.  sp. 

(PI.  xi,  ñg.  3) 

Dolichotis,  sp.  2.  Lidekker,  Cat.  etc.,  part.  I,  p.  254. 

Esta  especie,  representada  por  una  rama  izquier- 
da de  la  mandíbula  inferior  con  todas  las  muelas,  se 
distingue  fácilmente  por  su  tamaño  considerable- 
mente menor  que  el  de  D.  patachonica  y D.  major, 
pero  bastante  superior  al  de  D.  minor. 

Las  muelas  no  presentan  diferencias  con  las  de 
la  especie  existente  excepción  hecha  del  tamaño. 
Las  cuatro  muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  0m0255. 

La  distancia  del  borde  del  alveolo  de  la  última 
muela  al  borde  anterior  del  cóndilo  articular  es  de 
17  milímetros.  El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
de  la  primera  muela  medido  sobre  el  lado  externo, 
es  de  16  milímetros  y debajo  de  la  última  muela 
entre  el  borde  alveolario  de  esta  y la  parte  mas 
elevada  de  la  curva  cóncava  de  la  base,  es  de  solo  17 
milímetros  mientras  pasa  de  21  milímetros  en  la  es- 
pecie actual,  diferencia  demasiado  considerable  para 


UNGUICULADOS 


223 


que  pueda  considerarse  como  individual,  tratándose 
de  un  individuo  evidentemente  adulto. 

La  diferencia  específica,  se  confirma  por  la  confor- 
mación de  la  parte  sinfisaria,  que,  en  vez  de  ser  de 
acuerdo  con  el  tamaño  menor  de  la  mandíbula,  mas 
delgada  que  en  la  especie  existente,  es  al  contrario  de 
un  tamaño  no  solo  relativo  pero  absolutamente  ma- 
yor. El  alto  mínimo  de  la  rama  horizontal  adelante 
de  la  primera  muela  es  el  mismo  en  ambas  especies, 
pero  un  poco  mas  adelante,  la  impresión  sinfisaria 
tiene  1 1 milímetros  de  alto,  un  milímetro  mas  que 
en  la  actual,  diferencia  que  dado  el  tamaño  notable- 
mente menor  del  resto  de  la  mandíbula  es  verdadera- 
mente considerable ; este  ancho  mayor  se  prolonga 
hacia  atrás  demostrando  que  la  parte  anterior  del 
rostro  del  D.  intermedia  era  bastante  mas  grueso 
que  en  D.  yatachonica , y en  D.  major.  El  largo  de 
la  parte  sinfisaria  parece  haber  sido  sin  embargo 
un  poco  meuor  que  en  la  especie  actual,  y el  in- 
cisivo de  tamaño  proporcionalmente  mayor,  y de  4 
milímetros  de  ancho  en  la  cara  anterior. 

Lydekker  en  el  catálogo  de  los  mamíferos  fósi- 
les del  Museo  británico,  menciona  una  rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior  de  un  Dolichotis  un 
poco  mayor  que  el  D.  minor,  pero  menor  que  el 
actual,  que  no  designa  con  un  nombre  específico. 
Sin  embargo,  el  largo  de  la  série  dentaria  que  solo 
tiene  en  dicho  ejemplar  0m0225,  es  bastante  menor 
que  el  del  ejemplar  acá  mencionado,  y si  no  procede 
de  un  individuo  joven,  es  posible  represente  otra 
especie,  de  tamaño  intermediario  entre  D.  minor  y 
D.  intermedia. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  barrancas  del  rio  Lujan,  cerca  de  la 
estación  Olivera  (provincia  de  Buenos  Aires). 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


Dolicliotis  platyeepliala  n.  sp. 

(Pl.  XI,  fig.  8) 

Esta  especie  está  representada  por  un  cráneo  casi 
completo  pero  desgraciadamente  incrustado  en  gran 
parte  en  tosca  dura  que  no  permite  estudiar  todos 
sus  detalles. 

Por  el  tamaño,  esta  pieza  indica  que  procede  de 
un  animal  de  talla  un  poco  mayor  y de  proporciones 
mas  robustas  que  el  D.  ¡ oatachonica , en  lo  que  con- 


cordaría con  el  D.  major,  pero  se  distingue  fácil- 
mente de  esta  por  la  última  muela  superior  cuyo 
prisma  tercero  no  es  tan  pequeño  ni  tan  angosto,  ni 
se  dirije  hácia  atrás  siguiendo  la  dirección  de  la 
série  dentaria,  sino  que  está  vuelto  hácia  adentro 
como  en  ia  especie  existente. 

Las  muelas,  en  proporción  del  tamaño  del  cráneo, 
son  relativamente  pequeñas  y de  tamaño  bastante 
desigual,  siendo  la  anterior  un  poco  mas  grande  que 
las  dos  siguientes,  y la  posterior  mucho  mas  grande 
que  la  anterior.  La  corona  de  la  primera  muela  tiene 
6 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 5 milí- 
metros de  diámetro  transverso,  la  de  las  muelas  se- 
gunda y tercera  0m005  de  diámetro  ántero-posterior 
y 0m0045  de  diámetro  transverso. 

La  muela  cuarta  está  formada  por  tres  prismas  de 
forma  y tamaño  muy  desigual.  El  prisma  anterior  es 
un  poco  mas  pequeño  y sobre  todo  de  menor  diá- 
metro transverso;  el  segundo  es  de  tamaño  y de  diá- 
metro transverso  bastante  mayor.  El  prisma  posterior 
difiere  de  los  precedentes  por  su  forma  elíptica  en 
vez  de  triangular,  de  modo  que  forma  al  lado  interno 
una  ancha  columna  redondeada  en  vez  de  las  aristas 
comprimidas  y filosas  de  los  prismas  anteriores;  el 
tamaño  del  prisma  es  mas  ó ménos  el  mismo  que  el 
del  anterior,  pues  si  bien  tiene  apenas  un  milímetro 
de  ménos  de  diámetro  transverso,  es  en  cambio  de 
mayor  diámetro  ántero-posterior  sobre  su  costado 
interno;  el  eje  mayor  de  este  prisma  está  dirijido  un 
poco  oblicuamente  hácia  atrás,  pero  separado  al  lado 
interno  del  prisma  anterior  por  un  surco  y pliegue 
profundo;  la  corona  tiene  0m009  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 0m0055  de  diámetro  transverso  en  el 
prisma  del  medio. 

Las  cuatro  muelas  superiores  juntas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  27  milímetros. 

Los  incisivos,  de  los  que  solo  se  conserva  el  del 
lado  derecho,  tienen  4 milímetros  de  ancho  y un 
poco  mas  de  grueso. 

El  largo  total  del  cráneo  no  se  puede  determinar 
por  faltar  el  occipital,  pero  por  la  parte  existente  se 
conoce  no  debía  sobrepasar  de  mucho  el  del  Doli- 
chotis actual,  pues  calculo  tenía  mas  ó ménos  unos 
130  milímetros,  pero  en  cambio  era  considerable- 
mente mas  ancho,  pues  su  diámetro  transverso  má- 
ximo entre  los  arcos  zigomáticos,  es  de  82  milímetros, 
20  milímetros  mas  que  en  un  cráneo  de  uno  de  los 
mas  grandes  individuos  de  la  especie  existente,  di- 
ferencia enorme  que  por  sí  sola  prueba  se  trata  de 
una  especie  completamente  distinta. 


224 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  paladar  tiene  con  corta  diferencia  las  mismas 
proporciones  que  en  la  especie  actual,  y la  distancia 
de  las  primeras  muelas  á los  incisivos,  es  de  unos 
45  milímetros,  apenas  un  poco  mayor  que  en  Doli- 
chotis  patachonica. 

La  región  superior  del  cráneo  se  distingue  por  su 
ancho  considerable  en  todas  sus  partes,  y por  ser 
además  muy  deprimida  en  toda  su  extensión.  Los 
frontales  son  planos,  cortos  y anchos,  muy  depri- 
midos entre  las  órbitas,  levantándose  los  bordes 
supra-orbitarios  de  varios  milímetros ; el  largo  de 
los  frontales  es  de  52  milímetros  y su  diámetro 
transverso  mínimo  entre  ambas  órbitas  es  de  49  mi- 
límetros, 7 milímetros  mas  que  en  los  mas  grandes 
individuos  de  la  especie  actual. 

Los  nasales  son  relativamente  cortos  pero  muy 
anchos  y deprimidos  en  su  parte  superior  como  en 
el  resto  del  cráneo,  terminando  la  parte  anterior  en 
punta  aguda,  pero  mucho  antes  de  llegar  á la  extre- 
midad anterior  de  los  intermaxilares.  En  Dolic/iotis 
patachonica  los  nasales  son  un  poco  mas  estrechos 
adelante  y mas  anchos  atrás,  pero  en  D.  ¡olatice- 
phala  al  contrario,  son  un  poco  mas  anchos  adelante 
(26  milímetros)  y mas  estrechos  atrás  (25),  con  uu 
largo  de  solo  4 1 milímetros,  menor  que  en  la  especie 
actual  de  cráneo  mas  pequeño. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  en  las  excavaciones  del  Puerto  de  La 
Plata. 

Horizonte.  — Piso  eusenadense  de  la  formación 
pampeana. 


GERODON  fr.  cuv. 

Fr.  Cuvier,  Dents  des  Mammiferes,  pág.  151,  pl.  48,  a.  1825. 

Los  representantes  de  este  género  se  distinguen 
fácilmente  por  la  forma  de  las  muelas  y de  la  man- 
díbula inferior.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
tiene  la  cresta  lateral  de  la  cara  externa  propia  de 
los  cavinos  mas  larga  que  en  los  otros  géneros  de 
la  misma  familia,  empezando  hácia  adelante  inme- 
diatamente debajo  de  la  parte  anterior  de  la  primera 
muela. 

Los  dientes  molares  están  formados  por  la  reunión 
de  dos  prismas  triangulares  iguales  ó casi  iguales, 


reunidos  por  una  hoja  de  esmalte  que  en  las  muelas 
inferiores  sale  del  ángulo  posterior  interno  del  pri- 
mer prisma,  y se  une  al  segundo  mas  ó ménos  hácia 
la  mitad  del  ancho  de  la  cara  anterior.  La  primera 
muela  inferior  tiene  el  prisma  anterior  bilobado  al 
lado  externo.  La  última  muela  superior  tiene  un 
prolongamiento  posterior  de  la  segunda  lámina,  que 
se  dirije  hácia  atrás,  unas  veces  muy  corto  y otras 
mas  largo,  según  las  especies,  pero  nunca  dirijido 
hacia  adentro  ni  separado  por  pliegue  entrante 
agudo  de  esmalte,  al  lado  interno,  de  manera  que, 
en  ningún  caso,  toma  la  forma  de  una  tercera 
lámina. 


Cerodon  leucoblepliarns  (Burm.)  Amegh. 

(Pl.  xii,  ílg.  18  y la) 

Cavia  leucoblephara.  Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata, 
Staat.  t.  II,  p.  425,  n°  37. —Id.  Descrip.  phys. 
etc.,  t.  III,  pág.  271. 

La  especie  se  acerca  bastante  del  Cerodon  spis- 
cii  pero  es  de  tamaño  menor,  como  que  es  una  de 
las  especies  existentes  mas  pequeñas.  Habita  el 
centro  de  la  República  y las  provincias  del  Norte  y 
del  Oeste,  en  donde  también  ha  dejado  sus  restos 
fósiles  en  las  capas  mas  superficiales.  En  la  man- 
díbula superior,  el  prisma  anterior  de  cada  muela 
es  bastante  mas  pequeño  que  el  siguiente,  y el  pro- 
longamiento posterior  de  la  segunda  lámina  de  la 
última  muela  es  bien  desarrollado  y del  mismo 
largo  que  la  base  del  prisma  posterior  de  cada 
muela. 

En  esta  especie,  las  cuatro  muelas  reunidas  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  11  milímetros,  el 
ancho  del  paladar  entre  la  punta  posterior  del  pro- 
longamiento de  la  última  muela  de  cada  lado  es  de 
10  milímetros,  y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
de  la  segunda  muela,  sobre  la  cara  externa,  es  de 
0m007  á 0m0075. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta 
especie  en  estado  fósil,  en  diferentes  puntos  de  los 
alrededores  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Pisoplatense  de  la  formación  cua- 
ternaria hasta  los  terrenos  de  formación  reciente. 


UNGUICULADOS 


225 


Cerodon  australis  Isid.  Geoffroy. 

Cavia  australis,  Isid.  Geoffroy  en  Guerin,  Magazin  deZool. 
3e  ann.  1833* 

D’Orbigny,  Voy.  dans  l’Arnér.  IV,  2,  26. 

Waterhouse,  Nal.  hist.  Mamm.  II,  p.  180. 

Wagner-Schreber,  Suppl.  IV,  60. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata,  St.  II,  p.  426.  — 
Id.  Descrip.  phys,  etc.,  t.  III,  p.  272. 

Kerodon  Kingii,  Bennett,  Proceedings  of  the  Zoological 
Society,  1835,  p.  90. 

Waterhouse,  Zoology  of  the  Beagle,  Mamm.  p.  88. 

Gray,  List,  of  the  Mammalia  in  the  British  Mus. 
1843,  p.  126. 

Talla  todavía  menor  que  la  de  la  especie  prece- 
dente. Habita  todo  el  territorio  déla  Patagonia.  No 
se  ha  encontrado  fósil. 

Cerodon  turneo  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  20) 

Esta  especie  se  parece  al  Cerodon  lencoblepha- 
rus,  del  que  sin  duda  es  el  antecesor,  pero  es  de 
tamaño  algo  menor  y de  una  conformación  general 
mas  delgada.  Conozco  de  la  especie  un  cráneo  casi 
entero  al  que  le  falta  la  parte  anterior  con  los 
incisivos. 

Las  muelas  son  de  tamaño  un  poco  menor  que  las 
de  la  otra  especie  y las  cuatro  ocupan  un  espacio 
longitudinal  un  poco  mas  corto.  La  primera  muela 
superior  se  distingue  por  el  prisma  anterior  que  es 
mucho  mas  pequeño  que  el  posterior,  y ha  perdido 
casi  la  formaprismática  reemplazada  por  una  sección 
transversal  casi  elíptica.  En  todas  las  demás  muelas, 
el  prisma  anterior  es  también  un  poco  mas  pequeño 
y mas  angosto  sobre  el  lado  externo  que  el  posterior, 
que  es  acá  casi  el  doble  mas  ancho  y con  un  pequeño 
rudimento  de  pliegue  entrante.  El  prolongamiento 
posterior  de  la  última  muela  es  mas  corto  y mas  an- 
gosto que  en  la  otra  especie. 

El  paladar  es  relativamente  mas  ancho  hacia  atrás, 
y con  la  apertura  nasal  posterior  bastante  mas 
estrecha,  pero  mas  prolongada  hácia  adelante,  pues 
su  extremidad  anterior  llega  hasta  el  nivel  de  la 
parte  anterior  de  la  última  muela,  pero  en  la  espe- 
cie existente  solo  llega  hasta  en  frente  de  la  se- 
gunda lámina  de  la  misma  muela. 

Las  cajas  auditorias  son  regularmente  desarrolla- 


das, y la  parte  superior  del  cráneo  formada  por  los 
parietales  y la  parte  posterior  de  los  frontales  es 
muy  convexa,  descendiendo  luego  hácia  abajo  ade- 
lante de  las  órbitas.  La  región  posterior  que  limita 
el  occipital,  es  ancha  y con  un  interparietal  bien 
desarrollado  y separado  por  sutura  bien  visible 
todo  alrededor.  Las  fosas  temporales  son  rudimen- 
tarias, y las  crestas  temporales  muy  bajas  y delga- 
das, quedan  separadas  en  todo  su  largo  sin  formar 
cresta  sagital. 

Longitud  de  las  cuatro  muelas  superiores 0ra010 

Ancho  del  paladar  entre  el  prolongamiento  posterior  de  la 

última  muela  superior  de  cada  lado 0.010 

Distancia  de  la  parte  anterior  de  los  maxilares  á los  cón- 
dilos occipitales 0.033 

Diámetro  del  agujero  occipital  | tnmsverso 0.0055 

Ancho  mínimo  de  los  frontales  encima  de  las  órbitas 0.010 

Ancho  máximo  en  su  parte  posterior. 0.018 

Diámetro  del  llano  occipital  ¡ transver80 0.018 

Diámetro  transverso  del  cráneo  entre  los  temporales 0.020 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Cerodon  autiquus  Laur. 

(Pl.  XII,  fig.  23) 

Laurillard  en  D’Orbigny,  Voy.  dans  l’Amérique.  Mérid., 
III,  part.  IV,  Paleont.  pág.  124,  pl.  IX,  fig.  9,  10. 

La  especie  ha  sido  fundada  por  Laurillard  y 
D’Orbigny  sobre  algunos  fragmentos  muy  incom- 
pletos, pero  que  los  caracteres  de  las  muelas  in- 
dican claramente  entran  en  el  género  Cerodon 
constituyendo  una  especie  de  tamaño  un  poco  mayor 
que  las  precedentes. 

Entre  otros  restos,  tengo,  sin  duda  procedente  de 
la  misma  especie,  la  parte  anterior  de  las  ramas 
mandibulares  de  ambos  lados,  con  los  incisivos  y 
las  dos  primeras  muelas.  El  animal  parece  ser 
aliado  del  Cerodon  flavidens,  pero  un  poco  mas 
pequeño. 

El  incisivo  es  de  cara  anterior  muy  convexa,  de 
0m00 1 4 de  ancho  y con  el  esmalte  coloreado  de 
amarillo,  color  que  se  conserva  en  algunos  ejempla- 
res, particularmente,  en  el  interior  de  los  alveolos. 


29 


226 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  primera  muela  inferior  se  compone  de  dos 
prismas  muy  desiguales;  el  anterior  de  menor 
diámetro  transverso,  pero  con  un  prolongamiento 
Inicia  adelante,  bilobado  por  un  surco  perpendicular, 
ancho  y profundo  al  lado  externo,  y formando  una 
columna  ancha  y convexa  sobre  el  interno ; el  prisma 
posterior  es  de  mayor  diámetro  transverso  que  el 
anterior,  pero  mas  aplastado  de  adelante  hacia 
atrás,  con  sus  dos  extremidades  estrechas,  pero  la 
externa  mas  que  la  interna,  y de  sección  transver- 
sal no  prismática,  sino  casi  elíptica;  la  corona  de  la 
muela  tiene  3 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior,  y 2 milímetros  de  diámetro  transverso  en  el 
prisma  posterior.  La  columna  perpendicular  que 
forma  al  lado  interno,  el  prisma  anterior,  tiene  2 mi- 
límetros de  ancho. 

La  muela  segunda  está  formada  por  dos  prismas 
triangulares  mas  iguales,  pero  el  anterior  de  base 
mas  ancha,  y ambos  colocados  á cierta  distancia 
pero  reunidos  por  una  hoja  de  esmalte  que  sale 
del  ángulo  posterior  interno  del  prisma  anterior 
y se  reúne  al  prisma  siguiente  sobre  la  mitad  del 
ancho  de  su  cara  anterior,  pero  sin  formar  en  la 
superficie  masticatoria  de  este  prisma,  escotadura 
bien  aparente.  La  corona  tiene  0m003  de  diámetro 
ántero-posterior  y 0m0023  de  diámetro  transverso. 

Las  dos  primeras  muelas  reunidas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  6 milímetros. 

La  parte  de  la  mandíbula  que  se  extiende  ade- 
lante de  las  muelas  es  relativamente  larga,  delgada 
y dirijida  hácia  arriba  de  un  modo  mas  pronun- 
ciado que  en  la  generalidad  de  las  otras  especies; 
la  distancia  entre  la  parte  anterior  del  borde  del 
alveolo  de  la  primera  muela,  y el  borde  del  alveolo 
del  incisivo  es  de  1 1 milímetros.  La  sínfisis  tiene 
12  milímetros  de  largo,  y el  alto  de  la  rama  hori- 
zontal debajo  de  la  segunda  muela,  medida  sobre  la 
la  cara  externa,  es  de  8 milímetros. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Lujan,  Laguna  de  Lobos  y barrancas  del 
Paraná,  cerca  deSan  Nicolás  de  los  Arroyos. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Cerodon  priscus  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  22) 

La  especie  es  muy  cercana  del  Cerodon  leuco- 
blepharus  existente,  y mas  ó ménos  del  mismo 


tamaño  general,  pero  se  distingue  de  él  por  la 
primera  muela  de  la  mandíbula  inferior,  cuyo  prisma 
anterior  además  de  ser  bipartido  perpendicular- 
mente del  lado  externo  por  un  surco  ancho  y pro- 
fundo, presenta  también  un  surco  perpendicular 
mas  angosto  sobre  la  cara  interna.  La  columna 
perpendicular  interna  del  prisma  anterior  de  la 
mencionada  muela,  además  del  surco  mencionado 
que  falta  en  todas  las  demás  especies  que  me  son 
conocidas,  es  relativamente  mas  ancha  y mas  aplas- 
tada que  en  la  especie  viviente. 

Las  demás  muelas  de  la  mandíbula  inferior  no 
parecen  diferir  de  las  de  la  especie  actual , pero  el 
conocimiento  de  las  otras  partes  del  cráneo  es  po- 
sible revele  diferencias  de  mayor  consideración. 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  pri- 
meras muelas  inferiores,  0n,0085.  Alto  de  la  rama 
horizontal  debajo  de  la  segunda  muela,  medida  sobre 
la  cara  externa  0,n0074. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 

Cerodon  pygmeus  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  21) 

Esta  es  otra  especie  aliada  del  Cerodon  leuco- 
blepharus,  pero  de  tamaño  considerablemente 
menor,  y sin  duda  la  especie  mas  pequeña  de  la 
familia  de  los  cavinos,  que  hasta  ahora  se  conozca. 
La  forma  de  las  muelas  inferiores  es  la  misma  que 
en  la  especie  existente,  pero  son  un  poco  mas  pe- 
queñas, y con  un  principio  rudimentario  de  esco- 
tadura sobre  el  lado  externo  un  poco  mas  aparente. 
El  prisma  anterior  de  la  primera  muela  es  notable- 
mente mas  angosto  que  el  posterior  y relativamente 
mas  corto  que  en  las  otras  especies. 

Las  tres  primeras  muelas  inferiores  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  solo  0m0065  y el  incisivo, 
con  el  esmalte  coloreado  de  amarillo  apenas  tiene 
0m0008  de  ancho. 

La  parte  de  la  mandíbula  que  se  extiende  adelante 
de  las  muelas,  es  larga  y muy  delgada,  habiendo 
una  distancia  de  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela  al  alveolo  del  incisivo,  de  8 milí- 
metros. La  sínfisis  tiene  8 milímetros  de  largo. 
El  alto  mínimo  de  la  mandíbula  en  la  barra,  es  de 
4 milímetros.  El  alto  de  la  rama  horizontal,  debajo 


UNGUICULADOS 


227 


de  la  segunda  muela  medida  sobre  ia  cara  externa, 
es  de  6 milímetros,  y la  distancia  del  borde  anterior 
del  alveolo  del  incisivo  á la  parte  posterior  de  la 
tercera  muela,  es  de  14  milímetros. 

Localidad . — He  recojido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 

Cerodon  (?)  breviplicatus  (Burm). 

Cavia  breviplicata,  Burmeister,  Anal,  del  Museo  Púb.  de 
Buenos  Aires,  t.  I,  p.  148.  — Id.  Descrip.  phys. 
etc.,  t.  III,  p.  274. 

Esta  especie  es  como  muchas  de  las  fundadas  por 
Burmeister,  — constituyen  problemas  que  no  se  les 
encuentra  solución.  En  1865,  la  considera  como  del 
mismo  grupo  del  apereá,  según  se  deduce  de  las 
siguientes  líneas:  «Las  especies  del  género  Cavia, 
forman  dos  grupos  según  la  forma  diferente  de  las 
muelas.  Las  unas  tienen  muelas  de  dos  partes 
prismáticas  desiguales,  de  las  cuales,  la  parte  pos- 
terior mas  ancha  tiene  un  pliegue  en  el  lado  ancho, 
que  es  en  la  mandíbula  superior  el  externo,  en  la 
mandíbula  inferior,  el  interno.  Las  otras  tienen 
muelas  de  dos  partes  prismáticas  casi  iguales  sin 
pliegue  ninguno  en  la  parte  posterior.  A este  grupo 
llaman  los  naturalistas  Cerodon.  Tenemos  en  el 
Museo  Público  la  parte  anterior  de  la  mandíbula 
inferior  izquierda  de  una  especie  fósil  del  grupo 
primero,  que  llamo  Cavia  breviplicata,  porque  el 
pliegue  en  la  parte  posterior  de  las  muelas  es  mucho 
mas  corto  y menos  agudo,  que  en  la  especie  viviente 
del  pais».  (Anal.  etc.).  Pero,  en  1879,  resulta  que 
no  es  del  grupo  de  las  Cavia,  sino  de  las  especies 
del  género  Cerodon,  puesto  que  ya  no  se  parece 
á la  especie  de  la  provincia  de  Buenos  Aires  ( C . 
porcella)  sino  á la  de  Mendoza  (C.  leucoblephara) 
que  es  del  grupo  de  los  Cerodon ; pero  la  espe- 
cie fósil  es  distinta  y es  idéntica  á la  actual,  y la 
llama  Cavia  breviplicata  porque  no  puede  añr- 
mar  que  sea  idéntica  á la  actual,  aunque  sus  restos 
no  presenten  diferencias.  No  es  chanza;  he  aquí 
los  párrafos  textuales  de  Burmeister: 

« Concernant  le  genre  Cavia,  nous  avons  dans 
le  Musée  public  de  Buénos-Ayres  un  débris  de  la 
machoire  inferiéure  el1  une  espéce  assez  différente  de 
la  Cavia  Azares,  actuellement  vivante  dans  notre 


province,  mais  assez  xoisine  de  la  Cavia  leuco- 
blephara de  Mendoza.  Je  Tai  nommé  Cavia  brevi- 
plicata, parce  que  je  ne  puis  pas  aífirmer  qu’elle 
soit  la  meme,  quoique  les  deux  molaires  antérieures 
de  cette  machoire  ne  différent  pas  dans  les  deux 
espéces».  (Descrip.  Phys.  etc.).  Métase  uno  sobre 
datos  tan  contradictorios  á identificar  la  especie. 
Si  realmente  es  cercana  de  la  Cavia  leucoblephara 
es  claro  que  se  trata  de  un  Cerodon,  pero  es  abso- 
lutamente imposible  determinar  si  es  idéntico  á 
alguno  de  los  enumerados,  lo  que  es  probable,  ó 
si  por  el  contrario  es  distinto.  En  realidad  indicacio- 
nes tan  vagas  ni  merecerían  siquiera  ser  tomadas  en 
consideración. 

En  las  cavernas  del  Brasil,  se  han  encontrado  dos 
especies  que  entran  en  este  género,  ambas  todavía 
existentes,  el  Cerodon  boliviensis  ( Cavia  boli- 
viensis Waterh.J  y el  Cerodon  flaviclens  (Cavia 
flaviclens  BrandtJ.  Véase  Winge,  obra  citada. 


MICROCAVIA  II.  GERV.  y AMEGIIINO 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  de  la  América  del 
Sud,  p.  50,  a.  1880. 

Este  género,  por  la  conformación  de  la  dentadura 
se  parece  bastaute  á Cerodon,  particularmente  por 
la  primera  muela  de  la  mandíbula  inferior  cuyo  pris- 
ma anterior  se  prolonga  hácia  adelante  en  forma  de 
punta  estrecha,  siendo  igualmente  bipartido  por  un 
ancho  surco  perpendicular  al  lado  externo.  Las 
muelas  superiores  se  parecen  á las  de  Cerodon  y 
Cavia,  estando  cada  una  compuesta  de  dos  partes 
un  poco  desiguales,  la  anterior  en  forma  de  lámina 
transversal  arqueada  adelante  y derecha  atrás,  y la 
posterior  de  forma  prismático-triangular,  ambas 
reunidas  por  una  delgada  lámina  de  esmalte  sobre 
el  lado  externo,  y con  los  surcos  y fondo  de  los 
pliegues  sin  depósito  de  cemento.  La  última  muela 
superior  difiere  de  las  demás,  por  estar  formada  por 
tres  partes  bien  distintas,  la  del  medio  mas  grande, 
y la  posterior  un  poco  mas  pequeña,  pero  bien 
separada  de  la  precedente  por  un  surco  perpen- 
dicular interno  que  forma  un  pliegue  profundo, 
dirigiéndose  el  prisma  oblicuamente  hácia  atrás  y 
hácia  adentro ; por  esta  conformación  de  la  última 
muela,  Microcavia  se  acerca  de  Dolichotis.  Otro 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


carácter  distintivo  de  este  género  bien  aparente,  se 
encuentra  en  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
inferior,  cuya  cresta  lateral  externa,  está  colocada 
todavía  mas  atrás  que  en  Cavia  y Palxocavia , 
empezando  debajo  de  la  parte  media  ó posterior  de 
la  segunda  muela,  separándose  así  mucho  de  Coro- 
clon  en  el  que  dicha  cresta  ya  se  ha  visto  empieza 
debajo  de  la  parte  anterior  de  la  primera  muela. 

Micr ocavia  typica  II.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  10) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mctmíf.  fós.  etc.,  p.  52,  1880. 

Este  animal  tenía  la  talla  del  Apereá,  Cavia  por- 
cellus,  pero  sus  formas  eran  mas  esbeltas. 

La  primera  muela  es  un  poco  mas  pequeña  que  la 
segunda,  y con  sus  dos  prismas  de  tamaño  muy 
desigual;  el  prisma  anterior  es  muy  pequeño,  de 
menor  diámetro  transverso  que  el  segundo,  mas 
angosto  hacia  adelante,  colocado  muy  oblicuamente, 
formando  una  columna  convexa  y ancha  al  lado 
interno,  y una  cara  ántero-externa  de  0m0012  de 
ancho,  profundamente  excavada  en  sentido  perpen- 
dicular; el  prisma  posterior,  de  mayor  diámetro 
transverso,  tiene  sobre  el  lado  interno  una  pequeñí- 
sima escotadura.  La  corona  tiene  0m0025  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 0m002  de  diámetro  trans- 
verso en  el  lóbulo  posterior. 

Las  muelas  siguientes,  están  formadas  por  dos 
prismas  triangulares  mas  iguales,  pegados  el  uno  al 
otro  sobre  el  lado  interno  por  medio  de  una  lámina 
muy  corta  y relativamente  gruesa,  que  al  unirse  al 
prisma  posterior  de  cada  muela  forma  en  él  una 
escotadura  y pliegue  entrante  de  esmalte,  no  muy 
largo  pero  bien  aparente.  Cada  una  de  estas  muelas 
tiene0m0032dediámetro  ántero-posterior  por  0m0026 
de  diámetro  transverso.  Las  cuatro  muelas  infe- 
riores juntas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
13  milímetros. 

El  incisivo  en  proporción  del  tamaño  de  la  man- 
díbula es  relativamente  pequeño,  pues  solo  tiene 
un  milímetro  de  ancho. 

La  cresta  lateral  del  lado  externo  de  la  mandí- 
bula, empieza  á desarrollarse  debajo  de  la  parte 
posterior  de  la  segunda  muela. 

La  distancia  del  borde  del  alveolo  de  la  primera 
muela  al  borde  del  alveolo  del  incisivo  es  de  1 1 mi- 
límetros, y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la 


segunda  muela  medida  sobre  el  lado  externo  es  de 
9 milímetros. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  cerca  de  Lujan,  de  Mercedes,  y en  la  laguna 
de  Lobos  en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y en  los 
alrededorss de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
déla  formación  pampeana. 

Microcavia  robusta  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  xii,  fig  11  y 12) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  52,  a.  1880. 

Esta  especie,  aunque  de  la  misma  talla  general 
que  la  precedente,  es  de  formas  mas  robustas.  La 
mandíbula  es  mas  gruesa,  y aunque  la  série  den- 
taria tiene  casi  el  mismo  largo  que  en  M.  typica, 
cada  muela  por  separado  es  mas  grande,  y particu- 
larmente de  mayor  diámetro  transverso  que  la  cor- 
respondiente en  la  otra  especie. 

La  primera  muela  inferior  se  distingue  por  un 
tamaño  relativamente  mayor,  teniendo  la  corona  el 
mismo  diámetro  ántero-posterior  que  las  siguientes. 
El  prisma  anterior  tiene  casi  el  mismo  tamaño  que 
el  posterior,  siendo  todavía  mas  ancho  hácia  ade- 
lante y hácia  adentro,  pero  colocado  mas  oblicua- 
mente, y con  la  cúspide  que  forma  la  arista  externa 
dirijida  hácia  atrás ; la  cara  externa  de  este  prisma, 
de  0ni00 14  de  ancho,  está  excavada  perpendicular- 
mente formando  dos  columnas,  la  anterior  ancha  y 
redondeada,  y la  posterior  angosta  en  forma  de 
arista  cortante.  La  corona  tiene  3 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y un  poco  mas  de  2 mi- 
límetros de  diámetro  transverso  en  el  lóbulo  pos- 
terior. 

Las  demás  muelas  de  la  mandíbula  inferior  están 
formadas  por  dos  prismas  mas  iguales,  teniendo  la 
corona  de  cada  una,  0m003  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, y 0m0025  de  diámetro  transverso.  El  prisma 
posterior  de  cada  muela  se  distingue  por  la  esco- 
tadura y pliegue  entrante  de  esmalte,  que  es  un 
poco  mas  angosto  pero  mas  profundo  que  en  M. 
typica.  Las  tres  primeras  muelas  inferiores  juntas 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  10  milímetros. 

El  incisivo  inferior  es  de  tamaño  mayor  que  en 
la  especie  precedente,  teniendo  un  ancho  de  0m0014. 

La  cresta  lateral  externa  de  la  mandíbula  está 
colocada  en  la  misma  posición  que  en  M.  typica, 


UNGUICULADOS 


229 


y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda 
muela  es  de  9 milímetros. 

En  la  mandíbula  superior  la  primera  muela  está 
formada  por  dos  partes  de  tamaño  y forma  desigual ; 
la  anterior  mas  pequeña,  plana  en  la  cara  posterior 
y convexa  en  la  anterior ; y la  posterior  mas  grande, 
particularmente  de  mayor  diámetro  transverso,  y de 
forma  mas  triangular.  Las  dos  muelas  siguientes 
son  de  forma  parecida,  pero  con  los  dos  prismas  de 
tamaño  mas  igual.  Cada  muela  superior  lleva  al 
lado  externo  una  escotadura,  colocada  entre  ambos 
prismas,  formada  por  los  ángulos  externos  de  estos 
que  sobresalen  hácia  afuera  en  forma  de  puntas, 
diferencia  considerable  que  distingue  á este  género 
de  los  otros  precedentemente  enumerados,  en  los 
que  la  escotadura  externa  de  las  muelas  superiores 
penetra  invariablemente  en  la  base  del  prisma 
posterior. 

La  cuarta  muela  superior  está  formada  por  tres 
partes  distintas ; la  anterior  es  parecida  á la  corres- 
pondiente de  las  otras  muelas  ; la  del  medio,  mas 
grande  y sobre  todo  de  mayor  diámetro  transverso 
presenta  el  aspecto  de  una  lámina  transversal  de 
figura  un  poco  elíptica ; y la  tercera  ó posterior  de 
aspecto  triangular  mas  definido,  es  un  poco  mas 
corta  que  la  segunda  y también  que  la  primera, 
estando  colocada  oblicuamente,  dirijida  hácia  adentro 
y hácia  afuera.  Estas  tres  partes  están  separadas 
al  lado  interno  por  tres  surcos  profundos,  pero  al 
lado  externo  la  separación  está  indicada  por  dos 
pequeñas  escotaduras  apenas  visibles. 

Las  tres  primeras  muelas  superiores  tienen  3 milí- 
metros de  diámetro  áutero-posterior  cada  una,  y 
la  cuarta  5 milímetros,  ocupando  las  cuatro  juntas 
un  espacio  longitudinal  de  14  milímetros. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  las  inmediaciones  de  Lujan  y de  Mercedes 
en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 


Microcavia  intermedia  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  15) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  52,  a. 
1880. 


las  dos  precedentes,  pero  de  forma  no  tan  maciza 
como  M.  robusta,  ni  tan  esbelta  como  M.  typica. 

La  primera  muela  inferior  está  formada  por  dos 
prismas  de  tamaño  y de  forma  muy  desigual;  el 
prisma  anterior  es  muy  angosto  y de  una  forma  casi 
cuadrada,  con  la  cara  perpendicular  externa  de  solo 
1 milímetro  de  ancho,  dividida  por  un  surco  angosto 
y poco  profundo  en  dos  columnas  perpendiculares 
angostas  y poco  elevadas,  muy  diferentes  de  lasque 
se  encuentran  en  el  mismo  prisma  de  las  especies 
precedentes,  que  son  mucho  mas  anchas  y elevadas. 
El  lado  interno  y anterior  del  prisma  forma  una  super- 
ficie convexa  continua  que  constituye  una  ancha  co- 
lumna perpendicular.  El  prisma  segundo  es  casi  de 
la  misma  forma  que  los  que  constituyen  las  otras 
muelas,  pero  de  diámetro  transverso  un  poco  menor, 
de  donde  resulta  que  esta  muela  es  bastante  mas 
pequeña  que  las  siguientes.  La  corona  tiene  0m0025 
de  diámetro  án tero-posterior,  0m001  de  diámetro 
transverso  en  el  prisma  anterior,  y 0m0019  en  el  pos- 
terior; la  escotadura  externa  de  la  corona  es  muy 
angosta  y corta. 

Las  muelas  siguientes  de  la  mandíbula  inferior 
están  formadas  por  dos  prismas  casi  iguales,  el 
posterior  con  una  escotadura  y pliegue  de  la  misma 
forma  y tamaño  que  los  de  las  muelas  de  la  M.  ro- 
busta. La  corona  de  cada  muela  tiene  0m003  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 0I1!0025  de  diámetro  trans- 
verso. Las  tres  primeras  muelas  inferiores  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  0m009  milímetros. 

El  incisivo  apenas  tiene  un  poco  mas  de  un  milí- 
metro de  ancho. 

La  distancia  de  la  parte  anterior  del  borde  del 
alveolo  de  la  primera  muela  al  alveolo  del  incisivo 
es  de  11  milímetros,  y el  alto  de  la  rama  horizontal 
debajo  de  la  segunda  muela,  es  de  9 milímetros. 

Una  diferencia  muy  notable  con  las  dos  especies 
precedentes,  aparece  en  la  disposición  de  la  cresta 
lateral  externa,  colocada  un  poco  mas  adelante,  de 
manera  que  empieza  á desarrollarse  debajo  de  la 
parte  anterior  de  la  segunda  muela,  acercándose  así 
á la  disposición  que  la  mencionada  cresta  presenta 
en  Cavia  y Palceocavia. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  bonaerense 
de  la  formación  pampeana. 


Esta  especie  también  era  de  la  misma  talla  que 


230 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Microeavia  dufoia  H.  Gerv,  y Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  17) 

H.  GERVAisy  Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  54,  a.  1880. 

El  tamaño  ora  también  tñas  ó menos  el  de  las 
especies  precedentes.  Se  distingue  fácilmente  de 
Micrócama  typica  y Microeavia  robusta  por  la 
cresta  lateral  externa  de  la  mandíbula  inferior 
colocada  mas  adelante,  empezando  á desarrollarse 
debajo  de  la  parte  anterior  de  la  segunda  muela 
como  en  Microeavia  intermedia,  pero  difiere  de 
esta  en  la  forma  de  la  primera  muela,  cuyo  prisma 
anterior  aunque  también  de  menor  diámetro  trans- 
verso que  el  posterior,  es  de  tamaño  considerable- 
mente mayor  que  en  M.  intermedia,  de  gran 
diámetro  ántero-posterior  y de  forma  casi  cuadrada, 
con  la  cara  perpendicular  externa  de  0n,00l7  de 
ancho  y profundamente  excavada  en  sentido  longi- 
tudinal, formando  dos  columnas  perpendiculares, 
una  anterior  mas  ancha  y redondeada,  y la  otra 
posterior  estrecha  y filosa  como  las  de  las  muelas 
que  siguen  hácia  atrás  sobre  el  mismo  lado ; sobre 
el  lado  interno  muestra  este  prisma  una  cara  mas 
angosta,  de  apenas  un  poco  mas  de  un  milímetro 
de  ancho,  pero  igualmente  bipartida  por  un  surco 
perpendicular  angosto.  Este  prisma  presenta  así 
dos  surcos  opuestos,  uno  interno  y otro  externo, 
y dos  columnas  á cada  lado.  La  muela  es  de  tamaño 
bastante  menor  que  la  que  sigue,  teniendo  la  corona 
3 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 2 
milímetros  de  diámetro  transverso  en  el  prisma 
posterior. 

La  muela  segunda,  es  de  la  misma  forma  y tamaño 
que  la  de  M.  intermedia.  Las  dos  primeras  muelas 
inferiores  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  6 
milímetros. 

La  rama  horizontal  en  su  parte  anterior  es  corta, 
gruesa  y alta,  parecida  á la  misma  parte  de  M.  ro- 
busta. El  agujero  mentoniano  es  muy  pequeño  y 
colocado  á 5 milímetros  debajo  del  borde  del  alveolo 
de  la  primera  muela.  El  alto  de  la  rama  horizontal 
debajo  de  la  segunda  muela,  es  de  9 milímetros. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta 
especie,  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana . 


Microcavia  umcinata  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  16) 

El  tamaño  es  también  el  mismo  que  el  de  las  es- 
pecies precedentes,  pero  se  distingue  fácilmente  por 
la  forma  de  la  escotadura  y pliegue  entrante  de  la 
base  de  cada  uno  de  los  prismas  posteriores  de 
cada  muela  ; este  pliegue  que,  en  las  demás  especies 
es  ancho  en  la  entrada  angostándose  hácia  adentro 
hasta  concluir  en  una  curva  estrecha,  acá  al  con- 
trario forma  una  curva  ancha  en  la  extremidad, 
angostándose  ála  entrada  en  forma  de  istmo,  avan- 
zando el  ángulo  ó canto  posterior  del  prisma  hácia 
adelante  formando  una  curva  que  termina  en  punta  y 
presenta  la  forma  de  un  gancho  cuya  estremidad 
anterior,  dirijida  hácia  adelante  y opuesta  al  canto 
posterior  del  prisma  anterior,  constituye  el  estre- 
chamiento en  forma  de  istmo  mencionado. 

El  prisma  anterior  de  la  primera  muela  inferior 
es  muy  pequeño,  de  forma  irregularmente  circular, 
de  solo  un  milímetro  de  diámetro  transverso,  con 
una  cara  perpendicular  externa  también  de  solo  un 
milímetro  de  ancho,  bipartida  por  un  surco  longi- 
tudinal angosto  en  dos  columnas  ó aristas,  de  las 
cuales,  la  posterior,  al  revés  de  lo  que  sucede  con 
las  otras  especies,  es  mas  baja  ó colocada  mas  liácia 
adentro. 

Las  tres  primeras  muelas  inferiores  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  9 milímetros.  La  distancia 
de  la  parte  anterior  del  alveolo  de  la  primera  muela 
al  alveolo  del  incisivo  es  de  11  milímetros,  y el 
alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda 
muela  es  de  9 milímetros  como  en  las  especies  an- 
teriores. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Microcavia  prona  Amegh. 

(Pl.  xii,  fig.  13  y 14) 

Cavia  prona,  Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte- 
Hermoso,  p.  11,  n°  27,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  se  distingue  de  todas  las  precedentes 


UNGUICULADOS 


231 


por  su  tamaño  notablemente  mas  pequeño,  casi 
una  mitad  menor  que  el  de  Microcavia  ro- 
busta. 

La  primera  muela  inferior  tiene  sus  dos  prismas 
poco  separados,  el  anterior  bastante  mas  pequeño 
que  el  posterior,  y un  surco  perpendicular  profundo 
sobre  la  cara  externa  que  lo  divide  en  dos  columnas, 
la  anterior  mas  ancha  y redondeada,  y la  posterior 
estrecha  en  forma  de  arista  filosa  ; el  prisma  poste- 
rior no  presenta  vestigio  de  escotadura  al  lado  in- 
terno, ó es  apenas  visible.  La  corona  tiene  0m0022 
de  diámetro  antero-posterior,  y0ra0015  de  diámetro 
transverso  en  el  prisma  posterior. 

El  incisivo  inferior  tiene  1 mm.de  ancho  y la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula  adelante  de  la  primera 
muela  solo  tiene  0m0045  de  alto. 

Las  muelas  superiores  están  formadas  por  dos 
partes  de  forma  y tamaño  distinto,  la  anterior  en 
forma  de  lámina  arqueada,  y la  posterior  en  forma  de 
prisma  triangular  de  diámetro  transverso  mayor  que 
el  de  la  parte  anterior,  pero  sin  pliegue  entrante  de 
esmalte  al  lado  externo  que  está  reemplazado  por 
una  pequeña  inflexión  ó escotadura  apenas  apa- 
rente. 

La  primera  muela  superior,  tiene  3 rnrn.  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 0ra0026  de  diámetro  trans- 
verso, pero  las  muelas  segunda  y tercera,  al  revés 
de  lo  que  sucede  en  las  otras  especies,  son  un  poco 
mas  pequeñas. 

La  cuarta  muela  superior  está  formada  de  tres 
partes  distintas,  las  dos  anteriores  en  forma  de 
prisma  triangular  de  igual  tamaño,  y la  posterior 
mucho  mas  pequeña,  de  forma  elíp tico-cilindrica, 
dirijida  hácia  atrás  y un  poco  hácia  adentro,  pero 
bien  separada  del  prisma  que  le  antecede  por  un 
surco  y pliegue  interno  profundo  ; la  corona  tiene 
4 mm.  de  diámetro  ántero-posterior. 

Las  cuatro  muelas  superiores  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  12  mm.,  y forman  una  líoea  un  poco 
arqueada  cuya  concavidad  se  encuentra  al  lado  in- 
terno y la  convexidad  al  externo. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  hausido 
descubiertos  por  Cáulos  Ameghino  en  Monte  Her- 
moso, á 60  km.  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


PALM1GAVIA  n.  gen. 

Este  género  reúne  en  parte  los  caractéres  de  Ce - 
roclon  y de  Cavia , combinados  de  tal  modo  que  se 
distingue  con  facilidad.  La  cresta  lateral  externa  de 
la  mandíbula  inferior  tiene  la  misma  extensión  que 
en  Cavia  empezando  igualmente  debajo  de  la  parte 
media  de  la  primera  muela.  Las  muelas  están  cons- 
truidas sobre  el  mismo  tipo  que  las  del  Cerodon ; 
cada  muela  está  formada  por  dos  prismas  transver- 
sales, de  los  cuales,  el  posterior  lleva  una  escota- 
dura en  la  base  que  forma  un  pequeño  pliegue  en- 
trante en  la  corona,  situado  en  las  muelas  inferiores, 
sobre  el  lado  interno,  y en  las  superiores  sobre  el 
externo.  Las  cuatro  muelas  inferiores  son  de  forma 
igual,  sin  que  el  prisma  anterior  de  la  primera  muela 
tenga  prolongamiento  hácia  adelante,  ni  esté  bipar- 
tido al  lado  externo  por  un  surco  perpendicular 
como  en  Cerodon,  acercándose  por  estos  caractéres 
al  mismo  diente  de  Cavia,  pero  las  dos  partes  que 
en  este  constituyen  dicha  muela  ya  se  ha  visto  que 
son  de  forma  muy  distinta. 

Palseocavia  impar  Amegh 

(Pl.  XXI,  fig.  4,  5 y 6) 

Cavia  impar,  Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fos.  de  Monte 
Hermoso,  p.  11,  n°  26,  Junio  de  1888. 

Es  esta  la  especie  de  cavino  mas  abundante  en  las 
barrancas  de  Monte  Hermoso.  Su  talla  era  algo  ma- 
yor que  la  del  Apereá  (Cavia -por celia)  y propor- 
cionalmente mas  robusto. 

Poseo  de  esta  especie  la  parte  anterior  de  un  crá- 
neo con  los  incisivos  y las  dos  primeras  muelas 
del  lado  derecho,  y varias  ramas  de  mandíbulas 
inferiores. 

Las  dos  primeras  muelas  superiores  existentes  en 
el  fragmento  de  cráneo  mencionado,  están  formadas 
por  dos  partes  algo  desiguales  y con  un  pequeño 
parecido  con  las  correspondientes  del  género  Cavia: 
la  parte  anterior  en  forma  de  lámina  transversal,  es 
un  poco  arqueada  como  en  Cavia  pero  de  diámetro 
ántero-posterior  un  poco  mayor  ; el  prisma  poste- 
rior es  prismático  triangular  como  en  Cavia , pero 
con  la  escotadura  externa  poco  marcada  formando  un 


232 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pliegue  entrante  rudimentario.  Los  espacios  inter- 
mediarios no  están  rellenados  de  cemento  como  en 
Cavia.  La  corona  tiene  0m004  de  diámetro  ante- 
ro-posterior,  y 0ra0035  de  diámetro  transverso  en 
el  prisma  posterior. 

La  segunda  muela  superior  está  un  poco  destruida 
pero  se  conoce  tuvo  la  misma  forma  que  la  primera. 

Los  incisivos  superiores  solo  tienen  0m001 5 de 
ancho  en  la  cara  anterior,  y 2 milímetros  de  grueso. 
La  cara  anterior  esmaltada  es  un  poco  convexa,  y la 
corona  forma  en  su  cara  posterior  al  nivel  del  borde 
del  alveolo  una  gran  superficie  transversal  al  eje  del 
diente,  sobre  la  que  sobresale  unos  2 milímetros  la 
cara  anterior  en  forma  de  una  hoja  delgada  formada 
principalmente  por  la  capa  de  esmalte. 

Los  incisivos  inferiores  tienen  el  mismo  ancho  que 
los  superiores,  pero  con  la  corona  cortada  en  declive 
prolongado. 

La  primera  muela  déla  mandíbula  inferior  se  dis- 
tingue de  las  demás,  por  ser  un  poco  mas  chica  que 
las  siguientes,  formada  por  dos  prismas  de  tamaño 
muy  desigual,  el  anterior  pequeño  y colocado  muy 
oblicuamente  al  eje  de  la  série  dentaria,  y con  un 
pequeño  pliegue  entrante  rudimentario  al  lado  in- 
terno. La  corona  tiene  0m0035  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 0m0028  de  diámetro  transverso  en  el 
prisma  posterior. 

Las  tres  muelas  siguientes  de  la  mandíbula  infe- 
rior cada  una  un  poco  mas  grande  que  la  primera, 
son  entre  sí  del  mismo  tamaño  ; cada  una  de  estas 
muelas  está  formada  por  dos  prismas  triangulares 
unidos  sobre  el  lado  interno  por  una  hoja  de  esmalte 
delgado,  que  al  unirse  al  prisma  posterior  de  cada 
muela,  forma  en  él  un  pliegue  entrante  bien  acen- 
tuado, pero  no  tan  profundo  como  en  Cavia.  Cada 
muela  tiene  una  corona  de  0m0045  de  diámetro  án- 
tero-posterior  por  0m0032  de  diámetro  trans- 
verso. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  17  mm. 

La  distancia  de  la  parte  anterior  del  alveolo  de 
la  primera  muela  al  alveolo  del  incisivo  es  de  15  mm. 
y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda 
muela  es  de  1 1 mm.  La  parte  sinfisaria  de  la  mandí- 
bula inferior  es  baja  y deprimida  verticalmente.  El 
agujero  mentoniano  es  bastante  grande  y colocado 
inmediatamente  adelante  de  la  primera  muela,  á 
4 mm.  del  borde  del  alveolo. 

En  la  mandíbula  superior,  la  distancia  entre  la 
parte  anterior  del  borde  del  alveolo  de  la  primera 


muela,  y el  borde  anterior  del  alveolo  del  incisivo, 
es  de  19  mm. 

Los  maxilares  en  la  pequeña  parte  existente,  lo 
mismo  que  los  intermaxilares,  no  parecen  presen- 
tar diferencias  con  los  del  género  Cavia.  Los  na- 
sales, al  contrario,  son  mas  anchos  (10  mm.)  y mas 
cortos  (19  mm.)  y menos  extendidos  hácia  adelante, 
quedando  la  parte  anterior  bastante  mas  atrás  de  la 
extremidad  anterior  del  intermaxilar,  mientras  en 
Cavia  los  nasales  avanzan  hasta  la  parte  anterior  de 
los  intermaxilares. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
recojidos  por  primera  vez  por  Carlos  Ameghiho 
en  Monte  Hermoso,  á 60  km.  de  Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (Mioceno  superior). 

Palíeocaxda  avita  Amegh. 

(Pi.  XII,  f.  7) 

Cavia  avila,  Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  mamíf. 

exting.  de  Monte  Hermoso,  p.  6,  Abril  de  1887.— Id. 
Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte  Hermoso,  p.  11, 
n°  25,  Junio  de  1888. 

Esta  especie,  por  los  restos  que  se  conocen  solo 
se  distingue  de  la  anterior  por  su  tamaño  bastante 
mas  pequeño,  y algunas  pequeñísimas  diferencias 
en  la  conformación  de  las  muelas.  La  primera  muela 
inferior  no  tiene  el  prisma  anterior  tan  despropor- 
cionalmente  pequeño  ni  colocado  tan  oblicuamente, 
aunque  la  muela  es  también  de  tamaño  un  poco  me- 
nor que  la  segunda.  La  primera  muela  tiene  3 mm. 
de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0025  de  diámetro 
transverso.  Las  muelas  que  siguen  tienen  0m0037 
de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0025  de  diámetro 
transverso.  Las  tres  primeras  muelas  inferiores  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  10  mm.  La  sínfisis 
de  la  mandíbula  inferior  tiene  10  mm.  de  largo  y la 
distancia  que  separa  el  borde  anterior  del  alveolo 
de  la  primera  muela  del  alveolo  del  incisivo  es  de 
solo  1 1 mm. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  de  la 
segunda  muela,  medida  sobre  la  cara  externa,  es  de 
8 mm.  Los  incisivos  tienen  apenas  un  poco  mas  de 
un  milímetro  de  ancho. 

Sobre  la  cara  externa  de  la  rama  horizontal,  cerca 
de  la  base,  debajo  de  la  cresta  longitudinal,  se  en- 
cuentra una  impresión  longitudinal  particular,  pre- 


UNGUICULADOS 


233 


sente  en  todos  los  ejemplares  que  lie  mencionado. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Palaeocavia  pampaea  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  9) 

Esta  especie  es  de  tamaño  todavía  un  poco  mas 
peqneño  que  la  precedente,  pero  de  formas  mas 
macizas.  La  rama  horizoutal  es  relativamente  mas 
corta,  mas  alta  y mas  gruesa,  y la  sínfisis  mas  corta 
y mas  espesa.  Además,  la  cresta  longitudinal  lateral 
de  la  cara  externa,  está  colocada  un  poco  mas  atrás 
que  en  las  dos  especies  precedentes,  empezando 
recien  debajo  de  la  parte  anterior  de  la  segunda 
muela,  presentando  así  una  transición  evidente  al 
género  Microcavia.  El  agujero  mentoniano  es 
proporcionalmente  mas  pequeño,  y la  parte  de  la 
mandíbula  inferior  que  se  extiende  adelante  de  las 
muelas,  es  mas  levantada  hácia  arriba  y no  deprimida 
verticalmente  como  en  las  dos  otras  especies. 

La  primera  muela  inferior  es  notablemente  mas 
pequeña  que  la  segunda,  pero  con  sus  dos  prismas 
de  tamaño  mas  igual  aunque  el  primero  colocado 
muy  oblicuamente  al  eje  de  la  serie  dentaria;  esta 
muela  solo  tiene  0m0022  de  diámetro  ántero-pos- 
terior,  y 0ni0018  de  diámetro  transverso  en  el  prisma 
posterior. 

Las  muelas  siguientes,  de  igual  tamaño  entre  sí, 
están  formadas  por  dos  prismas  casi  iguales,  el  pos- 
terior con  una  pequeña  escotadura  como  en  las  dos 
especies  precedentes.  Cada  una  de  estas  muelas 
tiene  0m003  de  diámetro  ántero-posterior,  y 0m0023 
de  diámetro  transverso. 

Las  tres  primeras  muelas  inferiores  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  0m0075.  La  rama  horizontal 
déla  mandíbula,  debajo  déla  segunda  muela,  me- 
dida sobre  el  lado  externo,  tiene  9 milímetros  de 
alto. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Base  del  piso  bonaerense  de  la 
formación  pampeana. 


Palaeocavia  minuta  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  8) 

Esta  especie  se  distingue  por  su  tamaño  excesiva™ 
mente  diminuto,  casi  una  mitad  menor  que  el  de 
la  precedente.  Sus  restos  no  son  raros,  existiendo 
de  ella  mandíbulas  casi  enteras,  pero  desgraciada- 
mente al  escribir  estas  líneas  solo  dispongo  de  la 
parte  anterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula 
inferior,  con  el  incisivo  y la  primera  muela. 

El  incisivo  solo  tiene  0m008  de  ancho. 

La  primera  muela,  muy  pequeña,  está  formada 
por  dos  prismas  triangulares  desiguales,  mas  ó 
ménos  del  mismo  diámetro  ántero-posterior,  pero 
el  anterior  de  menor  diámetro  transverso,  con  una 
depresión  perpendicular  muy  pequeña  sobre  la 
cara  ántero-externa,  y formando  sobre  el  lado  in- 
terno una  columna  perpendicular  convexa  de  doble 
ancho  que  la  del  prisma  posterior.  La  corona  solo  tie- 
ne 0m00 1 7 de  diámetro  ántero-posterior,  y 0m001 5 
de  diámetro  transverso  en  el  prisma  posterior. 

La  distancia  del  borde  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela,  al  alveolo  del  incisivo,  es  de  7 milí- 
metros, y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la 
primera  muela  es  de  6 milímetros,  lo  que  demuestra 
que  aunque  pequeña  era  de  formas  relativamente 
macisas. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


GAVIA  KLEIN. 

Cavia,  Klein,  Quadrupedum  Dispositio , p.  49,  1751. 
Anoerna,  Fr.  Cuvier,  Ann.  du  Mus.  XIX,  p.  292,  a.  1812. 

Este  género,  confundido  casi  siempre  con  el  an- 
terior y con  otros  del  mismo  grupo,  se  distingue 
sin  embargo  por  caractéres  bien  acentuados,  parti- 
cularmente en  la  conformación  de  los  dientes  mucho 
mas  complicados,  y formados  de  partes  muy  dis- 
tintas. Las  tres  primeras  muelas  superiores  están 
formadas  cada  una  por  dos  partes  muy  desiguales, 
la  anterior  en  forma  de  lámina  angosta  un  poco 


30 


234 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


arqueada,  y la  posterior  en  forma  de  prisma  trian- 
gular, cuya  parte  mas  ancha  que  forma  la  base  del 
triángulo,  queda  al  lado  externo  y está  dividida  en 
dos  ramas  en  forma  de  Y,  por  un  pliegue  profundo 
que  penetra  en  la  corona  por  el  lado  externo  que  es 
el  mas  ancho  del  prisma ; ambas  partes  están  uni- 
das en  el  lado  externo  por  una  delgada  hoja  de 
esmalte  que  parte  de  la  punta  externa  de  la  lámina 
anterior  y se  une  al  ángulo  anterior  externo  de  la 
rama  anterior  de  la  parte  ó prisma  posterior;  el  surco 
interno  profundo  que  separa  las  dos  partes  de  cada 
muela,  y el  surco  externo  de  la  base  de  cada  uno 
de  los  prismas  posteriores,  están  rellenados  por 
depósitos  de  cemento. 

La  última  muela  superior  difiere  de  las  prece- 
dentes por  el  prisma  posterior  cuya  escotadura 
externa  está  apenas  indicada,  y lleva  hácia  atrás 
siguiendo  la  línea  externa  de  la  série  dentaria  un 
prolongamiento  accesorio  bien  desarrollado,  mas 
ancho  adelante,  y mas  angosto  hácia  atrás. 

En  la  mandíbula  inferior,  cada  muela  está  for- 
mada por  dos  partes  igualmente  diferentes ; la 
anterior  en  forma  de  lámina  delgada  y derecha 
formada  por  dos  hojas  de  esmalte  paralelas  ; y la 
posterior  en  forma  de  prisma  triangular  con  la  base  ó 
parte  mas  ancha  hácia  el  lado  interno,  subdividida  á su 
vez  en  dos  partes  desiguales  por  una  escotadura  que 
forma  un  pliegue  entrante  profundo  al  lado  interno; 
los  espacios  intermediarios,  están  rellenados  por 
cemento.  Las  cuatro  muelas  son  de  forma  absoluta- 
mente igual,  incluso  la  primera,  cuya  parte  anterior 
no  tiene  prolongamiento  anterior  como  sucede  en 
el  género  precedente,  ni  está  bipartida  al  lado 
externo  por  un  surco  perpendicular,  como  sucede 
con  el  prisma  anterior  de  la  primera  muela  inferior 
de  Cerodon  y de  Microcavia. 

La  arista  longitudinal  externa  de  la  rama  horizon- 
tal, no  llega  tan  adelante  como  en  Cerodon , em- 
pezando debajo  de  la  parte  media  de  la  primera 
muela. 

En  la  actualidad  no  vive  en  la  República  mas 
que  una  sola  especie  de  este  género,  llamada 

Cavia  porcella  Lin. 

(Pl.  XII,  fig.  2 V 3) 

Mus  porcellus,  Lineo,  Syst.  Nat.  ed.  12,  I,  p.  79. 

Cavia  aperea,  Lineo  ed.  Gmelin,  I,  p.  122. 

Kuhl,  Beitrage  zur  Zoologie,  p.  65. 


FR.CuviERy  Geoffroy,  Hist.  Nat.  des  mammíf.  fase.  48. 
Pr.  Max.  de  New.  Wied.  Abbild.  d.  zurNaturg.  Bras. 
Beitrage,  etc.,  II,  p.  462. 

Rengger,  Naturgesch.  der  Sáugethiere  von  Paraguay , 
p.  274. 

Wagner-Schreber,  Süugeth.  Suppl.  IV,  p.  58. 
Waterhouse,  Nat.  Hist.  of  the  Mammal,  II,  p.  185. 
Cavia  Azaree,  Lichtenstein,  Doublett.  Verz.  1835. 

? Cavia  leucopyga,  Brandt,  Mem.  de  l’Acad.  Imp.  de  St. 

Petersb,  se.  nat.  III,  2,  436,  a.  1835. 

Cavia  leucopyga,  (Brandt)  Burmeister,  Syst.  Ubers.  etc., 
II,  246.  — Id.  Reise  d.  d.  La  Plata  St..  II,  424.  — 
Id.  Descrip.  phys.  etc.,  III,  p.  269. 

El  Apereá,  Azara,  Apunt.  etc.,  II,  p.  37. 

Habita  la  región  oriental  de  la  República  desde 
RahiaRlanca  al  Norte. 

Cavia  porcella  fossilis 

Cavia  apereoides,  Lund,  Blik  paa  Brasiliens  Dyreverden 
for.  sidste,  etc. 

Waterhouse,  Nat.  hist.  of  the  mamm.  II,  p.  200. 
Cavia  gracilis,  Lund,  Ob.  cit. 

Cavia  robusta,  Lund,  Ob.  cit. 

Cavia  leucopyga  (Brandt),  Ameghino,  La  antigüed.  delhomb. 

t.  I,  p.  623,  a.  1880.  — Id.  t.  II,  p,  80,  a.  1881. 
Cavia  porcellus  (Lineo),  Lydekker,  Cat.  etc.,  part.  I,  pág. 
251,  1884. 

H.  Winge,  Jordfundne  og  nulevende,  Gnavere,  etc., 
p.  68,  n°  40,  a.  1887.  ‘ 

La  especie  ha  sido  señalada  en  estado  fósil  prime- 
ramente por  Lund  bajo  el  nombre  de  Cavia  apere- 
oides y luego  de  Cavia  robusta , distinguiendo  de 
ella  otra  variedad  que  designa  con  el  nombre  de  Ca- 
via gracilis , pero  que  H.  Winge  sobre  el  exámen 
délos  originales,  las  reúne  todas  bajo  el  nombre  de 
Cavia  porcellus. 

Lydekkeu  en  el  Catálogo  de  los  fósiles  del  Museo 
Británico,  menciona  la  existencia  de  restos  fósiles 
de  la  misma  especie  procedentes  de  los  depósitos  fo- 
silíferos  de  las  cavernas  del  Brasil,  que  dice  es  im- 
posible distinguir  de  los  restos  actuales  de  la  misma 
especie. 

En  la  República  Argentina  tampoco  son  raros  los 
restos  fósiles  de  esta  especie,  pero  en  terrenos  relati- 
vamente recientes,  no  conociéndose  hasta  ahora  nin- 
gún fragmento  procedente  de  la  formación  pampeana, 
no  solo  de  esta  especie,  pero  ni  tampoco  de  nin- 
guna otra  forma  que  pueda  incluirse  en  el  mismo 
género.  Esto  robustece  fuertemente  la  opinión  de 
que  los  depósitos  fosilíferos  de  las  cavernas  del  Bra- 


UNGUICULADOS 


235 


sil  son  de  época  mas  reciente  que  la  formación 
pampeana  de  Buenos  Aires. 

Localidad.  — En  la  República  Argentina  se  han 
encontrado  restos  fósiles  de  esta  especie,  en  las 
barrancas  del  Rio  Lujan  y de  la  Cañada  de  Rocha 
cerca  de  la  Villa  de  Lujan,  en  los  alrededores  de  La 
Plata,  en  la  barrancas  del  Rio  Paraguay  en  For- 
mosa,  y en  el  territorio  del  Chaco. 

Horizonte. — Piso  querandino  y piso  plateóse 
de  la  formación  cuaternaria,  hasta  la  época  actual. 

Winge,  en  su  reciente  obra  sobre  los  roedores  fó- 
siles y actuales  del  Brasil,  describe  una  nueva  espe- 
cie procedente  de  los  depósitos  fosilíferos  de  las 
cavernas  que  designa  con  el  nombre  de  Cavia 
vates  ( Jordfundne , etc.  p.  66,  N°  39).  Es  un  aliado 
muy  cercano  de  Cavia  porcella,  y ha  sido  desig- 
nado con  un  nombre  verdaderamente  feliz,  pues 
los  caractéres  de  esta  especie  son  realmente  los  de 
una  forma  antecesora. 

La  ausencia  de  especies  fósiles  de  este  género,  en 
nuestro  país,  y su  presencia  en  el  Brasil,  en  donde 
vive  en  abundancia  la  especie  nueva,  podría  conside- 
rarse como  un  indicio  probable  de  que  Cavia  porce- 
lla es  indígena  del  Brasil  y descendiente  directo  de 
Cavia  vales. 


NEOPROCAVIA  amegii. 


Procavia,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  VIII, 
p.  64,  Enero  de  1885. 

He  descrito  este  género  primeramente  con  el  nom- 
bre de  Procavia,  sin  apercibirme  que  ya  había  sido 
empleado  por  Store.  desde  1 780  ó Prodromus  meth. 
Mamm.  etc.)  para  designar  el  Daman  ó Hyrax , 
puesto  que  este  último  nombre  fué  creado  por  Her- 
mán n ( Tabulee  aff.  anim.)  tres  años  mas  tarde,  de- 
signando ahora  la  familia  á que  pertenece  dicho  ani- 
mal, los  Hyracidse,  con  tres  géneros  ó sub-géneros 
distintos,  Procavia,  Heterohyrax  y Dendrohy- 
rax  (Véase  Lataste,  Sur  le  sisteme  dentaire  du 
genre  Daman  en  Annali  del  museo  cívico  di 
Genova,  série  2a,  vol.  IV,  1887).  En  consecuencia 
cambio  el  nombre  del  homónimo  Procavia  en  Neo- 
procavia  para  el  género  de  creación  mas  reciente. 


El  género  Neoprocavia  se  distingue  por  incisi- 
vos superiores  comprimidos  lateralmente  y muy  ar- 
queados como  en  Dol ¿chotis,  é incisivos  inferiores 
igualmente  comprimidos  y de  cara  anterior  convexa. 
La  primera  muela  inferior  (p.T)  está  compuesta  de 
tres  partes  prismáticas  con  tres  columnas  y dos  sur- 
cos externos,  y cuatro  columnas  y tres  surcos  inter- 
nos. El  m.T  y m.  j están  compuestos  de  dos  partes 
prismáticas  con  dos  aristas  perpendiculares  y un 
gran  surco  en  el  lado  externo,  y tres  columnas  y 
dos  surcos  en  el  interno. 

IVeoprocavia  mesopotámica  Amegii. 

(Pl.  xir,  fig.  31;  pl.  xxii,  fig.  23  y 24) 

Procavia  mesopotámica,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe,  t.  VIII,  p.  64,  Enero  de  1885.  — Id.  t.  IX, 
p.  76,  a.  1886. 

Arvícola  gigantea,  Bravard,  Monogr.  de  los  terr.  mar.  etc., 
p.  94,  a.  1858,  (nomen  nuduni). 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  t.  III,  ent.  XIV,  p. 
110,  Diciembre  de  1885. 

Roedor  indeterminado,  A.  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac . 
de  Cieñe,  t.  VIII,  p.  68, 1885. 

Las  piezas  de  este  animal  que  hasta  ahora  me  son 
conocidas  son : un  incisivo  superior  izquierdo, 
muy  arqueado  y muy  comprimido  en  sentido  lateral 
como  el  mismo  diente  de  varios  cavinos  actuales. 
Tiene  4 milímetros  de  ancho  en  la  cara  anterior  y 5 
milímetros  de  grueso.  El  esmalte  dá  vuelta  sobre  el 
lado  externo  formando  una  curva  pequeña,  y sobre 
el  interno  á ángulo  recto,  formando  una  faja  plana 
de  solo  un  milímetro  de  ancho.  La  corona  en  vez  de 
estar  cortada  en  bisel  como  en  casi  todos  los  roedo- 
res, está  cortada  transversalmente,  con  la  parte  me- 
diana un  poco  mas  gastada  y honda,  formando  el  es- 
malte una  especie  de  cresta  transversal  sobresaliente 
en  el  lado  externo,  y la  pared  posterior  otra  cresta 
mas  corta,  ambas  separadas  por  la  depresión  trans- 
versal del  centro  de  la  corona  antes  mencionada. 

Varios  incisivos  inferiores,  muy  comprimidos  la- 
teralmente, de  solo  4 milímetros  de  ancho,  con  la 
cara  anterior  esmaltada  muy  convexa,  y la  corona 
cortada  en  bisel  formando  un  ángulo  muy  agudo. 

Un  fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado  iz- 
quierdo con  las  tres  primeras  muelas  y la  parte  poste- 
rior del  incisivo.  La  base  del  incisivo  llega  hasta 
debajo  del  punto  intermedio  entre  el  m.- y m.¥. 
El  p.j  es  notablemente  mas  grande  que  los  dos 


236 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dientes  que  siguen  hacia  atrás,  y compuesto  de  tres 
partes  prismáticas,  la  anterior  y posterior  mas  ó 
menos  del  mismo  tamaño  y la  del  medio  un  poco 
mas  pequeña ; estos  tres  prismas  están  dispuestos 
de  manera  que  forman  tres  columnas  separadas  por 
dos  surcos  en  el  lado  externo  y cuatro  columnas 
separadas  por  tres  surcos  en  el  interno.  Las  cuatro 
columnas  internas  son  anchas  y redondeadas,  pero 
las  dos  del  medio  mas  pequeñas  y mas  angostas  que 
las  de  las  extremidades.  El  m.-  está  compuesto  por 
dos  prismas  que  terminan  en  dos  aristas  perpen- 
diculares externas  separadas  por  un  surco  pro- 
fundo, y forman  tres  columnas  internas,  la  del  me- 
dio mas  pequeña,  separadas  por  dos  surcos. 

El  m.g  es  absolutamente  igual  al  m.T. 


Dimensiones 


Alto  de  la  rama  horizontal  en  la  barra  adelante  del  p.  x 
Ancho  del  incisivo 


( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  x ¡ transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  delm.T [transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m-x \ transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 


0m010 

0.004 

0.008 

0.0045 

0.006 

0.005 

0.006 

0.005 

0.020 


CABDI0MYS  amegh. 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  57, 
a.  1885. 

Este  género  hasta  ahora  solo  está  representado 
por  la  primera  muela  de  la  mandíbula  inferior,  y 
otra  de  la  mandíbula  superior,  pero  de  caractéres 
muy  bien  definidos  que  no  dejan  duda  sobre  su 
distinción  genérica.  La  primera  muela  inferior  está 
compuesta  por  tres  partes  parecidas,  que  representa 
cada  una  un  prisma  triangular,  colocadas  de  modo 
que  forman  cuatro  columnas  separadas  por  tres 
surcos  en  el  lado  interno,  y tres  aristas  separadas 
por  dos  surcos  en  el  externo.  La  muela  superior 
está  formada  por  dos  prismas  triangulares  con  dos 
aristas  externas  y tres  columnas  internas. 


Cardiomys  cavinus  Amegh. 

(Pl.  XXII,  f.  18  y 19) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  57, 
a.  1885. 


Burmeister  describe  de  este  animal  y bajo 
el  nombre  de  Arvícola  gigantea  que  parece  le 
había  aplicado  Bravard,  un  fragmento  de  la  parte 
anterior  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  las 
dos  primeras  muelas  de  la  que  dá  el  dibujo  con  el 
objeto  de  probar  que  no  se  trata  de  un  arvicolino, 
familia  que  no  tiene  representantes  en  Sud  América, 
sino  de  un  verdadero  caviuo.  La  figura  demuestra 
que  dicho  fragmento  pertenece  á la  misma  especie 
de  que  me  ocupo,  estando  la  descripción  que  la 
acompaña  completamente  de  acuerdo  con  la  que  he 
dado  de  las  tres  muelas  anteriores  de  la  mandíbula 
inferior  del  fragmento  mas  arriba  descrito. 

La  talla  de  la  Neoprocavia  mesopotámica  era 
un  poco  menor  que  la  del  Dolichotis  patagónica. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  recogidos  en  las  barrancas  de  los  alrededores 
de  la  ciudad  del  Paraná,  por  el  profesor  Scalabrim, 
Bravard  y Both  y se  conservan  en  los  Museos  de 
Entre  Bios,  de  Buenos  Aires  y de  Copenhague. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica®(oligoceno  inferior) . 


La  primera  muela  inferior  (pm. j)  formada  por  la 
unión  de  tres  prismas,  demuestra  pertenecer  á un 
roedor  de  la  talla  del  Dolichotis  patagónica ; tiene 
10  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  5 milí- 
metros de  diámetro  transverso  y 19  milímetros  de 
largo  en  línea  recta.  Cada  sección  de  los  prismas 
representa  un  triángulo  cuya  cúspide  está  dirijida 
hácia  afuera  para  formar  las  tres  aristas  longitudi- 
nales externas,  y la  base  está  dirijida  hácia  adentro 
entrando  en  cada  una  un  pequeño  pliegue  que 
constituyen  los  tres  surcos  internos.  El  primer 
prisma  es  bastante  mas  voluminoso  que  los  dos  si- 
guientes, dirijiéndose  un  poco  oblicuamente  hácia 
adelante,  y presentando  una  pequeña  y suave  de- 
presión longitudinal  en  su  cara  ántero-externa.  Del 
ángulo  posterior  interno  de  este  prisma  sale  un 
pequeño  pliegue  que  después  de  formar  el  primer 
surco  longitudinal  forma  la  segunda  columna  in- 
terna, para  venir  á unirse  al  ángulo  anterior  interno 
del  segundo  prisma.  Del  ángulo  posterior  interno 
del  prisma  mediano  sale  otro  pliegue  que  dá  la 
misma  vuelta  que  el  anterior  para  unir  este  prisma 
al  tercero.  Resulta  de  esta  conformación  que  los 


UNGUICULADOS 


237 


tres  surcos  internos  están  formados  cada  uno  en  la 
base  interna  del  triángulo  del  prisma,  y que  las 
cuatro  columnas  internas  están  formadas : la  primera 
por  la  parte  anterior  interna  del  primer  prisma,  la 
segunda  por  la  parte  posterior  del  primer  prisma  y 
la  parte  anterior  del  segundo,  la  tercera,  por  la 
parte  posterior  del  segundo  prisma  y la  parte  ante- 
rior del  tercero,  y la  cuarta  por  la  parte  posterior 
ó ángulo  posterior  interno  del  tercer  prisma.  De 
estas  cuatro  columnas,  las  tres  anteriores  son  re- 
dondeadas, y la  cuarta  comprimida  en  forma  de  arista 
cortante. 

La  muela  superior  es  probablemente  la  segunda 
del  lado  derecho  (mA),  bastante  arqueada,  de  7 mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  6 milímetros 
de  diámetro  transverso  y 20  milímetros  de  largo, 
compuesta  de  dos  prismas  de  sección  triangular, 
formando  dos  altas  columnas  ó aristas  cortantes  en 
el  lado  interno  separadas  por  un  surco  profundo, 
y tres  columnas  en  el  lado  externo  separadas  por 
dos  surcos  longitudinales ; cada  uno  de  estos  surcos 
corresponde  á uno  de  los  prismas.  La  primera 
columna  externa,  la  mas  desarrollada,  corresponde 
á la  parte  anterior  externa  del  primer  prisma  que  es 
notablemente  mas  grande  que  el  segundo.  El  primer 
surco,  ó anterior  externo,  es  igualmente  mas  pro- 
fundo que  el  segundo.  La  segunda  columna  externa 
de  superficie  convexa  es  mucho  mas  baja  que  la 
primera  y tercera,  bastante  ancha,  y formada  por 
el  ángulo  póstero-externo  del  segundo.  La  tercer 
columna  separada  de  la  segunda  por  un  surco  an- 
gosto y poco  profundo,  es  ella  misma  igualmente 
estrecha  y comprimida  en  forma  de  arista,  estando 
formada  por  el  ángulo  posterior  externo  del  segundo 
prisma. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  recojidos  por  el  profesor  Scalabrijni  en  las 
barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná, 
y se  conservan  en  el  Museo  provincial  de  Eutre 
Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


CARDIODON  amegh- 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieno,  t.  VIII,  p.  59, 
a.  1885. 

Este  género,  representado  por  la  mitad  derecha 


de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y los  cuatro 
molares,  es  por  la  forma  de  la  dentadura,  de  un 
tipo  mas  complicado  que  todos  los  demás  géneros 
de  cavinos  hasta  ahora  enumerados.  La  mandíbula 
está  construida  sobre  el  tipo  de  la  de  los  ya  men- 
cionados géneros.  El  incisivo  lleva  una  depresión 
longitudinal  sobre  la  cara  anterior.  Los  molares 
están  compuestos  de  tres  partes  prismáticas,  el 
p.r  con  tres  columnas  y dos  surcos  tanto  en  el  lado 
interno  como  en  el  externo;  el  m.Ty  ¥ con  dos  aris- 
tas y un  surco  en  el  lado  externo  y tres  columnas 
y dos  surcos  en  el  lado  interno ; el  m.3  con  cuatro  co- 
lumnas y tres  surcos  externos  y tres  columnas  y 
dos  surcos  internos. 

Cardiodon  Mavshii  Amegh. 

(Pl.  XXII,  f.  16) 

Ameghino,  Ob.  y pág.  cit. 

La  forma  general  de  la  mandíbula  de  esta  especie 
es  la  misma  que  en  los  demás  cavinos,  con  la  dife- 
rencia de  que  es  en  proporción  mas  larga  y ménos 
gruesa,  denotando  que  el  animal  en  general  no  era 
de  un  tipo  tan  robusto  como  los  demás  cavinos  co- 
nocidos. 

El  incisivo  es  mas  corto  que  en  los  demás  géneros 
fósiles  mencionados,  llegando  la  raíz  tan  solo  hasta 
debajo  del  primer  molar,  en  el  lado  interno  de  la 
mandíbula,  como  es  de  regla  en  esta  familia,  El  es- 
malte que  cubre  la  cara  anterior  dá  vuelta  en  el  lado 
interno  de  un  modo  brusco  produciendo  un  ángulo 
recto  y formando  en  esta  parte  un  borde  ó cintilla 
de  esmalte  como  se  vé  en  la  vizcacha  y en  Mecga- 
mi/s,  pero  diferente  del  modo  como  se  presenta  en 
Cardiotherium , en  el  que  el  esmalte  dá  vuelta  en 
los  ángulos  longitudinales  del  incisivo  formando 
una  convexidad  tanto  en  el  lado  interno  como  en  el 
externo ; la  misma  configuración  presenta  el  Car- 
diodon  en  el  lado  externo,  de  acuerdo  en  esto  con 
el  tipo  general  de  los  roedores.  La  cara  anterior 
cubierta  de  esmalte,  muestra  en  el  medio  una  de- 
presión longitudinal  y de  fondo  cóncavo  como  se 
observa  en  el  Hydrochoerus  y otros  roedores, 
pero  poco  acentuada. 

El  p.  I se  compone  de  tres  prismas  desiguales,  el 
primero  muy  pequeño,  el  segundo  algo  mas  grande, 
y el  tercero  mas  grande  que  el  segundo,  formando 
en  el  lado  interno  tres  columnas  y dos  surcos.  La 


238 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


columna  interna  anterior  está  formada  por  la  reu- 
nión del  primero  y segundo  prisma.  La  segunda  co- 
lumna está  formada  por  la  parte  anterior  interna  del 
tercer  prisma  que  toma  un  gran  desarrollo  afectando 
la  forma  de  un  prisma  suplementario  intermediario. 
La  tercera  columna  está  formada  por  la  parte  poste- 
rior interna  del  mismo  prisma.  Los  dos  surcos  inter- 
nos están  situados,  el  primero  entre  el  segundo  y 
el  tercer  prisma,  y el  segundo  en  la  parte  interna 
del  tercer  prisma  que  lo  divide  aquí  en  dos  partes. 
En  el  lado  externo,  la  primer  columna , colocada 
mas  hácia  adentro  que  las  otras  y mas  pequeña,  está 
constituida  por  el  primer  prisma,  que  es  el  mas  pe- 
queño de  todos,  lo  que  explica  la  pequenez  de  la 
columna.  Las  otras  dos  columnas  están  formadas 
por  los  dos  prismas  anteriores,  y el  segundo  surco 
separa  exactamente  ambos  prismas  entre  sí. 

El  m.  T está  igualmente  compuesto  de  tres  pris- 
mas, pero  mas  iguales  entre  sí;  presenta  en  el  lado 
interno  tres  columnas,  correspondiendo  cada  una  á 
un  prisma,  y estando  separadas  por  dos  surcos,  uno 
anterior  poco  profundo,  y uno  posterior  grande  y pro- 
fundo. En  el  lado  externo,  está  construido  sobre  el 
mismo  tipo  que  el  diente  correspondiente  del  Pro- 
car dio therium,  es  decir  que  los  tres  prismas  no  for- 
man aquí  mas  que  dos  aristas  separadas  por  un  foso 
profundo,  debido  también  como  en  la  muela  del  Pro- 
cardiotherium,  á la  fusión  de  la  parte  externa  del 
segundo  prisma  con  el  tercero,  con  la  diferencia  que 
el  pequeño  pliegue  que  se  encuentra  en  la  superfi- 
cie interna  de  la  última  arista  correspondiente  al 
punto  en  que  se  unen  el  segundo  y el  tercer  pris- 
ma, no  es  en  Cardiodon  tan  rudimentario  como  en 
Procardiotherium,  mostrándose  al  contrario  como 
una  pequeña  arista  bien  visible  en  el  fondo  del  foso 
que  separa  en  el  lado  externo,  los  dos  prismas  prin- 
cipales, anterior  y posterior. 

El  m.Y  está  construido  absolutamente  sobre  el 
mismo  tipo  que  el  m.T. 

El  1%  está  también  formado  por  tres  prismas, 
pero  dispuestos  de  modo  que,  en  vez  de  formar 
en  el  lado  externo  dos  aristas,  forman  cuatro, 
separadas  por  tres  surcos  estrechos  y profundos. 
La  primera  arista,  la  mas  desarrollada,  está  formada 
por  el  primer  prisma.  La  segunda  columna  ó arista 
está  ¡formada  por  el  ángulo  ántero-interno  del 
segundo  prisma.  La  tercera  columna  está  formada 
por  el  ángulo  póstero- interno  del  segundo  prisma  y 
el  ángulo  ántero-interno  del  tercero.  La  cuarta 
columna  está  formada  por  la  parte  póstero-interna 


del  último  prisma.  En  el  lado  interno  los  tres  pris- 
mas están  separados  formando  tres  columnas  divi- 
didas por  dos  surcos. 


Dimensiones 


Alto  de  la  rama  horizontal  en  la  parte  mas  baja  de  la  barra 
Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 


P-r 

Largo  de  la  barra  de  la  parte  anterior  del  alveolo  del  p.  j 

al  borde  del  alveolo  del  incisivo 

Ancho  del  incisivo  inferior 


( ántero-postenor 

Diámetro  del  p.  r ! . 

1 4 ( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  r j 

1 ( transverso 

( ántero-posterior.... 

Diámetro  del  m.  j 1 , 

* ( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  m., j transvers„] 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas. 


0m007 

0.012 

0.014 

0.003 

0.0045 

0.003 

0.004 

0.003 

0.005 

0.003 

0.003 

0.006 

0.021 


El  individuo  á que  perteneció  la  mandíbula  des- 
crita era  todavía  algo  joven ; es  por  consiguiente 
posible  que  las  medidas  precedentes  sufrieran  con 
la  edad  algunas  modificaciones,  particularmente  por 
lo  que  respecta  á la  última  muela  inferior  que  aún 
no  está  completamente  desarrollada. 

La  talla  del  Cardiodon  Marshii  adulto  debía 
ser  un  tercio  menor  que  la  de  la  vizcacha  existente. 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y sus  restos  se 
conservan  en  el  Museo  provincial  de  dicha  ciudad. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  déla  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


ANGHIMYS  amegh. 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  69, 
a.  1886. 

Este  género  es  bastante  parecido  al  precedente 
con  el  que  al  principio  lo  había  confundido,  pero 
se  distingue  por  los  incisivos  inferiores  de  cara  ante- 
rior un  poco  convexa,  y por  Jas  muelas  inferiores 
con  bandas  perpendiculares  sin  esmalte  en  los  cantos 
internos,  y compuestas  de  tres  prismas  de  tamaño 
desigual.  La  primera  muela  inferior  (p.T)  con  tres 
aristas  y dos  surcos  perpendiculares  externos  y una 


UNGUICULADOS 


239 


columna  y una  arista  interna  separadas  por  un 
surco.  El  m.T  y m.^  con  dos  aristas  y un  surco 
externo,  y tres  columnas  y dos  surcos  internos. 


Andiimys  Leidyi,  Amegh. 

(Pl.  xxii,  fig.  20;  pl.  xxv,  fig.  3; 


Anchimys  Leidyi,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  etc.,  t.  IX, 
p.  70,  a.  1886. 

Cardiodon  Leidyii.  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  63,  a.  1885. 

Fundé  la  especie  sobre  una  pequeña  parte  de  la 
mandíbula  inferior  conteniendo,  la  sínñsis  completa 
con  ambos  incisivos  y pai  te  del  alveolo  del  primer 
molar  del  lado  derecho,  pieza  que  me  demostró  se 
trataba  de  un  animal  cercano  al  Cardiodon  en  cuyo 
género  lo  coloqué  provisoriamente,  reconociendo 
que  podría  ser  quizá  un  género  distinto.  Poco  des- 
pués pude  examinar  la  mitad  derecha  de  la  mandí- 
bula inferior  con  el  incisivo  y los  tres  primeros 
molares  intactos,  los  que  realmente  presentan  carac- 
téres  distintivos  de  orden  genérico  que  me  obli- 
garon á separar  el  animal  del  Cardiodon  con  el 
nombre  de  Anchimys,  denotando  así  su  próximo 
parentesco  con  el  mencionado  género. 

La  mandíbula  en  su  conformación  general  pre- 
senta la  misma  forma  que  la  de  Cardiodon,  siendo 
solo  un  poco  mas  robusta. 

El  incisivo  tiene  la  cara  esmaltada  anterior  casi 
plana,  muy  ligeramente  convexa  en  vez  de  presentar 
la  depresión  longitudinal  que  muestra  el  del  Car- 
diodon. 

La  primera  muela  inferior  es  de  tamaño  mayor 
que  la  misma  de  Cardiodon  y de  una  conformación 
un  poco  distinta.  La  lámina  ó prisma  anterior  es 
pequeño  y grueso  representando  casi  una  columna, 
con  arista  perpendicular  externa  separada.  El  se- 
gundo prisma  tiene  la  forma  de  una  lámina  simple, 
y el  tercero  tiene  en  el  lado  interno  un  surco  per- 
pendicular que  lo  divide  en  dos  ramas.  En  el  lado 
externo  cada  prisma  tiene  una  arista  perpendicular 
distinta  que  están  separadas  por  dos  surcos  angostos 
y profundos.  En  el  lado  interno  al  contrario,  los 
dos  primeros  prismas  y la  rama  anterior  del  tercero 
están  unidos  en  una  sola  columna  ancha  de  4 milí- 
metros y con  una  pequeña  depresión  perpendicular 


en  su  parte  mediana,  permaneciendo  solo  con  arista 
perpendicular  distinta  la  rama  posterior  del  tercer 
prisma  que,  ya  he  dicho  está  separada  de  la  anterior 
por  un  surco  profundo.  Además  de  estas  pequeñas 
diferencias  se  observa  en  el  lado  interno  un  carác- 
ter muy  particular : dos  interrupciones  en  la  capa 
de  esmalte  que  rodea  la  muela,  de  manera  que  pre- 
senta dos  fajas  angostas  perpendiculares  sin  esmalte, 
situadas,  una  en  el  ángulo  ántero-interno  de  la 
muela,  y la  otra  en  el  ángulo  póstero-iutemo. 

Las  muelas  inferiores  segunda  y tercera,  están 
construidas  sobre  el  mismo  tipo  que  las  correspon- 
dientes del  Cardiodon  Marshii  con  la  única 
diferencia  que  presentan  igualmente  como  la  primera 
dos  interrupciones  en  la  capa  de  esmalte,  dos  fajas 
perpendiculares  no  esmaltadas,  situadas  también 
una  en  el  ángulo  anterior  y la  otra  en  el  posterior 
del  lado  interno. 


Dimensiones 


Alto  de  la  mandíbula  en  la  parte  mas  baja  de  la  barra. . . . 
Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  posterior  de  la  ter- 
cera muela 

Largo  de  la  barra  de  la  parte  anterior  del  alveolo  del  in- 
cisivo al  borde  anterior  del  alveolo  del  primer  molar. . . 

Longitud  de  la  impresión  sinfisaria  perpendicular 

Ancho  del  incisivo 

Grueso  

ántero-posterior 

( en  la  parte  anterior, 
transverso  ( en  posterior 

tv,  , , . , , f ántero-posterior 

Diámetro  de  la  segunda  muela  1 , 

( transverso. . . 

Diámetro  de  la  tercera  muela  í «^-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas  anterio- 
res  


Diámetro  de  la  prime- 
ra muela. 


0m007 

0.014 

0.016 

0.017 

0.0025 

0.003 

0.006 

0.002 

0.003 

0.005 

0.004 

0.0045 

0.04 


0.017 


La  parte  posterior  del  incisivo  llega  al  lado  de  la 
parte  anterior  del  segundo  molar.  El  agujero  men- 
toniano  externo  ocupa  la  posición  normal  que  tiene 
en  los  representantes  de  la  misma  familia.  La  cresta 
lateral  externa  es  mas  pronunciada  que  en  Car- 
diodon. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  el  profesor 
Scalabriini  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de 
la  ciudad  del  Paraná  y depositada  en  el  Museo  pro- 
vincial de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


240 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PROCARDIOTHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIH,  p.  53, 
a.  1885. 

Fundé  este  género  sobre  una  mitad  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior,  que  comprende  la  síníisis 
con  el  alveolo  del  incisivo,  pero  sin  el  diente,  y 
los  tres  primeros  molares  intactos.  Se  parece  bas- 
tante á Cardiotherium , sobre  todo  á C.  de)iti- 
culatum , pero  es  de  apariencia  mas  primitiva, 
difiriendo  mas  de  Hydrochoerus  que  el  Cardio- 
terium. 

Los  dientes  inferiores  están  formados  por  tres 
prismas  mas  ó ménos  triangulares,  y el  p.T  tiene  3 
aristas  externas  separadas  por  dos  surcos  anchos  y 
profundos,  y 5 columnas  internas  separadas  por 
4 surcos. 

Procardiotlierium  simplicictens  Amegh. 

(Pl.  XXII,  flg.  13) 

Ameghino,  Bol.  etc.,  pág.  citada. 

La  forma  general  de  la  mandíbula  parece  ser  la 
misma  que  en  Cardiotherium.  En  el  Procardio- 
therium  no  se  nota  sin  embargo  una  pequeña 
arista  ó cresta  que  tiene  la  mandíbula  del  Cardio- 
therium, formada  por  una  prolongación  del  borde 
alveolar  interno  que  pasando  oblicuamente  por 
delante  del  p.r  vá  á perderse  insensiblemente  en  el 
lado  externo  de  la  mandíbula. 

El  incisivo  á juzgar  por  el  alveolo  debe  haber 
sido  mas  angosto  y mas  espeso,  ó sea  mas  compri- 
mido lateralmente  que  el  del  Cardiotherium. 

Elp.T  consta  de  tres  partes  prismáticas  triangula- 
res mas  ó ménos  del  mismo  tamaño,  distintas  en 
el  lado  externo  en  donde  forman  tres  aristas  sepa- 
radas por  dos  surcos  profundos,  pero  que  sobre  el 
lado  interno  forman  5 columnas  separadas  por  4 
surcos.  El  primer  prisma  está  colocado  oblicua- 
mente, presentando  en  su  cara  án  tero-externa 
una  suave  depresión  longitudinal.  De  su  parte 
póstero-interna  sale  una  hoja  que  vá  á unirse  al 
ángulo  ántero-interno  del  segundo  prisma,  después 
de  haber  formado  una  especie  de  columna  interna 


separada  de  la  columna  anterior  correspondiente 
al  primer  prisma  por  un  surco  poco  profundo.  Del 
ángulo  posterior  interno  del  segundo  prisma  sale 
igualmente  una  lámina  destinada  á unir  este  prisma 
con  el  ángulo  ántero-interno  del  tercero.  Del 
cuerpo  del  segundo  prisma  sale  una  apófisis  ó co- 
lumna comprimida  que  se  dirije  hácia  el  lado  in- 
terno de  la  mandíbula,  separada  de  los  ángulos 
anterior  y posterior  del  mismo  prisma  por  dos 
surcos  profundos,  construcción  particular  que  no  he 
observado  en  las  muelas  de  ninguna  otra  especie  de 
esta  familia.  Resulta  así  que,  de  las  5 columnas 
internas  de  la  primera  muela,  la  primera  está  for- 
mada por  la  parte  ántero-interna  del  primer  prisma, 
la  segunda  por  el  pliegue  que  une  el  ángulo  poste- 
rior interno  del  primer  prisma  al  ángulo  ántero- 
interno  del  segundo,  la  tercera  está  formada  por  un 
avance  ó apófisis  aislada  que  se  destaca  del  cuerpo 
del  segundo  prisma  con  el  ángulo  anterior  interno 
del  tercero,  y la  columna  quinta  ó última  muy  com- 
primida, está  formada  por  el  ángulo  posterior  interno 
del  último  prisma. 

El  m.T  está  formado  por  tres  prismas  de  tamaño 
poco  diferente,  siendo  el  primero  el  mas  grande 
y el  segundo  el  mas  pequeño.  Estos  tres  prismas 
forman  en  el  lado  interno  cuatro  columnas  y tres 
surcos.  La  primera  columna  muy  pronunciada  y 
comprimida  en  forma  de  arista  está  formada  por  el 
ángulo  anterior  interno  del  primer  prisma.  La  se- 
gunda columna,  mas  baja  y redondeada  está  formada 
por  una  lámina  que  sale  del  ángulo  posterior  in- 
terno del  primer  prisma,  y se  une  al  ángulo  anterior 
interno  del  segundo.  La  tercera  columna  está  for- 
mada por  el  ángulo  posterior  interno  del  segundo 
prisma,  y la  columna  cuarta,  la  mas  desarrollada, 
está  formada  por  la  parte  interna  del  tercer  prisma. 
De  los  surcos  que  separan  estas  columnas,  el  pri- 
mero ó anterior  está  colocado  en  la  parte  interna 
del  primer  prisma,  el  segundo  en  la  parte  interna 
del  segundo  prisma,  y el  tercero  que  es  el  mas  pro- 
fundo está  colocado  entre  el  segundo  y el  tercer 
prisma,  estando  su  parte  mas  profunda  separada  por 
un  depósito  de  cemento.  En  el  lado  externo,  la  for- 
ma de  la  muela  es  completamente  distinta.  Los  tres 
prismas  se  combinan  de  modo  que  no  forman  aquí 
mas  que  dos  columnas  muy  comprimidas  ó aristas 
separadas  por  una  depresión  ó surco  muy  profundo, 
ancho  en  un  principio  de  unos  4 mm.,  pero  cuyas 
paredes  convergen  hácia  el  fondo  para  reunirse  en 
un  punto  en  donde  forman  el  vértice  de  un  ángulo 


UNGUICULADOS 


241 


concluyendo  de  consiguiente  el  surco  en  un  fondo 
muy  estrecho  rellenado  en  parte  por  cemento.  Esta 
conformación  especial  depende  del  primer  prisma 
que  se  conserva  independiente  formando  la  arista 
externa  anterior,  mientras  que  el  segundo  se  reúne 
por  un  ángulo  externo  al  posterior  para  formar  la 
columna  ó arista  externa  posterior.  Sin  embargo,  la 
fusión  no  es  completa,  pues  el  punto  de  unión  de 
los  dos  prismas  es  perfectamente  visible  en  forma 
de  un  pequeño  pliegue  longitudinal  que  se  vé  sobre 
a superficie  interna  de  la  arista  externa  posterior, 
que  corresponde  al  punto  en  que  el  ángulo  externo 
del  segundo  prisma  se  confunde  con  el  último. 

El  m.  j está  construido  absolutamente  sobre  el  mis- 
mo tipo  que  el  m . T . 

El  alveolo  del  incisivo  está  colocado  en  el  lado  in- 
terno de  la  mandíbula  apoyado  contra  la  curva  cón- 
cava externa  que  describen  ios  molares,  y la  raíz 
empieza  debajo  de  la  parte  media  del  tercer  molar. 

Los  agujeros  mentonianos  están  colocados  del  mis- 
mo modo  que  en  Cardiotherum. 


Dimensiones 

Diámetro  del  alveolo  del  incisivo 

Largo  de  la  barra  entre  i 7 y p.  j 

Alto  de  la  rama  horizontal  en  la  parte  mas  baja  de  la  sin 

fisis 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  ? 

n. , . . , ( ántero-posterior.  • 

Diámetro  del  p.r  * 

( transverso 

Diámetro  delm.T  \ ^tero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.  j ántero-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 

El  Procardiotherium  simplicidens  tenía  una 
ta’Ia  comparable  á la  de  la  vizcacha. 

Localidad.  — Descubierta  por  el  profesor  Sca- 
labríni  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la 
ciudad  del  Paraná  y depositada  en  el  Museo  provin- 
cial de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


0m005 

0.022 

0.013 

0.020 

0.008 

0.004 

0.0075 

0.005 

0.006 

0.001 

0.022 


Procardiotherium  crassura  Amegh. 

(Pl.  XXII,  fig.  4) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe .,  t.  VIII,  p.  56, 
a.  1885. 

Esta  especie  me  fué  primeramente  conocida  por 
tu  :t  sola  muela,  la  primera  del  lado  izquierdo  de 


la  mandíbula  inferior  todavía  implantada  en  un  pe- 
queño fragmento  de  mandíbula  ; está  construida  so- 
bre el  mismo  tipo  general  que  la  correspondiente  del 
Procardiotherium  simplicidens , pero  presenta 
con  esta  una  diferencia  de  tamaño  tan  considerable, 
que  la  necesidad  de  separarla  como  especie  distinta 
se  impondría  aunque  no  existiera  otra  diferencia  de 
estructura.  Sin  embargo,  la  forma  de  la  parte  ante- 
rior de  esta  muela  no  es  completamente  igual  en 
ambas  especies.  En  la  primera  muela  inferior  del 
P.  simplicidens,  el  primer  prisma  ó anterior  se 
une  al  ángulo  ántero-interno  del  segundo  prisma 
por  una  lámina  muy  delgada  y convexa  [lacia  el 
lado  interno,  de  manera  que  representa  una  co- 
lumna longitudinal  separada  por  un  surco  de  la 
parte  ántero-interna  del  primer  prisma.  En  la  mis- 
ma muela  del  P.  crassum,  la  lámina  que  une  el 
prisma  anterior  al  segundo,  es  muy  desarrollada, 
tomando  un  volumen  considerable,  sin  formar  co- 
lumna distinta  en  el  lado  interno,  y por  consi- 
guiente sin  formar  tampoco  el  surco  interno  del  pri- 
mer prisma  del  P.  simplicidens,  del  que  no  se  vé 
el  mas  pequeño  vestigio.  Resulta  de  esta  confor- 
mación especial  que,  el  primer  prisma  de  la  muela 
del  P.  crassum,  forma  con  el  ángulo  ántero— inter- 
no del  segundo  prisma,  una  sola  columna  interna, 
ancha  y aplastada,  de  unos  8 mm.  de  ancho,  ocu- 
pando así  ella  sola  la  mitad  del  diámetro  ántero-pos- 
terior de  la  muela.  Este  diente  tiene  Í6  mm.  de 
diámetro  ántero-posterior,  7 mm.  de  diámetro 
transverso  en  la  primera  lámina,  8 mm.  en  la  se- 
gunda, 9 mm.  en  la  tercera,  y 28  mm.  de  largo  de 
la  raíz  á la  corona. 

Estas  medidas  indican  un  roedor  de  talla  aproxi- 
mada á la  del  carpincho  actual. 

Localidad. — - Ha  sido  descubierta  por  el  profe- 
sor ScALABRUNr,  en  las  barrancas  de  los  alrededores 
de  la  ciudad  deL  Paraná,  y se  conserva  en  el  Museo 
provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


PHUGATHERIUM  amegti. 


Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  mamíf.  exting.  de 
Monte  Hermoso,  p.  6,  a.  1887, 

El  incisivo  superior  es  de  cara  anterior  convexa 

31 


242 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


y estriado  longitudinalmente.  Las  muelas  anterio- 
res de  la  mandíbula  superior  están  formadas  por 
dos  prismas,  ambos  compuestos  como  en  Hyclro- 
choerus,  pero  con  capa  de  esmalte  ininterrumpida 
del  uno  al  otro.  Las  muelas  anteriores  de  la  man- 
díbula inferior  están  formadas  por  tres  partes  pris- 
máticas, unidas  igualmente  por  una  hoja  continua 
de  esmalte. 

Plmg-atherlum  catacUsticimi  Amegh. 

Ameghino,  Ob.  y pág.  cil. 

Establecí  la  especie  sobre  un  fragmento  de  man- 
díbula inferior  del  lado  izquierdo,  con  el  alveolo 
del  incisivo,  el  alveolo  del  p.T,  y las  dos  muelas 
siguientes,  m.T  y y intactas.  Según  esta  pieza,  el 
animal  se  acerca  bastante  del  carpincho,  llydro- 
choerus,  pero  mas  todavía  de  los  géneros  extingui- 
dos del  Paraná  Plexochoerus  y C&rdiotherium. 
Las  dos  muelas  existentes,  segunda  y tercera,  tienen 
entre  sí  absolutamente  la  misma  forma,  lo  que  no 
sucede  con  las  del  carpincho.  Cada  una  de  estas 
muelas  está  formada  por  tres  láminas  transversales 
angostas,  de  bordes  libres  en  sus  dos  extremos,  de 
modo  que  forman  tres  columnas  perpendiculares  in- 
ternas y tres  externas,  estas  últimas  estrechas  en 
forma  de  aristas,  pero  de  las  internas  solo  la  ante- 
rior y posterior  presentan  esa  forma,  siendo  la  del 
medio  notablemente  mas  ancha.  Las  tres  láminas 
están  unidas  por  hojas  delgadas  de  esmalte,  que 
salen  de  la  lámina  central,  la  anterior  sobre  el  lado 
interno  y la  posterior  sobre  el  externo.  La  capa  de 
esmalte  de  cada  muela  forma  una  hoja  continua  é in- 
interrumpida que  envuelve  las  tres  láminas,  estando 
el  fondo  de  los  surcos  que  separan  las  láminas  sobre 
los  lados  interno  y externo,  rellenado  por  depó- 
sitos de  cemento.  El  m.T  es  un  poco  mas  grande 
que  el  m.¥,  al  revés  de  lo  que  sucede  en  el  ILydro- 
choarus  en  el  que  el  m.-g  es  mas  grande  que  el  m.T. 
A juzgar  por  el  alveolo  parece  que  el  p.T  también 
fué  mas  grande  que  el  m.  T,  pero  mas  angosto  hácia 
adelante,  mientras  las  dos  muelas  siguientes, 
m.T  y ? presentan  casi  el  mismo  diámetro  trans- 
verso atrás  y adelante.  El  alveolo  del  p.y  tiene  7 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 4 milí- 
metros de  diámetro  transverso  en  su  parte  posterior. 
El  m.T  tiene  7 milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior y 0mQ045  de  diámetro  transverso,  y el  m.  ¥6 


milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  4 milí- 
metros de  ancho  en  la  parte  anterior  y un  poco 
ménos  en  la  posterior.  El  alveolo  del  incisivo  tiene 
4 milímetros  de  ancho,  y la  rama  horizontal  de  la 
mandíbula  debajo  del  m.T,  1 7 milímetros  de  alto. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta 
especie  en  Monte  Hermoso. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


GARMOTHERIUM  amegh. 

Curdiotherium,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe., 
t.  V,  p.  270,  a.  1883,  — Id.  t.  Vil,  p.  42,  Enero 
de  1885. 

Scalabiiini,  Cartas  científicas  al  general  Eduardo 
Racedo,  p.  6 y 19,  a.  1887. 

Ortiz,  T.  E.,  Paleontología  de  Entre  Ríos,  p.  14,  a. 
1888. 

H.  Winge,  Jorfundne,  etc..,  p.  174,  a.  1887. 
Contracavia , Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  t.  III,  ent. 
XIV,  p.  158,  Diciembre  de  1885. 

El  paladar  de  este  animal  es  muy  parecido  al  del 
PIydrochoerus,  con  las  séries  dentarias  igualmente 
convergentes  hácia  adelante.  Las  tres  primeras 
muelas  superiores  están  formadas  por  dos  prismas, 
el  anterior  compuesto  y el  posterior  simple,  con 
dos  aristas  perpendiculares  internas  y tres  externas, 
y capa  de  esmalte  continuada.  La  primera  muela 
inferior  está  formada  por  tres  prismas  unidos  por 
una  hoja  de  esmalte  continuo  y cada  prisma  con  un 
pliegue  interno.  La  segunda  y tercera  muela  infe- 
rior están  compuestas  de  tres  prismas,  cada  muela 
con  tres  aristas  y dos  surcos  externos  y cuatro 
aristas  y tres  surcos  internos.  La  cuarta  muela  in- 
ferior está  formada  por  cuatro  láminas  con  cuatro 
columnas  en  el  lado  interno,  y una  arista  y una 
ancha  columna  con  un  surco  longitudinal  en  el  ex- 
terno. 

El  incisivo  inferior  es  de  cara  anterior  esmal- 
tada muy  convexa.  La  forma  general  de  la  mandí- 
bula inferior  es  la  misma  que  en  Hydrochoerus. 

Fundé  este  género  en  1883,  sobre  dos  únicas 
muelas  inferiores,  la  segunda  y la  tercera,  agre- 
gando luego,  en  Enero  de  1885,  la  descripción  del 
maxilar  inferior  con  las  cuatro  muelas  y el  incisivo, 
y las  primeras  muelas  superiores. 

Es  raro  que  conociendo  Burmeister  mi  trabajo, 
en  el  que  describo  detalladamente  la  conformación 


UNGUICULADOS 


243 


de  las  primeras  muelas  superiores,  no  se  haya  aper- 
cibido que  el  animal  al  que  dió  el  nombre  de  Con- 
tracavia era  el  mismo  género  C arclio therium. 

Cree  el  distinguido  paleontólogo,  que  el  animal, 
del  que  solo  conoce  parte  del  cráneo  con  las 
dos  muelas  anteriores,  ha  sido  muy  parecido  á 
la  Cavia  actual,  pero  con  sus  muelas  superiores  de 
forma  invertida.  En  efecto,  en  el  género  Cavia 
las  muelas  superiores  están  formadas  por  dos  partes 
de  la  que  la  anterior  es  simple  en  forma  de  lámina 
transversal,  y la  posterior  es  de  forma  prismática 
con  un  pliegue  entrante  perpendicular  en  el  lado 
externo ; mientras  que  en  Carcliotherium  el  prisma 
anterior  es  compuesto  y con  un  pliegue  perpen- 
dicular entrante  en  el  lado  externo,  y el  prisma 
posteriores  simple.  De  esta  oposición  de  tipo  tan 
solo  aparente  ha  derivado  el  nombre  de  Contracavia 
que  aplicó  á este  animal. 

Sin  embargo  creo  que  examinando  los  materiales 
con  mayor  detención,  esta  similitud  con  la  Cavia 
desaparece  en  gran  parte,  para  quedar  en  pié  mis 
primeras  deducciones  que  me  hicieron  colocar  este 
animal  al  lado  del  carpincho,  como  ios  dos  géneros 
que  mas  se  parecen  entre  sí,  desapareciendo  igual- 
mente esa  aparente  inversión  en  la  conformación  del 
tipo  de  las  muelas. 

Realmente  tal  inversión  si  fuera  fundamental  y 
no  aparente  como  es,  bastaría  para  hacernos  suponer 
que  debe  haber  otros  géneros  cuyas  muelas  pre- 
senten mayores  analogías  con  el  género  fósil  que  la 
Cavia  actual.  Por  otra  parte,  el  prisma  compuesto 
de  Cavia  con  su  surco  externo  poco  profundo,  no 
es  comparable  al  prisma  compuesto  de  Cardiothe- 
rium  ó Contracavia  cuyo  surco  perpendicular 
externo  es  profundo,  penetrando  en  el  interior  de  la 
corona  dividiéndola  como  dice  muy  bien  el  Dr.  Bur- 
meister  en  dos  ramas  en  forma  de  Y,  que  realmente 
faltan  en  la  muela  compuesta  de  Cavia,  pues  no 
pueden  tomarse  por  tal  los  dos  pequeñísimos  can- 
tos producidos  por  el  pequeño  surco  que  posée. 
Además,  el  prisma  simple  anterior  de  Cavia  tam- 
poco es  asimilable  al  prisma  simple  posterior  de 
Cardiotherium  ó Contracavia  pues  este  también 
está  provisto  en  su  lado  externo  de  un  pequeño  surco 
perpendicular  que  falta  al  prisma  simple  de  Cavia. 
De  igual  modo,  la  rama  posterior  de  la  Y que  forma  el 
prisma  compuesto  anterior  de  la  muela  de  Cardio- 
therium, constituye  en  el  lado  externo  una  fuerte 
columna  intermediaria  que  falta  á la  misma  muela 
de  Cavia,  Y por  esta  misma  razón  la  muela  de 


Cardiotherium  presenta  en  el  lado  externo  tres 
columnas  perpendiculares  separadas  por  dos  surcos, 
mientras  que,  la  misma  muela  de  Cavia  solo  tiene 
dos  columnas  perpendiculares  separadas  por  un 
surco.  Por  último,  me  parece  que  es  forzar  dema- 
siado la  imaginación  suponer  que  el  tipo  de  las 
muelas  es  invertido,  y que  el  prisma  posterior  de 
Cavia  corresponda  al  anterior  de  Cardiotherium 
y vice-versa.  A estas  dificultades  tienen  que  llegar 
siempre  los  opositores  sistemáticos  de  la  evolución, 
por  cuanto  cerrando  los  ojos  ante  lo  que  nos  enseña 
la  morfología  comparada,  se  encuentran  con  apa- 
rentes inversiones  de  construcción,  ó con  diferencias 
que  les  parecen  en  oposición  con  la  construcción 
típica  del  organismo  que  las  posée,  sin  atinar  con 
una  verdadera  esplicacion  natural,  que  se  imponga 
por  su  misma  sencillez,  Así,  en  este  caso,  me 
parece  que,  en  vez  de  suponer  una  inversión 
completa  de  construcción,  es  mas  sencillo  admitir 
que  los  prismas  análogos  por  su  posición  se  corres- 
ponden en  los  tres  géneros,  pero  que  en  su  marcha 
evolutiva  liácia  la  complicación  siguieron  caminos 
algo  distintos,  ó representan  etapas  sucesivas  de 
esa  misma  evolución,  habiéndose  complicado  en 
Cavia  solo  el  último  prisma,  en  Cardiotherium 
el  prisma  anterior  con  un  principio  de  complicación 
del  posterior,  mientras  que  en  Hydrochoerus  la 
evolución  en  ese  sentido  sería  completa,  habiéndose 
complicado  los  dos  prismas,  lo  que  está  perfecta- 
mente de  acuerdo  con  los  datos  de  la  paleontología, 
que  nos  presenta  á Plexochocrus  precisamente 
en  ese  estado  evolutivo  porque  tiene  que  haber 
pasado  Hydrochoerus. 

Paréceme  también  que  no  debemos  buscar  el 
pariente  mas  cercano  de  un  roedor  de  talla  tan  con- 
siderable como  Cardiotherium  ó Contracavia 
ya  desaparecido,  en  un  animal  existente  y relativa- 
mente tan  pequeño  como  la  Cavia  actual,  pues 
estaría  en  completa  oposición  con  las  leyes  filogé- 
nicas  de  la  evolución,  que  quieren  que  los  verda- 
deros antecesores  sean  de  talla  mas  pequeña  que  los 
sucesores  l.  Las  analogías  con  el  Hydrochoerus 
son  al  contrario  mas  naturales,  y se  presentan  sin 
necesidad  de  recurrir  para  explicarlas  á la  inver- 
sión de  ciertos  órganos.  Comparando  entre  sí  las 
muelas  anteriores  del  cráneo  de  ambos  animales, 
se  vé  claramente  que  el  prisma  anterior  compuesto 


1 Amiíghino,  Filogenia,  pág.  142. 


244 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  Cardiothertum  ó Contracavia  es  absoluta- 
mente idéntico  al  prisma  anterior  compuesto  de  la 
muela  del  Hyclrochcerus.  Y si  el  prisma  posterior 
de  este  también  es  compuesto  y el  de  C ardió the- 
riurn  simple,  el  pequeño  surco  que  tiene  este  en  el 
lado  externo  indica  el  principio  de  la  complicación 
del  prisma  del  carpincho,  pues  corresponde  exacta- 
mente al  surco  entrante  externo  de  este.  Así  tam- 
bién la  gran  columna  mediana  externa  de  Carclio- 
therium  corresponde  á la  misma  que  se  encuentra 
en  la  muela  del  carpincho,  dividida  en  dos  aristas 
perpendiculares  por  un  surco  estrecho  y profundo. 
Y dadas  todas  estas  analogías  tampoco  me  parece 
admisible  que  el  Cardiotheviun  haya  tenido  cuatro 
muelas  superiores  mas  ó menos  iguales  como  lo 
supone  el  distinguido  autor  de  Contracavia,  pues 
la  analogía  con  el  carpincho  me  muestra  que  la 
última  muela  se  componía  de  un  crecido  número 
de  prismas  como  en  el  animal  actual,  pero  proba- 
blemente mas  parecida  aún  á la  de  su  predecesor 
terciario  de  la  misma  época,  el  Plexochocrus, 
deducción  confirmada  además  por  la  dentadura  de 
la  mandíbula  inferior,  cuya  última  muela  la  he 
descrito  como  compuesta  de  un  cierto  número  de 
prismas.  Por  lo  demás,  las  analogías  con  el  Hyclro- 
chcerus y Plexochcerus  están  confirmadas  por  las 
otras  partes  que  he  descrito  del  mismo  animal. 

Carcliotherium  Doeringii  Amegh. 

(Pl.  xxii,  fig.  7 á 12  y 17) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  270, 
a.  1883.  — Id.  t.  VIII,  p.  242,  a.  1888.  — Id.  t.  IX, 
p.  56.  a.  1886. 

Establecí  esta  especie  sobre  dos  muelas  inferiores, 
la  segunda  y tercera  del  lado  izquierdo  de  la  man- 
díbula inferior,  todavía  adheridas  á un  pequeñí- 
simo fragmento  de  maxilar  en  el  que  se  conserva 
en  todo  el  largo  de  las  dos  muelas  el  borde  alveolar 
externo,  el  borde  alveolar  interno,  y debajo  de  este 
un  pequeñísimo  fragmento  de  la  pared  de  la  parte 
posterior  del  alveolo  del  incisivo. 

En  el  Hydrochcerus  estas  dos  muelas  (m.T  y m.-) 
están  compuestas  por  tres  partes  prismáticas  trian- 
gulares, imitando  cada  prisma  en  la  corona  la  forma 
de  un  corazón  á causa  de  un  pronunciado  pliegue 
de  esmalte  que  tienen  ios  dos  prismas  anteriores  en 
el  lado  interno,  y el  posterior  en  el  externo ; cada 


una  de  esas  muelas  muestra  en  el  lado  externo  tres 
agudas  aristas  longitudinales  separadas  por  dos 
surcos  profundos  que  dan  al  diente  por  este  lado 
un  aspecto  parecido  á las  muelas  del  Glyptodon; 
en  el  lado  interno  tienen  cinco  aristas  longitudinales 
separadas  por  cuatro  surcos  profundos. 

En  el  Cardiotherium  cada  una  de  estas  muelas 
está  igualmente  constituida  por  tres  partes  prismá- 
ticas que  presentan  también  la  forma  de  un  cora- 
zón por  un  repliegue  de  esmalte  que  tiene  cada 
parte,  colocados  en  la  misma  posición  en  los 
prismas  correspondientes  del  Hydrochcerus.  En  el 
lado  externo  cada  muela  tiene  también  tres  aristas 
longitudinales  y dos  surcos  profundos,  pero  á pesar 
de  esta  similitud  aparece  en  la  parte  interna  una 
diferencia  notable;  en  vez  de  tener  5 aristas  y 
cuatro  surcos  longitudinales  como  en  el  Hyclro- 
chcerus, el  Cardiotherium  solo  tiene  cuatro  aris- 
tas y tres  surcos.  Esta  diferencia  que  se  presenta 
idéntica  en  ambas  muelas  (m.T  y j)  dándoles  un 
aspecto  menos  complicado  que  las  del  género  actual, 
es  producida  por  la  ausencia  en  las  muelas  del 
Cardiotherium  del  segundo  surco  que  existe  en 
el  lado  interno  de  las  muelas  del  Hyclrochcerus, 
situado  entre  el  primero  y el  segundo  prisma.  La 
ausencia  de  este  surco  produce  en  la  forma  de  las 
muelas  de  ambos  animales  una  diferencia  notable, 
suficiente  para  justificar  el  establecimiento  de  un 
nuevo  género. 

Examinando  la  estructura  de  estas  muelas  con 
mas  detención,  encontramos  que  el  prisma  anterior 
es  mas  oblicuo  y presenta  una  arista  externa  mas 
inclinada  hacia  atrás  en  el  Hyclrochcerus  que  en 
el  Cardiotherium  y el  pliegue  entrante  interno 
es  mucho  mas  profundo  en  el  primero  que  en  el 
segundo,  resultando  de  esto  que  la  parte  interna 
del  prisma  está  dividida  en  dos  partes  bien  distintas 
en  el  Hyclrochcerus , mientras  que  dicha  división 
está  poco  marcada  en  el  animal  fósil.  El  segundo 
prisma  es  en  el  Hyclrochcerus  de  la  misma  forma 
que  el  primero,  con  la  cara  ántero-externa  un  poco 
mas  oblicua,  y el  lado  interno  igualmente  dividido 
en  dos  partes  por  un  pliegue  profundo.  Este  segundo 
prisma  está  separado  del  primero' por  el  gran  surco 
externo  y otro  interno  angosto,  profundo,  y com- 
pletamente opuesto  al  externo  como  si  fuera  la 
continuación  de  este.  Es  precisamente  este  surco 
interno  que  falta  en  el  Carcliotherium  en  el  que 
la  columna  anterior  interna  posterior  del  primer 
prisma  se  prolonga  por  su  arista  formando  con  esta 


UNGUICULADOS 


245 


una  columna  ancha  y redondeada  que  ocupa  justa- 
mente el  mismo  lugar  del  profundo  surco  que  en  el 
Hydrochcerus  separa  la  parte  interna  de  ambos 
prismas.  El  tercer  prisma  está  dispuesto  del  mismo 
modo  en  el  Hydrochoerus  que  en  Carcliotherium 
aunque  separado  en  este  último  del  prisma  segundo 
por  un  pliegue  mas  ancho  y mas  profundo. 

En  su  forma  general  estas  muelas  del  Carclio- 
therium vistas  por  la  corona,  son  con  corta  dife- 
rencia del  mismo  ancho  atrás  y adelante,  mientras 
en  Hydrochcerus  son  angostas  adelante  y anchas 
atrás. 

Este  fragmento  proporciona  las  siguientes  me- 


didas. 

( 

ántero-posterior. 

0m015 

Diámetro  del  m.-  1 

1 transverso 

( adelante 

. 0.009 

1 

( atrás  

. 0.010 

( 

ántero-posterior. 

. 0.016 

Diámetro  del  m.  5 

1 transverso 

£ adelante 

1 atrás 

. 0.010 

1 

. 0.011 

Espesor  de  la  mandíbula  sobre  el  borde  alveolar  del  m.  T. . 

. 0.13 

El  largo  de  estas  muelas  es  con  corta  diferencia 
el  mismo  que  las  correspondientes  del  Hydrochcerus 
pero  están  mas  encorvadas  hácia  el  interior. 

El  fragmento  de  borde  alveolar  interno  todavía 
adherido  á la  mandíbula  y en  el  que  se  encuentra 
la  impresión  de  la  parte  posterior  del  alveolo, 
demuestra  que  la  raíz  del  incisivo  llegaba  en  el 
Carcliotherium  hasta  debajo  del  segundo  prisma 
de  la  tercera  muela.  En  el  H.  capybara  el  inci- 
sivo solo  llega  hasta  debajo  del  primer  prisma  de  la 
segunda  muela,  y en  el  H.  magnus  hasta  debajo 
del  segundo  prisma  de  la  última  muela. 

Un  fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado 
izquierdo,  que  comprende  la  parte  anterior  con  las 
dos  primeras  muelas,  parte  de  la  sínfisis  y el  inci- 
sivo roto  conjuntamente  con  la  mandíbula  en  la  parte 
anterior  de  la  sínfisis. 

La  forma  de  esta  parte  de  la  mandíbula  es  muy 
parecida  á la  del  carpincho.  Las  principales  dife- 
rencias consisten  en  el  borde  alveolar  interno  del 
pm.T  que  pasa  adelante  de  este  diente  en  forma  de 
cresta  elevada  para  terminar  en  el  lado  externo  de 
la  barra,  particularidad  que  falta  en  el  carpincho;  en 
la  posición  de  la  sínfisis  que  empieza  debajo  de  la 
barra  algo  adelante  del  pm.T,  mientras  que  en  el 
carpidlo  empieza  debajo  de  la  parte  anterior  del 
mismo  diente;  y en  la  posición  del  agujero  mento- 
niano  que  está  situado  algo  mas  adelante  que  en  el 
carpincho. 


El  incisivo  está  roto,,  pero  puede,  á pesar  de  eso, 
determinarse  su  tamaño,  que  es  de  10  milímetros 
de  ancho  y 8 milímetros  de  espesor.  En  cuanto  á 
su  forma,  la  parte  anterior  de  otro  incisivo  aislado 
demuestra  que  es  completamente  distinta  de  la  del 
carpincho,  pues  en  vez  de  tener  una  cara  anterior 
dividida  en  dos  lóbulos  por  un  surco  longitudinal 
mediano,  presenta  una  cara  anterior  bastante  con- 
vexa como  en  la  generalidad  de  los  demás  cavinos, 
cubierta  por  una  capa  de  esmalte  muy  ligeramente 
estriada  en  sentido  longitudinal,  y que  dá  vuelta 
sobre  sus  dos  aristas  ó ángulos  laterales.  La  corona 
del  incisivo  aislado  está  cortada  en  bisel  formando 
un  ángulo  muy  agudo. 

El  pm.j,  está  construido  sobre  el  mismo  tipo  que 
el  del  Hydrochcerus,  lo  que  es  bastante  notable  si 
se  tiene  presente  la  diferencia  que  presentan  las  mue- 
las siguientes  y el  incisivo;  sin  embargo  existen 
algunas  diferencias  de  detalle  bastante  considera- 
bles. Así,  el  primer  surco  del  lado  interno  es  mucho 
mas  ancho  y profundo  en  el  Hydrochcerus  que  en 
el  Carcliotherium,  los  prismas  están  colocados 
mas  oblicuamente  en  aquel  género,  y mas  trans- 
versalmente en  este  último,  y el  tamaño  general  de 
la  muela  es  también  mas  reducido  en  Cardiothe- 
rium  que  en  Hydrochcerus. 

El  m.T  está  construido  sobre  el  mismo  tipo  que 
el  que  está  implantado  en  el  fragmento  de  maxilar 
descrito  mas  arriba. 


Dimensiones 


Ancho  del  incisivo  inferior 

Alto  de  la  rama  horizontal  en  la  parte  mas  baja  de  la  barra. 
Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  7 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  - ( irmi-into 

I transverso \ adelnnte 

ántero-posterior 

Diámetro  del  m.T>  ( adelante 

transverso ] , , 

i atras 


0m010 

0.025 

0.032 

0.014 

0.007 

0.007 

0.013 

0.009 

0.0085 


Un  trozo  del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula 
inferior  bastante  mutilado  y de  un  individuo  toda- 
vía joven,  en  el  que  están  implantadas  las  tres  últi- 
mas muelas. 

Las  dos  muelas  intermediarias,  m.T  y - son  igua- 
les en  la  forma  á las  ya  anteriormente  descritas, 
pero  el  m.y  difiere  todavía  mas  de  los  correspon- 
dientes del  carpincho  que  los  precedentes,  y podría 
casi  decirse  que  está  construido  sobre  un  tipo  com- 
pletamente distinto.  Esta  muela  en  el  Hydro- 


246 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


choerus  consta  de  seis  láminas  simples,  colocadas 
transversalmente,  separadas  por  láminas  de  cemento, 
y dispuestas  de  modo  que  forman  seis  aristas  lon- 
gitudinales en  el  lado  interno  separadas  por  cinco 
surcos,  y cinco  aristas  ó columnas  en  el  lado  externo 
separadas  por  cuatro  surcos.  En  el  Cardiothe- 
rium  la  misma  muela  está  compuesta  por  cuatro 
láminas  ó semi-prismas  desiguales  colocados  de 
distinta  manera,  pues  forman  cuatro  columnas  en 
el  lado  interno  separadas  por  tres  surcos,  y una 
arista  y una  ancha  columna  con  una  depresión 
longitudinal  en  el  lado  externo  separadas  por  un 
surco  profundo.  La  primera  lámina  algo  curva  for- 
ma la  arista  externa,  y su  ángulo  interno  anterior 
la  primera  arista  interna.  La  segunda  lámina  mas 
pequeña,  está  colocada  algo  oblicuamente,  unién- 
dose por  su  parte  interna  con  el  ángulo  interno 
posterior  de  la  lámina  precedente  formando  la 
segunda  columna  interna,  y soldándose  por  su  lado 
externo  con  el  prisma  siguiente,  sin  formar  columna 
distinta.  La  segunda  lámina  que  es  la  mas  grande, 
está  colocada  transversalmente,  aislada  eu  el  lado 
interno,  en  donde  forma  la  tercera  columna  interna 
y sobresaliendo  en  el  lado  externo  en  forma  de 
una  ancha  columna  en  la  que  vienen  á soldarse  los 
ángulos  externos  de  la  segunda  y de  la  cuarta 
lámina.  Esta  última  de  un  diámetro  ántero-posterior 
considerable  está  aislada  en  la  parte  interna  for- 
mando la  última  columna  interna,  y unida  por  su 
canto  externo  anterior,  á la  lámina  precedente,  con 
la  que  forma  una  sola  columna.  Así,  mirando  esta 
muela  por  el  lado  externo,  se  vé  de  adelante  hacia 
atrás:  primero  una  arista  muy  desarrollada  y com- 
primida ála  que  sigue  un  surco  ancho  y profundo, 
y luego  una  columna  muy  ancha  formada  por  la 
reunión  de  los  cantos  externos  de  la  segunda,  ter- 
cera y cuarta  lámina,  con  una  depresión  longitu- 
dinal poco  profunda  y de  fondo  cóncavo,  bastante 
ancha,  limitada  por  una  especie  de  arista  pequeña  y 
baja  formada  por  la  reunión  de  las  láminas  tercera 
y cuarta  en  su  parte  anterior,  y por  el  ángulo 
externo  posterior  de  la  última  lámina  en  su  parte 
posterior. 

El  alveolo  del  incisivo,  que  se  halla  en  parte  á 
descubierto,  llega  hasta  debajo  de  la  parte  posterior 
de  la  tercera  muela. 

Las  medidas  que  proporciona  esta  pieza,  que  no 
debe  olvidarse  procede  de  un  individuo  que  era  to- 
davía bastante  joven,  son  las  que  siguen: 


Alto  de  la  ramd  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 
m.  x 0m031 

Diámetro  del  m.  T f ántero-posterior 0.0115 

( transverso 0.008 

Diámetro  del  m.  5 ántero-posterior 0.012 

( transverso 0.008 

Diámetro  del  m.T  j ántero-posterior 0.017 

( transverso 0.010 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  últimas  mue- 
las (m.T,5  y 3) 0.043 

Conozco  por  último  tres  muelas  aisladas  de  la 
mandíbula  superior  que  atribuyo  al  mismo  animal. 
Estas  son  mucho  mas  arqueadas  que  las  del  car- 
pincho y difieren  en  su  construcción  de  las  de  este, 
por  caractéres  comparables  á los  que  nos  han  mos- 
trado las  muelas  inferiores  de  ambos  animales. 

En  el  Hydrochoerus  las  tres  primeras  muelas 
superiores  se  componen  de  dos  prismas  compuestos 
en  forma  de  corazón  á causa  de  un  fuerte  pliegue 
entrante  acompañado  de  una  escotadura  que  pre- 
sentan en  el  lado  externo,  y están  combinados  de 
modo  que  forman  dos  aristas  longitudinales  en  el 
lado  interno  separadas  por  un  surco  profundo,  y 
cuatro  aristas  casi  iguales  en  el  lado  externo  sepa- 
radas por  tres  surcos  también  mas  ó ménos  iguales. 
En  el  Cardiotherium  las  mismas  muelas  se  com- 
ponen de  dos  prismas,  pero  uno  solo  compuesto, 
combinados  de  modo  que  forman  dos  aristas  internas 
separadas  por  un  surco  como  en  el  Hydrochoerus , 
pero  solo  tres  aristas  ó columnas  externas  separadas 
por  dos  surcos.  El  primer  prisma  ó anterior  es  el 
compuesto,  presentando  un  fuerte  repliegue  en- 
trante acompañado  de  escotadura  en  el  lado  externo, 
mientras  el  prisma  posterior  es  simple.  En  el  lado 
interno  las  dos  aristas  son  muy  comprimidas  como 
en  el  Hydrochoerus  y separadas  por  un  surco  igual- 
mente parecido.  Las  diferencias  mas  notables  apa- 
recen en  el  lado  externo.  El  prisma  anterior  que 
es  el  compuesto,  presenta  aquí  una  escotadura  que 
le  dá  la  forma  de  corazón,  aislando  su  ángulo  externo 
anterior  que  forma  una  arista  comprimida.  El  segun- 
do prisma,  que  forma  la  columna  externa  posterior 
igualmente  comprimida,  es  simple,  sin  escotadura 
entrante  externa  pero  con  un  canto  ó ángulo  anterior 
que  se  une  al  ángulo  posterior  del  prisma  anterior 
formando  una  especie  de  columna  externa,  ancha  y 
redondeada,  separada  de  las  aristas  anterior  y 
posterior  por  dos  surcos  profundos,  y presentando 
á su  vez,  en  el  lado  ántero-externo,  una  especie  de 
ranura  que  podría  considerarse  como  un  rudimento 
del  surco  intermediario  que  acá  presentan  las  muelas 


UNGUICULADOS 


247 


del  Hydrochcerus.  Por  último,  los  dos  prismas  que 
componen  las  muelas  anteriores  de  la  mandíbula 
superior  del  C arclio therium  están  unidos  el  uno 
al  otro  por  una  lámina  de  esmalte  continuada  en  el 
lado  externo  como  en  las  mismas  muelas  del  Plexo- 
chcerus,  en  vez  de  estar  completamente  separados 
por  un  depósito  de  cemento  como  en  las  del 
Hydrochcerus. 

Una  de  estas  muelas  sumamente  encorvada  y que 
supongo  sea  la  primera  superior  del  lado  derecho, 
tiene  un  largo  en  línea  recta  sin  seguir  su  curvatura 
de  33  milímetros.  La  corona  tiene  í 1 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 10  milímetros  de 
diámetro  transverso,  y la  columna  intermediaria 
externa  tiene  cerca  de  4 milímetros  de  ancho,  con 
una  ranura  longitudinal  bastante  pronunciada. 

Otra  muela,  que  es  la  segunda  ó tercera,  tiene  en 
línea  recta  35  milímetros  de  largo,  12  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  en  la  corona,  0m0105 
de  diámetro  transverso,  y la  columna  intermediaria 
externa  5 milímetros  de  ancho,  con  una  ranura 
longitudinal  rudimentaria. 

El  tercer  ejemplar  es  mas  ó ménos  de  las  mismas 
dimensiones. 

EL  Cardiotherium  Doeringii  es  pues  un  tipo 
bien  distinto,  muy  aliado  del  Hydrochcerus  por 
ciertos  caracteres,  pero  mas  cercano  todavía  de  otros 
géneros  extinguidos,  como  el  Plexochcrrus,  Pro- 
carcliotherium , etc.,  que  vivieron  en  la  misma 
época,  y que  vienen  á arrojar  una  nueva  luz  sobre 
el  origen  y la  evolución  de  ese  grupo  particular  de 
roedores  que  constituye  la  familia  de  los  cavinos. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabeini  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná 
y pertenecen  al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Cardiotherium  petrosnm  Amecii. 

(Pl.  xii,  fig.  32;  pl.  xxiv,  fig.  i á 3,  y pl.  xxv,  íig.  4 y 7) 

Cardiotherium  petrosum,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  VIII.  ent.  I,  p.  48.  Enero  de  1885, — 
Id.  t.  IX,  p.  66,  a.  1886. 

Contracavia  matércula,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac., 
t.  III,  ent.  IV,  p.  158,  lám.  III,  fig.  6,  Diciembre  de 
1885. 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  ante- 


rior déla  mitad  izquierda  de  la  mandíbula  inferior, 
conteniendo  el  incisivo  completo,  y Jas  dos  primeras 
muelas,  pieza  desgraciadamente  tan  envuelta  en 
arenisca  dura  que  no  es  posible  determinar  sus  ca- 
ractéres  con  toda  exactitud.  Sin  embargo,  se  conoce 
á primera  vista,  que  se  trata  de  una  mandíbula  de 
talla  bastante  menor  que  la  del  Cardiotherium  Doe- 
ringii, y como  la  textura  del  hueso,  la  usura  de  los 
dientes  y el  tamaño  y dirección  de  estos  prueban  que 
no  se  trata  de  un  individuo  joven,  dan  al  mismo  tiem- 
po la  certidumbre  de  que  procede  de  una  especie 
distinta. 

La  parte  sinfisaria  es  mucho  mas  baja  y relativa- 
mente mas  prolongada  que  en  la  especie  precedente, 
por  empezar  la  impresión  bastante  mas  atrás,  y 
toda  la  mandíbula  es  mas  comprimida,  ménos  espesa, 
indicando  una  especie  cuya  talla  debía  ser  casi  la 
mitad  mas  reducida  que  la  del  C.  Doeringii. 

La  primera  muela  (pm.  7)  es  de  la  misma  forma 
general  que  la  del  Cardiotherium  Doeringii,  y 
relativamente  mas  grande,  puesto  que  presenta 
casi  idéntico  tamaño  absoluto.  Pero  diliere  algo  de 
la  muela  de  la  especie  anterior  por  la  ausencia  del 
surco  que  en  la  cara  ántero-interna  presenta  el 
primer  prisma  de  aquella  especie,  mostrando  esta 
una  sola  columna  ancha  en  la  que  se  reúne  no  solo 
todo  el  primer  prisma  sino  también  la  parte  anterior 
del  segundo,  como  sucede  con  la  misma  muela  del 
Procar  d iotlie  rium . 

La  segunda  muela  (m.  T)  es  de  idéntica  forma  que 
la  del  C.  Doeringii  distinguiéndose  solo  por  el 
tamaño  mucho  menor.  Igual  cosa  sucede  con  el  in- 
cisivo. 

Dimensiones 

Alto  de  la  mandíbula  en  la  sfnfisis  delante  de  la  primera 


muela 0m022 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  incisivo  del  primer  molar.  0.035 

Longitud  de  la  sínfisis 0.013 

Ancho  del  incisivo  en  la  cara  externa 0.006 

Espesor  del  mismo  diente 0.006 

Diámetro  del  p.  7 ) ántero-posterior 0.012 

( transverso 0.007 

Diámetro  del  m.  r í ántero-posterior 0.010 

( transverso 0.007 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  dos  muelas.. 2.023 


Conozco  además  de  la  misma  especie,  la  última 
muela  inferior  del  lado  derecho,  implantada  en  un 
pequeño  fragmento  del  maxilar  que  muestra  en  el 
lado  interno  la  apertura  posterior  del  canal  alveo- 
lar; este  tiene  4 milímetros  de  diámetro,  y está  colo- 


248 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cado  inmediatamente  al  lado  de  la  parte  posterior 
de  la  última  muela  como  en  el  Hydrochcerus.  Este 
diente  es  absolutamente  de  la  misma  forma  que 
el  correspondiente  del  C.  Doeringii , pero  de  ta- 
maño bastante  menor. 

Una  muela  superior  que  supongo  sea  la  primera 
del  lado  derecho,  de  9 milímetros  de  diámetro  áute- 
ro-posterior,  9 milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo  y 23  milímetros  de  largo  de  la  raíz  á la 
corona  ; muestra  en  el  lado  externo  tres  columnas 
y dos  surcos,  de  estos  últimos  el  anterior  mas  pro- 
fundo que  el  posterior. 

Del  cráneo,  dibuja  y describe  Burmeister  la 
parte  anterior  de  los  maxilares,  bajo  el  nombre 
de  Contracavia  matércula,  región  que  está  en 
completa  armonía  con  los  fragmentos  mencionados. 
Los  cuatro  molares  implantados  en  los  maxilares 
que  son  los  dos  anteriores  de  cada  lado,  están  cons- 
truidos absolutamente  sobre  el  mismo  tipo  que  los 
que  he  descrito  como  de  los  C.  Doeringii  y C. 
minutum,  y según  el  dibujo  tendrían  mas  ó me- 
nos 8 milímetros  de  largo  y otro  tanto  de  ancho. 
El  dibujo  que  el  autor  acompaña  muestra  en  cada 
lado  la  impresión  en  forma  de  fosa  que  los  cavinos 
presentan  en  la  cara  inferior  de  la  apófisis  zigomá- 
tica  del  maxilar,  presentando  una  forma  angosta  y 
muy  prolongada  hacia  adelante  como  en  el  carpincho, 
mientras  que  en  Cavia,  al  contrario,  esta  fosa  se 
circunscribe  siempre  al  espacio  existente  al  lado  ex- 
terno de  la  muela,  nueva  prueba  de  las  mayores 
afinidades  que  existe  entre  Cardiotherium  ó Con- 
tracaviay  el  Hydrochcerus,  que  entre  la  preten- 
dida Contracavia  y Cavia. 

Localidad.  — Los  restos  que  he  descrito  de 
esta  especie  han  sido  recojidos  por  el  profesor 
Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de 
Ja  ciudad  del  Paraná  y pertenecen  al  Museo  pro- 
vincial de  Entre  Dios. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  déla  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 

Cardiotherium  denticuiatum  Amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIH,  p.  49, 
a.  1885. 

Fundé  esta  especie  sobre  una  sola  muela  inferior 
derecha,  probablemente  la  segunda,  que  denota  la 
existencia  de  un  animal  del  mismo  género  Cardio- 


therium, también  de  talla  considerable,  pero  á juz- 
gar por  la  muela  única  que  de  él  conocemos  de  una 
estructura  bastante  diferente  y mas  que  suficiente 
para  justificar  su  separación  como  especie  distinta. 
Tiene  12  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
8 milímetros  de  diámetro  transverso,  y 32  milíme- 
tros de  largo,  medidas  que  indican  evidentemente 
que  el  tamaño  del  animal  se  acercaba  al  del  Car- 
diotherium Doeringii  y del  carpincho  actual. 

Esta  muela  difiere  de  la  correpondiente  en  la  es- 
pecie mencionada,  en  la  proporción  distinta  de  sus 
partes  constituyentes.  En  el  C.  Doeringii  consta 
la  misma  muela  de  tres  prismas  poco  mas  ó menos  del 
mismo  ancho,  mientras  que  en  el  C.  denticuiatum 
el  prisma  del  medio  es  bastante  mas  angosto.  Así 
en  la  muela  de  que  me  ocupo,  los  prismas  anterior 
y posterior  tienen  8 milímetros  de  ancho  ó de  diáme- 
tro transverso,  mientras  que  el  prisma  del  medio 
solo  tiene  un  ancho  de  0m0G65.  Esta  diferencia 
principal  trae  un  cierto  número  de  modificaciones 
que  dan  á la  muela  un  aspecto  bien  distinto  que 
permite  reconocerla  al  primer  golpe  de  vista. 

Considerada  en  su  conjunto,  puede  decirse  que 
presenta  mayores  diferencias  con  la  muela  del  Hy- 
drochcerus que  las  que  muestra  el  C.  Doeringii. 
Esto  depende  de  que  en  el  primer  prisma  el  pliegue 
interno  del  C.  Doeringii  es  aquí  rudimentario,  de 
manera  que  el  surco  interno  anterior,  en  vez  de 
ser  angosto  y profundo  como  en  la  especie  típica 
mencionada,  es  aquí  poco  aparente,  formado  poruña 
pequeña  depresión  longitudinal  un  poco  cóncava. 
Vista  la  muela  por  su  lado  ántero-interno,  el  primer 
prisma  y la  parte  anterior  del  segundo,  parecen 
constituir  en  la  formación  del  diente  una  parte  única 
y fundamental,  mientras  que  en  el  C.  Doeringii 
estas  mismas  partes  se  presentan  como  formando 
dos  columnas  perpendiculares. 

Las  dos  columnas  y los  dos  surcos  internos  poste- 
riores están  dispuestos  con  insignificantes  diferen- 
cias como  en  el  C.  Doeringii , presentando  como  en 
este  un  espeso  depósito  de  cemento  en  el  fondo  de  los 
surcos,  pero  en  el  lado  externo  aparecen  diferencias 
mas  considerables.  Aquí  en  vez  de  tener  la  muela 
como  en  el  C.  Doeringii  y en  el  Hydrochoerus, 
tres  altas  y delgadas  aristas  longitudinales  separadas 
por  dos  surcos  profundos  solo  presenta  dos  arista, 
longitudinales  que  se  hallan  sobre  el  mismo  plano 
externo  y corresponden  al  primero  y último  prisma; 
estas  aristas  se  encuentran  separadas  por  un  canal  ó 
foso  profundo  de  6 milímitros  de  ancho,  de  cuyo 


UNGUICULADOS 


249 


fondo  se  vé  surgir  con  una  elevación  relativamente 
pequeña,  la  que  debería  ser  la  arista  intermediaria, 
que  no  es  acá  mas  que  una  columna  poco  elevada, 
redondeada,  separada  del  prisma  posterior  por  un 
surco  relativamente  pequeño,  poco  profundo  y sin 
cemento,  y del  prisma  anterior  por  un  surco  muy 
profundo  cuyo  fondo  está  ocupado  por  un  fuerte 
depósito  de  cemento.  Estos  dos  surcos,  que  aquí 
aparecen  en  el  fondo  de  la  gran  depresión  ó surco 
principal  que  separa  los  dos  prismas  anterior  y pos- 
terior, representan  los  dos  profundos  surcos  que  en 
el  Hydrichoerus  y Cardiotherium  Doeringii  se- 
paran las  tres  aristas  externas  que  se  hallan  sobre  el 
mismo  plano. 

Las  dos  columnas  externas  anterior  y posterior 
bien  desarrolladas,  constituyen  dos  aristas  altas, 
comprimidas  y cortantes,  que  ofrecen  el  singular 
carácter,  á lo  menos  para  muelas  de  roedores,  de 
estar  finamente  dentelladas  en  todo  su  largo,  con 
dientecitos  parecidos  y dispuestos  del  mismo  modo 
que  en  las  aristas  de  los  caninos  de  los  géneros 
Machaerodus , Smiloclon  y otros  carniceros. 

Entre  los  fósiles  coleccionados  por  el  señor  Roth 
lie  visto  una  muela  casi  idéntica  y por  consiguiente 
referible  á esta  especie.  Sus  principales  diferencias 
consisten  en  su  diámetro  antero-posterior  algo  ma- 
yor, y en  los  dientecitos  que  se  encuentran  sobre 
las  aristas  anterior  y posterior  que  están  mejor  in- 
dicados que  en  la  muela  precedente,  existiendo 
también  vestigios  de  dientes  aunque  apenas  visi- 
bles sóbrela  arista  ó columna  intermediaria. 

Localidad. — Estas  piezas  han  sido  recogidas 
respectivamente  por  el  profesor  Scalabrini  y por 
S.  Roth  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la 
ciudad  del  Paraná,  y se  conservan  en  el  Museo  de 
Entre  Ríos  y en  el  de  Copenhague. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Cardiotheriiim  iniuutum  Amegh  , 

(Pl.  XXII,  fig.  22) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  VIII,  p.  52, 
a.  1885. 

Esta  especie  pequeña,  cuya  talla  apenas  debía 
ser  algo  mayor  que  la  de  la  vizcacha,  está  represen- 
tada por  un  pequeño  fragmento  de  maxilar  supe- 
rior izquierdo  en  el  que  están  implantadas  las  dos 


primeras  muelas,  cuya  forma  general  es  igual  á las 
muelas  superiores  que  he  descrito  como  pertene- 
cientes al  Cardiotherium  Doeringii,  pero  de  ta- 
maño mucho  mas  pequeño.  La  columna  intermedia- 
ria externa  parece  sin  embargo  mas  aplastada  en 
el  C.  minutum. 

El  tamaño  relativamente  diminuto  de  las  muelas 
está  indicado  por  las  siguientes  medidas  : 


Diámetro  del  p.  . \ “tero-posterior 0-007 

( transverso 0.005 

Largo  en  línea  recta  de  la  raíz  á la  corona 0.024 

Diámetro  del  m.  i í ^tero-posterior 0.0065 

( transverso 0.005 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  dos  muelas 0.014 


Existe  en  este  fragmento  una  pequeña  parte  del 
lado  externo  del  maxilar  en  el  que  se  vé  la  fuerte 
impresión  ovoidea  que  al  lado  de  la  primera  muela 
existe  en  el  Hydrochcerus,  y la  apófisis  zigomática 
que  formaba  el  agujero  infraorbitario  que  se  conoce 
debía  ser  en  proporción  de  la  talla  tan  grande  como 
en  el  carpincho  actual,  pero  dicha  apófisis  en  vez  de 
ser  comprimida  de  arriba  hácia  abajo  como  en  el 
Hydrochcerus  es  mas  redonda,  y un  poco  compri- 
mida en  sentido  lateral. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenece  al  Mu- 
seo provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


DIOCARTHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Lista  de  los  rnamlf.  fós.  de  Monte  Hermoso, 
p.  10,  Junio  de  1888. 

Este  género  se  distingue  por  las  primeras  muelas 
superiores  formadas  por  dos  prismas  triangulares, 
cada  uno  con  un  pliegue  entrante  sobre  el  lado  ex- 
terno, distinguiéndose  de  las  muelas  de  Hydro- 
chcerus por  no  presentar  mas  que  tres  columnas 
perpendiculares  externas,  y por  estar  ambos  pris- 
mas unidos  por  una  hoja  de  esmalte  continuo  como 
en  Plexochcerus  y Cardiotherium,  pero  se  distin- 
guen de  este  último  por  llevar  un  pliegue  entrante 
cada  prisma,  mientras  en  Cardiotherium  solo  el 


32 


250 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


prisma  anterior  de  cada  muela  presenta  un  pliegue 
entrante  de  esmalte  en  la  corona. 

Diocartherium  austral  e Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  2t>  y 20) 

Ameghino,  Lista,  etc.,  p.  10,11o  23,  Junio  de  1888. 

La  especie,  hasta  ahora  solo  me  es  conocida  por 
nn  pequeño  fragmento  de  la  parte  anterior  de  los 
maxilares  superiores  con  la  primera  muela  del  lado 
izquierdo,  un  pequeño  trozo  del  intermaxilar  del 
lado  izquierdo,  y la  parte  posterior  del  incisivo  del 
mismo  lado. 

La  primera  muela  superior  implantada  en  el  frag- 
mento de  maxilar,  está  formada  por  dos  prismas 
triangulares  de  tamaño  algo  desigual,  el  anterior  un 
poco  mas  pequeño  y de  base  mas  angosta,  y el  poste- 
rior mas  grande  y de  base  mas  ancha. Cada  prisma, 
lleva  en  la  base  una  escotadura  que  forma  un  surco 
perpendicular,  y un  pliegue  entrante  en  la  co- 
rona, siendo  este  un  poco  mas  profundo  en  el 
prisma  posterior  que  en  el  anterior.  Este  diente 
tiene  una  corona  de  8 milímetros  de  diámetro  au- 
tero-posterior  sobre  el  lado  externo  y de  4 milíme- 
tros sobre  el  interno,  y de0m007  de  diámetro  trans- 
verso en  el  prisma  anterior  y 0”0075  en  el  posterior. 
La  muela  opuesta  casi  se  tocaba,  de  manera  que  el 
paladar  entre  ambas,  no  debía  tener  mas  de  2 milí- 
metros de  ancho. 

Los  maxilares,  adelante  de  las  muelas,  se  compri- 
men transversalmente,  estando  separados  por  una 
hendidura  angosta  y profunda  que  se  extiende  de 
las  muelas  anteriores  hasta  la  perforación  incisiva, 
que  empieza  en  la  parte  anterior  de  los  maxilares. 
La  distancia  del  borde  anterior  del  alveolo  de  la 
primera  muela  á la  sutura  de  los  maxilares  con  los 
intermaxilares  es  de  14  milímetros. 

El  fragmento  del  intermaxilar  es  demasiado  in- 
completo para  permitir  una  descripción. 

El  trozo  de  incisivo  demuestra  que  este  era  un 
diente  de  cara  anterior  apenas  un  poco  convexa  y 
casi  lisa,  de  6 milímetros  de  ancho,  con  el  esmalte 
que  dá  vuelta  sobre  la  arista  longitudinal  externa 
formando  ángulo  redondeado,  y sobre  la  interna  á 
ángulo  recto.  El  mayor  grueso  ó diámetro  ántero- 
posterior,  es  igualmente  de  6 milímetros. 

El  animal  tuvo  la  corpulencia  que  alcanzan  los 
mas  grandes  individuos  de  la  especie  de  vizcacha 
existente. 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  Monte-Her- 
moso á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


PLEXOCHCERUS  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX,  p.  56, 
a.  1886. 

H.  W inge , Jordfundne  og  nulevende  Gnavere,  etc.  p.  175,  á 
1787. 

Este  género  extinguido  se  distingue  muy  bien  de 
Hydrochcerus  por  su  última  muela  superior  que 
está  formada  por  solo  nueve  láminas  transversales, 
la  anterior  compuesta  en  forma  de  corazón  como 
en  Hydrochcerus  y la  última  pequeña  y en  forma 
de  columna  suplementaria,  pero  sobre  todo  por  el 
esmalte  de  esa  misma  muela  que  está  dispuesto  for- 
mando una  hoja  única  y continuada  que  une  entre  sí 
todas  las  láminas. 

Plexoelioerus  paranensis  Amegh. 

(Pl.  xxn,  fig.  4;  pl.  xxv,  fig.  2,  s,  6 y u) 

Plexochcerus  paranensis , Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 

de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  56,  a.  1886. 

Hydrochcerus  paranensis,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  V,  p.  104,  a.  1883.  — Id.  t.  VIII,  p.  41. 
a.  1885. 

Fundé  esta  especie  en  1883,  sobre  una  última 
muela  superior  muy  incompleta,  pero  que  me 
bastó  para  comprender  que  se  trataba  de  una  es- 
pecie muy  distinta  del  Hydrochcerus  actual.  Dos 
años  después  (1885)  pude  examinar  otra  última 
muela  superior,  desgraciadamente  también  incom- 
pleta, pero  que  á pesar  de  eso  me  confirmó  en  la 
existencia  de  una  especie  extinguida  muy  distinta 
de  la  existente,  aunque  sin  poder  fijar  con  seguri- 
dad sus  caractéres.  Mas  tarde  (1886)  recibí  del  pro- 
fesor Scalabrijni  dos  últimas  muelas  superiores  casi 
intactas  del  mismo  animal,  que  me  permitieron 
apreciar  fácilmente  sus  caracteres  distintivos,  y es- 
tos son  tan  considerables  que  me  obligaron  á sepa- 
rarlo como  género  distinto  del  actual,  bajo  el  nombre 
de  Plexochcerus,  á causa  de  la  disposición  particu- 


UNGUICULADOS 


251 


lar  que  afecta  la  capa  de  esmalte  en  las  muelas  del 
animal  extinguido. 

En  el  género  Hydrochoerus,  la  última  muela  supe- 
rior se  compone  de  1 1 láminas  estrechas  y angostas, 
casi  todas  iguales,  y todas  completamente  separadas 
unas  de  otras  con  excepción  de  las  dos  últimas  que  es- 
tán ligadas  entre  sí  por  una  lámina  de  esmalte  en  el 
lado  externo.  La  primera  lámina  es  compuesta,  pre- 
sentando en  el  lado  externo  un  surco  perpendicular 
que  la  divide  aquí  en  dos  partes  y le  dá  en  la  corona 
la  forma  de  corazón. 

En  Plexochoerus , la  última  muela  superior  se 
compone  de  solo  nueve  láminas,  la  anterior  com- 
puesta como  la  misma  del  Hydrochoerus,  las  que  si- 
guen simples,  y la  última  bastante  mas  pequeña  y 
en  forma  de  columna. 

La  ausencia  de  dos  láminas  en  la  muela  de  Plexo- 
choerus es  ya  una  diferencia  considerable,  pero  ella 
está  acompañada  de  otra  aún  mas  notable  que  justi- 
fica la  creación  de  un  género  distinto.  He  dicho  que, 
en  el  Hydrochoerus  todas  las  láminas  están  comple- 
tamente separadas  unas  de  otras  por  depósitos  de 
cemento  con  excepción  de  las  dos  últimas  que  están 
reñidas  por  una  hoja  de  esmalte  en  el  lado  externo. 
En  el  Plexochoerus  no  existe  una  sola  lámina  com- 
pletamente separada,  pues  están  todas  reunidas  en- 
tre sí  por  una  hoja  de  esmalte  externo,  permane- 
ciendo separadas  tan  solo  en  el  lado  interno.  En  el 
lado  externo  del  ángulo  posterior  de  cada  lámina, 
sale  una  hoja  de  esmalte  que  vá  a reunirse  al  ángulo 
anterior  de  la  lámina  siguiente,  y así  sucesivamente 
hasta  la  última . 

Esta  conformación  particular  produce  en  todo  el 
conjunto  de  las  muelas  otras  diferencias  considera- 
bles. Así,  en  en  el  Hydrochoerus,  cada  lámina  está 
separada  de  la  que  sigue  por  un  surco  interno  y 
otro  externo  perfectamente  opuestos  y que  se  puede 
decir  son  la  continuación  el  uno  del  otro,  puesto 
que  es  solo  el  depósito  de  cemento  intermediario  que 
los  separa.  En  la  muela  del  Plexochoerus  al  con- 
trario, los  surcos  y las  aristas  ó columnas  que  los 
separan  están  colocados,  no  opuestos  por  pares, 
sino  alternando,  correspondiendo  á cada  surco  in- 
terno una  columna  externa,  y á cada  columna  ex- 
terna un  surco  interno.  Esto  es  naturalmente  el  re- 
sultado de  las  dos  hojas  de  esmalte  que  salen  de 
cada  lámina  en  el  lado  externo  para  reunirla  á las 
contiguas,  formando  así  un  arco  que  cierra  en  el 
lado  externo  los  surcos  que  aparecen  en  el  interno. 
Resulta  de  aquí  que,  los  surcos  perpendiculares  ex- 


ternos de  las  muelas  del  Plexochoerus,  como  que 
no  son  producidos  por  la  separación  de  las  láminas 
entre  sí,  sino  por  las  depresiones  del  esmalte,  son  poco 
profundos  y de  fondo  cóncavo  en  vez  de  ser  pro- 
fundos y de  fondo  irregular  como  se  muestran  en  el 
Hydrochoerus . Del  mismo  modo,  las  columnas  per- 
pendiculares externas  de  las  muelas  de  Plexochoe- 
rus, como  que  no  son  las  aristas  de  las  mismas  lá- 
minas sino  el  resultado  de  las  curvas  que  forma  la 
hoja  de  esmalte  para  reunir  las  láminas  entre  sí,  se 
presentan  en  forma  de  columnas  bajas  y redondea- 
das, en  vez  de  aparecer  en  forma  de  aristas  delgadas 
casi  cortantes  como  en  Hydrochoerus. 

En  el  lado  interno,  las  aristas  perpendiculares 
presentan  la  misma  forma  en  ambos  animales,  con 
la  única  diferencia  que  las  del  Plexochoerus  apáre- 
cen  finamente  dentelladas  en  sus  bordes. 

La  primera  lámina  compuesta  del  Plexochoerus 
es  también  muy  pequeña,  sobre  todo  de  un  corto 
diámetro  transverso,  aumentando  sucesivamente 
este  diámetro  hasta  la  antepenúltima,  mientras  que 
en  Hydrochoerus,  la  primera  lámina  es  de  un  diá- 
metro transverso  considerable,  casi  igual  al  que 
presentan  las  que  siguen. 

De  las  dos  últimas  muelas  superiores  de  Plexo- 
choerus mencionadas,  unaparece  de  un  animal  todavía 
un  poco  joven.  La  lámina  anterior  compuesta  pre- 
senta en  el  lado  externo  un  espesor  ó diámetro  án- 
tero-posterior  de  cerca  de  5 milímetros,  y un  diá- 
metro transverso  en  su  parte  posterior  de  7 milíme- 
tros. Las  demás  láminas  tienen  un  espesor  de  0m001 5 
y un  ancho  de  9 á 10  milímetros.  La  última  lámina 
es  algo  mas  gruesa  pero  tiene  solo  6 milímetros  de 
diámetro  transverso.  La  corona  entera  de  la  muela 
tiene  25  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
1 1 milímetros  de  diámetro  transverso  en  el  medio. 

La  segunda  muela,  algo  mas  grande,  procede  de 
un  individuo  muy  viejo.  Tiene  30  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 12  milímetros  de 
diámetro  transverso  máximo.  La  misma  muela  de 
un  carpincho  actual  tiene  42  milímetros  de  largo 
y 1 5 de  ancho,  de  donde  se  deduce  que  la  talla  del 
Plexochoerus  paranensis  era  notablemente  menor 
que  la  del  animal  actual. 

Además  de  la  cuarta  muela  superior,  de  la  que  se 
han  encontrado  ya  varios  ejemplares,  conozco  del 
mismo  animal  un  pequeño  trozo  de  la  parte  anterior 
del  incisivo  inferior,  con  la  parte  tritoria  de  la  co- 
rona cortada  en  bisel.  Como  era  de  esperarse  dado 
el  tamaño  mas  pequeño  de  las  muelas,  el  incisivo 


252 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


también  es  mas  pequeño  que  el  del  carpincho  actúa. 
La  cara  anterior  esmaltada  tiene  un  centímetro  de 
ancho,  presentando  como  el  incisivo  del  carpincho 
una  depresión  longitudinal  en  la  parte  media,  bas- 
tante ancha,  pero  poco  profunda  y de  fondo  cón- 
cavo, dividiendo  el  diente  en  dos  partes  ó lóbulos 
bien  aparentes. 

La  superficie  del  esmalte  es  rugosa  y estriada  en 
parte  longitudinalmente.  Sobre  el  ángulo  longitu- 
dinal externo,  el  esmalte  dá  vuelta  formando  un  án- 
gulo redondeado,  grueso  y convexo,  como  en  el  mismo 
diente  del  carpincho,  pero  sobre  el  ángulo  longitu- 
dinal interno  dá  vuelta  á ángulo  recto,  formando 
una  faja  plana  de  esmalte  de  2 milímetros  de  an- 
cho, que  falta  completamente  ó está  apenas  indicada 
en  el  diente  del  carpincho  actual.  La  cara  tritoria 
cortada  en  bisel  es  muy  larga. 

Conozco  también  dos  muelas  superiores  muy  pa- 
recidas á las  del  Carcliotherium,  pero  que  por  su 
tamaño  considerable  supongo  sean  del  Plexochce- 
rus,  dos  géneros  por  otra  parte  muy  cercanos,  y 
que  deben  por  consiguiente  serlo  también  en  las 
formas  de  sus  muelas. 

Una  de  ellas  es  la  primera  superior  del  lado  izquier- 
do, de  un  tamaño  casi  igual  á la  misma  muela  de  un 
carpincho  actual.  Está  formada  como  en  el  carpincho 
por  dos  prismas  cada  uno  con  un  fuerte  pliegue  per- 
pendicular en  el  lado  externo,  pero  en  vez  de  estar 
ambos  prismas  completamente  separados  por  un  de- 
pósito perpendicular  de  cemento,  están  unidos  en  el 
lada  externo  por  una  hoja  continua  de  esmalte.  Los 
dos  prismas  tampoco  son  iguales,  estando  el  anterior 
dividido  en  dos  partes  por  el  surco  tercero,  de  modo 
que  toma  la  forma  de  Y,  mientras  que  el  posterior 
permanece  simple  á causa  del  surco  que  no  es  tan 
profundo.  La  lámina  de  esmalte  que  une  los  dos 
prismas,  sale  del  canto  posterior  externo  para  reu- 
nirse formando  una  curva  saliente  al  ángulo  ante- 
rior del  prisma  posterior.  La  segunda  porción  del 
prisma  anterior  forma  conjuntamente  con  el  pliegue 
de  esmalte  saliente,  una  gran  columna  perpendi- 
cular de  5 milímetros  de  ancho,  dividida  á su  vez  en 
dos  columnas  mas  pequeñas  por  un  surco  poco  pro- 
fundo, de  fondo  cóncavo,  todo  tapizado  de  esmalte, 
que  corresponde  al  surco  interno  angosto  y profundo 
que  separa  los  dos  prismas  de  la  misma  muela  del 
Ilydrochcerus.  El  surco  externo  exterior  es  muy  an- 
gosto y profundo  y el  posterior  mas  ancho  y no  tan 
hondo.  Del  mismo  modo  la  arista  perpendicular  ex- 
terna anterior  es  muy  angosta  y la  posterior  algo  mas 


ancha.  Las  dos  crestas  perpendiculares  externas  son 
absolutamente  iguales  á las  mismas  de  las  muelas 
del  Ilydrochcerus , pero  el  surco  que  las  separa  es 
mucho  mas  profundo. 

He  aquí  las  dimensiones  de  esta  muela  comparada 
con  la  correspondiente  del  de  uno  de  los  mas  gran- 
des individuos  del  género  Ilydrochcerus. 


Diámetro  ántero-posterior  | 


Plexochcerus  Hytlrochoerus 

en  el  lado  externo.  0m012  0m012 

en  el  lado  interno . 0.008 


n. , , . ( adelante 0.008 

Diámetro  transverso  j 

1 atrás 0.011 

Largo  de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona  en  lí- 
nea recta 0.045 


0.007 

0.008 

0.011 

0.045 


Como  se  desprende  de  estas  medidas  las  diferen- 
cias de  tamaño  son  considerables  entre  las  muelas 
posteriores  de  ambos  géneros,  pero  casi  nulas  en 
las  anteriores. 

La  otra  muela  superior  es  la  segunda  del  lado 
derecho.  Es  casi  completamente  idéntica  á la  ante- 
rior en  todos  sus  detalles,  con  Ja  única  diferencia 
que  la  parte  anterior  del  primer  prisma  tiene  mas  ó 
menos  el  mismo  diámetro  transverso  que  el  segundo 
prisma,  y que  el  surco  perpendicular  que  divide 
en  dos  la  columna  interna  está  apenas  indicado. 
Tiene  12  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
10  milímetros  de  diámetro  transverso. 

Localidad.  — Estas  muelas  han  sido  descubiertas 
por  el  profesor  Scalabruni  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná  y pertenecen 
al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


IMexochcerus  atlluis  n.  sp. 

(Pl.  XXV,  fig.  1) 

Esta  especie  me  es  conocida  solamente  por  la 
última  muela  de  la  mandíbula  superior,  de  tamaño 
bastante  mayor  que  la  correspondiente  de  la  otra 
especie,  indicando  proceder  de  un  animal  de  talla 
mayor  y considerablemente  mas  ímbusto.  La  última 
muela  superior  del  Plexochcerus  paranensis  tiene 
las  láminas  anteriores  muy  estrechas  ó mas  bien 
dicho  de  pequeño  diámetro  transverso,  que  au- 
menta gradualmente  hácia  atrás  en  las  láminas  si- 
guientes ; en  el  Plexochcerus  adluis,  también  son 
de  menor  diámetro  que  las  posteriores,  pero  la  di- 


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UNGUICULADOS 


253 


ferencia  es  poco  notable,  mientras  que  en  la  otra 
especie  es  considerable.  Además  las  láminas  trans  • 
versales  de  la  última  muela  superior  del  Plexo- 
chcerus  aclluis  no  son  casi  derechas  como  las  de 
la  otra  especie,  sino  que  forman  una  curva  en  S 
poco  acentuada,  con  el  canto  interno  de  cada  lámina 
anguloso  y dirijido  un  poco  hácia  atrás. 

La  muela  está  algo  deteriorada  en  su  parte 
posterior,  pero  á pesar  de  eso,  se  conoce  difiere 
de  la  correspondiente  de  la  otra  especie,  por  tener 
una  lámina  de  más,  10  en  vez  de  9,  carácter  que  la 
acerca  de  Hydrochoerus , pero  las  lámiuas  apare- 
cen todas  reunidas  al  lado  externo  por  una  hoja  de 
esmalte  continua,  carácter  propio  de  Plexochcerus, 
La  primera  lámina  compuesta  es  también  relati- 
vamente mas  grande  y con  sus  dos  ramas  externas 
perfectamente  desarrolladas  y bien  delimitadas,  y 
no  con  la  rama  posterior  rudimentaria  y confundida 
con  la  lámina  segunda  simple  como  sucede  en  Ple- 
xochcerus paranensis,  otra  conformación  que 
acerca  el  Plexochcerus  aclluis  de  las  especies  del 
género  Hydrochcerus  ; por  todos  los  caractéres 
enumerados  constituye  un  verdadero  eslabón  entre 
Hydrochoerus  y Plexochcerus  paranensis.  La 
muela  en  cuestión  tiene  una  corona  de  33  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  1 2 milímetros  de 
diámetro  transverso  en  la  segunda  lámina,  y 14  mi- 
límetros de  diámetro  transverso  máximo  en  la  lá- 
mina quinta. 

Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


HYDROCHCERUS  briss- 

Brisson , Regnum  anímale,  p.  171,  a.  1756. 

Este  género  se  distingue  por  los  incisivos  bilo- 
bados  por  un  surco  longitudinal  ancho  pero  poco 
profundo,  sobre  la  cara  anterior,  y por  sus  muelas 
de  tamaño  y forma  desigual,  siendo  la  última  de 
cada  mandíbula  considerablemente  mayor  que  las 
demás.  En  la  mandíbula  superior,  las  tres  prime- 
ras muelas  están  formadas  por  dos  partes  transverso- 
triangulares  en  forma  de  Y,  unidas  por  un  depósito 
intermediario  de  cemento.  La  cuarta  muela,  mucho 


mas  grande  que  las  demás,  está  formada  por  1 1 lá- 
minas transversales,  la  primera  y la  última  triangu- 
lares y bipartidas  en  la  base  en  forma  de  Y,  y las 
otras  simples,  angulosas  en  sus  dos  extremos,  y reu- 
nidas entre  sí  por  depósitos  intermediarios  transver- 
sales de  cemento.  Las  dos  primeras  muelas  inferio- 
res están  formadas  por  tres  láminas  transversales 
bipartidas  en  la  base  y reunidas  por  depósitos  de 
cemento.  La  tercera  muela  inferior  está  formada 
por  cuatro  láminas,  la  primera  y la  última  triangu- 
lares y bipartidas  en  la  base  en  forma  de  Y,  y las 
dos  del  medio  simples.  La  cuarta  muela  inferior, 
mas  grande  que  las  otras,  aunque  no  con  el  tamaño 
desproporcionado  de  la  correspondiente  en  la  man- 
díbula superior,  está  constituida  por  seis  láminas 
transversales  simples  reunidas  entre  sí  por  depósi- 
tos intermediarios  de  cemento. 

El  cráneo  es  muy  ancho  y deprimido,  formando 
su  parte  superior  un  llano  plano,  casi  horizontal. 
Los  cuatro  elementos  del  occipital  permanecen  se- 
parados un  espacio  de  tiempo  relativamente  mayor 
que  en  los  demás  roedores,  y las  apófisis  paraocci- 
pitales son  excesivamente  largas,  arqueadas  ade- 
lante y comprimidas  lateralmente.  La  sutura  sagi- 
tal es  obliterada  como  también  parte  de  la  frontal. 
Interparietal  ausente.  Perforación  incisiva  única. 
Caja  auditoria  relativamente  pequeña.  Atlas  con  el 
arco  perforado  cerca  de  los  bordes  anterior  y pos- 
terior para  el  pasage  de  los  dos  primeros  nervios  es- 
pinales. Cola  rudimentaria.  Clavícula  completa- 
mente atrofiada.  Acromion  largo  y bifido  con  sus 
divisiones  dirijidas  hácia  abajo.  Húmero  con  agu- 
jero intercondiliano  pero  sin  perforación  epitro- 
cleana.  Cúbito  y rádio  soldados.  Navicular  y lunar 
soldados.  Dedos  |,  faltando  el  interno  adelante,  y 
el  interno  y externo  atrás. 

En  este  género  entra  el  mas  gigantesco  represen- 
tante de  los  roedores  de  la  actualidad,  el 

Hydrochoerus  capybara  Erxl. 

(Pl.  XII,  f.  3o  á 36) 

Hydrochoerus  capybara,  Erxleben,  Systema  Regn.  anim.  p. 

193. 

Desmarest,  Mamrnal.  part.  2,  p.  355. 

Cuvier,  Regne  Anim.,  vol.  1,  220,  1829. 

Pr.  N.  Wied,  Beitrage,  II,  p.  475. 

Rengger,  Naturgescli.  der  Sdug.  v.  Parag.,  p.  268. 

WAGNER  SCHREBER,  Suppl . IV,  56. 

Darwin,  Zool.  ofthe  Beagle,  II,  p.  91. 


254 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Waterhouse,  Nat.  Iíist.  Mamm.,  p.  201. 

Burmeister,  Syt.  Ubers.,  etc.,  I,  p.  238.  — Id.  Rei- 
se,  etc.,  II,  426. —Id.  Descr.  Phys.  etc.,  III, 
p.  264. 

Cavia  capybara,  Schreber,  Sáught.  IV,  p.  620. 

Sus  Hydrochoerus,  Lineo,  Syst.  Nat.,  12,  ed.  1,  p.  103. 

Habita  los  rios  de  la  parte  Este  de  la  República, 
del  Rio  de  la  Plata  al  Norte. 


1 1 y el  ro  di «;  rus  capybara  fossilis 


(PI.  XII,  fig.  34) 

Lund,  Blik  paa  Brasil,  etc. 

Weddel,  Voyage,  etc. 

Gervais  P.,  Recherches  sur  les  mammif.  foss.  de 
l’Amer.  Mérid.,  p.  12,  lam.  13,  fig.  3,  a.  1855. 
Liáis,  Climat,  faune,  etc.  du  Bresil,  a.  1872. 
Lidekker,  Cal.,  etc.,  part.  I,  p.  254. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p.  43. 
a.  1880. 

Herluf  Winge.  Jordfundne  og  nulevende  Gnavere, 
etc.,  p.  69,  a.  1887. 

Ortiz,  T.  E.  Paleontología  de  Entre  Ríos , p.  12,  a. 
1888. 


El  género  carpincho  ( Hydrochoerus ) es  de  una 
antigüedad  considerable,  y hasta  la  misma  especie 
existente  parece  remontar  á los  tiempos  cuaternarios, 
pues  se  han  encontrado  restos  absolutamente  idén- 
ticos á los  de  la  especie  actual,  por  Lund  y Claus- 
sen  en  las  cavernas  del  Brasil,  y por  Weddel  en 
los  depósitos  fosilíferos  de  Tarija,  que  sin  duda  re- 
montan á una  época  mucho  mas  lejana,  aunque  Ger- 
vais  no  se  espresa  al  respecto  de  una  manera  com- 
pletamente afirmativa.  En  realidad,  el  dibujo  que 
acompaña  del  maxilar  (P.  NII,  fig.  34)  parecería 
corresponder  á una  forma  de  tamaño  bastante  mayor 
que  la  existente,  la  que,  no  sería  difícil  fuera 
idéntica  al  Hydrochcerus  giganteus  de  Lund.  En 
la  provincia  de  Rueños  Aires  se  han  encontrado 
restos  fósiles  indisputablemente  de  la  misma  especie 
viviente,  pero  en  los  terrenos  post-pampeanos. 

Localidad.  — La  Plata  y Rio  Matanza. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria. 


Hydrochcerus  giganteus  Lund 

Hydrochcerus  giganteus,  Lund,  Blik  paa  Brasil,  etc. 
Hydrochcerus  sulcidens,  Lund,  1.  c. 


H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  44, 
a.  1880. 

Hydrochcerus  capybara,  forma  giganteus,  Herluf  Winge, 
Jordfundne  og  nulevende  Gnavere , etc.,  p.  69-70, 
a.  1887. 

Hydrochcerus  robustus , Leidy,  Proc.  Acad.  Nat.  Se.  Philad., 
p.  27 5,  fig.  1,  a.  1886. 

Esta  especie,  encontrada  primeramente  por  Lund 
en  las  cavernas  del  Brasil,  parece  haber  alcanzado 
una  vasta  distribución  geográfica,  pues  la  he  encon- 
trado en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y Leydy  la 
ha  descrito  últimamente  de  Centro  América,  de 
los  depósitos  cuaternarios  de  Nicaragua,  tomándola 
por  nueva,  y designándola  con  el  nombre  especí- 
fico de  robustus  á causa  de  sus  fuertes  propor- 
ciones. 

La  conformación  general  á juzgar  por  los  escasos 
restos  que  hasta  ahora  se  poseen,  parece  ser  idéntica 
á la  actual,  pero  se  distingue  inmediatamente  por  su 
tamaño  considerablemente  mayor  que  supera  en  un 
tercio  el  de  la  especie  existente.  Esta  notable  diferen- 
cia de  tamaño  hace  creer  que,  cuando  se  conozcan 
otras  partes  del  esqueleto,  se  notarán  otras  dife- 
rencias que  separen  mas  netamente  la  especie  actual 
de  la  extinguida. 

En  nuestro  territorio,  la  especie  fósil  parece  ser 
bastante  rara,  pues  hasta  ahora  solo  he  podido 
examinar  algunos  fragmentos  de  muelas  en  dema- 
siado mal  estado  para  poder  suministrar  datos 
precisos,  y una  rama  de  mandíbula  inferior  con 
el  incisivo  roto  en  la  base  y las  cuatro  muelas  en 
muy  mal  estado,  pero  que  con  todo  me  han  permi- 
tido tomar  las  medidas  siguientes: 


Ancho  del  incisivo  inferior * 

Diámetro  del  pm. , | transvergo  adeiante 

. ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  r 1 . 

( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.-s  > 

( transverso 

, , . C ántero-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores   

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  y 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m; 


0“012 

0.024 

0.012 

0.022 

0.013 

0.025 

0.014 

0.031 

0.020 

0.103 

0.046 

0.045 


Estas  medidas  concuerdan  completamente  con  las 
que  dá  Winge  de  los  ejemplares  procedentes  de  las 
cavernas  del  Brasil. 

Localidad.  — Villa  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 


UNGUICULADOS 


255 


Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana,  y base  del  piso  plateóse 
de  la  formación  cuaternaria. 


Horizonte.  — Piso  belgranense  y piso  bonaerense 
de  la  formación  pampeana  (plioceno  medio  y su- 
perior). 


Hyclrochoerus  magnas  H,  Gerv.  y Amegh. 


Hydrochcerus  perturbidus  Amegh. 


H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós,  etc.,  p.  44,  a.  1880. 
Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  Y,  p.  273, 


a.  1883. 


Esta  especie,  que  hasta  ahora  solo  me  es  conocida 
por  la  mandíbula  inferior,  difiere  de  la  actual  y de 
la  precedente  por  algunas  pequeñas  diferencias  en 
la  proporción  relativa  de  las  muelas,  pero  sobre  todo 
por  su  tamaño  gigantesco,  mucho  mayor  todavía  que 
el  del  Hyclrochoerus  giganteus  de  Lund,  sobre- 
pasando por  la  talla  al  tapir. 

La  sínfisis  de  la  mandíbula  inferior  es  ancha  y 
aplastada  en  sentido  perpendicular.  Los  incisivos 
son  anchos,  muy  aplastados  y con  un  surco  longitu- 
dinal en  la  cara  anterior,  muy  angosto  y profundo, 
que  los  divide  en  dos  lóbulos  iguales ; la  base 
de  estos  incisivos  se  prolonga  hacia  atrás  hasta 
debajo  de  la  parte  posterior  de  la  segunda  muela, 
mientras  en  el  carpincho  actual  solo  llegan  hasta 
debajo  de  la  parte  anterior  de  la  misma  muela.  Las 
muelas  inferiores  son  de  gran  tamaño,  la  última  muy 
ancha  en  su  parte  posterior  y con  sus  dos  últimas 
láminas  separadas  en  el  lado  externo,  pero  reunidas 
en  el  interno. 


Dimensiones 


Diámetro  transverso  del  incisivo  en  la  cara  anterior 0.017 

Diámetro  ántero-posterior  ó espesor  del  mismo  diente. . . . 0.013 
Largo  de  la  sínfisis  del  borde  del  alveolo  de  los  incisivos 
al  borde  anterior  del  alveolo  de  la  primera  muela 0.100 

. ( ántero-posterior 0.029 

Diámetro  del  pm.  t J . r ^ 

* ( transverso 0.012 

Diámetro  del  m.  , ántero-posterior 0.025 

( transverso 0.0125 

Diámetro  del  m.  , j ántero-posterior 0.028 

( transverso 0.0175 

/ ántero-posterior 0.033 

Diámetro  del  m.r  lran8TerS0. . . I «delante 0.021 

V i atras 0.016 

Longitud  de  las  cuatro  muelas  inferiores 0.018 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
encontrados  por  Cárlos  Ameghino  en  la  Villa  de 
Lujan,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y por 
F . Seguin  sobre  el  rio  Carcarañá  en  la  provincia  de 
Santa  Fé. 


(Pl.  XXI,  fig.  24) 

Hydrochcerus  perturbidus,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis 
de  mamíf.  fos.  nuevos,  etc.,  p.  8,  n°  9,  Febrero  de 
1888. —Id.  Lista  de  las  especies  de  mamíf.  fos.  de 
Monte  Hermoso,  p.  10,  n°  21,  Junio  de  1888. 
Hydrochcerus  Lydekkeri,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
Julio  de  1888. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  mandíbula  inferior  del  lado  derecho,  en  malí- 
simo estado  de  conservación,  pero  en  el  que  se  ve 
la  base  del  alveolo  del  incisivo,  la  parte  posterior 
de  la  segunda  muela  sin  corona,  la  muela  tercera 
completamente  destrozada  y sin  corona,  y parte  del 
alveolo  de  la  muela  cuarta,  con  una  pequeña  parte 
de  la  base  del  diente. 

Esta  pieza  indica  un  animal  de  talla  bastante 
mayor  que  el  Hydrochcerus  capybara  actual,  pero 
un  poco  menor  que  la  del  Hydrochcerus  magnus. 

La  base  del  alveolo  del  incisivo  llega  hasta  en- 
frente de  la  parte  anterior  de  la  tercera  muela; 
mas  atrás  todavía  que  en  el  Hydrochcerus  mag- 
nus,, y su  gran  desarrollo  demuestra  que  este  diente 
era  de  gran  tamaño.  Tanto  el  incisivo  inferior  como 
el  superior,  eran  de  cara  anterior  plana,  y no  bilo- 
bada  por  un  surco  longitudinal  como  en  la  especie 
actual. 

De  la  muela  segunda,  solo  existe  la  última  lámina 
compuesta  en  forma  de  Y,  con  la  apertura  hácia 
afuera,  que  presenta  un  diámetro  transverso  de  13 
milímetros. 

La  muela  tercera  inferior,  de  tamaño  considerable, 
es  un  poco  mas  angosta  adelante,  y mas  anchaa  trás,  y 
aunque  falta  por  completo  la  corona,  es  fácil  distin- 
guirla de  la  de  los  otros  carpinchos,  por  su  compo- 
sición distinta.  Esta  muela  en  H.  capybara,  H. 
sulcidens,  y H.,  magnus,  se  compone  de  una 
lámina  anterior  en  forma  de  Y abierta  hácia  adentro, 
de  una  lámina  posterior  en  forma  de  V abierta  hácia 
afuera,  y de  dos  láminas  transversales  simples, 
intermediarias,  las  cuatro  láminas  completamente 
separadas  unas  de  otras.  En  H.  perturbidus , la 
misma  muela  se  compone  de  tres  láminas  compues- 
tas en  forma  de  Y,  la  anterior  abierta  hácia  adentro, 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


256 

la  posterior  un  poco  mas  pequeña  que  la  del  medio 
con  la  abertura  hacia  afuera,  y la  del  medio  de 
tamaño  bastante  mayor,  abierta  hacia  adentro  como 
la  primera,  pero  con  un  enanchamiento  hacia  atrás 
en  el  vértice  de  la  V,  como  lo  demuestra  el  grabado 
adjunto. 


Hydrochcerus  perturbidus.  Muela  tercera  inferior  del  lado 
derecho  — corte  transversal.  Tamaño  natural. 

Este  diente  tiene  27  milímetros  de  diámetro  áti- 
tero  posterior,  y Í7  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  la  parte  posterior. 

El  diente  cuarto  está  completamente  destrozado, 
de  manera  que  no  puede  proporcionar  ningún 
carácter. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  de  la 
muela  tercera  tiene  sobre  el  lado  interno,  4 centí- 
metros de  alto. 

Poseo  además,  de  la  misma  especie,  una  muela 
superior  aislada,  que  supongo  ser  la  segunda  del 
lado  derecho,  que  no  difiere  en  su  configuración 
general  de  la  del  carpincho,  pero  es  de  tamaño  un 
poco  mayor  que  la  muela  correspondiente  de  uno 
de  los  mas  grandes  individuos  de  la  especie  actual. 
La  corona  tiene  15  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  sobre  el  lado  externo  y 9 milímetros  sobre 
el  interno,  y cada  uno  de  los  prismas  13  milímetros 
de  diámetro  transverso  oblicuo.  Los  prismas  son 
un  poco  menos  angulosos  en  sus  bordes  anterior  y 
posterior  que  los  de  la  especie  actual,  y las  dos 
ramas  déla  Y,  mas  regularmente  elípticas. 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  Monte  Hermoso,  á 60 
kilómetros  de  Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


CAYI0D0N  AMEGII. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Ácad.  Nac.  de  Cieñe,,  t.  VIH,  p.  63, 
a.  1885. 

Género  todavía  muy  imperfectamente  conocido, 


caracterizado  por  muelas  formadas  por  un  crecido 
número  de  prismas  triangulares  simples,  unidos 
unos  á otros  por  sus  bases.  La  primera  muela  infe- 
rior está  formada  por  cinco  prismas  y la  última  su- 
perior por  seis.  El  incisivo  inferior  es  de  cara  an- 
terior un  poco  convexa. 

Caviodon  multiplicatus  Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  30;  pl.  XXIII,  iig.  24,  25  y 26) 

Caviodon  multiplicatus , Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  63,  a.  1885. — Id.  t.  IX,  p.  72, 
a.  1886. 

Género  particular  de  los  cavinos,  Bravard,  Monog.  de  los 
Ierren,  mar.,  etc.,  p.  100,  a.  1858. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.,  t.  III,  p.  112, 
a.  1885. 

Fundé  esta  especie  sobre  una  sola  muela  é incom- 
pleta, pero  de  caractéres  tan  particulares  que  no 
dejaba  la  menor  duda  de  que  se  trataba  de  un  ani- 
mal extinguido  de  la  familia  de  los  cavinos  gené- 
ricamente distinto  de  los  ya  mencionados. 

Esta  muela  es  la  primera  inferior  del  lado  izquier- 
do, y se  distingue  de  la  misma  muela  de  todos  los 
demás  cavinos  conocidos,  por  el  número  considerable 
de  prismas  que  la  componen,  que  ascienden  al 
número  de  cinco. 

El  primer  prisma  ó anterior  es  mucho  mas  pe- 
queño que  los  otros,  y en  realidad  no  merece  tal 
nombre,  pues  mas  bien  que  un  prisma  es  un  cilin- 
dro ó cono  pegado  á la  parte  anterior  del  segundo 
prisma,  formando  en  el  lado  externo  una  fuerte 
columna  redondeada  separada  por  un  surco  pro- 
fundo, mientras  que  en  el  lado  ántero -interno  solo 
está  separada  por  un  surco  pequeño,  poco  profundo 
y de  fondo  cóncavo.  Los  otros  cuatro  prismas  que 
siguen  son  casi  todos  del  mismo  tamaño  y de  la 
misma  forma  triangular,  y constituyen  en  el  lado 
externo  cuatro  aristas  longitudinales  muy  compri- 
midas y casi  cortantes.  En  el  lado  interno,  cada 
prisma  tiene  un  pliegue  entraute  que  corresponde 
á un  surco  longitudinal,  de  manera  que  la  parte 
existente  de  la  muela  tiene  cinco  aristas  ó colum- 
nas en  el  lado  interno  separadas  por  cinco  surcos.  La 
parte  existente  de  la  muela  tiene  12  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  5 milímetros  de  diámetro 
transverso  y 18  milímetros  de  largo,  medidas  que 
indican  la  existencia  de  un  roedor  de  talla  relativa- 
mente considerable. 


UNGUICULADOS 


257 


Parece  que  este  es  el  mismo  animal  que  men- 
ciona Bravard  en  la  página  100  ele  su  monografía, 
del  que  encontró  un  diente  compuesto  de  seis  par- 
tes prismáticas,  que  consideró  como  el  diente  tras- 
molar superior  de  un  género  particular  de  los  ca- 
vinos.  Bürmeister  describe  y dibuja  la  misma 
muela  mencionada  por  Bravard  (lám.  II,  fig.  10 
A,  B).  Esta  pieza  que  es  entera,  se  compone  en 
efecto  de  seis  prismas  triangulares  de  dentina  en- 
vueltos en  una  capa  de  esmalte  que,  en  forma  de 
hoja  continua  une  los  prismas  unos  á otros.  Estos 
empiezan  en  una  extremidad  por  un  prisma  de  solo 
2 milímetros  de  ancho  y van  aumentando  de  tamaño 
hasta  el  último  que  tiene  4 milímetros,  siendo  el 
largo  total  de  la  corona,  según  el  dibujo  (lám. 
XII,  fig.  30)  de  1 1 á 12  milímetros. 

Los  seis  prismas,  salvo  la  diferencia  del  tamaño 
presentan  todos  la  misma  forma  triangular,  con  seis 
aristas  perpendiculares  en  el  lado  convexo,  separadas 
por  cinco  surcos  profundos,  y seis  columnas  con- 
vexas en  el  lado  cóncavo,  separadas  por  cinco  surcos 
poco  hondos  y de  fondo  cóncavo, 

Abstiéuese  Bürmeister  de  dar  un  nombre  á 
este  objeto  siguiendo  dice,  el  buen  ejemplo  de 
Bravard,  pues  crée  es  idéntico  al  mismo  animal 
que,  describe  bajo  el  nombre  de  Arvícola  gigantea. 
Supone  sea  esta  la  última  muela  superior,  partiendo 
para  esto  del  ejemplo  que  nos  proporciona  el  car- 
pincho que  tiene  la  última  muela  superior  aún  mas 
complicada,  y basándose  en  la  misma  analogía  crée 
que,  los  dientes  anteriores  del  animal  quejtuvo  dicha 
muela,  eran  mas  simples,  por  lo  que  sin  duda  supone 
sea  idéntico  á la  pretendida  Arvícola  gigantea  de 
Bravard . 

Paréceme  con  todo  que  en  esto  no  sigue  exacta- 
mente, como  lo  dice,  el  ejemplo  de  aquel  meritorio 
naturalista,  que  consideraba  el  animal  á que  había 
pertenecido  esa  muela  como  representante  de  un 
género  nuevo  v por  consiguiente  distinto  de  la 
pretendida  Arvícola  por  él  mismo  clasificada  l. 

No  dudo  que  esta  muela  sea  la  última  de  la  man- 
díbula superior,  pero  me  parece  que  está  muy  léjos 

1 He  aquí  la  nota  que  al  respecto  trae  Bravard  al  final  de  su 
monografía,  es  decir  inmediatamente  después  de  haber  encon- 
trado dicha  pieza : « Hemos  recientemente  descubierto  en  las 
arenas  fosilíferas  del  Paraná  un  diente  de  roedor  que  basta  para 
establecer  un  nuevo  género  en  esta  clase  de  animales.  Es  proba- 
blemente un  trasmolar  superior  izquierdo,  que  hace  recordar  por 
la  multiplicidad  de  sus  formas  los  dientes  de  Kerodon  del  Brasil; 
sin  embargo  las  diferencias  son  muy  notables  pues  este  está 


de  probar  que  el  animal  á que  perteneció  sea  idén- 
tico con  la  pretendida  Arvícola,  la  que  siendo  un 
verdadero  c.avino  sobre  el  tipo  de  los  géneros  Cavia, 
Cerodon,  Paleeocavia  y Microcavia,  me  parece 
debe  haber  tenido  la  última  muela  superior  mucho 
mas  simple. 

La  muela  mutilada  é incompleta  que  me  sirvió  de 
base  para  fundar  el  género,  la  consideré  como  la 
primera  inferior  del  lado  izquierdo,  y de  ser  así,  es 
natura]  que  el  animal  no  tendría  sino  una  relación 
muy  lejana  con  aquel  cuyos  restos  indujeron  á 
Bravard  á admitir  una  especie  americana  de  Ar- 
vícola. 

La  descripción  y dibujo  que  dá  Bürmeister,  de 
la  muela  recogida  por  Bravard,  me  parece  con- 
firma mi  primera  determinación,  pues  si  la  muela 
en  cuestión  es  la  última  superior,  la  que  yo  he 
descrito  no  puede  serla  misma,  pues  presenta  con 
aquella  diferencias  considerables. 

Se  ha  visto  en  efecto  que  la  muela  descrita  por 
Bürmeister  se  compone  de  seis  prismas  de 
igual  forma,  que  van  aumentando  de  tamaño  de  un 
extremo  á otro,  mientras  que  el  primer  prisma  de 
la  muela  que  he  descrito  es  mucho  mas  pequeño 
que  los  otros,  y de  forma  distinta,  casi  cilindrico, 
imitando  una  columna  pegada  al  prisma  que  sigue 
que  es  mas  ancho,  y mayor  aún  el  tercero,  angos- 
tándose luego  un  poco  los  dos  siguientes. 

El  prisma  rudimentario  en  forma  de  columna  me 
parece  demuestra  claramente  que  no  se  trata  de  una 
muela  intermediaria,  sino,  ó déla  primera  ó de  la 
última.  Ahora,  si  la  última  superior  es  la  descrita 
por  el  Dr.  Bürmeister,  esta  solo  podría  ser  la 
primera,  pues  es  sabido  que  ningún  animal  de  esta 
familia  tiene  una  primera  muela  superior  con  una 
columna  en  su  parte  anterior,  por  lo  que  se  vuelve 
mas  probable  sea  una  muela  inferior.  Pero  la  última 
muela  inferior  de  los  cavinos  es  recta  ó casi  recta, 
mientras  que  esta  tiene  una  curva  lateral  muy  pro- 
nunciada que  solo  se  observa  en  la  primera  muela 
inferior,  y justamente  puede  decirse  que  es  la  regla 
general  que  los  cavinos  presenten  un  prisma  rudi- 
mentario en  forma  de  columna  en  la  parte  anterior 
de  la  primera  muela  inferior.  El  Caviodon  entra 
en  la  regla,  y aunque  esta  muela  presenta  cinco 

formado  por  la  reunión  de  seis  prismas  triangulares,  y los  del 
género  viviente  de  dos  solamente.  En  la  esperanza  que  llega- 
remos á obtener  otras  piezas  características  de  este  animal  nos 
abstenemos  por  ahora  de  darle  un  nombre  genérico». 


33 


258 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


prismas,  no  tiene  nada  de  extraordinario,  pues  la 
primera  inferior  del  carpincho  si  bien  consta  de  tres 
prismas,  estos  son  bipartidos,  constituyendo  una 
série  de  seis  partes  sucesivas  mas  ó menos  pare- 
cidas, de  las  que  la  primera  afecta  igualmente  la  for- 
ma de  una  columna  dirij ida  hacia  adelante. 

Me  parece  que,  con  lo  dicho,  he  justificado  sufi- 
cientemente la  formación  del  género  Caviodon , 
animal  particular  de  la  familia  de  los  cavinos,  com- 
pletamente distinto  de  todos  los  hasta  ahora  cono- 
cidos, pero  cuyo  tamaño  sin  duda  he  exagerado  al 
compararlo  como  aproximado  al  del  carpincho, 
siendo  mas  probable  alcanzara  una  talla  mas  redu- 
cida, algo  mayor  sin  embargo  que  la  del  Dolichotis. 

Localidad.  — La  pieza  descripta  por  mi  ha  sido 
recogida  por  el  profesor  Scalabbuni  en  las  barrancas 
de  los  alrededores  del  Paraná,  y pertenece  al  Museo 
provincial  de  Entre  Ríos.  La  que  describe  Bur- 
meister  ha  sido  recogida  por  Bravard  en  la  misma 
localidad,  y se  conserva  en  el  Museo  Nacional  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  déla  formación 
patagónica  (oligoceno  superior). 

Caviodon  oütritus  Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  27  ¿ 29) 

Ameghino,  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte  Hermoso, 
p.  11,  n°  24,  Junio  de  1888. 

Esta  especie  está  representada  por  las  tres  prime- 
ras muelas  del  lado  derecho  déla  mandíbula  inte- 
rior, desgraciadamente  las  tres  mutiladas,  y la  parte 
anterior  del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  infe- 
rior, con  parte  del  alveolo  de  la  primera  muela  y 
el  incisivo  roto,  en  el  alveolo. 

La  primera  muela  inferior  derecha,  de  esta  espe- 
cie, la  mas  completa,  presenta  vestigios  de  cinco 
prismas  distintos,  estando  el  quinto  partido  por  el 
medio  de  manera  que  no  se  puede  determinar  con 
exactitud  si  este  era  el  último,  que  es  lo  que  me 
inclino  á creer,  ó si  seguía  todavía  otro  prisma 
hacia  atrás,  lo  que  me  parece  poco  probable. 

Este  diente,  comparado  con  el  de  la  otra  especie, 
se  distingue  por  un  tamaño  un  poco  mayor,  y por 
el  surco  entrante  de  la  base  de  cada  prisma  un  poco 
mas  ancho  y mas  profundo.  El  prisma  anterior  aun- 
que en  gran  parte  destruido,  se  conoce  era  mas  peque- 
ño y casi  rudimentario  como  en  la  otra  especie,  dis- 


tinguiéndose además  por  estar  confundido  sobre  el 
lado  interno  con  el  prisma  segundo  en  una  sola  co- 
lumna ancha  apenas  un  poco  deprimida  en  el  centro, 
y no  separados  por  un  pequeño  surco  perpendicular 
como  en  la  especie  precedente.  La  curva  de  la  mue- 
la es  muy  pronunciada,  pero  no  tanto  como  en  la 
otra  especie.  La  corona,  cuando  entera,  debía  tener 
un  diámetro  ántero-posterior  mínimo  de  14  mm;  el 
diámetro  transverso  de  los  prismas  intactos  es  de 
6 mm. 

De  los  dientes  segundo  y tercero  del  mismo  lado, 
solo  queda  la  parte  posterior  de  cada  uno,  con  dos 
prismas  mutilados,  rotos  en  la  parte  anterior,  pero 
que  dejan  ver  suficientemente  que  estaban  cons- 
truidos sobre  la  misma  forma  del  primero,  esto  es, 
compuestos  cada  uno  por  un  cierto  número  de  pris- 
mas triangulares  con  un  fuerte  pliegue  entrante  en 
la  base  de  cada  uno,  con  la  diferencia  de  que  el 
prisma  anterior  no  podía  ser  rudimentario  como  en 
la  primera  muela,  sino  de  la  misma  forma  que  los 
siguientes.  Las  muelas  son  igualmente  fuertemente 
encorvadas  hacia  adentro,  y con  los  prismas  del  mis- 
mo tamaño  que  los  de  la  muela  anterior. 

El  fragmento  de  mandíbula  inferior  muestra  toda 
la  cara  interna  del  alveolo  de  la  primera  muela  con 
cuatro  depresiones  perpendiculares,  la  anterior  piu- 
cho  mas  grande  que  corresponde  á los  dos  pris- 
mas anteriores  unidos,  sin  ranura  divisoria  sobre 
el  lado  interno.  El  alto  del  alveolo,  del  borde 
alveolario  á la  base,  es  de  22  mm.,  lo  que  de- 
demuestra que  la  primera  muela  entera  tuvo  un 
largo  de  la  raíz  á la  corona,  de  25  mm.  La  base  del 
alveolo  forma  en  la  parte  inferior  de  la  mandíbula 
una  fuerte  protuberancia  descendente,  d*e  un  desar- 
rollo enorme,  sin  igual  en  ninguno  de  los  roedores 
que  me  son  conocidos.  El  incisivo  implantado  en 
este  fragmento,  es  mas  grueso  que  ancho,  de  cara 
anterior  un  poco  convexa,  de  5 mm.  de  diámetro 
transverso  y un  poco  mas  de  grueso.  Sobre  la  cara 
externa,  casi  inmediatamente  adelante  de  la  primera 
muela  y á solo  unos  5 á 6 mm.  del  borde  superior, 
hay  una  gran  perforación  mentoniana.  La  sínfisis 
mandibular  recien  empieza  como  á un  centímetro 
adelante  de  la  primera  muela,  y á juzgar  por  la  parte 
conservada  parece  debía  ser  sumamente  corta. 

Localidad.  —Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
recogidos  por  Carlos  Ameghino  en  Monte-Hermo- 
so á 60  km.  de  Bahia  Blanca. 

Horizonte. — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


UNGUICULADOS 


259 


STRATA  AMEGH. 

Ameghino,  Bol.  ele  la  Acacl.  Nao.  de  Cieñe.,  t.  VIII.  p.  68, 
a.  1886. 

Este  género  solo  me  es  conocido  hasta  ahora  por 
un  incisivo  inferior  de  cara  anterior  plana,  y cara 
posterior  muy  angosta,  elevada  y limitada  por  dos 
surcos  longitudinales  laterales. 

Strata  elévala  amegii . 

(Pl.  XXVI,  fig.  15) 

Ameghino,  Ob,  y pág.  cit. 

La  especie  está  fundada  sobre  un  incisivo  inferior 
del  lado  izquierdo,  de  una  conformación  muy  par- 
ticular, que  denota  la  presencia  de  un  roedor  de  una 
talla  comparable  á la  de  un  pequeño  carpincho,  per- 
teneciente también  sin  duda  alguna  á un  animal  de 
la  familia  de  los  cavinos,  pero  que  no  puede  identi- 
ficarse con  ninguno  de  los  ya  conocidos.  No  procede 
seguramente  del  Plexochoerus,  pues  los  incisivos 
de  este  género  son  mas  grandes  y con  una  depre- 
sión longitudinal  en  la  cara  anterior.  Solo  podría 
pertenecer  por  la  talla  á un  Cardiotherium,  pero 
el  incisivo  inferior  de  este  género  es  de  una  confor- 
mación muy  diferente.  Este  diente,  es  un  trozo  de 
la  parte  anterior,  de  57  mm.  de  largo  en  línea  rec- 
ta, al  que  debe  faltar  en  su  parte  posterior  por  lo 
ménos  un  tercio  de  largo  total  que  tenía  cuando 
intacto. 

La  curva  es  igual  á la  de  un  incisivo  de  carpincho . 
La  cara  anterior  esmaltada  no  es  convexa  como  en 
Cardiotherium  ni  bilobada  por  una  depresión  lon- 
gitudinal como  en  Hyclrochoerus  y Plexochoerus, 
sino  de  superficie  plana,  pero  muy  rugosa  á causa 
de  un  crecido  número  de  arruguitas  irregulares  que 
cubren  el  esmalte . La  cara  esmaltada  tiene  9 mm. 
de  ancho.  El  esmalte  dá  vuelta  sobre  el  lado  interno 
formando  un  ángulo  agudo  y una  faja  de  esmalte 
tan  estrecha  que  es  apenas  apreciable.  Sobre  el  lado 
externo  forma,  al  contrario,  como  es  de  regla,  un 
canto  redondeado,  pero  también  poco  desarro- 
llado. 

El  carácter  mas  particular  del  diente,  se  presenta 


en  su  cara  posterior  ó interna,  en  donde  la  dentina 
se  eleva  en  el  centro  formando  una  alta  columna  ó 
especie  de  calzada  longitudinal,  elevada  y angosta, 
limitada  por  dos  surcos  longitudinales  anchos  y de 
fondo  cóncavo  que  corren  paralelamente,  uno  al  lado 
interno  y el  otro  al  externo,  inmediatamente  al  lado 
de  los  bordes  del  esmalte  en  la  cara  posterior.  El 
ancho  del  diente  en  su  cara  posterior  ó interna  for- 
mada por  la calzadadongitudinal  es  de  solo  4 mm.,  y 
el  espesor  del  diente  formado  por  la  masa  de  den- 
tina y la  capa  de  esmalte  que  la  cubre,  es  igual  al 
ancho  del  mismo  en  la  cara  esmaltada,  esto  es, 
9 mm. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  por  el 
profesor  Scalabriwi  en  las  barrancas  de  los  alrede- 
dores de  la  ciudad  del  Paraná  y pertenece  al  Museo 
provincial  de  Entre-Rios. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


INGERTA  SEDIS 

Calloclontomys  vastatus  gea.  et.  sp.  n. 

(Pl.  IX,  fig.  27) 

x\lguuos  incisivos  aislados,  indican  la  existencia 
de  un  roedor  todavía  desconocido,  del  tamaño  de 
una  vizcacha,  pero  de  colocación  por  ahora  incierta, 
que  designo,  con  el  nombre  arriba  indicado.  Entre 
estas  piezas,  es  particularmente  notable  la  parte  an- 
terior de  un  incisivo  inferior  derecho,  de  5 mm.  de 
ancho  y otro  tanto  de  grueso,  de  cara  anterior  muy 
ligeramente  convexa  y con  algunas  pequeñas  ondu- 
laciones longitudinales;  el  esmalte  dá  vuelta  sobre 
el  lado  externo  formando  un  ángulo  redondeado,  y 
sobre  el  interno  un  ángulo  agudo,  con  una  faja  lon- 
gitudinal de  esmalte  sobre  el  lado  interno,  muy  an- 
gosta y excavada  longitudinalmente  en  el  medio. 
Pero  el  carácter  mas  particular  de  este  diente  que 
es  el  que  me  induce  á separarlo  como  género  dis- 
tinto, es  la  presencia  de  un  fuerte  surco  longitudi- 
nal de  fondo  cóncavo,  situado  sobre  la  cara  posterior 
hácia  el  lado  externo,  surco  que  dá  á dicho  diente 
un  aspecto  característico  muy  particular. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa-Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 


260 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe 
rior). 


OBSERVACIONES  GENERALES 

SOBRE  LOS  CAVIDT  Y LOS  OTROS  GRANDES  GRUPOS 
DE  ROEDORES  SUR-AMERICANOS. 

Los  representantes  actuales  de  la  familia  de  los 
cavinos,  son  éntrelos  roedores,  formas  de  una  evo- 
lución avanzadísima,  pues  no  solo  las  muelas  no  con- 
servan el  mas  mínimo  vestigio  de  la  forma  primitiva 
radiculada  que  debieron  tener  en  un  principio,  si- 
no que  la  evolución  ha  afectado  casi  todas  las  demás 
partes  del  esqueleto,  la  fórmula  digital  se  lia  redu- 
cido generalmente  á|,  las  clavículas  han  desapare- 
cido, la  cola  se  ha  atrofiado,  y hasta  las  mismas 
extremidades  córneas  de  los  dedos  han  perdido  en 
parte  la  forma  de  uñas  para  tomar  la  de  pequeñas  pe- 
zuñas. Es  claro  que  solo  pueden  haber  alcanzado  este 
grado  de  evolución  por  medio  de  una  larga  serie  de 
modificaciones,  y como  los  géneros  actuales  son  en  nú- 
mero muy  reducido,  se  deduce  que  las  formas  extin- 
guidas deben  ser  muy  numerosas.  Confirma  además, 
estadeducion,  el  hecho  de  que  los  tres  géneros  ac- 
tuales Cavia,  Dolichotis  é Hydrochaerus,  son 
sumamente  diferentes  entre  sí,  por  haber  evidente- 
mente desaparecido  las  formas  intermediarias  que 
los  ligaban. 

Los  géneros  fósiles  arriba  mencionados,  llenan 
casi  por  completo  ese  vacío  que  separa  los  géneros 
actuales,  y permiten  trazar  sus  líneas  de  filiación 
de  una  manera  por  demás  satisfactoria.  Ya  en  otro 
trabajo  (Bol.  etc.  t.  VIH.  p.  184)  me  he  extendi- 
do largamente  sobre  las  formas  intermediarias  que 
ligan  las  especies  actuales  á las  extinguidas,  y las 
formas  extinguidas  que  llenan  los  vacíos  existentes 
entre  los  géneros  actuales,  lo  que  me  permite  ser 
breve,  como  por  otra  parte  lo  exige  este  trabajo  de 
conjunto,  pero  no  puedo  menos  que  recordar  dos 
declaraciones  que  han  sido  confirmadas  por  los  des- 
cubrimientos mas  recientes.  En  el  trabajo  citado,  es- 
tudiando los  fósiles  oligocenos  del  Paraná,  establecí, 
que,  de  las  dos  formas  extremas  de  muelas  de  los 
cavinos  actuales,  la  sencilla  de  Dolichotis  y la 
complicada  de  Hydrochcerus  la  primera  debía  ser 
la  mas  primitiva,  lo  que  ha  sido  confirmado  por  los 
fósiles  eocenos  del  grupo  de  los  cavinos,  en  los  que 
no  existen  muelas  que  afecten  una  complicación  ma- 


yor que  las  del  Dolichotis.  Establecí  también,  de 
acuerdo  con  los  principios  evolutivos  formulados 
en  mi  obra  Filogenia,  que  estas  muelas,  como  to- 
das las  de  base  abierta,  eran  una  modificación  poste- 
rior de  muelas  primitivamente  radiculadas,  y los 
mas  antiguos  dientes  de  cavinos  encontrados  últi- 
mamente en  las  formaciones  eocenas  de  la  República, 
son  en  efecto  radiculados. 

La  muela  de  cavino  mas  primitivo  hasta  ahora 
encontrada,  es  la  de  Hedimys , que,  con  una  corona 
compuesta  de  dos  prismas  triangulares  como  en  Do- 
lichotis tiene  una  base  dividida  en  tres  raíces  bien 
separadas.  En  las  muelas  de  Phanomys,  las  raíces 
ya  están  atrofiadas  y soldadas  constituyendo  muelas 
semi-radiculadas,  y en  Eocarclia  ha  desaparecido  to- 
do vestigio  de  raíz,  presentándose  la  base  completa- 
mente abierta  y la  corona  de  cada  muela  formada 
por  dos  prismas,  ménosla  primera  superior  que  es- 
tá formada  por  una  sola  parte  elíptica,  pero  en 
Schistomys  la  misma  muela  se  divide  en  dos  pris- 
mas como  las  demás.  Siguiendo  esta  evolución,  en 
Ortomyctera  los  prismas  afectan  la  forma  de  los  de 
Dolichotis , pero  la  primera  muela  inferior  solo  tie- 
ne todavía  dos  prismas,  adquiriendo  recien  tres  en 
su  sucesor  el  Dolichotis. 

Las  muelas  de  Cavia,  Palaeocavia,  Ceroclon  y 
Microcavia  son  muy  parecidas  entre  sí,  difiriendo 
de  las  de  Dolichotis  por  un  principio  de  complica- 
ción que  ofrece  el  prisma  posterior  con  una  pequeña 
escotadura  que  tiene  en  su  lado  mas  ancho.  Las  mue- 
las de  Cavia  solo  difieren  de  las  de  Palaeocavia 
por  la  misma  escotadura  un  poco  mas  profunda  y 
una  pequeña  modificación  de  forma  en  el  prisma 
anterior  de  las  muelas  inferiores.  Las  muelas  de 
Ceroclon  y Microcavia  son  á su  vez  idénticas,  di- 
firiendo de  las  de  Palaeocavia  por  el  pequeño  pro- 
longamiento anterior  del  primer  prisma  de  la  prime- 
ra muela  inferior.  Las  muelas  de  Palaeocavia  son 
á su  vez  una  pequeña  modificación  de  las  de  Eocar- 
dia  y Schistomys  en  uno  de  cuyos  géneros,  ó á lo 
ménos  en  una  forma  del  mismo  tipo,  tuvo  su  punto 
de  partida. 

Los  intermediarios  que  reúnen  Hydrochoerus  al 
mismo  tronco,  no  son  menos  interesantes,  y con  sus 
formas  de  transición  todavía  mas  aparentes.  El  pun- 
to de  partida  de  esta  série,  parece  ser  Neoprocavia, 
cuyas  muelas  inferiores  bien  que  compuestas  de 
solo  dos  prismas,  cada  uno  tiene  una  escotadura  en- 
trante sobre  el  lado  ancho,  existiendo  además  sobre 
el  mismo  lado  una  tercera  escotadura  eutre  ambos 


UNGUICULADOS 


261 


prismas;  esta  escotadura  se  acentúa  en  Cardiodon 
presentándose  un  rudimento  de  tercer  prisma  entre 
los  dos  primitivos  que  se  acentúan  en  Pvocardio- 
therium,  y en  Cardiotherium  la  evolución  es  com- 
pleta, presentándose  las  muelas  inferiores  compuestas 
de  tres  prismas  bien  formados  pero  un  poco  ménos 
complicados  que  en  Ilydrochoerus,  y todos  los  pris- 
mas de  cada  muela  reunidos  todavía  por  una  hoja 


continua  de  esmalte.  En  Plexochocrus  empieza  á 
bilobarse  la  cara  anterior  de  los  incisivos  y á ate- 
nuarse la  lámina  de  esmalte  que  une  los  prismas 
entre  sí,  que  empiezan  á separarse  en  una  extremidad 
pero  quedan  siempre  unidos  por  la  otra,  hasta  que 
en  su  sucesor  actual  el  llydrochoerus  se  completa 
la  evolución  apareciendo  en  este  todos  los  prismas 
de  cada  muela  completamente  separados  unos  de 


otros  por  depósitos  intermediarios  de  cemento. 

Estas  modificaciones  son  las  que  han  seguido  las 
grandes  líneas  de  filiación  de  los  géneros  existentes 
en  la  forma  que  lo  indica  el  bosquejo  precedente. 

Los  roedores  fósiles  mas  antiguos  de  la  República 
Argentina,  procedentes  de  los  terrenos  eocenos  de 
la  Patagonia  austral,  son  en  gran  parte  tipos  ante- 
cesores poco  especializados,  que  llenan  grandes 
vacíos  de  la  série  filogenética  de  este  orden  de 
mamíferos,  ligando  entre  sí  familias  actuales  que 


parecían  separadas  por  grandes  abismos,  pues  habrá 
podido  observarse  en  las  descripciones,  que  géneros 
de  una  familia  presentan  á menudo  caractéres  pro- 
pios de  los  representantes  de  otras  familias. 

Los  roedores  predominantes  en  los  terrenos  mas 
antiguos  son  los  Echinomyidse , grupo  sin  duda 
de  caractéres  muy  primitivos,  algunas  de  cuyas  for- 
mas se  ligan  á los  Eryomyidse  y otras  á los  Ca- 
viidse ; á partir  de  esa  época  disminuyen  gradual- 
mente en  número  y variedad. 


262 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Un  género  extinguido  del  Paraná,  el  Paracloxo- 
mys  que  aparecía  como  un  tipo  completamente 
aislado,  se  liga  ahora  á los  Cercolabidce , por  medio 
del  género  Steiromys , aliado  á su  vez  de  Acare- 
mys  y Sciamys,  géneros  que  si  bien  del  mismo 
grupo,  presentan  notabilísimas  analogías  con  algu- 
nos Echinomyidce  de  la  misma  época,  denotando 
una  procedencia  común,  que  la  indican  también  sus 
muelas  bien  radi culadas. 

Los  Eryomyida 3 ó vizcachas  alcanzan  su  mayor 
desarrollo  durante  el  oligoceno.  En  los  terrenos 
eocenos  son  también  muy  numerosas,  pero  son 
todas  de  tamaño  relativamente  pequeño,  y ciertos 
géneros  con  algunas  muelas  radiculadas  presentan 
una  transición  tan  notable  á los  Echinomyidca 
que  me  parece  no  puede  ya  dudarse  de  la  descen- 
dencia de  los Eryomyidce  de  un  representante  délos 
Echinomyidce  cuyas  muelas  eran  parecidas  á la 
primera  de  la  mandíbula  superior  del  Spheromys, 
la  sola  que  en  este  animal,  que  es  una  verdadera 
vizcacha,  haya  conservado  en  parte  su  tipo  pri- 
mitivo. 

Otro  tanto  sucede  con  los  Caviidce:  varios  de  los 
géneros  que  vivieron  durante  los  tiempos  eocenos, 
particularmente  el  Phanomys  y el  Iiedimys , 
reúnen  á los  caractéresde  cavinos  imperfectos,  otros 
de  verdaderos  Echinomyidce  indicando  clara- 
mente el  carácter  de  antecesor  de  este  grupo,  que 


estaba  entonces  en  el  apogeo  de  su  desarrollo.  A los 
otros  representantes  eocenos  de  este  grupo,  se  ligan 
por  ciertos  caractéres  los  Dasyproctidce,  que 
parecen  así  descender  del  mismo  grupo. 

Los  Octodontidce  parecen  ligarse  por  varios  ca- 
ractéres á algunos  géneros  de  la  familia  de  los 
Echinomyidce,  como  Nelomys,  Dicoljoomys, 
Cárter odon , etc.,  que  tienen  sin  duda  una  gran 
analogía  con  Plataeomys. 

Estos  diferentes  grupos  se  han  desarrollado  de 
una  manera  sucesiva.  Los  mas  antiguos  parecen  ser 
los  Cercolabidce  cuyo  principal  desarrollo  es  pro- 
bablemente pre-eoceno.  En  el  eoceno  llegan  á su 
apogeo  los  Echinomyidce.  Los  Eryomyidce  al- 
canzan su  máximo  desarrollo  durante  el  Oligoceno, 
empezando  desde  entonces  á disminuir  rápida- 
mente. El  gran  desarrollo  de  los  cavinos  es  todavía 
de  época  mas  reciente;  empieza  en  el  oligoceno  y 
se  continúa  durante  el  mioceno  alcanzando  su  má- 
ximum durante  la  formación  de  los  terrenos  pam- 
peanos. Por  fin  el  grupo  mas  moderno  parece  ser  el 
de  los  Octodontidce  que  empieza  á adquirir  un 
gran  desarrollo  recien  en  el  mioceno  superior, 
continuando  hasta  nuestra  época. 

En  definitiva,  y á grandísimos  rasgos,  la  sucesión 
y descendencia  de  los  grandes  grupos  de  los  Ilystri- 
comorpha  puede  establecerse  desde  ya  de  la  si- 
guiente manera: 


UNGUICULADOS 


263 


ALLOIDEA 


Tribu  numerosa  de  unguiculados,  compuesta  de  grupos  de  caracteres  externos  aparentemente  distintos, 
pero  con  una  estructura  interna  fundamentalmente  idéntica  y hasta  homogénea,  que  indica  un  parentesco 
cercano  de  los  distintos  grupos  que  la  constituyen.  Los  caractéres  comunes  de  los  representantes  de  esta 
tribu  son. 

Sistema  dentario  compuesto  de  incisivos,  caninos  y molares.  Caninos  generalmente  pequeños,  á veces 
rudimentarios  ó ausentes  en  la  mandíbula  inferior,  y mas  raramente  bi-radiculados.  Molares  tuberculosos 
ó con  tubérculos  agudos.  Un  par  de  incisivos  en  cada  mandíbula  casi  siempre  muy  desarrollados,  pero 
nunca  escalpriformes.  Huesos  marsupiales  generalmente  presentes. 

Los  Alloideos  comprenden  cinco  órdenes  que  se  distinguen  de  esta  manera: 

I Sin  huesos  marsupiales  y ángulo  mandibular  no  invertido.  Insectívora. 

II  Con  huesos  marsupiales. 

a Iucisivos  f.  Caninos  j. 

aa  Dedos  segundo  y tercero  del  pié  no  reunidos  por  un  tegumento  externo. 

Microbio  theria. 

bb  Dedos  segundo  y tercero  del  pié  reunidos  por  un  tegumento  externo. 

Per  amella. 

b Un  solo  par  de  incisivos  inferiores.  Caninos  inferiores  ausentes, 
aa  Premolar  T no  mayor  que  m.r.  Macropoda. 

bb  Premolar  T mayor  que  m.T.  Plagiaulacoidea. 


Alloideos  sin  huesos  marsupiales  y con  muelas  armadas  de  tubérculos  puntiagudos.  Caninos  pequeños. 
Incisivos  de  1 á 3 en  cada  mandíbula.  Cóndilo  transversal.  Arco  zigomático  delgado.  Clavículas  fuertes. 
Astrágalo  de  polea  muy  excavada.  Escafoideo  y lunar  separados.  Carpo  de  8 piezas  y además  un  hueso 
intermediario.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Plantígrados. 

Viven  en  la  actualidad  en  el  antiguo  y nuevo  mundo,  pero  no  existe  una  sola  especie  en  la  parte  con- 
tinental de  Sud  América. 

Se  encuentran  fósiles  desde  la  base  del  eoceno  tanto  en  Europa  como  en  Norte  América,  pero  no  se  le 
conocen  hasta  ahora  representantes  en  nuestro  suelo. 


MICROBIOTHERIA 


No  mas  de  f iucisivos.  Caninos  }.  Muelas  de  f á f con  tubérculos  puntiagudos.  Paladar  con  vacui- 
dades palatinas.  Un  interparietal . Arco  zigomático  delgado.  Cráneo  puntiagudo.  Una  rama  externa  del 


264 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


canal  alveolar  de  la  mandíbula  inferior.  Cola  larga.  Sacro  de  dos  vértebras.  Los  cuatro  miembros 
iguales  ó casi  iguales.  Un  hueso  intermediario  del  carpo.  Dedos  segundo  y tercero  del  pié  posterior,  no 
reunidos  por  un  tegumento  externo.  Plantígrados.  Huesos  marsupiales  presentes. 

Solo  existe  en  nuestro  suelo  como  representante  de  este  orden,  la  familia  de  los 


MICROBIOTHERIDEE 


Mamíferos  fósiles  de  talla  diminuta,  cuyo  aparato  dentario  de  la  mandíbula  inferior  consiste  en  un  gran 
incisivo  ó canino  incisiforme  y siete  molares  en  série  continua,  que  aumentan  de  tamaño  del  primero 
al  quinto,  y disminuyen  del  sesto  al  sétimo,  todos  provistos  de  puntas,  particularmente  sobre  el  lado 
interno . 


MICR0B10THERIUM  amegii- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  6,  a.  1887. 

Muelas  T y ¿ bilobadas,  cada  lóbulo  con  una  de- 
presión en  el  centro,  una  cúspide  alta  y puntiaguda 
sobre  el  lado  interno,  y un  callo  semilunar  y ele- 
vado sobre  el  externo.  MT  mas  grande  que  to- 
dos los  otros  dientes.  Rama  horizontal  de  la  mandí- 
bula de  base  casi  derecha. 

Conozco  dos  especies  de  este  género,  caracteri- 
zadas de  este  modo  : 

Talla  muy  pequeña.  Alto  de  la  rama  horizontal 

2 mm.  Agujero  mentoniano  anterior  debajo  de 

la  parte  posterior  del  p.  j . M.  palagonicum. 

Talla  bastante  mayor.  Alto  de  la  rama  horizontal 

3 mm.  Agujero  mentoniano  anterior  debajo  de  la 

parte  media  del  p.  3 . M.  lehuelchum. 

Microbiotherium  patag'oiiieum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  6,  n°9,  a.  1887. 

Es  este  seguramente  uno  de  los  mamíferos  mas  pe- 
queños que  hasta  ahora  se  conozcan  ; desgraciada- 
mente me  es  conocido  tan  solo  por  la  mitad  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior,  en  la  que  están 
implantados  los  últimos  tres  molares  verdaderos, 
existiendo  en  la  parte  anterior  los  alveolos  de  los 
demás  dientes.  El  alveolo  del  incisivo  aunque  bas- 
tante destrozado,  prueba  que  este  diente  era  com- 
primido transversalmente  como  en  los  géneros  Ab- 
derites,  Acdestis  y Epanorthus ; la  protuberancia 


que  forma  el  alveolo  sobre  el  lado  interno,  prueba 
que  la  base  del  diente  llegaba  hasta  debajo  del  pm.7. 
Los  dos  primeros  premolares  de  los  que  solo  se 
conservan  los  alveolos,  eran  sumamente  pequeños. 
El  premolar  cuarto  era  de  tamaño  relativamente  mas 
considerable  y con  dos  raíces  distintas  como  parece 
ser  también  el  caso  para  los  anteriores  ; todos  estos 
dientes,  á lo  menos  los  posteriores,  tienen  la  raíz  pos- 
terior de  tamaño  considerablemente  mayor  que  la 
anterior.  Los  cuatro  premolares  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  4 milímetros. 

El  m.  - es  el  diente  de  tamaño  mas  considerable 
de  toda  la  mandíbula,  alcanzando  un  diámetro  ánte- 
ro-posterior  de  0m  0015.  La  corona  bastante  ele- 
vada es  mas  angosta  adelante,  mas  ancha  atrás,  y 
con  dos  pares  de  tubérculos  transversales,  altos  y 
puntiagudos,  de  los  cuales  los  que  constituyen  el 
par  anterior  son  de  tamaño  un  poco  menor  que  los 
del  par  posterior. 

El  m.  7 es  de  tamaño  un  poco  menor,  de  ancho 
mas  igual  adelante  y atrás,  y también  con  los  dos 
pares  de  tubérculos  puntiagudos,  uno  adelante  y 
el  otro  atrás,  formando  casi  dos  crestas  transversales 
separadas  por  un  valle  profundo. 

El  m.  - es  de  tamaño  mucho  mas  pequeño  que  el 
precedente,  pero  también  con  dos  pares  de  tubércu- 
los aunque  mas  bajos  y de  cúspides  mas  romas.  Los 
tres  verdaderos  molares  ocupan  un  espacio  longitu- 
dinal de  cerca  de  4 milímetros. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  casi  derecha 
y de  un  alto  casi  uniforme  de  solo  dos  milímetros. 

Los  agujeros  mentonianos  son  en  número  dedos, 
colocados,  el  anterior  debajo  de  la  parte  posterior  del 
pin.  3,  y el  posterior  debajo  de  la  parte  anterior 
del  m.  r.  La  mandíbula  á la  que  le  falta  el  incisivo 


UNGUICULADOS 


265 


y la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal,  cuando 
entera  apenas  debía  tener  unos  12  milímetros  de 
largo. 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por  Car- 
los Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz 
en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  —Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Microbiotlierium  teliuelclium  Amegh. 

(Pl.  I,  fig.  17) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  n°  10, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  fundada  sobre  algunos  peque- 
ños fragmentos  de  mandíbulas  inferiores,  de  los  que, 
el  mas  completo  es  una  rama  izquierda  conteniendo 
implantados  parte  del  pm.  3,  el  pm.  T y los  tres  mo- 
lares siguientes.  Este  animal  se  distingue  de  la  es- 
pecie anterior  por  su  tamaño  bastante  mas  conside- 
rable, por  sus  molares  uno  y dos  de  tamaño  mas 
igual  entre  sí,  y cada  uno  de  ellos  bastante  mas  an- 
gosto adelante  que  atrás. 

Las  muelas  desde  el  pm.  3 al  m.  se  presentan 
con  una  corona  baja  gastada  por  la  masticación,  pero 
todavía  aparentemente  dividida  en  dos  lóbulos  casi 
iguales,  y con  las  cúspides  de  los  tubérculos  casi 
completamente  gastadas,  menos  las  colocadas  sobre 
el  borde  interno  que  se  conservan  puntiagudas.  Los 
dientes  pm.  3 y pm.  T,  m.  T y ¥,  parecen  tener  dos 
raíces  distintas,  una  anterior  y otra  posterior,  pero  el 
m . ¥ sumamente  pequeño  y de  corona  casi  circular  no 
tiene  probablemente  mas  que  una  sola  raíz. 

Los  dos  últimos  premolares  y los  tres  verdaderos 
molares,  todos  muy  apretados  unos  á otros,  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  8 milímetros. 

La  forma  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es 
como  en  la  especie  precedente,  con  un  alto  uniforme 
de  cerca  de  3 milímetros,  mostrando  también  en  el 
lado  externo  dos  pequeños  agujeritos  mentonianos, 
colocados,  el  primero  debajo  de  la  parte  mediana  del 
pm.  y el  segundo  debajo  de  la  parte  mediana  del 
m.  - ; este  último  agujerito  se  distingue  del  corres- 
pondiente en  la  especie  precedente  por  su  tamaño 
excesivamente  pequeño,  apenas  visible  á la  simple 
vista. 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por  Car- 
los Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz 
en  la  Patagouia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


STILOTHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  a.  1887. 

Animal  también  de  talla  muy  pequeña,  apenas  un 
poco  mayor  que  la  del  Microbiotherium  tehuel- 
chum,  pero  al  parecer  de  forma  bastante  distinta, 
de  manera  que  no  sería  estraño  que  al  ser  mejor 
conocido  resultara  ser  de  una  familia  diferente. 
Desgraciadamente  por  ahora  solo  conozco  un  frag- 
mento de  la  parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior,  en  el  que  se  hallan  implanta- 
dos tres  dientes,  dos  anteriores  muy  pequeños  que 
supongo  corresponden  á los  premolares  j y 3,  pro- 
bablemente de  una  sola  raiz  ó de  dos  raíces  muy 
cercanas  y casi  soldadas,  y el  otro  posterior  mas 
grande,  probablemente  el  pm.  j,  con  dos  raíces  bien 
distintas  y divergentes.  Detrás  de  este  diente  se  vé 
todavía  parte  del  alveolo  y de  las  raíces  del  primer 
molar. 

Stilotherium  dissimile  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  n°  11,  a. 

1887. 

Este  animal  se  caracteriza  bien  por  sus  dientes 
diferentes  entre  sí,  tanto  por  su  forma  como  por  su. 
modo  de  implantación.  Los  premolares^  y 3,  pequeños 
y al  parecer  de  raíz  simple,  están  implantados,  incli- 
nándose hácia  adelante  y quedando  entre  ambos  un 
pequeño  espacio.  El  pm.  7 está  algo  mas  separado 
é inclinado  un  poco  hácia  atrás.  Los  premolares 
2 y 3 son  de  cúspide  relativamente  alta,  comprimi- 
dos lateralmente  de  manera  que  toman  una  forma 
semi-sectorial,  con  un  pequeño  callo  basal  en  su 
parte  posterior.  El  pm.  T aunque  de  tamaño  bas- 
tante mayor  que  los  precedentes,  apenas  tiene  un 
milímetro  de  diámetro  ántero-posterior,  con  una 
cúspide  central  mas  elevada,  una  "anterior  un  poco 
mas  baja,  y otra  posterior  mas  baja  aún,  colocadas 
las  tres  sobre  la  línea  sectorial.  Los  tres  últimos  pre- 
molares ocupan  un  espacio  longitudinal  de  0m0035 . 
La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  T 
tiene  0m0025  de  alto.  El  trozo  de  mandíbula  en 
cuestión  presenta  sobre  el  lado  externo  dos  aguje- 


34 


266 


• MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ros  mentonianos,  uno  anterior  colocado  debajo  del 
pequeño  diastema  que  separa  los  pm.  j y y el 
otro  posterior  mas  pequeño  colocado  debajo  de  la 
parte  anterior  del  m.  T. 

Localidad. — Descubierta  por  Carlos  Ameghino 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior. 


Los  microbioteridos,  por  la  disposición  del  sis- 
tema dentario  presentan  afinidades  notables  con  los 
queirópteros  y los  insectívoros  por  un  lado,  y con 
los  plagiaulacideos  y sus  descendientes  por  el  otro, 
como  también  con  los  didelfidos  y perateridos. 
Por  los  caracteres  restaurados  teóricamente,  los 
fragmentos  de  mandíbula  de  mic.robioteridos  pare- 
cen representar  el  tronco  antecesor  de  todos  los 
alloideos. 


PERAMELIA 


| incisivos,  } caninos  y \ muelas  con  la  corona  armada  de  puntas.  Paladar  con  vacuidades  palatinas. 
Angulo  mandibular  invertido.  Miembro  anterior  mas  pequeño  y con  cinco  dedos.  Miembro  posterior  mas 
grande  y con  solo  cuatro  dedos  perfectos,  quedando  el  interno  rudimentario.  Dedos  segundo  y tercero  del 
pié  posterior  reunidos  por  los  tegumentos  que  los  envuelven.  Huesos  marsupiales  presentes. 

No  existe  mas  que  un  solo  representante  vivo  de  este  orden,  el  Perameles  de  Australia,  sin  que  tam- 
poco se  conozca  ningún  género  fósil  que  entre  con  seguridad  en  este  grupo. 


MACROPODA 


Un  solo  incisivo  inferior  muy  grande  y de  aspecto  rodentiforme.  Incisivos  superiores  en  número  varia- 
ble, pero  el  par  interno  siempre  muy  grande.  Caninos  inferiores  ausentes.  Ultimo  premolar  inferior  no 
mas  grande  que  el  primer  verdadero  molar.  Dedos  segundo  y tercero  del  pié  posterior  reunidos  por  un  te- 
gumento externo.  Huesos  marsupiales  presentes. 

Existen  tres  familias  de  este  grupo  que  se  distinguen  de  esta  manera  : 

I Los  cuatro  miembros  muy  desiguales,  los  dos  anteriores  muy  pequeños,  y los  dos  posteriores 

muy  grandes. 

a Incisivos  f>  caninos  J ój.  Macropodidce . 

II  Los  cuatro  miembros  iguales  ó casi  iguales. 

a Incisivos  -f->  caninos  \ ó Phalangistidce. 

b Incisivos  y>  caninos  f.  Phascolomydce . 

Estas  tres  familias  son  en  la  actualidad  exclusivas  del  continente  australiano,  pero  la  primera  ó de  los 
Macropodidce  parece  tener  representantes  fósiles  en  la  República  Argentina. 


UNGUICULADOS 


267 


MACROPODID^E 


MACROPRISTIS  amegh.  (Nomen  novo) 

Mesotherium,  Moreno,  Patagonia,  resto  de  un  continente 
hoy  sumergido,  p.  25,  a.  1882. 

Este  género,  que  se  distingue  por  las  muelas  su- 
periores muy  anchas  y con  la  corona  plana  y con 
fuertes  crestas  transversales,  fué  nombrado  por  Mo- 
reno Mesotherium,  pero  como  este  nombre  ya  ha 
sido  empleado  por  Serres  para  otro  género  muy  dis- 
tinto, aunque  no  sea  usado  por  todos  los  autores, 
no  permite  y no  es  correcto  aplicarlo  á otro  género 
de  mamíferos,  por  lo  que  he  cambiado  el  nombre 
de  Mesotherium  por  el  de  Macropristis. 

Macropristis  Marshii  (Mor.)  Amegh. 

Mesotherium  Marshii,  Moreno,  Obra  y página  citada,  ( nomen 
nudum.) 

El  fragmento  que  ha  servido  de  base  para  la  fun- 
dación de  este  género  y especie,  es  un  grueso  trozo 
de  roca  rojo-amarillosa,  en  la  que  á cortos  tre- 
chos se  apercibe  una  textura  ósea  poco  acentuada, 
cubierta  casi  en  todas  partes  por  una  arenisca  muy 
dura  de  la  que  no  es  posible  desenvolver  el  hueso. 
Este  trozo  en  una  de  sus  caras  muestra  un  paladar 
bien  caracterizado,  bastante  parecido  en  su  confor- 
mación aparentemente  al  de  un  elefante.  Aumenta 
este  parecido,  uno  ó mas  dientes  (pues  es  absolu- 
tamente imposible  distinguir  si  se  trata  de  uno  ó de 
varios)  cuya  corona  está  dividida  en  unas  12  ó 14 
láminas  transversales,  separadas  por  aristas  trans- 
versales altas  y delgadas,  cuya  naturaleza  es  difícil 
determinar,  pero  que  no  tiene  nada  de  parecido  con 
el  esmalte.  Además,  aparentemente  á lo  ménos, 
tanto  las  crestas  como  las  láminas,  y toda  la  masa 
del  diente,  parece  compuesta  de  una  sustancia 
parecida. 

Cada  uno  de  estos  dientes,  tiene  unos  7 centí- 
metros de  largo  y algo  mas  de  3 milímetros  de  ancho 


en  el  medio,  enangostándose  un  poco  adelante  y 
atrás.  Están  implantados  de  modo  que  limitan  un 
paladar  de  4 centímetros  de  ancho  en  el  medio, 
que  se  enancha  todavía  un  poco  mas  en  los  estre- 
ñios, con  un  largo  de  unos  8 centímetros. 

El  ancho  de  esta  parte  del  cráneo,  medido  entre 
la  cara  externa  de  ambas  muelas  es  de  11  centí- 
metros. 

La  parte  anterior  está  rota  inmediatamente  ade- 
lante de  las  muelas,  sin  que  la  rotura  deje  apercibir 
nada  de  su  estructura.  La  parte  posterior  inme- 
diatamente detrás  de  las  muelas,  deja  ver  la  aper- 
tura nasal  posterior,  casi  vertical  y al  parecer  de 
figura  rectangular,  pues  está  completamente  cubierta 
por  arenisca  dura;  sin  embargo  parece  presentar 
una  notable  analogía  con  la  del  Macropus  y demás 
géneros  de  la  misma  familia. 

Por  detrás  el  trozo  de  piedra  y hueso  se  extiende 
todavía  unos  15  centímetros  en  donde  probablemente 
concluía  en  el  agujero  y cóndilos  occipitales,  pero 
todo  el  hueso  es  una  masa  informe  y destrozada  que 
no  permite  apercibir  ningún  carácter. 

Los  maxilares,  que  incluyen  las  muelas,  eran 
relativamente  bastante  altos,  á juzgar  pon  la  eleva- 
ción del  cráneo  al  que,  sin  embargo,  le  falta  toda  la 
parte  superior.  Pero  se  vé  que  era  aplastado,  casi 
plano  y muy  ancho  hácia  adelante. 

La  parte  superior  del  cráneo  á juzgar  por  su 
aspecto  externo,  tiene  un  largo  de  23  centímetros, 
9 centímetros  de  ancho  atrás,  y 20  á 21  centímetros 
en  la  parte  anterior  mas  ó menos  al  nivel  de  donde 
debían  quedar  las  órbitas,  de  las  que  no  se  ven 
vestigios. 

Aunque  el  cráneo  está  roto,  se  conoce  no  debía 
prolongarse  mucho  adelante  de  las  muelas,  sino 
que  debia  terminar  trancado  perpendicularmente. 

El  Dr.  Moreno,  al  fundar  este  género,  dá  como 
solo  distintivo  para  distinguirlo,  el  de  que  sus  mue- 
las tanto  se  parecen  á las  de  un  carpincho  como 
á las  de  un  elefante  enano ! ! considerándolo 
como  un  anillo  intermediario  entre  los  elefantes  y 
los  roedores.  En  mi  opinión,  ese  animal,  empleando 
el  sistema  de  clasificación  hasta  ahora  adoptado,  es 
un  marsupial,  y según  el  sistema  de  clasificación 


268 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  sigo  en  este  trabajo,  un  alloideo  del  orden  de  los 
Macropoda  y probablemente  de  la  familia  de  los 
Macropodidse. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recogida  por  el 


piloto  Edmundo  Moyses  en  la  Patagonia  setentrio- 
nal,  en  la  región  del  Rio  Negro,  cerca  de  la  con- 
fluencia del  Limayy  del  Neuquen. 

Horizonte . — Piso  pehuenche  (palaeoceno). 


PLAGIAULAGOIDEA 


Los  representantes  de  este  orden,  se  distinguen  por  un  solo  incisivo  en  cada  lado  de  la  mandíbula 
inferior,  muy  grande  y de  aspecto  rodentiforme.  Las  muelas  son  en  número  variable,  pero  el  premolar 
cuarto  inferior  es  constantemente  mas  desarrollado  que  el  primer  verdadero  molar.  El  ángulo  mandi- 
bular es  generalmente  redondeado.  Los  dedos  segundo  y tercero  del  pié  posterior,  muy  delgados,  es- 
tán reunidos,  y los  huesos  marsupiales  siempre  presentes. 

Los  representantes  de  este  orden  que  me  son  conocidos,  se  dividen  en  cuatro  familias  que  se  distin- 
guen de  esta  manera. 


I.  Premolares  con  la  corona  con  rayas  ó estrías  perpendiculares  ó transversales. 


a.  Dos  verdaderos  molares  inferiores  y uno  ó mas  premolares. 

b.  Tres  verdaderos  molares  inferiores  y un  solo  premolar. 

c.  Tres  verdaderos  molares  inferiores  y cuatro  premolares. 


Plagiaulacidse. 

Hypsiprymnidse. 

Abderitesidse. 


II.  Premolares  sin  estrías  ni  rayas  perpendiculares  ó transversales, 
a.  Tres  verdaderos  molares  inferiores  y cuatro  premolares. 


Epanorthidse. 


De  estas  cuatro  familias,  solo  hay  una  todavía  existente,  la  de  los  Hypsiprymnidse  que  vive  en  Aus- 
tralia ; las  otras  tres  son  completamente  extinguidas. 

La  familia  de  los  Plagiaulacidse  se  ha  encontrado  en  los  terrenos  secundarios  y en  la  base  de  los  terre- 
nos terciarios  de  Europa  y Norte  América. 

Los  Abderitesidse  y Epanorthidse  se  han  encontrado  en  la  base  de  los  terrenos  terciarios  de  la 
República  Argentina,  y son  hasta  ahora  exclusivos  de  esta  parte  de  América. 

Según  los  'datos  de  la  paleontología,  el  orden  de  los  Plagiaulacoidea  es  uno  de  los  grupos  de  mamí- 
feros mas  antiguos,  pues  sus  representantes  en  Europa  y Norte  América  aparecen  ya  hácia  la  mitad  de 
los  terrenos  secundarios,  encontrándose  todavía  algunos  en  los  terrenos  eocenos  ele  ambos  continentes. 
Pero  hasta  hace  poco,  no  se  habia  indicado  ninguna  especie  de  este  grupo  en  los  terrenos  antiguos  del 
continente  austral,  de  manera  que  su  hallazgo  en  los  terrenos  eocenos  de  la  República  Argentina  que 
anuncié  por  primera  vez  hace  poco  mas  de  un  año,  es  un  hecho  inesperado,  que  sin  duda  no  dejará  de 
sorprender  á los  paleontólogos,  sobre  todo  cuando  sepan  que  el  número  de  sus  representantes  es  relati- 
vamente considerable. 


UNGUICULADOS 


269 


ABDERITESID/E 


No  conozco  de  esta  familia,  á lo  ménos  hasta  ahora,  mas  que  un  solo  género,  el 


ABDERITES  amegh, 

Florentino  Ameghino,  Enumeración  sistemática  de  las  es- 
pecies de  mamíferos  fósiles  coleccionados  por  Car- 
los Ameghino,  en  los  terrenos  eocenos  de  la  Pata- 
gonia  austral,  p.  5,  a.  1887. 

Fórmula  dentaria  de  la  mandíbula  inferior,  - i,  ^ c, 
Tpm.,¥  m.  Mandíbula  inferior  de  aspecto  lateral 
rodentiforme,  bastante  parecida  en  su  conformación 
general  á la  del  género  actual  Bettongia.  Por  la 
forma  y tamaño  del  incisivo  y del  pm.  ¿ muestra 
analogías  evidentes  con  el  Plagiaulax  de  los  terre- 
nos secundarios  de  Purbeck  en  Inglaterra,  con  el 
Ptiloclus  del  eoceno  de  Norte  América,  y con  el 
Neo  plagiaulax  del  eoceno  inferior  de  Reims  en 
Francia. 

El  incisivo  presenta  un  desarrollo  comparable  al 
de  los  roedores,  muy  largo,  acuminado  en  la  punta, 
con  capa  de  esmalte  sobre  la  cara  externa  anterior 
que  es  muy  convexa,  y sin  esmalte  sobre  la  cara  in- 
terna; la  capa  de  esmalte  externa  disminuye  gra- 
dualmente de  ancho  de  la  cúspide  hacia  la  raíz, 
perdiéndose  mucho  antes  de  llegar  á la  base. 

Los  premolares  primero  y segundo  solo  me  son 
conocidos  por  los  alveolos  que  demuestran  eran  bi- 
radiculados. 

El  pm.  7 es  un  diente  cónico,  sumamente  peque- 
ño, que  apenas  sale  fuera  del  hueso,  y colocado  con- 
tra el  pm.  T,  hacia  el  lado  externo,  en  la  misma  po- 
sición que  en  el  Ptiloclus  de  Norte  América. 

El  premolar  cuarto  es  muy  grande,  de  corona 
semioval,  comprimido  lateralmente  en  su  parte 
anterior  que  termina  hacia  arriba  en  filo  cortante  y 
dentellado,  con  la  extremidad  anterior  cruzada  ver- 
ticalmente tanto  adentro  como  afuera  por  cinco  á 
seis  aristas,  mientras  la  parte  mediana  permanece 
lisa,  y la  posterior  se  ensancha  formando  un  peque- 


ño callo  basal  con  dos  tubérculos,  uno  interno  y otro 
externo. 

Los  tres  verdaderos  molares  son  multicuspidados 
y de  corona  alargada ; disminuyen  de  tamaño  del  pri- 
mero al  tercero  y forman  una  línea  algo  oblicua  al 
eje  longitudinal  de  la  mandíbula. 

El  canal  alveolar  tiene  una  ramificación  posterior 
que  se  abre  sobre  el  lado  externo  en  la  base  de  la 
rama  ascendente,  entre  esta  y la  rama  horizontal, 
un  poco  detrás  y al  lado  del  último  molar  en  donde 
forma  una  pequeña  perforación. 

La  fosa  mandibular  externa  de  la  base  de  la  rama 
ascendente  es  profunda  y de  forma  parecida  á la  de 
los  animales  carniceros. 

Abderites  meridionalis  Amegh. 

(Pl.  I,  f.  6 á 8) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,p.  5,  n°  1,  1887. 

Esta  especie,  hasta  ahora  única  del  género  sud- 
americano, está  representada  por  fragmentos  de 
mandíbulas  inferiores  y algunos  dientes  sueltos.  Ha 
sido  este  un  animal  apenas  un  poco  mayor  que  el 
Plagiaulax  Becklesii,  con  la  mandíbula  un  poco 
mas  larga,  pero  mas  angosta  y relativamente  mas 
grácil. 

Los  premolares  T y j aunque  bi-radiculados  y sin 
duda  á juzgar  por  los  alveolos  de  mayor  tamaño 
que  el  pm.  7 , debían  ser  caedizos,  pues  en  todos  los 
ejemplares  se  encuentran  los  alveolos  vacíos. 

El  pm.  3 es  tan  pequeño  como  en  el  Ptiloclus, 
colocado  del  mismo  modo,  de  aspecto  estiliforme  y 
probablemente  de  una  sola  raíz. 

El  pm.  j aunque  muy  grande,  no  lo  es  tanto  como 
en  el  género  mencionado,  difiriendo  además  por  su 
corona  que  solo  está  cubierta  de  aristas  verticales 
en  su  parte  anterior  y en  pequeño  número.  Las  raí- 
ces parecen  ser  en  número  de  dos,  una  anterior  y 
otra  posterior. 


270 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  m.  j,  de  corona  tuberculosa  casi  plana,  un  poco 
mas  gastada  en  el  centro  que  en  los  bordes,  está  di- 
sidido en  dos  lóbulos  bien  aparentes,  uno  anterior 
y otro  posterior,  cada  uno  de  los  cuales  está  pro- 
visto de  dos  tubérculos  principales.  Este  diente  tie- 
ne 0m0025  de  diámetro  ántero-posterior  y cerca  de 
2 milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  m.  2 es  de  la  misma  forma  que  el  precedente 
pero  un  poco  mas  pequeño  y de  corona  plana. 

El  m.  3 es  un  diente  muy  pequeño,  de  corona  pla- 
na y elíptica,  sin  traza  de  división  en  dos  lóbulos 
distintos. 

Guando  estas  muelas  no  están  todavía  atacadas 
por  la  masticación,  muestran  una  corona  de  borde 
periférico  mas  elevado  y formado  por  una  série  de 
tubérculos  como  en  las  muelas  del  antiquísimo  gé- 
nero Micro  lestes. 

Los  agujeros  mentonianos  son  en  número  de  dos, 
ambos  muy  pequeños,  colocados,  el  anterior  debajo 
de  la  parte  media  del  pm.  ? , y el  posterior  debajo  de 
la  parte  media  del  p.  T . 

Los  dientes  están  colocados  en  série  continua, 


muy  apretados  unos  á otros,  excepto  los  dos  prime- 
ros premolares  que  están  separados  por  un  diaste- 
ma  sumamente  corto,  como  también  el  incisivo  del 
premolar  que  sigue. 


Longitud  aproximada  de  la  mandíbula  inferior 

. ...  . . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  incisivo 

( transverso 

Longitud  del  pm.  - — 

Alto  de  la  corona  delpm.j 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  verdaderos  mo- 
lares   

Longitud  del  espacio  ocupado  por  la  série  dentaria,  del 
borde  del  alveolo  del  incisivo  á la  parte  posterior  del  úl- 
timo molar 

Longitud  de  la  sínñsis 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm.  ¡ 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  7 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  y coleccionados  por  Carlos  Ameghino 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior.) 


0ra035 

0.002 

0.001 

0.005 

0.004 

0.008 


0.019 

0.012 

0.005 

0.0055 


EPANORTHIDME 


Conozco  dos  géneros  de  esta  familia,  que  se  distinguen  por  los  siguientes  caracteres. 
P.  3 rudimentario  y estiliforme. 

P.  ¥ bien  desarrollado  y bi-radiculado. 


Acdestis. 
Epanorthus . 


ACDESTIS  AMEGIl. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  5,  1887. 

La  fórmula  dentaria  de  este  género  parece  ser  la 
misma  que  la  del  género  anterior,  pero  se  distin- 
gue por  la  síníisis  mas  corta,  por  el  pm.  3-  un  poco 
mas  grande,  y por  el  pm.  T un  poco  mas  pequeño  y 
sin  trazas  de  aristas  en  la  corona,  acercándose  así 
bastante  al  género  jurásico  de  Norte  América  desig- 
nado por  Marsh  con  el  nombre  de  Ctenacodon. 


Acdestis  Owenii  Amegh. 

(pi.  i,  f.  9) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  5,  n°  2,  1887. 

Este  animal  está  representado  solamente  por  la 
parte  anterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula 
inferior,  en  la  que  se  halla  implantado  el  incisivo 
roto  en  la  base,  los  alveolos  de  los  dos  primeros 
premolares,  el  pequeño  pm.  3,  el  gran  pm.  r y la 
parte  anterior  del  m.  T. 

La  forma  general  de  la  mandíbula  y su  tamaño 
parece  haber  sido  con  corta  diferencia  igual  á la 
del  Abderites  meridionalis,  pero  la  parte  an- 
terior ó sinfisaria  es  considerablemente  mas  corta, 


UNGUICULADOS 


271 


pues  mientras  en  Abderites  la  distancia  del  pin.  3-  al 
borde  del  incisivo  es  de  8 mm.,  en  el  Acdestis  la 
misma  distancia  es  de  solo  4 milímetros.  De  este 
acortamiento  resulta  que  los  primeros  premolares 
están  muy  apretados  unos  á otros,  y el  primero  lo 
está  al  incisivo,  sin  traza  dediastema. 

El  incisivo  tiene  la  misma  forma  y tamaño  gene- 
ral que  en  Abderites,  pero  la  cara  longitudinal  in- 
terna es  aplastada  y no  un  poco  convexa  como  en 
aquel  género. 

Los  dos  primeros  premolares  eran  probablemente 
caedizos  pues  también  en  este  ejemplar  han  desapa- 
recido quedando  los  alveolos  vacíos. 

El  pm.  ¥ es  un  diente  muy  pequeño,  pero  no 
tanto  como  en  el  género  precedente,  con  la  corona 
mas  grande  en  la  base  y mas  delgada  liácia  arriba 
en  donde  afecta  una  forma  cónica,  un  poco  com- 
primida lateralmente,  de  manera  que  dirije  su  ma- 
yor diámetro  de  adelante  liácia  atrás,  pareciéndose 
á los  primeros  pequeños  premolares  de  los  carni- 
ceros. Su  parte  inferior  parece  presentar  todavía 
trazas,  aparentemente  á lo  ménos,  de  una  pequeña 
división  en  dos  raíces.  Además  está  implantado 
siguiendo  la  misma  dirección  del  eje  de  la  série 
dentaria,  y no  liácia  afuera  como  el  mismo  diente  del 
género  anterior. 

Elpm.  r aunque  es  el  mayor  de  los  dientes  de 
a mandíbula,  no  presenta  una  corona  tan  elevada 
como  en  Abderites,  sino  apenas  un  poco  mas  alta 
que  los  verdaderos  molares,  y con  la  parte  supe- 
rior en  un  mismo  plano  en  vez  de  formar  la  curva 
convexa  de  la  misma  muela  del  género  prece- 
dente. 

Este  diente  está  dividido  por  una  hendidura  ex- 
terna bastante  profunda  en  dos  partes,  una  ante- 
rior comprimida  lateralmente  y de  borde  superior, 
cortante,  y la  otra  posterior,  ancha  y tuberculosa  en 
forma  de  círculo  casi  cerrado,  abierto  sobre  el  lado 
interno.  Este  diente  tiene  5 milímetros  de  largo  y 
0m0025  de  alto  la  corona,  y parece  tener  igualmente 
dos  grandes  raíces. 

El  m.  T á juzgar  por  la  pequeña  parte  que  de  él 
existe  parece  que  ha  sido  igual  ó á lo  ménos  muy 
parecido  al  mismo  diente  del  Abderites. 

Los  agujeros  mentonianos  ocupan  la  misma  po- 
sición que  en  la  mandíbula  del  género  precedente, 
pero  mas  cercanos  entre  sí  á causa  del  acortamiento 
de  la  parte  anterior  de  la  mandíbula. 

La  distancia  de  la  parte  posterior  del  pm.  r al 
borde  del  alveolo  del  incisivo  es  de  10  milímetros, 


y el  alto  de  la  rama  de  la  mandíbula  debajo  del 
pm.  T de  5 milímetros. 

Dediqué  la  especie  al  célebre  anatomista  Ricardo 
OwEN.décanodelospaleontólogos  del  mundo  entero, 
á quien  se  deben  los  estudios  hasta  ahora  mas  com- 
pletos sobre  los  animales  de  esta  familia. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  y coleccionados  por  Carlos  Ameghino 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


EPANORTHUS  amegh.  (Nomen  novo) 

Palceotenthes,  Moreno,  Patagonia , resto  de  un  continente 
hoy  sumergido,  p.  22,  a.  1882  ( nomen  nudum ). 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamíferos 
eocenos , etc.,  p.  5,  1887. 

Este  género  fué  descubierto  primeramente  por 
Moreno  durante  su  viage  de  exploración  al  rio  Santa 
Cruz  (1876-77),  quien  trajo  de  él  una  rama  de  man- 
díbula inferior,  que  cinco  años  después  designaba 
con  el  nombre  de  Palseotenthes !!  Aratse , dando 
por  todo  carácter  distintivo  y descripción,  « que  es 
al  parecer  de  un  marsupial » (sic). 

Este  nombre  es  imposible,  debiéndose  escribir 
Palceoteuthis,  pero  desgraciadamente  ya  ha  sido 
empleado  con  anticipación  por  D’Orbigny  para  dis- 
tinguir un  género  de  moluscos,  de  modo  que  no 
puede  ya  servir  para  designar  otro  animal ; por  con- 
siguiente, distingo  el  mencionado  género  con  el 
nuevo  nombre  de  Epanorthus. 

En  la  colección  recogida  por  Carlos  Ameghino 
vienen  restos  de  la  misma  especie  encontrada  por 
Moreno,  y además  partes  de  otras  varias  especies 
mas  pequeñas,  con  cuyos  restos  he  dado  una  corta 
diagnosis  del  género  colocándolo  en  la  familia  de 
los  plagiaulacidce. 

El  Epanorthus  tiene  la  misma  fórmula  dentaria 
que  los  dos  géneros  precedentes,  pero  se  distingue 
de  ambos  por  el  premolar  3 que  es  bien  desarrolla- 
do, mas  grande  que  en  las  especies  anteriores  y con 
dos  raíces  bien  distintas.  El  premolar  T aunque  es 
el  diente  mas  grande  de  la  mandíbula,  es  proporcio- 
nalmente todavía  un  poco  mas  pequeño  que  el  mis- 
mo del  Acdestis , y como  en  este,  sin  el  mas  mí- 


272 


MAMÍFEROS  FÚSILES  ARGENTINOS 


nirao  vestigio  de  aristas  transversales  ó perpendicu- 
lares en  la  corona. 

Conozco  hasta  ahora  seis  especies  de  Epanor- 
thus  que  se  distinguen  por  los  caractéres  siguien- 
tes. 

I.  Especies  de  tamaño  relativamente  conside- 
rable y con  el  agujero  mentoniano  posterior 
debajo  de  la  parte  anterior  del  p.  7 . 

a.  Primer  agujero  mentoniano  debajo  de  la 
parte  anterior  del  p.  7 . Alto  de  la  man- 
díbula debajo  del  p.  j , 9 milímetros. 

E.  Arates. 

b.  Primer  agujero  mentoniano  (?).  Alto  de 

la  mandíbula  debajo  del  p.  1 , 7 milíme- 
tros. E.  Lemoinei. 

c.  Primer  agujero  mentoniano  debajo  de 
la  parte  posterior  del  p.  3 • Alto  de  la  ra- 
ma horizontal  debajo  del  p.4,  6 milí- 
metros. Síníisis  muy  espesa. 

E.  pachygnatus. 

II.  Especies  pequeñas,,  con  el  agujero  mento- 
niano posterior  debajo  de  la  parte  media 
del  p.  i . 

a.  Primer  agujero  mentoniano  debajo  de 
la  parte  media  del  p.  7 . Alto  de  la  rama 
horizontal  debajo  del  p.  4 , 5 milímetros. 

E.  intermedius. 

b.  Primer  agujero  mentoniano  (?).  Alto 
de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.4. 

0,ri0028.  E.  minutus. 

III.  Especies  con  el  agujero  mentoniano  poste- 
rior, debajo  de  la  parte  posterior  del  p.  3 . 

a.  Primer  agujero  mentoniano  debajo  de  la 
parte  posterior  del  p.  j . Alto  de  la  rama 
horizontal  debajo  del  p.7,  0ra0055  (?). 

E.  pressiforatus. 


Epanortlius  Aratae  (Mor.)  Amegh. 

(Pl.  1,  fig.  10,  11  y 12) 

Palceothentes  Arates,  Moreno,  Oh.  y pág.  cit.,  ( nomen  nu- 
dwm ). 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  p.  5,  n'  3,  a.  1887. 

Esta  especie  fué  fundada  por  Moreno  sobre  una 
mitad  derecha  de  mandíbula  inferior  que  consideró 
como  procedente  de  un  género  de  marsupiales. 
Los  nuevos  restos  de  esta  especie  consisten  en  frag- 
mentos de  mandíbula  inferior  y muelas  sueltas. 

El  incisivo  falta  tanto  en  los  restos  de  esta  especie 


como  en  los  de  las  otras  que  mencionaré  en  segui- 
da, pero  se  conoce  por  el  alveolo  que  debía  tener  la 
misma  forma  general  que  en  los  dos  géneros  prece- 
dentes, Abderites  y Acdestis , aunque  quizás,  un 
poco  mas  pequeño. 

Todos  los  demás  dientes  están  colocados  en  série 
continua  y los  premolares  aumentan  gradualmente 
de  tamaño  del  primero  al  cuarto. 

Los  dos  primeros  premolares  faltan,  existiendo  so- 
lo la  base  de  las  raíces  en  el  fondo  de  los  alveolos, 
conociéndose  por  ellos  que  eranbi-radiculados. 

El  pm.  jera  igualmente  bi-radiculado,  y de  tama- 
ño relativamente  considerable,  pero  tiene  la  corona 
destrozada. 

Elprn.  1,  de  tamaño  bastante  mayor,  se  en- 
cuentra intacto  en  el  ejemplar  recojido  por  Moreno. 
Como  en  los  géneros  precedentes,  está  dividido 
por  un  pequeño  surco  externo,  en  dos  partes,  una 
anterior  mas  estrecha  que  se  angosta  hacia  adelante 
hasta  concluir  en  punta,  y la  otra  posterior  mas  ancha. 
La  corona  está  gastada  por  la  masticación  formando 
una  superficie  plana  al  mismo  nivel  que  la  del  mo- 
lar que  sigue  hacia  atrás.  La  capa  de  esmalte  que 
rodea  la  corona  es  gruesa  pero  baja,  saliendo  fuera 
del  alveolo  hasta  una  altura  relativamente  conside- 
rable las  dos  grandes  raíces  que  tiene  esta  muela, 
la  anterior  algo  mas  pequeña  que  la  posterior. 

El  molar  T es  también  muy  gastado  é incompleto, 
pero  se  encuentra  intacto  sobre  otro  fragmento  de 
mandíbula.  Esta  muela,  también  con  dos  raíces  dis- 
tintas, está  dividida  en  dos  lóbulos,  uno  anterior 
mas  pequeño,  y otro  posterior  mas  grande,  cada 
uno  formando  en  el  centro  un  hoyo  de  fondo  cónca- 
vo y la  periferia  un  borde  elevado  y tuberculoso. 

Los  molares  Ty  3 también  faltan  en  la  mandíbula 
recojida  por  Moreno,  pero  se  conoce  por  los  alveo- 
los que  la  segunda  era  mas  pequeña  que  la  primera 
y la  tercera  mas  todavía  que  la  segunda.  Pero  exis- 
ten otros  ejemplares  que  muestran  que  la  segunda 
es  de  la  misma  forma  é igualmente  bi-radiculada  co- 
mo la  primera,  mientras  la  tercera,  considerable- 
mente mas  pequeña  es  deforma  casi  elíptica. 

El  aspecto  de  la  mandíbula  es  ménos  rodentiforme 
que  en  la  de  los  dos  géneros  precedentes,  debido 
sobre  todo  al  acortamiento  considerable  de  la  sín- 
fisis. 

Los  agujeros  mentonianos  son  igualmente  dos,  co- 
locados, el  anterior  debajo  de  la  parte  posterior  del 
pm.  5 y el  posterior  debajo  de  la  parte  anterior  del 

pm.  4. 


UNGUICULADOS 


£73 


Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  j • • • 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  7 

, , ( en  la  parte  anterior... 

Diámetro  transverso  delpm.7  , r , 

( en  la  posterior 

TifmfHtml  ííp.1  m . r 

. 0”0035 
.,  0.007 
. . 0.002 
. . 0.003 

. . 0.005 

T.nncnfiirl  dpi  m r 

. . 0.004 

T.nnmV.nri  dp.l  m.  r . 

. . 0.0025 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm.  7 

Alfn  dp  la  rama  hnrÍ7nntal  rlphain  dpi  nm.  - . 

..  0.026 
. . 0.0065 

. . 0.009 

r — 4 ■ ■ • 

Este  animal  ha  tenido  la  talla  de  un  hurón. 
Localidad. — Descubierto  3 coleccionado  prime- 
ramente por  F.  P.  Moreno  y luego  por  Carlos 
Ameghino,  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Epanorthus  Eemoinei  Ame*gh. 

(PI.  1,  íig.  13  y 14) 


superior  de  corona  bilobada  tanto  al  lado  externo 
como  al  interno,  lóbulos  que  se  levantan  sobre  am- 
bas caras  en  forma  de  cúspides  elevadas,  siendo  las 
externas  considerablemente  mas  bajas  que  las  inter- 
nas. Ambos  lóbulos,  son  de  tamaño  muy, (desigual, 
el  anterior  mas  pequeño  y el  posterior  mas  grande. 
La  superficie  masticatoria  presenta  un  valle  longi- 
tudinal que  forma  en  el  centro  un  pozo  profundo. 
La  parte  inferior  se  divide  en  tres  raíces  bien  sepa- 
radas, dos  externas  y una  interna.  En  su  conjunto 
general  presenta  esta  muela  un  pequeño  parecido 
con  las  de  algunos  paquidermos. 

Dediqué  la  especie  al  Dr  Lemoine,  autor  del  des- 
cubrimiento y descripción  de  los  plagiaulacideos  de 
los  terrenos  eocenos  de  Francia. 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por  Car- 
los Ameghuno  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz 
en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


Palceothenles  Lemoinei,  Ameghino,  Enumeración  sistemá- 
tica, etc.,  p.  6,  n°  4,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  varios  fragmen- 
tos de  mandíbula  inferior  de  los  que  uno  de  los 
mas  completos  es  la  parte  posterior  derecha  de  un 
individuo  ya  adulto,  con  el  pm.  7 y los  tres  verda- 
deros molares.  La  forma  de  los  dientes  parece  ser 
iguala  los  de  la  especie  anterior,  pero  son  todos 
proporcionalmente  mas  pequeños,  y la  mandíbula 
alcanza  apenas  la  mitad  del  tamaño  de  la  del  E. 
Aratce.  La  rama  horizontal  es  menos  descendente 
hacia  abajo  en  su  parte  posterior,  y su  cara  interna 
es  mas  aplastada.  El  pm.  7 y las  tres  muelas  si- 
guientes ocupan  un  espacio  longitudinal  de  12  milí- 
metros mientras  las  mismas  cuatro  muelas  del  E. 
Aratce,  ocupan  16  milímetros  de  largo. 

Una  diferencia  considerable  se  presenta  también 
en  el  tamaño  relativo  del  pm.  T,  muy  grande  en  el 
Epanorthus  Aratae,  y relativamente  pequeño  en 
el  E.  Lemoinei  en  el  que  solo  tiene  0m0045  de  lar- 
go mientras  en  la  especie  mayor  tiene  7 milímetros. 
El  alto  de  la  rama  horizontal  déla  mandíbula  debajo 
del  pm.  T es  de  7 milímetros. 

La  rotura  anterior  de  la  mandíbula  deja  ver  el 
fondo  del  alveolo  del  incisivo,  que  llegaba  hasta  de- 
bajo de  la  parte  media  delp.  T.  Sobre  la  cara  exter- 
na hay  un  pequeño  agujero  mentoniano  debajo  déla 
parte  anterior  del  p.  T. 

Atribuyo  ala  misma  especie  un  pequeño  molar 


Epanorthus  pachyg-natus  Amegh. 

Palceothentes  pachygnatus,  Ameghino,  Enumeración  siste- 
mática, etc.,  p.  6,  n°  5,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  la  rama  dere- 
cha de  la  mandíbula  inferior  bastante  incompleta, 
con  el  alveolo  del  pm.  7 y los  pm.  -3  y ¡ y el  m.  T 
intactos,  pieza  procedente  de  un  individuo  com- 
pletamente adulto,  que  denota  una  especie  de  ta- 
maño todavía  un  poco  menor  que  la  precedente, 
pero  relativamente  mas  robusta,  distinguiéndose 
sobre  todo  por  la  parte  anterior  de  la  mandíbula  ó 
sinfisaria,  sumamente  espesa.  La  cara  interna  de  la 
mandíbula  en  la  parte  sinfisaria  es  mas  convexa  y 
con  la  impresión  del  incisivo  mas  acentuada.  Pero 
en  el  lado  interno  las  diferencias  son  mas  conside- 
rables, pues  mientras  en  Abderites  y en  las  otras 
especies  de  Epanorthus  la  cara  externa  en  la  parte 
sinfisaria  debajo  del  segundo  premolar  forma  una  ca- 
vidad pronunciada,  en  el  E.  pachygnatus  la  misma 
especie  forma  una  gran  convexidad,  que  dá  en  esta 
parte  á la  mandíbula  un  espesor  casi  doble  que  en  la 
del  Epanorthus  Aratce  que  es  de  tamaño  tres  veces 
mayor. 

El  pm.  3 á juzgar  por  los  alveolos  parece  haber 
sido  de  tamaño  relativamente  considerable. 

El  pm.  ¥ es  comprimido  lateralmente,  sectorial, 


35 


274 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  cúspide  central  alta,  y con  dos  raíces  separadas, 
pero  de  tamaño  relativamente  pequeño. 

El  pm.  j y el  m.  T tienen  la  misma  forma  y las 
mismas  proporciones  relativas  que  en  el  E.  Aratce 
pero  el  incisivo  á juzgar  por  el  gran  tamaño  del  al- 
veolo y el  espesor  de  la  parte  sinfisaria  era  de  di- 
mensiones considerables. 

Los  agujeros  mentonianos  están  colocados,  el  an- 
terior debajo  de  la  parte  mediana  del  pm.  ¥ y el 
posterior  debajo  de  la  raíz  anterior  del  pm.  T. 

El  pm.  -g  tiene  2 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  el  pm.  j 4 milímetros,  el  m.  T 3 milí- 
metros, y los  tres  dientes  reunidos  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  0m0095.  El  alto  de  la  rama  horizon- 
tal debajo  del  pm.  j es  de  5 milímetros  y debajo  del 
pm.  T es  de  6 milímetros,  diferencia  poco  considera- 
ble, que  prueba  que  la  parte  sinfisaria  es  también 
proporcionalmente  mas  alta  que  en  las  otras  espe- 
cies. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Garlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeüo  (eoceno  inferior). 

Ep anor tlms  intermedius  Amegh. 

(Pl.  I,  fig.  15) 

Palceothentes  intermedius,  Ameghino,  Enumeración  sistemá- 
tica, etc.,  p.  6,  n*  6,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  varios  frag- 
mentos de  mandíbulas  inferiores,  y se  distingue  de  la 
precedente  por  su  tamaño  todavía  mas  pequeño,  y 
por  su  parte  sinfisaria  delgada,  y no  gruesa  como  en 
E.  pachygnatus.  El  incisivo  muy  comprimido  trans- 
versalmente, es  de  cara  anterior  muy  convexa.  El 
p.T  aunque  bi-radiculado  es  de  tamaño  excesivamente 
diminuto.  El  pm.¥  es  un  poco  mas  grande,  y el  pm.¥ 
de  tamaño  todavía  algo  mayor  presenta  una  forma 
sectorial  bien  característica,  con  un  pequeño  callo 
basal  anterior  y otro  posterior.  Las  demás  muelas 
presentan  la  misma  forma  que  en  las  otras  especies 
con  la  diferencia  del  tamaño  mucho  mas  pequeño. 
El  agujero  mentoniano  anterior  está  colocado  debajo 
del  pm.¥,  y el  posterior  debajo  de  la  parte  mediana 
del  pm.j.  Todos  los  dientes,  inclusos  los  premolares, 
forman  una  série  continua,  estando  muy  apretados 
unos  á otros.  El  pm.¥  tiene  2 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  el  pm.T  4 milímetros,  y toda 


la  série  dentaria,  del  m.¥  al  borde  del  alveolo  del 
incisivo,  14  milímetros  de  largo.  El  alto  de  la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.T  es  de 
solo  5 milímetros. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Cárlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Epanorthus  mimitus,  Amegh. 

(Pl,  i,  fig.  10) 

Palceothentes  minutus,  Ameghino,  Enumeración  sistemá- 
tica, etc.,  p.  6,  n°  8,  a.  1887. 

Esta  es  la  especie  mas  pequeña  del  género,  muy 
fácil  de  distinguir  de  las  precedentes  por  su  tamaño 
diminuto,  comparable  al  de  una  laucha.  Los  dientes 
tienen  la  misma  forma  que  en  el  E.  intermedius  y 
E.  Lemoinei , pero  son  de  tamaño  mucho  mas  redu- 
cido. El  pm.T  tiene  cerca  de  3 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y los  dos  últimos  premolares 
y los  tres  verdaderos  molares  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  solo  8 milímetros.  El  agujero  mento- 
niano posterior  se  encuentra  como  en  la  generalidad 
de  las  especies  debajo  de  la  parte  mediana  delpm.¥. 
El  alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo 
de  esta  misma  muela  es  de  un  poco  ménos  de  3 milí- 
metros. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 

Epanorthus  pressiforatus  Amegh. 

Palceothentes  pressiforatus,  Ameghino,  Enumeración  siste- 
mática, etc.,  p.  6,  n0  7,  a.  1887. 

Especie  de  tamaño  bastante  mas  considerable  que 
la  anterior,  comparable  al  del  E.  Lemoinei,  del 
que  se  distingue  por  los  dos  agujeros  mentonianos 
que  se  encuentran  mucho  mas  cerca  uno  de  otro. 
Desgraciadamente,  solo  está  representada  por  la 
parte  anterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula 
inferior  con  todos  los  dientes  rotos,  pero  el  carácter 


UNGUICULADOS 


275 


mencionado  es  demasiado  evidente  para  que  no  se 
distinga  al  instante  la  diferencia  específica.  El  agu- 
jero mentoniano  anterior  está  colocado  debajo  de  la 
parte  posterior  del  pm.^,  y el  posterior  debajo  de  la 
raiz  posterior  del  pm.g,  á solo  3 milímetros  de  dis- 
tancia el  uno  del  otro,  mientras  en  el  E.  Aratse  se 
encuentran  á 6 milímetros  de  distancia,  ene!  Abde- 
rites  á 0m0055  y 0m006,  y en  el  E.  pacliygnatus 
á 5 milímetros.  El  incisivo  de  tamaño  considerable, 
tiene  al  salir  fuera  del  alveolo  3 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 0m0015  de  diámetro  trans- 
verso. Los  premolares  están  como  en  la  especie 
precedente  muy  apretados  unos  á otros  y el  primero 
al  incisivo.  El  pm.¥  es  de  tamaño  relativamente 
considerable  y el  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
de  este  diente  es  de  5 milímetros. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz 
en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

OBSERVACIONES  SOBRE  LOS  REPRESENTANTES 
DEL  ORDEN  DE  LOS  PLAGIAULACOIDEA 


de  los  dos  mencionados,  representan  formas  de  evo- 
lución mucho  mas  avanzada  que  las  de  los  géneros 
secundarios. 

No  sucede  lo  mismo  con  los  géneros  eocenos  ar- 
gentinos que  presentan  al  contrario,  tipos  mucho 
menos  avanzados.  El  Abderites  por  su  número  de 
molares  y premolares  completo,  y el  diente  cuarto 
apenas  con  un  principio  de  estriamiento  en  su  parte 
anterior,  representa  un  tipo  mas  primitivo  que  el 
Ctenacodon;  y el  Acdestis  con  la  misma  fórmula 
dentaria  y el  pm.¥  también  sumamente  pequeño, 
pero  con  el  pm.T  sin  rayas  transversales,  es  un  tipo 
mas  primitivo  que  el  Abderites.  Por  último,  en 
Epanorthus  con  el  pm.¥  algo  mas  pequeño  y sin 
vestigios  de  rayas  transversales,  y con  el  pm.¥  de 
la  misma  forma  que  los  premolares  anteriores  tene- 
mos el  verdadero  tipo  antecesor  del  Acdestis 

Así,  según  nuestros  conocimientos  actuales,  la 
evolución  de  los  géneros  fósiles  hasta  ahora  me- 
jor conocidos,  aunque  los  tipos  de  caractéres  mas 
primitivos  procedan  á veces  de  terrenos  mas  mo- 
dernos que  los  de  evolución  mas  avanzada,  me 
parece  puede  establecerse  de  la  manera  que  sigue, 
pues  es  indudable  que  los  tipos  de  carácter  primi- 
tivo encontrados  en  capas  relativamente  recientes, 
se  han  de  encontrar  también  algún  dia  en  las  de 
épocas  mas  antiguas. 


Los  representantes  fósiles  de  este  grupo,  son  con- 
siderados por  los  naturalistas  como  cercanos  del 
género  Hypsiprymnus  actual  de  Australia,  pero 
lo  que  me  parece  fuera  de  duda,  es  que  en  este 
caso,  como  en  el  de  los  mamíferos  en  general,  los 
géneros  que  poseen  un  mayor  número  de  dientes 
son  de  un  tipo  antecesor,  y los  que  presentan  menos 
son  tipos  de  evolución  mas  avanzada.  Así  también, 
los  que  tienen  dientes  mas  simples,  son  de  un  tipo 
mas  primitivo  ó ménos  evolucionado  que  los  que 
presentan  dientes  compuestos. 

Por  consiguiente,  el  Plagiaulax,  el  mas  antiguo 
de  los  géneros  conocidos  de  esta  familia,  aunque 
procede  de  terrenos  muy  antiguos,  por  sus  premo- 
lares complicados,  con  numerosas  rayas  transver- 
sales, representa  un  tipo  mas  evolucionado  que  el 
Ctenacodon  con  premolares  casi  simples  apenas 
rayados  en  la  superficie  superior  de  la  corona.  Pero 
los  géneros  eocenos  Ptilodus  y N eoplagiaulax 
en  los  que  han  completamente  desaparecido  los 
primeros  premolares,  conservándose  apenas  un  pe- 
queño rudimento  del  premolar  tercero  en  el  primero 


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276 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


SARCOBORA 


La  tribu  de  los  sarcobora  la  compouen  mamíferos  cou  el  sistema  dentario  compuesto  de  incisivos,  cani- 
nos y molares,  con  todos  los  dientes  radiculados.  Los  incisivos  son  siempre  muy  pequeños,  y los  caninos 
mas  grandes  y prehensiles.  Las  muelas  son  sectoriales  ó tubérculo-sectoriales,  y todo  el  aparato  dentario 
está  dispuesto  para  un  régimen  esencialmente  carnívoro. 

Los  Sarcobora  sedivideu  en  seis  órdenes  distintos  que  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres: 


I.  Con  huesos  marsupiales  bien  desarrollados,  rarísimas  veces  atrofiados. 

a.  Incisivos  A.  Muelas  con  tubérculos  puntiagudos.  Cinco  dedos  en  cada  pié. 

aa.  Pulgar  del  pié  no  oponible.  Muelas  f.  Phonoctonia. 

bb.  Pulgar  del  pié  oponible.  Muelas  f.  Pedimana. 

b.  Incisivos  | ó Muelas  sectoriales  ó cortantes.  Dasyura. 


II.  Sin  huesos  marsupiales. 


A.  Organos  dispuestos  para  la  locomoción  terrestre. 


a.  Incisivos  f.  Dos  ó tres  muelas  grandes  y cortantes  en  cada  lado 
mandíbula. 

b.  Incisivos  f.  Una  sola  muela  mas  grande  y cortante  en  cada  lado 
mandíbula. 


de  cada 

Creodonta. 
de  cada 

Carnívora. 


B.  Organos  dispuestos  para  la  locomoción  acuática. 


Pinnipedia. 


PHONOCTONIA 


Incisivos  f . Cauinos  Muelas  f con  la  corona  con  cúspides  agudas.  Paladar  con  vacuidades  palatinas. 
Angulo  mandibular  invertido.  Proceso  postglenóides  bien  desarrollado.  Cóndilo  mandibular  trans- 
versal. Una  rama  externa  del  canal  alveolar  de  la  mandíbula  inferior.  Un  interparietal.  Sacro  de  2 vér- 
tebras. Húmero  con  una  perforación  sobre  el  cóndilo  interno.  Escafoides  y lunar  separados.  Astrágalo 
plano  y articulado  adelante  con  escafoides  y cuboides.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Pulgar  no  oponible. 
Plantígrados.  Huesos  marsupiales  presentes. 

Grupo  teórico  descendiente  de  los  Phascolotheria  y antecesor  de  los  demás  Sarcobora.  No  le 
conozco  hasta  ahora  representantes. 


UNGUICULADOS 


277 


PEDIMANA 


Incisivos  f.  Caninos  Muelas  y,  los  verdaderos  molares  con  la  corona  cubierta  de  tubérculos  ó puntas 
agudas.  Paladar  con  vacuidades  palatinas.  Cóndilo  mandibular  transversal.  Sacro  de  2 vértebras.  Cola 
fuerte  y prehensil.  Escafoides  y lunar  separados.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Pulgar  del  pié  posterior  sin 
uña  y oponible.  Plantígrados.  Huesos  marsupiales  presentes. 

Los  representantes  actuales  de  este  orden  son  exclusivos  del  continente  americano,  pero  existen  repre- 
sentantes fósiles  en  ambas  Américas  y en  Europa. 

Los  representantes  de  este  orden  hasta  ahora  conocidos,  se  dividen  en  dos  familias  que  se  distinguen 
de  esta  manera. 


a.  Angulo  mandibular  no  invertido  ó cou  la  inversión  apenas  acentuada. 

PeratheridcG . 

b.  Angulo  mandibular  invertido.  Didelphydce. 

La  familia  de  los  Perathevidce  es  completamente  extinguida  y propia  de  los  terrenos  terciarios  anti- 
guos de  Europa  y Norte  América. 

La  familia  de  los  Dideljdiydee  comprende  todos  los  pedimanos  existentes,  y tiene  también  numerosos 
representantes  fósiles,  muchos  de  ellos  exclusivos  de  la  República  Argentina. 


DIDELPHYDCE 


Sin  tomar  en  cuenta  las  pequeñas  divisiones  ó sub-géneros  existentes  del  género  Didelphys,  suma- 
mente difícil  de  distinguir  entre  los  fósiles,  conozco  de  la  República  Argentina  dos  géneros  de  esta  familia, 
que  se  distinguen  de  esta  manera. 

a.  m. ¥ adelante  de  la  rama  ascendente.  Didelphys. 

b.  m.T  sobre  el  lado  interno  de  la  rama  ascendente.  Dimerodon. 


DIDELPHYS  lin. 

Lineo,  Syst.  Nüt.  vol.  I,  p.  71,  a.  1766. 

El  cráneo  es  largo  y puntiagudo  adelante  ; las 
especies  de  gran  talla  con  una  fuerte  y alta  cresta 
sagital,  las  de  pequeña  talla  al  contrario  con  el 
cráneo  casi  liso.  13  vértebras  dorsales,  6 lumbares, 


sacro  de  2 vértebras,  y 20  á 31  vértebras  caudales 
según  las  especies. 

El  género  ha  sido  subdividido  en  varios  subgéne- 
ros, pero  como  de  la  mayor  parte  no  conozco  espe- 
cies fósiles,  y además  los  esqueletos  de  algunos  de 
los  subgéneros  se  parecen  tanto  entre  sí,  que  pre- 
sentan dificultades  para  su  distinción,  prefiero  con- 
siderar todas  las  especies  como  formando  parte  del 
gran  género  Didelphys. 

En  la  República  Argentina  se  encuentran  espe- 


278 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cies  fósiles  de  este  género,  á partir  del  mioceno  su- 
perior, unas  idénticas  ó muy  parecidas  á las  actuales, 
otras  diferentes,  pero  casi  siempre  difíciles  de  carac- 
terizar, pues  todas  esas  formas  están  representadas 
por  mandíbulas  ó partes  de  mandíbulas  inferiores 
con  dentadura,  y es  sabido  que  esta  parte  del  es- 
queleto, exceptuando  el  tamaño  mas  ó ménos  gran- 
de, no  presenta  casi  diferencias  apreciables  en  las 
diferentes  especies  existentes,  ni  aún  cuando  perte- 
necen á subgéneros  distintos. 

Así  que  las  pequeñas  diferencias  de  tamaño,  y á 
veces  de  forma  que  se  notan  en  los  restos  de  las 
especies  fósiles,  comparadas  entre  sí  ó con  las  ac- 
tuales, aumentarán  sin  duda  de  importancia  cuando 
se  conozcan  otras  partes  del  esqueleto. 

Conozco  de  la  República  Argentina  siete  especies 
fósiles  distintas,  que  se  distinguen  muy  bien  por 
las  medidas  y caractéres  siguientes. 

I.  Especies  de  gran  talla,  cuya  série  dentaria 
inferior  tiene  mas  de  25  milímetros  de  largo. 

A.  Apófisis  coronoides  sin  prolongamiento 

posterior. 

a Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del 
m.  s , 13  á 14  milímetros.  Didelphys  Azaree. 

b.  Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del 

m.  3,  8 milímetros.  Didelphys  lujanensis. 

B.  Apófisis  coronoides  con  un  prolonga- 
miento posterior  en  su  parte  superior. 

a.  Con  solo  dos  agujeros  mentonianos  en 
cada  lado  de  la  mandíbula  inferior. 

Didelphys  inexspectata. 

b.  Con  tres  agujeros  mentonianos  en  cada 
lado  de  la  mandíbula  inferior. 

Didelphys  trif orata. 

II.  Especies  pequeñas,  cuya  série  dentaria  infe- 
rior tiene  menos  de  25  milímetros  de  largo. 

a.  Longitud  de  las  7 muelas  inferiores,  11 
milímetros.  Alto  de  la  rama  horizontal  de- 
bajo del  m.j,  2 milímetros.  Didelphys  incerta. 

b.  Longitud  de  las  7 muelas  inferiores.  14 

milímetros.  Alto  de  la  rama  horizontal 
debajo  del  m.  3 , 00045.  Didelphys  juga. 

c.  Longitud  de  las  7 muelas  inferiores,  13 
milímetros.  Alto  de  la  rama  horizontal 
debajo  del  m.^ , 2 milímetros. 

Didelphis  grandeeva. 


Didelphys  Azar  re  Temm. 

Didelphys  Azaree,  Temminck,  Monogr.  des  Mammal.,  I,  30. 
Renger,  Sang . Parag.,  223. 

Watherhouse,  Mammal.  I,  470,  pl.  18,  fig.  2. 


Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  I,  131.  — Id.  Erlauter , 
etc.,  p.  61.  Id.  Descrip.  phys.,  etc.,  III,  p.  189. 
Didelphys  aurita,  Pr.  Maxim.,  Beitr.  II,  392. 

El  Micuré,  Azara.  Apuntes,  etc.,  t.  I,  p.  209. 

Didelphys  Azaree  fossilis. 

Didelphys  aff.  auritce,  Lund,  Blik  paa  Brasil.  Dy  rever  den. 
Didelphys  albiventris,  Lund,  Kon.  Danske,  Vid.  Selsk.  etc. 
VIII,  p.  236,  a.  1841. 

Didelphys  aff.  albiventris,  Lund,  Ob.  cit.  p.  293. 

Didelphys  Azaree  Lydekker,  Catal.  of  Mamm.  p.  V,  p.  280, 
a.  1887. 

Es  esta  una  de  las  especies  mas  grandes  y robus- 
tas del  género,  y en  la  actualidad  una  de  las  mas 
frecuentes  en  la  República  Argentina,  particular- 
mente en  la  provincia  de  Rueños  Aires,  encontrán- 
dose en  estado  fósil  en  las  capas  sedimentarias  mas 
superficiales. 

Localidad.  — Se  han  recojido  restos  en  estado 
fósil  ó sub-fósil  en  el  rio  de  la  Matanza,  y en  los 
alrededores  de  La  Plata  en  la  provincia  de  Rueños 
Aires,  pero  como  el  área  actual  de  dispersión  geo- 
gráfica es  mucho  mayor,  se  encontrarán  sin  duda 
también  en  muchos  otros  puntos,  tanto  mas  que 
Lund  ha  recojido  restos  de  la  misma  especie  en  los 
depósitos  cuaternarios  mas  modernos  de  las  cavernas 
del  Rrasil. 

Horizonte.  — Los  restos  recojidos  en  la  provin- 
cia de  Rueños  Aires,  proceden  déla  parte  superior 
del  piso  platense  (cuaternario  superior),  y es  de 
presumirse  que  los  restos  que  se  encuentran  en  las 
cavernas  del  Brasil  pertenecen  al  mismo  horizonte. 

Didelphys  Azara?  m.  antiqua,  n.  m. 

Esta  forma  está  representada  por  una  mitad  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior  con  toda  la  denta- 
dura, de  un  individuo  ya  completamente  adulto  y 
con  las  muelas  un  poco  gastadas  ; por  su  confor- 
mación general  corresponde  bastante  bien  al  Didel- 
phys Azaree , del  que  se  distingue  sin  embargo, 
por  algunos  pequeños  caractéres  que  parecen  indi- 
car una  forma  antecesora  déla  actual. 

Estas  pequeñas  diferencias  consisten  en  el  ta- 
maño relativo  de  esta  pieza,  que  presentando  un 
largo  igual  á la  que  muestra  la  de  la  especie  actual,  es 
con  todo  un  poco  mas  delgada,  como  lo  demuestra 


UNGUICULADOS 


279 


claramente  la  distancia  del  primer  incisivo  á la  úl- 
tima muela  de  la  mandíbula  inferior,  que  es  de  49 
milímetros  en  ambas  formas,  mientras  el  alto  de  la 
rama  horizontal  es  de  14  milímetros  debajo  de  la 
última  muela  en  la  forma  existente,  y de  solo  13  en 
la  fósil,  de  donde  se  deduce  que  la  actual  es  de 
formas  mas  robustas. 

Pero  examinando  dicha  pieza  con  detención, 
pronto  se  encuentran  otras  diferencias,  como  la  fosa 
mandibular  externa,  que  es  mas  profunda  en  la  for- 
ma fósil  que  en  la  existente,  aunque  la  diferencia 
mas  notable  se  encuentra  en  el  canino,  bastante 
mas  grueso  y de  corona  considerablemente  mas  alta 
en  la  forma  actual  que  en  la  fósil  ; esta  diferencia 
es  tan  considerable  que  mientras  el  canino  inferior 
del  Didelphys  Azaraetieneuna  corona  de  0m0075 
de  alto,  el  mismo  diente  del  Didelphys  Azarae  m. 
fossilis,  solo  tiene  0.0045  de  alto. 

El  diastema  que  separa  el  pm.  j delpm.  j es  de 
cerca  de  3 milímetros  en  la  forma  fósil,  y de  solo  un 
milímetro  en  la  actual.  El  agujero  mentoniano  segun- 
do se  encuentra  un  poco  mas  atrás  en  la  forma  extin- 
guida que  en  la  existente,  pero  en  ambas  igual- 
mente pequeño. 

Localidad.  — Barrancas  del  Rio  Primero,  en  los 
alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte . — Parte  inferior  del  piso  platense  de 
la  formación  post-pampeana  de  agua  dulce,  del 
valle  del  Rio  Primero  (cuaternario  inferior) . 


Didelphys  lujanensis  n.  sp. 

(Pi.  i,  fig.  i) 

Esta  especie  estaba  representada  por  la  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior  con  toda  la  denta- 
dura, pero  dividida  en  dos  pedazos ; desgraciada- 
mente se  me  ha  extraviado  uno  de  ellos  conteniendo 
la  parte  anterior  con  casi  toda  la  dentadura,  que- 
dándome solo  el  fragmento  posterior  con  la  última 
muela,  ya  un  poco  gastada,  que  indica  proceder  de 
un  individuo  adulto. 

Comparado  este  fragmento  con  la  parte  corres- 
pondiente de  las  especies  actuales,  solo  presenta  un 
notable  parecido  con  la  Didelphys  crassicaudata 
(sub-género  Metachirus ),  pero  con  bastantes  dife- 
rencias para  que  no  sea  posible  reunirlas  en  una 
sola  especie.  El  último  diente  inferior  es  del  mis- 
mo tamaño  en  ambas  especies,  y también  casi  de  la 


misma  forma,  distinguiéndose  el  de  la  especie  fó- 
sil por  su  talón  posterior  notablemente  mas  an- 
gosto. 

La  mandíbula  presenta  mayores  diferencias,  sien- 
do la  de  la  especie  fósil,  notablemente  mas  peque- 
ña. El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  última 
muela,  es  de  9 milímetros  en  la  especie  actual  y de 
un  poco  ménos  de  8 milímetros  en  la  especie  fósil.  La 
diferencia  es  sin  duda  pequeña,  pero  ella  está  acom- 
pañada de  una  notable  modificación  en  las  propor- 
ciones relativas  del  resto  de  la  parte  posterior  que 
indica  claramente  que  se  trata  de  una  especie  dis- 
tinta; así  el  enanchamiento  posterior  del  borde  in- 
ferior que  forma  la  inversión  interna  del  ángulo  de 
la  mandíbula,  tiene  el  mismo  ancho  en  ambas  espe- 
cies, pero  empieza  mucho  mas  adelante  en  la  espe- 
cie fósil  que  en  la  actual.  Esta  diferencia  es  tan  con- 
siderable, que,  la  extremidad  posterior  interna  del 
ángulo  mandibular  de  la  especie  existente  se  en- 
cuentra á 21  milímetros  de  distancia  del  borde 
posterior  de  la  última  muela,  y á solo  16  milí- 
metros en  el  Didelphys  lujanensis.  La  rama  ascen- 
dente, aunque  está  rota,  se  conoce  clarameute  que 
era  mas  pequeña,  particularmente  mas  estrecha  que 
en  la  especie  existente. 

Localidad. — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Garlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Lujan 
en  el  pueblo  del  mismo  nombre  (provincia  de  Bue- 
nos Aires). 

Horizonte. — Piso  platense  de  los  terrenos  post- 
pampeanos (cuaternario  medio). 

Didelphys  inexspectata  Amegh. 

(Pl.  I,  fig-  2) 

F.  Ameghino,  Lisia  de  los  mamíf.  fos.  de  Monte  Hermoso, 
p.  19,  n°  58,  Junio  de  1888. 

He  fundado  esta  especie  sobre  la  rama  derecha  de 
la  mandíbula  inferior,  casi  intacta  y con  las  siete 
muelas  perfectamente  conservadas.  Por  la  talla  se 
aproxima  del  Didelphys  Azarae,  pero  es  propor- 
cionalmente mucho  mas  robusta,  con  las  muelas  re- 
lativamente mas  anchas  y mas  grandes,  y la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula  excesivamente  fuerte, 
corta  y alta.  La  cara  externa  de  la  rama  horizontal 
debajo  de  los  verdaderos  molares  es  muy  convexa, 
lo  que  dá  á la  mandíbula  un  espesor  considerable. 
La  rama  ascendente  es  muy  fuerte,  con  una  apófisis 


280 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


coronóidea  ancha  y cuya  parte  superior  se  prolon- 
ga hacia  atrás  formando  una  punta  y apófisis  sa- 
liente. 

Las  muelas  están  colocadas  todas  en  série  conti- 
nua con  excepción  de  un  pequeñísimo  diastema  en- 
tre los  dos  primeros  premolares. 

El  p.  íes  muy  pequeño,  bi-radiculado,  de  corona 
baja  y fuertemente  inclinado  hácia  adelante. 

El  p.  ¥ es  mucho  mas  grande  que  el  precedente  y 
que  el  que  le  sigue,  con  una  corona  formando  cús- 
pide muy  elevada.  El  p.  j es  de  la  misma  forma  pe- 
ro mas  pequeño.  Los  cuatro  dientes  siguientes  au- 
mentan gradualmente  de  tamaño,  del  p.  T al  m.  3. 
Estos  dientes  en  su  forma  general  son  muy  pareci- 
dos á los  del  Didelphys  Azarae,  pero  un  poco  mas 
anchos,  y con  un  callo  basal  ó cíngulo  en  la  cara  án- 
tero-externa,  muy  desarrollado. 

La  rama  horizontal  es  un  poco  mas  elevada  deba- 
bajo  de  los  dos  primeros  verdaderos  molares  que  de- 
bajo del  último. 

El  agujero  mentoniano  anterior  es  grande  y colo- 
cado debajo  del  diastema  que  separa  los  dos  prime- 
ros premolares.  El  segundo  es  mas  pequeño  y está 
colocado  debajo  de  la  parte  anterior  del  p.  T. 


Largo  de  los  cuatro  premolares 0m018 

Largo  de  los  tres  verdaderos  molares 0.017 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  0.035 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.  , 0.0085 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  5 0.014 

Grueso  de  la  rama  horizontal 0.006 

Ancho  de  la  apófisis  coronoidea  en  su  parte  superior 0.011 


Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghino  en  Monte  Hermoso,  á 60  kiló- 
metros de  Bahia  Blanca. 

Horizonte. — Piso  hermósico  (mioceno  supe- 
rior). 

Didelpliys  trif orata  n.  sp. 

(Pl.  XII,  fig.  37,  38) 

Esta  especie  es  parecida  á la  precedente  y con 
corta  diferencia  del  mismo  tamaño,  pero  se  distingue 
fácilmente  de  ella  por  llevar  en  cada  lado  de  la  man- 
díbula inferior  tres  perforaciones  mentonianas  ; la 
anterior  muy  grande  y alargada  de  adelante  hácia 
atrás  está  colocada  debajo  del  pequeño  diastema  que 
separa  el  pm.  - del  pm.  - ; la  segunda,  pequeña  y 


circular,  está  colocada  debajo  de  la  parte  anterior 
del  pm.  3 ; y la  tercera  de  la  misma  forma  y tamaño, 
se  encuentra  debajo  de  la  parte  media  delp.  T ; las 
tres  perforaciones  se  encuentran  en  la  misma  línea 
horizontal. 

El  pm.T  se  encuentra  un  poco  mas  inclinado  há- 
cia adelante  que  en  Didelphys  inexspectata,  y se- 
parado del  p.  g por  un  diastema  un  poco  mayor  de 
3 milímetros  de  ancho.  Elp.  ^ es  proporcionalmente 
mas  pequeño,  y el  p.  ¥ mas  chico  que  p.  2 y p.  * de 
una  manera  mas  acentuada  que  en  D.  inexspectacta 
y como  en  esta  especie  de  una  manera  permanente 
durante  toda  la  vida,  y no  como  un  estado  transitorio 
como  sucede  con  las  especies  actuales. 

Lasdemás  muelas  no  ofrecen  ningún  carácter  parti- 
cular si  se  exceptúa  que  son  mas  anchas  y con  puntas 
menos  agudas  que  en  las  especies  actuales,  carácter 
que  se  encuentra  también  en  D.  inexspectata,  pero 
la  cara  perpendicular  externa  de  la  rama  horizontal, 
particularmente  en  su  parte  anterior  es  bastante  mas 
convexa. 

Los  cuatro  premolares,  y las  dos  muelas  que  si- 
guen hácia  atrás  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
30  milímetros. 

La  sínfisis  es  fuerte,  pero  los  caninos  son  bajos  y 
110  muy  gruesos. 

Los  incisivos  no  presentan  nada  de  particular. 

La  rama  horizontal,  debajo  del  m.  T,  tiene  12  mi- 
límetros de  alto. 

Localidad . — Ha  sido  descubierta  por  Garlos 
Ameghino  en  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  (mioceno  superior). 

Didelphys  incerta  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  I,  fig.  24) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíferos  fósiles  de  la  América 
del  Sud , p.  221,  a.  1880. 

Fundé  esta  especie  conjuntamente  con  el  doctor 
H.  Gervais,  sobre  una  rama  de  mandíbula  inferior, 
procedente  de  la  provincia  de  Buenos  Aires,  pero 
sin  dar  de  ella  una  descripción  que  reservamos  para 
un  trabajo  posterior  que  después  no  llevamos  á cabo. 

No  teniendo  á la  vista  el  ejemplar  original,  no 
puedo  dar  los  caractéres  que  distinguen  esta  especie. 
Solo  recuerdo  que  era  sumamente  pequeña,  por  lo 
que  creo  posible  pertenezca  á esta  especie  una  rama 


UNGUICULADOS 


281 


izquierda  de  mandíbula  inferior  con  el  canino  y las 
siete  muelas,  procedente  de  una  especie  fósil  suma- 
mente pequeña,  pero  que  no  rae  atrevería  á decir 
que  no  pueda  identificarse  con  algunas  de  las  peque- 
ñas especies  del  subgénero  Grimceomys.  La  rama 
horizontal  figurada  en  la  lámina  J,  figura  24,  tiene  solo 
17  milímetros  de  largo,  y la  rama  horizontal  un  alto 
máximo  de  2 milímetros.  El  canino  es  muy  débil. 
Todos  los  dientes  están  colocados  enséne  continua, 
y el  p.  3 no  es  mas  pequeño  que  el  p.  Las  siete 
muelas  inferiores  solo  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  9 milímetros. 

Localidad.  — He  recogido  esta  especie  en  los  al- 
rededores de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 

Didelphys  juga  n.  sp. 

(Pl.  I,  flg.  3) 

Especie  muy  pequeña,  representada  por  la  rama 
horizontal  del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  infe- 
rior, con  los  aireólos  del  canino,  de  los  dos  prime- 
ros premolares  y las  demás  muelas  casi  intactas. 
La  especie  es  aliada  del  Didelphys  elegans , pero 
con  suficientes  diferencias  para  considerarla  como 
distinta. 

Todos  los  dientes  de  la  mandíbula  inferior  esta- 
ban colocados  en  série  continua  sin  discontinuidad 
entre  ellos,  ni  aún  entre  el  canino  y el  primer  pre- 
molar, ni  entre  este  último  y el  segundo.  Los  ver- 
daderos molares  se  distinguen  por  el  talón  posterior 
muy  angosto,  y el  primer  premolar  á juzgar  por  el 
alveolo  parece  que  era  muy  pequeño  y bi-radicula- 
do.  La  última  muela  inferior  está  colocada  bastante 
mas  adelante  que  el  punto  en  donde  empieza  á le- 
vantarse la  línea  oblicua  anterior  de  la  rama  ascen- 
dente. Las  cuatro  últimas  muelas  aumentan  gra- 
dualmente de  tamaño  de  la  anterior  á la  poste- 
rior. 

La  rama  horizontal  no  ofrece  nada  de  particular  ; 
el  agujero  mentoniano  anterior  se  encuentra  deba- 
jo del  p.  y y el  segundo  ó posterior  debajo  de  la  par- 
te anterior  del  m.  T.  Las  tres  últimas  muelas  infe- 
riores ocupan  un  espacio  longitudinal  de  0m0075, 
y las  siete  muelasinferiores  reunidas  ocupan  1 4 milí- 
metros de  largo.  La  rama  horizontal  tiene  0.0035 
de  alto  debajo  del  p.  ¥ y 0.0045  debajodel  m.g. 


Localidad. — He  recogido  esta  pieza  en  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  de  Córdoba,  en  el  desmonte 
del  Ferro-Carril  á Malagueño. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Didelphys  g-randaeva  n.  sp. 

(Pl.  i,  %.  4) 

Esta  especie  es  de  tamaño  todavía  menor  que  la 
precedente,  [y  está  igualmente  representada  por  la 
rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  todas 
las  muelas  intactas  menos  el  p.  ¥ del  que  solo  existe 
el  alveolo. 

Difiere  bastante  de  todas  las  existentes,  presen- 
tando una  especie  de  transición  al  género  extin- 
guido Dimerodon,  particularmente  por  la  última 
muela  que  sale  del  alveolo  en  la  misma  base  de  la 
rama  ascendente,  encontrándose  el  talón  posterior 
déla  muela  casi  sobre  el  lado  interno  de  la  men- 
cionada rama.  Todas  las  muelas  están  colocadas  en 
série  continua,  sin  discontinuidad  y muy  apretadas 
unas  á otras.  El  p.  T aunque  muy  pequeño  tiene  sus 
dos  raíces  bien  separadas. 

El  p.  2 tiene  el  callo  posterior  con  un  tubérculo 
pequeño  de  cúspide  separada  en  su  parte  supe- 
rior. 

Los  tres  verdaderos  molares  tienen  casi  la  misma 
forma  y el  mismo  tamaño,  pero  el  p.  j aunque  de 
la  misma  forma  es  notablemente  mas  pequeño. 

Comparados  los  dientes  con  los  de  la  especie  an- 
terior, se  vé  claramente  que  proceden  de  dos  espe- 
cies distintas,  pues  los  verdaderos  molares  son  tan 
grandes  en  el  Didelphys  grandsev a como  en  el 
Didelphys  juga  mientras  los  premolares  son  mu- 
cho mas  pequeños.  Las  tres  últimas  muelas  inferio- 
res del  Didelphys  granclseva  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  7 milímetros  y las  siete  muelas  infe- 
riores reunidas  tienen  13  milímetros  de  largo. 

La  rama  horizontal  es  muy  baja  y muy  gruesa, 
particularmente  en  su  parte  posterior  al  nivel  de  la 
última  muela,  en  donde  se  vuelve  muy  espesa  as- 
cendiendo inmediatamente  hácia  arriba  para  formar 
la  rama  ascendente,  la  que  en  su  parte  basal  es 
igualmente  muy  estrecha  y muy  gruesa . 

De  los  agujeros  mentonianos  solo  se  conserva 
el  posterior,  colocado  debajo  de  la  parte  posterior 
del  p.  j. 


36 


282 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  rama  horizontal  solo  tiene  2 milímetros  de  alto 
debajo  de  los  premolares,  y 0.0025  debajo  délos  dos 
verdaderos  molares. 

Localidad. — He  recogido  esta  pieza  en  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  de  Córdoba,  en  el  desmonte 
del  Ferro-Carril  á Malagueño. 

Horizonte. — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Además  de  las  mencionadas,  viven  actualmen- 
te en  la  República,  cuatro  especies  mas  que  son 

Didelphys  erassicaudata,  Desm. 

Desmarest,  Nonv,  Dict.  d’hist.  nat.,  t.  IX,  p.  425. — Id,  Mam- 
mal.  527. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle.  Mammif.,  94,  etc. — Id. 
Nat.  Hist.  Mammal.  I,  p.  497. 

Habita  toda  la  parte  oriental  de  Ja  República  hasta 
el  Rio  Negro  de  Patagonia.  No  se  conoce  fósil,  pero 
está  representada  en  los  terrenos  cuaternarios  por 
una  especie  muy  cercana,  el  D.  Lujan  crisis,  ya 
nombrada. 

Didelphys  erassicaudata  fóssilis. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mammal.  part.  V,  p.  280  á 1887. 

La  especie  actual  es  citada  como  fósil  en  las  ca- 
vernas del  Rrasil,  por  Lydekker  en  su  catálogo  de 
los  mamíferos  fósiles  del  Museo  británico. 

Didelphys  dorsigera,  Lin. 

Lineo,  Syst.  nat.,  I,  p.  72.  a.  1776. 

No  la  conozco  en  la  provincia  de  Rueños  Aires, 
pero  habita  casi  todo  el  interior  de  la  República,  en 
donde  fácilmente  se  encontrarán  sus  restos  fósiles, 
ó los  de  sus  antecesores. 

Didelphys  elegans,  Waterh. 
Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  etc. 

Habita  las  provincias  occidentales  de  la  Repú- 


blica, en  donde  será  probablemente  fácil  encontrar 
algún  dia  los  restos  de  sus  antepasados. 

Didelphys  elegans  fóssilis 

Didelphys  aff.  eleganti  Lund,  Ií.  Danke.  Vid.  etc.,  vol. 
IX,  p.  133,  a.  1842. 

Didelphys  elegans,  Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mammal.  part. 
V,  p.  282,  a.  1887. 

La  especie  ha  sido  citada  como  en  estado  fósil,  en 
las  cavernas  del  Rrasil,  primeramente  por  Lund,  y 
últimamente  por  Lydekker  en  la  obra  mencionada. 

Didelphys  cinérea,  Temm. 

Temminck,  Monugraphie  de  Mammalogie,  t.  I,  p 46,  a.  1827, 
Pr.  Max.  de  N.  Wied.,  Birtrage  zu  Natürgeschicte  Brazi- 
lien,  IIJp.  406. 

Wagner  en  Schreber,  Sáugelhier,  Suppl.  III,  p.47, 

Cuvier,  Bégne  animal,  p.  177,  a.  1829. 

Waterhouse,  Natural  Histo7'y  of  the  mammalia,  I,  p.  501. 

Habita  en  la  República  Argentina  el  territorio  de 
Misiones. 


Didelphys  cinérea  fóssilis 

Lydekker,  Cat.  of  Foss.  Mammal,  part.  Y,  p.  281,  a.  1887. 

Es  citada  como  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil,  por 
Lydekker,  en  la  obra  mencionada. 


DIMER0D0N  n.  gen. 

Este  género  está  caracterizado  por  la  última  mue- 
la de  la  mandíbula  inferior,  considerablemente  mas 
grande  que  la  antepenúltima,  y por  la  rama  ascen- 
dente que  empieza  á levantarse  bastante  mas  ade- 
lante que  en  Dideljahys,  aliado  de  la  última  muela, 
de  manera  que  esta  se  encuentra  completamente 
sobre  el  lado  interno  de  la  mencionada  rama. 


UNGUICULADOS 


283 


Dimerodon  mutilatus  n.  sp. 

(Pl.  rf  flg.  5) 

La  especie  desgraciadamente  hasta  ahora  solo  está 
representada  por  la  rama  mandibular  del  lado  iz- 
quierdo de  la  mandíbula  inferior,  bastante  incom- 
pleta y sin  dientes,  pero  con  los  alveolos  casi  intac- 
tos de  los  últimos  cinco  dientes. 

Á pesar  de  lo  incompleto  de  esta  pieza,  las  dife- 
rencias con  las  de  los  verdaderos  Didelphys  son 
tan  notables  y aparentes  que  saltan  á la  vista  inme- 
diatamente. 

Los  dos  alveolos  de  las  dos  raíces  de  cada  muela 
son  grandes  y circulares,  volviéndose  mas  angostos 
hacia  abajo  en  forma  de  cono  invertido  ; cada  uno 
de  estos  alveolos  tiene  2 milímetros  de  diámetro  me- 
nos los  dos  de  la  última  muela  que  son  notablemente 
mas  grandes  y colocados  en  la  rama  horizontal  ai 
lado  interno  de  la  rama  ascendente.  A juzgar  por  los 
alveolos  parece  que  el  diente  mas  grande  era  el 
último  (m.  3)  y que  el  m.  T era  un  poco  mayor  que 
el  m.  T y naturalmente  que  el  p. 

Además  de  estas  diferencias,  aparece  otra  no 
menos  notable  sobre  el  borde  alveolario,  que  es  un 
poco  mas  alto  sobre  el  borde  interno  que  sobre  el 
externo,  siendo  la  diferencia  entre  ambos  bordes 
mucho  mas  notable  que  en  DicleLphys,  en  el  que  es 
apenas  apreciable. 

La  rama  horizontal  es  proporcionalmente  mas 
gruesa  que  en  Didelphys,  muy  convexa  sobre  la 
cara  externa,  y deprimida  sobre  la  interna,  en  don- 
de muestra  hacia  la  mitad  de  su  altura  una  peque- 
ña excavación  longitudinal.  De  los  agujeros  men- 
tonianos  solo  se  vé  sobre  la  cara  externad  segundo 
muy  pequeño  y colocado  debajo  de  la  parte  poste- 
rior del  p.  3.  El  borde  inferior  de  la  rama  horizon- 
tal forma  una  curva  convexa  hácia  abajo  muy  re- 
gular. 

La  forma  particular  de  la  rama  ascendente  se 
nota  inmediatamente  por  la  base  de  su  línea  obli- 
cua anterior  que  empieza  sobre  la  mitad  del  alto  de 
la  rama  horizontal  al  lado  de  la  parte  posterior  del 
m.  3,  formando  una  protuberancia  convexa  muy 
pronunciada,  que  se  levanta  oblicuamente  hácia 
arriba  ocultando  la  última  muela.  En  la  parte  pos- 
terior de  la  rama,  entre  el  ángulo  mandibular  y la 
línea  oblicua  ascendente  anterior,  cuya  cara  externa 
está  ocupada  por  la  gran  fosa  mandibular  externa 


destinada  á la  inserción  de  los  músculos,  aparece 
también  otra  diferencia  notable,  pues  dicha  fosa  es 
en  Dimerodon  muy  poco  marcada  y poco  profunda, 
formando  apenas  una  depresión  suave  y regular. 

Las  medidas  que  proporciona  este  fragmento  son 
las  siguientes  : 


Diámetro  ánterc-posterior  de  los  alveolos  del  p.  j , y de 

losra.jy  j... 0m005 

Diámetro  ántero-posterior  de  los  alveolos  del  m-j 0.007 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  alveolos  de  las  cua- 
tro últimas  muelas 0.02b 

Alto  de  la  rama  horizontal,  sobre  el  lado  externo  al  nivel 

del  p.  7 * 0.009 

Alto  de  la  rama  horizontal,  sobre  el  lado  externo  al  nivel 
del  m.  0.0105 


Según  estas  medidas  y la  descripción  que  las 
precede  el  animal  ha  sido  apenas  un  poco  mas  gran- 
de que  el  Didelphys  Azarae,  pero  considerable- 
mente mas  robusto. 

Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  en  las  bar- 
rancas de  la  laguna  de  Lobos,  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


CONSIDERACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  DIDELPHIDA5 

No  se  conocen  en  la  República  otras  especies  fó- 
siles de  la  familia  de  los  didelfidos,  y hasta  las  nom- 
bradas parecen  ser  muy  raras,  notándose  sobre 
todo  la  ausencia  de  restos  de  estos  animales  en  las 
formaciones  sedimentarias  anteriores  al  mioceno  su- 
perior. 

En  el  Brasil,  en  donde  las  especies  actuales  son 
mucho  mas  numerosas  que  en  nuestro  país,  se  han 
encontrado  también  mucho  mayor  númerode  especies 
fósiles  pero  al  parecer  todas  idénticas  á las  existentes, 
lo  que  unido  á la  circunstancia  de  haberse  recogido 
sus  restos  en  las  cavernas  hacen  creer  que  remon- 
tan á lo  sumo  á la  época  cuaternaria.  El  Dr.  Lujnd 
enumera  de  las  mencionadas  cavernas  siete  espe- 
cies, que  identifica  con  las  existentes  que  llevan 
los  nombres  siguientes  : Didelphys  aurita,  D.  a l- 
biventris,  D.  incana,  D.  murina,  D.  pusilla, 
D.  myosura , D.  Azaree  ó aurita,  y D.  elegans, 
citando  además  un  animal  del  mismo  grupo,  pero 
sobre  escasísimos  restos,  que  supone  tuvo  la  talla  de 


284 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


un  gran  jaguar,  llamándolo  Thylacotherium  ferox, 
nombre  que  Liáis  ( CLimat , etc,  clu  Bresil , p.  330, 
1872)  cambia  por  el  de  Gambatherium,  pero  sin 
agregar  ningún  otro  dato  sobre  los  caractéres  de 
tan  gigantezco  didélfido,  cuya  existencia  parece  ser 
mas  que  problemática. 

En  cuanto  á las  relaciones  filogénicas  de  los  di- 
délfidos  fósiles  de  la  República  Argentina  con  las 
especies  todavía  existentes  en  el  país,  ellas  son  por 
ahora  muy  oscuras,  debido  sobre  todo  á los  escasos 
materiales  que  hasta  ahora  se  conocen. 

Todo  lo  que  por  el  momento  se  puede  avanzar, 
es  que  ciertamente,  el  D idelph y s Azareo  m.  a nti- 
guua  es  el  antecesor  del  Didephys  Azareo  ac- 
tual, y el  D idelph  ya  luj  aneas  ís  el  antecesor  del 
Didelphys  crassicaudata. 

A los  Didelphys  jug a y Didelphis  grandeeva 


no  les  puedo  atribuir  parentesco  seguro,  y en 
cuanto  al  Dimerodon  es  un  tipo  de  evolución  avan- 
zada, que  ha  tenido  por  punto  de  partida  un  ver- 
dadero Didelphys  pero  que  se  ha  extinguido  por 
completo  sin  dejar  formas  sucesoras. 

Los  didélfidos  en  la  República  Argentina,  no 
remontan  mas  allá  del  mioceno  superior,  pero 
como  en  Europa  aparecen  ya  en  el  mioceno  y en  la 
parte  superior  del  eoceno,  y que  en  nuestro  país 
se  han  encontrado  representantes  de  una  familia 
parecida  en  la  base  del  eoceno,  es  casi  seguro  que 
se  encontrarán  representantes  de  la  familia  de  los 
didélfidos  en  los  terrenos  miocenos  inferiores  y oli- 
gocenos. 

Las  líneas  de  filiación  de  las  especies  menciona- 
das se  pueden  establecer  en  la  siguiente  forma. 


Didelphys  Lacerta  ó especie  parecida  de  tamaño 
no  mayor 


DAS  Y LIRA 


Los  representantes  de  este  orden  se  distinguen  por  f ó f incisivos,  ¿ caninos,  f muelas.  En  cada  lado  de 
cada  mandíbula  existen  dos  ó tres  muelas  mas  grandes  y sectoriales  ó sea  de  corona  comprimida  y cortante. 
Paladar  con  vacuidades  palatinas.  Ángulo  mandibular  invertido.  Escamoso,  petroso  y timpánico  distintos. 
Cola  larga  y fuerte,  no  prehensil.  Húmero  con  un  agujero  sobre  el  cóndilo  interno.  Escafoides  y lunar  se- 
parados. Dedos  f óf.  Piantigrados.  Huesos  marsupiales  bien  desarrollados,  salvo  rarísimas  escepciones. 

Los  animales  de  este  grupo,  son  actualmente  exclusivos  del  continente  australiano,  en  donde  también  se 
han  encontrado  representantes  fósiles,  pero  no  se  conocen  hasta  ahora  de  distinta  procedencia. 


UNGUICULADOS 


285 


CKEODONTA 


No  mas  de  § incisivos.  Caninos  Muelas  en  número  variable,  sin  que  exceda  el  de  §.  Muelas  secto- 
riales, y siempre  mas  de  una  muela  carnicera  en  cada  lado  de  la  mandíbula  inferior.  Ángulo  mandibular  no 
invertido.  Cola  muy  larga.  Clavículas  presentes  y bien  desarrolladas.  Escafoides  y lunar  separados. 
Astrágalo  plano  ó casi  plano  y articulado  adelante  con  escafoides.  Generalmente  cinco  dedos  en  cada  pié. 
Plantígrados  y sin  huesos  marsupiales. 

Este  grupo  ha  sido  constituido  por  el  Profesor  Cope  para  colocar  en  él  aquellos  mamíferos  carniceros  de 
los  primeros  tiempos  terciarios  de  Europa  y Norte  América,  que,  por  sus  caraetéres  complejos  é inter- 
mediarios, se  acercan  ya  de  los  carniceros  marsupiales,  ya  de  los  verdaderos  carnívoros  placentarios, 
sin  que  sea  posible  colocarlos  de  un  modo  definitivo  en  ninguno  de  los  dos  grupos  mencionados. 

Estos  antiguos  carniceros,  fueron  sumamente  numerosos  en  el  hemisferio  norte,  y pertenecientes  á 
varias  familias  distintas  perfectamente  caracterizadas.  Hasta  hace  poco  no  habían  sido  señalados  en  Sud- 
América,  pero  últimamente  han  sido  encontrados  por  mi  hermano  Carlos  Ameghino  conjuntamente 
con  el  descubrimiento  de  la  fauna  mamalógica  de  los  primeros  tiempos  terciarios  de  la  -Patagonia  austral, 
en  donde  también  parece  fueron  bastante  numerosos. 

Pero,  si  bien  por  los  caraetéres  de  la  dentición  esos  antiguos  carniceros  argentinos  se  alejan  notable- 
mente de  los  carnívoros  placentarios,  para  colocarse  decididamente  en  los  creodontes,  los  géneros  son 
seguramente  distintos  de  los  ya  establecidos,  y como  hasta  ahora  solo  me  son  conocidos  por  fragmentos  de 
maxilares  incompletos,  y muelas  aisladas,  me  es  por  el  momento  imposible  referirlos  á las  familias  esta- 
blecidas para  los  géneros  de  Europa  y Norte  América,  por  lo  que  prefiero  enumerar  los  géneros  sin 
división  de  familias  hasta  que  nuevos  materiales  nos  den  para  ello  datos  mas  positivos. 

Los  géneros  argentinos  pueden  distinguirse  por  los  siguientes  caraetéres: 

Un  solo  verdadero  molar  superior,  m.1,  colocado  con  su  eje  mayor  en  dirección  transversal 
como  ert  Hyaena;  p.-  semi-sectorial,  con  dos  tubérculos  básales  anteriores,  uno  interno  y otro 
externo.  Claclosictis. 

P.-  tubérculo-sectorial,  con  un  gran  tubérculo  ántero-interno.  Primeros  premolares  supe- 
riores cónico  comprimidos  con  un  callo  basal  posterior.  Hathliacynus. 

Premolares  inferiores  en  série  continua,  bi-radiculados,  sectoriales,  con  un  callo  basal  poste- 
rior en  los  anteriores,  y uno  anterior  y otro  posterior  en  los  posteriores.  Agustylus. 

P.3  cónico-romo,  con  cara  anterior  casi  vertical,  y un  gran  callo  basal  transversal  en  la  parte 
posterior.  Borhyaena. 

Premolares  inferiores  separados,  comprimidos,  y los  anteriores  fuertemente  inclinados  hacia 
adelante.  P.r  bi-radiculado.  Anatherium. 

P.T  muy  grande,  con  tres  tubérculos  sobre  la  línea  sectorial,  el  del  medio  mas  elevado,  y un 
callo  basal  transversal  hácia  atrás.  Acrocyon. 

8 muelas  inferiores,  de  las  que,  las  cuatro  anteriores,  aumentan  de  tamaño  de  adelante  hacia 
atrás,  y las  cuatro  posteriores  disminuyen  de  tamaño  de  atrás  liácia  adelante.  Acyon. 

Todos  los  dientes  de  la  mandíbula  inferior  en  série  continua.  P.-,  bi-radiculado.  P.3  sectorio- 
tubercular,  con  un  cono  central  elevado,  un  callo  basal  anterior  pequeño,  y otro  posterior  grande 
y tuberculoso.  ' Sipalocyon. 


286 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


CLADOSIGTIS  amegii, 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  a.  1887. 

Este  animal  solo  está  representado  por  uu  peque- 
ño fragmento  del  maxilar  superior  izquierdo  en  el 
que  se  hallan  implantadas  dos  muelas,  el  diente 
carnicero  ó p.  - y el  primer  molar  que  sigue,  que  era 
el  último  de  la  série  dentaria. 

El  carnicero  (pm.  -)  es  un  diente  semi-sectorial, 
angosto  atrás,  ancho  adelante,  con  una  cúspide  ele- 
vada en  el  medio  sóbrela  línea  sectorial,  y tres  tu- 
bérculos anteriores,  uno  sobre  la  línea  sectorial  de- 
trás del  tubérculo  mediano  y un  poco  mas  bajo,  uno 
muy  pequeño  sobre  el  ángulo  anterior  externo,  y 
otro  mas  grande  sobre  el  ángulo  anterior  interno. 

El  primero  y único  verdadero  molar  también  de 
aspecto  semi-sectorial,  está  colocado  inmediatamente 
detrás  del  anterior,  pero  con  su  diámetro  mayor  for- 
mando ángulo  recto  con  el  del  pm.  de  manera  que 
está  colocado  en  sentido  transversal  como  en  los  fe- 
linos y en  la  hiena,  pero  con  su  ángulo  externo  to- 
cando la  extremidad  posterior  del  pm.  í y de  con- 
siguiente sobre  la  misma  línea  longitudinal  externa 
que  este. 


Cladosietis  patagónica  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  n"  12, 
a.  1887. 

La  prolongación  posterior  del  pm.  - que  sigue  á 
la  cúspide  mediana  central  es  baja  y sectorial,  dis- 
minuyendo de  diámetro  transverso  de  adelante  ha- 
cia atrás.  La  cúspide  mediana  central  es  de  figura 
cónica,  y á ella  se  halla  pegado  detrás  el  tubérculo 
anterior  mediano  unido  al  del  medio  casi  hasta  la 
cúspide,  y teniendo  casi  el  mismo  alto.  El  tubércu- 
lo interno  anterior  es  muy  prolongado  hácia  adentro 
y de  cúspide  casi  plana. 

El  m.  - presenta  una  cúspide  central  elevada  y 
comprimida,  de  aspecto  sectorial,  una  prolongación 
externa  larga  y delgada,  y un  callo  basal  interno  mas 
corto,  ancho  y tuberculoso. 


Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  i 0m0075 

Ien  su  parte  anterior 0.005 

en  el  medio 0.0025 

en  la  parte  posterior 0.0015 

Alto  de  la  corona 0.0035 

Diámetro  ántero-posterior  t hácia  el  lado  externo 0.001 

del  m-  - ( hácia  el  lado  interno 0.0015 

Diámetro  transverso  (sectorial) 0.005 

Alto  de  la  corona 0.0025 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  dos  muelas  sobre  el 
lado  externo 0.006 


El  p.  - tiene  dos  grandes  raíces  adelante,  una  in- 
terna y otra  externa,  y probablemente  una  poste- 
rior. 

La  talla  de  este  animal  debía  ser  comparable  mas  ó 
ménosá  la  de  una  especie  del  género  Galictis. 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz  en  la  Patagonia  austral . 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior. 


HATHLIACYNUS  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7 a.  1887. 

Este  género  se  distingue  por  el  premolar  cuarto 
superior  de  aspecto  tubérculo-sectorial,  con  un  gran 
tubérculo  ántero-interno  ; y por  los  primeros  pre- 
molares superiores  de  corona  cónico-comprimida 
llevando  un  callo  basal  posterior. 

Hathliacynus  lustratus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  , etc.,  p.  7,  n°  13, 
a.  1887. 

Tanto  la  especie  como  el  género  están  represen- 
tados solo  por  un  fragmento  de  maxilar  superior  de- 
recho en  el  que  se  hallan  implantados  tres  dientes, 
uno  anterior  cónico  comprimido,  y dos  posteriores 
tubérculo-sectoriales. 

El  diente  anterior  que  supongo  sea  el  segundo  ó 
tercer  premolar,  es  un  cono  elevado  y comprimido 
transversalmente  con  un  pequeñísimo  tubérculo  ba- 
sal en  su  parte  anterior.  La  cúspide  del  cono  está 
rota,  y su  base  muy  ancha,  siempre  revestida  de 
esmalte  penetra  en  un  alveolo  único,  sin  traza  de 


UNGUICULADOS 


287 


división  en  dos  raíces,  que  probablemente  recien 
empiezan  á formarse  en  el  fondo  del  alveolo.  Este 
diente  mide  en  la  base  8 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  tres  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso, y la  corona  cuando  entera  debía  tener  mas  de 
4 milímetros  de  alto. 

El  diente  que  sigue  hácia  atrás,  que  supongo  sea 
el  tercer  ó cuarto  premolar,  de  aspecto  tubérculo- 
sectorial,  está  separado  del  anterior  por  un  espacio 
bien  definido.  Este  diente,  ancho  adelante  y angosto 
atrás,  está  formado  por  una  hoja  longitudinal  secto- 
rial, con  un  tubérculo  central  y cónico  mas  elevado, 
un  tubérculo  anterior  algo  mas  pequeño  y pegado  al 
precedente,  y un  talón  posterior  prolongado  y sec- 
torial, vertical  en  la  parte  interna  y excavado  en 
declive  en  la  externa;  el  enanchamiento  de  la  parte 
anterior  es  producido  por  un  pequeño  tubérculo  co- 
locado en  la  base  del  ángulo  anterior  externo,  y un 
gran  tubérculo  que  se  destaca  del  resto  del  diente 
colocado  en  la  base  del  ángulo  anterior  interno. 
Tiene  este  diente  0m0075  de  diámetro  ántero-poste- 
rior sobre  el  borde  externo,  5 milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  su  parte  anterior,  0m0025  en 
la  parte  posterior,  y 5 milímetros  de  alto  la  corona. 

El  diente  que  sigue  hácia  atrás  inmediatamente 
pegado  al  anterior,  es  absolutamente  de  la  misma 
forma  que  el  precedente,  con  la  única  diferencia  de 
un  tamaño  algo  mayor. 

Estas  dos  muelas  tienen  tres  raíces,  dos  en  su  par- 
te anterior,  y una  en  la  parte  posterior.  La  mas 
grande  analogía  de  estas  muelas  la  encuentro  com- 
parándolas con  el  pm.  - y m.  1 del  Thylacynus 
actual  de  Tasmania  sin  que  por  eso  deje  de  haber 
entre  ambos  notables  diferencias. 

Atribuyo  al  mismo  animal,  aunque  con  las  reser- 
vas del  caso,  tres  dientes  sueltos  y fracturados  de 
la  mandíbula  inferior,  de  aspecto  sectorial.  El  mas 
grande  y con  dos  fuertes  raíces  de  las  que  una  está 
rota,  tiene  una  corona  de  8 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  baja  y gastada  por  la  masticación, 
peroen  la  que  todavía  seapercibesin  dificultad,  untu- 
bérculo  cónico  mediano  mas  considerable  y de  cús- 
pide gastada,  otro  tubérculo  cónico  anterior  mas  pe- 
queño y pegado  al  precedente,  y un  talón  posterior 
prolongado  y estrecho  de  forma  sectorial,  vertical 
en  uno  de  sus  lados  y excavado  en  el  otro. 

El  otro  diente  bastante  mas  pequeño,  igualmente 
gastado,  tiene  una  corona  de  6 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  con  una  gran  cúspide  ante- 
rior y un  callo basal  posterior,  ancho,  elevado  y romo. 


El  tercer  diente,  todavía  algo  mas  pequeño,  mues- 
tra una  cúspide  anterior  cónico-comprimida,  secto- 
rial, y un  prolongamiento  posterior  que  concluye 
hácia  atrás  en  un  tubérculo  ancho  y romo. 

La  talla  de  este  animal  era  apenas  un  poco  menor 
que  la  del  Canis  Azarad. 

Localidad.  — Descubierta  por  Carlos  Amf.ghi- 
no  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz,  en  la  Pa fa- 
gonia austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


AGUSTYLUS  amegij. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  a.  1887. 

Premolares  inferiores  con  dos  raíces  sectoriales, 
con  una  gran  cúspide  cónico-comprimida  sumamen- 
te alta  y puntiaguda,  un  callo  basal  posterior  en 
los  premolares  anteriores,  y dos  tubérculos  básales, 
uno  anterior  y otro  posterior,  en  los  premolares 
posteriores. 

Agnstylus  cynoides  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  7,  n°  14, 
a.  1887. 

Conozco  de  este  animal  dos  pequeños  frag- 
mentos de  mandíbula  inferior,  cada  uno  con  un 
diente  completo,  y alveolos  ó fragmentos  de  los  dien- 
tes que  le  siguen  adelante  y atrás.  Estos  fragmen- 
tos demuestran  que  los  dientes  estaban  todos  colo- 
cados en  série  continua,  muy  apretados  unos  á 
otros. 

Uno  de  los  fragmentos  es  de  la  parte  anterior  de 
la  mandíbula  y muestra  hácia  adelante  las  dos  raíces 
del  premolar  que  tomo  por  el  segundo,  la  raíz  ante- 
rior sumamente  pequeña,  y la  posterior  mas  gran- 
de, ocupando  ambas  un  espacio  longitudinal  de 
5 milímetros.  Detrás  viene  un  diente  casi  entero,  que 
considero  como  el  pm.  3 de  tamaño  mucho  mas  consi- 
derable, con  dos  raíces  bien  distintas,  y de  corona 
comprimida  transversalmente,  elevándose  hácia  el 
centro  una  alta  cúspide  cónico-comprimida,  rota  en 
la  parte  superior,  pero  que  entera  no  debía  tener 
ménos  de  8 milímetros  de  alto.  La  parte  posterior 


288 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


desciende  mas  suavemente,  y concluye  en  un  peque- 
ño callo  basal  que  forma  como  un  reborde  poco  eleva- 
do. La  base  de  la  corona  tiene  8 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior. 

Detrás  de  este  diente  se  encuentra  la  raíz  ante- 
rior y parte  del  alveolo  posterior  del  pm.  r,  que 
está  intacto  sobre  el  segundo  fragmento  men- 
cionado procedente  de  otro  individuo.  Este  diente 
se  eleva  como  el  precedente  para  formar  una  alta 
cúspide  central  cónico-comprimida  de  8 milíme- 
tros de  alto,  pero  presenta  un  fuerte  callo  basal  en 
su  parte  anterior,  bajo,  ancho  y tuberculoso,  y otro 
en  su  parte  posterior,  de  tamaño  mas  considera- 
ble, pero  en  parte  destrozado.  La  base  de  la  corona 
tiene  un  diámetro  ántero-posterior  de  0,n0085. 

Localidad.  — Descubierto  y coleccionado  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz,  en  Ja  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

BORHYMA  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8, 1887. 

Este  animal  ha  sido  un  carnicero  de  gran  talla, 
pero  desgraciadamente  solo  me  es  hasta  ahora  co- 
nocido por  un  solo  diente  suelto,  y un  fragmento 
de  mandíbula,  piezas  que  bastan  para  demostrar 
que  se  trata  de  un  animal  muy  distinto  de  todos  los 
precedentes. 

El  diente  suelto  es  un  premolar,  probablemente 
inferior  que  se  distingue  por  un  cono  anterior, 
cuya  parte  delantera  es  casi  vertical,  llevando  hácia 
atrás  un  callo  basal  transversal  de  tamaño  enorme. 
El  diente  ha  tenido  dos  raíces  distintas  y divergen- 
tes, una  anterior  pequeña  y otra  posterior  mucho 
mas  grande . 

Borliyaena  tuberata  Amegh. 

(Pl.  XIX,  fig.  7) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8,  n°  15, 
a.  1887. 

El  diente  único  mencionado  debe  ser  el  segundo 
premolar,  y por  su  tamaño  y ancho  considerable 
indica  un  animal  cuya  talla  debía  aproximarse  á la 


del  jaguar.  El  tubérculo  anterior  forma  un  cono 
cilindrico  cuya  cúspide  está  gastada  horizontalmente 
por  la  masticación  ; esta  cúspide  tiene  en  la  base 
8 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  cerca  de 
7 milímetros  de  diámetro  transverso,  y 9 milímetros 
de  alto,  pero  cuando  la  cúspide  estaba  intacta  debía 
tener  cerca  de  12  milímetros  de  elevación.  De- 
trás de  este  cono  viene  el  gran  callo  basal  posterior 
de  mas  de  4 milímetros  de  largo  y 9 milí- 
metros de  diámetro  transverso,  cubierto  de  una 
gruesa  capa  de  esmalte,  y elevándose  un  poco 
hácia  adentro  hasta  formar  un  pequeño  tubér- 
culo sobre  su  ángulo  posterior  interno.  En  la  parte 
anterior  del  diente  no  hay  el  mas  pequeño  vestigio 
de  tubérculo  ó callo  basal.  La  corona  en  la  base 
tiene  12  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior. 

Por  lo  que  se  puede  juzgar  por  este  diente  único, 
parece  que  el  animal  tuviera  alguna  relación  con  el 
Pterodon,  género  de  los  terrenos  terciarios  anti- 
guos de  Europa,  y representado  en  Norte  América 
por  uno  ó dos  géneros  parecidos. 

El  fragmento  de  mandíbula,  es  un  trozo  de  la  parte 
anterior  del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior, 
en  la  que  se  vé  parte  del  alveolo  del  canino,  los  dos 
primeros  premolares  rotos  en  el  cuello,  de  manera 
que  no  queda  de  ellos  mas  que  las  raíces,  y parte  de 
la  raíz  anterior  del  premolar  tercero. 

La  parte  existente  del  alveolo  del  canino,  denota 
un  diente  de  grandes  dimensiones,  pues  tiene  un 
diámetro  transverso  de  algo  mas  de  9 milímetros. 

El  p.  T sigue  inmediatamente  al  canino,  y es  de 
una  sola  raíz,  de  sección  elíptica,  de  12  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 8 milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

El  p.  y sigue  inmediatamente  al  p.  T,á  solodos 
milímetros  de  distancia,  y tenía  dos  raíces  cilindri- 
cas, de  5 á 6 milímetros  de  diámetro  cada  una,  ocu- 
pando las  dos  un  espacio  longitudinal  de  1 6 milíme- 
tros que  debía  ser  el  diámetro  ántero-posterior  de 
la  base  de  la  corona,  lo  que  indica  un  individuo  ma- 
yor que  el  de  que  procede  el  diente  aislado. 

En  la  parte  existente  de  este  fragmento  de  man- 
díbula, hay  dos  agujeros  mentonianos  muy  próximos 
el  uno  al  otro,  el  anterior  de  tamaño  considerable 
debajo  del  p.  7,  y el  posterior  mas  pequeño,  debajo 
de  la  parte  anterior  del  p. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Hor  izonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


UNGUICULADOS 


289 


ANATHERIUM  amegii- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8,  a.  1887. 

Este  género  está  fundado  sobre  parte  anterior  de 
la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  compren- 
diendo parte  considerable  de  la  sínfisis,  con  la 
parte  posterior  del  canino  roto  é implantado  en  el 
alveolo,  y las  raíces  de  los  tres  premolares  anterio- 
res. El  canino  es  grande  y muy  comprimido.  Los 
tres  primeros  premolares  tieuen  dos  raíces  cada  uno 
y están  separados  por  diastemas  bastante  anchos. 
La  sínfisis  es  muy  larga,  y la  forma  de  esta  parte  de 
la  mandíbula  es  bastante  parecida  á la  del  género 
europeo  y norte  americano  Hysenodon. 

Anatlierium  defossus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8,  n°  16, 
a.  1887. 

El  fragmento  de  mandíbula  en  cuestión  está  roto 
en  su  parte  anterior  en  donde  le  falta  completamente 
toda  la  región  alveolada  de  los  incisivos  si  los  hubo,, 
y el  borde  alveolado  del  canino,  pero  á pesar  de  eso 
la  parte  existente  de  la  impresión  sinfisaria  tiene  3 
centímetros  de  largo. 

Ei  canino  en  el  punto  en  que  está  roto,  en  el  in- 
terior del  alveolo,  tiene  9 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 6 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  pm.  T muy  pequeño,  tiene  dos  raíces  distintas, 
bien  separadas,  la  anterior  sumamente  pequeña,  y 
la  posterior  mucho  mas  grande.  Las  dos  raíces  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  7 milímetros,  y el 
diente  está  implantado  sumamente  inclinado  hácia 
adelante. 

El  pm.  2 del  que  quedan  igualmente  solo  las  raíces, 
está  separado  del  precedente  por  un  espacio  ó dias- 
tema  de  cerca  de  3 milímetros.  La  raíz  anterior  es 
también  bastante  mas  pequeña  que  la  posterior,  el 
diente  está  igualmente  inclinado  hácia  adelante  aun- 
que no  tanto  como  el  primero,  y las  dos  raíces  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  9 milímetros. 

El  pm.  gesta  separado  del  que  lo  precede  por  un 
espacio  de  2 milímetros,  las  raíces  son  mas  ó menos 
del  mismo  tamaño,  ocupando  un  espacio  longitudi- 


nal de  9 milímetros,  pero  el  diente  no  estaba  incli- 
nado hácia  adelante. 

Los  tres  primeros  premolares  ocupaban  un  espacio 
longitudinal  de  3 centímetros. 

La  rama  horizontal  está  un  poco  excavada  en  este 
punto  sobre  su  cara  externa,  y tiene  debajo  del  pm.  r 
13  milímetros  de  alto,  y 19  milímetros  debajo  del 
pm.  5. 

Los  agujeros  mentonianos  existentes  en  este  trozo, 
son  dos  : uno  anterior,  debajo  del  pin.  muy  grande 
y muy  elíptico  situado  casi  en  la  parte  inferior  de  la 
rama  horizontal,  y otro  muy  pequeño  y casi  circular, 
colocado  inmediatamente  detrás  del  precedente  pero 
un  poco  mas  arriba  debajo  de  la  parte  posterior  del 
pm. 

Este  animal  ha  tenido  la  talla  de  un  perro  de  re- 
gular estatura. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

ACROGYON  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  8,  a.  1887. 

Este  género  está  fundado  sobre  un  fragmento  de 
mandíbula  inferior,  en  el  que  hay  implantado  un 
diente  intacto  que  supongo  sea  el  premolar  cuarto 
ó el  primer  molar.  Este  diente,  de  tamaño  conside- 
rable en  proporción  de  las  dimensiones  de  la  rama 
horizontal,  se  compone  de  tres  tubérculos  que  se 
suceden  de  adelante  hácia  atrás  sobre  la  línea  sec- 
torial, el  del  medio  mas  elevado,  y el  anterior  y el 
posterior  mas  pequeños,  siguiendo  al  último  hácia 
atrás  un  pequeño  callo  basal  transversal.  El  Acro- 
cyon  á juzgar  por  esta  muela  y los  vestigios  que 
quedan  de  las  anteriores,  parece  acercarse  un  poco 
al  Mesonyx  de  Norte  América,  del  que  difiere  sin 
embargo  por  el  pequeño  callo  basal  transversal  pos- 
terior del  premolar  cuarto  mencionado. 

Acrocyon  sectorius  Amegh. 

(Pl.  I,  fig.  19) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  8,  n°  17, 
a.  1887. 

El  pequeño  fragmento  de  mandíbula  mencionado, 


37 


290 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


conserva  la  impresión  de  la  parte  posterior  del  ca- 
nino que  demuestra  era  este  un  diente  robusto,  cuya 
base  llegaba  hasta  debajo  de  la  parte  posterior  del 
premolar  segundo.  Este  último  diente,  á juzgar  por 
la  parte  posterior  del  alveolo  que  de  él  se  conserva, 
era  de  tamaño  bastante  grande,  mientras  el  premolar 
tercero  del  que  existen  las  raíces  era  mas  pequeño, 
teniendo  en  la  base  solo  6 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior. 

El  diente  que  sigue,  que  es  el  que  supongo  ser  el 
premolar  cuarto,  tiene  dos  raíces  largas,  bien  sepa- 
radas inmediatamente  debajo  de  la  corona  y casi 
paralelas.  La  corona  muy  elevada,  tiene  una  cúspide 
central  cónico  comprimida  de  7 milímetros  de  alto, 
un  gran  tubérculo  cónico  anterior  con  cúspide  com- 
pletamente separada  del  cono  mediano,  y un  tubér- 
culo posterior  igualmente  cónico  pero  un  poco  mas 
pequeño,  al  que  sigue  hacia  atrás  un  pequeño  callo 
transversal  que  recorre  todo  el  ancho  del  diente  en 
forma  de  un  reborde  algo  mas  elevado  sobre  el  lado 
interno  que  sobre  el  externo.  Existe  también  un 
pequeño  rudimento  decíngulo  basal,  aunque  apenas 
perceptible,  en  la  base  del  tubérculo  anterior  sobre 
el  lado  externo.  La  corona  del  diente  tiene  en  la 
base  10  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
4 milímetros  de  diámetro  transverso  en  el  cono 
anterior,  y 0m0055  en  el  posterior.  La  rama  hori- 
zontal de  la  mandíbula  debajo  de  este  diente,  tiene 
15  milímetros  de  alto. 

Poseo  de  este  animal  otro  fragmento  de  mandíbula, 
que  comprende  la  parte  anterior  del  lado  izquierdo, 
con  el  alveolo  del  canino  v las  raíces  de  los  tres 
primeros  premolares,  todos  bi-radiculados,  y coloca- 
dos á continuación  unos  de  otros  sin  espacios  inter- 
mediarios. 

El  p.T  bastante  pequeño,  está  representado  por 
dos  raíces  cilindricas,  la  anterior  mas  pequeña  que 
la  posterior,  ocupando  las  dos  un  espacio  longitu- 
dinal de  un  poco  mas  de  4 milímetros.  Por  la  posi- 
ción de  las  raíces  se  conoce  que  el  diente  estaba 
fuertemente  inclinado  hácia  adelante. 

El  p.g-  de  tamaño  mucho  mayor,  está  representado 
por  dos  raíces  casi  de  igual  tamaño,  pero  la  anterior 
mas  elíptica  y la  posterior  mas  cilindrica;  ambas  raí- 
ces ocupan  un  espacio  longitudinal  de  8 milímetros. 

El  p.j  es  como  en  algunos  Didelphys,  bastante 
mas  pequeño  que  el  p.-¿  y con  las  dos  raíces  desi- 
guales, la  anterior  mas  grande  y la  posterior  mas 
pequeña;  ambas  raíces  ocupan  un  espacio  longitu- 
dinal de  6 milímetros. 


Las  raíces  de  los  tres  primeros  premolares,  ocupan 
juntas  un  espacio  de  20  milímetros. 

En  el  lado  externo  de  la  parte  existente  déla  rama 
horizontal,  presenta  tres  perforaciones  mentonia- 
nas;  una  anterior  muy  grande,  larga  y estrecha,  que 
es  la  anterior  y está  colocada  debajo  del  p.r;  la 
segunda  muy  pequeña  y circular  sigue  inmediata- 
mente hácia  atrás  y está  colocada  debajo  del  p.7;  la 
tercera,  de  tamaño  bastante  mayor,  está  colocada 
debajo  del  p.g. 

La  rama  horizontal  debajo  del  p.^  tiene  13  mili, 
metros  de  alto. 

Localidad.  — Descubierta  y coleccionada  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


ACION  AMEGIl- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  8,  a,  1887. 

Este  animal  está  representado  por  la  rama  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  dividida  en  dos  trozos,  uno 
anterior  y el  otro  posterior,  los  que  desgraciadamen- 
te no  se  juntan,  por  lo  que  no  se  puede  dar  la  restau- 
ración completa  de  la  série  dentaria,  que  parece 
haber  sido  de  ocho  muelas  en  vez  de  siete  como  en 
la  generalidad  de  los  carniceros  de  dentición  com- 
pleta. Los  molares  posteriores  están  formados  por 
tres  conos  ó tubérculos,  de  los  que  el  mediano  es  el 
mas  elevado,  y el  posterior  el  mas  bajo.  Las  dos 
últimas  muelas  están  colocadas  oblicuamente  al  eje 
de  la  série  dentaria.  Los  cuatro  premolares  aumentan 
de  tamaño  del  primero  al  cuarto,  y los  cuatro  ver- 
daderos molares  disminuyen  de  tamaño  de  atrás 
hácia  adelante  ó sea  del  cuarto  al  primero,  siendo 
este  último  notablemente  mas  pequeño  que  el  cuarto 
premolar. 

Acyim  tricuspidatus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8,  n°  18 
a.  1887. 

El  pedazo  anterior  de  mandíbula  que  comprende 
casi  toda  la  parte  sinfisaria,  conserva  implantados  la 


UNGUICULADOS 


291 


base  del  canino,  el  primer  premolar  incompleto  y 
parte  del  segundo. 

El  canino  es  de  dimensiones  regulares,  pero  bas- 
tante comprimido  transversalmente,  teniendo  en 
el  punto  en  que  está  roto,  que  es  debajo  de  la 
corona,  7 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
4 milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  pm.-  separado  del  canino  por  un  pequeño  días- 
tema  de  solo  tres  milímetros,  es  un  diente  pequeño, 
comprimido  transversalmente,  con  dos  raíces  distin- 
tas, una  anterior  muy  pequeña  y la  otra  posterior 
mas  grande.  Está  implantado  muy  inclinado  hácia 
adelante,  y las  dos  raíces  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  7 milímetros.  La  corona  está  destrozada, 
por  lo  que  no  se  puede  conocer  su  forma. 

El  pm.  - está  separado  del  precedente  por  un  es- 
pacio de  3 milímetros ; consta  también  de  dos  raíces 
distintas,  que  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  9 
milímetros,  pero  solo  se  conserva  la  raíz  anterior 
con  pequeñísimas  partes  de  la  corona.  Sin  embargo 
puede  decirse  de  dicho  fragmento  que  presentaba 
una  forma  comprimida,  con  un  cono  sectorial  me- 
diano, y dos  pequeños  callos  básales,  uno  atrás  y 
otro  adelante. 

Detrás  del  alveolo  del  premolar  mencionado,  se 
\é  una  pequeña  parte  del  alveolo  de  Ja  raíz  anterior 
del  pm.  3 , existiendo  también  parte  del  mencio- 
nado diente,  con  una  corona  comprimida,  mas  ó 
ménos  de  la  misma  forma  que  el  precedente  del 
que  tenía  probablemente  también  el  mismo  ta- 
maño. 

El  fragmento  posterior  de  la  misma  rama  de  la 
mandíbula,  que  no  se  une  al  anterior  por  faltar  en 
el  medio  un  pequeñísimo  fragmento,  conserva  im- 
plantados y casi  intactos  cinco  dientes,  lo  que 
prueba  que  el  número  de  muelas,  era  efectivamente 
de  ocho.  El  primer  diente  implantado  en  este  frag- 
mento, es  el  pm.  7t  , con  dos  raíces  bien  separadas, 
cúspide  central  cónico  comprimida,  y callo  basal 
tanto  anterior  como  posterior  apenas  indicado.  Este 
diente,  sin  duda  de  tamaño  algo  mayor  que  el  que 
le  precedía,  tiene  10  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  3 milímetros  de  diámetro  transverso,  y 5 
milímetros  de  altóla  corona. 

Detrás  viene  un  pequeñísimo  diastema,  y luego 
los  cuatro  molares  que  siguen  están  colocados  en 
série  continua,  aumentando  de  tamaño  del  primero 
al  cuarto,  con  la  notable  circunstancia  de  que  el 
primero  y segundo  molar  son  de  tamaño  bastante 
menor  que  el  cuarto  premolar. 


El  m.  T es  de  la  misma  forma  que  el  pm.  pero 
con  sus  callos  básales  anterior  y posterior  mas  pro- 
nunciados. Tiene  0m0085  de  diámetro  ántero-poste- 
rior, y 0m0055  de  alto  la  corona. 

El  m.¥  se  distingue  por  el  callo  basal  anterior  mas 
elevado  que  el  posterior,  en  forma  de  tubérculo,  y co- 
locado mas  hácia  el  lado  interno.  Tiene  9 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  y 6 milímetros  de  al- 
to la  corona. 

El  m.  j es  de  tamaño  bastante  mayor,  con  su  cús- 
pide central  mas  elevada  y de  figura  mas  cónica,  con 
un  tubérculo  anterior  muy  elevado  y de  cúspide  se- 
parada, y un  callo  basal  posterior  bajo.  La  muela  está 
implantada  un  poco  oblicuamente  al  eje  de  la  série 
dentaria,  de  manera  que  el  tubérculo  anterior  queda 
un  poco  nías  hácia  adentro,  y el  callo  basal  posterior 
mas  hácia  afuera.  Tiene  10  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 8 milímetros  de  alto  la  cúspide 
principal  de  la  corona. 

El  m.j  ó último  de  tamaño  mayor  y de  cúspide 
central  mas  elevada,  cónica  y puntiaguda,  está  im- 
plantado todavía  mas  oblicuamente,  con  un  tubér- 
culo anterior  dirijido  hácia  adentro,  muy  elevado  y 
separado  de  la  cúspide  central  por  uoa  profunda  hen- 
didura transversal,  y un  callo  basal  posterior  bajo  y 
dirijido  hácia  afuera.  Tiene  12  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  5 milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  la  base,  y 10  milímetros  de 
alto  la  cúspide  mas  elevada  déla  corona. 

Las  cinco  muelas  implantadas  en  este  fragmento 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  46  milíme- 
tros. 

Estos  fragmentos  muestran  dos  agujeros  nutriti- 
vos ó mentonianos  : uno  anterior  mas  grande,  bas- 
tante elíptico,  de  4 milímetros  de  diámetro  mayor,  y 
colocado  debajo  de  la  parte  anterior  del  pm.  T,  mas  ó 
ménos  á la  altura  de  la  rama  horizontal;  el  agujero 
posterior  bastante  mas  pequeño,  está  colocado  de- 
bajo de  la  parte  anterior  del  m.  un  poco  mas  arriba 
de  la  mitad  del  alto  de  la  rama  horizontal. 

El  alto  de  la  rama  mandibular  es  de  1 2 milímetros 
debajo  del  pm.T,  de  14  milímetros  debajo  de  tapar- 
te posterior  del  pm.  y de  19  milímetros  debajo 
del  nq, 

El  largo  de  la  série  dentaria  completa,  del  últi- 
mo molar  á la  parte  anterior  del  canino,  fué  aproxi- 
madamente de  algo  mas  de  9 centímetros. 

La  talla  del  animal  era  comparable  á la  delAguará- 
guazú  ( Canis  jubatus). 

Localidad. — Descubierta  y coleccionada  por  Car- 


292 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


los  Ameghivo  en  las  barrancas  clei  rio  Santa  Cruz 
en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte . — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

Aeyon?  barclus  n.  sp. 

(PL  I,  fig.  18) 

Este  animal  está  representado  por  un  fragmento 
de  mandíbula  del  lado  derecho,  con  cuatro  muelas, 
dos  rotas  en  la  base,  de  modo  que  solo  quedan  los  al- 
veolos, y las  otras  dos  hacia  atrás,  mas  grandes  que 
las  anteriores  y casi  intactas.  Por  los  caracteres  de 
la  dentición  difiere  notablemente  del  Aeyon  tri- 
cuspidatus , sobre  todo  por  sus  muelas  en  serie 
continua  sin  la  menor  interrupción,  pero  lo  coloco 
provisoriamente  en  el  mismo  género,  hasta  que  co- 
nozca otras  partes  que  permitan  establecer  con  se- 
guridad los  caractéres  genéricos. 

Los  cuatro  dientes  existentes  aumentan  de  tamaño 
del  anterior  al  posterior.  Del  primer  diente  solo  exis- 
ten las  raíces  ; estas  ocupan  un  diámetro  ántero- 
posterior  de  7 milímetros,  y otro  tanto  las  del 
diente  que  sigue. 

El  diente  que  viene  liácia  atrás  con  la  corona  in- 
tacta tiene  9 milímetros  de  diámetro  ántero- poste- 
rior, y una  corona  de  cerca  de  4 milímetros  de 
alto ; las  dos  raíces  divergentes  que  salen  fuera  de 
los  alveolos,  tienen  unos  tres  milímetros.  La  corona 
es  tubérculo-sectorial,  con  una  cúspide  central  mas 
elevada  y roma,  una  cúspide  anterior  un  poco  mas 
baja  y colocada  mas  sobre  el  lado  interno  y un  callo 
posterior  mas  bajo  todavía,  que  se  levanta  un  poco  en 
forma  de  cresta  sectorial,  sobre  el  lado  interno.  El 
ancho  máximo  de  la  corona  en  la  base  es  de  4 milí- 
metros. 

El  diente  que  sigue,  el  último  de  los  que  existen 
en  el  trozo  de  mandíbula  en  cuestión,  es  de  tamaño 
un  poco  mayor  y mas  ancho.  El  tubérculo  central 
está  gastado,  pero  es  probable  que  era  también  mas 
elevado  que  el  anterior;  este  último  es  de  mayor  ta- 
maño que  en  la  muela  precedente  y colocado  todavía 
mas  al  interior;  el  callo  basal  posterior  es  al  contra- 
rio mas  pequeño,  angosto  y con  la  cúspide  un  poco 
excavada  en  el  centro.  La  corona  tiene  10  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  5 milímetros  de 
diámetro  transverso  máximo  y otro  tanto  de  alto. 

Las  cuatro  muelas  indicadas,  cuya  posición  exacta 
no  puedo  determinar,  pero  que  es  posible  sean  los 


dos  últimos  premolares  y los  dos  primeros  verdade- 
ros molares,  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  33 
milímetros. 

Sobre  la  cara  externa  hay  un  pequeño  agujero 
mentoniano  debajo  de  taparte  anterior  de  la  segun- 
da muela  existente.  El  alio  déla  rama  horizontal 
en  el  trozo  existente,  es  de  18  á 20  milímetros. 

Localidad. — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghlno  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz,  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior'). 


SIPAL0CY0N  AMEGH. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8,  a.  1887. 

Este  género,  está  representado  por  una  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior,  bastante  incom- 
pleta, pero  con  la  base  del  canino  y casi  todos  los 
molares,  aunque  destrozados.  Se  distingue  muy 
bien  del  género  anterior  por  su  premolar  primero, 
no  inclinado  hácia  adelante,  por  todos  sus  dientes  en 
série  continua,  muy  apretados,  por  no  presentar  el 
m.  T de  menor  tamaño  que  el  pm.  T)  y por  sus 
verdaderos  molares  tubérculo-sectoriales. 

Sipalocyon  g'i'aciiis  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  8,  n“  19, 
a.  1887. 

El  canino  era  muy  comprimido  como  en  las  es- 
pecies de  los  géneros  precedentes,  y tiene  en  el 
punto  en  que  está  roto,  inmediatamente  detrás  del 
borde  alveolario,  5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  ó vertical,  y 0m0025  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  pm.  y seguía  inmediatamente  al  canino,  sin 
barra  alguna;  solo  existen  de  él  los  dos  alveolos 
de  las  raíces,  el  anterior  pequeño  y colocado  mas 
hácia  afuera,  y el  posterior  mas  grande,  ocupando 
ambos  un  espacio  longitudinal  de  4 milímetros  ; su 
forma  debía  ser  comprimida  y sectorial. 

Elpm.  Y;  comprimido  y sectorial,  tiene  un  -lia- 
metro  ántero-posterior  de  5 milímetros,  y un 
callo  basal  posterior.  La  parte  anterior  y la  cús- 
pide están  rotas. 


UNGUICULADOS 


293 


El  pm.  -g  está  completamente  roto  en  la  base,  y 
solo  puede  medirse  su  diámetro  áutero-posterior 
que  parece  ser  igual  al  del  premolar  precedente. 

El  pm.  i está  intacto  ; es  un  diente  comprimido 
transversalmente,  con  una  cúspide  central  elevada 
y sectorial,  un  pequeño  callo  basal  anterior, 
igualmente  sectorial,  y otro  posterior  algo  mas  gran- 
de y tuberculoso,  todos  colocados  sobre  la  misma 
línea  longitudinal.  Tiene  0m0055  de  diámetro  án- 
tero-posterior,  0ra00 15  de  diámetro  transverso  en 
la  parte  anterior,  0™002  eu  la  parte  posterior,  y 
0m0035  de  alto. 

El  m.  T está  completamente  destrozado  ; debía 
tener  un  tamaño  apenas  mayor  que  el  precedente, 
pero  probablemente  los  callos  básales  anterior  y 
posterior  mejor  pronunciados. 

El  m.  - es  de  tamaño  algo  mayor,  y de  una 
forma  muy  particular.  La  cúspide  central  es  semi- 
sectorial,  alta,  puntiaguda,  de  sección  transversal 
triangular,  con  una  cara  posterior  ancha,  y la 
parte  anterior  comprimida  y filosa.  El  tubérculo 
basal  anterior  es  elevado  y separado  del  cono  cen- 
tral por  una  hendidura  transversal  profunda  y an- 
gosta, siendo  muy  comprimido  y dando  vuelta  hácia 
el  lado  interno.  El  callo  basal  posterior  es  ancho, 
pero  bajo,  tuberculoso,  con  la  superficie  superior 
ahuecada  y limitada  por  un  borde  periférico  eleva- 
do y delgado,  ménos  en  la  parte  posterior  en  donde 
está  pegado  á la  cara  vertical  casi  plana  de  la  cús- 
pide central.  Tiene  6 milímetros  de  diámetro  ánte- 
ro-posterior,  2 milímetros  de  diámetro  transverso 
en  la  parte  anterior,  0m0025  en  la  parte  posterior, 
y 5 milímetros  de  alto  la  cúspide  central. 

Del  molar  que  sigue  hácia  atrás  solo  existe  un 
pequeño  fragmento  de  la  parte  anterior. 

Las  seis  primeras  muelas,  es  decir,  los  cuatro 
premolares  y los  dos  molares  que  siguen,  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  34  milímetros. 

La  forma  de  la  rama  horizontal  en  la  parte  exis- 
tente no  presenta  nada  de  particular  -,  tiene  7 milí- 
metros de  alto  debajo  del  pm.  T,  y 10  milímetros 
debajo  del  pm.  T. 

Hay  un  agujero  mentoniano  grande  debajo  de  la 
parte  anterior  del  pm.  dos  sumamente  pequeños 
colocados  casi  uno  encima  de  otro,  debajo  de  la  par- 
te posterior  del  mismo  diente,  y uno  bastante 
grande  debajo  de  la  parte  anterior  del  m.  -. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 


Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  CREODONTES 

Es  indudable  que  los  creodontes  presentan  estre- 
chas relaciones  con  los  carniceros  actuales  placen- 
tarios,  y los  carniceros  marsupiales,  pero  su  evolu- 
ción filogénica  probable  no  ha  podido  hasta  ahora 
ser  establecida  de  una  manera  satisfactoria.  La  ra- 
zón principal  está  en  que  aún  faltan  muchos  mate- 
riales prra  restaurar  los  eslabones,  como  lo  demues- 
tra el  hallazgo  de  toda  una  série  de  animales  de  este 
grupo  en  los  terrenos  terciarios  antiguos  de  Pata- 
gonia, en  donde  sin  duda  nadie  sospechaba  su  exis- 
tencia, y que  tendrán  que  ser  tomados  en  conside- 
ración en  lo  sucesivo,  por  lo  que  puedan  ayudar  á 
llenar  los  vacíos  que  se  notan  entre  las  familias  ya 
conocidas. 

Por  ahora  solo  disponemos  de  pequeños  fragmen- 
tos, que,  como  lo  he  dicho  precedentemente,  ni  per- 
miten determinar  con  seguridad  las  familias  en  que 
deben  colocarse ; con  todo,  algunas  piezas  nos 
muestran  ya  lo  que  en  el  sentido  indicado  debe- 
mos esperar.  Así,  por  ejemplo,  la  rama  horizontal 
de  mandíbula  inferior  de  Acyon  tricuspidatus, 
viene  á demostrar  que,  probablemente  los  autores 
se  han  equivocado  sobre  la  homología  de  los  dientes 
de  la  mandíbula  inferior  del  género  Thylacynus 
actual. 

La  mandíbula  inferior  del  Thylacynus  presenta 
adelante  tres  premolares  que  aumentan  de  tamaño 
del  primero  al  tercero,  sigue  luego  un  cuarto  dien- 
te mas  pequeño  que  el  precedente,  y luego  hácia 
atrás,  otros  tres  que  aumentan  gradualmente  de 
tamaño.  Este  diente  cuarto  mas  pequeño  en  medio 
de  la  série,  ha  sido  considerado,  juzgando  por  ana- 
logía con  los  mamíferos  actuales,  como  el  cuarto 
premolar,  pero  esta  manera  de  ver  está  en  completa 
contradicción  con  lo  que  nos  enseñan  los  antiguos 
géneros  de  creodontes  europeos  y norte-america- 
nos conocidos  desde  hace  años  con  los  nombres  de 
Hycenoclon  y Pteroclon,  como  voy  á probarlo. 

No  se  puede  dudar  de  que  todos  estos  géneros 
tengan  una  relación  filogénica  estrecha,  pues  pre- 
sentan caractéres  comunes  que  solo  pueden  ser  el 
resultado  del  parentesco  y de  la  herencia.  Entre 


294 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


estos  se  coloca  en  primer  término  la  conformación 
del  sistema  dentario  déla  mandíbula  inferior,  cuyos 
dientes  están  divididos  en  dos  séries,  una  anterior  en 
la  que  aumentan  de  tamaño  de  adelante  hacia  atrás,  y 
otra  posterior  en  la  que  disminuyen  de  tamaño  de  atrás 
hácia  adelante,  de  modo  que  existe  en  la  líuea  den- 
taria un  diente  intermediario  mas  pequeño  que  di- 
vide ambas  séries  y constituye  el  primero  de  la  série 
posterior.  Ahora,  ó no  existe  parentesco,  lo  que  es 
contrario  á la  concordancia  morfológica  de  los  men- 
cionados géneros,  ó dicho  diente  intermediario  mas 
pequeño  es  el  mismo  diente  en  todos  ellos. 

Este  diente  mas  pequeño,  en  el  Thylacynus  con 
siete  dientes  inferiores  es  el  cuarto  de  laséiie  v es 
considerado  como  el  pm.^,  mientras  en  el  Ily seno- 
don  también  con  siete  muelas  es  el  quinto,  y es 
considerado  como  el  m.T,pero  en  Pterodon  que  solo 
tiene  seis  muelas  inferiores,  el  diente  mas  pequeño 
es  el  cuarto  como  en  Thylacinus,  y es  considerado 
como  el  m.T  lo  mismo  que  en  el  Hysenodon.  La 
contradicción  no  puede  ser  mas  evidente. 

La  esplicacion  del  problema  está  en  el  número 
primitivo  de  dientes,  en  el  grupo,  cuya  série  com- 
pleta no  ha  sido  de  siete  como  se  ha  creido,  sino  de 
ocho  como  lo  demuestra  el  género  argentino  Acyon, 
de  los  que  los  cuatro  primeros  aumentan  de  tamaño 
de  adelante  hácia  atrás  y son  premolares,  y los  cua- 
tro posteriores  ó molares  verdaderos,  á lo  ménos 
por  su  colocación  y aspecto  distinto  (pues  su  modo 
de  evolución  en  los  géneros  fósiles  es  poco  cono- 
cido), disminuyen  de  tamaño  de  atrás  hácia  ade- 
lante. 

El  diente  intermediario  mas  pequeño  debe  de- 


signarse en  todos  los  géneros  como  m.T,  y en- 
tonces tenemos  el  género  Acyon  con  ambas  sé- 
ries anterior  y posterior  completas,  es  decir  de 
cuatro  dientes  cada  una,  el  género  Thylacy- 
nus con  la  série  posterior  completa  y la  anterior 
formada  por  solo  tres  dientes,  el  género  Hysenoclon 
con  la  série  anterior  completa  y la  posterior  incom- 
pleta, en  la  que  le  falta  un  diente,  y por  último  el 
género  Pterodon  con  ambas  séries  incompletas,  de 
tres  dientes  cada  una. 

El  género  Acyon  tiene  así  la  série  posterior  com- 
pleta del  Thylacynus  actual  de  Australia,  y la  série 
anterior  completa  del  extinguido  género  Hysenodon 
de  Europa  y Norte  América,  representando  por  su 
dentición  completa  un  tipo  mas  primitivo  que  los 
géneros  mencionados. 

No  deja  de  ser  una  circunstancia  notable  y que 
debe  llamar  sériamente  la  atención,  la  de  que  algu- 
nos géneros  de  creodontes  sud  americanos,  presenten 
como  en  el  caso  de  los  plagiaulacideos,  una  especie 
de  transición  entre  géneros  extinguidos  del  eoceno 
de  Norte-América  y de  Europa  por  una  parte,  y 
géneros  todavía  existentes  en  el  continente  austra- 
liano por  la  otra,  con  la  circunstancia  todavía  mas 
notable,  de  que  en  ambos  casos,  los  géneros  argen- 
tinos por  sus  séries  dentarias  mas  completas  repre- 
sentan los  tipos  mas  primitivos,  y que  por  deduc- 
ciones fdogénicas  podría  demostrarse  deben  ser  los 
verdaderos  antecesores  de  unos  y otros. 

Esto  puede  dar  una  justa  idea  de  las  sorpresas 
que  todavía  nos  reserva  el  estudio  futuro  de  las 
antiguas  faunas  hoy  extinguidas  de  la  República 
Argentina. 


CARNÍVORA 


Incisivos  f . Caninos  \ . Muelas  en  número  variable,  generalmente  no  mas  de  \ , y muy  escepcionalmente 
| ú |.  P.j  y m.j  de  tamaño  mayor  y generalmente  mas  cortantes  constituyendo  la  llamada  muela  carni- 
cera. Un  fuerte  proceso  post-glenoides.  Vértebras  cervicales  con  proceso  transverso  imperforado.  Un 
hueso  penis.  Clavículas  generalmente  rudimentarias  y á veces  ausentes.  Angulo  mandibular  no  invertido. 
Omóplato  con  acromion  y coracoideo  bien  desarrollado.  Astrágalo  de  polea  fuertemente  excavada.  Esca- 
foides  y lunar  soldados,  salvo  rarísimas  excepciones.  Huesos  marsupiales  ausentes. 


Los  mamíferos  del  orden  de  los  carnívoros  son 
numerosos  en  la  República  Argentina,  en  donde 


están  representados  por  cinco  familias  distintas,  to- 
das existentes,  con  1 3 géneros,  de  los  que  7 todavía 


UNGUICULADOS 


295 


existentes,  y los  otros  seis  completamente  extinguidos. 
Los  caractéres  que  distinguen  esas  5 familias  y 


los  géneros  mencionados  están  indicados  en  el  si- 
guiente cuadro. 


Dedos  f ó y 


Trasmolares  f.  < 

\ Dedos  f. 


Trasmolares  j ó dedos  f. 


Trasmolares  dedos  §.  | Felidíe. 


M.  i sectorial. 


Canidaí. 


M.,  semi-secto- 
rial. 


| SUB- 


UBSIDA!. 


M.  y tuberculoso.  I Ursid^e. 


Mustelidas. 


Caninos  normales. 


Caninos  superiores  cul- 
triformes . 


Talla  mediocre. 
Muelas  f+i+l- 

Canis. 

Talla  gigantesca. 

p.  - con  un  tubérculo  basal  ántero- 
interno.  Macrocyon. 

Muelas  f + T + i 

Nasua. 

Muelas  ; + ! + ;• 

Cyonasua. 

Muelas  f + T + 1* 

Húmero  con  agujero  epitrocleano. 

Arctolherium . 

Muelas  | -j-f  -1-  j. 

Luir  a. 

Muelas  | + f f. 

Galictis. 

Muelas  | + T + T- 

Mephitis. 

Muelas  1 + I + b 

Lyncodon. 

Muelas  f + f + y. 

Fe  lis. 

Muelas  i + \ -f- 

Machaerodus. 

Muelas  \ + \ + 

Srnilodon. 

Esmalte  de  los  dientes  con  impresiones  en  forma  de  rede- 
cilla. Apera. 


CANID^E 


Dentición  generalmente  completa.  Clavículas  rudimentarias  y estiliformes.  Húmero  sin  agujero  sobre 
el  cóndilo  interno,  pero  con  una  perforación  intercondiliaua  ó sea  en  el  fondo  de  la  fosa  olecraneana. 


Pulgar  rudimentario  y á veces  ausente. 

CA.NIS  m. 

Lineo,  Syst.  Nat.  ed.  12,  vol.  I,  p.  56,  1766. 

Este  género,  de  una  antigüedad  geológica  bas- 
tante remota,  y extendido  sobre  casi  toda  la  super- 


ficie de  la  tierra,  presenta  modificaciones  notables 
que  han  conducido  á subdividirlo  en  varios  sub- 
géneros, que  algunos  autores  los  separan  como  otros 
tantos  géneros  distintos,  mientras  otros  reúnen 
todas  las  especies  en  el  solo  género  Cscnis . 

La  fórmula  dentaria  en  las  formas  típicas  del  gé- 
nero es  | i.  [ c.  | m.  (|  pm.  ¡ m.)=  42,  pero  áme- 


296 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


nudo  falta  un  premolar  inferior,  otras  veces  uno  de 
los  superiores,  y en  algunos  otros  casos  la  dismi- 
nución afecta  los  verdaderos  molares,  ya  superiores, 
ya  inferiores. 


El  cuadro  adjunto  demuestra  los  caractéres  dis- 
tintivos de  las  especies  existentes  y extinguidas 
de  la  República  Argentina  que  hasta  ahora  me  son 
conocidas : 


Los  dos  últimos  premolares  inferiores 
con  dos  tubérculos  posteriores  cada 
uno. 


Longitud  de  los  carniceros  ~2  milí- 
metros1 2 *. Longitud  de  los  tras- 
molares  ¿ milímetros  9. 

C.  ensenadensis. 

Longitud  de  los  carniceros  jf  milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares R milímetros.  Mandíbula 
casi  derecha  y dientes  anchos.  C.  Azaree. 


Especies  de  frente  plana  y con  apófi- 
sis postorbitarias  muy  largas.  To- 
das de  talla  relativamente  pequeña 
representando  el  tipo  del  zorro. 


(Longitud  de  los  carniceros  R milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares j-f  milímetros.  Mandíbula 
arqueada  y dientes  comprimidos. 

dos  tubérculos  posteriores.  \ C.  cultridens. 

Longitud  de  los  carniceros  R milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares R milímetros.  C.  grdcilis. 


Longitud  de  los  carniceros  R milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares j-f  milímetros.  C.  griseus. 


, , , . . . I Longitud  de  los  carniceros  ff  mili- 

lodos  los  premol., -os  mfenores  con  melr0¡¡  LoDgitu4  de  los  trasm0_ 

un  solo  tubérculo  posterior.  j lares  u milímetros.  C.bonaeñ, ,«». 


Talla  considera- 
ble. 


Especies  de  frente 
muy  convexa, 
y conformadas 
sobre  el  tipo 
del  lobo. 


Caja  auditiva, 
corta,  alta  y con- 
vexa. 


P. , caedizo  y au- 
sente en  los 
adultos. 


P.j  persistente. 


Longitud  de  los  carniceros  ff  milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares ff  milímetros.  C.jnbatus. 

Longitud  de  los  carniceros  ff  milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares “ milímetros.  C.  prolojubatus , 


(Longitud  de  los  carniceros  ff  milí- 
metros. Longitud  de  los  trasmo- 
lares R milímetros.  C.  culpeus. 

i_,aja  miumvtt  aiargauu  j unja.  \ 

I Longitud  de  los  carniceros  ff  milí- 
[ metros.  Longitud  de  los  trasmo- 
\ lares  ff  milímetros.  C.  avus. 


í Longitud  de  los  carniceros  ff  milí- 
\ Talla  pequeña,  una  mitad  de  la  del  Canis  jubatus.  \ metros.  Longitud  de  las  trasmo- 

\ lares  ff  milímetros.  C.  cancrivorus 


1 Los  números  que  se  encuentran  encima  de  la  línea  indican  el  largo  ó diámetro  á útero-posterior  del  carnicero  superior,  y los  qir  se 
encuentran  abajo  el  largo  del  carnicero  inferior  y asi  sucesivamente  en  las  demás  especies. 

2 Los  números  arriba  de  la  línea  indican  el  largo  de  ios  dos  trasmolares  superiores  juntos,  y los  que  están  abajo  el  largo  de  los  dos 

trasmolares  inferiores. 


UNGUICULADOS 


297 


1 Talla  mayor  que  la  del  C.jubatus.  Húmero  de  18  centíme- 
tros de  largo  y 12  centímetros  de  circunferencia  en  su 
extremidad  proximal.  Carnicero  inferior  de  forma  y ta- 
maño comparable  al  del  Cernís  lupus.  C.  lycodes. 

Talla  muy  pequeña.  Canino  superior  estriado  en  la  base, 
comprimido  transversalmente  y de  corona  de  9 milíme- 
tros de  alto.  C.  (?)  acutus. 

Canino  inferior  comprimido  transversalmente,  sin  callo  ba- 
sal  posterior  en  la  corona,  con  esmalte  liso,  y raíz  de  24 
milímetros  de  largo.  C.  (?)  paranensis. 


Canis  ensenadensis  Amegh. 

(Pl.  I,  fig.  25,26) 

Ameghino,  Rápidas  diagnosis,  etc.,  p.  5,  n°  2,  Febrero  de 
1888. 

Especie  fundada  sobre  una  mandíbula  inferior  pro- 
cedente de  los  trabajos  del  puerto  en  la  Ensenada, 
en  la  que  se  hallan  implantados  el  canino,  los  tres 
últimos  premolares  y el  carnicero  del  lado  izquierdo, 
los  cuatro  premolares,  el  carnicero  y el  primer  tras- 
molar del  lado  derecho. 

Esta  pieza  indica  un  animal  de  la  talla  del  Canis 
Azaree,  pero  mucho  mas  robusto  y de  una  confor- 
mación muy  distinta.  Lo  que  distingue  á primera 
vista  esta  mandíbula  de  la  del  Canis  Azaree  es  el 
gran  desarrollo  del  sistema  dentario.  Todas  las  mue- 
las son  mas  largas  y mas  anchas  que  las  correspon- 
dientes de  la  otra  especie,  y como  la  mandíbula  no 
es  mas  larga,  resulta  que  todas  las  muelas  están 
implantadas  á continuación  unas  de  otras,  y tan 
apretadas  que  se  tocan  casi  todas,  habiendo  hasta 
desaparecido  en  los  alveolos  de  algunas  los  tabiques 
que  los  separan;  hasta  el  mismo  canino  se  halla 
casi  contiguo  del  primer  premolar,  separado  apenas 
por  un  espacio  de  un  milímetro,  de  modo  que  puede 
decirse  de  este  carnicero  que  tenía  sus  dientes  en 
série  continua. 

El  canino  aunque  algo  grueso  en  la  base,  es  muy 
pequeño,  sobre  todo  comparado  con  el  desarrollo 
que  presentan  los  otros  dientes. 

El  pm.T  no  muestra  nada  de  particular  excepto  su 
tamaño  relativamente  grande  y el  desarrollo  de  su 
callo  basal  posterior. 

Los  premolares  5 y 3 son  de  una  forma  idéntica, 
teniendo  ambos  además  del  callo  basal  posterior, 


entre  este  y la  cúspide  central,  un  tubérculo  ac- 
cesorio bastante  pronunciado  colocado  sobre  la  lí- 
nea sectorial. 

El  diente  carnicero  y el  primer  trasmolar  son  de 
la  misma  forma  que  los  del  Canis  Azaree,  pero  algo 
mas  anchos. 

* 

El  ramo  horizontal  de  la  mandíbula  es  relativa- 
mente alto  y la  sínfisis  corta,  gruesa  y ancha. 


4 5 del  tamaño  natural. 


Diámetro  ántero-posterior  del  canino 0m007 

Alto  de  la  corona  del  canino 0.014 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.- 0.004 

Alto  de  la  corona  delpm.  y 0.004 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  3 0.0085 

Alto  de  la  corona  del  pm.-j 0.005 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  3 0.0095 

Alto  de  la  corona  del  pm.  3 0.006 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  3 0.010 

Alto  de  la  corona  del  pm.y 0.0065 

Diámetro  del  diente  car-  ( ántero-posterior 0.017 

nicero  inferior  (m.  y)  { transverso  en  su  parte  posterior  0.007 

Alto  de  la  corona  del  m.y 0.0095 

Diámetro  del  primer  tras-  ( ántero-posterior 0.0085 

molar  inferior  ( m.  3 ) [transverso 0.0006 

Diámetro  del  alveolo  del  último  trasmolar  inferior 0.0035 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  cuatro  premolares, 

el  carnicero  y el  primer  trasmolar 0.057 

Longitud  de  la  parte  anterior  del  canino  á la  parte  poste- 
rior del  alveolo  del  último  trasmolar 0.0725 

Ancho  de  la  parte  sinfisaria  entre  los  pm.  3 0.013 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  3 0.015 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  media  del  diente 
carnicero 0.016 


Localidad.  — Excavaciones  del  puerto  de  La 
Plata  en  la  Ensenada. 


38 


298 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Canis  Azarsee  Azaree  Max.  de  New.  Wied. 

Canis  Azaree,  M.  de  New.  Wied.  Beitr.  z.  Naturg.  Bras.  II. 
p.  338.  — Id.  Abbild.  z.  Naturg.  Bras.,  pl.  23. 
Wateriiouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  14,  pl.  7. 
Rengger,  Saugth.  Parag.,  p.  143. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  II,  p.  434,  27. 
Burmeister,  Erlauterungen , etc.,  pl.  28  y 29.  ílg.  4. 

— Id,  Descrip.  Plvys.  etc.,  t.  III,  p.  147,  1880. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.,  etc.,  p.  36, 
a.  1880. 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre,  1. 1,  p.  520, 1880. 
Canis  melanostomus,  Wagner,  1846. 

Aguarachay,  Azara,  Apuntes,  etc. 

Canis  cinereo-argenteus , Falsa  identificación  de  algunos  au- 
tores. 

Esta  especie,  una  de  las  mas  extendidas  actual- 
mente en  Sud-América,  se  encuentra  en  estado  fósil 
absolutamente  idéntica  á la  forma  típica  actual,  en 
las  capas  post-pampeanas  mas  modernas. 

Localidad.  — Tilla  de  Lujan,  Mercedes,  La  Plata, 
Matanzas,  etc,,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 
Horizonte.  — Piso  piálense  (cuaternario). 

Canis  Azaríe  m.  fossilis  Amegh. 

Canis  Azaree  fossilis,  (Amegh).  H.  Gervais  y Ameghino,  Los 
mamíf.  fós.  etc.,  p.  36,  1880. 

Ameghino,  en  Journ.  de  Zool.,  1875,  p.  527. 

Los  restos  de  este  animal  presentan  pequeñísimas 
diferencias  con  las  partes  correspondientes  del  Ca- 
nis Azaree  existente. 

Su  talla,  un  poco  inferior  al  de  este  último,  era  al 
contrario  algo  superior  al  que  lo  precedió  en  el  pam- 
peano superior  é inferior. 

La  pieza  mas  importante  que  conozco  de  este  ani- 
mal es  la  mitad  derecha  de  la  mandíbula  inferior  á 
la  que  le  falta  el  primer  premolar  y el  último  tras- 
molar, existiendo  también  el  alveolo  del  canino. 
El  alveolo  del  primer  premolar  se  ha  obliterado  á 
causa  de  la  avanzada  edad  del  individuo.  Los  dien- 
tes son  algo  mas  robustos  que  los  del  Canis  Azaree 
actual.  El  agujero  mentoniano  es  pequeño  y colocado 
debajo  del  espacio  que  separa  el  primero  y el  se- 
gundo premolar.  El  segundo  agujero  nutritivo  que 
se  encuentra  en  la  cara  externa  de  la  mandíbula  de 


los  perros,  siempre  muy  pequeño,  está  situado  debajo 
de  la  parte  posterior  del  tercer  premolar.  La  sínfisis 
de  la  mandíbula  es  gruesa  y ancha,  y la  base  bastante 
convexa. 

La  fosa  de  la  cara  externa  de  la  rama  vertical  es 
ancha  y muy  profunda  y de  consiguiente,  la  línea  obli- 
cua externa  muy  elevada  al  mismo  tiempo  que  muy 
angosta.  El  ángulo  de  la  mandíbula,  su  apófisis  an- 
gular, y la  fosa  mandibular  externa  limitan  en  el 
lado  externo  una  superficie  plana  de  5 á 6 milímetros 
de  ancho  y unos  18  á 20  milímetros  de  largo  en  sen- 
tido ántero-posterior,  plano  que  en  la  mandíbula  del 
Canis  Azaree  actual  está  sustituido  por  una  depre- 
sión profunda  que  baja  á la  fosa  mandibular  externa. 
La  apófisis  coronóidea  es  alta,  estrecha  y bastante 
inclinada  hacia  afuera.  Los  dientes  son  iguales  á los 
del  Canis  Azaree  actual  con  la  única  diferencia  que 
son  algo  mas  gruesos  y particularmente  mas  anchos. 
Los  espacios  que  separan  los  premolares  parecen 
también  un  poco  mas  cortos  que  en  el  Canis  Azaree 
y el  canino  está  implantado  mas  cerca  del  primer 
premolar. 

Dimensiones 

Longitud  de  la  mandíbula,  de  la  apófisis  condiloidea  al  bor- 


de anterior  del  canino 0m098 

Alto  de  la  mandíbula  entre  el  primer  y el  segundo  premolar  0.013 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  diente  carnicero 0.018 

Ancho  de  la  apófisis  coronóidea  en  la  base 0.019 

Ancho  de  la  apófisis  coronóidea  en  la  cúspide 0.006 

Longitud  del  segundo  premolar 0.008 

» del  tercer  premolar 0.009 

» del  cuarto  premolar 0.009 

» del  diente  carnicero 0.016 

» del  primer  trasmolar 0.008 

» del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas 0.068 


Localidad.  — Rio  Lujan  y Cañada  de  Rocha  en 
los  partidos  de  Mercedes  y Lujan,  provincia  de  Bue- 
nos Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacus- 
tre) de  la  formación  pampeana  (plioceno  el  mas 
moderno). 

Canis  Azaríe  m.  antiquus  Amegh. 

La  parte  mas  importante  y característica  de  este 
animal,  es  una  mitad  derecha  ele  la  mandíbula  infe- 
rior conteniendo  implantadas  las  siete  muelas  infe- 
riores y el  alveolo  del  canino.  Presenta  carac- 
téres  intermediarios  entre  el  Canis  Azaree  actual 
y el  Canis  Azaree  m.  fossilis. 


UNGUICULADOS 


299 


El  tamaño  de  la  mandíbula  es  mayor  que  en  ambas 
formas  mencionadas,  pero  la  apófisis  coronoidea  es 
mas  ancha  y mas  baja  acercándose  por  este  carácter 
mas  del  Canis  Azaree  actual.  El  agujero  mento- 
niano  anterior  se  encuentra  debajo  del  primer  pre- 
molar, y el  segundo  mas  pequeño  debajo  de  la  parte 
anterior  del  tercer  premolar. 

La  fosa  mandibular  externa  de  la  rama  vertical  es 
tan  profunda  como  en  el  Canis  Azaree  m.  fossilis, 
pero  mas  ancha,  y sin  presentar  en  su  parte  inferior 
la  superficie  plana  de  la  forma  mencionada,  carac- 
teres por  lo  que  se  acerca  de  la  forma  actual.  La 
apófisis  del  ángulo  posterior  de  la  mandíbula  es  poco 
pronunciada,  pareciéndose  en  esto  al  Canis  Azaree 
m.  fossilis. 

La  escotadura  semilunar  que  existe  entre  esta 
apófisis  y la  coronoidea  es  también  menos  profunda 
que  en  el  Canis  Azaree  actual  y muy  parecida  á la 
del  Canis  Azaree  m.  fossilis. 

El  agujero  mandibular  interno  posterior  es  grande 
y precedido  por  un  surco  bastante  profundo. 

Las  muelas  son  mas  grandes  que  en  el  Canis 
Azaree  m.  fossilis  y Canis  Azaree  actual,  y los 
premolares  separados  por  espacios  mas  anchos  que 
en  el  primero,  pero  no  tanto  como  en  el  segundo. 
El  último  trasmolar,  bastante  mas  largo  que  ancho, 
está  colocado  muy  oblicuamente  con  su  eje  mayor 
dirijido  de  adentro  Inicia  afuera.  La  parte  anterior 
de  esta  muela  se  halla  colocada  contra  la  parte  pos- 
terior interna  del  primer  trasmolar. 

Dimensiones 

Largo  de  la  mandíbula,  de  la  apófisis  coronoidea  al  borde 


anterior  del  alveolo  del  canino 0m107 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  primer  premolar 0.0145 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  carnicero 0.019 

Largo  del  diastema  entre  el  primer  premolar  y el  canino.  0.006 

Longitud  del  primer  premolar 0.004 

» del  segundo  premolar 0.007 

» del  tercer  premolar 0.009 

» del  cuarto  premolar 0.010 

» del  diente  carnicero 0.016 

» del  primer  trasmolar 0.009 

» del  segundo  trasmolar 0.005 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas 0.069 


Localidad.  — Lio  Lujan  en  los  partidos  de  Mer- 
cedes y Lujan,  provincia  de  Buenos  Aires. 
Horizonte.  — Piso  platense  (cuaternario). 


Canis  cultriclens  Gerv.  y Amegii, 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíferos  fósiles  de  la  América 
Meridional,  p.  38,  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr. 
H.  Gervais  sobre  una  mandíbula  inferior  procedente 
de  Buenos  Aires  y llevada  á Europa  por  F.  Seguin, 
quien  la  vendió  al  Museo  del  Jardín  de  Plantas  en 
París,  dando  entonces  como  caracteres  distintivos, 
una  talla  inferior  á la  del  Canis  Azaree,  mandíbula 
inferior  angosta  y delgada,  notable  por  su  borde 
inferior  que  es  tortuoso,  formando  una  concavidad 
debajo  de  las  muelas  falsas  y una  convexidad  muy 
pronunciada  debajo  de  los  verdaderos  molares,  y 
dientes  muy  comprimidos  lateralmente. 

Después  reuní  en  mis  colecciones  varios  restos 
referibles  á la  misma  especie,  de  los  cuales  los  mas 
importantes  son:  Ja  mitad  derecha  de  la  mandíbula 
inferior  con  los  tres  últimos  premolares,  el  carnicero 
y el  primer  trasmolar;  la  mitad  izquierda  de  la  man- 
díbula inferior  de  otro  individuo  con  los  dos  prime- 
ros premolares,  el  último  premolar,  el  carnicero  y 
el  primer  trasmolar;  y un  fragmento  de  la  rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo  con 
el  último  premolar,  el  carnicero  y el  primer  tras- 
molar. Estos  diferentes  restos  me  permiten  agregar 
los  siguientes  caractéres  como  distintivos  de  la 
especie : Parte  sinfisaria  estrecha,  prolongada  y pro- 
porcionalmente muy  baja;  rama  horizontal  de  la 
mandíbula  baja  y comprimida;  agujeros  mentonianos 
colocados  como  en  el  Canis  Azaree ; apófisis  del 
ángulo  posterior  de  la  mandíbula  muy  pronunciada  y 
avanzando  mas  hácia  atrás  que  en  todas  las  formas 
mencionadas;  escotadura  semilunar  entre  ambas 
apófisis,  profunda ; espacio  comprendido  entre  el 
borde  inferior  del  ángulo  de  la  mandíbula  y la  fosa 
mandibular  externa  de  la  rama  ascendente  formando 
un  plano  inclinado  intermediario  entre  el  Canis 
Azaree  m.  antiquus  y Canis  Azaree  actual  por  la 
otra;  superficie  de  la  cara  interna  de  la  rama  hori- 
zontal mas  desigual  que  en  el  Canis  Azaree ; pre- 
molares mas  cercanos  unos  de  otros  que  en  las  for- 
mas precedentes,  particularmente  los  dos  primeros 
que  casi  se  tocan  ; el  carnicero  y el  trasmolar  que  le 
sigue  menos  apretado  el  uno  al  otro  que  en  la  forma 
descrita  precedentemente. 


300 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones 


Largo  de  la  mandíbula,  de  la  apófisis  condiloidea  á la  parte 

anterior  del  alveolo  del  canino 0m089 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  primer  premolar 0.009 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  diente  carnicero 0.014 

Ancho  del  diastema  que  separa  el  canino  del  primer  pre- 
molar  0.004 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  cuatro  premolares. . . 0.029 

Longitud  del  carnicero 0.015 

Longitud  del  primer  trasmolar 0.008 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  0.059 


Además  de  estos  restos  conozco  una  mandíbula  in- 
ferior casi  intacta,  con  toda  la  dentadura,  y la  parte 
anterior  de  un  cráneo  con  lo  dentadura  también  com- 
pleta, de  un  individuo  que  ha  alcanzado  su  completo 
desarrollo,  pero  cuyos  dientes  recien  empezaban  á 
gastarse,  piezas  que  forman  parte  de  la  colección  del 
Museo  de  La  Plata. 

Los  incisivos  inferiores  van  disminuyendo  gra- 
dualmente de  tamaño  del  i.  ¿ al  i.  T,  siendo  el  i.  j 
apenas  un  poco  mas  grande  que  el  i.  -. 

El  cráneo  es  muy  parecido  aL  deLCanis  Azaree, 
Azaree  distinguiéndose  tan  solo  por  su  tamaño  un 
poco  menor,  comparable  al  del  Can  is  gracilis.  Los 
dientes  también  se  parecen  á los  del  Canis  Azaree 
Azaree,  pero  el  diente  carnicero  es  proporcio- 
nalmente mas  largo,  y con  el  ángulo  interno  ante- 
rior muy  desarrollado  tomando  la  forma  de  un 
tubérculo  accesorio  alto  y puntiagudo. 


Dimensiones 


Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos  inferiores  0“012 

Diámetro  ántero-posterior  del  c. -en  la  base 0.006 

Alto  del  c.  7 todavía  no  gastado 0.013 

Ípm.x 0.003 

pm  7 0.007 

pm.  ^ 0.008 

pm.  7 0.009 

m . j 0 . 016 

m.  7 0.008 

m.  7 0.003 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  0.059 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  7 0.011 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  7 0.015 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos  superiores  0.016 

Largo  del  diastema  entre  el  i.  i y c.  2. 0.004 

Diámetro  ántero-posterior  del  c.  i en  la  base 0.006 

Alto  de  la  corona  del  mismo  diente 0.015 

í pm.  1 0.004 

Diámetro  ántero-posterior  del  < pm.  s 0.007 

( pm.  3 0.008 


Diámetro  del  pm.  4 
(carnicero) 

Diámetro  del  m . A 
primer  trasmolar 


( ántero-posterior 

( transverso  en  la  parte  anterior 

(ántero-posterior  jS0íreeVadíOeXtern° 

( ( sobre  el  lado  interno 

( transverso 


Diámetro  ántero-posterior  del  m.¿ 


sobre  el  lado  externo 
sobre  el  lado  interno 


Diámetro  transverso  del  m.  - 

Longitud  de  las  seis  muelas  superiores 

Ancho  del  paladar  entre  los  caninos 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.4 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  dos  trasmolares  su- 
periores  


0.014 

0.007 

0.010 

0.006 

0.013 

0.006 

0.005 

0.010 

0.052 

0.013 

0.018 

0.016 


Localidad.  —Rio  Lujan,  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte. — Piso  querandino  y plateóse  de  la 
formación  cuaternaria,  y piso  lujanense  (pampeano 
lacustre)  de  la  formación  pampeana. 


Canis  gracilis  Burm. 

Burmeister,  Reise,  d.  d.  La  Plata  Staal.,  etc...  t-  I,  p.  406, 
18.  — Id.  Descrip , phys.  etc.,  t.  III,  p.  150. 

Wiegman,  Arch.  I,  S.  110,  1876. 

Especie  existente  un  poco  mas  grácil  que  el 
C.  Azaree  con  la  que  á menudo  ha  sido  confundida, 
y que  habita  en  la  actualidad  el  interior  déla  Repú- 
blica, desde  la  sierra  de  Córdoba,  hasta  las  faldas 
de  los  Andes.  Sus  restos  se  han  encontrado  en  es- 
tado sub-fósil,  en  los  estratos  mas  modernos  déla 
f o r m a ció  n c uate  ruaría . 

Localidad.  — Alrededores  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  platense 
de  la  formación  cuaternaria  del  valle  del  Rio  Pri- 
mero. 


Canis  g-riseus  Cray. 


Cray,  Proceed.  zool.  Soc.,  1837,  p.  88,  12,  pl.  6.  — Id.  Ann. 

Mcigaz.  of  nat.  Hist.  1837,  I,  578. 

Burmeister,  Erlduter.  z.  Fn.  Eras  , p.  48,  pl.  XXV.  — Id. 
üescr.  Phys.,  etc.,  p.  151. 

Especie  grácil  y elegante  que  habita  la  región 
austral  de  la  Repiíblica 

No  se  ha  encontrado  en  estado  fósil. 


UNGUICULADOS 


301 


Canis  bonaerensis  Amegh. 

Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  algunos  mamíferos  fósiles 
nuevos  de  la  Rep.  Argentina,  p.  5,  n°  1,  Febrero  de 
1888. 

fundé  este  nueva  especie  sobre  una  mitad  izquier- 
da de  la  mandíbula  inferior,  en  la  que  se  hallan 
implantados  el  canino,  el  primer  molar,  los  dos  últi- 
mos premolares,  el  carnicero  y el  trasmolar  que  le 
sigue,  conservándose  intactos  los  alveolos  del  se- 
gundo premolar  y del  último  trasmolar. 

Es  esta  una  forma  pequeña,  comparable  por  la 
talla  al  Canis  cultridens,  y mas  parecida  á esta 


especie  que  á ninguna  de  las  formas  precedente- 
mente descritas,  pero  con  algunos  caractéres  de  la 
dentición  que  obligan  á separarla  como  especie  per- 
fectamente distinta. 

La  mandíbula  es  del  mismo  tamaño  que  la  del 
Canis  cultridens,  pero  no  es  tan  baja  y grácil  en 
su  parte  anterior,  ni  presenta  la  base  debajo  de  los 
premolares  una  concavidad  tan  pronunciada.  El 
agujero  mentoniano  anterior,  bastante  grande,  se 
encuentra  debajo  del  espacio  comprendido  entre  el 
primero  y el  segundo  premolar,  y el  posterior  debajo 
de  la  parte  posterior  del  pm.j.  Además  existe  un 
agujerito  mas  pequeño,  colocado  debajo  de  la  parte 
posterior  del  segundo  premolar. 


Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  del  Canis  bonaerensis.  Tamaño  natural. 


Los  dientes  en  proporción  del  tamaño  de  la  man- 
díbula son  bastante  grandes  y anchos.  El  canino  es 
mas  pequeño  que  el  del  Canis  Azaree  y separado 
del  primer  premolar  por  un  diastema  muy  corto. 
Los  premolares  están  implantados  á continuación 
unos  de  otros,  casi  sin  intérvalos  entre  ellos.  El 
carnicero  y el  trasmolar  cpie  sigue,  al  contrario  de  lo 
que  sucede  con  el  Canis  Azaree  actual,  el  Canis 
Azaree  m.  fossilis  y el  Canis  Azaree  m.  antiquus, 
están  separados  unos  de  otros  por  un  espacio  de 
mas  de  un  milímetro. 

El  cuarto  premolar  presenta  un  carácter  muy  par- 
ticular que  distingue  perfectamente  á esta  especie. 
Este  premolar  difiere  en  muchos  perros,  y particu- 
larmente en  el  C.  Azaree  y demás  que  se  le  parecen, 
de  los  dos  premolares  que  lo  preceden,  por  presentar 
en  su  parte  posterior  á continuación  de  la  cúspide 
central,  un  tubérculo  agudo  mas  bajo,  y luego  mas 
atrás  aún  una  especie  de  callo  ó tubérculo  mas  bajo 
que  puede  considerarse  como  un  último  vestigio  de 


cincjulum  y que  existe  igualmente  en  los  dos  pre- 
molares que  lo  preceden.  El  cuarto  premolar  del 
Canis  bonaerensis,  presenta  igualmente  este  callo 
basal  posterior,  pero  carece  del  tubérculo  puntia- 
gudo situado  en  los  demás  perros  entre  el  callo 
basal  posterior  y la  cúspide  central  sobre  el  borde 
externo,  como  lo  demuestra  muy  bien  el  grabado  ad- 
junto de  la  mandíbula  del  Canis  bonaerensis.  Este 
carácter  por  sí  solo,  basta  para  separar  este  animal 
como  una  especie  particular,  completamente  distinta 
délas  otras,  aunque  eso  no  impida  que  pueda  quizás 
considerarse  como  el  tronco  que  dio  origen  á las 
demás  formas  mas  modernas  arriba  mencionadas. 

Dimensiones 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  primer  premolar. ......  0m0L15 


Alto  déla  mandíbula  debajo  del  carnicero  m.  j 0.014 

Alto  de  la  corona  del  canino 0.011 

, ( ántero-posterior 0.006 

Diámetro  del  canino  en  la  base  ! , ^ 

( transverso 0.004 


302 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Largo  del  diastema  que  separa  el  canino  del  primer  pre- 


molar  0.005 

Largo  del  pm.  T 0.003 

» del  alveolo  del  pm.  -j 0.008 

» del  pm.7 0.008 

» delpm.j 0.008 

» del  m.  7 (carnicero) 0.015 

» del  m. (primer  trasmolar) 0.007 

» del  alveolo  del  m.  7 (último  trasmolar) 0.003 

Longitud  de  las  siete  muelas  reunidas 0.057 


Atribuyo  á esta  misma  especie  un  cráneo  de  las  co- 
lecciones del  Museo  La  Plata,  al  que  le  falta  toda  la 
parte  posterior.  La  parte  anterior  muy  bien  conser- 
vada presenta  todas  las  muelas  intactas,  pero  de  los 
caninos  é incisivos  existen  solo  los  alveolos. 

El  cráneo,  á lo  ménos  la  parte  existente,  tiene  un 
tamaño  comparable  al  del  C.  Abaras  aunque  un 
poco  mas  corto  y proporcionalmente  mas  ancho.  La 
dentadura  también  es  muy  parecida  á la  del  C.  Asa- 
rse, pero  se  distingue  por  la  ausencia  en  la  especie 
fósil  del  primer  premolar  de  cada  lado  (pm.  Ó-  La 
ausencia  de  este  diente  es  seguramente  un  carácter 
específico  pues  el  premolar  que  sigue  no  está  sepa- 
rado del  canino  por  una  barra  muy  larga,  ni  se  ob- 
serva en  ella  ningún  vestigio  de  un  alveolo  que  se 
hubiera  obliterado.  Por  otra  parte,  si  bien  el  cráneo 
es  de  un  individuo  adulto,  el  desgastamiento  de  los 
dientes  no  era  todavía  muy  grande,  y 110  es  por  con- 
siguiente de  creer  que  el  pm.  - hubiera  desaparecido 
de  vejez. 

A esta  diferencia  principal  y sin  duda  conside- 
rable se  agregan  otras  menores.  Así,  los  molares 
son  todos  un  poco  mas  fuertes  que  los  del  Canis 
Asarse , siendo  el  diente  carnicero  mas  largo  y pro- 
porcionalmente mas  estrecho,  y el  gran  trasmolar 
que  sigue,  considerablemente  mas  ancho  sobre  su 
parte  interna  ; nótase  igualmente  que  el  callo  basal 
del  ángulo  interno  anterior  del  carnicero  es  bastante 
mas  pequeño. 

¿ Los  maxilares  están  completamente  soldados  entre 
sí  y con  los  palatinos  sin  trazas  de  suturas.  El 
rostro  es  un  poco  mas  corto  que  en  el  Canis  Asarse 
y la  parte  ascendente  de  los  maxilares  mas  elevada 
tóela  arriba.  Los  nasales  se  prolongan  mas  tiácia 
adelante,  y la  apertura  nasal  anterior  es  un  poco 
mas  baja  y considerablemente  mas  estrecha. 


Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos  superiores  0m016 

Largo  de  la  barra  entre  i.  - y c.  ¿ 0.005 

Diámetro  ántero-posterior  del  alveolo  del  canino 0.007 

Largo  de  la  barra  entre  el  canino  y el  premolar  siguiente 

(pm.2) 0.008 


Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  - 0,008 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  - P 0.008 

Diámetro  del  pm.  - ( ántero-posterior 0.013 

(carnicero  superior)  ( transverso  en  la  parte  anterior.....  0.005 

. i sobre  el  lado  externodel  m. i . . 0.009 
Diámetro  ántero-posterior  . A AA„ 

1 ( sobre  el  lado  interno 0.007 

Diámetro  transverso  del  m.  I 0.013 

Diámetro  del  m.  2 (segundo  trasmolar)  í entero-posterior..  0.006 
8 ( transverso 0.010 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  supe- 
riores  0m046 

Longitud  del  paladar  de  la  parte  posterior  del  palatino  al 

incisivo  medio 0.068 

Ancho  del  paladar  entre  los  caninos . 0.014 

» del  paladar  entre  los  pm.  ¿ 0.016 

» del  paladar  entre  los  m.  - 0.01') 

Esta  pieza  ha  sido  recogida  cerca  de  Mercedes, 
conjuntamente  con  algunas  partes  del  esqueleto,  por 
D.  José  Larroque. 

Localidad.  — Municipio  de  Buenos  Aires,  La 

Plata,  Lujan  y Mercedes  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  (pampeano  infe- 
rior) y piso  belgrauense. 

Canis  jjubatus  Desm. 

Canis  jubatus,  Desmatiest,  Mammalogie,  p.  198. 

Cuvier,  Iiégne  anim.,  t.  I,  p.  151. 

Rengger,  Sdugeth.,  Parag.,  p.  138. 

Wagner  Schreber,  Suppl.  t.  II,  p.  380. 

Bcrmeister,  Syst.  Ubers.,  t.  I,  p.  94.  — Id.  Erldut. 
z.  Fn.  Bras.,  p.  25. --Id.  Descr.  Phys.  etc.,  t.  III, 
p.  140,  1880. 

Ameghino,  La  ant,  del  homb.,  etc.,  vol.  I,  p.  819,  a. 
1880. 

Canis  campestris,  Pr.  de  New.  Wied,  Beilr..  etc.,  t.  II, 
p.  334. 

Chrysocyon  jubatus,  Hamilton-Smith.,  Na  tur.  libr.  m ani- 
mal., 9 y 10. 

Aguara-guazú,  Azara,  Apunt.  etc.,  t.  I,  p.  266,  n°  28. 

B.urmeister  cita  la  especie  como  existente  en 
estado  fósil,  de  la  que  ha  visto  un  cráneo  recojido 
cerca  déla  Villa  de  Lujan,  pero  que  por  el  aspecto, 
su  estado  de  conservación  y la  tierra  que  todavía 
adhería  á su  superficie,  cree  procede  de  una  capa 
mas  moderna  que  la  que  contiene  los  restos  de  los 
grandes  edentados  extinguidos,  en  lo  que  probable- 
mente tiene  razón,  pues  nunca  he  encontrado  restos 
de  este  animal  en  la  formación  pampeana,  pero  los 
he  recogido  en  los  terrenos  post-pampeanos  mas 
modernos. 


UNGUICULADOS 


303 


Localidad.  — Rio  Lujan,  Cañada  de  Rocha  y La 
Plata,  en  la  provincia  de  Rueños  Aires. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  platensede 
la  formación  cuaternaria  (cuaternario  superior). 


Canis  protojubatus  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.38,  a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  c on  H.  Ger- 
vais  sobre  una  cabeza  casi  entera  existente  en  las 
colecciones  del  Museo  de  París,  llevada  allí  por  F. 
Seguin. 

El  cráneo  se  acerca  por  su  forma  al  del  Canis 
jubatus,  pero  es  un  poco  mas  pequeño,  con  cresta 
occipital  menos  elevada  y menos  inclinada  hacia 
atrás,  y la  cresta  sagital  menos  fuerte,  mas  baja  y 
mas  corta.  Los  dientes  también  presentan  diferen- 
cias considerables;  la  gran  muela  tuberculosa  supe- 
rior tiene  en  el  Canis  jubatus  16  milímetros  de 
largo  y solo  12  milímetros  en  el  Canis  pr  oto  juba- 
tus, mientras  que  la  gran  muela  carnicera  de  esta 
última  especie  tiene  20  milímetros  de  largo,  y la  del 
Canis  jubatus  solo  17  milímetros. 

En  el  Museo  La  Plata,  existe  de  esta  especie  un 
fragmento  de  maxilar  superior  izquierdo  con  el 
diente  carnicero  y el  primer  trasmolar,  y un  frag- 
mento de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo  con 
la  parte  posterior  del  pm.  §,  el  pm.  ¿ intacto,  y el 
m.  - ó gran  diente  carnicero  inferior.  Estos  dos  pe- 
dazos parecen  proceder  de  un  mismo  individuo  é 
indican  un  animal  de  talla  un  poco  inferior  á la  del 
Canis  jubatus  actual,  y todavía  bastante  joven. 

El  pm.  s se  distingue  del  correspondiente  del 
Canis  jubatus  por  la  ausencia  de  la  cúspide  acceso- 
ria posterior,  existente  sobre  la  línea  sectorial  del 
pm.  j de  la  especie  actual. 

El  pm.  r preséntala  cúspide  accesoria  posterjor 
bastante  elevada  y prolongada  por  una  carena  secto- 
rial hasta  unirse  con  el  talón  basal  posterior  del 
diente,  el  que  se  encuentra  muy  apretado  al  carni- 
cero, tanto  que,  su  parte  posterior  cubre  la  parte 
basal  anterior  del  carnicero. 

El  diente  carnicero  inferior  es  muy  grande,  mas 
comprimido  y menos  tuberculoso  que  el  del  Canis 
jubatus. 

El  carnicero  superior  es  relativamente  mucho  mas 
grande  que  el  del  C.  jubatus,  un  poco  mas  compri- 


mido y con  el  callo  basal  del  ángulo  auterior  interno 
relativamente  pequeño  y bajo. 

El  gran  diente  tuberculoso  superior  es  muy  pare- 
cido al  de  la  especie  actual. 


Diámetro  ántero -posterior  del  pm.  ; 0m013 

Alto  de  la  corona  del  pm.  -¡ ' 0.008 

Diámetro  del  m.  T ( ántero-posterior, 0.023 

(carnicero  inferior)  ( transverso  en  la  parte  posterior 0.007 

Alto  de  la  corona  del  m.- 0.01-1 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  i 0.020 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  posterior  del  m.,-  0.020 

Diámetro  del  pm.i  l ántero-posterior 0.020 

(carnicero  superior)  ( transverso  en  la  parte  anterior 0.010 

Alto  de  la  corona  del  pm.í 0.013 

Diámetro  ántero-posterior  del  í sobre  el  lado  externo 0.014 

m.  i (primer  trasmolar)  ( sobre  el  lado  interno 0.008 

Diámetro  transverso  del  m.  i 0.019 


Localidad.  — Mercedes,  provincia  de  Rueños 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacus- 
tre) de  la  formación  pampeana  (plioeeno  el  mas 
moderno). 

Canis  culpaens  Mol. 

Canis  culpcBus,  Molina.  Saggio  sulla  stor.,  nal.  del  Chili. 
Canis  magellánicus,  Gray.,  Mag.  ofnat.,  Iiist.  ser.  I,  578, 
1837.  — Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  10,  pl.  5. 
Wagner-Schreber.  Suppl.  II,  431,  25. 

Gay,  Fauna  chilena,  zool.  I,  59,  3. 

Gillis,  Un.  st.  nav.  asir.  Exped.  II,  164. 

Burmeister,  Erlaut.  z.  Fn.  Bras.,  51,  7.  — Id.  Reise  d.  d. 
La  Plata,  si.  II,  405,  16. 

Esta  especie  habita  la  cordillera  en  casi  toda  la 
extensión  de  la  República  Argentina  y de  la  de 
Chile.  No  se  ha  encontrado  hasta  ahora  en  estado 
fósil,  pero  Rurmeister  ha  descubierto  una  forma 
muy  parecida  que  sin  duda  la  representa  en  las 
épocas  pasadas,  á la  que  ha  dado  el  nombre  de 

Canis  avus  Burm. 

Burmeister,  Anales  del  Museo  público  de  Buenos  Aires, 
ent.  III,  t.  1,  p.  142.  1864.  — Id.  üescrip.  phys,  de 
la  Rep.  Arg.,  t.  III,  p.  145,  a.  1880. 

Esta  especie  ha  sido  fundada  por  Rurmeister  so- 
bre un  cráneo  casi  completo,  encontrado  en  estado 
fósil  probablemente  en  la  formación  pampeana,  pero 


304 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


déla  que  el  autor  no  indica  la  localidad.  Según  la 
descripción,  se'acerca  á la  forma  que  presenta  el  del 
Canis  magellanicus , especie  que  habita  actual- 
mente la  parte  austral  de  la  Patagonia,  distinguién- 
dose del  de  la  especie  viviente  sobre  todo  por  un 
tamaño  un  poco  mas  considerable,  por  un  aspecto  ge- 
neral algo  mas  robusto  y por  la  dentadura  un  poco 
mas  fuerte. 

El  cráneo  fósil  presenta  las  crestas  y cantos  mas 
desarrollados,  particularmente  las  espinas  orbi- 
tarias. La  parte  frontal  es  excavada  longitudinal- 
mente en  el  medio  desde  la  nariz  hasta  la  cresta 
sagital  bastante  baja  adelante  pero  que  alcanza  1 
centímetro  de  alto  hacia  atrás,  y la  caja  timpánica 
es  alargada  y convexa  como  en  la  especie  actual. 

Según  Burmeister  el  cráneo  mencionado  pre- 
senta las  siguientes  dimensiones : 

Longitud  del  cráneo  de  los  incisivos  á los  cóndilos  occipi- 
tales  

Distancia  entre  ambos  agujeros  suborbitarios 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores  

Longitud  del  carnicero  superior 

, , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  primer  trasmolar  superior 

( transverso 

T..,  . , , , . , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  segundo  trasmolar  superior  , 

( transverso 

Según  Burmeister,  este  sería  el  representante 
fósil  de  la  especie  existente,  lo  que  no  está  de 
acuerdo  con  el  mayor  desarrollo  y mayor  grado  de 
evolución  de  la  especie  extinguida. 

Esta  especie  está  representada  en  las  colecciones 
del  Museo  La  Plata  por  varias  piezas,  de  las  que 
una  de  las  mas  importantes  es  una  mitad  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  de  un  individuo  muy  viejo, 
con  el  canino  y todas  las  muelas  con  excepción  del 
último  trasmolar.  Todos  los  dientes  están  muy 
gastados  por  la  masticación. 

El  tamaño  de  esta  pieza  indica  un  animal  de  di- 
mensiones algo  menores  que  el  Canis  jubatus.  El 
agujero  mentoniano  se  encuentra  debajo  del  primer 
premolar. 


0m180 

0.040 

0.065 

0.020 

0.012 

0.018 

0.005 

0.010 


Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  , 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.7 

Largo  del  diastema  que  separa  el  c.  , del  pm.  7 

... , , , , . . , c ántero-posterior 

Diámetro  del  canino  en  la  base  ? , 

( transverso 

Longitud  de  los  cuatro  premolares  inferiores 

Longitud  del  m.7  (carnicero) 

Longitud  del  m.  7 (primer  trasmolar) 

Longitud  del  espacio  que  ocupan  las  siete  muelas  inferiores 


0m016 

0.022 

0.007 

0.010 

0.008 

0.046 

0.021 

0.010 

0.078 


Las  otras  partes  de  importancia  son  : un  frag- 
mento de  maxilar  superior  derecho  con  los  dos  últi- 
mos dientes  tuberculosos,  un  fragmento  de  maxilar 
superior  izquierdo  con  el  carnicero  y los  dos  tuber- 
culosos que  siguen,  y otro  fragmento  de  maxilar 
superior  derecho  con  el  canino  y el  premolar,  partes 
pertenecientes  á un  mismo  cráneo. 

El  tamaño  de  estas  partes  corresponde  casi  al  del 
Canis  magellanicus,  con  el  que  también  presenta 
mucho  parecido,  por  lo  que  no  dudo  pertenezcan  al 
Canis  avus  de  Burmeister  que  según  el  autor 
se  parece  á la  mencionada  especie. 

Los  dientes  son  todos  un  poco  mas  grandes  que 
los  del  Canis  magellanicus  exceptuando  el  último 
premolar  que  es  bastante  mas  chico.  El  carnicero 
superior  difiere  un  poco  del  de  la  especie  viviente 
por  presentar  el  callo  basal  del  ángulo  anterior  in- 
terno muy  prolongado  hácia  adentro,  y desarrollado 
en  forma  de  tubérculo  alto  y distinto  en  su  parte 
superior. 


Diámetro  ántero-posterior  del  e.  1 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  7 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  c.  1 del  pm.  4 

Diámetro  ántero-posterior  del  carnicero  superior 

Alto  de  la  corona  del  mismo  diente 

Diámetro  ántero-posterior  del  ( sobre  el  lado  externo 

primer  trasmolar  superior  t sobre  el  interno 

Diámetro  transverso  máximo  del  m.  

Diámetro  del  m.  i f <BfcriH>o)fcrlor. 

( transverso 

Longitud  de  los  dos  trasmolares  superiores  sobre  el  lado 
externo 


0m009 

0.005 

0.005 

0.018 

0.009 

0.0115 

0.007 

0.017 

0.007 

0.010 

0.0185 


Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Lujan,  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana  (plioceno  superior). 


Canis  eancrivorus  Desm. 


Canis  eancrivorus , Desmarest,  Mammalogie,  p.  199. 
Wagner-Schreber,  Suppl.  etc.,  II,  403,  15. 
Burmeister, Erláut.,  etc.,  p.  36,  pl.  XXVII.— Id.  Descr. 

Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  143,  a.  1879. 

Wiegmatí,  Archín.,  p.  120. 

Chien  deBois,  Bufeon,  Hist.  nat.,  Supl.  VII,  146,  pl.  38. 
Veverra  cancrívora,  Buffon,  Act.  d.  I.  Soc.  d’hist.  nat.  de 
París , I,  p.  149. 

La  especie  habita  una  parte  considerable  de  la 
América  del  Sur,  y en  la  República  Argentina  las 
provincias  de  Entre  Ríos  y Corrientes.  No  se  ha 


UNGUICULADOS 


3Ó5 


encontrado  en  estado  fósil,  pero  Lyddeker  menciona 
una  forma  muy  cercana,  á la  que  no  dá  nombre 
particular. 

Ganis' ÍLydekkeri  n.  sp. 

Canis  cancrivorus  (?)  Lydekker,  Cat.  etc.,  p.  I,  p.  131. 

Las  colecciones  del  Museo  británico  contienen 
algunos  restos  que  menciona  Lyddeker  en  los  si- 
guientes términos  : «Fragment  of  the  right  maxila, 
containing,  p.  - and  the  two  true  molars,  and  a 
portion  of  the  mandible  containing  m.  T and  5;  In 
size  these  specimens  agree  very  closely  with  C. 
cancrivorus ; but  they  differ  by  the  presence  of 
an  additional  cusp  in  m.  - between  the  two  main 
cusp  ofthe  anterior  side,  and  another  extra  cuspin 
m.  2 situated  on  the  inner  border  behind  the  first 
main  cusp;  this  tooth  is  also  relatively  wider  and 
has  a more  distinct  eingulum.  This  specimens  does 
not  appear  to  come  so  near  to  any  other  existing 
American  species  of  this  genus.  The  ocurrence  of 
Canis  cancrivorus  in  the  fossil  state  is  no  men- 
tioned  by  H.  Gervais  and  Ameghino  in  their  cata- 
logue of  the  fossil  Mammals  of  S.  América».  Estas 
diferencias  son  demasiado  considerables  para  poder 
reunir  los  restos  fósiles  mencionados  con  los  de  la 
especie  actual  y con  razón  el  autor  ha  hecho  seguir 
el  nombre  de  la  especie  actual  de  un  interrogante. 

Los  restos  mencionados  por  Lydekker  proceden 
de  Minas  Geraes  en  el  Brasil,  pero  sin  duda  la  espe- 
cie ha  habitado  también  la  República  Argentina. 

Canis  lycodes  Lund. 

Canis  lycodes,  Lund,  Blik  paa  Brasil.  Dyreverden. 

Canis  musculosus,  Ameghino,^  Cat.  de  la  sec.  de  la  Prov., 
etc.,  1882. 

Esta  especie,  encontrada  primeramente  por  Lund 
en  las  cavernas  del  Brasil,  ha  sido  mas  robusta  que 
el  aguará  ( Canis  jubatus J y de  una  forma  muy 
parecida  al  lobo  de  Europa,  á lo  menos  á juzgar  por 
el  diente  carnicero  inferior  incompleto  descrito  y 
figurado  por  el  autor.  El  mismo  parecido  con  el 
lobo  europeo  ofrece  el  húmero  de  un  perro  que 
designé  en  un  principio  con  el  nombre  de  Canis 
musculosus,  á causa  de  sus  formas  robustas,  por 


lo  que  creo  sea  idéntico  á la  especie  brasilera  des- 
crita por  Lund. 

El  húmero  intacto  que  conozco,  tiene  18  centí- 
metros de  largo,  0m052  de  circunferencia  en  su 
parte  mas  delgada,  y 0n,l  20  en  la  mas  gruesa  consti- 
tuida por  su  extremidad  proximal.  La  cabeza  del 
húmero  tiene  0ni032  milímetros  de  diámetro  mayor, 
la  extremidad  distal  tiene  37  milímetros  de  ancho,  y 
la  perforacionde  la  epitroclea  7 milímetros  de  ancho, 
presentando  todas  las  inserciones  musculares  muy 
desarrolladas. 

Estas  medidas  por  sí  solas  prueban  que  el  Canis 
lycodes  era  un  perro  de  la  talla  de  los  mas  grandes 
aguarás  ( Canis  jubatus),  pero  mucho  mas  robusto, 
comparable  bajo  este  respecto  á los  mas  grandes 
lobos  de  Europa,  aunque  por  su  forma  se  separa 
también  algo  de  estos. 

La  cabeza  del  húmero  es  aplastada,  poco  con- 
vexa. El  troquiter  muy  desarrollado  y rugoso.  El 
troquin  es  ancho,  bajo  y rugoso.  La  corredera  para 
la  inserción  del  músculo  biceps  es  poco  profunda, 
pero  ancha  y muy  rugosa,  denotando  fuertísimas 
inserciones  musculares.  Las  espinas  délas  tuberosi- 
dades mayor  y menor  son  poco  desarrolladas  y se 
pierden  pronto  en  la  diáfasis.  La  tuberosidad  para 
la  inserción  del  músculo  deltoides  es  poco  elevada 
pero  muy  ancha  y rugosa.  La  superficie  de  la  extre- 
midad distal  destinada  á la  inserción  de  los  múscu- 
los es  muy  rugosa  y con  una  gran  cantidad  de 
pequeños  agujeritos  nutritivos.  La  perforación  de  la 
epitroclea  es  muy  grande  y casi  circular  en  vez  de 
ser  muy  elíptica  como  en  la  generalidad  de  los 
perros. 

Localidad.  — Villa  de  Lujan,  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  piálense  de  la  formación  cua- 
ternaria. 


Canis?  acu  tus  Amegh. 

Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  algunos  mamíferos 
extinguidos  delyacimiento  de  Monte  Hermoso,  p.  ‘ó, 
Abril  de  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  algunos  hue- 
sos, y un  fragmento  de  maxilar  superior  derecho  en 
el  que  se  halla  implantado  un  canino  muy  pequeño, 
comprimido  transversalmente,  de  base  estriada  y 
corona  lisa. 


39 


306 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  forma  indica  que  se  trata  de  un  animal  de  la 
familia  de  los  perros,  probablemente  del  género  Ca- 
nis  pero  distinto  de  los  conocidos  y de  tamaño  muy 
reducido,  pues  el  canino  mencionado  solo  tiene  en  el 
cuello  0m005  de  diámetro  ántero-posterior,  0m003 
de  diámetro  transverso,  y la  corona  0m009  de 
alto. 

Esta  pieza  se  encuentra  en  el  Museo  de  La  Plata, 
cuyas  colecciones  no  puedo  consultar  por  mala  vo- 
luntad de  su  Director,  de  manera  que,  aunque  se 
trata  de  una  pieza  donada  por  mí  al  establecimiento, 
no  puedo  dar  sobre  ella  otros  detalles. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Horizonte. — Piso  hermósico  déla  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Canis?  paran  ensis  Amegh. 

(Pl.  XXV,  fig.  1 2)j 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  9, 
a.  1886.  — Contribución  al  conocimiento  de  los  ma- 
mif.  fos.  de  los  terrenos  terciarios  antiguos  del  Pa- 
raná, p.  9,  1886. 

Este  animal  está  representado  por  un  solo  canino 
inferior,  con  la  raíz  entera  y la  corona  rota  en  su 
parte  superior.  Creí  en  un  principio  podría  ser  el 
canino  inferior  de  Cyonasua , pero  lo  poco  que  que- 
da de  la  corona  muestra  una  forma  muy  distinta  del 
canino  de  Nasua,  faltándole  los  grandes  surcos  la- 
terales, y presentando  una  cara  posterior  muy  dife- 
rente de  la  que  muestra  el  canino  del  coatí  al  que 
debía  parecerse  el  de  Cyonasua.  Todo  el  diente  es 
muy  comprimido  en  sentido  lateral  y particularmen- 
te la  raíz,  lo  que  indica  claramente  cjue  no  se  trata 
de  ningún  género  del  grupo  de  los  Sub-ursus  ni 
tampoco  de  los  verdaderos  osos.  Tampoco  procede 
de  un  felino,  pues  entre  otros  muchos  caractéres,  le 
faltan  los  pequeños  surcos  perpendiculares  que  carac- 
terizan los  dientes  de  estos,  no  pudiendo  tampoco 
identificarse  con  el  género  Apera  de  los  mismos  ya- 
cimientos, cuyos  dientes  están  caracterizados  por  una 
capa  de  esmalte  cubierta  de  impresiones  irregulares 
en  su  superficie. 

Las  analogías  de  esta  pieza  son  con  las  correspon- 
dientes de  la  familia  de  los  perros  y no  dudo  que  se 
trata  de  un  cánido  de  especie  extinguida  que  ya 


puede  pertenecer  al  mismo  género  Canis  ó á otro 
mas  ó menos  parecido,  lo  que  solo  podrá  determi- 
narse cuando  se  conozcan  piezas  mas  completas  y 
características. 

Este  canino  es  probablemente  el  inferior  del  lado 
derecho,  y denota  pertenecer  áun  animal  de  la  talla 
del  Canis  Azaree , quizás  todavía  un  poco  mas 
robusto.  La  raíz  es  bastante  comprimida  y con  una 
pequeña  curva  lateral,  pero  de  base  cerrada  y muy 
gruesa.  El  esmalte  déla  parte  existente  de  la  coro- 
na es  de  superficie  lisa  y lustroso.  La  base  de  la 
corona  tiene  9 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior y 7 milímetros  de  diámetro  transverso.  El  largo 
de  la  raíz  es  de  19  milímetros  en  el  lado  interno  ó 
posterior,  y 24  en  el  externo  ó anterior,  en  ambos 
en  línea  recta  ; esta  diferencia  es  producida  por  el 
esmalte  de  la  corona  que,  como  sucede  con  los  ca- 
ninos de  la  mayor  parte  de  los  carniceros,  desciende 
mas  abajo  en  el  lado  interno  que  en  el  externo.  La 
base  de  la  corona  es  un  poco  imperfecta  en  el  lado 
posterior,  pero  se  conoce  á pesar  de  eso  no  tuvo  el 
callo  basal  posterior  que  mas  ó menos  pronunciado 
se  encuentra  en  la  mayor  parte  délos  perros. 

Bien  que  sea  dudoso  que  este  diente  proceda  de 
un  verdadero  Canis,  creo  prudente  conservarlo  por 
ahora  en  el  mismo  género. 

Localidad.  — Recojido  por  el  profesor  Scala- 
brim  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná  y depositado  en  el  Museo  provincial 
de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


MACR0GY0N  amegh. 

Ameghino,  La  antigüedad,  del  hombre,  ate.,  t.  II,  p.  306., 
a.  1881. 

La  talla  de  este  género  es  gigantesca,  probable- 
mente mayor  que  la  del  Felis  onqa.  El  cráneo  es 
fuerte,  con  crestas  muy  desarrolladas,  parte  poste- 
rior muy  gruesa  y con  todos  sus  elementos  soldados. 
La  dentadura  es  muy  parecida  á la  de  los  perros, 
pero  con  los  premolares  menos  comprimidos.  Los 
huesos  de  los  miembros  son  parecidos  á los  de  los 
perros,  pero  proporcionalmente  mas  cortos  y mas 
robustos.  El  húmero  carece  de  agujero  epitrocleano, 


UNGUICULADOS 


307 


pero  presenta  en  cambio  una  gran  perforación  inter- 
condiliana  como  en  los  perros. 

Macrocyou  robustas  Amegh. 

Ameghino,  La  antig etc.  yol.  II.,  p.  306,  a.  1881. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Gen.  inedito,  n°  XIII,  Los  mamíf. 
fós.  etc.,  p.  20,  a.  1880. 

Fundé  el  género  y la  especie  sobre  algunos  frag- 
mentos de  huesos  de  los  miembros  que  denotan  la 
existencia  de  un  carnicero  de  gran  talla,  con  carac- 
téres  propios  de  los  perros,  y otros  que  parecen 
acercarlo  á los  osos  y á los  felinos. 

Las  piezas  mas  importantes  que  conozco,  son  : 

Mitad  inferior  del  húmero  izquierdo  perteneciente 
á un  individuo  muy  joven.  Este  hueso,  debido  á su 
estado  juvenil  ha  perdido  la  parte  epifisaria  de  su 
extremidad  distal,  de  modo  que  no  se  puede  conocer 
exactamente  la  forma  de  su  parte  articular.  Este 
fragmento  de  húmero,  en  su  parte  superior  que  cor- 
responde mas  ó menos  ala  mitad  del  largo  de!  hueso 
entero,  es  de  sección  transversal  triangular,  presen- 
tando una  cara  anterior  de  18  milímetros  de  ancho, 
y dos  caras  laterales  de  25  milímetros.  En  el  borde 
externo  de  la  cara  anterior  se  vé  la  impresión  ó tu- 
berosidad para  la  inserción  del  músculo  deltoides  con 
un  desarrollo  que  en  proporción  del  tamaño  del 
hueso  no  lo  he  visto  igual  en  ningún  otro  carnicero. 
La  parte  inferior  de  la  diáfasis  del  hueso,  compri- 
mida como  de  costumbre  de  adelante  hacia  atrás, 
tiene  un  ancho  de  40  milímetros,  presentando  una 
fosa  olecraneana  ancha,  profunda  y completamente 
perforada  por  un  agujero  intercondiliano  como  el 
del  húmero  de  los  perros,  de  forma  algo  elíptica, 
con  un  eje  mayor  di rij ido  oblicuamente  de  adentro 
hacia  afuera  y de  arriba  hacia  abajo.  Dicha  perfora  • 
cion  tiene  !5  milímetros  de  diámetro  mayor  y 12 
milímetros  de  diámetro  menor.  La  forma  general  de 
la  parte  existente  de  este  hueso,  presenta  caractéres 
parecidos  á los  de  los  perros,  particularmente  por  la 
forma  déla  parte  inferior  de  la  diáfasis,  por  la  pre- 
sencia del  gran  agujero  intercondiliano,  y por  la 
ausencia  de  agujero  epitrocleano,  pero  sus  formas  é 
inserciones  musculares  denotan  un  animal  mucho 
mas  robusto,  y el  estado  juvenil  del  hueso  demues- 
tra que  cuando  adulto  el  Macrocyon  debía  alcan- 
zar la  talla  de  los  mas  grandes  carniceros  de  la 
actualidad. 

Hay  la  parte  inferior  de  la  tibia  del  mismo  indivi- 


duo á la  que  también  como  es  consiguiente  le  falta 
la  epífisis.  Es  igualmente  muy  parecida  á la  misma 
parte  de  la  tibia  de  los  perros,  con  la  diferencia  del 
tamaño,  pues  á pesar  del  estado  juvenil  del  animal 
á que  pertenecía,  tiene  en  su  parte  inferior  43  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 39  milímetros 
de  diámetro  transverso. 

Un  fragmento  considerable  de  la  diáfasis  de  un 
rádio,  también  del  mismo  individuo,  presenta  igual- 
mente un  gran  parecido  con  el  mismo  hueso  de  los 
perros.  Este  fragmento,  de  un  decímetro  de  largo, 
tiene  17  milímetros  de  ancho  y 1 1 de  grueso.  Estas 
piezas  fueron  encontradas  en  el  pampeano  superior 
del  Arroyo  de  Frias,  en  el  partido  de  Mercedes. 

Pertenece  al  mismo  animal,  una  mitad  de  mandí- 
bula inferior  derecha,  de  un  individuo  también  suma- 
mente joven,  que  no  había  aún  alcanzado  la  mitad 
de  su  desarrollo. 

Esta  mandíbula,  que  llevé  á Europa  en  1878,  en 
donde  no  se  pudo  determinar  el  género  á que  per- 
tenecía, es  corta  y gruesa,  indicando  que  el  animal 
debía  adquirir  para  un  carnicero,  proporciones  ver- 
daderamente jigantescas . 

En  la  parte  anterior  de  la  síníisis  de  esta  mandí- 
bula, representada  en  el  grabado  adjunto,  se  vé 
la  extremidad  ó ápice  de  un  incisivo  a,  y un  gran 
canino  b,  que  si  la  mandíbula  estuviera  entera  se 
vería  perfectamente  que  aún  no  había  perforado 
la  encía  ; este  canino,  adentro  del  hueso  de  la  mandí- 
bula en  lo  que  parece  que  mas  tarde  habría  formado 
la  base  de  la  corona,  presenta  ya  unos  8 milímetros 
de  diámetro  transverso.  Detrás  del  canino,  y á una 
distancia  bastante  considerable  sevé  un  premolar  c, 
de  9 milímetros  de  largo,  de  dos  raíces  distintas,  y 
cuya  corona  es  bastante  parecida  á la  de  los  premo- 
lares segundo  y tercero  de  los  perros.  Este  diente 
es  el  último  premolar  de  la  primera  dentición  y 
estaba  pronto  para  caer.  Es  casi  seguro  que  adelante 
de  este  diente,  en  la  parte  destruida  de  la  mandí- 
bula, debían  existir  otros  premolares,  probablemente 
en  el  mismo  número  que  en  los  perros.  Detrás  del 
último  premolar  existente  y pegado  áeste,  sigue  un 
diente  carnicero  el,  de  7 milímetros  de  largo,  igual- 
mente muy  parecido  al  mismo  diente  cielos  perros, 
pero  con  un  tubérculo  de  mas  en  su  parte  posterior 
detrás  del  par  que  corresponde  á los  que  en  el 
mismo  diente  carnicero  de  los  perros  forman  la  parte 
posterior  del  diente.  Este  diente  carnicero  perte- 
nece igualmente  á la  primera  dentición,  y ya  estaba 
( también  saliendo  fuera  del  alveolo  para  caer  ; detrás 


308 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  él,  á cansa  de  la  rotura  de  la  mandíbula  en  este 
punto,  se  vé  la  parte  anterior  e del  alveolo  vacío 
del  diente  carnicero  de  la  segunda  dentición  que 
debía  reemplazar  al  anterior.  Por  las  dimensiones 
de  la  parte  existente  de  este  alveolo,  se  vé  que  el 
diente  carnicero  debía  alcanzar  un  volúmen  parecido 
al  del  tigre,  de  donde  se  puede  deducir  que  las 
dimensiones  del  Macrocyon  adulto  debían  ser  com- 
parables á las  del  Felis  ong a. 

Un  diente  aislado  de  un  individuo  adulto  encon- 
trado últimamente  y figurado  en  el  grabado  adjunto, 
(pág.  309)  viene  á confirmar  las  deducciones  sacadas 
de  las  piezas  precedentes.  Es  este  el  último  premolar 
del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior,  con  dos 


grandes  raíces  casi  cilindricas,  cada  una  de  unos  23 
milímetros  de  largo,  la  anterior  de  9 milímetros  de 
diámetro,  y la  posterior  mucho  mas  gruesa  de  13  mi- 
límetros de  diámetro.  Dichas  raíces  están  completa- 
mente separadas  en  toda  su  longitud  y casi  paralelas, 
terminando  en  una  base  completamente  cerrada  y 
enanchada  en  forma  de  un  tubérculo  separado  por  un 
cuello  ó parte  mas  angosta  del  resto  de  la  raíz.  La 
corona  tiene  23  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior,  10  milímetros  de  diámetro  transverso  en  la 
parte  anterior,  14  milímetros  en  su  parte  posterior, 
y 1 4 milímetros  de  alto  en  su  cúspide  mas  elevada,  ya 
algo  gastada  por  la  masticación.  La  forma  de  la  co- 
rona difiere  completamente  de  la  del  mismo  diente 


Mandíbula  inferior  del  Macrocyon  robustas,  individuo  muy  joven  con  parte  de  la  dentición  de  leche.  Tamaño  natural. 


de  los  felinos  y délos  verdaderos  osos,  presentando 
mayores  analogías  con  la  de  los  perros  y de  ciertos 
sub-ursus,  y especialmente  con  la  del  extinguido 
género  Cyonasua,  mostrando  también  algunas  ana- 
logías con  la  Hycena.  En  el  centro  de  la  corona  se 
levanta  una  cúspide  parecida  á la  que  presenta  la 
misma  muela  de  los  perros,  pero  gastada  en  su  ápice 
por  la  masticación.  Adelante,  y hácia  el  lado  interno 
presenta  esta  cúspide  una  arista  que  desciende  hácia 
abajo  hasta  encontrarse  con  la  cúspide  de  un  tubér- 
culo colocado  en  la  parte  ántero-interna  déla  muela 
y contra  la  base  de  la  cúspide  central.  En  su  parte 
posterior  detrás  de  esta  cúspide  central,  hay  también 
un  tubérculo  muy  gastado  por  la  masticación,  pero 
colocado  sobre  la  línea  media  ó eje  longitudinal  del 
diente,  separado  de  la  base  de  la  cúspide  central 
por  una  ranura  transversal  profunda,  y seguido  en 
su  parte  posterior  por  un  callo  basal,  mas  desarro- 
llado en  su  parte  posterior  interna  que  en  la  póstero- 
externa,  y que  se  levanta  sobre  la  línea  media  lon- 


gitudinal, en  forma  de  tubérculo.  Esta  parte  se 
parece  bastante  al  callo  basal  posterior  de  los  pre- 
molares de  los  perros.  La  capa  de  esmalte  que  cubre 
la  corona  de  esta  muela  es  muy  espesa. 

Conozo  además  la  parte  posterior  del  cráneo  de 
un  individuo  adulto,  con  el  occipital,  los  temporales 
y el  esfenoides,  cuyo  enorme  tamaño  indica  que 
este  animal  tuvo  en  efecto  la  talla  de  un  gran 
tigre. 

La  forma  de  esta  parte  del  cráneo,  aunque  en  su 
conformación  general  presenta  alguna  analogía  con 
el  perro,  muestra  también  diferencias  considerables 
que  no  lo  acercan  de  ningún  otro  género  cono- 
cido. 

El  occipital  presenta  todos  sus  elementos  comple- 
tamente soldados,  sin  el  mas  mínimo  vestigio  de 
sutura,  formando  en  su  cara  posterior  una  superficie 
relativamente  pequeña,  baja  y estrecha,  pero  rugosa 
y con  numerosos  agujeritos  vasculares,  lo  que  unido 
á una  cresta  occipital  excesivamente  desarrollada. 


UNGUICULADOS 


309 


demuestra  que  era  este  un  animal  de  musculatura 
cervical  formidable. 

La  cresta  sagital  está  destruida,  pero  se  conoce 
era  igualmente  muy  desarrollada,  formando  en  el 
punto  de  unión  con  la  cresta  occipital,  una  gran  pro- 
tuberancia, ancha,  elevada  y muy  echada  hacia 
atrás,  de  cuya  cúspide  desciende  una  especie  de 
columna  vertical  que  se  pierde  encima  de  la  parte 
media  del  agujero  occipital. 

Los  parietales,  también  muy  rugosos  y con  agu- 
jeritos  vasculares,  no  son  hinchados  como  en  los 
perros,  sino  mas  bien  hundidos,  á lo  ménos  en  su 
parte  posterior,  pero  parece  que  se  aglobaban  un 
poco  hacia  adelante. 


Cuarto  premolar  inferior  del  Macrocyon  robustus  adulto, 
visto  por  sus  dos  caras.  Tamaño  natural. 


Diámetro  de  cada  uno  de  f vertical 

los  cóndilos  occipitales  ( transverso 

Diámetro  del  agujero  occipital  f vert'ca^ 

° ( transverso 

Mayor  diámetro  transverso  entre  ámbos  parietales 

, , . ....  ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  caja  auditiva  1 

( transverso 

Distancia  de  los  cóndilos  occipitales  al  foramen  lacerum  me 

dio 

Diámetro  del  agujero  condilóideo 

Diámetro  del  meatus  auditorias.. 

Esta  pieza  notable  bajo  mas  de  un  concepto,  ha 
sido  recogida  por  mi  hermano  Carlos  Ameghino 
en  el  pampeano  lacustre  de  la  Yilla  de  Lujan. 

Localidad.  — He  recogido  restos  de  esta  es- 
pecie en  el  Arrojo  de  Frias  en  el  partido  de  Mer- 
cedes, y en  la  Yilla  de  Lujan,  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  (pampeano  supe- 
rior) y piso  lujanense  de  la  formación  pampeana 
(plioceno  superior). 


0.040 

0.023 

0.010 

0.033 

0.120 

0.065 

0.043 

0.100 

0.009 

0.019 


CONSIDERACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS 


REPRESENTANTES  DE  LA  FAMILIA  DE  LOS  CÁNIDOS 


El  agujero  occipital  es  de  aspecto  infundibuliforme 
y de  mucho  mayor  diámetro  transverso  que  vertical. 
La  caja  auditiva  es  de  un  desarrollo  enorme  y unida 
inmediatamente  hacia  adelante  al  proceso  post- 
glenóides,  que  no  es  muy  descendente,  pero  grueso, 
ancho  y rugoso.  El  basiesfenóides  está  unido  al 
basioccipital  sin  trazas  de  suturas.  De  la  apófisis 
paraoccipital  no  se  ven  vestigios,  encontrándose  el 
cráneo  en  este  punto  muy  deteriorado,  pero  á juzgar 
por  las  partes  inmediatas  parece  no  debe  haber  sido 
muy  desarrollada. 

Detrás  de  la  caja  auditiva  hay  una  gran  fosa  de 
contorno  irregular  en  cuya  parte  anterior  contigua 
á la  caja  se  abre  el  foramen  lacerum  póster ius , 
y en  la  parte  posterior  el  agujero  condilóideo  de 
grandes  dimensiones. 

El  mal  estado  de  esta  pieza  no  permite  formarse 
una  idea  completa  de  su  conformación,  pero  basta 
para  indicar  que  debía  presentar  particularidades 
muy  notables. 

Diámetro  transverso  del  occipital  encima  de  los  cóndilos.  0m060 
Diámetro  transverso  del  occipital  en  los  cóndilos 0.074 


Cítanse  varias  otras  especies  de  perros  fósiles  de 
la  República,  pero  sobre  manera  dudosas. 

Laurillard  en  el  viaje  de  D’Orbigjny  describe 
y dibuja  un  fragmento  de  mandíbula  inferior  reco- 
jido  por  el  eminente  naturalista  sobre  las  riberas 
del  Paraná,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  desig- 
nándolo con  el  apropiado  nombre  de  Canis  incer- 
tus  (Voy.  dans  VAmér.  Mericl.,e tc.,t.  1 1 , part.  4, 
p.  141,  pl.  9,  fig.  5).  Este  mismo  dibujo  fué  luego 
reproducido  por  Blaiinville  en  su  Osteographie, 
en  dos  partes  diferentes  y con  distintos  nombres, 
en  el  grupo  de  los  Sub-ursus,  pl.  XIII,  bajo  el 
nombre  evidentemente  equivocado  de  Procyon  can- 
crioorus  joven,  y en  el  género  Canis,  pl.  XIII,  con 
el  nombre  de  Canis  Azaree.  Imposible  es  deter- 
minar exactamente  esa  pieza,  pues  el  original  se  ha 
extraviado  y el  dibujo  no  satisface.  Se  trata  segura- 
mente de  un  Canis  que  si  no  es  el  Azaree  es  una 
de  las  formas  que  mas  se  le  acercan,  y me  inclinaría 
á considerarlo  como  idéntico  al  Canis  Azaree  m. 
fossilis.  En  todo  caso,  el  nombre  primitivo  de 
incertus  ya  no  tiene  razón  de  ser  y debe  desapa- 
recer de  los  catálogos. 


310 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Los  nombres  de  Canis  pampaeus,  Canis  pía- 
tennis  y Canis  vulpinas,  dados  por  Bravard  á 
tres  especies  de  perros  fósiles  de  la  Pampa,  también 
deben  desaparecer  de  los  catálogos,  pues  solo  han 
figurado  en  simples  listas,  sin  estar  acompañados 
de  la  mas  breve  diagnosis,  de  manera  que  es  ahora 
absolutamente  imposible  saber  á cuál  de  las  especies 
conocidas  pueden  referirse. 

Burmeister  cita  también  como  encontrado  en 
estado  fósil  en  la  provincia  de  Buenos  Aires  al 
Canis  protalopex  de  Lund,  recogido  por  este  natu- 
ralista en  las  cavernas  del  Brasil,  pero  la  identi- 
ficación me  parece  mas  que  dudosa  ( Descrip .,  etc., 
t.  111,  p.  153),  pues  dice  que  los  restos  de  esta 
especie  en  su  poder  se  parecen  completamente  á los 
del  Canis  Asarse,  mientras  que  Lund  dice  (lo  que 
también  en  parte  lo  prueba  el  dibujo)  que  se  trata 
de  una  especie  muy  diferente  de  las  existentes, 
parecida  por  la  talla  al  Canis  brasiliensis,  pero  de 
forma  distinta  y mas  cercana  á la  de  los  Canis  ve- 
tulus  y Canis  fulvicauclus , constituyendo  con 
todo  una  forma  que  no  tiene  representantes  en.  la 
naturaleza  viviente. 

Los  restos  de  verdaderos  perros  fósiles  no  son  es- 
casos en  las  cavernas  del  Brasil,  pues  además  del  Ca- 
nis protalopex  ya  mencionado,  cita  Lund  el  Canis 
robustus  parecido  al  Canis  brasiliensis  actual,  el 
Canis  brasilensis  a/f.muy  parecido  sino  es  idéntico 
al  actual,  dos  formas  muy  parecidas  ó probablemente 
idénticas  á las  actuales  designadas  con  los  nombres  de 
Canis  fulvicauclus  y Canis  vetulus,  y otra  espe- 
cie mucho  mas  robusta,  de  la  talla  del  aguará-guazú 
(Canis  jubatus)  pero  muy  diferente,  que  denomina 
Canis  ly codes  de  la  que  me  he  ocupado  mas  arriba. 
Lydekker  menciona  entre  los  fósiles  de  las  cavernas 
del  Brasil  enviados  al  Museo  Británico  por  Claussen, 
restos  de  un  perro  que  representa  el  Canis  cancri- 
vorus  pero  con  bastantes  diferencias  como  para  cons- 
ittuir  una  especie  distinta. 

La  familia  de  los  perros  está  además  representada 
en  la  actualidad  en  el  Brasil  por  otros  géneros  dis- 
tintos de  los  que  también  se  encuentran  restos  fósi- 
les. Uno  de  estos  es  el  Icticyon  venaticus  encon- 
trado también  en  estado  fósil  por  Lund,  conjunta- 
mente con  otra  especie  de  mayor  tamaño  que 
describió  sucesivamente  con  los  nombres  de  II  y cena 
neogaea,  Cynailurus  minutus  y Abathmoclon 
fossilis,  hasta  que  reconoció  formaba  parte  del  gé- 
nero Icticyon,  designándola  con  el  nombre  de 
I.  major.  Otro  género  cercano  parece  que  solo  se 


encuentra  en  estado  fósil  y representado  por  una 
sola  especie  que  ha  recibido  de  Lund  el  nombre  de 
Speothos  pacivorus,  pero  que  según  Huxley  y 
Lydekker  sería  una  forma  del  género  Icticyon. 

También  el  género  Palceocyon  de  Lund  sería 
exclusivamente  fósil,  representado  por  dos  especies, 
el  Palceocyon  validus , de  talla  relativamente  peque- 
ña, y el  Palceocyon  trogloclyles  descrito  sucesiva- 
mente con  los  nombres  de  Canis  trogloclytes  y 
Protocyon  trogloclytes,  de  talla  considerablemente 
mayor  que  el  Canis  jubatus,  y de  una  conformación 
bastante  diferente,  aunque  algunos  autores  las  dife- 
rencias no  las  creen  tan  considerables  como  para 
permitir  la  conservación  del  género  Palseocyon 
que  lo  reúnen  al  género  Canis.  Estas  dudas  no 
pueden  existir  respecto  de  la  forma  gigantesca  que 
he  designado  con  el  nombre  de  Macrocyon,  sobre 
el  que  no  puede  quedar  la  menor  duda  que  repre- 
senta un  género  extinguido  muy  diferente  del  género 
Canis. 

Sobre  la  descendencia  y genealogía  filogénica  de 
los  perros,  las  formas  sud-ameri canas  están  destina- 
das á disipar  muchas  dudas  y llenar  muchos  cla- 
ros. 

Ya  en  distintas  ocasiones  me  he  ocupado  de  las 
relaciones  que  unen  los  carniceros  placentarios  con 
los  carniceros  marsupiales  l.  Es  para  mí  un  error 
creer  que  todos  los  marsupiales  sean  mas  cercanos 
eutre  sí,  que  cada  una  de  sus  distintas  formas  com- 
paradas con  otras  de  los  mamíferos  placentarios; 
ó vice-versa,  que  los  mamíferos  placentarios  sean 
todos  mas  cercanos  parientes  entre  sí,  que  cual- 
quiera de  sus  formas  comparada  con  alguna  de  los 
marsupiales.  Estas  ideas  que  dominan  la  clasificación 
actual,  me  parece  rompen  los  verdaderos  vínculos 
de  parentesco  que  según  mi  manera  de  Yer  unen 
varios  marsupiales  á ciertos  tipos  placentarios. 

Precisamente,  uno  de  los  puntos  en  que  mas  he 
insistido,  es  sobre  la  relación  de  parentesco  relati- 
vamente inmediato  que  debe  existir  eutre  el  tipo 
carnicero  marsupial  Tliylacynus  y Jos  carniceros 
placentarios  de  la  familia  de  los  perros. 

La  existencia  en  los  primeros  tiempos  eocenos  de 
numerosos  carniceros  de  formas  poco  especializadas, 
que  reunían  en  parte  los  caractéres  de  carniceros 
placentarios  aliados  á otros  que  se  consideraban 

1 Filogenia,  págs.  12,  24,  31  y siguientes,  año  1884;  Id.  Boletín 
de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  t.  VIII,  pág.  172  y siguientes, 
año  1885. 


UNGUICULADOS 


311 


hasta  ahora  como  esclusivos  de  los  marsupiales,  me 
confirmaron  mas  en  mi  opinión,  aceptando  la  idea 
emitida  deque  esos  tipos  intermediarios  conocidos 
bajo  el  nombre  de  creodontes  eran  sucesores  de  los 
carniceros  marsupiales  y antecesores  de  los  carnice- 
ros placeutarios.  Suponía  que  los  perros  descendían 
de  un  creodonte,  que  por  sus  caracteres  ofreciera 
relaciones  de  parentesco  con  los  carniceros  marsu- 
piales, y especialmente  con  el  Tliylacynus. 

Sin  embargo,  un  hecho  se  oponía  á este  acerca- 
miento. Casi  todos  los  representantes  de  la  familia 
de  los  perros  tienen  7 muelas  inferiores,  4 premo- 
lares y 3 verdaderos  molares,  pero  hay  un  género 
africano,  evidentemente  de  la  misma  familia,  el  Oc- 
tocyon, que  tiene  8 muelas  inferiores,  4 premolares 
y 4 verdaderos  molares.  Ahora,  uno  de  los  princi- 
pios establecidos  en  mi  Filogenia  era  que,  los  órga- 
nos análogos  y homólogos  del  esqueleto  han  aparecido 
desde  un  principio  en  número  completo,  sin  que 
haya  habido  desde  entonces  nuevas  adiciones,  sino 
una  sucesiva  disminución.  Luego  el  Octocyon  con 
8 muelas  inferiores  es  un  tipo  mas  primitivo  que 
Canis  con  solo  7 muelas  inferiores,  y como  ni  el 
Thylacynus,  ni  ninguno  de  los  creodontes  hasta 
ahora  poco,  conocidos,  presentaban  mas  de  8 muelas 
inferiores,  podía  inferirse  y realmente  así  lo  han 
sostenido  distinguidos  naturalistas,  que  los  cánidos 
no  podían  pretender  por  ascendientes  ni  los  carni- 
ceros marsupiales,  ni  los  creodontes.  Era  esta, 
sin  embargo,  una  prueba  nacida  de  un  hecho  nega- 
tivo, pues  reconocida  la  afinidad  de  los  tipos  men- 
cionados, podía  deducirse  con  mas  razón  que  el 
antecesor  de  los  perros  y del  Thylacynus,  tuvo 
realmente  8 muelas  inferiores,  de  las  cuales  la  últi- 
ma solo  se  había  conservado  en  el  Octocyon,  pero 
que  había  desaparecido  en  los  perros  actuales,  en  el 
Thylacynus,  y en  los  géneros  de  creodontes  hasta 
entonces  conocidos. 

El  descubrimiento  en  los  terrenos  eocenos  de  la 
República  Argentina,  de  un  representante  de  los 
creodontes,  con  8 muelas  inferiores,  4 premolares 
y 4 verdaderos  molares  como  el  Octocyon , pero  con 
las  proporciones  y disposición  de  los  creodontes  y 
marsupiales,  prueba  la  razón  de  estas  deducciones. 
Este  género,  descrito  mas  arriba  con  el  nombre  de 
Acyon,  si  no  es  el  antecesor  inmediato  de  los  perros 
y del  Thylacynus , es  sin  duda  un  íntimo  aliado 
de  esa  forma  desaparecida,  de  la  que  se  separó  desde 
lejanísimas  épocas  el  Octocyon. 

Otro  género  de  creodonte  de  los  mismos  terrenos, 


el  Anatherium,  solo  tiene  7 muelas  inferiores  con 
una  conformación  mas  parecida  á la  del  Thylacy- 
nus y de  los  perros,  y representa  sin  duda,  una  de 
las  etapas  por  la  que  tiene  que  haber  pasado  el 
Acyon  ó alguno  de  sus  aliados. 

Aquí  se  interrumpe  en  nuestro  suelo  esta  filiación, 
sin  duda  por  falta  de  materiales,  apareciendo  el  pri- 
mer representante  de  la  familia  de  los  perros,  el 
Canis  paranensis  en  el  oligoceno  del  Paraná.  En 
esta  época  ya  existían  verdaderos  perros  en  Europa 
y Norte  América. 

Acercándonos  hácia  los  tiempos  actuales,  el  se- 
gundo representante  de  la  familia  de  los  perros  en 
nuestro  suelo,  aparece  en  el  mioceno  superior,  el 
Canis  acutus,  imperfectamente  conocido  y cuyas 
relaciones  con  el  que  le  ha  precedido  y los  que  le 
han  sucedido  no  es  todavía  posible  determinar. 

Recien  en  el  plioceno  medio  é inferior  de  la  Re- 
pública aparecen  especies  de  perros  que  parecen 
ligarse  mas  ó ménos  íntimamente  con  las  actuales, 
pero  en  esta  época  ya  existían  numerosas  especies 
de  perros  en  Europa  y Norte  América,  lo  que  nos 
permite  avanzar  que  los  representantes  de  la  fami- 
lia de  los  perros  empezaron  á evolucionar  por  sepa- 
rado en  los  distintos  continentes  desde  la  época 
oligocena,  lo  que  hace  presumible  que  las  especies 
argentinas  y sud-americanas  en  general,  que  hanapa- 
recido  desde  el  plioceno,  estén  emparentadas  entre 
sí,  pero  no  con  las  que  desde  esa  misma  época  han 
aparecido  en  los  otros  continentes,  si  se  exceptúa  la 
América  del  Norte  en  la  que  parece  ha  habido  duran- 
te la  época  pampeana  ó pliocena  una  fuerte  inmigra- 
ción de  especies  ó géneros  sud-americanos. 

El  Canis  bonaerensis  del  pampeano  inferior, 
parece  tiene  alguna  afinidad  con  el  Canis  can- 
crivorus , del  que  probablemente  es  un  ante- 
cesor. 

El  Canis  cultridens  del  pampeano  medio  es  se- 
guramente el  antecesor  de  todas  las  especies  argen- 
tinas del  tipo  de  los  zorros;  á él  se  une  el  Canis 
Azarcee  Azaree,  por  medio  de  los  C.  Azaree  anti- 
cpuus  y C.  Azaree  fossilis.  El  Canis  griseus  y 
Canis  gracilis  son  simples  formas  del  Canis  cul- 
triclens. 

El  Canis  ensenadensis  del  pampeano  inferior 
parece  ser  el  antecesor  de  todas  las  especies  argen- 
tinas de  gran  tamaño  que  afectan  la  forma  del  lobo. 
A él  se  liga  el  Canis  jubatus  por  los  tipos  interme- 
diarios C.  protojubatus  y C.  a vus. 

El  Culpceus  es  un  descendiente  probable  del 


312 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


C.  avus,  y el  Canis  Lycodes  del  Canis  protoju- 
batus. 

El  Palceocyon,  á pesar  de  su  talla  considerable, 
por  la  forma  de  las  muelas  se  liga  también  íntima- 
mente al  Canis  ensenadansis . 

En  cuanto  á los  géneros  Icticyon  y Macrocyon, 
aunque  es  seguro  que  también  se  entroncan  en  una 


de  las  formas  antecesoras  de  los  demás  perros,  no  es 
por  abora  todavía  posible  determinar  los  caracteres 
de  esos  antecesores,  sino  hipotéticamente,  pues  hasta 
el  presente  no  se  conocen  sus  restos. 

Estas  vistas  generales  pueden  expresarse  gráfica- 
mente en  la  siguiente  forma : 


Eoceno. 


Acyon 


Anatherium 


Ollgoceno. 


Mioceno. 


Canis  (?)  paranensis 


Canis  (?)  acutus 


Plioceno  inferior. 


Canis  bonaerensis 


Canis  ensenadensis 


II 


Plioceno  medio. 


Plioceno  superior \ 


Canis  cúltridens 


C.  a vti  s 


Canis  azaree  fossilis 


Canis  protoj  ubatus 


Cuaternario . 


Canis  azaree  antiquus 


Canis 

lycodes 


c 

o 

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C 

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p 83 

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SUB-URSID/E 


Muelas  semi-sectoriales.  Húmero  con  un  agujero  sobre  el  cóndilo  interno,  y á menudo  con  la  cavidad 
olecraneana  perforada.  Cola  muy  fuerte.  Plantigrados. 


UNGUICULADOS 


313 


Cyonasua  argentina  Amegh. 


NASUA  lineo 

Syst.  Nat.,  ed.  XII,  p 64,  a.  1766. 


IVasua  narica  Lineo. 

Viverra  nasua,  Lineo,  Syst.  Nat.  ed.  XII,  t.  I,  p.  64. 
Viverra  narica,  Lineo,  Syst.  Nat.  ed.  XII,  t.  1,  p.  64,  a.  1766. 
Násua  nárica,~ Buumeister;  Descr.  Phys,  etc.,  I.  III,  p.  180, 
a.  1879. 

Nasua  Socialis,  Pr.  Wied,  Beitr.  z.  Naturg.  Bras.,  etc. 
Rengger,  Saug.,  Parag.,  etc. 

Nasua  solitaria,  Pu.  Max.  N.  Wied.,  Beitr.,  etc.,  II,  p. 
292. 

Nasua  rufa,  DESM\KEST,*Hammal.  p.  170. 

Nasua  fusca,  Desmarest,  Mam-mal.  p.  170. 

Habita  la  parte  norte  y este  de  la  República,  par- 
ticularmente el  territorio  del  Chaco,  el  de  Misiones 
y la  provincia  de  Corrientes.  Hasta  ahora  no  se  ha 
encontrado  en  estado  fósil  en  nuestro  territorio, 
aunque  se  ha  mencionado  la  existencia  de  huesos  de 
esta  especie  en  los  depósitos  fosilíferos  de  las  caver- 
nas del  Brasil ; esto  hace  presumir  que  también  ha 
habitado  nuestro  suelo,  en  donde  sin  duda  nuevas 
exploraciones  pondrán  á descubierto  sus  restos. 


CYONASUA  AMEGII. 


Ajieghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  VIII,  p.  17, 
a.  1885. 

Conozco  este  género  por  fragmentos  de  man- 
díbula inferior  que  demuestran  tuvo  siete  muelas 
inferiores,  cuatro  premolares  y tres  verdaderos  mo- 
lares. El  pm.y  es  casi  cónico  y uniradiculado,  y 
los  tres  siguientes  mas  grandes,  semi-sectoriales  y 
colocados  todos  oblicuamente.  Los  verdaderos  mo- 
lares son  tuberculosos  y no  divisibles  en  carnicero 
y trasmolares.  La  mandíbula  es  comprimida,  de 
sínfisis  corta  y espesa,  y con  la  apertura  posterior 
interna  del  canal  alveolar  muy  pequeña. 


(PI.  xxr,  fig,  2 y 3) 

Ameghino.  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  VIII,  P-  17* 
a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p.  5,  a.  1886. 

Esta  especie  está  representada  por  un  pequeño 
fragmento  de  la  parte  anterior  del  maxilar  inferior 
del  lado  izquierdo,  en  el  que  se  vé  parte  del  alveolo 
del  canino,  el  alveolo  del  pm.  T?  y lospm.jy  3-;  y 
un  pedazo  considerable  de  la  mitad  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  la  mayor  parte  de  la  rama 
horizontal  en  la  que  se  vé  el  alveolo  de  la  raíz  pos- 
terior del  tercer  premolar,  los  alveolos  del  pm.  7, 
el  m.  y ó carnicero  intacto,  y los  alveolos  de  los  dos 
trasmolares  que  siguen  á este. 

Según  estos  fragmentos,  la  forma  general  de  la 
rama  horizontal  déla  mandíbula  parece  ser  la  misma 
que  en  el  coatí  ( Nasua) , salvo  que  es  mas  robusta 
en  proporción  de  la  talla  del  animal. 

Las  muelas  en  su  disposición  general  están  colo- 
cadas del  mismo  modo  que  en  el  coatí,  pero  se 
notan  algunas  diferencias  de  detalle,  como  la  última 
muela  que  por  la  disposición  del  alveolo  parece  se 
acercaba  mas  al  pié  de  la  base  de  la  rama  ascendente, 
los  premolares  están  mas  apretados  unos  á otros,  y 
el  canino  se  encuentra  inmediatamente  adelante 
del  primer  premolar,  mientras  que  en  Nasua 
está  separado  de  él  por  un  diastema  bastante  pro- 
nunciado. 

El  primer  fragmento  que  comprende  la  parte  an- 
terior de  la  mandíbula,  muestra  la  impresión  interna 
de  la  sínfisis  que  llega  Inicia  atrás  hasta  debajo  de 
la  parte  posterior  del  segundo  premolar. 

El  canino,  según  parece  demostrarlo  la  parte 
existente  del  alveolo  en  que  estaba  implantado, 
parece  haber  sido  mucho  mas  fuerte  que  en  el 
coatí. 

El  pm. T parece  haber  sido  relativamente  fuerte, 
de  forma  cónica,  y según  se  desprende  del  alveolo 
simple  existente,  de  una  sola  raíz ; este  diente  ha 
desaparecido  en  la  mandíbula  del  coatí  actual. 

El  pm.  y sigue  inmediamente  sin  ningún  espacio 
que  lo  separe  del  primero.  Este  diente  es  bastante 
fuerte,  y con  un  pequeño  rudimento  decíngulo  basal 
que  partiendo  del  borde  anterior  dá  vuelta  por  el 
costado  interno  para  terminar  en  la  parte  posterior 
interna  en  un  pequeño  callo  del  que  parte  una  arista 
delgada  que  termina  en  la  cúspide. 


40 


314 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  tercer  premolar  (pm.  3)  es  también  mucho  mas 
fuerte  que  el  correspondiente  del  coatí  y de  la  mis- 
ma forma  general  que  el  segundo,  á excepción  del 
tubérculo  basal  póstero-interno  que  es  aquí  mas 
desarrollado,  mas  ancho  y mas  alto.  Estos  dos  pre- 
molares están  muy  apretados  y colocados  mas  obli- 
cuamente que  en  el  género  Nasua. 

Este  fragmento  proporciona  las  medidas  si- 
guientes : 


Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm., 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  7 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  c.  7 del  pm.  7 

, ( ántero-posteríor 

Diámetro  del  alveolo  del  pm.  7 ? l 

( transverso 

Alto  de  la  corona  del  pm.  7 

( ántero-posteríor 

( transverso 

Alto  de  la  corona  del  pm.  3 

. , , c ántero-posteríor 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  primeros  premolares 

Espesor  de  la  mandíbula  detrás  del  canino,  debajo  del  pm.  y 

Diámetro  transverso  del  alveolo  del  canino 


Cm017 

0.017 

0.002 

0.0035 

0.003 

0.005 

0.065 

0.004 

0.006 

0.065 

0.004 

0.017 

0.010 

0.008 


El  segundo  fragmento,  que  comprende  la  parte 
posterior  de  la  mandíbula  con  la  base  de  la  rama 
ascendente,  es  también  de  forma  muy  parecida  á la 
del  coatí,  presentándose  tan  solo  una  diferencia 
algo  notable  en  la  parte  posterior  debajo  de  las  dos 
últimas  muelas,  en  donde  la  base  no  forma  una 
curva  tan  pronunciada  como  en  Nasua,  mientras 
presenta  una  concavidad  acentuada  debajo  del  últi- 
mo premolar. 

La  gran  fosa  mandibular  externa  de  la  rama 
ascendente,  tampoco  es  tan  profunda  como  en  Na- 
sua, y presenta  en  el  fondo  un  pozo  ó agujero  vas- 
cular que  falta  en  Nasua  ó solo  está  indicado  por 
un  agujerito  de  tercer  orden,  apenas  visible  á la 
simple  vista. 

El  agujero  mandibular  interno  posterior  de  solo 
unos  dos  milímetros  de  diámetro  mayor  es  mucho 
mas  pequeño  que  en  Nasua. 

En  el  lado  externo,  el  forámen  que  en  Nasua 
se  encuentra  debajo  de  la  parte  media  del  primer 
verdadero  molar,  en  Cyonasua  está  situado  algo 
mas  adelante,  debajo  déla  parte  posterior  del  último 
premolar. 

La  dentadura  de  esta  parte  de  la  mandíbula,  cor- 
responde muy  bien  á la  de  Nasua  con  algunas  pe- 
queñas desviaciones  hácia  el  tipo  de  los  perros.  El 
primer  agujero  de  la  série  alveolaria  de  esta  pieza 
seria  así  el  alveolo  de  la  raíz  posterior  del  tercer 


premolar.  Los  dos  alveolos  que  siguen  correspon- 
den á las  dos  raíces  del  premolar  siguiente  ó cuarto; 
de  estos,  el  anterior  muy  pequeño  está  colocado 
sobre  el  borde  externo,  y el  posterior  de  doble  ta- 
maño avanza  sobre  el  lado  interno  unos  dos  milí- 
metros mas  que  el  anterior,  de  donde  se  deduce 
que  esta  muela  estaba  colocada  aún  mas  oblicuamente 
que  la  precedente  de  la  que  debía  tener  con  corta 
diferencia  la  misma  forma,  y quizás  un  tubérculo 
accesorio  en  su  parte  posterior  sobre  la  misma  línea 
media  longitudinal,  esto  es,  dos,  como  se  ven  en  la 
misma  muela  de  los  perros. 

El  diente  que  sigue,  intacto  en  la  mandíbula,  re- 
sulta ser  de  este  modo  el  primer  verdadero  molar, 
que  en  los  carnívoros  lleva  el  nombre  de  carnicero 
á causa  de  su  tamaño  mayor  que  los  anteriores  y 
posteriores,  y de  su  forma  comprimida  y cortante. 
Pero  en  Cyonasua  esta  muela,  de  acuerdo  con  el 
tipo  de  los  osos,  ni  predomina  por  el  tamaño  sobre 
las  demás,  ni  presenta  la  forma  cortante  que  la  ha 
hecho  designar  con  el  nombre  de  diente  carnicero, 
correspondiendo  también  en  su  forma  general  á la 
del  coatí,  aunque  se  distingue  por  algunos  carac- 
téres  de  detalle  que  la  acercan  en  algo  á la  de  los 
perros.  La  mas  importante  de  estas  diferencias  es 
la  ausencia  de  la  pequeña  cavidad  basal  que  se  en- 
cuentra en  la  parte  posterior  interna  del  mismo 
diente  del  coatí,  pero  que  falta  también  en  los 
perros,  y la  presencia  en  Cyonsua  de  un  fuerte 
callo  basal  posterior  dividido  arriba  en  dos  tubér- 
culos de  los  que  el  externo  mas  elevado  se  une  á 
línea  media  por  una  pequeña  arista  mientras  que  el 
interno  está  separado  por  una  depresión,  confor- 
mación casi  idéntica  á la  de  la  misma  muela  de  los 
perros.  En  la  parte  posterior  de  la  cúspide  central, 
sobre  su  lado  externo,  un  poco  mas  arriba  de  la 
mitad  de  la  altura  de  la  corona,  hay  otro  tubérculo 
que  también  se  encuentra  en  Nasua,  teniendo  acá 
una  forma  completamente  igual  al  tubérculo  que 
presenta  la  misma  muela  de  los  perros  sobre  su 
costado  interno.  Presenta  también  un  muy  pequeño 
callo  basal  ó rudimento  de  cíngulo  en  su  parte  an- 
terior, unido  á la  cúspide  ó tubérculo  central  por 
una  arista  muy  delgada  sobre  la  línea  media  lon- 
gitudinal. 

Las  raíces  en  número  de  dos,  de  forma  cilin- 
drica, salen  unos  dos  ó tres  milímetros  fuera  de  la 
mandíbula. 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  primer  verdadero  molar. . 0m016 

Alto  debajo  de  la  parte  posterior  de  la  última  muela 0.017 


UNGUICULADOS 


315 


Espesor  de  la  mandíbula  debajo  del  primer  verdadero  molar 

Longitud  de  los  dos  alveolos  del  cuarto  premolar. ... 

Alto  de  la  corona  del  m.  T 

. , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.r  ! 

( transverso 

, , . , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  alveolo  del  m.5  J transverso 

, , . . , , , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  alveolo  del  m. -5  ‘ 

( transverso 

Longitud  probable  del  espacio  ocupado  por  las  siete  mue- 
las  

Longitud  de  las  cinco  últimas  muelas 


0.006 

0.008 

0.005 

0.009 

0.006 

0.011 

0.005 

0.008 

0.0035 

0.055? 

0.038 


Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  y coleccionados  por  el  profesor  Scala- 
brlni  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná,  y pertenecen  al  Museo  provincial  de 
Entre  Ríos  del  que  es  Director  el  mencionado  pro- 
fesor. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


En  mi  primer  trabajo  sobre  Cyonasua , al  com- 


pararlo con  Nasua,  llegué  á la  conclusión  de  que  no 
podía  ser  el  antecesor  del  género  actual,  que  me 
parecía  representaba  un  tipo  mas  primitivo.  Me 
condujo  sobre  todo  á esta  deducción  el  estudio  de 
la  primera  muela  inferior  de  cada  uno  de  esos  dos 
géneros,  uniradiculada  en  Cyonasua  y biradiculada 
en  Nasua.  Pero  es  que  entonces  no  sabía  que  Cyo- 
nasua tenía  un  premolar  de  mas  que  Nasua,  supo- 
niendo por  analogía  que  el  número  era  de  tres  en 
ambos  géneros,  mientras  hoy  sé  que  era  de  4 en 
Cyonasua,  de  modo  que  el  primer  premolar  uni- 
radiculado  de  este  último  género  es  el  p.  T que  falta 
en  Nasua.  El  primer  premolar  implantado  en  la 
mandíbula  del  género  actual,  es  elp.  7 que  es  bira- 
diculado  en  ambos  géneros.  Ha  habido,  por  consi- 
guiente, de  Cyonasua  á Nasua  una  reducción  en  el 
número  délas  muelas,  lo  que  prueba  que  realmente 
el  género  extinguido  es  el  antecesor  del  que  existe 
no  solo  en  el  tiempo  pero  sí  también  en  la  série  filo- 
genética. 


URSIDAE 


Los  representantes  de  la  familia  de  los  Ursidx  se  distinguen  de  los  demás  carnívoros  por  la  muela  car- 
nicera que  si  bien  es  generalmente  de  tamaño  mayor  que  las  demás  no  es  sectorial  sino  tuberculosa.  La 
casi  totalidad  de  las  especies  conocidas  presentan  20  vértebras  dorso-lumbares,  5 á 7 sagradas,  y una 
cola  corta,  rara  vez  de  mas  de  10  vértebras.  La  clavícula  falta  ó es  completamente  atrofiada.  El  húmero 
raras  veces  presenta  la  perforación  sobre  el  cóndilo  interno.  Cinco  dedos  en  cada  pié.  Plantigrados. 


ARCT0THERIUM  brav. 

Bravard,  Resume  dw  catalogue  des  collections  paleontolo- 
giques.  Buenos  Aires,  27  aout  1856  (M.  S.) — Ca- 
tal.  des  espéces  d’animaux  fossiles  recuillis  dans 
l’Amér.  du  Sud.  Paraná,  1860. 

Este  animal,  fué  descubierto  primeramente  por 
el  Dr.  Francisco  Javier  Müñiz,  quien  depositó  un 
fragmento  de  mandíbula  inferior  con  dentadura,  en 
el  Museo  de  Buenos  Aires,  mientras  entregaba  por 
orden  del  Dictador  Rosas  otro  fragmento  de  la 
misma  al  Almirante  Dupotet  que  la  llevó  á Europa 


regalándola  al  Museo  de  Historia  Natural  de  Paris. 
Esta  pieza  fué  publicada  en  1854-55  por  el  profesor 
Gervais  bajo  el  nombre  de  Ursus  bonaer ensis,  casi 
al  mismo  tiempo  que  Bravard  designaba  el  mismo 
animal  con  el  nombre  de  Avctotherium  latidens, 
pero  sin  dar  de  él  ninguna  descripción. 

Posteriormente,  Burmeister  y Gervais  han  agre- 
gado nuevos  datos,  describiendo  sucesivamente  la 
dentadura,  la  mandíbula,  el  cráneo,  y varios  huesos 
del  esqueleto.  Estos  materiales  permiten  confirmar 
la  opinión  de  Bravard  al  designar  el  animal  con  el 
nombre  de  Avctotherium , pues  realmente  consti- 
tuye en  la  familia  de  los  ursideos  un  género  particular, 
cuyas  mayores  afinidades  son  por  un  lado  con  el  gé- 
nero Tremavctos  actual  de  la  América  del  Sud,  y 


316 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


por  el  otro  coa  el  extinguido  género  Hysenarc- 
tos  de  los  terrenos  terciarios  de  Europa  y de  la 

India. 

El  Arctotherium  ha  sido  un  animal  robusto  y 
tuerte,  cuyas  grandes  especies  superaban  la  talla 
dei  Ursus  speeleus  y del  Ursus  maritimus , pero 
que,  á pesar  de  eso  parece  fué  menos  carnívoro  que 
todos  los  osos  conocidos,  y probablemente  esencial- 
mente frugívoro. 

La  fórmula  dentaria  es 


Eos  seis  incisivos  superiores  son  parecidos  á los 
de  la  generalidad  de  los  osos,  los  cuatro  del  medio 
casi  del  mismo  tamaño,  y los  dos  externos  conside- 
rablemente mas  gruesos. 

Los  caninos  superiores  son  de  un  grueso  enorme, 
la  raíz  mas  gruesa  que  la  corona,  y esta  un  poco  ob- 
tusa y con  una  pequeña  arista  perpendicular  sobre 
la  cara  posterior,  hacia  el  lado  externo. 

La  ausencia  del  p.  1 distingue  con  seguridad 
Arctotherium  del  Ursus  pero  lo  acerca  de  Hyce- 
el  narctos  que  carece  igualmente  del  mismo 
diente. 

El  p.  - es  pequeño,  de  raíz  simple,  y de  corona 
cónica  y baja.  Estaba  implantado  inmediatamente 
detrás  del  canino,  pero  un  poco  hacia  adentro. 

El  p.  - era  de  tamaño  bastante  mayor,  y bi-radi- 
culado,  lo  que  lo  diferencia  de  Ursus  para  acercarlo 
de  Hycenarctos,  pero  el  p.  - de  este  último  estaba 
implantado  con  su  eje  mayor  en  la  misma  dirección 
que  el  eje  de  la  serie  dentaria,  mientras  en  Arcto- 
therium está  implantado  oblicuamente,  con  la  raíz 
anterior  mas  pequeña  sobre  la  línea  dentaria,  y la 
raíz  posterior  mas  grande  colocada  contra  el  lado 
interno  del  p. 

El  p.  -implantado  inmediatamente  á continuación 
del  precedente  es  mas  parecido  al  mismo  diente  de 
Ursus  que  al  de  H y cenare  tos  ; en  este  último  gé- 
nero este  diente  es  trilobado  al  lado  externo  pre- 
sentando en  la  corona  tres  puntas  cónicas  distintas; 
en  Ursus  es  bilobado  y con  dos  puntas,  presen- 
tando esta  misma  forma  el  del  Arctotherium,  pero 
este  tiene  el  tubérculo  interno  colocado  mucho  mas 
adentro,  presentando  así  el  diente  un  ancho  consi- 
derable que  lo  distingue  igualmente  del  correspon- 
diente del  Ursus  y del  Hycenarctos. 

El  m.  - es  de  un  tamaño  enorme,  de  corona  corta, 
muy  ancha,  casi  cuadrada  y baja,  y con  tres  raíces 


distintas,  una  interna  muy  grande,  y dos  externas 
mas  pequeñas. 

El  m.-,  también  de  gran  tamaño,  difiere  del  de 
Ursus  por  ser  notablemente  mas  corto,  y mas  estre- 
cho en  su  parte  posterior,  y de  Hycenarctos  por  ser 
al  contrario  un  poco  mas  largo,  presentando  así 
una  forma  intermediaria  entre  el  mismo  diente  de 
los  dos  mencionados  géneros. 

Los  incisivos  inferiores  son  de  tamaño  mas  igual 
entre  sí  que  los  superiores,  y mas  apretados  unos  á 
otros  y á los  caninos. 

Los  caninos  inferiores  son  también  muy  fuertes  y 
gruesos,  pero  la  corona  aunque  igualmente  obtusa 
es  un  poco  mas  delgada  que  la  de  los  superiores, 
y la  raíz  al  contrario  un  poco  mas  gruesa. 

Los  cuatro  premolares  inferiores  son  todos  persis- 
tentes. Los  tres  primeros  son  de  raíz  simple  y 
corona  cónica  y baja,  muy  pequeños  aumentando 
un  poco  de  tamaño  del  primero  al  tercero.  El  pre- 
molar cuarto  es  notablemente  mas  grande,  con  la 
corona  mas  alta,  mas  comprimida,  y elevada  en 
forma  de  cono  en  el  medio,  y está  implantado  por 
dos  raíces  distintas. 

El  m.  T es  de  gran  tamaño,  con  corona  muy  tuber- 
culosa, angosta  adelante  en  donde  presenta  un  tu- 
bérculo muy  bajo  seguido  de  otro  mucho  mas  ele- 
vado, y muy  ancha  atrás,  con  el  borde  del  esmalte 
formando  escotaduras  y mamelones.  Es  este  el 
diente  mas  grande  de  la  mandíbula,  y está  implan- 
tado por  dos  raíces  muy  grandes  y bien  separadas. 
Sobre  los  lados  laterales,  particularmente  sobre  el 
interno,  la  muela  aparece  claramente  bilobada  en 
dos  partes,  una  anterior  mas  angosta,  y la  otra  pos- 
terior mas  ancha  y mas  tuberculosa. 

El  m.  2 es  un  poco  mas  pequeño,  con  la  corona 
mas  corta  pero  proporcionalmente  mas  ancha,  igual- 
mente dividido  lateralmente  en  dos  partes,  pero  al 
revés  del  molar  precedente,  la  anterior  es  conside- 
rablemente mas  ancha  que  la  posterior;  cuando  la 
muela  empieza  á ser  atacada  por  la  masticación, 
cada  uno  de  estos  lóbulos  lleva  sobre  el  lado  externo 
una  cúspide  cónica  elevada,  mientras  que  sobre  el 
lado  interno  y el  anterior  forma  un  ancho  cordon 
de  esmalte  dividido  por  entalladuras  transversales 
en  un  crecido  número  de  pequeños  mamelones.  Está 
implantado  por  dos  raíces  fuertes  y bien  separadas. 

El  m.  y es  considerablemente  mas  pequeño,  con 
la  corona  casi  circular,  un  poco  mas  ancha  sobre  el 
lado  ex.terno  que  sobre  el  interno,  baja  y con  una 
fuerte  capa  de  esmalte  fuertemente  entallada  todo 


UNGUICULADOS 


317 


alrededor  formando  una  série  de  pequeños  tubér- 
culos periféricos.  Las  raíces  son  también  en  número 
dedos,  pero  aunque  fuertes  están  en  parte  soldadas. 

El  cráneo  en  su  configuración  generales  fuerte, 
corto  y ancho,  con  los  arcos  zigomáticos  muy  echa- 
dos hacia  afuera  y el  rostro  muy  corto. 

La  cresta  sagital  es  corta,  no  muy  alta,  lo  mismo 
que  la  cresta  occipital  que  también  es  relativamente 
baja;  á pesar  de  eso  el  cráneo  muestra  realmente 
algunas  afinidades  con  el  de  la  H y cena,,  sobre  todo 
en  su  vista  lateral,  debido  en  gran  parte  como  lo 
observa  oportunamente  Burmeister,  al  acortamiento 
sorprendente  del  rostro. 

La  frente  no  es  plana  como  en  la  generalidad  de 
los  osos  existentes,  sino  arqueada  y convexa  como 
en  el  Ursus  spceleus  de  Europa,  pero  difiere  mu- 
chísimo de  este  por  el  acortamiento  notable  del 
rostro  ya  mencionado,  como  también  por  los  arcos 
zigomáticos  mas  arqueados,  mas  bajos  y mas  del- 
gados, pero  provistos  de  una  apófisis  ascendente 
opuesta  á la  orbitaria,  notablemente  mas  elevada. 

El  paladar  es  muy  ancho  y corto,  sobre  todo  su 
parte  anterior  entre  los  premolares  que  es  todavía 
mas  corta  que  en  II  y cenar  dos;  la  parte  posterior 
muestra  la  apertura  nasal  palatina  mas  ancha  que  en 
Ursus  y Hycenarctos. 

La  mandíbula  inferior  es  corta  y gruesa,  con  la 
línea  oblicua  que  limita  la  fosa  maseteriana,  muy 
pronunciada,  lo  que  indica  una  gran  fuerza  en  los 
músculos  destinados  á mover  elaparato  masticatorio. 
La  sínfisis  es  muy  fuerte  y gruesa,  formando  una 
barba  descendente  pronunciada  lo  que  está  en  rela- 
ción con  el  fuerte  desarrollo  de  los  caninos. 

A pesar  de  todo,  lo  grueso  y obtuso  de  los  cani- 
nos, la  forma  baja  de  los  premolares,  el  ancho  enorme 
de  los  verdaderos  molares  en  proporción  de  su  largo, 
los  numerosos  tubérculos  bajos  de  que  están  pro- 
vistos, y la  rápida  desaparición  de  la  capa  de 
esmalte  de  la  superficie  masticatoria  de  las  mismas 
muelas,  prueban  que  el  animal  era  de  régimen 
esencialmente  frugívoro. 

Del  esqueleto  se  conocen  partes  aisladas. 

Las  vértebras  que  se  conocen  se  parecen  en  su 
configuración  general  á las  de  los  demás  osos. 

El  húmero  se  parece  igualmente  al  de  los  osos, 
pero  tiene  sobre  el  cóndilo  interno  una  perforación 
que  falta  generalmente  en  los  animales  de  este 
grupo  con  excepción  del  Tremar ctos , pero  que  se 
encuentra  como  carácter  constante  en  el  húmero  de 
los  felinos. 


El  cúbito  demuestra  que  el  antebrazo  del  Arcto- 
therium  es  un  poco  mas  corto  que  el  de  Ursus. 

El  sacro  mencionado  por  BuRMErsiER,  se  com- 
pone de  5 vértebras  sucesivamente  mas  pequeñas. 

La  cadera,  también  descrita  por  Burmeister, 
como  igualmente  el  fémur  y la  tibia,  se  parecen  á 
los  mismos  huesos  de  los  osos  con  la  única  diferencia 
de  ser  proporcional  mente  mas  fuertes. 

Los  restos  de  Arctotherium  hasta  ahora  descritos 
han  sido  atribuidos  todos  á la  especie  llamada  por 
Gervais,  Ursus  bonmriensis. 

Sin  embargo,  Bravard,  el  fundador  del  género, 
distinguía  dos  especies  de  Arctotherium  de  la  for- 
mación pampeana,  que  designaba  con  los  nombres 
de  Arctotherium  latidens,  y Arctotherium  a n- 
gusticlens,  pero  que  no  han  podido  ser  reconocidas 
por  no  haber  publicado  de  ellas  ninguna  des- 
cripción. 

Afortunadamente,  entre  algunos  manuscritos  de 
Bravard  en  mi  poder,  se  encuentran  dos  bosque- 
jos representando  los  cráneos  de  las  dos  espe- 
cies de  Arctotherium , vistos  por  la  base.  Según 
estos  dibujos  que  reproduzco  en  el  Atlas,  ambas 
especies  tienen  casi  la  misma  talla,  siendo  el  a ngus- 
tidens  apenas  un  poco  mas  pequeño  que  el  lati- 
dens, distinguiéndose  además  por  la  forma  del  m.T 
que  en  A.  latidens  es  mas  ancho  que  lai^go,  y vice- 
versa en  A.  a ngusticlens.  Estos  dibujos  permiten 
también  reconocer  que  el  Arctotherium  latidens 
corresponde  al  Ursus  bonaériensis,  pero  no  lle- 
garía á afirmar  que  todos  los  restos  descritos  bajo 
este  nombre  sean  realmente  déla  misma  especie. 

Además  hay  una  tercera  especie  mucho  mas 
pequeña  y mas  antigua,  el  A.  vetustum  de  los  ter- 
renos oligocenos  del  Paraná. 

Las  tres  especies  de  Arctotherium* se  caracte- 
rizan muy  bien  de  este  modo. 

Talla  gigantesca,  superior  á la  del  Ursus  spceleus 
de  Europa.  Primer  trasmolar  superior  (m.T)  un 
poco  mas  ancho  que  largo.  A.  bonaeriense. 

Talla  apenas  un  poco  menor,  comparable  á la  del 
Ursus  spceleus.  Primer  trasmolar  superior  un  poco 
mas  largo  que  ancho.  A.  cingustidens, 

Talla  mucho  menor,  una  mitad  de  la  del  A.  boncv- 
rense.  A.  vetustum. 


318 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Arctotherium  bonaériense  P.  Gev. 

(Pl.  n,  fig.  2,  3 y 4;  pl.  m,  fig.  1 y 2) 


Arctotherium  bonaériense,  H.  Gervais  y Ameghino.  Los  ma- 
míferos fósiles,  etc.,  p.  22,  1880. 

Lydekker,  Cal.,  etc.,  part,  I,  p.  159,  fig.  24,  a.  1885. 
Arctotherium  latidens,  Bravard.  Resumé  du  catal.  etc., 
(M.  S.)  1856.  — Catal.  des  Esp.  etc.,  1860  (nomen 
nudum). 

Arcloidotherium  latidens,  Bravard,  1853  (M.  S.) 

Ursus  bonaériensis,  P.  Gervais.  Zool.  et  Paleont.  Franca i- 
ses,  vol.  I,  p.  189,  a.  1848-52.  — Id.  Ann.  d.  Scien- 
ces nat,  4a  ser.  Zool.  p.  337,  pl.  5,  fig.  I.— Id.  Re-, 
cherch.  sur  les  mam.  foss.  de  l'Amér.  Mér.  p.  7,  pl. 

I,  fig.  1, 1855. — Id.  Zool.  et  Paleont.  gener.  p.  131. 
—Id.  en  Compte-rend.  hebd.,  t.  LXV,  p.  282,  1867. 
—Id.  Memoire  de  la  Societé  Geol.  d.  Frunce,  2e  ser., 
t.  IX,  mera.  5,  p.  16  y sig.  pl.  24. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub.  de  R.  A.,  t.  I,  p. 
144. — Id.  Descrip.  Phys.  etc.,  t.  III,  p.  170,  a. 
1879.  — Id.  Atlas  de  la  Dése.  Phys.  etc.,  pl.  11, 
a.  1881. 

Esta  especie  ha  sido  de  un  tamaño  colosal,  sobre- 
pasando en  mucho  el  del  Ursus  speeleus  de  Europa. 
Las  piezas  mas  importantes  del  esqueleto,  como  ser 
la  dentadura,  la  cabeza  y los  huesos  largos  de  los 
miembros,  han  sido  descritos  ó figurados  por  Bur- 
meister  y Gervais. 

Según  el  dibujo  de  Bravard,  el  m. 1 de  esta  espe- 
cie es  de  forma  cuadrangular,  un  poco  mas  ancho 
sobre  el  lado  externo  y mas  angosto  sobre  el  in- 
terno, distinguiéndose  sobre  todo  por  su  diámetro 
transverso  un  poco  mayor  que  el  diámetro  ántero- 
posterior,  carácter  que  parecen  confirmarlos  dibujos 
publicados  por  Gervais  y por  Burmeister. 

El  m. 1 es  igualmente  muy  ancho,  particularmente 
en  su  parte  anterior. 

El  último  premolar,  p.  i,  participa  de  esta  con- 
formación por  su  tubérculo  del  lado  interno  colocado 
muy  adentro,  dando  á este  diente  un  ancho  consi- 
derable. 

El  espacio  ocupado  por  los  pm.  1 y - es  muy  pe- 
queño, formando  una  pequeñísima  parte  del  espacio 
longitudinal  ocupado  por  las  muelas. 


Diámetro  del  p. 


Diámetro  del  m.  I 


Diámetro  del  m.  2 


4 ("  ántero-posterior...... 

( transverso 

, ( ántero-posterior 

i transverso 

Í ántero-posterior 

transverso  \ ade'ante‘ 
( atras. . . . 


0m030 

0.022 

0.030 

0.035 

0.050 

0.035 

0.020 


Diámetro  del  canino  inferior,  en  el  cuello  ^ ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  p.  j \ ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  p.  T \ ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  T \ ántero-posterior 

t transverso 

Diámetro  del  m.  7 í ántero-posterior 

{ transverso 

Diámetro  del  m.  y j ántero-posterior 

Largo  del  cráneo  de  la  cresta  occipital  á los  alveolos  de  los 

incisivos 

Mayor  diámetro  transverso  entre  los  arcos  zigomáticos 

Longitud  del  paladar 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 

Diámetro  transverso  de  los  cóndilos  de  la  mandíbula 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  y 

Largo  del  húmero  (individuo  pequeño) 

Longitud  del  cúbito 

Distancia  entre  los  puntos  mas  alejados  de  los  ilíacos 

Distancia  entre  los  bordes  superiores  de  las  cavidades  co- 

tiloideas 

Distancia  entre  las  tuberosidades  isquiáticas 

Largo  de  la  sínfisis  del  pubis 

Longitud  del  sacrum 

Diámetro  de  la  cavidad  cotiloidea 

Longitud  del  fémur 

Longitud  de  la  tibia 


0.036 

0.028 

0.011 

0.018 

0.020 

0.012 

0.041 

0.029 

0.037 

0.021 

0.023 

0.020 


0.400 

0.280 

0.193 

0.330 

0.095 

0.076 

0.490 

0.350 

0.350 


0.250 

0.300 

8.180 

0.200 

0.080 

0.620 

0.360 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  bastante  frecuencia  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  particularmente  en  los  bancos  de 
tosca  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata,  y en  la  base  de 
las  barrancas  del  rio  Paraná. 

Horizonte.  — Parece  que  es  exclusiva  de  los 
horizontes  inferiores  de  la  formación  pampeana 
(plioceno  inferior). 


Arctotherium  angusticleus  Brav. 

(Pl.  ii,  f.  i) 


Bravard,  Resumé  etc.,  1856,  (M.  S.J. — Id.  Catal.,  etc.,  1860, 
( nomen  nudum). 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mam.  fos.  etc.,  p.  24,  a.  1880. 


La  especie  es  apenas  un  poco  mas  pequeña  que  la 
precedente,  de  la  que,  según  el  dibujo  de  Bravard 
se  distingue  inmediatamente  por  el  m.  1 un  poco 
mas  ancho  atrás,  ménos  cuadrado  y mas  alargado 
de  adelante  hácia  atrás  de  manera  que  presenta  su 
diámetro  ántero-posterior  bastante  mayor  que  el 
diámetro  transverso. 

El  m.  - es  también  mas  angosto  que  el  corres- 
pondiente déla  especie  anterior,  pero  relativamente 


UNGUICULADOS 


319 


mas  ancho  en  su  parte  posterior.  Tanto  las  dos 
muelas  verdaderas  mencionadas,  como  también  el 
último  premolar,  son  bastante  mas  pequeños  que 
los  mismos  dientes  del  Arctotherium  bonaerense. 

El  premolar  1 también  fué  de  tamaño  menor  y con 
los  alveolos  desús  dos  raíces  mas  próximos  el  uno  al 
otro,  pero  el  espacio  que  separa  el  p.-del  canino 
es  un  poco  mayor  que  en  A.  bonaerense , lo  que 
parece  indicar  que  el  acortamiento  del  paladar  y 
del  rostro  en  su  parte  anterior  era  algo  menor  que 
en  la  otra  especie. 

He  aquí  las  medidas  de  algunas  partes  del  cráneo 
según  el  dibujo  de  Bravard: 


Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos 

Longitud  del  espacio  comprendido  entre  el  canino  y p. 3 . . 

Diámetro  del  p.  i í ^tero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.  I S "««-posterior 

( transverso 

Diámetro  de!  m.  1 i ¿“tero-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  comprendido  entre  la  parte  posterior 
del  canino  y la  parte  posterior  de  la  última  muela.. ..... 

Ancho  del  paladar  entre  los  p,  - 

Longitud  del  cráneo 

Ancho  máximo  del  cráneo 


0.072 

0.021 

0.025 

0.019 

0.030 

0.021 

0.042 

0.024 


0.129 

0.092 

0.390 

0.300 


Localidad.  — La  especie  se  encuentra  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  pero  sus  restos  son  mucho 
mas  escasos  que  los  de  la  especie  precedente. 

Horizonte.  — Los  restos  rocojidos  por  Bravard 
y algunos  otros  de  que  tengo  conocimiento,  referibles 
á esta  especie,  parecen  proceder  de  los  horizontes 
superiores  de  la  formación  pampeana,  anteriores  al 
piso  lujanense. 


Arctotlierium  vetustum  Ajiegh  . 

(Pl.  XXI,  fig.  1) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Accul.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  20. 
a.  1885. 

Este  animal  está  representado  por  un  fragmento 
de  la  parte  posterior  de  la  mandíbula  inferior  con 
las  dos  últimas  muelas,  cuyo  examen  demuestra 
evidentemente  y á primera  vista  que  se  trata  de  un 
representante  del  género  Arctotherium  de  la  for- 
mación oligocena  del  Paraná,  pero  es  mas  difícil 
determinar  con  exactitud  si  se  trata  de  una  especie 
idéntica  á las  del  terreno  pampeano,  ó distinta,  pues 


á mas  de  ser  la  pieza  bastante  incompleta,  procede 
de  un  individuo  muy  viejo,  de  modo  que  la  corona 
de  los  molares  está  muy  gastada  por  la  masticación, 
habiendo  desaparecido  con  la  usura  los  caractéres 
que  hubieran  permitido  establecer  una  diagnosis 
exacta. 

Sin  embargo,  razones  distintas  me  inducen  á con- 
siderar este  animal  como  diferente  de  los  pampeanos, 
con  un  número  tal  de  probabilidades  que  autorizan 
su  separación  como  especie  distinta. 

En  efecto,  la  época  geológica  que  separa  la  forma- 
ción pampeana,  de  la  parte  intermedia  de  la  forma- 
ción patagónica,  es  tan  grande,  que  se  hace  difícil 
admitir  existan  especies  de  mamíferos  que  hayan 
permanecido  invariables  durante  un  espacio  de 
tiempo  tan  inmenso  como  el  que  habría  sido  nece- 
sario para  que  una  misma  especie  se  encontrara  re- 
presentada en  ambas  formaciones. 

Sabemos  además  que  la  mayor  parte  de  los  géne- 
ros del  piso  mesopotámico  son  distintos  de  los  de  la 
formación  pampeana,  y que  cuando  eu  las  formacio- 
nes antiguas  se  encuentran  los  mismos  géneros  que 
en  las  modernas,  un  exámen  atento  ha  siempre  de- 
mostrado que  las  especies  eran  diferentes.  ¿Sería  el 
Arctotherium  una  excepción  á esta  regla?  ¿Habria 
permanecido  invariable  mientras  que  todos  los  de- 
más mamíferos  se  modificaban?  No  es  de  creer. 

Pero,  á pesar  de  lo  incompleto  de  esta  pieza  y 
del  desgastamiento  de  los  molares,  encontramos  al- 
gunas particularidades  que  nos  permiten  separarla 
como  específicamente  distinta  del  Arctotherium 
bonaerense  del  pampeano  inferior.  En  esta  especie, 
la  última  muela  inferior  es  de  figura  casi  circular, 
con  dos  diámetros  iguales;  en  el  A.  vetustum  es 
de  dos  diámetros  bastante  diferentes,  con  una  forma 
mas  prolongada,  muy  ancha  en  su  parte  anterior  y 
mas  estrecha  en  la  parte  posterior. 

La  penúltima  muela  inferior  del  A.  bonaerense 
de  figura  alargada,  tiene  con  muy  cortísima  diferen- 
cia el  mismo  ancho  atrás  y adelante;  en  el  A.  ve- 
tustum la  misma  muela  es  ancha  adelante  y bastante 
mas  angosta  atrás.  Estas  diferencias  son  ya  bastante 
notables  para  hacer  creer  que  no  se  trata  de  la 
misma  especie;  pero  hay  otras  todavía  mas  impor- 
tantes que  confirman  las  precedentes,  y se  refieren 
al  tamaño  relativo  de  ambos  animales. 

El  A . bonaerense  es  el  carnívoro  mas  colosal 
que  hasta  ahora  se  conozca,  sobrepasando  de  mucho 
la  talla  del  Ursus  spceleus  el  mas  grande  de  los 
carnívoros  fósiles  y existentes  delantiguo  continente. 


320 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  penúltima  muela  inferior  de  un  individuo  del 
A . bonaerense  que  no  es  de  los  mas  grandes, 
tiene  35  milímetros  de  largo  y 25  de  ancho  en  su 
parte  anterior.  El  mismo  diente  de  un  Ursus  spce- 
leu-s  tiene  31  milímetros  de  largo  y 21  de  ancho 
en  su  parte  anterior.  En  el  A.  vetustum  la  misma 
muela  que  ya  he  dicho  es  de  un  individuo  muy 
viejo  y ha  alcanzado  por  consiguiente  su  completo 
desarrollo,  solo  tiene  26  milímetros  de  largo  y 22 
de  ancho  en  su  parte  anterior.  Resulta  de  esto,  de 
una  manera  evidente,  que  el  A.  vetustum  es  una 
especie  distinta,  que  difería  del  A.  bonaer tense 
en  algunos  pequeños  detalles  de  forma  que  aumen- 
tarán probablemente  de  importancia  cuando  conoz- 
camos otras  partes  del  esqueleto,  y por  un  tamaño 
relativamente  muy  pequeño,  inferior  al  del  mismo 
Ursus  apee  leus  de  Europa,  aunque  algo  mas  robusto 
que  este  en  proporción  de  la  talla. 

Dimensiones 

Espesor  de  lañnandíbula  debajo  del  borde  alveolado  de  la 


última  muela 00.26 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  penúltimo  molar  inferior..  0.051 

Diámetro  ántero-posterior  del  penúltimo  molar  inferior 0.020 

Diámetro  transverso  del  c en  la  parte  anterior 0.022 

penúltimo  molar.  ( en  la  parte  posterior 0.018 

Alto  de  la  corona  de  la  misma  muela,  ya  muy  gastada, 
plana  y casi  sin  esmalte  en  la  superficie  masticatoria. . . . 0.009 

Diámetro  ántero-posterior  de  la  última  muela 0.020 

Diámetro  transverso  de  la  í en  la  parte  anterior 0.018 

última  muela  inferior.  ( en  la  parte  posterior 0.014 


La  forma  ancha  de  las  muelas,  el  modo  de  des- 
gastamiento, y el  espesor  de  la  capa  de  esmalte  que 
las  cubre  demuestra  que  el  régimen  del  animal  era 
mas  herbívoro  que  carnívoro,  y que  se  alimentaba 
sin  duda  de  sustancias  vegetales  bastante  duras. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  por  el 
profesor  Scalabruni  en  las  barrancas  del  Paraná  en 
Villa  Urquiza,  y pertenece  al  Museo  provincial  de 
Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


La  dispersión  geográfica  del  género  Arctothe- 
rium  parece  ser  muy  vasta,  pues  el  profesor  Cope 
menciona  una  especie  norte  americana  encontrada 
en  los  terrenos  pliocenos  de  California  que  designa 
con  el  nombre  de  Arctotherium  simum” (Ameri- 
can Naturalist,  1879),  lo  que  no  deja  de  llamar 
la  atención  recordando  que  no  se  han  encontrado 
otros  representantes  en  los  países  intermediarios, 
á lo  menos  que  pertenezcan  con  seguridad  al  men- 
cionado género.  En  el  Brasil  también  existió  un  oso 
de  talla  considerable,  descubierto  primeramente  por 
Lund  que  lo  consideró  al  principio  como  un  repre- 
sentante del  género  Nasua,  que  denominó  sucesi- 
vamente Nasua  brasiliensis  y Nasua  ursina, 
reconociendo  después  que  se  trataba  de  un  verda- 
dero oso,  que  lleva  desde  entonces  el  nombre  de 
Ursus  brasiliensis ; Buraieister  en  sus  primeros 
trabajos  sobre  los  fósiles  de  la  Pampa  identificó  este 
animal  con  el  Arctotherium  bonaerense,  pero 
erróneamente,  pues  se  trata  de  un  animal  bastante 
mas  pequeño,  seguramente  de  especie  distinta,  y 
que  á juzgar  por  los  pocos  restos  conocidos  es  de 
formas  mucho  menos  robustas,  con  caninos  mas  del- 
gados y premolares  mas  sectoriales,  lo  que  prueba 
que  tampoco  se  trata  de  un  verdadero  Arctothe- 
rium, sino  de  un  representante  del  género  Ursus, 
ó sino  una  especie  extinguida  de  gran  talla  del  sub- 
género Tremar ctos , especial  aún  en  la  actualidad 
de  la  América  del  Sud.  Este  sub-género  está  repre- 
sentado por  una  sola  especie,  el  Tremarctos  orna- 
tus,  que  no  se  conoce  hasta  ahora  en  estado  fósil, 
pero  en  cambio  se  encuentran  en  las  cavernas  del 
Brasil,  y probablemente  en  las  capas  cuaternarias 
mas  modernas,  restos  del  género  Nasua  cuyos  carac- 
téres  son  idénticos  á los  de  la  especie  ó especies 
actuales,  puesto  que  tampoco  los  naturalistas  están 
de  acuerdo  sobre  si  las  llamadas  Nasua  socialis  y 
Nasua  solitaria  constituyen  realmente  dos  especies 
distintas  ó una  sola. 

Las  dos  especies  pampeanas,  A.  bonaerense  y 
A.  angusticlens,  son  los  descendientes  probables 
del  representante  mas  antiguo  de  dicho  género 
descrito  con  el  nombre  de  A.  vetustum. 


UNGUICULADOS 


321 


MUSTELIDAE 


Los  mustelinos  tienen  un  sistema  dentario  reducido,  particularmente  en  el  número  de  los  verdaderos 
molares,  aunque  no  tanto  como  los  felinos.  El  húmero  presenta  la  perforación  sobre  el  cóndilo  interno,  y 
son  todos  digitígrados. 


LUIRA  STORR- 


Form.  dent,  § i.  \ c. 


m - ( f + t ) — 3G. 


Lutra  paranensis  Reng. 


Luirá  paranensis,  Rengger,  Sáugethi.  v.  Parag.,  p.  158. 

Wacner.  Schreber,  Suppl.  II,  p.  261,  u°  5. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata,  St.  II,  p.  410. — 
Id.  Descr.  phis.,  etc.,  t.  II T,  p.  166. 

I.utra  platensis.  Waterhouse,  Zool.  of  llie  Beagle.  t.  II, 
Mamm.,  p.  21,  pl.  XXXV. 

Wagner,  Schreber,  Suppl.  II,  p.  252. 

La  especie  habita  el  Rio  de  la  Plata,  el  Paraná,  y 
sus  afluentes. 

Se  han  encontrado  algunos  restos  de  una  nutria 
fósil  pero  demasiado  incompletos  para  permitir  una 
determinación  específica  exacta,  pero  como  ellos 
proceden  de  formaciones  relativamente  recientes  es 
probable  que  pertenezcan  á la  especie  actual. 

Localidad.  — Villa  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujauense  de  la  formación  pam- 
peana, y piso  plateóse  de  la  formación  cuaternaria. 


GALICT1S  BELL- 


Form.  dent.  f i.  fe.  f m.  (f  + f + f ) = 34. 


Guio  barbarus,  Cuvier,  Regué  anim.  I,  p.  141. 

Desmarest,  Marnmal.,  p.  177. 

Rengger,  Süugeth , v.  Parag.,  p.  119. 

Guio  canescens,  Licíitenstein,  Doub.  d.  zool.  Mus.,  4. 
Viverra  poliocephala,  Traill,  Mcm . of  Ihe  Werner.  Soc.  III, 
p . 440,  pl.  23. 

/, a taira,  Buffon,  ílist.Nal.  Suppl.,  VII,  p.  250,  pl.  LX. 
Laira,  Fr.  Cuvier  y Geoffroy,  Hist.  Nal.  de  marníf.  III, 
livr.  56. 

Hurón  mayor , Azara,  Quadr.  etc...  t.  I,  p.  172. 

Galklis  bárbara  (Lineo)  Wiegman,  Arch.  etc.  1838, 1,  p.  273. 
Wagner,  Schreber,  Suppl.  II,  p.  214. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.  etc.,  1,  p,  108.  — Id.  Descr. 
phys.  etc. , t,  III,  p.  157. 

La  especie  habita  la  parte  norte  de  la  República, 
particularmente  el  territorio  del  Chaco.  No  se  ha  en- 
contrado hasta  ahora  en  estado  fósil  en  la  Repúbli- 
ca Argentina,  pero  el  Dr.  Lund  menciona  sus  restos 
en  las  cavernas  fosilíferas  del  Brasil. 


Galictis  vittata  Lin. 


Viverra  vittata,  Gmelin,  Lineo,  Syst.  nat.,  I,  p.  86. 

Schreber,  Sáugeth.,  etc.,  III,  p.  447. 

Guio  vittatus , Cuvier,  Regn.  anim.,  1,  p.  141. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  175. 

Rengger,  Saugeth.  v.  Parag.,  p.  126. 

Ursas  brasiliensis.  Thunb.,  Act.  Petrop.,  IV,  p.  401. 
Galiclis  vittata,  Bell.,  Zool.  Journ.,  t.  II,  p.  551,  a.  1826. 
— Id.  Transad,  zool.  Soc.,  II,  p.  203,  pl.  35. 
Watherhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  Mamm. 
Wagneb-Sch beber,  Suppl.  II,  p.  215. 

Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  p.  51. 

Gillis,  Unii.  St.  astr.  nav.  exp.,  t.  II,  p.  165. 
Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  p.  109. — Id.  Descrip. 
Phys.  etc.,  t.  III,  p.  158. 


Galictis  barbara  Lin. 

Musida  barbara.  Lineo,  Syst.  nat.,  t.  I,  p.  66. 
Pr.  M.  de  Wied,  Beitrag.  etc.,  II,  p.  310. 


La  especie  habita  toda  ¡a  extensión  de  la  Repú- 
blica Argentina  al  norte  del  rio  Negro.  Hasta  ahora 
no  se  han  encontrado  restos  de  ella  en  estado  fósil 
en  la  República  Argentina,  lo  que  es  sorprendente 
dada  su  gran  abundancia  y su  vasta  extensión  geo- 


*u 


322 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


gráfica  en  la  época  actual,  pero  elDr.  Lxran  mencio- 
na restos  fósiles  de  Galictis  vittata  de  los  depósi- 
tos fosilíferos  de  las  cavernas  del  Brasil,  lo  que  ha- 
ce creer  que  también  debe  existir  fósil  en  nuestro 
territorio,  pero  que  hasta  ahora  no  se  han  encontra- 
do sus  restos. 


MEPHBIS  cuv. 


Cuvier . Régne  animal,  l.  II,  p.  146. 

Este  género  es  exclusivo  de  América,  distinguién- 
dose por  una  talla  relativamente  inferior  á la  del 
gato  doméstico,  y por  la  fórmula  dentaria  siguiente 
I i-  T C.  f III.  f|-  -f-  T + y)  = 32. 

Conozco  de  la  República  Argentina  cuatro  repre- 
sentantes de  este  género,  el  actual  Mephitis  suffo- 
cans,  y tres  extinguidos,  que  se  distinguen  por  los 
siguientes  caractéres. 

Talla  mediocre.  Longitud  del  carnicero  y trasmo- 
lar superiores,  12  milímetros.  M.  suffocans. 

Talla  mayor  que  la  de  la  especie  existente, 

M.  suffocans.  Longitud  del  carnicero  y trasmolar 
superior  16  milímetros.  M.  primceva. 

Talla  bastante  menor  que  la  de  M.  suffocans, 
pero  dientes  mas  grandes  y mas  fuertes.  Longitud 
del  carnicero  y trasmolar_superior  14  milímetros. 

M.  mercedensis. 

Talla  menor  que  la  de  M.  suffocans  y dentición 
igualmente  mas  pequeña  y mas  fina.  M.  cordubenssi. 


Mephitis  suffocans  III. 

Mephitis  suffocans,  Illiger,  Verh.  d.  Kon.  Altad,  de  Wis- 
sench.  z.  Berlín,  1811,  p.  129. 

Lichtenstein,  Verh.  d.  Kon.,  etc.,  a.  1836.  p.  276.  — 
Id.  Darst.  neuer  Sdugeth.,  pl.  48.  fig.  I. 

Wagner,  Schreber,  Suppl.  t.  II,  193. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  t.  I,  p.  111.  — Des- 
crip.  Pliys.  etc.,  t.  III.  p.  163,  1879. 

Mephitis  patagónica,  Lichtenstein,  Verh.  d.  Kon.  etc. 
a.  1836,  p.  275. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  II,  p.  194. 

Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  p.  50. 

Burmeister,  Reise,  etc.,  t.  II,  p.  409. 

Mephitis  castanea,  Gervais  en  D’Orbginy,  Voy , dans  l’Amé- 
rique  Mér.,  t.  IV,  Mamm.,  p.  19. 


Conepatus  Humboldiii , Gray,  en  ion  don,  Magas,  of  nat. 
hist.,  t.  I,  p.  581. 

Ameghino,  La  ant.  del  homb.  etc.,  t.  I,  p.  619,  a.  1880. 
Y aguará,  Azara,  Apuntes,  etc.,  1. 1,  p.  137. 

Esta  es  la  única  especie  del  género  actualmente 
existente  en  la  República  Argentina,  de  la  que  tam- 
bién se  han  encontrado  restos  en  las  capas  sedimen- 
tarias mas  superficiales. 

Localidad. — Rio  Lujan  y Cañada  de  Rocha  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  platense 
(cuaternario  superior). 

Mephitis  primseva  Burm. 

Mephitis  primceva.  Burmeister,  Anal,  del  Museo  Púb.  de 
Buenos  Aires,  t.  I,  p.  144. — Id.  Iiescrip.  Phys. 
de  la  Rep.  Arg . , t.  III,  p.  164,  1879. 

Conepatus  primcevus.  (Burm.)  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
míf.  fós.  etc.,  p.  30,  a.  1880. 

Esta  especie  ha  sido  fundada  por  Burmeister  so- 
bre un  cráneo  fósil  bastante  bien  conservado,  y muy 
parecido  al  déla  especie  actual,  pero  cuyo  tamaño  es 
de  un  tercio  mayor,  lo  que  cree  basta  para  distin- 
guirlo, y considerarlo  como  de  una  especie  extin- 
guida de  mayores  proporciones  que  la  existente. 

El  autor  no  dá  otros  caractéres  distintivos  que  la 
diferencia  de  tamaño  que  pone  en  evidencia  por  las 
medidas  siguientes : 

La  mandíbula  inferior  tiene  desde  los  incisivos 
hasta  los  cóudilos  articulares  54  milímetros  de  lar- 
go en  el  M.  primceva  y solo  42  milímetros  en  el 
M.  suffocans.  En  la  especie  fósil,  el  carnicero  y el 
trasmolar  superior  tienen  16  milímetros  de  largo,  y 
en  la  especie  actual  solo  1 1 milímetros.  La  dentadu- 
ra completa  de  la  mandíbula  superior  tiene  35  mi- 
límetros de  largo  en  el  cráneo  fósil  y tan  solo  25 
milímetros  en  el  de  la  especie  actual.  Los  seis  inci- 
sivos superiores  ocupan  un  espacio  de  15  milíme- 
tros de  ancho  en  la  especie  fósil  y de  solo  10  milíme- 
tros en  la  viviente. 

Estas  diferencias  de  tamaño  son  realmente  dema- 
siado notables  y no  permiten  reunir  los  dos  animales 
en  uua  misma  especie. 

Localidad. — Este  cráneo  se  ha  encontrado  en  el 
mismo  municipio  de  Buenos  Aires  al  cavar  un  pozo 
de  balde,  en  la  arcilla  colorada,  á unos  7 metros  de 
profundidad  y se  conserva  en  el  Museo  Nacional  de 
Buenos  Aires. 


UNGUICULADOS 


323 


Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceuo  superior). 

Mephitis  mereedensis  Amegh. 

Conepatus  mereedensis  (Amegh.),  Gervais  y Ameghino,  Los 
mamif.  fos.  etc.,  p.  28,  a.  1880. 

Triodon  mereedensis , Ameghino,  ibid. — Id.  Journal  de  Zool., 
a.  1875,  p.  527. 

Fundé  esta  especie  sobre  un  cráneo  casi  intacto 
encontrado  cerca  de  Mercedes,  procedente  de  un  in- 
dividuo tan  viejo  que  ya  no  muestra  trazas  de  su- 
turas. 

El  cráneo  de  esta  especie  es  mas  corto  que  el  de 
la  especie  existente  en  la  provincia  de  Buenos  Ai- 
res, pero  es  proporcionalmente  mas  ancho  y mas  ro- 
busto, distinguiéndose  por  consiguiente  también  del 
Conepatus  primsevus  de  Burmeister,  cuyo  cráneo 
ss  al  contrario  de  tamaño  considerablemente  mayor 
que  en  la  especie  actual.  El  rostro  del  C.  Merce- 
clensis  es  mas  corto  que  en  el  zorrino  actual.  La 
cresta  sagitales  larga,  estrecha  y elevada.  Los  cón- 
dilos occipitales  son  pequeños.  La  apertura  nasal 
posterior  se  encuentra  situada  mas  adelante,  inme- 
diatamente después  del  último  molar,  y la  apertura 
nasal  anterior  es  de  tamaño  reducido.  La  última 
muela  tuberculosa  superior  es  de  tamaño  relativa- 
mente considerable.  El  carnicero  inferior  es  igual- 
mente de  gran  tamaño,  ancho  y muy  tuberculoso. 

Conepatus  Conepatus  Conepatus 
mereedensis  HumbolcUii  prirnsevus 

Longitud  del  cráneo  de  los  incisivos  ú 
los  cóndilos  occipitales 0.059  0.066 


Longitud  de  la  serie  dentaria  superior 
del  último  molar  al  incisivo  medio. . . 

0.027 

0.026 

0.035 

Ancho  de  los  seis  incisivos  superiores. . 

0.010 

0.010 

0.015 

Longitud  de  las  dos  últimas  muelas  su- 
periores  

0.014 

0.012 

0.016 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior,  de  los 
cóndilos  articulares  á los  incisivos, . . 

0.010 

0.012 

0.055 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las 

tres  muelas  superiores 

Diámetro  de  la  muela  ^ ántero-posterior 

0.017 

0.008 

0.0155 

0.008 

tuberculosa  superior,  (transverso 

0.010 

0.009 

Diámetro  de  la  muela  ( ántero-posterior 

0.009 

0.008 

carnicera  inferior...  ( transverso 

0.006 

0.005 

Longitud  de  las  cinco  muelas  inferiores 
Ancho  del  cráneo  detrás  de  los  arcos  zi- 

0.215 

0.022 

gomáticos 

Ancho  del  rostro  adelante  de  los  arcos 

0.032 

0.032 

zigomáticos 

0.024 

0.024 

Estas  medidas  demuestran  de  una  manera  bas- 


tante evidente  que  el  Conepatus  mereedensis  cons- 
tituye una  especie  distinta  de  tamaño  bastante  me- 
nor que  la  existente,  pero  de  dentadura  mas  fuerte 
y robusta. 

Localidad.  — Arroyo  de  Frias,  en  el  partido  de 
Mercedes,  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Mephitis  cordubensis  n.  sp. 

(Pl.  I,  fig.  20,  21  y 23) 

Solo  conozco  de  esta  especie  fragmentos  de  un 
cráneo  que  ha  existido  entero,  pero  ha  sido  com- 
pletamente destrozado  por  los  trabajadores,  pues  lo 
he  recogido  en  fos  materiales  procedentes  de  una  ex- 
cavación. Las  partes  que  se  conservan  son  : un  frag- 
mento de  maxilar  superior  izquierdo,  con  el  canino, 
el  premolar  y el  carnicero,  el  canino  superior  dere- 
cho, el  último  premolar  inferior,  y el  carnicero  infe- 
rior del  lado  derecho,  conjuntamente  con  algunos 
otros  fragmentos  informes.  Estos  fragmentos  proce- 
den de  un  individuo  completamente  adulto,  y de 
edad  ya  bastante  avanzada,  pero  todos  los  dientes 
son  de  menor  tamaño,  mas  cortos,  mas  angostos  y de 
corona  mas  baja  que  los  de  la  especie  actual  aún  en 
fos  individuos  de  mas  pequeña  talla,  de  manera  que 
prueban  proceder  de  una  especie  extinguida  mas  pe- 
queña. 

El  canino  superior  es  de  corona  mas  comprimida 
que  en  la  especie  actual,  y bastante  mas  baja,  pre- 
sentando el  ángulo  basa!  interno  y posterior  casi  ru- 
dimentario, mientras  es  bien  desarrollado  en  la  es- 
pecie existente.  La  corona  solo  tiene  6 milímetros 
de  alto. 

El  p.  - tiene  la  misma  forma  que  en  la  especie 
existente,  con  la  diferencia  de  ser  un  poco  mas  pe- 
queño, con  la  corona  mas  baja,  y el  callo  basal  pos- 
terior é interno  mucho  menos  desarrollado. 

El  p.  - ó carnicero  superior  es  también  mas  cor- 
to y de  corona  mas  baja,  con  la  prolongación  secto- 
rial posterior  separada  de  la  cúspide  elevada  ante- 
rior por  una  fuerte  depresión  transversal  apenas 
indicada  en  la  muela  de  la  especie  existente.  El  ca- 
llo basal  interno  es  mas  ancho,  pero  mas  corto  y mas 
redondeado,  y el  reborde  de  esmalte  basal  de  la  ca- 
ra anterior  muy  fuerte  en  el  diente  de  la  especie 
actual,  está  apenas  indicado  en  la  especie  fósil. 
Este  diente  tiene  0m0055  de  diámetro  ántero-poste- 


324 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


rior,  0"'0046  de  diámetro  transverso,  y la  corona 
sobre  el  lado  externo  solo  4 milímetros  de  alto.  Es- 
tos tres  dientes,  el  canino,  el  premolar  y el  carni- 
cero, ocupan  un  espacio  longitudinal  de  13  milíme- 
tros, apenas  2 milímetros  menos  que  en  la  especie 
actual,  pero  hay  que  tener  en  cuenta  que  en  esta  el 
canino  está  apenas  separado  del  premolar,  y el  pre- 
molar se  toca  con  el  diente  carnicero,  mientras  en 
la  especie  fósil  los  tres  dientes  están  bien  separa- 
dos por  diastemas  regulares. 

El  p.  j se  distingue  igualmente  por  la  corona 
mas  corta,  mas  baja,  y por  el  callo  basal  posterior 
interno  poco  desarrollado. 

El  m.  T es  de  la  misma  forma  general  que  el  de 
la  especie  existente  pero  con  sus  tres  tubérculos  có- 
nicos anteriores  mas  bajos  y mas  romos,  y con  el  ta- 
lón posterior  relativamente  mas  ancho,  mas  redon- 
deado, y con  la  cavidad  central  mas  grande  y mas 
profunda.  Las  dimensiones  déla  muela  son  apenas 
un  poco  inferiores  á las  de  la  especie  actual. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  el  gran  desmonte  del  ferro-carril  á Mala- 
gueño en  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  (plioceno  supe- 
rior). 

LYNCODON  p.  gervais 

P.  Gervais  en  el  Dict.  univ.  d’hisl.  nal.,  de  Cu.  I)’Or- 
bygny,  t.  IV,  p.  685. 

Es  este  uno  de  los  géneros  mas  particulares  de  la 
familia  de  los  mustelinos,  particularmente  por  su 
forma  dentaria,  f i.  y c.  f m.  (y  + { -j-  j)  — 28,  que 
ha  alcanzado  el  máximum  de  reducción  de  este 
grupo. 

Actualmente  está  representado  por  una  sola  espe- 
cie, el 

lyncodon  patagónicas  P.  Gervais 

Lyncodon  patagonicus,  P.  Gervais,  Ob.  y pág.  citada. 

D’Orbigny,  Voy.  d.  l’Amér.  Mer.,  IV,  2.  Mammíf. 

p.  20. 

Burmeister,  Descr.  Phys.  etc.,  t.  III,  p.  161. 

De  Blainville,  Osteographie,  gente  Mustela,  p.  42. 
Mustela  Quiqui.,  Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata,  St..  II, 
p.  408. 

La  especie  habita  la  parte  austral  de  la  República 
y está  en  vía  de  rápida  extinción.  No  se  ha  encon- 


trado en  estado  fósil,  pero  se  han  recojido  los  restos 
de  otra  especie,  que  sin  duda  es  su  antecesor,  el 

Lyncodon  lujjanensis  Amegh. 

(P!.  I,  fig.  2-2) 

Amegiiino,  Rápidas  diagnosis  de  rnaniíf.  fos.  nuevos,  p.  6, 
n°  3,  Febrero  de  1888. 

Este  animal  está  representado  por  una  cabeza  casi 
completa  encontrada  por  mi  hermano  Carlos  Ame- 
g tuvo  en  el  pampeano  lacustre  de  la  Milla  de 
Lujan. 

Esta  pieza  indica  un  animal  de  talla  un  poco  mas 
considerable  que  la  única  especie  actualmente  exis- 
tente de  este  género.  Nótase  á primera  vista  que  la 
parte  posterior  del  cráneo  es  relativamente  mas 
ancha  y mas  hinchada.  Otra  diferencia  considerable 
aparece  en  la  cresta  sagital  que,  en  la  especie  actual 
aunque  no  muy  elevada  presenta  un  largo  consi- 
derable, mientras  al  contrario  en  la  especie  fósil 
las  crestas  temporales  se  pierden  sobre  la  línea  me- 
diana sin  formar  una  cresta  sagital,  viéndose  en  vez 
de  ella  una  sutura  sagital  que  separa  ambos  parieta- 
les, sutura  que  desaparece  en  la  especie  actual  con  la 
primera  edad  apareciendo  ambos  parietales  soldados. 

El  estrechamiento  que  se  encuentra  inmediata- 
mente detrás  de  las  apófisis  post-orbitarias  no  es  tan 
pronunciado  como  en  la  especie  existente,  teniendo 
acá  el  cráneo  un  ancho  mínimo  de  13  milímetros, 
mientras  en  la  especie  actual  es  de  solo  10  milíme- 
tros, constituyendo  este  uno  de  los  distintivos  mas 
aparentes  para  separar  la  especie  fósil  de  la  actual. 
Adelante  de  este  estrechamiento  empieza  el  rostro 
que,  en  la  especie  actual  se  levanta  hacia  arriba  for- 
mando una  pequeña  convexidad,  mientras  en  la  es- 
pecie fósil  el  rostro  es  mas  plano  formando  una  con- 
tinuación mas  uniforme  de  la  parte  posterior  del 
cráneo.  La  apófisis  post-orbitaria  es  menos  desarro- 
llada que  en  la  especie  actual,  pero  el  agujero  subor- 
bitario es  un  poco  mas  grande. 

En  cuanto  á la  dentadura  preséntase  casi  idéntica 
en  ambas  especies,  notándose  tan  solo  que  el  diente 
carnicero  superior  de  la  especie  fósil  es  bastante 
ancho,  con  un  callo  basal  anterior,  y un  talón  ante- 
rior interno  mas  extendido . 


Ancho  de  la  parte  posterior  del  cráneo 0m026 

Longitud  del  cráneo  de  los  incisivos  á la  cresta  occipital. . 0.053 

Ancho  del  cráneo  en  su  parte  mas  angosta  detrás  de  las 
apófisis  post-orbitarias 0.013 


UNGUICULADOS 


325 


Ancho  del  rostro  entre  las  apófisis  post -orbitarias 0.016 

Ancho  del  rostro  adelante  de  las  órbitas, 0.015 

Diámetro  del  carni-  C ántero-posterior 0.006 

cero  superior.  £ transverso  en  la  parte  anterior 0.0035 

Longitud  de  las  tres  muelas  superiores 0.0105 

, , , . . „ . C ántero-posterior 0.007 

Diámetro  del  carnicero  inferior  \ tnmsverso 0.0025 

Longitud  de  las  tres  muelas  inferiores 0.012 


He  recojido  una  mandíbula  de  la  misma  especie 
en  la  ciudad  de  Córdoba. 

Esta  es  la  única  especie  fósil  que  se  conoce  de  este 
género,  y es  de  mencionarse  la  circunstancia  de 
haber  sido  encontrada  en  regiones  en  que  nunca  se 
ha  mencionado  la  existencia  de  la  especie  actual  que 
recien  aparece  mas  al  sur  de  las  sierras  del  Tandil, 
en  donde  asimismo  es  excesivamente  rara. 

Localidad.  — Tilla  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  y Córdoba  en  el  interior  de  la  Repú- 
blica. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
y piso  bonaerense  de  la  formación  pampeana. 

Como  se  vé,  los  mustelinos  fósiles  de  la  República 
son  hasta  ahora  bastante  escasos,  y casi  todos  del 
género  Mephitis,  del  que  también  ha  descubierto 
Lund  una  especie  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil 
que  denomina  Mephitis  fossilis  dando  el  dibujo  de 
un  cráneo  que  prueba  era  mas  largo  que  el  de  la 
especie  actual,  y de  proporciones  mayores,  así  que 
no  sería  imposible  que  esta  especie  fuera  idéntica 
al  Mephitis  primseva  de  Burmeister,  duda  que 
solo  podrá  resolverse  cuando  se  posean  ilustraciones 
de  esta  última  que  permitan  comparaciones  con  las 
publicadas  por  el  naturalista  dinamarqués. 

Sorprende  que  en  medio  de  tantos  fósiles  como  se 
han  recojido  en  nuestro  país,  no  se  haya  descubierto 
hasta  ahora  una  sola  especie  del  género  Galictis, 
ni  aún  en  los  depósitos  mas  superficiales  de  la  época 
cuaternaria,  cuando  las  dos  especies  actualmente 
vivientes  son  comunes  en  el  país,  y llama  todavía 
mas  la  atención  que  se  hayan  encontrado  en  cierta 
abundancia  en  los  depósitos  de  las  cavernas  del 
Brasil,  en  donde  Lund  ha  encontrado  fósiles  las  dos 
especies  actuales  Galictis  vittata  y Galictis  bar- 


bara, una  tercera  especie  de  caractéres  intermedia- 
rios entre  las  dos  precedentes,  que  denomina  Ga- 
lictis intermedia,  y una  cuarta  de  tamaño  mas 
considerable  que  designa  con  los  nombres  de  Galic- 
tis robusta,  ó major. 

El  mismo  naturalista,  cita  como  fósil  en  los  mis- 
mos depósitos  la  nutria  actual  del  Brasil,  llamada 
Lutra  brasiliensis,  déla  que  tampoco  se  han  encon- 
trado restos  fósiles  en  nuestro  suelo. 

Bravard  menciona  un  mustelino  fósil  de  la  for- 
mación pampeana  que  denomina  Mustela  ameri- 
cana, pero  el  nombre  no  ha  sido  acompañado  de 
ningún  dato  que  pudiera  permitir  averiguar,  que  es 
la  pretendida  Mustela. 

Probablemente  se  trata  de  una  especie  del  género 
Mephitis,  y como  de  todos  modos  no  será  nunca 
posible  saber  á cuál  de  ellas  se  refería,  conviene 
rayar  definitivamente  este  nombre  de  los  catálogos. 

En  lo  que  concierne  al  género  Mephitis  los  mate- 
riales recojidos,  permiten  encadenar  las  diferentes 
especies  en  un  orden  filogénico  casi  seguro.  La  es- 
pecie mas  primitiva  que  es  sin  duda  el  tronco  de  las 
demás  es  el  M.  cordubensis , que  sin  duda  es  el 
antecesor  directo  de  la  especie  actual,  mientras  que 
otras  de  sus  modificaciones  han  producido  las  formas 
extinguidas  designadas  con  los  nombres  de  M.  pri- 
mceva  y M.  mercerclensis  probablemente  en  la 
forma  que  lo  indican  las  líneas  siguientes : 

tn 

‘en 

S 

0 

X2 

tn 

O 

O 


s 


Es  también  probable  que  el  L^yncodon  lujanensis 
sea  el  antecesor  del  Luncoclon  patagonicus. 


FELÍDAE 

Sistema  dentario  muy  reducido  por  la  desaparición  de  varios  molares  yípremolares.  Muela  carnicera 
muy  desarrollada.  Húmero  con  un  agujero  sobre  el  cóndilo  interno  pero  sin  perforación  intercondiliana. 
Clavículas  bien  desarrolladas.  Digitigrados  y con  falanges  ungueales  retráctiles. 


326 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


FE  LIS  lix- 

Lineo,  Sysí.  Nal.,  ed.  12,  vol.  1,  p.  60,  a.  1766. 
Fórmula dentariaf  i.f  c.|  m.(| pm.  £ cr.§  tbr.)  = 30. 


Entre  existentes  y extinguidas,  se  conocen  1 1 es- 
pecies argentinas  de  este  género,  que  se  distinguen 
por  los  caractéres  expresados  en  la  tabla  adjunta  : 


Especies  pequeñas,  cuyo 
largo,  excluida  la  cola  no 
llega  á 80  centímetros. 


Especies  unicolor. 


Especies  discolor  ó 
tricolor. 


Color  gris-oscuro  uniforme.  Longitud  de  la  cabeza  y tronco 
64  centímetros.  F.  Yaguarundí. 

Color  gris-rojizo  uniforme.  Longitud  de  la  cabeza  y tronco 
60  centímetros.  F.  eyra. 

Pelo  largo,  de  apariencia  lanosa,  gris-ceniza  un  poco  amaril- 
loso con  manchas  alargadas  mas  oscuras.  Longitud  de  la 
cabeza  y tronco  61  centímetros.  F.  pajero. 

Fondo  gris-claro  con  pequeñas  manchas  oscuras  bordadas  de 
amarillo.  Longitud  de  la  cabeza  y tronco  58  centímetros. 

F.  colocolo. 

Fondo  gris-amarilloso  con  manchas  negras  y dos  líneas  ne- 
gras, longitudinales,  paralelas,  en  la  parte  superior  del  crá- 
neo. Longitud  de  la  cabeza  y tronco  55  centímetros.  F . Geoffroyi. 


Fondo  amarillo-claro  con  manchas  negras,  y cuatro  estrías 
negras  en  el  vértice  de  la  cabeza  que  se  continúan  sobre  el 
dorso  en  forma  de  lineas  de  manchas  negras  ovaladas.  Lon- 
\ gitud  de  la  cabeza  y tronco  67  centímetros.  F.  milis. 


Talla  aproximada  á la  del  jaguar. 

Hocico  largo.  P.  i de  30  mi- 
límetros de  largo.  F.  longifrons. 


Frente  convexa  y cresta  sagital  corta  y baja. 


Especies  de  gran  talla  cuyo 
largo  excluida  la  cola 
pasa  de  1 metro. 


Frente  deprimida  y 
cresta  sagital  lar- 
ga y alta. 


Depresión  en  forma  de  ca- 
naleta entre  ambos  na- 
sales únicamente  sobre 
el  tercio  anterior  de  es- 
tos. 

Depresión  entre  los  nasa- 
les, de  toda  la  longitud 
de  estos  hasta  los  fron- 
tales. 


Talla  relativamente  pequeña. 

Hocico  corto.  P.-¡  sin  tubér- 
culo basal-ántero  externo  y 
/ de  23  milímetros  de  largo. 

F.  concolor. 

f Talla  intermediaria  entre  la  de 
las  dos  especies  precedentes. 

P.  i con  un  tubérculo  acce- 
sorio ántero-externo  y de  28 
, milímetros  de  largo.  F.platensis. 


Largo  del  p.  L 31  milímetros.  F.  onga. 


Largo  del  p.  i-,  34  milímetros. 

F.palustris. 


UNGUICULADOS 


327 


Felis  Yaguarundí  Azara 

Azara,  Apuntes , etc.,  t.  I,  p.  3 56,  n°  16. 

Bengger,  Sáugeth.  v.  Parag.,  p.  203. 

Desmarest,  Mammal.  p.  230. 

Temminck,  Monn.  mamm.,  I,  p.  139. 

Pr.  Wied,  Beitr.  etc.,  II,  p.  379. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  16,  pl.  8. 

Wagner,  Schreber,  Suppl.  II,  p.  512. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.  etc.,  I,  p.  90.  —Id.  Descr.  phys. 
etc.,  t.  III,  p.  135. 

Esta  especie  habita  la  región  setentrional  de  la 
República.  Hasta  abora  no  se  ha  señalado  en  estado 
fósil. 

Felis  evra  Azara 

Azara,  Apunt.  etc. 

Rengger,  Sáugeth.,  v-.  Parag. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  I,  p.  90. 

Habita  la  parte  N.  E.  de  la  República,  en  el 
Chaco  setentrional.  Hasta  ahora  no  se  ha  señalado 
en  estado  fósil  en  la  República  Argentina  ni  en  los 
países  vecinos. 

Felis  pajero  Azara. 

Azara,  Apunt.  para  la  hist.  etc.,  t.  I,  p.  160. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  231. 

Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle,  I,  p.  18,  pl.  9. 

Gervais  en  Guérin,  Mag . d.  Zool.,  a.  1844,  pl.  59.  — Id. 

Zool.  de  la  Bonite,  I,  p.  34,  pl.  7,  íig.  1 y 2. 
Wagner-Schreber,  Suppl.  II,  p.  545. 

Gay,  Faun.  chil. , I,  p.  69,  pl.  4. 

Gnus,  Unit.  St.  astr.  exped.,  II,  p.  164. 

Philippi  en  Wiegman,  Arch.  f.  Naturg.,  1873,  p.  13. 
Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata,  St.  II,  p.  398. — Id. 
Descr.  phys.  etc.,  p.  128. 

Habita  casi  toda  la  llanura  argentina.  No  se  conoce 
en  estado  fósil. 

Felis  colocolo  Mol. 

Felis  colocolo,  Molina,  Saggio  sulla  st.  nat.  del  Chili, 
etc.,  p.  296. 

Gay,  Fauna,  chil.,  t.  I,  p.  71. 

Philippi  en  Wiegman,  Archiv.  f.  Naturg.  a.  1870. 

t.  I,  p.  41.— Id.  a.  1873,  t.  I,  p.  13. 

Burmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  126. 

Felis  Jacobita,  Cornalia,  en  Memoria  della  Soc.  Ital.  di 
scienc.  nat.,  vol.  I,  1865. 


Habita  las  regiones  de  la  cordillera.  No  se  conoce 
en  estado  fósil. 

Felis  Geoffroyi  Gerv. 

Felis  Geoffroyi,  Gervais,  Bullet.  de  la  Soc.  philom.  d.  Pa- 
rís, 1844, p.  40.  — Id.  en  Guérin,  Magas,  de  Zool., 
1844,  Mamm.,  pl.  58. 

D’Orbigny,  Voy.  d.  I.  Amér.  Mer .,  t.  IV,  part.  2, 
p.  21,  Mammif. 

Wagner  en  Wiegman,  Archiv,  f.  Naturg.,  1845,  II, 
p.  25. 

Burmeister,  Reise.  etc.,  I,  277  y 290  ; II,  297. — Id., 
Dése.  phys.  etc,,  t.  III,  p.  124. 

Felis  pardinoides,  Gray.,  Proc.  zool.  Soc.,  1872,  p.  205. 
Pardalina  Warwikii,  Gray.,  Proc.  zool.  Soc.,  1867,  p.  264. 
Maracayá,  Azara,  Apunt.,  etc.  I,  p.  147. 

La  especie  habita  casi  toda  la  extensión  de  la  Re- 
pública. No  se  ha  encontrado  en  estado  fósil. 

Felis  ulitis  Fr.'Xuvier 

Felis  mitis,  Fr.  Cuvier  y Gfoffroy,  Mammif.,  t.  I,  p.  18,  y 
III,  p.  58. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  p.  86.  — Descrip.  phys. 
etc.,  t.  III,  p.  121. 

Felis  brasiliensis,  Fr.  Cuvier  y Geoffroy,  l.  c. 

Felis  pardalis  (Lineo),  Pr.  Wied.  Beitr.  etc.,  II,  p.  361. 

Bengger,  Sáugeth.  etc.,  191. 

Chibiguazú,  Azara,  Apunt.  etc.,  p.  132. 

Felis  Maracayá,  Wagner,  Schreber,  Suppl.  II,  p.  492. 

Liáis,  Climat,  etc.,  p.  463. 

Jaguar,  Buffon,  Hist.  nat.  Mammif.  Supp.  t.  III,  pl.  18. 

Habita  los  territorios  del  Chaco  y Misiones  y las 
provincias  de  Entre  Ríos  y Corrientes.  No  se  conoce 
en  estado  fósil  en  la  República  Argentina,  pero  el 
Dr.  Lund  menciona  la  existencia  de  restos  de  esta 
especie  en  los  depósitos  fosilíferos  de  las  cavernas 
del  Brasil. 

Felis  longifrons  Burm. 

Burmeister,  Anales  del  Museo  púb.  de  B.  A.,  t.  I,  p.  138, 
a.  1865.  — Id.  Descrip.  Phys.  etc.,  t.  III,  p.  132,  a. 
1879. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p.  15,  a.  1880. 

Esta  especie  solo  es  conocida  hasta  ahora  por  un 
cráneo  incompleto,  al  que  le  falta  toda  la  parte  pos- 


328 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


terior,  pero  existe  la  anterior.  Esta  pieza  ha  sido 
descrita  por  Burmeister,  primeramente  en  los  Ana- 
les del  Museo,  y luego  con  mas  detalles  en  el  ter- 
cer volumen  déla  Descripción  física , etc.,  en  los 
siguientes  términos  : 

« Este  cráneo  tiene  la  forma  general  y el  tamaño 
del  de  un  gran  puma,  pero  es  un  poco  mayor  que 
el  mas  grande  de  los  cráneos  de  esta  especie  que 
hayan  pasado  por  mis  manos.  La  forma  del  cráneo 
concuerda  completamente  con  la  del  Felis  jubata. 
(Blainville,  Osteographie,  genre  Felis,  pl.  9); 
tiene  como  este  el  hocico  alargado,  la  frente  ancha, 
la  caja  encefálica  desarrollada  hácia  adelante,  y las 
crestas  frontales  deprimidas  continúan  separadas 
hasta  el  vértice.  El  hocico  tiene  9 centímetros  de 
largo  desde  los  dientes  incisivos  hasta  el  agujero 
suborbitario,  y el  mismo  ancho  al  nivel  de  estos 
mismos  agujeros.  La  apertura  nasal  tiene  5 centí- 
metros de  ancho  y un  poco  mas  de  largo  en  la  direc- 
ción oblicua  del  borde  anterior  de  la  mandíbula 
superior  hasta  el  borde  de  los  huesos  nasales.  Los 
huesos  nasales  son  de  forma  triangular,  y tienen  65 
milímetros  de  largo,  tienen  entre  ellos  una  pequeña 
separación  en  los  tres  cuartos  de  su  longitud,  á par- 
tir de  la  cual  empieza  la  elevación  mas  grande  de  la 
parte  posterior  de  la  nariz  que  termina  en  una  su- 
perficie plana.  En  la  mayor  parte  de  los  grandes 
gatos  actuales  la  sutura  se  prolonga  éntrelos  huesos 
nasales  hasta  su  parte  posterior,  y hasta  penetra  un 
poco  entre  los  frontales  como  en  el  tigre,  pero  en 
nuestra  especie  como  en  el  puma,  la  depresión  de  la 
sutura  termina  antes  de  la  extremidad  un  poco  atrás 
de  la  mitad  del  largo  de  la  superficie  nasal.  Para 
facilitarla  inteligencia  de  esta  configuración,  liaré 
notar  que,  la  pequeña  cavidad  en  que  termina  la 
depresión  nasal  está  situada  en  el  jaguar  y en  el 
tigre,  encima  déla  frente  entre  la  parte  superior  de 
las  órbitas  ; en  el  puma  y en  nuestra  especie  fósil 
se  encuentra  entre  los  agujeros  suborbitarios  en  el 
medio  de  la  nariz.  Los  agujeros  suborbitarios  del 
Felis  longifrons  están  separados  por  un  espacio  de 
10  centímetros,  y en  el  jaguar  la  distancia  es  de  solo 
75  mm.;  pero  la  distancia  entre  la  base  de  am- 
bos dientes  caninos  no  es  mas  que  de  65  milíme- 
tros en  el  Felis  longifrons  y de  75  milímetros  en 
el  jaguar.  Resulta  de  estas  medidas,  que  el  hocico 
del  Felis  longifrons  es  mas  angosto  adelante  que 
el  de  los  gatos  actuales,  y esta  diferencia  procede  del 
tamaño  menor  de  los  caninos  de  la  primera  especie 
que  los  de  la  segunda. 


« A partir  de  esta  depresión  que  termina  en  la 
pequeña  cavidad  frontal,  la  frente  del  Felis  longi- 
frons empieza  á levantarse  y toma  entonces  una 
forma  convexa  mas  desarrollada  que  en  el  puma,  el 
tigre  y el  jaguar,  y se  vuelve  poco  á poco  mas  ancho 
hasta  la  apófisis  post-orbitaria  en  donde  alcanza  su 
mayor  ancho  que  es  de  9 á 10  centímetros  como  en 
los  grandes  gatos  actuales.  Las  crestas  frontales 
empiezan  en  esta  espina  orbitaria,  alcanzan  la  parte 
superior  y se  recurvan  en  dos  ramas  que  se  reúnen 
generalmente  antes  de  la  extremidad  del  hueso  fron- 
tal, formando  entonces  una  sola  cresta  que  se  con- 
tinúa hácia  atrás  como  cresta  sagital.  El  Felis  lon- 
gifrons presenta  una  diferencia  notable  en  esta 
conformación  ; las  crestas  frontales  quedan  separadas 
en  toda  la  extensión  de  los  huesos  frontales,  no  se 
arquean  en  arco  hácia  el  interior  como  en  los  otros 
grandes  gatos,  pero  sí  hácia  el  exterior,  dejando 
intacta  toda  la  superficie  central  de  la  frente  hasta 
en  el  medio  del  vértice,  en  donde  se  tocan  las  dos 
crestas  frontales  sinuosas  en  forma  de  una  S,  para 
formar  una  cresta  sagital  corta  y poco  marcada. 

«Inmediatamente  en  seguida  de  las  espinas  orbi- 
tarias, el  cráneo  de  los  grandes  gatos  presenta  una 
contracción  notable  de  la  caja  encefálica  que  se  ex- 
tiende hácia  atrás  imitando  la  forma  esferoidal  de 
una  pera.  En  los  grandes  gatos  actuales  existe  una 
diferencia  muy  notable  entre  el  ancho  de  la  parte 
anterior  y de  la  parte  posterior  del  cráneo  ; la  rela- 
ción de  los  dos  diámetros  es  como  3 á 5.  Esta  dife- 
rencia es  mucho  menor  en  nuestra  especie,  en  la 
que  solo  es  como  8 á 9,  y ninguna  especie  actual 
tiene  una  relación  semejante  con  escepciondel  Felis 
jubata,  que  en  este  punto  se  acerca  de  nuestra  es- 
pecie como  ya  he  tenido  ocasión  de  decirlo  mas  ar- 
riba. 

« Desgraciadamente  nada  puedo  decir  de  las  di- 
mensiones de  los  arcos  zigomáticos  ni  de  la  configu- 
ración de  la  parte  occipital  del  cráneo,  porque  estas 
dos  regiones  faltan  completamente.  Sin  embargo, 
los  dientes  bastante  pequeños  en  comparación  del 
tamaño  del  cráneo,  prueban  que  el  arco  zigomático 
no  presentaba  una  tan  fuerte  curva  ni  una  distancia 
tan  grande  como  en  los  gatos  actuales  ; el  hueso 
occipital  tampoco  tenía  la  fuerte  cresta  de  las  mismas 
especies.  Nuestro  Felis  longifrons,  ha  sido,  en 
proporción  de  sus  dimensiones  generales,  un  animal 
inferior,  como  fuerza,  al  tigre  y al  jaguar,  pero  debía 
acercarse  mas  del  puma. 

« El  sistema  dentario  está  completamente  conser- 


UNGUICULADOS 


329 


vado  y dá  una  idea  ciara  de  la  ferocidad  ménos  gran- 
de del  animal. 

« Los  seis  dientes  incisivos  tienen  juntos  35  milí- 
metros de  ancho,  siendo  el  par  externo  mucho  mas 
grande  que  los  otros;  los  de  nuestro  gran  cráneo  de 
jaguar  tienen  4 centímetros  de  ancho,  y los  del  puma 
3 centímetros. 

« El  canino  tiene  45  milímetros  de  alto  y apeuas  20 
milímetros  de  ancho  en  la  base ; el  diente  correspon- 
diente de  un  gran  cráneo  de  jaguar  tiene  60  milíme- 
metros  de  alto  y 25  milímetros  de  ancho  en  la  base. 

« El  primer  premolar  (p.  -)  superior  falta;  el  se- 
gundo tiene  23  milímetros  de  largo,  y el  diente  car- 
nicero 3 centímetros.  En  la  dentadura  del  gran 
cráneo  del  jaguar,  el  segundo  premolar  tiene  20 
milímetros  de  largo,  y el  diente  carnicero  32  milí- 
metros. 

« El  trasmolar  superior  tiene  l centímetro  de  lar- 
go en  el  jaguar,  pero  falta  en  el  cráneo  fósil. 

« La  distancia  de  los  caninos  es  de  45  milímetros 
y en  el  jaguar  de  5 centímetros. 

«La  distancia  de  los  dientes  carniceros  es  de  10 
centímetros  en  las  dos  especies,  y el  largo  total  de 
los  dientes  casi  el  mismo  también. 

«Hay  una  diferencia  notable  en  la  distancia  del 
borde  anterior  del  canino  á la  base  del  agujero  su- 
borbitario ; esta  distancia  es  de  9 centímetros  en  el 
Felis  longifrons,  y de  solo  6 centímetros  en  el  crá- 
neo del  jaguar.  Esta  diferencia  prueba  evidente- 
mente el  largo  mayor  del  hocico  en  la  especie  fósil.  » 
(Burmeisteu,  1.  c.). 

Localidad.  — Esta  pieza  fué  encontrada  por  el 
finado  JD.  Manuel  Eguí  a en  un  desmonte  del  terreno 
en  el  pueblo  mismo  de  San  Nicolás  de  los  Arroyos, 
sobre  la  barranca  del  rio  Paraná. 

Horizonte.  — Base  del  piso  bonaerense  de  la  for- 
mación pampeana  (plioceno  medio). 

Felis  eoncoloi*  Lin. 

Felis  concolor,  Lineo,  Syst.  nal.  t.  I.  p.  79,  1766. 

Cuvier,  Ilégn.  Anim.,  I,  p.  163. 

Pr.  Wied.  Beitr.  etc.,  II,  p.  358. 

Fr.  Cuvier  y Geoffroy,  Hist.  nat.  de  Mamtnif.,  fol. 
I,  livr.  6;  III,  livr.  58. 

Rengger,  Sáugeth.  v.  Parag.,  181. 

Wagner-Schreber,  Suppl.  II,  467. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.  etc.,  88.  — Id.  Reise  d. 
d.  La  Plata,  etc.,  I,  294.  — Id.,  II,  71,  93  y 397.  — 
Id.  Descrip.  phys.,  etc.,  t.  III,  p.  130. 


Felis  discolor,  Schreber,  Nat,  d.  Sáugeth.  Lb.  104,  b. 

Gmelin,  Syst.  nat.,  I,  79. 

Felis  puma,  Schaw,  Gen.  Zool.,  1,  2,  358,  pl.  89. 
Cuguazuarana,  Markgraf,  Hist.  nat.  Bras.,  p.  235. 
Guazuard,  Azara,  Apunt.  etc.,  n°120. 

Habita  casi  toda  la  estension  de  la  República. 

Felis  concolor  fossilis 

Lund,  Paa  Blik  Brasil,  etc. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  niamif.  fos.  etc.,  1880. 
Ameghino,  La  anlig.  del  hornb.  etc.,  t.  I,  p.  619,  1880. 

Los  restos  de  esta  especie  se  encuentran  con  bas- 
tante frecueucia  en  los  depósitos  mas  superficiales, 
y los  ha  recogido  Lund  en  las  mismas  condiciones 
en  las  cavernas  del  Brasil. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  distintos  puntos  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  platense 
de  la  formación  cuaternaria. 

Felis  pialen  sis  n.  sp. 

Esta  especie  está  representada  por  el  diente  car- 
nicero superior  izquierdo  y el  pequeño  trasmolar 
que  le  sigue. 

Estas  piezas  indican  la  existencia  de  un  gato  in- 
termediario por  la  talla  entre  el  Felis  onca  y el  Fe- 
lis  puma , pero  que  presenta  mayores  diferencias 
con  cualquiera  de  elfos,  que  las  dos  especies  men- 
cionadas entre  sí,  aunque  por  algunos  caracteres 
parece  mas  acercarse  del  puma  que  de  la.omja. 

El  diente  carnicero  superior  de  la  on^a  es  largo  y 
estrecho,  con  un  ensanchamiento  en  su  parte  ante- 
rior, presentando  tres  cúspides  sucesivas,  cortantes 
y comprimidas,  colocadas  unas  tras  otras  según  la 
dirección  del  eje  de  la  série  dentaria;  la  cúspide  an- 
teriores la  mas  baja,  mas  corta  y mas  roma  ; Ja  del 
medio  es  la  mas  elevada  y puntiaguda,  y la  posterior 
algo  mas  baja  y mas  roma,  forma  una  especie  de  cres- 
ta longitudinal  separada  de  la  cúspide  central  por 
una  ranura  transversal,  angosta  y profunda.  El  en- 
sanchamiento de  la  parte  anterior  de  la  muela  es 
producido  por  una  especie  de  contrafuerte  que  tiene 
en  su  parte  interna,  del  que  se  eleva  un  tubérculo 
bastante  puntiagudo,  de  cuya  base  parte  una  espe- 
cie de  arista  que  se  va  elevando  paulatinamente 

42 


330 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


hasta  confundirse  con  la  cúspide  central.  En  el  án- 
gulo ántero-externo  de  la  muela,  en  la  base  de  la  co- 
rona existe  también  un  pequeñísimo  reborde  como 
último  vestigio  de  cingulum,  que  también  contri- 
buye aunque  por  una  mínima  parte  al  ensancha- 
miento de  la  parte  anterior  de  la  muela. 

El  diente  carnicero  del  puma  es  absolutamente 
igual,  con  la  única  diferencia  de  su  tamaño  algo 
menor. 

El  diente  carnicero  de  Felis' platensis,  también 
está  construido  sobre  el  mismo  tipo,  pero  en  su 
parte  anterior  difiere  á primera  vista  del  de  ambas 
especies  actuales  por  ser  mas  angosto  y comprimido. 
El  contrafuerte  del  lado  interno  no  penetra  tanto 
hácia  el  interior,  es  de  menores  dimensiones  y care- 
ce en  la  corona  del  tubérculo  que  en  su  esquina  án- 


Diente  carnicero  superior  izquierdo  del  Fe  lis  platensis 
visto  por  sus  dos  caras.  Tamaño  natural. 

tero-interna  presenta  el  carnicero  del  puma  y de  la 
onga,  elevándose  tan  solo  suavemente  la  corona  has- 
ta unirse  con  las  cúspides  central  y anterior.  Mien- 
tras que  en  el  lado  ántero-interno  difiere  este  dien- 
te principalmente  por  la  ausencia  de  tubérculo,  pre- 
senta en  el  otro  lado  una  diferencia  completa- 
mente opuesta,  pues  tiene  un  tubérculo  bien 
desarrollado  y bastante  elevado  en  el  ángulo  ántero- 
interno,  del  que  ya  hemos  visto  carece  por  completo 
el  diente  carnicero  de  laonga  y del  puma. 

El  trasmolar  que  sigue  al  carnicero  no  muestra 
nada  de  particular,  estando  conforme  en  un  todo  con 
el  mismo  diente  de  las  especies  existentes. 


Dimensiones 


Longitud  ántero-posterior  de  fa  corona 

Felis 

platensis 

Felis 

onga 

Felis 

puma 

del  diente  carnicero  superior 

028mm 

031mm 

023mm 

Diámetro  ( en  la  parte  anterior 

013 

017 

013 

transverso  ( en  la  parte  posterior 

004 

006 

006 

Alto  de  la  corona  en  la  cúspide  central. 

014 

017 

012 

Diámetro  del  ( ántero-posterior 

005 

004 

004 

trasmolar  ( transverso 

008 

008 

0075 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  el  Eio  de  la  Matanza,  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
dé  la  formación  pampeana. 

Felis  on§a  Lin. 

Felis  onca,  Lineo,  Syst.  nat.,  ed.,  12,  1,  p.  61. 

Cuvier,  Regn.  anim.,  I,  p.  161. 

Pr.  Wied,  Beiir.  z.  Naturg.,  etc. 

Rengger,  Sáugeth.  v.  Parag,  p.  156. 
Wagner-Schreber.  Suppl.,  11,  474. 

Burmeister.  Syst.  Ubers.,  etc.,  1,  p,  84.  — Id.  Des- 
cript.  pliys.,  etc.,  t.  111,  p.  119. 

Liáis,  Clim.  Fn.,  etc.,  p.  451. 

Yaguareté,  Azara,  Apunt.,  etc.,  1,  p.  91. 

Markgraf,  Ili.st.  nat., r etc.,  p.  235. 

Antes  de  que  fuera  expulsado  por  el  hombre  ha- 
bitaba todo  el  territorio  de  la  República  al  norte  del 
rio  Negro. 

Felis  onca  íossilis 

Lund.  Blikpaa  Brasil.,  1839-42. 

P.  Gervais.  Recherches  sur  les  mam.  foss.,  etc.,  p.  16,  1880- 
II.  Gervais  y Ameghino.  Los  mamif.  fos.,  etc.,  vol.  I,  p.  618, 
1880. 

Ameghino,  La  antig.  del  hombre,  etc.,  vol.  I,  p.  618,  a.  1880. 
Lydekker.  Catal.,  etc.,  part.  I,  p.  60,  1885. 

Los  huesos  aislados  del  género  Felis  cuando  per- 
tenecen á especies  con  corta  diferencia  de  la  misma 
talla,  son  muy  difíciles  de  determinar  con  seguridad 
por  el  gran  parecido  que  presentan  en  todas  las  es- 
pecies. Varios  autores  mencionan  huesos  fósiles  del 
Felis  del  tamaño  del  Felis  onca,  sin  asegurar  que 
realmente  pertenezcan  á esta  especie.  En  todo  caso 
es  indudable  que  en  casi  toda  la  América  del  Sud  se 
han  encontrado  restos  de  un  gran  Felis  de  la  talla 
del  F . onca  que,  en  el  mayor  número  de  casos  de- 
ben ser  idénticos  á los  de  la  especie  actual.  Mencio- 
na restos  de  esta  especie  como  procedentes  de  las 
cavernas  del  Brasil,  el  Dr.  Lund,  y Gervais  habla 
con  detalles  délos  huesos  de  un  gran  Felis  fósil  de 
Tarija  aunque  considera  que  no  puede  identificarse 
con  la  onga.  Lydekker  también  menciona  hue- 
sos de  Felis  del  Museo  Británico  procedentes  de 
las  cavernas  de  Minas  Geraes  que  no  se  distinguen 


UNGUICULADOS 


331 


en  nacía  de  los  del  Felis  ong a actual,  y por  mi  parte 
he  mencionado  conjuntamente  con  H.  Gervais  la 
presencia  de  restos  de  esta  especie  en  Los  depósitos 
superficiales  de  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Difícil  es  determinar  el  horizonte 
de  donde  proceden  los  restos  de  Felis  onca,  encon- 
trados en  estado  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil.  En 
nuestro  país  los  restos  de  esta  especie  pertenecen  á 
los  pisos  querandinoy  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria. 

Felis  oik'íi  m.  antiquua  n.~  ni. 

Esta  forma  está  representada  por  la  rama  izquier- 
da de  la  mandíbula  inferior,  perteneciente  á un 
individuo  bastante  viejo  en  el  que  los  dientes  es- 
taban ya  muy  gastados  por  la  usura. 

El  tamaño  es  el  mismo  que  el  del  Felis  onga 
actual,  pero  las  proporciones  son  algo  diferentes. 
La  parte  mentoniana  de  la  mandíbula  está  casi  des- 
truida de  modo  que  no  se  puede  determinar  exacta- 
mente sus  formas,  pero  el  resto  de  la  rama  horizontal 
que  está  casi  intacto  y tiene  el  mismo  largo  que  en 
el  Felis  ong a existente,  es  mas  angosta,  particular- 
mente en  su  parte  posterior.  La  rama  vertical  está 
destruida  existiendo  de  ella  tan  solo  la  base,  en  la 
que  se  notan  algunas  diferencias  de  importancia  ; 
así  la  línea  oblicua  externa  forma  una  cresta  mas 
angosta  y mas  elevada,  y la  gran  fosa  externa  de  la 
rama  ascendente  es  mas  pequeña  y sobre  todo  mas 
angosta  en  su  parte  anterior  que  penetra  en  la 
rama  horizontal.  Esta  fosa,  en  el  Felis  onga  actual 
desciende  hasta  la  base  de  la  mandíbula  en  donde 
está  limitada  por  el  borde  de  esta  que  forma  una 
cresta  angosta  y alta  cuya  parte  mas  elevada  se  en- 
corva algo  hácia  adentro.  En  la  mutación  fósil,  al 
contrario,  dicha  fosa  está  limitada  en  su  parte  in- 
ferior por  una  cresta  secundaria  debajo  de  la  cual 
se  extiende  una  depresión  larga  y angosta,  de  un 
centímetro  de  ancho,  limitada  en  su  parte  inferior, 
por  la  cresta  que  forma  el  borde  de  la  base  de  la 
mandíbula,  reuniéndose  ambas  crestas  en  su  parte 
anterior  en  donde  forman  una  apófisis  elevada  que 
se  prolonga  hácia  adelante  en  forma  de  cresta  ancha 
y convexa  que  se  confunde  con  el  cuerpo  de  la 
mandíbula  en  donde  desaparece  la  fosa  mandibular. 
Este  espacio  que  separa  la  gran  fosa  mandibular 
externa,  de  la  base  de  la  mandíbula,  limitado  por 
las  dos  crestas  mencionadas,  presenta  un  declive 


hácia  la  fosa  mandibular  y representa  el  mismo  es- 
pacio que  ya  hemos  visto  tienen  en  el  mismo  punto 
y con  pocas  variaciones  de  forma,  las  mandíbulas  de 
los  perros. 

En  la  cara  interna,  en  el  espacio  comprendido 
entre  el  segundo  premolar  y el  agujero  mandibular 
posterior  interno,  presenta  este  hueso  un  gran 
número  de  rugosidades  en  forma  de  pequeñísimas 
verrugas,  carácter  que,  ciertamente,  no  es  pato- 
lógico. 

El  canino  es  igual  al  del  Felis  onga  existente, 
pero  el  diastema  que  lo  separa  del  primer  premolar 
es  mas  corto. 

Las  tres  muelas  están  tan  gastadas  por  la  masti- 
cación que  no  se  puede  saber  si  presentaban  algunas 
particularidades ; la  última,  particularmente  en  su 
parte  anterior,  está  usada  hasta  la  raíz. 

Dimensiones 


Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  posterior  de  la  úl- 
tima muela 0m037 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  anterior  de  la  úl- 
tima muela 0.031 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  media  de  la  se- 
gunda muela 0.034 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  parte  media  de  la  pri- 
mera muela 0.039 

Largo  del  diastema 0.008 

Diámetro  del  canino  en  la  f ántero-posterior 0.021 

base  de  la  corona  (transverso 0.016 

Alto  de  la  corona 0.033 

Longitud  de  la  primera  muela. . . .t 0.017 

Longitud  de  la  segunda  muela 0.022 

Longitud  de  la  tercera  muela 0.024 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 0.060 


Un  canino  superior  que  parece  del  mismo  indi- 
viduo no  presenta  nada  de  particular,  teniendo  el 
mismo  tamaño  que  en  el  Felis  ong  a. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta 
forma  en  Mercedes,  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación 
cuaternaria. 

Felis  palustris  Amegh. 

Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamíferos  fósiles  nue- 
vos, etc.,  p.  6,  n°  4,  Febrero  de  1888. 

Esta  forma  está  representada  por  una  mandíbula 
inferior  con  sus  dos  ramas  casi  enteras,  los  dos 


332 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


caninos,  las  dos  últimas  muelas  del  lado  derecho, 
y la  última  del  lado  izquierdo. 

El  tamaño  de  la  mandíbula  es  el  mismo  que  el 
del  Felis  onqa  existente,  pero  las  muelas  son  de 
tamaño  algo  mayor,  presentando  también  casi  todos 
los  demás  caracteres  que  hemos  encontrado  en  el 
Felis  onqa  m.  fossilis  pero  menos  pronunciados. 
La  rama  horizontal  es  también  un  poco  mas  angosta, 


y la  fosa  mandibular  externa  también  está  sepa- 
rada de  la  base  por  un  espacio  limitado  por  dos 
crestas,  una  superior,  y otra  inferior  que  se  reúnen 
en  su  parte  anterior,  pero  dicho  espacio  es  mucho 
mas  angosto  j las  crestas  menos  pronunciadas,  for- 
mando entre  ambas  y el  espacio  que  circunscriben 
una  cresta  mas  considerable,  ancha  y elevada,  que 
forma  el  borde  de  la  base  de  la  mandíbula  en  esta 
parte  y limita  la  fosa  mandibular  externa.  La  línea 
oblicua  también  forma  una  cresta  mas  angosta  y ele- 
vada que  en  el  tigre  actual.  En  la  superficie  de  la 
cara  interna  también  muestra  algunas  rugosidades 


pero  en  menor  número  que  en  el  Felis  onqa  m.  fos- 
silis. La  apófisis  coronóidea  es  mas  alta  y mas  pro- 
longada hácia  atrás.  La  prolongación  del  borde 
inferior  de  la  mandíbula  que  forma  la  base,  se 
ensancha  hácia  atrás,  formando  debajo  de  la  rama 
vertical  una  superficie  casi  plana  de  24  milímetros 
de  ancho. 

Los  caninos  no  presentan  nada  de  particular,  y 
las  muelas  solo  parecen  ser  en  proporción  un  poco 
mas  voluminosas  que  en  la  forma  actual. 


Dimensiones 


Largo  de  la  mandíbula  de  la  parte  anterior  del  cuello  del 

canino  á la  parte  posterior  del  cóndilo 

Alto  de  la  base  de  la  mandíbula  á la  parte  superior  de  la 

apófisis  coronoidea 

Distancia  de  la  cúspide  posterior  del  diente  carnicero  á la 
extremidad  póstero-superior  de  la  apófisis  coronoidea. . . 

Ancho  de  la  línea  oblicua,  cerca  de  la  base 

Alto  de  la  mandíbula,  debajo  de  la  parte  media  del  diente 


carnicero 

Alto  de  la  mandíbula,  debajo  de  la  parte  media  del  se- 
gundo premolar 

Alto  de  la  mandíbula,  debajo  de  la  parte  media  del  primer 

premolar 

Largo  del  diastema  que  separa  el  primer  premolar  del  ca- 
nino   


Diámetro  del  canino,  en  la  base 


ántero-posterior 
transverso 


Alto  de  la  corona 

Largo  del  alveolo  del  primer  premolar 

Largo  del  segundo  premolar 

Largo  del  diente  carnicero 

Longitud  del  espacio  que  ocupan  las  tres  muelas  reunidas.. 


0m192 

0.098 

0.098 

0.014 

0.036 

0.035 


0.035 

0.021 

0.023 

0.017 

0.033 

0.018 

0.023 

0.025 

0.064 


Atribuyo  á esta  especie  un  cráneo  recojido  por 
mi  en  la  ciudad  de  Córdoba  en  el  corte  practicado 
en  el  Pucará  para  la  via  del  ferro-carril  á Malagueño, 
en  donde  se  encontraba  además  el  esqueleto  del  que 
solo  pude  extraer  algunas  vértebras. 

Esta  pieza  por  sus  grandes  dimensiones  indica  un 
animal  de  la  talla  de  un  gran  jaguar,  pero  todavía 
mas  robusto.  El  cráneo  tiene  el  largo  del  de  una 
onza  pero  es  de  frente  mas  larga  y de  rostro  mas 
ancho.  Uno  de  los  caracteres  mas  notables  aparece 
en  el  llano  de  la  frente  limitado  por  las  crestas  tem- 
porales, que  es  considerablemente  mas  largo  y mas 
ancho  en  la  especie  extinguida  que  en  la  actual. 
Los  nasales  están  separados  por  la  sutura  mediana 
hasta  el  frontal  formando  una  depresión  longitudinal 
que  termina  en  su  parte  posterior  en  una  impresión 
profunda  como  en  la  especie  actual. 

En  la  parte  anterior  del  frontal  y en  la  posterior 
de  los  nasales,  la  continuación  hácia  adelante  del 
llano  superior  del  cráneo  se  estrecha  notablemente 
á causa  de  una  depresión  lateral  bastante  sensible 
que  se  produce  adelante  de  las  órbitas,  y también 
á causa  de  los  nasales  notablemente  mas  angostos 
en  la  especie  fósil.  La  depresión  entre  ambos  na- 
sales que  existe  en  el  tercio  anterior  del  largo  de 
estos,  á lo  ménos  en  el  cráneo  áe\  Felis  onqa,  en  el 
F.  palustris  se  continúa  en  forma  de  canaleta  hasta 
la  parte  posterior  de  ellos.  La  parte  del  rostro  si- 
tuada adelante  del  agujero  suborbitario  es  sensible- 
mente mas  larga  en  la  especie  fósil,  y las  órbitas 
son  algo  mas  grandes  y con  apófisis  post-orbitarias 
muy  elevadas  sobre  el  frontal. 

En  la  base  del  cráneo  las  diferencias  mas  notables 
consisten  sobretodo  en  la  caja  auditiva  casi  una  mi- 
tad mas  pequeña  que  en  la  especie  actual,  y en  los 
pterigoideos  considerablemente  mas  bajos. 

En  la  dentadura  las  principales  diferencias  apare- 
cen en  el  tamaño  relativamente  mas  considerable  de 
los  dientes  de  la  especie  fósil.  Sin  embargo,  el  dien- 
te carnicero  se  distingue  también  por  el  callo  basal 
anterior-interno  que  soporta  en  su  ángulo  interno 
un  fuerte  tubérculo,  y por  su  cerro  sectorio  media- 
no notablemente  mas  grande  que  en  el  mismo  diente 
de  la  especie  existente. 


Dimensiones 


Diámetro  transverso  del  i.  - 
» » » i . - . 

» » » i.  - 


0.0045 

0.005 

0.009 


UNGUICULADOS 


333 


Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos 

Diámetro  ántero-posterior  del  canino  en  la  base 

, , , , , C ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  - } ± 1 

( transverso 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  ±. 

Diámetro  transverso  del  ( en  la  parte  anterior 

pm.  ¿ (carnicero)  ( en  la  posterior 

Diámetro  del  trasmolar  (m.¿)  j í*ntero  posterioi 

Longitud  del  espacio  . ocupado  por  la  série  dentaria,  de  la 
parte  anterior  del  alveolo  del  canino  á la  parte  posterior 

del  trasmolar 

Ancho  del  espacio  que  separa  las  cúspides  medianas  de 

ambos  carniceros 

Longitud  del  paladar,  del  borde  interno  de  los  incisivos  á 
la  fosa  nasal  posterior 


, , , . í mayor  ó longitudinal 

Diámetro  de  la  caía  auditiva  . , 

J ( menor  o transverso 

Longitud  de  la  base  del  cráneo,  de  los  cóndilos  occipi- 
tales á los  incisivos 

Longitud  del  espacio  frontal  comprendido  entre  los  nasales 

y la  cresta  sagital 

Ancho  del  cráneo  de  una  á la  otra  apófisis  post-orbitaria.. 

Longitud  de  los  nasales 

Longitud  del  espacio  comprendido  entre  la  parte  inferior 
del  agujero  suborbitario  y la  parte  anterior  del  alveolo 

del  canino 

Diámetro  transverso  del  rostro  en  su  parte  anterior,  entre 
los  caninos 


0.040 

0.047 

0.022 

0.010 

0.034 

0.0125 

0.006 

0.005 

0.013 


0.090 

0.086 

0.117 

0.033 

0.023 

0.257 

0.079 

0.086 

0.069 


0.064 

0.083 


Localidad.  — He  recogido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba,  y 
en  la  Villa  de  Lujan  en  Ja  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
(pampeano  lacustre)  de  la  formación  pampeana.  Plio- 
ceno  superior. 


En  los  depósitos  de  las  cavernas  (del  Brasil  se 
han  encontrado  varias  otras  especies,  algunas  segu- 
ramente distintas  de  las  enumeradas,  pero  que  sin 
embargo  quizá  se  encuentren  algún  dia  en  el  terri- 
torio de  laBepública. 

Además  del  Felis  onca  y del  Felis  concolor  ya 
citados,  menciona  Lund  una  gran  especie  de  ta- 
maño mayor  que  el  Felis  onga  que  designa  con  el 
nombre  de  Felis  protopanther,  la  que  Burmeis- 
ter  y otros  autores  han  creido  erróneamente  era  el 
mismo  animal  que  desiguaba  mas  tarde  con  el  nom- 
bre de  Smilodon  populator.  El  Felis  protopan- 
ther es  probablemente  idéntico  al  Felis  fósil  deTa- 
rija  mencionado  por  Gervais,  y tenía  la  talla  del  ti- 
gre de  Bengala. 

Una  segunda  especie  parece  representar  el 
Felis  parclalis,  y Lydekker  menciona  de  la  misma 
precedencia  huesos  que  no  presentan  ninguna  dife- 
rencia con  los  de  la  especie  viviente. 


Otras  especies  mas  pequeñas  de  la  misma  proce- 
dencia han  recibido  de  Lund  los  nombres  de  Felis 
eruta,  y Felis  pusilla  ó exilis  de  tamaño  muy 
pequeño,  y otras  muy  difíciles  de  determinar  por 
cuanto  aún  no  son  completamente  conocidas  las 
especies  vivientes  en  la  actualidad  en  la  misma 
región. 


SMILODON  lund 

Lund,  K.  Danske  Vid.  Selsk.  Skr.f  vol._IX,rp.  293,  1842. 

Los  restos  de  este  género  fueron  descubiertos  por 
el  Dr.  Lund  en  las  cavernas  del  Brasil  y descritos 
por  la  primera  vez  con  seguridad,  por  el  mismo 
autor,  en  1842,  bajo  el  nombre  de  Smilodon  po- 
pulator, figurando  de  él  algunas  partes  caracterís- 
ticas, particularmente  el  canino  superior. 

Dos  años  después,  en  1844,  el  Dr.  Francisco 
Javier  Muñiz  encontraba  un  esqueleto  casi  com- 
pleto, cerca  de  la  Villa  de  Lujan,  que  describió  en  la 
Gaceta  Mercantil  del  9 de  Octubre  de  1845,  pero 
ignorando  que  ya  era  conocido,  lo  designó  con  el 
nuevo  nombre  de  Muñi felis  Bonaeriensis. 

Hacia  la  misma  época,  Claussen,  hábil  coleccio- 
nista dinamarqués  que  conjuntamente  con  el  Dr. 
Lund  se  había  dedicado  á la  exploración  de  las  ca- 
vernas del  Brasil,  enviaba  á París  un  cráneo  casi 
completo,  que  se  conserva  en  las  galerías  del  Jardín 
de  Plantas,  cráneo  que  ha  sido  sucesivamente  figu- 
rado y descrito  por  diversos  autores,  pero  particu- 
larmente por  Blainville  en  la  Osteografía  de  los 
mamíferos  bajo  el  nombre  de  Felis  smilodon,  y 
por  Desmarest  en  la  Enciclopedia  de  Historia 
Natural  de  Chenu  con  el  nombre  de  Smilodon 
Blainmllei , hasta  que,  en  1853,  Pictet  incluyó  la 
especie  en  el  género  europeo  Machcerodus,  identi- 
ficando el  animal  con  el  de  otros  restos  descritos 
antes  por  el  mismo  Lund  con  el  nombre  de  Llysena 
neogcea,  llamándolo  de  consiguiente  con  el  nombre 
de  Machcerodus  neogaeus. 

Sin  embargo,  parece  no  consta  que  Lund  haya 
identificado  ambos  animales,  y es  poco  probable  que 
tampoco  hubiera  en  ese  caso  cambiado  el  nombre 
específico. 

Según  Liáis  {Climat,  faune,  etc.,  etc.  clu  Bresil, 
p.  490),  esta  identificación  es  un  error.  Lund  habría 


334 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


fundado  primeramente  una  especie  de  Cynailurus, 
que  denominó  Cynailurus  minutas,  sobre  un  dien- 
te carnicero  bastante  enigmático,  el  que,  mas  tarde, 
cuando  conoció  el  género  Icticyon  de  la  familia 
de  los  Canidse,  reconoció  procedía  de  dicho  género 
abandonando  por  consiguiente  el  nombre  de  Cynai- 
lurus minutus  por  el  de  Icticyon  major.  La 
conformación  de  este  animal  es  tan  particular,  que 
según  el  mismo  autor  parece  tomó  Luto  un  frag- 
mento de  mandíbula  superior  con  dos  dientes  del 
mismo  animal,  como  perteneciente  á una  especie  del 
género  II  y sena,  que  designó  con  el  nombre  de 
Hysena  neogaea,  reconociendo  luego  él  mismo  que 
se  trataba  de  un  representante  de  la  familia  de  los 
perros  cambiando  entonces  el  nombre  en  Abath- 
modon  fossilis,  que  Liáis  identifica  con  Ictycyon 

TU  fus. 

Así,  el  Cynailurus  minutus  que  Blaihville 
consideró  erróneamente  como  idéntico  á Felis  onca, 
el  Abatlimoclon  fossilis  y la  Ilysena  neogaea, 
serían  simplemente  nombres  fundados  sobre  dis- 
tintos restos  del  Icticyon  antes  de  que  este  último 
género  fuera  conocido  por  Luto,  de  una  manera 
completa,  y sin  que  por  consiguiente  la  pretendida 
II  y cena  neogaea  tenga  la  únas  mínima  relación  con 
el  Smüodon  populator. 

De  consiguiente,  resulta  que  no  hay  ninguna  razón 
para  cambiar  el  nombre  específico  de  populator 
aplicádole  por  Luto,  por  el  de  neogaeus  que  fué 
dado  á un  animal  de  una  familia  diferente,  y que 
nunca  el  mismo  Luto  ha  identificado  con  el  Smi- 
lodon. 

Queda  ahora  en  cuestión  la  denominación  gené- 
rica, ¿ es  un  Machcerodus  ó se  trata  de  un  género 
distinto  que  deba  conservar  el  nombre  de  Smi- 
lodon  ? 

La  cuestión  no  puede  juzgarse  'en  el  dia  de  la 
misma  manera  como  pudo  hacerse  20  ó 30  años 
antes-,  entonces  solo  se  conocían  unas  cuantas  espe- 
cies de  felinos  de  dientes  superiores  cultriformes, 
mientras  que  hoy  se  cuentan  por  decenas,  consti- 
tuyendo un  grupo  independiente  de  los  verdaderos 
felinos,  con  varios  géneros  distintos,  de  los  que  hay 
representantes  en  Europa,  Asia,  Africa,  y en  ambas 
Américas. 

El  Dr.  Burmeister  que  en  1865  describió  bas- 
tante detalladamente  el  esqueleto  encontrado  por 
Muñiz  y regalado  por  Wheelwright  al  Museo  de 
Buenos  Aires,  lo  coloca  en  el  género  Machcerodus, 
pero  Liáis,  en  1872  (Climat,  faune,  etc.,p.  496), 


sostiene  que  el  Smüodon  es  genéricamente  distinto 
del  Machcerodus,  aunque  admite  la  existencia  de 
ambos  géneros  en  el  Brasil. 

En  1878,  el  profesor  P.  Gervais,  emite  la  opi- 
nión aunque  tímidamente,  de  que  las  especies  sud- 
americanas podrían  muy  bien  formar  un  súb-género 
para  el  que  sería  necesario  conservar  el  nombre  de 
Smüodon;  y al  año  siguiente,  1879-80  el  profesor 
Cope,  sostiene  que  Machcerodus  y Smüodon  son 
dos  géneros  distintos,  distinguiéndose  el  último  por 
el  p.  3 pequeño  y provisto  de  una  sola  raíz,  mien- 
tras el  mismo  diente  del  Machcerodus,  es  mas 
grande  y con  dos  raíces  distintas  y separadas. 

En  el  mismo  año,  en  mi  trabajo  sobre  Los 
mamíferos  fósiles  de  la  América  Meridional, 
en  colaboración  con  H.  Gervais,  separamos  el 
Smüodon  como  género  distinto  del  Machcerodus, 
caracterizándolo  por  sus  caninos  superiores  enor- 
mes, muy  comprimidos  y dentellados  sobre  los  dos 
bordes  cortantes,  por  no  tener  mas  que  dos  muelas 
en  cada  lado  de  la  mandíbula  inferior  (por  faltar 
el  p.  j),  y por  el  húmero  sin  el  agujero  epitrocleano 
que  se  encuentra  en  casi  todos  los  felinos. 

Alaño  siguiente  (1 88 1), Burmeister  en  la  segunda 
entrega  del  Atlas  de  la  Descrip.  Phy.  etc.,  com- 
bate la  separación  del  Smüodon  y Machcerodus, 
negando  todo  valor  á la  observación  de  la  ausencia 
del  agujero  epitrocleano  del  húmero,  observada  por 
nosotros  y por  Cope,  agregando  que  debe  ser  un 
carácter  individual  por  cuanto  los  húmeros  del 
mismo  animal  que  se  conservan  en  el  Museo  tienen 
todos  esa  perforación  en  la  misma  posición  que  en 
los  gatos,  pero  pasa  completamente  por  alto  las 
diferencias  observadas  en  la  dentición,  particular- 
lamiente  en  el  canino  y en  los  premolares  infe- 
riores. 

En  esta  corta  noticia  esplicativa,  dice  Burmeister 
que  la  especie,  que  él  continúa  designando  bajo  el 
nombre  de  Machcerodus  neogaeus,  figura  en  nues- 
tro trabajo  bajo  dos  nombres  distintos,  con  el  de 
Smüodon  populator,  y el  de  Felis  protopanther , 
no  fijándose  en  que  precisamente  lo  que  hemos  que- 
rido era  separar  el  Felis  protopanther  del  Smi - 
loclon  como  dos  animales  distintos  y de  dos  géneros 
diferentes,  ambos  fundados  por  Luto  y cuya  reu- 
nión solo  podrá  admitirse  cuando  se  pruebe  que 
son  idénticos. 

Tampoco  Braaco  (deber  eine  fossile  sauge- 
thier- fauna  von  Punin,  etc.,  p.  143,  a.  1883) 
se  ha  enterado  por  completo  de  la  bibliografía  y del 


UNGUICULADOS 


335 


contenido  de  nuestro  trabajo  forzosamente  compen- 
diado, atribuyéndonos  lo  que  nunca  hemos  pensado, 
que  el  Machcerodus  neogaeus  descrito  por  Bur- 
meister  es  un  Felis  (Felis  protopanther) , de- 
clarando que  en  su  opinión  es  un  Machcerodus  y 
no  un  Felis.  Nunca  hemos  pretendido  que  el  Ma- 
chxrodus  neogaeus  de  Burmeister  es  un  Felis. 
Si  se  hubiera  fijado  en  la  sinonimia  ( Los  ma- 
mif.  etc.,  p.  11  y 12),  hubiera  visto  que  Machce- 
rodus neogaeus  era  para  nosotros  sinónimo  de 
Smilodon  populator,  y si  abajo  seguía  como  sinó- 
nimo Felis  protopanther , hubiese  visto  que  este 
nombre  estaba  seguido  del  de  Burmeister  y no  del 
de  Luxd.  Del  mismo  modo  en  la  página  16,  hubiera 
visto  el  Felis  protopanther  seguido  del  sinónimo 
Macheerodus  neogaeus  Burmeister;  ahora  como 
la  especie  neogaeus  no  es  de  Burmeister,  fácil  era 
comprender  que  suya  era  la  identificación. 

En  efecto,  la  primera  identificación  del  Felis 
protopanther,  con  el  Macheerodus  neogaeus  la 
encuentro  en  los  trabajos  de  Burmeister  (Anal, 
del  Mus.,  etc.,  t.  I,  p.  123),  como  simple  sinonimia, 
ignorando  por  consiguiente  las  razones  en  que  se 
funda.  Gervais,  que  vió  los  restos  en  Copenhague 
y que  conocía  muy  bien  el  Machseroclus,  dice  que 
los  restos  del  Felis  protopanther  indican  un  ani- 
mal muy  parecido  al  Felis  onga,  pero  mas  robusto. 
Liáis,  que  conocía  á fondo  los  trabajos  de  Lund, 
enumera  el  Felis  protopanther  como  animal  dis- 
tinto del  Smilodon  y cercano  al  Felis  onga.  Por 
fin,  el  mismo  Luxd,  en  la  Revista  do  Instituto 
histórico  (vol.  YI,  p.  326,  a.  1844),  dos  años  des- 
pués de  la  publicación  de  su  descripción  del  Smilo- 
don populator,  y varios  años  después  de  haber 
escrito  su  memoria,  menciona  todavía  el  Felis 
protopanther  como  un  verdadero  Felis  cercano  del 
jaguar,  pero  mas  grande. 

Con  estos  antecedentes  y no  habiendo  llegado  á 
mi  conocimiento  que  se  haya  probado  Ja  identidad 
de  Felis  protopanther  y de  Smilodon  popu- 
lator, no  se  estrañará  que  los  haya  considerado  como 
dos  animales  distintos,  y que  continúe  considerán- 
dolos así  hasta  que  no  se  pruebe  lo  contrario.  Los 
naturalistas  de  Copenhague  que  tienen  ó mano  los 
originales  de  Luxd,  son  los  que  pueden  definir  esta 
cuestión. 

Pero,  volviendo  á los  caractéres  que  separan 
Smilodon  del  Machcerodus,  no  insistiendo  sobre 
la  perforación  del  húmero,  que  en  vista  de  los  ejem- 
plares no  perforados  mencionados  por  Burmeister, 


puede  realmente  ser  una  diferencia  individual, 
quedan  siempre  las  diferencias  en  los  caracteres  de 
la  dentición  que  separan  de  un  modo  notable  Smi- 
lodon de  Machcerodus. 

No  quiero  apoyarme  sobre  las  diferencias  de  can- 
tidad, como  los  incisivos  superiores  de  Machce- 
rodus mas  apretados  y mas  afilados  que  en  Smi- 
lodon, ó la  forma  comprimida  y el  enorme  desarrollo 
de  los  caninos  superiores  del  Smilodon,  pues  aparte 
estas  diferencias  existen  otras  de  un  orden  supe- 
rior. En  estas  se  encuentra  la  forma  dentellada  de 
los  bordes  cortantes  de  los  caninos.  En  Machcero- 
dus, los  caninos  superiores  solo  presentan  dente- 
llado el  borde  posterior,  mientras  en  Smilodon, 
existe  además  una  dentelladura,  aunque  mas  suave 
en  el  borde  anterior,  aparte  de  la  del  borde  pos- 
terior que  es  muy  evidente,  carácter  que  también 
se  presenta  bien  aparente  en  el  género  Norte-Ame- 
ricano Hoplophoneus . 

Otra  diferencia  notable  aparece  en  el  carnicero 
superior,  tan  característico  para  distinguir  los  dis- 
tintos grupos  de  carniceros.  Este  diente  en  los  feli- 
nos, y eutre  ellos  en  el  género  Machcerodus  es  de 
corona  trilobada,  mientras  que,  en  Smilodon,  á lo 
menos  en  el  ejemplar  figurado  por  Burmeister  y 
en  los  demás  que  yo  he  podido  examinar,  este 
diente  puede  considerarse  como  cuadrilobado,  por 
la  presencia  de  un  talón  ó tubérculo  en  la  parte 
anterior  de  la  base  del  lóbulo  anterior,  tubérculo 
que  aunque  relativamente  pequeño,  está  bien  sepa- 
rado en  la  corona  por  hendidura  transversal  y ver- 
tical. y falta  siempre  en  Machcerodus  y en  los 
demás  felinos. 

En  cuanto  á la  mandíbula  inferior,  el  carácter  de 
tener  un  premolar  de  menos  ha  sido  puesto  en 
duda,  fundándose  principalmente  en  el  cráneo  exis- 
tente en  el  Museo  de  París,  que  presenta  el  p.  ¥ en 
la  mandíbula  inferior.  Este  cráneo  nos  era  bien 
conocido,  y lo  habíamos  examinado  antes  de  escribir 
nuestro  trabajo,  y si  lo  pasamos  por  alto  insistiendo 
en  que  el  Smilodon  solo  tiene  un  premolar  inferior, 
es  porque  el  p.  3 del  cráneo  del  Museo  de  París  es 
de  tamaño  desigual,  mas  grande  sobre  un  costado  de 
la  mandíbula  y mas  pequeño  sobre  el  otro,  y,  á lo 
menos  aparentemente  me  han  hecho  la  impresión  de 
ser  pequeños  premolares  de  osos  (Arctotherium), 
colocados  en  alveolos  artificiales,  lo  que  no  tendría 
nada  de  estraño  en  una  pieza  recojida  con  el  único 
objeto  de  la  especulación.  No  aseguro  de  que  ello 
sea  así,  pero  en  todo  caso  dicha  pieza  infundió  sos- 


336 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pechas;  y,  como  el  ejemplar  también  del  Brasil 
figurado  por  Lund,  como  el  del  Museo  de  Buenos 
Aires,  y otros  ocho  ó diez  que  tuve  ocasión  de  exa- 
minar, solo  tenían  un  premolar  inferior,  consideré 
que  realmente  faltaba  el  p.  ¥. 

Lydekker,  en  su  catálogo,  menciona  una  man- 
díbula inferior  de  Machcerodus  de  Buenos  Aires 
en  la  que  se  encuentra  presente  el  p.  ¥ y de  un 
tamaño  considerablemente  mayor  que  el  del  cráneo 
del  Museo  de  París,  pero,  ¿es  seguro  que  esta  pieza 
procede  realmente  del  Smilodon  populator ? En 
las  cavernas  del  Brasil  también  se  han  encontrado 
mandíbulas  inferiores  con  tres  dientes,  en  los  que 
el  p.  - estaba  bien  desarrollado,  y acompañadas  con 
caninos  superiores  dentellados  solo  al  lado  interno, 
pero  esos  restos  han  sido  reconocidos  no  como  de 
Smilodon , sino  como  de  un  verdadero  Machcero- 
dus,  fundándose  sobre  algunos  de  ellos  una  nueva  es- 
pecie llamada  por  Liáis  Machcerodus  Praclosi,  y á 
un  verdadero  Machcerodus  y no  á un  Smilodon 
pertenece  también  clcráneo  procedente  de  BioBam- 
ba,  y descrito  y figurado  por  Branco  (Ueber  eine 
fossile  Saüg.  etc.). 

Es  cierto  que  se  acaba  de  encontrar  en  Europa 
en  el  Forest-bed  de  Kessington,  Suffolk,  una  man- 
díbula inferior  atribuida  á un  Machserodus  (Quar- 
terly  Journal  o f the  Geological  Society,  1886, 
p.  309),  en  la  que  tampoco  existe  el  p.  ¥,  y elp.  T es 
también  mas  pequeño  que  en  Smilodon,  pero  tam- 
poco es  evidentemente  indiscutible  deque  esta  pieza 
no  pueda  pertenecer  á otro  animal  que  á un  Ma- 
chserodus, pues  si  ha  existido  el  Machcerodus  en 
América  al  lado  del  Smilodon,  puede  también 
haber  existido  el  Smilodon  en  Europa  conjunta- 
mente ó sucesivamente  con  el  Machcerodus. 

Por  consiguiente,  insisto  en  que  el  Smilodon  se 
distingue  del  Machserodus  por  la  ausencia  del  p.  ¥, 
y aún  admitiendo  que  no  haya  habido  superchería 
en  lo  que  concierne  al  cráneo  del  Museo  de  París, 
como  este  es  realmente  de  un  Smilodon,  todo  lo 
que  podría  concederse  es  deque  el  p.  ¥ era  caedizo 
conservándose  solo  hasta  una  edad  avanzada,  en 
uno  que  otro  individuo,  pero  en  este  caso  este 
diente  se  distinguiría  siempre  del  correspondiente 
del  Machserodus,  por  su  tamaño  diminuto  y por 
no  poseer  mas  que  una  sola  raíz  en  vez  de  las  dos 
raíces  que  tiene  siempre  el  p.  ¥ del  Machcerodus. 

La  fórmula  dentaria  normal  del  Smilodon  es  de 
consiguiente  la  siguiente: 


Smilodon  populator  Lund. 

(Pl.  iii,  fig.  3 y 4) 

Smilodon  populator,  Lund,  Loe.  cit.,  vol.  IX.  p.  293.  a. 
1842. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p,  12, 
a.  1880. 

Smilodon  Blainvillei,  Desmarest  en  Chenú,  Enciclopedia  de 
Hist.  Nat.,  t.  III,  Mamíferos,  1853. 

Smilodon  neogeeus  (Lund)  ("y  | Smilodon  necator  (Gervais), 
Cope.  Proceed.  Amer.  philosoph. , vol.  19,  1879. — 
Id.  Amer.  Naturalist.,  1879,  p.  798.  — Id.  1880, 
p.  854.  — Id.  Ann.  and  Magazine  of  nat.  hist., 
1880,  ser.  5,  vol.  5,  p.  36. 

Machcerodus  neogeeus  (Lund,  sp.),  Pictet.  Traite  de  Pa- 
léont.,  t.  I,  p.  221,  1852  ( falsa  identificación). 

Burmeister.  Anal,  del  Mus.  pub.  de  B.  A.,  t.  I,  p. 
123. — Id.  Abl.  de  naturf.  Gesellsch.  z.  Halle, 
t.  X,  con  lámina.  — Id.  Descr.  Phys.,  etc.,  t.  III, 
p.  106.  a,  1879.  — Id.  Atlas  de  la  Descr.  Phys.,  etc., 
cnt.  II,  a.  1882. 

Lydekker.  Cat.,  etc.,  part.  I,  p.  48. 

Machcerodus  necator,  P.  Gervais,  LTnstitut,  Compies - 
rendus,  1878. 

Meganthereon  neogeeus  (Lund,  sp.),  Pomel,  Catal.  me- 
tho.,  etc. 

Muñifelis  bonceriensis , Muñiz,  Gaceta  mercantil  de  Buenos 
Aires,  1845. 

Hycena  neo g tea  (Lund),  Burmeister,  Anal,  del  Alus.  pub.  de 
B.  A.,  t.  I,  p.  123.  — Id.  Descr.  Phys.,  t.  III,  p. 
106  (identificación  errónea) . 

Felis  smilodon  (Lund),  Blainville,  Ostéograpliie,  etc. 

Felis  cullridens,  Bravard,  Resume  du  Catal.  de  collect.  etc. 
1860  (identificación  errónea). 

Felis  protopantlier  (Lund),  Burmeister.  Anal.,  etc.,  t.  I, 
p.  123.  — Id.  Descript.,  etc.,  t.  III,  p.  106  (identi- 
ficación errónea). 

Este  animal,  sin  duda  el  mas  robusto  de  los  feli- 
nos hasta  ahora  conocidos,  ha  dejado  sus  restos 
aunque  no  en  gran  abundancia  desde  el  centro  del 
Brasil  hasta  Bahía  Blanca. 

Existen  restos  importantes  de  esta  especie  en  los 
museos  de  Londres,  París  y Copenhague,  conocién- 
dose además  dos  esqueletos  casi  completos,  el  que 
se  conserva  en  el  Museo  de  Buenos  Aires  encon- 
trado cerca  de  Lujan  por  Francisco  Muñiz,  y otro 
en  Filadelfia,  propiedad  del  profesor  Cope,  en- 
contrado cerca  de  San  Antonio  de  Areco  por  D.  José 
Larroque. 

A pesar  de  esto,  hasta  ahora  la  mayor  parte  de 
esos  restos,  solo  han  sido  objeto  de  cortas  noticias, 
no  existiendo  de  la  mayor  parte  descripciones  com- 
pletas, exceptuando  las  del  Dr.  Burmeister  sobre 


UNGUICULADOS 


337 


el  esqueleto  del  Museo  de  Buenos  Aires,  cuyo  resú- 
men  doy  á continuación. 

En  su  conformación  general  el  esqueleto  del  Smi- 
lodon  es  igual  al  de  los  demás  felinos,  con  excepción 
déla  cola,  la  que  á juzgar  por  el  tamaño  de  la  pri- 
mera vértebra,  y de  algunas  otras  sueltas,  parece 
haber  sido  bastante  mas  corta,  y por  consiguiente 
compuesta  de  un  menor  número  de  vértebras  que  en 
las  grandes  especies  de  Felis  existentes.  Su  talla 
general  era  de  poco  superior  á la  del  jaguar,  pero  de 
conformación  general  mucho  mas  robusta,  siendo 
los  huesos  de  los  miembros  cortos  pero  excesiva- 
mente gruesos,  tanto  que  por  hábiles  naturalistas 
fueron  confundidos  con  los  de  representantes  de  la 
familia  de  los  osos. 

El  cráneo,  relativamente  al  tronco,  es  mas  pequeño 
que  el  de  los  grandes  felinos  existentes,  pero  mas 
largo,  y con  una  fuerte  y elevada  cresta  sagital  que 
lo  acerca  en  algo  al  de  la  H y cena,  y con  el  rostro 
mas  ancho,  lo  que  conjuntamente  con  el  enorme 
desarrollode  los  caninos  superiores,  le  dá  un  aspecto 
particular,  bastante  diferente  del  de  los  demás  gatos, 
aunque  bastante  parecido  al  del  M&chcerodus.  El 
centro  del  cráneo,  al  nivel  de  los  arcos  z i gom áticos 
es  mas  estrecho  proporcionalmente  que  el  de  los 
gatos,  lo  que  es  todavía  mas  notable  unido  al  alto 
y á la  gran  longitud  de  la  cresta  sagital.  Las  órbitas 
son  pequeñas,  angostas  y elípticas,  y el  canal  in- 
fra-orbital  de  tamaño  considerable.  El  borde  interno 
de  las  órbitas  no  presenta  el  pequeño  tubérculo 
que  existe  en  los  gatos  arriba  de  la  apertura  del  ca- 
nal lacrima],  y el  arco  zigomático  carece  de  la  apó- 
fisis elevada  y puntiaguda  que  en  los  demás  felinos 
se  dirije  hácia  la  apófisis  post-orbitaria,  presentán- 
dose por  consiguiente  la  órbita  del  ojo  considera- 
blemente mas  abierta  hácia  atrás  en  Smilodon  que 
en  Felis  y Machcerodus.  Otra  diferencia  consi- 
derable entre  Felis  y Smilodon  se  encuentra  en 
la  configuración  de  los  huesos  nasales  y en  su  modo 
de  unión  con  los  frontales.  En  Felis  los  huesos 
nasales  se  estrechan  hácia  atrás  para  penetrar  entre 
ambos  frontales,  que  se  extienden  hácia  adelante 
sobre  los  costados  laterales  posteriores  de  los  na- 
sales. En  Smilodon,  ai  contrario,  los  huesos  na- 
sales, relativamente  mas  cortos  y mas  anchos,  muy 
anchos  en  la  parte  posterior,  se  unen  con  los  fron- 
tales formando  una  sutura  transversal  casi  recta, 
continuada  á ambos  lados  por  la  que  separa  los 
frontales  de  los  maxilares;  el  Machcerodus  pre- 
senta una  conformación  intermediaria  entre  Felis 


y Smilodon.  El  plano  occipital  es  estrecho,  y muy 
elevado,  mas  inclinado  hácia  atrás  que  en  los  Felis, 
y con  una  cresta  occipital  muy  elevada.  La  apófisis 
mastóidea  presenta  un  desarrollo  extraordinario,  que 
separa  decididamente  al  Smilodon  de  Felis  y Ma- 
chcerodus. La  mandíbula  inferior  es  parecida  á la  de 
Machaerodus,  pero  con  la  barba  mas  fuerte  y mas 
descendente  hácia  abajo,  lo  que  unido  á los  nume- 
rosos pequeños  agujeritos  del  borde  alveolar  supe- 
rior, al  tamaño  considerable  del  agujero  sub-orbi- 
tario,  y al  enorme  tamaño  de  los  caninos,  hacen 
suponer  que  el  animal  tuvo  lábios  sumamente  grue- 
sos, y los  superiores  muy  descendentes. 

Los  parietales  son  muy  hundidos  y muy  rugosos, 
lo  que  conjuntamente  con  las  fuertes  crestas  occi- 
pital y sagital  prueban  la  inserción  de  músculos  de 
una  fuerza  extraordinaria. 

Los  seis  incisivos  superiores  aumentan  poco  de 
tamaño  del  i.  - al  i.  -,  con  una  corona  casi  cónica, 
y raíces  largas  y comprimidas  afectando  una  forma 
lameliforme.  Estos  dientes  difieren  de  los  de  Felis 
y Machaerodus , pues  en  estos  dos  géneros  la 
corona  es  mas  espatuliforme  y no  cónica  como  en 
Smilodon.  En  Machseroclus  y Felis  el  incisivo 
externo  de  cada  lado  es  de  tamaño  considerable- 
mente mayor  que  los  cuatro  internos,  pero  en  Smi- 
lodon, la  diferencia  es  poco  sensible,  pues  el  i. 1 es 
apenas  un  poco  mas  pequeño  que  el  i.  -.  Además 
en  Machaerodus  y en  Felis,  los  seis  incisivos  su- 
periores están  muy  apretados  unos  á otros,  mientras 
que  en  Smilodon  están  separados  unos  de  otros 
por  espacios  intermediarios  regulares  y bastante 
anchos.  Los  incisivos  inferiores  son  parecidos  á los 
superiores,  con  la  diferencia,  que  el  externo  de 
cada  lado  es  considerablemente  mayor  que  los  in- 
ternos, siendo  estos  últimos  un  poco  mas  peque- 
ños que  los  correspondientes  de  la  mandíbula  su- 
perior. 

Los  caninos  superiores  se  parecen  á los  del  Ma- 
chaerodus en  su  conformación  general,  pero  son  un 
poco  menos  curvos,  proporcionalmente  mas  grandes 
y sobre  todo  mas  largos,  considerablemente  mas 
comprimidos  en  sentido  transversal,  terminando  la 
corona  en  dos  bordes  perpendiculares  cortantes, 
uno  anterior  y el  otro  posterior,  formados  por  una 
lámina  de  esmalte  fuertemente  dentallada  en  forma 
de  sierra,  pero  de  una  manera  mucho  menos  apa- 
rente en  la  cara  anterior  que  en  la  posterior.  En 
Machaerodus  ya  se  ha  dicho  que  solo  está  dente- 
llado el  borde  posterior  ó interno. 


43 


338 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  canino  inferior  es  sumamente  pequeño,  sobre 
todo  en  comparación  del  enorme  desarrollo  del 
superior,  y de  una  forma  completamente  distinta. 
La  corona  en  vez  de  comprimida,  es  cónica  y algo 
curva,  pareciéndose  un  poco  á la  de  los  incisivos, 
pero  con  un  tubérculo  basal  en  su  parte  posterior 
del  que  asciende  una  arista  ó cresta  que  disminuye 
gradualmente  hacia  arriba  hasta  perderse  en  la  pun- 
ta, y dentellada  en  todo  su  largo  como  el  canino 
superior. 

El  premolar  superiores  bi-radiculado  y con  la  co- 
rona comprimida  y dividida  en  tres  tubérculos,  el  del 
medio  mas  grande  y el  posterior  mas  pequeño. 

El  carnicero  superior  es  de  grandes  dimensiones, 
con  la  corona  muy  comprimida  y muy  alta,  dividida 
en  cuatro  lóbulos,  de  los  que  el  anterior  mas  pe- 
queño y mas  bajo  falta  en  Machserodus  y en  Felis 
constituyendo  un  carácter  genérico  del  Smilodon; 
sobre  el  lado  interno  existe  un  tubérculo  basal  poco 
desarrollado. 

El  p.  3 de  la  mandíbula  inferior  falta  siempre  en 
los  individuos  adultos,  y cuando  todavía  persiste 
hasta  una  edad  avanzada,  se  conoce  es  un  diente 
muy  pequeño  y de  una  sola  raíz,  carácter  particu- 
lar del  Smilodon. 

El  p.  j es  de  tamaño  relativamente  considerable 
y de  corona  alta  con  tres  cúspides,  la  del  medio  mas 
grande,  la  anterior  y laposterior  mas  pequeñas,  y ade- 
más un  tubérculo  ó cúspide  accesoria,  bastante  bien 
desarrollada  en  la  parte  posterior  de  la  corona,  que 
falta  en  Felis  y Machserodus , constituyendo  igual- 
mente un  distintivo  de  Smilodon. 

El  carnicero  inferior  es  de  grandes  dimensiones, 
y de  la  misma  forma  general  que  el  de  Felis  y 
Machceroclus. 

El  atlas  según  Burmeisteu,  mas  grande  que  el 
del  tigre,  tiene  las  alas  laterales  mas  prolongadas 
pareciéndose  un  poco  al  de  la  FLycena. 

Las  demás  vértebras  del  cuello  y del  tronco  se 
parecen  en  su  conformación  general  á las  de  los  de- 
más felinos. 

El  externon  consta  de  nueve  piezas . 

Las  costillas  se  parecen  también  á las  de  los  gatos 
pero  son  tan  fuertes  que  presentan  casi  el  doble 
grueso  que  las  del  león. 

El  cubito  y rádio  son  considerablemente  mas  lar- 
gos que  el  húmero,  y otro  tanto  sucede  con  la  tibia 
y peroné  respecto  del  fémur,  siendo  esta  diferencia 
bastante  mayor  que  en  los  representantes  del  gé- 
nero Felis. 


Los  huesos  de  los  miembros  son  excesivamente 
gruesos,  y los  del  miembro  anterior  mas  que  los  del 
posterior.  Los  huesos  del  metacarpo  y metatarso 
son  relativamente  mas  cortos  y mas  gruesos  que  los 
de  Felis. 


Dimensiones 


Longitud  del  cráneo 

Ancho  del  rostro  entre  los  caninos  superiores 

Ancho  del  cráneo  entre  los  arcos  zigoraáticos 

Longitud  de  la  parte  anterior  del  cráneo  á la  parte  poste- 
rior de  las  órbitas 

Longitud  desde  el  borde  posterior  de  las  órbitas,  hasta  la 

parte  posterior  de  la  cresta  sagital. 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 

Ancho  de  ambas  ramas  mandibulares  entre  el  borde  ex- 
terno de  los  cóndilos 

Longitud  del  canino  superior 

Longitud  de  la  corona  del  c.  i 

Longitud  de  la  raíz  del  c.  - 

Diámetro  de  la  corona  en  la  base  j ,intero_Poster^or 

(.  transverso 

Alto  déla  corona  del  i.  i 

» » del  i . 

» » del  i.  - 


Diámetro  del  premolar  superior 
Diámetro  del  carnicero  superior 
Diámetro  del  trasmolar  superior 


( ántero-posterior 

( transverso  máximo  . . . . 

( ántero-posterior 

( transverso  máximo 

c ántero-posterior 

( transverso 


del  i.  y. 

. ..  , , , del  i.  z 

Alto  de  la  corona  { , , . 

del  1.  -j 

del  canino  inferior 

Diámetro  del  premolar  inferior  \ <íntero_Posteijor-"- 

( transverso  máximo. 

. „ . ( ántero-posterior.... 

Diámetro  del  carnicero  inferior  ¿ transverso_máximo . 


Longitud  del  cuello 

Longitud  del  Atlas 

» del  axis 

» de  la  tercera  cervical 

» de  la  cuarta  cervical 

» de  la  quinta  cervical 

» de  la  sesta  cervical 

» de  la  séptima  cervical 

» de  la  primera  dorsal 

» de  la  segunda  dorsal 

» de  la  tercera  dorsal 

» de  la  cuarta  dorsal 

» de  la  quinta  dorsal 

» de  la  sesta  dorsal 

» de  la  sétima  dorsal 

» de  la  octava  dorsal 

» de  la  novena  dorsal 

Longitud  de  la  décima,  undécima  y décima-cuarta,  cada 

una 

Longitud  de  la  décima-tercera  y décima-cuarta,  cada  una. 
Longitud  de  la  primera  y segunda  lumbar,  cada  una.... 

» de  la  tercera  lumbar. 

» de  la  cuarta  lumbar 

» de  la  quinta  lumbar 


0m330 

0.110 

0.200 

0.185 

0.190 

0.220 

0.170 
0.280 
0.015 
0.011 
0.045 
0.020 
0.016 
0.020 
0.025 
0.019 
0.009 
0.046 
0.018 
0.005 
0.013 
0.008 
0.010 
0.021 
o.  026 
0.035 
0.012 
0.031 
0.016 
0.400 
0.030 
0.080 
0.051 
0.050 
0.050 
0.049 
0.048 
0.040 
0.038 
0.037 
0.0365 
0.036 
0.037 
0.038 
0.0382 
0.039 

0.040 

0.042 

0.043 

0.045 

0.050 

0.050 


UNGUICULADOS 


339 


Longitud  de  la  sesta  lumbar 

» de  la  primera  sagrada 

» de  la  segunda  sagrada 

» de  la  tercera  sagrada 

» de  la  primera  costilla 

» déla  segunda  costilla 

» de  la  tercera  costilla 

» de  la  cuarta  costilla 

» de  la  quinta  costilla 

» de  la  sesta  costilla 

» del  omóplato 

» del  húmero 

» del  rádio 

» del  pié  anterior 

» del  metacarpiano  medio ... 

» de  la  cadera 

» del  hueso  sacro 

» del  fémur 

» de  la  tibia 

» del  calcáneo 

» del  metatarsiano  medio 

» del  cúbito 

» del  pié  posterior 


0.045 

0.044 

0.035 

0.030 

0.160 

0.175 

0.206 

0.240 

0.260 

0.280 

0.380 

0.380 

0.270 

0.270 

0.090 

0.370 

0.190 

0.410 

0.280 

0.110 

0.100 

0.360 

0.320 


Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  se  han 
encontrado  en  distintos  puntos  del  Brasil,  de  la 
República  Argentina,  Banda  Oriental  del  Uruguay, 
Bolivia  y Paraguay. 

Horizonte.  — En  la  provincia  de  Buenos  Aires 
se  encuentran  sus  restos  en  todos  los  horizontes  de 
la  formación  pampeana,  pero  de  preferencia  en  el 
pampeano  superior,  siendo  muy  raros  en  el  pam- 
peano inferior. 


MACELER0DUS  kaup. 


Kaup,  Oss.  foss.  de  Darmstardt,  pl.  II,  p.  24,  a.  1833  (Ma- 
chairodus ) . 

Forra,  dent.  f i.  j c.  f m.  (|  -f  \ -f-  i)  = 28 


Machaerodus  en  señad e n si  s Amegh. 

Smilodon  ensenadensis,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de 
mamíferos  fósiles  nuevos , etc.,  p.  6,  n°  5,  Febrero 
de  1888. 

El  género  Machcerodus  ha  existido  también  en 
Sud  América,  pero  ha  sido  confundido  casi  siempre 
con  el  Smilodon.  Liáis  ha  descrito  una  especie 
de  verdadero  Machcerodus,  y al  mismo  género  per- 
tenece sin  duda  el  cráneo  de  la  cordillera  del  Ecua- 
dor, figurado  y descrito  por  Braxco. 


En  la  República  Argentina  ha  existido  una  especie 
del  mismo  género,  de  la  que  repetidas  veces  se  han 
encontrado  restos,  que  se  han  extraviado  en  su 
mayor  parte.  Esta  especie  fué  ya  conocida  por 
Bravard  quien  la  confundió  con  el  Felis  megan- 
thereon  (Machcerodus)  de  Europa,  yá  ella  deben 
atribuirse  las  mandíbulas  inferiores  con!  el  p.  ¥ 
bien  desarrollado  y bi-radiculado  que  han  sido 
confundidas  con  las  del  Smilodon.  Esa  especie  se 
caracteriza  por  una  talla  bastante  menor  que  la  del 
Smilodon  populator,  por  el  p.  ¿ de  la  mandíbula 
inferior  siempre  presente  y con  dos  raíces,  por  el 
cráneo  algo  mas  parecido  al  de  los  verdaderos  Felis, 
y por  los  caninos  superiores  mas  cortos,  menos 
comprimidos  y sin  dentelladuras  en  el  borde  per- 
pendicular anterior. 

Solo  he  podido  examinar  de  este  animal  un  canino 
superior  que  en  un  principio  atribuí  á una  especie 
distinta  de  Smilodon  que  designé  con  el  nombre 
de  Smilodon  ensenadensis,  pero  un  conocimiento 
mas  exacto  de  las  diferencias  que  separan  el  Smilo- 
don de  Machcerodus  me  conducen  ahora  á consi- 
derar dicho  diente  como  perteneciente  al  último  de 
los  mencionados  géneros. 

Dicho  diente  tiene  toda  la  raíz  intacta  pero  á la  co- 
rona le  falta  la  punta.  A pesar  de  eso  se  conoce  inme- 
diatamente que  era  de  tamaño  bastante  menor  y me- 
nos comprimido.  El  largo  del  canino  superior  del 
Smilodon  populator,  de  la  base  de  la  raíz  á la  cús- 
pidede  la  corona,  es  de  26  á 28  centímetros  según  los 
individuos,  pero  el  del  M.  ensenadensis  apenas 
debía  alcanzar  un  largo  de  21  centímetros.  El  ancho 
máximo  del  diente  del  S.  populator  en  la  raíz  es 
de  46  milímetros  y en  el  M.  ensenadensis  de  solo 
40  milímetros.  Mas  arriba  del  cuello  en  donde  em- 
pieza la  capa  de  esmalte  continuado,  el  canino  del 
S.  populator,  tiene  42  milímetros  de  ancho,  y el 
del  M.  ensenadensis  solo  37  milímetros. 

La  arista  cortante,  perpendicular  interna,  muy 
delgada  y dentellada  en  Smilodon  populator,  ape- 
nas presenta  trazas  de  dentelladura  en  el  M.  ense- 
nadensis. 

Ademas,  en  el  S.  popidator,  la  cara  anterior 
muestra  una  arista  perpendicular  gruesa  en  relieve 
y en  forma  de  costura  perpendicular,,  la  que  también 
se  encuentra  en  el  M.  ensenadensis,  pero  en  aque- 
lla especie  presenta  igualmente  vestigios  de  dente- 
lladuras  aunque  menos  visibles  que  las  del  lado 
interno,  y en  el  M.  ensenadensis  esos  vestigios 
faltan  por  completo.  Nótase  por  fin  también  que  en  la 


340 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


parte  media  del  diente  hácia  la  mitad  de  su  largo, 
la  arista  ó el  borde  perpendicular  anterior  del  canino 
del  M.  ensenadensis  forma  una  curva  mucho  mas 
pronunciada  que  en  el  S.  populator. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  en  las 
excavaciones  de  las  obras  del  puerto  de  La  Plata, 
en  la  Ensenada,  pero  se  han  encontrado  también 
restos  de  la  misma  especie  en  las  toscas  del  fondo 
del  Rio  de  la  Plata  en  el  municipio  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 


APERA  AME6H- 

Amechino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  11, 
a.  1886. 

Este  género,  conocido  hasta  ahora  solo  por  algu- 
nos dientes,  se  caracteriza  muy  bien  por  la  superficie 
del  esmalte,  muy  desigual,  con  impresiones  dis- 
puestas en  forma  de  redecilla,  y por  el  diente 
carnicero  inferior  que  carece  de  la  lisura  perpen- 
dicular externa  entre  los  dos  lóbulos  de  la  muela, 
que  distingue  los  felinos  de  la  actualidad. 

Apera  sanguinaria  Amegh. 

(Pl.  I,  fig.  27  y 28) 

Apera  sanguinaria,  Ameghino,  Obiva  y página  citada. 
Eutemnodus  americanus,  Bravard,  Monografía  de  los  ter- 
renos marinos  terciarios  de  las  cercanías  del  Pa- 
raná, p.  16,  1858. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  20,  a, 
1880. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  de  Buenos  Aires, 
ent.  XIV,  p.  97,  a.  1885. 

Bravard,  en  su  monografía  de  los  terrenos  ter- 
ciarios del  Paraná,  dice  haber  encontrado  en  los 
yacimientos  de  esa  localidad,  partes  del  esqueleto 
de  un  Eatemnoclus  americanus,  pero  sin  precisar 
las  piezas,  ni  dar  sus  caractéres,  de  manera  que,  al 
redactar  conjuntamente  con  H.  Gervais  el  catálogo 
de  los  mamíferos  fósiles  sud-americanos  no  pudimos 
dar  ningún  dato  sobre  tan  misterioso  animal.  Pero 
Burmeister,  en  su  reciente  trabajo  sobre  los  fósiles 


del  Paraná,  describe  y dibuja  dos  dientes  de  la 
colección  Bravard  procedentes  de  un  animal  car- 
nicero, según  él  parecido  á los  gatos,  que  cree  repre- 
sentan el  Eutemnodus  americanus  de  aquel 
naturalista. 

Esta  determinación  me  pareció  desde  un  prin- 
cipio mas  que  dudosa,  y en  mi  último  trabajo  sobre 
los  fósiles  del  Paraná  me  expresaba  al  respecto  en 
los  siguientes  términos  : «Me  parece  que  aquí  hay 
error:  ó las  piezas  de  la  colección  Bravard  fueron 
confundidas  y los  objetos  indicados  no  son  los  que 
sirvieron  de  fundamento  á Bravard  para  precisar  la 
existencia  de  un  Eutemnodus  americanus,  ó bien 
como  sucedió  en  otros  casos  aquel  meritorio  natu- 
ralista identificó  erróneamente  un  género  americano 
á un  género  europeo  bastante  distinto  que  entra 
en  una  sub-clase  diferente.  Me  inclino  á esta  última 
suposición . 

« El  Eutemnodus  es  un  género  extinguido  euro- 
peo, de  los  terrenos  terciarios  antiguos  de  Yaucluse, 
fundado  por  los  paleontólogos  Pommel  y Bravard 
que  lo  colocan  en  Ja  sub-clase  de  los  marsupiales 
como  cercanoylel  género  Didelphys  que,  como  es 
sabido  carece  de  verdaderos  dientes  carniceros,  mien- 
tras que  el  animal  americano  de  que  se  trata  es  un 
mamífero  placentario  del  orden  de  los  carnívoros. 
No  existe  así  un  Eutemnodus  americanus,  sino 
un  género  americano  nuevo,  completamente  dis- 
tinto del  europeo,  del  que  no  puede  llevar  el  nom- 
bre genérico,  y que  propongo  por  consiguiente 
designar  con  el  nombre  Apera  sanguinaria  indi- 
cando así  su  carácter  completamente  opuesto  al 
género  Eutemnodus.  » 

No  pudiendo  conseguir  en  Buenos  Aires  la  obra 
original  de  Pommel  y Bravard,  buscaba  en  vano 
en  los  trabajos  mas  modernos  la  caracterización  del 
género  Eutemnodus,  cuando  en  el  reciente  catá- 
logo de  los  mamíferos  fósiles  del  Museo  británico, 
redactado  por  Lydeiáker,  encuentro  (Catal.,  etc., 
part.  I,  pág.  21),  á propósito  de  los  restos  del  gé- 
nero Ilyaenoclon,  la  siguiente  nota:  «This  and 
other  specimens  from  Yaucluse  liave  been  hither  to 
labelled  Hycenodon  requieni ; but  they  are  of 
much  larger  size,  as  vill  be  shown  bellow.  Some 
(e.  g.  N°  28203)  areentered  in  Bravard’s  collection 
M.  S.  Catalogue,  as  Eutemnodus  euryrhynchus 
Bravard.  The  same  generic  terme  has  been  em- 
ployed  by  Bravard  ivide  H.  Gervais  and  Ameghino, 
Les  mammif.  etc.)  for  a fossil  Carnivore  from 
the  Pleistocene  of  S.  América,  wich  cannot  now  be 


UNGUICULADOS 


341 


identified.  It  would  be  very  remarkable  if  Hyce- 
nodon  were  found  in  those  deposits». 

Resulta  pues  que  Eulemnodus  es  simplemente 
un  sinónimo  de  Ilycenodon,  lo  que  confirma  mi 
primera  opinión  de  que  los  restos  mencionados  por 
Burmeister  son  de  un  género  nuevo  americano, 
pues  no  tienen  nada  de  común  con  los  del  Hyceno- 
don,  y hasta  es  dudoso  de  que  Bravard  haya  apli- 
cado á esos  restos  el  nombre  genérico  de  Eutem- 
nodus,  pues  conocía  muy  bien  la  dentaduaa  de  este 
género  y no  es  de  suponer  que  incurriera  en  un 
error  tan  notable.  Por  otra  parte,  en  su  nota  sobre 
el  descubrimiento  del  Eutemnodus  americanus 
habla  de  partes  del  esqueleto,  y no  se  comprende 
cómo  pudiera  aplicar  esta  expresión  á un  solo  diente. 
De  todo  esto  deduzco  que  ha  habido  una  confusión 
de  etiquetas  ; que  los  restos  descritos  por  Burmeis- 
ter  son  de  un  género  distinto  de  los  que  Bravard 
designó  con  el  nombre  de  Eutemnodus  ameri- 
canus que  sin  duda  era  un  representante  de  la 
familia  de  los  Hycenodonticlce  que  también  vivió  en 
esta  parte  de  América  durante  los  tiempos  eocenos, 
como  lo  prueba  el  Anatheriurn  defossus,  descrito 
precedentemente.  Pero  todo  esto  prueba  también 
lo  que  ya  he  repetido  tantas  veces,  que,  las  listas  de 
nombres  de  géneros  y especies  sin  diagnosis  son  un 
estorbo  para  el  adelanto  de  la  ciencia  y no  deben 
ser  tomadas  en  consideración  para  nada. 

Sin  embargo,  todo  esto  es  en  el  supuesto  de  que 
dichos  restos  sean  de  un  Felidce , pues  confieso  que 
sobre  una  sola  muela  incompleta,  y de  la  que  solo 
puedo  examinar  el  dibujo,  me  encuentro  incapaz  de 
dar  una  opinión  definitiva,  tanto  mas  que  á juzgar 
por  el  dibujo,  la  mencionada  pieza  me  parece  diferir 
notablemente  de  las  de  los  gatos.  Pero  como  Bur- 
meister  la  ha  determinado  sobre  el  original  no 
insisto  mas  sobre  mis  dudas,  reproduciendo  las 
figuras  y la  descripción  del  autor  para  que  el  lector 
pueda  juzgar  según  su  criterio. 

« La  única  representación  de  dicho  animal,,  en  la 
colección,  es  un  molar  carnicero  de  la  mandíbula 
inferior,  semejante  al  de  un  gato  doméstico,  por  su 
figura,  pero  de  tamaño  un  poco  mayor.  Doy  su  re- 
presentación exacta, -pl.  I,  fig.  27  y 28,  de  ambos  la- 
dos : A,  lado  externo,  y B,  interno;  se  ven  los  dos 
lóbulos  opuestos  de  la  corona,  el  anterior  al  lado  iz- 
quierdo, en  la  figura  A,  y al  lado  derecho  de  B 
el  lóbulo  poco  mas  angosto  pero  mas  alto  en  direc- 
ción opuesta.  Las  dos  raíces,  que  pertenecen  á 
estos  lóbulos  de  la  corona,  faltan,  por  deterioro ; 


se  vé  la  margen  de  la  rotura  bajo  la  corona,  como 
una  cintura  blanca  alrededor  de  los  dos  vacíos  in- 
ternos, bien  indicados,  de  los  lóbulos  en  la  figura 
B,  y una  pequeña  porciou  de  la  raíz  anterior  en  la 
figura  A,  de  lado  externo.  Comparando  este  diente 
con  uno  de  igual  tamaño  de  los  gatos,  se  distingue 
por  la  falta  de  la  fisura  perpendicular  entre  los  dos 
lóbulos,  siempre  bien  visible  al  lado  externo  de  la 
corona  en  los  gatos,  pero  que  no  existe  en  el  diente 
de  Eutemnodus,  y que  la  superficie  externa  de  la 
corona  está  marcada  con  pequeñas  impresiones, 
dándole  un  aspecto  de  redecilla,  carácter  que  nunca 
existe  en  el  mismo  diente  de  los  gatos  actuales,  ha- 
llándose liso  en  toda  su  superficie.  Esta  diferencia 
me  parece  de  mucha  importancia  para  distinguir  el 
Eutemnodus  de  Felis,  aunque  la  figura  general 
de  la  corona  es  muy  semejante,  sino  por  la  separa- 
ción del  esmalte  de  la  corona  de  las  raíces,  que 
desciende  en  ángulo  al  medio  del  lóbulo  externo, 
como  también  en  los  gatos  actuales.  » 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Paraná  en  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  mismo  nombre. 

Horizonte.  — Piso  mesopotúmico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


OBSERVACIONES  EILOGÉNICAS  SOBRE  LOS 
FELIDOS  ARGENTINOS 


Faltan  los  materiales  para  reconstruir  un  cuadro 
filogenético  pasable  de  los  felinos  argentinos  por 
la  escacez  de  restos  fósiles  que  de  ellos  hasta  ahora 
se  conocen,  aunque  dicho  cuadro  podría  rehacerse 
hipotéticamente.  Pero  mi  objeto  en  estas  observa- 
ciones es  solo  poner  de  relieve,  las  pocas  afinidades 
que  indican  los  restos  fósiles,  y los  inmensos  claros 
que  quedan  por  llenar. 

Existen  en  la  actualidad  doble  número  de  especies 
de  felinos  argentinos,  que  las  que  se  conocen  en 
estado  fósil,  cuando  es  evidente  que  tienen  que 
ser  mucho  mas  numerosas  las  especies  fósiles  que 
las  existentes.  Y entre  las  que  se  han  encontrado 
fósiles  en  nuestro  suelo  solo  hay  representantes  de 
gran  talla,  faltando  todas  las  especies  pequeñas  mas 
ó menos  aliadas  á las  actuales,  y que  deben  también 
haber  precedido  en  su  aparición  á las  grandes. 

Entre  los  representantes  fósiles  de  gran  talla  hay 


342 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dos  especies  aliadas  del  Felis  concolor , el  Felis 
longifrons  y el  Felis  platensis,  pero  ambas  son  de 
talla  mas  considerable  y hasta  cierto  punto  de  una 
evolución  mas  avanzada  que  el  Felis  concolor,  de 
donde  resulta  que  ninguna  de  las  dos  es  el  antecesor 
de  la  especie  existente  aunque  es  probable  que  las 
tres  descienden  de  un  tronco  común. 

Del  Felis  onga  hay  un  antecesor  fósil  apenas  un 
poco  diferente  de  la  forma  actual,  y otro  represen- 
tante todavía  mas  robusto,  cuyos  caractéres  de- 
muestran igualmente  que  110  pueden  descender  el 
uno  del  otro,  pero  que  se  entroncan  en  un  antecesor 
común.  Esto  es  todo  lo  que  por  ahora  se  puede 


avanzar  sobre  las  relaciones  de  las  especies  de 
Felis  argentinos,  siendo  por  otra  parte  de  presumir 
que  nunca  podrá  restaurarse  la  cadena  filogénica 
de  este  grupo  con  especies  exclusivamente  argen- 
tinas, ni  aún  sud-americanas,  por  cuanto  el  género 
es  cosmopolita,  y muchas  especies  han  emigrado  é 
inmigrado  en  distintas  épocas  y regiones. 

Mas  fácil  será  establecer  la  filiación  de  las  especies 
del  género  Smilodon,  pues  parece,  á lo  menos  por 
ahora,  que  ha  sido  exclusivo  de  Sud-América,  siendo 
su  antecesor  inmediato  el  Machserodus. 

Estos  datos  pueden  representarse  con  las  siguien- 
tes líneas. 


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PINNIPEDIA. 


Los  cuatro  miembros  bien  desarrollados  y con  cinco  dedos  en  cada  uno,  todos  armados  de  uñas. 

Una  rama  externa  del  canal  alveolar  de  la  mandíbula  inferior.  Un  interparietal.  Huesos  largos  sin 
cavidad  medular.  Escafoides  y lunar  soldados.  Huesos  marsupiales  ausentes. 

Se  dividen  en  dos  familias  que  se  distinguen  principalmente  por  la  disposición  del  aparato  dentario. 

Caninos  superiores  pequeños  y de  raíz  cerrada  ó casi  cerrada.  Phocidse. 

Caninos  superiores,  de  gran  tamaño,  desarrollados  en  forma  de  defensas,  y de  base  abierta. 

Trichechiclce. 

De  estas  dos  familias,  solo  se  encuentra  representada  en  nuestro  país,  la  primera  ó de  los  Phocidce. 


PHOCIDME 


ARGTOPIiOGA  peters 

Peters,  Monatsb.  der  konn , Akad.  zu  Berlín,  1888. 
Arctophoca  Fischeri  Gerv.  y Amegh. 

Arctophoca  Fischeri,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  IX,  p.  214,  a.  1886. 


Otaria  Fischeri,  H.  Gervais  y Ameghino,  Losmamíf.  fós.  etc., 
p.  233,  a.  1880, 

Fundé  esta  especie  en  compañía  del  Dr.  H.  Ger- 
vais  sobre  una  media  mandíbula  inferior  del  lado 
izquierdo  perteneciente  á un  animal  del  grupo  de 
las  focas.  Esta  pieza  que  comprende  la  parte  pos- 


UNGUICULADOS 


343 


terior  de  la  rama  horizontal  con  los  alveolos  de  las 
tres  últimas  muelas,  entra  en  el  género  Arctophoc a 
acercándose  bastante  por  la  forma  á la  especie  actual 
Arctophoca  falklándica  pero  tenía  un  tamaño 
mucho  mas  reducido.  La  forma  de  la  parte  exis- 
tente de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  casi 
idéntica  á la  de  la  especie  mencionada.  Los  tres 
alveolos  existentes  correspondientes  á las  tres  últi- 
mas muelas  son  de  forma  circular,  bastante  pro- 
fundos y de  igual  tamaño.  Como  en  las  especies 
actuales,  detrás  del  último  alveolo  se  extiende  la 
rama  horizontal  sin  dientes  por  un  espacio  consi- 
derable antes  que  empieze  á levantarse  la  rama 
ascendente  siempre  muy  baja  en  estos  animales. 

Dimensiones 


Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  antepenúltima  muela...  0m016 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  última  muela 0.018 

Alto  de  la  mandíbula  en  donde  empieza  á levantarse  la 

rama  ascendente 0.022 

Espesor  de  la  mandíbula  debajo  de  los  alveolos 0.008 

Diámetro  de  los  alveolos 0.004 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  últimos  alveolos.  0.018 


Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  por  el 
almirante  Dupotet  en  las  barrancas  del  Paraná,  y 
donada  al  Museo  de  historia  natural  de  París.  Bür- 
meister  cita  dientes  de  Otaria  de  la  misma  loca- 
lidad, que  sin  duda  proceden  de  la  misma  especie, 
habiendo  recogido  también  varios  ejemplares  el 
profesor  Scalabrini,  los  cuales  se  conservan  en  el 
Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  patagónico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  superior). 


OTARIA  perón 

Perón,  Voy.  aux  Terr.  Austr.,  II,  1818. 


Otaria  jubata  (Forster),  Blainville. 

Phoca  jubata,  Forster,  Descrip.  Animal.,  p.  66,  a.  1775. 

Schreber.  Saugeth.,  p.  3000. 

Otaria  jubata,  Desmarest,  Mammal.,  II,  p.  248,  a.  1820. 
Blainviele,  Ostéographie,  II,  genre  Phoca. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.pub.,  etc.,  t.  I.  p.  303.  — 
Id.  Descrip.  Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  526.  — Id.  Atlas 
de  la  Descrip.  Phys.,  ent.  2a,  p.  43,  a.  1883. 


Murie,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1869,  p.  101.  — Id.  Tran- 
sad. Zool.  Soc.,  t.  VIII,  p.  501.’ 

Allen  J.  A.  Hist.  of  North.  Amer.  pinniped,  p.  208, 
1880. 

Phoca  flavescens,  Schaw,  Gen.  Zool.  I,  p.  260,  a.  1800. 
Phoca  byroni,  Blainville,  Journ.  de  Phys.,  XCI,  p.  287,  a. 
1820. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  240,  1820. 

Platyrhyncus  leoninas , F.  Cuvier,  Lesson. 

Platyrhyncus  mollossinus  et  uránico,  Lesson,  Man.  de  Mam. 
p.  204, 1827. 

Ardocephalus  falklandicus , Burmeister,  An.  and.  Magaz. 

Nat.  Hist.,  3a  ser.  XVIII,  1866  (parte). 

Otaria  leonina,  Perón,  Voy.  aux  Terr.  austr.,  II,  1816. 
Desmarest,  Mammal.,  etc. 

Gray,  Cat.  o f Seáis,  p.  59. 

Peters,  Monatsb.  d.  Kón.  Alead,  s.  Berlín,  p.  263, 
1866. 

Burmeister,  Monatsb.,  etc.,  p.  180,  1868. 

Otaria  mollosina,  Lesson  et  Garnot,  Voy.  Coq.  Zool.  I, 
1826. 

Otaria  Pernetyi,  Lesson,  Dict.  Cías.  d’Hist.  Nat.,  XIII, 
1828. 

Hamilton,  Nat.  Libr. 

Otaria  platyrhinchus  et  chilensis,  Muller  in  Wiegman,  Ar-, 
chio.  für  Naturgescli.  1841,  p.  333. 

Otaria  Godeffroyi,  Peters,  Monatsb..  etc.,  cit.,  1866,  p.  264. 
Otaria  byronia,  Peters.  — Id. 

Otaria  Ulloce,  Tschudi,  Fauna  peruana.,  184-244,  p.  135, 136. 
Peters,  Loe.  cit.,  p.  270. 

Otaria  minor  et  pygmcea,  Gray,  Ann.  and  Magaz.  Nat. 
Hist.,  VIII,  p.  326. 

Otaria  hookeri,  Sclater,  Proceed.  Zool.  Soc.  London,  1886, 

p.  80. 

Habita  toda  la  costa  atlántico-argentina.  Sus  res- 
tos se  encuentran  con  frecuencia  en  las  formaciones 
marinas  post-pampeanas. 

Localidad.  — Alrededores  de  La  Plata,  Punta 
de  Lara,  Quilines,  etc. 

Horizonte.  — Piso  querandino  de  la  formación 
cuaternaria  (cuaternario  inferior). 


ALGUNAS  OBSERVACIONES  SOBRE  EL  ENCADENAMIENTO 
FIL0GÉNIC0  DE  LOS  MAMÍFEROS  CARNICEROS  EN 
GENERAL. 

El  crecido  número  de  representantes  fósiles  de 
mamíferos  carniceros,  encontrados  en  ambos  conti- 
nentes, y el  conocimiento  general  que  hemos  ad- 
quirido sobre  las  grandes  líneas  de  la  evolución, 
los  órganos  que  afecta  de  preferencia,  y la  dirección 


344 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  que  generalmente  se  efectúa  la  modificación, 
puede  ya  permitirnos  trazar  un  bosquejo  del  enca- 
denamiento de  los  representantes  actuales  con  los 
que  los  han  precedido,  ó la  restauración  de  los 
antecesores  que  todavía  no  se  hayan  revelado  por 
vestigios  materiales. 

Este  estudio  podría  llevarse  muy  lejos,  descen- 
diendo hasta  los  mas  pequeños  detalles  de  la  orga- 
nización, pero  solo  me  propongo  dar  una  rápida  idea 
de  las  principales  líneas  de  evolución  de  los  grandes 
grupos. 

Los  carniceros  placentarios  actuales,  pueden  divi- 
dirse en  dos  grupos  cuyos  diferentes  representantes 
son  estrechamente  aliados  entre  sí.  En  el  primero 
el  aparato  dentario  ha  esperimentado  en  el  número 
de  sus  órganos  el  máximo  de  reducción ; forman  este 
grupo,  los  mustelinos  y los  felinos.  En  el  segundo, 
el  aparato  dentario  ha  experimentado  en  el  número 
de  sus  órganos  una  disminución  apenas  notable;  for- 
man este  segundo  grupo,  los  perros  y los  osos. 
Entre  ambos  grupos  se  coloca  el  de  las  hienas. 

Empezemos  por  el  segundo  grupo,  el  de  los 
perros  y de  los  osos.  Los  perros  son  mas  primitivos 
que  los  osos  por  su  aparato  masticatorio,  pero  han 
evolucionado  mas  que  estos  en  el  número  y la  forma 
de  los  dedos  ; y vice-versa,  los  osos  han  modificado 
el  aparato  masticatorio  en  la  forma  y á menudo 
también  en  el  número,  pero  conservan  un  tipo  pri- 
mitivo en  la  forma  de  sus  extremidades.  Pero  entre 
los  osos  hay  un  grupo  subordinado,  el  de  los  sub- 
ursus,  cuyo  aparato  masticatorio  es  mas  primitivo 
que  el  de  los  osos,  y de  consiguiente  mas  parecido 
al  de  los  perros.  Por  otra  parte,  los  sub-ursus  se 
ligan  á los  osos  por  distintas  formas  intermediarias, 
y como  los  han  precedido  en  su  aparición,  no  puede 
abrigarse  duda  de  que  los  osos  descienden  de  los 
sub-ursus. 

Las  diferencias  que  separan  los  perros  de  los  sub- 
ursideos  son  en  la  dentición  sumamente  pequeñas, 
pero  mayores  en  las  extremidades  puesto  que  los 
perros  son  digitigrados,  y los  sub-ursideos  planti- 
grados.  Sin  embargo,  como  la  forma  plantigrada, 
es  mas  primitiva  que  la  digitigrada,  podemos  deducir 
que  los  perros  primitivos  eran  plantigrados,  como 
los  osos,  y reunían  por  consiguiente  los  caracteres 
que  actualmente  encontramos  separados  en  los  per- 
ros, los  sub-ursideos  y los  ursideos;  este  grupo 
primitivo,  antecesor  de  los  tres  grupos  actuales, 
puede  designarse  con  el  nombre  de  Cyomorphidce ; 
á él  pertenece  el  Amphicyon,  gigantesco  carni- 


cero del  mioceno  medio  é inferior  que,  sin  duda  ha 
sido  precedido  por  otros  representantes  de  talla  mas 
pequeña,  y con  una  tendencia  menor  en  el  aparato 
dentario  al  grupo  de  los  osos.  Estos  antiguos  car- 
niceros, con  el  aparato  masticatorio  poco  especia- 
lizado, formaban  un  grupo  del  que  puede  darnos  un 
ejemplo  de  su  conformación  el  extinguido  género 
Cynodon. 

Tomemos  ahora  el  otro  grupo,  el  de  los  mustelinos 
y el  de  los  felinos.  Entre  los  mustelinos  se  observa 
una  reducción  continua  del  aparato  dentario,  llevada 
á su  mas  alto  grado  en  el  género  Lyncodon,  no- 
tándose que  los  géneros  mas  antiguos  son  los  de 
dentición  mas  completa,  mientras  que  los  mas  mo- 
dernos son  aquellos  en  que  la  reducción  ha  alcanzado 
su  mayor  grado  de  evolución. 

Otro  tanto  sucede  con  los  felinos  ; á partir  de  los 
extinguidos  géneros  Dinictis  y Pseudcelurus  el 
aparato  dentario  disminuye  en  el  número  de  sus 
órganos,  hasta  alcanzar  el  máximo  de  su  reducción 
en  el  género  Smilodon.  Aquí  también  se  observa 
que  los  géneros  de  dentición  mas  completa  son  los 
mas  antiguos,  y los  de  dentición  mas  reducida  los 
mas  modernos. 

Pero  los  mas  antiguos  representantes  de  los  mus- 
telinos y de  los  felinos,  son  mas  parecidos  entre  sí 
que  sus  descendientes,  y concluyen  por  confundirse 
con  las  distintas  formas  de  Cynodontes  en  donde 
ya  he  dicho  que  también  se  entroncan  los  antece- 
sores de  los  osos  y de  los  perros. 

Las  hienas,  parece  han  evolucionado  completa- 
mente por  separado  de  los  mencionados  grupos, 
pero  sus  formas  antecesoras  las  ligan  directamente 
á los  Cynodontes. 

Estos  cynodontes,  ó carniceros  placentarios  pri- 
mitivos, ofrecen  en  su  dentición  algunos  caractéres 
de  marsupiales  que  se  acentúan  en  los  creodontes. 
Estos  últimos  son  verdaderos  carniceros  en  evo- 
lución, que  reúnen  los  caractéres  de  los  carniceros 
placentarios  y de  los  carniceros  marsupiales,  con 
algunas  formas  que  es  difícil  separar  de  los  cyno- 
dontes y como  son  los  que  los  han  inmediatamente 
precedido  en  su  aparición,  me  parece  que  no  se 
puede  abrigar  duda  de  que  los  Cynodontes  pro- 
ceden de  creodontes  de  caractéres  cynoideos. 

Entre  los  carniceros  actuales,  hay  uno  que  tiene 
un  verdadero  molar  de  mas  en  la  mandíbula  inferior, 
es  decir  ocho  muelas  en  cada  lado  de  la  mandíbula 
inferior,  y siete  en  la  superior;  es  este  el  Octocyon. 
Siete  muelas  superiores  es  el  número  normal  en 


UNGUICULADOS 


345 


los  paquidermos  de  dentición  completa,  y se  en- 
cuentra también  en  algunos  Cyomorphidse,  por 
ejemplo  el  Amphicyon , pero  el  número  de  odio 
en  la  mandíbula  era  hasta  ahora  un  ejemplo  único 
en  los  carniceros,  y como  un  mayor  número  de 
dientes  es  un  signo  de  evolución  poco  avanzada, 
se  deduce  que  los  primeros  antecesores  de  los  carni- 
ceros tuvieron  ocho  muelas  en  la  mandíbula  inferior, 
como  ha  venido  á demostrarlo  el  reciente  descubri- 
miento del  género  Acyon,  del  grupo  de  los  creo- 
doutes.  Pero  la  mayor  parte  de  estos  solo  tienen 
siete  muelas  inferiores,  de  modo  que  también  ellos 
deben  descender  de  un  antecesor  que  tenía  ocho 
muelas  inferiores,  y de  caractéres  marsupiales  mas 
acentuados. 

Ahora,  como  la  mayor  parte  de  Jos  carniceros 
marsupiales  existentes,  con  excepción  del  Myrme- 
cobius,  no  tienen  mas  de  siete  muelas  inferiores, 
deducimos  que  ese  antecesor  de  los  c reodo n tes  y 
carniceros  placentarios  con  ocho  muelas  inferiores 
es  también  el  antecesor  de  los  D ideljihydce , Thyla- 
cynus , etc.  Además,  como  el  género  Didelphxis 
tiene  5 incisivos  superiores  y cuatro  inferiores  de 


cada  lado,  y como  sabemos  que  el  número  de  estos 
no  lia  aumentado,  sino  que  ha  seguido  la  disminución 
del  resto  del  aparato  dentario,  deducimos  con  razón 
que  ese  lejano  antecesor  tuvo  también  por  lo  menos 
5 incisivos  superiores  y cuatro  inferiores. 

Ese  grupo  de  antecesores  de  los  creodontes,  y 
de  los  carniceros  placentarios  y de  los  carniceros 
marsupiales,  así  reconstruido  hipotéticamente,  debía 
tener  la  fórmula  dentaria  siguiente:  f i.  } c.  f m. 
(i  p.  1 m.).  Todas  las  muelas  debían  estar  armadas 
de  p uutas  agudas,  debían  ser  plantigrados  y con 
cinco  dedos  en  cada  pié.  La  existencia  de  estos 
antiguos  antecesores  debe  buscarse  mas  allá  de  las 
capas  mas  antiguas  del  eoceno. 

En  cuanto  álos  carniceros  acuáticos  del  orden  de 
los  Pinnipedla , no  se  les  puede  señalar  todavía 
con  seguridad,  sus  antecesores,  pero  por  sus  carac- 
téres muy  próximos  á los  Carnívora  y á los  Creo- 
donta,  es  mas  que  probable  que  no  pueden  haberse 
separado  antes  de  la  formación  del  grupo  de  los 
Phonoctonia. 

Las  ideas  expuestas  pueden  expresarse  gráfica- 
mente con  mayor  claridad  en  la  forma  siguiente: 


Peratheridae 


346 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ARCHTOIDEA 


Todos  los  dientes  en  série  continua,  radiculados  y en  número  no  menor  de  48.  Cráneo  largo,  con  casi 
todas  las  suturas  visibles  y sin  crestas  musculares  bien  acentuadas.  Un  interparietal.  Paladar  con  vacui- 


UNGUICULADOS 


347 


(lacles  palatinas.  Una  rama  externa  del  canal  alveolar  de  la  mandíbula  inferior.  Carpo  y tarso  en  serie 
lineal.  Un  hueso  intermediario  del  carpo.  Astrágalo  plano.  Huesos  marsupiales  presentes. 

Esta  tribu  se  divide  en  cuatro  órdenes,  que  se  distinguen  de  esta  manera. 

I.  Muelas  inferiores  con  cuatro  raíces  distintas. 

a.  Todas  las  muelas  cuadricuspidadas.  Atava. 

II.  Muelas  inferiores  con  no  mas  de  dos  raíces. 

a.  No  menos  de  £ incisivos. 

aa.  Muelas  inferiores  trieuspidadas  y con  dos  raíces.  Phascolotheria. 

bb.  Muelas  inferiores  con  una  ó dos  cúspides  agudas  y casi  todas  uni- 
radiculadas . Stilodontheria. 

b.  Incisivos  f. 

aa.  Muelas  inferiores  biradiculadas  y con  cúspides  agudas.  Mirmecobia. 


ATAVA 


No  menos  de  f incisivos,  ~ caninos  y ® molares,  todas  las  muelas  cuadricuspidadas,  con  las  cuatro 
cúspides  principales  elevadas  y agudas.  Muelas  inferiores  con  cuatro  raíces  distintas.  Angulo  mandibular 
invertido.  No  menos  de  30  vértebras  dorso  lumbares.  Sacro  de  dos  vértebras.  Calcáneo  con  faceta 
übular.  Cinco  dedos  en  cada  pié. 

Grupo  teórico  al  que  todavía  no  le  conozco  representantes,  y que  fué  el  antecesor  de  los  planungulados 
y de  los  ungulados.  Sus  representantes  deben  buscarse  en  los  terrenos  secundarios. 


PHASCOLOTHERIA 

Incisivos  f,  caninos  {,  muelas  f á ff  ó mas.  Muelas  trieuspidadas,  con  puntas  muy  agudas,  y las 
inferiores  con  no  mas  de  dos  raíces  distintas.  No  menos  de  30  vértebras  dorso  lumbares.  Sacro  de  dos 
vértebras.  Angulo  mandibular  invertido.  Calcáneo  con  faceta  fibular.  Cinco  dedos  en  cada  pié. 
Plantígrados. 

Orden  completamente  extinguido,  de  los  tiempos  secundarios,  en  el  que  entra  el  Phascolotherium  y 
demás  géneros  parecidos. 

No  se  le  conoce  hasta  ahora  representantes  en  Sud  América. 


STILODONTHERIA 


No  menos  de  -|  incisivos,  \ caninos  y muelas.  Las  muelas  con  una  ó dos  cúspides  agudas,  raramente 
tres,  y casi  todas,  tanto  superiores  como  inferiores,  con  una  sola  raíz,  alternando  con  unas  pocas  provistas 
de  dos  raíces.  Mandíbula  inferior  angosta,  larga,  sin  rama  ascendente,  ó apenas  acentuada,  y sin  parte 


348 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


angular.  No  menos  de  30  vértebras  dorso-lumbares.  Una  sola  vértebra  sagrada.  Calcáneo  con  articulación 
fibular.  Cinco  dedos  en  cada  pié. 

Orden  completamente  extinguido,  propio  de  los  terrenos  secundarios,  pero  cuya  primera  aparición 
data  probablemente  de  la  época  primaria.  Es  el  grupo  antecesor  de  todos  los  Ditremata.  Entran  en  este 
orden  el  Stilodon  0\v.  y género  afines. 

No  se  le  conoce  hasta  ahora  ningún  representante  en  Sud  América. 


MIRMEOOBIA 


Incisivos  ~,  caninos  {,  muelas  f.  Molares  con  cúspides  agudas.  Angulo  mandibular  invertido.  Sacro 
de  4 vértebras.  Cola  no  prehensil.  Ciuco^ dedos  en  cada  pié.  El  pulgar  del  pié  posterior  atrofiado. 

El  único  representante  conocido  de  este  orden,  es  el  Mtrmecobius  del  continente  australiano,  que 
desciende  de  los  antiguos  Pkascolother'ia  á los  que  debe  ligarse  por  un  crecido  número  de  formas 
hasta  ahora  desconocidas,  pero  que  no  sería  difícil  restaurar  teóricamente. 


PTETIGA 


Los  representantes  de  este  grupo  tienen  una  dentición  compuesta  de  incisivos,  caninos  y molares,  dis- 
puestos mas  ó menos  como  en  los  Sarcobora,  pero  se  distinguen  fácilmente  por  los  miembros,  reunidos 
por  una  membrana  y transformados  en  órganos  de  locomoción  aérea. 

En  esta  sección  entran  dos  órdenes  que  se  caracterizan  de  esta  manera. 

Los  cinco  dedos  de  los  miembros  anteriores  con  uñas.  Prochiroptera. 

Un  solo  dedo  de  cada  uno  de  los  miembros  anteriores  con  uña.  Chiroptera. 


Membranas  destinadas  al  vuelo,  poco  desarrolladas,  y los  cinco  dedos  de  los  miembros  anteriores 
armados  de  uñas.  Cinco  dedos  en  los  miembros  posteriores.  Dentición  completa,  de  f incisivos,  { cani- 
nos, y y muelas,  todos  los  dientes  en  série  continua. 

Grupo  teórico,  al  que  hasta  ahora  no  le  conozco  representantes. 


CHIROPTERA 


Membranas  destinadas  al  vuelo,  muy  desarrolladas.  Miembros  anteriores  con  solo  un  dedo  libre  y 
armado  de  uña,  el  pulgar ; los  otros  cuatro  presentan  los  metaearpianos  y las  falanges  muy  alargadas  y 


P TÉ  TICOS 


349 


sostienen  la  membrana.  No  mas  de  f incisivos  y f muelas.  Clavículas  bien  desarrolladas.  Apófisis  zigo- 
m ática  del  temporal,  sin  apófisis  post-glenóides.  Miembro  posterior  con  cinco  dedos  armados  de  uñas. 
Un  hueso  intermediario  del  carpo. 

Habitan  en  la  actualidad  casi  toda  la  superficie  de  la  tierra. 

Los  murciélagos  no  son  tan  raros  como  á primera  vista  podría  creerse,  pues  según  Burmeister 
que  ha  examinado  largamente  este  grupo  en  el  tercer  volumen  de  la  Descripción  física  de  la  Repú- 
blica Argentina,  habitau  nuestro  suelo  quince  especies  distintas,  de  las  que  doy  la  enumeración,  distri- 
bución y sinonimia  según  el  trabajo  del  mencionado  autor,  pues  no  habiendo  tenido  ocasión  de  ocuparme 
de  este  grupo,  no  tengo  sobre  él  nada  de  nuevo  que  agregar. 


PHYLLOSTOMID^E 


PHYLLOSTOMA  geoff.  <17971 


Phyllostoma  superciliatum,  Pr.  Wied. 

Pr.  de  N.  Wied,  Beitr.  z.  Naturg.  Bras.,  II,  p.  200. 
Rengger,  Süugeth.  v.  Parag.,  74. 

Wagner  en  Schreber.  Suppl.,  I,  p.  407  y V,  p.  626. 
Burmeister,  Syst.  Líber s.,  etc.,  I,  p.  44.  — Id.  De-ser.  Phys., 
t.  III,  p.  70. 

Habita  el  territorio  del  Chaco.  No  se  conoce 
fósil. 

Phyllostoma  lincatum  Geoff.  St.-Hil. 
Geoffroy  Saint-Hilaire,  Anual.  duAIus.  d’Hist.  nat.,  XV, 

p.  180. 

Rengger,  Süugeth.  v.  Parag,  p.  75. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  I,  p.  408  y t.  V,  p.  633, 
Burmeister,  Syst.  Ubers,  I,  p.  48.  — Id.  Desor.  Phys.,  etc., 
t.  III,  p.  71. 

Habita  el  territorio  del  Chaco.  No  se  conoce  fósil. 


Phyllostoma  lilium  Geoff.  St.-Hil. 

Phyllostoma  lilium,  Geoffroy  Saint-Hilaire,  Anual,  du 
Alus.  d’Hist.  nat.,  t.  XV,  p.  181. 

Desmarest,  Alammal.,  p.  121. 

Rengger,  Süugeth.  v.  Parag.,  p.  78. 
Wagner-Schreber,  Suppl.  I,  p.  411  y V,  p.  631. 
Burmeister,  Syst.  Ubers,,  etc.,  t.  I,  p.  49.  — Id. 
Descr.  Phys.,  t.  III,  p.  72. 

Phyllostoma  spiculatas,  Lichtensteix,  Doubl.  de  zool. 
Alus.,  3. 


Phyllostoma  excisum,  Wagner  en  Wiegm.,  Archiv.,  t.  I,  p. 
385. 

Ders.  Abh.  der  Kón.Bair.  Acad.  phys.  Cl.,  t.  V,  p, 
176. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.,  etc.,  t.  I,  p.  49. 
Phyllostoma  fumarium,  Wagner  en  Wiegman,  Ob.  cit. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  V,  p.  636. 

Phyllostoma  albescens , Wagner  en  Wiegm.,  Ob.  cit. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  V,  p.  636. 

Phyllostoma  chrysocomus,  Wagner-Schreber,  Suppl.  t.  V, 
p.  634. 

Phyllostoma  erythromus,  Tschudi,  Fauna  peruana,  t.  I, 
p.  64. 

Phyllostoma  oporaphilum , Tschudi,  Ob.  cit. 

Nyctiplanus  rotundatus,  Gray,  Ann.  and  Aíag.  nat.  hist., 
ser.  III,  p.  36. 

Sturnira  spectrum,  Gray,  Voyage  of  H.  AI.  S.  Sulphur. 

Alammal..  22,  pl.  Vl.fig.  1. 

Stenoderma  Chilensis.  Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  p.  30. 

Habita  toda  la  extensión  de  la  República  al 
Norte  del  rio  Negro.  No  se  conoce  fósil. 


GL0SS0PHAGA  geoff.  st-uil- 


Ann.  du  Alus.  t.  IV,  p.  418. 


Glossophaga  ecaudata  Geoff.  St.-Hil. 

Glossophaga  ecaudata,  Geoffroy  St.-Hil,  Ann.  du  Alus. 
d’Hist.  Nat.,  t.  IV,  p.  418. 

Desmarest,  Alammal.,  p.  123. 

Pr.  N.  Wied,  Beitr.,  etc.,  t.  II.  p.  212.  — Id.  Abbild. 
z.  Naturg.  Bras. 


350 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Wagner-Schreber,  Suppl.  t.  I,  p.  389,  y t.  V,  p.  620. 
Burmeister,  Syst.  Ubers.,  ete.^t-  L P-  54.  — Id. 
Descript,  phys.,  etc.,  t.  III,  p.  76. 

Glossophaga  villosa,  Rengger,  Sáugeth.  v.  Parag.,  p.  80. 

Habita  la  región  norte  de  la  República.  No  se 
conoce  fósil. 


DESMODUS  pr.  avied 


Beitr.  z.  Nat.  Bras.,  t.  II,  p.  233. 


Desmodus  rotunda! um  (Geoff.) 

Phyllostoma  rotundatum,  Geoffroy  St.-Hilaire,  Aun.  du 
Mus.  d’hist.  nat.,  XV,  p.  181. 


Desmodus  rufus,  Pn.  Wied,  Beitr.  z.  Nat.  Bras.,  t.  II,  p.  233. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  I,  p.  339,  y V,  p.  614. 
Desmodus  murinus,  Wagneb,  Ob.  cit.,  p.  377. 

Edestoma  cinérea,  d’Orbigny,  Voy.  Amér.  Mérid.  Mammif., 
II,  pl.  8. 

Habita  la  región  setentrional  de  la  República. 
No  se  conoce  fósil. 


Desmodus  D’Orbig-nyii  Waterh. 

Desmodus  D’Orbignyii,  Waterhouse,  Zool.  of  the  Beagle, 
t.  II,  Mammif.,  1,  pl.  ]. 

Wagner-Schreber,  Ob.  cit.,  t.  I.  p.  380,  y V,  p.  614. 
Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  p.  33. 

Desmodus  fuscus,  (Lund)  Burmeister,  Syst.  Ubers.,  t.  I, 
p.  57. 

Habita  las  regiones  cálidas  de  la  República.  No  se 
conoce  fósil . 


BRACHYURIDME 


N0CTILI0  lis. 


Lineo,  Syst.  nat.  etc. 


IVoctilio  leporinus  (Gmelin)  Buivm. 

Nociilio  leporinus,  Lineo,  Syst.  nat.,  ed.  XII,  t.  I,  p.  32. 
Cuvier,  Régne  animal,  t.  I,  p.  166. 

Schreber,  Sáugeth.,  t.  I,  p.  162. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.,  etc.,  t.  I,  p.  60.  — Id. 
Descr.  Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  82. 

Noctilio  unicolor,  Desmarest,  Mammal.,  p.  118. 

Pr.  Wied,  Beitr.,  etc.,  t.  II,  p.  232.  — Id.  16- 
bild.,  etc.,  fig.  14. 


Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  I,  p.  450,  y t.  V,  p. 
681. 

Noctilio  rufus,  Spix,  Vesp.  Bras.,  p.  57. 

Noctilio  Rufipes,  D’Orbigny,  Voy.  Amér.  mérid.  Zool. , t.  I, 

p.  12. 

Noctilio  ruber,  Rengger,  Sáugeth.  v.  Parag.,  p.  95. 

Noctilio  dorsalus,  Pr.  Wied,  06.  cit.,  p.  218.  — Id.  16- 
bild.,  etc.,  fig.  13. 

Rengger,  Sáugeth.  v.  Parag.,  93. 

Noctilio  mastivus,  Gray,  Gosse,  Anual,  of  nat.  hist.,  XX, 
424. 

Noctilio  affmis,  D’Orbigny,  ob.  cit.,  12,  pl.  10. 

Tschudi,  Fauna  peruana,  t.  I.  p.  77. 

Noctilio  albiventer,  Spix,  Fesp.  Bra.,  p.  58,  pl.  35,  fig.  2-3. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  t,.  I,  p.  452,  y V p.  683. 

Habita  la  región  central  y setentrional  de  la  Re- 
pública. No  se  conoce  fósil. 


PTÉTICOS 


351 


GYMNLJRID^E 


NYCTINOMUS  geoff.  st.-hil. 


Nyctinomus  nasutus  (Temm  ),  Allen. 

Dysopes  naso,  Wagner-Schreber,  Suppl t.  I,  p.  475,  y V, 
p.  707. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  etc.,  t.  I,  p.  74.  — Id. 
Reise  d.  d.  La  Plata  st.,  t.  II,  p.  342.  — Id.  Des- 
cript.  phys.,  etc.,  t.  III,  p.  86. 

Nyctinomus  brasiliensis,  Geoffroy,  Ann.  des  setene,  nat. 
t.  I,  p.  342. 

Nyctinomus  nasutus,  Allen,  Mon.  of  the  bats  N.  A.,  p.  7. 

Dysopes  nasutus,  Temminck,  Monogr.  d.  Mamm.,  t.  I,  p.  234. 

Dysopes  multispinosus,  Burmeister,  Reise,  etc.,  t.  II, 
p.  391. 

Dysopes  aurispinosus,  Peale,  Un.  Stat.  astr.  exped.,  t.  VIII, 
p.  21,  pl.  5,  fig.  1. 

Molossus  nasutus,  Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  p.  35. 

Molossus  rugosas,  D'Orbigny,  Voy . Amér.  Mér.  Mammif. 
13,  pl.  10. 

Molossus  cynocephalus , Cooper,  Ann.  Lyc.  N,  York,  1837, 
p.  65,  pl.  3,  fig.  1. 

Wagner-schreber,  Suppl.,  V,  p.  714. 


Rhinopom a carolinensis,  Gundlach,  Archiv.  f.  Naturg., 
1840,  t.  I,  p.  358. 

Habita  toda  la  extensión  de  la  República  al  norte 
del  rio  Negro.  No  se  conoce  fósil. 


PR0M0PS  PETERS 


Monachbericht.d.  Kon.  Pr.  Akademie  d.  Wissensch.  zu  Ber- 
lín, 1874,  p.  232. 


Promops  bonaérensis  Peters 
W.  Peters,  06.  cit. 

Burmeister,  D escript.  phys,,  etc.,  t.  III,  p.  89 

Habita  las  provincias  de  Buenos  Aires  y de  Santa 
Fé.  No  se  conoce  fósil. 


VESPERTILIONIDOS] 


NYCTICEJUS  RAFFINESQUE 


Journal  de  physique,  t.  88,  p.  417. 


Nycticejus  ruber  (Geoff.),  Burm. 

Vespertilio  ruber,  Geoffroy  St.-Hilaire,  Ann.  d.  Mus., 
t.  VIII,  p.  204. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  143. 

D’Orbygny,  Voy.  d.  VAm.Merid.,  IV,  etc. 

Vespertilio  cinnamomeus , Temminck,  Monog.  Mamm.,  t.  II, 
p.  255. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  V,  p.  755. 


Nicticejus  ruber,  Burmeister,  Descr.  phys.,  etc.,  t.  III, 
p.  92. 

Habita  los  territorios  del  Chaco  y de  Misiones  y la 
provincia  de  Corrientes.  No  se  conoce  fósil. 


ATALAPHA  raffinesque 


Atalapha  bonaerensis  (Lesson),  Burm. 

Vespertilio  bonaérensis,  Lesson,  Ferrussac,  Bullet.  de  se. 
nat.,  t.  VIII.  p,  95.  — Id.  Voyage  d.  I.  Coquille,  etc. 
Zool.,  p.  137,  pl.  II,  fig.  1,  a.  1826. 


352 


MAMÍFEROS  FÓSILES  'ARGENTINOS 


Nycticejus  bonaerensis,  Temminck,  Monogr.  d.  Mammal. 
t.  II,  p.  159. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  I,  p.  545.  nota  6,  y t.  Y, 
p.  771. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata.  SI.,  t.  II,  p.  395. 

Nycticejus  varius,  PoeppiG,  Reise,  etc.,  t.  I,  p.  451. 

Froriep’s,  Notizen,  etc. , t.  27,  p.  217,  a.  1829. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  I,  p.  547,  y l.  V,  p.  772. 

Gay,  Fauna  chilena,  t.  I.  p.  37. 

Atalapha  bonaerensis,  Burmeister,  Descrip.  phys.,  etc., 
t.  III,  p.  93. 

Habita  toda  la  extensión  de  la  República,  del  Rio 

Chubut  al  norte.  No  se  conoce  fósil. 

Atalapha  villosissima  (Geoff.),  Burm. 

Vespertilio  villosissimus,  Geoffroy  St.-Hii.aire,  Anual.  du 
Mus.  d’hisl.  nal.,  t.  VII I,  p.  204, 

Rengger,  Sdugelh.  Parag.,  p.  83. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  I,  p.  536,  y t.  Y,  p.  761. 

Atalapha  villosissima,  Burmeister,  Descr. phys.,  etc.,  t.  III, 
p.  95. 

Habítalos  territorios  del  Chaco  y de  Misiones. 
No  se  conoce  fósil. 


VESPERTILIO  lineo 


Lineo,  Syst.  Nat.,  t.  I,  p.  476. 


Vespertilio  Isidori  Gerv. 

P.  Gervais  en  D’Orbigny,  Voy.  Ainér.  Mérid.  Mammif., 

p.  16. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  Y,  752. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.,  t.  II,  p.  394.— Id.  Des- 
crip t.  phys.,  etc.,  t.  III,  p,  97. 

Habita  todo  el  territorio  de  la  República  al  norte 
del  rio  Colorado.  No  se  conoce  fósil. 


VESPERUGO  blasius  y kaiserl- 


Blasius  y Kaiserl  en  Wiegman,  Archiv.  d.  Naturg.,  1839  y 
1840. 


Vesperugo  uig-ricans  (Pr.  Wied),  Burm. 

Vespertilio  nigricans,  Pr.  Wied,  Reitr.s.  Naturg.  Rras., 
t.  II,  p.  266. 

Rengger,  Sdugeth.  v.  Parag.,  p.  84. 
Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  I,  p.  533,  y t.  V,  p,  755. 
Temminck,  Monogr.  d.  Mamm.,  t.  II,  p.  242. 
Burmeister,  Syst.  Uber.,  etc.,  t.  I,  p.  78. 

Vesperugo  nigricans,  Burmeister,  Descrip.  phys.  ate.,  t.  III, 
p.  99. 

Habita  las  provincias  de  Santa  Fé,  Entre  Ríos, 
Corrientes,  y los  territorios  del  Chaco  y de  Misio- 
nes. No  se  conoce  fósil. 


VESPERUS  BLASIUS  Y KAISERL 


Blasius  y Kaiserl  en  Wiegman,  Arch.  d.  Naturg.,  1839-40. 


Vesperus  velatus  (Geoff.  ?),  Burm. 

Plecotus  vélalas,  Is.  Geoffroy  St.-Hi£ire,  Ann.  de  scienc 
nat.,  t.  III,  p.  446. 

Guerin,  Magas,  de  Zool.,  a.  1832. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  V,  p.  717. 

Vespertilio  velatus,  Temminck,  Monogr.  d.  Mamm.,  t.  II, 
p.  240. 

Peters,  Monastbericht.  d.  Kon.  Preuss.  Akad.,  etc., 
1875. 

Vesperus  velatus,  Burmeister,  üescr.  Phys,  etc.,  t.  III, 

p.  101. 

Habita  toda  la  extensión  de  la  República  al  norte 
del  rio  Chubut.  No  se  conoce  fósil. 


Vesperus  montanus  (Piiil.  y Land.),  Burm. 

Vespertilio  montanus,  Philippi  y Landbeck,  Arch.  f.  Na- 
turgesch.,  1861,  p.  289. 

Peters,  Ob.  cit. , p.  789. 

Plecotus  velatus,  Burmeister,  Reís.  d.  d.  La  Plata,  St. 
t.  II,  p.  393. 

Vesperus  Segethii,  Peters,  Monatsbericht,,  etc.,  a.  1864, 
p.  333. 

Vesperus  montanus,  Burmeister,  Descrip t.  phys.,  etc.,  t.  III 
p.  102. 

Habita  las  provincias  de  San  Juan  y Mendoza.  No 

se  conoce  fósil. 


HYDROTEREUTES 


353 


A pesar  de  este  número  considerable  de  especies 
de  murciélagos,  que  habitan  nuestro  territorio,  no 
se  ha  encontrado  de  ellas,  ni  de  otras  especies,  el 
mas  pequeño  fragmento,  en  las  formaciones  sedi- 
mentarias de  la  República  Argentina,  debido  proba- 
blemente á la  fragilidad  de  los  huesos  de  estos 
animales,  todos  de  proporciones  muy  reducidas.  Sin 
embargo,  se  han  encontrado  vestigios  de  queirópte- 
ros  fósiles  referibles  á varias  especies,  y aún  á 
géneros  extinguidos  en  los  terrenos  terciarios  de 
Europa,  Asia  y Norte-América,  lo  que  hace  suponer 
que,  aunque  raros,  también  deben  existir  en  los 
terrenos  terciarios  de  la  República,  en  donde  sin 
duda  se  encontrarán  cuando  sean  mejor  explorados. 
Esto  es  tanto  mas  probable,  cuanto  que  se  han  en- 
contrado por  el  naturalista  dinamarqués  Luhd  nume- 


rosos restos  de  queirópteros  fósiles  en  depósitos 
cuaternarios  ? de  las  cavernas  del  Rrasil,  aunque 
parecen  pertenecer  todos  á especies  existentes, 
mencionando  el  citado  autor  el  Dysopes  Temmin- 
ckii,  una  especie  de  Vespertilio,  el  Phyllostoma 
spectrum  E.  Geoff.,  y cuatro  otras  especies  del 
mismo  género  que  no  designa  con  un  nombre  especial. 
Pero  allí,  la  presencia  de  restos  abundantes  de  estos 
animales  se  esplica  por  tratarse  de  depósitos  forma- 
dos en  el  suelo  de  las  cavernas,  las  que  general- 
mente les  sirven  de  refugio.  Cuando  se  exploren  las 
cavernas  fosilíferas  que  se  encuentran  en  distintas 
regiones  montañosas  de  la  República,  se  descubrirán 
sin  duda  en  ellas  restos  de  murciélagos  fósiles. 


HYDROTHEREUTA 


Mamíferos  heterodontes,  con  los  miembros  dispuestos  para  la  locomoción  acuática,  y con  el  aparato 
dentario  compuesto  de  incisivos,  caninos  y molares,  dispuestos  como  en  los  Sarco bora,  para  un  régimen 
esencialmente  carnívoro,  ó en  este  caso  hablando  quizás  con  mas  propiedad,  piscívoro. 

No  conozco,  mas  que  un  solo  orden  de  esta  sección,  el  de  los  Zeugloclonta. 


ZEUGLODONTA 


Miembros  anteriores  pequeños  y los  posteriores  nulos  ó atrofiados.  Cráneo  muy  largo  y estrecho. 
Arco  zigomático  ausente  ó rudimentario.  Incisivos  f ó mas,  muelas  comprimidas  y de  corona  dentellada. 

Grupo  completamente  extinguido,  característico  de  los  terrenos  terciarios  antiguos,  en  los  que  se  han 
encontrado  varias  especies  en  el  hemisferio  Setentrional. 

Hasta  ahora  no  se  conoce  de  nuestro  suelo  mas  que  un  solo  representante,  genéricamente  distinto  de  los 
que  se  han  descubierto  en  Europa,  Norte-América  y Nueva  Zelandia,  llamado  por  Burmeister. 


SAUROGETES  burm. 

Burmeister.  Ann.  and  Mag.  Nat.  Hist.,  IV,  ser.,  t.  VII, 
p.  51,  a.  1871,  — Id.  Descr.  Phys.  de  la  Repub. 
Arg.,  t.  III,  p.  532,  a.  1879. 

Se  caracteriza  muy  bien  por  las  muelas  con  la 
corona  sin  tubérculos  accesorios,  al  parecer  todas 


déla  misma  forma,  con  las  raíces  imperfectamente 
separadas ; y por  las  ramas  mandibulares  inferiores 
soldadas  en  la  mayor  parte  de  su  largo. 

M 

Saurocetes  arg-entinus  Burm. 
Burmeister.  Ob.  cit. 

La  especie  y el  género  fueron  fundados  por  el 


45 


354 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ilustre  naturalista  sobre  un  grueso  trozo  de  mandí- 
bula inferior  de  18  pulgadas  de  largo,  de  las  cuales 
12  pertenecen  á la  sínfisis  de  la  barba.  El  autor  des- 
cribe esta  pieza  en  la  siguiente  forma : « La  punta 
anterior  rota  es  de  figura  triangular  isóceles,  con 
lados  poco  corvados,  lj  pulgadas  de  alta,  y 1 [pul- 
gada de  ancha  ; la  ala  posterior  mas  grande  es  de 
3 | pulgadas  de  alto  y 1 j pulgada  deancha,  perfora- 
da en  todo  su  interior  por  un  vacío  abierto,  que 
continúa  como  conducto  sucesivamente  mas  angosto 
hasta  la  punta  anterior,  formando  dos  canales  alveo- 
lares, separados  por  un  tabique  por  toda  la  mandí- 
bula. La  superficie  externa  de  la  sustancia  huesosa 
muy  dura  es  oblicua  rugulosa,  con  surcos  pequeños 
angostos,  que  salen  de  un  surco  longitudinal  mas 
profundo  á cada  lado  de  la  sínfisis  de  la  barba,  lo 
mismo  como  en  algunos  delfines,  por  ejemplo  la 
Pontoporia.  Hay  en  la  porción  unida  de  la  mandí- 
bula por  la  sínfisis  déla  barba,  12  dientes  en  un 
lado  y 9 al  otro,  faltando  con  una  porción  media  de 
la  mandíbula  los  otros  de  este  lado.  Cada  diente 
tiene  una  figura  de  cono,  poco  reclinada  hacia  atrás, 


como  7-8  líneas  de  alto  y 6-7  líneas  de  ancho  en 
su  base  elíptica.  Esta  corona  está  cubierta  con  es- 
malte ruguloso  en  la  superficie,  que  termina  hácia 
abajo,  con  un  márgen  engrosado.  La  raíz  que  sigue 
hácia  abajo,  principia  con  un  cíngulo  pequeño-angosto 
y se  extiende  después  en  una  porción  mas  ancha  de 
figura  de  rábano,  1 j-í  | de  pulgada  de  largo,  que 
termina  con  dos  puntas  divergentes,  poco  corvadas 
y comprimidas.  Estas  puntas  se  tocan  con  el  Cana- 
lis  alveolaris  en  el  interior  de  la  mandíbula.  Todos 
los  dientes  son  de  figura  igual,  sin  alguna  diferen- 
cia de  la  corona,  y principalmente  sin  tubérculos 
secundarios  en  ella,  pero  se  diferencian  poco  en 
tamaño,  siendo  los  mas  anteriores  y los  últimos 
posteriores  un  poco  mas  pequeños  que  los  medios 
de  cada  lado  » . 

Localidad. — Los  restos  de  este  animal  no  son 
raros  en  las  formaciones  terciarias  antiguas  de  la  pro- 
vincia de  Entré  Eios,  y en  las  costas  de  la  Patagonia. 

Horizonte.  — Pisos  mesopotámico  y patagónico 
de  la  formación  patagónica  (oligoceno  inferior  y su- 
perior). 


UNGULATA 


Los  ungulados  comprenden  todos  los  mamíferos  de  vaso  ó pezuña,  que  son  sumamente  numerosos,  y se 
dividen  en  seis  grandes  tribus  que  se  distinguen  por  los  caracteres  que  siguen: 

I.  Miembros  dispuestos  para  la  locomoción  terrestre. 

a Dedos  3 á 5,  los  tres  internos  casi  iguales.  Amphidactyla. 

b Dedos  impares,  de  1 ó de  3,  el  del  medio  muy  grande.  Perissodactyla. 

c Dedos  pares,  de  2 ó de  4,  los  dos  del  medio  iguales.  Artiodactyla. 

d Dedos  en  número  de  cinco,  todos  bien  desarrollados.  Carpo  alternado.  Amblypocla. 

e Dedos  en  número  de  cinco,  todos  bien  desarrollados.  Carpo  lineal.  Pachytheria. 

II.  Miembros  dispuestos  para  la  locomoción  acuática. 

a Cinco  dedos  anteriores  ungulados  de  un  modo  imperfecto. 


Halobioidea. 


UNGULADOS 


355 


AMPHIDACT YLA 


Los  representantes  de  esta  tribu  tienen  los  dedos  en  número  variable  de  3 á 5,  pero  los  tres  internos 
de  tamaño  casi  igual,  el  del  medio  ó tercero  apenas  un  poco  mas  grande  que  los  externos.  El  escafoides 
está  constantemente  sostenido  por  el  trapezoides. 

Los  anfidáctiloa  se  dividen  en  cuatro  órdenes  así  caracterizados  : 

I.  Incisivos  rodentíformes. 

a Carpo  en  serie  lineal. 
b Carpo  alternado . 

II.  Incisivos  no  rodentíformes. 

a .Muelas  de  corona  con  dos  crestas  transversales  i'i  oblicuas. 
b Muelas  de  corona  cuadritubcrcular. 


HYRACOIDEA 


Incisivos  j,  muy  grandes  y rodeutiformes.  Caninos  f.  Muelas  f á f,  las  inferiores  con  cuatro  raíces 
separadas.  Orbitas  casi  cerradas.  Proceso  post-glenóides  bien  desarrollado.  Un  interparietal.  Una  rama 
externa  del  canal  alveolar  déla  mandíbula  inferior.  30  vértebras  dorso-lumbares.  Húmero  con  un  agujero 
sobre  el  cóndilo  interno.  Carpo  en  serie  lineal  y con  un  hueso  intermediario.  Escafoides  soportado  por  el 
trapezoides  sin  tocar  el  magno.  Lunar  soportado  por  el  magno  sin  tocar  el  unciforme,  y el  magno  sin 
tocar  el  cuneiforme.  Cuboides  articulado  con  el  calcáneo  sin  tocar  el  astrágalo.  Calcáneo  sin  faceta  fibular. 
Tarso  alternado.  Dedos  f.  Pulgar  del  pié  con  falange  terminal  hendida  y con  verdadera  uña.  Planti- 
grados. 

Grupo  actualmente  existente  en  Asia  y Africa,  en  el  que  entra  el  género  llyrax  y sus  aliados  ó sub- 
géneros. No  se  le  conocen  representantes  en  Sud-América. 


Cristi iva. 
Archaeodonta. 


Hyracoidea. 

Toxodontia. 


TOXODONTIA 


El  cráneo  de  los  animales  de  este  orden  se  distingue  por  una  vista  lateral  de  aspecto  mas  ó menos 
rodentiforme.  En  varios  géneros,  particularmente  en  los  de  la  familia  de  los  T oxodóntidce , el  plano  occipital 
presenta  dos  perforaciones  laterales  á su  parte  media  que  conducen  á la  cavidad  cerebral,  la  que  es  en 
todos  los  géneros  muy  pequeña  y lisa ; estas  perforaciones  están  colocadas  entre  las  partes  laterales  del 
supra-occipital  y la  prolongación  posterior  de  los  temporales,  que  toman  parte  en  la  formación  del  llano 
occipital  constituyendo  en  todos  los  géneros  los  lados  laterales  de  este. 

La  apertura  nasal  anterior  está  colocada  ó muy  arriba  ó muy  adelante.  El  intermaxilar  es  siempre  muy 


356 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


fuerte  en  todos  los  géneros,  uniéndose  con  los  nasales  para  limitar  la  apertura  nasal  anterior  con  exclusión 
de  los  maxilares.  La  apófisis  post-orbital  es  larga  y proeminente.  Los  incisivos  son  siempre  de  aspecto 
mas  ó ménos  rodentiforme.  Los  verdaderos  molares  pueden  ser  de  base  abierta  ó con  raíces  distintas,  pero 
siempre  muy  largos.  Los  caninos  nunca  sobrepasan  en  desarrollo  á los  incisivos  ó premolares.  Los  dos 
últimos  premolares  superiores  son  siempre  de  la  misma  forma  que  los  dos  primeros  verdaderos  molares. 
Las  muelas  superiores  están  siempre  arqueadas  hácia  adentro  ; las  inferiores  hacia  adentro  ó hacia  afuera 
según  los  géneros.  El  paladar  es  profundamente  excavado  y cóncavo,  y las  ramas  mandibulares  inferiores 
están  en  los  adultos  siempre  soldadas,  formando  una  síufisis  mandibular  gruesa  y prolongada.  Los  cen- 
tros vertebrales  son  sensiblemente  planos  y los  de  las  cervicales  siempre  muy  cortos. 

El  carpo  es  siempre  alternado  y á menudo  con  un  hueso  intermediario.  El  escafoides  está  soportado  en 
su  mayor  parte  por  el  trapezoides.  El  lunar  está  sostenido  por  el  unciforme,  tocando  apenas  el  magno 
que  es  sumamente  pequeño.  Tarso  en  série  lineal  sobre  el  lado  interno.  Astrágalo  poco  excavado  y arti- 
culado con  escafoides  sin  tocar  el  cuboides.  Calcáneo  con  faceta  articular  para  el  peroné.  Dedos  de  f á f. 
A menudo  plantígrados. 


RESEÑA  HISTÓRICA 

Los  toxodontes  constituyen  ungrupo  de  mamíferos 
de  los  mas  interesantes,  que  habitaron  en  otros 
tiempos  y en  distintas  épocas  una  gran  parte  de  la 
América  del  Sudy  especialmente  las  regiones  del  Bio 
de  la  Plata. 

Los  primeros  restos  de  un  animal  de  este  grupo 
fueron  encontrados  por  el  célebre  Darwin  durante 
su  viaje  de  estudio  á bordo  del  Beagle:  ese  hábil 
naturalista  recojió  un  cráneo  bastante  incompleto 
sobre  las  orillas  del  arroyo  Sarandí,  afluente  del 
rio  Negro,  en  la  Banda  Oriental,  y una  mandíbula 
inferior  también  bastante  gastada,  en  Bahía  Blanca. 
Estos  restos  fueron  descritos  en  1840  por  el  gran 
naturalista,  hoy  décano  de  los  paleontólogos  del 
mundo  entero,  Sm  Bichard  Owen,  llamando  al  ani- 
mal Toxodon  platensis.  Con  esos  primeros  restos 
no  era  posible  determinar  si  el  cráneo  y la  mandí- 
bula eran  de  una  misma  especie.  Describió  ambas 
piezas  bajo  el  mismo  nombre  de  Toxodon  platen- 
sis, pero  mas  tarde  cuando  se  encontraron  nuevos 
materiales,  se  reconoció  que  la  mandíbula  de  Bahía 
Blanca  procedía  de  una  especie  distinta  del  cráneo. 
Owen  en  ese  trabajo  consideraba  al  Toxodon  como 
un  paquidermo  con  afinidades  con  los  roedores  y los 
edentados,  pero  sobre  todo  con  los  cetáceos  herbí- 
voros ó sea  los  manatíes  ó lamantines. 

Dos  años  después,  1842,  Laurillard  describía 
los  escasos  restos  de  toxodonte  recogidos  por 
D’Orbigny  en  su  viage  á la  América  Meridional, 
fundando  una  nueva  especie  que  denomina  Toxodon 


paranensis,  sobre  un  húmero  procedente  de  los 
terrenos  terciarios  antiguos  del  Paraná.  Aunque  de 
paso,  Laurillard,  combate  la  opinión  de  Owen  de 
que  el  Toxodon  sea  cercano  de  los  lamantines, 
estando  mas  bien  dispuesto  á considerarlo  como 
aliado  de  los  roedores. 

En  1846  describe  Owen  una  nueva  mandíbula 
inferior  de  toxodonte  procedente  de  las  cercanías 
de  Buenos  Aires  y diferente  de  la  que  Darwin  había 
traido  de  Bahía  Blanca.  Como  Owen  suponía  que 
esta  última  procedía  de  la  misma  especie  que  el  crá- 
neo precedentemente  descrito,  tomó  la  nueva  man- 
díbula de  Buenos  Aires,  como  de  una  especie  distinta 
que  denomina  Toxodon  angustidens,  mientras 
que,  como  lo  demostró  luego  Burmeister,  esta  era 
precisamente  la  mandíbula  inferior  del  Toxodon 
platensis.  Todos  estos  restos  denotaban  pertene- 
cer á animales  de  gran  talla,  por  lo  menos  del  tama- 
ño de  los  mas  grandes  rinocerontes. 

Al  año  siguiente,  el  profesor  P.  Gervais  iba  mas 
léjos  que  Owen  y colocaba  positivamente  el  Toxo- 
don entre  los  lamantines. 

Mientras  tanto,  el  capitán  Sullivan  descubria  en 
las  costas  de  la  Patagonia  Austral,  en  la  boca  del 
rio  Gallegos,  los  restos  de  otro  género  de  animales 
extinguidos,  cuyo  estudio  debía  hacer  interpretar 
diferentemente  las  verdaderas  relaciones  del  Toxo- 
don. 

Una  parte  de  esos  restos,  llevados  á Inglaterra, 
fueron  primeramente  descritos  por  Owen  en  1846, 
aunque  de  una  manera  lijera  bajo  el  nombre  de 
Nesodon,  con  dos  especies,  el  Nesodon  imbricatus 
que  era  el  tipo  del  género,  y el  Nesodon  Sulivani 
que  solo  conoció  por  algunas  muelas,  y que  los  mate- 


UNGULADOS 


357 


ríales  reunidos  en  estos  últimos  años  permiten  reco- 
nocer pertenece  á un  género  distinto  que  ha  recibido 
el  nombre  de  Protoxodon.  En  1853,  el  autor  am- 
pliaba la  primera  descripción,  fundando  dos  nuevas 
especies,  el  Nesodon  ovinus  y el  Nesodon  mag- 
nus,  este  último  establecido  sobre  un  solo  fragmen- 
to de  muela,  que  ha  resultado  pertenecer  á un 
género  muy  distinto,  designado  muchos  años  des- 
pués por  Burmeister  con  el  nombre  de  Astrapo- 
therium,  y cuya  colocación  no  es  tampoco  entre  los 
toxodontes. 

Según  los  nuevos  estudios  de  Owen,  los  nesodon- 
tes  eran  cercanos  de  los  toxodontes,  y ambos  géneros 
constituían  un  orden  de  mamíferos  ungulados  extin- 
guidos, mas  cercano  de  los  perisodáctilos  que  de 
todos  los  otros  ungulados. 

Hasta  entonces  no  se  conocía  ningún  hueso  del 
esqueleto  del  Toxodon  á excepción  del  húmero  en- 
contrado por  D’Orbigny  y descrito  por  Laurillard. 
Recien  en  1855  dibuja  y describe  Gervais  varias 
partes  notables  del  esqueleto,  particularmente  los 
huesos  largos  de  los  miembros.  El  estudio  de  esas 
diferentes  partes  condujo  al  profesor  Gervais  á con- 
siderar el  Toxodon,  de  acuerdo  con  Owen,  como 
un  animal  ungulado,  de  un  orden  extinguido,  mas 
cercano  de  los  perisodáctilos  que  de  los  otros  órde- 
nes de  mamíferos  ungulados,  y especialmente  con 
afinidades  notables  con  los  rinocerontes,  aunque  le 
reconoce  también  algunos  caractéres  propios  del 
hipopótamo. 

Desde  esta  fecha  pasa  mas  de  una  decena  de  años 
sin  que  aumente  el  conocimiento  de  los  toxodontes, 
pues  si  bien  Bravard  del  54  al  57  descubría  y daba 
nombre  á un  nuevo  género  de  este  grupo,  por 
cierto  de  caractéres  aún  mas  singulares  que  los  dos 
precedentemente  conocidos,  el  Typotherium , este 
no  fué  descrito  basta  muchos  años  después  y por 
consiguiente  puede  decirse,  permaneció  ignorado  del 
público  científico. 

Recien  en  el  año  1866,  empieza  á complementarse 
el  conocimiento  de  los  toxodontes  con  nuevos  datos 
de  importancia,  debido  en  gran  parte,  justo  es  indi- 
carlo, al  establecimiento  en  el  país  del  Dr.  Bur- 
meister.  Algún  tiempo  después  que  este  sábio  se 
hiciera  cargo  del  Museo  Público  de  Buenos  Aires, 
en  Octubre  de  1866,  delante  de  la  Sociedad  Paleon- 
tológica Argentina,  expone  sus  primeras  observa- 
ciones sobre  el  Toxodon,  tomando  por  base  de  sus 
estudios  los  restos  de  toxodontes  conservados  en  el 
Museo.  Comparando  esos  restos  con  los  descritos 


por  Owen,  reconoce  que  la  mandíbula  encontrada 
por  Darwin  en  Babia  Blanca  no  era  de  la  misma 
especie  que  el  cráneo  descri  to  como  Toxodon  pla- 
tensis,  formando  sobre  ella  una  nueva  especie  que 
denomina  Toxodon  Darwinii,  mientras  que  al 
contrario  la  mandíbula  inferior  procedente  de  las 
cercanías  de  Buenos  Aires  y descrita  por  Owen 
bajo  el  nombre  de  Toxodon  angustidens  era  en 
realidad  la  mandíbula  inferior  del  Toxodon  pla- 
tensis.  Reconoce  por  fin  la  existencia  de  una  tercera 
especie  desconocida  de  Owen  y representada  en  el 
Museo  por  un  cráneo  completo  con  su  mandíbula 
inferior,  depositado  en  él  por  el  Dr.  D.  Francisco 
Javier  Muñiz,  el  primer  argentino  que  se  ocupó  del 
estudio  de  los  fósiles  en  nuestro  país,  designándola 
con  el  nombre  de  Toxodon  Owenii. 

Ocúpase  también  en  la  misma  ocasión  de  la  clasi- 
ficación del  Toxodon,  esponiendo  observaciones 
generales  sobre  la  clasificación  de  los  paquidermos 
actuales  en  dos  grupos,  el  de  los  paridigitados,  y el 
délos  imparidigitados,  reconociendo  con  Owen  y 
Gervais  que  el  Toxodon  no  podía  colocarse  en 
ninguno  de  los  dos.  Fúndábase  para  ello,  además 
de  las  consideraciones  ya  espuestas  por  los  mencio- 
nados autores,  en  que  el  número  de  dedos  en  los 
piés  posteriores  no  debía  ser  ni  de  uno,  ni  de  tres, 
sino  de  cinco,  designando  por  esto  al  nuevo  grupo 
de  que  formaba  parte  con  el  nombre  de  multidigitados 
(multidigitata). 

A fines  del  mismo  año,  ampliaba  estas  observa- 
ciones en  los  Anales  del  Museo,  pero  como  tu- 
viera conocimiento  de  una  publicación  reciente,  del 
mes  de  Agosto  del  mismo  año,  en  la  que  su  antiguo 
discípulo,  el  profesor  Giebel,  describía  una  nueva 
especie  de  Toxodon,  sobre  una  mandíbula  inferior 
que  de  Buenos  Aires  le  había  remitido  un  hijo  del 
Dr.  Burmeister,  llamándola  Toxodon  Burmeis- 
teri, — y como  resultara  que  esta  especie  era  la  misma 
que  poco  antes  el  distinguido  sábio  había  designado 
con  el  nombre  de  Toxodon  Owenii,  abandonó  este 
último  apelativo  por  el  de  Burmeisteri,  y sin  razón 
alguna  para  ello  pasa  el  nombre  de  Toxodon 
Owenii  al  Toxodon  platensis,  despojándolo  del 
nombre  que  le  había  aplicado  Owen  bajo  el  fútil 
pretesto  de  que  el  apelativo  platensis  era  también 
aplicable  á las  otras  especies ! 

En  el  mismo  trabajo  describeBuRMEiSTER  una  mue- 
la de  Typotherium  depositada  por  Bravard  en  el 
establecimiento,  confundiéndolo  con  el  Nesodon  de 
Owen,  afirmando  que  ambos  animales  son  idénticos. 


358 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Al  año  siguiente,  1857,  el  profesor  Serres  daba 
una  descripción  de  las  principales  partes  del  esque- 
leto del  Typotherium  bajo  el  nuevo  nombre  de 
Mesotherium,  bien  que  tuviera  en  su  poder  ma- 
teriales y principalmente  manuscritos  que  demos- 
traban claramente  que  ya  Bravard  había  conocido 
y nombrado  el  pretendido  nuevo  animal. 

Poco  después,  el  profesor  P.  Gérvais  en  su 
Zoologie  et  paleontologie  générales,  1867-69, 
se  ocupa  del  mismo  animal,  restituyéndole  el  pri- 
mitivo nombre  de  Typotherium  que  le  había 
aplicado  Bravard,  dando  de  él  una  corta  descripción 
y figuras  exactas  de  casi  todas  las  partes  del  esque- 
leto, tomadas  de  originales  coleccionados  y ven- 
didos al  Museo  de  París  por  Francisco  Séguin.  El 
distinguido  profesor,  bien  que  reconoce  que  el  Ty- 
potherium ofrece  numerosos  caractéres  propios  de 
los  paquidermos  perisodáctilos,  crée  presenta  mayo- 
res afinidades  con  los  roedores,  particularmente  con 
las  liebres,  con  las  que  concluye  por  reunirlo  en  un 
mismo  grupo. 

Eu  1879,  el  Dr.  Burmeister  en  el  tercer  volu- 
men de  la  Descrip.  Phys.  de  la  Rép.  Ar.,  olvi- 
dándose de  que  su  predecesor  Owen,  ya  había 
separado  los  toxodontes  como  un  orden  distinto  de 
los  demás  ungulados  bajo  el  nombre  de  Toxodontia, 
se  atribuye  la  formación  del  grupo,  siendo  así  que 
solo  le  pertenece  el  cambio  del  nombre  en  multidi- 
gitados  ( multidigitata ) que  sobre  ser  posterior  es 
menos  feliz  que  el  de  Owen,  pues  resulta  que  el 
Toxodon  no  tiene  cinco  dedos  posteriores,  como  lo 
suponía  Burmeister,  sino  tres. 

En  esta  ocasión  pasa  en  revista  los  tres  géneros 
del  grupo  hasta  entonces  conocidos,  Toxodon,  Ne- 
sodon  y Typotherium  sin  agregar  nada  nuevo  á 
los  detalles  ya  conocidos  sobre  los  dos  primeros, 
pero  dá  una  larga  y excelente  descripción  de  los 
restos  de  Typotherium  de  la  colección  Bravard 
conservados  en  el  Museo  de  Buenos  Aires,  comba- 
tiendo con  vehemencia  la  opinión  de  Gervais  de 
que  el  Typotherium  haya  sido  un  animal  del  mis- 
mo grupo  que  las  liebres,  demostrando,  me  parece 
que  con  razón,  que  entra  en  el  mismo  grupo  que  el 
Toxodon. 

En  1880,  pasé  en  revista  conjuntamente  con  el 
Dr.  H.  Gervais,  en  nuestro  trabajo  Los  mamíferos 
fósiles  de  la  América  del  Sud,  todo  el  grupo  de  los 
toxodontes,  designándolos,  véome  obligado  á con- 
fesarlo, sin  razón,  bajo  el  nombre  de  typothéridos, 
si  bien  es  cierto  que  segregábamos  de  él  los  neso- 


dontes,  por  creerlos  entonces  mas  cercanos  de  Ma- 
crauchenia  que  de  Toxodon.  En  realidad,  los 
nesodontes  constituyen  un  verdadero  tipo  de  tran- 
sición, pues  si  son  toxodontidos  por  la  forma  gene- 
ral del  cráneo  y especialmente  de  la  nariz,  no  lo 
son  por  sus  molares  superiores  en  parte  provistos 
de  raíces  distintas  y separadas,  y por  sus  molares 
inferiores  igualmente  radiculados  y colocados  en 
série  ininterrumpida  con  los  caninos  é incisivos  como 
en  Macrauchenia. 

Así,  nuestro  orden  de  los  typothéridos  compren- 
día el  género  Typotherium  tomado  como  tipo  del 
grupo,  con  el  T.  cristatum  de  Serres  y una  nueva 
especie  que  designamos  con  el  nombre  de  T.  Pa- 
chygnatum.  Y el  género  Toxodon  con  las  tres 
especies  antes  conocidas,  y dos  pretendidas  nuevas, 
el  Toxodon  Gervaisii  de  gran  talla,  y el  Toxodon 
gracilis  de  tamaño  mucho  mas  reducido. 

Al  exponer  los  caractéres  generales  del  grupo, 
incluíamos  en  él  aunque  con  dudas,  el  Synoplo- 
therium  lanium  de  Norte  América.  Al  hacerlo  así 
nos  guiábamos  sobre  todo  por  una  afirmación  conclu- 
yente de  Burmeister,  publicada  en  1875  en  Los  ca- 
ballos fósiles  de  la  Pampa  Argentina,  en  la  que 
decía  que  el  Typotherium  también  había  sido  en- 
contrado en  Norte  América  y llamado  por  Cope  Sy- 
noplotherium  lanium  sin  que  nosotros  pudiéra- 
mos ni  aún  suponer  que  se  hubiera  podido  equivocar 
de  un  modo  tan  grave  como  lo  hizo  al  hacer  tal  afir- 
mación. En  efecto,  guiándome  ahora  por  los  traba- 
jos del  profesor  Cope,  veo  que  el  Typotherium  y el 
Synopotherium  son  dos  animales  tan  distintos  que 
el  uno  es  un  hervíboro  y el  otro  es  un  carnívoro. 

El  año  1882  marca  una  época  notable  en  el  cono- 
cimiento de  los  toxodontes.  En  el  catálogo  de  sus 
formas,  aunque  sin  dar  por  el  momento  descrip- 
ciones, introduje  una  nueva  especie  de  toxodonte 
de  gran  talla,  el  ’loxodon  paracloxus,  un  nuevo 
género  de  gran  talla,  el  Trigoclon,  otro  género  de 
talla  mediana,  el  Dilobodon,  y un  género  igual- 
mente del  mismo  grupo,  pero  de  tamaño  muy  redu- 
cido, comparable  á un  roedor  de  talla  mediana,  el 
Protypotherium . 

Por  su  parte,  el  Dr.  Moreno,  aunque  también  sin 
dar  descripciones,  clasificaba  los  restos  de  toxo- 
dontidos que  había  recogido  en  sus  viages  á la  Pa- 
tagonia  austral,  aumentando  la  lista  con  un  animal 
de  gran  talla,  el  Toxodon  patagoniensis,  tan 
distinto  del  Toxodon  que  luego  lo  separé  como 
nuevo  género  distinto  con  el  nombre  de  Protoxo- 


UNGULADOS 


359 


clon.  Agrega  á este  nuevo  toxodonte  varias  otras 
formas  genéricas  de  tamaño  reducido  que  denomina 
Toxodontophanus  ? australis , Inter atherium 
rodens  y Tembotherium  (/  /)  Holmbergi.  To- 
xodontophanus ? es  el  mismo  género  que  yo  aca- 
baba de  nombrar  Proty potherium,  y los  dos  ani- 
males designados  con  los  nombres  de  Interathe- 
rium  rodens  y !!  Tembotherium  Holmbergii  se 
refieren  no  solo  á un  mismo  género  sino  también 
á una  misma  especie  ! 

En  1 883  se  me  presentó  la  ocasión  de  estudiar 
los  primeros  restos  de  mamíferos  fósiles  recogidos 
por  el  profesor  Scalabrini  en  los  terrenos  tercia- 
rios antiguos  del  Paraná,  entre  los  que  había  al- 
gunos restos  de  toxodontes,  unos  que  confirmaban 
la  existencia  del  Toxodon  paranensis  de  Lalri- 
llard,  y otros  representaban  un  animal  nuevo,  de 
talla  gigantesca,  pero  un  verdadero  toxodonte  por 
todos  sus  caractéres,  que  denominé  Toxoclon- 
therium  compressum. 

En  1885,  continuando  el  estudio  de  los  fósiles 
recojidos  por  el  profesor  Scalabrini  en  los  mismos 
yacimientos,  reconocí  dos  nuevas  especies  muy  dis- 
tintas de  todas  las  hasta  entonces  conocidas,  una  que 
denominé  1 oxodon  plicidens,  que  luego  separé 
como  género  distinto,  y otra  muy  diferente  por  la 
curva  de  los  dientes  que  designé  con  el  nombre  de 
Toxodon  foricurvatus , la  que  fué  también  separada 
mas  tarde  como  género  aparte. 

Al  mismo  tiempo  reconocía  la  existencia  en  los 
mismos  yacimientos  de  otro  animal  gigantesco  del 
grupo  de  los  toxodontes,  pero  de  caractéres  gené- 
ricos bastante  distintos  que  denominé  Ilaploclon- 
therium  Wildeii,  describiendo  también  algunos 
pequeños  fragmentos  de  un  nuevo  toxodóntido 
enano  procedente  del  rio  Santa  Cruz  bajo  el  nombre 
de  Pacliyrucos  Moyanii. 

Al  fin  del  mismo  año,  el  Dr.  Burmeister  publi- 
caba la  entrega  X1Y  de  los  Anales  del  Museo,  etc., 
en  la  que  agrega  algunos  detalles  al  conocimiento 
de  los  toxodontes  terciarios  antiguos  del  Paraná,  y 
describe  una  nueva  forma  procedente  de  Patagonia, 
cercana  de  los  nesodontes,  que  llama  Colpodon 
propinquus. 

Por  fin  el  profesor  norte-americano  E.  D.  Cope  da 
á conocer  en  el  mismo  año  una  especie  de  toxodonte 
del  Brasil  que  denomina  Toxodon  expansidens. 

Durante  el  año  1886,  también  adelanta  algo  el 
conocimiento  de  los  toxodontes  aumentando  el  nú- 
mero de  sus  representantes  gracias  á las  constantes 


investigaciones  del  profesor  Scalabrini  en  los  yaci- 
mientos del  Paraná.  En  el  último  trabajo  publicado 
en  ese  año  sobre  los  fósiles  de  esa  localidad,  agregué 
á las  ya  conocidas,  una  nueva  especie  de  toxodonte 
Toxodon  virgatus , una  especie  de  haplodonterio, 
Haplodontherium  limurn,  y una  de  diloboclon, 
D.  lutarius.  El  Toxodon  pliciclens  me  sirve  de 
base  para  el  nuevo  género  Stenotephanos,  y agrego 
otro  género  nuevo  cercano  de  los  tipoterios,  el  7b- 
moclus  elautus. 

El  año  1887  será  notable  en  la  historia  del  cono- 
cimiento de  los  toxodontes,  pues  se  aumenta  en  casi 
el  doble,  el  número  de  sus  géneros  y especies.  En 
el  mes  de  Febrero  de  dicho  año  visitaba  el  yaci- 
miento mioceno  de  Monte  Hermoso,  en  donde  des- 
cubrí en  abundancia  los  restos  de  una  nueva  especie 
de  Pachyrucos,  que  designé  con  el  nombre  de 
P.  typicus , y tres  nuevas  especies  de  Typothe- 
rium,  T.  insigne,  T.  moeendrum  y 7.  exi- 
guum,  de  los  que  di  una  rápida  descripción  en  el 
mes  de  Abril  del  mismo  año.  Casi  al  mismo  tiempo 
publicaba  una  revisión  general  del  grupo,  en  la  que 
introducía  tres  nuevas  especies  de  toxodontes,  el 
Toxodon  ensenadénsis  y el  Toxodon  bilobiclens 
del  pampeano,  y el  Toxodon  proto-Burmeisteri 
deloligoceno  del  Paraná,  y una  tercera  especie  de 
Pachyrucos  procedente  del  terreno  pampeano  de 
la  misma  ciudad  de  Buenos  Aires,  el  Pachyrucos 
bonaeriensis.  En  el  mismo  trabajo,  reconocía  que 
los  restos  sobre  que  había  fundado  el  Toxodon  fo- 
ricurvatus eran  demasiado  anómalos  para  que  pu- 
dieran proceder  de  un  verdadero  toxodonte,  fundando 
con  ellos  el  nuevo  género  Xotodon,  y sobre  la  muela 
en  que  se  había  establecido  el  Toxodon  patago- 
niensis  crée  el  género  Protoxodon. 

En  el  mes  de  Setiembre  del  mismo  año,  Carlos 
Ameghino  regresaba  de  su  viage  á la  Patagonia 
austral,  en  donde  había  ido  en  busca  de  fósiles, 
trayendo  materiales  importantísimos,  de  los  que 
publiqué  una  rápida  enumeración  en  el  siguiente 
mes  de  Diciembre;  entre  esos  restos  venían  partes 
de  22  especies  nuevas  del  orden  de  los  toxodontes, 
repartidas  en  14  géneros,  de  los  cuales  10  nuevos. 
Entre  los  géneros  conocidos  venían : una  nueva 
especie  del  género  Stenotephanos,  S.  speciosus  ; 
una  especie  de  Inter  atherium,  I.  supernum  ; 
dos  especies  de  Proty  potherium,  P.  prserutilum 
y P.  attenuatum ; y tres  especies  del  género  Pro- 
toxodon, P.  conipurcatus,  P.  marmoratus,  y 
I P.  obliteratus. 


360 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Los  géneros  nuevos  eran  : Hegetotherium  con 
dos  especies,  II.  mirabile  y II,  strigatum;  Li- 
thóps  prwvius;  Adelphotherium  ligatum ; Acro- 
therium  rusticum;  Gronotlierium  decrepitum ; 
Adinotherium  con  cinco  especies,  A.  magister, 
A.  splendidum,  A.  proximum,  A.  ferian  y A. 
nitidum;  Phobereotheriwn  sylvaticum;  Atryp- 
therium  bifurcaban ; Rhadinotherium  limi- 
tatum  y Scopotherium  cyclops. 

Durante  el  año  que  concluye  (1888)  auméntase  la 
lista  con  cuatro  nuevas  especies  del  yacimiento  de 
Monte-Hermoso,  una  del  género  Xotodon,  X.  pvo- 
minens,  una  de  Protypotherium,  P.  obstruc- 
tum,  y dos  de  Pachy rucos,  P.  impresus  y P. 
diminutus. 

AFINIDADES  Y COLOCACION  ZOOLÓGICA 
DE  LOS  T0X0D0NTES 

Toxodon.  — Las  afinidades  de  los  toxodóntidos 
en  general  son  múltiples,  y las  de  Toxodon , aun- 
que este  se  presenta  como  uno  de  los  géneros  me- 
nos anómalos,  no  han  dejado  de  ser  apreciadas  de 
muy  distintas  maneras. 

La  primera  idea  de  Owen,  fué  considerar  el  ani- 
mal como  cercano  de  los  lamantines,  debido  sobre 
todo  á la  forma  de  la  parte  inferior  del  llano  occi- 
pital, inclinada  hacia  adelante,  dirección  que  no 
podía  suponer  no  se  extendiera  á toda  esta  parte  del 
cráneo.  Pero  las  piezas  mas  completas  que  luego  se 
encontraron  dejaron  demostrado  que  el  occipital 
luego  de  inclinarse  hacia  adelante  volvía  en  su 
parte  superior  hacia  atrás,  desapareciendo  de  con- 
siguiente el  parecido  que  se  creía  haber  notado  con 
los  sirénidos,  no  insistiendo  Owen  sobre  esa  ana- 
logía, y dejando  Gervais  de  colocarlo  positivamente 
entre  los  lamantines  como  lo  había  hecho. 

En  la  primera  descripción  del  Toxodon  reconó- 
cele Owen  algunas  afinidades  con  los  roedores,  y 
Laurillard,  Lesson,  Mürray  y hasta  el  mismo 
Darwin,  llegan  sucesivamente  á considerarlo  como 
un  verdadero  roedor,  apoyándose  sobre  todo  en  el 
aspecto  rodentiforme  del  cráneo  visto  de  lado,  en  la 
forma  de  las  muelas  sin  raíces  distintas  y de  base 
abierta  como  en  muchos  roedores,  en  la  forma  de 
los  incisivos,  largos,  angostos,  con  esmalte  solo  al 
lado  externo  y cortados  en  bisel  como  en  los  roedo- 


res, y en  la  ausencia  de  caninos,  si  bien  este  argu- 
mento desapareció  con  los  primeros  trabajos  delDr. 
Burmeister  que  probaron  la  existencia  de  caninos 
aunque  pequeños,  persistentes  en  la  mandíbula  in- 
ferior y caedizos  en  la  superior. 

Otros  quisieron  ver  en  él  un  edentado,  negando 
Gervais  esta  afinidad  á causa  del  fémur  despro- 
visto de  trocánter  tercero,  sin  bien  el  mismo  hueso 
de  alguuos  edentados  carece  de  esta  protuberancia, 
residiendo  al  contrario  la  verdadera  distinción  entre 
los  edentados  y el  Toxodon,  en  la  dentadura  de 
este,  compuesta  de  incisivos,  caninos,  premolares 
y molares,  todos  con  esmalte,  del  que  carecen  los 
edentados  a:tualesy  délos  últimos  tiempos  geoló- 
gicos, los  que  tampoco  nunca  presentan  incisivos 
de  la  forma  y en  la  posición  de  los  del  Toxo- 
don. 

Por  fin  Owen,  después  de  sérias  consideraciones 
concluye  por  ver  en  el  Toxodon  un  paquidermo,  pe- 
ro un  paquidermo  anormal  que  no  encuentra  colo- 
cación ni  en  el  grupo  de  los  perisodáctilos,  ni  en  el 
de  los  artiodáctilos,  ni  en  el  de  los  proboscídeos, 
concluyendo  por  formar  con  él  el  tipo  de  un  nuevo 
grupo,  que  denomina  Toxodontia,  considerándolo 
mas  cercano  de  los  paquidermos  perisodáctilos  que 
délos  otros.  A la  misma  opinión  se  adhiere  luego 
el  profesor  Gervais,  y el  Dr.  Burmeister  trató  de 
comprobar  la  separación  del  Toxodon  como  grupo 
distinto,  por  la  conformación  de  las  extremidades  de 
los  miembros  posteriores  que  creyó  estaban  provis- 
tos de  cinco  dedos,  mientras  que  solo  tienen  tres. 
Sin  embargo,  esta  separación  en  un  grupo  distinto  ha 
sido  aceptada  en  estos  últimos  tiempos  por  todos 
los  naturalistas,  con  excepción  de  Gervais  quien, 
volviendo  sobre  sus  primeras  opiniones,  en  sus 
últimos  trabajos  considera  el  Toxodon  como  mas 
cercano  de  los  artiodáctilos  que  de  los  perisodácti- 
los, incluyéndolo  en  un  mismo  grupo  con  el  hi- 
popótamo, si  bien  como  observa  con  razón  el  Dr. 
Burmeister  basta  la  sola  observación  de  la  forma 
del  astrágalo  en  ambos  animales  para  establecer 
con  toda  certitud  que  pertenecen  á dos  grupos 
muy  distintos,  pues  el  del  hipopótamo  presenta 
la  forma  que  caracteriza  á los  paquidermos  de 
dedos  pares,  mientras  es  por  demás  evidente  que  el 
astrágalo  del  Toxodon,  está  conformado  absoluta- 
mente sobre  el  mismo  tipo  que  el  de  los  paquider- 
mos de  dedos  impares. 

Nesoclon.  —El  género  Nesodon,  el  segundo 
conocido  de  este  orden,  no  ha  dado  lugar  á tantas 


UNGULADOS 


361 


discusiones  como  el  Toxodon,  si  bien  también  es 
cierto  que  sus  restos  en  las  colecciones  son  mucho 
mas  escasos,  y que  de  consiguiente  pocos  autores 
han  tenido  hasta  ahora  ocasión  de  estudiar  sus  carac- 
teres. Sin  embargo,  los  que  lo  han  hecho  no  están 
tan  disconformes  en  ideas,  y en  el  fondo  parece  que 
todos  han  aceptado  el  modo  de  pensar  de  Owen,  el 
fundador  del  género,  quien  desde  el  primer  momento 
(1846)  consideró  el  Nesodon  como  un  paquidermo 
de  caractéres  intermediarios  entre  Toxodon  y M a- 
crauchenia,  pero  mas  cercano  del  primero  que  del 
segundo,  tanto  que  reunió  el  Toxodon  y el  Neso- 
don en  un  mismo  orden  bajo  el  nombre  de  toxodon- 
tes  (Toxodontia) . 

Estos  caractéres  intermediarios  del  género  Neso- 
don, entre  Toxodon  y Macrauchenia,  primera- 
mente indicados  por  Owen,  no  han  sido  desconoci- 
dos por  ninguno  de  los  autores  posteriores,  habiendo 
tan  solo  aparecido  divergencias  sobre  con  cual  de 
los  dos  géneros  debía  reunirse.  Burmeister  aceptó 
por  completo  la  opinión  de  Owen  reuniendo  el  Neso- 
don y el  Toxodon  en  un  mismo  grupo.  Por  mi  parte, 
al  contrario,  fundándome  particularmente  en  el  siste- 
ma dentario,  me  pareció  mas  cercano  de  Macrauche- 
nia, colocándolo  inmediatamente  en  seguida  de 
dicho  género  en  el  trabajo  que  sobre  los  mamíferos 
fósiles  sud-americanos  publiqué  conjuntamente  con 
H.  Gervais,  y hasta  en  mis  últimos  trabajos  he  con- 
tinuado sosteniendo  que  Macrauchenia  y Nesodon 
formaban  un  solo  grupo,  distinto  de  los  toxodontes. 
Precedentemente  el  eminente  profesor  P.  Gervais, 
también  había  manifestado  que  Nesodon  formaba 
parte  de  la  familia  de  los  macroquénidos,  opinión 
que  me  había  pasado  desapercibida  hasta  hace  poco. 

Con  todo,  posteriormente  he  cambiado  de  opinión 
para  adherirme  á la  de  Owen  y Burmeister,  pues 
seria  inútil  estudiar  y trabajar  si  no  fuera  para  poder 
modificar  uno  sus  opiniones  de  acuerdo  con  los  nue- 
vos hechos  y descubrimientos  que  se  producen,  y las 
apreciaciones  nuevas  de  conocimientos  viejos,  que 
siempre  resultan  de  la  mayor  suma  de  materiales  de 
estudio  disponibles. 

Así,  si  el  examen  de  la  dentadura  de  Nesodon 
me  había  conducido  á considerarlo  como  mas  cerca- 
no de  Macrauchenia  que  de  Toxodon,  si  solo  hu- 
biera tomado  en  cuenta  la  forma  de  la  nariz,  sin  duda 
alguna  hubiera  unido  Nesodon  á Toxodon,  y no  á 
Macrauchenia,  y probablemente  en  este  caso  hu- 
biera estado  mas  cerca  de  la  verdad.  Pero  entonces 
no  me  era  permitido  suponer  que  para  la  clasifica- 


ción del  Nesodon  tuviera  mas  importancia  la  forma 
déla  nariz  que  la  del  sistema  dentario,  pues'el  Ne- 
sodon, por  sus  muelas  radiculadas,  se  presentaba 
como  un  paquidermo  menos  anómalo  que  el  Toxodon 
y parecía  natural  reunirlo  á Macrauchenia  que 
era  considerado  por  Owen  como  un  paquidermo 
normal,  y por  Burmeister  como  un  representante 
de  la  familia  de  los  paleotéridos. 

Tampoco  el  corto  número  de  géneros  entonces 
conocidos,  podía  hacer  suponer  el  número  conside- 
rable de  representantes  que  tuvo  el  grupo  de  los 
toxodontes,  y dada  la  diferencia  considerable  que 
realmente  existía  entre  Nesodon  y Toxodon  exa- 
minando los  caractéres  de  ambos  con  detención,  era 
verdaderamente  difícil  poderlos  reunir  en  un  mismo 
sub-grupo. 

Ahora  que  conocemos  un  considerable  número  de 
géneros,  del  mismo  grupo,  pero  cuyos  límites  extre- 
mos de  variación  en  la  forma  que  separa  algunos 
de  ellos  es  mucho  mas  considerable  que  la  que 
existe  entre  Nesodon  y Toxodon,  vemos  perfecta- 
mente que  se  agrupan  en  varias  familias  ó sub-fami- 
lias  distintas,  y entonces  Nesochm  y los  otros  géne- 
ros cercanos  con  dientes  radiculados,  encuentran 
perfecta  colocación  en  el  orden  de  los  toxodontes, 
pero  representando  una  familia  distinta  de  aquella 
de  que  forma  parte  el  Toxodon  y los  géneros  que 
presentan  caractéres  parecidos. 

Pero  si  los  nuevos  conocimientos  adquiridos  so- 
bre el  orden  de  los  toxodontes,  permiten  colocar 
al  Nesodon  en  el  mismo  grupo,  aunque  como  re- 
presentando el  tipo  de  una  familia,  en  cambio  lo  que 
hemos  adelantado  en  el  conocimiento  déla  Macrau- 
chenia y sus  aliados,  nos  prueba  que  realmente  no 
puede  reunírseles  el  Nesodon  como  representante 
de  una  misma  división  natural. 

Es  en  efecto,  ya  fuera  de  toda  duda,  que  Ma- 
crauchenia no  es  un  miembro  de  la  familia  de  los 
paleotéridos,  pues  se  opone  á ello  la  forma  de  las 
vértebras  cervicales,  la  del  calcáneo,  la  de  la  órbita 
del  ojo,  pero  aparte  muchas  otras  particularidades 
de  menor  importancia,  principalmente  la  forma  de 
la  parte  superior  del  cráneo  y la  apertura  nasal 
superior.  La  Macrauchenia  forma  así  el  tipo  de 
la  familia  de  los  macroquénidos,  de  la  que  se  cono- 
cen ya  varios  géneros,  y todos  ellos  presentan  el 
curioso  carácter  de  la  apertura  nasal  anterior  hacia 
atrás  uniéndose  adelante  de  ella  los  maxilares  y el 
intermaxilar  para  formar  un  techo  convexo  conti- 
tínuo  hasta  la  extremidad  anterior.  Este  carácter  es 


40 


362 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


el  distintivo  de  los  macroquénidos  ojuelos  separa  de 
los  otros  mamíferos,  y como  él  falta  en  el  Nesoclon 
no  me  sería  ya  permitido  conservarlo  en  la  misma 
familia,  sobre  todo  después  de  las  razones  ya  ex- 
puestas que  conducen  á considerarlo  como  repre- 
sentante del  orden  de  los  toxodontes. 

Typotherium.  — Si  el  género  Nesoclon  con 
respecto  á su  colocación  no  ha  dado  lugar  á muchas 
controversias,  no  sucede  lo  mismo  con  el  Typothe- 
rium, bien  que  sus  restos  sean  igualmente  escasos 
en  las  colecciones,  y recien  conocidos  muchos  años 
después  de  los  de  Nesoclon.  También  es  cierto 
que  el  Typotherium  se  presenta  como  un  tipo  no 
solo  mas  anómalo  que  el  Nesoclon,  pero  mas  aún 
que  el  mismo  Toxodon. 

Bravard,  el  primer  descubridor  del  género  y 
quien  le  dio  el  nombre,  no  ha  dado  de  él  ninguna 
descripción,  aunque  en  las  listas  sistemáticas  de  fósi- 
les americanos  por  él  publicadas  en  distintas  ocasio- 
nes se  encuentra  el  Typotherium  colocado  entre 
los  paquidermos.  Pero,  entre  los  manuscritos  de 
Bravard  que  puedo  consultar  encuentro  algunas 
páginas  dedicadas  á Typotherium  en  las  que  con- 
sidera á este  animal  como  un  tipo  verdaderamente 
anómalo,  que  tiene  algunas  afinidades  con  los  eden- 
tados,  otras  con  los  roedores,  y mas  aún  con  los 
paquidermos,  encontrando  sobre  todo  el  mayor 
número  de  analogías  comparándolo  con  el  Toxodon. 

El  profesor  P.  Gervais,  al  contrario  de  Bravaiid, 
ha  sostenido  desde  un  principio  que  el  animal  ofre- 
cía notables  afinidades  con  los  roedores,  sin  des- 
conocer las  que  presenta  con  los  paquidermos.  Pero 
en  sus  últimos  trabajos,  aunque  insiste  sobre  esas 
afinidades,  sobre  todo  con  las  que  incontestable- 
mente parece  presentar  con  los  paquidermos  peri- 
sodáctilos, continúa  prestando  mayor  importancia 
á los  caractéres  que  parecen  acercarlo  de  los  roe- 
dores, tomando  por  término  de  comparación  preci- 
samente un  grupo  de  roedores  anómalos  por  mas  de 
un  carácter,  el  de  los  leporinos,  que,  guiado  por 
consideraciones  sacadas  sobre  todo  del  sistema  den- 
tario y de  la  forma  del  cerebro,  llega  á separar  en 
un  orden  distinto  délos  roedores  comunes,  el  orden 
délos  lepóridos,  en  el  que  incluye  el  Typothe- 
rium, aunque  como  familia  distinta  de  las  liebres. 
Burmeister,  como  ya  tuve  ocasión  de  repetirlo, 
combatió  luego  las  apreciaciones  de  Gervais,  soste- 
niendo que  se  trataba  de  un  ungulado,  sin  duda  de 
caractéres  anormales,  pero  íntimamente  ligado  al 
Toxoclon,  y á pesar  de  las  grandes  diferencias  que 


presentan  algunas  partes  de  Typotherium  compa- 
radas á las  mismas  del  Toxodon,  fué  y es  también 
mi  opinión  que  los  dos  géneros,  aunque  como 
representantes  de  familias  distintas,  forman  parte 
de  un  mismo  gran  grupo  natural. 

Los  demás  géneros  del  grupo  de  los  toxodontes 
encontrados  en  estos  últimos  años  han  sido  dados  á 
conocer  en  su  casi  totalidad,  por  mi,  siendo  sus 
restos  hasta  ahora  desconocidos  ó casi  desconocidos 
en  las  colecciones,  de  modo  que  no  han  podido  ser 
objeto  de  ninguna  controversia.  Todos  esos  géneros 
presentan  caractéres  comunes  que  los  ligan  de  un 
modo  indiscutible  á los  tres  géneros  clásicos  pre- 
cedentemente enumerados;  pero,  mientras  un  cierto 
número  presentan  formas  intermediarias  entre  el  To- 
xodon y el  Nesoclon,  ó entre  el  Toxodon  y el  Ty- 
potherium, otros  al  contrario,  presentan  tipos  ex- 
tremos ó formas  aún  mas  divergentes  unas  de  otras 
que  las  tres  mencionadas,  acentuándose  en  algunos, 
caractéres  que  parecen  acercarlos  de  los  edentados; 
presentando  otros,  mas  afinidades  con  los  periso- 
dáctilos que  el  mismo  Nesoclon-,  habiéndolos  por  fin, 
particularmente  entre  los  de  pequeña  talla,  con  carac- 
téres generales  de  un  tipo  rodentiforme  mucho  mas 
pronunciado  que  en  el  Toxodon  y el  Typotherium. 
Así,  paréceme  conveniente  examinar  estas  distintas 
séries  de  afinidades  por  separado. 

Afinidades  con  los  edentados.  — Es  indudable 
que  en  los  toxodontes  se  han  observado  algunos- 
caractéres  que  si  no  son  exclusivos  de  los  edenta- 
dos, aparecen  en  ellos  con  mas  frecuencia  que  en 
los  otros  grupos,  pero  siempre  acompañados  de 
otros  que  veremos  faltan  en  los  toxodontes,  dismi- 
nuyendo la  importancia  de  la  conformación  de 
edentados  que  presentan  algunas  de  las  partes  óseas 
en  ciertos  géneros. 

El  mas  notable  de  estos  caractéres,  que  no  ha 
pasado  desapercibido  á ninguno  de  los  autores  que 
se  han  ocupado  del  Typotherium,  es  la  conforma- 
ción particular  del  sacrum  y de  la  pelois  en  dicho 
género.  El  sacro  se  compone  de  siete  vértebras, 
número  anormal  en  los  uugulados  y en  los  ungui- 
culados del  orden  de  los  roedores,  pero  común  en 
los  edentados,  en  los  que  las  vértebras  sagradas 
suelen  elevarse  á un  número  todavía  mas  conside- 
rable. Esta  gran  cantidad  de  vértebras  sagradas  en 
los  edentados,  están  dispuestas  de  modo  que  siempre 
presentan  ála  pelvis  dos  puntos  de  contacto  que  con- 
cluyen por  la  edad  en  anquílosis  completa,  uno 
anterior  en  donde  las  primeras  vértebras  sagradas 


UNGULADOS 


363 


se  unen  al  ilíaco,  y otro  posterior  en  el  que  la  unión 
de  las  últimas  vértebras  sagradas  se  verifica  con  el 
isquion.  Y precisamente  el  Typotherium  pre- 
senta una  conformación  parecida,  estando  las  dos 
vértebras  anteriores  en  contacto  con  los  huesos 
ilíacos  y las  dos  posteriores  con  el  isquion.  Esta 
conformación  particular  puede  encontrar  su  expli- 
cion,  no  en  un  parentesco  directo,  sino  en  un  exceso 
de  evolución  del  sacro  que  aumentó  poco  á poco  el 
número  de  sus  vértebras  en  detrimento  de  la  región 
caudal,  uniéndose  luego  las  últimas  incorporadas 
al  isquion  para  dar  mayor  solidez  á toda  esa  región 
del  cuerpo.  Pero  de  cualquier  modo,  si  esta  confor- 
mación es  una  verdadera  anormalidad  entre  los  un- 
gulados en  general,  no  sería  tampoco  una  regla 
general  entre  los  toxodóntidos,  pues  el  otro  género 
único  después  del  T ypotherium  del  que  conozcamos 
la  cadera,  el  Toxoclon , no  presenta  el  puente  que 
une  el  sacro  al  isquion,  de  modo  que  por  este  solo 
hecho,  la  pretendida  afinidad  entre  el  Typotherium 
y los  edentados  se  reduce  á una  aparente  analogía  de 
conformación  que  no  indica  ningún  grado  de  paren- 
tezco  filogénico  mas  ó menos  inmediato.  No  cono- 
cemos el  número  de  vértebras  que  componen  el 
sacro  del  Toxodon , pero,  dada  la  conformación  de 
la  cadera,  es  legítimo  suponer  que  no  ha  sobre- 
pasado el  número  de  cinco,  que  son  las  que  com- 
ponen el  sacro  del  Pachyrucos,  aliado  mas  cercano 
del  Typotherium  que  no  lo  es  del  Toxodon. 

Los  otros  caractéres  de  afinidad  con  los  edenta- 
dos que  se  han  hecho  valer,  son  todos  de  menor 
importancia  y algunos  infundados,  si  se  exceptúa, 
sin  embargo  la  conformación  del  húmero  y de  la 
rótula  del  Typotherium,  la  última  muy  parecida 
por  su  forma  general  á la  de  los  edentados  mega- 
teróides,  y el  húmero  con  un  agujero  epitrocleano, 
carácter  igualmente  anormal  entre  los  ungulados, 
presentando  además  cierta  analogía  general  con  el 
húmero  de  los  dasipideos,  y especialmente  de  los 
gliptodontes.  Pero,  sin  duda  también  en  este  caso 
debe  tratarse  de  caractéres  de  simple  analogía  mor- 
fológica, pues  en  Toxodon,  ya  el  húmero  ni  tiene 
el  agujero  epitrocleano,  ni  presenta  analogía  de 
forma  con  el  de  los  edentados,  y en  cuanto  á la  rótula 
es  de  una  conformación  aún  mucho  mas  distinta. 

Otra  afinidad  con  los  edentados  quiso  verse  en 
las  falanges  ungueales  hendidas  del  Typotherium 
que  fueron  comparadas  á las  del  pangolin  igualmen- 
te hendidas,  pero  ese  carácter  extendido  á uno  ó 
mas  dedos  se  encuentra  igualmente  en  el  Daman 


(llyrax),  en  algunos  insectívoros,  y en  Norte-Amé- 
rica  ha  sido  característico  de  todo  un  grupo  de  car- 
niceros extinguidos,  de  los  que  el  mas  conocido  es 
el  Mesonyx,  que  ofrece  además  con  Typotherium 
una  conformación  general  muy  parecida  en  todo  el 
resto  de  la  mano,  mientras  queelpié  anterior  délos 
edentados  es  de  una  conformación  completamente 
distinta.  Por  fin  se  nota  la  misma  particularidad 
en  el  Pachyrucos,  que  aunque  de  la  misma  familia, 
es  de  un  tipo  mucho  mas  rodentiforme. 

El  parecido  que  existe  entre  las  vértebras  cervi- 
cales del  Typotherium,  el  Toxodon,  y los  edenta- 
dos, es  igualmente  aparente,  siendo  el  único  notable 
la  forma  de  los  cuerpos  vertebrales  cortos  y planos 
adelante  y atrás,  pero  la  misma  conformación  se  en- 
cuentra en  otros  mamíferos  de  órdenes  distintos,  y 
particularmente  en  algunos  paquidermos  perisodác- 
tilos, con  los  que  tantas  analogías  parecen  presen- 
tar los  toxodóntidos.  En  cuanto  á las  vértebras 
dorsales  del  Toxodon,  son  absolutamente  del  mismo 
tipo  que  las  de  los  paquidermos  perisodáctilos. 

La  inclinación  del  occipital  hácia  adelante,  no  se 
presenta  en  el  Typotherium,  y en  el  Toxodon  solo 
es  real  por  su  parte  inferior,  desapareciendo  cuando 
se  examina  un  llano  occipital  completo;  por  otra  parte 
dicha  inclinación  no  es  característica  de  todos  los 
edentados,  faltando  por  ejemplo  en  los  dasipideos 
verdaderos,  y fuera  de  los  edentados  se  encuentra 
en  algunos  marsupiales,  en  los  sirénidos  y hasta  en 
algunos  proboscídeos,  particularmente  en  el  extin- 
guido género  Dinotherium. 

En  todo  el  resto  del  cráneo  tampoco  existen  carac- 
téres que  indiquen  verdaderas  afinidades  entre  los 
edentados  y los  toxodontídeos.  La  apófisis  zigo- 
mática  del  temporal  del  Typotherium  que  en  al- 
go parece  acercarse  á la  de  los  edentados  megaíe- 
roides,  es  un  hecho  aislado  que  no  se  reproduce  en 
Toxodon , y además  está  articulada  con  un  malar 
perfectamente  desarrollado  mas  parecido  al  tipo  de 
los  perisodáctilos,  sin  trazas  de  apófisis  descenden- 
te, y articulado  igualmente  en  su  parte  anterior  con 
una  muy  fuerte  apófisis  zigomática  del  maxilar. 

Es  de  esta  apófisis  que  en  Typotherium  y otros 
géneros  del  mismo  grupo  se  desarrolla  un  corto  pero 
fuerte  proceso  descendente  suborbitario,  mientras 
que  en  los  megateróides  la  apófisis  descendente  sub- 
orbitaria depende  exclusivamente  del  malar. 

En  cuanto  á la  parte  anterior  del  cráneo  las  dife- 
rencias son  aún  mas  considerables,  siendo  el  inter- 
maxilar de  los  toxodontídeos  y el  de  los  edentados, 


364 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


el  uno  grande  y provisto  de  enormes  incisivos,  el 
otro  pequeño  y como  regla  general  sin  dientes,  los 
dos  extremos  mas  divergentes  que  se  puedan  ima- 
ginar. 

Hasta  en  el  sistema  dentario  se  ha  pretendido 
ver  algunas  afinidades  entre  los  toxodontes  y los 
edentados,  todas  completamente  aparentes  y sin  im- 
portancia real,  enunciadas  por  primera  vez  cuando 
solo  se  conocia  el  género  Toxodon-,  pero  ellas  han 
quedado  impresas  y lian  continuado  reproduciéndo- 
se hasta  ahora. 

Las  diferencias  entre  el'sistema  dentario  de  ambos 
grupos  son  tan  considerables,  quecreo  no  podría  ser 
permitido  extenderse  en  consideraciones  tenden- 
tes á demostrarlas,  pero  con  todo  no  puedo  dejar  de 
de  mencionar  álo  ménos  los  puntos  de  contacto  que 
creyeron  entreverse,  para  que  quede  definitiva- 
mente establecido  el  poco  fundamento  con  que  fue- 
ron indicados. 

Estos  pretendidos  puntos  de  contacto  son:  la  den- 
tición incompleta  del  género  Toxodon,  la  ausencia 
de  raíces  y la  base  abierta  para  su  renovación  con- 
tinua en  los  muelas  del  mismo  género,  la  existencia 
de  una  sola  dentición  extrauterina,  y por  fin  la  cubier- 
ta imperfecta  de  esmalte  de  los  mismos  dientes. 

La  dentición  incompleta  atribuida  al  Toxodon 
fué  un  error  debido  al  mal  estado  de  las  primeras 
piezas  conocidas,  en  las  que  habían  desaparecido 
los  caninos,  pero  Buiuvieister  hace  tiempo  probó 
la  existencia  de  dichos  dientes  tanto  arriba  como 
abajo.  Y si  en  el  Typotherium,  por  ejemplo, 
conjuntamente  con  la  disminución  del  número  de 
muelas  y de  incisivos  han  desaparecido  por  com- 
pleto los  caninos  superiores,  en  cambio  el  Ne- 
sodon  posee  una  dentición  completa,  compuesta 
de  incisivos,  caninos  y molares  en  el  mismo  nú- 
mero que  caracteriza  los  paquidermos  perisodácti- 
los de  dentición  completa,  y en  el  mismo  caso  se  en- 
cuentran varios  otros  géneros  del  mismo  grupo. 
De  consiguiente,  el  carácter  de  dentición  incomple- 
ta atribuido  á los  toxodontes,  no  tiene  razón  de  ser, 
y si  él  se  muestra  en  algunos  géneros  es  solo  co- 
mo resultado  de  una  evolución  aislada  que  ha  pro- 
ducido la  desaparición  de  los  caninos,  de  los  incisi- 
vos externos  y de  los  primeros  premolares,  sin  que 
eso  implique  ningún  parentesco  inmediato  con  los 
edentados.  Esta  evolución  en  la  atrofia  de  las 
muelas,  del  Nesodon  al  Toxodon,  se  prueba  por 
varios  géneros  intermediarios,  como  el  Protoxodon 
y el  Adinotherium . 


La  ausencia  de  raíces  en  las  muelas  del  Toxodon 
es  un  hecho  exacto,  pero  él  tampoco  indica  afinidad 
con  los  edentados,  pues  los  géneros  Nesodon,  Pro- 
toxodon, Adinotherium,  Colpodon,  etc;  muestran 
raíces  bien  distintas  y separadas,  hecho  que  también 
se  repite  en  los  roedores,  en  los  que  hay  igualmen- 
te géneros  con  dientes  de  base  abierta,  y otros  con 
raíces  separadas,  sin  que  ni  en  uno  ni  en  otro  caso 
pueda  por  eso  mismo  tomarse  dicho  carácter  como 
una  afinidad  con  los  edentados. 

En  cuanto  á que  las  muelas  de  los  toxodontes  no 
sufrieran  ninguna  variación  de  número,  durante  la 
vida  extrauterina,  único  carácter  que  realmente  in- 
dicaría una  afinidad  de  parentesco  con  los  edentados 
que,  generalmente  nacen  con  el  número  de  muelas 
completo,  que  permanece  invariable  durante  todo  el 
resto  de  la  vida,  fué  tan  solo  una  deducción  sacada  de 
la  forma  de  las  muelas  sin  raíces  distintas  y de  base 
abierta  del  género  Toxodon  como  en  los  edentados 
y en  algunos  roedores.  Pero  el  descubrimiento  de 
mandíbulas  de  Toxodon  pertenecientes  á individuos 
jóvenes,  lejos  de  confirmar  tal  suposición,  demos- 
traron al  contrario  que  dicho  género  también  tenía 
como  la  generalidad  de  los  paquidermos,  una  denti- 
ción de  leche  compuesta  de  un  corto  número  de 
dientes,  que  caían  luego  para  ser  reemplazados  pol- 
los dientes  permanentes,  desapareciendo  así  por 
completo  toda  analogía  que  se  quiera  establecer  con 
los  edentados. 

Queda  la  cubierta  incompleta  de  esmalte  de  las 
muelas  de  los  toxodóntidos,  que  se  ha  querido  pa- 
rangonar con  la  ausencia  completa  de  esmalte  en 
las  muelas  de  los  edentados,  á lo  menos  de  los  actua- 
les y de  los  que  vivieron  en  las  últimas  épocas  geo- 
lógicas; pero  tampoco  este  carácter  indica  una  afi- 
nidad de  parentesco,  no  pudiéndose  comparar  una 
interrupción  en  la  capa  de  esmalte  con  la  ausencia 
completa  de  él.  Por  otra  parte,  si  algunos  toxo- 
dontes presentan  esmalte  en  fajas  perpendiculares 
que  ellas  mismas  parecen  desaparecer  casi  por  com- 
pleto en  ciertos  géneros,  en  otros  como  el  Nesodon 
Colpodon,  Atryptherium  y Rhadinotherium  la 
capa  de  esmalte  es  continuada  todo  al  rededor  de 
la  corona  como  en  los  paquidermos  comunes.  Esto 
nos  conduce  naturalmente  á pensar  que  las  inter- 
rupciones mas  ó ménos  grandes  de  la  capa  de  es- 
malte en  Toxodon,  Typotherium,  Haplodonthe- 
rium,  etc.,  son  como  en  los  casos  de  algunos  de 
los  caractéres  precedentemente  enumerados,  el  re- 
sultado de  una  evolución  aislada,  por  la  que  anima- 


UNGULADOS 


365 


les  ya  toxodontes  perdieron  en  parte  la  capa  de  es- 
malte primitivamente  continua.  Esta  deducción 
lógica  de  la  existencia  de  toxodóntidos  con  esmalte 
continuo  y otros  interrumpido,  está  igualmente 
confirmada  por  los  restos  de  individuos  jóvenes  de 
Toxodon  en  los  que  se  vé  aparecer  las  muelas  tan- 
to de  la  primera  como  de  la  segunda  dentición,  con 
una  corona  completamente  cubierta  de  esmalte  que 
desaparecepor  el  desgastamiento  déla  superficie  mas- 
ticatoria para  conservarse  en  forma  de  capa  continua 
todo  al  rededor  de  la  periferia  de  la  corona,  pero 
que  pronto  se  interrumpe  por  espacios  verticales  sin 
esmalte  en  forma  de  fajas  que  empiezan  en  la  base 
y ascienden  poco  á poco  hasta  la  corona,  dando  asía 
las  muelas  el  carácter  particular  que  las  distingue 
en  el  individuo  ya  adulto.  Estas  muelas  de  indivi- 
duos jóvenes  de  Toxodon  presentan  así  de  una  ma- 
nera transitoria  un  carácter  propio  del  género  mas 
antiguo,  llamado  Protoxodon. 

A esto  se  reducen  las  afinidades  que  se  creyeron 
entrever  entre  los  toxodontes  y los  edentados;  pero 
si  en  vez  de  las  analogías  buscáramos  las  diferencias, 
ellas  serían  tan  grandes,  que  sin  duda  nos  sorpren- 
deríamos de  que  se  haya  podido  pensar  en  el  pa- 
rentezco  inmediato  de  dos  grupos  tan  distintos. 

Afinidades  con  los  proboscídeos . — Las  afini- 
dades que  se  ha  creído  notar  con  los  proboscídeos, 
sin  ser  de  importancia  tal  que  indiquen  un  paren- 
tezco  inmediato,  aunque  menores  en  número,  pare- 
cen mas  diguas  de  consideración  y estudio,  y debe- 
rán sin  duda  tenerse  siempre  en  cuenta  para  el 
futuro. 

Las  afinidades  que  se  había  creído  observar  entre 
el  sistema  dentario  y la  conformación  del  cráneo  del 
Toxodon  y del  elefante  son  sin  duda  las  que  tienen 
poca  ó ninguna  importancia.  La  ausencia  de  caninos 
en  Toxodon  como  en  Elephas  ya  vimos  fué  un 
error.  El  desarrollo  del  intermaxilar  es  muy  consi- 
derable en  Toxodon  y en  Elephas , pero  mucho  mas 
en  este  que  en  aquel  y la  forma  completamente  dis- 
tinta. Un  solo  punto  de  contacto  puede  existir  en 
el  desarrollo  en  ambos  animales  de  una  fuerte  apófi- 
sis post-frontal,  y en  la  exigüidad  del  lacrimal,  pero 
en  todo  el  resto  de  la  conformación  del  cráneo  la 
forma  es  completamente  distinta,  la  desproporción 
en  el  tamaño  de  la  cavidad  cerebral  de  ambos  es 
enorme,  y la  forma  de  las  muelas  á lo  ménos  apa- 
rentemente, no  puede  ser  mas  diferente.  Y aunque 
la  apertura  nasal  de  l oxodon  pudiera  hacer  creer  á 
algunos  que  estuvo  provisto  de  una  trompa  corta  y 


gruesa,  esto  no  aumentaría  mucho  el  parecido,  pues 
existe  igualmente  en  los  tapires  que  son  animales 
muy  distintos  de  unos  y otros,  y se  encuentra  en  la 
actualidad,  en  géneros  de  grupos  muy  diferentes, 
habiendo  sin  duda  sucedido  otro  tanto  en  las  épocas 
pasadas,  á lo  ménos  por  lo  que  podemos  juzgar  de 
los  cráneos  de  animales  extinguidos  que  hasta  ahora 
conocemos. 

En  donde  realmente  se  encuentran  algunos  pun- 
tos de  contacto  notables,  algunos  verdaderamente 
sorprendentes,  es  en  la  conformación  del  resto  del 
esqueleto,  y particularmente  en  los  miembros. 

La  analogía  que  existe  en  el  cuello  corto  y grueso 
de  los  toxodontídeos  y los  proboscídeos,  se  aumen- 
ta por  la  forma  de  los  cuerpos  vertebrales  casi  pla- 
nos adelante  y atrás  en  ambos  grupos.  La  analogía 
de  forma  se  continúa,  aunque  con  algunas  diferen- 
cias al  resto  de  la  columna  vertebral,  y se  extiende 
á las  costillas,  cuyas  cabezas  articulares  principal- 
mente son  deforma  muy  parecida. 

Los  huesos  del  miembro  anterior  son  sin  duda 
bastante  diferentes,  pero  esas  diferencias  no  son 
fundamentales  sino  el  resultado  posterior  de  adap- 
taciones distintas,  á la  locomoción  exclusivamente 
terrestre  en  los  proboscídeos  y á la  locomoción  en 
parte  acuática  en  el  Toxodon  y Typotherium.En  el 
miembro  posterior,  las  analogías  se  han  mostrado 
mas  persistentes,  notándose  ya  que  la  forma  de  la 
cadera  es  muy  parecida  en  los  proboscídeos  y el  To- 
xodon, aunque  mas  diferente  comparada  con  el  Ty- 
potherium,  pero  ya  hemos  visto  que  este  último  á 
este  respecto  es  de  una  construcción  verdaderamen- 
te anormal. 

La  analogía  se  acentúa  aún  mas  en  el  fémur  que  es 
de  idéntica  forma  en  el  Toxodon  y elMastodon,  y casi 
idéntica  en  Elephas,  teniendo  además  en  común  la 
ausencia  del  trocánter  tercero,  aunque  él  existe  en 
el  fémur  del  Typotherium  siguiendo  en  esto  la 
mayor  desviación  general  que  en  casi  todas  sus  par- 
tes muestra  este  último  género,  pero  que  á pesar  de 
todo  no  bastan  para  borrar  los  caractéres  que  lo 
unen  á Toxodon,  ni  para  atenuar  los  que  acercan 
el  Toxodon  de  los  proboscídeos . 

Pero  en  donde  se  muestran  las  grandes  analogías 
entre  Toxodon , y los  proboscídeos  es  en  la  confor- 
mación del  pié.  El  calcáneo  del  Toxodon  aunque  de 
dimensiones  relativamente  pequeñas,  y el  de  los 
proboscídeos  un  poco  mas  angosto  hácia  adelante, 
presentan  mas  analogía  entre  sí,  que  cada  uno  de 
ellos  comparado  con  el  de  cualquier  otro  grupo  de 


366 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mamíferos.  La  parte  posterior  libre  que  constituye 
el  talón  es  casi  absolutamente  de  la  misma  forma,  y 
si  en  la  parte  anterior  muestran  algunas  pequeñas 
diferencias,  la  conformación  fundamental  es  la  mis- 
ma, teniendo  el  calcáneo  de  ambos  animales,  ade- 
más de  la  gran  cara  astragaliana  superior,  una  face- 
ta articulada  externa  bastante  grande,  para  la  articu- 
lación directa  del  calcáneo  con  el  peroné.  Esta  faceta 
en  Toxodon  y en  los  proboscídeos,  es  de  gran  im- 
portancia, pues  en  la  naturaleza  actual  solo  se  en- 
cuentra en  los  artiodáctilos,  faltando  en  todos  los 
perisodáctilos  existentes. 

El  astrágalo  no  podía  dejar  de  participar  de  esta 
similitud  de  conformación;  así,  aparte  el  tamaño 
muy  pequeño  que  presenta  en  Toxodon,  muestra 
casi  la  misma  forma.  En  ambos  existe  la  faceta  exter- 
na para  la  articulación  con  la  parte  inferior  del  pe- 
roné, y en  ambos  tiene  una  sola  faceta  articularía 
hácia  adelante  para  la  articulación  exclusiva  del  es- 
cafóides,  sin  tocar  con  el  cuboides  que  se  articida 
con  el  calcáneo  y el  escafóides,  carácter  de  analogía 
fundamental  por  cuanto  él  tampoco  existe  en  ningu- 
no de  los  paquidermos  perisodáctilos  actuales.  Los 
huesos  metatarsianos  y las  falanges,  son  también  de 
idéntica  forma  en  Toxodon  y los  proboscídeos. 

Estas  grandes  analogías  de  los  principales  huesos 
del  pié  del  Toxodon  con  los  del  Mastodon  y Ele- 
phas  no  pasaron  desapercibidas  á la  perspicacia  de 
Burmeister,  deduciendo  de  ellas  que  también  el  To- 
xodon tuvo  cinco  dedos  en  el  pié  posterior.  Desgra- 
ciadamente los  hechos  no  han  confirmado  tan  sábias 
deducciones,  pues  el  Toxodon  solo  tuvo  tres  dedos  en 
el  pié  posterior.  Pero  esto  no  quita  nada  á la  grande 
analogía  que  existe  en  todo  el  resto  déla  conforma- 
ción del  pié,  y como  el  número  de  dedos  ya  está  vis- 
to puede  variar  en  animales  de  un  mismo  grupo,  por 
la  atrofia  ó desaparición  completa  de  uno  ó mas  de- 
dos, es  muy  posible  que  algunos  de  los  otros  géneros 
del  grupo  de  los  toxodontes  tengan  cinco  dedos  en 
el  pié  posterior. 

De  cualquier  modo,  el  parecido  que  existe  entre 
las  formas  de  los  huesos  del  pié  de  ambos  grupos, 
y la  construcción  fundamentalmente  idéntica  del 
cálcaneo  y del  astrágalo,  me  parece  que  son  de  na- 
turaleza tal  que  no  permiten  dudar  de  que  existe 
cierta  relación  ó afinidad  entre  unos  y otros.  Es 
cierto  que  la  forma  del  cráneo  tan  sumamente  dis- 
tinto y particular  de  los  proboscídeos  impide  en 
absoluto  pensar  en  una  relación  inmediata,  pero 
por  otra  parte  esa  forma  de  cráneo  tan  particular, 


resultado  evidente  del  desarrollo  descomunal  de  los 
incisivos  y de  la  forma  y modo  de  suplantarse  las 
muelas  unas  á otras,  es  sin  duda  adquirida  en  un 
proceso  de  evolución  relativamente  moderno,  de 
modo  que  es  dado  suponer  que,  si  los  proboscídeos 
conocidos  son  en  parte  toxodontídeos  por  la  forma 
del  cuerpo,  los  primeros  precursores  del  tipo  pro- 
boscídeo,  lo  fueron  quizás  también  por  la  forma 
del  cráneo.  Y todo  esto  nos  hace  preveer  el  descu- 
brimiento futuro  en  algún  yacimiento  fósil ífero  aún 
desconocido,  de  toda  una  série  de  formas  interme- 
diarias que  liguen  de  algún  modo,  y por  caractéres 
mas  estrechos  de  los  que  hasta  ahora  conocemos,  los 
toxodontes  á los  proboscídeos. 

Afinidades  con  los  paquidermos  perisodácti- 
los. — Pero,  sin  duda  mucho  mas  numerosas  y apa- 
rentes son  las  afinidades  que  unen  los  toxodontes 
á los  paquidermos  perisodáctilos,  sino  tanto  á los 
actuales' á lo  menos  á ciertas  formas  extinguidas. 

Estas  afinidades  empiezan  á mostrarse  en  la  co- 
lumna vertebral  y especialmente  en  las  vértebras 
cervicales,  de  las  que  las  dos  primeras  del  Toxo- 
don son  muy  parecidas  á las  del  rinoceronte,  desa- 
pareciendo la  analogía  en  las  demás,  principalmente 
por  los  cuerpos  planos  adelante  y atrás  de  las  del  T o- 
xoclon,  y ligeramente  convexos  adelante  en  las  del 
rinoceronte,  pero  la  correspondencia  se  establece 
mas  estrecha  comparando  las  vértebras  cervicales 
del  Typotherium  á las  del  Hyrax,  mientras  que  las 
dorsales  de  Toxodon  son  muy  parecidas  á las  de  la 
Macrauclienia. 

Las  costillas,  relativamente  gruesas  en  Typothe- 
rium  son  mas  anchas  en  Toxodon  y parecidas  á 
las  del  rinoceronte,  pareciéndoseles  también  en  uno 
y otro  género  por  la  forma  de  la  cabeza  articular. 

El  omóplato  del  Toxodon  es  también  parecido 
al  del  rinoceronte,  diferenciándose  principalmente 
por  la  atrofia  de  la  apófisis  coracoidea,  pero  ella 
está  bien  desarrollada  en  el  del  Typotherium  aun- 
que por  su  forma  general  el  omóplato  de  este  es 
mas  diferente  todavía  del  de  los  paquidermos  que  el 
del  Toxodon . 

El  húmero,  cúbito  y radio  del  Toxodon  se  pa- 
recen bastante  á los  del  rinoceronte,  y los  mismos 
huesos  del  Typotherium  presentan  también  nota- 
bles analogías  con  los  del  Hyrax. 

Es  cierto  que  el  fémur  del  Toxodon,  parecido 
al  del  Mastodon  y sin  vestigios  del  trocánter  la- 
teral, es  muy  diferente  del  fémur  del  rinoceronte, 
con  un  trocánter  tercero  muy  desarrollado,  pero 


UNGULADOS 


367 


esta  diferencia  está  atenuada  por  el  fémur  del  Ty- 
potherium, de  forma  bastante  distinta  de  la  que 
presenta  el  del  Toxodon  y con  un  trocánter  terce- 
ro bien  desarrollado,  acercándose  por  su  forma  al 
del  Hyrax. 

En  el  cráneo  también  se  pueden  observar  algu- 
nos caractéres  que  parecen  denotar  afinidades  con 
los  paquidermos  perisodáctilos.  Una  de  las  partes 
mas  características  es  la  forma  de  la  mandíbula  infe- 
rior del  Toxodon  bastante  parecida  á la  del  Hy- 
rax, pero  en  Typotherium  el  parecido  es  tan 
grande,  que  la  vista  lateral  de  la  mandíbula  infe- 
rior de  este  género  podría  confundirse  á primera 
vista  con  la  del  Bamán. 

El  cóndilo  articular  de  la  mandíbula  inferior  y 
la  cavidad  glenoides  son  igualmente  transversales 
en  los  toxodontídeos  y los  paquidermos  perisodác- 
tilos, y si  la  apófisis  coronoidea  no  es  alta  como  en 
el  caballo  y otros  géneros  afines,  presenta  una  for- 
ma parecida  á la  del  Damán  que  también  es  consi- 
derado como  un  paquidermo  perisodáctilo. 

El  arco  zigomático  de  los  toxodontes,  muy  fuer- 
te, completo  y con  un  malar  bien  desarrollado, 
también  presenta  puntos  de  contacto  con  el  de  los 
paquidermos,  sucediendo  otro  tanto  con  el  occipital, 
los  parietales,  frontales,  etc.,  si  bien  el  parecido  no 
es  en  muchos  casos  mayor  que  el  que  muestran  con 
los  mismas  partes  de  los  roedores. 

En  el  sistema  dentario  es  en  donde  aparecen  á la 
vez  las  mas  grandes  semejanzas, y las  mayores  dife- 
rencias, según  los  géneros  que  se  pongan  en  paralelo. 

Si  se  toma  como  término  de  comparación  con  los 
paquidermos  perisodáctilos  al  Typotherium,  no 
hay  nada  tan  distinto  como  el  sistema  dentario  de 
este  comparado  con  el  del  caballo,  del  tapir  ó del 
rinoceronte.  Estas  diferencias  son  tan  profundas  que 
afectan  el  número,  la  disposición  y composición  de 
todo  el  aparato  dentario. 

Los  paquidermos  perisodátilos,  como  regla  gene- 
ral, tienen  caninos  arriba  y abajo,  y el  Typotherium 
carece  de  ellos  en  la  mandíbula  superior.  Los  peri- 
sodáctilos tienen  como  regla  general  seis  incisivos 
superiores  y seis  inferiores,  y el  T ypotheriurn  so- 
lo tiene  dos  superiores  y dos  inferiores.  Los  periso- 
dáctilos tienen  como  regla  general  seis  ó siete  mue- 
las arriba  y abajo  en  cada  lado  de  la  mandíbula,  y el 
T ypotheriurn  solo  tiene  cinco  arriba  y cuatro  abajo. 
Los  perisodáctilos  tienen  dientes  provistos  de  raí- 
ces distintas,  y el  Typotherium  los  tiene  de  base 
abierta.  Los  perisodáctilos  tienen  encima  de  los 


dientes  una  capa  de  esmalte  continuo,  y el  Typo- 
therium tiene  muelas  con  la  capa  de  esmalte  inter- 
rumpida adelante  y atrás. 

Pero  estas  diferencias,  por  grandes  que  parezcan, 
no  son  de  naturaleza  tal  que  separen  á los  toxodon- 
tes de  los  paquidermos  perisodáctilos  por  un  verda- 
dero abismo  ; pues  ya  en  el  género  Toxodon,  bien 
que  los  caractéres  generales  de  la  forma  de  la  den- 
tición, como  ser  las  interrupciones  de  la  capa  de  es- 
malte, la  base  abierta  de  los  dientes,  etc.,  que  se 
observan  en  el  Typotherium  persisten,  la  fórmula 
dentaria  es  distinta  y casi  idéntica  á la  de  los  periso- 
dáctilos típicos,  pues  tiene  cuando  joven  caninos  su- 
periores é inferiores,  siete  muelas  superiores  y siete 
inferiores,  seis  incisivos  inferiores  y solo  cuatro 
superiores;  pero  hay  verdaderos  paquidermos  peri- 
sodáctilos que  solo  tienen  uno  ó dos  pares  de  incisi- 
vos superiores.  Por  otra  parte,  ya  liemos  dicho  que 
también  el  Toxodon  tenía  una  dentición  de  leche 
como  la  generalidad  de  los  paquidermos,  y que  los 
dientes  todavía  no  gastados  no  presentan  las  inter- 
rupciones de  la  capa  de  esmalte  que  le  dan  después 
un  aspecto  tan  particular. 

En  Colpodon  y Nesodon  este  parecido  con  la 
dentadura  de  los  paquidermos  comunes  es  completo, 
desapareciendo  los  caractéres  anómalos  que  como 
paquidermo  aún  conserva  la  del  Toxodon.  La  fór- 
mula dentaria  del  Nesodon , f i.  \ c.  ~ m.  es  la 
típica  de  los  paquidermos  perisodáctilos  de  denti- 
ción completa,  teniendo  los  dientes  capa  de  esmal- 
te continua  todo  alrededor  y raíces  bien  distintas  y 
separadas.  Las  muelas  tienen  además  surcos,  plie- 
gues y pozos  de  esmalte  dispuestos  como  en  los 
verdaderos  paquidermos,  tanto  que  había  llegado  á 
considerar  el  Nesodon  como  de  la  misma  familia 
que  la  Macrauchenia,  y á igual  conclusión  había 
llegado  el  profesor  P.  Gervais  sobre  el  solo  exámen 
de  las  muelas.  Burmeister  considera  el  Colpodon 
como  muy  cercano  del  Homalodontotherium, 
género  que  el  hábil  anatomista  Flovver  consideró 
cercano  de  los  rinocerontes,  aunque  reconociendo 
que  llenaba  un  vacío  entre  el  Nesodon  y la  Macrau- 
chenia, como  reconocía  también  que  el  Nesodon 
llenaba  en  parte  el  vacío  entre  la  Macrauchenia  y el 
Toxodon.  Y Burmeister  á pesar  de  la  opinión  de 
Floweii  y del  parecido  evidente  que  existe  entre  la 
dentadura  del  Homalodontotherium  y de  la  Ma- 
crauchenia coloca  aquel  género  entre  los  toxodon- 
tes. Todo  esto  prueba  que,  si  los  toxodontes  típicos 
presentan  profundas  diferencias  con  los  paquidermos 


368 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


perisodáctilos,  otros  géneros  van  llenando  gradual- 
mente el  vacío  que  los  separa,  hasta  el  punto.,  que 
ahora,  me  parece  difícil,  y quizás  en  ciertos  casos 
imposible,  decidir  por  el  simple  exámen  del  sistema 
dentario,  si  se  trata  de  un  animal  del  grupo  de  los 
toxodontes,  ó de  un  representante  de  los  verdaderos 
paquidermos  perisodáctilos. 

Pero  de  esto  no  se  deduce  que  unos  y otros  for- 
man parte  de  un  mismo  grupo  natural,  pues  si  las 
formas  que  mas  se  acercan  casi  se  confunden,  las 
que  mas  se  separan  muestran  diferencias  profundas. 
Es  imposible  comparar  un  solo  instante  el  sistema 
dentario  del  Typotherium,  Protypotherium,  In - 
teratherium,  Hegetotherium,  ó Pachiyrucos  con 
el  de  los  paquidermos. 

Pero,  á parte  del  sistema  dentario,  al  lado  de  las 
afinidades  entre  los  toxodontes  y los  perisodáctilos, 
existen  diferencias  considerables  de  tanto  ó mayor 
peso,  que  no  permiten  de  nigun  modo  reunirlos  en 
un  mismo  grupo. 

Esos  caracteres,  incompatibles  con  el  tipo  periso- 
dáctilo, se  encuetran  en  el  cráneo  mismo,  aún  de- 
jando á un  lado  su  aspecto  general  rodentiforme. 

La  apertura  anterior  de  la  nariz  prolongada  íiá- 
cia  adelante  y liácia  arriba  en  el  Toxodon  es  un 
carácter  de  roedor  que  reproduce  casi  exactamente 
la  apertura  nasal  anterior  del  carpincho  (Hydro- 
chcerus ),  y en  el  T ypotheriun  el  carácter  de 
roedor  de  esta  es  todavía  mas  evidente,  é igual  á la 
forma  que  mas  predomina  entre  los  roedores.  Pero 
no  es  solo  la  forma  que  es  de  roedor,  sino  la  com- 
posición misma  de  las  partes  que  entran  en  su  for- 
mación. El  intermaxilar,  en  Toxoclon,  Typothe- 
rium, Protypotherium  y Paehyrucos  presentan 
un  desarrollo  tan  solo  comparable  al  que  muestra 
en  los  roedores,  y sus  alas  laterales  suben  liácia 
arriba  hasta  encontrarse  con  los  nasales  excluyendo 
así  completamente  á los  maxilares  de  la  apertura 
nasal  anterior  que  se  encuentra  limitada  solamente 
por  el  intermaxilar  y los  nasales,  carácter  típico  de 
los  roedores. 

La  posición  del  agujero  suborbitario  en  los  toxo- 
dontes también  es  muy  distinta  de  la  que  presen- 
ta en  los  perisodáctilos.  Los  agujeros  incisivos  que 
existen  sabré  la  cara  palatina  del  intermaxilar  en  Jos 
perisodáctilos  se  encuentran  rudimentarios  en  los 
toxodontes,  ó coexisten  ó están  completamente 
reemplazados  por  una  hendidura  incisiva  como  en 
Typotherium , carácter  distintivo  de  los  roedores. 
Por  fin  la  apófisis  para-occipital  excesivamente  larga 


de  los  toxodontes,  acompañada  de  un  laño  occipital 
mas  ó menos  vertical,  bajo  y ancho,  es  igualmente 
un  carácter  anómalo  entre  los  perisodáctilos,  pero 
común  en  los  roedores. 

En  los  miembros,  las  diferencias  no  son  menos 
considerables,  y pasando  por  alto  las  que  presen- 
tan el  omóplato,  la  cadera,  y los  diferentes  huesos 
largos  de  los  miembros,  me  contentaré  tan  solo  con 
fijar  la  atención  en  el  húmero  del  T ypotherium 
provisto  de  un  agujero  sobre  el  cóndilo  interno, 
carácter  incompatible  con  el  tipo  perisodáctilo,  no 
habiendo  sido  tampoco  hasta  ahora  señalado  en  nin- 
guno de  los  ungulados  conocidos.  Y no  menos  no- 
table es  la  presencia  en  el  mismo  animal  de  una  cla- 
vícula bien  desarrollada,  carácter  que  es  cierto 
acompaña  siempre  al  húmero  de  epitroclea  perfo- 
rada, pero  completamente  incompatible  con  la  confor- 
mación de  los  perisodáctilos,  y de  los  paquider- 
mos en  general.  Estas  dos  particularidades  del 
T ypotherium,  que  ya  la  una,  ya  la  otra,  ó ambas 
juntas,  se  repiten  en  varios  otros  géneros  del  mismo 
grupo,  no  permiten  de  ningún  modo  reunir  los  toxo- 
dontes á los  perisodáctilos. 

En  la  conformación  de  los  piés,  que  es  en  donde 
precisamente  está  fundada  la  división  de  los  pa- 
quidermos en  perisodáctilos  y artiodáctilos,  las 
diferencias  son  aún  mas  considerables;  pues  si  el 
Toxodon  tiene  un  pié  posterior  con  tres  dedos 
bien  desarrollados  como  en  el  rinoceronte,  ya  hemos 
visto  que  el  calcáneo,  el  peroné,  el  astrágalo,  el 
escafoides  y el  cuboides,  unos  están  construidos 
sobre  un  tipo  distinto  incompatible  con  el  de  la 
mayor  parte  de  los  perisodáctilos,  y los  otros 
dispuestos  de  modo  que  articulan  de  muy  distinta 
manera.  En  el  Typotherium  la  diferencia  es  tan 
grande,  que  no  encuentra  absolutamente  colocación 
en  ninguno  de  los  grupos  de  ungulados  conocidos 
(exceptuando  naturalmente  los  toxodontes),  pues  el 
número  de  cinco  dedos  en  el  pié  anterior  y de  cuatro 
en  el  posterior,  es  tan  incompatible  con  los  caracté- 
res  del  grupo  de  los  proboscídeos  como  con  el  de  los 
perisodáctilos,  además  que  el  modo  de  articulación 
de  los  huesos  del  carpo  y del  tarso  es  también  aquí 
distinta,  y _as  falanges  ungueales  bifurcadas,  agre- 
gan una  dificultad  mas  para  la  colocación  en  nues- 
tros cuadros  de  clasificación  de  un  género  tan  sin- 
gular. 

Afinidades  con  los  suideos.  Ya  tuve  ocasión  de 
mencionar  mas  arriba  la  opinión  definitiva  á que  pa- 
rece había  llegado  el  profesor  Gervais,  quien  en  sus 


UNGULADOS 


369 


últimos  años  se  decidió  á considerar  el  Toxodon 
como  aliado  inmediato  del  Hipopótamo,  recordando 
que  la  forma  del  astrágalo  se  oponía  á esta  reunión. 
Por  otra  parte,  el  distinguido  profesor  no  tuvo  oca- 
sión de  extenderse  en  consideraciones  al  respecto, 
de  modo  que  no  sabemos  en  qué  fundamento  repo- 
saba su  opinión,  si  bien  lo  poco  que  ha  dejado  es- 
crito hace  suponer  que  se  fundaba  principalmente 
en  el  aspecto  del  aparato  dentario,  y en  la  forma  de 
la  parte  anterior  de  la  mandíbula,  lo  que  no  tendría 
mucho  peso,  pues  evidentemente  se  trata  en  este 
caso  de  caractéres  adquiridos  en  una  evolución  rela- 
tivamente reciente.  Mayor  importancia  tendría  la 
presencia  en  el  calcáneo  de  la  faceta  articularía  para 
el  peroné,  si  bien  este  carácter  es  también  común  á 
un  cierto  número  de  perisodáctilos  que  constituyen 
el  grupo  de  los  litopternos. 

Lvderker  también  reconoce  en  el  Toxodon  afi- 
nidades con  los  suideos,  particularmente  en  la  forma 
de  la  parte  posterior  del  cráneo,  y realmente  la  se- 
mejanza de  estas  partes,  en  el  Toxodon  y en  el  Hipo- 
pótamo por  ejemplo,  es  sumamente  notable.  El  basi- 
occipital  puede  decirse  que  es  absolutamente  de  la 
misma  forma,  pero  la  analogía  se  extiende  también  á 
algunos  detalles,  entre  otros  la  colocación  inuy  hácia 
atrás  de  la  apertura  nasal  posterior  y la  extensión 
hácia  atrás  de  los  palatinos  que  se  prolongan  como 
una  continuación  del  paladar,  carácter  particular, 
tanto  mas  notable  cuanto  que  él  es  común  á todos 
los  representantes  del  grupo  de  los  toxodontes,  lo 
que  hace  presumir  que  lo  heredaron  de  un  antecesor 
común  sumamente  lejano,  del  que,  de  una  manera 
mas  ó menos  directa  descenderían  igualmente  los 
suideos. 

Afinidades  con  los  roedores.  — Mucho  mas  nu- 
merosos todavía  son  los  caractéres  que  unen  los 
toxodontes  á los  roedores,  y ellos  se  extienden  á 
las  principales  partes  del  esqueleto. 

El  número  de  dedos,  de  cinco  adelante  y cuatro 
atrás  en  el  TypOtheriumy  de  solo  tres  atrás  en  el 
Toxodon  está  de  acuerdo  con  el  carácter  de  varia- 
bilidad que  en  el  número  de  dedos  presentan  los 
roedores,  habiéndolos  con  cinco,  cuatro  ó tres  dedos, 
ya  en  los  miembros  anteriores,  ya  en  los  posteriores. 
Y en  cuanto  á las  falanges  ungueales  hendidas  de 
T ypotherium  y Pachyrucos  tampoco  serían  un 
impedimento  para  acercarlos  de  los  roedores,  pues 
algunos  de  ellos  poseen  falanges  ungueales  hendidas, 
particularmente  algunos  géneros  sud-americanos  co- 
mo el  aguti  ( Dasyprocta ),  mientras  que  los  huesos 


del  tarso  y del  carpo  del  Typotherium  son  en  el 
mismo  número  y dispuestos  del  mismo  modo  que  en 
muchos  roedores. 

Otro  carácter  que  dificulta  la  colocación  de  los 
toxodontes,  el  trocánter  tercero  del  fémur  que  existe 
en  unos  géneros  como  el  Typotherium  y falta  en 
otros  como  el  Toxodon,  tampoco  es  una  dificultad 
comparándolo  con  los  roedores,  pues  aquí  también 
algunos  géneros,  como  Lepus,  Arvícola , etc.,  tie- 
nen un  fémur  con  trocánter  lateral  bien  desarrollado, 
en  otros  como  Arctomys  y Baihyergus  el  trocánter 
lateral  ó tercero  es  rudimentario,  y en  otros  roe- 
dores, como  el  Helamys  capensis,  falta  por  com- 
pleto como  sucede  con  el  Toxodún  entre  los  toxo- 
dontes. 

Sucede  lo  mismo  con  los  agujeros  que  suele  pre- 
sentar el  húmero,  ya  entre  los  dos  cóndilos  en  el 
fondo  de  la  fosa  olecraneana,  ya  sobre  el  cóndilo 
interno,  cuya  ausencia  ó presencia,  ya  del  uno,  ya 
del  otro,  es  á menudo  característica  de  grupos  en- 
teros bien  determinados,  lo  que  no  sucede  entre  los 
toxodontes,  pareciéndose  en  esto  á los  roedores 
que  también  ofrecen  al  respecto  una  gran  variabi- 
lidad. Pocas  son  aún  las  especies  del  grupo  de  los 
toxodontes  de  las  que  se  conocen  los  húmeros;  sin 
embargo,  entre  las  especies  del  género  Toxodon, 
solo  una,  el  Toxodon  paranensis  está  provisto  de 
un  agujero  intereondiliano,  sin  trazas  de  la  perfo- 
ración epitrocleana,  y en  los  húmeros  del  Toxodon 
Burmeisteri  y del  Toxodon platensis  no  se  per- 
ciben vestigios  ni  de  la  una  ni  de  la  otra.  Al  con- 
trario, todos  los  húmeros  del  T ypotherium  hasta 
ahora  conocidos,  tienen  una  perforación  sobre  la 
epitroclea,  que  en  el  T ypotherium  cristatum, 
á lo  menos  en  algunos  individuos,  está  acompañada 
de  una  pequeña  perforación  intercondiliana  que 
falta  en  el  Typotherium  pachygnatum.  Así 
también  en  los  roedores,  unos  como  el  Hydro- 
chcerus  y el  Lepus  tienen  un  húmero  con  agujero 
intercondiliano,  sin  trazas  de  la  perforación  de  la 
epitroclea,  otros  como  el  Helamys  tienen  la  perfo- 
ración sobre  el  cóndilo  interno,  sin  vestigios  de  la 
perforación  de  la  fosa  olecraneana,  algunos  como  el 
Arctomys  poseen  ambas  perforaciones  á la  vez,  y 
en  muchos  otros  como  el  Casto?’,  Bathyergus,  tíy- 
dromys , etc.,  no  hay  trazas  ni  de  la  una  ni  de  la 
otra,  lo  que  está  en  perfecta  correspondencia  con 
lo  que  se  observa  en  los  toxodontes. 

Además,  todos  los  huesos  largos  de  los  miembros 
en  los  toxodontes,  y particularmente  el  húmero  y el 


47 


370 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


fémur,  ofrecen  bastante  parecido,  ya  con  uno,  ya 
con  otro  de  los  distintos  géneros  de  roedores,  y la 
tibia  y el  peroné  del  Pachyrucos  están  unidos  en 
su  mitad  inferior  presentando  un  aspecto  casi  igual 
á los  mismos  huesos  clel  castor. 

Este  parecido,  es  todavía  mayor  en  el  omóplato, 
particularmente  el  del  Typotherium  que  presenta 
diferencias  tan  considerables  con  el  de  los  paquider- 
mos, mientras  que  por  el  contrario  es  muy  parecido 
al  de  los  roedores  en  general,  y en  particular  al  del 
castor  por  poseer  ambos  una  apófisis  recurrente, 
y al  del  Iíydrochoerus  y del  Dolichotis  por  la 
colocación  y dirección  de  la  cresta  superior  longi- 
tudinal. 

Por  notables  que  seau  los  caractéres  comunes  á 
los  toxodontes  y roedores  que  presentan  las  distintas 
partes  del  esqueleto,  son  muy  poca  cosa  en  compa- 
ración de  los  que  presenta  la  cabeza  de  los  animales 
de  ambos  grupos.  Ya  el  cráneo  en  su  aspecto  ge- 
neral y en  todos  los  toxodóntidos,  desde  los  que 
mas  se  acercan  álos  roedores  como  el  Typotherium 
basta  los  que  mas  se  separan  de  ellos  como  el  Ne- 
sodon , tiene  una  forma  de  roedor  muy  pronunciada, 
tanto  visto  de  abajo  como  de  arriba,  pero  principal- 
mente por  su  vista  lateral. 

Al  examinar  los  caractéres  principales  que  sepa- 
ran los  toxodontes  de  los  paquidermos  perisodáctilos 
he  mencionado  la  apertura  anterior  de  la  nariz,  par- 
ticularmente en  elTypotheriufn,  como  siendo  de  la 
misma  forma  y colocada  del  mismo  modo  que  en  los 
roedores,  y lo  que  es  mas,  limitada  igualmente  tan 
solo  por  el  intermaxilar  y los  nasales  que,  ellos 
mismos  tienen  la  misma  forma  y disposición  que  en 
las  liebres,  presentando  el  mismo  hueso  intermaxilar 
por  separado  mucho  mas  analogía  con  el  de  los  roe- 
dores que  con  el  de  cualquier  otro  orden  de  anima- 
les. El  tamaño  considerable  del  intermaxilares  sin 
duda  un  carácter  de  roedor  de  los  mas  importantes, 
pues  que  él  es  el  que  principalmente  dá  á estos  esa 
forma  tan  particular  que  los  distingue  de  los  demás 
mamíferos.  La  única  diferencia  de  importancia  que 
existe  entre  el  intermaxilar  de  los  roedores  y el  de 
los  toxodontes  consiste  en  que  el  de  aquellos  es 
ancho  atrás  en  su  unión  con  los  maxilares  y angosto 
adelante,  y el  de  estos  mas  ancho  adelante  y angosto 
atrás,  pero  esta  misma  diferencia  es  secundaria  por 
que  está  en  relación  con  los  incisivos  mayores  en 
número,  ó cuando  no  siempre  mas  desarrollados,  en 
los  toxodontes  que  en  los  roedores.  Pero  en  la 
superficie  palatina,  presenta  el  intermaxilar  del 


Typotherium  una  hendidura  incisiva  entre  ambas 
mitades  del  intermaxilar  que  reemplaza  los  agujeros 
incisivos  que  en  este  punto  se  encuentran  en  la 
mayor  parte  de  los  mamíferos,  particularidad 
igualmente  característica  de  los  roedores.  Y si  el 
Toxodon  se  aleja  en  este  punto  del  Typotherium 
sus  agujeros  incisivos  son  rudimentarios,  apare- 
ciendo ya  en  él  un  vestigio  de  la  hendidura  in- 
cisiva . 

El  agujero  sub-orbitario  en  los  paquidermos  es 
generalmente  pequeño  y colocado  muy  adelante, 
lejos  de  la  órbita.  En  los  roedores  generalmente  es 
muy  grande,  y colocado  muy  hácia  atrás  inmediata- 
mente delante  de  la  órbita.  En  los  toxodontes,  es 
mucho  mas  parecido  á los  roedores  que  á los  paqui- 
dermos ó cualquier  otro  grupo.  En  el  Typotherium 
es  realmente  de  tamaño  bastante  pequeño,  pero  en  el 
Toxodon  es  de  tamaño  considerable,  y en  ambos 
colocado  muy  hácia  atrás  inmediatamente  adelantede 
la  órbita  como  en  los  roedores. 

Otro  carácter  de  analogía  bastante  importante  re- 
side en  la  apófisis  post-orbitaria,  muy  desarrollada 
en  los  roedores  en  general.  En  el  Toxodon  presenta 
el  mismo  desarrollo  y una  forma  muy  parecida  á la 
de  la  generalidad  de  los  roedores.  En  el  Typothe- 
rium presenta  un  desarrollo  extraordinario  diri- 
jiéndose  hácia  abajo  y hácia  atrás,  del  mismo  modo 
que  en  las  liebres  y conejos,  en  los  que  también  di- 
cha apófisis  adquiere  un  desarrollo  nada  común. 

La  fosa  que  en  la  parte  lateral  del  cráneo,  debajo 
del  zigomático,  que  entre  el  maxilar,  frontal  y esfe- 
nóides,  se  encuentra  en  el  Toxodon  corresponde 
igualmente  al  vacío  interóseo  que  en  la  mayoría  de 
[os  roedores  ocupa  mas  ó menos  la  misma  posición, 
aunque  en  algunos  casos  no  concurra  á su  formación 
el  frontal  ó el  maxilar,  perforando  en  otros  directa- 
mente el  esfenóides. 

El  occipital  de  los  toxodontes,  también  es  muy 
parecido  al  de  los  roedores,  especialmente  al  del 
Lagostomus  y Myopotamus , y la  apófisis  para-occi- 
pital  sobre  todo  es  absolutamente  idéntica,  encon- 
trándose igualmente  analogía  en  la  forma  de  la  cresta 
occipital,  de  la  sagital,  y en  la  forma  y disposición 
délos  parietales. 

Es  cierto  que  la  mandíbula  inferior  de  los  toxo- 
dontes es  muy  distinta  de  la  de  los  roedores  en  ge- 
neral, y especialmente  de  la  vizcacha  y de  los  ca- 
vinos,  pero  se  parece  bastante  á la  de  las  liebres  y 
conejos  que  también  son  roedores,  siendo  sobre  todo 
el  parecido  bastante  notable  comparando  la  parte 


UNGULADOS 


371 


posterior  de  la  mandíbula  inferior  del  T ypotherium 
con  la  misma  parte  de  la  mandíbula  inferior  de  las 
liebres.  Se  ha  citado  como  una  diferencia  notable 
entre  los  roedores  y los  toxodontes,  el  cóndilo  arti- 
cular de  la  mandíbula  y la  cavidad  glenóides  longi- 
tudinal en  los  roedores  y transversal  en  los  toxodon- 
tes, pero  la  importancia  aparente  de  esta  diferencia, 
queda  destruida  por  las  liebres  y los  conejos  que 
también  tienen  la  cavidad  glenóides  y el  cóndilo 
transversal  como  los  toxodontes,  y casi  de  la  misma 
forma  que  en  el  T 'ypotherium. 

En  el  sistema  dentario  las  afinidades  no  son  menos 
numerosas  y por  demás  aparentes  en  ciertos  y deter- 
minados géneros.  En  el  Typotherium  la  fórmula 
dentaria  es  absolutamente  la  de  un  roedor,  con  la 
úuica  excepción  que  tiene  un  par  de  dientes  mas  en 
la  parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior,  pero  un 
par  de  dientes  suplementarios  los  tienen  también 
las  liebres  y los  conejos  en  la  mandíbula  superior, 
implantados  en  el  intermaxilar  detrás  del  par  de 
incisivos  normales.  La  gran  apariencia  de  roedor 
que  presenta  el  Typotherium,  particularmente  en 
la  mandíbula  superior,  es  aumentada  de  un  modo 
considerable  por  el  gran  desarrollo  del  par  de  inci- 
sivos únicos  implantados  en  el  intermaxilar,  la 
ausencia  de  caninos  y la  larga  barra  que  separa  cada 
uno  de  los  incisivos  del  primer  premolar  correspon- 
diente. Por  otra  parte  la  forma  de  las  muelas,  cpie 
presentan  el  mismo  corte  transversal  de  arriba  hacia 
abajo  sin  corona  distinta  de  la  raíz,  sin  raíces  dis- 
tintas y de  base  abierta,  es  completamente  caracte- 
rística de  ciertas  familias  de  roedores. 

En  el  Toxodon  el  tipo  de  roedor  de  los  dientes 
persiste  y aún  es  aumentado  por  la  ausencia  de  la 
capa  de  esmalte  en  la  cara  interna  de  los  incisivos 
y su  corona  cortada  en  bisel.  Pero  el  número  de 
incisivos  y de  molares  ya  no  es  de  roedor.  Y en  el 
Nesodon  conjuntamente  con  una  fórmula  dentaria 
típica  de  los  paquidermos,  se  modifica  la  forma 
misma  de  los  dientes  presentando  una  parte  superior 
esmaltada  y una  inferior  sin  esmalte  y dividida  en 
raíces  separadas;  bien  que  esta  construcción  de 
dientes  tampoco  es  incompatible  con  el  tipo  roedor, 
presentándose  en  muchos  géneros  de  familias  dis- 
tintas. La  gran  diferencia  entre  el  Nesodon  v los 
roedores  no  está  precisamente  en  la  forma  de  los 
dientes  sino  en  el  número. 

Se  ha  querido  ver  una  diferencia  de  importancia 
para  la  unión  de  los  toxodontes  y roedores,  en  la  dis- 
posición de  la  capa  de  esmalte,  interrumpida  en  al- 


gunos géneros  del  grupo  de  los  toxodontes  concier- 
ta regularidad,  de  modo  que  forma  fajas  perpendi- 
culares. Pero  en  ciertos  géneros  de  roedores  de  la  fa- 
milia de  los  cavinos,  particularmente  en  Cardiothe- 
rium,  Dolichotis , Orthomyctera,  Eocardia,  etc. 
se  encuentran  muelas  con  interrupciones  perpendi- 
culares de  la  capa  de  esmalte,  y en  uno  de  esos  gé- 
neros, hoy  extinguidos,  el  Anchimys  Leidii,  cada 
una  de  las  muelas  presenta  dos  interrupciones  de  la 
capa  de  esmalte,  una  en  el  ángulo  interno  anterior 
y la  otra  en  el  posterior,  con  una  regularidad  y po- 
sición comparable  á las  muelas  de  los  toxo- 
dontes. 

Existen  sin  embargo  otras  diferencias  entre  los 
toxodontes  y roedores,  que  no  han  podido  sér  des- 
conocidas por  los  mismos  que  querían  reunirlos  en 
un  mismo  grupo.  Una  de  las  mas  importantes  es 
la  dirección  de  la  curva  de  las  muelas.  En  los  roe- 
dores las  muelas  superiores  están  constantemente 
encorvadas  hacia  fuera  y en  los  toxodontes  constan- 
temente hácia  adentro,  sin  que  hasta  ahora  se  haya 
notado  ninguna  escepcion  á esta  regla.  Pero  las 
muelas  inferiores  están  encorvadas  hácia  adentro 
en  la  mayoría  de  los  roedores,  como  también  en  los 
verdaderos  toxodontes.  Sin  embago,  hay  roedores 
como  Ctenomys , Dicoelophorus,  Pithanotomys , 
Plataeomys  etc.,  que  tienen  las  muelas  infe- 
riores arqueadas  hácia  afuera,  presentando  la  mis- 
ma particularidad  muchos  géneros  del  grupo  de 
los  toxodontes,  como  Xotodon,  Atryptherium, 
Hegetotherium,  Pachyrucos,  etc.,  mientras  que 
otroscomo  el  Nesodon,  tienen  muelas  inferiores  casi 
derechas.  Esto  nos  hace  creer  que  pueden  tam- 
bién haber  excepciones  en  la  dirección  de  la  curva 
de  las  muelas  superiores  tanto  en  los  toxodontes 
como  en  los  roedores,  lo  que  sin  duda  disminuiría 
la  importancia  de  la  diferencia  constatada  entre  am- 
bos grupos,  pero  por  ahora  ella  existe  y no  permite 
unirlos. 

Otra  diferencia  no  menos  importante  existe  en 
los  incisivos,  pues  si  los  de  Toxodon  son  cortados  en 
bisel  y sin  esmalte  en  la  cara  interna,  comolos  délos 
roedores,  los  del  T ypotherium  y Pachyrucos,  gé- 
neros que  por  tantísimos  caractéres  parecen  mas  cer- 
canos de  los  roedores,  son  de  corona  excavada  en  el 
centro  y con  una  capa  de  esmalte  en  la  cara  interna. 

Todas  estas  diferencias,  y las  que  existen  en  el 
calcáneo  que  en  los  toxodontes  se  articula  con  el  pe- 
roné, mientras  que  en  la  mayor  parte  de  los  roedo- 
res, soporta  solo  el  astrágalo,  no  permiten  de 


372 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ningún  modo  reunir  los  toxodontes  y roedores  en  un 
mismo  grupo. 

Colocación  de  los  toxodontes. — La  colocación 
de  los  toxodontes  resulta  ser  así  sumamente  difícil. 
No  se  pueden  reunir  á los  roedores  animales  que 
tienen  una  dentición  típica  de  paquidermos,  como 
el  Nesoclon,  Colpoclon  ó Protoxodon,  ni  se  puede 
reunir  á los  paquidermos  animales  que  tienen  una 
dentición  y un  tipo  completo  de  roedor  como  el  Ty- 
potherium.  Si  se  hubiera  conocido  el  Nesoclon  ais- 
lado, sin  los  otros  géneros  que  lo  ligan  al  tipo  roedor, 
sin  duda  no  se  hubiera  vacilado  en  colocarlo  entre 
los  paquidermos  perisodáctilos;  del  mismo  modo,  si 
se  hubiera  conocido  el  Typotherium,  Protypothe- 
rium  ó Pachyrucos  aislados,  y el  Nesoclon , Toxo- 
clon  y géneros  afines  hubieran  permanecido  desconoci- 
dos, nose  hubiera  quizás  tampoco  vaciladoen  colocar 
los  primeros  entre  los  roedores  como  representan- 
tes de  una  familia  de  caracteres  algo  anómalos,  co- 
mo lo  es  entre  los  mismos  la  de  las  liebres.  Pero 
el  descubrimiento  de  los  géneros  Protoxoclon,  Di- 
lobodon,  Pachyrucos,  Hegetotherium,  Aclino- 
therium , Rhaclinotherium,  Haplodontherium, 
Inter atherium,  Protypotherium,  etc.,  que  ligan 
unos  á otros  animales  aparentemente  tan  distintos 
como  el  Nesodon,  Toxodon  y Typotherium  com- 
plican singularmente  el  problema. 

Si  tomamos  algunos  de  los  extremos  déla  serie,  co- 
mo el  Nesoclon,  Rhadinotherium  y Colpoclon,  y 
los  comparamos  á los  paquidermos  perisodáctilos, 
seguramente  les  encontraremos  mas  parecido  con 
Macrauchenia,  Scalabrinitherium  y Ilomalo- 
dontotherium,  que  con  Typotherium , Pachy- 
rucos, Protypotherium  ó Inter  atherium,  pero 
si  los  mismos  géneros  Nesoclon  y Colpoclon  los 
comparamos  con  Toxodon,  Protoxodon  y Dilo- 
bodon,  es  evidente  que  les  encontraremos  con  estos 
una  mas  estrecha  afinidad  que  con  Macrauchenia 
Scalabrinitherium  y Homalodontotherium. 

Si  invertimos  la  comparación  tomando  el  otro  ex- 
tremo de  la  série  de  los  toxodontes,  por  ejemplo, 
los  géneros  Typotherium,  Protypotherium,  Pa- 
chyrucos, Interatherium  y Hegetotherium,  com- 
parándolos con  los  roedores,  encontraremos  que 
ellos  también  ofrecen  mas  aualogía  con  los  géneros, 
Lepus,  Cavia,  Dolichotis  ó Eocardia,  que  con 
Nesoclon , Colpoclon  y Rhadinotherium,  pero  si 
comparamos  esos  mismos  géneros  Typotherium, 
Protypotherium,  etc.,  con  el  Toxodon,  Xotoclon 
y Dilobodon.  encontramos  entonces  que  tienen  mu- 


cho mas  parecido  con  estos  que  con  Lepus,  Doli- 
chotis, Cavia  ó Eocarclia. 

Podemos  reasumir  estas  comparaciones,  diciendo, 
que,  aunque  los  distintos  géneros  del  grupo  de  los 
toxodontes  presentan  caracléres  muy  variables  y 
distintos,  ordenándolos  en  série  presentan  sucesiva- 
mente unos  á otros  menos  diferencias,  que  cual- 
quiera de  esos  géneros  aislados  comparado  con 
otro  tomado  en  cualquiera  de  los  demás  órdenes  de 
mamíferos. 

La  separación  de  los  toxodontes  como  orden  dis- 
tinto es  la  única  lógica  y que  dá  satisfacción  al 
cúmulo  de  afinidades  diferentes  que  de  otro  modo 
presentan  los  numerosos  géneros  que  los  constitu- 
yen examinados  por  separado,  como  también  á las 
distintas  opiniones  que  sobre  ellos  se  han  emi- 
tido. 

No  dejo  de  tener  presente  las  numerosas  objecio- 
nes á que  dará  lugar  el  agrupamiento  de  géneros  de 
caractéres  tan  distintos,  pero  me  parece  que  ellas 
no  llegarán  á ser  de  carácter  tal  que  ataquen  por  su 
base  los  resultados  generales  á que  he  llegado.  Sin 
duda  la  mas  importante  objeción  que  pueda  hacér- 
seme, es  la  imposibilidad  de  que  haya  un  grupo  de 
mamíferos  que  se  coloque  entre  dos  extremos  tales 
que  algunas  de  sus  formas  se  confundan  con  ungu- 
lados (Nesodon  y Macrauchenia)  y otras  con 
unguiculados  ( Lepus  y Pachyrucos ) puesto  que 
exigiría  la  formación  de  un  grupo  que  incluiría 
representantes  de  esos  dos  tipos  profundamente 
distintos.  Pero  aunque  así  fuera,  no  me  parecería 
incompatible  la  presencia  en  un  mismo  grupo  na- 
tural de  animales  unguiculados  y ungulados,  to- 
mando estos  términos  en  su  sentido  mas  lato  de  ani- 
males con  uña  y con  pezuña  ; pues  si,  según  todo 
tiende  á demostrarlo,  la  pezuña  no  es  mas  que  una 
evolución  de  la  uña,  aún  admitiendo  que  ciertos 
órdenes  de  ungulados  sean  sumamente  distintos  de 
los  unguiculados,  no  podría  de  ningún  modo  existir 
un  abismo  entre  el  tipo  unguiculado  y el  un- 
gulado. 

La  uña  es  con  respecto  á la  pezuña  un  carácter 
evidente  de  evolución  menos  avanzada,  presentán- 
dose generalmente  en  las  especies  pequeñas  ó plan- 
tigradas,  y persistiendo  en  aquellas  que  se  sirven 
de  las  extremidades  de  sus  miembros  no  solo  como 
órganos  de  locomociou,  pero  si  también  de  prehen- 
sión. Pero  á medida  que  las  extremidades  van  per- 
diendo su  prehensibilidad  para  ser  afectadas  mas 
especialmente  á la  locomoción,  la  uñase  transforma 


UNGULADOS 


373 


necesariamente  en  pezuña  *.  Así,  si  existen  órde- 
nes enteros  caracterizados  todos  por  uña,  ó por 
haber  alcanzado  todos  sus  miembros  la  etapa  de 
ungulados,  podrían  existir  otros  órdenes,  y deben 
precisamente  haber  existido  en  los  tiempos  pasados, 
otros  grupos  cuyos  representantes  podían  ser  unos 
ungulados  y otros  unguiculados,  ó reunir  en  un 
mismo  animal  los  caracteres  de  ungulado  y ungui- 
culado. 

El  grupo  de  los  toxodontes,  que  era  probable- 
mente un  orden  en  evolución,  se  encontraba  sin 
duda  en  este  caso,  pues  si  el  Toxodon  es  seguro 
que  no  podía  ser  sino  un  animal  ungulado,  y como 
tal  sin  clavícula,  ó con  clavícula  rudimentaria,  el 
Typotherium  y el  Pachy  rucos  es  mas  probable 
fueran  unguiculados,  ó reunieran  á la  vez  los  carac- 
teres de  ungulados  y unguiculados.  Los  huesos  del 
tarso,  del  carpo  y de  las  articulaciones  de  los  dedos 
nos  demuestran  que  el  Typotherium  era  planti- 
grado,  y la  regla  general  es  que  todos  los  mamíferos 
plantigrados  con  muy  rarísimas  excepciones  sean 
unguiculados.  La  existencia  en  el  Typotherium  de 
una  clavícula  perfectamente  desarrollada  es  igual- 
mente incompatible  con  el  tipo  ungulado,  y el  agu- 
jero que  tiene  el  húmero  del  mismo  animal  sobre 
el  cóndilo  interno  es  frecuente  entre  los  unguicu- 
lados, pero  no  se  encuentra  nunca  entre  los  ungu- 
lados. Pero  las  mismas  falanges  ungueales  profun- 
damente hendidas  del  Typotherium  demuestran 
de  un  modo  evidente  que  estaban  armadas  de  uñas, 
pues  todos  los  mamíferos  existentes  que  llevan 
falanges  ungueales  hendidas,  como  el  pangolin 
(Manís  pentadactyla),  el  topo  (Talpa  europea) 
y el  Chrysochloris , las  tienen  armadas  de  grandes 
uñas,  y el  género  extinguido  Mesonyx  de  Norle- 
América  con  falanges  ungueales  hendidas  es  un  car- 
nicero y de  consiguiente  un  animal  de  uña  y no  de 
pezuña.  Así  fué  sin  duda  con  el  Typotherium ; sus 
falanges  ungueales  hendidas  estuvieron  armadas  de 
uña,  mientras  que  las  que  no  eran  hendidas  llevaban 
pequeñas  pezuñas,  reuniendo  así  en  él  los  caracté- 
res  aparentemente  tan  distintos  de  ungulado  y de 
unguiculado,  sin  que  esta  reunión  de  caractéres 
tan  diferentes  sea  un  imposible  pues  la  vemos  repe- 
tirse aún  en  un  género  actual,  el  Daman  (Hyrax), 
cuyos  dedos  están  envueltos  en  pezuñas,  menos  el 
interno  del  pié  posterior  que  lleva  una  uña  larga; 

1 Ameghino,  Filogenia,  página  266  y sig. 


y precisamente  la  falange  que  sostiene  esta  uña,  rara 
coincidencia,  es  profundamente  hendida  como  las 
del  Typotherium,  mientras  las  délos  otros  dedos 
envueltos  en  pezuña,  uo  presentan  dicha  hendi- 
dura. 

Pero  si  el  Typotherium  unguiculado  en  su  con- 
junto tenía  algunos  dedos  envueltos  en  pezuña,  los 
géneros  todavía  mas  cercanos  á los  roedores,  como  el 
Protypotherium,  Pachyrucos , Interatherium  y 
ITegetotherium  debían  ser  sin  duda  unguiculados 
perfectos. 

Esta  reunión  en  un  mismo  grupo  de  animales 
ungulados  y unguiculados  no  debe  sorprendernos, 
desde  que  no  nos  sorprende  la  reunión  de  ambos 
caractéres  en  un  mismo  animal  (Hyrax).  ¿Si  se  en- 
cuentran unidos  caractéres  tan  distintos  en  un  mismo 
género,  no  es  natural  creer  que  es  mas  posible  aún 
encontrarlos  separados  en  géneros  de  un  mismo 
orden?  El  hecho  solo  prueba  que  los  toxodontes 
tuvieron  una  variabilidad  muy  extendida,  como 
sucede  con  los  roedores  actuales,  y lo  que  confirma 
esta  deducción  y el  paralelismo  que  hasta  cierto 
punto  parece  notarse  entre  los  toxodontes  y los  roe- 
dores, es  que  también  entre  estos  hay  variaciones 
perfectamente  análogas.  Así,  si  la  gran  masa  de  los 
roedores  son  unguiculados,  otros,  que  nadie  hasta 
ahora  ha  pensado  colocar  en  orden  distinto,  son 
ungulados.;  Se  encuentra  en  este  caso  toda  la  familia 
de  los  cavinos,  y de  entre  estos  especialmente  el 
género  Hydrochoerus  cuyos  dedos  están  envueltos 
en  pezuñas,  estando  acompañado  este  carácter  déla 
desaparición  del  agujero  epitrocleano  del  húmero, 
y con  la  existencia  de  una  clavícula  rudimentaria. 

Así  el  gran  grupo  de  los  toxodontes,  es  tan  natu- 
ral como  el  de  los  roedores,  y su  separación  de  es- 
tos y de  los  paquidermos  se  impone  forzosamente 
como  la  única  consecuencia  lógica  de  las  múltiples 
afinidades  y diferencias  que  presentan. 

Aparte  de  las  deducciones  sacadas  de  los  caracté- 
res osteológicos,  otras  de  distinta  naturaleza  confir- 
man su  separación  como  orden  distinto,  á la  vez 
que  sus  afinidades  con  los  roedores  y perisodáctilos. 

Elórdendelos  toxodontes  es  característico  de  Sud 
América,  mientras  que  los  roedores  y los  perisodác- 
tilos, tienen  representantes  en  ambas  Américas  co- 
mo también  en  el  antiguo  mundo,  pero  los  represen- 
tantes de  estos  dos  últimos  grupos  que  mas  parecido 
presentan  con  los  toxodontes,  no  son  habitantes  del 
viejo  mundo,  sino  géneros  sud- americanos  existen- 
tes ó extinguidos. 


374 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Los  géneros  de  toxodóntidos  que  paulatinamente 
van  presentando  transiciones  tá  los  perisodáctilos,  no 
lo  hacen  acercándose  á géneros  propios  de  Europa, 
Asia,  Africa  ó Norte— América,  sino  á géneros  de 
Sud— América.  Quizás  no  haya  á esta  regla  masque 
una  excepción,  el  Typotherium  que  parece 
acercarse  mas  á Hyrax  que  á cualquier  otro  peri- 
sodáctilo; pero  precisamente  es  este  último  en  el 
viejo  continente  un  tipo  anómalo  que  no  tiene  colo- 
cación segura,  habiéndolo  reunido  unos  á los  roedo- 
res y otros  á los  perisodáctilos.  Su  parecido  con  el 
Typotherium  y Protypotherium  es  verdadera- 
mente notable,  pero  su  calcáneo  sin  faceta  articula- 
ría para  el  peroné,  su  agujero  suborbitario  situado 
muy  adelante  y otros  caractéres,  no  permiten  reu- 
nirlo á los  toxodontes.  Una  de  las  anomalías  mas  sin- 
gulares del  Hyrax  consiste  en  sus  muelas  inferio- 
res de  las  que  cada  una  lleva  cuatro  raíces  bien  dis- 
tintas y separadas,  conformación  idéntica  á la  de 
varios  géneros  argentinos  extinguidos  de  la  prime- 
ra mitad  de  .los  tiempos  terciarios,  como  el 
Brachy tlierium,  Epitherium,  Proterotherium, 
Thoatherium , etc.  Este  parecido  es  tanto  mas  no- 
table é importante,  cuanto  que  el  mismo  carác- 
ter se  presenta  en  dos  representantes  indiscu- 
tibles del  grupo  de  los  toxodontes,  el  Atryp- 
therium  y el  Scopoiherium,  y aunque  menos 
aparente,  en  algunos  otros  perisodáctilos,  es- 
pecialmente en  el  género  H omalo  don  totheriwn, 
considerado  por  Burmeister  como  un  representante 
del  grupo  de  los  toxodontes. 

Pero  dejemos  á un  lado  el  Typotherium,  Toxo- 
clon  y los  demás  géneros  que  forman  el  medio  de  la 
série,  y lijemos  un  instante  la  atención  sobre  los  que 
forman  el  extremo  que  conduce  á los  perisodáctilos, 
el  Nesodon  y Colpodon;  no  es  con  el  daman,  ni  con 
el  rinoceronte,  ni  con  los  caballos,  ni  con  los  tapi- 
res que  ellos  ofrecen  las  mayores  analogías,  sino 
con  géneros  extinguidos  exclusivos  de  Sud-Améri- 
ca,  como  Macrauchenia,  Homaloclontotherium, 
Diastomicodon,  Scalabrinitherium,  Oxyoclon- 
therium,  Epitherium  y Theosodon. 

Si  tomamos  el  otro  extremo  de  la  série,  que  con- 
duce á los  roedores,  como  el  Inter atherium,  Ilege- 
totherium  y Pachyrucos,  no  es  con  los  roedores 
exclusivos  del  otro  continente  que  presentan  las  ma- 
yores analogías,  sino  con  géneros  sud-americanos, 
como  el  Dolichotis,  Cavia,  Procavia,  Anchimys, 
y Socar dia. 

Estos  puntos  de  contacto  me  parece  demuestran 


de  una  manera  bastante  evidente  que  los  toxodontes 
forman  un  grupo  independiente  que  se  constituyó 
en  Sud-América,  y sus  afinidades  con  roedores  y 
paquidermos  perisodáctilos  exclusivos  de  este  con- 
tinente, me  parece  demuestran  igualmente  que  su 
colocación  no  puede  ser  otra  que  entre  los  roedores 
por  una  parte  y los  paquidermos  perisodáctilos  por 
la  otra. 

Nombre  del  orden  de  los  Toxodontes.  — Por 
la  reseña  histórica,  ya  se  habrá  visto  que  Owen  el 
fundador  de  los  dos  primeros  géneros  conocidos  de 
este  grupo,  Toxodon  y Nesodon,  había  llegado  á 
una  conclusión  parecida,  puesto  que  los  separó  como 
representantes  de  un  orden  distinto,  que  desde  en- 
tonces designó  con  el  nombre  de  Toxodontes  ( Toxo- 
dontia) . 

Timos  también  que  posteriormente  el  Dr.  Bun- 
meister,  guiado  por  la  idea  de  que  el  género  Toxo- 
don tenía  cinco  dedos  en  cada  pié,  cambió  el  nombre 
del  orden,  de  Toxoclontia  en  Multidigitata. 

Un  año  después,  á mi  vez,  dejando  de  colocar  el 
Nesodon  entre  los  toxodontes,  me  pareció  que  los  ca- 
ractéres del  grupo  estaban  mejor  representados  en  el 
Typotherium  que  en  el  Toxodon,  y desiguaba  en 
consecuencia  el  grupo  entero  con  el  nombre  de  ti- 
potéridos  (Typotheridea) . Pero  pronto,  conside- 
rando que  los  dos  órdenes  de  paquidermos  entonces 
admitidos,  los  artiodáctilos  (Artiodacty la)  y los  pe- 
risodáctilos ( Perissodactyla ),  tomaban  sus  denomi- 
naciones en  el  número  y configuración  de  los  dedos 
de  los  piés,  y distinguiéndose  los  toxodontes  según 
Burmeister  de  los  demás  paquidermos  por  tener  cinco 
dedos  en  cada  pié,  me  pareció  conveniente  designar 
el  tercer  orden  délos  paquidermos,  con  una  denomi- 
nación tomada  igualmente  de  los  caractéres  propor- 
cionados por  el  número  de  dedos,  como  lo  había  he- 
cho Burmeister  en  lengua  latina;  pero  como  por  otra 
parte,  los  nombres  griegos  de  Artiodactyla  y Peris- 
sodactyla eran  de  uso  general,  mientras  que  nadie 
usaba  ios  de  Paricligitata  é Imparidigitata,  me 
pareció  conveniente  emplear  una  palabra  tomada  del 
griego  que  tuviera  la  misma  desinencia  que  las  em- 
pleadas para  designar  los  otros  dos  órdenes,  apli- 
cándoles el  nombre  de  pentadactilos  ( Pentadacty - 
la).  Posteriormente  el  Dr.  Burmeister  guiado  sin 
duda  por  ideas  parecidas,  y viendo  probablemente 
que  sus  denominaciones  de  Paricligitata,  Impari- 
cligitata  y Multidigitata  no  eran  aceptadas,  emplea 
igualmente  las  denominaciones  griegas  de  Artio- 
dactyla y Perissodactyla,  designando  á los  toxo- 


UNGULADOS 


375 


dontes  con  el  de  Polidactyla  que  sin  duda  rinde  de 
un  modo  mas  exacto  el  significado  de  la  palabra  lati- 
na Multidigitata. 

Las  denominaciones  de  Multidigitata,  Penta- 
dactyla  y Polidactyla  están  fundadas  todas  en  el 
supuesto  de  que  los  toxodontes  tuvieran  cinco  de- 
dos en  cada  pié.  Desgraciadamente  los  hechos  no 
han  confirmado  estas  suposiciones  que  parecían  tan 
bien  fundadas,  y los  dos  únicos  géneros  de  los  que  se 
conocen  mas  ó menos  completamente  los  pié»,  no 
solo  no  están  de  acuerdo  con  las  deducciones  del 
Dr.  Burmeisteii  sino  que  también  presentan  al 
respecto  considerables  diferencias  entre  sí.  El  Ty- 
potherium  si  bien  tiene  cinco  dedos  en  el  pié  ante- 
rior, no  tiene  mas  que  cuatro  en  el  posterior,  y el 
Toxodon  del  que  aún  uo  se  conoce  el  pié  anterior, 
tiene  solo  tres  dedos  en  el  posterior,  en  vez  de  cin- 
co como  se  había  supuesto.  Una  parte  del  esqueleto 
de  un  Toxodon  con  la  cadera,  los  miembros  pos- 
teriores y el  pié  izquierdo  casi  completo,  pertene- 


ciente al  Museo  «La  Plata»  no  deja  dudas  al  respec- 
to. Por  consiguiente  las  denominaciones  de  Multi- 
digitata, Pentadactyla  y Polidactyla  deben  de- 
saparecer por  completo  por  indicar  caractéres  fun- 
damentales precisamente  opuestos  á los  que  presen- 
tan los  representantes  del  grupo  de  los  que  hasta 
ahora  se  conoce  la  construcción  de  los  pies.  Desa- 
parecidos estos  nombres,  que  fueron  propuestos  por 
motivos  mas  ó menos  plausibles,  no  queda  mas  que 
la  primitiva  denominación  aplicada  á los  toxodontes 
por  Owen,  que  tiene  la  prioridad  y que  nunca,  bajo 
ningún  pretesto,  debió  haberse  cambiado.  El  grupo 
entero  debe  llevar  así  el  nombre  de  T oxodontia  que 
es  el  único  que  le  corresponde  por  derecho  de  prio- 
ridad, y por  ser  tomado  del  nombre  de  uno  de  los 
géneros  mas  típicos  del  orden. 

Los  géneros  de  este  orden  hasta  ahora  conocidos, 
son  numerosos,  repartiéndose  en  varias  familias, 
cuyos  caractéres  distintivos  van  expuestos  en  el 
cuadro  adjunto. 


Todos  los  dientes,  sin  ex- 
cepción, de  base  abierta, 
y sin  raíces. 


Muelas  inferiores  arqueadas  hacia  adentro.  Capa  de  esmalte  de  las  muelas  sin  cubierta 
de  cemento.  Toxodontidce. 


Molares  inferiores  arquea-  ) 
dos  hacia  afuera.  j 

( 


Dentición  completa  y en  série  continua.  Esmalte  de  los 
dientes  sin  cubierta  de  cemento.  Xolodontidce. 

Capa  de  esmalte  envuelta  por  una  gruesa  é ininterrum- 
pida capa  de  cemento.  Malar  con  un  proceso  des- 
cendente suborbitario.  Typotheridce. 


Dientes  de  dos  clases,  unos 
sin  raíces  y de  base 
abierta,  y los  otros  con 
raíces  separadas. 


( Incisivos  segundo  superior  y tercero  ó externo  inferior, 
de  base  abierta  y de  aspecto  rodentiforme,  con  capa  de 
esmalte  hasta  la  base.  Los  demás  incisivos  de  raíz  co- 
no mas  ue  uos  raíces  se—  nico  cilindrica  y sin  esmalte.  Protoxodontidce . 

paradas. 

[ Todos  los  incisivos  de  raíz  mas  ó menos  cónico-cilín- 
\ drica,  distinta  de  la  corona  y sin  esmalte.  Inter  adherid®. 

Ultimos  premolares  inferiores  con  cuatro  raíces  distintas.  Todos  los  incisivos  de 
base  cónico  cilindrica.  Alryptheridce. 


TOXODONTIDAE 


Los  representantes  de  esta  familia  se  distinguen  por  tener  todos  los  dientes  de  base  abierta,  con  ban- 
das perpendiculares  esmaltadas,  las  fajas  ó bandas  esmaltadas  sin  cemento  y las  fajas  no  esmaltadas 
cubiertas  por  una  delgada  capa  de  cemento.  Los  caninos  son  pequeños,  cilindricos  y á menudo  au- 
sentes. Las  muelas  inferiores  están  arqueadas  hácia  adentro  como  las  de  la  mandíbula  superior  y los 
p.  3 y i son  de  la  misma  forma  que  los  m.  - y El  fémur  carece  de  trocánter  lateral,  y la  rótula  muestra 
una  superficie  articular  arqueada. 


376 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Conozco  cinco  géneros  de  esta  familia  que  se  distinguen  por  los  caractéres  siguientes: 


Tres  incisivos  inferiores  de 
cada  lado. 


Columna  interna  de  los  verdaderos  mola- 

Siete  muelas  superiores.  Los  verdaderos  [ res  superiores,  de  tamaño  mediocre.  Toxodon. 
molares  bilobados  al  lado  interno,  con 

un  gran  surco  y una  columna  perpen-  ) Columna  interna  de  los  verdaderos  mola- 


dicular. 


res  superiores,  de  tamaño  enorme. 

Toxodontherium. 


Siete  muelas  srperiores  elípticas,  sin  surcos  ni  columna  perpendicular  interna. 


Seis  muelas  superiores,  las  posteriores  trilobadas  al  lado  interno. 
Dos  incisivos  inferiores  en  cada  lado,  y uno  impar  en  el  medio  de  la  síuflsis. 


Ilap  lodontherñm . 
Dilobodon. 
Trigo  don. 


TOXODON  owen 

Owen.  Tlte  Zoology  of  the  voyage  of  H.  M.  S.  Becigle,  vol.  I, 
p.  16,  London,  1810. 

Fórmula  dentaria  del  individuo  joven  : 
fi.icAm.  (±pm.|  m.)  = 42. 

Fórmula  dentaria  del  individuo  adulto  : 

f i.  f-  c.  f m.  (fpm.fm.)  = 38. 

Los  incisivos,  sumamente  fuertes,  presentan  una 
sola  capa  de  esmalte  sobre  la  cara  anterior  ó externa 
con  escepciondel  i. -3  que  tiene  también  una  faja  de 
esmalte  sobre  la  cara  posterior  ó interna  estando 
separados  tanto  arriba  como  abajo  de  los  demás 
dientes,  por  una  larga  barra. 

Los  incisivos  superiores  son  muy  arqueados,  los 
del  medio  de  sección  transversal  mas  ó menos 
elíptica  y arqueados  hacia  abajo,  pero  inplantados 
en  posición  divergente  dirijiendose  hacia  afuera,  de 
modo  que  sobre  el  borde  alveolario  están  separados 
uno  de  otro  por  un  pequeño  diastema;  los  incisivos 
superiores  externos  son  de  sección  mas  triangular, 
y dirijidos  hacia  abajo  y hacia  afuera.  Los  alveolos 
de  los  dos  incisivos  medios  superiores  están  colo- 
cados encima  de  los  alveolos  de  los  incisivos  ex- 
ternos. 

Los  seis  incisivos  inferiores  son  menos  arqueados 
pero  muy  largos,  y colocados  sin  interrupción,  de 
manera  que  la  parte  interna  de  cada  uno  de  los  ex- 
ternos está  colocada  encima  de  la  parte  externa  del 


que  le  sigue  al  lado  interno.  Los  cuatro  del  medio 
son  generalmente  de  tamaño  y forma  parecida,  de  sec- 
ción mas  ó menos  elíptica,  y dirijidos  hacia  adelante; 
el  incisivo  externo  de  cada  lado  (i.  3)  es  de  sección 
mas  prismática  y dirijido  un  poco  hacia  afuera. 

El  canino  superior,  muy  pequeño,  cae  desde  la 
primera  juventud. 

Los  premolares -y- son  pequeños  y elípticos, 
sin  pliegue,  con  una  sola  banda  angosta  de  esmalte 
sobre  el  lado  externo. 

Los  premolares-  y - de  tamaño  algo  mayor  son 
elípticos  prismáticos  ó romboides,  pero  con  las  es- 
quinas redondeadas,  y tres  bandas  de  esmalte,  una 
sobre  el  lado  externo,  la  segunda  sobre  el  lado  ántero- 
interno  y la  tercera  sobre  el  interno. 

Los  tres  verdaderos  molares  superiores  están  cons- 
truidos sobre  el  mismo  tipo  que  los  dos  últimos  pre- 
molares pero  presentan  una  sección  mas  triangular, 
con  una  columna  y un  gran  pliegue  entrante  interno, 
una  banda  de  esmalte  sobre  el  lado  externo  y dos 
sobre  el  interno;  los  m.  - y - presentan  además  un 
pequeño  pliegue  accesorio  al  lado  interno,  que  falta 
al  m.-  mucho  mas  corto  que  el  pliegue  principal.  Cada 
muela  tiene  tres  interrupciones  de  esmalte,  una 
sobre  el  ángulo  án tero-externo,  la  segunda  en  la 
parte  posterior,  y la  tercera  sobre  el  lado  interno. 
Estas  muelas  están  implantadas  en  la  mandíbula 
oblicuamente,  con  la  parte  mas  angosta  hácia  atrás 
y la  mas  ancha  adelante,  con  la  esquina  anterior 
externa  de  cada  una  que  sobresale  hácia  afuera,  de 
modo  que  la  parte  posterior  de  cada  muela  dirijida 
oblicuamente  hácia  adentro  está  tapada  al  lado  ex- 
terno por  la  parte  anterior  de  la  muela  que  sigue, 
dirijida  hácia  adelante  y hácia  afuera. 

La  curva  de  las  muelas  hácia  adentro  es  enorme 


UNGULADOS 


377 


encontrándose  la  base  de  las  muelas  de  cada  lado  casi 
sobre  la  línea  media  longitudinal  del  cráneo. 

Los  premolares  inferiores  son  de  forma  distinta, 
los  dos  ó tres  anteriores  pequeños  y elípticos,  y los 
dos  últimos  de  sección  mas  alargada,  el  último  ge- 
neralmente con  un  surco  perpendicular  sobre  el  lado 
externo. 

Los  dos  primeros  verdaderos  molares  inferiores 
son  de  idéntica  forma  y tamaño,  con  una  sección 
transversal  angosta  pero  muy  alargada,  con  un  gran 
surco  perpendicular  sobre  la  parte  anterior  de  la 
cara  externa,  dos  pliegues  y surcos  profundos  sobre 
el  lado  interno,  una  capa  de  esmalte  interna  y otra 
externa,  y dos  bandas  no  esmaltadas,  una  en  la  cara 
anterior  y la  otraen  la  posterior.  La  última  muela 
inferior  se  distingue  de  las  precedentes  por  su  tama- 
ño un  poco  mayor  y por  ser  bastante  mas  angosta  en 
la  parte  posterior. 

Todas  las  muelas  tanto  superiores  como  inferiores 
aumentan  gradualmente  de  tamaño  de  la  primera  á 
la  última. 

Los  restos  de  individuos  jóvenes  que  basta  ahora 
se  conocen  demuestran  que  el  Toxoclon  tenía  una 
dentadura  de  leche  caediza  y otra  persistente  como 
en  la  generalidad  de  los  mamíferos;  pero  no  se  ha 
podido  aún  determinar  el  número  de  dientes  de  la 
primera  dentición.  Parece  con  todo  que  en  la  man- 
díbula inferior,  como  es  de  regla  en  los  paquidermos, 
solo  eran  persistentes  los  verdaderos  molares, 
mientras  que  los  premolares  eran  reemplazados  por 
otros,  exceptuando  quizás  el  pm.T  caedizo  en  la 
primera  juventud  en  casi  la  totalidad  de  las  espe- 
cies. 

Todos  los  dientes,  tanto  de  la  primera  como  de 
la  segunda  dentición,  antes  de  ser  atacados  por  la 
masticación  tienen  unacapa  de  esmalte  continua  so- 
bre toda  la  corona.  Las  interrupciones  en  la  capa 
de  esmalte  se  muestran  hacia  abajo,  en  la  base,  y 
van  ascendiendo  hácia  arriba  volviéndose  mas  es- 
trechas, afectando  una  forma  piramidal,  y termi- 
nando en  cuña  en  la  capa  de  esmalte,  mucho  antes 
de  llegar  á la  corona.  Con  la  masticación  desapa- 
rece poco  á poco  la  cúspide  del  diente  hasta  que  al- 
canza la  parte  superior  de  las  interrupciones  pira- 
midales del  esmalte,  quedando  desde  entonces  for- 
madas las  fajas  perpendiculares  sin  esmalte,  en  un 
principio  muy  angostas  arriba  y mas  anchas  abajo; 
pero  luego,  poco  á poco,  á medida  que  avanza  el 
desgastamiento  por  la  corona  y su  prolongación  por 
la  base,  se  enanchan  por  su  parte  superior  hasta  ad- 


quirir un  ancho  uniforme  en  toda  la  longitud  del 
diente. 

En  los  primeros  premolares  inferiores,  que, 
cuando  adultos,  no  tienen  capa  de  esmalte  al  lado 
interno,  los  últimos  vestigios  de  la  capa  de  esmalte 
continuada  se  observan  en  la  cara  interna  de  los  pre- 
molares de  individuos  todavía  jóvenes  en  forma  de 
una  faja  perpendicular  de  esmalte  generalmente 
angosta,  que  empieza  á desaparecer  poco  á poco  á 
partir  de  la  base. 

Los  incisivos,  tanto  superiores  como  inferiores, 
también  conservan  vestigios  de  la  capa  de  esmalte 
sobre  la  cara  interna,  hasta  una  edad  relativamente 
avanzada,  habiéndola  encontrado  todavía  existente 
en  un  individuo  que  ya  había  cambiado  todos  sus 
premolares  inferiores,  en  forma  de  pequeñas  cintas 
longitudinales  muy  estrechas  é interrumpidas  de 
trecho  en  trecho. 

Es  digna  de  notar  la  circunstancia  de  que  los 
dientes  del  Toxodon , cuando  jóvenes,  que  recien 
empieza  á formarse  las  interrupciones  de  esmalte 
principiando  por  su  parte  inferior,  representan  de 
una  manera  transitoria,  una  disposición  constante  y 
característica  de  la  dentición  adulta  del  género  Pro- 
toxodon,  de  una  época  geológica  mucho  mas  remota 
que  aquella  en  que  hasta  ahora  se  han  encontrado 
restos  de  Toxodon. 

La  forma  general  del  cráneo  es  ancha  atrás,  an- 
gosta adelante,  con  un  occipital  enormey  grandes  ar- 
cos zigomáticos. 

El  hueso  intermaxilar  es  de  tamaño  considerable, 
ancho  adelante  y muy  estrecho  atrás,  dividido  en  la 
parte  palatina  por  una  hendidura  ancha  con  dos  cres- 
tas longitudinales  en  el  medio  que  se  unen  hácia 
atrás  en  un  callo;  la  parte  superior  es  muy  elevada, 
sin  traza  de  sutura,  y con  una  espina  nasal  en  forma 
de  tubérculo  grueso,  elevado  y rugoso.  Este  tu- 
bérculo, colocado  encima  de  los  intermaxilares  á la 
entrada  de  la  apertura  nasal,  ha  inducido  al  Dr. 
Burmeister  á creer  que  el  Toxodon  ha  tenido  una 
cresta  encima  de  la  nariz  parecida  á los  cuernos  del 
rinoceronte ; pero  en  este  animal  los  cuernos  se  en- 
cuentran encima  de  los  nasales  y no  soportados  por 
los  intermaxilares  como  sería  el  caso  en  el  Toxodon. 
Por  mi  parte  el  tubérculo  mencionado,  conjunta- 
mente con  la  forma  elevada  de  la  nariz  y de  los 
huesos  nasales,  la  forma  rugosa  de  la  parte  ante- 
rior de  estos,  los  incisivos  enormemente  desarrolla- 
dos, el  tamaño  considerable  del  agujero  infraorbita- 
rio,  y el  cuello  excesivamente  corto,  con  otros  va- 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


rios  caractéres  secundarios  que  sería  largo  detallar, 
lúe  inducen  á pensar  que  el  Toxodon  estuvo  provisto 
de  una  trompa  parecida  ála  del  tapir. 

Los  nasales  son  altos,  soldados,  formando  arriba 
una  superficie  convexa  semicircular,  que  termina 
adelante  en  una  punta  libre  engrosada  y rugosa  que 
supongo  servía  de  inserción  á una  parte  de  los  mús- 
culos de  la  trompa. 

La  apertura  nasal  es  elevada  y ancha,  afectando  la 
forma  de  un  rectángulo,  cuyos  lados  anterior  y pos- 
terior están  interrumpidos  por  la  punta  de  los  nasa- 
les y el  tubérculo  déla  espina  nasal  del  intermaxi- 
lar, pero  en  proporción  del  tamaño  enorme  de  los 
intermaxilares  hácia  adelante  la  apertura  nasal  re- 
sulta en  realidad  ser  bastante  estrecha.  En  el  interior 
de  la  apertura  nasal,  en  los  ejemplares  bien  conser- 
vados se  aperciben  fácilmente  las  restos  de  un  tabi- 
que nasal  grueso  y elevado. 

Los  maxilares  superiores  son  huesos  muy  robus- 
tos, con  apófisis  zigomática  fuerte,  y agujero  sub- 
orbitario bastante  grande,  colocado  muy  atrás,  inme- 
diatamente adelante  de  las  órbitas,  diferenciándose 
en  esto  mucho  de  los  paquidermos  comunes. 

El  arco  zigomático  contiene  un  malar  muy  fuerte, 
con  un  ancho  y espesor  muy  considerable  en  toda  su 
extensión,  pero  con  una  escotadura  en  arco  de  cír- 
culo hácia  adelante  en  su  parte  superior,  que  forma 
el  límite  ántero-inferior  de  las  órbitas;  estas  son  de 
tamaño  relativamente  pequeño,  largas  de  arriba  há- 
cia abajo,  estrechas  de  adelante  hácia  atrás,  y prote- 
gidas hácia  adelante  por  un  callo  supra-orbital  ele- 
vado. 

Las  apófisis  post-orbitales  son  largas,  triangulares, 
de  extremidad  puntiaguda,  rugosas  y dirijidas  la- 
teralmente y hácia  abajo. 

La  apófisis  zigomática  del  temporal  es  ancha  y 
fuerte,  con  una  gran  cavidad  glenoides  transversal 
como  el  cóndilo  articular  de  la  mandíbula  inferior. 

La  cresta  sagital  es  corta  y regularmente  elevada, 
á la  que  sigue  adelante  una  frente  plana  y romboi- 
dal que  desciende  en  plano  inclinado  hácia  adelante 
hasta  su  unión  con  los  nasales,  que  ya  se  ha  visto 
forman  una  convexidad  muy  pronunciada,  casi  semi- 
circular. 

El  lacrimal  es  muy  pequeño  y soldado  al  frontal 
desde  la  primera  juventud,  carácter  anormal  entre 
los  paquidermos,  pero  propio  de  los  proboscídeos. 

Los  parietales  son  hundidos,  formando  fosas  tem- 
porales profundas  y muy  extendidas  y en  comunica- 
ción con  las  cavidades  orbitarias. 


La  apófisis  post-glenóides  es  rudimentaria,  el  para- 
occipital muy  largo  y la  cresta  occipital  elevada  é 
inclinada  hácia  atrás. 

El  plano  occipital  es  irregularmente  circular,  ver- 
tical, hundido  en  sus  dos  tercios  superiores,  y con 
un  fuerte  callo  rugoso  destinado  á la  inserción  de 
ligamentos,  en  su  parte  media,  arriba  del  agujero 
occipital;  á cada  lado  de  este  callo  hay  una  perfora- 
ción oblicua  que  atraviesa  completamente  el  occipi- 
tal penetrando  en  la  cavidad  encefálica.  El  agujero 
occipital  es  grande,  casi  circular  y en  forma  de 
embudo,  y los  cóndilos  occipitales  muy  grandes  y 
fuertemente  echados  Inicia  atrás.  La  superficie  en- 
tera del  llano  occipital  es  un  poco  mas  ancha  que 
alta. 

El  paladar  es  triangular,  angosto  adelante  y muy 
ancho  atrás,  profundamente  excavado  y con  dos  sur- 
cos laterales  que  terminan  en  dos  grandes  agujeros 
palatinos.  La  parte  posterior,  formada  por  el  pala- 
tino es  entre  las  muelas  bastante  pequeña,  prolon- 
gándose hácia  atrás  de  las  séries  dentarias,  forman- 
do un  espacio  plano  ó casi  plano,  mas  ó menos 
rectangular  que  termina  por  una  fuerte  protube- 
rancia ósea  á cada  lado,  entre  las  cuales  se  abre  la 
apertura  nasal  posterior  de  tamaño  relativamente 
pequeño  y muy  estrecha.  La  parte  anterior  se  es- 
trecha de  una  manera  extraordinaria  adelante  de  las 
muelas,  para  volverse  á ensanchar  considerable- 
mente en  la  región  del  intermaxilar  inmediatamente 
detrás  de  los  incisivos. 

Los  maxilares  inferiores  están  soldados  desde  la 
primera  juventud,  formando  una  sínfisis  mandibu- 
lar muy  larga,  ancha  adelante  y angosta  atrás,  con  un 
agujero  mental  único,  grande  y colocado  muy  atrás, 
hácia  la  mitad  del  largo  de  la  serie  dentaria  ; la  apó- 
fisis coronóidea  del  maxilar  es  poco  elevada  sobre 
el  cóndilo  articular,  y este  es  decididamente  trans- 
versal. 

La  pared  lateral  del  cráneo  detrás  del  zigomático, 
está  interrumpida  por  una  gran  fosa  limitada  por  el 
frontal,  el  maxilar  y el  esfenoides,  que  cumunica  con 
la  cavidad  nasal. 

Las  vértebras  son  de  centro  con  cara  anterior 
apenas  un  poco  convexa  y cara  posterior  plana  ó 
sensiblemente  plana;  la  diferencia  entre  las  dos 
caras  es  tan  pequeña  que  pueden  considerarse  como 
vértebras  de  centros  planos  en  sus  dos  caras.  Las 
cervicales  son  de  centro  muy  cortas,  parecidas  á las 
de  los  proboscídeos;  las  dorsales  se  parecen  á las 
del  rinoceronte,  y mas  todavía  á las  de  la  Macrau- 


UNGULADOS 


379 


chenia,  con  apófisis  espinosas  no  menos  largas. 

Las  costillas  son,  anchas,  planas,  comprimidas, 
bastante  compactas,  y con  cabeza  articular  redonda. 
El  omóplato  es  muy  largo,  bastante  parecido  en 


su  conformación  general  al  de  los  paquidermos,  con 
la  cresta  longitudinal  de  la  cara  superior  alta  y 
recorvada  lateralmente  hacia  arriba  presentándose 
debajo  de  la  parte  dada  vuelta  una  gran  perforación. 


Pié  f®3terior  izquierdo  del  Toxodonplatensis  Ow.  — */5  del  tamaño  natural,  a astrágalo  ; el.  calcáneo;  es.  escafoides  ; c.  cuboides  ; ec. 

ectoeuneiforme  ; ms.  mes®  une  iforme. 


La  tuberosidad  acromial  es  nula  ó rudimentaria,  y 
la  apófisis  coracoidea  poco  desarrollada. 

El  húmero  es  corto,  grueso  y robusto,  mas  fuerte 
que  el  del  hipopótamo,  con  tuberosidad  externa 
fuerte  y elevada,  y superficie  articular  distal  indivi- 


sa; la  cresta  deltóidea  es  menos  pronunciada  y no 
tan  aguda  como  en  el  del  rinoceronte. 

El  cubito  es  robusto  sobre  todo  en  su  parte  supe- 
rior, con  apófisis  olecraneana  muy  larga  y con  corta 
diferencia  del  mismo  largo  que  el  húmero.  El  radio 


380 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mucho  mas  pequeño  y mas  corto,  estaba  comple- 
tamente separado  del  cubito  en  toda  su  extensión, 
y durante  toda  la  vida, 

El  ilíaco  es  regularmente  ancho  y parecido  al 
del  rinoceronte. 

El  fémur  es  muy  delgado  en  proporción  del  ta- 
maño enorme  del  animal  y del  grueso  excesivo  de 
los  huesos  del  miembro  anterior,  careciendo  de  todo 
vestigio  de  trocánter  tercero  lo  que  le  dá  un  aspec- 
to muy  parecido  al  de  los  proboscídeos  y especial- 
mente del  M asió  don. 

La  tibia  es  mucho  mas  cortaque  el  fémur,  de  for- 
ma algo  parecida  á la  del  rinoceronte,  pero  soldada 
arriba  couel  peroné;  tiene  dos  superficies  articulares 
proximales  bien  separadas,  es  comprimida  en  su 
parte  superior,  cuadrangular  en  la  inferior,  y con 
maléolo  externo  bien  desarrollado.  El  peroné  es  un 
hueso  también  bastante  fuerte  sobre  todo  en  su  ex- 
tremidad inferior,  estando  soldado  á la  tibia  cu  la 
extremidad  proximal  y separado  en  la  distal. 

El  calcáneo  es  pequeño,  corto  y muy  ancho  ade- 
lante, con  una  pequeña  superficie  articular  para  el 
peroné  sobre  el  lado  externo.  La  parte  anterior  se 
enancha  de  una  manera  notable  por  una  tuberosidad 
externa  que  lleva  la  cara  articularía  mas  pequeña 
para  el  astrágalo,  separación  que,  como  loba  obser- 
vado Burmeister  no  se  presenta  en  igual  grado  en 
ningún  ungulado  conocido,  constituyendo  un  carác- 
ter particular  del  T oxodon.  Presenta  adelante  cuatro 
facetas  articularías,  dos  para  el  astrágalo,  una  para 
el  cuboides  y la  otra  para  el  escafóides. 

El  astrágalo  es  proporcionalmente,  todavía  mas 
pequeño  que  el  calcáneo,  pero  muy  parecido  al 
mismo  hueso  del  mastodonte,  y también  un  poco 
al  de  los  marsupiales,  distinguiéndose  sobre  todo 
por  la  polea  articularia  para  la  tibia  apenas  excava- 
da, prensentando  también  según  Gervais  un  pareci- 
do notable  couel  del  kanguro.  Presenta  una  superfi- 
cie articular  para  el  escafóides,  sin  tocar  el  cuboides. 

El  cuboides  está  articulado  con  el  calcáneo,  y al 
escafóides  por  una  muy  pequeña  faceta  articular 
pero  sin  tocar  al  astrágalo. 

El  mesotarso  está  compuesto  de  tres  huesos,  un 
cuboides  y dos  cuneiformes  (ectocuneiforme  y me- 


socuneiforme),  faltando  el  interno  (entocuneiforme), 
de  modo  que  presentaba  tres  dedos  en  los  piés 
posteriores  correspondientes  al  2o,  3o  y 4o.  El  meta- 
tarsiano  del  dedo  interno  (segundo)  está  articulado 
con  el  mesocuneiforme,  el  ectocuneiforme  y el  me- 
tatarsiano del  dedo  medio  (tercero).  El  metatarsiano 
del  dedo  medio  está  articulado  con  el  ectocuneifor- 
me y los  metatarsianos  laterales  (segundo  y cuarto) 
sin  tocar  el  mesocuneiforme  ni  el  cuboides.  El  me- 
tatarsiano externo  está  articulado  con  el  cuboides, 
el  ectocuneiforme  y el  metatarsiano  medio.  Las  fa- 
langes son  cortas,  gruesas  y de  aspecto  cubóide. 

Los  metacarpianos  son  de  mayor  tamaño  que  los 
metatarsianos,  y al  parecer  en  número  de  cuatro,  los 
dos  del  medio  bastante  mayores  que  los  externos. 

Las  vértebras  caudales,  á lo  menos  las  primeras, 
las  únicas  que  hasta  ahora  se  conocen,  son  de  centros 
muy  aplastados  en  sentido  vertical,  y de  tamaño 
relativamente  pequeño  lo  que  prueba  que  la  cola  era 
corta  y delgada. 

El  T oxodon,  era  un  animal  corpulento,  de  cabeza 
de  tamaño  relativamente  enorme,  bajo  de  piernas, 
con  la  parte  anterior  considerablemente  mas  volu- 
minosa que  la  posterior,  y con  los  miembros  ante- 
riores mucho  mas  fuertes  que  los  posteriores.  A juz- 
gar por  su  configuración  general,  era  un  mamífero 
semi-acuático  como  el  hipopótamo,  que  habitaba  en 
las  aguas  dulces  de  los  rios  y de  las  lagunas,  pero  que 
iba  á tierra  de  tiempo  en  tiempo.  Sus  restos  se  en- 
cuentran mas  á menudo  en  los  depósitos  formados 
en  el  fondo  de  antiguas  lagunas  que  en  los  de  natura- 
leza exclusivamente  sub-aérea. 

El  género  Toxodon , según  nuestros  conocimientos 
actuales,  aparece  por  primera  vez  en  los  depósitos 
de  arena  que  se  encuentran  debajo  de  las  formacio- 
nes marinas  del  Paraná  (oligoceno)  y prolonga  su 
existencia  hasta  el  piso  lnjanense  ó pampeano  lacus- 
tre (plioceno  superior)  en  donde  todavía  se  encuen- 
tran sus  restos  en  grande  abundancia,  extinguiéndose 
en  el  cuaternario  inferior. 

Se  han  mencionado  hasta  ahora,  de  los  terrenos 
de  la  República  Argentina,  diez  especies  distintas, 
cuyos  carac.téres  diferenciales  son  los  que  expresan 
el  cuadro  adjunto : 


UNGULADOS 


381 


Especies  con  los  in- 
cisivos externos 
superiores  mas  an- 
chos  que  los  in- 
ternos. 


Incisivos  internos 
superiores  de  cara 
anterior  lisa. 


, , . / Incisivos  internos  superiores  muy  delgados 

t er  a eios  mo  aies  ó comprimidos  en  sentido  ántero-posterior. 
inferiores  sin  eur-  j platemü. 

va  ántero-posle-  • 

rioi  ó apenas  apa  I jncjs¿vos  eternos  superiores  muy  gruesos. 
reu  e'  \ T.  ensenadensis . 

Verdaderos  molares  inferiores  con  curva  ántero-posterior  muy 
pronunciada.  T.  paranensis. 

Incisivos  internos  superiores  con  una  ranura  perpendicular  en  la  cara  anterior,  T.  bilobidens. 

i P.  3-  bilobado  al  lado  externo.  Incisivo  ex- 
I torno  inferior  triangular,  excavado  longitu- 
dinalmente en  la  cara  superior,  y de  35 
milímetros  de  ancho.  T.  Burmeisteri. 


i p.  j caedizo,  ausente 
en  los  individuos 
adultos. 


Especies  con  los  in- 
cisivos externos 
superiores  mas  an-  , 
gostos  que  los  in-  J 


Muelas  superiores  de 
cara  externa  ondu- 
lada. 


temos. 


p.  7 persistente. 


Incisivo  externo  inferior  muy  excavado  lon- 
gitudinalmente en  la  cara  superior  con 
una  banda  delgada  de  esmalte  y solo  30 
milímetros  de  ancho.  T,  proto-Burmeisteri, 

Incisivos  inferiores  angostos,  gruesos,  que 
aumentan  de  tamaño  del  i y.  al  i.  §.  p.  g,  y 
p.  4,  bilobados  sobre  ambos  lados.  T.  Darmnii. 


\ Muelas  superiores  de  cara  externa  excavada  perpendicularmente. 


T.  paradoxus. 
T.  v irga  tus. 


Imperfectamente  co-  ( Talla  muy  pequeña.  Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  verdaderos  molares 
nocidas.  [ inferiores,  107  mm.  T.  gracihs. 


Toxodon  platensis  Owen. 

(PI.  xx,  fig.  12;  pl.  xxix,  fig.  2 y 4,  y pl.  xxxi,  fig.  1 y 2) 

T oxo don  platensis,  Owen,  Zoology  of  the  Beagle,  vol.  I, 
pl.  16,  pl.  I-V,  1840. — Id.  Ann,  se.  nat .,  2a  ser., 
t.  IX,  p.  25,  pl.  11  y 111. 

Laurillard,  Dict.  Univ.  d’hist.  nat. , t.  XII,  p.  624. 

D’Orbigny,  Voy.,  etc.,  t.  III,  part.  IV,  p.  143. 

Pictet,  Traite  de  Paleontologie,  2a  édit.,  t.  I,  p.  360. 

P.  Gervais,  Ann.  se.  nat.,  3a  sér.,  t.  VIII,  p.  218. 
— Id.  Zoologie  et  Paleontologie  francaise,  t.  I, 
p.  188.  — Id.  Recherches  sur  les  mammif.  foss.  de 
VAmér.  Mérid.,  p.  24,  pl.  IX,  a.  1855. 

Bürmeister,  Actas  de  la  Sociedad  paleontológica  de 
Buenos  Aires,  p,  XVI,  1866. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mammif . fos.,  etc.,  p.  80, 
a.  1880. 

Ameghino,  Observac.  sobre  el  orden  de  los  toxo- 
dontes,  p.  33,  a.  1887. 

Toxodon  angustidens,  Owen,  Report  of  the  sixteenth. 
meet.  of  the  brit.  Assot.  for  the  advance  of  Science 
at  Southampton , sep.  1846,  p.  65,  1847. 


Toxodon  Owen ii,  Bürmeister,  Anual,  del  Mus.  Pub.  de 
Buenos  Aires,  t,.  I,  ent.  IV,  a.  1867.  — Id.  Descrip. 
Phys.  de  la  Rep.  Arg.,  t.  III,  p.  497,  a.  1879. 

Moreno,  Informe  prelim.,  etc.,  p.  18,  a.  1888. 
Toxodon  Gervaisii,  H.  Gervais  y Ameghino.  Los  Mammif. 
fos.,  etc.,  p.  84,  1880. 

Esta  especie  cuya  talla  era  comparable  á la  del 
rinoceronte,  se  distingue  fácilmente  por  sus  inci- 
sivos superiores  internos  mas  angostos  que  los 
externos  y muy  aplastados  en  sentido  ántero-pos- 
terior. 

El  i.  - es  de  sección  muy  elíptica,  bastante  ancho, 
muy  comprimido  de  adelante  hacia  atrás  y de  corona 
plana. 

El  i. 1 es  bastante  mas  ancho  que  el  i.  mas 
largo,  dirijido  hácia  abajo  y hácia  afuera,  de  sección 
triangular,  con  la  corona  cortada  en  bisel  sobre  su 
parte  interna,  terminando  en  cúspide  aguda. 

El  p.  - es  muy  pequeño,  cilindrico,  con  una  capa 
de  esmalte,  y caedizo  en  edad  muy  avanzada. 

El  p. 2 es  elíptico,  sin  surco  interno,  y con  dos 


382 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


bandas  de  esmalte,  una  interna  y la  otra  externa. 

Incisivos  T j y,  anchos,  planos,  con  la  corona 
cortada  en  bisel,  y con  capa  de  esmalte  solamente 
sobre  la  cara  externa. 

El  i.  5 es  bastante  mas  ancho  que  los  dos  internos, 
de  sección  prismático-triangular,  con  una  de  las 
tres  caras  longitudinales,  la  mas  ancha,  superior  é 
interna,  y las  otras  dos  inferiores  y externas ; la 
corona  está  cortada  en  bisel  lateralmente  de  adentro 
hacia  afuera ; tiene  una  banda  de  esmalte  sobre  la 
cara  mas  ancha  ó superior,  y otra  mas  angosta  sobre 
la  cara  inferior  del  lado  externo. 

El  c.  y es  elíptico,  con  sil  eje  mayor  de  adelante 
hacia  atrás,  unas  veces  sin  esmalte,  y otras  con  una 
banda  longitudinal  muy  delgada  apenas  aparente. 

El  p.  T es  cilindrico,  muy  pequeño,  sin  esmalte  y 
caedizo  antes  de  adulto. 

El  p.  -2-  es  elíptico,  con  la  cara  externa  esmal- 
tada y un  poco  convexa,  y la  interna  sin  esmalte  y 
algo  cóncava.  El  p.  ^ es  de  la  misma  forma  pero  un 
poco  mas  grande. 

El  p.  y tiene  un  surco  perpendicular  profundo 
sobre  la  parte  anterior  de  la  cara  externa,  con  capa 
de  esmalte  continua  sobre  el  lado  externo  pero  sin 
esmalte  sobre  el  interno. 

El  paladar  es  regularmente  cóncavo,  con  los  agu- 
jeros palatinos  al  nivel  del  fin  del  segundo  verda- 
dero molar. 

El  Toxodon  Gervasii,  que  fundé  en  colaboración 
con  el  Dr.  H.  Gervais  es  el  mismo  Toxodon  pla- 
tensis, ó á lo  mas  una  variedad  poco  importante  de 
esta  especie.  Al  considerarlo  como  especie  dis- 
tinta, he  incurrido  en  error  involuntariamente, 
debido  á los  dibujos  poco  exactos  que  de  esta 
especie  dió  el  Dr.  Burmeister  en  los  Anales  del 
Museo  Público  de  Buenos  Aires,  que  yo  ha- 
bía tomado  por  guía.  En  el  texto  (An.  etc.,  t.  1, 
p.274),  dice  que  el  Toxodon  platensis  se  distingue 
por  tener  los  caninos  de  la  mandíbula  inferior  colo- 
cados mas  hácia  adelante,  mas  cerca  del  incisivo 
externo  que  en  el  Toxodon  Burmeisteri.  Y en 
las  ilustraciones,  aunque  los  dibujos  no  están  com- 
pletamente de  acuerdo  unos  con  otros,  muestra  esta 
diferencia  tan  acentuada  que  es  casi  la  única  que  se 
apercibe  al  primer  golpe  de  vista.  En  los  dibujos 
de  las  mandíbulas  de  ambas  especies,  que  dá  en  la 
lámina  XI,  se  vé  que  el  canino  del  Toxodon  Bur- 
meisteri se  halla  apenas  un  poco  mas  adelante  de 
la  mitad  de  la  larga  barra  que  separa  el  incisivo 
externo  del  primer  premolar,  mientras  que  en  la 


mandíbula  del  Toxodon  platensis  (misma  lámina, 
fig.  3),  el  canino  aparece  colocado  en  la  parte  an- 
terior de  la  barra,  inmediatamente  detrás  del  inci- 
sivo externo.  Y como  la  mandíbula  del  cráneo  del 
Museo  de  Paris,  que  nos  sirvió  de  base  para  la 
fundación  de  la  especie,  presentaba  con  el  Toxodon 
platensis  algunas  diferencias  quizás  individuales, 
sitió  debido  también  á errores  de  dibujo,  puesto  que 
no  teníamos  originales  con  que  compararla,  y ade- 
más la  gran  diferencia  de  presentar  el  canino  colo- 
cado mas  ó menos  hácia  la  mitad  del  largo  de  la 
barra,  no  titubeamos  en  considerarla  como  de  una 
especie  distinta.  Pero  últimamente  al  examinar  los 
numerosos  ejemplares  de  mandíbulas  inferiores  de 
Toxodon  del  Museo  «La  Plata»  unas  con  los  carac- 
teres del  Toxodon  Burmeisteri,  y otras  del 
Toxodon  platensis,  empezó  á preocuparme  el 
hecho  de  que  ninguna  de  ellas  tenía  los  caninos 
implantados  en  la  posición  que  indica  el  dibujo  de  la 
mandíbula  del  Toxodon  platensis  que  dá  el  Dr. 
Burmeister  en  los  Anales  del  Museo,  hasta  que 
habiendo  visto  las  piezas  originales  en  las  vidrieras 
del  establecimiento,  he  podido  convencerme  que  la 
posición  del  canino  inmediatamente  detrás  del  in- 
cisivo externo,  es  un  error,  estando  colocado  mas  ó 
menos  hácia  la  mitad  del  largo  de  la  barra,  en  la 
misma  posición  que  en  el  Toxodon  Burmeisteri 
con  diferencia  de  apenas  unos  pocos  milímetros. 
He  creído  útil  dar  estos  antecedentes  para  que  no  se 
atribuya  mi  error  á precipitación  ó lijereza,  cuando 
solo  tiene  por  origen  los  dibujos  no  muy  exactos  pu- 
blicados por  el  Director  del  Museo  Nacional. 


Dimensiones. 


, , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  i.  r ] , „ „„„„ 

1 ( transverso 

, , ( ántero-posterior 

Diámetro  deli.,  } tran8Ters0 

Diámetro  del  i.  ? ¡ transverso 

Diámetro  del  c.  T (ántero-posterior 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  7 

» » delpm.7 

» » delpm.7 

» » del  m, 7 

» » del  m.-j 

» » del  m.j 

Largo  de  la  barra  del  i.  j al  canino 

Largo  de  la  barra  del  c.'y  al  pm.  7 

Largo  del  borde  del  alvéolo  del  i.  j á la  parte  posterior  del 
ni.  i 

. , , . , t ántero-posterior... 

Diámetro  del  i.  ¿ ) 

) transverso 


0m015 

0.043 

0.015 

0.043 

0.026 

0.053 

0.014 

0.018 

0.023 

0.030 

0.037 

0.043 

0.065 

0.056 

0.045 

0.360 

0.018 

0.051 


UNGULADOS 


383 


Diámetro  del  i.  - 


ántero-posterior 
transverso 


Diámetro  transverso  del  intermaxilar  al  nivel  de  los  alveolos 

de  los  incisivos 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores   

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  muelas  inferiores  . . . 

Longitud  del  cráneo 

Ancho  máximo  del  cráneo  entre  los  arcos  zigomáticos 

Diámetro  vertical  del  llano  occipital  

Diámetro  transverso  del  llano  occipital 

Longitud  del  paladar 

Ancho  máximo  del  paladar 

Ancho  de  la  apertura  nasal  posterior 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 

Ancho  de  ambas  ramas  entre  los  cóndilos 

Longitud  de  la  sínfisis 


0.028 

0.060 

0.190 

0.215 

0.208 

0.680 

0.385 

0.210 

0.290 

0.430 

0.145 

0.092 

0.530 

0.347 

0.208 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran en  abundancia  en  las  provincias  de  Buenos 
Aires,  Santa  Fé,  Córdoba,  Entre  Ríos,  República 
Oriental  del  Uruguay  y Paraguay. 

Horizonte.  ■ — Pisos  belgranense,  bonaerense  y 
lujanense  de  la  formación  pampeana. 


Toxodon  ensenadensis  Ajiegh. 

(Pl.  XXIX,  fig.  1) 

Toxodon  ensenadensis,  Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  el 
órden  de  los  toxodontes,  p.  38,  a.  1887. 

Toxodon  giganteas,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  15,  a.  1888  (nomen  nudum). 

Este  es  un  animal  gigantesco,  de  talla  considera- 
blemente mayor  que  la  del  Toxodon  platensis, 
del  que  difiere  notablemente. 

Los  incisivos  superiores  externos  son  parecidos 
á los  del  Toxodon  platensis,  pero  relativamente 
mas  gruesos,  y de  corona  mas  corta  y mas  roma. 

El  i.  1 es  de  un  ancho  regular,  pero  de  un  espesor 
considerable,  con  la  cara  posterior  ó interna  sin 
esmalte,  mas  ó menos  plana  ó ligeramente  cóncava, 
y la  cara  anterior  esmaltada,  muy  convexa  ; el  borde 
anterior  longitudinal  interno  forma  una  banda  lon- 
gitudinal sin  esmalte  y está  redondeado  en  forma  de 
columna.  La  sección  transversal  es  elíptica. 

El  i.  1 es  un  poco  mas  ancho  que  el  precedente, 
bastante  grueso  y de  cara  posterior  ligeramente 
cóncava;  la  cara  anterior  es  convexa  y cubierta  de 
una  capa  de  esmalte  que  dá  vuelta  formando  un 
ángulo  redondeado  para  cubrir  la  cara  longitudinal 
anterior  del  lado  externo.  Sobre  el  lado  interno 
de  la  cara  anterior  hay  una  banda  estrecha  sin  es- 


malte y redondeada  en  forma  de  columna  longitu- 
dinal gruesa  y convexa.  La  cara  posterior  no  pre- 
senta vestigios  de  esmalte,  y la  corona  mas  larga 
que  la  del  i.  -1,  está  cortada  en  bisel  terminando  en 
ápice  piramidal  triangular. 

El  i.  T es  el  mas  angosto  de  los  inferiores,  de 
sección  transversal  triangular,  y de  grueso  consi- 
derable, particularmente  sobre  el  lado  interno.  La 
cara  anterior  ó externa  es  plana  y cubierta  total- 
mente por  una  capa  de  esmalte  que  dá  vuelta  sobre 
el  lado  interno  cubriendo  los  dos  tercios  del  ancho 
de  la  cara  longitudinal  del  lado  interno.  La  capa 
posterior  ó interna  es  un  poco  cóncava  y sin  es- 
malte. 

El  i.  y es  un  poco  mas  ancho  que  el  precedente, 
pero  menos  grueso,  particularmente  sobre  el  lado 
interno,  de  donde  resulta  que  su  sección  transversal 
no  representa  un  triángulo  sino  una  figura  elíptica, 
alargada,  con  las  dos  extremidades  vueltas  hácia  el 
lado  interno.  La  cara  anterior  se  divide  en  dos 
partes,  la  una  que  es  la  mas  ancha  y plana  sobre  el 
lado  externo,  y la  otra  mas  angosta  sobre  el  lado 
interno  que  asciende  oblicuamente  hácia  arriba  for- 
mando con  la  anterior  un  ángulo  muy  abierto,  am- 
bas tapadas  por  una  capa  de  esmalte  ininterrumpida. 
La  cara  posterior  ó interna  es  profundamente  exca- 
vada con  un  borde  sobre  el  lado  interno  levantado 
hácia  arriba  en  forma  de  pared  longitudinal. 

El  i.  3 es  de  sección  prismático-triangular,  muy 
parecido  al  correspondiente  del  Toxodon  platensis . 
Su  cara  posterior  ó interna  (superior)  es  esmaltada 
y un  poco  deprimida  sobre  el  lado  interno.  El  borde 
longitudinal  interno  de  la  cara  superior  es  en  forma 
de  banda  longitudinal  sin  esmalte  muy  angosta.  La 
cara  anterior  (inferior)  presenta  una  carena  longi- 
tudinal mediana  redondeada  y poco  pronunciada 
que  la  divide  en  dos  caras  secundarias,  una  interna 
y la  otra  externa  ; de  estas  dos  caras,  la  externa 
inferior  está  cubierta  por  una  faja  de  esmalte  que 
se  une  con  la  capa  de  esmalte  de  la  cara  superior 
para  formar  la  arista  longitudinal  externa  del  diente. 
La  corona  está  gastada  en  declive  transversalmente, 
de  arriba  hácia  abajo  y de  adentro  hácia  afuera. 

Las  muelas  superiores  tienen  un  lóbulo  posterior 
interno  poco  prolongado,  con  una  cara  externa  es- 
maltada, ondulada,  formando  tres  ó cuatro  elevacio- 
nes perpendiculares  poco  salientes. 

El  canino  inferior  está  situado  mucho  mas  cerca 
del  incisivo  inferior  externo  que  del  primer  diente 
que  le  sigue  hácia  atrás,  siendo  de  tamaño  relativa- 


384 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mente  considerable  y de  sección  casi  cilindrica, 
apenas  un  poco  elíptica. 

El  p.  T no  existía  en  los  individuos  de  esta  espe- 
cie cuando  habían  alcanzado  su  completo  desarrollo. 

El  p.  y es  de  sección  muy  alargada  de  adelante  hacia 
atrás,  con  cara  externa  ligeramente  convexa  y esmal- 
tada, y cara  interna  un  poco  deprimida  y sin  es- 
malte. 

El  p.  j es  de  tamaño  un  poco  mayor,  también  de 
sección  muy  alargada,  mas  espeso  en  su  parte  pos- 
terior, con  la  cara  externa  plana  y esmaltada  y la 
interna  un  poco  excavada  perpendicularmente  y sin 
esmalte. 

El  p.  i de  tamaño  considerablemente  mayor,  pre- 
senta la  cara  externa  completamente  esmaltada  y 
dividida  por  un  surco  perpendicular  profundo,  en 
dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior  muy  angosto  y el 
posterior  mas  ancho,  pero  ambos  convexos.  La  cara 
interna  es  un  poco  cóncava  y sin  esmalte. 

Los  verdaderos  molares  inferiores  son  parecidos 
á los  de  los  demás  toxodontes,  pero  con  una  curva 
ántero-posterior  como  los  mismos  dientes  del  'To- 
xodon paranensis,  aunque  menos  pronunciada. 


Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 


, , . , ( ántero-posterior..... 0m022 

transverso  de  la  cara  anterior 0.058 

transverso  de  la  cara  posterior 0.050 

del  i.  - l ántero-posterior  sobre  la  cara  externa. . 0.026 

ántero-posterior  sobre  el  borde  longitu- 
dinal interno  en  forma  de  columna 0.015 

. . ...  ( en  el  lado  interno 0.028 

ántero-posterior  del  i.  y ) , „ 

( en  el  externo 0.012 

transverso  del  i.  y 0.042 

^ ántero-posterior  máximo 0.020 

’ 2 ( transverso 0.018 

. . . _ c ántero-posterior  máximo 0.025 

6 3 ( transverso 0.050 

. . 3 c ántero-posterior 0.039 

( transverso  máximo 0.025 

6 ( transverso  máximo 0.02G 

, ^ ántero-posterior 0.061 

e m'~  ( transverso  máximo 0.028 

del  m s S ántero-posterior 0.071 

( transverso  máximo 0.030 

delm  8 ( ántero-posterior 0.073 

( transverso  máximo 0.031 

, , ( ántero-posterior 0.016 

6 ’M  transverso 0.012 

, , ( ántero-posterior 0.024 

del  p.  7 , n m0 

( transverso 0.012 

, , ( ántero-posterior 0.026 

del  p.  i > 1 , . a a,  a 

( transverso  máximo 0.013 

^ I _ c ántero-posterior 0.030 

6 1 [ transverso  máximo 0.014 

, , c ántero-posterior 0.050 

e °s  m.  ] y ni.  a ! transverso  máximo 0.022 


Largo  del  diastema  entre  i. 7 y c.  7 0.040 

Largo  del  diastema  entre  c.  7 y p.  7 0.059 

Longitud  del  espacio  comprendido  entre  el  borde  delaveolo 
del  i.  7 y la  parte  posterior  del  p.7 0.200 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  el  profesor  Spegazzint  en  las 
excavaciones  del  puerto  de  La  Plata,  en  la  Ense- 
nada, en  donde  se  encuentran  en  bastante  abundan- 
cia, habiéndose  encontrado  restos  de  la  misma 
especie  en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Babia 
Blanca. 

Horizonte.  — Piso  ensenaclense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior)  y piso  hermósico  de  la 
formación  araucana  (mioceno  superior). 


Toxotlon  paranenwis  Lauriu.ard. 

(Pl.  xvi,  fíg.  5 y 6;  pl.  xxxui,  flg.  3) 

Laurillard  en  D’Orbigny.  Voy.,  etc.,  t.  III,  parte  IV, 
p.  112,  pl.  XII,  fig.  1-3. 

Ameghiso,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  279, 
1883.  — Id.  t.  VIH,  p.  70,  a.  1885.  — Id.,  t.  IX, 
p.  80,  a.  1886.  — Id.  Observa,  gen.  sobr.  el  ord. 
de  los  toxodontes,  etc.,  p.  39,  a.  1887. 

Burmeister.  Anal,  del  Mus.  Nac .,  etc.,  t.  III,  p.  135,  a. 
1885. 

Esta  especie  ha  sido  fundada  por  Laurillard 
sobre  un  húmero  recogido  por  D Orbigna"  en  las 
barrancas  del  Paraná,  y descrito  en  la  obra  publi- 
cada por  este  naturalista  sobre  sus  viages  en  Sud 
América. 

Este  hueso  indica  una  especie  de  tamaño  algo 
menor  que  las  que  se  encuentran  generalmente  en 
la  formación  pampeana,  pues  es  de  tamaño  bas- 
tante mas  chico  que  los  húmeros  de  Toxodon  pla- 
tensis  y de  Toxodon  Burmeisteri,  distinguién- 
dose además  de  ambos  por  una  ancha  perforación 
de  la  cavidad  olecraueana,  de  la  que  no  existen 
vestigios  en  los  húmeros  de  las  especies  mas  mo- 
dernas. 

Los  restos  encontrados  en  estos  últimos  años  con- 
firman la  separación  del  T.  paranensis  como  espe- 
cie distinta.  Las  partes  que  hasta  ahora  me  son 
personalmente  conocidas,  ó que  á lo  menos  he  podido 
examinar  son  las  siguientes. 

U11  incisivo  interno  superior  (i.  Ó de  un  individuo 
muy  viejo,  muy  parecido  al  mismo  diente  del  To- 
xodon platensis.  La  corona  tiene  48  milímetros 
de  diámetro  transverso  y 14  milímetros  de  grueso. 


UNGULADOS 


385 


En  la  superficie  interna  ó posterior  sin  esmalte  se 
vé  hácia  el  medio  en  su  extremidad  inferior  dos 
estrías  longitudinales  que  indican  probablemente 
la  persistencia  en  esta  especie  durante  mas  largo 
tiempo  de  la  capa  de  esmalte  de  la  superficie  in- 
terna, presente  en  la  juventud  del  animal. 

Una  muela  superior  izquierda,  probablemente  la 
cuarta  (p.  -),  muy  parecida  á Ja  correspondiente  de 
las  grandes  especies  pampeanas  , La  capa  de  esmalte 
externo  es  un  poco  ondulada  por  tres  depresiones 
longitudinales,  limitadas  por  los  dos  bordes  longi- 
tudinales de  la  faja  de  esmalte  y dos  elevaciones 
igualmente  longitudinales  que  la  recorren  en  el 
centro.  En  el  lado  interno  muestra  una  columna 
interna  bastante  desarrollada,  y detrás  de  ella  la 
cara  esmaltada  posterior  interna,  muy  profunda, 
dividida  en  dos  partes,  una  que  forma  el  fondo  en 
forma  de  faja  longitudinal  de  6 milímetros  de  ancho 
y la  otra  situada  hacia  atrás  que  se  levanta  sobre  la 
anterior  formando  con  ella  un  ángulo  abierto,  de  un 
ancho  de  9 milímetros.  La  muela  es  muy  curva, 
teniendo  en  línea  recta  cerca  de  9 centímetros  de 
largo,  pero  está  un  poco  rota  en  la  base. 

Dimensiones 

n.,  , ( ántero-posterior 0m042 

Diámetro  de  Ja  corona  ) 1 , . 

( transverso  máximo 0.021 

Diámetro  de  la  columna  interna 0.009 

( ántero-externa 0.035 

Ancho  de  la  cara  esmaltada  j ántero-interna 0.019 

V póstero-interna 0.012 

Ancho  de  la  cara  no  esmaltada  j Pastero-externa 0.014 

( postero-interna 0.006 

El  esmalte  de  la  faja  póstero-interna  forma  un 
repliegue  que  entra  en  la  corona  de  atrás  hácia 
adelante.  La  faja  de  esmalte  ántero-interna  limita 
hácia  atrás  la  base  de  la  columna  interna,  que 
forma  á su  vez  una  faja  perpendicular  no  esmaltada. 
Las  partes  de  la  muela  que  no  están  cubiertas 
por  el  esmalte  están  tapadas  por  una  capa  bastante 
espesa  de  cemento. 

Un  incisivo  inferior  externo  del  lado  izquierdo 
(i.  3).  Es  de  figura  triangular,  parecida  á la  del 
mismo  diente  del  Toxodon  platensis,  pero  un  poco 
menor  de  tamaño.  Presenta  una  fuerte  curva  diri- 
jida  al  lado  externo,  con  una  arista  longitudinal 
externa  muy  delgada  y el  borde  longitudinal  interno 
grueso  y redondeado.  La  cara  longitudinal  inferior 
comprimida  en  su  parte  externa,  es  muy  gruesa  y 


forma  una  ancha  columna  longitudinal  convexa  en 
su  parte  interna.  La  cara  superior  es  ligeramente 
cóncava.  Hay  una  faja  de  esmalte  en  la  cara  inferior 
de  22  milímetros  de  ancho  que  corre  longitudinal- 
mente á lo  largo  de  la  parte  externa  dejando  á des- 
cubierto el  lado  interno.  En  la  cara  superior  hay 
otra  faja  de  esmalte  mas  ancha  que  la  anterior  (34 
milímetros)  que  llega  hasta  el  borde  externo,  de- 
jando también  á descubierto  el  lado  interno.  Las 
dos  capas  de  esmalte  se  van  acercando  sobre  el 
borde  externo  á medida  que  disminuye  el  espesor 
del  diente,  pero  no  llegan  á tocarse  estando  sepa- 
radas por  una  faja  sin  esmalte  de  solo  3 milímetros 
de  ancho  que  forma  como  una  columna  convexa  que 
recorre  el  diente  en  su  borde  externo.  El  esmalte 
es  de  un  color  negro  lustroso,  y el  resto  del  diente 
de  color  amarilloso  claro.  Todos  los  espacios  que 
no  están  cubiertos  por  el  esmalte  están  tapados 
por  un  fuerte  depósito  de  cemento  amarillo  de  casi 
un  milímetro  de  espesor.  La  corona  está  cortada 
perpendicularmente,  prolongándose  un  poco  sobre 
el  lado  superior  interno  en  donde  forma  una  super- 
ficie inclinada,  ancha  adelante  y angosta  atrás,  en 
donde  termina  formando  una  curva  prolongada. 
Tiene  el  diente  42  milímetros  de  ancho,  6 milímetros 
de  grueso  sobre  el  borde  externo,  13  milímetros 
sobre  el  borde  interno  y 23  milímetros  un  poco  mas 
afuera  en  el  punto  mas  grueso.  El  trozo  conservado 
tiene  unos  13  centímetros  de  largo  pero  está  roto  en 
su  parte  posterior  en  donde  le  falta  por  lo  menos 
unos  7 á 8 centímetros. 

Una  muela  inferior  del  lado  derecho  bastante  bien 
conservada,  probablemente  el  p.  z.  Es  también  de  la 
misma  forma  general  que  la  correspondiente  del 
Toxodon  platensis  pero  se  distingue  muy  bien  por 
algunos  caractéres  secundarios  de  cierta  importancia. 
Tiene  el  mismo  largo  ó diámetro  ántero-posterior 
que  la  especie  pampeana,  pero  es  mas  corta  y mas 
baja,  y con  una  curva  del  diente  entero  en  sentido 
ántero-posterior,  con  la  concavidad  en  la  cara  per- 
pendicular anterior  y la  convexidad  en  la  posterior, 
curva  que  falta  en  los  toxodontes  pampeanos  ó á lo 
menos  no  es  apreciable  á la  simple  vista,  excep- 
tuando el  T.  ensenadensis,  mientras  que  la  curva 
lateral  siempre  muy  fuerte  en  los  ejemplares  pam- 
peanos es  menos  aparente  en  el  terciario.  Tiene  la 
muela  una  capa  de  esmalte  externo  que  dá  vuelta  so- 
bre los  ángulos  anterior  y posterior,  del  mismo  modo 
que  en  las  especies  pampeanas,  y otra  en  el  lado  in- 
terno que  cubre  las  dos  columnas  perpendiculares 


49 


386 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


medianas.  En  este  lado  interno  tiene  cuatro  colum- 
nas perpendiculares  como  en  las  de  los  toxodontes 
pampeanos,  pero  como  lo  observa  muy  bien  el  Dr. 
Bürmeister  presentan  diferencias  relativas  en  el 
tamaño  que  caracterizan  la  especie  mas  antigua. 
En  efecto,  en  las  especies  pampeanas  la  última 
columna  interna  es  angosta  y elevada,  mientras 
que  en  la  especie  mas  antigua  la  misma  columna 
es  mas  ancha  y comprimida.  Tiene  38  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 1 2 milímetros  de  diáme- 
tro transverso.  La  corona  muestra  la  dentina  gasta- 
da hasta  mas  abajo  que  las  capas  de  esmalte  que  la 
rodean  que  sobresalen  en  forma  de  hojas  aisladas 
unos  dos  milímetros.  La  base  está  un  poco  gastada  y 
puede  avaluarse  su  largo  total  cuando  entera  en  algo 
mas  de  un  decímetro.  Toda  la  parte  que  no  está  ta- 
pada por  esmalte  está  cubierta  por  una  capa  de  ce- 
mento. 

Parte  posterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbu- 
la, conservando  implantadas  las  tres  últimas  muelas 
aunque  con  la  corona  gastada  (m.  T,  ¿ y 3).  Este  frag- 
mento de  mandíbula  se  distingue  á primera  vista  de 
la  parte  correspondiente  en  las  especies  pampeanas 
por  ser  sumamente  comprimido,  de  manera  que  ape- 
nas presenta  la  mitad  del  espesor  de  la  del  T.  pla- 
tensis.  Las  muelas  r y 5-  son  idénticas  en  su  confor- 
mación á la  descrita  mas  arriba,  presentando  igual- 
mente bien  visibles  las  dos  curvas  mencionadas.  La 
última  muela  m.  3,  por  lo  que  se  puede  juzgar  exa- 
minándola tal  como  está  implantada  en  la  mandíbula, 
también  parece  de  una  conformación  idéntica  á la 
misma  muela  de  las  especies  pampeanas,  distin- 
guiéndose tan  solo  por  ser  un  poco  mas  delgada,  por 
su  lóbulo  externo  anterior  que  no  es  tan  elevado  y 
comprimido,  sino  mas  bajo  y mas  convexo,  y por  su 
lóbulo  externo  posterior  también  algo  mas  convexo 
que  en  la  misma  muela  del  T.  platensis. 


Dimensiones 


Diámetro  del  m.  T f ántero-posterior 0-038 

( transverso 0.013 

, , ( ántero-posterior 0.010 

Diámetro  del  m.  -5  1 „ , . 

( transverso 0.011 

, . . 1 ántero-posterior 0.058 

Diámetro  del  m.r>  , , , . 

, . i ( en  la  columna  anterior. . 0.01o 

o ultima  muela  f transverso  i , A A1A 

v t en  el  medio 0.010 

Espesor  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  7 0.034 

Espesor  de  la  mandíbula  debajo  del  m . 7 0.086 


De  la  descripción  y medidas  que  preceden  se 
deduce  que  en  la  mandíbula  inferior  el  principal 


distintivo  de  esta  especie  consiste  en  la  columna 
interna  posterior  de  las  muelas  p.  T,  m.  T y - que  es 
ancha  y convexa,  en  la  doble  curvatura  bien  aparen- 
te longitudinal  y lateral  de  las  mismas  muelas,  y en 
el  espesor  reducido  de  la  rama  horizontal  de  la 
mandíbula  que  es  realmente  comprimida  de  un  modo 
exagerado. 

La  muela  superior  descrita  por  Bürmeister  y 
dibujada  en  la  lámina  m,  fig.  11,  del  tomo  tercero  de 
los  Anales  clel  Museo  Nacional  como  de  Toxo- 
don  ¡ oaranensis , no  es  de  este  animal  sino  del  To- 
xodonther iu rn  compressu m . 

Localidad.  — Los  restos  que  he  descrito  han  sido 
recojidos  en  las  barrancas  del  Paraná  por  el  profe- 
sor Scalabrim,  en  donde  han  recojido  restos  de  la 
misma  especie  además  de  sn  primer  descubridor 
D’  Orriga  v,  Bravard,  Both,  de  Carles  y Lelong 
Thevenot. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Toxotlon  bilobidens  Amegh. 

Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  los  toxodontes , p.  44,  a.  1887. 

Esta  especie  es  de  talla  aproximada  á la  del  To- 
xodon  ¡ilatensis  pero  se  distingue  por  sus  incisivos 
y molares  que  presentan  la  cara  externa  esmaltada 
y dividida  en  dos  lóbulos  por  un  surco  longitudinal 
estrecho  y profundo.  Los  restos  de  esta  especie  son 
bastante  raros  : con  todo  he  visto  partes  de  cráneo  y 
mandíbula,  en  poder  de  varios  coleccionistas,  pero 
hasta  ahora  no  me  ha  sido  posible  examinar  con  de- 
tención mas  que  algunos  dientes  aislados. 

Los  incisivos  superiores  son  parecidos  á los  del 
Toxodon  pAatensis,  pero  con  una  ranura  longitu- 
dinal angosta  y profunda  sobre  la  cara  anterior  ó 
externa,  que  divide  la  capa  de  esmalte  en  dos  lóbu- 
los desiguales,  uno  interno  ancho,  y el  otro  externo 
mas  angosto. 

El  i.  y es  de  sección  elíptica,  lijeramente  triangu- 
lar, mas  grueso  sobre  la  extremidad  interna  de  la 
corona  que  sobre  la  externa,  y con  la  ranura 
perpendicular  de  la  cara  anterior  situada  sobre  los 
dos  tercios  externos. 

Los  molares  superiores,  igualmente  parecidos  á 
los  de  T.  p)latensis,  presentan  una  ranura  perpen- 
dicular angosta  y profunda  sobre  la  cara  externa 
que  divide  la  capa  de  esmalte  externo  en  dos  lóbu- 


UNGULADOS 


387 


los  desiguales,  el  anterior  muy  ancho  y el  posterior 


muy  angosto. 

El  m.g  presenta  un  solo  pliegue  de  esmalte 
interno,  con  una  columna  interna  pequeña,  y la 
ranura  perpendicular  externa  situada  sobre  los  cua- 
tro quintos  posteriores. 


, . . . . ' ( en  el  lado  interno 

Diámetro  antero-posterior  (leí  i.  ¿ 1 

1 (en  el  lado  externo 

Diámetro  transverso  del  i.  i 

Ancho  del  lóbulo  de  esmalte  anterior  interno 

Ancho  del  lóbulo  de  esmalte  anterior  externo 

. . C ántero-posterior 

Diámetro  del  m., 

( transverso 

Ancho  del  lóbulo  de  esmalte  externo  anterior 

Ancho  del  lóbulo  de  esmalte  externo  posterior 


0m018 
0.010 
0.019 
0.033 
0 016 
0 . 057 
0.025 
0.013 
0.011 


Localidad.  — Se  han  encontrado  restos  de  esta 
especie  en  San  Nicolás,  y San  Antonio  de  Areco;  las 
muelas  descritas  las  he  recojido  en  Lujan,  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana  (capa  la  mas  reciente 
del  plioceno).- 

Toxodon  Burmeisteri  Giebel 

(hl.  xx,  fig.  lo  y 13;  Pl.  xxix,  fig.  3 y 5) 


Toxodon  Burmeisteri,  Giebel,  Zeitch.  fur  die  gessamt.,  Na- 
tunois.,  Bd.  28,  p.  134,  Agosto  do  1866. 

Bukmeisteb,  Anal,  del  Mus.  pub.,  t.  I,  p.  256.  — 
Id.  Descrip.  Phys.,  de  la  Rep.  Arg.,  t.  III,  p.  497, 
a.  1879. 

H.  Gervais  y Ameghixo,  Los  mamif.  etc.,  p.  82,  a. 
1880. 

Ameghino,  Observaciones  sobre  el  ord.  de  los  toxodon- 
les,  etc.,  p.  35,  a.  1887. 


Los  incisivos  inferiores  internos,  i.  r y-,  sonde 
forma  parecida,  anchos,  planos,  con  esmalte  sola- 
mente sobre  la  cara  externa  y con  la  corona  cortada 
en  bisel  muy  pronunciado. 

El  incisivo  inferior  externo,  i.  es  del  mismo 
ancho,  ó apenas  un  poco  mas  ancho  que  los  internos, 
de  forma  un  poco  menos  elíptica  y algo  mas  trian- 
gular, con  la  cara  superior  mas  ancha  excavada  lon- 
gitudinalmente y con  cubierta  de  esmalte  sobre  su 
lado  interno ; la  cara  longitudinal  inferiores  lige- 
ramente convexa,  y con  capa  de  esmalte  completa- 
mente separada  sobre  el  lado  externo. 

El  p.  T es  muy  pequeño  y caedizo  en  la  primera 
juventud. 

El  p.  - es  algo  mas  grande,  elíptico,  y con  capa 
de  esmalte  solamente  sobre  el  lado  externo. 

El  p.  j es  un  poco  mas  grande  que  el  precedente, 
y de  la  misma  forma  general,  pero  un  poco  mas 
ancho  hacia  atrás. 

El  p.  1 es  de  forma  elíptica  mas  alargada,  sin 
surco  interno  ni  externo  pero  con  una  pequeña  de- 
presión perpendicular  á cada  lado,  con  cubierta 
de  esmalte  sobre  el  lado  externo  y sin  esmalte 
interno. 

El  paladar  tiene  una  cresta  longitudinal  en  la 
parte  media  y posterior  que  falta  al  del  T.  pla- 
tensis;  los  dos  agujeros  palatinos  que  en  esta  última 
especie  se  encuentran  enfrente  de  la  parte  posterior 
del  m.  3,  en  el  T.  Burmeisteri  están  situados  al 
nivel  de  la  parte  posterior  del  m.  T.  La  región  del 
palatino  que  se  prolonga  hacia  atrás  afuera  del  pa- 
ladar, es  en  T.  Burmeisteri  mas  corta  y mas  ancha 
que  en  T.  platensis. 


Dimensiones 


Esta  especie  ha  sido  de  talla  un  poco  mayor  que 
el  Toxodon  platensis  pero  de  una  conformación 
general  un  poco  mas  delgada,  distinguiéndose 
inmediatamente  de  ella  por  los  incisivos  medios 
superiores  muy  comprimidos  en  sentido  ántero-pos- 
terior pero  mas  anchos  que  ios  externos. 

El  i.  1 es  de  sección  elíptica  muy  alargada,  con  la 
corona  plana  y notablemente  mas  ancho  que  el  i. 

El  i.  - es  mas  angosto  que  el  precedente,  prismá- 
tico, de  corona  plana  ó casi  plana  y no  cortada  en 
bisel  ni  con  cúspide  aguda  como  en  T.  platensis ; 
tampoco  la  parte  que  sale  del  alveolo  es  mas  larga 
como  sucede  con  la  especie  mencionada. 


Longitud  del  cráneo 0m675 

Ancho  máximo  del  cráneo  éntrelos  zigomáticos 0.385 

Diámetro  vertical  del  llano  occipital 0.250 

Diámetro  transverso  del  llano  occipital 0.290 

Longitud  del  paladar 0.350 

Ancho  máximo  del  paladar 0.160 

Ancho  de  la  apertura  nasal  posterior 0.078 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 0.550 


Longitud  de  la  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula  inferior...  0.255 

Localidad. — Se  han  encontrado  los  restos  de 
esta  especie  hasta  ahora,  en  las  provincias  de  Buenos 
Aires,  Córdoba,  Santa  Fé  y Entre  Bios. 

Horizonte.  — Pisos  belgranense,  bonaerense  y 
lujanense  déla  formación  pampeana. 


388 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Toxodon  proto-Burmeisteri  Amegh. 

(Pl.  XXXIH,  flg.  2) 

Ameghino,  Observ.  gen.  sob.  los  toxodontes,  etc.,  p.  41, 
a.  1887. 


II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p.  82, 
a.  1880. 

Ameghino.  Observaciones  generales  sobre  el  orden  de 
los  toxodontes,  p.  36,  a.  1887. 

Toxodon  platensis,  Owen  (parte).  Zool.  of  the  Beagle,  t.  I, 
p.  29,  pl.  V.  — Id.  Ann.  des  Se.  Nat..  2a  Serie, 
t.  IX,  pl.  2,  flg.  5 á 7. 


Esta  especie  está  fundada  sobre  un  incisivo  infe- 
rior externo  (i.  f),  construido  sobre  el  mismo  tipo 
general  que  el  del  Toxoclon  Burmeisteri , pero 
con  algunas  pequeñas  diferencias  de  detalle,  y sobre 
todo  de  un  tamaño  mucho  menor,  que  prueba  evi- 
dentemente pertenece  á una  especie  diferente,  sin 
duda  antecesora  de  la  especie  pampeana.  Este  diente 
es  de  sección  prismático-triangular,  con  una  cara 
posterior  ó interna  mas  ancha,  y las  otras  dos  mas 
angostas  en  la  cara  anterior  ó inferior,  una  sobre 
el  lado  interno  y la  otra  sobre  el  externo,  separadas 
por  una  elevación  longitudinal  ancha  y redondeada. 
Cada  nna  de  las  tres  caras  está  en  parte  tapada  por 
una  capa  de  esmalte  mas  angosta,  en  forma  de  banda. 
La  caramas  ancha  posterior  ó interna  presenta  una 
gran  depresión  cóncava  longitudinal,  cuyo  fondo 
está  tapado  por  una  de  las  tres  bandas  de  esmalte. 
La  corona  está  gastada  en  declive  sobre  los  bordes 
interno  y externo,  y verticalmente  en  la  parte 
anterior. 


Ancho  de  la  cara  superior  ó interna 

Ancho  de  Ja  capa  de  esmalte  de  la  cara  interna 

Ancho  de  la  cara  inferior  externa 

Ancho  de  la  faja  de  esmalte  de  la  cara  inferior  externa. . . . 
Ancho  de  la  cara  inferior  interna 


Ancho  de  la  banda  de  esmalte  de  la  cara  inferior  interna. . . 

Grueso  del  diente  ó diá-  ( en  el,  ,ado  externo 

metro  ántero-posterior  ) en  el  lado  interuo 

I en  el  medio 


0ra030 

0.015 

0.020 

0.014 

0.020 

0.005 

0.008 

0.006 

0.014 


Localidad.  — Recogido  por  el  profesor  Scala- 
brini  en  las  barrancas  del  Paraná,  y perteneciente 
al  Museo  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — -Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Toxodon  Darwinii  Burm. 

(Pl,  XX,  flg.  3) 

Toxodon  Darwinii,  Burmeister,  Actas  de  la  Sociedad  pal. 
de  Buenos  Aires,  p.  XVII,  1886.  — Id.  Anal,  del 
Mus.  pub.  de  B.  A.,  t.  I,  p.  274.  — Id.  Descrip. 
Phys.  de  la  Rep . Arg.,  t.  III,  p.  498,  a.  1880. 


Entre  los  restos  de  Toxodon  descritos  por  pri- 
mera vez  por  Owen  bajo  la  denominación  específica 
de  Toxodon  platensis,  hay  una  parte  considera- 
ble de  mandíbula  inferior  descubierta  por  Darwin 
en  Bahia  Blanca,  que  pertenece  á una  especie  dis- 
tinta, que  fué  denominada  por  Burmeister,  basán- 
dose sobre  los  dibujos  publicados  por  Owen,  con  el 
nombre  de  Toxodon  Darwinii.  La  talla  de  esta 
especie  era  comparable  á la  del  Toxodon  platen- 
sis, pero  se  distingue  por  los  incisivos  inferiores 
que,  en  vez  de  ser  aplastados  como  en  esta  última 
especie  son  mucho  mas  gruesos  y de  sección  mas 
triangular,  disminuyendo  gradualmente  de  tamaño 
del  interno  al  externo.  Los  incisivos  internos  supe- 
riores son  muy  gruesos  y de  cara  anterior  esmaltada 
muy  convexa,  y los  externos  mas  angostos  de  sección 
triangular,  y de  corona  no  cortada  en  bisel  sino  trun- 
cada casi  horizontalmente.  Los  incisivos  inferiores 
son  proporcionalmente  mas  anchos  que  en  T.  platen- 
sis y T.  Burmeisteri.  El  p.  - es  corto,  elíptico,  mas 
ancho  atrás  que  adelante  y sin  pliegue  de  esmalte,  ni 
interno  ni  externo.  El  p.  ^ es  bilobado  por  un 
surco  externo  colocado  en  la  parte  anterior,  pe- 
ro no  presenta  surco  interno.  El  p.  j es  igual- 
mente bilobado  al  lado  externo,  y de  cara  interna 
sin  surco  pero  fuertemente  deprimida.  Los  verda- 
deros molares  inferiores  presentan  dos  pliegues  en- 
trantes internos  y uno  externo.  Los  premolares 
están  un  poco  separados  unos  de  otros,  y no  fuerte- 
mente apretados  entre  sí  como  en  T.  ¡platensis  y 
T.  Burmeisteri. 


■ i ( ántero-posterior  máximum 
Diámetro  del  i.i  r 

(.  transverso 

T,.,  , . , . o ( ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  transverso  de  los  i.  - y 

Diámetro  ántero-poste-  ( sobre  el  lado  interno 

rior  de  los  i.  y y ( sobre  el  externo 

Premolar  y 


Diámetro  del  pm.  y 
Diámetro  del  pm.  y 
Diámetro  del  pm.  ¿ 


ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 
transverso 


0m017 

0.047 

0.025 

0.032 

0.030 

0.020 

0.008 

ausente 

0.020 

0.012 

0.023 

0.014 

0.028 

0.017 


UNGULADOS 


389 


C ántero-posterior 0.043 

Diámetro  del  m.-[  transverso 0.019 

( ántero-posterior 0.015 

Diámetro  del  m.  ; í . „ „„„ 

2 K transverso 0.022 


Localidad. — Buenos  Aires,  La  Plata,  Bahía  Blan- 
ca, Lujan,  Mercedes,  San  Antonio,  etc.,  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  y piso  belgra- 
nense  de  la  formación  pampeana. 


Toxodon  paradoxus  Amegh. 

Ameghino,  Cat.  de  la  sec.  de  la  prov.  de  Buen.  A.  en  la 
Exp . Cont.  Sud  Amer.,  p.  39,  a.  1882  (nomen  nu- 
dum).  — Id.  Observ.  gener.  sob.  los  toxodontes,  etc., 
p.  37,  a.  1887. 

Esta  especie  se  distingue  por  un  tamaño  un  poco 
menor  que  las  precedentemente  mencionadas,  y por 
la  persistencia  durante  toda  Ja  vida  del  pequeño 
primer  premolar  inferior,  caedizo  en  las  demás  espe- 
cies del  mismo  género.  Los  incisivos  T y son  an- 
chos, planos,  con  la  corona  cortada  en  bisel,  v la 
cara  anterior  ó inferior  esmaltada.  El  i ^ es  de  sec- 
ción prismática  triangular,  muv  parecido  al  mismo 
diente  del  Toxodon  platensis,  pero  un  poco  mas 
plano,  mas  angosto  que  los  internos,  un  poco  exca- 
vado en  la  cara  superior  en  sentido  longitudinal,  la 
que  lleva  también  una  banda  de  esmalte  sobre  el  lado 
interno,  carenado  abajo  y con  dos  bandas  longitudi- 
nales de  esmalte,  una  en  cada  cara.  El  p.  -que  es 
persistente,  está  separado  por  diastemas  bastante 
largos  tanto  del  canino  como  del  premolar  siguiente; 
es  pequeño,  un  poco  elíptico  y carece  completamente 
de  esmalte.  El  p.  a es  de  cara  externa  esmaltada  y 
dividida  en  dos  lóbulos  por  un  surco  perpendicular 
profundo,  y de  cara  interna  sin  esmalte  y un  poco 
cóncava.  El  p.  T parecido  al  precedente,  es  de  cara 
externa  esmaltada  y bilobada  por  un  surco  perpen- 
dicular profundo,  y de  cara  interna  sin  esmalte  y 
cóncava  perpendicularmente. 


Diámetro  del  i.  , \ ántero-posterior  (espesor) 0-018 

Diámetro  del  i.  - \ ántero-posterior  (espesor) 0.019 

Diámetro  del  i , í ántero-posterior  (espesor) 0.020 

( transverso 0.036 

Diámetro  del  c.T  \ ántero-posterior 0.012 

( transverso 0.013 


/ p.  i 0.014 

í p.  0.019 

\ p.  ¡ 0.022 

Diámetro  ántero-posterior  del  < p.  - 0.030 

I m.j 0.040 

m.  0.040 

\ m.  g 0.068 

Largo  de  la  barra  entre  i.  - y c.  ^ 0.046 

Longitud  del  espacio  comprendido  entre  el  alveolo  del  c.7 
y la  parte  posterior  del  m.  7 0.320 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  primeramente  por  Juan  Ameghino  y 
luego  por  mi,  en  las  cercanías  de  la  Yilla  de  Lujan. 

Horizonte.  — Piso  I ajánense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana  (capa  la  mas  reciente  del 
plioceno). 

Toxodon  virgafcus  Amegh. 

(Pl.  XV!,  fig.  4) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  91,  a. 
1886.  — Id.  Observ.  generales  sob.  los  toxodontes, 
etc.,  p.  40,  a.  1887. 

Este  animal  está  representado  por  una  muela 
superior  del  lado  izquierdo,  probablemente  la  cuar- 
ta (p.  3)  con  ciertos  caractéres  particulares  que  de- 
muestran se  trata  de  una  especie  bien  distinta  de 
talla  también  muy  pequeña. 

La  muela  en  su  conformación  fundamental  está  de 
acuerdo  con  el  tipo  de  las  especies  del  género 
Toxodon  pero  las  variaciones  de  forma  son  verda- 
deramente notables.  La  cara  externa,  en  vez  de  ser 
mas  ó menos  convexa  ó lijeramente  ondulada  como 
en  las  otras  especies,  está  profundamente  excavada, 
mostrando  una  superficie  cóncava  en  forma  de  arco 
de  círculo,  lo  que  modifica  notablemente  la  forma 
de  la  corona.  Esta  cara  externa  cóncava  está  casi 
completamente  cubierta  por  una  capa  de  esmalte 
que  solo  deja  á descubierto  una  estrecha  faja  perpen- 
dicular externa  en  su  parte  posterior,  dando  vuelta 
un  poco  sobre  el  borde  de  la  cara  anterior  en  donde 
termina.  El  ancho  de  esta  faja  de  esmalte  que  es  la  mas 
considerable  es  de  28  milímetros.  En  esta  misma 
cara  externa  además  de  la  concavidad  que  presenta 
y de  la  ancha  faja  de  esmalte  que  la  cubre,  muestra 
otro  carácter  muy  particular,  hasta  ahora  exclusivo 
de  esta  especie;  un  pequeño  surco  longitudinal  de 
apenas  un  milímetro  de  ancho,  pero  profundo,  que 
recorre  la  muela  de  la  raíz  á la  corona,  dividiendo 


390 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


la  capa  de  esmalte  externo  en  clos  fajas  perpendicu- 
lares distintas. 

El  borde  ántero- externo  está  completamente 
cubierto  por  una  capa  de  esmalte  de  “26  milímetros 
de  ancho,  algo  convexa,  que  se  acerca  al  borde 
anterior  de  la  muela,  pero  sin  confundirse  con  la 
capa  de  esmalte  externa  de  la  que  está  separada  por 
una  pequeña  faja  no  esmaltada  de  solo  3 milímetros 
de  ancho  que  constituye  precisamente  el  borde 
anterior  de  la  muela. 

La  cara  interna  posterior,  es  mas  angosta  que  en 
las  muelas  de  los  animales  de  este  género,  y está 
cubierta  por  una  capa  de  esmalte  que  como  es  de 
regla  en  los  toxodontes  penetra  en  la  corona  de  atrás 
hácia  adelante  formando  un  pliegue  de  esmalte  que 
termina  al  pié  de  la  columna  interna.  Entre  esta 
cara  esmaltada  y la  externa,  queda  una  banda  no 
esmaltada,  de  0m009  de  ancho  que  constituye  el 
borde  longitudinal  posterior. 

En  el  lado  interno  hácia  los  dos  tercios  de  su  par- 
te posterior,  se  encuentra  como  en  las  muelas  de  los 
otros  toxodontes,  la  columna  interna  de  5 milíme- 
tros de  espesor,  que  se  dirije  hácia  adentro  y hácia 
atrás  dominándola  cara  esmaltada  interna  posterior, 
pero  confundiéndose  en  un  solo  plano  con  la  cara 
esmaltada  ántero-interna.  La  columna,  como  es  de 
regla,  forma  una  banda  perpendicular  no  esmal- 
tada. 

La  muela  es  muy  delgada  en  su  borde  perpendicu- 
lar anterior  (6  mm.),  mas  gruesa  en  el  posterior  (10 
mm.),  y mas  gruesa  aún  en  el  punto  correspondien- 
te á la  columna,  donde  el  ancho  máximo  de  la  corona 
es  de  14  milímetros  siendo  su  diámetro  ántero-pos- 
terior  de  34  milímetros.  Es  muy  curva,  pero  no  se 
puede  medir  su  longitud  por  estar  destruida  en  la 
base.  Las  partes  de  la  muela  no  esmaltadas  están  cu- 
biertas por  depósitos  de  cemento. 

Localidad.  — Ha  sido  recogida  por  el  profesor 
ScALABiinvi  en  las  barrancas  del  Paraná  y pertenece 
al  Museo  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Toxodon  gracilis  H.  Geiiv.  y Amegh. 


Toxodon  gracilis,  H.  Gervais  y A \i equino,  Los  mamif.  fos., 
etc.,  p.  85,  a.  1880. 

Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  el  orden  de  los  toxo- 
dontes, etc.,  p.  37,  a.  1887. 


Toxodon  Voghti,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc.,  p.  18, 
a,  Í 888. 


Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais,  sobre  un  fragmento  de  maxilar  superior  del 
lado  derecho  con  todas  las  muelas  menos  la  prime- 
ra y última,  de  un  individuo  adulto,  pero  cuyas  di- 
mensiones son  muy  inferiores  á las  que  presentan 
los  individuos  délas  otras  especies  del  mismo  género 
hasta  ahora  conocidos.  Las  muelas  son  de  tamaño 
considerablemente  menor  que  las  del  Toxodon  ph i- 
tensis  diferiendo  también  un  poco  por  su  modo  de 
implantación.  La  sutura  entre  los  maxilares  y el  hue- 
so palatino  está  colocada  bastante  mas  adelante  que 
en  T.  platensis  y T.  Burmeisteri.  Este  ejemplar 
se  conserva  en  el  Museo  de  Paris,  lo  que  por  el  mo- 
mento no  me  permite  dar  mayores  datos  ni  las  medi- 
das correspondientes. 

Conozco  además  de  la  misma  especie  un  trozo  de  la 
rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres 
últimas  muelas  en  un  pésimo  estado  de  conservación , 
pero  que  por  su  tamaño  diminuto,  y lo  angosto  de  las 
muelas  confirma  la  existencia  de  esta  especie,  como 
lo  demuestran  las  siguientes  medidas. 


. . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  r > 1 

( transverso 

, . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.»  ? r 

( transverso. 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.-  J transyerso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas. 
Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  * 


0™030 

0.013 

0.034 

0.016 

0.013 

0.013 

0.109 

0.084 


Este  trozo  de  mandíbula  estaba  acompañado  de  un 
omóplato  muy  pequeño,  cuya  cavidad  glenoides  tie- 
ne solo  9 centímetros  de  diámetro  mayor,  siendo  la 
longitud  total  del  omóplato  de  0.231. 

A esta  especie  pertenece  el  pretendido  nuevo  to- 
xodonte,  llamado  por  Moreno  Toxodon  Voghti ; 
según  el  autor  la  mandíbula  inferior  tiene  40  centí- 
metros de  largo,  con  las  muelas  muy  delgadas  y los 
incisivos  colocados  en  un  mismo  plano. 

Localidad.  — Villa  del  Pilar  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Los  toxodontes,  no  solo  son  exclusivos  de  Sud- 
América,  sino  que  parece  habitaban  de  preferencia 
Ja  mitad  austral,  no  conociéndose  hasta  ahora  ningún 
representante  que  proceda  de  la  región  setentrional 
de  este  continente.  Fuera  de  las  regionesdel  Plata  no 


UNGULADOS 


391 


se  ha  señalado  hasta  ahora  mas  que  una  sola  especie, 
el  T.  expunsidens  Cope,  de  la  parte  nord-este  de 
la  provincia  de  Bahía  en  el  Brasil,  que  entra  en  el 
mismo  grupo  que  el  T.  Burmeisteri. 

Los  toxodontes  pampeanos  tienen  sus  antecesores 
en  los  terrenos  terciarios  oligocenos  del  Paraná: 
el  T.  pvoto-  Burmeisteri,  es  evidentemente  el 
antecesor  del  T.  Burmeisteri,  y del  T.  Darwinii. 
El  T.  p uranensis,  es  el  antecesor  del  T.  piulen- 
sis  y del  T.  ensenudensis,  y el  T.  bilobidens  es 
una  modificación  del  T.  platensis. 

El  T.  parudoxus  no  tiene  antecesores  inme- 
diatos, pero  la  persistencia  del  p.  T es  un  carácter 
primitivo,  que  denota  un  origen  muy  lejano.  Es  po- 
sible se  ligue  al  T.  prolo-Burmeisteri  al  que  se 
acerca  por  otros  caracteres,  lo  que  permitiría  supo- 


ner que  aquella  especie  tuvo  igualmente  el  p.  r 
persistente. 

Los  T.  grucilis  y T.  virgulas  son  conocidos 
de  una  manera  muy  imperfecta  para  poderles  asig- 
nar un  lugar  en  estas  modificaciones. 

Los  dos  tipos  mas  antiguos,  T.  proto-Bumeis- 
teri  y T.  purunensis,  antecesores  de  los  dos  grupos 
de  toxodontes  pampeanos  mencionados,  aparecen 
como  contemporános,  y deben  por  consiguiente 
tener  un  antecesor  común  en  época  mas  antigua, 
cuyos  caracteres  principales  debían  ser  una  talla  in- 
ferior á la  del  T.  proto- Burmeisteri,  pT  persis- 
tente, caninos  superiores  persistentes  y probable- 
mente i.  - rudimentarios. 

Estas  vistas,  pueden  reasumirse  en  la  forma 
siguiente: 


TOXODONTHERIUM  amegii. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  274, 
a.  1883. 

Este  género,  que  solo  se  conoce  hasta  ahora  por 


algunos  incisivos  y muelas  aisladas  de  la  man- 
díbula superior,  es  muy  parecido  á Toxodon , 
pero  se  distingue  fácilmente  de  él  por  sus  primeras 
muelas  superiores  de  corona  muy  larga  y muy 
comprimida,  y por  las  muelas  posteriores  con  una 
columna  interna  de  un  desarrollo  extraordinario. 


92 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Toxodontherium  compressum  Amegii. 

(Pl.  XVII,  flg.  1,  2 y 3) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  Y,  p.  274, 
a.  1883.  — Id.  t.  VI U,  p.  75,  a.  1885.  — Id,  t.  IX, 
p.  93,  a.  1886.  — Id.  Observ.  gen.  sob.  los  loxodon- 
les,  p.  42,  a.  1887. 

Los  restos  de  este  animal  que  me  son  hasta  ahora 
conocidos,  consisten  en: 

Varios  incisivos  superiores  internos  (i.  Ó-  Este 
diente  es  de  tamaño  un  poco  mas  pequeño  que  el 
mismo  de  los  verdaderos  toxodontes,  bastante  corto, 
pero  muy  grueso  y muy  arqueado,  de  sección  elíp- 
tico-prismática,  y con  la  cara  anterior  esmaltada  con 
una  depresión  longitudinal  muy  acentuada.  La  co- 
rona tiene  28  milímetros  de  diámetro  transverso,  15 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  en  su  lado 
externo  mas  grueso  y solo  9 milímetros  en  el  lado 
interno  mas  angosto.  Su  largo,  siguiéndola  curvatura 
externa,  es  de  solo  80  milímetros.  La  raíz  es  de  ma- 
yor diámetro  que  la  corona  y presenta  la  base  abier- 
ta con  una  gran  cavidad  embudiforme. 

Un  grueso  trozo  de  incisivo  superior  externo  de  9 
centímetros  de  largo,  cuya  sección  triangular  repre- 
senta un  prisma  de  lados  desiguales  y ángulos  re- 
dondeados, de  33  milímetros  de  diámetro  mayor  y 23 
milímetros  de  grueso,  maciso  en  toda  su  extensión  y 
cubierto  por  una  gruesa  capa  de  esmalte  en  su  parte 
anterior,  que  está  formada  por  uno  de  los  ángulos  re- 
dondeados, dando  luego  vuelta  sobre  los  dos  lados 
externo  é interno  de  los  que  cubre  mas  ó menos  la 
mitad. 

Un  incisivo  inferior  interno  (i.  T),  del  lado  izquier- 
do, muy  parecido  en  su  forma  general  al  del  Toxo- 
don  ensenadensis,  pero  todavía  proporcionalmen- 
te mas  grueso  sobre  el  lado  interno.  La  corona  está 
algo  gastada  y parece  era  plana,  y cortada  vertical- 
mente. La  sección  transversal  representa  un  trián- 
gulo escaleno,  cuyo  lado  mas  corto  está  formado  por 
la  pared  del  lado  interno  que  representa  el  mayor 
espesor  del  diente.  La  cara  anterior  no  está  comple- 
tamente cubierta  de  esmalte,  quedando  una  banda 
longitudinal  sin  esmalte  sobre  el  lado  interno.  La 
cara  póstero-externa  está  algo  excavada  longitudinal- 
mente formando  una  depresión  bastante  notable  de 
fondo  cóncavo.  Tiene  27  milímetros  de  ancho  en  la 
cara  anterior  y 21  milímetros  de  espesor  en  la  cara 
lateral  interna. 


En  cuanto  á las  muelas  superiores  es  muy  difícil 
determinar  su  posición  por  cuanto  están  todas  aisla- 
das, y presentan  tamaños  diferentes,  de  modo  que  no 
sería  imposible  procedieran  de  dos  especies  distin- 
tas de  un  mismo  género,  pues  si  los  ejemplares  difie- 
ren entre  sí  por  el  tamaño,  concuerdan  siempre  por 
su  forma  general,  comprimida  en  las  muelas  anterio- 
res, espesa  en  las  posteriores,  y en  unas  y otras  conla 
columna  interna  de  un  desarrollo  extraordinario. 
Por  consiguiente  voy  á limitarme  á dar  una  idea  de 
algunos  de  los  ejemplares  que  he  examinado,  dejan- 
do en  suspenso  Ja  determinación  exacta  de  su  posi- 
ción en  la  mandíbula,  como  también  la  cuestión  de 
saber  si  se  trata  de  una  ó dos  especies. 

Una  gran  muela  angosta  y larga  del  lado  derecho  de 
la  mandíbula  superior.  La  corona  tiene  57  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  y 26  milímetros 
de  diámetro  transverso  máximo.  Está  construida 
sobre  el  mismo  tipo  que  la  misma  muela  de  las 
especies  del  género  Toxodon , de  las  que  se  dis- 
tingue por  presentar  en  su  parte  interna  un  solo 
repliegue  de  esmalte  en  vez  de  dos,  y por  la  co- 
lumna interna  no  esmaltada  que  aquí  se  destaca 
del  resto  del  diente  adquiriendo  un  desarrollo  enor- 
me y abriéndose  en  su  base.  Entre  esta  columna  in- 
terna  y la  esquina  posterior  sin  esmalte  se  extien- 
de una  depresión  esmaltada 'que  termina  en  el  fondo 
en  una  banda  plana  longitudinal  igualmente  esmal- 
tada. La  muela  que  es  una  de  las  anteriores,  es 
notablemente  mas  angosta  que  la  de  los  toxodontes. 

Una  muela  mas  grande  que  la  anterior,  la  última 
del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  superior,  posi- 
ción que  en  este  caso  puede  determinarse  exactamen- 
te por  encontrarse  esta  muela  todavía  engastada  en 
un  fragmento  de  maxilar.  Es  algo  mas  pequeña  que 
la  misma  muela  de  los  grandes  toxodontes,  y si  se  ha- 
ce abstracción  de  su  columna  interna,  mas  angosta. 
Su  curvatura  es  euorme.  La  corona  tiene  68  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  y 38  milíme- 
tros de  diámetro  transverso  máximo.  La  parte  exter- 
na cubierta  de  esmalte  forma  una  convexidad  regular 
en  toda  su  superficie,  distinguiéndose  profundamen- 
te del  mismo  diente  de  los  toxodontes  cuya  superficie 
externa  es  deprimida  y ondulada  perpendicular- 
mente. La  columna  interna  es  tan  desarrollada  que 
avanza  17  milímetros  sobre  el  paladar,  teniendo  igual 
diámetro  ántero-posterior.  La  parte  superior  de  esta 
columna  se  eleva  varios  milímetros  sobre  la  superficie 
de  la  corona  del  diente  que  es  desigual  y está  divi- 
dido en  tres  partes  distintas  de  diferente  nivel,  de- 


UNGULADOS 


393 


primicias  en  el  centro,  y gastadas  por  la  masticación 
en  sentido  transversal. 

Otra  muela  de  gran  tamaño  con  la  cara  externa 
completamente  cubierta  por  una  capa  de  esmalte, 
de  superficie  ondulada  á causa  de  tres  aristas  ó ele- 
vaciones longitudinales  convexas,  situadas,  una  en  el 
borde  anterior,  otra  en  el  posterior  y la  tercera  en 
el  medio,  limitando  dos  anchas  depresiones  longitu- 
dinales de  fondo  cóncavo. 

La  cara  ántero-interna  está  cubierta  por  otra  faja 
de  esmalte  que  deja  en  el  borde  anterior  una  faja 
sin  esmalte  y termina  hacia  atrás  al  pié  de  la  colum- 
na interna. 

La  cara  interna  posterior  solo  está  tapada  por  es- 
malte en  su  parte  anterior,  en  donde  forma  una  faja 
que  penetra  en  la  corona  de  atrás  hácia  adelante  ais- 
lando aquí  la  columna  interna  no  esmaltada,  muy  an- 
cha y bastante  gruesa,  colocada  justamente  á la  mi- 
tad de  la  cara  de  la  muela.  La  corona  es  muy  larga  y 
estrecha  á causa  de  la  forma  comprimida  del  diente. 


Dimensiones 


án  tero-posterior 

, I adelante 

Diámetro  de  la  coron  ( . t . 

transverso  1 en  el  centro.. 

( atrás  

¡externa 

ántero-interna 

póstero-interna 

Ancho  de  la  faja  no  esmaltada  i aiñerior. 

( postero-interna 

Diámetro  de  la  columna  interna  í datero-posterior... 

( transverso 

Largo  de  la  muela  en  línea  recta  sin  seguir  la  curva. 


0m0G4 
0.011 
0.022 
0.013 
0.064 
0.  28 
0.015 
0.007 
0.015 
0.015 
0.010 
0.012 


Otra  muela  todavía  de  mayores  dimensiones  que 
la  anterior,  de  corona  igualmente  larga  y compri- 
mida, pero  con  la  columna  interna  mucho  mas  de- 
sarrollada y que  se  dirije  directamente  hácia  aden- 
tro. La  cara  externa  es  de  la  misma  forma  que  en  la 
precedente,  y también  cubierta  de  esmalte  en  toda 
su  superficie.  La  cara  anterior  interna  es  un  poco 
cóncava,  con  una  capa  de  esmalte  que  deja  en  la  par- 
te anterior  una  ancha  faja  no  esmaltada.  La  faja  de 
esmalte  del  lado  posterior  interno  es  mas  angosta 
que  en  el  ejemplar  precedente.  La  base  de  la  muela 
está  muy  destruida,  por  lo  que  no  se  puede  medir  su 
largo.  La  columna  interna  se  eleva  en  la  corona  mis 
arriba  que  el  resto  de  la  superficie  masticatoria. 


Dimensiones 


Diámetro  de  la  corona 


( 

\ 


ántero-posterior 

¡adelante  . . . 
en  el  medio 
atrás 


I externa 

Ancho  de  la  cara  esmaltada  ] ántero-interna 

( póstero-interna 

Ancho  de  la  faja  sin  esmalte  \ antero  interna 

( postero-interna 

, . . ( ántero-posterior... 

Diámetro  de  la  'gran  columna  interna  J , 

( transverso 


0m080 

0.015 

0.036 

0.017 

0.077 

0.029 

0.012 

0.014 

0.020 

0.020 

0.016 


Mencionaré  por  fin  todavía  otra  muela  superior 
igualmente  del  lado  derecho,  implantada  también  en 
un  fragmento  de  maxilar,  que  demuestra  que  el  pa- 
ladar era  profundamente  excavado  como  en  Toxo~ 
don.  Es  mas  corta  pero  mas  gruesa  que  el  ejemplar 
anterior,  y con  una  columna  interna  de  dimensio- 
nes enormes,  que  se  dirije  hácia  adentro  y se  levan- 
ta bastante  mas  arriba  que  el  resto  de  la  superficie 
masticatoria  de  la  corona.  La  cara  externa  difiere  no- 
tablemente de  la  forma  que  presenta  en  los  dos  ejem- 
plares anteriores  por  ser  regularmente  convexa;  está 
además  tapada  por  una  capa  de  esmalte  que  no  llega 
hasta  el  borde  posterior,  dejando  aquíuna  ancha  faja 
no  esmaltada.  La  capa  de  esmalte  interna  anterior 
ocúpala  misma  posición  que  en  el  ejemplar  preceden- 
te, pero  la  de  la  cara  interna  posterior  cubre  casi  toda 
esta  cara  que  es  mas  angosta  á causa  del  enorme  de- 
sarrollo  de  la  columna  interna  que  se  levanta  aquí 
25  milímetros  sobre  la  superficie  interna  del  diente. 
La  muela  es  muy  curva  y aunque  la  base  está  bastan- 
te destruida  se  puede  medir  su  longitud  en  línea  rec- 
ta en  el  lado  interno  que  es  de  80  milímetros,  pu- 
diéndose calcular  el  mismo  largo  en  línea  recta  sobre 
el  lado  externo  en  unos  1 1 á 12  centímetros.  Lo  que 
da  á esta  muela  un  aspecto  verdaderamente  parti- 
cular es  su  enorme  columna  interna,  muy  curva  y 
cuya  base  está  abierta,  mostrando  una  cavidad  en 
forma  de  embudo  distinta  de  la  que  presenta  la  base 
del  cuerpo  de  la  muela  y de  mayores  dimensiones, 

ántero-posterior 

¡adelante 

en  el  medio 

atrás 

¡externa 

interna  anterior 

interna  posterior 

. ( externa  posterior 

Ancho  de  la  faja  sin  esmalte  ] . , 1 J . 

( interna  anterior 

Diámetro  de  la  gran  columna  interna  j antero  posterior, . 

( transverso 


Diámetro  de  Ja  corona 


0ra071 

0.011 

0.040 

0.018 

0.056 

0.025 

0.015 

0.025 

0.013 

0.021 

0.018 


50 


394 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  muela  está  abierta  en  la  base  formando  dos  ca- 
lidades distintas,  una  estrecha  en  sentido  longitu- 
dinal que  corresponde  á la  sección  longitudinal  de 
la  corona,  y la  otra  casi  circular  y en  forma  de  em- 
budo que  ya  he  dicho  corresponde  á la  gran  colum- 
na interna. 

Localidad.  — Todos  los  ejemplares  mencionados 
han  sido  encontrados  por  el  profesor  Scalabrim  en 
las  barrancas  del  Paraná,  y pertenecen  al  Museo  de 
Entre-Rios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoeeno  inferior)  . 


HAPLODONTHERIUM  amegii- 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t,  VIII,  p.  77. 
a.  1885. 

Este  género  se  caracteriza  muy  bien  por  sus  mue- 
las superiores  muy  arqueadas,  deforma  igual  ó casi 
igual,  no  radiculadas  y de  sección  transversal}' elíp- 
tica. Cada  muela  tiene  solo  dos  bandas  perpendicu- 
lares de  esmalte,  sin  vestigios  de  pliegues  entrantes, 
ni  de  columna  interna.  La  base  de  las  muelas  está 
abierta  mostrando  una  cavidad  pulpal  muy  grande 
y en  forma  de  embudo.  El  canino  superior  es  de 
tamaño  relativamente  grande  y de  la  misma  forma 
que  los  primeros  premolares. 

Se  conocen  dos  especies  de  este  género  que  se 
caracterizan  del  modo  siguiente  : 

P.  i yra.  I sin  surco  perpendicular  externo.  H.  Wildei. 
P.  A y m.  1 con  un  surco  perpendicular  externo.  H.  limum. 

Haplodontlierium  W ildei  Amegh, 

(PI.  LXX,  fig.  3 y 4) 

ámeghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  77, 
a.  1885.  — Id.  Observaciones  gen.  sob.  los  toxo- 
dontes,  etc.,  p.  43,  a.  1887. 

Esta  especie,  alcanza  la  talla  de  un  toxodonte  de 
mediano  tamaño.  La  establecí  en  un  principio  sobre 
dos  solas  muelas  superiores,  pero  ahora  conozco 
casi  toda  la  dentadura  superior,  que  prueba  se  trata 
de  un  animal  muy  diferente  de  los  verdaderos  toxo- 
dontes. 


Conozco  tres  incisivos  superiores,  dos  con  la  co- 
rona entera,  pero  rotos  mas  ó menos  en  la  mitad  de 
su  largo,  faltando  por  consiguiente  la  parte  inferior, 
pero  el  tercero  está  intacto  y como  parece  ser  el 
mismo  diente,  basta  conocer  la  forma  del  ejemplar 
completo,  que  parece  ser  del  lado  izquierdo.  Es 
bastante  mas  pequeño  que  los  incisivos  superiores 
de  las  grandes  especies  de  toxodontes  pampeanos,  y 
mas  parecido  aL  incisivo  superior  externo  del  Toxo- 
don  Burmeisteri  que  al  de  ninguna  otra  de  las 
especies  cuyos  incisivos  superiores  me  sean  conoci- 
dos. Es  corto,  muy  curvo,  y de  corona  no  cortada  en 
bisel  sino  transversalmente,  y de  sección  elíptico- 
triangular.  El  prisma  del  diente  está  cubierto  con  una 
capa  de  esmalte  que  se  extiende  sobre  toda  la  cara 
externa  auterior  dando  vuelta  sobre  la  esquina  ex- 
terna cubriendo  así  también  casi  toda  la  cara  lateral 
externa  de  la  que  solo  queda  á descubierto  una  pe- 
queña faja  longitudinal,  faltando  absolutamente  todo 
vestigio  de  esmalte  en  la  cara  posterior  interna.  El 
prisma  del  diente  muestra  de  consiguiente  tres  ca- 
ras longitudinales,  una  externa  anterior  y otra  ex- 
terna posterior  anchas  y que  se  unen  sobre  el  lado 
lateral  interno  formando  un  ángulo  agudo,  y la  ter- 
cera mucho  mas  angosta  que  forma  la  cara  lateral  y 
longitudinal  externa.  En  razón  de  esta  misma  con- 
formación muestra  el  diente  dos  curvas  desiguales, 
una  lateral  externa  mas  pronunciada  ó de  rádio  me- 
nor, y la  otra  lateral  interna  de  rádio  mayor,  es 
decir  mas  abierto.  La  cara  esmaltada  anterior  ex- 
terna presenta  una  depresión  longitudinal  muy  an- 
cha y de  fondo  cóncavo,  opuesta  á otra  depresión  de 
la  misma  forma  que  se  encuentra  sobre  la  cara  inter- 
na posterior  no  esmaltada.  La  base  está  abierta  con 
una  cavidad  ancha  y profunda.  El  tamaño  del  prisma 
del  diente  es  mayor  en  la  base  que  en  la  co- 
rona. 


1 en  el  lado  externo  0m015 

en  el  medio 0.010 

en  el  lado  interno.  0.008 

Diámetro  ántero-posterior  máximo  en  la  base 0.018 

Diámetro  transverso  en  la  corona 0.023 

Diámetro  transverso  en  la  base 0.032 

Ancho  de  la  cara  anterior  esmaltada 0.026 

Ancho  de  la  cara  posterior  interna  sin  esmalte 0.029 

Ancho  de  la  cara  lateral  externa 0.017 

Longitud  del  diente  siguiendo  la  curva  externa 0.082 

Longitud  del  diente  en  línea  recta 0.075 


Canino  superior,  conozco  un  ejemplar  del  lado 
izquierdo,  de  dimensiones  bastante  considerables, 
pero  corto,  muy  curvo,  de  forma  elíptica  y de  base 


UNGULADOS 


395 


abierta,  con  una  cavidad  profunda  en  forma  de  em- 
budo, y dos  fajas  de  esmalte,  una  anterior  externa 
ancha,  y la  otra  interna  angosta,  quedando  entre  la 
una  y la  otra  una  faja  sin  esmalte  colocada  en  la 
parte  interior  interna . La  parte  posterior  está  com- 
pletamente desprovista  de  esmalte.  La  posición  de 
estas  fajas  esmaltadas  y no  esmaltadas  está  determi- 
nada por  la  posición  del  diente  en  la  mandíbula, 
pues  este  está  encorvado  en  dirección  de  su  eje 
transversal  mayor,  y como  no  es  de  suponer  que  la 
corona  tuviera  su  eje  mayor  en  dirección  completa- 
mente transversal  al  eje  de  la  mandíbula,  siguiendo 
la  analogía  del  modo  de  implantación  del  canino 
del  Toxodon  y de  los  premolares  del  mismo  ani- 
mal, es  claro  que  debió  estar  implantado  en  la 
mandíbula  con  el  eje  mayor  déla  corona  en  la  misma 
dirección  que  el  eje  de  la  serie  dentaria,  ó á lo 
sumo  un  poco  oblicuamente,  pero  en  todo  caso  con 
la  curva  dirijida  de  adelante  hácia  atrás,  con  la  con- 
vexidad adelante  y la  concavidad  atrás. 

Íla  curva  externa 
la  curva  interna 
en  línea  recta. . 

Diámetro  í ántero-posterior 

1 transverso 

Ancho  (le  la  faja  de  esmalte  anterior  externa. 

Ancho  de  la  faja  de  esmalte  interna 

Ancho  de  la  faja  sin  esmalte  anterior  interna 
Ancho  de  la  faja  sin  í parte  póstero-interna.. . 
esmalte,  posterior  i parte  póstero-externa. 

De  la  primera  muela  superior  hay  un  ejemplar  del 
lado  derecho.  Es  en  su  forma  general  muy  parecido 
al  canino,  también  de  sección  transversal  elíptica,  y 
muy  curvo  pero  de  tamaño  mucho  mayor.  La  curva 
de  este  diente  sigue  la  misma  dirección  que  en  el 
canino,  es  decir  en  dirección  del  eje  mayor  del 
diente,  de  manera  que  debía  estar  implantado  en  la 
mandíbula  del  mismo  modo,  quizás  en  dirección  un 
poco  mas  oblicua,  con  una  faja  de  esmalte  que  ocupa 
la  cara  ántero-externa  dando  vuelta  sobre  la  esquina 
para  ocupar  también  una  parte  de  la  cara  anterior 
interna,  y otra  capa  de  esmalte  mas  angosta  sobre 
el  lado  interno,  separada  de  la  anterior  por  una  faja 
muy  angosta  sin  esmalte,  quedando  también  á des- 
cubierto la  cara  posterior  interna  y externa.  A causa 
de  esta  misma  curva  del  diente  y su  dirección  en  la 
mandíbula  resulta  que  la  corona  gastada  en  declive 
de  atrás  hácia  adelante,  presenta  un  diámetro  ánte- 
ro-posterior mayor  que  el  cuerpo  ó la  base  del 
diente,  y diámetro  transverso  menor.  La  base  tam- 
bién está  abierta  en  forma  de  embudo. 


0m061 

0.036 

0.055 

0.022 

0.016 

0.014 

0.008 

0.004 

0.013 

0.013 


Íla  curva  externa 0ra091 

la  curva  interna 0.062 

en  líneapecta 0.071 

,v,  . . , t ántero-posterior 0.025 

Diámetro  de  la  corona  1 1 

C transverso 0.023 

Diámetro  del  cuerpo  del  diente  í ántero-posterior 0.021 

( transverso 0.020 

Ancho  de  la  capa  de  es-  f en  el  lado  externo 0.018 

malte  ántero-externa.  ( en  el  lado  interno 0.017 

Ancho  de  la  faja  de  esmalte  interna 0.010 

Ancho  de  la  faja  sin  esmalte  ántero-interna 0.003 

Ancho  de  la  faja  no  es-  ( en  el  lado  interno..... 0.013 

maltada,  posterior.  ( en  el  lado  externo 0.013 


De  la  segunda  muela  superior  conozco  un  ejem- 
plar del  lado  izquierdo;  es  de  tamaño  un  poco  ma- 
yor que  la  precedente  y algo  mas  larga,  pero  mas 
derecha  y mas  elíptica,  mas  comprimida  por  decirlo 
así,  en  sentido  lateral.  Las  dos  fajas  de  esmalte  están 
dispuestas  del  mismo  modo  que  en  la  muela  anterior 
y la  curva  dirijida  también  en  la  misma  dirección 
como  también  su  modo  de  implantación  en  la  mandí- 
bula. Sin  embargo  puede  ya  observarse  un  pequeño 
principio  de  la  curva  lateral  opuesta  al  eje  mayor 
del  prisma  de  la  muela,  de  modo  que  esta  empeza- 
ba á encorvarse  un  poco  hácia  el  interior. 


Largo  de  la  muela  siguiendo  la  curva  . ' 

( interna 0.060 

Largo  de  la  muela  en  línea  recta 0.093 

Diámetro  f “tero-posterior 0.024 

(transverso 0.016 

Ancho  de  la  faja  de  esmalte  ántero-externa 0.018 

Ancho  de  la  faja  de  esmalte  interna 0.010 

Ancho  de  la  faja  no  esmaltada  ántero  interna 0.005 

Ancho  de  la  faja  no  es-  ( en  el  lado  interno 0.010 

maltada,  posterior.  ( en  el  externo 0.017 


Sigue  otra  muela  de  tamaño  bastante  mayor,  pero 
no  mas  larga.  Creo  representa  la  tercera  superior 
del  lado  derecho.  Es  también  de  forma  elíptica  y na- 
turalmente también  con  dos  únicas  fajas  de  esmalte, 
pues  es  este  uno  de  los  caractéres  genéricos,  pero 
difiere  ya  bastante  de  las  dos  que  la  preceden  por 
su  curva  que  aunque  menos  pronunciada,  es  doble, 
presentando  la  curva  en  dirección  del  eje  mayor  de 
la  corona  como  en  las  dos  anteriores,  y la  curva  late- 
ral que  ya  se  lia  visto  diseñarse  en  vestigio  en  la 
que  la  precede,  mostrando  así  esta  muela  una  con- 
cavidad posterior  y una  convexidad  anterior  muy  pro- 
nunciadas, y una  concavidad  interna  y convexidad 
externa  menos  aparente.  La  capa  de  esmalte  que  cu- 
bre la  cara  ántero-externa  es  bastante  mas  ancha  que 
en  las  muelas  precedentes  y dá  vuelta  también  sobre 
la  esquina  anterior  para  formar  en  el  lado  interno 


396 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


una  faja  muy  angosta.  Además  esta  capa  de  esmalte 
externa  limita  en  su  parte  anterior  una  faja  póstero- 
externa  bien  marcada  y distinta  de  la  póstero-interna. 


Diámetro  de  la  corona  í tUltei0  posterior 

( transverso . . 

Ancho  de  la  faja  de  es-  j en  el  lado  externo 
malte  ántero-externa.  ( en  el  lado  interno, 

Ancho  de  la  faja  de  esmalte  interna 

Ancho  de  la  faja  sin  esmalte  ántero-interna. . 
Ancho  de  la  parte  sin  í cara  póstero-interna. 
esmalte,  posterior.  ( cara  póstero-externa 


0ra029 

0.021 

0.023 

0.005 

0.013 

0.006 

0.013 

0.017 


La  muela  cuarta  superior  me  es  desconocida. 

De  la  quinta  (m. L)  de  tamaño  notablemente  mayor 
conozco  un  ejemplar  del  lado  derecho,  es  muy  arquea- 
da, y la  corona  de  forma  elíptica,  mas  angosta  en  su 
parte  anterior  que  en  la  posterior  y de  contornos  per- 
fectamente regulares,  sin  ninguna  excavadura  ni 
pliegue  entrante  de  esmalte.  La  parte  externa  pre- 
senta una  especie  de  cresta  perpendicular  que  la 
divide  en  dos  caras,  una  anterior  mas  ancha  cubier- 
ta poruña  capa  de  esmalte  que  da  vuelta  sobre  el  án- 
gulo perperdicular  anterior  internándose  un  poco  en 
el  lado  interno,  y otra  posterior  mas  angosta  y sin 
esmalte,  limitada  por  una  arista  longitudinal  poste- 
rior poco  desarrollada  que  la  separa  de  la  parte  in- 
terna posterior.  En  el  lado  interno  la  muela  es  algo 
comprimida  en  su  parte  anterior  y mas  convexa  en  la 
posterior,  con  una  sola  banda  de  esmalte  mediana, 
sin  presentar  acá  el  mas  mínimo  vestigio  del  surco 
interno,  de  la  columna  interna  y del  repliegue  de  es- 
malte entrante  que  presentan  sobre  el  lado  interno 
los  verdaderos  molares  superiores  de  Toxodon  y 
Toxodontheriurn.  La  cavidad  pulpal  es  muy  gran- 
de, comparable  á la  de  las  muelas  de  los  edentados, 
y se  extiende  en  forma  de  embudo,  hasta  mas  de  la 
mitad  del  largo  de  la  muela. 


Largo  de  la  muela  siguiendo  la  curva  externa. . . 

( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  ) 

( transverso 

Ancho  de  la  banda  de  esmalte  externa  anterior. 

Ancho  de  la  banda  de  esmalte  interna 

Ancho  de  la  parte  pos-  í en  el  lado  externo... 

terior  sin  esmalte.  ( en  el  lado  interno... 

Ancho  de  la  faja  sin  esmalte  interna  anterior.. 


0ra103 

0.038 

0.026 

0.023 

0.019 

0.024 

0.020 

0.008 


De  la  muela  sesta  (m.  -)  conozco  igualmente  un 
ejemplar  del  lado  derecho,  idéntico  en  Ja  forma  al 
precedente  con  la  única  diferencia  de  ser  de  sección 
mas  elíptica  y de  tamaño  bastante  mayor. 


Largo  de  la  muela  siguiendo  la  curva  externa 0120 

Diámetro  ántero-posterior  de  la  corona 0.053 

Diámetro  transverso  de  la  corona  en  su  parte  mas  ancha.  0.031 

Ancho  de  la  banda  de  esmalte  externa  anterior 0.036 

Ancho  de  la  banda  de  esmalte  del  lado  interno 0.026 

Ancho  de  la  parte  pos-  ( en  el  lado  externo 0.026 

terior  sin  esmalte,  ( en  el  lado  interno 0.019 

Ancho  de  la  banda  no  esmaltada  interna  anterior 0.012 


Estas  muelas,  aunque  de  un  tamaño  considerable- 
mente mayor,  tienen  algún  parecido  con  las  de  los 
géneros  Pachyrucos  y Hegetotherium. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
recojidos  por  el  profesor  Scalabrini  en  las  barran- 
cas del  Paraná,  y pertenecen  al  Museo  provincial  de 
Entre  Ríos. 

Horizonte  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  qiligoceno  inferior). 


Haplodontherium  liiuuin  Amegh. 

(Pl.  XVI,  fig.  3) 

Amegiuno,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  102, 
a.  1886.  — Id.  Observ.  gen.  sob.  los  loxodontes,  ele., 
p.  44,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  izquierdo,  en  el  que  se  hallan 
implantadas  tres  muelas,  que  supongo  sean  la  cuar- 
ta ( p. 1 ),  quinta  ( m.  -1 ) y sesta  ( m.  -).  Estas  mue- 
las, aunque  de  la  misma  forma  general  que  las  del 
ílaiilodontherium  Wildei,  se  distinguen  muy 
bien  por  presentar  algunas  de  ellas  un  fuerte  surco 
perpendicular  en  la  cara  esmaltada  externa  que  di- 
vide aquí  la  muela  en  dos  lóbulos  desiguales,  uno 
anterior  angosto  y elevado,  y otro  posterior,  mas 
ancho  pero  mas  bajo. 

lia  primera  muela  implantada  en  este  fragmento 
que  tomo  por  la  cuarta  (p.  - está  rota  en  el  ma- 
xilar faltándole  la  corona,  pero  á pesar  de  eso  se 
puede  determinar  muy  bien  su  forma,  que  es  de 
sección  transversal  elíptica , de  22  milímetros  de 
diámetro  mayor  y 18  milímetros  de  diámetro  me- 
nor, implantada  en  la  mandíbula  con  su  eje  mayor 
casi  transversalmente  al  eje  de  la  série  dentaria, 
apenas  en  dirección  un  poco  oblicua  de  adelante  há- 
cia  atrás  y de  afuera  hácia  adentro.  La  cara  externa 
presenta  una  faja  de  esmalte  que  dá  vuelta  un  poco 
sobre  la  cara  anterior,  y muestra  en  su  parte  poste- 
rior externa  una  fuerte  depresión  longitudinal  de 
fondo  cóncavo.  La  otra  fiíja  de  esmalte,  cuyo  ancho 


UNGULADOS 


397 


tampoco  se  puede  medir  exactamente,  está  situada 
en  la  cara  perpendicular  anterior,  dejando  una  faja 
libre  sin  esmalte  en  la  misma  cara  hacia  el  lado  ex- 
terno de  10  milímetros  de  ancho.  La  cara  interna  y 
posterior  carece  de  esmalte. 

La  muela  que  sigue  ó quinta,  difiere  de  la  corres- 
pondiente del  H.  Wilclei,  por  presentar  en  su  cara 
externa  anterior  esmaltada,  un  fuerte  surco  perpen- 
dicular que  divide  aquí  la  muela  en  dos  partes,  ó 
lóbulos  distintos,  el  anterior  de  solo  9 milímetros 
de  ancho,  pero  muy  elevado  y de  superficie  conve- 
xa, y el  posterior  de  15  milímetros  de  ancho,  mas 
bajo  y de  superficie  muy  ligeramente  convexa,  casi 
plana.  La  capa  de  esmalte  interna  anterior  tiene  17 
milímetros  de  ancho,  y la  faja  no  esmaltada  inter- 
mediaria situada  sobre  la  cara  anterior,  1 1 milíme- 
tros de  ancho.  La  parte  posterior  no  esmaltada  de 
la  muela  tiene  20  milímetros  de  ancho  sobre  la  cara 
póstero-externa,  y 20  milímetros  sobre  la  parte 
póstero-interna.  La  forma  general  de  la  muela  es 
elíptica,  de  40  milímetros  de  diámetro  mayor  y 28 
milímetros  de  diámetro  menor,  colocada  con  su  eje 
mayor  en  dirección  oblicua  al  eje  de  la  série  denta- 
ria. La  corona  está  muy  desgastada  en  el  centro,  en 
donde  muestra  varias  cavidades  producidas  por  el 
uso. 

La  muela  que  sigue,  ó sesta,  es  casi  idéntica  á la 
última  del  H.  Wilclei,  pues  no  presenta  en  la  cara 
externa  la  figura  bilobada  de  la  que  la  precede.  La 
cara  esmaltada  externa  es  con  todo  mas  convexa  y 
mas  igual,  y la  interna  no  presenta  en  su  borde  an- 
terior y posterior  unas  pepueñas  aristas  longitudi- 
nales de  esmalte  que  forman  parte  de  la  capa  in- 
terna y se  observan  en  el  último  diente  ó sexto  del 
II.  Wildei.  La  capa  de  esmalte  externa  tiene  35 
milímetros  de  ancho,  la  interna  19  milímetros,  y la 
banda  sin  esmalte  intermediaria  que  ocupa  la  cara 
anterior  interna  17  milímetros  de  ancho.  La  parte 
posterior  sin  esmalte  tiene  25  milímetros  de  ancho 
en  la  cara  póstero-interna  y otro  tanto  en  la  póstero- 
externa.  La  muela  de  sección  elíptica  aún  mas  pro- 
longada que  la  anterior,  tiene  51  milímetros  de  diá- 
metro mayor  y 29  milímetros  de  diámetro  menor, 
estando  también  implantada  con  su  eje  mayor  en 
dirección  oblicua  al  eje  de  la  série  dentaria. 

Estas  últimas  muelas  tienen  como  las  últimas  su- 
periores del  II.  Wildei.,  una  doble  curva,  una  late- 
ral con  la  concavidad  hácia  adentro,  y otra  longitudi- 
nal ó ántero-posterior  con  la  concavidad  hácia  atrás. 
Las  muelas  son  mas  encorvadas  hácia  adentro  que  las 


del  Toxodon  y que  las  de  la  especie  precedente,  y 
con  una  gran  cavidad  basal  en  forma  de  embudo.  Las 
tres  muelas  implantadas  en  la  mandíbula  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  103  milímetros.  La  parte 
existente  del  hueso  maxilar  parece  demostrar  que  el 
paladar  no  era  tan  profundo  ni  de  fondo  tan  cóncavo 
como  en  Toxodon. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabriini  en  las  ba- 
rrancas del  Paraná  y pertenecen  al  Museo  provincial 
de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


DIL0B0D0N  AMEGii- 

Ameghino,  Bol.  dellnst.  Geog.  Arg.,  t.  III,  ent.  XII,  1882 
(oomen  nudiim). — Id.  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  V,  p.  105,  a.  1883  (nomen  nudum). — 
Id.  t.  IX,  p.  107,  a.  1886.  — Id.  Observ.  gen.  sob. 
los  toxodontes,  etc.,  p.  45,  a.  1887. 

Este  género,  cuyos  representantes  son  todos  de 
pequeña  talla , presenta  caractéres  intermediarios 
entre  los  géneros  Toxoclon  y Typotherium.  Hasta 
ahora  no  conozco  los  incisivos  superiores  ni  he  po- 
dido determinar  la  presencia  ó ausencia  de  caninos, 
de  modo  que  la  fórmula  dentaria  completa  no  puede 
todavía  establecerse  de  un  modo  definitivo  ; los  da- 
tos que  conozco  permiten  establecer  la  fórmula 
siguiente  j i.  7 c.  f m.  (f  p.  f m.),  todos  los  dientes 
en  série  continua. 

Los  incisivos  internos  inferiores  (i.  T y i.  ¿),  son 
de  sección  transversal  muy  elíptica,  planos  en  la 
cara  anterior,  y muy  anchos  en  la  corona  desde  don- 
de se  angostan  gradualmente  hácia  la  base,  hasta  ter- 
minar en  una  raíz  delgada,  casi  cerrada.  La  cara 
anterior  externa  deprimida  longitudinalmente  está 
cubierta  por  una  capa  de  esmalte  que  se  angosta 
gradualmente  hácia  atrás  hasta  perderse  completa- 
mente mucho  antes  de  llegar  á la  base  de  la  raíz, 
carácter  que  nunca  se  observa  en  los  verdaderos 
toxodontes.  La  cara  posterior  ó interna  también 
está  cubierta  por  una  capa  de  esmalte,  pero  que  se 
extiende  solo  hasta  la  parte  anterior  de  la  corona, 
carácter  igualmente  anómalo  entre  los  verdaderos 
toxodontes,  que  solo  muestran  dicha  capa  de  es- 
malte en  los  dientes  que  aún  no  han  sido  atacados 


398 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


por  la  masticación.  La  corona  está  cortada  en  bisel 
como  en  los  incisivos  clel  Toxoclon. 

El  incisivo  inferior  externo,  me  es  hasta  ahora 
desconocido,  existiendo  en  la  mandíbula  que  estudio 
solo  la  base  del  alveolo,  que  no  permite  determinar 
su  forma. 

Elp.  ¿es  pequeño,  elíptico,  y separado  del  que 
sigue  hacia  atrás  por  un  corto  diástema. 

El  p.  - es  un  poco  mas  grande,  sin  surcos,  plie- 
gues, ni  columnas,  ni  sobre  el  lado  externo,  ni 
sobre  el  interno,  pero  con  dos  bandas  perpendicu- 
lares opuestas  de  esmalte,  una  interna  y la  otra 
externa. 

Los  p.  - y m.  - y m.  -,  son  elípticos  prismáticos 
con  la  cara  perpendicular  externa  ondulada  ; la  cara 
perpendicular  interna  es  trilobada  por  dos  surcos 
perpendiculares  que  forman  dos  pliegues  entrantes 
de  esmalte  en  la  corona,  con  el  lóbulo  mediano  muy 
bajo  y pequeño,  y el  anterior  y posterior  mas 
grandes,  mas  anchos  y mas  elevados.  Cada  una  de 
estas  muelas  presenta  tres  bandas  perpendiculares 
de  esmalte  separadas  unas  de  otras,  una  mas  ancha 
sobre  el  lado  externo,  y dos  mas  angostas  sobre  el 
interno. 

El  m.  ~ es  parecido  álos  precedentes,  pero  con 
la  cara  perpendicalar  interna  bilobada,  en  vez  de 
trilobada,  y con  un  solo  pliegue  entrante  de  esmalte. 

Elp.  4,  es  ancho,  muy  grueso,  con  la  cara  ex- 
terna cubierta  de  esmalte  y dividida  por  un  surco 
perpendicular  angosto  y profundo  en  dos  lóbulos 
casi  iguales,  de  superficie  un  poco  convexa.  La  cara 
interna  es  un  poco  cóncava  ó deprimida  perpendi- 
cularmente en  el  centro,  sin  esmalte  en  los  indivi- 
duos viejos,  pero  con  una  banda  de  esmalte  angos- 
ta y perpendicular  en  la  misma  muela  de  los  indi- 
viduos jóvenes. 

El  m.  | está  construido  sobre  el  mismo  tipo  que 
el  mismo  diente  del  Toxoclon,  pero  mucho  mas 
comprimido  transversal  mente. 

Todos  los  dientes  son  de  raíz  masó  menos  abierta 
y sin  vestigios  de  cubierta  de  cemento  encima  del 
esmalte,  loque  unido  álas  muelas  inferiores  arquea- 
das Inicia  adentro  impide  colocar  este  género  entre 
los  Tijpotheridse. 

El  paladar  es  triangular  como  en  Toxoclon,  ancho 
atrás,  angosto  adelante,  y profundamente  excavado, 
pero  sin  los  grandes  agujeros  palatinos  que  carac- 
terizan el  de  Toxodon. 

Los  parietales  no  descienden  hacia  abajo,  ni  están 
hundidos  como  los  de  Toxoclon,  sino  que  se  extien- 


den lateralmente,  formando  un  declive  suave  Inicia 
abajo  como  en  la  vizcacha,  pero  son  muy  extendi- 
dos hácia  adelante,  en  donde  se  unen  con  los  fron- 
tales para  formar  un  plano  frontal  ancho,  y de  su- 
perficie plana.  Las  crestas  parietales  son  bastante 
pronunciadas,  pero  no  se  unen  en  su  parte  poste- 
rior para  formar  una  cresta  sagital  como  sucede 
en  Toxoclon,  sino  que  permanecen  separadas  hasta 
el  occipital,  quedando  entre  ambas  un  surco  pro- 
fundo, hasta  que  se  unen  con  la  cresta  occipital, 
que  es  también  muy  elevada. 

En  la  mandíbula  inferior,  el  agujero  mentoniauo 
se  encuentra  debajo  del  m.  — . 

Conozco  dos  especies  de  este  género,  que  se  ca- 
racterizan de  este  modo. 

P.-j,  con  cara  interna  profundamente  excavada 
perpendicularmente  y sin  capa  de  esmalte  in- 
terna en  los  individuos  adultos.  D.  lujanensis. 

P.  y,  con  la  cara  interna  casi  plana  y una  capa 
de  esmalte  persistente.  D.  lutarius. 


Dilobotlon  lujanensis  Amegh. 

Ameghino,  Bol.  ele  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  108, 
1886  (uomen  nudum).  — Id.  Observ.  gen.  sobre  los 
loxodontes,  ele.,  p.  45,  a.  1887. 

De  esta  especie  conozco  varias  muelas  aisladas, 
un  paladar  con  casi  todas  las  muelas,  y un  maxilar 
inferior  muy  destruido. 

En  el  fragmento  de  cráneo  con  el  paladar  se  nota 
como  caractéres  específicos,  el  agujero  suborbitario, 
que  es  de  tamaño  considerable,  y en  las  muelas  su- 
periores el  canto  perpendicular  ántero-externo  que 
es  ancho  y redondo.  La  síníisisde  la  mandíbula  in- 
ferior, es  angosta  y profundamente  excavado  en  su 
parte  interna. 


Dimensiones 


, , _ ( antero-postenor 

Diámetro  del  p.  - . 

1 ( transverso 

T,. , , . . c ántero-posterior 

Diámetro  del  p.-  5 , 

( transverso 

, . . c ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - 1 

( transverso 

, „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - 1 

( transverso 

, , , . „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  5 ) 

( transverso-maximo 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  últimas  cinco  muelas 
superiores 


0m017 

0.010 

0.019 

0.014 

0.021 

0.015 

0.026 

0.015 

0.026 

0.018 

0.106 


UNGULADOS 


399 


Ancho  del  paladar  entre  la  parte  anterior  de  los  pin.  £ ... . 
Ancho  del  paladar  entre  la  parte  posterior  de  los  m.  í 

. , , . (lado  interno.. 

Diámetro  del  i.  T sobre  ^tero-posterior  ( lado  externo>> 

el  borde  alveolario  ( transverso 


. , , . i en  el  lado  interno. . . 

Diámetro  del  i.  , ( «ntero-postemr  ( M e]  

en  la  corona  ( transverso 

i ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  j ■ , en  el  lóbulo  anterior... 

transverso  f en  posterior 

Diámetro  transverso  del  ra.  | en  su  parte  posterior 

Longitud  de  la  síníisis  de  la  mandíbula 

Alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  delprn.  j 
Alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  del  m.'j 
Longitud  del  espacio  ocupado  por  el  pm.  j y los  m.  j y ■j 


0.047 

0.078 

0.008 

0.004 

0.014 

0.008 

0.005 

0.016 

0.017 

0.006 

0.008 

0.001 

0.090 

0.055 

0.070 

0.104 


El  tamaño  del  animal  lia  sido  comparable  al  de 
un  tapir. 

No  puedo  dar  mayores  datos  ni  dibujos,  por  en- 
contrarse los  restos  conocidos  de  este  animal  en  el 
museo  de  La  Plata,  cuyas  colecciones  no  me  es 
permitido  consultar. 

Localidad.  — He  recojido  muelas  de  esta  espe- 
cie en  Mercedes.  La  mandíbula  inferior  procede  de 
Lujan,  en  donde  ha  sido  encontrada  por  Carlos 
Ameghino,  y el  paladar  con  la  dentadura  en  la  lagu- 
na de  Chascomús,  en  donde  fué  recojido  por  Mo- 
reno. 

Horizonte. — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  medio). 


con  una  ancha  y profunda  cavidad  que  se  extiende 
hasta  la  mitad  de  la  altura  del  diente.  El  diámetro 
del  diente  es  algo  mayor  en  la  base  que  en  la  corona. 
Los  ejemplares  pampeanos  presentan  en  el  lado  in- 
terno una  depresión  bastante  ancha  y de  fondo  cón- 
cavo que  ocupa  la  mayor  parte  de  la  cara  interna 
del  diente,  la  que  apenas  está  indicada  en  este 
ejemplar  antiguo. 


Dimensiones 


Diámetro  de  la  corona  i Entero-posterior 0™014 

v transverso 0.005 

Diámetro  de  la  base  r Entero-posterior 0.015 

j transverso 0.007 

Longitud  siguiendo  la  curvo  externa 0.045 

Longitud  en  línea  recta 0.043 


Localidad. — Ha  sido  recojido  por  el  profesor 
Scalarruni  en  las  barrancas  del  Paraná,  y pertenece 
al  Museo  provincial  de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


TRIG0D0N  AMEGíi- 


DiloJjodon  lutarius  Amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX,  p.  108, 
a.  1886.  — Id.  Observ.  gen.  sobre  los  toxodontes, 
etc.,  p.  46,  a.  1887. 

Está  representada  por  una  primera  muela  infe- 
rior de  dimensiones  un  poco  menores  que  los 
ejemplares  de  la  muela  correspondiente  de  la  especie 
pampeana.  La  curva  no  es  tan  pronunciada  como  en 
el  mismo  diente  de  D.  lujanensis,  y el  surco  per- 
pendicular externo  muy  profundo  la  divide  en  dos 
lóbulos  apenas  un  poco  desiguales  y de  superficie 
convexa.  La  cara  externa  está  tapada  con  una  capa 
de  esmalte,  que  se  extiende  de  una  á otra  esquina. 
En  el  lado  interno,  un  poco  deprimido,  hay  una 
ancha  faja  de  esmalte  que  de  la  corona  se  dirije 
hácia  abajo,  sin  alcanzar  la  base.  Las  esquinas  in- 
ternas anterior  y posterior  no  tienen  esmalte  en  toda 
su  longitud,  que  tampoco  forma  pliegues  entrantes 
en  la  corona.  La  base  está  completamente  abierta 


Ameghino.  Cal.  de  la  prov.  de  Buen.  Air.  en  la  Exp.  Cont. 
Sud-Amer.  1882  (nomcn  nudum).  — Id.  Apuntes 
preliminares  sob.  niamif.  extvng.  de  Mon  te  Hermo- 
so, p.  8,  lam.  I,  a.  1887. — Id.  Observ.  gen.  sob. 
los  toxodontes,  etc.,  p.  46,  a.  1887. 

Es  este  uno  de  los  géneros  mas  singulares  del 
orden  de  los  toxodontes  y aún  de  los  mamíferos  en 
general,  que  me  era  conocido  desde  hace  varios 
años  por  algunos  dientes  sueltos,  pero  que  estaba 
muy  lejos  de  suponer  procedieran  de  un  género  tan 
anómalo;  en  efecto,  el  descubrimiento  de  la  man- 
díbula inferior  completa,  ha  venido  á probar  que 
este  animal  se  distingue  por  la  singularidad  de  pre- 
sentar cinco  incisivos  inferiores,  por  consiguiente 
uno  de  ellos,  impar,  que  es  el  del  medio,  de  forma 
distinta  de  los  demás,  é implantado  precisamente 
en  el  medio  de  la  sínfisis.  Este  carácter  es  tan  sin- 
gular que  podría  creerse  es  simplemente  una  ano- 
malía, si  la  forma  particular  del  diente,  la  posición 
regular  y simétrica  en  que  están  implantados  los 
demás  incisivos, , y los  diastemas  regulares  y anchos 


400 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  lo  separan,  que  prueban  no  ha  faltado  espacio 
para  el  desarrollo  completo  de  la  dentadura,  no 
demostraran  que  se  trata  de  una  conformación  nor- 
mal en  este  género,  que  por  otra  parte  queda  fuera 
de  duda  con  el  hallazgo  que  se  ha  hecho  de  dos 
ejemplares  perfectamente  idénticos,  uno  completo 
con  toda  la  dentadura,  el  otro  imperfecto,  pero  con 
el  incisivo  impar  perfectamente  indicado.  Hasta 
ahora  no  se  conoce  nada  del  cráneo  ni  de  la  man- 
díbula superior.  La  fórmula  dentaria  de  la  mandí- 
bula inferior  puede  expresarse  en  esta  forma  '/a  j 
i-  t c.  e m*  (s  P-  » m-)- 

Trig-oclon  Gaudryi  Amegh. 

(Pl.  XXVIII,  fig.  6) 

Ameghino,  Obras  y páginas  arriba  citadas. 

La  mandíbula  de  este  animal  se  distingue  inme- 
diatamente de  las  del  Toxoclon,  por  su  parte  sinfi- 
saria  anterior  que  en  vez  de  ensancharse  de  una 
manera  extraordinaria  como  en  Toxodon,  es  relati- 
vamente muy  estrecha,  apenas  un  poco  mas  ancha 
que  la  parte  que  se  extiende  inmediatamente  detrás 
al  nivel  de  los  primeros  premolares,  y por  los  inci- 
sivos que  en  vez  de  ser  sumamente  anchos  é im- 
plantados casi  unos  encima  de  otros  como  en  Toxo- 
don, son  mucho  mas  angostos,  pero  mas  gruesos 
y separados  unos  de  otros  por  anchos  intérvalos. 
El  resto  de  la  síníisis  es  muy  larga,  muy  extendida 
hácia  atrás,  y con  su  parte  interna  profundamente 
excavada,  cóncava  v estrecha. 

Los  cinco  incisivos  inferiores  son  muy  angostos  y 
muy  gruesos,  con  la  cara  anterior  esmaltada,  y la 
posterior  sin  esmalte.  El  del  medio  es  mas  pequeño, 
y los  dos  externos  considerablemente  mas  grandes 
que  los  tres  internos . 

El  i.  T único  ó impar  que  es  el  mas  pequeño,  está 
implantado  en  el  centro  mismo  de  la  síníisis  diri- 
jiéndose  horizontalmente  hácia  adelante;  es  muy 
angosto,  comprimido  lateralmente,  de  caras  anterior 
y posterior  convexas,  con  caras  laterales  casi  planas 
y la  corona  cortada  en  bisel. 

El  i.  y es  un  poco  mas  grande,  particularmente 
mas  ancho,  menos  comprimido  lateralmente,  de 
cara  anterior  no  tan  convexa,  y de  sección  trans- 
versal tendiendo  hácia  la  forma  triangular. 

El  i.  ^ es  de  tamaño  considerablemente  mayor 
y de  sección  transversal  triangular;  la  cara  superior 


externa  es  un  poco  cóncava  y sin  esmalte,  la  cara 
inferior  ligeramente  convexa  y esmaltada,  y la  cara 
del  lado  interno  mas  angosta  y con  una  capa  de  es- 
malte en  su  parte  inferior  que  se  une  con  la  capa  de 
esmalte  de  la  cara  anterior.  La  corona  está  gastada 
en  bisel  de  adentro  hácia  afuera  terminando  en 
cúspide  triangular  aguda. 

El  canino  T,  está  separado  del  incisivo  externo 
y del  premolar  siguiente  por  un  pequeño  diastema  ; 
es  un  diente  de  sección  elíptica,  relativamente 
grueso,  y sin  vestigio  de  capa  de  esmalte,  afectando 
por  completo  la  forma  de  uno  de  los  dientes  ante- 
riores del  cráneo  del  Mylodon,  con  los  que  sin 
duda  se  hubiera  confundido  si  hubiera  sido  encon- 
trado aislado. 

Los  tres  premolares  que  siguen  atrás  aumentan 
de  tamaño  del  primero  al  último. 

El  p.  j es  muy  parecido  al  canino,  de  sección 
transversal  elíptica,  con  su  eje  mayor  en  dirección 
oblicua  al  eje  de  la  serie  dentaria,  y con  una  banda 
perpendicular  de  esmalte  muy  angosta,  en  su  cara 
anterior. 

El  p.  3 es  de  sección  prismático  triangular,  an- 
gosto adelante,  ancho  atrás,  y con  la  cara  externa 
dividida  por  un  surco  perpendicular  profundo,  en 
dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior  mas  pequeño 
que  el  posterior.  La  cara  perpendicular  externa 
está  cubierta  por  una  capa  de  esmalte,  y la  interna 
es  sin  esmalte  y con  una  depresión  cóncava  perpen- 
dicular en  el  centro. 

El  p.  j es  de  sección  alargada  longitudinalmente, 
un  poco  mas  ancho  atrás  que  adelante,  de  cara  ex- 
terna esmaltada  y dividida  por  un  surco  perpen- 
dicular en  dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior  mas 
angosto  y el  posterior  mas  ancho.  La  cara  interna 
es  todavía  sin  esmalte  como  en  el  p.  3 y con  una 
depresión  perpendicular  en  el  centro. 

El  m.  T es  de  gran  tamaño,  y de  corona  angosta  y 
alargada  en  sentido  longitudinal.  La  cara  externa 
presenta  un  gran  surco  perpendicular  que  la  divide 
en  dos  partes  muy  desiguales,  la  anterior  estrecha 
y en  forma  de  columna  elevada  y convexa,  y la 
posterior  muy  ancha,  baja,  casi  plana,  con  ondula- 
ciones poco  marcadas,  ambas  cubiertas  por  una 
capa  de  esmalte  ininterrumpida.  La  cara  interna  se 
divide  en  tres  lóbulos  desiguales  separados  por  dos 
surcos  perpendiculares;  el  lóbulo  interno  anterior 
es  ancho,  convexo  y sin  esmalte;  el  lóbulo  mediano 
es  mas  angosto,  plano  y esmaltado;  y el  lóbulo 
posterior  es  todavía  mas  angosto,  convexo  y sin 


UNGULADOS 


401 


esmalte.  La  corona  muestra  tres  pliegues  entrantes 
de  esmalte,  uno  sobre  el  lado  externo  en  su  parte 
anterior  y dos  sobre  el  interno. 

El  m.  -2  es  de  la  misma  forma  que  el  m.  pero 
un  poco  mas  pequeño. 

El  m.  - es  de  mayor  tamaño  que  los  dos  prece- 
dentes, con  la  columna  interna  mediana  esmaltada, 
mas  ancha,  y la  columna  interna  posterior  sin  es- 
malte, ancha,  aplastada,  y separada  de  la  mediana 
poruña  depresión  alta  y esmaltada. 

El  agujero  mentoniano  de  la  mandíbula  es  grande, 
y está  colocado  debajo  de  la  parte  anterior  del 

m.  -y. 


Dimensiones 


Diámetro  del  i. 
(impar) 


/ ántero  posterior  ó grueso 

í sobre  la  cara  an- 

( transverso  ó ancho  < terior 

( sobre  la  posterior. 


Diámetro  del  i.-,  [Entero-posterior 

( transverso 

Í ancho  de  la  cara  posterior 

ancho  de  la  cara  anterior... 

ancho  de  la  cara  interna 

Diámetro  del  c.  T [ Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.  5 [ Entero-posterior 

ántero-posterior- 

transverso  í en  la  Parte  anterior.... 

( en  la  posterior 

ántero-posterior 

transverso  f en  Ia  Parte  anterior.... 

( en  la  posterior 

Diámetro  del  m.T  [ Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.^  Entero-posterior 

' transverso 

ántero-posterior 

transverso  f en  la  Parte  anterior 

( en  la  posterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  inferiores 
Ancho  del  espacio  comprendido  entre  el  borde  interno  de 

los  dos  primeros  premolares  (pm.  

Ancho  del  espacio  comprendido  entre  el  borde  interno  de 
la  parte  posterior  de  los  dos  últimos  molares  ( m.  —).... 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  y 

Longitud  de  la  mandíbula  desde  la  parte  anterior  del  i.  j 

hasta  la  parte  posterior  de  la  rama  ascendente 

Longitud  de  la  parte  sinfisaria. 


Diámetro  del  m.  y 


Diámetro  del  pm.  , 
Diámetro  del  pm.  j 


0m029 


0.014 

0.008 

0.029 

0.023 

0.033 

0.029 

0.026 

0.019 

0.015 

0.020 

0.012 

0.024 

0.010 

0.020 

0.023 

0.015 

0.020 

0.058 

0.020 

0.050 

0.019 

0.073 

0.019 

0.014 

0.260 


0.057 


0.134 

0.128 


0.560 

0250 


El  Trigodon  Gaudryi  alcanzaba  la  talla  de  los 
mas  gigantescos  toxodontes. 

Localidad.  — He  descubierto  esta  especie  en 
Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS 


REPRESENTANTES  DE  LA  FAMILIA  DE  LOS  TOXODONTES 


Las  relaciones  que  unen  entre  sí  los  diferentes 
géneros  de  la  familia  de  los  Toxodon  ticlre,  no  son 
difíciles  de  apercibir,  pero  en  muchos  casos  no  se 
han  encontrado  hasta  ahora  los  intermediarios  que 
los  ligan  unos  á otros,  ó que  demuestren  su  descen- 
dencia de  una  manera  indiscutible. 

Los  dos  únicos  géneros  que  aparecen  como  íntima- 
mente aliados,  son  Toxodon  y Toxoclontherium, 
siendo  evidente  que  este  es  una  modificación  de 
aquel.  Toxodon , en  generales  también  el  género 
de  caractéres  mas  primitivos  de  los  que  constitu- 
yen este  grupo,  y solo  se  le  pueden  encontrar  ante- 
cesores en  representantes  de  otra  familia,  la  de  los 
Nesodontidse ; aquí  hay  dos  géneros,  el  Grono- 
therium,  y el  Pro  toxodon,  que  tienen  caractéres 
de  Toxodon , al  mismo  tiempo  que  se  encuentran 
en  un  estadio  de  evolución  menos  avanzada,  que 
los  colocaría  en  la  categoría  de  antecesores  ; pero 
la  distancia  entre  Toxodon  y Protoxoclon,  están 
considerable,  que  es  necesario  interponer  entre 
ambos  un  crecido  número  de  (intermediarios  que 
permanecen  por  ahora  completamente  descono- 
cidos. 

El  Trigodon  es  un  caso  de  especializacion  parti- 
cular en  una  dirección  que  no  se  ha  manifestado  en 
ningún  otro  representante  del  orden  de  los  toxodon- 
tes, y rarísima  vez  en  los  demás  mamíferos,  pero 
no  tiene  relación  directa  con  Toxodon,  pues  sus 
dientes  en  sériemas  continua,  lo  ligan  de  una  ma- 
nera más  directa  á Protoxodon,  ó á algunos  de  sus 
sucesoros  desconocidos. 

Haploclontherium  muestra  en  sus  muelas  un 
grado  de  evolución  mas  avanzado  que  Toxodon, 
pero  no  se  conocen  por  ahora  otras  formas  aliadas 
que  permitan  establecer  su  descendencia. 

Diloboclon,  por  la  forma  de  las  muelas  es  mas 
cercano  de  Toxodon,  pero  los  incisivos  de  base  no 
tan  abierta  y muy  angosta,  son  de  un  tipo  mas  pri- 
mitivo, de  modo  que  no  puede  descender  de  Toxo- 
don, sino  de  una  forma  antecesora  de  este  género. 

Las  relaciones  de  los  representantes  de  la  familia 
de  los  Toxoclonlidse,  pueden  así  establecerse  de 
esta  manera : 


51 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


m 


XOTODONTIDAE 


Los  representantes  de  este  grupo  tienen  las  muelas  construidas  sobre  el  mismo  tipo  que  las  de  los 
toxodontes,  con  las  mismas  bandas  de  esmalte  y bandas  no  esmaltadas,  distinguiéndose  por  las  muelas 
inferiores  que  en  vez  de  estar  arqueadas  hacia  adentro  como  en  los  Toxodontidse  están  arqueadas  hacia 
afuera  como  en  los  Typothericlse ; pero  en  los  representantes  de  esta  última  familia  el  esmalte  de  todos 
los  dientes  está  cubierto  por  un  depósito  de  cemento  mas  ó menos  grueso,  mientras  en  los  Xotodontidse 
el  esmalte  no  presenta  cubierta  de  cemento,  en  lo  que  concuerdan  con  los  representantes  del  grupo  de 
los  T&xodontidse. 

Los  Xotodontidse,  por  lo  que  de  ellos  hasta  ahora  se  conoce,  parecen  haber  tenido  una  dentición  com- 
pleta y en  série  casi  ininterrumpida,  carácter  que  los  separa  de  los  Typotheridse  que  son  todos  de  den- 
tición incompleta.  Los  verdaderos  molares  superiores  son  profundamente  excavados  en  la  cara  perpendi- 
cular externa  como  la  última  muela  superior  de  Typothevium. 

Conozco  cuatro  géneros  de  este  grupo,  que  se  distinguen  del  modo  siguiente: 


Incisivos  inferiores  con  capa  de  esmalte  todo  al  rededor,  excepto  la  superficie  masticatoria  de  la  corona.  Eutomodus. 

Todas  las  muelas  inferiores  arqueadas 
hacia  afuera.  Xotodon, 

Premolares  inferiores  arqueados  hacia 
adentro  y verdaderos  molares  hacia 
afuera.  Stenotephanos. 

m.  y y i bilobados  sobre  el  lado  interno  y sobre  el  externo.  Lithops. 


UNGULADOS 


403 


EUT0M0DUS  amegh. 

Tomodus.  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  IX, 
p.  111,  a.  1886. 

Este  género  se  caracteriza  por  incisivos  de  base 
ancha  y abierta  con  capa  de  esmalte  continua  ex- 
cepto en  la  corona,  y muelas  superiores  elípticas, 
con  dos  grandes  fajas  de  esmalte,  una  que  cubre  la 
pared  externa,  y la  otra  la  interna. 

Lo  lie  descrito  primeramente  bajo  el  nombre  de 
Tomodus,  pero  como  resulta  que  este  nombre  lia 
sido  ya  empleado  con  anterioridad  (1879)  por 
Trajntschold  para  un  género  de  pescados,  lo  cam- 
bio ahora  por  el  de  Eutomodus. 

Eutomodus  elautus  Amegh. 

(Pl.  Lxxr,  fig.  6 y 7) 

Tomodus  elautus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe., 
t.  IX,  p.  111,  a.  1886.  — Id.  Observ . gen.  sob.  los 
toxodontes,  etc.,  p.  54,  a.  1887. 

Fundé  la  especie  sobre  un  diente  incisivo  que  me 
pareció  pertenecer  á un  animal  de  la  familia  de  los 
Tijpotheridse  mucho  mas  pequeño  que  el  Typo- 
therium, pero  mas  grande  que  el  Protypotherium 
y de  caractéres  particulares.  Entonces  no  conocía 
todavía  mas  que  de  una  manera  muy  superficial  el 
género  Xotodon  con  el  que  es  mas  íntimo  aliado 
que  con  Typotherium. 

Es  un  incisivo  inferior  izquierdo,  de  sección 
trausversal  elíptica,  aplastado  en  sentido  perpendi- 
cular, un  poco  convexo  en  la  cara  inferior  y mas 
aplastado  en  la  superior.  Presenta  una  doble  curva, 
una  en  sentido  longitudinal,  que  es  la  característica 
de  todos  los  incisivos,  pero  aquí  poco  pronunciada, 
y la  otra  lateral,  con  la  concavidad  en  el  borde  es- 
terno  y la  convexidad  en  el  interno.  El  diente  está 
rodeado  de  una  capa  de  esmalte  continuo  como  en 
los  incisivos  del  Typotherium,  pero  la  superficie 
del  esmalte  no  es  acanalada  longitudinalmente  co- 
mo en  aquel  género,  sino  casi  completamente  lisa, 
con  pequeñas  arruguitas  irregulares,  sin  que  tam- 
poco esté  cubierto  por  depósitos  de  cemento.  La 
corona  está  gastada,  formando  la  dentina  un  pozo 


profundo,  angosto  y largo,  dominado  por  la  capa  de 
dentina  periférica  que  se  levanta  mas  arriba  en  for- 
ma de  lámina  aislada,  y baja  luego  en  declive  hacia 
el  centro.  Aquí  existe  una  pequeña  arista  que  recor- 
re el  eje  mayor  de  la  corona,  la  que  indica  la  pro- 
longación hácia  arriba  de  la  cavidad  interna,  en 
forma  de  una  pequeña  hendidura  que  se  rellena  de 
dentina  mas  dura,  que,  siendo  mas  resistente  al  fro- 
tamiento ha  quedado  sobre  la  corona  formando  la 
pequeña  arista  en  el  centro,  sin  que  ni  el  uno  ni  el 
otro  de  sus  extremos  llegue  á la  periferia.  Tiene  el 
diente  1 I milímetros  de  ancho  y solo  4 milímetros 
de  grueso.  La  parte  existente  tiene  30  milímetros 
de  largo,  pero  la  base  está  un  poco  rota,  por  lo  que 
supongo  tenía  cuando  entero  unos  4 centímetros. 

Atribuyo  á este  mismo  animal  una  muela  supe- 
rior izquierda,  de  sección  elíptica,  con  la  cara  exter- 
na excavada  perpendicularmente  y la  interna  un 
poco  convexa,  sin  columnas  salientes  ni  pliegues 
entrantes,  exceptuando  una  pequeña  ranura  perpen- 
dicular, muy  angosta  y poco  profunda,  sobre  la 
cara  anterior  hácia  el  lado  interno.  La  muela  solo 
muestra  dosfajas  perpendiculares  de  esmalte,  una  que 
cubre  casi  toda  la  cara  externa,  de  13  milímetros  de 
ancho  y la  otra  la  cara  interna  de  1 4 milímetros  de  an- 
cho; ambas  capas  están  separadas  por  dos  bandas  no 
esmaltadas,  la  posterior  inmediatamente  hácia  aden- 
tro de  la  esquina  externa  posterior,  de  solo  3 milíme- 
trosde  ancho;  yla  anterior  sobrelacara  perpendicular 
ántero-externa,  de  8 milímetros.  La  corona  tiene  17 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 9 milí- 
metros de  diámetro  transverso  en  su  parte  anterior, 
pero  es  considerablemente  mas  estrecha  hácia  atrás. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  el  Profesor  Scalabrim  en 
las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del 
Parama. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


XOTODON  AMEGH- 

Ameghino,  Observaciones  generales  sobre  los  toxodontes, 
etc.,  p.  53,  a.  1887. 

Este  género  solo  es  conocido  hasta  abora  por  mue- 
las inferiores  aisladas,  y una  mandíbula  inferior  casi 
completa,  con  la  mayor  parte  de  la  dentadura. 


404 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  fórmula  dentaria  de  la  mandíbula  inferior  es 
■5  i-  t c-  7 m-  (í  P-  3 ni.)  con  todos  los  dientes  coloca- 
dos enserie  continua  ó casi  continua.  Los  incisivos 
son  muy  angostos,  apretados  unos  á otros  y diriji- 
dos  oblicuamente  hacia  arriba. 

Los  caninos  son  pequeños  y muy  comprimidos. 
Los  primeros  premolares  son  caniniformes  y los 
posteriores  de  sección  elíptica  y muy  diferentes  de 
los  verdaderos  molares,  que  son  parecidos  á los  de 
Toxoclon  pero  mucho  mas  comprimidos. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  mas  eleva- 
da adelante  que  atrás,  con  la  sínfisis  relativamente 
corta  y muy  angosta  hacia  adelante,  ascendiendo 
hacia  arriba  para  dar  un  desarrollo  enorme  á la 
barba. 

Conozco  hasta  ahora  dos  especies  de  este  género, 
una  grande  y la  otra  pequeña,  que  se  distinguen  de 
este  modo : 

Talla  pequeña.  Diámetro  ántero-postenor  de  la 
última  muela  inferior,  30  milímetros.  X.  foricurvalus. 

Talla  bastante  mayor.  Diámetro  ántero-posterior 
de  la  última  muela  inferior,  42  milímetros.  X.  prominens. 


Xotodon  foricurvatus  Amegh. 

(Pl.  xxiv,  fig.  11  á 13  y 19  é 21) 

Xotodon  foricurvalus,  Ameghino,  Observac.  gen.  sobre  los 
toxodontes,  etc.,  p.  53,  a.  1887. 

Toxodon  foricurvatus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  70,  Enero  de  1885.  —Id.  t.  IX, 
p.  85.  a.  1886. 

Toxodon  parvulus,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  t.  III, 
ent.  XIV,  p.  172,  Diciembre  de  1885. 

Fundé  esta  especie  en  Enero  de  1885,  sobre  dos 
pequeñas  muelas  inferiores  que  me  parecieron  de 
un  Toxodon,  pero  diferente  de  los  hasta  entonces 
conocidos,  por  estar  las  muelas  arqueadas  hácia 
afuera,  mientras  que  en  todos  los  demás  toxodontes 
lo  están  hácia  adentro,  por  lo  que  designé  el  nuevo 
animal  con  el  nombre  de  Toxodon  foricurvatus 
(foris  adverbio  y curvatus  curvado). 

A fines  del  mismo  año  describía  á su  vez  el  Dr. 
Burmeister  dos  muelas  de  la  misma  especie,  insis- 
tiendo con  razón  como  yo  ya  lo  había  hecho  sobre 
el  carácter  particular  de  la  inversión  de  la  curva  de 
las  muelas,  y cambiando  el  nombre  en  Toxodon 
parvulus,  bajo  el  fútil  pretesto  de  que  el  nombre 


de  foricurvatus  no  se  ajustaba  á las  reglas  de  la 
buena  latinidad  ! 

Al  año  siguiente  (1886)  agregué  algunos  nuevos 
datos  al  conocimiento  de  tan  curiosa  especie  insis- 
tiendo en  la  necesidad  de  sujetarse  estrictamente  á 
las  leyes  de  la  prioridad  que  no  permiten  cambiar 
un  nombre  sino  en  el  caso  de  haber  sido  ya  empleado, 
ni  aunque  exprese  un  contrasentido  ó carácter  opuesto 
al  que  distingue  la  especie. 

Por  fin,  en  1887,  al  hacer  la  revisión  general  del 
orden  de  los  toxodontes,  me  apercibí  que  la  direc- 
ción de  la  curva  de  las  muelas  inferiores  tenía  ma- 
yor importancia  que  la  que  le  había  atribuido  en  un 
principio,  puesto  que  el  Toxodon,  y los  demás  gé- 
neros que  se  le  parecían  tenían  las  muelas  inferio- 
res arqueadas  hácia  adentro,  mientras  que  el  Ty- 
potherium  y varios  otros  géneros  parecidos  las 
tenían  arqueadas,  hácia  afuera.  Así  la  diferencia  en 
la  dirección  de  la  curva  de  las  muelas  inferiores 
caracterizaba  dos  familias  distintas,  la  de  los  Toxo- 
d,ontidse  con  muelas  inferiores  arqueadas  hácia 
adentro,  y la  de  los  Typotheridac  con  muelas  in- 
feriores arqueadas  hácia  afuera.  El  Toxodon  fori- 
curvatus con  muelas  inferiores  arqueadas  hácia 
afuera  no  podía  ser  una  especie  del  género  Toxo- 
don, ni  siquiera  un  representante  de  los  Toxodon - 
tictac,  puesto  que  según  la  curva  de  las  muelas 
debía  ser  un  representante  de  los  Typotheridse, 
y de  consiguiente  representaba  en  esta  familia  un 
género  nuevo  que  designé  con  el  nombre  de  Xoto- 
don. El  descubrimiento  posterior  de  una  mandíbula 
inferior  casi  completa,  aunque  de  distinta  especie, 
ha  confirmado  la  existencia  de  dicho  género  y por 
consiguiente  las  deducciones  teóricas  que  me  habían 
conducido  á crearlo. 

Los  restos  del  Xotodon  foricurvatus  son  bas- 
tante escasos.  Hasta  ahora  no  conozco  de  él  mas  que 
escasísimos  fragmentos,  entre  ellos  un  pequeño  pe- 
dazo de  mandíbula  inferior  del  lado  derecho  en  el 
que  se  encuentra  todavía  implantada  la  última 
muela,  pieza  que  me  sirvió  de  base  para  la  funda- 
ción de  la  especie  y luego  del  género,  y que  de- 
muestra el  tamaño  reducido  de  esta  especie. 

En  este  fragmento  de  mandíbula,  sobre  el  lado 
externo,  se  vé  á descubierto  una  parte  del  canal  al- 
veolar de  unos  9 milímetros  de  ancho,  que  corre  al 
lado  de  la  muela  mas  ó menos  al  tercio  de  la  altura 
de  la  rama  horizontal.  Como  la  mandíbula  está  rota 
de  manera  que  queda  á descubierto  la  muela  en 
casi  toda  su  longitud,  se  vé  muy  bien  la  forma 


UNGULADOS 


405 


de  esta,  que  es  angosta,  larga  y alta,  de  un  diáme- 
tro ántero-posterior  bastante  mayor  en  la  raíz  que 
en  la  corona,  fuertemente  arqueada  en  sus  dos  ca- 
ras perpendiculares  anterior  y posterior  encorván- 
dose la  parte  implantada  en  la  mandíbula  hácia 
atrás;  pero  lo  que  distingue  á primera  vista  esta 
muela  de  la  de  los  verdaderos  Toxodontes  es  su 
curva  lateral  invertida,  con  la  concavidad  hácia 
afuera  y la  convexidad  hácia  adentro.  En  el  lado  in- 
terno tiene  la  muela  cuatro  columnas  perpendicu- 
lares separadas  por  tres  surcos  como  en  las  de  los 
toxodontes,  pero  con  una  conformación  un  poco 
diferente.  La  primera  columna  interna  formada  por 
el  lóbulo  anterior  es  mas  redondeada  y no  tan  alta 
como  en  los  toxodontes,  pero  también  sin 
capa  de  esmalte  interna.  La  segunda  columna,  plana 
y mas  baja  como  en  las  de  Toxoclon  está  también 
cubierta  por  una  faja  de  esmalte,  pero  está  separada 
de  la  columna  anterior  por  una  ranura  menos  pro- 
funda y no  forma  pliegue  entrante  de  esmalte  en  la 
corona.  La  tercer  columna  posterior  interna,  tam- 
bién cubierta  de  esmalte  como  en  las  de  Toxoclon, 
no  es  tan  aplastada  como  en  estas,  sino  mas  convexa 
y esta  separada  de  la  precedente  por  una  ranura  muy 
profunda  que  forma  un  pliegue  de  esmalte  entrante 
en  la  corona.  La  cuarta  columna  interna  ó última, 
también  es  mas  baja  y aplastada  que  la  correspon- 
diente en  la  misma  muela  de  los  T.  Burmeisteri 
y T.  platensis,  pero,  como  en  estos,  cubierta  de 
esmalte  solo  en  su  parte  anterior  dejando  una  faja 
perpendicular  sin  esmalte  en  su  parte  posterior. 
Esta  última  columna  no  está  separada  de  la  que  la 
antecede  por  una  ranura  angosta  y profunda  como 
en  los  Toxodontes,  sino  por  un  surco  ó canaleta 
ancha  y de  fondo  cóncavo  que  tampoco  forma  plie- 
gue de  esmalte  en  la  corona. 

En  el  lado  externo  presenta  una  conformación 
mas  parecida  á la  de  los  verdaderos  toxodontes, 
con  un  gran  lóbulo  posterior  como  en  estos,  pero 
mas  convexo,  y un  lóbulo  anterior  en  forma  de  co- 
lumna, aunque  de  diámetro  ántero-posterior  mucho 
menor,  y separado  también  por  una  ranura  angosta 
y profunda.  La  corona  es  ancha  en  su  parte  ante- 
rior correspondiente  al  primer  lóbulo  que  forman 
las  dos  columnas  anteriores  interna  y externa,  y mu- 
cho mas  angosta  en  su  parte  posterior. 

Dimensiones 

Grueso  de  la  mandíbula  debajo  del  borde  alveolar  de  la 
última  muela 0m023 


Alto  aproximado  de  la  mandíbula  debajo  de  la  última  muela 
Alto  de  la  parte  de  la  última  muela  que  sale  fuera  del  al- 
veolo  


tv,  . , , , . c en  la  corona... 

( en  la  raíz  .... . 
í en  la  parte  anterior. . 

Diámetro  transverso  ] en  la  parte  media 

( en  la  parte  posterior. 

Largo  de  la  raíz  á la  corona 

Ancho  de  la  primera  columna  externa 

» de  la  segunda  columna  externa 

» de  la  primera  columna  interna 

» de  la  segunda  columna  interna. 

» de  la  tercera  columna  interna 

» de  la  cuarta  columna  interna 


0.060 

0.010 

0.030 

0.036 

0.011 

0.006 

0.003 

0.069 

0.007 

0.023 

0.007 

0.006 

0.011 

0.006 


Una  muela  que  supongo  ser  la  penúltima  inferior 
del  lado  izquierdo,  difiere  todavía  mas  del  tipc  áe 
los  toxodontes  que  la  última  que  acabo  dedescri  . 
Su  tamaño  es  todavía  un  poco  mas  pequeño  y la  cur- 
va invertida  mas  pronunciada,  presentando  en  el 
lado  interno  solo  tres  columnas  y dos  surcos  en  vez 
de  cuatro  columnas  y tres  surcos  que  tienen  las 
muelas  del  género  Toxoclon.  La  primera  columna 
interna  corresponde  sin  duda  á las  dos  primeras 
columnas  internas  de  la  misma  muela  de  los  Toxo- 
dontes pues  ella  sola  ocupa  mas  de  la  mitad  del 
diámetro  ántero-posterior  de  la  muela.  Esta  gran 
columna  es  no  solo  ancha  sino  también  aplastada, 
no  sobresaliendo  sobre  el  nivel  de  las  que  siguen  y 
por  consiguiente  sin  ningún  vestigio  que  pueda 
corresponder  en  algo  á la  primer  columna  muy 
elevada  de  las  muelas  de  Toxoclon.  Está  casi  en  su 
totalidad  completamente  cubierta  de  esmalte  á ex- 
cepción de  una  pequeña  faja  muy  angosta  en  su  parte 
anterior,  mucho  mas  angosta  que  no  lo  sería  la  pri- 
mera columna  anterior  no  esmaltada  si  esta  exis- 
tiera, como  lo  prueba  la  existencia  de  esa  primer 
columna  en  el  lado  externo  con  un  ancho  mucho  mas 
considerable  que  la  faja  sin  esmalte  mencionada. 

La  segunda  columna  interna  completamente  es- 
maltada, aunque  del  mismo  alto  que  la  primera,  es 
mucho  mas  angosta  y de  superficie  convexa,  se- 
parada de  la  anterior  por  una  ranura  profunda  que 
forma  en  la  corona  un  pliegue  de  esmalte  entrante 
de  varios  milímetros  de  largo.  La  tercera  y última 
columna  interna,  solo  esmaltada  en  su  parte  ante- 
rior, también  es  estrecha  y convexa,  no  mas  alta 
que  las  dos  anteriores,  separada  de  la  que  la  ante- 
cede por  una  ranura  profunda  pero  cuyo  pliegue 
de  esmalte  entrante  en  la  corona  es  relativamente 
corto.  Se  sigue  de  la  disposición  de  estas  columnas 
y de  la  capa  de  esmalte  que  las  cubre,  que  esta 


406 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ocupa  en  la  superficie  interna  de  la  muela  un  espa- 
cio proporcionalmente  mas  considerable  que  en  la 
misma  muela  de  los  Toxodontes.  En  el  lado  externo 
existe  la  misma  construcción  en  dos  columnas  ó 
lóbulos  desiguales,  el  anterior  estrecho  y el  poste- 
rior nmy  ancho,  característica  de  los  verdaderos 
molares  inferiores  de  los  toxodontes,  pero  con 
pequeñas  diferencias  de  detalle  que  la  distinguen  de 
la  última  muela  inferior  del  mismo  animal.  La  pri- 
mera columna  externa  es  proporcionalmente  mas 
pequeña,  pero  mas  elevada  y mas  redondeada  ó 
convexa  que  en  los  otros  toxodontes,  separada  de  la 
que  sigue  por  una  ranura  menos  profunda  y que  no 
forma  en  la  corona  pliegue  entrante  de  esmalte.  En 
cuanto  al  lóbulo  posterior  mas  ancho  no  solo  no 
presenta  una  superficie  convexa  como  en  la  última 
muela  inferior,  sino  que  mas  bien  es  cóncavo,  mas 
deprimido  todavía  que  en  las  muelas  de  los  toxo- 
dontes típicos,  particularmente  en  la  parte  mediana 
que  es  bastante  mas  baja  que  su  borde  posterior.  La 
capa  de  esmalte  se  estieude  sin  interrupción  sobre 
toda  la  superficie  externa,  dando  vuelta  en  su  parte 
anterior  hasta  la  mitad  masó  menos  del  ancho  de  la 
cara  perpendicular  anterior,  y hacia  atrás  sobre  casi 
toda  la  cara  posterior  dejando  tan  solo  visible  una 
fajita  perpendicular  sin  esmalte  que  ocupa  el  ángulo 
posterior  interno,  de  solo  tres  milímetros  de  ancho. 
La  otra  faja  no  esmaltada  colocada  en  el  ángulo  an- 
terior interno  tiene  apenas  6 milímetros  de  ancho. 
La  corona  está  muy  gastada,  habiendo  desaparecido 
por  la  masticación  un  espesor  de  varios  milímetros 
de  dentina,  formando  así  una  especie  de  pozo  limi- 
tado por  una  pared  de  esmalte,  con  dos  profundas 
escotaduras,  una  anterior  y otra  posterior  corres- 
pondientes á las  dos  fajas  no  esmaltadas  situadas  en 
los  ángulos  án tero-externo  y póstero-externo.  La 
forma  general  de  la  corona  también  es  distinta  de 
la  que  presenta  la  última  muela;  no  es  tan  ancha 
adelante,  es  mas  angosta  en  el  centro  y mas  gruesa 
en  su  parte  posterior.  Las  caras  perpendiculares  an- 
terior y posterior  son  mas  redondeadas  que  en  las 
muelas  de  las  especies  del  género  Toxoclon. 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  de  la  corona 0m026 

í en  la  parte  anterior 0.009 

Diámetro  transverso  l en  la  parte  media 0.007 

( en  la  parte  posterior 0.00S 


Ancho  de  la  primera  columna  externa 0.008 

» de  la  segunda  columna  externa 0.018 

» de  la  primera  columna  interna 0.016 

» de  la  segunda  columna  interna 0.005 

» de  la  tercera  columna  interna 0.005 

Largo  de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona 0.065 


Otro  fragmento  de  muela  del  lado  derecho  de  la 
mandíbula  inferior,  que  comprende  casi  la  mitad 
posterior,  demuestra  haber  pertenecido  áuna  muela 
muy  parecida  á la  descrita,  pero  cuya  última  colum- 
na ó lóbulo  posterior-esterno,  se  levantaba  en  su 
parte  posterior,  formando  un  principio  de  columna 
convexa  bastante  ancha  y elevada,  sin  que  esté  limi- 
tada por  ranura  ó surco  perpendicular,  confundién- 
dose al  contrario  gradualmente  con  la  superficie 
plana  del  resto  de  la  columna  posterior  externa. 
Las  dos  últimas  columnas  internas,  angostas  y con- 
vexas, están  separadas  por  ranuras  menos  profun- 
das, siendo  la  penúltima  mas  bien  una  depresión 
perpendicular  ancha  y cóncava.  La  dentina  de  la 
corona  no  está  gastada  tan  profundamente  como  en 
la  muela  anterior. 

Atribuyo  al  mismo  animal  un  incisivo  inferior 
mediano  del  lado  izquierdo,  que  difiere  á primera 
vista  del  mismo  diente  de  los  toxodontes,  por  su 
grueso  considerable  en  proporción  del  ancho,  y por 
la  corona  que  en  vez  de  estar  cortada  en  bisel,  for- 
mando ángulo  muy  agudo,  termina  en  una  sección 
transversal  de  superficie  casi  plana,  con  la  capa  de 
esmalte  anterior  que  sobresale  uno  ó dos  milíme- 
tros adelante.  La  sección  transversal  representa  un 
triángulo  escaleno,  cuyo  lado  más  corto  lo  forma  la 
pared  interna  casi  vertical.  La  capa  de  esmalte  que 
cubre  la  cara  anterior  da  vuelta  sobre  el  ángulo 
interno,  formando  una  banda  interna  de  esmalte  de 
pocos  milímetros  de  ancho.  Tiene  20  milímetros  de 
ancho  en  la  cara  anterior  esmaltada,  y 15  milíme- 
tros de  grueso  en  su  cara  interna,  de  donde  va 
disminuyendo  el  espesor  hasta  terminar  en  el  lado 
opuesto  ó externo,  en  el  vértice  de  un  ángulo 
agudo. 

La  talla  de  esta  especie  debe  haber  sido  con  corta 
diferencia  comparable  á la  del  tapir. 

Localidad.  — Los  restos  descritos  han  sido 
recojidos  por  el  profesor  Scalabrjini  en  las  barran- 
cas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y 
pertenecen  al  museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


UNGULADOS 


407 


Xotodon  prominens  Amegh. 

Xotodon  prominens,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  ma- 
míferos fós.  nuevos,  etc.,  p.  8,  n°  10,  Febrero  de 
1888. 

Toxodonü  antiquus , Moreno,  Informe  prelim.  etc.,p.  14, 
Julio  de  1888  [nomen  nudum). 

Esta  especie  de  tamaño  bastante  mayor  que  la  del 
oligoceno  del  Paraná,  está  representada  por  una 
mandíbula  inferior  con  la  rama  izquierda  bastante 
destrozada,  pero  la  del  lado  derecho  bien  conser- 
vada y con  toda  la  dentadura,  compuesta  de  tres 
incisivos,  un  canino,  cuatro  premolares,  y tres  ver- 
daderos molares. 

La  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula  es  muy  estre- 
cha hácia  adelante  con  los  seis  incisivos  muy  apre- 
tados, y colocados  unos  encima  de  otros,  aumen- 
tando de  tamaño  del  primero  al  tercero. 

El  i.  que  es  el  mas  pequeño,  es  de  aspecto 
triangular,  con  una  cara  superior  que  es  la  mas  an- 
cha, una  inferior  externa  un  poco  mas  angosta,  y 
una  inferior  interna  todavía  más  angosta,  y que  se 
une  á la  precedente  formando  ángulo  redondeado,  de 
manera  que  las  dos  caras  se  confunden  casi  en  una, 
de  superficie  convexa,  mientras  la  opuesta  ó supe- 
rior es  deprimida.  El  esmalte  cubre  las  dos  caras 
externas  con  una  capa  ininterrumpida.  Tiene  6 mi- 
límetros de  diámetro  vertical,  y 13  milímetros  de 
diámetro  transverso. 

El  i.  7 está  colocado  encima  del  precedente,  de 
manera  que  su  parte  longitudinal  interna  cubre  mas 
déla  mitad  longitudinal  externa  del  i.  T;  es  de  ta- 
maño mayor  que  el  precedente,  y de  sección  elíp- 
tica alargada  transversalmente,  con  la  cara  supe- 
rior lijeramente  cóncava  y sin  esmalte,  y la  inferior 
bastante  convexa  v esmaltada.  Tiene  6 milímetros 
de  diámetro  vertical  y 18  milímetros  de  diámetro 
transverso. 

El  i.  7 de  tamaño  todavía  mayor,  está  igualmente 
colocado  encima  del  i.  cubriéndolo  casi  por  com- 
pleto, pero  sobrepasando  mucho  mas  hácia  afuera, 
sobre  su  lado  longitudinal  externo.  Es  de  sección 
triangular,  con  una  cara  superior  mas  ancha  y un 
poco  deprimida,  y dos  caras  inferiores  mas  angos- 
tas, una  sobre  el  lado  interno  y la  otra  sobre  el  ex- 
terno, uniéndose  sobre  la  línea  media  longitudinal, 
formando  ángulo  muy  redondeado,  mientras  los 
ángulos  laterales  forman  aristas  agudas  longi- 


tudinales. El  esmalte  forma  una  capa  que  cubre 
toda  la  cara  superior,  dando  vuelta  sobre  la 
arista  longitudinal  externa  para  tapar  también  toda 
la  cara  longitudinal  inferior  externa  ; la  corona  pare- 
ce se  gastaba  verticalmente.  Tiene  10  milímetros 
de  grueso  ó diámetro  antero-posterior,  y TI  milí- 
metros de  diámetro  transverso. 

Los  seis  incisivos  están  implantados  de  manera 
que  se  dirijen  hácia  adelante  y hácia  arriba. 

El  canino  inferior  es  un  diente  pequeño,  colocado 
encima  del  incisivo  externo,  pero  á 22  milímetros 
detrás  del  borde  del  alveolo  de  este.  Es  de  sección 
elíptica  muy  comprimido  transversalmente,  con  su 
eje  mayor  en  dirección  oblicua  al  eje  de  la  série 
dentaria,  dirijido  de  atrás  hácia  adelante  y de  afuera 
hácia  adentro,  fuertemente  arqueado  con  la  conve- 
xidad dirijida  hácia  adelante  y la  concavidad  hácia 
atrás.  La  cara  perpendicular  externa  es  un  poco 
convexa  y cubierta  por  una  capa  de  esmalte,  y la 
interna,  plana,  deprimida,  y sin  esmalte.  La  corona 
está  gastada  horizontalmente,  y tiene  7 milímetros 
de  diámetro  antero-posterior  y 3 milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

El  primer  premolar  (pm.-¡-),  está  separado  del 
canino  por  un  diámetro  de  9 milímetros,  pero  tiene 
la  misma  forma  con  la  diferencia  de  un  tamaño  un 
poco  mayor,  la  cara  externa  un  poco  mas  convexa  y 
su  modojjde  implantación  todavía  un  poco  mas  obli- 
cuo. El  esmalte  tapa  la  cara  externa  anterior,  pero 
no  la  interna  posterior.  La  corona  tiene  8 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  y cerca  de  4 milí- 
metros de  diámetro  transverso. 

El  segundo  premolar  es  de  tamaño  mucho  mas 
considerable , mas  comprimido  y de  sección  mas 
alargada,  con  el  eje  mayor  en  la  misma  dirección 
del  eje  de  la  série  dentaria.  La  cara  perpendicular 
externa  es  apenas  un  poco  convexa  y completamente 
cubierta  por  una  capa  de  esmalte  que  da  vuelta  ade- 
lante y atrás  cubriendo  también  la  parte  contigua 
de  las  caras  perpendiculares  anterior  y posterior. 
La  cara  interna  es  un  poco  excavada  perpendicular- 
mente  pero  de  fondo  plano,  y con  una  capa  de  es- 
malte que  deja  á descubierto  los  bordes  de  los  án- 
gulos anterior  y posterior.  Tiene  13  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 5 milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

El  premolar  tercero  (pm.  7 ) de  tamaño  todavía 
mayor,  difiere  del  precedente  por  su  cara  externa 
un  poco  convexa  sobre  los  bordes  y deprimida  per- 
pendicularmente en  el  centro.  La  cara  interna  es 


408 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mas  fuertemente  excavada  que  en  el  premolar  ante- 
rior y de  fondo  un  poco  cóncavo.  EL  esmalte  forma 
también  dos  capas,  una  interna  y otra  externa,  se- 
paradas por  fajas  perpendiculares  sin  esmalte,  situa- 
das en  los  ángulos  internos  anterior  y posterior. 
Tiene  15  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
6 milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  premolar  cuarto  (pm.T)  todavía  un  poco  mas 
grande,  difiere  de  todos  los  demás  por  su  cara  ex- 
terna con  sus  bordes  anterior  y posterior  muy  con- 
vexos, en  forma  de  columnas  perpendiculares,  se- 
paradas por  un  surco  perpendicular  mediano,  ancho, 
profundo  y de  fondo  cóncavo.  La  cara  interna  es 
también  un  poco  excavada  perpendicularmente, 
pero  relativamente  menos  que  el  premolar  tercero. 
Este  diente  es  el  de  corona  mas  ancha  de  todos  los 
de  la  mandíbula  inferior.  La  capa  de  esmalte  está 
también  interrumpida  adelaute  y atrás,  como  en  los 
otros  dientes.  Tiene  17  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior y 8 milímetros  de  diámetro  transver- 
so, pero  en  el  centro  es  un  poquito  mas  angosto. 

Los  cuatro  premolares  están  separados  entre  sí  y 
del  verdadero  molar  que  sigue  por  diastemas  regu- 
lares pero  muy  pequeños,  apenas  de  un  poco  mas 
de  un  milímetro  de  ancho. 

El  primer  verdadero  molar  ( m.  T ) es  mucho  mas 
grande  pero  relativamente  mas  angosto.  Sobre  la 
cara  externa  presenta  una  columna  perpendicular 
anterior  ancha,  convexa  y muy  proeminente  hácia 
afuera,  de  7 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior, siguiendo  hácia  atrás  una  superficie  baja,  casi 
plana  y deprimida  de  18  milímetros  de  ancho.  Sobre 
el  lado  interno  muestra  hácia  el  medio  del  largo  de 
la  corona  un  pliegue  entrante  de  esmalte  que  pene- 
tra en  ella  de  atrás  hácia  adelante  produciendo  en  la 
cara  interna  un  surco  perpendicular  angosto  y pro- 
fundo, que  divide  la  muela  en  dos  lóbulos,  el  an- 
terior muy  ancho,  plano,  y con  una  pequeña  co- 
lumnita  perpendicular  adelante,  y el  posterior  mas 
angosto  y con  una  depresión  perpendicular  apenas 
marcada.  La  corona  tiene  26  milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior,  10  milímetros  de  diámetro 
transverso  adelante  y ocho  atrás,  siendo  todavía  mas 
angosta  inmediatamente  detrás  de  la  columnita  an- 
terior, en  donde  solo  tiene  5 milímetros  de  ancho. 

El  segundo  verdadero  molar  ( m.  ¿ ),  es  casi  de  la 
misma  forma  y tamaño  que  el  precedente,  del  que 
difiere  solo  por  el  lóbulo  posterior  interno  cuya  de- 
presión perpendicular  es  mas  profunda,  afectando 
la  forma  de  un  surco,  de  manera  que  la  muela  se 


presenta  sobre  el  lado  interno  como  dividida  en 
cuatro  partes  ; primero  una  columnita  perpendicu- 
lar adelante,  angosta  y delgada,  á la  que  sigue  un 
lóbulo  bajo,  ancho  y plano,  y luego  dos  mas  angos- 
tos y convexos  separados  por  los  dos  surcos  per- 
pendiculares mencionados.  La  corona  tiene  27  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  10  milímetros 
de  diámetro  transverso  adelante,  y 7 atrás. 

La  última  muela  inferior  (m.  £),  difiere  por  un  ta- 
maño considerablemente  mayor,  mostrando  sobre  el 
lado  externo  la  misma  columna  perpendicular  ante- 
rior, angosta,  elevada  y convexa,  seguida  atrás  de 
ima  superficie  casi  plana,  ancha,  y deprimida  parti- 
cularmente en  su  parte  anterior.  Sobre  el  lado  in- 
terno muestra  una  columnita  anterior  angosta  y 
elevada,  seguida  de  una  superficie  plana,  baja  y de  10 
milímetros  de  ancho;  sigue  luego  el  mismo  surco  per- 
pendicular profundo  de  las  dos  muelas  precedentes, 
seguido  de  una  depresión  ancha,  cóncava  y poco 
profunda,  separada  del  surco  anterior  por  una  co- 
lumna convexa  no  muy  ancha  y poco  elevada;  por 
fin  detrás  de  esta  depresión  sigue  una  superficie 
muy  ancha  que  se  vá  elevando  hácia  atrás,  y que 
lleva  á su  vez  en  la  parte  posterior,  una  pequeña 
depresión  perpendicular.  La  corona  tiene  42  milí- 
metros de  diámetro  áutero-posterior,  10  milímetros 
de  diámetro  transverso  adelante  y 7 atrás. 

Los  tres  verdaderos  molares  presentan  también 
como  los  premolares,  una  capa  de  esmalte  que  cu- 
bre toda  la  cara  externa,  y otra  distinta  que  cubre 
la  interna,  interrumpiéndose  adelante  y atrás.  La 
superficie  masticatoria  de  la  corona  de  todas  las 
muelas  (premolares  y molares)  muestra  la  dentina 
profundamente  gastada  formando  una  especie  de 
valle  longitudinal  limitados  por  la  capa  de  esmalte 
que  sobresale  hácia  arriba. 

Los  tres  verdaderos  molares  están  arqueados  há- 
cia afuera,  pero  parece  que  esta  curva  invertida  es 
menos  aparente  en  los  premolares,  á lo  menos  á lo 
que  se  puede  juzgar  por  la  parte  que  sale  fuera  de 
los  alveolos. 

Tanto  los  premolares  como  los  molares  sobresa- 
len fuera  del  borde  alveolado,  sobre  el  lado  externo, 
de  unos  10  á 15  milímetros. 

Las  siete  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinalde  153  milímetros.  La  distancia  de 
taparte  posterior  de  la  última  muela  al  canino  es  de 
170  milímetros,  y hasta  la  parte  anterior  del  incisivo 
externo,  es  de  209  milímetros. 

La  rama  horizontal  presenta  un  borde  alveolado 


UNGULADOS 


409 


que  se  levanta  hacia  arriba  de  atrás  hacia  adelante, 
mientras  el  borde  inferior  permanece  horizontal,  de 
donde  resulta  que  la  rama  aumenta  considerable- 
mente de  altura  de  atrás  hácia  adelante,  hasta  deba- 
jo de  los  primeros  premolares  desde  donde  asciende 
rápidamente  hácia  arriba  formando  un  ángulo  cuyo 
vértice  toma  el  aspecto  de  una  barba,  pero  el  borde 
alveolario  debajo  de  los  incisivos  vuelve  á inclinarse 
notablemente  hácia  adelante.  La  rama  horizontal 
debido  á esta  singular  conformación  tiene  debajo 
de  la  parte  posterior  déla  última  muela,  70  milí- 
metros de  alto,  mientras  pasa  de  9 centímetros  de- 
bajo del  segundo  premolar. 

La  parte  siufisaria  es  corta,  empezando  la  unión 
de  ambas  ramas  mandibulares  debajo  del  último 
premolar,  formando  luego  hácia  adelante,  sobre  el 
lado  interno,  una  canaleta  cóncava  y profunda,  mien- 
ras  el  lado  externo  se  levanta  hácia  arriba,  estre- 
chándose notablemente  hasta  formar  sobre  la  línea 
mediana  horizontal  una  especie  de  carena  ó arista 
angosta  que  termina  en  la  parte  inferior  de  la  barba, 
en  donde  ambas  ramas  mandibulares  tienen  solo  25 
milímetros  de  ancho. 

El  incisivo  externo  de  cada  lado,  como  está  colo- 
cado muy  hácia  afuera  se  encuentra  implantado  en 
un  alveolo  que  forma  sobre  la  superficie  de  la  cara 
externa  de  la  rama  horizontal  una  protuberancia  con- 
vexa que  se  dirije  hácia  atrás,  y debajo  de  la  cual 
la  superficie  de  la  rama  mandibular  se  hunde  hácia 
adentro. 

Hay  dos  agujeros  mentonianos  pequeños  colocados 
uno  al  lado  del  otro  debajo  de  la  parte  anterior  del 
último  premolar,  y otro  mas  grande  colocado  mas 
adelante,  debajo  del  segundo  premolar,  á un  poco 
mas  de  5 centímetros  debajo  del  borde  alveolario. 

La  parte  siufisaria  tiene  próximamente  unos  10 
centímetros  de  largo. 

La  circunstancia  de  encontrarse  esta  pieza  en  el 
museo  de  La  Plata,  cuyas  colecciones  no  me  es  per- 
mitido consultar,  me  impide  acompañar  esta  descrip- 
ción con  el  dibujo  de  la  mandíbula. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  en  el 
yacimieuto  de  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Posteriormente  á mi  primera  descripción  de  esta 
mandíbula  que  yo  ya  había  determinado  y estudiado 
durante  mi  corta  permanencia  en  el  Museo,  Moheno 


ha  vuelto  á determinarla  como  nueva,  llamándola 
Toxodonü  antiquus,  dando  como  únicos  caracte- 
res para  distinguirla,  que  «proporcionalmente  ha 
sido  mas  fuerte,  aunque  de  una  talla  no  muy  su- 
perior á la  de  un  tapir»  (sic). 


STENOTEPHANOS  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nao.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  107, 
a.  1886. 

Los  verdaderos  molares  superiores  de  este  género 
se  distinguen  por  una  corona  muy  arqueada  que 
forma  una  especie  de  media  luna  con  la  cavidad 
hácia  afuera  y la  convexidad  hácia  adentro,  y por 
la  cara  externa  profundamente  excavada  perpen- 
dicularmente; estas  muelas  presentan  bandas  per- 
pendiculares esmaltadas,  como  los  verdaderos  toxo- 
dontes,  separadas  por  bandas  perpendiculares  no 
esmaltadas  sumamente  angostas.  La  columna  per- 
pendicular interna  de  los  molares  de  los  toxodontes, 
se  encuentra  también  en  los  verdaderos  molares  de 
Stenotephanos,  pero  es  completamente  rudimen- 
taria. 

En  la  mandíbula  inferior  los  premolares  están 
arqueados  hácia  adentro  como  en  los  Toxodontidse, 
y los  verdaderos  molares  hácia  afuera  como  en  los 
Typotheridse. 

Conozco  dos  especies  de  este  género,  que  se  dis- 
tinguen de  este  modo. 

Talla  menor.  Diámetro  ántero-posterior  de  la  pe- 
núltima muela  superior,  39  milímetros.  S.  plicidens. 

Talla  mayor.  Diámetro  ántero-posterior  de  la  pe- 
núltima muela  superior,  20  milímetros.  S.  speciosus. 

Stenotephanos  plicidens  Amegh. 

(Pl.  LXX,  fig.  3) 

Stenotephanos  plicidens,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  107,  a.  1886. — Id.  Observ. 
gener.  sobre  los  toxodontes,  etc.,  pj  54,  a.  1887. 
loxodon  plicidens,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  70,  a.  1885. 

Fundé  esta  especie  en  1885  sobre  una  sola  muela 
superior  que  coloqué  provisoriamente  en  el  género 


52 


410 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Toxoclon,  bajo  el  nombre  de  (?)  Toxodon  foricur- 
va tus,  aunque  reconociendo  que  debería  probable- 
mente ser  separada  como  género  distinto.  Al  año 
siguiente,  constituí  con  la  misma  muela  el  género 
Stenotephanos,  y el  descubrimiento  posterior  de 
mayores  materiales  aunque  no  de  la  misma  especie 
han  confirmado  plenamente  la  existencia  del  gé- 
nero. 

Sin  embargo,  la  especie  primera,  el  Stenote- 
phanos plicidens  no  es  hasta  ahora  conocida  mas 
que  por  la  única  muela  que  ha  permitido  esta- 
blecer la  especie  y crear  el  género.  Es  esta  una 
muela  superior  del  lado  izquierdo,  que  á primera 
vista  podría  confundirse  con  un  verdadero  nielar 
superior  de  Toxodon,  pero  examinándola  luego 
con  detención  se  nota  presenta  diferencias  de  forma 
y de  detalles  considerables. 

Unas  de  las  principales  diferencias  que  salta 
inmediatamente  á la  vista,  se  presenta  en  su  cara 
perpendicular  externa,  ondulada  en  los  verdaderos 
molares  de  Toxodon,  pero  excavada  perpendicular- 
mente en  el  de  Stenotephanos,  mostrando  una 
depresión  ancha,  profunda  y de  fondo  cóncavo,  como 
si  la  muela  hubiese  sido  plástica  y se  hubiera  dado 
vuelta  liácia  afuera  á sus  dos  cantos  externos, 
anterior  y posterior.  Sin  embargo,  la  superficie 
de  esta  gran  depresión  también  es  algo  ondu- 
lada por  un  cierto  número  de  depresiones  y 
elevaciones  longitudinales  secundarias  particular- 
mente en  su  parte  anterior. 

En  el  lado  interno  preséntanse  otras  diferencias 
igualmente  notables,  que  contribuyen  á dar  á la 
muela  un  aspecto  particular.  Los  molares  superio- 
res de  Toxodon  y Toxodontherium,  presentan 
en  su  lado  interno  un  surco  ancho  y profundo  que 
divide  aquí  la  muela  en  dos  partes,  de  cuyo  fondo 
sale  un  repliegue  de  esmalte  que  penetra  en  la 
corona  de  atrás  hácia  adelante.  Este  surco  profundo 
está  limitado  en  su  parte  posterior  por  el  ángulo 
posterior  interno  de  la  muela,  yen  su  parte  anterior 
poruña  fuerte  columna  redondeada,  colocada  sobre 
la  parte  mediana  de  la  muela,  en  sentido  inverso 
del  repliegue  de  esmalte  entrante,  esto  es,  dirijién- 
dose  de  adelante  hácia  atrás.  En  la  muela  de  Steno- 
tephanos plicidens,  el  gran  surco  posterior-interno 
que  divide  la  muela  en  dos  partes  está  colocado  mas 
hácia  adelante  y es  de  tamaño  muy  reducido,  el 
repliegue  de  esmalte  que  del  fondo  del  surco  pene- 
tra en  la  corona  de  atrás  hácia  adelante  es  apenas 
visible,  y la  gran  columna  interna,  que  se  dirije  de 


adelante  hácia  atrás,  es  ella  misma  rudimentaria. 
Resulta  de  esta  conformación  una  forma  de  corona 
completamente  distinta  de  la  de  las  muelas  del  To- 
xodon en  las  que  afecta  una  forma  triangular,  mien- 
tras en  la  muela  de  St.  plicidens  representa  una 
media  luna  con  la  convexidad  vuelta  hácia  el  lado 
interno  y la  convexidad  hácia  el  externo. 

Las  bandas  de  esmalte  longitudinales  de  la  muela 
del  St.  plicidens  son  en  número  de  tres  como  en 
las  muelas  de  toxodon,  pero  presentando  diferencias 
de  forma  y de  colocación  muy  importantes.  En  los 
verdaderos  molares  superiores  del  Toxodon  pla- 
tensis  y demás  especies  del  mismo  género,  la  faja 
de  esmalte  que  cubre  la  superficie  externa  que  es 
la  mas  ancha  empieza  en  el  canto  perpendicular 
anterior  pero  no  llega  hasta  el  canto  perpendicular 
posterior  en  donde  se  encuentra  una  ancha  banda 
sin  esmalte.  En  el  St.  plicidens  la  faja  de  esmalte 
externa  ocupa  toda  la  superficie,  desde  el  ángulo 
perpendicular  anterior  hasta  el  posterior.  La  faja 
sin  esmalte  ex  terna-posterior  de  las  muelas  de 
Toxodon  en  las  que  da  vuelta  penetrando  en  el 
borde  interno  está  colocada  en  el  St.  plicidens  en 
su  totalidad  sobre  el  borde  interno  posterior. 

La  banda  de  esmalte  anterior  interna  deprimida 
en  las  muelas  del  género  Toxodon,  es  en  Steno- 
tephanos plicidens,  convexa,  y viene  á concluir 
en  el  borde  que  limita  la  columna  interna  rudimen- 
taria formando  un  repliegue  que  penetra  en  la 
corona  de  atrás  hácia  adelante  en  una  extensión  de 
7 milímetros  y falta  completamente  en  las  muelas 
de  las  especies  del  género  Toxodon.  La  segunda 
banda  interna  de  esmalte  se  encuentra  en  la  cara 
anterior  del  surco  interno,  en  el  que  penetra  for- 
mando el  repliegue  de  esmalte  que  entra  en  la  co- 
rona de  atrás  hácia  adelante,  rudimentario  en  Ste- 
notephanos plicidens.  Esta  faja  de  esmalte  está 
limitada  en  su  parte  posterior  por  una  columna 
longitudinal  de  esmalte,  de  superficie  redondeada, 
de  uuos  dos  milímetros  de  ancho,  y separada  de  la 
faja  principal  por  un  surco  angosto,  pero  bastante 
profundo. 

La  banda  no  esmaltada  de  la  cara  posterior  in- 
terna, que  corresponde  á la  que  en  las  muelas  de 
las  especies  del  género  Toxodon  se  encuentra  en 
la  cara  posterior  externa,  es  también  en  esta  muela 
bastante  ancha,  y la  que  se  encuentra  sobre  el 
ángulo  anterior,  sumamente  angosta.  La  tercera 
banda  esmaltada  corresponde  en  las  muelas  del 
género  Toxodon  á toda  la  columna  interna,  y como 


UNGULADOS 


411 


esta  en  Stenotephanos  es  muy  rudimentaria  y 
angosta,  resulta  que  la  banda  no  esmaltada  es  tam- 
bién muy  estrecha,  y proporcionalmente  mas  que  en 
Toxoclon , porque  las  bandas  de  esmalte  adyacentes 
cubren  aquí  una  parte  déla  columna. 

A pesar  de  la  similitud  aparente  de  la  muela  de 
Stenotephanos  con  la  de  Toxoclon , por  poseer  el 
mismo  número  de  bandas  esmaltadas  y no  esmal- 
tadas, las  diferencias  de  detalle  resultan  tan  consi- 
derables, que  justifican  su  separación  como  género 
distinto.  Estas  diferencias  se  ponen  aún  mas  en 
evidencia  si  se  compara  Stenotephanos  con  otros 
representantes  del  mismo  orden. 

Así,  si  la  muela  de  Stenotephanos,  por  la  inter- 
rupción de  la  capa  de  esmalte  se  parece  á Toxo- 
clon, por  su  forma  general  presenta  mas  analogía 
con  las  del  Typotherium.  Las  muelas  superiores 
de  este  último  género  presentan  un  principio  de 
compresión  en  su  cara  externa,  y la  última  superior, 
particularmente,  muestra  la  misma  depresión  lon- 
gitudinal externa  y una  forma  de  corona  en  media 
luna  ó en  arco  con  la  convexidad  al  exterior,  como 
en  Stenotephanos,  en  el  que  este  carácter  es  toda- 
vía mas  acentuado,  de  manera  que  por  él  difiere 
mas  del  Toxoclon  que  el  mismo  Typotherium,  en 
el  que  la  gran  columna  interna  se  destaca  del  cuerpo 
de  la  muela  como  en  Toxodon,  mientras  que  en 
Stenotephanos  la  columna  es  apenas  aparente, 
alejándose  así  también  por  este  carácter  mas  del 
Toxoclon  que  el  Typotherium , al  mismo  tiempo 
que  la  forma  y dirección  déla  graneara  interna 
posterior,  es  realmente  mucho  mas  parecida  á Ty- 
potherium que  á Toxoclon. 

Hay  todavía  otro  carácter  que  no  puede  dejar  du- 
da sobre  la  proximidad  de  Stenotephanos  y Typo- 
therium. En  Toxodon  la  faja  de  esmalte  interna 
posterior  entra  en  la  corona,  formando  un  gran  plie- 
gue de  esmalte  que  en  algunas  muelas  de  ciertas 
especies,  está  precedido  de  otro  mas  pequeño,  pero 
la  gran  banda  interna  anterior  termina  siempre  al 
pié  de  la  columna,  sin  formar  pliegue  de  esmalte 
entrante. 

En  las  últimas  muelas  superiores  de  Typothe- 
rium existe  el  pliegue  entrante  posterior  del  Toxo- 
don, aunque  menos  desarrollado,  pero  además 
existe  otro  pliegue  de  esmalte  simple  ó duplicado 
formado  por  la  gran  banda  de  esmalte  ántero-inter- 
na,  al  llegar  al  pié  de  la  columna,  pliegue  de  es- 
malte que  también  existe  en  la  corona  de  la  muela 
de  Stenotephanos  plicidens. 


Dimensiones 


Largo  en  línea  recta,  sin  seguir  la  curvatura 

. , . t ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  ¡ 1 

( transverso 

Ancho  de  la  banda  sin  esmalte  del  ángulo  ántero-interno 

» de  la  banda  sin  esmalte  del  ángulo  pós tero-interno 

» de  la  banda  sin  esmalte  de  la  columna  interna.... 

» de  la  columna  interna.... 

» de  la  faja  de  esmalte  ántero-interna 

» de  la  faja  de  esmalte  póstero-interna 

Longitud  del  repliegue  de  esmalte  interno 


0m085 

0.039 

0.012 

0.002 

0.010 

0.0035 

0.005 

0.024 

0.011 

0.005 


Esta  muela  que  supongo  ser  el  segundo  molar 
verdadero,  indica  un  animal  de  la  talla  del  ta- 
pir. 

Localidad. — Esta  pieza  ha  sido  descubierta 
por  el  profesor  Scalabrijni  en  las  barrancas  del 
Paraná,  y pertenece  al  Museo  provincial  de  Entre 
Ríos. 

Jtorizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Stenotephanos  speciosus  Amegh. 

(P!.  XV,  fig.  27  y 28) 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  14,  n°  56, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  derecho  con  las  tres  últimas 
muelas,,  de  las  cuales,  la  última  está  construida  sobre 
el  mismo  tipo  que  la  que  sirvió  de  base  para  fundar 
el  género  Stenotephanos,  confirmándose  así  su 
existencia,  que,  hasta  ahora  había  sido  basada  úni- 
camente sobre  una  sola  muela  superior,  proceden- 
te de  las  barrancas  terciarias  de  la  ciudad  del  Para- 
ná. Por  este  fragmento  de  mandíbula  puedo  ahora 
determinar  exactamente  la  posición  de  la  muela  que 
describí  como  de  Stenotephanos  pliciclens  ; era 
la  última  superior  izquierda,  pero  de  doble  tama- 
ño, y con  algunas  pequeñas  diferencias  con  la  que 
se  encuentra  implantada  en  el  fragmento  de  maxi- 
lar procedente  de  Santa  Cruz,  lo  que  prueba  que 
este  pertenece  á una  especie  diferente  mucho  mas 
pequeña. 

La  última  muela  superior  del  Stenotephanos 
speciosus  difiere  de  la  del  A.  plicidens,  ademas  de 
su  tamaño  mucho  mas  pequeño,  por  su  columna  in- 
terna anterior  mas  desarrollada  y mas  saliente  hácia 
adentro,  y por  su  cara  anterior  interna  mas  plana,  y 


412 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dirijida  oblicuamente  hacia  adentro  formando  una 
línea  mas  derecha.  La  columna  interna  posterior 
también  es  mas  desarrollada  y forma  un  pliegue  de 
esmalte  entrante  y un  surco  perpendicular  mas  pro- 
fundo. Las  fajas  de  esmalte  están  dispuestas  del 
mismo  modo  que  en  la  especie  precedente. 

Los  otros  dos  verdaderos  molares  que  preceden 
al  último  son  de  una  forma  muy  distinta,  y también 
diferentes  entre  sí.  El  primer  verdadero  molar  es  de 
una  forma  elíptico-triangular,  implantado  oblicua- 
mente de  adentro  hacia  afuera,  con  su  extremidad 
áutero-externa  angosta  y angulosa,  y la  póstero- 
interna  mas  ancha  y redondeada.  La  cara  externa 
esmaltada,  es  un  poco  deprimida  perpendicular- 
mente en  el  centro,  y con  un  pequeño  surco  en  su 
parte  anterior  formando  una  arista  perpendicular 
angosta.  El  lado  interno  es  regularmente  convexo, 
sin  surco  perpendicular  ni  columna  interna. 

Sobre  la  cara  anterior  interna  hay  una  faja  de 
esmalte,  y también  un  pequeño  pozo  de  esmalte  en 
la  corona,  cerca  de  su  borde  posterior  interno,  que 
representa  el  último  vestigio  de  un  pliegue  de  es- 
malte superficial  desaparecido  por  el  desgasta- 
miento. 

El  molar  que  sigue  (m.  2)  es  todavía  de  forma  mas 
triangular,  mas  angosto  en  el  ángulo  ántero-externo, 
y mas  ancho  y menos  redondeado  en  su  parte  pos- 
terior interna,  en  la  que  hay  un  surco  perpendicular 
que  forma  un  pliegue  de  esmalte  en  la  corona.  La 
cara  externa  es  completamente  esmaltada  y un  poco 
ondulada,  y la  cara  anterior  interna  está  igualmente 
ocupada  por  una  faja  perpendicular  de  esmalte,  se- 
parada de  la  anterior  por  una  pequeña  faja  no  es- 
maltada. 

Los  tres  verdaderos  molares  superiores  aumentan 
considerablemente  de  tamaño  del  primero  al  ter- 
cero. 


Dimensiones 


, , , antera-posterior 

Diámetro  del  m.  ¿ ¡ . 1 

( transverso  máximo 

T, , , . _ í ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  J , 1 

( transverso  máximo 

Diámetro  del  m.  a ¡ ántero-posterior 

( transverso  máximo 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  últimas  muelas 
superiores 


0m018 

0.008 

0.020 

0.009 

0.026 

0.009 


0.054 


Atribuyo  al  mismo  animal,  aunque  no  con  com- 
pleta seguridad,  un  fragmento  de  mandíbula  inferior 
del  lado  derecho  con  los  dos  últimos  premolares,  y 


las  tres  muelas  verdaderas  que  siguen.  De  estos 
dientes,  los  premolares  están  arqueados  presentan- 
do la  concavidad  hácia  adentro  y la  convexidad 
hacia  afuera  como  en  los  representantes  de  la  fami- 
lia de  los  Toxodontidm , mientras  los  verdaderos 
molares  lo  están  en  sentido  inverso,  con  Ja  conca- 
vidad hácia  afuera,  y la  convexidad  hácia  adentro 
como  en  los  Typotheridse.  Los  verdaderos  mola- 
res inferiores  presentan  además  una  conformación 
muy  parecida  á las  muelas  procedentes  de  los  terre- 
nos terciarios  del  Paraná  que  he  descrito  como  de 
Xotodon  foricurvatus . 

El  pm.  - implantado  en  la  mandíbula  en  cues- 
tión, es  un  diente  mucho  mas  pequeño  que  los 
verdaderos  molares,  dividido  en  su  cara  externa  en 
dos  lóbulos  por  un  surco  perpendicular  profundo  ; 
de  estos  dos  lóbulos  el  anterior  es  angosto  y eleva- 
do en  forma  de  columna,  y el  posterior  mucho  mas 
grande,  es  también  mas  ancho  y mas  plano.  La  cara 
interna  es  lisa,  sin  surcos  ni  columnas,  pero  hay  un 
pequeño  pozo  de  esmalte  sobre  el  lado  interno  del 
lóbulo  posterior  que  forma  sobre  el  borde  una  pe- 
queña escotadura.  El  esmalte  forma  una  capa  que 
cubre  toda  la  cara  externa,  y otra  faja  aislada  que 
cubre  casi  toda  la  cara  interna,  estando  interrumpi- 
do sobre  los  cantos  internos  anterior  y posterior. 
El  dientese  angosta  gradualmente  déla  corona  á 
la  base. 

El  diente  que  sigue,  pm.  r,  presenta  casi  la  mis- 
ma forma,  distinguiéndose  por  presentar  un  pozo  de 
esmalte  en  el  lado  interno  de  cada  lóbulo  que  forma 
sobre  el  borde  una  pequeña  escotadura,  y un  surco 
perpendicular  en  la  cara  interna  sobre  su  parte  me- 
diana, formando  un  pliegue  entrante  de  esmalte  en 
la  corona. 

Estos  mismos  dos  dientes  en  el  Xotodon  son  com- 
pletamente distintos,  pues  además  de  estar  arquea- 
dos hácia  afuera  como  los  molares  verdaderos,  el 
pm.  3 es  de  cara  plana  ó casi  plana  al  lado  externo, 
y de  cara  interna  deprimida  en  el  centro;  y el 
pm.  i es  profundamente  acanalado  en  la  cara  externa 
que  está  dividida  en  dos  lóbulos  convexos  casi 
iguales,  y deprimido  sobre  la  interna. 

Las  dos  muelas  verdaderas  que  siguen,  m.  -y  y m.^, 
son  de  tamaño  mas  considerable  é iguales  entre  sí. 
Al  lado  externo  están  divididas  en  dos  partes  por 
un  surco  perpendicular  profundo  situado  en  su  parte 
anterior;  de  esto  resulta  que  el  lóbulo  externo  an- 
terior es  muy  angosto,  y además  muy  elevado  y 
convexo  en  forma  de  columna,  mientras  el  lóbulo 


UNGULADOS 


413 


posterior  es  tres  veces  mas  ancho,  pero  mas  hajo  y 
casi  plano.  Sobre  la  cara  interna  hay  dos  surcos 
perpendiculares  profundos  que  forman  dos  pliegues 
entrantes  de  esmalte  en- la  corona,  y tres  columnas 
perpendiculares  internas;  la  anterior  mas  grande  y 
de  superficie  plana  ocupa  la  mitad  del  largo  de  la 
muela,  y las  otras  dos  son  mas  estrechas  y mas  con- 
vexas. El  esmalte  está  interrumpido  en  los  ángulos 
internos  anterior  y posterior  que  forman  dos  fajas 
perpendiculares  no  esmaltadas. 

La  muela  tercera  ó última,  de  tamaño  un  poco 
mayor,  presenta  la  misma  conformación  general, 
con  la  única  diferencia  que  su  columna  interna 
anterior  presenta  á su  vez  un  principio  de  división 
en  dos,  producido  por  una  depresión  perpendicular 
bastante  acentuada  sobre  su  parte  mediana.  Esta 
muela  aún  no  ha  alcanzado  su  completo  desarrollo, 
por  lo  que  presenta  un  mayor  diámetro  ántero- 
posterior  en  la  base,  que  en  la  corona. 


la  parte  interna  como  la  externa,  quedando  dos  fajas 
añgostas  perpendiculares  sin  esmalte,  una  en  el 
ángulo  interno  anterior,  y la  otra  en  el  interno 
posterior.  El  m.  ¥ es  absolutamente  de  la  misma 
forma  con  la  diferencia  de  un  tamaño  un  poco  mayor. 
El  m.-j  es  de  tamaño  notablemente  mayor  y difiere 
por  presentar  dos  surcos  perpendiculares  internos, 
que  forman  dos  pliegues  entrantes  de  esmalte,  sobre 
la  parte  media  del  largo  de  la  corona. 

El  canal  alveolar  corre  sobre  el  lado  externo, 
sobre  las  muelas,  un  poco  mas  arriba  de  la  mitad 
de  la  altura  de  la  rama  horizontal,  y la  rama  man- 
dibular es  sumamente  comprimida. 

Litliops  pi^sevius  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  15,  n°  57. 
a.  1887. 


í antero-posterior 

Diámetro  del  pm.  ~ t 1 

( transverso 

n.,  , . , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  r 

( transverso 

Longitud  del  m.  j 

» del  m.  $ 

» del  m.  •j 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  últimas  mue- 
las inferiores 


0m010 

0.001 

0.011 

0.0045 

0.014 

0.015 

0.018 

0.075 


El  lóbulo  anterior  externo  de  cada  uno  de  los 
verdaderos  molares  inferiores,  es  mucho  mas  corto 
que  el  posterior  pero  mas  alto  y mas  convexo,  y el 
pliegue  de  esmalte  interno  no  es  opuesto  al  externo 
sino  colocado  mas  atrás.  El  pm.  j estaba  separado 
del  m.  - por  un  pequeño  diastema. 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  sautacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


LITH0PS  AMEGH- 


Dimensiones 


. . . C antero-posterior 

Diámetro  del  m.  r ] . 

( transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  j , 

( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  t \ ^ 

f transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  verdaderos  mo- 
lares inferiores 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  

Grueso  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  


0m014 

0.006 

0.017 

0.006 

0.026 

0.007 

0.067 

0.045 

0.014 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  15,  a.  1887. 

Animal  de  talla  bastante  pequeña,  representado 
por  la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal  del  lado 
derecho  de  la  mandíbula  inferior,  conteniendo  el 
alveolo  del  pm.  T,  y los  tres  verdaderos  molares, 
aunque  bastante  destrozados,  faltando  completa- 
mente la  corona.  Los  verdaderos  molares  son  bilo- 
bados,  con  una  corona  angosta  y prolongada,  mas 
ancha  adelante  y atrás  que  en  el  centro. 

El  m.  T presenta  un  surco  perpendicular  externo 
en  su  parte  anterior,  y otro  interno,  mas  Inicia  atrás, 
sobre  la  mitad  de  su  largo.  El  esmalte  cubre  tanto 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  N0T0D0NTIDJ! 

Este  interesantísimo  grupo,  recien  empieza  á 
conocerse,  y son  todavía  muy  escasos  los  materiales 


414 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


para  permitir  trazar  un  esbozo  de  sus  afinidades  y 
descendencia. 

En  cuanto  á las  especies,  es  evidente  que  las  dos 
del  Xolodon  descienden  una  de  otra,  siendo  la 
especie  mas  pequeña  del  oligoceno  del  Paraná, 
X.  foricurvatu-s,  la  antecesora  de  la  especie  mas 
grande  del  mioceno  de  Monte  Hermoso. 


Otro  tanto  sucede  con  las  dos  especies  de  Steno- 
tephanos , el  S.  speciosus  del  eoceno,  es  proba- 
blememeute  el  antecesor  del  S.  plicidens  de  mayor 
tamaño  del  oligoceno. 

Los  materiales  son  absolutamente  insuficientes 
para  permitir  entrever  las  afinidades  y relaciones 
de  los  géneros  entre  sí. 


TYPOTHERIDME 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieno.,  t.  VIII,  p.  79,  Enero  de  1879.  — Id.  t.  IX,  p.  109,  1886.  — Id.  Observ,  gen. 
sob.  los  toxodontes,  p.  48,  1887. 


Los  caractéres  generales  de  los  representantes  de  esta  familia  de  los  toxodontes,  son  : Dientes  con  capa 
de  esmalte  cubierta  por  cemento.  Incisivos  generalmente  cou  capa  de  esmalte  única  y continuada  sobre 
toda  la  superficie  con  excepción  de  la  corona.  Todos  los  dientes  de  base  abierta  y con  bandas  longitudi- 
nales de  esmalte  que  van  de  la  raíz  á la  corona  como  en  los  representantes  de  la  familia  de  los  Toxodon- 
tidse,  pero  las  muelas  inferiores  están  arqueadas  en  sentido  inverso  de  las  superiores,  con  la  concavidad 
hacia  afuera  y la  convexidad  hácia  adentro  como  en  los  Xotodontidse  de  los  que  se  distinguen  por  la 
cubierta  de  cemento  que  cubre  el  esmalte. 

Las  muelas  inferiores  son  siempre  bilobadas  por  un  gran  surco  perpendicular  externo.  El  canal  alveo- 
lar de  la  mandíbula  inferior  está  provisto  de  una  rama  externa  que  se  abre  por  un  agujero  sobre  la  cara 
externa  de  la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal;  esta  particularidad,  que  se  observa  también  en  algu- 
nos edentados,  entre  los  toxodontes  parece  ser  exclusiva  de  este  grupo.  El  cubito  y el  rádio  están  siem- 
pre separados.  El  pié  anterior  parece  tener  siempre  cinco  dedos.  El  fémur  presenta  un  trocánter  lateral 
bien  desarrollado,  y las  falanges  ungueales  son  aplastadas  y en  parte  bifurcadas. 

Conozco  cuatro  géneros  de  esta  familia,  que  se  distinguen  del  modo  siguiente  : 


Muelas  superiores  pris- 
máticas y trilobadas 
al  lado  interno. 


Muelas  superiores  elíp- 
ticas sin  surcos  ni 
columnas. 


Incisivos 
Muelas  | . 

Typotherium. 

Incisivos  \. 
Muelas  f. 

Entelomorphus. 

Incisivos  F 
Muelas  f. 

Pachyrucos. 

Incisivos  f j. 
Muelas  f . 

Ilegetotherium. 

TYPOTHERIUM  brav. 

Bravard,  Catal.  des  collecl.  paleonl.  1856.  M.S.  — Id. 
Observ.  geol.  etc.,  1857. 

Es  este  entre  los  mamíferos,  uno  de  los  mas 
singulares,  pues  se  encuentran  reunidos  en  él,  ca- 


ractéres que  hasta  ahora  se  creían  exclusivos,  unos 
de  los  ungulados,  y otros  de  los  unguiculados. 

La  fórmula  dentaria  es  \ i.  £ c.  f m.  (f  p.  f m.)  = 
24.  Este  número  pequeño  de  dientes,  unido  á la 
forma  de  las  muelas  y al  aspecto  rodentiforme  de 
los  incisivos,  le  dá  una  notable  apariencia  de  roe- 
dor, que  desaparece  por  la  preponderancia  de  los 
caractéres  que  Jo  unen  á los  toxodontes. 

Todos  los  dientes  sonde  base  abierta,  de  la  mis- 
ma forma  en  todo  su  largo,  con  el  esmalte  inter- 
rumpido á trechos  como  en  los  dientes  de  Toxodon, 
pero  con  toda  la  superficie  del  prisma  dé  cada 
diente  envuelta  en  una  espesa  capa  de  cemento 
que  pasa  por  encima  del  esmalte  ocultándolo  á la 
vista,  de  modo  que  solo  es  visible  en  la  superficie 
masticatoria  de  la  corona. 

El  par  de  incisivos  superiores  son  muy  gran- 
des, anchos  y comprimidos  como  los  de  los  roedo- 


UNGULADOS 


415 


res,  pero  con  capa  de  esmalte  adelante  y atrás,  y 
con  la  corona  excavada  en  la  dirección  de  su  eje  ma- 
yor, lo  que  les  dá  un  aspecto  bastante  distinto.  Son 
además  bastante  cortos,  pero  muy  arqueados,  con 
la  cara  anterior  fuertemente  estriada  en  sentido 
longitudinal  y un  poco  convexa,  y la  posterior  de- 
primida y un  poco  cóncava,  estando  separados  de 
los  demás  dientes  por  una  larga  barra. 

Los  cuatro  incisivos  inferiores  son  de  tamaño  y 
forma  desigual.  Los  dos  del  medio  (i.  T)  muy  gran- 
des, son  parecidos  á los  superiores,  pero  un  poco 
mas  angostos  y menos  arqueados.  El  par  de  incisi- 
vos externos  (i.  son  muy  pequeños  y cilindricos, 
de  corona  plana,  casi  derechos  y colocados  al  lado 
de  los  incisivos  medios,  estando  separados  de  las 
demás  muelas  por  una  larga  barra. 

Las  cinco  muelas  superiores,  son  en  su  forma  ge- 
neral bastante  parecidas  á las  de  Toxodoné  implan- 
tadas en  la  mandíbula  oblicuamente  del  mismo 
modo. 

El  p.  ® es  pequeño,  elíptico  triangular,  angosto 
adelante,  ancho  atrás  y sin  pliegue  entrante  ni  ex- 
terno ni  interno. 

El  p.  - es  de  tamaño  mayor,  menos  triangular,  y 
bilobado  al  lado  interno  por  un  pliegue  entrante 
que  lo  divide  en  dos  partes  casi  iguales. 

Los  tres  verdaderos  molares  superiores  siguien- 
tes, son  de  tamaño  todavía  bastaute  mayor,  é igua- 
les entre  sí,  cada  uno  con  dos  pliegues  entrantes 
sobre  el  lado  interno  que  lo  dividen  en  tres  lóbulos 
casi  iguales;  la  última  muela  solo  difiere  de  las  de- 
más por  un  pequeño  prolongamiento  posterior  en 
forma  de  lóbulo  cuarto  rudimentario.  La  cara  ex- 
terna de  todas  las  muelas  superiores  es  un  poco 
ondulada,  particularmente  en  la  parte  anterior. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  de  sección  transver- 
sal estrecha  y alargada  de  adelante  hácia  atrás  como 
las  de  Toxodon , son  bilobadas  por  un  surco  per- 
pendicular externo,  con  el  lóbulo  anterior  notable- 
mente mas  pequeño  que  el  posterior,  y con  la  cara 
interna  ondulada.  La  primera  muela  inferior  (p.  -j)  es 
bastante  mas  pequeña,  la  última  (m.  3)  mas  grande 
que  las  demás,  siendo  las  dos  del  medio,  sensible- 
mente iguales. 

La  forma  general  del  cráneo  difiere  bastante  de 
la  del  Toxodon  por  ser  mas  angosto  hácia  adelante, 
enanchándose  de  golpe  y de  una  manera  extraordi- 
naria al  nivel  de  las  órbitas,  volviendo  luego  á 
enangostarse  un  poco  hácia  atrás,  inmediatamente 
después  de  la  cavidad  glenóides,  para  luego  enan- 


charse otro  poco  en  la  región  occipital  aunque  no 
tanto  como  entre  las  órbitas. 

Los  intermaxilares  son  fuertes,  pero  no  tanto  co- 
mo en  Toxodon , ni  tampoco  soldados,  ni  aún  en 
la  edad  mas  avanzada ; son  mas  cortos  que  los  de 
Toxodon,  un  poco  mas  anchos  adelante  y algo  mas 
angostos  atrás,  pero  la  diferencia  no  es  tan  consi- 
derable como  en  el  género  mencionado,  siendo  en 
su  conformación  mas  angostos.  La  parte  superior  se 
eleva  en  forma  de  dos  álas  laterales  hasta  unirse  á 
los  nasales,  y en  la  parte  inferior  que  forma  la  su- 
perficie del  paladar,  permanecen  separados  forman- 
do una  hendidura  que  comunica  el  paladar  con  la 
cavidad  nasal  y reemplazan  los  agujeros  incisi- 
vos. 

Los  nasales,  también  separados,  son  muy  largos, 
estrechos  y prolongados  desde  el  nivel  de  las  órbi- 
tas hasta  la  parte  anterior  del  intermaxilar,  de  ma- 
nera que  la  apertura  nasal  anterior  no  se  abre  hácia 
arriba  como  en  Toxodon  sino  hácia  adelante  como 
en  los  roedores. 

Los  frontales  en  cambio  son  muy  cortos  y excesi- 
vamente anchos,  muy  aplastados,  formando  á cada 
lado  una  apófisis  postorbital  extraordinariamente 
larga,  dirijida  oblicuamente  hácia  afuera  y hácia 
atrás,  é inclinada  un  poco  hácia  abajo  terminando 
en  punta  aguda.  Ambos  frontales  permanecen  sepa- 
rados sobre  la  línea  mediana,  prolongándose  un 
poco  hácia  adelante  en  el  medio  de  los  nasales,  cada 
uno  de  los  cuales  penetra  en  la  parte  anterior  del 
frontal  correspondiente,  pero  quedando  entre  cada 
frontal  y nasal  una  vacuidad  semi-circular  y bastante 
ancha,  que  parece  ha  pasado  hasta  ahora  desaperci- 
bida á todos  los  observadores. 

Inmediatamente  después  de  las  apófisis  postorbi- 
tarias mencionadas  que  limitan  hácia  atrás  las  órbi- 
tas, los  frontales  se  angostan  de  una  manera  casi 
repentina  formando  dos  líneas  curvas  que  se  unen 
pronto  sobre  la  línea  mediana  dando  origen  á una 
cresta  sagital  bastante  elevada  y muy  larga  que  ter- 
mina hácia  atrás  en  la  cresta  occipital. 

Los  arcos  zigomáticos  muy  fuertes,  son  muy  ele- 
vados hácia  arriba,  de  manera  que  el  borde  superior 

de  cada  uno  se  encuentra  casi  al  mismo  nivel  de  la 

« 

cresta  sagital,  prolongándose  también  hácia  atrás 
hasta  unirse  con  la  cresta  occipital ; visto  así  el  crá- 
neo de  arriba  presenta  en  su  parte  posterior  tres 
crestas  longitudinales  casi  paralelas,  unidas  atrás 
en  una  cresta  única  ; los  dos  espacios  elípticos  limi- 
tados así  por  las  mencionadas  crestas  constituyen 


416 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


las  fosas  temporales  que  se  extienden  de  la  cresta 
occipital  á la  apófisis  postorbital,  mostrando  en  el 
fondo  los  parietales  hundidos,  que  conjuntamente 
con  los  temporales  y el  occipital  circunscriben  una 
cavidad  cerebral  muy  pequeña. 

El  llano  occipital  es  bajo  y ancho,  con  fuertes 
cóndilos  articulares,  inclinados  hácia  atrás  y termi- 
nando hácia  arriba  en  una  cresta  occipital  baja  y 
dada  vuelta  hácia  atrás.  Las  partes  laterales  del 
llano  occipital  están  formadas  por  los  temporales  que 
á cada  lado  en  el  punto  en  que  se  ponen  en  con- 
tacto con  el  occipital,  dejan  una  vacuidad  parecida 
á la  que  existe  en  el  cráneo  del  Toxodon,  y que 
como  en  este  penetra  en  la  cavidad  encefálica. 

Los  lacrimales  son  pequeños  y colocados  en  el 
ángulo  ántero-superior  de  las  órbitas,  entre  los 
frontales  y los  maxilares.  Las  órbitas,  colocadas 
muy  arriba  son  de  tamaño  mediocre,  pero  están 
protegidas  adelante  y abajo  por  un  enorme  reborde 
óseo  semicircular  que  constituye  la  parte  anterior 
del  arco  zigomático.  Este  reborde  está  formado  en 
su  máxima  parte  por  el  malar  que  es  sumamente 
desarrollado  formando  todo  el  borde  inferior  del 
arco  zigomático  extendiéndose  hácia  atrás  hasta  la 
cavidad  glenóides ; abajo  y adelante  de  las  órbitas 
forma  un  proceso  descendente  muy  grueso  y pro- 
nunciado. La  apófisis  zigomática  del  maxilar  es 
muy  corta  aunque  gruesa.  La  apólisis  zigomática 
del  temporal  al  contrario,  es  muy  grande  extendién- 
dose hácia  adelante  hasta  debajo  délas  órbitas. 

El  agujero  suborbitario  es  pequeño  y colocado  in- 
mediatamente adelante  de  las  órbitas. 

El  paladar  es  profundamente  excavado  y de  fondo 
cóncavo  como  en  Toxodon,  también  de  forma  trian- 
gular pero  no  tan  estrecho  hácia  adelante,  con  las 
dos  series  dentarias  menos  convergentes  y un  poco 
arqueadas  hácia  adentro  formando  una  línea  con- 
vexa al  lado  externo.  La  parte  posterior  del  pa- 
ladar formada  por  el  palatino  se  extiende  hácia 
atrás  como  en  Toxodon.  El  paladar  carece  délas 
dos  perforaciones  palatinas  que  se  ven  en  el  men- 
cionado género. 

La  mandíbula  inferior  es  de  rama  horizontal  corta 
y alta,  y de  rama  vertical  alta  y ancha,  presentando 
vista  de  lado  un  parecido  completo  con  la  del  II  y- 
tslx.  La  sínfisis  es  corta  y gruesa,  con  un  solo 
agujero  mentoniano  hácia  adelante,  pero  con  una 
rama  externa  del  canal  alveolar,  que  se  abre  por  un 
agujero  muy  pequeño  situado  en  el  lado  interno 
del  borde  anterior  de  la  rama  ascendente  de  la 


mandíbula,  entre  dicho  borde  y la  última  muela. 

El  atlas  y el  áxis  son  parecidos  á los  de  Toxodon 
y las  demás  vértebras  cervicales  son  de  centros 
cortos  y casi  planos  como  en  el  mismo  género.  Las 
demás  vértebras  también  tienen  un  parecido  notable 
con  las  del  mismo  género,  y las  de  la  cola  son 
pequeñas,  demostrando  que  esta  era  corta  y casi 
rudimentaria. 

Una  de  las  particularidades  mas  grandes  de  este 
género  es  la  presencia  de  una  clavícula  bien  desar- 
rollada, larga  v derecha;  este  hueso  falta  en  todos 
los  ungulados  existentes,  y su  presencia  en  Typo- 
therium  es  una  anormalidad  que  indica  su  carácter 
primitivo. 

El  omóplato  es  de  una  forma  particular,  irregu- 
larmente triangular,  con  la  cresta  externa  mas  cer- 
cana del  borde  posterior  que  del  anterior  en  lo  que 
se  separa  también  de  los  ungulados  para  acercarse 
mas  de  los  roedores  y especialmente  de  los  cavinos, 
presentando  además  una  apófisis  recurrente  como  el 
de  muchos  roedores,  mostrando  en  este  punto  una 
notable  analogía  con  el  del  castor. 

El  húmero  es  mas  parecido  al  de  los  unguiculados 
que  al  de  los  ungulados,  presentando  analogías  con 
el  de  algunos  edentados,  y mas  todavía  con  el  del 
castor,  pero  se  distingue  del  de  este  por  una  perfo- 
ración encima  de  la  epitróclea,  carácter  que  solo  se 
presenta  en  los  animales  provistos  de  clavícula, 
siendo  de  consiguiente  igualmente  una  anormalidad 
entre  los  ungulados. 

El  cubito  y rádio  son  completamente  separados  y 
movibles  en  todo  su  largo,  como  es  de  regla  en  los 
mamíferos  con  húmero  de  epitróclea  perforada, 
presentando  según  Burmeister  un  notable  parecido 
con  los  del  Ht/drochoerus. 

El  procarpo  y el  mesocarpo  constan  cada  uno  de 
una  fila  de  4 huesos,  es  decir  que  son  en  número 
completo,  faltando  solo  el  hueso  intermediario, 
presentando  también  cinco  dedos  bien  desarrollados, 
y que  terminan  en  falanges  ungueales  un  poco 
aplastadas  y de  extremidad  bifurcada,  excepto  la  del 
dedo  externo;  todos  los  dedos  eran  fácilmente  mo- 
vibles, y constituian  una  verdadera  mano,  con  los 
huesos  del  ante-brazo  provistos  de  movimientos  de 
supinación  y pronacion. 

El  sacro  se  compone  de  siete  vértebras,  número 
anormal  entre  los  ungulados,  pero  que  entre  los 
unguiculados  es  frecuente  en  los  edentados.  Este 
parecido  se  aumenta  todavía  de  una  manera  sin- 
gular por  la  cintura  pélvica  que,  además  de  la 


UNGULADOS 


417 


unión  de  los  íleos  con  las  dos  primeras  vértebras 
sagradas,  presenta  hacia  atrás  una  segunda  unión 
isquio-coxígea  como  en  los  edentados,  formada  por 
la  unión  de  las  dos  últimas  vértebras  sagradas  con 
las  tuberosidades  isquiáticas. 

El  fémur  es  corto  y grueso,  apenas  un  poco  mas 
largo  que  el  húmero,  con  un  trocánter  lateral  bas- 
tante elevado  y situado  en  su  parte  proximal. 

La  rótula  es  un  hueso  triangular,  de  forma  pare- 
cida á la  de  los  edentados  megateroides. 

La  tibia  es  un  poco  mas  corta  que  el  fémur,  bas- 


tante gruesa  y parecida  á la  de  Toxodon.  El  peroné 
es  muy  delgado,  pero  algo  grueso  en  las  extremida- 
des, y separado  de  la  tibia  en  todo  su  largo. 

El  pié  posterior  tiene  un  tarso  compuesto  de  solo 
6 huesos  como  el  del  Toxodon , el  calcáneo,  el 
astrágalo,  el  escafóides,  el  cuboides  y dos  cunei- 
formes, con  solo  cuatro  dedos,  faltando  el  interno. 
Las  falanges  ungueales  del  pié  posterior  no  son 
hendidas  en  el  medio  como  las  del  anterior. 

Se  conocen  basta  ahora  cinco  especies  de  Ty- 
potherium  que  se  distinguen  del  modo  siguiente: 


Talla  considerable,  comparable  á la  de  un  tapir  ó un  poco 
mayor. 


Largo  de  las  cuatro  muelas  inferiores,  105  milí- 
metros. T.  insigne. 


Talla  mediana,  comparable  ala  del 
carpincho,  ó un  poco  superior. 


i.  - del  mismo  grueso  sobre  el  lado 
interno  que  sobre  el  externo,  con 
profundo  valle  transversal  en  la 
corona. 


Largo  de  las  cuatro  muelas  inferiores,  80 
milímetros.  T.  cristatum. 

Largo  de  las  cuatro  muelas  inferiores,  70 
milímetros.  T.  mcendrum. 


i.  y mas  grueso  sobre  el  lado  exter-  / 

no  que  sobre  el  interno,  sin  exea-  ) Longitud  de  las  cuatro  muelas  inferiores, 
vacion  en  la  corona  y un  poco  ) 79  milímetros.  T.  pachygnatum. 

cortado  en  bisel.  I 


Talla  muy  pequeña;  una  mitad  de  la  del  carpincho. 


( Longitud  de  las  cuatro  muelas  inferiores  58  milí- 
( metros.  T.  exiguum . 


Typotherium  insigue  Amegh. 

Ameghino,  Apuntes  prelim.  sobr.  mamif.  errting . de  Monte 
Hermoso , p.  10,  1887.  — Id.  Observ.  gen.  sob.  los 
toxodontes,  p.  52,  1887. 

Especie  gigantesca  del  género  Typoth.erium  re- 
presentada por  una  mandíbula  inferior  casi  comple- 
ta, á la  que  falta  la  parte  anterior  de  la  sínfisis  con 
los  incisivos.  Esta  pieza  indica  un  animal  de  doble 
tamaño  que  el  T.  cristatum. 

La  mandíbula  inferior  es  corta,  gruesa  y ancha, 
con  la  rama  ascendente  muy  elevada  y muy  inclina- 
da Inicia  adelante.  La  parte  externa  de  la  rama  hori- 
zontal muestra  varios  agujeros  emisarios  ó mento- 
nianos,  colocados,  dos  ó tres  muy  pequeños  debajo 
de  la  parte  anterior  del  p.  T,  uno  algo  mas  grande 
debajo  de  la  parte  posterior  del  mismo  diente,  y otro 
todavía  mas  grande  debajo  de  la  parte  posterior 
del  m.  T. 


La  apófisis  externa  del  ángulo  de  unión  de  las  ra- 
mas horizontal  y ascendente,  es  muy  fuerte  y colo- 
cada mas  adelante  que  en  T.  cristatum. 

La  sínfisis  es  muy  fuerte  y elevada,  presentando 
hacia  la  mitad  del  alto  de  su  parte  posterior  un  par 
de  impresiones  en  forma  de  agujeros  profundos  sepa- 
rados por  una  cresta  ósea  vertical,  y con  una  impre- 
sión semilunar  acompañada  de  un  fuerte  callo  en  su 
parte  inferior  en  el  punto  de  unión  de  ambas  ramas. 

Las  muelas  también  presentan  algunas  pequeñas 
diferencias  de  forma,  siendo  las  del  Typotherium 
insigne  proporcionalmente  mas  anchas  y con  la  co- 
lumna anterior  interna  de  cada  una  mas  desarrolla- 
da, mas  conv  exa  y separada  por  un  surco  mas  pro- 
fundo. La  primera  muela  anterior  (p.  r)  está  divi- 
dida por  un  surco  perpendicular  externo  en  dos  ló- 
bulos desiguales,  el  anterior  mas  largo  pero  mas  an- 
gosto, y el  posterior  mas  corto  pero  mas  ancho, 
mientras  que  en  la  otra  especie  el  lóbulo  anterior  es 
mas  corto  y el  posterior  mas  largo. 


53 


418 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones. 


Diámetro  ántero-posterior  del  p,  y 

. . , i ( en  el  lóbulo  anterior 

Diámetro  transverso  del  p.y  ] , ,,,  , 

(en  el  lobulo  posterior 

Diámetro  del  m.yj  ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  ni.  y í ^tero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del m.  g \ Entero-posterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m,  - 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  y 

Alto  de  la  rama  ascendente,  de  la  base  al  cóndilo  articular. 
Ancho  del  espacio  comprendido  entre  el  borde  interno  de 
los  dos  últimos  molares  (m.y) 


0,n0215 

0.008 

0.012 

0.022 

0.009 

0.0255 

0.008 

0.034 

0.008 

0.105 

0.065 

0.072 

0.185 

0.071 


La  circunstancia  de  encontrarse  esta  pieza  en  el 
museo  de  La  Plata,  cuyas  colecciones  no  me  es  per- 
mitido consultar,  me  impide  dar  el  dibujo  de  esta 
pieza. 

Localidad.  — He  recojido  esta  mandíbula  en 
Monte  Hermoso  á60  kilómetros  de  Babia  Blanca,  y 
la  he  regalado  al  Museo  de  La  Plata. 

Horizonte. — Piso  liermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


Typotherium  cristatum  (Serres)  Gerv. 

[(Pl.  xvn i,  fig.  2 y 5 ; pl.  XIX,  fig.  2) 


Mesotherium  cristatum,  Serres,  Comp te- Rendas,  etc.,  vol. 

XLIV,  p.  961,  a.  1857.  — Id.  t.  LXV  y LXVI,  1867. 

Nesodon,  (Owen),  Bursieister,  Anal,  del  Mus.  etc.,  t.  I, 
p.  285  y 300,  a.  1864,  (falsa  identificación). 

Typotherium  proium,  Bravard,  Observ.  geol.  etc.,  1857 
(nomen  nudum). 

Typotherium  cristatum , P.  Gervais,  Zoologie  et  paleontolo- 
gie  generales,  t.  I,  p.  134ysig.,  1867. 

Burmeister,  Descrip.  phys.  de  la  Rép.  Arg . , t.  III, 
p.  502,  a.  1879. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  77, 
a.  1880. 

Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  los  toxodontes,  etc. , 
p.  49,  a.  1887. 


saliendo  las  capas  de  esmalte  anterior  y posterior 
que  aparecen  separadas  por  un  valle  profundo. 

El  i.  ^ es  muy  pequeño,  elíptico,  muy  apretado 
á i.  T,  con  su  mayor  diámetro  en  sentido  vertical, 
colocado  en  la  misma  dirección  que  el  incisivo  inter- 
no, y con  un  pequeño  surco  longitudinal  mediano  en 
el  lado  externo. 

La  sínfisis  no  es  muy  gruesa,  y el  paladar  lleva 
una  cresta  longitudinal  media  poco  elevada. 

El  húmero  presenta  un  pequeño  agujero  intercon- 
diliano. 


Dimensiones 


Diámetro  del  i.  1 \ Entero-posterior 

Largo  de  la  barra 

Diámetro  transverso  máximo  de  la  parte  incisiva  superior 
Diámetro  transverso  del  paladar  al  nivel  de  la  sutura  del 

incisivo  con  los  maxilares 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  últimas  muelas 

superiores 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  dos  incisivos  superiores 

/ P-1 

i P-1 

Diámetro  ántero-posterior  del  | m.L 

I m.l 

\ m.A 

Longitud  del  paladar,  de  los  incisivos  á la  parte  media 

posterior  de  los  palatinos 

Ancho  de  la  parte  interdentaria  del  paladar  entre  los  p.¿ 
Ancho  de  la  parte  interdentaria  del  paladar  entre  la  parte 
posterior  del  m.  í 

Diámetro  del  llano  occipital  j )er^Ca^",I 

Longitud  total  del  cráneo..- 

Ancho  máximo  del  cráneo  entre  los  arcos  zigomáticos. . . 


. , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  i.  t ¡ , 

( transverso 

r.. , . ...  ( ántero-posterior 

( transverso 

Longitud  de  la  barra  que  separa  i.  5 de  pm.  y 

Longitud  de  la  parte  ( sobre  el  lado  interno  ó superior. . 

sinfisaria  ( sobre  el  externo  ó inferior 

Ancho  de  la  sínfisis  sobre  el  borde  alveolario  delante 


del  pm.  y 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.  j 

» » del  m.y 

» » del  m.-a- 

» » del  m.y 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  y 


0m015 

0.030 

0.054 

0.062 


0.046 


0.094 

0.054 

0.013 

0.019 

0.024 

0.025 

0.0235 


0.169 

0.035 


0.068 

0.090 

0.160 

0.305 

0.183 

0.008 

0.024 

0.007 

0.005 

0.036 

0.057 

0.043 


0.023 

0.016 

0.022 

0.024 

0.027 

0.080 

0.052 

0.055 


La  talla  de  este  animal  es  mucho  menor  que  la  de 
la  especie  precedente,  y apenas  un  poco  mayor  que 
la  del  carpincho. 

Los  incisivos  presentan  la  corona  profundamente 
gastada,  en  el  sentido  de  su  mayor  diámetro,  sobre- 


Localidad.  — San  Nicolás,  Buenos  Aires,  La 
Plata,  etc.,  en  la  Provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  y piso  belgra- 
nense  déla  formación  pampeana  (plioceno  inferior). 


UNGULADOS 


419 


Typotherium  msendrum  Amegh. 

(Pl.  xvui,  fig.  3 y 4;  pl.  XIX,  flg.  3 y 4) 


Typotherium  pachygnatum  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  XVIII,  flg.  1,  pl.  XIX,  flg.  1) 


Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  mamif.  exting . de 
Monte  Hermoso,  p.  10.  Abril  de  1887.  — Id.  Observ. 
gen.  sobre  los  toxodontes,  etc.,  p.  50,  a.  1887. 


H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  79, 
a.  1880. 

Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  los  toxodontes,  etc.,  p.  50, 
a.  1887. 


Esta  especie  es  de  un  tercio  mas  pequeña  que  el 
Typotherium  cristatum,  pero  de  una  confor- 
mación muy  parecida. 

Eli.  y es  de  cara  anterior  profundamente  estriada. 
El  i.  proporcionalmente  mas  pequeño  que  en  la 
otra  especie,  está  muy  apretado  á i.  T y fuertemente 
encorvado  hacia  arriba  y hacia  afuera.  El  p.  y es  pro- 
porcionalmente de  tamaño  mayor  y la  sínfisis  mas 
baja  y mas  corta.  Todos  los  dientes  de  la  mandíbula 
superior  son  de  la  misma  forma  que  los  de  T.  cris— 
tatum  pero  de  tamaño  un  poco  menor. 


Dimensiones 


. ...  ( antero-posterior 

Diámetro  del  i.  r ' , 1 

( transverso 

Diámetro  del  i. * [ transverso 

Diámetro  ántero-posterior  del  pm.j 

» » del  m.  - 

» » del  m.  y 

Ancho  de  la  sínfisis  sobre  el  borde  alveolado  delante  del 

pro-  

Longitud  del  espacio  ocupado  por  pm.  ¡ym,iyY 

Longitud  de  la  barra  entre  el  pm.  jyi.  

Longitud  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  y 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  y 

. . . , , „ . ...  , ( sobre  el  lado  interno 

Longitud  de  la  sínfisis  mandibular 

° ( sobre  el  lado  externo 

Distancia  del  borde  del  alveolo  del  i.  j á la  primera  muela 


0m006 

0.020 

0.005 

0.003 

0.012 

0.016 

0.019 


0.020 

0.017 

0.023 

0.040 

0.012 

0.038 

0.034 


(P-  i) 

Diámetro  ántero-posterior  del 


0.023 

P.  . . 

0.012 

P.  4 

0.017 

m 1 

0.0225 

m.l 

0.024 

m.  ¿ 

Localidad.  — Toscas  del  fondo  del  Rio  de  la 
Plata  en  el  municipio  de  Buenos  Aires,  y Monte 
Hermoso  en  Babia  Blauca,  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana,  y piso  ensenadense  de  la  formación  pam- 
peana (mioceno  superior  y piioceno  inferior). 


Establecí  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr. 
H.  Gervais  sobre  una  mandíbula  inferior  incom- 
pleta, casi  de  las  mismas  proporciones  que  la  del 
T.  cristatum,  pero  al  parecer  relativamente  mas 
robusta,  con  la  sínfisis  mandibular  mas  elevada,  mas 
corta  y mas  gruesa,  pero  mas  baja  y la  barra  que 
separa  la  primera  muela  del  incisivo  externo  un 
poco  mas  corta. 

Nuevos  materiales  me  permiten  agregar  que  el 
i.  T es  bastante  mas  grueso  sobre  el  lado  externo 
que  sobre  el  interno,  y en  vez  de  tener  la  corona 
excavada  en  el  centro  como  en  la  otra  especie  es 
un  poco  cortado  en  bisel,  estando  ambos  incisivos 
internos  colocados  de  modo  que  convergen  hacia 
adelante.  El  i.  y es  muy  pequeño  y ligeramente 
excavado  hacia  adentro  convergiendo  hacia  adelante 
con  el  i.  y-  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es 
relativamente  mas  alta,  y mas  gruesa. 

En  el  cráneo  existen  diferencias  parecidas:  el 
espacio  ó barra  que  separa  los  incisivos  de  las  mue- 
las es  mas  corto,  pero  de  un  ancho  casi  uniforme, 
siendo  sobre  la  superficie  del  paladar,  casi  del 
mismo  ancho  adelante  y atrás.  El  intermaxilar  en 
su  superficie  palatina  es  muy  corto  y muy  ancho, 
de  un  diámetro  transverso  igual  en  todo  su  largo, 
mientras  en  T.  cristatum  es  muy  ancho  y como 
hinchado  hacia  atrás,  lo  que  constituye  una  diferen- 
cia considerable  entre  ambas  especies. 

La  perforación  incisiva  es  mas  ancha  y mas  larga 
que  en  la  otra  especie  mencionada,  y colocada  mu- 
cho mas  adelante  inmediatamente  detrás  de  los  in- 
cisivos. 

Los  incisivos  superiores  son  un  poco  mas  angostos, 
pero  mas  gruesos,  y con  la  cresta  anterior  muchí- 
simo mas  alta  que  la  posterior. 

El  húmero  carece  del  agujero  intercondiliano  que 
se  encuentra  en  el  de  la  otra  especie,  perforando  el 
fondo  de  la  fosa  olecraneana. 


420 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones 


Diámetro  de  los  incisivos  superiores  í ántero-posterior,. . 0m014 

( transverso 0.028 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  dos  incisivos  superiores 

en  la  corona 0.048 

p.¿ 0.0135 

p.  4 0.019 

Diámetro  ántero-posterior  del  <!  m.  - 0.025 

m.  2 0.026 

m.  i 0.025 

Largo  de  la  barra  entre  los  incisivos  y las  muelas 0.036 

Ancho  del  intermaxilar  detrás  de  los  incisivos 0.019 

Ancho  del  intermaxilar  adelante  del  p.  - 0.048 

Largo  de  la  parte  anterior  del  incisivo  sobre  el  ángulo  in- 
terno á la  parte  posterior  de  la  última  muela 0.162 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  j 0.069 

r . , . ( en  el  lado  interno. . 0.0065 

i ántero-posterior  , , , 

Diámetro  del  i.T  ? ( en  el  lado  externo..  0.008 

( transverso 0.023 

Diámetro  del  i.  j í ántero-posterior 0.006 

( transverso 0.004 

Longitud  de  la  barra  entre  i.  i y pm.  - 0.032 

Ancho  de  la  sínfisis  sobre  el  borde  alveolario  delante  del 
pm.  j 0.031 

. .....  , - . ( sobre  el  lado  interno 0.054 

Longitud  de  la  sínfisis  ] , ...  A AOO 

(.  sobre  el  lado  externo 0.038 

f pm.  j 0.016 

Diámetro  ántero-posterior  del  \ 0.018 

m.- 0.026 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.079 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  0.053 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.- 0.055 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  últimas  mue- 
las superiores 0.076 


Localidad.  — Se  lian  encontrado  restos  de  esta 
especie  en  Buenos  Aires,  La  Plata  y Moute  Her- 
moso en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior)  y piso  hermósico  de 
la  formación  araucana  (mioceno  superior). 


Typotherium  exig-uum  Amegh. 

(Pl.  XIX,  fig.  6) 

Ameghino,  Apunt.  prel.  sob.mtmif.  fos.  de  Monte  Hermoso, 
p.  11,  Abril  de  1887.  — Id.  Observ.  gen.  sobre  los 
toxodontes,  etc.,  p.  51,  a.  1887. 


cies,  y la  rama  ascendente  de  la  mandíbula  inferior 
es  mas  inclinada  hacia  adelante. 

Las  muelas  inferiores,  bastante  mas  pequeñas 
que  las  de  las  otras  especies  están  implantadas  con 
el  eje  mayor  en  la  misma  dirección  que  el  eje  de  la 
serie  dentaria  en  vez  de  un  poco  oblicuamente  como 
en  el  T.  cristatum . 

De  los  tres  verdaderos  molares  superiores,  el  pe- 
núltimo es  mas  grandeque  el  último,  siendo  este  tam- 
bién un  poco  mas  grande  que  el  primero,  mientras  en 
el  T.  cristatumlos  molares  aumentan  de  tamaño  del 
primero  al  último.  El  antepenúltimo  molar  superior 
se  distingue  por  su  lóbulo  interno  mediano  mas 
pequeño,  y por  su  cara  perpendicular  externa  me- 
nos deprimida  en  su  parte  anterior. 

La  última  muela  superior  es  mas  pequeña  que 
las  dos  precedentes,  de  cara  perpendicular  externa 
ondulada,  sin  la  gran  depresión  perpendicular  an- 
terior de  la  misma  muela  del  T.  cristatum  y de 
ángulo  ántero-externo  no  prominente  y vuelto  hacia 
afuera  como  en  aquella  especie. 

El  p.  y está  dividido  por  un  surco  perpendicular 
externo  profundo,  en  dos  lóbulos  casi  del  mismo 
ancho,  el  anterior  mas  delgado  y el  posterior  mas 
grueso  y con  una  pequeña  ranura  mediana  apenas 
visible  sobre  la  cara  interna. 

Los  tres  verdaderos  molares  inferiores  presentan 
tres  columnas  internas  convexas,  separadas  por  dos 
depresiones  perpendiculares  muy  marcadas,  y de 
fondo  cóncavo. 

Los  verdaderos  molares  superiores,  son  de  tamaño 
muy  reducido,  con  las  tres  columnas  internas  mas 
marcadas  y aparentes,  angostas,  convexas  y sepa- 
radas por  dos  surcos  perpendiculares  angostos  y 
profundos;  presentan  adelante  un  prolongamiento 
anterior  comprimido  que  termina  adelante  en  esquina 
mas  aguda  que  las  muelas  de  las  otras  especies. 
Un  poco  mas  adelante  déla  mitad  de  la  cara  externa 
muestran  una  depresión  perpendicular  no  muy 
ancha  y de  fondo  cóncavo,  pero  muy  acentuada. 

Del  resto  del  cráneo  solo  conozco  un  trozo  con 
los  parietales,  parte  de  los  frontales  y del  occipital, 
que  no  difiere  de  la  misma  parte  de  las  otras  espe- 
cies masque  por  su  tamaño  diminuto. 


Esta  especie  es  mucho  mas  pequeña  que  las  de- 
más pues  alcanzaba  solo  un  tercio  de  la  talla  del 
T.  cristatum. 

La  apertura  posterior  de  la  rama  externa  del 
canal  alveolar  es  mas  grande  que  en  las  otras  espe- 


Dimensiones 


Diámetro  del  m.  - j 
Diámetro  del  m.  - 1 


ántero-posterior. 

transverso 

ántero-posterior 
transverso 


0m018 

0.009 

0.018 

0.009 


UNGULADOS 


421 


, , , , , t antero-posterior 

Diámetro  del  m.-S  ] 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas  supe- 
riores   

Distancia  entre  el  borde  interno  de  la  corona  de  los  dos 

primeros  verdaderos  molares  (m. -).... 

Distancia  entre  el  borde  interno  de  los  dos  últimos  ver- 
daderos molares  (m.-) •••• 

í ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  t ( en  el  lóbulo  anterior  . . 

I transverso  1 , , „ , . . 

V ( en  el  lobulo  posterior. . 

T . , , , c ántero-posterior 

Diámetro  del  m.r  ? £ 1 

( transverso 

, , . . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.:  , 

( transverso 

Tx. , , , , ( ántero-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores  

Alto  de  la  mandíbula  debajo  de  la  última  muela  inferior. . 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  del  pm.  - < 

( transverso 

Largo  del  mismo  diente  de  la  raíz  á la  corona  en  línea 

recta 


0.017 

0.008 

0.018 

0.038 

0.016 

0.011 

0.0045 

0.007 

0.013 

0.0075 

0.015 

0.006 

0.017 

0.006 


0.058 

0.010 

0.041 

0.0045 


0.025 


Localidad.  — He  encontrado  los  restos  de  esta 
especie  en  Monte  Hermoso,  á 50  kilómetros  de 
Bahía  Blanca,  y Carlos  Ameghino  ha  recojido  res- 
tos de  la  misma  especie  en  las  toscas  del  fondo  del 
Biode  la  Plata,  en  el  municipio  de  Buenos  Aires. 

Horizonte . — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana,  y piso  hermósico  de  la  formación  arau- 
cana (plioceno  inferior  y mioceno  superior). 


ENTEL0M0EPHUS  n.  gén. 


Es  este  un  género  íntimamente  aliado  á Typothe- 
rium,  con  incisivos  y muelas  de  la  misma  forma 
general,  pero  del  que  se  distingue  por  la  presen- 
cia del  i.  ¥ aliado  del  i.  ¥,  aunque  en  estado  rudi- 
mentario, pero  de  la  misma  forma  elíptico-cilíndri- 
ca.  La  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula  inferior, 
carece  de  las  dos  impresiones  que  presenta  en  su 
parte  posterior  la  del  Typotherium,  y la  impre- 
sión semi-lunar  de  su  parte  inferior  es  nula  ó ape- 
nas indicada. 


Entelomorphus  rotundatus  n.  sp. 

(Pl.  XVII,  fig.  8) 

Desgraciadamente,  hasta  ahora  solo  conozco  de 
este  animal  la  parte  anterior  de  la  mandíbula,  con 


la  sínfisis  y los  dientes  en  parte  destruidos.  Esta 
pieza  indica  un  animal  déla  talla  del  Typotherium 
cristatum,  pero  la  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula 
es  mas  corta,  mas  ancha,  y mas  espesa. 

Los  incisivos  medios  (i.  T)  son  anchos  y compri- 
midos de  arriba  abajo  con  corona  elíptico-alargada, 
y la  cara  anterior  fuertemente  estriada  en  sentido 
longitudinal,  sin  diferencias  aparentes  con  los  mis- 
mos del  T ypotherium  ; tienen  24  milímetros  de 
ancho  y 8 milímetros  de  grueso. 

El  incisivo  que  sigue  á cada  lado  (i.  j),  es  pe- 
queño, elíptico-cilíndrico,  de  5 milímetros  de  diá- 
metro mayor,  parecido  y colocado  del  mismo  modo 
que  el  correspondiente  del  Typotherium. 

De  los  incisivos  externos  (i.  £)  colocados  inme- 
diatamente al  lado  externo  de  los  i.  solo  quedan 
los  alveolos,  de  apenas  3 milímetros  de  diámetro 
mayor,  que  prueban  que  estos  dientes  eran  de  la 
misma  forma  mas  ó menos  que  los  i.  -,  pero  mucho 
mas  pequeños,  casi  rudimentarios,  y probablemente 
reabsorbidos  ó caedizos  en  edad  avanzada. 

La  barra  que  sigue  entre  el  borde  del  alveolo  del 
incisivo  externo  y la  primera  muela,  es  mucho  mas 
corta  que  en  Typotherium,  pues  solo  tiene  23 
milímetros  de  largo. 

El  p.T  es  de  forma  parecida  al  del  Typotherium , 
bilobado  por  un  surco  perpendicular  externo  que  lo 
divide  en  dos  partes  desiguales,  la  anterior  mas 
corta  y mas  estrecha,  y la  posterior  bastante  mas 
grande.  La  cara  interna  es  ligeramente  convexa  y 
completamente  lisa,  con  el  esmalte  interrumpido  por 
una  banda  perpendicular  sin  esmalte  colocada  en 
el  centro,  y de  unos  4 milímetros  de  ancho.  En  la 
superficie  masticatoria  de  cada  muela  se  vé  un  pozo 
aislado  de  esmalte,  rellenado  de  cemento,  que  no 
existe  en  Typotherium,  pero  que  en  Entelo— 
morphus,  debía  sin  duda  presentarse  en  todas  las 
muelas.  La  corona  tiene  14  milímetros  de  diámetro 
antero-posterior,  y 0.0095  de  diámetro  transverso 
en  su  parte  posterior,  que  es  la  mas  ancha. 

El  m.  T falta  completamente  en  un  lado,  y en  el 
otro  está  roto  á la  mitad  de  su  altura,  pero  por  la 
parte  existente  se  conoce  era  deforma  parecida  al 
mismo  diente  del  T ypotherium,  igualmente  bilo- 
bado sobre  el  lado  externo,  pero  con  un  pozo  en 
cada  lóbulo,  que  sin  duda  es  la  prolongación  hácia 
abajo  de  ios  pozos  aislado  de  esmalte  de  la  corona  ; 
tiene  19  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
y 9 milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  diámetro  transverso  de  la  parte  superior  de  la 


422 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


sínfisis  inmediatamente  delante  del  p.  r es  de  4 
centímetros,  alcanzando  mas  abajo  hasta  6 centí- 
metros. 

El  largo  de  la  parte  sinfísaria,  sobre  su  parte  su- 
perior ó interna,  es  de  0m056,  y sobre  la  inferior 
ó externa  de  solo  3 centímetros. 

La  sínfisis  del  Typotherium , en  su  parte  poste- 
rior en  donde  se  efectúa  la  bifurcación  de  las  dos 
ramas,  tiene  hacia  la  mitad  de  su  altura  dos  impre- 
siones bastante  profundas  dirij idas  hácia  adelante, 
colocadas  una  al  lado  de  la  otra,  y separadas  por 
una  elevación  mediana  perpendicular ; mas  abajo 
en  la  base  de  la  sínfisis,  presenta  una  gran  impre- 
sión semi-lunar.  La  parte  sinfísaria  del  Entelomor- 
phus , carece  tanto  de  las  dos  impresiones  supe- 
riores como  de  la  impresión  semi-lunar  inferior, 
presentándose  regularmente  redondeada,  formando 
una  curva  convexa  que  reúne  de  un  modo  insensi- 
ble la  superficie  interna  á la  posterior,  pero  esta 
forma  un  ángulo  pronunciado  con  la  superficie  infe- 
rior, aunque  de  esquina  redondeada. 

Localidad.  — Toscas  del  fondo  del  Eio  de  la 
Plata,  en  el  municipio  de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 


PACIÍYRUCOS  amegii. 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  158, 
a.  1885. — Id.  Observ.  gen.  sob.  los  toxodontes, 
p.  55,  a.  1887.  — Id.  Apuntes  preliminares  sob. 
rnamíf.  exting . de  Monte  Hermoso,  p.  12,  Abril  de 
1887. 

Es  este  uno  de  los  góueros  mas  singulares,  que 
se  separa  por  un  considerable  número  de  caractéres 
de  todos  los  demás  del  mismo  grupo,  sin  acercarse 
por  eso  á ninguno  de  los  demás  órdenes.  Lo  fundé 
en  1885,  sobre  cuatro  muelas  aisladas,  dos  superio- 
res intactas,  una  superior  rota,  y otra  inferior 
implantada  en  un  pequeñísimo  fragmento  de  sínfisis 
mandibular  destrozado  y rodado,  restos  que  me 
habían  sido  regalados  por  el  teniente  de  fragata  Cár- 
los  M.  Moyano,  entonces  gobernador  del  territorio 
de  Santa  Cruz,  quien  los  había  recojido  en  las  bar- 
rancas del  rio  del  mismo  nombre.  A principios  del 
año  pasado  (1887),  descubrí  en  Monte  Hermoso  nu- 


merosos restos  de  otra  especie,  que  me  permitieron 
dar  una  idea  de  la  conformación  general  de  tan  raro 
animal,  y poco  después  se  descubría  una  tercera 
especie  en  la  arcilla  pampeana  de  Buenos  Aires. 

La  fórmula  dentaria  es  }i.  £ c.  f m.  (f  p.  f m.)=30, 
estando  los  incisivos  separados  de  las  muelas  por 
una  barra  regular,  un  poco  mas  larga  en  la  mandí- 
bula superior  que  en  la  inferior. 

Los  incisivos  superiores  son  proporcionalmente 
mas  anchos  que  los  del  Typotherium  ; los  cuatro 
inferiores  son  de  tamaño  desigual,  los  internos 
mas  anchos  aunque  no  tanto  como  los  superiores,  y 
los  externos  mas  angostos,  pero  no  cilindricos  como 
en  Typotherium.  Tanto  los  incisivos  superiores 
como  los  inferiores  están  cubiertos  por  una  capa  de 
esmalte  delgada,  con  la  cara  anterior  ó externa  lisa 
ó casi  lisa,  en  lo  que  difieren  notablemente  de  los 
del  Typotherium  que  lieuen  la  cara  anterior  pro- 
fundamente estriada  en  sentido  longitudinal. 

Eli.  es  ancho,  muy  delgado  casi  en  forma  de 
lámina,  convexo  en  la  cara  anterior  y cóncavo  en  la 
posterior.  La  corona  representa  una  hoja  delgada 
en  arco  de  círculo  en  declive  de  adentro  hácia  afue- 
ra, sin  que  el  centro  de  la  superficie  masticatoria 
esté  excavado  en  dirección  del  eje  mayor  como  en 
el  género  T ypotherium.  De  los  dos  lados  longitu- 
dinales, el  interno  es  mas  largo  y de  curva  menos 
cerrada,  y el  externo  una  mitad  mas  corto  y con  una 
curva  mas  cerrada  y de  consiguiente  de  radio  mu- 
cho mas  pequeño.  Ambos  incisivos  convergen  hácia 
adelante  hasta  que  los  cantos  internos  de  la  corona 
se  ponen  casi  en  contacto.  La  capa  de  cemento  que 
cubre  el  esmalte,  es  muy  delgada. 

Los  cuatro  incisivos  inferiores  están  implantados 
en  la  parte  anterior  de  la  mandíbula,  dirijidos  hácia 
adelante  y un  poco  oblicuamente  hácia  arriba,  los 
dos  del  medio  separados  por  un  pequeño  espacio, 
pero  un  poco  convergentes  hácia  adelante  como  los 
superiores,  de  manera  que  las  esquinas  internas  de 
las  coronas,  casi  se  tocan,  y los  dos  externos  fuerte- 
mente apretados  á los  internos,  formando  una  línea 
curva  que  describe  un  medio  círculo  completo. 

Eli.  i es  derecho,  de  cara  anterior  convexa,  de 
cara  posterior  ó interna  cóncava  por  estar  excavada 
longitudinalmente  en  su  parte  media,  con  la  corona 
en  forma  de  arco  de  círculo  y la  esquina  interna  mas 
avanzada  hácia  adelante  que  la  externa. 

Eli.  3-  es  una  mitad  mas  angosto,  arqueado  late- 
ralmente, con  la  cara  interna  un  poco  excavada  lon- 
gitudinalmente, y la  externa  muy  convexa,  estando 


UNGULADOS 


423 


implantado  con  su  mayor  diámetro  dirijido  de 
arriba  hacia  abajo. 

La  corona  de  todos  los  incisivos,  es  plana  ó casi 
plana,  cortada  transversalmente,  y no  en  sentido 
oblicuo  como  en  los  roedores.  Todos  los  incisivos 
aunque  de  ancho  muy  diferente,  presentan  mas  ó 
menos  igual  espesor,  y la  base  abierta  por  una  ca- 
vidad de  la  misma  forma  que  la  corona;  son  bas- 
tante cortos,  poco  salientes  fuera  de  los  alveolos,  no 
alcanzando  la  base  de  los  superiores  á la  primera 
muela,  pero  la  parte  posterior  de  los  inferiores,  pasa 
debajo  de  los  dos  primeros  premolares. 

Las  seis  muelas  superiores  son  con  corta  diferen- 
cia de  la  misma  forma,  y mas  ó menos  del  mismo 
tamaño  escepto  la  primera  que  es  bastante  mas  pe- 
queña. Cada  muela  tiene  un  contorno  sub-elíptico, 
en  algunas  algo  triangular,  con  el  ángulo  anterior 
externo  mas  saliente,  sin  columnas  perpendiculares 
internas,  ni  surcos  ni  repliegues  entrantes  de  es- 
malte, pero  con  tres  pequeñas  aristas  longitudina- 
les sobre  la  cara  perpendicular  externa,  ondulada, 
levantándose  las  partes  intermediarias  de  la  pared 
externa  en  forma  de  dos  pequeños  conos  puntiagu- 
dos que  dominan  la  corona  como  en  los  verdaderos 
molares  superiores  de  los  perisodáctilos  ; estas  mue- 
las son  fuertemente  arqueadas  hácia  adentro  como 
en  Toxodon  y Tgpotherium,  con  la  base  comple- 
tamente abierta,  presentando  una  ancha  cavidad 
infundibuliforme  como  la  de  las  muelas  de  los  eden- 
tados.  Las  seis  muelas  están  fuertemente  apretadas 
unas  á otras,  é implantadas  un  poco  oblicuamente, 
con  la  esquina  ántero-externa  mas  pronunciada  y 
dirijida  hácia  afuera  y hácia  adelante.  La  capa  de 
esmalte  que  envuelve  cada  muela  es  muy  delgada, 
interrumpida  adelante  y atrás,  y con  una  cubierta 
continua  de  cemento,  delgada  sobre  la  cara  externa 
pero  muy  espesa  sobre  la  interna. 

La  superficie  masticatoria  de  la  corona  de  cada 
muela  es  un  poco  excavada  en  sentido  longitudinal, 
con  el  borde  externo  considerablemente  mas  eleva- 
do que  el  interno. 

La  primera  muela  superior  (p.  -)  se  distingue  por 
un  tamaño  bastante  menor  que  las  demás,  y por  una 
forma  mas  triangular,  mas  comprimida  y estrecha 
hácia  adelante,  y colocada  un  poco  mas  hácia  aden- 
tro contra  la  cara  ántero-interna  del  premolar  si- 
guiente. 

La  última  muela  superior  es  un  poco  mas  prolon- 
gada y mas  angosta  hácia  atrás,  presentando  sobre 
el  lado  externo  tres  aristas  perpendiculares  que  se 


prolongan  formando  tres  cerros  puntiagudos  que  se 
levantan  distintamente  encima  de  la  corona. 

Las  seis  muelas  inferiores  están  también  coloca- 
das á continuación  una  de  otra  y apretadas  entre  sí, 
pero  la  primera  y la  última  son  mas  diferentes  de 
las  intermediarias  que  en  la  mandíbula  superior. 

La  primera  muela  inferior  (p.  ¥)  separada  del  inci- 
sivo externo  poruña  barra  bastante  mas  corta  que  la 
correspondiente  de  la  mandíbula  superior,  es  mucho 
mas  pequeña  que  la  segunda,  de  sección  triangular, 
ancha  atrás  y angosta  adelante  en  donde  termina  en 
una  arista  perpendicular  delgada,  con  la  cara  per- 
pendicular interna  ondulada  y la  externa  no  bilo- 
bada . 

Las  cuatro  muelas  inferiores  siguientes  (p.  3, 
p.  j,  m.  y y ni.  j),  son  de  tamaño  mucho  mayor  y 
de  configuración  uniforme,  de  sección  mas  alargada 
y corona  estrecha  y prolongada  hácia  atrás.  Cada 
muela  presenta  una  cara  perpendicular  interna  casi 
plana  ó muy  ligeramente  ondulada,  pero  están  bipar- 
tidas al  lado  externo  por  un  surco  perpendicular 
ancho  y profundo  que  penetra  en  la  corona  en  forma 
de  pliegue  de  esmalte,  dividiéndola  en  dos  partes 
mas  ó menos  iguales. 

La  última  muela  inferior  (m.  3)  se  distingue  de  las 
precedentes  por  su  tamaño  todavía  una  mitad  mayor, 
con  la  corona  notablemente  mas  larga  de  adelante 
hácia  atrás,  pero  no  mas  ancha,  igualmente  ondulada 
sobre  la  cara  perpendicular  interna,  pero  trilobada 
al  lado  externo  por  dos  surcos  perpendiculares  an- 
chos y profundos  que  forman  en  la  corona  dos  plie- 
gues entrantes  de  esmalte. 

La  capa  de  cemento  que  envuelve  las  muelas 
inferiores  cubriendo  el  esmalte,  es  muy  delgada 
sobre  el  lado  interno  y muy  gruesa  sobre  el  exter- 
no. La  corona  de  todas  las  muelas  es  un  poco  exca- 
vada en  sentido  longitudinal  con  el  borde  interno 
mas  elevado  que  el  externo.  La  base  es  abierta,  con 
dos  cavidades,  una  en  cada  lóbulo  en  las  muelas 
intermediarias,  y tres  en  la  última. 

La  conformación  general  del  cráneo  es  bastante 
parecida  á la  del  Typotherium,  menos  enlapar- 
te posterior  del  plano  superior,  en  donde  no  pre- 
senta la  cresta  sagital  de  aquel  género,  y los  parie- 
tales son  anchos  y aglobados  en  vez  de  hundidos. 

El  intermaxilar  es  fuerte,  ancho  y corto,  pero 
difiere  del  de  Typotherium,  Toxodon  y casi  todos 
los  demás  representantes  del  mismo  grupo,  por  ser 
un  poco  mas  ancho  atrás  que  adelante,  mientras  que 
en  los  demás  géneros  es  al  contrario  bastante  mas 


424 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ancho  adelante  y mas  angosto  atrás.  Las  dos  mitades 
del  intermaxilar  permanecían  distintas,  unidas  solo 
por  sutura  bien  visible  durante  toda  la  vida.  Las 
paredes  laterales  son  muy  elevadas,  presentando 
hacia  la  mitad  de  su  altura  una  profunda  depresión 
cóncava  dirijida  de  adelante  hacia  atrás,  que  se 
prolonga  luego  en  la  parte  superior  de  la  pared  ex- 
terna de  los  maxilares. 

Mas  arriba,  las  alas  ascendentes  del  intermaxilar 
se  unen  á los  nasales,  conjuntamente  con  los  cuales 
limitan  la  apertura  nasal  anterior,  sin  intervención 
de  los  maxilares. 

La  apertura  nasal  es  de  tamaño  mediocre,  pero 
colocada  muy  adelante,  vertical,  angosta  abajo  en 
donde  termina  en  fondo  cóncavo,  ancha  arriba  en 
donde  está  limitada  por  una  línea  horizontal  forma- 
da por  los  nasales. 

Los  nasales  son  perfectamente  distintos  uno  de 
otro,  estrechos,  largos,  angostos  adelante  y anchos 
atrás,  con  una  fuerte  escotadura  entre  ambos  hacia 
atrás  en  la  que  penetra  la  parte  anterior  de  los 
frontales.  La  parte  posterior  se  levanta  sobre  la  línea 
media,  pero  vuelven  á deprimirse  hácia  adelante  en 
donde  se  intercalan  entre  las  alas  ascendentes  de 
los  intermaxilares,  á los  que  están  simplemente 
justapuestos  sin  unirse  á ellos  por  suturas. 

Los  froutales  en  la  parte  superior  del  cráneo 
entre  las  órbitas,  forman  un  espacio  cuadrangular, 
ancho  y corto,  casi  plano,  con  una  pequeña  depre- 
sión en  su  mitad  anterior,  terminando  hácia  adelan- 
te en  tres  puntas  distintas,  una  mas  grande  sobre 
la  línea  media,  que  penetra  entre  ambos  nasales  en 
forma  de  cuña,  y dos  laterales  mas  pequeñas,  inter- 
puestas cada  una  entre  el  nasal  y el  frontal  de  cada 
lado  ; cada  frontal  presenta  así  adelante  una  gran 
escotadura  cóncava  en  la  que  penetra  la  parte  pos- 
terior del  nasal  correspondiente,  que  se  pone  sim- 
plemente en  contacto  con  el  frontal  sin  unirse  á él 
por  sutura.  Los  dos  frontales  permanecen  distintos 
sobre  la  línea  media  unidos  por  una  sutura  poco 
complicada,  que  se  levanta  en  forma  de  cresta  peque- 
ña en  su  mitad  anterior  que  se  une  á la  protube- 
rancia mediana  posterior  de  los  nasales.  Hácia  atrás 
los  frontales  se  enanchan  uniéndose  con  los  parietales 
inmediatamente  después  de  las  órbitas,  terminando 
en  cada  ángulo  lateral  en  una  fuerte  apófisis  post- 
orbitaria triangular  y aguda,  dirijida  oblicuamente 
hácia  atrás  y hácia  afuera,  é inclinada  hácia  abajo, 
con  un  agujero  que  perfora  completamente  la  base  de 
la  apófisis  penetrando  en  la  cavidad  orbitaria.  Los 


bordes  supra-orbitarios  de  los  frontales  están  un 
poco  levantados  hácia  arriba,  seguidos  al  lado  in- 
terno de  una  fuerte  perforación  simple  ó dupli- 
cada. 

La  región  que  sigue  hácia  atrás,  formada  por  los 
parietales,  los  temporales  y el  occipital  es  la  parte 
mas  singular  del  cráneo,  separándose  completa- 
mente de  la  forma  que  presenta  en  los  demás  re- 
presentantes del  orden  de  los  toxodontes  como 
también  de  todos  los  demás  mamíferos  en  general. 

Los  parietales,  que  en  Toxodon , y sobre  todo 
en  T ypotherium , son  hundidos  formando  sobre  la 
línea  media  una  alta  y larga  cresta  sagital,  en  Pa- 
chyrucos  son  al  contrario  muy  anchos,  prolongando 
hácia  atrás  el  espacio  plano  constituido  por  los  fron- 
tales, estando  separados  por  una  sutura  media,  y lo 
que  es  mas  singular,  en  vez  de  levantarse  sobre  es- 
ta línea  media  en  forma  de  cresta,  forman  acá  mas 
bien  una  ancha  depresión  limitada  á cada  lado  por 
las  crestas  temporales  poco  marcadas  que  partiendo 
detrás  de  las  apófisis  post-orbitarias  alcanzan  el  oc- 
cipital quedando  muy  separadas,  y entre  ellas  la 
depresión  mencionada.  La  superficie  superior  for- 
mada por  los  parietales,  es  corta,  muy  ancha  adelante 
y sumamente  angosta  atrás  en  donde  su  extensión 
lateral  está  limitada  por  el  espacio  comprendido  entre 
ambas  crestas  parietales. 

El  plano  occipital  posterior  es  relativamente 
pequeño,  bajo  y muy  ancho,  con  su  parte  mas  ele- 
vada que  dá  vuelta  hácia  adelante,  para  entrar  á 
formar  parte  del  plano  superior  del  cráneo,  pero  sin 
formar  cresta  occipital,  presentando  en  cambio  una 
cresta  vertical  muy  acentuada  que,  partiendo  de 
encima  del  agujero  occipital  sube  hácia  arriba  dan- 
do vuelta  sobre  la  parte  superior  hasta  la  sutura 
sagital  en  donde  desaparece.  Las  partes  laterales 
del  llano  vertical  posterior  están  formadas  en  cierta 
extensión  por  los  temporales,  pero  las  partes  late- 
rales del  supra-occipital  se  extienden  también  bas- 
tante hácia  los  lados  y hácia  atrás  en  forma  de  aletas 
que  envuelvenparte  de  la  caja  auditiva  superior.  Los 
conductos  occipitales  posteriores  están  colocados 
entre  las  alas  del  supra-occipital  y la  parte  posterior 
de  los  temporales.  El  agujero  occipitales  de  tamaño 
considerable  sin  afectar  el  aspecto  infundibuliforme 
común  en  los  toxodontes,  con  cóndilos  occipitales  me- 
diocres, angostos  y largos,  dirijidos  de  arriba  hácia 
abajoy  hácia  adentro.  Las  apófisis  para-occipitalesson 
muy  largas,  delgadas  y en  forma  de  hoja  comprimida 
transversalmente  como  en  muchos  roedores.  El  occi- 


UNGULADOS 


425 


pital  superior  y los  parietales  están  separados  por 
una  sutura  acompañada  de  una  fuerte  depresión 
transversal,  y el  basi-occipital  y basi-esfenóides  por 
una  sutura  ancha  y casi  abierta. 

El  temporal  es  una  de  las  partes  mas  singulares 
del  cráneo  ; la  parte  escamosa  es  pequeña,  y poco 
extendida  hácia  atrás  en  donde  no  alcanza  hasta  el 
occipital,  con  fosas  temporales  sumamente  peque- 
ñas, apenas  acentuadas,  debido  tanto  á la  forma 
hinchada  y extendida  lateralmente  de  los  parietales, 
como  al  poco  desarrollo  de  las  crestas  temporales, 
y sobre  todo  á la  prolongación  hácia  atrás  délos  ar- 
cos zigomáticos,  cuya  cresta  superior  no  se  prolonga 
hácia  atrás  hasta  unirse  á la  cresta  occipital  como 
en  los  demás  representautes  del  orden  de  los  toxo- 
dontes.  El  arco  zigomático  termina  acá  inmediata 
mente  detrás  de  la  cavidad  glenóides,  pues  la  apó- 
fisis temporal  que  lleva  esta,  sale  dirijiéndose  hácia 
afuera  sin  prolongamiento  posterior  y sin  proceso 
post-glenoides,  como  en  los  roedores,  pero  la  ca- 
vidad glenóides  no  es  longitudinal,  sino  mas  bien 
transversal.  La  caja  auditiva  está  situada  muy  aba- 
jo presentando  un  tamaño  mediocre,  pero  mas  arri- 
ba, encima  del  orificio  externo,  se  desarrolla  una 
caja  auditiva  suplementaria  muy  grande,  de  forma 
casi  esférica,  formada  por  una  pared  ósea  muy  del- 
gada, colocada  entre  el  parietal  y el  occipital,  ascen- 
diendo hácia  arriba  entre  ambos  huesos  hasta  encon- 
trarse con  la  cresta  temporal. 

Estas  dos  grandes  protuberancias  ó cajas  de  reso- 
nancia, eran  como  especie  de  micrófonos  destinados 
á reforzar  los  mas  leves  sonidos  y dan  á la  parte 
posterior  del  cráneo  del  Pa.chyrucos  un  aspecto 
estraño,  único  entre  los  mamíferos,  pues  situados 
uno  á cada  lado  del  supra-occipital  se  levantan  hácia 
arriba  de  la  superficie  superior  del  cráneo,  exten- 
diéndose al  mismo  tiempo  considerablemente  hácia 
atrás,  de  manera  que  el  occipital  se  presenta  entre 
ambas  protuberancias  como  una  ancha  y profunda 
depresión.  La  parte  posterior  de  cada  parietal  está 
separada  de  la  pared  de  la  caja  auditiva  correspon- 
diente por  un  agujero  razgado  situado  en  la  parte 
superior  del  cráneo. 

El  arco  zigomático  es  completamente  distinto  por 
la  forma  del  de  los  demás  toxodontes,  difiriendo  so- 
bre todo  por  ser  muy  corto,  y muy  extendido  há- 
cia afuera,  de  manera  que  el  cráneo  presenta  acá  un 
ancho  relativamente  bastante  mayor  que  en  Typo- 
therium.  La  apófisis  zigomática  del  maxilar  es  cor- 
ta, y la  del  temporal  delgada  y dirijida  inmediata- 


mente hácia  afuera,  se  vuelve  luego  hácia  adelante 
para  tomar  parte  en  la  formación  del  arco  y tam- 
bién algo  en  la  órbita,  sobrepuesta  en  forma  de  lá- 
mina delgada  al  malar,  extendiéndose  hácia  adelante 
hasta  el  principio  de  la  órbita  ; la  base  lleva  hácia 
abajo  la  cavidad  glenóides,  pero  sin  proceso 
post-glenoides,  y sin  que  su  borde  superior  se  pro- 
longue hácia  atrás  en  forma  de  arista  hasta  unirse 
con  la  cresta  occipital,  comosucede  en  los  otros  gé- 
neros, pues  acá  se  interpone  entre  el  temporal  y el 
occipital,  una  parte  de  la  región  escamosa  del  tem- 
poral y la  caja  auditiva  superior. 

El  malar  es  un  hueso  excesivamente  fuerte  que 
forma  casi  toda  la  órbita  adelante  y abajo  que  se 
desprende  de  la  apófisis  zigomática  del  maxilar,  di- 
rijiéndose casi  horizontalmente  hácia  afuera  por  un 
largo  trecho,  y con  su  borde  anterior  é inferior  dan- 
do vuelta  hácia  abajo  y hácia  adelante  formando  un 
proceso  sub  y ante-orbitario,  mas  prolongado  que  en 
Typotherium,  proceso  que  estaba  destinado  á pro- 
tejer las  órbitas  y que  indica  evidentemente  que  el 
animal  era  cavador.  Hácia  atrás  el  malar  se  angos- 
ta concluyendo  en  una  apófisis  delgada  que  se  ex- 
tiende debajo  de  la  apófisis  opuesta  del  temporal 
hasta  la  misma  cavidad  glenóides.  El  malary  la  apó- 
fisis zigomática  del  maxilar  están  completamente 
soldados  apercibiéndose  las  suturas  tan  solo  en  los 
individuos  jóvenes,  pero  el  malar  y la  apófisis  zigo- 
mática del  temporal  están  completamente  separados, 
simplemente  en  contacto,  sin  suturas  entre  sí. 

La  casi  totalidad  de  los  arcos  zigomáticos  toma 
parte  en  la  formación  de  las  órbitas, que, contra  lo  que 
es  la  regla  en  los  toxodontes,  son  de  tamaño  exce- 
sivamente grande,  de  forma  casi  circular,  muy  sa- 
lientes, dirijidas  de  arriba  hácia  abajo  y oblicuamente 
de  adentro  hácia  afuera,  limitada  hácia  atrás  por  la 
apófisis  post-orbitaria  del  frontal,  pero  sin  apófisis 
ascedente  opuesta  en  el  borde  superior  de  la  apófisis 
zigomática  del  temporal  que  desciende  hácia  abajo 
formando  con  su  prolongación  el  malar,  una  curva 
sigmoidea. 

El  maxilar  es  muy  alto,  con  apófisis  zigomática 
corta  y fuerte,  con  la  parte  de  la  cara  externa  que  in- 
cluye los  alveolos  de  los  molares  fuertemente  con- 
vexa, viniendo  inmediatamente  hácia  arriba  una  de- 
presión cóncava  que  es  la  continuación  hácia  atrás 
de  la  depresión  horizontal  que  hácia  la  mitad  de  su 
alto  muestran  las  alas  ascendentes  del  intermaxilar. 
Una  de  las  singularidades  mas  notables  del  Pachy- 
rucos  y que  no  contribuye  poco  á darle  al  cráneo  ese 


54 


426 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


aspecto  particularmente  extraño  que  tanto  lo  dis- 
tingue, es  la  existencia  á cada  lado  de  una  fuerte 
apófisis  ante-orbital  formada  por  el  maxilar  supe- 
perior,  que  toma  el  aspecto  de  una  lámina  delgada  y 
•vertical  que  se  prolonga  hacia  adelante  siguiendo  el 
plano  superior  del  frontal,  y separada  de  la  tabla  ex- 
terna del  resto  del  maxilar,  por  una  profunda  esco- 
tadura dirijida  de  adelante  hacia  atrás.  La  parte  an- 
terior libre  de  esta  apófisis  ó lámina  desciende  há- 
cia  abajo  hasta  confundirse  con  el  borde  posterior 
del  agujero  sub-orbitario,  de  tamaño  regular,  pero 
colocado  mucho  mas  arriba  y mas  adelante  que  en 
Toxodon  y Typotherium. 

El  paladar  es  profundamente  excavado  y cóncavo 
como  el  de  Typotherium  y Toxodon , con  ambos 
maxilares  separados  en  todo  su  largo  por  una  su- 
tura media  bien  visible,  pero  la  parte  anterior  no  es 
tan  estrecha  como  en  Toxodon,  á causa  de  las  sé- 
ries  dentarias  que  son  poco  convergentes  hácia  ade- 
lante. La  parte  que  toma  el  palatino  en  la  formación 
del  paladar  es  considerable,  extendiéndose  hácia 
adelante  entre  ambos  maxilares  en  forma  de  rectán- 
gulo; hácia  atrás  se  ensancha,  pero  no  se  prolon- 
ga tanto  como  en  Toxodon  y Typotherium , 
terminando  á los  lados,  en  donde  empiezan  las  alas 
pterigóideas,  en  dos  protuberancias  ó prolongacio- 
nes óseas  como  en  Toxodon  y Typotherium ; entre 
estas  dos  prolongaciones,  los  palatinos  se  extienden 
hácia  atrás  sobre  la  línea  media  terminando  en  una 
apófisis  triangular,  larga  y puntiaguda,  que  inter- 
rumpe hácia  abajo  la  apertura  nasal  posterior  bas- 
tante ancha  y baja.  En  el  punto  de  unión  de  ios 
maxilares  con  los  palatinos  existen  á cada  lado  una 
ó dos  pequeñísimas  perforaciones  palatinas. 

La  parte  anterior  del  paladar  formada  por  el  in- 
termaxilar es  ancha  y fuerte,  un  poco  mas  angosta 
adelante,  y con  dos  grandes  perforaciones  incisivas 
alargadas  de  adelante  hácia  atrás  en  forma  de  hen- 
didura^  cuya  parte  posterior  se  pierde  en  los  maxi- 
lares, y separadas  por  un  fuerte  tabique  óseo  in- 
termediario. 

La  cavidad  encefálica  es  mayor  que  en  todos  los 
demás  toxodontes  y de  tamaño  verdaderamente 
notable. 

La  mandíbula  inferior  es  de  una  configuración 
general  parecida  á la  del  Hyrax  y Typotherium, 
con  una  sínfisis  corta,  bastante  alta,  no  muy  ancha, 
un  poco  convexa  hácia  abajo,  y excavada  hácia  arriba, 
en  donde  presenta  una  cavidad  cóncava  alargada  y 
muy  profunda.  La  rama  vertical  es  muy  ancha  y 


con  borde  ascendente  anterior  mas  inclinado  hácia 
atras  que  en  el  Typotherium.  La  apófisis  coro- 
noidea  es  corta  y delgada.  El  cóndilo  articular  cons- 
tituye otra  de  las  particularidades  de  este  género, 
pues  no  es  transversal  como  Toxodon,  los  paqui- 
dermos y la  mayoría  de  los  mamíferos,  ni  longitu- 
dinal como  en  los  roedores,  sino  irregularmente 
circular,  de  superficie  articular  casi  plana  y dirijida 
hácia  adelante.  El  número  de  agujeros  emisarios 
varía  según  las  especies,  existiendo  en  algunas  una 
apertura  posterior  externa  de  la  rama  externa  del 
canal  alveolar  situada  en  el  fondo  de  la  fosa  mandi- 
bular externa,  inmediatamente  detrás  de  la  cresta 
formada  por  el  borde  anterior  de  la  rama  ascen- 
dente ; en  un  principio  tomé  este  carácter  por  un 
distintivo  genérico,  pero  luego  no  lo  encontré  en 
otras  especies. 

Las  vértebras  son  parecidas  á las  de  Toxodon  y 
Typotherium,  con  los  centros  vertebrales  igual- 
mente casi  planos,  pero  las  cervicales,  y particular- 
mente el  atlas,  de  apófisis  transversas  cortas,  y con 
un  canal  medular  de  tamaño  enorme. 

El  sacro,  formado  por  la  unión  de  cinco  vérte- 
bras, es  largo  y deprimido  verticalmente. 

La  cadera  es  angosta  y larga,  parecida  á la  de  los 
roedores. 

El  fémur  es  largo,  delgado  y con  un  trocánter 
tercero  bien  desarrollado. 

La  tibia  y el  peroné  son  parecidos  á los  del  cas- 
tor, y soldados  como  en  este  en  su  tercio  inferior  for- 
mando un  solo  hueso  que  se  bifurca  hácia  arriba 
constituyendo  una  ventana  alargada.  La  clavícula  es 
pequeña,  delgada  y casi  derecha. 

El  húmero  es  un  hueso  muy  fuerte,  parecido  al 
del  castor,  pero  con  ambas  perforaciones,  epitro- 
cleana  é intercondiliana. 

El  cubito  y el  rádio  son  largos,  fuertes  y comple- 
tamente separados  en  toda  su  extensión. 

El  pié  anterior  tiene  un  carpo  completo  de  8 hue- 
sos, mas  un  hueso  intermediario  y 5 dedos  bien 
desarrollados,  el  primero  un  poco  pequeño,  el  se- 
gundo muy  largo,  disminuyendo  de  largo  y de  ta- 
maño desde  este  al  quinto  ó externo.  Las  falanges 
terminales  son  parecidas  á las  del  castor,  de  ex- 
tremidad bipartida  como  en  Typotherium,  pero 
mas  comprimidas  transversalmente,  y sin  duda  al- 
guna unguiculadas. 

Del  conjunto  de  esta  conformación  podemos  de- 
ducir que,  el  Pachyrucos,  aunque  del  orden  de 
los  toxodontes,  era  un  mamífero  unguiculado,  relati- 


UNGULADOS 


427 


vamente  inteligente,  bajo  y grueso,  pero  de  aspecto 
agradable,,  dócil  y tímido;  era  sin  duda  de  movi- 
mientos lentos,  esencialmente  cavador  como  su 
compañero  inseparable  el  Dicoelophorus  latidens , 
y debía  vivir  en  cuevas  de  las  que  se  alejaba  tan 
solo  lo  indispensable  para  procurarse  el  alimento, 
pero  siempre  alerta,  con  sus  largas  orejas  paradas  y 
sus  grandes  ojos  saltones  que  lo  mismo  percibían 


los  objetos  adelante  como  atrás,  atizbando  el  mas 
pequeño  movimiento,  ó recojiendo  en  sus  cajas 
sonoras  el  mas  leve  ruido  que  pudiera  indi- 
carle un  próximo  peligro,  para  emprender  in- 
mediatamente Ja  fuga  metiéndose  en  su  madri- 
guera. 

Conozco  hasta  ahora  10  especies  del  género 
Pachyrucos  que  se  caracterizan  de  este  modo  : 


Solo  dos  perforaciones  emisarias  en 
cada  lado  de  la  rama  horizontal 
de  la  mandíbula  inferior. 


Corona  de  la  última  muela  superior 
con  tres  cúspides  sobre  el  borde 
externo.  Talla  relativamente  con- 
siderable. Longitud  de  las  seis 
muelas,  25  milímetros.  P.  typicus. 

Corona  de  la  última  muela  superior 
con  solo  dos  cúspides  sobre  el 
lado  externo.  Talla  una  mitad 
menor.  Longitud  de  las  seis 
muelas,  19  milímetros.  P.  teres. 


Perforaciones  in- 
cisivas del  in- 
termaxilar sin 
prolongamien- 
to posterior. 


Mas  de  dos  per- 
foraciones emi- 
sarias en  cada 
lado  lie  la  rama 
horizontal  de 
la  mandíbula 
inferior. 


I Sínfisis  mandi- 
bular larga  y 
dirijida  hácia  ' 
adelante. 


Talla  todavía  menor,  p.  j triangu- 
lar, no  bilobado  al  lado  externo 
y plano  sobre  el  interno.  P.  Irivius. 

Tres  perforacio- 
nes en  cada  la- 
do , situadas 
adelante  de  la 
base  de  la  rama 
ascendente. 


La  segunda  perforación  mas  próxima 
á la  primera  que  á la  tercera.  P.  absis. 

La  segunda  perforación  mas  próxi- 
ma de  la  tercera  que  de  la  pri- 
mera. P.  noevius. 


Tres  perforaciones  en  cada  lado,  situadas  dos  en  la 
rama  horizontal,  y la  tercera  en  la  parte  anterior  de 
la  base  de  la  rama  ascendente.  P.  Moyani. 


Sínfisis  mandibular  corla  y dirijida 
I oblicuamente  hácia  arriba. 


Incisivo  inferior  interno  angosto.  Parte  posterior  de 
la  sínfisis,  debajo  del  lóbulo  anterior  de  la  segunda 
muela  (p.  y)  P.  idus. 

Incisivo  inferior  interno  ancho.  Parte  posterior  de  la 
sínfisis  debajo  del  lóbulo  posterior  de  la  segunda 
muela.  P.  bonaeriensis. 


Perforaciones  incisivas  del  intermaxilar  con  un  prolonga- 
miento posterior  en  los  maxilares  en  forma  de  impresión 
elíptica. 


Talla  mayor.  Series  dentarias  superiores  menos 
convergentes  hácia  adelante.  Perforaciones  pala- 
tinas enfrente  del  m.  -.  P.  impresms. 

Talla  menor.  Séries  dentarias  mas  arqueadas  hácia 
afuera  en  el  medio.  Perforaciones  palatinas  enfrente 
delm.L.  P.  diminutus. 


428 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pachyrucos  typicus  Amegh  . 

(PI.  xnr,  fig.  i á 14) 

Ameghino,  Apunt.  prelim.  sob.  mamíf.  exting.  de  Monte 
Hermoso,  p.  15,  Abril  de  1887.  — Id.  Observ . 
gener.  sob.  los  toxodontes,  etc.,  p.  57,  a.  1887. 
— Id.  Lista  de  los  mamíf.  fós.  de  Monte  Her- 
moso, n°  86,  p.  13,  Junio  de  1888. 

Es  esta  la  especie  mas  grande  del  género  hasta 
ahora  conocida,  cuya  talla  era  mas  ó menos  compara- 
ble á la  de  un  conejo,  pero  notablemente  mas  grue- 
sa. Es  también  la  especie  de  la  que  conozco  mas 
restos,  y que  me  ha  servido  de  tipo  para  la  des- 
cripción genérica. 

El  p.  - está  implantado  oblicuamente,  con  un  ta- 
maño una  mitad  menor  del  que  le  sigue  ; su  parte 
anteriores  comprimida  casi  en  forma  de  arista  per- 
pendicular, con  una  fuerte  depresión  sobre  su  cara 
ántero-interna. 

El  m.  - es  un  poco  mas  estrecho  hacia  atrás  que 
los  demás,  presentando  además  de  las  dos  cúspides 
externas  que  se  observa  en  la  corona  de  las  otras 
muelas,  una  tercera  cúspide  sobre  su  parte  poste- 
rior formada  por  el  prolongamiento  de  la  esquina 
externa-posterior. 

El  p.  á-  es  muy  pequeño,  y con  la  parte  anterior 
también  en  forma  de  arista  perpendicular  producida 
por  dos  depresiones  perpendiculares  opuestas,  una 
sobre  la  parte  anterior  de  la  cara  interna,  y la  otra 
sóbrela  parte  anterior  de  la  externa. 

El  paladar  es  regularmente  cóncavo,  pero  no  muy 
profundo,  y con  su  parte  posterior  que  asciende 
rápidamente  hácia  arriba. 

El  palatino  penetra  en  el  paladar  con  un  ancho 
considerable,  terminando  adelante  en  una  sutura 
transversal,  enfrente  de  la  escotadura  que  separa 
el  m.  1 del  m.  En  el  ángulo  externo  anterior  de 
cada  palatino  hay  una  pequeña  perforación  palatina 
seguida  hácia  atrás,  de  una  ó dos,  é igualmente 
pequeñas. 

Las  perforaciones  palatinas  del  intermaxilar  son 
muy  angostas  y muy  largas,  llegando  la  parte  pos- 
terior hasta  enfrente  de  la  parte  anterior  delm.  j 
pero  sin  prolongarse  en  los  maxilares  en  forma  de 
impresión  poco  profunda,  como  sucede  en  algunas 
especies. 


La  sínfisis  mandibular  es  muy  larga  y estrecha, 
dirijida  hácia  adelante  y muy  poco  hácia  arriba, 
empezando  su  parte  posterior  enfrente  de  la  parte 
media  del  p.  -. 

La  rama  horizontal  de  la  mándíbula  inferior  tie- 
ne invariablemente  dos  perforaciones  mentonianas 
bastante  grandes,  colocadas,  lá  primera  debajo  déla 
parte  anterior  del  p.  -j,  y la  segunda  debajo  de 
la  parte  media  de  la  corona  del  m.  T. 


Dimensiones 


Diámetro  del  i.  i \ Entero-posterior 0-0015 

( transverso  (sin  tener  en  cuenta  la  curva)  0 . 0095 

Diámetro  del  i.  r f Entero-posterior 0.0015 

( transverso 0.005 

Diámetro  del  i.;  j Entero-posterior  ó vertical 0.0025 

(transverso 0.001 

Diámetro  del  pm.¿  \ Entero-posterior 0.0035 

Diámetro  de  cada  una  de  las  i ántero-posterior 0.005 

demás  muelas  superiores  t transverso 0.0025 

r ántero-posterior 0.002 

Diámetro  del  pm.  = , 1 

l transverso 0.0015 

Diámetro  de  cada  uno  de  los  í ántero-posterior 0.004 

pm.  £ y i y de  los  m.  y y ? ( transverso 0.002 

Diámetro  del  m.  í j fntero-poBterior 0.008 

( transverso 0.002 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores  0.025 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  infe- 
riores  0.025 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  i.  - del  pm.  í 0.0075 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  i.  ^ del  pm.  j 0.005 

Ancho  del  paladar  en  la  barra 0.015 

Ancho  del  paladar  entre  los  pm.  - 0.012 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  j 0.016 

Longitud  del  paladar  de  la  apófisis  palatina  posterior  al 

borde  posterior  de  los  incisivos 0.046 

Longitud  del  cráneo  desde  los  cóndilos  occipitales  á los 

incisivos 0.066 

Diámetro  transverso  máximo  del  cráneo  de  uno  á otro 

arco  zigomático. 0.052 

Alto  de  los  maxilares  superiores 0.017 

Longitud  de  los  nasales 0.031 

Longitud  de  los  frontales  sobre  la  línea  mediana 0.031 

Ancho  mínimo  de  la  frente  entre  ambas  órbitas 0.023 

Diámetro  de  las  órbitas 0.021 

Diámetro  transverso  del  agujero  occipital 0.010 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 0.066 

Longitud  de  la  sínfisis 0.021 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  - 0.016 


Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie por  primera  vez  en  el  yacimiento  de  Monte 
Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte  geológico.  — Piso  hermósico  de  la 
formación  araucana  (mioceno  superior). 


UNGULADOS 


429 


Paohyrucos  tex’es  n.  sp. 

(Pl.  XIII,  fig.  25  a 27) 

La  talla  de  esta  especie  es  una  mitad  menor  que 
la  de  la  precedente,  á la  que  sin  embargo  se  acerca 
bastante  por  su  conformación  general. 

El  p.  - no  presenta  con  el  que  le  sigue  la  despro- 
porción de  tamaño  que  muestra  en  P.  typicus, 
siendo  apenas  un  poco  mas  pequeño  que  el  p.  su 
parte  anterior  es  también  menos  comprimida  que  en 
el  diente  correspondiente  de  la  otra  especie,  y su 
sección  completamente  elíptica. 

Elp.-  apenas  un  poco  mas  grande,  tiene  la  misma 
forma  que  el  precedente,  y ambos  están  implanta- 
dos oblicuamente. 

El  m.  - es  un  poco  mas  pequeño  que  el  m.  -,  mas 
angosto  hacia  atrás,  y sin  la  tercera  cúspide  poste- 
rior que  distingue  el  diente  del  P.  typicus. 

El  paladar  es  mas  profundo  en  su  parte  posterior, 
entre  los  p.  - y m.  1 y 1 ascendiendo  después  rápi- 
damente entre  los  m.  -. 

El  p.  j es  bastante  mas  pequeño  que  el  p.  3,  pero 
dividido  igualmente  en  dos  lóbulos  por  un  surco 
perpendicular  externo,  lo  que  no  sucede  con  el 
mismo  diente  del  P.  typicus  ; el  lóbulo  anterior 
es  notablemente  mas  estrecho  que  el  posterior,  y la 
cara  interna  un  poco  deprimida  perpendicularmente 
en  su  parte  anterior. 

La  sínñsis  apenas  es  un  poco  mas  corta  que  en  P. 
typicus,  empezando  su  parte  posterior  debajo  de 
la  parte  anterior  del  primer  lóbulo  del  p.  j,  pero  se 
dirije  hácia  adelante  de  una  manera  todavía  mas 
horizontal. 

Los  agujeros  mentonianos  son  dos,  ambos  bas- 
tante pequeños,  situados,  el  primero  un  poco  ade- 
lante de  la  parte  anterior  del  p.¥,  y el  segundo 
debajo  del  espacio  que  separa  el  p.  - del  p.  3 consi- 
derablemente mas  adelante  que  en  el  P.  typicus. 

Dimensiones 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 


riores  0m019 

Ancho  del  paladar  entre  los  p.  * 0.010 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  2- 0.0135 

Longitud  de  las  seis  muelas  inferiores 0.019 

Ancho  del  i.  i- 0.0037 

Ancho  del  i.  -2 ; 0.002 

Longitud  de  la  sínfisis  en  su  parte  inferior 0.0125 

Longitud  de  la  barra  entre  i.  * y p.  t¡ 0.006 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.^ 0.011 


Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
laPatagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 

Pachyrucos  trivius  n.  sp. 

(Pl.  xin,  fig.  31) 

Este  animal  es  todavía  de  tamaño  un  poco  menor 
que  el  anterior,  aunque  la  serie  dentaria  tiene  el 
mismo  largo,  pero  los  huesos  son  mas  delgados,  la 
mandíbula  es  menos  espesa  y mas  baja,  y las  muelas, 
particularmente  la  primera  inferior  (p.  7)  de  una 
forma  muy  distinta.  Este  diente  es  de  forma  trian- 
gular, pudiendo  decirse  que  está  formado  por  un 
solo  lóbulo  con  un  apéndice  anterior,  que  termina 
hácia  adelante  en  arista  perpendicular  delgada;  este 
apéndice  está  bien  separado  del  lóbulo  segundo  so- 
bre el  lado  externo  por  un  pequeño  surco  perpen- 
dicular, pero  está  unido  con  él  en  un  solo  plano  per- 
pendicular liso  é igual  sobre  el  lado  interno. 

La  mandíbula  inferior  se  distingue  por  su  rama 
horizontal  que  presenta  casi  el  mismo  alto  en  toda 
la  extensión  de  su  largo  debajo  de  las  muelas. 

Sobre  el  trozo  de  mandíbula  mas  completo,  de 
que  dispongo,  no  existen  vestigios  del  primer  aguje- 
ro mentoniano  por  estar  rota  la  mandíbula  en  ese 
punto;  el  segundo  agujero,  bastante  pequeño,  está 
colocado  debajo  de  la  parte  anterior  del  p.  T,  bas- 
tante mas  atrás  que  en  la  especie  precedente. 

Las  seis  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio  lon- 
gitudinal de  18  milímetros,  y la  rama  horizontal  de- 
bajo del  m.  solo  tiene  0m0095  de  alto. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagón ia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Pachyrucos  absis  n.  sp. 

(Pl.  XIII,  fig.  32  y 33) 

El  tamaño  de  esta  especie  es  mas  ó menos  compa- 
rable al  de  las  dos  últimas,  pero  se  distingue  inme- 
diatamente de  ellas  por  la  rama  horizontal  de  la 
mandíbula,  que  lleva  en  su  parte  anterior  tres  agu- 
jeros mentonianos  á cada  lado  en  vez  de'dos  como 
en  las  especies  precedentemente  mencionadas.  El 


430 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


primer  agujero  mentoniano  se  encuentra  debajo  de 
la  barra,  un  poco  adelante  de  la  parte  anterior  del 
p.  2-  EL  segundo  agujero  un  poco  mas  pequeño,  es- 
tá situado  debajo  de  la  parte  posterior  del  p.  y el 
tercero  de  igual  tamaño  que  el  primero  se  halla  de- 
bajo del  espacio  que  separa  el  p.  ¥ del  p.  4-.  La 
segunda  perforación  está  bastante  mas  próxima  de 
la  primera  que  de  la  tercera,  y las  tres  están  coloca- 
das á la  misma  altura  ó sobre  una  misma  línea  hori- 
zontal. 

La  primera  muela  inferior  es  triangular,  con  el 
lóbulo  posterior  ancho  y el  anterior  angosto  y con 
una  pequeña  depresión  sobre  la  cara  ántero-interna ; 
sobre  la  cara  interna  muestra  este  diente  una  peque- 
ña columna  perpendicular  en  la  parte  anterior.  Las 
cuatro  primeras  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  14  milímetros.  Los  incisivos  inferio- 
res internos  tienen  0m004  de  ancho,  y los  externos 
0ra0025.  La  barra  que  separa  el  p.  - del  i.  5 tiene 
5 milímetros  de  largo,  y el  alto  de  la  rama  horizon- 
tal debajo  del  m.  T es  de  11  milímetros. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Pacliyrucos  nsevius  n.  sp. 

(Pl.  XIII,  fig.  30) 

Esta  especie  es  de  tamaño  algo  mayor  que  las  tres 
precedentes,  pero  un  poco  inferior  al  del  Pachy- 
rucos  typicus,  distinguiéndose  por  la  mandíbula 
inferior  muy  comprimida,  y con  tres  perforaciones 
mentouianas  externas  como  el  P.  absis,  pero  dis- 
puestas de  distinta  manera,  la  primera  se  encuen- 
tra debajo  de  la  parte  anterior  del  p.  ¥,  la  segunda 
debajo  de  la  parte  posterior  del  p.  ¥,  y la  tercera 
debajo  de  la  parte  media  del  p.  -;  la  segunda  perfo- 
ración se  encuentra  mucho  mas  próxima  de  la  terce- 
ra que  de  la  primera. 

La  primera  muela  inferior  tiene  el  lóbulo  anterior 
muy  estrecho  y en  forma  de  arista  hácia  adelante, 
con  una  pequeña  depresión  perpendicular  sobre  el 
lado  ántero-externo;  la  cara  interna  de  la  muela  es 
un  poco  excavada  perpendicularmente  en  el  medio. 
Las  caras  perpendiculares  interna  y externa  de  la 
rama  horizontal  son  muy  deprimidas.  De  la  sínfisis, 
en  el  fragmento  mas  completo  que  conozco,  se  con- 
servan las  tres  cuartas  partes  posteriores,  que  de- 


muestran que  su  parte  inferior  se  extendía  hácia 
adelante  de  una  manera  mas  horizontal  que  en  todas 
las  otras  especies,  siguiendo  la  misma  dirección  de 
la  base  de  la  rama  horizontal  que  es  casi  completa- 
mente recta;  el  alto  de  la  rama  horizontal  disminuye 
sin  embargo  rápidamente  de  atrás  hácia  adelante . 

Las  seis  muelas  inferiores  ocupan  un  espacio  lon- 
gitudinal de  22  milímetros;  y el  alto  de  la  rama  ho- 
rizontal debajo  del  m.  T es  de  12  milímetros. 

Localidad. — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Pacliyrucos  Moyani  Amegh. 

(Pl.  XIII,  fig.  28,  29,  34  y 38) 

Asieghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  158, 
a.  1885. — Id.  Observaciones  generales  sobre  los 
toxodontes,  etc.,  p.  57,  Mayo  de  1887. — Id.  Enu- 
meración sistemática,  etc.,  p.  14,  n°  53,  a.  1887. 

Es  esta  la  primera  especie  del  género  que  me  fué 
conocida,  fundada  sobre  algunas  muelas  sueltas, 
pero  de  la  que  después  Carlos  Ameghino  ha  reco- 
jido  numerosos  restos. 

Su  talla  es  un  poco  menor  que  la  del  P.  typicus , 
al  que  se  acerca  de  una  manera  notable,  distinguién- 
dose sin  embargo  de  él  por  varios  caractéres  im- 
portantes. Los  incisivos  superiores  son  un  poco 
mas  estrechos,  de  6 á 7 milímetros  de  ancho.  El 
incisivo  inferior  interno  tiene  4 milímetros  de  ancho, 
y el  externo  2 milímetros. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  bastante 
parecida  á la  del  P.  typicus,  teniendo  como  en 
este  dos  agujeros  mentonianos,  pero  mucho  mas 
pequeños  y colocados  en  distinta  posición,  el  pri- 
mero debajo  del  p.  T como  en  el  P.  typicus,  y el 
segundo  debajo  del  p.  7 un  poco  mas  adelante  que 
en  la  otra  especie.  Además  existe  una  tercera  per- 
foración que  falta  á todas  las  otras  especies,  coloca- 
da en  la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal  inme- 
diatamente encima  y detrás  de  la  apófisis  que 
presenta  en  su  base  debajo  de  la  última  muela.  El 
alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  T es  de  12 
milímetros. 

La  primera  muela  inferior  es  triangular,  con  el 
lóbulo  anterior  mas  estrecho  que  el  posterior  y 
deprimido  perpendicularmente  al  lado  externo  y al 


UNGULADOS 


431 


interno.  Las  seis  muelas  inferiores  ocupan  un  espa- 
cio longitudinal  de  22  á 23  milímetros. 

La  sínfisis  es  mas  corta,  mucho  mas  delgada  y mas 
comprimida  transversalmente  formando  como  una 
especie  de  pico.  La  barra  que  separa  el  p.  del 
i.  - tiene  5 milímetros  de  largo. 

La  primera  muela  superior  (p.  un  poco  mas 
pequeña  que  la  segunda  y estrecha  hacia  adelante, 
presenta  la  cara  externa  convexa  y con  un  pequeño 
surco  perpendicular  sobre  la  parte  anterior ; la  cara 
interna  es  deprimida  y excavada  perpendicular- 
mente. 

La  última  muela  superior  es  siempre  un  poco  mas 
pequeña  que  la  penúltima,  lo  que  no  sucede  con  el 
P.  typicus  en  el  que  es  mas  grande  ó tienen  el 
mismo  tamaño,  pero  presenta  en  cambio  la  tercera 
cúspide  posterior  sobre  el  lado  externo  como  en  la 
mencionada  especie,  aunque  no  tan  pronunciada. 
Las  seis  muelas  superiores  ocupan  absolutamente 
el  mismo  espacio  longitudinal  que  las  inferiores, 
22  ó 23  milímetros  según  los  individuos. 

Las  séries  dentarias  superiores  son  casi  rectas  y 
poco  convergentes  hacia  adelante,  de  donde  resulta 
que  el  paladar  es  en  su  parte  anterior  proporcional- 
mente mas  ancho  que  en  las  demás  especies;  tiene 
11  milímetros  de  ancho  entre  los  p.  - y 13  milí- 
metros entre  los  m.  -.  Además  no  es  tan  profun- 
damente excavado  como  en  las  otras  especies  ni  de 
fondo  tan  cóncavo,  siendo  al  contrario  en  algunas 
partes  y particularmente  en  la  anterior  casi  plauo, 
mientras  que  la  parte  posterior  asciende  mas  hácia 
arriba  que  en  P.  typicus. 

Las  perforaciones  incisivas  del  intermaxilar  no  se 
extienden  tanto  hácia  atrás  como  en  el  P.  typicus, 
no  alcanzando  la  parte  posterior  enfrente  de  la  parte 
anterior  del  p.  -. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  fueron 
descubiertos  primeramente  por  Carlos  M.  Moyaxo 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  donde  des- 
pués se  han  vuelto  á recoger  de  ella  numerosos 
restos. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 

Pachyrueos  ietus  n.  sp. 

(Pl.  xiii,  fig.  17  y 18) 

Esta  especie  tenía  una  talla  comparable  al  P.  ty- 
picus, pero  se  distingue  de  él  por  la  configuración 


anterior  del  cráneo  y particularmente  de  la  sínfisis 
de  la  mandíbula,  que  es  mas  corta,  y dirijida  mas 
oblicuamente  hácia  arriba,  lo  mismo  que  los  incisi- 
vos que  están  separados  de  la  primera  muela  por  un 
diastema  muy  corto  que  no  merece  el  nombre  de 
barra.  El  incisivo  interno  inferior  tiene  4 milíme- 
tros de  ancho,  siendo  de  consiguiente  bastante  mas 
angosto  que  el  del  Pachyrueos  typicus  y del  mis- 
mo ancho  que  el  de  las  especies  del  eoceno  de  San- 
ta Cruz,  todas  bastante  mas  pequeñas.  El  incisivo 
inferior  externo  tiene  0tn0025  de  ancho  lo  mismo 
que  el  del  P.  typicus,  pero  se  levanta  bastante  mas 
arriba,  de  manera  que  la  corona  se  encuentra  mas  ó 
menos  á la  misma  altura  que  la  de  las  muelas,  mien- 
tras en  las  otras  especies  mencionadas  se  encuentra 
siempre  bastante  mas  baja. 

La  parte  posterior  de  la  sínfisis  empieza  debajo 
del  lóbulo  posterior  de  la  segunda  muela  (p.  ¿). 

El  espacio  que  separa  el  i.  - del  p.  j,  de  5 milí- 
metros de  largo  en  el  P.  typicus  y en  casi  todas  las 
demás  especies  mencionadas,  en  esta  tiene  apenas 
2 milímetros  de  largo,  debido  no  tanto  al  acorta- 
miento de  la  sínfisis,  cuanto  á su  dirección  mas  rá- 
pidamente ascendente. 

El  p.  3 es  un  diente  mas  pequeño  que  los  siguien- 
tes, de  sección  elíptica  é imperfectamente  bilobado 
al  lado  externo  por  un  surco  perpendicular  poco 
acentuado  en  su  parte  anterior,  y otro  opuesto,  to- 
davía menos  aparente  sobre  el  lado  interno,  siendo 
así  la  parte  anterior  bastante  mas  angosta  que  la 
posterior. 

Las  demás  muelas  inferiores  no  presentan  nada  de 
particular,  esceptuando  sin  embargo  el  p.  ¥ cuyo 
lóbulo  anteriores  bastante  mas  pequeño  que  el  pos- 
terior. Las  seis  muelas  ocupan  un  espacio  longitudi- 
nal de  26  milímetros,  un  poco  mas  que  en  P.  ty- 
picus, sin  embargo  el  largo  total  de  la  série  den- 
taria incluso  los  incisivos  es  el  mismo  en  ambas 
especies. 

La  mandíbula  tiene  dos  agujeros  mentonianos  á 
cada  lado,  el  primero,  mas  grande,  debajo  de  la 
parte  anterior  del  p.  ¥ como  en  P.  typicus,  y el 
segundo  un  poco  mas  pequeño,  debajo  de  la  parte 
posterior  del  p.  j,  un  poco  mas  adelante  que  en  la 
otra  especie.  El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
del  m.  T es  de  14  milímetros. 

La  parte  anterior  del  cráneo  que  incluye  los  inci- 
sivos y las  dos  primeras  muelas,  solo  se  distingue 
de  la  parte  correspondiente  del  P.  typicus,  por  un 
tamaño  apenas  un  poco  menor,  por  los  incisivos  un 


432 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


poco  mas  angostos,  y las  perforaciones  incisivas  algo 
mas  cortas,  y que  no  alcanzan  enfrente  de  la  parte 
anterior  del  p.  j. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Cáelos  Ameghino  en  Monte  Her- 
moso á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Pacliyiuicos  bonaeriensis  Amegh. 

(Pl.  xiii,  fig.  is  y 16) 

Ameghino,  Observ.  gener.  sob.  los  loxodontes,  etc.,  p.  58, 
a.  1887. 

Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  menor  que  el 
P.  typicus,  pero  presenta  en  parte  los  caractéres 
de  la  especie  anterior  todavía  mas  acentuados,  acom- 
pañados de  otros  que  le  son  propios. 

La  parte  anterior  del  cráneo  adelante  de  las  mue- 
las es  bastante  mas  angosta  que  en  la  especie  típica, 
pero  proporcionalmente  no  mas  corta.  Los  incisivos 
son  de  corona  muy  arqueada  y del  mismo  ancho  que 
los  de  la  especie  típica  mas  grande,  esto  es,  0“0085. 

El  p.  - es  bastante  mas  pequeño  que  el  siguiente, 
bastante  ancho  pero  de  diámetro  ántero-posterior 
muy  corto.  Las  demás  muelas  superiores  son  pareci- 
das á las  de  la  especie  típica,  pero  las  dos  cúspides 
del  borde  externo  de  la  corona  son  poco  acentuadas. 
La  última  muela  superior  es  de  corona  mas  larga  que 
la  penúltima  pero  mas  angosta  hacia  atrás,  faltándo- 
le la  cúspide  tercera  de  la  esquina  externa  posterior 
que  se  encuentra  en  los  P.  typicus  y P.  Moyani. 

El  p.  - apenas  está  implantado  un  poco  oblicua- 
mente, y las  demás  muelas  superiores,  incluso  el  p.  -, 
están  todas  dispuestas  con  el  diámetro  mayor  de  la 
corona  en  dirección  del  eje  de  la  série  dentaria. 

Las  series  dentarias  superiores  son  rectas  ó casi 
rectas  y poco  convergentes  hácia  adelante  como  en 
el  P.  Moyani,  pero  el  paladar  es  de  fondo  mas 
cóncavo  que  en  este  y mas  profundamente  excavado 
que  en  el  P.  typicus,  particularmente  entre  los 
últimos  premolares  y los  primeros  verdaderos  mola- 
res, pero  la  parte  posterior  formada  por  los  palati- 
nos asciende  rápidamente  hácia  arriba,  elevándose 
sus  alas  laterales  mas  que  en  las  otras  especies  y á 
una  altura  mayor  que  la  corona  de  los  molares. 

El  palatino  es  adelante  un  poco  mas  angosto  que 


en  las  demás  especies,  y la  pequeña  perforación 
que  en  P.  typicus,  se  encuentra  en  el  ángulo  án- 
tero-externo  de  cada  palatino  en  la  misma  sutura 
de  este  con  el  maxilar,  se  encuentra  en  P.  bonae- 
riensis  un  poco  mas  adelante,  perforando  única- 
mente el  maxilar  precedido  en  su  parte  anterior  de 
un  pequeño  surco  que  concluye  en  el  agujero  men- 
cionado como  en  Toxodon  y Nesoclon,  pero  de 
una  manera  mas  rudimentaria. 

La  mandíbula  inferior  presenta  diferencias  toda- 
vía mas  acentuadas  ; la  parte  posterior  de  la  sínfisis 
empieza  adelante  del  lóbulo  anterior  del  p.  3,  sien- 
do así  mas  corta  que  la  del  P.  idus,  ascendiendo 
también  mas  rápidamente  hácia  arriba,  particular- 
mente sobre  el  lado  interno,  de  manera  que  los 
incisivos  en  vez  de  estar  dirijidos  hácia  adelante 
casi  horizontalmente  como  en  las  otras  especies,  se 
dirijen  oblicuamente  hácia  arriba  de  una  manera 
mas  acentuada  que  en  la  especie  nombrada,  desapa- 
reciendo la  barra  que  los  separa  de  los  molares : 
en  propiedad  puede  decirse  que  la  dentición  de  la 
mandíbula  inferior  es  en  série  ininterrumpida. 

El  incisivo  inferior  interno  no  es  angosto  como 
en  el  P.  ictus,  sino  casi  del  ancho  del  mismo  dien- 
te del  P.  typicus,  lo  mismo  que  el  incisivo  externo, 
elevándose  la  corona  de  ambos  hasta  el  mismo  ni- 
vel de  la  de  los  molares. 

Elp.  j es  un  diente  muy  pequeño  y elíptico,  se- 
parado del  incisivo  externo  por  un  diastema  muy 
corto. 

Las  demás  muelas  no  presentan  diferencias  apre- 
ciables con  las  de  los  P.  typicus  y P.  ictus. 

La  rama  horizontal,  es  muy  espesa  en  su  base  en 
donde  forma  al  lado  externo  una  fuerte  convexidad 
seguida  hácia  arriba  de  una  depresión  cóncava  lon- 
gitudinal, lo  que  unido  á la  brevedad  de  la  sínfisis 
y á su  dirección  ascendente,  da  al  conjunto  de  la 
mandíbula  un  aspecto  corto  y macizo  bastante  dis- 
tinto del  que  presenta  en  las  otras  especies. 

Los  agujeros  mentonianos  son  dos,  el  primero 
situado  debajo  del  p.  -5  como  en  el  P.  typicus  pero 
mas  próximo  del  borde  inferior  y posterior  de  la 
sínfisis  debido  á la  brevedad  de  esta  ; el  segundo 
de  tamaño  mayor  está  colocado  debajo  de  la  parte 
posterior  del  p.  j,  mas  adelante  que  en  P.  typicus 
pero  en  la  misma  posición  que  en  P.  ictus. 

Dimensiones 

0m0045 
0.0025 


Ancho  del  incisivo  interno  inferior. 
Ancho  del  incisivo  externo  inferior, 


UNGULADOS 


433 


Largo  del  diastema  entre  i.  i y p.  a 

Diámetro  ántero-posterior  del  p.-j 

Diámetro  ántero-posterior  de  cada  una  de  las  muelas  in- 
termediarias  

Diámetro  ántero-posterior  delm.  3 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  infe- 
riores  


( P-  5-  ■ 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  \ m.  -. 

( m.  5. 

Distancia  entre  los  dos  agujeros  mentonianos. 

. , , . , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  1.  ¿ 

( transverso 


0.002 

0.002 

0.004 

0.005 


0.0225 

0.011 

0.013 

0.016 

0.0095 

0.0085 

0.0013 


, , . . «,  ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  ¿ r 

r ( transverso 

Diámetro  de  las  demas  C ántero-posterior 

muelas  superiores  t transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores   

Largo  de  la  barra 

Ancho  del  cráneo  en  la  barra 

Ancho  del  paladar  entre  los  pm.  £ 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  í 

Longitud  del  paladar  desde  el  nivel  de  los  m.  - hasta  el 

borde  de  los  incisivos 

Distancia  de  la  apertura  del  agujero  sub-orbitario  á la  cús- 
pide del  pm.  á 


0.002 

0.002 

0.004 

0.0025 


0.021 

0.007 

0.012 

0.010 

0.015 

0.036 

0.011 


Localidad. — Esta  especie  filé  descubierta  pri- 
meramente por  el  Capitán  Antonio  Romero  en  una 
excavación  en  el  mismo  municipio  de  Buenos  Aires, 
recogiendo  un  paladar  con  toda  la  dentadura  que 
regaló  al  distinguido  naturalista  E.  L.  Holmberg, 
quien  á su  vez  tuvo  la  deferencia  de  cedérmelo, 
fundando  sobre  ese  ejemplar  la  especie. 

Posteriormente  recojí  restos  de  la  misma  espe- 
cie, particularmente  la  mandíbula  inferior,  en  las 
excavaciones  del  puerto  de  La  Plata,  en  la  Ensenada, 
pero  parece  ser  una  animal  sumamente  raro. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Paehyrucos  impressus  Amegh. 

(Pl.  xut,  f.  19  á as) 

Paehyrucos  impressus,  Ameghino,  Lista  de  los  mamíferos 
fósiles  de  Monte  Hermoso,  p.  13.  n*  37,  Junio  de 
1888. 

Paehyrucos  elongatus?  Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  14,  Julio  de  1888,  (nomen  nudum). 

Esta  especie,  y la  que  le  sigue,  presentan  tan 
grandes  diferencias  con  las  anteriormente  descri- 
tas, que,  probablemente,  cuando  se  conozcan  restos 
mas  completos  habrá  que  separarlas  como  represen- 
tantes de  un  sub-género  distinto. 


Del  Paehyrucos  impressus  conozco  un  paladar 
con  todas  las  muelas  y parte  de  los  arcos  zigomá- 
ticos,  y la  mandíbula  inferior  casi  completa. 

La  talla  es  muy  inferior  á la  del  P.  typicus,  com- 
parable á la  del  P.  teres  del  eoceno  de  Santa  Cruz. 

Las  tres  primeras  muelas  superiores  difieren  de 
las  tres  posteriores  en  forma  y tamaño  ; son  mas 
pequeñas,  de  sección  elíptica,  un  poco  mas  angos- 
tas adelante,  sin  las  dos  cúspides  agudas  sobre  el 
borde  externo  de  la  corona  que  presentan  las  mue- 
las posteriores  ó las  de  las  otras  especies  ya  men- 
cionadas del  mismo  género,  é implantadas  oblicua- 
mente al  eje  de  la  série  dentaria,  aumentando  de 
tamaño  de  la  primera  á la  tercera. 

Las  tres  muelas  posteriores,  ó sea  los  tres  verda- 
deros molares,  son  de  la  misma  forma  general  que 
en  las  otras  especies,  con  las  dos  cúspides  puntia- 
gudas externas  bien  marcadas,  incluso  la  última  que 
es  muy  estrecha  hacia  atrás  y carece  de  la  cúspide 
tercera  que  preséntala  misma  muela  del  P.  typicus 
v P.  Mouani. 

V c / 

Las  séries  dentarias  son  algo  arqueadas  pero  poco 
convergentes  liácia  adelante.  El  paladar  es  profun- 
do y cóncavo,  con  los  palatinos  que  penetran  hácia 
adelante  hasta  enfrente  de  la  parte  anterior  delm.- 
uniéndose  con  los  maxilares  por  una  sutura  trans- 
versal recta  como  en  P.  typicus , presentando 
como  en  este  en  cada  uno  de  los  ángulos  externos 
una  perforación  palatina  muy  pequeña. 

En  la  parte  anterior  del  paladar  las  perforacio- 
nes incisivas  son  muy  angostas  y deprimidas, 
prolongándose  en  forma  de  hendidura  unos  4 á 
5 milímetros  en  los  maxilares  casi  hasta  enfrente  de 
la  parte  anterior  del  p.  en  este  punto  concluye 
cada  hendidura  en  una  impresión  elíptica  bastante 
profunda,  dirigida  de  adelante  hacia  atras,  de 
0.006  de  largo  por  0.0025  de  ancho,  que  se  pierden 
en  el  paladar  enfrente  de  la  parte  anterior  del  p.  ¥, 
dando  á esta  región  del  cráneo  un  aspecto  sumamen- 
te característico. 

Las  órbitas  parece  tuvieron  la  misma  forma  gene- 
ral que  en  las  otras  especies,  pero  el  proceso  ante 
y sub-orbitario  del  malar  es  mucho  menos  acen- 
tuado. 

Otra  diferencia  muy  notable  aparece  en  la  apófisis 
ante-orbital  del  maxilar,  que  se  encuentra  apenas 
indicada  por  un  enanchamiento  brusco  del  cráneo, 
pero  siu  punta  libre  anterior  y sin  formar  hoja  per- 
pendicular mostrando  sobre  la  cara  externa  del 
enanchamiento  una  depresión  cóncava  y elíptica, 


55 


434 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dirijida  de  arriba  hacia  abajo  y de  adelante  hacia 
atrás.  El  agujero  sub-orbitario  no  se  oculta  á la 
vista  por  la  interposición  de  la  lámina  vertical  como 
en  P.  typicus , y está  colocada  un  poco  mas  abajo  y 
considerablemente  más  hácia  atrás,  mas  cerca  de  la 
órbita,  posición  mas  conforme  con  la  que  se  nota  en 
la  generalidad  de  los  toxodontes. 

La  mandíbula  inferior  también  presenta  diferen- 
cias notables,  sobre  todo  en  la  conformación  del 
aparato  dentario.  Los  incisivos,  esceptuando  su  ta- 
maño un  poco  menor,  no  presentan  nada  de  parti- 
cular, pero  los  premolares  son  de  un  tipo  completa- 
mente distinto  de  los  verdaderos  molares,  y de  los 
premolares  de  las  otras  especies. 

Los  tres  premolares  inferiores,  son  todos  de  ta- 
maño menor  que  los  verdaderos  molares,  aumentan- 
do de  tamaño  del  primero,  que  es  muy  pequeño  y 
triangular,  al  tercero.  Cada  uno  de  estos  dientes 
presenta  sobre  el  lado  externo,  mas  cerca  del  borde 
posterior  que  del  anterior,  una  pequeña  ranura  per- 
pendicular y casi  superficial,  que  divide  la  muela 
en  dos  partes  apenas  aparentes,  de  las  que  la  ante- 
rior, lleva  igualmente  sobre  el  lado  externo  y hácia 
la  parte  anterior  otra  ranura  perpendicular  menos 
acentuada  que  la  otra.  La  cara  perpendicular  interna 
de  cada  premolar  es  plana  ó casi  plana. 

Los  verdaderos  molares  inferiores  no  presentan 
nada  de  particular,  estando  conformados  sobre  el 
mismo  tipo  que  los  de  las  otras  especies. 

La  sínfisis  de  la  mandíbula  es  relativamente  mas 
corta  y dirijida  un  poco  mas  hácia  arriba  que  en  P. 
typicus. 

La  rama  horizontal  presenta  dos  agujeros  mento- 
nianos,  el  primero  mas  pequeño  debajo  de  la  parte 
anterior  del  p.  y el  segundo  mas  grande  debajo 
del  m.  7. 


Dimensiones 


p.2 0m002 

p.  1. 0.0025 

p.á 0.003 

Diámetro  entero-posterior  del  <1  m 1 0.0043 

ni  t 0 . 004 

0. 001 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores   0.018 

Ancho  del  paladar  entre  losp.- 0.009 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  i 0.011 

Ancho  del  i.  0.001 

Ancho  del  i.  2 0.002 

Largo  de  la  barra  entre  el  i.-j  y p.-j 0.001 


Diámetro  ántero-posterior  del 


p.? 

P-? 

P-í 


m.T. 
m.  7. 
m.7. 


Longitud  de  las  seis  muelas  inferiores.... 
Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.7 


0.018 

0.002 

0.0025 

0.0035 

0.003 

0.0015 

0.018 

0.013 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghiao  en  Monte  Her- 
moso. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


Supongo  que  es  este  animal  que  posteriormente 
ha  designado  Moreno  con  el  nombre  de  Pachyru- 
cos  elongalun , caracterizándolo  de  este  modo  : « La 
mandíbula  superior  es  puntiaguda  casi,  y el  paladar 
alargado  y angosto  ; su  dentadura  presenta  diferen- 
cias con  la  del  Pachyrucos  typicus.  » Rarísima 
forma  de  establecer  una  especie,  y sobre  todo  muy 
ilustrativa ! 


Pacliyrncos  dimiimtus  Amegh. 


(Pl.  xm,  fig.  23  y 24) 


Amiígiiino,  Lista  de  las  especies  de  mamif.  fós.  de  Monte 
Hermoso,  p.  14,  n°  38,  Junio  de  1888. 

La  conformación  general  de  esta  especie  es  muy 
parecida  á la  de  la  precedente,  pero  es  de  tamaño 
todavía  un  poco  mas  pequeña,  y con  algunos  carac- 
tóres  particulares  que  la  distinguen  como  forma 
distinta. 

Los  premolares  superiores  son  todavía  mas  elíp- 
ticos, é implantados  mas  oblicuamente  que  en  P. 

impressus. 

Los  tres  premolares  inferiores  aumentan  de  tama- 
ño del  primero  al  tercero,  como  los  superiores.  El 
p.  i es  muy  pequeño  y triangular,  muy  angosto  ade- 
lante, con  una  ranura  perpendicular  muy  estrecha 
sobre  el  lado  externo,  y dos  depresiones  poco 
acentuadas  sobre  el  interno.  El  p.  3 un  poco  mas 
grande,  tiene  dos  pequeñas  ranuras  perpendiculares 
externas,  que  limitan  una  columna  media  convexa 
y bastante  saliente  ; la  cara  perpendicular  interna 
es  ligeramente  convexa.  El  p.  T tiene  la  misma  for- 
ma que  el  p.  3. 

- Los  tres  verdaderos  molares  inferiores  no  se  dis- 
tinguen de  los  de  las  otras  especies  por  ningún  ca- 
rácter particular. 


UNGULADOS 


435 


Las  séries  dentarias  superiores  son  mas  arqueadas 
que  en  todas  las  otras  especies,  y el  paladar  relati- 
vamente mas  ancho,  y con  el  mismo  par  de  impre- 
siones en  la  parte  anterior  que  presenta  el  P.  im- 
pressus,  pero  menos  profundas,  y no  tan  prolon- 
gadas hacia  atrás.  El  paladar  es  menos  cóncavo,  y 
los  palatinos  no  se  extienden  tanto  hacia  adelante 
como  en  el  P.  impressus  ■ además  el  par  de  pe- 
queñas perforaciones  palatinas  que  se  encuentran  en 
el  P.  impressus  en  los  ángulos  laterales  de  la  su- 
tura maxilo-palatina,  están  colocadas  en  P.  dimi- 
nutus , bastante  adelante  de  los  palatinos,  perfo- 
rando únicamente  los  maxilares,  siendo  también  de 
mayor  diámetro  que  en  la  especie  precedente. 

Dimensiones 


Longitud  de  los  tres  premolares  superiores OmÜOG 

Longitud  de  los  tres  molares 0.010 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores   0.015 

Ancho  del  paladar  entre  los  p.  - 0.008 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  i 0.010 

Ancho  del  i.  - 0.0035 

Ancho  deli.j 0.0016 

Largo  de  la  barra  entre  i.  ^ y p.  g 0.004 

Longitud  de  los  tres  premolares  inferiores 0.0055 

Longitud  de  los  tres  molares  inferiores 0.011 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  inferio- 
res  0.0165 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  y 0.010 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghixo  en 


Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

El  género  Pachyrucos  se  presenta  en  la  base 
del  eoceno,  representado  ya  por  cinco  especies,  de 
manera  que  su  primera  aparición  data  sin  duda  de 
época  todavía  bastante  mas  remota.  Por  su  confor- 
mación, el  género  antecesor  es  el  Hegetotherium 
de  que  trataré  á continuación,  ó á lo  menos  una 
forma  sumamente  parecida. 

De  las  cinco  especies  encontradas  en  los  terrenos 
eocenos  solo  una,  el  P.  Moyani,  se  relaciona  por 
su  conformación  con  las  especies  mas  modernas  del 
mioceno,  el  P.  typicus  y el  P.  ictus,  de  las  que 
representa  el  tipo  antecesor.  De  estas  dos  especies, 
el  P.  typicus  parece  no  pasar  mas  arriba  del  mio- 
ceno superior  de  Monte  Hermoso,  pero  el  P.  idus, 
siguiendo  su  evolución  desaparece  recien  en  el  plio- 
ceno  inferior,  transformado  en  el  P.  bonaerensis . 
que  parece  ser  el  último  representante  de  tan  cu- 
riosísimo género. 

Las  otras  dos  especies  de  Monte  Hermoso,  el 
P.  impressus  y el  P.  diminutus,  son  próximas 
aliadas,  siéndola  primera  sin  duda  una  modifica- 
ción de  la  segunda,  pero  faltan  por  ahora  los  inter- 
mediarios para  relacionar  esta  con  algunas  de  las 
formas  conocidas  del  eoceno. 

Estas  relaciones  de  parentesco  de  las  diferentes 
especies  de  Pachy rucos,  pueden  expresarse  gráfi- 
camente en  esta  forma  : 


436 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


HEGETOTHERIUM  amegii- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  et.,  p.  14,  a.  1887. 

Este  género  presenta  muchos  puntos  de  contacto 
con  el  Pachyrucos,  del  que  sin  duda  representa 
un  tipo  antecesor,  pues  muestra,  álo  menos  por  lo 
que  se  refiere  á la  mandíbula  superior,  la  dentición 
completa,  como  número,  délos  paquidermos  primi- 
tivos. 

En  la  mandíbula  superior,  el  sistema  dentario 
consta  de  siete  muelas,  un  canino  y tres  incisivos 
en  [cada  lado,  colocados  en  série  continua.  Las 


muelas  superiores  son  de  sección  transversal  elíp- 
tica, sin  pliegue  entrante  de  esmalte,  ni  columnas 
sobre  el  lado  interno,  con  la  cara  externa  ondulada, 
capa  de  esmalte  sobre  los  lados  externo  é interno 
cubierta  por  un  espeso  depósito  de  cemento,  y su- 
perficie masticatoria  de  la  corona  mas  gastada  en  el 
centro  que  en  la  periferia.  Como  lo  indican  los  ca- 
ractéres  mencionados,  estas  muelas  son  de  forma 
casi  idéntica  á las  correspondientes  del  Pachyru- 
cos, y están,  como  en  este  género,  implantadas  un 
poco  oblicuamente  al  eje  déla  série  dentaria,  de 
manera  que  el  canto  anterior  externo  de  cada  una 
forma  una  prolongación  aguda  hacia  adelante  que 
cubre  el  ángulo  posterior  externo  de  la  que  le  pre- 
cede. La  primera  superior  es  muy  pequeña  y muy 
comprimida,  aumentando  de  tamaño  de  la  primera 


UNGULADOS 


437 


(pm.  -)  ála  cuarta  (pm.  *).  El  primer  verdadero  mo- 
lar es  de  doble  tamaño  que  el  último  premolar,  sien- 
do algo  mas  pequeño  el  segundo  verdadero  molar,  y 
todavía  mas  chico  el  último  ó tercero. 

El  canino  es  un  diente  muy  pequeño  y cilindrico, 
pegado  casi  al  pm.  -,  y sobre  el  borde  anterior  del 
maxilar,  Hácia  adelante  sigue  inmediatamente  el 
intermaxilar  con  dos  pequeños  alveolos  colocados  A 
continuación  del  canino,  en  los  que  se  implanta- 
ban dos  pequeños  incisivos  cónico-cilíndricos,  el 
anterior  un  poco  mas  pequeño  que  el  posterior.  En 
fin,  hácia  adelante,  formando  el  borde  anterior  del 
intermaxilar  hay  un  incisivo  de  gran  tamaño  que 
sobresale  poco  fuera  del  alveolo,  con  una  corona 
angosta  de  adelante  hácia  atrás,  pero  de  un  ancho 
enorme,  formando  un  arco  de  círculo,  presentando 
absolutamente  el  mismo  aspecto  que  el  incisivo  úni- 
co del  Pachyrucos , al  que  indisputablemente  cor- 
responde. Este  es  el  i.  de  manera  que  el  He- 
getotherium  nos  demuestra  de  una  manera  irrefu- 
table que  los  incisivos  que  faltan  en  Pach y rucos 
son  los  i. -y  iJ  ya  rudimentarios  en  el  género  de 
que  trato. 

Desgraciadamente  no  puedo  establecer  con  la 
misma  precisión  el  número  y disposición  de  los 
dientes  de  la  mandíbula  inferior,  á causa  de  que  no 
viene  ninguna  sínüsis  ni  aún  medianamente  conser- 
vada. Sin  embargo,  en  un  fragmento  de  mandíbula 
rota  en  la  parte  posterior  de  la  sínfisis,  se  vé  en 
ella  la  base  de  dos  grandes  alveolos,  uno  interno 
mas  grande,  que  corresponde  al  i.  -,  y el  otro  ex- 
terno mas  pequeño  al  i.  7,  que  representan  sin  du- 
da los  dos  incisivos  inferiores  del  Pachy rucos,  á 
los  que  también  se  acercaban  por  la  forma. 

Si  había  un  tercer  incisivo  inferior  y un  canino 
que  correspondieran  á los  rudimentarios  de  la  man- 
díbula superior,  es  cuestión  que  no  se  puede  por  el 
momento  resolver;  en  todo  caso  no  hay  en  la  mandí- 
bula casi  espacio  para  que  pudieran  desarrollarse. 

Las  muelas  inferiores  eran  en  número  de  siete. 
La  primera  muela  inferior,  pm.  r,  es  un  diente 
cilindrico  muy  pequeño,  colocado  contra  el  premolar 
que  sigue  pero  mas  hácia  afuera  del  eje  longitudinal 
de  la  série  dentaria. 

El  pm.  es  un  diente  algo  mas  grande  y de  sec- 
ción triangular,  angosto  adelante,  y ancho  atrás. 

Los  cuatro  dientes  que  siguen  (pm.  -3,  pm.  T,  m.  - 
y m.  ¥),  son  de  sección  mas  alargada,  de  pared  per- 
pendicular interna  casi  plana  ó ligeramente  ondula- 
da, pero  divididos  en  dos  lóbulos  ó partes  distintas 


sobre  el  lado  externo,  por  un  surco  perpendicular 
profundo  que  forma  un  pliegue  de  esmalte  entrante 
en  la  corona.  Estas  muelas  se  parecen  á las  corres- 
pondientes del  Pachyrucos,  con  la  única  diferen- 
cia que  las  de  este  último  género  presentan  sus  dos 
partes  sensiblemente  del  mismo  tamaño,  mientras 
las  del  liegetotherium  tienen  el  lóbulo  anterior  no- 
tablemente mas  pequeño  que  el  posterior. 

La  última  muela  inferior,  de  cara  interna  también 
ligeramente  ondulada,  presenta  un  surco  perpendi- 
cular profundo  sobre  la  parte  anterior  de  su  cara 
externa,  que  la  divide  en  dos  partes  muy  desiguales, 
una  anterior  muy  pequeña,  y otra  posterior  mas 
grande,  que  lleva  también  indicios  de  una  división 
en  dos  partes  mas  ó menos  marcada  según  las  es- 
pecies. 

Algunos  fragmentos  de  cráneo  permiten  conocer 
que  el  agujero  sub-orbitario  no  estaba  colocado  tan 
hácia  arriba,  ni  tan  adelante  como  en  Pachyrucos, 
sino  adelante  de  las  órbitas  en  una  posición  pareci- 
da á la  del  Typothcrium,  pero  de  tamaño  relati- 
vamente un  poco  mayor. 

El  maxilar  no  presenta  el  mas  mínimo  vestigio 
de  la  apófisis  ante-orbitaria  que  tanto  distingue  al 
Pachyrucos.  La  cara  externa  del  maxilar  es  mas 
baja  que  en  este  último  género,  la  región  que  con- 
tiene los  alveolos  de  las  muelas  no  es  tan  convexa, 
y su  parte  superior  no  está  excavada  horizontalmen- 
te; el  borde  anterior  que  se  articula  por  sutura  con 
las  alas  de  los  intermaxilares  no  es  vertical  sino  in- 
clinado hácia  atrás. 

La  frente  parece  no  era  tan  cuadrada  y ancha  como 
en  Pachyrucos,  sino  mas  angosta,  pero  igualmente 
deprimida. 

Los  nasales  llegan  hasta  enfrente  de  la  parte  an- 
terior de  las  órbitas,  siendo  mucho  mas  anchos  que 
los  del  Pachyrucos,  mas  cortos,  menos  estrechos 
hácia  adelante,  y menos  avanzados  sobre  los  incisi- 
vos ; los  dos  nasales  están  simplemente  en  contacto, 
sin  que  tampoco  se  unieran  por  suturas  ni  con  los 
frontales,  ni  con  los  maxilares. 

Los  lacrimales  son  de  tamaño  relativamente  con- 
siderable, saliendo  afuera  de  la  cavidad  orbitaria 
para  tomar  parte  en  la  formación  del  plano  superior 
del  cráneo,  limitados  á cada  lado  por  el  frontal,  el 
maxilar  y el  malar. 

Las  órbitas  tienen  una  forma  parecida  á las  del 
Pachyrucos  pero  son  algo  mas  pequeñas.  El  malar 
es  también  de  la  misma  forma  general,  con  el  pro- 
ceso ante  y sub-orbitario  bastante  desarrollado. 


438 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  intermaxilar  es  muy  fuerte,  corto,  ancho  y bajo, 
con  dos  alas  ascendentes  que  se  ponen  en  contacto 
con  los  nasales,  limitando  la  apertura  nasal  anterior, 
ancha  y baja.  Las  dos  mitades  del  iutermaxilar  per- 
manecen completamente  distintas,  y las  alas  latera- 
les ascienden  verticalmente  sin  presentar  en  la  cara 
externa  la  depresión  que  muestran  en  Pachyrucos. 

La  parte  palatina  del  intermaxilar,  presenta  el 
mismo  ancho  adelante  y atrás,  con  perforaciones 
incisivas  anchas  y cortas,  que  forman  una  excavación 
ligeramente  elíptica,  y sin  que  la  parte  posterior  pe- 
netre en  los  maxilares. 

Las  séries  dentarias  son  casi  rectas  y poco  conver- 
gentes hacia  adelaute,  de  manera  que  el  paladar 
presenta  un  ancho  casi  uniforme,  estrechándose  sola- 
mente un  poco  en  su  parte  anterior  en  donde  se  ar- 
ticula con  el  intermaxilar.  Es  de  fondo  cóncavo,  pero 
poco  excavado,  y con  un  par  de  perforaciones  palati- 
nas pequeñas  en  su  parte  posterior. 

Los  parietales  no  son  hundidos  como  en  Typothe- 
rium,  sino  mas  hinchados,  pero  forman  en  su  parte 
posterior  sobre  la  línea  media,  una  cresta  sagital 
bastante  elevada,  que  se  divide  luego  hácia  adelante 
en  crestas  temporales  que  van  á terminar  en  las 
apófisis  post-orbitarias.  La  cresta  sagital,  se  une  por 
detrás  con  la  cresta  occipital  que  aunque  no  muy 
elevada,  se  extiende  á ambos  lados,  uniéndose  á las 
prolongaciones  posteriores  de  la  línea  superior  de 
los  arcos  zigomáticos,  formados  atrás  por  las  apófisis 
zigomáticas  de  los  temporales,  que  se  extienden 
hasta  el  occipital  como  en  Typotherium , carecien- 
do también  de  consiguiente  de  todo  vestigio  de  la 
caja  auditiva  superior  del  Pachyrucos.  Las  partes 
laterales  del  plano  occipital  están  constituidas  como 
es  de  regla  en  este  grupo,  por  la  prolongación  pos- 
terior de  los  temporales. 

Conozco  dos  especies  de  este  género,  que  se  ca- 
racterizan de  este  modo: 

Ultima  muela  inferior  bilobada  al  lado  externo. 

H.  mirabile. 

Ultima  muela  inferior  trilobada  al  lado  externo. 

H.  strigatum. 


Heg-etotherium  mirabile  Amegh. 


El  intermaxilar  es  corto  y ancho.  El  hueso  palatino 
llega  hácia  adelante  hasta  enfrente  de  la  parte  pos- 
terior del  primer  verdadero  molar.  La  mandíbula 
inferiores  gruesa  y alta,  pero  de  la  misma  forma 
que  la  del  Pachyrucos,  con  un  agujero  mentonia- 
no  grande  debajo  del  pm.  T,  y otro  mas  pequeño 
debajo  del  pm.  T.  La  última  muela  inferior,  de 
tamaño  mas  considerable  que  la  penúltima,  está  divi- 
dida al  lado  externo  en  dos  lóbulos  desiguales  por 
un  surco  perpendicular  profundo  ; de  estos  dos 
lóbulos,  el  anterior  es  muy  pequeño,  y el  posterior 
mucho  mas  grande,  y con  una  pequeña  depresión 
perpendicular  que  no  alcanza  á formar  pliegue  en- 
trante en  la  corona. 


Dimensiones 


Diámetro  del  i .i  \ Entero-posterior 

Diámetro  del  alveolo  del  i.  í . 

Diámetro  del  alveolo  del  i.  A 

Diámetro  del  canino  c.  -1 

Diámetro  del  pm.  I f Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.i  f Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.i  í Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.i  j Entero-posterior....'. 

( transverso 

Diámetro  del  m.i  j Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.i  { Entero-posterior '... 

( transverso 

Diámetro  del  m.i  í Entero-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores   

Ancho  máximo  del  paladar 

Ipm.  ? 

pm.? 

^m‘ 4 

m.  

m.  

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  últimas  muelas 

inferiores 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm.  ? 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  -j 

Espesor  máximo  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm . ?. . 


0m003 

0.011 

0.001 

0.0017 

0.0015 

0.002 

0.002 

0.004 

0.0035 

0.005 

0.004 

0.006 

0.001 

0.008 

0.0045 

0.007 

0.0045 

0.006 

0.0035 

0.038 

0.025 

0.0035 

0.006 

0.007 

0.0075 

0.0075 

0.010 

0.039 

0.015 

0.022 

0.010 


(Pl.  xm,  fig.  36  á 40;  pl.  xiv,  fig.  i,  2 y 3) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  14,  n.  54, 
a.  1887. 

Esta  especie  tenía  el  tamaño  de  una  gran  vizcacha. 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz,  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  sautacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


UNGULADOS 


439 


Htegetotlierium  strigatuin  Amegh. 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  TYPOTHERIDJE 


(Pl.  xiv,  fig.  4 y S.) 


Amegiiino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  14,  n°  55, 
a.  1887. 


Esta  especie  es  de  la  misma  talla  de  la  precedente, 
pero  se  distingue  por  ser  mas  delgada.  Las  muelas 
tienen  el  mismo  largo  que  en  la  otra  especie,  pero 
son  mas  angostas,  y la  última  inferior  está  clara- 
mente dividida  en  su  cara  externa  en  tres  partes 
distintas,  como  la  misma  muela  del  Pachyrucos, 
pero  el  surco  perpendicular  posterior  no  es  tan 
profundo  como  el  anterior.  Además,  la  rama  hori- 
zontal de  la  mandíbula  es  notablemente  mas  baja  y 
mas  delgada.  Las  últimas  cinco  muelas  inferiores 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  35  milímetros. 
La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior  tiene 
13  milímetros  de  alto  debajo  del  pm.  y 19  mi- 
límetros debajo  delm.  El  espesor  de  la  mandí- 
bula debajo  del  pm.T,  es  de  8 milímetros.  Las 
muelas  superiores  son  también  un  poco  mas  peque- 
ñas que  en  la  otra  especie,  pero  sobre  todo  mas 
angostas. 

Localidad. — Esta  especie  lia  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghuno,  en  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz,  en  la  Patagonia austral. 

Horizonte.  — Piso  sanlacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Los  representantes  de  esta  familia  se  dividen  en 
dos  grupos,  el  Typotherium  y el  Entelomor- 
phus,  por  un  lado,  y el  Pachyrucos  y el  Hege- 
totherium  por  el  otro.  El  Entelomorphus,  como 
forma  es  un  antecesor  evidente  é inmediato  del 
Typotherium , y el  Hegetotherium  lo  es  de  Pa- 
chyrucos, pero  entre  ambos  géneros  deben  inter- 
ponerse algunos  intermediarios,  que  por  ahora  no 
conocemos.  La  distancia  es  todavía  mayor  entre 
Entelomorphus  y Hegetotherium,  sin  que  por 
esto  pueda  abrigarse  dudas  de  que  el  último  es  un 
antecesor  del  primero,  pero  entre  los  que  se  colocan 
un  cierto  número  de  géneros  intermediarios  por 
ahora  desconocidos,  aunque  podrían  restaurarse 
teóricamente. 

El  parentesco  de  los  mencionados  géneros,  puede 
establecerse  en  la  siguiente  forma  : 


PROTOXODOIYTIDAE 


Los  animales  de  este  grupo  se  distinguen  de  los  Toxodontidce , Xotodontidee  y Typothericlse , por 
una  conformación  muy  distinta  del  aparato  dentario.  Los  dientes  son  de  dos  clases,  unos  de  raíces  distintas 
ó separadas,  cuya  base  está  cerrada,  y los  otros  de  base  abierta  como  en  los  verdaderos  Toxodontes.  Los 
dientes  radiculados  y de  base  cerrada  presentan  la  raiz  bien  diferente  de  la  corona  y siempre  sin  esmalte. 
Todas  las  muelas,  radiculadas  ó no,  muestran  la  capa  de  esmalte  con  interrupciones  imperfectas  en  los 
ángulos  anteriores  y posteriores.  Los  premolares  inferiores  están  arqueados  hácia  adentro,  y los  verda- 
deros molares  un  poco  arqueados  hácia  afuera,  pero  de  una  manera  poco  notable.  La  dentición  es  en 


440 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


número  completo  y en  serie  casi  interrumpida,  y las  muelas  inferiores  nunca  presentan  mas  de  dos 
raices  separadas  ó aparentes. 

Conozco  ocho  géneros  que  parecen  entran  en  este  grupo,  cuyos  caracteres  distintivos  van  á continuación: 


Muelas  f,  las  in- 
feriores ar- 
queadas hácia 
afuera  y con 
raices  mas  ó 
menos  desa- 
rrolladas. 


(i.  1 presente,  pe- 
queño y de 
base  cerrada. 

i.  1 pequeño  y I 
rudimentario. 

\ i.  i ausente. 

Incisivos  superiores  sucesivamente 
mas  chicos  del  i.  I al  i.  A 


Siete  muelas  su- 
periores. 


Los  dos  primeros  premolares  in- 
feriores uniradiculados.  Protoxodon 

Solo  el  primer  premolar  inferior  uni- 
rá d icula  d o . A din  o theriu  m . 


Ocho  muelas  superiores. 


Aero theriu m . 
Phobereotherium . 


Molares  superiores  de  base  abierta  ó con  raices  imper- 
fectas y abiertas.  Adelphotherium ■ 


Muelas  inferiores  de  base  abierta  y arqueadas  hácia  afuera. 


Muelas  inferiores  bilobadas  por  dos  surcos  perpendiculares 
opuestos. 


Gronotheriwn. 

Raices  de  las  muelas  inferiores  bien  separadas, 
comprimidas  de  adelante  hácia  atrás  y de  gran 
diámetro  transverso.  Talla  muy  pequeña.  Rhadinolherium. 

Las  dos  raices  de  las  muelas  inferiores  poco  separa- 
das y angostas.  Talla  considerable.  Colpodon. 


PROTOXODON  AMEGH. 

Ameghino,  Observaciones  generales  sobre  los  toxodontes, 
etc.,  p.  62,  a.  1887. — Id.  Enumeración  sistemá- 
tica de  los  mamíferos  eocenos,  etc.,  p.  16,  a.  1887. 

Restos  de  este  género  fueron  encontrados  prime- 
ramente por  el  capitán  Sülivan  en  las  costas  de  la 
Patagonia  austral  y descritos  por  Owen  como  de 
una  especie  de  Nesodon  ( N . Sulivani).  Poste- 
riormente, Moreno,  durante  su  viage  de  1877-78, 
recojió  dos  muelas  que  clasificó  luego  como  de  To- 
xodon  patagoniensis , pero  al  hacer  mi  revisión 
general  del  orden  de  los  Toxodontes,  encontré  en 
dichas  piezas  suficientes  diferencias  para  referirlas 
á un  nuevo  género  que  designé  con  el  nombre  de 
Protoxodon,  distinción  genérica  que  fué  mas  tarde 
completamente  confirmada  por  los  numerosos  mate- 
riales recojidos  por  mi  hermano  Carlos  Ameghino. 

La  fórmula  dentaria  del  Protoxodon  es  § i.  \ 
c.f  pm.  | m.,  en  serie  casi  ininterrumpida,  tanto 
arriba  como  abajo. 


Los  tres  pares  de  incisivo^  superiores  son  com- 
pletamente distintos.  El  par  externo,  i.  - son  pe- 
queños y colocados  sobre  los  lados  laterales  del 
intermaxilar,  y los  dos  pares  intermedios  son  mucho 
mas  grandes  é implantados  en  la  parte  anterior  del 
cráneo  como  en  Toxodon,  siendo  también  de  estos 
cuatro  los  dos  del  medio,  bastante  mas  pequeños 
que  los  externos.  La  disposición  y forma  de  estos 
dientes,  prueba  de  una  manera  evidente  que  los 
cuatro  anteriores  corresponden  á los  del  Toxodon, 
faltándole  á este  género  el  i. 

El  i.  - es  de  corona  ancha  y gruesa,  disminuyendo 
gradualmente  de  tamaño  hácia  la  base  hasta  concluir 
en  raíz  cónico-puutiaguda  completamente  cerrada. 
La  corona  es  de  superficie  masticatoria  plana,  sin 
esmalte  sobre  la  cara  interna,  pero  con  una  capa  de 
esmalte  grueso,  sobre  la  cara  externa,  que  se  an- 
gosta hácia  la  base  desapareciendo  pronto  comple- 
tamente, antes  que  el  diente  penetre  en  el  alveolo. 
Este  diente,  no  difiere  en  su  conformación  general 
de  los  incisivos  de  los  paquidermos  perisodáctilos* 

El  i.  - al  contrario,  es  un  verdadero  diente  de 
Toxodon,  de  la  misma  forma  prismático-triangnlar 
en  todo  su  largo,  y por  consiguiente  de  base  abierta, 


UNGULADOS 


441 


considerablemente  mas  grande  que  el  i.  -,  pero  con 
la  corona  mucho  mas  larga  y cortada  en  bisel,  ter- 
minando en  cúspide  triangular  puntiaguda.  Presenta 
una  capa  de  esmalte  continuada  sobre  las  caras 
ántero-externa  y ántero-interna,  que  natural- 
mente se  extiende  hasta  la  base,  pero  carece  de 
esmalte  sobre  la  cara  posterior.  Este  diente,  está 
colocado  á continuación  del  precedente,  pero  su  raiz 
se  prolonga  mucho  mas  hacia  atrás,  y los  cuatro 
juntos  presentan  un  desarrollo  relativamente  menor 
que  los  correspondientes  de  Toxodon. 

El  i.  - está  separado  del  precedente  por  un  pe- 
queño diastema.  Es  este  un  diente  pequeño,  de  raíz 
cónico-puntiaguda  y cerrada.  La  corona  un  poco 
mas  ancha,  presenta  una  capa  de  esmalte  todo  alre- 
dedor, escepto  la  superficie  masticatoria ; esta  capa 
de  esmalte  es  muy  baja  sobre  el  lado  interno,  pero 
mas  alta  sobre  el  externo.  Además  el  diente  está 
muy  encorvado  hácia  adentro  y hácia  adelante,  de 
manera  que  la  cara  externa,  que  según  el  carácter 
de  incisivo,  debía  ser  la  anterior,  ó ántero-externa, 
mira  ahora  un  poco  hácia  atrás,  como  si  el  prisma 
entero  del  diente  hubiera  sufrido  una  pequeña 
torsión. 

El  canino  superior  está  separado  del  i.  - por  un 
diastema  mas  ó menos  del  mismo  largo  que  el  que 
separa  este  último  diente  del  i.  -.  Es  un  poco  mas 
bajo  que  el  i.  -,  pero  de  corona  mas  ancha,  con  capa 
de  esmalte  bastante  alta  sobre  el  lado  externo,  pero 
muy  baja  sobre  el  interno. 

El  pm.  1,  muy  pequeño  es  de  una  sola  raíz  y de 
base  cerrada.  Los  pm.  -,  - y -,  son  de  base  abierta 
ó semi-abierta,  y aumentan  sucesivamente  de  tamaño 
del  p.  - al  con  una  corona  cuadrangular  y ancha, 
disminuyendo  gradualmente  el  grueso  de  cada 
diente  hácia  la  base.  El  esmalte  forma  una  capa 
muy  baja  sobre  el  lado  interno,  y muy  alta  sobre 
el  externo,  faltando  á menudo  sobre  las  caras  per- 
pendiculares anterior  y posterior.  Sobre  el  lado 
interno,  hay  un  pliegue  de  esmalte,  superficial,  que 
queda  pronto  cortado  formando  un  pozo  de  esmalte 
en  la  corona. 

Los  verdaderos  molares  superiores  aumentan 
igualmente  de  tamaño  del  primero  al  tercero,  pre- 
sentando una  forma  triangular,  parecida  á la  del 
Toxodon,  con  el  ángulo  ántero-externo  estrecho  y 
dirijido  hácia  afuera  y hácia  adelante,  cubriendo  el 
canto  ántero-externo  de  la  muela  que  le  antecede. 
La  base  de  las  muelas  es  semi-abierta.  La  cara  ex- 
terna está  completamente  cubierta  por  una  capa  de 


esmalte,  que  desciende  hasta  la  misma  base  de  las 
muelas.  La  cara  anterior  presenta  otra  capa  de  ex- 
malte que  no  desciende  hácia  abajo,  y está  separada 
de  la  capa  externa  por  una  angosta  faja  perpendicular 
no  esmaltada,  situada  sobre  la  parte  externa  de  la 
cara  anterior.  Sobre  la  cara  interna,  existe  igual- 
mente una  capa  de  esmalte,  pero  sumamente  baja, 
de  manera  que  desaparece  completamente  en  cuanto 
ha  avanzado  un  poco  el  desgaste  de  la  muela.  Esta  capa 
de  esmalte  interna  forma  un  pliegue  entrante  en  la 
corona,  que  se  bifurca  luego  en  dos,  formando  una 
hendidura  profunda,  que  queda  luego  completa- 
mente aislada  de  la  pared  interna  de  la  muela,  que 
forma  así  hácia  abajo  un  prisma  compacto.  Todos 
estos  dientes  son  muy  arqueados  hácia  adentro, 
pero  los  premolares  mucho  menos  que  los  molares. 
Las  siete  muelas  superiores  están  colocadas  en 
série  continua  tocándose  unas  á otras  por  la  corona. 

Los  seis  incisivos  inferiores  están  colocados  en 
la  parte  anterior  de  la  mandíbula,  muy  apretados 
unos  á otros,  los  cuatro  del  medio  muy  chicos,  y 
los  dos  externos  muy  grandes. 

Los  cuatro  incisivos  inferiores  del  medio,  muy 
chicos,  son  de  corona  corta  y comprimidos,  mas  an- 
chos sobre  la  cara  anterior  que  sobre  Ja  posterior, 
con  una  capa  de  esmalte  muy  corta  sobre  la  cara 
anterior,  concluyendo  en  raíz  cónico-puntiaguda, 
completamente  cerrada.  Estos  dientes  presentan  ca- 
si absolutamente  el  mismo  aspecto  que  los  incisivos 
inferiores  intermediarios  de  caballo  ya  un  poco  gas- 
tados por  el  uso. 

Los  incisivos  inferiores  externos  (i.  son  comple- 
tamente diferentes.  Cada  uno  constituye  un  prisma 
triangular  muy  grueso,  de  la  misma  forma  en  todo 
su  largo,  de  base  abierta,  y que  avanza  notablemente 
mas  adelante  que  los  incisivos  intermediarios.  Pre- 
senta una  arista  longitudinal  externa  que  forma  la 
cúspide  del  triángulo,  una  cara  interna  ó superior,  y 
una  externa  ó inferior  mas  ancha  y una  cara  media- 
na redondeada,  mas  chica  hácia  el  medio  de  la  sín- 
fisis,  estando  el  prisma  en  su  longitud  total  lige- 
ramente arqueado  y con  la  corona  cortada  en  bisel 
de  adentro  hácia  afuera.  El  esmalte  forma  dos  ca- 
pas longitudinales  separadas,  una  sobre  la  cara  su- 
perior ó interna,  y la  otra  sobre  la  inferior  ó exter- 
na. Estos  dientes  presentan  un  parecido  tan  grande 
con  los  incisivos  externos  del  Toxodon  platensis , 
que  encontrándolos  aislados  y sin  saber  su  proceden- 
cia, podrían  fácilmente  confundirse  con  estos. 

El  c.  T es  un  diente  relativamente  pequeño,  de 


442 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


corona  elíptica,  con  su  eje  mayor  dirijido  de  adelan- 
te hácia  atrás,  con  capa  de  esmalte  muy  baja  que  de- 
saparece pronto  con  la  masticación,  y probablemente 
de  base  abierta.  Está  colocado  á una  pequeña  distan- 
cia del  incisivo  externo  y del  premolar  que  le  sigue 
hácia  atrás,  é implantado  dirijiéndose  hácia  arriba. 

El  pm.  T es  un  diente  mas  pequeño  que  el  canino, 
casi  cilindrico,  y de  una  sola  raíz,  de  base  cerrada. 

Los  premolares  que  siguen,  presentan  todos  dos 
raíces  separadas,  una  adelante  y otra  atrás,  y aumen- 
tan sucesivamente  de  tamaño  del  pm.  al  pm.  j. 
Estos  dientes  están  mas  ó menos  aparentemente  bi- 
lobados  al  lado  externo,  con  una  capa  de  esmalte 
muy  baja  sobre  el  interno,  y otra  mas  alta  sobre 
el  externo,  que  desciende  hasta  cubrir  la  parte  su- 
perior de  las  raíces.  La  superficie  masticatoria  de  la 
corona  de  cada  una  de  estas  muelas  tiene  un  peque- 
ño agujero  de  esmalte,  elíptico,  dirijido  de  adelante 
hácia  atrás.  El  esmalte  está  interrumpido  en  sus  dos 
caras  perpendiculares  anterior  y posterior. 

El  m.  T es  de  la  misma  forma  que  el  pm.  r pero 
mas  grande,  y con  sus  dos  raíces  mas  divergentes. 

El  m.  y es  de  tamaño  todavía  mayor,  pero  con  el 
lóbulo  anterior  externo  mas  pequeño  que  el  posterior 
y mas  convexo. 

El  m.  3 es  de  tamaño  todavía  mucho  mas  grande, 
y relativamente  mucho  mas  angosto,  con  el  lóbulo 
anterior  externo  corto  y en  forma  de  columna  per- 
pendicular. 

Las  siete  muelas  inferiores  aumentan  así  de  tama- 
ño de  la  primera  á la  última,  y están  colocadas  en 
série  continua,  todas  muy  apretadas  unas  á otras. 

El  intermaxilar  es  relativamente  mas  pequeño 
que  el  de  Toxodon,  sin  presentar  el  enanchamiento 
que  muestra  en  este  género  hácia  adelante,  y con  la 
sutura  que  divide  sus  dos  mitades  perfectamente 
aparente.  Además  en  su  parte  superior  falta  también 
en  él  la  gran  protuberancia  ó callo  que  se  encuentra 
en  Toxodon.  En  su  superficie  palatina,  los  agujeros 
incisivos  son  rudimentarios. 

El  paladar  es  profundamente  excavado  y de  fondo 
cóncavo  como  en  Toxodon , muy  angosto  adelante 
y ancho  atrás. 

La  parte  anterior  del  cráneo  difiere  notablemente 
de  la  del  Toxodon,  por  su  elevación  mas  conside- 
rable, y por  estar  apenas  indicada  la  fuerte  compre- 
sión lateral  que  muestra  este  último  género  en  la 
parte  superior  de  los  maxilares  al  nivel  del  agujero 
suborbitario,  presentándose  la  pared  externa  de  los 
maxilares  mucho  mas  -vertical. 


La  apertura  nasal  anterior  está  colocada  mas  hácia 
adelante  que  en  Toxodon,  casi  en  la  parte  anterior 
del  cráneo,  formando  una  gran  apertura  casi  circu- 
lar abierta  perpendicularmente  hasta  la  superficie 
superior  del  intermaxilar  sin  escotaduras  laterales, 
de  manera  que  los  nasales  carecen  de  parte  libre 
hácia  adelante.  Esta  apertura  está  formada  exclusi- 
vamente por  los  nasales,  y por  el  intermaxilar  que 
forma  dos  prolongaciones  ó alas  laterales  que  se  di- 
rijeu  hácia  arriba  hasta  encontrar  los  nasales. 

Los  huesos  nasales  son  mas  estrechos  y mas  lar- 
gos que  en  Toxodon,  mucho  mas  delgados,  y con 
la  sutura  mediana  que  divide  sus  dos  mitades  per- 
fectamente aparente  en  todo  su  largo.  Ambos  nasales 
forman  una  superficie  superior  un  poco  convexa,  pe- 
ro no  tanto  como  en  Toxodon,  y mas  estrecha,  sien- 
do ella  misma  mas  angosta  hácia  la  mitad  de  su  lar- 
go, que  en  su  parte  anterior,  en  donde  se  enancha 
un  poco.  La  parte  anterior  que  forma  el  borde  de  la 
apertura  nasal  es  rugosa,  y hácia  la  mitad  del  largo 
de  los  nasales,  se  vé  en  cada  uno  de  ellos,  tres  ó 
cuatro  agujeros  bastante  grandes,  lo  que  unido  á la 
conformación  particular  de  la  nariz  me  hace  creer 
que  el  animal  estuvo  provisto  de  una  trompa  bastan- 
te fuerte. 

El  agujero  suborbitario  está  colocado  un  poco  mas 
adelante  de  la  órbita  que  en  Toxodon,  y las  órbi- 
tas están  protejidas  hácia  adelante  por  un  pequeño 
callo  ó protuberancia.  En  la  parte  superior  del  borde 
orbitario  hay  otro  callo  rugoso  y prominente  muy 
fuerte,  y por  último,  la  apófisis  post-orbital,  tam- 
bién muy  desarrollada  y prolongada  hácia  adentro, 
termina  igualmente  en  callo  rugoso,  que  con  el 
precedente  limitan  un  ancho  y profundo  canal  la- 
crimal. 

Los  frontales  también  están  divididos  por  una 
sutura  longitudinal  mediana  persistente,  y cada 
uno  de  ellos  muestra  cerca  de  su  parte  anterior  y 
de  la  línea  mediana,  al  nivel  de  la  apófisis  post-orbi- 
tal un  fuerte  agujero  lacrimal. 

Las  suturas  éntrelos  nasales,  frontales,  maxila- 
res é intermaxilares,  están  todas  perfectamente  visi- 
bles, pero  no  se  distinguen  las  del  lacrimal,  lo  que 
hace  creer  que  este  hueso  era  sumamente  pequeño, 
y que  se  unía  á los  inmediatos  desde  la  primera  ju- 
ventud. 

La  mandíbula  inferior  tiene  una  rama  ascendente 
parecida  á la  del  Toxodon,  con  un  cóndilo  trans- 
versal y apófisis  coronoidea  poco  elevada  sobre  este, 
pero  la  rama  horizontal  es  muy  diferente,  pues  no 


UNGULADOS 


443 


presenta  detrás  de  los  incisivos  el  gran  estrecha- 
miento que  muestra  en  Toxodon,  ni  tampoco  el 
ensanchamiento  de  la  parte  anterior  que  comprende 
los  incisivos.  En  Protoxodon , la  parte  anterior  de 
la  sínfisis  es  angosta,  y la  rama  horizontal  es  mas 
alta  y mas  fuerte  en  su  parte  anterior  que  en  la  pos- 
terior. Las  dos  ramas  mandibulares  también  estaban 
completamente  soldadas,  pero  solo  en  su  parte  ante- 
rior, en  un  trecho  mucho  mas  corto  que  en  To- 
xodon. 

Todas  las  especies  de  este  género  eran  de  talla 
relativamente  considerable,  alcanzando  las  mas 
pequeñas  la  corpulencia  de  un  buey. 

Conozco  4 especies  de  este  género,  que  se  distin- 
guen por  los  caractéres  siguientes: 

Frontales  con  prolongamiento  anterior  interna- 
sal, m.  - apenas  un  poco  mas  grande  que  m.  -,  c.  r 
persistente.  Incisivos  inferiores  poco  ascendentes 
hácia  arriba.  P.  Sutívani. 

Frontales  sin  prolongamiento  anterior  internasal, 
m.  bastante  mas  grande  que  m.  Incisivos  infe- 
riores poco  ascendentes  hácia  arriba,  c.  - persis- 
tente. P.  Marmoralus . 

M.  - el  doble  mas  grande  que  m.  -.  Incisivos  in- 
feriores poco  ascendentes  y c.  7 persistente. 

P.  conspurcatus. 

Incisivos  inferiores  dirijidos  oblicuamente  hácia 
arriba,  c.  7 caedizo.  P.  obliteratus. 


Protoxodon  Sulivani  (Owen)  Amegh. 

(Pl.  xvn,  ñg.  6;  pl.  XX,  fig.  4,  5 y 6) 

Nesodo'ti  Sulivani,  Owen,  Reports  of  the  British  association 
a.  1816,  p.  67.  — Id.  Descrip.  of  some  species  of 
the  extincl  Genus  Nesodon,  etc.,  in  Pliilosoph. 
Transad.,  a.  1853,  p.  304,  pl.  XVIII,  fig.  15  á 20. 
Toxodon  patagonensis,  Moreno,  Patagonia,  resto  de  un 
continente  hoy  sumergido,  etc.,  p.  22,  a.  1882 
(nomen  nudum) . . 

Protoxodon  patagonensis  (Mor.)  Ameghino,  Observaciones 
generales  sobre  el  orden  de  los  toxodontes,  etc.,  p. 
62,  a.  1887.  — Id.  Enumeración  sistemática  de  los 
mamíferos  eocenos,  etc.,  p.  16,  n°  65,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  ante- 
rior del  cráneo  con  casi  toda  la  dentadura  y algunos 
fragmentos  de  maxilares  conjuntamente  con  varios 
dientes  aislados  de  otros  individuos. 


Elexámende  la  dentadura,  particularmente  de 
los  premolares  inferiores,  prueban  de  una  manera 
evidente  que  el  animal  es  específicamente  idéntico 
al  Nesodon  Sulivani  de  Owen,  pero  la  conforma- 
ción del  cráneo  y de  todo  el  resto  del  aparato  denta- 
rio es  completamente  distinta  de  Nesodon,  como  se 
presenta  en  las  especies  típicas  N.  imbricatus  y 
N.  ovinus,  constituyendo  un  género  distinto  de  los 
mejor  caracterizados,  lo  que  sin  duda  á Owen  no  le 
era  fácil  conocer,  pues  no  disponía  mas  que  de 
muelas  aisladas  y fragmentadas. 

El  fragmento  de  cráneo  mas  completo  indica  un 
animal  de  la  talla  de  un  buey. 

El  intermaxilar  con  los  incisivos  falta,  existiendo 
solo  la  base  del  par  de  grandes  incisivos  rodenti- 
formes  (i.  -)  cuya  raíz  se  interna  en  los  maxilares  ; 
esta  parte  basal  triangular  tiene  24  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 20  milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

De  los  caninos  superiores  solo  existen  las  raíces 
que  son  cilindricas  y de  10  milímetros  de  diámetro 
al  nivel  del  borde  del  alveolo. 

Del  pm.  - solo  existen  los  alveolos  colocados  á 
5 milímetros  detrás  de  los  caninos.  Por  los  alveolos 
se  conoce  que  el  diente  era  de  mayor  tamaño  que 
el  canino,  y comprimido  en  sentido  ántero-poste- 
rior, á lo  menos  por  lo  que  concierne  á la  raíz . 

El  pm.  - sigue  inmediatamente  al  anterior,  pero 
solo  existe  de  él  la  base  implantada  en  el  alveolo 
con  un  diámetro  ántero-posterior  de  13  milímetros, 
y algo  mas  de  diámetro  transverso. 

Del  pm.  - solo  existe  igualmente  la  parte  implan- 
tada en  el  maxilar,  que  al  nivel  del  borde  del  alveo- 
lo tiene  18  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
y 25  milímetros  de  diámetro  transverso.  La  cara 
externa  muestra  en  sus  dos  tercios  anteriores  una 
profunda  depresión  perpendicular  de  fondo  cónca- 
vo seguida  hácia  adelante  de  una  columna  perpen- 
dicular angosta  y convexa.  La  corona  examinada 
sobre  un  ejemplar  intacto  presenta  una  forma  algo 
rectangular  con  ángulos  bien  marcados  en  sus  can- 
tos externos  anterior  y posterior,  pero  redondeada 
sobre  el  lado  interno. 

El  pm.  - tiene  absolutamente  la  misma  forma, 
con  la  diferencia  de  un  tamaño  bastante  mayor. 

El  m.  1 también  de  tamaño  bastante  mayor,  tiene 
una  corona  de  forma  mucho  mas  triangular,  con  el 
canto  ántero-externo  angosto  y terminando  en  arista 
longitudinal  angulosa,  y el  canto  opuesto  posterior 
interno,  mucho  mas  ancho  y redondeado.  La  cara 


444 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


externa  es  ondulada,  con  una  pequeña  arista  per- 
pendicular cerca  de  su  borde  anterior. 

El  m.1,  es  absolutamente  igual  *al  anterior,  con 
excepción  de  su  tamaño  algo  mayor. 

El  m.  1 es  de  tamaño  todavía  un  poco  mayor  que 
el  ni.  de  cara  externa  igualmente  ondulada,  y 
profundamente  deprimida  perpendicularmente  en 
su  parte  mediana. 

Los  tres  verdaderos  molares  presentan  en  su  cara 
interna  una  depresión  perpendicular  de  fondo  cón- 
cavo, ancha  y bastante  acentuada  ; pero  el  ni.  - tie- 
ne además  una  hendidura  perpendicular  estrecha  y 
profunda  sobre  la  cara  posterior.  En  la  corona,  cada 
una  de  estas  tres  muelas  tiene  un  pliegue  de  esmal- 
te aislado,  en  forma  de  hendidura  profunda  que 
sale  de  la  parte  posterior  del  borde  interno,  diri- 
giéndose hacia  adelante,  bifurcándose  luego  en  dos 
ramas,  la  anterior  un  poco  mas  larga  que  la  poste- 
rior. Además,  en  la  parte  posterior  de  la  corona  de 
cada  una  de  estas  muelas,  hay  un  pozo  aislado  de 
esmalte,  pequeño,  elíptico  y profundo. 


( ántero-postenor 

Diámetro  del  pm.  ¿ 1 

( transverso.. 

, , . . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  - \ , 

(transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.¿  ? x 

( transverso 

, , , s C ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  l 1 

( transverso 

/ / en  la  corona 

, , . , i ántero-posterior  1 sobre  el  borde  al- 

Diametro  delm.i  ( colarlo 

\ transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores  

Alto  de  la  parte  de  la  cara  externa  de  las  muelas  que  sale 


fuera  del  alveolo 

Ancho  del  paladar  entre  los  pm.  1 

Distancia  entre  la  parte  interna  de  las  coronas  de  los  pm.  -. 
Distancia  entre  la  parte  posterior  de  la  corona  de  los  m. 


0m022 

0.023 

0.021 

0.023 

0.030 

0.029 

0.039 

0.028 

0.010 

0.018 

0.020 

0.180 

0.010 

0.015 

0.015 

0.111 


La  parte  anterior  del  rostro  es  muy  estrecha  y 
elevada,  levantándose  hácia  arriba  la  pared  externa 
de  los  maxilares,  casi  verticalmente,  alcanzando  un 
diámetro  vertical  al  nivel  de  la  segunda  muela  verda- 
dera, de  205  milímetros,  medido  desde  la  superficie 
superior  formada  por  la  parte  posterior  délos  nasales, 
hasta  la  superficie  masticatoria  de  la  corona  de  la 
mencionada  muela.  Las  paredes  laterales  del  rostro 
están  formadas  casi  exclusivamente  por  los  maxilares 
que  alcanzan  una  altura  en  ciertos  puntos  de  cerca 
de  15  centímetros,  mientras  que  los  nasales  solo 
forman  una  muy  pequeña  parte  de  las  paredes  late- 


rales, cuya  altura  no  excede  seguramente  de  unos 
3 centímetros  á lo  sumo.  En  su  parte  superior,  los 
maxilares  llegan  hácia  atrás  apenas  hasta  el  nivel 
de  las  órbitas,  y su  largo  en  este  punto  desde  la 
parte  anterior  de  los  frontales  hasta  la  parte  poste- 
rior del  borde  superior  de  los  maxilares  es  de  120 
milímetros.  El  agujero  suborbitario  es  deprimido, 
y de  unos  25  milímetros  de  alto,  y toda  la  parte  me- 
dia del  largo  de  los  maxilares,  bastante  deprimida 
perpendicularmente . 

Las  alas  laterales  ascendentes  del  intermaxilar 
que  circunscriben  la  apertura  nasal  anterior,  tienen 
hácia  arriba,  de  3 hasta  cerca  de  4 centímetros  de 
ancho. 

Los  nasales  que  forman  la  bóveda  superior  del 
rostro  soudos  huesos  largos  y estrechos,  muy  angos- 
tos hácia  la  mitad  de  su  largo,  en  donde  solo  tienen 
45  milímetros  de  ancho,  pero  mas  ensanchados  hácia 
atrás,  en  donde  alcanzan  53  milímetros,  y mas  toda- 
vía en  su  parte  anterior  que  tiene  unos  65  milíme- 
tros de  diámetro  transverso.  En  su  parte  posterior 
ambos  nasales  se  separan  para  dejar  penetrar  entre 
ellos  una  punta  triangular  de  los  frontales,  al  mis- 
mo tiempo  que  cada  nasal  envía  un  largo  prolonga- 
miento triangular  en  los  frontales.  En  su  parte 
posterior,  los  nasales  solo  contribuyen  á formar  el 
techo  superior  del  rostro,  pero  mas  adelante  em- 
piezan á formar  parte  de  las  paredes  laterales, 
aumentando  de  altura  hasta  la  extremidad  anterior. 
La  sutura  entre  ambos  nasales  existe  visible  en 
todo  su  largo,  pero  en  la  extremidad  anterior 
se  convierte  en  una  hendidura  que  separa  comple- 
tamente las  dos  mitades.  En  su  largo  total,  los  na- 
sales forman  una  línea  que  se  levanta,  á partir  de 
los  frontales,  tomando  una  forma  convexa,  para 
luego  bajar  poco  á poco  hasta  la  extremidad  anterior 
que  está  rota,  pero  que,  de  acuerdo  con  lo  que  se 
vé  en  los  cráneos  de  otras  especies,  es  de  creer  no 
sobresalía  del  borde  anterior  de  las  alas  laterales 
del  intermaxilar  ; el  largo  total  de  los  nasales  sería, 
según  esto,  de  unos  190  milímetros,  llegando  su 
prolongamiento  posterior  hasta  el  nivel  de  la  parte 
anterior  de  las  órbitas. 

De  los  frontales  solo  existe  la  parte  anterior  en- 
tre ambas  órbitas,  que  forman  un  espacio  pequeño, 
muy  angosto  atrás  en  donde  probablemente  se  le- 
vantaba en  forma  de  cresta,  y muy  ancho  adelante, 
formando  un  plano  superior  deprimido  que  envía 
hácia  adelante  un  prolongamiento  triangular  de  mas 
de  3 centímetros  de  largo,  que  penetra  entre  ambos 


UNGULADOS 


445 


nasales  en  forma  de  cuña.  La  sutura  mediana  per- 
siste en  todo  su  largo  perfectamente  aparente.  So- 
bre los  lados,  descienden  hasta  tomar  parte  en  la 
formación  de  las  órbitas,  dirijiéndose  luego  hacia 
adelante,  hasta  encontrar  la  parte  ascendente  de 
los  maxilares.  Los  dos  agujeros  lacrimales  que  se 
encuentran  en  la  parte  superior  al  nivel  déla  parte 
mediana  de  las  órbitas,  cerca  de  la  línea  mediana, 
tienen  6 milímetros  de  diámetro. 

El  cráneo,  entre  ambos  agujeros  suborbitarios 
tiene  un  diámetro  transverso  mínimo  de  93  milí- 
metros. 

Localidad.  — La  especie  fué  primeramente  des- 
cubierta por  el  capitán  Sulivan  en  las  costas  de  la 
Patagouia  austral,  y luego  por  otros  exploradores 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz. 

Horizonte.  — Piso  santa cruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Protoxodon  conspurcatus  Amegh. 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  16,  n°  66, 
a.  1887. 


forma  triangular,  y con  su  cara  externa  esmaltada, 
ligeramente  ondulada. 

Por  fin,  el  m.  - es  una  muela  dos  veces  mas  gran- 
de que  la  precedente,  con  la  cara  externa  esmalta- 
da profundamente  excavada  perpendicularmente 
sobre  su  parte  mediana,  y con  la  hendidura  perpen- 
dicular de  su  cara  posterior,  muy  ancha. 


Dimensiones 


Diámetro  del  pm.i  í ántero-posterior 

( transverso 

, . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.A  ) , 

t transverso 

Diámetro  del  m.  L,  ántero-posterior 

„ C ántero-posterior 

Diámetro  del  ] , 1 

( transverso 

, . . , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.¿  < 1 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  últimas  muelas 

superiores 


0ra016 

0.016 

0.019 

0.020 

0.019 

0.039 

0.024 

0.053 

0.029 

0.122 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  San- 
ta Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  paladar  con  las  últimas  cinco  muelas  de  cada  lado 
de  un  individuo  muy  joven. 

La  especie  se  distingue  muy  bien  de  la  preceden- 
te, por  un  tamaño  considerablemente  menor,  y por 
el  tamaño  relativamente  enorme  de  la  última  muela 
superior,  mientras  las  demás  muelas  sonde  tamaño 
muy  pequeño.  El  individuo  era  de  edad  tan  avan- 
zada, que  ya  había  desaparecido  de  la  superficie 
masticatoria  de  las  muelas,  todo  vestigio  de  los 
pliegues  y pozos  de  esmalte,  escepto  en  la  última  en 
la  que  aún  se  conservan  visibles. 

El  pm.  - es  un  diente  pequeño,  con  su  cara  per- 
pendicular externa  esmaltada  y dividida  en  dos  ló- 
bulos convexos  iguales,  poruña  profunda  depresión 
perpendicular  ancha  y de  fondo  cóncavo. 

El  pm.  de  tamaño  un  poco  mayor  está  igual- 
mente bilobado  al  lado  externo,  pero  por  una  de- 
presión perpendicular  menos  acentuada. 

El  m.  1 parece  tener  el  mismo  tamaño,  ó ser  mas 
bien  mas  pequeño  que  el  premolar  que  le  antecede, 
pero  está  demasiado  destruido  para  poder  deter- 
minar su  conformación. 

El  m.  1 es  de  tamaño  mucho  mas  considerable,  de 


Protoxodon  marmoratus  Amegfi. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  16,  n°  67, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  ante- 
rior de  un  cráneo  con  casi  toda  la  dentadura,  y la 
parte  anterior  de  la  mandíbula  del  mismo  con  todos 
los  incisivos,  caninos  y premolares;  una  mandí- 
bula inferior  completa  de  otro  individuo,  con  toda 
la  dentadura  intacta,  y varias  otras  piezas  aisladas, 
mandíbulas  incompletas,  dientes,  muelas,  etc. 

Es  de  la  talla  del  Protoxodon  Sulivani  pero 
difiere  de  él  por  el  tamaño  relativamente  consi- 
derable de  la  última  muela  superior,  por  el  ros- 
tro mas  bajo  y mas  ancho,  por  los  nasales  mas  lar- 
gos y extendidos,  y por  los  frontales  que  no 
forman  prolongamiento  internasal. 

Los  incisivos  medios  superiores  son  de  corona 
ancha,  que  disminuye  gradualmente  hácia  la  base 
hasta  terminar  en  raiz  de  punta  muy  aguda,  pre- 
sentando todo  el  diente  una  curva  muy  pronunciada ; 
la  capa  de  esmalte  que  cubre  la  cara  externa,  tiene 
unos  25  milímetros  de  alto. 


446 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Los  incisivos  rodentifonnes  laterales  (i.  -),  sonde 
la  misma  forma  prismática  y del  mismo  grueso 
que  los  del  P.  Sulivani,  pero  con  una  corona  muy 
larga  cuya  parte  cortada  en  bisel  tiene  4 centímetros 
de  largo,  terminando  en  cúspide  aguda. 

Los  incisivos  rudimentarios  externos  (i.  -),  pre- 
sentan la  parte  superior  de  la  corona  dividida  en 
dos  lóbulos  externos  muy  desiguales,  el  anterior 
pequeño  y jsl  posterior  mucho  mas  ancho. 

El  canino  superior  es  un  diente  de  raiz  cilindrica, 
con  corona  de  tamaño  mucho  mayor,  con  una  capa 
baja  de  esmalte  sobre  la  cara  externa  que  dá  vuelta 
sobre  parte  de  la  cara  anterior,  y con  la  cara  exter- 
na deprimida  en  el  centro  perpendicularmente. 

Elpm.  - es  un  diente  muy  comprimido  en  senti- 
do ántero-posterior,  y de  diámetro  transverso  re- 
lativamente considerable,  con  capa  de  esmalte  muy 
baja  sobre  la  cara  externa. 

Los  dos  premolares  que  siguen  (pm.  - y -)  están 
bilobados  al  lado  externo,  con  el  lóbulo  anterior 
mas  pequeño  que  el  posterior,  pero  elpm.-,  que 
se  halla  bastante  destruido,  parece  tuvo  los  dos  lóbu- 
los sensiblemente  iguales. 

Los  m.  1 y m.  -,  muestran  la  cara  externa  esmal- 
tada casi  plana,  sin  trazas  de  la  arista  perpendicular 
anterior  de  las  mismas  muelas  del  P.  Sulivani. 

El  m.  - se  distingue  del  de  esta  última  especie 
por  su  tamaño  relativo  mucho  mayor,  y por  su  cara 
externa  con  ondulaciones  poco  acentuadas. 

Los  cuatro  incisivos  medios  de  la  mandíbula  in- 
ferior son  muy  pequeños,  del  mismo  largo  y apre- 
tados unos  á otros,  con  capa  de  esmalte  externo 
muy  corta,  apenas  perceptible,  y colocados,  los  dos 
del  medio  con  el  eje  mayor  transversal,  perpendi- 
cular de  arriba  á abajo,  y los  dos  laterales  con  el  eje 
mayor  inclinado  hácia  el  medio,  ó sea  á la  línea  me- 
diana longitudinal. 

El  par  de  grandes  incisivos  externos  triangulares 
y rodentifonnes  implantados  de  modo  que  divergen 
hácia  adelante,  dirijiéndose  hácia  afuera,  están  co- 
locados con  su  parte  del  lado  interno  encima  de  los 
incisivos  intermediarios  pequeños  externos,  y con 
sus  caras  longitudinales  principales  superior  é infe- 
rior planas. 

El  canino  es  de  sección  transversal  muy  alargada 
y notablemente  mas  grande  que  el  premolar  que 
sigue. 

Los  pm.  2 y bi-radiculados,  son  de  corona  an- 
cha, y de  diámetro  ántero-posterior  mayor  en  la 
corona  que  en  la  base ; la  cara  externa  está  dividida 


en  dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior  mas  grande  y 
el  posterior  mas  chico. 

El  pm.  T,  también  de  corona  muy  ancha,  tiene  el 
lóbulo  externo  posterior  casi  del  mismo  tamaño  que 
el  anterior. 

El  m.  T es  de  corona  muy  ancha,  con  su  parte 
externa  dividida  en  dos  lóbulos  casi  iguales,  el 
anterior  apenas  un  poco  mas  pequeño  que  el  poste- 
rior. 

El  m.  y y el  m.  3 son  de  corona  relativamente 
mas  angosta,  con  la  cara  externa  con  un  surco  per- 
pendicular en  su  parte  anterior  que  la  divide  en  dos 
lóbulos  muy  desiguales,  el  anterior  angosto,  ele- 
vado y convexo  en  forma  de  columna  perpendicu- 
lar, y el  posterior  mucho  mas  bajo,  plano  en  el  m.  3 
y un  poco  convexo  en  el  m.  ¥.  El  m.  -3-  tiene  ade- 
más la  corona  muy  larga  de  adelante  hácia  atrás, 
muy  ancha  en  su  parte  anterior  y angosta  en  la 
posterior;  sobre  la  cara  interna  muestra  una  de- 
presión perpendicular,  ancha  y de  fondo  cóncavo, 
situada  en  sus  dos  tercios  posteriores. 

La  apertura  nasal  anterior  se  abre  muy  adelante  y 
presenta  una  forma  irregularmente  circular,  siendo 
apenas  un  poco  mas  ancha  que  alta. 

Los  nasales  se  distinguen  muy  bien  de  los  del 
P.  Sulivani  por  su  ancho  mas  considerable,  y 
además  por  ser  menos  convexos,  de  modo  que  no 
descienden  tan  hácia  abajo  y de  consiguiente  toman 
una  parte  mucho  menor  en  la  formación  de  las  pare- 
des laterales  superiores  del  rostro.  La  cintura  me- 
diana es  bien  aparente  en  todo  su  largo,  pero 
ambas  mitades  no  se  separan  hácia  adelante  como 
en  el  P.  Sulivani.  Tampoco  presentan  ambos 
nasales  el  estrechamiento  que  tienen  en  el  P. 
Sulivani,  hácia  la  mitad  de  su  largo,  enanchán- 
dose al  contrario  gradualmente,  aunque  de  una 
manera  poco  notable,  de  atrás  hácia  adelante.  Hácia 
atrás,  ambos  nasales  siguen  unidos  hasta  su  parte 
posterior,  en  donde  penetran  juntos  entre  ambos 
frontales,  sin  que  estos  por  consiguiente  tengan  el 
prolongamiento  anterior  triangular  que  se  interpone 
entre  los  nasales,  característico  del  P.  Sulivani. 
Además  los  nasales  se  prolongan  mas  hácia  atrás 
que  en  la  otra  especie,  hasta  alcanzar  casi  el 
nivel  de  la  apófisis  post-orbitaria.  Otra  diferencia 
muy  notable  entre  ambas  especies  aparece  en  la 
línea  superior  de  los  nasales,  que  en  P.  marmo- 
ratus  forma  una  série  de  curvas  distintas;  ade- 
lante de  los  frontales  se  levanta  para  formar  una 
convexidad,  bajando  hácia  el  medio  para  formar 


UNGULADOS 


447 


una  depresión  poco  sensible  pero  que  contrasta  con 
la  pequeña  giba  que  en  el  mismo  punto  ofrece  la 
otra  especie  ; un  poco  mas  adelante  vuelve  á levan- 
tarse para  formar  otra  convexidad,  descendiendo 
luego  hacia  adelante,  hasta  el  borde  de  la  apertura 
nasal. 

De  los  frontales  solo  existe  una  pequeña  parte, 
distinguiéndose  de  los  de  la  especie  precedente  por 
ser  menos  prolongados  hacia  adelante,  tanto  sóbrela 
línea  mediana,  como  en  las  alas  laterales  que  se 
ponen  en  conexión  con  los  nasales  y maxilares. 

La  mandíbula  inferior  es  muy  angosta  en  su  par- 
te anterior,  y con  su  parte  sinñsiria  que  solo  al- 
canza hasta  debajo  de  la  parte  anterior  del  pm.  y. 

Hay  dos  agujeros  mentonianos  bastante  grandes 
colocados  uno  encima  de  otro  en  la  parte  anterior 
de  la  sínfisis  debajo  del  canino,  uno  un  poco  mas 
atrás,  debajo  del  pm.  1}  y otro  debajo  del  m.  -j. 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  del  i.  A 0m014 

n.,  , , (en  la  cúspide 0.025 

Diámetro  transverso  j , r 

( en  la  base 0.015 

Alto  de  la  capa  de  esmalte  externo 0.027 

Alto  de  la  parte  del  diente  que  sale  fuera  del  alveolo,  en  la 

cara  anterior 0 . 052 

Ancho'  del  espacio  ocupado  por  los  dos  incisivos  interme- 
diarios, en  la  corona 0.051 

Diámetro  del  i. - \ ^tero-posterior 0.025 

Alto  de  la  corona  fuera  del  alveolo 0.085 

Ancho  del  espacio  de  uno  á otro  t en  la  base 0.064 

de  los  dos  incisivos  externos  i.  i en  la  cúspide 0.111 

Largo  del  diastema  entre  el  i.  -é  i.  ¿ 0.016 

Diámetro  del  i.  i en  la  corona  í ántero-posterior 0.014 

( transverso 0.007 

Largo  del  diastema  entre  i.  A y c.L 0.014 

Diámetro  del  c.  A en  la  corona  f ántero-posterior 0.014 

( transverso 0.010 

Diámetro  del  pm.i  \ ántero-posterior 0.009 

( transverso 0.015 

Diámetro  del  pm.-S  í ántero-posterior 0.017 

(,  transverso 0.020 

Diámetro  del  pm.  A f ántero-posterior 0.021 

( transverso 0.020 

Diámetro  del  pm.A  f ántero-posterior 0.029 

( transverso 0.023 

Diámetro  del  m.  i \ ántero-posterior 0.042 

( transverso 0.024 

Diámetro  del  m.l  í ántero-posterior 0.057 

( transverso 0.028 

Diámetro  del  m.l  í ántero-posterior 0.066 

( transverso 0.030 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores  0.193 

Diámetro  del  i.T  f ántero-posterior 0.014 

( transverso  en  la  cara  anterior 0.010 


Largo  fuera  del  alveolo 0.018 

Diámetro  del  i. y í ántero-posterior 0.016 

( transverso  en  la  cara  anterior 0.010 

Largo  fuera  del  alveolo 0.025 

Diámetro  del  i.  _ ¡ ántero-posterior 0.017 

Largo  de  la  parte  que  sale  fuera  del  alveolo 0.050 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  cuatro  incisivos  inter- 
nos inferiores  en  la  enrona 0.045 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos  inferiores 

en  la  cúspide  de  la  corona 0.080 

Largo  del  diastema  entre  i.  y y c.  - 0.012 

Diámetro  del  c.  - \ ántero-posterior 0.015 

Largo  del  diastema  entre  c.  y y pm,  y 0.007 

Diámetro  del  pm.  - \ ántero-posterior 0.010 

Diámetro  del  pm.  y í ántero-posterior 0.017 

( transverso 0.012 

Diámetro  del  pm.?  í ántero-posterior 0.019 

Diámetro  del  pm.jJ  transverso 0.018 

Diámetro  del  m.T|  “«o-poeterior 0.026 

( transverso 0,018 

n. . , , , ( ántero-posterior 0.034 

Diámetro  del  m.  r 1 , 1 

( transverso 0.018 

I ántero-posterior 0.064 

. í en  el  lóbulo  anterior 0.018 

transverso  1 , , ,,  , , . „ , 

v en  el  lobulo  posterior. . . . 0.014 

Longitud  de  las  siete  muelas  inferiores 0.200 

Longitud  de  la  parte  posterior  del  m.  y á la  parte  anterior 

del  i.  3 0.260 

Longitud  de  la  parte  posterior  del  m.  A á la  parte  anterior 

del  i.  - 0.290 

Ancho  del  paladar  entre  los  i.  A 0.058 

» del  paladar  entre  los  pm.  A 0.046 

» del  paladar  entre  la  parte  posterior  del  m.A 0.087 

Ancho  máximo  del  intermaxilar  en  su  parte  inferior 0.072 

Alto  del  intermaxilar  del  borde  del  alveolo  del  i.  ~ hasta  su 

unión  con  los  nasales 0.105 

Distancia  del  borde  externo  del  alveolo  del  i.  i al  borde  su- 
perior de  la  apertura  nasal. 0.115 

t , ¡ vertical 0.056 

Diámetro  de  la  apertura  nasal 

1 [ transverso 0.061 

/ adelante 0.072 

Ancho  de  los  nasales  J en  el  medio 0.064 

Longitud  de  los  nasales 0.182 

Ancho  de  las  alas  ascendentes  del  intermaxilar 0.038 

Alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  del  pm.  y 0.095 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m -3 0.085 

Alto  de  la  rama  ascendente  de  la  base  á la  parte  superior  de 

la  apófisis  coronoides 0.250 

Ancho  máximo  de  la  rama  ascendente 0.162 

, < ántero-posterior 0.027 

Diámetro  del  cóndilo  articular  * 

t transverso 0.071 

Largo  de  la  mandíbula  de  la  parte  posterior  de  la  rama  ho- 
rizontal á la  parte  anterior  del  i.  , 0.415 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghijno  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


448 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Protoxodon  obliteratus  Amegh. 


ADINOTHBBIÜM  amegii- 


Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc. . p.  16.  n°  69, 
a,  1887. 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  17,  a.  1887- 


Esta  especie  está  representada  por  una  mandíbula 
inferior  con  parte  de  la  dentadura,  pero  en  muy  mal 
estado  y de  un  individuo  sumamente  viejo,  lo  que  no 
permite  una  comparación  exacta  con  la  mandíbula  de 
la  especie  precedente.  Con  todo  la  diferencia  espe- 
cífica es  relativamente  fácil  de  establecer,  pues  se 
distingue  á primera  vista  por  el  incisivo  externo,  que 
está  implantado  dirijiéndose  hácia  arriba  de  una 
manera  mas  rápida  y mas  acentuada  que  en  la  espe- 
cie precedente,  en  la  que  se  dirije  hácia  adelante, 
elevándose  poco  hácia  arriba.  El  espacio  ocupado 
por  la  serie  dentaria,  es  además  notablemente  mas 
corto  que  en  la  especie  precedente,  debido  en  gran 
parte  al  desarrollo  relativamente  mas  considerable 
de  los  verdaderos  molares,  pero  sobre  todo  á la  au- 
sencia del  canino  inferior  que  sin  duda  caía  desde 
la  primera  juventud,  avanzando  el  primer  premo- 
lar hácia  adelante  hasta  ponerse  en  contacto  con  el 
incisivo  externo,  que  por  su  tamaño  y figura  gene- 
ral se  parece  al  del  P.  marmoratus,  pero  no  por 
su  dirección  como  acabo  de  decirlo  mas  arriba. 

El  pm.  T está  colocado  inmediatamente  al  lado 
del  i y,  siguiendo  luego  hácia  atrás,  sin  interrupción 
alguna  las  demás  muelas,  y la  sínfisis  era  mucho 
mas  corta,  pues  parece  que  la  unión  de  ambas  ramas 
mandibulares  empezaba  recien  debajo  del  pm.  T. 


Ancho  del  i.-j, 
Grueso  del  i.  7 


. , . í an tero-posterior 

Diámetro  del  pm.  r i r 

1 transverso 

Diámetro  del  m.  r f ^tero-posterior 

t transverso. 

Diámetro  del  m.  y i ^tero-posterior 

( transverso 

Íántero-posterior  . 

. i adelante 

transverso  j 

1 atras 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  inferiores 
Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm.  7 


0.026 

0.016 

0.020 

0.014 

0.028 

0.015 

0.035 

0.016 

0.064 

0.018 

0.012 

0.186 

0.090 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


Form.  dent.  §.  i.  } c.  f pm.  § m.  Casi  todos  los  dien- 
tes están  dispuestos  como  en  Protoxodon,  parecién- 
dose también  bastante  á los  de  este  último  género 
por  la  forma. 

El  i.  1 es  pequeño,  de  raíz  cónica  y cerrada,  y de 
corona  mas  ancha,  esmaltada  y gastada  transversal- 
mente. 

El  i.  - es  triangular  como  el  de  Protoxodon,  de 
la  misma  forma  en  todo  el  largo,  de  corona  corta- 
da en  bisel  terminando  en  cúspide  aguda,  y la  base 
completamente  abierta. 

El  i.  - es  muy  pequeño,  con  raíz  separada  de  la 
corona  y de  base  cerrada. 

El  c.  - es  igualmente  pequeño,  de  raíz  cerrada 
y separada  de  la  corona. 

Las  siete  muelas  superiores  están  colocadas  á 
continuación  unas  de  otras,  aumentando  de  tamaño 
de  la  primera  á la  última. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  internas,  son  peque- 
ñas, de  corona  ancha  y comprimida  de  arriba  hácia 
abajo,  y de  raíz  corta,  cónica  y de  base  cerrada. 

Los  incisivos  inferiores  externos  son  triangulares, 
de  la  misma  forma  en  todo  su  largo,  de  tamaño  ma- 
yor que  los  internos,  con  la  corona  cortada  en  bisel 
de  atrás  hácia  adelante  y de  adentro  hácia  afuera, 
y con  la  base  completamente  abierta. 

El  canino  inferior  de  tamaño  mayor  que  el  pre- 
molar que  sigue,  es  de  corona  ancha  y raíz  cónica  y 
cerrada. 

Las  muelas  inferiores  aumentan  de  tamaño  de  la 
primera  á la  última;  la  primera  es  muy  pequaüa  y 
de  una  sola  raíz,  y las  seis  restantes  con  dos  raíces 
separadas  cada  una. 

La  forma  general  del  cráneo  es  intermediaria  en- 
tre la  de  Toxodon  y la  del  Typotherium,  pero  se 
distingue  de  ambos  por  el  ancho  excesivo  de  su  mitad 
posterior,  particularmente  entre  los  arcos  zigomáti- 
cos,  siendo  al  contrario  la  parte  anterior  muy  estre- 
cha, de  manera  que  el  cráneo  completo,  tanto  visto 
de  arriba  como  de  abajo,  presenta  la  forma  de  un 
triángulo  cuya  base  sería  la  parte  posterior  del  crá- 
neo, y la  cúspide  la  parte  anterior  formada  por  el 
intermaxilar. 


UNGULADOS 


449 


El  paladar  es  triangular  como  en  Toxodon , muy 
ancho  atrás  y muy  angosto  adelante,  profundamen- 
te excavado  y de  fondo  cóncavo  en  su  parte  anterior, 
pero  menos  profundo  hacia  atrás  y de  fondo  mas 
plano.  Hacia  la  mitad  de  su  largo  en  frente  del  úl- 
timo premolar  y del  primer  verdadero  molar  se  ven 
los  mismos  surcos  y agujeros  palatinos  que  mues- 
tran el  paladar  de  Toxodon  y de  Nesodon  pero 
mas  cortos  y menos  marcados.  Es  probable  que 
los  mismos  agujeros  se  encuentren  también  en  el 
paladar  del  Protoxodon , pero  no  lo  he  podido  cons- 
tatar á causa  del  mal  estado  de  dicha  parte  en  los 
ejemplares  á mi  disposición. 

El  palatino  se  parece  al  de  Typotherium  y mas 
todavía  al  del  Toxodon,  y penetra  en  el  paladar  has- 
ta enfrente  de  la  parte  posterior  del  penúltimo  molar. 
La  sutura  que  une  ambos  maxilares  y las  dos  mita- 
des del  palatino  está  visible  todo  á lo  largo  del  pa- 
ladar en  forma  de  una  pequeña  ranura  que  corre 
de  uno  á otro  extremo  dividiéndolo  en  dos  partes 
iguales. 

El  intermaxilar  se  distingue  del  de  Toxodon  por 
no  presentar  el  enorme  desarrollo  de  este,  de  modo 
que  no  forma  enanchamiento  notable  en  su  parte  an- 
terior; en  su  parte  superior  tiene  dos  prolongaciones 
laterales  angostas  y elevadas  como  en  Protoxodon, 
que  sedirijen  hacia  arriba  hasta  encontrar  los  nasa- 
les conjuntamente  con  los  cuales  circunscriben  la 
apertura  nasal  anterior,  situada  mas  adelante  que  en 
Toxodon. 

Los  maxilares  superiores  son  dos  huesos  fuertes 
que  se  levantan  hácia  arriba  casi  verticalmente  hasta 
encontrar  los  nasales,  pero  un  poco  hundidos  hácia  la 
mitad  de  su  alto  al  nivel  del  agujero  suborbitario, 
aunque  no  tanto  como  en  Toxodon.  En  su  parte 
superior,  hácia  atrás  envían  una  pequeña  prolonga- 
ción que  se  interpone  entre  el  lacrimal  y el  nasal 
hasta  articularse  con  el  frontal. 

Los  nasales  son  largos  y anchos,  constituyendo 
el  techo  superior  del  rostro  sin  tomar  parteen  la 
formación  de  las  paredes  laterales.  Ambos  nasales 
están  separados  en  todo  su  largo  por  sutura  bien  vi- 
sible, y forman  unidos  un  techo  convexo  y regular, 
en  cuyo  tercio  superior  se  yen  algunos  pequeños 
agujeros  circulares  como  en  Toxodon.  La  parte 
posterior  de  los  nasales  se  extiende  hácia  atrás  has- 
ta enfrente  de  la  parte  media  déla  órbita  penetran- 
do entre  ambos  frontales  y terminando  en  un  borde 
posterior  redondeado  en  contacto  con  los  frontales 
en  toda  su  extensión  como  en  Toxodon  y Protoxo- 


don, sin  vestigios  déla  vacuidad  semi-lunar que  en 
este  punto  muestra  el  cráneo  de  Typotherium. 

El  frontal  es  mas  parecido  al  de  Typotherium 
que  al  de  Toxodon.  Es  un  hueso  de  corta  exten- 
sión, separado  en  dos  mitades  por  sutura  mediana 
longitudinal  bien  aparente,  muy  corto,  sobre  todo 
á causa  del  avanzamiento  déla  parte  posterior  de 
los  nasales  entre  los  frontales.  Su  ancho  máximo  se 
encuentra  enfrente  de  la  parte  posterior  de  la  órbi- 
ta en  donde  forma  las  apólisis  post-orbitarias,  diriji- 
das  lateralmente,  no  tan  largas  como  en  Typothe- 
rium, pero  mas  gruesas  y rugosas.  Cada  frontal 
se  prolonga  hácia  adelante,  entre  la  órbita  y los  na- 
sales, hasta  encontrar  el  maxilar  y el  lacrimal.  La 
parte  media  de  ambos  frontales  es  muy  deprimida, 
particularmente  en  su  parte  anterior,  en  donde  cada 
mitad  tiene  una  perforación  circular  bastante  grande 
situada  á solo  unos  pocos  milímetros  de  la  sutura 
mediana.  Atrás  de  las  apófisis  post-orbitarias  ambos 
frontales  disminuyen  rápidamente  de  ancho,  al  mis- 
mo tiempo  que  dan  origen  sobre  sus  bordes  latera- 
les á la  formación  de  un  par  de  crestas  elevadas  que 
estrecha  aún  mas  el  plano  superior  de  los  frontales, 
hasta  que  se  juntan  hácia  atrás  para  formar  una  alta 
cresta  sagital,  precisamente  en  el  punto  de  unión 
de  los  frontales  con  los  parietales. 

Los  lacrimales  son  perfectamente  visibles  ; están 
situados  en  el  ángulo  ántero-superior  de  cada  órbita, 
limitando  hácia  arriba  con  el  frontal,  adelante  con  el 
maxilar,  y abajo  con  el  maxilar  y el  zigomático. 

Este  último  hueso,  aunque  de  extensión  relativa- 
mente pequeña,  es  prominente,  rugoso  y con  un  fuer- 
te callo  áspero  y elevado  dirijido  hácia  afuera  y hácia 
atrás. 

El  agujero  suborbitario  es  pequeño  pero  colocado 
mas  adelante  de  la  órbita  que  en  Typotherium  en 
una  posición  mas  parecida  á la  de  Toxodon,  y sobre 
todo  de  Protoxodon. 

Las  órbitas  son  pequeñas,  abiertas  atrás,  y el  bor- 
de orbitario  formado,  arriba  por  el  frontal  y su  apófi- 
sis post-orbitaria,  en  su  ángulo  ántero-superior  por  el 
lacrimal,  y adelante  y atrás  por  el  zigomático  con 
exclusión  del  maxilar. 

Los  arcos  zigomáticos  difieren  enormemente  ele 
los  del  Typotherium.  En  este  género,  adquieren 
un  desarrollo  enorme  en  su  parte  anterior  en  donde 
se  extienden  hácia  afuera  y hácia  adelante  formando 
un  fuerte  proceso  descendente  sub-orbitarío,  para 
luego  formar  una  pared  externa  casi  perpendicular  y 
sensiblemente  plana,  deprimida  en  algunos  puntos 


450 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


y que  en  vez  de  enancharse  diríjiéndose  hacia  afuera 
sedirije  hacia  adentro.  En  Adinotherium , al  con- 
trario, los  arcos  zigomáticos  son  poco  desarrollados 
adelante  en  donde  no  forman  proceso  sub-orbitario, 
pareciéndose  mas  á los  de  Toxodon,  pero  en  cambio 
se  separan  mas  de  la  línea  mediana  del  cráneo  hacia 
atrás  dándole  un  ancho  extraordinario  en  proporción 
del  largo  y del  tamaño  de  este.  El  ancho  perpen- 
dicular del  arco  zigomático  es  considerable  en  todo 
su  largo,  y su  borde  superior  se  inclina  hácia  aden- 
tro formando  una  cresta  que  se  continúa  hácia 
atrás. 

El  hueso  zigomático  en  sí  mismo  es  pequeño,  pro- 
longándose apenas  detrás  de  la  órbita;  todo  el  resto 
del  arco  zigomático  en  casi  toda  su  longitud,  es  for- 
mado por  una  enorme  apófisis  del  temporal  que  se 
une  por  sutura  con  el  zigomático  al  nivel  de  la  apó- 
fisis post-orbitaria.  La  cavidad  gleuoides  destinada  á 
recibir  el  cóndilo  articular  de  la  mandíbula  es  trans- 
versal formando  una  simple  cara  articular  convexa, 
pero  lijeramente  cóncava  en  su  mayor  diámetro  y 
y colocada  relativamente  mas  atrás  que  en  Toxodon 
y Typotherium. 

Los  parietales  son  hundidos  lateralmente  for- 
mando sobre  la  línea  mediana  una  alta  cresta  sagital 
que  se  une  hácia  atrás  con  la  cresta  occipital,  y se 
bifurca  adelante  al  llegar  á la  parte  posterior  de  los 
frontales,  corriendo  cada  cresta  por  separado  hácia 
las  apófisis  post-orbitarias,  pero  perdiéndose  antes 
de  alcanzarlas. 

El  occipital  en  su  cara  posterior  es  sumamente 
irregular,  muy  ancho  y muy  bajo,  y con  la  cresta 
occipital  muy  elevada  que  se  une  sin  interrupción 
con  la  cresta  superior  de  los  arcos  zigomáticos,  y 
hácia  el  medio  con  la  cresta  sagital,  presentando  en 
esta  conformación  un  parecido  bastante  notable  con 
Typotherium.  En  su  parte  mediana,  en  el  punto 
de  unión  con  la  cresta  sagital,  la  occipital  se  inclina 
fuertemente  hácia  atrás,  formando  debajo  una  cavi- 
dad profunda,  limitada  á los  lados  por  dos  grandes 
crestas  descendentes  en  forma  de  arco  que  no  alcan- 
zan el  borde  superior  del  agujero  occipital.  Al  lado 
externo  de  cada  una  de  estas  crestas,  hay  una  gran 
cavidad  que  termina  en  un  agujero  que  se  dirije 
hácia  adentro  y hácia  el  centro  de  la  línea  mediana 
del  cráneo,  perforando  el  hueso  completamente  y 
penetrando  en  la  cavidad  cerebral.  Los  cóndilos 
occipitales  son  relativamente  pequeños  y el  basi-occi- 
pital  muy  extendido  hácia  adelante.  La  apófisis 
para-occipital  es  bien  desarrollada  y los  cuatro  ele- 


mentos primitivos  del  occipital,  el  basi-occipital,  el 
supra-occipital  y los  ex-occipitales  permanecen  con 
sus  suturas  distintas  durante  toda  la  vida  del  animal. 

La  mandíbula  inferior  en  la  parte  conocida  es 
bastante  parecida  á la  del  Typotherium  sin  que 
presente  ningún  otro  carácter  particular. 

El  atlas  se  parece  al  del  Toxodon  pero  con  alas 
transversales  enormes. 

El  húmero  tiene  la  cara  inferior  imperfectamente 
dividida,  y una  cavidad  olecraneana  profunda  con 
agujero  intercondiliano,  pero  carece  de  agujero 
epitrocleano. 

Conozco  5 especies  del  género  Adinotherium, 
cuyos  principales  caractéres  distintivos  son  los  si- 
guientes : 

Paladar  relativamente  ancho  adelante.  Muelas  de 
tamaño  mediano.  C.  - vertical,  comprimido  y unido 
á p.  y . P.  3 con  lóbulo  externo  anterior  mas  ancho 
que  el  posterior.  Segundo  agujero  mentoniano  de- 
bajo de  la  parte  anterior  del  m.  y.  A.  magister. 

Paladar  mas  angosto,  y todas  las  muelas,  espe- 
cialmente m.  ¿ y ¿mas  grandes  que  en  A.  magister. 

C.  y inclinado  hácia  adelante  y separado  de  p.  y.  M.  - 
con  un  profundo  surco  perpendicular  en  su  parte 
posterior.  P.  3 con  los  dos  lóbulos  externos  del  mis- 
mo ancho.  Segundo  agujero  mentoniano  debajo  de 
la  parte  posterior  del  m.  y.  A.  splendidum. 

C.  y inclinado  hácia  adelante  y separado  del  p.  y 
por  un  diastema.  P.  y con  lóbulo  anterior  mas  an- 
gosto que  el  posterior.  P.  y con  dos  depresiones  per- 
pendiculares externas.  A.  proximum. 

I.  y muy  delgado  y muy  largo.  P.  y sin  las  dos  de- 
presiones perpendiculares  de  A.  proximum.  Segun- 
do agujero  mentoniano  debajo  de  la  parte  posterior 
del  p.  y.  A.  ferurn. 

Talla  un  tercio  menor  que  las  especies  preceden- 
tes. Molares  inferiores  sumamente  comprimidos  y 
con  escotaduras  internas  estrechas  y profundas.  P.  y 
con  el  lóbulo  anterior  externo  mas  angosto  que  el 
posterior.  P.  y con  depresión  perpendicular  externa 
poco  marcada.  Segundo  agujero  mentoniano  debajo 
de  la  parte  posterior  del  p.  y.  A.  nitidum. 

Adinotherium  magister  Amegh. 

(Pl.  XVII,  flg.  7) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  17,  n°  72, 
a.  1887. 

Esta  es  la  especie  típica  del  género  sobre  la  que 


UNGULADOS 


451 


he  dado  los  caractéres  genéricos  generales  que  pre- 
ceden. Está  representada  por  un  cráneo  casi  per- 
fecto, con  la  mandíbula  inferior  y algunos  huesos, 
otro  cráneo  mas  incompleto,  y muchos  fragmentos 
de  maxilares  y muelas  sueltas. 

liOS  pm.  -,  - y - tienen  la  cara  externa  con  una 
depresión  perpendicular  que  la  divide  en  dos  ló- 
bulos, el  anterior  mucho  mas  angosto  que  el  pos- 
terior y en  forma  de  columna  en  los  dos  primeros 
premolares  mencionados,  pero  mas  iguales  en  el 
último  premolar,  cuya  depresión  perpendicular  es 
también  mas  ancha.  Los  pm. 1 y - tienen  en  la  co- 
rona un  pozo  de  esmalte  aislado,  angosto  y largo, 
dirijido  oblicuamente  de  adelante  y afuera  hacia 
atrás  y adentro;  el  pm.  -,  tiene  una  hendidura  mas 
grande  y bifurcada  hácia  afuera.  La  misma  hendi- 
dura se  vé  en  los  tres  verdaderos  molares,  pero  en 
el  último  todavía  está  en  comunicación  con  el  borde 
posterior  de  la  muela. 

Los  dos  primeros  verdaderos  molares  superiores 
tienen  la  cara  externa  ondulada  y ligeramente  con- 
vexa; el  último  molar  la  tiene  igualmente  ondulada 
pero  deprimida  y un  poco  excavada  perpendicular- 
mente en  el  centro. 

Los  cuatro  incisivos  intermediarios  de  la  mandí- 
bula inferior  tienen  una  corona  ancha  en  la  cúspide 
y que  se  angosta  rápidamente  hácia  la  base.  La 
cúspide  ó superficie  masticatoria  está  gastada  hori- 
zontalmente, presentando  una  sección  triangu- 
lar ancha  sobre  el  lado  interno  y angosta  sobre  el 
externo  que  forma  la  cúspide  del  triángulo.  La  cara 
externa  ó anterior  está  completamente  cubierta  por 
una  capa  de  esmalte  que  desciende  hasta  el  borde 
del  alveolo.  Sobre  la  cara  posterior  la  capa  de 
esmalte  es  baja  y angosta,  cubriendo  solo  la  parte 
interna.  Los  dos  incisivos  del  medio  son  un  poco 
mas  pequeño  que  los  externos,  pero  los  cuatro  tienen 
las  coronas  sobre  un  mismo  plano. 

Los  incisivos  externos  (i.  3)  al  contrario  avanzan 
mas  hácia  adelante,  al  mismo  tiempo  que  son  de 
tamaño  bastante  mayor. 

El  canino  inferior  está  separado  del  incisivo  ex- 
terno por  un  pequeño  diastema,  y presenta  una 
corona  muy  enanchada  de  adelante  hácia  atrás  pero 
co  m p r i mida  tran s ve rsal  mente . 

El  pm.  T que  sigue  inmediatamente  hácia  atrás 
es  mas  pequeño  y de  corona  mas  baja  que  el  canino 
y que  el  premolar  que  sigue. 

Los  pm.  y y 3 son  bilobados  al  lado  externo  con 
el  lóbulo  anterior  mas  ancho  que  el  posterior. 


El  pm.  - y el  m.  T son  igualmente  bilobados  al 
lado  externo,  pero  con  el  lóbulo  anterior  mas  an- 
gosto que  el  posterior  y en  forma  de  columna  per- 
pendicular elevada  y convexa.  La  cara  interna  es 
sensiblemente  plana. 

El  m.  j es  de  la  misma  forma,  pero  con  dos  esco- 
taduras sobre  la  cara  interna  que  penetran  en  la 
corona  del  lóbulo  posterior,  pero  sin  descender 
hácia  abajo  permaneciendo  la  superficie  de  la  cara 
interna  plana.  El  m.  3 tiene  la  misma  forma  general 
pero  es  mas  grande,  con  el  lóbulo  posterior  mas  ex- 
tendido hácia  atrás  y con  su  cara  externa  mas  de- 
primida. 

La  mandíbula  inferior  es  un  poco  enanchada  en  su 
parte  anterior  que  comprende  los  incisivos,  enan- 
gostándose luego  notablemente  hácia  atrás  y en  su 
parte  superior,  inmediatamente  debajo  de  los  pri- 
meros premolares.  Lasínfisis  mandibular  llega  hasta 
debajo  de  la  parte  posterior  del  cuarto  premolar,  y 
la  rama  horizontal  es  derecha,  baja  y comprimida. 

Hay  un  agujero  mentoniano  pequeño  en  la  parte 
anterior  debajo  del  p.T,  y otro  mas  grande  hácia 
atrás,  debajo  de  la  parte  anterior  del  m.  T á 21  milí- 
metros de  distancia  del  borde  alveolario. 


Dimensiones 


, , , , ( antero-postenor 

Diámetro  del  c.¿  5 , 1 

( transverso 

Alto  de  la  parte  fuera  del  alveolo  sobre  la  cara  externa. 

, . , . , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  pm.  A ] 

( transverso 

Alto  de  la  parte  fuera  del  alveolo 

, , , „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  Z > 1 

( transverso 

Alto  de  la  parte  que  sale  fuera  del  alveolo, 

T1.,  . , , „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  z ] 

( transverso 

Alto  sobre  el  lado  externo 

, , , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  A 1 

/ transverso 


0m007 

0.003 

0.009 

0.009 

0.005 

0.010 

0.010 

0.010 

0.013 

0.011 

0.011 

0.013 

0.013 

0.015 


Alto  sobre  la  cara  externa 

. , , c ántero-posterior 

Diámetro  del  m.i  r 

( transverso 

, , „ í ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - < 

( transverso 

n.,  . , , , ( ántero-posterior 

( transverso 

Longitud  de  las  siete  muelas  superiores.. 

Espesor  del  i.  y sobre  el  lado  interno 

Largo  de  la  corona  sobre  el  lado  externo. 

Ancho  de  la  corona  en  la  cúspide 

Ancho  de  la  corona  en  la  base 

Espesor  del  i.  j sobre  el  lado  interno 

Largo  de  la  corona  sobre  el  lado  externo.. 

Ancho  de  la  corona  en  la  cúspide 

Ancho  de  la  corona  en  la  base 


0.020 

0.015 

0.016 

0.019 

0.017 

0.026 

0.017 

0.098 

0.005 

0.018 

0.010 

0.006 

0.0055 

0.018 

0.011 

0.007 


452 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Ancho  de  la  cara  superior  del  i , 

Grueso  del  i , sobre  el  lado  interno 

Diámetro  del  c.f  \ Entero-posterior 

Diámetro  del  pm.  , j Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.,  í Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.,  f Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.  7 Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.r  f Entero-posterior 

( transverso 

( ántero-posterior 

( transverso 

Longitud  del  espacio  comprendido  entre  la  parte  anterior 

del  c.  , y la  parte  posterior  del  m. , 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  incisivos  inferiores  en 

la  corona 

Longitud  de  la  parte  siníisaria  de  la  mandíbula  en  su 

parte  inferior 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm.  , 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  , 

Longitud  de  la  parte  anterior  del  i.  2 á la  posterior  del  m.  2. 

Ancho  del  paladar  entre  los  c.  i 

Ancho  del  paladar  entre  la  parte  posterior  de  los  m.2  . .. 
Largo  máximo  del  cráneo  de  los  cóndilos  occipitales  á Ja 

parte  anterior  del  i.  2 

Ancho  máximo  del  cráneo  de  la  cresta  occipital  al  incisivo 

externo 

Ancho  máximo  del  cráneo  entre  los  orcos  zigomáticos 

Ancho  del  cráneo  entre  ambos  agujeros  sub-orbitarios. . . 
Diámetro  transverso  del  frontal  de  una  á otra  apófisis  post- 
orbitaria   

Longitud  de  los  frontales  sobre  su  línea  mediana 

Diámetro  vertical  del  cráneo  de  la  superficie  superior  de 
los  nasales  á la  parte  inferior  de  la  corona  de  la  penúl- 
tima muela 

Diámetro  transverso  de  la  parte  posterior  de  los  frontales 

detrás  de  las  apófisis  post-orbitarias 

Diámetro  vertical  del  llano  occipital 

Diámetro  transverso  máximo  del  llano  occipital 

Diámetro  transverso  del  espacio  ocupado  por  los  cóndilos 
occipitales 


0.014 

C.010 

0.009 
0.001 
0.006 
C.004 
0.009 
0 . 0055 
0.010 
0.007 
0.018 
0.075 
0.015 
0.005 
0.018 
0.008 


0.078 


0.043 


0.055 

0.013 

0.043 

0.141 

0.026 

0.061 

0.240 


0.260 

0.176 

0.060 

0.092 

0.055 


0.095 

0.039 

0.079 

0.139 


0.060 


El  atlas,  relativamente  de  gran  tamaño,  tiene  137 
milímetros  de  diámetro  transverso. 

Localidad.  — Esta  pieza  lia  sido  descubierta  por 
Caíalos  Ameghiao  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Adinotlierium  splendidum  Amegh. 

(Pl.  xvi,  fig.  i y 2) 


con  las  últimas  cinco  muelas  de  cada  lado,  una 
mandíbula  inferior  con  sus  dos  ramas  y casi  toda  la 
dentadura,  y fragmentos  de  maxilares  y mandíbulas 
de  otros  individuos. 

Su  talla  es  parecida  á la  de  la  especie  anterior, 
pero  se  distingue  por  su  paladar  mas  angosto  tanto 
adelante  como  atrás,  y por  sus  muelas  superiores 
de  tamaño  mayor,  particularmente  las  dos  últimas 
que  son  de  tamaño  notablemente  mas  considerable, 
sobre  todo  mas  espesas  y mas  anchas  sobre  su  lado 
interno. 

El  pm.  - se  distingue  del  correspondiente  de  la 
otra  especie  por  tener  su  cara  externa  dividida  en 
dos  lóbulos  sensiblemente  iguales. 

La  última  muela  superior,  además  de  su  tamaño 
considerable  se  distingue  por  un  surco  perpendicular 
ancho  y profundo,  de  fondo  cóncavo,  que  falta  en  la 
misma  muela  de  Ja  otra  especie,  ó está  apenas  in- 
dicado. 

Todas  las  muelas  superiores  tienen  la  corona  gas- 
tada en  declive  hácia  adentro  formando  un  plano 
inclinado  mucho  mas  pronunciado  que  en  el  A. 
magister  y las  demás  especies  de  este  mismo 
grupo. 

Las  muelas  de  la  mandíbula  inferior  se  distinguen 
por  un  ancho  relativamente  considerable,  siendo 
los  premolares  relativamente  mas  pequeños  y los 
verdaderos  molares  mas  grandes  que  en  la  otra  es- 
pecie. 

Los  caninos  inferiores  están  un  poco  mas  sepa- 
rados de  los  premolares  primeros  y mas  próximos 
de  los  incisivos  externos,  estando  un  poco  inclinados 
hácia  adelante  en  vez  de  levantarse  vertical  mente 
hácia  arriba  como  en  A.  magister. 

El  primer  premolar  inferior,  pegado  contra  el 
que  sigue  es  un  diente  muy  pequeño,  cilindrico, 
bajo  y de  corona  plana. 

Las  últimas  muelas  inferiores  tienen  la  cara  in- 
terna esmaltada  y plana  hasta  la  parte  inferior  en 
donde  empiézala  separación  de  las  raíces. 

La  síníisis  es  mas  corta  y la  rama  horizontal  de 
la  mandíbula  relativamente  mas  alta  y mas  gruesa, 
con  un  pequeño  agujero  mentoniano  adelante  al  lado 
del  incisivo  externo  y debajo  del  pm.  ,,  y otro  mas 
grande  atrás,  debajo  de  la  parte  posterior  del  m.  T . 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  17,  n.  73, 
a.  1887. 


Dimensiones 


Esta  especie  está  representada  por  un  paladar 


antero-posterior 
Diámetro  del  pm.2  5 r 

( transverso 


0”010 

0.013 


UNGULADOS 


453 


, f L , , . < ántero-posterior 0.013 

Diámetro  del  pm,¿ 

( transverso 0.01/ 

, , ( ántero-posterior 0.016 

Diámetro  del  ] . 1 „ 

( transverso 0.021 

. of  ántero-posterior 0.020 

Diámetro  del  m.-í  ¡ , 1 

( transverso 0.025 

...  , ( ántero-posterior 0.031 

Diámetro  del  m.¿  ] r 

( transverso 0.02U 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  últimas  muelas 

superiores 0.085 

Distancia  entre  las  coronas  de  los  pm.  - 0.016 

Distancia  entre  las  coronas  de  los  m.- 0.032 

Ancho  del  i.  0.014 

Grueso  del  i.  3 sobre  su  borde  interno 0.009 

Diámetro  del  c.T  ¡ántero-posterior 0.008 

Diámetro  del  pm.  7 0.004 

Diámetro  del  pm.  7 f ántero-posterior 0.008 

Diámetro  del  pm.  y í ántero-posterior 0.009 

( transverso 0.008 

Diámetro  del  pm.  7 ¡ántero-posterior 0.013 

4 ( transverso 0.009 

Diámetro  del  m.  7 £ ántero-posterior 0.015 

(transverso... 0.010 

Diámetro  del  m.-j  ¡ ántero-posterior 0.020 

( transverso 0.010 

Í ántero-posterior 0.035 

tranverso  en  el  lóbulo  anterior 0.010 

transverso  en  el  lóbulo  posterior 0.007 

Longitud  de  las  siete  muelas  inferiores 0.105 

Longitud  de  la  sínfisis 0.051 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pm.  7 0.048 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  7 0.042 


Localidad. — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghuvo  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


raa,  está  implantado  oblicuamente,  fuertemente 
inclinado  Inicia  adelante  y con  la  corona  comprimida 
transversalmente  con  su  eje  mayor  dirijido  de  ade- 
lante hacia  atrás. 

El  premolar  segundo  está  dividido  al  lado  externo 
en  dos  lóbulos  del  mismo  diámetro  ántero-posterior, 
pero  el  anterior  de  mayor  diámetro  transverso  que 
el  posterior. 

Los  premolares  tercero  y cuarto  están  divididos 
en  dos  lóbulos  externos  por  un  surco  perpendicular 
profundo,  el  anterior  un  poco  mas  angosto  que  el 
posterior,  pero  ambos  elevados  y muy  convexos.  El 
premolar  cuarto,  muestra  además  sobre  el  lado  inter- 
no dos  depresiones  perpendiculares  anchas  pero  po- 
co profundas. 

El  molar  primero  se  distingue  por  el  lóbulo  pos- 
terior externo  mucho  mas  ancho  que  el  anterior,  pe- 
ro también  mucho  mas  bajo.  Sobre  el  lado  interno 
tiene  también  las  dos  depresiones  perpendiculares 
que  muestra  el  premolar  cuarto. 

Los  verdaderos  molares  segundo  y tercero,  se  dis- 
tinguen por  el  lóbulo  posterior  externo  mucho  mas 
grande  que  el  anterior,  mas  bajo  y ligeramente  con- 
vexo, y el  lóbulo  anterior  al  contrario  muy  angosto, 
elevado  y convexo.  Sobre  el  lado  interno,  cada  una 
de  estas  muelas  tiene  tres  depresiones  perpendicu- 
lares: una  anterior  mas  ancha  y poco  profunda  en  el 
lóbulo  anterior ; una  mediana,  mas  angosta  y mas 
profunda,  opuesta  al  surco  perpendicular  externo,  y 
la  tercera  ancha  y profunda  en  el  lóbulo  posterior. 


Dimensiones 


Adinotlieidum  proxinmm  Amegh  . 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  17,  u°  74, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  una  mandíbula 
inferior  con  sus  dos  ramas  y casi  toda  la  dentadura, 
y fragmentos  de  mandíbulas  y huesos  de  otros  indi- 
viduos. Su  talla  era  comparable  á la  délas  dos  espe- 
cies precedentes,  pero  se  distingue  de  ellas,  por  la 
rama  horizontal  de  la  mandíbula  mas  alta  hácia  atrás, 
la  sínfisis  menos  espesa,  y las  muelas  todas  mas  an- 
gostas, conjuntamente  con  otros  caractéres  de  no 
menor  importancia. 

El  canino  inferior  separado  del  incisivo  exter- 
no y del  premolar  que  sigue  por  un  pequeño  diaste- 


Ancho  del  incisivo  externo 

Grueso  del  incisivo  externo  sobre  el  lado  interno 

Largo  del  diastema  entre  i.  - y c.  7 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  c.  7 \ , 

( transverso 

Largo  del  diastema  entre  c.  7 y pm.  7 

, , , ( ántero-posterior; 

Diámetro  del  pm.  7 

1 ( transverso 

, , r ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  7 1 

1 * ( transverso 

< ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  7 t 

t transverso 

, , . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.7  ! 

< transverso 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  7 

. . , en  el  lóbulo  anterior 

Diámetro  transverso  del  m.  7 ...  . . . 

i en  el  lobulo  posterior 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  7 

, . . en  el  lóbulo  anterior, . . . . . 

Diámetro  transverso  del  m.  7 . ...  . 

( en  el  lobulo  posterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  


0m014 

0.007 

0.006 

0.008 

0.004 

0.0045 

0.011 

0.005 

0.012 

0.006 

0.014 

0.006 

0.016 

0.007 

0.019 

0.007 

0.006 

0.019 

0.007 

0.006 

0.107 


454 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Distancia  del  borde  del  aireólo  del  i.  ? á la  parte  poste- 


rior del  m.  . 0.125 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  3 0.049 

Longitud  de  la  síníisis  sobre  el  lado  externo 0.057 


Distancia  éntrela  corona  de  ambos  caninos  inferiores 0.027 

Localidad. — Esta  especie  ha  sido  recojida  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Admotherium  ferum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,p.  18,  n°  75, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  ante- 
rior de  un  cráneo  con  los  incisivos  superiores,  un 
fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo 
con  tres  muelas,  y muchos  dientes  sueltos,  proce- 
dentes todos  de  un  mismo  individuo  ya  completamen- 
te adulto. 

Este  animal  es  de  tamaño  un  poco  mas  pequeño 
que  los  de  las  especies  anteriores. 

El  incisivo  primero  superior  es  de  corona  mas  an- 
cha que  en  las  otras  especies,  deprimida  perpendicu- 
larmente en  el  centro,  y con  cara  perpendicular  ex- 
terna que  se  angosta  hácia  la  base.  La  corona  está 
gastada  horizontalmente  y la  capa  de  esmalte  cubre 
toda  la  cara  externa  ó anterior,  pero  solo  una  pe- 
queña parte  déla  cara  posterior.  Este  diente  tiene  5 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  20  milíme- 
tros de  ancho  en  la  parte  superior  de  la  corona,  y 
solo  10  milímetros  en  la  base. 

El  incisivo  segundo  de  la  mandíbula  superior,  ar- 
rimado contra  el  anterior,  de  forma  triangular  como 
en  las  otras  especies  y en  Protoxodon,  se  distingue 
por  su  tamaño  pequeño,  y por  el  largo  considerable 
de  la  parte  que  sale  fuera  del  alveolo.  Está  como  es 
de  regla  en  los  animales  de  este  grupo,  cortado  en 
bisel  muy  largo,  terminando  en  cúspide  aguda.  Este 
diente  tiene  1 1 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior, 10  milímetros  de  diámetro  transverso,  y 34 
milímetros  de  alto  la  parte  que  sale  fuera  del  al- 
veolo. 

El  incisivo  externo  ó tercero  y el  canino  son  igua- 
les y colocados  del  mismo  modo  que  en  el  Adino- 
therium  magister. 


Las  muelas  superiores,  de  las  que  existen  los  pre- 
molares primero,  segundo  y tercero,  y el  primer 
verdadero  molar,  también  son  muy  parecidas  á las 
del  A.  magister. 

Los  incisivos  inferiores  son  muy  diferentes,  los 
dos  del  medio  son  mas  pequeños  y mas  angostos,  los 
dos  intermediarios  (i . ¥)  son  algo  mas  anchos  y depri- 
midos en  su  cara  interna  ó posterior,  y los  dos  exter- 
nos triangulares  son  pequeños  y con  la  cara  superior 
un  poco  encorvada  longitudinalmente. 

El  i.  T tiene  5 milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior y 10  milímetros  de  diámetro  transverso,  el  i.  j 
tiene  4 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 12 
milímetros  de  diámetro  transverso,  y el  i.  3 6 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  ó vertical  y 12 
milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  canino  inferior  y los  primeros  premolares  no 
ofrecen  nada  de  particular. 

El  premolar  -4  es  angosto  como  el  del  A . proxi- 
mum  pero  le  faltan  las  dos  depresiones  perpendicu- 
lares de  la  cara  externa.  Diámetro  ántero-posterior 
14  milímetros,  diámetro  transverso  5 milímetros. 

El  primer  verdadero  molar  inferior  también  se 
parece  al  correspondiente  del  A.  proximum,  pero 
le  faltan  igualmente  los  dos  surcos  perpendiculares 
internos,  y el  lóbulo  posterior  no  es  mas  angosto  que 
el  anterior. 

El  segundo  verdadero  molar  inferior  se  distingue 
por  tener  dos  hendiduras  sobre  la  cara  interna  que 
penetran  en  la  corona  del  lóbulo  posterior,  pero  su- 
mamente angostas  y no  anchas  como  las  que  se  en- 
cuentran en  la  misma  muela  del  A.  proximum , ni 
descienden  tampoco  hácia  la  base  sino  por  un  trecho 
de  unos  pocos  milímetros.  Sobre  la  cara  interna  del 
lóbulo  anterior  hay  también  una  pequeña  depresión 
perpendicular  que  parece  descender  hasta  la  base, 
pero  apenas  marcada.  El  lóbulo  posterior  es  un  poco 
mas  angosto  que  el  anterior. 

El  seguudo  agujero  mentoniano  es  muy  pequeño 
y colocado  debajo  de  la  parte  posterior  del  cuarto 
premolar,  á unos  20  milímetros  del  borde  alveolado. 

La  rama  horizontal  debajo  del  primer  verdadero 
molar  tiene  42  milímetros  de  alto. 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.—  Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


UNGULADOS 


455 


Adinotherinm  nitidum  Amegh  . 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  n.  76, 
a.  1887. 

Esta  especie  era  de  tamaño  bastante  mas  pequeño 
que  todas  las  precedentes,  de  las  que  se  distingue 
también  fácilmente  por  sus  verdaderos  molares  infe- 
riores sumamente  comprimidos  y con  escotaduras 
internas  estrechas  y profundas.  Desgraciadamente 
solo  está  representada  por  un  fragmento  de  mandí- 
bula inferior  del  lado  derecho  en  el  que  se  hallan 
implantados  los  dos  últimos  premolares,  los  dos  pri- 
meros verdaderos  molares  intactos,  y el  último  ver- 
dadero molar  destrozado. 

El  pm.  3 es  muy  comprimido,  dividido  sobre  el 
lado  externo  en  dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior 
angosto  y el  posterior  mas  ancho,  ambos  convexos. 
La  cara  interna  es  plana  con  una  pequeña  escotadura 
en  su  parte  posterior  que  penetra  en  la  corona  pero 
no  desciende  hácia  abajo.  Otra  pequeñísima  escota- 
dura se  vé  también  en  la  parte  anterior,  y en  el  cen- 
tro de  la  corona  hay  un  pequeño  pozo  aislado  de  es- 
malte. 

El  premolar  cuarto  mas  gastado  por  la  masticación, 
es  de  corona  mas  ancha,  con  un  pequeño  pozo  aislado 
de  esmalte  en  el  centro,  largo  y angosto,  y sin  esco- 
taduras ni  sobre  el  lado  interno  ni  sobre  el  externo. 
La  cara  interna  es  plana,  y con  una  capa  de  esmalte 
en  el  centro,  que  no  alcanza  ni  al  borde  anterior  ni  al 
posterior,  ni  desciende  tampoco  hácia  abajo  hasta  el 
borde  alveolado.  Sobre  la  cara  externa  hay  una  pe- 
queña depresión  mediana  perpendicular,  y una  capa 
de  esmalte  también  poco  elevada.  Inmediatamente 
debajo  del  punto  en  donde  cesa  la  capa  de  esmalte, 
tanto  al  lado  interno  como  al  externo  empieza  una 
profunda  depresión  que  concluye  un  poco  mas  abajo 
por  la  separación  de  la  base  del  diente  en  dos  raíces 
distintas  y muy  separadas. 

El  primer  verdadero  molar,  está  dividido  sobre  la 
cara  externa  en  dos  lóbulos  muy  desiguales,  uno 
anterior  muy  pequeño  pero  de  diámetro  transverso 
considerable  y en  forma  de  columna  alta  y convexa, 
y el  posterior  mucho  mas  grande,  mas  bajo  y de  co- 
rona muy  angosta.  Sobre  el  lado  interno  hay  una  de- 
presión perpendicular  poco  marcada  en  el  lóbulo  an- 
terior, y dos  hendiduras  estrechas  y profundas  que 
penetran  en  la  corona  del  lóbulo  posterior  de  adelan- 


te hácia  atrás,  descendiendo  pocos  milímetros  hácia 
abajo. 

El  segundo  verdadero  molar  solo  se  distingue  del 
precedente,  por  la  depresión  perpendicular  interna 
del  lóbulo  anterior  mas  acentuada  tomando  el  aspec- 
to de  un  surco  perpendicular,  y por  las  dos  hendi- 
duras posteriores  que  descienden  mas  hácia  abajo. 

Del  tercer  verdadero  molar  solo  existe  intacto  el 
lóbulo  anterior,  con  un  surco  perpendicular  sobre  el 
lado  interno,  ancho  y muy  profundo. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  muy  com- 
primida transversalmente,  y el  trozo  existente  mues- 
tra dos  pequeños  agujeros  dentarios,  uno  debajo  de 
la  parte  media  del  premolar  tercero,  y el  segundo 
debajo  de  la  parte  posterior  del  premolar  cuarto. 

La  parte  posterior  de  la  sínfisis  llega  hasta  debajo 
de  la  parte  posterior  del  premolar  tercero. 


Dimensiones 


Diámetro  del  pm.T  ¡ ^tero-posterior 

, , ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  7 i 1 

\ transverso 

Diámetro  ántero-posterior  delm.x 

, , í en  el  lóbulo  anterior 

v en  el  lobulo  posterior 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  7 

, . 1 ántero-posterior 

Diámetro  transverso  del  m.  ¿ ! 

t transverso 

Diámetro  transverso  del  m.-j  en  el  lóbulo  anterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  pm.-j,  pm.j,  m.j  y 

m.x 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  7..... 


0m010 

0.004 

0.012 

0.005 

0.012 

0.006 

0.005 

0.015 

0.005 

0.004 

0.001 

0.052 

0.038 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghiino  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


AGR0THERIUM  amegíi- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  17,  a,  1887. 

Este  animal  por  su  conformación  general  se  pare- 
ce bastante  á Protoxodon,  del  que  se  distingue  so- 
bre todo,  por  tener  una  muela  de  mas  en  la  mandíbu- 
la superior,  cinco  premolares,  y tres  verdaderos 
molares,  número  verdaderamente  anormal  entre  los 


456 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ungulados.  Los  premolares  superiores  dos  á cinco  se 
distinguen  por  una  columna  perpendicular  angosta 
sobre  la  parte  anterior  de  la  cara  externa. 

Acrotlierium  rustieum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc. , p.  17.  n°  70, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  izquierdo  con  las  seis  últimas 
muelas,  un  fragmento  de  intermaxilar  y de  maxilar 
derecho  con  el  i.  ~,  la  base  del  i.  -,  el  canino  y los  dos 
primeros  premolares;  otro  fragmento  de  maxilar 
superior  derecho  con  dos  muelas  intermediarias,  un 
i.  - aislado,  la  corona  de  un  incisivo  interno  superior, 
y un  incisivo  externo  inferior,  procedentes  todos  de 
un  mismo  individuo,  de  edad  ya  bastante  avanzada,  y 
cuya  talla  era  comparable  á la  del  Protoxoclon 
Sulivani. 

Eli.  - tiene  la  corona  de  sección  triangular,  ancha 
sobre  el  lado  interno  y angosta  sobre  el  externo,  y 
con  lasuperficie  masticatoria  gastada  transversalmen- 
te. La  cara  anterior  ó externa  es  de  superficie  ondu- 
lada por  dos  depresiones  perpendiculares,  y cubierta 
por  una  capa  de  esmalte  continua  que  dá  vuelta  sobre 
los  ángulos  laterales,  pero  sin  extenderse  sobre  la 
cara  interna.  La  corona  tiene  16  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  sobre  el  lado  interno  y 28 
milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  i.  tiene  una  sección  en  forma  de  triángulo  de 
tres  lados  iguales,  muy  parecido  al  del  Protoxoclon , 
y con  corona  igualmente  cortada  en  bisel,  pero  de 
tamaño  mucho  mas  pequeño.  Cada  una  de  las  tres 
caras  longitudinales  tiene  un  ancho  de  18  á 19  milí- 
metros, siendo  la  ántero-externa  completamente  es- 
maltada y ligeramente  convexa,  la  ántero-interna  con 
faja  de  esmalte  solo  sóbrela  parte  anterior  y un  poco 
cóncava,  y la  posterior  completamente  sin  esmalte. 
El  esmalte  de  la  cara  ántero-externa,  y de  la  parte 
anterior  de  la  ántero-interna  forma  una  sola  capa 
ininterrumpida. 

El  i.  - está  separado  del  anterior  por  un  diasteraa 
de  12  milímetros  de  largo,  pero  solo  existe  de  él  la 
parte  que  se  implanta  en  el  alveolo,  que  demuestra 
era  bastante  pequeño,  pues  al  nivel  del  borde  alveo- 
lario  solo  tiene  10  milímetros  de  diámetro. 

El  c.  1 está  separado  del  incisivo  externo  por  un 
diastema  igualmente  de  10  milímetros,  siguiendo 


luego  sin  interrupción  y apretados  unos  á otros 
todos  los  demás  dientes  hasta  la  última  muela.  Es 
de  raíz  cónico-cilíndrica  bien  separada  de  la  co- 
rona y tiene  en  el  cuello  10  milímetros  de  diáme- 
tro. La  corona  es  comprimida  transversal  mente, 
con  capa  de  esmalte  todo  alrededor,  baja  sobre  el 
lado  interno,  pero  mucho  mas  alta  sobre  el  externo. 
La  superficie  masticatoria  de  la  corona  es  un  poco 
ondulada,  y tiene  14  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 5 de  diámetro  transverso.  La  capa  de  es- 
malte externo  tiene  19  milímetros  de  alto,  y es  casi 
completamente  plana. 

El  pm.  - es  de  corona  un  poco  mas  baja,  pero 
mas  ancha.  La  raíz  es  bien  separada  de  la  corona  y 
de  base  cerrada.  La  cara  externa  esmaltada  dismi- 
nuye de  ancho  de  arriba  hácia  abajo,  con  una  depre- 
sión perpendicular  que  no  llega  hasta  el  cuello,  y 
dá  origen  á la  formación  de  una  pequeña  arista  per- 
pendicular en  la  parte  posterior.  La  corona  tiene  1 4 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 10  milí- 
metros de  diámetro  transverso.  La  capa  de  esmalte 
sobre  el  lado  externo  tiene  17  milímetros  de  alto. 

El  pm.  - es  de  tamaño  mucho  mas  considerable, 
con  la  cara  perpendicular  externa  que  disminuye  de 
ancho  de  arriba  hácia  abajo,  y bilobada  por  una  de- 
presión perpendicular,  siendo  el  lóbulo  anterior 
angosto  y elevado  en  forma  de  columna,  y el  pos- 
terior mas  ancho  y ligeramente  convexo.  La  capa  de 
esmalte  es  baja  sobre  el  lado  interno  y alta  sobre 
el  externo,  estando  interrumpida  en  las  caras  an- 
terior y posterior.  La  superficie  masticatoria  de  la 
corona  es  ancha,  con  un  pequeño  pozo  de  esmalte 
hácia  el  lado  interno,  y con  el  borde  interno  redon- 
deado y mas  angosto  que  el  externo.  La  raíz  pa- 
rece formada  por  la  fusión  de  dos  ó tres  raíces,  ter- 
minando en  base  cerrada.  La  corona  tiene  17  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 16  milímetros 
de  diámetro  transverso.  La  capa  de  esmalte  externo 
tiene  24  milímetros  de  alto. 

El  pm.  - está  construido  sobre  el  mismo  tipo  que 
el  anterior,  del  que  se  distingue  por  un  tamaño  un 
poco  mayor,  por  la  columna  externa  anterior  mas 
angosta  y elevada,  por  su  parte  interna  mas  redon- 
deada y mas  prolongada  hácia  atrás.  La  corona  tiene 
19  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 18 
milímetros  de  diámetro  transverso.  La  capa  de  es- 
malte externo  tiene  26  milímetros  de  alto. 

El  pm.  - se  distingue  por  un  tamaño  algo  mayor, 
por  un  ancho  relativamente  considerable,  y por 
carecer  completamente  de  esmalte  sobre  las  caras 


UNGULADOS 


457 


interna  y posterior.  El  esmalte  forma  dos  capas 
distintas  y separadas,  la  capa  externa  que  cubre  toda 
la  cara  externa,  y una  capa  anterior  en  forma  de 
faja  perpendicular,  separada  de  la  precedente  por 
una  faja  perpendicular  no  esmaltada.  La  capa  de 
esmalte  externo  tiene  42  milímetros  de  alto.  La 
corona  tiene  1 9 milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior,  y 22  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  pm.  - solo  se  distingue  por  su  tamaño  mas 
considerable.  La  corona  tieue  20  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 27  milímetros  de  diá- 
metro transverso.  La  capa  de  esmalte  externo  tiene 
43  milímetros  de  alto.  Todos  estos  dientes  tienen 
una  gran  raíz  que  se  adelgaza  hácia  abajo  hasta 
terminar  en  base  cerrada,  la  que  parece  producida 
por  la  fusión  de  dos  á cuatro  raíces  antes  separadas. 

El  m.  i,  de  tamaño  mayor  que  el  premolar  que  le 
antecede,  está  colocado  oblicuamente  al  eje  de  la 
serie  dentaria,  presentando  una  forma  triangular  y 
una  disposición  completamente  parecida  á la  del 
género  Protoxodon.  El  esmalte  forma  igualmente 
dos  capas  distintas,  una  que  cubre  la  cara  externa 
y la  otra  la  anterior.  La  cara  externa  es  sensible- 
mente plana.  La  superficie  masticatoria  de  la  corona 
es  como  en  la  muela  correspondiente  de  Proto- 
xodon. La  corona  tiene  30  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 30  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  m.  - se  distingue  por  su  tamaño  mas  consi- 
derable, y por  la  cara  externa  deprimida  en  el 
centro.  La  corona  tiene  48  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 31  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  m.  - es  de  la  misma  forma,  pero  mas  grande 
todavía,  con  un  diámetro  ántero-posterior  de  57 
milímetros. 

El  canino  y las  8 muelas  superiores  juntas  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  220  milímetros. 

El  incisivo  externo  inferior  (i.  i),  es  de  la  misma 
forma  que  el  de  Protoxodon,  pero  de  tamaño  redu- 
cido en  proporción  de  la  talla  del  animal.  La  cara 
superior  tiene  24  milímetros  de  ancho,  la  inferior 
21  milímetros  y la  interna  14  milímetros. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


PIIOBEREOTHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  a.  1887. 

Este  género  es  muy  cercano  del  Adinothe- 
rium, y con  dientes  conformados  sobre  el  mismo 
tipo,  pero  se  distingue  de  él  por  la  ausencia  del 
par  de  incisivos  intermediarios  superiores  (i. 
encontrándose  los  incisivos  laterales  triangulares 
(i.  -)  en  su  posición  normal,  con  la  misma  forma 
y el  mismo  desarrollo  que  en  los  géneros  prece- 
dentes. 

Pliobereotherium  silvaticum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  18,  n°  77, 
a.  1887. 

Este  animal  solo  está  representado  por  el  inter- 
maxilar izquierdo  y un  fragmento  del  maxilar  que 
le  sigue,  con  el  incisivo  segundo,  el  alveolo  del 
incisivo  tercero,  y la  base  del  canino. 

Del  incisivo  interno  (i.  -),  no  existen  vestigios 
á pesar  de  existir  casi  intacta  la  parte  del  inter- 
maxilar en  que  debía  implantarse. 

El  incisivo  segundo  está  roto  al  nivel  del  borde 
alveolado,  pero  existe  la  cúspide  separada  que 
demuestra  era  cortado  en  bisel  como  en  Protoxo- 
don y Adinotherium , con  el  cuerpo  del  diente 
igualmeute  triangular,  de  13  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 13  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. La  parte  del  intermaxilar  comprendida  entre 
el  i.  - y la  sutura  mediana,  en  la  que  hubiera 
debido  implantarse  el  i.  - si  hubiera  existido,  tiene 
15  milímetros  de  ancho. 

Del  incisivo  externo  solo  existe  el  alveolo  de  for- 
ma circular,  de  5 milímetros  de  diámetro  v colocado 
á cerca  de  5 milímetros  del  i.  -. 

Del  c.  1 existe  la  base  que  tiene  0m0035  de  diá- 
metro y está  colocado  á 12  milímetros  de  distancia 
del  incisivo  externo. 

Estas  dimensiones  prueban  que  el  animal  por  su 
talla  se  acercaba  del  Adinotherium  magister. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghikq  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 


58 


458 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Horizonte . — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 


ADELPHOTHERIUM  amegií- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  16,  1887. 

Este  animal  tenía  probablemente  la  misma  fór- 
mula dentaria  que  el  Protoxodon,  pero  se  distingue 
de  él  por  los  seis  incisivos  superiores  colocados 
todos  á continuación  unos  de  otros  en  la  parte  an- 
terior del  intermaxilar,  probablemente  todos  de 
base  abierta,  pero  de  dimensiones  distintas,  los  dos 
del  medio,  mas  anchos  que  el  par  que  sigue  hácia 
los  lados  i.  -,  y estos  mas  grandes  que  los  externos. 

Las  últimas  muelas  inferiores  parece  que  también 
eran  de  base  abierta ; los  seis  incisivos  inferiores, 
son  de  tamaño  mas  igual,  y probablemente  los  cua- 
tro internos  de  base  cerrada. 


Adelphotherium  ligatum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  ele.,  p.  16,  n°  69, 
a.  1887. 

El  animal  ha  tenido  la  talla  del  Protoxodon 
Sulivnni,  pero  desgraciadamente  solo  está  repre- 
sentado por  la  dentadura  de  un  individuo  en  mal 
estado  y muy  joven,  de  manera  que  sus  caractéres 
no  pueden  ser  definidos  con  la  precisión  que  sería 
de  desear. 

El  intermaxilar  lleva  los  seis  incisivos  colocados 
á continuación  unos  de  otros,  y los  que  disminuyen  de 
tamaño  del  primero  al  tercero. 

El  i.  1 es  el  mas  grande  y ya  muy  atacado  por  la 
masticación,  con  la  corona  gastada  horizontalmente 
sobre  su  lado  interno  por  un  ancho  de  varios  milí- 
metros, descendiendo  luego  la  pared  externa  hacia 
abajo,  formando  como  un  escalón  de  un  alto  de  10 
milímetros  que  termina  en  borde  muy  delgado.  El 
corte  del  diente  representa  un  prisma  triangular, 
con  la  base  sobre  la  línea  mediana,  y la  cúspide  en 
el  extremo  externo  en  donde  la  corona  tiene  un  pozo 
de  esmalte  bastante  profundo.  El  esmalte  forma  una 
capa  ininterrumpida  todo  alrededor,  pero  poco  alta 
sobre  la  cara  interna  en  donde  alcanza  solo  unos  1 1 


milímetros  de  elevación,  cubriendo  al  contrario  to- 
da la  cara  anterior  que  es  excavada  perpendicular- 
mente en  el  centro,  por  una  depresión  ancha  y de  fon- 
do cóncavo,  mas  acentuada  en  la  corona  que  en  la 
base.  La  corona  tiene  14  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 32  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  i.  - colocado  á continuación  del  precedente, 
presenta  una  sección  triangular  de  lados  mas  igua- 
les, pero  la  corona  aun  no  ha  sido  atacada  por  la 
masticación. 

El  i. -es  todavía  mas  pequeño  y colocado  inme- 
diatamente á continuación  del  i.  -,  mientras  en  Pro- 
toxodon se  encuentra  bastante  separado.  La  corona 
es  comprimida  y con  esmalte  todo  alrededor,  estan- 
do ya  un  poco  atacada  por  la  masticación  ; tiene  14 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 6 de  diá- 
metro transverso. 

El  c.  - se  parece  al  incisivo  externo,  del  que  solo 
difiere  por  ser  un  poco  mas  ancho. 

El  pm.  - es  de  corona  corta  y ancha,  mas  angosta 
sobre  la  cara  interna  que  eu  la  externa,  con  capa  de 
esmalte  sobre  las  caras  externa  y posterior,  y con 
raiz  bien  distinta  y sin  esmalte.  La  corona  tiene  15 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 1 J milí- 
metros de  diámetro  transverso. 

El  pm.-es  de  tamaño  mucho  mas  considera- 
ble, de  forma  casi  cuadrangular,  y con  capa  de  es- 
malte todo  alrededor,  escepto  en  la  superficie 
masticatoria-,  esta  capa  de  esmalte  desciende  hasta 
la  base  del  diente  sobre  la  cara  externa,  pero  es  muy 
baja  sobre  los  otros  tres  costados.  Sobre  la  esquina 
anterior  de  la  cara  externa  se  levanta  una  arista 
perpendicular,  alta  y comprimida.  La  corona,  de 
forma  cuadrangular,  un  poco  mas  ancha  atras  que 
adelante,  muestra  un  pequeño  pozo  de  esmalte  so- 
bre el  ángulo  ántero-interno,  algunos  milímetros  mas 
abajo  de  la  superficie  masticatoria,  un  pozo  grande 
bilobado,  en  la  superficie  masticatoria,  y un  grupo 
de  10  á 12  agujeritos  circulares,  pequeños  y profun- 
dos, en  la  parte  posterior  de  la  corona,  particular- 
mente sobre  su  lado  interno.  La  corona  tiene  18 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 15  milí- 
metros de  diámetro  transverso. 

El  pm.  -,  de  tamaño  todavía  mayor,  presenta  una 
corona  un  poco  mas  angosta  adelante  y bastante  mas 
ancha  atrás,  con  capa  de  esmalte  todo  alrededor, 
que  desciende  hasta  la  base  sobre  la  cara  esterna, 
pero  muy  baja  sobre  los  otros  tres  costados.  La  co- 
rona está  ocupada  en  su  mayor  parte  por  un  gran 


UNGULADOS 


pozo  con  varias  inflexiones,  existiendo  igualmente 
un  grupo  de  agujeros  pequeños  sobre  la  parte  poste- 
rior é interna.  La  cara  externa  muestra  cuatro 
pequeñas  aristas  perpendiculares,  dos  externas 
formadas  por  los  ángulos  anterior  y posterior,  y dos 
medianas,  niu.s  acentuadas.  La  corona  tiene  21  mi- 
límetros de  diámeíro  ántero-posterior,  1 8 milímetros 
de  diámetro  transverso  en  la  parte  anterior,  y 23 
milímetros  en  la  posterior. 

El  pm.  - es  de  tamaño  parecido  al  anterior,  pero 
de  diámetro  transverso  mas  igcal.  La  cara  externa 
muestra  tres  aristas  perpendiculares,  una  anterior 
muy  elevada  en  forma  de  columna  convexa,  una 
mediana  mas  ancha  pero  mas  baja,  y una  posterior, 
angosta  y poco  marcada.  Su  corona  muestra  igual- 
mente el  gran  pozo  principal  y el  grupo  de  agujeros 
pequeños  sobre  la  parte  posterior  interna  ; su  diá- 
metro ántero-posterior  es  de  20  milímetros  y el 
diámetro  transverso  de  17  milímetros. 

Los  verdaderos  molares  superiores  son  de  tamaño 
notablemente  mayor  y muy  parecidos  á los  del  Pro- 
toxodon , con  una  capa  de  esmalte  sobre  la  cara  ex- 
terna, y otra  separada  de  la  precedente  sobre  la  cara 
anterior,  faltando  el  esmalte  sobre  las  caras  interna 
y posterior.  La  corona  tiene  igualmente  una  hendi- 
dura profunda  dirijida  de  adelante  hácia  atrás  y 
bifurcada,  y dos  pozos  aislados  de  esmalte  en  la 
parte  posterior. 

El  m.  - tiene  la  cara  externa  un  poco  convexa  y 
con  una  pequeña  arista  perpendicular  formada  por  el 
ángulo  anterior,  seguida  de  una  pequeña  depresión. 
La  corona  tiene  26  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 22  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  m.  - es  mas  largo  y mas  angosto,  con  la  cara 
externa  ondulada  y deprimida  perpendicularmente 
en  el  centro.  La  corona  tiene  47  mm.  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 18  mm.  de  diámetro  transverso. 

El  m.  - tiene  la  cara  externa  igualmente  ondulada 
y deprimida  perpendicularmente,  pero  está  muy 
destruido  en  la  corona  y en  su  parte  posterior  para 
poder  examinar  su  conformación. 

El  i.  T es  el  mas  pequeño  délos  incisivos  inferiores, 
con  capa  de  esmalte  larga  sobre  la  cara  externa  ó 
anterior,  y corta  sobre  la  interna  ó inferior.  La 
corona  está  gastada  verticalmente  y se  angosta 
gradualmente  de  la  cúspide  á la  base ; tiene  8 milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 19  milíme- 
tros de  diámetro  transverso. 

El  i.  - es  de  la  misma  forma  que  el  precedente  pero 


459 

de  corona  mas  ancha,  pues  tiene  23  milímetros  de 
diámetro  transverso  máximo. 

Eli.  3 recien  empezaba  á ser  atacado  por  la  mas- 
ticación ; era  de  tamaño  un  poco  mayor  y de  sección 
mas  triangular. 

El  c.  T á juzgar  por  algunos  pequeños  fragmentos, 
era  un  diente  pequeño,  de  raiz  cónico-cilíndri- 
ca  y de  base  cerrada. 

El  pm.  T es  también  un  diente  pequeño,  de  raiz 
cónico-cilíndrica  perfectamente  separada  de  la  co- 
rona que  es  esmaltada  todo  alrededor,  comprimida 
transversalmente,  y con  una  profunda  escotadu- 
ra dirijida  de  adelante  hácia  atrás  en  su  parte  án- 
tero-externa.  La  corona  tiene  18  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 7 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

El  pm.  ^ es  de  tamaño  mayor,  dividido  en  dos 
lóbulos  casi  iguales  por  un  surco  perpendicular 
profundo  y ancho  sobre  la  cara  externa  ; cada  lóbu- 
lo presenta  sobre  la  cara  interna  una  pequeña  cavi- 
dad bastante  ancha  y profunda  pero  que  desciende 
poco  hácia  abajo  de  manera  que  desaparece  pronto 
con  la  masticación.  La  corona  tiene  20  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 10  milímetros  de 
diámetro  transverso. 

El  pm.  y está  también  dividido  en  dos  lóbulos  ex- 
ternos por  un  surco  perpendicular  y profundo,  el 
anterior  mas  ancho  y mas  plano  que  el  posterior  ; 
sobre  el  lado  interno  solo  el  lóbulo  posterior  tiene 
una  pequeña  cavidad,  pero  el  lóbulo  anterior  tiene 
en  la  superficie  masticatoria  un  gran  pozo  aislado, 
largo  y angosto,  con  su  eje  mayor  dispuesto  de  ade- 
lante hácia  atrás.  La  corona  tiene  22  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 1 1 milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

El  pm.  j se  distingue  del  precedente  por  sus  dos 
lóbulos  muy  desiguales,  el  anterior  muy  ancho  y el 
posterior  muy  angosto.  La  corona  tiene  25  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  y 1 1 milímetros 
de  diámetro  transverso.  El  lóbulo  anterior  tiene  17 
milímetros  de  ancho  y el  posterior  8 milímetros.  La 
capa  de  esmalte  está  interrumpida  en  los  ángulos 
ántero-interno  y póstero-interno  por  dos  fajas  per- 
pendiculares que  ascienden  de  abajo  hácia  arriba, 
angostándose  hácia  la  cúspide  y desapareciendo  an- 
tes de  alcanzar  el  borde  de  la  superficie  mastica- 
toria. 

El  m.  y,  de  tamaño  notablemente  mayor,  está  divi- 
dido sobre  la  cara  externa  en  dos  lóbulos  por  un 
surco  perpendicular  angosto  y profundo;  estos 


460 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


lóbulos  están  dispuestos  de  una  manera  completa- 
mente opuesta  á la  que  tienen  en  el  pm.  T,  pues  el 
anterior  es  muy  angosto,  elevado  y convexo  en  for- 
ma de  columna  perpendicular,  y el  posterior  es  al 
contrario  muy  ancho,  plano  y bajo.  La  cara  externa 
está  completamente  cubierta  por  una  capa  de  es- 
malte que  desciende  hasta  la  base,  y da  vuelta  sobre 
las  caras  anterior  y posterior  ocupando  parte  de 
ellas.  La  cara  interna  es  plana  y con  una  capa  de 
esmalte  que  no  alcanza  á cubrir  el  ancho  entero  de 
la  muela,  quedando  así  dos  fajas  perpendiculares 
sin  esmalte,  colocadas  respectivamente  en  los  ángu- 
los ántero-interno  y póstero-interno.  La  base  está 
bastante  gastada,  pero  parece  estuvo  dividida  en  dos 
grandes  raíces  bien  separadas  como  los  tres  últimos 
premolares  mencionados.,  una  anterior  y la  otra 
posterior.  La  corona  tiene  30  milímetros  de  diáme- 
tro ántero -posterior,  Í3  milímetros  de  diámetro 
transverso  en  el  lóbulo  anterior  y 10  milímetros  en 
el  posterior.  El  lóbulo  anterior  tiene  8 milímetros 
de  ancho  y el  posterior  22  milímetros. 

El  m.  - se  distingue  del  precedente  por  el  surco 
perpendicular  externo  mas  profundo,  por  la  columna 
externa  anterior  mas  elevada,  y por  dos  profundas 
hendiduras  que  penetran  en  la  corona  del  lóbulo 
posterior  sobre  el  lado  interno,  pero  que  descienden 
muy  poco  hácia  abajo,  aunque  forman  un  pozo  de 
esmalte  muy  profundo.  La  base  del  diente  parece 
fué  abierta  y sin  raíces  distintas.  La  corona  tiene  35 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  13  milí- 
metros de  ancho  en  el  lóbulo  anterior  y 10  en  el 
posterior. 

El  m.  5 era  parecido  al  anterior,  con  la  diferen- 
cia de  que  el  lóbulo  posterior  era  considerablemen- 
te mas  ancho,  y que  sobre  el  lado  interno,  además 
de  las  dos  hendiduras  que  penetran  en  la  corona 
del  lóbulo  posterior,  hay  otra  mas  pequeña  que  pe- 
netra en  el  lóbulo  anterior.  Este  diente  recien  em- 
pezaba á ser  atacado  por  la  masticación  y no  había 
alcanzado  todavía  la  mitad  de  su  desarrollo,  por 
lo  que  juzgo  innecesario  adjuntar  aquí  sus  me- 
didas. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierto  por  Carlos 
Ameghijno  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Pátagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


GRONOTHERIUM  amegh- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  ete.,  p.  17,  a.  1887. 

Animal  de  talla  considerable,  bastante  parecido  á 
Protoxodon  del  que  se  distingue  por  sus  verdade- 
ros molares  inferiores  mas  parecidos  á los  de 
Toxodon,  de  base  completamente  abierta  y lijera- 
mente  arqueados  hacia  adentro. 

Gronotherium  decrepitum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  17,  n°  71, 
a.  1887. 

Esta  especie  solo  está  representada  por  un  frag- 
mento de  mandíbula  inferior  del  lado  derecho  con 
la  base  del  incisivo  externo,  los  dos  últimos  pre- 
molares y los  dos  primeros  verdaderos  molares, 
pero  con  la  corona  completamente  destrozada;  y un 
fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo 
con  los  dos  primeros  verdaderos  molares,  proceden- 
te de  otro  individuo,  ambas  piezas  de  animales 
completamente  adultos. 

El  incisivo  inferior  externo  (i.  3)  es  de  la  misma 
forma  que  el  de  Protoxodon,  pero  mucho  mas  pe- 
queño; tiene  20  milímetros  de  ancho  y 1 1 milíme- 
tros de  espesor  sobre  el  lado  interno. 

El  pm.  ^ tiene  dos  grandes  raíces  bien  separadas, 
una  adelante  y otra  atrás,  y parece  que  la  corona 
fué  bilobada  por  dos  surcos  opuestos,  uno  interno  y 
otro  externo.  La  base  de  la  corona  sobre  el  borde 
alveolado  tiene  13  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 10  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  pm.  T es  de  tamaño  mucho  mayor  y de  sección 
rectangular,  un  poco  deprimido  perpendicularmente 
en  el  centro  sobre  las  caras  interna  y externa,  y 
con  capa  de  esmalte  únicamente  sobre  la  cara  exter- 
na. Al  nivel  del  borde  alveolado  tiene  21  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  y 14  milímetros 
de  diámetro  transverso. 

El  m.  T es  de  tamaño  todavía  mayor,  de  sección 
igualmente  rectangular,  bilobádo  por  dos  surcos 
perpendiculares  opuestos  colocados  en  el  tercio 
anterior,  de  manera  que  el  lóbulo  posterior  es 
considerablemente  mayor  que  el  anterior  y toma  so- 


UNGULADOS 


461 


bre  la  cara  externa  la  forma  de  columna.  El  esmalte 
está  dispuesto  en  dos  capas  separadas,  una  que 
cubre  la  cara  externa  y parte  de  la  posterior,  y 
la  otra  mas  reducida  sobre  parte  de  la  cara  interna. 
Las  dimensiones  de  este  diente  son,  25  milíme- 
tros de  diámetro  ántero  posterior  y 15  milímetros 
de  diámetro  transverso;  el  lóbulo  anterior  tiene 

9 milímetros  de  ancho  y el  posterior  16  milímetros. 

El  m.  ¿ es  de  la  misma  forma  general  que  el  pre- 
cedente, pero  mas  grande,  y con  dos  hendiduras  ó 
pliegues  de  esmalte  que  penetran  en  la  corona  del 
lóbulo  posterior  sobre  su  lado  interno,  pero  que 
descienden  muy  poco  hácia  abajo  quedando  luego 
aislados  en  forma  de  pozos  de  esmalte  en  el  inte- 
rior del  prisma  del  diente.  Esta  muela  tiene  37  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior  y 14  milíme- 
tros de  diámetro  transverso ; el  lóbulo  anterior  tiene 

10  milímetros  de  ancho  y el  posterior  27  milíme- 
tros. 

Las  cuatro  muelas  existentes  en  el  fragmento  de 
mandíbula,  los  dos  últimos  premolares  y los  dos 
primeros  verdaderos  molares,  ocupan  juntos  un  es- 
pacio longitudinal  de  102  milímetros. 

La  mandíbula  parece  haber  sido  corta  y bastante 
comprimida,  con  un  alto  de  67  milímetros  debajo  de 
la  parte  anterior  del  pm.  -.  Sobre  el  trozo  existente 
hay  un  agujero  mentoniano  pequeño  debajo  del 
pm.  3 á 25  milímetros  del  borde  alveolario,  y otro 
mas  grande  debajo  de  la  parte  anterior  del  pm.  -,  á 
26  milímetros  del  mismo  borde. 

Localidad. — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghijno  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  laPatagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


RHADINOTHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  a.  1887. 

Este  género  es  el  representante  mas  pequeño  de 
la  familia  de  los  protoxodontes.  La  mandíbula  in- 
ferior es  de  rama  horizontal  con  borde  inferior  casi 
derecho,  sínfisis  muy  corta  y dentadura  en  série 
continua.  Los  tres  verdaderos  molares  inferiores 
aumentan  del  tamaño  del  primero  al  último  estando 
los  tres  bilobados  al  lado  externo,  y cada  lóbulo 


con  una  cavidad  sobre  el  lado  interno,  que,  con  la 
edad  desaparece  y forma  un  pozo  de  esmalte  aislado 
en  la  corona. 


Rliaclinothermm  limita  tum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  n°  80, 
a.  1887. 

El  animal  solo  está  hasta  ahora  representado  por 
una  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  la 
parte  posterior  de  la  sínfisis,  los  alveolos  de  los 
premolares  segundo  y tercero,  las  raíces  del  pre- 
molar cuarto,  y los  tres  verdaderos  molares  con  la 
corona  casi  intacta. 

La  sínfisis  es  ancha  y gruesa  en  la  parte  posterior, 
pero  se  vé  que  era  corta  y extrecha  hácia  adelante, 
tanto  que  me  parece  no  debía  tener  espacio  suficiente 
para  el  desarrollo  de  los  seis  incisivos,  los  dos  ca- 
ninos y el  primer  par  de  premolares,  y supongo 
debía  carecer  de  una  parte  de  estos  dientes. 

El  vestigio  mas  anterior  de  dentadura  en  este 
fragmento,  es  la  base  de  un  alveolo  que  supongo 
corresponde  á la  raíz  posterior  del  premolar  segundo, 
en  el  supuesto  de  que  este  hubiera  tenido  dos  raíces 
como  los  demás  dientes  que  se  encuentran  implan- 
tados en  la  mandíbula. 

A este  alveolo,  sigue  inmediatamente  la  base  de 
otros  dos  un  poco  mas  grandes  y mas  comprimidos 
de  adelante  hácia  atrás;  estos  corresponden  á las 
dos  raíces  del  premolar  tercero,  y ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  5 milímetros. 

Del  premolar  cuarto  quedan  las  dos  raíces  com- 
pletamente separadas,  comprimidas  de  adelante 
hácia  atrás  pero  de  diámetro  transverso  considerable. 
Estas  raíces  que  dan  el  tamaño  de  la  base  de  la  co- 
rona del  diente,  ocupan  0m006  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 0m0045  de  diámetro  transverso. 

El  primer  verdadero  molar  es  un  diente  bilobado 
al  lado  externo  y al  interno  por  dos  surcos  perpen- 
diculares opuestos,  el  lóbulo  anterior  un  poco  mas 
pequeño  que  el  posterior,  y ambos  convexos  tanto 
al  lado  interno  como  al  externo.  La  corona  es  muy 
baja,  sin  mas  vestigio  de  esmalte  que  sóbrela  cara 
externa  que  presenta  en  su  cara  superior  una  faja 
de  solo  1 á 2 milímetros  de  alto.  La  base  se  divide 
en  dos  raíces  divergentes  muy  largas,  anchas  en 
dirección  transversal,  pero  muy  comprimidas  de 
adelante  hácia  atrás,  siendo  la  raiz  anterior  un  poco 


462 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mas  pequeña  que  la  posterior.  La  corona  tiene 
0m0075  de  diámetro  ántero-posterior  y 5 milímetros 
de  diámetro  transverso. 

El  segundo  verdadero  molar  presenta  una  corona 
un  poco  mas  alta,  dividida  por  un  surco  perpendicu- 
lar externo  en  dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior 
mas  estrecho,  alto  y convexo  en  forma  de  columna, 
y el  posterior  mas  ancho,  mas  bajo  y menos  convexo. 
La  base  está  dividida  en  dos  raíces  también  desi- 
guales, la  anterior  pequeña  y la  posterior  mas 
grande.  La  corona  tiene  dos  pequeños  agujeros  ais- 
lados de  esmalte,  uno  en  el  lóbulo  anterior  y el  otro 
en  el  posterior.  El  esmalte  cubre  solamente  la  cara 
externa  en  donde  desciende  mas  abajo  sobre  el 
lóbulo  posterior  que  sobre  el  anterior,  alcanzando 
0m0055  de  alto.  La  corona  tiene  0m0095  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 5 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  última  muela  inferior  es  de  tamaño  notable- 
mente mas  considerable,  igualmente  dividida  en  dos 
lóbulos  externos  desiguales,  el  anterior  muy  pequeño 
y el  posterior  muy  grande,  á cada  uno  de  los  cuales 
corresponde  una  raíz,  pequeña  en  el  lóbulo.  anterior 
y grande  en  el  posterior.  La  corona  es  mas  compri- 
mida, pero  mas  elevada,  con  capa  de  esmalte  alta 
sobre  el  lado  externo,  mas  baja  sobre  el  interno 
é interrumpida  en  la  cara  anterior.  Sobre  el  lado 
interno  hay  dos  cavidades  que  penetran  enjla  corona, 
una  muy  pequeña  en  el  lóbulo  anterior  y la  otra 
mucho  mas  grande  en  elfposterior.  La  capa  de  esmalte 
tiene  6 milímetros  de  alto  sobre  la  cara  interna  y 9 
sobre  la  externa,  y la  corona  13  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 4 á 5 milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

Los  tres  verdaderos  molares  juntos  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  30  milímetros. 

La  rama  horizontal  tiene  15  milímetros  de  alto, 
y presenta  tres  perforaciones  mentonianas,  la  mas 
grande  colocada  en  la  parte  anterior  de  la  sínfisis 
adelante  del  segundo  premolar ; sigue  á una  cortí- 
sima distancia  de  este  uno  muy  pequeño  colocado 
debajo  de  la  parte  anterior  del  tercer  premolar,  y el 
tercero  bastante  mas  grande  que  el  anterior,  está 
colocado  unos  15  milímetros  mas  atrás  debajo  del 
primer  verdadero  molar. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Garlos  Ameghcto  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte . — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


C0LP0D0N  burm. 

Burmeister,  Anales  del  Mus.  Nac.  de  Buenos  Aires,  t.  III, 
ent.  2a,  p.  161,  a.  1885. 

Las  muelas  superiores  representan  un  prisma 
masó  menos  cuadrangular,  con  raíces  distintas  de 
la  corona  y bien  separadas  entre  sí,  con  capa  de 
esmalte  que  no  desciende  hasta  las  raíces  y mas  ó 
menos  ininterrumpida.  La  corona  de  aspecto  cua- 
drangular, está  bilobada  al  lado  interno  por  un 
pliegue  de  esmalte  profundo  que  penetra  en  ella 
de  atrás  hácia  adelante.  El  grueso  del  prisma  dismi- 
nuye gradualmente  desde  la  superficie  masticatoria 
de  la  corona  hasta  la  base. 

Las  muelas  inferiores,  tienen  la  corona  bilobada 
por  dos  pliegues  de  esmalte  opuestos  y profundos, 
siendo  el  lóbulo  anterior  bastante  mas  pequeño  que 
el  posterior,  y cada  lóbulo  con  una  escotadura 
sobre  el  lado  interno.  La  base  de  cada  muela  in- 
ferior se  divide  en  dos  raíces  distintas,  con  capa  de 
esmalte  periférica  que  no  desciende  hasta  el  cuello, 
mas  alta  sobre  el  lado  externo  y mas  baja  sobre  el 
interno. 

Tanto  las  muelas  superiores  como  las  inferiores, 
carecen  de  cíngulo  basal. 

Colpodon  propinquus  Burm. 

(Pl.  XXIX,  fig.  7 á 10) 

Burmeister,  Obra  y pág.  citada. 

Este  animal,  por  sus  muelas  superiores  bilobadas 
al  lado  interno  por  un  solo  pliegue  entrante,  sim- 
ple y profundo,  difiere  de  los  demás  protoxodontes, 
acercándose  un  poco  aparentemente  de  Homalodon- 
totherium,  pero  probablemente  era  mas  cercano  de 
Rhadinotherium  con  el  que  se  une  por  los  plie- 
gues perfectamente  opuestos  de  la  corona  de  las 
muelas  inferiores. 

Desgraciadamente  hasta  ahora  solo  es  conocido  por 
una  muela  superior  y dos  muelas  inferiores,  descri- 
tas por  Burmeister  en  la  obra  mencionada,  piezas 
sobre  que  reposa  la  fundación  del  género  y de  la  es- 
pecie. 

La  muela  superior,  que  figura  y describe  el  Dr. 


UNGULADOS 


463 


Burmeister,  supone  el  autor  sea  el  primer  verdade- 
ro molar;  es  de  corona  de  figura  irregularmente  cua- 
drangular,  de  esquinas  redondeadas  y considera- 
blemente mas  ancha  en  la  parte  anterior  que  en  la 
posterior.  El  lado  interno  lleva  el  gran  pliegue  en- 
trante angosto  y profundo  dirijido  hácia  adelante 
que  divide  la  corona  en  dos  partes,  una  anterior,  y 
la  otra  posterior,  esta  última  con  un  pozo  aislado  de 
esmalte  que  demuestra,  ó que  el  pliegue  entrante 
era  en  un  principio  bifurcado,  ó que  la  muela  todavía 
no  gastada  llevaba  un  segundo  pliegue  accesorio.  La 
capa  de  esmalte  que  envuelve  el  prisma  de  la  muela 
es  mucho  mas  alta  sobre  la  cara  externa  en  donde 
llega  hasta  el  cuello  de  la  muela,  que  sobre  el  lado 
interno,  siendo  todavía  mas  angosta  sobre  la  cara 
posterior,  é interrumpida  sobre  la  cara  anterior.  No 
existe  cíngulo  basal  sobre  el  lado  externo,  pero  hay 
uno  poco  desarrollado  sobre  el  interno.  La  esquina 
anterior  externa,  como  es  de  regla  en  los  toxodontes, 
es  mas  aguda  y mas  prolongada  hácia  afuera  y hácia 
adelante.  La  cara  externa  es  notablemente  mas  an- 
cha que  la  interna,  y de  superficie  ondulada,  con  dos 
elevaciones  perpendiculares  no  muy  acentuadas, 
la  primera  bastante  próxima  del  borde  anterior. 
El  ancho  ó diámetro  ántero-posterior  disminuye  gra- 
dualmente y de  una  manera  rápida,  de  la  corona  á 
la  base,  hasta  donde  empieza  la  separación  de  las 
raíces;  estas  en  número  de  cuatro  son  muy  cortas, 
cónico-cilíndricas  y un  poco  divergentes,  dos  sobre 
el  lado  interno  y dos  sobre  el  externo. 

Las  dos  muelas  inferiores  que  describe  el  autor 
como  procedentes  del  mismo  animal  á que  pertenece 
la  muela  superior  mencionada,  son  el  último  premo- 
lar y el  primer  verdadero  molar,  todavía  engastados 
en  un  fragmento  de  mandíbula. 

Elp.  i tiene  la  corona  destruida,  mostrando  de 
ella  tan  solo  la  parte  basal,  bien  dividida  en  dos  ló- 
bulos por  dos  pliegues  perfectamente  opuestos  y po- 
co profundos,  pero  que  sin  duda  en  la  superficie 
masticatoria  penetraban  mas  profundamente  en  la 
corona.  El  lóbulo  anterior  es  mas  corto  y mas  angos- 
to, y el  posterior  mas  largo  y mas  ancho,  y ambos 
con  la  cara  perpendicular  externa  convexa. 

El  verdadero  molar  (m.  -)  de  tamaño  bastante  ma- 
yor, y sobre  todo  mas  largo,  conserva  la  corona  casi 
intacta,  dividida  por  los  dos  pliegues  opuestos  en  dos 
partes  mucho  mas  desiguales,  la  anterior  una  mitad 
mas  pequeña  que  la  posterior,  y con  los  pliegues 
igualmente  desiguales ; el  externo  es  corto,  y el  in- 
terno mucho  mas  largo  atravieza  casi  toda  la  corona 


llegando  casi  hasta  tocar  la  punta  interna  del  plie- 
gue externo,  que  se  extiende  sobre  la  cara  externa 
en  forma  de  surco  perpendicular  dividiéndola  en  dos 
lóbulos  de  cara  convexa  que  corresponden  á las  dos 
partes  de  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 
Cada  lóbulo  muestra  sobre  el  lado  interno  una  es- 
cotadura ó cavidad  poco  profunda,  colocada  en  el 
primero  cerca  del  borde  anterior  y en  el  segundo 
cerca  del  posterior.  El  lóbulo  posterior  muestra  en 
la  superficie  masticatoria  un  pozo  aislado  de  esmal- 
te, que  demuestra  que  cuando  la  muela  todavía  no 
estaba  gastada,  la  escotadura  interna  se  prolongaba 
al  interior  en  forma  de  pliegue  entrante,  del  que  el 
pozo  mencionado  es  el  último  vestigio.  La  capa  de 
esmalte  da  vuelta  sin  interrupción  toda  alrededor, 
pero  como  sucede  con  la  muela  superior,  desciende 
mucho  mas  sobre  el  lado  externo  que  sobre  el  inter- 
no, sin  vestigio  de  cíngulo  basal  ni  interno  ni  exter- 
no. Cada  muela  inferior  tiene  dos  raíces  cortas  y po- 
co separadas,  una  anterior  y la  otra  posterior. 

He  aquí  las  dimensiones  que  dá  el  Dr.  Burmeis- 
ter  délas  tres  mencionadas  muelas  : 


Dimensiones 


Fh 

C3 

O 

a 

O 

O) 

-d 

cC 

t-4 

k- 


Sm 

Ph 


O) 

<♦— « 

d 


o 

a 


<v 

cd 

"O 

C-4 

O 


Í Ancho  anterior  de  la  cara  masticatoria 

Ancho  posterior  de  la  misma 

Alto  de  la  capa  de  esmalte  sobre  el  lado  externo. . .. 
Alto  de  la  capa  de  esmalte  sobre  el  lado  interno  .... 

Largo  de  las  raíces  externas 

g-  \ Largo  de  las  raíces  internas 

“ / Grueso  lateral  en  la  base  de  la  corona 

[ Grueso  facial  de  la  misma 

l Distancia  de  las  raíces  anteriores  de  las  posteriores 
\ Diámetro  ántero-posterior  de  la  corona 


Diámetro  de  la  corona,  del 
último  premolar  inferior 


ántero-posterior 

en  el  lóbulo 


transverso 


anterior. . 
en  el  lóbulo 
posterior. 


Diámetro  ántero-posterior  de  la  corona... 
Diámetro  transverso  en  la  parte  anterior. 

I Diámetro  transverso  en  la  parte  posterior 

Alto  de  la  corona  afuera  del  maxilar 

Longitud  del  lóbulo  anterior 

Longitud  del  lóbulo  posterior 

Alto  de  la  capa  de  esmalte  externo 

Alto  de  la  capa  de  esmalte  interno 

Largo  de  la  raíz 

Ancho  en  la  base  de  la  raíz 

\ Largo  de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona. . 


0m030 

0.023 

0.032 

0.013 

0.028 

0m024 

0.030 

0.016 

0.038 

0.032 

0.022 

0.013 

0.015 

0.032 

0.014 

0.016 

0.022 

0.012 

0.020 

0.035 

0.019 

0.032 

0.018 

0.050 


Localidad.  — Los  restos  sobre  que  ha  sido  fun- 
dada esta  especie  fueron  encontrados  por  D.  Carlos 
Huttevraüch  en  el  curso  inferior  del  rio  Chubut, 
en  la  Patagonia  central. 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


464 

Horizonte. — Desconocido;  probablemente  oli- 
goceno,  pero  como  se  encontraban  rodados  en  el 
cauce  del  rio  pueden  también  proceder  de  una  for- 
mación mas  antigua  quizás  eocena. 

OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS 
PROTOXODONTIDAS 

El  grupo  de  los  Protoxodontidce  es  íntimo 
aliado  de  los  Toxodontidse,  pero  la  presencia  de 
muelas  mas  ó menos  radiculadas,  lo  coloca  indis- 
cutiblemente en  la  calidad  de  grupo  antecesor,  lo 
que  concuerda  con  la  distribución  geológica  de  los 
representantes  de  ambos  grupos,  pues  todos  los 
Protoxodontidse  son  de  los  terrenos  eocenos,  en 
los  que  no  se  encuentra  ningún  Toxodontidce , cu- 
yos primeros  representantes  recien  aparecen  en  el 
oligoceno. 

Los  representantes  conocidos  de  esta  familia,  se 
presentan,  á lo  menos  aparentemente,  como  con- 
temporáneos en  una  misma  época  geológica,  pero  la 
primera  aparición  de  cada  uno  de  ellos  debe  haberse 
verificado  en  épocas  distintas,  pues  presentan  for- 
mas ó tipos  de  evolución  muy  diferentes,  que  com- 
parados entre  sí,  permiten  rehacer  la  formación  pro- 
bable del  grupo. 


Por  la  forma  de  las  muelas,  el  tipo  mas  primitivo 
parece  ser  el  Rhadinotherium,  con  muelas  todas 
radiculadas,  con  raíces  largas,  separadas  y diver- 
gentes, lo  que  concuerda  con  su  tamaño  sumamente 
pequeño  en  comparación  de  los  demás  representan- 
tes del  mismo  grupo.  A este  tipo  se  une  por  la  for- 
ma de  sus  muelas  inferiores,  el  Coljooclon,  que  por 
su  tamaño  considerable  es  un  descendiente  del  Rha- 
dinotherium. 

Todos  los  demás  géneros  forman  un  grupo  apar- 
te, cuyo  tipo  mas  primitivo,  es  el  Acrótherium 
con  ocho  muelas  superiores,  pero  con  muelas  de 
raíces  imperfectamente  separadas  ó de  base  semi- 
abierta.  Al  Acrótherium  se  ligan  el  Protoxodon, 
el  Adinotherium  y el  Adelpotherium,  todos  con 
una  muela  de  menos  en  la  mandíbula  superior  y 
los  dientes  de  aspecto  mas  rodentiforme. 

El  Phobereotherium  no  es  mas  que  un  Adino- 
therium que  ha  perdido  los  incisivos  internos  su- 
periores, y el  Gronotherium  es  una  etapa  de 
evolución  del  Protoxodon  hácia  Toxodon. 

Los  géneros  Rhadinotherium  y Acrótherium 
deben  ligarse,  por  una  série  deformas  intermedia- 
rias todavía  desconocidas,  á un  antecesor  todavía 
mucha  mas  lejano,  que  al  carácter  de  tener  8 mue- 
las superiores  como  el  Acrótherium,  debía  reunir 
la  talla  pequeña  y la  forma  de  muelas  radiculadas 
del  Rhadinoterium , mas  ó menos  en  la  forma  que 
indican  las  siguientes  líneas. 


X 


G 

3 


O 

£2 


0 

T3 


< 


.C 

5 


ra 

< 


G 

3 


0 

£2 

O 

£ 

o 

f-t 

O 


o 

r3 

O 

o 

U 


UNGULADOS 


465 


INTERATHERIDAE 


Los  representantes  de  esta  familia  se  distinguen  por  los  incisivos  no  rodentiformes,  de  raíz  cónico-ci- 
líndrica  y sin  esmalte,  y la  corona  de  cúspide  bilobada.  Los  molares  inferiores  son  ligeramente  arqueados 
hacia  afuera  y de  base  abierta,  y los  premolares  inferiores  de  base  abierta  ó con  no  mas  de  dos  raíces  sepa- 
radas. Las  muelas  superiores  son  bilobadas,  poco  arqueadas,  y de  base  abierta;  los  premolares  superiores 
son  de  la  misma  forma,  pero  á menudo  con  raíces  distintas.  La  dentición  es  en  número  completo  y en  serie 
continua,  y el  cóndilo  articular  de  la  mandíbula  es  siempre  circular,  plano  é inclinado  hacia  adelante. 

Conozco  cuatro  géneros  de  este  grupo  que  se  distinguen  de  la  manera  siguiente  : 


P-  - y P-2  con  raíces  distintas  y separadas. 


Inter  atherium. 


Todas  las  muelas  sin  raí- 
ces separadas  y de  base 
abierta. 


P.  7 y p.  j formados  por  dos  columnas  sub-prismáticas  iguales. 


Icochilus 


P.  3 y p.  j formados  por 
dos  columnas  elíptico— 
cilindricas,  muy  desigua- 
les, la  anterior  muy  gran- 
de, y la  posterior  muy 
pequeña. 


Incisivos  inferiores  internos  cilindricos.  Incisivo  externo 
de  cada  lado  de  corona  aplastada  y bilobada  al  lado 
interno.  Protypotherium. 

Los  seis  incisivos  inferiores  de  corona  ancha,  aplastada 
y bilobada  al  lado  interno.  Patriar chus. 


INTERATHERIUM  moreno. 

Inter  atherium,  Moreno,  Patagonia,  resto  de  un  antiguo 
continente  hoy  sumergido  p.  23,  1882,  (nomen  nu- 
dum). 

Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  los  toxodontes,  p.  63, 
a.  1888. 

Tembotherium  I Moreno,  Patagonia,  etc.,  p.  23,  1882  (no- 
men nudum). 

Ameghino,  Observ.  etc.,  p.  65. 

Los  primeros  restos  de  este  animal  tan  singular 
» fueron  recogidos  por  Moreno  durante  su  viage  de 
1876-77.  Esos  restos  consistían  en  un  maxilar  su- 
perior derecho  con  las  seis  últimas  muelas,  y un 
fragmento  de  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  últi- 
mas muelas.  En  1882,  al  clasificar  y al  denominar 
esos  restos,  consideró  el  cráneo  como  procedente 
de  un  toxodontino  cercano  de  los  roedores  que  de- 
signó con  el  nombre  de  lnteratherium  roclens, 
pero  atribujó  el  fragmento  de  mandíbula  inferior  á 
un  verdadero  roedor ! ! que  nombró  / Tembothe- 
rium ! Holmbergii,  todo  esto  naturalmente  sin 


estar  acompañado  del  mas  mínimo  dato  que  pudiera 
permitir  reconocer,  no  digo  las  especies,  pero  ni 
aún  los  géneros  de  que  se  trataba.  Sin  embargo,  ha- 
biendo podido  examinar  los  originales,  al  hacer  mi 
trabajo  sobre  el  orden  de  los  toxodontes,  reconocí 
que  el  fragmento  de  mandíbula  designado  con  el 
nombre  de  Tembotherium  Holmbergii,  no  proce- 
día de  un  roedor  sino  de  un  representante  del  orden 
de  los  toxodontes,  perono  podía  suponer  que  Moreno 
se  hubiera  equivocado  á tal  punto  de  fundar  sobre 
restos  de  una  misma  especie  dos  géneros  diferen- 
tes ; ¡ verdad  es  también  que  los  había  colocado  en 
dos  órdenes  distintos  ! 

Las  colecciones  recojidas  por  Carlos  Ameghino, 
prueban  sin  embargo  que  se  trata  realmente  de  un 
solo  animal  designado  con  dos  nombres  distintos, 
y como  en  el  trabajo?  de  Moreno  el  nombre  de 
lnteratherium  precede  al  de  Tembotherium,  de 
acuerdo  con  las  leyes  de  la  prioridad  hay  que  con- 
servar el  primero  y eliminar  el  segundo,  con  tanta 
mayor  razón,  cuanto  que  el  nombre  de  Tembothe- 
rium no  tiene  etimología;  parece  que  el  autorquiso 
probablemente  escribir  Temnotherium. 

La  fórmula  dentaria  del  lnteratherium  esfi.  { 


59 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


466 

c.  j m.  (|  p.  f m.)  — 44,  con  todos  los  dientes  en 
serie  continua. 

Los  incisivos  superiores  son  de  tamaño  y forma 
desigual.  Los  dos  internos  i.  - son  de  corona  ancha 
y aplastada,  con  raiz  mucho  mas  angosta  pero  tam- 
bién un  poco  aplastada  de  adelante  y hacia  atrás,  y 
con  capa  de  esmalte  solo  sobre  el  lado  interno,  que 
se  pierde  al  llegar  á la  raiz,  la  que  es  muy  corta. 
El  incisivo  que  sigue  á cada  lado  (i.  -),  bastante 
apretado  al  primero,  es  de  la  misma  forma  general, 
pero  una  mitad  mas  pequeño.  Eli.  - está  separado 
del  precedente  por  un  pequeño  diastema,  y es  de 
tamaño  muy  pequeño  y de  corona  corta  y estili- 
forme. 

El  canino  superior  está  separado  del  incisivo  ex- 
terno por  un  corto  diastema,  siendo  igualmente 
muy  pequeño  y de  corona  cónico-puntiaguda. 

Las  siete  muelas  superiores  están  colocadas  á 
continuación  unas  de  otras,  aumentando  de  tamaño 
de  la  primera  á la  cuarta,  y disminuyendo  de  la 
quinta  á la  sétima. 

El  p.  -1  es  muy  pequeño  y cónico-cilíndrico,  de 
forma  parecida  á la  del  canino. 

Los  tres  premolares  siguientes,  implantados  un 
poco  oblicuamente  y de  tamaño  sucesivamente  ma- 
yor, son  de  corona  larga  y estrecha,  bilobados  al 
lado  interno  por  un  pliegue  de  esmalte  entrante,  y 
con  la  cara  externa  mas  angosta  y con  una  ranura 
perpendicular  profunda  en  la  parte  anterior.  La 
corona  es  muy  larga,  terminando  cada  diente  en  dos 
ó mas  raíces  muy  cortas  perobieu  separadas. 

Los  verdaderos  molares  superiores,  de  tamaño 
mayor  que  los  premolares,  son  sucesivamente  mas 
pequeños  del  primero  al  último  ; tienen  la  cara 
interna  bilobada  por  un  pliegue  y surco  perpendi- 
cular bien  marcado,  y la  cara  externa  con  la  misma 
ranura  profunda  en  la  parte  anterior,  pero  son  todas 
de  base  completamente  abierta,  y colocadas  menos 
oblicuamente  que  los  premolares. 

Los  seis  incisivos  inferiores  están  colocados  en 
la  parte  anterior  de  la  mandíbula,  dirijidos  adelan- 
te, con  la  corona  muy  corta,  esmaltada,  un  poco 
aplastada  y bilobada,  y la  raiz  cónico-cilíndrica, 
muy  larga  y sin  esmalte. 

El  canino  está  colocado  al  lado  del  incisivo  exter- 
no, igualmente  dirijido  hácia  adelante  y de  forma 
parecida. 

El  premolar  primero,  es  de  corona  cónico-cilín- 
drica  y muy  pequeño. 

Los  premolares  segundo  y tercero,  son  de  corona 


baja  y bilobada  por  dos  surcos  perpendiculares 
opuestos,  pero  cortos,  dividiéndose  luego  en  dos 
raíces  largas  y poco  divergentes,  una  anterior  y otra 
posterior ; los  lóbulos  en  la  corona  son  elíptico- 
prismáticos,  y los  dos  de  cada  muela  de  tamaño 
sensiblemente  igual. 

El  último  premolar  y los  dos  primeros  verdaderos 
molares  inferiores  se  componen  de  dos  partes  elíp- 
tico—prismáticas  iguales,  con  dos  surcos  perpendi- 
culares opuestos  y de  la  misma  forma  en  todo  su 
largo,  terminando  en  base  completamente  abierta. 

El  último  molar  inferior  es  de  tamaño  un  poco 
mayor,  con  el  lóbulo  posterior  de  doble  tamaño  que 
el  anterior,  é igualmente  bilobado  á su  vez  sobre  el 
lado  externo,  terminando  en  base  abierta. 

Algunos  fragmentos  de  mandíbulas  inferiores  de 
individuos  jóvenes,  me  permiten  conocer  que  la  den- 
tición de  leche  se  componía  en  la  mandíbula  infe- 
rior de  tres  incisivos,  1 canino  y 4 muelas,  la  pri- 
mera cónico-cilíndrica,  y lastres  siguientes  de  coro- 
na baja  y bilobada,  y la  base  dividida  en  dos  raíces 
cortas,  pero  bien  separadas,  una  anterior  y la  otra 
posterior.  Estas  muelas,  son  reemplazadas  por  otras 
cuatro  persistentes;  la  primera  que  cae  es  la  ante- 
rior que  es  reemplazada  por  una  de  la  misma  forma, 
siguen  luego  sucesivamente  la  cuarta,  tercera  y se- 
gunda, que  son  reemplazadas  por  muelas  de  base 
abierta  y de  la  misma  forma  en  todo  su  largo,  pero 
con  la  edad,  en  los  p.  2 y 5-  se  divide  la  base  en  dos 
raíces  distintas.  El  m.  T sale  cuando  se  cambia  el 
p.  j-;  el  m.  2 perfora  la  encia  antes  del  p.  j persis- 
tente, y el  m.  ^ se  desarrolla  cuando  todavía  no  se 
ha  verificado  el  cambio  del  p.  2,  siendo  de  consi- 
guiente el  p.  - persistente  el  último  que  perfora  la 
encía. 

Las  séries  dentarias  superiores  son  muy  arquea- 
das, pero  poco  convergentes  adelante,  y las  muelas 
casi  derechas,  muy  poco  arqueadas  hácia  adentro. 

El  paladar  es  bastante  excavado,  de  fondo  cóncavo, 
con  el  palatino  que  penetra  bastante  hácia  adelante, 
y con  un  pequeño  agujero  palatino  en  la  parte  ante- 
rior externa  de  la  sutura  de  cada  palatino  con  el 
maxilar  correspondiente. 

La  mandíbula  inferior  es  de  parte  sinfisaria 
comprimida  transversalmente  en  forma  de  pico. 

Las  órbitas  son  de  tamaño  mediocre,  y el  maxilar 
tiene  una  apófisis  sub-orbitaria  descendente  pequeña 
pero  bastante  larga. 

El  agujero  sub-orbitario  es  pequeño  y colocado  in- 
mediatamente adelante  de  las  órbitas. 


1 


UNGULADOS 


467 


Conozco  dos  especies  de  Inter atherium  que  se 
distinguen  del  modo  siguiente  : 

Segundo,  tercero  y cuarto  premolares  superiores 
coa  el  pliegue  entrante  del  lado  interno  de  la  coro- 
na prolongado  en  forma  de  surco  perpendicular. 

I.  rodens. 

Segundo,  tercero  y cuarto  premolares  superiores 
con  el  pliegue  entrante  del  lado  interno  de  la  coro- 
na, no  prolongado  en  forma  de  surco  perpendicu- 
lar. I.  supernum  . 

iiiteratherium  rodens  Moreno 

. •.  <*•. 

v.  •'  . . •.  $ 

(Pl.  XV,  fig.  20  á 2G) 

Interatherium  rodens,  Moreno,  Patagonia,  etc.,  p.  23, 
a.  1882  (nomen  nudum). 

Ameghino,  Observ.  gener.  sobre  los  toxodonles,  etc., 
p.  63,  a.  1887. — Id.  Enumeración  sistemática,  etc., 
p.  15,  n”  58,  a.  1887. 

/ Tenibotherium  Hohnbergii,  Moreno,  Patagonia , resto  de 
un  continente  etc.,  p.  23.a.  1882  (nomen  nudum). 
Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  los  toxodonles,  etc.,  p.  65, 
a.  1887. 

Esta  especie  ha  tenido  la  talla  de  un  conejo  ; está 
representada  por  numerosos  fragmentos  de  mandí- 
bulas, y la  parte  anterior  de  un  cráneo  con  casi  toda 
la  dentadura,  pero  desgraciadamente  envuelto  en 
tosca  dura  que  dificulta  su  estudio. 

El  intermaxilar  es  corto  y grueso.  El  i. 1 tieue  en 
la  base  de  la  corona  tres  milímetros  de  ancho.  La 
base  del  i.  - tiene  2 milímetros  y la  del  i.  - menos 
de  un  milímetro. 

La  base  de  la  corona  del  canino  tiene  igualmente 
menos  de  un  milímetro. 

El  p.  1 es  muy  pequeño,  casi  rudimentario  y de 
corona  cónico-puntiaguda,  estando  muy  apretado 
contra  la  cara  anterior  del  premolar  siguiente. 

El  p.  de  corona  mas  alargada,  muestra  sobre  el 
lado  interno  un  pequeño  pliegue  que  se  prolonga  en 
forma  de  surco  perpendicular,  perdiéndose  en  la 
base  de  la  corona  antes  de  llegar  á laraizj  dividien- 
do la  muela  en  dos  lóbulos  internos,  el  anterior  mu- 
cho mas  pequeño  que  el  posterior.  Sobre  la  cara 
externa  muestra  una  ranura  perpendicular  angosta  y 
profunda,  situada  en  la  parte  anterior,  que  tampoco 
llega  hasta  la  base,  y divide  la  muela  en  dos  lóbulos 
externos,  el  anterior  muy  angosto  y casi  en  forma 
de  arista  perpendicular,  y el  posterior  mucho  mas 
ancho. 


Los  dos  molares  siguientes,  sucesivamente  mas 
grandes,  tienen  la  misma  forma  general,  pero  con 
sus  dos  lóbulos  internos  mas  iguales  ; los  tres  pre- 
molares, de  corona  muy  larga,  tienen  la  base  divi- 
dida en  raíces  separadas  pero  muy  cortas. 

Los  verdaderos  molares  superiores,  tienen  sobre 
el  borde  interno  de  la  corona  un  pliegue  entrante 
como  los  premolares,  pero  que  se  prolonga  en  forma 
de  surco  perpendicular  hasta  la  base,  dividiéndola 
en  dos  lóbulos  iguales.  El  surco  ó ranura  perpen- 
dicular de  la  parte  anterior  de  la  cara  externa  se 
prolonga  igualmente  hasta  la  base,  pero  existe  ade- 
más una  segunda  ranura  ó surco  mas  ancho  y de 
fondo  cóncavo  hácía  la  mitad  de  la  cara  externa,  de 
modo  que  esta  presenta  tres  columnas  perpendicu- 
lares bien  aparentes.  Los  tres  verdaderos  molares 
son  de  base  completamente  abierta.  Las  siete  muelas 
superiores  forman  un  arco  de  círculo  mas  pronun- 
ciado que  en  la  especie  siguiente. 

La  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula  muy  compri- 
mida transversalmente,  presenta  los  seis  incisivos  y 
los  caninos  situados  en  la  parte  anterior,  en  série 
continua  é inclinados  hacia  adelante. 

De  estos,  solo  el  par  de  incisivos  medios  están  si- 
tuados en  la  parte  anterior  mas  estrecha  de  la  sínfísis, 
con  la  párte  ancha  de  la  corona  en  sentido  transver- 
sal ; los  otros  están  colocados  sobre  los  lados,  con 
el  eje  mayor  de  la  corona  siguiendo  la  dirección  de 
la  série  dentaria.  La  parte  anterior  de  la  corona  es  un 
poco  mas  ancha  que  la  raíz,  y con  la  cúspide  bi  loba- 
da por  un  surco  interno  longitudinal  que  desaparece 
poco  á poco  con  el  desgastamiento,  pero  el  canino 
carece  de  la  mencionada  ranura  presentando  una  co- 
rona cónico-puntiaguda. 

El  p.  y separado  del  canino  por  un  pequeño  dias- 
terna  es  de  corona  cónico-puntiaguda  como  el  ca- 
nino pero  implantado  verticalmente. 

El  p.  o es  de  corona  baja  y bilobada  por  dos  sur- 
cos opuestos,  cada  lóbulo  de  forma  elíptico-triangu- 
lar,  con  la  base  dividida  en  dos  raíces  separadas 
bastante  largas. 

Los  dos  últimos  premolares  y los  dos  primeros 
verdaderos  molares,  están  compuestos  de  dos  pris- 
mas elíptico-triangulares  casi  iguales  separados  por 
dos  surcos  perpendiculares  opuestos  que  llegan  has- 
ta la  base,  que  es  completamente  abierta  ; cada  pris- 
ma es  un  poco  mas  angosto  sobre  el  lado  interno  que 
sobre  el  externo,  sin  surcos  entrantes  ni  aristas  per- 
pendiculares salientes. 

La  última  muela  inferior  está  compuesta  de  tres 


468 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


partes  sub-prismáticas  desiguales,  la  del  medio  de 
casi  doble  tamaño  que  la  anterior,  y la  última  la 
mitad  mas  pequeña,  pero  confundida  sobre  el  lado 
interno  con  la  segunda. 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  del  p.  - 

Diámetro  del  pm.  2 j ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm.  i í ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  pm,  i j ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.  1 \ ántero-posterior 

Diámetro  del  m .2  { ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.l  i ántero-posterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores  

Espesor  vertical  de  la  apófisis  zigomática  del  maxilar 

Distancia  delpm.-al  agujero  sub  orbitario 

i-T 

Ancho  de  la  corona  del  } 1-  * 

1-  

c.  i 


ÍPr 

P-* 

P-  ? •••••• 

p.  j 

m.  

m.-j 

m-3 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  inferio- 
res.. 

Diámetro  transverso  de  las  muelas  inferiores  en  la  corona 
Largo  de  las  muelas  inferiores  de  la  raíz  á la  corona 


0m001 

0.003 

0.0015 

0.045 

0.002 

0.005 

0.002 

0.005 

0.002 

0.004 

0.002 

0.003 

0.0015 


0.021 

0.007 

0.010 

0.0015 

0.002 

0.002 

0.001 

0.001 

0.0028 

0.003 

0.003 

0.003 

0.003 

0.005 


0.023 

0.002 

0.010 


Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  fueron 
descubiertos  primeramente  por  Moreno  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral,  y 
luego  por  Carlos  Ameghino  en  la  misma  región. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Interatherium  superimm  Amegh. 

(Pl.  XV,  fig.  17  á 19) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamíferos  eoce- 
nos etc.,  p.  15,  n*  59,  a.  1887. 

Esta  especie  es  de  talla  un  tercio  mayor  que  la 
precedente,  de  la  que  se  distingue  fácilmente  por 
las  muelas  superiores  que  son  mas  cortas  y mas 


anchas,  presentando  las  muelas  intermediarias  los 
diámetros  longitudinal  y transverso  casi  iguales, 
mientras  en  I.  rodens  el  diámetro  longitudinal  de 
la  corona  es  siempre  bastante  mayor  que  el  trans- 
verso. Además,  los  premolares  superiores  del  I. 
supernum  tienen  el  pliegue  entrante  del  borde 
interno  de  la  corona  mas  profundo  que  en  I.  rodens 
pero  que  no  se  prolonga  en  forma  de  surco  perpen- 
dicular, de  donde  resulta  que  la  cara  interna  en  vez 
de  ser  bilobada  es  de  superficie  perpendicular  con- 
vexa y notablemente  mas  angosta  que  la  cara 
externa. 

El  premolar  segundo,  difiere  de  los  que  siguen 
por  ser  mas  comprimido,  de  corona  mucho  mas  larga 
que  ancha,  pareciéndose  al  correspondiente  del  I. 
rodens  pero  sin  el  surco  perpendicular  interno  de 
este  último. 

Todas  las  muelas  superiores,  tanto  premolares 
como  molares,  tienen  sobre  la  parte  anterior  de  la 
cara  externa  la  misma  arista  perpendicular  que  las 
de  I.  rodens,  pero  menos  acentuada  en  los  mo- 
lares, y con  la  segunda  depresión  perpendicular 
mas  ancha,  ya  bien  acentuada  en  los  dos  últimos 
premolares.  Todos  los  dientes  superiores,  á partir 
del  tercer  premolar,  tienen  la  parte  anterior  bastante 
mas  ancha  que  la  posterior. 

La  corona  del  premolar  segundo  tiene  0m0045  de 
diámetro  ántero-posterior  por  0m002  de  diámetro 
transverso. 

El  tercer  y el  cuarto  premolar  superior  tienen  4 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  sobre  el 
lado  externo,  solo  0m0025  sobre  el  interno,  y 
0m0035  de  diámetro  transverso  máximo.  Los  verda- 
deros molares  difieren  por  ser  un  poco  mas  anchos 
sobre  la  cara  interna  disminuyendo  un  poco  de  ta- 
maño del  primero  al  tercero. 

Las  siete  muelas  superiores  juntas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  28  milímetros  siguiendo  la 
curva  de  la  série  dentaria,  y de  solo  26  milímetros 
en  línea  recta. 

Un  pequeño  fragmento  de  la  parte  anterior  de  un 
cráneo  con  el  intermaxilar  prueba  que  el  paladar  del 
Inter atherium  tenía  detrás  de  los  iucisivos  dos 
grandes  agujeros  incisivos  separados  como  en  Pa- 
chyrucos,  aunque  mas  cortos,  en  vez  de  la  hendi- 
dura incisiva  del  Typotherium. 

La  dentadura  de  la  mandíbula  inferior  no  presenta 
nada  de  particular,  escepcion  hecha  de  su  tamaño 
un  poco  mayor,  pero  los  dientes  están  en  série  den- 
taria mas  continua,  desapareciendo  el  pequeño 


UNGULADOS 


469 


diastema  que  separa  el  canino  del  primer  premolar. 
Las  siete  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  27  milímetros,  y la  rama  horizontal 
debajo  del  m.  r tiene  15  milímetros  del  alto.  La 
sínñsis  medida  sobre  el  lado  externo  tiene  14  milí- 
metros de  largo. 

La  cara  externa  de  la  rama  horizontal  presenta 
tres  perforaciones  mentonianas : la  anterior,  que  es 
la  mayor,  debajo  del  canino;  la  segunda,  que  es  la 
mas  pequeña,  debajo  del  p.  y la  tercera,  debajo 
del  p.  x. 

Conozco  de  esta  especie  las  dos  ramas  algo  des- 
trozadas de  la  mandíbula  inferior,  con  tres  muelas 
de  la  primera  dentición  todavía  poco  gastadas,  y el 
primer  molar  persistente.  Las  muelas  caedizas,  bi- 
lobadas  por  dos  surcos  opuestos,  uno  cá  cada  lado, 
presentan  raíces  separadas.  Estas  muelas,  toda- 
vía nuevas,  tanto  las  caedizas  como  las  persisten- 
tes, se  distinguen  por  la  particuridad  de  presentar 
cada  lóbulo  al  lado  interno,  una  pequeña  escota- 
dura ó cavidad,  muy  superficial  y que  desaparece 
pronto  con  el  desgastamiento,  pero  que  corres- 
ponde de  una  manera  evidente  á los  dos  pliegues 
entrantes  ó escotaduras  internas  de  los  molares 
inferiores  de  Toxodon , Protoxodon,  Colpodon , 
etc.,  como  también  de  las  muelas  de  muchos  pa- 
quidermos, como  el  Homalodontotherium,  Ma- 
crauchenia,  etc. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghijno  en  las 
barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 


ICOCHILUS  n.  gén. 

>• 

Este  género  es  muy  cercano  del  anterior,  del  que 
se  distingue  particularmente  por  los  premolares 
tanto  superiores  como  inferiores  que  son  todos  de 
base  abierta  y sin  raíces  distintas. 

Los  incisivos  superiores  son  de  tamaño  mu  y des- 
igual, los  internos  de  corona  ancha  y comprimida  de 
adelante  hacia  atrás,  pero  muy  cortos;  los  inter- 
mediarios son  de  la  misma  forma  aunque  una  mitad 
mas  pequeños;  y los  externos,  son  muy  pequeños, 
rudimentarios  y de  punta  cónica. 

El  canino  y el  premolar  primero  son  también 


pequeños  y de  punta  cónica.  Los  demás  premolares, 
sucesivamente  mas  grandes  hasta  el  cuarto,  están 
bi lobados  al  lado  interno  por  un  surco  perpendicular 
y un  pliegue  entrante  en  la  corona  y presentan 
sobre  la  parte  anterior  del  externo  dos  aristas  per- 
pendiculares elevadas,  separadas  por  una  ranura 
perpendicular  muy  profunda.  Los  verdaderos  mo- 
lares son  de  la  misma  forma  general  pero  con  una 
segunda  depresión  perpendicular  sobre  la  mitad 
de  la  cara  externa. 

En  la  mandíbula  inferior  los  seis  incisivos  y los 
caninos  están  colocados  todos  á continuación,  to- 
mando el  aspecto  de  ocho  incisivos  dirijidos  hacia 
adelante,  de  corona  corta  y angosta,  bilobada  en  los 
dientes  poco  gastados,  y de  raíz  larga  y cilindrica. 
A los  caninos  sigue  una  pequeña  barra,  y luego  las 
siete  muelas  inferiores,  de  las  cuales  la  primera  es 
muy  pequeña,  de  raíz  cilindrica  y de  corona  baja, 
cónico-comprimida.  Las  muelas  que  siguen,  del 
p.  - al  ni.  2,  están  formadas  cada  una  por  dos 
prismas  triangulares  desiguales,  el  posterior  un 
poco  mas  grande  que  el  anterior,  y separados  por 
dos  surcos  perpendiculares  opuestos,  uno  interno  y 
otro  externo,  como  en  Inter atherium ; cada  uno 
de  estos  prismas,  sin  surcos  ni  pliegues  entrantes, 
es  mas  angosto  en  el  lado  interno  en  donde  forma 
como  una  arista  perpendicular,  y mas  ancho  y redon- 
deado en  el  externo.  La  última  muela  inferior  está 
formada  por  tres  partes  sub-prismáticas  desiguales, 
la  del  medio  mas  grande  que  la  anterior,  y la  pos- 
terior mucho  mas  pequeña  representando  casi  como 
un  prolongamiento  del  prisma  mediano  del  que  se 
distingue  por  dos  surcos  opuestos  poco  profundos. 
De  estas  muelas,  los  premolares  son  casi  rectos,  y los 
verdaderos  molares  - y ? son  arqueados  hácia  afuera 
y hácia  atrás.  Cada  muela  muestra  en  la  base  dos 
cavidades  anchas  pero  poco  profundas,  una  en  cada 
prisma. 

Las  muelas  superiores  son  poco  arqueadas  hácia 
adentro,  y las  séries  dentarias  casi  derechas  y poco 
convergentes  hácia  adelante,  limitando  un  paladar 
no  muy  excavado,  de  fondo  un  poco  cóncavo,  que 
se  angosta  muy  poco  entre  los  primeros  premo- 
lares. 

El  hueso  palatino  penetra  entre  los  maxilares  con 
un  ancho  considerable,  llegando  hasta  enfrente  del 
cuarto  premolar,  de  manera  que  forma  una  parte 
notable  del  paladar;  en  los  dos  ángulos  ántero-externo 
de  la  sutura  máxilo-palatina,  hay  una  pequeña  per- 
foración palatina  circular.  En  su  parte  posterior  el 


470 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


palatino  se  eleva  notablemente  hacia  arriba  y se 
extiende  bastante  mas  allá  de  los  maxilares,  en  forma 
de  un  hueso  rectangular  que  prolonga  la  bóveda  del 
paladar  Inicia  atrás,  terminando  en  los  lados  en  las 
mismas  prolongaciones  óseas  que  distinguen  los 
demás  géneros  de  esta  familia.  Una  particularidad 
de  este  género,  es  la  existencia  de  dos  profundas 
escotaduras  en  la  parte  posterior  del  paladar,  una  á 
cada  lado,  dirijidas  de  atrás  hacia  adelante  y colocadas 
al  lado  interno  de  la  última  muela,  separando  la 
parte  posterior  de  los  maxilares  de  los  palatinos. 

La  parte  anterior  del  paladar,  adelante  de  las 
muelas,  es  muy  corta  y ancha,  sin  presentar  el  es- 
trechamiento detrás  de  los  incisivos  que  distingue 
la  generalidad  de  los  mamíferos,  enangostándose  al 
contrario  gradualmente  aunque  de  una  manera  po- 
co sensible  hasta  la  parte  anterior  del  intermaxilar. 
Las  perforaciones  incisivas  son  anchas  y cortas,  pe- 
netrando á penas  un  poco  en  la  parte  anterior  de  los 
maxilares.  Sóbrela  línea  media  longitudinal  del  pa- 
ladar ambos  maxilares  permanecen  completamente 
distintos  por  sutura  bien  visible,  pero  en  su  mitad 
posterior  forman  una  cresta  longitudinal  poco  ele- 
vada que  se  prolonga  hasta  la  parte  posterior  de  los 
palatinos. 

El  intermaxilar  es  un  hueso  sumamente  corto,  con 
su  cara  inferior  en  forma  de  herradura  y con  sus 
dos  alas  laterales  que  ascienden  hácia  arriba  hasta 
unirse  con  los  nasales,  pero  mucho  mas  bajos  que  en 
Toxoclon,  Typotherium  ó Pachyrucos.  Ambas 
mitades  del  intermaxilar  están  completamente  sepa- 
radas sobre  la  línea  mediana  por  sutura  bien  visi- 
ble, elevándose  muy  poco  encima  de  los  incisivos, 
razón  por  la  cual  las  raíces  de  estos  se  han  desarro- 
llado muy  poco.  La  apertura  nasal  está  situada  muy 
adelante,  y es  mas  baja  que  en  los  demás  géneros. 

Los  maxilares  no  son  tan  fuertes  como  en  Pa- 
chyrucos y Typotherium,  presentando  la  cara 
perpendicular  externa  mas  baja  y un  poco  excavada 
adelante,  sin  que  la  región  que  comprende  los  al- 
veolos de  las  muelas  forme  la  gran  convexidad  que 
distingue  los  maxilares  de  la  mayor  parte  de  los  gé- 
neros de  este  grupo.  La  apófisis  zigomática  del  ma- 
xilares corta  y fuerte,  y el  agujero  sub-orbitario  de 
tamaño  muy  pequeño,  perfora  la  base  de  esta  apófi- 
sis inmediatamente  adelante  del  borde  orbitario.  El 
borde  anterior  del  frontal  que  limita  con  el  inter- 
maxiiar  forma  una  línea  perpendicular  casi  recta. 

Las  órbitas  son  de  tamaño  relativamente  pequeño, 
no  tan  extendidas  hácia  afuera  como  en  Pachyrucos 


y 'Typotherium,  y colocadas  bastante  mas  ade- 
lante. 

Los  nasales  son  muy  cortos,  con  su  borde  poste- 
rior que  empieza  bastante  mas  adelante  del  nivel  del 
borde  anterior  de  las  órbitas,  anchos  en  la  parte  pos- 
terior, mas  angostos  en  la  anterior,  sin  estar  soldados 
entre  sí  ni  tampoco  con  los  frontales  y maxi- 
lares. 

Los  frontales  y parietales  constituyen  casi  toda  la 
parte  superior  del  cráneo.  Los  parietales  son  hundi- 
dos en  su  parte  posterior  como  en  el  Typotherium , 
formando  sobre  la  línea  media  una  cresta  sagital 
elevada  y larga,  que  desprendiéndose  hácia  atrás  de 
la  cresta  occipital  se  dirije  adelante  en  una  exten- 
sión de  algo  mas  dedos  centímetros,  en  donde  se 
bifurca  dividiéndose  en  dos  crestas  temporales  que 
se  dirijen  hácia  adelante  y hácia  afuera  hasta  termi- 
uar  encima  délas  órbitas,  con  la  particularidad  no- 
table que,  en  donde  se  bifurca  la  cresta  sagital,  se 
bifurcan  también  los  parietales,  separándose  y acom- 
pañando ambas  crestas  que  en  toda  su  extensión 
están  formadas  por  los  parietales,  quedando  entre 
ambas  un  espacio  triangular  ocupado  por  los  fronta- 
les. Estos  huesos  soldados  entre  sí,  forman  un  espa- 
cio superior  casi  plano  y en  forma  de  triángulo,  cu- 
ya base  de  un  poco  mas  de  dos  centímetros  de  an- 
cho está  formada  por  el  borde  anterior  adelante  de 
las  órbitas  que  forma  con  los  nasales  una  línea  trans- 
versal casi  derecha.  Este  espacio  se  prolonga  hácia 
atrás  en  una  extensión  de  un  poco  mas  de  un  centí- 
metro, enanchándose  luego  para  formar  la  cúspide 
del  triángulo  que  penetra  entre  ambos  parieta- 
les en  forma  de  cuña,  alcanzando  la  cúspide  hasta 
el  punto  en  donde  se  bifurca  la  cresta  sagital.  En  el 
Icochilus  extensus  la  longitud  de  los  frontales  de 
la  cúspide  á la  base  del  triángulo  sobre  la  línea  me- 
dia, es  de  33  milímetros,  y la  de  los  parietalesde  43 
milímetros,  pero  la  lougitud  de  los  parietales  y 
frontales  juntos  debido  á la  intercalación  de  la  parte 
posterior  de  los  últimos  en  la  anterior  de  los  pri- 
meros es  de  solo  62  milímetros. 

Los  temporales  están  colocados  hácia  los  lados  en 
una  posición  parecida  á la  del  Typotherium,  con 
la  parte  posterior  que  toma  participación  en  la  for- 
mación del  llano  occipital  constituyendo  sus  partes 
laterales,  y con  la  apófisis  zigomática  que  se  pro- 
longa en  forma  de  cresta  hácia  atrás  hasta  unirse 
con  la  cresta  occipital  como  sucede  en  Typothe- 
rium, limitando  fosas  temporales  extendidas  y pro- 
fundas. La  parte  escamosa  de  los  temporales  es  pe- 


UNGULADOS 


471 


quena,  ascendiendo  hacia  adelante  y hacia  arriba 
para  contribuir  al  enanchamiento  de  la  cavidad  cere- 
bral, la  que  sin  embargo  era  sumamente  pequeña. 

El  llano  occipital  posterior  es  muy  bajo  y muy 
ancho,  con  la  parte  superior  que  se  eleva  en  forma 
de  cresta  no  muy  elevada  y un  poco  vuelta  hacia 
atrás  y hacia  los  lados  formando  la  continuación  de 
la  cresta  occipital.  La  parte  inferior  del  occipital 
llevaba  á cada  lado  una  fuerte  apófisis  para-occipi- 
talcomo  eula  vizcacha. 

La  mandíbula  inferior,  es  sumamente  fuerte, 
corla,  gruesa  y alta,  con  la  sínfisis  corta,  dirijida 
oblicuamente  hacia  arriba,  y comprimida  transver- 
salmente hacia  adelante  en  forma  de  pico.  La  parte 
posterior  de  la  rama  horizontal  se  enancha  de  una 
manera  notable,  y la  rama  ascendente  ocupa  una  ex- 
tensión verdaderamente  sorprendente. 

Conozco  cuatro  especies  de  este  género  que  se 
distinguen  por  los  caractéres  siguientes  : 

Segunda  arista  anterior  externa  de  los  premola- 
res superiores,  muy  desarrollada,  en  forma  de  co- 
lumna perpendicular  saliente.  Surco  mediano  ex- 
terno de  los  verdaderos  molares  superiores  poco 
marcado.  Talla  mayor.  I.  extensus. 

Segunda  arista  anterior  externa  de  los  premola- 
res superiores  menos  desarrollada,  del  mismo  ta- 
maño que  la  primera,  sin  afectar  la  forma  de  co- 
lumna saliente.  Surco  medio  externo  de  los  verda- 
deros molares  superiores,  profundo.  Talla  menor. 

I.  excavalus. 

Todas  las  aristas  y surcos  externos  poco  acentua- 
dos, constituyendo  una  cara  perpendicular  externa 
simplemente  ondulada.  Talla  comparable  á la  ante- 
rior • I.  undulatus. 

Las  dos  aristas  perpendiculares  de  la  parte  ante- 
rior de  la  cara  externa  poco  desarrolladas  y de  ta- 
maño casi  igual  entre  sí  del  p.  - al  m.¿.  Todas  las 
muelas  superiores  menos  el  p.  - con  una  depresión 
perpendicular  mediana  sobre  la  cara  externa.  Mue- 
las inferiores  compuestas  de  dos  partes  mas  elíp- 
ticas y mas  iguales.  Talla  apenas  un  poco  menor 
que  I.  extensus.  I.  rotundutus. 


Ioocliilus  extensos  n.  sp. 

(Pl.  XV,  fig.  4 y 9) 

Esta  es  la  especie  de  mayor  tamaño,  cuya  talla  era 
un  poco  superior  á la  del  conejo. 


Los  premolares-,  Ay  - se  distinguen  fácilmente 
de  los  de  las  demás  especies,  por  presentar  sobre  la 
parte  anterior  de  la  cara  externa  dos  aristas  estre- 
chas separadas  por  una  ranura  angosta  y profunda; 
de  estas  dos  aristas,  la  anterior  que  forma  el  ángulo 
ántero-externo  de  cada  diente  es  mas  pequeña  y 
mas  baja,  y la  posterior  mas  ancha  y considerable- 
mente mas  elevada  tomando  la  forma  de  una  colum- 
na perpendicular  saliente.  La  parte  posterior  exter- 
na detrás  de  la  columna  mencionada  es  mas  baja  y 
plana,  uniéndose  á la  cara  posterior  formando  un 
ángulo  redondeado. 

Los  verdaderos  molares  superiores  tienen  las 
dos  aristas  de  la  parte  anterior  de  la  cara  externa 
mas  estrechas  y de  tamaño  mas  igual,  sin  que  la  se- 
gunda tome  la  forma  de  columna  perpendicular  sa- 
liente. Detrás  de  esta  segunda 'arista  viene  una  de- 
presión perpendicular  colocada  sobre  la  mitad  del 
ancho  de  la  cara  externa  de  la  muela,  de  fondo  cón- 
cavo pero  poco  profunda.  Cada  uno  de  los  verdade- 
ros molares  superiores  presenta  sobre  el  borde  ex- 
terno de  la  corona  dos  cúspides  ó cerros  puntiagu- 
dos, formados  por  el  prolongamiento  délas  ondula- 
iaciones  convexas  perpendiculares  de  la  cara  ex- 
terna. 

En  la  mandíbula  inferior,  los  dos  lóbulos  que  for- 
man cada  muela,  son  de  forma  mas  distinta  entre  sí 
que  en  las  otras  especies;  el  lóbulo  anterior  tiene 
el  lado  interno  mucho  mas  estrecho  y en  forma  de 
arista  perpendicular  angosta  y saliente  dirijida  Ini- 
cia atrás,  y el  lado  externo  mas  ancho  y redondea- 
do, con  su  eje  mayor  dirijido  oblicuamente  de  afuera 
Inicia  adentro  y de  adelante  Inicia  atrás,  presentando 
la  cara  posterior  de  un  ancho  considerable ; el  ló- 
bulo posterior  es  también  igualmente  muy  estrecho 
sobre  el  borde  interno  y mas  grueso  sobre  el  exter- 
no, pero  presenta  su  parte  anterior  que  se  une  al 
lóbulo  que  lo  precede  considerablemente  mas  an- 
gosta que  la  posterior. 

La  mandíbula  inferior  presenta  tres  agujeros  men- 
tonianos,  el  anterior  mas  grande,  colocado  debajo 
de  la  barra  que  separa  el  p.  T del  c.  r en  el  punto 
en  que  la  sínfisis  se  comprime  transversalmente  pa- 
ra tomar  la  forma  de  pico,  el  segundo  mucho  mas 
pequeño  está  colocado  debajo  del  p.  -,  y el  tercero 
igualmente  pequeño,  se  encuentra  debajo  de  la  par- 
te anterior  del  p.  7;.. 

La  cara  externa  de  la  rama  horizontal  debajo  de 
los  premolares  es  gruesa  y convexa.  La  rama  ascen- 
dente presenta  el  borde  anterior  con  la  base  que  sale 


472 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


del  lado  externo  de  la  última  muela  levantándose  ha- 
cia arriba  formando  una  pequeña  curva  cóncava, 
pero  su  parte  superior  que  constituía  la  apófisis  co- 
ronoides  se  inclina  hacia  adelante. 


Dimensiones 

Diámetro  de  la  corona  del  i.  i [ ántero-posterior 0-0015 

( transverso 0.0047 

Diámetro  de  la  corona  del  i.  i ¿«tero-posterior 0.0015 

( transverso 0.0025 

Diámetro  del  i.¿ 0.001 

Diámetro  del  c.  ¿ 0.0015 

Diámetro  del  p.  I í ¿^tero-posterior 0.0015 

( transverso 0.001 

Diámetro  del  p.A  j ¿«tero-posterior 0.003 

( transverso  máximo 0.002 

Diámetro  del  p.  I í ¿«tero-posterior 0.0035 

( transverso  máximo 0.003 

Diámetro  del  p.i  j ¿«tero-posterior 0.004 

Diámetro  del  m.  1 í fnter°-P0sle"01: 0'0M5 

( transverso  máximo 0.0035 

T, * , , , , „ C ántero-posterior ...  0.0045 

Diámetro  del  m.  ) 1 

( transverso  máximo 0.0032 

Diámetro  del  m.  i f ¿«tero-posterior 0.005 

( transverso  máximo 0.0035 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores  0.027 

Longitud  de  la  parte  anterior  del  i.  i á la  parte  posterior 

del  m.  ¿ 0.043 

Diámetro  mayor  del  i.  7 0.002 

» » del  i.  ^ 0 . 002 

» » del  i.  y 0.002 

Diámetro  ántero-posterior  del  canino 0.0015 

Largo  del  diastema  que  separa  el  canino  del  pm.  y 0.0027 

P-7 0.0018 

p.y 0.003 

P-7 0.0035 

Diámetro  ántero-posterior  del  { p.  -j 0.004 

m-r 0.005 

m.  0.005 

m.  0.006 

Diámetro  transverso  de  cada  una  de  las  muelas  inferiores.  0.003 
Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  0.028 

Longitud  del  espacio  entre  la  parte  anterior  del  i.-  y la 

posterior  del  m.  0.042 

Longitud  de  la  sínfisis 0.017 

Mayor  diámetro  ántero-posterior  de  la  rama  ascendente..  0.028 

Diámetro  del  cóndilo  articular  f may01 0.008 

( menor. 0.006 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.- 0.015 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.y 0.018 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  m.  y 0.025 

Largo  de  la  mandíbula  inferior 0.072 

Longitud  de  la  parte  palatina  del  intermaxilar 0.010 

Longitud  del  paladar 0.049 

Ancho  del  intermaxilar  en  su  parte  anterior 0.011 

Ancho  del  intermaxilar  en  su  parte  posterior  y sobre  la 

cara  palatina 0.012 

Ancho  del  paladar  entre  los  p.  ¿ 0.014 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  i 0.019 

Longitud  de  los  palatinos 0.023 


Ancho  de  los  palatinos  entre  las  escotaduras  posteriores 


del  paladar q 

Alto  de  los  maxilares  en  su  parte  anterior 0.015 

Alto  de  los  maxilares  adelante  de  las  órbitas 0.021 

Ancho  máximo  de  los  frontales  entre  las  órbitas . 0.029 

Diámetro  transverso  máximo  del  cráneo  entre  la  parte  pe- 
trosa de  los  temporales 0.048 

Mayor  altura  del  cráneo  entre  la  corona  de  las  muelas  y la 

parte  superior  del  frontal o. 026 

Distancia  entre  la  parte  anterior  de  ambas  crestas  parieta- 

,les 0.018 

Diámetro  vertical  del  llano  occipital 0.044 

Diámetro  transverso  máximo  entre  los  bordes  externos  de 

ambos  cóndilos  articulares 0.020 

Longitud  del  cráneo  de  los  incisivos  internos  á los  cón- 
dilos occipitales 0.080 


Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 

Icocliilus  excavatus  n.  sp. 

(Pl.  XV,  fig.  10  á 13) 

Esta  especie  era  de  un  tercio  mas  pequeña  que  la 
precedente,  de  la  que  se  distingue  por  la  conforma- 
ción de  la  cara  externa  de  los  premolares  y molares 
superiores,  que  es  bastante  diferente. 

Los  premolares2,  - y -,  presentan  las  dos  aristas 
perpendiculares  de  la  parte  anterior  de  la  cara  exter- 
na, mas  estrechas,  y de  tamaño  igual,  sin  que  la 
segunda  tome  la  forma  de  una  columna  saliente  co- 
mo en  la  especie  anterior;  además  la  parte  posterior 
externa  de  cada  uno  de  estos  dientes  en  vez  de  ser 
plana  como  en  los  del  I.  extensus  es  excavada  por 
un  surco  perpendicular  que  viene  inmediatamente 
detrás  de  la  segunda  arista,  como  sucede  con  los 
verdaderos  molares  de  la  especie  mencionada. 

Los  verdaderos  molares  superiores  del  I.  exca- 
vatus tienen  las  dos  aristas  perpendiculares  de  la 
parte  anterior  de  la  cara  externa,  casi  confundidas 
en  una  sola,  que  toma  el  aspecto  de  una  columna 
ancha  en  la  que  apenas  se  vé  un  pequeño  vestigio 
de  la  ranura  que  en  los  premolares  y en  los  molares 
de  la  otra  especie  la  dividen  en  dos  aristas.  Detrás  de 
esta  columna,  sobre  la  parte  media  de  la  cara  exter- 
na, viene  el  surco  perpendicular,  mas  estrecho  y 
mas  profundo  que  en  los  de  la  otra  especie. 

Las  muelas  forman  unasérie  dentaria  mas  arquea- 
da, pero  mas  corta,  pues  las  siete  muelas  superiores 
juntas  solo  ocupan  un  espacio  longitudinal  en  línea 
recta  de  22  milímetros. 


UNGULADOS 


473 


La  mandíbula  inferior  se  distingue  por  un  tamaño 
un  poco  menor,  por  la  parte  sinfisaria  mas  compri- 
mida transversalmente,  por  el  diastema  entre  el  ca- 
nino y el  premolar  todavía  bastante  mas  corto,  y por 
los  dos  prismas  que  componen  cada  muela  que  son 
mas  elípticos  y de  consiguiente  menos  prismáticos  y 
menos  oblicuos  que  en  la  otra  especie. 

Dimensiones 

0“001 
0.003 
0.0035 
0.004 
0.004 
0.0038 
0.003 

Localidad. — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceáo  in- 
ferior). 


Ip.i. 
p.¿. 

p.2' 

p.i. . 

m.-¡- 

m.¿ 

m.- 


Icochilus  undulatus  n . sp . 

(Pl.  XV,  fig.  14) 


Esta  especie  era  de  talla  intermediaria  entre  las 
dos  precedentes,  de  las  que  se  distingue  por  los  mo- 
lares y premolares  superiores  de  una  conformación 
bastante  distinta,  particularmente  sobre  la  cara  ex- 
terna. 

Los  premolares  superiores  tienen  las  dos  aristas 
perpendiculares  de  la  parte  anterior  de  la  cai’a  ex- 
terna un  poco  mas  anchas,  pero  mas  bajas,  sin  levan- 
tarse sobre  el  plano  de  la  cara  externa  como  sucede 
con  las  dos  especies  precedentes,  separadas  por  una 
ranura  poco  profunda,  y la  segunda  aristá  seguida 
hacia  atrás  de  una  ranura  idéntica  á la  precedente, 
de  donde  resulta  que  la  cara  externa  de  estos  dien- 
tes presentan  tres  elevaciones  perpendiculares  poco 
elevadas,  separadas  por  dos  surcos  poco  profundos, 
que  dan  á la  superficie  externa  de  la  muela  un  as- 
pecto ligeramente  ondulado,  muy  diferente  del  que 
caracteriza  los  mismos  dientes  del  I.  extensus  y el 
I.  excavatus. 

Los  verdaderos  molares  difieren  todavía  mas  que 
los  premolares,  pues  las  dos  aristas  externas  ante- 
riores están  completamente  confundidas  en  una  sola 
columna  convexa  bastante  ancha;  cada  muela  supe- 
rior presenta  así  sobre  el  lado  externo  dos  columnas 
ó lóbulos  perpendiculares  poco  salientes  que  cor- 


responden á los  dos  lóbulos  internos,  estando  sepa- 
rados por  una  pequeña  depresión  perpendicular  po- 
co profunda,  opuesta  al  pliegue  y profundo  surco 
perpendicular  del  lado  interno. 

Las  últimas  muelas  superiores,  y sobre  todo  el 
último  verdadero  molar,  se  distingue  por  una  coro- 
na muy  comprimida.  La  serie  dentaria  era  casi  recta. 


Dimensiones 


Diámetro  del  p.  l j ántero-posterior <>”035 

( transverso 0.025 

Diámetro  del  p.  i { ántero-posterior 0.0037 

(transverso 0.003 

Diámetro  del  m.i  \ ántero-posterior 0.004 

< transverso., 0.027 

Diámetro  del  m. L j ántero-posterior 0.004 

Diámetro  del  m.i  j ántero-posterior 0.004 

' transverso 0 . 002 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  últimas  muelas 
superiores 0.0185 


Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


Icocliilus  rotimdatus  n.  sp. 

(Pl.  xv,  fig,  ís  y 16) 


La  talla  de  esta  especie  es  apenas  un  poco  menor 
que  la  del  I.  extensus,  y con  muelas  que  reúnen  en 
parte  los  caractéres  de  las  tres  precedentes. 

Los  premolares  superiores  tienen  las  dos  aristas 
perpendiculares  déla  parte  anterior  de  la  cara  ex- 
terna, apenas  un  poco  desiguales,  la  segunda  algo 
mas  desarrollada  que  la  primera,  pero  sin  tomar  la 
forma  de  columna  saliente  que  presenta  en  los  pre- 
molares del  I.  extensus.  Además,  detrás  de  la  se- 
gunda arista  existe  la  depresión  ó surco  perpendi- 
cular medio,  que  falta  en  los  mismos  dientes  de  la 
especie  mencionada. 

Los  verdaderos  molares  presentan  las  dos  aristas 
anteriores  casi  confundidas,  con  la  ranura  que  las 
separa  poco  profunda  ó rudimentaria,  pero  sin  que 
se  levanten  tanto  encima  de  la  superficie  de  la  cara 
externa  como  en  el  I.  excavatus.  Detrás  de  esta 
arista,  viene  la  depresión  perpendicular  mediana, 
bastante  ancha,  pero  poco  profunda.  La  última  mue- 
la superior  es  apenas  un  poco  mas  pequeña  que  la 


60 


474 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


penúltima  y casi  del  mismo  ancho.  La  série  dentaria 
es  ligeramente  arqueada. 


Dimensiones 

Diámetro  de  la  corona  del  p.  £ \ ^tero-posterior 

( transvei'so-máximo 

Diámetro  del  p.  ¿ í ^tero-posterior 

{ transverso-maximo 

Diámetro  del  m.  i ^tero-posterior 

( transverso-máximo 

Diámetro  del  m.i  \ Entero-posterior 

( transverso-máximo 

Diámetro  del  m.í  j “ero-posterior 

( transverso-maximo 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  últimas  mué 
las  superiores 

De  la  mandíbula  inferior  conozco  un  fragmento  de 
la  rama  horizontal  del  lado  izquierdo,  con  los  dos 
últimos  premolares  y el  primer  verdadero  molar. 
Cada  muela  consta  de  dos  prismas  elípticos  casi 
iguales,  apenas  un  poco  mas  angostos  sobre  el  lado 
interno,  con  su  diámetro  mayor  en  sentido  transver- 
sal. El  p.  -5  tiene  0m0035  de  diámetro  ántero-poste- 
riory0m0025  de  diámetro  transverso.  El  p.  j y el 
m.  p tienen  cada  uno  4 milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior  y 3 milímetros  de  diámetro  transver- 
so. El  agujero  mentoniano  posterior  es  de  tamaño 
mucho  mayor  que  en  las  otras  especies,  pero  está 
igualmente  colocado  debajo  de  la  parte  anterior  del 
p.  T.  La  rama  horizontal  debajo  del  p.  T tiene  17 
milímetros  de  alto. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


0m0032 

0.0025 

0.004 

0.003 

0.0045 

0.0034 

0.004 

0.0032 

0.004 

0.003 

0.018 


PROTYPOTHERIUM  amegii. 


Protypotherium,  Ameghino ,'Catdlogo  de  laprov.  de  Buen. 
Air.  en  la  Exp.  Cont.  Sud-Amer.  Marzo  de  1882. 
Bol.  del  Inst.  Geog.  Arg.  Junio  de  1882.  — Id.  Bol. 
de  la  Ac.  Nac.  de  Cieñe. , t.  III,  p.  79,  1885. — Ob- 
serv.  gen.  sobre  los  toxodontes , p.  52  (An.  del 
Museo  La  Plata),  1887.— Id.  Enumeración  e te., 
p.  15,  1887. 

Toxodontophanus , Moreno,  Patagonia,  etc.,  p.  23,  Julio  de 
1882  (nomen  nudum). 

Ameghino,  Observ.  gen.  etc.,  p.  64,  a,  1887. 

Este  género  fué  fundado  primeramente  por  mí 


sobre  una  sínfisis  de  mandíbula  rodada  y destroza- 
da en  la  que  se  veían  los  alveolos  de  seis  incisivos, 
pero  que  la  forma  de  la  mandíbula  denotaba  afinida- 
des con  el  Typotherium,  que  solo  tiene  4 muelas 
en  la  mandíbula  inferior.  Mas  tarde  describí  parte 
de  una  mandíbula  inferior  con  las  últimas  cuatro 
muelas,  pieza  que  había  sido  recojida  en  las  for- 
maciones terciarias  del  Paraná  por  D.  Santiago 
Both. 

Pocos  meses  después  que  yo  clasificaba  la  sínfisis 
mandibular  del  Protypotherium , el  Dr.  Moreno 
determinaba  un  fragmento  de  mandíbula  superior 
con  tres  muelas  que  había  traído  de  su  viaje  á la 
Patagonia  austral,  como  procedente  de  un  toxoclonte 
pequeño,  que  denominó  Toxodontophanus  aus- 
tralis,  y bajo  el  mismo  nombre  hablé  últimamente 
de  dicha  pieza,  dando  sus  principales  caractéres  en 
mi  trabajo  sobre  los  toxodontes,  ya  citados.  Pero  las 
colecciones  traidas  por  mi  hermano  Carlos  Ameghi- 
no prueban  ahora  que  Protypotherium  y Toxo- 
dontophanus son  sinónimos,  aunque  la  especie  de 
Patagonia  nombrada  por  Moreno,  y otras  tres  distin- 
tas que  la  acompañan  son  diferentes  del  Protypothe- 
rium antiquum  del  Paraná. 

La  fórmula  dentaria  del  Protypotherium  es  f i. 
I c.  - pm.  | m.,  colocados  todos  en  série  continua, 
pero  los  inferiores  mas  apretados  entre  sí  que  los 
superiores.  Los  seis  incisivos  superiores  son  de  co- 
rona ancha  y comprimida,  de  borde  casi  cortante, 
con  raiz  bien  distinta  y sin  esmalte,  concluyendo 
en  base  cónico-cilíndrica.  La  corona  de  los  in- 
cisivos está  cubierta  por  una  capa  de  esmalte  so- 
bre la  cara  anterior  ó externa  que  desciende  hácia 
abajo  hasta  el  interior  de  los  alveolos,  pero  sobre  la 
cara  interna  la  capa  de  esmalte  es  muy  baja,  y de- 
saparece en  cuanto  empieza  el  desgastamiento.  De 
los  seis  incisivos  superiores,  los  dos  del  medio,  son 
mas  anchos  y colocados  en  la  parte  anterior  del 
cráneo  ; los  otros  cuatro  son  algo  mas  angostos  y 
colocados  hácia  los  lados,  con  su  mayor  diámetro  en 
dirección  del  eje  de  la  série  dentaria. 

Los  caninos  son  absolutamente  de  la  misma  forma 
que  los  incisivos  externos  y estos  ocho  dientes  al 
ser  atacados  por  la  masticación  se  vuelven  pronto 
de  corona  completamente  plana. 

El  pm.  - es  un  diente  pequeño,  de  sección  elíp- 
tica, sin  surcos  ni  columnas  perpendiculares,  im- 
plantado con  su  eje  mayor  un  poco  oblicua- 
mente. 

Los  premolares  que  siguen  son  de  sección  elípti- 


UNGULADOS 


475 


co-prismática,  con  su  ángulo  anterior  externo 
angosto  y anguloso,  y el  posterior  interno  mas  ancho 
y redondeado;  cada  uno  de  estos  dientes  lleva  sobre 
su  parte  anterior  externa,  casi  en  el  ángulo,  un  pe- 
queño surco  perpendicular  que  separa  dos  colum- 
nas perpendiculares  estrechas  y redondeadas.  Los 
cuatro  premolares  aumentan  gradualmente  de  ta- 
maño del  primero  al  cuarto . 

Los  tres  verdaderos  molares  superiores  son  de 
sección  alargada  de  adelante  hácia  atrás,  divididos 
por  un  surco  perpendicular  interno  en  dos  lóbulos 
casi  iguales;  la  cara  externa  es  ondulada  y con  el 
mismo  surco  perpendicular  en  la  parte  posterior  que 
tienen  los  premolares,  pero  menos  profundo.  Estas 
muelas  aumentan  de  tamaño  de  atrás  hácia  adelan- 
te hasta  el  m.  - que  tiene  casi  doble  tamaño  que 
el  pm. 

En  la  mandíbula  inferior  los  cuatro  incisivos  del 
medio  son  de  tamaño  igual,  cilindricos,  muy  delga- 
dos, de  raiz  cilindrica  sumamente  larga,  corona 
igualmente  cilindrica  apenas  un  poco  mas  gruesa 
que  la  raíz,  pero  muy  corta  y gastada  verticalmen- 
te. Los  incisivos  externos  sonde  la  misma  forma, 
pero  mas  gruesos  y con  la  cúspide  de  la  corona  un 
poco  mas  ancha,  mas  aplastada  y bilobada  aliado 
interno . 

El  canino  es  déla  misma  forma  que  el  incisivo  ex- 
terno pero  un  poco  mas  grande. 

Los  premolares  r y 5,  son  también  bastante  pe- 
queños, de  raiz  simple  y cónico- cilindrica,  y de 
corona  elíptica  con  su  eje  mayor  en  dirección  del 
eje  de  la  série  dentaria.  Los  premolares  5 y son 
de  tamaño  algo  mayor,  con  dos  surcos  perpendicu- 
lares opuestos,  uno  al  lado  interno  y el  otro  al  ex- 
terno, que  dividen  cada  muela  en  dos  lóbulos  muy 
desiguales,  uno  anterior  muy  grande  y el  otro  pos- 
terior mucho  mas  chico,  circular  y colocado  sobre  el 
lado  interno. 

Los  verdaderos  molares  r y j son  de  tamaño  to- 
davía mayor  y de  sección  mas  alargada  de  adelante 
hácia  atrás,  con  un  surco  perpendicular  profundo 
sobre  el  lado  externo  que  las  divide  en  dos  lóbulos 
iguales,  y un  pequeño  surco  opuesto  sobre  el  lado 
interno  seguido  hácia  adelante  por  una  pequeña 
arista  perpendicular  formada  por  el  ángulo  poste- 
rior interno  del  lóbulo  anterior.  El  último  verdadero 
molar  inferior  m.  3,  es  todavía  de  tamaño  mayor, 
con  un  surco  profundo  externo  en  la  parte  anterior 
y otro  opuesto  mas  pequeño  sobre  el  lado  interno,  y 
además  hácia  atrás  un  principio  de  división  en  tres 


lóbulos  producidos  por  dos  pequeñas  depresiones 
perpendiculares  opuestas  sobre  el  lóbulo  posterior. 

Los  primeros  premolares  inferiores  son  casi  dere- 
chos, y los  verdaderos  molares  arqueados  hácia 
afuera.  Las  muelas  superiores  son  como  las  del 
Inter atherium  é Icochilus,  muy  poco  arqueadas 
hácia  adentro.  El  paladar  es  ancho  adelante  y atrás, 
y las  séries  dentarias  superiores  de  consiguiente, 
muy  poco  convergentes  adelante. 

El  paladar  es  muy  ancho  y poco  profundo  pero  de 
fondo  regularmente  cóncavo,  disminuyendo  gra- 
dualmente de  diámetro  transverso  de  atrás  hácia 
adelante.  Los  palatinos  son  muy  anchos  y penetran 
hácia  adelante  hasta  enfreute  de  la  parte  anterior 
del  primer  verdadero  molar  formando  así  una  parte 
considerable  del  paladar,  pero  este  no  presenta  en 
su  parte  posterior  las  dos  escotaduras  que  separan 
los  palatinos  de  los  maxilares,  que  distinguen  el 
paladar  de  Icochilus.  La  sutura  de  los  pala- 
tinos con  los  maxilares  forma  una  sutura  transver- 
sal casi  derecha,  en  cada  uno  de  cuyos  extremos  se 
encuentra  la  misma  perforación  palatina  que  existe 
en  Icochilus , Pachyrucos,  etc.  Un  poco  mas  atrás 
enfrente  de  la  parte  posterior  de  la  última  muela, 
existe  ácada  lado  otra  perforación  mas  pequeña  que 
la  anterior  que  perfora  exclusivamente  las  palatinos. 
La  sutura  media  que  separa  los  palatinos  y los  maxi- 
lares es  perfectamente  visible  en  toda  la  extensión 
del  paladar,  sin  que  en  ninguna  parte  existan  ves- 
tigios de  las  crestas  que  en  su  parte  posterior  pre- 
senta Icochilus. 

El  intermaxilar  es  muy  corto,  ancho  atrás,  angos- 
to y redondeado  adelante  en  forma  de  herradura. 
Sobre  la  cara  palatina  presenta  dos  agujeros  incisi- 
vos cortos  y anchos,  que  apenas  forman  una  peque- 
ña escotadura  en  la  parte  anterior  de  los  maxilares. 
En  su  parte  superior,  las  dos  alas  laterales  se  levan- 
tan como  es  la  regla  en  los  toxodontes  hasta  tocar 
los  nasales,  pero  son  sumamente  bajas  en  compara- 
ción de  la  gran  elevación  que  presentan  en  casi  to- 
dos los  demás  géneros,  debido  á que  los  nasales  for- 
man un  plano  inclinado  hácia  abajo,  limitando  una 
apertura  nasal  muy  baja  y colocada  en  la  parte  ante- 
rior del  cráneo;  la  parte  inferior  del  intermaxilar  que 
limita  hácia  abajo  la  apertura  nasal  se  extiende  há- 
cia adelante  en  forma  de  punta;  sobrepasando  algu- 
nos milímetros  á los  incisivos. 

Los  maxilares  presentan  la  cara  perpendicular  ex- 
terna muy  alta  al  nivel  de  la  parte  anterior  de  las 
órbitas,  bajando  gradualmente  hácia  adelánte  hasta 


476 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


su  unión  con  las  alas  laterales  del  intermaxilar.  La 
región  que  comprende  los  alveolos  de  las  muelas 
no  es  convexa  como  en  Pachyrucos,  pero  los  ma- 
xilares son  uu  poco  hundidos  ó excavados  longitudi- 
nalmente hácia  la  mitad  de  su  altura,  desde  el  bor- 
de del  intermaxilar  hasta  el  borde  anterior  de  la  ór- 
bita. El  agujero  sub-orbitario  es  pequeño  y coloca- 
do inmediatamente  adelante  de  la  órbita  como  en 
Typotherium.  La  apófisis  zigomática  del  maxilar 
es  muy  fuerte  y muy  prolongada  hácia  atrás  forman- 
do su  borde  inferior  una  larga  línea  horizontal  con 
un  pequeño  proceso  descendente  en  su  parte  ante- 
rior. Las  órbitas  son  de  tamaño  regular,  pero  casi 
tan  salientes  hácia  afuera  como  en  Pachyru- 
cos. 

Los  nasales  son  cortos,  anchos  atrás  y mas  an- 
gostos en  la  parte  anterior,  con  la  sutura  que  los  se- 
para de  los  frontales  que  forma  una  línea  transversal 
colocada  como  en  Icochilus,  bastante  mas  adelante 
del  borde  anterior  de  la  órbita. 

Los  frontales  forman  en  la  parte  superior  del  crá- 
neo entre  ambas  órbitas,  un  espacio  ancho  y rectan- 
gular casi  plano  y un  poco  deprimido,  cuya  parte 
posterior  se  angosta  un  poco  para  penetrar  entre  la 
parte  anterior  délos  parietales.  En  la  parte  anterior 
son  un  poco  mas  angostos  que  en  la  posterior,  de- 
bido en  gran  parte  á una  prolongación  del  maxilar 
que  sube  encima  de  las  órbitas  tomando  parte  en  la 
formación  del  plano  superior  del  cráneo,  extendién- 
dose hácia  atrás  encima  de  las  órbitas  en  forma  de 
apófisis  larga  y muy  angosta.  Hácia  atrás  los  fronta- 
les se  enanchan  de  una  manera  notable  para  formar 
las  apófisis  post-orbitarias,  bastante  largas  y agudas; 


un  poco  mas  adelante,  encima  de  las  órbitas,  cada 
frontal  presenta  una  apófisis  delgada  y larga,  diriji- 
da  hácia  adelante,  que  forma  el  borde  superior  de 
la  órbita,  y está  separada  del  resto  del  frontal  por 
una  hendidura  angosta,  abierta  adelante,  en  la  que 
penetra  la  apófisis  posterior  del  maxilar  ya  mencio- 
nada. Es  esta,  una  conformación  particular  caracte- 
rística de  este  género,  y única  hasta  ahora  entre  los 
mamíferos.  Encima  de  cada  órbita,  la  apófisis  supe- 
rior del  maxilar  y la  parte  adyacente  del  frontal  se 
levantan  hácia  arriba  del  plano  de  la  frente,  forman- 
do una  elevación  bastante  notable,  larga  y angosta, 
dirijida  de  adelante  hácia  atrás.  Ambos  frontales  es- 
tán separados  por  sutura  sobre  su  parte  media,  y 
cada  uno  tiene  encima  de  las  órbitas  y cerca  del  bor- 
de un  agujero  circular  bastante  grande. 

Los  parietales  son  un  poco  mas  aglobados  que  en 
Icochilus , formando  también 'en  su  parte  superior 
una  cresta  sagital  bastante  larga  pero  menos  elevada, 
que  se  bifurca  igualmente  hácia  adelante  en  dos 
crestas  temporales,  que  formando  una  curva  brusca 
y corta  sed  i ri  jen  á los  lados  para  terminar  en  las 
apófisis  post-orbitarias. 

La  mandíbula  inferior  es  parecida  á la  del  Pachy- 
rucos,  con  su  rama  ascendente  todavía  mas  ancha,  y 
el  cóndilo  de  la  misma  forma  ; la  sínfisis  es  menos 
comprimida  que  en  Pachy rucos,  Icochilus  é Inte- 
ratherium,  con  dos  pequeños  agujeros  mentonia- 
nos  á cada  lado  debajo  del  incisivo  externo  y del 
canino,  además  de  otro  agujero  mas  grande  debajo 
de  la  parte  anterior  del  primer  verdadero  molar. 

Conozco  seis  especies  de  este  género,  que  se  dis- 
tinguen por  los  caractéres  siguientes: 


UNGULADOS 


477 


Talla  mayor  que  la  de  todas  las  demás  especies.  Ultima 
muela  inferior  con  la  cara  interna  deprimida  perpen- 
dicularmente en  el  medio  y bilobada  al  lado  externo. 

P.  anliquum. 


Premolares  inferiores  con 
el  lóbulo  posterior  mu- 
cho mas  pequeño  que  el 
anterior. 


Premolares  inferiores  de 
cara  interna  bilobada  por 
un  surco  perpendicular 
profundo. 


Talla  un  poco  menor.  Aristas  perpendiculares  inter- 
nas de  las  muelas  inferiores  anchas  y redondeadas. 

Ultima  muela  inferior  de  cara  interna  no  deprimida 
perpendicularmente  en  el  medio,  y bilobada  al  lado 
externo.  P-  australis. 

Talla  todavía  algo  menor.  Muelas  inferiores  con  caras 
perpendiculares  internas  planas,  y separadas  por 
aristas  elevadas  y comprimidas;  cara  externa  bilobada 

P.  prcerutilum. 

\ 

Tamaño  muy  pequeño.  Caras  perpendiculares  internas 
de  las  muelas  inferiores  'profundamente  excavadas 
en  sentido  longitudinal.  Ultima  muela  inferior  con 
el  lóbulo  posterior  externo  imperfectamente  bilobado. 

P.  attenuatum. 


\ Premolares  inferiores  de  cara  interna  plana,  no  bilobada. 


P.  obstructum . 


Premolares  inferiores  con  el  lóbulo  posterior  de  tamaño  casi  igual  al  anterior. 


P.  claudum. 


Protypotlierium  antiquum  Amegh. 

(Pl.  XV,  fig.  1) 

Ameghino,  Catal.  de  la  Prov.  de  B.  A.  en  la  Exp.  Cont.  etc., 
p.  39,  Marzo  de  1882  (nomen  nudum). — Bol.  de  la 
Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIH,  p.  79,  a.  1885. — 
Id.  Observ.  gener.  sob.  los  toxodonles,  etc.,p.  52, 
a.  1887. 

Esta  es  la  especie  primeramente  conocida,  y la  de 
mayor  tamaño . La  pieza  mas  completa  que  de  ella 
conozco  es  un  pedazo  del  lado  derecho  de  la  man- 
díbula inferior,  con  las  cuatro  últimas  muelas  y 
parte  del  alveolo  de  otro  molar  anterior  (p.  v). 

El  p.  i es  mas  pequeño  que  los  dientes  que  siguen 
hácia  atrás,  y dividido  como  en  las  otras  especies 
en  dos  partes  desiguales,  una  anterior  mas  grande 
y otra  posterior  bastante  mas  pequeña ; esta  división 
es  producida  naturalmente  por  dos  sarcos  perpen- 
diculares opuestos,  uno  colocado  sobre  el  lado  in- 
terno y el  otro  sobre  la  esquina  póstero-externa. 

Las  dos  muelas  que  siguen,  m.  -j  y m.  5,  están 
divididas  en  dos  partes  ó lóbulos  mas  iguales,  por 
dos  surcos  opuestos,  uno  interno  poco  marcado  y 
acompañado  de  una  pequeña  columna  formada  por 
la  parte  póstero-interna  del  primer  lóbulo,  y el  otro 


externo  mas  profundo,  que  forma  un  pliegue  en- 
trante en  la  corona.  El  lóbulo  posterior  de  cada 
muela  es  un  poco  deprimido  perpendicularmente 
sobre  la  cara  interna. 

La  última  muela,  m.  3,  algo  mas  grande  que  las 
demás,  está  dividida  en  tres  partes  ó lóbulos  for- 
mados por  tres  columnas  perpendiculares  en  cada 
lado,  separadas  por  dos  surcos  muy  profundos  sobre 
el  lado  externo,  pero  poco  acentuados  sobre  el  in- 
terno. 

Dimensiones 


Espesor  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  del 

m.  i 

, , . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  7 J , 

( transverso • • • • 

( ántero-posterior 

( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  ra.  5 | transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  ni.  j ( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  portas  últimas  cuatro  mue- 
las inferiores 


0m008 

0.006 

0.0045 

0.0075 

0.004 

0.0075 

0.004 

0.0010 

0.0035 

0.031 


Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  por  el 
señor  Roth  en  las  barrancas  del  Paraná,  y pertenece 
actualmente  al  Museo  de  Copenhague. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


478 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Protypotherium  aust  ral  i s (Moreno)  Amegh, 

(Pl.  XIV,  fig.  9 á 11  y 14  á 18) 

Toxodontophanus  australis , Moreno,  Patagonia,  resto  de  un 
cont.  etc.,  p.  23,  a.  1882  (nomen  nudum). 

Ameghino,  Observ.  gen.  sobre  los  toxodontes,  etc., 
p.  64,  a.  1887. 

Protypotherium  australe  (Mor.)  Ameghino,  Enumeración 
sistemática  de  los  mamíferos  eocenos , etc.,  p.  15, 
n° 60,  a.  1887. 

Esta  especie  difiere  del  P.  antiquum  del  Paraná 
por  su  tamaño  un  poco  mas  pequeño,  por  sus  mue- 
las mas  comprimidas  y por  su  última  muela  inferior 
simplemente  bilobada  al  lado  externo,  ó con  un 
principio  de  división  del  segundo  lóbulo,  apenas 
aparente. 

Los  restos  de  esta  especie  son  bastante  numerosos, 
pero  no  hay  ninguna  série  dentaria  completa,  ni 
inferior  ni  superior. 

Los  molares  verdaderos  - y £ son  notablemente 
mas  anchos  adelante  que  atrás.  La  última  muela 
inferior  es  de  tamaño  considerable,  y con  el  lóbulo 
tercero  poco  visible. 

La  mandíbula  inferior  es  de  rama  horizontal  alta 
y gruesa,  y los  agujeros  mentonianos  anteriores  se 
hallan  reducidos  á uno  solo.  El  palatino  penetra 
en  el  paladar  hasta  el  nivel  de  la  parte  media  del 
primer  verdadero  molar. 

Dimensiones 


Diámetro  del  m . I f ¿ulero-posterior 0«»008 

( transverso 0.005 

Diámetro  del  m.  ^ ¿^tero-posterior 0.0075 

( transverso 0.005 

Diámetro  del  m.i  ¿^re-posterior 0.007 

( transverso 0.004 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  últimas  muelas.  0.023 

Longitud  de  los  dos  últimos  premolares  superiores 0.011 

/ pm.-., 0.003 

pm.  0.0035 

l pm.  0.004 

Diámetro  ántero-posterior  del  < pm.  j 0.006 

I m.  r 0.007 

m.  0.0065 

\ m.  0.009 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  0.042 

Alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  de  la 
parte  posterior  del  m.7 0.018 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  fueron 


descubiertos  primeramente  por  Moreno  y mas  tarde 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Protypotherium  praerutilum  Amegh. 

(PI.  XIV,  fig.  6,  7,  8,  12  y 13) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  etc.,  p.  15,  n°  61,  a 
1887. 

Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  menor  que  la 
precedente,  y sus  restos  son  mucho  mas  abun- 
dantes. 

Los  verdaderos  molares  inferiores  presentan  las 
caras  de  los  lóbulos  internos,  casi  planas,  no  depri- 
midas, separadas  por  un  surco  perpendicular  muy 
angosto  y bastante  hondo,  seguido  hácia  adelante  de 
una  arista  perpendicular  estrecha  y elevada. 

La  última  muela  inferior  presenta  el  lado  interno 
trilobado ; los  dos  lóbulos  anteriores  mas  anchos,  de 
superficie  plana,  y separados  por  dos  aristas  per- 
pendiculares estrechas ; el  lóbulo  posterior  es  mucho 
mas  pequeño,  en  forma  de  columna  y separado  por 
un  surco  perpendicular  ancho  y de  fondo  cóncavo. 
Sobre  el  lado  externo,  la  muela  es  simplemente 
bilobada,  con  el  lóbulo  anterior  una  mitad  mas  pe- 
queño que  el  posterior,  y ambos  de  superficie  con- 
vexa, sin  que  el  último  presente  el  mas  pequeño 
vestigio  de  división  en  dos  lóbulos  distintos. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  presenta  un 
agujero  mentoniano  pequeño  en  la  parte  anterior 
de  la  sínfisis,  debajo  de  los  incisivos  externos,  y otro 
un  poco  mayor  debajo  de  la  parte  anterior  del 
m.  T. 

Dimensiones 


Ancho  del  i.  1 en  la  cúspide  de  la  corona 0m0043 

Ancho  del  i.  ¿ en  la  cúspide  de  la  corona 0.004 

Ancho  del  i.  ^ 0.004 

Diámetro  ántero-posterior  del  canino  c.  1 0.0035 

Ípm.  1 0.0035 

pm.- 0.004 

pm.- 0.005 

pm.  - 0.0055 

m. I 0.0075 

m.i 0.007 

m.  2 0.006 

Longitud  de  las  siete  muelas  superiores 0.033 

Longitud  del  i.  ¿.al  m.  2 0.048 


UNGULADOS 


479 


Diámetro  de  los  incisivos  j-  0.001 

Diámetro  del  i. 0.002 

Diámetro  antero-posterior  del  c.  j 0.003 

Ipm.  5- 0.0035 

pm.-j 0.0035 

pm.  -j 0.001 

pm.  í 0.005 

m.7 0.006 

m.  j 0.006 

m.7 0.008 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  infe- 
riores  0.035 

Alto  de  la  rama’horizontal  debajo  del  m-j- 0.016 

Alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  del  m.  1 0.017 

Longitud  de  la  sínfisis 0.018 

Alto  de  la  rama  vertical  de  su  base  al  cóndilo  articular. . . 0.044 


Diámetro  del  cóndilo  í ^tero-posterior 

( transverso 

Longitud  total  de  la  mandíbula  inferior 

Longitud  del  intermaxilar  en  su  cara  palatina 

Ancho  del  intermaxilar  en  su  parte  anterior 

» del  intermaxilar  en  su  parte  posterior] 

» del  paladar  entre  los  i.  £ 

» del  paladar  entre  los  p.  1 

» del  paladar  entre  los  m.i 

» del  paladar  entre  los  m.  - 

Alto  del  intermaxilar 

Alto  del  cráneo  de  la  corona  de  las  muelas  á la  superficie 

superior  de  los  frontales 

Ancho  de  los  frontales  encima  de  las  órbitas 

Ancho  de  los  nasales  en  su  parte  posterior 

Longitud  de  los  frontales 

Ancho  máximo  de  la  caja  encefálica  inmediatamente  detrás 

de  los  frontales 

Distancia  de  una  á otra  apófisis  post-orbitaria 


0.008 

0.007 

0.085 

0.011 

0.008 

0.015 

0.0105 

0.0135 

0.018 

0.017 

0.006 


0.024 

0.022 

0.018 

0.026 


0.017 

0.032 


presentan  las  caras  perpendiculares  internas  exca- 
vadas perpendicularmente,  y la  última  muela  infe- 
rior muestra  el  lóbulo  segundo  con  la  cara  exter- 
na convexa,  pero  con  un  pequeño  principio  de  de- 
presión perpendicular  en  el  medio. 

Los  premolares  superiores  están  colocados  mas 
oblicuamente  que  en  las  especies  anteriores. 

Dimensiones 


Ipm.A 0m004 

pm.  ¿ 0.0045 

pm.  A 0.005 

mi.  0 QQ0 

ni.  A 0.0055 

m.A 0.0053 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  últimas  muelas 
superiores 0.023 

Ípm.  3 0.0035 

pm.  1 0.004 

m.  - 0.006 

m.  0.0055 

m.  0.006 


Localidad.  — La  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeíio  (eoceno  in- 
ferior). 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeíio  (eoceno  in- 
ferior). 

Protypotheríum  atícnuatiun  Amegh, 

(Pl.  xiv,  fig.  20  y 21) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  15,  n°  62, 
a.  1887. 

Especie  de  talla  todavía  considerablemente  mas 
reducida  que  la  anterior,  y cuyos  restos  parecen  ser 
bastante  escasos. 

Las  muelas  son  de  tamaño  mucho  mas  reducido 
y las  séries  dentarias  superiores  un  poco  mas  arquea- 
das limitando  un  paladar  algo  mas  profundo. 

En  los  premolares  y molares  inferiores,  las  aris- 
tas perpendiculares  internas  son  bastante  anchas  y 
redondeadas.  Los  verdaderos  molares  inferiores 


Pro typotlierium  obstructum  Amegh. 

(Pl.  XIV,  fig.  19)  j 

Ameghino,  Lista  de  las  especies  de  mamíferos  fósiles  del 
mioceno  de  Monte  Hermoso,  p.  14,  n°  39,  Junio 
de  1888. 

Esta  especie  hasta  ahora  solo  está  representada 
por  un  solo  premolar  inferior,  pero  de  una  forma 
tan  distinta  de  los  mismos  dientes  de  las  otras  espe- 
cies, que  indica  claramente  no  puede  proceder  de 
ninguna  de  las¡ya  conocidas.  Es  este  el  premolar  ter- 
cero ó cuarto  de  la  mandíbula  inferior,  y difiere 
de  los  mismos  dientes  de  las  demás  especies  por 
el  surco  perpendicular  externo  menos  profundo,  y 
por  no  presentar  vestigios  del  surco  interno  opuesto. 
Así  esta  muela,  en  vez  de  ser  bilobada  al  lado  in- 
terno por  un  surco  perpendicular  mediano  como 
en  las  especies  precedentes,  presenta  una  cara  in- 
terna plana  ó casi  plana,  con  una  pequeña  elevación 
perpendicular  apenas  sensible,  precisamente  en  el 


480 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mismo  punto  en  el  que  en  las  muelas  de  las  otras 
especies  se  encuentra  el  surco  perpendicular  men- 
cionado. La  corona,  sin  embargo,  presenta  la  misma 
división  en  dos  lóbulos  muy  desiguales,  uno  ante- 
rior muy  grande  y el  otro  posterior  muy  pequeño, 
como  en  las  otras  especies.  La  superficie  masticato- 
ria de  la  corona  tiene  0m0045  de  diámetro  ántero- 
posterior,  3 milímetros  de  diámetro  transverso  en 
el  lóbulo  anterior  y 2 milímetros  en  el  posterior. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghlno  en  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de 
Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana. 


Profcypotherium  elauduin  n.  sp. 

(Pl.  XIV,  fig.  22) 

Esta  especie  de  tamaño  bastante  pequeño,  inter- 
mediario entre  el  del  P.  prserutilum  y el  del  P. 
attenuatum,  se  aleja  de  todas  las  demás  por  algu- 
nos caracteres  de  importancia.  Conozco  de  ella  un 
fragmento  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  infe- 
rior, con  los  dos  últimos  premolares,  y los  dos  pri- 
meros verdaderos  molares. 

El  p.  5 difiere  completamente  de  la  forma  que 
presenta  en  todas  las  demás  especies.  La  cara  inter- 
na es  casi  plana,  presentando  una  notable  analogía 
con  la  del  P.  obstructum;  sin  embargo,  presenta 
tres  elevaciones  perpendiculares  poco  marcadas, 
que  limitan  dos  depresiones  anchas  pero  completa- 
mente superficiales.  La  cara  externa  se  distingue 
por  una  depresión  perpendicular  ancha  y poco  pro- 
funda que  no  forma  pliegue  entrante  en  la  corona; 
depresión  que  reemplaza  el  surco  angosto  y profun- 
do que  tienen  las  otras  especies  en  la  parte  poste- 
rior de  la  cara  externa,  cuya  prolongación  en  la 
corona  forma  un  pliegue  entrante  agudo.  La  cara 
perpendicular  posterior  en  vez  de  ser  mas  angosta 
y redondeada  como  en  las  otras  especies,  es  del 
mismo  ancho  que  el  resto  de  la  muela  y deprimida 
perpendicularmente  en  el  medio.  La  superficie 
masticatoria  es  de  forma  regularmente  alargada  ó 
elíptica,  un  poco  aplastada  al  lado  interno,  pero  no 
dividida  en  dos  lóbulos  desiguales  como  en  las  otras 
especies.  Tiene  0ra0035  de  diámetro  ántero-poste- 
rior  por  0m002  de  diámetro  transverso. 

El  p.  i presenta  un  surco  perpendicular  interno  y 


otro  externo,  opuestos,  como  en  casi  todas  las  de- 
más especies,  pero  los  dos  lóbulos  tienen  un  tamaño 
casi  igual,  siendo  el  anterior  apenas  un  poco  mayor 
que  el  posterior.  Tiene  0ra004  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 0m0026  de  diámetro  transverso. 

Los  molares  primero  y segundo  están  bilobados  al 
lado  interno  y al  externo  por  dos  surcos  perpendicu- 
lares opuestos  como  en  las  otras  especies,  siendo  el 
lóbulo  anterior  bastante  mas  pequeño  que  el  poste- 
rior. Sobre  el  lado  interno  el  lóbulo  anterior  es  con- 
vexo terminando  atrás  en  una  columna  ancha  y re- 
dondeada, pero  el  lóbulo  posterior  es  deprimido  y 
algo  excavado  en  su  parte  anterior.  Cada  una  de  es- 
tas muelas  tiene  0m0065  de  diámetro  ántero-posterior 
por  0m003  de  diámetro  transverso. 

Las  cuatro  muelas  juntas  mencionadas  (p.  ¥,  p.  - 
m.  T y m.  ¥)  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  2í 
milímetros. 

En  el  fragmento  de  mandíbula  mencionado  hay  dos 
agujeros  mentonianos  posteriores,  uno  mas  grande 
debajo  de  la  parte  anterior  del  p.  -j,  y el  otro  mas 
pequeño  debajo  del  p.  T. 

La  rama  horizontal  debajo  del  m.  T tiene  1 6 milí- 
metros de  alto. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


PATRIARCHUS  n.  gén. 

Es  este  un  género  cercano  por  algunos  caractéres 
de  Protypotherium , pero  del  que  difiere  notable- 
mente por  la  forma  y modo  de  implantación  de  los 
dientes  en  la  región  anterior  de  la  mandíbula. 

Aparte  algunos  dientes  sueltos,  la  pieza  mas  im- 
portante de  que  dispongo  es  la  parte  anterior  de 
una  mandíbula  inferior  con  la  región  sinfisaria,  en 
la  que  están  implantados  los  dos  incisivos  del  lado 
izquierdo,  Jos  tres  incisivos,  el  canino  y el  primer 
premolar  del  lado  derecho. 

El  Protypiotherium  tiene  los  cuatro  incisivos 
internos  inferiores  de  menor  tamaño,  colocados 
transversalmente  y bilobados  al  lado  interno.  El 
Patriarchus  se  distingue  fácilmente  por  tener  los 
tres  incisivos  de  cada  lado,  colocados  todos  si- 
guiendo el  eje  de  la  série  dentaria,  con  el  mayor 


UNGULADOS 


481 


diámetro  de  adelante  hacia  atrás,  todos  de  la  misma 
forma  y tamaño,  de  corona  ancha  de  adelante  hacia 
atrás,  comprimidos  transversalmente  y bilobados  al 
lado  interno  por  un  surco  longitudinal  como  en  el 
incisivo  externo  inferior  del  Protypotlierium.  El 
canino  tiene  el  mismo  tamaño  y la  misma  forma  que 
los  incisivos,  y el  primer  premolar,  aunque  mas  ó 
menos  del  mismo  tamaño,  tiene  la  corona  bilobada 
por  un  surco  interno  y otro  externo  opuestos,  con  el 
lóbulo  anterior  mucho  mas  grande  que  el  posterior 
como  sucede  con  los  dos  últimos  premolares  del 
Protypotlierium. 

Todos  los  dientes  están  colocados  en  série  con- 
tinua, pero  no  fuertemente  apretados  unos  á otros 
como  sucede  en  el  género  mencionado,  sino  todos 
separados  unos  de  otros  por  pequeñísimos  diastemas. 


I*atriarclius  pal  m id  «mi  s n.  sp. 

(Pl*  XV,  fig.  2 y 3) 

Es  la  única  especie  de  este  género  que  hasta  ahora 
me  sea  conocida,  y á juzgar  por  la  parte  anterior 
de  la  mandíbula  tuvo  una  talla  bastante  mayor  que 
el  Protypotlierium  antiquum. 

La  sínfisis  es  muy  comprimida  lateralmente  y 
sumamente  angosta  adelante,  como  que  hasta  el 
mismo  par  de  incisivos  anteriores  están  colocados  no 
adelante  en  sentido  transversal  como  es  la  regla  en 
la  generalidad  de  los  mamíferos,  sino  sobre  los  lados 
en  la  misma  línea  longitudinal  que  todo  el  resto  de 
la  dentadura,  lo  que  dá  á esta  region’un  aspecto 
completamente  particular. 

Cada  uno  de  estos  incisivos  tiene  una  corona  cuyo 
diámetro  ántero-posterior  aumenta  de  la  base  á la 
cúspide,  con  la  corona  sumamente  comprimida  en 
sentido  transversal,  con  la  cara  interna  bilobada 
por  un  surco  perpendicular  angosto  y profundo  en 
la  corona  pero  que  se  pierde  hácia  la  base,  y con  la 
eara  externa  lisa  y convexa. 

El  canino  tiene  absolutamente  la  misma  forma  que 
los  incisivos. 

Estos  cuatro  dientes  están  implantados  en  la 
mandíbula  inclinados  oblicuamente  adelante  de  una 
manera  cada  vez  mas  acentuada  á partir  del  canino 
hasta  los  incisivos  internos,  los  que  se  dirijen  hácia 
adelante  de  una  manera  casi  horizontal.  Cada  uno 
de  estos  dientes  tiene  una  corona  de  0m004  á 0ra0045 


de  diámetro  ántero-posterior,  por  0m001  á0m0015 
de  diámetro  transverso. 

El  p.  T está  implantado  verticalmente,  con  los  dos 
surcos  opuestos  colocados  en  los  dos  últimos  ter- 
cios de  cada  cara,  angostos  y poco  profundos.  El 
lóbulo  anterior  es  mucho  mayor,  mas  ancho  y de 
forma  elíptica;  el  lóbulo  posterior  mucho  mas  pe- 
queño, es  también  mas  angosto  y de  forma  casi  cir- 
cular. Este  diente  tiene  0™0045  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  0m0023  de  diámetro  transverso. 

Los  tres  incisivos,  el  canino  y el  primer  premolar 
ocupan  juntos  en  línea  recta  un  espacio  longitudinal 
de  25  milímetros. 

La  sínfisis  tiene  19  milímetros  de  largo  y es  pro- 
1 lindamente  excavada  en  su  cara  interna. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  EL  GRUPO  DE  LOS 
INTERATHERIDJ) 

Esta  familia,  auuque  cuenta  con  un  crecido  número 
de  especies,  solo  está  representada  por  cuatro  gé- 
neros, muy  íntimamente  aliados  entre  sí. 

De  estos,  representa  la  forma  mas  primitiva,  el 
Interatherium  provisto  de  premolares  de  raíces 
distintas,  mientras  que  en  los  otros  tres  géneros 
todas  las  muelas,  premolares  ó molares,  son  de  base 
abierta. 

El  Icochilus  es  evidentemente  una  modificación  . 
del  Interatherium,  como  el  Patriarchus  es  un  tipo 
evolutivo  del  Protypotlierium ; pero  el  Interathe - 
rium  y el  Protypotlierium,  aunque  cercanos  alia- 
dos, presentan  caractéres  demasiado  encontrados 
para  que  puedan  descender  el  uno  del  otro, 
reconocen  evidentemente  por  antecesor  un  género 
que  reunía  en  parte  los  caractéres  que  distinguen 
á los  dos  sucesores,  en  la  forma  que  lo  indican  las 
siguientes  líneas  : 


G1 


482 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


H 


ATRYPTHERIDAE 


Los  representantes  de  esta  familia  tienen  todos  los  dientes  en  série  continua,  y los  incisivos  siempre  de 
base  cónico-cilíndrica  y sin  esmalte  ; pero  la  particularidad  mas  notable  reside  en  los  premolares  inferiores, 
de  los  cuales  los  últimos  de  cada  lado  tienen  cuatro  raíces  cada  uno,  todas  bien  separadas,  colocadas  en 
dos  pares,  uno  anterior,  y el  otro  posterior.  Á veces  el  primer  verdadero  molar  participa  de  la  misma  con- 
formación. 

Conozco  dos  géneros  seguros  de  este  grupo,  y uno  dudoso: 

P.  i con  cuatro  raíces.  Verdaderos  molares  inferiores  de  base  abierta.  Canino  inferior  presente. 

Atryptherium. 

P-  3 y i y m*  i con  cuatro  raíces;  m.  j y ^ de  base  abierta.  Canino  inferior  ausente.  Scopotherium. 
Premolares  con  solo  dos  raíces  ? Nesodon. 


ATKYPTHERIUM  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18, 1887. 

Animal  de  talla  bastante  considerable,  caracteri- 
zado por  tres  incisivos  en  cada  lado  de  la  man- 
díbula inferior,  un  canino,  probablemente  cuatro 
premolares  y tres  verdaderos  molares.  El  último 
premolar  inferior  se  distingue  por  tener  cuatro  raí- 
ces dispuestas  en  dos  pares,  uno  adelante  y otro 
atrás,  largas  y bifurcadas  en  sentido  divergente. 
Los  verdaderos  molares  inferiores  son  largos,  pro- 
fundamente implantados  en  la  mandíbula  y de 
base  completamente  abierta. 


Atryptherium  bifurcatum  Amech. 

(Pl.  XX,  fig.  8) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  n°  78,  a. 

1887. 

La  especie  solo  está  representada  por  una  man- 
díbula inferior  muy  destrozada  y perteneciente  ade- 
más á un  individuo  todavía  bastante  joven. 

Los  incisivos  son  relativamente  grandes  y aumen- 
tan de  tamaño  del  primero  al  tercero. 

El  i.  -j  está  muy  destrozado.  El  i.  j es  de  sección 
triangular  y considerablemente  mas  grueso  sobre  el 
lado  internoque  sobre  el  externo;  en  la  cara  anterior 
sobre  el  borde  alveolario  tiene  1 5 milímetros  de 


UNGULADOS 


483 


ancho  y 1 1 milímetros  de  espesor  sobre  el  lado  inter- 
no. Eli.  3,  también  de  sección  triangular,  todavía 
está  poco  gastado  por  el  uso  y tiene  1 7 milímetros  de 
ancho  terminando  en  una  corona  de  borde  delgado  y 
en  semicírculo. 

El  que  considero  como  canino,  situado  al  lado  ex- 
terno del  i.  3,  es  un  diente  pequeño,  del  que  solo 
existe  la  base,  que  tiene  unos  6 á 7 milímetros  de 
diámetro. 

De  los  premolares  primero  y segundo  apenas 
quedan  algunos  pequeños  vestigios  que  no  permiten 
formarse  idea  de  la  forma  que  presentaban  cuando 
enteros. 

El  premolar  tercero  persistente  apenas  empeza- 
ba á ser  atacado  por  la  masticación.  Sobre  el  lado 
externo  está  dividido  en  dos  lóbulos  desiguales  por 
un  surco  perpendicular  profundo  ; el  lóbulo  ante- 
rior angosto,  es  elevado  y convexo,  y el  lóbulo  poste- 
rior es  mucho  mas  ancho  y mas  bajo  ; la  cara  inter- 
na es  casi  plana  y la  superficie  masticatoria  de  la  co- 
rona tiene  tres  pozos  aislados  de  esmalte,  uno  en 
el  lóbulo  anterior,  otro  en  el  posterior,  y el  tercero 
entre  los  dos  precedentes.  Este  diente  tiene  22  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  y 10  milíme- 
tros de  diámetro  transverso. 

Del  premolar  cuarto  solo  se  conserva  la  base 
que  demuestra  era  un  poco  mayor  que  el  premolar 
tercero,  y tiene  cuatro  raíces  distintas,  dos  adelante 
y dos  atrás,  muy  separadas  y colocadas  las  de  cada 
par  una  sobre  el  lado  interno  y la  otra  sobre  el  ex- 
terno. 

El  primer  verdadero  molar  es  también  bilobado  al 
lado  externo,  con  el  lóbulo  anterior  pequeño,  an- 
gosto, elevado  y convexo  en  forma  de  columna  per- 
pendicular y el  posterior  mas  ancho  y mas  bajo.  So- 
bre el  lado  interno  tiene  una  depresión  perpendi- 
cular poco  acentuada  en  el  lóbulo  anterior,  y dos 
hendiduras  profundas  que  penetran  en  la  corona  del 
lóbulo  posterior  pero  que  descienden  pocos  milíme- 
tros liácia  abajo.  Luego  la  muela  conserva  la  misma 
forma  hasta  su  parte  inferior,  en  donde  concluye  en 
base  abierta* 

El  segundo  verdadero  molar  está  destruido  en 
su  parte  posterior,  pero  se  conoce  tenía  la  misma 
forma  que  el  anterior. 

La  série  dentaria  completa  de  la  mandíbula  infe- 
rior, esceptuando  el  último  verdadero  molar,  de- 
bía ocupar  un  largo  aproximado  de  16  centí- 
metros. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  baja  y 


gruesa,  con  su  borde  inferior  arqueado,  y su  parte 
anterior  mas  baja  que  en  Adinotherium  y Proto- 
xoclon.  La  sínfisis  no  es  muy  gruesa  pero  sí  corta, 
llegando  apenas  debajo  del  premolar  segundo.  Los 
agujeros  mentonianos  son  en  número  de  dos,  uno 
anterior  grande  colocado  adelante  al  lado  del  inci- 
sivo externo  y debajo  del  primer  premolar,  y el  otro 
mas  pequeño  situado  mas  atrás  debajo  de  la  parte 
anterior  del  cuarto  premolar. 

El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pri- 
mer verdadero  molar  es  de  57  milímetros. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


SG0P0THERIUM  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  a.  1887. 

Este  animal  se  parece  bastante  al  precedente, 
pero  se  distingue  de  él  inmediatamente  por  la  au- 
sencia de  diente  canino.  Los  tres  incisivos  son  de 
tamaño  relativamente  pequeño  y bastante  iguales  en- 
tre sí,  y de  los  cuatro  premolares  los  dos  posterio- 
res presentan  cuatro  raíces  cada  uno.  Los  verdade- 
ros molares  son  parecidos  á los  del  Atryptherium 
y probablemente  también  de  base  abierta  menos  el 
primero  que  tiene  igualmente  cuatro  raíces  sepa- 
radas. 

Scopotlieriuin  cyclops  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  18,  n°  79,  a. 

1887. 

La  especie  está  representada  por  dos  mandíbulas 
inferiores  con  ambas  ramas  y la  dentadura  aunque 
un  poco  destrozada.  Una  de  las  mandíbulas 
pertenece  á un  individuo  todavía  bastante  joven,  y 
la  otra  procede  de  un  individuo  bastante  mas  viejo 
aunque  no  completamente  adulto.  Ambas  piezas 
presentan  entre  sí  diferencias  bastante  notables  que 
no  me  parecen  esplicables  por  la  diferencia  de  edad 
y creo  posible  procedan  de  dos  especies  distintas. 
Mas  como  no  quiero  aumentar  el  número  de  especies 


484 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


sin  motivo  y causas  bien  justificadas,  solo  me 
ocuparé  de  la  mandíbula  del  individuo  mas  adul- 
to como  tipo  de  la  especie. 

Los  tres  incisivos  inferiores  tienen  la  corona  rota 
al  nivel  del  borde  alveolario,  pero  se  conoce  au- 
mentan de  tamaño  y de  ancho  del  primero  al  tercero, 
estando  en  parte  sobrepuestos  como  los  de  Toxo- 
clon , de  manera  que  la  parte  longitudinal  interna  del 
i.  3 cubre  la  longitudinal  externa  del  i.  sucedien- 
do otro  tanto  con  el  i.  - en  relación  con  el  i.  T. 

El  i.  y tiene  su  mayor  diámetro  de  í 1 milímetros, 
en  dirección  oblicua  de  arriba  hacia  abajo  y de 
adentro  hacia  afuera,  y su  mayor  diámetro  trans- 
verso que  es  de  7 milímetros,  en  la  cara  anterior. 

El  i.  3 tiene  su  diámetro  mayor  que  es  de  1 3 mi- 
límetros igualmente  oblicuo  en  la  misma  dirección 
que  el  i.  T,  pero  su  diámetro  transverso  es  menor  y 
mas  igual  pasando  apenas  de  5 milímetros  en  la  ca- 
ra anterior. 

El  i.  g-  un  poco  mas  grande,  tiene  su  mayor  diá- 
metro en  sentido  completamente  invertido,  dirijido 
de  arriba  hácia  abajo  y de  afuera  hácia  adentro,  aun- 
que de  una  manera  poco  acentuada.  Tiene  14  milí- 
metros de  diámetro  mayor  ó transverso,  y 5 milíme- 
tros de  diámetro  menor  ó ántero  posterior.  Los  tres 
incisivos  están  dirijidos  hácia  adelante,  y las  medi- 
das mencionadas  son  las  que  presentan  en  el  pun- 
to en  que  están  rotos  que  ya  he  dicho  es  sobre  el 
borde  alveolario. 

El  diente  que  sigue  hácia  atrás  está  separado  del 
i.  y por  un  pequeño  diastema  de  solo  tres  milíme- 
tros, y está  rotoen  la  cúspide,  presentando  una  sec- 
ción alargada  con  su  eje  mayor  dirijido  de  atrás  há- 
cia adelante  y de  afuera  hácia  adentro  ; esta  sección 
tiene  12  milímetros  de  diámetro  mayor  y 5 milíme- 
tros de  diámetro  transverso.  El  diente  está  im- 
plantado dirijiéndose  hácia  arriba,  hácia  adelante  y 
un  poco  hácia  adentro,  y supongo  es  el  primer  pre- 
molar, faltando  completamente  el  canino,  que  tam- 
poco tenía  espacio  en.  dónde  poderse  desarrollar. 

El  premolar  segundo  que  sigue  inmediatamente 
al  anterior,  tiene  la  corona  intacta,  y una  forma  muy 
diferente.  La  corona  es  alta,  inclinada  hácia  adelan- 
te y hácia  adentro,  con  una  sección  triangular  ancha 
en  la  base  que  se  achica  hácia  arriba,  y una  escota- 
dura perpendicular  ancha  y profunda  en  su  parte 
póstero-externa,  y una  pequeña  depresión  en  la 
parte  anterior  de  la  cara  interna.  La  corona  tiene 
una  capa  de  esmalte  todo  alrededor  separada  de 
la  raíz  que  se  presenta  sin  esmalte,  y tiene  11 


milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  9 milíme- 
tros de  diámetro  transverso  y 18  milímetros  de  alto. 

El  premolar  tercero  sigue  inmediatamente  atrás 
pero  es  mas  grande,  y con  corona  de  sección  rec- 
tangular con  su  mayor  diámetro  en  dirección  del 
eje  de  la  serie  dentaria.  La  corona  es  alta  y con  ca- 
pa de  esmalte  todo  alrededor,  pero  muy  baja  sobre 
el  lado  internoy  alta  sobre  el  externo.  La  cara  ex- 
terna está  dividida  por  un  surco  perpendicular  pro- 
fundo en  dos  lóbulos  casi  iguales.  La  parte  inferior 
está  dividida  en  cuatro  raíces  bien  separadas,  largas 
y delgadas,  dos  adelante  y dos  atrás.  El  diente  está 
implantado  dirijido  hácia  arriba  y fuertemente  in- 
clinado hácia  adentro.  La  corona  tiene  15  milímetros 
de  diámetro  ántero  posterior,  y 8 milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

El  premolar  cuarto  está  roto  en  la  base  de  la  coro- 
na en  ambos  costados,  aunque  se  conoce  tuvo  con  muy 
corta  diferencia  la  misma  forma  que  el  anterior,  pe- 
ro era  bastante  mas  grande  pues  en  el  punto  en  que 
está  roto  tiene  22  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  1 1 milímetros  de  diámetro  transver- 
so. La  base  está  también  dividida  en  cuatro  raíces 
largas  y delgadas,  dispuestas  como  en  el  premolar 
tercero. 

El  primer  verdadero  molar  inferior  tiene  una  co- 
rona parecida  á la  de  los  molares  d eAdinotherium 
y Protoxodon , con  su  parte  externa  dividida  en 
dos  lóbulos,  uno  anterior  angosto  y convexo  en  for- 
ma de  columna,  y otro  posterior  mas  ancho,  mas  ba- 
jo y poco  convexo;  sobre  el  lado  interno  presenta 
dos  escotaduras  superficiales  que  penetran  en  la  co- 
rona pero  no  descienden  hácia  abajo  sobre  la  su- 
perficie externa.  La  capa  de  esmalte  está  interrum- 
pida adelante  y atrás  como  es  la  regla  en  las  muelas 
de  los  géneros  mencionados,  pero  la  parte  inferior 
es  completamente  distinta,  pues  se  divide  también 
en  cuatro  raíces  separadas  como  en  el  cuarto  pre- 
molar. La  corona  tiene  26  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  8 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso y 28  milímetros  de  alto. 

El  segundo  verdadero  molar  es  un  poco  mas 
grande  y difiere  del  precedente  por  tener  tres  es- 
cotaduras perpendiculares  sobre  el  lado  interno  que 
descienden  hácia  abajo  penetrando  en  el  alveolo, 
la  anterior  ancha  pero  poco  profunda  en  el  lóbulo 
anterior,  la  mediana  estrecha  y profunda  en  la  parte 
anterior  del  lóbulo  posterior,  y la  tercera  muy  an- 
cha y profunda  en  la  parte  posterior  del  segundo 
lóbulo.  La  base  completamente  encerrada  en  el  al- 


UNGULADOS 


485 


veo! o no  se  puede  examinar  sin  destrozar  la  man- 
díbula, pero  dada  la  analogía  que  presenta  con  la 
correspondiente  del  Atryptherium,  supongo  sea 
igualmente  de  base  abierta.  La  corona  tiene  30  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  10  milíme- 
tros de  diámetro  transverso  en  el  lóbulo  anterior  y 
7 milímetros  en  el  posterior. 

El  tercer  premolar  inferior  recien  empezaba  á 
perforar  el  borde  alveolado  y todavía  no  había  sido 
atacado  por  el  uso. 

La  distancia  del  borde  del  alveolo  del  incisivo 
interno  á la  parte  posterior  del  segundo  verdadero 
molar  es  de  137  milímetros. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  baja  y 
gruesa,  con  su  borde  inferior  arqueado,  y la  parte 
posterior  que  forma  la  base  de  la  rama  ascendente 
bastante  parecida  á la  forma  que  presenta  en  los 
Prolerotheridse  y en  los  géneros  actuales  Sus  y 
Dycotyles.  El  alto  de  la  rama  ascendente  es  de 
49  milímetros  debajo  del  segundo  molar  inferior, 
y de  47  milímetros  debajo  del  premolar  tercero. 

La  sínfisis  es  mas  bien  delgada  que  gruesa,  sin 
enanchamiento  en  su  parte  anterior,  y muy  corta, 
pues  su  parte  posterior  solo  llega  hasta  debajo  del 
segundo  premolar,  siendo  su  largo  total  sobre  la 
cara  externa  ó inferior  de  55  milímetros. 

Los  agujeros  mentonianos  ó dentarios  son  en 
número  de  tres,  uno  bastante  grande  adelante  de- 
bajo del  segundo  premolar,  el  segundo  muy  pe- 
queño debajo  de  la  parte  anterior  del  cuarto  premo- 
lar, y el  tercero  un  poco  mas  grande  debajo  de  la 
parte  posterior  del  mismo  diente.  Además  un  poco 
mas  atrás,  en  la  parte  posterior  de  la  rama  hori- 
zontal, se  ven  varios  agujeritos  vasculares  mas  pe- 
queños. 

Localidad.  — La  especie  ha  sido  descubierta  por 
CÁiiLOS  Ameghtno  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


NESODON  ow. 

Owen,  Report  of  Brith.  Assoc.  of  tlie  Science,  vol.  XVI.  p. 
66,  a.  1846.  — Id.  Philosophical  Transad,  of  the 
Royal  Society  of  London,  vol.  143,  p.  291  y sig. 
pl.  XV,  a.  XVIII, 

Burmeister,  Descrip.  Phys.  de  la  Rep.  Arg.,  etc.,  t.  III, 
p.  498,  a.  1879. 


Este  género  fué  fundado  por  Owen  en  1846  sobre 
una  mandíbula  inferior  procedente  de  las  costas  de 
Patagonia,  designándolo  con  el  nombre  de  Nesodon 
imbricatus,  agregando  sucesivamente  tres  especies 
mas  que  denominó  N.  ovinus , N.  Sulivani,  y 
Nesodon  magnus,  pero  las  dos  últimas  han  resul- 
tado pertenecer  á géneros  distintos,  no  compren- 
diendo de  consiguiente  el  género  Nesodon,  sino 
las  dos  especies  mas  pequeñas  designadas  con 
los  nombres  de  Nesodon  ovinus  y Nesodon  im- 
bricatus. 

En  un  principio  creí  el  género  Nesodon  cer- 
cano de  Protoxodon,  y designé  en  consecuencia 
toda  la  familia  con  el  nombre  de  Nesodontidse,  pero 
después,  comparando  mejor  las  figuras  de  Owen 
con  los  materiales  á mi  disposición,  me  apercibí, 
que  Nesodon  es  mucho'  mas  parecido  á Atrypthe- 
rium y á Scopotherium  que  á Protoxodon,  por 
lo  que  tomé  este  último  género  como  típico  de  la 
familia  á que  pertenece. 

Por  otra  parte,  á pesar  de  la  analogía  de  Nesodon 
con  Atryptherium  y Scopotherium,  he  desig- 
nado el  grupo  con  el  nombre  de  Atrypteridae,  por- 
que no  está  probado  que  los  premolares  inferiores 
de  Nesodon  tengan  cuatro  raíces  como  los  del 
Atryptherium  aunque  lo  creo  probable,  pues  la 
corona  de  las  muelas  en  ambos  géneros  es  de  con- 
formación igual. 

Sin  embargo  Owen  dice  terminantemente,  que  los 
premolares  del  Nesodon  solo  tienen  dos  raíces 
anchas,  una  anterior  y otra  posterior,  lo  que  consti- 
tuiría una  diferencia  considerable  en  completa  opo- 
sición con  la  forma  de  la  corona  de  los  mencionados 
dientes. 

Pero,  si  realmente  el  Nesodon  tuviera  como  lo 
supongo,  premolares  inferiores  con  cuatro  raíces, 
que  hubieran  pasado  desarpecihidas  al  ilustre  pa- 
leontólogo, entonces  es  probable  que  habría  que 
reunir  Nesodon  y Scopotherium  en  un  mismo 
género. 

Esta  incertidumbre,  solo  podrá  resolverse  con  el 
descubrimiento  de  nuevos  materiales,  ó con  un 
nuevo  exámen  de  los  originales  del  Nesodon  des- 
critos por  Owen,  siendo  por  el  momento  mas  pru- 
dente conservar  los  dos  géneros  hasta  que  se  pueda 
resolver  definitivamente  la  cuestión. 

La  fórmula  dentaria  del  género  es  f i,  j c.  f m, 
(|p.  | m.)  = 44,  con  todos  los  dientes  colocados  en 
série  ininterrumpida,  ó casi  ininterrumpida. 

Los  incisivos  superiores  son  todos  de  tamaño 


486 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


desigual,  presentando  una  corona  completamente 
distinta  de  la  raíz,  la  que  es  cónico-cilíudrica  y de 
base  cerrada. 

El  par  de  incisivos  internos  (i.  -)  están  implan- 
tados en  sentido  divergente,  separados  el  uno  del 
otro  por  un  ancho  diastema,  carácter  que  unido 
á la  existencia  de  raíz  separada  de  la  corona  y de 
base  cerrada  en  todos  los  incisivos,  separa  neta- 
mente este  género  de  Protoxodon  y Adinothe- 
rium. 

El  i.  - es  de  raíz  muy  comprimida,  y de  corona 
alargada  en  dirección  transversal  pero  muy  compri- 
mida de  adelante  hácia  atrás,  tomando  la  forma  in- 
cisiforme  común  en  los  paquidermos,  con  capa  de 
esmalte  todo  alrededor  menos  en  la  superficie  mas- 
ticatoria. 

El  i.  - es  de  sección  mas  triangular,  con  la  cara 
anterior  mas  angosta  que  en  el  incisivo  precedente, 
y las  caras  laterales  mas  anchas  y sin  capa  de  es- 
malte sobre  la  cara  interna,  pero  con  la  raíz  igual- 
mente cónico-cilíndrica.  Este  incisivo  está  implan- 
tado en  el  ángulo  ántero-externo  del  intermaxilar, 
al  lado  del  i.  - que  está  situado  en  la  parte  anterior 
del  mismo  hueso. 

El  i.  - está  implantado  sobre  el  lado  lateral  exter- 
no del  intermaxilar,  separado  del  precedente  por  un 
diastema  bastante  ancho;  es  muy  pequeño,  casi  rudi- 
mentario como  en  Protoxodon  y Adinotherium  y 
de  corona  igualmente  comprimida. 

El  canino  superior,  implautado  en  la  parte  an- 
terior del  maxilar,  es  un  diente  pequeño,  de  forma 
parecida  al  incisivo  externo,  pero  un  poco  mas 
grande. 

Las  muelas  superiores  aumentan  gradualmente  de 
tamaño  de  la  primera  á la  última,  siendo  los  últimos 
premolares  de  forma  parecida  al  primer  verdadero 
molar,  é implantados  todos  con  el  áugulo  ántero  ex- 
terno prominente  y extendido  hácia  adelante  cu- 
briendo el  ángulo  póstero-externo  del  diente  que  le 
precede. 

El  p.  - está  separado  del  canino  por  un  diastema 
comparable  al  que  separa  el  canino  del  incisivo  ex- 
terno. Su  tamaño  es  casi  el  doble  del  que  presenta 
el  canino,  con  la  corona  de  forma  irregularmente 
cuadrangular,  y dos  pequeños  pozos  aislados  de 
esmalte,  que  sin  duda  desaparecen  mas  tarde 
con  el  mayor  desgastamiento  de  la  corona.  La  base 
se  comprime  dividiéndose  en  dos  raíces  cortas  y 
paralelas. 

El  p.  - colocado  al  lado  del  anterior,  es  de  tamaño 


dos  veces  mayor,  con  la  parte  extra-alveolar  mas 
larga,  y la  cara  externa  con  dos  depresiones  perpen- 
diculares que  la  dividen  en  tres  lóbulos.  La  corona 
tiene  un  pozo  de  esmalte  aislado  y trilobado,  último 
vestigio  de  un  pliegue  entrante  interno  desaparecido 
por  el  desgastamiento.  La  base  se  divide  por  lo  mé- 
nos  en  dos  raíces  distintas,  bien  visibles  sobre  el 
lado  externo  de  la  mandíbula. 

El  p.  - es  de  corona  mas  alargada  en  sentido  ánte- 
ro-posterior,  con  la  esquina  ántero-externa  mas 
pronunciada  y dirijida  hacia  adelante,  y con  un  sur- 
co perpendicular  muy  marcado  sobre  la  cara  externa 
cerca  de  la  esquina  anterior,  que  forma  en  esta  parte 
de  la  muela  dos  aristas  perpendiculares.  Sobre  la 
cara  interna  hay  una  profunda  depresión  'perpendi- 
cular que  divide  la  muela  en  dos  lóbulos,  formando 
en  la  corona  una  gran  escotadura,  de  cuyo  fondo  sale 
un  pliegue  entrante  que  se  bifurca  en  dos  ramas  en 
el  interior  de  la  corona.  En  la  parte  posterior  de  la 
superficie  masticatoria  hay  un  pozo  aislado  de  es- 
malte que  indica  un  segundo  pliegue  entrante  que 
salía  de  la  escotadura  mencionada.  La  base  está 
dividida  en  4 raíces  distintas. 

Las  muelas  siguientes  presentan  la  misma  forma 
general,  pero  un  tamaño  algo  mayor  y la  escotadura 
interna  con  tres  pliegues  entrantes  profundos  pre- 
sentando así  las  muelas  todavía  no  muy  gastadas 
sobre  el  lado  interno,  un  aspecto  cuadrilobado  ; con 
el  desgastamiento,  la  parte  internade  estos  pliegues 
queda  separada,  formando  pozos  aislados  de  esmalte. 

Todas  estas  muelas  son  arqueadas  hácia  adentro 
aunque  no  tanto  como  las  de  Toxodon.  La  capa  de 
esmalte,  no  llega  hasta  la  raíz,  y en  su  parte  supe- 
rior, á lo  menos  en  los  individuos  adultos,  parece 
que  se  presenta  interrumpida  adelante  y atrás. 

Los  incisivos  inferiores  están  muy  apretados  entre 
sí  y son  de  forma  casi  igual,  aumentando  apenas  un 
poco  de  tamaño  del  interno  al  externo.  La  raíz  es 
cónico  cilindrica  y sin  esmalte,  y la  corona  es  com- 
primida de  adelante  hácia  atrás  y de  gran  diámetro 
transverso  en  la  superficie  masticatoria,  con  capa  de 
esmalte  todo  alrededor. 

El  canino  inferior  es  de  tamaño  mas  pequeño  que 
el  incisivo  externo,  pero  de  forma  parecida,  é igual- 
mente comprimido  y colocado  á continuación  de  él, 
sin  diastema  intermediario. 

El  p.  y,  es  de  forma  parecida  al  canino,  distin- 
guiéndose solo  por  un  tamaño  un  poco  mayor  y por 
su  parte  posterior  mas  ancha  ; la  base  termina  en 
raíz  simple  pero  comprimida  como  la  del  canino. 


UNGULADOS 


487 


Todas  las  derruís  muelas  inferiores  son  de  corona 
estrecha  y alargada  como  es  la  regla  en  los  animales 
de  este  grupo,  cada  una  con  dos  raíces  divergentes 
separadas  y con  la  corona  dividida  por  un  surco  per- 
pendicular externo  en  dos  lóbulos  desiguales,  el 
anterior  muy  pequeño  y el  posterior  mas  grande. 
Sobre  el  lado  interno  cada  muela  presenta  dos  plie- 
gues entrantes,  uno  anterior  siempre  simple,  y el 
posterior  mas  ó menos  complicado.  Estos  dientes 
aumentan  gradualmente  de  tamaño  hácia  atrás  pero 
los  del  medio  son  iguales  entre  sí. 

Todos  los  dientes  de  la  mandíbula  inferior,  de  los 
incisivos  á los  molares,  están  colocados  en  séries  inin- 
terrumpidas y fuertemente  apretados  unos  á otros. 

Parece  que  la  última  ó las  dos  últimas  muelas  de 
cada  mandíbula,  tanto  arriba  como  abajo,  eran  de  ba- 
se abierta  durante  toda  la  vida. 

La  forma  general  del  cráneo,  por  las  partes  que  de 
él  se  conocen,  parece  haber  sido  bastante  cercana  á 
la  de  Toxodon,  pero  con  la  apertura  nasal  coloca- 
da mas  adelante  y no  tan  arriba,  y las  órbitas  de  ta- 
maño relativamente  mayor. 

El  intermaxilares  de  tamaño  considerable,  en  pro- 
porción mucho  mayor  que  el  que  indicaría  el  tamaño 
relativamente  reducido  de  los  incisivos,  pero  relati- 
vamente mas  pequeño  que  el  del  Toxodon,  aunque 
igualmente  ancho  adelante  y estrecho  atrás.  Su  for- 
ma general  es  sub-cuadrada,  con  álas  laterales  eleva- 
das que  ascienden  hasta  ponerse  en  contacto  con  los 
nasales,  con  los  que  circunscriben  la  apertura  nasal 
sin  intervención  délos  maxilares,  siendo  en  propor- 
ción de  su  alto  considerable,  relativamente  mucho 
mas  corto  que  el  del  Toxodon. 

Los  nasales  son  elevados,  largos  y estrechos,  pa- 
recidos álos  de  Toxodon,  pero  mas  extendidos  há- 
cia adelante. 

Los  maxilares  son  altos  y cortos,  con  la  parte  an- 
terior terminada  en  borde  perpendicular  casi  recto. 
La  apófisis  zigomática  del  maxilar  es  pequeña  y corta. 
El  agujero  sub-orbitario  es  mas  bien  pequeño,  pero 
colocado  mucho  mas  adelante  del  borde  de  la  órbita 
que  en  Toxodon  y Typotherium,  estando  acom- 
pañado por  un  agujero  mas  pequeño  colocado  unos 
pocos  milímetros  mas  adelante. 

El  arco  zigomático  es  fuerte  y muy  parecido  al 
del  Toxodon,  pero  sin  proceso  post-orbitario,  des- 
cendiendo suavemente  de  arriba  hácia  abajo  y de 
atrás  hácia  adelante  hasta  terminar  en  su  parte  ante- 
rior con  una  escotadura  en  su  parte  superior  que 
forma  el  límite  inferior  de  las  órbitas,  las  que  comu- 


nican con  las  fosas  temporales . La  máxima  parte 
del  arco  está  formada  por  el  malar,  que  se  extien- 
de hácia  atrás  hasta  el  nivel  de  la  cavidad  glenóides 
pasando  encima  de  la  apófisis  zigomática  del  tempo- 
ral. Hácia  adelante  forma  todo  el  borde  inferior  y 
anterior  de  las  órbitas,  ascendiendo  hácia  arriba 
hasta  el  lacrimal,  pero  no  presenta  aquí  el  desarro- 
llo que  muestra  en  otros  géneros,  ni  el  fuerte  proceso 
descendente  que  caracteriza  el  malar  del  Typo- 
therium, Paclcy rucos,  Interatherium  y Hege- 
totherium. 

La  apófisis  zigomática  del  temporal  es  corta,  pero 
gruesa,  llevando  hácia  abajo  la  cavidad  glenóides, 
transversal  y un  poco  cóncava,  seguida  hácia  atrás 
de  un  fuerte  y espeso  proceso  descendente  post- 
glenóides. 

El  paladar  es  de  forma  parecida  al  del  Toxodon , 
igualmente  cóncavo,  angosto  adelante  y ancho 
atrás,  pero  las  séries  dentarias  no  son  tan  con- 
vergentes hácia  adelante.  El  punto  de  sutura  del 
intermaxilar  con  los  maxilares  es  el  mas  estrecho, 
enanchándose  otra  vez  hácia  adelante  hasta  los  inci- 
sivos. 

En  el  centro  del  paladar,  al  nivel  de  los  últimos 
premolares,  se  vé  á cada  lado  la  misma  perforación 
palatina  que  tiene  el  paladar  del  Toxodon , prolon- 
gándose hácia  adelante  eu  forma  de  un  par  de 
surcos  que  desaparecen  de  una  manera  gra- 
dual. 

Hácia  atrás,  los  maxilares  se  prolongan  mas  allá 
de  la  última  muela,  quedando  entre  ambos  un  espa- 
cio triangular  pequeño,  con  la  cúspide  hacia  ade- 
lante y la  base  hácia  atrás  que  estaba  ocupado  por 
los  palatinos,  pero  hasta  ahora  no  se  conocen  dichos 
huesos. 

IVesodon  ovinus  Owen. 

(Pl.  XV,  fig.  29;  pl.  XVII,  fig.  10;  pl.  XX,  fig.  i,  y pl.  xxix,  flg.  6) 

Owen,  Descr.  of  sonie  species  of  the  exiinct  Genus  Neso- 
don,  etc.  Philosoph.  Transad.,  1853,  p.  291. 

Es  esta  la  especie  mas  pequeña,  cuya  talla 
era  próximamente  la  de  una  oveja  de  tamaño  re- 
gular. 

Desgraciadamente,  hasta  ahora  aparte  restos  in- 
completos, solo  es  conocida  por  el  ejemplar  descrito 
por  Owen,  que  es  de  un  individuo  bastante  joven 


488 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  el  que  aún  no  se  había  efectuado  el  cambio  com- 
pleto de  la  dentición.  Esta  pieza  consiste  en  parte 
del  cráneo  con  el  paladar  y gran  parte  de  la  man- 
díbula inferior.  En  este  individuo  se  habían  desar- 
rollado los  seis  incisivos  de  cada  mandíbula,  los 
caninos,  y las  cinco  primeras  muelas  de  cada  lado, 
tanto  arriba  como  abajo,  encontrándose  en  el  inte- 
rior de  los  alveolos  la  muela  sesta  de  cada  lado  que 
todavía  no  ha  perforado  la  mandíbula. 

Crée  Owen  que  todos  estos  dientes,  desde  el  in- 
cisivo interno  hasta  la  muela  cuarta,  pertenecen  á la 
dentición  de  leche,  y que  solo  la  muela  quinta  de 
cada  lado  pertenece  á la  segunda  dentición,  que 
representaría  el  primer  molar  verdadero. 

Los  numerosos  ejemplares  de  individuos  jóvenes 
de  animales  de  este  grupo,  aunque  no  del  mismo 
género,  que  he  tenido  ocasión  de  examinar,  me 
conducen  á interpretar  ese  fragmento  de  distinta 
manera  que  lo  ha  hecho  Owen. 

El  cambio  de  dentición  parece  efectuarse  en  época 
muy  temprana,  y los  incisivos  de  la  primera  den- 
tición parece  son  siempre  de  base  anchamente 
abierta,  en  el  fondo  de  la  cual  se  desarrolla  el  gér- 
mendel  diente  de  la  segunda  dentición,  que  debe 
reemplazarlo.  Deduzco  de  esto,  que  los  incisivos 
del  ejemplar  descrito  por  Owen  son  los  persis- 
tentes. 

En  cuanto  á los  caninos,  para  creerlos  de  la  pri- 
mera dentición,  se  funda  Owen  en  el  tamaño  dimi- 
nuto que  presentan,  pero  esto  es  evidentemente  un 
carácter  de  este  género,  común  igualmente  á 
Protoxodon , Adinotherium,  y probablemente  á 
casi  todos  los  géneros  de  esta  familia. 

En  cuanto  á las  cuatro  primeras  muelas  no  tengo 
opinión  al  respecto,  pero  no  sería  difícil  que  también 
algunas  de  ellas  fueran  de  la  dentición  perma- 
nente. 

Hé  aquí  mientras  tanto  las  principales  medidas 
que  proporciona  el  mencionado  ejemplar,  tomadas 
en  las  figuras  de  la  memoria  de  Owen  : 

Dimensiones 

Ancho  del  diastema  que  separa  los  dos  incisivos  superio- 


res internos 0m018 

Diámetro  del  primer  ^ ántero-posterior 0.002 

incisivo  superior  ( transverso 0,009 

Diámetro  del  segundo  ( ántero-posterior 0.0045 

incisivo  superior  ( transverso 0.004 

Largo  del  diastema  entre  el  segundo  y el  tercer  incisivo.  0.004 

Diámetro  del  tercer  ( ántero-posterior 0.0035 

incisivo  superior  (transverso 0.0018 


Largo  del  diastema  entre  el  incisivo  externo  y el  canino.  0.008 

Diámetro  del  canino  , ántero-posterior... 0.006 

superior  [transverso 0.0022 

Largo  del  diastema  entre  el  canino  y la  primera  muela 

superior o.  003 

Diámetro  de  la  primera  i ántero-posterior 0.006 

muela  superior  1 transverso 0.005 

Diámetro  de  la  segunda  ( ántero-posterior 0.008 

muela  superior  t transverso 0.006 

Diámetro  de  la  tercera  ( ántero-posterior 0.0012 

muela  superior  * transverso 0 . 008 

Diámetro  déla  cuarta  ( ántero-posterior 0.016 

muela  superior  * transverso 0.011 

Diámetro  de  la  quinta  1 ántero-posterior 0.018 

muela  superior  * transverso 0.011 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  supe- 
riores  0.056 

Distancia  de  la  parte  anterior  del  incisivo  interno  á la 

parte  posterior  de  la  última  muela 0.095 

Ancho  del  paladar  en  la  parte  anterior  entre  los  caninos.  0.017 
Ancho  del  paladar  entre  la  última  muela  de  cada  lado. . . . 0.040 
Longitud  de  la  parte  anterior  del  incisivo  interno  á la 

parte  posterior  del  proceso  post-glenoides 0.160 

Alto  de  la  tabla  externa  de  los  maxilares  adelante  de  las 

órbitas 0.051 

Alto  de  los  maxilares  en  la  parte  anterior,  siguiendo  la 

sutura  con  el  intermaxilar 0.035 

Diámetro  transverso  del  incisivo  externo-inferior 0.006 

Idel  canino  inferior 0.008 

de  la  primera  muela  inferior.  0.0085 

de  la  segunda  » » 0.009 

de  la  tercera  » » 0.013 

de  la  cuarta  » » 0.0125 

de  la  quinta  » » 0.014 


Localidad.  — Esta  pieza  filé  recojida  por  el  ca- 
pitán Sülivan  en  la  boca  del  rio  Gallegos,  en  la 
costa  de  la  Patagonia  austral,  habiéndose  encontra- 
do también  algunos  fragmentos  poco  importantes  en 
las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

IVesotlon  imbricatus  Ow. 

(Pl.  xvin,  fig.  4 y 5 ; pl.  xx,  fig.  2 y 7; 

Owen,  Reports  of  Ihe  British  Association,  1846,  p.  65. — Id. 
Descrip.  of  some  species  of  the  extincl  Gemís  Ne- 
sodon.  Philosoph.  Transad.,  1853,  p.  300,  lárn. 

XVII. 

Esta  especie  ha  sido  descrita  por  Owen  sobre 
los  dos  primeros  verdaderos  molares  superiores,  y 
gran  parte  de  una  mandíbula  inferior  con  todos  los 
incisivos,  los  caninos,  los  cuatro  premolares,  y la 
parte  anterior  del  primer  molar  verdadero. 

Se  distingue  de  la  especie  precedente  sobre  todo 


UNGULADOS 


489 


por  su  tamaño  mucho  mayor,  pues  las  piezas  conoci- 
das indican  un  animal  de  la  talla  de  un  gran  gua- 
naco. 

Los  molares  superiores  solo  difieren  de  los  del  N. 
ovinus  por  un  tamaño  mayor,  y por  la  cara  perpen- 
dicular posterior  mas  excavada  perpendicularmente 
en  el  medio. 

Los  incisivos  inferiores  son  de  corona  ancha  y 
comprimida  de  arriba  hácia  abajo,  aumentando  de 
tamaño  del  interno  al  externo,  implantados  en  la 
mandíbula  cubriéndose  unos  á otros  y fuertemente 
inclinados  hácia  adelante.  Tienen  la  corona  un  poco 
mas  gruesa  sobre  el  lado  interno  que  sobre  el  ex- 
terno, y la  base  de  cada  uno  termina  en  una  raiz 
larga  y delgada,  cónico-cilíndrica  y sin  esmalte. 

El  canino  inferior  es  bastante  mas  pequeño  que 
el  incisivo  externo,  inclinado  también  un  poco  hácia 
adelante,  y de  corona  comprimida  transversal- 
mente. 

El  p.  T es  de  corona  comprimida  en  la  cúspide, 
pero  algo  triangular  en  la  base,  con  la  cara  externa 
convexa  adelante  y cóncava  atrás,  y la  cara  interna 
un  poco  excavada  perpendicularmente. 

Los  demás  premolares  tienen  la  cara  externa  bi- 
lobada  por  un  profundo  surco  perpendicular,  que 
forma  un  pliegue  entrante  de  esmalte  en  la  corona. 
El  lóbulo  anterior  es  mas  angosto  que  el  posterior, 
y ambos  convexos,  pero  el  primero  mas  que  el  últi- 
mo. En  el  segundo  premolar  la  diferencia  en  el  ta- 
maño de  los  dos  lóbulos  no  es  muy  grande,  pero  en 
los  dos  últimos  la  diferencia  es  considerable.  Cuan- 
do las  muelas  no  están  todavía  muy  gastadas,  mues- 
tran tres  escotaduras  internas,  una  que  penetra  en 
el  lóbulo  anterior,  y las  otras  dos  en  el  posterior, 
en  donde  forman  pliegues  entrantes  que  luego  que- 
dan aislados  formando  pozos  de  esmalte. 

Estos  premolares  tienen,  según  Owen,  solo  dos  rai- 
ces  distintas,  una  anterior  y la  otra  posterior. 

El  primer  verdadero  molar  era  de  corona  pa- 
recida á la  del  último  premolar,  pero  de  base  com- 
pletamente abierta. 

Todos  los  dientes  están  en  série  continua  y muy 
apretados  unos  á otros. 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  del  m.  1 0m022 

Diámetro  transverso  del  m.¿  j Alante 0.020 

( atrás 0.012 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  2 0.032 


Diámetro  transverso  del  m.  - ? 

( atras 

Diámetro  transverso  ó ancho  máximo  del  i.  y 

Diámetro  transverso  ó ancho  máximo  deli.-¡ 

Diámetro  transverso  ó ancho  máximo  deli.g-, 

Diámetro  ántero-posterior  del  c.  , 

Diámetro  ántero-posterior  del  p.  3- 

Diámetro  del  p.  s j ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  ¥ í ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  p.  j j ántero-posterior 

( transverso 

Distancia  de  la  parte  anterior  del  i.  p á la  parte  posterior 
del  p.^ 

La  sínflsis  mandibular  es  corta,  dirijida  oblicua- 
mente hácia  arriba,  y con  las  dos  mitades  completa- 
mente soldadas.  El  dibujo  de  la  mandíbula  publica- 
do por  O aven  muestra  dos  agujeros  mentonianos, 
uno  mas  pequeño  debajo  de  la  parte  anterior  del  p.  j 
y el  segundo  un  poco  mas  grande  debajo  de  la  parte 
anterior  del  p.  ¥. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  fueron 
descubiertos  primeramente  por  el  capitán  Sulivan 
en  las  costas  de  la  Patagonia  austral  en  la  emboca- 
dura del  rio  Gallegos,  y últimamente  por  Moreno  y 
Cáelos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa- 
Cruz. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


0.017 

0.012 

0.009 

0.011 

0.012 

00.15 

0.014 

0.017 

0.0065 

0.021 

0.008 

0.023 

0.007 

0.105 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  EL  ORDEN  DE  LOS 

T0X0D0NTES 


Los  representantes  del  orden  de  los  toxodontcs 
presentan  etapas  de  evolución  sumamente  variadas 
y divergentes,  pero  que  se  ligan  con  facilidad  á un 
tipo  primitivo  antecesor,  del  que  se  encuentran  for- 
mas mas  ó menos  modificadas. 

Siguiendo  la  regla  general  en  los  mamíferos,  los 
géneros  con  dientes  de  base  abierta  descienden  de 
géneros  con  dientes  de  base  cerrada  ó con  raices 
distintas,  y esta  regla  general  de  evolución  con- 
cuerda perfectamente  con  la  distribución  geológica 
de  las  diferentes  familias  de  este  grupo. 

Las  familias  con  todos  los  dientes  de  base  abierta, 
como  los  Toxodontidse,  los  Xotoclontidse  y los 
Typothericlce,  son  propias  de  las  formaciones  ter- 
ciarias mas  recientes,  no  teniendo  representantes  en 


62 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


490 

los  terrenos  eocenos  mas  antiguos,  salvo  una  sola  ex- 
cepción. Las  familias  con  dientes  de  base  cerrada 
conjuntamente  con  otros  de  base  abierta,  como  los 
Protoxodontidse,  los  In  teratheridse  y los  Aíryp- 
theridse  son  característicos  de  los  terrenos  tercia- 
rios mas  antiguos,  sin  que  tengan  un  solo  represen- 
tante en  la  formación  pampeana,  la  mas  reciente  de 
las  formaciones  terciarias. 

Entre  los  grupos  que  tienen  dientes  de  base  cer- 
rada, llaman  sobremanera  la  atención  dos  ó tres  gé- 
neros que  constituyen  la  familia  de  los  Atrypthe- 
ridse,  que  se  distinguen  por  la  particularidad  de  te- 
ner algunas  muelas  inferiores  con  cuatro  raíces  bien 
distintas.  Es  este  un  carácter  singular,  que  pronto 
veremos  se  encuentra  en  otros  mamíferos  de  órde- 
nes muy  distintos,  pero  que  hasta  ahora  los  natura- 
listas lo  han  pasado  casi  siempre  por  alto,  sin  pres- 
tarle gran  atención  ; sin  embargo  él  es  de  una  gran 
importancia,  pues  representa  el  tipo  primitivo  de 
las  muelas  déla  mayor  parte  délos  mamíferos. 


Así,  en  este  caso,  la  presencia  de  molares  inferio- 
res cou  cuatro  raíces  distintas  prueba  de  una  mane- 
ra bastante  evidente  que,  de  las  distintas  familias 
del  orden  de  los  toxodontes  hasta  ahora  conocidos, 
la  que  mas  se  acerca  del  tipo  primitivo  es  la  de  los 
Atryptheridse. 

Los  Protoxodontidse  son  íntimos  aliados  de  los 
Atrypthericm 3,  délos  que  se  distinguen  por  las  mue- 
las inferiores  que  uuncan  presentan  mas  de  dos  raí- 
ces distintas,  constituyendo  así  una  etapa  de  evolu- 
ción mas  avanzada,  que  continuando  luego,  conclu- 
ye en  las  muelas  completamente  abiertas  de  los 
Toxodontidee  y de  los  Xotodontidce,  ambos  des- 
cendientes de  los  Protoxodontidse. 

Los  Typotheridse  pertenecen  á otra  rama  que 
tiene  por  antecesores  los  Inter atheridse,  los  que 
á su  vez  se  entroncan  con  los  Atrypteridse  en 
una  forma  antecesora  mas  antigua  todavía  desconoci- 
da, según  lo  representan  las  líneas  adjuntas  : 


x 


CRISTAYA 


Incisivos  |,  caninos  j,  muelas  f,  todos  en  série  ininterrumpida  y radiculados.  Muelas  inferiores  con 
cuatro  raíces  y bilobadas.  Corona  de  todas  las  muelas  con  cuatro  cúspides  principales  formando  dos  crestas 


UNGULADOS 


491 


mas  ó menos  transversales  ú oblicuas.  Ramas  mandibulares  separadas.  Una  rama  externa  del  canal 
alveolar  de  la  mandíbula  inferior.  No  menos  de  30  vértebras  dorso-lumbares.  Un  interparietal.  Claví- 
culas presentes  y bien  desarrolladas.  Húmero  perforado.  Carpo  en  série  lineal  y con  un  hueso  interme- 
diario. Escafóides  soportado  por  el  trapezoides,  y lunar  sostenido  por  el  magno  sin  tocar  el  unciforme. 
Tarso  en  série  lineal  sobre  el  lado  interno.  Calcáneo  con  faceta  articulada  ¿bular.  Dedos  •§•,  los  tres  del 
medio  iguales  ó casi  iguales.  Plantigrados. 

Grupo  teórico,  antecesor  de  los  Toxodontia,  de  los  Perisodactyla,  y de  los  Hyracoide a. 

No  le  conozco  hasta  ahora  representantes. 


ARCHAEODONTA 


f incisivos,  — caninos,  f muelas,  todos  los  dientes  radiculados  y colocados  en  série  ininterrumpida. 
Molares  inferiores  con  cuatro  raíces  separadas.  Corona  de  todas  las  muelas  cuadrituberculares,  con  las 
cúspides  délos  cuatro  tubérculos  aisladas.  Ramas  mandibulares  separadas.  Una  rama  externa  del  canal 
alveolar  de  la  mandíbula  inferior.  Un  interparietal.  Un  proceso  post-glenóides.  No  menos  de  30  vérte- 
bras dorso-lumbares.  Húmero  perforado.  Carpo  en  série  lineal  y con  un  hueso  intermediario.  Astrágalo 
casi  plano  y con  doble  faceta  articulada  para  el  escafóides  y el  cuboides.  Calcáneo  con  faceta  articularía 
¿bular.  Mesotarso  en  série  lineal  con  metatarso.  Plantigrados.  f dedos,  todos  bien  desarrollados,  los 
cuatro  externos,  iguales  ó casi  iguales,  y con  las  extremidades  de  las  falanges  ungueales  envueltas  en 
pezuñas  imperfectas. 

Grupo  teórico,  antecesor  de  Cristava  y de  los  Artiodactyla. 

No  le  conozco  hasta  ahora  representantes. 


PERISSODACTYLA 


Los  representantes  del  grupo  de  los  perisodáctilos  se  distinguen  por  tener  los  dedos  en  número  impar 
de  5,  de  3 ó de  1,  aunque  existen  algunas  muy  raras  escepcioues;  pero  el  distintivo  verdaderamente  fun- 
damental consiste  en  el  dedo  del  medio  ó tercero  de  cada  pié  que  es  constantemente  mucho  mas  grueso 
y mas  largo  que  los  demás,  formando  la  prolongación  del  eje  longitudinal  de  cada  miembro,  de  manera 
que  esos  cuatro  dedos  son  los  que  soportan  casi  todo  el  peso  del  animal. 

El  astrágalo  presenta  la  articulación  superior  en  forma  de  tróclea  ó ranura  profunda,  y su  extremidad 
distal  se  presenta  generalmente  como  truncada  adelante,  con  una  cara  articular  pequeña,  á menudo  un 
poco  convexa,  pero  que  no  toma  nunca  la  forma  de  polea  característica  de  los  artiodáctilos.  Esta  prolon- 
gación mas  ó menos  convexa  se  articula  con  el  escafóides  que  lleva  á su  vez  el  ectocuueiforme  que,  con  el 
metacarpiano  tercero  forman  el  eje  longitudinal  mencionado. 

El  omóplato  de  los  perisodáctilos  carece  de  acromiou  ó es  sumamente  rudimentario,  y no  presentan 
tampoco  vestigios  de  clavícula. 

El  húmero  es  siempre  de  epitróclea  imperforada,  y las  extremidades  están  constantemente  envueltas  en 
pezuñas  perfectas. 


492 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Esta  gran  división  de  los  ungulados,  en  la  actualidad  casi  extinguida  y representada  solo  por  unos  pocos 
géneros,  alcanzó  en  las  épocas  pasadas  un  desarrollo  extraordinario. 

Los  diferentes  géneros  de  esta  tribu  hasta  ahora  conocidos  se  agrupan  en  dos  órdenes  ó divisiones  prin- 
cipales que  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres  : 

Peroné  soportado  por  el  astrágalo  sin  tocar  el  calcáneo.  Premolares  y molares  inferiores  con  no 
mas  de  dos  raíces.  Stereopterna. 

Peroné  articulado  con  el  astrágalo  y el  calcáneo  á la  vez.  Premolares  y molares  inferiores, 
á menudo  con  cuatro  raíces.  Litopterna. 


STEREOPTERNA 


En  este  orden  entran  todos  los  perisodáctilos  hasta  ahora  conocidos  del  viejo  mundo’ y de  la  América  del 
Norte,  como  también  muchos  de  los  de  Sud-América, 

Se  distinguen  con  facilidad  por  el  calcáneo  que  carece  sobre  el  lado  externo  de  la  faceta  articularía  con- 
vexa para  sostener  el  peroné,  que  se  encuentra  invariablemente  en  todos  los  artiodáctilos,  de  manera  que 
en  estos  animales,  dicho  hueso  está  sostenido  por  el  astrágalo  y la  extremidad  distal  de  la  tibia. 

A esta  distinción  fundamental  se  agregan  los  siguientes  caractéres  : 

Dentición  compuesta  casi  siempre  de  incisivos,  caninos  y molares,  en  série  interrumpida  por  barras  pro- 
nunciadas, particularmente  entre  los  caninos  y los  molares.  Todos  los  dientes  radiculados.  Muelas  inferio- 
res con  no  mas  de  dos  raíces.  Apófisis  zigomática  del  temporal  con  proceso  post-glenóides.  Clavículas  au- 
sentes. Húmero  imperforado.  Carpo  y tarso  alternados.  Escafoides  soportado  por  el  magno  y el  lunar  por 
el  unciforme  y el  magno.  Astrágalo  truncado  adelante.  Cuboides  extendido  atrás  hasta  tocar  con  as- 
trágalo. 

Se  han  encontrado  en  la  República  Argentioa  representantes  fósiles  de  tres  familias  de  este  orden,  que 
se  distinguen  de  esta  manera  : 


I Muelas  superiores  é inferiores  con  dos  crestas  transversales 
en  la  corona.  Premolares  de  la  misma  forma  que  los  mo- 
lares. Tapir  idos. 

Muelas  superiores  de  cara  perpendicular  externa  dividida  en 
dos  lóbulos  muy  desiguales  y de  cara  interna  bilobada'por 
un  pliegue  entrante  que  penetra  en  la  corona  de  atrás  liácia 
adelante.  Muelas  inferiores  formadas  por  dos  crestas  trans- 
versales oblicuas.  Rinoceridce. 

I Muelas  superiores  cuadranglares,  de  cara  externa  bilobada 
por  una  cresta  perpendicular  mediana,  y con  un  pilar  so- 
bre la  parte  media  de  la  cara  interna.  Muelas  inferiores  for- 
madas por  dos  lóbulos  semilunares,  complicados  por  re- 
pliegues de  esmalte  sobre  el  lado  interno.  Equidos. 


TAPIRIDAE 

La  fórmula  dentaria  de  los  géneros  de  esta  familia  es  § i.  { c.  ~ ó f m.,  los  caninos  separados  por  una 
barra  de  los  premolares  y los  inferiores  colocados  al  lado  de  los  incisivos  de  los  que  toman  la  forma.  Las 
vértebras*cervicales  son  cortas.  Las  vértebras  dorsales  son  18  ó 19,  y las  lumbares  4 ó 5,  las  dos  últimas 


UNGULADOS 


493 


soldadas  entre  sí  y eo  contacto  con  los  ilíacos.  Los  miembros  anteriores  tienen  4 dedos  y los  posteriores  3. 

Los  muelas  están  formadas  por  dos  crestas  transversales  paralelas  separadas  por  un  valle  mas  ó menos 
profundo. 

Existe  en  la  fauna  actual  déla  Eepública  un  representante  de  esta  familia,  y se  han  encontrado  dos  gé- 
neros extinguidos,  que  se  distinguen  fácilmente  por  los  caractéres  de  la  dentición. 

Las  dos  colinas  transversales  de  la  corona  de  las  muelas  superiores  reunidas  sobre  el  lado 
externo  por  una  cresta  longitudinal.  Tapirus. 

Las  dos  coliqas  transversales  de  la  corona  de  las  muelas  superiores  completamente  separadas 
en  toda  su  extensión.  Riboclon. 

Las  dos  colinas  transversales  de  la  corona  de  las  muelas  superiores  reunidas  en  su  base  por 
úna  cresta  baja  sobre  la  mitad  de  su  extensión,  hácia  el  centro  de  cada  muela.  Antaoclon. 


TAPIRUS  brisson. 

Brisson,  Regnum  anímale , 1756. 

Este  género  se  distingue  por  la  apertura  nasal  muy 
extendida  hácia  atrás,  y por  nasales  pequeños  y 
acompañados  de  fuertes  impresiones  musculares,  que 
se  prolongan  en  forma  de  una  trompa  movible  bas- 
tante larga.  Las  muelas  son  en  número  de  7 arriba 
y 6 abajo.  El  externo  consta  de  7 piezas  y un  apén- 
dice xifoideo.  El  sacro  está  formado  por  la  reunión 
de  6 vértebras,  y tiene  solo  13  vértebras  caudales. 
El  húmero  presenta  un  agujero  intereondiliano,  y el 
fémur  un  trocánter  tercero  bien  desarrollado. 

Tapirus  americanus  Brisson. 

Tapirus  americanus,  Brisson,  Ob.  citada,  p,  119. 

Cuvier,  llegue  Anim.,  I,  p.  250. 

Pr.  Wied,  Beitr.,  etc.,  II,  p.  549. 

Rengger,  Sáugeth.  v.  Parag.,  p.  312. 

Tschudi,  Fauna  peruana,  t.  I,  p.  213. 

Tapirus  suillus,  Blumenbach,  Handb.  el.  Naturg.,  etc.,  4a 
ed.,  p.  120,  a.  1791. 

Wagner-Schreber,  Saugth.,  t.  VI,  p.  377. — Id. 
Suppl. , t.  IV,  p.  294. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.,  t.  I,  p.  331.  --Id.  Reise, 
etc.,  t.  II,  p.  432.  — Id.  Descript.  phys.  etc.,  t.  III, 
p.  486. 

Hippopotamus  ierres  tris,  Lineo,  Syst.  Nat.,  10a  ed.,  t.  I, 
p.  74. 

Habita  la  provincia  de  Corrientes  y los  territorios 
del  Chaco  y de  Misiones.  Hasta  ahora  no  se  ha  en- 
contrado fósil  en  el  territorio  de  la  Eepública,  pero 
Lujnd  ha  encontrado  sus  restos  en  las  cavernas  fosi- 
líferas  del  Brasil,  conjuntamente  con  vestigios  de 
otras  dos  ó tres  especies  extinguidas,  que  denomina 


Tapirus  suinus , Tapirus  altifrons  y Tapirus 
alticeps,  probablemente  este  último  idéntico  al  que 
lo  precede.  Existen  representantes  fósiles  del  mismo 
género  en  Norte-América,  Europa  y la  India. 


RIBODON  AMEGII- 

Amegiuno,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  112, 
a.  1883. 

Este  género  curioso  por  la  conformación  de  la 
dentadura,  solo  es  conocido  hasta  ahora  por  muelas 
superiores  aisladas  que  se  distinguen  inmediatamen- 
te por  presentar  cada  muela  dos  crestas  transversa- 
les en  la  corona,  cada  una  con  figura  tritoria  distinta 
producida  por  la  masticación  ; estas  dos  crestas  están 
separadas  en  todo  su  largo  por  un  surco  transversal 
sin  tubérculos  accesorios  intermediarios  que  las 
pongan  en  comunicación  sobre  el  lado  externo.  De  la 
dentadura  de  la  mandíbula  inferior  solo  se  conoce  la 
última  muela  con  la  corona  trilobada  por  tres  cres- 
tas transversales.  Todos  estos  dientes  carecen  de 
cíngulo  basal. 

Ribodon  limbatus  Amegh. 

(Pl.  xxnr,  flg.  13  á 17) 

Ribodon  limbatus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  V,  p.  112,  a.  1883. -Id.  t.  VIII,  p.  98, 
a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p.  145,  a.  1886. 

Hyrachius  (Leidy)  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.,  t.  III, 
p.  160,  pl.  III,  f.  18,  Enero  de  1886. 

Las  muelas  superiores  de  este  animal  tienen  una 


494 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


corona  de  figura  cuadranglar  y bilobada,  suma- 
mente baja,  y cubierta  por  una  capa  de  esmalte  de 
espesor  enorme  por  el  tamaño  relativamente  peque- 
ño del  diente.  Estas  muelas  antes  de  ser  atacadas 
por  la  masticación  debían  tener  una  corona  formada 
por  dos  altas  crestas  transversales  completamente 
cubiertas  de  esmalte,  pero  con  el  desgastamiento 
estas  crestas  se  gastan  en  sentido  longitudinal  hasta 
desaparecer  el  esmalte,  formándose  dos  profundas 
depresiones  igualmente  transversales,  que  no  se 
ponen  en  comunicación  entre  sí,  conservándose 
separadas  de  la  hendidura  transversal  que  separa 
ámbas  crestas,  por  una  ancha  y espesa  cinta  de  es- 
malte. Así  se  vé  en  cada  una  de  estas  muelas  dos 
figuras  transversales  y profundas,  limitadas  por  un 
cordon  de  esmalte  ancho  y grueso  en  sus  bordes  in- 
terno y externo,  pero  muy  delgado  en  los  bordes  an- 
terior y posterior,  en  donde  se  ponía  en  contacto 
con  las  otras  muelas,  lo  que  prueba  que  estas  esta- 
ban sumamente  apretadas  unas  á otras.  Las  dos  de- 
presiones transvesales  de  cada  muela  son  de  forma 
algo  elíptica,  ú ovalada,  limitada  cada  una  por  un 
cordon  de  esmalte  grueso,  ancho,  semi-circular  en 
su  parte  interna,  y un  poco  mas  delgado  en  el  lado 
externo.  El  cono  ó lóbulo  anterior  de  cada  muela  es 
algo  mayor  que  el  posterior,  y ambos  lóbulos  ó cer- 
ros transversales  lo  mismo  que  las  figuras  de  esmal- 
te que  forman  por  el  desgastamiento  son  estrechas 
y altas  en  el  lado  externo  y anchas  y redondeadas 
en  el  interno,  siendo  también  aquí  en  donde  el  ribe- 
te de  esmalte  que  limita  la  figura  por  el  desgasta- 
miento, es  mas  ancho  y regular.  Sobre  la  línea  me- 
diana transversal  que  separa  estos  dos  cerros,  algo 
mas  afuera  de  la  mitad  del  ancho  de  las  muelas,  el 
esmalte  que  rodea  la  figura  forma  en  cada  una  de 
ellas  á la  misma  altura  y en  sentido  inverso,  dos  re- 
pliegues que  dan  á las  figuras  y á las  muelas  una 
forma  particular  sumamente  característica.  En  el 
ángulo  ántero-externo  de  cada  muela  existe  un  tu- 
bérculo ó cerro  accesorio  bastante  elevado,  separado 
del  lóbulo  anterior  por  una  ranura  que  penetra  en  la 
corona  formando  un  repliegue  de  esmalte  externo. 
Otro  cerro  parecido,  aunque  mas  pequeño,  se  encuen- 
tra en  el  ángulo  posterior-externo,  pero  este  desapa- 
rece pronto  con  la  edad  avanzada  y el  desgastamiento 
de  las  muelas.  A medida  que  avanza  la  edad  del  ani- 
mal las  muelas  creciendo  en  tamaño  se  acercan  hasta 
tocarse  y apretarse  fuertemente  unas  á otras,  de  don- 
de resulta  que  las  caras  perpendiculares  anterior  y 
posterior  se  ponen  planas,  comprimidas,  atrofiándo- 


se la  capa  de  esmalte  que  se  adelgaza  y hasta 
desaparece  en  algunos  casos.  La  corona  de  cada 
muela  en  conjunto  es  mas  alta  y ancha  en  el  lado  ex- 
terno, mas  baja  y angosta  en  el  interno,  mas  ancha 
en  el  lado  anterior  y mas  estrecha  en  el  posterior, 
faltando  todo  vestigio  de  cíngulo  tanto  externo  como 
interno.  Todas  estas  muelas  tienen  una  corona  de 
diámetro  transverso  un  poco  mayor  que  el  diámetro 
ántero-posterior. 

Hasta  ahora  he  podido  examinar  cuatro  muelas 
superiores  aisladas,  cuya  posición,  por  ahora,  no 
conociendo  maxilares  mas  ó menos  completos,  es 
casi  imposible  determinar  con  precisión. 


Dimensiones 


(?)  p.  X.  Este  es  el  ejemplar  mas  pequeño  y la  única 

pieza  sobre  que  fundé  el  género  y la  especie  : 

, , , ( ántero-posterior 

( transverso 

. ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  ? . . , 

( en  el  interno  

(?)  p.¿  del  lado  derecho  : 

Diámetro  í ántero-posterior 

[ transverso 

. í en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  > ..... 

( en  el  lado  interno 

(?)  m.idel  lado  derecho  : 

Diámetro  £ ántero-posterior 

( transverso 

. . , , , c en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  ) , , . . , 

( en  el  lado  interno 

(?)  m.  X del  lado  izquierdo  : 

Diámetro  í f ^'o-postertor 

( transverso 

...  , . ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  ¡ , , , . . 

en  el  lado  interno 


0m017 

0.018 

0.008 

0.006 

0.018 

0.019 

0.0085 

0.0065 

0.018 

0.022 

0.008 

0.006 

0.020 

0.021 

0.0085 

0.007 


En  todas  estas  muelas  no  existe  mas  que  la  corona, 
á escepcion  de  una  que  muestra  la  base  de  dos 
raíces  rotas,  y una  tercera  casi  completa,  que  per- 
mite reconocer  estaba  cerrada  en  la  base.  Dada  la 
conformación  idéntica  que  presentan  en  la  corona, 
es  dado  suponer  que  cada  una  de  estas  muelas  estaba 
provista  de  tres  raíces  cerradas  en  la  base  y de  unos 
18  á 20  milímetros  de  largo.  Estas  raíces  estaban 
colocadas  una  en  cada  uno  de  los  ángulos  ántero- 
externo  y póstero-externo,  comprimidas  en  sentido 
ántero-posterior,  y la  tercera  estaba  colocada  en  la 
parte  interna  de  la  muela,  comprimida  probable- 
mente en  sentido  transversal. 

De  la  mandíbula  inferior  no  conozco  mas  que  la 
última  muela  de  una  conformación  muy  especial, 
pero  que  corresponde  muy  bien  al  tipo  de  las  muelas 


UNGULADOS 


495 


superiores  arriba  descritas.  Esta  muela  tiene  dos 
largas  raíces  aplastadas  en  sentido  ántero-posterior, 
y la  corona  está  formada  por  dos  cerros  transver- 
sales cubiertos  de  esmalte,  cada  cerro  formado  por 
dos  mamelones  unidos  por  su  base  interna  hasta  la 
cima,  mas  un  fuerte  callo  posterior  igualmente 
transversal,  y al  parecer  compuesto  también  por  dos 
mamelones  unidos,  formando  como  un  cerro  trans- 
versal posterior  mas  pequeño  que  los  dos  anteriores. 
Presenta  en  pequeño  casi  la  misma  forma  de  una 
muela  de  Mastodon  aún  no  atacada  por  la  mastica- 
ción cuya  corona  estuviera  constituida  por  tres 
pares  de  mamelones  unidos  por  su  parte  interna. 

Es  de  suponer  que  si  esta  muela  hubiera  empe- 
zado á gastarse  por  el  uso,  habría  empezado  á bajar 
la  altura  de  los  cerros  y se  habrían  formado  en  ellos 
figuras  transversales  mas  ó menos  parecidas  á las 
que  presentan  las  muelas  superiores.  En  la  cara 
perpendicular  anterior,  el  esmalte  de  la  corona  pre- 
senta una  faceta  deprimida  y muy  lisa  eu  donde  sin 
duda  se  apoyaba  el  penúltimo  molar,  lo  que  nos 
permite  deducir  que  las  muelas  inferiores  estaban 
también  como  las  superiores  muy  apretadas  unas  á 
otras. 

Eu  cuanto  á la  relación  de  los  cerros  con  las 
raíces,  el  cerro  anterior  formado  por  el  par  de  ma- 
melones anteriores  corresponde  á la  primera  raíz 
ó anterior,  el  cerro  medio  formado  por  el  segundo 
par  de  mamelones  corresponde  á la  raíz  posterior, 
y el  callo  posterior  ó cerro  mas  pequeño  parece  ser 
una  parte  suplementaria  que  se  une  por  la  base  á la 
parte  posterior  del  segundo  cerro. 

Las  dos  raíces  son  largas  y divergentes  en  forma 
de  orquilla.  La  raíz  posterior,  la  única  entera, 
tiene  7 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
13  milímetros  de  diámetro  transverso  y 30  milí- 
metros de  largo.  La  base  de  la  raíz  está  abierta, 
formando  una  cavidad  que  se  subdivide  luego  en 
dos.  La  corona  tiene  24  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  16  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso, 1 4 milímetros  de  alto  en  su  cerro  anterior,  y 
10  milímetros  de  alto  en  el  cerro  posterior. 

Como  se  vé,  las  muelas  del  Ribodon,  presentan 
caractéres  múltiples,  algunos  particulares  de  este 
género,  otros  mas  ó menos  parecidos  á los  que  se 
encuentran  en  géneros  de  órdenes  muy  distintos. 
Las  muelas  superiores  presentan  algo  de  parecido 
á las  del  Dinotherium , del  Tapirus , y sobre  todo 
del  Listriodon.  La  última  muela  inferior  si  no  fuera 
por  el  tamaño  podría  confundirse  con  la  de  un  mas- 


todonte, ó de  un  hipopótamo,  ó también  con  la  de 
algunos  otros  suíneos,  ó de  los  lamantines,  espe- 
cialmente con  la  correspondiente  del  género  Ma- 
natíes. 

Sin  embargo,  me  parece  que  las  mayores  afinida- 
dades  y las  de  mayor  importancia  son  las  que  unen 
el  Ribodon  á los  tapires.  La  forma  de  las  dos  raíces 
de  la  muela  inferior  colocadas  en  sentido  transver- 
sal y aplastadas  en  sentido  ántero-posterior,  indica 
una  infinidad  evidente  con  el  tapir.  El  número  de 
raíces  de  las  muelas  superiores,  también  es  el  mismo 
que  en  aquel  género,  y están  colocadas  del  mismo 
modo. 

La  forma  cuadrada  de  esas  mismas  muelas,  los 
dos  cerros  transversales  que  las  forman,  un  pequeño 
callo  ó tubérculo  accesorio  que  tienen  en  el  ángulo 
externo  anterior,  y otro  rudimentario  en  el  ángulo 
externo-posterior,  son  caractéres  que  se  encuentran 
en  todos  los  géneros  de  la  familia  de  los  tapires 
hasta  ahora  conocidos,  y que  obligan  á colocar  el 
Ribodon  en  la  misma. 

La  principal  diferencia  éntrelas  muelas  superiores 
del  Ribodon  y las  de  los  tapires  aparece  en  el 
modo  de  desgastamiento  de  los  cerros  transversales, 
que  se  gastan  por  separado  sin  ponerse  en  comuni- 
cación en  el  Ribodon,  mientras  que  en  los  tapires 
se  ponen  pronto  en  comunicación  por  su  lado  ex- 
terno. Pero  eso  depende  sin  duda  de  la  disposición 
de  los  cerros.  En  el  Ribodon,  los  dos  cerros  trans- 
versales de  las  muelas  superiores  están  completa- 
mente separados  en  todo  su  largo,  y tanto  ó aún 
mas  en  su  lado  externo  que  en  el  interno,  como  en 
los  verdaderos  molares  inferiores  del  género  Ta- 
pirus. En  los  demás  géneros  de  la  misma  familia, 
los  dos  cerros  de  las  muelas  superiores  están  al 
contrario  unidos  en  el  lado  externo  de  las  muelas 
por  una  cresta  longitudinal  que,  al  ser  atacada  por 
la  masticación,  pone  en  comunicación  las  dos  figuras 
que  con  el  desgaste  se  forman  en  la  cumbre  de  los 
cerros.  Así  el  Ribodon  sería  entre  los  animales 
de  la  familia  de  los  tapires,  el  género  mas  particular 
y divergente  que  hasta  ahora  se  ha  encontrado. 

Sin  embargo,  Burmeister,  en  la  obra  citada, 
menciona  y figura  una  muela  de  este  animal  (An., 
etc.,  t.  III,  pág.  160,  lám.  III,  fig.  18  A B),  según 
un  molde  en  yeso  que  deposité  en  el  museo,  agre- 
gando que  le  parece  que  se  acerca  tanto  á las  figuras 
dadas  por  Leydi  del  Hyrachyus  agrarius  ( Report 
of  the  Unit.  Stat.  Geolog.  Survey,  etc.,  vol.  I, 
Fossil  Vertebr.,  1873,  pág.  60,  pl.  14,  fig.  10) 


496 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


que  propone  reunir  el  Ribodon  al  Hyrachyus, 
aunque  está  dispuesto  á considerar  la  especie  argen- 
tina como  distinta. 

Las  muelas  superiores  del  Hyrachyus  agrarius 
figuradas  por  Leydi  en  la  obra  y figura  mencionada 
por  el  Dr.  Burmeirter,  comparadas  con  las  del 
Ribodon,  encuentro  que  difieren  mas  que  las  muelas 
de  cualquiera  de  los  otros  géneros  de  la  familia 
de  los  tapires,  incluso  el  Hyrachyus,  comparadas 
entre  sí. 

La  forma  de  la  corona  de  las  muelas  superiores 
del  Hyrachyus  es  ya  perfectamente  característica 
de  los  verdaderos  tapires,  pues  las  dos  crestas  trans- 
versales se  unen  sobre  el  lado  externo  poniéndose 
en  comunicación  la  superficie  tritoria  de  ambos 
cerros,  carácter  fundamental  que  ya  he  dicho  repe- 
tidas veces  falta  en  Ribodon. 

A este  carácter  distintivo  principal  se  unen  los 
siguientes  de  menor  importancia : 

En  Hyrachyus  solo  las  tres  muelas  posteriores 
se  presentan  bilobadas,  siendo  las  anteriores  anchas 
en  el  lado  externo,  angostas  y redondeadas  en  el 
interno,  sin  vestigios  de  surco  que  divida  las  muelas 
en  dos  partes.  En  Ribodon  todas  las  muelas  supe- 
riores, salvo  el  tamaño,  debían  tener  mas  ó menos  la 
misma  configuración,  á escepcion  quizás  del  primer 
premolar.  Debido  á esta  conformación  muestran  en 
el  centro  un  surco  transversal  que  separa  los  dos 
lóbulos  y las  dos  crestas  en  todo  su  largo,  mientras 
que  en  Hyrachyus  dicho  surco  está  reemplazado 
por  un  repliegue  de  esmalte  en  el  lado  interno  que 
penetra  en  la  corona  sin  alcanzar  al  borde  externo. 
Mucho  mas  parecidas  en  este  caso  con  las  muelas 
del  Hyrachyus,  son  las  del  Tapirus,  que  las  de 
Ribodon. 

En  Hyrachyus,  las  muelas  no  están  apretadas 
unas  á otras,  tocándose  apenas  por  los  cantos  exter- 
nos y quedando  bien  separadas  sobre  el  lado  interno. 
En  Ribodon , al  contrario,  se  tocaban  en  todo  el 
ancho  de  las  caras  perpendiculares  anterior  y pos- 
terior. 

En  fin,  son  dos  géneros  tan  distintos,  que  para  ha- 
cerse una  idea  de  la  enorme  diferencia  que  presen- 
tan en  la  conformación  de  las  muelas,  me  parece  que 
basta  comparar  el  excelente  dibujo  de  la  muela  del 
Ribodon  dado  por  Burmeister,  con  las  figuras  por 
él  citadas  del  Hyrachyus  agrarius,  etc.,  pl.  IX, 
fig.  9,  10  a,  6,  c,  ó con  la  muela  aislada  de  la  figura 
1 1 de  la  misma  lámina  en  la  misma  obra  de  Leidy 
citada  por  el  autor. 


Mucho  mas  parecido  se  encuentra  entre  Ribodon, 
y algunos  animales  fósiles  europeos  y asiáticos,  muy 
raros,  caracterizados  también  por  muelas  superiores 
con  dos  crestas  transversales  separadas  en  todo  su 
largo,  que  tampoco  se  ponen  en  comunicación  sobre 
el  lado  externo,  ó solo  lo  hacen  en  una  edad  muy 
avanzada.  En  este  caso  se  encuentra  el  Listriodon, 
algunas  de  cuyas  especies  fósiles  en  los  terrenos 
terciarios  de  los  montes  Srwaliks  en  la  India,  pre- 
sentan muelas  muy  parecidas  á las  del  Ribodon. 
Citaré  particularmente  las  muelas  del  Listriodon 
Theobalcli  (Lyd.)  y del  Listriodon  pentapotami 
(Falc.)  figuradas  por  LydEkker  con  los  núme- 
ros 12,  15,  16  y 17  de  la  pl.  YIII  del  vol.  III, 
Paleontología  Indica.  Iridian  tertiary  andpost - 
tertiary  vertebrata.  Calcutta,  1884.  Pero  las 
muelas  del  Listriodon  también  difieren  de  las  del 
Ribodon  por  algunos  caractéres  genéricos  impor- 
tantes, como  ser  la  presencia  del  cíngulo  basal  ante- 
rior y posterior,  las  colinas  transversales  mas  an- 
gostas que  producen  por  el  desgastamiento  figuras 
de  forma  bastante  diferente,  y otras  de  menor  im- 
portancia. 

De  América,  lo  mas  parecido  á Ribodon,  á lo 
menos  que  yo  conozca,  es  el  género  fósil  igualmente 
argentino  Antaoclon,  del  que  me  ocuparé  en 
seguida. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabrini  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná 
y pertenecen  al  Museo  provincial  de  Entre  Bios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


ANTAODON  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  149, 
a.  1886. 

Este  género  es  mas  parecido  á Tapirus  que  el 
Ribodon,  distinguiéndose  por  muelas  superiores 
con  dos  crestas  transversales  separadas  por  un 
surco  profundo  en  toda  su  longitud,  pero  que  se 
encuentra  interrumpido  en  la  mitad  de  su  largo  por 
una  arista  baja  que  une  las  dos  colinas  por  su  base; 
estas  muelas  tienen  además  un  fuerte  reborde  de 
esmalte  ó cíngulo  basal  casi  todo  alrededor. 


UNGULADOS 


497 


Antaodon  cinctus  Amegh. 

(PI.  XXXIII,  fig.  c) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

Los  restos  de  este  animal  son  sumamente  escasos ; 
solo  tengo  conocimiento  de  que  se  hayan  encontrado 
unos  pocos  huesos,  algunas  muelas  aisladas  y una 
mandíbula  inferior,  y por  mi  parte  hasta  ahora  solo 
he  podido  examinar  una  muela  superior  aislada 
que  es  la  que  me  sirvió  de  base  para  la  fundación 
del  género  y de  la  especie. 

La  muela  del  Antaoclon  cinctus  mencionada, 
demuestra  de  un  modo  evidente  la  existencia  de  un 
antiguo  animal  bastante  parecido  á los  tapires, 
pero  muy  distinto  de  todos  los  hasta  ahora  conocidos 
tanto  actuales  como  extinguidos  de  ambos  continen- 
tes, presentando  solo  un  pequeño  parecido  y algunos 
caractéres  comunes  de  cierta  importancia  con  el 
género  argentino  Ribodon  conjuntamente  con  el 
cual  parece  formar  una  sub-familia  particular,  cuyas 
muelas  superiores  estarían  caracterizadas  por  dos 
colinas  transversales  separadas  por  un  surco  pro- 
fundo en  toda  su  longitud,  mientras  que  en  los 
demás  tapires  las  colinas  transversales  se  ponen  en 
comunicación  por  el  lado  externo. 

La  muela  en  cuestión  es  de  la  mandíbula  superior 
y probablemente  la  tercera  ó cuarta  del  lado  de- 
recho. 

La  corona  de  las  muelas  superiores  de  los  verda- 
deros tapires  tanto  actuales  como  fósiles,  presenta 
dos  colinas  transversales  cuyo  ángulo  ó extremidad 
externa  dá  vuelta  hácia  atrás  formando  una  especie 
de  gancho.  Este  gancho  de  la  colina  transversal  an- 
terior es  el  que  interrumpe  el  surco  que  separa  las 
dos  colinas  transversales  de  cada  muela,  pues  forma 
un  contrafuerte  cuya  base  va  á apoyarse  conlra  el 
canto  externo  de  la  colina  posterior  cerrando  la  en- 
trada del  surco  en  el  lado  de  afuera ; con  el  desgasta- 
miento del  diente  se  gasta  también  este  contrafuerte, 
poniéndose  así  en  comunicación  Jas  dos  colinas  en  el 
lado  externo  por  una  especie  de  curva  formada  por  el 
contrafuerte  ó gancho  mencionado. 

En  el  Antaodon , al  contrario,  las  dos  colinas 
transversales  no  forman  martillos  ó ganchos  en  el 
lado  externo,  estando  así  separadas  por  un  surco 
en  toda  su  longitud  sin  ponerse  en  comunicación 
con  el  desgastamiento  de]  diente,  acercándose  por 


este  carácter  al  género  Ribodon  con  el  que  el  An- 
taodon, ya  he  dicho,  presenta  bastante  analogía. 

Sin  embargo,  el  surco  transversal  ancho  y pro- 
fundo del  Antaodon,  aparte  la  circunstancia  de  no 
estar  interrumpido  en  su  parte  externa  por  el  gancho 
que  en  otros  géneros  presenta  la  extremidad  externa 
de  la  cresta  anterior,  es  mas  parecido  al  del  tapir 
que  al  del  Ribodo7i  que  es  relativamente  mas  an- 
gosto y profundo,  ancho  en  las  extremidades,  an- 
gosto y apenas  aparente  en  el  centro,  en  donde  las 
dos  colinas  transversales  se  enanchan  hasta  tocarse, 
pero  sin  que  las  figuras  que  forman  por  el  desgasta- 
miento se  pongan  en  comunicación.  En  el  fondo  del 
surco  transversal  de  la  muela  del  Antaodon,  mas  ó 
menos  hácia  la  mitad  de  su  largo,  hay  una  pequeña 
elevación  transversal  al  surco,  muy  poco  elevada, 
como  también  un  pequeño  tubérculo  á la  entrada 
del  surco  eu  el  lado  interno  como  se  vé  en  el  tapir, 
pero  que  falta  completamente  en  el  Riboclon. 

Al  decir  que  las  dos  crestas  transversales  de  las 
muelas  superiores  del  Antaodon  y del  Ribodon 
difieren  de  las  crestas  transversales  del  tapir  porque 
no  se  ponen  como  estas  en  comunicación  entre  sí,  na- 
turalmente me  refiero  á una  cierta  época  de  la  vida, 
pues  es  indudable  que  con  la  edad  sumamente  avan- 
zada usándose  completamente  la  corona  de  las  mue- 
las, las  colinas  transversales  tenían  que  ponerse  en 
comunicación  entre  sí  y hasta  llegar  á desaparecer 
completamente  toda  traza  de  su  primera  existencia. 
Pero  á pesar  de  eso,  no  estando  la  corona  de  las  mue- 
las completamente  gastadas  podrían  distinguirse  per- 
fectamente las  muelas  del  Antaodon  de  las  de  los 
tapires  y del  Ribodon. 

En  efecto,  ya  se  ha  visto  que  en  los  tapires  las  dos 
crestas  transversales  de  cada  muela  se  ponen  en  co- 
municación por  el  lado  externo  en  una  edad  relati- 
vamente poco  avanzada.  En  el  Ribodon  solo  podían 
ponerse  en  comunicación  en  las  muelas  de  los  indi- 
viduos muy  viejos,  pero  como  la  ranura  transversal 
es  profunda  en  las  extremidades  mientras  que  en  el 
medio  casi  desaparece  y las  fajas  de  esmalte  que  ro- 
dean las  figuras  de  ambas  colinas  se  tocan,  es  claro 
que  con  el  desgastamiento  prolongado  ambos  cerros 
transversales  deben  ponerse  en  comunicación  por 
su  parte  mediana. 

En  el  Antaoclon,  bien  que  el  surco  transversal  es 
mucho  mas  ancho  que  en  Ribodon,  las  dos  colinas 
transversales  también  debían  empezar  por  ponerse 
en  contacto  por  su  parte  mediana  á causa  del  peque- 
ño contrafuerte  que  en  ese  punto  se  levanta  en  el 


G3 


498 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


fondo  del  surco,  y luego  debía  continuarse  el  con- 
tacto por  el  lado  interno  gastándose  el  pequeño  callo 
colocado  aquí  á la  entrada  de  la  ranura  transversal, 
protuberancia  que  parece  mas  desarrollada  que  en 
las  muelas  de  los  tapires. 

La  misma  forma  de  las  crestas  transversales  es  tam- 
bién algo  diferente  en  los  tres  géneros.  En  las  mue- 
las de  los  tapires  las  crestas  transversales  son  mas 
anchas  en  sus  dos  extremidades  interna  y externa  y 
mas  estrechas  en  el  medio.  En  el  Ribodon  son  an- 
gostas y elevadas  en  el  lado  externo,  algo  mas  anchas 
y en  forma  de  herradura  en  el  interno  y mas  anchas 
todavía  en  el  centro  por  lo  que  se  tocan  aquí  pronto 
sobre  la  línea  mediana.  En  el  Antaodon  tienen  una 
forma  intermediaria  á las  dos  precedentes  ; son  muy 
angostas  y prominentes  en  la  extremidad  externa 
donde  forman  cúspides  elevadas  y casi  agudas,  un 
poco  mas  anchas  y en  forma  de  herradura  como  en  el 
Ribodon  en  el  lado  interno,  y apenas  un  poco  mas 
anchas  en  el  centro,  en  donde  la  desaparición  del  es- 
malte por  desgastamiento  forma  una  figura  alargada 
limitada  por  una  faja  de  esmalte  algo  plegada  en  zig- 
zag. Además  la  extremidad  externa  de  cada  una  de 
las  colinas  transversales  de  las  muelas  del  Antao- 
don es  mucho  mas  alta  que  la  extremidad  interna,  y 
aunque  es  un  carácter  común  con  el  tapir  y el  Ri- 
bodon , no  es  tan  pronunciado  en  estos  dos  géneros 
como  en  el  primero. 

La  corona  de  las  muelas  superiores  del  Antaodon 
con  las  dos  crestas  transversales  separadas  y parale- 
las como  las  he  descrito,  presenta  un  parecido  sor- 
prendente con  la  corona  de  las  muelas  inferiores  del 
tapir,  aunque  siempre  se  distingue  el  Antaodon 
por  los  caractéres  de  las  muelas  superiores  y por  el 
cingulum  basal  que  las  rodea. 

El  cingulum  basal  de  las  muelas  superiores  cons- 
tituye una  de  las  diferencias  mas  considerables  entre 
el  Antaodon , el  tapir  y el  Ribodon. 

Las  muelas  superiores  del  Ribodon  no  tienen  ab- 
solutamente ningún  vestigio  de  cingulum  basal  en 
ninguna  parte  de  su  periferia. 

En  el  tapir  cada  muela  superior  presenta  un  rebor- 
de basal  en  la  cara  anterior  y otro  en  la  posterior, 
bastante  desarrollados  en  la  edad  juvenil,  pero  que 
se  atrofia  á medida  que  avanza  la  edad  del  animal, 
á causa  de  las  muelas  que,  con  la  edad  se  apretan 
mas  y mas  unas  á otras. 

En  el  Antaodon  la  muela  en  cuestión  tiene  un 
cingulum  basal  muy  desarrollado  y continuo  sobre 
tres  de  sus  lados,  el  anterior,  el  posterior  y el 


externo,  faltando  solo  en  el  interno.  Este  rebor- 
de forma  casi  una  arista  cortante  continua  con  el 
esmalte  de  su  parte  superior  profundamente  estriado 
por  una  cantidad  de  surcos  cortos  y profundos  que 
parten  de  la  periferia  del  cingulum  y terminan  en 
el  punto  en  que  este  se  une  á la  corona.  En  la  mi- 
tad de  la  cara  posterior,  sale  del  cingulum  un  con- 
trafuerte de  esmalte  bastante  ancho  que  termina  en 
la  cúspide  de  la  colina  posterior  hácia  la  mitad  de 
su  largo.  Otro  contrafuerte  parecido  y en  idéntica 
posición,  y por  consiguiente  opuesto  al  otro,  se  en- 
cuentra en  la  cara  anterior. 

La  capa  de  esmalte  que  cubre  la  corona  de  las 
muelas,  es  muy  delgada  en  el  tapir  y muy  espesa  en 
el  Ribodon.  En  el  Antaodon  es  algo  mas  gruesa 
que  en  el  tapir,  pero  también  bastante  mas  delgada 
que  en  el  Ribodon. 

En  parte  de  la  cara  anterior  y posterior  de  la  mue- 
la superior  del  Antaodon , sobre  el  mismo  cingu- 
lum, existe  una  pequeña  superficie  muy  plana  y pu- 
lida ; estas  superficies  planas,  en  número  de  dos, 
una  en  la  cara  anterior  y ottra  en  la  posterior,  indi- 
can el  punto  en  que  se  ponía  en  contacto  con  la 
muela  que  la  precedía  y la  que  le  seguía,  de  modo 
que  también  en  el  Antaodon  las  muelas  estaban 
apretadas  unas  á otras  aunque  no  tanto  como  en  Ri- 
bodon, ni  tampoco  como  en  el  tapir. 

En  el  lado  interno,  la  muela  dividida  en  dos  lóbu- 
los presenta  la  misma  forma  general  que  en  el  Ri- 
bodon y en  los  tapires,  pero  no  sucede  lo  mismo 
en  el  lado  externo  en  donde  también  presenta  dife- 
rencias considerables  que  justifican  su  separación 
como  género  distinto.  Las  muelas  de  los  verdaderos 
tapires  y de  todos  los  géneros  afines  muestran  en  el 
lado  externo  además  de  las  dos  columnas  ó lóbulos 
formados  por  la  extremidad  externa  de  las  dos  cres- 
tas transversales,  un  fuerte  callo  ó tubérculo  eleva- 
do situado  en  el  ángulo  ántero-externo  de  cada  mue- 
la, que  semeja  casi  un  tercer  lóbulo  mas  pequeño, 
y que  en  el  tapir  se  prolonga  en  la  cara  anterior  pa- 
ra formar  el  reborde  basal  de  que  he  hablado  en  otra 
parte.  En  el  Ribodon  también  existe  este  callo  ó 
tubérculo  situado  en  el  mismo  punto,  bien  que  de 
forma  algo  diferente,  pero  en  el  Antaodon  no  existe 
de  él  el  mas  pequeño  vestigio,  prolongándose  el  re- 
borde basal  de  la  cara  anterior  sobre  la  externa,  dan- 
do vuelta  sobre  el  ángulo  externo  anterior,  conser- 
vando siempre  la  misma  forma,  para  pasar  de  allí  so- 
bre la  cara  externa  y dar  vuelta  sobre  el  ángulo  pós- 
tero-externo,  siguiendo  del  mismo  modo  en  la  cara 


UNGULADOS 


499 


posterior,  que  son  las  tres  que  sin  discontinuidad  ya 
he  dicho  ocupa  el  cingulum  basa!. 

Las  raíces  de  la  muela,  aunque  en  parte  rotas  se 
conoce  fueron  en  número  de  tres  como  en  las  mue- 
las de  los  tapires  y situadas  del  mismo  modo,  dos 
pequeñas  en  el  lado  externo,  una  en  el  ángulo  ántero 
externo  y otra  en  el  póstero-externo,  y la  tercera 
mas  grande  sobre  el  lado  interno,  esta  última  de  un 
ancho  considerable  y con  un  surco  perpendicular 
sobre  el  lado  interno  como  en  el  tapir. 

El  tamaño  de  la  muela  es  muy  pequeño  como  lo 
indican  las  medidas  siguientes  : 


/ en  el  medio 0m016 

Diámetro  áutero-posterior  \ en  el  lado  externo 0.014 

( en  el  lado  interno 0.012 

Diámetro  transverso 0.015 

Ancho  de  la  corona 0.006 


Difícil  es  determinar  con  toda  exactitud  la  posi- 
ción de  esta  muela  en  la  série  dentaria.  No  es  cier- 
tamente la  primera  ni  la  segunda,  porque  estas  en 
todos  los  tapires  tienen  una  forma  triangular,  muy 
distinta  de  las  otras  muelas,  y las  raíces  dispuestas 
de  otro  modo.  Tampoco  puede  serla  última,  porque 
ya  se  ha  visto  que  en  su  cara  posterior  tiene  la  im- 
presión dejada  por  la  muela  que  seguía.  Debe  enton- 
ces encontrar  su  colocación  de  la  tercera  á la  quinta, 
muelas  que  en  los  tapires  tienen  mas  ó menos  la 
misma  forma  y tamaño.  De  manera  que  á cualquiera 


de  estas  muelas  que  corresponda  la  del  Antaoclon, 
sus  dimensiones  demuestran  que  perteneció  á un 
animal  mucho  mas  pequeño  que  el  tapir,  y cuya  talla 
apenas  debía  sobrepasar  un  poco  la  del  Dycotyles. 

Localidad.  — Se  han  encontrado  restos  de  este 
animal  en  las  toscas  del  fondo  del  Dio  de  la  Plata, 
en  el  municipio  de  Buenos  Aires,  y en  la  base  délas 
barrancas  del  Paraná  en  San  Nicolás  délos  Arroyos, 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Los  tres  géneros  de  la  familia  de  los  Tapiridee, 
mencionados,  no  permiten  deducciones  filogénicas 
de  ninguna  clase.  El  Pdboclon,  si  bien  tiene  algún 
parecido  con  Tapirus,  las  diferencias  son  tan  con- 
siderables que  no  permiten  suponer  entre  ambos 
parentesco  cercano.  Tapirus  y Antaoclon  son 
seguramente  mas  próximos,  pero  sobre  los  escasos 
restos  que  de  este  último  se  conocen  no  es  dado 
establecer  hasta  qué  punto  puede  considerarse  como 
antecesor  de  Tapirus.  Los  tapires  existentes  de 
Sud-América,  según  todas  las  probabilidades  des- 
cienden de  las  especies  fósiles  mas  ó menos  pare- 
cidas que  se  encuentran  en  las  cavernas  del  Brasil, 
y la  genealogía  de  los  tapires  en  general  solo  será 
posible  rehacerla  tomando  en  cuenta  los  materiales 
encontrados  en  Norte  América  y en  el  antiguo  con- 
tinente. 


RHINOCERIDAE 


Los  Rhinoceridse  tienen  7 muelas  en  cada  lado  de  cada  mandíbula  ; las  superiores  con  una  arista  per- 
pendicular en  la  parte  anterior  de  la  cara  externa  que  la  divide  en  dos  lóbulos  muy  desiguales,  el  anterior 
muy  angosto  y el  posterior  muy  ancho,  y con  un  pliegue  profundo  de  esmalte  al  lado  interno  que  penetra 
en  la  corona  dividiéndose  en  varias  ramas  que  producen  con  el  desgastamiento  pozos  aislados  de  esmalte  ; 
las  muelas  inferiores  están  formadas  por  dos  crestas  transversales  oblicuas,  intermediarias  por  su  posición 
entre  las  crestas  transversales  de  los  Tapiriclse  y de  las  longitudinales,  semilunares,  de  los  Palceothe- 
ridee ; la  última  muela  inferior  es  simplemente  bilobada.  Los  caninos  faltan  generalmente,  y los  incisivos 
son  en  número  incompleto  y aún  faltan  á veces  completamente  en  la  mandíbula  superior.  El  intermaxilar 
es  muy  pequeño.  Los  nasales  muy  fuertes,  llevan  á veces  uno  ó dos  cuernos,  y están  sostenidos  por 
un  vómer  que  en  algunas  especies  alcanza  un  desarrollo  extraordinario.  Las  órbitas  son  poco  marcadas, 
con  proceso  post-orbital  nulo  ó poco  acentuado.  El  presfenóides  y basisfenóides  permanecen  distintos 
durante  toda  la  vida. 

El  cuello  es  muy  corto  y los  miembros  fuertes.  El  cúbito  y rádio  aunque  no  soldados  están  muy  apre- 


500 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tados  en  sus  dos  extremidades.  El  carpo  consta  de  8 piezas  todas  distintas  y termina  el  pié  anterior  en  3 
ó 4 dedos  según  los  géneros.  El  fémur  tiene  un  gran  trocánter  tercero.  El  mesotarso  está  formado  por  el 

cuboides  y dos  cuneiformes  (ecto  y mesocuneiforme),  terminando  siempre  en  tres  dedos  con  falanges 
completas. 

Los  representantes  de  esta  familia,  en  la  actualidad  muy  escasos,  están  confinados*  en  las  regiones 
cálidas  del  antiguo  continente,  pero  en  otra  época,  fueron  mucho  mas  numerosos,  y habitaron  casi  toda 

la  superficie  de  la  tierra,  pues  se  encuentran  sus  restos  en  abundancia  tanto  en  Europa  como  en  Norte 
América. 

Parece  que  también  pasaron  á la  América  del  Sud  y se  extendieron  hasta  la  República  Argentina,  en 
donde  se  han  encontrado  restos  de  un  género  hasta  ahora  poco  conocido,  el: 


PLICATODON  amegij. 


Ajieghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  t,  II, 
p.  307,  a.  1881. 

Este  género  se  distingue  por  la  sínfisis  de  la  man- 
díbula inferior,  que  tiene  implantadas  en  su  parte 
anterior  cuatro  dientes,  de  los  cuales  los  dos  internos 
mucho  mas  pequeños  que  los  externos,  presentando 
un  parecido  notable  con  la  parte  correspondiente 
del  género  Rhinoceros. 

Plicatodon  perrarus  Amegh. 

(Pl.  xxxir,  fig.  4) 

Plicatodon  perrarus,  Ameghino,  La  antigüedad,  etc.,  t.  II. 
p.  307,  1881. 

Homorhinocenos  platensis,  Ameghino,  Cat . de  la  sec.  de  la 
prov.  de  Buen.  Air.  en  la  Exp.,  etc.,  1882  (nomen 
nudum] . 

La  primera  pieza  que  conocí  de  este  animal,  fué 
una  de  las  primeras  muelas  superiores,  de  tres  raíces 
distintas,  y con  una  corona  bastante  gastada  en  cuyo 
centro  aparecía  una  figura  de  esmalte  larga  y an- 
gosta, casi  en  forma  de  rectángulo,  completamente 
separada  de  la  lámina  de  esmalte  que  rodeaba  la 
muela.  La  lámina  de  esmalte  que  forma  esta  figura 
presenta  un  gran  número  de  repliegues  muy  pe- 
queños en  forma  de  zig-zag,  y el  interior  de  la 
figura  está  rellenado  de  cemento  como  en  las 
figuras  semi-lunares  de  las  muelas  superiores  de  los 
caballos.  No  he  vuelto  á encontrar  ni  he  visto  en 
ninguna  colección  otra  muela  superior  de  este  gé- 
nero, y por  desgracia,  la  que  yo  poseía  se  ha  extra- 


viado, de  modo  que  por  ahora  no  puedo  figurarla  ni 
dar  mas  detalles  sobre  su  forma. 

La  pieza  mas  característica  que  hasta  ahora  conozco 
de  este  género,  es  la  sínfisis  algo  mutilada  de  la  man- 
díbula inferior,  representada  en  la  lámina  NXXII, 
fig.  4,  vista  por  su  parte  superior,  y por  su  parte 
inferior.  Esta  sínfisis  es  corta  y gruesa,  denotando 
una  solidez  nada  común  en  la  misma  parte  de  la  ma- 
yoría de  los  mamíferos.  La  parte  anterior  de  la 
sínfisis,  muy  mutilada,  sobre  todo  eñ  su  parte  in- 
ferior, conserva  aún  las  trazas  de  haber  tenido 
cuatro  dientes;  dos  externos  muy  fuertes,  que  pue- 
den considerarse  como  caninos,  y que  aunque  en 
gran  parte  mutilados  todavía  existen,  y dos  internos 
ó incisivos,  de  los  que  solo  existe  como  único  ves- 
tigio, el  fondo  de  los  alveolos.  El  único  género 
actual  que  por  la  fórmula  dentaria  de  la  parte  an- 
terior de  la  sínfisis  de  la  mandíbula  inferior  tenga 
algún  parecido  con  el  Plicatodon  es  el  Rhino- 
ceros, del  que  algunas  de  sus  especies  tienen  tam- 
bién dos  gruesos  dientes  externos  y dos  mas  pe- 
queños internos.  A causa  de  esta  similitud,  creí 
en  un  principio  que  este  animal  era  de  la  misma 
familia,  pero  después,  considerando  Jos  demás  ca- 
ractéres  de  este  fragmento  he  concluido  por  con- 
vencerme de  que  también  puede  pertenecer  á alguna 
otra  familia  del  mismo  orden,  pues  no  deja  también 
de  presentar  alguna  similitud  con  los  équidos,  los 
macroquénidos  y los  tapiemos.  El  fondo  de  los  alveo- 
los de  los  incisivos  internos  es  ancho  y algo  com- 
primido lateralmente,  demostrando  que  los  dientes 
que  allí  se  implantaban  eran  de  dimensiones  relati- 
vamente considerables.  La  base  ó impresión  de 
estos  alveolos  tiene  0m010  de  diámetro  transverso  y 
0m0í7  de  diámetro  vertical.  El  diente  externo  del 
lado  izquierdo  está  destruido  hasta  el  interior  del 
alveolo  del  que  también  se  ha  perdido  una  parte 
considerable.  El  diente  externo  del  lado  derecho 


UNGULADOS 


501 


también  está  un  poco  destruido  en  la  corona,  y muy 
gastado  por  el  uso.  Este  diente  es  grueso,  bastante 
curvo,  y de  sección  prismática  triangular;  está  im- 
plantado de  modo  que  presenta  una  de  las  caras  del 
prisma  en  su  parte  anterior,  y las  dos  otras,  una  en  el 
lado  interno  y la  otra  en  el  externo,  dirijiendo  hácia 
adentro  su  parte  posterior  en  forma  de  arista  que 
representa  la  cúspide  del  triángulo.  La  corona  ya 
casi  completamente  destruida  por  la  masticación,  es 
corta  y rodeada  en  todo  su  perímetro  de  una  capa 
de  esmalte,  que,  algo  mas  abajo  desaparece  debajo 
de  un  fuerte  depósito  de  cemento.  El  diente  tiene 
17  milímetros  de  ancho  en  su  cara  anterior  y 17  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior.  Los  dos 
dientes  externos  están  separados  en  la  base  de  la 
corona,  el  uno  del  otro,  por  un  espacio  de  34  milí- 
metros. Detrás  de  estos  dientes  externos  viene  una 
larga  barra,  cuya  extensión  se  ignora,  pues  en  los 
60  milímetros  de  extensión  que  la  sínfisis  se  pro- 
longa hácia  atrás  que  es  todo  lo  que  constituye  el 
fragmento  en  cuestión,  no  se  ven  trazas  del  alveolo 
del  primer  premolar. 

La  sínfisis,  vista  por  arriba  es  ancha  en  su  parte  an- 
terior en  la  región  en  que  estaban  implantados  los 
cuatro  dientes,  angostándose  detrás  de  estos  para 
volverse  á enauchar  algo  mas  atrás  cerca  del  punto 
donde  debían  implantarse  los  primeros  premola- 
res. La  prolongación  de  los  bordes  alveolares  que 
aquí  constituyen  la  barra,  forma  dos  crestas  altas, 
gruesas  y redondeadas,  que  limitan  una  cavidad 
mentoniana  ó sinfisaria  interna  relativamente  an- 
gosta, muy  profunda  y de  fondo  cóncavo,  en 
cuya  línea  longitudinal  media  se  divisa  aún  los 
últimos  vestigios  de  la  sutura  de  ambas  ramas  man- 
dibulares. El  ancho  de  la  sínfisis  en  su  parte  inter- 
na y hácia  el  medio  de  la  barra  que  es  el  punto  mas 
angosto,  es  de  45  milímetros.  El  ancho  medio  de  la 
cavidad  mentoniana  es  de  22  milímetros  y su  pro- 
fundidad de  17  milímetros.  El  espesor  vertical  de  la 
sínfisis  determinado  por  el  ancho  de  las  caras  late- 
rales es  de  40  milímetros,  viéndose. en  cada  una  de 
estas  caras  laterales,  hácia  la  parte  posterior  de  la 
sínfisis,  el  agujero  mentoniano  externo  de  unos  7 
milímetros  de  diámetro. 

La  parte  posterior  déla  sínfisis,  muestra  igual- 
mente en  su  línea  media  longitudinal  los  últimos 
vestigios  de  la  sutura  primitiva,  en  la  forma  de  una 
depresión  ó casi  ranura  longitudinal,  que  enanchán- 
dose en  su  parte  posterior,  termina  en  una  grande 
y profunda  impresión  semi-lunar. 


Tengo  también  del  mismo  animal  dos  dientes  ais- 
lados de  la  mandíbula  inferior,  el  canino  derecho  y 
el  izquierdo. 

El  canino  izquierdo  es  de  corona  larga  y com- 
primida lateralmente,  y de  raíz  corta,  gruesa,  casi 
cilindrica  y abierta  en  la  base.  Este  diente  perte- 
nece á un  individuo  muy  joven,  y probablemente 
recien  empezaba  á perforar  la  encía.  La  corona, 
muy  comprimida,  forma  una  cara  convexa  y casi 
lisa,  con  solo  unas  cuantas  estrías  longitudinales 
en  el  lado  externo ; este  está  limitado  en  sus  bor- 
des anterior  v posterior  por  una  lámina  de  esmalte 
muy  delgada  que  dá  vuelta  formando  un  reborde 
elevado  sobre  este  mismo  lado  interno,  reborde 
que  primitivamente  debía  extenderse  todo  alrede- 
dor de  la  corona  pasando  por  encima  de  la  cúspide 
y uniéndose  con  ambos  rebordes  anterior  y poste- 
rior. El  reborde  de  la  cúspide  ha  ido  sin  duda  de- 
sapareciendo á medida  que  el  diente  empezó  á per- 
forar la  encía  y por  consiguiente  á gastarse  por  la 
masticación.  Estos  rebordes  de  la  lámina  de  esmalte 
forman  en  el  lado  interno  dos  depresiones  ó surcos 
entre  los  cuales  se  levanta  una  protuberancia  longi- 
tudinal y convexa,  que  no  es  mas  que  la  prolon- 
gación del  centro  de  la  cara  interna  de  la  raíz ; esta 
protuberancia  se  xá  perdiendo  hácia  la  cúspide  con- 
juntamente con  los  dos  surcos  y los  dos  rebordes 
de  la  capa  de  esmalte.  La  cúspide,  de  forma  semi- 
lunar, es  casi  cortante.  La  cara  externa  de  la  corona 
está  cubierta  por  una  capa  de  esmalte  lisa  y gruesa 
que  es  la  que  forma  los  rebordes  internos;  la  cara  ex- 
terna, al  contrario,  está  cubierta  poruña  capa  de  es- 
malte sumamente  delgada,  estriada  longitudinal- 
mente y cubierta  por  una  delgada  capa  de  cemento 
amarillo,  mas  espeso  en  los  surcos  laterales  en  don- 
de sube  hasta  cerca  de  la  cúspide  de  la  corona.  En 
la  cara  externa,  solo  existe  cemento  y en  pequeña 
cantidad  en  la  base  de  la  corona. 

Dimensiones 


Largo  de  la  muela  en  línea  recta,  de  la  cúspide  de  la  co- 
rona á la  base  de  la  raíz. 

Largo  de  la  muela  siguiendo  la  curvatura  externa 

, , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona,  en  la  base 

( transverso 


Largo  de  la  corona  , 
Diámetro  de  la  raíz 
Largo  de  la  raíz — 


ántero-posterior 
transverso ..... 


0m052 

0.066 

0.017 

0.010 

0.031 

0.018 

0.015 

0.021 


El  otro  diente,  es  un  canino  inferior  del  lado  de- 


502  • 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


recho  perteneciente  á un  individuo  bastante  viejo, 
y por  consiguiente  de  tamaño  bastante  mas  conside- 
rable. Al  contrario  de  lo  que  sucede  con  el  ante- 
rior, la  corona  es  corta  y la  raíz  larga  y completa- 
mente cerrada  en  la  base,  carácter  este  último  de 
edad  avanzada. 

La  corona,  aunque  de  la  misma  forma  general  que 
en  el  ejemplar  anterior  del  individuo  joven,  es  pro- 
porcionalmente mas  corta,  y su  cúspide  mucho  mas 
roma  á causa  de  haberse  gastado  por  la  masticación. 
Los  rebordes  laterales'están  en  parte  destruidos.  La 
cara  externa  está  cubierta  por  una  gruesa  capa  de 
esmalte  con  unas  cuantas  estrías  longitudinales  ; 
la  cara  interna,  como  en  el  ejemplar  joven,  está  cu- 
bierta por  una  capa  de  esmalte  muchísimo  mas  del- 
gada, y con  fuertes  estrías  longitudinales,  forma- 
das no  por  el  mismo  esmalte,  sino  por  la  dentina 
subyacente,  de  cuya  superficie  sigue  el  esmalte  to- 
das las  inflexiones.  Estas  estrías  de  la  dentina  recor- 
ren el  diente  en  toda  su  longitud,  pero  en  la  raíz 
no  se  distinguen  porque  esta  está  completamente  en- 


vuelta en  uua  espesa  capa  de  cemento  de  cerca  de 
dos  milímetros  de  espesor,  capa  que  empieza  á for- 
marse en  la  base  de  la  corona  aumentando  progresi- 
vamente de  espesor  hácia  abajo.  La  base  de  la  raíz, 
completamente  cerrada,  también  está  cubierta  por 
la  misma  capa  de  cemento. 

Dimensiones 


Longitud  del  diente  en  línea  recta 0m070 

Largo  déla  corona 0.022 

Largo  de  la  raíz 0.048 

Diámetro  de  la  corona,  en  la  base  \ dntero'P0sterior 0.017 

(.  transverso 0.011 

Diámetro  de  la  raíz  \ “tero-posterior 0.016 

( transverso 0.015 


Localidad.  — Herecojido  restos  de  esta  especie 
en  los  rios  de  Areco  y de  Lujan  en  Ja  Provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


EQUIDME 


Los  incisivos  siempre  en  número  completo.  Los  caninos  generalmente  poco  desarrollados,  y á veces  au- 
sentes. Las  muelas  son  en  número  de  f,  | ó §■•  las  superiores,  todas  de  la  misma  fórmamenos  el  p.  l,  repre- 
sentando un  prisma  cuadrangular  muy  largo  y de  raíces  muy  cortas,  con  repliegues  de  esmalte  muy  com- 
plicados y un  fuerte  depósito  de  cemento,  con  la  cara  externa  bilobadapor  una  arista  perpendicular  media- 
na, y la  interna  con  un  pilar  ó columna  en  su  parte  media.  Las  muelas  inferiores  son  todas  iguales  me- 
nos el  p.  ry  m.  j,  formadas  por  dos  lóbulos  semi-luuares  divididos  por  un  surco  perpendicular  al  lado 
externo,  con  repliegues  de  esmalte  sobre  el  interno,  de  corona  larga  y estrecha,  y envueltas  en  un  fuerte 
depósito  de  cemento.  El  m.  j difiere  por  ser  trilobado,  y los  p.  { cuando  existen  son  muy  pequeños. 

El  cráneo  es  largo,  con  apertura  nasal  muy  grande,  y el  agujero  occipital  colocado  en  la  parte  posterior 
en  dirección  casi  completamente  horizontal.  Las  órbitas  forman  un  círculo  completo  como  en  los  ruminan- 
tes  y los  Macrauchenidse. 

Las  vértebras  cervicales  son  bastante  largas  y fuertemente  opistocelias.  El  cubito  y el  peroné  es  siempre 
mas  ó menos  rudimentario,  y las  extremidades  terminan  siempre  en  un  solo  dedo  bien  desarrollado,  el  del 
medio  ó tercero,  con  los  dedos  laterales  segundo  y cuarto  completamente  atrofiados,  representados  solo  por 
las  extremidades  proximales  de  los  metacarpos  y metatarsos  correspondientes,  ó por  dedos  muy  pequeños, 
sin  uso,  que  no  tocaban  el  suelo. 

Hay  en  la  República  Argentina,  tres  géneros  de  esta  familia,  que  se  distinguen  de  esta  manera  : 

I.  Muelas  con  los  repliegues  de  esmalte  muy  complicados  y capa  de  cemento  muy 
espesa. 

a.  Los  dos  lóbulos  internos  de  las  muelas  superiores  desiguales,  el  anterior  mas 
grande  que  el  posterior. 


Equus. 


UNGULADOS 


. 503 


b.  Los  dos  lóbulos  internos  de  las  muelas  superiores  iguales  ó casi  iguales.  Hippidion . 

IT.  Muelas  con  los  repliegues  de  esmalte  poco  complicados  y capa  de  cemento  delgada. 

a.  Esmalte  de  superficie  externa  rugosa  y estriada  perpendicularmente.  Hipphaplus. 


EQUUS  lin. 

Lineo.  Syst,  nat.,e d.  12,  1766. 

Muelas  £,  el  p.  1 generalmente  caedizo.  Los  ca- 
ninos inferiores  generalmente  ausentes  en  las  hem- 
bras y á veces  también  en  el  macho.  Incisivos  de  co- 
rona ancha,  con  pozos  de  esmalte  profundos  que  se 
rellenan  de  cemento.  Barra  entre  los  incisivos  y los 
caninos,  y entre  estos  y los  molares,  bien  desarro- 
llada. Muelas  superiores  con  la  columna  interna  an- 
cha y aplastada,  y el  lóbulo  interno  anterior  mas 
grande  que  el  posterior.  Cada  muela  tiene  al  lado 
interno  un  pliegue  de  esmalte  profundo,  que  pene- 
tra en  la  corona  de  atrás  hacia  adelante,  y en  el  cen- 
tro de  la  superficie  masticatoria  dos  profundos  pozos 
semi-lunares  de  esmalte,  rellenados  de  cemento  y 
con  la  lámina  de  esmalte  que  los  circunscribe  reple- 
gada en  numerosos  zig-zag.  Las  muelas  inferiores 
tienen  un  repliegue  de  esmalte  externo  que  pene- 
tra en  la  corona  en  forma  de  pliegue  agudo,  y un 
pliegue  entrante  de  esmalte  en  cada  lóbulo  interno 
que  penetra  en  la  corona  enanchándose  y formando 
repliegues  en  zig-zag.  Las  raíces  de  las  muelas  son 
cortas  y de  base  abierta  hásta  una  edad  muy  avan- 
zada. 

La  cavidad  craneana  es  bastante  desarrollada, 
con  los  parietales  hinchados  y las  fosas  temporales 
pequeñas.  Los  premaxilares  se  extienden  atrás  hasta 
ponerse  en  contacto  con  los  nasales.  La  apertura  na- 
sal posterior  está  limitada  por  los  palatinos.  La  su- 
tura media  de  la  parte  superior  del  cráneo  es  apa- 
rente en  todo  su  largo,  desde  los  nasales  hasta  el 
occipital.  Los  frontales  son  planos  y con  un  gran 
agujero  superciliar.  Los  nasales  son  largos,  con  una 
parte  libre  anterior  muy  extendida. 

La  columna  vertebral  está  formada  por  7 vérte- 
bras cervicales,  19  dorsales,  5 lumbares  (la  5a  á me- 
nudo soldada  á la  Ia  sagrada),  5 sagradas  y 17  cau- 
dales, con  un  externon  de  7 piezas  y un  cartílago 
ensiforme,  y 8 pares  de  costillas  extérnales. 


Omóplato  con  el  cartílago  suprascapular  osificado 
y confluente  con  su  base.  Húmero  con  fuerte  protu- 
berancia coracóidea,  y dos  ranuras  bicipitales.  El 
cubito  solo  está  representado  por  la  parte  superior 
del  cuerpo  y el  olecráneo  completamente  soldado 
al  rádio  en  los  individuos  adultos. 

Procarpo  con  los  cuatro  huesos  completos  y dis- 
tintos. 

Mesocarpo  de  tres  huesos,  el  magno,  que  sos- 
tiene el  metacarpiano  medio,  el  trapezoides  y el  un- 
ciforme. Metacarpianos  laterales,  segundo  y cuarto, 
atrofiados,  reducidos  á su  extremidad  proximal,  fuer- 
temente apretados  al  metacarpiano  medio  y de  as- 
pecto estiliforme.  Peroné  atrofiado  é interrumpido, 
reducido  á su  extremidad  proximal  soldada  á la  par- 
te superior  de  la  tibia,  y la  cabeza  distal  soldada  á 
la  parte  inferior.  Mesotarso  de  tres  huesos,  cuboi- 
des, ecto  y meso-cuneiforme.  Metatarsianos  segundo 
y cuarto  reducidos  á sus  extremidades  proximales,  de 
aspecto  estiliforme  como  en  los  metacarpianos.  Fa- 
lange ungueal  de  cada  pié,  corta,  ancha,  redon- 
deada y con  un  hueso  sesamóideo  en  su  parte  pós- 
tero-inferior. 

Se  conocen  hasta  ahora  tres  especies  fósiles  de  la 
República,  que  se  distinguen  por  los  siguientes  ca- 
ractéres  : 

I.  Muelas  superiores  muy  arqueadas.  Muelas  in- 
feriores con  un  pequeño  repliegue  secundario 
en  el  pliegue  puntiagudo  entrante  del  lado  ex- 
terno de  la  corona. 

a.  Columna  interna  de  las  muelas  superiores 

muy  grande,  aplastada,  en  sus  dos  extre- 
midades, anterior  y posterior.  E.  curvidens. 

b.  Columna  interna  de  las  muelas  superiores, 
mas  pequeña,  mas  elíptica  y redondeada 

en  sus  dos  extremidades.  E.  argentinus. 

II.  Muelas  superiores  derechas  ó casi  derechas. 

Muelas  inferiores  con  el  pliegue  entrante  del 
lado  externo  de  la  corona,  sin  repliegue  secun- 
dario, ó apenas  visible  en  algunas  muelas. 

E,  rectidens. 


504 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Equus  curvidens  Owen, 

(Pl.  xxvii,  fig.  10;  pl.  lxxii,  fig.  o) 

Eqnus  curvidens,  Owen,  Zool.  of  the  Beagle,  t.  I,  p.  108, 
pl.  32,  fig.  13  y 14.  — Id.  Descr.  catal.  of  the  Jos- 
sil  organ.  remains  in  the  collection  of  the  College 
of  Surgeons,  t.  I,  p.  235,  1844. — Id.  Philosoph. 
Transad .,  t.  159,  p.  560,  pl.  61,  fig.  2,  pl.  62, 
fig.  13,  a.  1870. 

Burmeister,  Los  caballos  fósiles  de  la  Pampa  Ar- 
gentina, p.  51,  54  y 67,  pl.  III,  fig.  3,  a.  1875. 
— Id.  Descrip.  pliys.  de  la  Rep.  Arg . , t.  III, 
p.  476. 

Leidy,  Ext.  Marnm.  of  Dakota  and  Nebraska,  p.  260, 
a.  1869. 

II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p,  90, 
a.  1880. 

Eqnus  americanas , Gervais  en  Gay,  Fauna  de  Chile,  t.  I, 
p.  146,  Atlas , Mamif.,  pl.  8,  fig.  7. 

Bravard,  Catal.  des  esp.,  etc.,  1861. 

Equus  caballo  affinis,  Lund,  Kongl.  Danske  Vedensk.  Selsk. 
naturio,  og  mathemat.  etc.,  t.  XII,  p.  90,  fig.  2 y 4, 
a,  1845. 

Equus  neogaeus,  (Lund)  Gervais  (parte)  Recherch.  sur  les 
Marnm . foss.  de  l’Amér.  Mér.  etc.,  p.  34. 

Equus  macrognatus  (Weddell)  Gervais  (parte)  Ob.  cit.,  At- 
las. pl.  7,  figs.  2,  3,  y 7?  1855. 

Esta  especie  fué  fundada  por  Owen  sobre  una 
muela  superior  que  se  encontró  en  Londres  al  de- 
sembarazar de  la  ganga  que  lo  envolvía,  un  cráneo 
de  Megatherium  descubierto  por  Darwin  en  Ba- 
hía Blanca  en  1832. 

Dicha  muela,  que  supone  Owen,  ser  el  p.  es  por 
su  corona,  y particularmente  por  la  forma  de  los  re- 
pliegues de  esmalte,  muy  parecida  á la  misma  mue- 
la del  caballo  doméstico,  pero  el  prisma  entero  de 
la  muela  del  caballo  fósil,  presenta  una  encorvadu- 
ra bastante  mayor  que  es  lo  que  lia  conducido  al 
ilustre  paleontólogo  á considerarla  como  una  espe- 
cie distinta,  distinguiéndola  á causa  de  dicha  curva 
con  el  mencionado  nombre  de  Equus  curvidens. 
El  tamaño  de  la  mencionada  muela  es  con  corta  dife- 
rencia el  de  una  muela  del  caballo  doméstico,  pues 
la  corona  tiene  unos  25  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior,  y otro  tanto  de  diámetro  trans- 
verso. 

En  la  corona,  con  dificultad  se  pueden  encontrar 
algunos  caractéres  diferenciales  ; sin  embargo,  exa- 
minando un  cierto  número  de  ejemplares,  nótase 
apenas  que  la  columna  interna  que  forma  en  la  co- 
rona el  repliegue  de  esmalte  en  forma  de  península, 


es  relativamente  mas  angosta  y menos  aplastada,  y 
las  figuras  de  esmalte  internas,  de  forma  semi-lunar, 
son  menos  complicadas,  siendo  la  lámina  de  esmalte 
menos  replegada. 

El  prisma  de  las  muelas  superiores  del  Equus  cur- 
videns, al  mismo  tiempo  que  muy  arqueado,  es  tam- 
bién muy  largo,  pero  con  raíces  cortas  y cuja  base 
solo  se  cierra  en  edad  muy  avanzada. 

Aunque  hasta  ahora  no  se  ha  encontrado  un  crá- 
neo perfecto,  ni  muelas  superiores  mezcladas  con 
otras  de  la  mandíbula  inferior  que  pertenezcan  con 
seguridad  á un  mismo  individuo,  se  atribuyen  á 
esta  especie  algunas  muelas  inferiores  que  se  han 
encontrado  en  el  Brasil  y Chile,  iguales  á otras  que 
se  recojen  con  frecuencia  en  el  limo  pampeano  de 
la  provincia  de  Buenos  Aires,  tan  parecidas  á las  del 
caballo  doméstico,  que  apenas  es  posible  distinguir- 
las, presentando  como  en  este,  el  gran  pliegue  agu- 
do del  lado  externo  que  divide  las  muelas  en  dos 
partes  con  un  pequeño  repliegue  bien  acentuado  en 
su  parte  posterior. 

Hasta  ahora  no  se  conocen  otras  partes  del  esque- 
leto que  con  seguridad  puedan  ser  atribuidas  á esta 
especie. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  han 
encontrado  en  una  gran  extensión  de  Sud-América, 
en  el  Brasil,  Bolivia,  Chile,  República  Oriental  del 
Uruguay  y República  Argentina. 

Horizonte.  — Los  restos  que  me  son  conocidos 
como  procedentes  de  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
fueron  encontrados  en  los  terrenos  de  los  pisos  Iu- 
janense  y bonaerense  (pampeano  superior). 

Equus  argentinus  Burm. 

(Pl.  XXVII,  fig.  9) 

Burmeister,  Los  caballos  fósiles  de  la  Pampa  Argentina, 
p.  56  y 68,  pl.  IV,  fig.  1 y 2,  a.  1875.  — Id.  Descr. 
phys.  de  la  Rep.  Arg.,  etc.  t.  III,  p.  477. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  92, 
a.  1880. 

La  especie  ha  sido  fundada  sobre  una  sola  muela 
superior,  apenas  un  poco  mas  grande  que  la  corres- 
pondiente del  Equus  curvidens  y con  la  misma 
encorvadura,  pero  con  algunas  pequeñas  diferencias 
en  la  corona  que  han  conducido  al  Dr.  Burmeister 
á considerarla  como  el  tipo  de  una  nueva  especie 
que  ha  designado  con  el  nombre  de  E.  argentinus. 


UNGULADOS 


505 


Estas  diferencias  consisten  en  los  dos  lóbulos  in- 
ternos que  son  de  forma  mas  igual  entre  sí  que  en 
la  generalidad  de  las  especies  del  género  Equus, 
acercándose  á los  caractéres  del  género  Hippidion. 
El  lóbulo  anterior,  especialmente,  en  vez  de  formar 
en  la  corona  una  figura  ancha  y aplastada  como  en 
las  especies  del  género  Equus,  es  mucho  mas  pe- 
queño y redondeado,  formando  una  figura  ovalada  ó 
elíptica  idéntica  á la  que  distingue  las  muelas  del 
género  Hippidion.  Los  dos  pliegues  de  esmalte 
secundarios,  colocados  sobre  el  lado  interno  ade- 
lante y atrás,  que  penetran  uno  en  cada  lóbulo,  son 
menos  pronunciados  que  en  las  especies  del  género 
Equus,  y también  que  en  las  del  género  Hippidion. 
Por  último,  las  aristas  perpendiculares  de  la  cara 
externa  son  mas  elevadas  y mas  angostas  que  las 
de  las  especies  de  Equus , acercándose  igualmente 
á Hippidion.  En  el  interior  de  la  corona,  las  figu- 
ras semi-lunares  están  formadas  por  una  capa  de 
esmalte  poco  replegada.  El  prisma  de  la  muela  es 
muy  largo  pero  proporcionalmente  no  tan  grueso 
como  en  Hippidion,  sino  mas  parecido  á Equus , 
y,  como  este,  con  raíces  cortas  que  solo  se  cerraban 
en  edad  muy  avanzada,  lo  que  lo  distingue  de  Hip- 
pidion. Por  otra  parte,  la  curva  general  de  la 
muela,  sin  ser  tan  pronunciada  como  en  las  de 
Hippidion  es  ciertamente  mas  fuerte  que  en  la 
generalidad  de  los  caballos.  Por  todos  estos  carac- 
téres, es  evidente  que  el  Equus  argentinus  es  una 
especie  bien  distinta  de  todas  las  conocidas,  y de 
caractéres  hasta  cierto  punto  intermediarios  entre 
los  de  las  especies  del  género  Equus  y las  del  gé- 
nero Hippidion.  Este  diente,  que  probablemente 
es  el  p.  tiene  una  corona  de  28  á 29  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  y otro  tanto  de  diá- 
metro transverso. 

La  mandíbula  inferior  que  describe  y dibuja  el 
Dr.  Burmeister,  como  de  la  misma  especie  ( Los 
cab.  etc.,  p.  56,  pl.  IV,  fig.  6),  es  de  una  especie 
distinta  que  lleva  el  nombre  de  Equus  rectidens. 

Localidad.  — Las  muelas  sobre  que  ha  sido  fun- 
dada esta  especie  procede  de  la  Cañada  Honda  en  la 
provincia  de  San  Luis. 

Horizonte.  — Formación  pampeana,  probable- 
mente del  piso  lujanense. 


Equus  rectidens  H.  Gerv.  y Amegh . 

(Pl.  xxvir,  fig.  8 ; pl.  xxvm,  íig.  □) 

Equus  rectidens , H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós. 
etc.,  p.  92,  a.  1880. 

Moreno,  Museo  La  Plata.  Informe  preliminar,  etc., 
p.  18,  a.  1888. 

Equus  argentinus,  Burmeister  (parte).  Los  caballos  fósiles, 
. etc.,  p.  56,  pl.  IV,  fig.  6,  a.  1875. 

Esta  especie,  caracterizada  sobre  todo  por  la  di- 
rección del  prisma  de  las  muelas  superiores  que  es 
casi  derecho  desde  la  juventud,  y completamente 
derecho  cuando  ya  está  un  poco  avanzado  el  des- 
gastamiento de  la  corona,  me  es  conocida  por  un 
cierto  número  de  piezas  que  pueden  dar  una  idea 
bastante  exacta  del  animal. 

La  especie  es  distinta  de\  Equus  curviclens  Ow. 
de  la  que  se  separa  notablemente  por  sus  muelas 
superiores  derechas  ó casi  derechas.  Se  distingue 
del  Equus  conversidens  Ow.  por  las  series  denta- 
rias superiores  que  no  converjen  háeia  adelante,  y del 
Equus  andium  por  la  ausencia  absoluta  de  curva 
en  las  muelas  ya  un  poco  gastadas,  por  la  pronta 
obliteración  de  las  raíces,  y por  los  incisivos  medios 
superiores  muy  comprimidos  transversalmente. 

En  cuanto  al  Equus  argentinus,  los  restos  del 
Equus  rectidens  se  avienen  bien  con  la  mandíbula 
inferior  publicada  por  Burmeister  como  de  aquella 
especie,  pero  no  con  la  muela  superior  que  le  sirvió 
de  tipo  para  la  fundación  de  la  especie,  de  donde  se 
deduce  que  el  autor  describió  bajo  el  mismo  nombre 
específico  restos  de  dos  especies  distintas.  Esto  es, 
el  Equus  argentinus,  especie  bien  caracterizada  por 
la  forma  especial  de  la  muela  por  él  publicada,  y 
el  Equus  rectidens,  al  que  realmente  pertenece  la 
mandíbula  inferior  por  él  erróneamente  atribuida 
al  Equus  argentinas. 

Las  piezas  mas  notables  que  conozco  de  esta  es- 
pecie son: 

Una  mandíbula  inferior  intacta  con  toda  la  den- 
tadura, de  un  individuo  perfectamente  adulto  de 
cuyos  tres  incisivos  ha  ya  completamente  desapa- 
recido todo  vestigio  del  pozo  que  cuando  jóvenes 
tienen  en  la  corona. 

Esta  pieza  tiene  el  mismo  largo  que  una  mandí- 
bula de  caballo  doméstico  de  la  misma  edad,  pero 
es  considerablemente  mas  robusta,  con  su  parte 
sinfisana  mas  gruesa,  la  rama  horizontal  mas  ancha 


64 


506 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


y mas  alta,  y la  rama  ascendente  mas  elevada. 

Los  incisivos  aumentan  de  diámetro  transverso 
del  interno  al  externo.  El  incisivo  interno  (i.  -)  el 
mas  angosto,  es  de  cara  anterior  casi  plana,  y cara 
posterior  convexa,  con  un  pequeño  vestigio  de  depre- 
sión perpendicular  mediana  sobre  la  cara  anterior. 

El  incisivo  siguiente  (i.  j)  mas  ancho,  presenta 
una  corona  de  forma  rectangular,  con  la  cara  interna 
plana  y la  anterior  con  un  pequeño  vestigio  de 
surco  perpendicular. 

El  incisivo  externo  (i.  y)  es  todavía  mas  ancho  y 
mas  aplastado  en  sentido  ántero-posterior,  con  el 
lado  interno  mas  grueso  que  el  externo,  la  cara 
posterior  mas  deprimida  y la  anterior  ligeramente 
convexa. 

El  canino,  en  su  parte  que  sale  fuera  de  la  man- 
díbula, es  un  diente  elevado,  alargado  de  atrás  bácia 
adelante,  comprimido  transversalmente  y de  cúspide 
aguda  que  se  prolonga  adelante  y atrás  en  forma 
de  lámina  de  esmalte  delgada,  deforma  sectorial. 

Las  muelas  son  relativamente  todas  un  poco  mas 
pequeñas  que  las  del  caballo  doméstico,  y con  una 
capa  de  cemento  externo  considerablemente  mas 
espesa.  En  cuanto  á la  forma  de  los  repliegues  de 
esmalte  presentan  casi  absolutamente  la  misma  dis- 
posición, encontrándose  en  las  tres  muelas  anterio- 
res perfectamente  indicado  el  pequeño  pliegue 
secundario  del  gran  pliegue  de  esmalte  externo,  pero 
en  las  tres  posteriores  es  apenas  visible. 

Una  diferencia  considerable  con  el  caballo  domes- 
tico, se  encuentra  en  el  tamaño  relativo  de  las  dos 
partes  en  que  divide  la  primera  muela  inferior  (p.  -) 
el  gran  pliegue  de  esmalte  externo,  mas  ó menos  del 
mismo  largo  en  el  animal  actual,  pero  en  Equus  rec- 
ticlens  la  anterior  considerablemente  mas  corta  que 
la  posterior,  carácter  que  se  encuentra  igualmente  en 
Equus  andium,  pero  en  este  el  repliegue  secun- 
dario del  pliegue  de  esmalte  externo  es  siempre  mas 
pronunciado. 

Dimensiones 

Diámetro  del  i.  7 

Diámetro  del  i.  7 

Diámetro  del  i.  j 

Diámetro  del  c.  7 
Alto  de  la  corona  1 


í ántero-posterior O^OIO 

( transverso 0.014 

t ántero-posterior 0.009 

l transverso 0.016 

( ántero-posterior 0.009 

(transverso.... 0.017 

C ántero-posterior 0.014 

( transverso 0.010 

[el c.  7 0.019 


Í ántero-posterior 

( en  la  parte  anterior 

transverso  ] . . . 

( en  la  posterior 

n.,  , . . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  ■?  1 1 

( transverso 

Diámetro  del  p.  ¡ ( áníero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.r  ántero-posterior 

( transverso 

Diámetro  del  m.  , j 

Í ántero-posterior 

transverso  \ en  la  parte  anterior 

I en  la  parte  posterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas 

Largo  de  la  barra  entre  i.  , y c.7 

Largo  de  la  barra  entre  c.7  y p.  7 

Ancho  de  la  sínfisis  adelante  del  canino... 

Ancho  mínimo  de  la  sínfisis  entre  c.7  y p.7 

Longitud  de  la  parte  anterior  del  p.y  al  borde  anterior 

del  1. 

Alto  de  la  rama  horizontal  en  su  parte  mas  baja  detrás  del 

canino 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 


P-  

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

P 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

m- 

Longitud  de  la  mandíbula  de  la  parte  anterior  del  i.  - á la 

parte  posterior  de  la  rama  ascendente 

Alto  de  la  rama  ascendente  de  la  base  á la  parte  superior 

de  la  apófisis  coronoides 

Alto  de  la  apófisis  coronoides 


0.032 

0.007 

0.016 

0.029 

0.019 

0.027 

0.019 

0.021 

0.018 

0.024 

0.017 

0.031 

0.015 

0.009 

0.172 

0.011 

0.068 

0.066 

0.032 

0.130 


0.045 


0.063 


0.090 

0.117 


0.400 


0.300 

0.067 


El  p.  y no  presenta  vestigios  de  la  subdivisión 
eu  dos  partes  que  á menudo  muestra  el  lóbulo 
anterior  externo  en  muchas  especies  de  caballos. 

Parte  de  un  cráneo  al  que  falta  la  mitad  posterior, 
existiendo  el  paladar  con  todas,  las  muelas,  parte  del 
intermaxilar  con  el  incisivo  externo  del  lado  de- 
recho, y los  dos  externos  del  lado  izquierdo,  y parte 
de  la  mandíbula  inferior  con  casi  todas  las  muelas. 
Estos  restos  pertenecen  á un  individuo  completa- 
mente adulto  pero  no  muy  viejo,  pues  ambos  inci- 
sivos externos  (i.  - é i.  -)  conservan  aún  el  pozo  de 
esmalte  de  la  corona  sin  rellenar,  el  primero  (i.  -) 
con  un  diámetro  de  4 milímetrosy  el  segundo  (i.  -)  de 
6 milímetros. 

Estos  incisivos  por  su  forma  y tamaño,  corres- 
ponden muy  bien  á los  de  la  mandíbula  inferior, 
siendo  el  externo  un  poco  mas  ancho  y comprimido 
que  el  que  le  precede. 

Los  molares  son  de  tamaño  y forma  parecida  á la 
de  los  del  caballo  doméstico,  y mas  aún  á los  del 
Equus  andium,  particularmente  por  la  forma 
de  los  repliegues  de  esmalte,  aunque  en  Equus 


UNGULADOS 


507 


rectidens  los  pliegues  de  esmalte  que  forman  los 
listones  perpendiculares  externos  exceptuando  el 
mediano  externo  de  la  primera  muela,  carecen  de 
repliegues  secundarios  y son  mas  agudos,  acercán- 
dose asi  mas  por  este  carácter  de  las  muelas  del 
género  Hippidion  que  de  los  verdaderos  caballos. 

Pero  aparte  esta  particularidad,  que  comparada 
con  las  muelas  de  Equus  andium  no  es  muy  dis- 
tinta, pues  este  también  tiene  muelas  con  pliegues 
externos  bastante  angostos,  las  muelas  del  Equus 
rectidens , justificando  su  nombre  se  distinguen  en 
este  caso  por  el  prisma  de  cada  muela  completa- 
mente recto,  y con  raíces  ya  distintas  bien  separa- 
das y cerradas,  á pesar  de  no  ser  el  individuo  de  una 
edad  muy  avanzada,  como  lo  prueban  evidentemente 
los  incisivos  con  los  pozos  de  esmalte  aún  visibles. 

La  primera  muela  (p.  -)  también  presenta  una 
conformación  particular  que  la  distingue  tanto  de  la 
correspondiente  del  caballo  doméstico,  como  de  las 
otras  especies  por  mí  conocidas.  La  capa  de  esmalte 
periférica  que  envuelve  la  muela,  forma  en  la  parte 
anterior  una  especie  de  pliegue  largo  y angosto  que 
se  dirije  hacia  adelante,  separado  en  el  lado  interno 
por  un  pliegue  de  esmalte  muy  agudo  que  penetra 
profundamente  en  la  corona,  sin  que  la  capa  de 
esmalte  presente  otros  repliegues  secundarios,  pre- 
sentando así  esta  prolongación  anterior,  la  forma 
de  una  columna  perpendicular  ó pilar  separado  al 
lado  interno  del  cuerpo  de  la  muela  por  un  surco 
perpendicular  profundo.  La  misma  muela  del  caballo 
doméstico,  también  tiene  hacia  adelante  una  prolon- 
gación angosta  formada  por  la  capa  de  esmalte 
externa,  pero  el  pliegue  profundo  y agudo  del 
lado  interno  de  la  muela  de  Equus  rectidens  está 
aquí  apenas  indicado,  sin  que  forme  el  profundo 
surco  perpendicular  interno,  pareciéndose  en  esto 
al  caballo  doméstico  la  mayor  parte  de  las  especies 
conocidas.  Equus  andium  se  separa  de  la  mayor 
parte  de  los  caballos,  por  presentar  también  la 
primera  muela  superior  con  una  prolongación  estre- 
cha anterior  muy  larga,  pero  se  distingue  de  Equus 
rectidens,  en  que  el  pliegue  interno  no  es  tan 
profundo,  ni  angosto,  formando  una  sériedeondula- 
ciones  ó pliegues  secundarios,  con  una  depresión 
perpendicular  interna,  ancha,  poco  profunda  y de 
fondo  cóncavo,  un  pequeño  repliegue  opuesto  al 
lado  externo  situado  mucho  mas  adelante  del  primer 
pilar  anterior  externo  de  la  muela,  mientras  en 
Equus  rectidens,  de  la  parte  anterior  de  la 
coLumna  anterior  suplementaria  de  la  muela,  la  capa 


de  esmalte  corre  casi  en  linea  recta  hacia  atrás  y 
liácia  afuera  hasta  alcanzar  el  primer  pliegue  de 
esmalte  externo  con  el  que  forma  un  ángulo  muy 
abierto.  En  el  lado  interno  el  gran  repliegue  de 
esmalte  en  forma  de  península  que  constituye  el 
pilar  interno  medio,  es  de  tamaño  mediocre  y casi 
circular  en  vez  de  aplastado  como  en  las  demás 
muelas;  hácia adelante,  separado  solo  por  un  peque- 
ño repliegue  secundario,  la  lámina  de  esmalte  for- 
ma un  extenso  arco  de  círculo,  que  viene  á termi- 
nar en  el  pliegue  entrante  agudo  y profundo  que 
separa  el  pilar  accesorio  anterior  del  resto  de  la 
muela.  Este  extenso  arco  de  círculo  que  forma  al 
lado  interno  la  lámina  de  esmalte,  unida  al  repliegue 
peninsular  interno,  forma  una  gran  columna  interna 
que  se  destaca  perfectamente  del  cuerpo  de  la 
muela,  con  un  ancho  de  mas  de  20  milímetros, 
bastante  aplastada  y con  una  pequeña  depresión 
perpendicular  poco  profunda  correspondiente  al 
pequeño  pliegue  que  separa  el  gran  repliegue  de 
forma  peninsular  del  gran  arco  de  círculo  anterior. 
Esta  muela  se  distingue  además  en  comparación  del 
largo  total  de  la  série  dentaria  por  un  diámetro  ánte- 
ro-posterior  mas  pequeño  que  en  todas  las  demás 
especies  de  Equus. 

El  paladar  de  este  individuo,  relativamente  toda- 
vía bastante  joven,  es  muy  parecido  al  del  caballo 
doméstico,  distinguiéndose  tan  solo  por  una  pequeña 
cresta  media,  longitudinal,  formada  por  la  unión  de 
los  dos  maxilares  que  se  extienden  hácia  adelante 
desde  el  nivel  del  p.  - hasta  los  caninos.  Nótase  tam- 
bién que  el  paladar,  proporcionalmente,  es  un  poco 
mas  ancho  hácia  atras  y algo  mas  angosto  hácia  ade- 
lante pero  sin  que  las  séries  dentarias  alcancen  ni 
de  cerca  la  convergencia  hácia  adelante  del  Equus 
conversidens  Ovv. 

Las  demás  partes  del  cráneo  también  presentan 
algunas  particularidades  notables,  pero  prefiero 
ponerlas  en  evidencia  sobre  otro  cráneo  mas  com- 
pleto, que,  procediendo  de  un  individuo  dema- 
siado viejo  no  habría  permitido  observar  los  verda- 
deros caractéres  de  las  muelas  que  se  desfiguran 
completamente  con  el  desgastamiento  muy  avan- 
zado . 

Dimensiones 


Diámetro  del  i.  - 
Diámetro  del  i.  - 


( ántero-posterior 

( transverso 

i ántero-posterior 
( transverso 


0m012 

0.017 

0.010 

0.019 


508 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


T1. , 4 , . . ( ántero-postenor 

Diámetro  del  p.  z ] . 1 

r ( transverso 

, , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p,  - i . 

r (.  transverso 

, , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - , 

r ( transverso 

T>. , , _ . , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  L , 

( transverso 

T,. , , , , „ ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  m.  i \ . 

(.  transverso 

x , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.r  . 

3 ( transverso  máximo 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores  

Ancho  del  paladar  entre  los  p.  - 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  i 


0.035 

0.026 

0.029 

0.030 

0.029 

0.031 

0.026 

0.030 

0.026 

0.028 

0.027 

0.026 


0.118 

0.044 

0.086 


La  mandíbula  inferior  de  este  individuo,  es  de  la 
misma  forma  y del  mismo  tamaño  que  la  descrita 
mas  arriba.  Los  dientes  tienen  igualmente  la  misma 
forma,  con  la  única  diferencia  del  repliegue  secun- 
dario del  gran  pliegue  externo,  que  es  mas  rudimen- 
tario, apenas  visible  á causa  de  la  edad  un  poco  mas 
avanzada  del  individuo. 

Otro  paladar  con  la  dentadura  y la  parte  posterior 
del  cráneo,  de  un  individuo  de  la  misma  edad  que  el 
precedente,  prueba  que  los  caractéres  de  las  muelas 
son  absolutamente  idénticos,  y que  por  consiguiente 
se  trata  de  una  especie  legítimamente  fundada. 

Un  cráneo  completo  con  toda  la  dentadura  de  un 
individuo  sumamente  viejo,  en  el  que  los  incisivos 
están  ya  tan  gastados  que  ha  completamente  desa- 
parecido de  ellos  el  pozo  de  esmalte  de  la  corona,  y 
las  muelas  han  perdido  casi  por  completo  los  replie- 
gues internos  de  esmalte. 

El  cráneo  en  su  conformación  general  es  muy  pa- 
recido al  del  caballo,  pero  de  tamaño  algo  mas  consi- 
derable, especialmente  mas  ancho,  presentando  al- 
gunas diferencias  de  conformación  que  constituyen 
buenos  caractéres  específicos,  particularmente  en  la 
parte  anterior  y en  el  rostro,  mientras  que  la  parte 
posterior  apenas  se  distingue  de  la  correspondiente 
del  caballo  doméstico. 

Los  incisivos  muy  gastados  presentan  sin  embargo 
todavía  una  capa  de  esmalte  bastante  elevada  en  la 
cara  anterior,  pero  apenas  se  ven  de  él  pequeños 
vestigios  sobre  la  cara  interna. 

El  i.  - es  notable  por  ser  sumamente  comprimido 
transversalmente  y presentar  de  consiguiente  un 
gran  diámetro  ántero-posterior  y un  pequeño  diáme- 
tro transverso,  con  su  cara  perpendicular  posterior 
convexa  y mas  angosta  que  la  anterior,  que  es  casi 
plana. 


El  i . - no  es  comprimido  transversalmente  como 
el  precedente,  presentando  una  sección  casi  trian- 
gular, con  la  cara  posterior  interna  igualmente  an- 
gosta y convexa,  y la  anterior  mas  ancha  y también 
un  poco  convexa. 

El  i.  - es  de  sección  triangular  todavía  mas  marca- 
da, mas  ancho  en  su  borde  anterior  interno  y mas 
angosto  en  el  posterior,  inclinado  de  atrás  hácia 
adelante. 

Los  tres  incisivos  muestran  la  corona  completa- 
mente plana  y tocándose  la  del  uno  ála  del  otro. 

El  canino  (c.  ó bastante  elevado,  es  grueso  en  la 
base,  un  poco  comprimido  transversalmente,  bastan- 
te mas  delgado  en  la  cúspide  que  está  gastada  por  la 
masticación  un  poco  en  declive  lateral  de  afuera  há- 
cia adentro.  La  parte  inferior  del  diente  está  forma- 
da por  la  raíz,  que  se  ha  elevado  sobre  el  hueso, 
existiendo  solo  una  capa  de  esmalte  poco  alta  en  la 
parte  superior  de  la  cúspide,  bastante  gruesa  sobre 
el  lado  externo,  pero  muy  fina,  ya  casi  desaparecida, 
sobre  el  interno. 

En  cuanto  á las  muelas,  no  pueden  proporcionar 
ningún  carácter  específico,  pues  están  tan  gastadas 
que  ya  han  desaparecido  de  la  corona  todas  las  com- 
plicaciones de  los  pliegues  de  esmalte,  y en  algunas 
se  ha  perdido  toda  traza  de  los  pozos  de  esmalte  se- 
mi-1  uñares  aislados  en  el  centro  déla  corona.  La 
misma  capa  de  esmalte  periférico  ha  desaparecido 
de  muchos  puntos,  particularmente  entre  una  y otra 
muela,  que  se  han  ido  apretando  mas  y mas  unas  á 
otras  hasta  producirse  en  cada  una  de  ellas  una  no- 
table disminución  del  diámetro  ántero-posterior,  de 
donde  resulta  que  la  série  dentaria  superior  íle  las 
muelas  del  individuo  muy  viejo  presenta  un  largo 
bastante  menor  que  en  el  individuo  mas  joven.  En 
las  muelas  anteriores  ha  disminuido  también  nota- 
blemente el  diámetro  transverso,  lo  que  ha  hecho 
que  el  paladar  presente  en  su  parte  anterior  un  an- 
cho un  poco  mayor  que  cuando  joven.  Por  estas  ra- 
zones me  parece  supérfluo  examinar  esta  dentadura 
mas  en  detalle,  puesto  que  ya  he  podido  estudiarla 
sobre  individuos  adultos  en  los  que  las  muelas  pre- 
sentaban todavía  todos  sus  caractéres. 

Voy  pues  á tratar  de  dar  una  idea  general  del 
cráneo  comparado  con  el  del  caballo  doméstico,  con 
el  que  presenta  las  mayores  analogías  aunque  mues- 
tra algunas  desviaciones  hácia  la  forma  del  cráneo 
del  burro,  Equus  asinus. 

En  su  conjunto  el  cráneo  del  Equus  rectidens , 
es  mas  ancho  en  su  parte  media,  de  formas  robustas 


UNGULADOS 


509 


con  la  parte  anterior  mas  prolongada,  la  frente  mas 
convexa,  y los  nasales  mas  cortos,  mas  anchos  y mas 
elevados. 

El  plano  superior  ó vertical,  formado  por  el  supra- 
occipitai,  los  parietales,  los  frontales  y nasales,  es 
muy  distinto,  mostrando,  visto  de  perfil,  una  línea 
de  forma  muy  diferente  de  la  del  caballo  doméstico, 
como  también  del  Ilippidion  y demás  caballos  fó- 
siles conocidos,  aunque  en  su  parte  anterior  muestra 
un  pequeño  parecido  con  el  Equus  asinus.  La 
parte  posterior  formada  por  el  supra-occipital  y los 
parietales  es  mas  baja  que  la  parte  frontal,  como  en 
Equus  caballus,  pero  este  tiene  la  frente  casi  plana 
mientras  en  el  Equus  rectidens  se  levanta  una 
convexidad  formando  una  curva  bastante  pronun- 
ciada, bajando  un  poco  en  la  parte  posterior  de  los 
nasales ; hacia  la  mitad  del  largo  de  estos,  la  línea 
del  plano  superior  baja  de  un  modo  notable,  formando 
una  concavidad,  volviendo  á levantarse  hacia  ade- 
lante, hasta  cerca  de  la  extremidad  anterior  que  se 
inclina  un  poco  hacia  abajo,  conformación  particular 
que  será  mejor  comprendida  al  examinar  las  distintas 
regiones  del  cráneo  por  separado. 

El  plano  vertical  del  occipital  es  bastante  parecido 
en  el  Equus  rectidens  y en  el  caballo  doméstico, 
con  la  diferencia  que  en  la  especie  fósil  es  propor- 
cionalmente mas  angosto  y mas  alto,  particularmente 
en  su  parte  inferior,  pues  la  parte  superior  formada 
por  el  supra-occipital  es  también  bastante  ancha  en 
Equus  rectidens. 

Los  cóndilos  occipitales  en  Equus  rectidens  son 
menos  largos  y mas  angostos.  El  agujero  occipital 
también  es  considerablemente  mas  angosto  y mas 
pequeño,  de  donde  resulta  que  el  diámetro  trans- 
versal entre  ambos  cóndilos  es  bastante  mas  consi- 
derable en  el  Equus  caballus  que  en  el  Equus 
rectidens , distinguiéndose  este  último  también  del 
Hippiclion,  que  si  bien  tiene  cóndilos  occipitales 
mas  pequeños  que  el  caballo  actual,  tiene  un  agu- 
jero occipital  mas  grande. 

La  parte  superior  del  occipital,  ó sea  el  supra- 
occipital,  es  mas  elevada  que  en  el  caballo  existente, 
mas  inclinada  liácia  atrás,  y con  crestas  mas  fuertes, 
estendiéndose  adelante  en  la  parte  superior  del 
cráneo  por  un  espacio  de  0ra062,  casi  el  doble  que 
en  el  caballo  doméstico,  formando  en  su  parte  pos- 
terior un  espacio  triangular  plano  y elevado,  muy 
grande,  que  se  extiende  hácia  adelante  en  una  cresta 
sagital  muy  fuerte,  ancha  y alta. 

La  parte  posterior  del  cráneo  comprendida  entre 


los  frontales  y el  occipital,  formada  por  los  parie- 
tales y que  encierra  la  cavidad  cerebral,  es  parecida 
en  el  caballo  doméstico  y en  el  Equus  rectidens, 
pero  en  este  último  no  es  tan  convexa,  siendo  menos 
voluminosa,  y particularmente  bastante  mas  estrecha, 
pero  mas  prolongada  de  adelante  hácia  atrás,  de 
donde  se  deduce  que  en  Equus  rectidens  la  cavidad 
cerebral  es  relativamente  mas  larga  y mas  angosta 
que  en  el  caballo  existente  y de  volúmen  bastante 
menor. 

La  cresta  sagital,  formada  por  los  parietales,  es 
muy  ancha  y muy  alta,  bifurcándose  pronto,  como 
en  el  caballo  actual,  para  formar  las  crestas  tempo- 
rales, que  limitan  un  espacio  triangular  mas  largo, 
pero  relativamente  mas  angosto  que  en  el  caballo 
existente. 

La  estrangulación  ó enangostara  iento  del  cráneo 
que  se  presenta  adelante  de  la  cavidad  cerebral,  y 
detrás  de  la  órbita  del  ojo,  es  mucho  mas  pronun- 
ciada en  la  especie  fósil,  en  cuyo  punto  el  ancho 
del  cráneo  es  mucho  menor  que  en  la  especie 
actual. 

La  sutura  entre  los  parietales  y los  frontales  ha 
desaparecido  completamente,  de  modo  que  no  es 
posible  determinar  el  límite  exacto  de  ambos  huesos, 
pero  á juzgar  por  la  conformación  de  esta  parte  del 
cráneo  parece  que  dicha  sutura  debe  encontrarse 
mas  ó menos  en  la  misma  posición  que  en  la  especie 
existente . 

Los  frontales  también  están  completamente  sol- 
dados no  formando  mas  que  un  solo  hueso,  limi- 
tando un  espacio  superior  que  tiene  entre  las  órbitas 
el  mismo  ancho  que  en  el  caballo  actual;  pero  en 
vez  de  formar  un  espacio  plano  y deprimido  como 
en.  el  Equus  asinus  y Equus  caballus,  forma  un 
plano  convexo,  que  se  va  levantando  hácia  arriba 
y adelante  desde  su  unión  con  los  parietales,  para 
alcanzar  su  máximo  de  elevación  entre  las  apófisis 
post-frontales,  volviendo  desde  allí  á bajar  un  poco 
hácia  adelante  hasta  su  unión  con  los  nasales,  al 
mismo  tiempo  que  se  enangosta  un  poco  menos  ade- 
lante de  las  órbitas  que  en  el  caballo  doméstico. 
Por  esta  convexidad  del  frontal  difiere  también  mu- 
cho del  Hippiclion,  pero  sin  embargo  se  levanta 
notablemente  mas  arriba  de  las  órbitas  como  en 
este  último  género,  de  manera  que  también  en 
Equus  rectidens  la  órbita  del  ojo  está  colocada 
mas  hácia  abajo  y mas  lateralmente  que  en  el  caballo 
doméstico,  carácter  que  lo  acerca  mucho  de  Hippi- 
dion.  De  esta  mayor  elevación  y convexidad  de  la 


510 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


frente,  resulta  que  el  cráneo  del  caballo  fósil,  visto 
de  lado,  deja  apercibir  al  nivel  de  las  órbitas  ó 
inmediatamente  adelante  de  ellas,  que  tiene  una 
elevación,  ó sea  un  diámetro  perpendicular  consi- 
derablemente mayor. 

Esta  es  una  diferencia  muy  notable  que  separa 
completamente  al  Equus  rectidens,  de  todas  las 
demás  especies  conocidas  del  mismo  género.  En 
Equus  caballus,  el  borde  superior  de  la  órbita  for- 
mada por  la  apófisis  post-orbitaria,  y un  pequeño 
arco  superciliar  del  frontal,  se  encuentra  muy 
arriba,  casi  al  mismo  nivel  del  plano  superior  del 
frontal,  mientras  que  en  Equus  rectidens,  las  pa- 
redes laterales  del  frontal  se  arquean  hácia  abajo 
para  formar  la  apófisis  post-orbitaria  soldada  al 
proceso  ascendente  del  zigomático;  y el  arco  super- 
ciliar, él  mismo  dirijido  hácia  abajo  en  vez  de  estar 
en  sentido  casi  horizontal  siguiendo  el  plano  supe- 
rior del  frontal  como  en  el  caballo  doméstico  y en 
el  burro.  Conjuntamente  con  estas  diferencias  se 
nota  igualmente  que  la  órbita  del  ojo  es  mas  cir- 
cular y menos  elíptica  en  el  Equus  rectidens  que 
en  el  actual;  este  último  tiene  una  órbita  con  un 
diámetro  ántero-posterior  bastante  mas  considerable, 
observándose  también  que  en  el  Equus  rectidens 
la  órbita  es  mas  vertical,  y con  su  borde  posterior 
no  tan  saliente  hácia  afuera  como  en  el  caballo  do- 
méstico y en  el  burro.  La  apófisis  post-frontal  que 
limita  la  órbita  hácia  atrás  tiene  casi  el  mismo  ancho 
en  el  caballo  fósil  y en  el  actual,  pero  la  parte  del 
arco  zigomático  formada  por  la  prolongación  del 
temporal  es  bastante  mas  ancha  y mas  fuerte  en  el 
Equus  rectidens  que  en  Equus  caballus.  Del 
mismo  modo  el  malar,  que,  inmediatamente  debajo  de 
la  órbita,  forma  en  el  caballo  actual  una  lámina  muy 
delgada,  en  el  Equus  rectidens  constituye  un  hueso 
fuerte  y espeso  que  en  el  lado  externo  forma  un 
plano  vertical  de  15  milímetros  de  ancho  mínimo, 
mientras  no  alcanza  la  mitad  de  este  ancho  ó espesor, 
en  el  caballo  doméstico,  y un  poco  mas  de  los  dos 
tercios  en  el  burro,  que  se  parece  así  también  en 
esto  un  poco  mas  al  caballo  fósil  que  al  caballo 
doméstico. 

Los  límites  del  malar  con  el  lacrimal  y el  maxilar 
no  pueden  ser  determinados  á causa  de  la  desapa- 
rición completa  de  las  suturas,  pero  se  conoce  que 
en  su  parte  ántero-inferior  se  proyectaba  mucho 
mas  hácia  afuera  que  en  el  caballo  doméstico. 

Tampoco  es  posible,  por  la  misma  causa,  determi- 
nar el  límite  del  lacrimal,  pero  su  borde  orbitario 


se  diferencia  netamente  por  la  ausencia  de  la  ranura 
que  presenta  dicho  hueso  al  juntarse  en  los  caballos 
existeutes  con  el  frontal,  que  se  encuentra  reempla- 
zado por  un  fuerte  agujero  separado  del  borde  de 
la  órbita  por  una  pared  ósea  de  6 milímetros  de 
ancho. 

El  hueso  frontal,  en  su  parte  anterior,  es  muy 
ancho,  uniéndose  con  los  nasales  por  una  sutura 
transversal  (coronal)  derecha,  sin  enviar  esa  pro- 
longación hácia  adelante  que  se  intercala  entre  la 
base  de  ambos  nasales,  como  sucede  con  el  caballo 
actual. 

Los  huesos  nasales  presentan  el  carácter  mas  im- 
portante que  distingue  al  Equus  rectidens  de  los 
demás  caballos  conocidos,  mostrando  solo  una  pe- 
queña analogía  con  el  burro. 

En  el  Equus  caballus,  ambos  nasales  de  base 
bastante  ancha,  se  angostan  pronto  hácia  adelante, 
formando  hácia  arriba  una  continuación  del  plano 
del  frontal,  pero  mas  estrecho,  que  se  dirije  hácia 
adelante  horizontalmente,  para  terminar  en  una  par- 
te libre  mas  angosta  que  termina  en  punta  algo  in- 
clinada hácia  abajo. 

En  el  Equus  rectidens , los  nasales  de  base  aún 
mas  ancha  que  en  el  caballo  actual,  forman  un  plano 
superior  ancho  que  se  prolonga  hácia  adelante  como 
continuación  del  plano  de  la  frente,  angostándose 
muy  poco  en  su  parte  anterior,  de  manera  que  aquí 
el  plano  superior  formado  por  los  nasales  presenta 
un  ancho  casi  doble  que  en  el  caballo  doméstico. 
Pero  aquí  aparece  otra  diferencia  mas  considerable, 
pues  mientras  en  el  caballo  doméstico  ya  hemos  vis- 
to que  los  nasales  se  prolongan  hácia  adelante  for- 
mando un  plano  horizontal,  en  el  Equus  rectidens 
pronto  se  inclinan  hácia  abajo  formando  en  la  parte 
comprendida  entre  el  agujero  sub-orbitario  y la 
apertura  nasal  anterior  una  fuerte  concavidad,  que 
también  existe  situada  un  poco  mas  hácia  atrás,  pe- 
ro mucho  menos  pronunciada  en  el  burro.  El  Hip- 
piclion  representa  el  otro  extremo,  pues  en  vez  de 
una  concavidad  forman  los  nasales  una  fuerte  con- 
vexidad superior,  de  manera  que  el  caballo  actual 
ocupa  entre  Equus  rectidens  é Hippiclion,  á lo 
menos  por  lo  que  concierne  á la  forma  de  la  nariz, 
un  lugar  intermediario.  Pero  esta  concavidad  supe- 
rior formada  por  los  nasales  en  el  Equus  rectidens 
desaparece  pronto  volviendo  los  nasales  poco  á po- 
co á ascender  hácia  arriba,  de  manera  que  un  poco 
mas  adelante  de  donde  empieza  la  parte  libre,  for- 
man una  convexidad  tanto  mas  pronunciada  cuanto 


UNGULADOS 


511 


que  su  extremidad  anterior,  vuelve  á inclinarse  ha- 
cia abajo,  representando  así  los  nasales,  á partir 
de  la  base  hasta  su  extremidad  anterior,  una  S pro- 
longada. 

El  ancho  espacio  superior  formado  por  los  na- 
sales, muestra  hacia  la  mitad  de  su  largo  además 
déla  concavidad  transversal  una  depresión  media 
longitudinal  formada  por  una  depresión  de  cada  na- 
sal sobre  el  lado  interno,  en  la  línea  media  longitu- 
dinal del  cráneo  ; una  depresión  parecida  pero  me- 
nos acentuada  se  observa  también  en  el  burro.  La 
sutura  entre  ambos  nasales  está  apenas  indicada  en 
su  tercio  posterior,  en  donde  ha  desaparecido  en 
trechos  ; hacia  la  mitad  del  largo,  la  [sutura  está 
bien  indicada  por  un  surco  bastante  profundo  ; por 
último  en  su  parte  anterior,  ambos  nasales  están 
completamente  separados,  mas  todavía  que  en  el 
caballo  doméstico. 

La  longitud  total  de  los  nasales  es  bastante  me- 
nor en  el  Equus  recticLens  que  en  el  caballo  ac- 
tual, siendo  igualmente  bastante  mas  corta  la  par- 
te libre  anterior,  debido  en  parte  á su  menor  longi- 
tud total,  y por  otra  parte  á que  la  apertura  ante- 
rior de  la  nariz  está  realmente  situada  mas  adelante 
en  el  Equus  rectidens  que  en  el  caballo  doméstico. 
El  género  Hippiclion  ocupa  á este  respecto  el 
otro  extremo  de  la  série,  de  manera  que  también 
por  este  carácter  el  caballo  actual  representa  una 
forma  de  transición. 

Las  diferencias  en  la  parte  anterior  del  cráneo 
adelante  de  las  órbitas  no  se  limitan  á los  nasales 
sino  que  se  extienden  á los  maxilares  y al  interma- 
xilar, dando  casi  á cada  parte  una  forma  caracterís- 
tica que  permite  distinguir  la  especie  fósil  con  se- 
guridad. 

Inmediatamente  adelante  de  la  parte  superior  de 
la  órbita,  en  el  espacio  ocupado  por  el  lacrimal  y 
la  parte  superior  del  malar,  se  vé  una  fuerte  depre- 
sión con  su  eje  mayor  en  sentido  longitudinal,  an- 
cha atrás  y mas  angosta  adelante,  en  donde  se  pier- 
de poco  á poco  en  el  nasal  y en  el  maxilar,  de- 
presión que  no  existe  en  el  cráneo  del  caballo 
actual. 

El  maxilar  superior  es  sin  duda  de  la  misma  for- 
ma general  que  el  del  caballo  doméstico,  no  pu- 
diéndose determinar  sus  límites  á causa  de  la  de- 
saparición de  las  suturas,  pero  una  diferencia  bien 
notable  se  muestra  en  su  parte  posterior  que,  con- 
juntamente con  la  parte  correspondiente  del  malar, 
forman  la  pared  lateral  del  cráneo  adelante  de  la 


órbita.  Esta  parte  lateral  es  mas  elevada  y extendida 
hácia  afuera  que  en  el  caballo  doméstico,  y la  ele- 
vación longitudinal  en  forma  de  alta  protuberancia 
que  empieza  en  la  parte  posterior  del  maxilar  y se 
extiende  hácia  atrás  hasta  que  su  prolongación  for- 
ma la  apófisis  zigomática  del  malar  es  mucho  mas 
desarrollada  en  la  especie  fósil,  de  manera  que  el 
cráneo,  presenta  adelante  de  la  órbita  un  ancho  má- 
ximo bastante  mayor  que  en  el  Equus  caballus. 

El  maxilar  en  su  parte  posterior,  encima  de  la 
protuberancia  longitudinal  mencionada,  detrás  y 
mas  abajo  del  agujero  sub-orbitario,  se  vé  una  gran 
depresión  alargada,  de  fondo  cóncavo,  de  mas  de  5 
centímetros  de  largo,  dirijida  de  adelante  hácia 
atrás  y de  abajo  hácia  arriba  que  falta  completamen- 
te en  el  caballo  actual,  y se  encuentra  apenas  indi- 
cada en  el  burro.  En  cambio  le  falta  al  Equus  rec- 
tidens, la  gran  depresión  cóncava  longitudinal  que 
muestra  el  cráneo  de  Equus  caballus  en  la  parte 
superior  de  cada  maxilar,  á la  que  también  toma 
parte  el  lado  inferior  de  cada  nasal,  comprimiendo 
acá  el  cráneo  transversalmente.  Esta  gran  depre- 
sión en  el  Equus  rectidens  está  apenas  indicada  por 
una  pequeña  canaleta,  corta  y estrecha,  colocada  á 
cada  lado  inmediatamente  debajo  del  nasal,  pre- 
sentándose así  la  pared  lateral  del  cráneo  menos 
inclinada  y de  consiguiente  considerablemente  mas 
vertical  que  en  el  caballo  actual. 

En  su  mitad  anterior,  adelante  de  la  protuberan- 
cia longitudinal,  el  maxilar  del  Equus  rectidens, 
es  mas  deprimido  que  en  la  especie  actual,  ascen- 
diendo casi  verticalmente,  debido  en  parte  al  plano 
superior  formado  por  los  nasales,  que,  como  ya  lo  he 
indicado,  es  muy  ancho,  y en  parte  también  ála  for- 
ma recta  délas  muelas  queascienden  mas  vertical- 
mente  que  en  las  otras  especies.  Solo  ensoparte 
superior,  encima  del  agujero  sub-orbitario  y debajo 
de  los  nasales,  hay  un  pequeño  estrechamiento  del 
cráneo  producido  poruña  depresión  cóncava  longi- 
tudinal bastante  profunda  pero  corta  y angosta. 

El  agujero  sub-orbitario  es  de  mucho  mayor  ta- 
maño que  en  el  caballo  actual,  y con  la  apertura 
dirijida  hácia  abajo  en  vez  de  hácia  adelante  como  en 
el  caballo  doméstico. 

La  parte  anterior  del  maxilar  adelante  de  la  pri- 
mera muela,  entre  esta  y el  canino,  y debajo  de  la 
apertura  de  la  nariz,  muestra  en  la  pared  externa  la 
misma  depresión  que  en  el  caballo  doméstico,  pero 
mucho  mas  exagerada  y mas  profunda,  sobre  todo 
en  su  parte  posterior  y hácia  arriba,  en  donde  está 


512 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


limitada  por  las  alas  ascendentes  del  intermaxilar, 
que  forman  un  borde  grueso  y fuertemente  promi- 
nente hacia  afuera. 

La  forma  del  intermaxilar  en  su  parte  superior  es 
igual  á la  del  caballo  doméstico,  con  la  única  dife- 
rencia de  ser  un  poco  menos  aplastado,  pero  sus 
límites  con  los  maxilares  y nasales  no  se  pueden 
determinar  á causa  de  la  completa  desaparición  de  las 
suturas. 

Examinando  la  parte  anterior  del  cráneo  por  su 
parte  inferior  no  presenta  ninguna  diferencia  nota- 
ble con  la  del  caballo  doméstico,  sinoes  la  cresta 
media  longitudinal  del  paladar  en  sus  dos  tercios 
anteriores.  Pero  observando  la  parte  posterior 
inmediatamente  detrás  de  la  última  muela  se  vé  la 
parte  posterior  del  maxilar  y el  cuerpo  del  malar 
extenderse  horizontal  mente  hácia  afuera  hasta  una 
distancia  de  mas  de  5 centímetros,  produciendo  el 
gran  diámetro  transversal  del  cráneo  en  este  punto 
que  salta  inmediatamente  á la  vista.  Observando 
la  configuración  general  del  cráneo  por  su  parte  in- 
ferior se  vé  inmediatamente  la  gran  diferencia  que 
lo  separa  del  caballo  doméstico,  debido  sobre  todo 
al  ancho  bastante  mas  considerable  de  la  parte  media 
del  Equus  rectidens  comparado  con  los  otros  ca- 
ballos. El  diámetro  transverso  máximo  del  cráneo 
de  Equus  c¿iballus  está  colocado  al  nivel  de  la 
parte  posterior  de  la  órbita  del  ojo,  disminuyendo 
inmediatamente  un  poco  hácia  atrás,  y sobre  lodo 
hácia  adelante,  en  donde  se  vá  angostando  gradual- 
mente á medida  que  se  acerca  á su  parte  anterior. 
En  el  Equus  rectidens , al  contrario,  el  diámetro 
transverso  máximo  se  encuentra  detrás  de  la  órbita 
entre  los  cóndilos  articulares  de  la  mandíbula  y se 
conserva  casi  igual  hasta  el  nivel  de  la  última  muela 
en  un  espacio  longitudinal  de  mas  de  15  centímetros, 
carácter  exclusivo  de  esta  especie  que  la  separa  abso- 
lutamente de  todas  las  demás  del  mismo  género. 

La  apertura  posterior  de  la  nariz  es  relativamente 
mas  larga  y considerablemente  mas  angosta  en  el 
Equus  rectidens  que  en  el  caballo  doméstico. 


Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos 

Diámetro  del  c.lS?nter°-posterior 

Alto  de  la  corona  del  canino 

Longitud  del  cráneo,  de  los  cóndilos  occipitales  á los  inci- 
sivos internos 

Ancho  máximo  del  cráneo  entre  el  borde  externo  de  ambas 

cavidades  glcnoideas 

Diámetro  transverso  máximo  del  cráneo  al  nivel  de  la  úl- 
tima muela 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.¿ 

Diámetro  transverso  mínimo  del  paladar  en  la  barra  entre  el 

<¡-Lyp.- 

Ancho  del  intermaxilar  detrás  de  los  incisivos 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  i.¿  del  canino 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  c.L  del  p.  2 

Ancho  máximo  de  la  apertura  nasal  posterior 

Longitud  del  paladar  del  incisivo  medio  al  borde  anterior 

de  la  apertura  nasal  posterior 

Alto  del  llano  occipital 

Diámetro  transverso  máximo  del  occipital 

Diámetro  transverso  del  occipital  en  su  parte  superior 

Diámetro  transverso  entre  ambos  cóndilos 


• / C vertical 

Diámetro  de  los  cóndilos  occipitales  ! , 

(.  transverso 

Diámetro  del  agujero  occipital  j ' ert¡cal 

( transverso 

Largo  de  la  apófisis  para-occipital 

Diámetro  transverso  de  la  articulación  glenoides  para  los 

cóndilos  mandibulares 

Diámetro  transverso  máximo  de  la  caja  encefálica  formada 

por  los  parietales 

Diámetro  transverso  mínimo  adelante  de  la  caja  encefálica 

entre  los  arcos  zigomáticos  (estos  excluidos) 

Diámetro  transverso  de  la  frente  encima  de  las  órbitas.... 
Diámetro  transverso  de  la  frente  entre  las  apófisis  post- 
frontales  

Diámetro  transverso  del  plano  superior  del  cráneo  en  el 

punto  de  unión  del  frontal  con  los  nasales 

Diámetro  transverso  de  los  nasales  encima  de  los  agujeros 

sub-orbitarios 

Diámetro  transverso  de  los  nasales  en  donde  empieza  su 

parte  libre 

Longitud  total  de  los  huesos  nasales 

Longitud  de  la  parte  libre  de  los  huesos  nasales 

Longitud  de  la  apertura  nasal  anterior 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  nasal  anterior  adelante 

en  la  parte  en  forma  de  hendidura 

Diámetro  transversal  de  la  parte  posterior  de  la  apertura  na- 
sal anterior 

Diámetro  del  agujero  sub-orbitario 

Diámetro  de  las  órbitas  \ ^tero-posterior 

Distancia  del  agujero  sub-orbitario  á la  órbita : 


0.045 

0.016 

0.010 

0.020 


0.550 

0.211 


0.205 

0.072 


0.048 

0.070 

0.034 

0.072 

0.047 


0.210 

0.110 

0.107 

0.078 

0.087 

0.052 

0.033 

0.043 

0.036 

0.045 


0.058 


0.098 

0.079 

0.169 

0.206 

0.135 

0.070 

0.052 

0.250 

0.075 

0.137 

0.008 

0.047 

0.018 

0.059 

0.054 

0.113 


Dimensiones 


Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas... 

, , . , í ántero-posterior 

Diámetro  del  i.  1 í . , , . , , 

( transverso  sobre  el  lado  externo. 

, , . „ C ántero-posterior 

( transverso  sobre  el  lado  externo. 

, í ántero-posterior 

Diámetro  del  i.  2-  ] . 

transverso  


0ra158 

0.015 

0.C11 

0.014 

0.014 

0.012 

0.016 


Mencionaré  por  último  de  la  misma  especie  un 
paladar  de  un  individuo  sumamente  joven  con  la 
dentadura  de  leche  compuesta  de  un  pequeñísimo 
premolar  adelante  y tres  grandes  muelas,  de  corona 
relativamente  estrecha  y larga  y de  prisma  corto  y 
también  casi  completamente  recto. 

El  (p.  -1)  de  esta  dentadura  de  leche,  es  un  diente 
muy  pequeño,  cónico-cilíndrico,  que  sale  apenas 


UNGULADOS 


513 


fuera  del  alveolo  y está  colocado  inmediatamente 
contra  la  parte  anterior  interna  del  diente  siguiente, 
con  un  diámetro  de  apenas  tres  milímetros. 

El  diente  que  sigue  es  una  muela  larga  y angosta 
de  4 1 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y de 
23  milímetros  de  diámetro  transverso  máximo,  con 
una  prolongación  en  su  parte  anterior  larga  y com- 
primida. 

Las  dos  muelas  siguientes  son  un  poco  mas  cortas 
pero  mas  gruesas,  y las  tres  juntas  ocupan  un  espa- 
cio longitudinal  de  103  milímetros.  Estas  tres  gran- 
des muelas  de  la  primera  dentición,  en  sus  caracté- 
res  generales,  presentan  un  notable  parecido  con 
las  mismas  muelas  de  leche  del  caballo  doméstico  y 
del  burro,  notándose  solo  pequeñísimas  diferencias 
secundarias  sin  importancia. 

En  cambio,  el  paladar  presenta  ya  bien  acentuada 
la  cresta  media  longitudinal  formada  por  la  unión  de 
los  maxilares,  bien  que  permanecen  estos  todavía 
distintos,  cou  sutura  bien  visible  y en  parte  abierta. 
La  cresta  media  resulta  asi  formada  por  un  levanta- 
miento hácia  arriba  del  borde  de  cada  maxilar,  que 
luego  se  juntan,  de  modo  que  esto  es  un  carácter  de 
Equus  recticlens.  El  paladar  de  este  individuo 
joven,  tiene  en  su  parte  anterior  entre  el  segundo 
par  de  muelas,  34  milímetros  de  ancho,  y mas  atrás 
entre  la  parte  posterior  del  último  par  de  muelas, 
42  milímetros. 

Todos  los  restos  acá  mencionados  han  sido  descu- 
biertos por  Carlos  Ameghino,  conjuntamente  con 
casi  todas  las  partes  del  esqueleto,  que  se  conservan 
en  el  Museo  La  Plata,  por  cuya  razón  no  puedo  dar 
figuras  de  los  cráneos,  ni  datos  sobre  las  otras  par- 
tes del  escpieleto. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  relati- 
vamente abundantes  los  he  encontrado  por  la  prime- 
ra vez  en  Mercedes,  y luego  se  hanrecojido  en  Lujan 
Jauregui,  Olivera,  Mercedes,  Rio  Matanza,  Rio  de 
Areco,  La  Plata,  Bahía  Blanca,  y alrededores  de  la 
ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte. — Piso  lujaneñse(pampeanolacustre)  de 
la  formación  pampeana  (plioceno  el  mas  reciente);  piso 
querandino  y piso  platense  de  la  época  cuaternaria. 

No  existen  todavía  bastante  materiales  para  ensa- 
yar un  encadenamiento  de  las  especies  fósiles 
argentinas  del  género  Equus,  las  que,  por  otra 
parte  se  relacionan  probablemente  con  las  especies 
norte-americanas  y quizás  también  con  las  del  anti- 
guo continente. 


En  Sud-América  fuera  de  la  República  Argentina, 
se  mencionan  como  especies  distintas,  el  Equus 
andium  AVagner,  en  el  Ecuador,  y el  Equus 
Lunclii  Roas  de  las  cavernas  del  Brasil. 

De  Norte-A mérica  se  citan  como  especies  dife- 
rentes el  Equus  curvidens  Oaven,  en  Méjico  y 
Estados  Unidos ; Equus  creniclens  Cope,  del  plio- 
ceno de  Méjico  y Tejas;  Equus  Barcenaei  Cope,  de 
la  misma  procedencia,  Equus  tau  Oaven  y Equus 
conversidens  Owen,  del  cuaternario?  de  Méjico  ; 
Equus  fraternus  Lejdy  y Equus  occidentalis 
Leidy  del  cuaternario?  de  los  Estados  Unidos,  v el 
Equus  major Dekay  déla  misma  procedencia. 

Las  especies  europeas,  asiáticas  y africanas,  son 
todavía  mas  numerosas. 


HIPPIDION  OAVEN 


Oaven,  Philosoph.  Transad . , vol.  159,  p.  560,  a.  1870. 

Este  género  fué  fundado  por  Owen  únicamente 
sobre  muelas  superiores  aisladas,  que  si  bien  de  un 
tipo  fundamentalmente  idéntico  á las  de  Equus , le 
mostraron  en  la  disposición  de  las  columnas  internas 
y en  la  forma  de  los  pliegues  de  esmalte,  suficientes 
diferencias  para  suponer  que  debían  proceder  de  un 
género  distinto.  La  separación  genérica  de  Hippi- 
dion  fué  luego  confirmada  por  Bürmeister  sobre  el 
exámen  de  toda  la  dentadura  y el  esqueleto  comple- 
to de  una  de  las  especies  que  entran  en  el  mencio- 
nado género. 

Las  muelas  superiores  del  Hippiclion  se  distin- 
guen fácilmente  por  formar  un  prisma  cuadrangular 
de  tamaño  mayor  que  las  de  Equus,  pero  mas  cor- 
to v considerablemente  mas  arqueado,  terminando 
la  base  en  cuatro  raíces  bastante  largas,  divergentes 
y cerradas  en  la  base  en  edad  poco  avanzada.  Las 
tres  aristas  perpendiculares  externas  son  mas  eleva- 
das y mas  comprimidas  que  en  Equus.  Los  dos 
lóbulos  internos  son  iguales  ó casi  iguales,  ambos 
simplemente  elípticos,  sin  presentar  ángulos  ni  ade- 
lante ni  atrás,  mostrando  al  contrario  una  figura 
redondeada  ; bajo  este  punto  de  vista  es  notable  el 
lóbulo  anterior,  muy  pequeño  y redondeado,  mien- 
tras en  Equus  es  grande,  ancho  y aplastado,  termi- 
nando en  dos  ángulos  agudos,  uno  adelante  y el 
otro  atrás.  Los  dos  pliegues  entrantes  del  lado  in- 


65 


514 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


terno,  anterior  y posterior,  son  poco  pronunciados,  y 
las  figuras  de  esmalte  internas  poco  complicadas,  ca- 
si sin  ondulaciones.  El  p.  - caedizo  en  Equus  es 
persistente  en  Hippidion . 

Las  muelas  inferiores  de  Hippidion  son  mas 
parecidas  á las  de  Equus  que  las  superiores,  pero 
se  distinguen  con  todo  fácilmente  por  la  ausencia 
constante  del  pequeño  repliegue  de  esmalte  secun- 
dario que  se  encuentra  en  la  parte  posterior  del  gran 
pliegue  de  esmalte  entrante  del  lado  externo,  en  las 
muelas  del  caballo.  Además  las  muelas  del  Hippi- 
dion tienen  el  gran  pliegue  entrante  externo  mucho 
mas  profundo  y los  dos  lóbulos  perpendiculares  ex- 
ternos de  las  muelas  son  mas  elevados  y redondea- 
dos, no  aplastados  como  en  Equus. 

La  base  termina  en  dos  raíces  que,  como  en  las 
muelas  superiores,  se  cierran  en  edad  poco  avan- 
zada. 

Las  muelas  de  Hippidion  se  distinguen  además 
de  las  de  Equus,  á lo  menos  en  edad  avanzada,  por 
una  capa  de  cemento  mucho  mas  espesa,  colocada  en 
las  superiores  sobre  el  lado  interno,  y en  las  infe- 
riores sobre  el  externo. 

El  cráneo  en  su  conformación  general  es  muy  pa- 
recido al  del  caballo  doméstico,  pero  un  poco  mas 
largo,  y,  proporcionalmente  al  cuerpo,  de  tamaño  bas- 
tante mavor. 

Visto  el  cráneo  de  lado,  muestra  la  línea  superior  de 
la  parte  posterior  formada  por  el  occipital,  los  parie- 
tales y los  frontales,  como  formando  un  plano  com- 
pletamente horizontal,  mientras  en  Equus  la  parte 
posterior  formada  por  los  parietales  desciende  mas 
abajo  que  la  región  frontal.  La  parte  anterior  for- 
mada por  los  nasales,  presenta  al  contrario  una 
curva  convexa  continua,  muy  diferente  de  la  con- 
formación que  aquí  presenta  el  Equus,  cuya  región 
nasal  forma  una  línea  superior  ligeramente  ondulada 
de  adelante  hácia  atrás  en  forma  de  S. 

El  cráneo  de  Hippidion  es  también  proporcional- 
mente mas  elevado  que  el  de  Equus , particular- 
mente en  su  región  frontal  que  se  levanta  notable- 
mente encima  de  las  órbitas  de  manera  que  estas  es- 
tán colocadas  bastante  mas  abajo  del  plano  superior 
del  cráneo. 

La  región  occipital  y parietal  no  ofrece  diferen- 
cias notables  con  Equus.  La  región  frontal  se 
distingue  por  las  partes  laterales  de  los  frontales 
que  forman  los  arcos  superciliares  que  se  inclinan 
hácia  abajo  descendiendo  mucho  mas' que  en  el  ca- 
ballo. 


Los  maxilares  superiores  de  Hippidion  presen- 
tan en  su  cara  externa  una  fuerte  concavidad  longi- 
tudinal en  su  parte  superior,  pero  la  parte  inferior 
que  comprende  los  molares  es,  al  contrario,  fuerte- 
mente convexa. 

La  parte  mas  singular  y característica  del  Hippi- 
dion, reside  en  la  conformación  particular  de  los 
huesos  de  la  nariz,  que  por  sí  solos  bastan  para  es- 
tablecer la  distinción  genérica  con  Equus. 

En  el  caballo  los  huesos  nasales  son  muy  largos, 
angostos  adelante  y muy  anchos  atrás,  con  la  parte 
anterior  separada  por  una  cisura  á cada  lado  de  los 
intermaxilares,  prolongándose  hácia  adelante  for- 
mando una  punta  completamente  libre,  que  repre- 
senta mas  ó menos  un  tercio  del  largo  total  de  los 
nasales.  En  Hippidion  los  huesos  nasales  son  de 
un  largo  total  todavía  mayor  que  en  Equus , pero 
las  cisuras  laterales  que  los  separan  del  intermaxilar, 
se  prolongan  mucho  mas  hácia  atrás,  penetrando  en 
la  misma  parte  posterior  ancha  de  los  nasales  que 
queda  así  bifurcada  hácia  adelante  y á cada  lado, 
llegando  la  punta  posterior  de  la  cisura  hasta  un  po- 
co mas  atrás  de  la  sutura  del  lacrimal  con  el  frontal. 
Resulta  de  aquí,  que  los  huesos  nasales  de  Hippi- 
dion sobre  ser  de  un  largo  absoluto  mayor  que  en 
Equus , son  libres  en  casi  toda  su  extensión,  pues 
la  cisura  representa  mas  de  las  cinco  sestas  partes 
del  largo  total  de  los  nasales,  presentándose  estos 
como  dos  huesos  estiliformes  muy  delgados,  que  ar- 
rancando de  la  parte  media  del  cráneo  se  extienden 
casi  hasta  su  parte  anterior. 

La  mandíbula  es  en  su  conformación  general  pare- 
cida á la  del  caballo,  con  las  pequeñas  diferencias 
que  presenta  según  las  especies. 

La  columna  vertebral  y Jas  costillas  presentan 
igualmente  con  las  de  Equus  pequeñas  diferencias 
de  detalle  de  pequeña  importancia.  Otro  tanto  suce- 
de con  los  huesos  de  los  miembros,  apareciendo  solo 
algunas  diferencias  en  las  extremidades. 

En  el  miembro  anterior  existe  un  pequeño  rudi- 
mento del  metacarpo  del  dedo  quinto,  que  se  articu- 
la con  el  unciforme  y con  la  parte  superior  del  me- 
tacarpo del  dedo  cuarto,  y la  parte  distal  de  ambos 
miembros,  anterior  y posterior,  está  formada  por 
huesos  mas  cortos  pero  relativamente  mas  gruesos 
que  los  del  caballo  doméstico,  pero  terminando  en 
falanges  ungueales  bastante  mas  pequeñas. 

Según  Burmeister,  que  ha  tenido  ocasión  de  es- 
tudiar el  esqueleto  completo,  las  especies  del  gé- 
nero Hipqiidion  debían  presentar  mas  bien  el  as- 


UNGULADOS 


515 


pecto  del  asuo  que  el  del  caballo,  con  la  cabeza  muy 
grande,  un  cuello  corto,  un  tronco  un  poco  mas  pe- 
queño, y miembros  mas  cortos. 

Conozco  cuatro  especies  del  género  Hippidion 
procedentes  de  la  República  Argentina,  que  se  dis- 
tinguen por  los  siguientes  caractéres  : 

I.  Muelas  superiores  con  la  capa  de  esmalte  ex- 
terno que  no  se  levanta  en  la  corona  para  for- 
mar ángulos  ó cúspides  entre  las  aristas  longi- 
tudinales. 

1.  Muelas  inferiores  anchas. 

a.  Talla  regular,  comparable  á la  del  caba- 
llo doméstico.  Hippidion  neogaeus . 

b.  Talla  un  tercio  mayor  que  la  anterior. 

Hippidion  principo  lis . 

2.  Muelas  inferiores  comprimidas. 

a.  Talla  un  poco  mayor  que  la  del  caballo 
doméstico.  Hippidion  compressidens . 

II.  Muelas  superiores  con  la  capa  de  esmalte  ex- 
terno que  se  levanta  sobre  la  corona  forman- 
do dos  ángulos  ó cúspides  agudas  situadas  en- 
tre las  aristas  longitudinales. 

a.  Angulo  externo  posterior  de  las  muelas 
superiores  comprimido  y agudo. 

Hippidion  angulatas . 


Hippidion  neogaeus  (Lund)  Owen 

(Pl.  XXVIII,  fig,  2,  4 V 7) 


Equus  neogaeus,  Lund,  Kongl.  Danske  Vidensk.  Selsk,  etc., 
t.  XIÍ,  p.  90,  pl.  49,  flg.  3 y 5. 

Hippidion  neogaeus,  Owen,  Philosoph.  Trans . , t.  159, 
a.  1870. 

Hippidium  neogaeum,  Burmeister,  Los  caballos  fósiles  de  la 
Pampa,  a.  1875.  — Id.  Descrip.  Phys.,  etc,,  t.  III, 
p.  479,  a.  1879. 

II.  Gervais  y Ameghino,  Losmamif.  fos.,  etc.,  p.  88, 
a.  1878. 

Equus  Devillei , P.  Gervais,  Recherches  sur  les  mam m.  fos. 
de  l’Amérique  Mér.,  etc.,  1855. 

Esta  especie,  de  la  que  Burmeister  lia  descrito 
el  esqueleto  completo,  ha  sido  de  tamaño  apenas  po- 
co menor  que  el  caballo  doméstico,  pero  de  cabeza 


un  poco  mas  grande  que  la  de  este.  Es  también  la 
especie  mas  pequeña  del  género,  hasta  ahora  cono- 
cida. 

Los  datos  y medidas  que  siguen  son  estractados 
de  la  descripción  magistral  que  Burmeister  ha  he- 
cho de  esta  especie. 

Las  muelas  son  sumamente  parecidas  á las  del 
Hippidion  principalis,  délas  cuales  no  se  distin- 
guen por  ningún  carácter  de  importancia,  escep- 
tuando  su  tamaño  un  poco  menor,  y las  inferiores 
por  ser  un  poco  mas  augostas.  Las  muelas  superio- 
res describen  una  curva  de  radio  muy  diferente  en- 
tre el  lado  interno  y el  externo  ; la  curva  externa 
tiene  un  radio  de  76  milímetros  de  largo  y la  curva 
interna  de  solo  22  milímetros. 

El  occipital  del  cráneo  del  Hippidion  neogseus 
es  relativamente  mas  estrecho  y mas  alto  que  el  del 
caballo  doméstico,  y con  los  cóndilos  occipitales  no- 
tablemente mas  pequeños.  Las  apófisis  para-occipi- 
tales,  en  vez  de  descender  verticalmente  y en  sen- 
tido paralelo,  di  ve  rj  en  hácia  las  extremidades,  es- 
tando ambos  puntos  separados  por  un  espacio  de  128 
milímetros  de  largo. 

Las  órbitas  son  de  forma  elíptica,  parecidas  á las 
del  caballo,  con  un  diámetro  mayor  de  68  milíme- 
tros y 52  milímetros  de  diámetro  menor. 

El  lacrimal  en  su  porción  extra-orbitaria  es  mas 
pequeño  que  el  del  caballo,  de  una  forma  menos  rec- 
tangular, uniéndose  con  los  nasales  en  un  trecho  re- 
lativamente corto. 

El  zigómático  en  su  parte  anterior  asciende  mas 
hácia  arriba  que  en  el  caballo  doméstico,  acercán- 
dose hasta  solo  12  milímetros  de  los  nasales,  y la 
sutura  con  el  maxilar  en  su  parte  inferior  no  des- 
ciende tan  verticalmente,  sino  que  corre  hácia  atrás 
en  sentido  mas  oblicuo. 

Los  maxilares  en  su  parte  superior  se  unen  con 
los  nasales  en  una  extensión  mucho  mas  corta  que 
en  Equus,  pero  en  cambio  se  encuentran  en  con- 
tacto con  una  parte  bastante  mas  considerable  de 
los  intermaxilares. 

Los  huesos  nasales,  cuya  conformación  particular 
ya  he  indicado  en  los  caractéres  genéricos,  tiene  la 
parte  libre  que  se  prolonga  hácia  adelante,  suma- 
mente angosta,  pero  relativamente  gruesa,  tomando 
un  aspecto  estiliforme ; este  hueso  á partir  del  fron- 
tal se  levanta  hácia  arriba  formaudo  una  curva  con- 
vexa, suave,  volviendo  á descender  hácia  abajo  en 
su  parte  anterior. 

El  intermaxilar  en  su  parte  anterior,  es  idéntico 


516 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


al  del  caballo,  pero  se  distingue  por  la  longitud  de 
sus  alas  laterales,  que  tienen  una  extensión  doble 
que  en  Equus,  llegando  la  punta  posterior  que  pe- 
netra en  la  parte  posterior  de  los  nasales  bastante 
mas  atrás  del  nivel  del  agujero  sub-orbitario,  de 
donde  resulta  que  los  maxilares  se  unen  con  el  in- 
termaxilar en  una  extensión  casi  de  un  tercio  mayor 
que  en  Equus  ; en  su  parte  superior  sobre  la  línea 
media,  opuesta  á la  parte  anterior  de  los  nasales,  se 
levanta  una  tuberosidad  bastante  pronunciada  que 
falta  en  Equus  ; desde  esa  tuberosidad,  las  alas  del 
intermaxilar  alcanzan  hacia  atrás  una  longitud  de  23 
centímetros,  mientras  la  misma  porción  en  el  caba- 
llo doméstico  solo  tiene  14  centímetros  de  largo. 
En  su  parte  inferior,  muestra  el  intermaxilar  sobre 
la  misma  línea  media,  un  surco  longitudinal  que  ter- 
mina adelante  en  un  agujero  incisivo. 


Dimensiones 


p.  ¿ 

ra.  i 
m.i. 


ÍIY1  £ 



p-  ? 

P-  3 

P-  4 

m- 1 

m.  -j ' 

m>  3 

Longitud  de  las  seis  muelas  superiores  (falta  p.-) 

Longitud  de  las  seis  muelas  inferiores 

Distancia  desde  el  borde  anterior  de  los  incisivos  supe- 
riores hasta  la  parte  posterior  de  la  última  muela 

Distancia  del  c.  i al  p.  - 

Distancia  del  c.  L al  i.  2 

Longitud  de  la  cuerda  del  arco  de  los  incisivos 

Distancia  entre  los  dos  caninos  superiores 

Distancia  entre  los  p.  - 

Distancia  entre  los  m.  ^ 

Longitud  de  los  huesos  nasales 

Longitud  de  la  parte  libre  de  los  nasales 

Ancho  de  los  nasales  en  la  base  de  la  parte  libre 

Ancho  de  los  nasales  en  su  parte  posterior 

Alto  vertical  del  cráneo  del  borde  alveolar  del  maxilar  á la 

superficie  superior  del  frontal 

Distancia  déla  parte  superior  del  agujero  occipital  á la  parte 

superior  de  la  cresta  occipital 

Longitud  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior. . . 

Altura  de  la  rama  ascendente 

Ancho  de  la  rama  ascendente  en  la  base 

Longitud  del  cráneo  desde  los  incisivos  hasta  los  cóndilos 

occipitales 

Longitud  de  las  siete  vertebras  del  cuello 

» de  las  vértebras  dorso-lumbares 

» del  omóplato 

» del  húmero 

» del  antebrazo  sin  el  olecráneo 


0m0-10 

0.030 

0.033 

0.028 

0.029 

0.033 

0.038 

0.029 

0.028 

0.026 

0.025 

0.032 

0.182 

0.185 

0.350 

0.084 

0.034 

0.058 

0.044 

0.054 

0.090 

0.330 

0.280 

0.025 

0.100 

0 165 


0.075 

0.484 

0.280 

0.120 


0.585 

0.484 

0.868 

0.356 

0.280 

0.288 


Longitud  del  pié  de  adelante 0.380 

» del  fémur 0.356 

» de  la  tibia 0.305 

» del  pié  posterior 0.433 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especíese  han 
encontrado  en  distintos  puntos  de  la  República  Ar- 
gentina, déla  República  Oriental  del  Uruguay,  en 
Eolivia,  Brasil  y Paraguay  . 

Horizonte.  — En  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
los  restos  de  esta  especie  se  encuentran  en  el  piso 
bonaerense  (pampeano  superior)  y con  mayor  fre- 
cueucia  en  el  piso  lujanense  (pampeano  lacustre). 


Hippidion  principalis  (Lund)  Owen 

(Pl.  xxvii,  fig.  4;  p|.  XXVIII,  fig.  i,  3 y G) 

Equus  principalis,  Lund,  Kongl.  Danske,  etc.,  t.  XII,  p.  90, 
pl.  49,  fig.  1, 

Equus  macrognalus,  WEJaDEtu,  Voyage  au  sudde  la  Bolivie , 
p.  204. 

Equus  neogaeus,  P.  Gervais,  Recherches  etc.,  p.  33,  pl.  VII, 
fig.  1,  4,  5,  9 y 10,  a.  1855. 

Equus  curvidens,  Burmeister,  Anales  del  Museo  Público, 
etc.,  t.  I,  p.  245,  pl.  XIII,  fig.  1 y 8. 

Hippidion  principalis,  Owen,  Philos.  Trans.,  vol.  159, 
a.  1870. 

Hippidiun  principale,  Burmeister,  Los  caballos  fósiles  de  la 
Pampa,  p.  66,  pl.  III,  fig.  1 y 3,  a.  1875.— Id. 
Descrip.  Phys.  de  la  Re'p.  Arg.,  t.  III,  p.  478. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  maniíf.  fós.  etc.,  p.  38, 
a.  1880. 

Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  mayor  que  la 
precedente,  pero  de  una  conformación  general  casi 
completamente  idéntica. 

Según  Burmeistej4  el  cráneo  es  un  poco  masan- 
cho  y los  dientes  algo  mas  gruesos,  pero  los  miem- 
bros mas  delgados  y mas  largos. 

La  parte  anterior  del  intermaxilar  es  un  poco  mas 
fuerte  que  en  E.  neogaeus  y aunque  los  incisivos  tie- 
nen el  mismo  tamaño,  ocupan  en  el  H.  principalis 
un  espacio  algo  mayor,  formando  un  arco  de  círculo 
notablemente  mas  grande  que  en  la  otra  especie.  La 
parte  anterior  del  cráneo  es  un  poco  mas  prolongada 
y las  muelas  inferiores  notablemente  mas  anchas. 

Según  Burmeister  las  dimensiones  délas  muelas 
son  como  sigue: 

Dimensiones 

I p.  ^ 0m045 

Diámetro  ántero-posterior  del  ] p.  0.038 

( p.  i 0.03 


UNGULADOS 


517 


Im.  ¿ 0.028 

m.  0.029 

ni.  - 0.033 

p.  -¡ 0.040 

p.  3 0.033 

p.  1 0.032 

m.  - 0.028 

m.  0.029 

m.  ? O.OáO 

Longitud  de  las  seis  muelas  inferiores 0.198 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  lian 
encontrado  en  distintos  puntos  de  la  República  Ar- 
gentina, en  Bolivia,  República  Oriental  y Brasil. 

Horizonte.  — En  la  Provincia  de  Buenos  Aires, 
los  restos  de  esta  especie  se  encuentran  en  los  ter- 
renos délos  pisos  belgranense  y bonaerense. 

Hippidion  compressidens  Amegh. 

(PI.  XXVII,  flg.  K,  o y 7) 

Hippidion  compressidens , Amegiuno,  Rápidas  diagnosis,  etc., 
p.  9,  n°  12,  Febrero  de  1888. 

Equus  compressidens,  Ameghino,  Cat.  de  la  sec.  de  L prov. 
etc.,  1882  (nomen  nudum). 

De  esta  especieconozco  varios  restos  de  importan- 
cia, que  demuestran  tuvo  un  tamaño  mayor  que  el 
del  caballo  domestico,  comparable  al  del  Hippidion 
principalis,  pero  con  algunos  caractéres  de  ver- 
daderos Equus,  presentándose  así  como  una  forma 
intermediaria  de  importancia  considerable. 

Entre  las  piezas  mas  importantes  de  esta  especie 
figura  una  parte  considerable  de  la  mitad  izquierda 
de  la  rama  horizontal,  con  todas  las  muelas  intactas. 
Esta  parte  de  la  mandíbula  se  distingue  tanto  de 
Hippidion  como  de  Equus, por  el  alto  considera- 
ble de  la  rama  horizontal  debajo  délas  muelas  y 
también  adelante  de  estas  en  la  parte  posterior  de  la 
síníisis,  presentando  por  tal  carácter  mayor  afinidad 
con  Equus  rectideyis  que  también  tiene  un  ramo 
horizontal  muy  elevado. 

La  rama  ascendente  es  mas  inclinada  hacia  atrás 
que  en  Equus,  pero  el  ángulo  inferior  que  forma 
al  destacarse  del  ramo  horizontal  se  encuentra  co- 
locado mas  adelante,  debajo  de  la  parte  anterior  de 
la  última  muela  como  en  Equus,  diferenciándose  así 
notablemente  del  Hippidion  neogseus  que  según 
los  dibujos  deBüRMEiSTER  tiene  dicho  ángulo  colo- 
cado considerablemente  mas  atrás.  El  agujero  men- 
toniano  es  algo  mas  pequeño  que  el  de  Equus  y no 


elíptico  sino  circular,  colocado  debajo  de  la  barra  á 
41  milímetros  de  distancia  del  borde  anterior  del 
p.  j,  encontrándose  además  á unos  7 milímetros 
mas  hácia  arriba,  habiendo  hácia  atrás  otro  agujero 
mucho  más  pequeño,  de  solo  2 milímetros  de  diá- 
metro que  falta  en  Equus  y en  las  otras  especies 
conocidas  de  Hippidion . 

Las  muelas  se  distinguen  sobre  todo  por  ser  muy 
comprimidas  en  sentido  transversal,  ofreciendo  cada 
una  un  diámetro  transverso  considerablemente  me- 
nor que  la  correspondiente  del  Hippidion  prin- 
cipalis, á pesar  de  presentar  un  mayor  diámetro 
ántero-posterior.  El  gran  repliegue  de  esmalte 
externo  que  divide  cada  muela  en  dos  partes,  es 
mas  largo  y estrecho  que  en  las  especies  conocidas 
de  Hippidion  y que  en  Equus,  atravesando  la 
mayor  parte  de  la  corona  hasta  tocarse  en  casi  todas 
las  muelas  con  la  lámina  de  esmalte  de  la  columna 
mediana  del  lado  interno,  poniéndose  en  contacto 
por  el  pequeño  repliegue  que  forma  hácia  adentro 
la  mencionada  lámina. 

Este  gran  repliegue  de  esmalte  interno  se  distin- 
gue además  por  presentar  un  principio  de  repliegue 
secundario  que  falta  absolutamente  en  Hippidion 
pero  que  se  encuentra  siempre  en  Equus,  aunque 
con  una  dirección  distinta;  en  efecto,  en  Equus 
el  repliegue  secundario  es  formado  siempre  por  una 
pequeña  inflexión  de  la  lámina  de  esmalte  dirijida 
hácia  adelante,  mientras  que  en  el  principio  del 
repliegue  del  pliegue  entrante  externo  del  Hip- 
pidion compressidens  está  formado  por  una  in- 
flexión de  la  lámina  de  esmalte  dirijida  hácia  atrás. 
Los  dos  pliegues  entrantes  de  esmalte  del  lado 
interno,  anterior  y posterior,  penetran  profunda- 
mente en  la  corona  acercándose  á la  lámina  de  es- 
malte del  lado  externo,  formándose  en  cada  lado 
una  figura  ancha,  algo  parecida  á las  de  H.  neo- 
gaeus,  pero  mas  grande  y totalmente  distinta  délas 
figuras  estrechas  y alargadas  que  forman  los  plie- 
gues en  Equus.  Cada  muela  inferior  de  H.  com- 
pressidens tiene  en  el  cauto  posterior  interno  un 
fuerte  repliegue  de  esmalte,  dirijido  hácia  adentro 
y hácia  atrás,  destacándose  del  resto  de  la  corona, 
repliegue  que  también  existe  en  H.  neogaeus  y 
H.  principalis,  pero  mas  pequeño,  dirijido  mas 
bien  hácia  adentro  y no  hácia  atrás. 

Otra  particularidad  notable  del  H.  compressi- 
dens consiste  en  el  tamaño  relativo  de  las  muelas, 
siendo  la  primera  del  mismo  largo  que  la  segunda, 
y la  última  apenas  un  poco  mas  larga  que  la  ante- 


518 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


penúltima,  mientras  en  los  otros  Hippidion  y en 
las  distintas  especies  de  Equus,  la  primera  y la 
última  son  siempre  considerablemente  mas  largas 
que  la  segunda  v la  antepenúltima. 

La  primera  muela  inferior  (p.  ¥)  es  tan  pequeña 
que  á pesar  de  ocupar  la  serie  completa  un  espacio 
mayor  qne  en  H.  principalis,  es  todavía  mas  pe- 
queña que  la  correspondiente  del  H.  neogaeus. 
Conjuntamente  con  esta  diferencia  de  tamaño  pre- 
senta una  conformación  bastante  distinta,  pues  mien- 
tras la  primera  muela  (p.  -)  del  H.  neogaeus  y 
principalis , muestran  el  lado  externo  clara- 
mente trilobado  por  dos  depresiones  perpendicu- 
lares bien  aparentes,  la  del  H.  compressiclens  solo 
muestra  dos  lóbulos  externos,  formados  por  la  de- 
presión perpendicular  única  que  produce  el  granplie- 
gue  de  esmalte  externo.  Falta  pues  en  II.  compres- 
sidens  el  segundo  pliegue  de  esmalte  externo  mu- 
cho mas  pequeño  que  existe  adelante  del  precedente 
en  la  misma  muela  de  H . neogaeus  y H.  princi- 
palis, y que  existe  también  aunque  formando  una 
pequeña  curva  apenas  perceptible  en  las  especies 
del  género  Equus.  Resulta  también  de  aquí  otra 
diferencia  aún  mas  considerable  en  la  proporción 
relativa  de  las  mismas  partes  que  constituyen  la 
muela,  pues  mientras  en  H.  neogaeus  y princi- 
palis, la  parte  anterior  que  se  encuentra  adelaute 
del  gran  pliegue  de  esmalte  externo  es  considera- 
blemente mas  larga  que  la  posterior,  en  H.  com- 
pressiclens  la  parte  posterior  es  mas  larga  que  la 
anterior. 

La  segunda  muela  (p.  3)  en  vez  de  ser  como  es 
la  regla  en  Equus  y en  las  otras  especies  de  Hip- 
pidion conocidas,  bastante  mas  corta  que  la  ante- 
rior, presenta  aquí  el  mismo  largo  que  esta.  Del 
mismo  modo  la  última  (m.  j)  es  apenas  un  poco  mas 
larga  que  la  penúltima  (m.  ¥),  presentando  su  lóbulo 
tercero  ó posterior  de  tamaño  muy  reducido  y toda- 
vía no  atacado  por  la  masticación,  si  bien  pertenece 
á un  individuo  ya  perfectamente  adulto. 

Todas  las  muelas  tienen  en  su  canto  posterior 
interno  una  pequeña  prolongación  hacia  atras,  que 
cubre  en  parte  el  ángulo  anterior  interno  de  la  mue- 
la que  le  sigue,  de  manera  que  el  diámetro  longitu- 
dinal de  cada  una  no  está  exactamente  en  dirección 
del  eje  de  la  série  dentaria,  pero  sí  colocado  un  po- 
co oblicuamente. 


Dimensiones 


Íántero-posterior 

( en  la  parte  anterior 

transverso  , . . 

( en  la  parte  posterior 

, , , , t ántero-posterior 

Diámetro  del  p . 7 < , 

r d ( transverso 

, . . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p . 7 , 

1 1 ( transverso 

. ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  t ¡ , 

1 ( transverso 

T. . , . . . ( ántero-posterior.... 

Diámetro  del  m.  -r  \ , L 

¿ ( transverso 

Íántero-posterior 

( en  el  lóbulo  anterior 

transverso  ] , , ,,  , , . 

( en  el  lobulo  posterior. ... 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

m-  

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

P'  

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 

P 

Diámetro  del  agujero  mentoniano 

Alto  de  la  rama  horizontal  en  el  medio  de  la  barra 

Alto  del  p.  ; sobre  el  borde  alveolado 


0m035 

0.007 

0.017 

0.035 

0.018 

0.033 

0.019 

0.033 

0.017 

0.035 

0.016 

0.037 

0.014 

0.006 

0.200 


0.127 


0.095 

0.073 

0.006 

0.049 

0.021 


He  podido  examinar  de  la  misma  especie  parte 
de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  un 
individuo  muy  joven  con  la  dentadura  de  leche,  de 
la  que  existen  intactos  los  tres  primeros  molares 
estando  roto  el  cuarto  y no  habiendo  todavía  salido 
fuera  del  borde  alveolar  ninguno  de  los  verdaderos 
molares. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  de  la  mis- 
ma forma  que  en  el  individuo  adulto,  distinguién- 
dose tan  solo  por  la  dirección  del  borde  inferior  que 
es  casi  derecho,  con  la  curva  descendente  que  pre- 
senta cuando  adulto  apenas  indicada. 

El  p.  y es  un  diente  sumamente  pequeño,  estilifor- 
me,  de  solo  0m00035  de  diámetro,  de  cuerpo  cilin- 
drico, cúspide  cónica  y base  completamente  abierta 
con  una  cavidad  embudiforme,  presentando  absolu- 
tamente la  forma  de  un  diente  de  edentado  cuya  co- 
rona aún  no  hubiera  sido  atacada  por  la  masticación, 
del  que  sin  duda  no  se  distinguiría  si  no  fuera  por 
una  pequeña  cubierta  de  esmalte  que  envuelve  la 
parte  superior  del  diente.  Este  diente  es  tan  bajo 
que  de  la  base  á la  cúspide  solo  tiene  0m0 1 0 delargo, 
estando  implantado  en  un  alveolo  cilindrico,  de  solo 
0m005  de  diámetro,  pegado  inmediatamente  al  mo- 
lar siguiente  en  vez  de  estar  separado  de  él  por  un 
diastema  ancho,  como  en  la  mandíbula  inferior  del 
H.  neogaeus  figurada  por  Burmeister. 

El  diente  de  leche  que  sigue,  es  una  muela  an- 
gosta y larga,  de  corona  muy  comprimida,  biloba- 


UNGULADOS 


519 


da  al  laclo  externo  por  un  surco  perpendicular  pro- 
fundo, y con  el  lóbulo  anterior  con  otro  surco  per- 
pendicular mediano  menos  marcado.  Al  lado  interno 
muestra  la  muela  tres  columnas  perpendiculares  an- 
chas y deprimidas,  cada  una  de  ellas  subdividida  á 
su  vez,  en  dos  partes,  iguales  en  la  columna  media- 
na, y desiguales  en  las  otras  dos,  presentando  estas 
la  parte  interna  considerablemente  mas  ancha  que 
la  externa,  la  que  en  vez  de  una  columna  presenta 
mas  bien  el  aspecto  de  una  arista.  Estas  columnas  y 
estos  surcos  internos  solo  descienden  hasta  un  ter- 
cio del  alto  del  diente,  en  donde  existe  un  cuello  bien 
pronunciado-,  dividiéndose  luego  la  muela  hacia  aba- 
jo en  dos  raíces  largas  y diverjentes,  dirijidas,  una 
hacia  adelante  y la  otra  hacia  atrás.  Tiene  0m036  de 
diámetro  ántero-posteriory  0“01 1 de  diámetro  trans- 
verso. 

La  muela  de  leche  que  sigue  es  de  corona  igual- 
mente comprimida,  pero  mas  corta,  bilobada  aliado 
externo,  y presentando  al  lado  interno  tres  colum- 
nas perpendiculares,  una  anterior  angosta  y ele- 
vada ; una  mediana,  ancha,  deprimida  y bi-par- 
tida  por  un  surco  perpendicular;  y otra  posterior 
también  ancha,  deprimida  y bi-partida,  presentando 
ambas  columnas  la  parte  anterior  considerablemente 
mas  ancha  que  la  posterior.  Estos  surcos,  como  en 
la  muela  precedente,  descienden  poco  hácia  abajo,  en 
donde  se  pierden  en  una  especie  de  cuello  debajo 
del  cual  la  muela  se  divide  en  dos  raices  largas  y 
diverjeules.  Esta  muela  tiene  33  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 14  milímetros  de  diáme- 
tro transverso. 

Ambas  muelas  muestran  el  mismo  repliegue  de 
esmalte  sumamente  largo  situado  en  el  ángulo  pos- 
terior internoy  dirijido  hácia  atrás  y hácia  adentro, 
que  se  encuentra  en  las  muelas  persistentes  del  in- 
dividuo adulto,  pero  en  cambio,  el  gran  repliegue 
de  esmalte  externo  carece  del  repliegue  de  esmalte 
secundario  rudimentario  que  muestran  las  muelas  del 
individuo  adulto. 

Del  cráneo  de  la  misma  especie  conozco  varios 
dientes  aislados  y un  paladar  con  toda  la  dentadura 
de  un  individuo  adulto  aunque  no  muy  viejo,  pues 
todavía  se  conserva  parte  de  la  hendidura  trans- 
versal de  la  corona  del  segundo  incisivo.  Las  muelas 
superiores  de  esta  especie,  por  la  forma  de  los  re- 
pliegues del  esmalte,  se  parecen  á las  del  H.  neo- 
gaeus y H.  principalis,  pero  por  el  tamaño  son 
intermediarias  entre  las  de  las  dos  mencionadas 
especies;  además  el  prisma  de  cada  muela  en  com- 


paración del  largo  es  un  poco  mas  pequeño  y 
también  menos  arqueado.  Según  las  observaciones 
del  Dr.  Burmeister  que  he  podido  comprobar  sobre 
otros  ejemplares,  las  muelas  del  H.  neogaeus  y del 
H.  principalis  tienen  la  misma  curva,  cuyo  rádio 
es  como  término  medio,  de  0m022  de  largo  para  la 
curva  interna,  y de  0m076  para  la  externa. 

Las  muelas  del  H.  compressidens  de  curva  me- 
nos fuerte,  tienen  un  rádio  de  0m030  para  la  curva 
interna,  y de  0m090  para  la  externa. 

En  la  corona  aparecen  también  algunas  diferen- 
cias que,  aunque  poco  importantes,  permiten  distin- 
guir las  muelas  superiores  de  esta  especie,  de  las 
de  H . principalis  y H.  neogaeus. 

Así  la  arista  perpendicular  anterior  del  lado 
externo,  muy  elevada  en  las  dos  especies  preceden- 
temente enumeradas,  forma  una  punta  muy  saliente 
que  se  dirije  hácia  afuera  y hácia  adelante,  hasta 
tapar  en  parte  el  ángulo  externo  posterior  de  la 
muela  que  la  precede,  pero  en  II.  angulatus,  dicha 
arista  aunque  igualmente  elevada  y estrecha,  y 
siempre  sin  vestigio  de  repliegue  secundario,  se 
dirije  simplemente  hácia  afuera  sin  inclinarse  hácia 
adelante.  Lá  segunda  arista  perpendicular  externa 
siempre  menos  elevada  que  la  anterior,  en  H.  prin- 
cipalis y H.  neogaeus,  también  se  inclina  un  poco 
hácia  adelante,  mientras  que  en  H.  angulatus  se 
dirije  simplemente  hácia  afuera  como  la  anterior, 
formando  una  arista  muy  delgada  pero  mas  baja  que 
la  precedente.  Por  último,  la  esquina  posterior 
externa  de  las  muelas  de  II.  principalis  y neo- 
gaeus forma  un  canto  redondeado,  y en  las  de  H. 
angulatus  un  ángulo  muy  agudo. 

Otra  diferencia  notable  aparece  en  el  p.  - cuya 
parte  anterior  es  mas  ancha,  y la  columna  interna 
posterior  que  forma  un  repliegue  de  esmalte  casi  de 
la  misma  forma  que  el  de  la  columna  que  le  precede. 

Pero  sin  duda  una  diferencia  mas  notable  y mas 
característica,  la  proporciona  la  forma  y colocación 
del  primer  premolar  (p.  -)  aquí  persistente  como 
en  las  otras  dos  especies  de  Hippidion.  En  vez 
de  ser  como  en  estos  muy  pequeño,  y colocado  con 
su  diámetro  mayor  atravesado  al  eje  de  la  série 
dentaria,  es  considerablemente  mas  largo,  compri- 
mido, con  dos  raíces  bien  distintas,  é implantado 
con  su  eje  mayor  en  dirección  del  eje  de  la  série 
dentaria.  La  barra  entre  el  c.  - y el  p.  - es  mas 
larga  que  en  el  H.  principalis ; los  incisivos  son 
de  tamaño  mayor,  sobre  todo  de  mayor  diámetro 
transverso,  y el  intermaxilar  es  muy  grueso  y ancho. 


520 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones 


Diámetro  del  i.  i | 
Diámetro  del  i.  - j¡ 
Diámetro  del  i.  - j 
Diámetro  del  c.  -1  | 
Diámetro  del  p.  1 | 
Diámetro  del  p.  - j 
Diámetro  del  p.  - | 
Diámetro  del  p.  - | 
Diámetro  del  m . ¿ | 
Diámetro  del  m . A ¡| 

Diámetro  del  m.A  | 

Longitud  del  espacio 
riores 


ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior. . 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 


Diámetro  transverso  máximo  del  intermaxilar 

C i»*™  ve»  ->• 

Longitud  de  la  barra  entre  . J 

( c.i  y p.  i 

Distancia  de  la  parte  anterior  del  p.  2 al  borde  anterior 

del  i.  i.. . . * 

Ancho  del  paladar  entre  los  p.  i 

Ancho  del  paladar  entre  los  m.  A 


0m014 

0,020 

0.013 

0.023 

0.012 

0.026 

0.013 

0.011 

0.021 

0.009 

0.038 

0.030 

0.030 

0.031 

0.031 

0.031 

0.028 

0.031 

0.029 

0.030 

0.027 

0.023 

0.202 

0.085 

0.033 

0.064 


0.162 

0.067 

0.091 


Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta 
especie  en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata 
en  el  municipio  de  Buenos  Aires  y en  las  excavacio- 
nes del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 


HIppidioii  ang'ulatus  n . sp . 


(Pl.  xxvii,  fig.  2 y 3) 

Esta  especie  solo  me  es  conocida  por  muelas  supe- 
riores aisladas,  del  tamaño  de  las  de  Hippidion 
principalis  y con  la  misma  curva,  pero  con  algu- 
nos caractéres  particulares  que  las  distinguen;  algu- 
nos de  los  cuales  no  se  encuentran  en  los  verdade- 
ros caballos  ni  en  las  demás  especies  de  Hippidion 
ni  de  Hippotherium,  pero  sí,  en  algunos  otros 
géneros  mas  diferentes  como  Anchitherium,  Palae- 
otherium  y géneros  cercanos. 

En  la  corona,  las  diferencias  mas  notables  apa- 
recen en  la  forma  de  la  cara  perpendicular  externa 


y particularmente  de  las  aristas,  y en  el  modo  de 
terminación  de  la  capa  de  esmalte  intermediaria. 

Ya  he  dicho  á propósito  de  Hippidion  com- 
pressidens  que  las  muelas  superiores  de  este  se 
distinguen  por  las  dos  aristas  perpendiculares  exter- 
nas, situadas  una  en  la  esquina  anterior,  y la  segun- 
da en  el  medio,  y cuyas  puntas  se  dirijen  hacia 
afuera  sin  inclinarse  hácia  adelante  como  en  H. 
principalis  y H.  neogaeus.  Las  dos  aristas  per- 
pendiculares de  las  muelas  del  H.  angulatus , 
tampoco  se  inclinan  hácia  adelante,  como  en  H. 
principalis  y H.  neogaeus  sino  que  también  se 
dirijen  simplemente  hácia  afuera  como  en  H.  com- 
pressiclens.  Pero  en  las  tres  especies  de  Hippidion 
mencionadas,  la  arista  anterior  es  considerable- 
mente mas  elevada  que  la  del  medio,  mientras  en 
H.  angulatus  la  arista  del  medio  es  tan  elevada,  y 
á veces  todavía  mas  que  la  anterior,  lo  que  consti- 
tuye una  diferencia  notable  que  permite  inmedia- 
tamente la  distinción  específica.  La  esquina  poste- 
rior externa  es  en  forma  de  ángulo  agudo  como  en 
H.  compressidens , y no  en  forma  de  esquina 
redondeada  como  en  las  otras  dos  especies. 

Una  diferencia  mas  considerable  aparece  en  la 
disposición  de  la  capa  de  esmalte  de  la  cara  externa 
que  se  extiende  entre  las  tres  aristas  perpendicula- 
res; estos  espacios  forman  dos  grandes  depresiones 
perpendiculares  de  fondo  cóncavo  y cubiertas  por 
una  espesa  capa  de  cemento  que  no  llega  hasta  la 
corona,  dejando  acá  á descubierto  la  capa  de  esmalte 
que  sobresale  poco  sobre  la  corona  ; esta  capa  de 
esmalte,  en  las  otras  especies  de  Hippidion,  como 
en  Equus  y en  Hippotherium,  sobresale  poco 
sobre  la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  en  la 
que  forma  una  curva  convexa  y poco  acentuada  ; en 
Hippidion  angulatus,  al  contrario,  se  levanta  con- 
siderablemente sobre  la  superficie  media  de  la 
corona  formando  dos  puntas  en  forma  de  cúspides 
triangulares,  como  se  observan  en  las  muelas  de 
Anchitherium  y de  Palaeotherium.  Esta  confor- 
mación particular,  que  distingue  á primera  vista  las 
muelas  de  esta  especie,  no  es  una  anomalía  indivi- 
dual, ni  un  carácter  transitorio  debido  al  mayor  ó 
menor  desgastamiento  de  las  muelas,  pues  se  pre- 
senta absolutamente  idéntico,  tanto  en  las  muelas 
de  individuos  jóvenes  como  en  las  de  individuos 
sumamente  viejos  y ya  completamente  gastadas.  Las 
figuras  de  esmalte  semi-lunares  del  centro  de  la 
corona,  forman  al  lado  externo  una  curva  cóncava 
regular,  cuya  hoja  de  esmalte,  también  se  levanta 


UNGULADOS 


521 


notablemente  sóbrela  corona,  pero  no  tanto  como  la 
hoja  externa,  y sin  formar  cúspides  tan  agudas. 

La  base  de  las  muelas  del  Hippidion  angulatus 
se  distingue  por  no  formar  raíces  separadas  sino  en 
edad  ya  avanzada,  como  sucede  con  las  especies  de 
Equus,  y las  raíces  una  vez  formadas  y cerradas, 
no  son  tan  diverjentes  ni  tan  largas  como  en  las 
otras  especies  de  Hippidion. 

El  último  premolar  superior  de  un  individuo  to- 
davía no  muy  viejo,  tiene  una  corona  de  35  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  y otro  tanto  de  diá- 
metro transverso . 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  La  Plata,  Olivera  y Villa  de  Lujan  en  la  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense,  piso  belgra- 
nensey  base  del  piso  bonaerense. 

Se  cita  otra  especie  del  Bio  de  la  Plata,  el  Hippi- 
dion arcidens  de  O aven,  cuyos  restos  se  han  en- 
contrado en  la  República  Oriental,  pero  no  se  cono- 
cen hasta  ahora  en  la  República  Argentina.  Según 
Burmeister  sería  una  simple  variedad  del  Hippi- 
dion principalis,  pero  me  parece  difícil  decidir 
esta  cuestión  sobre  el  simple  exámen  de  los  dibujos 
de  las  muelas,  sin  disponer  de  originales. 

El  género  Hippidion  tuvo  una  distribución  geo- 
gráfica considerable,  pues  ya  se  ha  visto  que  las  dos 
especies  argentinas  primeramente  conocidas,  habi- 
taron una  parte  considerable  de  Sud-América,  y 
Cope  menciona  una  especie  de  Norte— América  que 
designa  con  el  nombre  de  Hippidion  spectans. 

Los  materiales  de  que  disponemos,  no  son  todavía 
suficientes  para  trazar  un  bosquejo  de  filiación  de  las 
especies  del  género  Hippidion. 


IíIPPHAPLUS  AMEGU. 

Ameghino,  Cat.  de  la  sec.  de  la  prov.  etc.,  p.  39,  a.  1882; 
(nomen  nudumj. 

Es  este  un  género  particular  de  la  familia  de  los 
équidos,  cuyas  muelas  inferiores  están  caracteriza- 
das por  la  ausencia  de  los  pliegues  entrantes  en 
forma  de  media  luna  que  presentan  las  muelas  in- 
feriores de  las  especies  de  los  géneros  Equus  Lin., 
Hipparion  Christ.  , Hippidion  Ow. , etc. , por  la  ca- 


pa de  cemento  externo  ausente  ó muy  delgada,  y por 
un  espesor  considerable  de  las  mismas  muelas  en 
proporción  deJ  largo.  Las  muelas  inferiores  son  en 
número  de  seis,  de  las  proporciones  de  las  de  un  ca- 
ballo, bilobadas  al  lado  externo  por  un  repliegue  de 
esmalte,  y con  dos  pliegues  internos  correspondien- 
tes á los  dos  internos  délas  muelas  del  caballo,  pero 
aquí  muy  pequeños,  cortos  y sin  repliegues  secun- 
darios, penetrando  en  la  corona  unos  pocos  milí- 
metros. La  última  muela  inferior  está  trilobada  por 
dos  fuertes  pliegues  entrantes  externos.  Cada  muela 
inferior  con  corona  baja,  tiene  dos  raíces  largas,  bien 
separadas,  comprimidas  en  sentido  ántero-posterior 
y de  gran  diámetro  transverso.  Las  muelas  inferio- 
res disminuyen  de  diámetro  transverso  del  p.  - al 

m.  3. 

Del  esqueleto  solo  conozco  la  tibia,  que  estaba 
separada  del  peroné  tanto  arriba  como  abajo,  y 
prueba  que  este  último  hueso  aunque  delgado,  era 
completo. 


Ilipphnplus  entrerianus  Amegh. 

(Pl.  xxm,  fig.  18  y 19;  pl.  xxiv,  fig.  18) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  VIII,  p.  96, 
a.  1885. 

Fundé  esta  especie  sobre  una  muela  aislada, 
la  última  inferior  del  lado  izquierdo,  dividida  en 
tres  partes  ó lóbulos  como  la  misma  muela  del 
caballo,  pero  mas  ancha  en  su  parte  anterior,  y con 
los  dos  primeros  lóbulos  mas  desarrollados,  formando 
dos  medias  lunas,  con  la  convexidad  hácia  adentro. 
Tiene  dos  raíces  cortas  y sin  esmalte,  y una  co- 
rona esmaltada  de  19  milímetros  de  alto,  pero 
como  es  de  un  individuo  muy  viejo,  es  indudable 
que  la  misma  muela  de  un  individuo  mas  joven 
debe  ser  considerablemente  mas  alta. 

La  capa  de  esmalte  que  rodea  la  muela  es  muy 
gruesa,  estriada  perpendicularmente  y forma  una 
columna  en  su  parte  anterior  enfrente  de  la  parte 
posterior  de  la  penúltima  muela.  En  el  lado  externo 
forma  dos  pliegues,  uno  anterior  que  delimita  los 
dos  lóbulos  anteriores,  y carece  del  pequeño  replie- 
gue secundario  del  género  Equus  acercándose  en 
esto  á Hippidion  Oav.  ; y otro  posterior  mas  ancho 
y aplastado  entre  los  dos  lóbulos  posteriores.  En  el 
lado  interno  hay  un  repliegue  anterior  muy  profun- 


66 


522 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


do  que  se  dirije  de  adelante  hacia  atrás  y correspon- 
de al  mismo  del  caballo,  y un  pliegue  posterior  ape- 
nas indicado  entre  los  dos  lóbulos  posteriores.  Los 
dos  lóbulos  internos,  anterior  y posterior,  están  bien 
desarrollados  y convexos,  pero  el  intermediario  mas 
ancho  es  aplastado  y con  una  depresión  perpendicu- 
lar en  su  parte  mediana.  Trazas  de  cemento,  apenas 
se  ven  en  uno  que  otro  punto,  estando  casi  en  todas 
partes  el  esmalte  á descubierto.  La  corona  está  muy 
gastada,  formando  como  una  cavidad  á causa  de  la 
lámina  de  esmalte  que  rodea  la  muela  que  sobresale 
de  uno  á dos  milímetros  sobre  la  superficie  mastica- 
toria, pero  es  posible  que  en  la  juventud  existieran 
algunos  pequeños  repliegues.  Tiene  esta  muela  35 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  19  milí- 
metros de  diámetro  transverso  eu  el  lóbulo  anterior, 
14  milímetros  en  el  lóbulo  mediano  y 6 milímetros 
en  el  lóbulo  posterior.  Las  raíces  están  completa- 
mente cerradas  en  la  base. 

Atribuyo  á la  misma  especie  un  incisivo  superior 
que  supongo  ser  el  externo,  i.  - del  lado  derecho, 
de  un  tamaño  relativamente  considerable  y de  sec- 
ción transversal  triangular.  Pertenece  á un  indivi- 
duo de  edad  ya  muy  avanzada,  pues  está  bastante 
gastado  por  la  masticación,  sin  presentar  trazas  de 
esmalte  en  la  corona,  ni  en  la  parte  interna,  y solo 
si  una  banda  bastante  larga,  ancha  arriba  y estrecha 
abajo,  en  la  cara  anterior.  En  la  corona  tiene  un 
diámetro  de  12  milímetros,  y la  banda  de  esmalte 
que  cubre  la  cara  anterior  25  milímetros  de  largo. 

La  raíz  está  rota,  sin  embargo  puede  conocerse 
que  aún  no  estaba  cerrada  eu  la  base.  El  largo  del 
diente,  sin  tomar  en  cuenta  la  curva  que  describe, 
es  de  42  milímetros. 

La  talla  del  animal  debía  ser  comparable  á la  de 
un  caballo  de  estatura  mediana. 

Localidad.  — Estos  restos  han  sido  recojidos 
por  el  profesor  Scalabriini  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenecen 
al  museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Pisomesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Hipphaplus  Bravardi  Amegh. 

Ameghino,  Catal.  de  la  sec.  d.  I.  prov.  etc.,  1882  (nomen 
nudum). 

Especie  fundada  sobre  parte  de  la  mandíbula  infe- 
rior izquierda,  con  las  seis  muelas,  de  un  individuo 


viejo.  Los  tres  premolares  son  de  figura  rectangular, 
anchos  y de  tamaño  casi  igual,  menos  el  p.  j que  es 
de  diámetro  ántero-posterior  un  poco  mayor.  Los 
dos  primeros  molares  son  de  forma  igualmente  rec- 
tangular pero  mas  angostos  y de  tamaño  bastante 
menor.  El  último  molar  inferiores  largo,  angosto,  y 
bastante  mas  ancho  en  la  parte  anterior  que  en  la 
posterior.  Las  seis  muelas  inferiores  están  muy 
apretadas  la  una  á la  otra. 

Dimensiones 

ántero-posterior 

transverso 

Diámetro  del  p.  7 i ¿"tero-posterior 

t transverso 

Diámetro  del  p.  r < ¿"tero-posterior 

I transverso 

Diámetro  del  m.  T j ¿"tero-posterior 

t transverso 

Diámetro  del  m.?  j ¿"tero-posterior 

' transverso 

¡ántero-posterior 

C en  la  parte  anterior 

transverso  , , , . 

( en  la  parte  posterior.... 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  verdaderos  mo- 
lares   

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas 

Localidad. — He  recojido  esta  pieza  en  Mer- 
cedes, provincia  de  Buenos  Aires,  y se  encuentra 
depositada  en  el  Museo  de  la  Plata,  por  lo  que  no 
puedo  acompañar  el  dibujo. 

Horizonte. — Parte  superior  del  piso  bonaerense 
de  la  formación  pampeana  (plioceno  superior). 


Diámetro  del  p.  j 


0m031 

0.029 

0.027 

0.019 

0.026 

0.018 

0.024 

0.016 

0.022 

0.016 

0.039 

0.011 

0.007 

0.087 

0.144 


Hipphaplus  autiquus  Amegh. 


Ameghino,  Cat.  de  la  sec.  d.  I.  prov.  etc.,  1882  (nomen  nu- 
dum). 


Especie  fundada  sobre  parte  déla  mandíbula  infe- 
rior izquierda,  con  las  tres  últimas  muelas,  que  de- 
nota un  animal,  de  talla  un  poco  mayor  que  la  del 
LI.  Braviar  di.  El  pliegue  entrante  externo  de  cada 
muela  es  menos  agudo  y sin  repliegues  secundarios, 
y los  pliegues  entrantes  son  muy  cortos  y apenas 
aparentes.  El  m.  -y  es  considerablemente  mas  peque- 
ño que  el  m.  y el  m.  -§  tiene  los  dos  lóbulos  ante- 
riores mas  cortos  y el  posterior  mas  largo. 


Dimensiones 

( ántero-posterior.. 
Diámetro  del  ni.  t ! 1 

I transverso. 


0m025 

0.016 


UNGULADOS 


523 


t,.  , , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  j 1 

( transverso 

I ántero-posterior 

( en  la  parte  anterior 

transverso  ¡ en  k parte  posterior. . .. 

Longitud  del  lóbulo  tercero  del  m.^ 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 


0.030 

0.017 

0.039 

0.016 

0.010 

0.020 

0.093 


Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  sobre  el  ar- 
royo de  Frias,  cerca  de  Mercedes,  y se  conserva  en 
el  museo  de  La  Plata,  por  lo  que  no  puedo  acompa- 
ñar el  dibujo. 

Horizonte.  — Case  del  piso  bonaerense  de  la 
formación  pampeana  (plioceno  superior). 


LIT0PTERNA 


Los  representantes  de  este  orden,  son  evidentemente  de  un  tipo  mas  primitivo  que  los  que  entran  en 
el  de  los  Stereopterna.  Sus  caractéres  distintivos  son  : 

Dentición  compuesta  de  incisivos,  caninos  y molares,  generalmente  en  número  completo,  y las  muelas 
sobre  el  tipo  selenodonte  ó lofodonte.  Clavículas  ausentes.  Húmero  imperforado.  Carpo  en  série  lineal  so- 
bre el  lado  externo.  Escafoides  soportado  por  el  trapezoides  tocando  apenas  el  magno.  Lunar  soportado 
por  el  magno  sin  tocar  el  unciforme.  Unciforme  sosteniendo  solo  el  cuueiforme  sin  tocar  el  lunar.  El 
magno  articulado  próximalmente  con  el  escafoides,  el  lunar  y el  cuneiforme.  Astrcágalo  extendido  adelan- 
te con  cara  anterior  convexa  que  sostiene  solo  el  escafoides.  Cuboides  articulado  con  el  calcáneo  sin  tocar 
el  astrágalo.  Calcáneo  con  faceta  articular  fibular.  Mesotarso  en  serie  lineal  con  elmetatarso. 

Este  sub-órden,  hasta  ahora  á lo  menos,  parece  ser  característico  de  Sud-América,  en  donde  está 
representado  por  tres  familias  bastante  diferentes,  que  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres  : 

A.  Todos  los  dientes,  tanto  superiores  como  inferiores,  en  série  ininterrumpida. 

a.  Apertura  nasal  situada  atrás  de  los  maxilares.  Orbitas  cerradas  y molares  supe- 
riores con  una  arista  perpendicular  colocada  en  el  medio  de  la  cara  externa. 

Macrauchenidse. 

b.  Apertura  nasal  situada  adelante  de  los  maxilares.  Orbitas  abiertas  y molares 
superiores  con  la  arista  perpendicular  intermediaria  de  la  cara  externa  colocada 

cerca  del  borde  anterior.  Homalodontotheridse. 

E.  Dientes  en  séries  interrumpidas  con  los  caninos  separados  por  barras  extendidas. 

a.  Muelas  superiores  con  tubérculos  aislados  al  lado  interno.  Ultimos  premolares  y 
los  dos  primeros  verdaderos  molares  inferiores  con  cuatro  raíces  distintas.  Orbi- 
tas abiertas  atrás.  Proterotheridse. 


MACRAUCHEIVIDNE 


Los  primeros  restos  de  un  animal  de  este  grupo,  fueron  recogidos1’  por  Darwin  en  1834,  en  el  puerto  San 
Julián  en  las  costas  de  Patagonia  ; consistían  ellos  en  algunas  partes  del  esqueleto  sin  la  cabeza,  que 
describió  Owen  con  el  nombre  de  Macrauchenia  Patachonica  á causa  de  la  forma  larga  de  las  vértebras 
cervicales  y de  su  gran  parecido  con  las  délos  camélidos,  pero  reconociendo  que  se  trataba  de  un  ungu- 
lado  imparidigitado,  de  caractéres  particulares,  muy  diferente  de  todos  los  hasta  entonces  conocidos,  pues- 


524 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


to  que,  á los  caracteres  délos  perisodáctilos,  unía  otros  que  indicaban  afinidades  con  los  artiodáctilos,  y 
especialmente  con  los  camellos.  Corto  tiempo  después,  el  mismo  autor  figuraba  en  su  O dontoyrafia , las 
muelas  inferiores,  y en  18o5,  P.  Gervais  describía  el  pié  anterior  casi  completo,  conjuntamente  con  al- 
gunas partes  del  esqueleto,  poniendo  de  relieve  las  diferencias  que  presenta  con  los  otros  perisodáctilos, 
tomándolo  como  tipo  de  la  nueva  familia  délos  Macrauúhenidse . 

Hacia  la  misma  época,  descubría  Bravard  un  esqueleto  mas  completo  que  el  recojido  por  Daravin,  in- 
cluyendo el  cráneo  casi  intacto,  el  pié  posterior,  una  parte  considerable  de  la  columna  vertebral  y parte  de 
los  huesos  de  los  miembros,  pero  no  reconoció  en  él  la  Macrauchenia  de  Oaven,  fundando  sobre  esos 
restos  el  género  Opistorrhinus  del  que  solo  publicó  el  nombre,  sin  que  tuviera  tiempo  para  re- 
dactar el  texto  de  algunas  láminas  que  había  preparado  destinadas  á ilustrar  la  osteología  de  su  pretendido 
nuevo  género. 

En  1858,  recojía  el  mismo  autor  en  las  barrancas  del  Paraná,  algunos  dientes  fragmentados  de  un 
animal  muy  parecido  á Macrauchenia,  que  identificó  con  el  género  Paleeotheriúm  del  viejo 
mundo. 

En  1860,  el  profesor  Hüxle y describe  bajo  el  nombre  de  Macrauchenia  boliviensis,  una  segunda 
especie  de  Macrauchenia  mas  pequeña,  traída  de  su  viaje  á Bolivia  por  el  distinguido  geólogo 
Eorbes, 

En  1864,  Burmeister  publicó  las  láminas  basta  entonces  inéditas  de  Bravard,  describiéndolas  detalla- 
damente, reconociendo  que  el  Opistorrhinus  de  aquel  autor  era  idéntico  á la  Macrauchenia  de  Ovven; 
diserta,  largamente  sobre  las  afinidades  de  este  género,  concluyendo  por  reconocer  en  él  un  ungulado  im- 
paridigitado, que  coloca  entre  el  tapir  y el  caballo,  dando  corto  tiempo  después  una  restauración  del  es- 
queleto, en  parte  ideal. 

Desde  entonces,  no  vuelve  á aparecer  otro  trabajo  de  importancia  sobre  este  género  hasta  el  año  1873 
en  que  Gervais  describió  casi  todo  el  aparato  dentario  de  la  primera  dentición  y varias  partes  del  esque- 
leto hasta  entonces  desconocidas,  insistiendo  en  su  primera  opinión,  de  que  la  Macrauchenia  constituía 
entre  los  ungulados  imparidigitados  el  tipo  de  una  nueva  familia,  completamente  distinta  de  las  demás. 

En  1879,  Burmeister,  olvidando  los  caracteres  especiales  de  la  Macrauchenia,  la  coloca  en  la  fami- 
lia délos  Palseotheridse . 

A principios  delaño  1883,  el  profesor  Se  al  a bruñí  sometió  á mi  examen  los  primeros  mamíferos  fósiles 
del  Paraná,  reconociendo  entre  ellos  un  animal  muy  cercano  de  la  Macrauchenia,  que  denominé  Sca- 
labrinitherium Bravardi,  demostrando  por  la  primera  vez,  que  á este  género  debían  referirse  los  pre- 
tendidos restos  de  Palseotherium  mencionados  por  Bravard. 

Al  año  siguiente,  agregaba  á la  familia  de  los  Macrauchenidee , dos  nuevos  géneros,  el  Diastomicoclon 
lujanensis,  de  la  formación  pampeana  de  Buenos  Aires,  y el  Oxyodontherium  Zeballosi,  del  terciario  an- 
tiguo del  Paraná. 

En  Enero  de  1885,  aumentaba  la  lista  con  otro  nuevo  género,  el  Mesorhifius  pyramidatus , y una  nueva 
especie  de  Escalabriniterio,  mas  pequeña  que  la  anterior  que  designé  con  el  nombre  de  Scalabrinithe- 
rium  Rothi  , ambos  procedentes  de  la  misma  formación  antigua  del  Paraná.  A fines  del  mismo  año,  publi- 
caba Burmeister  un  trabajo  sobre  los  fósiles  de  la  misma  localidad,  en  el  que  considera  los  géneros  Sca- 
labrinitherium j Oxyodontherium  como  idénticos  á la  Macrauchenia,  cambiando  sin  razón  los  nom- 
bres específicos  de  Scalabrinitherium  Bravardi,  Se.  Rothii  y Oxyodontherium  Zeballosi  que  yo  les 
había  aplicado,  por  los  de  Macrauchenia  paranensis,  M.  media  y M.  minuta,  insistiendo  en  que 
Macrauchenia  es  un  representante  de  la  familia  de  los  Palmotheridee. 

A mediados  del  año  siguiente,  publiqué  una  nueva  memoria  sobre  los  fósiles  del  Paraná,  refutando  la 
crítica  de  Burmeister  sobre  la  identidad  de  Scalabrinitherium  y Oxyodontherium,  con  Macrauche- 
nia, y defendiendo  el  derecho  de  prioridad  contra  los  avances  de  Burmeister  al  no  tomarlos  en  conside- 
ración como  era  de  su  obligación.  Al  mismo  tiempo  trazé  una  rápida  exposición  de  los  caracteres  que  no 
permiten  incluir  la  Macrauchenia  entre  los  Palseotheridse  como  lo  pretende  el  mencionado  autor. 

A principios  de  1887,  descubrí  en  el  yacimiento  de  Monte  Hermoso  una  nueva  especie  de  Macrau- 
chenia de  tamaño  mucho  menor  que  la  M.  patachonica,  la  que  di  pronto  á conocer  con  el  nombre  de 


UNGULADOS 


525 


Macrauchenia  antiqua  ; algunos  meses  después  Carlos  Ameghijxo  traía  de  los  terrenos  eocenos  de  la 
Patagonia  un  nuevo  género  del  mismo  grupo,  que  designé  con  el  nombre  de  Theosodon  Lyclekkeri. 

Por  último,  á principios  del  presente  año  (1888),  di  á conocer  una  especie  mas  del  género  Macrauche- 
nia [Macrauchenia  ensenaclensis)  procedente  del  pampeano  inferior  de  Buenos  Aires  y de  tamaño  bas- 
tante mas  considerable  que  la  M.  Patachonica. 

Los  Macrauchenidace  se  distinguen  sobre  todo  por  la  apertura  nasal  anterior,  colocada  sobre  la  mi- 
tad del  cráneo,  en  la  parte  posterior  de  los  maxilares,  sin  que  tome  parte  en  su  formación  el  intermaxilar, 
y uniéndose  delante  de  ella  los  maxilares  con  el  vómer  formando  un  techo  continuo  basta  la  parte  ante- 
rior del  intermaxilar,  carácter  especial  de  este  grupo,  que  lo  distingue  inmediatamente  de  todos  los  de- 
más. Las  órbitas  están  cerradas  atrás  como  en  los  rumiantes  y caballos,  y los  nasales  son  sumamente  pe- 
queños. 

La  dentición  es  completa,  con  todos  los  dientes  en  série  ininterrumpida,  con  los  caninos  que  tienen  la 
forma  de  incisivos,  y los  premolares  de  distinta  forma  que  los  molares. 

El  cuello  es  muy  largo,  con  vértebras  de  un  tamaño  extraordinario,  de  cuerpo  casi  plano  en  sus  dos  ca- 
ras y con  la  perforación  vertebrarterial  colocada  en  el  canal  raquidiano,  como  en  los  rumiantes,  caracté- 
res  completamente  opuestos  á los  que  presentan  los  Paheothericlce. 

Por  último  el  calcáneo  soporta  en  parte  el  peroné,  lo  que  no  sucede  en  ningún  representante  de  la  fa- 
milia de  los  Palceotheridce  ni  en  las  familias  aliadas,  como  los  Tapir  idee,  Rhinoceridce  ó Equidce. 

Todos  estos  caractéres  son  de  un  valor  sistemático  mas  que  suficiente  para  justificar  la  separación  délos 
Macrauchenidce  como  familia  distinta  de  las  otras  que  forman  parte  del  orden  de  los  perisodác- 
tilos. 

Todos  los  representantes  de  este  grupo  que  basta  ahora  se  conocen,  son  exclusivos  de  la  mitad  austral 
del  continente  sud-americano. 

Los  seis  géneros  conocidos  están  representados  en  la  fauna  fósil  déla  República,  y se  distinguen  por 
los  siguientes  caractéres  : 

Todos  los  dientes  con  un  cíngulo  basal  externo  bien  desarrollado,  p.  T con  lóbulo  anterior  exter- 
no mas  grande  que  el  posterior,  c. 1 uni-radiculado.  Scalabrinitherium. 

Todos  los  dientes  sin  cíngulo  basal  externo,  ó solo  rudimentario,  p.  j con  lóbulo  anterior  exter- 
no mas  grande  que  el  posterior,  c.  -¡-bi-radiculado.  Macrauchenia . 

Premolares  inferiores  implantados  muy  oblicuamente  y cubriéndose  unos  á otros,  p.  ¡ y los 
tres  verdaderos  molares  inferiores  con  un  contrafuerte  accesorio  en  cada  una  de  las  cavidades 
internas.  Oxyodontherium. 

Incisivos  pequeños  y separados  por  anchos  diastemas.  Canino  inferior  de  raíz  única,  premola- 
res inferiores  comprimidos,  con  raíces  largas,  y reborde  interno  y externo.  Diastomicoclon. 

Apertura  nasal  adelante,  en  la  parte  posterior  del  intermaxilar.  Mesorhinus. 

Premolares  superiores  de  corona  dividida  en  dos  partes  por  un  surco  longitudinal  profundo, 
cada  parte  en  forma  de  cresta.  Arista  perpendicular  mediana  externa  délos  verdaderos  molares 
superiores,  rudimentaria.  Theosodon. 


MACRAUCHENIA  ow. 

Owen,  Zool.  of  the  Becigle,  Mamm.  foss.,  p.  35,  pl.  6 á 15. 

El  cráneo,  en  su  conformación  general,  presenta 
todos  los  caractéres  que  distinguen  á los  paquider- 


mos perisodáctilos,  con  otros  particulares  que  son 
característicos  de  la  familia  de  los  Macraucheniclse 
Visto  de  arriba,  presenta  una  forma  muy  alargada, 
irregularmente  elíptico- prolongada  con  una  gran 
perforación  elíptica  en  el  centro,  que  es  la  apertura 
nasal,  la  que  en  vez  de  abrirse  hácia  adelante  se  abre 
hacia  arriba.  Visto  de  lado,  presenta  hácia  atrás  un 
notable  parecido  con  el  del  caballo,  pero  la  parte 


526 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


anterior  se  distingue  de  la  de  todos  los  demás  gé- 
neros, por  ser  fuertemente  deprimida  de  arriba  hacia 
abajo,  y por  su  parte  superior  que  á partir  del  me- 
dio del  cráneo  desciende  gradualmente  hácia  ade- 
lante formando  una  línea  ininterrumpida  hasta  los 
incisivos. 

Los  maxilares  superiores  son  de  gran  tamaño  y 
sus  alas  ascendentes  suben  hácia  arriba  en  donde  solo 
están  separadas  por  el  vómer  que  se  intercala  entre 
ambos  maxilares  sobre  la  línea  media  longitudinal 
del  cráneo,  constituyendo  toda  la  superficie  superior 
en  forma  de  techo  continuo  que  distingue  la  mitad 
anterior  del  cráneo,  sin  participación  alguna  de  los 
nasales. 

Los  intermaxilares  son  muy  cortos  y anchos,  arti- 
culados hácia  atrás  con  los  maxilares,  pero  separados 
el  uno  del  otro  por  la  interposición  del  vómer  que 
se  prolonga  hasta  la  parte  anterior  del  cráneo. 

La  apertura  nasal  es  uua  gran  fosa  elíptica  que 
perfora  el  cráneo  de  arriba  hácia  abajo,  en  la  mitad 
de  su  largo,  dividida  en  dos  mitades  por  un  tabique 
óseo  perpendicular,  que  es  la  prolongación  hácia 
atrás  del  vómer,  que  termina  en  la  parte  posterior 
de  dicha  abertura. 

Los  huesos  nasales,  colocados  en  la  parte  posterior 
de  la  apertura  nasal,  son  muy  pequeños,  casi  rudi- 
mentarios y completamente  soldados  á los  frontales. 

Los  frontales  son  muy  parecidos  á los  del  caballo, 
á excepción  de  la  parte  anterior,  que  limita  la 
fosa  nasal,  que,  conjuntamente  con  la  región  ocu- 
pada por  los  nasales  muestra  grandes  impresiones 
musculares,  demostrando  que  la  Macrauchenia 
estaba  provista  de  una  gran  trompa. 

Los  parietales,  el  occipital  y el  arco  zigomático 
ofrecen  también  grandes  analogías  con  las  mismas 
partes  de  los  representantes  de  la  familia  de  los 
caballos,  pero  las  crestas  parietales  en  vez  de  unirse 
sobre  la  línea  media  superior  del  cráneo  para  formar 
una  cresta  sagital  como  en  los  caballos,  quedan  bas- 
tante separadas  de  la  línea  mediana,  limitando  un 
espacio  sagital  ancho  y elevado,  que  parte  de  la 
cresta  occipital  y se  dirije  hácia  adelante  en  donde 
es  interrumpido  por  la  fosa  nasal  y las  impresiones 
musculares  de  la  parte  anterior  del  frontal.  El  llano 
occipital  es  muy  elevado  y en  vez  de  continuar  en 
él  las  analogías  con  Equus,  presenta  un  mayor  pare- 
cido con  la  misma  parte  de  los  ruminantes,  analogía 
que  es  todavía  mas  evidente  en  la  disposición  de 
los  cóndilos  occipitales,  y en  la  conformación  de  la 
región  basal  del  occipital. 


La  mandíbula  inferior  es  notable  por  la  rama  ho- 
rizontal muy  baja  y prolongada,  y por  el  ángulo 
mandibular  redondeado  y muy  prolongado  hácia 
atrás,  pero  la  apófisis  coronóides  es  elevada  y del- 
gada, presentando  una  notable  analogía  con  el  tipo 
de  los  ruminantes. 

El  paladar  de  la  Macrauchenia  presenta  una 
conformación  particular  y característica.  La  parte 
anterior  que  comprende  los  incisivos,  es  corta,  an- 
cha y redondeada  adelante  en  forma  de  arco  de 
círculo;  inmediatamente  detrás  de  los  incisivos,  el 
paladar  se  vuelve  mas  estrecho  y continúa  angos- 
tándose hasta  el  último  premolar,  pero  á partir  de  la 
parte  posterior  del  primer  verdadero  molar  vuelve 
á enancharse  gradualmente  hasta  la  parte  posterior 
de  la  última  muela. 

La  fórmula  dentaria  de  la  Macrauchenia  es, 
| i.  f c.  | p.  f m.,  todos  los  dientes  colocados  en 
serie  continua,  existiendo  solo  un  pequeño  diastema 
entre  el  canino  superior  y los  incisivos. 

Los  seis  incisivos  superiores  de  Macrauchenia 
son  pequeños,  colocados  todos  unos  al  lado  de  otro 
formando  un  semi-círculo  en  la  parte  anterior  del 
paladar. 

El  canino  superior,  separado  de  los  incisivos  por 
un  corto  diastema,  es  pequeño,  con  la  corona  en 
forma  de  un  premolar,  y con  dos  raíces  bien  sepa- 
radas. 

Los  dos  primeros  premolares  superiores  son  pe- 
queños, comprimidos,  de  corona  lisa  con  la  dentina 
á descubierto,  y con  una  pequeña  escotadura  al  lado 
interno ; la  corona  es  elíptico-alargada,  con  su  eje 
mayor  de  adelante  hácia  atrás,  y cada  una  con  dos 
raíces  distintas. 

El  premolar  tercero  es  un  poco  mas  grande  y mas 
ancho,  de  cara  externa  deprimida  y con  dos  aristas 
perpendiculares,  una  en  el  borde  anterior  y la  otra 
en  el  posterior;  la  corona  muestra  una  escotadura 
sobre  el  lado  interno,  y uno  ó dos  pozos  aislados 
de  esmalte;  las  raíces  son  en  número  de  tres,  dos 
externas  y una  interna. 

El  premolar  cuarto  y los  tres  verdaderos  molares 
que  siguen,  son  de  la  misma  forma,  con  una  corona 
cuadrangular  ó sub-cuadrangular,  con  dos  ó cuatro 
pozos  de  esmalte  aislados  en  la  superficie  mastica- 
toria de  la  corona,  acompañados  á veces  de  una  ó 
dos  escotaduras  sobre  el  lado  interno ; la  cara  externa 
tiene  tres  aristas  perpendiculares,  una  anterior, 
otra  posterior  y la  tercera  en  el  medio,  que  limitan 
dos  espacios  cóncavos  excavados  perpendicular- 


UNGULADOS 


527 


mente  ; cada  uno  de  estos  dientes  tiene  tres  raíces 
separadas,  dos  sobre  el  lado  externo,  y la  tercera 
muy  grande  sobre  el  lado  interno. 

Todos  los  dientes  de  la  mandíbula  superior  care- 
cen de  cíngulo  basal,  tanto  sobre  el  lado  interno  como 
sobre  el  externo. 

En  la  mandíbula  inferior  todos  los  dientes  están 
colocados  á continuación  los  unos  délos  otros;  los 
incisivos  son  pequeños,  de  corona  comprimida  con 
cúspide  casi  cónica,  convexos  aliado  externo  y con 
dos  cavidades  sobre  el  interno  separadas  por  una 
arista  perpendicular. 

El  canino  inferior  tiene  la  misma  forma  que  el 
incisivo  externo,  y presenta  á menudo  la  raíz  im- 
perfectamente dividida  en  dos. 

Los  dos  premolares  que  siguen  tienen  la  misma 
forma  que  el  canino  y el  incisivo  externo,  con  la 
única  diferencia  que  aumentan  un  poco  de  tamaño 
y están  implantados  con  la  corona  en  dirección  obli- 
cua del  eje  de  la  serie  dentaria,  tapándose  en  parte 
unos  á otros;  las  dos  raíces  de  cada  diente  son  bien 
separadas. 

El  premolar  tercero,  de  tamaño  un  poco  mayor, 
es  de  corona  muy  alargada,  de  cara  perpendicular 
externa  un  poco  convexa,  y con  dos  pequeñas  esco- 
taduras sobre  el  borde  interno  que  penetran  un  poco 
en  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

El  premolar  cuarto  y los  tres  verdaderos  molares 
inferiores  que  siguen,  tienen  absolutamente  la  mis- 
ma forma,  con  la  única  diferencia  que  en  ellos  pro- 
duce el  diferente  grado  de  desgastamiento.  Cada 
uno  de  estos  dientes  está  formado  por  dos  lóbulos 
casi  iguales,  convexos  al  lado  externo  en  donde  están 
separados  por  un  surco  perpendicular  profundo; 
al  lado  interno  cada  lóbulo  tiene  una  escotadura 
muy  ancha  y profunda  en  las  muelas  posteriores, 
pero  mas  pequeña  en  las  anteriores,  por  haber  dis- 
minuido su  tamaño  debido  al  desgastamiento.  Los 
verdaderos  molares  inferiores  carecen  siempre  de 
cíngulo  basal,  pero  el  canino  y los  primeros  premo- 
lares muestran  á veces  un  pequeño  rudimento  de 
cíngulo  basal  sobre  el  lado  externo. 

Las  vértebras  cervicales  se  distinguen  de  las  de 
todos  los  demás  ungulados  perisodáctilos  por  la  dis- 
posición de  la  perforación  vertebrarterial,  la  que  en 
vez  de  encontrarse  como  es  la  regla,  en  la  base  de 
las  diapófisis,  está  colocada  en  el  lado  interno  del 
canal  raquidiano  como  en  los  camélidos,  parecido 
que  se  aumenta  por  el  enorme  largo  de  las  vértebras 
cervicales  intermediarias,  tan  solo  comparables  bajo  | 


este  respecto  á las  de  los  camellos.  Sin  embargo, 
esta  analogía  aparente  de  conformación  desaparece 
y pierde  parte  de  su  importancia,  recordando  que 
los  cuerpos  vertebrales  de  las  vértebras  cervicales 
de  la  Macrauchenia  son  planos  ó casi  planos  en 
sus  dos  caras  opuestas,  mientras  los  de  las  mismas 
vértebras  de  los  camellos  y de  todos  los  ru minan- 
tes, como  también  los  de  algunos  paquidermos  son 
fuertemente  convexos  adelante  y cóncavos  atrás. 

El  atlas  es  casi  completamente  idéntico  al  de  los 
ruminantes,  y el  axis  de  una  forma  intermediaria 
entre  la  que  presenta  en  los  ruminantes  y la  que 
lo  distingue  entre  los  perisodáctilos.  La  tercera, 
cuarta  y quinta,  son  de  un  tamaño  y largo  extraor- 
dinario, pero  la  sesta  y séptima  son  un  poco  mas 
cortas . 

Las  vértebras  dorsales,  cuyo  número  todavía  es 
desconocido,  no  presentan  nada  de  particular,  pare- 
ciéndose á las  de  los  demás  paquidermos,  pero  con 
las  dos  caras  opuestas  de  sus  centros  vertebrales 
mas  planas,  y con  los  arcos  vertebrales  perforados 
para  el  pasage  délos  nervios  espinales. 

Las  vértebras  lumbares  eran  siete,  la  última  con 
grandes  apófisis  transversas  que  se  unían  por  sus 
extremidades  á los  ilíacos. 

El  sacro,  por  los  pocos  restos  que  de  él  se  conocen 
parece  haber  sido  semejante  ó á lo  ménos  muy  pare- 
cido al  del  caballo,  pero  las  vértebras  caudales,  de 
las  que  se  conocen  varias  de  las  primeras,  son  de 
tamaño  notablemente  mayor,  con  sus  cuerpos  verte- 
brales muy  anchos  y muy  aplastados  de  arriba  hácia 
abajo,  prolongándose  lateralmente  en  apófisis  an- 
chas y aplastadas,  de  forma  rectangular ; la  parte  in- 
ferior presenta  los  arcos  heñíales  incompletos  é 
interrumpidos  por  una  hendidura  longitudinal  que 
se  enancha  gradualmente  hasta  que  en  las  vértebras 
posteriores  cesa  todo  vestigio  del  arco. 

Las  costillas,  de  las  que  se  conocen  algunas,  eran 
muy  largas,  delgadas  y sumamente  anchas. 

El  húmero  es  muy  fuerte,  parecido  al  del  Rhino- 
ceros,  sin  cresta  intertroclear  en  su  extremidad 
distal. 

El  cúbito,  contrariamente  á lo  que  sucede  en  el 
caballo  y en  los  ruminantes,  está  bien  desarrollado 
aunque  se  encuentra  soldado  alrádio  en  todo  su  lar- 
go, pero  sin  estar  confundidos,  pareciéndose  bastante 
al  del  tapir  presentando  las  superficies  articularías 
radio-carpales  bien  distintas. 

El  carpo  consta  de  siete  piezas,  tres  ante- 
riores que  son  el  escafóides,  semi-lunar  y pira- 


528 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mida!,  que  constituyen  el  pro-carpo,  y cuatro  poste- 
riores ó inferiores,  el  trapecio,  trapezoides,  magno 
y unciforme  que  constituyen  el  mesocarpo,  presen- 
tando por  su  número  y disposición  una  notable  ana- 
logía con  el  carpo  del  Rhinoceros.  El  número  de 
dedos  perfectos  del  pié  anterior,  es  de  tres,  el  del 
medio  un  poco  mayor  que  los  laterales.  De  los  tres 
metacarpianos  que  sostienen  los  mencionados  dedos 
el  del  medio  es  mas  largo,  mas  grueso  y completa- 
mente derecho  ■ los  dos  laterales  solo  están  en  con- 
tacto con  el  del  medio  en  sus  cabezas  proximales, 
y separados  en  todo  el  resto  de  su  largo,  con  una 
pequeña  curva  hacia  afuera,  pero  sin  ser  casi  diver- 
gentes y de  tamaño  apenas  un  poco  menor  y un 
poco  mas  cortos  que  el  del  medio.  Los  tres  meta- 
carpianos  presentan  un  largo  considerable,  parecién- 
dose á este  respecto  á los  metacarpianos  medios  del 
caballo.  Las  superficies  articuladas  distales  de 
estos  huesos  son  convexas,  muy  extendidas  sobre  la 
cara  anterior,  y con  una  cresta  mediana  como  en  los 
mismos  huesos  de  los  Equidce.  Las  falanges  pri- 
meras y segundas  son  cortas  y gruesas,  pero  la  ante- 
rior el  doble  mas  larga  que  la  posterior,  y todas  con 
la  faceta  articulada  posterior  excavada  en  forma  de 
polea.  Las  falanges  ungueales  son  cortas  y redon- 
deadas en  forma  de  pequeños  vasos. 

En  la  parte  superior  del  metacarpiano  interno 
(segundo)  existe  una  pequeña  faceta  articulada  para 
el  metacarpiano  primero  que  sin  duda  era  rudimen- 
tario ó atrofiado. 

La  cadera  se  parece  á la  del  caballo  y del  tapir. 

El  fémur  es  un  hueso  de  gran  tamaño  sobre  todo 
muy  largo  aunque  no  tan  grueso,  con  un  trocánter 
lateral  muy  desarrollado,  situado  bastante  abajo  en 
una  posición  parecida  á la  que  presenta  en  el  Rhi- 
noceros, pero  el  hueso  no  es  tan  fuerte  como  el  de 
este  animal. 

La  tibia  es  un  hueso  también  bastante  fuerte  y 
parecido  en  su  forma  al  mismo  del  Tapir,  pero  con 
el  maléolo  interno  mas  pequeño.  El  peroné  es  muy 
delgado,  pero  completo  en  todo  su  largo  aunque 
fuertemente  soldado  á la  tibia,  y con  su  extremidad 
inferior  articulada  con  el  calcáneo. 

El  tarso  está  constituido  por  siete  huesos.  El  calcá- 
neo, en  su  forma  general  tiene  un  notable  parecido 
con  el  de  los  Equidce,  pero  se  distingue  fácilmente 
por  la  faceta  articularía  del  lado  externo  destinada 
á sostener  el  peroné,  la  que  falta  en  los  caballos. 

El  astrágalo  está  construido  sobre  el  mismo  tipo 
que  el  de  los  demás  ungulados  perisodáctilos,  dis- 


tinguiéndose solo  por  la  faceta  externa  que  se  arti- 
cula con  el  peroné,  mas  áncha  y mas  descendente  ; 
la  articulación  superior  en  forma  de  polea  es  bastan- 
te profunda,  y la  prolongación  anterior  para  el  esca- 
fóides  ligeramente  convexa. 

El  escafóides  es  delgado  y con  una  gran  prolon- 
gación hácia  atrás,  pareciéndose  al  del  caballo.  Al 
lado  externo  se  articula  con  el  cuboides,  y lleva 
adelante  los  dos  cuneiformes  externos  que  sostienen 
los  dedos  segundo  y tercero. 

El  entocuneiforme  permanece  hasta  ahora  desco- 
nocido, pero  su  existencia  está  probada  por  una  pe- 
queña faceta  articularía  que  se  encuentra  sobre  el 
lado  interno  del  mesocuneiforme.  El  cuboides,  de 
gran  tamaño,  sostiene  el  dedo  cuarto,  pero  tiene  ade- 
más sobre  el  lado  externo  una  pequeña  faceta  en  la 
que  probablemente  se  articulaba  un  rudimento  del 
quinto  metatarsiano. 

El  número  de  dedos  perfectos  del  pié  posterior  es 
de  tres  como  en  el  anterior,  con  los  metatarsianos 
muy  largos  y de  articulación  distal  convexa,  y con  la 
crcstamediana  que  distingue  los  metacarpianos,  como 
en  los  mismos  huesos  de  los  caballos.  El  metatarsiano 
medio  es  mas  grande,  mas  largo  y derecho  ; los  late- 
rales son  un  poco  mas  delgados  y algo  mas  cortos, 
con  su  mitad  proximal  en  contacto  con  el  metatarsia- 
no medio,  y en  la  mitad  distal  separados,  pero  ape- 
nas divergentes,  aunque  están  fuertemente  arquea- 
dos hácia  afuera.  Las  falanges,  tanto  intermediarias 
como  terminales  eran  parecidas  á las  del  pié  anterior. 

El  metatarsiano  segundo,  muestra  en  su  parte  su- 
perior una  pequeña  faceta  articularía  para  el  meta- 
tarsiano rudimentario  correspondiente  al  dedo  in- 
terno ó primero. 

De  este  conjunto  de  caractéres  es  dado  deducir 
que  la  Macrauchenia  era  un  imparidigitado,  que 
por  la  configuración  externa  general  tenía  algún  pa- 
recido con  el  caballo  pero  considerablemente  mas 
fuerte,  aunque  no  tanto  como  el  Rhinoceros.  La 
cabeza  era  desproporcionalmente  pequeña  en  com- 
paración del  cuerpo,  y prolongada  adelante  por  una 
trompa  carnosa  mucho  mas  larga  que  la  del  Tapir. 
El  cuello  era  largo  como  el  del  camello,  los  piés  tri- 
dáctilos y anchos,  los  miembros  fuertes,  y la  cola 
larga  y gruesa.  Debía  ser  un  animal  de  costumbres 
en  parte  acuáticas,  que,  como  el  Tapir  frecuentaba 
las  cercanías  de  las  lagunas  y de  las  corrientes  de 
agua  de  esa  época. 


UNGULADOS 


529 


Maorauehenia  patachónica  Ow. 


debajo  del  p.  T,  y uno  ó dos  mas  pequeños  debajo 
del  m.  T . 


(Pl.  XX,  fig.  9 y 11;  pl.  xxx,  flg.  4) 


Dimensiones 


Macrauchenia  patachónica,  Owen,  Zool.  of  the  Beagle,  etc. 
Fossil  Mamm.,  p.  35,  pl.  V á XV,  a.  1839.  — Id. 
Catal.  of  Fossil  Mamm.,  in  the  Royal  College  of 
Surgeons,  229,  n°  952.  — Id.  Odontographie,  pág. 
602  y Atlas,  lám.,  135,  fig.  7. — Id.  Philosoph. 
Transad.,  t.  160,  p.  79,  pl.  VIII,  fig.  1-3,  a.  1870. 

P.  Gervais,  Recherches  sur  les  maminif.  foss.  de 
l'Amér.  Mér. , p.  36,  pl.  VIII,  fig.  1-5.— Id.  Zool.  el 
Paleont.  gen.,  etc ...  t . I , p.  130.  — Id.  Mem.  de  la 
Soc.  geol.  de  France,  II  ser.,  t.  IX,  n°  5,  pt.  5, 
pl.  XXI-XXII. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub.  deB.  A.,  t.  I,  p.  32, 
pl.  I-IV,  y p.  252,  pl.  XII.  — Id.  Abh.  denaturf., 
Gesellsch.  z.  Halle,  t.IX,  p.  252,  pl.  VII-X.— Id.  Bes - 
crip.  Phys.,  de  la  Rep.  Arg.,  t.  III,  p.  480,  a.  1879. 
— Id.  Nova  Acta  d.  I.  Academ.  Caes.  Car.  Leop.,  etc., 
t.  XLVII,  p.  237,  a.  1885,  pl.  23. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  Mamif.  fos.  etc.,  p.  100. 

Lydekkeu,  Catal.  of  Fossil  Mamm,  part.  III,  p.  166, 
a.  1886. 

Macrauchenia  (sp.  inedita)  n°  145,  II.  Gervais  y Ameghino, 
Los  mamif.  etc.,  p.  101,  a.  1880. 

Opisthorrtnus  Falconeri,  Bravard,  Registro  estadístico  de 
laprov.  de  B.  A.,  t.  I,  1857.  — Id.  Observaciones 
geológicas,  etc.,  p.  17,  1857. 


Es  esta  la  especie  típica  del  género ; era  un  animal 
de  talla  un  poco  superior  á la  de  un  gran  caballo, 
pero  de  cabeza  relativamente  pequeña. 

Los  incisivos  están  muy  apretados  unos  á otros,  y 
en  la  mandíbula  inferior  son  comprimidos,  de  la 
misma  forma  que  el  canino  y que  los  primeros  pre- 
molares, é implantados  todos  oblicuamente  cubrién- 
dose en  parte  unos  á otros.  En  la  mandíbula  superior 
todos  los  dientes  aumentan  gradualmente  de  tamaño 
de  adelante  hacia  atrás  hasta  el  m.  -,  pero  el  m.  - 
es  un  poco  mas  pequeño  que  este.  En  la  mandíbula 
inferior  todos  los  dientes  aumentan  gradualmente 
de  tamaño  del  primero  al  último,  pero  el  m.  T es  de 
corona  un  poco  mas  corta  que  la  de  los  dientes  con- 
tiguos. Todos  los  dientes  tanto  superiores  como  in- 
feriores carecen  completamente  decíngulo  basal  ex- 
terno. La  región  mas  estrecha  del  paladar  es  entre 
los  p.  - y m.  -.  El  intermaxilar  es  corto,  ancho,  y 
con  los  agujeros  incisivos  colocados  entre  los  cani- 
nos, sin  que  la  parte  posterior  llegue  al  nivel  del 
primer  premolar.  La  rama  horizontal  de  la  mandí- 
bula inferior  presenta  un  gran  agujero  mentoniano, 


P-7 

P-  

Diámetro  ántero-posterior  del  { ^ 4 

m • i 

m.  y 

m.  a 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  últimos  premo- 
lares y los  tres  verdaderos  molares 

n. , . , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - l . 

1 ( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.i  , 1 

( transverso 

„ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - ) , 

1 ( trausverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - ¡. 

1 { transverso 

. , , , , C ántero-posterior 

Diámetro  del  m.L  1 1 

( transverso 

, , , ,(  ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ^ 1 

( transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ¿ 1 

l transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores   


/ entre  los  i.  - 

. . . . . \ entre  los  c.i 

1 j en  la  parte  anterior  de  los  m.-i.. 

\.  en  la  parte  posterior  de  los  m.  - 

Longitud  del  cráneo 

Ancho  máximo  del  cráneo 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  ) ^ ' * 


0m030 

0.027 

0.032 

0.032 

0.010 

0.046 

0.210 

0.020 

0.008 

0.023 

0.010 

0.025 

0.015 

0.028 

0.028 

0.033 

0.032 

0.035 

0.038 

0.036 

0.030 

0.210 

0.060 

0.055 

0.033 

0.060 

0.530 

0.190 

0.430 

0.048 

0.066 


Localidad. — Esta  especie  ha  habitado  toda  la 
República  Argentina,  la  Banda  Oriental,  el  Paraguay, 
Bolivia,  y la  región  meridional  del  Brasil.  Los  pri- 
meros restos  fueron  encontrados  por  Darwtn  en 
puerto  San  Julián  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — -Pisos  bonaerense  y lujanense  de  la 
formación  pampeana. 


Maerauclienia  boliviensis  Huxxey. 

Huxley,  en  Report  on  the  Geology  of  South  America  by 
D.  Forbes,  Proc.  geol.  Soc.,  21  Nov.,  1860. 

Esta  especie  ha  sido  fundada  por  Hcjxley  sobre 
algunos  restos  muy  incompletos,  encontrados  por 
Forbes  en  las  minas  de  Coro-coro,  completamente 
cobrificados.  Entre  esos  huesos  había  parte  de  un 


67 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


530 

occipital,  un  fragmento  de  paladar,  una  'vértebra 
cervical,  un  astrágalo  completo  y otros  fragmentos 
insignificantes,  al  parecer  procedentes  todos  de  un 
solo  individuo,  ya  completamente  adulto.  Estos  res- 
tos solo  difieren  de  los  de  la  M.  patachónica,  por 
su  tamaño  muy  reducido,  que  es  de  un  tercio 
todavía  menor  que  los  correspondientes  de  la  M. 
antiqua.  La  Macrauchenia  boliviensis  era  por 
consiguiente  una  especie  diferente,  de  talla  muy 
pequeña,  apenas  una  mitad  mayor  que  la  del  gua- 
naco, que  sin  duda  ha  habitado  también  la  región 
norte  de  la  República  Argentina. 

Macrauchenia  antiqua  Amegh. 

(Pl.  XXVII,  fig.  1) 

Macrauchenia  antiqua,  Ameghino,  Apuntes  prelim.  sob. 

Mam.  exting.  de  Monte  Hermoso,  p.  10,  a.  1887. 
Macrauchenia  formosa,  Moreno,  Informe  preliminar  sobre 
el  Museo  La  Plata,  etc  , p.  15,  Julio  de  1888. 

Fundé  la  especie  sobre  una  mandíbula  inferior 
con  toda  la  dentadura,  procedente  de  un  individuo 
completamente  adulto,  pero  á pesar  de  eso  de  un 
tercio  menor  que  la  misma  parte  de  la  Macrauche- 
nia patachónica.  Esta  mandíbula,  por  la  talla,  es 
comparable  al  Scalabrinitherium  Bravardi  del 
Paraná,  pero  los  premolares,  caninos  é incisivos 
no  presentan  el  cingulum  externo  tan  desarrollado 
como  en  aquel  género,  siendo  en  los  incisivos  com- 
pletamente nulo,  en  el  canino  apenas  apreciable, 
y en  los  premolares  completamente  rudimentario, 
y existente  solo  en  la  base  del  lóbulo  posterior  ex- 
terno de  cada  diente. 

Los  tres  incisivos  inferiores  están  colocados  en  la 
parte  anterior  de  la  mandíbula,  formando  un  semi- 
círculo muy  abierto,  del  que  el  incisivo  tercero 
ocupa  el  lado  externo  encontrándose  con  su  eje 
mayor  casi  en  la  misma  dirección  que  el  eje  longi- 
tudinal de  las  muelas. 

Los  tres  incisivos  están  separados  unos  de  otros 
por  pequeños  diastemas  y aumentan  de  tamaño  del 
primero  al  tercero. 

El  i.  T que  es  el  mas  pequeño  y también  el  mas 
gastado,  tiene  una  corona  truncada,  gastada  hori- 
zontalmente, mas  estrecha  sobre  el  lado  interno  ó 
posterior,  mas  ancha  sobre  el  externo  ó anterior, 
habiendo  perdido  todo  vestigio  de  esmalte  sobre  el 
lado  interno,  pero  conservando  una  pequeña  capa 


sobre  el  externo  de  5 milímetros  de  alto.  El  diente 
disminuye  gradualmente  de  tamaño  de  la  corona  á 
la  raíz,  que  es  cónica  y cerrada.  La  corona  tiene  9 
milímetros  de  ancho  de  adelante  hacia  atrás,  otro 
tanto  de  diámetro  transverso,  y 35  milímetros  de 
largo  de  la  raíz  á la  corona.  No  existe  el  mas  pequeño 
vestigio  de  cíngulo  basal. 

El  i.  - es  de  tamaño  un  poco  mayor,  con  la  corona 
también  muy  gastada,  pero  que  conserva  un  pequeño 
prolongamiento  posterior,  y un  pequeño  vestigio 
de  pozo  de  esmalte  en  la  base  de  la  corona  en  la 
parte  posterior  del  lado  interno.  Se  conserva  toda- 
vía un  pequeño  vestigio  de  esmalte  sobre  el  lado 
interno  de  solo  3 milímetros  de  alto,  pero  tiene  10 
milímetros  de  alto  sobre  el  lado  externo.  La  corona, 
colocada  un  poco  oblicuamente,  tiene  14  milímetros 
de  diámetro  mayor  y 8 milímetros  de  ancho.  La  cara 
externa  de  la  corona  es  convexa  y sin  vestigio  de 
cíngulo. 

El  i.  y de  tamaño  un  poco  mayor  y de  corona  mas 
alargada,  con  capa  de  esmalte  todo  alrededor,  con- 
serva sobre  el  lado  interno  en  la  base  de  la  corona 
los  vestigios  de  dos  pozos  de  esmalte,  estrechos  y 
largos,  colocados  uno  adelante  y otro  atrás.  La 
corona  tiene  15  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 9 milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  canino  inferior  tiene  la  misma  forma  del  inci- 
sivo externo,  del  que  se  distingue  por  un  tamaño 
bastante  mayor,  y los  pozos  de  esmalte  interno, 
mas  profundos.  La  corona  tiene  20  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 9 milímetros  de  diá- 
metro transverso.  Sobre  el  lado  externo,  existe  un 
pequeñísimo  rudimento  de  cíngulo  basal  en  la  parte 
posterior  del  lóbulo  de  atrás.  En  mis  primeras  noti- 
cias sobre  esta  especie,  dije  que  el  canino  inferior 
tenía  dos  raíces  separadas  en  todo  su  largo,  á causa 
deque  el  ejemplar  á mi  disposición  implantado  en  la 
mandíbula  mostraba  inmediatamente  debajo  de  la 
corona  dos  surcos  opuestos  que  descendían  en  el 
alveolo  como  en  los  premolares,  y era  natural  supo- 
ner que  dividían  las  raíces  por  completo;  ahora  que 
dispongo  de  ejemplares  sueltos  veo  que  no  es  así. 
Los  dos  surcos  opuestos  se  prolongan  hasta  la  parte 
inferior  pero  no  dividen  las  raíces  por  completo, 
que  permanecen  soldadas,  implantándose  en  un  solo 
alveolo  simplemente  bilobado.  El  canino  esta  sepa- 
rado por  pequeños  diastemas  tanto  del  incisivo  ex- 
terno como  del  premolar  que  le  sigue. 

El  p.  y tiene  la  misma  forma  que  el  canino,  del 
que  solo  se  distingue  por  un  tamaño  apenas  algo 


UNGULADOS 


531 


mayor,  y por  sus  dos  raíces  que  no  están  soldadas 
sino  realmente  separadas  en  todo  su  largo.  Los  dos 
pozos  de  esmalte  del  lado  interno  son  algo  mas 
grandes  y se  comunican  por  una  pequeña  ranura, 
y sobre  el  lado  externo  existe  un  poco  mas  visible 
el  pequeño  rudimento  de  cíngulo  sobre  la  parte  pos- 
terior del  segundo  lóbulo,  que  empieza  á mostrarse 
en  el  canino.  La  corona  tiene  21  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 10  milímetros  de  diá- 
metro transverso. 

El  p.  g separado  del  p.  - por  un  pequeño  dias- 
tema,  solo  se  distingue  de  este  por  un  tamaño  algo 
mayor,  por  la  cara  externa  un  poco  mas  convexa  y 
con  el  rudimento  de  cíngulo  de  su  parte  posterior 
un  poco  mas  acentuado.  La  corona  tiene  23  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 1 1 milímetros 
de  diámetro  transverso. 

El  p.  j está  fuertemente  apretado  al  precedente 
y al  que  le  sigue,  como  también  todas  las  demás 
muelas  entre  sí.  Es  de  tamaño  notablemente  mayor 
que  el  precedente,  pero  con  el  rudimento  de  cín- 
gulo externo  apenas  visible.  La  corona  tiene  27 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  v 12  milí- 
metros de  diámetro  transverso,  mostrando  las  dos 
cavidades  internas  de  tamaño  considerable. 

El  p.  j de  tamaño  todavía  mayor,  se  distingue 
de  los  demás  premolares  por  la  cara  externa  que 
está  dividida  en  dos  partes  por  un  surco  perpen- 
dicular que  penetra  en  la  corona  en  forma  de  plie- 
gue de  esmalte  separándola  en  dos  lóbulos,  de 
manera  que  este  diente  tiene  por  completo  la  forma 
de  los  verdaderos  molares  que  siguen,  desapare- 
ciendo en  él  como  en  los  verdaderos  molares,  todo 
vestigio  de  cíngulo  basal  externo,  pero  al  lado  in- 
terno muestra  cada  lóbulo  una  cavidad  semi-lunar 
bien  desarrollada.  La  corona  tiene  29  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 13  milímetros  de  diá- 
metro transverso  máximo. 

El  m.  -y  tiene  la  misma  forma  que  el  cuarto  pre- 
molar, pero  es  un  poco  mas  pequeño,  y con  las  dos 
cavidades  internas  casi  completamente  desaparecidas 
á causa  del  gran  desgastamiento  del  diente.  La  co- 
rona tiene  24  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, y 16  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  m.  g de  tamaño  un  poco  mayor  es  también  muy 
gastado  por  la  masticación,  y por  consiguiente  con 
las  cavidades  del  lado  interno  igualmente  rudimen- 
tarias. La  corona  tiene  31  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 15  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 


Elm.  menos  gastado  que  los  demás,  presenta 
las  cavidades  internas  profundas  y separadas  por 
una  ancha  columna  aplastada  que  se  eleva  conside- 
rablemente sobre  la  superficie  masticatoria  de  la 
corona;  esta  tiene  32  milímetros  de  diámetro  ante- 
ro-posterior  y 14  milímetros  de  diámetro  transverso. 
Las  dos  últimas  muelas  no  muestran  el  contrafuerte 
accesorio  interno  del  lóbulo  posterior  visible  en  las 
muelas  del  S cala.br initherium. 

La  superficie  masticatoria  de  todos  los  dientes, 
tanto  molares  como  premolares,  caninos  é incisivos 
se  encuentra  con  corta  diferencia  al  mismo  nivel,  v 
el  pasaje  de  las  diferentes  clases  de  dientes,  de  los 
incisivos  á los  premolares,  se  efectúa  por  una  tran- 
sición gradual  en  la  forma,  de  manera  que  los  dien- 
tes contiguos  son  siempre  muy  parecidos,  con  escep- 
cion  del  p.  ^ y p.  ?.  La  corona  de  las  muelas,  ya 
bastante  gastadas  presenta  un  alto  uniforme  que  no 
sobrepasa  de  12  á 14  milímetros. 

Todos  los  dientes  van  aumentando  gradualmente 
de  tamaño  del  primer  incisivo  al  último  premolar, 
pero  el  primer  verdadero  molar  es  mas  pequeño  que 
el  premolar  que  le  antecede,  aunque  vuelve  otra 
vez  á aumentar  el  tamaño  al  pasar  al  segundo  y 
tercer  premolar. 

La  longitud  de  la  serie  dentaria  desde  el  último 
molar  hasta  el  incisivo  externo  que  es  el  único  que 
se  encuentra  sobre  la  misma  línea,  es  de  218  milí- 
metros. El  alto  de  larama  horizontal  déla  mandíbula 
debajo  del  primer  premolar,  es  de  34  milímetros,  y 
debajo  del  primer  verdadero  molar  es  de  43  milí- 
metros . 

Conozco  del  mismo  individuo  de  que  procede  la 
mandíbula,  el  calcáneo  izquierdo  cuyo  volúmen  es 
una  mitad  apenas  del  de  la  M.  patachónica , aun- 
que en  su  forma  presenta  mas  parecido  con  el  de  la 
M.  ensenaclensis,  sobre  todo  por  su  parte  inferior 
muy  delgada  y convexa,  y por  la  pequeña  depre- 
sión que  se  encuentra  sobre  la  superficie  externa 
debajo  de  la  cara  articularla  pero  niana,  depresión 
poco  marcada  como  en  esta  última  especie,  pero  en 
la  M.  patachónica  muy  profunda.  La  tuberosidad 
posterior  es  sin  embargo  proporcionalmente  mas 
ancha  que  en  la  M.  ensenaclensis,  mas  parecida 
á M.  patachónica,  pero  con  su  parte  inferior  con 
una  fuerte  depresión  longitudinal  mediana  que 
falta  en  las  otras  dos  especies.  Este  calcáneo  tie- 
ne 138  milímetros  de  largo,  el  cuerpo  en  su  parte 
superior  detrás  de  la  cara  articularía  tiene  12  milí- 
metros de  diámetro  transverso  mínimo,  en  la  parte 


532 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


inferior  tiene  15  milímetros  y en  la  tuberosidad 
posterior  37  milímetros  de  ancho. 

La  mandíbula  y el  calcáneo  descrito  proceden  de 
Monte  Hermoso  en  donde  los  recojí  acompañados  de 
una  parte  del  esqueleto,  pero  parece  que  la  especie 
remonta  á una  antigüedad  mucho  mayor,  y que  exis- 
tía ya  durante  la  formación  de  las  capas  oligocenas  del 
Paraná.  Tengo  á la  vista,  de  este  punto,  un  fragmento 
de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo  que  con- 
serva implantadas  dos  muelas  que  son  el  p.  ^ y el 
m.  T,  que  procede  sin  duda  de  una  verdadera  Ma- 
crauchenia,  y al  parecer  de  la  misma  especie  que 
la  del  yacimiento  de  Monte  Hermoso  que  he  desig- 
nado con  el  nombre  de  Macrauchenia  antiqua. 
Las  dos  muelas  del  animal  del  Paraná  son  de  un 
individuo  un  poco  mas  joven  que  el  de  la  mandíbula 
de  Macrauchenia  antiqua  de  Monte  Hermoso,  y 
comparada  con  esta  última  no  encuentro  otra  dife- 
rencia que  un  tamaño  un  poco  mas  pequeño. 

El  p.  i es  un  poco  menosgastado  que  el  verdadero 
molar  que  sigue,  pero  mas  angosto  y algo  mas  largo, 
dividido  como  los  verdaderos  molares  en  dos  lóbulos 
por  un  surco  perpendicular  externo,  siendo  el 
lóbulo  anterior  apenas  un  poco  mas  largo  que  el 
posterior.  Sobre  el  lado  interno  se  conservan  aún 
bien  visibles  aunque  de  tamaño  reducido  las  dos 
cavidades  opuestas,  una  en  cada  lóbulo,  separadas 
por  una  columna  ancha  y aplastada. 

El  m.  y es  de  la  misma  forma  general  pero  mas 
gastado,  un  poco  mas  corto  y mas  ancho,  y con  el 
lóbulo  posterior  un  poco  mayor  que  el  anterior.  De 
las  dos  cavidades  internas  se  conservan  vestigios 
apenas  visibles. 

Ambas  muelas  carecen  de  cíngulo  basal  tanto  inter- 
no como  externo,  pero  la  corona  ha  estado  envuelta 
en  una  espesa  capa  de  cemento  periférica,  de  la  que 
aún  se  conservan  vestigios,  particularmente  en  el 
fondo  del  surco  perpendicular  externo.  Cada  muela 
está  provista  de  dos  raíces  largas  y divcrjentes,  que 
concluyen  en  punta  cónica  y cerrada. 


Dimensiones 


. l antera-posterior . . . 
Diámetro  de  la  corona  del  p.  y l 

( transverso 

( antera -posterior. . . 
Diámetro  de  la  corona  del  m . r | trangverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  dos  muelas. 


0m026 

0.012 

0.025 

0.015 

0.052 


Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta 
especie  en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 


Blanca,  y el  profesor  Scalabriki  los  ha  encontrado 
en  las  barrancas  de  los  alrededores  déla  ciudad  del 
Paraná. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior),  y piso  mesopotámico 
de  la  formación  patagónica  (oligoceno  inferior). 


Macrauchenia  ensenadensis  Amegb. 

Ameghuno,  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fos.  nuevos,  p.  9, 
n°  11,  Febrero  de  1888. 

De  esta  especie  de  tamaño  por  lo  menos  un  tercio 
mas  considerable  que  la  M.  patachónica,  conozco 
un  calcáneo  izquierdo  y un  metatarsiano,  que  por  sí 
solos  no  dejan  duda  sobre  la  distinción  específica. 

El  calcáneo  de  la  Ai.  Patachónica  tiene  169  mi- 
límetros de  largo  y el  de  la  M.  ensenadensis 
200  milímetros.  El  alto  perpendicular  del  calcáneo 
de  la  M.  patachónica , debajo  de  la  cara  articular 
peroniana  es  de  77  milímetros,  el  de  la  M.  ensena- 
clensis  es  de  100  milímetros,  y se  puede  decir  que  el 
calcáneo  de  esla  especie  es  dos  veces  mayor  en 
volúmen  que  el  de  la  M.  patachónica,  siendo  al 
mismo  tiempo  relativamente  mas  alto  y mucho  mas 
ancho  en  su  parte  anterior  al  nivel  de  las  caras  ar- 
ticularias  destinadas  al  astrágalo  y al  peroné. 

Aunque  el  ejemplar  de  calcáneo  en  cuestión  está 
un  poco  gastado  en  su  superficie  lateral  externa  y 
particularmente  en  su  parte  posterior,  parece  que 
la  tuberosidad  posterior  destinada  á recibir  el  tendón 
de  Aquiles,  no  era  mas  ancha  que  en  el  de  la  Ma- 
crauchenia patachónica , pero  relativamente  mas- 
comprimida  casi  en  forma  de  cresta  vertical.  La  su- 
perficie interna  del  cuerpo  del  calcáneo  detrás  y 
debajo  de  las  caras  articularías  es  mas  profundamen- 
te excavada  en  la  M.  ensenaclensis,  y el  cuerpo 
mismo,  entre  las  caras  articularías  y la  tuberosidad 
mas  comprimido  y mucho  mas  elevado.  Las  caras  arti- 
cularías son  proporcionalmente  todas  mas  grandes  en 
el  calcáneo  de  la  M.  ensenadensis,  pero  la  base 
longitudinal  del  cuerpo  del  calcáneo  es  casi  una  mi- 
tad mas  ancho  en  el  de  la  Ai.  patachónica,  pues 
es  de  solo  20  milímetros  en  la  Ai.  ensenadensis,  y 
de  30  milímetros  en  laAÍ.  patachónica.La  diferencia 
es  aquí  tan  considerable,  que  la  base  del  cuerpo  del 
calcáneo  de  la  Ai.  ensenadensis,  muy  estrecha,  for- 
ma una  curva  convexa,  mientras  en  la  Ai.  ¡jatachó- 
nica  constituye  una  ancha  superficie  plana.  Mas 


UNGULADOS 


533 


atrás  en  la  tuberosidad  posterior  persiste  esta  dife- 
rencia, teniendo  en  la  base  40  milímetros  de  diáme- 
tro máximo  en  la  M.  ensenadensis  y 55  milímetros 
en  la  M.  patachónica.  Casi  puede  decirse  que  no 
hay  una  parte  del  calcáneo  de  esta  especie  que  sea 
igual  á la  correspondiente  del  calcáneo  de  la  otra. 

El  otro  hueso  es  el  metatarsiano  medio  del  pié 
derecho.  Es  bastante  mas  largo  y sobre  todo  mas 
grueso  que  el  mismo  hueso  de  la  M . patachónica  ; 
es  mas  arqueado  en  su  parte  superior  que  forma  una 
concavidad  muy  pronunciada,  y las  dos  pequeñas 
fosas  que  se  encuentran  una  á cada  lado  de  la  extre- 
midad distal  son  mucho  mas  profundas.  Este  hueso 
tiene  245  milímetros  de  largo  y su  extremidad  distal 
51  milímetros  de  ancho.  No  puedo  dar  mayores  da- 
tos ni  dibujos  por  encontrarse  los  originales  en  el 
Museo  La  Plata. 

Localidad.  — So  han  recojido  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata  en 
el  municipio  de  Rueños  Aires,  y en  las  excavacio- 
nes del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Moreno,  en  un  folleto  repartido  en  Julio  del 
presente  año  (1888)  que  lleva  por  título,  Informe 
preliminar  del  Museo  La  Plata  durante  el  pri- 
mer semestre  de  1888,  pretende  introducir  dos 
nuevas  supuestas  especies  procedentes  de  Monte 
Hermoso,  pero  de  una  manera  tan  informal  y poco 
correcta,  que  sería  de  no  creer  si  sobre  la  carátula 
no  se  leyera  impreso  el  nombre  del  autor.  He  aquí 
textualmente,  lo  que  dice  al  respecto,  en  el  folleto 
mencionado,  página  21 : 

« Macrauchenia  formosa,  n.  sp.  Especie  fun- 
dada sobre  una  muela,  de  un  animal  semejante  á 
Macrauchenia  patachónica,  pero  que  se  distin- 
gue por  tener  la  escavacion  del  costado  exterior  de 
la  muela,  menos  profunda  que  en  M.  patachónica, 
y porque  el  filo  que  divide  dichas  escavaeiones  no 
es  tan  aguda  como  en  esta. 

«Esta  muela  es  también  mas  corta  y la  disposición 
del  pozo  interno  posterior,  oblicúa  hácia  afuera. » 

« Macrauchenia  (?)  intermedia,  n.  sp.  Tene- 
mos un  fragmento  de  mandíbula  inferior  con  cua- 
tro muelas,  una  de  ellas  sin  cortar  la  encía,  de  un 
pequeño  perisodáctilo,  que  no  ha  tenido  mayor  ta- 
maño que  una  cabra.  No  ha  aún  sido  estudiado  por 
falta  de  tiempo  y de  elementos  suficientes  de  com- 
paración. » (sic). 


Una  sola  muela,  para  fundar  una  Macrauchenia 
formosa  es  poco  ; pero  sobre  ser  poco  no  nos  dice 
ni  si  es  de  la  mandíbula  inferior,  ó de  la  superior, 
ni  á qué  muela  de  la  dentadura  corresponde,  ni  las 
dimensiones,  etc.,  esto  es  peor  que  nomen  nudum 
es  nomen  v añilo quium.  Supongo  con  todo  que  se 
trata  de  una  muela  superior,  y en  ese  caso  no  veo 
ningún  carácter  particular  que  permita  separarla  de 
la  Macrauchenia  antiqua. 

En  cuanto  á la  Macrauchenia  (?)  intermedia 
diré  simplemente  que  no  es  correcto  dar  un  nuevo 
nombre  á un  objeto  que  el  autor  confiesa  no  cono- 
ce con  seguridad  ni  el  género,  ni  lo  ha  estudiado 
por  falta  de  tiempo  y de  elementos  (¿de  qué  clase?). 

Parece  que  ha  sido  una  especie  de  ofuscamiento 
producido  por  un  súbito  desarrollo  desordenado  del 
deseo  de  fundar  especies. 

La  nomenclatura  científica  es  cosa  demasiado  se- 
ria para  que  se  proceda  con  ella  con  tanta  lijereza. 
Nombres  técnicos  introducidos  con  tanta  inhabilidad 
y sin  motivo  alguno  que  los  justifique,  son  una  traba 
puesta  al  adelanto  de  la  ciencia  y á la  sencillez  de  la 
nomenclatura,  y deben  ser  por  consiguiente  arrojados 
al  carnero.  Pero  no  es  impertinente  poner  de  relie- 
ve tan  injustificado  proceder,  sobre  todo  cuando  par- 
te del  director  de  un  establecimiento  público,  que 
debería  dar  el  ejemplo  de  la  sensatez  para  no  acar- 
rearse en  el  extranjero  un  desprestigio  que  nos 
afectaría  mas  ó menos  directamente  á todos  los  que 
en  el  país  nos  ocupamos  de  historia  natural.  No  se 
emprenden  cierto  orden  de  investigaciones  cuando 
no  se  tiene  la  mente  tranquila,  ó falta  la  memoria. 


SCALABR1NITHERIUM  amegh. 


Scalabrinitherüm,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  Y,  p.  108  y 281,  a.  1883.  - Id.  t.  VIH, 
p.  82,  a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p.  110,  1886. 

Scalabrini,  Cartas  Científicas  al  General  E.  Racedo, 
p.  13,  1887. 

Toribio  E.  Ortiz,  Paleontolagía  de  Entre  Ríos,  a. 
1888. 

Palaeolherium  paranense,  Bravard,  Mono g . de  los  terr. 
mar.  e te..,  1858  (nomen  nudum). 

P.  Gervais,  Addil.  aux  recherch.  sur  les  mammif. 
foss.,  etc.  1862. 

Burmeister,  Descrip.  phijs.  de  la  Rep.  Arg . , t.  II, 
p.  244,  a.  1876. 

Macrauchenia,  Owen,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac. 
t.  III,  p.  133,  1885. 


534 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  primer  descubridor  de  este  animal  fué  Bravard 
quien  encontró  de  él  dos  fragmentos  de  muelas  que 
no  podían  de  ninguna  manera  permitir  una  determi- 
nación exacta,  pero  que  pareciéndole  correspondían 
por  la  forma  á uno  de  los  géneros  clásicos  europeos, 
los  clasificó  sin  duda  provisoriamente  como  de  un 
Palceotherium  americanum.  Burmeister,  en 
1876,  teniendo  ya  en  su  poder  las  colecciones  for- 
madas por  el  malogrado  naturalista  se  contenta  con 
mencionar  la  especiesobreda  autoridad  de  Bravard, 
agregando  que  este  conocía  muy  bien  el  género  Pa- 
lceotherium lo  que  equivalía  á manifestar  que  no 
era  dado  suponer  se  hubiera  equivocado.  Pero  Ger- 
vais  en  las  Memoires  ele  la  Sociélé  Géologique 
ele  France  , 2asérie,  t.  IX,  emite  la  opinión  de  que 
Bravard  tomó  por  Palseotherium  del  Paraná  dien- 
tes de  la  dentadura  de  leche  de  la  Macrauchenia, 
adhiriéndose  luego  Burmeister  á la  misma  opinión 
( Descrip . Phys.e te.,  t.  III,  pág.  482). 

Sin  embargo  ambos  hacían  una  suposición  que 
resultó  ser  errada,  pues  Bravard  había  fundado  la 
especie  sobre  restos  de  individuos  adultos  y no  so- 
bre muelas  de  leche,  pero  se  equivocó  en  la  deter- 
minación genérica,,  atribuyendo  á un  Palceotherium 
vestigios  que  procedían  de  un  animal  muy  distinto 
y exclusivamente  americano. 

Las  primeras  noticias  exactas  sobre  ese  animal  y 
sus  verdaderas  afinidades  fueron  dadas  por  mí  hace 
unos  6 años  en  el  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe. 
(t.  Y,  pág.  108,  1883),  fundándolas  sobre  dos  únicas 
muelas  superiores  de  un  individuo  muy  joven,  que 
me  fueron  facilitadas  por  el  profesor  Scalabrim. 
Demostré  que  ellas  procedían  de  un  género  muy 
distinto  del  Palseotherium  y mas  cercano  del  gé- 
nero sud-americano  Macrauchenia , pero  diferente 
también  de  este  á causa  del  cíngulo  basal  externo 
que  distinguía  las  muelas  superiores  del  nuevo  ani- 
mal,, que  nombré  Scalabrinitherium  en  honor  del 
señor  Scalabrim  que  con  tanto  empeño  había  em- 
prendido la  recolección  de  los  vertebrados  fósiles 
del  Paraná,  designando  la  especie  con  el  nombre  de 
Bravarcli  en  homenaje  á su  primer  descubridor. 
Pocos  meses  después  (mismo  tomo,  pág.  281)  agre- 
gaba la  descripción  de  un  fragmento  de  mandíbula 
inferior  con  tres  muelas,  y á principios  de  1885  di  á 
conocer  la  mayor  parte  de  la  dentadura  y parte  del 
cráneo  (t.  YIII,  pág.  82  y sig.) , confirmando  con 
todos  esos  materiales  mi  primera  determinación. 

Por  su  parte  el  Dr.  Burmeister,  describía  al  fin 
del  mismo  año  (Anal,  del  Mus.  t.  111,  ent.  XIV) 


un  cierto  número  de  dientes  aislados,  tratando  de 
probar  que  se  trata  simplemente  de  una  Macrau- 
chenia, pasando  por  alto  los  caractéres  distintivos 
que  yo  ya  había  observado  en  la  parte  anterior  del 
cráneo,  que  no  permiten  confundir  en  un  mismo 
género  el  Scalabrinitherium  y la  Macrauchenia, 
haciendo  al  mismo  tiempo  una  lamentable  confusión 
en  las  especies,  en  los  géneros  y hasta  en  las  'fami- 
lias, puesto  que  menciona  mandíbulas  inferiores 
evidentemente  de  Macrauchenia  ensenadensis 
como  de  M.  patachónica ; reúne  en  un  mismo  gé- 
nero tres  animales  tan  distintos  como  Macrau- 
chenia, Scalabrinitherium  y Oxyodontherium, 
é incluye  la  Macrauchenia  en  la  familia  de  los 
Palceotheridce,  que  comprende  animales  comple- 
tamente distintos,  que  no  tienen  otra  relación  con 
los  Macrauchenidce  que  la  de  ser  unos  y otros 
ungulados  de  dedos  impares. 

Al  año  siguiente  (1886)  hice  la  contra-crítica  de 
la  crítica  magistral  del  Dr.  Burmeister  poniendo 
en  evidencia  los  múltiples  caractéres  que  separan  á 
Scalabrinitherium  de  Macrauchenia,  insistiendo 
sobre  mis  primeras  denominaciones  específicas  que 
dicho  autor  cambió  sin  fundamento  para  ello  y sin 
consultar  ni  tener  para  nada  en  cuenta  las  leyes  de 
la  prioridad  y las  consideraciones  mutuas  que  res- 
pecto de  la  nomenclatura  se  dispensan  entre  sí 
los  naturalistas. 

No  insistiré  sobre  las  estensas  consideraciones 
que  he  espuesto  en  ese  trabajo  (Bol.  etc.,  t.  IX, 
p.  110  y sig.,  1886),  limitándome  en  esta  ocasión 
tan  solo  á esponer  brevemente  las  principales  dife- 
rencias que  existen  entre  Scalabrinitherium  y 
Macrauchenia,  según  los  escasos  materiales  que 
del  primer  género  he  podido  hasta  ahora  disponer, 
empezando  por  la  dentadura. 

De  los  incisivos  inferiores  del  Scalabrinithe- 
rium conozco  cuatro  ejemplares,  pertenecientes  á 
dos  especies  de  tamaño  distinto,  una  grande  y otra 
chica.  Estos  incisivos  se  distinguen  todos  por  dos 
impresiones  ó cavidades  internas  en  forma  de  Y 
separadas  por  una  columna  central  que  forma  la 
cúspide  de  la  corona,  con  un  cingulum  basal  interno 
y otro  externo  bien  desarrollado,  aunque  algo  obli- 
cuo. Los  incisivos  de  la  Macrauchenia  tienen 
siempre  raíces  mas  gruesas,  corona  mas  angosta  y 
mas  gruesa,  y carecen  siempre  (en  el  individuo 
adulto)  de  cingulum  basal  externo  *. 

C)  El  pequeño  incisivo  inferior  descrito  y figurado  por  Bcumeis- 


UNGULADOS 


535 


Del  canino  inferior  no  conozco  mas  que  la  parte 
superior  con  la  corona,  de  un  ejemplar  apenas  un 
poco  gastado  por  la  masticación.  Este  diente,  de 
corona  alta,  larga  y angosta,  se  distingue  también 
por  un  cingulum  basal  externo  de  mas  de  un 
milímetro  de  alto,  que  baja  oblicuamente  de  los 
ángulos  anterior  y posterior  hasta  la  base  de  la  co- 
rona en  donde  dá  Vuelta  en  forma  de  medio  círculo. 
El  canino  inferior  de  la  Macrauchenia  carece  ab- 
solutamente de  todo  vestigio  de  cingulum  basal 
externo. 

De  los  premolares  inferiores  del  Scalabrinithe- 
rium  conozco  seis  ejemplares  aislados.  Estos  dien- 
tes, corresponden  á los  dos  primeros  premolares, 
que,  como  los-lie  descrito  precedentemente,  son  de 
corona  comprimida,  alta,  larga  y estrecha,  un  poco 
convexa  en  el  lado  externo  y con  dos  grandes  cavi- 
dades en  el  interno,  separadas  por  una  columna 
perpendicular.  Tienen  un  cínguloó  reborde  interno 
que  pasa  encima  de  la  base  de  la  columna  perpen- 
dicular, y un  reborde  basal  externo,  muy  desarro- 
llado. Cada  uno  de  estos  premolares  tiene  dos 
raíces  bien  distintas,  que  se  separan  casi  inmedia- 
tamente después  de  la  parte  inferior  del  esmalte  de 
la  corona  y de  forma  divergente,  muy  separada  la 
una  de  la  otra.  Estas  raíces  como  continuación  de 
la  corona  son  completamente  rectas,  siéndolo  por 
consiguiente  también,  cada  uno  de  los  dientes  en  su 
forma  general. 

Los  dos  primeros  premolares  de  Macrauchenia, 
son  de  corona  mas  corta  en  sentido  ántero-posterior, 
pero  mas  ancha,  con  un  cingulum  interno  poco 
desarrollado,  y sin  ningún  vestigio  de  cíngulo  basal 
externo.  La  raíz  forma  la  continuación  de  la  corona 
mas  ó menos  hasta  la  mitad  de  su  largo,  bifurcán- 
dose solo  en  su  mitad  inferior,  pero  sin  que  las 
raíces  se  separen  mucho  la  una  de  la  otra,  y con 
una  curva  muy  pronunciada  de  toda  la  raíz,  lo  que 
dá  á estos  premolares  una  forma  bastante  distinta 
de  los  del  Scalabrinitherium  \ 

teu  (lám.  III,  fig.  20  A A’i  como  de  una  Macrauchenia  terciaria 
no  tiene  los  caractéres  del  Scalabrinitherium,  faltándole  el  cingulum 
basal  externo,  como  que  procede  de  un  género  distinto,  el  Oxyo- 
donlherium. 

1 El  Dr.  Burmeister  describe  dos  premolares  de  la  que  cree 
Macrauchenia  terciaria  (obra  cit.,  pág.  128),  pero  el  dibujo  de 
esas  dos  piezas  (lám.  III,  fig.  7,  II  y III),  no  corresponde  en  nada 
á los  primeros  premolares  del  Scalabrinitherium,  pues  esos  dien- 
tes lejos  de  presentarse  con  raíces  separadas  desde  el  cuello  del 
diente,  se  presentan  con  una  raíz  única  como  continuación  de  la 
corona,  que  solo  se  bifurca  á una  distancia  considerable,  como 


El  tercer  premolar  inferior  de  Scalabrinitherium, 
del  que  conozco  el  ejemplar  implantado  en  el  frag- 
mento de  maxilar  descrito  en  mi  segunda  memoria 
sobre  los  fósiles  del  Paraná  (Bol.,  etc.,  t.  V,  pág. 
282),  es  en  su  forma  general  idéntico  á los  dos  pre- 
cedentes distinguiéndose  solo  por  un  tamaño  un 
poco  mayor,  y por  presentar  en  su  borde  posterior 
una  arista  perpendicular  externa  bastaute  elevada 
que  desciende  hasta  el  cíngulo  basal.  Esta  arista 
perpendicular,  que  falta  en  los  premolares  primero 
y segundo,  existe  también  en  el  premolar  corres- 
pondiente de  la  Macrauchenia , como  también  en 
los  premolares  primero  y segundo,  aunque  mas 
rudimentaria.  Pero  á pesar  de  esta  similitud,  el 
premolar  tercero  de  Macrauchenia  se  distingue 
siempre  del  correspondiente  del  Sea  la  brinitherium 
por  la  falta  de  cíngulo  basal  externo,  y por  las  raíces 
que  se  unen  en  una  en  su  parte  superior,  mucho 
antes  de  llegar  al  cuello  del  diente  L. 

El  cuarto  premolar  inferior  del  Scalabrinithe- 
rium, está  dividido  por  un  surco  perpendicular 
externo  profundo,  en  dos  lóbulos  algo  desiguales, 
el  anterior  un  poco  mas  grande  que  el  posterior, 
y con  un  cíngulo  basal  externo  poco  marcado.  El 
diente  correspondiente  de  la  Macrauchenia  pre- 
senta una  forma  parecida,  pero  carece  absoluta- 
mente de  todo  vestigio  de  cíngulo  basal  externo. 

El  primer  verdadero  molar  inferior  del  Scalabri- 
nitherium, aunque  de  la  misma  forma  general  que  el 

sucede  con  los  premolares  de  la  Macrauchenia,  pero  se  distinguen 
de  estos  por  un  cíngulo  basal  externo  de  un  desarrollo  enorme, 
y dispuesto  de  un  modo  distinto  del  que  caracteriza  los  premo- 
lares de  Scalabrinitherium  en  los  que  asciende  oblicuamente  de 
abajo  hacia  arriba  y adelante,  mientras  que  en  los  premolares 
figurados  por  el  autor,  el  cíngulo  basal  muy  desarrollado  en  la 
parte  inferior,  asciende  de  un  modo  mas  regular  y uniforme  en 
sus  bordes  perpendiculares  anterior  y posterior. 

1 El  Dr.  Burmeister  en  su  nueva  descripción  de  la  dentadura 
de  la  mandíbula  inferior  de  la  Macrauchenia  (obra  cit. , pág.  126), 
describe  el  premolar  tercero  como  dividido  por  un  surco  externo 
mediano  en  dos  lóbulos.  El  premolar  tercero  de  la  verdadera 
Macrauchenia  patachónica  como  el  del  Scalabrinitherium  nunca 
presentan  esta  división  en  dos  partes,  siendo  en  ambos  animales 
de  una  forma  igual  á los  premolares  precedentes.  La  mandíbula 
del  individuo  joven  ya  mencionada,  sobre  que  funda  el  autor 
su  nueva  descripción,  presenta  en  efecto  el  tercer  premolar  de 
tamaño  mas  considerable  que  los  precedentes  y con  un  surco 
perpendicular  externo  poco  profundo  que  la  divide  en  dos  lóbulos 
desiguales,  el  anterior  mas  grande  que  el  posterior,  y con  un 
cíngulo  basal  bien  desarrollado,  presentando  así  la  muela  una 
conformación  muy  parecida  á la  correspondiente  del  Oxyodonthe- 
rium,  lo  que  unido  á las  demás  particularidades  que  presenta  el 
resto  de  la  dentadura,  me  confirma  en  la  opinión  de  que  se  trata 
de  un  animal  genéricamente  distinto  de  la  Macrauchenia. 


536 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


correspondiente  de  la  Macrauchenia,  se  distingue 
también  por  un  cíngulo  basal  externo,  aunque  no 
muy  desarrollado. 

Los  dos  últimos  verdaderos  molares  inferiores 
de  Scalabrinitherium  son  los  dientes  que  mas 
parecido  tienen  con  los  de  la  Macrauchenia,  de  los 
que  sin  embargo  también  se  distinguen  por  un  cerro 
accesorio  muy  pronunciado  que  se  levanta  del  fondo 
déla  cavidad  interna  posterior  de  cada  muela  hasta 
la  corona. 

De  los  incisivos  superiores  del  Scalabrinithe- 
rium no  conozco  ningún  ejemplar  completo.  En  la 
parte  anterior  del  fragmento  de  cráneo  descrito  en 
mi  memoria  precedente,  solo  existen  las  raíces, 
faltando  la  corona,  de  modo  que  no  se  puede  conocer 
la  forma  de  esta  á lo  menos  de  un  modo  exacto;  sin 
embargo,  algunos  pequeños  fragmentos  parecen 
demostrar  que  también  los  incisivos  superiores 
estuvieron  provistos  de  un  pequeño  reborde  basal 
externo. 

Una  diferencia  muy  notable  aparece  entre  el 
diente  canino  superior  de  macroquenia  y de  escala- 
briuiterio.  En  mi  última  memoria,  describí  el  canino 
superior  del  escalabriniterio  como  teniendo  dos 
raíces  distintas,  divisando  una  fisura  perpendicular 
interna  que,  suponía  por  analogía,  se  encontraría 
también  en  el  externo  que  estaba  cubierto  por  are- 
nisca dura,  pero  desembarazada  la  pieza  de  la  ganga 
que  la  envolvía,  aparece  el  canino  con  una  raíz 
única,  con  un  surco  perpendicular  interno  que  no 
alcanza  á dividirla  en  dos  partes,  mientras  que  en 
Macrauchenia  el  canino  superior  tiene  dos  raíces 
bien  distintas  que  se  implantan  en  alveolos  separados, 
en  vez  del  alveolo  único  que  recibe  la  raíz  del  ca- 
nino del  escalabriniterio,  diferencia  por  sí  sola  de 
valor  genérico  indisputable.  Además,  este  diente 
en  el  escalabriniterio  está  separado  del  incisivo  y 
del  primer  premolar  que  le  sigue  por  un  ancho  dias- 
tema,  con  una  corona  de  forma  algo  elíptica,  inter- 
mediaria entre  la  del  premolar  y la  del  incisivo  in- 
mediatos, mas  ó menos  del  mismo  alto  que  en  estos 
y provisto  de  un  reborde  basal  externo  muy  de- 
sarrollado. 

Los  cuatro  premolares  que  siguen  al  canino,  muy 
apretados  el  uno  al  otro,  van  aumentando  de  tamaño 
del  primero  al  último,  pareciéndose  en  su  forma  ge- 
neral á los  de  la  Macrauchenia  como  lo  demuestra 
la  cara  externa  en  la  que  solo  muestran  dos  aristas 
perpendiculares  como  en  este  género,  una  anterior 
y otra  posterior,  pero  se  distinguen  siempre  por  el 


reborde  basal  externo,  tan  desarrollado  que  alcanza 
hasta  tres  milímetros  de  alto,  reborde  que  falta  en 
los  premolares  superiores  de  la  macroquenia  ó es 
en  ellos  completamente  rudimentario. 

La  diferencia  entre  ambos  géneros  es  aún  mas 
acentuada  en  los  verdaderos  molares  superiores, 
pues  si  bien  la  forma  general,  salvo  detalles  de  pe- 
queña importancia,  es  igual,  las  muelas  del  escala- 
briniterio como  lo  ha  dicho  muy  bien  el  Dr.  Bur- 
meister,  tienen  siempre  corona  mas  baja  y raíces 
mas  largas  que  las  de  las  muelas  de  la  macroquenia. 
Además  cada  una  de  las  muelas  superiores  del  esca- 
labriniterio  está  provista  de  un  reborde  basal  exter- 
no de  forma  muy  regular,  muy  desarrollado,  que 
une  la  base  de  las  tres  aristas  perpendiculares.  Este 
reborde  ó cíngulo,  falta  en  los  molares  superiores 
de  la  macroquenia,  no  encontrándose  de  él  ni  el  mas 
leve  vestigio,  carácter  diferencial  cuya  importancia, 
dadas  las  diferencias  va  indicadas  en  el  resto  de  la 

« j 

dentadura,  no  puede  desconocerse. 

Pero  no  solo  en  la  dentadura  existen  diferencias 
de  conformación  de  orden  genérico  entre  Scala- 
brinitherium y Macrauchenia , sino  también  en 
el  modo  de  implantación  de  los  dientes,  y en  la  con- 
formación de  la  parte  anterior  del  cráneo,  única  que 
hasta  ahora  se  conoce  del  Scalabrinitherium  de 
la  que  ya  di  una  breve  descripción  (Bol.  etc.,  t.  'VIH, 
pág.  86  y sig.),  de  la  que  se  desentiende  Burmeister 
pasándola  por  alto,  preocupado  únicamente  de  pro- 
bar la  identidad  genérica. 

Si  bien  la  forma  general  de  esta  parte  del  cráneo 
es  muy  parecida  á la  de  la  Macraucheniaj  las  ana- 
logías son  los  caractéres  de  familia  que  mas  órne- 
nos acentuados  deben  presentar  todos  los  macroqué- 
nidos,  pero  al  lado  de  estos  hay  diferencias  de  deta- 
lle tan  considerables  que  no  permiten  ni  por  un 
instante  considerarlas  como  simples  variaciones  es- 
pecíficas, teniendo  al  contrario,  á lo  menos  en  gran 
parte  un  valor  genérico  indiscutible. 

La  parte  anterior  del  cráneo  del  Scalabrinithe- 
rium se  parece  á la  Macrauchenia , sobre  todo  en 
su  parte  superior,  por  su  conformación  en  forma  de 
techo  continuado,  sin  trazas  de  apertura  nasal  ante- 
rior, que,  como  en  Macrauchenia,  se  encuentra 
mucho  mas  atrás;  pero  fácil  es  darse  cuenta  de  que 
constituyendo  este  principalmente  el  carácter  dife- 
rencial de  Macrauchenia  debe  constituir  un  carácter 
de  familia  común  á todos  los  macroquénidos.  Sin 
embargo  la  línea  mediana  superior  en  forma  de  cres- 
ta formada  por  la  interposición  del  vomer  entre  los 


UNGULADOS 


537 


maxilares  es  menos  desarrollada  y completamente 
nula  en  la  parte  anterior,  en  el  límite  del  hueso 
incisivo,  siendo  también  esta  parte  del  cráneo 
mas  angosta  en  escalabriniterio  que  en  macroque- 
nia. 

En  esta  parte  superior  del  rostro,  á pesar  de  ser 
de  un  individuo  muy  viejo  se  puede  seguir  distin- 
tamente la  sutura  del  intermaxilar  con  los  maxila- 
res, lo  que  no  sucede  con  individuos  de  macroque- 
nia  mas  jóvenes,  en  los  que  desaparecen  los  vesti- 
gios de  las  suturas  desde  una  edad  relativamente 
poco  avanzada.  La  sutura  del  intermaxilar  parte 
del  medio  de  ambos  caninos  dirigiéndose  luego  ha- 
cia atrás  hasta  alcanzar  la  línea  mediana  superior, 
de  modo  que  si  pudiera  separarse  el  intermaxilar 
el  alveolo  del  canino  quedaría  dividido  en  dos  partes, 
una  anterior  en  el  intermaxilar  y una  posterior  en 
los  maxilares.  La  parte  posterior  del  intermaxilar 
sobre  la  línea  mediana  perfectamente  distinta  alcan- 
za hasta  la  parte  anterior  del  segundo  premolar,  pe- 
ro en  el  lado  interno,  sobre  la  superficie  del  pala- 
dar no  se  distingue  la  sutúra  del  intermaxilar  sino  á 
trechos  muy  reducidos,  que  por  su  colocación  pa- 
recen demostrar  corría  directamente  de  uno  á otro 
canino. 

La  parte  anterior  del  cráneo  del  Scalabrinithe- 
rium, vista  por  su  parte  superior,  aparte  del  carác- 
ter de  familia  mencionado  difiere  mucho  de  la  Ma- 
crauchenia , pues  en  este  último  género  el  crá- 
neo se  angosta  de  atrás  hácia  adelante  hasta  el 
punto  ocupado  por  los  primeros  premolares,  y vuel- 
ve á enancharse  considerablemente  hácia  adelante, 
mientras  que  en  Scalabrinitherium  en  la  parte 
que  corresponde  de  los  últimos  premolares  á los 
primeros  incisivos,  el  cráneo  se  angosta  gradualmen- 
te de  atrás  hácia  adelante,  sin  enancharse  en  su  par- 
te anterior,  en  donde  al  contrario  el  enangostamien- 
to  es  aún  mas  pronunciado. 

El  paladar  presenta  las  mismas  diferencias  ; en 
Macrauchenia  es  muy  angosto  al  nivel  de  los  últi- 
mos premolares,  enanchándose  luego  gradualmente 
hácia  adelante  hasta  el  nivel  del  canino  á partir  del 
cual  el  enanchamiento  es  aún  mas  pronunciado, 
particularmente  en  la  región  ocupada  por  los  inci- 
sivos. En  Scalabrinitherium  el  paladar  conserva 
el  mismo  ancho  con  muy  cortísima  diferencia  en  el 
espacio  ocupado  por  los  premolares,  se  enancha  un 
poco  entre  los  caninos  y vuelve  luego  á enangostar- 
se de  un  modo  sorprendente  hácia  adelante  en  la 
región  que  comprende  los  incisivos,  carácter  muy 


particular  y casi  podría  decirse  anómalo  que  dis- 
tingue á este  animal  no  solo  de  la  Macrauchenia 
sino  también  de  todos  los  ungulados  en  general,  y 
de  valor  genérico  por  sí  solo. 

Los  agujeros  incisivos,  dada  la  prolongación  del 
intermaxilar  hácia  adelante,  parecen  colocados  mas 
hácia  atrás,  formando  dos  canales  mas  angostos  que 
en  Macrauchenia,  y que  en  vez  de  terminar  como 
en  este  género  en  su  parte  posterior  por  un  borde 
semi-circular  del  paladar,  se  prolongan  cada  uno  en 
forma  de  un  surco  angosto  y profundo,  que  penetra 
en  el  paladar  hácia  atrás.  Cada  uno  de  estos  aguje- 
ros anchos  y cortos  en  la  Macrauchenia  en  laque 
con  la  impresión  correspondiente  tienen  tO  milíme- 
tros de  ancho  y 30  milímetros  de  largo,  solo  tienen 
en  Scalabrinitherium  5 milímetros  de  ancho,  pero 
38  milímetros  de  largo.  Los  dos  agujeros  incisivos 
ocupan  en  el  paladar  de  la  Macrauchenia  un  es- 
pacio de  25  milímetros  de  ancho  y en  Scalabrini- 
therium solo  10  milímetros,  lo  que  en  parte  está 
en  relación  con  el  ancho  respectivo  del  paladar  en 
este  punto  en  ambos  géneros,  de  41  milímetros  en 
Scalabrinitherium  y de  70  milímetros  e n Macrau- 
chenia. Este  ancho  considerable  del  paladar  de 
macroquenia  no  está  en  relación  con  la  talla  de  am- 
bos animales,  pues  la  parte  existente  del  cráneo  del 
escalabriniterio  de  la  extremidad  anterior  al  tercer 
premolar  tiene  casi  el  mismo  largo  que  en  macro- 
quenia, lo  que  prueba  que  la  diferencia  de  talla  no 
era  muy  considerable,  pero  que  el  escalabriniterio 
era  proporcionalmente  mas  largo  y mas  delgado,  de 
una  estructura  general  mas  esbelta. 

Una  diferencia  muy  notable  entre  ambos  animales 
aparece  también  en  la  colocación  de  los  agujeros  pa- 
latinos, que  empiezan  en  la  macroquenia  casi  en  la 
paste  posterior  del  paladar,  al  nivel  de  la  antepe- 
núltima muela  y vienen  á reunirse  por  una  larga 
impresión  en  el  agujero  incisivo.  Estas  impresiones 
faltan  en  escalabriniterio  estando  probablemente 
reemplazadas  por  los  dos  surcos  angostos,  profun- 
dos y muy  cortos  que  se  extienden  detrás  de  los 
agujeros  incisivos  como  una  prolongación  de  estos, 
pero  que  terminan  sin  duda  en  su  parte  posterior 
en  una  perforación  que  representa  el  foramem  pa- 
latinum.  Parece  también  que  el  paladar  forma  una 
concavidad  mas  pronunciada  en  escalabriniterio  que 
en  macrauquenia,  á lo  menos  en  su  parte  anterior. 

Pero  las  mas  grandes  diferencias  entre  el  paladar 
de  escalabriniterio  y de  macroquenia  se  presentan 
en  la  parte  anterior,  en  la  región  que  comprende  los 


68 


538 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


incisivos.  Esta  parte  se  ha  visto  que  se  enancha  con- 
siderablemente en  macroquenia  mientras  que  al  con- 
trario se  angosta  de  un  modo  sorprendente  en  esca- 
labriniterio.  Resulta  de  aquí  que  en  macroquenia  la 
parte  anterior  del  cráneo  forma  por  el  intermaxilar 
un  ancho  semi- círculo,  mientras  que  en  escalabrini- 
terio  toma  una  forma  muy  angosta,  casi  puntiaguda. 
Esta  conformación  tan  diferente  produce  también, 
como  es  consiguiente,  una  diferencia  enorme  en  el 
modo  de  implantación  de  los  dientes,  tan  distinto  en 
ambos  animales  que  también  bastaría  para  justificar 
su  separación  como  géneros  distintos.  Así  en  la  ma- 
croquenia los  seis  incisivos  están  colocados  en  esta 
parte  anterior  del  intermaxilar,  enanchada  en  for- 
ma de  semi-círculo,  á muy  corta  distancia  uno  de  otro 
á escepcion  de  los  dos  medianos,  que  están  separa- 
dos por  un  pequeño  diastema.  En  escalabriniterio, 
al  contrario,  los  caninos  y los  incisivos  están  colo- 
cados á los  lados  del  cráneo  y del  paladar,  bien  sepa- 
rados irnos  de  otros,  formando  la  continuación  casi 
en  línea  recta  de  la  série  dentaria  de  cada  maxilar, 
á escepcion  de  los  dos  incisivos  medianos  que  se 
separan  un  poco  de  esta  línea,  hácia  adentro,  es- 
tando así  colocados  en  la  parte  anterior  del  cráneo, 
fuera  de  la  línea  dentaria,  pero  separados  el  uno 
del  otro  por  un  diastema  mucho  mayor  que  en  ma- 
croquenia, é implantados  de  un  modo  muy  diver- 
jente,  de  manera  que  el  diastema  que  los  separa,  de 
13  milímetros  de  ancho  sobre  el  hueco,  debía  pasar 
de  20  milímetros  en  la  corona,  mientras  que  las  raí- 
ces converjiendo  sobre  la  línea  mediana  del  incisivo 
deben  tocarse  por  la  base. 

El  conjunto  de  caractéres  enumerados,  particula- 
res del  antiguo  aliado  de  la  macroquenia,  muestran 
que  se  trata  de  una  forma  mas  distinta  del  género 
Macrauchenia,  que  no  era  dado  suponerlo,  y es 
permitido  deducir  de  ello  que  las  demás  partes  del 
esqueleto  aún  desconocidas  deben  igualmente  pre- 
sentar diferencias  mas  ó menos  del  mismo  valor. 


Scalabrinitherium  Bravardi  Amegh. 

(Pl.  XXIII,  fig.  i á 10;  pl.  XXIV,  fig.  14  á 17;  pl.  xxvii,  fig.  ís  y 13;  pl. 
xxxm,  fig.  n;  pl.  lxx,  fig.  8;  pl.  lxxt,  fig.  2,  3,  4 y is; 
pl.  LXXIII,  fig.  1,  2 y 3) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  Y,  p. 
108  y 281,  1883. — Id.  t.  VIH,  p.  82,  1885.  — Id. 
t.  IX,  p.  132,  a.  1886. 

Macrauchenia  paranensis,  Burmeister,  An.  del  Alus.  Nac., 
t.  III,  ent.  XIV,  133,  Diciembre  de  1885. 


Esta  es  la  especie  típica  del  género,  y aquella  cu- 
yos restos  se  encuentran  en  mayor  abundancia.  He 
podido  examinar  de  ella  casi  toda  la  dentadura,  y 
constatar  que  por  la  talla  se  acercaba  de  la  Macrau- 
chenia patachónica. 

La  pieza  mas  notable  que  conozco  es  la  parte  an- 
terior de  un  cráneo  que  comprende  el  intérmaxilar  y 
parte  anterior  de  los  maxilares  y del  paladar,  con 
los  incisivos  y caninos  ó alveolos  correspondientes 
y los  tres  premolares  que  siguen  en  cada  lado.  Los 
dientes  tienen  la  corona  casi  completamente  gastada 
por  la  masticación,  y en  los  huesos  han  desaparecido 
casi  por  completo  las  trazas  de  las  suturas  que  los 
unen,  lo  que  prueba  que  se  trata  de  un  individuo  su- 
mamente viejo.  Es  este  fragmento  que  me  ha  servi- 
do de  base  para  establecer  los  caractéres  diferencia- 
les entre  Macrauchenia  y Scalabrinitherium 
por  lo  que  concierne  á la  parte  anterior  del  crá- 
neo. 

La  parte  anterior  del  intermaxilar  presenta  los 
dos  incisivos  del  medio  implantados  de  un  modo  cli- 
verjente  quedando  entre  uno  y otro  en  el  borde  al- 
veolario,  un  espacio  considerable,  deprimido  en 
forma  de  cavidad  en  su  parte  superior.  Los  tres  in- 
cisivos de  cada  lado  también  están  separados  entre 
si  pero  por  espacios  menos  considerables. 

El  canino,  sumamente  gastado  y con  un  principio 
de  división  en  dos  raíces,  es  de  corona  elíptica  y 
parecida  á la  de  los  primeros  premolares,  con  un 
fuerte  reborde  de  esmalte  en  la  base  de  la  corona 
sobre  el  lado  interno. 

Los  tres  molares  que  siguen  muy  gastados  en  la 
corona  en  la  que  no  queda  ningún  vestigio  de  re- 
pliegues ni  de  pozos  de  esmalte,  aumentan  de  tama- 
ño hacia  atrás,  presentan  en  su  parte  externa  en 
la  base  de  la  corona  un  cíngulo  ó reborde  de  esmal- 
te de  3 milímetros  de  alto,  y están  muy  apretados 
unos  á otros. 

Dimensiones 

Longitud  de  la  parte  superior  del  cráneo  á partir  del  borde 
anterior  del  intermaxilar  hasta  encima  de  la  parte  poste- 
rior del  p. 0ra132 

Alto  del  cráneo  encima  del  p.  -,  siguiendo  la  convexidad 
externa  que  parte  del  borde  alveolar  y termina  en  la  lí- 
nea media  superior  en  que  se  unen  ambos  maxilares....  0.058 

Diámetro  transverso  del  cráneo  encima  de  los  i.  - 0.030 

Diámetro  transverso  del  cráneo  encima  de  los  caninos 0.058 

Diámetro  transverso  del  cráneo  encima  de  los  p.- 0.068 

Longitud  de  la  parte  existente  del  paladar  á partir  de  la 
parte  anterior  del  intermaxilar  á la  parte  posterior  del  p.  2.  0. 120 


UNGULADOS 


539 


i.  I. 
i. 

i 3 

Diámetro  transverso  del  paladar  entre  los 

' caninos... 

P»  - 

P-  ~ 

Ancho  del  diastema  que  separa  entre  si  los  dos  incisivos 

medios  (i.  i) 

i.  i é i.  i 

i 1 p i 3 # m ...r 

Ancho  del  diastema  entre  ’ 

i.  í y el  c.  - 

c.iy  p-  - 

Diámetro  de  la  base  de  la  corona  del  i.  2-  sobre  el  borde  al- 


veolar  

Diámetro  de  la  base  de  la  corona  del  i.  - sobre  el  borde 

alveolar 

Diámetro  de  la  base  de  la  corona  del  i.  - sobre  el  borde 
alveolar 

Diámetro  del  c.  ~ 

r.. , , . , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - ¡ 1 

( transverso 

, n , o ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - } , 

( transverso 

, , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - 1 r 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  incisivos 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  premolares 

Distancia  del  borde  anterior  del  i.  - á la  parte  posterior  del 

P-  - 


ántero-posterior 
transverso  


0.015 

0.019 

0.039 

0.012 

0.036 

0.035 


0.011 

0.001 

0.006 

0.001 

0.004 


0.008 

0.009 

0.009 

0.015 

0.010 

0.020 

0.015 

0.022 

0.017 

0.021 

0.017 

0.037 

0.060 

0.117 


Además  de  esta  pieza,  conozco  de  la  mandíbula 
superior  cuatro  dientes  aislados,  el  premolar  tercero, 
y los  tres  verdaderos  molares. 

El  p.  todavía  poco  gastado,  tiene  una  corona 
baja  en  el  lado  interno  y alta  en  el  externo,  con  dos 
grandes  pozos  de  esmalte  en  la  corona,  uno  en  el 
ángulo  interno  anterior  y el  otro  en  el  posterior,  y 
otro  pozo  aislado  mucho  mas  pequeño  en  el  centro 
de  la  corona.  La  cara  externa  presenta  una  arista  per- 
pendicular mediana,  como  los  verdaderos  molares, 
y un  cíngulo  basal  bien  desarrollado  que  baja  sobre 
los  ángulos  anterior  y posterior,  formando  las  aristas 
perpendiculares.  Tiene  la  corona  22  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  1 8 milímetros  de  diámetro 
transverso,  10  milímetros  de  alto  en  el  lado  interno 
y 22  milímetros  sobre  el  externo.  Las  raices  eran 
en  número  de  tres,  no  muy  separadas,  una  ancha 
sobre  el  lado  interno  y dos  mas  finas  y largas  sobre 
el  externo,  de  las  que  solo  hay  una  entera,  de  base 
cerrada  y 20  milímetros  de  largo. 

El  m.  -,  es  de  corona  mas  cuadrada,  con  raíces  mas 
cortas  y mas  separadas.  Tiene  25  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 19  milímetros  de  diámetro 
transverso.  Las  raíces  son  anchas  y delgadas,  de  10 
á 20  milímetros  de  largo.  En  la  cara  externa,  en  las 
cavidades  formadas  por  las  tres  aristas  perpendicu- 


lares, se  ha  conservado  en  parte  el  depósito  de  ce- 
mento que  rodeaba  la  corona  de  la  muela,  con  un 
espesor  de  2 á 3 milímetros. 

El  m.  - es  de  tamaño  un  poco  mayor,  y de  corona 
relativamente  mas  larga  y mas  estrecha,  con  cuatro 
pozos  de  esmalte  en  la  corona,  uno  en  el  medio,  uno 
en  el  ángulo  interno  anterior,  otro  en  el  ángulo  in- 
terno posterior,  y el  cuarto  sobre  el  borde  interno 
entre  los  dos  precedentes.  La  corona,  sumamente 
' baja  sobre  el  lado  interno,  y alta  en  el  externo,  tie- 
ne 30  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  17 
milímetros  de  diámetro  transverso,  5 milímetros  de 
alto  sobre  el  lado  interno  y 25  milímetros  sobre  el 
externo.  Las  tres  aristas  perpendiculares  externas 
son  muy  altas,  reuniéndose  en  la  base  para  formar 
un  cíngulo  elevado  que  limita  conjuntamente  con  las 
aristas,  dos  cavidades  perpendiculares  anchas  y 
profundas,  en  las  que  se  conservan  trozos  de  la  capa 
de  cemento  que  envolvía  la  muela,  con  un  espesor 
de  2 á 4 milímetros.  Las  raíces,  como  siempre,  en 
número  de  tres,  son  anchas,  gruesas,  cortas  y bien 
separadas. 

El  m.  - aunque  de  la  misma  forma  general,  se 
distingue  por  un  tamaño  todavía  mas  considerable, 
y por  una  corona  un  poco  mas  ancha  en  la  parte  an- 
terior y mas  angosta  en  la  posterior.  Tiene  35  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  22  milímetros 
de  diámetro  transverso  en  la  parte  anterior,  16  en 
la  parte  posterior,  7 milímetros  de  alto  sobre  el  lado 
interno  y 35  sobre  el  externo.  Las  tres  raíces,  muy 
separadas  una  de  otra,  son  anchas,  gruesas  y muy  cor- 
tas, no  teniendo  la  mas  larga  mas  que  16  milímetros. 

De  la  mandíbula  inferior  conozco  : 

Un  incisivo  inferior  mediano  de  un  individuo  muy 
joven  y con  la  corona  apenas  atacada  por  la  mastica- 
ción; es  ancho,  aplastado,  y encorvado  sobre  sí 
mismo  casi  en  forma  de  cuchara.  En  su  cara  externa 
el  esmalte  se  continúa  sin  interrupción  hasta  la  raíz; 
en  la  parte  interna  la  capa  de  esmalte  termina  en  la 
base  en  un  reborde  ó cingulum  muy  pronunciado, 
de  cuya  parte  media  sale  una  arista  que  amanera  de 
lo  que  sucede  con  los  premolares  se  dirije  hasta  la 
corona  en  donde  está  un  poco  atacada  por  la  masti- 
cación formando  como  una  especie  de  estribo.  Esta 
arista  divide  la  cara  interna  en  dos  partes  que 
forman  dos  cavidades  que  debian  llenarse  en  la 
edad  mas  avanzada.  La  corona  tiene  13  milímetros 
de  ancho,  8 milímetros  de  grueso,  15  milímetros  de 
largo  la  parte  interna  esmaltada,  y 25  milímetros  la 
externa  ó anterior. 


540 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Otro  incisivo  inferior  que  parece  ser  el  tercero  del 
lado  izquierdo  y procedente  de  un  individuo  com- 
pletamente adulto,  es  un  poco  arqueado,  aplastado 
en  forma  de  pala  particularmente  en  su  parte  supe- 
rior, enanchándose  gradualmente  de  la  base  hacia 
arriba.  La  corona,  de  20  milímetros  de  ancho,  es  muy 
estrecha  y bastante  alta,  un  poco  convexa  en  el  lado 
externo,  y con  dos  impresiones  en  el  interno,  separa- 
das por  una  columna  mediana  poco  marcada.  En  la 
cara  externa  existe  un  reborde  bien  marcado  que  sube 
oblicuamente  de  la  parte  posterior  de  la  base  de  la 
corona  á la  parte  anterior  y superior  de  la  misma. 
En  el  lado  interno  hay  también  un  reborde  basal  que 
sube  por  encima  de  la  columna  mediana,  descen- 
diendo el  esmalte  mas  abajo  en  la  cara  externa  que 
en  la  interna.  La  corona  tiene  18  milímetros  de 
largo  y el  diente  de  la  cúspide  de  la  corona  á la  parte 
posterior  de  la  raíz,  31  milímetros  de  largo,  pero 
la  base  está  rota,  de  modo  que  su  largo  total  cuando 
intacto  debía  ser  de  unos  cuatro  centímetros. 

Del  canino  inferior  solo  conozco  la  corona  y aún 
incompleta.  La  parte  externa  es  ligeramente  ondu- 
lada, elevándose  en  el  centro  en  forma  de  cúspide 
elevada,  con  una  longitud  de  28  milímetros  y un 
cíngulo  externo  regular  de  mas  de  2 milímetros  de 
elevación  que  sube  hácia  arriba  en  los  dos  bordes 
perpendiculares  anterior  y posterior. 

De  los  premolares  inferiores  conozco  tres  ejem- 
plares aislados  que  supongo  proceden  del  pm.  ¥y 
p.  -.  Estos  premolares,  deforma  muy  parecida  unos 
á otros,  son  muy  comprimidos  lateralmente,  de 
corona  alta,  comprimida  y elevada  en  el  centro  en 
forma  de  cúspide  y con  dos  raíces  largas  y diverjen- 
tes.  La  cara  externa  de  la  corona  es  un  poco  convexa 
y se  levanta  en  el  medio  en  forma  de  cúspide  com- 
primida, mientras  el  lado  interno  presenta  dos  cavi- 
dades separadas  por  una  columna  perpendicular 
mediana  angosta  y elevada  cuya  parte  superior  se 
une  á la  cúspide  externa  en  forma  de  caballete 
transversal.  El  borde  de  esmalte  que  limita  estas 
dos  cavidades  pasa  por  encima  de  la  base  de  la 
columna  mencionada,  formando  un  gran  cíngulo  ba- 
sal muy  desarrollado  también  sobre  el  lado  externo. 
La  corona  de  estos  ejemplares  que  se  encuentran  en 
diversos  estados  de  desgastamiento,  tiene  de  23  á 
26  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  de  12 
á 14  milímetros  de  diámetro  transverso,  y 20  milí- 
metros de  alto  aquella  que  está  menos  gastada  por 
la  masticación.  El  largo  de  las  raíces  en  el  único 
premolar  bien  intacto  es  de  23  milímetros. 


Un  ejemplar  del  p.  T del  lado  derecho  y de  un 
individuo  bastante  viejo  de  modo  que  presenta  la 
corona  muy  gastada.  Está  dividido  por  un  surco 
perpendicular  externo  muy  profundo  en  dos  lóbulos 
de  tamaño  desigual,  el  anterior  mas  grande  y el  pos- 
terior mas  pequeño.  En  el  lado  interno  muestra  una 
columna  perpendicular  mediana  ancha  y aplastada, 
que  separa  dos  cavidades,  de  las  que  la  anterior  pre- 
senta en  su  fondo  un  apéndice  ó columna  perpendi- 
cular suplementaria.  Existe  un  reborde  de  esmalte 
interno  situado  algo  mas  arriba  del  cuello  que  pasa 
por  encima  de  la  base  de  la  columna  mediana  inter- 
na, y un  cíngulo  basal  externo  bien  desarrollado,  que 
asciende  oblicuamente  hácia  arriba  en  las  caras  an- 
terior y posterior.  La  parte  inferior  se  prolonga 
formando  dos  raíces  muy  separadas,  largas  y casi 
paralelas,  de  27  milímetros  de  largo  y cerradas  en 
la  base.  La  corona  tiene  30  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  13  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso y 16  milímetros  de  alto. 

Un  fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado 
derecho  con  el  borde  alveolario  y la  parte  inferior 
de  la  mandíbula,  en  el  que  se  encuentran  implanta- 
dos tres  dientes  que  supongo  sean  el  p.  ¡ y 7 y 
el  m.  -,  que  por  el  estado  de  desgastamiento  de  la 
corona  si  bien  se  conoce  no  proceden  de  un  indivi- 
duo muy  viejo,  era  sin  embargo  completamente 
adulto.  La  forma  general  de  esta  parte  de  la  mandí- 
bula no  parece  muy  distinta  de  la  de  Macrauche- 
nia  patachónica,  pero  es  notablemente  mas  peque- 
ña. En  el  fragmento  existente  el  alto  de  la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula,  disminuye  de  atrás  hácia 
adelante  en  una  proporción  mayor  que  en  la  de 
Macrauchenia.  El  p.  7 se  parece  completamente  á 
los  ejemplares  sueltos  ya  descritos. 

El  p.  - es  un  poco  mas  gastado  que  el  arriba 
mencionado,  dividido  al  lado  externo  por  un  surco 
perpendicular  profundo  en  dos  lóbulos  desiguales, 
el  anterior  un  poco  mas  grande  que  el  posterior,  y 
con  un  cíngulo  basal  un  poco  menos  desarrollado 
que  en  el  premolar  precedente.  En  el  lado  interno 
cada  lóbulo  muestra  una  cavidad  bastante  desarro- 
llada, ancha  arriba  y mas  angosta  abajo. 

El  m.  y presenta  la  corona  mucho  mas  gastada  y 
con  las  cavidades  internas  mas  cortas  y estrechas, 
pero  mas  profundas  terminando  en  un  fondo  en 
forma  de  V que  producen  en  la  corona  dos  pliegues 
entrantes  de  esmalte,  uno  en  cada  lóbulo.  La  cara 
externa  está  dividida  en  dos  lóbulos  mas  iguales,  la 
columna  interna  es  mas  ancha  y aplastada,  y el  ribete 


UNGULADOS 


541 


de  esmalte  que  pasa  por  encima  formando  el  cíngulo 
se  encuentra  colocado  bastante  mas  arriba  que  la 
base  de  la  corona,  y poco  desarrollado. 


Dimensiones 


Alto  de  la  mandíbula  debajo  del  | ^ ® 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  p.  ,,  p.  7 y m.  j. . . . 

Alto  de  la  corona  del  p.  3 

_ , , , , , C ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  del  p.-j  \ trangyerso 

Alto  de  la  corona  del  p.  7 

Diámetro  del  p.  7 f ántero-posterior 

( transverso 

Alto  de  la  corona  del  m.  - 

Diámetro  del  m._  j ántero-posterior 

( transverso 


0m036 

0.011 

0.076 

0.010 

0.024 

0.006 

0.020 

0.026 

0.006 

0.019 

0.025 

0.011 


Otro  fragmento  de  mandíbula  que  comprende  la 
parte  posterior  de  la  rama  horizontal  del  lado  dere- 
cho en  el  que  se  encuentran  implantadas  las  dos 
últimas  muelas  inferiores.  Esta  parte  de  la  mandí- 
bula, salvo  su  tamaño  mas  pequeño,  es  igual  á la  de 
Macrauchenia. 

Las  dos  últimas  muelas  implantadas  en  este  frag- 
mento (m.  j y m.  5)  , difieren  de  las  demás  muelas 
del  mismo  animal  por  la  ausencia  del  reborde  de 
esmalte  en  la  base  de  la  corona  en  el  lado  interno. 
En  cuanto  al  cingulum  del  lado  externo,  apenas  se 
ven  pequeñísimos  vestigios  que  descienden  de  los 
ángulos  internos  anterior  y posterior  para  desapa- 
recer completamente  antes  de  llegar  al  borde  alveo- 
lario,  pero  no  he  podido  asegurarme  de  que  real- 
mente no  exista  el  cingulum  en  la  base  misma  de 
la  corona,  pues  esta  penetra  en  el  alveolo  escapando 
á la  observación. 

Estas  muelas  á pesar  de  su  aparente  similitud 
con  las  mismas  de  la  Macrauchenia,  producida  por 
la  falta  de  cingulum  b asal  ó su  pequeño  desarrollo, 
difieren  de  las  de  dicho  género  en  que  el  lóbulo 
posterior  de  los  verdaderos  molares  excavado  en  el 
lado  interno  para  formar  una  gran  cavidad  en  forma 
de  arco  de  círculo  y de  fondo  cóncavo,  presenta 
aquí  un  cerro  intermediario  suplementario  que  se  le- 
vanta en  forma  de  columna  desde  la  base  de  la  corona 
y llega  hasta  la  cúspide  en  donde  forma  por  el  desgas- 
tamiento que  produce  la  masticación  un  estribo  que 
parte  del  fondo  cóncavo  de  la  cavidad,  internándose 
hácia  adentro.  Además  estas  muelas  son  mucho  mas 
comprimidas  transversalmente  que  las  de  la  Macrau- 
chenia. 


Dimensiones 


Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  | 

Espesor  de  la  rama  horizontal  entre  m.  -5  y m.  3 

Distancia  de  la  última  muela  á la  apertura  posterior  in- 
terna del  canal  alveolar 

, , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  in.  -5  . 

2 ( transverso 

, , , , , , í en  el  lado  interno 

Alto  de  la  corona  del  m.  s \ en  el  externo 

, , £ ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ñ I , 

3 ( transverso 

, , , , ( en  el  lado  interno 

Alto  de  la  corona  del  m. ; . , 

3 ( en  el  externo 


0m047 

0.051 

0.025 

0.028 

0.031 

0.014 

0.017 

0.020 

0.031 

0.012 

0.018 

0.019 


Mencionaré  por  fin  un  fragmento  de  maxilar  supe- 
rior izquierdo  con  las  dos  últimas  muelas,  de  un 
individuo  sumamente  joven,  primera  pieza  que  co- 
nocí de  este  animal,  y que  me  sirvió  de  base  para  re- 
conocer que  si  bien  no  se  trataba  de  un  Palceothe- 
rium,  sino  de  un  animal  cercano  á Macrauchenia , 
debía  con  todo  constituir  un  género  distinto  que 
desde  entonces,  sin  otros  materiales,  denominé 
Scalabrinitherium.  Estas  muelas  son  de  corona 
rectangular  con  ángulos  redondeados,  y con  la  cara 
perpendicular  externa  bilobada  por  una  arista  me- 
diana, otra  anterior  y otra  posterior,  que  se  unen 
las  tres  en  la  base  de  la  corona  para  formar  un 
cíngulo  elevado.  Esta  cara  externa  está  en  parte 
cubierta  por  un  fuerte  depósito  de  cemento  de  hasta 
unos  2 milímetros  de  espesor  que  pasa  por  eucitna 
de  las  mismas  aristas  perpendiculares,  pero  que 
falta  absolutamente  en  el  lado  interno.  El  esmalte 
de  la  parte  externa  forma  entre  las  dos  aristas  per- 
pendiculares dos  profundas  depresiones  que  ter- 
minan en  el  borde  de  la  superficie  masticatoria  en 
dos  puntas  ó cúspides  aguadas  como  se  ven  en  los 
verdaderos  molares  superiores  de  la  Macrauchenia, 
Paleeotherium  y un  considerable  número  de  pa- 
quidermos. 

La  parte  interna  de  las  mismas  muelas  no  pre- 
senta hácia  el  centro  esa  división  perpendicular  que 
divide  las  muelas  en  dos  lóbulos,  ni  tampoco  el  mas 
pequeño  vestigio  de  cíngulo.  pero  muestra  en  cam- 
bio un  considerable  número  de  tubérculos  accesorios 
pequeños,  puntiagudos  y cubiertos  de  esmalte, 
propios  del  estado  joven  de  las  muelas,  pues  todos 
esos  detalles  están  destinados  á desaparecer  con  el 
desgastamiento  progresivo  de  la  dentadura. 

La  superficie  masticatoria  de  la  corona  presenta 
en  el  medio,  enfrente  del  cerro  externo  mediano, 


542 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


un  pocito  de  esmalte  pequeño  que  recuerda  en 
algo  los  que  se  ven  en  la  corona  de  la  Macrauche- 
nia.  Este  pocito  de  esmalte  está  separado  del  es- 
malte que  rodea  el  cuerpo  del  diente  en  la  penúl- 
tima muela,  pero  unido  al  esmalte  del  borde  interno 
en  la  última,  formando  una  cresta  que  todavía  no 
ha  sido  atacada  por  la  masticación.  Hacia  el  lado 
interno  de  la  muela,  hay  otras  dos  cavidades  es- 
maltadas, pero  mas  grandes  y profundas,  de  figura 
semi-lunar  algo  irregular,  situadas  una  en  el  ángulo 
interno  anterior,  y la  otra  en  el  interno  posterior. 
El  esmalte  que  rodea  el  interior  de  estas  cavidades 
está  unido  al  que  rodea  el  borde  del  lado  interno 
de  la  muela,  formando  cerros  todavía  no  desgas- 
tados por  la  masticación.  En  fin,  en  el  medio  del 
borde  iuterno  de  la  muela,  entre  las  dos  cavidades 
mencionadas,  hay  una  escotadura  bastante  pequeña, 
que  penetra  en  la  corona  formando  en  esta  el  es- 
malte de  dicha  cavidad  una  especie  de  pliegue  en- 
trante que  dividiendo  el  espacio  que  media  entre 
las  dos  cavidades  anteriores,  forma  con  el  esmalte 
de  estas,  dos  pliegues  ó cantos  salientes,  que  dan 
á las  muelas  un  aspecto  particular  muy  caracte- 
rístico. 

Estos  tres  dientes,  que  todavía  estaban  lejos  de 
haber  alcanzado  su  completo  desarrollo,  presentan 
las  medidas  siguientes: 


Dimensiones 


, , . „ ( antero-postenor 

Diámetro  del  m.  - , 

( transverso 

. , , , , , „ ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  m.  í ! , . , 

( en  el  interno 

, , r ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  í . 

( transverso 

. ,,  , , . , , ( en  el  lado  externo 

( en  el  lado  interno 

Longitud  de  las  dos  últimas  muelas  superiores  medidas  en 

la  parte  superior  del  borde  esterno  de  la  corona. 


0.026 

0.016 

0.019 

0.008 

0.025 

0.018 

0.020 

0.008 


0.050 


La  talla  del  Scalabrinitherium  Bravardi  era 
un  tercio  menor  que  la  de  la  Macrauchenia  pata- 
chónica , ó sea  comparable  á la  de  un  caballo  de 
mediana  estatura. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  han 
encontrado  en  cierta  abundancia  en  las  barrancas 
de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná.  Los 
restos  acá  descritos  han  sido  recojidos  por  el  pro- 
fesor Scalabrim  y pertenecen  al  Museo  provincial 
de  Entre  Ríos. 


Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Scalabrinitherium  Rothii  Amegh. 

(Pl.  lxxi,  fig.  8 y 11) 

Scalabrinitherium  Rothü,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieno., i.  VIII.  p.  95.  Enero  de  1885.— Id.  t.  IX, 
p.  137,  a.  1886. 

Macrauchenia  media,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac., 
t.  III,  ent.  XIV,  p.  134,  Diciembre  de  1885. 


Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  menor  que  la 
precedente.  Sus  restos  tampoco  son  muy  escasos, 
pero  solo  he  podido  examinar  hasta  ahora  con  deten- 
ción las  piezas  siguientes: 

TJn  premolar  inferior  que  supongo  sea  el  p.  - del 
lado  izquierdo,  de  tamaño  mucho  mas  reducido 
que  el  diente  correspondiente  del  S.  Bravardi, 
aunque  de  una  configuración  general  idéntica.  La 
corona  muy  comprimida  se  levanta  en  el  centro  en 
forma  de  cúspide.  La  columna  perpendicular  interna 
es  elevada  pero  angosta,  y clirijida  hácia  atrás. 
La  cavidad  interna  anterior  es  de  tamaño  mucho 
mas  considerable  que  la  posterior.  El  cíngulo  basal 
interno  bien  desarrollado  pasa  por  encima  de  la  base 
de  la  columna  perpendicular  interna.  El  cíngulo 
externo,  igualmente  bien  desarrollado  limita  la  base 
de  la  corona  pero  es  poco  aparente  á causa  del  fuerte 
depósito  de  cemento  que  cubre  el  esmalte  de  la  cara 
externa.  Tiene  la  corona  18  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  6 milímetros  de  diámetro  transverso 
en  la  base,  y menos  de  2 milímetros  en  la  cúspide. 
Las  dos  raíces  están  muy  separadas,  dividiéndose  in- 
mediatamente debajo  del  cuello,  bastante  delgadas 
y de  15  á 18  milímetros  de  largo. 

Un  incisivo  que  supongo  sea  el  primero  inferior 
del  lado  izquierdo.  Tiene  una  corona  muy  corta,  y 
raíz  cónico-cilíndrica  muy  larga.  La  corona  bastante 
gastada,  es  de  figura  triangular,  de  diez  milímetros 
de  anchoó  de  diámetro  transverso  y 5 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior.  En  la  cara  interna  el 
esmalte  solo  tiene  3 á 4 milímetros  de  alto,  con  un 
cíngulo  basal  muy  fino  y los  vestigios  de  dos  cavida- 
des ya  casi  completamente  desaparecidas.  En  el  lado 
externo  un  poco  convex.0,  el  esmalte  tiene  6 á8  mi- 
límetros de  alto,  con  un  cíngulo  basal  también  bas- 
tante fino  y ascendente  sobre  los  bordes  laterales. 
La  raíz  gruesa  al  principio,  se  adelgaza  poco  ápoco 


UNGULADOS 


543 


hacia  la  base,  alcanzando  una  longitud  de  22  milí- 
metros sobre  29  milímetros  de  largo  que  tiene  el 
diente  entero. 

Un  fragmento  de  maxilar  superior  izquierdo  en  el 
que  se  encuentran  las  últimas  cuatro  muelas,  pieza 
que  para  su  estudio  me  ha  facilitado  el  señor  Roth 
y actualmente  propiedad  del  museo  de  Copenhague. 

Esta  pieza  pertenece  á un  individuo  muy  viejo; 
las  muelas  están  muy  gastadas  por  la  masticación, 
pero  conservan  perfectamente  desarrollado  el  cingu- 
lum  basal  externo  característico  del  gónero,  y al- 
gunas presentan  fuertes  depósitos  de  cemento.  Los 
dos  primeros  molares  superiores  implantados  en  el 
fragmento  de  mandíbula  (p.  - y m.  i)  tienen  tres  po- 
zos de  esmalte  aislados  en  la  corona,  y los  dos  últi- 
mos (m.  - y m.  -)  tienen  cuatro,  uno  anterior  y otro 
posterior  mas  grandes,  y dos  intermediarios  mas 
pequeños. 

La  última  muela  especialmente  (m.  -)  está  en 
parte  cubierta  por  un  fuerte  depósito  de  cemento. 
Todas  estas  muelas  tienen  tres  raíces  dispuestas  del 
mismo  modo  que  en  el  S.  Bravarcli. 


Dimensiones 


n. , . . , , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  p.  t ] . 

( transverso. ..... 

, , , , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  m.  ¿ , 

( transverso 

, , , í ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  M . 

( transverso 

. „ ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  m.  i.  ¡ , 

( transverso 

Longitud  de  las  cuatro  muelas 


0m016 

0.013 

0.019 

0.016 

0.022 

0.019 

0.020 

0.011 

0.080 


El  doctor  Bermeister  menciona  varias  piezas 
como  pertenecientes  á este  animal,  entre  ellas  cua- 
tro muelas  superiores,  el  tercer  premolar,  el  primero 
y el  segundo  verdadero  molar,  que  por  sus  dimen- 
ciones corresponden  perfectamente  á los  arriba  men- 
cionados; y tres  muelas  inferiores,  el  segundo  y el 
tercer  premolar,  y el  primer  verdadero  molar  que 
no  conozco.  Según  el  autor,  el  p.  ? tiene  18  milí- 
metros de  largo,  el  p.  3 20  milímetros,  y el  m.  - 24 
milímetros. 

El  autor  describe  estas  piezas  bajo  el  nombre  de 
Macrauchenia  media,  pero  lo  mas  singulares  que 
lo  hace  reconociendo  que : « Parece  que  esta  especie, 
del  tamaño  de  un  burro  regular,  coincide  con  el 
Scalabrinitherium  Rothi  de  Ameghijno  » [An. 
etc.,  t.  III,  p.  134). 


El  tamaño  de  este  animal  era  comparable  al  de 
un  caballo  pequeño. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  fueron 
descubiertos  primeramente  por  S.  Roth,  y luego 
por  el  profesor  Scalabruni  en  las  barrancas  del  rio 
Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceuo  inferior). 


0XY0D0NTHERIUM  amegh. 


Ameghino,  Bol.  de  la  Academia  Nac.  de  Cieñe.,  t.  Y,  p.  284, 
a.  1884. 

Este  género,  de  conformación  mas  delgada  y ele- 
gante que  el  Scalabrinitherium,  se  caracteriza  muy 
bien  por  el  p.  y p.  j formados  por  una  hoja  delgada 
convexa  en  el  lado  externo,  con  una  gran  columna 
mediana  interna  y un  fuerte  cíngulo  basal  externo 
de  aspecto  granuloso.  Los  primeros  premolares  infe- 
riores están  muy  apretados  uuos  á otros  é implanta- 
dos oblicuamente.  El  p.  j es  bilobado,  presentando 
el  lóbulo  anterior  mas  grande  que  el  posterior  ; so- 
bre el  lado  interno  muestra  una  gran  columna  per- 
pendicular que  separa  dos  cavidades,  cada  una  de 
las  cuales  lleva  una  fuerte  columna  perpendicular 
accesoria,  y sobre  el  externo  un  fuerte  cíngulo  ba- 
sal. El  m.  y es  bilobado,  con  fuerte  cíngulo  basal 
externo,  y dos  cavidades  internas,  cada  una  con  una 
columna  perpendicular  accesoria.  Las  muelas  supe- 
riores se  distinguen  por  una  corona  todavía  propor- 
cionalmente mas  baja  y raíces  mas  largas  que  en 
Scalabrin  i therium . 


Oxyodontlierium  Zeballosi  Amegh. 

(Pl.  LXXI,  fig.  6;  pl.  LXXII,  ílg.  1) 


(Myodoníherium  Zeballosi,  Ameghino,  Bol.  déla  Acad.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  Y,  p.  284,  a.  1883.- Id.  t.  IX,  p.  139, 
a.  1886. 

Macrauchenia  minuta,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac., 
t.  III,  ent.  XIY,  p.  134,  a.  1885. 

Déla  mandíbula  superior  no  conozco  mas  que 
el  p.  - del  lado  izquierdo,  distinguiéndose  por  una 
corona  alta  y raíz  relativamente  corta  y un  fuerte 


544 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cíngulo  basal  externo.  La  corona  es  corta  y ancha, 
redondeada  sobre  el  lado  interno,  de  1 1 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  sobre  el  lado  externo, 
bastante  mas  corta  en  el  borde  redondeado  interno, 
de  8 milímetros  de  diámetro  transverso  en  la  cúspide 
de  la  corona,  y de  13  milímetros  en  labase.  Aunque  la 
muela  es  de  un  individuo  todavía  bastante  joven  y 
que  aún  no  está  muy  gastada,  presenta  la  superficie 
masticatoria  de  la  corona  formando  una  cavidad 
bastante  profunda,  en  la  que  no  se  ven  vestigios  de 
pozos  de  esmalte,  y rodeada  por  el  esmalte  perifé- 
rico que  se  levanta  en  forma  de  cresta  todo  alrededor 
pero  mas  sobre  el  lado  externo  que  sobre  el  interno. 
La  cara  externa  bastante  deprimida,  presenta  un 
cíngulo  basal  bien  desarrollado,  que  desciende  en 
forma  de  aristas  perpendiculares  sobre  los  bordes 
anterior  y posterior,  viéndose  hácia  la  parte  anterior 
de  Ja  cara  externa  un  vestigio  de  una  arista  interme- 
diaria secundaria.  La  corona  tiene  5 milímetros  de 
alto  sobre  el  lado  interno  y 12  sobre  el  externo. 
La  parte  inferior  se  prolonga  para  formar  tres  raíces 
gruesas  y bien  separadas,  una  sobre  el  medio  del 
lado  interno,  la  segunda  sobre  el  ángulo  externo  an- 
terior y la  tercera  sobre  el  ángulo  externo  posterior, 
conformación  genérica  de  importancia,  pues  los  dos 
primeros  premolares  superiores  de  Scalabrinithe- 
rium  y Macrauchenia  no  tienen  mas  que  dos  raí- 
ces. Solo  el  premolar  tercero  superior  de  ambos  ani- 
males tiene  á veces  tres  raíces,  pero  mas  ó menos 
soldadas,  ó cuando  nó,  muy  arrimadas  una  á la  otra, 
mientras  que  en  la  pequeña  muela  de  que  me  ocupo 
las  tres  raíces  están  bien  separadas  y á cierta  distan- 
cia, no  pequeña  por  el  tamaño  de  la  muela.  Además, 
las  mismas  raíces  tienen  una  forma  particular  dis- 
tinta de  laque  se  nota  en  los  premolares  dé  los  men- 
cionados géneros.  La  raís  interna,  es  de  figura  cóni- 
ca, muy  gruesa  en  su  parte  superior  y casi  puntia- 
guda en  la  base.  La  raíz  externa  anterior  es  la  mas 
pequeña  y mas  baja,  pero  la  externa  posterior  es 
mas  grande  que  las  precedentes,  ancha  y angosta, 
comprimida  en  sentido  ántero-posterior,  con  un  sur- 
co perpendicular  en  su  parte  posterior  y un  principio 
de  división  en  la  base  como  si  estuviera  formada  por 
la  reunión  dedos  partes  antes  distintas.  Estas  raíces 
tienen  un  largo  de  7 milímetros  y la  muela  entera, 
de  la  raíz  á la  corona,  19  milímetros  de  largo. 

El  Dr.  Burmeister  (Anal, III,  p,  134),  mencio- 
na del  mismo  animal  seis  muelas  superiores,  entre 
ellas  el  p.  1 cuya  corona  tiene  16  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y los  tres  verdaderos  mola- 


res cuyo  diámetro  ántero-posterior  de  la  corona,  es 
de  20  milímetros  en  el  m.  i,  y m.  y de  18  milí- 
metros en  el  m.  -. 

De  la  mandíbula  inferior  conozco  un  fragmento  de 
la  rama  horizontal  del  lado  derecho  con  cuatro  mue- 
las, los  tres  últimos  premolares  y el  primer  verda- 
dero molar. 

La  parte  existente  de  la  rama  horizontal  de  la 
mandíbula  es  baja  y de  un  alto  uniforme.  Está  que- 
brada en  el  alveolo  del  primer  premolar  en  la  parte 
anterior  y en  el  del  verdadero  segundo  molar  en  la 
posterior.  En  el  lado  externo  hay  un  agujerito  nutri- 
tivo debajo  del  segundo  premolar,  dos,  uno  encima 
de  otro  debajo  del  tercero,  uno  debajo  del  cuarto,  y 
otro  debajo  del  primer  verdadero  molar.  El  alto  de 
lajrama  horizontal  debajo  del  p.  ? es  de  19  milíme- 
tros y debajo  del  m.  -y  de  22  milímetros.  Los  premo- 
lares en  vez  de  estar  bien  separados  unos  de  otros 
como  en  Macrauchenia  están  tan  apretados  que 
han  tomado  en  la  mandíbula  una  posición  diagonal 
de  modo  que  la  parte  posterior  de  cada  premolar 
sube  encima  de  la  cara  anterior  externa  del  que  le 
sigue  hácia  atrás,  de  donde  se  deduce  que  también 
este  género  tenía  los  dientes  eü  série  continua  como 
Macrauchenia  y Scalabrinitherium. 

Del  p.  T solo  existe  el  alveolo,  que  demuestra  la 
posición  oblicua  del  diente. 

El  p.  y colocado  oblicuamente,  sube  por  su  parte 
posterior  encima  de  la  parte  anterior  externa  del 
p.  5.  La  corona  tiene  9 milímetros  de  alto,  15  milí- 
metros de  largo,  6 milímetros  de  ancho  en  la  base  y 
1 milímetro  en  la  parte  superior,  de  manera  que  la 
superficie  masticatoria  es  casi  cortante,  tomando  una 
forma  curva  con  la  convexidad  algo  hácia  afuera  y la 
concavidad  hácia  adentro,  de  donde  se  levanta  un 
tubérculo  agudo  separado  del  resto  del  diente  en  su 
parte  superior.  El  cingulum  en  la  cara  externa 
solo  se  presenta  en  su  parte  posterior,  y la  superficie 
de  la  cara  perpendicular  externa  se  eleva  hácia  el 
centro  en  forma  de  cúspide. 

El  p.  y está  colocado  con  la  corona  en  dirección 
del  eje  longitudinal  de  la  mandíbula.  La  corona  tiene 
10  milímetros  de  alto,  18  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  9 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  la  base  y solo  1 milímetro  en  su  parte  su- 
perior, de  manera  que  es  casi  tan  cortante  como  el 
anterior.  El  cingulum  externo  mas  desarrollado 
que  en  el  precedente  forma  un  fuerte  reborde.  En  el 
lado  interno  se  levanta  una  punta  que  se  une  al  dien- 
te en  forma  de  contrafuerte  hasta  la  superficie  mis- 


UNGULADOS 


545 


raa  de  la  corona  dividiéndolo  en  dos  partes,  una 
anterior  mas  grande  y otra  posterior  mas  pequeña, 
ambas  profundamente  excavadas.  La  parte  ó lóbulo 
anterior  mas  grande,  en  vez  de  formar  una  curva  en 
forma  de  media  luna  representa  una  especie  de  S, 
cuya  primera  curva  anterior  mas  pequeña  tiene  la 
convexidad  en  el  lado  interno  y dirijida  hacia  atrás. 
La  misma  particularidad  se  presenta  en  las  otras 
muelas  que  siguen,  constituyendo  un  carácter  espe- 
cial que  permite  reconocer  fácilmente  este  género. 

El  p.  j no  es  cortante  como  los  precedentes  ; tie- 
ne 9 milímetros  de  alto,  19  milímetros  de  largo  y 
9 milímetros  de  diámetro  transverso  en  la  base,  es- 
tando dividido  por  un  surco  externo  poco  marcado 
en  dos  lóbulos  desiguales,  uno  anterior  mas  grande 
y otro  posterior  mas  chico.  El  reborde  ó cíngulo  ex- 
terno es  tan  marcado  que  parece  que  la  corona  se 
levanta  hácia  el  medio  en  forma  de  cúspide  puntia- 
guda. El  contrafuerte  interno  en  forma  de  columna 
aplastada  forma  igualmente  una  cúspide  elevada 
con  un  tubérculo  secundario  hácia  atrás  que  pe- 
netra en  la  cavidad  interna  del  lóbulo  posterior. 
En  cuanto  al  lóbulo  anterior  tiene  la  misma  figura 
de  S que  en  el  diente  precedente  formándose  en  su 
parte  interna  anterior  un  tubérculo  que  se  dirije 
hácia  atrás  penetrando  en  la  cavidad  interna  de  la 
media  luna.  La  esquina  interna  posterior  del  segun- 
do lóbulo  termina  igualmente  en  punta  aguda. 

El  m.  T tiene  una  corona  de  Í3  milímetros  de  alto, 
22  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 10 
milímetros  de  diámetro  transverso  en  la  base.  El 
ángulo  externo  es  igualmente  muy  desarrollado 
y la  muela  está  también  dividida  en  dos  lóbulos 
por  un  surco  externo  mas  profundo  que  en  la 
muela  precedente.  Cada  lóbulo  se  levanta  en  la 
parte  media  externa  en  forma  de  cúspide  puntiaguda. 
En  el  lado  interno  el  lóbulo  anterior  tiene  como  en 
la  muela  precedente  un  tubérculo  que  entra  en  la 
cavidad  interna  de  adelante  hácia  atrás  partiendo  de 
la  parte  interna  anterior,  y la  esquina  posterior  del 
mismo  lóbulo  se  confunde  con  la  columna  interna 
que  se  eleva  hasta  terminar  en  cúspide  puntiaguda  y 
elevada,  opuesta  al  surco  externo.  La  esquina  póste- 
ro-interna  del  lóbulo  posterior  viene  á pegarse 
al  lado  de  este  contrafuerte  ó columna  interna. 
Pero  el  carácter  mas  notable  de  esta  muela,  es 
que  la  cavidad  interna  del  lóbulo  posterior  está 
cerrada  por  un  tubérculo  puntiagudo  que  se  le- 
vanta justamente  en  el  medio  de  la  cuerda  que 
cierra  la  abertura  semi-lunar,  de  manera  que  vista 


por  el  lado  interno  muestra  cuatro  cúspides  eleva- 
das y puntiagudas  alineadas  de  adelante  hácia 
atrás,  que  son  : la  cúspide  de  la  esquina  an- 
terior interna  de  la  media  luna  anterior,  la  cúspide 
media  ó mas  elevada  formada  por  la  unión  de  la  par- 
te posterior  interna  del  mismo  lóbulo  y la  esquina 
anterior  interna  del  lóbulo  posterior,  la  cúspide  de 
la  esquina  posterior  interna  del  lóbulo  posterior,  y 
entre  estas  dos  últimas  cúspides  una  intermediaria 
que  cierra  la  entrada  de  la  media  luna,  mas  la  pun- 
ta que  tiene  cada  lóbulo  en  la  parte  externa. 

El  largo  total  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro 
muelas  es  de  67  milímetros. 

El  Dr.  Burmeister  ha  estudiado  este  mismo  tro- 
zo de  mandíbula,  sobre  un  molde  en  yeso  que  doné 
al  Museo,  dando  de  él  una  figura  en  la  lámina  III, 
de  su  memoria  sobre  los  fósiles  del  Paraná  ( An ., 
etc.  t.  III,  ent.  XIV).  Considera  que  forma  parte 
del  género  Macrauchenia,  aprovechando  este  pre- 
testo para  cambiar  el  nombre  específico  de  Zeba- 
Uosii  en  Macrauchenia  minuta,  y agregando 
que  las  muelas  implantadas  en  ese  fragmento  eran 
de  la  dentadura  de  leche. 

He  vuelto  á examinar  la  pieza  con  el  objeto 
de  cerciorarme  de  si  en  efecto  había  confundido 
la  dentadura  de  leche  con  la  dentadura  persisten- 
te, error  que  indudablemente  alteraría  el  valor 
de  los  caractéres  diferenciales  por  mí  atribuidos  á 
la  dentadura  de  este  género,  pero  no  he  encontrado 
absolutamente  ninguna  razón  para  atribuirlos  dien- 
tes que  en  ella  se  hallan  implantados,  á la  dentadura 
de  leche,  pues  están  todos  bien  desarrollados,  y to- 
dos en  actividad,  sin  que  se  vea  trazas  de  los  que 
deberían  reemplazarlos.  Mas  no  contento  con  esto, 
he  partido  la  mandíbula  para  ver  si  debajo  de  las 
muelas  existían  los  embriones  de  las  que  debieran 
reemplazarlas  si  en  efecto  se  tratara  de  una  denta- 
dura de  leche,  sin  haber  podido  descubrir  en  el  in- 
terior de  la  mandíbula  el  mas  mínimo  vestigio  de 
otros  dientes,  lo  que  no  deja  absolutamente  la  menor 
duda  de  que  las  muelas  implantadas  en  el  fragmento 
de  la  mandíbula  que  me  sirvió  de  base  para  la  fun- 
dación del  género  y de  la  especie  son  las  persisten- 
tes. Luego,  los  caractéres  que  presenta  esta  denta- 
dura son  de  un  valor  real  y no  permiten  confurdirla 
con  la  de  Macrauchenia. 

Los  premolares  anteriores  del  Oxyodontherium 
se  distinguen  de  los  de  Macrauchenia , por  el  cín- 
gulo basal  externo,  por  su  forma  comprimida,  por 
estar  muy  apretados  el  uno  al  otro,  y por  su  modo 


69 


546 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  implantación  oblicuo,  de  manera  que  la  parte  pos- 
terior de  cada  premolar  tapa  la  parte  anterior  exter- 
na del  que  le  sigue  inmediatamente  hacia  atrás,  ca- 
rácter que  acerca  realmente  este  animal  al  de  las 
mandíbulas  inferiores  atribuidas  erróneamente  por 
Burmeister  á Macrauchenia  patachónica.  Del 
Scalabrinitherium  se  distinguen  por  la  cara  ex- 
terna mas  convexa,  y la  lámina  que  forma  la  corona 
dada  vuelta  hácia  adentro,  por  su  posición  oblicua, 
y por  las  raíces  que  no  están  tan  bien  separadas, 
bifurcándose  solo  bastante  mas  abajo  del  cuello  de 
los  dientes. 

El  cuarto  premolar  del  Oxyodontherium  se 
distingue  del  correspondiente  de  Macrauchenia, 
por  la  presencia  del  cíngulo  basal  externo,  por  estar 
dividido  en  dos  lóbulos  desiguales,  uno  anterior  muy 
grande  y uno  posterior  muy  pequeño,  y por  presen- 
tar en  las  dos  cavidades  internas  dos  columnas  ac- 
cesorias, que  terminan  también  en  cúspides  sepa- 
radas. Del  Scalabrinitherium  se  distingue  tam- 
bién muy  bien  por  la  presencia  de  estas  dos  colum- 
nas suplementarias,  que  faltan  en  el  premolar  cuarto 
de  aquel  género. 

El  primer  verdadero  molar  de  Oxyodontherium 
se  distingue  del  correspondiente  en  los  dos  mencio- 
nados géneros,  por  el  cerro  suplementario  de  la 
cavidad  interna  anterior,  todavía  mas  desarrollado 
que  en  el  premolar  precedente,  y por  la  columna 
suplementaria  de  la  cavidad  interna  posterior  que  se 
levanta  aislada  desde  la  base  terminando  en  cúspide 
bien  distinta,  lo  mismo  que  por  un  cíngulo  basal 
externo  muy  desarrollado. 

El  tamaño  de  este  animal  era  todavía  un  tercio 
mas  pequeño  que  el  Scalabrinitherium  Rothii,  y 
comparable  al  de  un  guanaco. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  fueron 
primeramente  descubiertos  por  el  profesor  Scala- 
brini  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná,  y luego  por  E.  de  Carees  y Le~ 
lokg  Thevewet  en  la  misma  localidad. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


DIASTOMIGODON  amegii. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VI,  p.  197,1884. 

Este  género,  bastante  parecido  á Macrauchenia 
se  distingue  por  una  talla  considerablemente  menor, 


por  incisivos  inferiores  pequeños,  separados  por 
diastemas  regulares  y sin  cíngulo  externo,  por  el 
canino  inferior  de  raíz  simple  y larga,  y premolares 
inferiores  comprimidos  y con  cíngulo  basal  interno 
y externo. 

Dias  tomico  don  Injanensis  Amegh. 

Ameghino,  Obraypág.  citada. 

La  especie  está  fundada  sobre  la  parte  anterior 
de  la  mandíbula  inferior,  de  un  individuo  comple- 
tamente adulto,  comprendiendo  una  parte  conside- 
rable de  la  sínfisis,  con  el  incisivo  primero  del  lado 
izquierdo,  los  tres  incisivos  del  lado  derecho,  el 
alveolo  del  canino  derecho,  el  p.  T derecho  roto 
en  la  base,  el  p.  ¥ intacto,  y parte  del  alveolo  del 

P-  3- 

El  tamaño  de  esta  pieza  indica  un  animal  por  lo 
menos  de  un  tercio  mas  pequeño  que  la  Macrau- 
chenia patachónica. 

Los  incisivos  son  muy  pequeños,  ya  bastante 
gastados,  un  poco  palmeados,  sin  vestigio  de  cíngulo 
externo,  pero  con  un  cíngulo  interno  que  se  levanta 
hácia  el  medio  en  forma  de  contrafuerte  hasta  la 
cúspide  de  la  corona,  formando  la  separación  de  dos 
depresiones  internas  que  se  vuelven  mas  bajas 
con  el  desgastamiento  de  la  corona  hasta  que  se 
presentan  en  esta  como  dos  pequeños  pozos  de 
esmalte  colocados  sobre  el  borde  interno,  que  luego 
desaparecen  á su  vez  con  la  continuación  del  des- 
gastamiento. 

Los  tres  incisivos  están  implantados  á cierta  dis- 
tancia unos  de  otros,  formando  entre  ellos  diastemas 
regulares  de  4 á 7 milímetros  de  ancho,  aumentando 
de  tamaño  del  interno  al  externo. 

El  i.  T que  es  el  mas  pequeño,  es  también  el  mas 
gastado,  con  la  capa  de  esmalte  externo  mucho 
mas  alta  que  la  interna,  y un  espesor  mayor  que 
en  los  siguientes. 

El  i.  y menos  gastado,  es  de  corona  mas  alta  y 
mas  ancha,  caractéres  todavía  mas  pronunciados  en 
el  i.  3.  Los  tres  incisivos  cuando  nuevos  presentan 
una  pequeña  cúspide  debajo  de  la  cual  se  encuentra 
el  ancho  máximo  que  va  disminuyendo  gradual- 
mente hácia  abajo  hasta  llegar  á la  raiz  en  un  prin- 
cipio también  algo  comprimida,  pero  que  luego  se 
vuelve  mas  redonda  hasta  terminar  en  una  base 
cónico-cilíndrica.  Así  los  incisivos  una  vez  gastada 


UNGULADOS 


547 


la  cúspide  disminuyen  gradualmente  de  ancho  á 
medida  que  avanza  el  desgastamiento. 

Del  canino  solo  queda  el  alveolo  muy  profundo  y 
muy  ancho  hacía  arriba,  de  una  sola  raíz,  de  modo 
que  demuestra  que  el  diente  debía  tener  la  misma 
forma  que  el  i.  j,  pero  mas  fuerte  y mas  alto,  im- 
plantado en  la  mandíbula  en  sentido  mas  oblicuo  al 
eje  de  la  serie  dentaria,  y separado  del  premolar 
que  sigue  hacia  atrás  y del  incisivo  externo  hacia 
adelante  por  pequeños  diastemas  de  solo  6 milímetros 
de  ancho. 

Del  p.  T solo  quedan  las  dos  raíces  que  demues- 
tran estaba  implantado  en  dirección  del  eje  de  la 
serie  dentaria,  con  la  raíz  posterior  un  poco  mas 
pequeña  que  la  anterior,  y también  separado  ade- 
lante y atrás  por  cortos  diastemas. 

El  p.  y es  un  poco  mas  grande,  de  corona  con 
cúspide  elevada,  con  dos  raíces  distintas  y largas 
que  se  dividen  inmediatamente  debajo  del  cuello 
del  diente.  La  parte  superior  de  la  corona  es  com- 
primida, con  un  contrafuerte  perpendicular  sobre  el 
lado  interno  colocado  hacia  los  dos  tercios  poste- 
riores, con  la  parte  posterior  mas  gastada  que  la 
anterior,  con  cíngulo  basal  muy  alto  y pronunciado 
sobre  el  lado  interno  que  pasa  encima  del  contra- 
fuerte mediano,  pero  mas  rudimentario  sobre  el  lado 
externo,  invisible  sobre  la  parte  mediana,  presen- 
tándose aquí  en  forma  de  dos  pequeñas  líneas  cur- 
vas, de  las  cuales,  una  muy  rudimentaria  sobre  la 
parte  externa  anterior  y algo  arriba,  y la  otra  mas 
desarrollada  sobre  la  parte  posterior  y mas  abajo. 

Todos  estos  dientes,  tanto  los  incisivos  como  los 
premolares  y el  canino,  aunque  separados  ahora 
por  pequeños  diastemas  en  la  base,  cuando  nuevos 
debían  tocarse  por  la  corona  formando  una  serie 
ininterrumpida. 

En  esta  parte  de  la  mandíbula  existen  dos  gran- 
des agujeros  mentonianos  elípticos,  con  el  eje  mayor 
de  adelante  hácia  atrás,  colocados  uno  detrás  del 
otro,  mas  ó menos  á la  misma  altura,  el  anterior  de- 
bajo del  canino  y de  la  parte  anterior  del  p.  T,  y el 
posterior  debajo  de  la  raíz  anterior  del  p. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  notable- 
mente mas  baja  y mas  delgada  que  la  de  la  Ma- 
crauchenia. 


Dimensiones 


Diámetro  del  i.  - 


ántero-posterior 
tranverso 


0m005 

0.011 


Diámetro  del  i.  ^ 
Diámetro  del  i.  j 


ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior 
transverso 


Diámetro  del  alveolo  del  canino  í Jatero-posterior 

{ transverso 

. , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  base  del  p.T  , 

1 1 ( transverso 

, , , c ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  •=  j , 

1 2 ( transverso 

Alto  de  la  corona  del  p.  j . 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  incisivos  sobre 

el  borde  alveolario 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  el  canino  y los  dos  pri- 
meros premolares 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.-j- 


0.007 

0.014 

0.007 

0.017 

0.009 

0.015 

0.017 

0.010 

0.025 

0.010 

0.016 

0.037 

0.061 

0.043 


Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghuvo  en  el  arroyo  de  Fernandez  en  el 
partido  de  la  Villa  de  Lujan  (provincia  de  Buenos 
Aires)  y se  conserva  en  el  Museo  La  Plata. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre) 
de  la  formación  pampeana  (capa  mas  reciente  del 
plioceno). 


MESORHINUS  amegh. 


ÁMEfiHiNO,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIIÍ,  p.  92, 
a.  1885. 

Género  caracterizado  por  el  intermaxilar  muy 
grande,  con  seis  incisivos,  y que  apenas  toma  parte 
en  la  formación  de  la  apertura  nasal  anterior  que  es- 
tá colocada  arriba  del  cráneo  y muy  atrás,  aunque 
no  tanto  como  en  Macrauchenia,  y acompañada  de 
una  fuerte  elevación  del  intermaxilar  en  su  parte 
posterior. 


Alesorlxinus  pyramidatus  Amegh. 


(PI.  xxin,  fíg.  11  y 12) 


Ameghino,  Obra  y pág.  cit. 

Esta  especie  está  fundada  sobre  la  punta  anterior 
de  un  cráneo  comprendiendo  el  intermaxilar  con  una 
pequeña  parte  anterior  de  los  maxilares,  en  cuyo 
fragmento  se  vé,  los  alveolos  de  los  incisivos,  parte 
de  los  alveolos  de  los  caninos,  y parte  de  la  apertu- 
ra nasal  anterior. 

Aunque  tan  pequeña,  esta  pieza  basta  para  demos- 


548 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


trar  que  se  trata  de  un  género  de  una  conformación 
muy  especial,  particularmente  en  la  forma  de  la  na- 
riz, cuya  apertura  no  está  colocada  tan  hacia  atrás 
como  en  Macrauchenia,  acercándose  así  mas  á la 
forma  común  en  los  perisodáctilos,  y especialmente 
á la  del  caballo. 

Es  de  regla  en  los  mamíferos,  que,  el  intermaxi- 
lar cuando  existe,  forma  el  límite  de  la  apertura  an- 
terior de  la  nariz,  cuyo  límite  posterior  está  formado 
por  los  huesos  llamados  nasales.  La  Macrauchenia 
forma  una  excepción,  que,  siendo  ella  su  principal 
carácter  distintivo  debe  ser  común  á los  demás  ani- 
males que  por  los  caractéres  secundarios  de  la  den- 
tición, etc.,  se  colocan  en  la  familia  de  los  Macrau- 
chenidse.  En  la  Macrauchenia  el  intermaxilar  se 
suelda  en  toda  su  extensión  posterior  con  los  maxi- 
lares que  se  unen  á su  vez  sobre  la  línea  mediana 
superior,  soldándose  íntimamente  con  el  vómer  para 
formar  un  techo  continuo,  y solo  atrás  de  los  maxi- 
lares, casi  en  la  mitad  posterior  del  cráneo,  aparece 
la  apertura  nasal. 

En  el  Mesorhinus,  este  carácter  no  se  presenta 
con  la  forma  típica  de  la  Macrauchenia  y Scala- 
brinitherium. La  parte  que  toma  el  intermaxilar 
en  la  formación  de  la  parte  anterior  de  la  apertura 
nasal  anterior  es  casi  nula,  pero  dicha  apertura  tam- 
poco se  encuentra  en  la  mitad  posterior  del  cráneo, 
sino  en  la  parte  anterior  de  los  maxilares,  ocupando 
así  un  lugar  intermediario  entre  el  que  ocupa  en  la 
generalidad  de  los  mamíferos  terrestres  y el  que 
ocupa  en  la  Macrauchenia. 

La  punta  del  cráneo  formada  por  el  intermaxilar 
en  vez  de  ser  deprimida  como  en  Macrauchenia  y 
Scalabrinitherium,  se  eleva  en  forma  de  techo, 
sin  que  se  aperciba  Ja  sutura  entre  el  intermaxilar  y 
los  maxilares.  Estos  últimos  se  reúnen  detrás  del 
intermaxilar  en  un  punto  medio  que  se  eleva  como 
una  especie  de  pirámide,  detrás  de  la  cual  empieza 
inmediatamente  la  apertura  de  la  nariz,  cuyo  princi- 
pio ó espina  nasal  forma  la  cúspide  de  la  pirámide 
que  viene  á quedar  colocada  encima  de  los  alveolos 
que  ocupaban  los  caninos.  Las  partes  laterales  de 
esta  apertura,  en  la  región  conservada  están  en  parte 
formadas  por  los  huesos  maxilares.  El  principio  de 
la  apertura  nasal,  ó sea  la  espina  nasal,  está  situada 
á distancia  de  84  milímetros  de  la  parte  anterior  del 
intermaxilar.  La  apertura  empieza  bajo  la  forma  de 
un  canal  angosto  deudos  milímetros,  que  se  vá  en- 
sanchando hácia  atrás,  y aumentando  de  profundidad 
de  modo  que  él  constituye  un  plano  inclinado  que 


á unos  24  milímetros  mas  atrás  de  la  espina  nasal  se 
convierte  en  un  agujero  que  lo  pone  en  comunica- 
ción con  el  paladar  en  un  punto  que  debía  encon- 
trarse encima  de  los  primeros  molares;  en  este  pun- 
tóla apertura  nasal  ha  adquirido  un  ancho  de  4 milí- 
metros. 

Los  incisivos  faltan  todos  pero  existen  los  6 alveo- 
los intactos  que  demuestran  estaban  dispuestos  de 
una  manera  un  poco  distinta  que  en  Macrauchenia 
y Scalabrinitherium.  Los  dos  incisivos  medios 
(i.  -).,  estaban  implantados  de  un  modo  diverjente, 
partiendo  sus  raíces  de  un  punto  común  ó vértice 
situado  en  la  parte  media,  formando  en  la  parte  ante- 
rior del  intermaxilar  un  diastema  bastante  dilatado, 
conformación  idéntica  á la  que  presenta  el  Scala- 
brinitherium, pero  los  tres  incisivos  de  cada  lado 
en  vez  de  estar  implantados  á una  cierta  distancia 
uno  de  otro  como  en  el  último  género  mencionado, 
estaban  colocados  uno  al  lado  del  otro  sin  ningún 
espacio  intermediario,  y los  caninos  á solo  2 milíme- 
tros de  distancia  de  los  incisivos  externos. 

En  la  parte  superior  se  nota  que  el  espacio  del 
intermaxilar  que  se  extiende  entre  ambos  incisivos 
medios  para  formar  el  diastema,  es  deprimido,  for- 
mando una  especie  de  canal  de  fondo  cóncavo,  en  el 
que  se  ven  colocados  eu  línea  transversal  dos  peque- 
ños agujeros  circulares  de  algo  mas  de  un  milímetro 
de  diámetro,  que  penetran  en  el  interior  del  hueso  á 
distancia  de  7 milímetros  de  la  parte  anterior  del 
borde  alveolario  de  los  incisivos  medios. 

La  parte  interna  que  forma  el  paladar,  preséntase 
profundamente  excavada  entre  los  incisivos,  concuna 
impresión  circular  profunda  en  su  parte  anterior 
entre  ambos  incisivos  medios,  que  se  prolonga  hácia 
atrás  en  forma  de  un  surco  angosto  y profundo  limi- 
tado lateralmente  por  dos  láminas  óseas  delgadas 
que  lo  separan  de  otras  dos  impresiones  laterales 
mas  anchas  y de  fondo  cóncavo  que  parten  del  se- 
gundo par  de  incisivos  dirijiéndose  hácia  atrás.  Las 
tres  impresiones  se  reúnen  en  un  surco  profundo 
que  termina  atrás  en  la  perforación  que  comunica 
con  la  abertura  nasal  superior,  de  manera  que  dicha 
perforación  parece  representar  los  agujeros  inci- 
sivos. 

Dimensiones 

Ancho  del  diastema  que  separa  los  incisivos  medios  (i.  -). . 0m007 
Ancho  de  la  parte  superior  entre  el  segundo  par  de  incisi- 
vos Ci-  — ) 0.020 

Ancho  de  la  parte  superior  entre  el  tercer  par  de  incisi- 
vos (i. -) 0.029 


UNGULADOS 


549 


Ancho  al  nivel  del  diastema  que  separa  el  canino  de  ios  in- 
cisivos  0.035 

Ancho  del  diastema  que  separa  los  incisivos  en  la  parte  in- 
terna   0 . 005 

Ancho  del  paladar  entre  los  i.  0.016 

Ancho  del  paladar  entre  los  i.  2 0.022 

Diámetro  de  los  alveolos  de  los  incisivos 0.007 

Espacio  longitudinal  ocupado  por  los  alveolos  de  los  tres 
incisivos 0.024 

Los  incisivos  estaban  colocados  mas  hacia  ade- 
lante que  en  Scalabrinitherium,  dirijidos  en 
sentido  mas  horizontal,  y,  á juzgar  por  el  diámetro 
de  los  alveolos,  de  un  tamaño  relativamente  consi- 
derable. Los  caninos,  por  los  pedazos  de  alveolos 
que  quedan  en  el  fragmento,  parece  debían  ser 
igualmente  de  tamaño  considerable,  muy  arqueados 
y de  una  sola  raíz. 

El  tamaño  del  animal  debía  ser  comparable  al  del 
guanaco. 

Localidad.—  Esta  especie  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabriki  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenece  al 
museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


THE0S0D0N  amegh. 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  19,  a.  1887. 

Así  como  el  Scalabrinitherium  es  el  antecesor 
de  la  Macrauchenia  del  pampeano,  el  Theosoclon 
parece  ser  el  antecesor  del  Scalabrinitherium  del 
oligoceno,  del  que  difiere  por  caractéres  de  una 
especializacion  menos  acentuada.  Desgraciadamente 
solo  existe  de  este  animal  algunas  muelas  superio- 
res fracturadas,  y algunos  incisivos.  Estos  dientes 
difieren  de  los  del  escalabriniterio  por  una  corona 
mas  baja.  Los  primeros  premolares  superiores  por 
tener  la  corona  dividida  por  un  valle  longitudinal,  y 
el  cuarto  premolar  superior  por  presentar  solo  un 
pequeño  rudimento  de  la  arista  perpendicular  del 
medio  de  la  cara  externa,  colocado  cerca  de  la  su- 
perficie masticatoria  de  la  corona.  Los  incisivos 
superiores  carecen  de  cingulum  basal  externo,  los 
premolares  superiores  lo  tienen  al  contrario  alto, 
y granulado,  pero  es  poco  marcado  en  los  verda- 
deros molares. 


Tlieosoclon  luyele k keri  Amegh. 

(Pl.  XXXIII,  fig.  7 y 8) 

Ameghino.  Enumeración  sistemática  etc.,  p.  19,  n°  82, 
a.  1887. 

Los  incisivos  superiores,  de  los  que  hay  tres 
ejemplares  sueltos,  que  parecen  ser  el  primero, 
segundo  y tercero,  son  comprimidos  en  sentido  án- 
tero-posterior,  de  base  ancha  que  se  angosta  hacia 
la  corona  que  termina  en  cúspide  que  desaparece 
sin  duda  mas  tarde  con  el  desgastamiento  producido 
por  la  masticación.  La  cara  anterior  ó externa  es  un 
poco  convexa  y algo  ondulada,  sin  reborde  de  es- 
malte basal.  La  cara  posterior  ó interna  es  perpen- 
dicularmente convexa  en  el  centro,  y deprimida  en 
los  lados,  con  un  fuerte  cingulum  basal.  En  los 
tres  ejemplares  falta  la  raíz,  existiendo  solo  intacta 
la  corona  que  tiene  1 1 milímetros  de  ancho  en  la 
base  y 19  de  alto  en  el  ejemplar  mas  pequeño,  13  de 
ancho  y 19  de  alto  en  el  ejemplar  mediano,  y 16  de 
ancho  y 18  de  alto  en  el  mas  grande,  que  es  proba- 
blemente el  tercero. 

Hay  un  premolar  superior  roto  en  su  parte  poste- 
rior, que  supongo  sea  el  segundo  ó el  tercero.  Este 
diente  es  de  corona  ancha  y dividida  en  dos  partes, 
una  interna  mas  baja  y mas  angosta,  y otra  externa 
mas  ancha  y mas  elevada,  estando  ambas  bien  sepa- 
radas por  una  hendidura  ó valle  longitudinal  ancho 
y profundo  que  corre  del  borde  anterior  al  posterior. 
La  cara  perpendicular  externa  es  plana,  elevándose 
en  el  medio  sobre  la  corona  en  forma  de  cúspide,  y 
con  un  fuerte  cingulum  basal  muy  rugoso,  que 
asciende  hácia  arriba  hasta  la  mitad  del  alto  de  la 
corona,  sobre  sus  bordes  externos  anterior  y poste- 
rior; esta  cara  externa  tiene  19  milímetros  de  ancho 
y 20  de  alto . La  cara  perpendicular  interna  es  no- 
tablemente mas  angosta  que  la  externa,  en  cuyo 
ángulo  anterior,  hácia  la  base,  varios  milímetros  mas 
abajo  que  la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  se 
vé  un  pequeño  pozo  formado  por  un  reborde  rugoso 
del  esmalte.  En  la  superficie  de  la  corona,  existe 
también  un  pozo  de  esmalte  situado  en  el  fondo  de 
la  hendidura  longitudinal,  en  la  parte  anterior.  Esta 
muela  tiene  20  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  y 17  milímetros  de  diámetro  transverso. 

Otra  muela  un  poco  mas  grande,  de  la  que  existe 
intacta  la  corona,  faltando  las  raíces,  supongo  sea 
el  cuarto  premolar  superior.  La  corona  es  de  forma 


550 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


casi  cuadrada,  con  un  pequeño  pozo  de  esmalte  en 
el  centro,  y dos  mucho  mas  grandes,  colocados,  uno 
sobre  el  ángulo  interno  anterior  y el  otro  sobre  el 
posterior.  La  cara  perpendicular  externa  muestra 
dos  aristas  perpendiculares  formadas  una  por  el 
borde  anterior  y la  otra  por  el  posterior,  que  des- 
cienden hasta  la  base  para  formar  un  cingulum  poco 
elevado.  De  la  arista  perpendicular  mediana  solo 
hay  un  vestigio  cerca  de  la  superficie  masticatoria 
de  la  corona,  pero  las  dos  puntas  de  la  capa  de  es- 
malte externa  que  se  levantan  en  la  corona  en  forma 
de  cúspide  están  bien  marcadas.  Las  raíces  faltan 
completamente.  La  corona  tiene  22  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  20  milímetros  de  diá- 
metro transverso,  20  milímetros  de  alto  sobre  la 
cara  externa,  y 13  milímetros  sobre  la  interna. 

De  los  verdaderos  molares  superiores  primero  y 
segundo,  solo  existe  la  cara  perpendicular  externa 
con  la  capa  de  esmalte  que  la  cubre,  que  denota  un 
gran  parecido  con  el  Scalabrinitherium , pues 
muestran  el  mismo  cingulum  basal,  las  tres  aristas 
perpendiculares,  y los  dos  yugos  medianos  pro- 
minentes del  esmalte.  La  cara  externa  esmaltada 
del  primer  verdadero  molar  superior  tiene  24  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  y 15  milí- 
metros de  alto,  y el  segundo  verdadero  molar,  26 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 18  milí- 
metros de  alto. 

Del  último  molar  superior  existe  la  corona  in- 
tacta del  izquierdo,  que  apenas  empezaba  á ser 
atacada  por  la  masticación.  Este  diente  muestra 
una  forma  triangular,  ancho  adelante  y angosto 
atrás,  con  la  cara  externa  con  un  cíngulo  basal  casi 
nulo,  y solo  dos  aristas  perpendiculares,  la  anterior 
y la  mediana,  faltando  la  posterior,  que  quizás  alcan- 
zaba un  corto  desorrollo  algo  mas  tarde.  Sobre  el 
lado  interno  muestra  un  surco  perpendicular  bas- 
tante profundo,  opuesto  á la  arista  mediana  externa, 
que  divide  la  muela  en  dos  lóbulos  muy  desiguales, 
el  anterior  grande,  y el  posterior  mucho  mas  pe- 
queño. La  superficie  masticatoria  de  la  corona  mues- 
tra tres  grandes  cavidades  completamente  esmal- 
tadas, una  en  el  centro,  la  otra  en  el  ángulo  interno 
anterior,  y la  tercera  en  el  lóbulo  posterior  mas 
pequeño.  Las  dimensiones  de  la  corona  son  23  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  20  milí- 
metros de  diámetro  transverso  en  la  parte  anterior, 
15  milímetros  de  diámetro  transverso  en  la  parte 
posterior,  20  milímetros  de  alto  sobre  el  lado  ex- 
terno, y 1 í sobre  el  interno . 


Atribuyo  á este  mismo  animal,  pero  con  las  re- 
servas consiguientes  hasta  que  no  se  confirme  por 
otros  hallazgos,  un  fragmento  de  mandíbula  inferior 
del  lado  derecho,  conteniendo  el  último  molar  in- 
tacto, la  base  del  penúltimo  y los  alveolos  del  ante- 
penúltimo. Por  la  talla  corresponden  bastante  bien 
á los  superiores  arriba  descritos,  y por  sus  carac- 
téres  no  hay  duda  pertenecen  á un  representante 
del  grupo  de  los  Macrauchenidce. 

El  último  molar  inferior,  m.  ¥,  es  de  un  diente 
compuesto  de  dos  partes  semi-lunares,  como  en  los 
géneros  selenodontes  y en  Macrauchenia  y Scala- 
brinitherium, separadas  en  el  lado  externo  por  un 
surco  perpendicular  profundo,  y reunidas  sobre  el 
interno  por  sus  cantos  medianos  para  formar  una 
alta  cúspide  interna.  La  parte  semi-lunar  ó lóbulo 
anterior  muestra  una  cavidad  pequeña  al  lado  in- 
terno, y el  lóbulo  posterior  dos,  separadas  por  una 
especie  de  prolongamiento  ó yugo  transversal  que 
partiendo  del  macizo  externo  alcanza  hasta  el  borde 
interno.  La  cara  perpendicular  interna  es  lisa,  y 
sin  cingulum  basal;  la  externa  muestra  un  pequeño 
rudimento  de  cingulum  en  la  base  del  surco  per- 
pendicular. Este  diente  tiene  20  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 1 2 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

Los  dos  molares  que  lo  precedían,  m.  T y m.  -, 
de  los  que  solo  existen  los  alveolos  y las  raíces 
destrozadas,  ocupaban  juntos  un  espacio  longitu- 
dinal de  38  milímetros  y cada  diente  estaba  provisto 
de  dos  raíces  divergentes. 

La  talla  del  Theosodon  Lyclekkeri  era  un  poco 
inferior  á la  del  Scalabrinitherium  Bravardi. 

Las  relaciones  filogenéticas  de  los  Macrauche- 
nidce, no  son  fáciles  de  establecer,  pues  no  cono- 
cemos todavía  una  série  de  materiales  bastante  com- 
pleta que  nos  permita  relacionar  con  seguridad  los 
distintos  géneros  conocidos.  Es  sin  embargo  indu- 
dable que  el  Scalabrinitherium  es  el  antecesor 
de  Macrauchenia,  como  también  el  Theosodon  es 
forzosamente  el  antecesor  del  Scalabrinitherium, 
pero  la  diferencia  entre  ambos  géneros  es  bastante 
para  suponer  que  han  debido  intercalarse  entre  ellos 
algunas  formas  intermediarias  todavía  desconoci- 
das. El  Biastomicoclon  de  la  formación  pampeana 
es  un  descendiente  del  Oxydontherium  de  la  for- 
mación patagónica,  que  á su  vez,  debe  haber  tomado 
origen  en  una  especie  del  género  Scalabrinithe- 
rium. 

El  Mesorhinus,  es  conocido  de  una  manera  muy 


UNGULADOS 


551 


imperfecta,  para  que  pueda  aventurarse  al  respecto  Estas  vistas  pueden  expresarse  de  la  siguiente 
ninguna  opinión . manera  : 


HOMALODOIXTOTHERID^E 


Los  caractéres  que  distinguen  los  representantes  de  esta  familia  son  : Dientes  en  serie  continua  y los 
contiguos  de  cualquier  parte  de  la  mandíbula  de  forma  muy  parecida.  Molares  superiores  con  un  gran 
repliegue  de  esmalte  interno  y una  arista  perpendicular  colocada  en  la  parte  anterior  de  la  cara  externa, 
presentando  un  aspecto  casi  igual  á las  de  los  Rhinocerotidce.  Muelas  inferiores  con  dos  raíces  bifurca- 
das en  su  parte  inferior.  Apertura  nasal  normal  y órbitas  abiertas  atrás. 


IIOMALODONTOTHERIUM  huxley. 

Komalodoníherimi,  Huxley,  en  Quart.  Journ.  Geol.  Soc., 
vol.  XXVI,  57,  a.  1870. 

Este  género,  que  solo  es  hasta  ahora  conocido  por 
la  dentadura,  presenta  caractéres  que  lo  acercan  de 
algunos  de  los  del  antiguo  continente.  Floyver, 
que  ha  descrito  la  dentadura  de  una  manera  com- 
pleta, no  le  asigna  un  lugar  definido  ; Burmeister 
lo  cree  un  toxodontido,  cercano  del  Nesoclon,  y por 
mi  parte  lo  consideré  hasta  hace  poco,  como  un  re- 
presentante de  la  familia  de  los  Macrauchenidee, 
pero  Lydekker  en  el  catálogo  de  los  mamíferos 


fósiles  del  Museo  Británico,  lo  coloca  entre  los  Rhi- 
nocerotidce. Las  muelas  superiores,  que  no  presen- 
tan la  arista  perpendicular  mediana  en  el  medio  de  la 
cara  externa  sino  cerca  del  borde  anterior,  distin- 
guen evidentemente  este  género  de  los  Macrau- 
chenidee, para  acercarlo  de  los  Rhinocerotidce,  pero 
todos  los  dientes  están  colocados  en  série  continua 
como  en  Macrauchenia  y Anoplotherium,  y no 
dudo  de  que  los  miembros  estaban  conformados  se- 
gún el  tipo  de  los  Litoplerna. 

Fórmula  dentaria,  fi,  ~ c.  f-p.  ¡ m.  Los  incisivos 
son  pequeños  y casi  de  la  misma  forma  que  los  ca- 
ninos. Los  primeros  premolares  tienen  la  forma  de 
los  incisivos  externos,  y los  últimos  se  parecen  á los 
verdaderos  molares.  Los  tres  últimos  premolares  y 
los  verdaderos  molares  superiores  presentan  una 
cara  perpendicular  externa  casi  lisa,  con  una  pe- 


552 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


quena  arista  perpendicular  cerca  del  borde  anterior. 
Todos  los  dientes  están  fuertemente  apretados  unos 
á otros,  y el  pasage  de  los  incisivos  á los  molares  se 
efectúa  por  una  modificación  de  forma  gradual  y 
poco  sensible.  La  corona  de  todos  los  dientes  se 
encuentra  mas  ó menos  á la  misma  altura  y la  base 
termina  en  raíces  bien  desarrolladas,  largas  y cerra- 
das, presentándose  en  la  base  de  la  corona  un  fuerte 
reborde  de  esmalte,  que  dá  vuelta  todo  al  rededor, 
con  excepción  de  los  verdaderos  molares  superiores, 
que  no  presentan  cíngulo  basa!  sobre  el  lado  exter- 
no, pero  lo  conservan  sobre  el  interno. 

Homaloclontotherium  Cmminghami  Flower. 

(PI.  xxxii,  fig.  i á 5;  pl.  xxxiii,  fig.  i) 

Flower,  On  a newly  discovered  Extinct  Ungulate  Mammal 
frota  Patagonia,  en  Philos.  Trans.,  vol.  XLIV,  p. 
173,  a.  1874. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Les  mamif.  fos.  etc.,  p.  100, 
n° 151,  a.  1880. 

Lydekker,  Catalogue  of  fossil  mammalia,  vol.  III, 
p.  160,  a.  1886. 

Es  esta  la  única  especie  del  género  hasta  ahora 
conocida,  y ha  tenido  un  tamaño  comparable  al  de 
un  gran  buey. 

Los  tres  incisivos  superiores  aumentan  de  tamaño 
del  primero  al  tercero,  cada  uno  con  una  raíz  larga 
y de  base  cerrada,  y con  un  fuerte  reborde  ó cín- 
gulo basal  en  la  corona,  tanto  al  lado  interno  como 
al  externo ; la  extremidad  distal  de  la  corona  forma 
una  cúspide  elevada  en  el  medio  con  dos  expansio- 
nes delgadas  á cada  lado,  que  forman  al  lado  externo 
una  pequeña  convexidad,  siendo  la  extremidad  pos- 
terior mas  gruesa  que  la  anterior,  y la  base  de  la 
corona  mucho  mas  gruesa  que  la  cúspide. 

El  i.  - que  es  el  mas  grande,  tiene  1 6 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  un  poco  mas  de 
grueso  en  la  base,  y 22  milímetros  de  alto  la  corona. 

El  c. 1 solo  defiere  del  i.  - por  ser  un  poco  mas 
ancho  en  la  base,  por  su  cúspide  algo  cónica,  y por 
el  cíngulo  basal  tanto  interno  como  externo,  que  es 
mas  elevado  y de  superficie  mas  rugosa ; la  corona 
presenta  dos  crestas  perpendiculares  opuestas,  una 
interna  y la  otra  externa,  que  partiendo  de  la  base 
terminan  en  la  cúspide  de  la  corona. 

El  p.  - es  de  tamaño  un  poco  mayor,  pero  relati- 
vamente mas  corto  y mas  ancho,  y con  la  cúspide 


menos  aguda.  El  cíngulo  basal  que  se  extiende  todo 
al  rededor  es  igualmente  muy  fuerte.  Según  Flower 
parece  que  este  diente  tiene  dos  raíces,  una  muy 
larga  sobre  el  lado  externo,  y la  otra  sobre  el  in- 
terno. La  base  de  la  corona  tiene  19  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 22  milímetros  de  diá- 
metro transverso,  pero  es  un  poco  mas  baja,  pues 
solo  tiene  17  milímetros  de  alto. 

Todos  los  demás  premolares  afectan  mas  ó menos 
la  forma  de  los  verdaderos  molares,  presentando 
una  corona  de  forma  mas  ó menos  sub-cuadrangu- 
lar,  cada  diente  con  tres  raíces  distintas,  dos  lar- 
gas y delgadas  sobre  el  lado  externo,  y una  sola 
muy  ancha  sobre  el  interno.  Los  tres  premolares, 
P • - , “ y — , aumentan  gradualmente  de  tamaño  del 
primero  al  último,  presentando  un  diámetro  trans- 
verso considerablemente  mayor  que  el  diámetro  án- 
tero-posterior. La  cara  perpendicular  externa  de 
forma  sub-oval,  presenta  un  alto  considerablemente 
mayor  que  el  ancho  ó diámetro  ántero-posterior. 
Sobre  la  parte  anterior  hay  una  cresta  perpendicular 
no  muy  acentuada,  precedida  de  una  pequeña  de- 
presión. La  cara  perpendicular  interna  presenta  dos 
columnas  imperfectamente  separadas  por  una  de- 
presión perpendicular  poco  acentuada.  En  la  base 
de  la  corona,  sobre  los  lados  interno  y externo,  hay 
un  fuerte  cíngulo  basal  de  superficie  granulada,  el 
que  en  los  premolares  segundo  y tercero  dá  vuelta 
también  sobre  los  costados  laterales  anterior  y pos- 
terior. La  superficie  masticatoria  forma  una  superfi- 
cie irregularmente  sub-cuadrada  con  la  dentina  á 
descubierto  y rodeada  por  un  borde  periférico  de 
esmalte  formado  por  la  capa  que  rodea  la  corona  de 
la  muela;  en  esta  superficie  masticatoria,  hácia  el 
el  lado  anterior  é interno,  hay  una  figura  de  esmalte 
casi  elíptica,  dirijida  de  adelante  hácia  atrás  y hácia 
adentro.  Esta  fosa,  cuando  las  muelas  todavía  no 
estaban  muy  gastadas  por  el  uso  estaban  en  contacto 
con  la  capa  de  esmalte  del  lado  interno  que  formaba 
un  repliegue  que  penetraba  en  la  corona  formando 
el  pozo  que  luego  con  el  uso  queda  aislado.  El  p.  - 
tiene  en  la  base  de  la  corona  21  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 28  milímetros  de  diámetro 
transverso ; el  p.  - tiene  23  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 28  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso; y el  p.  -,  24  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y 34  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  m.  1 es  de  tamaño  notablemente  mayor  que  el 
premolar  que  lo  precede,  con  la  corona  de  figura  sub- 
cuadrada, pero  con  el  lado  interno  mas  angosto  que 


UNGULADOS 


553 


el  externo,  y con  la  pared  perpendicular  externa 
mucho  mas  elevada  que  la  interna.  La  cara  perpen- 
dicular externa  presenta  la  misma  cresta  perpendi- 
cular cerca  del  borde  anterior  que  se  distingue  en 
los  premolares,  pero  menos  acentuada,  y además 
una  segunda  apenas  marcada  y convexa  en  sus  dos 
tercios  posteriores.  Sobre  el  lado  interno,  hay  una 
pequeña  depresión  mediana,  ancha  y poco  profunda, 
que  la  divide  en  dos  lóbulos  imperfectos,  pero  el 
esmalte  de  la  cara  interna  da  vuelta  sobre  el  borde 
interno  de  la  corona  penetrando  en  la  superficie 
masticatoria,  en  donde  forma  un  pozo  de  esmalte, 
largo,  angosto  y profundo,  dirijido  oblicuamente  de 
atrás  hácia  adelante  y de  adentro  luida  afuera  ; este 
pozo  ó hendidura  divide  la  superficie  masticatoria 
en  dos  lóbulos  ó crestas  transversales  perfectamente 
separadas  sobre  el  lado  interno,  pero  reunidas  en 
una  sola  superficie  longitudinal  sobre  el  externo. 
Tiene  la  muela  un  fuerte  cíngulo  basal  sobre  el  lado 
interno,  que  dá  vuelta  ascendiendo  hácia  arriba  so- 
bre los  lados  transversales  anterior  y posterior,  per- 
diéndose hácia  la  mitad  del  ancho  de  la  muela.  El 
profesor  Flower  dice  que  todos  los  dientes  del  Ho- 
malodontotherium  tienen'uu  cíngulo  basal  interno 
y externo  bien  desarrollado,  y el  dibujo  que  dá  del 
m. 1 visto  sobre  el  lado  externo  muestra  la  existen- 
cia de  dicho  cíngulo,  pero  en  el  ejemplar  de  esta 
muela  á mi  disposición  no  veo  vestigios  de  el  ; esta 
diferencia  podría  hacer  suponer  que  se  trata  de  dos 
especies  distintas,  pero  como  en  los  demás  caracté- 
res  ambos  ejemplares  muestran  una  concordancia 
perfecta,  me  parece  mas  prudente  conservarlos  por 
ahora  en  una  misma  especie,  pues  pudiera  ser  que  el 
cíngulo  que  se  vé  en  el  ejemplar  descrito  por  Flo- 
wer,  haya  sido  dibujado  por  analogía  con  los  premo- 
lares. Las  raíces  de  esta  muela,  son  como  en  los 
premolares,  en  número  de  tres  ; dos  externas  y una 
interna.  La  corona  tiene  37  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y cerca  de  40  milímetros  de  diá- 
metro transverso  ; el  alto  de  la  pared  externa  es  de 
31  milímetros,  y el  de  la  interna  de  solo  16  milí- 
metros. 

No  conozco  las  otras  muelas  superiores,  pero  Fló- 
aver  ha  dibujado  fragmentos,  que  demuestran  esta- 
ban construidas  sobre  el  mismo  tipo  que  la  preceden- 
te ; según  el  dibujo  del  autor,  Ja  série  dentaria  com- 
pleta de  la  mandíbula  superior  ocupaba  un  espacio 
longitudinal  próximamente  de  25  centímetros. 

De  la  mandíbula  inferior,  solo  conozco  una  que 
otra  muela  aislada,  pero  Flower  ha  descrito  y di- 


bujado toda  la  dentadura,  con  excepción  de  los  dos 
primeros  incisivos. 

£1  incisivo  externo  (i.  3),  es  de  corona  alargada,  de 
cúspide  puntiaguda,  con  una  fuerte  arista  perpendi- 
cular interna,  superficie  externa  un  poco  convexa,  y 
un  fuerte  cíngulo  basal  interno  y externo.  Tiene  13 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  1 1 milíme- 
tros de  diámetro  transverso  en  la  base  de  la  corona, 
y 19  milímetros  de  alto. 

El  canino  (c.  T),  es  de  la  misma  forma  que  el  inci- 
sivo externo,  pero  de  tamaño  bastante  mayor  ; tiene 
17  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 15  mi- 
límetros de  diámetro  transverso. 

El  p.  - es  igualmente  de  forma  parecida,  pero  con 
la  cara  externa  mas  convexa  y con  una  pequeña  cres- 
ta en  su  parte  posterior  ; sobre  la  cara  interna  pre- 
senta dos  pequeñas  depresiones  perpendiculares, 
una  anterior  y la  otra  posterior,  separadas  por  una 
cresta  mediana  vertical.  El  cíngulo,  sumamente  de- 
sarrollado, dá  vuelta  todo  alrededor  de  la  base  de 
la  corona.  Tiene  19  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 16  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  p.  j,  de  tamaño  todavía  mayor,  es  de  sección 
mas  alargada,  y de  una  forma  bastante  diferente.  La 
cara  externa  presenta  un  surco  perpendicular  pro- 
fundo, que  lo  divide  en  dos  lóbulos  un  poco  desi- 
guales, el  anterior  mas  angosto  y un  poco  mas  alto, 
y el  posterior  mas  ancho  pero  mas  bajo.  La  cara  in- 
terna presenta  una  cúspide  mediana  ancha  y aplas- 
tada, detrás  de  la  cual  se  presenta  una  hendidura  ó 
pliegue  de  esmalte  entrante,  que  penetra  en  la  coro- 
na de  atrás  hácia  adelante,  hasta  que  su  punta  inter- 
na se  encuentra  casi  opuesta  al  surco  externo  ; ade- 
lante y atrás  de  la  cúspide  mediana  interna  hay  una 
pequeña  cavidad  que  penetra  un  poco  en  la  corona 
de  cada  uno  de  los  dos  lóbulos  opuestos  del  diente. 
Según  los  dibujos  de  Flower,  este  diente  tiene  21 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  18  milíme- 
tros de  diámetro  transverso  en  la  base,  y 22  milíme- 
tros de  alto  sobre  el  lado  externo  ; un  ejemplar  del 
mismo  diente  en  mi  poder,  probablemente  de  un  in- 
dividuo un  poco  mas  viejo,  tiene  25  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  16  milímetros  de  diáme- 
tro transverso  en  la  base,  y 22  milímetros  de  alto 
sobre  la  cara  externa. 

El  p.  -3  es  de  la  misma  forma  general  que  el  pre- 
cedente, pero  de  tamaño  un  poco  mayor,  y el  p.  j , 
de  tamaño  todavía  algo  mayor,  solo  difiere,  por  las 
dos  cavidades  internas  anterior  y posterior  un  poco 
mas  acentuadas.  Según  los  dibujos  mencionados, 


70 


554 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


el  p.  g tiene  23  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  y 20  milímetros  de  diámetro  transverso,  y 
elp.T,  25  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior 
y 21  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  primer  verdadero  molar  inferior  (m.  r)  difiere 
del  último  premolar  por  nn  gran  aumento  de  tama- 
ño, pero  su  conformación  fundamental  es  casi  la 
misma.  La  cara  externa  presenta  un  surco  perpen- 
dicular que  la  divide  en  dos  lóbulos  muy  desigua- 
les, el  anterior  angosto  y el  posterior  mucho  mas 
ancho  : sobre  el  lado  interno  hay  tres  escotaduras  ó 
pliegues,  el  del  medio  que  es  el  mas  profundo  se 
dirije  de  atrás  hácia  adelante  pero  con  la  punta  in- 
terna que  queda  un  poco  atrás  de  la  punta  interna 
del  pliegue  que  forma  el  surco  externo ; las  otras 
dos  escotaduras,  se  encuentran,  una  adelante  que 
penetra  en  la  mitad  del  lóbulo  anterior,  y la  otra  en 
el  ángulo  posterior  interno  del  lóbulo  posterior.  La 
corona  tiene  32  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, 22  milímetros  de  diámetro  transverso,  y 27 
milímetros  de  alto.  Tanto  sobre  la  cara  externa 
como  sobre  la  interna,  existe  un  cíngulo  basal  muy 
desarrollado. 

El  m.  g es  absolutamente  igual  en  forma  y tamaño 
al  precedente,  y el  m.  -,  parece  que  solo  difiere  por 
un  tamaño  un  poco  mayor.  Según  el  dibujo  que 


acompaña  el  trabajo  de  Flower,  la  série  completa 
de  los  dientes  inferiores,  con  excepción  de  los  dos 
primeros  incisivos,  ocupaba  un  espacio  longitudinal 
de  22  centímetros. 

Un  fragmento  de  mandíbula  que  tengo  á mi  dis- 
posición, me  demuestra  que  la  parte  sinfisaria  em- 
pezaba recien  adelante  de  las  muelas,  de  manera 
que  la  sínfisis  debía  ser  corta  como  en  Macrau- 
chenia.  En  el  fragmento  mencionado,  se  vé  un  agu- 
jero mentoniano  debajo  de  la  raíz  posterior  del  pri- 
mer premolar.  Todas  las  muelas  inferiores,  tanto 
molares  como  premolares,  tienen  dos  raíces  diver- 
jentes,  largas,  comprimidas  en  sentido  ántero-pos- 
terior y enanchadas  en  dirección  transversal,  pero 
la  base  de  cada  una  de  estas  raíces  se  bifurca  en  dos, 
de  manera  que  cada  muela  presenta  así  cuatro  raí- 
ces, aunque  incompletamente  separadas. 

Localidad.  — Los  primeros  restos  de  este  animal 
descritos  por  el  profesor  Flower,  fueron  descu- 
biertos por  el  Dr.  Roberto  Cuniniagham  en  las  bar- 
rancas de  la  embocadura  del  rio  Gallegos,  en  la  Pa- 
tagonia  austral,  y últimamente  Carlos  Ameghino  y 
otros  viajeros  han  encontrado  restos  del  mismo  ani- 
mal en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


PROTEROTHERIDAE 


Amechino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamíferos  eocenos,  etc.,  pág.  19,  1887. 


Es  esta  una  familia  de  caracteres  particulares,  todavía  mucho  mas  anómalos  que  los  de  la  Macrauche- 
nia,  y cuyos  restos,  han  dado  lugar  á las  mas  variadas  apreciaciones,  sin  que  hasta  ahora  se  pudiera  de- 
terminar exactamente  sii  colocación. 

Los  primeros  restos  de  un  animal  de  esta  familia  fueron  descubiertos  por  Bravard  y atribuidos  á un 
representante  de  la  familia  de  los  Anoplothericlce  que  designó  con  el  nombre  de  Anoplotherium  ame - 
ricanum. 

En  1871,  el  Dr.  Burmeister  descubría  otro  género  de  la  misma  familia  identificándolo  con  un  género 
europeo  y norte  americano  conocido  de  mucho  tiempo  atrás,  el  Anchi theriuin,  designando  el  animal 
con  el  nombre  de  Anchithevium  australe,  y consider¿indolo  de  consiguiente  como  de  la  misma  familia 
de  los  caballos. 

En  1883,  sobre  restos  encontrados  por  el  profesor  Scalabriai  en  las  barrancas  del  Paraná,  fundé  dos 
nuevos  géneros,  uno  que  denominé  Proterotherium,  que  consideré  como  un  antecesor  de  losruminantes, 
y el  otro  que  designé  con  el  nombre  de  fírachytherium  que  creí  un  representante  de  la  familia  de  los 
anaplotéridos,  de  los  que  se  distinguía  sin  embargo  por  la  singularidad  de  que  algunas  de  sus  muelas 
inferiores  estaban  provistas  de  cuatro  raíces  bien  separadas. 


UNGULADOS 


555 


Posteriormente,  nuevos  materiales,  me  permitieron  identificar  genéricamente,  el  animal  denominado 
por  Bürmejster  Anchitherium  australe  con  el  Proterotherium,  mientras  que  el  mismo  autor  creaba 
un  sinónimo  bautizándolo  con  el  nuevo  nombre  de  Anisolophus , describiendo  al  mismo  tiempo  el  preten- 
dido AnopLolherium  de  Bravard,  que  es  un  Proterotherium,  atribuyéndole  muelas  inferiores  provis- 
tas dedos  raíces,  lo  que  me  indujo  á pensar  que  el  Proterotherium  y Brachytherium  eran  géneros  mas 
separados  que  no  lo  son  en  realidad. 

En  1887,  al  estudiar  la  numerosa  colección  recojida  por  mi  hermano  Carlos  Ameghevo  en  los  terrenos 
eocenos  de  la  Patagonia  austral,  me  apercibí  de  que  las  muelas  inferiores  del  Proterotherium,  también 
tenían  cuatro  raíces  distintas  como  las  del  Brarhitherium,  de  manera  que  no  había  razón  para  considerar 
los  mencionados  géneros  como  representantes  de  dos  familias  distintas,  al  mismo  tiempo  que  el  sistema 
dentario  demostraba  que  tampoco  podían  incluirse  en  los  Anoplotheridee.  De  consiguiente,  reuní  ambos 
géneros  en  un  solo  grupo,  cuyos  caractéres  demostraban  que  constituían  una  familia  de  ungulados  comple- 
tamente diferente  de  las  hasta  entonces  conocidas,  que  designé  con  el  nombre  de  Proterothericlse,  inclu- 
yéndola, aunque  de  una  manera  provisoria,  entre  los  ungulados  imparidigitados. 

Al  mismo  tiempo  reconocía  la  existencia  de  tres  nuevos  géneros  de  los  terrenos  eocenos,  que  denominé 
Thoatherium,  Diadiaphorus  y Licaphrium . 

En  fin,  últimamente,  Carlos  Ameghmo  encontró  un  representante  del  mismo  grupo  en  terrenos  mucho 
mas  modernos,  mas  recientes  todavía  que  los  del  Paraná,  en  el  yacimiento  de  Monte  Hermoso.  He  dado 
una  rápida  diagnosis  de  este  animal  en  Junio  del  presente  año  (1888)  designándolo  con  el  nombre  de 
Epitherium  laternarium,  sin  pronunciarme  todavía  de  una  manera  definitiva  sobre  la  colocación  del 
grupo,  sea  entre  los  artiodáctilos,  sea  entre  los  perisodáctilos.  Sin  embargo  menciono  el  calcáneo  y el 
astrágalo,  como  presentando  caractéres,  que  los  acercan  de  los  artiodáctilos. 

Del  astrágalo,  que  mencioné  como  siendo  parecido  al  de  los  suídeos,  solo  tenía  la  parte  proximal,  que 
está  construida  sobre  el  mismo  tipo  que  la  parte  correspondiente  del  astrágalo  de  los  artiodáctilos;  ahora 
conozco  también  la  mitad  distal  que  está,  al  contrario,  conformada  según  el  tipo  perisodáctilo.  Por  último 
he  podido  reunir  todos  los  huesos  de  un  tarso,  que  dan  la  colocación  definitiva  de  los  Proterotheridce 
entre  los  perisodáctilos,  pero  con  un  cierto  número  de  caractéres  que  los  acercan  singularmente  de  los 
artiodáctilos,  lo  que  esplica,  las  dificultades  que  para  su  exacta  colocación  ofrecía  el  estudio  del  sistema 
dentario,  única  parte  que  hasta  ahora  era  conocida,  y todavía  de  una  manera  muy  incompleta. 

Los  incisivos  permanecen  desconocidos,  menos  en  la  mandíbula  inferior  de  un  género  (Thoatherium) , 
que  son  en  número  de  dos  en  cada  lado,  cónico-cilíndricos  y bien  separados. 

Los  caninos  son  de  tamáiló  mediocre  y separados  de  los  incisivos  y de  ios  premolares,  por  una  barra 
regularmente  estenclida . 

Las  muelas  superiores,  presentan  una  mezcla  de  caractéres  propios  de  los  ungulados  imparidigitados, 
y de  los  paradigitados  selenodontes.  La  corona  está  dividida  por  una  hendidura  longitudinal  en  dos  partes 
de  forma  desigual;  la  parte  externa  está  formada  por  dos  lóbulos  semi-lunares,  con  tres  aristas  perpen- 
diculares externas;  la  parte  interna  está  constituida  por  dos  lóbulos  principales  en  forma  de  tubérculos  de 
cúspide  aislada,  presentando  cada  muela  en  su  conjunto  un  tipo  selenodonte  imperfecto.  Los  dos  últimos 
premolares  tienen  la  misma  forma  que  los  molares,  pero  los  anteriores  son  mas  simples  y con  la  cara 
externa  que  forma  una  sola  cúspide  en  vez  de  dos. 

Los  molares  y premolares  inferiores  son  de  tipo  selenodonte  completo ; cada  muela  está  formada  por  dos 
lóbulos  semi-lunares,  convexos  al  lado  externo  y excavados  sobre  el  interno,  con  una  sola  cúspide  me- 
diana interna  y un  surco  perpendicular  opuesto  externo.  La  base  de  cada  una  de  las  muelas  inferiores, 
como  también  de  los  últimos  premolares,  se  divide  en  cuatro  raíces  bien  separadas,  dos  anteriores  y dos 
posteriores. 

Las  órbitas,  en  el  único  género  en  que  he  podido  examinarlas  (. Proterotherium ) son  de  arco  incom- 
pleto, abiertas  atrás  como  en  la  generalidad  de  los  imparidigitados. 

Del  esqueleto,  solo  conozco  el  tarso  completo  de  un  género  ( Epitherium ;,  y es  imparidigitado.  Se 
compone  de  7 huesos,  todos  de  forma  particular  característica,  el  calcáneo,  el  astrágalo,  el  escafóides, 
y tres  cuneiformes.  El  calcáneo,  presenta  una  faceta  externa  para  articularse  con  el  peroné,  como  en  la 


556 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Macrauchenia.  El  astrágalo  es  deforma  muy  particular;  su  parte  proximal  presenta  la  misma  forma  que 
en  los  artiodáctilos,  pero  la  distal  es  de  perisodáctilo.  El  mesotarso  está  compuesto  por  una  fila  ele 
cuatro  huesos,  el  cuboides  y los  tres  cuneiformes,  pero  solo  lleva  tres  metalar  simios,  el  interno  muy 
grande,  y los  externos  muy  pequeños,  presentando  con  el  interno  la  misma  relación  de  diferencia  que  en 
el  género  Hippotherium.  Para  aumentar  estas  particularidades,  el  cuboides  se  articula  con  el  calcáneo 
sin  tocar  el  astrágalo,  y los  tres  metatarsianos  se  articulan  en  serie  lineal  con  los  huesos  correspondientes 
del  mesotarso,  el  del  medio  con  el  entocuneiforme,  el  externo  con  el  cuboides  y el  interno  con  el  meso- 
cuneiforme.  No  existía  el  mas  pequeño  rudimento  de  los  metatarsos  de  los  dedos  primero  y quinto. 

Esta  conformación  particular  del  pié  justifica  por  sí  sola  la  separación  de  los  Proterothericlee  como 
familia  distinta. 

Los  géneros  argentinos  que  hasta  ahora  me  son  conocidos,  se  distinguen  de  esta  manera : 

I.  Molares  superiores  con  ciuco  aristas  perpendiculares  sobre  la  cara  externa. 

a.  Cíngulo  basal  externo  de  las  muelas  superiores  poco  desarrollado,  y raíces  simples. 

Pvoterotherium. 

II.  Molares  superiores  con  solo  tres  crestas  perpendiculares  externas. 

A.  llamas  mandibulares  de  sínfisis  soldada.  Thoatherium. 

B.  llamas  mandibulares  no  soldadas. 

a.  Muelas  superiores  con  las  cuatro  raíces  de  base  bi-partida.  Brachytherium. 

aa.  Muelas  superiores  con  las  cuatro  raíces  de  base  no  bi-partida. 

ab.  Muelas  superiores  con  un  solo  tubérculo  principal  sobre  el  borde  interno.  Diadiaphorus. 

ac.  Muelas  superiores  con  dos  grandes  tubérculos  sobre  el  borde  interno.  Epitheñum. 

a d.  Última  muela  inferior  provista  de  lóbulo  tercero  mas  ó menos  separado.  Licaphrium. 


PROTEROTHERIUM  amegii- 


Prolerollierium,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe., 
t.  Y,  p.  291,  a.  1883.  - Id.,  t.  IX,  p.  70,  a.  1886. 
Anoplotherium,  (Cuv.J  Bravard,  Man.  de  los  terr.  tere,  etc., 
1858.  — Id.  Catal.des  fos.  etc.,  1860  (falsa  iden- 
tificación) . 

Burmeister,  Descrip.  phys.  de  la  Rép.  Arg . etc.,  t.  II, 
p.  243,  1876.  —Id.  t,.  III,  470,  1879.  — Id.  Anal, 
del  Mus.  Nac.,  t.  III,  ent.  XIV,  p.  116,  a.  1885. 
Anchitherium,  (Meyer)  Burmeister,  Descr.  Phys.  de  laRep. 

Arg.,  etc.  t.  III,  p.  479,  1879  (falsa  identificación). 
Anisoloplius , Burmeister,  Anal,  del  Míos.  Nac.,  t.  III, 
ent.  XIV,  p.  172,  Diciembre  de  1885. 

Las  muelas  superiores  de  este  animal  están  divi- 
didas por  una  hendidura  longitudinal  en  dos  partes, 
una  interna  y la  otra  externa  ; la  cara  perpendicular 
externa  lleva  tres  aristas  perpendiculares  principa- 
les, y dos  intermediarias  secundarias  ; la  cara  in- 
terna está  formada  por  dos  cerros  ó lóbulos  desigua- 
les, el  anterior  mas  grande,  y el  posterior  mas  peque- 


ño, con  un  callo  basal  en  el  ángulo  interno  ante- 
rior. El  número  de  muelas  superiores,  según  la  ana- 
logía con  los  otros  géneros  de  la  misma  familia  ha 
sido  de  siete. 

El  primer  descubridor  de  este  género  fué  el  ma- 
logrado Bravard,  quien  encontró  una  de  las  pri- 
meras muelas  superiores  del  lado  izquierdo  en  la 
que  creyó  reconocer  los  caracteres  del  género  Ano - 
jjlotherium,  designando  la  especie  con  el  nombre 
de  A.  americanum  (Brav.),  pero  sin  describirla 
pieza  original  ni  dar  sobre  ella  otros  detalles.  A esta 
pieza  y á esta  cita  se  refieren  las  diferentes  mencio- 
nes de  un  Anoplotherium  Americanum  hechas 
por  distintos  autores,  pero  sobre  todo  por  el  Dr. 
Burmeister  en  sus  repetidas  publicaciones. 

Pasaron  largos  años,  sin  que  se  volvieran  á des- 
cubrir nuevos  restos  del  pretendido  anoploterio 
americano,  hasta  que  el  señor  Ramojv  Lista  trajo 
de  la  Patagonia  austral  un  maxilar  superior  con 
todas  las  muelas  del  costado  izquierdo,  pieza  que 
Burmeister  describía  en  1879,  como  pertene- 
ciente á un  Anchitherium,  y según  él  tan  parecido 
á una  especie  norte-americana,  al  Anchitherium 


UNGULADOS 


557 


Bairdii  (Leidy),  que  se  decidió  á [separarlo  especí- 
ficamente tan  solo  en  el  supuesto  de  que  las  otras 
partes  del  esqueleto  presentarían  diferencias,  lla- 
mando al  animal  Anchitherium  australe,  sin  aper- 
cibirse que  ya  el  mismo  Leidy  había  designado  con 
el  mismo  nombre  genérico  y específico  un  animal 
fósil  de  Ñor  te- América,  de  los  terrenos  terciarios 
de  Tejas.  (Leidy,  Report  of  the  Unit.  Stat.  Geol. 
Survey,e te.,  vol.  I,  Fossil  Vertebr.,  Washington 
pág.  250  y 323,  lárn.  XX,  fig.  19). 

Recien  me  fué  conocido  este  género  particular 
por  piezas  originales,  en  1883,  al  emprender  el  es- 
tudio y la  clasificación  de  los  numerosos  restos  de 
mamíferos  de  los  terrenos  terciarios  antiguos  del 
Paraná,  reunidos  por  el  profesor  Scalabiujü.  Esta- 
ba representado  en  esa  colección  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  con  las  últimas  muelas,  que  me 
sirvió  de  base  para  fundar  el  género  Proterothe- 
rium,  designando  la  especie  con  el  nombre  de  cer- 
vioicles  á causa  de  considerar  desde  un  principio  di- 
cho animal  como  formando  parle  del  grupo  de  los  ru- 
miantes, y por  parecerme  presentar  mas  parecido  con 
las  muelas  de  los  cervinos,  que  con  las  de  las  otras 
familias  del  mismo  grupo,  si  bien  reconocía,  y volví 
á repetirlo  en  distintas  ocasiones,  que  no  se  trataba 
de  un  verdadero  rumiante  con  caractéres  idénticos 
á los  actuales,  sino  de  un  precursor  ya  entonces  en 
vía  de  evolución  hacia  el  tipo  actual,  pero  en  el  que 
se  podían  aún  constatar  varios  caractéres  de  los  pa- 
quidermos perisodáctilos.  (Bol.  etc.,  t.  Y,  pág.  292, 
y t.  YIIT,  pág.  165  y 190). 

En  la  reciente  entrega  de  los  Anales  del  Museo , 
vuelve  el  Dr.  Burmeister,  á examinar  los  restos  de 
su  antiguo  Anchitherium  australe  del  que  dá  un 
dibujo  desgraciadamente  bastante  mal  reproducido, 
y una  descripción  estensa,  reconociendo  que  no  se 
trata  de  un  Anchitherium  sino  de  un  género  bas- 
tante diferente  que  designa  con  el  nuevo  nombre  de 
Anisolophus  australis. 

En  la  misma  entrega  describe  igualmente  el  pre- 
tendido A noplotherium  americanum  de  Bravard 
figurando  de  él  la  pieza  original  descubierta  por  el 
autor  de  la  especie,  y un  molar  inferior,  reconocien- 
do también  en  este  caso  que  no  se  trata  de  un  ver- 
dadero Anoplotherium,  sino  de  un  género  distin- 
to que  no  designa  con  un  nombre  nuevo  á causa 
de  los  escasos  restos  que  de  él  posee,  y por  creer, 
dice,  que  por  sus  caractéres  puede  unirse  en  un 
mismo  género,  con  los  animales  de  la  misma  forma- 
ción que  he  designado  con  los  nombres  de  Protero- 


therium  y Brachitheriúm.  Por  esta  publicación  y 
las  figuras  que  la  acompañan,  veo  que  el  Anoplo- 
therium de  Bravard  no  es  el  Brachytherium  co- 
mo yo  lo  suponía,  bien  que  no  anduve  muy  desen- 
caminado puesto  que  Burmeister  los  reúne  todos 
en  un  solo  género,  Jo  que  por  otra  parte  me  confir- 
ma aún  mas  en  lo  que  ya  tuve  ocasión  de  manifestar: 
que  la  simple  enumeración  de  nombres  genéricos  y 
específicos,  sin  diagnosis,  y sin  que  ya  se  pueda  es- 
ta esperar,  como  es  el  caso  con  las  denominaciones 
de  Bravard,  no  es  obligatorio  tomarlas  en  conside- 
ración, pues  solo  constituyen  un  estorbo  para  la  cla- 
sificación, á menos  que  existan  otros  datos  que  per- 
mitan la  identificación  de  las  especies,  ó las  mismas 
piezas origiuales,  como  en  el  presente  caso. 

No  me  parece  posible  reunir  el  pretendido  Ano- 
plotherium  con  el  Brachytherium,  pues  si  bien 
la  conformación  de  la  corona  de  las  muelas  parece 
presentar  caractéres  parecidos  en  ambos  géneros, 
muestran  una  conformación  general  y un  modo  de 
implantación  fundamentalmente  distinto,  pues  aún 
hacienda  abstracción  de  pequeños  detalles,  y del 
cingulum  basal  al  que  no  quiero  prestar  demasia- 
da importancia,  quedan  las  dos  aristas  perpendicu- 
lares medianas  de  la  cara  externa  de  las  muelas  del 
pretendido  Anoplotherium,  carácter  que  distin- 
gue los  molares  superiores  de  los  rumiantes  y que 
falta  en  Brachytherium . Además  las  muelas  supe- 
riores de  aquel  género  muestran  cuatro  raíces  supe- 
riores simples,  mientras  que  en  este  las  cuatro  raí- 
ces superiores  simples,  son  bi-partidas  en  la  base. 

Comparando  el  pretendido  Anoplotherium  con  el 
Proterotherium  se  nota  efectivamente  que  pre- 
sentan los  mismos  caractéres  generales,  encontrán- 
dome en  este  caso  perfectamente  de  acuerdo  con  el 
Dr.  Burmeister  en  que  ambos  animales  pertenecen 
al  mismo  género,  aunque  la  muela  por  él  figurada 
y descrita  bajo  el  nombre  de  Anoplotherium 
americanum  no  pueda  identificarse  por  completo 
con  el  animal  que  he  descrito  con  el  nombre  de  Pro- 
terotherium cervioides,  representando  sin  duda 
aquel  una  especie  distinta,  de  bastante  mayor  ta- 
maño. 

Pero,  comparando  las  figuras  publicadas  y las 
descripciones  que  las  acompañan,  con  las  muelas 
del  Proterotherium,  encuentro  que  no  solo  el  pre- 
tendido Anoplotherium,  pero  también  el  antes 
Anchitherium  y ahora  Anisolophus  de  Bur- 
meister  es  genéricamente  idéntico  á aquel.  He  com- 
parado minuciosamente  las  figuras  y el  texto  des- 


558 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


criptivo  con  las  muelas  clel  Proterotherium  y no 
lie  podido  encontrarles  ningún  carácter  distintivo 
al  que  se  le  pueda  acordar  un  valor  genérico,  por  lo 
que  me  veo  obligado  á reunirlo  al  mismo  género, 
á lo  menos  hasta  que  no  conozca  caracteres  que  per- 
mitan separarlos.  En  cuanto  á la  identidad  genérica 
del  Anisolophus,  con  el  pretendido  Anoplothe- 
rium,  remito  á los  que  deseen  estudiar  la  cuestión 
á las  figuras  délas  muelas  superiores  de  ambos  ani- 
males publicadas  por  el  Dr.  Burmeister  en  la  lá- 
mina II,  figuras  7 y 8 del  trabajo  repetidamente 
mencionado,  en  las  que  quizás  puedan  encontrar  los 
caractéres  genéricos  distintivos  que  escapan  á mi 
vista  poco  penetrante. 


Proterotherium  cervioides  Amegh. 

(Pl.  LXXI,  fig.  14  ; pl.  LXXII,  í¡g.  2) 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  291, 
a.  1883.  — Id.  t.  IX,  p.  162,  a.  1886. 


Fundé  esta  especie  sobre  un  fragmento  de  maxilar 
superior  izquierdo  en  el  que  se  vé  parte  de  la  órbita 
del  ojo  y las  últimas  cuatro  muelas,  las  tres  ante- 
riores (p  m.  1 y m.  -) perfectamente  desarrolladas, 
y la  cuarta  (m.  -)  que  recien  está  saliendo  del 
alveolo.  Estas  muelas,  de  corona  baja,  mas  elevada 
en  el  lado  externo  que  en  el  interno,  presentan  la 
cara  perpendicular  externa  construida  sobre  el 
mismo  tipo  que  las  muelas  superiores  de  los  rumi- 
nantes,  con  las  mismas  cinco  aristas  perpendicula- 
res que  caracterizan  las  muelas  de  estos;  pero  en  el 
lado  interno  y en  la  corona  presentan  una  confor- 
mación completamente  distinta.  En  la  superficie 
masticatoria  de  la  corona  no  existen  las  dos  figuras 
ó pozos  semi-lunares  de  esmalte  que  caracterizan 
los  dientes  de  los  ruminantes  y de  algunos  perioso- 
dáctilos,  estando  reemplazados  por  un  surco  longi- 
tudinal profundo,  que  divide  la  corona  de  cada 
muela  en  dos  secciones  distintas,  una  externa  y otra 
interna.  La  parte  externa  está  cubierta  por  una  capa 
de  esmalte  continuado  que  penetra  en  el  surco 
transversal,  aislando  esta  sección,  la  que  se  encuen- 
tra constituida  por  dos  medias  lunas  que  se  tocan 
por  sus  esquinas  internas  y se  ponen  en  comunica- 
ción con  el  desgaste  que  produce  la  masticación  en 
la  superficie  de  la  corona.  La  parte  ó sección 
interna  de  cada  muela  tampoco  está  formada  por  las 


dos  medias  lunas  que  caracterizan  las  muelas  de 
los  ruminantes  actuales,  sino  por  tres  tubérculos 
alargados  longitudinalmente,  el  anterior  y posterior 
pequeño,  y el  del  medio  mucho  mas  grande.  Resulta 
de  esta  conformación  que  estas  muelas  tampoco  pre- 
sentan el  profundo  surco  perpendicular  interno  que 
en  las  muelas  de  los  ruminantes  y de  muchos  pa- 
quidermos divide  la  cara  interna  en  dos  lóbulos, 
encontrándose  reemplazado  acá  dicho  surco  por  una 
fuerte  columna  interna  producida  por  el  tubérculo 
interno  del  medio  y mas  grande  ya  mencionado. 


Dimensiones 


n.,  , . . . t antero-postenor 

Diámetro  del  p.  ± J , 

r ( transverso 

, , , . ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  p.  ¿ j , , , . , 

1 ( en  el  lado  interno 

n. , , , . , í ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  i . 

( transverso 

, i , , , ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  m.  i ] , , , . . 

( en  el  lado  interno 

r,.,  , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.¿  . 

{ transverso 

, , , , ( sobre  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  m.  í l , , . . 

( sobre  el  interno 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas  mencio- 
nadas  


0m008 

0.010 

0.007 

0.006 

0.010 

0.011 

0.006 

0.005 

0.010 

0.013 

0.008 

0.006 

0.028 


El  Dr.  Bürmeister  ha  examinado  un  molde  de 
esta  pieza  que  regalé  al  Museo  Nacional,  y la  iden- 
tifica como  del  mismo  género  que  el  pretendido 
Anoplotherium  de  Bravard  (An.  etc.,  t.  III,  p. 
118),  aunque  reconoce  que  representa  una  especie 
mas  pequeña,  agregando  que  las  cuatro  muelas  del 
fragmento  de  maxilar  que  he  descrito  le  parecen  de 
la  dentadura  de  leche. 

He  vuelto  á examinar  detenidamente  el  orijinal  y 
no  veo  absolutamente  nada  que  pueda  hacer  creer 
que  se  trata  de  una  dentadura  de  leche.  De  las  cua- 
tro muelas  existentes  en  el  fragmento  de  maxilar 
descrito,  que  son  las  cuatro  últimas,  las  tres  pri- 
meras están  perfectamente  desarrolladas  y ya  un  po- 
co gastadas  por  la  masticación,  sin  que  se  noten  in- 
dicios de  que  sean  muelas  caedizas.  La  primera  an- 
terior (p.  -),  es  bastante  mas  pequeña  que  las  dos  que 
le  siguen,  lo  que  está  de  acuerdo  con  su  posición, 
que  la  hace  determinar  como  el  último  premolar,  de- 
biendo ser  naturalmente  los  dos  molares  que  le  si- 
guen, de  tamaño  mas  considerable.  De  estos  dos  ver- 
daderos molares,  el  anterior  (tu.  -)  es  el  mas  gas- 
tado, lo  que  concuerda  también  con  su  carácter  de 
muela  persistente,  pues  en  el  cambio  de  dentadura 


UNGULADOS 


559 


esta  es  la  primera  muela  que  entra  en  íuucion.  En 
cuanto  á la  última  muela,  que  aún  no  ha  concluido 
de  perforar  la  encía  es  claro  que  no  está  desti- 
nada á remplazar  la  que  le  sigue  inmediatamente 
hacia  adelante,  puesto  que  en  su  evolución  se  ve 
estaba  destinada  á llenar  el  pequeño  espacio  vacío 
que  se  encuentra  detrás  de  la  penúltima.  Debajo  de 
esta  muela  no  se  ven  vestigios  de  ninguna  otra,  nj 
tampoco  puede  haberlos  hacia  atrás,  puesto  que  de- 
trás de  la  muela  concluye  el  maxilar,  no  quedando 
duda  alguna  de  que  se  trata  del  último  molar  per- 
sistente, que,  en  muchos  paquidermos  perfora  la 
encía  en  una  edad  muy  avanzada,  siendo  por  otra 
parte  sabido  que  el  último  verdadero  molar  recien 
perfora  la  encía  cuando  ya  se  ha  verificado  el  cam- 
bio de  dentadura. 

La  talla  del  Proterotherium  cervioid.es  cuando 
adulto,  debía  ser  comparable  á la  del  Cervus  cam- 
pestris. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabruni  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenece  al 
museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 

Proterotherium  americanum  (Brav.)  Amegh. 

(Pl.  XXXIII,  fig.  16) 

Prelerotherium  Americanum.  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad. 

Nac.  etc,,  t.  IX,  p.  163,  a.  1886. 

Anoplotherium  americanum , BravariT,  Monog.  etc.,  (nomen 
nuduni). 

Burmeister,  Obras  citadas,  etc. 

Burmeister  describe  y figura  de  este  animal,  la 
pieza  original  descubierta  por  Bravard,  que  es  una 
muela  superior  del  lado  izquierdo  {Anal,  etc..,  t.  III, 
pág.  116,  lám.  II,  fig.  8),  que  me  parece  ser  el  úl- 
timo premolar  persistente.  Solo  agregaré  á.  la  des- 
cripción del  Dr.  Burmeister,  que  aunque  la  muela 
presenta  analogías  con  las  muelas  superiores  del 
Brachytherium  difiere  genéricamente  de  este,  no 
tanto  por  el  cíngulo  basal,  al  que  no  quiero  prestar 
demasiada  importancia,  sino  por  el  número  de  raíces 
que  es  de  cuatro,  todas  cónicas  y simples,  en  vez  de 
ser  compuestas  ó bi-partidas  como  en  Brachythe- 
rium, y por  la  presencia  de  las  aristas  perpendicu- 
lares medianas,  que  es  lo  que  no  deja  duda  de  que 


entra  en  el  género  Proterotherium.  Pero  la  mue- 
la figurada  por  Burmeister,  además  de  presentar 
un  cíngulo  basal  externo  muy  desarrollado  y algunos 
otros  caractéres  de  menor  importancia,  tiene  un  ta- 
maño relativamente  considerable,  indicando  un  ani- 
mal de  triple  tamaño  que  el  Proterotherium  cer- 
vioicles,  lo  que  me  parece  mas  que  suficiente  para 
demostrar  que  se  trata  de  una  especie  distinta,  que 
en  este  caso,  sabiendo  exactamente  es  el  A.  ame- 
ricanum de  Bravard,  me  parece  justo  designarlo 
con  el  nombre  específico  que  le  había  aplicado  su 
primer  descubridor. 

Eu  cuanto  al  otro  diente  pequeño  figurado  por 
Burmeister  en  la  lám.  III,  fig.  19  B,  como  repre- 
sentando una  muela  inferior  de  la  misma  especie,  me 
parece  proceder  mas  bien  de  un  animal  de  la  familia 
de  los  macroquénidos,  y como  justificativo  de  mi 
opinión  invito  al  lector  á comparar  dicha  figura  con 
las  figuras  8,  IV,  y 10  de  la  misma  lámina,  que  re- 
presentan molares  inferiores  de  macroquénidos  an- 
tiguos del  Paraná. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do recojidos  por  Bravard  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y se  conservan 
en  el  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Proterotherium  australe  (Burmeister),  Amegh. 

(Pl.  XXXIII,  fig.  13,  14  V lo) 

Ánchitherium  australe,  Burmeister,  Descr.  Phys.  de  la  Rep. 

Arg.,  t.  III,  p.  479,  a.  1879. 

Anisolopkus  australis,  Burmeister,  An.  del  Mus.  Nac.,  t.  III, 
ent.  14,  p.  172,  Diciembre  de  1885. 

Este  animal  está  representado  por  un  fragmento 
de  maxilar  superior  derecho  con  el  pm.  - y los 
mVy  m.  - , dos  fragmentos  de  mandíbula  inferior,  y 
algunas  muelas  sueltas. 

Las  muelas  superiores  por  su  forma  y tamaño 
corresponden  muy  bien  á las  descritas  y figuradas 
por  el  Dr.  Burmeister  en  los  Anales  del  Museo 
arriba  mencionados,  menos  en  la  cara  externa  en  la 
que  muestran  un  pequeño  cingulum.  basal,  que 
no  ha  dibujado  el  autor  citado,  por  encontrarse  el 
ejemplar  por  él  descrito  deteriorado  precisamente 
en  ese  punto.  Estas  muelas  difieren  de  las  del  Prote- 
rotherium cervioides  del  Paraná  por  un  tamaño 


560 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


algo  mayor,  por  la  presencia  del  cingulum  basal 
externo,  y por  sus  aristas  perpendiculares  medianas 
externas  poco  acentuadas. 

Las  tres  muelas  mencionadas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  34  milímetros. 

De  la  mandíbula  inferior,  el  pedazo  mas  completo 
que  conozco  es  un  fragmento  del  lado  derecho,  en  el 
que  se  hallan  implantados  cuatro  dientes  que  su- 
pongo sean  los  pm.  -2 , ? y T y el  m.  T.  Estas  mue- 
las son  por  su  configuración  general,  muy  parecidas 
á las  del  fírachytherium,  pero  un  poco  mas  peque- 
ñas. El  pm.  - bastante  pequeño,  solo  tiene  un  diá- 
metro ántero-posterior  de  8 milímetros,  con  una 
sola  raíz  anterior  y probablemente  dos  soldadas  en 
la  parte  posterior. 

El  pm.  -g  tiene  1 1 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  6 milímetros  de  diámetro  transverso,  y 
cuatro  raices  bien  distintas,  dos  adelante  y dos 
atrás.  El  pm.  T y el  m.  - son  apenas  un  poco  mas 
cortos,  pero  mas  anchos,  y también  con  cuatro  raí- 
ces cada  uno.  Todos  estos  dientes  están  muy  apre- 
tados unos  á otros,  y carecen  de  cingulum  basal 
tanto  sobre  el  lado  interno,  como  sobre  el  externo. 

Burmetster  ha  descrito  y dibujado  un  maxilar 
superior,  pero  como  este  era  defectuoso,  y el  autor 
siguiendo  su  sistema  ha  querido  reconstruirlo,  ha 
incurrido  en  algunos  errores  de  importancia,  como 
puede  verse  comparando  el  dibujo  del  mencionado 
autor,  con  la  descripción  que  antecede.  Asi  las 
muelas  aparecen  sin  cíngulo  basal  cuando  todas  pre- 
sentan de  él  un  vestigio  bien  desarrollado.  Falta  el 
primer  premolar,  y el  segundo  está  dibujado  con 
dos  lóbulos  externos,  mientras  que  no  tiene  mas  que 
uno. 

Localidad.  — Los  primeros  restos  de  esta  especie 
han  sido  descubiertos  por  el  señor  Ramón  Lista,  en 
las  barraucas  del  rio  Chico,  y luego  por  Carlos 
Ameghino,  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 

Proterotherium  (?)  cavum  Amegh. 

(Pl.  XXXIII,  fig.  17  á 20 ; pl.  XXXIV,  flg.  ll,  12,  13  y 15) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  19,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  sobre  todo,  por 
parte  de  un  cráneo  con  todas  las  muelas,  pero  casi 


completamente  envuelto  en  piedra  dura,  de  manera 
que  no  se  puede  estudiar  su  conformación  general, 
exceptuando  la  forma  de  la  corona  de  las  muelas, 
que,  afortunadamente,  está  en  casi  todas  á descu- 
bierto. 

Los  dientes  por  su  disposición  y tamaño,  y también 
en  parte  por  su  configuración  se  parecen  bastante  á 
los  del  Proterotherium  australe , pero  presentan 
una  diferencia  considerable  en  su  lado  interno  que 
no  está  bilobado,  ni  aún  en  los  molares  verdaderos 
ó lo  está  de  uu  modo  apenas  aparente,  por  lo  que  no 
sería  imposible  que  se  tratara  de  un  animal  también 
genéricamente  distinto,  razón  por  la  cual  he  acom- 
pañado el  nombre  genérico  de  un  interrogante. 

Las  muelas  superiores  son  en  número  de  siete,  que 
aumentan  de  tamaño  de  la  primera  que  es  la  mas  pe- 
queña, á la  sesta  que  es  la  mas  grande,  siendo  la 
sétima  ó última  bastante  mas  pequeña  que  la  penúl- 
tima. La  corona  de  todos  los  dientes  está  ya  bastante 
gastada  por  la  masticación,  de  manera  que  de  la  hen- 
didura longitudinal  que  los  divide  en  dos  partes,  no 
queda  otro  vestigio  mas  que  un  pozo  de  esmalte  an- 
gosto y largo,  colocado  en  el  medio  de  la  corona  de 
cada  muela,  con  su  eje  mayor  en  dirección  longitu- 
dinal, esto  es  de  adelante  hácia  atrás,  y ese  mismo 
pozo  de  esmalte  iba  completamente  desapareciendo 
de  los  dos  primeros  dientes.  El  callo  basal  que  se 
encuentra  en  el  ángulo  ántero-interno  solo  se  con- 
serva en  los  cuatro  últimos  dientes. 

Sobre  la  cara  externa,  los  dos  dientes  anteriores 
solo  muestran  dos  aristas  perpendiculares,  una  ante- 
rior y la  otra  posterior,  levantándose  la  pared  en  el 
medio  sobre  la  corona  en  forma  de  cúspide.  Las 
cinco  muelas  posteriores,  muestran  todas  tres  aris- 
tas perpendiculares  principales,  bastante  pronuncia- 
das, pero  de  las  dos  medianas  hay  apenas  vestigios  ; 
los  dos  lóbulos  externos  de  cada  una  de  estas  mue- 
las, prolongan  su  capa  de  esmalte  sobre  la  corona  en 
forma  de  cúspide.  Todos  los  dientes,  á escepcion  del 
primero,  presentan  un  cíngulo  basal  externo  poco 
pronunciado. 

Sobre  el  lado  interno,  las  tres  muelas  anteriores 
presentan  una  cara  convexa  casi  en  forma  de  columna, 
el  pm.  - y las  muelas  1 y - muestran  un  pequeño 
rudimento  de  división  en  dos  lóbulos,  y el  m.  - solo 
muestra  un  gran  lóbulo  interno,  acompañado  de  un 
pequeño  tubérculo,  colocado  en  la  parte  posterior 
de  la  muela. 

Adelante  del  pm.  1 hay  una  barra  bastante  larga 
y luego  hácia  adelante  un  canino,  desgraciadamente 


UNGULADOS 


561 


completamente  destrozado,  de  manera  que  no  se 
puede  determinar  su  forma,  pero  se  conoce  era  de 
dimensiones  regulares,  y sin  duda  de  forma  cónica 
cilindrica. 

De  la  parte  incisiva  no  se  conoce  absolutamente 
nada,  pero  existe  visible  sobre  un  lado  parte  de  la 
órbita  y del  arco  zigomático,  que  prueban  que  el  arco 
de  la  órbita  estaba  interrumpido  atrás,  lo  que  prueba 
de  un  modo  definitivo  que  no  se  trata  de  ruminan- 
tes. 

Las  medidas  que  proporciona  la  dentadura  supe- 
rior mencionada  son  las  siguientes: 


Dimensiones 


Largo  de  la  barra  entre  el  c.  - y el  pm.  L 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.¿  1 , 

1 ( transverso 

, , , _ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  -?  J , 

1 (.  transverso 

. „ i ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  ¿ } , 

r ( transverso 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  i ¡ , 

r ( transverso 

„ . , , . , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ¿ , 

( transverso 

, , , „ C ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - 1 , 

( transverso 

, , , , „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - , 

( transverso 

Longitud  de  las  siete  muelas  superiores  reunidas. 


0m017 

0.008 

0.007 

0.009 

0.008 

0.009 

0.010 

0.010 

0.013 

0.010 

0.016 

0.014 

0.017 

0.012 

0.015 

0.075 


BRACHYTHERIUM  amegil 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nao.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  289, 
a.  1883. 


Este  género  se  distingue  por  las  muelas  superio- 
res con  la  corona  dividida  por  un  surco  longitudinal 
profundo  en  dos  secciones,  una  interna  y otra  ex- 
terna como  en  Proterotherium,  cada  muela  con 
cuatro  raíces  bi-partidas,  todas  sin  cíngulo  basal,  y 
sin  las  dos  aristas  perpendiculares  intermediarias  de 
la  cara  externa.  Las  muelas  inferiores  son  biloba- 
das,  con  un  fuerte  surco  perpendicular  externo  y 
dos  cavidades  internas,  cada  una  con  cuatro  raíces 
bien  separadas  menos  los  primeros  premolares  y la 
última  muela.  Toda  la  dentadura  colocada  en  série 
casi  ininterrumpida.  La  sínfisis  de  la  mandíbula  es 
corta  y la  rama  horizontal  del  mismo  alto  en  todo 
su  largo . 


1 i i'acl i y t li e r i u m cuspidatum  Amegh. 

(Pl.  XII,  fig.  39  á 41;  pl.  XXIII,  fig.  7,  8,  20,  21,  22  y 23, 
y pl.  XXXIII,  fig.  4 y 5) 


De  la  mandíbula  inferior  hay  varios  fragmentos 
y algunas  muelas  sueltas.  Las  muelas  de  la  mandí- 
bula inferior  están  constituidas  sobre  el  mismo  tipo 
que  las  del  Brachytherium  y del  Proterotherium 
australe,  pero  con  un  pequeño  cíngulo  basal  sobre 
la  cara  externa  de  los  verdaderos  molares. 

El  pm.  5 tiene  dos  raíces  distintas,  una  adelante 
y otra  atrás.  El  pm.  -3  tiene  una  raíz  adelante  y dos 
atrás.  El  pm.  T y los  m.  y y j tienen  dos  raíces 
adelante  y dos  atrás,  y el  m.  j dos  adelante  y una 
atrás  con  un  principio  de  división. 

El  pm.  g tiene  10  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior;  el  pm.  -3,  12  milímetros;  el  pm.  y y el 
m.  T,  11  milímetros;  el  m.  y 13  milímetros,  y el 
m.  ^ 12  milímetros.  Los  verdaderos  molares  inferio- 
res presentan  el  lóbulo  posterior  notablemente 
mas  grande  que  el  anterior. 

Localidad.  ■ — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  San- 
ta Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nao.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  289, 
a.  1883.  — Id.  t.  VIII,  p.  103,  a.  1885.— Id.  t.  IX, 
p.  154,  a.  1886. 

Fundé  esta  especie  sobre  una  parte  considerable 
de  la  rama  horizontal  del  lado  derecho  de  la  mandí- 
bula inferior,  incluyendo  parte  de  la  sínfisis  des- 
truida y sin  dientes,  los  tres  últimos  premolares  y 
el  primer  verdadero  molar,  de  un  individuo  toda- 
vía bastante  joven,  además  de  que  toda  la  pieza 
estaba  envuelta  en  una  piedra  muy  dura  que  difi- 
cultaba su  estudio. 

La  primera  impresión  que  me  hizo  este  objeto, 
fué  de  que  procedía  de  un  animal  cercano  del  Ano- 
plotherium,  pero  genéricamente  distinto,  del  que 
se  distinguía  por  la  rama  horizontal  de  la  man- 
díbula inferior,  de  un  alto  uniforme  en  todo  su  lar- 
go, y por  la  parte  sinfisaria  que  según  el  fragmento 
mencionado  parecía  haber  sido  sumamente  corta, 
indicando  un  animal  de  formas  muy  robustas.  Las 
muelas  inferiores  están  construidas  sobre  el  mis- 
mo tipo  general  que  las  del  género  mencionado,  sin 


71 


562 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cíngulo  basa]  ni  externo  ni  interno,  colocadas  en 
série  continua  y todas  del  mismo  alto,  distinguién- 
dose de  las  del  Anoplotherium , por  los  tubérculos 
internos  de  cada  lóbulo  mas  desarrollados  y puntia- 
gudos, acompañados  de  pequeños  tubérculos  acce- 
sorios. La  parte  externa  de  cada  una  de  las  dos 
medias  lunas  que  constituyen  los  molares  termina 
en  cúspide  elevada  y el  centro  interno  posterior  de 
cada  lóbulo  anterior  mas  desarrollado  y alto  que  el 
posterior  domina  el  tubérculo  interno  anterior  del 
segundo  lóbulo,  enviando  un  contrafuerte  á la  cavi- 
dad interna  de  este,  viéndose  también  pequeños 
rudimentos  de  tubérculos  en  la  base  del  surco  ex- 
terno que  divide  los  dos  lóbulos  de  cada  muela. 
Estas  muelas,  vistas  por  el  lado  interno,  mues- 
tran tres  cúspides  elevadas,  una  en  el  medio  y otra 
en  cada  una  de  las  esquinas  anterior  y posterior, 
sin  contar  los  pequeños  tubérculos  accesorios,  sien- 
do bajas  y anchas  esceptuando  el  segundo  premolar 
que  es  alargado  longitudinalmente  y comprimido 
transversalmente.  A juzgar  por  la  posiciou  del 
alveolo  del  primer  premolar  y la  forma  espesa, 
gruesa  y corta  de  la  sínfisis,  parece  que  los  dientes 
inferiores  han  estado  colocados  en  série  casi  con- 
tinua. Las  muelas  implantadas  en  esta  mandíbula 
empezaban  apenas  á ser  atacadas  por  la  mastica- 
ción. 


Dimensiones 


í ántero-posterior., 0m015 

íametro  e p.  ¿ ^ transverso  en  la  base 0.006 

Alto  de  la  corona  del  p.  i 0.005 

, ( ántero-posterior 0.017 

Diámetro  del  p.  t , „ A1„ 

Alto  de  la  corona  del  p.  ^ 0.006 

C ántero-posterior O.Ols' 

Diámetro  del  p.  ¿ | transverso 0.009 

Alto  de  la  corona  del  p.  j 0.007 

„ ( ántero-posterior..- 0.014 

Diámetro  del  m.T  j transverso 0.009 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.059 

Alto  de  la  rama  horizontal 0.020 


Mas  tarde  recibí  parte  de  la  rama  horizontal  del 
lado  izquierdo  de  un  individuo  completamente  adul- 
to, que  me  permitió  establecer  con  mas  precisión 
los  caractéres  de  la  dentición  de  la  mandíbula  infe- 
rior. Este  fragmento,  al  que  falta  el  borde  inferior 
de  la  rama  horizontal,  conserva  intacto  en  largo 
trecho  el  borde  superior  ó alveolario,  en  el  que  se 
encuentran  implantadas  cuatro  muelas,  los  dos  últi- 


mos premolares  y los  dos  primeros  verdaderos  mola- 
res, y el  alveolo  del  segundo  premolar. 

En  la  parte  anterior  se  ven  los  restos  de  dos 
alveolos  muy  pequeños  colocados  uno  al  lado  del 
otro,  en  sentido  transversal,  y algunos  milímetros 
mas  atrás  vénse  otros  dos  alveolos  intactos  muy 
grandes,  colocados  igualmente  uno  al  lado  del  otro 
transversalmente  al  eje  longitudinal  de  la  mandíbula, 
siendo  el  alveolo  interno  mas  grande  que  el  externo. 
Estos  cuatro  alveolos,  dispuestos  en  dos  pares,  cor- 
responden al  segundo  premolar  (p.  probando  así 
que  este  diente  tenía  cuatro  raíces  distintas  dispues- 
tas en  dos  pares,  uno  anterior  y el  otro  posterior. 
Examinando  luego  las  demás  muelas  todavía  im- 
plantadas en  la  mandíbula,  pude  reconocer  que  todas 
las  muelas  inferiores  intermediarias  del  Brachythe- 
rium  estaban  provistas  de  cuatro  raíces  distintas, 
dispuestas  en  dos  pares,  uno  anterior  y otro  poste- 
rior, conformación  muy  notable  que  representa  una 
antigua  etapa  de  evolución  de  los  mamíferos,  pues 
raros  son  en  la  actualidad  los  que  tienen  muelas 
inferiores  con  mas  de  dos  raíces  distintas. 

El  premolar  que  se  implantaba  en  estos  cuatro 
alveolos  es  el  p.  que  se  encuentra  intacto  en  la 
mandíbula  del  individuo  joven  precedentemente 
mencionada.  Este  premolar,  cuando  aún  no  está 
gastado  por  la  masticación,  presenta  una  forma  alar- 
gada longitudinalmente  y comprimida  transversal- 
mente,  formando  una  especie  de  media  luna  única, 
con  la  convexidad  hacía  el  lado  externo  y la  conca- 
vidad hácia  el  interno,  levantándose  esta  lámina 
comprimida  hácia  el  medio  sobre  el  lado  externo  pa- 
ra formar  una  cúspide  poco  elevada.  En  el  lado  in- 
terno hay  un  contrafuerte  hácia  el  medio  poco  desar- 
rollado que  divide  la  concavidad  interna  en  dos 
cavidades  secundarias,  una  anterior  y otra  posterior, 
cada  una  con  un  contrafuerte  angosto  y comprimido 
dirijido  oblicuamente,  el  anterior  hacía  adelante  y 
el  posterior  hácia  atrás. 

Según  el  fragmento  de  mandíbula  del  individuo 
adulto,  los  demás  premolares  y molares  que  siguen, 
menos  el  último  (m.  r)  están  formados  por  dos  par- 
tes convexas,  en  forma  de  media  luna,  con  la  conve- 
xidad hácia  afuera  y la  concavidad  hacía  adentro, 
separadas  en  el  lado  externo  por  un  surco  perpen- 
dicular profundo.  Eu  el  lado  interno  presentan  tres 
cúspides  ó columnas,  una  anterior,  una  posterior  y 
la  otra  mediana,  que  es  la  mas  ancha  y elevada  opues- 
ta al  surco  externo.  Con  la  edad  todas  esas  cúspi- 
des son  atacadas  por  la  masticación,  las  medias  lunas 


UNGULADOS 


563 


se  ponen  en  comunicación  enanchándose  la  superfi- 
cie masticatoria  de  la  corona  en  la  que  penetra  el 
gran  surco  mediano  del  lado  externo  formando  un 
pliegue  entrante  que  corresponde  al  mismo  pliegue 
externo  y casi  de  la  misma  forma  de  las  muelas  del 
caballo.  En  el  lado  interno  se  forman  también  dos 
pliegues  simples  que  entran  en  la  corona,  constitui- 
dos por  los  últimos  vestigios  de  las  cavidades  semi- 
lunares internas  y corresponden  á los  dos  repliegues 
de  esmalte  internos  y complicados  de  las  muelas  del 
caballo.  Suponiendo  que  estos  dos  repliegues  in- 
ternos pudieran  complicarse  en  el  interior  de  la 
corona,  las  muelas  del  Brachytherium  se  conver- 
tirían en  muelas  de  animales  de  la  familia  de  los 
équidos,  con  las  que  no  dejan  de  presentar  ya  algu- 
nas analogías. 

La  primera  muela  existente  en  el  fragmento  de 
maudíbula  del  individuo  adulto,  que  sigue  inmedia- 
tamente á los  cuatro  pequeños  alveolos  precedente- 
mente mencionados  es  el  tercer  premolar  inferior, 
que  es  al  mismo  tiempo  la  mas  larga  de  todas  las 
que  están  implantadas  en  el  maxilar.  El  gran  surco 
perpendicular  externo  la  divide  en  dos  lóbulos  de 
tamaño  desigual,  el  anterior  mas  largo  y el  posterior 
mas  corto.  La  columna  ó contrafuerte  medio  interno 
es  ancho  y grueso.  La  cavidad  interna  anterior  bien 
marcada,  muestra  en  el  fondo  una  arista  perpendi- 
cular opuesta  á la  parte  elevada  del  lóbulo  anterior 
en  el  lado  externo,  y un  contrafuerte  en  su  parte  an- 
terior que  se  dirije  de  adelante  hácia  atrás,  de  4 
milímetros  de  largo.  La  cavidad  posterior  es  mas 
pequeña  y sin  ningún  contrafuerte. 

Las  otras  tres  muelas  que  siguen  están  divididas 
en  el  lado  externo  en  dos  lóbulos  casi  iguales  por  un 
surco  perpendicular  profundo. 

La  segunda  muela  existente  (último  premolar)  es 
algo  mas  corta  que  la  anterior,  con  su  columna  me- 
dia interna  mas  ancha,  las  dos  cavidades  internas 
angostas  pero  profundas,  y las  esquinas  perpendi- 
culares internas  anterior  y posterior  que  las  limitan, 
bien  desarrolladas  en  forma  de  columna. 

La  tercera  muela  existente  (primer  verdadero  mo- 
lar) es  lamas  corta  y mas  gastada.  La  columna  me- 
dia interna  es  todavía  mas  ancha,  y las  dos  cavidades 
internas  han  desaparecido  con  el  desgastamiento  de 
la  muela,  lo  mismo  que  las  columnas  internas  ante- 
rior y posterior  que  son  poco  aparentes. 

La  última  muela  existente  (segundo  verdadero  mo- 
lar) algo  mas  larga  y menos  gastada,  presenta  las  co- 
lumnas y cavidades  internas  mas  aparentes. 


Estas  cuatro  muelas  están  sumamente  apretadas 
unas  á otras,  de  modo  que  no  queda  entre  ellas  el 
mas  mínimo  intersticio.  La  última  muela  existente 
presenta  en  su  cara  perpendicular  posterior  una  su- 
perficie de  esmalte  plana  y lustrosa,  lo  que  demues- 
tra que  la  última  muela  también  estaba  muy  apretada 
á la  cara  posterior  de  la  penúltima.  De  esta  última 
muela  solo  existe  la  cara  anterior  del  alveolo,  muv 
ancha  é inclinada  de  adelante  hácia  atras,  lo  quede- 
muestra  que  la  muela  que  en  él  se  implantaba,  era 
de  tamaño  relativamente  considerable  y estaba  co- 
locada de  modo  que  se  inclinaba  de  atrás  hácia  ade- 
lante como  sucede  con  la  última  muela  de  los  ru- 
miantes y de  los  caballos. 


Dimensiones 


, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  7 í . 

1 3 ( transverso 

, , , , í en  el  lado  externo 

Alto  déla  corona  del  p.?Jen  el  interno 

( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  i \ transverso 

, , , , , ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  p.  7 ( eil  el  interno 

, , i ántero-posterior 

Diámetro  del  m. < transverg0 

, / en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  m.  T { en  el  interno 

, , i ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ^ transyerso ... 

, ( en  el  lado  externo 

Alto  de  la  corona  del  m.  * [ en  el  interno 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas. 


0m017 

0.011 

0.007 

0.006 

0.016 

0.012 

0.011 

0.007 

0.014 

0.012 

0.007 

0.0075 

0.016 

0.0115 

0.010 

0.009 

0.063 


Además  de  estas  dos  ramas  de  mandíbulas  conozco 
algunas  otras  piezas  aisladas,  que  completan  los  da- 
tos suministrados  por  ellas.  Estas  piezas  son: 

Una  muela  inferior  suelta,  de  tamaño  relativamen- 
te grande,  y con  solo  tres  raíces,  una  impar  en  una 
extremidad,  y las  otras  dos  formando  un  par  en  la 
otra.  Esta  muela  es  probablemente  la  última  infe- 
rior, que  parece  se  angosta  hácia  atrás,  de  manera 
que  tendría  dos  raíces  adelante  y una  atrás.  Por  la 
conformación  de  los  alveolos  del  p.  j y de  la  corona 
de  esta  muela,  se  puede  deducir  que  el  p.  T,  muy 
estrecho  adelante  y mas  ancho  atrás,  también  debía 
tener  solo  tres  raíces,  una  adelante  y dos  atras,  pe- 
ro este  diente  debe  ser  considerablemente  mas  pe- 
queño. 

Una  muela  inferior  aislada,  la  penúltima  del  lado 
izquierdo,  implantada  en  un  pequeño  fragmento  de 
maxilar,  y de  corona  completamente  idéntica  á la 


564 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


misma  muela  implantada  en  la  mandíbula  preceden- 
temente descrita,  importante  porque  deja  mas  ó 
menos  á descubierto  las  cuatro  raíces  que  dan  al 
diente  un  aspecto  muy  característico. 

Estas  cuatro  raíces  están  colocadas  una  en  cada 
ángulo,  y son  muy  cortas  y delgadas  en  proporción 
del  tamaño  de  la  muela,  de  base  cerrada  y casi  pun- 
tiagudas. Las  dos  raíces  del  lado  externo  forman  la 
continuación  de  los  lóbulos  externos  de  la  muela, 
separándose  inmediatamente  debajo  del  cuello,  de 
forma  cónico-cilíndrica,  gruesas  arriba  y delgadas 
hácia  la  base,  perfectamente  rectas  y de  un  centí- 
metro de  largo.  Las  dos  raíces  del  lado  interno, 
igualmente  bien  separadas,  son  muy  delgadas,  un 
poco  mas  largas,  y arqueadas  hácia  afuera.  El  largo 
de  la  muela  de  la  base  de  la  raíz  á la  corona,  sobre 
el  lado  interno,  es  de  21  á 23  milímetros. 

Un  fragmento  de  la  parte  posterior  de  la  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior  con  las  dos  últimas 
muelas  implantadas  en  el  hueso,  pero  rotas  en  la 
base,  faltando  por  completo  toda  la  corona.  La  par- 
te existente  de  la  mandíbula  en  donde  empieza  la 
base  de  la  rama  ascendente,  y que  presenta  la  aper- 
tura posterior  interna  del  canal  alveolar  tiene  un 
gran  parecido  con  la  parte  correspondiente  de  los 
géneros  Sus  y Dycotyles. 

La  penúltima  muela  está  rota,  de  modo  que  deja 
á descubierto  los  dos  alveolos  del  par  de  raíces  an- 
teriores, mostrando  que  bajaban  solo  hasta  la  mitad 
del  alto  de  la  mandíbula.  La  base  de  la  corona  de 
la  muela  indicada  por  la  parte  existente  en  los  al- 
veolos tenía  unos  14  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior,  por  12  milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  última  muela  no  era  de  tamaño  mucho  mas  con- 
siderable que  la  penúltima,  apenas  un  poco  mas 
larga,  ancha  en  la  parte  anterior  y angosta  en  la 
posterior,  de  17  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior,  1 1 milímetros  de  diámetro  transverso  en  la 
parte  anterior  y solo  7 milímetros  en  la  posterior,  y 
probablemente  con  solo  tres  raíces  distintas,  dos 
adelante  y dos  atrás. 

Debajo  de  la  base  délas  raíces  de  las  muelas,  en 
Ja  parte  inferior  de  la  mandíbula,  hay  un  gran  ca- 
nal alveolar  de  12  milímetros  de  alto  y 4 á 7 de 
ancho.  La  mandíbula  es  espesa  en  la  parte  superior 
alveolada,  en  donde  tiene  18  milímetros  de  grueso, 
y muy  comprimida  y delgada  en  su  mitad  inferior, 
en  donde  solo  tiene  8 milímetros  de  espesor.  El  alto 
es  de  25  milímetros  en  la  parte  posterior  de  la 


penúltima  muela  y de  32  en  la  parte  posterior  déla 
misma. 

Desgraciadamente  falta  toda  la  rama  ascendente 
y la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal,  de  mo- 
do que  no  se  puede  determinar  la  forma  de  esta  re- 
gión de  la  mandíbula. 

Una  muela  superior  que  supongo  sea  el  segundo 
verdadero  molar  del  lado  izquierdo.  Este  diente  pre- 
senta caractéres  propios  de  algunos  perisodáctilos,  y 
otros  de  los  artiodáctilos,  particularmente  del  Pro- 
terotherium,  cuyos  verdaderos  molares  superiores 
son  losq.ueniasse  parecen  áiosdei  Brachytherium. 
El  lado  externo  de  la  muela  es  aquel  que  mas  dife- 
rencias presenta  con  el  correspondiente  del  Prote- 
rotherium  por  no  tener  mas  que  tres  aristas  per- 
pendiculares, una  anterior,  otra  posterior  y otra 
mediana,  dividiendo  la  muela  en  dos  partes  profun- 
damente excavadas,  cuya  capa  de  esmalte  se  levanta 
sobre  la  corona  en  forma  de  dos  cúspides,  dando  á 
esta  parte  de  la  muela  una  forma  completamente 
igual  á la  que  presentan  los  molares  superiores  de 
la  Macrauchenia,  Scalabrinitherium,  Paleeo- 
therium,  Paloplotherium,  etc.,  mientras  que  las 
muelas  del  Proterotherium  presentan  cinco  aristas 
perpendiculares  en  vez  de  tres,  dispuestas  del  mismo 
modo  que  en  las  muelas  superiores  de  los  ruminan- 
tes.  En  la  base  de  la  cara  externa  de  la  muela  del 
Brachytherium  hay  también  un  pequeño  rudi- 
mento de  cíngulo. 

En  la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  y en  el 
lado  interno  las  analogías  con  el  Proterotherium 
son  evident.es.  La  corona  está,  como  en  este  género, 
dividida  en  dos  partes,  una  externa  y otra  interna, 
por  un  surco  longitudinal  que  se  ensancha  y vuelve 
mas  profundo  hácia  el  centro,  formando  una  especie 
de  pozo.  La  parte  externa  gastada  por  la  masticación 
presenta  una zoua  longitudinal  sin  esmalte.  El  surco 
ántero-posterior  ó pozo  que  divide  la  corona  en  dos 
partes,  está  cubierto  por  una  capa  de  esmalte  que  se 
une  al  que  cubre  la  muela  en  sus  bordes  anterior  y 
posterior.  El  lado  interno  esta  formado  también  co- 
mo en  Proterotherium  por  una  gran  columna  ó 
lóbulo  mediano  y un  lóbulo  ó columna  posterior  mas 
pequeña,  que  están  en  comunicación  formando  el 
límite  interno  del  surco  ó pozo  que  divide  la  corona. 
Por  la  masticación,  se  gasta  la  parte  superior  de  es- 
tas columnas  ó cúspides  y se  ponen  en  comunicación 
produciendo  una  figura  sin  esmalte  estrecha  y alar- 
gada de  adelante  hácia  atrás,  y del  lado  externo  hácia 
el  interno.  En  el  ángulo  anterior  interno  de  la  muela 


UNGULADOS 


565 


hay  una  especie  de  callo  basal  bajo,  que  se  convier- 
te en  la  parte  anterior  de  la  muela  en  una  especie  del 
reborde  ó cíngulo  que  va  á reunirse  al  ángulo  exter- 
no anterior. 

Las  raíces  de  esta  muela  también  presentan  una 
conformación  especial  que  no  ofrece  analogía  con 
ninguno  de  los  mamíferos  conocidos  ; estas  raíces  son 
en  número  de  cuatro,  correspondiendo  una  á cada 
ángulo,  pero  en  vez  de  ser  simples  y de  base  cónica 
como  eslaregla,  son  dobles,  bifurcadas  de  una  manera 
mas  ó menos  perfecta,  con  la  base  abierta  y algunas 
con  dos  cavidades  nutritivas  distintas  ; estas  raíces 
tienen  un  largo  de  6 á 11  milímetros.  La  muela  tie- 
ne 14  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 17 
milímetros  de  diámetro  transverso,  y la  corona  13 
milímetros  de  alto  en  el  lado  externo  y solo  8 milí- 
metros en  el  interno.  En  las  depresiones  perpendi- 
culares externas  hay  un  fuerte  depósito  de  cemento. 

Un  premolar  superior  igualmente  del  lado  izquier- 
do, tiene  la  misma  forma  general  que  el  verdadero 
molar,  con  la  diferencia  de  ser  algo  mas  pequeño,  y 
mas  angosto  en  su  parte  interna.  El  lado  externo, 
esceptuaudo  las  diferencias  producidas  por  la  posi- 
ción distinta  y el  desgastamiento  mayor  del  diente 
por  haber  pertenecido  áun  individuo  mas  viejo,  es 
idéntico  al  del  verdadero  molar.  La  superficie  mas- 
ticatoria de  la  corona  está  igualmente  dividida  en 
dos  partes  por  un  profundo  surco  posterior,  pero  en 
el  lado  interno  no  hay  mas  que  una  columna  que  se 
enancha  en  el  interior  de  la  corona  formando  una 
figura  sélni-lunar  desgastada  por  la  masticación. 

En  la  parte  interna  anterior  hay  un  gran  callo  ba- 
sal ó cíngulo  muy  desarrollado,  mas  bajo  y casi  nulo 
en  la  base  de  la  columna  interna,  pero  se  vuelve  á 
levantar  en  el  ángulo  interno  posterior  en  forma  de 
tubérculo  que  se  une  á la  columna  interna  por  una 
parte  y al  ángulo  externo  posterior  por  la  otra.  Las 
raíces  son  en  número  de  tres,  todas  dobles,  mas  ó 
menos  bifurcadas,  una  en  el  lado  interno,  y las  otras 
dos,  una  en  el  ángulo  externo  anterior,  y la  otra  en 
el  ángulo  externo  posterior.  Tiene  14  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 20  milímetros  de  diáme- 
tro transverso. 

La  talla  del  Brachytherium  cuspiclatum  era 
comparable  á la  del  Huemul  (Cervuschilensis),  pero 
sin  duda  mas  bajo  de  piernas  y mas  grueso  de  cuerpo. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabriri  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  déla  ciudad  del  Paraná,  y 
pertenecen  al  museo  provincial  de  Entre  Ríos. 


Horizonte.  — Piso  mesopotámico  cíela  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


THOATHERIUM  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  19,  a.  1887. 

Este  animal,  de  tamaño  reducido  y muy  próximo 
aliado  del  Proterotherium  está  representado  por 
la  parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior,  conte- 
niendo los  incisivos,  los  caninos  y los  dos  primeros 
premolares. 

La  sínfisis  es  corta,  pero  gruesa  y con  sus  dos  ra- 
mas completamente  soldadas. 

Los  incisivos  son  cuatro,  dos  en  cada  lado,  im- 
plantados dirijiéndose  casi  horizontalmente  hácia 
adelante  y separados  unos  de  otros  por  diastemas 
regulares  de  un  milímetro  y medio  de  ancho.  Cada 
uno  de  esos  incisivos  está  formado  por  una  corona 
completamente  cubierta  de  esmalte  y aplastada  de 
arriba  hácia  abajo,  y una  raíz  cónico-cilíndrica  muy 
larga. 

Detrás  de  estos  incisivos,  y separados  por  una 
corta  barra,  viene  de  cada  lado  un  diente  de  la 
misma  forma,  pero  dirijido  hácia  arriba,  que  con- 
sidero como  un  canino. 

Mas  atrás  y separado  por  una  barra  mas  larga  vie- 
ne el  pm.  T,  que  es  un  diente  de  corona  comprimi- 
da transversalmente  que  se  levanta  sobre  el  medio 
de  la  línea  sectorial  en  forma  de  cúspide,  y con  dos 
raíces  cónico-cilíndricas,  largas  y diverjentes. 

El  pm.  -5  que  sigue  inmediatamente,  es  de  tamaño 
mucho  mas  considerable,  con  su  pared  externa  un 
poco  convexa  y con  un  cíngulo  basal  poco  elevado. 
La  cara  interna  es  excavada  en  el  medio  con  un 
tubérculo  adelante  y otro  atrás  que  se  unen  al  cuer- 
po del  diente  formado  por  la  pared  longitudinal,  que 
se  eleva  también  en  el  medio  en  forma  de  cúspide; 
la  parte  posterior  del  diente  es  mas  ancha,  y con  un 
callo  basal  bien  desarrollado.  Las  raíces  son  tam- 
bién dos,  largas  y diverjentes,  pero  la  posterior 
muestra  un  principio  de  división. 

Detrás  de  esta  muela  se  ven  dos  pequeños  alveo- 
los colocados  el  uno  al  lado  del  otro  en  dirección 
transversal  á la  mandíbula,  demostrando  así  que  las 
muelas  que  seguían  atrás  tenían  cuatro  raíces 
distintas  como  en  Proterotherium  y Brachythe- 
rium. 


566 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Thoatherium  minusculum  Amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  19,  n°  36, 
a.  1887. 

La  sínfisis  de  la  mandíbula  tiene  22  milímetros  de 
largo  y 15  milímetros  de  ancho  entre  los  pm.  T, 
siendo  su  cara  interna  ó superior  profundamente 
excavada.  Los  incisivos  tienen  unos  20  milímetros  de 
largo,  délos  que  solo  4 á 6 corresponden  á la  corona, 
cuyo  ancho  es  de  4 milímetros.  El  diastema  que 
separa  el  incisivo  externo  del  canino  tiene  tres  milí- 
metros de  largo,  y el  canino  de  corona  muy  corta, 
solo  sobresale  4 milímetros  fuera  de  la  mandíbula. 
La  barra  que  separa  el  canino  del  pm.  T tiene  6 milí- 
metios  de  largo.  El  pm.  - tiene  6 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y la  corona  4 milímetros  de 
alto.  El  pm.  j tiene  10 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  6 milímetros  de  diámetro  transverso  en 
la  parte  posterior,  y 5 milímetros  de  alto  la  corona. 

Localidad. — Esta  especie  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral . 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


DIÁDIAPHORUS  amegii. 


Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  a.  1887. 

Es  muy  cercano  de  Brachytherium  y de  Prote - 
rotherium , presentando  un  mezcla  de  caractéres 
de  ambos  géneros  y otros  que  le  son  propios.  Las 
muelas  superiores  están  también  divididas  en  dos 
partes,  una  interna  y otra  externa,  por  una  hen- 
didura longitudinal  como  en  los  dos  géneros  arriba 
mencionados,  pero  esta  hendidura  aún  antes  de 
ser  las  muelas  atacadas  por  la  masticación  es  com- 
pletamente superficial  sin  formar  pozos  descenden- 
tes en  el  centro  de  la  corona.  Sobre  la  cara  externa 
presenta  cada  muela,  escepto  los  dos  primeros 
premolares,  tres  aristas  perpendiculares  elevadas, 
que  la  dividen  eii  dos  lóbulos  cóncavos,  sin  las 
aristas  secundarias  medianas  del  Proterotherium, 
prolongándose  la  parte  media  de  cada  lóbulo  sobre 
la  corona  en  forma  de  cúspide  alta  y puntiaguda 


antes  de  ser  atacada  por  la  masticación.  Sobre  la 
cara  interna,  solo  los  verdaderos  molares  presen- 
tan un  principio  de  división  en  dos  lóbulos  por  me- 
dio de  una  pequeña  depresión  perpendicular  apenas 
visible;  la  pared  interna  se  levanta  en  el  medio  para 
formar  una  cúspide  cónico-puntiaguda  bastante  ele- 
vada, seguida  hácia  atrás,  sobre  el  ángulo  posterior 
interno,  de  otra  mas  pequeña  y mas  baja,  y dos  pe- 
queños tubérculos  poco  elevados,  en  el  centro  de  la 
corona,  sobre  la  falda  interna  de  la  hendidura  lon- 
gitudinal, uno  adelante  y otro  atrás.  Además  sobre 
el  ángulo  posterior  interno  existe  el  mismo  callo 
basal  en  forma  de  arco  de  círculo  que  se  encuentra 
en  las  muelas  de  los  otros  géneros  de  la  misma  fa- 
milia. Con  el  desgastamiento  producido  por  la  mas- 
ticación, la  corona  se  gastaba  relativamente  pronto, 
hasta  que  desaparecía  en  edad  muy  avanzada  toda 
traza  de  esmalte  en  la  superficie  de  la  corona,  con- 
servándose solo  el  esmalte  periférico.  Las  siete  mue- 
las superiores  están  dispuestas  del  mismo  modo  y 
presentan  el  mismo  tamaño  relativo  que  las  del  Pro- 
terotherium. El  primer  premolar  superior  tiene 
dos  raíces,  una  adelante  y otra  atrás,  y el  segundo 
tres,  una  adelante  y dos  atrás.  Todas  la  demás  mue- 
las superiores  tienen  cuatro  raíces,  dos  externas  y 
dos  internas.  Las  muelas  inferiores  están  construi- 
das absolutamente  sobre  el  mismo  tipo  que  las  del 
Brachytherium,  con  la  única  diferencia  de  que 
son  proporcionalmente  un  poco  mas  cortas  y mas 
anchas . 

Diadiaphorus  velox  Amegh. 

(Fl.  xxxur,  fig.  9 y 12) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  n"  87, 
a.  1887. 

Los  restos  de  esta  especie  son  bastante  numerosos, 
pero  consisten  casi  todos  en  fragmentos  de  mandí- 
bulas con  uno  ó dos  dientes,  ó en  dientes  sueltos, 
que  no  permiten  identificaciones  seguras,  ni  for- 
marse una  idea  del  conjunto  de  la  dentadura. 

Sin  embargo,  por  lo  que  concierne  á la  mandíbula 
superior  hay  la  série  completa  de  las  muelas  de  un 
individuo  muy  viejo,  que  han  perdido  todo  vestigio 
de  esmalte  en  la  superficie  masticatoria  de  la  co- 
rona, presentándose  á descubierto  la  dentina,  pro- 
fundamente gastada.  Elpm. 1 es  muy  pequeño,  com- 
primido transversalmente,  con  su  cara  externa 


UNGULADOS 


567 


ondulada.  El  pm.  - es  mas  grande,  particularmente 
mucho  mas  ancho  en  su  parte  posterior,  y con  su 
cara  perpendicular  externa  igualmente  ondulada. 
Ambos  dientes  carecen  completamente  de  cingu- 
lum basal  externo.  Las  demás  muelas  tienen  una 
forma  mas  rectangular,  con  su  diámetro  transverso 
notablemente  mayor  que  el  longitudinal,  y con  un 
pequeño  rudimento  de  cingulum  basal  externo. 


Dimensiones 


, C antero-postenor . 

Diámetro  del  pm.  2 , 

1 ( transverso 

/ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  2 j transyerso 

Diámetro  del  pm.  ^ transverso  

, , , , A ( ántero-posterior 

Diámetro  del  pm.  2 ! 

r ( transverso 

, C ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ¿ , 

( transverso 

„ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ¿ s , 

( transverso 

„ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - 

( transverso.. 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  primeros  premo- 
lares superiores 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores   


0m009 

0.006 

0.011 

0.010 

0.011 

0.015 

0.012 

0.016 

0.012 

0.017 

0.013 

0.019 

0.012 

0.017 


0.031 


0.082 


terna  la  misma  forma  que  el  precedente,  pero  la  co- 
rona difiere  por  presentarla  hendidura  longitudinal 
que  separa  la  pared  externa  muy  delgada,  sobre  todo 
en  su  parte  posterior. 

Las  muelas  inferiores  tienen  sobre  el  lado  exter- 
no pequeños  rudimentos  de  cingulum  basal  y no 
parecen  diferir  de  las  de  Brachytherium,  de  las 
que  tienen  la  misma  conformación  fundamental.  So- 
bre un  pequeño  fragmento  de  mandíbula  se  hallan  to- 
davía implantadas  las  dos  últimas  del  lado  izquierdo. 
La  antepenúltima  tiene  1 3 milímetros  de  largo  por 
10  de  ancho  y las  cuatro  raíces  bien  separadas.  La 
última  tiene  14  milímetros  de  largo,  con  dos  raíces 
adelante  y una  grande  atrás  bifurcada  en  la  extre- 
midad. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior. 


Diadiapliorus  majjusculus  Amegh. 

(Pl.  XXXIII,  fig.  10) 


Estos  dientes  están  acompañados  de  un  diente 
suelto,  muy  curvo,  casi  cilindrico,  de  raíz  cerrada, 
y de  corona  corta  y cortada  en  bisel  sobre  su  cara 
interna,  afectando  una  forma  piramidal ; toda  traza 
de  esmalte  sobre  el  lado  interno  ha  desaparecido 
conservándose  solo  trazas  de  él  sobre  la  cara  exter- 
na ó anterior  en  la  parte  superior  de  la  cúspide. 
Este  diente,  que  supongo  sea  un  canino,  tiene  27  mi- 
límetros de  largo  en  línea  recta,  de  4 á 7 milímetros 
de  diámetro,  y la  cortadura  en  bisel  de  la  corona  10 
milímetros  de  largo. 

Hay  también  parte  de  la  dentadura  superior  de 
un  individuo  joven  cuyas  muelas  aún  no  han  sido 
atacadas  por  la  masticación,  y que  permiten  por  con- 
siguiente determinar  la  forma  de  los  dos  primeros 
premolares  que  son  los  únicos  que  por  su  conforma- 
ción difieren  de  los  otros  dientes. 

El  primer  premolar  superior  es  un  diente  compri- 
mido longitudinalmente,  con  su  cara  externa  perpen- 
dicular y que  se  levanta  en  el  centro  eu  forma  de 
cúspide  elevada,  mientras  la  cara  interna  desciende 
en  declive,  enanchándose  hácia  atrás  en  donde  pre- 
senta un  pequeño  reborde  basal. 

El  premolar  segundo  presenta  sobre  la  cara  ex- 


Amegiiino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  n°  88, 
a.  1887. 

Esta  especie  difiere  de  la  anterior  por  un  tamaño 
notablemente  mas  considerable,  y por  un  cingulum 
basal  bien  desarrollado  tanto  en  las  muelas  supe- 
riores como  en  las  inferiores. 

Del  cráneo  solo  existe  parte  del  paladar  con  los 
dos  primeros  molares  del  lado  derecho  y los  tres 
primeros  del  lado  izquierdo  intactos,  pero  también 
de  un  individuo  muy  viejo,  de  manera  que  ha  desapa- 
recido toda  traza  de  esmalte  en  la  superficie  de  la 
corona  esceptuando  el  de  la  capa  periférica. 

El  pm. 1 es  proporcionalmente  mas  grueso  que  el 
mismo  diente  de  la  especie  precedente,  con  su  cara 
perpendicular  externa  un  poco  convexa  y con  un 
cingulum  basal  bien  desarrollado.  La  corona  es  de 
aspecto  triangular,  angosta  adelante  y ancha  atrás. 
Tiene  1 1 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
9 milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  pm.  — de  tamaño  mucho  mayor,  tiene  su  cara 
ligeramente  ondulada  con  un  cíngulo  basal  bien  de- 
sarrollado, y la  corona  igualmente  triangular,  de  13 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  por  otro 


568 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tanto  de  diámetro  transverso  en  su  parte  mas  ancha. 

Elpm.  1 es  de  aspecto  rectangular,  con  su  cara 
externa  con  las  tres  aristas  perpendiculares  y cin- 
gulum  basal  elevado.  Tiene  14  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  por  17  milímetros  de  ancho. 
Los  tres  primeros  premolares  mencionados,  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  38  milímetros. 

Hay  otra  muela  superior  aislada,  que  parece  ser 
la  última  del  lado  izquierdo,  y que  atribuyo  á la 
misma  especie,  aunque  de  un  modo  provisorio,  pues 
presenta  algunos  caractéres  que  no  he  observado 
en  las  otras.  Esta  muela  tiene  sus  tres  aristas  per- 
pendiculares externas  muy  elevadas,  y la  del  medio 
colocada  muy  hácia  atrás,  de  manera  que  divide  el 
diente  en  dos  partes  muy  desiguales,  una  anterior 
mas  ancha,  y la  otra  posterior  mas  angosta-,  lastres 
aristas  converjen  un  poco  hácia  la  base,  uniéndose 
por  un  cingulum  basal  muy  elevado.  La  corona 
muestra  en  el  centro  un  pozo  de  esmalte  profundo 
formado  por  la  hendidura  longitudinal  interrumpida 
hácia  atras  por  un  pequeño  tubérculo.  La  cara  in- 
terna es  bastante  destrozada  pero  no  presenta  ningún 
vestigio  de  división  en  dos  lóbulos,  notándose  que 
es  mucho  mas  angosta  y baja  que  la  externa. 

Este  diente  tiene  18  milímetros  de  diámetro  ánte- 
ro-posterior sobre  la  cara  externa,  12  milímetros 
sobre  la  cara  interna,  y 22  milímetros  de  diámetro 
transverso.  La  corona  tiene  14  milímetros  de  alto 
sobre  la  cara  externa  y 5 milímetros  sobre  la  in- 
terna. 

Atribuyo  al  mismo  animal  un  fragmento  de  man- 
díbula inferior  derecha  con  la  base  del  último  pre- 
molar, el  primer  verdadero  molar  algo  destrozado,  y 
las  dos  últimas  muelas  intactas.  Estas  muelas  difie- 
ren de  las  del  Brachytherium  y Proterotherium 
únicamente  por  presentar  un  cingulum  basal  per- 
fectamente desarrollado  tanto  al  lado  interno  como 
al  externo.  La  base  rota  del  pm.  ^ tiene  16  milíme- 
tros de  largo  por  1 1 de  ancho.  El  m.  r tiene  17  mi- 
límetros de  largo,  el  m.¥  19  milímetros^  y el  m.  j 
20  milímetros.  La  corona  en  los  dos  últimos  molares 
intactos  tiene  10  milímetros  de  alto  sobre  el  lado 
interno,  y las  cuatro  muelas  ocupan  un  espacio  lon- 
gitudinal de  74  milímetros.  El  cingulum  basal  es  un 
poco  menos  desarrollado  en  el  último  molar  inferior. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Cáelos  Ameghino  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacrzueño  (eoceno  in- 
ferior). 


LIGAPHRIUM  amegii- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  a.  1887. 

Este  género  solo  está  representado  por  fragmentos 
de  mandíbulas  inferiores,  cuyas  muelas  difieren  de  las 
de  los  géneros  precedentes,  por  los  dos  lóbulos  en  for- 
ma de  arco  de  círculo  que  las  forman,  cuya  cavidad 
interna  es  poco  marcada,  desapareciendo  pronto  con 
el  desgastamiento.  El  hueco  interno  del  lóbulo  pos- 
terior de  cada  uno  de  los  verdaderos  molares  lleva 
hácia  atrás  y sobre  el  borde  interno  un  tubérculo 
cónico-puntiagudo,  que  luego  se  une  ála  extremidad 
posterior  interna  del  arco.  La  última  muela  inferior 
presenta  además  un  principio  de  división  enlaparte 
posterior  externa  del  segundo  lóbulo,  formando  un 
tercer  lóbulo  accesorio  rudimentario.  Los  dos  pri- 
meros verdaderos  molares  son  proporcionalmente 
de  corona  mas  corta  y mas  alta  que  en  los  otros  gé- 
neros de  la  misma  familia.  Los  últimos  premolares  y 
los  verdaderos  molares  presentan  igualmente  cuatro 
raíces  separadas  cada  una. 

Licaphrium  Floweri  Amegh. 

Amegiuno,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  n°  89, 
a.  1887. 

La  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  mandíbula  inferior  del  lado  derecho,  con  parte  de 
los  alveolos  del  pm.  r,  y los  tres  verdaderos  molares, 
los  dos  anteriores  ya  un  poco  gastados  por  la  masti- 
cación, pero  el  último  todavía  intacto.  Las  tres 
muelas  carecen  de  cingulum  basal  tanto  interno 
como  externo.  El  m.  - tiene  14  milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior,  y 12  milímetros  de  diámetro 
transverso  en  la  base  de  la  corona.  El  m.  - tiene  16 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 13  milí- 
metros de  diámetro  transverso,  y el  m.  - 18  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior  y 1 1 milímetros 
de  diámetro  transverso.  Las  tres  muelas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  5 centímetros.  La  división 
del  rudimento  del  lóbulo  tercero  en  la  muela  tercera 
está  indicada  por  una  depresión  perpendicular  poco 
acentuada  colocada  detrás  del  lóbulo  segundo  sobre 
su  cara  externa. 


UNGULADOS 


569 


Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  Austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (Eoceno  infe- 
rior), 

IJeaphriiim  parvulum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  n°  90, 
a.  1887. 

Especie  de  tamaño  bastante  menor,  representada 
por  un  pequeño  fragmento  de  mandíbula  inferior  que 
lleva  implantadala  última  muela,  ya  bastante  gastada 
por  la  masticación,  lo  que  demuestra  procede  de  un 
individuo  mas  viejo  que  el  á que  perteneció  el  frag- 
mento de  mandíbula  de  la  especie  precedente.  Este 
diente  además  de  su  tamaño  mas  reducido,  difiere  del 
correspondiente  en  la  otra  especie,  por  su  lóbulo  ter- 
cero ó posterior  mas  aparente,  separado  por  un  surco 
perpendicular  externo  mas  profundo,  presentando 
también  un  pequeño  rudimento  de  cingulum  basa! 
sobre  el  lado  interno,  que  falta  absolutamente  en 
el  mismo  diente  de  la  especie  precedente.  Además 
en  la  base  y en  el  fondo  del  surco  perpendicular 
externo  que  separa  los  dos  lóbulos  principales  se  le- 
vanta un  pequeño  tubérculo  accesorio  bastante  ele- 
vado. Tiene  15  milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior  y 8 milímetros  de  diámetro  transverso. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino,  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


EPITHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Lista  de  las  especies  de  mauiíferos  fósiles  del 
mioceno  superior  de  Monte  Hermoso,  p.  15,  Junio 
de  1888. 

Las  muelas  superiores  son  de  corona  corta  y an- 
cha, con  la  arista  perpendicular  mediana  externa 
muy  desarrollada,  un  cíngulo  basal  externo  rudimen- 
tario, y el  lóbulo  interno  anterior  considerablemente 
mayor  que  el  posterior.  Las  muelas  inferiores  son 
muy  largas  y comprimidas,  de  corona  muy  alta  y de 
raíces  pequeñas  y cortas,  con  los  dos  lóbulos  semi- 


lunares muy  convexos  al  lado  externo  y profunda- 
mente excavados  sobre  el  interno;  el  tipo  seleno- 
donte  de  las  muelas  inferiores  es  perfecto. 


Epitherium  laternarium  Amegh. 

(Pl.,,xxxiv,  ñg.  i á 1 0,  14  y 17) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

Es  la  única  especie  de  este  género  que  me  sea 
hasta  ahora  conocida,  poseyendo  de  ella  un  frag- 
mento de  maxilar  superior  derecho  con  las  dos  pri- 
meras muelas  de  un  individuo  bastante  viejo,  una 
muela  inferior  de  un  individuo  joven,  y un  pié 
posterior  derecho  incompleto,  de  otro  individuo 
adulto. 

El  primer  verdadero  molar  superior  implantado 
en  el  fragmento  de  maxilar  mencionado  tiene  la 
corona  muy  gastada,  de  forma  rectangular,  ó casi 
cuadrada,  con  la  hendidura  longitudinal  que  ha  de- 
saparecido en  los  bordes  anterior  y posterior,  con- 
servándose tan  solo  en  el  centro  en  forma  de  un 
pozo  aislado  profundo,  tapizado  de  esmalte,  mas 
ancho  en  el  medio  y angosto  en  las  extremidades, 
encontrándose  colocado  en  su  mayor  parte  en  la 
mitad  anterior.  Los  tubérculos  internos  gastados 
por  la  masticación  han  desaparecido,  formando  la 
superficie  masticatoria  un  plano  continuo  con  el 
pozo  interno  mencionado  como  en  el  último  premolar 
superior  del  género  Auchenia.  La  superficie  per- 
pendicular interna,  que  en  las  muelas  no  gastadas  es 
bilobada,  forma  acá  una  pared  continua  un  poco 
convexa  adelante  y algo  deprimida  atrás,  con  un 
cuello  ó reborde  de  esmalte  basal  sobre  el  ángulo 
anterior  interno.  La  cara  perpendicular  externa 
está  dividida  en  dos  partes  por  una  arista  perpen- 
dicular muy  aguda  en  la  cúspide;  ambos  lóbulos 
externos  son  excavados  en  el  medio  levantándose 
en  la  corona  en  forma  de  cúspide,  y limitados  ade- 
lante y atrás  por  pequeñas  aristas  que  descienden 
hácia  la  base  formando  una  curva  hasta  encontrarse 
sobre  la  línea  media  formando  un  ángulo  basal  ó 
reborde  de  esmalte  muy  poco  desarrollado.  La  cara 
perpendicular  externa,  tiene  9 milímetros  de  alto, 
y la  interna  mucho  mas  baja  solo  5 milímetros.  La 
corona,  sobre  la  superficie  masticatoria,  tiene  15 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 16  mi- 
límetros de  diámetro  transverso  máximo. 


72 


570 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  segunda  muela  superior  es  menos  gastada  que 
la  precedente,  mostrando  bastante  bien  los  carac- 
teres que  distinguen  las  muelas  superiores  de  este 
género.  La  superficie  masticatoria  de  la  corona 
muestra  una  hendidura  profunda  dirijida  de  ade- 
lante hacia  atrás  y de  afuera  hácia  adentro,  que 
empieza  sobre  el  borde  anterior  cerca  de  su  extremi- 
dad externa  y concluye  sobre  la  parte  posterior  del 
borde  de  la  cara  interna,  dividiéndola  en  dos  partes 
desiguales,  una  anterior  muy  grande  y la  otra  pos- 
terior mas  pequeña;  esta  hendidura  es  sumamente 
estrecha  en  sus  dos  extremidades,  pero  ancha  en  el 
medio  de  la  corona  y con  una  punta  dirijida  hacia 
afuera  en  la  misma  dirección  que  la  arista  perpen- 
dicular mediana  de  la  externa.  La  extremidad  in- 
terna de  la  hendidura  no  forma  surco  perpendicular, 
siendo  simplemente  superficial,  de  manera  que  la 
cara  perpendicular  interna  es  convexa  en  su  parte 
anterior  y deprimida  en  la  posterior,  sin  cíngulo 
basal,  pero  con  el  mismo  reborde  sobre  el  ángulo 
ántero-interno  que  muestra  la  muela  precedente, 
aunque  en  esta  dicho  callo  está  destruido.  El  lóbulo 
interno  anterior  es  una  especie  de  tubérculo  alar- 
gado dirijido  de  adelante  hácia  atrás,  y de  afuera 
hácia  adentro  en  la  misma  dirección  que  la  hendi- 
dura, muy  estrecho  en  la  extremidad  ántero-interna, 
pero  que  se  enancha  gradualmente  hasta  que  sobre  el 
borde  interno  forma  una  ancha  columna  redondeada, 
que  cuando  la  muela  no  estaba  todavía  muy  gastada 
debía  formar  uu  tubérculo  puntiagudo.  El  lóbulo 
interno  posterior  es  mas  pequeño,  mas  corto  y mas 
redondo,  unido  por  su  lado  interno  á la  parte  ex- 
terna de  la  muela,  pero  cuando  esta  estaba  menos 
gastada  formaba  sobre  el  lado  interno  un  tubérculo 
cónico  y aislado.  En  la  parte  posterior  de  la  muela, 
sobre  el  mismo  borde  posterior,  hay  un  pozo  aislado 
de  esmalte,  que  también  existía  sobre  la  muela  pre- 
cedente, pero  ha  desaparecido  de  ella  por  el  des- 
gastamiento. La  parte  externa  de  la  corona  y la 
cara  perpendicular  externa  están  conformadas  como 
en  la  muela  anterior.  La  cara  externa  tiene  14  mi- 
límetros de  alto  y la  interna  7.  La  superficie 
masticatoria  tiene  18  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  sobre  el  borde  externo  y 15  milímetros 
de  diámetro  transverso  máximo. 

Las  dos  muelas  juntas  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  37  milímetros.  Cada  una  de  estas  muelas 
tiene  4 raíces  cortas,  cónico-cilíndricas,  dos  sobre 
el  lado  interno  y dos  sobre  el  externo. 

La  muela  inferior  aislada  del  individuo  joven, 


supongo  sea  el  primer  verdadero  molar  persistente 
del  lado  derecho,  cuya  corona  recien  empezaba  á 
ser  atacada  por  la  masticación. 

Está  formada  por  dos  lóbulos  semi-lunares  muy 
convexos  en  forma  de  columnas  perpendiculares 
sobre  el  lado  externo,  y excavados  perpendicular- 
mente  sobre  el  interno.  El  surco  perpendicular 
externo  que  separa  ambos  lóbulos  es  sumamente 
profundo,  y la  columna  interna  opuesta  bastante 
aplastada  y de  cúspide  baja.  El  lóbulo  interior  tiene 
en  la  superficie  masticatoria  cerca  del  lado  interno 
una  pequeña  perforación ; el  lóbulo  posterior  tiene 
la  misma  perforación,  y además  una  cúspide  ó con- 
trafuerte accesorio  en  su  parte  posterior  que  inter- 
rumpe la  cavidad  interna.  Las  dos  aristas  perpen- 
diculares internas  anterior  y posterior  terminan 
abajo  en  un  pequeño  reborde  de  esmalte  poco  de- 
sarrollado que  pasa  encima  de  la  base  de  la  cúspide 
mediana,  pero  no  existe  vestigio  de  cíngulo  sobre 
el  lado  externo.  La  parte  superior  de  la  corona  es 
muy  comprimida  transversalmente  y mas  ancha 
hácia  abajo,  existiendo  una  enorme  desproporción 
éntrelas  raíces  y el  prisma  de  la  muela;  este  es 
sumamente  largo,  y las  raíces  muy  cortas,  cilin- 
dricas y abiertas  en  la  extremidad  por  una  pequeña 
cavidad  circular,  pero  sin  duda  se  cerraban  en  edad 
mas  avanzada.  Cada  una  de  estas  cuatro  raíces, 
corresponde  á uno  de  los  ángulos  de  la  muela,  siendo 
la  mas  grande  la  del  ángulo  posterior  externo,  le 
sigue  en  tamaño  la  del  anterior  externo,  luego  la 
del  posterior  interno  y por  último  la  del  anterior 
interno  que  es  la  mas  pequeña.  La  corona  tiene  16 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  8 milí- 
metros de  diámetro  transverso  en  la  cúspide  y 1 1 
milímetros  en  la  base.  El  largo  total  del  diente, 
de  la  cúspide  de  la  corona  á la  base  de  las  raíces, 
es  de  32  milímetros,  de  los  que  solo  4 á 5 milímetros 
corresponden  á las  raíces,  cuyo  diámetro  en  la  ma- 
yor es  de  solo  3 milímetros. 

Del  esqueleto  conozco  parte  de  la  diáfasis  de  la 
tibia,  que  no  presenta  ningún  carácter  particular, 
excepción  hecha  del  tamaño  excesivamente  pequeño 
en  proporción  de  las  muelas. 

El  peroné  estaba  completamente  separado  de  la 
tibia  en  toda  su  longitud.  Conozco  de  esta  especie 
su  extremidad  inferior,  con  una  ancha  superficie 
articularía  semi-lunar  y completamente  plana  al  lado 
interno  para  su  unión  con  el  astrágalo,  y además 
otra  superficie  articularía  mucho  mas  pequeña  en  su 
parte  inferior  que  se  apoya  sobre  el  calcáneo ; esta 


UNGULADOS 


571 


extremidad  de  peroné,  tiene  12  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  máximo  y 8 milímetros  de 
diámetro  transverso. 

El  calcáneo  presenta  caracteres  propios  de  los 
paridigitados  y de  los  imparidigitados ; se  parece  á 
los  primeros  por  una  faceta  estrecha  y convexa 
sobre  el  lado  externo  sobre  la  que  se  apoya  el 
peroné  como  en  la  generalidad  de  los  artiodáctilos, 
pero  las  facetas  para  la  articulación  del  astrágalo 
son  dobles  y sobre  el  tipo  de  los  perisodáctilos.  La 
prolongación  posterior  es  larga,  alta  y muy  compri- 
mida transversalmente,  y la  parte  anterior  que  lleva 
la  superficie  para  la  articulación  del  cuboides  es 
mas  prolongada  hácia  adelante  que  en  la  genere!  idad 
de  los  perisodáctilos.  Tiene  cerca  de  7 centímetros 
de  largo. 

El  astrágalo  participa  de  estos  caractéres  mixtos. 
Sus  superficies  articulares  inferiores  están  dispues- 
tas como  en  los  imparidigitados,  pero  su  parte 
troclear  superior  destinada  á soportar  la  tibia,  es 
ancha,  profunda,  muy  extendida  de  atrás  hácia  ade- 
lante, presentando  un  parecido  notabilísimo  con  la 
parte  correspondiente  del  astrágalo  de  los  ruminan- 
tes.  La  cara  perpendicular  externa  con  su  superficie 
plana  que  se  articula  con  el  peroné  muestra  el  mismo 
parecido,  pero  la  parte  anterior,  aunque  es  mas 
prolongada  que  en  la  generalidad  de  los  imparidi- 
gitados y de  superficie  articular  muy  convexa,  es 
mas  angosta  que  en  los  paridigitados  y se  articula 
solamente  con  el  escafoides  sin  tocar  el  cuboides,  el 
que  debido  al  prolongamiento  anterior  de  la  pared 
externa  del  calcáneo  se  encuentra  situado  conside- 
rablemente mas  adelante.  Tiene  34  milímetros  de 
largo,  19  milímetros  de  ancho  en  su  extremidad 
superior  y 17  en  la  inferior. 

El  escafoides  es  un  hueso  grande,  corto  y exca- 
vado en  sus  superficies  articularías,  parecido  al  del 
caballo  y de  la  Macrauchenia , y como  en  estos  con 
un  prolongamiento  hácia  atrás  que  se  une  con  el 
cuboides. 

El  cuboides,  de  tamaño  considerable,  se  toca  há- 
cia atrás  con  el  prolongamiento  del  escafoides,  y en- 
vía á su  vez  hácia  atrás  y hácia  abajo  una  fuerte  apó- 
fisis que  se  une  igualmente  con  la  del  escafoides,  y 
se  toca  con  una  apófisis  posterior  muy  larga  y fuerte 
de  la  extremidad  proximal  del  metatarsiano  del  me- 
dio. En  su  parte  anterior  soporta  el  metatarsiano  del 
dedo  cuarto,  muy  pequeño,  y hácia  adentro  se  arti- 
cula con  el  canto  anterior  externo  del  tercer  metatar- 
siano. 


El  ectocuneiforme  es  grande,  ancho  y corto,  arti- 
culado atrás  con  el  escafoides,  soportaudo  casi  por  sí 
solo  el  gran  metatarsiano  tercero,  puesto  que  se  arti- 
cula con  toda  la  extensión  de  la  extremidad  distal 
de  este,  tocando  apenas  hácia  afuera  el  canto  inferior 
interno  del  cuboides. 

El  mesocuneiforme  es  un  hueso  sumamente  pe- 
queño, aplastado  transversalmente,  colocado  como 
una  cuña  entre  el  escafoides  atrás,  el  pequeño  meta- 
tarsiano segundo  adelante,  el  ectocuneiforme  al  lado 
externo  y el  entocuneiforme  al  interno,  con  el  que 
sin  embargo  no  se  encontraba  en  contacto. 

El  entocuneiforme  es  un  hueso  mucho  mas  grande 
que  el  precedente  y deforma  muy  distinta,  alargado 
de  arriba  hácia  abajo,  ancho  y delgado,  soportado 
atrás  por  el  escafoides,  con  una  pequeña  faceta  arti- 
cularia  sobre  el  lado  interno  de  la  extremidad  proxi- 
mal que  se  toca  con  una  faceta  correspondiente  del 
segundo  metatarsiano,  y con  el  canto  externo  de  la 
misma  extremidad  distal  prolongado  hácia  adentro, 
terminando  en  un  tubérculo  grueso  y redondeado, 
que  sin  duda  en  un  antecesor  no  muy  lejano  debía 
llevar  una  faceta  articularía  para  el  metatarsiano  del 
dedo  primero. 

El  pié  terminaba  en  tres  dedos  correspondientes 
al  segundo,  tercero  y cuarto,  de  tamaño  muy  desi- 
gual, el  del  medio  mucho  mas  grueso,  y los  laterales 
muy  pequeños,  casi  rudimentarios.  De  estos  dedos 
solo  queda  la  parte  superior  de  los  metatarsianos. 

El  metatarsiano  del  dedo  medio,  mucho  mas  gran- 
de que  los  otros,  presenta  con  los  laterales  la  mis- 
ma desproporción  de  tamaño  que  en  el  Hippothe- 
rium.  La  extremidad  proximal  presenta  una  gran 
superficie  articularía  casi  plana  en  contacto  en  toda 
su  extensión  con  el  ectocuneiforme,  tocándose  con 
el  cuboides  solo  por  una  pequeña  faceta  colocada 
sobre  el  lado  externo  de  la  extremidad  superior. 
Tiene  20  milímetros  de  ancho  en  su  extremidad  dis- 
tal, y 12  milímetros  hácia  la  mitad  de  su  largo. 

El  metatarsiano  lateral  interno,  muy  pequeño,  está 
fuertemente  apretado  al  metatarsiano  medio  y sos- 
tenido por  el  mesocuneiforme,  al  mismo  tiempo  que 
se  articula  con  la  parte  inferior  interna  del  ectocu- 
neiforme por  una  pequeña  faceta  articularía  elíptica. 

El  metatarsiano  lateral  externo  es  tan  pequeño 
como  el  del  lado  interno,  igualmente  apretado  al 
metatarsiano  medio,  y articulado  al  cuboides. 

La  talla  del  Epitherium  laternarium  era  com- 
parable á la  de  un  guanaco  pequeño. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 


572 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


descubiertos  por  Carlos  Ameghuno  en  el  nacimien- 
to de  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Babia 
Blanca. 

Horizonte. — Piso  hermósico  de  laformacion  arau- 
cana (Mioceno  superior). 


Difícil  es  por  ahora  una  exposición  de  las  relacio- 
nes de  parentesco  de  los  Proterotheridce  entre 


sí  y con  los  dermis  grupos.  Todo  lo  que  se  puede  por 
el  momento  afirmar,  es  que  son  íntimos  aliados  de 
los  Macrauchenidse  y Homalodontotheridae , re- 
presentando sin  duda  el  tipo  antecesor  de  los  Ste- 
reop terna.  Una  de  las  singularidades  mas  notables 
de  este  grupo,  es  la  de  haber  seguido  en  la  evolu- 
ción de  las  extremidades  de  los  miembros,  una  evo- 
lución absolutamente  paralela  á la  de  los  Equidce 
entre  los  Stereopterna. 


ARTIODACTILA 


Los  artiodáctilos  se  distinguen  con  facilidad  de  los  perisodáctilos  por  tener  los  dedos  de  cada  pié  en  nú- 
mero par,  de  dos  ó de  cuatro,  ó por  lo  menos,  si  existe  el  número  impar  de  tres,  lo  que  sucede  muy  raras 
veces,  los  dos  dedos  del  medio,  ó sea  el  tercero  y cuarto,  son  siempre  de  tamaño  igual  entre  sí  pero 
considerablemente  mas  grande  que  los  otros,  estando  solo  separados  en  su  parte  inferior  de  manera  que 
los  miembros  aparecen  bifurcados  en  forma  de  horquilla  en  su  extremidad  distal  lo  que  ha  valido  también 
á estos  animales  el  nombre  de  bisulcos. 

Con  esta  estructura  de  los  dedos,  concuerda  uua  estructura  particular  deJ  astrágalo  que  presenta  siem- 
pre la  forma  de  taba,  que  lo  distingue  en  ios  ruminantes,  con  dos  trócleas  articularías,  una  proximal, 
muy  excavada,  para  la  articulación  de  la  tibia,  y otra  distal  del  mismo  ancho  que  la  anterior,  pero  divi- 
dida en  dos  superficies  articularias  que  sostienen  siempre  el  escafóides  y el  cuboides. 

El  calcáneo  presenta  constantemente,  sin  excepción,  la  faceta  articular  externa  destinada  á sostener  el 
peroné,  y el  fémur  carece  siempre  de  trocánter  tercero. 

El  omóplato  carece  generalmente  de  acromion,  y siempre  faltan  las  clavículas.  Como  regla  general  tienen 
19  vértebras  dorso-lumbares,  y la  última  muela  inferior  es  siempre  mas  ó menos  trilobada. 

Esta  tribu  se  divide  en  cuatro  órdenes,  que  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres  : 

I.  Muelas  bunodontes  ó seleno-bunodontes,  las  inferiores  con  cuatro  raíces  separadas  : 

1.  Dedos  f,  los  cuatro  externos  iguales  ó casi  iguales.  Stereoarthra. 

2.  Dedos  { ó menos,  los  dos  del  medio  iguales.  Suina. 

II.  Muelas  siempre  selenodontes  y las  inferiores  con  no  mas  de  dos  raíces  : 

1.  Incisivos  superiores  en  número  completo.  Órbitas  generalmente  de  círculo  inter- 
rumpido. Proruminantia. 

2.  Incisivos  superiores  ausentes  ó en  número  incompleto.  Órbitas  de  círculo  siempre 

completo.  Ruminantia. 


STEREOARTHRA 


Incisivosf,  caninos  muelas  f.  Todos  los  dientes  radiculados  y en  série  continua.  Muelas  cuadritu- 
berculares,  las  inferiores  con  cuatro  raíces  distintas.  Orbitas  siempre  abiertas.  Hueso  prenasal  ausente. 


UNGULADOS 


573 


Cuello  corto.  Sacro  de  tres  vértebras.  Clavículas  auseutes.  Omóplato  siu  acromion.  Cubito  y radio,  tibia 
y peroné,  escafóides  y cuboides,  magno  y trapezoides,  siempre  separados.  Fémur  sin  trocánter  tercero. 
Carpo  de  8 huesos  y alternado.  Cuboides  extendido  atrás  y articulado  con  astrágalo.  Calcáneo  con  faceta 
articular  fibular.  Dedos  f , los  cuatro  externos  iguales  ó casi  iguales. 

Grupo  teórico,  descendiente  de  los  Archseodanta  y antecesor  de  Proruminantia  y Suinea.  No  le 
conozco  hasta  ahora  representantes  seguros. 


SUINA 


Los  representantes  de  este  orden  se  distinguen  por  el  estómago  menos  complicado  que  en  los  ruminan- 
tes,  por  los  metacarpianos  y metatarsiauos  de  los  dedos  principales  siempre  separados,  salvo  muy  rarísimas 
escepciones,  y por  la  cuenca  del  ojo  siempre  abierta  atrás.  Los  incisivos  son  á menudo  en  número  incomple- 
to. Caninos  siempre  presentes  alcanzando  á veces  un  desarrollo  considerable.  Muelas  de  f á tuberculosas  ó 
seleno-tuberculosas,  las  inferiores  con  cuatro  raíces  y el  m.  ¥ con  un  prolongamiento  posterior,  todas  con 
la  corona  tapada  por  una  fuerte  capa  de  esmalte.  Ramas  mandibulares  soldadas.  Cóndilo  mandibular 
transversal.  A menudo  un  prenasal.  Húmero  imperforado.  Escafóides  y cuboides,  magno  y trapezoides, 
separados.  Fémur  sin  trocánter  tercero.  Tibia  y peroné  siempre  distintos.  Clavículas  ausentes.  Dedos  f ó 
menos,  de  los  cuales  los  dos  del  medio  (tercero  y cuarto)  de  tamaño  mayor  é iguales  entre  sí.  Carpo  y 
tarso  alternados. 

Este  orden  se  divide  en  seis  familias,  los:  Anthr  acó  tker  idee,  Chc&topotamidce,  Suidse,  Phacoche- 
ridce,  Listriodontidce  é Hippopotamidse.  De  estas,  solo  se  encuentra  representada  en  nuestro  suelo, 
la  de  los  Suidce. 


SUID^ 


Los  representantes  de  esta  familia  se  distinguen  por  el  exo-occipital  con  apófisis  para-occipitales  muy 
fuertes  y largas.  Nasales  largos  y puntiagudos  con  un  hueso  prenasal  bastante  fuerte  adelante.  Incisivos  in- 
feriores de  raíz  larga  y cilindrica  y dirijidos  hácia  adelante  casi  horizontalmente.  Caninos  triangulares  y ge- 
neralmente muy  desarrollados  y de  base  abierta.  Angulo  mandibular  recto  ó casi  recto.  Axis  con  apófisis 
odontóides  cónica. 

Hasta  ahora  solo  conozco  un  género  de  nuestro  territorio. 


DICOTYLES  cuv. 

Cuvier,  Regne  animal,  vol.  I,  p.  237,  a.  1817. 

Fórmula  dentaria  f i.  { c.  fp.  f m.  Los  incisivos 
inferiores  son  largos  pero  delgados.  Los  caninos 
son  poco  desarrollados,  y están  separados  de  los 
premolares  por  una  barra  bastante  larga.  El  tronco 


presenta  14  vértebras  dorsales  y 5 lumbares;  el  sacro 
consta  de  5 vértebras,  y la  cola  muy  corta,  solo  de 
6.  El  externon  está  formado  por  6 piezas,  con  7 
pares  de  costillas  extérnales.  El  húmero  presenta  un 
agujero  intercondiliano.  El  cúbito  y el  radio  están 
soldados  en  casi  toda  su  extensión.  El  pié  anterior 
tiene  cuatro  dedos  bien  desarrollados,  los  dos  inter- 
nos iguales  mas  gruesos  y mas  largos,  y los  laterales 
mas  cortos  y mas  delgados;  del  dedo  primero  no 
existe  ni  rudimento  del  metacarpiano,  faltando  tam- 
bién el  trapecio.  En  el  pié  posterior,  solo  hay  un 


574 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dedo  lateral  desarrollado,  el  segundo,  faltando  el 
primero  y el  quinto.  Los  metacarpianos  y metatar- 
sianos  de  los  dedos  principales,  se  unen  con  la  edad 
en  un  solo  hueso  en  su  mitad  proximal.  El  estómago 
es  mas  complicado  que  en  los  demás  suídeos,  acer- 
cándose al  tipo  ruminante. 

Los  representantes  fósiles  de  este  género  se  en- 
cuentran desde  los  Estados  Unidos  hasta  laPatagonia. 

Dicotyles  tajacu  Lin. 

Sus  tajacu,  Lineo,  Syst.  nat.  ed  12,  vol.  I,  p.  103,  1766. 
Dicotyles  torquatus,  Cuvier,  Régne  Animal,  vol.  I,  p.  237, 
1817. 

Desmaret,  Mammal,  p.  393,  619. 

Pr.  Wied,  Beitr.  etc.,  t.  II,  557. 

Rengger,  Saugeth.,  etc.,  p.  328. 

Tschudi,  Faun.  per.,  p.  216. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  IV,  p.  306. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  1. 1,  327,2.  — Id.  Reise,  etc., 
t.  II,  p.  342.  — Id.  Descrip.  Physiq.  de  la  Rep. 
Arg.,  t.  III,  p.  473 

Pécari,  Buffon,  Rist.  nat.  Mammif.,  t.  X,  pl.  3. 

Tayeiú,  Azara,  Apunt .,  etc.,  t.  I,  p.  23,  n°3. 

Habitaba  antes  de  la  conquista  todo  el  territorio 
de  la  República  al  norte  del  Chubut. 

Dicotyles  tajacu  fossilis 

Lund,  Blik  paa  Bras.  Dy revenden. 

Blainville,  Osteographie,  III,  genre  Sus,  pl.  IX. 
Burmeister,  Descr.  Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  473,  1879. 

II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  112, 
a.  1880. 

Lydekker,  Catal.,e te.,  part.  II,  p.  252,  1885. 

Los  restos  fósiles  de  esta  especie  han  sido  indi- 
cados primeramente  por  Lund  en  las  cavernas  del 
Brasil,  y luego  en  distintas  localidades  de  Norte 
América,  sobre  cuyos  restos  se  fundaron  sucesiva- 
mente las  especies  designadas  con  los  nombres  de 
Dicotyles  costatus  Le  Comte  y Dicotyles  lenis 
Holmes,  que  parecen  no  ser  mas  que  variedades 
de  la  especie  existente. 

Blainville  es  quien  primero  cita  la  especie  como 
fósil  en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  figurando  de 
ella  una  media  mandíbula  inferior  procedente  de  la 
colección  formada  por  Claussen,  pero  como  dice 
juiciosamente  el  Dr.  Burmeister,  Claussen  no  ha 
viajado  en  nuestro  territorio,  y las  colecciones  de 
fósiles  vendidas  al  Museo  de  Paris  proceden  exclu- 


sivamente de  las  cavernas  del  Brasil,  de  manera  que 
probablemente  solo  por  error  se  ha  indicado  dicha 
pieza  como  procedente  de  Buenos  Aires. 

Sin  embargo,  la  especie  existe  fósil  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  mencionando  Burmeister 
dos  cráneos,  uno  encontrado  en  el  mismo  muni- 
cipio de  Buenos  Aires,  y el  otro  en  el  interior  de  la 
provincia,  que  no  presentan  diferencias  especiales 
con  los  de  los  individuos  existentes. 

Por  mi  parte  también  he  encontrado  repetidas 
veces  restos  referibles  á esta  especie.  Mencionaré 
entre  ellos  una  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo 
con  las  cinco  ultimas  muelas  intactas,  recojida  por 
mi  en  la  laguna  de  Lobos.  Comparada  con  la  man- 
díbula de  la  especie  existente  no  muestra  otra 
diferencia  notable  que  un  tamaño  un  poco  mayor  de 
Jas  muelas,  particularmente  del  segundo  verdadero 
molar,  mientras  la  mandíbula  inferior  parece  al 
contrario  un  poco  mas  delgada,  particularmente  mas 
baja.  Pero  otra  rama  de  mandíbula  inferior  mas 
incompleta,  aunque  también  con  las  cinco  últimas 
muelas,  presenta  los  dientes  del  mismo  tamaño, 
ó mas  bien  un  poco  mas  pequeños  que  los  de  la 
especie  existente,  esceptuando  el  último  inferior 
que  también  aquí  es  uu  poco  mas  gratule  que  en  el 
Dicotyles  viviente. 

Otros  maxilares  aún  mas  incompletos  ofrecen  los 
mismos  caractéres,  ú otros  intermediarios,  por  lo 
que  estoy  dispuesto,  á lo  menos  por  ahora,  á consi- 
derar todos  estos  restos  como  de  la  misma  especie 
actual,  representada  entonces,  probablemente  por 
varias  razas  de  caractéres  menos  homogéneos  que 
los  representantes  actuales  de  la  misma  especie. 

Localidad.  — Laguna  de  Lobos,  laguna  de  Chas- 
comus,  Lujan  y ciudad  de  Buenos  Aires  en  la  Re- 
pública Argentina,  cavernas  de  Minas  Geraes  y de 
Lagoa-Santa  en  el  Brasil  y distintas  localidades  de 
Norte  América. 

Horizonte.  — Los  restos  de  esta  especie  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires  se  encuentran  en  la 
formación  cuaternaria,  y en  los  pisos  lujanense  y 
bonaerense  de  la  formación  pampeana. 

Dicotyles  labiatus  Cuvier. 

Dico ty les  la b iatus,  Cuvier,  RegneAnim.,  t.  I,  p.  245. 

Desmarest,  Mammal.,  394,  620. 

Pr.  Wied,  Beitr.,  etc.,  t.  II,  p.  564. 

Rengger,  Saugeth,  p.  322. 

Tschudi.  Fauna  peruana,  p.  217. 


UNGULADOS 


575 


Bürmeister,  Syst.  Ubers.,  etc.,  t.  I,  p.  325.  — Id. 
Descr.  Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  472. 

Sus  albirostris,  Ilijger,  Ábh.  d.  Kón.  Akad.  z.  Berlín,  phis. 
el.,  1811. 

Dycotyles  albirostris,  Wagner-Sch beber.  Suppl.,  IV,  p.  306. 
Tajacu,  Fr.  Cuvier  y Geoffroy,  Hist.  Nat.  de  Mamíf. 

La  especie  es  de  tamaño  un  poco  mayor  que  la 
precedente.  Habita  los  territorios  del  Chaco  y de 
Misiones.  No  se  ha  encontrado  fósil  en  la  Repú- 
blica Argentina,  pero  se  mencionan  sus  restos  como 
fósiles  en  las  cavernas  del  Brasil. 


Dicotyles  stenocephalus?  Luno. 

(PI.  XX,  fig.  14) 


, , , ( antero-posterior 

Diámetro  del  m,  ¿ ] , 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores  


0.016 

0.013 

0.086 


Lydekker  también  menciona  la  existencia  de 
restos  fósiles  de  Dicotyles  procedentes  de  las  ca- 
vernas del  Brasil,  de  talla  un  poco  superior  á los 
del  Dicotyles  labiatus  que  son  probablemente 
idénticos  con  la  especie  de  Buenos  Aires,  aquí  men- 
cionada \ 

Localidad.  — La  pieza  acá  mencionada,  la  he 
recojido  sobre  las  barrancas  del  pequeño  arroyo  de 
Las  Pulgas,  á una  legua  de  la  ciudad  de  Mercedes, 
en  la  provincia  de  Buenos  Aíres. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceuo  superior). 


En  la  provincia  de  Buenos  Aires,  se  encuentran 
los  restos  de  una  especie  fósil  de  Dicotyles  cuyo 
tamaño  relativamente  considerable,  no  permite  iden- 
tificarla con  ninguna  de  las  dos  existentes.  Es  po- 
sible que  sea  idéntica  á algunas  de  las  especies 
fósiles  recojidas  por  Lund,  lo  que  no  es  posible 
determinar  pomo  existir  descripciones  completas  de 
los  restos  de  esas  especies,  con  excepción  de  una, 
el  Dicotyles  major  ó stenocephalus  de  Lux  o, 
de  tamaño  algo  mayor  que  el  Dicotyles  labiatus 
y de  cráneo  mas  largo  y relativamente  mas  estrecho. 
Esta  especie  ha  sido  descrita  en  una  memoria  es- 
pecial, por  el  profesor  Reinhardt,  pero  en  Buenos 
Aires  no  he  podido  procurarme  ese  trabajo  ni  he 
tenido  tiempo  para  encargarlo  á Europa  y recibirlo 
en  tiempo  útil,  de  manera  que  no  puedo  determinar 
con  seguridad  si  la  especie  de  Buenos  Aires  es  idén- 
tica á la  del  Brasil  ó diferente. 

La  especie  de  Buenos  Aires  me  es  conocida  por 
un  maxilar  superior  con  las  seis  muelas,  por  la 
corona  completamente  iguales  á las  del  Dicotyles 
labiatus  pero  un  poco  mayores  como  lo  indican 
las  medidas  siguientes : 


Dimensiones 


Diámetro  del  p.  - 
Diámetro  del  p.  £ 
Diámetro  del  p.  A 

Diámetro  del  m.  ¿ 
Diámetro  del  m.  s 


ánteró-posterior, 

transverso 

ántero-posterior. 

transverso 

ántero-posterior 

transverso 

ántero-posterior. 

transverso 

ántero-posterior 
transverso 


0“0I0 

0.009 

0.011 

0.011 

0.015 

0.013 

0.015 

0.015 

0.016 

0.016 


El  Dr.  Lund,  primer  descubridor  de  los  restos 
fósiles  de  Dicotyles,  menciona  cinco  especies 
procedentes  de  las  cavernas  fosilíferas  del  Brasil ; 
la  primera  muy  parecida  ó idéntica  al  Dicoty- 
les tajacu;  la  segunda,  parecida  ó idéntica  al 
Dicotyles  labiatus-,  la  tercera  de  tamaño  inter- 
mediario entre  las  dos  precedentes  ; pero  las  dife- 
rencias que  en  la  dentadura  separan  las  dos  especies 
actuales,  son  tan  pequeñas,  que  lo  mas  probable  es 
que  esta  tercera  sea  puramente  nominal,  fundada 
sobre  restos  de  individuos  de  gran  talla  de  Dyco- 
tyles tajacu;  la  especie  cuarta,  la  distingue  por  un 
tamaño  bastante  mayor  que  el  Dycotyles  labiatus, 
y es  probablemente  idéntica  á la  especie  mas  grande 
mencionada  como  fósil  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires,  y la  que  menciona  Lydekker  como  proce- 
dente de  las  cavernas  del  Brasil,  probablemente  el 
Dicotyles  stenocephalus ; la  especie  quinta  la  dis- 
tingue por  un  tamaño  doble  del  de  los  mas  grandes 
individuos  de  Dicotyles  labiatus,  pero  ignoro  si 
hasta  ahora  existen  descripciones  ó figuras  de  esta 
especie  relativamente  jigantesca. 

Recuerdo  que  ahora  años,  he  visto  en  manos  de  un 
coleccionista,  dos  grandes  muelas  de  Dicotyles  que 
por  el  tamaño  corresponderían  realmente  á un  ani- 
mal de  doble  tamaño  que  el  D.  labiatus,  pero  ignoro 
en  dónde  se  encuentran  depositados  dichos  restos. 

Probablemente  á esta  especie  de  Dicotyles  gi- 
gantesco que  puede  decirse  es  aún  desconocida,  se 
refiere  el  pretendido  Hippopotamus  americanus 
de  Bravard,  que  he  mencionado  en  el  catálogo  de 
los  mamíferos  fósiles  sud-americanos  publicado 

1 Lydekker,  Cat.  etc.,  part.  II,  p.  251. 


576 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


hace  9 años  en  colaboración  con  el  Dr.  H.  Gervais, 
(■ Losmamif . fós.  etc.,  p.  412).  Hé  aquí  las  pala- 
bras mismas  de  Bravard  sobre  este  enigmático  ani- 
mal « Iiippopotamus  americanus , A.  Bray.  (plio- 
céne).  Tout  ce  que  nous  connaissons  de  cet  animal 
consiste  en  une  dent,  la  derniére  molaire  de  la  ma- 
clioire  inferieure.  II  ne  peut  y avoir  le  moindre  dou- 
te  sur  sa  détermination  générique  ; quant  a ses  di- 
mentions  elle  indique  un  animal  plus  petit  que  les 
hypopotames  fossiles  d’Italie  et  d’Auvergne  et  qui 
pourrait  bien  avoir  du  rapport  avec  VHexaproto- 
don  de  Falconer.» 

El  error  de  Bravard  confundiendo  un  Dicotyles 
con  un  Hippopotamus , sería  en  todo  caso  mucho 
mas  disculpable,  que  la  de  la  confusión  hecha  por 
otros  del  Dicotyles  con  el  Squalodon,  describien- 


do restos  de  Dicotyles  tajacu  como  de  Squalodon 
protervas ! 

De  Norte-Amériea  se  citan  como  especies  fósiles 
de  Dicotyles,  además  del  Dicotyles  tajacu  ya  men- 
cionado ; el  Dicotyles  nasutus  Leidy,  de  los  ter- 
renos pliocenos?,  y los  Dicotyles  serus  Cope  y Di- 
cotyles pristinus  Leidy,  délos  terrenos  miocenos. 

No  se  conocen  restos  de  Dicotyles  en  los  terre- 
nos anteriores  á la  formación  pampeana  ni  se  han 
encontrado  hasta  ahora  en  el  piso  inferior  de  la  mis- 
ma formación  (piso  ensenadeuse),  por  lo  que  es  de 
suponer  que  el  desenvolvimiento  de  esta  familia  se 
ha  efectuado  fuera  de  Sud-América.  Los  fósiles  hasta 
ahora  recojidos,  solo  nos  permiten  decir,  que  las  dos 
especies  actuales  de  mayor  tamaño,  aparecieron  en 
Sud-América,  hácia  la  mitad  de  la  época  pliocena, 


PRORUMiNANTIA 


Incisivos  |,  muelas  \ , todos  los  dientes  radiculados  y á menudo  en  série  continua.  Muelas  selenodon- 
tes  ó tubérculo  selenodontes,  las  inferiores  con  no  mas  de  dos  raíces,  y el  m.  ¥ trilobado.  Órbitas  gene- 
ralmente abiertas.  Clavícula  ausente.  Omóplato  sin  acromion.  Húmero  imperforado.  Cubito  y radio,  tibia 
y peroné,  metacarpianos  y metatarsianos  principales,  todos  separados.  El  magno  y el  trapezoides,  el 
escafóides  y el  cuboides,  siempre  separados.  19  á 20  vértebras  dorso-lumbares.  Sacro  de  3 á 4 vértebras. 
Fémur  sin  trocánter  tercero.  Generalmente  f-  dedos,  iguales  ó los  dos  del  medio  un  poco  mayores,  á ve- 
ces f,  en  este  caso  el  primero  completamente  atrofiado.  Calcáneo  con  articulación  fibular.  Carpo  y tarso 
alternados.  Forman  parte  de  este  orden,  los  Anoplotheridce , Dichodontidce , Xiphodontidce  y 
Oreodontidce , Caenotheridce  y Merycópotamidi.e. 

En  nuestro  suelo,  solo  se  conocen  hasta  ahora  representantes  de  la  familia  de  los 


OREODONTIDAE 


Caracterizada  por  los  incisivos  superiores  siempre  presentes,  y por  las  muelas  de  tipo  selenodonte  per- 
fecto. La  dentición  es  unas  veces  en  série  continua  y otras  interrumpida.  Vértebras  cervicales  con  las 
apófisis  transversas  perforadas  por  el  canal  vertebrarterial.  Canal  alisfenoidal  ausente.  Todos  los  huesos 
de  los  miembros  separados,  y cuatro  dedos  en  cada  pié.  Los  caractéres  generales  del  esqueleto  indican 
afinidades  con  los  ruminantes  por  una  parte  y los  suídeos  por  la  otra  ; por  la  forma  selenodonte  perfecta 
de  las  muelas  serían  verdaderos  ruminantes,  pero  por  los  piés  con  cuatro  dedos  bien  desarrollados,  por 
el  escafóides  y cuboides  distintos,  el  cubito  y radio,  tibia  y peroné  completamente  separados,  no  pueden 
encontrar  colocación  en  este  grupo,  sino  en  el  orden  de  los  Proruminantia. 

Casi  todos  los  representantes  conocidos  de  esta  familia,  son  exclusivos  de  Norte-América ; no  se  conocía 
hasta  ahora  ningún  representante  sud-americano,  pero  se  acaban  de  encontrar  algunos  restos  de  un  género 
particular  que  por  el  momento  y con  los  escasos  materiales  de  que  dispongo  no  le  encuentro  otra  coloca- 
ción, que  no  sea  en  esta  familia. 


UNGULADOS 


577 


DIPLOTREMUS  n.  gén. 

Este  animal  singular,  solo  me  es  conocido  por  una 
parte  considerable  del  maxilar  superior  izquierdo 
con  gran  parte  del  paladar,  y cuatro  muelas  que  su- 
pongo son  los  tres  últimos  premolares  y el  primer 
verdadero  molar  de  la  dentición  definitiva.  Si  esta 
interpretación  es  exacta,  este  género  tuvo  seis  mue- 
las en  cada  lado  de  la  mandíbula  superior,  tres  pre- 
molares y tres  verdaderos  molares,  colocados  en  el 
fondo  del  paladar,  y separados  de  la  parte  anterior 
por  una  barra  extendida. 

La  particularidad  de  la  dentadura  de  este  género 
es  que  los  premolares  tienen  la  forma  de  verdaderos 
molares,  con  la  corona  bilobada  al  lado  externo  y al 
interno  como  en  estos,  y cada  uno  con  dos  pozos  de 
esmalte  semi-lunares  en  la  superficie  masticatoria  de 
la  corona.  Al  principio  creí  que  estos  dientes  repre- 
sentaran las  muelas  de  la  primera  dentición  de  un 
rumiante  desconocido,  pero  la  forma  no  concuerda 
por  completo  con  la  de  las  muelas  de  leche ; además 
he  excavado  toda  la  base  de  dichos  dientes  sin  en- 
contrar el  mas  pequeño  vestigio  délos  embriones  de 
los  que  debieran  reemplazarlos,  de  manera  que  no 
dudo  se  trate  de  muelas  de  la  segunda  dentición  de 
un  animal  selenodonte  particular,  que  lia  conservado 
hasta  cierto  punto,  á lo  menos  en  parte,  algo  de  la 
conformación  de  los  premolares  del  Anoplothe- 
rium . 


Diplotremus  agres  tis  n.  sp. 

(Pl.  XXXIV,  fig.  16) 

Las  cuatro  muelas  existentes  aumentan  gradual- 
mente de  tamaño  de  la  primera  á la  última,  formando 
una  línea  apenas  un  poco  arqueada,  sobre  todo  al 
lado  interno. 

La  primera  muela,  que  supongo  corresponde  al 
p.  -,  es  considerablemente  mas  pequeña  que  la  si- 
guiente y bastante  mas  baja,  de  sección  alargada  de 
adelante  hacia  atrás,  dividida  en  dos  lóbulos  des- 
iguales, el  anterior  mas  pequeño  y mas  angosto,  y 
el  posterior  mas  grande  y mas  ancho ; en  la  superfi- 
cie masticatoria  se  ven  dos  pequeños  pozos  aislados, 


en  forma  de  hendiduras  largas,  angostas  y profun- 
das, uno  situado  en  el  lóbulo  anterior  y el  otro  en 
el  posterior. 

La  cara  perpendicular  externa  está  dividida  en  dos 
partes  por  una  depresión  perpendicular,  la  anterior 
subdividida  á su  vez  por  una  depresión  mas  pequeña, 
presentando  así  dos  depresiones  y tres  aristas  de  ta- 
maño desigual,  la  anterior  la  mas  pequeña  y la  pos- 
terior la  mas  grande,  pero  la  del  medio  la  mas  ele- 
vada. Sobre  el  lado  interno  presenta  una  sola  hendi- 
dura perpendicular  que  la  divide  en  dos  lóbulos 
convexos  desiguales,  el  anterior  mas  pequeño  y el 
posterior  mas  grande.  La  base  se  divide  en  dos  raí- 
ces cortas,  anchas  y gruesas,  una  adelante  y la  otra 
atrás,  ambas  de  base  completamente  cerrada.  La 
corona  tiene  9 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior,  0m0055  de  diámetro  transverso  adelante,  0m0065 
atrás,  y apenas  4 milímetros  de  alto  sobre  el  lado 
externo. 

El  diente  siguiente  es  de  tamaño  bastante  mayor, 
y dividido  en  dos  lóbulos  casi  iguales,  cada  uno  con 
un  gran  pozo  semi-lunar,  y un  surco  perpendicular 
sobre  el  lado  interno  que  se  prolonga  hasta  el  inte- 
rior de  la  corona,  en  dondetermina  en  las  fosas  semi- 
lunares mencionadas  que  se  comunican  unas  á otras 
por  sus  puntas  internas.  Los  dos  lóbulos  del  lado  in- 
terno son  bajos  y fuertemente  convexos,  con  el  sur- 
co que  los  separa  sumamente  estrecho  ; la  cara  ex- 
terna es  mas  elevada  y con  cinco  aristas  perpendicu- 
lares estrechas,  de  las  cuales  la  mediana  de  cada  ló- 
bulo se  levanta  sobre  la  corona  en  forma  de  cúspide 
aguda.  La  base  termina  en  tres  raíces  separadas,  dos 
externas  y una  interna.  La  corona  tiene  un  poco  mas 
de  10  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  12 
milímetros  de  diámetro  transverso  en  el  lóbulo  ante- 
rior, 14  milímetros  en  el  posterior,  y 6 milímetros 
de  alto  sobre  la  cara  externa. 

El  último  premolar,  solo  se  distingue  del  anterior 
por  un  tamaño  un  poco  mayor,  por  los  pozos  semi-lu- 
nares mas  grandes,  por  el  surco  perpendicular  inter- 
no mas  ancho  y mas  profundo,  y por  la  arista  per- 
pendicular mediana  externa  del  lóbulo  posterior 
menos  acentuada. 

La  base  presenta  igualmente  tres  raíces.  La  corona 
tiene  1 1 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  10 
milímetros  de  diámetro  transverso  máximo  en  la 
base,  y 8 milímetros  de  alto  sobre  el  lado  externo. 

El  primer  verdadero  molar  es  de  tamaño  conside- 
rablemente mayor,  con  las  fosas  semi-lunares  todavía 
mas  grandes,  y el  surco  perpendicular  interno  muy 


73 


578 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ancho  y profundo  ; en  la  base  de  este  surco  hay  un 
pequeño  tubérculo  accesorio  pegado  contra  la  parte 
anterior  interna  del  lóbulo  posterior.  Sobre  la  cara 
externa  la  arista  perpendicular  mediana  del  lóbulo 
posterior  es  poco  aparente,  y la  posterior  igualmen- 
te poco  indicada.  La  corona  tiene  13  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  12  milímetros  de  diáme- 
tro transverso  máximo  en  la  base  y 1 1 milímetros  de 
alto  sobre  el  lado  externo. 

Las  cuatro  muelas  reunidas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  43  milímetros. 

El  paladar  en  la  parte  existente  es  casi  completa- 
mente plano  y liso,  y como  existe  de  él  precisamen- 
te la  mitad,  es  decir  hasta  la  sutura  media  longitudi- 
nal, se  puede  determinar  exactamente  su  ancho,  que 
era  de  28  milímetros  entre  el  primer  par  de  muelas 
anteriores,  y de  33  milímetros  entre  el  tercer  par 
de  muelas.  Adelante  déla  primera  muela  el  paladar 


se  angostaba  de  golpe  formando  una  fuerte  curva 
entrante,  y presenta  un  fuerte  agujero  palatino  al 
lado  de  la  parte  anterior  de  la  segunda  muela.  Aun- 
que el  individuo  no  era  muy  viejo,  el  hueso  palatino 
está  ya  en  parte  soldado  con  el  maxilar,  llegando  su 
parte  anterior  hasta  enfrente  de  la  parte  anterior 
del  primer  verdadero  molar,  en  donde  forma  una 
sutura  transversal,  pero  se  ensanchaba  hácia  atrás 
hasta  ocupar  todo  el  ancho  del  paladar  comprendido 
entre  las  últimas  muelas. 

La  talla  del  Diplotremus  agrestis  no  debía  ser 
mayor  que  la  del  Cervus  campestris. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Cárlos  Ameghino  en  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Formación  pampeana  ; probable- 
mente de  su  parte  inferior  ó piso  ensenadense  (plio- 
ceno  inferior). 


RUMINANTIA 


Esta  gran  división  de  los  artiodáctilos  ha  adquirido  su  desarrollo  en  las  épocas  geológicas  mas  modernas, 
encontrándose  representada  en  la  actualidad  por  un  considerable  número  de  géneros  y especies.  El  princi- 
pal distintivo  que  caracteriza  sus  represantes  es  la  gran  complicación  del  estómago  ligada  con  la  facultad 
de  rumiar. 

Los  caractéres  osteológicos  mas  culminantes,  son:  en  el  sistema  dentario  la  transformación  de  los  caninos 
inferiores  en  incisivos,  y la  ausencia  casi  constante  de  los  incisivos  superiores,  faltando  también  á menudo  los 
caninos.  Las  muelas  son  de  tipo  selenodontes,  formadas  por  arcos  semi-lunares  reunidos,  en  número  de 
cuatro  en  cada  una  de  las  superiores,  y de  dos  en  las  inferiores,  encerrando  cada  muela  un  par  de  cavidades 
ó pozos  de  esmalte  en  arco  de  círculo.  Los  premolares  casi  siempre  de  forma  distinta  de  los  molares. 
Todos  los  dientes  con  raíces  distintas  y de  base  cerrada,  el  ni.  ^ trilobado,  y las  muelas  inferiores  con  no 
mas  de  dos  raíces.  El  cóndilo  mandibular  es  transversal  y las  ramas  mandibulares  siempre  separadas. 

La  cuenca  del  ojo  es  siempre  cerrada  atrás,  y los  frontales'presentan  en  un  gran  número  de  géneros  pro- 
longaciones especiales  persistentes  ó caedizas  que  constituyen  los  cuernos. 

El  cuello  nunca  es  corto,  sino  regular,  en  algunos  muy  largo,  y en  todos  con  vértebras  opistocelias. 
Las  vértebras  dorso-lumbares  son  en  número  de  19  á 20,  y el  sacro  se  compone  de  la  reunión  de  4 á 6 
vértebras.  Las  clavículas  faltan  siempre  y el  omóplato  carece  de  acromion.  El  húmero  es  imperforado. 

El  cúbito  generalmente  está  reducido  al  olecráneo  fuertemente  soldado  al  rádio,  pero  en  algunos  puede 
el  cuerpo  prolongarse  hasta  la  extremidad  distal  en  forma  de  un  huesecillo  muy  delgado. 

En  el  carpo  el  magno  y el  trapezoides  están  generalmente  soldados,  y en  el  tarso  el  escafóides  y el 
cuboides. 

Los  metacarpianos  y los  metatarsianos  tercero  y cuarto,  que  corresponden  á los  dos  dedos  principales,  y 
únicos  en  la  mayor  parte  de  los  géneros,  son  largos,  y están  soldados  formando  un  solo  hueso,  con  la  extre- 
midad distal  dividida  en  dos  caras  articularías  convexas  separadas  por  uña  ranura  profunda,  que  correspon- 
den una  á cada  uno  de  los  huesos  soldados,  y sostienen  la  primera  falange  de  los  dos  dedos  principales. 
Peroné  rudimentario. 


UNGULADOS 


579 


Los  dedos  laterales  faltan  casi  siempre,  ó están  representados  por  pequeños  rudimentos  colocados  en  la 
parte  posterior,  en  donde  forman  dos  dedos  achaparrados  ó atrofiados,  colocados  muy  arriba  y sin  ninguna 
utilidad  puesto  que  nunca  tocan  el  suelo.  Su  presencia  solo  se  esplica  como  restos  de  órganos  activos  en 
antecesores  lejanos  que  poco  á poco  se  han  ido  atrofiando  hasta  desaparecer  en  unos  ó quedar  en  otros 
relegados  al  papel  de  órganos  sin  uso,  destinado  á su  vez  á desaparecer  con  el  transcurso  del  tiempo.  El 
carpo  y el  tarso  son  alternados. 

En  la  República  Argentina  existen  en  la  actualidad  dos  familias  de  este  sub-orden,  de  las  que  se  han 
encontrado  numerosos  representantes  fósiles,  conjuntamente  con  otros  que  pertenecen  á dos  familias 
actualmente  extinguidas  en  esta  parte  de  América,  pero  que  todavía  existen  en  el  antiguo  continente  y una 
de  ellas  tiene  representantes  vivos  en  la  América  del  Norte. 

Estas  cuatro  familias  se  caracterizan  de  este  modo: 


Sio  apéudices  frontales  ó cuernos,  pero  con  caninos 
separados  de  los  incisivos  en  una  ó en  ambas  man- 
díbulas. 


Uno  ó mas  incisivos  superiores.  Vértebras  cervicales  muy 
largas  y de  apófisis  transversas  imperforadas.  Trapezoi- 
des y magno  distintos.  Escafóides  y cuboides  separados. 

Los  metacarpianos  y metatarsianos  principales  siempre 
soldados.  Camélidos. 

Incisivos  superiores  ausentes.  Trapezoides  soldado  á mag- 
no y escafóides  al  cuboides.  Metacarpianos  principales 
á menudo  separados.  Tragulidas. 


¡Cuernos  óseos  sin  estuche  córneo,  macizos,  existiendo  solo 
en  las  hembras  y caedizos,  con  muy  rarísimas  escepcio- 
nes.  Algunas  veces  caninos  superiores.  Cervidce. 

Cuernos  persistentes  y en  ambos  sexos,  formados  por  pro- 
longaciones óseas  de  los  frontales  con  numerosas  cavida- 
des en  forma  de  celdas,  y envueltos  por  un  estuche  cór- 
neo. Caninos  superiores  siempre  ausentes.  Antilopidce . 


CAMELIDAE 


Los  camélidos  son  los  únicos  ruminantes  con  incisivos  en  la  mandíbula  superior.  Los  caninos  existen 
en  ambas  mandíbulas,  y los  inferiores  no  tienen  la  forma  de  incisivos  característica  de  los  demás  rumi- 
nantes. El  cráneo  es  puntiagudo  adelante  y con  una  vacuidad  á cada  lado,  entre  los  frontales,  maxilares 
y nasales,  mas  ó menos  desarrollada.  El  cubito  está  confundido  con  el  rádio,  siendo  distinguible  tan  solo 
sus  extremidades  distal  y proximal.  El  peroné  solo  está  representado  por  su  cabeza  distal.  En  el  carpo 
el  trapezoides  y el  magno  están  separados  lo  mismo  que  en  el  tarso  el  escafóides  y el  cuboides,  existiendo 
también  en  este  un  ectocuneiforme  distinto.  De  los  dedos  primero,  segundo  y quinto  de  cada  pié  no 
existen  vestigios,  ni  aún  en  forma  de  metacarpianos  ó metatarsianos  rudimentarios.  Los  metatarsianos  y 
metacarpianos  principales  de  cada  pié  están  soldados  pero  de  una  manera  mas  imperfecta  que  en  los 
demás  ruminantes,  conservando  á menudo  las  cavidades  medulares  separadas.  Las  falanges  ungueales 
están  envueltas  en  pezuñas  imperfectas. 

Conozco  seis  géneros  de  la  República  Argentina  que  se  distinguen  de  este  modo: 


I.  Huesos  palatinos  con  una  gran  apertura  parabólica  que  penetra  en  el  paladar  entre  las  muelas 
posteriores  y forma  la  apertura  nasal  posterior. 


580 


MAMÍFEROS  FOSILES  ARGENTINOS 


L Dos  premolares  superiores. 

A.  Un  solo  premolar  inferior.  Aucheni a 

B.  Dos  premolares  inferiores. 

a.  p.  3 uni-radiculado,  Mesolama. 

b.  p.  3 bi-radiculado. 

aa.  m.  - simplemente  bilobado.  Palseolama 

bb.  m.  2-  con  un  prolongamiento  posterior  en  forma  de  lóbulo  tercero.  Stilauchenia. 
cc.  Todos  los  molares  y premolares  con  una  columnita  suplementaria. 

Protauchenia. 

2.  Tres  premolares  superiores. 

A.  M.  - y m.-  con  una  columna  suplementaria  sobre  el  lado  interno.  Hemiauchenia . 

II.  Huesos  palatinos  sin  perforación  parabólica  en  el  paladar  entre  las  muelas  posteriores. 

1.  Dos  premolares  superiores  y series  dentarias  no  convergentes  hacia  adelante. 

Eulamaops . 


AUCHENIA  iluger. 

Illiger,  Prodromus,  p.  103,  a.  1811. 

Fórmula  dentaria  i.  { c.  f-  m.  (f-p.  f ra.)  30.  Barra 
éntrelos  caninos  y molares,  sumamente  grande. 
P.  2 sumamente  pequeño  y p.  - mas  grande  y con 
tres  raíces  separadas.  Muelas  inferiores  con  un  re- 
pliegue en  su  parte  anterior,  en  forma  de  martillo, 
presentándose  sobre  el  lado  externo  en  forma  de 
una  pequeña  columna  perpendicular  muy  delgada. 
M.  1 y m.  1 sin  columna  accesoria  en  el  pliegue  me- 
dio del  lado  interno.  19  [vértebras  dorso-lumbares. 
Sacro  de  4 vértebras.  Cola  bastante  corta  aunque 
compuesta  de  18  á 20  vértebras. 

Auclienia  lama  Lineo. 

Camelus  glama,  Lineo,  Syst.  Nal.,  I,  91,  3. 

Anchenla  lama , Illiger,  Prodrom.  Mamrn. , etc. 

Wagner-Schreber,  Suppl.  IV,  523,  y V,  479. 

Cuvier,  Régne  Animal,  I,  p.  258. 

Brandt,  Merkw.  Sáugeth.,  etc.,  t.  I,  tb.  1 y 2. 
Tschudi,  Faun.  per.  Mamif.  p.  19  y 221. 

Gay,  Fauna  chil.,  t.  I,  p.  152. 

Burmeister,  Reise  d.  La  Plata  St.,  t.  II,  p.  429,  44. 
— Id.  üescrip.  Plvys.,  etc.,  t.  III,  p.  457,  1879. 


Anchenla  guanaco,  Meyen,  Nov.  act.  phis.  med.  Soc.  Qaes. 
Car.  natur,  cur.,  t.  16,  pt.  3,  p.  552,  1.  40. 

Gilliss,  Unit.  Sta.  nav.  asir,  exped.  11,  170. 

Habita  la  región  occidental  y austral  de  la  Bepú- 
blica. 

Auchenia  lama  íossilis 

(Pl.  XXXV,  íig.  2) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  117,  n0  167. 
Burmeister,  Descrip.  Phys.,  t.  III,  p.  458,  a.  1879. 
Lydekker,  Catal.  etc.,  pt.  II,  p.  149. 

Los  restos  fósiles  de  la  especie  actual  se  encuen- 
tran en  abundancia  en  los  terrenos  cuaternarios  de 
la  provincia  de  Buenos  Aires,  pero  no  es  hasta  ahora 
seguro  que  se  hayan  encontrado  también  en  las  ca- 
pas mas  superficiales  de  la  formación  pampeana. 

Auchenia  intermedia  P.  Gerv. 

(Pl.  XXXV,  fig.  8) 

P.  Gervais,  Recherches  sur  les  rnammif.  foss.  de  l’Arnér. 
Mérid.,  a.  1855. 

II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.,  etc.,  p.  114,  a.  1880. 
Esta  especie  fue  fundada  sobre  restos  procedentes 


UNGULADOS 


581 


de  Tarija,  que  indican  un  animal  de  talla  interme- 
diaria entre  el  guanaco  y la  Acuña,  pero  mas  cer- 
cano del  primero  que  del  segundo. 

La  especie  parece  haber  existido  también  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires  ; á lo  menos  en  las  capas 
mas  superficiales  de  la  formación  pampeana  se  en- 
cuentran los  restos  de  un  guanaco  que  es  realmen- 
te difícil  separar  de  la  especie  actual.  Sin  embargo, 
examinando  con  detención  se  observa  que  el  animal 
fósil  es  siempse  de  talla  un  poco  menor  que  el  ac- 
tual, la  última  muela  inferior  tiene  el  lóbulo  terce- 
ro relativamente  mas  pequeño,  y las  aristas  perpen- 
diculares internas  de  las  dos  últimas  muelas,  mas 
desarrolladas.  El  tamaño  relativo  de  las  mismas 
muelas  es  también  distinto,  pues  el  p.  j de  Auche- 
nia intermedia  es  de  corona  bastante  mas  corta 
que  el  mismo  diente  del  guanaco  actual,  aún  en  pro- 
porción del  tamaño  de  ambos  animales.  El  m.  - es 
mas  corto  que  el  del  guanaco,  y del  mismo  ancho 
que  el  m.  mientras  en  la  especie  existente  el  m.  r2 
es  al  contrario  bastante  mas  angosto  que  el  m.  T.  El 
m.  g de  la  Auchenia  intermedia  es  proporcional- 
meute  mas  grande  que  el  del  guanaco,  puesto  que 
presenta  el  mismo  tamaño  absoluto,  pero  la  última 
muela,  m.  ■5,  es  otra  vez  un  poco  mas  pequeña,  de- 
bido sobre  todo  al  poco  desarrollo  del  lóbulo  tercero. 

La  parte  que  se  extiende  adelante  del  p.¡  y que 
constituye  la  barra,  es  muy  delgada,  el  canino  es 
poco  desarrollado,  los  incisivos  son  de  corona  an- 
gosta y la  parte  sinfisaria  es  notablemente  mas  estre- 
cha que  en  el  guanaco  existente. 

Hé  aquí  las  dimensiones  del  maxilar  inferior  de 
un  individuo  adulto  en  el  que  por  la  masticación  ya 
ha  desaparecido  el  pozo  de  esmalte  del  lóbulo  an- 
terior delm.  r,  pero  en  el  que  se  conserva  bien 
aparente  el  del  lóbulo  posterior. 


Localidad.  — Tarija,  en  la  frontera  norte  déla 
República,  y diversos  puntos  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 

Auchenia  gracilis  H Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  XXXV,  flg.  8) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.,  etc.,  p.  114. 

Es  esta  probablemente  la  especie  mas  pequeña 
hasta  ahora  conocida. 

Conozco  de  ella  la  parte  posterior  del  cráneo  com- 
prendiendo el  occipital,  los  parietales  y los  fronta- 
les, que  demuestra  es  considerablemente  mas  pe- 
queña que  el  guanaco,  con  muy  pequeña  diferencia 
casi  del  mismo  tamaño  que  el  de  la  vicuña,  á la  que 
también  se  parece  en  su  conformación  general,  sobre 
todo  por  su  forma  regularmente  convexa,  aunque 
las  crestas  occipital  y sagital  son  un  poco  mas  desa- 
rrolladas. Los  parietales  son  un  poco  mas  hinchados, 
y los  frontales  mas  anchos  adelante  y menos  depri- 
midos. 

Dimensiones 

Diámetro  transverso  máximo  entre  los  parietales 011]064 

Diámetro  transverso  del  llano  occipital 0.061 

Alto  de  la  parte  superior  del  agujero  occipital  á la  parte  su- 
perior de  la  cresta  occipital 0 • 027 

Longitud  de  la  cresta  occipital  á la  sutura  de  los  parietales 

con  los  frontales 0.067 

Diámetro  transverso  del  cráneo  en  el  enangostamiento  que 
forma  detrás  de  las  apófisis  post-orbitarias  que  circuns- 
criben las  órbitas 0.060 

Ancho  máximo  ocupado  por  los  cóndilos  occipitales 0.011 


Dimensiones 


í ^ T 

Diámetro  transverso  del  1 i.  * 

( i-  -I 

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  seis  incisivos  en  la  co- 
rona   

Largo  de  la  parte  anterior  del  i.  j-  á la  parte  anterior  del  p.  -j. 

P-  7 

Diámetro  ántero-posterior  del  i m*  y " 

na.  2... 

m.  


Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Longitud  de  la  parte  anterior  del  i. -¡-  á la  parte  posterior 

del  m.  y 

Longitud  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior 
del  m . 


0ra007 

0.008 

0.006 

0.032 

0.089 

0.009 

0.016 

0.022 

0.027 

0.073 

0.160 

0.033 


De  las  demás  partes  del  cráneo,  conozco  la  parte 
anterior  de  un  cráneo,  con  parte  del  paladar  y la 
mayor  parte  de  la  dentadura  de  un  individuo  ya 
completamente  adulto,  en  el  que  todavía  no  había 
desaparecido  el  pozo  posterior  de  esmalte  de  la  pri- 
mera muela  verdadera  (m.  -).  El  tamaño  de  esta 
pieza,  aún  comparada  con  la  correspondiente  de  la 
vicuña  es  muy  pequeña. 

Los  incisivos  y caninos  están  muy  poco  desar- 
rollados, y presentan  un  tamaño  y forma  igual. 

El  primer  diente,  p.  -,  falta,  pero  existe  en  otro 
cráneo  que  forma  parte  de  las  colecciones  del  Museo 
de  París,  y se  presenta  con  la  cara  que  debía  ser 


583 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


interna,  vuelta  hacia  atrás  y pegada  contra  la  segun- 
da muela,  p.  -,  como  sucede  á menudo  en  la  vicu- 
ña, con  la  que  esta  especie  parece  tener  grandes 
afinidades. 

Las  demás  muelas  también  son  mas  parecidas  álas 
de  la  vicuña  que  á las  del  guanaco,  particularmente 
por  el  tamaño  mas  pequeño  y la  corona  mas  angosta 
de  la  última  muela. 

El  paladar  presenta  la  sutura  de  los  palatinos  con 
los  maxilares  al  nivel  déla  parte  posterior  del  pri- 
mer verdadero  molar;  esta  misma  sutura  se  encuen- 
tra en  el  guanaco  completamente  adulto,  enfrente 
de  la  parte  anterior  de  la  penúltima  muela,  m.  -,  y 
en  la  vicuña  al  contrario  todavía  un  poquito  mas 
adelante  que  en  la  Auchenia  gracilia. 

En  la  parte  anterior  del  paladar  se  ven  dos 
pequeñas  perforaciones,  á cada  lado  del  costado 
interno  de  los  p.  -. 

Existe  del  mismo  individuo  la  mandíbula  inferior 
casi  intacta,  con  toda  la  dentadura.de  un  tamaño  to- 
davía mas  pequeño  que  una  mandíbula  de  guanaco 
actual  en  la  que  todavía  no  ha  entrado  en  función  el 
último  molar  persistente. 

Los  incisivos  son  pequeños  y de  raíz  corta,  como 
los  del  guanaco,  y no  largos  como  en  la  vicuña,  pero 
presentan  la  particularidad  de  estar  todos  bien  sepa- 
rados unos  de  otros  por  pequeños  diastemas,  de  ma- 
nera que  no  se  tocan  ni  aún  por  la  corona,  en  lo  que 
difieren  de  las  especies  actuales,  y también  de  la 
mayor  parte  de  las  extinguidas. 

La  última  muela  inferior  tiene  el  lóbulo  tercero 
mejor  desarrollado  que  en  Auchenia  intermedia, 
pero  difiere  de  estas  y también  del  guanaco  actual 
por  la  cara  interna  que  muestra  el  surco  perpendi- 
cular que  separa  los  dos  lóbulos  principales  poco 
profundos,  y por  la  forma  ele  la  misma  cara  externa 
de  los  lóbulos  que  carecen  de  las  aristas  perpendi- 
culares que  muestran  en  las  dos  mencionadas  espe- 
cies, situadas,  una  en  la  parte  anterior  del  lóbulo 
anterior,  otra  en  la  parte  posterior  del  mismo  ló- 
bulo, y la  tercera  en  la  parte  posterior  del  lóbulo 
segundo,  entre  este  y el  apéndice  posterior  en  for- 
ma de  lóbulo  tercero.  Tanto  la  última  como  la  pe- 
núltima muela  muestran  sus  lóbulos  externos  regu- 
larmente convexos,  sin  las  aristas  perpendiculares 
mencionadas,  y este  carácter,  unido  al  tamaño  pe- 
queño, y la  separación  de  los  incisivos,  me  parece 
basta  para  distinguir  la  especie  con  seguridad. 


Dimensiones 


Distancia  del  i.  ¿ á la  parte  posterior  del  intermaxilar 

Largo  del  diastema  entre  i.  í y el  c.  - 

Largo  de  la  barra  entre  c.  L y p.  - 

, , , í ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  í , 

r ( transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  i-  , 

( transverso 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  x. 

, , , , ( en  el  lóbulo  anterior 

Diámetro  transverso  del  m.  - . . 

( en  el  lobulo  posterior 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.¿ 

, . , ( en  el  lóbulo  anterior 

Diámetro  transverso  del  m.l  . ...  , , . 

( en  el  lobulo  posterior 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  superio- 
res  

Largo  de  la  parte  anterior  del  intermaxilar  alp.  í- 

Largo  de  la  parte  posterior  del  intermaxilar  á la  parte  pos- 
terior del  m.  £ 

Diámetro  transverso  mínimo  del  paladar  en  la  barra  que  se- 
para el  canino  del  p.- 

Ancho  del  paladar  entre  los  incisivos 

Diámetro  transverso  del  > !'  * 

' i-  F 

Largo  del  diastema  entre  i.  j 7 c.  y 

Largo  de  la  barra  entre  c.yyp.j 

/ P*  7 

Diámetro  ántero-posterior  del  1 m‘  1 

( m.  * 

V m.f 

Longitud  de  las  cuatro  muelas  inferiores 

Largo  de  la  parte  anterior  del  i.*  al  p.  

Largo  de  la  parte  anterior  del  i.  * á la  parte  posterior  del 

m-F  

Largo  de  la  mandíbula  inferior 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 
m.  


0m018 

0.011 

0.012 

0.008 

0.010 

0.012 

0.012 

0.017 

0.013 

0.011 

0.018 

0.012 

0.008 


0.058 

0.082 

0.110 

0.010 

0.017 

0.006 

0.001 

0.006 

0.012 

0.009 

0.012 

0.016 

0.023 

0.061 

0.071 


0.132 

0.192 

0.033 


En  un  cráneo  de  las  colecciones  del  Museo  de  Pa- 
rís las  cinco  muelas  superiores  solo  ocupan  un  espa- 
cio longitudinal  de  54  milímetros. 

Otro  carácter  que  se  nota  á primera  vista  en  la 
mandíbula  inferior  de  esta  especie,  es  la  poca  altura 
de  la  rama  horizontal  particularmente  en  su  parte 
posterior. 

Localidad.  — Laguna  del  Chichi,  laguna  de  Yitel, 
Rio  Lujan,  etc.,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  y piso  ensena- 
dense  de  la  formación  pampeana. 


ALuchenia  frontosa  H.  Gerv.  y Aiiegh. 

(Pl.  XXXV,  flg.  6) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  116, 
a.  1880. 

Fundé  la  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais,  sobre  un  cráneo  que  forma  parte  de  las 


UNGULADOS 


583 


colecciones  del  Museo  de  París,  que  se  distinguía 
de  los  otros  cráneos  de  Auchenia  déla  misma  co- 
lección por  su  región  frontal  mas  ancha  y muy  con- 
vexa, con  la  cresta  occipital  muy  pronunciada  y la 
cresta  sagital  apenas  aparente. 

He  vuelto  á examinar  este  cráneo  del  que  poseo  un 
molde  en  yeso,  y veo  que  se  trata  de  una  especie  del 
mismotamañoquela  Auchenia  gracilis , y con  la  fren- 
te igualmente  convexa,  pero  de  la  que  sin  embargo 
se  distingue  por  algunos  caractéres  de  importancia. 

Las  diferencias  principales  entre  los  cráneos  de 
ambas  especies  aparecen  en  la  parte  posterior,  em- 
pezando por  el  plano  occipital  que  es  notablemente 
mas  pequeño  en  A.  frondosa  que  en  A.  gracilis, 
siendo  no  solo  menos  alto,  lo  que  podría  atribuirse 
al  menor  desarrollo  de  la  cresta  occipital,  sino  tam- 
bién notablemente  mas  angosto,  mientras  que  al  con- 
trario el  espacio  entre  la  parte  externa  de  ambos 
cóndilos  es  notablemente  mayor. 

Este  plano  occipital  pequeño,  pero  por  lo  demás 
de  la  misma  forma,  está  limitado  á los  lados  y arriba 
por  una  cresta  occipital  muy  baja  y muy  inclinada 
hácia  atrás. 

Pero  la  diferencia  mas  notable  consiste  en  la 
ausencia  completa  de  cresta  sagital ; las  crestas 
temporales  hácia  adelante  son  apenas  visibles,  ha- 
ciéndose un  poco  aparente  en  los  dos  tercios  poste- 
riores de  los  parietales,  acercándose  á la  línea 
mediana,  pero  sin  alcanzar  á tocarse,  quedando  se- 
paradas en  el  punto  mas  próximo  por  un  espacio  de 
6 milímetros  de  ancho,  volviéndose  á alejar  luego 
hácia  atrás  para  ir  á perderse  en  la  cresta  occipital. 
Esta  ausencia  de  cresta  sagital  es  tanto  mas  notable 
cuanto  que  en  el  cráneo  de  la  A.  gracilis  que  es 
mas  ó menos  del  mismo  tamaño,  la  cresta  sagital  muy 
elevada  tiene  mas  de  4 centímetros  de  largo,  tiene 
mas  de  5 centímetros  en  el  guanaco  actual,  cerca  de 
4 centímetros  en  la  vicuña,  y se  muestra  en  los  crá- 
neos de  las  especies  actuales,  aún  en  los  de  las  hem- 
bras, en  individuos  que  todavía  no  tienen  en  función 
todas  sus  muelas. 

Esta  ausencia  de  cresta  occipital  está  acompañada 
por  una  expansión  lateral  de  los  parietales  y una 
convexidad  superior  que  se  prolonga  álos  frontales 
que  dá  á esta  parte  del  cráneo  una  forma  esférica, 
lisa  y redondeada,  verdaderamente  notable  y carac- 
terística. Esta  convexidad  regular  recien  se  inter- 
rumpe en  la  parte  anterior  de  los  frontales  en  donde 
aparece  sobre  la  línea  mediana  una  depresión  poco 
acentuada. 


Dimensiones 


Diámetro  transverso  máximo  del  occipital. 0m057 

Alto  de  la  parte  superior  del  agujero  occipital  á la  parte  su- 
perior de  la  cresta  occipital 0.030 

Diámetro  transverso  máximo  del  espacio  ocupado  por  los 

cóndilos  occipitales 0.046 

Diámetro  transverso  máximo  ocupado  por  los  parietales...  0.064 

Diámetro  transverso  mínimo  en  el  enangostamiento  detrás 

de  las  órbitas 0.063 

Diámetro  transverso  máximo  de  la  frente  de  una  á otra  ór- 
bita  0.094 

Longitud  en  línea  recta  (sin  seguir  la  curvatura)  de  la  cresta 
occipital  á las  suturas  de  los  parietales  con  los  frontales..  0.064 


Lo  que  contribuye  á aumentar  todavía  el  aspecto 
diferente  de  este  cráneo  comparado  con  el  de  las 
otras  especies,  es  su  ancho  casi  uniforme  hácia  ade- 
lante de  la  caja  encefálica  limitada  por  los  parietales, 
pues  mientras  en  las  otras  especies  esta  caja  se  es- 
trecha notablemente  hácia  adelante,  detrás  de  las 
apófisis  post-orbitarias,  en  el  A.  frontosa  este  estre- 
chamiento es  casi  nulo,  lo  que  resulta  todavía  mas 
evidente  con  la  pronunciada  convexidad  de  toda 
esta  región. 

Conozco  otro  fragmento  de  cráneo  absolutamente 
idéntico  al  precedente,  aunque  notablemente  mas 
incompleto.  Este  fragmento  estaba  acompañado  por 
la  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula  inferior  con  los 
cuatro  incisivos  del  medio  y los  alveolos  de  los  ex- 
ternos. 

Esta  región  de  la  mandíbula  es  muy  parecida  á la 
correspondiente  del  guanaco,  pero  mas  pequeña,  y 
con  los  incisivos  mas  iguales  y mas  largos.  Los  cuatro 
incisivos  del  medio  ocupan  en  la  corona  un  ancho  de 
3 centímetros,  y la  región  sinfisaria  detrás  de  los  in- 
cisivos externos  tiene  un  diámetro  transverso  de  22 
milímetros. 

Localidad . — Laguna  del  Chichi,  Lujan,  etc.,  en 
la  provincia  de  Bueuos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  (pampeano  supe- 
rior). 

Auchenia  Castelnaudi  P.  Gerv. 

(Pl.  XXXV,  fig.  7) 

P.  Gervais,  Recherches  sur  les  marnmif.  foss.  de  l’Amér. 

Mér.,  p.  41,  pt.  X,  fig.  1-4,  a.  1855. 

Esta  especie  ha  sido  fundada  por  P.  Gervais 
sobre  parte  de  la  rama  horizontal  del  lado  izquierdo 
de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas  in- 


584 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tactas,  parte  de  otro  fragmento  de  mandíbula  infe- 
rior, y algunos  huesos  del  esqueleto,  procedentes 
deTarija.  El  autor  la  distingue  únicamente  por  su 
tamaño  un  poco  mayor  que  el  guanaco  actual.  La 
mandíbula  original  sobre  que  fué  fundada  la  especie 
presenta  un  tamaño  realmente  mayor  que  la  de 
todos  los  ejemplares  que  he  tenido  ocasión  de  exa- 
minar. 

Parece  no  haber  existido  en  las  llanuras  de  la 
Pampa  pues  hasta  ahora  no  he  visto  ninguna  man- 
díbula fósil  de  verdadera  Auchenia  del  tamaño  de 
de  la  que  describe  Gervais. 

La  especie  tiene  la  mas  grande  afinidad  con  el 
guanaco,  distinguiéndose  tan  solo  por  la  última 
muela  inferior  que  es  mas  pequeña,  mientras  las 
tres  anteriores  son  considerablemente  mas  grandes. 
Además  la  misma  muela  tiene  el  lóbulo  tercero  muy 
pequeño,  pero  en  cambio  la  cara  interna  muestra  las 
mismas  aristas  perpendiculares  que  el  guanaco  vi- 
viente y la  A.  intermedia.  También  todas  las  mue- 
las, si  no  es  un  defecto  del  molde  que  poseo,  pare- 
cen ser  un  poco  mas  comprimidas. 

Dimensiones  del  ejemplar  mencionado  y figurado 
por  Gehvais. 

Dimensiones 

/ p.  ; omoi5 

Diámetro  ántero-posterior  del  < m'  1 n'nof 

Á XXI.  i géétatii«v««titti>»É*«  v*  • (E'V 

\ m.  5- 0.028 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.085 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 

m.¥ 0.038 

El  autor  cita  además  como  de  esta  especie,  un 
astrágalo  de  42  milímetros  de  largo,  y un  calcáneo 
proporcionalmente  un  poco  mas  corto  y mas  grueso 
que  el  del  guanaco  viviente,  de  0m902  de  largo. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Weddell  en  los  confines 
setentrionales  de  la  República,  cerca  de  Tarija. 

Horizonte.  — Formación  pampeana  (plioceno). 

Auchenia  sp.? 

El  profesor  Spegazzini,  en  un  viaje  á las  regiones 
australes  de  la  República,  recojió  en  los  terrenos 
terciarios  superiores  de  la  boca  del  rio  Santa  Cruz, 
en  la  Patagonia  austral,  el  cráneo  de  un  guanaco 
fósil,  desgraciadamente  muy  envuelto  en  arenisca 
dura  y completamente  deformado  por  presión,  obs- 


táculos casi  insuperables  para  permitir  formarse 
una  idea  exacta  de  la  configuración  general  del  crá- 
neo. Además  de  estas  dificultades,  se  agrega  otra 
no  menos  importante;  la  circunstancia  de  que  se 
trata  de  un  individuo  todavía  muy  joven  con  toda  la 
dentadura  de  leche,  y está  completamente  destro- 
zada. He  comparado  el  cráneo  con  el  de  un  guanaco 
de  la  misma  edad,  sin  poder  arribar  á ninguna 
conclusión. 

Sin  embargo,  corno  la  formación  de  donde  pro- 
cede es  evidentemente  muy  anterior  á la  formación 
pampeana,  probablemente  de  la  época  miocena  me- 
dia ó quizás  aún  un  poco  mas  antigua,  no  dudo  de 
que  se  trata  de  una  especie  diferente  de  todas  las 
demás  procedentes  de  la  formación  pampeana  y 
terrenos  mas  modernos,  y quizás  también  de  un 
género  distinto,  pero  cuyos  caracteres  no  podrán  ser 
determinados  mientras  no  se  conozcan  piezas  mas 
perfectas,  ó de  individuos  adultos  que  hayan  alcan- 
zado su  completo  desarrollo.  Con  todo  es  de  interés 
constatar  la  presencia  de  una  especie  del  género 
Auchenia,  ó de  un  género  muy  aliado,  en  terrenos 
evidentemente  anteriores  y de  mucho,  á la  base  de 
la  formación  pampeana. 

Auchenia  eorclubensis  n.  sp. 

En  los  terrenos  post-pampeanos  de  la  ciudad  de 
Córdoba,  se  encuentran  los  restos  de  una  Auchenia 
de  talla  bastante  mas  considerable  que  la  actual,  y 
con  algunos  caractéres  particulares  que  me  condu- 
cen á considerarla  como  una  especie  extinguida, 
con  tanta  mayor  razón,  cuanto  que  en  los  aluviones 
modernos  de  la  misma  localidad  de  una  época  apenas 
anterior  á la  conquista  se  encuentran  restos  perfec- 
tamente idénticos  á los  de  la  especie  viviente. 

La  especie  extinguida  está  representada  por  un 
cierto  número  de  huesos  del  esqueleto  que  indican 
invariablemente  una  talla  bastante  mayor  que  la 
de  la  especie  existente,  y además  un  pequeño  frag- 
mento de  cráneo  con  parte  del  paladar  en  el  que  se 
encuentran  implantados  el  m.  - y la  parte  posterior 
del  m.  1 del  lado  izquierdo,  y el  p.  - y p.  ^del  lado 
derecho,  con  los  alveolos  de  los  dientes  correspon- 
dientes en  el  lado  opuesto.  Las  dimensiones  de  esta 
pieza,  que  pertenece  á un  individuo  ya  bastante 
adulto,  son  tan  considerables,  que  ahora  solo  se 
presentan  por  excepción  en  individuos  excesiva- 
mente grandes. 


UNGULADOS 


585 


El  ra.  - que  está  intacto,  tiene  25  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior. 

El  ra.  - está  roto  pero  se  conoce  que  era  también 
detalla  considerable. 

El  p.  - tiene  1 5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 12  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

Pero  lo  que  constituye  el  distintivo  de  la  especie 
es  el  premolar  tercero,  que  si  bien  pequeño,  se 
encuentra  en  el  guanaco  y en  la  vicuña  bien  desar- 
rollado, con  dos  raíces  bien  separadas  y diverjentes 
y con  la  corona  comprimida  y bastante  elevada, 
mientras  que  en  la  Auchenia  cordubensis  es  este 
un  diente  completamente  rudimentario,  que  apenas 
sobresale  unos  3 milímetros  fuera  del  alveolo,  for- 
mado por  una  especie  de  cono  de  una  sola  raíz, 
inclinado  hácia  atrás  y recostado  contra  la  base  del 
gran  p.-  en  donde  pasa  desapercibido  alprimergolpe 
de  vista. 

Los  demás  caractéres  que  proporciona  este  frag- 
mento son,  un  paladar  muy  cóncavo,  los  agujeros 
palatinos  anteriores  pequeños,  y colocados  al  lado 
y un  poco  adelante  del  p.  -,  y el  agujero  suborbi- 
tario de  tamaño  considerable.  El  paladar  inmedia- 
tamente adelante  del  p.  - tiene  32  milímetros  de 
diámetro  transverso,  y en  su  prolongación  anterior 
su  ancho  mínimo  desciende  á 17  milímetros. 

Localidad . — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  la  ciudad  de  Córdoba,  en  los  alrededores 
del  Observatorio. 

Horizonte.  — Piso  plateuse  de  la  formación  cua- 
ternaria. 

Auchenia  ensenaclensis  n.  sp. 

Es  este  un  animal  de  la  misma  talla  que  el  gua- 
naco actual,  pero  quizás  un  poco  mas  robusto,  del 
que  solo  conozco  la  rama  horizontal  del  iado  dere- 
cho de  la  mandíbula  inferior  con  los  tres  verdade- 
ros molares  intactos  y el  premolar  roto  en  la  base. 
Por  el  tamaño  solo,  aunque  es  un  poco  mayor  que 
la  generalidad  de  los  maxilares  de  guanacos  actua- 
les, no  sería  posible  distinguirlo  de  la  especie  exis- 
tente, sobre  todo  que  el  tamaño  relativo  de  las  mue- 
las es  absolutamente  el  mismo. 

Pero  sobre  el  lado  interno  de  las  muelas  se  ob- 
serva que  el  surco  perpendicular  que  separa  los 
dos  lóbulos  de  cada  muela,  es  ancho,  muy  poco 
profundo,  y que  las  mismas  muelas  carecen  de  las 


aristas  perpendiculares  internas  que  se  ven  en  las 
especies  actuales  y en  la  A.  intermedia;  solo  la 
última  muela  presenta  una  arista  perpendicular,  que 
se  encuentra  en  la  parte  delantera  del  lóbulo  ante- 
rior, pero  esta  misma  muy  poco  desarrollada.  El 
lóbulo  tercero  de  la  última  muela  sobre  la  cara  in- 
terna, está  separado  del  que  lo  precede,  por  una 
depresión  apenas  sensible. 

Un  carácter  particular  de  estas  muelas  es  el  de 
estar  cubiertas  por  una  muy  espesa  capa  de  cemento 
que  asciende  hasta  el  borde  mismo  de  la  superficie 
masticatoria  ; esto  constituye  una  diferencia  notable, 
porque  el  cemento,  ó falta  casi  completamente,  ó 
forma  en  los  dientes  de  las  demás  especies,  parti- 
cularmente en  las  actuales,  una  corteza  sumamente 
delgada  que  se  desprende  con  la  mayor  facilidad, 
mientras  en  la  especie  fósil  se  encuentra  en  todas 
partes  intacta  y fuertemente  adherida  á las  mue- 
las. 

Por  la  ausencia  de  las  aristas  perpendiculares  in- 
ternas presenta  esta  especie  una  gran  semejanza  con 
la  Auchenia  gracilis,  pero  no  se  puede  confundir 
con  esta  á causa  de  su  tamaño  mucho  mas  conside- 
rable, y como  por  otra  parte  procede  de  un  hori- 
zonte mucho  mas  antiguo  que  todas  las  otras  espe- 
cies pampeanas  hasta  aquí  enumeradas,  no  me  parece 
dudoso  que  procede  de  una  forma  extinguida. 

Dimensiones 

( D.  if  « • i • • • . • ■ 

Diámetro  ántero-posterior  del  | m 

Diámetro  transverso  del  m.  y en  el  lóbulo  posterior 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  y 

Diámetro  transverso  del  m.yen  el  lóbulo  anterior 

Diámetro  ántero-posterior  del  m.  y 

/ en  el  lóbulo  anterior 

Diámetro  transverso  del  m.  y j en  el  lóbulo  mediano 

f en  el  apéndióe  posterior... 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.  j 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 


El  ejemplar  ha  pertenecido  á un  individuo  adulto, 
pero  no  muy  viejo,  pues  todavía  se  conserva  bien 
visible  el  pozo  de  esmalte  del  lóbulo  posterior  del 
m.  I . 

Localidad.  — Procede  esta  pieza  de  las  excava- 
ciones del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 


0m012 

0.016 

0.012 

0.021 

0.013 

0.031 

0.013 

0.010 

0.006 

0.078 

0.024 

0.038 


7-1 


586 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Yuí'heniíi  lujanensis  n.  sp. 


(Pl.  xxxvr,  fig.  8) 


Especie  de  tamaño  pequeño,  pero  un  poco  mayor 
que  la  Anchenla  gracilis,  aunque  de  caractéres 
distintos,  representada  por  algunos  maxilares  supe- 
riores, un  cráneo  incompleto  pero  con  la  mayor 
parte  de  la  dentadura,  y varias  ramas  de  mandí- 
bulas inferiores  mas  ó menos  enteras. 

El  cráneo  mencionado,  encontrado  por  mí  cerca 
de  Olivera,  conserva  casi  toda  la  parte  superior,  una 
gran  parte  del  paladar,  el  canino  izquierdo,  las  tres 
primeras  muelas  del  lado  izquierdo,  y las  cuatro 
posteriores  del  lado  derecho; 

El  canino  bastante  desarrollado,  es  comprimido 
lateralmente,  pero  está  implantado  demasiado  atrás, 
mas  cerca  del  p.  - que  en  cualquier  otra  de  las  es- 
pecies conocidas,  aún  incluso  la  Auchenia  gracilis 
que  es  de  tamaño  mas  reducido  ; en  efecto  la  barra 
que  separa  el  canino  del  p.  - tiene  en  A.  gracilis  42 
milímetros  de  largo  y solo  33  en  Auchenia  luja- 
nensis, de  donde  se  deduce  que  el  hocico  de  esta 
especie  ha  sido  considerablemente  mas  corto  y mas 
obtuso,  y probablemente  toda  la  estructura  del  ani- 
mal mas  robusta. 

El  p.  - tiene  dos  raíces  distintas  y el  mismo  alto 
que  el  que  le  sigue,  pero  es  muy  pequeño,  aunque 
implantado  con  la  corona  en  la  misma  dirección  que 
el  eje  de  la  série  dentaria. 

Las  demás  muelas  superiores  no  tienen  nada  de 
particular,  escepto  su  tamaño  proporcionalmente 
menor,  de  acuerdo  con  el  tamaño  un  poco  menor  del 
animal  comparado  con  la  especie  actual,  pero  el  pa- 
ladar en  el  espacio  limitado  por  las  muelas  es  pro- 
porcionalmente  mas  angosto  que  el  mismo  de  la  vi- 
cuña, mientras  en  su  parte  anterior,  en  la  barra  es 
al  contrario  mas  ancho.  Los  dos  agujeros  palatinos 
medianos  están  colocados  enfrente  del  p.  -,  y son  de 
tamaño  muy  reducido,  comparables  á los  de  la  Au- 
chenia gracilis. 

El  cráneo  en  su  parte  superior  presenta  una  con- 
formación completamente  distinta  de  los  de  las  otras 
especies.  Falta  mas  ó menos  la  mitad  posterior  de  los 
parietales,  pero  la  parte  existente  desde  la  mitad 
anterior  de  los  parietales  hasta  la  mitad  de  los  fron- 
tales, no  solo  no  forma  la  enorme  curva  ó convexi- 
dad que  presenta  la  misma  parte  en  Auchenia  gra- 


cilis y Auchenia  frontosa , sino  que  es  mucho  mas 
deprimida  que  en  el  guanaco  actual,  formando  un 
plano  casi  liso,  un  poco  deprimido  en  el  centro,  has- 
ta que  á la  mitad  del  largo  de  los  frontales,  entre  la 
parte  mediana  de  ambas  órbitas,  se  inclina  este  pla- 
no fuertemente  hacia  abajo  en  todo  su  ancho,  y hasta 
el  punto  de  unión  con  los  nasales  que  vuelven  á le- 
vantarse Inicia  arriba. 

De  la  sutura  mediana  longitudinal  que  divide  los 
nasales,  frontales  y parietales  no  quedan  vestigios, 
ó son  estos  apenas  apreciables,  sucediendo  otro  tan- 
to con  la  sutura  entre  los  nasales  y frontales.  Estas 
suturas  son  siempre  visibles  en  los  cráneos  de  las 
otras  especies,  é indican  sin  duda  una  diferencia 
específica,  no  menos  notable  que  la  de  la  depresión 
general  de  la  parte  superior  del  cráneo.  Y esta  obli- 
teración de  las  suturas  es  tanto  mas  notable  cuanto 
que  se  trata  de  un  individuo  todavía  relativamente 
joven,  puesto  que  todas  las  muelas,  incluso  el  pri- 
mer verdadero  molar,  conservan  todavía  perfecta- 
mente visibles  los  dos  pozos  de  esmalte  de  la  co- 
rona. 

Otra  diferencia  notable  aparece  también  en  las 
órbitas,  cuya  parte  superior  formada  por  los  fron- 
tales se  extiende  poco  hácia  afuera,  disminuyendo 
notablemente  el  ancho  de  la  frente  en  este  punto, 
en  donde  juzgo  no  ha  pasado  de  85  milímetros. 

Por  fin,  mas  adelante,  en  la  parte  posterior  de 
los  nasales,  é inmediatamente  debajo  de  estos,  hay 
dos  profundas  depresiones,  una  á cada  lado,  pro- 
ducidas por  un  hundimiento  de  la  parte  superior  de 
los  frontales,  que  aumentan  la  forma  distinta  que 
en  su  configuración  general  presenta  este  cráneo. 


Dimensiones 


Largo  de 
Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Diámetro 

Longitud 


la  barra  entre  c.  i y p.  - 

, , i ántero-posterior 

del  P‘  ¿ t transverso 

4 ( ántero-posterior 

f e P ' ~ t transverso 

ántero-posterior  del  m.  i 

, , , en  el  lóbulo  anterior 

transverso  del  m.  i , ...  , . . 

t en  el  lobulo  posterior 

ántero-posterior  deJ  m.  ¿ 

, í en  el  lóbulo  anterior 

transverso  del  m.  i j en  el  lóbulo  posterior 

ántero-posterior  del  m.  ¿ 

( en  el  lóbulo  anterior 

transverso  del  m.  ¿ { en  el  lóbulo  p0Steri0r 

del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  supe- 


riores  

Ancho  del  paladar  entre  el  lóbulo  anterior  de  los  m.  i 


0m033 

0.005 

0.004 

0.009 

0.011 

0.013 

0.014 

0.013 

0.019 

0.016 

0.014 

0.020 

0.012 

0.009 

0.066 

0.024 


UNGULADOS 


587 


La  mandíbula  inferior,  de  la  que  existen  varias 
ramas  mandibulares,  aunque  ninguna  completa, 
presenta  la  misma  forma  que  en  las  otras  especies, 
pero  las  muelas  dejan  apercibir  fácilmente  algunos 
caractéres  particulares,  que  permiten  distinguirla 
con  facilidad. 

Así  el  p.  i es  de  tamaño  relativamente  mas  pe- 
queño que  en  las  otras  especies,  y el  martillo  ante- 
rior que  forma  la  corona  de  cada  muela  por  los  plie- 
gues de  esmalte  salientes  y opuestos  producidos 
por  las  aristas  perpendiculares  anteriores,  interna 
y externa,  persiste  basta  una  edad  mucho  mas  avan- 
zada que  en  las  otras  especies. 

Elm.  2 presenta  sobre  el  lado  externo  dos  aristas 
perpendiculares,  una  en  la  parte  anterior  del  lóbulo 
de  adelante,  y la  segunda  en  la  parte  posterior  del 
lóbulo  de  atrás,  faltando  la  de  la  parte  posterior  del 
lóbulo  anterior. 

La  última  muela  inferior  presenta  también  las  dos 
mismas  aristas,  faltando  igualmente  la  del  medio; 
pero  lo  que  sobretodo  distingue  esta  muela  déla 
misma  de  las  demás  especies,  es  el  tamaño  dimi- 
nuto del  lóbulo  tercero  que  se  reduce  á un  pequeño 
rudimento,  separado  del  lóbulo  precedente  sobre  el 
lado  interno,  por  un  surco  bastante  profundo.  Esta 
muela  tiene  23  milímetros  de  largo,  y de  estos  solo 
un  poco  mas  de  3 milímetros  pertenecen  al  lóbulo 
accesorio  posterior,  cuyo  ancho  es  solo  de  2 milí- 
metros, y este  carácter  es  perfectamente  constante 
en  todos  los  ejemplares  que  tengo  á la.  vista. 

Las  dimensiones  de  las  muelas  tomadas  sobre  el 
ejemplar  mas  grande  de  todos,  son  las  que  siguen: 


Dimensiones 


P-  7 
ni.  y 


m.  t 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  p.  7 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  anterior  del 


Diámetro  ántero-posterior  del 


0m011 

0.014 

0.018 

0.023 

0.066 

0.023 

0.035 


Localidad. — Los  vestigios  de  esta  especie  son 
comunes  en  el  rio  Lujan,  de  Lujan  á Mercedes,  en 
donde  siempre  se  encuentran  en  las  partes  mas  pro- 
fundas del  cauce  del  rio.  Los  primeros  restos  fue- 
ron descubiertos  en  Lujan,  por  mi  hermano  Juan 
Ameghuno. 

Horizonte. — Piso  belgranense  y base  del  piso 


bonaerense  de  la  formación  pampeana  (plioceno 
medio). 


Auclienia  paca  Lin. 

Camelas  paca,  Lineo,  Sysl.  Nat.,  I,  91,  4. 

Anchenla  vicunna,  Cuvier,  Regne  animal,  I,  p.  258. 
SCHREBER,  Suppl.  IV,  p,  523. 

Tschudi,  Fauna  peruana,  mamif.,  p.  19  y 221 . 
Bürmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,- p.  458. 

Habita  la  región  andina  de  la  República. 

No  se  conoce  fósil. 


Auclienia  Weddelli  V.  Gervais. 

(Pl.  XXXV,  flg.  9) 


P.  Gervais,  Recherches  sur  les  mamm.fos.  de  l’Amér.  Mér. 
p.  41,  pl.  X,  fig.  10-14,  a.  1855. 

La  especie  fué  fundada  por  P.  Gervais  sobre  algu- 
nos huesos  procedentes  de  Tarija,  de  un  tamaño 
bastante  mayor  que  los  del  guanaco  actual,  que  de- 
signó con  el  nombre  de  Auchenia  Weddelli  en 
honor  de  XYeddell  su  descubridor. 

Mas  tarde,  cuando  el  Museo  de  París  compró  la 
colección  de  fósiles  recogidos  por  Seguin,  principal- 
mente en  la  provincia  de  Rueños  Aires,  pudo  Ger- 
vais  estudiar  los  restos  de  camélidos  fósiles  que 
contenía,  consistentes  sobre  todo  en  dientes  y man- 
díbulas, algunas  de  las  cuales  se  distinguían  del 
guanaco  común  no  solo  por  una  talla  mas  conside- 
rable, pero  si  también  por  tener  cuando  adultos  una 
muela  de  mas,  el  p.  g,  tomando  esta  particularidad 
como  un  carácter  suficiente  para  la  creación  de  un 
género  distinto  que  designó  con  el  nombre  de  Palceo- 
lama.  Además,  como  la  mandíbula  inferior  que 
tenía  á la  vista  era  de  tamaño  bastante  mas  conside- 
rable que  la  del  guanaco  común,  le  pareció  probable 
que  podía  pertenecer  á la  misma  grande  especie  de 
Tarija,  designándola  en  consecuencia  con  el  nombre 
de  Palceolarna  Weddelli. 

Con  este  nombre  figura  también  en  el  catálogo 
que  publiqué  en  colaboración  coo  el  JDr.  Gervais. 
Pero  ahora  que  además  de  partes  del  cráneo,  co- 
nozco también  de  la  especie  de  Rueños  Aires,  los 
huesos  délos  miembros  de  individuos  completamen- 
te adultos,  veo  que  esos  huesos  no  son  iguales  álos 


588 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


figurados  por  Gervais  como  de  la  Auchenia 
W eddelli,  de  la  que  se  distingue  particularmente 
por  una  diferencia  de  tamaño  demasiado  notable 
para  poder  ser  considerada  como  de  una  misma  es- 
pecie. 

Los  huesos  de  la  especie  de  Buenos  Aires,  con- 
fundidos por  Gervais  con  los  de  Tarija,  son  conside- 
rablemente mas  cortos  y mas  delgados,  siendo  la 
diferencia  demasiado  sensible  para  poder  ser  con- 
fundidos . 

Asi  el  metatarso  de  Tarija  figurado  por  Gervais, 
al  que  le  falta  la  extremidad  inferior,  tiene  en  su 
parte  superior  según  el  dibujo  54  milímetros  de  diá- 
metro transverso,  yelde  la  especie  de  la  Pampa  no 
tiene  masque  39  milímetros. 

El astrágalo  de  Tarija  figurado  por  Gf.rvais  tiene 
65  milímetros  de  largo,  mientras  que  el  largo  máxi- 
mo de  uno  de  los  mas  grandes  individuos  de  la  es- 
pecie de  Buenos  Aires,  es  de  solo  53  milímetros. 
Estas  diferencias  no  permiten  identificar  estos  dos 
animales  como  de  la  misma  especie,  pues  existe  la 
misma  desigualdad  de  tamaño  entre  el  animal  de 
Tarija  y el  de  Buenos  Aires,  que  entre  este  v el 
guanaco  existente. 

Los  restos  del  animal  de  Tarija  son  en  realidad 
de  una  verdadera  Auchenia,  pues  se  han  encontra- 
do idénticos  en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  acom- 
pañados de  maxilares  superiores  que  no  se  distinguen 
en  nada  de  los  del  guanaco  si  se  esceptúa  su  tamaño 
considerablemente  mayor.  Estos  maxilares,  se  pare- 
cen á primera  vista  á los  del  Palceolama  leptog na- 
ta, pero  se  distinguen  muy  bien  por  los  verdaderos 
molares  superiores  que  carecen  de  la  columna  ó 
pliegue  accesorio  de  las  especies  del  género  Pa- 
lceolama. No  puedo  dar  dibujos  ni  otros  detalles 
sobre  estas  piezas  por  encontrarse  los  originales  en 
el  Museo  La  Plata,  pero  por  lo  que  recuerdo  las 
cinco  muelas  superiores  no  debían  ocupar  un  espa- 
cio menor  de  1 15  á 117  milímetros. 

Lo  único  que  por  el  momento  poseo  de  esta  espe- 
cie, es  un  metatarsiano  absolutamente  igual  al  que 
figura  Gervais  (pl.  X,  fig.  15)  y todavía  un  poquito 
mas  grande,  del  que  doy  el  dibujo  en  la  pl.  XXXV, 
fig.  9,  de  tamaño  natural.  Tiene  un  poco  mas  de  un 
decímetro  de  largo,  y 32  milímetros  de  ancho  en  su 
extremidad  proximal. 

Los  restos  que  figura  ó describe  Gervais  de  este 
animal  son  la  parte  superior  del  hueso  metacarpo, 
el  hueso  del  metatarso  casi  completo,  un  astrágalo 
de  65  milímetros  de  largo,  una  primera  falange  de 


95  milímetros  de  largo,  otra  primera  falange  de  un 
individuo  mas  joven,  y una  seguuda  falange  de  ta- 
maño también  considerable. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  primeramente  en  el  límite  norte  de 
la  República,  en  los  alrededores  de  Tarija,  por  el 
naturalista  y viagero  Weddell,  y últimamente  en 
el  municipio  de  Buenos  Aires,  en  las  cercanías  del 
Azul,  en  los  alrededores  déla  sierra  de  la  Ventana, 
y en  Monte  Hermoso. 

Horizonte. — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior),  y piso  ensenadense  de 
la  formación  pampeana  (plioceno  inferior). 


Auchenia  mesolíthica  a.  sp. 

(Pl.  xxxvi,  fig.  9 ; pl.  xxxvir,  fig.  1) 

Esta  especie  tiene  la  talla  de  un  fuerte  guanaco 
de  la  especie  actual,  pero  se  distingue  por  la  forma 
de  la  dentadura  de  la  mandíbula  inferior,  única  parte 
que  hasta  ahora  me  es  conocida. 

El  p.  y es  de  tamaño  relativamente  considerable 
y con  dos  grandes  raíces.  El  m.  T es  parecido  al  del 
guanaco,  pero  con  los  lóbulos  internos  mas  conve- 
xos. El  m.  -g-  presenta  la  cara  interna  dividida  en  dos 
lóbulos  igualmente  un  poco  convexos,  sin  trazas  de 
las  aristas  suplementarias,  y este  mismo  carácter  se 
presenta  todavía  mas  evidente  en  el  m.  w,  cuya  cara 
externa  es  trilobada,  con  los  tres  lóbulos  muy  conve- 
xos y separados  por  depresiones  perpendiculares 
profundas,  sin  vestigios  de  aristas  perpendiculares 
suplementarias,  lo  que  lo  acerca  de  la  forma  carac- 
terística de  Palceolama  leptognata  y del  Meso- 
lama. 


Dimensiones 


P-  I 

Diámetro  ántero-posterior  del  1 m'  1 

N ni.  ? 

m.  3 •• 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores   


0nl012 

0.012 

0.018 

0.028 

0.070 


Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  la  cañada  de  Rocha,  cerca  de  la  Villa  de 
Lujan. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria. 


UNGULADOS 


589 


MESOLAMA  amegii- 


ámeghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VI,  p.  199, 
a.  1884. 

Este  género,  conocido  solamente  por  una  mitad 
de  mandíbula  inferior,  se  distingue  por  la  rama  ho- 
rizontal muy  baja,  y por  la  presencia  del  p.  a como 
en  Palxolamti,  pero  con  una  raíz  única  en  vez  de 
dos  como  en  este  último  género,  y muy  pequeño. 
Las  muelas  m.  - y m.  -2-,  presentan  los  lóbulos  exter- 
nos angostos  y altos,  sin  repliegue  anterior,  y con 
la  cara  interna  bilobada  y sin  aristas  perpendicula- 
res secundarias.  El  m.  ? está  formado  como  en  los 
otros  géneros  por  tres  lóbulos,  sin  martillo  anterior 
en  la  corona,  y con  el  lado  interno  igualmente  trilo- 
bado pero  sin  pliegues  ó aristas  perpendiculares  se- 
cundarias. La  capa  de  esmalte  que  envuelve  las  mue- 
las es  muy  gruesa,  y á lo  menos  en  el  ejemplar  co- 
nocido sin  el  menor  vestigio  de  cubierta  de  cemento. 
Los  agujeros  mentonianos  son  múltiples,  y la  aper- 
tura posterior  interna  del  canal  alveolar,  muy  ancha. 


Mesolama  angustimaxila  Amegh. 


(Pl.  XXXV,  fig.  3) 


Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

La  especie  está  fundada  sobre  una  mitad  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  de  un  individuo  completa- 
mente adulto. 

Este  animal  se  distingue  por  su  mandíbula  infe- 
rior sumamente  baja,  prolongada  y comprimida,  y 
por  sus  muelas  en  número  de  cinco  en  série  conti- 
nua como  en  Palceolama,  pero  de  forma  muy  dis- 
tinta, particularmente  los  verdaderos  molares  que 
carecen  de  repliegue  en  forma  de  martillo  que  en  la 
parte  anterior  de  la  corona  muestran  las  muelas  de 
los  guanacos,  teniendo  igualmente  sus  lóbulos  tanto 
internos  como  externos  mas  convexos.  La  corona  de 
las  muelas  es  también  mas  baja  y la  raíz  mas  saliente 
viéndose  en  todas,  incluso  la  última,  la  parte  inferior 
sin  esmalte  que  sale  varios  milímetros  afuera  del 
hueso  ó borde  del  alveolo. 


Del  p.  3 solo  queda  el  alveolo  que  demuestra  era 
un  diente  muy  pequeño,  de  una  sola  raíz  y muy 
apretado  al  premolar  siguiente. 

El  p.  i aunque  mas  grande  que  el  p.  y,  es  mucho 
mas  pequeño  que  el  ni.  y,  de  corona  triangular,  an- 
gosta adelante,  ancha  atrás,  con  un  pequeño  pozo  de 
esmalte  en  su  parte  posterior,  la  cara  externa  biloba- 
da, y la  cara  interna  dividida  por  tres  depresiones 
perpendiculares  en  cuatro  lóbulos  de  alto  desigual. 

Los  m.  y y j son  de  corona  con  superficie  mastica- 
toria parecida  á la  de  los  mismos  dientes  de  Auche- 
nia  y Palceolama,  pero  con  surco  perpendicular  ex- 
terno mas  profundo,  lóbulos  externos  mas  pronun- 
ciados, mas  estrechos  y el  anterior  sin  el  repliegue 
en  forma  de  martillo  característico  de  los  camélidos  ; 
la  cara  perpendicular  interna  de  cada  una  está  divi- 
dida en  dos  lóbulos  bien  desarrollados,  convexos,  y 
sin  los  yugos  ó aristas  perpendiculares  accesorias 
anterior  y posterior  que  presenta  cada  una  de  las 
mismas  muelas  del  guanaco. 

El  m.  3 tiene  su  apéndice  posterior  en  forma  de 
lóbulo  tercero  muy  desarrollado,  con  la  cara  inter- 
na igualmente  trilobada,  y la  externa  con  lóbulos  sa- 
lientes y delgados  ; el  lóbulo  primero  carece  del  re- 
pliegue en  forma  de  martillo  que  se  encuentra  en  la 
parte  anterior  de  la  misma  muela  de  las  otras  espe- 
cies de  la  misma  familia,  y los  tres  lóbulos  internos 
muy  convexos  carecen  igualmente  del  repliegue  se- 
cundario que  se  vé  en  la  misma  muela  del  guanaco. 
Todos  estos  dientes  carecen  absolutamente  de  cor- 
teza de  cemento  encima  del  esmalte. 

La  parte  de  la  rama  horizontal  que  comprende  los 
dientes  es  mas  baja  que  en  el  guanaco  actual.  Los 
agujeros  mentonianos  son  múltiples,  existiendo  ade- 
más de  los  que  debía  llevar  la  parte  sinfisaria,  uno 
adelante  de  la  parte  anterior  del  p.  y,  otro  debajo 
del  p.  3,  otro  debajo  del  m.  T,  y otro  muy  pequeño 
debajo  delm.  2.  Además  la  apertura  posterior  inter- 
na del  canal  alveolar  es  de  tamaño  considerable- 
mente mayor  que  en  el  guanaco. 


Dimensiones 


Diámetro  del  alveolo  del  p.  g • ••-  . 

Diámetro  del  p.  j \ transverso 

, , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m . -r  ] 

t transverso 

I ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  r ] 

( transverso. 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatros  muelas. 


0m003 

0.014 

0.009 

0.017 

0.014 

0.028 

0.015 

0.089 


590 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Alto  de  la  rama  horizontal  adelante  del  p.  j en  la  parte  mas 
baja 0.023 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  \ 3 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

m.  0.037 

Ancho  de  la  apertura  posterior  del  canal  alveolar 0.013 

La  talla  del  animal  ha  sido  mas  ó menos  un  tercio 
mayor  que  la  del  guanaco. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghino  en  la  Villa  de  Lujan. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  medio). 


PALiEOLAMA  p.  GERVAIS- 


P.  Geícvais,  Zool.  el  Paleont.  gén.,  t.  I,  a.  1867-72. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  Mamif.  fos.  etc.,p.  118, 
a.  1880. 

Fórmula  dentaria,  | i.  - c.  § m.  (f  p.  f m.)  = 32. 
Los  caninos  son  muy  desarrollados,  muy  comprimi- 
dos transversalmente  y cultriformes.  El  p.  3 es  bien 
desarrollado,  de  tamaño  considerable,  y con  dos 
raices  bien  separadas.  El  primer  verdadero  molar 
superior  lleva  una  columna  que  arranca  en  la  base 
del  surco  perpendicular  interno  y alcanza  basta  la 
corona,  en  donde  con  el  desgastamiento  de  la  mue- 
la forma  un  pliegue  de  esmalte  que  sale  hacia  afue- 
ra, pero  que  desaparece  en  edad  avanzada.  La  parte 
superior  del  cráneo  es  aplastada  formando  un  plano 
casi  horizontal.  La  mandíbula  inferior,  es  muy  del- 
gada y con  su  parte  anterior  muy  prolongada  hacia 
adelante. 

Todas  las  especies  de  este  género  basta  ahora  co- 
nocidas son  de  talla  relativamente  considerable,  y 
de  todas  ellas  disponía  de  materiales  importantes 
que  habiendo  pasado  á ser  propiedad  del  Museo  La 
Plata,  no  me  es  permitido  consultar,  debiendo  así  li- 
mitarme para  este  género  á dar  una  simple  enume- 
ración de  las  especies  con  los  cortos  caractéres  con- 
fiados á mi  memoria,  y uno  que  otro  indicado  al  es- 
tablecer las  especies  por  primera  vez,  pero  insufi- 
cientes para  hacerse  una  idea  clara  de  los  distin- 
tivos de  cada  especie. 

El  género  Palceolama  se  distingue  del  género 
Protauchenia  de  Franco,  por  no  presentar  co- 
lumnas accesorias  sobre  el  lado  interno  de  los  pre- 


molares superiores,  ni  sobre  el  lado  externo  de  nin- 
guno de  los  molares  ó premolares  inferiores,  ni  de 
la  primera,  ni  de  la  segunda  dentición. 

I^alseolania  leptogvnata  n.  sp. 

(Pl.  XXXVI,  fig.  1) 

Palceolama  Weddelli,  P.  Gervais,  Zool.  et  Paleont.  Gen.,  t. 
I,  a.  1867-72. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.,  etc.,  p.  118, 
a.  1880. 

Es  esta  la  especie  típica  del  género,  y la  que  fué 
confundida  por  Gervais  con  su  Auchenia  Wedde- 
lli, de  Tari  ja. 

Los  restos  de  este  animal  son  bastante  abundan- 
tes aunque  basta  ahora  no  se  lia  podido  reconstruir 
un  esqueleto,  ni  se  conoce  tampoco  un  cráneo  en- 
tero. En  1884  recojíenel  Paso  de  la  Virgen,  en  Lu- 
jan, un  cráneo  imperfecto  que  he  reconstruido  ha- 
ciendo reponer  con  yeso  las  partes  que  faltan,  varias 
mandíbulas  inferiores  intactas  y una  parte  conside- 
rable del  esqueleto,  que  me  hubiera  permitido  des- 
cribir este  animal  de  una  manera  bastante  satisfac- 
toria ; desgraciadamente,  la  circunstancia  de  encon- 
trarse depositados  en  el  Museo  La  Plata,  me  impi- 
den llenar  mi  deseo. 

EL  animal  era  masó  menos  una  cuarta  parte  mas 
pequeño  que  la  Auchenia  Weddelli  y de  una  con- 
formación general  mucho  mas  delgada.  El  cráneo 
era  de  parte  superior  muy  deprimida  y de  rostro 
muy  largo  y puntiagudo.  La  mandíbula  inferior  es 
de  rama  horizontal  muy  baja,  muy  prolongada  y su- 
mamente delgada  ó c imprimida  en  su  parte  supe- 
rior. 

Las  muelas  superiores  no  se  distinguen  de  las 
del  guanaco  mas  que  por  su  tamaño  mayor  y por  la 
presencia  de  la  columna  suplementaria  sobre  el  la- 
do interno  del  primer  verdadero  molar. 

El  premolar  tercero  inferior  que  falta  en  el  gua- 
naco, es  en  Palceolama  bien  desarrollado,  compri- 
mido transversalmente,  y con  dos  raices  delgadas  y 
diverjentes.  Las  cinco  muelas  inferiores  juntas,  cuan- 
do todavía  no  están  muy  gastadas  por  la  masticación, 
alcanzan  á ocupar  un  espacio  longitudinal  de  113 
milímetros,  pero  con  el  degastamiento  las  muelas  se 
aproximan  más  entre  sí  acortándose  el  largo  total  de 
la  serie  dentaria. 

Los  tres  verdaderos  molares  inferiores  se  distin- 


UNGULADOS 


591 


guen  por  nn  ancho  considerable,  y por  la  pronta 
desaparición  del  estribo  ó martillo  anterior  de  cada 
muela.  Los  lóbulos  que  componen  estas  muelas  son 
convexos  sobre  las  dos  caras,  y no  deprimidos  al  la- 
do interno  como  es  la  regla  en  la  generalidad  de  las 
evspecies  del  género  Auchenia,  ni  muestran  tampoco 
las  aristas  ó columnas  perpendiculares  internas  que 
distinguen  los  molares  inferiores  de  los  guanacos. 

La  última  muela  inferior  presenta  el  lóbulo  terce- 
ro ó posterior  mas  desarrollado  que  en  la  generali- 
dad de  los  guanacos. 

Solo  dispongo  por  el  momento  de  esta  especie 
una  parte  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  infe- 
rior de  un  individuo  ya  bastante  viejo  con  el  último 
premolar  y los  tres  verdaderos  molares  cuyas  di- 
mensiones van  continuación : 


Dimensiones 


.««metro  del  p.  r I “"«-posterior 

! transverso 

T.- , . , . , ántero-posterior 

Diámetro  del  m,  7 1 

( transverso 

Diámetro  del  m.¥  í ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - S fulero  posterior  

J t transverso  en  el  lobulo  del  medio..  .. 

Longitud  del  lóbulo  posterior  del  m.  7 

Ancho  del  lóbulo  posterior  del  m.  j 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

mr 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  parte  posterior  del 

m.  


0m017 

0.009 

0.019 

0.018 

0.024 

0.018 

0.038 

0.017 

0.011 

0.008 

0.096 


0.047 


0.059 


Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  distintas  localidades  de 
la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — Piso  lujanense  (pampeano  lacustre), 
de  la  formación  pampeana. 


Palaeolama  majjoi*  II.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Amegíiino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  118, 
a.  1880. 

Fundé  la  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  sobre  una  mandíbula  inferior  existente  en 
el  museo  de  París,  dándole  como  distintivo  una 
talla  superior  á la  del  P.  Wecldellii  que  es  el  P. 
leptognata,  ocupando  las  cinco  muelas  inferiores 
un  espacio  longitudinal  de  1 17  milímetros.  Las  mue- 
las son  mucho  mas  comprimidas  que  las  de  la  espe- 


cie precedente,  con  el  estribo  ó martillo  anterior  de 
cada  muela  bien  desarrollado,  con  los  lóbulos  mas 
aplastados  sobre  el  lado  interno,  y con  aristas  per- 
pendiculares internas  como  la  mayor  parte  de  los 
guanacos. 

No  disponiendo  ahora  de  materiales,  por  haber 
pasado  á ser  propiedad  del  Museo  La  Plata  aque- 
llos que  poseía,  no  puedo  dar  mas  datos,  ni  acom- 
pañar dibujos  de  esta  especie. 

Localidad. — Lujan,  Chascomus,  etc.,  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — ‘Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


Palaeolama  mesolí tilica  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  120, 
a.  1880. 

Amegíiino,  La  antigüedad  del  hombre,  etc.,  t.  I,  p.  624,  1880. 

Fundé  la  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais,  sobre  varios  restos,  y particularmente 
mandíbulas  inferiores  con  toda  la  dentadura,  de  una 
especie  de  Palceolama  de  tamaño  bastante  menor 
que  las  precedentes,  y apenas  algo  mayor  que  el 
guanaco  existente.  Los  caninos  son  bien  desarro- 
llados y cultriformes,  y el  p.  ^ con  dos  raíces 
bien  distintas,  y corona  alta  y comprimida.  Los  ver- 
daderos molares  inferiores  presentan  el  repliegue 
de  esmalte  anterior  en  forma  de  martillo,  bien  de- 
sarrollado, como  en  la  generalidad  de  las  especies 
de  guanaco. 

La  circunstancia  de  ser  hoy  todos  los  restos  que 
poseía  de  esta  especie,  propiedad  del  Museo  La 
Plata,  no  me  permite  precisar  con  mas  exactitud  sus 
caractéres,  ni  acompañar  dibujos  de  las  partes  mas 
notables. 

Localidad. — Tilla  de  Lujan  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Llorizonte. — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria ó post-pampeana  (cuaternario  superior). 


STILAUGHENIA  n.  gén. 

Este  género  comprende  representantes  de  gran 
talla,  de  una  conformación  parecida  á los  represen- 
tantes del  género  Palceolama  y con  la  misma  fór- 


592 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


muía  dentaria,  pero  de  formas  mas  robustas,  distin- 
guiéndose de  todos  los  demás  géneros  cercanos  por 
el  último  molar  superior  que  presenta  un  gran  pro- 
longamiento ó apéndice  posterior  en  forma  de  lóbulo 
tercero  rudimentario. 


Stilauclienia  Owenii  (II.  Gerv.  y Amegh.)  Amegh. 

(Pl.  XXXV,  fig.  4;pl.  XXXVI,  iig.  7) 

Palceolama  Owenii,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos. 
etc.,  p.  120,  a.  1880. 

Fundóla  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  sobre  un  maxilar  superior  de  las  coleccio- 
nes del  Museo  de  París,  procedente  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires,  en  el  que  se  conservaban  implan- 
tados el  último  premolar,  y los  tres  verdaderos  mo- 
lares; la  colocamos  entonces  en  el  género  Palceo- 
lama,  porque  lo  creíamos  idéntico  á Palauchenia, 
pero  ahora  veo  que  el  lóbulo  tercero  posterior  de  la 
última  muela  superior,  en  el  que  no  había  parado 
suficientemente  la  atención  es  de  una  importancia 
capital,  y autoriza  la  fundación  de  un  género  aparte 
para  los  camélidos  que  presentan  tan  singular  con- 
formación. 

El  Stilauchenia  Owenii  es  de  un  tercio  mas 
pequeño  que  el  Palauchenia  magna  de  Méjico, 
pero  las  muelas  son  relativamente  mas  anchas,  la 
última  superior  con  el  lóbulo  posterior  tercero  de 
tamaño  mayor  y mejor  separado,  y la  fórmula  den- 
taria distinta. 

El  p.  - es  parecido  al  del  guanaco  y Palwolama, 
pero  con  una  fuerte  depresión  perpendicular  en  la 
parte  posterior  de  la  cara  externa,  de  modo  que  el 
ángulo  externo  posterior  forma  una  arista  pronun- 
ciada. Tiene  18  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  sobre  el  lado  externo,  y 15  milímetros  de 
diámetro  transverso  en  la  superficie  masticatoria, 
pero  es  algo  mas  ancho  hácia  abajo.  La  superficie 
masticatoria  de  la  corona  presenta  un  gran  pozo  de 
esmalte,  de  forma  semi-lunar,  y colocado  oblicua- 
mente siguiendo  el  mayor  diámetro  del  diente. 

El  m.  - es  un  diente  de  gran  tamaño  y de  figura 
cuadrangular,  mas  ancho  que  largo,  y de  superficie 
masticatoria  muy  gastada  por  el  uso,  mostrando 
cuatro  pozos  aislados  de  esmalte,  dos  al  lado  in- 
terno, angostos  y largos,  colocado  con  el  eje  mayor 
de  adelante  hácia  atrás,  y dos  al  lado  externo,  de 


figura  circular.  La  corona  es  muy  baja,  de  solo  6 á 
7 milímetros  de  alto,  bilobada  ai  lado  interno  y al 
externo,  sin  presentar  la  columna  accesoria  interna 
que  muestra  el  m.  - del  Palaeolama.  La  superficie 
masticatoria  presenta  el  mismo  diámetro  ántero- 
posterior  sobre  el  lado  interno  como  sobre  el  ex- 
terno, que  es  de  20  milímetros  y tiene  22  milímetros 
de  diámetro  transverso. 

El  m.  -,  de  tamaño  bastante  mayor,  tiene  la  co- 
rona menos  gastada,  y con  dos  pozos  de  esmalte 
semi-luuares  bien  desarrollados  y mas  ó menos  de 
la  misma  forma  que  en  la  generalidad  de  los  camé- 
lidos. La  corona  es  mas  elevada,  con  los  dos  lóbulos 
internos  iguales  y convexos,  sin  columna  acce- 
soria, y con  pequeños  rudimentos  de  aristas  sobre 
la  cara  externa.  Al  contrario  de  la  muela  prece- 
dente, esta  es  menos  ancha  que  larga,  y un  poco 
mas  ancha  en  el  lóbulo  anterior  que  en  el  posterior. 
Tiene  27  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
22  milímetros  de  diámetro  transverso  adelante,  y 
cerca  de  20  milímetros  atrás. 

El  m.  -,  ó sea  la  última  muela  superior,  es  de 
una  conformación  muy  particular,  y separa  neta- 
mente este  género  de  todos  los  demás  conocidos. 
Es  de  tamaño  todavía  bastante  mayor  que  la  muela 
precedente,  muy  larga  de  adelante  hácia  atrás,  muy 
ancha  de  adelante,  muy  angosta  atrás,  y compuesta 
de  tres  lóbulos  muy  desiguales,  el  anterior  muy 
grande,  el  del  medio  de  tamaño  bastante  menor,  y 
el  posterior  mucho  mas  pequeño.  Los  dos  lóbulos 
anteriores  corresponden  á los  mismos  de  la  misma 
muela  de  los  demás  camélidos ; son  fuertemente 
convexos  al  lado  interno,  con  la  cara  externa  que 
se  levanta  en  el  medio  de  cada  lóbulo  en  forma  de 
cúspide  que  domina  la  corona,  y cada  uno  con  un 
gran  pozo  de  esmalte  de  figura  semi-lunar,  en  la 
corona.  El  lóbulo  del  medio  está  colocado  oblicua- 
mente de  adelante  hácia  atrás  y de  afuera  hácia 
adentro,  con  su  ángulo  externo  anterior  que  se  le- 
vanta en  forma  de  arista  perpendicular  muy  elevada. 
El  lóbulo  posterior  mucho  mas  pequeño  es  una  pro- 
longación hácia  atrás  del  lóbulo  segundo  sobre  su 
costado  externo,  de  ma;yor  tamaño  en  la  base  que 
en  la  cúspide,  sin  pozo  de  esmalte  en  la  superficie 
masticatoria,  pero  bien  separado  del  lóbulo  del  me- 
dio por  dos  surcos  perpendiculares  opuestos  pro- 
fundos, uno  interno  y el  otro  externo.  El  lóbulo 
anterior  tiene  14  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 22  milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo;  el  lóbulo  del  medio  tiene  13  milímetros 


UNGULADOS 


593 


de  diámetro  ántero-posterior  y 17  milímetros  de 
diámetro  transverso  máximo ; y el  lóbulo  posterior 
en  la  cúspide,  7 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 6 de  diámetro  transverso,  y en  la  base 
9 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 10 
milímetros  de  diámetro  trausverso.  La  corona  en- 
tera de  la  muela  en  la  superficie  masticatoria  tiene 
33  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 22 
milímetros  de  diámetro  transverso  máximo.  La  parte 
de  la  corona  que  sale  fuera  del  alveolo  tiene  de  15 
á 20  milímetros  de  alto. 

El  último  premolar  y los  tres  verdaderos  molares 
superiores  ocupan  juntos  un  espacio  longitudinal 
de  98  milímetros,  y forman  sobre  el  lado  externo 
una  serie  casi  completamente  recta,  en  vez  de  fuer- 
temente arqueada  como  en  la  generalidad  de  las 
especies  de  los  géneros  cercanos. 

Localidad.  — Alrededores  de  la  laguna  del  Chi- 
chi, en  la  parte  sur  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  déla  formación 
pampeana. 


PROTAUCHENIA  manco 


Branco,  Úber  eine  fossile  Sdugethier- fauna  von  Punin  bei 
Riobamba  in  Ecuador,  p.  110,  pl.XII  á XIII,  a.  1883. 

Este  género  parece  tener  la  misma  fórmula  denta- 
ria que  el  Palceolama,  pero  se  distingue  fácilmen- 
te de  este,  por  presentar  una  columna  estiliforme 
accesoria  en  la  base  de  la  corona  de  cada  una  de  las 
muelas,  tanto  molares  como  premolares,  con  escep- 
cion  del  último  molar  inferior  de  la  dentición  de  le- 
che, y el  último  molar  inferior  persistente,  que  pre- 
sentan dos  columnas  accesorias  en  vez  de  una.  Estas 
columnas,  en  un  principio  de  cúspide  separada,  se 
ponen  luego  en  comunicación  con  la  corona,  forman- 
do como  un  pliegue  saliente  de  esmalte  de  esta,  has- 
ta que  en  edad  sumamente  avanzada  desaparecen. 
En  las  muelas  superiores,  la  columnita  accesoria  está 
colocada  al  lado  interno,  en  el  fondo  del  surco  per- 
pendicular en  los  verdaderos  molares,  y en  la  cara 
perpendicular  convexa  en  los  premolares;  en  la  man- 
díbula inferior  están  colocadas  sobre  el  lado  externo 
en  el  fondo  de  los  surcos  perpendiculares. 


Protauchenia  Reissi  Branco 

(Pl.  lxxii,  fig.  8,  9 y 10) 

Branco,  Obra  y página  citada. 

Es  la  única  especie  del  género  hasta  ahora  conoci- 
da, y presenta  una  talla  comparable  á la  del  Palceo- 
lama leptognata,  pero  probablemente  de  una  forma 
mas  esbelta,  pues  la  rama  horizontal  de  la  mandíbu- 
la inferior  es  considerablemente  mas  baja,  mostrando 
analogías  con  la  del  Mesolama.  Las  cinco  muelas 
superiores  de  un  individuo  ya  completamente  desar- 
rollado ocupan  un  espacio  longitudinal  de  104  milí- 
metros. 

El  animal  ha  sido  encontrado  por  BErss  en  Punin, 
en  la  provincia  de  Rio  Bamba  en  el  Ecuador,  y des- 
crita en  casi  todas  sus  principales  partes  por  Bran- 
co en  la  obra  arriba  mencionada,  pero  ha  existido 
también  en  la  República  Argentina,  aunque  hasta 
ahora  no  conozco  de  ella  mas  que  un  fragmento  de 
maxilar  inferior  de  un  individuo  joven  con  la  última 
muela  intacta  de  la  dentición  de  leche.  Sin  embargo, 
esta  pieza  figurada  en  la  lámina  LXXII,  es  tan  carac- 
terística, tautopor  su  forma  general  cuanto  por  las 
dos  columnas  estiliformes  que  muestra  en  el  fondo 
de  los  dos  surcos  externos,  que  comparándola  con  la 
muela  correspondiente  de  la  figura  5 de  la  lámina 
Xn  déla  obra  de  Branco,  reproducida  en  la  misma 
lámina  no  puede  abrigarse  la  mas  pequeña  duda 
respecto  á la  identidad  de  ambos  animales. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  encontrada  por 
el  Sr.  Angel  Fiorini  en  el  Municipio  de  la  ciudad  de 
Buenos  Aires  en  la  excavación  de  un  pozo  de  balde. 

Horizonte.  — Parte  superior  del  piso  bonaerense 
de  la  formación  pampeana. 


HEMIAUCHENIA  h.  gerv.  y amegh. 


H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p.  120, 
a.  1880. 

Este  género  del  que  hasta  ahora  solo  se  conocen 
los  maxilares  superiores,  está  caracterizado  por  la 
presencia  de  6 muelas  superiores  en  série  continua, 
debido  á la  existencia  del  p.  - que  falta  tañto  en 
Auchenia  como  en  Palceolama . Los  p.  -y  - son 


75 


594 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pequeños  é implantados  en  dirección  transversal  al 
eje  de  la  série  dentaria.  El  m.  ry  m.  ^tienen  una 
columnita  suplementaria  en  el  fondo  del  surco  per- 
pendicular interno,  carácter  que  lo  acerca  del  Pro- 
tauchenia.  La  talla  de  la  única  especie  conocida  es 
casi  el  doble  déla  del  guanaco. 


Hemiauclienia  parad  oxa  H . Gerv.  y Amegh. 
H.  Gervais  y Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 


La  especie  está  fundada  sobre  un  cráneo  incom- 
pleto de  las  colecciones  del  Museo  de  Paris,  con  el 
paladar  casbentero,  que  lleva  implantadas  seis  mue- 
las en  cada  lado,  é indican  un  animal  de  doble  ta- 
lla que  la  del  guanaco. 

Los  dos  primeros  premolares  implantados  en  el 
maxilar,  p.  - y -,  están  colocados  en  sentido  transver- 
sal, muy  apretados  el  uno  al  otro,  con  sus  caras  in- 
ternas en  contacto,  y las  externas  mirando  á lados 
opuestos.  El  p.  - muy  pequeño  y comprimido  está 
implantado  con  la  cara  interna  vuelta  hácia  atrás  y 
la  interna  hácia  adelante,  y el  p.  - con  la  cara  inter- 
na vuelta  hácia  adelante  y la  externa  hácia  atrás  ; 
ambos  premolares  presentan  el  pozo  de  esmalte  de 
la  corona  incompleto  por  interrupción  hácia  el  cen- 
tro de  la  pared  interna,  siendo  el  p.  - apenas  un 
poco  mas  grande  que  el  p.  -. 

El  p.  - es  de  tamaño  considerable,  colocado  con  su 
eje  mayor  en  sentido  longitudinal,  y con  un  profun- 
do pozo  de  esmalte  largo  y angosto,  dirijido  de  ade- 
lante hácia  atrás  en  la  corona,  con  pared  interna  muy 
convexa. 

El  m.  ~ es  de  forma  cuadrangular,  bilobado  al  la- 
do interno  por  un  surco  perpendicular  profundo  en 
el  que  se  levanta  una  pequeña  columnita  perpendi- 
cular que  llega  hasta  la  corona  con  la  que  se  pone 
en  comunicación. 

El  m.  2 es  de  tamaño  mas  considerable,  también 
con  una  columnita  interna  en  el  fondo  del  surco  per- 
pendicular y de  mayor  diámetro  adelante  que 
atrás. 

El  m.  3 es  un  poco  mas  pequeño  que  el  m.  3,  sin 
columna  perpendicular  interna,  y con  el  lóbulo  pos- 
terior mucho  mas  angosto  que  el  anterior. 

El  paladar  es  ancho  atrás  y angosto  adelante, 
con  dos  agujeros  palatinos  colocados  al  nivel  del 
último  premolar  (p.  i). 


Dimensiones 


, , , , „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  2 ] . 

r ( transverso 

, , , „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  ¿ \ transverso 

, , ( ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  M , 

1 ( transverso 

, , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  m.1  , 

( transverso 

, , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.2  ¡ 

( transverso 

I ántero-posterior 

( en  el  lóbulo  anterior 

ransverso  ^ en  el  lóbulo  posterior. ... 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas 

Anclio  del  paladar  entre  los  p.  2 

Ancho  del  paladar  al  nivel  de  la  parte  posterior  de  los  m.  g. 


0m007 

0.012 

0.010 

0.013 

0.019 

0.013 

0.023 

0.020 

0.028 

0.022 

0.026 

0.019 

0.014 

0.104 

0.029 

0.059 


Localidad.  — Esta  pieza  procede  de  la  provin- 
cia de  Buenos  Aires,  pero  no  conozco  el  punto  fijo 
de  donde  ella  ha  sido  extraida. 

Horizonte.  — Tampoco  puedo  determinar  el  ho- 
rizonte geológico  de  que  ha  sido  extraida,  pu- 
diendo  solo  constatar  que  procede  de  la  forma- 
ción pampeana. 


EULAMA0PS  U.  gén. 


Este  animal,  por  la  conformación  del  sistema  den- 
tario es  tan  parecido  al  guanaco,  que,  la  primera  vez 
que  lo  mencioné,  en  ocasión  de  su  descubrimiento, 
lo  incluía  en  el  género  Anchenla.  Pero  la  confor- 
mación particular  del  paladar,  comparada  con  los 
géneros  cercanos  es  tan  singular  que  no  permite 
identificarlo  con  ninguno,  y obliga  á fundar  con  él 
un  género  aparte  que  designo  con  el  nombre  de 
Eulamaops. 

El  Eulamaops  se  caracteriza  por  la  apertura  na- 
sal posterior  que  en  vez  de  penetrar  en  el  paladar 
de  atrás  hácia  adelante  en  forma  de  cavidad  parabó- 
lica entre  las  dos  últimas  muelas  y en  el  centro  del 
paladar  terminando  adelante  en  una  curva  cóncava 
como  en  la  generalidad  de  los  guanacos,  se  abre  al 
contrario  detrás  de  las  últimas  muelas,  prolongán- 
dose la  parte  posterior  de  los  palatinos  sobre  la  lí- 
nea mediana  hácia  atrás,  quedando  á cada  lado,  en- 
tre esta  apófisis  central  y la  última  muela  una  esco- 
tadura cóncava  que  no  penetra  hácia  adelante  mas 


UNGULADOS 


595 


allá  de  la  parte  posterior  del  lóbulo  anterior  de  la 
última  muela.  El  resto  del  paladar  difiere  también 
por  un  ancho  considerable  en  toda  la  extensión  de  la 
región  ocupada  por  los  molares.  Las  dos  séries  den- 
tarias superiores  de  la  generalidad  de  los  camélidos 
son  fuertemente  converjentes  hacia  adelante,  deter- 
minando la  formación  de  un  paladar  de  aspecto  trian- 
gular, ancho  atrás  y muy  angosto  adelante,  pero  en 
Eulamaops,  las  séries  dentarias  no  son  converjen- 
tes, sino  casi  paralelas,  diverjiendo  al  contrario  un 
poco  hácia  adelante  y converjiendo  hácia  atrás,  ab- 
solutamente lo  contrario  de  lo  que  se  observa  en  los 
demás  géneros  de  la  misma  familia,  no  conociendo 
por  mi  parte  ninguno  cuyas  séries  dentarias  conver- 
jan hácia  atrás. 

En  cuanto  á la  disposición  de  la  apertura  nasal 
posterior,  el  Eulamaops  presenta  un  notable  pare- 
cido con  el  Protolabis  Cope,  de  Norte  América,  pe- 
ro en  este  las  escotaduras  laterales  al  prolonga- 
miento medio  posterior  de  los  palatinos  no  alcanzan 
hasta  la  parte  posterior  de  la  última  muela. 


Eulamaops  parallelus  Amegh. 

(Pl.  xxxv,  fig.  i) 


lante,  hay  en  cada  lado  del  paladar  una  fuerte  per- 
foración palatina  elíptica,  de  6 milímetros  de  diá- 
metro mayor,  colocada  al  lado  del  p.  -. 

El  agujero  sub-orbitario  es  muy  grande,  y colo- 
cado encima  delp. 


Dimensiones 


... , , . , . ( antero-posterior 

Diámetro  del  p.  £ t 

1 ( transverso 

. , ( ántero-posterior. 

Diámetro  del  p.  ~ 

( transverso 

. . . , , . , C ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  í , 

( transverso 

, . . „ ( ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  - , 

( transverso 

I ántero-posterior 

( en  el  lóbulo  anterior  . . . . 
transverso  ! , , ,,  , , . 

( en  el  lobulo  posterior... 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  siete  muelas  supe- 
riores... 

( p.  i 

Ancho  del  paladar  entre  los  ^ m 


0m011 

0.008 

0.017 

0.013 

0.018 

0.018 

0.022 

0.018 

0.023 

0.016 

0.013 

0.086 

0.043 

0.036 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos,  por  Carlos  Ameghiao  en  las  bar- 
rancas del  rio  Lujan  en  la  villa  del  mismo  nombre. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


Auchenia  parallela,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VII,  p.  198,  a.  1884. 

Fué  fundada  la  especie  sobre  un  cráneo  casi  com- 
pleto, pero  en  tan  malísimo  estado  de  conservación 
que  solo  se  ha  podido  conservar  de  él  una  parte  del 
paladar  con  todas  las  muelas  menos  el  p.  - izquier- 
do, pieza  que  indica  un  animal  de  talla  una  mitad 
mayor  que  la  del  guanaco. 

Las  muelas  son  de  forma  igual  ó casi  igual  á las 
del  guanaco,  pero  notablemente  mas  grandes,  for- 
mando las  de  cada  lado  una  série  casi  recta  y no 
fuertemente  arqueada  como  en  los  otros  guanacos  ; 
por  este  carácter  se  acerca  de  Palauchenia.  El  p. 1 
es  bien  desarrollado,  de  tamaño  relativamente  con- 
siderable, de  corona  larga  y comprimida  con  su  eje 
mayor  en  la  misma  dirección  que  el  eje  de  la  série 
dentaria  y con  dos  raices  largas  y di  ver  j entes. 

Los  huesos  palatinos  son  mas  anchos  que  en  la 
generalidad  de  los  camélidos,  ocupando  casi  todo  el 
ancho  del  paladar,  y se  extienden  hasta  la  parte  an- 
terior del  p.  - en  donde  se  unen  con  los  maxilares, 
formando  una  sutura  transversal  casi  recta.  Masade- 


Bravard,  en  suslistas  de  nombres  de  mamíferos 
fósiles,  publicadas  sin  descripciones,  menciona  res- 
tos de  Camélidos  fósiles  procedentes  de  Buenos  Ai- 
res, para  los  que  crea  el  nuevo  género  Camelothe- 
rium,  en  el  que  coloca  tres  especies  que  de- 
nomina Camelotherium  magnum , C.  médium 
y C.  minum.  En  un  principio  creí  que  este  género 
podría  corresponder  al  Paleeolama,  pero  ahora  que 
conozco  otros  géneros  como  el  Mesolama,  He- 
miauchenia,  Stilauchenia,  Eulamaops , etc.,  y 
además  verdaderas  Auchenia  de  mayor  tamaño  que 
los  Paleeolama,  no  tengo  idea  ninguna  al  respec- 
to, y me  parece  que  lo  mejor  es  dejar  definitivamente 
á un  lado  esas  denominaciones  que  solo  sirven  de 
estorbo. 

También  se  han  encontrado  representantes  fósiles 
en  otras  partes  de  Sud-América.  Lund,  encontró  res- 
tos fósiles  de  guanaco  en  las  cavernas  del  Brasil, 
que  distribuyó  desde  un  principio  en  dos  especies 
distintas,  una  de  menor  tamaño  que  el  guanaco  exis- 
tente, que  designó  con  el  nombre  de  Auchenia  mi- 
nor,  y la  otra  de  talla  bastante  mayor,  casi  igual  á la 
de  un  caballo,  que  distinguió  con  el  nombre  de 


596 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Auchenia  major.  Mas  tarde  encontró  restos  de 
numerosos  individuos,  que,  al  quererlos  clasificar  le 
oírecieron  entre  las  dos  formas  mencionadas,  una 
tan  considerable  cantidad  de  formas  intermediarias, 
que  concluyó  por  no  admitir  mas  que  una  sola  espe- 
cie con  grandes  variedades  individuales.  Pero  el 
estudio  de  los  representantes  actuales,  no  confirma 
esta  manera  relativamente  fácil  de  resolver  las  difi- 
cultades ; y las  numerosas  formas  fósiles  encontra- 
das en  la  República  Argentina  conducen  á pensar 
que  en  realidad  los  restos  recojidos  por  Lupíd  per- 
tenecían á varias  especies,  quizás  también  de  sub- 
géneros diferentes. 

Lydekker,  en  el  Catalogue  of  the  Fossil  Mam- 
malia , parte  IT,  p.  148,  menciona  restos  de  dos 
especies,  procedentes  una  del  Brasil  y Buenos  Aires 
y la  otra  de  Buenos  Aires,  á las  que  no  dá  nombre 
especiales.  La  primera  especie  (Auchenia  sp.  1), 
es  de  gran  tamaño,  pues  los  tres  verdaderos  molares 
superiores  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  72  mi- 
límetros y corresponde  probablemente  al  Palceola- 
ma  leptognata . La  segunda  especie,  es  del  tamaño 
del  guanaco,  pero  las  piezas  que  menciona  no  pare- 
cen ser  de  naturaleza  como  para  permitir  una  deter- 
minación específica. 

Otro  gran  guanaco  fósil  se  ha  encontrado  en  el 
Ecuador,  y ha  sido  descrito  por  Braaco  (JJber- 
cine  fosile  Sdugethier,  fauna  von  Punin  bei 
Riobamba  in  Ecuador,  p.  110  á 129,  pl.  NI  á 
XVII,  Berlin,  1883,  4o)  bajo  el  nombre  de  Protau- 
clienia  Reissi,  que  se  distingue  sin  duda  de  todas  las 
especies  que  he  mencionado  por  la  presencia  de  una 
columna  basal  accesoria  al  lado  interno  de  los  pre- 
molares superiores,  y al  lado  externo  eu  los  inferio- 
res, tanto  en  la  dentición  de  leche  como  en  la  defini- 
tiva. 

En  Méjico  existe  otra  especie  fósil  comparable  por 
la  talla  al  camello,  descrita  primeramente  por  Owen 
bajo  el  nombre  de  Palauchenia  magna,  que  en 


un  principio  identifiqué  genéricamente  con  el  Pa- 
leeolama,  pero  un  exámen  mas  atento  de  la  denti- 
ción me  conduce  á creer  que  es  realmente  un  género 
distinto. 

En  Estados  Unidos,  los  restos  de  camélidos  fósiles 
son  también  bastante  abundantes,  y su  primera  apa- 
rición remonta  allí  á una  época  geológica  considera- 
blemente mas  antigua  que  en  Sud-América.  Los 
géneros  Norte-americanos  hasta  ahora  mejor  cono- 
cidos son  : Procamelus  Leidy,  Pliauchenia  Cope, 
Holomeniscus  Cope,  y Eschatius  Cope. 

Cope  ha  trazado  un  bosquejo  satisfactorio  de  la 
evolución  filogénica  de  los  camélidos,  según  los  ricos 
materiales  encontrados  en  Norte-América.  En  Sud- 
América,  esta  familia  es  de  época  geológica  relativa- 
mente moderna,  y los  restos  que  en  ella  se  encuen- 
tran parece  no  contribuirán  mucho  á establecer  la 
línea  evolutiva  de  la  familia,  pero  servirán  sin  duda 
para  establecer  la  relación  de  las  especies  actuales 
de  esta  región  y la  filiación  del  género  Auchenia, 
que  parece  haberse  constituido  en  esta  parte  del 
continente. 

La  Auchenia  corclubensis,  desciende  segura- 
mente de  la  Auchenia  lama,  que  tuvo  á su  vez  por 
antecesor  la  Auchenia  intermedia,  á la  que  pa- 
recen ligarse  directamente,  por  una  parte  la  Auche- 
nia mesolithica , y por  la  otra  las  llamadas  Auche- 
nia ensenadensis  y Auchenia  Castelnaucli. 

La  Auchenia  intermedia,  tiene  por  antecesor, 
tanto  por  haberla  precedido  en  el  tiempo  como  por 
ser  realmente  de  un  tipo  mas  primitivo,  sobre  todo 
por  su  tamaño  menor,  la  Auchenia  gracilis,  á la 
que  parece  ligarse  directamente  la  vicuña  actual.  La 
Auchenia  lujanensis  es  muy  cercana  de  la  Auche- 
nia gracilis,  y si  no  descienden  de  estas,  ambas  se 
entroncan  seguramente  en  un  antecesor  común  mas 
antiguo,  todavía  desconocido.  Estas  vistas  pueden 
representarse  en  esta  forma  : 


UNGULADOS 


En  cuanto  á la  filiación  délos  géneros,  las  dificul- 
tades son  un  poco  mayores,  sobre  todo  por  ser  al- 
gunos de  ellos  conocidos  de  una  manera  muy  imper- 
fecta. 

La  Auchenia,  con  solo  un  premolar  inferior,  no 
puede  tener  por  antecesor  sino  un  tipo  con  dos  pre- 
molares inferiores,  que  lo  es  en  este  caso  elPateo- 
lama,  pero  todas  las  especies  conocidas  de  este  gé- 
nero son  de  tamaño  demasiado  considerables  para  ser 
consideradas  como  antecesoras,  y podemos  estable- 
cer con  seguridad  casi  completa  que  el  antecesor  de 
Auchenia  fué  una  especie  de  Balee  olama  todavía 
desconocida,  de  menor  tamaño  que  la  Auchenia 
gracilis.  El  Mesolama,  con  el  p.  ¥ provisto  de  una 
sola  raíz,  tuvo  por  antecesor  un  tipo  con  el  p.  ¥ pro- 
visto de  dos  raíces,  que  lo  es  igualmente  el  Palceo- 
lama.  Stilauchenia,  solo  difiere  de  Palaeolama 
por  el  lóbulo  tercero  del  m.  -,  que  es  un  carácter  de 
evolución  mas  avanzada,  de  manera  que  tuvo  por  an- 


tecesor un  tipo  con  m.  - simplemente  bilobado,  que 
dada  la  conformidad  de  construcción  en  el  resto  de 
la  dentadura,  nos  es  igualmente  permitido  suponer 
que  es  el  Pahüolama.  Quedan  todavía  los  géneros 
Hemiauchenia  y Eulamaops.  En  cuanto  á este 
último,  confieso  que  no  puedo  por  ahora  interpretar 
el  valor  que  bajo  este  punto  de  vista  pueda  tener  la 
curiosa  conformación  de  la  apertura  nasal  posterior, 
completamente  distinta  de  los  otros  géneros,  pero 
por  la  conformación  de  la  dentadura  se  liga  á Pa- 
teo lama.  Hemiauchenia  difiere  de  todos  los  de- 
más géneros  por  la  presencia  del  p.1  que  falta  en 
Palaeolama,  Stilauchenia,  Mesolama  (?),  Au- 
chenia y Eulamaops ; claro  es  que  todos  ellos 
descienden  de  un  tipo  provisto  de  p.-,  que  sino  es 
Hemiauchenia,  presentaba  á lo  menos  la  misma 
fórmula  dentaria  en  la  mandíbula  superior,  lo  que 
puede  representarse  en  forma  mas  clara,  de  este 
modo: 


598 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


TRAGUUDAE 


Se  distinguen  de  los  Camelidse  por  la  ausencia  de  incisivos  superiores,  por  el  escafóides  y cuboides  en 
el  pié  posterior  y el  trapezoides  y unciforme  en  el  anterior,  siempre  soldados,  pero  á veces  presentan  Jos 
metacarpianos  principales  anteriores  no  soldados.  Se  distinguen  de  los  demás  rumiantes  por  la  ausencia 
de  cuernos. 


E0AUCHEN1A  amegii. 

Ameghino,  Apunt.  sob.  mamif.  fos.  nuev.  de  Monte  Her- 
moso, p.  17,  a.  1887. 

Hasta  ahora  solo  conozco  de  este  género  unos  po- 
cos huesos  del  esqueleto,  que  indican  por  la  forma 
grandes  afinidades  con  los  del  guanaco,  pero  con  los 
huesos  de  los  miembros  no  soldados,  aunque  muy 
apretados  unos  á otros. 

Eoauchenia  primitiva  Amegh. 

Ameghino,  Ob.  y pág.  cit. 

La  especie  está  representada  por  algunos  huesos 
délos  miembros  en  su  mayor  parte  incoirpletcs.  En- 
tre ellos  mencionaré : 


La  parte  inferior  de  un  húmero  cuya  cavidad  ole- 
craneana  muestra  una  gran  perforación  intercondi- 
lianay  la  cara  articularla  distal  es  de  superficie  com- 
pletamente indivisa.  El  ancho  de  la  extremidad  distal 
es  de  30  milímetros. 

La  parte  superior  de  un  cubito  y de  un  radio  del 
mismo  lado,  muy  apretados  el  uno  al  otro,  pero  no 
soldados  sino  libres,  y según  todas  las  probabilida- 
des el  cubito  era  completo  y separado  en  todo  su 
largo. 

Los  dos  huesos  principales  del  metacarpo  y del 
metatarso  (tercero  y cuarto)  también  parecen  haber 
estado  separados  en  todo  su  largo,  pues  existe  la 
mitad  inferior  de  uno  de  elfos  completamente  libre, 
sin  trazas  de  soldadura  á otro  hueso,  con  cara  arti- 
cularla distal  en  forma  de  polea  con  una  alta  cresta 
mediana  que  la  divide  en  todo  su  largo.  Esta  extre- 
midad de  metacarpo  (?)  tiene  19  milímetros  de  ancho. 


UNGULADOS 


599 


A su  superficie  articularía  se  adapta  una  falange  del- 
gada de  58  milímetros  de  largo,  bastante  ancha  en  su 
extremidad  distal  pero  muy  aplastada  y conforma- 
da sobre  el  mismo  tipo  general  que  el  mismo  hueso 
de  los  rumiantes  y especialmente  de  los  camélidos. 

La  talla  de  la  Eoauchenia  primitiva  era  mas  ó 


los  menos  un  tercio  menor  que  la  del  guanaco. 

Localidad.  — He  descubierto  esta  especie  en  el 
yacimiento  de  Monte  Hermoso  y regalado  los  restos 
recogidos  al  Museo  de  La  Plata. 

Horizonte. — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


CERVIDAE 


La  fórmula  dentaria  de  los  representantes  de  esta  familia  es  f i.  c.  f m.  (f  p.  f m.)  = 32  ó 34.  Los 
caninos  inferiores  han  tomado  la  forma  de  incisivos  y están  fuertemente  apretados  á estos.  Los  frontales, 
tienen  dos  protuberancias,  en  las  que  se  forman  prolongaciones  óseas,  esponjosas  en  el  interior,  con  un 
c baguio  ó reborde  en  la  base  llamado  corona,  y mas  ó menos  ramificadas  en  la  extremidad;  estas  prolon- 
gaciones constituyen  los  cuernos,  existen  solo  en  los  machos  y son  caedizos,  con  eseepcion  del  Heno  en  el 
que  son  persistentes  y existen  en  ambos  sexos. 

Los  representantes  fósiles  de  esta  familia  en  la  República  Argentina,  son  numerosos,  y se  reparten  en 
siete  géneros  que  se  caracterizan  de  esta  manera: 

I.  Cuernos  cortos,  sin  ramificaciones  ó en  corto  número  : 

a.  Cuernos  compuestos  de  un  mogote  simple,  derecho  y puntiagudo  en  forma  de 

daga.  Coassus. 

b.  Cuernos  enanchados  inmediatamente  encima  de  la  base  en  forma  de  abanico, 

con  pequeñas  ramificaciones  terminales.  Epieuryceros. 

c.  Cuernos  divididos  inmediatamente  encima  de  la  corona  en  dos  grandes  ramas 

en  forma  de  horquilla.  Furcifer. 

TI.  Cuernos  largos  y con  ramificaciones  numerosas  : 

A.  Primer  mogote  ú ocular  colocado  muy  arriba  de  la  corona. 

a.  Rama  principal  cilindrica  y con  ramificaciones  á ambos  lados.  Blastóceros. 

b.  Rama  principal  cilindrica  ó cilíndrico-aplastada,  y con  los  demás  mogotes  sobre 

un  solo  lado.  Paraceros. 

R.  Primer  mogote  ú ocular  colocado  inmediatamente  encima  de  la  base. 

a.  Rama  principal  cilíndrico-aplastada  y con  las  demás  ramificaciones  sobre  un 

solo  lado.  Cervus. 

b.  Todas  las  ramas  aplastadas  y enauchadas  en  las  bifurcaciones  tomando  la  forma 

de  las  del  reno  y del  megaceros.  Antifer. 


COASSUS  gray 

Grxy,  Knowl.  Menag.  69,  pl.  47.  — Id.  Ann.  Mag . Nat.  Hyst. 
II,  ser.,  t.  IX,  p.  480,  48. 

Los  representantes  de  este  género  son  todos  pe- 
queños y elegantes.  Se  distinguen  fácilmente  de 


demás  ciervos  por  sus  cuernos  sumamente  pequeños 
y formados  por  una  sola  punta  puntiaguda  casi  en 
forma  de  daga,  que  se  conserxa  idéntica  durante  to- 
da la  vida,  imitando  casi  exactamente  la  primera 
etapa  transitoria  por  la  que  pasan  al  empezará  cre- 
cer los  cuernos  mas  ó menos  complicados  de  todos  los 
demás  ciervos. 


600 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Coassus  rafas  III. 

Cervus  rufus,  Illiger,  Abhandl.  d.  kon.  Acad.  z.  Berlín, 
phys.  el.  1811. 

F.  Cuvier,  Dict.  Sci.  Nat.,  voi.  VII,  p.  485,  a.  1817. 

Cuvier,  Recherch.  sur  les  oss.  fos.  etc.,Atl.,  pl.  164, 
fig.  41-42. 

Desmarest,  Mamm.,  445. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  IV,  338,  y V,  p.  384. 

Rengger,  Saug.  Parag .,  356. 

Pr.  Wied,  Beitr.  etc.,  II,  317,  3. 

Lichtenstein,  Darst.  etc.,  tb.  25. 

Tschudi,  Fauna  peruana,  I,  p.  239. 

Pucheran,  Mon.  des  Cerfs.  en  Arch.  d.  Mus.,  t.  VI, 
p.  471  y 490. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.,  t.  I,  p.  316-3.  — Id.  Reise, 
etc.,  t.  II,  p.  431-48.  — Id.  Descr.  Phys.,  etc., 
t.  III,  p.  465,  a.  1879. 

Coassus  rufus,  Gray,  List  of  Mammalia  in  Britisli  Mu- 
seum,  p.  174,  a.  1843.  — Id.  Knowl.  Menag., 
p.  69,  pl.  47.  — Id.  Ann.  Mag.  Nat.  Hist.  II  ser., 
t.  IX,  p.  432. 

Cervus  simplicicornis,  Illiger,  Abhandl.  d.  Kon.  Akad.  z. 
Berlín,  phys.  el .,  p.  107,  a.  1811. 

Pr.  Wied,  Beitrag.  etc.,  t.  11,  p.  596,  4. 

Rengger,  Saugeth.  etc.,  t.  11,  596. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  IV,  p.  390,  27,  y V,  p.  386- 
30. 

Guazú-pitá,  Azara,  Apuntes,  I,  p.  51,  n°  6. 

Habita  la  parte  nordeste  ó ribereña  de  la  provin- 
cia de  Buenos  Aires,  las  provincias  de  Entre  Bios  y 
Corrientes,  y los  territorios  del  Chaco  y de  Mi- 
siones. 

Coassus  rufus  fossilis 

Cervus  rufus,  (Illiger),  H.  Gervais  y Ameghino,  Losmamif. 
fós.  etc.,  p.  124,  a.  1880. 

Cervus  aff.  simplicicornis,  Liáis,  Climat,  etc.,  p.  418. 
Cariacus  rufus  (Illiger),  Lydekker,  Catal.  of  foss.  Mamm., 
etc.,  part.  II,  p.  74,  a.  1885. 

Coassus,  sp.  a.  Lydekker,  Catal.  etc.,  part.  V,  p.  330,  a.  1887. 

Esta  especie  la  he  citado  como  existente  en  estado 
fósil,  aunque  con  dudas,  en  mi  trabajo  sobre  los  ma- 
míferos fósiles  de  Sud- América,  publicado  en  cola- 
boración con  el  Dr.  Gervais,  pero  últimamente 
he  tenido  á la  vista  otros  restos,  que  ponen  fuera  de 
duda  la  existencia  de  esta  especie  en  los  terrenos 
post-pampeanos  déla  época  cuaternaria. 

Por  su  parte  Lidekker  menciona  la  parte  pos- 
terior de  un  cráneo  de  la  misma  especie,  igual- 
mente en  estado  fósil,  como  procedente  de  las  caver- 


nas de  Minas  Geraes  en  el  Brasil,  en  donde  fué 
descubierto  por  Claussen,  y varios  otros  restos, 
particularmente  fragmentos  de  mandíbulas. 

Localidad.  — En  la  República  Argentina  los  res- 
tos de  esta  especie  han  sido  recojidos  en  las  cerca- 
nías de  Campana  y de  San  Pedro,  sobre  la  costa  del 
rio  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria ó post-pampeana. 

Coassus  nemorivagus  F.  Cuvier. 

Cervus  nemorivagus,  F.  Cuvier,  Dict.  de  Sci.  nat.,  t.  VII, 
p.  483,  a.  1817. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  446. 

Lichtenstein,  Darst,  etc.,  tb.  21. 

Tschudi,  Fauna  peruana,  1. 1,  p.  240. 

Pucheran,  Monog.  des  Cerfs,  etc.,  Arch.  d.  Mus  , 
t.  VI,  478,  2. 

Coassus  nemorivagus,  (F.  Cuvier),  Gray,  Ann.  Magaz.  Nat. ' 

Hist.,  II,  ser.,  t.  IX,  p.  431. 

Guazubirá,  Azara,  Apunt.  etc.,  t.  I,  p.  57,  n°  7. 

Cervus  catinga,  Liáis,  Climat  etc.  du  Brésil,  p.  409. 

Cervus  simplicicornis , Burmeister,  Descr.  Phys.  etc., 
t.  III,  p.  466,  a.  1879. 

Habita  la  provincia  de  Corrientes  y los  territorios 
del  Chaco  y de  Misiones. 

Coassus  nemorivagus  fossilis 

(Pl.  XXXVI,  fig.  í) 

Coassus,  sp.  b.  Lydekker,  Catal.  of  Fossil  Mamm.,  part.  V, 
p.  331,  a.  1887. 

Lydekker,  en  el  catálogo  ya  mencionado,  cita  un 
considerable  número  de  restos  fósiles,  procedentes 
del  Brasil,  que,  aparentemente,  por  el  tamaño  á lo 
menos,  parecen  pertenecer  á esta  especie. 

Existe  también  fósil  en  la  República  Argentina, 
poseyendo  de  ella  un  fragmento  del  maxilar  superior 
derecho  (pl.  XXXVI,  fig.  4),  con  los  tres  verdaderos 
molares  intactos,  de  un  individuo  que  ha  alcanzado 
su  completo  desarrollo.  Las  tres  muelas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  39  milímetros  y no  les  en- 
cuentro en  la  forma  ninguna  diferencia  con  las  cor- 
respondientes de  los  individuos  existentes. 

Localidad.  —Barrancas  del  rio  Lujan  en  la  Vi- 
lla del  mismo  nombre. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria. 


UNGULADOS 


601 


Coassus  rufinus  (Pucheran) 

Cervus  rufinus,  Pucheran.  Monograph.  des  Cerfs.  etc. 

Es  la  especie  mas  pequeña  del  género  hasta  hoy 
conocida,  y habita  desde  Céntro-América  hasta  la 
República  Argentina,  en  donde  no  es  rara  en  el  ter- 
ritorio de  Misiones. 

Coassus  rufinus  fossilis 

Coassus,  sp.  c.  Lydekker,  Catal.  of  foss.  Mamm.,  parí.  V, 
p.  331,  a.  1887. 

No  conozco  la  especie  en  estado  fósil  en  la  Repú- 
blica Argentina,  pero  no  es  difícil  se  encuentre  mas 
tarde,  pues  Lydekker  menciona  restos  fósiles,  apa- 
rentemente de  esta  especie,  procedentes  de  las  ca- 
vernas fosilíferas  del  Brasil. 

Coassus  mesolitliieus  Amegh. 

(PI.  XXXVI,  fig.  2) 

Cervus  mesolitliieus,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre 
en  el  Plata,  t.  I,  p.  663,  a.  1880. 

Esta  especie  era  de  tamaño  mayor  que  todas  las 
precedentes  ; desgraciadamente,  aunque  sus  restos 
no  son  raros,  en  -el  momento  de  redactar  esta  parte, 
solo  dispongo,  de  una  rama  derecha  de  la  mandíbula 
inferior,  y todavía  no  completa,  en  la  que  se  ven  los 
alveolos  de  los  tres  premolares,  parte  del  primer 
verdadero  molar,  y los  molares  segundo  y tercero 
intacto,  este  último  no  completamente  desarrollado, 
aunque  la  corona  del  lóbulo  tercero  ya  se  encuentra 
completamente  fuera  del  alveolo. 

Esta  mandíbula,  por  la  forma  baja  y prolongada 
de  la  rama  horizontal  difiere  completamente  de  la 
forma  que  distingue  la  generalidad  de  los  ciervos, 
con  escepcion  de  las  especies  del  género  Coassus, 
pero  las  proporciones  de  la  mandíbula,  y sobre  todo 
el  largo  considerable  de  la  série  dentaria,  demues- 
tran que  se  trata  de  mía  especie  diferente  de  las  ya 
conocidas,  cuya  talla  sobrepasaba  probablemente  la 
del  Coassus  rufus.  Las  seis  muelas  inferiores  del 
Coassus  rufus  en  los  mas  grandes  individuos,  tie- 


nen un  largo  total  que  no  pasa  de  70  milímetros  ; 
siendo  como  regla  general  bastante  menor,  variando 
según  los  individuos  y el  sexo,  entre  64  y 69  milí- 
metros ; las  seis  muelas  inferiores  del  Coassus  me- 
solithicus  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  78 
milímetros,  y debía  pasar  de  80,  cuando  la  última 
muela  inferior  había  alcanzado  su  completo  desar- 
rollo. 

Los  alveolos  de  los  tres  premolares  son  sucesiva- 
mente mas  anchos  de  adelante  hacia  atrás,  pero  el 
del  premolar  segundo  (p.  -)  es  un  poco  mas  largo 
que  el  del  p.  j.  El  alveolo  del  p.  tiene  9 milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  el  del  p.  » 8 mi- 
límetros y el  del  p.  x 10  milímetros. 

El  m.  T,  del  que  existe  la  parte  posterior,  debía 
tener  en  la  corona  un  diámetro  ántero-posterior  de 
14  milímetros. 

El  m.  Y)  intacto,  tiene  igualmente  un  diámetro 
ántero-posterior  de  14  milímetros  y en  la  base  de  la 
corona,  10  milímetros  de  diámetro  transverso.  Sobre 
el  lado  externo,  hay  un  fuerte  reborde  de  esmalte, 
que  asciende  oblicuamente  de  abajo  hácia  arriba  y de 
adentro  hácia  afuera,  colocado  en  la  base  de  la  parte 
anterior  del  lóbulo  de  adelante,  y un  pequeño  tubér- 
culo puntiagudo  en  la  base  de  la  ranura  que  divide 
los  dos  lóbulos. 

El  m.  y tiene  19  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  pero  en  su  completo  desarrollo  debía  al- 
canzar unos  2 1 á 22  milímetros.  El  lóbulo  anterior 
tiene  el  mismo  reborde  de  esmalte,  y en  el  fondo 
de  la  ranura  que  separa  los  dos  lóbulos  principales 
el  mismo  tubérculo  puntiagudo  sumamente  pequeño, 
pero  que  sin  duda  debía  todavía  aumentar  un  poco  de 
tamaño. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula,  es  de  base 
muy  arqueada,  y de  un  alto  muy  uniforme  en  la  ex- 
tensión ocupada  por  las  muelas  ; tiene  18  milímetros 
de  alto  debajo  del  p.  19  milímetros  debajo  del 
m.  T,  y 20  milímetros  debajo  de  la  parte  posterior 
del  m.  y,  medida  sobre  la  cara  externa. 

Existe  una  perforación  mentoniana  debajo  de  la 
raíz  anterior  del  p.  3,  en  la  parte  superior  de  la 
rama,  á solo  6 milímetros  del  borde  alveolado. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  la  Cañada  de  Rocha,  en  el  partido  de  la 
Villa  de  Lujan,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  plateóse  de  la  formación  cua- 
ternaria (cuaternario  superior). 


76 


602 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


CERVUS  lin. 

Lineo.  Sysl.  Nal,,  ed.  XI í,  vol.  I.  p.  92,  a.  1766. 

Los  representantes  de  este  género  se  distinguen 
por  los  cuernos  largos,  ramificados,  cilíndrico-aplas- 
tados,  con  un  mogote  ocular  basal  dirijido  hacia 
adelante  y hacia  arriba.  Casi  todas  las  ramificaciones 
están  colocadas  sobre  un  solo  lado. 

Los  cuernos  son  muy  inclinados  hacia  atrás  y há- 
cia  los  lados. 

Cervus  bracliyceros  H.  Gerv.  y Amegh. 

(PI.  XXXVIII,  íig.  5) 

Cervus  brachy ceros , H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif. 
fós.  etc.,  p.  126,  n“  185,  a.  1880. 

Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fos.  nuevos, 
p.  12,  n°  17,  Febrero  de  1888. 

Cervus  tap alquen ensis ! Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  20,  Julio  de  1888. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais,  sobre  la  parte  inferior  de  un  cuerno  de 
ciervo  con  un  gran  mogote  basal,  y roto  casual- 
mente al  nivel  de  la  base  de  este,  de  manera  que  lo 
tomé  por  la  ramificación  principal,  deduciendo  de 
esto  que  la  otra  rama  debía  ser  todavía  mas  corta, 
pero  ejemplares  mas  completos  me  han  demostrado 
el  error  en  que  incurrí,  pues  resulta  que  lo  que 
tomé  por  la  ramificación  principal  es  el  mogote  basal 
y que  el  cuerno  entero  no  era  corto  sino  de  un 
largo  considerable. 

La  pieza  mas  completa  que  conozco  de  esta  espe- 
cie es  un  pequeño  fragmento  de  cráneo  con  el  cuerno 
casi  completo  del  lado  derecho.  La  rama  principal 
de  este  cuerno,  es  un  poco  aplastada  en  todo  su 
largo,  de  un  diámetro  bastante  uniforme  de  25  á 30 
milímetros,  menos  en  la  base  y en  las  bifurcaciones, 
en  donde  es  un  poco  mas  gruesa.  La  superficie  de 
la  cara  anterior  interna  es  casi  lisa,  con  algunas 
verrugas  muy  desparramadas.  La  cara  posterior  y 
externa  carece  de  dichas  verrugas  presentando  en 
cambio  algunos  surcos  longitudinales.  La  corona 
ósea  que  separa  el  frontal  del  cuerno  está  completa, 
presentando  una  forma  circular  con  un  diámetro  de 


4 centímetros.  Inmediatamente  encima  de  la  corona 
la  base  del  cuerno  se  vuelve  muy  aplastada,  con  un 
diámetro  mayor  de  35  milímetros  y 28  de  espesor. 
A solo  15  milímetros  mas  arriba  de  la  corona  sale  la 
primera  bifurcación,  cuyo  mogote  basilar  está  for- 
mado por  una  rama  aplastada  lateralmente,  de  3 
centímetros  de  ancho  y 2 centímetros  de  grueso, 
que  se  dirije  casi  horizontalmente  hácia  adelante, 
hasta  que  á la  distancia  de  6 á 7 centímetros  se  bi- 
furca á su  vez,  siguiendo  una  de  las  ramas  hácia 
adelante  y la  otra  hácia  arriba  en  donde  se  vuelve  á 
bifurcar  á pocos  centímetros  de  distancia  > el  largo  to- 
tal del  mogote  ocular  de  la  punta  a á la  rama  princi- 
pal es  de  unos  18  á 20  centímetros.  La  rama  princi- 
pal forma unapequeñactírva  dirijida  hácia  atrás,  hasta 
que  á unos  14  centímetros  de  la  base  sale  una  bi- 
furcación simple  y cilindrica  b,  dirijida  hácia  afuera, 
de  18  centímetros  de  largo  en  línea  recta.  A partir 
de  este  punto,  la  rama  principal  forma  una  curva 
en  sentido  contrario,  esto  es  dirijida  hácia  adelante, 
y á 15  centímetros  mas  arriba  se  desprende  otra 
rama  c sobre  el  mismo  lado  y en  la  misma  dirección 
que  la  anterior,  pero  algo  mas  gruesa.  La  rama  prin- 
cipal está  rota  inmediatamente  después  de  esta  úl- 
tima ramificación,  de  modo  que  permanece  descono- 
cida la  forma  de  la  parte  superior.  El  largo  total  del 
trozo  existente,  es  de  42  centímetros  en  línea  recta. 

La  parte  del  frontal  que  se  prolonga  hácia  arriba 
en  forma  de  cilindro  para  formar  la  base  del  cuerno 
debajo  de  la  corona  de  este,  tiene  3 centímetros  de 
diámetro.  El  ancho  de  los  frontales  entre  ambas 
protuberancias  es  de  65  milímetros,  lo  que  demues- 
tra que  era  este  un  animal  de  talla  relativamente 
considerable.  La  sutura  entre  ambos  frontales  en  su 
mitad  posterior  es  muy  complicada.  Hay  también  un 
fragmento  de  parietal  soldado  como  es  la  regla  en 
estos  animales,  el  cual  en  vez  de  unirse  con  los 
frontales  en  su  parte  posterior  formando  una  línea 
transversal  casi  recta,  se  articula  con  estos  pene- 
trando hácia  adelante  entre  ambos  como  una  especie 
de  cuña. 

Localidad.— He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  Lujan  y Mercedes  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


UNGULADOS 


603 


Cervus  lujanensis  Amegh. 

(Pl.  XXXVIII,  fig.  4) 

Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fos.  nuevos,  etc. 
p.  12,n°  18,  Febrero  de  1888. 

Esta  especie,  que,  entre  las  que  se  encuentran  en 
estado  fósil  en  nuestro  suelo,  es  quizás  la  mas  abun- 
dante, es  bastante  parecida  á la  precedente.  La  es- 
pecie está  fundada  sobre  un  cuerno  del  lado  iz- 
quierdo casi  entero,  que  denota  un  animal  de  talla 
apenas  superior  al  Cervus  brachy ceros  y de  forma 
también  algo  parecida.  Se  distingue  con  todo  fácil- 
mente del  de  la  especie  anterior  por  ser  de  una 
forma  general  proporcionalmrnte  mas  delgada,  por 
la  curva  de  la  rama  principal  que  se  dirije  primero 
hácia  atrás  y hácia  abajo  como  en  la  especie  anterior, 
pero  que  se  invierte  pronto  en  sentido  opuesto,  diri- 
jiéndose  hácia  arriba  mucho  antes  de  la  segunda 
bifurcación,  acentuándose  todavía  mas  hácia  arriba. 
A unos  15  centímetros  de  la  base  se  aplasta  de  un 
modo  considerable,  sobre  todo  en  las  bifurcaciones, 
en  donde  forma  en  la  cara  anterior  depresiones  bien 
marcadas.  La  cara  anterior  é interna  está  cubierta 
por  un  crecido  número  de  verrugas  altas  y aisladas 
que  desaparecen  en  la  parte  superior  en  donde  es- 
tán reemplazadas  por  surcos  longitudinales  poco 
marcados.  El  lado  posterior  y externo  es  liso,  y 
presenta  algunos  pequeños  surcos  en  la  parte  in- 
ferior, particularmente  sobre  el  lado  interno.  La 
prolongación  del  frontal  sobre  la  que  sale  el  cuerno, 
tiene  33  milímetros  de  diámetro.  El  cuerno  es  muy 
aplastado  en  la  base,  en  donde  presenta  un  diámetro 
mayor  de  35  milímetros,  y 28  milímetros  de  diá- 
metro transverso.  Inmediatamente  encima  de  la 
corona,  apenas  un  centímetro  de  distancia  sale  la 
primera  bifurcación  dirijida  hácia  adelante  y muy 
comprimida,  con  algunas  verrugas  en  la  cara  interna, 
pero  lisa  en  la  externa.  Esta  ramificación,  según  lo 
muestran  otros  ejemplares,  se  bifurca  á su  vez  á 
unos  8 ó 9 centímetros  del  ramo  principal. 

A unos  2 centímetros  de  la  rama  principal,  tiene 
25  milímetros  de  ancho  y 18  milímetros  de  grueso, 
siendo  así  notablemente  mas  delgada  que  la  rama 
correspondiente  del  Cervus  Brachy  ceros. 

Inmediatamente  arriba  de  esta  bifurcación  la  ra- 
ma principal  se  vuelve  mas  delgada,  hasta  alcanzar 
apenas  25  milímetros  en  su  mayor  diámetro,  pero 


pronto  se  enancha  otra  vez,  trazando  una  curva 
en  forma  de  S,  primero  con  la  convexidad  hácia 
adelante  y luego  con  la  convexidad  hacia  atrás 
y la  concavidad  hácia  adelante,  empezando  es- 
ta segunda  curva  mucho  antes  de  la  segunda  bi- 
furcación, en  lo  que  difiere  notablemente  del 
Cervus  brachyceros.  A unos  25  centímetros 
de  la  base,  esta  rama  principal  se  aplasta  nota- 
blemente hasta  alcanzar  un  ancho  de  mas  de  4 
centímetros,  con  un  espesor  que  no  pasa  de  3 
centímetros  y un  poco  mas  arriba,  á unos  27  cen- 
tímetros de  la  base  (en  línea  recta),  sale  la  segun- 
da bifurcación  sobre  el  lado  ántero  externo,  rota 
cerca  de  la  base  que  es  muy  aplastada,  y parece,  á 
juzgar  por  la  parte  que  queda,  no  era  tampoco  muy 
larga  ; esta  bifurcación  se  distingue  muy  bien  de  la 
correspondiente  en  el  Cervus  brachyceros  por  de- 
sarrollarse después  déla  segunda  curva  de  la  rama 
principal  y á una  distancia  de  la  base  notablemente 
mas  considerable.  Arriba  de  esta  segunda  bifurca- 
ción la  rama  principal  se  vuelve  casi  cilindrica  con 
un  diámetro  de  3 centímetros,  continuando  la  cur- 
va cóncava  adelante  hasta  que  el  ramo  principal  se 
dirije  pronto  hácia  arriba,  volviéndose  á aplastar  de 
un  modo  aún  mas  notable,  sobre  todo  al  nivel  déla 
tercera  bifurcación  que  se  encuentra  á unos  18  cen- 
tímetros de  la  segunda,  pero  la  rama  secundaria  se 
encuentra  situada  sobre  el  lado  interno,  completa- 
mente opuesta  á las  dos  precedentes  ; esta  tercera 
ramificación,  sobre  el  ejemplar  que  examino,  está 
rota  casi  en  la  base,  pero  se  conoce  era  muy  com- 
primida ó aplastada,  y probablemente  no  muy  larga. 
En  esta  parte  superior  y aplastada  del  cuerno  empie- 
zan á perderse  las  verrugas  apareciendo  los  surcos 
longitudinales.  Inmediatamente  encima  de  esta  ter- 
cera bifurcación  el  ramo  principal  está  roto,  pero  su 
grueso  considerable  prueba  se  prolongaba  todavía 
mucho,  demostrando  así  el  tamaño  notable  del  ani- 
mal. 

El  largo  total  en  línea  recta  de  la  parte  existente 
de  este  ejemplar  es  de  unos  50  centímetros,  y la 
constancia  de  los  caractéres  de  la  forma  descrita 
está  comprobada  por  unos  8 ó 10  ejemplares  distin- 
tos. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Lujan,  Mercedes,  Lobos  y el  Monte,  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires,  y en  la  ciudad  delBosa- 
rio  en  la  provincia  de  Santa  Fé. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanen- 
se  de  la  formación  pampeana  (plioceno  superior). 


604 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Cervus  palseoplatensís  Amegh. 

(.Pl . XXXVIII,  ílg.  3) 

Cervus palcvoplatensis , Ameghino,  Catal.  de  la  sec.  de  laprov. 
de  Buen.  Air.  en  la  Exp.  Conl.  Sud.  Am.,  p. 
40,  a.  1882  (nomen  nudum).  — Id.  Rápidas  diag- 
nosis de  mamif.  fos.  nuev.  etc.,  p.  13,  n“  19,  Fe- 
brero del888. 

Cervus  sp.  inédita,  n°  182,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif. fos.  etc.,  p.  126,  a.  1880. 

Esta  especie  está  fundada  sobre  un  cuerno,  pro- 
bablemente del  lado  derecho,  desgraciadamente  in- 
completo, pero  que  con  todo  basta  la  parte  existen- 
te para  demostrar  que  se  trata  de  una  especie  dis- 
tinta y de  proporciones  aún  mas  considerables  que 
el  Cervus  lujanensis.  El  ejemplar  que  lie  po- 
dido examinar  es  un  poco  en  tascad  o,  pero  se  puede 
distinguir  que  no  presentaba  en  su  superficie  las 
verrugas  de  los  cuernos  de  los  Cervus  brachy- 
ceros  y Cervus  lujanensis,  observándose  apenas 
algunos  surcos  longitudinales  poco  marcados.  La 
base  del  cuerno  es  fuertemente  aplastada,  y con  la 
primera  ramificación  dirijida  hácia  adelante,  apenas 
2 centímetros  de  la  corona,  lo  que  demuestra  de  una 
manera  bastante  evidente  que  entra  en  el  mismo 
grupo  que  las  dos  especies  precedentes.  La  base 
misma  del  cuerno  al  nivel  déla  corona  es  casi  cir- 
cular, de  unos  4 centímetros  de  diámetro,  pero  in- 
mediatamente mas  arriba  empieza  el  aplastamiento, 
separándose  hácia  adelante  el  primer  mogote  otro 
en  el  punto  de  arranque,  pero  que  parece  debía  ser 
bastante  fuerte.  Arriba  de  esta  primera  ramificación 
se  vuelve  mas  cilindrico,  aplastándose  luego  otra 
vez  poco  á poco,  formando  una  curva  bastante  pro- 
nunciada, con  la  concavidad.  hácia  afuera  y la  con- 
vexidad hácia  adentro  y adelante,  hasta  que  alcan- 
za gradualmente  un  ancho  de  5 centímetros.  Aquí,  á 
solo  unos  13  ó 14  centímetros  de  la  base,  sale  la  se- 
gunda ramificación  sobre  el  lado  externo,  de  unos 
22  milímetros  de  diámetro,  que  se  dirije  casi  hori- 
zontalmente hácia  afuera  por  un  largo  de  1 1 centí- 
metros en  donde  está  rota.  A partir  de  este  punto  la 
curva  del  ramo  principal  se  invierte  poco  á poco,  has- 
ta que  á unos  9 á 10  centímetros  mas  arriba,  se  in- 
terrumpe por  una  rotura  esta  rama  principal,  sa- 
liendo por  el  lado  externo  una  lámina  delgada  de 


45  milímetros  de  ancho  que  se  vá  enanchando  gra- 
dualmente hasta  alcanzar  un  decímetro  de  ancho  y 
una  longitud  en  línea  recta  de  24  centímetros.  Esta 
hoja  aplastada  vá  al  mismo  tiempo  encorvándose  so- 
bre sí  misma  formando  un  principio  de  espiral.  Es 
una  lástima  que  el  estado  de  deterioro  en  que  se  en- 
cuentra esta  pieza  no  permita  hacerse  una  idea  clara 
de  la  forma  que  debía  tener  la  parte  superior  cuan- 
do entera.  El  largo  total  de  la  parte  existente  en  lí- 
nea recta  es  un  poco  mas  de  50  centímetros. 

Localidad.  — He  encontrado  esta  pieza  en  la 
Villa  de  Lujan. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Cervus  latus  n.  sp. 

(Pl.  XXXVII,  fig.  6) 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  basal 
de  un  cuerno  con  un  mogote  ocular  basal  que  se 
desprende  todavía  mas  abajo  que  en  los  cuernos  de 
las  especies  precedentes,  de  manera  que  la  base 
del  cuerno  se  enancha  de  un  modo  notable  inmedia- 
tamente arriba  de  la  corona,  dándole  así  una  forma 
particular  como  lo  demuestra  muy  bien  la  figura  6 de 
la  lámina  37.  La  rama  principal  dirijida  hácia  atrás 
está  rota,  pero  la  parte  existente,  de  25  milímetros 
de  diámetro,  está  fuertemente  acanalada  en  su  parte 
posterior  y demuestra  que  era  de  un  largo  muy  con- 
siderable. La  bifurcación  secundaria,  dirijida  hácia 
adelante,  también  está  rota  en  su  extremidad  distal, 
pero  se  conoce  era  corta,  formando  arriba  una  curva 
hácia  atrás.  La  base,  unida  á la  de  la  rama  princi- 
pal, es  muy  comprimida  en  su  parte  anterior,  pero 
gruesa  en  la  posterior,  presentando  un  diámetro 
án tero-posterior  de  mas  de  5 centímetros,  pero 
un  diámetro  transverso  hácia  adelante  de  solo  15 
milímetros  que  aumenta  hácia  atrás  hasta  25  mi- 
límetros que  es  el  diámetro  de  la  rama  poste- 
rior. El  círculo  de  protuberancias  óseas  que  forma 
la  corona  es  muy  poco  marcado  y casi  circular,  con 
un  diámetro  de  3 centímetros. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Olivera,  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


UNGULADOS 


605 


Cervus  tuífeerculatus  H.  Gerv.  y Amegh. 

(PI.  XXXVI,  fig.  3) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamiff.[ós.  etc.,  p-  124,  a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr. 
H.  Gervais  sobre  un  fragmento  de  maxilar  superior 
izquierdo,  en  el  que  se  encuentran  implantados, 
los  dos  últimos  premolares  y los  dos  primeros  ver- 
daderos molares,  procedentes  de  un  ciervo  de  talla 
mediana.  Este  maxilar,  es  casi  seguro  que  debe 
pertenecer  á una  de  las  numerosas  especies  que  se 
han  descubierto  y que  en  su  mayor  parte  están  re- 
presentadas solo  por  cornamentas  mas  ó menos  com- 
pletas, como  también  es  posible  que  no  proceda  de 
este  sub-género,  sino  de  algunos  de  los  otros  que 
constituyen  esta  familia,  pero  como  no  es  posible 
determinar  á cuál  de  esas  especies  corresponde, 
porque  de  la  mayor  parte  de  ellas  no  se  conoce 
la  dentadura,  no  hay  otro  medio  que  conservarla 
como  especie  distinta,  hasta  que  nuevos  materiales 
permitan  identificarla  con  alguna  de  las  establecidas 
sobre  cuernos  aislados,  ó confirmen  por  el  contrario 
su  distinción  específica,  lo  que  también  puede 
suceder. 

Los  dientes  de  esta  especie  se  distin  guen  inme 
diatamente  por  llevar  sobre  el  lado  interno,  tanto 
los  premolares  como  los  molares,  un  tubérculo  basal 
accesorio,  el  que  en  los  verdaderos  molares  alcanza 
un  tamaño  considerable.  Las  muelas  son  ya  bastante 
gastadas,  indicando  que  proceden  de  un  animal 
completamente  adulto. 

Los  premolares,  son  cortos  y anchos,  de  cara 
perpendicular  interna  muy  convexa,  y con  un  pe- 
queño tubérculo  accesorio  colocado  un  poco  adelante 
de  la  mitad  del  diente ; este  tubérculo  parte  de  la 
base  de  la  corona  en  donde  es  muy  ancho  y se  pro- 
longa hacia  arriba,  angostándose  hasta  formar  una 
punta,  pero  pegado  á la  cara  interna  del  diente  en 
toda  su  extensión,  y sin  que  la  cúspide  alcance 
hasta  la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  la 
que  en  cada  premolar  muestra  una  gran  fosa  ó pozo 
de  esmalte  de  figura  semi-lunar,  de  forma  muy 
regular  pero  con  un  fuerte  repliegue  sobre  el  lado 
interno. 

Los  verdaderos  molares  superiores,  de  tamaño 
mucho  mayor,  presentan  una  figura  cuadrangular, 
estando  divididos  en  dos  lóbulos,  uno  anterior  y 


otro  posterior,  cada  lóbulo  con  una  cavidad  de  es- 
malte semi-lunar,  las  dos  cavidades  de  cada  muela 
en  comunicación  por  sus  cantos  internos  hasta  una 
edad  sumamente  avanzada.  Sobre  el  lado  interno, 
hay  un  fuerte  tubérculo  cilindrico,  que  nace  en  la 
base  déla  ranura  que  divide  los  dos  lóbulos  inter- 
nos, y asciende  hácia  arriba  ocupando  todo  el  espa- 
cio formado  por  la  ranura  perpendicular,  alcanzando 
la  cúspide  hasta  la  superficie  masticatoria  de  la 
corona,  en  donde  es  atacado  por  la  masticación. 


Dimensiones 


. , . , , ántero-posterior 

Diámetro  del  p.  - , , , 

1 ( transverso  en  la  base 

Diámetro  del  p.  i í ántero-posterior 

t transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  dos  premolares 

, , ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  1 \ 

\ transverso 

„ . , , , „ r ántero-posterior 

Diámetro  del  m.  ¿ . 

t transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  dos  molares 

Diámetro  del  tubérculo  interno  accesorio  de  los  verdaderos 

molares 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  dos  últimos  premo- 
lares y los  dos  primeros  verdaderos  molares 


0m012 

0.015 

0.0U 

0.016 

0-024 

0.016 

0.019 

0.020 

0.022 

0.066 

0.0045 

0.061 


Localidad.  — Provincia  de  Buenos  Aires. 
Horizonte. — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


PARAGER0S  n.  gén. 


Los  animales  de  este  grupo  son  muy  parecidos  á 
los  verdaderos  ciervos,  con  cuernos  largos,  igual- 
mente cilíndrico-aplastados,  y con  la  mayor  parte 
de  las  ramificaciones  de  un  solo  lado,  pero  se  dis- 
tinguen fácilmente  por  el  mogote  ocular  dirijido 
hácia  adelante,  que  en  vez  de  encontrarse  casi  en 
la  base,  inmediatamente  arriba  de  la  corona  como 
en  Cervus , está  situado  lejos  de  la  corona,  muy 
arriba  de  la  base.  Los  cuernos  son  igualmente  muy 
inclinados  hácia  los  lados  y hácia  atrás. 


Paraceros  ensenadensis  Amegíi. 

(Pl.  XXXVIII,  fig.  8) 

Cervus  ensenadensis,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  ma- 
mif.  fósil,  nuev.  etc.,  p.  11,  n°  15,  Febrero  de  1888. 

Esta  especie  está  fundada  sobre  la  parte  basal  de 


606 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


un  cuerno  cuyas  dimensiones  indican  un  animal  de 
gran  talla,  comparable  ai  ciervo  del  Canadá,  ó qui- 
zás aún  mas  grande.  En  la  base  es  casi  cilindrico, 
apenas  un  poco  aplastado,  de  43  milímetros  de  diá- 
metro mayor,  pero  unos  20  centímetros  mas  arriba 
es  fuertemente  comprimido  de  adelante  hácia  atrás, 
presentando  acá  un  ancho  de  53  milímetros  por  31 
milímetros  de  espesor.  El  trozo  existente  tiene  unos 
22  centímetros  de  largo.  Tacara  anterior  es  comple- 
tamente lisa  y algo  convexa,  pero  la  posterior  es 
aplastada,  casi  plana,  y con  fuertes  surcos  longitu- 
dinales. La  primera  ramificación  sobre  el  lado 
externo,  se  encuentra  á unos  9 á 10  centímetros 
de  la  base,  a,  y aunque  está  rota  en  el  arranque 
mismo  de  la  rama,  se  puede  juzgar  por  su  posición 
que  se  dirijía  hácia  afuera  horizontalmente  como  en 
el  Paraceros  fragilis.  La  corona  de  la  base  está 
casi  completamente  destruida,  pero  se  conoce  per- 
fectamente que  debía  ser  de  tamaño  considerable. 
Las  grandes  diferencias  que  separan  netamente  esta 
especie  del  Paraceros  fragilis,  es  su  tamaño  mu- 
chísimo mayor  y el  aplastamiento  considerable  del 
ramo  principal. 

Localidad.  — El  ejemplar  procede  de  las  exca- 
vaciones del  puerto  de  la  Plata,  en  donde  fué  en- 
contrado en  un  antiguo  paradero,  mostrando  el 
ejemplar,  en  su  superficie,  fuertes  surcos  transver- 
sales artificiales,  hechos  por  el  hombre  de  entonces. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Paraceros  fragilis  Amegii. 

(Pl.  XXXVIII,  fig.  7) 

Qervus  fragilis,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif. 

fos.  nuev.  etc.,  p.  11,  n°  14,  Febrero  de  1888. 
Cervus,  sp.  inédita,  n°  183,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif. fós.,  etc.,  p.  126,  a.  1880. 

Esta  especie  está  fundada  sobre  un  cuerno  largo 
pero  muy  delgado,  casi  completamente  cilindrico  en 
toda  su  extensión,  y de  superficie  con  pequeños 
surcos  longitudinales  apenas  marcados,  con  un  largo 
total,  á lo  menos  la  parte  existente,  de  40  centíme- 
tros en  línea  recta.  La  base  del  cuerno  tiene  19 
milímetros  de  diámetro,  y es  casi  completamente 
cilindrica.  La  corona  con  los  tubérculos  óseos  peri- 
féricos bien  pronunciados  formando  anillo  continuo, 
presenta  un  diámetro  de  3 centímetros.  A 52  milí- 


metros de  la  corona  ó base  sale  la  primera  ramifica- 
ción a dirijida  horizontal  mente  á la  izquierda  ; 105 
milímetros  mas  aniba  viene  la  segunda  ramificación 
6,  también  sobre  el  lado  izquierdo,  pero  cuya  direc- 
ción no  puede  determinarse  por  estar  rota  en  la 
base  ; en  este  punto  la  rama  principal  está  un  poco 
aplastada.  A partir  de  este  entroncamiento  el  cuer- 
no se  encorva,  dirijiéndose  hácia  arriba  hasta  que 
9 centímetros  mas  lejos,  sobre  el  mismo  lado,  sale 
otra  ramificación  mas  delgada,  dirijida  hácia  arri- 
ba c.  La  rama  principal  d está  rota  inmediatamente 
encima  de  esta  última  bifurcación,  de  modo  que  per- 
manece desconocida  la  forma  de  la  parte  superior. 
La  rama  principal  tiene  en  todo  su  largo  un  diáme- 
tro casi  uniforme  de  dos  centímetros  menos  en  las 
bifurcaciones  en  donde  es  un  poco  mas  ancha  y 
aplastada. 

Todo  el  cuerno  es  notable  por  ser  muy  delgado  y 
elegante,  haciendo  suponer  que  se  trata  de  una  es- 
pecie muy  pequeña  y muy  esbelta. 

Localidad. — Ha  sido  recojido  en  las  barrancas 
del  rio  de  Arrecifes. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  medio). 

Paraceros  vulneratus  n.  sp. 

(Pl.  XXXVII,  fig.  s) 

Esta  especie  está  representada  por  la  parte  proxi- 
mal  de  un  cuerno,  con  el  primer  mogote  y la  base 
desde  la  corona  hasta  la  primera  bifurcación,  pieza 
que  indica  la  existencia  de  una  especie  de  talla  inter- 
mediaria entre  la  del  Paraceros  ensenaclensis  y 
la  del  Paraceros  fragilis.  Difiere  de  la  primera 
especie,  además  de  su  tamaño  menor,  por  ser  me- 
nos aplastado,  casi  cilindrico,  y del  Paraceros  fra- 
gilis, independientemente  de  su  tamaño  considera- 
blemente mayor,  por  su  superficie  cubierta  de 
anchos  y profundos  surcos  longitudinales,  pero  sin 
que  la  superficie  muestre  verrugas  ni  asperosidades. 

El  círculo  ele  verrugas  que  forma  la  corona  ó base 
del  diente  es  poco  desarrollado.  La  base  del  cuerno 
inmediatamente  encima  de  la  corona,  es  casi  com- 
pletamente circular,  con  un  diámetro  de  28  milíme- 
tros. Un  poco  mas  arriba  disminuye  de  diámetro, 
para  aumentar  luego  notablemente  al  acercarse  á la 
primera  bifurcación,  cambiando  acá  la  forma  cilin- 
drica, en  cilíndrico-aplastada,  con  un  diámetro  ma- 
yor de  35  milímetros.  Esta  parte  del  cuerno  no  es 


UNGULADOS 


607 


completamente  derecha  sino  un  poco  arqueada,  y 
tiene  unos  10  centímetros  de  largo  en  donde  está 
rota  la  prolongación  principal,  desprendiéndose  á 
esta  altura  el  primer  mogote,  de  forma  muy  aplasta- 
da, de  superficie  casi  lisa,  que  se  dirijía  hacia  afue- 
ra y hácia  arriba,  sin  presentar  nuevas  bifurcaciones; 
este  mogote  era  bastante  largo,  pues  la  parte  exis- 
tente tiene  1 1 centímetros  de  longitud  en  donde 
está  roto,  conociéndose  que  se  prolongaba  todavía 
unos  cuantos  centímetros;  en  toda  esta  exteusion, 
conserva  un  grueso  casi  uniforme  de  22  milímetros 
de  diámetro  mayor  y 15  á 18  milímetros  de  diámetro 
menor. 

Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  sobre  las 
barrancas  del  rio  Lujan  cerca  de  la  Villa  del  mismo 
nombre. 

Horizonte.  — Piso  lujaueuse  de  la  formación 
pampeana. 

Paraceros  avius  Amegh. 

(Pl.  XXXVII,  fig.  3) 

Cervus  avius,  Ameghino,  Lista  de  las  especies  de  mamíferos 
fósiles  de  Monte  Hermoso,  p.  16.  n°  41,  Junio  de 
1888. 

Cervus  patachonicus,  Moreno,  Boletín  del  Museo  La  Plata. 
Informe  preliminar  de  los  progresos  del  Museo  du- 
rante el  primer  semestre  de  1888,  p.  13,  Julio  de 
1888  (nomen  nudum). 

Cervus  nvinor ! Moreno,  Ob.  y pág.  cit.  (nomen  nudum). 
Cervus  intermedius,  Moreno,  Ob.  y pág.  cit.  (nomen  nudum). 

Esta  especie  ha  tenido  uua  talla  algo  inferior  á la 
del  Cervus  'paludosas.  De  los  cuernos  solo  conoz- 
co fragmentos,  suficientes  sino  para  dar  de  ellos  una 
forma  exacta,  á lo  menos  para  determinar  que  no  se 
trata  de  un  Blastóceros  sino  de  un  representante 
del  género  Paraceros  tal  como  lo  he  definido.  Las 
partes  básales  son  casi  cilindricas,  con  grandes  aca- 
naladuras ó estrías  rugosas,  y con  un  diámetro  de 
3 á 4 centímetros.  Estas  estrías  ó acanaladuras  se 
vuelven  mas  raras  y mas  lisas  en  la  parte  distal,  hasta 
que  solo  se  conservan  sobre  los  costados,  pero  en 
reducido  número,  prolongándose  casi  hasta  las  ex- 
tremidades. Las  partes  distales  son  cilíndrico- 
aplastadas  particularmente  en  los  puntos  de  bifur- 
cación, como  lo  demuestra  muy  bien  uno  de  los 
fragmentos  que  he  hecho  figurar  en  la  lámina  37, 
figura  3. 


Es  esta  la  especie  argentina  de  ciervo,  mas  antigua 
que  me  sea  conocida. 

Localidad. — Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros 
de  Bahia  Blanca. 

Horizonte. — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Moreno,  posteriormente  á mi  primera  noticia  so- 
bre esta  especie,  ha  fundado  sobre  los  restos  proce- 
dentes de  la  misma  localidad,  tres  especies  distintas. 
La  primera,  que  llama  Cervus  patachonicus,  sobre 
base  de  cuernos  cilindricos  y con  estrías  rugosas, 
que  es  evidentemente  mi  Paraceros  avius,  atribu- 
yendo á la  misma  especie  un  metatarso  aislado,  lo 
que  es  difícil  de  probar. 

La  segunda  especie,  que  designa  con  el  nombre 
de  Cervus  minor  la  establece  sobre  fragmentos  de 
cuernos  cilíudrico-aplastados,  que  es  el  carácter  de 
los  del  Paraceros  avius  y pertenecen  evidentemente 
á la  misma  especie.  Menciona  también  como  del 
mismo  animal  un  húmero,  que  solo  por  voluntad 
intuitiva  sumamente  desarrollada  es  posible  deter- 
minar si  procede  de  la  misma  especie  que  un  frag- 
mento de  cuerno  de  ciervo  de  tal  ó cual  forma. 

Por  último  la  tercera  especie  que  llama  Cervus 
intermedius  reposa  solo  sobre  un  húmero  mas 
pequeño  que  el  que  supone  ser  de  Cervus  patacho- 
nicus, pero  mas  fuerte  ! ¡ Una  simple  exageración 
del  deseo  de  fundar  especies,  pero  que  redunda  en 
perjuicio  de  la  ciencia  embrollando  inútilmente  la 
sinonimia  y retardando  la  nomenclatura  ! 

Los  restos  de  cuernos  de  ciervos  procedentes  de 
Monte  Hermoso,  que  hasta  ahora  me  son  conocidos 
no  indican  mas  que  una  especie,  el  Paraceros 
avius,  y á ella  deben  referirse  todos  los  restos  de 
ciervos  procedentes  de  ese  yacimiento,  á lo  menos 
hasta  que  no  se  encuentren  partes  características  que 
permitan  distinguir  con  seguridad  otras  especies,  si 
ellas  realmente  existen,  lo  que  no  es  un  imposible, 
pues  donde  vivió  una,  bien  pudieron  existir  dos. 


BLASTOCEROS  gray. 

Gray,  Ann.  Mag.  Nat.  Hist.,  II  ser.,  t.  IX,  p.  427. 

Los  representantes  de  este  género  se  distinguen 
por  sus  cuernos  cilindricos,  ó poco  aplastados,  casi 


608 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


derechos,  cortos,  con  ramificaciones  regulares  á am- 
bos lados,  y la  primera  colocada  también  bastante 
arriba  de  la  base,  mas  ó menos  á un  tercio  de  la  al- 
tura. Estos  cuernos  son  poco  divergentes  y están  ca- 
si parados  en  la  cabeza. 


Blastóceros  campestris  Fr.  Cuv. 

Cervus  campestris,  Fr.  Cuvier,  Dict.  d.  se.  nat.,  t.  VII, 
p.  484,  1817. 

Desmarest,  Mammal.,  p.  444. 

Pr.  Wied,  Beitr.  et. , t.  II,  583-2. 

Rengger,  Sdugeth.,  Parag.,  350. 

Lichtenstein,  Darst,  etc.,  tb.  19. 

Wagner-Schreber,  Suppl. , t.  IV,  p.  369,  y t.  V,  3, 
p.  368-19. 

Burmeister,  Syst.  Ubers,  1. 1,  314, 2.  — Id.  Reise,  etc., 
t.  II,  p.  430-47. — Id.  Descr.  Phys.  etc.,  t.  III, 
p.  463. 

Cervus  leucogaster  (Goldfuss),  Schreber,  Sdugeth.  t.  V, 
p.  1127. 

Blastóceros  campestris,  Gray,  Ann.  Mag.  Nat.  Hist.,  II  ser., 
t.  IX,  p.  428. 

Gnazuti,  Azara,  Apunt.  etc.,  t.  I,  p.  41,  n°  5. 

Habita  casi  toda  la  extensión  de  la  República  al 

norte  del  Chubut. 


Blastóceros  campestris  fossilis 

(Pl.  XXXIX,  fig.  l) 

Cervus  pampaeus,  Bravard,  Catalogue  des  collect.  pal.  etc., 
1856.  — Catal.  des  esp.  foss.,  etc.,  1861. 

Cervus  campestris,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  etc.,  t.  I, 
p.  235. — Id.  Descr.  Phys.  de  la  Rep.  Arg.,  t.  II, 
p.  218.  — Id.  t.  III,  p.  467. 

Lund,  Blik  paa  Bras.  Dyreverden. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  124. 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata, 
t.  II,  p.  80. 

Los  restos  de  esta  especie  se  encuentran  con  fre- 
cuencia en  las  capas  cuaternarias  ó post-pampeanas 
de  la  provincia  de  Buenos  Aires,  y el  Dr.  Lund  ha 
señalado  sus  restos  en  las  cavernas  fosilíferas  del 
Brasil.  Con  todo,  no  hay  la  misma  seguridad  de  cpie 
haya  existido  durante  la  deposición  del  limo  pam- 
peano. Bravard  en  sus  listas  de  los  mamíferos  fósi- 
les del  país  cita  una  especie  de  ciervo,  que  denomi- 
na Cervus  pampeeus,  la  que,  según  afirma  Bur- 


meister  en  sus  diferentes  publicaciones,  es  idéntica 
al  Cervus  campestris  y agrega  que  existen  restos 
fósiles  en  el  Museo  que  son  absolutamente  idénticos 
á los  de  la  especie  actual. 

En  la  formación  pampeana,  existen  realmente  los 
restos  de  una  especie  de  ciervo  que  si  no  es  idénti- 
ca al  Cervus  campestris , es  á lo  menos  muy  pare- 
cida. He  examinado  de  ella  varias  partes,  y particu- 
larmente, cuernos  casi  enteros,  y no  les  he  encontra- 
do diferencia  con  los  de  la  especie  actual;  sin  embar- 
go, otras  partes  del  esqueleto  pudiera  muy  bien 
ser  que  no  presentaran  la  misma  concordancia  de 
formas. 

Por  esta  razón,  me  parece,  que  los  restos  fósiles 
de  ciervos  parecidos  al  Cervus  campestris  actual, 
deben  atribuirse  á la  especie  existente  solo  de  una 
manera  provisoria,  pero  no  como  un  hecho  positiva- 
mente adquirido. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  han 
encontrado  en  distintos  puntos  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  piálense  y piso  querandino  de 
la  formación  cuaternaria  ; y si  los  restos  que  se  en- 
cuentran en  la  formación  pampeana  son  de  la  misma 
especie,  su  aparición  remonta  hasta  el  piso  lujanen- 
se  de  la  formación  pampeana. 

Blastóceros  paludosus,  Cuv. 

Cervus  paludosas,  Cuvier,  Regne  animal,  t.  I,  p.  264. 

Pr.  Wied,  Beitr.,  etc.,  t.  II,  p.  580,  1. 

Rengger,  Sdugeth.  Parag.  344. 

Lichtenstein,  Darst.  neuer  Sdugeth.  Parag.  344. 

Wagner-Schreber.  Suppl.  IV,  367,  16,  y V,  367,  18. 

Pucheran,  Monogr.  des  cerfs,  etc.  Archiv.  d.  Mus., 
etc.,  VI,  p.  452,  1. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.,  I,  313,  1.  — Id.  Reise  d.  d. 
La  Plata,  Stat.,  t.  II,  430,  46.  — Id.  Descr.  Phys. 
etc.,  t.  III,  p.  460. 

Cervus  dichotomns,  Illiger,  Abh.  d.  Kon.  Akad.  z.  Berlín, 
phis.  el.,  1811,  p.  108  y 117. 

Blastóceros  paludosus  (Cuvier),  Gray,  Ann.  Nal.  Hist., 
II  ser.,  t.  IX,  p.  427. 

Guazupucú,  Azara,  Apunt.,  etc.,  t.  I,  p.  33,  n°  4. 

Habita  la  parte  nordeste  ribereña  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires,  las  provincias  de  Entre  Ríos  y 
Corrientes  y los  territorios  del  Chaco  y de  Mi- 
siones. 


UNGULADOS 


609 


Blastóceros  paludosus  fossilis 

(PI.  xxxvr,  fig.  5 y 6;  pl.  xxxix,  flg.  2) 

Cervus  af^nis  paludosus , Lund,  K.  Danske,  Vid.  Selsk.  Skr., 
vol,  IX,  p.  198,  a.  1842. 

Cervus  magnus,  Bravard,  Catal.,  etc. 

Gervais,  Zool.  et  Paléont.  Genérales,  ser.  1,  p.  133, 
a.  1867-69. 

Cervus  paludosus,  Burmeister,  Anal,  etc.,  1. 1,  p.  235. — Id. 

Descrip.  Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  467. 

Cariacus  paludosus,  Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm., 
part.  V,  p.  329,  1887. 

Los  restos  de  esta  especie  han  sido  señalados  en 
estado  fósil  primeramente  por  Lund  en  las  cavernas 
del  Brasil,  y luego  por  Bravabd  en  la  formación 
pampeana  de  Buenos  Aires,  quien  designó  sus  res- 
tos bajo  el  nombre  de  Cervus  magnus.  Según  Bur- 
meister,  los  restos  fósiles  de  esta  especie  que  se 
conservan  en  el  Museo  Nacional,  no  difieren  de  las 
partes  correspondientes  de  los  individuos  actuales 
de  la  misma  especie. 

Personalmente  he  recojido  numerosos  restos  re- 
feribles á esta  especie,  en  los  terrenos  cuaternarios, 
pero  muy  raras  veces  en  las  capas  de  la  formación 
pampeana.  Lvdekker,  menciona  restos  de  esta  espe- 
cie recojidos  por  Bravard  y conservados  en  el  Mu- 
seo Británico,  como  procedentes  de  la  formación 
pampeana. 

Localidad.  — Distintos  puntos  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Pisos  platense  y querandino  de 
la  formación  cuaternaria,  y piso  lujaneuse  de  la  for- 
mación pampeana. 

Blastóceros  azpeitianus  Amegh. 

(Pl.  XXXVIII,  flg.  6) 

Cervus  azpeitianus,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif. 
fos.  nuevos , etc.,  p.  11,  n°  16,  Febrero  de  1888. 

La  especie  está  fundada  sobre  un  cuerno  bastan- 
te incompleto,  al  que  le  falta  la  base  y parte  de  las  ra- 
mificaciones. El  trozo  existente  tieue  unos  40  cen- 
tímetros de  largo,  pero  entero  debía  ser  sin  duda, 
mucho  mas  considerable,  pues  en  su  parte  inferior 
se  enancha,  demostrando  que  acá  se  bifurcaba  dan- 
do origen  á una  rama  probablemente  del  mismo 


grueso  por  lo  menos  que  la  existente.  La  forma  de 
las  ramas  lo  mismo  que  la  disposición  de  las  bifur- 
caciones de  la  parte  existente,  demuestra  que  tenía 
bastante  afinidades  con  el  Blastóceros  paludosus, 
sin  que  sea  específicamente  idéntico,  pero  eviden- 
temente del  mismo  sub-género.  Sin  embargo,  una 
diferencia  considerable  entre  las  dos  especies  ac- 
tuales B.  campestris  y B.  paludosus  y el  Blastó- 
ceros azpeitianus  se  encuentra  en  la  superficie  de 
los  cuernos  délas  dos  primeras  especies,  cubierta 
de  grandes  verrugas  ó escrecencias  irregulares  que 
se  extienden  aunque  disminuyendo  de  tamaño  has- 
ta cerca  de  las  extremidades,  mientras  en  el  Blas- 
tóceros azpeitianus  la  superficie  del  cuerno  es  li- 
sa ó casi  lisa,  presentando  solo  acanaladuras  longi- 
tudinales poco  profundas,  que  si  bien  es  cierto  se 
presentan  también  en  el  B.  paludosus,  son  mas 
marcadas  y acompañadas  en  una  gran  extensión  por 
las  verrugas  mencionadas. 

La  disposición  de  las  ramas  tampoco  concuerda 
mucho  con  B.  paludosus,  pues  el  cuerno  de  este 
no  tiene  una  rama  como  la  a de  B.  azpeitianus  que 
se  desprende  de  la  parte  superior  para  dirijirse  ho- 
rizontalmente, pues  en  las  especies  actuales  se  di- 
rijen  todas  hácia  arriba.  También  el  punto  de  reu- 
nión de  las  ramas  a y 6 muestra  una  aplastadura  muy 
pronunciada  como  no  se  encuentra  parecida  en  las 
dos  especies  existentes. 

Por  otra  parte,  la  rama  principal  c de  la  parte  exis- 
tente del  cuerno  presenta  un  largo  tan  considerable 
que  no  tiene  nada  de  parecido  en  Blastóceros  pa- 
ludosus, en  el  cual  las  dos  ramas  principales  desde 
su  bifurcación  hasta  la  primera  ramificación  son  ex- 
cesivamente cortas,  pero  muy  gruesas,  mientras  la 
rama  mencionada  del  Blastóceros  azpeitianus  es 
relativamente  delgada,  puesto  que  solo  tiene  3 cen- 
tímetros de  diámetro.  También  el  punto  de  bifurca- 
ción de  la  rama  principal  ofrece  un  enanchamiento 
considerable  acompañado  de  un  aplastamiento  que 
siempre  falta  en  B.  paludosus. 

Es  de  sentir  que  no  exista  ni  la  base,  ni  una  so- 
la ramificación  con  su  extremidad  completa  : sin  em- 
bargo la  parte  existente  basta  para  demostrar  que 
se  trata  de  una  especie  particular  aliada  del  B. 
paludosus. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Juan  Ameghino  en  los  alrededores  de  la  Villa  de 
Lujan. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  el  mas  reciente). 


610 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ANTIFER  n.  gén. 

Los  representantes  de  este  género  se  distinguen 
con  facilidad  por  sus  cuernos  muy  grandes,  aplasta- 
dos todo  á lo  largo,  y fuertemente  enanchados  en  las 
bifurcaciones,  tomando  el  aspecto  de  los  del  reno  y 
del  Megaceros. 


Antifer  ultra  Amegh. 

(Pl.  XXXVIII,  fig.  2) 

Cervus  ultra,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fós. 
nuev.  etc.,  p.  14,  n°  22,  Febrero  de  1888. 

Solo  conozco  de  esta  especie  un  trozo  de  cuerno 
procedente  de  su  extremidad  distal,  que  por  sus 
enormes  dimensiones  indica  claramente  la  talla  con- 
siderable que  debió  tener  este  animal.  El  fragmento 
existente  del  cuerno,  apesar  de  que  le  falta  toda  la 
parte  proximal  en  una  longitud  que  aunque  no  se 
puede  apreciar  con  exactitud  parece  no  haber  sido 
pequeña,  tiene  en  línea  recta  sin  tomar  en  cuéntala 
fuerte  curvatura  que  presenta,  unos  55  centímetros 
de  largo,  yen  su  parte  mas  enanchada  a,  138  milí- 
metros de  diámetro  transverso.  La  parte  existente 
muestra  las  trazas  de  cuatro  ramificaciones,  coloca- 
das todas  sobre  el  mismo  plano  formado  por  el  ma- 
yor diámetro  de  la  rama  principal.  El  cuerno  es 
curvado  en  sentido  perpendicular  á su  mayor  diá- 
metro, de  modo  que  presenta  una  cara  cóncava  que 
era  probablemente  la  interna,  y la  otra  convexa,  sin 
duda  la  externa.  La  cara  cóncava  es  fuertemente 
acanalada ; la  cara  convexa  muestra  iguales  acanala- 
duras longitudinales  acompañadas  de  rugosidades 
en  forma  de  fuertes  tubérculos,  notándose  que  las 
acanaladuras  y crestas  longitudinales  son  mas  marca- 
das en  las  extremidades  que  en  el  cuerpo  principal 
del  cuerno.  Las  ramificaciones,  á lo  menos  las  de  la 
parte  existente,  están  colocadas  todas  sobre  un  mismo 
lado,  prolongándose  el  otro  en  un  borde  continuo, 
con  una  doble  curva,  la  que  afecta  el  conjunto  del 
trozo,  y otro  lateral  menos  pronunciada. 

La  parte  proximal  muestra  la  rotura  b,  que  indica 
la  prolongación  hácia  abajo  ; en  este  punto  la  rotu- 


ra presenta  un  ancho  de  67  milímetros  por  35  de  grue- 
so. Inmediatamente  hácia  arriba  en  c,  se  vé  la  base 
rota  de  una  ramificación  lateral,  sin  duda  alguna  la 
mas  grande,  pues  la  parte  esponjosa  del  interior  de 
la  rotura  ocupa  un  largo  de  66  milímetros,  siendo  el 
espesor  mínimo  en  esta  rotura  de  35  milímetros.  De 
la  base  inferior  de  esta  ramificación  á la  segunda 
hay  unos  24  centímetros,  en  cuyo  largo  muestra  el 
fragmento  su  máximo  desarrollo  en  anchura,  que 
empieza  hácia  abajo  inmediatamente  encima  del  ra- 
mo c con  unos  72  milímetros  de  ancho,  hasta  alcan- 
zar arriba  al  llegar  á la  segunda  ramificación  el  el 
ancho  máximo  de  138  milímetros  ya  mencionado. 
Esta  segunda  ramificación  es  como  el  resto  del  cuer- 
no ancha  y aplastada,  teniendo  al  principio  45  milí- 
metros de  ancho  por  30  de'espesor.  El  ramo  prin- 
cipal sedirije  hácia  arriba  con  un  ancho  de  64  mi- 
límetros, hasta  que  unos  1 1 centímetros  mas  arriba 
se  desprende  sobre  el  mismo  lado  otra  rama  rota  en  la 
base  e,  pero  que  sin  duda  era  la  continuación  prin- 
cipal, pues  la  rotura  tiene  un  ancho  de  62  milíme- 
tros. El  ramo  de  la  izquierda  que  forma  la  prolon- 
gación ininterrumpida  del  costado  g,  tiene  unos  20 
centímetros  de  largo,  siendo  igualmente  aplastado 
como  el  resto  de  cuerno  con  un  ancho  de  solo  34 
milímetros.  Este  cuerno  era  probablemente  del  lado 
izquierdo. 

Localidad. — Esta  pieza  notable  ha  sido  recoji- 
da  en  la  laguna  Adela,  en  la  provincia  de  Bueuos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


FURCIFER  gray. 


Gray.  Ánn.  Nat.  Hist.,  t.  IX,  p.  427. 

Los  representantes  de  este  género  se  distinguen 
fácilmente  de  todos  los  demás  ciervos  sud-america- 
nos,  por  sus  cuernos  divididos  en  la  base  ó poco 
encima  de  ella  en  dos  ramas  cortas  dirijidas  una  ade- 
lante y otra  atrás,  que  pueden  ó no  estar  á su  vez 
subdivididas. 


UNGULADOS 


611 


Furcifer  bisulcus  Molina. 

Cervus  chilensis,  Gay  y Gervais,  Ann.  de  Sci.  nat.,  III  ser. 
t.  IV,  p.  91,  a.  1846. 

Gay,  Fauna  chilena,  t.  I,  2 Atlas,  pl.  10  y 11. 

Pucheran,  Monog.  des  cerfs,,  Arch.  d.  Mus.,  t.  VI, 
p.  484. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  V,  382. 

Burmeister,  N ature , t.  IX,  p.  82. — Id.  Descr.  Phys. 
t.  III,  p.  462. 

Wiegman,  Arch.  f.  Naturg.,  t.  I,  p.  19,  1876. 

Cervus  antisiensis,  D’Orbigny,  Nouv.  Ann.  d\i  Mus.,  t.  III, 
p.  94. — Id.  Voy  age  dans  l’Amér.  Me'r.,  t.  IV,  Mam- 
mi  f.  , p.  26,  pl.  20. 

Pucheran,  Árchiv.  d.  Museum.,  t.  VI,  p.  467,  490. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  t.  IV,  p.  384,  y t..  V, 
p.  387,  27. 

Tschüdi.  Fauna  peruana,  t.  I,  p.  241,  tb.  18. 
Capreolus  leucotis,  Gray,  Ann.  ofNat.  Hist.,  II  ser.,  1.  VI, 
p.  224.  — Id.  Proceed.  Zool.  Soc.,  1849,  p.  64, 
pl.  12. 

Furcifer  Huamel,  Gray,  Ann.  of  Nat.,  Hist.,  t.  IX,  p.  427, 
Furcifer  antisiensis , Gray,  Ann.  of.  Nat.  Hist.,  t.  IX. 

p.  427.  — Id.  Proceed.  Zool.  Soc.,  1869,  p.  496. 
Hamela  leucotis,  en  Ann.  Magas.  Nat.  Hist.,  V ser.,  t.  X, 
p.  446,  y t.  XI,  p.  214. 

Philippi  en  Arch.  f.  Naturg.,  t.  I,  p.  46,  1870.  — Id. 
Revista  cient.  y liter. , 1873,  p.  380. 

Cervequus  andicus , Lesson,  Nouv.  tabl.  d.  Regn.  anim.,  Ma- 
mmif.,  p.  173. 

Equus  bisulcus,  Molina,  Sagg.  etc.,  2a  ed.,  p.  262. — Id. 
trad.  españ.,  t.  I,  p.  364. 

Habita  toda  la  región  occidental  de  la  República 
que  limita  con  la  Cordillera  de  los  Andes. 

Furcifer  bisulcus  fossilis 

Branco,  Ueber  eine  fossile  Sciugethier- fauna,  etc.,  1884. 

No  se  conoce  fósil  en  la  República  Argentina, 
pero  Rranco  cita  sus  restos  entre  los  fósiles,  apa- 
rentemente no  de  una  época  muy  remota,  que  se 
encuentran  en  el  yacimiento  de  Punin,  enRiobamba, 
en  la  República  del  Ecuador. 

Furcifer  sulcatus  Amegii. 

(Pl.  XXXIX,  fig.  3) 

Cervus  sulcatus,  Ameghino,  Catal.  de  la  Prov.  de  B.  A.  en 
la  Exp.  Cont.  Sud.  Am.,  p.  40,  a.  1882,  (nomen 


nuduinj.  — Id.  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fós. 
nuev.,  etc.,  p.  13,  n°  20,  Febrero  de  1888. 

Cervus,  sp.  inédita,  n°  184,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los 
mamif.  fós.  etc.,  p.  126,  a.  1880. 

Especie  fundada  sobre  un  cuerno  desgraciadamen- 
te incompleto,  pero  que  basta  para  conocer  procede 
de  una  especie  particular  cuyos  cuernos  eran  sim- 
plemente bifurcados  como  los  del  Huemul,  pero 
distintos  de  los  de  este,  sobre  todo  por  empezar  la 
bifurcación  inmediatamente  encima  de  la  base, 
mientras  en  el  Huemul  solo  empieza  unos  2 ó 3 cen- 
tímetros mas  arriba.  Además,  las  ramas  son  relati- 
vamente mas  largas  y mas  delgadas,  y con  una  di- 
rección uu  poco  distinta.  La  protuberancia  frontal 
de  donde  sale  este  cuerno,  existe  en  parte  en  el 
ejemplar  que  examino  y tiene  inmediatamente  deba- 
jo de  la  corona  un  diámetro  de  solo  3 centímetros. 
El  círculo  de  protuberancias  óseas  que  forma  la  co- 
rona está  completamente  destruido,  pero  inmediata- 
mentente  encima  de  ella  la  base  del  cuerno  es  muy 
comprimida  literalmente  dirijiendo  su  mayor  diáme- 
tro de  adelante  hácia  atrás,  para  dar  así  principio  á 
la  bifurcación  de  ambas  ramas  que  ya  se  separan  la 
una  de  la  otra  á solo  3 centímetros  de  la  base,  mien- 
tras en  el  Huemul  la  división  se  efectúa  recien  á los 
6 centímetros  de  la  corona.  Esta  parte  basal  del 
cuerno,  debajo  de  la  bifurcación,  inmediatamente 
encima  de  la  corona,  tiene  4 centímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior  y solo  3 centímetros  de  diáme- 
tro transverso.  La  rama  anterior,  la  mas  pequeña, 
tiene  unos  2 centímetros  de  diámetro,  y se  dirije 
liácia  adelante  y hácia  arriba,  formando  con  la  rama 
posterior  un  ángulo  bastante  mas  abierto  que  en  el 
Huemul;  la  parte  existente  de  esta  ramificación  tie- 
ne 9 centímetros  de  largo,  pero  está  rota  sin  que  á 
esa  altura  haya  disminuido  mucho  su  diámetro  lo 
que  prueba  que  sin  duda  debía  prolongarse  todavía 
varios  centímetros. 

La  rama  posterior  casi  cilindrica,  tiene  unos  23  mi- 
límetros de  diámetro  cerca  de  su  separación  de  la 
rama  anterior,  y se  dirije  hácia  atrás  y hácia  arriba 
formando  luego  una  curva  para  inclinarse  un  poco 
adelante.  La  parte  existente  de  esta  ramificación 
tiene  1 7 centímetros  de  largo,  en  donde  está  rota,  pero 
como  en  esta  altura  apenas  ha  disminuido  su  diáme- 
tro en  unos  3 milímetros,  ni  hay  allí  trazas  de  Ja 
desaparición  de  los  surcos  longitudinales  que  pre- 
senta en  la  superficie,  se  deduce  con  bastante  segu- 
ridad que  debía  prolongarse  todavía  unos  10  centí- 


612 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


metros  por  lo  menos ; esta  misma  ramificación 
posterior  raramente  pasa  en  el  Huemul  de  16  cen- 
tímetros de  largo.  Pero  por  las  medidas  indicadas, 
una  diferencia  notable  aparece  entre  ambas  espe- 
cies, en  el  diámetro  de  las  ramificaciones  según  la 
altura  en  que  se  examinan.  En  efecto,  en  el  Huemul 
ambas  ramas  al  separarse  son  muy  gruesas,  disminu- 
yendo rápidamente  de  diámetro  hácia  arriba,  mien- 
tras en  el  F.  sulcntus , el  diámetro  de  la  base  de  las 
ramas  se  conserva  casi  invariable  en  un  trecho  con- 
siderable. 

Todo  el  largo  del  cuerno  del  Furcifer  sulcatus, 
es  recorrido  longitudinalmente  por  un  crecido  núme- 
ro de  surcos  y aristas,  que  le  dan  un  cierto  parecido 
con  el  Huemul,  pero  presentando  mas  uniformidad, 
y sin  que  tengan  el  excesivo  desarrollo  en  la  base 
que  muestran  en  la  especie  existente. 

Localidad.  — Ha  sido  recojido  en  las  orillas  del 
rio  de  Areco  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 

Kurcifer  selenítieus  Amegh. 

(Pl.  XXXIX,  fig.  4) 

Cervus  seleniticus , Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif. 
fós.  nuevos,  etc.,  p.  14,  n^l,  Febrero  de  1888. 

Esta  especie  está  fundada  sobre  gran  parte  del 
cráneo,  con  casi  todas  las  muelas  y ambos  cuernos 
rotos  en  la  base,  pero  conservándose  intacta  la  rama 
basal  anterior  de  cada  uno.  Así,  aunque  no  se  conoce 
la  forma  de  los  cuernos  enteros,  la  parte  existente 
basta  para  demostrar  que  se  trata  de  una  especie  de 
caractéres  muy  particulares. 

El  cráneo  es  de  un  animal  relativamente  pequeño, 
aunque  bastante  mayor  que  el  del  Cervus  campes- 
iris , pero  los  cuernos  son,  en  la  base,  de  un  grueso 
excesivo  en  proporción  del  tamaño  del  cráneo.  La 
corona  ó círculo  de  protuberancias  óseas  que  rodea 
la  base  de  cada  cuerno  es  tan  desarrollada  como  en 
el  Huemul,  presentando  un  diámetro  de  5 centíme- 
tros. Inmediatamente  encima  de  la  corona  la  base  se 
comprime  transversalmente,  extendiéndose  en  senti- 
do longitudinal  para  formar  la  bifurcación  que  se  pue- 
de decir  parte  desde  la  base,  puesto  que  ambas  ramas 
se  separan  á una  distancia  de  solo  4 centímetros  de 
la  corona.  Esta  parte  basal  tiene  un  diámetro  ántero- 
posterior  de  4 centímetros  y solo  25  milímetros  de 


diámetro  transverso,  mostrando  en  la  superficie  al- 
gunas verrugas  y aristas  longitudinales,  menos  apa- 
rentes á medida  que  se  alejan  de  la  base. 

La  rama  principal  que  se  dirijía  hácia  atrás  está 
rota  por  desgracia  casi  inmediatamente  después  de 
la  bifurcación,  quedando  así  su  forma  por  conocer. 
En  cambio  el  ramo  anterior  está  intacto  ; este  ramo 
basal  bastante  grueso  y largo,  presenta  varias  aris- 
tas longitudinales  menos  aparentes  hácia  arriba,  has- 
ta que  desaparecen  completamente  cerca  de  la  punta. 
Estos  mogotes  oculares  se  dirijen  primeramente  há- 
cia adelante  y hácia  afuera  por  un  espacio  de  13  á 14 
centímetros,  encorvándose  luego  fuertemente  hácia 
adentro  y hácia  atrás  formando  ambos  encima  de  la 
cabeza  una  gran  media  luna.  Estas  ramas  anterio- 
res, tienen  en  línea  recta  sin  tomar  en  cuenta  la 
curvatura,  20  centímetros  de  largo. 

La  protuberancia  frontal  que  sostiene  cada  cuerno 
es  en  proporción  del  tamaño  del  cráneo  sumamente 
gruesa,  pues  tiene  32  milímetros  de  diámetro  ántero 
posterior  y 30  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  hueso  frontal  en  su  parte  posterior  se  levanta  á 
una  altura  considerable,  sin  ejemplo  que  se  le  pue- 
da comparar  en  ninguna  de  las  especies  que  me  son 
conocidas,  para  bajar  luego  hácia  adelante  formando 
un  plano  inclinado  sumamente  rápido  que  concluye 
en  su  parte  anterior  en  un  plano  fuertemente  depri- 
mido. La  sutura  lambdoideaes  de  una  complicación 
inusitada,  lo  mismo  que  la  parte  posterior  de  la  su- 
tura metópica,  pero  esta  se  vuelve  mas  simple  hácia 
adelante,  levantándose  ambos  frontales  sobre  la  línea 
mediana  hasta  formar  una  fuerte  cresta  ó protuberan- 
cia longitudinal  que  desaparece  hácia  adelante  en  la 
parte  deprimida  del  frontal.  El  espacio  comprendido 
entre  ambas  protuberancias  frontales  destinadas  á 
sostener  los  cuernos  es  todavía  mas  estrecha  que  en 
el  Cervus  campestris , que  es  una  especie  de  ta- 
maño bastante  mas  pequeño. 

La  parte  posterior  del  cráneo  detrás  de  los  fronta- 
les es  proporcionalmente  mas  estrecha  y mas  larga 
que  en  ninguna  de  las  especies  sud-americanas  exis- 
tentes. Las  crestas  temporales  no  forman  una  línea 
semi-circular,  angosta  y regular  como  es  la  regla,  sino 
crestas  ó aristas  elevadas,  anchas  é irregulares,  que 
limitan  un  espacio  de  solo  unos  25  milímetros  de  an- 
cho en  su  parte  mas  estrecha,  siendo  así  proporcio- 
nalmente mas  angosto  que  en  el  Cervus  campestris, 
separándose  también  en  esto  mucho  del  Huemul, 
que  tiene  este  espacio  muy  ancho,  como  también  to- 
da la  parte  anterior  del  cráneo.  El  espacio  compren- 


UNGULADOS 


613 


elido  entre  ambas  crestas  temporales,  es  deprimido 
en  su  parte  posterior  con  una  pequeña  cresta  sagital 
que  empieza  hacia  adelante  en  una  pequeña  protube- 
rancia, y termina  hacia  atrás  en  la  cresta  occipital 
que  es  muy  elevada.  La  sutura  entre  los  parietales  y 
el  occipital  es  tan  complicada  como  la  que  separa  los 
parietales  de  los  frontales. 

La  parte  superior  del  occipital  forma  una  protube- 
rancia ancha  y elevada  que  se  inclina  hácia  atrás  for- 
mando luego  una  ancha  cresta  descendente  sobre  el 
agujero  occipital,  mientras  que  sobre  los  lados  se 
prolonga  para  formar  la  cresta  occipital,  ancha,  ele- 
vada é igualmente  muy  inclinada  hácia  atrás. 

El  llano  occipital  en  proporción  del  tamaño  de  la 
parte  posterior  del  cráneo  es  ancho,  pero  bajo,  no 
presentando  mas  particularidad  que  una  fuerte  con- 
cavidad de  sus  partes  laterales. 

Examinando  el  cráneo  de  lado,  lo  que  llama  inme- 
diatamente la  atención  es  el  tamaño  considerable 
de  las  órbitas,  y la  gran  profundidad  de  las  fosas 
lacrimales. 

La  base  del  cráneo  está  demasiado  gastada  y en- 
foscada para  que  se  puedan  apercibir  en  ella  algunos 
caractéres  distintivos.  Sin  embargo,  existen  todavía 
casi  todas  las  muelas,  las  que  por  su  desgastamiento 
considerable  denotan  pertenecer  á un  individuo  ya 
bastante  viejo.  Los  verdaderos  molares  presentan 
una  corona  casi  cuadrada,  sin  vestigios  en  el  lado 
interno  del  tubérculo  accesorio  mas  ó menos  grande 
que  se  encuentra  en  los  molares  superiores  de  los 
ciervos.  Por  este  carácter  el  Furcifer  seleniticus 
difiere  muchísimo  del  Cervus  tuberculatus. 


Dimensiones 


, , í ántero-posterior 0m0085 

Diámetro  del  p.  * \ transverso 0.006 

, , , , . ( ántero-posterior 0.0085 

Diámetro  del  p.  - , n nrir. 

_ , , , , , ( ántero-posterior 0.008 

Diámetro  del  p.  — i . A nirv 

, . , ( ántero-posterior 0.012 

Diámetro  del  m.A  ! , n A1C1 

( transverso 0.012 

, , , „ ( ántero-posterior 0.013 

Diámetro  del  m.  ¡ transyerso 0.013 

Diámetro  del  m.  A \ f^ro-posterior 0.013 

(transverso 0.011 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  seis  muelas  supe- 
riores  0.070 

. . , . . , , , (p.í 0.027 

Ancho  del  paladar  entre  los  i , 

Ancho  del  espacio  comprendido  entre  ambas  protuberan- 
cias frontales,  en  la  base 0.034 

Ancho  de  los  frontales  al  nivel  de  las  protuberancias  fron- 
tales  0.083 


Ancho  máximo  del  frontal  en  la  parte  posterior  de  las  ór- 
bitas  0.098 

Ancho  mínimo  de  la  frente  entre  las  órbitas 0.075 

Í ántero-posterior. . 0.051 

transverso 0.046 

Ancho  máximo  del  cráneo  entre  los  parietales 0.066 

Diámetro  transverso  del  llano  occipital  encima  del  agujero 

occipital 0.070 

Diámetro  vertical  del  llano  occipital  de  la  parte  superior 
del  supra-occipital  á la  parte  superior  del  agujero  occi- 
pital   0 ■ 04D 

Longitud  del  plano  superior  del  cráneo  comprendido  de- 
trás del  frontal 0 . 068 


Localidad.  — He  descubierto  este  cráneo  sobre 
las  barrancas  del  rio  Lujan,  cerca  de  Olivera. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


EPIEURYCER0S  n.  gén. 


Cuernos,  cortos  y anchos,  formados  por  una  lá- 
mina ósea  en  forma  de  abanico,  que  se  enancha  in- 
mediatamente encima  de  la  corona,  para  terminar 
en  un  borde  delgado  del  que  salen  cuatro  ó cinco 
puntas,  poco  marcadas. 


Epieuryceros  truncus  n.  sp. 

(Pl.  XXXVIII,  fig.  1) 

La  especie  me  es  conocida  por  un  cuerno  casi 
entero,  aunque  en  bastante  mal  estado,  pero  de  una 
forma  tan  peculiar  que  no  es  posible  confundirlo 
con  los  de  ninguna  otra  especie.  El  trozo  existente 
tiene  unos  14  centímetros  de  largo,  y cuando  en- 
tero no  debía  tener  mas  de  20  ó 22  centímetros. 

La  base  es  casi  circular  y de  unos  4 centímetros 
de  diámetro,  pero  inmediatamente  arriba  de  la  co- 
rona se  enancha  de  una  manera  considerable,  alcan- 
zando un  diámetro  ántero-posterior  de  mas  de  9 
centímetros,  debido  sobre  todo  al  borde  anterior 
que  se  dirije  hácia  adelante,  en  donde  debía  terminar 
un  mogote  ó prolongación  ocular  muy  corto,  como 
lo  indica  muy  bien  la  parte  existente  que  se  adel- 
gaza rápidamente  demostrando  que  por  esta  parte 
no  se  extendía  mucho  hácia  adelante.  El  borde  pos- 
terior se  extiende  formando  una  línea  casi  recta,  por 
un  espacio  de  1 4 centímetros  en  donde  empieza  á 


614 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


adelgazarse,  probando  que  apenas  podía  prolongarse 
6 ó 7 centímetros  de  mas,  formaudo  en  su  parte 
distal  una  prolongación  de  5 centímetros  de  ancho, 
y de  solo  2 de  espesor  máximo,  que  debía  terminar 
probablemente  en  dos  puntas  muy  cortas.  Entre 
esta  extremidad  posterior  y el  borde  anterior,  se 
extiende  un  borde  delgado,  casi  en  todas  partes 
destruido,  pero  del  que  existe  todavía  un  pequeño 
trozo  intacto,  que  forma  una  curva  entrante  que 
demuestra  existía  acá  otra  prolongación  muy  corta. 
La  forma  del  cuerno  entero  está  restaurada  en  la 
figura  1 a,  de  la  lámina  38,  y seguramente  el  objeto 
entero  no  podía  diferir  mucho  de  esta  restauración, 
que  está  indicada  por  los  contornos  de  la  pieza. 

El  borde  posterior,  es  después  de  la  base,  la 
parte  mas  gruesa ; empieza  en  su  extremidad  pro- 
ximal  con  un  grueso  de  4 centímetros  y disminuye 
luego  progresivamente  hasta  la  extremidad  distal. 

La  parte  interna  de  esta  lámina,  forma  una  su- 
perficie con  fuertes  estrías  longitudinales,  que 
presenta  hácia  el  centro  á pocos  centímetros  de  la 
base  una  fuerte  concavidad. 

La  cara  externa  es  casi  plana,  con  unos  pocos 
surcos  longitudinales,  y con  una  fuerte  depresión,, 
ancha  y de  fondo  cóncavo,  que  corre  á lo  largo  del 
borde  posterior,  el  que  presenta  a su  vez  una  línea 


longitudinal  de  verrugas,  las  únicas  que  existen  en 
toda  la  superficie  del  cuerno. 

Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  en  los  tra- 
bajos del  puerto  de  La  Plata,  en  la  Ensenada. 

Horizonte. — Piso  enseuadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Sobre  las  relaciones  de  parentesco  y descenden- 
cia de  los  Cérvido e sud-americanos,  no  es  posible 
todavía  avanzar  nada  de  preciso,  pues  si  bien  algu- 
nos géneros  como  Blastóceros  y Coassus  presen- 
tan afinidades  con  el  Cariacus  de  Norte  América, 
ciertos  géneros  fósiles  parecen  tener  mayores  afini- 
dades con  formas  del  antiguo  continente.  Por  otra 
parte,  por  lo  que  concierne  á las  cuestiones  de  des- 
cendencia, teóricamente  se  puede  determinar  que 
el  tipo  mas  primitivo  de  todos  los  conocidos  es  el 
del  Coassus,  y sin  embargo,  es  el  que  hasta  ahora, 
á lo  menos  aparentemente,  aparece  en  tiempos  mas 
recientes.  El  gran  desarrollo  de  los  ciervos  durante 
la  formación  pampeana,  nos  prueba  que  debemos 
buscar  su  filiación  en  épocas  mas  remotas,  en  los 
terrenos  pre-pampeanos,  de  la  época  miocena,  de 
los  que  hasta  ahora  no  conocemos  casi  nada  que  se 
refiera  á esta  familia. 


AlXTILOPIDAE 


Se  distinguen  de  los  Cervidse  por  la  ausencia  constante  délos  caninos  superiores,  y por  los  cuernos,  que 
existen  en  ambos  sexos,  siendo  persistentes,  formados  por  un  prolongamiento  óseo  de  los  frontales,  dere- 
cho ó vuelto  en  espiral,  que  termina  en  punta,  y contiene  en  su  interior  un  considerable  número  de 
pequeñas  cavidades  ; este  eje  óseo  está  cubierto  por  un  estuche  córneo  que  lo  envuelve  hasta  la 
base. 

No  se  conoce  hasta  ahora  mas  que  un  género  de  la  República  Argentina,  que  ha  recibido  el  nombre  de  Pla- 
tatherium.  Los  antílopes,  no  tienen  en  la  actualidad  representantes  en  Sud-América.  No  dejó  así  de  causar 
sorpresa,  cuando  Luxn  hace  cerca  de  medio  siglo,  anunciaba  el  hallazgo  de  un  representante  de  la  familia  de 
los  Antilopidse  como  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil,  sobre  cuyos  restos  fundó  un  nuevo  género  que  designó 
con  el  nombre  de  Leptotherium,  reconociendo  de  él  dos  especies,  una  que  llamaba  Leptotherium  ma- 
jus  y la  segunda  Leptotheriumminus.  Pero  mas  tarde,  el  autor  reconoce,  que  no  es  siempre  fácil  dis- 
tinguir los  restos  de  verdaderos  antílopes,  de  los  que  pertenecieron  á representantes  de  la  familia  de  los 
Cervidse  y concluye  por  atribuir  el  pretendido  antilopino  llamado  Leptotherium  á un  representante  del 
género  Cervus,  pero  sin  ilustrarnos  sobre  la  especie  de  este  último,  aunque  de  su  disertación  deja  entre- 
ver que  se  trataba  probablemente  de  ciervos  con  cuernos  simples  ó formados  por  una  simple  daga,  que 
constituyen  el  sub-género  Coassus. 

Otros  restoslos  atribuyó  á un  verdadero  antílope,  que  denominó  Antílope  Maquinensis,  que  también 
con  razón  ó no,  ha  sido  considerado  á su  vez  como  una  especie  de  ciervo. 


UNGULADOS 


615 


Sin  embargo,  sería  hoy  difícil  negar  que  no  hayan  existido  en  Sud-América,  animales  de  la  familia  de  los 
antílopes,  pues  aunque  escasas,  se  conocen  piezas  que  no  permiten  abrigar  dudas  al  respecto. 

En  1874,  descubría  cerca  de  Mercedes,  fragmentos  de  cuernos  acompañados  de  algunos  grandes  huesos 
que  me  parecieron  proceder  de  un  animal  muy  parecido  al  buey,  sobre  todo  por  los  fragmentos  de  cuer- 
nos acribillados  de  cavidades  en  forma  de  celdas,  designando  provisoriamente  el  animal  con  el  nombre  de 
Bos  pampaeus. 

En  1880,  al  redactar  conjuntamente  con  el  Dr.  H.  Gerv ais  nuestro  catálogo  de  los  mamíferos  fósiles  de 
Sud-América,  tuvimos  ocasión  de  examinar  restos  parecidos.  Sobre  fragmentos  de  cuernos  nos  pareció  re- 
conocer un  antílope,  que  designamos  con  el  nombre  de  Antílope  argentina,  mientras  que,  sobre  otras  par- 
tes de  un  esqueleto  que  denotaba  un  animal  de  grandes  dimensiones,  fundamos  un  nuevo  género  que  desig- 
namos con  el  nombre  de  Platatherium. 

Todos  estos  restos  proceden  indudablemente'de  animales  déla  familia  de  los  Antílopes,  y probablemen- 
te de  un  mismo  género,  el  Platatherium,  que  parece  haber  sido  muy  escaso,  y al  que  deben  referirse,  á 
lómenos  provisoriamente,  todos  los  restos  fósiles  considerados  como  de  Bos  ó de  Antílope,  encontrados  en 
Sud-América . 


PLATATHERIUM  n.  gerv.  y ameghino- 

II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  130, 
a.  1880. 

Ha  sido  este  un  animal  de  gran  talla,  provisto  de 
cuernos  derechos  como  la  generalidad  de  los  antí- 
lopes, con  muelas  inferiores  muy  comprimidas,  de 
corona  elevada,  y los  verdaderos  molares  con  una 
columna  vertical  elevada  en  el  surco  interlobular 
externo. 

Platatherium  pampseum  Amegh. 

(PI.  xxxviii,  fig.  2 y 4| 

Bos  pampaeus,  Ameghino,  Journal  de  Zoologie,  p.  527, 
a.  1875,  (nomen  nudum). 

Antílope  argentina,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf. 
fós.  etc,,  p.  130,  1880. 

Platatherium  niagnum,  H.  Gervais  y Ameghino,  Ob.  y pág. 
cit. 

En  las  colecciones  del  Museo  de  Paris,  se  con- 
serva de  este  animal,  la  extremidad  de  un  cuerno, 
una  rama  de  mandíbula  inferior,  la  cadera  y algu- 
nos huesos  de  los  miembros,  recojidos  por  Fran- 
cisco Seguin  en  la  provincia  de  Bueuos  Aires. 

El  fragmento  de  cuerno,  que  es  el  que  nos  sir- 
vió de  base  para  establecer  la  existencia  de  la  An- 


tílope argentina,  es  un  trozo  de  la  extremidad 
que  solo  tiene  unos  seis  ó siete  centímetros  de 
largo  y un  diámetro  en  la  parte  rota,  de  un  po- 
co mas  de  dos  centímetros.  Este  fragmento,  por  las 
cavidades  irregulares  que  presenta  en  todo  su  in- 
terior, poco  desarrolladas  y alargadas  en  sentido 
longitudinal,  por  su  forma  circular,  por  su  direc- 
ción completamente  recta,  y por  su  terminación  en 
punta  aguda,  no  permite  ser  atribuido  mas  que  á un 
animal  del  grupo  délos  antílopes. 

Después  de  este  fragmento,  la  pieza  de  mayor 
importancia  que  se  conserva,  es  una  rama  izquier- 
da de  la  mandíbula  inferior,  de  un  animal  todavía 
bastante  joven.  Esta  pieza  muestra  adelante  el  p.  ^ 
persistente  que  recien  sale  fuera  del  alveolo,  los 
dos  últimos  dientes  de  la  primera  dentición,  deba- 
jo de  los  cuales  se  ven  surjir  los  premolares  persis- 
tentes que  deben  reemplazarlos,  y atrás  de  estos  se 
ven  las  tres  muelas  verdaderas  de  la  dentición  per- 
sistente, de  las  que,  la  última  no  ha  completado  to- 
davía su  desarrollo.  Esta  série  dentaria  ocupa  un  es- 
pacio longitudinal  de  un  poco  mas  de  1 5 centíme- 
tros, pero  cuando  todas  las  muelas  persistentes 
hubieran  alcanzado  su  completo  desarrollo,  la  sé- 
rie dentaria  completa  de  las  seis  muelas  inferio- 
res debía  ocupar  un  espacio  longitudinal  de  165 
milímetros,  lo  que  indica  un  animal  comparable  á 
una  de  las  mas  grandes  especies  del  género  Bos. 

Los  premolares  persistentes,  que  recien  empie- 
zan á aparecer  debajo  de  las  muelas  de  la  primera 
dentición,  no  permiten  ninguna  observación  de  im- 
portancia. 


616 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  primera  muela  desarrollada,  es  la  penúltima 
de  la  dentición  de  leche,  ya  muy  gastada  y por  caer; 
tiene  18  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
y 10  milímetros  de  diámetro  transverso.  La  corona 
muestra  una  gran  escotadura  ó pliegue  entrante  so- 
bre el  lado  interno,  situado  mas  ó menos  en  su  tér- 
cio  anterior. 

El  diente  siguiente  es  la  última  muela  caediza,  de 
gran  tamaño  y trilobada  al  lado  externo,  con  cua- 
tro pliegues  de  esmalte  externos  que  penetran  en  la 
corona.  Esta  muela,  un  poco  gastada  sobre  el  lado 
interno,  tiene  21  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y 13  milímetros  de  diámetro  transverso. 

El  m.  -j  completamente  desarrollado,  es  un  dien- 
te bilobado  por  un  surco  ancho  y profundo  al  lado 
externo,  de  cuyo  fondo  se  levanta  una  columna  ver- 
tical, circular,  que  llega  hasta  la  corona,  en  donde 
es  atacada  por  la  masticación,  pero  conservando  el 
círculo  de  esmalte  independiente  del  que  envuelve 
la  muela.  Sobre  el  lado  interno  muestra  una  depre- 
sión muy  profunda,  pero  ancha,  que  separa  dos  co- 
lumnas convexas,  de  la  que  la  anterior  tiene  una 


pequeña  arista  sobre  la  parte  posterior,  formando 
también  arista  los  dos  ángulos  interno  anterior  y 
posterior.  La  corona  tiene  23  milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior,  y 12  milímetros  de  diámetro 
transverso.  La  parte  de  la  muela  que  sale  fuera  del 
alveolo,  tiene  25  milímetros  de  alto,  y la  columna 
accesoria  externa  3 milímetros  de  diámetro. 

El  m.  j es  de  la  misma  forma,  con  la  única  dife- 
rencia de  la  columna  externa  que  es  estiliforme  y 
no  pasa  de  la  base  de  la  corona,  pero  probablemente 
con  la  edad  alcanzaba  también  la  superficie  mastica- 
toria. La  corona  tiene  34  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 12  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

El  m.  no  ha  alcanzado  todavía  su  completo  de- 
sarrollo no  presentando  aún  visible  el  lóbulo  poste- 
rior. 

Localidad.  — Estos  restos  se  han  encontrado  en 
la  provincia  de  Buenos  Aires,  pero  ignoro  el  punto 
mismo  de  dónde  han  sido  extraídos. 

Horizonte.  — Parte  superior  de  la  formación 
pampeana. 


AMBLYPODA 


Es  este  un  orden  de  mamíferos  ungulados  primitivos,  que  alcanzó  su  gran  desarrollo  en  los  primeros 
tiempos  de  la  época  terciaria,  y desapareció  antes  del  fin  de  la  época  eocena. 

Se  conocen  unos  pocos  representantes  del  eoceno  de  Francia  y de  Inglaterra,  pero  en  Norte-América  al- 
canzaron un  desarrollo  extraordinario. 

Todos  los  géneros  hasta  ahora  conocidos  se  caracterizan  por  tener  cinco  dedos  en  cada  pié.  En  el  pié 
anterior  los  huesos  internos  del  mesocarpo  están  colocados  en  série  lineal  con  los  del  metacarpo,  el 
lunar  está  sostenido  por  el  maguo  y el  unciforme,  y en  el  pié  posterior  el  cuboides  se  articula  con  el  cal- 
cáneo y el  astrágalo  presentando  los  huesos  del  tarso  alternados.  Los  piés  son  cortos  y plantigrados,  con  el 
astrágalo  aplastado  y con  la  ranura  superior  en  forma  de  polea  apenas  acentuada. 

El  cráneo  se  distingue  por  una  cavidad  cerebral  sumamente  pequeña,  con  dientes  siempre  esmaltados, 
generalmente  trituberculares,  á menudo  con  formidables  defensas  superiores  producidas  por  un  gran 
desarrollo  de  los  caninos.  Proceso  post-glenóides  siempre  presente. 

Se  han  encontrado  algunos  representantes  de  este  orden  en  los  terrenos  eocenos  de  la  República  Ar- 
gentina, pero  hasta  ahora  no  en  gran  abundancia. 

Este  gran  grupo,  fundado  por  el  profesor  Cope,  lo  divide  el  mismo  autor  en  tres  órdenes  ó sub-órdenes 
que  distingue  de  este  modo: 

Astrágalo  sin  cabeza,  fémur  sin  trocánter  tercero,  incisivos  superiores  ausentes. 

Dinocerata. 


UNGULADOS 


617 


Astrágalo  sin  cabeza,  fémur  con  trocánter  tercero,  incisivos  superiores  presentes. 


Pantodonla. 


Astrágalo  con  cabeza,  fémur  con  trocánter  tercero,  incisivos  superiores  presentes. 


Taligrada. 


DINOOERATA 


Los  representantes  de  este  orden,  todos  de  talla  jigantesca,  se  distinguen  inmediatamente  por  el  crá- 
neo que  lleva  varios  pares  de  protuberancias  en  forma  de  cuernos,  y por  la  ausencia  constante  de  incisivos 
superiores.  Los  caninos  superiores  son  muy  desarrollados,  afectando  á menudo  la  forma  de  defensas.  El 
fémur  no  lleva  trocánter  tercero,  y el  astrágalo  carece  de  prolongamiento  anterior  ó cabeza. 

Este  orden  hasta  ahora  parece  ser  exclusivo  de  los  terrenos  eocenos  superiores  de  Ñor  te- América. 


Los  representantes  de  este  orden  se  distinguen  por  el  cráneo  que  carece  de  prolongaciones  en  for- 
ma de  cuernos,  y presenta  siempre  incisivos  superiores,  con  la  dentición  completa  pero  en  série  in- 
terrumpida. El  fémur  lleva  un  trocánter  tercero,  pero  el  astrágalo  carece  de  prolongamiento  anterior  ó ca- 
beza. Los  caninos  están  siempre  bien  desarrollados. 

No  se  conoce  hasta  ahora  mas  que  una  sola  familia  de  este  orden,  la  de  los 


La  sínfisis  mandibular  es  fuerte,  larga,  con  sus  dos  mitades  siempre  soldadas  por  anquílosis.  Los  incisi- 
vos, siempre  presentes,  son  de  raíz  larga,  cilindrica  y de  base  siempre  cerrada.  Los  caninos  tienen  un 
desarrollo  considerable,  y los  verdaderos  molares  presentan  dos  crestas  transversales  mas  ó menos  per- 
fectas, ya  completamente  separadas,  ya  reunidas  por  una  de  sus  extremidades,  según  los  géneros  ó el 
número  del  diente. 

Esta  familia,  durante  los  primeros  tiempos  terciarios  tuvo  representantes  en  Europa  y en  ambas 
Américas. 


PANTODONTA 


COH\I'UOI»OMII>/E 


Ameghino.  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fós,  nuevos,  p.  10, 
n°  13.  Febrero  de  1888. 


PYROTHEPJUM  amegh. 


este  animal,  solo  me  permiten  dar  como  caractéres 
genéricos,  la  presencia  de  muelas  con  dos  crestas 
transversales  como  las  de  los  Tapiridse,  acompa- 
ñadas de  grandes  incisivos  acuminados,  con  capa  de 
esmalte  únicamente  sobre  la  cara  anterior  de  la  co- 
rona. 


Los  escasísimos  restos  que  hasta  ahora  conozco  de 


78 


618 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pyrotheriuin  Romeri  Amegii  . 

(Pl.  lxxii,  fig.  11 ; pl.  lxxvii,  íig.  io) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

La  especie  está  fundada  sobre  un  diente  canino, 
un  premolar  y dos  molares,  piezas  que  bastan  para 
demostrar  que  se  trata  de  un  gran  paquidermo  que 
no  tiene  analogía  con  ninguno  de  los  que  hasta  ahora 
se  han  encontrado  en  nuestro  país,  pero  con  los 
principales  caractéres  de  los  géneros  de  la  familia  de 
los  Coryphoclonticlee , propia  de  la  base  del  eoceno 
en  Europa  y Norte-América. 

El  premolar  es  el  primero  del  lado  derecho  de  la 
mandíbula  inferior,  procedente  de  un  individuo  su- 
mamente viejo,  de  manera  que  presenta  la  superfi- 
cie masticatoria  de  la  corona  completamente  plana 
y sin  esmalte,  pero  con  una  cresta  de  esmalte  pe- 
riférico cuyo  espesor  pasa  á veces  de  un  milímetro, 
formada  por  la  capa  de  esmalte  que  rodea  toda  la  su- 
perficie periférica  vertical  de  la  corona.  La  corona 
tiene  una  forma  casi  triangular,  angosta  y redondea- 
da adelante,  ancha  y aplastada  atrás,  y bilobada  por 
dos  surcos  perpendiculares  opuestos,  el  del  lado  in- 
terno apenas  acentuado  y el  del  externo  bien  mar- 
cado. Sobre  todo  el  largo  de  la  cara  externa  se  ex- 
tiende un  fuerte  reborde  de  esmalte  que  se  eleva 
hasta  acercarse  á la  superficie  masticatoria.  La  coro- 
na tiene  43  mm.  de  diámetro  ántero-posterior,  15 
mm.  de  diámetro  transverso  adelante,  26  en  hiparte 
posterior  del  lóbulo  anterior  y 34  en  la  parte  mas 
posterior  del  segundo  lóbulo.  Las  raíces  están  des- 
truidas, pero  parecen  haber  sido  en  número  de  dos, 
una  mas  chica  adelante  y la  otra  mucho  mas  gruesa 
atrás. 

De  los  dos  molares  verdaderos,  uno  es  de  co- 
rona incompleta  y procede  de  un  individuo  re- 
lativamente todavía  bastante  joven.  Esta  muela, 
cuya  posición  me  es  imposible  determinar,  pero 
que,  dado  su  gran  tamaño,  supongo  sea  una  de 
las  últimas  superiores,  está  formada  por  dos  cres- 
tas transversales,  angostas  en  la  cúspide  y an- 
chas en  la  base,  separadas  por  un  valle  transversal 
angosto  y profundo.  De  estas  dos  crestas  una  es 
mas  pequeña  y se  conserva  intacta  ; la  otra  es  consi- 
derablemente mas  grande  pero  solo  existe  de  ella  la 
parte  adyacente  al  valle  central.  Toda  la  corona  del 
diente  ha  estado  cubierta  por  una  capa  de  esmalte 


de  2 milímetros  de  espesor,  muy  rugosa  y estriada 
en  sentido  perpendicular. 

La  cresta  transversal  mas  pequeña  muestra  una 
cúspide  ya  en  parte  atacada  por  la  masticación  y en 
forma  de  arco  de  círculo,  convexa  sobre  el  lado  que 
limita  el  surco  transversal  y cóncava  sobre  el  lado 
opuesto,  cuya  cara  vertical  está  también  un  poco 
excavada  perpendicularmente.  La  cúspide  de  la 
cresta  tiene  37  milímetros  de  diámetro  transverso  y 
1 1 milímetros  de  ancho  ; en  la  base  tiene  55  milí- 
metros de  diámetro  transverso  y 20  de  ancho,  y el 
alto  de  la  cresta  es  de  35  milímetros. 

La  segunda  cresta  mas  grande  pero  incompleta, 
tiene  sobre  el  surco  transversal,  65  milímetros  de 
diámetro  transverso,  formando  acá  una  cara  vertical 
también  un  poco  excavada  en  el  medio. 

De  las  raíces  no  quedan  absolutamente  vestigios. 

Calculo  que  la  muela  entera  ha  tenido  unos  6 mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  y algo  mas  de 
diámetro  transverso. 

La  segunda  muela,  de  dimensiones  todavía  mayo- 
res, procede  de  un  individuo  sumamente  viejo,  y 
supongo  sea  la  penúltima  superior.  La  corona  es 
casi  cuadrada,  de  62  mm.  de  diámetro  ántero-poste- 
rior y 70  mm.  de  diámetro  transverso  en  la  base; 
está  formada  por  dos  crestas  transversales  un  poco 
desiguales,  la  de  adelante  de  mayor  diámetro  ánte- 
ro-posterior pero  de  menor  diámetro  transverso,  y 
la  posterior  de  mayor  diámetro  transverso  pero  mas 
aplastada  de  adelante  hácia  atrás.  La  superficie  de 
estas  crestas  está  completamente  gastada,  habiendo 
desaparecido  todo  vestigio  de  esmalte,  del  que  solo 
queda  la  hoja  periférica  que  forma  un  reborde  ele- 
vado todo  alrededor.  La  cresta  transversal  anterior 
tiene  en  la  cúspide  26  mm.  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, por  56  mm.  de  diámetro  [transverso;  la  pos- 
terior tiene  20  mm.  de  diámetro  ántero-posterior 
por  60  mm.  de  diámetro  transverso,  estando  ambas 
crestas  separadas  por  un  profundo  surco  transver- 
sal muy  angosto.  Tanto  sobre  el  lado  interno  como 
sobre  el  externo  hay  un  fuerte  reborde  de  esmalte  ó 
cíngulo  basal  que  oculta  en  parte  la  ¡hendidura  que 
separa  ambas  crestas,  y asciende  hasta  la  superficie 
de  la  corona,  adelante  y atrás.  La  parte  mas  ele- 
vada de  la  corona,  tiene  35  mm.  de  alto.  Las  raíces 
están  completamente  destruidas. 

El  canino  que  acompaña  estas  muelas  es  incom- 
pleto, faltándole  una  parte  considerable  de  la  ba- 
se, y una  pequeña  parte  de  la  cúspide.  El  trozo 
existente  tiene  en  línea  recta  16  centímetros  de  lar- 


UNGULADOS 


619 


go.  Es  poco  curvo,  de  sección  elíptica,  un  poco 
comprimido  lateralmente  y acuminado  en  la  punta. 
El  esmalte  recien  aparece  hacia  la  mitad  del  largo 
del  diente,  ó quizás  mas  adelante,  formando  una 
capa  que  cubre  al  principio  únicamente  la  cara  ante- 
rior, pero  poco  á poco  se  ensancha  hasta  que  cerca 
de  la  cúspide  llega  á cubrir  casi  por  completo  las 
caras  laterales,  pero  sin  alcanzar  la  cara  interna  ó 
posterior  que  parece  permanecía  sin  esmalte  en  to- 
do su  largo.  La  superficie  del  esmalte  es  muy  ru- 
gosa. Una  de  las  caras  laterales  del  diente,  que 
supongo  sea  la  externa,  es  convexa  ; la  opuesta,  al 
contrario,  es  fuertemente  deprimida,  menos  en  la 
cúspide  en  donde  se  vuelve  también  convexa;  la  cara 
anterior  es  un  poco  mas  ancha  ó menos  comprimida 
que  la  posterior.  La  base  de  la  parte  existente  tiene 
37  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 22  á 
23  milímetros  de  diámetro  transverso,  conservando 
estas  dimensiones  en  los  tres  cuartos  de  su  largo, 
en  donde  ya  cerca  déla  cúspide  empieza  á disminuir 
rápidamente,  conociéndose  debía  concluir  en  punta 
aguda. 

Localidad.  — Estas  piezas  me  han  sido  regaladas 
por  el  capitán  Antonio  Romero,  como  procedentes 
del  rio  Ne liquen  en  la  Patagonia  setentrional. 

Horizonte.  — Según  lo  que  conocemos  hasta  aho- 
ra de  la  geología  de  la  región  de  donde  proceden 
esas  piezas,  es  permitido  suponer  que  son  del  piso 
pehuenche,  Larámico  ó Palaeoceno  inferior. 


PLANODUS  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  20,  a.  1887. 

Este  animal,  está  representado  por  fragmentos  de 
mandíbula  inferior,  cuyos  dientes  presentan  un  par 
de  raíces  bifurcadas  en  la  extremidad,  y los  premo- 
lares son  comprimidos  transversalmente.  Desgra- 
ciadamente no  se  conoce  ningún  diente  con  la  corona 
intacta,  lo  que  no  permite  determinar  definitiva- 
mente la  colocación  sistemática  de  dicho  género. 

Planodus  ursimis  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  n°  91, 
a.  1887. 


tante  considerable,  pues  un  fragmento  de  mandí- 
bula inferior  con  las  dos  últimas  muelas,  con  la 
corona  destrozada,  muestra  un  tamaño  considerable, 
y los  dos  dientes  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  7 centímetros. 

La  pieza  mas  característica  es  un  fragmento  de 
mandíbula  en  el  que  se  halla  implantado  un  pre- 
molar, que  supongo  ser  el  tercero,  con  dos  raíces 
anchas  y largas,  diverjentes,  divididas  en  la  base, 
y arqueadas  hacia  atrás.  La  corona,  aunque  des- 
trozada, se  conoce  era  bastante  comprimida  trans- 
versalmente y seto  i-sectorial,  de  23  milímetros  de 
largo,  y sin  duda  también  bastante  elevada.  Las 
dos  raíces  son  bastante  desiguales,  la  anterior  mas 
pequeña  y mas  corta  tiene  24  milímetros  de  largo, 
y la  posterior  mas  grande  34  milímetros.  Detrás  de 
este  diente  se  vé  la  parte  anterior  del  alveolo  del 
premolar  siguiente,  cuya  raíz  anterior  igualmente 
arqueada  liácia  atrás  en  su  parte  inferior  era  todavía 
mas  ancha  y mas  larga,  con  la  base  también  bifur- 
cada. 

Localidad. — Descubierto  por  Carlos  Ameghino 
en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceuo  infe- 
rior). 


ADELOTHERIUM  amegh- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  a.  1887. 

Mamífero  extinguido  de  gran  talla,  cuyas  afini- 
dades son  difíciles  de  precisar,  pues  solo  se  conoce 
un  fragmento  de  síufisis  de  la  mandíbula  que  parece 
indicar  que  tuvo  dos  grandes  incisivos  medianos 
muy  gruesos  y dirijidos  liácia  adelante,  un  inci- 
sivo externo  á cada  lado  mas  pequeño,  seguido  de 
otro  diente  muy  pequeño  y dirijido  liácia  arriba 
que  tanto  puede  ser  el  i.  como  el  canino,  y de- 
trás del  cual  viene  una  muela  bastante  grande, 
un  molar  persistente  que  aún  no  había  sido  atacado 
por  la  masticación;  todos  estos  dientes  colocados  en 
serie  continua.  La  sínfisis  parece  presentar  alguna 
relación  con  la  del  Coryphodon. 


El  Planoclus  ursinus  era  un  animal  de  talla  bas- 


620 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Adelotheriiim  scabrosum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20.  n°  92. 
a.  1887. 

Del  par  de  incisivos  internos  (i.  T)  solo  existe  la 
base  de  los  alveolos,  de  forma  circular  y de  fondo 
cóncavo,  que  demuestran  que  los  incisivos  eran  de 
raíz  cilindrica  y bastante  gruesos,  pues  el  diámetro 
de  los  alveolos  en  su  parte  inferior  ó basal  es  de 
18  milímetros. 

Del  i.  - existe  la  base  de  la  raíz,  que  demuestra 
era  un  diente  mucho  mas  pequeño  que  el  incisivo 
interno,  pues  solo  tiene  9 milímetros  de  diámetro. 

El  diente  que  sigue,  que  corresponde  al  incisivo 
tercero,  ó quizás  al  canino,  es  muy  pequeño  y colo- 
cado afuera  de  la  serie  de  la  línea  dentaria,  sobre  el 
borde  externo  de  la  mandíbula,  dirijiéndose  hácia 
arriba.  La  corona  está  rota,  pero  por  la  parte  im- 
plantada en  el  alveolo  se  conoce  era  de  forma  algo 
elíptica,  de  un  diámetro  máximo  de  G milímetros, 
con  su  borde  anterior  interno  mas  ancho,  y el  pos- 
terior externo  mas  angosto,  redondeado  y cubierto 
por  una  capa  de  esmalte. 

El  diente  que  sigue  inmediatamente  hácia  atrás  es 
una  muela  de  reemplazamiento,  que  aún  no  había 
salido  afuera  del  alveolo,  y que  por  consiguiente 
todavía  no  había  atacado  la  masticación.  Su  cara 
externa  es  bilobada  por  un  surco  perpendicular  pro- 
fundo, y la  interna  muestra  en  su  parte  posterior 
dos  tubérculos  puntiagudos  aislados  que  se  unen  al 
centro  de  la  corona  que  parece  formaba  una  cúspide 
elevada.  Por  lo  que  se  puede  juzgar  por  la  rotura 
de  la  mandíbula  inmediatamente  detrás  de  esta 
muela  parece  tenía  un  cíngulo  basal  bien  desarro- 
llado tanto  al  lado  interno  como  al  externo.  El 
tamaño  de  este  diente  era  considerable,  pues  tal 
como  se  presenta,  sin  haber  alcanzado  su  completo 
desarrollo,  tiene  un  diámetro  ántero-posterior  de 
20  milímetros,  y 14  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  la  base  de  la  corona. 

La  sínfisis  muestra  un  gran  agujero  mentoniano 
de  7 milímetros  de  diámetro,  colocado  debajo  del  se- 
gundo incisivo,  y uno  mucho  mas  pequeño  mas  hácia 
atrás  debajo  de  la  muela  mencionada. 

Localmad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


ADRASTOTHERIUM  amegh- 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  a.  1887. 

Este  es  otro  mamífero  extinguido  de  gran  talla 
cuyos  caractéres  son  difíciles  de  establecer  y por 
consiguiente  también  su  colocación,  pues  solo  lo 
incluyo  en  este  grupo  provisoriamente;  no  conozco  de 
él  mas  que  parte  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula 
inferior  en  la  que  se  encuentran  los  alveolos  de 
tres  muelas  colocadas  en  la  parte  posterior  de  la 
rama  horizontal,  que  parecen  haber  sido  las  únicas 
que  tuvo  cada  rama  mandibular,  esceptuando  natu- 
ralmente la  parte  anterior  que  corresponde  á la  im- 
plantación de  los  incisivos  y del  canino  que  falta 
en  el  ejemplar  en  cuestión. 

Los  dos  alveolos  de  la  última  muela  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  45  milímetros,  de  manera 
que  este  fué  el  diámetro  ántero-posterior  mínimo  de 
la  corona. 

Los  dos  alveolos  de  la  penúltima  muela  son  de 
tamaño  mas  igual  y mas  cilindrico,  ocupando  un 
espacio  longitudinal  de  39  milímetros.  Los  cuatro 
alveolos  correspondientes  á las  dos  últimas  muelas 
ocupan  así  un  espacio  de  8 centímetros,  lo  que  indica 
claramente  el  tamaño  considerable  de  los  dientes 
que  en  ellos  se  implantaban. 

La  muela  antepenúltima  era,  al  contrario,  muy  pe- 
queña y muy  arrimada  contra  la  parte  anterior  de  la 
penúltima  como  lo  demuestran  dos  alveolos  muy 
pequeños  y pocos  profundos  que  se  encuentran  in- 
mediatamente adelante  del  alveolo  anterior  de  la 
penúltima  muela.  Adelante  de  estos  pequeños  alveo- 
los la  rama  mandibular  es  macisa  demostrando  que 
no  se  implantaban  en  ella  otros  dientes. 

La  mandíbula,  en  proporción  de  su  tamaño,  es 
sumamente  gruesa.  El  alto  de  la  rama  horizontal 
es  de  61  milímetros  debajo  de  la  antepenúltima 
muela,  y de  75  milímetros  debajo  de  la  última, 
alcanzando  un  espesor  de  37  milímetros.  La  rama 
horizontal  es  regularmente  convexa  sobre  su  cara 
externa,  y al  contrario  deprimida  y excavada  sobre 
la  interna,  particularmente  en  su  parte  inferior. 

El  agujero  mentoniano  es  pequeño  y se  abre 
debajo  de  la  parte  anterior  de  la  antepenúltima 
muela. 

La  rama  ascendente  parece  haber  tenido  su  borde 


UNGULADOS 


621 


anterior  muy  inclinado  hacia  atrás  como  en  los 
cetáceos  y algunos  otros  mamíferos  inferiores. 


Adrastotkerium  climotum  Amegh. 

Asieghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  20,  n"  93, 
a.  1887. 

Los  alveolos  que  presenta  el  fragmento  de  man- 
díbula en  cuestión  demuestran  que  las  dos  últimas 
muelas  eran  de  gran  tamaño,  pero  la  que  las  prece- 
día debía  ser  al  contrario  muy  pepueña,  aunque  las 
tres  tuvieron  dos  raíces  cada  una.  De  la  última 


muela  existe  la  raíz  posterior,  de  sección  rectangular 
en  su  parte  superior  y cónica  en  la  inferior,  en  donde 
termina  en  base  completamente  cerrada;  en  su  parte 
superior  al  nivel  del  borde  alveolado  tiene  19 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 1 7 milí- 
metros de  diámetro  transverso.  El  alveolo  de  la 
raíz  anterior  demuestra  que  esta  fué  mas  corta  pero 
mas  ancha,  pues  tiene  solo  1 1 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  y 16  de  diámetro  trans- 
verso. 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Caulos  Ameghijno  en  las  barrancas  del  rio 
Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


TALIGRADA 


Dentición  compuesta  de  incisivos,  caninos  y molares,  en  número  variable  y siempre  en  serie  interrum- 
pida. 

Incisivos  superiores  siempre  presentes,  y á veces  desarrollados  en  forma  de  grandes  defensas.  Húmero 
con  agujero  epicondiliauo.  Ilíaco  delgado  y largo.  Astrágalo  con  un  prolongamiento  anterior  ó cabeza.  Fa- 
langes ungueales  en  parte  hendidas. 

Se  conocen  dos  familias  de  este  orden,  que  se  distinguen  por  los  caractéres  siguientes  : 

Verdaderos  molares  superiores  trituberculares,  caninos  bien  desarrollados  pero  no  en  forma 
de  defensas.  Pantolambdidse. 

Verdaderos  molares  superiores  cuadrituberculares,  caninos  superiores  desarrollados  en  forma 
de  formidables  defensas.  Astrsipotheridse. 

La  familia  de  los  Pantolambdidse  es  hasta  ahora  exclusiva  de  los  terrenos  eocenos  de  Norte  América, 
y la  de  los  Astrapotheridce , de  los  terrenos  eocenos  de  la  República  Argentina. 


ASTRAPOTHERIDCE 


Los  Astrapotheridce  se  distinguen  por  una  cavidad  cerebral  sumamente  pequeña,  y por  tener  cinco 
muelas  superiores  y cuatro  inferiores  en  cada  lado  de  cada  mandíbula. 

Los  verdaderos  molares  superiores  son  cuadrituberculares.  Los  incisivos  son  pequeños  y los  caninos  afec- 
tan la  forma  de  grandes  defensas.  La  apertura  nasal  está  colocada  bastante  atrás  en  la  parte  superior  del  crá- 
neo. El  occipital  esaltoy  estrecho,  con  cóndilos  occipitales  muy  grandes.  Las  órbitas  son  sumamentepequeñas. 


622 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ASTRAPOTHERIUM  burm. 

Burmeister,  Descr.  Phys.  de  la  llép.  Arg.,  í.  III, 
p.  517,  a.  1879. 

Mesembriotherium,  Moreno,  Patagoniá,  resto  de  un  conti- 
nente hoy  sumergido,  p.  20,  a.  1882. 

El  primer  vestigio  de  este  género,  consistente  en 
una  muela  superior  destrozada,  fué  descubierto  por 
el  capitán  Sun  van  en  las  costas  de  la  Patagonia  aus- 
tral y llevado  á Inglaterra,  en  donde  Owen  lo  consi- 
deró como  de  una  especie  jigantesca  del  género 
Nesodon , que  designó  en  1853  con  el  nombre  de 
Nesodon  magnus. 

Resde  entonces  no  se  solvieron  á encontrar 
otros  restos,  hasta  el  año  de  1877,  en  el  que  More- 
no durante  su  viage  y ascensión  del  rio  Santa  Cruz 
recojió  el  cráneo  algo  imperfecto,  que  por  sus  di- 
mensiones revelaba  un  animal  jigantesco,  de  carac- 
téresmuy  distintos  de  todos  Jos  que  hasta  ahora  nos 
eran  conocidos  ; esta  pieza  estaba  acompañada  de 
un  gran  colmillo  de  forma  muy  rara,  que  parecía 
proceder  del  mismo  cráneo,  al  que  en  efecto  pudo 
luego  adaptarse  perfectamente.  Este  cráneo  com- 
prendía sus  dos  tercios  posteriores,  conservando  so- 
bre el  costado  derecho  una  pequeña  parte  de  Ja  re- 
gión anterior  que  lleva  el  canino  mencionado.  El 
paladar  estaba  completamente  destruido,  y del  resto 
de  la  dentadura  solo  había  una  gran  muela  del  cos- 
tado izquierdo. 

El  cráneo  todavía  en  gran  parte  envuelto  en  la 
roca  de  que  había  sido  extraído,  fué  examinado  por 
Burmeister  y descrito  luego  bajo  el  nombre  de  As- 
trapotherium  patagonicum.  Según  el  autor,  el 
animal  era  muy  parecido  al  Brontotherium  de 
Norte-América,  y también  algo  al  Dinoceras , sobre 
todo  por  el  colmillo,  que  supone  es  idéntico.  Le  pa- 
reció ver  en  la  parte  superior  y anterior  del  cráneo 
trazas  de  protuberancias  parecidas  á las  que  se  en- 
cuentran en  los  cráneos  de  los  géneros  norte-ame- 
ricanos mencionados,  y sobre  la  misma  muela  comple- 
tamente gastada  le  pareció  entrever  una  semejanza, 
suponiendo  que  cuando  todavía  no  estaba  gastada 
por  la  masticación  la  corona  debía  presentar  dos 
crestas  transversales. 

El  Dr.  Moreno,  en  una  conferencia  dada  en  los 
salones  de  la  Sociedad  Científica  Argentina  en  Julio 


de  1882,  rebatió  con  vehemencia  las  opiniones  de 
Burmeister,  negando  que  el  animal  en  cuestión  tu- 
viera alguna  afinidad  con  el  Brontotherium.  Cree 
que  mas  bien  tiene  caractéres  de  marsupial  por  su 
forma  general  y por  la  de  la  única  muela  conservada 
(sic)  ; agrega  además  que  el  cráneo  presenta  tam- 
bién relación  con  los  carniceros,  ofreciendo  notable 
parecido  con  el  del  Machceroclusl  como  también  con 
las  focas  y las  morsas,  lo  que  le  hace  creer  haya  per- 
tenecido á una  forma  marsupial  transitoria  de  cos- 
tumbres acuáticas  !!  Fundándose  luego  en  el  error 
padecido  por  Burmeister  al  acercarlo  al  Bronto- 
therium, como  en  la  circunstancia  de  haberlo  des- 
crito en  su  ausencia  sin  permiso  para  ello,  y re- 
cordando su  derecho  (?)  de  descubridor,  Je  cambia  el 
nombre  por  el  de  Mesembriotherium  Brocee. 
Desgraciadamente  para  Moreno  la  ciencia  es  menos 
sentimentalista  é infinitamente  mas  práctica  ; ella  no 
admite  mas  derecho  que  el  de  la  prioridad  de  la  pri- 
mera denominación  siempre  que  no  sea  ella  una 
simple  nómina  nuda,  como  sucede  con  la  tota- 
lidad de  los  nombres  científicos  introducidos  por  la 
imaginación  ligera  y sutil  del  mencionado  autor. 

Evidentemente,  el  animal  deque  se  trata  no  tie- 
ne nada  de  común  con  el  Nesodon,  correspondién- 
dole por  derecho  de  antigüedad  el  nombre  genéri- 
co de  Astrapoiherium  que  le  dió  Burmeister,  y 
el  específico  de  magnum  que  primeramente  le 
aplicó  Owen,  aunque  fuera  considerándolo  como  un 
Nesodon. 

Astrapotherium  magnum  (Owen)  Amegh. 

(Pl.  xxx,  fig.  i,  2 y 3) 

Nesodon  magnus,  Owen,  Description  of  some  Species  of 
the  extinct  Genus  Nesodon,  Philosoph.  Transad., 
1853,  p.  308,  pl.  XVIII,  fig.  21,  22. 

Astrapoiherium  patagonicum,  Burmeister,  Descrip.  phys. 
etc.,  t.  III,  p.  517,  a.  1879. 

Amegiiino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamí- 
feros eocenos , etc.,  p.  19,  n°  81,  a.  1887. 
Mesembriotherium  Brocee,  Moreno,  Ob.  y pág.  citada,  1882. 

En  la  colección  recojida  por  Carlos  Ameghino, 
vienen  piezas  importantísimas  que  arrojan  una  nue- 
va luz  sobre  las  verdaderas  afinidades  de  tan  enig- 
mático animal,  pero  antes  de  examinarlas  me  pare- 
ce conveniente  hechar  una  rápida  ojeada  sobre  los 
caractéres  que  'presenta  el  cráneo  recojido  por  Mo- 
reno. 


UNGULADOS 


623 


Esta  pieza,  que  cuando  la  examinó  Burmeister, 
estaba  en  gran  parte  envuelta  en  un  trozo  de  roca, 
y en  parte  destrozada,  ha  sido  desembarazada  de 
la  mayor  parte  de  la  ganga  que  la  cubría,  agregán- 
dosele los  pedazos  sueltos,  de  manera  que  ahora 
el  cráneo  montado  comprende  toda  la  parte  pos- 
terior completa  basta  la  región  anterior  de  la  fren- 
te, en  donde  está  roto  sobre  el  lado  izquierdo,  pero 
sobre  el  lado  derecho  se  continúa  la  pared  lateral 
hasta  el  colmillo.  Los  arcos  zigomáticos  existen  en 
los  dos  lados,  pero  del  paladar  solo  existe  la  parte 
posterior  del  palatino,  y una  gran  muela  del  lado 
izquierdo,  faltando  por  completo  todo  lo  demás. 

Este  cráneo,  apesar  de  existir  de  él  mas  délos  dos 
tercios,  no  puede  describirse  con  exactitud,  pues  en 
muchas  partes,  permanece  cubierto  por  la  arenisca 
en  que  estaba  envuelto,  y además  está  en  gran  parte 
deformado  por  la  presión  de  las  rocas.  Agregúese  á 
esto  la  circunstancia  de  que  procede  de  un  indivi- 
duo sumamente  viejo  de  manera  que  no  se  observa 
en  ninguna  parte  del  cráneo  el  mas  mínimo  vestigio 
de  suturas  que  indiquen  los  límites  de  las  piezas 
que  lo  componen,  y se  comprenderá  la  dificultad  de 
hacer  sobre  él  un  estudio  exacto.  Todo  lo  que  se 
puede  exigir  es  una  idea  general  de  su  conforma- 
ción aparente. 

El  cráneo,  tal  como  ahora  está  montado,  tiene 
desde  los  cóndilos  occipitales  hasta  la  parte  ante- 
rior del  colmillo,  al  que  le  falta  la  punta,  72  centí- 
metros, y desde  la  parte  posterior  y mas  elevada  de 
lajcresta  occipital  hasta  la  parte  anterior  del  mismo 
colmillo,  unos  90  centímetros,  lo  que  demuestra  el 
enorme  tamaño  que  alcanzaba  este  animal.  El  diá- 
metro transverso  máximo  no  se  puede  medir  por 
encontrarse  los  zigomáticos  en  parte  aplastados  por 
la  deformación  del  cráneo  ya  mencionada,  pero  tal 
como  ahora  se  encuentra,  tiene  cerca  de  30  centí- 
metros, medida  que  es  sin  duda  inferior  de  varios 
centímetros  á la  del  cráneo  no  deformado. 

El  llano  posterior  del  occipital,  es  angosto,  alto 
é inclinado  hácia  atrás.  No  conozco  ningún  otro  ma- 
mífero que  tenga  un  occipital  mas  elevado  en  pro- 
porción del  ancho,  ni  ninguno  que  lo  tenga  mas  in- 
clinado hácia  atrás  que  el  Astrapotherium.  Esta  in- 
clinación es  tan  notable  y tan  anormal,  que  taparte 
media  superior  de  la  cresta  occipital  se  prolonga  en 
línea  recta  15  centímetros  mas  atrás  que  el  borde 
posterior  del  agujero  occipital.  La  forma  general 
del  llano  occipital  también  un  poco  deformado,  es 
la  de  una  gran  elipsis,  con  su  eje  mayor  de  arriba 


hácia  abajo,  cuya  regularidad  está  interrumpida  en  su 
parte  inferior  por  los  cóndilos  occipitales.  La  for- 
ma de  la  misma  superficie  del  llano  occipital  no  se 
puede  determinar,  pues  además  de  la  deformación 
sufrida,  que  lo  hace  aparecer  en  su  parte  inferior 
mas  convexo  de  lo  que  es  en  realidad,  está  todavía 
en  gran  parte  cubierto  de  arenisca.  Con  todo,  se  ob- 
serva en  su  parte  superior  y sobre  la  línea  mediana 
una  protuberancia  elíptica,  con  su  eje  mayor  de  arri- 
ba hácia  abajo,  parecida  á la  del  Toxoclon.  La  mitad 
inferior  inmediatamente  encima  de  los  cóndilos  oc- 
cipitales, parece  haber  sido  muy  convexa  en  el  me- 
dio y con  sus  partes  laterales  dadas  vueltas,  de  mane- 
ra que  forman  un  plano  inclinado  dirijido  hácia 
adelante  y hácia  afuera,  lo  que  sin  duda  contribuye 
á disminuir  el  diámetro  transverso  del  occipital. 
Las  dimensiones  actuales  del  llano  occipital  son  de 
21  centímetros  de  diámetro  vertical  desde  la  parte 
superior  de  la  cresta  occipital  hasta  el  borde  supe- 
rior del  agujero  occipital  y de  16  centímetros  de 
diámetro  transverso. 

El  agujero  occipital  es  de  tamaño  aparentemente 
muy  pequeño,  pero  puede  ser  que  también  en 
este  caso  sea  debido  en  parte  á la  compresión. 
Tiene  5 centímetros  de  diámetro  vertical  y 5 de  diá- 
metro transverso  en  su  parte  superior,  pero  se  an- 
gosta en  su  parte  inferior  en  donde  solo  tiene  unos 
25  milímetros  de  ancho. 

Los  cóndilos  occipitales  son  de  tamaño  enorme, 
muy  elípticos,  con  su  eje  mayor  dirijido  de  arriba 
hácia  abajo  y de  afuera  hácia  adentro,  de  manera  que 
son  muy  diverjentes  en  su  parte  superior,  y con- 
vergen hácia  abajo.  Cada  cóndilo  tiene  unos  85 
milímetros  de  diámetro  mayor  y 43  de  diáme- 
tro transverso,  y están  colocados  en  su  casi  totali- 
dad mas  abajo  del  llano  occipital;  así  tomándolos 
en  consideración,  la  región  occipital  desde  la  parte 
superior  de  la  cresta  occipital  hasta  la  parte  inferior 
de  los  cóndilos  tendría  unos  28  centímetros  de  diá- 
metro vertical.  El  diámetro  transverso  entre  el  bor- 
de externo  de  ambos  cóndilos  en  su  parte  superior 
es  de  14  centímetros,  pero  de  solo  7 centímetros  en 
la  parte  inferior. 

Todo  el  llano  occipital  forma  en  sus  bordes  late- 
rales y superior  una  cresta  occipital  de  10  á 15  mi- 
límetros de  ancho  que  se  eleva  encima  de  las  fo- 
sas temporales,  pero  que  en  su  parte  superior  se 
prolonga  hácia  adelante  para  formar  conjuntamente 
con  los’parietales  la  cresta  sagital  que,  como  pronto 
lo  veremos,  es  alta  y muy  prolongada. 


624 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  región  de  los  parietales  es  una  de  las  mas  cu- 
riosas, pues  estos  no  contribuyen  absolutamente  pa- 
ra nada  á la  formación  de  la  cavidad  cerebral  que  se 
encuentra  mas  abajo.  Ambos  parietales  son  comple- 
tamente hundidos  en  toda  su  extensión,  formando 
dos  simples  láminas  óseas  perpendiculares  de  unos 
7 á 10  centímetros  de  alto,  pegadas  la  una  á la  otra 
formando  una  pared  de  solo  un  centímetrode  espesor, 
que  puede  considerarse  como  una  enorme  cresta  sa- 
gital, que  se  enancha  en  su  parte  superior,  en  donde 
forma  una  cresta  angosta  en  su  parte  posterior  en 
donde  tiene  unos  20  á 25  milímetros;  pero  que  se 
enancha  gradualmente  hacia  adelante  formando  una 
lámina  convexa,  que  se  extiende  sobre  los  lados  en 
forma  de  techo,  dando  origen  á la  formación  de  fosas 
temporales  extraordinariamente  profundas,  que  se 
prolongan  hundidas  del  mismo  modo  por  todo  el  es- 
pacio que  ocupan  los  parietales,  extendiéndose  lue- 
go á los  alisfenoides  y á los  orbitosfenoides  hasta 
ponerse  en  comunicación  con  la  cavidad  orbital. 

Visto  el  cráneo  por  su  parte  superior,  ofrece  una 
conformación  no  menos  singular.  En  su  parte  poste- 
rior se  vé  la  parte  mediana  y mas  elevada  de  Ja 
cresta  occipital  que  envía  un  prolongamiento  hácia 
adelante  de  unos  3 centímetros  de  ancho  ; es  este  el 
principio  de  la  cresta  sagital  que  luego  se  angosta 
un  poco  para  volverse  á enanchar  de  una  manera 
mas  notable.  En  todos  los  cráneos  se  observa  que  es- 
ta cresta  forma  la  parte  superior  de  una  especie  de 
caja  que  se  encuentra  debajo  formada  por  los  parie- 
tales, siempre  mas  ó menos  convexa  en  los  costados 
y que  en  su  conjunto  afecta  á menudo  la  figura  de  una 
pera.  En  Astrapotherium  no  solo  no  existe  dicha 
caja,  sino  que  la  misma  cresta  sagital  en  su  parte  su- 
perior es  considerablemente  mas  ancha  que  la  parte 
que  sigue  hácia  abajo  formada  por  los  parietales  que 
ya  se  ha  visto  se  juntan  para  formar  una  simple  pared 
perpendicular. 

La  cresta  sagital  en  sus  tres  ó cuatro  centímetros 
posteriores,  está  dividida  por  una  hendidura  media- 
na longitudinal,  en  el  fondo  de  la  cual  se  levanta  un 
poco  mas  adelante  una  cresta  longitudinal  muy  an- 
gosta, pero  que  se  enancha  poco  á poco  á medida 
que  aumenta  el  grueso  de  la  cresta  sagital. 

A unos  15  centímetros  hácia  adelante  de  su  parte 
posterior,  la  crestasagital  empieza  á enancharse  con- 
siderablemente para  formar  el  plano  superior  del 
cráneo,  y entonces  las  tres  aristas  longitudinales  que 
forman  allí  la  cresta  sagital  se  separan.  Las  dos  late- 
rales, se  dirijen  hácia  los  lados,  perdiéndose  mucho 


antes  de  llegar  sobre  las  órbitas.  La  del  medio  se 
prolonga  hácia  adelante  por  unos  20  centímetros, 
recorriendo  casi  toda  la  región  frontal,  al  mismo 
tiempo  que  se  forman  sobre  los  lados  dos  pequeñas 
depresiones  longitudinales  cortas,  seguidas  hácia 
afuera  y en  cada  lado  por  una  protuberancia  conve- 
xa y alargada  de  atrás  hácia  adelante,  separada  por 
una  segunda  depresión  déla  cresta  temporal  de  cada 
lado. 

En  la  parte  posterior  en  donde  empieza  la  bifur- 
cación de  la  cresta  sagital,  el  llano  superior  del  crá- 
neo solo  tiene  un  ancho  de  algo  mas  de  5 centíme- 
tros. A partir  de  este  punto  se  enancha  considera- 
blemente hácia  adelante,  representando  un  gran 
triángulo,  que  á unos  25  centímetros  mas  adelante,  al 
nivel  de  las  órbitas,  alcanza  mas  de  22  centímetros 
de  ancho.  Este  plano  superior  en  sus  dos  tercios 
posteriores  es  convexo,  confia  cresta  mediana  y las 
protuberancias  laterales  mencionadas,  y de  superfi- 
cie muy  rugosa.  Mas  adelante  en  su  tercio  superior 
forma  una  depresión  bastante  ancha,  profunda  y ru- 
gosa, mientras  los  lados  laterales  continúan  forman- 
do una  especie  de  techo  poco  convexo  que  se  dirije 
en  declive  sobre  las  órbitas. 

Esta  depresión  que  se  encuentra  en  la  parte  ante- 
rior y la  línea  transversal  que  corre  de  la  parte  pos- 
terior de  una  órbita  á la  otra  supongo  sea  el  límite 
de  la  región  frontal.  En  su  parte  mediana  debían 
existir  pequeños  nasales,  é inmediatamente  hácia 
adelante,  todavía  encima  dé  la  región  orbitaria  y por 
consiguiente  en  la  parte  superior  del  cráneo  debía 
abrirse  la  apertura  nasal  anterior,  de  la  que  si  no 
me  hago  ilusiones,  me  parece  apercibir  sobre  el  crá- 
neo parte  de  sus  bordes  posteriores.  De  cualquier 
modo,  la  conformación  de  esta  parte  del  cráneo 
prueba  que  la  apertura  de  la  nariz  se  encontraba  ar- 
riba y muy  hácia  atrás,  y que  por  consiguiente  el 
animal  estuvo  provisto  de  una  trompa  larga  y fuerte 
parecida  á la  del  elefante  y mastodonte. 

Los  nasales  debian  ser  muy  pequeños  y colocados 
inmediatamente  adelante  de  la  depresión  frontal  arri- 
ba mencionada,  mas  ó menos  en  la  misma  posición 
que  ocupan  en  el  tapir,  y la  apertura  nasal  debía 
encontrarse  mas  ó menos  á unos  4 1 centímetros  mas 
adelante  de  la  parte  mas  posterior  de  la  cresta  oc- 
cipital. 

En  la  vista  lateral  del  cráneo  lo  que  primeramen- 
te llama  la  atención,  es  la  enorme  inclinación  hácia 
atrás  del  occipital,  y luego  la  gran  fosa  temporal 
ancha  y profunda,  que  se  prolonga  hasta  la  cavidad 


UNGULADOS 


625 


orbitaria,  sin  que  los  parietales  contribuyan  á formar 
la  cavidad  cerebral,  la  que  tampoco  se  manifiesta 
exteriormente  por  ningún  aglobamiento  del  hueso, 
lo  que  constituye  una  verdadera  anomalía  y hace 
creer  que  el  cerebro  de  esta  bestia  era  el  mas  rudi- 
mentario y pequeño  entre  los  mamíferos  conocidos. 
La  cavidad  cerebral  viene  así  á quedar  colocada  en 
la  parte  mas  inferior  y posterior  del  cráneo,  limita- 
da lateralmente  por  los  temporales,  y abajo  y atrás 
por  los  exo-occipitales,  el  basi-occipital  y el  basi-es- 
fenoides ; así  es  fácil  comprender  que  su  desarrollo 
debe  ser  excesivamente  limitado. 

El  arco  zigomático  es  completo,  fuerte  y ancho  ; 
su  parte  superior  forma  una  cresta  elevada  y casi 
horizontal  en  su  parte  mediana  que  desciende  há- 
cia abajo  mas  atrás,  hasta  que  se  vuelve  á levantar 
para  constituir  la  cresta  occipital.  Así  en  este  crá- 
neo en  vez  de  formar  los  zigomáticos  dos  crestas 
longitudinales  que  se  unen  por  detrás  formando  un 
semi-círculo  cuya  parte  posterior  es  constituida  por 
la  cresta  occipital,  como  en  Typotherium,  Toxo- 
cLon,  Proloxodon  y Adinotherium,  están  inter- 
rumpidos en  su  parte  posterior,  al  nivel  de  los 
exo-occipitales  en  donde  forman  una  gran  escotadura 
en  arco  de  círculo,  ancha  y profunda.  El  ancho  del 
arco  zigomático,  ó mas  bien  dicho  su  alto  vertical 
es  de  unos  7 centímetros  en  su  parte  posterior  y 
poco  menos  en  la  anterior,  en  donde  forma  en  su 
parte  superior  una  protuberancia  cónica,  rugosa  y 
bastante  elevada,  que  debía  corresponder  á una  apó- 
fisis post-orbital  de  la  que  no  se  han  conservado  ves- 
tigios. 

Las  órbitas,  que  siguen  inmediatamente  álas  apó- 
fisis mencionadas,  son  naturalmente  abiertas  atrás, 
y colocadas  muy  adelante,  casi  enlaparte  anterior 
del  cráneo.  Su  tamaño  parece  haber  sido  mas  bien 
pequeño  y presentaban  una  forma  muy  elíptica,  con 
el  eje  mayor  dirijido  de  arriba  hacia  abajo  y obli- 
cuamente de  atrás  hacia  adelante.  Ambas  órbitas 
están  completamente  deformadas  por  la  presión, 
pero  juzgo  que  sus  dimensiones  debían  ser  con  corta 
diferencia,  de  unos  8 centímetros  de  diámetro  mayor 
por  5 centímetros  de  diámetro  menor.  La  distancia 
de  la  parte  anterior  de  la  órbita  á la  parte  posterior 
de  la  cresta  occipital  es  de  unos  52  centímetros. 

La  base  del  cráneo  presenta  adelante  y al  lado  de 
cada  cóndilo  occipital  una  gran  apófisis  para-occipi- 
tal,  comprimida  de  adelante  hácia  atrás,  pero  muy 
extendida  transversalmente,  adelgazándose  luego 
rápidamente  hácia  abajo,  pero  la  extremidad  está  ro- 


ta de  manera  que  no  se  puede  determinar  su  largo 
total,  que,  sin  duda,  debía  ser  bastante  considerable 
puesto  que  la  parte  existente  tiene  unos  7 centí- 
metros. 

La  mandíbula  inferior  tenía  un  cóndilo  articular 
muy  grande,  de  gran  diámetro  transverso  y de  par- 
te superior  casi  plana,  pues  la  cavidad  glenóides, 
no  es  realmente  una  cavidad,  sino  una  cara  articu- 
lar muy  ancha  colocada  en  la  parte  posterior  del  zi- 
gomático, de  superficie  casi  plana,  ó Apenas  ligera- 
mente convexa  en  su  parte  externa,  encima  del 
mismo  arco,  que  parece  forma  una  cara  articular 
separada,  de  forma  algo  elíptica,  con  su  eje  mayor 
de  algo  mas  de  5 centímetros  de  largo  dirijido  de 
adelante  hácia  atrás,  pero  al  lado  interno  se  extien- 
de aunque  con  menos  ancho  y en  forma  de  cara 
articular  suplementaria  por  un  espacio  de  57  milí- 
metros. El  diámetro  transverso  máximo  de  la  cara 
articular  glenóides  en  su  conjunto  es  de  unos  10 
centímetros.  El  intérvalo  entre  ambas  caras  es  igual- 
mente de  10  centímetros,  pero  la  distancia  entre  sus 
bordes  externos  es  de  cerca  de  30  centímetros. 

Cada  una  de  las  articulaciones  glenóides  del  tem- 
poral tieneAobre  su  mitad  interna  una  fuerte  apófi- 
sis descendente  post-gleuóides  de  algo  mas  de  4 
centímetros  de  alto,  con  superficie  articular  en  su 
cara  perpendicular  anterior  que  se  une  sin  disconti- 
nuidad á la  superficie  articular  que  representa  la 
cavidad  glenóides. 

Este  proceso  post-glenóides  es  una  fuerte  protu- 
berancia formada  en  parte  por  el  petroso,  del  que,  á 
lo  menos  aparentemente,  no  se  distingue  y que  pare- 
ce estaba  fijo  á las  demas  partes  del  temporal,  sin  el 
menor  vestigio  de  sutura,  á lo  menos  en  la  parte  li- 
bre de  arenisca  y quede  consiguiente  puede  exami- 
narse. Esta  protuberancia  es  de  superficie  rugosa  é 
irregularmente  convexa,  menos  en  su  parte  anterior 
en  donde  ya  he  dicho  forma  uua  cara  plana  casi  ver- 
tical. Tiene  35  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 57  milímetros  de  diámetro  transverso,  y 
está  separado  del  para-occipital,  que  viene  mas  atrás, 
por  una  hendidura  profunda  de  1 5 á 20  milímetros 
de  ancho.  Ambos  petrosos  están  separados  por  un 
espacio  de  cerca  de  9 centímetros  y sus  bordes  ex- 
ternos están  á cerca  de  20  centímetros  de  distancia. 

Todo  el  aparato  auditivo  parece  haber  sido  poco 
desarrollado,  pero  no  se  puede  examinar  por  estar 
casi  todas  sus  partes  envueltas  en  la  arenisca  en  que 
estaba  engastado  el  cráneo. 

El  basi-occipital  y el  basi-esfenóides  también  están 


79 


626 


RAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  parte  cubiertos  por  la  arenisca,  de  modo  que  lo 
único  que  se  puede  notar  á primera  vista  es  que  son 
largos  y estrechos. 

Del  paladar  solo  existe  la  parte  posterior,  formada 
por  el  palatino  con  la  apertura  nasal  posterior.  Esta 
parte  como  ya  lo  hizo  notar  el  Dr.  Burmeister  pre- 
senta mucha  analogía  con  la  del  Toxodon,  particu- 
larmente por  la  circunstancia  de  prolongarse  el  pla- 
no del  paladar  formado  por  el  palatino,  mucho  mas 
allá  de  la  última  muela,  con  un  ancho  de  solo  6 á 7 
centímetros.  La  apertura  nasal  posterior  que  se  abre 
detrás  del  palatino  es  alta  y estrecha  como  en  Toxo- 
don, pero  difiere  de  él  por  sus  paredes  laterales 
altas  que  se  dirijen  hácia  atrás  por  una  extensión  de 
mas  de  9 centímetros,  conservándose  casi  paralelas, 
mientras  en  Toxodon  los  pterigóides  diverjen 
notablemente  hácia  atrás. 

En  cuanto  á la  muela  todavía  implantada  en  el 
cráneo  es  la  última  del  lado  izquierdo,  de  sección 
casi  triangular,  ancha  adelante  y angosta  atrás,  y de 
un  tamaño  enorme,  pues  tiene  66  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y otro  tanto  de  diámetro 
transverso  en  su  parte  anterior.  Pero  es  de  un  indi- 
viduo tan  viejo  y la  corona  está  tan  gastada,  que  no 
puede  ya  proporcionar  ningún  carácter  distintivo. 

La  defensa  implantada  en  el  cráneo,  es  la  del  lado 
izquierdo,  y sale  del  alveolo  á solo  9 centímetros 
adelante  de  la  órbita.  El  alveolo  es  formado  por  una 
prolongación  ósea  que  el  estado  del  cráneo  no  me 
permite  determinar  con  precisión  si  es  formada  en  su 
totalidad  por  el  maxilar  ó si  también  toma  parte  en 
su  formación  el  intermaxilar. 

Este  diente  sale  del  alveolo  dirijiéndose  hácia  ade- 
lante y con  una  fuerte  curva  hácia  abajo.  Su  base 
se  encuentra  encima  de  la  órbita  del  ojo,  y según 
todas  las  probabilidades  era  completamente  abierta. 
Su  largo  total,  siguiendo  la  curvatura  externa  es  de 
48  centímetros,  pero  la  punta  está  rota  y debía  pro- 
longarse unos  dos  ó tres  centímetros  mas. 

De  la  parte  existente,  16  centímetros  se  implan- 
tan en  el  alveolo,  y 32  centímetros  forman  la  parte 
libre.  En  su  parte  inferior  y en  línea  recta,  la  parte 
que  sale  fuera  del  alveolo  tiene  27  centímetros  de 
largo. 

El  diente  es  de  sección  triangular,  y casi  de  la 
misma  forma  en  todo  su  largo,  disminuyendo  gra- 
dualmente de  espesor  de  la  base  á la  cúspide. 

Las  tres  caras  del  prisma  están  dispuestas  de  mo- 
do que,  dos  forman  los  lados,  uniéndose  abajo  á ángu- 
lo agudo,  y la  tercera  forma  la  cara  superior  que 


constituye  la  base  del  prisma  ; de  manera  que  el 
diente  tiene  una  cara  longitudinal  superior  ancha, 
dos  caras  longitudinales  laterales  aún  mas  anchas, 
y una  arista  longitudinal  inferior. 

La  cara  superior  es  en  parte  algo  convexa,  y há- 
cia la  mitad  de  su  largo  con  un  surco  longitudinal. 
La  misma  cara  superior  cerca  de  su  extremidad  y 
en  una  extensión  de  mas  de  9 centímetros,  está  fuer- 
temente gastada  por  el  frotamiento  contra  la  de- 
fensa de  lar mandíbula  inferior,  hecho  verdadera- 
mente  anormal,  pues  viene  á tener  así  la  superficie 
de  trituración  de  la  corona  sobre  la  cara  externa  ó 
anterior,  contra  la  regla  general,  que  quiere  que  en 
los  incisivos  superiores  la  cara  atacada  por  la  mas- 
ticación sea  la  interna.  Y para  completar  la  anoma- 
lía, esta  misma  cara  superior  y anterior  está  com- 
pletamente desprovista  de  esmalte  en  todo  su  largo, 
mientras  las  dos  caras  laterales  están  cubiertas  de 
una  capa  de  esmalte,  en  parte  acanalado,  que  recorre 
el  diente  en  toda  su  longitud  y forma  igualmente  la 
arista  inferior  ó interna,  cuando  también  en  este 
caso,  la  regla  es  que  el  esmalte  de  los  dientes  an- 
teriores cuando  está  interrumpido  lo  esté  sobre  la 
cara  interna  y no  sobre  la  externa  ó anterior. 

Las  dimensiones  de  esta  defensa,  al  salir  del  al- 
veolo, son  de  unos  66  milímetros  de  diámetro  ver- 
tical, que  es  también  con  corta  diferencia  el  ancho 
de  las  caras  laterales,  y 37  milímetros  de  diámetro 
transverso  en  su  parte  superior,  disminuyendo  gra- 
dualmente hácia  el  lado  inferior  hasta  terminar  en 
la  arista  longitudinal  del  lado  inferior  ó interno. 
Estas  dimensiones  disminuyen  muy  poco  hasta  la 
parte  anterior  en  donde  empieza  el  desgastamiento 
por  la  fricción  de  la  defensa  inferior  disminuyendo 
entonces  rápidamente  el  diámetro  vertical  ó ántero- 
posterior,  y también  un  poco  el  transverso  hasta  que 
la  extremidad  concluyera  sin  duda  en  punta. 

Los  restos  traidos  por  mi  hermano  Círlos  Ame- 
ghiko,  si  bien  no  pueden  agregar  nada  al  conoci- 
miento de  la  configuración  general  del  cráneo,  per- 
miten formarse  una  idea  completa  de  casi  todo  el 
aparato  dentario  y agregar  el  conocimiento  de  la 
mandíbula  inferior.  Esos  restos  consisten  en  varios 
incisivos  intermediarios,  en  la  parte  anterior  de  una 
defensa  superior,  un  maxilar  superior  derecho  con 
las  cinco  muelas  intactas  que  tuvo  el  animal,  y en 
una  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  la 
defensa  y las  cuatro  muelas,  además  de  algunos  otros 
dientes  sueltos. 

La  parte  anterior  de  defensa  superior  es  un  trozo 


UNGULADOS 


627 


de  unos  15  centímetros  de  largo  al  que  falta  igual- 
mente la  extremidad  terminal.  Este  ejemplar  pro- 
cede de  un  individuo  mucho  mas  joven  que  el  del 
cráneo  descrito,  y de  tamaño  bastante  menor.  En  la 
parte  posterior  de  este  fragmento  que  es  mas  ó me- 
nos á una  distancia  de  17  centímetros  de  la  punta, 
cada  una  de  las  caras  laterales  tiene  48  milímetros 
de  ancho,  y la  cara  superior  25  milímetros.  Esta 
cara  superior  ó anterior  es  como  en  el  ejemplar  an- 
terior sin  esmalte,  con  una  depresión  longitudinal 
sobre  su  lado  interno,  y de  superficie  fuertemente 
estriada  longitudinalmente. 

La  capa  de  esmalte  que  cubre  las  caras  laterales 
y forma  la  arista  longitudinal  inferior,  es  también 
fuertemente  estriada  en  sentido  longitudinal. 

Si  entre  las  dos  defensas  superiores  ha  habido  in- 
cisivos pequeños  ó no,  es  por  ahora  difícil  determi- 
narlo, pues  los  que  hay  sueltos  pueden  proceder  de 
la  mandíbula  inferior. 

Las  muelas  superiores  son  en  número  de  cinco  en 
cada  lado,  colocadas  en  série  continua  muy  apreta- 
das la  una  á la  otra;  de  estas  cinco  muelas,  las  dos 
anteriores  ó premolares  son  pequeños,  y las  tres 
posteriores  ó molares  verdaderos  son  de  gran  ta- 
maño. Al  premolar  anterior  sigue  una  barra,  cuyo 
largo  no  se  puede  determinar  pero  que  no ‘debía  ser 
muy  considerable,  que  lo  separa  de  la  defensa. 

El  primer  diente  implantado  en  el  maxilar  es  el 
pm.  - que  es  también  el  mas  pequeño,  con  una  co- 
rona perfectamente  separada  de  la  raíz,  mas  angosta 
y mas  baja  sobre  el  lado  interno,  y considerable- 
mente mas  ancha  y mas  alta  sobre  el  externo, 'am- 
bas caras,  interna  y externa  fuertemente  convexas. 
La  superficie  masticatoria  de  la  corona  está  dividida 
por  una  hendidura  longitudinal  en  dos  partes  desi- 
guales, una  externa  muy  ancha,  y otra  interna  an- 
gosta y que  disminuye  de  grueso^  de  la  base  á la 
cúspide.  Cerca  de  la  base  de  la  corona,  sobre  el 
lado  externo,  hay  un  cíngulobasal  bien  desarrollado 
y de  superficie  rugosa,  que  asciende  hácia  arriba  en 
los  ángulos  perpendiculares  anterior  y posterior  hasta 
la  superficie  masticatoria  de  la  corona.  Sobre  la  cara 
externa  existe  otro  cingulum  basal  independiente 
del  externo  y mucho  mas  desarrollado,  afectando  la 
forma  de  un  gran  reborde  de  esmalte  de  uno  á dos 
milímetros  de  grueso  y otro  tanto  de  alto.  Sobre  la 
parte  anterior  de  la  cara  externa  hay  un  principio 
de  columna  perpendicular  que  sobresale  un  poco 
sobre  la  corona.  La  corona  tiene  23  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  sobre  el  lado  externo,  19 


milímetros  sobre  el  lado  interno  y 26  milímetros  de 
diámetro  transverso.  El  alto  de  la  corona  sobre  el 
lado  externo  es  de  25  milímetros. 

Inmediatamente  debajo  del  cuello  del  diente  em- 
pieza su  división  en  tres  raíces  cilindricas  y muy 
largas,  una  mas  grande  al  lado  interno  y dos  mas 
pequeñas  al  externo,  de  un  largo  aproximado  de  45 
milímetros. 

El  pin.  - es  de  la  misma  forma  general  que  el  pre- 
cedente, del  que  se  distingue  por  un  tamaño  mayor, 
por  ser  mas  alargado  en  sentido  transversal,  y por 
su  parte  externa  considerablemente  mas  elevada 
que  la  interna.  La  columna  perpendicular  de  la 
parte  anterior  de  la  cara  externa  es  un  poco  mejor 
pronunciada,  pero  el  cíngulo  interno  y externo  pre- 
senta el  mismo  desarrollo.  La  corona  tiene  25  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior  sobre  el  lado 
externo,  20  milímetros  sobre  el  interno  y 37  milí- 
metros de  diámetro  transverso.  El  alto  de  la  corona 
es  de  40  milímetros  sobre  el  lado  externo  y de  solo 
20  sobre  el  interno.  De  la  parte  inferior  implantada 
en  el  alveolo,  solo  es  visible  el  cuello,  pero  se  co- 
noce estuvo  igualmente  dividida  en  tres  raíces  lar- 
gas y cilindricas,  la  interna  mas  grande  que  las 
externas. 

El  primer  verdadero  molar  superior  (m.-)  es  de 
gran  tamaño,  de  corona  de  forma  algo  cuadrangular 
y tan  parecida  á una  muela  superior  de  rinoceronte 
que,  sin  duda  hubiera  sido  tomada  por  un  animal  de 
este  género  si  se  hubiera  encontrado  aislada  y en 
una  región  en  que  se  encuentran  fósiles  de  rino- 
cerontídeos.  La  base  de  la  corona  es  notablemente 
mas  ancha  que  la  superficie  masticatoria,  y la  cara 
externa  bastante  mas  elevada  que  la  interna;  la 
parte  anterior  es  también  notablemente  mas  ancha 
que  la  posterior.  La  cara  externa  es  casi  completa- 
mente plana,  pero  con  una  fuerte  columna  perpen- 
dicular en  la  parte  anterior,  que  forma  una  especie 
de  pliegue  saliente  en  la  corona,  seguida  adelante 
de  un  surco'  perpendicular  limitado  á su  vez  por  la 
arista  de  la  esquina  anterior  externa ; en  la  base 
muestra  un  cingulum  poco  elevado,  que  forma  una 
curva  ascendente  que  atrás  forma  luego  la  arista 
perpendicular  del  ángulo  posterior  externo,  y ade- 
lante concluye  en  la  base  de  la  columna  perpendi- 
cular ya  mencionada. 

La  cara  interna,  mucho  mas  baja,  está  dividida  en 
dos  lóbulos  desiguales,  uno  anterior  mas  grande  y el 
otro  posterior  mas  pequeño,  separados  por  una  hen- 
didura ancha  y profunda  que  forma  en  la  superficie 


628 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


masticatoria  de  la  corona,  un  gran  pliegue  de  es- 
malte que  se  dirije  primero  hacia  dentro  y luego  ha- 
cia adelante.  Además  hay  un  pozo  aislado  de  es- 
malte en  el  centro  del  lóbulo  posterior,  otro  un 
poco  mas  atrás  del  centro  de  la  corona,  y una  esco- 
tadura perpendicular  bastante  ancha  en  el  ángulo 
interno  anterior. 

La  corona,  en  la  superficie  masticatoria,  tiene  55 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  sobre  el 
lado  externo,  35  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  la  parte  anterior  y 27  en  la  posterior;  en  la 
base  tiene  55  milímetros  de  diámetro  transverso  en 
la  parte  anterior  y 50  milímetros  en  la  posterior. 
Sobre  la  cara  interna  de  la  corona,  también  hay  un 
cíngulo  de  esmalte  poco  desarrollado.  El  alto  de  la 
corona  sobre  el  lado  interno  es  de  solo  17  á 20  mi- 
límetros, pero  sobre  el  lado  externo  es  de  5 cen- 
tímetros. 

De  la  parte  que  constituye  las  raíces  solo  es  vi- 
sible la  parte  superior  que  sobre  el  lado  externo 
muestra  bien  visible  la  división  en  dos  raíces  dis- 
tintas y aparentemente  á lo  menos,  parece  que  tam- 
bién el  lado  interno  es  bifurcado,  como  si  el  diente 
tuviera  cuatro  raíces  en  vez  de  tres,  lo  que  es  muy 
probable. 

El  segundo  verdadero  molar  (m.  -)  es  de  la  misma 
forma  general  que  el  precedente,  pero  de  un  tamaño 
un  poco  mayor  y menos  gastado  por  el  uso,  por  lo 
que  la  superficie  masticatoria  es  un  poco  mas  an- 
gosta particularmente  en  el  lóbulo  posterior.  La 
columna  perpendicular  de  la  parte  anterior  del  lado 
externo  es  mas  prominente  y el  surco  que  le  sigue 
adelante  mejor  marcado.  El  cíngulo  del  lado  in- 
terno también  es  mejor  marcado  que  en  la  muela 
precedente,  pero  el  externo  es  mas  rudimentario. 
En  la  superficie  masticatoria  de  la  corona  hay  un 
pozo  de  esmalte  en  frente  del  gran  surco  entrante 
del  lado  interno,  pequeño  y muy  comprimido  de 
adelante  hácia  atrás,  y otro  bastante  mas  grande 
pero  de  la  misma  forma  en  el  lóbulo  posterior. 

La  superficie  masticatoria  de  la  corona  tiene  63 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  28  milí- 
metros de  diámetro  transverso  en  la  parte  anterior, 
y 17  milímetros  en  la  posterior.  La  base  de  la  co- 
rona que  se  encuentra  al  nivel  del  borde  alveolado, 
tiene  64  milímetros  de  diámetro  transverso  ade- 
lante, y 50  milímetros  atrás.  El  alto  de  la  corona 
es  de  33  milímetros  sobre  el  lado  interno  y de  80 
milímetros  sobre  el  externo. 

La  última  muela  superior,  que  recien  empezaba 


áser  atacada  por  la  masticación,  es  también  de  gran 
tamaño,  pero  de  forma  bastante  diferente  ; tiene  una 
corona  de  base  triangular,  con  un  lado  externo  y 
uno  interno  que  se  unen  atrás  formando  arista  per- 
pendicular, y un  lado  anterior  que  cierra  el  trián- 
gulo, levantándose  la  corona  hácia  arriba  disminu- 
yendo gradualmente  de  tamaño  hasta  afectar  la 
forma  de  pirámide  triangular.  La  cara  externa 
muestra  en  la  parte  anterior  la  misma  columna  per- 
pendicular que  las  dos  precedentes,  seguida  igual- 
mente hácia  adelante  de  una  profunda  canaleta  per- 
pendicular, pero  toda  la  parte  posterior  de  dicha 
cara,  que  fórmalos  cuatro  quintos  de  su  superficie 
total,  forma  un  plano  convexo  que  se  arquea  gra- 
dualmente hácia  adentro  hasta  juntarse  con  la  super- 
ficie de  la  cara  interna.  Esta  última  presenta  una 
profunda  escotadura  perpendicular  que  penetra  en 
la  corona,  y detrás  de  esta,  sobre  el  lado  externo, 
en  dirección  paralela  á la  escotadura  interna  y al 
borde  de  la  cara  externa,  se  ve  un  gran  pozo  aislado 
de  esmalte,  de  4 centímetros  de  largo  y solo  6 á 7 
milímetros  de  ancho,  en  forma  de  hendidura  larga, 
angosta  y profunda.  La  base  de  la  cara  interna 
muestra  un  reborde  de  esmalte  regularmente  desar- 
rollado, pero  la  cara  externa  de  la  corona  en  su  parte 
basal  está  todavía  engastada  en  el  alveolo,  de  ma- 
nera que  escapa  al  exámen  de  los  caracteres  exter- 
nos. La  base  de  la  corona  tiene  75  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  sobre  la  cara  externa, 
55  mm.  sobre  la  cara  interna  y otro  tanto  sobre  la 
cara  anterior.  En  su  conformación  general  esta  muela 
presenta  el  mismo  parecido  con  la  correspondiente 
del  Rhinoceros  que  las  dos  precedentemente  des- 
critas. 

Las  cinco  muelas  forman  una  serie  en  arco  de 
círculo,  mas  pronunciado  sobre  el  lado  externo  que 
sobre  el  interno.  Ocupan  sobre  el  borde  alveolado, 
un  espacio  longitudinal  de  206  milímetros,  de  los 
que  158  milímetros  corresponden  á los  verdaderos 
molares,  y 48  á los  premolares. 

La  mandíbula  inferiores  de  rama  horizontal  baja, 
gruesa  y derecha,  mas  alta  y mas  espesa  en  su 
parte  anterior  ó sinfisaria  que  en  la  posterior.  Esta 
mandíbula  tiene  solo  cuatro  muelas  seguidas  ade- 
lante de  una  larga  barra,  y luego  de  una  gran  de- 
fensa un  poco  mas  pequeña  que  la  superior,  seguida 
al  lado  interno  de  uno  ó dos  incisivos  pequeños. 

De  la  sínfisis,  además  de  la  mitad  del  lado  dere- 
cho, existe  también  una  pequeña  parte  de  la  del 
lado  izquierdo,  por  la  que  se  conoce,  como  era  de 


UNGULADOS 


629 


preveerse,  dado  el  enorme  desarrollo  de  las  defensas, 
que  ambas  ramas  mandibulares  se  soldaban  íntima- 
mente desapareciendo  toda  traza  de  sutura.  La  sín- 
fisis,  aunque  en  su  conjunto  es  de  un  aspecto  ma- 
ciso,  no  era  muy  larga,  pues  su  parte  posterior  no 
alcanza  debajo  del  premolar  cuarto,  y aunque  su  parte 
anterior  está  rota,  puede  evaluarse  su  longitud  total 
cuando  entera  en  unos  16  centímetros.  Su  parte 
superior  é interna  es  excavada  y de  fondo  cóncavo ; 
la  inferior  ó externa  es  al  contrario  un  poco  aplas- 
tada longitudinalmente  formando  en  la  parte  me- 
diana una  protuberancia  longitudinal. 

De  la  parte  anterior  que  llevaba  los  incisivos  in- 
ternos, solo  quedan  pequeños  vestigios  de  los  alveo- 
los, que  demuestran  había  dos  en  cada  lado,  todos 
muy  apretados  unos  á otros,  y colocados,  el  externo 
inmediatamente  debajo  y adelante  de  la  gran  defensa, 
y el  interno  abajo  y adelante  del  externo.  A juzgar 
por  los  fragmentos  de  alveolos  conservados,  parece 
que  las  raíces  de  estos  incisivos  eran  macisas,  largas 
y cilindricas,  pero  no  muy  gruesas,  de  unos  10  á 12 
milímetros  de  diámetro  á lo  mas. 

De  estos  incisivos  hay  tres  coronas  aisladas  de  di- 
ferentes individuos,  faltándoles  por  completo  la  raíz. 
Estas  coronas  son  en  la  base  casi  cilindricas  y grue- 
sas, enanchándose  después  hácia  adelante,  pero 
aplastándose  verticalmente  hasta  la  extremidad  an- 
terior, en  donde  las  dos  capas  de  esmalte,  superior  é 
inferior,  se  unen  formando  un  borde  delgado  y redon- 
deado. 

La  cara  superior  é interna  es  fuertemente  depri- 
mida formando  un  plano  inclinado  de  atrás  hácia 
adelante  con  una  canaleta  longitudinal  casi  en  el 
centro,  ancha  y de  fondo  cóncavo  adelante,  y mas 
angosta  atrás.  En  la  base  hay  un  reborde  de  esmalte 
bastante  desarrollado  que  forma  una  curva  cuyas 
extremidades  dirijiéndose  hácia  adelante  vienen 
á confundirse  con  las  aristas  longitudinales  del 
diente. 

La  cara  inferior  ó externa,  es  muy  convexa  pero 
con  una  pequeña  depresión  longitudinal  sobre  su 
parte  mediana,  y un  cíngulo  basal  igualmente  bas- 
tante desarrollado,  que  formando  una  curva  vienen 
sus  extremidades  á unirse  con  el  del  lado  interno. 

La  capa  de  esmalte,  muy  gruesa,  y fuertemente 
estriada  longitudinalmente,  particularmente  en  la 
base,  se  extiende  sin  interrupción  sobre  toda  la 
corona,  pero  con  el  desgastamiento  empieza  á desa- 
parecer hácia  adelante,  separándose  las  dos  capas 
de  esmalte,  superior  é inferior,  por  la  dentina  que 


aparece  al  principio  como  una  lámina  delgada,  y 
que  aumenta  gradualmente  de  espesor  á medida 
que  avanza  el  desgastamiento.  La  superficie  de 
desgaste  se  produce  perpendicularmente  y no  en 
declive. 

Uno  de  estos  incisivos  cuya,  parte  anterior  recien 
empezaba  á ser  atacada  por  el  desgastamiento,  tiene 
(la  corona)  40  milímetros  de  largo,  24  de  ancho  en 
la  parte  anterior,  y 0ra0035  de  espesor  sobre  el  borde 
anterior.  La  base  ó cuello  es  casi  circular,  de  16 
milímetros  de  diámetro. 

Otra  corona  ya  bastante  atacada  por  la  mastica- 
ción, tiene  25  milímetros  de  largo,  26  de  ancho,  y 
5 de  espesor  sobre  el  borde  anterior.  La  base  ó 
cuello  es  elíptica,  de  14  milímetros  de  diámetro 
vertical,  por  16  de  diámetro  transverso. 

La  defensa  inferior  (i.  , ?)  es  un  diente  de  gran 
tamaño,  de  base  abierta,  que  disminuye  de  grueso 
de  la  base  á la  cúspide,  de  sección  muy  elíptica, 
comprimido  transversalmente,  con  la  cara  anterior 
ó externa  delgada  casi  en  forma  de  arista,  y la 
opuesta  ó interna  mas  gruesa  y redondeada.  La  base 
llega  hasta  la  extremidad  posterior  de  la  sínfisis, 
sobre  la  línea  mediana,  en  donde  casi  se  tocan  am- 
bas defensas,  estando  implantadas  de  modo  que 
diverjen  notablemente  hácia  adelante,  inclinándose 
hácia  afuera,  y con  su  parte  anterior  muy  encorvada 
hácia  afuera  y hácia  atrás,  concluyendo  en  cúspide 
aguda  y triangular. 

El  largo  del  diente,  de  la  base  á la  cúspide  si- 
guiendo la]curvatura  externa,  era  próximamente  de 
unos  28  centímetros,  y en  línea  recta  de  solo  unos 
20  centímetros,  de  los  cuales  una  mitad  corresponde 
á la  parte  que  sale  fuera  del  alveolo. 

La  cara  lateral  externa  es  regularmente  convexa, 
pero  la  lateral  interna  es  mas  deprimida  con  un 
surco  muy  ancho  y de  fondo  convexo  que  corre  al 
lado  del  borde  ó arista  anterior  que  se  curva  hácia 
adentro  limitando  así  la  depresión  mencionada,  que 
desaparece  poco  á poco  hácia  la  cúspide. 

El  esmalte,  al  revez  de  lo  que  sucede  con  la  de- 
fensa superior,  forma  una  capa  continuada  que  cu- 
bre las  caras  laterales  y la  anterior  ó externa,  que- 
dando sin  esmalte  la  cara  superior  ó interna,  pero 
al  acercarse  á la  cúspide  los  bordes  de  la  capa  de 
esmalte  de  las  caras  laterales  converjen  entre  sí  á 
medida  que  se  acercan  á la  cúspide  en  donde  sin 
duda  se  tocan  confundiéndose  en  una  sola  capa  en 
los  individuos  jóvenes. 

La  capa  de  esmalte  llega  hasta  la  misma  base  del 


630 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


diente,  y es  de  superficie  estriada  longitudinal- 
mente. 

La  parte  superior  de  la  corona  está  gastada  en 
declive  ó bisel  sobre  el  lado  interno,  oblicuamente 
de  abajo  hacia  arriba  y de  adentro  hacia  afuera,  por 
el  frotamiento  de  la  cara  anterior  de  la  defensa  su- 
perior. 

El  diámetro  del  diente  sobre  el  borde  álveo! ario 
es  de  48  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior, 
29  milímetros  de  diámetro  transverso  sobre  su  bor- 
de interno  ó posterior,  y solo  7 milímetros  sobre  el 
borde  anterior.  A- partir  de  este  punto,  hacia  abajo, 
aumenta  de  tamaño,  y hácia  arriba  disminuye  hasta 
formar  la  cúspide  mencionada. 

Detrás  de  este  diente  viene  una  barra  de  1 2 centí- 
metros de  largo,  siguiendo  luego  la  primera  de  las 
cuatro  muelas  inferiores,  que  corresponde  al  pm.  T. 
La  corona  de  este  diente  es  alta  y comprimida  la- 
teralmente, dividida  al  lado  externo  por  un  surco 
perpendicular  en  dos  lóbulos  casi  iguales,  con  una 
protuberancia  accesoria  en  la  base  del  surco  que  se 
levanta  hasta  la  mitad  de  su  altura.  Sobre  el  lado 
interno,  opuesto  al  surco  externo,  hay  una  columna 
perpendicular,  y adelante  y atrás  una  cavidad,  que 
penetra  en  la  corona  del  lóbulo  correspondiente.  La 
corona  tiene  26  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, 20  milímetros  de  diámetro  transverso  en  la 
base,  y 35  milímetros  de  alto.  La  base  tiene  un  cín- 
gulo  de  esmalte  poco  desarrollado  sobre  el  lado  ex- 
terno, pero  un  poco  mas  sobre  el  interno.  La  su- 
perficie masticatoria  de  la  corona  recien  empezaba 
á ser  atacada  por  la  masticación  y tiene  apenas  5 á 
6 milímetros  de  ancho. 

La  base  del  diente  se  divide  en  dos  raíces  casi 
iguales,  muy  largas,  divergentes,  y casi  cilindricas, 
cuya  parte  superior  es  visible  por  sobresalir  varios 
milímetros  sobre  el  borde  alveolario. 

El  diente  que  sigue,  que  es  el  primer  molar  ver- 
dadero, m.  T,  es  de  tamaño  bastante  mayor,  mas 
gastado  por  el  uso,  y dividido  al  lado  externo  en 
dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior  pequeño,  y el 
posterior  mucho  mas  grande.  Sobre  el  lado  interno 
muestra  dos  cavidades  que  penetran  en  la  corona 
en  forma  de  Y,  una  muy  pequeña  en  el  lóbulo  ante- 
rior, y la  otra  mas  grande  en  el  posterior.  La  base 
muestra  un  cíngulo  tanto  al  lado  interno  como  al 
externo,  pero  apenas  visible,  y se  divide  mas  abajo 
en  dos  raíces  distintas,  una  anterior  pequeña,  y la 
otra  posterior  mas  grande.  La  corona  tiene  45  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  18 'milímetros 


de  diámetro  transverso  máximo  en  la  cúspide,  y 24 
en  la  base.  El  alto  de  la  corona  sobre  el  borde  alveo- 
lario afilado  externo  es  de  unos  4 centímetros. 

El  segundo  verdadero  molar,  m.  j,  es  de  la  mis- 
ma forma  general  que  el  primero,  del  que  solo  se 
distingue  por  un  tamaño  un  poco  mayor,  y por  te- 
ner la  corona  menos  gastada;  debido  á esta  última 
circunstancia,  las  escotaduras  internas  son  mas  pro- 
fundas, el  surco  perpendicular  externo  mas  largo, 
mas  estrecho  y mas  profundo,  y la  base  de  la  corona 
está  todavía  engastada  en  el  alveolo.  Tiene  55  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  1 6 milímetros 
de  diámetro  transverso  máximo  en  la  cúspide  de  la 
corona,  25  en  la  base,  y 4 centímetros  de  alto  la  par- 
te de  la,  corona  que  sale  fuera  del  alveolo  sobre  el 
lado  externo. 

fija  última  muela  inferior  también  es  de  la  misma 
forma  general,  pero  se  distingue  de  la  precedente 
por  el  lóbulo  anterior  proporcionalmente  un  poco 
mas  grande,  y por  un  tamaño  también  un  poco  ma- 
yor de  toda  la  muela.  Como  es  todavía  menos  ata- 
cada por  la  masticación  que  la  precedente,  todavía 
no  ha  adquirido  su  completo  desarrollo,  permane- 
ciendo una  parte  considerable  de  la  base  de  la  coro- 
na encerrada  en  el  alveolo.  El  surco  perpendicular 
externo  pasa  por  la  corona  en  forma  de  hendidura 
transversal  al  lado  interno,  en  donde  las  escotadu- 
ras son  todavía  mas  profundas,  elevándose  entre 
ambas  y opuesta  al  surco  externo  una  alta  cúspide 
que  domina  la  corona.  Este  diente  tiene  62  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  24  milímetros  de 
diámetro  transverso  en  la  base  y también  como  las 
precedentes,  unos  4 centímetros  de  alto  fuera  del 
alveolo. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  juntas  ocupan  un  es- 
pacio longitudinal  de  19  centímetros,  y la  distancia 
de  la  parte  posterior  de  la  última  muela  inferior  á la 
parte  anterior  de  la  defensa,  es  de  36  centíme- 
tros. 

De  la  rama  ascendente  de  la  mandíbula  solo  queda 
una  porción  de  la  parte  anterior  con  la  línea  ascen- 
dente anterior,  que  en  la  parte  conservada,  de 
unos  10  centímetros  de  alto,  se  levanta  hácia  ar- 
riba casi  verticalmente  formando  con  la  rama  hori- 
zontal un  ángulo  recto. 

La  rama  horizontal  se  dintingue  por  su  altura 
poco  considerable,  por  su  grueso  extraordina- 
rio, y por  su  borde  inferior  completamente  ho- 
rizontal, menos  en  la  parte  posterior  de  la  sínfisis 
en  donde  desciende  un  poco  mas  hácia  abajo.  El 


UNGULADOS 


631 


alto  de  la  rama  horizontal,  en  todo  el  espacio  ocu- 
pado por  los  molares,  es  de  8 á 9 centímetros  y su 
grueso  de  5 á 6 centímetros.  La  parte  sinfisaria  es 
mas  gruesa  y mas  aglobada  hacia  afuera,  sobre  la 
cara  externa. 

Los  agujeros  dentarios  son  múltiples;  hay  uno 
bastante  grande,  de  unos  10  milímetros  de  diáme- 
tro, en  la  parte  anterior  de  la  síníisis  á unos  2á  3 
centímetros  detrás  del  borde  anterior  del  alveolo  de 
la  defensa.  Otro  muy  pequeño  se  vé  un  poco  mas 
abajo  y mas  atrás.  En  los  dos  tercios  posteriores  de 
la  barra  á unos  3 centímetros  adelante  y abajo  del 
premolar  y á un  poco  menos  del  borde  superior  de 


la  barra,  hay  una  gran  perforación,  mayor  que  la 
primera,  de  unos  15  milímetros  de  diámetro  mayor. 
Por  último  se  vé  un  pequeño  agujerito  casi  en  la 
parte  inferior  de  la  rama  horizontal  debajo  del  pri- 
mer verdadero  molar,  y otro  con  corta  diferencia 
sobre  la  misma  altura  'debajo  de  la  parte  posterior 
del  segundo  verdadero  molar. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  hasta 
ahora  solo  se  han  encontrado  en  las  barrancas  del 
rio  Santa  Cruz,  y en  la  boca  del  rio  Gallegos,  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  sautacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


I’ACH  YTJLEltIA 


Todos  los  representantes  de  este  grupo  hasta  ahora  conocidos,  son  de  talla  jigantesca,  con  cinco  dedos 
en  cada  pié  todos  bien  desarrollados;  el  carpo  es  en  série  lineal  y el  tarso  alternado. 

Se  dividen  en  tres  órdenes  que  se  distinguen  de  este  modo  : 

I.  Incisivos  |,  muelas  f. 

a.  Trompa  ausente,  caninos  pequeños.  Choeroclonta. 

II.  Incisivos  f,  muelas  f. 

a.  Trompa  pequeña,  caninos  ausentes.  Proproboscide a. 

III.  Incisivos  no  mas  de  muelas  f. 

a.  Trompa  muy  grande.  Un  par  de  incisivos  en  forma  de  defensas.  Caninos 
ausentes.  Proboscidea. 


CHCERODONTA 


Incisivos  |,  caninos  f-,  muelas  f,  todos  los  dientes  radiculados.  Muelas  cuadrituberculares  y las  infe- 
riores con  cuatro  raíces  cada  una.  Ramas  mandibulares  separadas.  Rostro  relativamente  largo  y aplastado. 
Un  proceso  post-glenóides.  Un  interparietal.  Trompa  ausente  ó apenas  acentuada.  Malar  y arco  zigomá- 
tico  muy  fuerte.  Inter  mas  i lar  distinto.  Vértebras  planas  ó casi  planas.  No  menos  de  24  vértebras  dorso- 
lumbares.  Sacro  de  2 vértebras.  Fémur  sin  trocánter  tercero.  Carpo  lineal  y tarso  alternado.  Astrágalo 
casi  plano  y articulado  adelante  con  escafóides  y cuboides.  Calcáneo  con  faceta  articular  fibular. 

Grupo  teórico,  descendiente  de  Platyarthra  y antecesor  de  Proproboscide  a.  No  le  conozco  hasta 
ahora  representantes. 


632 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PROPROBOSCIDEA 


Incisivos  f,  caninos  £,  muelas  f,  en  función  todas  á la  vez  y precedidas  por  una  dentición  de  leche. 
Muelas  amamelonadas  ó tuberculosas.  Ramas  mandibulares  soldadas.  Rostro  corto.  Malar  suspen- 
dido en  el  arco  zigomático.  Proceso  post-glenóides  presente.  Cráneo  regularmente  largo  y aplastado. 
Intermaxilar  distinto  y no  muy  grande.  Muelas  inferiores  cada  una  con  cuatro  raíces  separadas.  Angulo 
mandibular  poco  marcado.  Un  interparietal.  Trompa  no  muy  larga.  Cuello  corto.  23  vértebras  dorso- 
lumbares.  Carpo  de  8 huesos  y en  serie  lineal.  Tarso  alternado.  Calcáneo  con  faceta  articular 
fibular. 

Grupo  teórico,  sucesor  de  Choerodonta  y antecesor  de  Probóscide  a.  No  le  conozco  hasta  ahora  repre- 
sentantes. 


Incisivos  |,  { ó desarrollados  en  forma  de  formidables  defensas,  generalmente  sin  esmalte,  y siem- 
pre de  base  abierta.  Caninos  ausentes.  Muelas -f  que  se  suceden  reemplazándose  de  atrás  hácia  adelante. 
Ramas  mandibulares  soldadas.  Angulo  mandibular  ausente.  Rostro  corto  y cráneo  elevado.  Malar  sus- 
pendido en  el  arco  zigomático.  Proceso  post-glenóides  ausente.  Intermaxilar  muy  fuerte  y soldado  á 
maxilares.  Apertura  nasal  prolongada  en  forma  de  trompa  larga  y prehensil.  Cuello  sumamente  corto. 
Vértebras  planas  ó casi  planas.  23  vértebras  dorso-lumbares.  Sacro  de  3 vértebras.  Carpo  de  8 huesos 
colocados  en  série  lineal.  Escafóides  sostenido  por  trapezoides,  y lunar  por  magno.  Astrágalo  casi  plano 
y articulado  adelante  con  escafóides  solo.  Calcáneo  con  faceta  articular  fibular.  Tarso  alternado.  Fémur 
sin  trocánter  tercero.  Falanges  ungueales  truncadas. 

Orden  en  el  dia  casi  completamente  extinguido,  del  que  se  conocen  dos  familias  : 

a.  Incisivos  inferiores  desarrollados  en  forma  de  grandes  defensas.  Incisivos  superiores  ausentes. 

Dinotheridse. 

b.  Incisivos  inferiores  ausentes  ó rudimentarios.  Incisivos  superiores  desarrollados  en  forma  de  grandes 

defensas.  Elephantidse. 

Los  Dinotheridse  son  completamente  extinguidos  y hasta  ahora  exclusivos  de  los  terrenos  terciarios 
medios  de  Europa  y Asia. 

Los  Elephantidse  viven  en  la  actualidad  en  las  regiones  cálidas  de  Asia  y Africa,  y tienen  represen- 
tantes fósiles  en  Asia,  Africa,  Europa,  y en  Norte  y Sud  América. 


EEEPHAIVTIDME 


Los  representantes  de  esta  familia  se  distinguen  por  un  cráneo  corto,  alto  y con  una  cavidad  cerebral 
relativamente  considerable. 

Los  dos  incisivos  superiores  únicos  se  desarrollan  en  forma  de  formidables  defensas,  rectas  ó contor- 


UNGULADOS 


633 


neadas  en  espiral,  dirijidas  hacia  adelante  ó arqueadas  hacia  arriba,  pero  nunca  hacia  abajo.  En  algunos 
casos  existe  también  un  par  de  incisivos  inferiores,  pero  mucho  mas  pequeños. 

Las  muelas  son  en  número  de  seis,  tres  premolares  y tres  verdaderos  molares,  pero  nunca  existen 
mas  de  tres  á la  vez  de  cada  lado,  y eso  solo  en  la  juventud ; el  número  normal  es  de  dos  á cada  lado,  y á 
yeces  en  la  vejez  no  existe  mas  que  una  sola  muela  en  cada  lado  de  cada  mandíbula.  Esto  es  debido  á 
que  las  muelas  no  solo  no  entran  en  función  todas  á la  vez,  sino  que  tampoco,  salvo  raras  escepciones, 
se  suceden  verticalmente,  sino  sucesivamente  de  atrás  hacia  adelante,  gastándose  una  muela  anterior 
hasta  que  cae  reemplazándola  la  segunda,  mientras  que  en  el  fondo  de  la  mandíbula  empieza  á desarrollarse 
la  que  debe  reemplazarla  á su  vez,  y así  sucesivamente  hasta  que  se  desarrolla  la  sexta  que  es  la  última. 
El  intermaxilar  se  une  con  los  maxilares. 

El  cuello  es  muy  corto,  con  vértebras  de  centros  sensiblemente  planos  en  sus  dos  caras.  Las  vértebras 
dorsales  son  en  número  de  19  á 20,  y la  cola  es  muy  corta  y delgada. 

Los  huesos  de  los  miembros  son  todos  bien  separados,  pero  esponjosos,  sin  canal  medular,  escepto  el 
fémur  y la  tibia,  en  los  que  existe,  pero  en  estado  rudimentario.  El  húmero  es  sumamente  robusto  care- 
ciendo siempre  tanto  del  agujero  epitrocleano  como  del  intercondiliano. 

Las  especies  conocidas  de  esta  familia,  se  distribuyen  en  dos  grandes  géneros,  que  se  distinguen  por  la 
conformación  de  las  muelas,  en  este  modo  : 

a Corona  de  las  muelas  formada  por  láminas  transversales  de  dentina  rodeadas  de  esmalte  y 

reunidas  por  depósitos  intermediarios  de  cemento.  Elephas. 

b Corona  de  las  muelas  con  fuertes  tubérculos  amamelonados,  dispuestos  en  series  transversales, 
y cubiertos  por  una  fuerte  capa  de  esmalte  que  se  extiende  sobre  toda  la  superficie  de  la  corona. 

Mastodon. 

El  primer  género,  no  se  conoce  hasta  ahora  de  Sud  América;  todos  los  restos  que  se  le  han  atribuido 
pertenecen  al  segundo. 


MASTODON  cuvier. 

Cuyier,  Ann.  du  Museum,  vol.  VIII,  p.  270,  a.  1806. 

La  única  diferencia  de  importancia  entre  el  Mas- 
todon y el  Elephas , reside  en  la  forma  de  las  mue- 
las : en  Mastodon  la  corona  década  muela  está  for- 
mada por  gruesos  mamelones  dispuestos  por  pares 
transversales  y separados  por  valles  profundos,  con 
toda  la  superficie  masticatoria  cubierta  por  una  grue- 
sa capa  de  esmalte,  presentando  el  tipo  de  las  mue- 
las de  los  mamíferos  omnívoros  ; en  Elephas  las 
muelas  presentan  una  corona  plana,  formada  por  un 
crecido  número  de  láminas  transversales  de  dentina 
envueltas  por  una  capa  de  esmalte  y reunidas  por 
depósitos  intermediarios  de  cemento.  Pero  entre  es- 
tas dos  formas  de  muelas,  al  parecer  tan  diferentes, 
se  colocan  un  crecido  número  deformas  detransicion, 
que  conducen  insensiblemente  de  la  una  á la  otra,  de 


tal  modo,  que  muchas  veces  no  es  fácil  determinar 
si  se  trata  de  una  muela  de  Elefante  ó de  Masto- 
donte, 

SOBRE  LOS  MASTODONTES  DE  SUD-AMÉRIGA 

Y ESPECIALMENTE  DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA 

Desde  los  primeros  tiempos  de  la  colonización  es- 
pañola, empezaron  á circular  en  distintos  puntos  de 
Sud  América  maravillosas  historias  referentes  á la 
existencia  de  antiguos  jigantes  de  forma  humana,  de 
colosal  estatura,  á los  que  se  atribuía  la  construcción 
de  alguno  monumentos  ciclópeos  ya  entonces  en  rui- 
nas, y cien  otras  hazañas  fabulosas.  Estas  fábulas, 
corrientes  también  en  Méjico,  Centro-América,  y 
aún  en  los  Estados  Unidos,  tuvieron  origen,  como 
ha  podido  comprobarse  en  un  buen  número  de  casos, 
en  la  existencia  en  determinados  puntos,  de  huesos 
fósiles  degrand.es  mamíferos  extinguidos,  particular- 


so 


634 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mente  del  género  de  los  mastodontes.  Y esta  creen- 
cia persiste  aún  en  nuestros  dias  : tanto  en  el  campo 
de  los  jigantes  en  Nueva  Granada,  como  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  ó en  el  vasto  depósito  fosi- 
íífero  de  Tanja,  en  todas  partes  en  donde  se  encuen- 
tran huesos  de  mastodontes,  estos  son  para  el  vulgo, 
huesos  ele  jigantes. 

En  Sud-América  el  depósito  de  fósiles  de  Masto- 
donte mas  notable  por  la  cantidad  de  restos  que  pre- 
senta á descubierto,  es  el  de  Tanja,  conocido  ya  de 
los  peruanos  anteriores  á la  conquista,  como  tumba 
de  un  antiguo  pueblo  de  jigantes  al  que  la  tradición 
mitológica  atribuía  un  rol  destructor. 

En  1602  Diego  de  Avalo  y Figueroa  anuncia- 
ba la  existencia  de  huesos  fósiles  en  Tarija  ( Misce- 
lánea austral,  Lima,  1602,  Coloquio  XXX11T,  p. 
147),  y á mediados  del  siglo  pasado  surgía  la  idea 
de  que  esos  restos  eran  huesos  de  j ¡pínteseos  cua- 
drúpedos extinguidos.  José  de  Jussieu,  ingeniero  y 
naturalista  francés  que  había  venido  á América  for- 
mando parte  de  la  comisión  encargada  de  medir  un 
arco  de  meridiano  (1735),  escribía  en  1761,  á su 
hermano  Bernardo  de  Jüssieu,  el  célebre  botánico, 
que  en  el  valle  de  Tarija  se  encontraban  muchos 
huesos  y dientes  petrificados,  de  los  que  poseía  una 
muela  de  tamaño  enorme.  Varios  dientes  y huesos 
de  mastodonte  fueron  desenterrados  en  esa  época  en 
el  Perú,  y presentados  por  Edm.  Law,  obispo  de 
Carlisle,  en  1766,  á la  Sociedad  real  de  Inglaterra, 
haciendo  notar  su  gran  analogía  con  los  que  ya  en- 
tonces se  habían  encontrado  en  Norte-América. 

Corto  tiempo  después,  José  Dombey,  naturalista 
francés  que  exploraba  la  América  española,  en  busca 
de  vegetales  útiles  para  introducir  en  Francia(l742- 
1 793),  enviaba  al  Museo  del  Jardín  de  Plantas  de 
París,  varios  hermosos  molares  de  mastodonte,  uno 
de  ellos  implantado  en  un  fragmento  de  mandíbula, 
restos  que  había  recojido  durante  su  viaje  al  Perú. 

Esas  muelas  fueron  publicadas  por  Jorge  Cuvier, 
en  1801  (Sur  les  espéces  de  quadrupédes  dont 
ont  trouve  les  ossements  clans  Vinterieur  de  la 
ierre,  en  el  Journal  de  Physique,  t.  LII),  consi- 
derándolas como  procedentes  de  un  animal  de  la 
misma  especie  que  otro  encontrado  fósil  en  la  loca- 
lidad de  Simorre,  en  Europa,  entonces  todavía  no 
clasificado,  pero  que  el  célebre  naturalista  conside- 
raba cercano  del  animal  del  Ohio,  el  gran  mastodon- 
te norte-americano,  que  ya  Buffon  lo  había  conside- 
rado como  un  verdadero  elefante. 

Varios  años  después  describía  Cuvier  los  restos 


del  animal  de  Simorre  (A nn.  du  Museum,  vol. 
VIII,  1 806),  tanto  procedentes  de  la  localidad  de  este 
nombre  como  de  otros  puntos  de  Europa,  designán- 
dolo con  el  nombre  de  Mastoclon  angustidens,  é 
incluyendo  como  formando  parte  de  la  misma  espe- 
cie los  restos  enviados  por  Dombey  del  Perú. 

Pero  mientras  redactaba  ese  trabajo  recibía  del 
barón  de  Humboldt  varias  otras  muelas  y algunos 
huesos  de  Mastodontes,  procedentes  de  distintos 
puntos  de  Sud-América,  que  cita  en  un  capítulo  á 
parte  á continuación  de  la  descripción  del  Mastoclon 
angustidens,  como  indicando  dos  especies  distintas, 
olvidándose  sin  embargo  de  decir  si  alguna  de  ellas 
era  idéntica  á la  que  poco  antes  identificaba  con  el 
Mastoclon  angustidens,  de  manera  que  el  lector 
queda  en  la  duda  de  si  se  trata  de  dos  ó de  tres  espe- 
cies distintas  de  mastodontes  sud-americanos.  Pero, 
como  en  su  edición  de  Recherches  sur  les  osse- 
ments fossiles,  etc. , de  1821 , atribuye  ios  restos  de 
mastodontes  encontrados  en  la  América  Meridional  á 
dos  especies  distintas  que  denomina  Mastoclon  an- 
diumy  Mastoclon  Uumboldti,  sin  volver  á men- 
cionar el  M.  angustidens , ni  las  muelas  recojidas 
por  Dombey,  que  había  atribuido  á dicha  especie,  se 
desprende  de  ello  que  ya  había  reconocido  que  su 
primera  determinación  era  una  Melificación  errónea, 
y que  aquellos  restos  debían  sin  duda  entrar  tam- 
bién en  una  de  las  dos  especies  mencionadas. 

Funda  Cuvier  el  Mastoclon  andium  sobre  tres 
muelas  del  tamaño  de  las  del  mastodonte  del  Ohio, 
procedentes,  una  del  volcan  de  Imbabura  en  la  en- 
tóneos provincia  de  Quito,  y las  dos  otras  de  las 
sierras  de  Chiquitos,  en  Solivia,  aunque  D’Orbigny 
crée  sea  este  un  error  y que  su  verdadera  proceden- 
cia sea  Tarija. 

La  otra  especie,  el  Mastoclon  Uumboldti,  la 
funda  sobre  otra  muela  de  un  tercio  mas  pequeña 
que  las  anteriores  y de  forma  mas  cuadrada,  en- 
viada al  museo  por  de  Humboldt,  como  procedente 
de  Concepción  de  Chile,  aunque  también  esto  se  ha 
puesto  en  duda,  pues  se  dice  que  nunca  visitó  aquel 
país  el  célebre  viajero.  Beconoce  Cuvier  que  esta 
muela  se  parece  á la  del  Mastodon  del  Ohio,  pero 
la  distingue  por  la  forma  de  los  mamelones  de  la 
corona  que  forman  con  el  uso  una  figura  parecida  á 
lacle  una  hoja  de  trébol,  mientras  los  mamelones  de 
la  especie  norte-americana  forman  con  el  desgasta- 
miento una  figura  en  losange. 

Después  de  Cuvier,  el  primer  autor  que  se  ocupa 
de  los  mastodontes  sud-americanos,  es  Laurillard 


UNGULADOS 


(335 


en  el  víage  de  D’Orbigwy  (Voy.  dans  l Amevique 
Méridionale,  t.  111,  parte  4%  p.  144,  1842),  que 
describe  algunas  muelas  y una  mandíbula  inferior 
según  dibujos  traídos  por  el  ilustre  viagero,  restos 
que  atribuye  al  Mastodon  andium  de  Cuvier. 

Mientras  tanto  el  material  de  las  colecciones  del 
Jardín  de  Plantas  continuaba  aumentándose  con  va- 
rios restos  de  mastodontes  sud-americanos  recojidos 
en  el  Brasil  por  Aug.  de  Saint-Hilaire  y Glaüs- 
sen,  en  Chile  por  Gay,  y otros  en  Lujan  por  el  Dr. 
MuíUz  y regalados  por  orden  de  Rosas  al  almirante 
Dupotet,  que  los  llevó  á Francia  en  1841. 

En  1844-45,  de  Blaiisville  pasa  detalladamente 
en  revista  todos  esos  materiales,  figurando  un  consi- 
derable número  de  muelas  ( Osteographie , t.  III), 
que  las  atribuye  todas  al  Mastodon  Humboldti, 
única  especie  que  reconoce  en  Sud-América.  Al 
hacer  el  examen  de  esos  materiales  aprovecha  la  oca- 
sión para  criticar  bastante  acerbamente  el  proceder 
de  Cuvier  al  fundar  las  dos  especies  antes  mencio- 
nadas sobre  tan  escasos  materiales,  pues  la  forma 
mas  ó menos  cuadrada  y la  diferencia  de  tamaño  de 
las  muelas  depende  según  él  exclusivamente  del  nú- 
mero de  la  muela,  y de  su  mayor  ó menor  uso,  en  lo 
que  probablemente  no  deja  de  haber  algo  de  cierto, 
aunque  no  en  absoluto. 

Los  restos  que  Blaunville  pasa  en  revista,  pro- 
ceden principalmente  de  la  parte  occidental  de  la 
América  Meridional,  precisamente  la  región  que 
autores  posteriores  consideran  como  la  patria  del 
Mastodon  andium,  e specie  relativamente  mas  pe- 
queña, debiéndose  probablemente  atribuir  á esta  cir- 
cunstancia la  afirmación  que  hace  de  que  el  Mas- 
todon Humboldti  es  mas  pequeñúfúe  el  Masto- 
don americanus  y el  Mastodon  angustidens , 
pues  es  realmente  de  creer  que  ha  atribuido  al  Mas- 
todon Humboldti  restos  procedentes  del  Mastodon 
andium.  Es  bueno  indicar  desde  ya,  que  si  bien  Cu- 
vier consideraba  esta  última  especie  como  de  tamaño 
mayor  que  la  precedente,  pronto  veremos  que  los 
trabajos  posteriores  parecen  demostrar  lo  contrario. 

Al  enumerar  Blaljnville  las  muelas  encontradas 
en  distintos  puntis  de  América,  y en  parte  ya  men- 
cionadas por  Cuvier,  incluye  todas  las  que  este  au- 
tor había  atribuido  al  Mastodon  andium  en  el 
Mastodon  Humboldti,  aunque  tampoco  él,  que 
tanto  critica  á Cuvier,  dá  las  razones  de  este  proce- 
der, limitándose  en  cada  caso  á dar  la  posición  que 
en  la  série  dentaria  ocupaba  cada  muela,  sin  tomar  en 
cuenta  las  diferencias  de  forma  que  presentan  en  la 


corona.  Sin  embargo,  es  probable  que  la  mayor  par- 
te de  las  que  ha  hecho  figurar  en  el  atlas  de  la  Os- 
teografia,  pertenezcan  á una  misma  especie,  y preci- 
samente á la  que  conservará  el  nombre  de  Masto- 
don Humboldti. 

Pero  Laurillard,  que  había  atribuido  los  restos 
procedentes  de  Tarija  al  Mastodon  andium , no 
tardó  en  hacer  la  contra-crítica  del  trabajo  de  Blain- 
vi ule.  En  el  artículo  Mastodonte , del  Diccionario 
universal  de  historia  natural,  dirijido  por  D’Orbig- 
ky  (t.  VIII,  p.  26,  a.  1846),  pasa  en  revista  todo  el 
género  declarando  categóricamente  que  los  masto- 
dontes sud-americanos  pertenecen  á dos  especies 
distintas,  el  Mastodon  andium  y el  Mastodon 
Humboldti , pero  reúne  los  restos  recojidos  por 
Dümbey  y atribuidos  por  Cuvier  al  Mastodon  an- 
gustidens de  Europa,  al  Mastodon  andium , en 
lo  que  sin  duda  anduvo  acertado,  pues  no  es  de 
creer  que  una  especie  europea,  de  una  época  en  que 
ambos  continentes'estaban  ya  completamente  separa- 
dos, se  pueda  encontrar  también  en  Sud-América  y 
en  terrenos  de  una  época  muy  distinta. 

Laurillard,  al  combatir  la  opinión  de  Blaikvi- 
lle,  trata  de  caracterizar  las  dos  especies,  distin- 
guiéndolas de  una  manera  mas  precisa  que  no  lo 
habiahecho  Cuvier,  quien  puede  decírselas  estable- 
ció de  una  manera  casi  conjetural. 

El  Mastodon  andium,  según  Laurillard  se 
distinguiría  por  sus  dientes  intermediarios  deforma 
cuadrada,  con  la  corona  formada  por  tres  colinas 
transversales,  que  se  parecen  por  las  figuras  que  en 
sus  cúspides  forma  la  detricion  á las  de  las  muelas 
del  Mastodon  longirostris  de  Europa,  esto  es  con 
el  mamelón  interno  de  cada  colina  en  forma  de  hoja 
de  trébol,  y el  externo  de  forma  oval,  en  la  man- 
díbula superior,  y vice- versa  en  las  muelas  de  la 
mandíbula  inferior. 

El  Mastodon  Humboldti  tiene,  según  Lauri- 
llard,  las  muelas  intermediarias  formadas  igualmen- 
te por  tres  colinas  transversales,  pero  se  distingue 
por  los  dos  conos  principales  de  cada  colina  que  es- 
tán acompañados  de  dos  tubérculos  internos  mas 
pequeños  que  con  el  desgastamiento  dan  á cada  uno 
de  los  mamelones  principales  tanto  interno  como 
externo  una  figura  de  hoja  de  trébol,  dispuestas  por 
pares  transversales  justapuestas  una  á la  otra  por  su 
base  sobre  la  línea  mediana  longitudinal  de  la  co- 
rona. 

Laurillard  atribuye  á esta  especie  algunas  de  las 
muelas  consideradas  por  Cuvier  como  del  Masto- 


636 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


don  andium.  Cuvier  suponia  el  Mastodon  Hum- 
boldti  de  un  tercio  mas  pequeño  que  el  andium, 
pero  Laurillard  cree  que  ambas  especies  eran  de 
gran  talla,  y seguramente  el  último  no  mas  grande 
que  el  primero. 

Parece  que  Gervais  participaba  ya  de  las  mismas 
ideas,  pues  en  el  tomo  primero  de  la  zoología  de  la 
Historia  física  de  Chile,  por  Gay,  que  aparecía 
el  año  siguiente  (1847),  atribuye  al  Mastodon  an- 
dium, los  mismos  restos  de  mastodontes  procedentes 
de  Chile,  que  de  Blaijnville  había  mencionado  co- 
mo del  Mastodon  Humboldti.  Pero,  algunos  años 
después  (1855),  disponiendo  de  mayor  número  de 
materiales  procedentes  sobre  todo  de  Tarija,  colec- 
cionados por  Weddelu,  y de  Santa  Fé  de  Bogotá 
por  Lewy,  adopta  por  completo  las  ideas  de  Laübi- 
leard  ; acepta  las  dos  especies  de  mastodontes  sud- 
americanos, y dá  dibujos  bastante  exactos  de  muelas 
procedentes  de  ambas  especies.  Distingue  el  Masto- 
don Humboldti  del  Mastodon  andium  por  el 
mismo  carácter  indicado  por  Laurillard,  es  decir, 
el  doble  trébol  para  las  colinas  de  las  muelas  del 
primero,  y el  trébol  único  de  cada  colina  para  la  se- 
gunda, agregando  que  cada  muela  del  Mastodon 
andium  es  mas  pequeña  que  la  correspondiente  del 
Mastodon  Humboldti  y proporcionalmente  mas 
estrecha,  aunque  se  declara  incapáz  de  pronunciarse 
sobre  á cuál  de  estos  dos  tipos  pertenece  la  muela 
procedente  de  Concepción  de  Chile,  que  sirvió  de 
tipoá  Cuvier  para  fundar  esta  última  especie.  Así, 
el  Mastodon  Humboldti  que  para  Cuvier  era  de 
un  tercio  mas  pequeño  que  el  Mastodon  andium, 
y para  Laurillard  de  la  misma  talla,  según  Ger- 
vais  era  de  un  tamaño  considerablemente  mayor. 

Según  el  mismo  autor,  la  distribución  geográfica 
de  ambas  especies  era  igualmente  distinta,  sieudo 
el  Mastodon  andium  propio  de  Tarija,  Perú,  Chile, 
y en  general  de  toda  la  parte  oeste  del  continente 
sud-americano,  mientras  el  Mastodon  Humboldti 
se  encontraría  solo  en  la  parte  oriental  y también 
en  Santa  Fé  de  Bogotá. 

El  trabajo  de  Geryais,  el  mas  completo  que  hasta 
ahora  poseemos  sobre  los  mastodontes  sud-ameri- 
canos,  es  también  el  último  esfuerzo  intentado  para 
distinguir  por  caractéres  apreciables  las  dos  especies 
desde  un  principio  establecidas  por  el  ilustre  Cuvier. 
Burmeister,  solo  se  ha  limitado  á constatarla  pre- 
sencia del  Mastodon  Humboldti  en  los  terrenos 
de  la  Pampa,  con  exclusión  del  Mastodon  andium, 
como  una  confirmación  de  las  vistas  de  Gervais, 


pero  sin  entrar  en  detalles.  Y Branco  se  limita 
por  su  parte  á constatar  la  presencia  del  Mastodon 
andium  entre  los  huesos  coleccionados  por  Stübel 
y Beiss  sobre  la  parle  occidental  de  la  América 
del  Sud,  sin  entrar  tampoco  en  mas  detalles. 

Es  realmente  sorprendente  que  en  estos  últimos 
treinta  años  no  se  haya  publicado  ningún  otro  tra- 
bajo notable  sobre  los  mastodontes  sud-americanos, 
á pesar  de  los  numerosos  restos  recojidos,  y que 
se  encuentran  reunidos  en  mayor  ó menor  cantidad 
en  casi  todos  los  grandes  museos  de  Europa  y Amé- 
rica. 

Los  coleccionistas  y los  naturalistas  se  han  con- 
tentado con  atribuir  los  restos  que  recojían  ó exa- 
minaban, ya  al  Mastodon  andium,  ya  al  Mastodon 
Humboldti,  según  que  los  mamelones  de  las  muelas 
representaban  de  un  modo  mas  ó menos  perfecto  la 
forma  de  doble  hoja  de  trébol,  y sobre  todo,  según 
la  procedencia,  pero  sin  someter  á nuevo  exámen 
esos  caractéres  verdaderamente  fujitivos. 

Examinando  con  detención  los  trabajos  que  he 
mencionado,  queda  en  realidad  una  idea  muy  con- 
fusa de  los  caractéres  que  distinguen  las  dos  especies 
propuestas.  Así  hemos  visto  que  una  de  ellas,  el 
Mastodon  Humboldti , bajóla  pluma  de  tres  auto- 
res distintos  ha  cambiado  tres  veces  de  tamaño  en 
sentido  aumentativo,  mientras  disminuía  la  talla  del 
Mastodon  andium  en  las  mismas  proporciones. 
Cuvier,  figuró  en  una  misma  obra,  una  misma  muela 
como  tipo  de  uná  especie  en  un  punto,  y como  de 
otra,  en  otro.  Yr  la  misma  muela  sobre  la  que  Cuvier 
fundaba  el  Mastodon  Humboldti,  declara  Gervais 
ser  incapaz  de  reconocer  á qué  especie  pertenece. 

En  cuanto  á la  forma  que  por  el  uso  toman  los  dos 
mamelones  principales  de  cada  colina,  es  tan  variable 
según  el  número  de  la  muela  y su  estado  de  des- 
gastamiento, que  por  sí  sola,  en  el  mayor  número 
de  casos  no  basta  para  determinar  la  especie,  ya 
porque  la  muela  es  demasiado  nueva,  ya  porque  es 
demasiado  vieja,  ya  por  diferencias  individuales  muy 
frecuentes,  ó por  estar  destrozada,  ó por  tantísimas 
otras  razones  que  no  es  del  caso  enumerar. 

Por  otra  parte,  la  forma  de  doble  hoja  de  trébol, 
que  se  considera  como  característica  de  las  colinas 
délas  muelas  del  Mastodon  Humboldti,  es  indu- 
dable que  se  presenta  también  en  las  muelas  atri- 
buidas al  Mastodon  andium,  aunque  en  ellas  los 
mamelones  internos  de  las  muelas  superiores,  y los 
externos  de  las  inferiores  solo  toman  dicha  forma  en 
una  etapa  de  desgastamieuto  mas  avanzada  que  en 


UNGULADOS 


637 


la  especie  precedente.  Pero  tratándose  de  muelas 
aisladas,  es  casi  imposible,  á menos  que  se  trate  de 
especies  ya  bien  conocidas,  establecer  con  certitud, 
ni  aún  con  probabilidad  el  tiempo  que  estuvieron 
en  servicio  con  relación  á las  muelas  de  los  números 
correspondientes  de  individuos  de  una  especie  dis- 
tinta, esceptuado  naturalmente  el  caso  en  que  la 
diferencia  sea  muy  considerable. 

Examinando  las  figuras  de  las  muelas  dibujadas 
en  una  de  las  láminas  que  acompaña  la  memoria  de 
Gervais  como  pertenecientes  al  Mastodon  a n- 
dium,  hay  algunas  que  según  los  caractéres  dados 
por  el  autor  y por  Laurillard  para  distinguir  am- 
bas especies,  yo  las  atribuiría  al  Mastodon  Hum- 
boldti , pues  muestran  de  un  modo  muy  aparente 
la  figura  en  forma  de  hoja  de  doble  trébol  de  las 
colinas  transversales. 

En  cuanto  al  tamaño,  solo  conociendo  la  especie 
en  todos  sus  detalles  como  sucede  por  ejemplo  con 
el  Mastodon  americanas , puede  prestársele  im- 
portancia ; en  los  demás  casos  no  puede  tomarse 
por  sí  solo  y en  una  muela  aislada,  como  distintivo 
de  una  especie,  pues  es  evidente  que  las  muelas  de 
las  hembras  debían  ser  de  tamaño  algo  menor  que 
las  del  macho. 

Parece  que  Gervais  y Laurillard  creyeron  que 
el  M.  andium  se  distinguía  por  una  capa  de  ce- 
mento que  cubre  en  parte  el  esmalte  de  las  muelas 
y se  extiende  en  el  fondo  de  los  valles  transversales, 
pero  esta  capa  de  cemento  se  presenta  igualmente 
en  las  muelas  atribuidas  al  M.  Humboldti , y en 
varias  especies  del  antiguo  continente,  como  el 
Mastodon  elephantoides,  el  M.  perimensis,  y el 
M.  turicensis. 

En  los  mastodontes  sud-americanos  este  carácter 
es  sobre  todo  visible  en  la  muela  sexta  tanto  inferior 
como  superior,  en  la  que  la  corona  inmediatamente 
antes  de  ser  atacada  por  la  masticación  está  comple- 
tamente cubierta  por  una  espesa  capa  de  cemento, 
que  luego  desaparece  poco  á poco  á medida  que 
avanza  el  desgastamiento.  Esta  capa  existe  tam- 
bién en  las  otras  muelas,  pero  forma  una  corteza 
muy  delgada,  que  se  desprende  tan  luego  como  el 
diente  empieza  á entrar  en  función;  pero  en  am- 
bos casos  y en  todos  los  dientes  de  mastodontes 
sud-americanos  que  me  son  conocidos,  con  la  edad 
y el  desgastamiento  muy  avanzado  de  las  muelas, 
el  cemento  rellena  el  fondo  de  los  valles  que  sepa- 
ran las  colinas  transversales. 

Por  lo  que  concierne  á la  procedencia,  tampoco 


puede  ella  ofrecernos  datos  precisos  para  separar 
las  especies,  pues  muelas  que  presentan  los  carac- 
téres atribuidos  á las  del  Mastodon  Humboldti 
se  han  encontrado  en  distintos  puntos  de  Bolivia, 
Chile,  Ecuador  y Nueva  Granada,  es  decir  sobre 
toda  la  parte  occidental  de  América  que  se  cree 
haya  habitado  exclusivamente  el  Mastodon  an- 
dium, mientras  en  las  pampas  de  Buenos  Aires,  se 
recojeu  á menudo  dientes  que  no  presentan  los 
caractéres  del  M.  Humboldti,  única  especie  que 
se  dice  ha  habitado  esta  región,  sitió  mas  bien  los 
del  Mastodon  andium.  Después  de  Gervais,  se 
afirma,  sin  parar  la  atención  en  la  contradicción  en 
que  se  incurre,  que  el  Mastodon  Humboldti  se 
encuentra  en  las  comarcas  al  Este  de  las  cordilleras, 
y el  Mastodon  andium  en  las  comarcas  del  Oeste 
de  los  Andes,  mientras  todos  citan  la  localidad  de 
Tarija  como  típica  para  el  Mastodon  andium  y ella 
se  encuentra  precisamente  muy  al  este  de  la  cordi- 
llera. Ni  tampoco  podemos  decir  que  Tarija  corres- 
ponda mas  bien  á la  parte  oriental,  que  á la  parte 
occidental  de  Sud  América,  pues  forma  parte  de  la 
región  central,  de  donde  resulta  que  es  completa- 
mente errónea  el  área  de  dispersión  que  sin  datos 
exactos  se  ha  atribuido  á las  dos  pretendidas  espe- 
cies. Debemos  igualmente  confesar  que  hasta  ahora 
conocemos  muy  poca  cosa  de  los  límites  probables 
de  la  dispersión  geográfica  de  los  distintos  masto- 
dontes sud-americanos,  como  que  las  especies  mis- 
mas están  lejos  de  haber  sido  caracterizadas  de  una 
manera  que  permita  reconocerlas. 

De  esto,  sin  embargo,  no  debe  deducirse  que  no 
pueda  existir  en  Sud  América  mas  que  una  sola 
especie  de  Mastodon  como  lo  pretendía  de  Blaijn- 
ville.  De  Norte  América  se  citan  cinco  á seis  espe- 
cies, otras  tantas  de  Europa,  y en  la  India  eran  aún 
mas  numerosas.  Así  que,  en  un  continente  tan 
vasto  como  el  nuestro,  no  es  realmente  de  creer  que 
un  animal  de  organización  tan  elevada  y por  lo  mis- 
mo tan  fácilmente  variable,  no  hubiera  sufrido  du- 
rante el  largo  tiempo  transcurrido  desde  el  mioceno 
superior  hasta  el  principio  de  la  época  cuaternaria, 
y en  el  vasto  espacio  comprendido  desde  el  istmo 
de  Panamá  hasta  el  estrecho  de  Magallanes,  nin- 
guna modificación. 

La  dificultad  de  encontrar  caractéres  distintivos 
bien  marcados  en  las  muelas,  me  parece  depende 
tan  solo  de  la  circunstancia  de  que  las  formas  sud- 
americanas son  mas  cercanas  entre  sí  que  con  las 
que  han  habitado  las  otras  regiones  de  la  tierra ; 


638 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


forman  un  grupo  en  el  que  los  mamelones  de  las 
muelas  tienden  á tomar  una  figura  en  forma  de  hoja 
de  trébol,  como  se  observa  también  en  el  Mastodon 
longirostris  de  Europa. 

Esta  homogeneidad  del  grupo  de  los  mastodontes 
sud  americanos  deducida  de  la  forma  que  por  la 
masticación  toman  los  mamelones  de  las  muelas, 
se  confirma  igualmente  por  la  configuración  general 
de  estas,  pues  mientras  en  Europa  y en  la  India, 
se  encuentran  representantes  de  los  sub-géneros 
Trilophodon  y Tetralophodon,  los  mastodontes 
sud-americanos  entran  todos  en  el  grupo  de  los  Tri- 
lophodon, esto  es,  de  aquellos  cuyas  muelas  inter- 
mediarias, 3,  4 y 5,  presentan  solo  tres  colinas 
transversales,  sin  embargo  de  que  se  nota  que  en  la 
quinta  superior,  existe  un  principio  de  colina 
cuarta,  independiente  del  callo  basal  posterior,  que 
muestra  á menudo  un  mamelón  bien  desarrollado. 
Del  mismo  modo,  entre  los  mastodontes  europeos  y 
asiáticos,  hay  representantes  del  grupo  de  los  zygo- 
lophodontes,  y del  de  los  bunolophodontes,  pero 
los  mastodontes  sud-americanos,  á lo  menos  los 
restos  que  hasta  ahora  me  son  conocidos,  pertenecen 
todos  al  último  grupo. 

Paréceme  pues  un  hecho  indiscutible  que  los 
mastodontes  sud-americanos  se  parecen  mucho  por 
el  tipo  de  las  muelas,  siendo  esta  la  verdadera  causa 
de  las  dificultades  que  se  encuentran  para  la  deter- 
minación de  Jas  muelas  aisladas,  pero  probablemente 
no  sucedería  así  si  se  poseyeran  series  dentarias 
completas,  además  que  las  diferencias  específicas 
pueden  encontrarse  en  otras  partes  del  esqueleto, 
y parece  que  en  efecto  las  presentan  y notables 
las  defensas,  mientras  sucede  precisamente  lo  con- 
trario con  los  mastodontes  del  antiguo  continente  y 
los  elefantes  existentes. 

Ai  escribir  estas  líneas,  tengo  á Ja  vista  seis 
defensas  de  mastodonte,  de  forma,  tamaño,  com- 
posición y aspecto  tan  distinto,  que  no  se  puede 
titubear  un  instante  en  atribuirlas  á seis  especies 
diferentes.  Y precisamente  las  defensas  y los  huesos 
del  esqueleto  han  sido  mirados  por  los  coleccionistas 
con  cierta  indiferencia,  á causa  sobre  todo  del  gran 
volúmen  y elpeso  enorme  de  dichas  piezas;  recogían 
de  preferencia  las  muelas,  dejando  á menudo  aban- 
donados los  huesos  del  esqueleto. 

Si  bien,  como  ya  lo  he  indicado,  las  muelas  de  los 
mastodontes  sud-americanos  se  parecen  unas  á otras 
hasta  el  punto  de  hacer  difícil  y dudosa  la  determi- 
nación de  una  pieza  aislada,  no  sucede  lo  mismo 


cuando  se  trata  de  varias,  particularmente  si  proce- 
den de  un  mismo  individuo  ó de  una  misma  loca- 
lidad. 

Así,  no  puede  negarse  que  la  máxima  parte  de  las 
muelas  procedentes  de  Tarija,  tomadas  en  conjunto, 
presentan  un  tamaño  y un  aspecto,  que  por  la  com- 
paración directa  las  distingue  bastante  bien  de  un 
lote  de  muelas  procedentes  de  Buenos  Aires. 

Las  muelas  de  mastodonte  procedentes  de  Tarija, 
pertenecen  en  su  casi  totalidad,  á la  especie  conoci- 
da con  el  nombre  de  Mastodon  andium,  con  los 
caractéres  con  que  la  ha  descrito  Gekvais.  Esos 
caractéres  distintivos  principales  son,  la  existencia 
en  la  primera  etapa  de  desgastamiento,  de  una  sola 
fila  de  mamelones  en  forma  de  hoja  de  trébol,  con 
una  defensa  delgada,  larga,  casi  derecha,  pero  vuelta 
en  espiral  mas  órnenos  pronunciada,  y con  uua  an- 
cha faja  de  esmalte  que  la  recorre  de  la  base  á la  ex- 
tremidad. 

Pero  se  encuentran  otras  muelas  mas  ó menos  del 
mismo  tamaño  que  las  precedentes,  con  una  corona 
también  bastante  parecida,  y que  están  acompañadas 
de  defensas  igualmente  delgadas,  largas  y poco  ar- 
queadas, pero  que  no  están  vueltas  en  espiral,  y 
sobre  todo  que  carecen  por  completo,  de  la  capa  de 
esmalte  característica  del  Mastodon  andium,  por 
lo  que  no  se  pueden  atribuirá  la  misma  especie,  sino 
á una  distinta,  todavía  no  descrita,  que  llamé  Mas- 
todon platensis,  por  proceder  sus  restos  sobre  to- 
do de  la  parte  nord-este  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

En  las  capas  mas  profundas  de  la  formación  pam- 
peana de  Buenos  Aires,  se  encuentran  igualmente 
muelas  parecidas  al  Mastodon  andium,  y de  pro- 
porciones tales  que  indican  un  animal  de  tamaño  co- 
losal, no  menor  ciertamente  que  el  de  Tarija,  pero 
estas  muelas  están  acompañadas  de  grandes  defensas, 
muy  largas  y muy  gruesas,  sin  faja  de  esmalte,  sin 
curva  en  espiral,  y completamente  rectas  en  todo  su 
largo  ; estos  restos,  constituyen  evidentemente  una 
nueva  especie,  de  talla  gigantesca,  que  designaré  con 
el  nombre  de  Mastodon  rectus. 

Otras  muelas,  también  de  caractéres  parecidos, 
pero  de  dos  quintos  mas  pequeñas,  proceden  segura- 
mente de  otra  especie  distinta,  confirmada  además 
por  la  existencia  de  huesos  de  individuos  adultos 
pero  de  dimensiones  tan  pequeñas  que  no  se  puede 
pensar  un  solo  instante  en  atribuir  esta  diferencia  de 
tamaño  á la  diversidad  de  sexo,  siuó  á una  diferencia 
específica  bien  pronunciada,  indicada  igualmente  por 


UNGULADOS 


639 


las  defensas  que  los  acompañan  que  son  delgadas, 
con  banda  de  esmalte  muy  ancha,  y completamente 
rectas  ó casi  rectas.  Sobre  estos  restos  fundé  el 
Mastodon  argentirius. 

La  mayor  parte  de  las  muelas  que  proceden  de 
Buenos  Aires,  presentan  igualmente  bien  indicados 
los  caracteres  atribuidos  al  Ma.stod.on  Humboldti, 
como  ser  el  tamaño  mas  considerable,  y sobre  todo  la 
doble  fila  de  figurasen  forma  de  hoja  de  trébol,  pe- 
ro estos  dientes  también  están  acompañados  de  dos 
formas  de  defensas  muy  distintas,  que  indican  igual- 
mente dos  especies  diferentes. 

Unas,  un  poco  mas  pequeñas  pero  algo  mas  grue- 
sas, y con  el  doble  trébol  mejor  marcado  y perfecta- 
mente opuesto  por  la  base,  de  tamaño  algo  mayor 
que  las  del  Mastodon  andium,  están  acompañadas 
de  defensas  sin  capa  de  esmalte,  no  vueltas  en  espi- 
ral pero  sumamente  arqueadas  hasta  formar  casi  un 
semi-círculo,  bastante  largas  y sobre  todo  de  un 
grueso  extraordinario,  que  disminuye  de  la  base 
á la  punta,  y corresponden  al  verdadero  Mastodon 
Humboldti. 

Las  otras  muelas  del  mismo  tipo  aunque  no  tan 
bien  marcado,  son  de  tamaño  algo  mayor,  y están 
acompañadas  de  defensas  formidables,  de  un  largo 
extraordinario,  pero  proporcionalmente  mas  delga- 
das que  las  de  la  especie  precedente,  mas  gruesas 
en  el  centro  que  en  la  base,  rectas  en  sus  dos  ter- 
cios posteriores,  arqueadas  en  el  tercio  anterior,  é 
igualmente  sin  faja  de  esmalte.  Estos  restos  pro- 
ceden de  un  mastodonte  colosal,  mas  grande  aún 
que  el  Mastodon  Humboldti,  pero  de  formas  no 
tan  macisas,  que  designé  con  el  nombre  de  Masto- 
don superbus. 

Así,  en  vez  de  dos,  tenemos  seis  especies  dis- 
tintas de  mastodontes  sud-americanos  caracterizadas 
según  lo  demuestra  la  tabla  adjunta. 

L Mamelones  internos  de  las  muelas  superiores  y 

externos  de  las  inferiores  mas  anchos  y gastados 

en  forma  de  hoja  de  trébol. 

A.  Talla  considerable,  comparable  á la  del  Masto- 
don longirostris. 

a.  Defensas  delgadas,  largas,  poco  arqueadas, 

torcidas  en  espiral,  y con  una  faja  longitudi- 
nal de  esmalte.  Mastodon  andium. 

b.  Defensas  delgadas,  casi  rectas,  y sin  faja  lon- 
gitudinal de  esmalte.  Mastodon  plalensis. 

c.  Defensas  muy  gruesas,  sin  banda  de  esmalte 
y completamente  rectas  ó casi  rectas  en  toda 

su  longitud.  Mastodon  rectus. 


B.  Talla  dos  quintos  mas  pequeña  que  la  del 
grupo  precedente.  Defensas  cortas,  delgadas, 
casi  derechas,  no  vueltas  en  espiral  y con  una 
ancha  banda  longitudinal  de  esmalte. 

Mastodon  argentinus. 

II.  Colinas  transversales  de  las  muelas,  gastadas  en 
forma  de  doble  hoja  de  trébol.  Talla  gigantesca. 

A.  Defensas  muy  gruesas,  sumamente  arqueadas, 

sin  faja  de  esmalte,  y disminuyendo  gradual- 
mente de  tamaño  de  la  base  á la  extremidad  an- 
terior. Mastodon  Humboldti. 

B.  Defensas  largas,  menos  gruesas,  rectas  en  su 
parte  posterior,  un  poco  arqueadas  en  la  ante- 
rior, sin  faja  de  esmalte,  y con  su  mayor  espesor 

hacia  la  mitad  de  su  largo.  Mastodon  superbus. 


Mastodon  andium  Cuv. 

Mastodon  andium,  Cuvier,  Ann.  du  Musseum , t.  VIH, 
p.  413,  lám.  67,  íig.  1,  11,  a.  1806  ( Mastodonte 
des  Cordiller  es].  — Recherches,  etc.,  Ia  ed.,t.  I,  p.  11, 
a.  1812  ( Mastodon  andium] . — Id.  2a  ed.,  t.  1, 
p.  266,  a.  1821-25.  — Id.  t.  Y,  part.  II,  p.  527. 

Blainvilie,  Osteographie,  t.  III,  p.  249,  a.  1845. 

Laurielard,  Voyage  de  D’Orbigny,  pal.,  t.  III,  parte 
IV,  1842. 

Gervais,  en  la  Historia  de  Chile  por  Gay,  Zoología, 
t.  I,  p.  136,  1847.  — Id.  Recherches  sur  lesmamm. 
foss.  de  l’Amér.  Mérid.,  p.  14,  a.  1855. 

Branco,  Uber  eme  fossile  Sáugethier- fauna,  etc.  p. 
134,  a.  1883. 

Burjieister,  Bericht  Uber  Mastodon  antium , en  Sit- 
zung.,  etc.  p.  717,  a.  1888. 

Mastodon  angustidens,  Cuvier,  Ann.  du  Museicm,  t.  VIH, 
1806. 

Mastodon  cordillerarum , Desmarest  , Mammal.,  p.  386, 
a.  1822. 

Mastodon  Humboldti,  (Cuv.),  Blainville  (parte).  Osteogra- 
phie, t.  III,  a.  1845. 

Mastodon  austr alis,  Owen,  Ann.  and  Magaz.  Ncit.  Hist., 
ser.  I,  vol.  XIV,  p.  269,  a.  1844. 

Falconer,  Paleontological  Memoirs,  vol.  II,  p.  271, 
a.  1868. 

Telrabelodon  andium,  Cope.  Proceed.  Amer.  Phil.  Soc., 
vol.  XXII,  p.  5,  a.  1884. 

Mastodon  cordillerum,  (Cuvier),  Lydekker,  Catal.  of  Foss. 
Manim.,  part.  IV,  p.  45,  a.  1886. 

Esta  especie,  fundada  por  Cuvier,  que  en  un  prin- 
cipio la  había  reunido  al  Mastodon  angustidens 
de  Europa,  fué  luego  bien  caracterizada  por  Laurt- 
llard  y sobre  todo  por  Gervais. 

La  talla  de  este  animal  se  aproximaba  á la  de  la 
especie  europea  mencionada,  con  Ja  que  los  masto- 


640 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dontes  sud-americanos  en  general  parecen  presentar 
las  mayores  analogías,  aunque  son  todos  de  formas 
proporcionalmente  mas  macizas. 

Los  caractéres  de  las  muelas  lian  sido  ya  bien 
descritos  por  Gervais,  quien  en  la  obra  repetidas 
veces  mencionada  lia  figurado  varias  de  ellas,  proce- 
dentes deTarija,  localidad  que  parece  contener  los 
restos  de  esta  especie  en  gran  abundancia. 

Una  de  las  particularidades  mas  notables  del  sis- 
tema dentario  de  esta  especie,  consiste  en  el  número 
de  colinas  transversales  de  algunas  de  las  muelas, 
que  no  están  de  acuerdo  con  ninguno  de  los  grupos 
establecidos.  Así,  mientras  la  tercera  y cuarta  muela 
superior  tienen  tres  colinas  transversales,  la  quinta 
tiene  una  colina  mas  en  la  parte  posterior,  que  no 
por  ser  mas  pequeña  que  las  otras,  deja  de  ser  per- 
fectamente distinta  dando  al  diente  entero  un  ca- 
rácter tetralofodonte  bien  pronunciado.  Y la  muela 


segunda,  que,  de  acuerdo  con  el  tipo  trilofodonte 
de  la  tercera  y cuarta,  solo  debería  tener  dos  colinas 
transversales,  tiene  tres,  todas  perfectamente  desar- 
rolladas. 

Esta  especie  hasta  ahora  solo  se  conocía  por  algu- 
nos huesos  y muelas  aisladas,  pero  últimamente  el 
naturalista  viagero  del  Museo  Nacional  D.  Enrique 
de  Carles,  después  de  un  largo  viage  á Tarija,  ha 
traído  al  establecimiento  una  numerosa  colección  de 
huesos  de  mastodonte,  probablemente  en  su  totali- 
dad del  Mastodon  andium.  Vienen  entre  ellos 
numerosos  huesos  del  esqueleto,  una  gran  cantidad 
de  muelas  aisladas,  y cráneos  casi  perfectos,  conjun- 
tamente con  varias  defensas  y mandíbulas  inferiores. 
Así  debemos  creer  que  pronto  el  Dr.  Burmeister 
dará  una  descripción  completa  de  esos  restos. 

Uno  de  los  cráneos  conjuntamente  con  varias  otras 
piezas  está  ya  en  exhibición  en  uno  de  los  escapara- 


Del'ensa  de  Mcistodon  andium,  Cuvier,  :/10  del  tamaño  natural 


tes  del  Museo,  en  donde  he  podido  examinarlo  á la 
ligera,  pero  solo  me  tomaré  la  libertad  de  decir  al- 
gunas palabras  sóbrelas  defensas,  porque  caracteri- 
zan perfectamente  la  especie  distinguiéndola  de  to- 
das las  demás  de  SucU América. 

Ya  Weddell  habia  recogido  en  Tarija  dos  defen- 
sas de  Ma-stodon  andium,  de  las  que  una  tenía  cer- 
ca de  2m20  de  largo,  pero  llegaron  á París  en  frag- 
mentos, de  manera  que  Gervais  solo  pudo  decir  de 
ellas  que  se  distinguían  por  un  carácter  que  se  en- 
cuentra también  en  algunas  especies  europeas,  par- 
ticularmente en  el  Mastodon  angusticlens  ; dicho 
carácter  es  la  existencia  de  una  faja  de  esmalte  lon- 
gitudinal sóbrela  cara  superior,  déla  que  última- 
mente también  Branco  pudo  constatar  la  presencia 
sobre  pequeños  fragmentos  de  defensa  recogidos 
por  Stübel  en  el  Ecuador. 

Las  defensas  enteras,  existentes  en  el  Museo  de 
Buenos  Aires,  presentan  todas  la  existencia  de  esta 
gran  faja  longitudinal  de  esmalte,  pero  muestran 


además,  otro  carácter  no  menos  importante,  que  so- 
bre pequeños  fragmentos  no  pudieron  observarlo  los 
autores  anteriores  ; es  este  una  torsión  lateral  de 
las  defensas,  sobre  ellas  mismas,  de  manera  que  for- 
man en  todo  su  largo  una  fuerte  línea  en  espiral,  su- 
mamente pronunciada,  como  lo  demuestra  el  gra- 
bado adjunto,  que  representa  una  de  estas  de- 
fensas. 

Localidad.  — Los  restos,  de  esta  especie  se  han 
encontrado  en  Chile,  Perú,  Ecuador,  Bolivia  y la 
parte  setentrional  de  la  República  Argentina. 

Horizonte.  — La  especie  parece  ser  característi- 
ca de  la  formación  pampeana,  y aunque  no  se  puede 
todavía  determinar  el  horizonte  preciso  délos  distin- 
tos puntos  en  que  se  han  encontrado  sus  restos,  el 
yacimiento  tle  Tarija,  á lo  menos  en  su  parte  inferior, 
que  es  la  que  contiene  los  restos  de  Mastodon  an- 
dium, corresponde  seguramente  á los  pisos  ensena- 
dense  y belgranense  de  la  formación  pampeana  de 
Buenos  Aires. 


UNGULADOS 


641 


Mastodon  platensis  Amegh. 

Mastodon  platensis,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  ma- 
mif.  fós.  nuevos.  etc.,  p.  7,  n°  6,  Febrero  de  1888. 
Mastodon  bonaerensis,  Moreno.  Informe  preliminar,  etc., 
p.  18,  Julio  de  1888  (nomen  nudum). 

Esta  especie  es  con  corta  diferencia  de  la  talla  del 
Mastodon  andium,  mas  bien  un  poco  mas  grande 
que  mas  chica,  á la  que  también  se  parece  por  La  con- 
formación de  las  muelas,  pero  las  defeusas  son  muy 
diferentes. 

En  el  Museo  La  Plata,  hay  varios  restos  de  esta 
especie,  y entre  ellos  una  defensa  completa  de  un 
individuo  adulto,  encontrada  cerca  de  San  Nicolás 


de  los  Arroyos,  y representada  en  el  grabado  ad- 
junto. 

Esta  defensa  se  distingue  á primera  vista  de  la  del 
Mastodon  andium  por  carecer  completamente  de 
todo  vestigio  de  curva  en  espiral,  y por  la  ausencia 
completa  de  la  faja  de  esmalte  longitudinal,  aunque 
ella  existe  en  las  defensas  de  los  individuos  jóvenes, 
como  se  verá  mas  adelante.  Su  largo  total  es  de  lni80, 
siendo  relativamente  delgada,  bastante  comprimida 
lateralmente  sobre  todo  en  la  base,  casi  derecha  en  su 
mitad  posterior,  con  una  pequeña  curva  apenas  apa- 
rente que  se  vuelve  un  poco  mas  pronunciada  en  su 
parte  anterior  que  se  encorva  ligeramente  hácia  arri- 
ba. En  la  base  tiene  44  centímetros  de  circunferencia, 
15  centímetros  de  diámetro  vertical,  y 12  centímetros 
de  diámetro  ti  áus  versal,  dimensiones  que  permane- 


Detensa  de  Mastodon  platensis,  Amegh.  ]/j  del  tamaño  natural 


cen  casi  invariables  hasta  la  mitad  de  su  largo  en 
donde  se  vuelve  un  poco  mas  cilindrica  y empieza  á 
disminuir  gradualmente  de  espesor  hasta  terminar 
en  punta  casi  aguda,  mucho  mas  delgada  que  en  las 
defeusas  de  los  Mastodon  Humboldtij  Masto- 
don superbus,  pero  bastante  parecida  en  ello  al 
Mastodon  andium.  Todo  el  diente  está  cubierto 
por  una  capa  de  cemento  relativamente  delgada  y 
muy  quebradiza. 

Conozco  otra  defensa  parecida  en  una  colección 
particular,  pero,  además  hay  en  el  Museo  el  cráneo 
casi  completo  de  un  individuo  joven,  con  las  tres 
muelas  intermediarias,  3a,  4a  y 5a,  y las  defensas  que 
demuestra,  de  una  manera  inequívoca  la  existencia 
de  esta  especie. 

Las  defensas,  salen  fuera  de  los  alveolos  30  centí- 
metros, y la  parte  engastada  en  ellos  indicada  por  la 
protuberancia  ósea  que  forman  hácia  afuera,  es  de 


24  centímetros,  lo  que  dá  un  largo  total  de  54  cen- 
tímetros. A pesar  de  este  largo  relativamente  consi- 
derable, solo  tiene  á la  salida  del  alveolo,  18  centí- 
metros de  circunferencia,  48  milímetros  de  diámetro 
vertical  y 60  milímetros  de  diámetro  transversal,  de 
manera  que  estas  defensas  son  mas  anchas  que  altas, 
y seguramente  no  son  mas  gruesas,  ó lo  son  de  una 
cantidad  apenas  apreciable  en  la  parte  incluida  en 
el  interior  de  los  alveolos,  mientras  que  en  la 
que  sale  afuera  de  ellos  disminuyen  de  espesor  de 
una  manera  apenas  sensible. 

A causa  del  diámetro  mayor  invertido,  es  decir 
colocado  en  sentido  transversal,  la  parte  superior  es 
bastante  aplastada,  y muestra  una  faja  de  esmalte 
blanco  y brillante  que  la  recorre  de  una  extremidad 
á la  otra,  con  un  ancho  de  25  milímetros.  Pero  esta 
faja,  completamente  homogénea  en  la  extremidad,  se 
vuelve  menos  visible  hácia  la  base  en  donde  toma 


81 


642 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


poco  á poco  un  aspecto  estriado  formando  el  esmalte 
líneas  longitudinales,  que  alternan  con  otras  oscuras 
de  cemento  que  concluyen  pnr  predominar,  lo  que 
demuestra  claramente  que  con  la  edad  avanzada  de- 
saparece por  completo  la  faja  de  esmalte,  tomando 
así  el  mismo  aspecto  de  la  defensa  del  individuo 
adulto  descrito  mas  arriba. 

Estas  defensas  del  individuo  joven  son  perfecta- 
mente rectas  en  todo  su  largo,  ó si  tinen  una  pe- 
queña curva  es  tan  poco  sensible  que  no  es  aprecia- 
ble ála  simple  vista,  de  manera  que  la  pequeña  cur- 
va del  individuo  adulto  es  un  carácter  adquirido  con 
la  edad  ya  bastante  avanzada. 

Es  indudable  que  estas  defensas  no  pueden  identi- 
ficarse con  las  del  Mastodon  andiúm,  pues  en  es- 
tas la  capa  de  esmalte  era  persistente  durante  toda  la 
vida,  mientras  en  las  descritas  como  del  M.  pla- 
tensis  se  vé  claramente  era  un  carácter  transitorio. 
Ni  tampoco  pueden  considerarse  como  defensas  de 
ndividuos  jóvenes  del  Mastodon  Humboldti,  pues 
como  se  verá  mas  adelante,  las  defensas  de  esta  es- 
pecie, cuando  apenas  alcanzan  el  largo  de  las  del 
cráneo  del  joven  Mastodon  platensis  tienen  ya  un 
grueso  dos  veces  mayor,  una  curva  muy  pronunciada, 
y carecen  por  completo  de  todo  vestigio  de  la  faja 
longitudinal  de  esmalte. 

El  cráneo  aunque  de  un  individuo  bastantejóven  no 
deja  de  ser  voluminoso  teniendo  un  largo  de  los  cón- 
dilos occipitales  al  borde  anterior  del  intermaxilar, 
siguiendo  la  base  ó cara  inferior,  de  76  centímetros, 
pareciéndose  bastante  en  su  conformación  general  al 
cráneo  de  Mastodon  andium  del  Museo  de  Bue- 
nos Aires, .con  su  parte  superior  muy  aplastada  y de 
un  ancho  considerable  comparativamente  á la  del  ele- 
fante. 

No  voy  por  ahora  á examinar  la  conformación  ge- 
neral del  cráneo,  que,  para  ser  comprendida  tendría 
que  ser  esplicada  con  láminas,  trabajo  que  sería  pro- 
pio de  una  monografía  completa  de  los  mastodontes 
sud-americanos,  pero  no  de  simples  apuntes  como  los 
presentes  que  solo  tienen  por  objeto  distinguir  el 
número  de  especies  representadas  en  este  continen- 
te. Me  contentaré  pues  con  dar  algunas  indicaciones 
sobre  los  caractéres  de  las  tres  muelas  que  se  hallan 
implantadas  en  este  cráneo,  que  son  la  tercera,  cuar- 
ta y quinta  de  la  dentición  completa  de  los  probos- 
cídeos. 

La  muela  tercera  está  ya  completamente  gastada, 
de  modo  que  no  se  puede  conocer  la  forma  que  afec- 
taban los  mamelones  de  la  corona  ; sin  embargo,  la 


vista  lateral  de  la  muela  prueba  que  estaba  formada 
como  en  los  siguientes,  por  tres  colinas  transversales 
como  la  misma  muela  que  dibuja  Gervais  en  el  frag- 
mento de  cráneo  de  Mastodon  andium  de  Tarija 
procedente  de  un  individuo  algo  mas  joven.  Esta 
muela  tieneB  centímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior  y 5 centímetros  de  diámetro  transverso  máximo, 
siendo  ancha  atrás  y angosta  adelante. 

La  muela  que  sigue  (cuarta)  tiene  una  forma  cua- 
drada ó mas  bien  rectangular,  de  10  centímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 6 centímetros  de  diá- 
metro transverso,  con  tres  colinas  transversales  y un 
callo  basal  posterior  formado  por  una  línea  trans- 
versal de  mamelones  pequeños,  y un  pequeño  rudi- 
mento de  callo  basal  anterior.  Los  mamelones 
principales  de  la  colina  transversal  anterior  están 
ya  muy  gastados  formando  el  interno  una  figura 
mayor  que  el  externo,  y mas  ancha  sobre  la  línea 
mediana  longitudinal  de  la  muela.  El  mamelón  ex- 
terno está  formado  por  una  figura  transversal  estre- 
cha y larga,  que  se  enancha  igualmente  un  poco 
sobre  la  línea  mediana  tomando  una  forma  irregular. 
Los  mamelones  de  la  segunda  colina  están  gastados 
de  modo  que  forman  dos  figuras  en  forma  de  T in- 
vertidas, de  manera  que  se  toquen  por  la  rama  mas 
corta  sobre  la  línea  mediana,  siendo  la  interna  con 
la  rama  corta  mas  ancha  que  la  externa.  La  colina 
tercera  está  formada  por  un  mamelón  interno  prin- 
cipal que  recien  empieza  á ser  atacado  por  la  mas- 
ticación, acompañado  de  cuatro  mas  pequeños  toda- 
vía casi  intactos,  todos  del  mismo  alto,  y pegados 
casi  hasta  la  cúspide,  completando  así  la  colina 
transversal  casi  sin  interrupción  á la  que  dan  un 
aspecto  zigolophodonte  muy  pronunciado.  Sin  em- 
bargo se  conoce  que  esta  colina,  con  la  masticación 
prolongada,  debía  formar  en  el  lado  interno  una 
figura  en  forma  de  hoja  de  trébol  ó en  T constituida 
por  el  mamelón  principal,  mientras  los  cuatro  ma- 
melones restantes  debian  formar  forzosamente  una 
figura  en  losange  transversal  y estrecha. 

La  muela  que  sigue  ó quinta  es  también  de  forma 
rectangular,  pero  de  mayor  tamaño,  teniendo  13 
centímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 7 centí- 
metros de  diámetro  transverso.  La  corona  todavía 
no  atacada  por  la  masticación  está  formada  por  un 
callo  basal  anterior  bajo  y tres  colinas  transversales 
á las  que  sigue  un  callo  basal  posterior  formado 
por  tres  mamelones  que  se  destacan  en  su  parte 
superior  formando  un  rudimento  de  cuarta  columna 
transversal  muy  baja.  Estas  colinas  transversales 


UNGULADOS 


643 


están  formadas  por  uu  mamelón  interno  mas  grande 
acompañado  de  dos  mas  pequeños  colocados  sobre 
la  línea  mediana,  uno  adelante  y otro  atrás,  que  con 
el  desgastamiento  tienen  que  formar  una  figura  en 
forma  de  hoja  de  trébol ; el  resto  de  la  colina  sobre 
el  lado  externo  está  constituida  por  tres  mamelones 
formando  una  serie  transversal  continua  que  con  el 
desgastamieuto  producido  por  la  masticación,  unién- 
dose sus  cúspides  tienen  que  formar  una  figura  en 
losange  transversal  y estrecha.  Las  tres  muelas 
mencionadas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  32 
centímetros.  Esta  pieza  notable  ha  sido  encontrada 
cerca  de  Mercedes  (prov.  de  B.  A.),  por  Don  José 
Larroque. 

Además  de  este  cráneo  de  individuo  joven,  hay 
un  paladar  de  un  individuo  adulto,  en  el  que  se 
encuentran  aún  implantadas  las  dos  muelas  sextas,  ó 
sea  la  última  de  cada  lado,  aunque  ambas  con  la 


corona  bastante  destrozada,  habiendo  desaparecido 
por  completo  todo  vestigio  de  las  muelas  anteriores 
á causa  de  la  edad  avanzada  del  individuo. 

La  muela  sexta  del  Mastodon  platensis  según  el 
paladar  en  cuestión,  recojido  por  el  Dr.  Moreno  en 
la  laguna  de  Vitel  cerca  de  Chascomús,  alcanza  casi 
las  dimensiones  de  la  muela  correspondiente  del 
Mastodon  andium , pues  tiene  175  milímetros  de 
largo  y cerca  de  8 centímetros  de  ancho  en  el  medio, 
pero  es  mas  angosta  en  las  extremidades,  particu- 
larmente en  la  posterior.  La  corona  se  compone  de 
cuatro  colinas  transversales,  y un  callo  basa]  pos- 
terior bastante  pronunciado.  De  los  dos  mamelones 
principales  que  forman  cada  colina  transversal,  ni 
el  interno  ni  el  externo  toman  una  figura  tan  pare- 
cida á una  hoja  de  trébol  como  en  el  Mastodon  an- 
dium. El  mamelón  interno  mucho  mas  grueso  y 
que  entra  primero  en  función,  empieza  por  formar 


Defensa  de  Mastodon  rectas,  Ameoii.  i/,g  del  tamaño  natural 


en  su  cúspide  una  figura  transversal  al  eje  del 
diente,  larga  y angosta,  que  forma  sobre  la  línea 
mediana  una  fuerte  inflexión  dirijida  hacia  adelante; 
luego  con  la  masticación  se  forma  otra  opuesta 
sobre  el  lado  posterior,  formando  así  mas  bien  una 
figura  de  clava  que  no  de  hoja  de  trébol.  El  mame- 
lón opuesto  ó externo,  forma  igualmente  por  la 
detricion  una  figura  transversal  en  forma  de  losange 
angosta,  sin  inflexiones  sobre  su  lado  interno,  pero 
que  se  enancha  poco  á poco  con  el  desgastamiento 
hasta  ponerse  en  comunicación  con  la  figura  opuesta. 

Otra  muela  sexta,  aislada,  también  de  las  colec- 
ciones del  Museo  presenta  ea  rae  té  res  absolutamente 
iguales. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  que 
hasta  ahora  me  son  conocidos,  proceden  todos  de 
la  región  setentrional  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires,  no  lejos  de  la  costa  de  los  rios  de  la  Plata  y 
Paraná,  y de  la  provincia  de  Santa  Fé. 

Horizonte.  — Piso  belgrauense  de  la  formación 
pampeana. 


Mastodon  rectus  n.  sp. 

Esta  especie  es  de  tamaño  jigan  testo,  comparable 
al  del  Mastodon  Humboldti,  del  que  se  distingue 
por  las  defensas  completamente  rectas,  aunque  en 
algunos  individuos  presentan  una  pequeña  curva, 
apenas  acentuada  en  la  extremidad  anterior.  Las 
defensas  de  esta  especie,  de  los  individuos  adultos 
masculinos,  tienen  de  lm80  á 2m10  de  largo,  por  42 
á 50  centímetros  de  circunferencia  en  la  base,  que 
es  comprimida  lateralmente,  disminuyendo  poco  de 
grueso  hasta  que  terminan  en  punta  gruesa  y roma, 
que  á menudo  presenta  una  superficie  lisa  gastada 
por  el  frotamiento  del  diente.  Estas  defensas  care- 
cen completamente  de  la  banda  de  esmalte  que  dis- 
tingue las  de  los  Mastodon  andium  y Mastodon 
argentinus,  y no  presentan  vestigios  de  la  curva 
en  espiral  que  distingue  la  primera  de  las  mencio- 
nadas especies,  como  lo  demuestra  el  grabado  ad- 
junto que  representa  una  defensa  de  esta  especie. 


644 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  fémur  de  la  misma  especie  tiene  1 metro  de 
largo,  y las  muelas  por  los  pocos  fragmentos  que 
poseo  parecen  estar  construidas  sobre  el  mismo  tipo 
que  las  del  Mastodon  andium. 

Localidad. — Todos  los  restos  que  couozco  de 
esta  especie  proceden  de  las  excavaciones  del  Puerto 
de  La  Plata  en  la  Ensenada,  y de  las  del  puerto  Ma- 
dero en  Buenos  Aires,  con  excepción  de  un  par  de 
defensas  casi  intactas  encontradas  al  cavar  un  pozo 
en  el  mismo  municipio  de  Buenos  Aires,  en  la  casa 
del  comandante  Espina. 

Horizonte . — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 


Mastodon  argentinus  Amegii. 

Ameghjno.  Rdpid.  diagn.  de  mamif.  fós.  nuev..  etc.,  p.  7, 
n°  7,  Febrero  de  1888. 

Esta  especie  me  era  conocida  desde  hace  tiempo 
por  un  fragmento  de  muela  que  debo  á la  deferente 
obsequiosidad  que  siempre  me  ha  acordado  el  Dr  Ze- 
ballgs,  quien  la  recibió  como  procedente  del  norte 
de  la  República,  y por  la  dura  arenisca  en  que  ha 
estado  envuelta  supongo  proceda  de  un  yacimiento 
pre-pampeano.  Es  este  un  pequeño  fragmento  de  la 


Defensa  de  Mastodon  argentinas  Vio  del  tamaño  natural 


parte  anterior  de  la  quinta  muela  superior,  en  el  que 
se  vé  un  callo  basal  anterior,  los  dos  mamelones  de 
la  primera  colina  transversal,  y parte  de  la  colina 
segunda.  Los  mamelones  por  la  forma  que  afectan 
con  el  desgastamiento  parecen  acercarse  bastante  á 
la  forma  característica  del  Mastodon  andium,  pero 
el  fragmento  en  su  conjunto  denota  un  tamaño  me- 
nor tan  considerable  que  nunca  creí  podría  proceder 
de  esta  especie  sino  de  otra  distinta  de  talla  mas 
pequeña  y época  mas  antigua,  cuya  existencia  puedo 
ahora  comprobar  por  otra  muela  quinta  intacta,  de 
la  mandíbula  inferior,  bastante  parecida  á la  corres- 
pondiente del  Mastodon  andium  pero  de  un  tercio 
mas  pequeño;  tiene  9 centímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior,  0m045  de  ancho  adelante  y 0m065 
atrás. 

Las  defensas  de  esta  especie,  de  las  que  conozco 
varios  ejemplares  mas  ó menos  completos,  se  distin- 
guen por  un  tamaño  mucho  menor,  tanto  en  longitud 
como  en  espesor,  por  ser  rectas  ó casi  rectas,  sin 
curva  en  espiral,  y por  tener  en  su  parte  superior 
una  banda  longitudinal  de  esmalte  como  en  el  Mas- 
todon andium  pero  proporcionalmente  mucho  mas 
ancha  puesto  que  ocupa  un  tercio  de  la  circunferen- 
cia de  la  defensa. 

La  defensa  superior  de  una  hembra  adulta  tiene 


unos  50  centímetros  de  largo,  un  diámetro  de  solo 
3 centímetros,  y la  faja  de  esmalte  que  llega  hasta  la 
misma  extremidad  anterior,  tiene  27  milímetros  de 
ancho.  La  defensa  de  un  macho  adulto,  tiene  9 cen- 
tímetros de  diámetro.,  y la  banda  de  esmalte  8 cen- 
tímetros de  ancho;  su  longitud  no  se  puede  deter- 
minar por  faltar  su  parte  posterior,  pero  tenía  segu- 
ramente algo  mas  de  un  metro  de  largo. 

Conozco  además  varios  huesos  aislados  proceden- 
tes igualmente  del  Norte  de  la  República,  que  pro- 
ceden sin  duda  de  la  misma  especie. 

Estos  huesos  son:  un  axis,  cuyo  cuerpo  en  la 
cara  anterior  tiene  180  milímetros  de  diámetro 
transverso  máximo,  140  milímetros  en  la  cara  poste- 
rior, y la  altura  de  Ja  vértebra  de  la  punta  de  la 
apófisis  espinosa  á la  parte  inferior  del  cuerpo  es  de 
255  milímetros,  dimensiones  demasiado  pequeñas 
para  que  puedan  corresponder  á las  de  la  misma 
pieza  del  Mastodon  andium , que  si  bien  hasta 
ahora  no  es  conocida  en  esta  especie,  á juzgar  por 
las  proporciones  de  los  huesos  de  los  miembros  y 
las  analogías  con  los  otros  mastodontes  conocidos, 
debía  ser  de  un  tamaño  bastante  mayor. 

Un  fémur  al  que  faltan  tanto  la  extremidad  dis- 
tal como  la  proximal,  pero  muy  delgado  y á juzgar 
por  las  proporciones  de  la  parte  existente  el  hueso 


UNGULADOS 


645 


entero  no  debía  tener  mas  de  60  centímetros  de  lar- 
go. El  mismo  hueso  del  Mas  t o clon  andium , según 
Gervais,  tiene  80  centímetros  de  largo. 

Un  grueso  fragmento  de  cubito  con  parte  de  la 
cara  articularía  proximal  aunque  bastante  destruida, 
faltando  por  completo  la  cara  articular  distal.  El 
trozo  existente  tiene  40  centímetros  de  largo  y 
cuando  entero  no  debió  tener  mas  de  50  centíme- 
tros. Inmediatamente  debajo  de  la  cara  articular  su- 
perior, el  cuerpo  del  cubito  solo  tiene  12  centíme- 
tros de  diámetro,  llamando  verdaderamente  la  aten- 
ción la  gracilidad  general  de  este  hueso,  comparado 
con  el  de  las  otras  especies  de  mastodonte.  El  cubito 
del  Mastoclon  andium,  según  Gervais,  tiene  61 
centímetros  de  largo  y 22  milímetros  de  ancho  en 
su  articulación  humeral. 

Un  húmero  entero  con  sus  partes  epifisarias  in- 
tactas y completamente  soldadas  á la  diáfasis,  sin  el 
menor  vestigio  de  sutura,  procedente  indisputable- 
mente de  un  individuo  muy  viejo.  Este  hueso  solo 
tiene  59  centímetros  de  largo.  Su  extremidad  proxi- 
mal tiene  un  diámetro  máximo  de  21  centímetros. 
La  extremidad  distal  en  los  cóndilos  tiene  16  centí- 
metros de  ancho,  y la  parte  epitrocleana  enanchada 
que  se  extiende  hacia  arriba  tiene  24  centímetros  de 
alto.  El  cuerpo  del  húmero  en  su  parte  mas  delga- 
da, cerca  déla  mitad  de  su  largo,  tiene  un  diámetro 
mínimo  de  9 centímetros.  El  húmero  del  Mastodon 
andium  según  el  mismo  Gervais,  tiene  78  centíme- 
tros de  largo,  24  centímetros  de  ancho  en  su  extre- 
midad dista],  y 33  centímetros  de  alto  su  enancha- 
miento  epitrocleano  en  forma  de  lámina. 

Estas  diferencias  de  tamaño,  en  huesos  de  indi- 
viduos ya  completamente  adultos,  son  tan  conside- 
rables, que  no  permiten  considerarlos  como  de  una 
misma  especie.  Los  huesos  mas  pequeños  mencio- 
nados, conjuntamente  con  otros  aún  en  fragmentos, 
proceden  seguramente  de  una  especie  distinta,  de 
un  tamaño  unos  dos  quintos  menor  que  el  del  Mas- 
todon anclium,  pero  con  el  que  presentaba  gran- 
des analogías  de  conformación. 

El  Mastodon  argentinus,  es  sin  duda  una  de 
las  especies  mas  pequeñas,  que  de  este  género  hasta 
ahora  se  conozcan. 

Los  huesos  descritos,  son  completamente  silici- 
ficados,  y aparentemente  parecen  proceder  de  un 
yacimiento  mas  antiguo  que  los  de  la  verdadera 
formación  pampeana,  como  sucede  con  el  fragmento 
de  muela  de  la  misma  especie,  primeramente  men- 
cionado. 


Localidad. — Se  han  encontrado  restos  de  esta 
especie  en  la  provincia  de  Catamarca,  pero  la  mayor 
parte  de  los  que  me  son  conocidos  no  tienen  proce- 
dencia exacta. 

Horizonte. — El  horizonte  preciso  en  que  se  han 
encontrado  los  restos  del  Mastodon  argentinus, 
no  se  puede  por  ahora  determinar,  pero  es  casi  se- 
guro que  es  pre-pampeano,  /probablemente  un  poco 
mas  reciente  que  el  yacimiento  de  Monte  Hermoso, 


MASTODON  HUMBOLDTI  cuv. 


Mastodon  Hmnboldti,  Cuvier,  en  Anual,  dio  Museum,  t.  VIII, 
p.  413,  a.  1806.  — Id.  Recherches,  etc.,  Ia  ed.  t.  I, 
p.  II,  a.  1812.  — Id.  2a  ed.,  t.  I,  p.266,  a.  1823-25, 
— Id.  t.  V,  part.  II,  p.  527. 

Blainville  (parte),  Ostéographie,  t.  III,  p.  249-285 
y 302,  a.  1845. 

Laurillard,  Dict.  Univ.  d’hist.  nat..  t.  VIII,  p.  30, 
a.  1846. 

Gervais,  Recherch.  sur  les  marnm.  fos.  de  l’Am.  Me'r. , 
p.  15  y sig.,  pl.  V,  f.  9 y 10,  a.  1855. 

Pictet,  Trailé  de  paléontologie,  t.  1,  p.  288. 

Giebel,  Fna  der  Worw.,  t.  I,  p.  207. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub.,  t.  I,  p.  288,  pl. 
XIV.  — Id.  Descrip.  Phys.,  etc.,  t.  III,  p.  522. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.,  p.  IV.  p.  41. 
Mastodon  andium  (parte),  Falconer,  Fauna  antigua  siva- 
lensis,  etc. — Id.  Paleontological  Memoirs,  vol.  I, 
a.  1868. 

Dibelodon  Humboldti,  Cope,  Proceed.  Amer.  Phil.  Soc., 
vol.  XXII,  p.  5,  a.  1884. 

Esta  especie  se  distingue  fácilmente  por  su  talla 
considerable  y por  sus  formas  sumamente  macizas  ; 
Jas  muelas  muestran  á medio  gastar,  los  dos  mame- 
lones principales  de  cada  série  transversal  en  forma 
de  doble  hoja  de  trébol,  las  defensas  son  de  tamaño 
bastante  mayor  que  en  las  especies  precedentes,  y 
sobre  todo  de  grueso  mucho  mas  considerable,  que 
solo  empieza  á disminuir  y de  una  manera  gradual 
en  su  mitad  anterior,  pues  una  de  estas  defensas  de 
un  individuo  todavía  bastante  joven,  mide  en  la 
base  46  centímetros  de  circunferencia,  1 6 centímetros 
de  diámetro  vertical,  y 13  centímetros  de  diámetro 
transverso,  dimensiones  que  permanecen  casi  inal- 
terables hasta  cerca  de  la  mitad  de  su  largo  en 
donde  recien  empiezan  á disminuir  un  poco.  Pero 
lo  que  sobre  todo  distingue  á primera  vista  las  de- 
fensas de  esta  especie  es  la  curva  sumamente  pro- 


646 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


nunciada  que  presentan  en  todo  su  largo,  sin  ejem- 
plo en  las  demás  especies  de  mastodontes  que  me 
son  conocidas.  La  base  de  estas  defensas  es  bastante 
comprimida,  pero  luego  se  vuelven  mas  cilindricas, 
y están  cubiertas  en  toda  su  superficie  de  una  es- 
pesa capa  de  cemento,  sin  trazas  de  curva  en  espiral, 
ni  vestigios  de  la  capa  de  esmalte,  ni  aún  en  las 
defensas  de  individuos  sumamente  jóvenes,  como 
se  verá  mas  adelante. 

La  defensa  mencionada  como  que  procede  de  un 
individuo  aún  bastante  joven,  está  lejos  de  presen- 
tar el  tamaño  enorme  que  adquiere  en  los  indivi- 
duos adultos.  He  visto  varias  que  tenían  al  rededor 
de  dos  metros  de  largo,  y entre  ellas  puedo  citar 


una  que  recogí  personalmente  cerca  de  Mercedes 
conjuntamente  con  varias  partes  del  esqueleto,  y 
que  figuró  en  la  Exposición  de  Paris  de  1878,  que 
tenia  2m05  de  largo  y 0m58  de  circunferencia,  des- 
cribiendo su  enorme  curva  un  semi-círculo  casi 
completo. 

Esta  curva  tan  pronunciada  en  todo  su  largo,  tam- 
poco es  un  carácter  que  se  pueda  atribuir  á la  edad, 
pues  ella  se  presenta  desde  la  primera  juventud, 
como  lo  demuestra  muy  bien  otra  defensa  existente 
en  el  museo  recojida  también  por  mí  hace  ya  años, 
cerca  de  la  ciudad  de  Mercedes  y procedente  de  un 
individuo  todavía  muy  joven.  Esta  defensa  tiene 
unos  seis  decímetros  de  largo,  la  misma  longitud 


Defensa  de  Mastodon  Humboldii,  Cuvinn,  1 /a0  del  tamaño  natura 


que  las  defensas  del  cráneo  del  joven  individuo  de 
Mastoclon  platensis  mencionado  mas  arriba,  pero 
presenta  un  grueso  dos  veces  mayor,  pues  tiene  en 
la  base  30  centímetros  de  circunferencia,  12  de  diá- 
metro vertical  y 8 de  diámetro  transverso,  dimen- 
siones que  disminuyen  poco  hácia  adelante,  en 
donde  termina  en  punta  roma  y gruesa,  siendo  casi 
cilindrica  en  la  mitad  anterior,  y muy  comprimida 
transversalmente  en  su  parte  posterior.  Además  la 
defensa  en  toda  su  longitud  presenta  una  curva  muy 
pronunciada,  mientras  que  las  defensas  del  Masto- 
don platensis,  del  mismo  largo,  son  completamente 
rectas.  En  fin,  la  defensa  joven  y todavía  pequeña 
del  Mastodon  Humboldti,  mencionada,  no  pre- 
senta vestigios  de  la  capa  de  esmalte,  mostrándose 
ya  completamente  cubierta  por  una  espesa  corteza 
de  cemento. 


Conjuntamente  con  la  gran  defensa  del  individuo 
adulto  que  exhumé  cerca  de  Mercedes,  mencionada 
mas  arriba,  recojí  también  dos  muelas,  ahora  depo- 
sitadas en  el  museo  La  Plata,  precisamente  la  sexta 
superior  del  lado  izquierdo,  y la  sexta  superior  del 
lado  derecho,  ambas  ya  bastante  gastadas.  Al  exami- 
narlas se  apercibe  á primera  vista  que  son  relativa- 
mente mas  anchas  y de  tamaño  absoluto  bastante 
mayor  que  las  mismas  muelas  del  Mastodon  a n- 
dium  y Mastodon  platensis. 

La  muela  sexta  superior  tiene  185  milímetros  de 
largo,  y 85  milímetros  de  ancho.  La  muela  inferior 
tiene  22  centímetros  de  largo  y 84  milímetros  de 
ancho  en  la  parte  anterior.  La  muela  superior  es 
un  poco  mas  pequeña  que  las  que  han  figurado 
Blaenville  y Gehvais  como  procedente  del  Masto- 
don Humboldti  de  Buenos  Aires,  pero  también 


UNGULADOS 


647 


es  menos  gastada,  no  habiendo  aún  entrado  en 
función  los  últimos  mamelones  lo  que  demuestra 
que  evidentemente  aún  no  había  alcanzado  su  com- 
pleto desarrollo.  La  muela  sexta  inferior  presenta 
el  mismo  tamaño  que  la  figurada  por  Gurvats  como 
procedente  del  Mastoclon  HumbolcUi  de  Santa  Fé 
de  Bogotá.  El  fémur  del  mismo  individuo,  suma- 
mente grueso  y robusto  tenía  98  centímetros  de 
largo. 

Además  de  algunas  otras  muelas  aisladas  mas  ó 
menos  destrozadas,  hay  en  el  Museo,  procedente  del 
rio  de  la  Matanza,  un  cráneo  bastante  roto,  de  un 
individuo  relativamente  joven,  pues  aún  no  había 
entrado  en  función  la  muela  sexta.  Este  cráneo  con- 
serva aún  implantada  la  muela  quinta  del  lado  iz- 
quierdo, de  forma  rectangular,  de  16  centímetros 
de  largo  y 9 centímetros  de  ancho  en  la  base  de  la 


corona.  Esta  muela  está  formada  por  un  callo  basal 
anterior,  tres  grandes  colinas  transversales  inter- 
mediarias, y una  cuarta  colina  rudimentaria  posterior 
á la  que  sigue  hacia  atrás  un  callo  basal  formado 
por  tres  ó cuatro  pequeños  mamelones.  En  esta 
muela  la  masticación  recien  ha  empezado  á atacar 
el  par  de  mamelones  anterior,  de  manera  que  este 
cráneo  está  lejos  de  haber  alcanzado  su  completo 
desarrollo  ; á pesar  de  eso,  los  alveolos  de  los  inci- 
sivos indican  ya  el  formidable  tamaño  de  las  defen- 
sas, pues  tienen  alveolos  en  la  base,  16  centí- 
metros de  diámetro  vertical,  y 13  de  diámetro 
transversal,  dejando  ya  ver  en  sus  paredes  la  curva 
pronunciada  de  los  incisivos  de  esta  especie. 

Una  defensa  de  lm45  de  largo,  existente  en  el 
museo,  corresponde  por  su  tamaño  á estos  alveolos 
de  manera  que  se  puede  deducir  con  probabilidad 


Defensa  dél  Mastoclon  superbus,  Amegh,  ]/20  del  tamaño  natural 


que  procede  de  un  individuo  de  la  misma  edad  que 
el  del  cráneo  en  cuestión,  que  está  bien  lejos  de 
haber  alcanzado  el  estado  adulto. 

Localidad.  — Se  han  encontrado  restos  de  esta 
especie  en  distintos  puntos  de  la  República  Argen- 
tina, muy  alejados  unos  de  otros,  en  la  República 
Oriental  del  Uruguay,  Paraguay,  Brasil  y Nueva 
Granada. 

Horizonte.  — Pisos  bonaerense  y lujanense  de 
la  formación  pampeana  (plioceno  superior). 

Mastodon  superbus  Amegh. 

Ameghino,  Bdp.  diag . de  mamif.  fós.  nuev.  ele.,  p.  8,  n°  8, 
Febrero  de  1888. 

Esta  especie  era  menos  maciza  que  el  Mastodon 
Humbolclti,  y proporcionalmente  de  formas  mas 
esbeltas,  pero  de  tamaño  todavía  mas  jigantesco, 


aventajando  probablemente  por  la  talla  al  mismo 
Mastodon  americanus  de  Norte-América.  El  Mas- 
todon superbus  ha  sido  uno  de  los  mas  jigantescos 
mamíferos  que  han  existido  sobre  la  superficie  de 
la  tierra. 

En  el  Museo  La  Plata  existe  de  esta  especie  un 
considerable  número  de  restos,  de  los  que  solo  men- 
cionaré acá  los  mas  importantes  que  presentan 
caractéres  distintivos  notables. 

Entre  estos,  debe  mencionarse  en  primera  línea 
un  par  de  formidables  defensas  superiores  de  un 
mismo  individuo,  encontradas  cerca  del  Pergamino, 
que  tienen  un  largo,  siguiendo  la  curvatura  externa, 
de  mas  de  2m40  metros  cada  una.  Estas  defensas 
difieren  á primera  vista  de  las  del  Mastodon  Hum- 
bolclti  por  su  largo  mas  considerable,  por  su  grueso 
algo  menor,  por  su  curva  poco  sensible  en  la  ma- 
yor parte  de  su  largo  pero  bastante  pronunciada 
en  su  cuarto  anterior,  y en  fin  por  presentar  su 
mayor  espesor  hácia  la  mitad  de  su  largo,  dismi- 


648 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


nuyendo  después  rápidamente  tan  solo  á su  tercio 
anterior,  diferencias  que  se  aprecian  á primera  vis- 
ta comparando  el  grabado  adjunto  que  representa  la 
defensa  de  esta  especie  con  los  intercalados  mas  arri- 
ba de  los  Mastodon  andium,  Mastodon  platen- 
sis  y Mastodon  Humboldti. 

La  diferencia  entre  las  defensas  de  Mastodon  su- 
perbus  y Mastodon  Humboldti,  no  puede  atribuir- 
se á una  diferencia  de  sexo,  pues  si  las  defensas  atri- 
buidas al  Mastodon  superbus  fueran  del  macho  del 
Mastodon  Humboldti,  deberían  ser  no  solamente 
mas  largas  sino  también  mas  gruesas,  mientras  vemos 
sucede  lo  contrario  ; también  el  esqueleto  debería  ser 
mas  robusto  en  proporción  de  la  talla,  mientras  tam- 
bién en  este  caso  sucede  igualmente  lo  contrario.  Y 
mucho  menos  pueden  proceder  de  la  hembra  de  la 
mencionada  especie,  pues  deberían  ser  mas  peque- 
ñas, mas  cortas  y mas  delgadas  que  las  atribuidas  ai 
Mastodon  Humboldti,  y el  esqueleto  igualmente 
de  menores  proporciones,  mientras  que  también  en 
este  caso  sucede  lo  contrario.  Se  trata  indisputable- 
mente de  dos  especies  distintas,  como  por  otra  par- 
te lo  demuestra  de  una  manera  evidente  la  diferen- 
cia de  forma  de  las  defensas  de  ambas  especies,  am- 
bas ya  bien  conocidas  no  por  uno  sino  por  varios 
ejemplares. 

Las  defensas  de  Mastodon  superbus,  menciona- 
das, de  2m40  metros  de  largo,  tienen  en  la  base  53 
centímetros  de  circunferencia,  mientras  la  defensa 
mas  corta  y mas  encorvada  del  Mastodon  Hum- 
boldti hemos  visto  tiene  58  centímetros  de  circun- 
ferencia. La  base  de  las  defensas  del  Mastodon  su- 
perbus  es  un  poco  comprimida  transversalmente 
con  un  diámetro  vertical  de  18  centímetros  y 16  de 
diámetro  transverso,  pero  va  engrosando  un  poco, 
aumentando  particularmente  su  diámetro  vertical 
hasta  que  hácia  la  mitad  de  su  largo  alcanza  55  centí- 
metros de  circunferencia,  grueso  que  disminuye 
apenas  hasta  su  cuarto  anterior  en  donde  se  adelga- 
za rápidamente  concluyendo  en  punta  roma  vuelta 
hácia  arriba.  En  su  parte  posterior  cada  defensa  es 
completamente  recta  y mas  angosta  en  su  parte  su- 
perior que  es  la  inferior;  hácia  el  medio  presenta 
una  curva  poco  sensible,  que  se  acentúa  de  una  ma- 
nera notable  en  su  parte  anterior,  volviéndose  en  su 
cara  superior  un  poco  mas  plana,  y mostrando  un 
principio  de  torsión  lateral  hácia  afuera  que  parece 
falta  absolutamente  en.  las  defensas  de  Mastodon 
Humboldti.  Además  carecen  completamente  de  es- 
malte como  las  de  esta  última  especie  estando  cu- 


biertas por  una  corteza  de  cemento  amarillento  y 
lustroso  de  varios  milímetros  de  espesor. 

Se  conserva  también  en  las  colecciones  una  mue- 
la superior  izquierda  del  mismo  individuo  que  las 
defensas,  la  sexta  ó última,  de  un  tamaño  enorme, 
ancha  adelante  y muy  angosta  hácia  atrás,  de  cerca 
de  24  centímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 
de  10  centímetros  de  diámetro  transverso  en  el  cen- 
tro. La  corona  está  ya  bastante  gastada  por  la  mas- 
ticación, pero  permite  todavía  distinguir  que  en  es- 
ta especie,  los  mamelones  de  cada  colina  no  toma- 
ban una  forma  de  hoja  de  trébol  tan  marcada  como 
en  el  Mastodon  Humboldti.  Así  los  mamelones 
del  lado  interno  muy  gastados,  presentan  una  figura 
grande  é irregular,  mas  ancha  y con  el  esmalte  muy 
replegado  sobre  la  parte  mediana  de  la  corona,  y 
mas  angosta  sobre  el  lado  interno.  La  figura  del 
mamelón  externo  representa  una  elipse  muy  pro- 
longada y angosta  que  se  enancha  también  un  poco 
sobre  el  ejeRongitudinal  mediano  de  la  corona,  de 
modo  que  por  el  desgastamiento  de  los  mamelones 
esta  especie  es  intermediaria  entre  los  Mastodon 
andium  y Mastodon  platensis  por  un  lado,  y el 
Mastodon  Humboldti  por  el  otro. 

Las  colinas  tranversales  que  forman  la  corona 
son  en  número  de  cuatro  completas  y una  posterior 
incompleta  representada  solo  por  el  mamelón  inter- 
no, existiendo  de  consiguiente  cuatro  grandes  ma- 
melones sobre  el  lado  externo  y cinco  sobre  el  in- 
terno. Tampoco  el  mamelón  interno  de  cada  colina 
corresponde  exactamente  al  opuesto  del  lado  exter- 
no, de  donde  resulta  que  las  colinas  están  colocadas 
un  poco  oblicuamente,  con  los  mamelones  semi-alter- 
nautes,  de  manera  que  el  canto  anterior  de  la  línea 
mediana  de  cada  mamelón  interno,  se  interpone  en- 
tre el  espacio  que  separa  un  par  de  mamelones  ex- 
ternos. 

Además  de  los  cinco  mamelones  internos  y los 
cuatro  externos  mencionados,  existe  un  callo  basal 
posterior  pequeño  formado  por  un  grupo  de  mame- 
lones bajos  y de  reducidas  dimensiones. 

De  la  incrustación  de  cemento  que  cubre  el  es- 
malte se  conservan  vestigios  en  la  base  de  la  corona, 
y rellena  además  el  fondo  de  las  hendiduras  y valles 
que  separan  unas  de  otras  las  colinas  y los  mame- 
lones. 

Existe  también  la  mandíbula  inferior  del  mismo 
individuo  conservando  implantada  la  muela  sexta 
de  cada  lado,  muy  gastada  por  la  masticación.  Esta 
muela,  estrecha  y larga,  es  igualmente  de  tamaño 


UNGULADOS 


649 


enorme,  con  un  diámetro  ántero-posterior  de  cerca 
de  27  centímetros,  y 95  milímetros  de  diámetro 
en  el  medio.  La  superficie  masticatoria  es  un  poco 
cóncava,  y toda  la  muela  presenta  una  curva  lateral 
bastante  pronunciada  con  la  concavidad  hacia  afuera 
y la  convexidad  hácia  adentro.  La  corona  tiene 
cinco  pares  de  colinas  transversales,  un  prolonga- 
miento posterior  angosto  constituido  por  dos  ma- 
melones que  forma  una  sexta  colina  transversal  casi 
del  mismo  alto  que  la  precedente,  á la  que  sigue 
todavía  un  pequeño  callo  basal.  Sobre  el  lado  ex- 
terno, formando  la  cuerda  del  arco  que  forma  la 
concavidad  de  la  curva  externa  de  la  muela,  existe 
una  fila  de  pequeños  mamelones  que  forman  un 
fuerte  reborde  externo  de  esmalte,  situado  proba- 
blemente al  principio  en  la  base  de  la  corona,  pero 
con  el  desgastamiento  de  esta  se  presenta  ahora  so- 
bre el  mismo  nivel  de  la  superficie  masticatoria  de 
la  muela.  En  cuanto  á la  forma  que  con  el  desgas- 
tamieuto  toman  los  mamelones,  sucede  lo  mismo 
que  con  las  muelas  superiores:  toman  la  figura  de 
una  hoja  de  trébol  de  un  modo  imperfecto,  siendo 
el  mamelón  interno  de  forma  oblonga  muy  alargada, 
y el  externo  mas  ancho  é irregular,  y ambos  un 
poco  mas  anchos  sobre  la  línea  mediana  longitudinal 
de  la  corona.  La  capa  de  cemento  cubre  como  en  la 
muela  superior  la  base  de  la  corona,  y rellena  las 
hendiduras  y valles  que  separan  las  colinas  y los  ma- 
melones. 

La  forma  de  la  mandíbula  es  muy  parecida  á la 
del  elefante,  pero  sin  que  la  rama  horizontal  forme 
hácia  abajo  la  gran  curva  descendente  que  muestra 
la  del  elefante  asiático,  presentándose  al  contrario 
derecha  y casi  completamente  igual  á la  del  elefante 
de  Africa.  La  sínfisis  es  mucho  mas  espesa  y fuerte 
que  la  del  elefante,  pero  muy  corta  y con  un  pico 
descendente  hácia  abajo,  en  el  que  no  hay  trazas 
de  que  haya  habido  implantado  algún  incisivo.  Por 
este  carácter  difiere  mucho  de  la  del  Mastoclon  a n- 
dium,  que  aún  cuando  adulto  se  presenta  con  un 
pico  mas  prolongado,  que  lo  era  todavía  mas  cuando 
joven,  y llevaba  probablemente  pequeños  inci- 
sivos. 

Los  agujeros  mentonianos  son  en  número  de  tres, 
dos  mas  pequeños  colocados  adelante  uno  encima 
de  otro,  y el  otro  mas  grande  hácia  atrás,  pero  ade- 
lante déla  muela.  El  canal  alveolar  se  prolonga  en 
la  parte  posterior  enviando  una  ramificación  externa 
que  se  abre  sobre  el  lado  interno  de  la  rama  ascen- 
dente, en  la  base,  detrás  de  la  última  muela. 


Algunas  medidas  de  esta  mandíbula  darán  una 
idea  de  la  talla  jigantesca  que  alcanzaba  esta  es- 
pecie. 

Dimensiones 

Largo  de  la  mandíbula  de  la  sinfisis  á los  cóndilos  articu- 


culares lm000 

Distancia  de  uno  á otro  cóndilo  articular 0.660 

Distancia  entre  el  borde  interno  de  ambas  muelas  en  la 

parte  anterior 0.150 

Distancia  entre  el  borde  interno  de  ambas  muelas  en  la 

parte  posterior 0.170 

Espesor  máximo  de  la  rama  horizontal 0.190 


Existen  además  del  mismo  individuo  diferentes 
huesos  del  esqueleto,  pero  todavía  enfragmentos,  sin 
arreglar,  de  manera  que  no  he  podido  examinarlos 
con  provecho. 

Pero  hay  además  en  el  museo  las  dos  sextas  mue- 
las superiores,  de  otro  individuo  recojido  por  mí 
cerca  de  Mercedes  hace  ya  años,  un  poco  mas  pe- 
queñas que  la  del  individuo  precedente  arriba  men- 
cionado, á causa  de  ser  menos  viejas  y no  haber 
alcanzado  aún  su  completo  desarrollo,  pues  todavía 
no  están  atacados  por  la  masticación  los  mamelones 
posteriores.  Sin  embargo  en  cuanto  á la  configu- 
ración general  están  conformes  con  las  del  indivi- 
duo precedente,  teniendo  cada  una  de  ellas  22 
centímetros  de  largo  por  95  milímetros  de  ancho  en 
la  parte  anterior. 

La  incrustación  de  cemento  es  mas  visible  que 
en  la  muela  del  individuo  mas  viejo,  pues  cubre 
todavía  por  completo  los  mamelones  que  aún  no 
han  sido  atacados  por  la  masticaciou  con  una  cos- 
tra que  se  desprende  con  la  mayor  facilidad  y 
alcanza  en  algunos  puntos  de  2 á 3 milímetros  de 
espesor. 

Los  demás  caractéres  específicos  están  igualmente 
mejor  marcados  que  en  la  muela  del  individuo  mas 
viejo.  Los  mamelones  son  en  número  de  cuatro  en 
el  lado  externo  y cinco  en  el  interno,  y mas  clara- 
mente alternantes,  de  manera  que  cada  uno  de  los 
posteriores  externos  se  encuentra  colocado  precisa- 
mente en  frente  del  valle  que  separa  dos  mamelones 
internos.  En  cuanto  á la  figura  de  los  mamelones 
se  vé  también  con  mas  claridad  que  los  internos  cons- 
tituyen colinas  mas  prolongadas,  mas  altas  y mas 
estrechas,  que  forman  por  el  desgastamiento  una 
figura  estrecha  y larga,  que  solo  con  el  desgasta- 
miento posterior  se  enancha  sobre  la  línea  mediana 
de  la  muela. 


82 


650 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Conjuntamente  con  estas  muelas,  se  encontraba 
parte  del  cráneo,  las  defensas  y algunos  huesos  del 
esqueleto. 

Las  defensas  eran  de  forma  completamente  idén- 
tica á las  dos  existentes  en  el  Museo,  pero  un  poco 
mas  pequeñas,  pues  solo  tenían  2m30  de  largo.  En 
el  museo  se  conserva  la  mitad  anterior  de  una  de 
ellas. 

De  los  huesos  del  esqueleto  del  mismo  individuo, 
solo  he  podido  conservar  un  fémur  completo  ahora 
también  en  el  museo,  y que  tiene  tm08  de  largo, 
pero  es  proporcionalmente  mas  delgado  que  el  del 
Mastoclon  Humbolclti, 

Localidad.  — Toda  la  parte  norte  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires,  y la  provincia  de  Santa  Fé. 

Horizonte.  — • Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 

RISTRIRUeiON  GEOGRÁFICA 
SUCESION  GEOLÓGICA  Y DESCENDENCIA 

La  repartición  geográfica  de  las  seis  especies  men- 
cionadas, no  puede  todavía  ser  establecida,  ni  aún 
de  una  manera  aproximada,  pues  es  obra  de  largo 
tiempo,  y de  minuciosas  y numerosas  observaciones 
sobre  los  restos  de  mastodontes  encontrados  en  dis- 
tintos puntos  de  Sucl-América,  oque  se  encuentren 
en  lo  sucesivo.  Sin  embargo,  pueden  desde  ya  ci- 
tarse las  regiones  típicas  en  que  se  lian  encontrado 
de  preferencia  los  restos  de  algunas  de  las  especies 
mencionadas. 

Así,  por  lo  que  se  refiere  al  Mastoclon  anclium 
puede  citarse  como  localidad  típica,  el  yacimiento 
de  Tari  ja,  en  donde  sus  restos  son  sumamente  abun- 
dantes ; pero  se  han  encontrado  vestigios  que  pare- 
cen presentar  caractéres  parecidos,  en  Chile,  Perú 
y Ecuador.  Los  encontrados  en  este  último  punto, 
parece  no  se  prestan  á dudas  sobre  su  determina- 
ción específica,  pues  la  faja  de  esmalte  constatada 
sobre  fragmentos  de  defensas  de  esta  procedencia, 
es  característica  para  los  incisivos  de  esta  especie, 
á lo  menos  en  Sud-América. 

Hasta  ahora  no  püede  citarse  ningún  resto  perte- 
neciente indisputablemente  á esta  especie  como  pro- 
cedente de  la  parte  oriental  de  la  América  Meridio- 
nal, de  manera  que  en  efecto  parece  que  el  Mastoclon 
anclium  ha  habitado  la  parte  occidental,  pero  á 


uno  y otro  lado  de  la  cordillera,  y no  solamente  al 
occidente  como  hasta  ahora  se  pretendía. 

Los  restos  de  mastodonte  recogidos  sobre  las  ori- 
llas del  Bio  de  la  Plata  y del  Paraná,  clasificados  en 
un  principio  como  procedentes  del  Mastodon  an- 
clium, después  de  un  exámen  minucioso  han  resul- 
tado pertenecer  á dos  especies  nuevas,  acá  descritas 
como  Mastoclon  platensis  y Mastoclon  rectus. 
Estos  animales  solo  se  han  encontrado  hasta  ahora 
con  seguridad  en  la  parte  nordeste  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires,  y quizás  también  en  la  parte  me- 
ridional de  la  de  Santa  Fé. 

Los  pocos  restos  sobre  que  he  fundado  el  Masto- 
don argentinus,  proceden  unos  de  la  parte  norte 
de  la  República  Argentina,  probablemente  de  las  pro- 
vincias de  Salta  y Catamarca,  y los  otros,  según  to- 
das las  probabilidades  de  las  cercanías  de  Tanja. 

El  Mastoclon  Humbolclti  cuyos  restos  son  comu- 
nes en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  parece  haber 
sido  la  especie  mas  extendida,  pues  se  han  encon- 
trado muelas  que  presentan  los  caractéres  de  las 
atribuidas  á esta  especie,  en  Chile,  en  Bolivia,  en 
Nueva  Granada,  en  el  Paraguay,  en  el  Brasil,  en  la 
República  Oriental  del  Uruguay  y en  distintos  puntos 
de  la  República  Argentina ; parece  que  ha  poblado 
toda  la  América  del  Sud. 

Los  restos  del  Mastoclon  superbus  son  comunes 
en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  pero  no  tengo  no- 
ticias de  que  se  haya  encontrado  en  algún  otro  puuto 
de  la  República,  ni  fuera  de  ella. 

En  cuanto  á la  sucesión  geológica,  la  especie  mas 
antigua  parece  ser  el  Mastoclon  argentinus,  que  á 
juzgar  por  la  arenisca  en  que  algunos  de  sus  restos  han 
estado  envueltos  supongo  proceda  de  un  yacimiento 
análogo  al  que  en  Catamarca  contiene  los  restos  del 
Plohophorus  Ameghini  que  es  inas  ó menos  con- 
temporáneo del  yacimiento  de  Monte  Hermoso.  De 
modo  que  la  aparición  de  esta  especie  remontaría  al 
mioceno  superior,  pero  parece  ha  prolongado  su  exis- 
tencia hasta  las  capas  inferiores  del  depósito  deTarija, 
que  es  ya  en  su  totalidad  pampeano,  y en  donde  pro- 
bablemente ha  coexistido  con  el  Mastodon  anclium. 

La  parte  inferior  del  depósito  de  Tarija  que  es  en 
donde  abundan  los  restos  del  Mastodon  andium , 
por  lo  que  hasta  ahora  conozco  de  su  fauna  parece 
corresponder  al  pampeano  inferior  y al  pampeano 
medio  de  Buenos  Aires,  de  manera,  que  esta  especie 
habría  vivido  en  los  primeros  tiempos  del  período 
plioceno. 

El  Mastodon  p>lMensis  parece  haber  vivido  mas 


UNGULADOS 


651 


ó menos  en  la  misma  época,  pues  los  restos  que  tengo 
á la  vista  uo  proceden  seguramente  del  pampeano 
lacustre,  sino  del  pampeano  rojo  y parecen  presen- 
tar el  mismo  aspecto  que  los  huesos  que  se  encuen- 
tran en  el  pampeano  medio  ó piso  belgranensc.  Una 
muela  de  esta  especie  encontrada  en  Lujan  procede 
seguramente  del  pampeano  medio,,  y el  paladar 
arriba  descrito,,  descubierto  Moreno  en  la  laguna  de 
Vitel,  no  puede  proceder  de  un  horizonte  mas  mo- 
derno, pues  allí  el  suelo  apenas  se  eleva  algunos 
metros  sobre  el  nivel  del  Atlántico,  y son  segura- 
mente terrenos  que  han  estado  espuestos  á una  vasta 
denudación. 

Los  restos  del  Mastodon  rectus  hasta  ahora  co- 
nocidos proceden  sin  excepción  de  la  parte  mas 
inferior  de  la  formación  pampeana,  ó piso  ensena- 
dense. 

Los  restos  del  Mastodon  Humboldti,  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  se  encuentran  frecuente- 
mente en  el  pampeano  rojo  superior,  pero  en  mayor 
abundancia  todavía  en  el  pampeano  lacustre. 

En  cuanto  al  Mastodon  supefbus  todos  los  huesos 
que  hasta  ahora  me  son  conocidos  se  han  presentado 
exclusivamente  en  el  pampeano  lacustre,  en  donde 
sus  restos  puede  decirse  se  encuentran  en  gran 
cantidad. 

El  cuadro  adjunto,  reasume  con  mayor  claridad  lo 
expuesto  sobre  la  sucesión  geológica  de  los  masto- 
dontes. 


MASTODON 

MIOCENO  SUPERIOR 

PAMPEANO  INFERIOR 
ó 

PL10CEN0  INFERIOR 

PAMPEANO  MEDIO 

PAMPEANO  SUPERIOR 
ó 

PLIOCENO  SUPERIOR 

PAMPEANO  LACUSTRE 
(Piso  lujanense) 

Argentinus 

Andium 

— 

— 

Platensis 



Rectus 

— 

Humboldti 





Superbus  

— 

En  cuanto  á la  descendencia  es  sumamente  fácil 
de  establecer,  pues  los  datos  filogénicos  concuerdan 
admirablemente  con  los  que  proporciona  la  distribu- 
ción geográfica  y la  sucesión  geológica.  Así  el  Mas- 
todon argentinus  que  es  el  mas  pequeño,  carácter 
de  antecesor  muy  evidente,  es  precisamente  mas 
antiguo,  mientras  los  Mastodon  Humboldti  y M. 


superbus  que  por  su  talla  jigantesca,  indican  cla- 
ramente uua  evolución  muy  avanzada,  son  las  espe- 
cies mas  modernas.  Así  también  aquellas  especies 
que  aún  conservan  en  las  defensas  vestigios  mas  ó 
menos  aparentes  de  la  capa  primitiva  de  esmalte  de 
la  cara  superior  que  corresponde  á la  anterior  de  los 
roedores,  son  mas  antiguas  que  aquellas  cuyas  de- 
fensas han  perdido  por  completo  todo  vestigio  de  la 
capa  de  esmalte. 

Es  indudable  que  los  Mastodon  Humboldti  y 
Mastodon  superbus  con  defensas  formidables  y sin 
trazas  de  capa  de  esmalte,  descienden  de  otra  espe- 
cie de  talla  menor,  con  defensas  mas  pequeñas,  y 
provistas  de  capa  de  esmalte  mas  ó menos  visible. 

Esos  caracteres  de  antecesor  están  perfectamente 
indicados  en  el  Mastodon platensis,  cuyas  defensas 
eran  relativamente  muy  pequeñas,  casi  derechas  y 
con  una  faja  longitudinal  de  esmalte  en  la  juventud 
que  desaparecía  en  la  edad  mas  avanzada  para  acer- 
carse así  á los  Mastodon  Humboldti  y superbus. 
Por  otra  parte,  como  el  Mastodon  platensis  se  en- 
cuentra en  la  misma  región  que  las  dos  especies  ji- 
gantescas  mencionadas,  y procede  de  terrenos  mas 
antiguos,  no  puede  ya  abrigarse  dudas  de  que  es  la 
especie  autecesora  de  las  dos  precedentes. 

Se  ha  visto  también  que  el  Mastodon  platensis 
por  sus  caracteres  se  acerca  mucho  del  Mastodon 
andium  pero  no  puede  reclamar  por  antecesor  á es- 
ta última  especie  por  oponerse  áello  las  defensas  tor- 
cidas en  espiral  del  Mastodon  andium  especializa- 
cion  adquirida  en  un  exceso  de  evolución,  conser- 
vando el  M.  platensis  en  sus  defensas  derechas 
un  tipo  mas  primitivo,  pero  en  cambio  mas  evolucio- 
nado en  la  transformación  de  la  capa  de  esmalte  que 
ya  estaba  en  vía  de  desaparición,  mientras  al  contra- 
rio se  muestra  siempre  bien  desarrollada  en  los  in- 
dividuos de  Mastodon  andium,  tanto  jóvenes  como 
adultos.  Así  tampoco  puede  esta  última  especie  pre- 
tender por  antecesora  al  M.  platensis  que  en  su 
capa  de  esmalte  atrofiada  representa  una  forma  de 
evolución  mas  avanzada.  Ambas  especies  descienden 
de  otra,  que  presentaba  reunidos  los  caractéres  pri- 
mitivos en  ellas  separados,. y que  debía  además  pre- 
sentar un  tamaño  mas  reducido.  En  este  último  caso 
se  encuentra  el  Mastodon  argentinus,  y como 
además  ha  hecho  su  aparición  en  una  época  mas  an- 
tigua y en  las  mismas  regiones  en  que  habita  una  de 
las  especies  mencionadas,  me  parece  igualmente 
probable  que  fué  el  antecesor  de  ambas,  y podemos 
desde  ya  deducir  que  á su  talla  pequeña  reunía  la 


652 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


existencia  de  defensas  pequeñas,  casi  rectas,  siu  tor- 
sión lateral  y con  faja  de  esmalte  longitudinal  bien 
aparente  durante  toda  la  vida  como  en  M.  anclium. 
El  Mastodon  rectus,  tampoco  puede  tener  por 


antecesor  otra  especie  que  no  sea  el  Mastodon 
argentinus. 

Estas  vistas  filogénicas  pueden  representarse  grá- 
ficamente en  esta  forma. 


Estas  noticias  sobre  los  mastodontes  sud  -america- 
nos demuestran  el  interés  científico  que  hay  en  re- 
cojer  el  mayor  número  posible  de  huesos  de  masto- 
dontes, generalmente  desdeñados  por  los  coleccio- 
nistas, pues  prometen  traer  un  valioso  contingente 


al  conocimiento  de  este  género,  que  hasta  ahora  solo 
ha  sido  estudiado  con  cierto  interés  y gran  acopio  de 
materiales,  en  Europa,  en  la  India  y en  Norte 
América. 


HALOBIOIDEA 


Mamíferos  con  los  miembros  dispuestos  para  la  locomoción  acuática,  los  anteriores  con  cinco  dedos 
ungulados  de  un  modo  imperfecto,  y los  posteriores  á menudo  ausentes.  Se  dividen  en  dos  órdenes,  que 
se  distinguen  de  este  modo: 

Miembros  posteriores  bien  desarrollados  y transformados  en  nadaderas.  Prosirenia. 

Miembros  posteriores  reducidos  á un  rudimento  de  cadera.  Sirenia. 


PROSIRENIA 


Incisivos  |,  caninos  muelas  § á|§.  Muelas  cuadrituberculares.  Occipital,  presfenóides,  basisfenóides,  y 
alisfenóides,  distintos.  Cúbito  y rádio  separados.  Nasales  presentes  y pequeños.  Arco  zigomático  muy 


BRUTOS 


653 


fuerte.  Carpo  de  8 huesos,  y con  cinco  dedos  terminados  en  falanges  ungueales  envueltas  en  pequeñas 
pezuñas.  Cadera  bien  desarrollada.  Miembro  posterior  existente  y transformado  en  nadadera. 

Grupo  teórico,  descendiente  de  Chcc.rodonta  y antecesor  de  Sirenia.  No  le  conozco  hasta  ahora  repre- 
sentantes. 


SIRENIA 


Incisivos  ausentes,  rudimentarios  ó reducidos  á Caninos  ausentes.  Muelas  | á , todas  cuadrituber- 
culares.  Ramas  mandibulares  soldadas.  Rama  ascendente  fuerte.  Rostro  corto.  Occipital,  basisfenóides, 
presfenoides  y alisfenoides  soldados  en  una  pieza.  Nasales  ausentes  ó soldados  á frontales  desde  el  estado 
fetal.  Malar  y arco  zigomático  muy  fuerte.  Cuello  corto.  No  menos  de  20  vértebras  dorso-lumbares.  Cu- 
bito y radio  soldados  en  su  extremidad  proximal.  Carpo  de  8 huesos,  con  cinco  metacarpianos  terminados 
en  cinco  dedos  cuyas  extremidades  están  envueltas  en  pezuñas  rudimentarias  ó atrofiadas.  Miembro  pos- 
terior reducido  á un  rudimento  de  cadera. 


HOMALODONTA 


Mamíferos  ditremados  con  dientes  simples,  nunca  con  mas  de  una  raíz,  generalmente  de  base  abierta,  á 
menudo  sin  esmalte,  y en  algunas  familias  atrofiados  ó completamente  desaparecidos. 

Se  dividen  en  dos  grandes  secciones,  caracterizadas  por  la  forma  de  los  miembros,  de  este  modo  : 

Miembros  dispuestos  para  la  locomoción  terrestre.  Bruta. 

Miembros  dispuestos  para  la  locomoción  acuática.  Cetácea. 


BRXJTA 


Mamíferos  homalodontes,  con  los  miembros  dispuestos  para  la  locomoción  terrestre,  con  las  falanges 
uugueales  armadas  de  uñas  largas,  comprimidas,  acuminadas  ó falciformes.  Mandíbula  inferior  general- 
mente con  rama  ascendente. 

Se  dividen  en  cuatro  órdenes  que  se  distinguen  de  este  modo  : 

I.  Incisivos  en  ambas  mandíbulas.  Dientes  esmaltados. 

1.  Mandíbula  inferior  estiliforme,  sin  rama  ascendente.  Priodonta. 

2.  Mandíbula  inferior  con  rama  ascendente.  Pleiodonta. 


II.  Incisivos  inferiores  siempre  ausentes.  Dientes  generalmente  no  esmaltados. 

1.  Sin  exo-esqueleto.  Muelas  no  mas  de  4 á 6 en  cada  lado  de  cada  mandíbula.  Anicanodonta. 

2.  Con  exo-esqueleto.  Muelas  no  menos  de  7 en  cada  lado  de  cada  mandíbula.  Hicanodonta. 


654 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PRIODONTA 


Cráneo  largo  y mandíbulas  estiliformes,  sin  rama  ascendente.  Incisivos  en  ambas  mandíbulas  y en  nú- 
mero no  menor  de  f . Todos  los  dientes  cónicos  puntiagudos,  con  esmalte,  de  base  abierta,  y en  número 
uo  menor  de  50  en  cada  lado  de  cada  mandíbula.  Huesos  marsupiales  existentes. 

Grupo  teórico,  descendiente  de  Agathodonta  y antecesor  de  Pleiodonta.  No  le  conozco  hasta  ahora 
representantes. 


PLEIODONTA 


Incisivos  presentes  en  ambas  mandíbulas,  y dentición  en  serie  continua.  Mandíbula  inferior  con  rama 
ascendente. 

Grupo  teórico,  en  el  que  encuentran  colocación  algunos  géneros  fósiles  argenliuos  que  constituyen  la 
familia  de  los 


EIVTELOPSIDAE 


Tres  incisivos  superiores  y tres  inferiores,  cónico-cilíndricos,  solo  con  capa  de  esmalte  en  la  cúspide,  y 
que  desaparece  luego  con  la  masticación.  Cauinos  de  la  misma  forma  que  los  incisivos.  Todos  los  dientes 
en  série  continua.  Sínfisis  de  la  mandíbula  comprimida  transversalmente. 


ENTELOPS  amegu. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  ele.,  p.  23,  a.  1887. 

Tal  como  hasta  ahora  se  nos  presentaban,  este  es 
entre  los  edentados  un  género  verdaderamente  anó- 
malo, pues  tiene  incisivos  en  la  mandíbula  superior, 
y la  mandíbula  inferior  con  dentición  en  série  con- 
tinua en  toda  su  parte  anterior,  hasta  la  misma  sín- 
ñsis  que  forma  una  barba  casi  vertical.  Hasta  ahora, 
solo  conozco  un  pequeño  fragmento  de  mandíbula 
superior,  y la  parte  anterior  de  la  mandíbula 
inferior. 


Entelops  dispar  Amegu. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  p.  23,  n"  107,  a.  1887. 

La  parte  de  mandíbula  superior  mencionada  con- 
siste en  un  fragmento  de  la  parte  anterior  del  ma- 
xilar con  dos  dientes,  al  que  está  pegado  adelante 
un  pequeño  trozo  del  intermaxilar  con  la  base  de 
un  incisivo. 

El  diente  incisivo  implantado  en  el  intermaxilar 
lo  está  eu  su  parte  posterior,  de  manera  que  se  en- 
cuentra también  casi  en  contacto  con  el  maxilar.  La 
raíz  del  diente  que  es  todo  lo  que  se  conserva,  es 
elíptica,  de  4 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior 
y 2 milímetros  de  diámetro  transverso.  El  interior  del 


BRUTOS 


655 


diente  al  nivel  de  la  rotura  es  sólido  ; descendiendo 
hacia  la  base  disminuye  rápidamente  de  espesor  hasta 
terminaren  una  punta  cónica  con  una  pequeña  aber- 
tura en  su  parte  inferior. 

El  diente  que  sigue  implantado  en  la  parte  ante- 
rior del  maxilar  se  halla  inmediatamente  á continua- 
ción del  precedente.  Es  de  corona  elíptico-compri- 
mida,  con  su  parte  posterior  mucho  mas  angosta 
que  la  anterior,  de  5 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 3 milímetros  de  diámetro  transverso, 
arqueado  hacia  adentro,  con  la  cara  perpendicular 
interna  un  poco  convexa,  y la  externa  casi  plana.  La 
parte  que  sale  fuera  del  alveolo  tiene  de  7 á 8 milí- 
metros de  alto.  La  parte  engastada  en  el  alveolo, 
debe  disminuir  de  tamaño  hácia  abajo  como  sucede 
con  el  incisivo,  hasta  terminar  en  punta  casi  cónica  y 
abierta. 

El  otro  diente  que  viene  inmediatamente  en  se- 
guida, es  de  la  misma  forma  general  con  la  única 
diferencia  de  ser  un  poco  mas  pequeño;  la  corona 
solo  tiene  4 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior,  y 2 milímetros  de  diámetro  transverso,  con  su 
parte  superior  gastada  en  declive  hácia  adentro.  La 
parte  que  sale  fuera  del  alveolo  tiene  unos  8 milí- 
metros de  alto,  y la  parte  engastada  en  el  alveolo 
disminuye  de  grueso  hácia  la  base  hasta  terminar  en 
una  extremidad  pequeña  y completamente  abierta. 

Los  tres  dientes  ocupan  sobre  el  borde  alveolario 
un  espacio  longitudinal  de  15  milímetros. 

El  trozo  de  mandíbula  inferior  consiste  en  la 
parte  anterior  de  la  rama  horizontal  izquierda,  con 
la  sínfisis  completa,  con  tres  dientes  en  la  parte 
anterior,  y hácia  atrás  los  restos  de  los  dos  alveolos. 
Esta  parte  de  la  mandíbula  es  gruesa  y sumamente 
corta,  con  una  impresión  sinfisaria  de  17  milímetros 
de  largo  y 6 de  ancho.  Inmediatamente  al  lado  de  la 
impresión  sinfisaria,  y casi  en  contacto  con  esta,  hay 
un  diente  muy  pequeño,  de  sección  elíptica,  con  su 
eje  mayor  de  adelante  hácia  atrás,  y comprimido 
transversalmente,  de  2 milímetros  de  diámetro  ánte- 
ro-posterior,  y apenas  1 milímetro  de  diámetro 
transverso. 

Inmediatamente  al  lado  y casi  en  contacto,  viene 
un  diente  mas  grande,  elíptico-triangular,  de  4 milí- 
metros de  diámetro  mayor  y 2 milímetros  de  diáme- 
tro menor. 

En  seguida  y también  sin  interrupción  viene  otro 
diente  bastante  mas  grande,  de  sección  elíptica,  ex- 
cavado perpendicularmente  sobre  la  cara  interna  por 
una  depresión  ancha  y cóncava  y de  cara  externa 


convexa  ; tiene  0m0055  de  diámetro  ántero-posterior 
y 0m0025  de  diámetro  transverso.  La  corona,  que 
está  destrozada  en  los  dos  dientes  anteriores,  está 
aquí  entera  y forma  un  plano  inclinado  hácia  afuera 
y adelante. 

Estos  tres  dientes  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  1 i milímetros,  y supongo  son  verdaderos  incisi- 
vos que  faltan  por  completo  en  los  demás  edenta- 
dos  hasta  ahora  conocidos. 

Detrás  del  último  diente  mencionado  ó sea  del  in- 
cisivo externo,  y también  sin  interrupción  viene  un 
gran  alveolo,  que  indica  que  allí  se  implantaba  un 
diente  dos  veces  mas  grande,  que  supongo  corres- 
ponde al  caniniforme  inferior  de  los  demás  gravigra- 
dos.  Por  último,  en  la  parte  inferior  de  la  mandíbula 
se  ven  pequeños  vestigios  de  otro  alveolo  que  seguía 
hácia  atrás  también  inmediatamente  en  seguida  del 
precedente. 

De  esto,  podemos  legítimamente  deducir  que  la 
mandíbula  inferior  de  este  animal  estaba  provista 
de  un  número  considerable  de  dientes  colocados  sin 
interrupción  en  série  continua  y por  lo  que  concier- 
ne á la  parte  anterior  de  la  mandíbula  no  queda  ya 
duda  de  que  era  realmente  así,  constituyendo  como 
edentado  la  verdadera  particularidad  del  animal. 

La  mandíbula  en  esta  parte  es  algo  parecida  á la  de 
fíraclypus  pero  con  su  sínfisis  y con  la  barba  mas 
vertical,  y con  tres  pequeños  agujeros  mentonianos 
escalonados,  uno  muy  pequeño  debajo  del  borde  al- 
veolario, entre  el  primero  y el  segundo  incisivo,  otro 
mas  grande  eutre  el  segundo  y tercer  incisivo,  y el 
tercero  un  poco  mas  pequeño  y mas  abajo  al  lado 
del  incisivo  tercero. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debe  haber 
sido  muy  corta,  quizas  mas  todavía  que  en  Brady- 
pus. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  singular  animal 
han  sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las 
barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.— Piso  santacruzeño (eoceno  inferior). 


DELOTIIERIUM  n.  gén. 

Este  género  se  distingue  por  presentar  un  inter- 
maxilar bien  desarrollado  pero  corto,  por  los  dien- 
tes cónico-cilíndricos  á cada  lado,  el  interno  muy 
pequeño  ó rudimentario,  y los  externos  mas  gran- 


656 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


des.  Las  muelas  eran  numerosas  y de  la  misma  for- 
ma que  los  incisivos,  de  corona  muy  corta  y raiz 
muy  larga.  Todos  los  dientes  en  série  continua. 


Delotherium  venerandum  n.  sp. 

(Pl.  XL,  fig,  22) 

Era  este  un  animal  de  talla  muy  pequeña,  y de 
caractéres  reptilianos  indisputables  ; por  desgracia, 
solo  está  representado  hasta  ahora,  por  un  frag- 
mento de  maxilar  superior  izquierdo,  con  el  inter- 
maxilar del  mismo  lado,  con  el  alveolo  rudimentario 
del  primer  incisivo,  en  el  que  se  vé  el  alveolo  del  se- 
gundo incisivo,  el  incisivo  tercero  ó interno  intacto, 
siguiendo  hacia  atrás  en  el  maxilar,  dos  dientes  in- 
tactos de  la  misma  forma,  luego  un  trecho  de  maxilar 
destruido  en  el  que  debían  implantarse  cuatro  dien- 
tes, siguiendo  después  tres  dientes  á los  que  les 
falta  la  corona-,  aquí  el  maxilar  está  roto,  pero  se 
conoce  se  extendía  por  un  espacio  considerable, 
pues  en  la  superficie  del  paladar  del  fragmento  exis- 
tente, no  se  ven  vestigios  del  palatino. 

El  intermaxilar  izquierdo,  muy  corto  y arqueado 
al  lado  externo,  tiene  la  forma  de  un  segmento  de 
círculo,  cuya  cuerda  determina  su  largo  en  sentido 
ántero-posterior,  que  no  alcanza  á 6 milímetros. 
La  sutura  del  intermaxilar  con  el  maxilar  es  bien 
visible  tanto  al  lado  interno  como  al  externo.  La 
parte  existente  del  maxilar  prueba  que  el  paladar,  á 
lo  menos  en  su  parte  anterior,  era  de  un  ancho  uni- 
forme, bastante  excavado  y de  fondo  cóncavo-,  en  su 
parte  anterior  presenta  una  escotadura,  que  es  la 
prolongación  del  agujero  incisivo  que  era  muy  an- 
cho y bastante  largo. 

Los  dientes  implantados  en  este  fragmento,  tanto 
en  el  intermaxilar  como  en  el  maxilar,  son  deforma 
parecida,  presentando  únicamente  algunas  variacio- 
nes en  el  tamaño  relativo,  aunque  no  de  gran  im- 
portancia. Son  cónico-cilíndricos,  con  la  parte  su- 
perior de  la  corona  un  poco  comprimida,  y la  base 
de  la  raíz  apenas  un  poco  mas  delgada  y semi- 
abierta.  Estos  dientes  están  implantados  en  alveo- 
los bien  separados  y profundos,  en  cuyo  fondo  no 
se  vén  gérmenes  de  dientes  de  reemplazamiento  con- 
tinuo como  en  los  reptiles,  y con  una  raíz  muy  larga 
en  proporción  de  la  corona,  caractéres  que  tomados 
en  conjunto  demuestran  que  se  trata  realmente  de 
un  mamífero,  y no  de  un  reptil  como  á primera  vista 


estaría  uno  tentado  de  creerlo.  Los  mas  grandes  de 
estos  dientes  tienen  un  diámetro  de  apenas  0m0012, 
y están  todos  separados  unos  de  otros  por  espacios 
regulares  que  no  tienen  mas  de  medio  milímetro 
de  ancho.  La  parte  superior  que  forma  la  corona 
de  cada  diente,  tiene  apenas  unos  dos  milímetros 
de  alto,  y está  cubierta  por  una  capa  de  esmalte  de 
superficie  casi  lisa,  sin  las  rayas  ó estrías  longitu- 
dinales que  se  encuentran  en  tantos  reptiles,  pero 
un  poco  rugosa;  esta  capa  de  esmalte  es  considera- 
blemente mas  gruesa  sobre  el  lado  externo,  y muy 
delgada,  casi  rudimentaria,  sobre  el  interno;  hacia 
abajo  desaparece  cubierta  por  una  capa  delgada  mas 
oscura,  que  representa  el  cemento. 

En  los  dientes  rotos  un  poco  mas  abajo  de  la  co- 
rona, el  corte  transversal  examinado  bajo  un  fuerte 
aumento,  muestra  una  capa  periférica  sumamente 
delgada  que  es  el  cemento;  hácia  el  interior  una  se- 
gunda capa,  gruesa  al  lado  externo  y delgada  sobre 
el  interno  que  representa  el  esmalte;  una  masa  in- 
terna, mas  compacta  hácia  afuera  y mas  porosa  al 
interior,  que  corresponde  á la  dentina  y la  váscu- 
lo-dentina de  las  muelas  délos  edentados  actuales; 
y por  último  hácia  el  centro  una  perforación  relati- 
vamente considerable,  que  representa  la  parte  su- 
perior de  la  cavidad  basal  de  los  dientes. 

Del  primer  incisivo  superior  solo  queda  el  ves- 
tigio del  alveolo  visible  en  la  parte  destrozada  del 
intermaxilar,  pero  que  no  se  abría  sobre  el  borde 
alveolario;  lo  que  demuestra  que  este  diente  era  su- 
mamente pequeño,  que  solo  existía  durante  la  ju- 
ventud y era  luego  reabsorbido,  de  donde  se  de- 
duce que  en  el  Delotherivm  ya  existía  la  tenden- 
cia ála  desaparición  de  los  incisivos,  que  llevada  á 
su  último  extremo  dio  por  resultado  la  formación 
de  los  edentados  actuales  completamente  despro- 
vistos de  incisivos. 

El  incisivo  segundo  solo  está  representado  por  el 
alveolo,  que  demuestra  era  este  un  diente  mas  largo 
y mas  grueso  que  losdemás,  por  lo  menos  de  doble 
tamaño  que  cualquiera  de  los  otros  dientes,  pues 
el  alveolo  tiene  un  poco  mas  de  2 milímetros  de 
diámetro. 

El  fragmento  de  maxilar  existente,  tiene  un  poco 
mas  de  16  milímetros  de  largo,  y en  él  se  implata- 
ban  9 dientes,  dos  que  existen  intactos  adelante, 
tres  un  poco  rotos  atrás  y cuatro  debían  implan- 
tarse en  la  parte  destruida  del  alveolo;  los  dos 
dientes  posteriores  son  un  poco  mas  pequeños  que 
los  demás.  Todos  estos  dientes  son  derechos,  ó 


BRUTOS 


(357 


casi  derechos,  manifestándose  un  poco  de  curva 
hacia  adentro  únicamente  en  la  parte  superior  de 
cada  uno. 

La  distancia  de  la  parte  anterior  del  intermaxilar 
cá  la  parte  posterior  del  fragmeuto  de  maxilar  exis- 
tente, es  de  21  milímetros. 


Localidad. — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  Teniente  de  Fragata  Carlos  M.  Moyano  sobre 
las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia 
austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  de  la  formación 
santacruzeña  (eoceno  inferior). 


% 


ANICANODONTA 


Los  representantes  de  esta  tribu  carecen  completamente  da  incisivos  tanto  arriba  como  abajo,  y las 
muelas  son  siempre  en  corto  número,  no  mas  de  4 á (3  en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  y á veces  son 
completamente  edentados.  Carecen  siempre  de  un  esqueleto  externo,  aunque  en  el  espesor  de  la  piel  de 
algunos  géneros  se  desarrollaban  innumerables  pequeños  lmesecillos,  pero  sueltos,  sin  formas  definidas,  y 
sin  constituir  por  consiguiente  lo  que  se  llama  un  exo-esqueleto. 

Se  dividen  en  tres  órdenes  que  se  distinguen  de  este  modo  : 

I.  Arco  zigomático  incompleto,  ó por  lo  menos  siempre  sin  proceso  descendente. 

a.  Dientes  en  corto  número,  rudimentarios  ó ausentes. 

Cráneo  de  rostro  muy  largo*  V ermilinguia. 

II.  Arco  zigomático  siempre  bien  desarrollado  y con  un  fuerte  proceso  descendente  que 

desciende  mas  abajo  de  las  muelas. 

a.  Cráneo  muy  corto  y aglobado.  Cola  rudimentaria.  Tardigrada. 

b.  Cráneo  cilindrico.  Cola  larga  y gruesa.  Gravigrada. 


VERMILINGUIA 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  por  el  cráneo  muy  alargado,  el  rostro  casi  puntiagudo, 
el  paladar  muy  estrecho  y prolongado,  y la  lengua  delgada  y vermiforme.  El  cuerpo  sin  presentar  un 
exo-esqueleto,  está  en  algunos  géneros  cubierto  de  escamas  córneas,  y en  otros  de  pelos  sumamente  grue- 
sos. Generalmente  carecen  de  dientes,  ó estos  son  en  corto  número  y rudimentarios  ó formados  por  una 
sustancia  blanda  de  menor  consistencia  que  los  huesos. 

Los  géneros  que  me  son  conocidos,  se  agrupan  en  tres  familias,  caracterizadas  de  este  modo  : 

Dientes  en  corto  número  ó rudimentarios.  Orycteropidce. 

Dientes  ausentes.  llamas  mandibulares  estiliformes  y separadas.  M yrmecophagidse. 

Dientes  ausentes.  llamas  mandibulares  soldadas  adelante  formando  un  pico  que  estaba 

envuelto  por  un  estuche  córneo.  Phorovhacosidse . 


83 


658 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ORY  CTEROPID  AE 


Esta  familia  esta  representada  en  la  actualidad  por  un  solo  genero,  el  Orycteropus,  exclusivo  del  Africa, 
pero  parece  tuvo  representantes  en  la  República  Argentina  durante  ios  tiempos  eocenos.  A lo  menos,  hasta 
ahora  no  le  encuentro  otra  colocación  al  curioso  género. 


SCOREOPS  Ate 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  24,  a.  1887. 

El  género  parece  tuvo  solo  dos  ó tres  dientes  en 
la  parte  posterior  de  la  mandíbula,  mientras  la  rama 
ascendente  está  inclinada  hacia  atrás  formando  una 
prolongación  de  la  rama  horizontal.  El  tamaño  del 
animal  ha  sido  muy  pequeño,  y he  designado  la  es- 
pecie con  el  nombre  de 

Scotseops  simplex  Amegu. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  24,  n°  108, 
a.  1887. 

Solo  está  representado  por  un  fragmento  de  man- 


díbula inferior  del  lado  derecho,  formado  por  la 
parte  posterior  de  la  rama  horizontal  y la  parte 
anterior  de  la  rama  ascendente,  fragmento  cuyo 
largo  es  de  solo  19  milímetros.  La  rama  horizon- 
tal de  uu  alto  uniforme,  solo  tiene  8 milímetros  de 
elevación  y 0m0035  de  espesor,  con  un  canal  alveo- 
lar en  su  parte  inferior  de  gran  tamaño.  El  borde 
superior  ó alveolar  es  bastante  espeso,  pero  solo 
presenta  dos  alveolos  pequeños  y cilindricos,  de 
solo  un  milímetro  de  diámetro  en  su  parte  poste- 
rior, de  manera  que  parece  no  tuvo  otros  dientes 
adelante.  Detrás  del  último  alveolo  la  rama  hori- 
zontal se  prolonga  todavía  algunos  milímetros,  pa- 
sando insensiblemente  á la  rama  ascendente,  incli- 
nada hácia  atrás  como  una  simple  prolongación  de  la 
rama  horizontal. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


MYRMECOPHAGIDME 


Estos  animales,  completamente  desprovistos  de  dientes,  están  representados  en  la  actualidad  por  dos 
géneros,  uno,  el  género  Manís,  propio  de  Asia  y Africa;  el  otro,  conocido  con  el  nombré  de  Myrmeco- 
phaga,  vive  en  la  América  del  Sud. 


BRUTOS 


659 


MYRMECOPHAGA  lin. 

Lineo,  Syst.  Nat.  ele.,  I,  p.  52. 

Cráneo  sumamente  largo  y estrecho,  de  figura  casi 
cilindrica.  Llano  occipital  pequeño  é inclinado  hácia 
adelante.  Superficie  superior  del  cráneo  lisa.  Parie- 
tales pequeños  y angostos.  Frontales  muy  prolonga- 
dos. Nasales  largos  y estrechos.  Intermaxilar  corto. 
Arco  zigomático  incompleto  pero  no  desprovisto  de 
malar,  que  es  pequeño  y articulado  con  el  maxilar  sin 
que  su  parte  posterior  se  ponga  en  contacto  con  la 
apófisis  zigomática  del  temporal.  Orbitas  confun- 
didas con  las  fosas  temporales  por  la  ausencia  de 
apófisis  post-orbitarias.  Paladar  angosto  y suma- 
mente largo,  extendiéndose  hácia  atrás  hasta  el  ni- 
vel del  meatus  auditorio  externo.  Ramas  mandibu- 
lares largas,  estiliformes,  de  sínfisis  corta,  y sin 
apófisis  coronóides.  No  mas  de  1 7 vértebras  dorso- 
lumbares.  Esternón  de  diez  piezas.  Omóplato 
bastante  parecido  al  de  los  gravigrados.  Clavículas 


ausentes  ó rudimentarias.  Los  huesos  de  los  miem- 
bros todos  separados. 

Hay  dos  especies  existentes  que  forman  parte  de 
la  fauna  actual  de  nuestro  territorio. 

Myrinecophag-a  jjubata  Lin. 

Lineo,  Syst.  nat.,  etc.,  I,  p.  52. 

Cuvier,  Régne  Animal,  t.  I,  p.  231. 

Habita  el  territorio  de  Misiones  y el  Chaco.  No  se 
conoce  fósil  en  la  República  Argentina,  pero  según 
Liáis  existe  fósil  en  las  cavernas  del  Rrasil. 

Myrmecophaga  tetradactyla  Lin. 

Myrmecophaga  tetradactyla,  Lineo,  Syst.  nat.,  I,  52. 
Myrmecophaga  tamandúa,  Cuvier,  Régne  animal,  t.  I, 
p.  232. 

Habita  los  territorios  del  Chaco  y de  Misiones. 
No  se  conoce  fósil  en  la  República  Argentina,  pero 
según  Liáis  se  han  encontrado  sus  restos  en  los 
depósitos  fosilíferos  de  las  cavernas  del  Brasil. 


PHORORHACOSID^E 


Familia  completamente  extinguida,  cuyo  tipo  es  el  género 


PHORORHACOS  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  24,  a.  1887. 

Edentado  singular,  de  colocación  incierta,  de  gran 
talla,  con  mandíbula  inferior  muy  prolongada  y al 
parecer  completamente  edentada,  como  la  del  género 
Myrmecophaga , de  la  que  difiere  por  caractéres 
notables  que  la  acercan  de  la  de  los  reptiles. 

jPliororhacos  longissimus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  24,  n°  109, 
a.  1887. 

El  animal  solo  está  representado  por  la  parte  me- 


dia de  la  mandíbula  inferior  comprendiendo  la  sínfi- 
sis á la  que  le  falta  la  punta,  y las  ramas  horizonta- 
les á las  que  le  falta  la  parte  posterior.  Esta  man- 
díbula entera  ha  tenido  por  lo  menos  la  talla  de  la 
del  Sceliclotherium  leptocephalum  y ha  sido  segu- 
ramente mas  prolongada. 

Las  dos  ramas  mandibulares  están  completamente 
soldadas,  habiendo  casi  desaparecido  todo  vestigio  de 
sutura,  formando  una  sínfisis  sólida,  gruesa,  cón- 
cava arriba,  convexa  abajo,  y prolongada  hácia  ade- 
lante en  forma  de  pico.  La  parte  existente  de  la  sín- 
fisis tiene  1 3 centímetros  de  largo,  pero  está  rota  en 
la  parte  anterior  y es  posible  que  cuando  entera  se 
prolongara  unos  Bá  10  centímetros  mas.  La  parte 
sinfisaria  en  su  extremidad  posterior  tiene  67  milí- 
metros de  ancho,  enangostándose  gradualmente  há- 
cia adelante  hasta  que  en  la  parte  anterior  en  donde 


660 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


está  rota,  solo  tiene  32  milímetros  de  ancho.  Su 
grueso,  hacia  atrás,  alcanza  en  algunos  puntos  hasta 
cerca  de  4 centímetros,  pero  disminuye  considera- 
blemente hácia  adelante. 

La  parte  externa  de  la  sínfisis  formada  por  las  ca- 
ras laterales  y la  inferior  presenta  una  superficie  muy 
convexa,  rugosa  en  toda  su  extensión  con  un  consi- 
derable número  de  agujeros  vasculares  de  diferen- 
tes diámetros,  que  reemplazan  el  agujero  mentoniano, 
acompañados  de  una  considerable  cantidad  de  surcos 
y canales  vasculares,  unos  muy  pequeños  y otros  de 
uno  á dos  milímetros  de  diámetro. 

La  superficie  superior  ó interna  es  fuertemente 
excavada  en  su  parte  posterior,  en  donde  forma  una 
depresión  de  fondo  cóncavo  limitada  por  altas  pare- 
des laterales,  que  se  vuelven  mas  bajas  liácia  adelan- 
te siendo  ya  poco  pronunciadas  en  la  parte  en  que  la 
sínfisis  está  rota,  en  donde  muestra  una  ancha  su- 
perficie casi  plana,  de  manera  que  la  parte  anterior 
de  la  sínfisis  que  falta  debía  presentar  una  superfi- 
cie superior  completamente  plana.  La  superficie  de 
la  cara  superior  de  la  sínfisis  es  igualmente  rugosa, 
con  perforaciones,  surcos  y canales  vasculares  como 
la  inferior  y externa,  y con  fuertes  impresiones  mus- 
culares en  su  parte  posterior. 

Las  ramas  horizontales  en  la  parte  libre  diverjen 
gradualmente  hácia  atrás,  pero  no  es  posible  aún 
formarse  una  idea  de  su  conformación  general,  pues 
las  partes  conservadas  son  muy  incompletas.  De  las 
dos  ramas,  la  izquierda  es  la  que  se  presenta  mas 
completa,  extendiéndose  la  parte  que  de  ella  se  con- 
serva unos  1 1 centímetros  atrás  de  la  parte  poste- 
rior de  la  sínfisis;  es  delgada,  comprimida  longitudi- 
nalmente hácia  la  mitad  de  su  altura,  con  borde  su- 
perior delgado  y rugoso,  y sin  el  mas  mínimo  vesti- 
gio de  dientes  ni  de  alveolos,  ni  aún  atrofiados.  El 
alto  'de  la  rama  horizontal  inmediatamente  detrás 
de  la  parte  sinfisaria  es  de  55  milímetros,  y su  es- 


pesor varía  entre  72  á 20  milímetros.  La  parte  rota 
de  la  rama  deja  en  parte  á descubierto  el  canal  al- 
veolar que  la  recorre  en  todo  su  largo  penetrando 
en  la  sínfisis.  La  cara  interna  es  relativamente  lisa, 
un  poco  mas  rugosa  hácia  arriba  y con  una  série  de 
perforaciones  colocadas  en  série  longitudinal  mas 
ó menos  á la  mitad  de  su  altura.  La  cara  externa  es 
mas  rugosa  y con  la  misma  línea  longitudinal  de 
perforaciones  longitudinales,  pero  mas  grandes  y mas 
numerosas,  que  seprolongan-  mas  adelante  en  la  parte 
sinfisaria  aunque  acercándose  mas  al  borde  supe- 
rior. 

Mirando  de  lado  la  mandíbula,  representa  una  es- 
pecie de  pico  jigantesco  cuya  línea  inferior  repre- 
senta una  especie  de  S prolongada  que  forma  una 
línea  cóncava  debajo  de  la  rama  horizontal,  una  línea 
convexa  debajo  de  la  parte  posterior  de  la  sínfisis 
que  se  prolonga  luego  hácia  adelante  en  línea  as- 
cendente, al  mismo  tiempo  que  la  línea  formada  por 
el  borde  superior  desciende  hácia  abajo,  disminuyen- 
do así  gradualmente  hácia  adelante  el  diámetro  per- 
pendicular de  la  sínfisis. 

El  trozo  existente  de  esta  curiosa  mandíbula  tiene 
24  centímetros  de  largo,  pero  cuando  entera  debía 
tener  otro  tanto. 

Por  los  caractéres  mencionados  se  puede  deducir 
con  seguridad  completa,  no  solo  que  la  mandíbula 
no  tuvo  dientes,  sino  que  su  parte  anterior  consti- 
tuida por  la  sínfisis  y la  parte  anterior  de  las  ramas 
horizontales,  estuvo  durante  la  vida  del  animal  en- 
vuelta en  un  estuche  córneo,  parecido  al  pico  délas 
aves,  y mas  todavía  al  que  envuélvela  mandíbula  de 
las  tortugas. 

Localidad.  — Esta  notabilísima  pieza,  ha  sido 
descubierta  por  Carlos  Ameghíno  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


TARDIGRADA 


Este  grupo  lo  forman  los  animales  de  las  regiones  cálidas  de  América,  conocidos  con  el  nombre  de  pe- 
rezosos, de  una  conformación  tan  singular,  que  un  naturalista  y anatomista  ilustre  como  Blaiaiville,  llegó 
á considerarlos  como  cercanos  de  los  monos.  Sin  embargo,  el  estudio  de  la  conformación  del  sistema  denta- 
rio y demás  caractéres  morfológicos  del  esqueleto,  han  demostrado  que  ambos  grupos  están  separados  por 
un  verdadero  abismo. 


BRUTOS 


661 


El  cráneo  de  los  perezosos  es  corto,  oval,  de  rostro  corto  y trincado  adelante,  con  la  parte  anterior 
ocupada  por  la  apertura  nasal  que  adquiere  un  desarrollo  considerable.  El  intermaxilar  es  rudimentario. 
El  arco  zigomático  es  incompleto,  por  no  unirse  su  apófisis  posterior  con  la  apófisis  zigomática  del  tem- 
poral, pero  presenta  en  cambio  una  fuerte  apófisis  descendente  que  llega  mas  abajo  del  borde  alveolario 
de  la  mandíbula  inferior.  La  mandíbula  inferior  tiene  una  apertura  externa  del  canal  alveolar.  Los  dientes 
son  siempre  en  número  de  f.  Tienen  24  á 28  vértebras  dorso-lumbares.  El  sacro  consta  de  5 á 7 vérte- 
bras. La  cola  es  rudimentaria,  nula  ó poco  visible  al  exterior,  y compuesta  de  5 á 10  vértebras.  Huesos 
largos  de  los  miembros  todos  separados.  Omóplato  con  acromion  y apófisis  coracóidea  muy  desarrolladas. 
Casi  todos  los  huesos  del  tarso  y del  carpo  soldados  entre  sí,  y con  los  metacarpianos  y metatarsianos.  Fa- 
langes también  en  parte  soldadas.  Dedos  en  número  de  dos  ó tres  en  cada  pié. 

No  se  conocen  hasta  ahora  representantes  fósiles  de  este  orden. 


GRAVIGRADA 


La  dentición  de  los  gravigrados,  como  regla  general  consta  de  | dientes  como  en  los  perezosos,  pero  la 
disposición,  desarrollo  y aspecto  de  estos  dientes  varía  de  una  manera  extraordinaria  según  los  géneros. 

Háse  considerado  hasta  hace  poco  á los  edentados  en  general,  como  mamíferos  de  una  dentición  imperfec- 
ta, sin  incisivos,  sin  caninos,  de  muelas  de  forma  sencilla  y uniforme,  mas  ó menos  parecidas  en  todos  los 
géneros,  y presentando  en  todos  una  estructura  de  composición  mas  sencilla  y uniforme,  faltándoles  á to- 
dos el  esmalte  y no  presentando  de  consiguiente  mas  que  una  capa  externa  de  cemento,  y una  interna  de 
dentina  que  se  divide  á su  vez  en  dos  partes,  una  capa  externa  mas  dura  y una  masa  interna  mas  blanda, 
conocida  con  el  nombre  de  vásculo-dentina. 

En  cuanto  á la  forma  sencilla  y uniforme  de  la  dentadura  de  los  edentados,  la  opinión  se  ha  modificado, 
no  habiendo  contribuido  poco  por  mi  parte  á ese  cambio  de  ideas  que  estaban  solo  fundadas  sobre  un  corto 
número  de  géneros.  Hoy  todos  saben  que  hay  edentados  desde  los  que  carecen  absolutamente  de  muelas 
hasta  los  que  tienen  un  centenar ; que  hay  edentados  con  muelas  cuadradas,  circulares,  elípticas,  triangu- 
lares, lameliformes,  etc. ; que  hay  edentados  con  muelas  simples  como  los  armadillos  ó compuestas  como 
los  gliptodontes,  ó bilobadas  en  distintas  formas;  que  hay  edentados  con  incisivos;  que  en  otros  los 
dientes  anteriores  toman  la  forma  de  incisivos  de  roedores  como  en  Megalochnus  ; que  en  otros  toman 
la  forma  de  formidables  caniuos  como  en  Lestodon,  que  en  otros  representaban  formidables  defensas 
como  en  Diodomus,  etc. ; y en  mi  Filogenia,  he  dado  variados  ejemplos  de  cómo  casi  todos  los  gé- 
neros de  edentados  se  pueden  caracterizar  por  una  fórmula  dentaria  distinta,  de  una  representación  grá- 
fica sencillísima  \ 

Me  parece  que  idéntico  cambio  de  ideas  se  efectuará  en  breve  respecto  á la  pretendida  sencillez  y uni- 
formidad de  composición  de  las  muelas  de  los  edentados.  No  tomando  en  cuenta  mas  que  los  edentados 
fósiles  pampeanos,  ya  no  es  posible  identificar  la  capa  externa  mas  ó menos  gruesa,  llamada  cemento, 
que  rodea  las  muelas  de  los  Mylodon  y Lestodon,  quebradiza  y que  se  separa  y fragmenta  con  la  mayor 
facilidad,  con  la  capa  de  cemento  externo  que  rodea  las  muelas  de  Megatherium,  menos  vidriosa,  ho- 
mogénea, compacta  y resistente.  Ni  es  tampoco  posible  identificar  la  masa  interna  de  dentina  blanda  de 
las  muelas  de  los  Mylodon  y Lestodon  con  la  lámina  interna  de  dentina  dura  de  las  muelas  de  los 
Glyptodon.  Y hay  algunos  edentados  que  tienen  muelas  de  una  composición  aún  mas  simple  ( Plio - 
morphus)  en  los  que  no  se  vé  mas  que  una  delgada  capa  externa  de  cemento  y una  masa  interna  de 
dentina  homogénea.  Pero  también  los  hay  que  presentan  una  composición  mas  complicada,  y de  ella  voy 


1 Ameghino,  Filogenia , páginas  229  y sig. , 1884. 


662 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


á ocuparme,  aunque  no  por  ahora  con  la  extensión  que  la  importancia  de  la  cuestión  requiere,  pues  solo 
puede  ser  tratada  con  la  amplitud  que  merece  en  un  trabajo  que  le  sea  especialmente  dedicado. 

Ya  por  razonamientos  distintos  había  llegado  á probar  que  los  mamíferos  de  dientes  simples,  sin  es- 
malte, provistos  únicamente  de  cemento,  dentina  y vasidentina,  debían  esa  simplicidad  no  á una  causa 
originaria,  sino  á una  modificación  evolutiva  de  un  tipo  anterior,  cuyas  muelas  estaban  provistas  de 
esmalte  \ Esa  modificación,  en  grado  mas  ó menos  avanzado  no  se  ha  limitado  solo  á los  edentados,  pero 
también  á varios  otros  órdenes,  de  los  que  puedo  mencionar  como  encontrándose  especialmente  en  este 
caso,  el  extinguido  orden  de  los  toxodontes  y el  todavía  existente  de  los  roedores,  y en  el  que  se  pueden 
encontrar  ejemplos  de  esta  evolución  en  un  grado  ya  muy  avanzado,  en  el  género  existente  Ctenomys. 
Estudiando  los  diferentes  géneros  de  los  dos  órdenes  mencionados  se  pueden  encontrar  numerosos  estados 
intermediarios  de  la  lámina  de  esmalte,  desde  la  sustancia  vidriosa  y sumamente  dura,  comparable  á 
la  que  guarnece  la  superficie  de  las  muelas  de  los  mamíferos  bunodontes,  hasta  aquella  que  ha  perdido  su 
brillo  y aspecto  vidrioso  y se  confunde  con  la  dentina. 

En  definitiva,  las  mismas  muelas  de  los  edentados  conocidos  como  presentando  una  composición  simple, 
se  componen  de  tres  capas  distintas,  una  interna  de  dentina  blanda  en  vez  de  dentina  dura,  y una  inter- 
mediaria de  dentina  dura  en  vez  de  esmalte,  pero  ocupando  la  misma  posición  relativa  que  ocupa  este 
último  en  las  muelas  de  los  animales  provistos  de  esmalte. 

Si  realmente  las  muelas  sin  esmalte  son  una  modificación  evolutiva  de  las  muelas  provistas  de  esmalte, 
es  natural  suponer  que  es  esta  lámina  de  dentina  interna  que  poco  á poco  ha  reemplazado  al  esmalte,  sus- 
tituyéndosele de  modo  que  entre  esta  forma,  en  que  la  lámina  de  esmalte  está  representada  por  una  capa 
de  dentina,  y el  estado  esmaltado  primitivo,  deben  existir  numerosos  estados  intermediarios. 

Las  muelas  del  Megatherium  americanum,  de  la  formación  pampeana,  nos  presentan  á menudo  ejem- 
plos de  una  pequeña  modificación  de  composición,  que  sale  fuera  déla  regla  normal  admitida.  Obsérvase 
en  algunas  de  ellas,  que,  al  lado  de  la  capa  intermediaria  de  dentina  dura,  hay  otra  capa  de  dentina  algo 
mas  ancha  al  lado  interno,  mas  blanda  que  la  anterior,  de  la  que  apenas  se  distingue  por  el  color,  pero 
mas  dura  que  la  vásculo-dentina  interna  que  rodea. 

Pero  en  los  gravigrados  de  los  terrenos  terciarios  antiguos,  esta  subdivisión  de  la  capa  dura  intermedia- 
ria, es  mucho  mas  aparente,  y á menudo,  á lo  menos  en  ciertos  géneros,  completa,  conservando  una  de  las 
capas  que  representa  la  dentina  dura  un  color  blanco-amarilloso,  mientras  que  la  otra,  mas  dura  y mas 
delgada  que  representa  el  esmalte,  es  de  aspecto  vitreo,  mas  ó menos  transparente  y con  un  brillo  de 
porcelana. 

El  cráneo  de  los  gravigrados  es  relativamente  largo,  pero  en  vez  ele  tender  hacia  la  forma  esférica,  es 
mas  bien  cilindrico,  presentando  á veces  casi  el  mismo  grueso  adelante  y atrás,  teniendo  siempre  la  parte 
anterior  como  truncada,  con  una  apertura  nasal  muy  ancha,  y limitada  por  los  maxilares  y nasales,  con 
esclusion  del  intermaxilar,  que  en  muchos  casos  es  rudimentario.  La  parte  superior  del  cráneo  es  gene- 
ralmente lisa,  presentando  raras  veces  una  cresta  sagital,  y mas  raramente  todavía,  una  cresta  occipital. 
El  llano  occipital  es  siempre  pequeño  é inclinado  oblicuamente  de  adelante  hácia  atrás  y de  arriba  hácia 
abajo.  La  cavidad  cerebral  es  siempre  pequeña.  La  región  dentaria  de  los  maxilares  y de  la  mandíbula 
inferior  ocupa  una  extensión  considerable,  debido  al  gran  desarrollo  en  longitud  de  las  muelas.  La  mandí- 
bula inferior  muy  fuerte,  tiene  una  rama  ascendente  muy  ancha,  y el  canal  alveolar  de  la  rama  horizontal 
presenta  en  su  parte  posterior  una  rama  externa  que  se  abre  sobre  el  lado  externo  en  la  base  de  la  rama 
ascendente.  El  arco  zigomático  es  incompleto,  á causa  del  malar,  de  una  forma  muy  particular,  con  dos 
ramas  principales,  de  las  que,  la  que  se  dirije  hácia  atrás  y que  debiera  unirse  á la  apófisis  zigomática  del 
temporal,  no  alcanza  hasta  este  hueso,  quedando  entre  ambas  apófisis,  un  espacio  bastante  ancho,  con 
escepcion  de  un  solo  género,  el  Megatherium,  en  el  que  el  arco  zigomático  es  completo;  la  segunda  apó- 
fisis del  malar  se  dirije  hácia  abajo,  descendiendo  considerablemente  mas  abajo  que  el  borde  alveolado  de 
la  mandíbula  inferior.  Las  órbitas  son  pequeñas  y mal  delimitadas. 


1 Filogenia , pág.  268. 


BRUTOS 


663 


Las  vértebras  dorsales  son  generalmente  16,  y las  lumbares  3,  todas  con  sus  apófisis  espinosas,  diriji- 
das  hacia  atrás.  El  sacro  consta  de  5 vértebras,  pero  á menudo  se  le  une  una  ó dos,  y á veces  las  tres 
lumbares.  La  cola  se  compone  de  18  a 24  ó mas  vértebras,  las  primeras  sumamente  gruesas,  y con  grandes 
neurapófisis  y hemapófisis. 

Los  huesos  largos  carecen  siempre  de  cavidad  medular.  El  miembro  anteriores  siempre  un  poco  mas  largo 
que  el  posterior,  terminando  en  una  extremidad  mas  ó menos  prehensil.  Las  clavículas  son  muy  fuertes.  El 
omóplato  es  muy  grande  y con  un  acromion  enorme  cuya  apófisis  se  desarrolla  hasta  ponerse  en  contacto 
con  la  apófisis  coracóides,  con  la  que  se  suelda  dando  á este  hueso  una  forma  particular  y característica, 
presentando  además  una  perforación  bastante  grande  detrás  de  la  apófisis  coracoides.  El  cúbito  y el  radio 
son  siempre  separados. 

La  cadera  presenta  un  desarrollo  extraordinario,  con  huesos  ilíacos  sumamente  grandes  y el  isquion 
soldado  al  sacro.  El  fémur  es  un  hueso  corto,  extremadamente  ancho  y relativamente  muy  delgado,  pre- 
sentando casi  el  aspecto  de  un  hueso  plano.  La  tibia  y el  peroné,  son  mas  cortos  y generalmente  soldados. 
La  articulación  de  la  rodilla,  lleva  además  de  la  rótula,  una  fabella  y un  tercer  hueso  sesamóideo  que  de- 
signa Burmeister  con  el  nombre  de  sepiculum. 

El  pié  posterior  es  siempre  plantígrado,  pero  oblicuo  y con  un  calcáneo  de  tamaño  extraordinario. 

Los  huesos  del  carpo  y tarso  varían  en  número,  encontrándose  algunos  soldados,  y los  dedos  son  igual- 
mente en  número  variable  según  los  géneros.  En  diversos  géneros  se  desarrollaba  en  el  espesor  de  la  piel 
un  considerable  número  de  huesecillos  informes  en  contacto  unos  con  otros,  sin  interrupción  sobre  toda 
la  superficie  del  cuerpo,  pero  que  no  formaban  un  exo-esqueleto. 

Todos  los  representantes  de  este  orden,  son  hoy  extinguidos,  y parecen  haber  sido  exclusivos  de  Améri- 
ca, particularmente  de  la  América  del  Sud. 

Fácil  era  en  un  tiempo,  dividir  en  secciones  los  edentados  sin  coraza  ó con  coraza  rudimentaria  com- 
prendidos con  el  nombre  de  perezosos.  Una  sección,  los  tardígrados  ( tardigrada ),  la  formaban  los 
perezosos  actualmente  existentes,  todos  de  pequeña  talla,  rostro  corto  y cola  rudimentaria. 

Otra  sección,  que  se  designó  con  el  nombre  de  gravigrados  (gravigrada),  comprendía  tres  ó cuatro 
géneros  extinguidos  que  se  distinguían  fácilmente  de  los  existentes  por  una  talla  jigantesca  y una  cola 
muy  desarrollada.  Pero  á medida  que  avanzaban  las  investigaciones  paleontológicas  aumentaba  también 
el  número  de  representantes  de  esta  sección  hasta  que  se  sintió  la  necesidad  de  sub-dividirla. 

En  1885,  en  mi  tercera  memoria  sobre  los  Mamíferos  fósiles  oligocenos  del  Paraná  (Bol.  de  la 
Ac.  Nac . de  Cieñe.,  t.  VIII),  propuse  dividir  los  gravigrados  en  dos  grupos  que  denominé  Gravigrada 
rodimorpha  y gravigrada  mylomorpha , colocando  en  el  primer  grupo  aquellos  cuyo  primer  par  de 
dientes  anteriores  afectaban  la  forma  de  incisivos  ó caninos  como  en  el  Megalochnus  y Lestodon,  y en 
el  segundo  aquellos  que  presentaban  muelas  todas  dispuestas  para  mascar,  como  en  Megatherium  y 
Mylodon.  Pero  esta  división  no  satisfacía  mis  deseos,  y tuve  buen  cuidado  de  agregar  que  no  la  creía 
natural,  y que  solo  sí,  la  proponía  provisoriamente  como  un  ensayo  para  facilitar  el  estudio,  dejando  al 
tiempo  el  cuidado  de  darnos  la  clave  para  una  división  en  grupos  naturales. 

El  Dr.  Burmeister  en  el  notabilísimo  trabajo  que  acaba  de  publicar  sobre  el  esqueleto  de  los  gravi- 
grados ( Osteología  de  los  gravigrados  ó perezosos  jigantescos,  1886),  ensaya  igualmente  una  división 
de  los  gravigrados  en  dos  grupos  naturales  que  designa  con  el  nombre  de  Oxyodonta  y Colutodonta , 
basándose  en  primer  término  sobre  la  forma  de  las  muelas,  que  dice  son  en  los  oxyodontes  con  dos 
crestas  transversales  agudas,  como  en  Megatherium  y Neoracanthus,  y en  los  colutodontes  de  corona 
mas  obtusa  y excavada  en  el  centro  como  en  Mylodon  y Scelidotherium.  Agrega  que  cada  una  de 
estas  dos  formas  de  muelas  está  acompañada  de  una  posición  distinta  en  la  apertura  externa  del  canal 
alveolar,  que  es  siempre  al  lado  interno  de  la  rama  ascendente  en  el  primer  grupo  ó de  los  oxyodontes, 
y al  lado  externo  en  el  segundo  ó de  los  colutodontes. 

Pero  tampoco  esta  división  es  natural,  pues  coloca  entre  los  oxyodontes,  géneros  que  tienen  la 
apertura  externa  del  canal  alveolar  al  lado  externo  de  la  rama  ascendente,  como  sucede  con  el 
Ccelodon. 

En  esta  división  de  los  gravigrados  efectuada  por  el  ilustre  maestro,  lo  que  mas  me  ha  llamado  la 


664 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


atención  es  el  empleo  de  la  posición  de  la  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar  como  distintivo 
de  dos  grupos,  pues  este  parece  un  carácter  sujeto  á pocas  variaciones  para  nuevas  adaptaciones,  y que 
aplicado  á la  caracterización  de  los  gravigrados  pampeanos,  los  divide  en  dos  grupos  que  me  parecen 
realmente  naturales,  el  que  presenta  la  perforación  al  lado  interno  de  la  rama  ascendente,  y el  que  la  tiene 
sobre  el  externo,  pero  á los  que  no  son  aplicables  los  nombres  de  Oxyodonta  y Colutodonta  que  se 
refieren  á los  dientes,  y que  ya  he  dicho  no  concuerdan  siempre  con  la  posición  del  agujero  de  la  rama  ex- 
terna del  canal  alveolar. 

Con  todo  hubiera  adoptado  esta  división  si  los  edentados  relativamente  numerosos  traidos  por  mi  her- 
mano Carlos  Ameghijno  de  los  terrenos  eocenos  de  la  Patagonia  austral  no  fueran  rebeldes  á toda  división 
por  este  sistema,  pues  en  su  casi  totalidad  no  presentan  la  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar  ni 
sobre  el  lado  interno  de  la  rama  ascendente  como  en  Megatherium,  ni  sobre  el  externo  como  en  Mylodon, 
ocupando  en  cambio  una  posición  intermediaria  entre  uno  y otro,  en  la  parte  anterior  de  la  base  de  la  línea 
anterior  de  la  rama  ascendente.  Otro  tanto  sucede  con  la  dentadura,  pues  también  en  la  mayoría  de  los 
casos  las  muelas  no  se  parecen  ni  á las  de  los  oxyodontes,  ni  á las  de  los  colutodontes,  presentando  una 
forma  intermediaria  entre  ambos  tipos. 

Pero  no  solo  hay  dificultades  para  subdividir  los  gravigrados,  sino  que  también  se  vuelve  de  mas  en  mas 
difícil  separar  estos  délos  tardígrados. 

Las  dificultades  empiezan  ya  con  algunos  géneros  pampeanos,  por  ejemplo  el  Nolhropus  que  Burmeis- 
ter  considera  como  un  tardígrado  antecesor  del  Choloupus , bien  que  se  oponga  á ello  su  tamaño  consi- 
derable, su  sínfisis  mandibular  demasiado  prolongada,  sus  muelas  sobre  el  tipo  de  las  del  Neoracant hus 
y Coslodon,  y hasta  el  mismo  diente  caniniforme  muy  diferente  del  que  presenta  el  género  Cholorpus 
que  ofrece  mas  parecido  con  el  del  Lestodon.  Y por  mi  parte  encuentro  mucho  mas  parecido  entre 
las  mandíbulas  de  Mylodon  y de  Bradypus  que  entre  las  de  Nothropus  y Choloepus. 

Por  lo  que  toca  á los  géneros  del  eoceno,  son  en  su  mayor  parte  demasiado  pequeños  para  ser  consi- 
derados como  gravigrados,  siendo  algunos  de  talla  todavía  mas  reducida  que  la  de  los  Bradypus  actuales. 
Pero  con  todo  sería  demasiado  aventurado  asegurar  que  sean  mas  bien  tardígrados,  pues  estos  por  su  cola 
rudimentaria  indican  un  alto  tipo  de  especializacion,  que  debe  haberse  constituido  en  tiempos  geológicos 
relativamente  recientes,  y podemos  suponer  con  mayores  probabilidades  de  no  equivocarnos,  que  ios 
antiguos  perezosos  tuvieron  una  cola  larga  y gruesa  como  la  de  los  gravigrados  pampeanos. 

En  definitiva,  la  posición  de  la  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar,  dividiría  los  gravigrados 
no  en  dos,  sino  en  tres  grupos  diferentes  pero  algunos  de  ellos  con  géneros  muy  heterogéneos  por  la 
disposición  del  aparato  dentario.  Para  una  división  en  grupos  naturales,  habría  que  tomar  en  cuenta, 
tanto  la  posición  de  la  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar,  como  la  forma  de  las  muelas  en 
general,  y luego  en  particular,  las  diferentes  disposiciones  que  en  ciertos  géneros  toman  la  primera  y 
la  última  muela  de  cada  mandíbula.  Entonces  en  lugar  de  dos  ó tres,  tendremos  seis  grupos  ó familias 
diferentes,  que  se  distinguen  de  esta  manera : 


BRUTOS 


665 


Muelas  en  forma  de  prismas  cuadranglares  con  dos  crestas 
transversales  en  la  corona,  y todas  mas  ó menos  de  la  misma 
forma.  Apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar  sobre 
el  lado  interno  de  la  rama  ascendente.  Intermaxilar  largo  y 
bien  desarrollado.  Megatlieridce. 


Sin  incisivos  en  ambas 
mandíbulas  y con  no 
mas  de  cinco  dientes 
superiores  y cuatro 
inferiores  en  cada 
lado,  con  rarísimas 
escepciones. 


Ultima  muela  de  cada 
mandíbula  igual  ó casi 
igual  á la  penúltima, 
pero  generalmente 
mas  pequeña. 


Muelas  en  forma  de  prismas  cuadrangulares  con  dos  crestas 
transversales  en  la  corona,  menos  la  anterior  de  cada  man- 
díbula que  es  elíptico-cilíndrica  y á veces  bastante  separada 
déla  segunda.  Apertura  de  la  rama  externa  del  canal  al- 
veolar en  la  parte  anterior  de  la  base  de  la  rama  ascendente. 

Ortotheridce . 

Muelas  en  forma  de  prismas  sub-cuadrangulares  con  dos 
crestas  transversales  en  la  corona,  menos  la  primera  que 
está  colocada  en  la  parte  anterior  de  la  mandíbula  en  forma 
de  incisivo.  Apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar 
sobre  el  lado  externo  de  la  base  de  la  rama  ascendente.  In- 
termaxilar  rudimentario.  Megalony cides. 


Ultima  muela  inferior 
considerablemente 
mas  grande  que  la 
penúltima  y bilobada 
en  forma  de  8.  Aper- 
tura de  la  rama  ex- 
terna del  canal  alveo- 
lar colocada  siempre 
sobre  el  lado  externo 
de  la  base  de  la  rama 
ascendente. 


Intermaxilar  muy  largo 
y bien  desarrollado. 


Intermaxilar  rudimen- 
tario. 


I Muelas  sub-prismáticas  triangu- 
lares ; la  primera  de  cada  mandí- 
bula no  separada  de  la  segunda. 

Ultima  muela  superior  muy  pe- 
queña y triangular.  Scelidolheridce . 

Muelas  intermediarias  de  cada  man- 
díbula prismáticas  y diferentes. 

Ultima  superior  bilobada.  Pri- 

Imera  de  cada  mandíbula  apenas 
un  poco  separada  de  la  segunda. 

Mylodontidce. 

Muelas  intermediarias  de  cada  man- 
díbula elíptico-cilíndricas.  Ul- 
tima superior  de  la  misma  forma 
y mas  pequeña.  La  primera  de 
cada  mandíbula  muy  separada 
de  las  otras,  tomando  la  forma  de 
\ grandes  caninos.  Lestodontidcs. 


MEGATHERID^E 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  fácilmente  por  un  conjunto  de  caractéres  que  no  permiten 
confundirlos  con  ninguno  de  los  géneros  de  las  familias  cercanas. 

Las  muelas,  generalmente  en  número  de  cinco  arriba  y cuatro  abajo,  en  cada  lado  de  cada  mandíbula, 
son  todas  uniformes,  constituyendo  un  prisma  cuadrangular  muy  largo,  abierto  en  la  base,  y con  dos  cres- 
tas transversales  en  la  corona  mas  ó menos  desarrolladas  ; todas  las  muelas  con  corta  diferencia  del  mismo 
tamaño,  conescepcion  de  la  última  que  generalmente  es  un  poco  mas  pequeña,  y todas  las  muelas  de  cada 
lado  formando  una  série  continua  en  el  fondo  del  paladar,  á igual  distancia  unas  de  otras. 

El  paladar  es  angosto  y con  corta  diferencia  del  mismo  ancho  en  todo  el  espacio  ocupado  por  la  série 
dentaria. 

El  intermaxilar,  aunque  no  lleva  dientes,  es  muy  desarrollado,  prolongándose  adelante  en  forma  de 


84 


666 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


punta  delgada  y aislada,  acompañada  por  la  parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior  cuya  parte  situada  ade- 
lante de  las  muelas  se  angosta  y sedirije  adelante  acompañando  en  su  prolongamiento  al  intermaxilar. 

La  apertura  externa  del  canal  alveolar,  en  la  mandíbula  inferior,  está  colocada  constantemente  sobre  el 
lado  interno  de  la  base  de  la  rama  ascendente,  al  lado  externo  de  la  última,  ó de  la  penúltima  muela. 
Calcáneo  ancho  y aplastado  de  arriba  liácia  abajo. 

Conozco  seis  géneros  de  esta  familia,  que  se  distinguen  de  esta  manera  : 

I.  Muelas  sin  vestigios  de  la  capa  interna  de  esmalte. 

1 . Las  dos  crestas  transversales  de  la  corona  de  cada  muela  bien  desarrolladas  durante  la 
vida. 

a.  Muelas  | Megatherium. 

b.  Muelas  f j Essonoclontherium. 

2.  Muelas  con  una  sola  cresta  transversal  en  la  corona,  bien  desarrollada,  cuando  adultos. 

a.  Una  sola  cresta  transversal  tanto  en  la  juventud  como  en  la  vejez.  Ocnopus. 

b.  Dos  crestas  bien  desarrolladas  en  la  juventud,  de  las  cuales  una  desaparece  con  el 

desgastamiento . Neora  can  th  us . 

II.  Muelas  con  vestigios  de  una  capa  de  esmalte  interno,  mas  ó menos  rudimentaria. 

1.  Tamaño  considerable  comparable  al  de  un  gran  Mylodon. 

a.  Muelas  cuadranglares,  de  ángulos  bien  marcados,  y con  dos  crestas  transversales  en 

la  corona  bien  desarrolladas.  PromegaLlierium. 

b.  Muelas  de  ángulos  redondeados  y con  las  crestas  transversales  de  la  corona  ausentes 

ó poco  acentuadas.  Interodon. 

2.  Tamaño  muy  pequeño,  comparable  al  de  un  perezoso  actual.  Zamicrus. 


MEGATHERIUM  cuv. 

Cuvier,  Tabl.  élément.  de  l’líisl.  nal. , p.  146,  a.  1798. — 
Ann.  duMus.  d’hisl.  nal.,  t.  V,  a.  1801. 

El  género  Megatherium  tiene  18  muelas  dis- 
puestas según  la  fórmula  f,  casi  todas  de  tamaño 
considerable,  presentando  cada  una  la  forma  de  una 
columna  prismática  cuadrangular,  oblonga,  de  diá- 
metro transverso  un  poco  mayor  qne  el  diámetro 
ántero-posterior,  con  las  caras  perpendiculares, 
anterior  y posterior,  planas  ó ligeramente  convexas, 
y las  caras  perpendiculares  externa  é interna,  gene- 
ralmente un  poco  deprimidas  perpendicularmente 
en  el  centro.  La  base  está  completamente  abierta, 
con  paredes  tan  delgadas  en  un  principio  como  una 
hoja  de  papel,  pero  se  vuelven  progresivamente  mas 
gruesas  hácia  arriba,  achicándose  la  cavidad  en  la 
misma  proporción  hasta  que  desaparece  antes  de 
llegar  á la  mitad  de  la  altura  de  la  muela,  presen- 


tando un  aspecto  infundibuliforme.  La  corona  de 
cada  diente,  presenta  dos  crestas  transversales  agu- 
das que  aparecen  desde  la  primera  juventud  y per- 
sisten toda  la  vida,  separadas  por  una  ranura  trans- 
versal profunda  que  divide  la  muela  en  dos  partes 
iguales  ó casi  iguales,  una  anterior  y la  otra 
posterior. 

Cada  muela  se  compone  de  una  masa  interna 
muy  porosa  y blanda,  que  es  la  vásculo-dentina, 
rodeada  por  una  capa  de  dentina  dura  relativamente 
muy  delgada  que  envuelve  completamente  la  vás- 
culo-dentina, y asciende  en  forma  de  lámina  del- 
gada para  constituir  la  cúspide  ó arista  de  cada  una 
de  las  crestas  transversales.  La  dentina  está  cubierta 
á su  vez  por  una  capa  de  cemento,  muy  delgada 
sobre  las  caras  externa  é interna,  pero  muy  gruesa 
en  las  caras  perpendiculares  anterior  y posterior. 

De  las  cinco  muelas  superiores,  la  última  es  mu- 
cho mas  pequeña  que  las  otras,  y la  primera  de  cara 
perpendicular  anterior  bastante  convexa.  En  la  man- 
díbula inferior  las  cuatro  muelas  son  mas  iguales, 
aunque  la  posterior  es  siempre  un  poco  mas  pequeña 
que  la  primera. 


BRUTOS 


667 


El  cráneo  es  estrecho  y largo,  y de  tamaño  pe- 
queño en  proporción  del  cuerpo  del  animal. 

El  intermaxilar  es  estrecho,  delgado  y muy  largo, 
prolongándose  considerablemente  mas  adelante  que 
los  nasales. 

La  regiou  frontal  es  ancha  adelante,  un  poco  con- 
vexa y mas  estrecha  detrás  de  las  órbitas.  Las  cres- 
tas temporales  ascienden  hacia  arriba  hasta  formar 
una  superficie  sagital  estrecha  y larga,  á lo  que  no 
puede  darse  el  nombre  de  cresta,  y que  se  pro- 
longa hasta  la  cresta  occipital. 

El  arco  zigomático,  al  contrario  de  lo  que  sucede 
con  los  demás  gravigrados  conocidos,  se  une  por 
su  apófisis  posterior,  á la  apófisis  zigomática  del 
temporal  para  formar  un  arco  ininterrumpido,  que 
hácia  atrás,  conjuntamente  con  la  prolongación  pos- 
terior de  la  apófisis  zigomática  del  temporal,  de  un 
desarrollo  enorme,  y las  crestas  temporales  superio- 
res, limitan  una  fosa  temporal  de  dimensiones  ex- 
traordinarias. 

El  paladar  es  estrecho,  casi  plano  y de  superficie 
rugosa,  con  numerosas  perforaciones  vasculares. 

Los  cóndilos  occipitales  son  de  gran  tamaño,  pero 
la  superficie  del  hueso  occipital,  es  pequeña,  semi- 
circular y casi  perpendicular,  limitada  arriba  y á los 
costados  por  una  cresta  no  muy  elevada  pero  gruesa. 

Los  maxilares  superiores  son  notables  por  su  alto 
extraordinario  en  relación  con  el  largo  enorme  de 
las  muelas,  lo  que  dá  al  cráneo  en  esa  región  un 
diámetro  vertical  desproporcionado. 

La  mandíbula  inferior  es  de  una  forma  singular  y 
completamente  característica  de  este  género ; la  rama 
ascendente  es  muy  alta  y delgada;  la  parte  sinfisaria 
con  sus  dos  mitades  soldadas  es  angosta,  baja  y 
muy  prolongada  hácia  adelante;  el  cuerpo  de  la 
rama  horizontal  que  lleva  implantadas  las  muelas  es, 
al  contrario,  sumamente  grueso  y alto,  formando  hácia 
abajo  una  gran  curva  descendente,  destinada  á con- 
tener los  grandes  alveolos  en  los  que  se  implantan 
los  enormes  prismas  que  constituyen  las  muelas 
inferiores,  no  menos  largas  que  las  superiores. 
Las  vértebras  cervicales,  son  de  proceso  transverso 
perforado,  y á escepcion  de  las  dos  primeras,  de  ta- 
maño relativamente  pequeño,  siendo  su  número  de 
siete  como  en  la  casi  totalidad  de  los  mamíferos, 
todas  de  cuerpos  cortos  y sensiblemente  planos, 
constituyendo  un  cuello  relativamente  corto. 

Las  vértebras  dorsales,  en  número  de  16,  son  de 
tamaño  mucho  mayor,  y casi  todas  con  apófisis 
espinosas  sumamente  largas. 


La  región  lumbar  consta  de  tres  vértebras, 
cuyos  cuerpos  presentan  un  desarrollo  extraordi- 
nario. 

El  sacro  consiste  de  5 vértebras  soldadas,  que  se 
ponen  en  contacto  con  la  cadera  por  dos  puntos  dis- 
tintos. 

La  cola,  sumamente  fuerte  y gruesa,  consta  de  19 
vértebras,  las  primeras  de  un  tamaño  extraordinario 
y con  arco  neural  completo,  conservándose  el  canal 
vertebral  hasta  la  décima  cuarta,  y con  hemapófisis 
igualmente  bien  desarrolladas,  pero  separadas  y no 
soldadas  á los  cuerpos  vertebrales,  con  los  que  se 
unen  por  superficies  articularías  persistentes  du- 
rante toda  la  vida. 

El  esternón  se  compone  de  8 piezas  ó esternebras 
distintas,  y no  de  7 como  algunos  afirman,  á los  que 
se  unen  directamente  8 ó 9 pares  de  costillas,  arti- 
culándose las  demás  por  medio  de  piezas  esterno- 
costales  completamente  osificadas. 

Toda  la  mitad  anterior  del  tronco,  es,  en  su  confor- 
mación, mas  delgada  y menos  sólida  que  la  poste- 
rior. 

Los  miembros  anteriores  son  igualmente  mas 
delgados  y menos  fuertes  que  los  posteriores,  pero 
bastante  mas  largos.  Sin  embargo,  la  clavícula,  bas- 
tante larga,  redondeada,  un  poco  arqueada  en  forma 
de  S y engrosada  en  sus  dos  extremidades,  es  de  un 
tamaño  extraordinario.  El  omóplato,  de  forma 
triangular,  es  igualmente  de  grandes  dimensio- 
nes. 

El  húmero  es  largo,  pero  muy  delgado,  un  poco 
mas  robusto  en  su  extremidad  distal,  y desprovisto 
de  perforación  sobre  la  epitroclea.  Elcúbito  y el  rá- 
dio  son  igualmente  largos,  delgados,  y separados  en 
todo  su  largo. 

El  pié  anterior  es  mas  robusto  de  lo  que  denota- 
rían los  huesos  largos  de  los  miembros,  de  gran  ta- 
maño, y alcanzando  una  longitud  casi  igual  á la  del 
antebrazo.  El  carpo  está  formado  por  ocho  huesos, 
aunque  el  trapecio  está  soldado  al  metacarpo  del 
dedo  primero  ó pulgar,  que  está  atrofiado,  no  exis- 
tiendo de  él  otro  vestigio  que  el  metacarpiano  men- 
cionado. El  dedo  quinto  también  está  en  parte  atro- 
fiado, pero  tiene  un  metacarpo  completo  é indepen- 
diente, seguido  de  dos  falanges  achaparradas  y sin 
uña.  Los  tres  dedos  del  medio  son  bien  desarro- 
llados, con  grandes  metacarpianos,  pero  con  fa- 
langes cortas  y gruesas,  de  aspecto  cubóide,  ter- 
minando cada  dedo  en  una  falange  ungueal  de 
tamaño  enorme.  Las  dos  primeras  falanges  del  dedo 


668 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


del  medio,  están  soldadas,  formando  un  solo  hueso. 

El  miembro  posterior  es  un  poco  mas  corto  que 
el  anterior,  pero  todavía  mucho  mas  robusto.  La 
cadera  presenta  un  desarrollo  tan  extraordinario 
que  parece  incompatible  con  un  animal  dotado  déla 
facultad  déla  locomoción;  los  huesos  ilíacos  forman 
dos  crestas  triangulares  enormes  que  se  dirijen  á los 
lados,  formando  casi  un  ángulo  recto  con  la  columna 
vertebral,  y los  isqnion  presentan  atrás  una  se- 
gunda soldadura  de  la  cadera  con  la  parte  posterior 
del  sacro,  formando  así  un  hueso  de  una  resisten- 
cia escepcional.  Los  huesos  pubis,  están  soldados 
en  su  parte  inferior  formando  un  gran  arco,  y la  gran 
cavidad  cotilóidea  destinada  á recibir  la  cabeza  del 
fémur,  está  casi  completamente  vuelta  hácia  abajo, 
dando  á este  último  hueso  el  aspecto  de  un  pilar 
que  sostiene  un  aparato  inmenso. 

El  fémur  tiene  una  forma  rectangular,  con  un  an- 
cho casi  igual  en  sus  dos  extremidades,  y una  circun- 
ferencia tres  veces  mayor  que  el  del  elefante,  con 
la  gran  cabeza  articular  casi  en  la  misma  dirección 
que  la  línea  del  fémur,  y sin  cuello  ó apenas  rudi- 
mentario. 

La  rótula  es  un  hueso  pequeño  en  proporción  de 
los  demás  huesos,  y en  proporción  del  tamaño  que 
presenta  en  los  demás  representantes  del  mismo  or- 
den. 

La  tibia  y el  peroné  son  mas  cortos  que  el  fémur, 
presentando  el  aspecto  de  un  par  de  columnas  se- 
paradas en  el  centro,  formando  como  una  ventana, 
y soldados  en  sus  dos  extremidades,  distal  y pró- 
xima] . 

El  pié  posterior  es  de  una  potencia  extraordina- 
ria, con  un  calcáneo  macizo,  largo,  plano  en  su 
parte  inferior,  con  la  tuberosidad  posterior  muy 
extendida  hácia  atrás.  El  astrágalo  es  también  su- 
mamente fuerte,  y de  una  forma  particular,  pero 
parecida  á la  que  presenta  en  los  demás  gravigra- 
dos.  El  escafóides,  es  también  de  gran  tamaño.  El 
mesotarso  su  compone  del  cuboides  y de  dos  cu- 
neiformes, faltando  el  entocuneiforme.  El  pié  ter- 
mina por  tres  dedos,  que  corresponden  al  tercero, 
cuarto  y quinto,  faltando  completamente  el  primero 
y el  segundo,  de  los  que  no  se  conservan  ni  rudi- 
mentos délos  metatarsianos.  Délos  tres  dedos  exis- 
tentes, solo  el  tercero  lleva  uña;  es  este  un  dedo 
enorme,  sumamente  largo,  con  un  metatarsiano  de 
tamaño  extraordinario,  al  que  sigue  una  sola  falange, 
que  corresponde  álas  dos  primeras  falanges  de  los 
demás  maníferos  aquí  soldadas  en  un  solo  hueso, 


terminando  en  una  falange  ungueal  de  tamaño 
monstruoso.  Los  dedos  cuarto  y quinto,  constau 
cada  uno  de  un  metartasiano,  la  primera  falange,  y 
la  segunda  falange  achaparrada,  que  terminaba  los 
dedos,  de  manera  que  estos  carecían  de  falanges  un- 
gueales. 

Las  diferentes  especies  del  género  Megatherium 
son  hasta  ahora,  en  su  mayor  parte,  conocidas  muy 
superficialmente,  para  que  se  puedan  establecer  de 
una  manera  precisa  sus  caractéres  distintivos. 


Megatherium  americanum  Cuv. 

(Pl.  XLI,  llg.  4;  pl.  LXXXI,  fig.  1,  2 y 3) 

Megatherium  americanum  (Cuvier),  en  Shaw,  General  Zoo- 
logy,  vol.  I,  p.  165,  a.  1800. 

Cuvier, úíi».  da  Mus.  d’hist.  nat.,  t.  V,  1804.  — Id. 
Recherches  sur  les  ossemeiits  foss.,  etc.,  t.  V,  pt.  I, 
p.  174,  a.  1825. 

Megatherium  Americanum,  Blumenbach, 

Owen.  Memoir.  on  tlie  Megatherium,  a.  1861.  — Id. 
Odontography , p.  338,  pl.  83,  a.  1845. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub.  de  Buenos  Aires, 
t.  I,  p.  150,  a.  1865. — Id,  Verhandl.  d.  k.  k , zool. 
bol.  Gesellsch.  z.  Wien.,  1870,  p.  381.  — Id.  Archif. 
f.  Anat.  und physiolog .,  etc.,  a.  1873,  p.  626. — Id. 
Descrip.  Phys.  de  la  Rép.  Arg.,  t.  III,  p.  286, 
a.  1879. 

Cornali a,  Sui  fossili  delle  Pampas,  etc.,  p.  17  y 55, 
1872. 

Buckland,  Wiel,  BritgewaUr  Treatises , a.  1836. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.,  part.  V,  p.  86, 
a.  1887. 

Magalherium  Cuvier,  Desmarest,  Mamm  al.,  p.  365,  1804. 
Bradypus  giganteus,  Pander  y D’Aeton,  Die  Reisen  fault- 
hiere,  abgeb.  und  beschrieben,  1821. 

Megatherium  australe , Oken,  (Sinonimia  citada  por  Leidy  en 
A memoir  on  the  exlinct  sloth-tribe,  etc.,  no  he 
encontrado  el  trabajo  original). 

Holl,  Handbuch  der  Petrefactenkunde , p.  27,  a.  1829. 

José  Garriga  y Juan  Bautista  Bry.  Descripción  del  es- 
queleto de  Én  cuadrúpedo  muy  corpulento  y raro , 
que  se  conserva  en  el  Real  Gabinete  de  Historia 
Natural  de  Madrid,  con  5 láminas,  1796,  en  fól. 

Los  primeros  restos  de  esta  especie,  que  es  la  que 
ha  servido  de  tipo  para  la  fundación  del  género,  fue- 
ron encontrados  á fines  del  siglo  pasado,  en  1789,  á 
poco  mas  de  una  legua  al  Oeste  de  la  Villa  de  Lu- 
jan, sobre  los  bordes  del  rio  del  mismo  nombre. 
Mandados  exhumar  por  el  Marqués  de  Loeeto  en- 
tonces Virey  de  España  en  Buenos  Aires,  fueron 


BRUTOS 


669 


enviados  á Madrid,  conjuntamente  con  algunos  frag- 
mentos de  coraza  de  Glyjjtodoyx  recojidos  en  el 
mismo  yacimiento.  Allí,  el  esqueleto  fue  montado, 
conservándose  como  una  de  las  reliquias  mas  pre- 
ciosas, llamando  extraordinariamente  la  atención  de 
los  sabios  de  esa  época.  La  primera  descripción, 
acompañada  de  ilustraciones,  fué  dada  por  los  seño- 
res Jos  Barriga  y Juan  Bautista  Bry,  y corto 
tiempo  después,  Cuvler  designaba  el  animal  con  el 
nombre  genérico  de  Megatherium , demostrando  la 
afinidad  de  ese  monstruo  extinguido  con  los  perezo- 
sos de  la  época  actual.  Además,  los  fragmentos  de 
coraza  de  Glyptodon  que  se  habían  recojido  conjun- 
tamente con  los  huesos,  le  hicieron  creer  que  el  Me- 
gaíheviwtn  había  estado  protegido  por  una  coraza 
ósea  como  los  armadillos,  opinión  defendida  luego 
sucesivamente  por  Welss,  Buciíland,  Blainville, 
pero  que  Owen  ha  demostrado  que  carece  comple- 
tamente de  fundamento. 

El  esqueleto  de  Madrid,  después  de  Cuvier  fué 
ilustrado  de  una  manera  mas  completa  por  Pander 
y D’Alton  en  1821,  quienes  demostraron  de  una 
manera  mas  positiva  su  parentesco  con  los  pere- 
zosos. 

Mas  tarde,  se  recojieron  sucesivamente  varios 
otros  esqueletos  mas  ó menos  completos,  que  se 
conservan  en  los  museos  de  Londres,  París,  Turin, 
Milán  y Buenos  Aires,  habiendo  dado  lugar  á varios 
trabajos  de  importancia,  pero  que  ninguno  iguala  la 
descripción  monumental  de  Owen,  publicada  en 
1860. 

El  Megatherium  americanun,  es  el  masjigan- 
tesco  de  los  edentados  hasta  ahora  conocidos,  y cier- 
tamente, uno  de  los  mamíferos  mas  colosales  que 
hayan  existido  en  la  superficie  de  la  tierra,  pues  su 
talla  podía  alcanzar  y pasaba  á veces  de  7 metros  de 
largo,  con  una  corpulencia  extraordinaria. 

Sin  embargo,  como  sucede  con  todos  los  anima- 
les de  grandes  proporciones,  las  variaciones  indivi- 
duales, eran  notabilísimas,  conociéndose  esquele- 
tos cuyo  largo  total  no  alcanza  á 5 metros,  además 
de  otras  variaciones  producidas  por  la  edad  y por  el 
sexo. 

En  vista  de  estas  diferencias,  en  vez  de  un  resú- 
men único  de  las  medidas  de  las  partes  mas  notables 
del  Megatherium  americanum  me  parece  prefe- 
rible transcribir  las  medidas  dadas  por  Cornalia 
de  los  cuatro  primeros  esqueletos  de  Megatherium 
americanum  conocidos  en  Europa,  que  se  conser- 
van en  los  museos  de  Londres,  Madrid,  Turin  y 


Milán,  precisamente  porque  ellas  demuestran  la 
cautela  con  que  debe  procederse  al  tratar  de  fundar 
nuevas  especies  basadas  úuicamente  sobre  la  talla, 
cuando  se  trata  de  animales  de  grandes  proporciones, 
cuyos  caractéres  son  mucho  mas  variables,  que  en 
las  especies  de  pequeña  talla. 


LONDRES 

TURIN 

MILAN 

MADRID 

Longitud  total  del  esqueleto 

Longitud  del  cráneo  del  cóndilo 
occipital  á la  extremidad  ante- 

7.260 

4.800 

5.500 

— 

rior  del  intermaxilar 

Altura  de  los  huesos  nasales  sobre 

0.800 

0.850 

0.720 

0.825 

el  intermaxilar 

Distancia  del  cóndilo  occipital  á 

0.130 

0.160 

0.290 

— 

la  parte  anterior  de  los  nasales. 
Altura  del  hueso  frontal  en  la 
extremidad  de  la  apófisis  des- 

0.650 

0.600 

0.600 

cendente  zigomática 

Distancia  del  hueso  occipital  á 
la  apófisis  zigomática  deseen- 

0.384 

0.510 

0.400 

dente 

Longitud  del  borde  alveolar  su- 

0.400 

0.440 

0.410 

perior 

Altura  del  cráneo  en  las  alas 

0.260 

0.230 

0.210 



esfenóides 

Distanciado  la  punta  de  la  apófi- 
sis zigomática  ascendente  al 

0.328 

0.328 

0.300 

cóndilo  occipital 

Distancia  de  la  punta  de  la  apó- 
fisis zigomática  ascendente  á 

0.300 

0.500 

0.260 

la  extremidad  de  los  nasales. . . 
Distancia  del  mismo  punto  á la 

0.376 

0.350 

0.340 

extremidad  del  hueso  incisivo. 
Longitud  de  la  parte  del  interma- 
xilar que  se  prolonga  adelante 

0.540 

0.420 

0.520 

de  los  nasales 

Distancia  entre  las  dos  márgenes 
interna  déla  tercera  muela  su- 

0.128 

0.190 

0.140 

perior 

Distancia  del  márgen  palatino- 

0.052 

0.050 

0.060 

— 

posterior  al  agujero  occipital.. 
Distancia  entre  las  dos  márgenes 
externas  de  la  tercera  muela 

0.283 

superior 

Distancia  entre  los  dos  arcos  zi- 

0.160 

0.150 

0.160 

— 

gomáticos  (cara  externa) 

Longitud  de  la  mandíbula  infe- 

0.350 

0.430 

— 

— 

rior 

Altura  máxima  de  la  rama  aseen- 

0.680 

0.630 

0.720 

0.630 

dente 

Altura  de  la  rama  horizontal  de- 

— 

— 

— 

0.534 

bajo  de  las  muelas 

Distancia  del  primer  diente  de  la 
mandíbula  inferior  á la  punta 

0.240 

0.230 

0.220 

anterior  de  la  sínfisis 

0.230 

0.240 

0.250 

670 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


LONDRES 

g 

2 

p 

MILAN 

MADRID 

Longitud  del  omóplato 

0.820 

Ancho  máximo  del  omóplato.... 

— 

— 

0.500 

— 

Longitud  de  la  clavícula 

— 

— 

0.410 

— 

Longitud  del  húmero 

Circunferencia  mínima  del  hú- 

— 

— 

0.610 

— 

mero  en  la  diálisis 

— 

— 

0.310 

— 

Longitud  del  cubito 

— 

— 

0.580 

— 

Longitud  del  radio 

— 

— 

0.580 

— 

Longitud  total  del  pié  anterior... 

— 

— 

0.640 

— 

Diámetro  transverso  de  la  pelvis. 

— 

— 

1.200 

— 

Diámetro  de  la  cavidad  cotiloidea. 

— 

— 

0.140 

— 

Longitud  del  fémur 

Diámetro  máximo  del  fémur  en  la 

— 

— 

0.650 

— 

extremidad  proximal 

Circunferencia  máxima  del  fé- 

— 

— 

0.650 

— 

mur  de  0.900  á 

— 

— 

1.010 

— 

Longitud  de  la  tibia  y peroné 

— 

— 

0.500 

— 

Longitud  total  del  pié  posterior. 

— 

— 

0.800 

— • 

Longitud  del  calcáneo 

— 

— 

0.410 

— 

Ancho  del  calcáneo 

— 

— 

0.180 

— 

Localidad.  — Esta  especie,  parece  ha  habitado 
toda  la  América  del  Sud,  pero  sus  restos  solo  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — En  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
los  restos  del  Megathevium  americanum  se  en- 
cuentran en  los  pisos  belgranense,  bonaerense  y 
lujanense  de  la  formación  pampeana,,  y parece  que 
prolongó  su  existencia  hasta  el  principio  de  los 
tiempos  cuaternarios. 


Meg-atherium  tarijense  H.  Gerv.  y Amegh . 

(Pl.  XLI  fig.  5) 

Magatherium  tarijense,  H.  Gervais  y Amegiiino,  Los  mamif. 
fós.  etc.,  p.  138,  a.  1880. 

Megathevium  sp.?  P.  Gervais,  Recherches  sur  les  mamif. 

fóss.  de  l’Amér.  Mér.,  p.  52,  pl.  XII,  lig.  6,  a.  1855. 
Megatherium  Filholhi , Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  17,  Julio  de  1888. 

Esta  especie,  ha  sido  fundada  sobre  un  calcáneo 
procedente  de  Tarija,  ya  descrito  y figurado  por 
P.  Gervais  como  procedente  de  un  animal  cierta- 
mente específicamente  distinto  del  Megatherium 


americanum  pero  al  que  no  designó  con  un  nom- 
bre especial,  por  no  tener  seguridad  de  que  se  tra- 
tara de  un  verdadero  Megatherium.  Sin  embargo, 
los  descubrimientos  paleontológicos  verificados  des- 
de esa  época,  no  nos  han  mostrado  hasta  ahora  nin- 
gún animal  de  gran  talla  con  un  calcáneo  parecido 
al  del  género  Megatherium,  como  es  el  caso,  por 
el  descrito  y figurado  por  Gervais,  por  consiguien- 
te, no  puede  dudarse  de  que  dicha  pieza  proceda 
de  un  Megatherium,  pero  indudablemente  de  una 
especie  distinta  del  Megatherium  americanum, 
del  que  difiere  por  un  tamaño  bastante  menor,  pero 
sobre  todo  por  una  forma  considerablemente  dife- 
rente. 

El  calcáneo  del  Megatherium  americanum  tie- 
ne un  largo  variable  entre  35  á 41  centímetros  se- 
gún los  individuos,  mientras  el  del  M.  tarijense 
no  tiene  mas  de  28  centímetros  de  largo.  La  dife- 
rencia es  todavía  mas  considerable  por  lo  que  res- 
pecta al  ancho;  en  el  calcáneo  del  M.  americanum 
varía  entre  17  á 18  centímetros,  mientras  el  ancho 
máximo  del  calcáneo  del  M.  tarijense  no  alcanza  á 
12  centímetros.  La  forma  de  este  calcáneo  en  su 
disposición  general  es  muy  parecida  al  del  M.  ame- 
ricanum, pero  difiere  de  este  por  ser  relativamen- 
te mas  angosto,  por  su  extremidad  posterior  casi 
aguda,  y por  el  centro  de  la  tuberosidad  ó prolon- 
gamiento posterior  de  una  forma  mas  regular  y no 
tan  enanchado  como  en  el  M.  americanum.  La 
parte  anterior  es  también  menos  voluminosa,  y el 
estrechamiento  que  se  pronuncia  inmediatamente 
detrás  de  la  articulación  astragaliana,  es  mucho 
mas  pronunciado. 

Pertenecen  á esta  especie,  los  restos  de  un  Mega- 
therium casi  una  mitad  mas  pequeño,  que  el  Me- 
gatherium americanum  que  se  encuentran  con 
bastante  frecuencia  en  la  provincia  de  Buenos  Ai- 
res del  que  poseía  parte  del  esqueleto  y un  miem- 
bro posterior  con  el  pié  completo,  pero  dicha  pieza 
se  encuentra  en  el  Museo  de  La  Plata,  por  lo  que 
no  puedo  dar  sobre  ella  mas  amplios  detalles.  Solo 
recuerdo  su  tamaño  considerablemente  menor,  y Ja 
circunstancia  de  que  la  tibia  y el  peroné,  soldados 
en  su  parte  superior,  permanecen  libres  en  la  infe- 
rior. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  han 
encontrado  en  Tarija  y en  distintos  puntos  de  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Pisos  ensenadense,  belgranense 
y bonaerense  de  la  formación  pampeana. 


BRUTOS 


671 


Megatlieriiim  L/undii  H.  Gerv.  y Amegh. 

Megatherium  Lundii,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif. 
fós.  etc.,  p.  138,  a.  1880. 

Ltdekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.,  part.  V,  p.  90, 
a.  1887. 

Megatherium  Médium , Philippi. 

Fundé  la  especie  en  colaboración  con  el  doctor 
H.  Gervais  sobre  un  astrágalo  de  forma  un  poco  di- 
ferente del  mismo  hueso  del  Megatherium  ame- 
ricanum}  pero  considerablemente  mas  pequeño, 
pues  su  volumen  puede  evaluarse  en  un  tercio  del 
de  Ja  especie  mencionada.  Desgraciadamente,  esta 
pieza  se  encuentra  en  el  Museo  de  la  Plata,  por  lo 
que  no  puedo  dar  sobre  ella  mas  detalles,  pero  sí 
puedo  avanzar  que  la  especie  es  idéntica  á la  que 
posteriormente  el  Dr.  R.  A.  Philippi  ha  designado 
con  el  nombre  de  Megatherium  Medinse,  de  lo 
que  he  podido  asegurarme  por  medio  de  la  compa- 
ración directa  del  original  del  astrágalo  del  Mega- 
theriun  Lundii  (delque  existe  el  modelo  en  yeso  en 
el  Museo  de  Paris)  con  el  molde  del  astrágalo  del 
Megatheriun  Medinse  de  Philippi. 

Philippi  fundó  la  especie  sobre  un  cráneo  imper- 
fecto y una  parte  considerable  del  esqueleto,  aunque 
hasta  el  momento  de  escribir  estas  líneas  no  conozco 
la  descripción.  Pero  he  tenido  entre  manos  los 
moldes  de  las  piezas  originales,  que  demuestran 
que  era  de  un  tamaño  mucho  menor  que  el  Mega- 
therium americanum,  no  tanto  por  su  talla  gene- 
ral que  no  debía  ser  muy  inferior  á la  de  la  otra 
especie  (M.  tarijense ),  cuanto  por  sus  proporciones 
muy  diferentes,  pues  era  mucho  mas  esbelto,  sepa- 
rándose completamente  de  las  formas  macizas,  del 
M.  americanum.  El  cráneo  es  de  frente  bastante 
convexa,  y la  sínfisis  de  la  mandíbula  es  notable- 
mente corta.  Las  muelas  son  todas  de  un  tercio  mas 
pequeñas  que  las  correspondientes  del  Megathe- 
rium americanum. 

Lvdekker,  en  el  Catálogo  de  los  mamíferos  fósiles 
del  Museo  británico,  menciona  un  astrágalo  como 
perteneciente  probablemente  á esta  especie,  que 
por  sus  dimensiones  me  parece  concuerda  exacta- 
mente con  el  del  M.  Lundi,  y debe  pertenecer  á 
la  misma  especie,  pues  como  procedente  de  la  for- 
mación pampeana  no  conozco  otra  de  la  misma  talla. 
El  autor  registra  la  mencionada  pieza  en  los  si- 
guientes términos:  «A  left  astragalus,  probably 


belonging  to  this  form;  from  the  Pleistocene  of 
Buenos  Aires,  Argentine  Republic.  This  specimen, 
of  wich  the  transverse  diameter  is  only  0m110, 
differs  from  the  corresponding  bone  of  M.  ameri- 
canum by  the  higher  position  of  the  navicular  cup, 
wich  is  also  narrower;  in  these  respects  the  present 
specimen  is  intermediate  between  M.  americanum 
and  Mylodon,  in  wich  the  cup  is  absent» . 

Localidad.  — La  pieza  original  sobre  que  fundé 
la  especie  la  recojí  en  Mercedes,  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  pero  ha  existido  fuera  de  la  Repú- 
blica Argentina,  pues  los  restos  descritos  por  Phi- 
lippi  como  de  Megatherium  Medinse  proceden 
de  la  provincia  de  Tarapacá  en  Chile. 

Horizonte.  — En  la  provincia  de  Rueños  Aires 
los  restos  de  esta  especie  proceden  del  piso  bonae- 
rense de  la  formación  pampeana. 

Meg-atherium  antiquum  Amegii. 

(Pl.  XL,  fig.  i y 2) 

Megatherium  antiquum,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VIII,  p.  114,  a.  1885.  - Id.  t.  IX,  p.  176, 
a.  1886. 

Megatherium  Gaudryi,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  12,  a.  1888  (nomen  nudum). 

Fundé  esta  especie  en  1885,  sobre  algunas  mue- 
las aisladas  que  me  mostró  Don  Santiago  Roth, 
procedentes  de  una  especie  mas  pequeña  que  el 
M.  americanum,  y de  terrenos  mas  antiguos. 

Posteriormente,  pude  examinar  otros  restos  de  la 
misma  procedencia  que  confirman  la  existencia  de 
una  especie  de  Megatherium  relativamente  pequeña, 
durante  las  épocas  oligocena  y miocena,  la  que,  aun- 
que es  hasta  ahora  conocida  por  escasos  restos,  no  es 
de  creer  sea  idéntica  á las  demás  especies  encontra- 
das en  el  pampeano,  que  parecen  ser  bastante  mas 
robustas,  esceptuando  naturalmente  el  M.  ameri- 
canum . 

Las  piezas  de  este  animal  que  he  podido  examinar 
con  algún  detenimiento  son: 

Una  muela  aislada  con  una  pequeña  curva  lateral 
que  parece  indicar  procede  de  la  mandíbula  supe- 
rior ; es  un  prisma  cuadrangular  de  30  milímetros 
de  diámetro  ánterior,  35  milímetros  de  diámetro 
transverso  en  su  extremidad  mas  ancha  y solo  29 
en  la  mas  angosta.  El  largo  es  de  115  milímetros, 
pero  está  un  poco  rota  en  la  base,  pudiéndose  cal- 


672 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cular  su  largo  total  en  125  milímetros.  Por  lo  demás, 
no  presenta  nada  de  notable. 

Un  fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado 
derecho  con  las  tres  primeras  muelas  implantadas 
en  el  hueso. 

Las  tres  muelas  implantadas  en  este  fragmento 
de  mandíbula  estcán  rotas  en  la  base  y á las  tres  les 
falta  la  corona,  pues  están  quebradas  al  nivel  del 
mismo  hueso.  Por  las  quebraduras  se  vé  en  cada 
muela  la  capa  de  dentina  dura  bastante  ancha  di- 
vidida en  dos  capas  poco  aparentes,  una  externa 
un  poco  mas  dura  y apenas  algo  mas  brillante,  y 
la  otra  interna  mas  blanca  y mas  blanda,  sin  ningún 
vestigio  visible  de  la  capa  de  esmalte  presente  en 
Promegatherium. 


Dimensiones 


Diámetro  de  la  primera  muela  \ cintero  posterior 

, , , , , ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  segunda  muela  { transverg0 

. ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  tercera  muela  j . 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 

Estas  dimensiones  me  parecen  justificar  suficien- 
temente el  tamaño  relativamente  mas  pequeño  de  la 
especie  antigua,  aunque  por  sus  caracteres  se  pre- 
senta como  íntimamente  aliada  ai  M.  ameritf&num, 
del  que  probablemente  es  el  antecesor  directo. 

A esta  especie  deben  atribuirse  los  restos  de  un 
Megatherium  pretendidos  por  Morejno  de  una  es- 
pecie nueva,  apenas  un  poco  mas  pequeña  que  el 
Megatherium  americanum,  que  designa  con  el 
nombre  de  Megatherium  Gaudryi,  dando  como 
único  carácter  para  distinguirla  ; que  « el  cuerpo  de 
la  mandíbula  no  presenta  una  curva  tan  pronunciada 
como  en  el  M.  americanum^  M.  Leiclyi » (?). 

Localidad.  — Los  restos  por  mi  estudiados  han 
sido  descubiertos  por  el  profesor  Scalabrtni  en  las 
barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Para- 
ná, encontrándose  restos  de  la  misma  especie  en 
Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de  Bahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  y piso  hermósico  de  la  formación  arau- 
cana. 


0m030 

0.038 

0.034 

0.039 

0.035 

0.035 

0.116 


El  género  Megatherium  durante  la  época  cua- 
ternaria ó durante  los  últimos  tiempos  de  la  época 
pliocena,  habitó  también  la  América  del  Norte,  en 
donde  no  son  raros  sus  restos,  aunque  no  se  encuen- 


tran con  tanta  frecuencia  como  en  la  República  Ar- 
gentina. Todos  esos  vestigios  son  atribuidos  á una 
sola  especie,  llamada  por  Leidy  Megatherium 
mirabile,  muy  parecida  al  Megatherium  ameri- 
canum, del  que  se  distingue  principalmente  por  su 
talla  un  poco  menor. 


ESS0N0D0NTHERIUM  amegh- 


Ameghino,  Filogenia , p.  230,  1884. 

Este  género  es  en  su  conformación  general  muy 
parecido  á Megatherium,  pero  tiene  una  muela  de 
menos  en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  diferencia 
considerable,  que  me  ha  conducido  á separarlo  de 
Megatherium. 

La  fórmula  dentaria,  de  una  simplicidad  excesiva, 
puede  representarse  de  este  modo:  - i.  -|c.  f m.  = 1 4, 
número  reducido  del  que  solo  hay  dos  ó tres  ejem- 
plos en  todo  el  grupo  de  los  gravigrados.  Por  lo  de- 
más las  muelas  tienen  absolutamente  la  misma  for- 
ma y composición  que  eu  Megatherium. 


Essouoclontherium  Gei*vaisi 

(H.  Gerv.  y Amegh.)  Amegh. 

Megatherium  Gervaisi,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf. 
fós.  etc.,  p.  136,  a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr. 
Gervais.  Como  no  he  tenido  ocasión  de  observar 
nuevos  restos  característicos  de  este  animal,  ni  he 
podido  volver  á examinar  el  orijinal  que  nos  sirvió 
de  base  para  nuestra  descripción,  que  se  encuentra 
en  el  Museo  de  Paris,  no  puedo  por  el  momento 
hacer  otra  cosa  que  transcribir  lo  que  sobre  el  de- 
ciamos al  establecer  la  especie. 

« Proponemos  designar  con  este  nombre  una  espe- 
cie nueva  de  Megaterio,  representada  en  las  colec- 
ciones del  Museo  de  Paris,  por  una  cabeza  completa, 
que  por  el  conjunto  de  sus  formas  se  parece  bastante 
á la  del  M.  americanum , pero  de  la  que  difiere  sin 
embargo  por  caractéres  bastante  distintos,  entre  otros 
el  de  no  poseer  mas  que  14  muelas,  cuatro  de  cada 
lado  de  la  mandíbula  superior  y tres  á cada  lado  de  la 
mandíbula  inferior. 

« Esta  diferencia  en  el  número  de  las  muelas  ha 
producido  también  un  acortamiento  del  rostro.  La 


BRUTOS 


673 


apófisis  descendente  del  arco  zigomático  es  menos 
oblicua  que  en  el  Al.  americanum,  y viendo  el 
cráneo  del  costado  no  oculta  mas  que  la  última  mue- 
la y parte  de  la  penúltima.  La  primera  muela  infe- 
rior en  esta  especie  es  además  mas  grande  que  en 
el  M.  americanum,  pero  la  primera  de  la  mandí- 
bula superior  es  por  el  contrario  mas  pequeña.  » 

El  espacio  ocupado  por  la  série  dentaria  en  la 
mandíbula  superior  es  de  0m  1 80,  mientras  que  en  los 
diferentes  individuos  del  M.  americanum  que  lie- 
mos podido  estudiar,  el  espacio  ocupado  por  las  mue- 
las superiores  varía  entre  21  y 26  centímetros. 

Puedo  agregar  que  el  cráneo  es  notablemente  mas 
pequeño  que  el  del  Al.  americanum,  lo  que  prue- 
ba era  sin  duda  un  animal  de  talla  bastante  menor. 

Posteriormente  el  Dr.  Burmeister  ha  emitido  la 
opinión  de  que  el  Essonodontherium  Gervaisi 
podía  representar  el  estado  juvenil  del  Megathe- 
rium  americanum,  enel  quetodavía  no  hubiera  apa- 
recido la  última  muela  de  cada  mandíbula  ; pero  me 
parece  que  no  debe  tomarse  en  cuenta  esta  indicación, 
pues  es  contraria  á lo  que  nos  enseña  el  estudio  del 
desarrollo  de  estos  animales  que  nos  lo  muestra  con 
el  número  de  muelas  completas  desde  la  primera  ju- 
ventud. Por  otra  parte,  todos  los  caractéres  del  crá- 
neo de  que  se  trata,  y particularmente  la  oblitera- 
ción de  casi  todas  las  suturas,  demuestran  evidente- 
mente que  se  trata  de  un  individuo  adulto. 

Localidad. — Este  cráneo  conjuntamente  con 
partes  del  esqueleto,  fué  recojido  por  F.  Segutn 
sobre  las  orillas  del  rio  Salado  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 


NEORACÁNTHUS  amegh. 

Oracanthus , Ameghino,  Oracanthus  Burmeisteri , nuevo  eden- 
tado  extinguido,  etc.,  en  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  VII,  p.  499,  1885. — Id.  Oracanthus  y 
Coelodon,  géneros  distintos  de  una  misma  familia, 
en  Bol.  etc.,  t.  VIII,  p.  394,  a.  1886.  — Id.  Sitz- 
ungsberichte  d.  Kón.  preus.  Akademie  der  Wissens- 
chaften,  z.  Berlín,  phys.  nat.  el.,  p.  463,  1886. 

Lütken,  Antikritiske  Becemerkninger  i Anledning, 
af  kcempe-Dovendyr-Slcegten  Ccelodon,  1886. 

Burmeister,  Osteología  de  los  gravigrados,  a.  1886. 
— Id.  Sitz.,  etc.,  p.  1127,  a.  1886. 

Ccelodon,  (Lund),  Burmeister,  Berichtigung  zu  Ccelodon,  in 
Sitzungsberichte  der  Kon.  preus.  Akad.  etc., 
1886,  p.  567, — Id.  Nochmalige  Berichtigung  zu 
Ccelodon  en  Sitzung.,  etc.,  p.  1127,  a.  1886. 


Fundé  este  nuevo  género  en  1885,  con  el  nombre 
de  Oracanthus  sobre  una  media  mandíbula  inferior 
del  lado  derecho,  considerándolo  como  muy  cercano 
del  Alegatherium,  pero  genéricamente  distinto, 
espresándome  entonces  al  respecto  en  los  siguientes 
términos  : 

«El  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior,  dibu- 
jado eu  la  lámina  adjunta,  presenta  la  rama  horizon- 
tal casi  intacta  y lleva  cuatro  muelas  de  forma  pris- 
mático-cuadrangular  mas  ó menos  parecidas  á las  de 
los  géneros  Megatlierium  Cuv.,  Essonodonthe- 
rium Amegh.,  Ocnopus  Reinh.,  Coelodon  Lund. 
Interodon  Amegh.,  Megalochnus  Leidy,  Plio- 
morphus  Amegh.  y Nothropus  Burm.,  todos  géne- 
ros extinguidos  sudamericanos. 

«Sin  embargo,  esta  mandíbula  no  puede  identifi- 
carse con  la  de  ninguno  de  los  géneros  menciona- 
dos. Difiere  de  la  del  Megatlierium  Cuv.  por  su 
rama  horizontal  mucho  mas  baja  que  no  forma  la 
gran  curva  descendente  que  distingue  la  de  este 
último  género.  Difiere  de  la  del  Essonodontherium 
Amegh.  por  ese  mismo  carácter  y por  el  número  de 
dientes  que  es  de  tres  en  la  mandíbula  inferior  de 
este  género  y de  cuatro  eu  la  del  Oracanthus. 
Tampoco  puede  identificar  con  el  Coelodon  Lund, 
pues  este  también  está  caracterizado  por  tres  muelas 
inferiores.  No  puede  pertenecer  al  Ocnopus,  porque 
este  es  un  género  de  talla  jigantesca  y de  muelas 
de  forma  bastante  distinta.  Del  Interoclon  se  distin- 
gue el  Oracanthus  por  la  forma  de  la  mandíbula 
mucho  mas  corta  y espesa  en  este  género  que  en 
aquel,  y de  forma  completamente  distinta.  Elilfe- 
galochnus  y el  Pliomorphus  si  bien  se  acercan 
bastante  de  mi  nuevo  género  por  la  forma  de  sus 
muelas  posteriores,  difieren  de  él  por  la  primera 
muela  ó anterior  que  tiene  en  los  mencionados  gé- 
neros la  forma  de  un  incisivo.  El  animal  que  pre- 
senta mas  analogía  con  el  de  la  mandíbula  en  cues- 
tión, es  el  curioso  Nothropus,  pero  la  mandíbula 
de  este  no  es  tan  maciza  como  la  del  nuevo  género, 
su  parte  sinfisaria  es  mucho  mas  prolongada  háeia 
adelante  y la  primera  muela  está  separada  de  las  que 
siguen,  tomando  la  forma  de  un  canino,  en  vez  de 
mostrar  cuatro  muelas  de  forma  mas  igual  y en  série 
continua  como  las  que  están  implantadas  en  la  mandí- 
bula de  que  me  ocupo.  Después  de  los  mencionados 
no  conozco  ningún  otro  género  con  muelas  pareci- 
das; así  véome  obligado  á considerar  este  animal 
como  representante  de  un  nuevo  género  hasta  ahora 
desconocido,  que  propongo  designar  con  el  nombre 


85 


674 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  Oracanthus  á cansa  de  las  cúspides  puntiagudas 
y punzantes  que  forman  las  esquinas  de  la  arista  ó 
colina  transversal  posterior  de  cada  una  de  las  mue- 
las, designando  la  especie  con  el  de  Burmeisteri 
en  honor  del  naturalista  que  recientemente  ha  dado 
á conocer  el  género  cercano  JVothropus,  el  Dr. 
D.  Germán  Burmeister,  decano  de  los  paleontólo- 
gos residentes  en  Sud-América.» 

Corto  tiempo  después,  el  Dr.  Burmeister  daba 
algunos  datos  sobre  dos  medias  mandíbulas  del 
mismo  género,  atribuyéndolas  al  Cceloclon , y ha- 
ciéndome al  mismo  tiempo  un  fuerte  cargo  por 
haberle  dedicado  la  especie  sin  consultarle  ni  ha- 
berle pedido  antes  su  consentimiento. 

Me  parece  inútil  entrar  en  detalles  sobre  los  fun- 
damentos de  la  opinión  del  Dr.  Burmeister,  pues 
la  he  refutado  bastante  extensamente  en  el  trabajo 
mencionado  mas  arriba,  publicado  en  el  Boletín  de 
la  Academia  Nacional  de  Ciencias  de  la  Bepú- 
blica  Argentina,  y en  las  Actas  de  la  Academia  de  Cien- 
cias de  Berlin,  casi  al  mismo  tiempo  que  el  Dr.  Lüt- 
ken  hacía  en  las  publicaciones  de  la  Academia  de 
Ciencias  de  Copenhague  una  contra  crítica  del  trabajo 
de  Burmeister,  demostrando  la  sinrazón  conque  pre- 
tendía unir  Oracanthus  á Cceloclon.  Por  otra  parte 
el  mismo  Burmeister  ha  reconocido  el  poco  fun- 
damento de  su  crítica,  admitiendo  posteriormente 
el  Oracanthus  como  género  distinto  de  Cceloclon. 

Sin  embargo,  como  resulta  que  el  nombre  de 
Oracanthus  ya  ha  sido  empleado  por  Agassiz 
desde  el  año  1835  para  designar  un  género  de 
Ictyodorulhites,  no  puede  conservarse  para  con- 
tinuar distinguiendo  el  edentado  nombrado,  y 
lo  cambio  por  consiguiente  por  el  de  Neora- 
canthus. 

Neoracautlms  Burmeisteri  Amech. 

(Pl.  xli,  fig.  i y 2;  pl.  xlii,  flg.  s;  pl.  lxxviu,  fig.  i) 

Oracanthus  Burmeisteri,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acudí.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  VII,  p.  499,  lám.  I,  a.  1885.  — Id. 
t.  VIII,  p.  394, 1886.  — Id.  Sitzungb.,  etc.,  ya  ci- 
tada. 

La  mandíbula  inferior  del N eoracanthus , es  corta, 
alta  y sumamente  gruesa,  denotando  un  animal  de 
una  talla  comparable  á la  del  tapir,  pero  de  formas 
mas  macizas,  en  proporción  mas  robusto  que  el 
mismo  Megatherium.  La  rama  horizontal,  suma- 


mente gruesa,  no  forma  la  gran  curva  descendente 
que  caracteriza  la  mandíbula  inferior  del  Megathe- 
rium pareciéndose  en  esto  mas  al  Nothropus  y 
sobre  todo  al  Mylodon.  La  parte  sinfisaria  es  corta 
y gruesa,  mas  parecida  á Mylodon  en  vez  de  pro- 
longarse hacia  adelante  como  en  Megatherium, 
Glossotherium  y Sceliclolheriumj  pero  debía  ser 
estrecha  como  en  este  último  género  ó aún  mas, 
pues  las  dos  ramas  de  la  mandíbula  inferior  debían 
estar  separadas  por  un  espacio  de  solo  unos  dos 
centímetros  de  ancho.  La  unión  de  las  dos  ramas 
mandibulares  empezaba  debajo  de  la  parte  anterior 
de  la  segunda  muela,  de  manera  que  el  maxilar 
inferior  debía  constituir  un  hueso  escesivamente 
sólido.  La  rama  ascendente  está  rota  en  su  parte 
superior,  pero  por  lo  que  de  ella  queda  se  conoce 
era  muy  parecida  á la  del  Megatherium  y No- 
thropus pero  no  empezaba  á levantarse  tan  hacia 
atrás  como  en  este  último  género.  En  efecto,  viendo 
la  mandíbula  del  N eoracanthus  de  lado,  la  rama  as- 
cendente tapa  la  parte  posterior  de  la  última  muela, 
mientras  que  mirando  la  mandíbula  del  Nothropus 
en  la  misma  posición  la  misma  muela  cuarta  queda 
completamente  á descubierto. 

El  agujero  mentoniano  se  halla  mas  hácia  atrás 
que  en  la  mayor  parte  de  los  edentados,  inmedia- 
tamente adelante  de  la  primera  muela,  á unos  20 
milímetros  debajo  del  borde  superior  de  la  mandí- 
bula, con  un  diámetro  de  8 á 12  milímetros  mientras 
que  en  el  Nothropus  el  mismo  agujero  estaba 
situado  mucho  mas  adelante. 

La  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar 
se  abre  sobre  el  lado  interno  de  la  rama  ascendente 
como  en  Megatherium. 

Las  cuatro  muelas  implantadas  en  esta  mandíbula 
son  de  un  volúmen  considerable,  y colocadas  en 
série  continua  aunque  separadas  unas  de  otras  por 
espacios  regulares  de  dos  ó tres  milímetros  de 
ancho.  Lastres  anteriores  sonde  forma  prismática 
cuadrangular,  mas  ó menos  del  mismo  tamaño  y 
con  dos  surcos  longitudinales  laterales,  uno  á cada 
lado.  La  última  es  de  tamaño  bastante  menor  y de 
sección  triangular.  La  corona  de  estos  dientes  está 
muy  gastada  por  la  masticación  demostrando  que 
pertenecen  á un  individuo  muy  viejo,  de  modo  que 
ahora  no  queda  mas  que  una  colina  ó cerro  trans- 
versal en  la  parte  posterior  de  cada  muela,  en  vez 
de  los  dos  cerros  transversales  separados  por  un 
surco  profundo  que  tienen  las  muelas  del  individuo 
joven,  que  entonces  son  casi  idénticas  á las  del 


BRUTOS 


675 


Megatherium.  El  cerro  anterior  desaparece  pocoá 
poco  á medida  que  avanza  la  edad  del  animal,  debido 
al  desgastamiento  producido  por  la  masticación  hasta 
que  la  parte  anterior  de  la  corona  de  cada  muela 
baja  hasta  el  nivel  del  surco  que  en  la  edad  juvenil 
separaba  los  dos  cerros  transversales. 

La  primera  muela  es  algo  convexa  en  su  cara  an- 
terior, casi  plana  en  la  cara  posterior,  y con  los  dos 
surcos  laterales,  interno  y externo  poco  marcados. 
No  queda  presente  en  la  corona  mas  que  el  cerro 
transversal  posterior  que  forma  una  arista  casi  cor- 
tante y termina  en  la  parte  póstero-externa  de  la 
muela  en  una  cúspide  elevada  y puntiaguda.  Esta 
muela  está  implantada  oblicuamente  de  adentro 
hacia  afuera. 

La  segunda  muela  es  de  la  misma  forma  general 
que  la  precedente,  con  la  única  diferencia  de  su 
cara  anterior  que  no  es  tan  convexa,  y de  los  sur- 
cos laterales  que  son  algo  mas  profundos.  En  la 
corona  también  ha  completamente  desaparecido  el 
cerro  transversal  anterior,  pero  el  posterior  es  mas 
elevado  que  en  la  precedente,  formando  una  arista 
cortante  que  termina  en  una  cúspide  puntiaguda 
en  el  lado  interno,  y en  otra  aún  mas  elevada  y pun- 
zante en  el  lado  externo.  Esta  muela  no  está  implan- 
tada tan  oblicuamente  como  la  precedente. 

La  tercera  muela  es  de  la  misma  forma  general 
que  la  anterior,  pero  la  corona  presenta  un  as- 
pecto distinto  por  no  haber  aún  completamente  de- 
saparecido el  cerro  transversal  anterior  y estar  mas 
gastado  y de  consiguiente  mas  bajo  y romo  el  cerro 
transversal  posterior,  que  termina  en  su  parte  ex- 
terna en  una  cúspide  poco  elevada.  Esta  muela  está 
implantada  en  la  mandíbula  en  sentido  perfectamente 
transversal. 

La  cuarta  y última  muela  se  angosta  tanto  en  su 
parte  posterior,  que  toma  una  forma  completamente 
distinta,  representando  un  prisma  de  sección  trian- 
gular, con  los  dos  surcos  laterales  interno  y externo, 
y los  dos  cerros  transversales  de  la  corona  poco 
gastados  y que  se  reúnen  en  una  cúspide  interna 
elevada  y puntiaguda,  dando  á la  corona  un  fuerte 
declive  hácia  el  lado  externo.  Esta  muela  es  bas- 
tante mas  chica  que  las  precedentes. 

Dimensiones 

Longitud  de  la  parte  sinfisaria  delante  de  la  primera 


muela 0m060? 

Alto  de  la  mandíbula  en  la  parte  sinfisaria  á 0m025  delante 
de  la  primera  muela 0.066 


/ de  la  primera  muela 

, , ,,,  , , , . ^ de  la  segunda  muela 

Alto  de  la  mandíbula  debajo  s de  ,a  tercera  muek 

\ de  la  cuarta  muela 

Espesor  de  la  mandíbula  hacia  la  mitad  de  su  largo 

T1.,  . . , . , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  primera  muela 

( transverso 

^ , , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  segunda  muela  ¡ , 

( transverso 

T>. , , , , í ántero-posterior 

Diámetro  de  la  tercera  muela  i . 

( transverso 

ántero-posterior 

transverso  en  la  cara  an- 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  < terior 

transverso  en  la  cara  pos- 
terior...   

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Longitud  probable  de  la  mandíbula  inferior  entera 


0.073 

0.072 

0.069 

0.060 

0.400 

0.017 

0.018 

0.0165 

0.017 

0.017 

0.016 

0.016 


0.015 


0.010 

0.086 

0.250 


Todas  estas  muelas  se  elevan  sobre  el  borde  al- 
veolario,  de  unos  10  á 20  milímetros.  En  cuanto 
á la  estructura  interna  ó materiales  de  que  se  com- 
ponen no  difieren  de  las  del  Mega  therium  y gé- 
neros cercanos,  conservando  sus  tres  componentes, 
vasculo-dentina,  dentina  y cemento  la  misma  rela- 
ción y proporción  que  en  el  género  mencionado. 

Del  cráneo,  poseo  un  maxilar  superior  izquierdo 
desgraciadamente  muy  eutoscado,  pero  en  el  que  se 
conservan  en  bastante  buen  estado  las  cinco  muelas, 
que  se  distinguen  por  los  anchos  diastemas  que  las 
separan,  verdaderamente  desproporcionados  en  pro- 
porción del  tamaño  délas  muelas  y del  animal. 

La  primera  muela  es  mucho  mas  pequeña  que  la 
segunda,  de  contorno  triangular,  estrecha  y redon- 
deada adelante,  ancha  y aplastada  atrás,  un  poco  ex- 
cavada perpendicularmente  en  el  centro  de  la  cara 
externa,  y de  diámetro  ántero-posterior  un  poco 
menor  que  el  diámetro  transverso.  La  segunda  mue- 
la es  la  de  mayor  tamaño  ; es  de  sección  rectangular, 
de  mayor  diámetro  transverso  que  ántero-posterior, 
fuertemente  excavada  perpendicularmente  sobre  la 
cara  externa.  La  muela  tercera  es  de  la  misma  forma 
y apenas  un  poco  mas  pequeña.  La  muela  cuarta  es 
notablemente  mas  pequeña  y de  sección  mas  cua- 
drangular.  La  muela  quinta  es  todavía  más  pequeña, 
de  sección  irregularmente  triangular,  ancha  y aplas- 
tada en  la  cara  perpendicular  anterior,  mas  angosta  y 
redondeada  en  la  posterior.  El  surco  transversal  es- 
tá bien  indicado  en  todas  las  muelas,  y de  las  dos 
crestas  transversales  la  anterior  es  siempre  mas  ele- 
vada y comprimida,  y la  posterior  mas  ancha  y mas 
baja. 


676 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Dimensiones 


Diámetro  de  la  primera  muela 

Diámetro  de  la  segunda  muela 

Diámetro  de  la  tercera  muela 

Diámetro  de  la  cuarta  muela 

Diámetro  de  la  quinta  muela 
Longitud  del  espacio  ocupado 


í ántero-posterior 

( transverso  máximo 

. ..  0.0H 

C ántero-posterior 

. ..  0.019 

( transverso 

( ántero-posterior 

( transverso 

^ ántero-posterior 

( transverso 

( ántero-posterior 

( transverso 

por  las  cinco  muelas 

...  0.111 

Además,  he  visto  en  una  colección  particular,  la 
parte  anterior  de  un  cráneo  con  la  dentadura,  pero 
sin  el  intermaxilar,  procedente  de  un  individuo  de 
talla  todavía  un  poco  mayor.  La  parte  superior  del 
cráneo  de  las  órbitas  hácia  adelante  forma  un  plano 
inclinado  dirijido  hácia  abajo,  terminando  en  una 
apertura  nasal  relativamente  pequeña.  Los  huesos 
nasales  son  angostos,  pero  de  un  largo  considerable 
puesto  que  alcanzan  á L25  milímetros  ; en  la  parte 
anterior  que  es  la  mas  ancha  tiene  48  milímetros  de 
diámetro  transverso,  angostándose  rápidamente  atrás 
hasta  no  presentar  mas  que  2 1 milímetros  de  diáme- 
tro transverso,  pero  vuelven  á ensancharse  un  poco 
en  la  parte  posterior.  El  rostro  por  la  parte  que  de 
él  queda  parece  haber  sido  bastante  ancho  y un  poco 
deprimido  en  el  principio  ó arranque  de  los  nasales, 
inmediatamente  adelante  de  los  frontales.  La  base  de 
la  apófisis  zigomática  se  encuentra  encima  déla  se- 
gunda muela.  La  apertura  nasal  posterior  está  co- 
locada mas  adelante  que  en  los  demás  gravigrados, 
pues  su  borde  anterior  está  colocado  entre  el  último 
par  de  muelas.  El  paladar  es  un  poco  deprimido  entre 
las  muelas  anteriores  y posteriores,  pero  mas  eleva- 
do en  el  medio,  y su  parte  interdentaria  es  notable- 
mente mas  angosta  adelante  en  donde  tiene  unos 
25  milímetros  de  diámetro  transverso,  queatrás  entre 
las  últimas  muelas  en  donde  alcanza  un  ancho  de  44 
milímetros.  Adelante  de  las  primeras  muelas  el  pala- 
dar se  angosta  todavía  de  una  manera  notable,  forman- 
do á cada  lado  una  curva  entrante,  para  volverse  á 
ensanchar  un  poco  en  el  punto  de  unión  de  los  ma- 
xilares con  los  intermaxilares.  La  parte  palatina  de 
los  maxilares  que  se  extiende  adelante  de  las  muelas 
tiene  26  milímetros  de  largo. 

Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  el  fondo  del  cauce  del  rio  Lujan  en  el  pue- 
blo del  mismo  nombre  y en  los  alrededores  de  La 
Plata. 


Horizonte. — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana. 


Neoracanthus  Brackebuschianus  n.  sp. 

(Pl.  xl,  fig.  19;  pl.  LXXVIII,  fig.  2) 

Además  del  Neoracanthus  Burmeisteri,  existe 
una  segunda  especie,  considerablemente  mas  pe- 
queña, de  la  que  hay  una  rama  de  mandíbula  infe- 
ferior  con  las  cuatro  muelas,  depositada  en  el  Museo 
La  Plata,  que  pude  comparar  con  la  especie  típica 
y asegurarme  de  que  realmente  procedía  de  una 
especie  distinta;  pero  como  no  conservo  de  ella  di- 
bujos ni  otras  indicaciones,  no  podría  mencionar  la 
especie,  si  no  fuera  la  circunstancia  bastante  rara, 
de  que  la  mitad  de  mandíbula  inferior  dibujada  y 
descrita  erróneamente  por  Burmeister  como  de 
Cceloclon,  y que  creía  idéntica  á la  que  me  sirvió 
de  base  para  fundar  el  Neoracanthus  Burmeisteri, 
no  procede  de  esta  especie,  sino  de  la  especie  nueva 
mas  pequeña,  mencionada.  Basta  comparar  los  dibu- 
jos de  la  mandíbula  y de  las  muelas  publicados  por 
Burmeister  que  reproduzco  en  el  Atlas,  con  los  que 
doy  del  Neoracanthus  Burmeisteri,  para  conven- 
cerse de  que  se  trata  de  dos  animales  específica- 
mente distintos. 

La  parte  existente  de  la  mandíbula  inferior  del 
Neoracanthus  Burmeisteri,  mide  un  poco  mas  de 
20  centímetros  de  largo,  pero  si  se  restaura  la  parte 
que  falta  se  encuentra  que  el  largo  de  la  mandíbula 
entera  no  podía  ser  menor  de  25  centímetros,  mien- 
tras que  la  rama  entera  figurada  por  Burmeister, 
solo  tiene  21  centímetros  de  largo.  La  diferencia 
en  espesor  y altura  es  todavía  mayor,  pues  mientras 
la  rama  horizontal  del  Neoracanthus  Burmeis- 
teri alcanza  en  la  región  dentaria  una  elevación  de 
73  milímetros,  La  rama  horizontal  del  Neoracan- 
thus Brackebuschianus  en  ningún  punto  de  la 
región  dentaria  alcanza  una  elevación  de  6 centí- 
metros. La  región  sinfisaria  es  también  considera- 
blemente mas  alta  y mas  gruesa,  pero  mas  corta  en 
el  N.  Burmeisteri  que  en  el  N.  Brackebuschia- 
nus, mientras  que  en  este  dicha  parte  es  notable- 
mente mas  prolongada,  presentando  una  mayor  lon- 
gitud no  solo  relativa,  sino  también  absoluta. 

Todas  estas  diferencias,  tanto  en  el  tamaño  como 
en  la  forma  y disposición,  se  reproducen  en  el  apa- 
rato dentario.  Así  las  cuatro  muelas  inferiores  del 


BRUTOS 


677 


N.  Burmeisteri  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
88  milímetros,  mientras  que  apenas  alcanzan  á ocu- 
par un  espacio  de  70  milímetros  en  el  N.  Bracke- 
buschianus. 

La  primera  muela  inferior  del  N.  Brackebus- 
chianus  es  considerablemente  menor  que  la  se- 
gunda, y con  su  cara  anterior  bastante  mas  angosta 
que  la  posterior,  como  sucede  con  la  misma  muela 
del  Megatherium, , pero  en  el  N.  Burmeisteri  la 
primera  muela  inferior  apenas  es  algo  mas  pequeña 
que  la  segunda,  y su  cara  anterior  presenta  casi  el 
mismo  ancho  que  la  posterior. 

La  última  muela  inferior  del  N.  Brackebuschia- 
nus  presenta  el  mismo  diámetro  ántero-posterior 
que  la  penúltima,  pero  es  mas  angosta  y con  su 
parte  posterior  mucho  mas  estrecha  que  la  anterior, 
aunque  conservando  siempre  la  forma  rectangular; 
en  el  N.  Burmeisteri  al  contrario,  la  última  muela 
es  todavía  mas  pequeña,  de  menor  diámetro  ántero- 
posterior  que  la  penúltima,  con  su  parte  posterior 
un  tercio  mas  angosta  que  la  anterior,  tomando  un 
contorno  decididamente  prismático  triangular,  en 
vez  de  rectangular. 

Las  cuatro  muelas  inferiores  del  N.  Brackebus - 
chianus,  por  su  forma,  disposición  y tamaño  rela- 
tivo entre  ellas,  presentan  un  parecido  mucho  mas 
considerable  con  las  del  Megatherium  america- 
num  que  con  las  del  N.  Burmeisteri. 

Las  dimensiones  de  las  cuatro  muelas  inferiores 
del  Neoracanthus  Brackebuschianus  según  el 
dibujo  de  Buhmeisteii  son  las  que  siguen  : 


Dimensiones 


1 

' ántero-posterior 

. 0m015 

Diámetro  de  la  primera  muela  ■ 

1 

1 transverso  \ ^ante.... 

. 0.012 

. 0.017 

Diámetro  de  la  segunda  muela  ! 

í ántero-posterior 

. 0.016 

i 

' transverso 

. 0.018 

Diámetro  de  la  tercera  muela  j 

¡ ántero-posterior 

. 0.015 

{ transverso 

. 0.017 

( 

ántero-posterior 

. 0.015 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  < 

! transverso  í adelante 

. 0.014 

1 

- ( atras 

. 0.011 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas...... 

. 0.071 

Conozco  además  de  la  misma  especie,  la  última 
muela  superior  que,  por  su  tamaño  excesivamente 
pequeño  en  proporción  de  la  muela  correspon- 
diente de  la  otra  especie,  confirma  la  diferencia  es- 
pecífica. La  corona  solo  tiene  1 1 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  por  1 3 milímetros  de  diá- 


metro transverso,  siendo  el  prisma  del  diente  aplas- 
tado en  su  cara  anterior  y convexo  en  la  posterior. 
Dedico  la  especie  al  Dr.  Bbackebusch,  catedrático 
de  Geología  y Mineralogía  en  la  Universidad  de 
Córdoba. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  se  lian 
encontrado  en  las  toscas  del  fondo  del  Bio  de  la 
Plata  en  el  municipio  de  Buenos  Aires,  y en  las  ex- 
cavaciones del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 


PROMEGATHERIUM  amegh. 

Ameguino,  Bol.  de  la  Acad.  Nao.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  293, 
a.  1883. 

Las  muelas  de  este  género  son  de  sección  prismá- 
tico-cuadrangular,  con  dos  crestas  transversales 
elevadas  en  la  corona,  separadas  por  un  surco  pro- 
fundo, como  en  el  Megatherium.  El  corte  trans- 
versal délas  muelas  muestra:  una  capa  de  cemento 
externo,  una  capa  intermediaria  compuesta  de  una 
ó dos  hojas  de  una  sustancia  brillante  parecida  á es- 
malte aún  no  completamente  atrofiado,  con  una  lá- 
mina de  dentina  dura,  y en  el  medio  una  masa  mas 
blanda  de  vásculo-dentina. 


Promegatherium  smaltatmn  Amegh. 

(Pl.  XXXVII,  fig.  8) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  293,  1883. 
-Id.  t.  VIH,  p.  113,  a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p.  168, 
a.  1886. 

Enesta  especíela  subdivisión  déla  capa  intermedia- 
ria entre  el  cemento  y la  vásculo-dentina  es  muy  apa- 
rente, y las  dos  capas  de  un  aspecto  distinto,  presen- 
tándose la  interna  como  compuesta  de  dentina  muy 
dura  y compacta,  y la  externa,  como  compuesta  de 
una  sustancia  vidriosa,  muy  dura  y transparente, 
comparable  al  esmalte  ; es  esta  la  capa  de  esmalte 
primitiva,  en  parte  atrofiada  y en  vía  de  desapari- 
ción, pero  sin  que  aún  se  haya  verificado  la  evolución 
completa  como  se  nos  presenta  en  los  megaterios 


678 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pampeanos,  y mejor  aún  en  los  milodontes,  lestodon- 
tes,  etc. 

La  primera  observación  de  la  existencia  de  esta 
capa  de  esmalte  en  vía  de  desaparición  la  hice  sobre 
una  sola  muela,  en  la  que  la  capa  de  aspecto  vitreo 
solo  se  mostraba  en  la  corona,  de  modo  que  no  pude 
conocer  bien  la  estructura  que  presentaba  en  el  in- 
terior del  diente.  Tengo  ahora  á mi  disposición  va- 
rios ejemplares,  entre  ellos  algunos  partidos  longitu- 
dinalmente y otros  transversalmente,  que  muestran 
muy  bien  la  estructura  interna  del  diente,  y la  rela- 
ción de  la  capa  de  esmalte  con  la  capa  de  dentina  du- 
ra en  vía  de  formación  ; la  estructura  interna  de  la 
muela  con  estas  distintas  capas  presenta  una  compli- 
cación verdaderamente  notable,  que  no  era  de  espe- 
rarse en  muelas  de  edentados,  consideradas  siempre 
como  de  una  composición  interna  mucho  mas  simple 
que  las  de  los  otros  mamíferos.  Parece  que  esta  capa 
de  esmalte  primitivo,  aumentó  progresivamente  de 
espesor,  subdividiéndose  en  cuatro  láminas  distin- 
tas, dos  externas  (es  decir,  una  hacia  el  lado  externo 
y la  otra  hacia  el  interior  del  diente),  y dos  internas 
mas  anchas,  una  de  ellas,  la  que  se  encuentra  hacia 
afuera  que  representa  todavía  el  esmalte,  y la  otra 
hacia  el  lado  interno  la  dentina  en  vía  de  formación, 
la  que  en  sus  sucesores  reemplazó  por  completo  las 
cuatro  láminas  aquí  mencionadas,  no  formando  mas 
que  una  sola  capa  de  dentina  dura,  á menudo  de  un 
espesor  bastante  notable. 

De  estas  cuatro  láminas,  las  dos  intermediarias 
mas  anchas  alcanzan  su  espesor  máximo  en  los  lados 
transversales  anterior  y posterior,  adelgazándose 
hácia  los  costados  hasta  que  en  el  medio  de  los  la- 
dos laterales  se  confunden  conjuntamente  con  las  dos 
láminas  externas  en  una  sola  lámina  de  sustancia  vi- 
trea tan  delgada  que  apenas  tiene  medio  milímetro 
de  espesor,  mientras  que,  sobre  los  lados  anterior  y 
posterior  las  cuatro  láminas  juntas,  presentan  un 
grueso  de  0m0025. 

Para  dar  una  idea  mas  completa  de  la  estructura 
de  estas  muelas,  hé  aquí  el  aspecto  que  presenta  el 
corte  transversal  de  una  de  ellas,  visto  con  un  fuer- 
te lente,  examinando  la  estructura  de  afuera  hácia 
adentro  sobre  uno  de  los  lados  anterior  ó posterior. 

La  primera  capa  ó externa  es  de  un  color  amarillo 
que  tira  un  poco  al  rojo  sobre  la  parte  externa,  y de 
color  mas  oscuro  sobre  la  interna  : es  el  cemento. 

Sigue  hácia  adentro,  una  lámina  sumamente  del- 
gada, de  solo  unos  0m002  de  espesor,  de  sustancia 
vitrea,  de  color  negro  brillante  y traslúcida ; son  los 


últimos  vestigios  de  la  antigua  capa  de  esmalte 
homogénea. 

Sigue  después  una  capa  un  poco  mas  gruesa,  de 
un  milímetro  de  espesor,  de  color  negro,  menos 
brillante  que  la  lámina  anterior,  de  una  sustancia 
muy  dura,  de  aspecto  algo  vitreo,  y de  una  estruc- 
tura radiada,  con  las  líneas  radiales  dirijidas  hácia 
el  centro  y la  base  de  la  muela;  es  esta  la  masa  de 
la  antigua  capa  de  esmalte,  enanchada  y en  vía  de 
transformación,  perdiendo  gradualmente  su  aspecto 
vitreo  y su  dureza. 

Mas  adentro  todavía  viene  otra  capa  algo  mas 
gruesa,  de  un  poco  mas  de  un  milímetro  de  espesor, 
de  color  blanco  ligeramente  amarilloso,  y de  una 
estructura  igualmente  radiada.  Las  líneas  radiales 
diríjense  también  hácia  el  centro  y la  base  de  la 
muela,  como  que  no  son  otra  cosa  que  la  continua- 
ción hácia  el  interior  de  las  líneas  radiales  de  la 
capa  externa  inmediata  ya  nombrada.  Esta  capa 
blanco-amarillosa,  es  la  dentina  dura,  destinada  á 
reemplazar  las  otras  capas  y láminas  en  los  edenta- 
dos mas  modernos,  constituyendo  en  ellos  la  capa  de 
dentina  dura  que  envuelve  la  vásculo-dentina.  Pero 
aquí  esta  capa  está  separada  de  la  vásculo-dentina, 
por  otra  lámina  muy  delgada  de  distinta  naturaleza. 

En  efecto,  inmediatamente  después  de  la  capa 
mencionada,  sigue  al  lado  interno,  una  hoja  suma- 
mente delgada  de  menos  de  0m0002  de  espesor,  de 
color  rojo  amarilloso,  de  una  sustancia  vitrea,  bri- 
llante y transparente,  que  tapiza  el  interior  del 
estuche  formado  por  la  lámina  precedente  como  una 
capa  de  barniz  brillante.  Esta  hoja  es  también  el 
último  resto  en  el  lado  interno  de  la  capa  de  es- 
malte primitivo,  paulatinamente  enanchada  y luego 
separada  en  dos  hojas,  para  dar  origen  en  el  medio 
álas  dos  láminas  intermediarias,  incluso  la  de  ver- 
dadera dentina. 

En  fin,  por  último,  sigue  hácia  el  interior,  la  masa 
de  la  sustancia  de  la  muela,  constituida  por  la  vás- 
culo-dentina, mas  blanda  y de  color  pajizo  oscuro. 

Esta  estructura  se  encuentra  en  todas  las  muelas 
del  mismo  género,  siempre  con  el  mismo  aspecto,  y 
aún  en  ciertos  casos  todavía  mas  complicada,  pues 
hay  una  muela  en  la  que  la  capa  intermediaria  se 
subdivide  no  en  cuatro  sino  en  cinco  hojas  secun- 
darias. Nótase  además  una  estructura  mas  ó menos 
parecida  en  muelas  de  otros  géneros  de  la  misma 
época. 

Por  ahora,  conténtome  con  fijar  la  atención  en 
este  estadio  particular  de  la  evolución  délas  muelas 


BRUTOS 


679 


de  los  antiguos  edentados,  con  el  propósito  de 
ocuparme  de  él  extensamente  en  un  trabajo  especial. 

El  diente  sobre  el  que  primeramente  fundé  esta 
especie  es  una  muela  en  forma  de  prisma  cuadrangu- 
lar,  de  sección  oblonga,  de  1 8 milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  25  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  la  cara  mas  ancha  y solo  21  en  la  cara 
opuesta  mas  angosta.  De  las  dos  caras  perpendicula- 
res anterior  y posterior  que  son  Jas  mas  anchas,  una 
es  un  poco  excavada  longitudinalmente  y la  otra  li- 
geramente convexa,  siendo  además  el  prisma  de  la 
muela  un  poco  arqueado  en  sentido  ántero-posterior. 
Las  dos  caras  perpendiculares  interna  y externa  que 
son  las  mas  angostas,  están  igualmente  excavadas 
perpendicularmente  y las  cuatro  esquinas  redondea- 
das. Las  dos  colinas  transversales  presentan  la  par- 
te superior  de  la  cúspide  ó de  la  cresta  transversa] 
formada  por  una  delgada  lámina  de  sustancia  trans- 
parente y dura  parecida  al  esmalte,  que  dá  vuelta 
alrededor  formando  un  tubo  de  la  misma  forma  que 
la  figura  general  de  la  muela,  rellenado  por  la  denti- 
na mas  blanda  ó vásculo-dentina.  La  lámina  de  sus- 
tancia vitrea,  es  bastante  gruesa  en  las  dos  crestas 
transversales,  pero  jnuy  delgada  en  las  dos  caras 
mas  estrechas  del  diente.  En  el  exterior  está  cubier- 
ta por  la  capa  de  sustancia  quebradiza  comparable  al 
cemento  del  diente  del  Megaterio  y de  un  espesor 
muy  desigual.  En  las  dos  caras  mas  angostas,  inter- 
na y externa,  esta  capa  de  cemento  es  tan  delgada, 
que  solo  tiene  0n,0005  de  espesor,  mientras  en  la  ca- 
ra transversal  mas  ancha  alcanza  al  contrario  un  es- 
pesor de  3 á 4 milímetros,  dando  á la  cresta  trans- 
versal la  forma  de  caballete  que  también  tiene  en  el 
Megatherium , pero  en  la  otra  cara  transversal  mas 
angosta  la  capa  de  cemento  solo  alcanza  en  su  parte 
mas  gruesa  un  milímetro  de  espesor,  con  la  lámina 
de  sustancia  vitrea  que  forma  casi  el  borde  por  lo 
que  la  cresta  transversal  no  tiene  aquí  la  misma  for- 
ma de  caballete  que  la  anterior,  distinguiéndose  en 
esto  délas  muelas  del  Megatherium  en  las  que  las 
dos  crestas  transversales  tienen  dicha  forma.  La  ba- 
se de  la  muela,  abierta  y ocupada  poruña  cavidad  en 
forma  de  pirámide,  está  quebrada,  y esta  rotura  per- 
mite ver  en  la  superficie  interna  de  la  lámina  de 
sustancia  vitrea  y pegada  á esta  una  muy  delgada 
capa  de  dentina  distinta  y mas  homogénea  que  la  vás- 
culo-dentina; representa  la  capa  de  dentina  dura,  que 
en  el  Megatherium  alcanza  tan  gran  desarrollo, 
aquí  en  estado  rudimentario  ó apenas  en  principio 
de  formación. 


Posteriormente  se  han  encontrado  varios  otros 
ejemplares  pero  todos  mas  ó menos  parecidos  al 
descrito.  Uno  de  los  mas  completos,  con  la  corona 
intacta,  tiene  un  diámetro  ántero-posterior  de  20 
milímetros  y 23  milímetros  de  diámetro  transverso. 
Las  dos  crestas  transversales  son  muy  altas  y la 
parte  superior  mas  angosta  en  forma  de  caballete, 
está  constituida  por  la  masa  de  sustancia  vitrea  que 
sobresale  sobre  la  capa  de  dentina  dura  que  le  sigue 
inmediatamente  al  lado  interno,  y sobre  la  masa  de 
cemento  del  lado  externo.  De  las  caras  perpendicu- 
lares laterales,  una,  la  mas  angosta,  está  ocupada  por 
un  surco  longitudinal  ancho,  profundo  y de  fondo 
cóncavo,  y la  otra,  mas  ancha,  muestra  dos  surcos 
longitudinales,  pero  mas  angostos  y mas  bajos,  se- 
parados el  uno  del  otro  por  una  columna  mediana 
longitudinal  convexa,  de  manera  que  la  muela  pre- 
senta en  esta  cara  tres  columnas  longitudinales,  es- 
tando formadas  las  dos  otras  por  las  esquinas  per- 
pendiculares anterior  y posterior. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabrijni  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y 
pertenecen  al  Museo  provincial  de  Entre  Dios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotáraico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Promegatlierium  remulsun  Amegh. 

(PJ,  xxxvii,  üg.  7 y 9) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  etc,,  t.  IX,  p.  175,  a.  1886. 

Conozco  varias  otras  muelas,  todas  mas  ó menos 
fragmentadas,  que  presentan  los  mismos  caractéres 
de  composición  interna  que  han  mostrado  las  del 
Promegatherium  smaltatum,  por  lo  que  las  in- 
cluyo en  el  mismo  género,  pero  presentan  con  las 
anteriores  una  diferencia  de  tamaño  tan  considera- 
ble que  no  es  permitido  dudar  un  solo  instante,  que 
se  trata  de  una  especie  distinta,  de  talla  jigantesca, 
no  muy  inferior  á la  del  Megatherium  america- 
num,  mientras  que  el  Pr.  smaltatum  apenas  so- 
brepasaba un  poco  en  tamaño  al  Neoracanthus 
Burmeisteri  Amegh. 

Una  sola  de  ellas  presenta  la  parte  superior  com- 
pleta con  la  corona  intacta.  Las  dos  crestas  son  muy 
elevadas  y separadas  por  un  surco  transversal  muy 
profundo.  Es  el  ejemplar  mas  pequeño  y sin  em- 


680 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


bargo  tiene  29  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  y 40  milímetros  de  diámetro  transverso. 

Otro  ejemplar  es  un  trozo  del  medio  con  el  prisma 
completo,  pero  en  el  que  falta  la  cúspide  y la  base. 
La  rotura  deja  ver  una  subdivisión  de  la  capa  inter- 
mediaria en  cinco  láminas,  tres  de  esmalte  mas  ó 
menos  atrofiado  y dos  intermediarias  de  dentiua 
dura.  El  prisma  tiene  35  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 40  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

Los  demás  ejemplares  son  mitades  perpendicu- 
lares formadas  por  la  división  del  diente  siguiendo 
la  rotura  la  dirección  perpendicular  de  la  gran  ra- 
nura transversal  de  la  corona,  de  modo  que  estos 
trozos  solo  dan  el  diámetro  transverso  ó ancho  de 
las  muelas,  que  en  dos  ejemplares  es  exactamente 
de  38  milímetros.  Pero  hay  uno  que  tiene  45  milí- 
metros de  ancho,  tamaño  que  corresponde  á las  mas 
grandes  muelas  del  Megatherium  americanum. 
Este  trozo  muestra  después  del  cemento  externo 
una  capa  de  sustancia  vitrea,  de  color  café,  brillante 
y transparente  que  corresponde  al  esmalte,  de  un 
milímetro  de  espesor:  y luego  una  capa  de  sustan- 
cia blanca,  ligeramente  amarillosa,  de  textura  es- 
triada, y salpicada  de  hermosas  dentritas,  con  un 
espesor  de  dos  milímetros,  que  corresponde  á la  capa 
de  dentina  dura. 

Localidad. — Estos  restos  han  sido  descubiertos 
por  el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenecen 
al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


INTER0D0N  amegii- 


Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIH,  p.  115, 
a.  1885. 

Las  muelas  de  este  animal  son  de  un  tamaño  ex- 
cesivo por  la  talla  de  la  mandíbula,  y de  una  forma 
cuadrangular  un  poco  mas  ovalada  que  en  Mega- 
therium, pero  de  composición  complicada  como  en 
Promegatherium;  la  corona  de  las  muelas  carece 
de  las  crestas  transversales,  presentando  sin  em- 
bargo el  centro  notablemente  mas  gastado  que  en  la 
periferia.  La  mandíbula  es  deforma  bastante  parecida 


á la  de  Mylodon  y Lestodon,  pero  uo  conozco  la 
parte  posterior,  de  manera  que  no  puedo  determinar 
la  posición  de  la  apertura  de  la  rama  externa  del 
canal  alveolar.  Así,  no  estoy  completamente  seguro 
de  que  este  género  pertenezca  á la  familia  de  los 
Megatheridse,  pues  podría  quizás  entrar  en  la  de 
los  Orthotheridse. 


Interotlon  crassidens  Amegh. 

(Pl.  xxiv,  fig.  22,  23  y 24;  pl.  lxxiv,  fig.  8 y a) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  115, 
1885. 

Fundé  la  especie  sobre  dos  muelas  aisladas  y un 
fragmento  de  mandíbula,  tres  piezas  pertenecientes 
á tres  individuos  distintos,  pero  que  por  su  confor- 
mación parecen  proceder  de  una  misma  especie. 

Una  de  las  muelas,  la  mejor  conservada,  por  su 
forma  general  pertenece  á la  mandíbula  superior,  y 
por  la  curva  que  presenta  podría  considerarse  como 
del  lado  izquierdo.  Su  forma  es  la  de  un  prisma  cua- 
drangular, de  dos  diámetros  distintos  y de  ángulos 
redondeados.  La  corona,  como  sucede  con  la  mayor 
parte  de  las  muelas  de  los  animales  de  estos  grupos, 
es  algo  mas  gastada  en  el  centro  que  en  los  bordes, 
de  los  que  uno  que  creo  el  interno  es  de  varios  milí- 
metros mas  elevado  que  el  externo,  de  modo  que  la 
corona  en  su  conjunto  formaba  una  especie  de  plano 
inclinado  de  adentro  hácia  afuera,  lo  que  constituye 
una  analogía  con  el  género  pampeano  Laniodon, 
aunque  en  este  último  ese  carácter  se  halla  mucho 
mas  acentuado  y la  superficie  masticatoria  es  un  pla- 
no regular  mientras  en  la  muela  del  Interodon  hay 
un  principio  de  depresión  transversal . La  superficie 
de  la  muela  es  fuertemente  estriada  y acanalada  en 
sentido  perpendicular.  La  cara  perpendicular  que 
supongo  la  anterior  es  un  poco  convexa  y la  opuesta 
un  poco  deprimida.  Las  dimensiones  de  la  corona  son 
20  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  por  24 
milímetros  de  diámetro  transverso.  En  cuanto  á la 
longitud  de  la  muela  la  parte  existente  tiene  64  milí- 
metros de  largo  ; la  base  está  rota,  pero  como  está 
ya  bastante  abierta,  puede  calcularse  que  el  largo  to- 
tal no  debía  pasar  á lo  sumo,  de  unos  75  milímetros, 
lo  que  no  está  en  proporción  con  el  tamaño  de  la 
muela. 

La  otra  muela  se  adapta  muy  bien  al  alveolo,  bas- 


BRUTOS 


681 


tante  roto  es  cierto,  de  la  segunda  muela  del  lado 
derecho  del  fragmento  de  mandíbula  que  atribuyo 
al  mismo  género  ; creo,  pues,  que  es  la  segunda 
dellado  derecho  de  la  mandíbula  inferior.  Representa 
igualmente  la  forma  de  un  prisma  cuadraugular,  de 
ángulos  bastantes  redondeados,  pero  no  está  tan 
fuertemente  estriada  y acanalada  longitudinalmente 
como  la  precedente.  Sus  caras  anteriores  é interna 
son  redondeadas  ; la  posterior  es  mas  bien  aplas- 
tada, y la  externa  tiene  una  depresión  longitudinal 
que  corresponde  á una  arista  ó columna  longitudinal 
que  se  observa  en  la  pared  interna  del  alveolo.  La 
corona  está  bastante  destrozada,  pero  parece  tuvo 
una  depresión  transversal  poco  acentuada  en  el  me- 
dio, como  las  muelas  del  Megatherium.  Tiene  22 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y otro 
tanto  de  diámetro  transverso. 

£1  fragmento  de  mandíbula  que  atribuyo  al  mismo 
género,  es  un  pedazo  de  la  parte  anterior  del  lado 
derecho  de  la  mandíbula  inferior,  en  el  que  se  conser- 
va intacto  el  alveolo  de  la  primera  muela  y una  par- 
te considerable  del  alveolo  de  la  segunda.  Las  di- 
mensiones de  esta  parte  de  la  mandíbula  correspon- 
derían al  tamaño  de  una  especie  de  Mylodon,  pero 
los  alveolos  son  tan  grandes  que  las  muelas  que  en 
ellos  se  hallaban  implantadas  eran  de  doble  tamaño 
que  las  correspondientes  en  el  género  arriba  mencio- 
nado, como  en  efecto  lo  son  las  dos  muelas  aisladas 
ya  descritas,  que  atribuyo  al  mismo  género. 

El  alveolo  del  primer  molar  es  de  forma  casi  ci- 
lindrica, con  sus  bordes  anterior,  posterior  y exter- 
no redondeados,  y el  borde  interno  mas  aplastado  y 
con  una  cresta  perpendicular  en  el  medio,  poco  ele- 
vada. Tiene  23  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, 20  milímetros  de  diámetro  transverso  y 55 
milímetros  de  profundidad. 

El  segundo  alveolo,  del  que  solo  existe  el  tabique 
anterior  y el  tabique  interno,  parece  haber  sido  de 
forma  mas  cuadraugular  y sigue  inmediatamente  al 
primero  con  un  intérvalo  de  solo  un  milímetro.  El 
tabique  anterior  es  mas  aplastado,  y no  redondeado 
como  en  el  primer  alveolo,  y el  tabique  interno, 
muestra  la  misma  cresta  perpendicular  que  existe  en 
el  alveolo  anterior,  pero  mas  desarrollada.  Tiene 
unos  24  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
otro  tanto  de  diámetro  transverso. 

La  mandíbula,  al  nivel  del  primer  molar  tiene  51 
milímetros  de  alto  en  su  lado  externo,  24  milímetros 
de  espesor  en  el  borde  alveolar,  y 32  milímetros  de 
espesor  hacia  la  mitad  del  alto  de  la  mandíbula. 


La  parte  superior  de  la  mandíbula  adelante  del 
alveolo  del  primer  molar,  la  que  existe  en  una  exten- 
sión de  45  milímetros,  es  bastante  delgada  y se  vá 
levantando  suavemente  hácia  arriba  en  su  parte  an- 
terior. Aquí,  debajo  de  este  borde  existen  dos  aguje- 
ros mentonianos  ; uno  pequeño,  de  unos  5 milímetros 
de  diámetro,  situado  á unos  23  milímetros  adelante 
del  borde  alveolar  anterior  del  primer  molar,  y á 14 
milímetros  debajo  del  borde  superior  de  la  mandíbu- 
la. El  segundo,  mucho  mas  grande,  está  situado  8 
milímetros  mas  hácia  adelante  y hácia  abajo  del  an- 
terior, y á 18  milímetros  mas  abajo  del  borde  supe- 
rior de  la  mandíbula.  Es  de  forma  elíptica  y tiene 
unos  17  milímetros  de  largo  por  9 milímetros  de 
ancho. 

La  curva  para  formar  la  sínfisis  de  la  mandíbula 
parece  empieza  justamente  debajo  de  estos  agujeros, 
y como  están  situados  mas  adelante  que  en  Mylo- 
don, resulta  que  la  sínfisis  del  Interodon  debía  ser 
mas  prolongada  hácia  adelante,  pero  no  tanto  como 
en  Scmidotherium.  En  la  forma  general,  esta  parte 
de  la  mandíbula  se  parece  mas  al  Mylodon,  Les- 
todon  y Pseudolestoclon  que  al  Scelidotherium, 
pero  los  alveolos  son  de  tamaño  mucho  mayor  que  en 
los  géneros  mencionados  y de  forma  distinta.  Las  dos 
muelas  aisladas  en  su  forma  prismática  cuadrangular 
tienen  algo  de  las  de  Megatherium,  Coelodon, 
Pliornorphus,  etc.,  sin  ser  idénticas  con  ninguna  de 
las  de  estos  géneros. 

La  talla  del  Interodon  crassidens  era  compara- 
ble á la  del  Mylodon  robus  tus. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabuihi  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná, 
y pertenecen  al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


ZAMICRUS  n.  g. 

Este  género  se  distingue  por  muelas  de  sección 
rectangular  como  en  el  Megatherium,  colocadas 
igualmente  en  las  mandíbulas  en  sentido  transver- 
sal, y con  la  corona  con  dos  elevadas  crestas  trans- 
versales, separadas  por  una  hendidura  transversal 
como  en  el  mencionado  género,  pero  con  la  capa  de 
cemento  externo  delgada,  presentando  una  capain- 


86 


682 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


termediaria  de  sustancia  vitrea  como  en  Prome- 
gatherium, y un  tamaño  excesivamente  reducido, 
no  mayor  que  el  de  las  especies  del  género  Brady- 
pus  actual. 

Zamicrus  adinirabilis  n.  sp. 

(Pl.  XLI,  fig.  7) 

Conozco  de  este  animal  la  dentadura  inferior, 
compuesta  de  cuatro  muelas  á cada  lado,  de  tamaño 
casi  igual,  pero  excesivamente  pequeño  tratándose 
de  un  animal  que  es  evidentemente  un  íntimo  aliado 
del  Megatherium.  Las  muelas  intermediarias  de 
la  mandíbula  inferior  que  son  las  mas  grandes,  solo 
tienen  de  0m003  á 0“0035  de  diámetro  ántero-poste- 
rior,  5 á 6 milímetros  de  diámetro  transverso,  y 12 
á 13  milímetros  de  largo  de  la  raíz  á la  corona.  Las 
caras  perpendiculares  opuestas  mas  grandes,  ante- 
rior y posterior,  son  un  poco  deprimidas,  y de  las 
dos  caras  perpendiculares  laterales  mas  pequeñas, 
una  es  un  poco  excavada  perpendicularmente  en  el 
medio,  y la  otraes  plana,  ó apenas  un  poco  deprimi- 
da. Las  dos  crestas  transversales  de  la  corona,  son 
elevadas,  muy  comprimidas  de  adelante  hácia  atrás, 
y de  cúspide  en  forma  de  arista  muy  cortante  ; el  va- 
lle transversal  que  separa  ambas  crestas,  es  ancho 
arriba,  mas  estrecho  abajo,  profundo,  y completa- 
mente abierto  en  sus  dos  extremidades,  lo  que  dá  á 
las  muelas  un  aspecto  completamente  igual  á las  del 
Megatherium,  distinguiéndolas  de  las  de  los  repre- 
sentantes del  grupo  de  los  Ortothericlce,  en  las 
cuales,  el  surco  transversal  es  considerablemente 
mas  profundo  en  el  medio,  y de  consiguiente  con  las 
extremidades  imperfectamente  abiertas.  Otra  parti- 
cularidad de  estas  muelas  que  sirve  para  distinguir- 
las de  las  del  Megatherium,  Promegatherium, 
y N eoracanthus , consiste  en  la  capa  de  cemento 
externo,  que  en  vez  de  ser  como  en  los  mencionados 
géneros  sumamente  gruesa  adelante  y atrás,  y muy 
delgada  sobre  los  costados  laterales,  presenta  un 
espesor  mas  uniforme,  siendo  muy  delgada  en  toda 
su  extensión  y apenas  un  poco  mas  gruesa  en  las  ca- 
ras perpendiculares,  anterior  y posterior. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 


Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS  MEGATHERIDT 

El  grupo  de  los  Megathericlce,  aparece  ya  cons- 
tituido con  sus  principales  caractéres  desde  el  prin- 
cipio de  los  tiempos  terciarios,  en  la  base  del  eoceno, 
pero  representado  entonces  por  animales  de  tamaño 
muy  pequeño,  verdaderos  pigmeos  comparados  con 
sus  colosales  descendientes. 

El  tamaño  de  los  representantes  de  este  grupo,  ha 
ido  progresivamente  en  aumento,  hasta  los  tiempos 
cuaternarios  en  los  que  se  extinguen  sus  últimos  y 
mas  jigantescos  representantes.  En  este  punto,  la 
sucesión  geológica,  está  completamente  de  acuerdo 
con  las  leyes  filogénicas  de  la  evolución,  que,  como 
ya  he  tenido  ocasión  de  repetirlo,  establecen,  que 
los  antecesores  deben  ser  siempre  de  tamaño  menor 
que  los  sucesores. 

El  mas  antiguo  representante  de  este  grupo,  el 
Zamicrus,  es  también  el  mas  pequeño,  y puede  de 
consiguiente  considerarse  como  el  tronco  antecesor 
de  toda  la  familia. 

Aquí  la  série  se  interrumpe,  no  conociéndose  por 
ahora  otros  representantes  hasta  el  oligoceno  del 
Paraná  en  donde  aparece  el  Promegatherium,  de 
tamaño  considerable,  pero  un  poco  menor  que  el 
Megatherium  y de  caractéres  mas  primitivos  evi- 
dentes. El  Megatherium  es  un  sucesor  directo  é 
inmediato  del  Promegatherium,  y un  antecesor 
del  Essonodontherium,  de  época  algo  mas  moderna 
y con  una  muela  de  menos  en  cada  lado  de  cada  man- 
díbula, carácter  de  evolución  mas  avanzada,  indis- 
putable. 

El  género  N eoracanthus , por  su  tamaño  menor, 
no  puede  ligarse  á ninguno  délos  tres  mencionados, 
y desciende  probablemente  de  un  antecesor  común 
con  el  Promegatherium.  El  Interodon,  presen- 
ta caractéres  mas  divergentes,  y su  separación  debe 
remontar  á una  época  mas  lejana,  pero  faltan  las 
formas  intermediarias  que  permitan  ligarlo  al  tronco 
antecesor  de  la  familia. 

Esta  série,  puede  representarse  en  esta  forma  : 


BRUTOS 


683 


ORTOTHERJD^E 


Los  representantes  de  este  grupo  tienen  las  muelas  construidas  sobre  el  mismo  tipo  fundamental  que 
las  de  los  Megatheridce,  de  los  que  se  distinguen  por  la  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar 
que  se  abre  en  la  parte  anterior  de  la  base  de  la  rama  ascendente,  en  una  posición  que  no  puede  consi- 
derarse ni  interna,  ni  externa,  pero  sí  intermediaria  entre  la  interna  de  Megatherium  y Neoracanthus, 
y la  externa  de  Megalonyx,  Coelodon,  etc.  La  primera  muela  puede  ser  un  poco  mas  pequeña  y un 
poco  separada  de  la  precedente,  pero  sin  afectar  nunca  un  aspecto  verdaderamente  caniniforme,  y el  surco 
transversal  de  la  corona  de  las  muelas  es  mas  profundo  en  el  centro  y abierto  de  un  modo  imperfecto  en 
las  extremidades. 

Conozco  cinco  representantes  de  este  grupo,  que  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres: 

I.  Muelas  rectangulares. 

a.  Primera  muela  inferior  pequeña  y cilindrica. 

b.  Las  cuatro  muelas  inferiores  rectangulares. 

II.  Muelas  elíptico-rectangulares  ó sub-elípticas. 

A.  Sínfisis  larga. 

a.  Primera  muela  inferior  pequeña,  elíptico-cilíndrica  y truncada  horizontalmente.  Hapalops. 


Ortotherium. 
Schismotherium . 


684 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


JL 


6.  Primera  muela  superior  pequeña,  elíptico-cilíudrica,  separada  por  una  1 
y de  aspecto  caniniforme, 

Sínfisis  mandibular  corta,  levantada  hacia  arriba  y puntiaguda. 


arga  barra 

Planops . 
Xyophorus. 


ORTOTHERJUM  amegu. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  109, 
a.  1885. 

La  mandíbula  inferior  es  corta,  baja  y gruesa, 
con  cuatro  muelas,  la  primera  muy  pequeña  y cilin- 
drica, y las  tres  posteriores  de  sección  prismática 
cuadrangular  y muy  grandes.  La  apertura  externa 
posterior  del  canal  alveolar  está  situada  en  la  parte 
anterior  de  la  base  de  la  rama  ascendente.  Talla 
muy  pequeña. 

O rtotherium  laticurvatum  Amegh. 

(Pl.  lxx,  flg.  2;  pl.  lxxt,  fig.  12  y 13) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  109, 
a.  1885.— Id.  t.  IX,  p.  165,  a.  1886. 


lar  y á distancia  de  7 milímetros  del  borde  alveo- 
lado. 

La  sínfisis  de  la  mandíbula  empieza  debajo  del 
primer  diente,  que  á juzgar  por  el  alveolo  era  muy 
pequeño,  de  forma  cilindrica  algo  elíptica,  colocado 
un  poco  afuera  de  la  línea  dentaria  y dirijido  un  poco 
hácia  adelante,  de  manera  que  tenía  una  pequeña 
tendencia  á un  aspecto  caniniforme.  Entre  este  y el 
segundo  diente  hay  una  barra  bastante  corta  en  don- 
de la  mandíbula  no  es  tan  espesa,  y siguen  detrás 
los  alveolos  de  tres  enormes  muelas  en  proporción 
del  tamaño  de  la  mandíbula,  de  forma  algo  rectan- 
gular, de  ángulos  redondeados,  colocadas  con  su 
mayor  diámetro  en  sentido  transversal,  y muy  apre- 
tadas unas  á otras,  de  manera  que  los  alveolos  están 
separados  por  tabiques  que  tienen  menos  de  un  mi- 
límetro de  espesor.  El  primero  de  estos  alveolos  es 
mas  bien  de  figura  prismática-triangular,  y el  de  la 
última  muela  está  en  su  mayor  parte  destrozado  y 
perdido,  pero  por  lo  que  queda  parece  tuvo  la  mis- 
ma forma  y dimensiones  que  el  penúltimo. 


Fundé  la  especie  sobre  parte  de  la  rama  horizon- 
tal del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior,  con 
el  alveolo  del  primer  diente  pequeño  y cilindrico,  y 
los  tres  alveolos  de  las  grandes  muelas  cuadrangu- 
lares  que  siguen. 

La  mandíbula  es  baja,  gruesa,  sumamente  corta, 
y como  dada  vuelta  sobre  sí  misma,  de  donde  re- 
sulta que  la  pared  externa  forma  como  una  pro- 
tuberancia convexa,  muy  pronunciada  particular- 
mente en  su  parte  superior.  Tiene  debajo  de  la 
segunda  muela  37  milímetros  de  alto,  21  milímetros 
de  espesor,  y 41  milímetros  de  largo  á partir  del 
punto  de  la  rama  horizontal  en  que  empieza  á levan- 
tarse la  rama  ascendente  hasta  el  alveolo  de  la  pri- 
mera muela  de  aspecto  caniniforme.  La  rama  ascen- 
dente empieza  á levantarse  inmediatamente  detrás 
del  tercer  diente  y al  lado  del  cuarto,  existiendo  de 
ella  solo  una  pequeña  parte. 

La  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveo- 
lar es  una  perforación  elíptica,  de  unos  8 milímetros 
de  diámetro  mayor,  colocada  en  el  principio  de  la 
rama  ascendente  al  lado  del  alveolo  del  último  mo- 


Dmmsiones 


Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  barra  que  separa  el 

diente  caniniforme  del  diente  segundo 

Alto  déla  rama  horizontal  debajo  del  segundo  diente 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  tercer  diente 

Grueso  de  la  mandíbula  en  su  parte  superior  en  el  borde 

de  la  barra 

Grueso  debajo  de  la  barra  en  la  parte  inferior 

Grueso  debajo  del  segundo  diente 

Diámetro  del  alveolo  del  primer  diente 

Longitud  de  la  barra 


Diámetro  del  alveolo  de  la  segunda  muela 
Diámetro  del  al  veolo  de  la  tercera  muela 


ántero-posterior. 

transverso 

ántero-posterior. 
transverso 


0m033 

0.035 

0.039 

0.006 

0.014 

0.021 

0.006 

0.007 

0.012 

0.014 

0.010 

0.014 


Los  alveolos  de  esta  mandíbula,  muy  profundos, 
descienden  hasta  la  base  misma  del  hueso,  de  modo 
que  el  canal  alveolar,  aunque  bastante  pequeño,  no 
teniendo  espacio  en  la  parte  inferior  del  maxilar, 
corre  al  lado  de  los  dientes  sobre  la  cara  interna, 
mas  ó menos  á un  tercio  de  la  altura  de  la  mandí- 
bula. La  forma  exacta  de  las  muelas  que  se  implanta- 
ban en  los  alveolos  no  puede  apreciarse  exactamente, 


BRUTOS 


685 


por  estar  estos  bastante  destruidos,  particularmente 
los  dos  últimos,  sin  embargo,  es  dado  deducir  que 
debían  ser  de  forma  mas  ó menos  prismático-cua- 
drangular  y de  esquinas  perpendiculares  redondea- 
das. Conozco  dos  muelas  muy  pequeñas  que,  preci- 
samente, presentan  esta  forma,  y además  parecen 
concordar  tan  exactamente  con  los  alveolos  vacíos 
del  maxilar  que  no  dudo  procedan  del  mismo  género 
y de  la  misma  especie. 

Uno  de  los  dos  ejemplares,  el  mas  pequeño,  del 
que  solo  existe  la  parte  superior,  corresponde  exac- 
tamente por  la  forma  y tamaño  al  alveolo  vacío  del 
segundo  diente  del  maxilar  inferior  izquierdo  y 
debe  ser,  en  efecto,  el  correspondiente  al  mencio- 
nado alveolo.  Es  de  sección  prismático-cuadrangu- 
lar,  de  esquinas  perpendiculares  muy  redondeadas, 
y mas  angosto  en  una  de  las  caras  perpendiculares 
laterales  (la  externa  si  es  la  muela  supuesta)  que 
en  la  otra.  Tiene  10  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior  sobre  el  lado  interno,  solo  7 milí- 
metros sobre  el  Jado  externo  y 13  milímetros  de  an- 
cho ó de  diámetro  transverso.  La  corona  muestra  en 
la  superficie  una  cavidad  oblonga,  á causa  de  las  dos 
crestas  transversales  que  están  unidas  por  sus  extre- 
mos por  aristas  un  poco  mas  bajas,  que  sin  duda  des- 
aparecían con  la  edad,  abriendo  la  hendidura  en  sus 
extremos,  convirtiéndose  así  en  ranura  transversal. 

La  composición  de  la  muela  es  : una  capa  externa 
muy  delgada  de  cemento  de  color  azulejo  oscuro, 
amarilloso  eu  algunos  puntos,  y de  aspecto  muy  que- 
bradizo. Sigue  áeste  una  hoja  muy  delgada,  de  ape- 
nas 0m0004  de  espesor,  de  una  sustancia  mas  oscu- 
ra, mas  brillante  y semi-vidriosa,  á la  que  sigue  otra 
hoja  muy  delgada  de  dentina  blanca  dura  que  rodea 
la  vásculo-dentina  interna.  Esta  pieza  me  ha  sido 
proporcionada  por  el  señor  I>.  Leok  Lelong  Thé- 

VEKET. 

El  segundo  ejemplar  procede  de  las  colecciones 
reunidas  por  el  profesor  Scalabrixi.  Es  de  un  volu- 
men mucho  mas  considerable  que  el  precedente,  pero 
precisamente  en  la  mandíbula  descrita  el  alveolo  de 
de  la  tercera  muela  también  presenta  dobles  dimen- 
siones que  el  de  la  segunda,  y como  la  muela  no  se 
adapta  á este  alveolo,  por  presentar  la  forma  de  él 
invertida,  supongo  sea  la  tercera  inferior  del  lado 
derecho.  Es  igualmente  de  figura  prismático-cua- 
drangular  con  esquinas  perpendiculares  redondea- 
das, pero  de  cara  perpendicular  anterior  mucho  mas 
angosta  que  la  posterior.  Tiene  13  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  12  milímetros  de  ancho 


ó de  diámetro  tranverso  en  la  cara  perpendicular 
anterior  y 1 8 milímetros  en  la  posterior.  La  corona 
muestra  dos  crestas  transversales  poco  elevadas, 
separadas  por  un  surco  poco  profundo,  siendo,  de 
acuerdo  con  la  conformación  general  de  la  muela,  la 
anterior  mucho  mas  corta  que  la  posterior.  Presenta 
una  capa  de  cemento  externo  delgada  en  la  cara  an- 
terior y en  sus  dos  caras  laterales  pero  gruesa  de  2 
milímetros  en  la  posterior.  Sigue  á esta  capa  otra  de 
un  milímetro  de  espesor,  de  sustancia  semi-vidriosa 
y de  textura  radiada,  que  examinada  con  un  lente 
parece  estar  separada  de  la  precedente  por  una  hoja 
mucho  mas  delgada,  de  apenas  0m0001  de  grueso, 
de  una  sustancia  lustrosa,  amarillo-oscura.  Sigue 
luego  hácia  el  interior  otra  capa  bastante  gruesa  de 
sustancia  amarillo-clara,  que  es  la  dentina  dura  que 
rodea  la  vásculo-dentina,  pero  aquí  está  todavía  sepa- 
rada de  esta  última  por  un  hoja  muy  delgada  de  solo 
0m000í  de  grueso  de  una  sustancia  amarillo-oscura, 
brillante  y vidriosa,  que  es  la  que  realmente  rodea 
la  vásculo-dentina  que  forma  la  masa  interna  del 
diente.  Estas  distintas  capas  son  muy  visibles  en  la 
parte  inferior  del  diente  que  está  roto  en  un  punto 
en  donde  aún  no  empieza  la  cavidad  interna,  pero, 
aunque  menos  distintamente,  son  también  visibles 
en  la  corona. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  han 
encontrado  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de 
la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


SCHISMOTHERIUM  amegii. 


Ameghino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamíf.  eoce- 
nos, etc.,  p.  21,  a.  1887. 

La  mandíbula  inferior  lleva  cuatro  muelas  rectan- 
gulares, en  série  continua,  de  ángulos  redondeados, 
implantadas  con  su  diámetro  mayor  en  dirección 
transversal  al  eje  longitudinal  de  la  série  dentaria. 
El  agujero  de  la  apertura  de  la  rama  externa  del  ca- 
nal alveolar  se  abre  en  la  parte  anterior  de  la  base 
de  la  línea  oblicua  externa  que  vá  á terminar  en  la 
apófisis  coronóides. 


686 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


S chismo lliermm  fractum  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  21,  n"  94, 
a.  1887. 

Él  animal,  desgraciadamente  solo  está  representa- 
do por  un  fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado 
izquierdo  con  parte  de  los  alveolos  de  las  dos  prime- 
ras muelas,  y las  dos  muelas  posteriores,  pieza  que 
indica  que  esta  especie,  por  sus  caractéres,  fue  aliada 
del  género  Ortotherium  pero  de  tamaño  muy  pe- 
queño. 

La  primera  muela,  á juzgar  por  el  fragmento  de 
alve3lo  que  queda  en  la  pieza  mencionada,  parece 
haber  sido  la  mas  pequeña,  y la  segunda  muela  infe- 
rior la  mas  grande,  pues  el  alveolo  en  que  se  im- 
plantaba, tiene  1 1 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior. 

El  tercer  diente  de  la  mandíbula  inferior  tiene  la 
corona  intacta  ; esta  es  de  sección  retangular,  con 
sus  cuatro  ángulos  redondeados,  y con  dos  crestas 
transversales,  una  adelante  y otra  atrás,  incompleta- 
mente separadas  en  sus  dos  extremidades,  de  mane- 
ra que  el  centro  de  la  corona  queda  profundamente 
excavado.  De  las  cuatro  caras  perpendiculares,  la 
anterior  es  la  mas  ancha  y plana,  la  posterior  es  un 
poco  mas  angosta  y ligeramente  convexa,  y las  dos 
laterales  mas  angostas  son  del  mismo  ancho,  la  ex- 
terna con  una  pequeña  depresión  perpendicular  y 
la  interna  lijeramente  convexa.  Tiene  0m0075  de 
diámetro  ántero-posterior  y 0m0 1 1 de  diámetro 
transverso. 

La  muela  cuarta  ó posterior  es  apenas  un  poco 
mas  pequeña  y difiere  de  la  precedente  por  su  cara 
anterior  un  poco  convexa  y la  posterior  plana. 

Las  dos  últimas  muelas  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  20  milímetros  y á juzgar  por  lo  que  queda 
de  los  alveolos  de  las  dos  primeras  muelas,  las  cua- 
tro juntas  debían  ocupar  un  espacio  longitudinal  de 
42  á 45  milímetros. 

La  cara  externa  de  la  rama  horizontal  debajo  de 
las  dos  muelas  intermediarias  es  bastante  convexa 
en  el  centro. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghuno  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte.  — • Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


HAPALOPS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p,  22,  a,  1887. 

Este  género  es  conocido  por  fragmentos  de  man- 
díbulas inferiores,  pertenecientes  todas  á anima- 
les de  talla  relativamente  pequeña.  La  primera 
muela  inferior  es  pequeña,  mas  ó menos  cilindrica  y 
separada  de  las  que  siguen  atrás ; estas  tienen  una 
forma  mas  ó menos  elíptica  retangular,  siendo  la 
última  un  poco  mas  pequeña  que  la  penúltima,  mas 
cilindrica  é implantada  con  su  eje  mayor  en  direc- 
ción oblicua  al  de  la  série  dentaria.  El  agujero  de  la 
rama  externa  del  canal  alveolar,  es  bastante  grande, 
elíptico,  y colocado  en  la  base  de  la  línea  ascendente 
de  Ja  rama  ascendente,  en  su  parte  anterior. 


Uapalops  rectang-ularis^  Amegh. 

(Pl.  XLI,  fig.  G) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  22,  n°  98, 
a.  1887. 

La  especie  está  representada  por  dos  fragmentos 
de  mandíbula,  la  parte  posterior  del  lado  izquierdo 
con  las  dos  últimas  muelas,  y la  parte  posterior  del 
lado  derecho  con  las  dos  últimas  muelas  y parte  de 
la  ante-penúltima. 

La  ante-penúltima  muela,  á juzgar  por  la  parte  del 
alveolo  que  se  conserva  en  uno  de  los  fragmentos, 
parece  haber  sido  igual  á la  penúltima;  esta  es  de 
sección  rectangular,  de  ángulos  regularmente  acen- 
tuados, con  las  caras  perpendiculares  anterior  y 
posterior  un  poco  convexas,  y las  caras  interna  y 
externa  con  un  pequeño  surco  perpendicular  en  el 
medio.  La  corona  presenta  dos  crestas  transversales 
unidas  en  sus  extremos,  y tiene  6 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 0m0085  de  diámetro  trans- 
verso. 

La  última  muela  inferior  es  de  sección  mas  circu- 
lar, completamente  redondeada  al  lado  interno,  pero 
mas  angulosa  sobre  el  externo,  y colocada  un  poco 
oblicuamente  de  adelante  hácia  atrás  y de  afuera 
hacia  adentro.  La  corona  presenta  una  cresta  perifé- 
rica todo  al  rededor,  mas  elevada  en  la  parte  ante- 


BRUTOS 


687 


rior,  y con  la  parte  interna  de  la  corona  formando 
un  pozo  profundo.  Tiene  8 milímetros  de  diámetro 
mayor  y 6 de  diámetro  menor. 

Las  dos  últimas  muelas  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  16  milímetros. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  debajo  de  la 
penúltima  muela  tieue  23  milímetros  de  alto. 

El  agujero  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar 
tiene  6 milímetros  de  diámetro  mayor. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  Austral. 

Horizonte. — 'Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 

Hapalops  ellipticus  Amegh. 

(Pl.  xl,  flg.  20  y 21) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  22.  n°  100. 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  tres  fragmen- 
tos de  mandíbulas  inferiores,  de  los  cuales,  el  mas 
completo  es  la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal 
del  lado  izquierdo  con  las  tres  últimas  muelas,  aun- 
que con  la  corona  destrozada.  Difiere  de  la  especie 
precedente  por  un  tamaño  un  poco  mayor  y por  ser 
proporcionalmente  mas  robusta.  Las  muelas  son  rela- 
tivamente mas  pequeñas  y mas  elípticas  que  en  la 
especie  anterior,  con  sus  caras  interna  y externa 
angostas  y redondeadas,  y la  última  inferior  es  de 
sección  casi  completamente  circular. 

La  primera  muela  que  sigue  al  caniniforme  ó sea 
la  antepenúltima  muela,  tiene  6 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 9 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  penúltima  muela  inferior  tiene,  con  muy  cortí- 
sima diferencia,  las  mismas  dimensiones  que  la  an- 
te-penúltima, y la  última  tiene  unos  8 milímetros  de 
diámetro.  Las  tres  muelas  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  25  milímetros.  La  rama  horizontal  de  la 
mandíbula  tiene  debajo  de  la  penúltima  muela  26 
milímetros  de  alto  y 1 7 milímetros  de  espesor. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino,  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  Austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Hapalops  iudifferens  Amegh. 

(Pl.  XXXIX,  fig,  6) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  22,  n°  99, 
a.  1887. 

Esta  especie  representada  por  una  mitad  derecha 
de  la  mandíbula  inferior,  es  de  tamaño  todavía  un 
poco  mayor  que  la  precedente,  de  la  que  difiere  ade- 
más por  sus  muelas  de  tamaño  un  poco  mayor  y 
mas  rectangulares,  á lo  menos  á juzgar  por  los  tres 
alveolos  vacíos  de  la  mandíbula,  pues  no  hay 
ninguna  muela,  con  excepción  del  diente  anterior 
caniniforme,  del  que  existe  la  parte  que  se  implan- 
taba en  la  mandíbula,  faltando  la  corona.  Este  dien- 
te es  muy  pequeño  y ligeramente  elíptico,  de  5 mi- 
límetros de  diámetro  mayor  y 4 de  diámetro  menor, 
estando  separado  del  molar  que  sigue  por  una  barra 
de  7 milímetros  de  largo,  en  la  que  la  prolonga- 
ción del  borde  alveolado  es  de  un  espesor  de  7 mi- 
límetros sobre  el  lado  externo  de  la  mandíbula-,  en- 
tre el  caniniforme  y la  muela  que  sigue,  inmediata- 
mente debajo  de  la  barra,  hay  una  depresión  cón- 
cava y profunda. 

Los  alveolos  de  las  dos  primeras  muelas  que  si- 
guen al  caniniforme  tienen,  con  pequeñísimas  dife- 
rencias, las  mismas  dimensiones  de  8 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  y 10  milímetros  de  diá- 
metro transverso,  pero  el  de  la  última  inferior  es 
de  tamaño  un  poco  mas  reducido. 

Los  tres  dientes  molares  ocupaban  un  espacio  lon- 
gitudinal de  30  milímetros,  y la  distancia  de  la  par- 
te posterior  de  la  última  muela  á la  parte  anterior 
del  caniniforme  es  de  42  milímetros. 

La  mandíbula  tiene  una  parte  sinfisaria  fuerte  y 
larga  que  se  prolongaba  adelante  del  caniniforme 
por  un  espacio  á lo  menos  de  25  milímetros,  diri- 
jiéndose  hácia  adelante  y hácia  arriba  ; casi  en  la 
parte  anterior  y superior  de  este  prolongamiento,  se 
abre  el  agujero  mentoniano.  La  parte  posterior  de 
la  sínfisis  llega  hasta  debajo  de  la  primera  muela. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es  corta  y 
muy  gruesa  con  su  borde  inferior  casi  derecho,  y de 
consiguiente,  con  el  mismo  alto  en  casi  todo  su  lar- 
go. La  cara  interna  de  la  rama  horizontal,  es  com- 
pletamente vertical,  y de  consiguiente  plana,  pero 
la  cara  externa  es  fuertemente  convexa,  particular- 
mente enfrente  de  la  penúltima  muela.  El  alto  de 


688 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


la  rama  horizontal  en  este  punto  y sobre  el  lado  ex- 
terno, es  de  29  milímetros,  y su  grueso  máximo  de 
20  milímetros. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


PLANOPS  AMEGIf. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  23,  a.  1887. 

Este  animal  solo  me  es  conocido  por  un  frag- 
mento de  maxilar  superior  derecho,  con  el  primer 
diente  y parte  del  alveolo  del  segundo,  pertenecien- 
te á un  individuo  adulto,  y la  misma  parte  con  el 
mismo  diente  de  un  individuo  joven. 

El  primer  diente  es  un  poco  caniniforme  y sepa- 
rado del  segundo  por  una  barra  corta,  pequeña  y 
elíptica.  El  diente  segundo,  y probablemente  tam- 
bién los  demás  eran  de  tamaño  mayor,  y de  forma 
elíptico-rectangular.  El  paladar  se  extendía  adelante 
del  diente  caniniforme,  formando  un  hocico  muy 
prolongado. 

Planops  long-irostratus  Amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  a te.,  p.  23,  n°  104, 
a.  1887. 

El  caniniforme  superior  es  poco  elevado  sobre  el 
borde  alveolado  con  la  corona  gastada  en  declive 
de  adelante  hácia  atrás,  pero  un  poco  mas  gastada 
en  el  centro  que  en  la  periferia.  El  diente  tiene 
0n’0065  de  diámetro  ántero-posterior,  5 milímetros 
de  diámetro  transverso,  y su  mayor  elevación  sobre 
la  superficie  del  paladar  es  de  4 milímetros.  La  bar- 
ra que  lo  separaba  del  diente  segundo  tiene  8 milí- 
metros de  largo. 

La  cara  externa  del  maxilar  se  levanta  hácia  ar- 
riba casi  perpendicularmente,  formando  solo  una 
pequeña  protuberancia  el  alveolo  del  caniniforme, 
seguida  adelante  de  una  pequeña  depresión,  y de 
otra  atrás,  entre  el  caniniforme  y el  diente  segundo, 
mas  grande  y mas  profunda. 


La  parte  del  paladar  correspondiente  al  fragmen- 
to de  maxilar  mencionado,  se  conserva  intacta,  y 
permite  medir  el  ancho  del  paladar,  entre  el  par 
de  dientes  caniniformes,  que  era  de  22  milímetros, 
pero  se  enangostaba  notablemente  hácia  atrás  entre 
las  muelas,  en  donde  solo  debía  tener  unos  12  á 14 
milímetros  de  ancho. 

La  parte  del  paladar  comprendida  entre  el  cani- 
niforme y el  segundo  diente  es  de  superficie  con- 
vexa. La  parte  que  se  extiende  adelante  del  canini- 
forme muestra  un  surco  longitudinal  cerca  de  la 
sutura  mediana,  y paralelo  áesta,  que  se  pierde  lue- 
go en  la  parte  anterior.  La  línea  alveolaria  adelante 
del  caniniforme  se  prolonga  en  forma  de  canaleta 
que  se  va  estrechando  y volviendo  mas  angosta  há- 
cia adelante,  hasta  que  termina  en  una  profunda 
hendidura  muy  estrecha.  La  pared  externa  del  maxi- 
lar desciende  verticalmente  sobre  esta  canaleta,  so- 
bresaliendo de  varios  milímetros  sobre  la  superficie 
del  paladar  en  forma  de  arista  longitudinal  alta  y 
delgada. 

La  parte  del  paladar  adelante  del  caniniforme, 
existente  en  el  fragmento  en  cuestión,  tiene  20  mi- 
límetros de  largo,  pero  está  rota  en  su  parte  ante- 
rior, y se  puede  deducir  de  la  rotura  que  se  exten- 
día hácia  adelante  por  lo  menos  otros  10  milímetros. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño(eoceno  inferior.) 


XY0PH0RUS  amegii. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  23.  a.  1887. 

El  género  está  hasta  ahora  representado  por  la  parte 
sinfisaria  de  dos  ramas  mandibulares,  cada  una  con  el 
diente  primero  y parte  del  alveolo  del  segundo,  pro- 
cedentes de  dos  individuos  de  especie  distinta.  Es- 
tas mandíbulas  se  parecen  un  poco  á las  de  M y loclon 
pero  son  de  parte  sinfisaria  mas  corta,  y con  el  borde 
superior  y anterior  levantado  hácia  arriba  en  forma 
de  punta.  La  primera  muela  es  pequeña,  un  poco 
separada  de  la  segunda,  y con  la  corona  de  superficie 
un  poco  excavada  en  el  centro,  y algo  en  declive 
hácia  adelante. 


BRUTOS 


689 


Xyopliorus  rostratus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  23,  n°  105, 
a.  1887. 

Es  la  especie  mas  pequeña  del  género ; está  re- 
presentada por  la  parte  anterior  de  la  rama  horizon- 
tal izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  con  parte 
del  alveolo  del  diente  segundo,  el  diente  primero  y 
la  sínfisis  intacta. 

La  primera  muela  es  muy  pequeña  y elíptica,  de 
0m0035  de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0024  de 
diámetro  tranverso ; sobresale  fuera  del  alveolo 
apenas  unos  dos  milímetros,  y tiene  la  corona  exca- 
vada en  el  centro  y un  poco  inclinada  hácia  adelan- 
te. Eldiastema  que  separa  este  diente  del  que  sigue 
no  alcanza  á 3 milímetros  de  largo.  El  diente  se- 
gundo era  considerablemente  mayor,  pero  la  peque- 
ña parte  existente  del  alveolo  no  permite  formarse 
una  idea  de  su  configuración. 

La  punta  de  la  mandíbula,  adelante  del  primer 
diente,  tiene  1 1 milímetros  de  largo,  sin  que  en  su 
parte  anterior  forme  curva  hácia  adentro  para  formar 
la  sínfisis.  La  sínfisis  empieza  abajo  adelante  del 
primer  diente  y se  prolonga  hácia  adelante  y hácia 
arriba  sin  producir  enanchamiento  de  la  mandíbula, 
tanto  que  al  juntarse  las  dos  ramas  debían  for- 
mar en  la  parte  anterior  como  una  arista  perpendicu- 
lar. La  impresión  sinfisaria  tiene  6 milímetros  de 
ancho,  y 17  milímetros  de  alto,  terminando  arriba 
en  punta  aguda. 

El  agujero  mentoniano  se  abre  á mitad  de  distancia 
del  primer  diente  á la  punta  de  la  mandíbula,  y casi 
sobre  el  borde  superior  de  esta. 

La  rama  horizontal  debajo  del  primer  diente  tie- 
ne 1 1 milímetros  de  alto  y 5 de  espesor  máximo. 

Localidad.  — Esta  especie  ha  sido  descubierta 
por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas  del  rio  Santa 
Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


Xyopliorus  simus  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  23,  n°  106, 
a.  1887. 

Esta  especie,  de  tamaño  bastante  mayor  que  la 
precedente,  está  representada  por  la  parte  anterior 
de  la  rama  horizontal  del  lado  derecho  de  la  mandí- 
bula inferior  con  el  primer  diente  y parte  del  alveolo 
del  segundo. 

El  diente  primero  es  casi  completamente  cilindri- 
co, de  unos  4 milímetros  de  diámetro,  y de  19  milí- 
metros de  largo  de  la  raíz  á la  corona.  Está  implan- 
tado en  el  alveolo  inclinado  hácia  adelante,  con  la 
corona  un  poco  gastada  en  el  centro,  un  poco  en  de- 
clive hácia  adelante  y algo  mas  elíptica  que  el 
cuerpo  del  diente.  Eldiastema  que  separa  este  dien- 
te del  segundo,  solo  tiene  4 milímetros  de  largo. 

El  diente  segundo  del  que  existe  la  parte  anterior 
del  alveolo  era  de  tamaño  considerablemente  mayor 
pero  como  en  el  caso  anterior,  la  parte  existente  no 
permite  determinar  su  forma. 

La  parte  de  la  mandíbula  que  se  extiende  adelante 
del  primer  diente  está  rota,  pero  se  conoce  era  relati- 
vamente mas  corta  que  la  de  la  especie  precedente, 
con  la  parte  anterior  un  poco  encorvada  hácia  aden- 
tro para  formar  la  sínfisis  que  era  mas  espesa,  pero 
dirijida  igualmente  hácia  arriba  aunque  no  formaba 
probablemente  una  punta  tan  aguda. 

El  agujero  mentoniano  se  encuentra  en  la  misma 
posición  que  en  X.  rostratus.  La  cara  externa  de  la 
mandíbula,  entre  el  primero  y el  segundo  diente  é 
inmediatamente  debajo  del  borde  alveolar  presenta 
una  depresión  profunda  y de  fondo  cóncavo. 

El  alto  de  la  rama  horizontal  al  nivel  del  primer 
diente  y medido  sobre  la  cara  externa,  que  es  un  poco 
mas  alta  que  la  interna,  es  de  20  milímetros. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 

No  hay  hasta  ahora  suficientes  materiales  para  en- 
sayar un  bosquejo  de  la  filiación  de  los  Ortothe- 
ridee. 


87 


690 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


MEGALONYCIDAE 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  por  sus  muelas  de  sección  prismático-cuadrgngulqfc,  ú 
oblongo-cuadraugulares,  excepto  la  primera  anterior,  tanto  de  arriba  como  de  abajo,  que  están  siempre 
separada  déla  segunda  por  una  larga  barra,  y afecta  la  forma  de  canino  ó de  incisivo;  sin  embargo  en 
algunos  casos  puede  faltar  este  diente  por  completo,  conservando  los  demás  su  disposición  y simplicidad 
normal.  La  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar  se  abre  siempre  sobre  el  lado  externo  de  la 
base  de  la  rama  ascendente  de  la  mandíbula  inferior.  El  calcáneo  es  muy  comprimido  transversalmente  y 
elevado  representando  la  forma  de  una  hacha. 

Los  siete  géneros  que  existen,  ó se  han  mencionado  como  existentes  en  la  República  Argentina,  se  dis- 
tinguen de  la  siguiente  manera; 

I.  Cuatro  muelas  en  cada  lado  de  la  mandíbula  inferior. 

A.  Muelas  sub-elípticas. 

a.  Caniniformes  truncados  horizontalmente. 

b.  Caniniformes  truncados  oblicuamente. 

B.  Muelas  rectangulares  ó cuadrangulares. 

a.  Primera  muela  muy  separada  de  la  segunda,  muy  gruesa  y caniniforme. 

b,  Primera  muela  muy  pequeña  y cilindrica, 
a a.  Primera  muela  muy  próxima  de  la  segunda. 
bb.  Primera  muela  muy  separada  de  la  segunda. 

II.  Tres  muelas  en  cada  lado  de  la  mandíbula  inferior. 

A.  Muelas  cuadrangulares.  Ccrtodon. 

Imperfectamente  conocido.  Gnathopsis. 


Megalonyx. 

Eucholceops. 

Pliomorphus. 

Tremalherium. 

Valgipes. 


MEGALONYX  jeff 

Jefferson,  Transad.  Amer.  Phil.  Soc.,  t.  IV,  p.  246, 
a.  1799. 

Este  género  es  de  cráneo  un'  poco  mas  convexo 
que  en  la  generalidad  de  los  reprentantes  de  la 
misma  familia,  con  la  parte  anterior  muy  enan- 
chada, truncada  perpendicularmente,  presentando 
una  apertura  nasal  enorme.  La  mandíbula  inferior 
es  de  rama  ascenderte  débil,  rama  horizontal  for- 
mando una  curva  bastante  descendente  hácia  abajo, 
y sínfisis  corta,  elevada  y sumamente  fuerte.  El 
intermaxilar  es  [rudimentario.  Las  muelas  son  en 
número  de  |,  las  cuatro  últimas  superiores  y las 


tres  últimas  inferiores,  de  forma  sub-rectangular 
con  una  tendencia  á la  forma  prismá tico-triangu lar . 

El  primer  diente  de  cada  mandíbula,  es  de  ta- 
maño mayor,  de  sección  elíptica,  y muy  separado 
de  los  demás,  colocado  en  la  parte  anterior  de  la 
mandíbula  tornando  la  formá  de  incisivos,  pero  de 
corona  truncada  transversalmente.  El  húmero  es 
largo,  delgado  y con  una  perforación  sobre  la  epi- 
tróelea.  El  pié  anterior,  que  no  se  conoce  completo, 
se  supone  tuvo  cinco  dedos,  los  tres  del  medio  com- 
pletos y con  uña,  y los  dos  laterales,  primero  y 
quinto,  rudimentarios.  El  fémur,  no  es  proporcio- 
nalmente tan  fuerte  como  en  ScelidotheHum  y 
Megatherium , sino  algo  mas  delgado  y con  un  tro- 
cánter tercero,  mas  desarrollado.  Tibia  y peroné 
separados.  Pié  posterior,  probablemente  con  cinco 
dedos,  los  tres  internos  con  uñas. 

Los  representantes  de  este  género,  se  han  encon- 


BRUTOS 


691 


trado  en  la  América  del  Norte,  especialmente  en  los 
Estados  Unidos,  pero  nada  autoriza  hasta  ahora  á 
suponer  que  hayan  penetrado  en  Sud- América,  aun- 
que repetidas  veces  se  ha  citado  el  Megalonyx  co- 
mo uno  de  los  representantes  de  la  fauna  extingui- 
da de  nuestro  suelo. 

La  primera  noticia  de  la  existencia  de  restos  de 
Megalonyx  en  Sud-América,  fué  dada  por  Lund, 
pero  luego  reconoció  su  error,  estableciendo  sobre 
ellos  los  nuevos  géneros  Ccelodon  y Platyonyx. 

Casi  al  mismo  tiempo  describía  Owen  una  mandí- 
bula inferior  recojida  por  Darwin  en  la  extremi- 
dad austral  de  la  Patagonia,  atribuyéndola  á un 
Megalonyx  que  consideró  como  específicamente 
idéntico,  al  Megalonyx  Jeffersoni  de  Norte-Amé- 
rica,  pero  Leidy,  que  es  el  autor  que  mejor  ha  estu- 
diado este  género,  no  reconoce  á dicha  pieza  los 
caractéres  del  Megalonyx  y funda  sobre  ella  un 
nuevo  género  que  denomina  Gnapthosis. 

. Un  astrágalo,  considerado  por  Owen  como  de 
Megalonyx,  reconoce  igualmente  Leidy  que  pro- 
cede de  un  género  diferente,  que  crée  pueda  ser 
el  mismo  representado  por  la  mandíbula  inferior, 
pero  Burmeister  ha  demostrado  que  no  procede 
ni  del  uno  ni  del  otro,  pero  sí  de  un  animal  muy 
distinto,  que  él  considera  como  una  especie  de 
Mylodon  que  denomina  Mylodon  giganteas , aun- 
que constituye  sin  embargo  un  género  muy  distinto, 
conocido  ya  con  anterioridad  á los  trabajos  de  Bur- 
meister  bajo  el  nombre  de  Lestodon. 

Los  restos  de  Mega  lonyx  mencionados  casi  en  la 
misma  época  por  el  Dr.  Francisco  J.  Muñiz,  proce- 
den igualmente  de  especies  del  género  Lestodon. 

Bravard  también  creyó  reconocer  en  algunos 
huesos  recojidos  por  él  en  nuestro  territorio  una 
especie  del  género  Megalonyx  que  designa  con  el 
nombre  de  Megalonyx  meridionalis  (Registro 
estadístico  déla  prov.  de  B.  A.,  t.  I,  p.  9,  1857), 
y Burmeister  atribuyó  al  principio  á la  menciona- 
da especie  la  parte  inferior  de  un  fémur  de  las  colec- 
ciones del  Museo  de  Buenos  Aires  (Anal,  del  Mus. 
Púb.  de  B.  A.,  t.  I,  p.  180);  pero  mas  tarde, 
(Descrip.  Pyhs.,  t.  III. , p.  386),  se  apresura  á de- 
clarar que  dicha  pieza  está  en  oposición  por  su  con- 
formación con  la  misma  parte  bien  conocida  del  ver- 
dadero Megalonyx  y que  por  consiguiente  procede 
de  un  animal  diferente. 

Por  otra  parte,  cuando  Bravard  mencionó  la  exis- 
tencia de  restos  de  Megalonyx  en  nuestro  suelo, 
este  género  era  todavía  imperfectamente  conocido, 


pues  aunque  acababa  de  publicarse  entonces  la  no- 
table memoria  de  Leidy  que  dá  una  idea  bastante 
completa  de  la  osteología  del  mencionado  género 
(T/eidy,  A memoir  onthe  extinct  sloth  tribe  of 
North  America,  1855),  dicho  trabajo  no  fué  cono- 
cido en  Buenos  Aires  durante  esa  época.  La  idea 
que  Bravard  tenía  del  Megalonyx  era  tan  imper- 
fecta, que  no  encontraba  diferencias  entre  el  Mega- 
lonyx y el  Scelidotherium.  En  efecto,  á propósito 
del  Scelidotherium  se  espresa  Bravard  en  estos 
términos:  «Ce  genre,  établie  par  M.  Owen  ne  Ta  pas 
été  avec  la  précision  qui  caracterise  les  travaux  de 
cet  habile  professeur.  Ainsi,  il  n’a  pas  va  que  l’arcade 
zygomatique  est  ouverte  comme  dans  les  Bra- 
dypus.  II  n’a  pas  vu  non  plus,  que  cet  animal 
avait  deux  vertebres  dorsales  de  plus  que  le  Mega- 
therium  et  le  Mylodon,  et  que  son  humerus  etait 
percé  au-dessus  du  condyle  externe  d’un  trou  pour 
le  passage  de  l’artére  cubitale  comme  cela  s’observe 
dans  Chumeras  du  Megalonyx.  Pour  nous  le  genre 
Scelidotherium  est  un  double  emploi  du  Mega- 
lonyx et  nous  pensons  queM.  Lund  avait  eu  raison 
d’attribuer  á ce  dernier  genre  les  animaux  du  Bré- 
sil  qu’il  avait  dédié  á MM.  Cuvier  et  Buckland. 
Tous  ce  que  nous  connaissons  du  Megalonyx  justifie 
notre  maniere  de  voir,  cependant  comme  ce  n’est  pas 
ici  le  lieu de  discuter  la  valeur  de  ces  distinctions  os- 
téologiques  nous  emploirons  provisoirement  le 
nom  générique  proposé  par  M.  Owen»;  y un  poco 
mas  adelante,  al  mencionar  su  pretendida  nueva  es- 
pecie que  designa  con  el  nombre  de  Megalonyx 
meridionalis,  dice:  «S’il  existe  des  differences  gé- 
nériques  entre  le  Megalonyx  et  le  genre  qui  precede 
(Scelidotherium)  la  seule  qui  il  nous  soit  permis 
de  signaler  au  moyen  de  36  morceaux  que  nous 
possedons  de  cet  animal,  consiste  en  un  unguéal  de 
plus  au  pied  de  devant.  Cet  os  termine  le  pouce 
qui  n’est  qu’un  vestige  dans  le  Scelidotherium. 
Du  reste  ces  morceaux  constituent  evidemment  une 
espécedistincte  du  Megalonyx  Jeffersoni.  L’hu- 
mérus  du  notre  a deux  pouces  de  longueur  de 
moins  que  celuidont  il  est  parlé  dans  la  description 
du  Mylodon  de  M.  Owen.  Nous  nommerons  cette  es- 
péce  Megalonyx  meridionalis.»  (Bravard,  Resu- 
mé du  catalogue  des  collections  paléntologiques, 
1856.  Ms.).  Esto  basta  para  demostrar  que  se  trata 
de  restos  de  un  animal  parecido  al  Scelidotherium 
pero  de  ninguna  manera  de  un  Megalonyx.  Con 
estos  datos  el  Dr.  Burmeister,  en  cuyo  poder  se  en- 
cuentran las  colecciones  formadas  por  Bravard 


692 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


podrá  sin  duda  decirnos  algún  dia  á qué  animal  per- 
tenecen los  restos  que  atribuía  áun  Megalonyx. 

Quedan  todavía  algunas  indicaciones  de  P.  Ger- 
vais  sobre  la  existencia  en  las  colecciones  del  Mu- 
seo de  París,  de  algunos  húmeros  incompletos,  pro- 
cedentes de  la  República  Argentina,  que  tienen 
algunas  analogías  con  los  del  Megalonyx  y que 
presentan  como  Jos  de  este  animal,  una  gran  perfo- 
ración encima  de  la  epitróclea  (P.  Gervais,  Sur 
plusieurs  espéces  de  mamm.  foss.  propres  á 
V Am.  Mer .,  p.  24,  a.  1873),  pero  tienen  también 
con  los  de  este  algunas  diferencias  de  importancia, 
y es  casi  seguro,  que  como  en  los  casos  anteriores, 
proceden  de  animales  genéricamente  distintos  del 
Megalonyx. 

Pero  si  nada  prueba  la  existencia  de  animales 
idénticos  como  género  al  Megalonyx , es  sin  em- 
bargo, indudable  que  han  existido  en  la  República 
Argentina,  animales  muy  parecidos,  y que  con  los 
de  Norte  América  forman  un  grupo  natural  bien 
definido. 

Uno  de  estos  géneros  es  el 


EUGIIOLCEOPS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  21,  a.  1887. 

Este  género  ofrece  en  su  conformación  general 
una  mezcla  de  los  caractéres  délos  géneros  Qholcr- 
pus,  Megatherium,  Mylodon  y Lestodon. 

La  fórmula  dentaria  es  la  misma  que  en  los  géne- 
ros mencionados,  pero  los  dientes  son  de  distinta 
forma  ó dispuestos  de  otro  modo. 

El  primer  par  de  dientes,  tanto  superiores  como 
inferiores,  están  muy  separados  de  los  demás  y to- 
man la  forma  de  caninos. 

El  paladar  es  estrecho  atrás  entre  las  muelas  pero 
se  enancha  hácia  adelante  como  en  Lestodon,  par- 
ticularmente en  la  parte  anterior,  que  comprende  los 
caninos.  Estos  están  implantados  en  la  parte  ante- 
rior del  paladar  en  los  ángulos  externos,  en  una  pro- 
tuberancia convexa  que  los  maxilares  forman  hácia 
afuera;  tienen  una  forma  triangular  y de  ángulos  re- 
dondeados como  el  mismo  diente  del  Pseudolesto- 
don  myloides,  con  la  corona  igualmente  cortada  en 
bisel  de  atrás  hácia  adelante  y de  abajo  hácia  arriba 
terminando  en  cúspide  estrecha  y aguda. 


Detrás  de  los  caninos  sigue  una  larga  barra,  en  cu- 
yo trayecto  el  paladar  se  angosta  gradualmente  hácia 
atrás  hasta  llegar  á las  muelas.  Estas  en  número  de 
cuatro  en  cada  lado  forman  una  série  continua,  colo- 
cadas á igual  distancia  una  de  otra  y todas  de  la 
misma  forma.  Cada  muela  representa  una  sección 
rectangular  de  ángulos  muy  redondeados  ó mas  bien 
una  elipse  muy  prolongada,  con  su  diámetro  mayor 
en  dirección  transversal  al  eje  de  la  série  dentaria, 
y con  la  corona  con  dos  crestas  transversales  que  se 
unen  en  sus  extremos,  encerrando  una  excavación 
elíptica  profunda. 

En  la  mandíbula  inferior  el  canino  no  está  coloca- 
do en  la  extremidad  anterior,  sino  mas  atrás  en  una 
posición  parecida  á la  que  presenta  en  el  Cholcepus. 
Es  un  diente  igualmente  triangular,  mas  grueso  que 
el  superior  é implantado  en  un  enanchamiento  exter- 
no de  la  mandíbula  en  forma  de  protuberancia  con- 
vexa ; está  implantado  fuertemente  inclinado  hácia 
adelante  y un  poco  hácia  afuera,  con  la  corona  cor- 
tada en  bisel  de  adelante  hácia  atrás,  y de  abajo  hácia 
arriba,  terminando  también  en  cúspide  extrecha  y 
aguda. 

Atrás  del  caniniforme  viene  una  barra  notablemen- 
te mas  corta  que  la  de  la  mandíbula  superior,  y lue- 
go siguen  tres  muelas  á cada  lado,  de  la  misma  for- 
ma que  las  superiores,  é implantadas  igualmente 
con  su  eje  mayor  en  sentido  transversal.  Estas  mue- 
las, así  como  también  las  superiores,  tanto  por  la 
forma  como  por  su  modo  de  implantación,  presentan 
un  notable  parecido  con  las  deí  Megatherium  y 
Neoracanthus. 

El  cráneo,  en  su  conformación  general,  se  parecemos 
al  de  Mylodon,  y sobre  todo  de  Pseudolestodon 
que  al  de  cualquier  otro  género,  pero  con  algunas 
desviaciones  notables  hácia  géneros  muy  distintos. 

EL  paladar  en  su  parte  anterior  á causa  de  su 
gran  enanchamiento  y de  la  separación  de  los  cani- 
nos de  las  muelas,  muestra  mas  parecido  con  Les- 
todon.  En  su  parte  posterior,  al  contrario,  se  parece 
mas  á Mylodon  y Bradypus. 

La  apertura  nasal  posterior  se  aleja,  al  contrario, 
de  Mylodon  y de  los  gravigrados  en  general,  en  los 
que  se  abre  muy  atrás  de  la  última  muela;  en  Eucho- 
Iceops,  al  contrario,  se  abre  inmediatamente  detrás 
de  la  última  muela  como  en  Choloepus  y Brady- 
pus, y aún  puede  decirse  que  está  situada  un  poco 
mas  adelante  que  en  estos  géneros. 

La  apertura  nasal  anterior  es  de  la  misma  forma 
que  en  Mylodon  y Pseudolestodon. 


BRUTOS 


693 


La  parte  superior  del  cráneo  también  se  parece 
mucho  á Myloclon,  con  la  diferencia  de  ser  un  poco 
mas  aplastada,  y presentar  algunos  huesos  entre  sí 
una  relación  un  poco  diferente.  Así  los  nasales  son 
relativamente  mas  cortos  que  en  Myloclon  y mas 
anchos,  y la  parte  posterior  en  vez  de  angostarse 
como  en  aquel  género,  se  enancha,  enviando  á cada 
lado  una  prolongación  triangular  que  penetra  entre 
el  frontal  y el  maxilar,  acercándose  bastante  á los 
lacrimales  aunque  no  llegan  á ponerse  en  contacto 
con  ellos ; una  disposición  parecida  se  observa  igual- 
mente en  Cholcepus  y Braclypus. 

El  agujero  sub-orbitario  es  de  dimensiones  regu- 
lares, mas  bien  chico  que  grande,  y mas  parecido  á 
Cholcepus  que  á Bradypus. 

Los  lacrimales  son  bien  separados  por  sutura 
visible  en  toda  su  extensión ; estos  huesos  son  de 
tamaño  relativamente  mayor  que  en  Myloclon,  y se 
extienden  hácia  atrás  en  forma  de  prolongamiento 
triangular  que  se  dirije  oblicuamente  hácia  abajo. 

La  mandíbula  inferior  se  prolonga  adelante  de  los 
caninos  en  forma  de  pico  largo  y angosto  que  se 
comprime  todavía  mas  en  su  parte  anterior,  afec- 
tando una  forma  casi  igual  á la  de  la  mandíbula  del 
Cholcepus. 

La  perforación  de  la  rama  externa  del  canal  alveo- 
lar parece  estaba  colocada  mas  sobre  el  lado  externo 
de  la  rama  ascendente  que  sobre  el  interno. 


Luchóla' o ps  ingerís  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  21,  n°  9ó, 
a.  1887. 

Esta  es  la  especie  mas  grande  del  género,  repre- 
sentada por  un  cráneo  completo  con  la  dentadura 
y la  mandíbula  inferior,  pero  envuelto  en  su  mayor 
parte  en  un  trozo  de  piedra  muy  dura,  de  la  que  no 
ha  sido  posible  desembarazarlo,  y que  dificulta  su 
estudio. 

Las  cuatro  muelas  superiores  son  de  bordes  late- 
rales muy  redondeados,  y las  caras  perpendiculares 
anterior  y posterior  un  poco  convexas  ; la  última 
superior  es  algo  mas  pequeña  y colocada  un  poco 
oblicuamente  con  su  parte  interna  que  avanza  mas 
atrás. 

El  paladar  entre  los  molares  contiene  una  pequeña 
cresta  mediana  longitudinal  con  una  depresión  ó 
surco  paralelo  á cada  lado,  limitados  ellos  mismos 


por  otras  dos  aristas  mas  anchas  y rugosas.  Por  fin, 
al  lado  de  cada  una  de  estas  aristas,  hay  otra  depre- 
sión longitudinal  formada  por  una  série  de  perfora- 
ciones que  penetran  en  el  paladar  de  adelante  hácia 
atrás,  separada  del  borde  alveolario  por  una  arista 
longitudinal  irregular.  Estas  aristas  y estos  surcos 
desaparecen  en  la  parte  anterior  del  paladar  adelante 
de  los  molares,  presentando  acá  una  superficie  ru- 
gosa, y con  numerosas  perforaciones  pequeñas,  pero 
de  diámetro  muy  desigual. 

La  apertura  nasal  anterior  es  de  mayor  diámetro 
transverso  que  vertical. 

Los  maxilares  superiores,  en  la  parte  anterior  de 
su  cara  externa,  entre  la  protuberancia  formada  por 
el  lacrimal  y la  apófisis  zigomática  atrás,  y la  pro- 
tuberancia en  que  se  implanta  el  canino  adelante, 
hay  una  fuerte  depresión  ancha  y de  fondo  cóncavo 
que  se  extiende  hasta  cerca  del  borde  del  paladar. 

La  mandíbula  inferior  es  de  rama  horizontal  cor- 
ta, alta  y gruesa,  con  una  fuerte  depresión  de  fondo 
cóncavo  detrás  de  la  protuberancia  en  que  se  im- 
planta el  canino,  é inmediatamente  debajo  del  borde 
alveolario.  La  parte  sinfisaria  que  se  prolonga  ade- 
lante de  los  caninos,  es  muy  comprimida  en  su  parte 
anterior  é inferior,  con  su  borde  superior  que  se 
prolonga  hácia  arriba  y que  sobrepasa  de  mucho  há- 
cia adelante  los  nasales  y la  punta  anterior  del  pa- 
ladar. La  región  posterior  de  la  sínfisis,  en  su  parte 
inferior  se  enancha  notablemente,  y ambas  ramas 
mandibulares  están  completamente  soldadas.  El 
agujero  mentoniano,  grande  y circular,  se  abre  en  la 
parte  anterior  de  la  sínfisis,  unos  13  milímetros 
adelante  del  canino,  y muy  arriba  á unos  pocos  mi- 
límetros del  borde  superior.  La  parte  posterior  de  la 
sínfisis  llega  hasta  debajo  de  la  parte  anterior  de  la 
corona  del  canino. 


Dimensiones 


Diámetro  del  canino  superior  | 
Alto  de  la  cúspide  del  canino 


Diámetro  de  la  tercera  muela 


Diámetro  de  la  cuarta  muela 


Alto  de  la  corona. 


f ántero-posterior 

1 transverso 

. . . 0m011 
, ...  0.010 
...  orna 

canino  del  molar  que  sigue.  0.023 

( ántero-posterior 

( transverso 

í ántero-posterior 

{ transverso 

....  0.012 

( ántero-posterior 

i transverso 

( ántero-posterior 

( transverso 

canino  inferior 

694 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Largo  de  la  barra  entre  el  canino  inferior  y la  muela  que 

sigue 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  muelas  infe- 
riores   

Largo  de  la  parte  anterior  del  canino  inferior  á la  parte 

posterior  de  la  última  muela 

Largo  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  supe- 
riores   

Largo  de  la  parte  anterior  del  canino  superior  á la  parte 

posterior  de  la  última  muela 

Ancho  del  paladar  entre  los  caninos  superiores «... 

Ancho  del  paladar  entre  las  muelas  superiores. 

Largo  del  cráneo  de  los  cóndilos  occipitales  á la  parte  an- 
terior del  canino  superior 

Longitud  del  paladar 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  nasal  anterior 

Diámetro  vertical  de  la  apertura  nasal  anterior 

Diámetro  transverso  del  cráneo  en  su  parte  anterior  al  ni- 
vel de  los  caninos 

Longitud  de  la  parte  de  la  mandíbula  inferior  que  se 

prolonga  adelante  del  canino  en  forma  de  pico 

Longitud  de  la  sinfisis  sobre  su  cara  inferior 

•Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  las  muelas 

Ancho  de  la  punta  anterior  de  la  mandíbula 


0.013 

0.031 

0.055 

0.038 

0.071 

0.039 

0.026 


0.172 

0.070 

0.038 

0.032 

0.062 

0.035 

0.050 

0.035 

0.015 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa-Cruz,  en  la  Patagón ia  austral. 

Horizonte.  — Piso  sautacruzeiío  (eoceno  infe- 
rior). 


especie  precedente,  y con  dos  surcos  longitudinales 
profundos,  separados  por  una  arista  mediana,  es- 
trecha y elevada ; tanto  la  arista  intermediaria  co- 
mo los  dos  surcos,  se  extienden  mas  adelante  de  las 
muelas,  casi  hasta  la  parte  anterior  del  paladar,  en 
donde  la  arista  intermediaria  se  enancha  conside- 
rablemente, y los  surcos  de  consiguiente  se  separan. 
Una  conformación  muy  parecida  presenta  el  paladar 
del  Bradypus  actual. 


Dimensiones 


r..,  , , . . ( ántero-postenor 

Diámetro  del  canino  superior 

1 ( transverso. 

Largo  de  la  barra  que  separa  el  canino  de  la  primera 

muela  superior 


. C antero-pos  tenor. 

Diámetro  de  la  primera  muela  superior  1 . 

r ( transverso 

T,.,  , , , . . ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  segunda  muela  ] , 

° ( transverso 

Diámetro  de  la  tercera  muela  ) ''ntei°  Poste!ior 

( transverso 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  j fnter°  Poster^or 

( transverso 

Longitud  de  las  cuatro  muelas  superiores 

Distancia  déla  parte  anterior  del  canino  superior  á taparte 

posterior  de  la  última  muela 

Ancho  del  paladar  entre  los  molares 


0m007 

0.006 

0.016 

0.007 

0.009 

0.007 

0.0095 

0.006 

0.009 

0.005 

0.007 

0.034 


0.060 

0.016 


Eucholoeops  infernalis  Amegu. 

(Pl.  XXXIX,  flg.  5,  8 y 9) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc,,  p.  21  n,J  96 
a.  1887. 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa  Cruz,  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  sautacruzeiío  (eoceno  infe- 
rior). 


Esta  especie;  de  tamaño  un  poco  menor  que  la 
precedente,  está  representada  por  la  parte  anterior 
de  un  cráneo  con  el  paladar  y la  dentadura  bas- 
tante destrozada,  y varios  fragmentos  de  maxilares 
superiores  y muelas  sueltas. 

Las  muelas  son  de  tamaño  un  poco  menor  que  las 
déla  especie  precedente,  pero  de  la  misma  forma 
general,  y la  última  superior  proporcionalmente  un 
poco  mas  pequeña. 

La  parte  anterior  del  paladar  se  enancha  mucho 
menos  que  en  E.  ingens,  y los  caninos  superiores, 
en  vez  de  ser  triangulares  son  elíptico-cilíndricos, 
y mucho  mas  pequeños. 

La  barra  entre  el  canino  y las  muelas  es  mas  corta 
pero  la  excavación  lateral  del  maxilar  arriba  de  la 
barra,  es  relativamente  mayor  y mas  profunda. 

El  paladar  es  relativamente  mas  ancho  que  en  la 


Eucholoeops  aclteger  Amegu. 

(Pl.  XXXIX,  fig.  7) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  21,  n°  97, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  un  maxilar 
superior  izquierdo,  con  parte  del  alveolo  del  cani- 
no, las  tres  primeras  muelas  y parte  del  alveolo  de 
la  cuarta  muela ; otro  fragmento  de  maxilar  superior 
derecho  con  las  dos  primeras  muelas,  y un  frag- 
mento de  la  parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior,  con  el  caniniforme  y parte 
del  alveolo  de  la  primera  muela.  Estas  piezas  mues- 
tran diferencias  tan  considerables  con  las  corres- 
pondientes de  los  Eucholoeops  ingens  y Eucho- 
loeops infernalis,  que  probablemente  obligarán 


BRUTOS 


695 


mas  tarde  á separar  al  animal  de  que  proceden  como 
género  distinto.  Pero  mientras  no  conozca  otros 
materiales  que  me  permitan  establecer  la  distinción 
genérica  sobre  caractéres  bien  determinados,  lo  dejo 
provisoriamente  en  el  género  Euchalceops  con  el 
que  sin  duda  presenta  grandes  afinidades. 

El  tamaño  de  este  animal  es  mucho  mas  reducido 
que  el  de  las  dos  especies  precedentes,  y sus  muelas 
naturalmente  mucho  mas  pequeñas,  son  de  forma 
mas  rectangular  y con  sus  ángulos  menos  redondea- 
dos. Las  muelas  superiores  tienen  las  caras  perpen- 
diculares mas  anchas,  anterior  y posterior,  mas 
planas  que  en  las  otras  especies,  y las  caras  perpen- 
diculares mas  angostas,  interna  y externa,  no  conve- 
xas, sino  mas  bien  planas  y con  una  pequeña  depre- 
sión perpendicular  bien  visible,  particularmente  sobre 
el  lado  externo. 

El  caniniforme  superior  es  pequeño,  de  sección 
elíptica  y probablemente  de  corona  plana  y no  cor- 
tada en  bisel.  La  barra  es  corta  y con  una  depresión 
longitudinal  que  va  de  la  primera  muela  al  canino. 
El  paladar  se  distingue  del  de  las  especies  anteriores 
por  ser  ligeramente  convexo,  con  algunos  pequeños 
agujeros  de  distancia  en  distancia,  pero  sin  surcos 
ni  aristas  longitudinales.  Además  la  parte  anterior 
entre  los  caniniformes  no  se  enancha,  ó el  enancha- 
miento  es  apenas  visible.  La  depresión  del  lado  ex- 
terno del  maxilar  entre  el  primer  molar  y el  cani- 
niforme es  menos  marcada. 

El  caniniforme  implantado  en  la  mandíbula  infe- 
rior es  pequeño,  elíptico,  poco  sobresaliente  sobre 
el  borde  alveolario  y la  corona  un  poco  gastada  en 
declive  de  adelante  liácia  atrás,  lo  que  está  en  opo- 
sición completa  con  lo  que  muestran  las  otras  espe- 
cies. Tampoco  la  mandíbula  forma  la  protuberancia 
hácia  afuera  que  en  este  punto  muestran  las  especies 
precedentes,  y la  barra  que  separa  el  canino  del 
molar  que  sigue  atrás  es  corta. 

De  la  primera  muela  inferior  solo  existe  la  parte 
anterior  del  alveolo  que  demuestra  era  de  la  misma 
forma  rectangular  que  las  superiores,  y de  tamaño 
relativamente  considerable. 

La  sínfisis  en  su  parte  posterior  llega  hasta  debajo 
del  canino  ; la  parte  anterior  está  destrozada,  pero 
se  conoce  se  prolongaba  muy  adelante  y hácia  arriba 
en  forma  de  pico  como  en  Eucholoeops  ingerís.  El 
agujero  dentario  se  encontraba,  en  la  parte  superior 
de  esta  prolongación,  bastante  adelante  del  cani- 
niforme. 


Dimensiones 


n.,  , . , . ..  . ( aníero-postenor 

Diámetro  del  caniniforme  superior  ] . 

1 ( transverso 

, . , ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  primera  muela  superior 

1 1 ( transverso 

tv  , , , , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  segunda  muela  < . 

( transverso 

Diámetro  de  la  tercera  muela  \ ^nter0  Posteri°r> 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  tres  primeras  mue- 
las superiores 

Largo  de  Ja  barra  entre  el  canino  y la  muela  siguiente. .. . 
Largo  aproximado  del  espacio  ocupado  por  los  cinco 
dientes  superiores 


Diámetro  del  caniniforme  inferior  í ®nter0  Posterior 

( transverso 

Largo  de  la  barra  entre  el  canino  y la  muela  que  sigue... 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  del  canino. 


0m005 

0.002 

0.0045 

0.0065 

0.0055 

0.007 

0.005 

0.007 


0.020 

0.010 

0.042 

0.0015 

0.003 

0.006 

0.019 


Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 
Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno inferior). 


PLI0M0RPHUS  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  126, 
a.  1885. 

El  diente  anterior  de  la  mandíbula  superior  está 
implantado  en  la  parte  ántero-externa  de  la  mandí- 
bula, presentando  una  sección  prismático-triangu- 
lar  y corona  probablemente  plana.  El  segundo  diente 
superior  está  separado  del  anterior  por  una  larga 
barra,  es  de  sección  prismático-cuadrangular,  y 
presenta  una  corona  con  dos  crestas  transversales 
separadas  por  un  surco  profundo.  Los  dientes  están 
compuestos  por  una  capa  delgada  y externa  de  ce- 
mento que  envuelve  una  masa  interna  homogénea 
de  vásculo-dentina. 


1*1  iomorplms  mutilatus  Amegh. 

(Pl.  I.XX,  fig.  1) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  126, 
a.  1885.  —Id.  t.  IX,  p.  189,  a.  1886. 

La  especie  ha  sido  fundada  sobre  un  fragmento  de 


696 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


maxilar  superior  del  lado  derecho,  en  el  que  está 
implantado  el  diente  anterior  en  forma  de  canino  ó 
de  incisivo,  y el  primer  molar  que  sigue  hacia  atrás. 

El  diente  anterior  ó caniniforme  es  de  sección 
prismática  triangular,  con  los  tres  lados  desiguales, 
comprimido  transversalmente,  con  un  diámetro  ma- 
yor de  24  milímetros  y un  diámetro  menor  ó trans- 
verso de  18  milímetros.  Este  diente  está  roto  en  el 
alveolo,  por  lo  que  no  se  puede  conocer  la  forma  de 
la  corona,  pero  hay  otro  diente  anterior  aislado  que 
atribuyo  á otro  individuo  de  una  especie  distinta  del 
mismo  género,  que  tiene  la  corona  y está  gastada 
horizontalmente,  por  lo  que  supongo  debe  ser  del 
mismo  modo  en  el  Pliomorphus  mutilatus.  Por 
este  carácter,  de  tener  la  corona  del  diente  caninifor- 
me ó anterior,  plano,  el  Pliomorphus  se  acercaría 
de  Megalonyx,  pero  difiere  de  este  por  la  forma  de 
dicho  diente,  elíptica  en  Megalonyx,  y prismático- 
triangular  en  Pliomorphus . 

A este  diente  sigue  una  barra  de  4 centímetros  de 
largo,  que  lo  separa  del  segundo,  que  es  igualmente 
distinto  del  diente  correspondiente  del  Megalonyx 
por  su  forma  prismático- cuadraugular,  y por  su 
corona  con  dos  crestas  transversales  separadas  por 
un  surco  bastante  profundo.  La  corona  tiene  17  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior  y otro  tanto 
de  diámetro  transverso. 

El  diente  tercero  seguía  inmediatamente  al  se- 
gundo, del  que  solo  estaba  separado  por  un  delgado 
tabique,  pero  se  ha  perdido,  no  quedando  otro  ves- 
tigio que  el  tabique  anterior  del  alveolo  que  por  su 
ancho  parece  indicar  que  dicho  diente  era  de  dimen- 
siones bastante  mayores  que  el  precedente. 

Estos  dientes  parecen  de  una  estructura  aún  mas 
simple  que  la  de  las  muelas  de  la  generalidad  de  los 
edentados,  pues  examinados  con  un  fuerte  lente  no 
se  vé  mas  que  una  delgadísima  capa  externa  de  ce- 
mento que  rodea  una  masa  interna,  al  parecer  homo- 
génea, de  vasculo-dentina,  sin  división  ni  capas  dis- 
tintas. 

La  parte  palatina  del  maxilar,  ancha  adelante  de 
mas  de  tres  centímetros,  mientras  que  más  atrás,  al 
nivel  de  la  parte  posterior  del  segundo  diente,  solo 
tiene  1 3 milímetros,  prueba  que  el  paladar  era  an- 
gosto hácia  atrás  y se  enanchaba  gradualmente  há- 
cia  adelante,  pareciéndose  en  esto  mas  al  género 
Pseudolestodon  que  á ningún  otro  edentado.  Del 
hueso  incisivo  ni  se  vé  vestigio  de  la  sutura  que  de- 
bía unirlo  al  maxilar,  y sin  duda  era  tan  rudimenta- 
rio como  en  Mylodon  y Pseudolestodon. 


La  parte  lateral  del  maxilar  es  aún  mas  notable, 
y hasta  cierto  punto  por  ahora  enigmática.  A partir 
del  primer  diente  anterior  en  forma  de  canino,  el 
ángulo  ó arista  que  delimita  ambas  partes  del  maxi- 
lar (externa  y palatina),  describe  una  curva  que  se 
dirije  hácia  adentro,  interrumpiéndose  bruscamente 
al  llegar  á la  segunda  muela  que  se  halla  afuera  de 
esa  línea,  formando  el  alveolo  una  protuberancia 
externa  completamente  cubierta,  lo  mismo  que  uua 
parte  considerable  del  maxilar  hasta  cerca  del  diente 
anterior,  por  un  depósito  de  sustancia  ósea,,  de  for- 
ma y superficie  irregular,  cuyo  significado  é impor- 
tancia no  puedo  fijar  sobre  tan  escaso  fragmento. 

La  talla'del  Pliomorphus  mutilatus  es  la  de 
un  pequeño  Mylodon. 

Localidad. — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabrint  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenece  al  mu- 
seo provincial  de  Entre  Eios. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 

Pliomorphus  robustus  Amegh. 

Ameghino,  Bul.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  128, 
a.  1885. 

Esta  especie  está  representada  por  el  diente  cani- 
niforme superior  del  lado  derecho  aislado,  que  ya 
hemos  mencionado  al  hablar  de  la  especie  anterior. 
El  fragmento  de  cráneo  de  Pliomorphus  mutila- 
tus arriba  descrito,  se  conoce  por  el  desgastamien- 
to de  la  muela  y lo  compacto  del  tejido  huesoso 
que  pertenecía  á un  individuo  adulto.  El  pequeño 
fragmento  de  maxilar  que  acompaña  este  diente  ais- 
lado es  mas  esponjoso,  y como  el  diente  es  de  do- 
ble tamaño  que  el  correspondiente  del  fragmento  de 
mandíbula  anterior,  no  dudo  procede  de  una  especie 
distinta  de  mayor  tamaño.  La  corona  de  este  diente 
apenas  sobresalía  unos  dos  ó tres  milímetros  fuera 
del  alveolo  ; el  diente  es  menos  comprimido  que  en 
la  especie  anterior,  mas  ancho  en  su  parte  poste- 
rior, y de  ángulos  mas  redondeados.  Lá  superficie 
masticatoria  de  la  corona  es  un  poco  mas  gastada  en 
el  centro  que  en  los  bordes.  Todo  el  prisma  del 
diente  estaba  cubierto  por  uua  lámina  muy  delgada 
de  cemento  que  se  desprende  con  facilidad,  habién- 
dose ya  perdido  sobre  una  parte  considerable  de  la 
superficie.  La  corona  tiene  24  milímetros  de  diáme- 


BRUTOS 


697 


tro  ántero-posterior  y 21  milímetros  ele  diámetro 
transverso. 

Horizonte.  — Ha  sido  descubierto  por  el  profe- 
sor Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alrededores 
de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


TREMATHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  22,  a.  1887. 

Género  bastante  cercano  del  anterior,  representa- 
do únicamente  por  la  parte  posterior  de  la  rama  iz- 
quierda déla  mandíbula  inferior,  que  demuestra  tuvo 
un  diente  adelante  muy  pequeño,  y tres  mas  gran- 
des atrás  como  en  Hapalops , del  que  se  distingue 
inmediatamente  por  la  apertura  de  la  rama  externa 
del  canal  alveolar,  situada  al  lado  externo  déla  ba- 
se de  la  rama  ascendente,  y de  un  tamaño  todavía 
mas  pequeño  que  en  Bradypus. 

Trematlierium  intermixtum  Amegh. 

Ameghino.  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  22,  n°  101 
a.  1887. 

Del  caniniforme  inferior  solo  existe  la  base  del 
alveolo  que  demuestra  era  muy  pequeño  y poco  se- 
parado de  la  primera  muela  ; de  esta  última  solo 
existe  la  parte  posterior  del  alveolo  que  prueba  era 
de  dimensiones  relativamente  considerables,  pero 
mas  ó menos  de  la  misma  forma  que  en  las  especies 
de  los  dos  géneros  precedentes. 

De  las  dos  últimas  muelas  solo  existen  los  alveo- 
los, de  9 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
1 1 milímetros  de  diámetro  transverso  cada  uno, 
ocupando  los  dos  juntos  un  espacio  longitudinal  de 
21  milímetros. 

La  apertura  de  la  rama  externa  del  canal  alveo- 
lar, de  tamaño  sumamente  pequeño  y circular,  está 
colocada  sobre  el  lado  externo  de  la  base  de  la  rama 
ascendente,  pero  hay  además  una  segunda  perfora- 
ción todavía  mas  pequeña  sobre  el  lado  interno  de 
la  mencionada  rama,  detrás  de  la  última  muela. 

La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  al  nivel  de  la 
penúltima  muela  tiene  27  milímetros  de  alto  y 18 


de  espesor.  La  cara  interna  de  la  rama  horizontal  es 
casi  plana,  pero  la  externa  es  notablemente  con- 
vexa. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghino  eu  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en  la 
Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


N0THR0PUS  burm. 

Burmeister,  Sitsungsberichte  der  K'ón.  Preus.  Akad.  d.Wis- 
senschaften  zu  Berlín.  XXVIII,  lám.  XI,  íig.  1 y 2, 
a.  1882,  p.  613. 

El  género  Nothropus  se  distingue  por  cuatro 
muelas  inferiores,  la  primera  muy  pequeña,  elíp- 
tica, y colocada  hacia  adelante,  á una  distancia  consi- 
derable de  la  segunda;  las  otras  tres  muelas  en 
forma  de  prisma  cuadrangular,  con  dos  crestas  trans- 
versales en  la  corona,  separadas  por  un  valle  trans- 
versal profundo,  presentan  un  aspecto  parecido  á Jas 
del  Coelodon.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
no  presenta  hácia  abajo  la  gran  curva  descendente 
que  caracteriza  el  Megatherinm. 

IVothropus  priscus  Burm. 

(Pl.  XLI,  fig,  3) 

Burmeister,  Obra  y página  arriba  citada. 

La  especie  hasta  ahora  solo  es  conocida  por  una 
mitad  derecha  de  la  mandíbula  inferior  á la  que  le 
falta  la  extremidad  anterior  de  la  sínfisis,  y la  parte 
posterior  de  la  rama  ascendente  con  la  apófisis  coro- 
nóidea  y el  cóndilo  articular;  la  parte  existente  tiene 
unos  11  centímetros  de  largo,  y según  la  restaura- 
ción que  indica  el  dibujo  de  Burmeister,  la  mandí- 
bula entera  tuvo  aproximadamente  unos  15  centí- 
metros. 

La  rama  horizontal  es  casi  plana  al  lado  interno, 
pero  fuertemente  convexa  sobre  la  cara  externa,  con 
el  borde  inferior  un  poco  curvo,  pero  no  muy  des- 
cendente, y presentando  debajo  de  la  región  dentaria 
tres  convexidades  poco  pronunciadas  que  corres- 
douden  á la  base  de  cada  una  de  las  tres  muelas. 


88 


698 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


La  región  sinfisaria,  á juzgar  por  la  parte  existente, 
parece  haber  sido  delgada  y muy  prolongada  hacia 
adelante.  La  parte  anterior  está  rota,  faltando  la 
región  en  que  existía  el  agujero  mentoniano,  de 
manera  que  no  es  posible  fijar  su  posición,  pero 
parece  estaba  situado  muy  adelante  y cerca  del 
borde  superior.  La  rama  externa  de  la  apertura 
posterior  del  canal  alveolar,  tiene  la  perforación 
colocada  sobre  el  lado  externo  de  la  base  de  la  rama 
ascendente. 

El  diente  anterior,  del  que  solo  existe  el  alveolo, 
estaba  colocado  á una  distancia  considerable  de  los 
otros  dientes;  era  de  sección  elíptica  y sumamente 
pequeño,  pues  el  alveolo  apenas  tiene  unos  4 milí- 
metros de  diámetro  mayor. 

El  espacio  que  separa  este  diente  de  la  muela  que 
sigue,  tiene  cerca  de  2 centímetros  de  largo,  for- 
mando un  borde  redondeado  que  se  engruesa  nota- 
blemente de  adelante  hácia  atrás,  particularmente 
en  su  parte  posterior. 

Las  tres  muelas  siguientes,  de  tamaño  mucho  mas 
considerable  y mas  iguales  entre  sí,  están  colocadas 
á continuación  la  una  de  la  otra,  separadas  única- 
mente por  el  espacio  formado  por  los  tabiques 
alveolarios.  Son  prismas  muy  largos,  de  una  sección 
transversal  rectangular  con  ángulos  redondeados  en 
las  dos  anteriores,  y de  sección  mas  oval  en  la  úl- 
tima, mas  gruesas  en  la  base,  y adelgazándose  en  la 
parte  superior,  hasta  terminar  en  una  corona,  for- 
mada por  dos  crestas  transversales,  separadas  por 
un  valle  transversal,  y un  poco  mas  excavadas  en  el 
centro,  afectando  una  forma  parecida  á las  de  las 
muelas  del  Megatherium,  pero  un  poco  menos 
acentuada  en  la  última.  Las  dos  primeras  de  estas 
muelas,  ó sea  el  segundo  y tercer  diente,  que  son 
los  que  mas  claramente  afectan  la  forma  rectangular  ó 
cuandragular,  y por  consiguiente  las  que  mas  pare- 
cido presentan  con  las  del  Megatherium  son  de 
diámetro  tranverso  un  poco  mayor  que  el  diámetro 
ántero-posterior,  y con  las  crestas  transversales  de  la 
corona  mejor  acentuadas. 

La  primera  de  estas  muelas,  ó sea  la  segunda  con- 
tando la  pequeña  muela  anterior,  tiene,  según  el 
dibujo,  9 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y 
apenas  un  poco  mas  de  diámetro  transverso,  con 
las  tres  caras  perpendiculares  anterior,  externa  é 
interna  un  poco  excavadas  longitudinalmente  en  el 
medio. 

La  muela  que  sigue,  ó tercera,  tiene  9 milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 10  milímetros  de 


diámetro  transverso,  con  las  caras  perpendiculares 
externa  é interna  fuertemente  excavadas  en  el  medio 
en  sentido  longitudinal,  pero  la  depresión  longitu- 
dinal de  la  cara  anterior  es  apenas  aparente. 

La  última  muela  de  contorno  mas  ovoidea,  pre- 
senta un  diámetro  mayor,  de  adelante  hácia  atrás 
de  un  poco  mas  de  10  milímetros,  siendo  un  poco 
mas  estrecha,  de  contorno  mas  redondeado,  con  una 
depresión  perpendicular  únicamente  sobre  la  cara 
externa;  la  corona  presenta  las  crestas  transversales 
imperfectas,  no  separadas  sobre  el  lado  interno, 
aunque  con  el  centro  fuertemente  excavado. 

Las  tres  muelas  posteriores  ocupan  un  espacio 
longitunal  de  un  poco  mas  de  3 centímetros,  y el 
alto  máximo  de  la  rama  horizontal  debajo  de  las 
muelas  es  de  38  milímetros. 

El  Dr.  Burmeister  separa  este  animal  del  grupo 
de  los  Gravigrada,  para  colocarlo  en  el  de  los  Tar- 
digrada,  considerándolo  como  muy  cercano  del  gé- 
nero Choloeopus,  del  que  representaría  una  forma 
antecesora. 

No  puedo,  de  ninguna  manera,  participar  de  esta 
opinión.  El  tamaño  del  Nothropus,  cuya  mandíbula 
inferior  es  del  doble  mas  larga  que  la  de  los  mas 
grandes  representantes  del  género  Choloeopus,  no 
concuerda  con  el  de  una  forma  antecesora,  y la  lon- 
gitud de  la  parte  sinfisaria  de  la  mandíbula  tampoco 
concuerda  con  el  cráneo  corto  y como  truucado  de 
los  Tardígrados,  indicando  claramente  un  intermaxi- 
lar mucho  mas  prolongado,  parecido  al  de  los  géne- 
ros Megatherium  ó Scelidotherium  entre  los 
Gravigrados. 

Tampoco  se  puede  ver  una  afinidad  entre  la  pri- 
mera muela  cuneiforme  inferior  de  Choloeopus  y del 
Nothropus,  pues  la  de  aquel  género  es  un  diente 
sumamente  fuerte,  triangular,  fuertemente  inclina- 
do hácia  adelante  y hácia  afuera  y con  la  corona 
cortada  en  bisel ; mientras  el  mismo  diente  del  No- 
thropus es  mucho'  mas  pequeño,  simplemente  elíp- 
tico y colocado  siguiendo  la  dirección  del  eje  de  la 
série  dentaria ; supone  Burmeister  que  este  diente 
era  muy  elevado  y con  la  corona  cortada  en  bisel, 
pero  como  él  lo  reconoce  es  esta  una  suposición,  y 
por  mi  parte  prefiero  creer  de  acuerdo  con  el  tama- 
ño pequeño  que  presenta,  que  se  trata  de  una  mue- 
la atrofiada,  envía  de  desaparición,  de  corona  pla- 
na simplemente  excavada  en  el  medio  como  hemos 
visto  varios  ejemplos  en  algunos  de  los  géneros 
precedentes,  y cuyo  término  de  evolución,  sería  su 
desaparición  completa,  produciendo  entonces  una 


BRUTOS 


699 


fórmula  dentaria  parecida  á la  del  Coelodon,  con  el 
el  que  el  Nothropus  presenta  las  mayores  ana- 
logías. 

Las  tres  muelas  que  siguen  en  la  mandíbula  del 
Nothropus,  tampoco  indican  afinidades  con  el  Cho- 
Icepus,  pues  en  vez  de  presentar  una  sección  mas 
ó menos  elíptica  con  una  corona  con  una  sola  cresta 
transversal  en  forma  de  techo  á dos  aguas,  muestran 
al  contrario  una  sección  mas  ó menos  rectangular 
con  la  corona  formada  por  dos  crestas  transversales 
como  en  Megatherium,  Coelodon  y varios  otros 
géneros  del  grupo  de  los  gravigrados.  Ni  tampoco 
existe  una  analogía  mas  pronunciada  de  este  género 
con  el  Cholce¡DUS  que  con  Braclypus,  pues  la  aper- 
tura de  la  rama  externa  del  canal  alveolar  en  laque 
el  ilustre  paleontólogo  creyó  encontrar  diferencias 
características,  existe  igualmente  en  los  dos  géne- 
ros actuales  y en  la  misma  posición,  con  la  única  di- 
ferencia de  que  es  algo  mas  pequeña  en  Bradypus 
que  en  Cholospus. 

Por  las  razones  indicadas,  y por  sus  grandes  ana- 
logías con  los  géneros  extinguidos,  es  para  mí  el 
Nothropus  no  un  tardígrado  sino  un  gravigrado, 
es  decir  un  animal  de  cráneo  largo,  de  metacarpia- 
nos  y metatarsianos  separados,  y de  cola  larga  y 
tuerte  como  los  demás  géneros  del  mismo  grupo, 
confiando  al  tiempo  la  confirmación  de  mi  deducción. 

Localidad.  — La  pieza  original  sobre  la  que  fué 
fundado  este  género  fué  encontrada  por  el  señor 
Schaffter,  en  la  provincia  de  Santa  Fé,  sobre  el 
rio  Carcarañá  en  el  punto  en  que  este  es  cruzado 
por  la  vía  ferrea  del  Rosario  á Córdoba,  y se  conser- 
va en  las  colecciones  del  museo  nacional  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


CCELODON  lund. 

Lund,  Ann.  d.  Setene,  nat.,  ser.  II,  vol.  XI,  p.  220,  a.  1839. 
—Id.  Blickpaa  Bras.  Dyr.,  etc. 

Este  género,  cuyos  representantes  hasta  ahora 
conocidos,  son  todos  de  proporciones  reducidas  en 
comparación  de  los  grandes  gravigrados  que  le  fue- 
ron contemporáneos,  se  distingue  inmediatamente 
por  no  presentar  mas  que  cuatro  muelas  en  cada 


lado  de  la  mandíbula  superior,  y tres  en  cada  rama 
de  la  mandíbula  inferior,  todas  de  forma  mas  ó me- 
nos cuadraugular  ó rectangular,  y con  crestas  trans- 
versales en  la  corona,  presentando  un  notable  pare- 
cido con  las' del  Megatherium.  El  intermaxilar  se 
prolonga  hácia  adelante,  como  en  este  último  géne- 
ro, pero  el  arco  zigomático  es  interrumpido  como 
en  Sceliclotherium  presentando  en  la  conformación 
de  los  miembros  una  notable  analogía  con  el  Mega- 
lonyx,  tanto  por  el  número  de  dedos,  como  por  su 
conformación  general. 

El  Coelodon  presentaba  la  particularidad  de  estar 
protegido  por  una  piel  en  cuyo  espesor  se  desarro- 
llaba un  considerable  número  de  huesecillos  irregu- 
lares apretados  unos  á otros  como  sucede  con  los 
géneros  Mylodon  y Pseudolestoclon. 

Las  especies  que  hasta  hace  poco  se  mencionaban 
proceden  todas  de  las  cavernas  del  Brasil,  y llevan 
los  nombres  de  Coelodon  escrivanensis  Retn- 
hardt,  de  la  que  se  conoce  un  esqueleto  casi  com- 
pleto;- Coelodon  maquinensis  Lund,  designada 
primeramente  por  el  mismo  autor  con  el  nombre 
Megalonyx  maquenensis,  y el  Coelodon  Kaupi 
Lund  descrita  la  primera  vez  como  un  Megalonyx 
J efferssoni  y luego  como  Megalonyx  Kaupi. 

Los  caractéres  distintivos  de  estas  tres  especies 
no  están  hasta  ahora  establecidas  de  una  manera 
satisfactoria. 

El  Dr.  Burmeister  acaba  de  agregar  una  cuarta 
especie,  que  designa  con  el  nombre  de 

Coeloclon  tarijensis  Burm. 

(Pl.  LXXVIII,  fíg.  3) 

Burmeister,  Neue  Beobachtungen  etn  Coelodon,  en  Sitzungs- 
berichte  der  Kon.  Preus.  Ak.  d.  Wiss.  z.  Berlín. 
p.  857,  a.  1887. 

La  especie  está  representada  por  un  fragmento 
de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior,  á la 
que  le  falta  la  parte  anterior  y posterior,  existiendo 
la  región  intermediaria  con  los  alveolos  de  las  tres 
muelas,  de  las  cuales,  el  último  está  vacío,  mien- 
tras que  los  dos  anteriores  conservan  implantadas 
las  dos  muelas  intactas.  Estas  muelas  son  de  sección 
cuadrangular,  con  dos  crestas  transversales  en  la 
corona  separadas  por  un  valle  profundo  como  las 
del  Megatherium.  El  trozo  existente  de  la  rama 
horizontal  tiene  unos  12  centímetros  de  largo,  y su 


700 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


alto  en  el  medio  de  la  región  dentaria  es  de  5 cen- 
tímetros sin  contarla  parte  de  los  dientes  que  sale 
fuera  de  los  alveolos  que  tiene  próximamente  un 
centímetro  de  alto. 

A juzgar  por  los  alveolos,  los  tres  dientes  aumen- 
tan gradualmente  de  tamaño,  y tienen  una  forma 
un  poco  diferente.  El  primero  ó anterior,  que  es  el 
mas  pequeño  es  de  figura  rectangular,  y de  diáme- 
tro transverso  un  poco  mayor  que  el  diámetro  án- 
tero-posterior.  El  segundo  diente  es  igualmente  rec- 
tangular, pero  mucho  mas  aplastado  de  adelante  ha- 
cia atrás,  y por  consiguiente  de  diámetro  transverso 
casi  dos  veces  mayor  que  el  diámetro  ántero-poste- 
rior.  El  alveolo  de  la  tercera  muela  es  muy  ancho 
adelante  y angosto  atrás,  presentando  sobre  sus  la- 
dos posterior  é interno  un  contorno  redondeado. 
Los  tres, alveolos  ocupan  juntos  un  espacio  longitu- 
dinal de  52  milímetros.  La  perforación  de  la  rama 
externa  del  canal  alveolar  se  abre  sobre  el  lado  ex- 
terno de  la  base  de  la  rama  ascendente,  y la  línea 
anterior  de  la  rama  ascendente  es  muy  inclinada 
hácia  atrás. 

No  teniendo  á mi  disposición  piezas  originales  no 
me  atrevo  á contradecir  á mi  ilustre  maestro,  pero 
no  puedo  dispensarme  de  observar  que  el  exámen 
de  los  dibujos  de  esta  mandíbula  y de  los  alveolos 
de  los  dientes,  presentan  las  mayores  analogías  con 
la  mandíbula  del  animal  descrito  por  el  mismo  autor 
como  Nothropus  priscus.  ¿No  podría  quizás  haber 
existido  un  diente  pequeño  igual  al  del  Nothrojous, 
en  la  parte  anterior  rota  del  Coelodon  tarijensis,  y 
no  ser  por  consiguiente  un  Coelodon  sino  una  espe- 
cie mayor  del  género  Nothropus  ? 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
Enrique  de  Garles,  en  el  yacimiento  fosilífero  de 
Tarija. 

Horizonte . — Formación  pampeana. 

Valgipes  deformis  P.  Geryaií 

P.  Ge ii vais,  en  Memoires  de,  la  Sociélé  géologique  de  Fran- 
ce,  2e  sér.,  t.  IX,  n°  Y,  a.  1873.  —Id.  Journal  de 
Zoologie,  t.  III,  p.  162,  pl.  V,  fig.  1 á 7. 

Este  género  y especie  fué  establecido  por  P.  Ger- 
vais,  sobre  un  calcáneo  procedente  de  las  cavernas 
del  Brasil,  de  una  forma  muy  particular,  pues  es 
tan  comprimido  que  colocado  en  su  posición  natural 
tiene  casi  la  forma  de  una  hacha,  y visto  de  lado 


parece  un  omóplato.  Mas  tarde,  el  mismo  Gervais 
describió  como  de  la  misma  especie  algunos  huesos 
de  las  extremidades.  Tanto  el  calcáneo  como  los 
huesos  mencionados,  presentan  grandes  analogías 
con  los  del  Megalonyx  y Coelodon,  y no  dudo 
procedan  de  un  animal  del  mismo  grupo,  y de  nin- 
guna manera  del  Neoracanthus  ó de  algún  género 
parecido  como  lo  insinúa  Burmeister,  pues  este 
último  género  es  del  grupo  de  los  Megatheridce, 
que  tienen  una  forma  de  calcáneo  completamente 
distinta. 

A mi  me  parece  mucho  mas  probable  que  el  Va l- 
gipes  deformis  sea  el  mismo  animal  que  ha  llama- 
do Burmeister  Coelodon  tarijensis,  y si  este  fuera 
del  mismo  género  que  el  designado  por  el  mismo 
autor  con  el  nombre  de  Nothropus,  este  ultimo 
sería  entonces  un  sinónimo  de  Va Igipes.  El  hallaz- 
go de  materiales  mas  completos  permitirá  dilucidar 
estas  dudas. 


GNATHOPSIS  leidy. 

Leidv,  Proceed.  Acad.  Nat.  Se.  Phil.  VI,  p.  117,  a.  1852. 

Este  género  ha  sido  fundado  por  Leidv  sobre  una 
mandíbula  inferior  encontrada  por  Daravin  en  las 
costas  de  la  Patagonia  austral,  y descrita  y figurada 
por  O aven  en  la  parte  zoológica  del  viage  del  Beagle, 
como  perteneciente  al  Megalonyx  Jeffersoni.  Las 
muelas  inferiores  eran  elíptico-ovaladas,  y la  prime- 
ra mas  pequeña  que  la  segunda  aunque  separada  de 
las  demás  y colocada  en  la  parte  anterior  de  la  man- 
díbula como  en  Megalonyx. 

Gnathopsis  Oweni  Leidy. 

Gnathopsis  Oweni,  Leidy,  Obra  y pág.  arriba  citada.  — Id. 
A mernoir  on  the  ex  Une  t sloth  tribe  of  Norlh  Amé- 
rica, p.  14,  41  y 57,  a.  1855. 

Megalonyx  Jeffersoni,  (Harlan)  Owen,  Zool.  of  the  Beagle , 
Foss.  Mammal,  p.  99,  a.  1840. 

Hasta  ahora  no  se  conoce  de  esta  especie  mas  que 
la  mandíbula  descrita  y dibujada  por  Owen  ; esta 
pieza  conserva  sus  dos  ramas,  pero  muy  destruidas, 
sin  un  solo  diente,  y con  los  mismos  alveolos  en  parte 
destrozados,  de  manera  que  no  es  posible  formarse 


BRUTOS 


701 


una  idea  satisfactoria  de  los  caractéres  que  la  distin- 
guen. El  profesor  Owex  se  expresa  sobre  ella  en  los 
siguientes  términos.  «It  is  the  only  fossil  brought 
home  by  Mr.  Darwux,  that  could  be  confidently 
referred  to  the  genus  MegEtlonyx  ; but  the  form  of 
the  jaw  fully  justifies  this  determination.  The  forras 
of  the  alveoli  are  best  preserved  in  the  right 
ramus  ; the  first  is  the  smallest,  and  seems  to  have 
contaiued  á toot  of  wich  the  transverse  section  must 
have  been  siraply  elliptical;  the  second  tooth  is  li- 
kewise  laterally  compressed,  but  the  transverse  sec- 
tion is  ovate,  the  great  end  being  turned  fonvards  ; 
thethirds  socket  presents  a corresponding  form,  but 
a larger  size;  the  fourth  Socket  is  too  rauch  mutilated 
to  allow  of  a correct  opinión  being  formed  as  to  the 
shape  of  the  tooth  wich  it  contained  » . 

La  circunstanciadeserlosdientes  elíptico-ovalados 
con  su  diámetro  mayor  dirijido  de  adelante  hacia 
atrás,  y la  pequenez  del  diente  anterior  impiden  con 
razón  una  identificación  con  el  Megalonyx,  pero 
en  realidad  el  dibujo  de  una  pieza  tan  mutilada  no 
permite  apreciaciones  bien  definidas  y sería  de  desear 
un  nuevo  estudio  del  original.  Dicha  pieza  indica  un 
animal  de  la  talla  de  un  gran  Lestodon. 

Localidad.  — Parece  haber  sido  recojida  sobre 
las  costas  de  la  Patagonia  austral,  pero  sin  conocer 
aproximadamente  el  punto  fijo  del  hallazgo. 

Horizonte  — Desconocido. 

Los  géneros  mencionados,  con  escepcion  del  pro- 
blemático Gnathopsis,  se  agrupan  en  dos  séries, 
formadas  una  por  los  géneros  Eucholoeops,  Pilo - 
morphus  y Megalonyx,  que  tienen  de  común  el 
gran  desarrollo  del  primer  diente  que  toma  la  forma 
de  canino  ó de  incisivo  ; la  otra  série  la  forman  los 


géneros  Trematherium,  Notrophusy  Cceloclon, 
distinguiéndose,  por  el  tamaño  pequeño,  casi  rudi- 
mentario, de  la  primera  muela  ó su  ausencia  com- 
pleta. 

De  la  primera  série,  el  répresentante  mas  antiguo, 
que  es  también  el  mas  pequeño,  es  el  Eucholoeops  ; 
le  sucede  en  el  tiempo,  aunque  separado  por  una 
larguísima  distancia,  el  Pliomorphus,  de  tamaño 
un  poco  mayor  ; á este  sigue  hácia  los  tiempos  mas 
modernos,  el  Megalonyx,  de  un  tamaño  mucho 
mas  considerable,  pero  de  una  conformación  tan  pa- 
recida á Pliomorphus  que  no  puede  abrigarse  du- 
das de  que  es  un  descendiente  directo  de  este. 

Déla  segunda  série,  el  mas  antiguo  representante, 
conocido,  y que  igualmente  en  este  caso  es  el  mas  pe- 
queño, es  el  Trematherium;  el  género  mucho  mas 
reciente,  llamado  Nothropus,  difiere  por  una  talla 
mucho  mayor  y por  la  primera  muela  tadavía  mas  pe- 
queña y mas  separada  de  la  segunda,  caractéres  de 
sucesor  bastante  evidentes.  El  género  Coelodon, 
probablemente  de  época  todavía  un  poco  mas  recien- 
te, solo  difiere  del  Nothropus,  del  que  es  segura- 
mente su  sucesor  directo,  por  su  talla  algo  mayor,  y 
por  la  desaparición  de  la  primera  muela,  ya  rudi- 
mentaria en  el  género  precedente. 

Los  dos  antecesores  mas  lejanos  de  estas  dos  sé- 
ries, el  Trematherium  y el  Euchlceops,  no  pa- 
rece puedan  descender  el  uno  del  otro,  y remontan 
probablemente  á uno  ó mas  antecesores,  que  se  des- 
prendieron de  la  familia  de  los  Ortotheridae,  pues 
el  Trematherium , si  se  exceptúa  la  posición  de 
la  perforación  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar, 
es  un  aliado  muy  cercano  del  Ortotherium  y de 
Hapalops. 

Estas  vistas,  pueden  reasumirse  en  esta  forma: 


702 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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LESTODONTID^E 


Los  representantes  de  esta  familia  se  distinguen  por  el  enorme  desarrollo  de  la  primera  muela  anterior 
tanto  arriba  como  abajo  ; esta  muela  está  muy  separada  de  la  segunda,  y toma  el  aspecto  de  un  gran  inci- 
sivo en  unos  géneros  ó de  un  formidable  canino  en  otros.  Las  demás  muelas  son  cilíndrico-aplastadas,  ó 

elíptico-cilíndricas,  menos  la  última  de  la  mandíbula  inferior  que  es  mas  grande  y bilobada  en  figura  de  « , 
y están  todas  implantadas  con  su  eje  mayor  dirijido  de  adelante  hácia  atrás.  La  parte  sinfisaria  de  la  man- 
díbula es  siempre  corta,  el  intermaxilar  rudimentario,  y la  apertura  externa  del  canal  alveolar,  colocada 
sobre  el  lado  externo  de  la  rama  ascendente. 

Los  tres  géneros  de  esta  familia  que  hasta  ahora  me  son  conocidos,  se  distinguen  de  este  modo  : 

I.  Primer  diente  de  la  mandíbula  inferior  en  forma  de  canino. 

a.  Muelas  truncadas  horizontalmente.  Lestodon. 

b.  Muelas  truncadas  oblicuamente.  Laniodon. 


II.  Primer  diente  de  la  mandíbula  inferior  en  forma  de  incisivo. 


Diodomus. 


BRUTOS 


703 


LEST0D0N  p.  gervais. 

Lestodon,  P.  Gervais,  Recherch.  sur  les  mammif.  fos.  de 
l’Am.  Mérid.,  p.  47,  pl.  XII,  fig.  1 y 2,  a.  1855. 

Id.  Mémoire  sur  plusieurs  esperes  des  mammiféres 
propres  h VAmérique  Méridionale,  p.  21  y sig. 
pl.  XXV,  XXVI,  a.  1873. 

J.  Reinhardt,  Bidrag  till  Kundskab  om  Lestodon 
armatus,  en  las  Mem.  de  la  Acad.  Real  de  Copen- 
hague, ser.  V,  t.  IX,  1875. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Losniamif.  fos.  etc.,  p.  166, 
a.  1880. 

Platygnatus  platensis , Kroyer,  Nat-urh.  Tidsk,  t.  III,  p.  589- 
95.  a.  1841. 

Mylodon  giganteus,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  de  B.  A., 
t.  I,  p.  162,  1865.  — Id.  Descrip.  Phys,  etc.,  t.  III, 
p.  371,  a.  1879.  — Id.  Atlas  de  la  Descr.  Phys.  etc. 
— Id.  Osteología  de  los  Gravigrados,  p.  95  y 111, 
a.  1887. 

El  género  Lestodon  fué  fundado  primeramente 
por  Gervais,  sobre  restos  bastante  incompletos  de 
un  edentado  jigantesco  de  conformación  particular, 
que  designó  con  el  nombre  de  Lestodon  armatus, 
incluyendo  en  el  mismo  género  una  especie  de  ta- 
maño mucho  mas  pequeño,  que  denominó  Lestodon 
myloides,  pero  cuyas  afinidades  con  el  Mylodon 
son  indiscutiblemente  superiores  á las  que  presenta 
con  el  verdadero  Lestodon. 

Ya  con  anterioridad  á Gervais,  Owen  y Blainvi- 
lle  habían  conocido  restos  procedentes  del  mismo 
género,  pero  no  pudieron  determinarlos  con  exacti- 
tud, atribuyéndolos,  ya  á una  especie  desconocida 
de  Mylodon,  ya  al  género  Megatherium  y á veces 
dXMegalonyx.  Otro  autor,  Kroyer,  designó  los  res- 
tos de  este  animal  con  el  nombre  de  Platygnatus 
platensis  (1840),  que  tiene  prioridad  sobre  el  de 
Gervais  y debería  preferirse  si  no  fuera  que  ya  ha- 
bía sido  aplicado  por  Dejardun  en  1834,  para  de- 
signar un  género  de  coleópteros. 

Desde  la  publicación  del  primer  trabajo  de  Ger- 
vais  no  aparece  otra  publicación  sobre  el  mismo  ani- 
mal hasta  el  año  1865-66,  en  que  Burmeister  lo 
describe  como  una  nueva  especie  del  género  My- 
lodon. 

En  1873,  en  una  nueva  memoria  sobre  los  fósiles 
de  Sud-América,  amplifica  Gervais  su  primera  des- 
cripción, publicando  nuevas  partes  hasta  entonces 
desconocidas,  entre  ellas  una  porción  considerable 
del  cráneo,  y el  miembro  posterior  completo,  ha- 


ciendo resaltar  las  diferencias  importantes  que  pre- 
senta el  astrágalo  y el  calcáneo  de  este  género  com- 
parados con  las  mismas  partes  del  Mylodon,  Mega- 
therium y Scelidotherium.  Además  introduce  en 
este  género,  aunque  con  dudas,  una  nueva  especie 
que  designa  con  el  nombre  de  Lestodon  trigoni- 
dens,  que  establece  sobre  un  fragmento  de  mandíbu- 
la inferior  con  el  diente  caniniforme  de  un  aspecto 
particular  y de  grandes  proporciones,  indicando  un 
animal  de  talla  bastante  mayor  que  la  del  Lestodon 
armatus. 

En  1875,  el  profesor  Beinhardt,  describe  algunos 
restos  de  Lestodon  conservados  en  el  Museo  de  Co- 
penhague, que  atribuye  al  Lestodon  armatus, 
aceptando  la  separación  genérica  del  Lestodon  y 
del  Mylodon,  recordando  al  mismo  tiempo  la  no- 
ticia pasada  entonces  desapercibida,  dada  por  Kro- 
yer sobre  esos  restos  en  1841,  bajo  el  nombre  de 
Platygnatus  platensis,  aunque  al  parecer  confun- 
diendo bajo  tal  denominación,  restos  procedentes 
de  dos  ó tres  géneros  distintos. 

En  1879,  en  el  tercer  volumen  de  la  Description 
Phys.  de  la  Rép.  Arg.  se  ocupa  Burmeister  larga- 
mente del  género  Mylodon,  esforzándose  por  de- 
mostrar que  no  existen  caractéres  que  permitan  se- 
parar genéricamente  al  Lestodon  del  Mylodon , de- 
signando los  representantes  del  primer  grupo,  con  el 
nombre  de  Mylodon  giganteus,  que  ya  les  había 
aplicado  anteriormente,  pero  con  posterioridad  á la 
denominación  de  Lestodon  armatus  dada  primera- 
mente por  Gervais. 

Al  año  siguiente  (1880),  en  mi  trabajo  sobre  Los 
mamíferos  fósiles  de  la  América  Meridional, 
publicado  en  colaboración  con  el  Dr.  H.  Gervais, 
admito  la  separación  de  los  géneros  Lestodon  y My- 
lodon, dando  una  rápida  exposición  de  los  caracté- 
res del  sistema  dentario  que  separan  á ambos  gé- 
neros, incluyendo  en  el  Lestodon,  dos  de  las  espe- 
cies que  en  él  había  colocado  Gervais,  los  Lesto— 
don  armatus  y Lestodon  trigonidens,  y además 
cuatro  especies  nuevas  que  denominamos  Lestodon 
Bravardi,  Lestodon  Gaudryi,  Lestodon  Blain- 
villei  y Lestodon  Bocagei.  En  cuanto  al  Lesto- 
don myloides  de  P.  Gervais,  nos  pareció  que  era 
mucho  mas  próximo  del  género  Mylodon  que  del 
género  Lestodon,  pero  como  sin  embargo  presen- 
taba algunos  caractéres  que  le  eran  comunes  con  al- 
gunas otras  especies  lo  consideramos  como  el  tipo 
de  un  grupo  secundario  ó sub-géuero  al  que  aplica- 
mos el  nombre  de  Pseudolestodon. 


704 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


A pesar  de  esto  y de  las  múltiples  formas  que  se 
citan  como  formando  parte  del  género  Lestodon, 
Burmeister  en  su  reciente  y notabilísimo  trabajo 
sobre  la  Osteología  de  los  gravigrados  continúa 
sosteniendo  que  forma  parte  del  género  Mylodon ; 
sin  duda,  el  ilustre  maestro  de  la  paleomastología 
argentina  no  se  hadado  cuenta  de  las  grandes  dife- 
rencias que  separan  el  Lestodon  del  Mylodon,  de- 
bido probablemente  á la  falta  de  materiales  que  las 
pongan  en  evidencia.  Los  caractéres  distintivos  en- 
tre el  Lestodon  y el  Mylodon,  son  mas  notables 
que  los  que  separan  el  Mylodon  del  Scelidothe- 
rium , y los  que  distinguen  este  último  del  Mega- 
therium,  y de  reunir  los  dos  primeros  bajo  una  so- 
la denominación  genérica,  sería  inútil  continuar  dis- 
tinguiendo los  distintos  géneros  de  gravigrados, 
pues  ya  no  habría  razón  para  separar  el  Megalonyx 
del  Megalochnus  ó Pliomorphus,  el  Mylodon  del 
Scelidotherium,  el  Scelidotherium  del  Platyo- 
nyx  ó Glossotherium,  etc. 

Como  esta  confusión  de  los  caractéres  que  sirven 
para  establecer  las  distinciones  genéricas  de  los  gra- 
vigrados, afectan  la  clasificación  de  todo  este  grupo, 
me  será  permitido  examinar  esta  cuestión  con  cier- 
ta detención,  pues  se  trata  nada  menos  que  de  cua- 
tro, cinco  ó probablemente  mas  géneros  distintos 
que  el  ilustre  paleontólogo  reúne  bajo  la  misma  de- 
nominación de  Mylodon  ; entre  esos  géneros  se  en- 
cuentra el  de  que  ahora  me  ocupo,  ó Lestodon,  e^ 
Pseudolestodon  y el  Glossotherium,  sobre  el  que 
ya  ha  manifestado  su  opinión,  y otros  sobre  los  que 
con  mas  razón  aún  procedería  de  la  misma  manera; 
vale  pues  la  pena  examinar  en  qué  se  funda  esa  re- 
sistencia en  no  querer  separar  el  Lestodon,  como 
género  distinto  del  Mylodon. 

El  Di*.  Burmeister,  en  el  tercer  volumen  de  la 
Descrip.  Phys.,  etc.,  reconoce  que  el  cráneo  del 
Mylodon  giganteus  es  bastante  diferente  de  la 
forma  que  presenta  en  las  otras  especies  de  Mylo- 
don, pero  no  compara  estas  diferencias,  con  las  que 
presentan  los  demás  géneros  delmismo  grupo,  ni  exa- 
mina el  valor  que  para  la  distinción  de  los  géneros  y 
especies  pueda  tener,  viéndose  asi  obligado  á decir  que 
el  sistema  dentario  del  Mylodon  presenta  grandes 
variaciones  según  las  especies.  Del  mismo  modo,  al 
examinar  los  demás  huesos  del  esqueleto,  dice  que 
se  parecen  á los  huesos  correspondientes  de  las 
otras  especies  de  Mylodon ; pero  cuando  se  encuen- 
tra con  algunas  otras  diferencias  de  importancia  co- 
mo las  que  se  observan  en  la  conformación  del  cal- 


cáneo y del  astrágalo,  entonces  vuelve  á salvar  la 
dificultad,  diciendo  que  el  «astrágalo  es  muy  varia- 
ble en  el  género  Mylodon,  lo  mismo  que  el  calcá- 
neo, puesto  que  puede  presentar  ya  seis  facetas  ar- 
ticularlas como  el  del  Scelidotherium  y Megathe- 
rium , ó solo  cinco.  El  primer  casóse  presenta  dice, 
en  el  Mylodon  giganteus  y el  segundo  en  los  My- 
lodon robustus  y Mylodon  gracilis ».  Así  él 
mismo  confiesa  que  en  una  parte  tan  esencialmente 
característica  como  es  la  conformación  del  astrágalo 
y el  calcáneo,  una  especie  de  Mylodon  que  es  preci- 
samente el  tipo  del  género  Lestodon,  se  parece  mas 
á otros  géneros  completamente  distintos,  que  á las 
otras  especies  de  Mylodon,  reconociendo  así  el 
autor  que  el  género  Mylodon  como  él  lo  com- 
prende, es  una  reunión  de  especies  heterogéneas. 

Compréndese  sin  embargo,  esa  confusión  en  un 
principio,  cuando  el  Mylodon  giganteus  conocía- 
se solo  por  partes  del  esqueleto  que  no  ofrecían 
caractéres  genéricos  distintos ; pero  al  redactar  el 
magistral  estudio  de  los  Gravigrados  parece  tuvo  á 
la  vista  un  esqueleto  casi  completo  de  Lestodon,  lo 
que  hubiera  debido  obligarlo  á examinar  de  mas  cer- 
ca los  caractéres  diferenciales  que  presenta  con  My- 
lodon. Mas  por  el  contrario,  parece  que  hace  es- 
fuerzos para  no  distinguir  esas  diferencias.  Así  lo 
vemos  en  su  último  trabajo  ya  mencionado  [Osteolo- 
gía de  los  Gravigrados ) insistir  en  que  no  hay  carac- 
téres para  separar  los  géneros  Lestodon,  Glossothe- 
rium y Pseudolestodon  en  géneros  distintos  del 
Mylodon.  Es  cierto  que  evita  de  tratar  la  cuestión 
en  detalle,  dando  un  resúmen  de  los  caractéres 
que  según  él  distinguen  el  género  Mylodon,  de  los 
que  ninguno  es  exclusivo  de  la  agrupación  heterogé- 
nea que  forma. 

Esos  caractéres,  que  según  Burmeister  distin- 
guen el  género  Mylodon  son  los  siguientes: 

« Io  La  anchura  aumentada  y longitud  disminuida 
del  rostro  hácia  adelante,  unida  con  la  separación 
mas  grande  del  diente  anterior  de  los  otros,  princi- 
palmente en  la  mandíbula; 

« 2o  Las  dos  séries  rectas  de  los  dientes  no  parale- 
las, sino  convergentes  hácia  atrás,  y la  colocación 
longitudinal  ó transversal  de  cada  diente  en  ellas, 
sin  la  dirección  oblicua,  del  género  Scelidothe- 
rium; 

«3o  La  diferencia  notable  del  tipo  de  los  dientes 
entre  sí; 

«4o  El  arcozigomático  cerrado  por  unión  con  la 
apófisis  del  temporal  y no  interrumpido; 


BRUTOS 


705 


« 5o  La  colocación  oblicua,  inclinada  hácia  atrás 
por  debajo  del  llano  occipital  mas  alto; 

« 6o  La  falta  del  conducto  supra-troclear  del  hú- 
mero; 

«7o  El  número  mayor  de  los  dedos,  es  decir  cinco 
del  pié  anterior  y cuatro  del  posterior,  con  uñas  un 
poco  menores; 

« 8o  El  número  menor  de  las  vértebras  en  el  lomo 
y en  la  cola». 

Hagamos  un  rápido  examen  de  esos  pretendidos 
caractéres  diferentes,  en  el  mismo  orden  en  que  el 
autor  los  enumera. 

La  anchura  aumentada  y la  longitud  disminuida 
del  rostro  hácia  adelante,  no  es  aplicable  en  el  mismo 
grado  al  Mylodon  giganteus  ( Lestodon ) como  al 
Mylodon  robustus  ó al  Mylodon  Darwinii 
(Glossotherium) . La  anchura  del  rostro  hácia  ade- 
lante es  menor  en  Mylodon  Darwinii  que  en  Me- 
galonyx, acercándose  en  su  conformación  mas  al 
Scelidotherium  que  al  Mylodon  robustus.  La 
anchura  del  rostro  en  el  Mylodon  giganteus 
( Lestodon ) ocupa  el  otro  extremo,  pareciéndose 
mucho  mas  á Megalonyx,  Pliomorphus,  etc., 
que  al  Mylodon  robustus.  La  disminución  del 
largo  del  rostro  no  es  mayor  en  Mylodon  giganteus 
(Lestodon)  que  en  Megalonyx , mientras  que  en 
Mylodon  Darvinii  (Glossotherium)  el  rostro  con- 
siderablemente mas  prolongado,  presenta  un  ma- 
yor parecido  con  Platyonyx  ó Scelidotherium, 
que  con  el  Mylodon  robustus. 

La  separación  del  primer  diente  de  los  otros, 
tampoco  es  un  carácter  del  género  Mylodon  como 
lo  entiende  Bürmeister.  Esta  separación  existe  muy 
pronunciada  en  el  Mylodon  giganteus  (Lestodon), 
mas  todavía  que  en  Megalonyx  y géneros  aliados, 
pero  en  cambio,  en  Mylodon  gracilis  (Pseudoles- 
todon)  es  mucho  menos  acentuada  que  en  Megalo- 
nyx, Megalochnus,  Pliomorphus,  Eucholoeops, 
etc. ; en  Mylodon  robustus  esta  separación  está 
apenas  indicada,  y en  Mylodon  Darvinii  (Glosso- 
theriun)  es  completamente  nula,  puesto  que  hasta 
falta  la  muela  que  corresponde  á la  primera  de  las 
otras  especies.  En  este  carácter,  los  pretendidos  re- 
presentantes del  género  Mylodon,  presentan  entre 
sí  las  mas  grandes  diferencias  que  se  pueden  obser- 
var entre  todos  los  representantes  del  grupo  de  los 
gravigrados  hasta  ahora  conocidos. 

Las  dos  séries  dentarias  no  paralelas,  sino  con- 
vergentes hácia  atrás,  tampoco  es  un  carácter  dis- 
tintivo del  Mylodon  en  la  extensión  en  que  lo  de- 


termina Bürmeister.  Esta  forma  triangular  del  pa- 
ladar es  sumamente  pronunciada  en  el  Mylodon 
gracilis  (Pseudolestodon)  pero  mucho  menos  en 
el  Mylodon  robustus.  En  el  Mylodon  giganteus 
(Lestodon)  si  bien  las  séries  dentarias  convergen 
hácia  atrás,  ello  es  debido  á la  colocación  hácia  afue- 
ra de  la  primera  muela,  formando  las  cuatro  que  si- 
guen á cada  lado,  dos  séries  paralelas  ó casi  parale- 
las ; bajo  este  respecto,  este  animal  no  se  distingue 
del  Megalonyx.  En  cambio,  las  séries  dentarias 
del  Mylodon  Darwinii  (Glossotherium)  como  las 
ha  dibujado  Betjnhardt,  no  son  convergentes  hácia 
atrás  como  en  Mylodon  robustus,  sino  completa- 
mente paralelas  como  en  Scelidotherium.  Es  cier- 
to que  Bürmeister  pretende  que  ello  es  debido  á 
una  mala  reconstrucción  del  objeto,  que  no  lo  de- 
muestra el  dibujo  ; el  autor  da  otra  figura  del  pala- 
dar, en  el  que  se  ven  las  séries  dentarias  un  poco 
convergentes  hácia  atrás,  pero  el  cráneo  original  de 
este  dibujo  expuesto  en  las  galerías  del  Museo  tam- 
poco es  perfecto  en  esta  región  sino  igualmente  re- 
construido, y no  seria  imposible  que  esa  pequeña 
convergencia  dependiera  igualmente  de  un  error  en 
la  compostura  del  cráneo,  lo  que  no  está  probado 
haya  sucedido  con  el  cráneo  descrito  por  Betjnhardt 
pues  según  personas  que  lo  han  visto,  se  encuentra 
en  esta  región  en  un  estado  mas  perfecto  que  el  del 
Museo  de  Buenos  Aires.  Pero  como  quiera  que  sea, 
aún  admitiendo  que  realmente  las  séries  dentarias 
fueran  un  poco  convergentes  hácia  atrás  como  las 
representa  el  grabado  publicado  por  Bürmeister,  es 
indudable  que  presenta  mas  parecido  con  el  paladar 
de  los  representantes  de  la  familia  de  los  Scelido- 
theridee  ; si  el  Scelidotherium  no  es  en  este  pun- 
to, absolutamente  idéntico,  por  presentar  las  séries 
dentarias  paralelas  mas  bien  un  poco  convergentes 
hácia  adelante,  en  cambio  el  Sceliclodon  que  no  se 
puede  negar  es  un  Sceliclotheridse  presenta  el  pa- 
ladar un  poco  mas  estrecho  hácia  atrás,  absoluta- 
mente igual  como  se  presenta  en  el  Mylodon  Dar- 
winii  (Glossotherium)  restaurado  por  Bürmeister. 
Por  consiguiente,  también  en  este  carácter,  presen- 
tan los  representantes  heterogéneos  que  quiere  el 
autor  conservar  en  el  género  Mylodon  las  mas 
grandes  diferencias. 

La  colocación  longitudinal  ó transversal  del  eje 
mayor  de  la  corona  de  cada  diente,  tampoco  es  un 
carácter  distintivo  de  ese  grupo  artificial  al  que  se 
quiere  conservar  el  nombre  genérico  de  Mylodon. 
| La  colocación  longitudinal,  y la  colocación  trans- 


89 


706 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


versal,  son  los  dos  polos  opuestos;  de  consiguiente, 
el  Scelidotherium , con  sus  muelas  colocadas  obli- 
cuamente, vendría  á ocupar  una  posición  interme- 
diaria entre  los  distintos  representantes  de  los  pre- 
tendidos Myloclon,  lo  que  no  está  muy  de  acuerdo 
con  los  principios  que  rigen  la  clasificación.  Exami- 
nando mas  de  cerca,  se  vé,  que  las  muelas  interme- 
diarias, que  son  las  únicas  que  en  los  distintos  gé- 
neros presentan  una  diferencia  en  la  dirección  de 
su  eje  mayor,  concuerdan  en  sus  diferentes  modos 
de  implantación  según  las  distintas  agrupaciones  ge- 
néricas en  que  se  ha  separado  el  antiguo  género 
Myloclon  de  Owen,  cuya  autoridad  no  es  justo  in- 
vocar en  este  caso,  porque  cuando  dicho  autor  reu- 
nió esos  distintos  grupos  bajo  una  sola  denomina- 
ción genérica,  lo  hizo  sobre  escasos  restos,  que  no 
permitían  suponer  las  diferencias  considerables  que 
presentan  las  demás  partes,  para  él  entonces  desco- 
nocidas. 

Si  la  implantación  oblicua  de  las  muelas  interme- 
diarias es  para  Burmeister  un  buen  carácter  para 
distinguir  el  género  Scelidotherium,  no  veo  por 
qué  razón  la  implantación  transversal  no  pueda  ser 
un  carácter  que  distinga  constantemente  los  repre- 
sentantes de  los  géneros  Myloclon  y Pseuclolesto- 
don,  y la  implantación  longitudinal  un  carácter  dis- 
tintivo del  Lestoclon.  En  cuanto  al  Myloclon  Dar- 
winii presenta  en  el  modo  de  implantación  de  sus 
muelas  una  disposición  que  no  puede  llamarse  ni 
longitudinal,  ni  transversal;  sin  ser  precisamente 
oblicuas  como  en  Scelidotherium,  muestran  un 
principio  de  oblicuidad  bastante  notable,  compara- 
ble solo  á la  disposición  que  se  vé  en  este  último  gé- 
nero y en  sus  próximos  aliados.  Una  vez  mas  pues, 
resulta  heterogéneo  el  grupo  de  los  animales  que 
Burmeister  persiste  en  conservar  bajo  la  denomi- 
nación genérica  de  Mylodon. 

La  diferencia  de  los  dientes  entre  sí,  otro  de  los 
caractéres  que  Burmeister  pretende  distinguen  el 
género  Mylodon  con  la  extensión  con  que  él  lo 
comprende,  tampoco  es  un  distintivo  que  permita 
reunir  todas  las  especies  citadas  en  un  mismo  gé- 
nero. Esa  diferencia,  existe  en  otros  géneros,  como 
el  Mega  tony x,  Pliomorphus,  Megaloclinus,  Eu- 
choloeops,  Nothropus,  etc.,  mientras  que  no  existe 
en  el  Mylodon  Darwinii  ( Glossotherium ) ó no 
es  ella  mayor  que  en  Scelidotherium,  Scelidodon, 
Platyonyx,  etc.  Luego  tampoco  este  es  un  carácter 
distintivo  del  Mylodon  tal  como  lo  comprende  el 
autor  mencionado,  probando  por  el  contrario  una 


vez  mas  que  se  trata  de  un  grupo  heterogéneo. 

El  arco  zigomático  cerrado  por  unión  con  la  apó- 
fisis del  temporal  y no  interrumpido,  no  es  un  ca- 
rácter genérico,  pues  si  se  presenta  en  Myloclon 
robustus,  falta  en  algunos  representantes  del  gé- 
nero Pseudolestoclon  como  también  en  Lestoclon, 
aunque  la  distancia  que  separa  el  zigomático  de  la 
apófisis  temporal  sea  generalmente  mas  corta  que 
en  Scelidotherium,  pero  resulta  que  también  en 
este  género,  hay  representantes  que  tienen  el  arco 
zigomático  casi  completo  como  en  Myloclon;  de  con- 
siguiente, tampoco  este  es  un  carácter  que  permita 
separar  la  agrupación  que  Burmeister  designa  bajo 
el  nombre  d e Mylodon,  délos  otros  gravigrados. 

La  colocación  oblicua  del  llano  occipital,  de  atrás 
hácia  adelante  y de  abajo  hácia  arriba,  tampoco  es 
de  un  gran  valor  distintivo,  pues  mas  ó menos  acen- 
tuada, se  encuentra  en  todos  los  gravigrados,  y si  en 
el  Scelidotherium  la  inclinación  no  es  tan  acen- 
tuada, tampoco  el  Mylodon  giganteus  (Lestoclon), 
se  parece  al  Mylodon  robustus,  pues  su  occipital 
es  considerablemente  mas  vertical,  presentando  un 
mayor  parecido  con  el  del  Megatheriurn. 

La  ausencia  del  conducto  ó agujero  sobre  el  cón- 
dilo interno  del  húmero,  no  es  una  prueba  de  identi- 
dad genérica,  pues  es  sabido  que  se  presenta  en  unos 
géneros  y falta  en  otros  ; esto  solo  demuestra  que  el 
Lestoclon,  Mylodon  y Pseudolestoclon  concuer- 
dan en  este  carácter,  existiendo  con  todo  otros 
gravigrados,  como  el  Platyonyx,  que  evidentemen- 
te no  es  un  Mylodon  y que  sin  embargo  carece  de 
dicho  agujero.  Por  otra  parte,  su  ausencia  no  está 
probada  en  Mylodon  Darwinii  (Glossotherium) 
del  que  aún  no  se  conoce  el  húmero. 

El  número  de  dedos  de  todas  las  especies  que  se 
quieren  incluir  en  el  género  Mylodon  no  es  aún 
conocido  de  una  manera  satisfactoria  ; falta  hasta 
ahora  un  pié  anterior  completo  del  pretendido  My- 
lodon giganteus  (Lestodon)  ni  se  conoce  nada 
délos  miembros  del  Mylodon  Darwinii  (Glosso- 
therium), pero  aún  suponiendo  que  todos  ellos 
tuvieran  absolutamente  el  mismo  número  de  dedos, 
todos  los  naturalistas  saben  que  si  la  identidad  no 
se  extiende  igualmente  á su  conformación  y disposi- 
ción no  es  una  prueba  de  identidad  genérica,  y por 
lo  que  concierne  á uno  de  esos  pretendidos  Mylo- 
don, el  Lestodon,  sabemos  ya  que  en  efecto,  tiene 
un  pié  de  una  estructura  muy  distinta  de  la  que 
presenta  el  pié  posterior  del  verdadero  Mylodon  y 
del  Pseudolestoclon. 


BRUTOS 


707 


En  cuanto  al  número  menor  de  las  vértebras  dor- 
sales, el  último  de  los  caracteres  distintivos  del  gé- 
nero Myloclon  que  enumera  Bürmeister,  basta 
recordar  que  si  este  número  es  menor  en  compara- 
ción del  Scelidotherium  que  tiene  1 B vértebras 
dorsales,  el  Megatherium  tiene  16  dorsales  como 
el  Mylodon.  Por  otra  parte,  se  ignora  aún  el  núme- 
ro de  vértebras  que  tiene  el  Mylodon  Darwinii 
( Glossotherium)  ni  está  probado  que  el  Mylodon 
giganteas  ( Lestodon ) tenga  16  vértebras  dorsales 
como  el  Mylodon  robustus,  pues  los  esqueletos 
que  hasta  ahora  se  han  reconstruido  lo  han  sido  con 
restos  de  varios  individuos,  y el  número  de  vérte- 
bras se  ha  completado  por  analogía  con  los  otros  géne- 
ros, es  decir  con  el  Mylodon  y el  Megatherinm. 
Es  cierto  que  Bürmeister  dice  que  la  columna  ver- 
tebral que  existe  en  el  Museo  tiene  16  vértebras 
dorsales,  pero  no  sabemos  si  es  realmente  completa, 
ó completada  con  restos  de  mas  de  un  individuo; 
también  el  mismo  autor  dijo  otra  vez  que  el  Sceli- 
dotherium tenía  16  vértebras  dorsales  como  los  de- 
mas gravigrados,  y sin  embargo,  ahora  delante  de 
esqueletos  completos,  declara  que  tiene  18.  Sin 
embargo,  juzgando  por  analogía,  me  parece  proba- 
ble que  también  el  Lestodon  tuvo  16  vértebras 
dorsales,  pero  eso  no  quiere  decir  de  ninguna  ma- 
nera que  sea  genéricamente  idéntico  al  Mylodon. 

En  definitiva,  el  género  Mylodon,  con  las  espe- 
cies que  en  él  coloca  el  Dr.  Bürmeister,  es  una 
agrupación  heterogénea,  para  la  que  no  ha  podido 
encontrar  caractéres  distintivos  que  le  sean  comu- 
nes, como  que  uo  existen,  puesto  que  se  compone 
de  la  reunión  de  varios  géneros  que,  según  el  estado 
actual  de  nuestros  conocimientos  se  reparten  en 
tres  familias  distintas.  Una  de  estas  familias,  la  de 
los  Lestodontidse , tiene  por  tipo  precisamente  una 
de  esas  especies  que  Bürmeister  quiere  colocar  en 
el  género  Mylodon,  el  Mylodon  giganteus  del 
mismo  autor,  que  constituye  el  género  Lestodon  de 
Gervais,  cuyos  caractéres  diferenciales  con  Mylo- 
don son  tan  notables,  que  solo  guiados  por  ideas 
preconcebidas,  es  dado  desconocerlos. 

Los  diferentes  géneros  de  gravigrados,  presentan 
en  la  conformación  del  rostro,  diferencias  de  con- 
formación verdaderamente  notables.  Así  el  Sceli- 
dotherium  y el  Megatherinm , tienen  una  parte 
anterior  muy  prolongada  hacia  adelante,  terminando 
en  huesos  intermaxilares,  largos,  angostos  y del- 
gados. En  Mylodon  y Pseudolestoclon,  al  con- 
trario, el  rostro  es  mas  corto,  mas  grueso  y mas 


ancho,  con  intermaxilares  cortos  ó rudimentarios. 
El  Megalonyx  presenta  en  este  sentido  una  evolu- 
ción todavia  mas  avanzada.  Eu  todos  estos  géneros, 
sin  escepcion,  por  mas  enanchamientos  que  presente 
la  parte  anterior  del  rostro,  esta  es  constantemente 
mas  augosta  y mas  delgada. 

En  el  Lestodon,  al  contrario,  el  enanchamiento 
del  rostro  en  su  parte  anterior  es  tan  formidable  y 
exagerado,  que  la  parte  anterior  del  rostro  es  mas 
ancha  que  la  extremidad  posterior  del  cráneo,  pre- 
sentando una  mayor  extensión  la  apertura  nasal 
anterior  truncada,  que  el  llano  occipital,  el  que  sin 
embargo  en  proporción  no  es  mas  pequeño  que  en 
los  otros  géneros  del  mismo  grupo.  El  cráneo  del 
Lestodon,  en  su  parte  posterior,  por  sus  propor- 
ciones es  comparable  al  del  Mylodon,  y en  el  cen- 
tro, si  se  hace  abstracción  de  los  arcos  zigomáticos 
es  mas  bien  estrecho  y delgado,  pero  en  su  tercio  an- 
terior, se  enancha  de  una  manera  tan  extraordinaria, 
que  el  paladar  forma  á cada  lado  una  curva  que  se 
dirije  hacia  afuera,  en  cuyo  ángulo  externo  se  en- 
cuentra implantado  un  diente  formidable  en  forma 
de  defensa,  que  dá  al  rostro  un  aspecto  completa- 
mente único.  La  apertura  nasal  anterior,  es  de  ta- 
maño extraordinario,  sumamente  ancha  y regular- 
mente alta,  angostándose  gradualmente  hácia  arriba. 

La  mandíbula  inferior,  de  acuerdo  con  esta  con- 
formación particular  del  cráneo,  tiene  un  borde  in- 
ferior casi  derecho,  inclinándose  luego  hácia  ade- 
lante é enanchándose  hasta  presentar  en  su  parte 
anterior  un  borde  transversal  sin  dientes,  de  un 
ancho  considerable  en  relación  con  la  misma  región 
de  la  mandíbula  superior. 

La  parte  superior  del  cráneo  forma  una  curva 
convexa  bastante  pronunciada,  y las  crestas  tempo- 
rales, mas  fuertes  que  en  Mylodon  y Scelidothe- 
rium, en  vez  de  quedar  separadas  como  en  estos 
géneros  limitando  un  llano  sagital  elevado,  se  acer- 
can hasta  reunirse  sobre  la  línea  mediana  formando 
una  cresta  sagital  bastante  larga  y mas  ó menos  ele- 
vada según  las  especies,  carácter  que  separa  neta- 
mente este  género  de  los  dos  últimamente  mencio- 
nados, para  acercarlo  al  contrario  de  Megatherium 
y Megalonyx  que  tienen  una  cresta  sagital  parecida. 
Hácia  adelante,  la  cresta  sagital  se  bifurca  formando 
dos  líneas  curvas  temporales  que  vienen  á concluir 
encima  de  las  órbitas,  limitando  la  región  frontal 
muy  ancha,  que  se  inclina  fuertemente  hácia  abajo 
hasta  su  unión  con  los  nasales,  en  donde  Ja  parte 
superior  del  cráneo  presenta  un  estrechamiento  no- 


708 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


table.  Hácia  atrás,  la  cresta  sagital  se  divide  igual- 
mente en  dos,  que  se  bifurcan  hasta  unirse  con  el 
occipital,  limitando  un  espacio  triangular,  formado 
por  la  parte  posterior  de  los  parietales  y el  inter- 
parietal, que  solo  es  visible  en  la  juventud. 

El  llano  occipital  se  separa  completamente  de 
la  forma  que  presenta  en  Mylodon , Pseudolesto- 
don  y Scelidotherium,  por  ser  relativamente  mas 
estrecho  y mas  alto.  En  los  dos  mencionados  gé- 
neros, el  occipital  presenta  un  diámetro  transverso 
considerablemente  mayor  que  el  diámetro  vertical, 
mostrándose  el  llano  occipital  entero  como  deprimi- 
do de  arriba  hácia  abajo.  Euel  llano  occipital  delLes- 
todon  los  dos  diámetros  son  sensiblemente  iguales, 
afectando  una  forma  circular  casi  completa,  inter- 
rumpida únicamente  hácia  abajo  por  la  escotadura 
formada  por  el  agujero  occipital ; pero  no  solo  el 
occipital  del  Lestodon  es  mas  elevado  y mas  circu- 
lar que  en  Mylodon,  Pseudolestodon,  Glossothe- 
rium  y Scelidotherium,  sino  también  mas  verti- 
cal. La  diferencia  entre  el  Lestodon  y el  Mylodon 
es  tan  considerable,  que  en  la  conformación  del  oc- 
cipital se  aleja  mucho  mas  que  el  Megalonyx  cuyo 
llano  occipital  es  igualmente  aplastado  de  arriba 
hácia  abajo  y de  gran  diámetro  transverso,  como 
en  los  mencionados  géneros. 

Esta  altura  considerable  del  occipital  del  Lesto- 
don se  comunica  á todo  el  resto  del  cráneo,  apare- 
ciendo en  toda  su  extensión  notablemente  más 
elevado  que  el  del  Mylodon  ó del  Scelidotherium. 

El  arco  zigomático  tiene  algún  parecido  con  el  del 
Mylodon,  únicamente  en  la  apófisis  posterior  del 
zigomático  que  se  toca  ó casi  se  toca  con  la  apófi- 
sis opuesta  del  temporal,  pero  con  esta  similitud  se 
presenta  un  desarrollo  mucho  menor  de  la  apófisis 
descendente  del  hueso  malar  ó zigomático,  y con  la 
apófisis  superior  que  se  dirije  de  adelante  hácia 
atrás,  mas  delgada,  pero  considerablemente  mas 
prolongada  que  en  Mylodon. 

La  base  del  cráneo  no  presenta  diferencias  de 
consideración  con  el  del  Mylodon  en  su  parte  pos- 
terior, pero  adelante,  en  toda  la  región  palatina  pre- 
senta una  conformación  completamente  distinta. 

El  paladar  del  Lestodon  se  divide  en  dos  partes, 
una  posterior  que  comprende  la  región  en  que  es- 
tán implantadas  las  cuatro  muelas  de  cada  lado, 
que  presenta  un  ancho  casi  igual  en  toda  su  longi- 
tud ; y la  otra  anterior  que  se  extiende  desde  el  se- 
gundo diente  hasta  la  parte  anterior  del  intermaxi- 
lar que  tiene  mas  ó menos  el  mismo  largo  que  la  pos- 


terior, y hácia  atrás  el  mismo  ancho,  pero  que  se 
va  enanchando  rápidamente  hácia  adelante  hasta 
presentar  un  diámetro  transverso  doble  del  que 
presenta  en  su  parte  posterior,  conformación  singu- 
lar que  distingue  el  Lestodon  de  todos  los  demás 
gravígrados.  El  Megalonyx,  con  el  que  se  ha  com- 
parado alguna  vez,  bajo  este  respecto  se  acerca  mas 
délos  otros  géneros,  pues  el  enanchamiento  de  la 
parte  anterior  del  paladar,  es  en  él  apenas  acen- 
tuado. 

Cada  uno  de  los  ángulos  ántero-externos  del  pa- 
ladar del  Lestodon  forma  un  fuerte  reborde  en  el 
que  está  implantado  el  primer  diente,  y el  espacio 
intermediario,  ó sea  todo  el  borde  anterior  del  pa- 
ladar forma  un  arco  redondeado  convexo  hácia  afue- 
ra, constituido  en  su  parte  central  por  el  hueso 
intermaxilar  regularmente  desarrollado,  pero  fuer- 
temente soldado  á los  maxilares.  En  la  mandíbula 
inferior  existe  hácia  adelante  en  cada  Jado  un  fuerte 
reborde  inclinado  hácia  afuera,  del  que  sale  igual- 
mente el  primer  diente,  pero  entre  ambos  rebordes 
la  mandíbula  se  extiende  todavía  un  poco  hácia  ade- 
lante, con  un  ancho  extraordinario,  terminando  en 
un  borde  igualmente  un  poco  redondeado,  con  la 
convexidad  hácia  afuera,  en  correspondencia  con  la 
conformación  del  paladar. 

El  sistema  dentario  consta  del  mismo  número  de 
dientes  que  en  Mylodon,  esto  es,  cinco  arriba  y 
cuatro  abajo  en  cada  Jado  de  la  mandíbula,  pero  dis- 
puestos de  otro  modo  y con  una  conformación  dis- 
tinta. 

En  Mylodon  los  dientes  de  cada  lado  de  cada 
mandíbula,  están  colocados  todos  á continuación, 
sin  que  el  primero  esté  mas  separado  de  los  otros, 
ó esta  separación  mayor  es  apenas  sensible,  con  la 
corona  truncada  como  en  los  demás  dientes,  sin  afec- 
tar nunca  la  forma  de  un  canino.  En  el  Lestodon  el 
diente  anterior  de  cada  mandíbula,  de  sección  trans- 
versal y de  tamaño  mas  ó menos  diferente,  según 
las  especies,  está  siempre  separado  de  los  demás 
dientes  por  un  largo  espacio  vacío  ó barra,  cuya 
longitud  puede  ser  en  ciertos  casos  casi  igual  á la 
longitud  del  espacio  ocupado  por  los  otros  dientes. 
Este  diente  anterior  es  siempre  mas  largo  que  los 
demás,  colocado  afuera  del  eje  de  la  série  dentaria 
formada  por  los  otros  dientes,  oblicuamente  incli- 
nado hácia  los  lados,  y con  la  corona  cortada  en  bi- 
sel, con  el  plano  inclinado  dirijido  hácia  atrás  en 
los  superiores,  y hácia  adelante  en  los  inferiores, 
presentando  el  aspecto  de  grandes  caninos. 


BRUTOS 


709 


El  segundo  y tercer  diente  inferior  son  en  Les- 
toclon  elíptico-cilíndricos,  con  su  eje  mayor  de  ade- 
lante hacia  atrás,  y en  Mylodon  siempre  prismáti- 
cos y colocados  transversalmente. 

La  última  muela  inferior  es  bilobada  en  ambos 
géneros,  pero  en  Mylodon  con  los  lóbulos  casi  pris- 
máticos, y con  los  surcos  opuestos  anchos  y pro- 
fundos, mientras  que  en  Lestodon  ambos  lóbulos 
son  elíptico-cilíndricos  y con  los  surcos  perpendi- 
lares  opuestos  muy  angostos. 

En  Mylodon  y Pseudolestodon,  la  segunda 
muela  superior  es  generalmente  elíptica,  la  tercera 
y cuarta  son  constantemente  prismáticas  y la  quinta 
mas  pequeña  y siempre  bilobada.  Eu  Lestodon , 
las  cuatros  muelas  que  siguen  al  diente  canini forme 
son  todas  de  la  misma  forma  elíptico-cilíndricas  co- 
mo las  inferiores,  incluso  la  última  que  solo  se  distin- 
gue por  un  tamaño  un  poco  menor. 

Esta  conformación  del  aparato  dentario  del  Les- 
todon, es  tan  diferente  de  la  que  caracteriza  al  My- 
lodon que  causa  verdadera  sorpresa,  el  que,  cono- 
ciendo esas  diferencias  haya  quienes  quieran  reu- 
nir ambos  géneros  en  una  sola  denominación. 

En  la  mandíbula  superior,  las  cuatro  muelas  que 
á cada  lado  siguen  el  diente  caninifonne,  forman  dos 
séries  paralelas,  ó con  una  pequeña  convergencia 
liácia  atrás,  apenas  sensible. 

En  las  demás  partes  del  esqueleto,  hasta  ahora 
conocidas,  el  Lestodon  presenta  una  mezcla  de  ca- 
ractéres  de  varios  géneros.  Los  miembros  anteriores 
son  relativamente  mas  delgados  y mas  largos  que 
en  Mylodon.  El  húmero  carece  de  agujero  epitroclea- 
no,  y se  supone  que  el  pié  anterior  ha  tenido  el  mis- 
mo número  de  dedos  que  en  Mylodon,  pero  hasta 
ahora  no  se  conoce  ningún  ejemplar  completo. 

El  fémur  del  Lestodon,  es  proporcionalmeute 
mas  largo,  mas  delgado,  menos  macizo  y con  un 
trocánter  tercero  mejor  desarrollado  que  en  Mylo- 
don acercándose  al  contrario  á la  forma  que  carac- 
teriza el  del  Megalonyx.  La  tibia  y el  peroné  son 
mas  parecidos  al  del  Mylodon  y separados  como  en 
este  género  y en  la  generalidad  de  los  edentados. 

El  astrágalo  por  algunos  caractéres  se  acerca  del 
Mylodon,  particularmente  por  el  tamaño  de  la  fa- 
ceta articular  para  el  peroné,  y por  la  situación  de 
las  que  lo  unen  al  cuboides,  pero  en  su  parte  articu- 
lar con  el  calcáneo  se  parece  mas  al  del  Megathe- 
rium  al  que  también  se  acerca  por  su  forma  gene- 
ral, presentando  el  mismo  número  de  facetas  articu- 
larias  que  en  el  de  este  último  género  y en  el  del 


Scelidotherium,  lo  que  prueba  la  conformación 
particular  de  este  animal. 

El  calcáneo  es  un  hueso  enorme,  solo  comparable 
al  del  Megatheriuin,  al  que  también  se  parece  en 
su  conformación  general,  completamente  distinta 
de  la  que  presenta  el  mismo  hueso  en  el  género  My- 
lodon. Dicho  hueso,  solo  difiere  del  mismo  del 
Megatherium , por  su  parte  posterior  un  poco  mas 
redondeada  y por  el  centro  de  la  parte  tuberosa  un 
poco  menos  enanchada;  por  lo  demás  es  de  una 
forma  completamente  idéntica,  articulándose  hácia 
adelante  con  el  astrágalo  por  medio  de  dos  facetas 
como  en  este  género,  mientras  que  en  el  calcáneo 
del  Mylodon  la  articulación  con  el  astrágalo  se 
efectúa  por  medio  de  una  sola  faceta,  conformación 
típica  completamente  diferente  que  demuestra  la  sin 
razón  con  que  se  pretende  hacer  del  Lestodon  una 
especie  de  Mylodon. 

El  pié  se  termina  en  cuatro  dedos  como  el  del 
Mylodon,  faltando  completamente  el  interno  ó pri- 
mero, y llevando  uñas  tan  solo  el  segundo  y tercero, 
pero  la  conformación  de  casi  todos  los  huesos  es 
distinta  de  la  que  caracteriza  al  pié  del  mencionado 
género. 

Hay  todavía  una  diferencia  notable  de  tanta  ó ma- 
yor importancia  que  todas  las  precedentes  juntas, 
que  confirma  claramente  la  separación  genérica  del 
Lestodon  y el  Mylodon.  Siempre  que  seencuentran 
restos  de  Mylodon,  por  incompletos  que  estos  sean, 
no  tratándose  de  piezas  rodadas,  están  acompaña- 
dos de  numerosos  huesecillos  informes  que  forman 
una  especie  de  coraza  rudimentaria,  que  se  desar- 
rollaba en  el  espesor  de  la  piel.  Los  restos  de  Les- 
todon ni  aún  cuando  se  encuentran  en  la  forma  de 
esqueletos  con  sus  partes  todavía  articuladas;  nunca 
están  acompañados  de  tales  huesecillos,  de  donde 
se  deduce  claramente  que  carecería  de  la  coraza 
rudimentaria  ó de  los  huesecillos  dérmicos  que  se 
desarrollaban  en  la  piel  del  Mylodon. 

Las  especies  del  género  Lestodon  parecen  haber 
sido  numerosas,  pero  es  difícil  distinguirlas,  pues  el 
gran  temor  de  fundar  especies  nuevas  nominales,  ha 
hecho  que  se  trate  siempre  de  identificar  los  restos 
encontrados  con  los  de  una  especie  ya  descrita,  y ha 
resultado  de  aquí  que,  algunas  especies  fundadas 
primitivamente  sobre  partes  del  cráneo,  se  le  han 
atribuido  restos  de  otros  individuos,  que  procedían 
de  especies  dintintas.  Además,  el  deseo,  tanto  por 
parte  de  los  coleccionistas  como  de  los  directores 
de  museos,  de  presentar  ó poseer  esqueletos  com- 


710 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


píelos,  ha  hecho  que  se  monten  algunos,  con  restos 
que  no  solo  proceden  de  varios  individuos,  pero  sí 
también  á veces  de  especies  distintas.  Es  mas  que 
probable,  que  el  mismo  Gervais  ha  incurrido  en  ese 
error,  pues  creo  que  los  restos  del  esqueleto  des- 
critos en  su  segunda  memoria  del  año  73,  como 
procedentes  del  Lestoclon  armatus,  no  son  de  esta 
especie,  sino  mas  bien  de  la  que  el  mismo  autor  de- 
signa con  el  nombre  de  Lestoclon  trigoniclens.  Así 
también  es  probable  que  una  parte  de  los  restos 
mencionados  por  Burmeister  bajo  el  nombre  de  My- 
loclon  giganteus  correspondan  en  parte  al  mismo 
Lestoclon  trigoniclens,  y otros  al  Lestoclon  arma - 
tus  ó á otras  especies  todavía  diferentes. 

Las  distintas  especies  se  distinguen  muy  bien  por 
la  forma  y disposición  del  aparato  dentario  y la  con- 
formación del  cráneo;  en  el  estado  actual  de  nuestros 
conocimientos  no  es  posible  referir  con  seguridad  á 
tal  ó cual  especie  los  restos  aislados  del  esqueleto, 
si  no  están  acompañados  de  partes  características  del 
cráneo  ó de  la  dentadura.  Para  ello  sería  necesario 
establecer  las  diferencias  de  los  distintos  huesos  del 
esqueleto,  lo  que  es  tarea  del  porvenir,  que  solo  se- 
rá dado  emprenderla  cuando  se  disponga  de  mayores 
materiales  y recogidos  con  mas  órden  que  los  que 
hasta  ahora  se  han  coleccionado. 

Por  desgracia  aunque  conozco  varias  especies  dis- 
tintas fundadas  en  los  caractéres  diferenciales  que 
presentan  en  el  cráneo  y en  el  aparato  dentario, 
tampoco  me  es  posible  dar  de  ellas  una  buena  enu- 
meración de  los  caractéres  distintivos  que  presen- 
tan, pues  todos  los  materiales  que  con  ese  objeto 
habían  reunido,  son  hoy  propiedad  del  Museo  de  La 
Plata,  cuyas  colecciones  no  se  me  permite  consultar. 
Yéome  obligado  á dar  tan  solo  una  enumeración  de 
las  especies  hasta  ahora  establecidas,  citando  algu- 
nos de  los  caractéres  distintivos  mas  culminantes, 
que  en  todo  caso,  tratándose  de  piezas  regularmen- 
te completas  permitirán  siempre  reconocer  la  especie 
á que  pertenecen  hasta  que  la  adquisición  de  nuevos 
materiales  me  permitan  dar  una  descripción  mas 
exacta  y detallada. 

E<estodon  armatus  P.  Gerv, 

(PI.  XLI,  fig.  2,  3 y 4) 

Lestodon  armatus,  P.  Gervais,  Recherches  surtes  mammij . 

foss.  de  VArnér.  Mér.,  p.  47,  pl.  XII,  fig.  1 y 2, 
a.  1855.  — Memoire  sur  plusieurs  espéces  de  ma- 


miféres  propres  a VAmérique  Mériodinale,  p.  21 
y sig.  1873. 

Reinhardt,  Bidrg  till  Kundskab  om  Lestodon  arma- 
tus, etc.,  Memor.  de  la  Acad.  R.  de  Copenhage. 
t.  IX,  1875. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Losmamíf.  fós.  etc.,p.  166, 
a.  1880. 

Mylodon  robustus  magor,  Blainville,  Ostéographie . 
Mylodon  giganteus!  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  etc.,  t.  I, 
p.  162,  1865.— Id.  Descrip.  Phys.,  etc.,  t.  III, 
p.  371,  a.  1879. 

Mylodon  armatus?  (Gervais)  Lydekker  (parte?)  Catalogue 
of  the  Fossil  Mammalia,  part.  V,  p.  110,  a.  1887. 
Lestodon  giganteus?  (Burmeister),  H.  Gervais  y Ameghino, 
Los  mamif.  fósil,  etc.,  p.  172,  a.  1880.  1 

Esta  es  la  especie  que  ha  servido  de  tipo  para  la 
fundación  del  género,  y sin  embargo  una  de  las  me- 
nos conocidas  á causa  de  la  confusión  del  Lestoclon 
con  el  Myloclon  como  representantes  de  un  mismo 
género,  lo  que  ha  hecho  que  se  confundan  también 
en  una  sola  especie  todos  los  representantes  del 
género  Lestodon. 

Las  piezas  originales  sobre  las  que  el  profesor 
Gervais  estableció  el  Lestodon  armatus  son : un 
fragmento  de  maxilar  superior  con  el  caniniforme, 
la  muela  que  sigue,  y parte  del  alveolo  de  la  ter- 
cera ; y la  parte  anterior  de  una  rama  mandibular 
con  la  parte  sinfisaria,  el  caniniforme,  las  dos  mue- 
las que  siguen  y parte  del  alveolo  de  la  cuarta,  am- 
bas piezas  procedentes  de  la  Banda  Oriental,  pero 
se  han  encontrado  idénticas  en  la  República  Argen- 
tina. 

Sin  embargo,  como  sucede  en  estos  casos,  es  su- 
mamente difícil  referir  á la  especie  que  representan 
estas  piezas,  los  huesos  aislado  del  esqueleto  encon- 
trados en  distintos  puntos  y publicados  bajo  diver- 
sos nombres.  Así,  por  ejemplo,  aunque  Burmeister 
identifica  su  Myloclon  giganteus,  con  el  Lestodon 
armatus,  habiéndose  confundido  con  este  nombre 
todos  los  lestodontes,  no  es  seguro  que  esos  restos 
correspondan  á la  misma  especie  que  los  primera- 
mente descritos  por  Gervais,  ó por  lo  menos  falta 

1 Lydekker  en  la  sinonimia  de  esta  especie,  menciona  como 
sinónimo  el  Lestodon  giganteus  de  H.  Gervais  y Ameghino.  Debo 
observar  que  el  Lestodon  giganteus,  especie  de  Burmeister,  la  he- 
mos mencionado  como  especie  separada  solo  de  un  modo  provisorio, 
en  la  imposibilidad  de  reconocerla  por  la  falta  de  una  descripción 
verdaderamente  específica.  Puede  corresponder  realmente  al  Les- 
todon armatus , como  también  á alguna  de  las  otras  especies  acá 
mencionadas,  pero  lo  mas  probable,  es  que  haya  confundido  los 
restos  de  todas  las  especies  del  género,  en  una  sola  especie,  por 
lo  que  es  realmente  conveniente  suprimirla  por  completo. 


BRUTOS 


711 


demostrarlo,  como  también  es  posible  pertenezcan 
ellos  á mas  ele  una  especie.  Es  por  esto,  que  al  re- 
dactar conjuntamente  con  el  Dr.  H.  Gervais  el  ca- 
tálogo de  los  mamíferos  fósiles  de  Sud-América,  si 
bien  reconocimos  que  el  Mylodon  giganteus  de 
Burmeister  era  un  verdadero  Lestoclon,  no  pu- 
dimos determinar  la  especie,  y la  conservamos  pro- 
visoriamente con  el  nombre  de  Lestoclon  gigan- 
teus. Es  pues  sin  razón  que  Lydekker  pone  el 
Lestoclon  giganteus  (Burmeister)  H.  Gerv.  y 
Amegh.  como  sinónimo  seguro  de  (Mylodon)  Les- 
todon  armatus;  ello  es  solo  una  presunción,  que 
quizá  pueda  ser  confirmada  en  parte. 

Es  tan  embrollada  esta  parte  de  la  paleontología 
argentina,  que  hasta  los  mismos  restos  descritos 
mas  tarde  por  el  profesor  Gervais  en  las  Memorias 
de  la  Sociedad  Geológica  de  Francia,  como  de  su 
Lestoclon  armatus,  no  es  seguro  pertenezcan  á 
esta  especie,  y estoy  mas  bien  dispuesto  á atribuir- 
los á lo  menos  en  parte,  á la  otra  especie  que  el 
mismo  autor  designó  corto  tiempo  después  con  el 
nombre  de  Lestodon  trigoniclens. 

Según  las  piezas  originales  descritas  por  Gervais, 
la  parte  anterior  del  paladar  del  L.  armatus  en- 
tre los  caniniformes  es  menos  enanchada  que  en 
el  L.  trigonidens. 

El  caniniforme  superior  es  mucho  mas  grueso  que 
los  demás  dientes,  de  sección  sub-triangular  y de 
ángulos  redondeados,  con  la  parte  que  sale  fuera  del 
alveolo  bastante  larga  y truncada  en  bisel;  este 
diente  tiene  40  milímetros  de  diámetro  mayor  y 20 
milímetros  de  diámetro  menor. 

La  barra  que  separa  el  caniniforme  superior  de 
la  segunda  muela  tiene  un  poco  mas  de  7 centíme- 
tros de  largo. 

La  segunda  muela,  de  sección  elíptica,  casi  cir- 
cular, solo  tiene  20  á 21  milímetros  de  diámetro 
mayor,  y era  seguida  hácia  atrás,  según  el  [alveolo, 
por  una  muela  tercera  de  doble  tamaño  que  la  se- 
gunda, pero  con  corta  diferencia  de  la  misma 
forma. 

La  parte  anterior  del  paladar  entre  los  caninifor- 
mes  ha  tenido  un  ancho  aproximado  de  15  centíme- 
tros, pero  entre  el  par  de  muelas  siguientes,  de  solo 
8 centímetros. 

En  la  mandíbula  inferior  el  caniniforme  es  me- 
nos separado  de  la  muela  que  sigue  que  el  corres- 
pondiente de  la  mandíbula  superior,  pero  colocado 
mas  hácia  afuera  de  la  línea  dentaria,  en  una  protu- 
berancia circular  de  la  rama  de  la  mandíbula,  que 


se  dirije  hácia  adelante  y hácia  afuera.  El  diente  ca- 
niniforme está  implantado  dirijiéndose  hácia  arriba 
y hácia  afuera,  pero  poco  inclinado  hácia  adelante; 
es  de  sección  elíptica,  pero  de  tamaño  relativamente 
pequeño  y mucho  menor  que  el  correspondiente  de 
la  mandíbula  superior. 

La  barra  que  separa  el  caniniforme  inferior  de  la 
muela  que  sigue  hácia  atrás,  tiene  unos  6 centíme- 
tros de  largo.  La  primera  muela  que  sigue,  de  sec- 
ción elíptica,  con  sil  eje  mayor  dirijido  de  adelante 
hácia  atrás,  tiene  29  milímetros  de  diámetro  mayor, 
y la  tercera  implantada  un  poco  mas  oblicuamente 
es  apenas  algo  mas  corta. 

La  talla  de  este  animal  era  de  mas  de  un  tercio 
superior  á la  del  Mylodon  robus  tus . 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie,  se  en- 
cuentran, aunque  al  parecer  no  con  mucha  frecuen- 
cia, en  la  parte  norte  y nordeste  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  y en  la  República  Oriental  del  Uru- 
guay. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  y piso  belgra- 
nensede  la  formación  pampeana. 

Lestoclon  trigonidens  P.  Gervais. 

(Pi.  xlij,  flg- 1 y y 

P.  Gervais,  Mémoires  de  la  Societé  Géologique  de  France, 
2a  serie,  t.  IX,  n°  Y,  1873.  — Id.  Journal  de  Zoolo- 
gie,  t.  III,  p.  161,  pl.  Y,  fig.  1 á 3,  a.  1874. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  166, 
a.  1880. 

Esta  especie  fué  fundada  por  P.  Gervais  sobre  un 
pequeño  fragmento  de  mandíbula  inferior  con  el 
diente  caniniforme,  que  por  su  forma  y aspecto  par- 
ticular comprendió  inmediatamente  procedía  de 
un  animal  específicamente  diferente  del  Lestodon 
armatus. 

El  Lestodon  trigoniclens  era  de  talla  muy  su- 
perior á la  del  Lestoclon  armatus , acercándose 
bastante  por  su  tamaño  al  Megatherium.  El  cráneo 
es  mas  ensanchado  en  su  parte  anterior,  y los  cani- 
niformes superiores  son  mas  triangulares,  mas 
gruesos  y mas  largos,  dirijidos  oblicuamente  hácia 
abajo  y hácia  afuera  tomando  la  forma  de  grandes 
caninos. 

Las  muelas  superiores  que  siguen  al  caniniforme 
parecen  ser  un  poco  mas  cilindricas  que  en  L.  ar- 
matus; la  primera  es  un  poco  mas  pequeña  y colo- 


712 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cada  en  dirección  longitudinal,  la  segunda  y tercera 
son  mas  grandes,  casi  iguales  é implantadas  un  poco 
oblicuamente;  y la  cuarta  ó última  superior  es  bas- 
tante pequeña,  colocada  longitudinalmente  y mas 
estrecha  en  la  parte  posterior  que  en  la  anterior. 

En  la  mandíbula  inferior  el  diente  caniniforme  es 
considerablemente  mas  grande  que  el  del  Lestodon 
armatus , y de  una  forma  muy  diferente,  pues  en 
vez  de  ser  de  sección  elíptieo-redondeada,  es  de 
sección  completamente  triangular,  con  sus  tres  lados 
casi  iguales,  pero  con  una  cara  cortada  en  bisel,  de 
manera  que  termina  en  cúspide  triangular  afectan- 
do casi  la  forma  de  una  pirámide;  además  está  colo- 
cado de  una  manera  considerablemente  mas  oblicua 
y mas  inclinado  hácia  adelante  que  en  L.  armatus  ; 
cada  uno  de  los  tres  costados  del  caniniforme  del  L. 
trigonidens  tiene  un  ancho  de  0m035  y unos  4 cen- 
tímetros de  alto. 

El  cráneo  es  relativamente  largo  y delgado,  pero 
bastante  alto,  con  arcos  zigomáticos  cuyos  prolonga- 
mientos posteriores  inferiores  son  relativamente 
largos  y angostos. 

Puede  dar  una  idea  del  tamaño  enorme  que  al- 
canzaba esta  especie,  el  hecho  de  que  el  cráneo  de 
los  mas  grandes  individuos  alcanza  á veces  hasta  75 
centímetros  de  largo. 

Hé  aquí  las  dimensiones  del  cráneo  de  un  indi- 
viduo algo  joven,  que  aún  no  había  alcanzado  su 
completo  desarrollo. 

Dimensiones 


Ancho  del  paladar  entre  los  caniniformes 0m202 

Ancho  del  paladar  entre  el  primer  par  de  muelas  que  siguen 

á los  caniniformes 0.068 

Ancho  del  paladar  entre  las  últimas  muelas 0.056 

Diámetro  transverso  del  cráneo  detrás  de  la  última  muela.  0.082 
Diámetro  transverso  del  cráneo  al  nivel  del  primer  par  de 

muelas  que  siguen  á los  caniniformes 0.114 

Diámetro  transverso  del  cráneo  al  nivel  de  los  caninifor- 
mes   0.260 

Longitud  de  la  barra  que  separa  el  canino  de  la  primera 

muela 0.078 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 0.109 

Altura  de  la  apertura  nasal  anterior  en  el  medio 0,160 

Diámetro  transverso  del  caniniforme  superior 0.018 

Largo  de  la  apertura  nasal  posterior  á la  punta  anterior  de 

los  intermaxilares 0 . 320 

Longitud  del  cráneo  de  los  cóndilos  occipitales  á la  punta 
del  hueso  incisivo 0.620 


La  mayor  parte  de  los  restos  atribuidos  al  Lesto- 
don  armatus,  proceden  del  Lestodon  trigonidens 
que  es  la  especie  mas  abundante,  incluso  la  casi  tota- 


lidad de  los  restos  figurados  y descritos  por  Gervais 
en  las  Memorias  de  la  Sociedad  Geológica  de  Francia, 
como  también  probablemente  la  mayor  parte  de  los 
que  Burmeister  atribuye  al  Mylodon  giganteus. 

Localidad.  — Se  encuentran  los  restos  de  esta 
especie  con  frecuencia  en  casi  toda  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Pisos  lujanense  y bonaerense 
de  la  formación  pampeana. 

Líestodon  Bocag-ei  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fus.  etc.,  p.  170, 
a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  espresáudome  sobre  ella  en  estos  términos: 
« Especie  intermediaria  por  la  talla  entre  el  L.  tri- 
gonidens y el  L.  armatus.  Las  dos  séries  denta- 
rias de  la  mandíbula  superior  son  muy  próximas  la 
una  de  la  otra,  á excepción  del  par  de  muelas  canini- 
formes que  están  muy  separadas.  En  el  individuo 
sobre  que  establecemos  esta  especie  faltan  las  muelas 
caniniformes  inferiores,  pero  la  forma  del  alveolo  nos 
permite  afirmar  que  diferian  por  su  forma  de  las 
del  Lestodon  armatus  ; debían  ser  prismáticas,  y 
su  posición  era  intermediaria  á la  de  las  dos  especies 
ya  nombradas  ». 

La  circunstancia  de  ser  hoy,  las  piezas  sobre  que 
fundé  la  especie,  propiedad  del  Museo  La  Plata, 
me  impiden  dar  sobre  ellas  otros  detalles.  Solo  recuer- 
do, como  carácter  importante  que  puede  permitir 
reconocerla  inmediatamente,  la  posición  del  canini- 
forme inferior  que  no  está  tan  separado  de  las  mue- 
las como  en  L.  trigonidens , ni  es  tan  triangular  : 
además  este  diente,  en  vez  de  ser  fuertemente  incli- 
nado hácia  adelante  como  en  L.  trigonidens,  y há- 
cia afuera  como  en  L.  armatus,  se  inclina  muy 
poco  hácia  adelante,  y no  mucho  hácia  afuera,  levan- 
tándose al  contrario  hácia  arriba.  La  talla  era  apenas 
un  poco  menor  que  la  del  L.  trigonidens. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  distintas  localidades  déla  provincia  de  Bue- 
nos Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  superior). 


BRUTOS 


713 


Lestodon  Gaiidryi  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino.  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  168, 
a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  el  Dr.  H. 
Gervais  espesándonos  en  los  siguientes  términos: 
« Esta  especie  se  acercaba  por  la  talla  del  Lestoclon 
Bravardi  ; está  fundada  sobre  una  porción  de  cráneo 
cuyas  muelas  tienen  absolutamente  la  misma  forma 
que  las  del  Lestodon  armatus , pero  son  mucho 
mas  pequeñas,  del  tamaño  de  las  del  L.  Bravardi, 
aunque  difieren  de  las  de  esta  especie  por  sus  for- 
mas. Las  dos  séries  dentarias  de  la  mandíbula  supe- 
rior están  muy  aproximadas  la  una  de  la  otra  ; la 
muela  caniniforme  es  menos  gruesa  que  en  las  otras  ; 
su  forma  es  mas  ó menos  la  misma  que  la  del  Les- 
todon  armatus,  pero  está  implantada  de  un  modo 
diferente  y menos  echada  hácia  afuera  ». 

Siendo  los  materiales  de  que  disponía,  propiedad 
del  Museo  La  Plata,  no  me  es  permitido,  por  las 
circunstancias  ya  conocidas,  agregar  nuevos  detalles. 
Además  de  la  talla  pequeña,  solo  recuerdo  como  ca- 
rácter distintivo  importante  que  permitirá  siempre 
reconocer  la  especie,  la  posición  y forma  del  canini- 
forme superior.  Este  diente,  en  proporción  del  ta- 
maño del  animal  es  muy  delgado,  y en  vez  de  ser 
triangular  como  en  Lestodon  trigonidens , es  elíp- 
tico, mas  elíptico  todavía  que  en  L.  armatus  y con 
su  diámetro  mayor  colocado  en  dirección  transversal ; 
resulta  de  esta  conformación  que  el  diente  es  aplas- 
tado de  adelante  hácia  atrás,  con  una  cara  anterior 
ligeramente  convexa,  y la  parte  superior  cortada  en 
bisel  en  vez  de  terminar  en  ápice  triangular  agudo 
como  en  los  demás  lestodontes,  termina  en  un  borde 
cortante  del  mismo  ancho  que  el  resto  del  diente, 
presentando  así  aparentemente,  la  misma  forma  ge- 
neral que  un  incisivo  superior  de  roedor,  con  la  úni- 
ca diferencia  que  la  esquina  longitudinal  interna  es 
redondeada  en  vez  de  formar  un  ángulo  como  en  los 
incisivos  de  los  roedores.  Esta  cara  cortada  en  bisel 
estaba  vuelta  hácia  atrás,  y no  hácia  atrás  y hácia 
afuera  como  en  los  demás  lestodontes. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Mercedes,  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 


Lestodon  Bravardi  H.  Gerv.  y Amegii. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  168, 
a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  H.  Ger- 
vais,  espresándonos  en  estos  términos.  « Especie  re- 
presentada por  un  fragmento  de  cráneo  acompañado 
de  casi  todas  sus  muelas.  El  animal  á que  pertenecían 
estos  restos,  debía  igualar  apenas  por  su  talla  al 
Mylodon  robustus  ; es  decir  que  era  mucho  mas 
pequeño  que  los  dos  lestodontes  ya  mencionados, 
(L.  trigonidens  y L.  armatus ) ». 

No  puedo  agregar  nuevos  detalles  por  la  misma  cir- 
cunstancia que  en  el  caso  de  las  especies  preceden- 
tes ; sin  embargo  podrá  siempre  reconocerse  con  fa- 
cilidad, por  su  tamaño  pequeño  no  mayor  que  el  del 
Mylodon  robustus,  y por  los  caninifonnes  inferio- 
res y superiores  muy  delgados,  pero  prismático-trian- 
gulares  como  en  Lestodon  trigonidens. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie, en  distintos  puntos  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso belgranense  y piso  bonaerense 
de  la  formación  pampeana. 

Lestodon  Blainvillei  H.  Gerv.  y Amegií. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.,  etc.,  p.  170, 
a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  H.  Ger- 
vais espresándonos  en  estos  términos.  « De  Bl ataví- 
ele ha  figurado  sobre  una  de  las  planchas  de  su  atlas} 
consagrado  á la  osteografía  de  los  edentados,  una 
mandíbula  inferior,  clasificada  en  el  texto  explicativo 
como  perteneciente  al  Mylodon  robustus  major. 
Por  la  forma  de  las  muelas,  no  tomando  provisoria- 
mente en  consideración  el  número  de  estos  órganos, 
esta  pieza  entra  sin  disputa  en  el  grupo  de  los  lesto- 
dontes, en  cuya  série  representaría  un  tipo  comple- 
tamente diferente  de  los  que  acabamos  de  nombrar. 
Pero  detrás  de  la  muela  mas  grande,  compuesta  de 
dos  partes  casi  iguales,  que  ocupa  el  último  lugar  en 
en  todas  las  especies  de  este  género,  se  ve  una  pe- 
queña muela  cilindrica.  ¿Debemos  basarnos  sóbrela 
presencia  de  esta  muela  para  hacer  del  animal  que 


90 


714 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


poseía  esta  mandíbula  el  tipo  de  un  nuevo  género  ? 
¿ Debemos  por  el  contrario,  no  teniendo  en  cuenta 
más  que  los  otros  caractéres,  clasificarla  entre  los 
lestodontes  ? Creemos  que  esto  último  es  lo  mas 
conveniente,  esperando  entretanto  que  nuevas  inves- 
tigaciones vengan  á darnos  alguna  luz  sobre  este 
animal  singular  ». 

Localidad.  — Provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


Lestodon  antiquns  Amegii. 

(Pl.  XL,  llg.  16  ; pl.  XL1X,  flg.  11) 

Ameghino.  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  122, 
a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p.  186,  a.  1886. 

Esta  especie  está  representada  por  un  fragmento  de 
la  sínfisis  de  la  mandíbula  inferior  con  parte  del  al- 
veolo del  caniniforme  del  lado  izquierdo,  tres  muelas 
aisladas,  y la  parte  superior  de  un  caniniforme  supe- 
rior. 

La  parte  existente  de  la  sínfisis  indica  una  especie 
de  tamaño  bastante  menor  que  las  que  se  conocen  de 
la  formación  pampeana.  Esta  parte  de  la  mandíbula 
es  mas  estrecha  y mas  prolongada  liácia  adelante  que 
en  las  especies  mas  modernas,  y particularmente  la 
parte  anterior  sin  dientes  que  en  los  Lestoclon  tri- 
gonidens, L.  armatus,  L.  Boc&gei  y L.  Gau- 
clryi , se  enancha  en  forma  de  pala,  parece  haber  si- 
do en  el  L.  antiquus  mucho  mas  angosta,  mas  es- 
trecha todavía  que  en  las  especies  de  los  géneros 
Mylodon  y Pseudolestodon. 

Es  una  lástima  que  esta  pieza  no  sea  mas  comple- 
ta para  poder  determinar  la  forma  de  los  caninos,  que 
por  el  fragmento  de  alveolo  existente  parece  hubieran 
sido  bastante  gruesos,  pues  la  cara  interna  existente 
forma  una  faja  casi  plana  de  25  milímetros  de  ancho, 
que  representa  el  diámetro  transverso  del  diente 
que  allí  se  implantaba.  Por  esta  cara  casi  plana  se 
puede  también  deducir  que  los  dientes  caniniformes 
inferiores  de  esta  especie  eran  también  de  sección 
prismática-triangular  como  en  Lestoclon  trigoni- 
dens,  en  vez  de  ser  elípticos  como  en  el  L.  arma- 
tus y L.  Bocagei. 

Otra  diferencia  muy  notable  entre  esta  especie  y 
las  pampeanas  hasta  ahora  conocidas,  aparece  en  el 
modo  cómo  estaban  implantados  esos  mismos  dientes 
en  forma  de  colmillos.  En  el  L.  armatus  y especies 


aliadas  á excepción  del  L.  trigonidens  esos  dientes 
separados  de  las  otras  muelas  por  una  larga  barra, 
se  desvían  de  la  série  dentaria,  dirijiéndose  liácia 
afuera  y liácia  arriba.  En  el  L.  trigonidens  son 
todavía  más  desarrollados,  y se  dirijen  liácia  afuera 
y liácia  adelante  en  sentido  mas  horizontal  figurando 
dos  enormes  defensas  divergentes.  En  el  L.  anti- 
quus en  vez  de  dirijirse  hácia  afuera  se  dirijían  Ini- 
cia adelante,  tomando  mas  la  forma  de  iucisivos. 

De  las  tres  muelas  aisladas,  una  tiene  una  sección 
transversal  de  solo  18  milímetros  de  diámetro  mayor 
y 12  milímetros  de  diámetro  menor,  pero  falta  por 
completo  la  capa  de  cemento  externo  muy  gruesa  en 
las  muelas  de  este  género,  que  debía  dar  al  diente 
un  tamaño  casi  doble.  La  capa  de  dentina  dura  tiene 
un  espesor  de  2 á 3 milímetros  y la  masa  de  vásculo- 
dentina  interna  muy  gastada  en  la  corona  donde  forma 
una  especie  de  pozo  tiene  1 3 milímetros  de  diáme- 
tro mayor  y 6 á 7 milímetros  de  ancho.  La  muela 
está  quebrada,  existiendo  solo  la  parte  superior  en 
un  largo  de  40  milímetros,  de  modo  que  no  se  puede 
apreciar  su  largo  cuando  entera. 

La  segunda  muela  es  de  figura  mas  circular,  de  17 
milímetros  de  largo  y 14  de  ancho  en  la  corona  en 
donde  la  vásculo-dentina  también  se  presenta  suma- 
mente gastada  formando  un  pozo  bastante  hondo.  Las 
dimensiones  de  este  ejemplar  son  también  sintomar  en 
cuenta  la  capa  de  cemento  externo  aquí  igualmente 
desaparecida,  pero  que  se  conserva  en  un  pequeño 
trecho  con  un  espesor  de  2 á 3 milímetros,  demos- 
trando que  la  muela  intacta  con  su  capa  de  cemento 
externo  debía  tener  un  tamaño  doble  del  que  presen- 
ta actualmente.  La  parte  existente  tiene  66  milí- 
metros de  largo  y como  la  cavidad  basal  es  todavía 
bastante  pequeña  se  puede  evaluar  el  largo  de  la 
muela  entera  en  unos  90  milímetros. 

El  tercer  ejemplar,  es  algo  mas  grande  en  la  base 
que  en  la  corona,  probablemente  por  ser  de  un  in- 
dividuo bastante  joven.  Sin  embargo  la  vásculo-denti- 
na de  la  corona  sepresenta  igualmente  profundamente 
gastada.  La  sección  de  la  muela  en  su  parte  superior 
tiene  16  milímetros  de  largo  por  11  de  ancho,  pero 
falta  también  la  capa  de  cemento  que  ha  desapareci- 
do quedando  solo  vestigios  de  ella  en  un  pequeño  tre- 
cho de  la  base.  También  este  ejemplar  está  roto  en 
la  parte  inferior,  quedando  nada  mas  que  un  trozo  de 
55  milímetros  de  largo,  en  cuya  base  se  vé  ya  la  ca- 
vidad pulpal  bastante  grande,  de  modo  que  el  largo 
total  no  ha  debido  pasar  de  75  milímetros.  La  muela 
presenta  una  curva  lateral  bastante  acentuada,  lo  que 


BRUTOS 


715 


puede  hacer  creer  que  procede  de  la  mandíbula  su- 
perior. 

Todas  estas  muelas,  aún  tomando  en  considera- 
ción la  capa  de  cemento  externo  que  debía  rodearlas, 
son  de  tamaño  bastante  menor  que  las  de  las  gran- 
des especies  pampeanas,  L.  artnatus  P.  Gerv., 
L.  trigonidens  P.  Gerv.  y L.  bocagei  Gerv. 
y Amegh.,  indicando  así  para  la  antigua  especie 
del  Paraná  un  tamaño  bastante  mas  reducido. 

El  caniniforme  superior  es  la  parte  que  sale  fuera 
del  alveolo  á la  que  le  falta  la  cúspide  que  está  rota. 
Es  de  la  misma  forma  prismático-triangular  que  ca- 
racteriza este  diente  en  todas  las  especies  del  géne- 
ro, con  su  parte  superior  cortada  en  bisel  pero  de 
un  tamaño  demasiado  pequeño  en  proporción  del  que 
presenta  el  fragmento  de  mandíbula  sobre  que  fundé 
la  especie  y las  distintas  muelas  aisladas  menciona- 
das. Tiene  17  milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior  y 19  milímetros  de  diámetro  transverso,  pero 
como  también  este  diente  ha  perdido  la  capa  de  ce- 
mento externo,  su  tamaño  debió  ser  algo  mayor, 
aunque  no  mucho,  pues  en  el  canino  superior  de  los 
lestodontes  la  capa  de  cemento  es  muy  delgada.  Ni 
tampoco  esta  especie  era  una  escepcion  á este  respecto 
como  lo  demuestran  algunos  pequeños  vestigios  de 
la  capa  de  cemento  que  aún  han  quedado  adheridos 
en  uno  que  otro  punto  de  la  superficie  del  diente.  La 
esquina  longitudinal  externa  anterior  parece  sin  em- 
bargo ser  mas  comprimida  que  en  las  otras  especies 
y su  parte  cortada  en  bisel  mucho  mas  prolongada, 
pues  la  parte  existente  tiene  42  milímetros  de  largo 
hasta  la  quebradura  y la  parte  superior  desaparecida 
debía  tener  por  lo  menos  la  mitad  de  este  largo.  El 
ancho  de  esta  cara  cortada  en  bisel  es  de  16  milí- 
metros. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
recojidos  por  el  profesor  Scalabrtni  en  las  barran- 
cas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná  y per- 
tenecen al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte . — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Lestodoii  (?)  paranensis  n.  sp. 

(Pl.  XL,  fig,  12) 

Este  animal  está  representado  por  una  muela  elíp- 
tico-cilíndrica,  muy  diferente  de  las  de  los  géneros 
Pseudolestoclon , Mylodon  y Sceliclotherium, 


pero  mas  parecida  á las  del  género  Lestodon,  aun- 
que presenta  algunas  particularidades,  que  hacen 
dudoso  proceda  del  mismo  género.  Este  diente  tie- 
ne una  curva  bastante  pronunciada,  por  lo  que  su- 
pongo muy  probable  sea  de  la  mandíbula  superior, 
y como  la  corona  no  está  gastada  en  declive,  sino 
en  sentido  casi  horizontal,  con  la  parte  central  cons- 
tituida por  la  vásculo-dentina  mas  gastado,  me  pa- 
rece probable  que  se  trata  de  una  muela  interme- 
diaria. Si  realmente  es  esta  una  muela  superior, 
según  la  regla  de  los  demás  edentados,  tenemos 
que  el  lado  de  curva  con  radio  menor  es  el  externo, 
y el  de  radio  mayor  ó convexo  el  interno,  y enton- 
ces tendríamos  que  el  lado  interno  de  esta  muela  es 
notablemente  mas  ancho  que  el  externo.  El  prisma  en 
su  circunferencia  muestra  un  surco  perpendicular  in- 
terno bastante  pronuciado  y de  fondo  cóncavo,  y otro 
sobre  uno  de  los  costados,  pero  poco  marcados.  La 
muela  está  cubierta  por  una  capa  de  cemento  muy  re- 
sistente, cuyo  espesor  en  algunas  partes  parece  ser 
considerable.  La  corona  tiene  1 7 milímetros  de  largo 
y 15  milímetros  de  ancho.  El  largo  del  trozo  exis- 
tente es  de  cerca  de  5 centímetros,  pero  como  la  base 
se  presenta  ya  anchamente  abierta  y con  sus  pare- 
des bastante  delgadas,  se  conoce  que  su  largo  total 
apenas  debía  sobrepasar  unos  pocos  milímetros  del 
que  presenta  actualmente. 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  por  el 
profesor  Scalabriai  en  las  barrancas  de  los  alrede- 
dores del  Paraná,  y pertenece  al  Museo  provincial 
de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


LANÍODON  AMEGH- 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  t.  II, 
p.  308,  a.  1881. 

Este  género  se  caracteriza  por  muelas  intermedia- 
rias sub-cilíndricas  mas  ó menos  iguales,  todas  con 
la  corona  gastada  en  declive  sobre  un  solo  lado,  y 
por  el  caniniforme  inferior  triangular  y bilobado 
por  un  profundo  surco  longitudinal  sobre  la  cara 
anterior. 


716 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Iianiodon  robustas  Amegh. 

(Pl.  LXXVII,  flg.  5 y 6) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

El  animal  ha  tenido  la  talla  del  Lestodon  trigo- 
nidens,  pero  con  las  muelas  intermediarias  mas 
pequeñas,  de  contorno  sub-circular,  con  tendencia 
en  algunas  á la  forma  prismática,  con  depresiones 
perpendiculares  mas  ó menos  acentuadas,  y la  coro- 
na cortada  en  declive. 

Conozco  muelas  intermediarias  superiores  é infe- 
riores, que  lie  recojido  en  diversas  localidades, 
pero  se  encuentran  ahora  en  el  Museo  La  Plata. 
Solo  dispongo  por  el  momento  de  una  muela  aislada 
de  la  mandíbula.  Este  diente  tiene  un  poco  mas  de 
10  centímetros  de  largo,  20  milímetros  de  diáme- 
tro menor  y 23  milímetros  de  diámetro  mayor;  afec- 
ta una  forma  irregularmente  circular,  con  una  ten- 
dencia á la  forma  triangular,  presentando  sobre  uno 
de  los  costados,  una  depresión  perpendicular  ancha 
y poco  profunda;  otro  de  los  lados  es  convexo  y el 
tercero  un  poco  deprimido.  La  corona  forma  un  pla- 
no oblicuo  de  superficie  completamente  lisa.  Las 
muelas  superiores  tienen  la  misma  forma  que  esta 
con  la  única  diferencia  de  que  son  un  poco  menos 
prismáticas,  mas  elípticas  ó circulares,  y con  el  pris- 
ma de  cada  diente  un  poco  arqueado,  con  la  conca- 
vidad hácia  afuera  y la  convexidad  hácia  adentro. 

El  caniniforme  superior  y la  última  muela  inferior 
me  son  desconocidas,  pero  dispongo  de  un  soberbio 
ejemplar  del  caniniforme  inferior  izquierdo.  Este 
diente  es  de  sección  triangular  y del  mismo  tamaño 
que  el  diente  correspondiente  del  Lestodon  trigo- 
nidens , pero  de  una  conformación  bastante  distinta. 
La  cara  longitudinal  del  lado  interno  es  fuertemen- 
te excavada  en  sentido  longitudinal,  de  fondo  un 
poco  cóncavo  y de  33  milímetros  de  ancho.  La  cara 
longitudinal  externa  es  convexa  en  su  parte  ante- 
rior y mas  deprimida  sobre  su  parte  posterior,  en 
donde  preseuta  un  pequeño  surco  longitudinal  poco 
acentuado;  esta  cara  tiene  35  milímetros  de  ancho. 
Estas  dos  caras  al  reunirse  hácia  atrás  forman  un 
borde  longitudinal  posterior  comprimido  y delgado. 

La  cara  anterior,  mas  ó menos  del  mismo  ancho 
que  las  precedentes,  muestra  el  carácter  genérico 
mas  particular  de  este  diente,  que  es  un  surco  lon- 
gitudinal que  la  recorre  de  la  raíz  á la  corona,  con 


V 

un  ancho  de  9 milímetros  y otro  tanto  de  profundi- 
dad, dividiéndola  en  dos  grandes  columnas  ó lóbu- 
los desiguales,  el  del  lado  externo  mas  angosto 
y convexo,  y el  del  lado  interno  mas  ancho  y mas 
deprimido;  el  fondo  del  surco  es  cóncavo  y con  un 
depósito  de  cemento  de  superficie  irregular.  La  co- 
rona del  diente  está  cortada  en  bisel  como  en  el 
mismo  diente  del  Lestodon,  formando  un  plano  in- 
clinado piramidal,  ancho  abajo  y angosto  arriba,  de 
33  milímetros  de  ancho  en  la  base  y mas  de  4 cen- 
tímetros de  elevación;  la  base  de  esta  superficie  es- 
tá bilobada  por  el  surco  de  la  cara  anterior  que  pe- 
netra en  ella  en  una  extensión  de  cerca  de  dos  cen- 
tímetros dando  á la  corona  del  diente  un  aspecto 
particular  que  no  se  observa  en  el  mismo  diente  de 
ningún  otro  edentado.  Toda  la  superficie  longitu- 
dinal del  prisma  del  diente  está  cubierta  por  una 
capa  de  cemento  de  menos  de  un  milímetro  de  es- 
pesor, cuya  superficie  externa  se  presenta  en  todas 
partes  un  poco  estriada  en  sentido  longitudinal 

Esta  pieza  pertenece  al  Museo  provincial  de  En- 
tre Ríos  en  el  Paranaá. 

Localidad.  — Se  han  encontrado  restos  de  este 
animal  en  las  provincias  de  Buenos  Aires  y de  En- 
tre Ríos. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


DIODOMUS  AMEGH. 

Diado  mus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  t.  VIII, 
p.  123,  a.  1885. 

Platyodon , Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el 
Plata,  t.  II,  p.  308,  a.  1881. 

Este  género  se  distingue  fácilmente  por  el  par  de 
dientes  anteriores,  que  tanto  arriba  como  abajo  afec- 
tan la  forma  de  grandes  incisivos  escalpri formes, 
colocados  en  la  parte  anterior  de  la  mandíbula.  El 
paladar  es  sumamente  estrecho,  y un  poco  mas  es- 
trecho en  su  parte  posterior.  Los  molares  son  de 
gran  tamaño,  pero  de  forma  todavía  desconocida, 
con  excepción  del  último  de  la  mandíbula  inferior, 
que  es  biiobado  en  forma  de  8,  y sin  columnas  ac- 
cesorias como  en  Glossotherium. 

La  primera  especie  de  este  género  la  di  á conocer 
bajo  el  nombre  genérico  de  Platyodon , que  tiene 
prioridad  sobre  el  de  Diodomus,  pero  que  no  pue- 


BRUTOS 


717 


de  conservarse  por  haber  sido  empleado  con  ante- 
rioridad para  designar  un  género  de  moluscos,  y 
luego,  aunque  con  distinta  desinencia,  un  género  de 
lepidópteros. 

Diodomus  Copei  Amegh. 

(Pl.  XL,  fig.  14;  lxxiv,  fig.  1 y 2 ; pl.  xlix,  fig.  6 y 8) 

Diodomus  Copei,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe., 
t.  VIH,  p.  123,  a.  1885. 

Lestodon  Garachici,  Moreno,  Informe  preliminar  etc.,  p.  11, 
Julio  de  1888  (nomen  nudum). 

Fundé  esta  especie  sobre  un  trozo  considerable  de 
la  sínfisis  de  la  mandíbula  inferior,  de  una  forma 
muy  particular,  y en  la  que  se  conserva  todavía  par- 
te de  los  alveolos  de  dos  dientes  que  estaban  im- 
plantados todavía  mas  adelante  que  en  Lestodon 
antiquus,  de  modo  que  afectaban  la  forma  de  for- 
midables incisivos. 

Esta  parte  de  la  mandíbula  difiere  completamente 
de  la  de  todos  los  edentados  de  esta  parte  de  Amé- 
rica hasta  ahora  conocidos,  pero  presenta  al  contra- 
rio un  gran  parecido  con  la  sínfisis  del  curioso  eden- 
tado  déla  isla  de  Cuba,  conocido  con  el  nombre  de 
Megalochnus  rodens,  con  la  diferencia  del  tamaño 
jigantesco  de  las  partes  correspondientes  del  Dio- 
domus. Sin  embargo,  la  diferencia  de  forma  de  la 
última  muela  inferior,  no  permite  reunirlos  en  una 
misma  familia. 

La  parte  posterior  de  la  sínfisis  del  Diodomus, 
en  vez  de  formar  una  gran  curva  como  en  Lesto- 
don, forma  una  curva  de  radio  mucho  menor,  de- 
mostrando que  ambas  ramas  de  la  mandíbula  infe- 
rior estaban  separadas  por  un  espacio  muy  pequeño 
como  en  Megatherium,  y sobre  todo  en  Mega- 
lochnus. 

En  su  parte  inferior  es  ancha  y deprimida  hacia 
atrás,  estrechándose  hácia  adelante,  en  donde  toda- 
vía está  en  parte  visible  la  sutura  de  ambas  ramas 
de  la  mandíbula,  cuyos  vestigios  han  completamente 
desaparecido  de  la  parte  interna.  En  toda  esta  parte 
de  la  superficie  de  la  mandíbula,  se  ven  pequeños 
agujeritos  que  parecen  demostrar  que  el  animal  te- 
nía labios  muy  carnosos,  prolongados  hácia  adelan- 
te y muy  movibles. 

En  la  parte  interna  forma  la  sínfisis  un  canal  de 
fondo  cóncavo  parecido  á Megalochnus,  pero  pro- 
porcionalmente mas  estrecho  y mas  profundo,  de 


acuerdo  con  el  mayor  tamaño  del  animal  y con  la 
forma  distinta  de  los  incisivos  de  un  diámetro  ánte~ 
ro- posterior  mucho  mas  considerable.  Este  canal 
empieza  en  la  parte  posterior  déla  sínfisis  con  un 
ancho  de  solo  unos  18  á 20  milímetros,  y con 
paredes  laterales  casi  verticales  que  se  van  se- 
parando hácia  adelante,  en  donde  á una  distancia  de 
unos  8 á 9 centímetros  de  la  parte  posterior  ad- 
quiere un  ancho  de  38  á 40  milímetros.  En  este 
punto  conócese  por  los  restos  de  los  alveolos  que 
los  dientes  en  forma  de  incisivos  salían  fuera  de  la 
mandíbula  dirijiéndose  hácia  adelante  y hácia  arriba 
como  en  los  roedores  y en  el  Megalochnus,  pero 
la  parte  intermediaria  de  la  sínfisis,  aunque  está 
rota  se  vé  perfectamente  que  se  dirijía  hácia  ade- 
lante, angostándose  cada  vez  mas,  hasta  formar  una 
especie  de  pico  que  difería  del  que  presenta  la 
sínfisis  del  Megalochnus,  en  que  descendía  hácia 
abajo  en  vez  de  ascender  ligeramente  hácia  arriba 
como  en  este. 

De  los  alveolos  de  los  dos  dientes  en  forma  de 
incisivos,  solo  existe  parte  de  los  tabiques  anterio- 
res, y parte  de  los  tabiques  internos,  que,  aunque 
no  son  suficientes  para  darnos  á conocer  la  forma  y 
dimensiones  de  los  dientes  que  en  ellos  estaban  im- 
plantados, bastan  para  demostrarnos  que  eran  de 
forma  muy  distinta  de  los  del  Megalochnus  y de  los 
demás  edentados  conocidos.  Estos  alveolos  en  la 
parte  posterior  de  la  sínfisis,  solo  se  encuentran  se- 
parados el  uno  del  otro  por  un  espacio  de  25  á 27 
milímetros,  pero  se  dirijen  hácia  adelante  en  direc- 
ción algo  divergente,  de  modo  que  al  salir  del  al- 
veolo debían  estar  separados  por  un  espacio  de  unos 
5 centímetros  de  ancho  ó quizás  mas.  El  tabique 
anterior  ó inferior  es  una  banda  plana  de  31  milí- 
metros de  ancho,  y lo  que  queda  del  tabique  inter- 
no forma  una  pared  de  25  milímetros  de  alto  por  lo 
menos  que  se  une  formando  ángulo  recto  con  la  cara 
plana  anterior.  Deducimos  de  esto  que  los  dientes 
en  forma  de  incisivos  del  Diodomus,  en  vez  de  ser 
anchos,  delgados,  convexos  en  la  cara  anterior,  y 
deprimidos  en  la  posterior  como  en  el  Megaloch- 
nus, son  al  contrario  anchos,  excesivamente  grue- 
sos, y planos  en  la  cara  anterior  y en  la  interna. 

La  última  muela  inferior  es  de  gran  tamaño  y bi- 
lobada  en  forma  de  8 como  la  del  Lestodon,  y toda- 
vía de  tamaño  un  poco  mayor  que  la  muela  corres- 
pondiente del  Lestodon  trigonidens.  Dispongo 
de  un  ejemplar  de  un  individuo  todavía  muy 
joven  ; debido  á este  estado  juvenil,  la  parte  su- 


718 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


periorde  la  corona  (pl.  xl,  íig.  14)  es  mas  peque- 
ña que  la  parte  inferior  del  prisma  del  diente,  y la 
capa  de  cemento  que  lo  envuelve  no  alcanza  tam- 
poco hasta  la  superficie  masticatoria,  perdiéndose 
unos  cuantos  milímetros  antes  de  llegar  á la  cúspide. 
El  prisma  entero  del  diente  es  bilobado  por  dos 
surcos  perpendiculares  opuestos,  anchos  y profun- 
dos, que  dan  á la  corona  la  figura  de  un  8 prolon- 
gado, con  sus  lóbulos  casi  iguales.  La  corona  tiene 
un  diámetro  antero-posterior  de  25  milímetros,  y 
8 milímetros  de  diámetro  transverso  en  cada  uno  de 
los  lóbulos,  pero  estas  medidas  aumentaban  conside- 
rablemente con  la  edad. 

Conozco  además  un  ejemplar  de  un  individuo 
adulto,  pero  rodado  y de  cuya  superficie  ha  com- 
pletamnte  desaparecido  la  capa  de  cemento;  á pesar 
de  eso,  Ja  corona  tiene  44  milímetros  de  diámetro 
áutero-posterior,  15  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  el  lóbulo  anterior  y 17  milímetros  en  el 
posterior. 

Del  cráneo  solo  conozco  la  parte  interdentaria 
anterior  del  paladar,  en  la  que  se  conserva  una 
pequeña  parte  de  los  alveolos  de  los  incisivos  y 
parte  de  los  alveolos  de  la  primera  y segunda 
muela.  £1  paladar,  es  muy  angosto,  pues  la  parte 
interdentaria  entre  la  primera  muela  solo  tiene  22 
milímetros  de  ancho,  pero  es  muy  profundo  y de 
fondo  cóncavo,  con  los  maxilares  completamente  sol- 
dados. Adelante  de  la  primera  muela  el  paladar  se 
ensancha  un  poco,  pero  solo  se  extiende  hacia  ade- 
lante en  una  extensión  de  2 centímetros,  formada  por 
los  intermaxilares,  casi  rudimentarios  como  en  My- 
lodon-,  estos  huesos  están  completamente  soldados 
á los  maxilares,  sin  apercibirse  casi  trazas  de  sutura, 
pero  permanecen  separados  uno  de  otro  sobre  la  lí- 
nea mediana  por  una  ancha  hendidura,  presentando 
además  cada  intermaxilar  un  gran  agujero  palatino 
que  se  extiende  hácia  adelante  en  forma  de  depre- 
sión cóncava  hasta  la  punta  del  intermaxilar. 

La  primera  muela,  aunque  no  se  puede  determi- 
nar su  forma  por  no  existir  mas  que  la  pared  interna 
del  alveolo,  se  conoce  era  de  tamaño  considerable, 
pues  medía  sobre  su  cara  interna  0m037  de  diáme- 
tro ántero-posterior.  Del  alveolo  de  la  segunda  mue- 
la, como  también  de  los  alveolos  de  los  dientes  inci- 
siformes  no  quedan  mas  que  pequeños  vestigios, 
pero  se  conoce  que  estos  últimos  no  estaban  coloca- 
dos en  los  ángulos  ántero-externos  del  paladar  co- 
mo en  Lestodon , Megalonyx  y Pliomorphus,  sino 
en  el  centro  de  la  parte  anterior  de  la  región  palati- 


na, aunque  un  poco  divergentes  el  uno  del  otro.  Es- 
te fragmento  forma  parte  de  la  colección  de  fósiles 
del  Paraná,  del  señor  Lelong  Thévenet. 

Localidad. — Los  primeros  restos  de  este  ani- 
mal fueron  recojidos  por  el  profesor  Scalabuini  en 
las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Pa- 
raná, habiéndose  luego  recojido  restos  de  la  misma 
especie  en  Monte  Hermoso,  en  la  provincia  de  Bue- 
nos Aires. 

Horizonte.  — Piso mesopotámico  déla  formación 
patagónica  y piso  hermósico  de  la  formación  arau- 
cana. 

Diodomns  Annaratonei  Amegh  . 

(Pl.  XLIX,  flg.  7) 

Platyodon  Annaratonei,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hom- 
bre en  el  Plata,  t.  II,  p.  308,  a.  1881. 

En  la  obra  mencionada  fundé  esta  especie  en  los 
siguientes  términos:  «Género  y especie  nueva  del 
orden  de  los  edentados,  familia  de  los  megatéridos, 
fundada  sobre  una  sola  muela,  pero  de  una  forma 
muy  característica.  Esta  muela  es  la  primera  ante- 
rior de  la  mandíbula  inferior  y presenta  el  aspecto 
de  un  diente  incisivo.  Es  comprimidá  en  sentido  án- 
tero-posterior, Jo  que  le  dá  completamente  el  ás- 
pecto  de  un  diente  incisivo  de  roedor.  Su  superficie 
anterior  es  casi  plana  y la  posterior  muy  convexa, 
terminando  en  una  extremidad  muy  ancha,  plana  y 
cortante.  Debía  estar  implantado  en  la  parte  ante- 
rior de  lá  mandíbula  á manera  de  un  incisivo.  Este 
animal  debía  tener  alguna  analogía  con  el  Meg a- 
lochnus  roclens .» 

No  puedo  dar  otros  datos  ni  el  dibujo  de  la  pieza 
original  por  ser  hoy  propiedad  del  Museo  La  Plata, 
pero  puedo  agregar  que  se  trata  de  un  animal  mas 
pequeño  que  la  generalidad  de  las  especies  de  My- 
lodon  como  lo  prueba  un  trozo  de  paladar  que  com- 
prende la  parte  anterior  de  la  región  interden- 
taria, pieza  que  debo  á la  obsequiosidad  del  Sr. 
León  Lelong  Thévenet.  Este  fragmento  comprende 
los  intermaxilares  casi  intactos  con  la  parte  anterior 
de  la  región  palatina  de  los  maxilares,  parte  de  los 
alveolos  de  los  dientes  incisiformes  y parte  de  los 
alveolos  de  las  dos  primeras  muelas  de  cada  lado. 

El  animal  parece  haber  sido  de  talla  mucho  me- 
nor que  la  del  Dioclomus  Copei,  pero  el  paladar 
no  era  tan  angosto,  pues  la  región  interdentaria  en- 


BRUTOS 


719 


trela  primera  muela  de  cada  lado  tiene  3 centíme- 
tros de  ancho;  además  es  mucho  menos  profundo,  y 
de  fondo  mas  cóncavo. 

El  alveolo  de  la  primera  muela,  del  que  solo  exis- 
te la  pared  interna,  tiene  27  milímetros  de  diáme- 
tro antro -posterior,  presentándose  un  poco  obli- 
cuamente al  eje  del  paladar.  De  los  alveolos  de  la 
segunda  muela  solo  quedan  fragmentos  insignifican- 
tes. 

Délos  alveolos  de  los  dientes  incisiformes,  solo 
queda  la  pared  anterior,  que  parecen  demostrar 
eran  de  forma  elíptico-aplastada  como  los  inferiores, 
y de  un  ancho  que  no  pasaba  de  17  á 18  milímetros. 
La  barra  que  separaba  los  incisiformes  de  la  pri- 
mera muela,  solo  tiene  4 centímetros  de  largo. 


Los  intermaxilares  son  muy  pequeños  y comple- 
tamente soldados  á los  maxilares,  pero  separados 
uno  de  otro  sobre  la  línea  mediana  por  una  ancha 
hendidura  incisiva.  Cada  intermaxilar  tiene  una 
gran  perforación  incisiva  de  contorno  elíptico  y 
de  un  centímetro  de  diámetro  menor  ó transverso. 

Localidad.  — La  primera  pieza  de  este  animal 
la  recojí  en  un  depósito  de  tosquilla  rodada,  de  la 
formación  pampeana,  en  la  Yilla  de  Lujan,  lo  que 
me  induce  á creer  que  no  se  encontraba  en  su  ver- 
dadero yacimento;  la  pieza  precedentemente  des- 
crita procede  de  los  alrededores  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica. 


SCELIDOTIIERID^E 


Los  animales  de  este  grupo  se  distinguen  por  muelas  elípticas,  con  una  marcada  tendencia  á la  forma 
prismático-triangular,  todas  de  corona  plana,  y sin  que  en  ningún  género  tome  la  anterior  la  forma  de  ca- 
nino ó de  incisivo.  Todas  las  muelas  son  de  forma  bastante  parecida,  é implantadas  mas  ó menos  oblicua- 
mente, menos  la  última  de  la  mandíbula  inferior  que  es  mas  grande  y bilobada  en  forma  de  ce  prolongado, 
y con  su  mayor  diámetro  dirijido  de  adelante  hácia  atrás.  La  parte  del  cráneo  que  se  extiende  adelante  de 
las  muelas  es  muy  prolongada,  y la  sínfisis  de  la  mandíbula,  muy  estrecha,  y muy  larga.  La  apertura  pos- 
terior externa  del  canal  alveolar  se  abre  sobre  el  lado  externo  de  la  rama  ascendente. 

Los  géneros  de  esta  familia  hasta  ahora  meucionados  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres  : 

I.  Primera  muela  inferior  prismática-triangular. 

A.  Húmero  con  perforación  epitrocleana. 

а.  Intermaxilar  muy  largo, 
aa.  Primera  muela  superior  prismática-triangular. 

б.  Intermaxilar  muy  corto,  casi  rudimentario, 
aa.  Primera  muela  superior  de  contorno  ovoideo-alargado. 

55.  Primera  muela  superior  elíptico-comprimida. 

B.  Húmero  sin  perforación  epitrocleana. 

a.  Cinco  dedos  adelante  y tres  atrás. 

II.  Primera  muela  inferior  de  contorno  elíptico  ó sub-circular. 

a.  Intermaxilar  corto  y de  punta  libre.  Nephotherium . 

b.  Intermaxilar  corto  y con  la  punta  reunida  por  un  arco  óseo  á la  punta  de  los 

nasales.  Glossotherium. 


Scelidotherium. 

Scelidodon . 
S ten  odonthevium . 

Platnonyx. 


720 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


SCELIDOTHERIUM  oaven 

Oven,  Zool.  of  the  Beagle,  I,  p.  73,  pl.  20-23. 

El  género  Scelidotherium  fné  fundadopor  Oaven 
sobre  algunos  restos  de  un  esqueleto  recojido  por 
Daravin  en  Punta  Alta,  cerca  de  Bahia  Blanca,  des- 
cribiéndolo por  primera  vez  en  la  parte  zoológica 
del  viage  del  Beagle. 

El  cráneo  del  Scelidotherium  tiene  una  confor- 
mación particular  que  lo  distingue  inmediatamente 
del  de  todos  los  demás  gravigrados;  es  muy  peque- 
ño en  proporción  del  tamaño  del  cuerpo,  de  forma 
general  cilíndrica-aplastacla,muy  angosto  yexcesiva- 
mente  largo,  tanto  que  su  diámetro  longitudinal,  es 
tres  veces  mayor  que  el  diámetro  transversal.  Hádala 
mitad  de  su  largo,  haciendo  abstracción  del  arco  zi- 
gomático,"Al  cráneo  del  Scelidotherium  se  angosta 
de  una  manera  notable,  dividiéndose  en  dos  partes, 
una  posterior  sumamente  baja,  y la  otra  anterior, 
que  comprende  la  regiou  dentaria,  notablemente 
mas  elevada. 

El  llano  occipital  es  mas  pequeño  que  en  los  de- 
más gravigrados,  de  gran  diámetro  transverso,  pero 
muy  bajo,  casi  vertical  y limitado  por  una  fuerte 
cresta  occipital.  La  parte  posterior  que  es  la  mas 
maciza,  presenta  sobre  los  lados,  entre  las  apófisis 
zigomáticas  de  los  temperóles,  grandes  fosas  tempo- 
rales, limitadas  hácia  arriba  por  crestas  temporales 
muy  desarrolladas,  pero  que  en  vez  de  unirse  para 
formar  una  cresta  sagital  como  en  Lestodon  ó Me- 
galonyx , permanecen  separadas  limitando  un  es- 
pacio ó plano  sagital  estrecho  y largo,  que  se  extien- 
de desde  el  borde  del  occipital,  hasta  la  región 
media  de  la  frente.  La  parte  posterior  se  ensancha 
un  poco  hasta  unirse  con  el  occipital,  en  donde  en 
la  juventud  tiene  un  interparietal  bien  visible.  Há- 
cia'adelante,  el  llano  sagital  se  enancha  también 
gradualmente  hasta  ocupar  todo  el  ancho  del  crá- 
neo encima  de  las  órbitas.  Los  frontales  son  muy 
largos  y angostos,  enanchándose  gradualmente  de 
atrás  hácia  adelante. 

Los  huesos  nasales  son  igualmente  muy  largos  y 
angostos;  la  parte  posterior  penetra  entre  ambos 
frontales  por  un  largo  trecho,  y la  parte  anterior  se 
enancha  en  forma  de  clava,  sobresaliendo  bastante 
adelante  de  los  bordes  laterales  de  los  maxilares,  ter- 
minando en  punta  anterior  redondeada. 


El  arco  zigomático  difiere  del  Myloclon,  por  es- 
tar interrumpido,  sin  que  la  apófisis  posterior  del 
zigomático  se  ponga  en  contacto  con  la  apófisis  zi- 
gomática  del  temporal. 

El  hueso  lacrimal  es  de  tamaño  mayor  que  en  los 
demás  gravigrados,  con  sus  suturas  visibles  durante 
toda  la  vida,  y situado  mucho  mas  arriba  que  en  los 
demás  géneros,  encontrándose  en  su  mayor  parte 
fuera  délas  órbitas. 

Los  maxilares  son  elevados  y largos,  pero  toman 
una  parte  menor  en  la  delimitación  de  la  apertura 
nasal  anterior,  que  en  la  mayor  parte  de  los  demás 
géneros. 

El  paladar  es  una  de  las  regiones  mas  particula- 
res del  cráneo  de\  Scelidotherium.  Toda  la  parte 
del  paladar  limitada  por  las  muelas  y los  palatinos 
es  sumamente  angosta  y de  ancho  casi  uniforme, 
presentando  en  vez  de  una  superficie  cóncava  ó mas 
ó menos  plana  como  en  la  generalidad  de  los  ma- 
míferos, una  superficie  fuertemente  convexa  acribi- 
llada de  surcos  y perforaciones  vasculares,  que 
desciende  gradualmente  hasta  los  bordes  alveolarios. 
La  parte  anterior  del  paladar  está  completamente 
desprovista  de  dientes,  presentando  una  longitud 
tan  solo  en  la  parte  formada  por  los  maxilares,  ma- 
yor que  la  extensión  ocupada  por  las  muelas.  Ade- 
lante de  esta  región  sin  muelas,  del  paladar,  forma- 
da por  los  maxilares,  se  articulan  los  intermaxilares, 
que  están  bien  desarrollados,  pero  que  siguiendo 
la  conformación  general  del  cráneo,  son  muy  estre- 
chos, y de  un  largo  proporcionalmente  estraordi- 
nario,  pero  no  están  unidos  por  suturas  como  en  la 
generalidad  délos  mamíferos  sino  simplemente  jus- 
tapuestos,  quedando  entre  ambos  una  vacuidad  que 
representa  las  perforaciones  incisivas,  y terminando 
adelante  en  borde  espeso  y redondeado.  La  extre- 
midad anterior  de  los  intermaxilares  se  extiende 
mucho  mas  adelante  que  la  apertura  nasal,  dejando 
también  muy  atrás  la  punta  anterior  de  los  nasales. 

De  acuerdo  con  esta  conformación  de  la  parte 
anterior  del  cráneo,  la  mandíbula  inferior  es  delgada 
y prolongada,  terminando  hácia  adelante  en  una  sín- 
fisis  angosta,  delgada  y muy  larga. 

Las  muelas  del  Scelidotherium  son  de  un  tipo 
especial;  sin  presentar  entre  sí  el  gran  parecido  que 
distingue  las  del  género  Megatherium , se  parecen 
mucho  mas  unasá  otras  que  en  los  géneros  My lo- 
ción y Pseudolestoclon.  Hay  cinco  muelas  en  cada 
lado  de  la  mandíbula  superior  y cuatro  en  cada  lado 
de  la  inferior.  Todos  estos  dientes  están  colocados 


BRUTOS 


721 


en  el  fondo  de  la  boca,  á continuación  y á igual  dis- 
tancia uno  de  otros,  formando  dos  séries  casi  para- 
lelas, pero  que  observando  con  atención  se  nota 
que  converjen  un  poco  hacia  adelante.  Todas  estas 
muelas  son  del  mismo  alto,  truncadas  transversal- 
mente, y un  poco  gastadas  en  el  centro,  en  donde 
presentan  una  pequeña  cavidad.  Las  cuatro  prime- 
ras muelas  superiores  son  casi  de  la  misma  forma  y 
tamaño,  elíptico-triangulares,  é implantadas  oblicua- 
mente, pero  la  última  superior  es  mas  triangular, 
mas  pequeña,  y no  implantada  en  dirección  tan  obli- 
cua. De  las  cuatro  muelas  inferiores,  las  tres  ante- 
riores son  elíptico-prismáticas,  casi  iguales  entre 
sí,  y colocadas  oblicuamente,  pero  la  última  inferior 
es  mucho  mas  grande,  bilobada  por  dos  surcos 
opuestos  presentando  la  forma  de  un  ocho,  y colo- 
cada longitudinalmente. 

El  cuello  consta  de  siete  vértebras  como  en  la  ge- 
neralidad de  los  mamíferos,  y de  una  conformación 
muy  parecida  á las  del  Megatherium.  Las  vérte- 
bras dorsales  son  igualmente  muy  parecidas  á las 
del  Megatherium , pero  en  vez  de  ser  en  número 
de  16  como  en  este  género  y en  el  Mylodon,  el  Sce- 
lidotherium  tiene  18  vértebras  dorsales.  Las  vérte- 
bras lumbares  son  3,  el  sacro  se  compone  de  6 vér- 
tebras soldadas,  y la  cola  de  18  á 20  ó 22  vértebras. 
El  esternón  se  compone  de  7 piezas. 

El  húmero  es  parecido  al  del  Mylodon,  pero  pre- 
senta sobre  el  cóndilo  interno  una  gran  perforación 
que  falta  en  aquel  género.  Elcúbito  y radio  lo  mis- 
mo que  el  omóplato  son  igualmente  parecidos  á los 
del  Mylodon. 

El  pié  anterior  termina  en  cuatro  dedos  bien  de- 
sarrollados; permaneciendo  el  pulgar  ó interno  ru- 
dimentario, representado  solo  por  el  metacarpo  que 
está  soldado  al  trapecio,  y probablemente  por  una 
pequeña  falange  rudimentaria.  El  dedo  segundo  y 
tercero  son  completos,  terminando  en  grandes  falan- 
ges ungueales,  muy  largas,  anchas  y deprimidas. 
Los  dedos  tercero  y cuarto,  son  imperfectos,  sin  fa- 
langes ungueales,  terminando  cada  dedo  en  un  pe- 
queño huecesillo  de  cara  anterior  rugosa  y redon- 
deada. 

La  cadera  es  proporcionalmente  tan  fuerte  como 
en  el  Megatherium.  El  fémur  es  un  hueso  muy  ro- 
busto, no  muy  grueso,  pero  corto  y casi  del  mismo 
ancho  en  todo  su  largo,  afectando  una  forma  rectan- 
gular. La  tibia  y el  peroné  son  parecidos  á los  mis- 
mos huesos  del  Mylodon.  El  tarso  está  formado  de 
seis  huesos  faltando  un  cuneiforme.  El  calcáneo  di- 


fiere completamente  por  la  forma  del  de  los  géneros 
Megatherium,  Lestodon  y Mylodon,  acercándose 
al  contrario  de  la  forma  propia  al  calcáneo  del  Mega- 
lonyx  y Coelodon,  particularmente  por  el  fuerte  es- 
trechamiento de  la  parte  tuberosa,  que  se  extiende 
hácia  atrás,  y por  su  forma  general  comprimida  y ele- 
vada . La  parte  anterior  presenta  tres  facetas  articula- 
res como  el  del  Megatherium  y el  del  Lestodon,  en 
vez  de  dos  como  el  del  Mylodon.  El  pié  termina  por 
tres  dedos  bien  desarrollados,  délos  que  uno  solo  ar- 
mado de  uña.  Estos  dedos  corresponden  al  tercero, 
cuarto  y quinto.  Del  dedo  primero  no  queda  el 
mas  pequeño  vestigio,  faltando  por  completo  hasta 
el  mismo  metatarsiano  correspondiente.  El  dedo 
segundo  está  representado  por  un  metatarsiano  ru- 
dimentario de  extremidad  anterior  delgada  y re- 
dondeada. El  dedo  tercero,  el  único  armado  de 
uña,  no  tiene  mas  que  una  gran  falange  que  sigue 
al  metatarsiano  que  corresponde  á las  dos  primeras 
falanges  de  los  demás  mamíferos,  aquí  soldadas  en 
un  solo  hueso  como  en  el  Megatherium  ; á esta 
falange  sigue  la  falange  ungueal,  de  un  desarrollo 
extraordinario.  Los  dedos  cuarto  y quinto  están 
formados  cada  uno  por  un  metartasiano,  al  que  si- 
guen dos  falanges,  la  última  rudimentaria  y de  ex- 
tremidad anterior  irregularmente  redondeada. 

El  Scelidotlierium  carecía  de  los  pequeños 
huesecillos  que  cubrían  el  cuerpo  del  Mylodon, 
Pseudolestodon  y Coelodon. 

Las  diferentes  especies  del  género  Scelidothe- 
rium  son  difíciles  de  distinguir,  y generalmente 
han  sido  confundidas  unas  con  otras.  Bajo  el  nom- 
bre de  Scelidotlierium  leptocephalum  se  han 
confundido  por  lo  menos  tres  especies  diferentes. 
Para  la  distinción  del  Scelidotlierium  leptocepli a- 
lum  y de  las  especies  que  mas  se  le  parecen,  sigo 
acá  á Lydekker,  quien  habiendo  tenido  ocasión  de 
examinar  los  originales  típicos,  sobre  que  fué  fun- 
dado el  S.  leptocephalum,  constituye  autoridad, 
concordando  por  otra  parte  su  manera  de  ver  con  los 
materiales  que  personalmente  he  tenido  ocasión  de 
examinar. 

Scelidotlierium  leptocephalum  Ow. 

(Pl.  XLV1II,  ñg.  1 ; pl.  LIX,  fig.  1,  2 y 3) 

Scelidotlierium  leptocephalum,  Owen,  Voyage  of  the  Beagle, 
Zool.  I,  73.  — Id.  Ann.  and  Magaz.  nat.  history, 
t.  II,  p.  249,  a.  1857.  — Id.  Philosoph.  Transad,  of 


91 


722 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


the  year  1857,  pág.  101,  pl.  8.  — Id.  Odontogra- 
phy,  p.  337,  Atlas,  pl.  80,  fig.  1 á 4,  a.  1840-45. 

Pictex,  Traite  de  paléontologie,  t.  I,  p.  271. 

P.  Gervais,  Recherches  sur  les  mammif.  foss.  de  VAmér. 
Mér.,  p.  48,  pl.  XI,  fig.  1. 

Giebel,  Fauna  der  Vorw.  I,  p.  120. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub.  de  Buenos  Aires, 
t.  I,  p.  79.  — Id.  Descrip.  phys.  de  la  fíep.  Arg., 
p.  377. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p.  144, 
a.  1880. 

Lydekker,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1886,  p.  493,  pl.XLVI. 
— Id.  Catad,  of  Foss.  Marnm . , etc.,  part.  Y,  p.  92, 
a,  1887. 

Lydekker  reasume  los  caracteres  distintivos  de 
esta  especie  en  los  siguientes  términos  : « El  per- 
fil facial  es  fuertemente  arqueado  y presenta  una 
protuberancia  frontal  muy  pronunciada  detrás  de 
las  órbitas  ; el  cráneo  es  de  un  ancho  moderado,  y 
los  nasales  de  largo  relativamente  considerable, 
siendo  estos,  cuando  enteros  iguales  por  lo  menos 
á una  mitad  del  largo  total  de  la  superficie  superior 
del  cráneo.  En  correlación  con  el  largo  considera- 
ble de  los  nasales,  la  porción  facial  de  los  maxilares 
es  alargada,  y una  parte  considerable  de  ellos  apa- 
rece visible  en  la  vista  superior  del  cráneo.  El  la- 
crimal no  es  muy  prominente,  y la  apertura  de  su 
canal  se  dirije  directamente  hacia  afuera.  El  borde 
anterior  de  la  parte  zigomática  descendente  del  ma- 
xilar es  inclinado  hacia  atrás  ; las  crestas  fronto- 
parietales  están  muy  separadas  y la  región  interden- 
taria del  paladar  no  es  demasiado  angosta. 

« La  mandíbula  que  acompaña  este  cráueo  tiene 
una  sínfisis  alargada,  siendo  la  porción  que  sigue 
adelante  de  las  muelas  casi  el  doble  mas  larga  que  la 
longitud  total  de  la  serie  dentaria,  y el  borde  supe- 
rior de  la  parte  anterior  de  la  rama  horizontal  casi 
derecho. 

« Las  principales  medidas  de  este  cráneo  son  las 
siguientes  : 

Dimensiones 


Longitud  de  los  nasales  rotos  adelante 0m270 

Longitud  de  la  parte  facial  de  los  maxilares 0.170 

Ancho  de  ambos  cóndilos  occipitales 0.108 

Distancia  del  cóndilo  á la  última  muela 0.242 

Longitud  de  la  serie  dentaria 0.113 

Longitud  de  la  sínfisis  mandibular 0.156 


« La  sola  otra  parte  del  esqueleto,  sobre  la  que 
deseo  llamar  la  atención,  es  el  astrágalo  que  mues- 


tra la  cresta  troclear  externa  para  la  articulación 
con  la  tibia  no  prominente,  proyectándose  apenas 
encima  del  nivel  déla  tuberosidad  interna.  Esta 
forma  de  astrágalo  es  muy  diferente  cíela  del  Mega- 
therium  (en  el  que  la  cresta  troclear  externa  es 
extremadamente  prominente)  y aparentemente  indi- 
ca que  la  reversión  del  pié  no  ha  sido  tan  grande 
como  en  aquel  género  ». 

Según  Lydekker,  el  tipo  de  esta  especie,  además 
del  cráneo  algo  incompleto  del  Museo  británico,  está 
bien  representado  por  el  cráneo  con  mandíbula  in- 
ferior píiblicado  por  Gervais  en  sus  Recherch., 
etc.,  como  procedente  de  Buenos  Aires,  y reproduz- 
co el  dibujo  en  la  lámina  48,  figura  1,  haciendo  ob- 
servar que  la  región  facial  no  parece  presentar  la 
protuberancia  frontal  post-orbitaria  tan  desarrollada 
como  parece  indicarlo  la  descripción  transcrita  del 
mencionado  autor,  del  que  también  reproduzco  el 
grabado  (lámina  49,  fig.  3)  de  la  vista  fronto-nasal 
del  cráneo  por  él  descrito. 

Agregaré  que  según  los  dibujos  de  las  muelas  del 
ejemplar  figurado  por  Gervais  y los  publicados  por 
OvvEisdel  ejemplar  típico  de  la  especie,  la  primera 
muela  de  la  mandíbula  superior  parece  presentar 
una  forma  decididamente  mas  triangular  que  en  las 
otras  especies. 

Localidad . — Los  primeros  restos  de  esta  espe- 
cie han  sido  descubiertos  por  Darvvin  en  Punta  Alta 
cerca  de  Bahía  Blanca,  pero  existen  sus  restos  en 
toda  la  llanura  Argentina. 

Horizonte. — Pisos  bonaerense  y lujanense  de  la 
formación  pampeana. 

Scelidotlierium  Bravartli  Lyd. 

(Pl.  XLVÍII,  fig.  2 y 5) 

Scelidotherium  Bravardi,  Lydekker,  Proceed.  Zool.,  Soc., 
a.  1886,  p.  494. — Id.  Catal.  of  Foss.  Mainrn., 
part.  V,  p.  96,  a.  1887. 

Scelidotherium  leptocephalum,  Oaven  (parte).  Philosoph. 
Trans.,  1857,  pl.  8,  fig.  2,  y pl.  IX,  fig.  1 . 

Burmeister,  Alonáis,  d.  k.  preuss.  Ak.  d.  ILtss., 
a.  1881,  p.  380. — Id.  Osteología  de  los  gravigra- 
dos,  Atlas,  pl.  XIY,  fig.  1 á 4,  a.  1886. 

Lydekker  se  expresa  sobre  esta  especie  en  los 
siguientes  términos : «Esta  especie  está  fundada  so- 
bre un  esqueleto  imperfecto  conservado  en  el  Museo 
Británico,  mandado  por  Bravard  de  la  República 


BRUTOS 


723 


Argentina,  que  presenta  nua  conformación  que  de- 
muestra claramente  no  puede  pertenecer  á la  espe- 
cie típica,  á la  que  hasta  ahora  ha  sido  referido.  El 
cráneo,  al  que  le  falta  toda  la  dentición  y la  mayor 
parte  de  los  nasales,  ha  sido  figurado  por  Oxvejn  en 
Phylos.  Transad,  del  año  1857,  visto  por  su  su- 
perficie palatina  y referido  á la  especie  típica. 

«Es  verdaderamente  una  desgracia  que  falten  los 
nasales,  pero  por  la  conformación  de  los  huesos  ad- 
yacentes puede  demostrarse,  que  elfos  eran  segura- 
mente mucho  mas  cortos  que  en  S.  leptocephalmn, 
puesto  que,  en  primer  lugar  el  borde  superior  de  la 
región  facial  de  los  maxilares  forma  una  curva  mu- 
cho mas  corta  que  en  este,  mientras  que  si  los  nasa- 
les hubieran  tenido  el  mismo  largo  que  en  esta  últi- 
ma especie,  tendrían  que  extenderse  mucho  mas 
adelante  que  los  premaxilares.  Que  los  nasales  fue- 
ron de  un  tipo  mas  corto  es  también  evidente  por 
una  comparación  con  el  S.  chíllense,  por  la  que 
puede  verse  que  la  región  facial  del  maxilar  no  es  de- 
semejante en  ambas  especies.  Todo  el  cráneo  es  por 
otra  parte  relativamente  mas  angosto  que  el  del  S. 
le  ocephalum , y el  perfil  frontal  es  casi  derecho  ; 
de  la  parte  facial  de  los  maxilares  escasamente  una 
m tad  aparece  visible  en  la  vista  frontal ; el  lacrimal 
•-8  caracterizado  por  ser  excesivamente  prominente 
y por  la  apertura  de  su  canal  dirijida  en  parte  hacia 
arriba.  El  borde  anterior  de  la  parte  zigomática  des- 
cendente del  maxilar  es  casi  vertical,  las  crestas 
fronto-parietales  son  muy  aproximadas,  y la  región 
interdentaria  del  paladar  (como  lo  muestra  muy  bien 
la  figura  de  Ovvev)  es  excesivamente  angosta.  Pue- 
de igualmente  verse  por  la  siguiente  lista  de  dimen- 
siones  que,  mientras  el  ancho  de  los  cóndilos  occi- 
pitales es  menor  que  en  el  S.  leptocephalum,  el 
intérvalo  entre  los  cóndilos  y la  última  muela  es 
considerablemente  mayor,  lo  que  indica  grandes  di- 
ferencias en  las  proporciones  relativas  de  ambos  crá- 
neos. Los  premaxilares  son  bien  desarrollados. 

«En  la  mandíbula  que  acompaña  este  cráneo  mien- 
tras el  largo  de  la  sínfisis  es  mayor  que  en  el  S. 
leptceophalum , el  intérvalo  entre  el  borde  poste- 
rior de  la  sínfisis  y el  primer  diente  es  considerable- 
mente menor.  El  borde  superior  de  la  parte  anterior 
de  la  mandíbula  que  se  extiende  adelante  de  los 
dientes  es  además  furtemente  inclinado  liácia 
arriba. » 


Dimensiones 


Largo  aproximado  de  la  parte  facial  del  maxilar 0™135 

Ancho  de  ambos  cóndilos  occipitales 0.095 

Distancia  de  los  cóndilos  á la  última  muela 0.258 

Longitud  de  la  série  dentaria  superior 0.105 

Longitud  de  la  sínfisis  mandibular 0.175 


Esta  especie,  á pesar  de  los  detalles  arriba  trans- 
critos dados  por  Lydekker  parece  muy  difícil  de 
distinguir,  y,  ó existen  varias  especies  parecidas,  ó 
las  dos  especies  mencionadas  son  muy  variables, 
pues  el  conjunto  de  caracteres  mencionados  no  los 
he  encontrado  en  ningún  cráneo  de  los  que  se 
aproximan  al  que  lia  servido  de  tipo  para  la  funda- 
ción de  esta  especie,  y que  se  separan  sin  duda  del 
Scehclotherium  ledocephalum . Lvdekker atribu- 
ye á esta  especie  el  esqueleto  y el  cráneo  completo 
dibujado  por  Burmeister  en  el  Atlas  de  la  descrip- 
ción física  (pl.  XIV,  fig.  1 á 4),  de  cuyo  cráneo  re- 
produzco las  vistas  fronto-nasal  y palatina  (lam.  48, 
fig.  5),  que  muestra  real  menteel  en  angosta  miento 
excesivo  del  cráneo  y de  la  región  interdentaria  del 
paladar,  como  también  el  acortamiento  de  los  nasales, 
pero  lavista  de  perfil  no  presenta  la  línea  superior 
casi  recta  que  menciona  Lydekker  sino  que  mues- 
tra detrás  de  la  órbita  una  protuberancia  frontal 
acentuada,  ni  tampoco  el  borde  anterior  del  zigomá- 
tico  es  casi  vertical,  sino  fuertemente  inclinado  ha- 
cia atrás. 

En  la  lámina  48  doy  el  dibujo  de  lado  exacto  de 
otro  cráneo  con  la  mandíbula  inferior,  que  concuer- 
da muy  bien  con  elejemplarfigurado  por  Burmeister, 
pero  presenta  los  nasales  cortos,  la  región  interden- 
taria estrecha,  el  conjunto  del  cráneo  muy  angosto 
y la  parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior  fuerte- 
mente inclinada  hácia  arriba,  caractéres  que  según 
Lydekker  distinguen  el  ScelidotheriumBravardi. 

La  verdadera  diferencia  constante  entre  todos  es- 
tos cráneos  y losa  tribuidos  al  Scelidotherium  lep- 
tocephalum la  encuentro  en  la  conformación  del 
aparará  dentario,  particularmente  en  la  forma  de  la 
primera  muela  superior  que  es  de  contorno  triangu- 
lar en  la  especie  típica,  y simplemente  elíptica  en 
todos  los  otros  que  se  aproximan  al  descrito  por 
Lydekker  como  S.  Bravardi. 

Este  género  necesita  sin  duda  de  una  nueva  revi- 
sión con  materiales  mas  completos  y mejor  seleccio- 
nados que  los  que  por  ahora  se  poseen,  pues  es  casi 
seguro  que  la  mayor  parte  de  los  esqueletos  de 


724 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Scelidoihei'ium  que  se  conservan  eii  los  museos 
están  formados  por  restos  de  diversos  individuos 
procedentes  de  especies  diferentes. 

Localidad.  — Los  restos  de  Scelidotherium  que 
se  aproximan  mas  ó menos  al  tipo  descrito  como 
S.  Bravardi  se  encuentran  con  frecuencia  en  las 
toscas  del  fondo  del  Rio  déla  Plata,  en  el  munici- 
pio de  Buenos  Aires,  en  las  excavaciones  del  puerto 
de  La  Plata,  y en  la  base  de  las  barrancas  del  rio  Pa- 
raná en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  y piso  belgra- 
nense  de  la  formación  pampeana, 

Scelidotherium  Floweri  Amegh. 

La  antigüedad  del  hombre,  etc. , t.  II,  p.  307,  a.  1881. 

He  fundado  esta  especie  sobre  una  rama  horizon- 
tal de  la  mandíbula  inferior  y un  maxilar  superior, 
ambas  piezas  con  casi  toda  la  dentadura,  procedentes 
de  un  individuo  adulto,  pero  á pesar  de  eso,  tan  pe- 
queñas, que  indican  que  el  animal  alcanzaba  apenas 
un  tercio  de  la  talla  del  Scelidotherium  leptoce- 
phalum,  mas  pequeño  todavía,  y de  mucho  al 
Scelidódon  patrius.  Las  muelas  son  prismático 
triangulares,  con  una  marcada  tendencia  á la  forma 
oblonga  rectangular,  todas  con  un  surco  perpendi- 
cular sobre  el  lado  externo  menos  la  última  de  cada 
mandíbula.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es 
corta,  alta  y muy  gruesa.  Las  piezas  originales  sobre 
que  fué  fundada  esta  especie  se  encuentran  en  el  Mu- 
seo La  Plata,  por  cuyo  motivo  no  puedo  dar  más 
datos  sobre  ellas.  Agregaré  solo  que  es  la  especie 
mas  pequeña  del  género  Scelidotherium,  hasta 
ahora  conocida. 

Localidad. — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie cerca  déla  Villa  de  Lujan. 

Horizonte. — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  medio). 

? Scelidotherium  bellulum  Amegh. 

(Pl.  XL,  fig,  13) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  179, 
a.  1886. 

Fundé  la  especie  sobre  una  muela  superior  que 
parece  corresponderá  la  última  superior  del  Sceli- 


dotherium, pero  con  bastantes  diferencias  para  que 
no  haya  seguridad  completa  de  que  proceda  del 
mismo  género.  Es  de  figura  general  prismático- 
triangular,  de  ángulos  redondeados,  y un  poco 
arqueada.  Sobre  el  lado  mas  ancho,  que  parece  ser 
el  externo,  hay  un  surco  longitudinal  ancho  pero 
poco  profundo  y de  fondo  cóncavo.  Otro  surco, 
también  de  fondo  cóncavo,  pero  mas  angosto  y mas 
profundo,  se  vé  sobre  la  cara  interna  posterior, 
mientras  que  la  interna  anterior  es  4e  superficie 
convexa,  con  algunos  surcos  longitudinales  muy  pe- 
queños. La  corona  es  un  poco  mas  gastada  en  el 
centro  que  en  la  periferia,  y tiene  18  milímetros 
de  largo  por  1 1 de  ancho.  El  trozo  existente  tiene 
cerca  de  5 centímetros  de  largo,  pero  la  rotura  de 
la  base  muestra  el  diente  completamente  macizo,  de 
modo  que  cuando  entero  era  bastante  mas  largo. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  el  profe- 
sor Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alrededores 
de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagóuica  (oligoceno  inferior). 

? Scelidotherium  eleg-aus  Mor. 

Moreno,  Informe  preliminar,  etc.  Julio  de  1888,  (nomen 
nudum). 

*?  Scelidotherium  Pozzii  Mor. 

Trabajo?  citado  (nomerq nudum). 


SCELIDODON  amegh. 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre , t.  II,  p.  307,  a.  1881 

Además  de  las  especies  del  género  Scelidothe- 
rium mencionadas,  hay  varias  otras  poco  conocidas 
y hasta  ahora  confundidas  en  una  sola,  y algunas 
de  ellas  hasta  con  el  mismo  Scelidotherium  lep- 
tocephalum , pero  que  sin  embargo  se  distinguen 
por  un  conjunto  de  caracteres  que  demuestran  for- 
mar., un  grupo  especial  que  debe  distinguirse  con 
un  nombre  genérico  propio,  para  el  que  adopto  el 
de  Scelidoclon,  que  empleé  hace  8 años  para  dis- 
tinguir una  especie  de  este  grupo. 


BRUTOS 


725 


Los  primeros  restos  de  un  animal  de  este  género 
fueron  encontrados  por  Weddeix,  en  Tanja  y des- 
critos y figurados  por  Gervais  en  1854,  pero  in- 
cluyéndolos en  el  género  Scelidotherium,  y sin 
separarlos  como  especie  distinta  del  S.  leptoce- 
phalum. 

En  1880,  en  el  catálago  de  los  mamíferos  fósiles 
sud-americanos  que  publiqué  en  colaboración  con  el 
Dr.  H.  Gervais,  reconocimos  en  el  cráneo  del 
Scelidotherium  de  Tarija  traído  por  Weddell  y 
dibujado  por  P.  Gervais,  una  especie  distinta  que 
designamos  con  el  nombre  de  Scelidotherium  ta- 
rijense,  caracterizada  sobre  todo  por  un  tamaño 
mayor,  una  parte  anterior  mas  corta,  y una  mandí- 
bula inferior  de  rama  horizontal  mas  alta  y con  la 
sínfisis  levantada  hácia  arriba. 

Además,  pudimos  examinar  una  mandíbula  infe- 
rior procedente  de  Buenos  Aires,  que  presentaba 
caractéres  algo  parecidos,  pero  de  tamaño  un  poco 
menor,  y con  la  parte  sinfisaria  al  parecer  menos 
elevada  hácia  arriba  que  en  la  especie  de  Tarija,  por 
loque  fundamos  con  ella  una  nueva  especie  que 
designamos  con  el  nombre  de  Scelidotherium  Ca- 
pellina. 

Según  Burmeister  parece  que  esta  especie  fué  ya 
conocida  por  Bravard,  que  la  había  denominado  Sce - 
lidotherium  magnum,  nombre  que  acepta  el  ilus- 
tre Director  del  Museo  Nacional,  uniéndola  en  una 
sola  especie  conel  Scelidotherium  tarijense.  Pero, 
el  nombre  aplicado  por  Bravard,  si  es  que  se  refie- 
re á esta  especie,  solo  fué  publicado  formando  parte 
de  una  lista  de  nombres  de  especies,  sin  el  mas  in- 
significante carácter  diagnóstico  que  permitiera  re- 
conocerlas ; entran  en  la  categoría  de  los  nombres 
de  nómina  nuda  y por  las  leyes  de  la  nomenclatura 
no  pueden  preferirse  á los  que  le  son  posteriores 
acompañados  de  caractéres  diagnósticos,  de  manera 
que  la  especie  en  cuestión  debe  llevar  el  nombre  de 
Scelidotherium  Capellinii  con  que  la  di  á cono- 
cer conjuntamente  con  el  Dr.  Gervais. 

Tampoco  me  parece  posible,  á lo  menos  hasta  aho- 
ra, identificar  esta  especie  con  la  de  Tarija  que  de- 
nominé Scelidotherium  tarijense,  pues  por  los 
mismos  dibujos  publicados  por  el  Dr.  Burmeister 
bajo  el  nombre  de  Scelidotherium  magnum,  que 
es  el  Scelidotherium  Capellhiii,  comparados  con 
el  dibujo  del  cráneo  del  Scelidotherium  de  Tarija 
dado  por  Gervais,  se  distingue  fácilmente  que  este 
es  de  tamaño  un  poco  mayor  ; que  el  hueso  z:gomá- 
tico  es  mas  simple,  de  una  forma  bastante  diferente, 


y con  su  rama  inferior  mas  ancha  ; la  mandíbula  in- 
ferior es  de  rama  horizontal  mas  alta,  con  la  parte 
sinfisaria  mas  elevada  hácia  arriba  y la  punta  dada 
vuelta  hácia  adelante  formando  su  borde  superior 
una  especie  de  S prolongada. 

Sin  duda  ambas  formas  se  acercan  por  caracté- 
res de  mayor  importancia,  pero  estos  tienen  proba- 
blemente el  valor  de  caractéres  de  un  sub-género, 
y las  diferencias  mencionadas,  que  cuando  se  conoz- 
ca mejor  el  5.  tarijense  se  encontrarán  acom- 
pañadas de  otras  de  no  menor  importancia,  no  per- 
miten identificarla  en  una  misma  especie  con  la  que 
designé  con  el  nombre  de  S.  Capellinii. 

En  el  yacimiento  de  Monte  Hermoso  existe  una 
tercera  forma,  que  si  bien  presenta  los  caractéres 
principales  de  las  dos  anteriores,  es  de  tamaño  toda- 
vía mas  reducido  que  el  Scelidotherium  lepto- 
cephalum,  y con  caractéres  secundarios  tan  dife- 
rentes que  no  se  puede  dudar  un  instante  que  cons- 
tituye una  especie  distinta  de  las  anteriores,  al  mis- 
mo tiempo  que  prueba  que  los  caractéres  principales 
comunes  á los  dos  Scelidotherium  antes  men- 
cionados no  solo  son  de  valor  específico,  sino  que 
también  pueden  servir  para  separarlos  como  género 
distinto  del  Scelidotherium,  lo  que  ya  hice  desde 
1881,  con  una  especie  muy  pequeña  de  este  mismo 
grupo,  que  di  á conocer  bajo  el  nombre  de  Sceliclo- 
don  Copei. 

Los  caractéres  que  distinguen  el  Scelidodon 
del  Scelidotherium  son  numerosos  y de  impor- 
tancia, manifestándose  hasta  en  el  mismo  sistema 
dentario. 

Las  muelas  del  Scelidodon,  son  menos  pris- 
mático-triangulares  y mas  elípticas  que  las  del 
Scelidotherium  con  el  ángulo  ó columna  per- 
pendicular interna  de  las  superiores  y externa  de 
las  inferiores  mucho  menos  acentuada  que  en  este 
último  género.  La  primera  muela  superior  es  mas 
diferente  todavía,  pues  en  vez  de  la  forma  prismáti- 
ca que  presenta  en  Scelidotherium,  en  Scelido- 
don, es  completamente  elíptica,  muy  alargada  de 
adelante  hácia  atrás  y un  poco  mas  gruesa  en  la 
parte  anterior  que  en  la  posterior. 

El  paladar  en  la  parte  interdentaria  también  pre- 
senta particularidades  que  lo  distinguen  de  Sceli- 
dotherium; en  este  género  es  constantemente  mas 
angosto  eutre  las  muelas  anteriores  que  entre  las 
posteriores,  es  decir  que  las  séries  dentarias  con- 
verjen  hácia  adelante;  pero  en  el  Scelidodon,  á lo 
menos  en  la  especie  que  me  sirve  de  tipo,  el  Sceli- 


726 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dodon  patrius,  las  séries  dentarias  converjen  ha- 
cia atrás  como  en  Mylodon,  y supongo  que  debe 
suceder  otro  tanto  en  las  demás  especies  del  mismo 
grupo,  ó por  lo  menos  que  las  séries  dentarias  sean 
en  ellas  paralelas. 

Pero  la  parte  mas  característica  del  género  Sceli- 
dodon,  es  la  conformación  particular  de  la  parte 
anterior  del  cráneo,  que  es  muy  diferente  de  la  dis- 
posición que  presenta  en  Scelidothárium , pues  la 
parte  que  se  extiende  adelante  de  las  muelas  es  mas 
corta  y se  dirije  oblicuamente  hácia  arriba,  presen- 
tando el  intermaxilar  completamente  rudimentario 
y con  dos  alas  ascendentes,  una  á cada  lado,  que 
faltan  en  Scelidotherium.  Los  nasales  son  cortos  y 
el  lacrimal  no  muy  prominente.  La  mandíbula  in- 
ferior presenta  la  región  alveolaria  de  la  rama  hori- 
zontal bastante  elevada,  vía  parte  que  se  estiende 
adelante  de  las  muelas,  de  acuerdo  con  la  conforma- 
ción de  la  parte  anterior  del  cráneo,  es  corta,  y 
fuertemente  inclinada  hácia  arriba.  El  húmero  pre- 
senta el  mismo  agujero  epitrocleano  que  el  del  Sce- 
lidotherium. 

Scelidodon  patrius  Amegh. 

(Pl.  XLUI,  fig.  3 ; pl.  XLIV,  fig.  i,  2 y 3) 

Scelidotherium  palrium,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de 
mamif.  fós.  nuev.  etc.,  de  la  Rcp.  Arg.,  p.  15,  n°  23, 
Febrero  de  1888.  — Id.  Lista  de  los  mamif.  fos.  de 
Monte  Hermoso , p.  17,  n°  45,  Julio  de  1888. 
Scelidotherium  australis,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  11,  Julio  de  1888,  (uomen  nuduin). 

Esta  especie  se  distingue  inmediatamente  por  su 
tamaño  reducido,  cuyo  largo  no  escede  de  32  á 33 
centímetros,  mientras  el  cráneo  del  Scelidotherium 
leptocephalum  tiene  de  52  á 55  centímetros  de 
largo. 

De  los  huesos  nasales  de  esta  especie  no  conozco 
mas  que  la  base  que  penetra  en  la  parte  anterior  de 
ambos  frontales,  pero  por  la  estension  de  la  parte 
existente  de  los  maxilares  se  deduce  que  debían  ser 
bastante  largos  y angostos,  y sin  duda  con  punta 
libre  en  su  parte  anterior  como  en  las  otras  espe- 
cies. 

La  parte  superior  del  cráneo  desde  la  parte  ante- 
rior de  los  frontales  hasta  el  borde  superior  del  oc- 
cipital, se  parece  mas  al  Scelidotherium  lepto- 
cephalum que  al  Scelidodon  Capellinii.  Las 


crestas  temporales  son  bajas  y colocadas  á una 
cierta  distancia  de  la  línea  mediana  limitando  un  es- 
pacio superior  largo  y angosto,  colocado  sobre  la  lí- 
nea inedia  longitudinal  del  cráneo,  pero  casi  comple- 
tamente plano,  sin  surco  longitudinal  mediano  ni 
vestigios  de  los  surcos  laterales  que  muestra  el 
Scelidodon  Capellinii.  Este  espacio  limitado  por 
las  crestas  temporales,  tiene  en  casi  toda  la  esten- 
sion de  los  parietales  unos  dos  centímetros  de  diá- 
metro transverso,  pero  se  enancha  gradualmente 
hácia  adelante  en  la  región  frontal  hasta  terminar 
en  las  apófisis  post-orbitarias  que  están  separadas 
por  un  espacio  algo  mayor  de  5 centímetros.  La 
frente  en  su  parte  anterior  es  bastante  ancha  y un 
poco  convexa. 

La  parte  posterior  del  cráneo,  en  la  región  délos 
temporales  no  es  hundida  en  los  lados  como  en  las 
otras  especies,  sino  mas  bien  un  poco  hinchada,  care- 
ciendo por  consiguiente  de  verdaderas  fosas  tempo- 
rales. Las  crestas  temporales  forman  hácia  atrás  un 
semi-círculo  que  corre  al  lado  de  la  cresta  occipital, 
terminando  en  la  base  de  la  apófisis  zigornática  del 
temporal,  y además  toda  la  parte  anterior  es  propor- 
cionalmente mas  gruesa  que  en  las  demás  espe- 
cies. 

El  llano  occipital  no  presenta  nada  de  particular, 
á no  ser  su  tamaño  pequeño,  y su  cresta  superior 
bastante  fuerte  inclinada  hácia  atrás.  En  su  parte 
mediana  existe  bien  marcada  en  todo  su  largo  la 
cresta  vertical  que  xa  de  la  parte  superior  del  occi- 
pital, á la  parte  superior  del  agujero  occipital. 

Viendo  el  cráneo  de  lado,  el  llano  superior  forma 
uua  línea  ondulada,  cuyas  partes  deprimidas  corres- 
ponden una  á la  parte  posterior  de  los  parietales, 
otra  á la  parte  posterior  de  los  frontales,  y una  ter- 
cera á la  parte  mediana  de  los  maxilares  adelante  de 
los  lacrimales. 

En  la  base  del  cráneo,  sobre  su  parte  inferior,  no 
se  distingue  ningún  carácter  peculiar  á la  especie, 
con  excepción  del  plano  horizontal  formado  por  las 
apólisis  zigornática  del  temporal,  que  es  de  un  an- 
cho considerable. 

Los  huesos  pterigoideos  son  muy  descendentes 
y su  borde  inferior  forma  una  curva  de  radio  mu- 
cho menor  que  en  las  otras  especies. 

El  hueso  lacrimal  es  en  proporción,  considera- 
blemente mas  grande  y particularmente  mas  ancho 
sobre  su  costado  interno,  formand  ouna  prominencia 
apenas  sensible  con  un  agujero  único,  y de  tamaño 
relativamente  considerable. 


BRUTOS 


727 


El  hueso  zigomático  presenta  caractéres  distinti- 
vos todavía  mas  notables.  Su  parte  descendente 
inferior  es  mucho  mas  ancha  que  en  el  Scelidodon 
Capellina,  y con  una  prominencia  posterior  corta 
y ancha  que  lo  distingue  de  esta  especie  que 
solo  tiene  una  apófisis  puntiaguda,  y del  S.  tari- 
jensis,  que  si  bien  presenta  igualmente  la  apófisis 
descente  muy  ancha,  carece  por  completo  de  apén- 
dice posterior,  mientras  en  el  S.  leptocephalum 
la  misma  apófisis  se  divide  en  tres  puntas  bien  se- 
paradas. 

La  parte  mas  superior  del  zigomático  que  se  dirije 
hacia  la  apófisis  temporal,  también  difiere  de  las 
otras  especies  por  su  rama  superior  muy  delgada  y 
muy  larga,  que  asciende  hacia  arriba  de  una  ma- 
nera anormal  entre  los  ©dentados  conocidos,  alcan- 
zando su  punta  posterior  casi  el  nivel  de  la  parte 
superior  del  cráneo  ; esta  apófisis,  á partir  de  su 
última  bifurcación  tiene  47  milímetros  de  largo. 

Los  maxilares  superiores  se  distinguen  poco  de 
los  de  las  otras  especies  ; sin  embargóla  parte  an- 
terior que  adelante  de  las  muelas  forma  la  prolon- 
gación del  paladar  difiere  de  la  parte  correspon- 
diente del  S.  Capellinii,  por  su  ascensión  hácia 
arriba,  que  está  apenas  indicada,  mientras  es  muy 
pronunciada  en  ia  especie  de  Buenos  Aires  ó S. 
Capellinii.  Ambos  maxilares  se  separan  hácia  arriba 
produciendo  un  enanchamiento  del  paladar  en  este 
punto,  seguido  hacia  atrás  de  un  estrechamiento 
considerable,  inmediatamente  adelante  de  la  prime- 
ra muela.  La  región  del  paladar  comprendida  entre 
ambas  séries  dentarias,  es  mas  angosta  en  su  parte 
posterior,  en  donde  solo  tiene  17  milímetros  de 
ancho,  enanchándose  un  poco  hácia  adelante  hasta  al- 
canzar entre  el  primer  par  de  muelas  50  milímetros 
de  ancho. 

El  intermaxilar  es  sumamente  corto,  casi  rudimen- 
tario, con  sus  dos  mitades  completamente  separadas, 
muy  angostas  y casi  puntiagudas  adelante,  y mas 
gruesas  y anchas  atrás  en  donde  se  traban  en  una 
escotadura  semi-circular,  ascendiendo  un  poco  hácia 
arriba  de  manera  que  contribuyen  á formar  en  parte 
los  bordes  laterales  déla  apertura  nasal.  La  super- 
ficie palatina  del  intermaxilar  en  vez  de  ascender  un 
poco  hácia  arriba  como  en  el  S.  Capellinii  se  dirije 
mas  bien  un  poco  hácia  abajo  como  en  el  S.  lep- 
tocephalum. 

La  mandíbula  inferior  es  de  rama  horizontal  rela- 
tivamente gruesa  y elevada,  pero  con  el  borde  infe- 
rior poco  arqueado.  La  parte  sinfisaria  es  corta  y 


delgada,  levantándose  un  poco  hácia  arriba  y an- 
gostándose hácia  adelante,  con  sus  ramas  bien  sol- 
dadas, y formando  en  la  punta  anterior  de  la  barba, 
en  su  cara  ántero-inferior,  una  cresta  longitudinal 
mediana,  bastante  elevada,  dirijida  hácia  adelante 
y hácia  abajo.  El  ángulo  de  la  mandíbula  está  fuer- 
mente  torcido  hácia  adentro. 

Las  muelas  en  su  forma  son  algo  diferentes  de  las 
del  S.  leptocephalum,  pero  casi  iguales  á las  del 
S.  Capellini,  con  la  diferencia  de  ser  todas  un  po- 
co mas  pequeñas. 

La  primera  muela  superior  es  completamente 
elíptica  é implantada  con  su  eje  mayor  casi  en  la 
misma  dirección  que  el  eje  de  la  série  dentaria. 

Lastres  muelas  siguientes  son  elíptico-prismáti- 
c.as  como  las  del  £>.  leptocephalum  y <S.  Capel- 
linii. La  última  superior  es  prismático-triangular, 
muy  pequeña,  con  un  profundo  surco  perpendicu- 
lar sobre  el  lado  externo,  y otro  menos  marcado 
sobre  el  interno. 

En  la  mandíbula  inferior  la  primera  muela  eselíp- 
tico-prismática,  la  segunda  y tercera  son  elípticas  é 
implantadas  oblicuamente,  y la  cuarta  mas  grande, 
es  bilobacla  con  un  surco  interno  angosto  y profundo 
en  su  parte  posterior. 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  de  la  primera  muela  superior. . . 0m019 
Longitud  de  la  corona  de  la  segunda  muela 0.020 

¡tercera  muela  superior 0.020 

cuarta  muela  superior 0.015 

quinta  muela  superior 0.011 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  supe- 
riores  0.078 

Í primera  muela  inferior 0.023 

segunda  muela  inferior 0.019 

tercera  muela  inferior 0.019 

cuarta  muela  inferior 0.025 

Longitud  de  las  cuatro  muelas  inferiores 0.080 

Longitud  del  paladar,  de  la  parte  anterior  del  intermaxilar 

al  agujero  nasal  posterior 0.164 

Longitud  de  la  parte  del  paladar  adelante  de  la  primera 

muela 0.075 

Longitud  del  intermaxilar 0.046 

Longitud  de  la  parte  anterior  libre  del  intermaxilar 0.021 

Longitud  de  la  parte  del  cráneo  colocada  adelante  del  agu- 
jero sub-orbitario q -100 

Longitud  del  maxilar  en  la  parte  superior  del  cráneo, 0.093 

Longitud  de  los  frontales  sobre  la  línea  mediana 0.092 

Longitud  de  los  parietales  sobre  la  línea  mediana 0.082 

Ancho  de  los  intermaxilares  en  la  punta  libre  anterior 0.014 

Ancho  de  la  parte  superior  del  cráneo  entre  los  lacrimales  0.067 
Ancho  de  la  parte  superior  del  cráneo  detrás  de  las  órbitas.  0.060 
Ancho  de  la  parte  superior  del  cráneo  entre  los  parietales.  0.087 
Diámetro  transverso  máximo  del  occipital 0.096 


728 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Diámetro  vertical  de  la  parte  superior  del  occipital  al  bor- 
de superior  del  agujero  occipital 0.042 

Diámetro  transverso  máximo  entre  las  puntas  de  las  apó- 
fisis zigomá ticas  del  temporal. 0.120 

Diámetro  transverso  máximo  entre  las  extremidades  infe- 
riores del  zigomático 0.114 

Longitud  del  cráneo  del  cóndilo  occipital  á la  parte  anterior 

del  intermaxilar 0.330 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 0.275 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  primera  muela 0.045 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  cuarta  , muela 0.063 

Longitud  de  la  parte  sinfisaria  adelante  de  la  primera  muela  0.091 

Longitud  de  la  sutura  mental 0.077 

Diámetro  transverso  de  la  punta  de  la  sínfisis 0.027 


Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte  Hermoso,  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca,  y en  las  escavaciones  del  puerto  de  La  Plata. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior),  y piso  ensenadense 
de  la  formación  pampeana. 


Scelidodon  tarijensis  H.  Gerv.  y Amegh.  (Amegh.) 

(Pi.  XLIII,  fig.  2) 

Scelidotherium  tarijense,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fós.  de  la  Am.  Herid.,  p.  148,  a.  1880. 

Lydekker,  Catal.  of  Fossil  Hamm.,  part.  Y.  p.  102, 
a.  1887. 

Scelidotherium,  procedente  de  Tarija.  P.  Gervais,  Recherches 
sur  les  mamm.  foss.  de  l’Amér.  Herid.,  p.  50, 
pl.  XI,  fig.  2,  a.  1855. 

Scelidotherium  magnum,  (Brav.)  Burmeister,  Atlas  de  la 
Descrip.  Phys.,  etc.,  p.  103,  a.  1886. 

Fundó  esta  especie  en  colaboración  con  H.  Ger- 
vais,  sobre  el  dibujo  de  una  cabeza  casi  completa, 
publicado  por  P.  Gervais  en  su  primera  memoria 
sobre  los  maníferos  fósiles  de  la  América  Meridio- 
nal como  procedente  de  Tarija,  conjuntamente  con 
otra  de  Scelidotherium  leptocephalum  proceden- 
te de  Buenos  Aires.  P.  Gervais  puso  de  relieve  las 
diferencias  que  entre  sí  presentaban  ambos  cráneos, 
pero  sin  separarlos  específicamente,  dejando  entre- 
ver hasta  cierto  punto  que  podrían  quizás  ser  en 
parte  producidas  por  la  edad.  Sin  embargo,  los  ma- 
teriales de  que  pudimos  disponer  mas  tarde,  de- 
mostraron que  se  trataba  de  dos  especies  dife- 
rentes, que  el  aumento  de  nuestros  conocimientos 
debía  conducirnos  después  á colocarlas  en  dos  gé- 
neros distintos. 

El  Scelidodon  tarijensis,  era  un  animal  bastante 


corpulento,  por  lo  menos  tres  veces  mayor  que  el 
Scelidodon  patrius,  con  el  que  también  presenta 
algunas  diferencias  de  conformación  bastante  no- 
tables. 

El  cráneo  del  Scelidodon  tarijensis  es  muy  lije- 
ramente  abovedado  en  su  región  frontal,  y de  su- 
perficie deprimida,  formando  una  ligera  concavidad 
en  la  región  parietal.  El  llano  sagital  es  muy  ele- 
vado, limitando  á uno  y otro  lado  fosas  temporales 
bastante  profundas,  y la  cresta  occipital  es  gruesa 
y elevada. 

La  parte  anterior  del  cráneo  en  el  ejemplar  men- 
cionado está  destruida,  pero  se  conoce  no  debía  ser 
tan  larga  como  en  Scelidotherium  leptocephalum, 
pues  la  misma  región  de  los  maxilares  adelante 
de  las  muelas  es  de  largo  absoluto  menor,  y un  poco 
inclinada  liácia  arriba.  El  intermaxilar  está  destruido, 
pero  por  la  parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior 
se  puede  deducir  que  era  mas  corto  que  en  Sceli- 
dotherium, aunque  quizás  no  tanto  como  en  Sceli- 
dodon patrius,  pero  seguramente  se  dirijía  obli- 
cuamente hácia  arriba  de  una  manera  mucho  mas 
pronunciada,  lo  que  se  demuestra  por  la  forma  de 
la  parte  anterior  de  la  sínfisis  de  la  mandíbula.  Los 
huesos  nasales  parecen  haber  sido  bastante  largos, 
y el  lacrimal  prominente. 

Una  parte  característica,  que  distingue  muy 
bien  el  Scelidodon  tarijensis  de  las  otras  espe- 
cies del  mismo  género,  es  el  arco  zigomático,  cuya 
apófisis  descerniente  es  mucho  mas  ancha  que  en 
los  demás  animales  parecidos,  y sin  bifurcaciones 
ó ramificaciones  en  su  parte  posterior. 

La  mandíbula  inferior  también  presenta  algunos 
caractéres  particulares,  siendo  en  toda  su  confor- 
mación mucho  mas  fuerte  que  la  del  Scelidothe- 
rium, pero  de  sínfisis  delgada  y dirij ida  hácia  arri- 
ba. La  región  alveolaria  de  la  rama  horizontal,  es 
muy  elevada,  y de  borde  inferior  mas  convexo,  so- 
bre todo  en  su  parte  anterior  debajo  de  las  tres  pri- 
meras muelas.  El  borde  superior  ó alveolario  en  la 
región  dentaria  es  horizontal,  pero  adelante  de  la 
primera  muela  desciende  inmediatamente  hácia  aba- 
jo formando  como  una  pequeña  escotadura,  y de 
allí  se  levanta  oblicuamente  hácia  arriba  de  una  ma- 
nera muy  pronunciada,  hasta  que  al  llegar  á la  par- 
te anterior  vuelve  á dirijirse  horizontamente  hácia 
adelante,  constituyendo  una  especie  de  pico  que 
describe  una  S prolongada.  La  mitad  anterior 
de  la  parte  sinfisaria  es  muy  delgada,  ó deprimida 
de  arriba  hácia  abajo,  presentando  un  solo  agujero 


BRUTOS 


729 


mentoniauo  á cada  lado,  de  tamaño  mediocre  y cer- 
ca de  la  extremidad  anterior. 

No  puede  determinarse  con  seguridad  el  largo 
del  cráneo  por  estar  destruido  en  su  parte  anterior, 
pero  puede  evaluarse  de  una  manera  muy  aproxi- 
mada, entre  58  á 60  centímetros. 

Según  Gervais,  el  plano  occipital  tiene  170  mi- 
límetros de  diámetro  transverso.  La  mandíbula  in- 
ferior tiene  45  centímetros  de  largo. 

Según  el  dibujo,  reducido  de  un  tercio,  la  rama 
horizontal  en  la  región  dentaria  tendría  de  109  á 1 10 
milímetros  de  alto,  y la  parte  sinfisaria  sin  dientes 
que  se  extiende  adelante  de  la  primera  muela,  tie- 
ne 147  milímetros  de  largo. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  el  yacimiento  fosilífero 
de  Tarija,  y Lydekker  atribuye  á la  misma  especie 
algunos  restos  procedentes  de  las  cavernas  del  Bra- 
sil, y otros  de  la  provincia  de  Buenos  Aires;  sin  em- 
bargo, no  sería  imposible  que  estos  últimos  proce- 
dieran del  Scelidodon  Oapellinii,  especie  que  por 
la  talla  es  comparable  al  S.  tarij ensis. 

Horizonte.  — En  Tarija,  los  restos  de  esta  espe- 
cie se  encuentran  en  la  base  de  la  formación  fosilí- 
fera  de  esa  localidad,  que  parece  corresponder  al 
piso  ensenadense  ó pampeano  inferior  de  Buenos 
Aires. 


Scelidodon  Capelliui  (H.  Gerv.  y Amegh.)  Amegh. 

(Pl.  xLin,  fig.  i;  pl.  xliv,  fig.  s;  pl.  xlviíi,  fig.  3) 

Scelidotherium  Capellini,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fos.  etc.,  p.  148,  a.  1880. 

Scelidotherium  tarijense?  Capellini,  en  Congres  geolog. 

intern.,  2me  session,  Bologne,  fig.  1,  p.  205,  a.  1882. 
Scelidotherium  magnum ? Bravard,  Registro  estadístico  de 
B.  A.,  1857,  t.  I,  p.  11  (nomen  nudum). 

Burmeister,  Atlas  de  la  descrip.  phys.  de  la  Rep. 
Arg.,  p.  103,  lám.  XV,  a.  .1886. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  H.  Ger- 
vais  sobre  una  mitad  de  mandíbula  inferior  con  las 
cuatro  muelas  pero  con  la  síníisis  algo  destruida, 
que  indica  un  animal  de  talla  algo  mas  considera- 
ble que  el  Scelidotherium  leptocephalum y de 
muelas  un  poco  diferentes ; esta  pieza  procedía  de 
Buenos  Aires,  en  donde  fué  recojida  por  F.  Séguijn 
y forma  parte  de  las  colecciones  del  Museo  de 
Paris. 


Nuevos  restos  han  venido  ha  demostrar  que  el 
animal  tuvo  grandes  afinidades  con  la  especie  de 
Tarija  y que  por  consiguiente  debe  entrar  en  el  gé- 
nero Scelidodon. 

Burmeister,  identifica  la  especie  de  Tarija  con  la 
de  Buenos  Aires,  reuniéndolas  bajo  el  nombre  de 
Scelidotherium  magnum  de  Bravard,  que  es 
simplemente  un  nomen  nudum,  que  no  puede  ser 
rehabilitado  habiendo  nombres  posteriores  acompa- 
ñados de  diagnosis,  ó que  acompañan  las  piezas  de- 
positadas en  colecciones  públicas. 

Por  otra  parte,  la  especie  de  Buenos  Aires,  no 
me  parece  idéntica  á la  de  Tarija,  sino  bastante  di- 
ferente, pues  los  caractéres  que  presentan  en  común 
son  los  que  distinguen  el  género  Scelidodon,  y son 
de  consiguiente  comunes  á todas  las  especies  del 
grupo. 

El  Scelidodon  Capellinii  es  de  talla  un  poco 
mayor  que  el  Scelidotherium  leptocephalum  y 
sobre  todo  considerablemente  mas  robusto,  pero  de 
tamaño  algo  menor  que  el  Scelidodon  tari] ensis, 
pues  el  cráneo  de  este  ya  se  ha  visto  que  debía  tener 
próximamente  60  centímetros  de  largo,  y el  del  S. 
Capellinii  solo  tiene  55,  que  es  el  tamaño  que  tam- 
bién alcanzan  algunos  cráneos  del  Scelidotherium 
leptocephalum,  aunque  son  siempre  considera- 
blemente mas  delgados. 

El  plano  occipital  es  menos  inclinado  hácia  ade- 
lante que  en  Scelidodon  tarijensis,  y la  región 
anterior  de  los  parietales  menos  deprimida. 

El  llano  occipital  es  de  una  conformación  parti- 
cular, mas  angosto  que  en  Scelidotherium,  y con 
tres  surcos  longitudinales  bien  acentuados,  uno  so- 
bre la  línea  media  ó sagital,  y los  dos  otros  latera- 
les, uno  á cada  lado. 

Los  nasales  son  relativamente  cortos  pero  con 
una  punta  libre  prolongada  hácia  adelante. 

El  intermaxilar  es  corto  y rudimentario  como  en 
Scelidodon  patrius,  pero  con  sus  alas  laterales 
posteriores  no  tan  desarrolladas,  de  manera  que  casi 
no  toman  parte  en  la  formación  de  las  paredes  late- 
rales de  la  apertura  nasal  posterior.  La  región  del 
paladar  que  en  S.  Capellinii  se  extiende  adelante 
de  las  muelas,  es  mucho  mas  inclinada  hácia  arriba 
que  en  S.  tarijensis  y en  toda  su  extensión,  lo 
que  constituye  una  diferencia  notable  con  esta  úl- 
tima especie;  en  efecto,  en  esta  la  región  del  paladar 
que  se  extiende  adelante  de  las  muelas  y que  forma 
parte  de  los  maxilares,  es  horizontal,  y la  inclina- 
ción hácia  arriba  solo  se  pronuncia  en  el  intermaxi- 


92 


730 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


lar,  mientras  que  como  acabo  de  decir  en  S.  Ca- 
pellinii, se  extiende  á toda  la  región  del  paladar 
colocada  adelante  de  Ja  primera  muela.  La  parte 
anteriror  del  intermaxilar,  al  contrario  de  lo  que 
sucede  en  Scelidotherium  no  se  prolonga  mas 
adelante  de  la  punta  de  los  nasales,  ó solo  en  una 
proporción  apenas  notable. 

El  arco  zigomático  del  Scelidodon  Capellina, 
según  el  dibujo  de  Bubmeister,  es  también  de  una 
forma  muy  distinta  de  la  que  presenta  en  S.  tari- 
jensis.  En  esta  especie  la  apófisis  descendente  del 
arco  zigomático  es  muy  ancha,  descendiendo  hacia 
abajo  con  una  muy  pequeña  inclinación  hacia  atrás, 
y terminando  en  un  borde  ancho  y redondeado,  sin 
que  presente  en  toda  su  extensión  ningún  otro  pro- 
longamiento ó ramificación.  En  Scelidolherium 
Cajoellmii  la  apófisis  descendente  del  arco  zigo- 
mático es  mas  angosta,  mas  fuertemente  inclinada 
hácia  atrás,  con  su  extremidad  inferior  angosta  y 
que  termina  en  punta  dirijida  hácia  atrás,  y además 
con  una  segunda  ramificación  muy  corta  y puntia- 
guda en  la  misma  dirección,  en  su  borde  posterior, 
que  es  fuertemente  cóncavo  y no  convexo  como  en 
S.  tarijensis. 

La  mandíbula  inferior  es  proporcionalmente  mas 
delgada  que  la  del  S.  tarijensis,  sobre  todo  por 
ser  menos  elevada  en  la  parte  posterior  de  la  rama 
horizontal,  aunque  el  borde  inferior  de  la  región 
dentaria  es  igualmente  descendente  y convexo.  La 
parle  sinfisaria,  se  dirije  oblicuamente  hácia  arriba, 
hasta  en  su  misma  extremidad,  sin  que  la  punta 
cambie  su  dirección  oblicua  en  horizontal,  como  en 
S.  tarijensis,  lo  que  da  á esta  región  una  forma 
bastante  distinta.  Además  la  parte  anterior  de  la 
sínfisís  presenta  en  S.  tarijensis  un  solo  agu- 
jero mentoniano  á cada  lado,  mientras  que  en  la  del 
aS.  Capellinii  hay  dos,  uno  pequeño  colocado  mas 
adelante  y mas  cerca  del  borde  superior,  y el  otro 
algo  mas  grande,  un  poco  mas  abajo  y mas  atrás, 
conformación  mas  parecida  á la  del  S.  patrius, 
con  el  que  el  S.  Capellinii  presenta  grandes  ana- 
logías aunque  existe  entre  uno  y otro  una  gran 
diferencia  de  tamaño. 


Dimensiones 

Longitud  del  cráneo 0m550 

Longitud  de  los  huesos  nasales 0.240 

Longitud  del  intermaxilar 0.060 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  supe- 
riores  0.125 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores  0.120 


Localidad. — Municipio  de  Buenos  Aires,  Ense- 
nada, San  Nicolás,  etc.,  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Scelidodon  Copei  Amegh. 

(Pl.  XLII,  flg.  6) 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Piala,  t.  II, 
p.  307,  a.  1881. 

Esta  es  la  especie  que  me  sirvió  de  tipo  para  fun- 
dar el  género,  y se  distingue  de  todas  las  demás  por 
su  tamaño  reducido,  todavía  un  tercio  menor  que  el 
del  Scelidodon  patrius.  Hasta  ahora  solo  me  es 
conocida  por  un  fragmento  de  maxilar  superior  iz- 
quierdo, al  que  se  encuentra  pegado  el  lacrimal  del 
mismo  lado,  y muestra  además  la  apófisis  zigomática 
del  maxilar  con  el  agujero  infra-orbitario,  la  primera 
muela  rota  en  el  fondo  del  alveolo,  la  segunda  mue- 
la casi  entera,  la  tercera  bastante  destruida,  y los 
alveolos  de  las  dos  últimas. 

El  lacrimal  es  muy  prominente,  de  gran  tamaño  y 
con  una  perforación  elíptica  enorme,  alargada  de  ar- 
riba hácia  abajo,  de  13  milímetros  de  diámetro  verti- 
cal y 5 milímetros  de  ancho. 

■y 

El  agujero  sub-orbitario,  en  proporción  del  tama- 
ño del  animal  es  de  dimensiones  considerables,  pues 
tiene  17  milímetros  de  diámetro  vertical  y 9 milí- 
metros de  ancho. 

La  primera  muela,  muy  elíptica,  era  de  la  misma 
forma  que  en  Scelidodon  patrius,  pero  notablemen- 
te mas  pequeña,  pues  solo  debía  tener  unos  1 6 milí- 
metros de  diámetro  mayor  por  7 milímetros  de  diá- 
metro transverso.  La  segunda  muela  tiene  14  milí- 
metros de  diámetro  mayor,  y las  cinco  muelas  juntas 
ocupaban  un  espacio  longitudinal  de  un  poco  menos 
de  6 centímetros.  La  textura  del  hueso,  la  sutura 
del  maxilar  con  el  lacrimal,  y la  forma  de  las  mue- 
las que  presentan  el  mismo  ancho  en  la  base  que  en 
la  corona,  demuestran  que  se  trata  de  un  individuo 
adulto,  y que  su  pequeñez  solo  es  debido  á la  dife- 
rencia específica. 

Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  en  las  tos- 
cas del  fondo  del  rio  de  La  Plata  en  el  Municipio  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 


BRUTOS 


731 


El  Scelidotherium  chiliense  de  Lydekker 
de  la  provincia  de  Tarapaea  en  Chile  entra  en  este 
género,  y se  distingue  claramente  por  su  talla  con- 
siderablemente mayor  que  la  de  los  Scelidodon 
patrius  y Scelidodon  Copei,  é inferior  á la  de 
los  Scelidodon  tarijensis  y Scelidodon  Cape- 
llina. 


STENODONTHE  RIUM  amegh 

Stenodon,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nao.  de  Cieno.,  t.  VIII, 
p.  114,  a.  1885. 

Este  género  bastante  cercano  de  Scelidotherium 
está  caracterizado  por  la  primera  muela  superior 
muy  comprimida,  mas  todavía  que  en  Scelidodon 
patrius,  con  un  corte  transversal  en  forma  de 
losange  cuyas  dos  extremidades  fueran  redon- 
deadas. Las  muelas  inferiores  son  mas  triangulares, 
con  una  tendencia  á la  forma  oblonga.  Designé  el 
género  primeramente  con  el  nombre  de  Stenodon, 
pero  como  resulta  que  ya  este  ha  sido  empleado,  lo 
cambio  por  el  de  Stenodontherium. 

Stenodontherium  modicum  Amegh. 

(Pl.  XLIX,  fig.  10) 

Stenodon  modicus,  Ameghino.  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe., 
t.  VIII,  p.  14,  a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p.  178,  a.  1886. 

Fundé  la  especie  sobre  la  primera  muela  superior 
de  un  animal  parecido á Scelidotherium;  esta 
muela  es  muy  comprimida,  con  una  sección  trans- 
versal que  representaría  una  figura  muy  alargada, 
de  igual  ancho  en  todo  su  largo,  pero  de  extremida- 
des redondeadas.  En  la  corona  los  bordes  están  en 
parte  mas  elevados  que  en  el  centro  de  la  superfi- 
cie masticatoria.  La  superficie  del  prisma  está  for- 
mada por  una  delgada  capa  de  cemento  que  cubre 
una  segunda  capa  intermediaria  de  dentina  que  en- 
cierra Ja  vásculo-dentina  que  constituye  casi  toda  la 
masa  principal  del  diente.  Una  de  las  caras  anchas 
longitudinales  de  la  muela  es  plana  y casi  aplastada, 
y la  opuesta  ligeramente  convexa.  El  diámetro  ma- 
yor de  la  corona  es  de  21  milímetros  y el  diámetro 


menor,  casi  igual  en  todas  partes,  es  de  solo  9 milí- 
metros. Es  difícil  saber  cuál  de  estos  dos  diámetros 
correspondía  al  eje  de  la  série  dentaria,  pero  me  in- 
clino á creer  debió  estar  implantada  en  la  mandíbula 
con  su  diámetro  mayor  dispuesto  oblicuamente  so- 
bre el  eje  longitudinal  de  la  rama  horizontal  de  la 
mandíbula. 

Atribuyo  al  mismo  género  dos  muelas  inferiores 
cuya  posición  exacta  es  difícil  determinar.  Una  de 
ellas,  larga  y estrecha,  ancha  en  una  extremidad  y 
angosta  en  la  otra,  tiene  19  milímetros  de  diámetro 
mayor,  12  milímetros  de  grueso  en  el  lado  mas  an- 
cho, y solo  9 milímetros  en  el  mas  angosto.  De  las 
dos  caras  perpendiculares  anchas,  una  tiene  una  de- 
presión perpendicular  muy  ancha  y bastante  profun- 
da en  el  fondo  de  la  cual  se  vé  una  pequeña  colum- 
na longitudinal  muy  angosta  y poco  elevada  ; la  otra 
cara  ancha  tiene  también  una  depresión  perpendicu- 
lar pero  menos  profunda,  y con  dos  pequeñas  co- 
lumnitas  longitudinales.  De  las  dos  caras  perpendi- 
culares mas  angostas,  opuestas,  la  mas  ancha  tiene 
un  surco  lonjitudinal  bastante  ancho  y de  fondo  cón- 
cavo, siendo  la  mas  angosta  en  forma  de  columna 
redondeada.  La  muela  ha  estado  tapada  por  una  ca- 
pa de  cemento  de  menos  de  un  milímetro  de  espesor 
que  solo  se  conserva  en  uno  que  otro  punto.  La  co- 
rona es  de  superficie  desigual,  sin  formar  cavidad  en 
ninguna  parte.  El  diente  está  quebrado  en  la  parte 
inferior  teniendo  el  trozo  existente  4 centímetros  de 
largo,  pero  cuando  entero  debía  tener  casi  el  doble. 

La  otra  muela  es  de  forma  mas  triangular,  mas 
angosta  en  una  extremidad  que  en  la  otra,  con  una 
corona  de  22  milímetros  de  largo,  15  milímetros  de 
ancho  en  el  lado  mas  grueso  y 10  milímetros,  en  el 
lado  mas  delgado. 

Una  de  la  caras  anchas  muestra  dos  columnas  an- 
chas y aplastadas  formadas  por  los  bordes  anterior  y 
posterior,  y otras  dos  columnas  medianas  igualmente 
aplastadas  separadas  por  tres  pequeños  surcos  lon- 
gitudinales. En  la  cara  opuesta  vénse  también  dos 
columnas  medianas  y tres  columnas  perpendiculares, 
mas  una  gran  columna  perpendicular  convexa  hácia 
el  lado  mas  grueso  del  diente.  De  las  dos  caras 
opuestas  mas  angostas,  la  mas  ancha  presenta  un 
gran  surco  perpendicular  ancho  y profundo. 

Localidad.  — Estos  restos  han  sido  descubiertos 
por  el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  Ja  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


732 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PLATYONYX  luto 

Lund,  K.  üanske,  Vid.  Selsk.  Skr..  t.  IX,  p.  145,  a.  1842. 

Este  género  ha  sido  considerado  como  idéntico 
al  Scelidotherium,  hasta  por  su  mismo  fundador 
el  Dr.  Lund,  pero  debido  únicamente  á un  conoci- 
miento incompleto  de  los  caractéres  cpie  distinguen 
el  esqueleto  de  ambos  géneros.  Ahora  que  se  co- 
noce el  esqueleto  completo  del  Scelidotherium, 
se  notan  tan  considerables  diferencias  con  las  par- 
tes descritas  por  Lund  como  del  Platyonyx,  que 
no  es  permitido  dudar  que  se  trata  de  dos  géneros 
distintos. 

El  cráneo  del  Platyonyx , es  mas  corto,  mas  ancho 
y mas  grueso  que  el  del  Scelidotherium.  La  man- 
díbula inferior  es  menos  prolongada  y mas  maciza. 
La  última  muela  inferior  bilobada,  muestra  el  ló- 
bulo posterior-interno  en  forma  de  columna  mas 
pronunciada,  limitando  una  escotadura  interna  ancha 
pero  mas  profunda  que  en  la  misma  muela  del  Sce- 
lidotherium. El  húmero  carece  del  agujero  sobre 
el  cóndilo  interno,  siempre  presente  en  el  mismo 
hueso  del  Scelidotherium . 

El  pié  anterior  del  Platyonyx  tiene  cinco  dedos 
en  vez  de  cuatro  como  en  el  Scelidotherium,  y el 
pié  posterior  tiene  los  tres  dedos,  ó por  lo  menos  dos, 
armados  de  uñas,  mientras  en  el  Scelidotherium 
un  solo  dedo  de  cada  pié  lleva  una.  El  Platyonyx 
estaba  cubierto  por  una  infinidad  de  huesecillos 
compactos  é irregulares,  como  sucedía  en  Mylo- 
don,  Pseudolestodon  y Coelodon,  pero  el  Sceli- 
dotherium no  presentaba  nada  de  parecido. 

Platyonyx  Oliveri  Amegh. 

Rabdiodon  Oliveri,  Ameghino,  Catal.  de  la  sec.  de  la  prov. 
de  B.  A.,  etc.,  1882,  (nomen  nudum). 

El  anima],  del  que  he  recojido  varias  piezas,  en- 
tre ellas  algunas  muelas  y un  miembro  anterior 
casi  completo,  es  mas  robusto  que  el  Scelidothe- 
rium leptocephalum,  y con  los  huesos  del  miem- 
bro anterior  de  tamaño  algo  mayor.  No  puedo  dar 
mas  detalles  sobre  esta  especie,  que  parece  tuvo  al- 
guna relación  con  el  Platyonyx  Buchlandi  del 


Brasil,  por  encontrarse  los  únicos  restos  que  he  re- 
cojido, en  el  Museo  La  Plata. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  barrancas  del  rio  Lujan  cerca  de  la  es- 
tación Olivera,  en  la  provincia  de  Buenos  Ai- 
res. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

El  Dr.  Lund  menciona  como  encontrados  por 
él  en  las  cavernas  delBrasil,  seis  especies  diferen- 
tes que  denomina,  Platyonyx  Cuvieri,  P.  Buc- 
hlancli,  P.  minutus,  P.  Blainvillei,  P.  Agassi- 
zii  y P.  Brogniarti,  pero  algunas  de  esas  especies, 
como  es  el  caso  por  el  Platyonyx  Cuvieri,  entran 
seguramente  en  el  género  Scelidotherium. 


NEPHOTIIEIIIUM  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  180, 
a.  1886. 

Este  género  es  de  caractéres  mistos  de  casi  todo 
el  grupo  de  los  Scelidot herida?,  pero  particular- 
mente intermediario  entre  Scelidotherium  y Glos- 
sotherium.  La  primera  muela  inferior  es  pequeña 
y elíptica.  La  segunda  y tercera  muela  inferior  son 
grandes  y sub-prismáticas.  La  cuarta  inferior  es 
grande  y bilobada  como  en  los  demás  géneros  del 
mismo  grupo.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
es  muy  angosta  y prolongada  hácia  adelante. 

IVeplioterium  ambiguum  Amegh. 

(Pl.  xnx,  fig.  9;  pl.  LXXIV,  fig.  4 y 6) 

Nephotherium  ambiguum,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 

de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  180,  o.  1886. 

Grypotherium  Darwinii  (?),  (Owen),  Ameghino,  Bol.  de  la 
Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  300,  a.  1883. 
Mylodon  (?)  ambiguas,  Ameghino,  Bol.de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  YIIÍ,  p.  118,  a.  1885. 

Este  animal  me  fué  primeramente  conocido  por 
una  sola  muela  aislada,  tan  parecida  á las  del  género 
Glossotherium,  que  la  consideré  como  procedente 
del  G.  Darwinii.  Poco  tiempo  después  recibía  del 
señor Scalabrini  parte  de  la  mandíbula  inferior  sin 


BRUTOS 


733 


dientes  de  un  animal  aparentemente  parecido  á My- 
lodon, pero  con  algunos  caractéres  diferenciales 
que  no  me  permitían  colocarlo  con  seguridad  en  el 
mismo  género,  haciéndolo  solo  provisoriamente, 
describiendo  la  pieza  con  el  nombre  de  Mylodon  (?) 
ambigúus.  Comparando  mas  tarde  aquella  muela 
que  tomé  en  un  principio  por  de  Glos-sotherium 
y otras  parecidas  con  los  alveolos  del  fragmento  de 
mandíbula  mencionado,  me  apercibí  que  procedía 
del  misino  animal,  muy  parecido  realmente  á Glos- 
sotherium,  pero  muy  parecido  también  á Mylodon 
y Scelidotherium,  y con  un  conjunto  de  caracté- 
res diferenciales,  que  no  me  permitieron  identifi- 
carlo con  ninguno  de  los  mencionados  géneros,  se- 
parándolo con  el  nombre  de  Nephotherium. 

Los  restos  que  conozco  de  este  animal  son  : 

Parte  considerable  de  la  mitad  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior,  incluyendo  la  mayor  parte  de  la 
rama  horizontal  con  los  alveolos  de  las  tres  primeras 
muelas,  y parte  del  alveolo  de  la  cuarta. 

La  rama  horizontal  es  baja  y prolongada,  con  al- 
veolos que,  á excepción  del  primero,  denotan  la 
existencia  de  muelas  de  gran  tamaño  en  proporción 
déla  mandíbula,  aunque  no  tanto  como  en  el  Inte- 
rodon  crassidens. 

El  primer  alveolo  separado  del  segundo  por  un 
tabique  de  5 milímetros  de  espesor,  es  bastante  mas 
pequeño  que  los  que  siguen.  Tiene  una  figura 
elíptica,  con  su  mayor  diámetro  dispuesto  en  senti- 
do ántero-posterior.  La  parte  anterior,  posterior  y 
externa  del  alveolo  es  redondeada,  pero  el  lado 
interno  es  mas  plano  y con  una  cresta  longitudinal 
muy  grande.  Tiene21  milímetros  de  diámetro  ánte- 
ro-posterior, y 15  milímetros  de  diámetro  transver- 
so, pareciéndose  mucho  al  mismo  alveolo  del  Inte- 
rodon. 

El  segundo  alveolo  es  de  sección  prismático-trian- 
gular,  aunque  también  de  ángulos  redondeados.  El 
lado  interno  es  el  costado  mas  ancho,  y el  externo 
mas  redondeado  es  el  mas  angosto.  En  el  costado 
interno  presenta  el  tabique  del  alveolo  una  arista 
longitudinal  mas  elevada  que  la  del  alveolo  de  la 
primera  muela.  Tiene  25  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  en  su  costado  interno  mas  ancho,  y 
28  milímetros  en  su  mayor  diámetro  transverso  que 
es  oblicuo  á la  dirección  del  eje  de  la  série  den- 
taria. 

El  tercer  alveolo  forma  una  elipsis  prolongada  con 
dos  diámetros  muy  diferentes,  de  los  que  el  mayor 
corresponde  á una  línea  oblicua  á la  série  dentaria. 


Este  alveolo  muestra  igualmente  en  su  interior  una 
cresta  perpendicular,  pero  situada  en  la  parte  ante- 
rior sobre  el  tabique  que  la  separa  del  segundo 
molar,  hácia  el  lado  interno.  Tiene  19  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 31  milímetros  de 
diámetro  transverso. 

Del  alveolo  del  cuarto  diente  solo  existe  una  pe- 
queña parte  del  lado  anterior  ó interno,  de  modo 
que  no  se  puede  determinar  su  forma,  aunque  es  de 
creer  fuera  como  para  recibir  una  muela  ,bilobada. 

La  distancia  que  separa  la  parte  anterior  del 
borde  del  alveolo  del  primer  molar,  de  la  parte  pos- 
terior del  borde  del  alveolo  del  tercero,  es  de  83 
milímetros. 

El  alto  de  la  mandíbula  es  de  46  milímetros  al 
nivel  de  la  primera  muela,  de  57  milímetros  al  ni- 
vel de  la  segunda,  y de  65  milímetros  al  nivel  de  la 
tercera. 

El  borde  inferior  de  la  mandíbula  en  la  parte  exis- 
tente es  sensiblemente  horizontal,  y reposando  so- 
bre esta  base  se  vé  que  el  borde  alveolario  va  ba- 
jando gradualmente  desde  el  cuarto  hasta  el  primer 
alveolo,  punto  mas  bajo  de  la  rama  horizontal,  para 
volver  á subir  hácia  adelante,  pero  no  se  puede  cono- 
cer exactamente  la  forma  de  la  parte  anterior  porque 
la  mandíbula  está  rota  á unos  6 centímetros  adelante 
del  primer  alveolo,  aunque  parece  se  prolongaba 
hácia  adelante  como  en  Scelidotherium. 

En  la  parte  anterior  tiene  la  mandíbula  dos  agu- 
jeros mentonianos,  el  primero  situado  á unos  20 
milímetros  adelante  de  la  parte  anterior  del  alveolo 
del  primer  molar,  y á 8 milímetros  debajo  del  bor- 
de superior  de  la  mandíbula,  siendo  doble,  ó con 
dos  aberturas,  una  posterior  de  4 milímetros  de  diá- 
metro, y otra  anterior  de  6 milímetros,  separadas 
por  un  tabique  que  desaparece  unos  cuantos  milí- 
metros hácia  el  interior.  El  otro  agujero  situado 
unos  15  milímetros  mas  adelante  y mas  abajo,  es 
bastante  mas  grande. 

Una  muela  aislada  muy  pequeña,  que  considero 
la  primera  superior.  Es  de  forma  casi  cilindrica,  de 
18  milímetros  de  diámetro  mayor  y 15  milímetros 
de  diámetro  menor,  con  dos  surcos  perpendiculares 
casi  opuestos  y poco  profundos,  siendo  además  un 
poco  curva. 

Una  muela  bastante  parecida  á la  precedente,  que 
supongo  seala  primera  inferior  del  lado  derecho,  pues 
se  adapta  perfectamente  al  alveolo  de  la  mandíbula. 
Es  de  figura  elíptica,  con  un  surco  perpendicular  en 
su  cara  interna  que  correspondería  á la  cresta  Ion- 


734 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


gitudinal  que  sobre  la  misma  cara  se  ha  visto  pre- 
senta el  alveolo.  La  corona  no  forma  un  plano  ho- 
rizontal ; la  delgada  capa  de  cemento  que  envuelve 
la  muela,  y la  capa  de  dentina  gruesa  de  unos  dos 
milímetros  que  envuelve  la  vásculo-dentina,  han 
resistido  mas  que  esta  á la  masticación,  de  modo 
que  la  corona  en  el  centro  está  gastada  mas  profun- 
damente que  en  la  periferia,  y en  un  espacio  que 
corresponde  exactamente  al  área  que  en  la  corona 
ocupa  la  vásculo-dentina.  La  corona  tiene  18  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 11  milímetros 
de  diámetro  transverso.  La  delgada  capa  de  ce- 
mento que  envuelve  la  muela,  está  cubierta  en  casi 
toda  su  superficie  por  un  crecido  número  de  crestas 
perpendiculares  muy  finas. 

Una  muela  inferior  de  gran  tamaño  que  supongo  sea 
la  tercera  inferior  del  lado  derecho ; es  de  forma  muy 
elíptica  como  en  Glossotherium,  pero  se  implantaba 
en  la  mandíbula  en  dirección  mas  transversal  ai  eje 
delasérie  dentaria  con  un  surco  perpendicular  en 
su  cara  ántero-interna,  y una  depresión  ancha  y 
poco  profunda  en  la  cara  posterior.  La  corona  tiene 
29  milímetros  de  diámetro  mayor  y 18  milímetros 
de  diámetro  menor,  mostrando  el  centro  de  la  su- 
perficie masticatoria  correspondiente  á la  vásculo- 
dentina  muy  gastado  y formando  una  especie  de 
pozo  rodeado  por  la  capa  de  dentina  intermediaria;  la 
delgada  capa  de  cemento  externo  se  levanta  formando 
un  borde  periférico  elevado  como  en  la  primera 
muela. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabrini  en  las  bar- 
rancas de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná, 
y pertenecen  al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


GLOSSOTHERIUM  owen 


Owen,  Zooiogy  of  Lhe  Beagle,  Foss.  Mamm. , p.  57,  pl.  XXVI, 
a.  1840. 

Los  primeros  restos  de  este  género  consistentes, 
en  un  cráneo  imperfecto  con  la  mandíbula  inferior, 
fueron  descubiertos  por  Daryyin  en  Punta  Alta 
cerca  de  Bahía  Blanca  y llevados  á Inglaterra  en 
donde  fueron  descriptos  por  Owejx  en  la  parte  zoo- 


lógica del  viaje  del  Beagle,  fundando  sobre  esos 
restos  dos  géneros  distintos  ; la  parte  posterior  del 
cráneo  fué  descrita  bajo  el  nombre  genérico  de 
Glossotherium,  considerándolo  como  un  edentado 
cercano  del  Orycteropus,  y la  mandíbula  inferior 
está  descrita  un  poco  mas  adelante,  como  proce- 
dente de  un  género  distinto  bajo  el  nombre  de  My- 
lodon  Darwinii , á cuyo  género  refiere  igualmente 
una  especie  norte-americana,  el  Mylodon  Harlani, 
que.  hasta  entonces  había  sido  considerado  como  un 
Megalonyx.  Pero  corto  tiempo  después,  en  su  ma- 
gistral descripción  del  Mylodon  robustus  reconoce 
la  identidad  del  Glossotherium  con  el  Mylodon 
Darwini,  conservándolos  en  el  mismo  género  por 
cuanto  las  partes  de  que  disponía  no  eran  realmente 
de  naturaleza  á revelar  las  diferencias  profundas  que 
existen  entre  Mylodon  y Glossotherium. 

Esta  misma  especie,  ó por  lo  menos  otra  muy  pa- 
recida, fué  descubierta  por  Bravard,  y considerada 
por  dicho  naturalista  no  como  un  Mylodon,  sino 
como  un  Scelidotherium  que  designó  en  sus  catá- 
logos con  el  nombre  de  Scelidotherium  ankylo- 
sopum , en  lo  que  no  anduvo  muy  descaminado, 
pues  realmente  dicho  animal  presenta  mayores  ana- 
logías con  el  Scelidotherium  que  con  el  Mylodon. 

Mas  tarde  el  Dr.  Laussen,  súbdito  dinamarqués 
residente  en  Buenos  Aires,  enviaba  al  Museo  de 
Copenhague,  en  calidad  de  regalo,  un  cráneo  casi 
completo  que  fué  estudiado  por  el  profesor  Rein- 
hardt,  quien  publicó  sobre  él  en  1877  una  notable 
memoria,  reconociendo  en  dicha  pieza  la  especie 
descrita  por  Owen  como  Mylodon  Darwinii-,  pero 
la  conformación  del  cráneo  y el  número  y disposición 
de  las  muelas,  tan  distinto  de  como  sepresenta  en  My- 
lodon, lo  obligaron  á establecer  para  el  mencionado 
animal  un  nuevo  género  que  designó  con  el  nombre 
de  Grypotherium,  sin  duda  por  no  haberse  aperci- 
bido que  ya  existía  el  nombre  de  Glossotherium 
aplicado  precisamente  al  mismo  animal. 

Burmeister,  en  1879,  combate  esta  manera  de  ver, 
sosteniendo  que  debe  formar  parte  del  género  Mylo- 
don y en  su  último  trabajo  sobre  la  Osteología  de 
los  Gravigrados,  describe  y dibuja  un  cráneo  in- 
completo, persistiendo  en  la  misma  creencia. 

Una  vez  mas  tengo  el  pesar  de  no  encontrarme  en 
concordancia  de  ideas  con  el  ilustre  paleontólogo. 
Para  mí  las  diferencias  entre  Glossotherium  y My- 
lodon son  tan  grandes  y mayores  que  las  que  sepa- 
ran el  Mylodon  del  Scelidotherium,  y después  de 
haber  leido  con  la  mayor  atención  la  disertación  del 


BRUTOS 


735 


autor,  rae  he  convencido  de  la  habilidad  con  que  ha 
sabido  hacer  resaltar  los  muy  pocos  caracteres  que 
acercan  Glossotherium  del  Myloclon,  pasando  por 
alto  sin  agregar  una  palabra  sobre  los  mas  numero- 
sos y de  mayor  importancia  que  separan  claramente 
ambos  animales  como  géneros  distintos. 

La  vista  general  del  cráneo,  demuestra  ya  en  sus 
proporciones  que  no  tiene  ninguna  relación  inme- 
diata con  el  Myloclon,  pues  el  cráneo  de  este  es 
corto,  ancho  y grueso,  y el  del  Glossotherium,  al 
contrario,  largo,  angosto  y delgado  como  en  Sceli- 
dotherium,  del  que  muestra  los  principales  carac- 
teres, acompañados  de  otros,  que  no  permiten  iden- 
tificarlo tampoco  con  este  como  lo  hacía  Bbavard, 
debido  exclusivamente  á un  conocimiento  incom- 
pleto de  su  organización.  La  única  región  que  pa- 
rece presentar  una  ligera  analogía  con  la  del  Mylo- 
clon es  el  occipital  que  es  un  poco  mas  elevado  y 
menos  vertical  que  en  Scelidotherium,  pero  toda 
la  parte  posterior  del  cráneo  que  se  extiende  detrás 
del  paladar  es  larga  y angosta  tanto  ó mas  que  en 
Scelidotherium,  no  presentando  absolutamente 
ningún  parecido  con  la  misma  parte  corta  y ancha 
del  Mylodon,  esceptuando  naturalmente  los  carac- 
téres  de  construcción  fundamentalmente  idénticos, 
que  distinguen  á todos  los  gravigrados. 

La  parte  superior  del  cráneo  detrás  de  las  órbitas, 
tampoco  presenta  en  toda  su  extensión  ningún  pare- 
cido con  la  región  correspondiente  del  Myloclon-,  en 
este  género  dicha  parte  es  muy  ancha  y un  poco  abo- 
vedada, con  las  crestas  temporales  poco  desarrolla- 
das y muy  separadas  de  la  línea  mediana ; en  Glos- 
sotherium al  contrario,  esta  región  del  cráneo,  de 
acuerdo  con  su  conformación  general,  es  mas  larga  y 
mas  estrecha,  con  las  crestas  temporales  bien  desar- 
rolladas y que  se  acercan  de  la  línea  mediana,  limi- 
tando un  llano  sagital  de  superficie  casi  plana,  largo 
y angosto,  que  se  extiende  desde  la  cresta  occipital 
casi  hasta  la  parte  anterior  de  la  frente,  carácter  pro- 
piodel  Scelidotherium,  Platyonyx y Scelidodon 
y probablemente  de  todos  los  demás  representantes 
de  la  familia  de  los  Scelidotheridae. 

El  arco  zigomático,  al  contrario,  tal  como  lo  des- 
cribe y dibuja  Burmeister  presenta  analogías  con  My- 
loclon, pero  eso  no  basta  para  reunir  ambos  géneros 
cuando  casi  todos  los  demás  caractéres  están  en  con- 
tradicción con  dicha  unión. 

La  parte  anterior  del  cráneo,  adelante  de  la  apertu- 
ra nasal  posterior,  por  sus  proporciones  difiere  tanto 
del  Mylodon  como  del  Scelidotherium,  presen- 


tándose como  un  poco  mas  larga  y mas  delgada  que 
en  Myloclon,  pero  algo  mas  corta  y mas  ancha  que 
en  Scelidotherium,  con  el  que  presenta  sin  em- 
bargo un  notable  parecido,  que  es  todavía  mayor 
comparándolo  con  el  Scelidodon. 

La  punta  anterior  del  cráneo  del  Glossotherium 
no  se  conoce  hasta  ahora  completa  en  ningún  ejem- 
plar, lo  que  es  tanto  mas  de  sentir  cuanto  que  en 
esta  parte  reside  uno  de  los  caractéres  genéricos  dis- 
tintivos de  mayor  importancia,  pues  separa  comple- 
tamente este  animal  de  todos  los  demás  gravigra- 
dos. Por  los  restos  conservados,  en  distintos  ejem- 
plares, parece  que  el  vómer  cartilaginoso  ó suma- 
mente delgado  en  los  otros  géneros,  acá  se  osificaba 
formando  una  pared  que  divide  la  apertura  nasal  an- 
terior en  dos  partes;  hácia  adelante,  el  vómer  se 
enanchaba  de  un  modo  estraordinario,  formando  un 
arco  óseo  sólido  que  se  unía  arriba  con  la  punta  de 
los  nasales,  y abajo  con  la  extremidad  del  intermaxi- 
lar, presentando  así  dos  grandes  aperturas  nasales 
casi  circulares,  que  se  abren  lateralmente,  una  á 
cada  lado,  en  vez  de  la  gran  apertura  anterior  única 
de  los  demás  gravigrados.  Esta  conformación  parti- 
cular y casi  podría  llamarse  extraordinaria  entre  los 
brutos,  bastaría  por  sí  sola  para  separar  genérica- 
mente al  Glossotherium  de  todos  los  demás  repre- 
sentantes del  mismo  grupo. 

A causa  de  esta  conformación  particular,  los  hue- 
sos intermaxilares  no  son  largos  y delgados  como  en 
el  Scelidotherium,  sino  mas  cortos  y mas  robus- 
tos, considerablemente  mas  anchos  en  su  punto  de 
unión  con  los  maxilares,  y ascienden  hácia  arriba 
sobre  los  lados  para  tomar  parte  en  la  formación 
de  las  paredes  laterales  que  circunscriben  las  aper- 
turas nasales;  esta  conformación  presenta  un  cierto 
parecido  con  la  conformación  del  intermaxilar  del 
Scelidodon,  pero  difiere  en  absoluto  del  Mylodon 
en  el  que  los  huesos  intermaxilares  son  pequeños, 
completamente  rudimentarios,  muy  cortos,  y limita- 
dos á la  región  central  del  paladar,  sin  que  sus  alas 
laterales  alcancen  hasta  los  bordes  externos  del  pa- 
ladar. 

El  paladar  del  Glossotherium,  también  presenta 
algunos  caractéres  particulares  que  lo  separan  com- 
pletamente del  Mylodon,  á pesar  de  la  opinión  de 
Burmeister  que  precisamente  acá  crée  encontrar  en 
qué  basar  su  opinión  de  que  Glossotherium  no  es 
mas  que  una  especie  de  Mylodon.  Observa  el  dis- 
tinguido paleontólogo  que  la  reconstrucción  del  crá- 
neo descrito  por  Beunhardt  debe  ser  errónea  en 


736 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


lo  que  se  refiere  al  paladar,  cuyo  ancho  no  debe  ser 
igual  en  todo  el  largo  ocupado  por  las  series  denta- 
rias, sino  un  poco  mas  angosto  atrás,  como  sucede 
en  Mylodon,  en  lo  que  vé  una  prueba  de  la  identi- 
dad genérica  de  ambos  animales.  Pero,  aún  admiti- 
do que  sea  exacta  la  reconstrucion  del  paladar  del 
cráneo  del  Museo  Nacional  deBuenos  Aires,  y errada 
la  del  cráneo  estudiado  por  Reikhaiidt,  la  conver- 
gencia hacia  atrás  de  las  séries  dentarias  no  es  tan 
pronunciada  como  en  la  generalidad  de  las  especies 
del  género  Myloclon,  mientras  que  existen  especies 
de  este  género,  como  el  Mylodon  Wiener  i , cu- 
yas séries  dentarias  son  casi  paralelas.  Pero  lo  que 
quita  todo  valor  á este  carácter  como  distintivo  ge- 
nérico exclusivo  del  Mylodon,  es  que  en  algunas 
especies  del  género  Scelidodon,  las  séries  denta- 
rias son  un  poco  convergentes  hacia  atrás ; ahora  la 
afinidad  de  este  género  con  el  Scelidotherium  no 
puede  ser  negada,  puesto  que  tanto  yo,  como  Bra- 
vard,  Gervais  y el  mismo  Burmeister,  lo  habiamos 
confundido  hasta  ahora  con  el  mencionado  género. 

Pero  si  la  pequeña  convergencia  luida  atrás  de  las 
séries  dentarias  del  Glossotherium  no  tienen  impor- 
tancia alguna  para  sostener  su  afinidad  con  el  Mylo- 
don, la  conformación  de  todo  el  resto  del  paladar, 
está  en  completa  oposición  con  esa  pretendida  afini- 
dad. El  paladar  del  Glossotherium  en  el  espacio  li- 
mitado por  las  séries  dentarias  es  proporcionalmen- 
te mucho  mas  angosto  que  en  Mylodon,  lo  que  lo 
acerca  mas  de  Scelidotherium  y Scelidodon. 

En  Mylodon  los  dientes  ocupan  siempre  toda  la 
extensión  del  paladar,  que  es  corto  y ancho,  y la 
primera  muela  se  encuentra  implantada  constante- 
mente en  la  parte  anterior  del  maxilar,  de  manera 
que  el  paladar  no  se  extiende  liácia  adelante,  ó si  lo 
hace  es  solo  en  una  extensión  sumamente  corta,  for- 
mada por  los  intermaxilares  rudimentarios.  Comple- 
tamente distinta  es  la  conformación  del  Glossothe- 
rium-, en  este  género  el  paladar  es  mucho  mas  lar- 
go y relativamente  mas  angosto,  y las  muelas  se 
encuentran  colocadas  en  la  parte  posterior,  de  mane- 
ra que  los  maxilares  se  extienden  hácia  adelante  de 
la  primera  muela  por  un  espacio  considerable,  al  que 
sigue  luego  el  que  comprende  los  intermaxilares,  de 
donde  resulta  que  en  Glossotherium  la  región  del 
paladar  que  se  extiende  adelante  de  la  primera  mue- 
la es  mas  larga  que  la  parte  del  paladar  ocupada  por 
las  muelas.  Esta  conformación  es  parecida  al  tipo 
que  presentan  el  Scelidotherium , el  Scelidodon, 
elMegatherium,  elCcelodon , etc.,  y no  permite  su- 


poner ninguna  afinidad  próxima  con  el  Mylodon. 

La  mandíbula  inferior,  concuerda  en  su  confor- 
mación mucho  mas  con  la  del  Scelidotherium  que 
con  la  del  Mylodon,  pues  en  vez  de  terminar  en 
una  sínfisis  corta  y ancha  como  en  este  género,  pre- 
senta una  parte  sinfisaria  muy  larga  y delgada  como 
en  Scelidotherium,  completamente  desprovista 
de  dientes,  pero  que  se  dirije  hácia  arriba  como  en 
Scelidodon. 

El  sistema  dentario,  tanto  por  su  conformación 
como  por  el  número  de  los  dientes,  confirma  igual- 
mente la  separación  genérica  del  Glossotherium . 

Enlo  que  concierne  al  número,  el  Glossotherium 
tiene  cuatro  dientes  en  cada  lado  de  la  mandíbula 
superior,  é igualmente  cuatro  en  cada  lado  de  la  infe- 
rior, lo  que  no  permite  establecer  una  identifica- 
ción genérica  con  Mylodon,  que  de  acuerdo  con  la 
fórmula  dentaria  de  la  generalidad  de  los  gravigra- 
dos  tiene  cinco  muelas  en  cada  lado  déla  mandíbula 
superior.  Burmeister  dice  que  no  presta  mucha  im- 
portancia á la  particularidad  de  no  existir  mas  que 
cuatro  muelas  superiores,  porque  ello  es  debido  á 
que  la  primera  muela  situada  mas  adelante  en  la 
parte  anterior  del  maxilar,  debía  ser  sin  duda  pe- 
queña y caediza,  y le  pareció  ver  un  resto  del  al- 
veolo de  dicho  diente  en  el  dibujo  publicado  por 
Relnhardt.  Pero  ninguno  de  los  tres  ejemplares  de 
que  tengo  conocimiento  presenta  algún  vestigio  de 
dicha  muela,  y por  otra  parte,  lo  que  el  autor  tomó 
por  un  alveolo,  es  una  gran  perforación  vascular 
que  se  encuentra  en  la  parte  anterior  de  cada  maxi- 
lar, y que  existe  igualmente  en  el  cráneo  del  Sceli- 
dodon. 

En  la  forma  y disposición  de  las  muelas  encuentra 
Burmeister,  igualmente  sin  razón,  afinidades  con 
Mylodon.  Dice  que  las  muelas  del  Glossotherium 
difieren  en  su  colocación  de  las  del  Scelidotherium 
por  no  encontrarse  colocadas  oblicuamente  como 
en  este  género,  sino  en  sentido  longitudinal,  pero 
aquí  tampoco  aparece  afinidad  con  el  Mylodon,  en 
el  que  las  muelas  prismáticas  intermediarias  están 
siempre  colocadas  en  sentido  transversal. 

En  cuanto  á la  forma,  tampoco  existe  ninguna  re- 
lación entre  ambos  géneros,  representando  el  Glo- 
ssotherium un  tipo  particular,  distinto  tanto  del 
Mylodon  como  del  Scelidotherium,  pero  con  al- 
gún parecido  con  las  del  Lestodon,  abstracción  he- 
cha naturalmente  de  la  primera  muela  caniniforme 
de  este  último. 

En  Glossotherium,  todas  las  muelas  están  colo- 


BRUTOS 


737 


cadas  á continuación  unas  de  otras,  sin  que  la  ante-  I 
rior  esté  mas  separada  de  laque  le  sigue,  que  las  otras 
entre  sí,  todas  del  mismo  alto,  y con  la  corona 
truncada  horizontamente  y con  el  centro  mas  gasta- 
do que  la  periferia. 

La  primera  muela  superior  es  elíptica,  y las  dos 
siguientes  elíptico-ovaladas,  un  poco  mas  anchas  ade- 
lante que  atrás.  La  última  muela  superior  es  de 
contorno  mas  triangular  y mucho  mas  pequeña  que 
las  otras  tres. 

En  la  mandíbula  inferior,  la  primera  muela  es 
mas  pequeña  que  las  siguientes  y de  sección  elíptica; 
las  dos  siguientes  son  elíptico-ovaladas  como  las 
correspondientes  de  la  mandíbula  superior,  y la  úl- 
tima inferior  es  mas  grande  y bilobada,  afectando 
una  forma  parecida  á la  del  Lestoclon. 

Del  esqueleto  del  Glossotheriwn  no  se  conoce 
hasta  ahora  ninguna  pieza,  con  excepción  de  los  dos 
piés  posteriores,  que  los  he  recojido  completos  cerca 
de  Lujan.  El  pié  es  mas  parecido  al  del  Scelido- 
therium que  al  de  ningún  otro  mamífero  , terminan- 
do como  en  este  en  un  solo  dedo  armado  de  uña 
que  es  el  tercero,  y cuya  falange  ungueal  tiene  un  ta- 
maño extrordinario.  Las  dos  falanges  de  este  dedo, 
que  siguen  al  metatarso,  están  soldadas  en  un  solo 
hueso  como  en  el  Megatherium ; de  los  dedos  pri- 
mero y segundo  no  quedan  mas  vestigios  que  los 
metatarsos.  El  dedo  cuarto,  muchísimo  mas  pequeño 
que  el  tercero,  termina  en  un  solo  hueso,  largo, 
grueso  en  la  base  y de  extremidad  casi  cónica  y ru- 
gosa; esta  pieza  representa  las  tres  falanges  unguea- 
les soldadas.  El  dedo  quinto  es  todavía  una  mitad 
mas  pequeño,  y formado  por  dos  pieza,  la  base  corta 
y gruesa  que  representa  la  primera  falange,  y la  ter- 
minal que  concluye  en  punta  cónica,  que  representa 
las  dos  falanges  terminales  soldadas. 

La  tibia  y el  peroné  son  separados  como  en  My- 
lodon  y Scelidotherium  pero  mas  parecidos  á los 
de  este  último  género  que  á los  del  primero. 

Glossotherium  Darwinii  (Ow.)  Amegh. 

(Pl-  XLIV,  fig.  4 y 6 ; pl.  XLV,  figi  i) 

Grypotherium  Darwinii  (Owen),  ReinhArdt,  k,  Danske  Vid. 

Selsks,  Skr.,  vol.  XII,  p.  353,  a.  1879. 

Mylodon  Darvinii,  Owen,  Zool.  of  íhe  Voy  age  of  the  Beagle, 
t.  I,  p.  68  y 73,  pl.  XVII-XIX. 

Pictet,  Traite  de  Paleontologie,  t.  I. 

Burjieister,  Anal,  del  Mus.  Pub.,  de  Buenos  Aires, 
t.  I,  p.  176.  — Id.  Descrip.  Phys.,  etc.,  t.  III, 


p.  359,  a.  1879. — Id.  Atlas , de  la  Descr.  Phys., 
etc.  p.  119. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mammal.,  part.  V,  p.  104, 
a.  1887. 

Mylodon  Robustas  intermedias , Blainville,  Osteographie , 
Gen.  Megatherium,  t.  IV,  pl.  I,  fig.  15. 
Scelidotherium  anchylosopum?  Bravard,  Catal.  des  foss., 
etc.,  (nomen  nudum). 

Glossotherium,  Owen,  Zool.  of  the  Beagle,  p.  57,  pl.  XXVI, 
a.  1840.  — Id.  Descr.  of  the  skeleton  of  an  extinct 
gigantic  sloth  tribe,  etc.,  p.  58,  a.  1855. 

Según  Burmeister,  el  paladar  en  esta  especie  es 
un  poco  mas  angosto  atrás  que  adelante. 

La  primera  muela  superior  es  de  contorno  elíptico 
é implantada  con  su  eje  mayor  en  ;la  misma  direc- 
ción del  eje  de  la  série  dentaria.  La  segunda  muela 
superior  es  un  poco  mas  ancha,  particularmente 
adelante,  pero  no  mas  larga,  é implantada  un  poco 
oblicuamente,  dividida  en  dos  lóbulos  desiguales,  el 
anterior  un  poco  mas  ancho  y el  posterior  mas  an- 
gosto y mas  pequeño.  La  tercera  muela  superior  es 
de  la  misma  forma  que  la  precedente  y la  cuarta  ó 
última  es  un  poco  mas  pequeña  y de  contorno  mas 
triangular. 

En  la  mandíbula  inferior,  la  primera  muela  es  de 
contorno  elíptico,  con  su  eje  mayor  en  dirección  del 
eje  de  la  série  dentaria,  y de  tamaño  mucho  menor 
que  la  segunda;  la  segunda  muela  inferior,  de  casi 
doble  tamaño  que  la  primera,  es  muy  ancha  adelante, 
mucho  mas  angosta  atrás,  convexa  sobre  la  cara  ex- 
terna y un  poco  deprimida  sobre  la  interna ; la  ter- 
cera muela,  masó  menos  del  mismo  tamaño  que  la 
segunda,  es  bilobada  por  dos  pequeños  surcos  per- 
pendiculares opuestos,  con  el  lóbulo  anterior  muy 
ancho  y mas  grande,  y el  lóbulo  posterior  mucho 
mas  pequeño  y muy  angosto,  estando  además  im- 
plantada un  poco  oblicuamente ; por  fin,  la  última 
muela  inferior  de  tamaño  mucho  mas  considerable, 
está  dividida  en  dos  lóbulos  iguales  en  forma  de  8 
prolongado,  por  dos  grandes  depresiones  perpen- 
diculares opuestas,  sin  surcos  ni  columnas  acceso- 
rias. 

Dimensiones 

Íde  la  primera  muela  superior  0m032 
de  la  segunda  muela  superior  0.028 
de  la  tercera  muela  superior  0.025 
de  la  cuarta  muela  superior  0.020 
/ de  la  primera  muela  inferior  0.0195 

Diámetro  ántero-posterior  ; seoun^a  muela  inferior  0.025 

i de  la  tercera  muela  inferior  0.027 
V de  la  cuarta  muela  inferior  0.040 


93 


738 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Íde  la  primera  muela  inferior 
de  la  segunda  muela  inferior 
de  la  tercera  muela  inferior 
de  la  cuarta  muela  inferior 
Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores  

Longitud  total  del  cráneo 

Longitud  del  paladar 


0m014 

0.018 

0.021 

0.015 

0.123 

0.620 

0.270 


El  cráneo  y la  mandíbula  descritos  y figurados 
por  Burmeister,  son  de  dos  individuos  distintos, 
y la  mandíbula  inferior,  sin  duda  alguna  de  una  es- 
pecie diferente  de  la  que  ha  figurado  Owek,  la  que 
debe  considerarse  como  el  tipo  de  la  especie.  La 
mandíbula  inferior  descrita  por  Burmeister  perte- 
nece al  Glossotherium  Zeballosi,  pero  no  se  puede 
por  ahora  afirmar  que  suceda  otro  tanto  con  el  crá- 
neo, que  continúo  considerándolo  á lo  menos  provi- 
soriamente como  del  Glossotherium  Darwinii. 

Localidad. — Distintos  puntos  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


Glossotherium  Zeballosi  II.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  LXXXVIII,  fig.  l) 


Mylodon  robustus  intermedius,  en  Blainville,  Osteogra- 
phie,  etc. 

Mylodon  Zeballosi,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  marnif. 
fós.  etc.,  p.  156,  a.  1880. 

Mesodon  Zeballosi,  Ameghino,  Ccital.  de  la  sec.  de  la  prov. 
deB.  A.  en  la  Exp.  Cont.  Sud-Amer.  etc.,  p.  41, 
a.  1882. 

Mylodon  Darwinii  (parte),  Burmeister,  Atlas  de  la  Descrip. 
Phys.,  etc.,  lám.  XV,  fig.  6. 

Esta  especie  es  de  la  misma  talla  que  la  preceden- 
te, pero  de  una  conformación  general  un  poco  mas 
delgada,  y á juzgar  por  la  mandíbula  inferior,  que 
es  la  única  parte  que  de  ella  hasta  ahora  se  conoce, 
con  una  diferencia  notable  en  la  conformación  de 
las  muelas. 

La  primera  muela  inferior  es  proporcionalmente 
mucho  mas  pequeña  que  en  la  especie  precedente, 
La  segunda  muela  inferior  difiere  de  la  correspon- 
diente en  el  G.  Darwinii , por  ser  mucho  mas  an- 
gosta en  su  parte  anterior,  y colocada  en  la  misma 
dirección  que  el  eje  de  la  série  dentaria.  La  tercera 
muela  inferior  presenta  todavía  mayores  diferencias, 
pues  en  vez  de  estar  implantada  un  poco  oblicua- 


mente como  en  el  G.  Darwinii , presenta  su  eje 
mayor  en  la  misma  dirección  que  el  eje  de  la  série 
dentaria,  es  mucho  mas  angosta  en  su  parte  anterior 
y apenas  presenta  vestigios  aparentes  del  surco  per- 
pendicular externo.  La  cuarta  muela  inferior  no  pa- 
rece presentar  diferencias  con  la  correspondiente  de 
la  otra  especie. 

La  mandíbula  descrita  y figurada  por  Burmeister 
en  el  Atlas  de  la  Descr.  phys.  etc.,  pl.  XY,  f.  6, 
pertenece  áesta  especie  y no  al  G.  Darwinii. 


Dimensiones 

/ de  la  primera  muela  inferior.  0n,014 

Diámetro  ántero-posterior  <¡e  Ja  segunda  muela  inferior.  0.027 

i de  la  tercera  muela  inferior..  0.028 
V de  la  cuarta  muela  inferior...  0.040 
Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 


riores  0.122 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 0.470 


Localidad. — Distintos  puntos  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


Glossotherium  bonaerense  Amegh. 

(Pl.  XL1V,  fig,  8) 


Quatriodon  bonaeriensis,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hom- 
bre en  el  Plata,  t.  II,  p.  307,  a.  1881. 

Tetrodon  bonaeriensis,  Ameghino,  Catal.  de  la  Sec.  de  la 
prov.  de  B.  A.  en  la  Exp.  Cont.  S.  A.,  p.  4, 
a.  1882. 

Indiqué  este  animal  por  primera  vez  á principios 
de  1881,  é ignorando  en  esa  fecha  el  trabajo  de 
Beikhardt  sobre  el  Grypotherium  que  se  caracte- 
riza por  ia  presencia  de  solo  cuatro  muelas  superio- 
res, consideré  este  número  menor  de  muelas  como 
distintivo  de  un  nuevo  género  que  designé  con  el 
nombre  de  Quatriodon ; mas  siendo  este  un  nom- 
bre de  composición  híbrida,  lo  cambiaba  al  año  si- 
guiente por  el  de  Tetrodon,  sin  acordarme  que  ya 
Luneo  había  empleado  el  mismo  nombre,  para  un 
género  de  pescados  ; hubiera  sido  por  consiguiente 
necesario  cambiarlo  por  tercera  vez,  pero  afortuna- 
damente al  someter  á nuevo  exámen  la  pieza  origi- 
nal, veo  que  ella  entra  en  el  género  Glossotherium, 
en  el  que  representa  una  especie  de  tamaño  dimi- 


BRUTOS 


739 


ñuto,  cuya  talla  no  alcanzaba  á la  mitad  de  la  del 
Glossotherium  Darwinii. 

La  pieza  mas  completa  de  que  dispongo,  es  un 
maxilar  superior  derecho  con  las  cuatro  muelas  y la 
parte  palatina  correspondiente. 

La  primera  muela  es  de  sección  completamente 
elíptica,  un  poco  inclinada  hacia  atrás  y hacia  afuera, 
con  su  eje  mayor  de  adelante  hacia  atrás,  de  12  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior  y 8 milímetros 
de  diámetro  transverso  máximo,  separada  de  la  mue- 
la que  sigue  por  un  diastema  de  6 milímetros  de 
ancho. 

La  segunda  muela  superior  es  de  sección  alarga- 
da de  adelante  hácia  atrás,  colocada  un  poco  obli- 
cuamente, muy  ancha  en  su  parte  anterior  y angosta 
sobre  la  posterior,  y presenta  un  surco  perpendi- 
cular angosto  y profundo  sobre  la  cara  interna,  y 
una  depresión  apenas  acentuada  sobre  la  externa; 
tiene  13  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  9 
milímetros  de  diámetro  transverso  adelante  y 6 atrás. 

La  tercera  muela  superior  es  de  forma  parecida  á 
la  precedente,  pero  colocada  en  la  mandíbula  un 
poco  mas  oblicuamente;  tiene  13  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  oblicuo,  7 milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  la  parte  anterior  externa,  y 
solo  5 milímetros  en  la  posterior  interna. 

La  cuarta  muela  superior  ó última  es  de  tamaño 
mucho  menor  y de  sección  triangular,  presentando 
un  aspecto  casi  igual  al  de  la  misma  muela  del 
Scelidotherium,  con  un  pequeño  surco  perpendi- 
cular sobre  su  cara  posterior  interna;  tiene  solo  8 


milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 7 milíme- 
tros de  diámetro  transverso. 

Las  cuatro  muelas  superiores  juntas  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  solo  55  milímetros.  La  mi- 
tad existente  del  paladar  tiene  un  ancho  de  20  á 22 
milímetros,  lo  que  prueba  que  el  paladar  entero  en- 
tre las  muelas  presenta  un  ancho  variable  entre  40 
á 45  milímetros,  y era  como  lo  ha  demostrado  Bun- 
meister  para  el  del  Glossotherium  Darwinii  un 
poco  mas  ancho  adelante  que  atrás. 

Localidad.  — He  recojido  esta  pieza  cerca  de 
la  Villa  de  Lujan. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana. 

Los  mas  antiguos  representantes  de  los  Scelido- 
therium.,  hasta  ahora  conocidos,  son  el  Stenodon- 
therium  y el  Nephotherium.  El  Stenoclonthe- 
rium.es  un  aliado  muy  cercano  de  Scelidoclon,  del 
que  sin  duda  es  el  antecesor,  como  es  incuestionable 
que  el  Scelidoclon  es  el  antecesor  del  Scelidothe- 
rium. 

El  Nephotherium , por  los  restos  que  hasta  aho- 
ra  se  conocen,  parece  mas  próximo  de  Glossothe- 
rium, y como  es  de  talla  mas  pequeña  y de  época 
mucho  mas  remota,  es  natural  considerarlo,  á lo  me- 
nos por  ahora  como  su  antecesor. 

El  Nephotherium,  y el  Stenodontherium,  no 
parece  probable  que  desciendan  el  uno  del  otro,  y 
es  posible  que  remonten  á un  antecesor  común,  en 
la  forma  que  lo  indican  las  siguientes  líneas : 


740 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


i 


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2 

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MYLODOIYTIDME 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  inmediatamente  de  ios  demás  gravigrados,  por  la  última 
muela  superior,  que  es  un  poco  mas  grande  que  las  demás  y bilobada.  La  primera  muela  anterior,  tanto  de 
arriba  como  de  abajo,  puede  ser  elíptica,  ó mas  ó menos  prismática.  La  tercera  y cuarta  muela  superior, 
y la  segunda  y tercera  inferior  son  siempre  mas  ó menos  prismáticas  con  una  tendencia  á Ja  forma  triangu- 
lar y colocadas  en  la  mandibula  constantemente  en  posición  transversal.  La  última  inferior  es  considera- 
blemente mas  grande  que  las  otras  y bilobada.  La  sínfisis  mandibular  es  corta,  y el  iutermaxilar  siempre 
rudimentario. 

La  apertura  posterior  externa  de  la  rama  externa  del  canal  alveolar,  se  abre  siempre  al  lado  externo  de 
la  base  de  laiama  ascendente  de  la  mandíbula  inferior.  La  forma  general  del  cráneo  es  cilindrica,  con  el 
mismo  ancho  ó casi  el  mismo,  adelante  y atrás. 

Los  cuatro  géneros  de  este  grupo,  que  hasta  ahora  me  son  conocidos  se  distinguen  de  este  modo  : 

I.  Primera  muela  de  cada  mandíbula  truncada  horizontalmente. 

a.  Capa  intermediaria  entre  la  vásculo-dentina  y el  cemento  formada  por  una  capa  de 

dentina  homogénea.  Mylodon . 

b.  Capa  intermediaria  entre  la  vásculo-dentina  y el  cemento,  doble,  ó sea  formada  por 

una  capa  de  dentina  homogénea,  y otra  de  sustancia  vitrea.  Pvomylodon. 


II.  Primera  muela  de  cada  mandíbula  truncada  oblicuamente. 

a.  Segunda  muela  superior,  elíptica  ó sub-elíptica. 

b.  Segunda  muela  superior  triangular. 


Pseudolestoclon. 

Nematherium. 


BRUTOS 


741 


MYLODON  owen 

üwen,  Zool.  of  the  voyage  of  the  Beagle,  t. 1,  p.  67,  a.  1840. 
— Id.  Description  of  the  skeleton  of  an  extinct  gi- 
gantic  sloth.,  etc.,  1843. 

El  cráneo  del  Mylodon  se  distingue  por  su  forma 
corta,  ancha  y gruesa,  lo  que  le  da  un  aspecto  com- 
pletamente distinto  del  que  presenta  el  del  Scelido- 
therium,  Scelidodon  y Glossotherium ; su  as- 
pecto general  es  el  de  un  cilindro  algo  deprimido, 
truncado  en  sus  dos  extremidades,  presentando  casi 
el  mismo  ancho  adelante  y atrás,  pero  menos  ele- 
vado perpendicul ármente  que  eu  Megatherium  y 
Megalonyx „ La  parte  anterior  del  cráneo  está 
como  truncada  perpendicularmente,  mostrando  una 
apertura  nasal  anterior  ancha  y alta,  horizontal 
abajo  y fuertemente  abovedada  arriba.  Los  huesos 
nasales  apenas  sobresalen  un  poco  mas  adelante 
que  las  paredes  laterales  de  la  apertura  nasal  for- 
madas por  los  maxilares.  Los  intermaxilares  son  muy 
pequeños,  completamente  separados  entre  sí  y sim- 
plemente justapuestos  uno  al  lado  del  otro,  arti- 
culados con  los  maxilares  por  suturas  casi  sueltas, 
por  lo  que  dichos  huesos  faltan  en  casi  todos  los 
cráneos ; cada  uno  de  estos  huesos  presenta  dos 
ramas  imitando  casi  la  forma  de  un  martillo,  la  del 
lado  interno  que  formaría  la  cabeza,  dirij ida  de  ade- 
lante hácia  atrás  y opuesta  por  su  cara  longitudinal 
á la  del  otro  lado,  y la  rama  externa  que  representa 
el  mango,  dirijida  hácia  afuera  y articulada  en  todo 
su  largo  con  el  maxilar,  pero  sin  alcanzar  al  borde 
del  paladar ; resulta  de  esta  conformación  particular, 
que  ambos  intermaxilares  constituyen  el  borde  an- 
terior del  paladar  en  su  parte  céntrica,  entre  el  pri- 
mer par  de  muelas  anteriores,  formando  una  pe- 
queña punta  ancha,  convexa  y poco  prolongada, 
sobre  la  parte  media.  El  llano  occipital  es  bastante 
ancho  y elevado,  pero  muy  inclinado  de  adelante 
hácia  atrás  y de  arriba  hácia  abajo.  El  arco  zigomá- 
tico  es  completo,  tocando  la  apófisis  posterior  me- 
diana del  zigomático  la  apófisis  zigomática  del  tem- 
poral, pero  sin  soldarse  como  en  Megatherium  ; la 
apófisis  superior  de  las  tres  apófisis  posteriores  del 
zigomático  es  notablemente  mas  larga  que  la  del 
medio.  El  paladar  es  corto  y muy  ancho,  un  poco 
mas  angosto  en  la  parte  posterior  que  en  la  anterior, 
pero  de  una  manera  poco  sensible,  y con  las  mue- 


las que  ocupan  toda  la  extensión  del  paladar,  es- 
tando colocado  el  primer  par  en  la  parte  anterior  de 
los  maxilares,  lo  que  distingue  profundamente  este 
género  del  Glossotherium,  y los  demás  géneros  que 
poseen  maxilares  muy  prolongados  adelante  de  las 
muelas.  La  mandíbula  inferior  tiene  una  sínfisis  muy 
ancha  pero  corta  y como  truncada  hácia  adelante, 
prolongándose  muy  poco  adelante  de  las  muelas  an- 
teriores. 

Los  dientes  son  en  número  de  f , los  dos  primeros 
superiores  mas  ó menos  elípticos,  el  tercero  y cuarto 
superior  prismáticos  y colocados  transversalmente, 
y el  quinto  superior  siempre  bilobado,  con  el  ló- 
bulo anterior  notablemente  mas  grande  que  el  pos- 
terior. En  la  mandíbula  inferior,  el  primer  diente  es 
elíptico,  el  segundo  y tercero  prismáticos  y coloca- 
dos transversalmente,  y el  cuarto  de  tamaño  mucho 
mayor  y bilobado.  El  par  de  dientes  anterior  de 
cada  mandíbula  están  truncados  horizontalmente 
como  los  demás,  sin  estar  separados  del  que  sigue 
por  un  espacio  mayor  que  los  siguientes  entre  sí, 
ó si  lo  están,  de  una  manera  poco  notable,  sin  tomar 
nunca  el  aspecto  de  verdaderos  caninos.  Las  séries 
dentarias  son  casi  paralelas  ó muy  poco  convergen- 
tes hácia  atrás. 

La  columna  vertebral  tiene  16  vértebras  dorsales. 
La  región  lumbar  consta  de  3 vértebras  unidas  entre 
sí  y al  sacro  que  está  formado  por  7 vértebras,  for- 
mando así  un  solo  hueso  constituido  por  la  solda- 
dura de  10  vértebras.  La  cola  tiene  de  20  á 24  vér- 
tebras. El  esternón  consta  de  7 piezas.  El  miembro 
anterior  es  mas  corto  y mas  grueso  que  en  Sceli- 
dotherium,  pero  termina  en  un  pié  bastante  mas 
pequeño.  El  húmero  es  corto  y grueso,  y sin  per- 
foración sobre  el  cóndilo  interno.  El  pié  anterior 
termina  en  cinco  dedos  bien  desarrollados,  pero 
solo  los  tres  del  medio,  segundo,  tercero  y cuarto, 
con  uña.  La  cadera  es  menos  ancha  y no  tan  fuerte 
como  la  del  Scelidotherium.  El  fémur  es  igualmen- 
te un  poco  menos  fuerte  y no  tan  rectangular.  La  tibia 
y el  peroné  están  separados.  El  calcáneo  con  su  parte 
posterior  menos  desarrollada  que  en  Lestodon  y 
Megatherium,  se  articula  con  el  astrágalo  por  me- 
dio de  una  sola  superficie  articularía.  El  pié  poste- 
rior termina  en  cuatro  dedos  bien  desarrollados, 
quedando  el  interno  ó pulgar  atrofiado;  los  dedos 
segundo  y tercero  terminan  en  uña,  y con  sus  fa- 
langes en  número  completo ; los  dedos  cuarto  y 
quinto  carecen  de  uña,  y el  cuarto  carece  también  de 
la  falange  ungueal  correspondiente. 


742 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El.  Mylodon  estaba  cubierto  por  una  espesa  capa 
de  huesecillos  calcáreos  compactos  implantados  en 
el  espesor  de  la  piel,  formando  una  coraza  rudimen- 
taria que  se  extendía  sobre  toda  la  superficie  del 
cuerpo,  como  en  Coelodon  y Platyonyx. 

Mylodon  robustus  Owen 

(PI.  XLVI,  fig.  5 y 9;  pl.  xfivii,  fig.  i,  2,  5 y 6) 

Owen,  Description  of  the  skeleton  of  an  extinct  giganíic 
sloth.,  etc.,  1842. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  etc.,  t.  I,  p.  164.  — Id. 

Descrip.  Pliys,  etc.,  362,  a.  1879. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mammal.,  part.  Y,  p.  107, 
a.  1887. 

Esta  es  la  especie  típica  del  género,  y conocida  en 
casi  todos  los  detalles  de  su  conformación  osteoló- 
gica gracias  á la  admirable  descripción  que  de  ella  ha 
publicado  Owen  sobre  un  esqueleto  completo,  que 
se  conserva  en  el  Museo  del  Colegio  de  cirujanos  de 
Londres,  encontrado  en  1841  atinas  12  leguas  al 
norte  de  la  ciudad  de  Buenos  Aires. 

Es  este  indudablemente  el  mas  robusto  de  los  re- 
presentantes del  género  Mylodon. 

El  cráneo  es  relativamente  grueso  y corto,  y con  la 
parte  anterior  muy  ancha.  El  arco  zigomático  es  muy 
fuerte  y con  la  apófisis  descendente  muy  ancha.  La 
mandíbula  inferior  se  distingue  por  la  región  que  se 
extiende  adelante  de  las  muelas  que  es  relativa- 
mente mas  larga  que  en  las  especies  de  Pseudoles- 
todon,  y por  el  ángulo  mandibular  mas  agudo  y 
prolongado  hácia  atrás ; en  la  parte  anterior,  ade- 
lante de  la  primera  muela,  tiene  tres  agujeros  men- 
tonianos  á cada  lado,  de  tamaño  desigual,  uno  mas 
grande  colocado  cerca  del  borde  superior  adelante 
de  la  primera  muela,  otro  mucho  mas  pequeño  co- 
locado bastante  mas  abajo  y un  poco  mas  adelante, 
y el  tercero  todavía  mas  pequeño,  debajo  y adelante 
del  precedente. 

El  paladar  es  muy  angosto  atrás  y muy  ancho 
adelante,  con  las  series  dentarias  muy  convergentes 
hácia  atrás  en  toda  su  longitud. 

La  primera  muela  superior  es  de  contorno  oval, 
sin  surcos  ni  depresiones  perpendiculares  en  su  su- 
perficie y con  su  parte  mas  angosta  dirijida  hácia 
adentro  y hácia  atrás  ; su  tamaño  es  casi  igual  al 
de  la  segunda  muela,  pero  está  separada  de  esta  por 
una  pequeña  barra  considerablemente  mayor  que 


los  pequeños  diastemas  que  separan  las  demás  mue- 
las entre  sí. 

La  segunda  muela  superior  es  de  sección  elípti- 
ca, igualmente  sin  surco  alguno,  y con  su  mayor 
diámetro  de  adelante  hácia  atrás. 

La  tercera  muela  superior  es  un  poco  mas  grande 
y de  sección  triangular,  pero  con  los  tres  ángulos 
anchos  y redondeados,  con  la  cara  interna  mas  ancha 
que  figura  la  base  del  triángulo  y la  externa  la  cús- 
pide, presentando  un  surco  perpendicular  bastante 
acentuado  sobre  el  lado  interno. 

La  cuarta  muela  superior  es  de  la  misma  forma  y 
tamaño  que  la  tercera,  pero  con  una  pequeña  de- 
presión perpendicular  sobre  su  cara  posterior. 

La  quinta  muela  superior  es  un  poco  mas  pro- 
longada hácia  atrás,  mas  ancha  adelante,  mas  angos- 
ta atrás,  con  un  surco  interno,  y otro  opuesto  exter- 
no menos  acentuado. 

En  la  mandíbula  inferior,  el  primer  diente  es  mu- 
cho mas  pequeño  que  el  segundo,  de  sección  elíp- 
tica, con  su  diámetro  mayor  de  adelante  hácia  atrás, 
sin  surcos  perpendiculares  y separado  del  segundo 
por  un  diastema  pequeño,  no  mayor  que  el  que  se- 
para el  segundo  del  tercero . 

La  segunda  muela  inferior  es  de  sección  triangu- 
lar, de  ángulos  anchos  y redondeados,  mas  ancha  al 
lado  interno  que  al  externo,  y con  un  surco  perpen- 
dicular interno  bastante  auclio  y profundo , 

La  tercera  muela  inferior  es  de  sección  rectangu- 
lar, con  las  caras  interna  y externa  angostas,  la  ante- 
rior y posterior  anchas,  los  ángulos  redondeados,  y 
colocada  un  poco  oblicuamente  ; las  caras  mas  an- 
chas anterior  y posterior  sou  un  poco  deprimidas 
perpendicularmente  en  el  centro. 

La  cuarta  muela  inferior  es  de  tamaño  mucho  ma- 
yor y bilobada  ; sobre  el  lado  externo  no  presenta 
mas  que  una  depresión  ancha  y poco  acentuada  ; so- 
bre el  lado  interno,  al  contrario,  muestra  un  gran 
surco  ancho,  profundo  y de  fondo  cóncavo  que  divi- 
de la  muela  en  dos  partes,  délas  que  la  anterior  pre- 
senta otro  surco  también  bastante  ancho  pero  menos 
profundo,  colocado  sobre  el  lado  ántero-interno. 

Dimensiones 

Longitud  del  cráneo,  de  los  cóndilos  occipitales  al  borde 


anterior  de  los  maxilares.... 0m470 

Longitud  de  los  cóndilos  occipitales  al  borde  anterior  de 

la  base  de  la  apófisis  descendente  del  malar 0.330 

Diámetro  mayor  de  la  primera  muela  superior 0.020 


BRUTOS 


743 


Íde  la  segunda  muela  superior 
de  la  tercera  muela  superior, 
de  la  cuarta  muela  superior., 
de  la  quinta  muela  superior.. 
Largo  del  diastema  entre  la  primera  y segunda  muela  su- 
perior  

Ancho  de  la  región  interdentaria  del  paladar  entre  la  pri- 
mera muela  de  cada  lado 

Ancho  de  la  región  interdentaria  del  paladar  entre  la  úl- 
tima muela  de  cada  lado 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  supe- 
riores   


. . , . , . ( ántero-posterior. 

Diámetro  de  la  primera  muela  inferior  l . 

1 ( transverso 

Diámetro  de  la  segunda  muela  inferior  [ 

Diámetro  de  la  tercera  muela  inferior  \ ‘*ntero  Posterj°r-  • • 

( transverso  oblicuo. 

, , , , . „ . ( ántero-posterior... 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  inferior  s , , . 

f transverso  máximo. 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas  infe- 
riores   

Longitud  de  la  parte  de  la  mandíbula  inferior  que  se  ex- 
tiende adelante  de  la  primera  muela 

Alto  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior  debajo 
de  la  primera  muela 


0.021 

0.021 

0.021 

0.023 

0.014 

0.108 

0.057 


0.137 

0.020 

0.016 

0.023 

0.021 

0.018 

0.026 

0.050 

0.020 

0.127 

0.900 

00.67 


Localidad.  — Distintos  puntos  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
déla  formación  pampeana. 


Mylodon  Sauvag-ei  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fos.  etc.,  p.  156, 
a.  1880. 

Es  la  especie  mas  pequeña  del  género  Mylodon 
que  hasta  ahora  me  sea  conocida.  El  paladar  es  me- 
nos triangular  que  en  M.  robustu-s  y de  consiguiente 
las  séries  dentarias  menos  convergentes  hacia 
atrás. 

El  carácter  distintivo  mas  notable  de  esta  especie 
consiste  en  la  forma  de  las  dos  primeras  muelas  su- 
periores, de  las  cuales,  la  primera  ó anterior  es 
mucho  mas  pequeña  que  las  otras,  inclinada  hacia 
atrás  y de  sección  casi  circular,  mientras  que  la  se- 
gunda notablemente  mas  grande  é igualmente  incli- 
nada hacia  atrás,  es  de  sección  sumamente  elíptica, 
con  su  eje  mayor  dirijido  de  adelante  hácia  atrás  y 
sumamente  comprimida  transversalmente. 

La  primera  muela  inferior  es  elíptica,  sin  surcos 
perpendiculares,  y no  tan  pequeña  como  la  primera 
de  la  mandíbula  superior. 

De  esta  especie  tenía  una  parte  considerable  del 
cráneo  y muchos  huesos  del  esqueleto,  entre  ellos 


los  cuatro  piés  completos,  pero  siendo  hoy  esos  ob- 
jetos propiedad  del  Museo  La  Plata,  no  puedo  dar 
sobre  ellos  mas  detalles,  ni  dibujos. 

Localidad. — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie cerca  de  la  estación  Jáuregui  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


Mylodon  Wieneri  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  xlvi,  fig.  i y 4) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  156, 
a.  1880. 

Fundé  esta  especie  conjuntamente  con  Gervais, 
sobre  parte  considerable  de  un  esqueleto,  de  un  ani- 
mal de  talla  apenas  un  poco  menor  que  la  del  My- 
lodon robustas , pero  de  formas  igualmente  maci- 
zas. 

Los  caractéres  distintivos  mas  notables  de  esta  es- 
pecie consisten  en  la  forma  de  la  primera  muela  de 
cada  mandíbula,  tanto  arriba  como  abajo,  que  es  de 
sección  elíptica,  y mas  pequeña  que  la  segunda,  de 
la  que  se  encuentra  separada  por  un  pequeño  dias- 
tema, y en  la  forma  del  paladar  que  no  es  triangu- 
lar sino  rectangular,  presentando  casi  el  mismo 
ancho  adelante  y atrás,  debido  á las  séries  dentarias 
que  son  casi  paralelas,  exceptuando  en  la  parte  an- 
terior entre  la  primera  muela  de  cada  lado  que  son 
un  poco  diverjentes. 

La  segunda  muela  superior,  es  de  tamaño  un  poco 
mayor  que  la  primera,  pero  de  sección  igualmente 
elíptica,  y con  su  eje  mayor  de  adelante  hácia  atrás, 
estando  separada  de  la  anterior  por  un  diastema  con- 
siderable que  afecta  casi  la  forma  de  una  barra. 

La  tercera  muela  superior  es  mayor  que  la  segun- 
da, de  sección  elíptico-prismática,  implantada  obli- 
cuamente, y con  un  prolongamiento  ó fuerte  columna 
perpendicular  sobre  la  cara  ántero-interna. 

La  cuarta  muela  superior  es  también  de  contorno 
sub-elíptico,  angosta  al  lado  externo,  y ancha  sobre 
el  interno,  con  un  fuerte  surco  perpendicular  so- 
bre el  lado  interno,  y una  columna  ancha  y convexa 
sobre  la  cara  ántero-interna. 

En  la  mandíbula  inferior,  la  primera  muela  elíp- 
tica y de  superficie  plana  está  separada  de  la  se- 
gunda por  un  diastema  menor  que  en  la  superior; 
la  tercera  es  de  contorno  menos  rectangular  que  en 


744 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


la  generalidad  de  las  especies,  afectando  mas  bien 
un  contorno  triangular,  angosta  al  lado  interno  y 
ancha  sobre  el  externo  en  donde  presenta  un  fuerte 
surco  perpendicular. 

Localidad. — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  los  alrededores  de  Mercedes  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


rVIylodon  intermedius  Amegh. 

(Pl.  XLVI,  fig.  6 y 7) 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre,  etc.,  t.  II,  p.  308, 
a.  1881. 

Esta  especie  es  de  caractéres  intermediarios  entre 
las  de  los  verdaderos  Mylodon  y las  del  grupo  de 
los  Pseudolestodon,  y de  una  conformación  gene- 
ral mas  grácil  que  la  de  los  Mylodon  robustus 
y Mylodon  Wiener  i.  El  paladar  es  de  aspecto  un 
poco  mas  triangular  que  en  las  mencionadas  espe- 
cies, pero  no  tanto  como  en  las  del  género  Pseudoles- 
todon; es  menos  convexo  en  su  parte  interdentaria 
posterior  que  en  Pseudolestodon,  y mas  cóncavo  en 
la  parte  anterior.  Los  intermaxilares  son  un  poco 
mas  prolongados  hacia  adelante  que  en  las  otras  es- 
pecies de  Mylo don,  formando  una  lijera  protube- 
rancia en  su  parte  media.  La  primera  muela  de  cada 
mandíbula  es  de  sección  elíptica,  mas  pequeña  que 
la  segunda  y sin  aspecto  caniniforme;  tampoco  su  su- 
perficie masticatoria  es  completamente  horizontal 
como  en  Mylodon  robustus,  sinó  un  poco  en  de- 
clive hacia  atrás  en  las  superiores  y hacia  adelante 
en  las  inferiores,  pero  sin  afectar  la  forma  oblicua 
tan  pronunciada  que  distingue  las  especies  del  géne- 
ro Pseudolestodon.  Lasegunda muela  superior  esde 
sección  elíptica  y muy  comprimida  transversalmente. 
La  última  muela  superior  es  bilobada  de  un  modo 
imperfecto,  con  el  lóbulo  posterior  que  afecta  la 
forma  de  un  prolongamiento  posterior  del  anterior. 
El  paladar  tiene  una  longitud  de  208  milímetros, 
1 1 centímetros  de  ancho  entre  el  par  de  muelas  an- 
teriores, y 56  milímetros  entre  el  par  de  muelas 
posteriores.  Las  cinco  muelas  superiores  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  148  milímetros.  La  lon- 
gitud total  del  cráneo  es  de  49  centímetros. 

Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 


especie  sobre  las  barrancas  del  rio  Lujan  en  la  cui- 
de Mercedes. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Moreno,  en  el  Informe  preliminar,  etc.,  ya  re- 
petidas veces  mencionado,  cita  una  especie  de  My- 
lodon de  Monte  Hermoso,  que  considera  como  nue- 
va y denomina  Mylodon  Martinii,  representada 
por  una  parte  de  la  columna  vertebral,  la  que  dice 
indica  un  animal  de  formas  mas  corpulentas  que  el 
Mylodon  robustus.  En  el  estado  actual  delaPa- 
leontología  en  la  parte  que  se  refiere  á este  grupo, 
se  necesita  un  exceso  de  buena  voluntad  para  ex- 
ponerse á fundar  especies  nuevas  sobre  restos  de  la 
columna  vertebral,  solo  conocida  hasta  ahora  en  un 
limitadísimo  número  de  especies,  y que  hasta  parece 
no  presenta  diferencias  en  géneros  afines. 


PR0MYL0D0N  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  298, 
a.  1883. 

Este  género  se  distingue  por  sus  muelas  de  com- 
posición interna  compleja,  y de  sección  triangular 
elongada,  con  ángulos  muy  redondeados. 

Promylodon  paranensis  Amegh. 

(Pl.  lxx,  fig.  3 ; pl.  lxxi,  fig.  S) 

Mylodon  (?)  paranensis,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe,  t.  Y,  p.  114,  a.  1883. 

Promylodon  paranensis,  Ameghino,  Bol.  etc.,  t.  Y,  p.  114. 
— Id.  t.  IX,  p.  182,  a.  1886. 

De  esta  especie  solo  conozco  hasta  ahora  dos 
dientes.  Una  muela  que  me  ha  facilitado  el  profesor 
ScALABRiNt.  Es  esta  la  segunda  de  la  mandíbula  in- 
ferior y denota  una  especie  algo  mas  pequeña  que 
los  Mylodon  procedentes  del  terreno  pampeano, 
pero  de  ángulos  mas  redondeados  y surcos  menos 
profundos.  La  corona  tiene  10  milímetros  de  diáme- 
tro mayor  y 15  milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo.  En  su  parte  inferior,  que  está  rota,  muestra 
la  sección  transversal  una  delgadísima  lámina  de 


BRUTOS 


745 


sustancia  vitrea,  interpuesta  entre  la  dentina  y la 
vásculo-dentina. 

La  segunda  muela,  que  me  ha  sido  facilitada  por 
el  señor  Leloing,  solo  tiene  la  corona  completa  que 
es  de  sección  prismático-triangular,  pero  de  ángulos 
redondeados,  de  23  milímetros  de  largo,  15  de  an- 
cho en  la  parte  mas  gruesa  formada  por  la  base  del 
triángulo,  y solo  7 milímetros  en  la  parte  mas  an- 
gosta que  forma  la  cúspide.  La  superficie  masticato- 
ria de  la  corona  presenta  una  cavidad  de  la  misma 
forma  que  el  prisma,  bastante  profunda,  limitada 
por  una  cresta  periférica  elevada,  formada  por  la 
capa  de  sustancia  interna,  de  aspecto  vitreo.  Toda 
la  superficie  externa  formada  por  la  capa  de  cemento 
está  finamente  estriada  en  sentido  perpendicular. 
Examinando  el  corte  transversal  se  vé  que  está  com- 
puesta por  una  capa  externa  de  cemento  amarillo- 
oscuro  de  un  milímetro  de  espesor,  al  que  sigue  una 
capa  mas  ó menos  del  mismo  grueso  de  sustancia 
de  color  oscuro  y aspecto  vitreo  que  cubre  otra  ca- 
pa también  del  mismo  espesor  de  dentina  dura  de 
color  blanco-amarilloso,  que  envuelve  á su  vez  la 
masa  interna  de  vásculo-dentina,  que  representa  en 
menor  escala  la  forma  general  de  la  muela. 

Localidad.  — Estas  piezas  han  sido  recojidas  en 
las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del 
Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 


PSEUDOLESTODON  h.  gerv.  y amegh- 

H.  Gervais  y Ameghino,  Losmamif.  fos.  etc.,  p.  158,  a.  1880. 

Este  género  es  sin  duda  muy  cercano  del  prece- 
dente, y en  este  caso  apoyado  en  la  conformación 
general  del  esqueleto,  podría  realmente  sostenerse 
que  es  idéntico  á Mylodon.  Pero  aunque  las  dife- 
rencias entre  ambas  divisiones  no  sean  muy  consi- 
derables, ellas  existen,  y precisamente  los  carac- 
téres  diferenciales  mas  notables  son  constantes  y 
comunes  á un  cierto  número  de  especies  que  cons- 
tituyen así  un  grupo  bien  definido  para  el  que  me 
parece  apropiada  y conveniente  su  separación  con 
un  nombre  genérico  distinto. 

La  conformación  del  cráneo  en  su  configuración 
general  es  idéntica  en  ambos  géneros;  las  diferen- 


cias de  importancia  solo  se  presentan  en  los  dientes 
y en  la  configuración  del  paladar. 

Los  dientes,  en  número  igual  á los  del  Mylodon, 
presentan  también  una  conformación  casi  parecida, 
pero  el  primer  diente  de  cada  mandíbula  toma  el  as- 
pecto de  un  canino,  estando  siempre  mas  separado  de 
los  demás  y colocado  mas  afuera  del  eje  de  la  série 
dentaria,  y en  1a.  mandíbula  inferior  dirijido  oblicua- 
mente hácia  afuera  y hácia  adelante.  La  superficie 
de  estos  dientes  caniniformes,  en  vez  de  estar  trun- 
cada transversalmente  como  en  Mylodon,  está 
cortada  en  declive  oblicuo,  de  arriba  abajo,  pero 
concluyendo  en  ápice  triangular  ; estas  caras  obli- 
cuas lisas,  miran  hácia  atrás  en  los  caninos  supe- 
riores y hácia  adelante  en  los  inferiores,  adaptán- 
dose perfectamente  las  superficies  oblicuas  de  los 
inferiores  con  las  de  los  superiores.  Las  séries  den- 
tarias son  muy  converjentes  hácia  atrás,  delimitan- 
do un  paladar  de  aspecto  triangular,  muy  angosto 
en  su  parte  posterior,  y de  casi  doble  ancho  en  la 
anterior.  El  arco  zigomático  está  conformado  como 
en  Mylodon,  pero  las  dos  ramas  superiores  de  las 
tres  en  que  se  divide  el  hueso  zigomático  hácia 
atrás,  son  con  corta  diferencia  del  mismo  largo, 
mientras  en  My  lodon  la  superior  es  casi  el  doble 
mas  larga  que  la  del  medio. 

En  la  columna  vertebral  la  única  diferencia  de 
importancia  se  encuentra  en  la  conformación  del 
hueso  sacro,  que  consta  de  solo  seis  vértebras  en 
vez  de  siete.  Los  miembros  son  un  poco  mas  delga- 
dos que  los  del  Mylodon,  y el  fémur  particularmente 
es  mas  delgado  y mas  largo,  acercándose  á la  forma 
característica  del  mismo  hueso  del  Lestodon. 

El  Pseudolestoclon  tuvo  la  misma  cubierta  de 
huesecillos  cutáneos  calcáreos  y compactos  que  he 
mencionado  en  el  Mylodon. 

La  distinción  de  las  diferentes  especies  del  género 
Pseudo  lestodon  es  muy  difícil,  pues  son  muy 
parecidas  unas  á otras,  y han  sido  á menudo  con- 
fundidas. En  un  principio  fueron  todas  identificadas 
con  el  Mylodon  robustus,  luego  fueron  separadas 
bajo  el  nombre  específico  de  Lestodon  myloides, 
que  incluía  todas  las  formas  de  este  grupo,  mientras 
otros  autores  las  consideraban  como  una  especie  dis- 
tinta del  género  Myloclón,  hasta  que  últimamente 
se  ha  reconocido  que  ellas  forman  un  grupo  aparte 
que  he  designado  con  el  nombre  de  Pseudolesto- 
don,  pero  que  para  otros  autores,  particularmente 
Burmeister,  forman  simplemente  una  sección  del  gé- 
nero Mylodon.  Agrégueseá  esto,  que  casi  todas  las 


94 


740 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


especies  descritas  hasta  hace  poco,  lo  fueron  sin  ir 
acompañadas  de  caracteres  diagnósticos  precisos, 
ni  de  figuras,  y se  comprenderá  las  dificultades  que 
se  presentan  para  su  distinción. 

Los  materiales  que  sobre  esta  sección  había  reu- 
nido eran  bastante  numerosos  y me  hubieran  per- 
mitido realizar  un  trabajo  sino  exento  de  errores, 
á lo  menos  bastante  perfecto,  pero  por  desgracia, 
como  esos  materiales  son  hoy  propiedad  del  Museo 
de  La  Plata,  de  cuyo  personal  ya  no  formo  parte,  no 
mees  posible  aprovecharlos.  Así  la  enumeración  que 
presento  de  los  representantes  de  esta  sección  que- 
da sujeta  á una  nueva  revisión,  que  puede  alterar 
en  parte  los  términos  adoptados. 

Pseudolestodon  myloides  (P.  Gerv.) 

(Pl.  xlv,  fig.  2,  5 y 8;  pl.  XLViir,  fig.  4) 

Pseudolestodon  myloides  (P.  Gervais),  H.  Geuvais  y Ame- 
ghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  160. 

Mylodon  robustus  (Owen),  Blainville,  Osteographie,  etc. 
Lestodon  Myloides,  P.  Gervais,  Rechercli.  sur  les  mamin. 

fos.  de  VAmérique  Méridionale,  p.  47,  a.  1855. 
Mylodon  gracilis,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de  B.  A., 
t.  I,  p.  166.  — Id.  Descr.  phys.  de  la  Rép.  Arg., 
t.  III,  p.  364. 

Lydekker,  Catal.  of  Fos  sil  Mammalia,  part.  V, 
p.  111,  a.  1887. 

Pseudolestodon  gracilis  (Burmeister),  H.  Gervais  y Ame- 
ghino,  Los  mamíf . fós.  etc.,  p.  164,  a.  1880. 

Esta  especie  fué  indicada  primeramente  por  P. 
Gervais  bajo  el  nombre  de  Lestodon  myloides, 
pero  sin  dibujos  de  ella,  y describiéndola  de  una 
manera  sumamente  rápida,  aludiendo  únicamente  á 
los  caractéres  principales,  como  el  aspecto  caninifor- 
me  de  la  primera  muela  y su  corona  cortada  en  bisel, 
que  son  caractéres  comunes  á todo  el  grupo. 

Mas  tarde,  Burmeister,  sobre  un  animal  segura- 
mente de  la  misma  sección,  constituye  una  nueva  es- 
pecie que  designa  con  el  nombre  de  Mylodon  gra- 
cilis, pero  sin  dar  igualmente  nada  mas  que  los  ca- 
ractéres generales  que  distinguen  la  sección,  los 
que,  como  Gervais,  tomó  por  específicos  ; hace  igual- 
mente alusión  al  Lestodon  myloides  de  Gervais 
que  identifica  con  su  Mylodon  gracilis  y atribuye 
á la  misma  especie  un  cráneo  figurado  por  Blain- 
ville  en  su  Ostéographie,  genre  Megatherium, 
pl.  J,  fig.  8. 

En  1880,  al  hacer  conjuntamente  con  H.  Gervais, 


nuestra  revista  general  de  las  especies  de  mamíferos 
fósiles  sud-americanos,  separamos  los  representantes 
de  esta  sección  como  género  distinto  del  Mylodon 
y del  Lestodon , con  el  nombrede  Pseudolestodon, 
incluyendo  en  él  varias  especies  hasta  entonces  iné- 
ditas, y otras  dudosas  cuya  identificación  no  podía 
establecerse  por  falta  de  materiales  de  comparación. 

Tomamos  como  tipo  de  esta  sección  el  Pseudo- 
lestodon myloides  de  Gervais  ( Lestodon  my- 
loides),  que  sobre  restos  conservados  en  el  Museo 
de  París,  lo  distinguimos  por  los  siguientes  caracté- 
res : talla  aproximada  á la  del  Mylodon  robustus  ; 
diente  caniniforme  superior  triangular  y sin  ninguna 
canaleta  ó surco  perpendicular  ; caniniforme  inferior 
con  dos  surcos  perpendiculares,  colocados,  uno  so- 
bre la  cara  anterior  y el  otro  sobre  la  cara  externa  ; 
los  dos  pares  de  dientes  caniniformes  implantados 
un  poco  hacia  afuera  de  la  série  dentaria  y separados 
de  la  segunda  muela  por  un  espacio  bastante  grande. 

En  cuanto  al  Mylodon  gracilis  de  Burmeister, 
si  bien  reconocimos  que  se  trataba  de  un  Pseudo- 
lestodon, como  resultaba  haber  varias  especies  de 
este  grupo,  no  pudimos  identificarlo  con  ninguna  por 
falta  de  figuras  ó descripción  detallada  de  las  muelas, 
y lo  conservamos  como  especie  distinta,  bajo  el  nom- 
bre de  Pseudolestodon  gracilis,  pero  sin  preten- 
der que  fuera  realmente  una  especie  diferente,  te- 
niendo cuidado  de  agregar:  « El  animal  llamado  por 
Burmeister  Mylodon  gracilis,  entra  en  nuestro 
género  Pseudolestodon.  El  esqueleto  completo  y 
montado  se  encuentra  en  el  Museo  de  Buenos  Ai- 
res, pero  es  de  sentir  que  el  sábio  director  del  Museo 
no  haya  dado  de  él  una  descripción  mas  detallada, 
que  nos  hubiera  permitido  decir  si  es  idéntica  a 
algunas  délas  que  acabamos  de  mencionar. » ( Los 
mamíf.  fós.,  p.  174). 

Lydekker  no  tiene  de  consiguiente  razón  al  iden- 
tificar el  Mylodon  gracilis  con  el  Lestodon  myloi- 
des sobre  la  autoridad  de  Burmeister,  de  agregar 
que  ello  no  es  dudoso  aunque  no  sea  aceptado  por 
nosotros  ( Caí.  part.  Y.,  p.  111),  puesto  que  en  rea- 
lidad nunca  hemos  pretendido  que  fuera  distinta.  Lo 
único  que  hicimos,  fué  no  dar  identificaciones  pre- 
maturas, y al  hacerlo  así  procedimos  sin  duda  juicio- 
samente, pues  por  lo  mismo  que  está  pasando  con 
esta  especie  me  estoy  convenciendo  cada  vez  mas  que 
no  se  puede  establecer  identificaciones  sin  buenas 
ilustraciones,  ó caractéres  diagnósticos  no  de  un  or- 
den general  sino  de  aquellos  que  dan  esos  caracté- 
res al  parecer  de  pequeña  importancia,  que  son  los 


BRUTOS 


747 


que  realmente  permiten  las  distinciones  ó identifica- 
ciones específicas. 

En  efecto,  Lydekker,  entre  los  caractéres  que 
asigna  á esta  especie,  menciona  el  del  caniniforme 
inferior  que  lleva  dos  surcos,  uno  adelante  y el  otro 
sobre  la  cara  posterior  externa?  (aft)  como  lo  he  es- 
tablecido conjuntamente  con  Gervais  en  nuestro 
trabajo  ya  citado,  pero  al  enumerar  los  restos  que 
se  conservan  en  el  Museo  británico,  menciona  un 
esqueleto  casi  completo,  cuyo  cráneo  concuerda  pre- 
cisamente con  el  cráneo  típico  figurado  por  De 
Blainville  en  su  Ostéographie , genre  Megathe- 
rium,  pl.  I,  fig.  8. 

Ahora  Burmeister,  precisamente  sobre  esta  mis- 
ma figura  de  la  Ostéographie  de  De  Blainville, 
que  antes  había  identificado  con  su  Mylodon  gra- 
cilis, y por  consiguiente  con  el  Lestodon  myloides 
de  Gervais,  pretende  reconocer  una  especie  distinta 
para  la  que  revive  el  nomen  nudum  de  Bravard, 
si  bienios  restos  que  describe,  pertenecen  evidente- 
mente al  Pseiuiolesiodon  debilis  ( Osteografia  de 
los  gravigrados'p.  1 18,  a.  1886).  Agréguese  á esto 
la  circunstancia  probable,  de  que  es  el  original  de 
este  mismo  cráneo  figurado  por  De  Blainville  que 
sirvió  de  tipo  á Gervais  para  la  fundación  de  su 
Lestodon  myloides,  y se  tendrá  una  idea  de  la 
confusión  á que  ha  conducido  la  falta  de  descripcio- 
nes fuudadas  en  pequeños  detalles,  la  ausencia  de 
ilustraciones,  y las  identificaciones  prematuras. 

A propósito  de  esta  misma  especie,  Burmeister 
me  hace  un  cargo  por  fundar  especies  sobre  peque_ 
ñas  diferencias,  como  ser  el  contorno  mas  ó menos 
triangular  de  un  diente,  ó la  ausencia  ó presencia  de 
un  surco,  agregando  que  rehúsa  obras  de  esta  natu- 
raleza como  innecesarias,  y que  tampoco  está  dispues" 
to  á dar  su  garantía  (nadie  se  la  exije)  á las  once  es- 
pecies que  dice  hemos  incluido  en  este  género,  por- 
que no  puede  admitir  la  fundación  de  especies  sobre 
algunos  dientes  sueltos,  aunque  inmediatamente  á 
continuación  reconoce  que  el  Lestodon  trigoniclens 
de  Gervais  fundado  sobre  un  solo  diente  triangular 
es  una  buena  especie. 

Hace  bien  el  ilustre  sabio  en  no  ocuparse  de  estas 
nimiedades  • lo  harán  otros  que  tienen  tiempo  que 
perder,  pero  en  todo  caso  será  conveniente  que  cuan- 
do describa  especies  nuevas  pase  revista  á esas  es- 
pecies fundadas  sobre  piezas  sueltas  para  no  expo- 
nerse á describir  las  ya  nombradas  con  otros  nom- 
bres como  le  acaba  de  suceder  con  el  Mylodon 
Owenii,  pues  tengo  para  mí  que  hay  mayor  mérito 


en  distinguir  una  especie  sobre  algunas  muelas,  que 
el  que  para  hacer  el  mismo  trabajo  dispone  de  un  es- 
queleto. 

Creo  también,  que  es  de  mayor  importancia  y de 
mayor  precisión  dar  los  caractéres  precisos,  los  con- 
tornos exactos  y todos  los  detalles  de  algunas  muelas 
que  los  caractéres  generales  de  un  cráneo,  que  pue- 
den servir  para  una  determinación  genérica  pero  de 
ninguna  manera  para  las  distinciones  específicas. 

Así  sucede  en  este  caso,  que,  aunque  dá  el  dibujo 
del  esqueleto  montado  del  Mylodon  gracilis , la 
vista  del  cráneo  en  distintas  posiciones  y las  muelas 
de  tamaño  natural,  no  puedo  reconocer  la  especie  con 
precisión,  pues  no  veo  en  los  caniniformes  inferio- 
res vestigios  de  surcos  perpendiculares,  niel  canini- 
forme superior  aparece  de  forma  triangular  como  se 
presenta  en  Pseudolestodon  myloides,  y como  se- 
gún declaración  del  autor,  no  presta  mucha  impor- 
tancia á estos  detalles,  no  sé  si  realmente  el  dibujo 
es  correcto,  ó esos  caractéres  han  sido  omitidos,  du- 
da todavía  mas  justificada,  para  quien,  como  yo,  ha 
tenido  ocasión  de  cerciorarse  que  en  los  dibujos  del 
ilustre  sabio  se  vé  á menudo  lo  que  no  existe. 

De  cualquier  modo,  es  evidente  que  tanto  Gervais 
bajo  el  nombre  de  Lestodon  myloides,  como  Bur- 
meister  bajo  el  de  Mylodon  gracilis,  han  confun- 
dido en  el  principio  mas  de  una  especie,  pero  como 
el  apelativo  específico  de  myloides  es  el  primero 
aplicado  á una  especie  de  este  grupo,  él  debe  conser- 
varse para  el  ejemplar  típico  cuyos  caractéres  espe- 
cíficos hayan  sido  primeramente  definidos.  Esos  ca- 
ractéres tomados  de  la  conformación  de  los  dientes 
en  las  distintas  especies  los  he  dado  por  primera  vez 
conjuntamente  con  H.  Gervais  y los  del  Pseudoles- 
todon myloides  son  los  mismos  que  menciona  Ly- 
dekker. y los  que  deben  conservarse  como  distinti- 
vo de  la  especie,  sea  ellaidénticaó  no  con  la  deBuR- 
meister.  Lydekker  cita  además  como  caractéres  dis- 
tintivos, su  construcción  general  mas  débil  que  la  del 
Mylodonrobustus  lo  que  es  un  carácter  distintivo 
de  todas  las  especies  de  esta  sección,  el  plano  del 
occipital  menos  inclinado,  y la  última  muela  inferior 
muy  alargada,  á lo  que  puedo  agregar  la  forma  del 
paladar  muy  triangular,  muy  angosto  atrás  y muy 
ancho  adelante. 

Es  posible,  y lo  admito  á lo  menos  hasta  prueba  de 
lo  contrario,  y sobre  la  autoridad  de  Lydekker  y 
Burmeister,  que  el  Mylodon  gracilis  sea  específi- 
camente idéntico  al  Pseudolestodon  myloides, 
pues  no  dispongo  por  el  momento  de  materiales  ori- 


748 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ginales  para  poder  decidir  definitivamente  la  cues- 
tión. 

Reproduzco  la  figura  del  cráneo,  visto  de  lado  y 
por  la  fiase,  conjuntamente  con  las  muelas  de  tama- 
ño natural.  El  cráneo  según  Burmeister  tendría  49 
centímetros  de  largo  ; la  longitud  del  paladar  sería 
de  20  centímetros;  la  de  la  serie  dentaria  superior, 
13  centímetros  ; y la  de  la  inferior,  12  centímetros. 

Según  los  dibujos,  el  ancho  del  paladar  entre  las 
dos  últimas  muelas  superiores,  sería  de  43  milíme- 
tros, y entre  el  par  de  caniniformes  anteriores,  de 
85  milímetros. 

Por  los  dibujos  reproducidos,  arriba  mencionados, 
el  caniniforme  superior  es  de  tamaño  mucho  mayor 
que  el  diente  que  sigue,  y no  de  sección  completa- 
mente triangular,  sino  mas  bien  elíptico-triangular, 
bastante  mas  estrecho  adelante  que  atrás.  La  segun- 
da muela  superior  sería  mucho  mas  pequeña  y elíp- 
tica. El  caniniforme  inferior  sería  igualmente  elípti- 
co y no  triangular,  y sin  surcos  perpendiculares  so- 
bre ninguna  de  las  caras,  pero  como  en  el  caso  cor- 
respondiente de  la  mandíbula  superior,  de  tamaño 
mucho  mas  considerable  que  el  diente  siguiente. 

Estos  dibujos  seguramente  no  concuerdan  con  los 
caractéres  del  Pseulestoclon  myloides,  cuyo  caniui- 
forme  superior  es  decididamente  triangular,  con  la 
cara  posterior  mas  ancha  y algo  deprimida,* mientras 
que  el  caniniforme  inferior  igualmente  triangular 
lleva  un  surco  perpendicular  en  la  cara  anterior  y 
otro  sobre  la  cara  posterior  externa. 

Por  consiguiente,  si  el  dibujo  de  Burmeister  es 
exacto,  mi  opinión  es  que  se  trata  de  una  especie 
distinta  para  la  que  deberá  conservarse  el  nombre 
de  Pseudolestodon  gracilis. 

Localidad.  — Distintas  localidades  de  la  provin- 
cia de  Buenos  Aires  y de  la  República  Oriental  del 
Uruguay. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 


Pseudolestodon  Reinhardti  H.  Gerv.  y Amegh. 
H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p-  160. 

Fundé  la  especie  conjuntamente  con  H.  Gervais 
sobre  una  mandíbula  inferior  completa,  cuyas  pro- 
porciones indican  que  el  animal  á que  pertenecía 
era  de  una  talla  por  lo  menos  igual  á la  del  Pseu- 


lestodon  myloides.  El  diente  caniniforme  inferior 
es  proporcionalmente  mas  grueso,  é igualmente 
triangular,  con  dos  surcos  perpendiculares  como  en 
el  de  la  especie  precedente,  pero  colocados  de  dis- 
tinta manera,  uno  sobre  la  cara  anterior  y el  otro 
sobre  la  cara  interna.  La  altura  de  la  rama  horizontal 
de  la  mandíbula  debajo  de  la  última  muela  es  de  17 
milímetros  menor  que  la  altura  de  la  mandíbula  de 
la  especie  precedente  tomada  en  el  mismo  punto,  y 
esto  á pesar  de  que  ambas  tienen  el  mismo  largo, 
de  donde  se  sigue  que  la  rama  horizontal  de  la  man- 
díbula del  Pseudolestoclon  Reinhardti  es  mas 
baja  que  en  la  ctra  especie,  pero  con  dientes  rela- 
tivamente^mas  fuertes,  y especialmente  con  el  primer 
diente  de  aspecto  mas  decididamente  caniniforme. 

En  la  mandíbula  superior  el  caniniforme  es  igual- 
mente muy  fuerte  y de  contorno  triangular,  y mas 
echado  todavía  hácia  afuera  que  en  P.  myloides, 
mas  grueso  que  el  diente  siguiente,  cortado  en  bisel 
muy  inclinado  y terminando  en  cúspide  muy  pun- 
tiaguda; la  barra  que  separa  el  caniniforme  de  la  se- 
gunda muela  es  de  16  milímetros.  La  última  muela 
superior  no  es  claramente  bilobada  como  en  la  otra 
especie  sino  que  tiene  tan  solo  una  especie  de  pro- 
longamiento posterior  que  sigue  hácia  atrás  la  direc- 
ción de  la  série  dentaria. 

La  série  dentaria  superior  ocupa  un  espacio  lon- 
gitudinal de  144  milímetros.  El  paladar  tiene  57 
milímetros  de  ancho  entre  el  último  par  de  muelas 
superiores  y 117  milímetros  en  la  parte  anterior 
entre  ambos  caniuiformes. 

No’pudiendo  disponer  de  los  materiales  reunidos 
sobre  esta  especie,  por  la  misma  razón  que  en  los 
casos  anteriores,  no  puedo  dar  mas  detalles  ni  di- 
bujos. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  distintas  localidades  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 

Pseudolestoclon  Morenii  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  162, 
a.  1880. 

Especie  establecida  igualmente  en  colaboración 
conH.  Gervais,  sobre  una  mandíbula  inferior  que 
difiere  á primera  vista  de  la  misma  parte  de  las  otras 


BRUTOS 


749 


especies  por  la  forma  de  su  parte  anterior  que  es 
mas  elevada,  y cuja  superficie  sinfisaria  interna  es 
mas  cóncava.  El  diente  caniniforme  es  igualmente 
triangular,  pero  con  un  solo  surco  perpendicular 
colocado  en  la  cara  anterior,  estando  el  diente  im- 
plantado en  una  dirección  muy  inclinada  hacia  afuera. 

No  me  es  posible  dar  mas  detalles  ni  dibujos  por 
la  misma  causa  que  en  los  casos  precedentes. 

Localidad.  — Parte  norte  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


Pseudolestodon  debilis  H.  Gerv.  y Ajiegh. 

(Pl.  xlv,  fig.  3 y 4;  pl.  xlvi,  fig.  2 y 3;  pl.  xlvii,  fig.  3) 

Pseudolestodon  debilis,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fós.,  etc.,  p.  162,  a.  1880. 

Mylodon  Ovcenii ? Bravard,  Catal.  des  coll.  etc.,  (nomen  nu- 
dum). 

Burmeister,  Osteografia  de  los  gravigrados,  p.  111, 
pl.  XVI,  fig.  1,  2,  6 y 8,  a.  1886. 

Es  esta  la  especie  mas  pequeña  de  este  género 
que  hasta  ahora  se  conozca  de  las  que  proceden  de 
la  formación  pampeana,  y se  distingue  fácilmente  de 
las  otras  por  los  caractéres  particulares  de  la  denta- 
dura. El  caniniforme  y el  diente  que  sigue  hácia 
atrás,  tanto  en  la  mandíbula  superior  como  en  la  in- 
ferior, sobresalen  fuera  de  los  alveolos  mucho  mas 
que  en  todas  las  otras  especies. 

El  caniniforme  superior  no  es  tan  grueso  como  en 
las  otras  especies,  ni  tan  fuertemente  inclinado  há- 
cia atrás,  pero  es  mas  largo,  y con  la  corona  cortada 
en  bisel  muy  pronunciado,  terminando  en  cúspide 
aguda  ; es  de  sección  elíptica,  un  poco  mas  ancho 
atrás  que  adelante,  y de  superficie  lisa,  siendo  todo 
el  prisma  del  diente  fuertemente  arqueado  hácia 
atrás;  tiene  17  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  y 13  milímetros  de  diámetro  transverso. 

La  segunda  muela  superior  es  de  sección  elíptica 
y de  corona  truncada  horizontalmente,  con  la  parte 
que  sobresale  fuera  del  alveolo  muy  larga  pero 
fuertemente  arqueada  hácia  atrás,  como  en  el  diente 
anterior  ; tiene  21  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterioryíá  milímetros  de  diámetro  transverso. 
El  diastema  que  separa  los  dos  primeros  dientes 
tiene  15  milímetros  de  ancho. 


La  tercera  muela  superior  es  triangular  y con  sus 
tres  caras  fuertemente  deprimidas  en  sentido  per- 
pendicular. 

La  cuarta  muela  superior  es  igualmente  triangu- 
lar, angosta  al  lado  externo  y ancha  sobre  el  inter- 
no, en  donde  muestra  igualmente  un  fuerte  surco 
perpendicular. 

La  quinta  muela  superior  es  alargada  de  adelante 
hácia  atrás,  con  dos  depresiones  perpendiculares 
opuestas,  una  interna  y otra  externa,  y con  el  lóbulo 
anterior  considerablemente  mas  ancho  que  el  pos- 
terior. Tiene  21  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior,  15  milímetros  de  diámetro  transverso  ade- 
lante y 10  milímetros  atrás. 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  muelas  su- 
periores 12  centímetros. 

El  primer  diente  de  la  mandíbula  inferior  ó cani- 
niforme, es  pequeño,  pero  muy  elevado,  colocado 
bastante  hácia  afuera  de  la  línea  dentaria,  de  sección 
elípticayde  superficie  completamente  lisa,  sin  sur- 
cos perpendiculares  en  ninguno  de  los  costados. 
Tiene  20  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
13  milímetrosde  diámetro  transverso  ; se  eleva  unos 
35  milímetros  fuera  del  borde  alveolario  de  la  man- 
díbula, estando  un  poco  inclinado  hácia  adelante  y 
hácia  afuera. 

La  segunda  muela  inferior  es  triangular,  fuerte- 
mente excavada  en  sus  lados  interno  y externo,  pero 
de  una  manera  mas  débil  en  el  anterior.  Tiene  21 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  y la  corona 
está  gastada  en  declive  hácia  atrás.  La  altura  de  la 
muela  sobre  el  borde  alveolario  es  de  24  milíme- 
tros, y está  separada  del  caniniforme  por  un  diaste- 
ma de  15  milímetros  de  ancho. 

La  tercera  muela  inferior  es  sub-rectangular,  y 
está  colocada  oblicuamente,  con  su  lado  externo 
mas  ancho  que  el  interno.  Presenta  una  gran  de- 
presión perpendicular  sobre  su  cara  aucha  anterior, 
y una  mucho  mas  estrecha  en  forma  de  surco  sobre 
el  lado  angosto  interno.  Tiene  26  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  oblicuo,  y 14  milímetrosde 
diámetro  transverso. 

La  última  muela  inferior  es  muy  alargada  de  ade- 
lante hácia  atrás,  con  el  lado  externo  ocupado  en 
casi  toda  su  extensión  por  una  depresión  muy  ancha 
y bastante  profunda  que  contiene  una  segunda  de- 
presión apenas  acentuada  en  su  parte  posterior.  So- 
bre el  lado  externo  tiene  una  depresión  menos  ancha 
pero  mucho  mas  profunda,  que  ocupa  casi  toda  su 
parte  posterior,  limitada  por  dos  columnas  salientes, 


750 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


muy  pronunciadas.  Esta  muela  tiene  45  milímetros 
de  largo. 

Las  cuatro  muelas  juntas  de  la  mandíbula  inferior 
ocupan  un  espacio  longitudinal  de  un  poco  mas  de 
12  centímetros. 

Burmeister  describe  y dibuja  un  cráneo  perfecto 
de  esta  especie,  bajo  el  nombre  de  Mylodon  O'wenii 
que  pretende  le  ha  aplicado  Bravard.  Según  el 
dibujo,  el  cráneo  es  relativamente  corto,  pero  de  su- 
perficie superior  convexa  ó abovedada,  particular- 
mente en  la  región  frontal. 

La  mandíbula  inferior  presenta  en  su  parte  ante- 
rior adelante  de  la  primera  muela,  tres  agujeros 
mentonianos,  mas  órnenos  del  mismo  tamaño,  y co- 
locados sobre  la  misma  línea  longitudinal.  La  longi- 
tud del  cráneo  es  de  44  centímetros,  de  los  que  19 
corresponden  al  paladar.  El  alto  de  la  rama  horizon- 
tal de  la  mandíbula  debajo  de  la  segunda  muela  es 
de  74  milímetros. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie sobre  las  barrancas  del  rio  Lujan,  á un  poco 
mas  de  una  legua  de  Mercedes,  en  el  punto  cono- 
cido por  Paso  del  Cañón. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


Pseudolestodon  bisulcatus  H.  Gerv.  y Amegh. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fósil,  etc.,  p.  162, 
a.  1880. 

Fundé  la  especie  conjuntamente  con  H.  Gervais, 
sobre  restos  de  un  Pseudolestodon,  cuyos  caninifor- 
mes  inferiores  son  de  figura  triangular,  de  cara  per- 
pendicular anterior  lisa,  pero  presentan  en  cambio 
un  surco  perpendicular  sobre  la  cara  interna  y otro 
sobre  la  externa,  ambos  muy  pronunciados. 

No  puedo  dar  mas  detalles,  dibujos  ni  medidas, 
por  la  misma  razón  que  en  los  casos  precedentes. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  el  municipio  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


Pseudolestodon  trisulcatus  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  XLIX,  fjg.  S) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  164. 

Fundé  la  especie  conjuntamente  con  H.  Gervais, 
sobre  un  caniniforme  inferior  del  lado  derecho,  de 
sección  triangular,  y de  corona  cortada  en  bisel  muy 
pronunciado,  dirijido  oblicuamente  de  arriba  hácia 
abajo,  de  atrás  hácia  adelante  y de  adentro  hácia 
afuera.  El  prisma  del  diente  es  ancho  adelante  y an- 
gosto atrás,  y la  superficie  masticatoria  es  ancha  aba- 
jo y adelante,  estrechándose  gradualmente  hácia 
atrás  y hácia  arriba  hasta  terminar  en  cúspide  agu- 
da; esta  superficie  masticatoria,  completamente  lisa, 
tiene  21  milímetros  de  ancho  en  su  parte  anterior, 
y 29  milímetros  de  largo  de  abajo  hácia  arriba  y de 
adelante  hácia  atrás.  El  prisma  del  diente  tiene  25 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 21  milí- 
metros de  diámetro  transverso.  La  cara  anterior  de 
20  milímetros  de  ancho,  presenta  un  surco  perpen- 
dicular cóncavo  y profundo,  situado  mas  hácia  el  la- 
do interno  que  al  externo.  La  cara  externa  del  pris- 
ma, de  25  milímetros  de  ancho,  es  convexa  en  for- 
ma de  columna  hácia  adelante,  y presenta  un  surco 
perpendicular  cóncavo  y profundo  hácia  su  parte 
posterior.  La  cara  interna  de  24  milímetros  de  an- 
cho, es  un  poco  deprimida  perpendicularmente  en  el 
centro,  formando  como  un  tercer  surco  muy  ancho 
pero  poco  profundo. 

Localidad.  — Parte  norte  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Pseudolestodon  Ijettsomi  (Ow.)  H.  Gerv.  y Amegh. 

(PI.  XLVII,  fíg.  4) 

Mylodon  Lettsorni  (Owen)  en  H.  Gervais  y Ameghino,  Los 
mamif.  fós.  etc.,  p.  164,  a.  1880,  (escrito  Leptso- 
mi  por  error). 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.,  part.  V,  p.  108, 
a.  1887. 

Pseudolestodon  Lettsorni,  H.  Gervais  y Ameghino,  Ob.  cit. 

Esta  especie  fué  simplemente  indicada  en  nuestro 
catálogo  de  los  mamíferos  fósiles  de  Sud-América 


•Vi 


BRUTOS 


751 


según  la  etiqueta  que  llevaba  un  cráneo  de  Pseuclo- 
lestodon  que  vi  expuesto  en  las  galerías  del  Museo 
británico  durante  mi  visita  á Londres  en  1879,  y 
Lydekker  dá  ahora  de  ella  los  principales  caractéres 
distintivos,  acompañándolos  de  un  grabado  que  re- 
produzco (P1 . XLVIJ,  fig.  4).  En  la  introducción  del 
mismo  trabajo  (Caí.  etc.,  p.  Y,  pl.  XVI),  manifiesta 
Lydekker  que  esta  especie  puede  ser  idéntica,  con 
la  que  acababa  de  describir  Burmeister,  bajo  elnom- 
Lre  de  Myloclon  Owenii  que  es  mi  Pseulestodon 
debilis,  pero  esta  identificación  no  es  posible,  pues 
el  cráneo  del  P.  debilis  es  notablemente  mas 
pequeño,  bastante  mas  corto  y relativamente 
mas  ancho  ; el  paladar  es  mas  corto,  mas  ancho  y 
menos  triangular,  y las  muelas  diferentes,  particular- 
mente la  primera  que  está  separada  de  la  segunda  por 
undiastema  bastante  ancho. 

Los  caractéres  dintintivos  que  asigna  Lydekker  á 
esta  especie,  son  : « el  paladar  muy  estrecho  y con- 
vexo, la  elevación  excesiva  de  la  pared  interna  de 
los  alveolos  de  los  dientes  posteriores  y el  intérvalo 
mas  angosto  entre  los  pterigóideos  ». 

Según  el  grabado  que  acompaña  la  enumeración  de 
los  restos  de  esta  especie,  puedo  agregar  que  todo 
el  cráneo  es  en  su  conformación  mas  alargado  y rela- 
tivamente mas  estrecho  que  en  todas  las  demás  es- 
pecies, siendo  esta  particularidad  bien  aparente  en 
todas  las  regiones  del  cráneo.  El  paladares  de  un  as- 
pecto triangular  muy  característico,  siendo  su  ancho 
entre  el  par  de  dientes  anteriores  casi  dos  veces  y 
media  mayor  que  entre  el  par  de  dientes  posteriores, 
desproporción  que  no  se  nota  en  ninguna  otra  es- 
pecie. 

Desgraciadamente  faltan  á este  cráneo  todos  los 
dientes,  pero  los  alveolos  bien  conservados  dan  indi- 
caciones preciosas.  La  primera  muela  superior  era 
de  contorno  oval  y no  mas  grande  que  la  segunda, 
aunque  mas  corta : estaba  colocada  en  una  situación 
mas  anterior  que  en  las  otras  especies,  sobre  el  mis- 
mo borde  ántero-externo  del  paladar,  pero  no  esta- 
ba separada  de  la  segunda  por  un  diastema  ancho  co- 
mo en  las  demás  especies  de  Pseudolestodon,  sien- 
do el  diastema  todavía  mas  corto  que  en  los  verdade- 
ros Mylodon,  pero  la  gran  separación  entre  ambos 
dientes  superiores,  y la  divergencia  enorme  de  las 
series  dentarias  en  la  mitad  anterior  de  su  largo,  no 
dejan  duda  alguna  de  que  se  trata  de  un  verdadero 
Pseudolestodon. 

La  segunda  muela  superior  es  de  sección  elíptica, 
muy  alargada  de  adelante  hacia  atrás  y muy  compri- 


mida transversalmente,  como  la  muela  correspon- 
diente del  Mylodon  Sauvagei. 

El  largo  de  este  cráneo  es  de  0m465,  pero  como  le 
faltan  los  intermaxilares,  su  largo  total  debía  ser  su- 
perior á 48  centímetros  lo  que  indica  un  animal  de 
talla  relativamente  considerable. 

Localidad.  — Este  cráneo  ha  sido  enviado  al  Mu- 
seo británico  por  el  Sr.  AY.  G.  Lettsom,  como  pro- 
cedente de  la  barranca  de  Santa  Lucía,  cerca  de  Mon- 
tevideo, y Lydekker  atribuye  á la  misma  especie 
algunos  restos  procedentes  de  la  República  Argen- 
tina. La  especie  ha  existido  seguramente  en  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  pues  he  recojido  un  cráneo 
entero  aunque  también  sin  muelas,  cerca  de  la  Vi- 
lla de  Lujan,  que  concuerda  completamente  con  el 
grabado  publicado  por  Lydekker  ; esta  pieza  forma 
parte  de  las  colecciones  del  Museo  La  Plata. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  y piso  ensena- 
dense  de  la  formación  pampeana. 


Pseudolestodon  sequalis  Amegh. 

Pseudolestodon  cequalis,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nao. 

de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  184,  a.  1886. 

Pseudolestodon  sp.?  Ameghino,  Bol.  etc.,  t.  VIH,  p.  121, 
a.  1885. 

Este  edentado,  de  una  época  mucho  mas  antigua 
que  los  precedentes,  ha  tenido  casi  la  misma  talla  y 
la  misma  [conformación  que  las  grandes  especies 
pampeanas,  pero  hasta  ahora  solo  me  es  conocido 
por  dientes  aislados,  de  modo  que  el  cráneo  ó las 
otras  partes  del  esqueleto,  pueden  presentar  carac- 
téres distintivos  mas  aparentes  que  los  que  es  dado 
apercibir  en  la  dentadura. 

Es  ademas  muy  difícil  distinguir  los  dientes  ais- 
lados que  corresponden  á una  especie,  cuando  ella 
no  es  conocida  ya  por  partes  completas  que  permi- 
tan determinar  las  pequeñas  variaciones  de  cada 
una  de  las  muelas.  Es  así  casi  seguro  que  las  nume- 
rosas muelas  de  Pseudolestodon  de  las  formaciones 
antiguas  del  Paraná,  proceden  de  mas  de  una  es- 
pecie, pero  en  la  imposibilidad  de  poderlas  referir 
ccn  seguridad  á cada  una  de  las  especies  allí  repre- 
sentadas, me  parece  preferible  referirlas  provi- 
soriamente á una  sola  especie  que  ya  anteriormente 
he  mencionado  con  el  nombre  de  Pseudolestodon 
cequalis , hasta  que  nuevos  materiales  puedan  per- 


752 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mitirnos  un  conocimiento  mas  exacto  de  las  espe- 
cies allí  representadas. 

Los  dientes  aislados  son  numerosos,  pero  solo 
mencionaré  algunos  de  los  principales. 

Un  caniniforroe  superior,  que  es  el  que  me  sirvió 
de  base  para  la  fundación  de  la  especie;  es  bastante 
rodado  pero  muy  característico  por  su  forma  trian- 
gular, su  curva  muy  pronunciada  y la  corona  cor- 
tada en  bisel.  Este  diente  ha  perdido  la  capa  de  ce- 
mento externo  que  se  conserva  solo  en  un  pequeño 
trecho  con  un  espesor  de  cerca  de  un  milímetro.  El 
prisma  del  diente  completamente  liso,  sin  ningún 
surco  ni  ranura  longitudinal;  tiene  17  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 13  milímetros  de  diá- 
metro transverso,  y un  largo  en  línea  recta  de'unos 
8 centímetros.  La  superficie  tritoria  de  la  corona 
cortada  en  bisel  tiene  22  milímetros  de  largo  y 1 3 
de  ancho. 

Un  caniniforme  inferior  (pl.  XL,  fig.  9),  de  dimen- 
siones proporcinalmente  mas  pequeñas  que  el  supe- 
rior, de  sección  elíptica  y cortado"en  bisel  sobre  la 
cara  mas  ancha.  El  prisma  del  diente  tiene  14  milí- 
metros de  diámetro  mayor,  10  milímetros  de  diá- 
metro menor,  y 5 centímetros  de  largo.  La  superfi- 
cie cortada  en  declive  tiene  180  milímetros  de 
largo. 

Una  muela  que  parece  corresponder  á la  tercera 
superior  izquierda  del  Psendolestodon  myloides 
y con  corta  diferencia  del  mismo  tamaño  (pl.fXL, 
fig.  3).  Muestra  una  depresion'ancha  al  lado^externo, 
poco  profunda  y de  fondo  cóncavo,  y dos'depresio- 
nes  al  lado  interno,  una  hacia  adelante  y otra  hácia 
atrás  que  limitan  una  columna  perpendicular  estre- 
cha y prolongada  hácia  adentro  y hácia  adelante. 
La  corona  tiene  24  centímetros  de  diámetro' ántero- 
posterior  y 16  milímetros  de  diámetro  transverso  al 
nivel  de  la  columna  interna.  El  largo  del  trozo  exis- 
tente es  de  5 centímetros  pero  está  roto  en  la  base. 
La  columna  interna  forma  una  cúspide  mas  elevada 
que  el  resto  de  la  corona. 

Una  muela  parecida  á la  anterior,  pero  que  pa- 
rece corresponder  á la  cuarta  superior  derecha 
(pl.  XL,  fig.  4);  se  distingue  de  la  anterior  por  el 
surco  externo  menos  marcado  y la  columna  interna 
no  tan  acentuada.  La  corona  tiene  25  milímetros  de 
largo  y 15  de  ancho,  y el  trozo  existente,  roto  en  la 
base,  55  milímetros  de  largo. 

Otra  muela  superior,  que  parece  igualmente  la 
cuarta  superior  (pl.  XL,  fig.  7),  pero  de  tamaño  un 
poco  menor  que  la  precedente  y con  algunas  pe- 


queñas diferencias  ; presenta  igualmente  una  depre- 
sión externa  bastánte  ancha  y dos  internas  mas 
angostas,  pero  el  lóbulo  anterior  es  muy  grande  y 
regularmente  cóncavo,  mientras  el  posterior  y la 
columna  interna  son  mas  estrechos.  La  corona  está 
gastada  en  declive  siendo  mas  baja  en  el  lóbulo  pos- 
terior; tiene  23  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior por  16  milímetros  de  ancho  y 65  milímetros 
de  largo. 

Un  trozo  de  muela,  quinto  superior  (pl.  XL,  fig.  5), 
roto  en  la  base  y en  la  corona,  pero  que  se  conoce 
era  de  tamaño  relativamente  considerable.  Presenta 
un  surco  perpendicular  externo  muy  ancho,  y otro 
interno  situado  mas  hácia  atrás,  angosto  y profun- 
do, de  manera  que  la  muela  queda  dividida  en  dos 
lóbulos  desiguales,  el  anterior  mas  grande  y el  pos- 
terior mas  pequeño.  Tiene  28  milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior,  15  milímetros  de  diámetro 
transverso  en  el  lóbulo  anterior  y 1 1 en  el  pos- 
terior. 

Una  muela  inferior  que  supongo  sea  la  segunda 
del  lado  derecho  (pl.  XL,  fig.  6).  Tiene  una  depresión 
perpendicular  interna  relativamente  angosta,  y otra 
externa  mas  angosta  y profunda  en  la  parte  poste- 
rior ¿de  manera  que  la  corona  envía  un  prolonga- 
miento posterior  bastante  parecido  al  de  las  muelas 
de  las  especies  pampeanas,  solo  que  le  falta  el  surco 
de  lascara  anterior,  al  parecer  siempre  presente  en 
los  últimos.  La  corona  tiene  23  milímetros  de  largo 
y 13  de  ancho.  El  trozo  existente,  roto  en  la  base, 
tiene  4 centímetros  de  largo. 

Otra’muela  inferior  que  supongo  ser  igualmente  la 
segunda((pl.  XL,  fig.  8);  es  bastante  parecida  á la 
anterior,  pero  con  tres  surcos  perpendiculares  como 
en  las  especies^  mas  modernas,  uno  interno,  otro 
externo  y el  tercero  sobre  la  cara  anterior.  La  corona 
tiene  14  milímetros  de  largo  por  13  de  ancho.  Proba- 
blemente procede  de  una  especie  distinta. 

Una  tercera  muela  inferior,  de  forma  rectangular 
y de  tamaño  relativamente  considerable.  La  corona 
un  poco  excavada  en  el  centro,  tiene  23  milímetros 
de  largo  y 17  de  ancho.  En  cada  una  de  las  cuatro 
caras  longitudinales  hay  un  surco  perpendicular  de 
fondo  cóncavo,  dos  de  ellos  bastante  profundos,  y los 
otros  dos,  poco  marcados.  La  parte  existente  tiene  55 
milímetros  de  largo,  estando  rota  en  donde  empezaba 
la  cavidad  basal  faltándole  por  consiguiente  tres  ó 
cuatro  centímetros  en  la  base. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  el  profesor  Scalabruni  en  las  bar- 


BRUTOS 


753 


raneas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso mesopotámico  déla  formación 
pampeana  (oligoceno  inferior). 

Pseuclolestodon  (?)  pseudolestoid.es  Amegh. 

(Pl.  xxxvii,  flg.  10) 

Oligodon  pseudolestoides,  Ameghino.  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieno.,  t.  V,  p.  299,  a.  1883. 

Este  animal  está  representado  por  un  solo  diente, 
el  primero  de  la  mandíbula  superior,  de  aspecto  ca- 
niniforme  como  el  diente  correspondiente  de  todas 
las  especies  de  Pseuclolestodon,  pero  de  tamaño 
muy  pequeño.  Es  de  sección  transversal  elíptica,  con 
su  eje  mayor  en  dirección  ántero-posterior,  y fuerte- 
mente arqueado  en  todo  su  largo.  La  corona  está  gas- 
tada en  declive  muy  inclinado  como  la  correspon- 
diente del  Pseuclolestodon  formando  una  elipse 
muy  alargada  de  15  milímetros  de  largo  y 6 de  ancho 
máximo.  Esta  corona  así  gastada  y perfectamente  pu- 
lida por  el  frotamiento  representa  una  especie  de 
corte  en  el  que  se  ven  varias  capas  concéntricas 
que  corresponden  á las  distintas  capas  de  sus- 
tancias diferentes  que  constituyen  la  muela.  La 
primera  capa  externa,  gruesa  en  la  esquina  posterior 
cóncava,  y muy  delgada  en  la  anterior  convexa,  re- 
presenta el  cemento.  Sigue  á esta  una  muy  delgada 
lámina  de  color  verdoso  ó azulado,  de  aspecto  vitreo 
que  encierra  otra  figura  elipsoidal  de  dentina  de  unos 
dos  milímetros  de  grueso,  en  el  centro  de  la  cual  se 
vé  una  especie  de  núcleo  igualmente  elipsoidal,  de 
vásculo-dentina,  de  cuatro  milímetros  de  largo  y 
dos  de  ancho. 

Seguramente  este  diente  procede  de  un  género  dis- 
tinto que  había  designado  desde  el  principio  con  el 
nombre  de  Oligodon  pseudolestoides ; sin  em- 
bargo, como  resulta  que  el  nombre  de  Oligodon  ya 
ha  sido  empleado,  habría  que  sustituirlo  por  otro. 
Pero,  como  desde  eutónces  no  he  vuelto  á encontrar 
otros  restos  que  puedan  dar  mas  indicios  sobre  sus  afi- 
nidades, prefiero  por  ahora,  antes  que  crear  un  nuevo 
nombre,  dejarlo  provisoriamente  en  el  género  Pseu- 
clolestodon, con  el  que  sin  duda  presenta  grandes 
afinidades. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierto  por  el  profe- 
sor Scalabrinj  en  las  barrancas  de  los  alrededores 
de  la  ciudad  del  Paraná. 


Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

(?)  Pseuclolestodon  injunctus  n.  sp, 

(Pl.  xl,  f.  11  y 18;  pl.  xlix,  f.  4) 

Dos  muelas  inferiores  del  tamaño  de  las  de  un 
Mylodon  ó de  Un  Pseuclolestodon,  presentan  su- 
ficientes diferencias  para  ser  separadas  como  de  una 
especie  distinta,  que  probablemente  pertenece  á un 
género  nuevo,  pero  que  coloco  provisoriamente  en 
el  género  Pseudolestoclon,  hasta  que  nuevos  mate- 
riales nos  den  datos  mas  seguros  sobre  sus  carac- 
téres  distintivos  como  género. 

Unas  de  estas  muelas  (pl.  XL,  fig.  18)  la  mas 
grande,  de  contorno  triangular,  presenta  á primera 
vista  un  gran  parecido  con  una  de  Pseuclolestoclonj 
pero  examinándola  con  mas  detención  se  aperciben 
bastantes  diferencias  para  que  no  sea  posible  deter- 
minar con  precisión  la  posición  que  ocupaba  en  la  sé- 
rie  dentaria,  aunque  el  prisma  completamente  dere- 
cho no  deja  duda  que  se  trata  de  una  muela  de  la  man- 
díbula inferior,  que,  según  las  analogías  con  los  otros 
géneros,  no  puede  ser  ni  laprimera  ni  la  última,  sino 
la  segunda  ó la  tercera.  Supongo  sea  la  tercera  in- 
ferior; una  de  sus  caras  laterales,  la  mas  ancha, 
muestra  varias  ondulaciones  perpendiculares,  visi- 
bles también  sóbrela  cara  opuesta,  en  la  que  se  le- 
vanta además  una  fuerte  columna  perpendicular, 
detrás  de  la  cual,  en  el  costado  mas  angosto  que 
puede  considerarse  como  la  base  del  triángulo,  hay 
un  fuerte  surco  perpendicular,  ancho,  profundo,  y 
de  fondo  cóncavo.  La  corona  tiene  23  milímetros 
de  largo  y 14  milímetros  de  ancho  máximo.  El 
trozo  existente  tiene  55  milímetros  de  largo,  pero 
está  roto  en  donde  empieza  la  cavidad  pulpal,  de  ma- 
nera que  entero  debía  ser  bastante  mas  largo. 

La  otra  muela,  que,  por  sus  caractéres  procede 
sin  duda  del  mismo  animal,  es  también  completa- 
mente derecha,  de  manera  que  pertenece  igualmen- 
te á la  mandíbula  inferior,  pero  como  es  algo  mas 
pequeña  que  la  precedente,  debe  ser  la  segunda.  Es 
de  sección  transversal  también  algo  triangular  ó 
sub-elíptica  (pl.XL,  fig.  II),  con  dos  caras  princi- 
cipales  opuestas,  la  una  con  una  ancha  y profunda 
depresión  perpendicular,  que  divide  la  muela  en 
dos  partes;  en  el  fondo  de  esta  depresión  y precisa- 
mente en  el  medio,  se  vé  una  pequeña  arista  longi- 
tudinal que  recorre  la  muela  en  todo  su  largo.  La 


95 


'754 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cara  opuesta  es  casi  plana,  con  algunas  pequeñas 
ondulaciones  perpendiculares  poco  sensibles.  La 
cara  perpendicular  tercera  que  forma  la  base  del 
triángulo,  muestra  también  un  surco  longitudinal, 
pero  no  tan  profundo  como  en  la  muela  precedente. 
La  corona  está  gastada  de  un  modo  desigual,  ele- 
vándose en  el  medio  en  forma  de  cresta  transversal 
oblicua  y en  declive  adelante  y atrás.  Todo  el  pris- 
ma ha  estado  cubierto  de  una  capa  muy  delgada 
de  cemento  amarilloso,  de  la  que  todavía  se  con- 
servan  vestigios  en  algunos  puntos.  El  prisma  es 
un  poco  mas  grueso  en  la  base  disminuyendo  gra- 
dualmente de  tamaño  hácia  la  cúspide.  La  corona 
tiene  18  milímetros  de  diámetro  ántero -posterior  y 
Í1  milímetros  de  diámetro  transverso  máximo;  el 
trozo  existente  tiene  unos  cuatros  centímetros  de 
largo,  pero  está  roto  precisamente  en  donde  empie- 
za la  cavidad  pulpal. 

Atribuyo  á la  misma  especie,  á lo  menos  proviso- 
riamente, un  caniniforme  inferior  aislado  del  lado 
izquierdo,  de  una  forma  muy  diferente  de  la  que 
presenta  el  mismo  diente  de  las  demás  especies  que 
me  son  conocidas.  Es  de  sección  triangular  muy 
pronunciada,  con  todo  el  prisma  del  diente  fuerte- 
mente encorvado  con  la  concavidad  hácia  el  lado  ex- 
terno y la  convexidad  hácia  el  interno,  terminando 
en  corona  cortada  en’bisel  con  una  superficie  oblicua 
piramidal  de  26  milímetros  de  alto  y 1 7 de  ancho  en 
la  base.  La  cara  longitudinal  del  lado  interno  que  es 
la  mas  ancha,  es  casi  plana,  con-  una  muy  pequeña 
ondulación  longitudinal  cerca  de  su  borde  posterior, 
y presenta  un  ancho  de  22  milímetros.  La  cara  lon- 
gitudinal anterior,  tiene  18  milímetros  de  ancho  y 
es  fuertemente  excavada  en  sentido  lungitudinal 
formando  un  surco  cóncavo  bastante  ancho  pero 
poco  profundo.  La  cara  longitudinal  externa  es  mu- 
cho mas  angosta,  pues  solo  tiene  13  milímetros  de 
ancho,  y es  fuertemente  convexa  afectando  la  forma 
de  una  columna  longitudinal ; además  presenta  so- 
bre su  lado  interno  una  ancha  excavación  longitudi- 
nal bastante  profunda  y de  fondo  cóucavo,  que  corre 
paralela  á la  arista  longitudinal  posterior.  Todo  el 
prisma  del  diente  está  cubierto  por  una  capa  de  ce- 
mento de  solo  0m0005  de  espesor. 

Localidad  . — Estas  piezas  han  sido  descubiertas 
por  el  profesor  Scalabrivi  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenecen 
al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patágonica  (oligoceno  inferior). 


NEMATHERIUM  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  de  los  mamíf.  eoce- 
nos, etc.,  p.  22,  a.  1887. 

Este  género  se  distingue  de  todos  los  demás  de  las 
antiguas  formaciones  eocenas  del  rio  Santa  Cruz  por 
sus  muelas,  que  en  vez  de  ser  todas  iguales,  y de 
forma  mas  ó menos  rectangular  escepto  natural- 
mente el  caniniforme,  son  de  forma  desigual,  y to- 
das mas  ó menos  prismáticas,  parecidas  á las  de  los 
géneros  Mylodon  y Pseudolestodon.  La  perfora- 
ción de  la  rama  externa  del  canal  alveolar  se  abría 
probablemente  sobre  el  lado  externo  de  la  base  de 
la  rama  ascendente. 


IVematherium  ang-ulatimi  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  22,  n°  102, 
a.  1886. 

Esta  especie  está  representada  por  dos  pequeños 
fragmentos  de  los  maxilares  superiores,  uno  dere- 
cho y el  otro  izquierdo,  con  vestigios  de  los  cuatro 
dientes  anteriores,  un  pequeño  fragmento  de  mandí- 
bula inferior,  y dos  ó tres  dientes  sueltos. 

Los  fragmentos  de  maxilares  superiores  muestran 
que  el  primer  diente  era  elíptico,  poco  separado  del 
segundo  y de  aspecto  caniniforme  muy  poco  acen- 
tuado. Desgraciadamente  solo  existe  la  base  de  uno 
de  elfos,  que  si  no  otra  cosa,  dá  á lo  menos  su  diá- 
metro que  es  de  unos  6 milímetros.  El  diastema  que 
separa  este  diente  del  que  le  sigue  solo  tiene  6 mi- 
límetros de  largo. 

El  dienteque  sigue  hácia  atrás  ó segundo,  es  de 
sección  triangular  con  sus  tres  caras  dispuestas  de 
modo  que  una  mira  hácia  adentro,  otra  adelante,  y 
la  tercera  atrás,  mirando  al  lado  externo  la  arista 
que  forma  la  cúspide  del  triángulo.  Los  ángulos  son 
redondeados,  y cada  una  de  las  tres  caras  es  un  po- 
co deprimida  verticalmente  en  el  centro,  particular- 
mente la  interna  que  muestra  un  verdadero  surco 
perpendicular.  El  diente  tiene  10  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 9 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  tercera  muela  superior  es  elíptico-prismática, 


BRUTOS 


755 


de  ángulos  mas  redondeados,  mas  parecida  á la  de 
Sceliclotherium,  y como  las  de  este  género  con  su 
mayor  diámetro  colocado  oblicuamente  al  eje  de  la 
série  dentaria.  Este  diente  tiene  12  milímetros  de 
diámetro  mayor  y 6 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso. 

De  la  muela  que  sigue,  ó cuarta,  existen  peque- 
ños vestigios,  que  pueden  hacer  suponer  era  de  la 
misma  forma  de  la  tercera.  Las  muelas  superiores, 
segunda  y tercera  ocupan  juntas  un  espacio  longi- 
tudinal de  22  milímetros. 

El  fragmento  de  maxilar  derecho  muestra  encima 
de  la  parte  anterior  del  diente  tercero,  y á solo  po- 
cos milímetros  del  borde  alveolario,  el  agujero  sub- 
orbitario de  tamaño  relativamente  considerable,  é 
inmediatamente  encima  se  vé  una  parte  del  lacrimal 
separada  del  maxilar  por  sutura  bien  visible,  y con 
una  perforación  elíptica  de  gran  tamaño  en  su  parte 
superior. 

El  fragmento  de  mandíbula  inferior  consiste  tan 
solo  en  un  trozo  de  la  pared  externa  de  la  parte 
mediana  de  la  rama  horizontal  del  lado  derecho  en 
el  que  se  ve  la  parte  externa  de  los  alveolos  de  las 
tres  últimas  muelas.  Los  dientes  segundo  y tercero 
parecen  haber  sido  elíptico-prismáticos,  probable- 
mente parecidos  á los  de  Sceliclotherium;  el  diente 
cuarto  ha  sido  de  tamaño  mayor,  y con  un  princi- 
pio de  división  en  dos  lóbulos  sobre  su  cara  ex- 
terna. 

Uno  de  los  dientes  sueltos  es  probablemente  el 
primero  de  la  mandíbula  inferior  ; es  igualmente  de 
sección  triangular,  con  sus  tres  caras  un  poco  depri- 
midas perpendicularmente,  y de  solo  6 á 7 milíme- 
tros de  diámetro.  Este  diente  está  todavía  adherido 
á un  pequeño  fragmento  de  mandíbula  en  el  que  se 
ve  parte  del  alveolo  del  que  sigue,  de  manera  que 
el  primer  diente  estaba  colocado  inmediatamente 
adelante  del  segundo. 

Otro  diente  suelto  es  el  primero  de  la  mandíbula 
superior  con  la  corona  intacta.  Este  diente  es  nota- 
blemente mas  pequeño  hácia  la  corona  que  en  la 
base,  y de  sección  bastante  elíptica,  con  un  diáme- 
tro mayor  de  8 milímetros,  y 6 milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  su  parte  posterior  que  es  la 
mas  ancha.  La  corona  está  cortada  en  bisel  en  su 
cara  posterior,  formando  un  plano  inclinado  elíp- 
tico de  10  milímetros  de  largo  por  5 de  ancho. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  Garlos  Ameghuno  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 


Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

IVematlverium  sinuatum  Ajiegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  22,  n°  103, 
a.  1887. 

Esta  especie  solo  está  representada  por  un  frag- 
mento de  mandíbula  inferior  déla  parte  posterior  de 
la  rama  horizontal  del  lado  izquierdo,  en  el  que  está 
implantada  la  base  ó parte  inferior  de  la  última  mue- 
la, observándose  también  la  base  del  alveolo  de  la 
penúltima. 

Se  distingue  inmediatamente  de  la  especie  pre- 
cedente, por  un  tamaño  bastante  mayor,  y por  la 
forma  particular  de  la  última  muela  inferior.  Esta 
muela  es  de  tamaño  bastante  mas  considerable  que 
las  anteriores  y de  forma  cuadrángula^  con  su  cara 
anterior  notablemente  mas  ancha  que  la  posterior  y 
con  sus  cuatro  ángulos  bien  pronunciados.  Lasca- 
ras anteriores  interna  y posterior  son  un  poco 
deprimidas  perpendicularmente,  pero  la  cara  exter- 
na es  deprimida  y con  un  verdadero  surco  perpendi- 
cular, angosto  y profuudo.  Tiene  18  milímetros  de 
diámetro  áutero-posterior,  12  milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  la  cara  anterior,  y 8 milímetros 
en  la  posterior.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula 
debajo  de  esa  misma  muela  tiene  34  milímetros  de 
alto  y 21  milímetros  de  espesor. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghiao  en  las  barran- 
cas del  rio  de  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior) . 

De  estos  géneros,  los  de  caractéres  mas  primitivos 
son  los  de  dientes  anteriores  truncados  horizontal- 
taimente,  esto  es  Myloclon  y Promyloclon.  El 
Promy loclon  e s un  antecesor  del  Myloclon  en  el 
tiempo,  y lo  es  también  por  sus  caractéres  mas  primi- 
tivos, entre  otros,  el  de  las  muelas  con  una  capa  de 
sustancia  interna  vitrea  que  corresponde  al  esmalte. 

El  Pseuclolestoclon,  no  es  mas  que  una  modifica- 
ción del  Myloclon , al  que  se  liga  por  una  série 
completa  de  intermediarios.  El  Nematherium , á 
su  vez  también  es  próximo  aliado  de  Myloclon,  pero 
no  puede  ser  su  antecesor  por  sus  muelas  trun- 
cadas oblicuamente,  ni  tampoco  su  descendiente 


756 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


puesto  que  remonta  á una  época  mucho  mas  lejana,  tecesores  d e Mylodon  y de  Promylodon,  masó 
debiendo  ligarse  probablemente  con  uno  de  los  an-  menos  en  esta  forma: 


tí 

O 

'tí 

O 


73 

GJ 

O 

tí 

03 

en 


O. 


tí 

o 

o 

>9 

Í3 


Las  relaciones  de  parentesco  y descendencia  de 
los  distintos  grupos  de  los  gravigrados,  tampoco  son 
difíciles  de  establecer. 

El  mayor  número  de  dientes  observado  entre  los 
gravigrados,  escepto  los  casos  de  la  presencia  de 
dientes  anormales,  es  de  cinco  arriba  y cuatro  abajo, 
luego  esta  es  la  fórmula  del  tipo  mas  primitivo.  Es 
evidente  que  ese  tipo  primitivo,  tuvo  por  antece- 
sores, otras  formas  que  tenían  un  número  de  dien- 
tes bastante  mayor,  y como  mas  cercano  del  tipo 
antecesor  de  los  homalodontes,  los  dientes  debían  ser 
todos  de  igual  forma,  de  donde  podemos  deducir, 
que  aquellos  que  presentan  dientes  de  formas  mas 
heterogéneas  descienden  de  los  que  presentan  dientes 
de  formas  mas  homogéneas.  Considerados  según  es- 
tos principios,  la  primera  diferencia  notable  que 
salta  á la  vista,  es  la  que  existe  entre  los  animales 
que  presentan  todas  las  muelas  truncadas  horizon- 
tal mente,,  y aquellos  que  tienen  la  primera  muela  de 
cada  mandíbula  truncada  oblicuamente,  ó,  de  as- 
pecto caniniforme  mas  ó menos  pronunciado;  estos 
últimos,  de  acuerdo  con  las  leyes  déla  evolución, 
deben  descender  de  los  primeros,  pero  dicho  carác- 


ter, que  no  es  mas  que  el  resultado  de  unaespecia- 
lizacion  mas  ó menos  avanzada,  está  distribuido  de 
una  manera  muy  irregular,  siendo  en  unos  casos 
propio  de  grupos  ó familias  enteras,  y en  otros,  tan 
solo  de  ciertos  géneros.  El  grupo  en  el  que  esta  es- 
pecializacion  ha  alcanzado  su  mas  elevado  desarrollo, - 
es  el  de  los  Lestodontidce,  cuyos  representantes 
son  todos  de  talla  considerable,  y con  la  primera 
muela  de  cada  mandíbula  constantemente  truncada 
oblicuamente  ó en  bisel. 

El  otro  grupo,  en  el  que  el  carácter  mencionado 
se  encuentra  mas  desarrollado,  es  el  délos  Megalo- 
nyeidee,  pero  en  estos  el  caniniforme  es  á menudo 
pequeño  o truncado  horizontalmente,  y sus  repre- 
sentantes son  casi  siempre  de  dimensiones  mucho 
menores  que  los  Lestodontidce.  Por  estos  caracté- 
res,  podrían  ser  antecesores  de  los  Lestodontidce, 
pero  la  forma  de  las  muelas  es  muy  distinta,  ligándose 
por  ella  los  MegaXonycidce , á los  Ortotkericlce  y á 
los  Megathericlce. 

En  los  Ortotkericlce,  el  aspecto  caniniforme  déla 
primera  muela  es  mucho  menos  pronunciado  que  en 
los  Lestodontidce  y en  los  Megalonycidce,  presen- 


BRUTOS 


757 


tando  además,  en  todos  los  demás  caractéres  de  la  den- 
tición una  transición  entre  ambos  grupos.  Los  Orto- 
theridce  son  además  todos  de  talla  muy  pequeña,  y 
como  remontan  á los  primeros  tiempos  terciarios,  en 
donde  todavía  no  se  han  encontrado  representantes 
de  los  Lestodontidce,  es  claro  que  tienen  forzosa- 
mente que  ser  los  antecesores  de  estos.  La  diferencia 
principal  entre  los  O rtother  idee  y los  Lestodontidce 
se  encuentra  en  la  posición  de  la  apertura  externa 
del  canal  alveolar,  en  la  base  de  la  rama  ascendente 
en  los  primeros,  y sobre  el  lado  externo  de  la  mis- 
ma en  los  segundos  ; pero  la  forma  que  distingue  á 
los  Ortotheridce  es  mas  parecida  á la  que  se  encuen- 
tra en  los  Megatheridce  que  es  el  grupo  de  gravigra- 
dos  mas  primitivo.  Una  diferencia  igualmente  de 
consideración  entre  los  Ortotheridce  y los  Lesto- 
dontidce, aparece  en  la  forma  de  la  última  muela  in- 
ferior, siempre  simple  en  los  Ortotheridce , carác- 
ter primitivo  y de  antecesor,  pero  siempre  biíobada 
en  los  Lestodontidce,  carácter  de  evolución  mas 
avanzada.  En  cuanto  á la  forma  de  las  muelas,  en  los 
Ortotheridce,  se  manifiestan  desviaciones  evidentes 
á la  forma  que  caracteriza  los  Lestodontidce,  for- 
mando el  género  Ha.pa.lops  la  transición  á ambos 
grupos,  no  siendo  yludoso  que  constituye  entre  los 
Ortotheridce  el  verdadero  antecesor  de  los  Lesto- 
dontidce. 

Los  Megalonycidce , no  pueden  descender  de  los 
Lestodontidce  por  oponerse  á ello  su  tamaño  bas- 
tante menor  y la  última  muela  inferior  siempre  sim- 
ple. Por  la  forma  de  las  muelas  se  ligan  evidente- 
mente á los  Ortotheridce,  de  los  que  puede  decirse 
se  distinguen  únicamente  por  la  posición  de  la  aper- 
tura de  la  rama  externa  del  canal  alveolar,  colocada 
en  los  Megalonycidce  sobre  el  lado  externo  de  la 
base  de  la  rama  ascendente,  de  manera  que  no  es  du- 
doso descienden  de  los  Ortotheridce. 

Los  Ortotheridce,  por  la  forma  de  las  muelas,  se 
acercan  á los  Megatheridce,  diferenciándose  de 
ellos  por  la  posición  de  la  apertura  externa  del  ca- 
nal alveolar  colocada  un  poco  mas  hácia  afuera,  ca- 
rácter que  indica  una  modificación  hácia  el  tipo  de 
los  Megalonycidce  y de  los  Lestodontidce , y tam- 
bién por  la  forma  distinta  de  la  primera  muela,  mas 
ó menos  caniniforme,  carácter  evidente  de  evolución 
mas  avanzada,  siendo  de  consigniente  muy  natural 
la  descendencia  de  los  Ortotheridce  de  una  forma  de 
losMegathericlce. 

Los  Mylodonticlce , no  pueden  reclamar  por  an- 


tecesores ni  los  Ortotheridce,  ni  los  Megalonyci- 
dce, ni  los  Lestodontidce,  pues  la  primera  muela  de 
cada  mandíbula  es  en  ellos  de  un  carácter  mas  pri- 
mitivo, ó si  se  quiere  menos  especializado  ; sin  em- 
bargo en  los  demás  caractéres  constituyen  un  tipo  de 
evolución  mas  avauzada,  pues  tienen  la  apertura  de 
la  rama  externa  del  canal  al  veolar  colocada  en  la  mis- 
ma posición  que  en  los  Megalonycidce  y en  los  Les- 
todontidce, presentan  el  intermaxilar  completamen- 
te atrofiado,  y la  última  muela  de  cada  mandíbula, 
tanto  arriba  como  abajo  es  biíobada.  La  distancia  que 
los  separa  de  los  Megatheridce,  es  así  verdadera- 
mente enorme,  pero  entre  ambos  grupos  se  colocan 
los  Scelidotheridce,  que  son  de  un  carácter  mas  pri- 
mitivo y mas  cercano  de  los  Megatheridce,  por  su 
intermaxilar  muy  largo  y la  última  muela  superior  no 
biíobada,  presentando  igualmente  las  muelas  una  for- 
ma intermediaria  entre  la  subcuadrada  délos  Mega- 
theridce, y la  triangular  de  los  Mylodontidce;  estos 
tienen  por  consiguiente  que  haber  pasado  por  una 
forma  ó etapa  parecida  ála  de  los  Scelidotheridce, 
los  que  serían  descendientes  directos  de  los  Mega- 
theridce.. Los  Megatheridce  serían  de  consiguien- 
te entre  los  gravigrados  el  tipo  de  caractéres  mas 
primitivos  y el  tronco  antecesor  de  todos  los  demás, 
lo  que  concuerda  con  sus  caractéres  dentarios,  con 
el  gran  desarrollo  que  presenta  el  intermaxilar,  con 
su  remota  antigüedad,  y con  la  talla  diminuta  de  sus 
mas  antiguos  representantes. 

Las  relaciones  de  los  tres  grandes  grupos  de  los 
Anicanodonta,  son  igualmente  fáciles  de  estable- 
cer entre  los  Gravigrada  y los  Tarcligrada,  pero 
mas  difíciles  en  lo  que  concierne  á los  Vermilin- 
guia.  Los  Tardigrada,  por  la  atrofia  de  la  cola,  y 
la  forma  craneana,  son  los  Anicanodonta  de  evolu- 
ción mas  avanzada,  lo  que  está  de  acuerdo  con  su 
aparición  relativamente  reciente,  y pueden  conside- 
rarse como  descendientes  de  los  Gravigrada.  El 
grupo  con  el  que’presentan  un  mayor  parecido,  tanto 
por  su  tamaño  relativamente  pequeño,  como  por  la 
forma  de  las  muelas,  la  disposición  déla  mandíbula, 
etc.,  son  los  Ortotheridce,  de  los  que  son  los  verda- 
deros descendientes. 

Los  Vermüinguia,  por  la  forma  alargada  del 
cráneo,  se  unen  á los  Scelidotheridce,  con  los  que 
seguramente  están  estrechamente  emparentados  y 
pueden  considerarse  como  sus  descendientes. 

Estas  vistas  pueden  expresarse  en  la  siguiente 
forma : 


758 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


.2 

*3 

ti) 

3 


> 


HIGANODONTA 


Incisivos  generalmente  ausentes  ó rudimentarios.  Muelas  numerosas,  no  menos  de  f , alcanzando  hasta 
ff,  todas  de  la  misma  forma,  ó con  variaciones  de  forma  poco  sensibles.  Un  exo-esqueleto  mas  ó menos 
perfecto,  siempre  divisible  en  tres  partes,  una  cefálica,  que  proteje  el  cráneo,  una  dorsal  que  proteje  el 
tronco,  y una  caudal,  que  envuelve  la  cola. 

Los  representantes  de  esta  tribu  se  dividen  en  tres  órdenes  que  se  distinguen  por  los  siguientes  carac- 
téres. 

a.  Coraza  dorsal -sin  fajas  transversales  movibles  en  el  centro.  Ghjptodontia. 

b.  Coraza  dorsal  con  fajas  transversales  movibles  en  el  centro.  Dasypoda. 

c.  Coraza  dorsal  formada  por  placas  todas  movibles,  dispuestas  por  fajas  transversales 

é imbricadas.  Peltateloidea. 


GLYPTODONTIA 


Reseña  Histórica.  — Las  primeras  noticias  sobre  un  animal  del  grupo  de  los  gliptodontes,  se  encuen- 
tran en  Falkner  \ quien  á mediados  del  siglo  pasado  encontró  una  gran  coraza  de  un  animal  desapareci- 
do, la  cual  á pesar  de  su  enorme  tamaño  la  comparó  á la  de  los  armadillos  actuales,  reconociendo  que, 
ambos  animales  debían  ser  muy  aliñes.  Esto  no  impidió  que,  años  mas  tarde,  cuando  se  encontraron  nue- 


1 Falkner,  Description  de  Ierres  magéllaniques.  Laussenne,  1787.  2 yol.  — La  edición  original  apareció  en  1774. 


BRUTOS 


759 


vos  fragmentos  de  corazas  de  gliptodontes  mezclados  con  los  huesos  del  esqueleto  de  Megatherium  que 
actualmente  se  conserva  en  Madrid,  se  atribuyeran  á una  coraza  que  hubiera  pertenecido  á este  último 
coloso.  De  este  modo,  la  clasificación  de  los  gliptodontes  y su  sinonimia  se  encontraba  embrollada  desde 
el  primer  momento,  y á medida  que  los  nuevos  descubrimientos  se  suceden  y que  se  adquieren  nociones 
positivas  sobre  su  conformación  y afinidades,  la  sinonimia  se  enreda  de  mas  en  mas.  A principios  de  este 
siglo,  un  ilustrado  clérigo  oriental,  autor  de  varios  trabajos  desgraciadamente  inéditos,  cuyos  manuscritos 
se  encuentran  en  poder  del  Dr.  Andrés  Lamas,  encontró  diversos  trozos  de  coraza  de  ungliptodon,  acom- 
pañados de  algunas  vértebras  caudales,  restos  que  atribuyó  al  Megatherium,  comunicando  su  descubri- 
miento á Augusto  de  Satnt-Hilaire  que  dió  cuenta  de  ello  en  el  Bulletin  de  la  Société  Philomatique , 
1823,  (p.  23).  Cuvier  cita  esta  comunicación  en  sus  Ossements  fossiles,  (t.  Y,  p.  179,  a.  1823),  asintiendo 
á la  opinión  de  que  la  mencionada  coraza  pertenece  probablemente  al  Megatherium.  Pero  en  la  edición 
postuma  délas  obras  de  Cuvier  publicada  por  Laurillard,  en  1836,  este  distinguido  naturalista  se  pronun- 
cia en  contra  de  la  prematura  atribución  al  Megatherium  de  los  fragmentos  de  corazas  que  se  encuentran 
en  Sud-América  en  las  mismas  formaciones  que  este. 

Sellow,  viagero  prusiano  que  en  esa  misma  época  recorríala  República  Oriental,  envió  á Berlin  al- 
gunos trozos  de  la  coraza  de  un  gliptodon,  acompañados  de  algunos  huesos  del  esqueleto,  y la  extremidad 
de  un  tubo  caudal  evidentemente  de  un  Panochtus.  Estos  restos  fueron  mencionados. por  el  mineralogista 
AVeiss  en  un  trabajo  sobre  las  petrificaciones  de  la  Banda  Oriental,  figurando  la  extremidad  del  mencionado 
tubo  caudal  que  atribuyó  al  Megatherium  (Ablandl.  der  Kon.  Akad.  Wissensch.  zu  Berlin,  cor- 
respondiente al  año  1827,  Berlin  1830,  p.  218,  278  y 282).  El  autor  inglés  Clift,  en  una  memoria  sobre 
los  primeros  restos  de  Megatherium  llevados  á Inglaterra  por  AVoodblne  Parish  reproduce  la  opinión  de 
AVeiss  atribuyendo  al  Megatherium  una  coraza  ósea,  de  la  que  creía  poseer  fragmentos  en  la  colección 
mencionada,  pero  que  en  realidad  eran  de  un  gliptodonte.  (Clift,  Notice  of  the  Megatherium,  en 
Transad.  Geolog.  Soc.  1832,  publicadas  en  1835). 

Mientras  tanto,  el  célebre  anatomista  aleman  D’Alton,  catedrático  en  la  Universidad  de  Halle,  se  ocu- 
paba del  estudio  de  los  restos  mandados  á Alemania  por  Sellow,  y en  1833,  publicó  la  descripción  del 
miembro  anterior  incompleto,  y de  algunos  huesos  del  pié,  probando  que  el  animal  tuvo  afinidad  con  los 
armadillos,  y que  á él  debían  atribuirse  los  restos  de  coraza  repetidas  veces  mencionados,  y no  al  Mega- 
therium que  era  mucho  mas  cercano  de  los  perezosos.  (Abland.  etc.  zu  Bei'lin,  1833). 

AVoodbíne  Parish  y Carlos  Darwin  enriquecían  al  mismo  tiempo  el  Colegio  de  Cirujanos  de  Lon- 
dres con  numerosos  restos  de  Megatherium  y de  gliptodontes  ; tan  luego  llegados  esos  restos  á Ingla- 
terra, fué  evidente  tanto  para  Clift  como  para  Owen  que  se  habían  confundido  dos  animales  distintos, 
y que  los  fragmentos  de  coraza  atribuidos  al  Megatherium  eran  en  realidad  de  un  animal  muy  distinto  ; se 
moldaron  algunos  huesos  y un  fragmento  de  coraza  que  enviados  al  Museo  de  París  fueron  reconocidos  por 
Laurillard,  Pentland  y de  Blainville  como  pertenecientes  á un  armadillo  jigantesco. 

Entre  esos  restos  se  encontraba  una  coraza  completa,  partes  del  esqueleto  y un  tubo  caudal,  comprados 
á Pedro  de  Angelis,  de  Buenos  Aires,  que  fueron  restaurados  bajo  la  dirección  de  Owen,  quien  publi- 
có sus  primeras  investigaciones  en  la  obra  de  AVoodbine  Parish,  Buenos  Aires  and  La  Plata,  p.  178,  b, 
a.  1838  (un  cierto  número  de  ejemplares  llevan  la  fecha  de  18 39) , designando  el  animal  con  el  nombre 
genérico  de  Glyptodony  llamando  la  especie  Glyptodon  davipes,  á causa  de  la  forma  maciza  de  los  piés. 

En  ese  mismo  año,  Bronn,  en  la  entrega  segunda  de  su  Lethse a geognostica  (1838),  proponía  para  los 
restos  descritos  por  D’Alton,  dos  nombres,  el  de  Ory dherotherium  para  el  caso  que  el  animal  no  hu- 
biera sido  acorazado,  y el  de  Chlamydotherium  para  el  caso  contrario,  nombre  este  último  que,  en  el 
mismo  año  empleaba  igualmente  Lund  para  designar  un  armadillo  jigantesco  fósil  en  el  Brasil,  pero  mu- 
cho mas  parecido  á los  armadillos  actuales  que  al  Glyptodon.  Conjuntamente  con  los  restos  del  Chlamy- 
dotherium, descubrió  Lund  en  las  cavernas  fosilíferas  del  Brasil  los  restos  de  un  verdadero  gliptodonte, 
al  que  aplicó  en  el  mismo  año  (1838)  el  nombre  genérico  de  Hoplophorus,  designando  la  especie  con  el 
de  Hoplophorus  euphradus,  y agregando  sucesivamente  el  conocimiento  de  nuevas  partes,  que 
después  resultaron  pertenecer  á dos  especies  distintas.  El  nombre  de  Hoplophorus , fué  generalmente 
considerado,  hasta  una  época  relativamente  reciente,  como  sinónimo  de  Glyptodon. 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


D’Alton  que  hasta  entonces  no  se  había  apresurado  á nombrar  el  animal,  vuelve  á disertar  sobre  él  en 
la  reunión  del  Congreso  de  naturalistas  alemanes  reunido  en  Erlangen  en  Setiembre  de  1839,  designán- 
dolo con  el  nuevo  nombre  de  Pachypus,  mientras  que  Luind  designaba  en  el  mismo  año,  con  el  nombre 
de  Pachytherium  algunos  restos  de  un  animal  acorazado  que  parece  ser  genéricamente  idéntico  al  Glyp- 
todon. 

Comparando  Lund  algunos  huesos  délos  piésde  su  Hoplophorus  euphradus  con  los  que  había  figu- 
rado D Altojx,  reconoce  que  son  de  una  especie  diferente  que  designa  con  el  nombre  de  Hoplophorus 
Sellowi,  reconociendo  todavía  como  fósil  en  las  cavernas  del  Brasil  una  tercera  especie  mas  pequeña  que 
llamó  Hoplophorus  minor. 

En  1839  y 1840  publica  Onven  sus  observaciones  completas  sobre  el  Glyptodon  clavipes  (Proceed. 
Zool.  Soc.,  February  1839,  pág.  90.  — Transad.  Geolog.  Soc.,  série  2a,  vol.  6o,  pág.  81.  — Zool.  o¡ 
theBeagle,  I,  pág.  106).  Desgraciadamente  el  esqueleto,  que  se  conserva  en  el  museo  de  cirujanos  de 
Londres,  ha  sido  mal  reconstruido,  pues  Owew  creyó  que  todos  esos  huesos  procedían  de  un  solo  indivi- 
duo, mientras  que  proceden  no  solo  de  individuos  distintos,  sino  también  de  especies  diferentes.  La 
coraza  dorsal  es  de  un  verdadero  Glyptodon,  mientras  que  el  tubo  cónico-cilíndrico  que  constituye  la 
cola  es  de  un  animal  muy  diferente,  para  el  que  se  ha  adoptado  el  nombre  genérico  de  Hoplophorus . 
Por  otra  parte,  esos  restos  tampoco  fueron  encontrados  juntos,  pues  me  consta  por  las  informaciones  que  he 
tomado  sobre  la  localidad,  en  el  partido  de  Cañuelas  en  donde  los  mencionados  restos  fueron  descubier- 
tos, en  las  barrancas  del  rio  de  la  Matanza,  que  el  tubo  caudal  fué  recojido  á unos  5 kilómetros  de  distan- 
cia de  la  coraza,  pero  acompañado  á su  vez  de  algunas  placas  de  la  coraza,  que  son  probablemente  las  que 
mas  tarde  publicó  Owex  bajo  el  nombre  de  Glyptodon  ornatus,  pues  proceden  de  la  misma  lo- 
calidad. 

Otro  carácter  que  no  sospechó  Owen,  es  que  entre  las  colas  que  terminan  por  un  tubo  cilindrico,  y las 
corazas  áque  estos  tubos  se  adaptan,  debían  existir  varios  anillos  movibles  que  existen  en  los  armadillos 
actuales,  pero  que  faltan  en  la  restauración  del  Glyptodon  clavipes,  bien  que  era  fácil  sospechar  su 
existencia  por  analogía,  y además  por  la  desproporción  de  tamaño  entre  la  apertura  caudal  de  la  coraza  y 
la  extremidad  proximal  del  tubo  caudal  que  se  le  quería  adaptar.  Desde  esa  época,  el  dibujo  del  Glyptodon 
davipes,  así  restaurado,  figura  en  todos  los  tratados  de  paleontología  y otras  obras  científicas,  produ- 
ciendo una  confusión  que  todavía  continúa,  y continuará  quizás  por  muchos  años.  Nunca  se  ha  vuelto 
á encontrar  otro  ejemplarigual  al  descrito  por  Oxvew,  ni  podrá  encontrarse,  puesto  que,  lo  repito,  se  halla 
restaurado  con  restos  de  dos  géneros  distintos,  de  Glyptodon  y de  Hoplophorus. 

En  1840,  en  la  parte  zoológica  del  viaje  del  Beagle,  figura  el  mismo  autor  algunas  placas  que  designa 
con  el  nombre  de  Hoplophorus  euphradus  de  Luxd,  pero  no  pertenecen  á dicha  especie,  sino  probable- 
blemente  al  Hoplojahorus  elegans  de  Burmeister. 

Mientras  tanto,  Lund  continuando  sus  investigaciones  descubrió  nuevos  restos  que  le  permitieron  co- 
nocer que  bajo  el  nombre  de  Hoplophorus  euphradus  había  confundido  dos  especies  distintas,  conser- 
vando el  nombre  primitivo  para  los  primeros  restos  descritos,  que  son  en  verdad  de  un  verdadero  Glyp- 
todon, y designándolos  restantes,  ya  figurados  con  el  mismo  nombre  de  HopAophorus  euphradus , con 
el  nuevo  nombre  de  IToplophorus  Meyeri  (1843),  constituyendo  estos  restos  el  tipo  del  género  Hoplo- 
phorus, el  que  desde  un  principio  fué  difícil  separarlo  del  Glyptodon,  á causa  de  lo  parecido  de  la  denta- 
dura en  ambos  animales.  El  Floplojahorus  minor  parece  ser,  no  un  HopZophoms,  sino  un  verdadero 
Glyptodon,  y probablemente  la  especie  mas  pequeña  del  género  hasta  ahora  conocida. 

Hácia  esta  misma  época,  el  Dr.  Yillardebó,  de  Montevideo,  enviaba  al  Jardín  Ale  Plantas  de  Paris,  la 
coraza  de  un  Glipotodon  jigantesco,  que  había  designado  primero  con  el  nombre  de  Dasypus  antiquus, 
y después  de  Dasypus  maximus.  Dicha  coraza  fué  clasificada  en  Paris  como  de  Glyptodon  davipes, 
aunque  erróneamente,  constituyendo  una  especie  diferente  que  designé  mas  tarde,  conjuntamente  con 
H.  Gervais,  con  el  nuevo  nombre  de  Glyptodon  principalis . Es  á esta  coraza  á que  hace  alusión  Píctet 
en  su  tratado  de  Paleontología,  cuando  dice  que  el  Dasypus  antiquus  y el  Dasyjaus  maximus  de 
Yillardebó,  deben  ser  reunidos  al  Glyptodon  clavipes  de  Owen. 

En  1845,  agrega  Owen  algunos  nuevos  datos  al  conocimiento  del  Glyptodon  clavipes,  introduciendo 


BRUTOS 


761 


al  mismo  tiempo  tres  nuevas  especies  que  designa  con  los  nombres  de  Glyptodqn  ornatus,  Glyjotoclon 
reMculatus  y Glyptodon  tuberculatus  (Caí.  Foss.  Mamm.  Aves  Mus.  R.  Cotí.  Surg.,  1845). 

El  Glyptodon  ornatus  es  caracterizado  por  un  tamaño  bastante  menor  que  el  del  G.  clavipes,  y es 
actualmente  considerado  como  un  Hoplophorus . 

El  Glyptodon  reticulatus  parece  es  la  misma  especie  designada  mas  tarde  por  Nodot  Schistopleurum 
typus , y por  Burmeister  Glyptodon  a sper,  pero  mal  caracterizada  por  Owen,  de  manera  que  no  fué 
posible  reconocerla  ; en  efecto,  dicho  autor  dá  como  carácter  distintivo  de  la  especie,  el  de  que  la  eminen- 
cia central  angulosa  de  cada  placa,  es  del  mismo  tamaño  que  las  eminencias  marginales,  que  son  gene- 
ralmente en  número  de  seis,  y que  toda  la  superficie  exterior  de  la  coraza  presenta  esta  misma  disposición, 
excepto  probablemente  en  los  bordes  ó cerca  de  ellos,  lo  que  evidentemente  es  un  error,  pues  solo  en  el 
centro  de  la  coraza,  y en  un  trecho  de  corta  extensión  se  confunden  las  figuras  periféricas  con  la  figura  cen- 
tral de  cada  placa,  y todavía  eso,  no  en  todos  los  ejemplares. 

El  Glyjjtodon  tuberculatus  es  el  que  sirvió  mucho  tiempo  después  como  tipo  del  género  Panochtus. 

Un  año  después  (1846),  el  mismo  Owen  introducía  una  nueva  especie  con  el  nombre  de  Glyptodon 
clavicauclatus  (Rep.  Brit.  Assoc. , 1846),  muy  diferente  de  las  otras  por  la  extremidad  del  tubo  caudal 
enanchada  en  forma  de  clava,  tipo  separado  mas  tarde  por  Burmeister,  como  género  distinto,  bajo  el  nom- 
bre de  Dcedicurus . 

En  ese  mismo  año  (1846)  regresaba  á Francia  de  una  misión  al  Rio  de  la  Plata,  el  almirante  francés 
Dupotet,  llevando  consigo  una  rica  colección  de  huesos  fósiles  recojidos  por  el  Dr.  Francisco  Javier 
Muñiz,  en  la  Villa  de  Lujan,  y regalada  por  este  á aquel  por  orden  del  dictador  Rosas  ; esta  colección  fué 
entregada  en  su  mayor  parte  al  Museo  de  París,  y el  resto,  entre  lo  que  iba  Ja  pieza  mas  completa,  con- 
sistente en  una  coraza  de  Glyptodon  casi  entera,  al  Museo  de  Dijon.  En  esa  colección  iban  á Europa  los 
primeros  restos  de  colas  anilladas  y con  tubérculos,  características  del  verdadero  Glyptodon , siendo 
algunos  fragmentos,  como  también  algunas  otras  partes  de  gliptodontes,  figurados  por  Blaixvílle  en  su 
Osteographie , pero  el  autor  murió  antes  que  hubiera  redactado  la  descripción  correspondiente. 

La  coraza  regalada  al  Museo  de  Dijon  estaba  acompañada  de  la  mayor  parte  de  la  cola,  en  fragmentos  como 
la  coraza,  pero  fueron  una  y otra  reconstruidas  bajo  la  dirección  de  Nodot,  director  del  Museo,  naturalista 
de  mérito,  á quien  llamó  inmediatamente  la  atención,  la  enorme  diferencia  que  existía  entre  la  cola  cónico- 
cilíndricay  de  una  pieza  que  acompañaba  la  coraza  del  Glyptodon  clavipes  de  Londres,  y la  cola  for- 
mada por  anillos  separados  que  tenía  en  su  poder.  No  sospechó  que  pudiera  haber  un  error  en  la  recons- 
trucción del  Glyptodon  clavipes,  y aunque  las  corazas  de  Londres  y de  París  eran  bastantes  parecidas 
en  sus  caractéres  generales,  las  diferencias  que  presentaban  las  colas  le  parecieron  suficientes  para  refe- 
rirlas á dos  géneros  distintos.  En  1855,  en  una  corta  comunicación  á la  Academia  de  Ciencias  de  Paris, 
designó  su  pretendido  nuevo  animal  con  el  nombre  de  Schistopleurum  typus , describiéndolo  detallada- 
mente un  año  después,  pasaudo  al  mismo  tiempo  en  revista  todo  el  grupo  de  los  gliptodontes,  de  los  que 
admite  unas  doce  especies  diferentes,  repartidas  en  dos  géneros:  Glyptodon  y Schistopleurum  (Descrip- 
tion  d’un  nouveau  genre  el’ animaux  fossiles,  etc.,  1857). 

Distingue  el  género  Schistopleurum , por  la  cola  compuesta  de  un  cierto  número  de  anillos  movibles 
colocados  unos  en  otros  y armados  de  fuertes  tubérculos  espinosos,  y por  la  presencia  de  hendiduras  perpen- 
diculares sobre  los  bordes  laterales  de  la  coraza,  ambos  caractéres  erróneos,  pues  las  hendiduras  perpen- 
diculares laterales,  aunque  poco  acentuadas  se  encuentran  también  en  el  Glyptodon  clavipes,  y la  dife- 
rencia en  la  forma  de  la  cola  es  debida  al  ingerto  del  tubo  caudal  de  Hoplophorus  en  la  coraza  del  Mu- 
seo de  Cirujanos,  pues  la  cola  de  esta  coraza  debía  estar  formada  por  anillos  espinosos  como  en  la  del 
Museo  de  Dijon,  no  existiendo  de  consiguiente  caractéres  que  permitieran  separarlas  como  representantes 
de  dos  géneros  distintos. 

Las  especies  que  Nodot  coloca  en  el  género  Schistopleurum  son  en  número  de  tres,  que  designa 
con  los  nombres  de  Schistopleurum  typus,  S.  gemmatum  y S.  tuberculatum. 

El  Schistopleurum  typus,  constituye,  como  su  nombre  lo  indica,  la  especie  típica  del  pretendido  nuevo 
género,  y corresponde  según  Lydekkeis  al  Glyptodon  reticulatus  de  Owen.  El  Schistopleurum  gem- 
matus  es  sin  duda  un  verdadero  Glyptodon  muy  cercano  del  precedente,  pero  el  Schistopleurum  tu- 


se 


762 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


berculatum,  fundado  sobre  el  Glyptodon  tuberculatus  de  Owen  es  un  animal  sumamente  diferente  de 
los  dos  precedentes,  y de  un  género  distinto  tanto  del  Glyptodon  como  de  su  pretendido  Schistopleu- 
rnm,  separado  mas  tarde  como  género  distinto  por  Burmeister  con  el  nombre  de  Panochtus  tubercu- 
latus. 

Las  otras  nueve  especies,  qué coloca  en  el  género  Glyptodon  son: 

El  Glyptodon  clavipes  de  Owen,  que  no  conoció  estaba  formado  con  restos  de  dos  especies. 

El  Glyptodon  Owenii,  que  parece  ser  una  simple  variedad  del  G.  clavipes. 

El  G.  ornatus  de  Owen,  del  que  no  conoce  otros  restos  que  los  descritos  por  el  fundador  de  la  es- 
pecie. 

El  G.  reticulatus  de  Owen,  que  no  conoció  era  el  mismo  animal  que  él  acababa  de  describir  con  el 
nombre  de  Schistopleurum  typus,  pero  también  es  verdad  que  la  corta  descripción  dada  por  Owen  tampo- 
co hubiera  permitido  reconocerlo  con  seguridad.  Nodot  tomó  la  especie  descrita  por  Owen  por  otra  muy 
parecida,  pero  que  se  distingue  por  presentar  un  cierto  número  de  grandes  agujeros  en  el  fondo  de  los 
surcos  que  rodean  las  figuras  centrales  délas  placas,  la  que  he  designado  últimamente  con  el  nombre  de 
G.  perforatus. 

El  Glyptodon  elevatus,  lo  funda  el  autor  sobre  una  porción  considerable  de  la  coraza  de  un  animal 
muy  particular  y muy  diferente  de  los  otros  gliptodontes.  Nodot,  no  se  apercibió  de  que  las  placas  que 
componen  esta  coraza,  á pesar  de  ser  simétricas  no  se  traban  unas  á otras  por  suturas  fijas  como  en  los 
otros  gliptodontes,  pero  que  están  simplemente  justapuestas  unas  al  lado  de  otras,  y que  si  en  dicho  ejem- 
plar permanecen  unidas  es  á causa  de  un  cemento  calcáreo  que  ha  penetrado  por  las  hendiduras  uniendo 
las  placas  entre  sí.  Sobre  esa  misma  coraza  fundé  mas  tarde  conjuntamente  con  H.  Gervais  el  género  Tho- 
racophorus. 

El  G.  sub-elevatus  de  Nodot,  parece  ser  en  efecto  una  especie  distinta,  de  tamaño  no  muy  considerable 
y aliada  del  G.  clavipes. 

El  Glyptodon  gracílis  es  otra  especie  muy  pequeña  que  entra  en  el  género  Lomap/iorus.  . 

El  Glyptodon  quadratus,  Nodot  lo  ha  fudado  sobre  un  pequeño  fragmento  lateral  de  la  coraza  de  un 
verdadero  Glyptodon,  probablemente  del  G.  reticulatus.  Tanto  en  esta  especie,  como  en  el  G.  elon- 
gatus,  sobre  los  lados  laterales  de  la  coraza  hay  trechos  en  Ls  que  las  placas  presentan  la  misma  disposi- 
ción que  las  figuradas  por  Nodot,  y que  observadas  aisladas  podrían  dar  lugar  al  mismo  error. 

El  Glyptodon  verrucosus  fué  fundado  por  Nodot  sobre  el  dibujo  de  una  placa  en  la  Osteographie  de 
de  Blainville;  busqué  dicha  placa  en  el  Museo  de  París,  en  donde  debía  encontrarse,  pero  inútilmente. 
En  cambio  vi  en  él  una  porción  considerable  de  una  coraza  de  un  Panochtus  que  se  encuentra  allí  desde 
hace  mas  de  40  años,  y que  me  reveló  lo  que  debía  ser  el  G.  verrucosus.  Este  Panochtus,  del  que  doy 
el  dibujo  de  una  placa  en  la  lámina  LXXXYIIl,  f.  2,  tuvo  una  enfermedad  en  la  repon  superior  de  la  coraza; 
la  parte  afectada  por  la  enfermedad  muestra  un  gran  número  de  verrugas  irregulares  mas  grandes  que  los 
pequeños  tubérculos  que  adornan  las  placas  délos  Panochtus  normales,  y colocadas  en  sentido  longitudi- 
nal, es  decir  siguiendo  el  mayor  largo  de  las  placas  que  en  la  coraza  es  de  adelante  hácia  atrás.  La  figura  del 
pretendido  Glyptodon  verrucosus  de  Nodot  presenta  absolutamente  el  mismo  aspecto,  y no  dudo  que  lo 
que  Blainville  hizo  figurar  es  una  placa  de  la  mismas  coraza  enferma.  Así  el  G.  verrucosus  es  un 
Panochtus  tuberculatus  enfermo. 

Además  menciona  Nodot  las  grandes  colas  claviformes  designadas  por  Owen  con  el  nombre  de  Glypto- 
don clavicaudatus  bajo  el  nombre  genérico  de  Hoplophorus. 

En  orden  de  antigüedad  vienen  los  trabajos  de  Bravard,  hasta  ahora  la  mayor  parte  inéditos.  Este  dis- 
tinguido naturalista,  reunió  entre  los  años  de  1852  á 56  una  numerosa  colección  de  fósiles  que  en  parte  se 
conserva  actualmente  en  el  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires.  En  ella  clasificó  7 especies  de  gliptodontes  que 
denomina  G.  gigas,  G.  geometricus,  G.  tuberculatus,  G.  Owenii,  G.  D Orbignyi  y G.  radiatus.  Bra- 
vard, antes  de  salir  de  Europa  para  Buenos  Aires,  visitó  detenidamente  las  colecciones  de  fósiles  argen- 
tinos conservadas  en  los  museos  de  Lóudres  ; es  pues  de  interés  conocer  la  relación  de  sus  especies  con  las 
ya  entonces  conocidas  y con  las  que  se  descubrieron  después.  Publicó  él  repetidamente  la  lista  de  sus  es- 
pecies aunque  no  sus  caractéres  diagnóticos,  pero  hizo  algunos  buenos  dibujos  de  las  placas  de  las  co- 


BRUTOS 


763 


razas  y délas  colas,  acompañados  de  algunas  esplicaciones  que  se  encuentran  en  mi  poder  y me  permiten 
recouocer  las  mencionadas  especies. 

El  Glyptoclon  gigas  es  un  gliptodonte  de  placas  lisas  en  sus  dos  caras  y con  grandes  agujeros  que  las 
perforan  completamente  ; entra  pues  en  el  género  Dcedicurus. 

El  G.  geometricus  corresponde  al  G.  elongatus  de  Bürmeister. 

El  G.  tuberculatus,  corresponde,  no  al  Panochtus  tuberculatus,  sino  al  G.  reticulatus  de  Owen. 

El  G.  reticulatus  de  Bravard  corresponde  al  G.  tuberculatus  de  Owen  y al  Panochtus  tubercu- 
latus de  Bürmeister. 

El  G.  Owenii  es  un  Hoplophorus,  sino  idéntico,  muy  parecido  al  ornatus. 

El  G.  ü’Orbgnyie s de  placas  lisas,  sin  figuras  ó adornos  en  la  superficie  externa,  pero  como  no  dá  di- 
bujos de  él  no  puedo  reconocerlo  con  seguridad.  A juzgar  por  el  carácter  de  tener  placas  lisas  y sin  adornos, 
en  la  superficie  externa,  supongo  sea  una  especie  del  género  Euryurus. 

El  G.  radiatus  corresponde  al  Hoplophorus  elegans  de  Bürmeister. 

Desde  esta  fecha,  no  aparece  ningún  otro  trabajo  sobre  los  gliptodontes,  hasta  el  año  1863,  en  que  el 
profesor  Huxeey  dió  algunas  noticias  sobre  el  esqueleto  incompleto  de  un  gliptodonte  que  atribuye  al  G. 
clavipes , pero  que  Bürmeister,  y creo  con  razón,  duda  de  que  pertenezca  a la  mencionada  es- 
pecie. 

Alaño  siguiente  empieza  Bürmeister  sus  laboriosas  y sabias  investigaciones  sobre  este  grupo.  En  la 
entrega  primera  délos  Anales  clel  Museo  Publico  de  Buenos  Aires  (1864),  solo  reconócela  existencia 
de  cuatro  especies  bien  distintas  ; la  primera  que  designa  con  el  nombre  de  G.  spinicaudus  como  especie 
nueva,  pero  que  corresponde  evidentemente  al  Schistopleurum  typus  de  Nodot  y de  consiguiente  al 
Glyptoclon  reticulatus  de  Owen  ; la  segunda  es  el  G.  tuberculatus  de  Owen  ; la  tercera  es  el  G.  clavi- 
pes del  mismo  autor  ; y la  cuarta,  es  una  especie  nueva,  muy  pequeña,  que  designa  con  el  nombre  de 
G.  pumilio . No  se  pronuncia  sobre  la  cuestión  de  saber  si  los  gliptodontes  constituyen  uno  ó mas  géne- 
ros ; sin  embargo  reconoce  que  el  Glyptoclon  clavipes  del  Museo  de  Cirujanos  de  Londres,  está  mal  res- 
taurado, puesto  que  entre  la  base  del  tubo  cilindrico  de  la  cola  y la  apertura  caudal  de  la  coraza  debían 
existir  un  cierto  número  de  anillos  movibles,  pero  no  sospechó  que  el  mismo  tubo  caudal  fuera  de  otro 
individuo,  de  otra  especie  y de  otro  género. 

En  1865,  Serres,  describe  una  nueva  especie  de  Glyptoclon , bajo  el  nombre  de  G.  giganteus,  fundada 
sobre  una  enorme  cadera  llevada  á París  por  Seguía,  acompañada  de  algunas  placas  de  la  coraza  sin  ador- 
nos y con  grandes  agujeros  que  pasan  de  parte  á parte  como  he  podido  cerciorarme  de  ello  en  el  Jardin  de 
Plantas,  loque  demuestra  que  entra  en  el  género  Dcedicurus.  En  ese  mismo  año,  en  una  corta  comuni- 
cación al  Instituto,  menciona  una  coraza  casi  completa  de  un  pequeño  gliptodon  que  identifica  con  el  Slyp- 
todon  ornatus  de  Owen.  Al  año  signiente,  el  profesor  Pouchet  describe  la  misma  coraza  bajo  el  nombre 
de  Hoplophorus  euphractus  de  Lund;  dicha  coraza  es  realmente  de  un  Hoplophorus,  pero  no  es 
idéntica  á H.  Meyeri  de  Lund,  sino  probablemente  al  Glyptodon  ornatus  de  Owen  que  resulta  así  ser  un 
verdadero  Hoplophorus. 

En  1866,  en  la  entrega  tercera  de  los  Anales  clel  Museo  de  B.  A.,  divide  Bürmeister  los  glipto- 
dontes, entres  grupos  diferentes.  Daá  su  primer  grupo  el  nombre  genérico  de  Panochtus,  tomando  por 
tipo  de  este  nuevo  género  el  Glyptodon  tuberculatus  de  Owen,  conociendo  así  aún  antes  de  tener  el  es- 
queleto completo  de  este  animal,  su  forma  particular,  muy  diferente  de  los  otros  gliptodontes  ; pero  iden- 
tificaba erróneamente  el  Glyptoclon  giganteus  de  Serres  cxm  su  Panochtus  tuberculatus,  incluyendo 
en  el  mismo  género  el  Glyptodon  clavicaudatus  de  Owen,  que  figura  así  con  el  nombre  de  Panocthus 
clavicauclatus. 

Su  segundo  grupo,  el  Glyptodon,  no  comprende  mas  que  una  sola  especie,  el  Glyptodon  clavipes  de 
Owen,  cuyo  tipo  es  el  ejemplar  del  Museo  de  Cirujanos  de  Londres,  y lo  distingue  del  grupo  precedente  tan 
solo  por  la  parte  terminal  de  la  cola  en  forma  de  tubo  cónico-cilíndrico,  precisamente  la  parte  ingertada  en 
cuestión. 

El  tercer  grupo  lo  identifica  con  el  Schistopleurum  de  Nodot  y erróneamente  con  el  Hoplophorus  de 
Lund.  Incluye  en  este  grupo  su  Glyptodon  spinicaudus  al  que  da  el  nuevo  nombre  de  G.  asper,  con  la 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


singularidad  de  que  reconoce  que  su  pretendido  nuevo  animal  corresponde  al  que  describió  Nodot  diez 
años  antes  bajo  el  nombre  de  Schistopleurum  typus.  Introduce  además  dos  nuevas  especies  que  denomina 
G.  elongatus  y G.  Isevis. 

A las  otras  especies  no  Ies  da  colocación  en  esta  clasificación.  El  Glyptodon  ornatus  de  Owen  lo  consi- 
dera un  Glyptodon  clavipes  joven,  dice  no  haber  visto  ningún  pedazo  del  G.  reticulatus  de  Owen, 
cuando  es  su  G.  a sper,  y reúne  en  una  misma  especie  el  G.  elevatus  y el  G.  subelevatus  de  Nodot,  dos 
animales  completamente  diferentes.  Es  también  en  esta  entrega  que  el  autor  enuncia  por  primera  vez  la 
peregrina  idea  de  que  los  gliptodontes  estaban  protejidos  por  un  escudo  ventral  ó plastrón  á manera  de 
las  tortugas,  independiente  de  la  coraza  dorsal,  y hasta  creyó  haber  encontrado  los  vestigios  de  dicho  plas- 
trón consistentes  en  placas  lisas  en  sus  dos  caras  y con  grandes  agujeros  que  las  perforaban  completamente, 
que  no  conoció  pertenecían  al  mismo  animal  de  cola  en  forma  de  clava  que  había  denominado  Panochtus 
clavicaudatus,  ocurriéndosele  no  sé  por  qué  razón,  que  debían  proceder  de  un  plastrón  ventral  que  su- 
puso debían  tener  todos  los  gliptodontes.  A causa  de  la  supuesta  existencia  de  este  plastrón  divide  los 
edentados  cavadores  y acorazados  de  Sud-América  en  dos  familias  distintas,  la  una  que  llamó  de  los  Lori- 
cata  cingulata  por  tener  una  sola  coraza,  que  la  formaban  los  armadillos,  y la  otra  que  designó  con  el 
nombre  de  Biloricata  por  suponer  que  tenían  además  déla  coraza  dorsal,  el  plastrón  ventral  aludido,  for- 
mado por  placas  lisas  y con  agujeros  que  son  precisamente  características  de  la  coraza  del  género  Dcedicu- 
rus,  en  esa  época  su  Panochtus  clavicaudatus . Es  sorprendente  que  conociendo  Burmeister  la  cola  del 
mencionado  animal,  no  se  apercibiera  que  las  placas  de  su  pretendido  escudo  ventral  correspondían  per- 
fectamente á las  placas  que  formaban  la  parte  anterior  déla  coraza  del  tubo  de  la  mencionada  cola,  y que 
de  consiguiente  podían  pertenecer  á la  coraza  dorsal  del  mismo  animal,  en  vez  de  inventar  la  existencia  de 
un  plastrón  ventral  que,  sobre  ser  de  un  peso  enorme  en  un  animal  terrestre  de  tanta  corpulencia,  tampo- 
co estaba  en  conexión  con  la  coraza  dorsal  ni  con  ninguna  otra  pieza  del  esqueleto,  lo  que  bajo  el 
punto  de  vista  puramente  teórico  bastaba  para  negar  la  posibilidad  de  su  existencia. 

En  las  entregas  sétima  y octava  (18-70-71),  de  los  ya  citados  anales,  describe  la  coraza  y el  esqueleto 
completo  del  género  Panochtus,  sobre  un  ejemplar  que  acababa  de  ser  exhumado  en  las  cercanías  de  Mer- 
cedes; quiso  la  desgracia  que,  conjuntamente  con  este  esqueleto,  se  encontraran  un  cierto  número  de  pla- 
cas de  la  coraza  del  Dcedicurus , las  que,  naturalmente,  las  atribuyó  al  supuesto  plastrón  ventral  del  Panoch- 
tus, dando  de  él  una  restauración  completamente  imaginaria  puesto  que  nunca  existieron  gliptodontes  con 
plaston  ventral.  Reconoce  una  nueva  especie  de  Panochtus,  que  denomina  P.  bullifer,  é identifica  el 
G.  giganteus  de  Serres  con  el  Glijptodon  clavicaudatus  de  Owen  bajo  el  nombre  de  Panochtus  cla- 
vicaudatus. De  algunos  restos  dibujados  por  Lund  como  del  Hoplophorus  euphractus  y luego  adscritos 
al  Hoplophorus  Meyeri , como  los  de  un  Panochtus  que  llama  P.  Lundii,  y persiste  en  creer  que  el 
Glyptodon  ornatus  de  Owen  y el  Hoplophorus  euphractus  de  Pouchet  pertenecen  al  Glyptodon 
clavipes  joven  ; insiste  nuevamente  y con  razón  en  que  no  encuentra  diferencias  fundamentales  entre  el 
Schistopleurum  de  Nodot  y el  Glyptodon  de  Owen,  con  excepción  de  la  cola,  cuyo  tubo  ya  sabemos  no 
es  de  Glyptodon. 

En  la  entrega  novena  (1871)  teniendo  en  su  poder  mayor  acopio  de  materiales  pudo  reconocer  la  distin- 
ción del  Hoplophorus  y del  Glyptodon,  admitiendo  el  primero  como  género  perfectamente  distinto. 
Reconoce  que  el  pretendido  Panochtus  Lundii  es  realmente  un  Hoplophorus,  como  también  el  Glyp- 
todon ornatus  de  Owen,  cuya  coraza  y parte  considerable  del  esqueleto  describe  bajo  el  nombre  de 
Hoplophorus  ornatus,  añadiendo  una  nueva  especie  bajo  el  nombre  de  Hoplophorus  elegans,  que  cor- 
responded la  especie  que  Bravard  había  denominado  Glyjotoclon  radiatus,  y á una  parte  de  las  placas 
figuradas  por  Owen  en  el  viaje  del  Beagle  como  de  Hoplophorus  euphractus.  Reúne  el  Glyptodon 
gracilis  de  Nodot  con  el  Hoplophorus  euphractus  de  Lund  que  es  el  Hoplophorus  Meyeri,  é inclu- 
ye en  el  mismo  género  su  antiguo  Glyptodon  pumilio. 

En  la  entrega  décima  (1872)  empieza  la  descripción  completa  y comparada  de  los  pretendidos  géneros 
Schistopleurum  y Glyptodon,  insistiendo  siempre  en  que  la  única  diferencia  entre  ambos,  consiste  en  la 
forma  de  la  cola.  En  la  entrega  undécima,  continúa  esta  descripción  que  concluye  en  la  duodécima  (1874), 
haciendo  en  ella  esfuerzos  imposibles  para  encontrar  una  separación  natural  entre  el  Schistopleurum 


BRUTOS 


765 


y el  Glyptodon,  pero  en  vano  ; la  sola  diferencia  de  importancia  la  constituye  siempre  la  cola,  y concluye 
por  declarar  que  se  halla  incapaz  de  reconocer  las  especies  del  sub-género  Glyptodon,  aunque  coloca  en 
él  ademas  del  Glyptodon  clavipes,  el  Glyptodon  reticulatus  que  es  precisamente  su  mismo  Glyptodon 
asper  y el  tipo  del  género  Schistopleurum  de  Nodot,  puramente  nominal,  puesto  que  el  carácter  único 
importante  que  parecía  distinguirlo  es  propio  también  del  Glyptodon  clavipes.  Describe  una  coraza  in- 
completa y varios  tubos  caudales  cónico-cilíudricos,  los  que,  basándose  sobre  el  esqueleto  del  Museo  de 
Cirujanos  de  Londres,  atribuye  al  Glyptodon  clavipes,  pero  todos  esos  tubos,  son  como  el  de  Londres, 
de  especies  del  género  Hoplophovus,  como  es  fácil  cerciorarse  de  ello  comparándolas  con  las  colas  cilin- 
dricas de  las  especies  de  este  último  género.  En  cuanto  á la  coraza  que  describe  como  de  G.  clavipes , 
tampoco  es  de  esta  especie  sinó  del  G.  reticulatus. 

Entre  las  láminas  que  acompañan  esta  última  entrega  hay  una  en  la  que  el  autor  ha  dado  la  restauración 
del  Glyptodon  clavipes,  según  los  materiales,  dice,  conservados  en  el  Museo  de  Buenos  Aires;  la  cora- 
za de  esta  restauración  es  completamente  diferente  de  la  del  Glyptodon  clavipes  de  Londres  tanto  por 
su  curva  como  por  su  forma  general,  y tampoco  existe  en  el  Museo  de  Buenos  Aires  ; á esta  coraza  se 
adaptan  siete  anillos  caudales  planos,  á los  que  sigue  un  tubo  caudal  cónico- cilindrico  de  Hoplophovus, 
constituyendo  así  una  cola  cuyo  largo  iguala  casi  á la  longitud  del  tronco.  Tal  animal  no  ha  existido,  y es 
pertinente  recordar  que  dicha  reconstrucción  es  puramente  ideal  y fantástica. 

En  la  segunda  parte  de  esta  última  entrega,  funda  el  autor  el  nuevo  género  Dcedicurus,  sobre  una 
parte  considerable  del  esqueleto  incluso  la  cabeza,  recojidos  por  el  señor  D.  José  Pacheco  en  su  estan- 
cia del  Salto,  atribuyendo  al  mismo  género  las  colas  en  forma  de  clava  como  la  del  Glyptodon  clavi- 
cauclatus  de  Owex,  é identifica  la  especie  con  el  Glyptodon  giganteus  de  Serres  que  es  el  Glyptodon 
gigas  de  Bravard,  llamándolo  Dcedicurus  giganteus.  No  dá  ninguna  descripción  de  la  coraza,  llevándolo 
su  preocupación  infundada  del  plastrón  ventral,  á decir  : « Desgraciadamente,  nada  se  ha  encontrado  de  la 
coraza  externa,  sea  del  tronco,  sea  de  la  cola,  sinó  solamente  la  del  pecho,  que  no  muestra  caractéres 
diagnósticos  ».  En  efecto,  conjuntamente  con  los  restos  del  esqueleto  mencionado,  el  señor  Pacheco  había 
recojido  varios  cajones  de  placas  lisas  y perforadas,  que  formaban  parte  de  la  coraza  dorsal  del  animal, 
pero  que  Burmeister,  guiado  por  suposiciones  sin  fundamento  atribuía  á un  escudo  ventral,  del  que  ca- 
recía tanto  el  Dcedicurus  como  los  demás  gliptodontes. 

Con  esta  entrega,  concluye  Burmeister,  la  monografía  de  los  gliptodontes,  obra  colosal,  que  quedará 
como  un  monumento  de  la  paleontología  argentina.  En  ella  dá  la  descripción  é ilustración  completa  de 
un  nuevo  género,  el  Panochtus  ; funda  otro  género  no  menos  interesante,  del  que  describe  partes  con- 
siderables del  esqueleto,  el  Doedicurus  ; describe  el  género  Hoplophovus  separándolo  de  los  otros  glip- 
todontes ; y dá  la  descripción  casi  completa  de  tres  especies  de  Glyptoclon,  el  G.  asper,  el  G.  elonga- 
tus  y el  G.  laevis,  apercibiéndose  de  la  estrecha  unión  del  pretendido  género  Schistopleurum  con  el 
Glyptodon , aunque  sin  conseguir  unirlos  en  uno  solo,  á causa  de  la  falsa  restauración  del  Glyptodon 
clavipes  de  Londres. 

En  1872,  el  Profesor  Cornalia,  en  su  trabajo  sobre  los  fósiles  de  la  Pampa  regalados  al  Museo  de  Milán, 
adoptando  la  primera  identificación  de  Burmeister  del  Schistopleurum  con  el  Hoplophovus , designa 
á los  Glyptodon  asper,  elongatus  y Icevis  de  Burmeister,  con  los  nombres  de,  Hoplophovus  asper, 
H.  elongatus  y H.  Icevis,  incluyendo  con  la  misma  denominación  de  Hoplophovus,  el  G.  reticulatus. 

En  1875  designé  bajo  el  nombre  de  Hoplophovus  Burmeisteri,  una  parte  considerable  de  un  escudo 
cefálico,  que  resultó  proceder  del  Hoplophovus  ornatus. 

En  el  mismo  año,  el  profesor  Reiahardt  refería  al  género  Schistopleurum  ó Glyptodon,  las  prime- 
ras piezas  originales  sobre  que  Luwd  había  fundado  el  Hoplophovus  euphractus,  designándolo  con  el 
nombre  de  Schistopleurum  euphractum,  y fundando  una  nueva  especie  bajo  el  nombre  de  Glyptodon 
dubius,  la  que  probablemente  no  se  diferencia  de  la  precedente. 

En  1878  el  profesor  Geryais  introducía  dos  nuevas  especies  que  designa  con  los  nombres  de  G.  ruclis 
y Hoplophovus  cliscifer.  El  primero  es  realmente  un  giiptodonte  muy  diferente  de  los  demás,  que 
separé  mas  tarde  como  género  distinto,  pero  el  segundo  es  un  armadillo  del  género  Propaopus.  En  el 
mismo  año,  en  mi  Catálogo  de  la  sección  paleontológica  argentina,  en  la  exposición  universal  de  París 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(p.  63),  manifestó  por  primera  vez  mi  opinión  de  que  las  placas  lisas  y agujereadas  atribuidas  por  Burmeis- 
ter  al  plastrón  ventral  de  los  gliptodontes,  procedían  de  la  coraza  dorsal  del  Dcedicurus. 

Al  año  siguiente,  1879,  Burmeister,  en  el  tercer  volumen  de  la  Descripción  física  de  la  República 
Argentina,  pasa  en  revista  sus  trabajos  anteriores  sobre  los  gliptodontes,  concluyendo  por  admitir  la 
separación  de  los  géneros  S chisto pleurum  y Glyptodon.  Identifica  el  G.  gracilis  de  Nodot  con  el 
Hoplophorus  euphractus  que  es  el  H.  Meyeri,  y el  Glyptodon  ruáis  de  Gervais  con  el  Dcedicurus 
giganteus , pero  erróneamente,  pues  son  dos  animales  muy  diferentes.  Se  extiende  algo  mas  sobre  él 
Dcedicurus,  del  que  se  ocupa  todavía  mas  esteusamente  en  una  comunicación  publicada  en  el  mismo 
año,  en  las  actas  de  la  Academia  de  Ciencias  de  Berlin,  insistiendo  en  atribuir  al  plastrón  ventral  las 
placas  de  la  coraza  dorsal.  Constata  que  nunca  se  ha  encontrado  con  los  huesos  de  Dcedicurus  mas  que  las 
placas  perforadas  mencionadas  ; esto  conjuntamente  con  el  magnífico  ejemplar  de  tubo  caudal,  del  que  dá 
el  dibujo,  y cuya  parte  anterior  consta  de  placas  lisas  y perforadas,  cualquiera  creería  que  habría  podido 
inducir  á Burmeister  á pensar  que  sus  pretendidas  placas  del  escudo  ventral  bien  habrían  podido  per- 
tenecer á la  coraza  dorsal.  Pues  nada  de  eso  ; el  distinguido  naturalista  para  resolver  la  dificultad,  mas 
bien  que  renunciar  á la  idea  de  la  existencia  del  plastrón  ventral,  prefiere  creer  que  el  Dcedicurus 
contra  lo  que  es  de  regla  en  los  gliptodontes  y armadillos,  tenía  un  plastrón  ventral  óseo,  pero  carecía 
de  coraza  dorsal.  Y á pesar  de  admitir  que  un  género,  el  Hoplophorus,  carecía  de  coraza  ventral,  y que 
el  Dcedicurus  carecía  de  coraza  dorsal,  continúa  designando  el  grupo  de  los  gliptodontes  con  el  nombre 
de  Biloricata,  y el  de  los  armadillos  con  el  de  Loricata  cingulata. 

En  1880,  en  Los  mamíferos  fósiles  de  la  América  Meridional,  trabajo  que  publiqué  en  colabora- 
ción con  H.  Gervais,  pasamos  en  revista  todo  el  grupo  de  los  gliptodontes,  admitiendo  en  él  seis 
géneros. 

El  Dcedicurus,  Burm.,  en  el  que  colocamos  cuatro  especies  ; el  D.  clamcaudatus  (Ow.)  sobre  la  cola 
jigantesca,  conservada  en  el  Museo  Británico ; el  D.  uruguay ensis , fundado  sobre  un  tubo  caudal  del 
Museo  de  la  Escuela  Normal  de  París,  que  nos  pareció  mas  pequeño  que  el  de  Londres,  pero  que  según 
Lydeiíker  es  absolutamente  idéntico ; el  D.  Pouchetii,  sobre  un  tubo  de  menor  tamaño,  de  las  colecciones 
del  Museo  de  París;  y el  D.  giganteus  solo  de  una  manera  provisoria,  pues  no  conociéndose  de  él  la  cola, 
podía  quizás  ser  idéntico  con  alguna  de  las  especies  precedentes. 

El  Euryurus,  género  nuevo,  fundado  sobre  el  Glyptodon  ruáis  de  Gervais. 

El  Panochtus  de  Burmeister  con  las  dos  especies  que  este  sábio  incluye  en  él. 

El  género  Hoplophorus  de  LuwDenel  que  además  de  los  H.  ornatus  (Ow.)y  H.  Meyeri  (Lund)  intro- 
ducimos dos  nuevas  especies,  el  II.  joerfectus  y el  H.  imperfectus,  colocando  también  en  el  mismo  gé- 
nero el  H.  minor  de  Lund,  que  es  un  verdadero  Glyptodon  como  ya  lo  suponíamos  entonces,  é identifi- 
camos el  G.  radiatus  de  Bravard  con  el  Hoplophorus  elegans  de  Burmeister. 

Elgénero  Glyptodon,  que  reunimos  en  ese  trabajo  al Schistopleurum,  por  no  encontrar  entre  ambos 
ninguna  diferencia  bastante  importante  que  justificara  su  separación;  á este  propósito,  hablando  del  Glyp- 
todon clavipes  decíamos  lo  siguiente  : « Entre  los  principales  restos  que  se  conocen  de  esta  especie,  ci- 
taremos la  coraza  que  figura  en  las  colecciones  del  colegio  de  Cirujanos  de  Londres,  descrita  por  O w ejn , 
pero  la  cola  adaptada  á esta  coraza  pertenece  á un  individuo  del  género  Hoplophorus  ; el  animal  así  res- 
taurado ha  sido  desgraciadamente  reproducido  de  esa  manera  en  un  gran  número  de  tratados  de  paleon- 
tología, error  que  nos  ha  parecido  útil  indicar  tanto  mas  que  es  sobre  él  que  reposa  la  separación  infunda- 
da del  género  Glyptodon,  en  Glyptodon  y Schistopleurum  » (p.  202).  Había  llegado  á este  resultado 
después  de  una  visita  que  hice  á Londres  en  el  mes  de  Setiembre  de  1879,  en  laque  pude  examinar  el 
esqueleto  conservado  en  el  Museo  de  Cirujanos  y convencerme  de  que  la  cola  era  de  un  Hoplopjho ) us,  y 
que  la  coraza  no  se  diferenciaba  por  ningún  carácter  de  importancia  de  las  que  se  atribuían  al  pretendido 
género  Schistopleurum.  El  Schistopleurum  asperum  de  Burmeister  lo  incluíamos  en  este  género  bajo 
el  nombre  de  Glyptodon  typus,  por  ser  este  apelativo  mas  antiguo  de  10  años  que  el  que  le  dió  Burmeis- 
ter.  El  Schistopleurum  elongatum  lo  incluíamos  con  el  nombre  de  Glyptodon  gemmatus,  identifi- 
cándolo con  la  especie  de  este  nombre  de  Nodot,  aunque  quizás  erróneamente.  Identificamos  el  G.  geome- 
tricus  de  Bravard  con  elG.asper  de  BuMEiSTERy  elS.  typus  de  Nodot,  pero  sin  razón,  pues  hubiéramos 


BRUTOS 


767 


debido  referirlo  al  G.  elongatus.  Identificamos  bajo  la  fó  de  Pictet,  el  Dasypus  antiquus  y el  Dasypus 
maximus  de  Villardebó  con  el  Glyptodon  clavipes,  cuando  dichos  nombres  habían  sido  aplicados, 
aunque  sin  diagnosis,  á un  Glyptoclon  completamente  diferente  que  en  el  mismo  trabajo  hemos  designado 
con  el  nombre  de  G.  principalis,  por  ser,  aparéntemete  el  mas  corpulento  de  todos  los  verdaderos 
Glyptodon. 

El  nuevo  género  Thoracopliorus , que  fundamos  sobre  el  antiguo  Glyptodon  elevatus  de  Nodot. 

En  1881,  en  el  segundo  volumen  de  mi  obra,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  agregaba  á esta 
ya  larga  lista  varias  nuevas  especies,  un  Panochtus  Morenii  del  Uruguay;  dos  gliptodontes,  el  Glyptodon 
rudimentarias  y el  G.  Muñizii-,  y dos  especies  de  Thoracophorus,  T.  depressus  y T.  minutus.  Al 
año  siguiente  aumentaba  todavía  este  número  con  el  Glyptodon  perforabas,  caracterizado  por  una  escul- 
tura externa  con  grandes  surcos  profundos  y agujeros  enormes  que  absorben  casi  por  completo  la  super- 
ficie central  de  cada  placa ; y dos  Hoplophorus  de  talla  muy  pequeña,  el  LI.  elevatus  y el  H.  com- 
pressus. 

Hasta  acá  todos  los  representantes  conocidos  del  grupo  de  los  gliptodontes,  eran  de  los  terrenos  sedi- 
mentarios mas  modernos,  ó sea  de  la  formación  pampeana.  Recien  en  este  año  empiezan  á mencionarse  los 
primeros  restos  de  gliptodontes  pre-pampeanos  ; sobre  placas  de  coraza  de  los  terrenos  eocenos  de  la  Pa- 
tagonia  austral,  fundó  Moreno  sin  caracterizarla,  una  nueva  especie  de  Hoplophorus,  que  desigña  con 
el  nombre  de  H.  australis,  tipo  de  mi  género  Propalcehoplophorus-,  y sobre  otros  restos  de  los  terrenos 
prepampeanos  de  Catamarca,  fundó  el  Hoplophorus  Ameghini,  también  sin  caracterizarlo,  y que  forma 
parte  de  otro  género  igualmente  distinto  del  Hoplop>horus,  que  designé  últimamente  con  el  nombre  de 
Plohophorus. 

En  1883,  publiqué  una  revisión  general  de  los  gliptodontes,  estendiéndome  detenidamente  sobre  la 
identidad  genérica  del  Glyptodon  y Schistopleurum,  probando  que  el  tubo  caudal  de  la  coraza  del 
Glyptodon  clavipes  del  Museo  de  Cirujanos  de  Londres,  era  realmente  de  un  Hoplophorus,  y que  la 
cola  de  otros  ejemplares  de  coraza  de  Glyptodon  clavipies  estaba  en  realidad  constituida  por  una  série  de 
anillos  espinosos  como  en  los  otros  representantes  del  género  Glyptodon.  A fines  del  mismo  ano  agregaba 
dos  nuevas  especies  de  Hoplophorus,  el  H.  paran.ensis  y el  II.  Scalabrini,  ambos  de  los  terrenos 
terciarios  antiguos  del  Paraná. 

En  1884,  introduzco  un  nuevo  representante  de  este  grupo,  procedente  de  los  terrenos  pampeanos  y 
algo  parecido  al  Dceclicurus  que  designo  con  el  nombre  de  Plaxhaplus  canaliculatus. 

En  1885,  estudiando  los  restos  de  vertebrados  fósiles  de  los  terrenos  terciarios  antiguos  del  Paraná  re- 
cojidos  por  el  profesor  Scalabrini,  fundo  el  género  Paleehoplophorus , tomando  como  tipo  el  Hoplo- 
phorus Sea labrini,  agregando  una  nueva  especie  que  designo  P.  pressulus.  Fundo  el  nuevo  género 
Protoglyptoclon  con  una  sola  especie,  P.  primiformis,  y doy  á conocer  del  género  Euryurus,  el  E. 
interundatus . El  año  siguiente  (1886)  agrego  á esta  lista  y déla  misma  procedencia,  el  Comaphorus 
concisus,  aliado  del  género  Dcedicurus. 

Durante  el  año  1887,  continué  aumentando  los  representantes  de  este  grupo  cou  dos  formas  que  descubrí 
en  el  mioceno  superior  de  Monte  Hermoso,  una  de  ellas  de  un  nuevo  género  que  designé  con  el  nombre 
de  Plohophorus  figuratus,  y la  otra  una  especie  mas  pequeña  de  Doeclicurus,  que  llamé  Dosclicurus  a n- 
tiquus  pero  que  entra  en  realidad  en  el  género  Plaxhaplus.  Al  mismo  tiempo  estudiaba  los  restos  de  glipto- 
dontes de  los  terrenos  eocenos  de  la  Patagonia  austral  que  habían  sido  referidos  al  género  Hoplophorus, 
llegando  á la  conclusión  de  que  pertenecían  aun  género  bastante  diferente,  quedenominé  Propalaehoplo- 
phorus,-  tomando  como  tipo  el  Hoplophorus  australis  de  Moreno,  y agregando  una  nueva  especie  bajo 
el  nombre  de  Propalaehoplophorus  incisivus. 

En  este  mismo  año  aparecía  el  tomo  quinto  del  catálago  de  los  mamíferos  fósiles  del  Museo  Británico 
en  el  que  Lydekker,  dala  enumeración  de  los  restos  que  se  conservan  en  dicho  establecimiento.  En  el 
género  Glyptodon  menciona:  el  G.  clavipes-,  el  G . reticulatus  que  identifica  con  el  Schistopleurum 
typus  de  Nodot  y el  G.  asper  de  Burmeister;  el  Glyptodon  euphractus  de  Lund;  y una  especie  iné- 
dita que  por  los  caractéres  que  asigna  á la  escultura  externa  debe  entrar  en  el  género  Plohophorus  ó 
Nojoachtiis. 


768 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


En  el  género  Dcedicurus,  solo  menciona  restos  de  Dcedicurus  clavicaudatus , al  que  refiere  también 
el  Dcedicurus  giganteus  de  Burmeister  y el  Dcedicurus  uruguayensis  de  Gervais  y Ameghino. 

Eu  Euryurus,  la  especie  típica  del  género,  E.  rudis. 

En  el  género  Panochtus,  solo  menciona  restos  del  P.  tuberculatus . 

En  el  género  Hoplophorus  menciona  restos  del  Hoplophorus  Meyeri,  del  Iloplophorus  ornatus, 
del  Hoplophorus  elegans , y de  cuatro  especies  mas  á las  que  no  asigna  nombre  específico,  algunas  de 
ellas  seguramente  nuevas. 

En  el  año  que  acaba  de  transcurrir  (1888),  el  naturalista  aleman  Koken,  bien  conocido  por  sus  notables 
trabajos  sobre  los  mamíferos  fósiles  déla  China,  lia  descrito  un  nuevo  gliptodonte  de  gran  talla,  el  Eleu- 
therocercos  setifer-,  y por  mi  parte  he  agregado’otro  género  no  menos  curioso  que  he  denominado  No- 
pachtus  coagmentatus,  dos  nuevas  especies  de  Hoplophorus,  H.  cordubensis  y II.  lineatus,  y una 
de  Euryurus.  el  E.  antiquus,  todas  procedentes  del  mioceno  superior. 

Caractéres.  — Los  Glyptodonlia  constituyen  un  orden  de  mamíferos  acorazados  de  tamaño -jigantesco, 
hoy  completamente  extinguido,  pero  que,  conjuntamente  con  los  gravigrados,  dá  al  conjunto  de  la  launa 
extinguida  de  Sud- América,  un  aspecto  peculiar,  que  la  distingue  de  las  de  todas  las  otras  regiones  de  la 
tierra. 

Los  gliptodontes  son  próximos  aliados  de  los  armadillos  existentes,  pero  se  distinguen  de  estos  por  un 
conjunto  de  caractéres,  que  no  permite  reunirlos  en  un  mismo  grupo.  Los  caractéres  culminantes  que 
separan  á los  gliptodontes  de  los  armadillos  son: 

La  coraza  dorsal,  sólida,  compuesta  de  placas  soldadas  en  toda  la  extensión  del  dorso,  sin  presentar  en  el 
centro  las  bandas  transversales  movibles,  que  son  características  del  grupo  de  los  armadillos. 

El  cráneo  corto,  alto  y truncado  adelante,  con  el  occipital  inclinado  y una  apófisis  descendente  del  zi- 
gomático,  caractéres  todos  que  faltan  en  los  armadillos  actuales. 

La  cavidad  cerebral  sumamente  pequeña. 

La  rama  ascendente  de  la  mandíbula  inferior,  sumamente  elevada,  é inclinada  hacia  adentro  para  formar 
con  la  rama  horizontal  un  ángulo  menor  de  90  grados. 

La  forma  de  las  muelas  constituidas  cada  una  por  tres  partes  prismáticas  soldadas. 

La  columna  vertebral  formada  por  tres  ó cuatro  piezas  largas  que  representan  las  vértebras  de  los  de- 
más mamíferos,  aquí  soldadas  entre  sí  para  formarlas  piezas  dorsales  mencionadas. 

Los  caractéres  mencionados  no  solo  distinguen  á los  gliptodontes  délos  armadillos,  sino  que  los  separan 
igualmente  de  todos  los  demás  mamíferos,  justificando  su  separación  como  orden  distinto. 

La  coraza  dorsal  de  los  gliptodontes,  de  forma  mas  ó menos  esférico-alargada,  está  formada  por  la  reu- 
nión de  un  considerable  número  de  placas  óseas,  de  un  espesor  considerable,  de  contornos  poligonales, 
generalmente  pentagonales  ó exagonales  especialmente  en  el  centro  de  la  coraza,  pero  que  toman  mas 
bien  una  forma  rectangular  hácia  el  centro  de  los  costados  laterales.  Estas  placas  están  reunidas  entre  sí 
por  suturas  fijas  en  el  centro,  pero  que  se  vuelven  mas  sueltas  hácia  la  periferia,  particularmente  en  los 
costados  laterales,  en  donde,  en  el  medio  de  la  coraza,  persisten  hendiduras  perpendiculares  entre  las  filas 
transversales  de  placas,  hendiduras  que  deben  considerarse  como  los  últimos  vestigios  del  estado  primiti- 
vamente independiente  de  las  filas  de  placas  transversales  del  centro  de  la  coraza,  que  formaban  anillos  mo- 
vibles como  en  los  armadillos  existentes.  Sobre  la  línea  media  longitudinal  del  centro  déla  coraza,  y espe- 
cialmente en  el  medio  de  la  región  dorsal,  las  placas  unidas  por  suturas  mas  fijas  con  la  edad  avanzada 
del  animal  concluyen  por  soldarse  unas  á otras  formando  una  sola  pieza,  pero  en  la  periferia  de  la  coraza 
las  suturas  permanecen  visibles  durante  toda  la  vida.  En  los  individuos  jóvenes,  todaslas  placas  están 
separadas,  completamente  sueltas,  formándose  las  suturas  con  la  edad,  pero  en  ciertos  géneros  este  esta- 
do era  persistente  durante  toda  la  vida,  conservando  así  toda  la  coraza  una  especie  de  ílexibilidad,  de  que 
carece  la  de  los  actuales  armadillos  en  sus  regiones  fijas. 

Las  placas  que  componen  la  coraza  están  formadas  por  dos  capas  corticales  compactas,  pero  muy  delga- 
das que  limitan  las  dos  superficies  interna  y externa,  consistiendo  todo  el  centro  limitado  por  las  men- 
cionadas cortezas,  en  un  tejido  óseo  sumamente  esponjoso,  atravesado  por  canales  reticulares  que  se 


BRUTOS 


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cruzan  en  varias  direcciones,  y además  por  algunas  perforaciones  de  mayor  tamaño  que  atraviesan  las 
placas  partiendo  del  centro  sobre  el  lado  interno,  dirijiéudose  al  externo  en  dirección  mas  ó menos  diver- 
jente.  La  superficie  interna  de  las  placas  es  siempre  lisa  y un  poco  cóncava,  particularmente  en  los  indivi- 
duos jóvenes.  La  superficie  externa  es  convexa,  plana  ó cóncava,  según  los  géneros,  y casi  siempre 
cubierta  de  rugosidades  ó tubérculos  de  formas  definidas,  y dispuestos  según  cierto  orden,  como  si  fueran 
esculpidos,  imitando  los  dibujos  de  un  mosaico,  de  aspecto  distinto  según  los  géneros  y las  especies, 
pero  en  otros  casos  la  cara  externa  de  las  placas  no  presenta  esculturas,  sino  una  superficie  simplemente 
rugosa  ó lisa,  ya  convexa  ó ya  cóncava,  con  un  aspecto  idéntico  á la  cara  interna,  mostrando  como  esta 
un  cierto  número  de  agujeros  qué  la  atraviesan  ya  directamente,  ya  converjiendo  hacia  adentro  á una 
perforación  común.  Eí  tamaño  7 forma  de  las  placas,  lo  mismo  que  la  disposición  de.  los  dibujos  de  la 
cara  externa,  varían  en  las  distintas  regiones  de  una  misma  coraza,  y de  una  manera  diferente  según 
las  especies,  pero  constantemente  el  borde  periférico  está  formado  por  una  fila  de  placas,  de  forma  distinta 
de  las  que  constituyen  el  centro  de  la  coraza. 

La  coraza,  además  de  la  gran  apertura  ventral  que  sirve  para  dar  salida  á los  miembros,  presenta  otras 
dos  aberturas  semi-circulares  en  sus  extremos,  una  en  la  extremidad  anterior,  mas  pequeña,  que  dá  salida 
á la  cabeza,  y la  otra  en  la  extremidad  posterior  á la  que  sigue  la  cola.  La  parte  superior  y lateral  de  la 
coraza  es  muy  convexa,  y sobre  los  bordes  desciende  hacia  abajo,  dando  vuelta  la  curva  hacia  adentro, 
disminuyendo  gradualmente  de  diámetro  transverso  hácia  su  parte  inferior,  liegaudo  los  bordes  laterales 
mas  ó menos  hasta  la  mitad  de  la  altura  de  las  piernas. 

El  vientre  quedaba  á descubierto,  cubierto  de  pelos,  y en  algunas  especies  con  pequeños  huesecillos 
irregulares  y sueltos  implantados  en  la  piel  como  los  presentan  en  distintas  partes  del  cuerpo  los  armadi- 
llos actuales,  pero  de  ninguna  manera  formando  una  coraza,  escudo  ó plastrón,  como  lo  ha  supuesto  Bur- 
meister,  quien  desgraciadamente  tomó  las  placas  de  la  coraza  dorsal  del  Dceclicurus  por  partes  de  un 
plastrón  ventral,  que  creía  debían  presentar  todos  los  gliptodontes  l. 

La  cabeza  está  igualmente  protejida  por  un  escudo  óseo  que  cubría  su  parte  superior  desde  el  vértice 
hasta  cerca  de  la  nariz,  formado  por  placas  de  tormos  distintas  según  los  géneros  ; estas  placas,  en  unos 
géneros  se  articulaban  unas  á otras  formando  un  escudo  sólido  como  la  coraza  dorsal,  mientras  que  en 
otros  presentaban  formas  mas  irregulares,  y estaban  simplemente  justapuestas,  sin  suturas  que  las  unieran 
unas  á otras. 

La  cola  estaba  igualmente  protejida  por  una  coraza  ósea  que  afecta  las  formas  mas  distintas,  estando 
compuesta  en  unos  géneros  por  placas  dispuestas  por  séries  transversales,  formando  anillos  completos  en 
todo  su  laigo,  mientras  que  en  otros  la  extremidad  está  formada  por  un  tubo  óseo  sólido,  mas  ó menos 
largo,  y que  encierra  en  su  centro  las  vértebras  caudales. 

La  forma  del  cráneo  es  también  sumamente  variable  según  los  géneros,  pero  se  distingue  constante- 
mente del  de  los  armadillos,  por  un  alto  mucho  mayor,  por  un  ancho  considerable,  y por  ser  bastante  mas 
corto  y como  truncado  en  su  parte  anterior,  en  vez  de  estenderse  en  hocico  prolongado  como  en  los  ar- 
madillos, pero  en  unos  la  apertura  nasal  anterior  es  muy  ancha  y en  otros  mucho  mas  angosta.  Del  mismo 
modo  la  configuración  general  del  cráneo,  en  unos  aparece  como  muy  comprimida  en  su  parte  superior, 
y en  otros  sumamente  convexa. 

Los  nasales  son  siempre  muy  pequeños  ; en  unos,  como  Glyptodon  y Dcecliciirns,  son  muy  cortos  y 
anchos,  en  otros,  como  eu  Pd.nochtus,  un  poco  mas  largos  v puntiagudos  adelante. 

El  arco  zigomático  es  siempre  muy  fuerte  y completo,  sin  que  generalmente  se  aperciban  suturas  que 
demuestren  la  parte  que  en  su  formación  toman  hg  distintos  huesos,  pero  eu  ciertos  géneros  presenta 
una  apófisis  post-orbitaria  que  se  une  á la  del  frontal,  cerrando  las  órbitas  con  un  círculo  óseo  completo, 
mientras  en  otros  géneros  las  órbitas  quedan  anchamente  abiertas  hácia  atrás,  comunicando  con  las  fosas 


1 Ltdekker,  en  los  caracteres  que  distinguen  los  representantes  del  grupo  de  los  gliptodontes  [Catal.  etc.,  p.  V p.  114)  menciona  la 
existencia  general  de  un  plastrón  ventral,  guiado  sin  duda  por  las  afirmaciones  de  Burmeister,  quien  hasta  lia  dado  reconstrucciones  ima- 
L e^-rapo  ^ C°mP  et°’  ^ hoy^a  noseP°dría  sostener  de  buena  fé  la  existencia  de  un  plastrón  ventral  en  ningún  género 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


temporales.  La  parte  inferior  del  arco  zigomático  debajo  de  las  órbitas  se  prolonga  en  forma  de  una  fuerte 
apófisis  zigomática  descendente  como  en  los  gravigrados,  pero  considerablemente  mas  fuerte,  y sin  la 
dimisión  en  varias  ramas  que  presenta  en  estos  últimos.  Además  en  los  gravigrados,  esta  apófisis  zigomá- 
tica descendente  es  formada  esclusivamente  por  el  malar  ó zigomático,  y en  los  gliptodontes  únicamente 
por  el  maxilar  superior  que  forma  el  borde  anterior  é inferior  de  las  órbitas.  La  región  frontal  es  muy 
grande,  ancha  y deprimida  en  unos  géneros  y convexa  en  otros.  La  región  parietal  es  siempre  mas  peque- 
ña, y sobre  todo  mas  angosta  que  la  frontal ; unas  veces  es  deprimida  y rugosa,  con  una  cresta  sagital  larga 
y fuerte,  y otras  veces  es  sin  cresta  sagital,  y de  superficie  lisa  mas  ó menos  plana  ó convexa. 

El  occipital  es  muy  pequeño  y muy  bajo,  y masó  menos  inclinado  oblicuamente  de  adelante  hácia atrás 
terminando  en  cóndilos  occipitales  muy  separados  entre  los  cuales  se  abre  el  agujero  occipital  que  en  vez 
de  presentar  un  contorno  mas  ó menos  circular  y embudiforme,  como  en  la  generalidad  de  los  mamíferos, 
es  aquí  fuertemente  elíptico  y con  su  eje  mayor  en  dirección  transversal. 

El  temporal  es  fuerte  y estendido  sobre  los  costados,  con  su  parte  escamosa  separada  por  sutura  persis- 
tente de  la  región  petrosa,  y con  una  apófisis  zigomática  fuerte  que  lleva  en  su  parte  posterior  la  faceta 
articularía  para  el  cóndilo  de  la  mandíbula  inferior,  faceta  que  se  distingue  por  la  singularidad  de  que  en 
vez  de  estar  dada  vuelta  hácia  abajo  como  en  la  generalidad  délos  mamíferos,  está  al  contrario  dada  vuel- 
ta hácia  atrás. 

El  maxilar  superior  y el  paladar  es  la  parte  mas  notable  del  cráneo  de  los  gliptodontes.  El  maxilar  su- 
perior presenta  un  desarrollo  verdaderamente  extraordinario  que  no  tiene  nada  de  parecido  en  ninguno  de 
los  otros  grupos  de  mamíferos  hasta  ahora  conocidos,  pues  forma  por  sí  solo  casi  todo  el  alto  de  las  pare- 
des laterales  del  cráneo  adelante  de  las  órbitas  y dá  al  cráneo  entero  la  forma  elevada  y casi  cúbica  que 
presenta;  basta  para  dar  una  idea  de  este  inmenso  desarrollo,  decir  que  la  parte  del  cráneo  que  compren- 
de la  dentadura  es  de  un  diámetro  vertical  casi  tres  veces  mayor  que  la  parte  posterior  sin  dentadura  cons- 
tituida por  el  occipital,  los  parietales  y temporales,  conformación  verdaderamente  extraordinaria  entre  los 
mamíferos.  Toda  la  extensión  vertical  délos  maxilares  de  los  gliptodontes,  está  ocupada  por  los  alveolos 
de  las  muelas,  cuyo  largo,  en  proporción  del  tamaño  del  cráneo  y del  paladar,  es  verdaderamente  excep- 
cional. 

El  paladar  de  los  gliptodontes,  es  muy  largo  y estendido  de  adelante  hácia  atrás,  pero  relativamente 
angosto  y con  las  séries  dentarias  casi  paralelas.  La  superficie  del  paladar  es  rugosa  y con  una  cantidad  sor- 
prendente de  agujeros  vasculares  ; los  bordes  alveolados  son  un  poco  mas  descendentes,  formando  así  un 
paladar  un  poco  excavado,  pero  con  una  cresta  media  longitudinal  mas  ó menos  desarrollada  según  las  es- 
pecies. Otra  particularidad  del  paladar  de  los  gliptodontes,  es  que  su  superficie  forma  una  curva  ondu- 
lada, comparada  á una  S prolongada,  de  curvas  poco  acentuadas,  que  se  extiende  de  adelante  hácia  atrás  ; 
la  parte  posterior  es  un  poco  descendente,  asciende  liácia  arriba  en  su  tercio  anterior,  vuelve  á descender 
liácia  abajo  formando  una  fuerte  convexidad  en  su  tercio  superior  para  luego  volverse  á levantar  hácia  arriba 
de  una  manera  mas  acentuada,  en  su  parte  posterior. 

La  parte  anterior  del  paladar  es  sin  dientes,  y está  formada  por  el  hueso  incisivo,  muy  corto  y ancho,  y 
fuertemente  soldado  á los  maxilares. 

La  mandíbula  inferior,  de  acuerdo  con  la  construcción  del  maxilar,  tiene  una  rama  horizontal  muy 
elevada,  destinada  al  desarrollo  de  los  alveolos  que  deben  recibir  las  muelas,  que  como  las  superiores 
son  de  un  largo  verdaderamente  escepcional.  La  parte  anterior  adelante  de  las  muelas  es  corta  y termina 
en  un  reborde  grueso  y vuelto  hácia  abajo,  pero  la  punta  anterior  sin  dientes  de  este  reborde  se  prolonga 
un  poco  mas  adelante  de  la  punta  del  intermaxilar.  Ambas  ramas  mandibulares  están  unidas  en  casi  la  mitad 
de  su  longitud  constituyendo  una  parte  sinfisaria  que  se  extiende  debajo  délas  muelas  anteriores,  formando 
al  lado  interno  una  concavidad  profunda.  La  rama  ascendente  de  esta  mandíbula,  constituye  otra  de  las 
grandes  particularidades  de  los  gliptodontes  ; esta  rama  en  vez  de  estenderse  hácia  atrás  de  las  últimas 
muelas  como  una  prolongación  de  la  rama  horizontal,  como  sucede  en  la  generalidad  de  los  mamíferos,  se 
desprende  del  lado  externo  de  esta,  al  nivel  de  las  dos  últimas  muelas,  y antes  de  llegar  al  borde  alveo- 
lario,  separándose  de  la  rama  horizontal  y ascendiendo  luego  hácia  arriba  de  modo  que  quede  en  la  base 
entre  ambas  ramas  una  cavidad  longitudinal  muy  pronunciada.  Como  la  faceta  articularía  del  temporal  se 


BRUTOS 


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encuentra  en  la  parte  mas  elevada  del  cráneo  á una  altura  verdaderamente  extraordinaria  del  paladar,  la  ra- 
ma ascendente  de  la  mandíbula  inferior  para  articularse  con  dicha  faceta  presenta  una  elevación  ex- 
traordinaria, que  no  guarda  ninguna  proporción  con  el  tamaño  de  la  rama  horizontal,  terminando  hác-ia 
arriba  en  un  cóndilo  transversal  muy  comprimido  de  adelante  hacia  atrás  y en  una  apófisis  coronóides 
mas  ó menos  redondeada  pero  no  mas  elevada  que  el  cóndilo.  Como  complemento  de  todas  estas  singulari- 
dades, la  rama  ascendente  en  vez  de  estar  mas  ó menos  inclinada  hácia  atrás,  como  es  la  regla  en  la  gene- 
ralidad de  los  mamíferos,  se  inclina  al  contrario,  fuertemente  hácia  adelante,  tanto  que  su  borde  ascen- 
dente anterior  forma  con  la  rama  horizontal  un  ángulo  siempre  agudo,  no  mayor  á veces  de  60  grados,  con- 
formación que  debía  dar  á los  músculos  destinados  á mover  el  aparato  masticatorio  una  fuerza  extraordina- 
ria. La  rama  horizontal  aumenta  gradualmente  de  altura  de  adelante  hácia  atrás. 

La  dentadura  de  los  gliptodontes  no  es  menos  particular  que  la  conformación  del  resto  del  cráneo. 

Como  regla  general  carecen  siempre  de  incisivos,  y cuando  existen,  se  reducen  á unos  dos  pequeños 
dientes  cilindricos  completamente  rudimentarios,  implantados  en  el  intermaxilar,  y presentes  solo  en  la 
juventud  siendo  luego  reabsorbidos  en  edad  mas  avanzada,  ó caedizos  en  algunos  casos. 

Las  muelas  son  siempre  en  número  de  8 en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  todas  de  la  misma  forma,  me- 
nos la  primera  y á veces  la  segunda  de  cada  mandíbula,  que  pueden  presentar  algunas  modificaciones 
generalmente  de  pequeña  importancia.  Las  muelas  están  formadas  por  la  reunión  de  tres  prismas,  mas 
ó menos  iguales,  de  figura  romboide,  separados  por  dos  surcos  perpendiculares  opuestos  á cada  lado, 
muy  profundos;  cada  muela  presenta  así  dos  aristas  perpendiculares  angostas  á cada  lado  separadas  por  dos 
surcos  que  van  de  la  raiz  á la  corona,  dando  á la  forma  externa  de  las  muelas  el  mismo  aspecto  en  todo  su 
largo.  La  base  délas  muelas  es  completamente  abierta,  mostrando  tres  cavidades  que  corresponden  á cada 
uno  de  los  prismas  y se  comunican  por  pequeñas  hendiduras  que  se  abren  entre  los  istmos  formados  por 
los  surcos  opuestos  de  cada  lado.  La  parte  inferior  de  las  paredes  de  esta  abertura  tiene  apenas  el  espesor- 
de  una  hoja  de  papel,  pero  se  engruesan  pronto  hácia  la  corona  hasta  que  los  prismas  se  vuelven  sólidos. 
En  la  corona,  cada  diente  muestra  en  el  centro  de  la  superficie  masticatoria  una  pequeña  elevación  muy  an- 
gosta que  se  dirije  de  adelante  hácia  atrás,  con  dos  prolongaciones  transversales  en  cada  prisma,  una  al 
lado  externo  y la  otra  al  interno;  estas  crestas  elevadas  estáu  formadas  por  una  sustancia  muy  porosa  com- 
puesta de  tubos  perpendiculares,  análoga  á la  vásculo-dentina.  Estas  crestas  estáu  rodeadas  por  una 
sustancia  mas  homogénea  pero  probablemente  mas  blanda,  pues  se  presenta  siempre  mas  gastada  que  la 
sustancia  del  centro,  formando  en  la  superficie  masticatoria  una  cavidad  muy  pronunciada  en  la  que  so- 
bresale de  una  manera  muy  aparentela  sustancia  céntrica  que  forma  las  crestas  mencionadas.  Por  último, 
cada  diente  está  envuelto  por  una  capa  externa  muy  delgada  de  una  sustancia  compacta  y muy  dura  que 
sobresale  en  la  superficie  masticatoria  déla  corona,  formando  un  borde  periférico  elevado,  pero  que  en 
ninguna  parte  se  pone  en  comunicación  con  las  crestas  centrales,  de  las  que  está  separada  por  la  sustancia 
intermediaria  mas  blanda.  Todas  las  muelas  están  truncadas  horizontalmente,  sin  que  sobresalgan  las 
unas  sobre  las  otras,  y saliendo  muy  poco  afuera  del  alveolo.  Todo  el  resto  del  prisma  que  constituyen  las 
muelas,  que  son  de  un  largo  verdaderamente  considerable,  está  incluido  en  los  alveolos  que  ocupan  toda  la 
extensión  vertical  de  los  maxilares  superiores,  y descienden  en  la  mandíbula  inferior  hasta  la  misma  base 
de  la  rama  horizontal. 

El  cráneo  de  los  gliptodontes  muestra  un  ejemplo  notable  del  enorme  desarrollo  puramente  vegetativo 
en  detrimento  del  desarrollo  cerebral.  Casi  todos  los  huesos  que  constituyen  el  cráneo  están  soldados  en 
una  sola  pieza  sin  traza  de  sutura,  y la  unión  y soldadura  precoz  de  los  parietales,  occipitales  y tempora- 
les, aprisionando  el  cerebro  en  una  caja  que  ya  no  era  susceptible  de  dilatarse  impidieron  el  aumento 
de  volúmen  del  encéfalo  mientras  continuaba  el  desarrollo  délas  otras  partes  del  cráneo  y especialmente 
del  aparato  masticatorio  que  tomó  proporciones  verdaderamente  monstruosas.  Los  gliptodontes  eran  los 
mas  estúpidos  de  los  mamíferos  que  podemos  imaginar,  en  los  que  solo  se  habían  desarrollado  los  órganos 
destinados  ála  nutrición  — eran  máquinas  que  no  tenían  otro  objeto  que  mascar  y mascar. 

La  columna  vertebral  es  en  la  conformación  de  los  gliptodontes,  la  parte  mas  notable  de  todo  el  esque- 
leto, pues  en  vez  de  estar  formada  por  una  sucesión  de  vértebras  como  es  la  regla  en  todos  los  demás  ma- 
míferos, está  constituida  por  un  tubo  muy  fuerte  y arqueado,  y dividido  en  dos  piezas  principales  articula- 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cías  por  sincóndrosis,  que  comprenden  las  vértebras  cervicales,  las  vértebras  dorsales,  las  lumbares  y las 
que  constituyen  el  sacro,  todas  soldadas  unas  á otras,  no  quedando  libres  mas  que  las  vértebras  caudales 
y unas  pocas  del  cuello. 

El  atlas,  permanece  libre,  presentando  un  tamaño  mediano  y alas  laterales  pequeñas. 

El  axis  y las  tres  ó cuatro  vértebras  que  siguen  están  reunidas  en  una  pieza  que  lleva  el  nombre  de  hueso 
meso-cervical.  Es  este  un  hueso  corto  y ancho,  con  una  cresta  superior  longitudinal  mas  ó menos  pronuncia- 
da que  corresponde  á la  apófisis  espinosa,  y dos  fuertes  prolongaciones  laterales  en  forma  de  alas,  una  á 
cada  lado,  qne  representan  las  apófisis  transversas  soldadas,  pero  en  cuyas  bases  se  ven  tres  agujeros  á 
cada  lado  que  representan  los  pasages  intervertebrales  y prueban  la  formación  del  hueso  por  tres  vérte- 
bras primitivamente  separadas.  Hacia  adelante  se  articula  con  el  atlas  por  tres  facetas  articularías,  una 
central  á veces  muy  prominente  que  corresponde  á la  apófisis  odontóides  del  axis,  y dos  laterales,  una 
á cada  lado.  La  parte  central  de  este  hueso,  arriba  de  la  pared  inferior,  que  representa  el  cuerpo  délas 
vértebras,  muestra  una  gran  perforación  circular  longitudinal  que  representa  el  canal  medular. 

La  sexta  vértebra  cervical,  es  según  los  géneros,  unas  veces  libre,  y otras  soldada  á la  quinta  formando 
parte  del  hueso  meso-cervical.  Cuando  se  presenta  suelta,  es  un  hueso  muy  corto  y muy  delgado,  con  apófisis 
espinosa  corta  y grandes  apófisis  transversas,  de  un  contorno  general  triangular,  y con  un  gran  agujero  ó 
canal  medular  igualmente  triangular.  Se  articula  tanto  adelante  como  atrás  por  medio  de  cuatro  facetas  arti- 
culares á cada  lado,  es  decir,  8 adelante  y 8 atrás.  La  base  de  cada  apófisis  transversal  lleva  una  perforación 
para  el  pasage  de  la  arteria  vertebral,  pero  este  conducto  falta  en  algunos  géneros. 

La  sétima  vértebra  cervical  está  siempre  separada  del  hueso  meso-cervical,  pero  se  presenta  soldada 
atrás  con  las  partes  que  representarían  las  dos  primeras  vértebras  dorsales,  formando  las  tres  un  solo  hue- 
so que  lleva  el  nombre  de  meta-cervical.  Es  este  un  hueso  corto,  ancho  y casi  plano,  en  el  que  la  composi- 
ción por  tres  vértebras  antes  separadas  es  mas  visible  que  en  el  hueso  precendente,  pues  cada  vértebra 
conserva  sus  contornos  que  están  bien  delimitados  por  surcos  acentuados  entre  unas  y otras,  existiendo 
en  la  base  de  las  apófisis  transversas  dos  perforaciones  ínter-vertebrales.  Las  apófisis  espinosas  de  lastres 
vértebras  están  reunidas  en  uua  sola  que  forma  una  fuerte  protuberancia  en  la  parte  superior.  A cada  cos- 
tado existen  tres  articulaciones  cóncavas  destinadas  á la  articulación  de  los  tres  primeros  pares  de  costillas. 
Hácia  adelante,  el  hueso  meta-cervical  se  articula  con  la  sexta  vértebra  cervical  por  medio  de  6 facetas 
articuladas,  tres  á cada  lado;  hácia  atrás  se  articula  con  el  tubo  dorsal  por  medio  de  cuatro  caras  articu- 
ladas. 

Al  hueso  meta-cervical  sigue  un  hueso  muy  largo  y delgado,  un  poco  arqueado  y perforado  en  todo  su 
largo,  que  lleva  el  nombre  de  tubo  dorsal;  esta  pieza  representa  todas  las  demás  vértebras  dorsales  sol- 
dadas, y el  agujero  que  la  atraviesa  en  todo  su  largo  es  el  canal  medular.  La  parte  engrosada  que  en  los 
otros  mamíferos  forma  los  centros  vertebrales  aquí  se  ha  vuelto  una  lámina  delgada,  no  mas  gruesa  que  el 
resto  de  las  paredes  laterales  que  limitan  el  canal  medular.  La  parte  superior  de  este  hueso  se  divide  en 
tres  crestas  longitudinales  regularmente  elevadas  y bien  separadas,  que  corresponden,  la  del  medio  á las 
apófisis  espinosas  de  todas  las  vértebras  soldadas,  y las  laterales  á las  apófisis  transversas.  Una  doble  fila 
de  agujeros  intervertebrales  á cada  costado  atestigua  todavía  la  separación  primitiva  de  las  vértebras,  per- 
mitiendo determinar  su  número,  que  también  es  fácil  de  reconocer  por  las  ondulaciones  del  borde  supe- 
rior de  la  cresta  media  longitudinal  cuyas  protuberancias  convexas  corresponden  á otras  tantas  apófisis 
espinosas.  Las  crestas  laterales  muestran  una  série  de  escavaciones  articulares  cóncavas  destinadas  á re- 
cibir las  facetas  articulares  de  las  costillas.  La  parte  posterior  del  tubo  se  unía  á la  región  lumbar  siguien- 
te de  una  manera  mas  fija,  que  permitía  solo  una  especie  de  movimiento  de  ginglimo. 

A esta  sección  sigue  otro  hueso  mucho  mayor,  igualmente  perforado  en  todo  su  largo,  que  lleva  el 
nombre  de  tubo  lombo-sacral,  porque  representa  las  vértebras  lumbares  y el  sacro  reunidos,  estando  ade- 
más soldado  con  la  cadera  no  formando  el  todo  mas  que  un  solo  hueso  de  una  mole  extraordinaria,  en 
comparación  del  tamaño  de  estos  animales.  La  parte  de  este  hueso  que  corresponde  á la  columna  vertebral 
se  divide  en  dos  partes,  una  anterior  que  representa  las  vértebras  lumbares  que  es  el  tubo  lumbar,  y la  otra 
posterior  que  constituye  el  sacro  propiamente  dicho. 

El  tubo  también  empieza  en  su  parte  anterior  por  un  pequeño  borde  engrosado  en  oposición  con  otro 


BRUTOS 


773 


igual  de  la  parte  posterior  del  tubo  dorsal,  articulándose  con  este  hacia  arriba  por  una  pequeña  articula- 
ción cóncava  que  recibe  una  convexa  del  tubo  dorsal,  y hacia  abajo  se  une  por  superficies  rugosas  que  de- 
muestran que  ambas  partes  estaban  fuertemente  ligadas  por  tejido  fibroso  que  no  permitía  un  gran  movi- 
miento de  una  parte  sobre  la  otra.  La  parte  inferior  del  tubo  es  delgada  y parecida  á la  parte  correspon- 
diente del  tubo  dorsal,  pero  las  crestas  laterales  son  rudimentarias;  en  cambio  la  cresta  mediana  se  levan- 
ta de  un  modo  extraordinario  formando  una  pared  ósea  continua,  perpendicular,  cuatro  veces  mas  elevada 
que  la  parte  correspondiente  del  tubo  dorsal.  Esta  región  lumbar  parece  que  se  compone  de  un  número 
distinto  de  vértebras  soldadas,  según  los  géneros  y las  especies. 

Al  tubo  lumbar,  é íntimamente  soldado  á este  sigue  el  sacro,  que  está  formado  por  lo  menos  por  la  reu- 
nión de  ocho  vértebras  soldadas  que  constituyen  un  tubo  parecido  al  lumbar,  redondeado  y perforado  en 
su  parte  inferior,  y provisto  de  una  alta  cresta  vertical  en  la  superior.  Hácia  adelante,  el  tubo  del  sa- 
cro es  ancho  y excavado  en  su  parte  inferior,  hácia  el  centro  se  vuelve  mucho  mas  delgado  y forma  una  cur- 
va convexa  hácia  arriba  muy  pronunciada,  volviéndose  á enanchar  en  sn  parte  posterior,  en  donde  termi- 
na en  una  vértebra  muy  gruesa  parecida  á las  primeras  caudales,  pero  separada  del  resto  del  sacro  por  una 
fuerte  escotadura  á cada  lado  que  la  separa  de  la  vértebra  siguiente.  Esta  última  vértebra  sagrada  está  pro- 
vista de  grandes  apófisis  transversas  que  se  dirijen  horizontalmente  hácia  los  lados  hasta  unirse  con  el  is- 
quion  ; la  penúltima  vértebra  sagrada  también  está  provista  de  apófisis  transversas  pero  mucho  mas  delga- 
das y mas  cortas,  terminando  en  las  apófisis  transversas  de  la  última  con  lasque  se  unen  formando  un  solo 
hueso.  De  las  vértebras  anteriores  del  sacro,  solo  se  ponen  en  comunicación  con  los  ilíacos  con  los  que  se 
sueldan  en  una  pieza,  las  dos  primeras  vértebras.  La  región  del  medio  del  sacro  formada  por  las  cinco  ó más 
vértebras  intermediarias,  es  taparte  mas  delgada  y mas  arqueada  del  tubo,  encontrándose  libre,  suspen- 
dida en  el  medio  de  la  cadera. 

Las  primeras  vértebras  de  la  cola  que  siguen  al  sacro  son  siempre  libres  y de  gran  tamaño,  con  un  arco 
neural  completo,  grandes  apófisis  transversales  de  un  largo  considerable,  y enla  parte  inferior  un  arco  he- 
mal  igualmente  completo  y muy  fuerte,  pero  formado  á veces  solamente  por  huesos  en  A de  gran 
tamaño. 

El  manubrio  es  un  hueso  cuadrangular  muy  grande  pero  muy  delgado,  y los  demás  huesos  del  esternón, 
son  piezas  delgadas  y pequeñas.  Las  clavículas  no  existen  ó son  rudimentarias.  Las  costillas  son  anchas, 
planas  y delgadas,  las  anteriores  con  huesos  externo-costales,  escepto  las  del  primer  par.  Su  número  varía 
de  12  á 13  pares. 

El  omóplato  es  muy  extendido,  de  figura  casi  circular  tan  solo  interrumpida  en  su  parte  inferior,  y su- 
mamente delgada  en  la  mayor  parte  de  su  extensión,  siendo  mas  corto  y mas  ancho  que  el  de  los  armadillos. 
La  cresta  media  superior  es  baja,  pero  el  acromion  es  muy  largo,  arqueado,  enanchado  y deprimido  en  su 
parte  superior.  La  apófisis  coracoides  es  bien  desarrollada,  y la  cavidad  glenóides  de  tamaño  mediocre. 

El  húmero  se  parece  al  de  los  armadillos,  pero  es  un  poco  mas  esbelto,  y á veces  carece  de  perforación 
epitrocleana.  El  cúbito  y el  radio,  siempre  separados,  presentan  con  los  mismos  huesos  de  los  armadillos 
las  mismas  analogías  que  el  húmero,  pero  son  siempre  considerablemente  mas  robustos. 

El  carpo  tiene  el  número  completo  de  ocho  huesos  como  en  los  armadillos,  con  el  que  presenta  grandes 
analogías,  pero  el  trapecio  y el  trapezoides  se  encuentran  á menudo  soldados  en  un  solo  hueso.  Los  meta- 
carpianos  son  de  largo  regular  y gruesos,  y las  falanges  primeras  y segundas  cortas  y gruesas.  Las  falan- 
jes  ungueales  son  largas  y gruesas,  casi  cilindricas  en  la  base  y falsiformes  en  su  extremidad  distal.  De- 
bajo del  carpo  y de  la  parte  contigua  del  metacarpo  existe  un  gran  hueso  sesamóideo  plano  y de  contorno 
irregular.  Los  dedos  son  en  número  de  tres  ó cuatro  llevando  cada  uno  un  fuerte  hueso  sesamóideo  deba- 
jo de  la  articulación  de  la  falanje  ungueal  con  la  que  le  sigue  atrás.  Todo  el  pié  es  ancho,  corto  y 
fuerte. 

El  miembro  posterior  es  mucho  mas  robusto  que  el  anterior.  La  cadera  sobretodo  soldada  al  sacro  y al 
tubo  lumbar,  constituye  una  especie  de  armazón  de  tamaño  enorme,  y que  difiere  de  lo  que  se  observa  en 
todos  los  demás  mamíferos,  con  escepcion  de  la  misma  parte  de  los  armadillos  con  los  que  sin  duda  mues- 
tra grandes  analogías.  Los  huesos  ilíacos  de  gran  tamaño  están  colocados  en  posición  vertical,  dirijidos  late- 
ralmente hácia  afuera  formando  mas  ó menos  un  ángulo  recto  con  la  columna  vertebral,  y soldados  sobre  la 


774 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


línea  mediana  con  el  tubo  de  la  columna  vertebral,  con  cuya  cresta  longitudinal  forman  como  una  cruz.  Los 
bordes  de  láminas  óseas  verticales  que  forman  dicha  cruz,  que  son  las  crestas  superiores  de  los  ilíacos  y el 
borde  superior  de  la  cresta  del  tubo  dorsal,  son  irregulares,  rugosos  y con  fuertes  protuberancias  que  ser- 
vían de  punto  de  apoyo  á la  coraza,  con  la  que  también  se  soldaban  formando  una  sola  pieza,  en  edad  muy 
avanzada.  Los  isquiones,  se  dilatan  hacia  los  lados  formando  grandes  alas  isquiáticas  ascendentes  de  extre- 
midades igualmente  rugosas  que  se  aplicaban  contra  la  cara  interna  de  la  coraza  á la  que  formaban  dos 
fuertes  puntos  de  apoyo  suplementarios,  con  los  que  en  edad  muy  avanzada  también  se  unía  por  anquílo- 
sis  completa.  La  cavidad  cotiloides  es  grande  y vuelta  hacia  abajo.  La  sínfisis  pubis  se  presenta  en  unos 
cerrada,  formando  un  arco  continuo,  quizás  debido  á la  intercalación  de  un  hueso  intermediario  como  en 
los  armadillos  actuales  que  concluye  por  unirse  con  los  otros  en  una  sola  pieza,  pero  en  otras  especies 
la  sínfisis  queda  abierta  durante  toda  la  vida.  La  cadera  como  en  la  generalidad  de  los  edentados,  presenta 
dos  puntos  de  unión  con  el  sacro,  uno  adelante  en  donde  los  ilíacos  se  sueldan  á la  primera  ó á las  dos 
primeras  sagradas,  y una  posterior  en  la  que  los  isquiones  se  unen  con  la  última  sagrada. 

El  fémur  es  un  hueso  también  muy  grande  y muy  fuerte,  considerablemente  mas  robusto  que  el  de  los 
armadillos,  casi  cilindrico  y relativamente  delgado  en  el  medio,  pero  muy  grueso  y excesivamente  ancho 
en  las  extremidades,  debido,  en  la  extremidad  proximal,  al  gran  desarrollo  del  trocánter  externo  que  se 
separa  de  la  cabeza  articular  mas  que  en  ningún  otro  mamífero  ; y en  la  extremidad  distal  á causa  del  tro- 
cánter tercero  colocado  en  el  tercio  inferior  del  hueso,  muy  prominente  y que  se  prolonga  en  forma  de 
cresta  hasta  el  cóndilo  externo.  La  rótula  es  un  hueso  grueso  y casi  cúbico.  La  tibia  y el  peroné  son  dos 
huesos  cortos  y anchos,  íntimamente  unidos  en  sus  dos  extremidades  y separados  en  el  medio  quedando 
entre  ambos  una  perforación  ancha  y alargada  de  gran  tamaño. 

El  pié  posterior  es  muy  corto  y muy  ancho,  de  una  construcción  sumamente  fuerte.  El  tarso  está  for- 
mado por  siete  huesos,  todos  separados.  El  calcáneo  es  grueso,  y con  una  fuerte  prolongación  posterior, 
articulándose  con  el  astrágalo  y el  cuboides  sin  tocar  el  escafóides. 

El  pié  se  termina  en  cuatro  ó cinco  dedos  completos,  con  metatarsianos  y falanges  muy  gruesos  y cortos 
y terminados  en  falanges  ungueales  cortas,  aplastadas  y redondeadas  adelante,  que  parecen  mas  bien  adap- 
tadas para  recibir  un  casco  que  una  uña. 

Los  representantes  del  grupo  de  los  Glyptodontia.  se  dividen  en  tres  familias,  que  se  distinguen  por 
los  siguientes  caractéres. 

T.  Cola  corta  y compuesta  en  toda  su  extensión  por  un  cierto  número  de  anillos  armados  de  tubércu- 
los espinosos,  que  se  adaptan  sucesivamente  unos  á otros. 

a,  Superficie  externa  de  la  coraza  dorsal  con  esculturas  ó figuras  en  relieve. 

Glyptodontidse. 

II.  Cola  larga,  compuesta  de  un  cierto  número  de  anillos  movibles,  seguidos  de  un  tubo  cónico-cilín- 
clrico  aplastado. 

a.  Coraza  dorsal  de  superficie  externa  con  figuras  ó esculturas  mas  ó menos  acentuadas. 

Tubo  caudal  de  extremidad  distal  mas  ó menos  puntiaguda.  Hoplophoridce . 

b.  Coraza  dorsal  de  superficie  externa  sin  dibujos  ó esculturas.  Tubo  caudal  de  extre- 
midad distal  generalmente  mas  ó menos  enanchada  en  forma  de  clava. 


Doedicuridce. 


BRUTOS 


775 


GLYPTODOIXTID^E 


Los  representantes  de  la  familia  de  los  Glyptodontidce  presentan  una  coraza  deforma  mas  esférica  que 
en  los  demás  grupos.  Cada  una  de  las  placas  de  la  coraza  dorsal,  lleva  en  la  cara  externa  una  figura  central 
en  relieve  mas  ó menos  grande,  rodeada  de  un  cierto  número  de  figuras  periféricas  á veces  rudimentarias. 
La  cola  es  corta  y cónica,  muy  gruesa  en  la  base,  formada  por  anillos  movibles  que  entran  los  unos  en  los 
otros,  y adornados  en  su  parte  superior  con  fuertes  tubérculos  agudos. 

El  cráneo  es  de  superficie  superior  plana  y horizontal. 

El  húmero  carece  de  agujero  epitrocleano  y el  pié  posterior  termina  siempre  en  cinco  dedos  completos. 
Conozco  de  esta  familia  dos  géneros  bien  distintos  que  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres. 

A.  Coraza  compuesta  de  placas  grandes,  gruesas  y unidas  por  suturas  fijas. 

a.  Escultura  externa  de  la  coraza  regular  y simétrica.  Glyptodon. 

B.  Coraza  compuesta  de  placas  pequeñas,  gruesas  y simplemente  justapuestas,  sin  estar  reunidas  por 
suturas  fijas. 

a.  Primera  muela  inferior  muy  pequeña,  y cónico-puntiaguda.  N eothor&cophorus . 

midades.  Las  placas  que  componen  la  coraza  son 
muy  gruesas,  generalmente  pentagonales  ó exagona- 
les, unidas  unas  á otras  por  fuertes  suturas  en  el 
centro  de  la  coraza,  pero  por  suturas  mas  flexibles 
sobre  los  bordes  laterales.  Cada  placa  lleva  en  la 
superficie  externa  una  figura  central  poligonal,  ge- 
neralmente mas  grande,  rodeada  de  seis  á siete  figu- 
ras periféricas,  dispuestas  en  una  sola  fila,  igual- 
mente poligonales,  y todas  mas  ó menos  con  la  su- 
perficie sobre  un  mismo  plano  ; estas  figuras 
periféricas  concluyen  sobre  el  mismo  borde  de  la 
placa  en  una  línea  recta  opuesta  á la  de  otra  figura 
de  la  placa  contigua,  constituyendo  por  su  reunión 
en  las  placas  soldadas  una  figura  de  mayor  tamaño. 
Todas  estas  figuras  están  separadas  por  surcos  an- 
gostos y generalmente  profundos,  en  cuyo  fondo, 
particularmente  alrededor  de  la  figura  central  y de 
la  converjencia  de  los  surcos  radiales  con  el  perifé- 
rico de  la  figura  central,  se  encuentran  agujeros  de 
tamaño  variable,  y á veces  de  dimensiones  verdade- 
ramente extraordinarias.  Las  placas  se  vuelven  á 
menudo  mas  grandes  sobre  los  flancos  laterales, 
pero  mas  delgadas,  y casi  siempre  de  superficie  ex- 
terna mas  rugosa.  Todas  las  placas  en  el  centro  de 
la  coraza  están  dispuestas  como  las  piezas  de  un  mo- 
saico sin  presentar  una  disposición  bien  definida 
enfilas  transversales  como  en  Panochtus , pero  en  los 


GLYPTODON  owen 


Glyptodon,  Owen,  en  Parisii,  Buenos  Aires  and  La  Plata, 
p.  178,  b,  a.  1838. 

Oryclhero therium,  Bronn,  Lethcea  geognostica,  a.  1838. 
Chlanvy  do  therium,  Bronn,  Ob.  cit.,  a.  1838. 

ILoplophorus  (Lund),  Burmeister,  Ann.  del  Mus.  Pub.  etc., 
ent.  3a,  p.  197,  a.  1886. 

Schistopleuruni , Nodot,  Descrip.  d’un  nouv.  genre  d’edenté 
fossile,  a.  1856. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.,  1. 1,  p.  197,  a.  1866. 

Los  representantes  del  género  Glyi^todon  son  los 
mas  robustos  de  todos  los  gliptodoutes,  y represen- 
tan el  último  término  de  la  evolución  del  grupo  á 
que  pertenecen,  si  bien  en  algunos  caractéres  han 
conservado  un  tipo  primitivo  notable. 

La  coraza  dorsal  es  menos  alargada,  mas  gruesa  y 
mas  esférica  que  en  los  otros  géneros ; no  es  tan 
alargada  y deprimida  en  su  parte  superior  como  en 
Hoplophorus,  ni  presenta  encima  de  la  región 
sacro-lumbar,  la  convexidad  ó joroba  que  distin- 
guen las  corazas  de  los  géneros  Psmochtus  y Datdi- 
curus,  representando  mas  bien  la  forma  de  un 
gran  tonel  que  estuviera  abierto  en  sus  dos  extre- 


776 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


costados  se  vuelven  mas  rectangulares,  y se  encuen- 
tran dispuestos  en  filas  transversales  mas  aparentes ; 
algunas  de  estas  filas,  colocadas  en  el  centro,  ó un 
poco  mas  adelante  del  centro  de  la  coraza,  al  llegar 
al  borde  se  separan  dejando  entre  unas  y otras  pe- 
queñas hendiduras  perpendiculares,  que  daban  una 
pequeña  flexibilidad  á los  bordes  de  la  coraza,  pero 
no  son  tan  largas  y pronunciadas  como  en  Panoch- 
tus  : estas  placas  laterales  semi-movibles  se  articu- 
laban unas  á otras  de  adelaute  hacia  atrás,  pasando 
la  parte  anterior  adelgazada  de  cada  placa,  debajo 
de  la  parte  posterior  de  la  placa  correspondiente  del 
anillo  situado  adelante.  Todo  el  borde  periférico 
de  la  coraza  está  formado  por  una  fila  de  placas  mas 
gruesas  y de  forma  completamente  diferente,  pues 
en  vez  de  ser  planas  y con  figuras  sobre  la  cara  ex- 
terna, afectan  la  forma  de  grandes  tubérculos  mas  ó 
menos  cónicos,  de  superficie  rugosa,  y articulados 
con  la  coraza  únicamente  por  la  base  ; estos  tubér- 
culos en  el  centro  de  la  apertura  cefálica  y caudal, 
son  mas  grandes  y mas  romos,  pero  sobre  los  lados 
y en  las  esquinas  inferiores  toman  la  forma  de  ma- 
melones cónico-puntiagudos. 

La  coraza  ó casco  cefálico  está  formado  por  un 
gran  número  de  pequeñas  placas  delgadas  y depri- 
midas, generalmente  con  una  sola  figura  plana  en  la 
superficie  externa,  y terminando  casi  todas  en  bor- 
des delgados,  la  mayor  parte  sin  suturas  que  lasunie- 
ran  entre  sí,  de  manera  que  es  muy  difícil  su  recons- 
trucción. 

La  coraza  caudal  se  compone  de  la  reunión  de  9 ó 
10  anillos  movibles  que  se  adaptan  los  unos  en  los 
otros  y disminuyen  de  tamaño  del  primero  al  último, 
formando  una  cola  corta  cóuico-cilíndrica,  muy 
gruesa  en  su  extremidad  proximal,  y que  disminuye 
rápidamente  de  diámetro,  terminando  en  la  extremi- 
dad distal  en  punta  roma  redondeada. 

Cada  anillo  está  formado  por  dos  ó tres  filas  de 
placas,  á veces  por  tres  filas  en  un  costado  y dos  en 
el  otro  ; la  fila  anterior  de  cada  anillo  está  formada 
de  placas  alargadas,  deprimidas  y adelgazadas  en  la 
extremidad  anterior,  pero  mas  gruesas  en  la  extre- 
midad posterior,  en  donde  presentan  en  la  superfi- 
cie externa  una  figura  elíptica  ó sub-elíptica,  casi 
siempre  fuertemente  acentuada  ; la  fila  posterior  se 
compone  de  placas  muy  gruesas  en  su  parte  poste- 
rior en  donde  la  superficie  externa  se  levanta  para 
formar  tubérculos  cónico-puntiagudos,  parecidos  á 
los  de  los  bordes  de  la  coraza,  muy  grandes,  eleva- 
dos y puntiagudos  en  la  parte  superior  ó dorsal,  pe- 


ro mas  pequeños  y deprimidos  en  la  cara  inferior. 

Los  anillos  anteriores  mas  grandes,  son  de  con- 
torno fuertemente  elípticos,  con  su  mayor  diámetro 
en  dirección  transversal,  pero  se  vuelven  mas  re- 
dondos hácia  atrás,  hasta  que  los  últimos  son  casi 
perfectamente  circulares. 

El  primer  anillo  que  es  el  mas  grande,  está  for- 
mado por  dos  ó tres  filas  de  placas,  según  las  espe- 
cies, pero  difiere  siempre  de  los  demás  por  las 
placas  de  la  parte  superior  de  la  última  fila  que  pre- 
sentan en  su  parte  posterior  una  figura  deprimida, 
en  vez  de  los  fuertes  tubérculos  puntiagudos  que 
hay  en  los  demás  anillos.  Los  anillos  intermedia- 
rios están  formados  casi  siempre  de  tres  filas  de 
placas,  pero  una  de  ellas  interrumpida,  de  manera 
que  presentan  tres  filas  de  placas  en  un  costado,  y 
dos  en  el  otro.  Los  últimos  anillos  parece  están 
siempre  formados  de  dos  filas  de  placas.  Todas  las 
placas  que  constituyen  estos  anillos  están  reunidas 
por  suturas  muy  flexibles  ó casi  sueltas,  de  manera 
que  se  deshacen  con  la  mayor  facilidad,  pero  los  dos 
últimos  anillos  están  formados  por  placas  reunidas 
por  suturas  mas  sólidas,  y á veces  se  presentan  los 
dos  anillos  reunidos  entre  sí  por  sutura  entre  las 
placas  contiguas.  Todos  los  anillos  articulados  entre 
sí  forman  una  especie  de  tubo  cónico-cilíndrico  ro- 
deado de  filas  transversales  de  tubérculos  espinosos 
mas  altos  en  la  parte  superior  que  en  la  inferior, 
cerrado  en  su  extremidad  distal  por  una  especie  de 
escudo  cóncavo  adelante  y convexo  atrás,  formado 
por  la  reunión  de  un  corto  número  de  placas  dispues- 
tas en  dos  filas,  y unidas  por  suturas  mas  fijas  que 
en  el  resto  de  la  cola. 

El  cráneo  del  Cílyptoclon  es  proporcionalmente 
mas  pequeño  que  el  del  Panochtus  y del  Hoplo- 
phorus , y la  parte  anterior  menos  prolongada  hácia 
adelante  y como  truncada  verticalmente;  así  la  aper- 
tura nasal  en  vez  de  ser  baja,  angosta  y dirijida 
hácia  abajo,  es  de  gran  tamaño,  bastante  elevada, 
muy  ancha  y dirijida  hácia  adelante.  La  superficie 
superior  del  cráneo,  tampoco  es  convexa  como  en 
los  mencionados  géneros,  sino  plana,  y en  ciertas 
partes  deprimida,  con  los  nasales,  frontales  y parie- 
tales colocados  en  un  mismo  plano  horizontal,  dán- 
dole un  aspecto  completamente  característico.  Los 
huesos  nasales  son  pequeños  y cortos,  casi  rudimen- 
tarios, colocados  en  la  parte  anterior  del  cráneo  de 
manera  que  constituyen  el  borde  que  limita  la  parte 
superior  de  la  apertura  nasal,  pero  estos  huesos  se 
sueldan  á los  frontales  en  edad  muy  temprana,  de 


BRUTOS 


777 


manera  que  uo  se  ven  vestigios  de  las  suturas  en  los 
cráneos  de  individuos  que  han  alcanzado  su  com- 
pleto desarrollo.  La  apertura  nasal,  tiene  una  forma 
triangular,  muy  ancha  arriba,  y angosta  en  su  parte 
inferior.  Los  frontales  forman  entre  las  órbitasy  Ini- 
cia adelante  uu  espacio  ancho  y corto,  completamente 
plano  ó deprimido  que  se  extiende  hacia  adelante 
hasta  la  apertura  nasal,  y está  limitado  hácia  atrás 
por  dos  líneas  curvas  ó crestas  que  se  desprenden 
de  la  cresta  sagital  y se  dirijen  á los  lados  terminando 
encima  de  las  órbitas,  en  las  apófisis  post-orbitarias. 
Los  huesos  parietales  son  mas  largos  que  los  fronta- 
les y mas  estrechos,  y no  forman  un  plauo  horizon- 
tal deprimido,  sino  una  convexidad  en  dirección 
transversal  poco  acentuada,  levantándose  sobre  la 
línea  mediana  una  cresta  sagital  elevada  que  parte 
del  borde  anterior  del  occipital  y se  dirije  hácia 
adelante  hasta  penetrar  en  los  frontales,  en  donde  se 
divide  en  las  dos  líneas  curvas  mencionadas.  Casi  to- 
da la  superficie  superior  del  cráneo  está  cubierta  por 
una  gran  cantidad  de  agujeros  vasculares  gene- 
ralmente pequeños,  pero  que  en  la  región  posterior 
de  los  parietales  y en  la  parte  escamosa  del  temporal 
adquieren  un  desarrollo  considerable,  constituyen- 
do verdaderas  perforaciones  á veces  de  varios  milí- 
metros de  diámetro.  El  occipital  es  ancho,  muy  in- 
clinado hácia  adelante,  deprimido,  y limitado  arriba 
y á los  lados  por  una  fuerte  cresta  occipital. 

El  arco  zigomático  es  mucho  mas  fuerte  adelante 
que  el  del  Panochtus, y con  una  apófisis  descenden- 
te mas  gruesa,  pero  inmediatamente  detrás  de  la  ca- 
vidad orbitaria  es  al  contrario  sumamente  delgado, 
mientras  que  en  la  misma  región  es  en  Panochtus 
y en  Hoplophorus  sumamente  grueso;  además  la 
cavidad  orbitaria,  mas  circular  que  en  los  mencio- 
nados géneros,  se  comunica  hácia  atrás  libremente 
con  las  fosas  temporales,  por  no  existir  el  puente 
que  en  Panochtus  une  la  apófisis  post-orbitaria  del 
frontal  con  el  zigomático,  ni  existe  tampoco  en  la 
parte  superior  de  este  hueso  la  apófisis  post-orbita- 
ria ó canto  ascendente  que  se  observa  en  el  cráneo 
del  Hoplophorus,  de  manera  que  la  comunicación 
entre  la  cavidad  orbitaria  y la  fosa  temporal  es  mas 
ancha  que  en  el  mencionado  género.  En  el  paladar, 
el  distintivo  mas  característico  del  Ghjptodon  es  el 
ancho  y la  brevedad  de  la  región  que  se  extiende 
adelante  de  las  muelas,  lo  que  demuestra  que  el  in- 
termaxilar era  mas  corto  que  en  los  demás  géneros. 
Los  agujeros  incisivos  son  cortos  y anchos  y están 
colocados  en  la  parte  del  paladar  comprendida  entre 


las  extremidades  anteriores  de  la  primera  muela  de 
cada  lado.  La  mandíbula  inferior  es  mas  maciza  que 
la  del  Panochtus , la  rama  horizontal  mas  alta,  y la 
parte  sinfisaria  que  se  extiende  adelante  de  las  mue- 
las unas  corta. 

Los  dientes  del  Ghjptodon,  se  distinguen  de  los 
del  Panochtus,  y del  Hoplophorus,  por  la  lámina 
interna  de  la  vásculo-dentina,  que  presenta  en  la  co- 
rona pequeñas  ramificaciones  que  penetran  en  la 
masa  de  dentina  que  las  envuelve.  Estas  muelas  son 
por  otra  parte  mas  parecidas  entre  sí  tanto  por  la 
forma  como  por  el  tamaño,  que  en  los  demás  géneros; 
la  primera  muela  de  cada  mandíbula  es  un  poco 
mas  pequeña  que  las  otras,  pero  no  de  una  manera 
muy  notable,  y sin  que  pierda  la  forma  triprismá- 
tica  como  sucede  con  la  misma  muela  en  los  otros 
géneros. 

El  atlas  carece  de  la  apófisis  superior  presente  en 
Panochtus  y Hoplophorus,  y tiene  las  alas  latera- 
les mas  grandes. 

El  hueso  meso-cervical  se  compone  de  cuatro  ó 
cinco  vértebras,  según  las  especies  y la  edad  de  los 
individuos;  la  apófisis  espinosa  es  pequeña,  y la 
apófisis  odontoides  es  muy  prolongada  hácia  adelan- 
te, separada  en  su  base  del  resto  del  hueso  por  una 
depresión  circular  muy  pronunciada. 

La  sexta  vértebra  cervical  se  presenta  casi  siem- 
pre separada,  pero  á veces  también  soldada  á la 
parte  auterior  del  hueso  metacervical,  lo  que  se 
considera  como  un  carácter  particular  de  ciertas  es- 
pecies, pero  que  puede  también  ser  el  resultado  de 
una  anquílosis  senil. 

El  hueso  meta-cervical  se  compone  de  tres  ó cua- 
tro vértebras,  según  que  la  sexta  cervical  esté  uni- 
da á su  parte  anterior  ó separada. 

El  tubo  dorsal,  por  los  ejemplares  que  hasta  ahora 
se  conocen,  parece  estar  formado  en  todas  las  espe- 
cies, por  la  reunión  de  11  vértebras. 

La  parte  lumbar  del  tubo  sacro-lumbar,  se  com- 
pone de  seis  á ocho  vértebras  soldadas,  según  las  es- 
pecies, y la  parte  del  tubo  que  corresponde  al  sacro, 
parece  estar  formada  por  la  unión  de  nueve  ó diez 
piezas. 

El  número  de  las  vértebras  caudales  es  de  1 1 á 
12,  y en  alguuas  especies  la  primera  caudal  se  sol- 
daba á la  parte  posterior  del  sacro. 

Las  costillas  eran  en  número  de  13  pares,  délos 
cuales  el  primero  se  unía  por  sinóstosis  con  el  ma- 
nubrio. Los  huesos  de  los  miembros  son  notable- 
mente mas  fuertes  que  en  los  otros  géneros. 


98 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  húmero  tiene  una  cresta  deltoides  mas  fuerte 
que  en  Panochtus  y Iioplophorus,  destinguién- 
dose  además  por  carecer  del  agujero  epitrocleano, 
que  se  encuentra  en  el  húmero  de  los  mencionados 
géneros,  como  también  en  el  del  Doedicurus. 

El  carpo  del  Glyptodon  se  compone  en  unas  espe- 
cies de  ocho  huesos,  y en  algunas  otras  de  solo  siete 
á causa  de  la  unión  del  trapecio  y del  trapezoides 
en  una  sola  pieza.  El  pié  termina  en  cuatro  dedos 
completos  correspondientes  al  primero,  segundo,  ter- 
cero y cuarto,  faltando  completamente  el  quinto,  del 
que  no  existe  ui  vestigios  del  metacarpiano  corres- 
pondiente. 

El  dedo  primero  ó interno  aunque  provisto  de  uña 
es  rudimentario,  pues  la  falange  ungueal  de  tamaño 
mucho  mas  pequeño  que  las  otras,  se  articula  direc- 
tamente con  el  metacarpiano  primero  que  es  de  ta- 
maño verdaderamente  diminuto.  Los  metacarpianos 
de  los  dedos  siguientes  son  cortos  y gruesos,  de  as- 
pecto casi  cuboides.  La  primera  falanje  de  los  dedos 
segundo  y tercero,  es  todavía  mas  corta  que  los  me- 
tacarpianos, y la  falange  segunda,  de  los  mismos 
dedos,  y la  primera  y segunda  del  cuarto,  son  tan 
cortas  y altas  que  afectan  casi  una  forma  laminar.  Las 
falanges  ungueales  de  los  tres  dedos  externos,  son 
en  cambio  mas  largas  que  el  metacarpiano  y las  dos 
falanges  de  cada  dedo,  y muy  deprimidas  en  todo  su 
largo.  La  longitud  de  estos  dedos  disminuye  del  se- 
gundo al  cuarto. 

El  pié  posterior  sumamente  corto  y ancho  termina 
en  cinco  dedos  completos,  todos  con  uña,  el  primero 
ó interno  bastante  pequeño,  el  segundo  y tercero 
mucho  mas  grande,  el  cuarto  casi  del  mismo  tamaño 
que  el  segundo,  y el  quinto  apenas  un  poco  mayor 
que  el  primero.  Las  falanges  ungueales  son  cortas, 
anchas  y deprimidas,  dispuestas  como  para  llevar  una 
pezuña  en  vez  de  uña. 

Lydeívkeb,  en  la  diagnosis  que  dá  de  este  género 
(Catal.  ofFoss.  mammal,  part.Y,  p.  115),  afirma 
que  tiene  un  escudo  ventral,  sin  duda  guiado  por  los 
trabajos  de  Burmeister,  que  es  en  los  que  se  encuen- 
tra esta  afirmación  original  pero  errónea,  pues  ya 
he  demostrado  suficientemente  en  mis  trabajos  pre- 
cedentes, que,  tanto  el  Glyptodon  como  los  demás 
géneros  de  esta  familia,  carecían  de  plastrón  ven- 
tral, y que  los  fragmentos  que  Burmeister  había 
tomado  por  tales,  eran  simplemente  placas  de  la  co- 
raza dorsal  del  género  Doedicurus. 

El  fragmento  de  coraza  de  placas  perforadas,  dibu- 
jado por  Burmeister  en  la  lámina  XLI,  figura  1 , del 


tomo  segundo  de  los  Anales  del  Museo  de  Buenos 
Aires,  que  atribuye  al  plastrón  ventral  del  Glypto- 
don clavipes,  pertenece  al  borde  de  la  parte  late- 
ral de  la  coraza  dorsal  de  una  especie  del  género 
Doedicurus. 

Las  especies  del  género  Glyptodon  son  muy  nu- 
merosas, pero  en  su  mayor  parte  poco  conocidas,  y 
difícil  de  distinguir  unas  de  otras  ; agréguese  á esta 
dificultad,  que,  cuando  se  trata  de  esqueletos  monta- 
dos en  los  museos,  lo  son  generalmente  con  restos 
procedentes  de  individuos  distintos  que  á menudo 
tampoco  proceden  de  la  misma  especie,  y será  fácil 
darse  cuenta  de  las  dificultades  que  existen  para  dar 
una  sinopsis  de  nuestros  conocimientos  sobre  este 
grupo.  Las  especies  uominales  son  considerables,  y 
los  sinónimos  no  siempre  se  pueden  establecer  con 
precisión. 

Es  con  todo  probable,  que  cuando  se  conozcan 
mas  materiales,  sobre  todo  un  mayor  número  de  pie- 
zas del  esqueleto,  recojidas  con  mayor  orden  que  no 
lo  han  sido  hasta  la  fecha,  esto  es,  que  puedan  en 
todos  los  casos  mostrarse  al  lado  de  las  piezas  del 
esqueleto,  los  restos  de  corazas  que  procedan  con 
seguridad  de  los  mismos  individuos,  se  podrán  esta- 
blecer distinciones  mas  aparentes  y fundamentales, 
suprimir  algunas  especies  nominales,  y quizás  tam- 
bién dividir  el  género  en  sub-géneros. 

En  el  estado  actual  de  la  ciencia,  no  es  preciso 
cesar  de  repetirlo,  las  diferencias  específicas  solo 
pueden  ser  apreciadas  sobre  aquellas  partes  del  es- 
queleto, en  las  que  sea  menos  probable  que  se  hayan 
confundido  restos  de  varios  individuos  en  uno,  y 
además  que  sean  las  que  se  recojen  con  mayor 
frecuencia  ; en  este  caso  se  encuentran  los  restos  de 
coraza. 

Según  la  estructura  externa  de  las  placas  que 
forman  la  coraza  dorsal,  las  especies  del  género 
Gly¡Jtodon  pueden  agruparse  en  tres  secciones  ; en 
una  de  ellas,  la  figura  central  de  cada  placa  es  siem- 
pre considerablemente  mas  grande  que  las  figuras 
periféricas,  de  contorno  circular  ó sub-elíptico  y de- 
primida ó excavada  en  el  centro  ; en  el  otro  grupo, 
la  figura  central  de  cada  placa  es  relativamente  mas 
pequeña  que  en  los  representantes  de  la  otra  sec- 
ción, y en  el  centro  de  la  coraza,  la  figura  central 
se  confunde  á veces  por  la  forma  y tamaño,  con  las 
figuras  periféricas,  presentando  siempre  como  estas 
la  superficie,  plana  ó rugosa,  pero  nunca  excavada 
en  el  centro  ó solo  de  una  manera  accidental  ; en  el 
tercer  grupo,  la  figura  central  de  cada  placa  es  de 


BRUTOS 


779 


tamaño  siempre  mayor  que  las  periféricas,  y de 
superficie  convexa  ó globulosa. 

grupo  A 

Especies  con  la  figura  central  de  cada  placa  con- 
siderablemente mas  grande  que  las  periféricas,  de 
contorno  circular  ó sub-circular,  y fuertemente  de- 
primida ó excavada  en  el  centro. 


Glyptodon  clavipes  Ow. 

(Pl.  L II,  fig.  6) 

Glyptodon  clavipes,  Owex,  Proveed,  geol.  Soc.,  1839,  p.  238. 
— Id.  Trans.  geol.  Soc.,  t.  VI,  p.  81,  1848.  — Id. 
Zool.  of  the  Beagle , t.  I,  p.  106,  1840. — Id.  Descr. 
Cat.  of  the  coll.  of  the  college  of  Surgeons,  t.  I, 
n°  555,  1842. 

W.  Parish,  Buenos  Ayres  from  the  conquest,  2a  ed., 
p.  217,  220  y 433,  a.  1838. 

J.  Muller  Abh.  d.  Kon.  Akad.  z.  Berlín,  Cl.  phys., 
a.  1846. 

Nodot,  Descript.  d’un  nonveau  genre  d'Edenté  foss. 

etc.,  p.  85,  Atl.  pl.  1,  f.  1. 

Pictet,  Traité  de  Paleont.,  I,  271,  Atl.  pl.  VIII,  fig. 
8-11. 

Giebel,  Fauna  der  Vorwelt,  t.  I,  p.  110. 

Huxley,  Pililos . Trans.  etc.,  t.  155,  a.  1865. 
Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub.  etc.,  t.  1,  p.  76  y 
195.  — Id.  t.  II,  p.  383.  — Id.  Descr.  Phys.  etc., 
t.  III,  p.  422,  a.  1879. 

H.  Gervais  y Ajieghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  200, 
a.  1880. 

Ameghino,  Bol.  de  laAcad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V. 
Lydekker,  Catal.  of  the  Foss.  Mamm.,  part.  V,  p. 
115,  a.  1887. 

Glyptodon  Owenii  ? Nodot,  Descr.  d’un  nouv.  genre  d’ ¿denté 
foss.,  p.  88,  pl.  10,  fig.  4,  a.  1857. 

Es  esta  la  especie  típica  del  grupo,  y lo  fué  tam- 
bién durante  largo  tiempo  del  género,  tomándose 
como  tipo  el  esqueleto  reconstruido  bajo  la  direc- 
ción de  Owen,  en  el  Museo  del  Colegio  de  ciruja- 
nos de  Londres;  desgraciadamente,  esta  reconstruc- 
ción es  híbrida,  pues  los  distintos  restos  que  for- 
man el  mencionado  esqueleto,  proceden  de  indivi- 
duos distintos,  y en  ciertos  casos  de  especies  dife- 
rentes y de  otros  géneros.  Así,  si  bien  la  coraza  es 
indisputablemente  de  un  verdadero  Glyptodon , la 
cola,  formada  por  un  tubo  caudal  cilíndrico-aplas- 


tado,  es  evidentemente  de  una  especie  del  género 
Hoplophorus , y nada  prueba  tampoco  que  la  cabeza 
sea  del  mismo  individuo  que  la  coraza. 

La  coraza,  comparada  con  la  de  los  demás  glypto- 
doutes,  es  mas  hiende  tamaño  pequeño,  que  grande, 
y de  una  forma  oval,  prolongada,  semi-cilíndrica. 

Según  Owen,  las  medidas  del  ejemplar  del  Mu- 
seo del  Colegio  de  Cirujanos  de  Londres  son  : 


Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  siguiendo  la  curva  superior  del 

dorso lm700 

Diámetro  ántero-posterior  en  línea  recta ...  1 .420 

Diámetro  transverso  siguiendo  la  curva  en  el  centro  de  la 

coraza 2.335 

Diámetro  transverso  máximo  en  línea  recta 0.978 

Diámetro  transverso  en  la  extremidad  posterior 0.508 


« Las  placas  que  forman  esta  coraza  llevan  sobre 
la  superficie  externa  una  figura  central,  grande,  sub- 
pentagonal ó sub-circular,  rodeada  generalmente  de 
cinco  ó seis  figuras  mas  pequeñas,  una  y otras  rugo- 
sas, pero  particularmente  las  periféricas.  En  las  pla- 
cas próximas  á los  bordes  de  la  coraza,  la  figura 
central  es  de  mayor  tamaño,  mientras  que  las  peri- 
féricas disminuyen  de  tamaño  y desaparecen  com- 
pletamente cerca  del  borde  anterior ; las  figuras 
centrales  del  medio  de  la  coraza,  se  dilatan  de 
adelante  hácia  atrás  formando  figuras  oblongas  ; 
al  contrario,  cerca  del  borde  anterior,  las  figuras 
centrales  avanzan  hácia  adelante  en  forma  angulosa  ; 
las  placas  de  la  parte  posterior,  son  las  mas  gruesas 
y de  figura  pentagonal. 

« Tiene  esta  coraza  42  filas  transversales  de  pla- 
cas; las  filas  mas  largas,  esto  es,  aquellas  que  cor- 
responden ála  parte  mas  gruesa  del  animal,  contie- 
nen cada  una  setenta  placas  distintas,  pero  este 
número  disminuye  gradualmente,  de  mauera  que 
sobre  la  fila  anterior  que  forma  el  borde  no  hay 
masque  16  placas,  yen  la  parte  posterior  veinti- 
cinco, siendo  el  número  total  de  las  placas  del 
Glyptodon  clavipes,  de  mas  de  dos  mil.»  (Owek). 

En  las  partes  periféricas  de  la  coraza,  la  figura 
central  de  cada  placa  es  no  solo  mas  grande,  sino 
también  mas  elevada  y con  sus  bordes  que  se  levantan 
á un  nivel  algo  mayor  que  el  de  las  figuras  periféricas; 
esta  figura  central  es  constantemente  excavada  en  el 
centro  en  donde  forma  una  depresión  cóncava  muy 
acentuada,  mientras  que  las  figuras  periféricas  son 


780 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


planas  ó casi  planas,  pero  unas  y otras  de  superficie 
relativamente  lisa,  con  simples  puntuaciones  que  no 
forman  asperosidades  ; los  surcos  que  separan  las 
figuras,  son  anchos  y poco  profundos,  y las  placas 
de  tamaño  relativamente  grande  pero  no  muy  grue- 
sas. Las  placas  terminales  en  forma  de  tubérculos 
cónicos  que  constituyen  el  borde  periférico  de  la 
coraza,  son  en  toda  su  extensión  mas  iguales  entre 
sí,  que  no  lo  son  en  las  otras  especies  del  mismo 
género  á lo  menos  en  aquellas  de  las  que  se  conocen 
los  bordes. 

La  cola  del  Glyptodon  clavipes  estaba  consti- 
tuida por  un  cierto  número  de  anillos  con  tubércu- 
los espinosos,  como  en  los  demás  gliptodontes,  y no 
por  un  tubo  cónico-cilíndrico  aplastado  como  el 
que  se  ha  adaptado  al  ejemplar  típico  del  Museo  del 
Colegio  de  Cirujanos  de  Londres,  que  ya  he  dicho, 
procede  del  género  Hoplophorus. 

Las  demás  partes  del  esqueleto,  son  poco  cono- 
cidas, ó no  han  sido  hasta  ahora  descritas  sobre 
ejemplares  indisputablemente  auténticos,  como  pro- 
cedentes del  Glyptodon  clavipes.  Los  miembros 
posteriores  forman  probablemente  excepción,  pues 
parece  que  los  que  fueron  descritos  por  Oaven  per- 
tenecen realmente  al  mismo  individuo  que  la  coraza; 
estos  restos  demuestran  que  el  pié  de  esta  especie 
era  muy  corto,  ancho  y macizo. 

En  cuanto  al  cráneo,  descrito  por  Owen  como 
del  Glyptodon  clavipes,  si  realmente  es  del  mismo 
individuo  que  la  coraza,  demostraría  que  difiere 
del  correspondiente  del  Glyptodon  reticulatus,  por 
sus  proporciones,  siendo  relativamente  un  poco  mas 
largo  y mas  angosto,  particularmente  en  su  región 
anterior  que  es  muy  prolongada  liácia  adelante  y 
notablemente  mas  angosta,  la  apófisis  zigomática  es 
hácia  abajo  mas  estrecha,  menos  gruesa  y fuerte- 
mente recurvada  hácia  atrás,  siendo  la  distancia 
entre  las  extremidades  de  ambas  apófisis  de  un  ter- 
cio menor  que  en  G.  reticulatus. 

La  parte  de  cráneo  y esqueleto,  descrito  por 
Huxley  como  de  Glyptodon  clavipes,  no  está 
de  acuerdo  con  la  descripción  de  Oaven,  ni  por  la 
forma,  ni  por  el  tamaño,  y corresponde  probable- 
mente á otra  especie  mayor. 

La  suerte  de  esta  especie,  en  las  descripciones,  ha 
sido  verdaderamente  desgraciada,  y la  confusión 
que  reina  á su  respecto  constituye  un  laberinto  del 
que  casi  no  es  posible  salir  sin  destruir  la  mayor 
parte  de  lo  que  sobre  ella  se  ha  publicado. 

A la  primera  restauración  equivocada,  dada  por 


Owen,  en  la  que  la  coraza  figura  con  un  tubo  có- 
nico-cilíndrico aplastado  del  género  Hoplophorus 
que  se  adapta  á ella  sin  anillos  intermediarios,  error 
excusable  si  se  tiene  en  cuenta  que  fué  el  primer 
ensayo  de  reconstrucción  de  un  animal  de  este 
grupo,  siguió  últimamente  otra  reconstrucción  dada 
por  Burmeister,  destinada  á correjir  los  errores 
de  la  primera,  en  la  que  estos  son  aumentados, 
de  una  manera  considerable.  Esta  figura  se  encuen- 
tra en  el  tomo  segundo  de  los  Anales  del  Museo 
Público  de  Buenos  Aires,  en  la  lámina  XXXVI, 
que  representa  la  coraza  entera,  la  cola  formada  por 
siete  anillos  seguidos  de  un  tubo  cónico-cilíndrico, 
la  cabeza  con  su  casco  cefálico  y los  cuatro  miem- 
bros. 

Lydekker,  al  hablar  del  Glyptodon  clavipes, 
dice  : « The  specimen  figured  by  Burmetster  in  the 
An.  Mus.  Buenos  Aires,  vol.  If,  pl.  XXXYI),  un- 
der  the  present  ñame  has  been  referred  by  Gervais 
and  AMEGHrNO  to  Hoplophorus  » (Caí.  part.  Y, 
p.  115);  sin  duda  por  error,  pues  con  Gervais  solo 
hemos  referido  al  Hoplophorus  el  tubo  caudal 
adaptado  á la  coraza  dorsal  del  Glyptodon  clavipes 
de  Londres. 

Mas  adelante,  á propósito  de  una  especie  de  Ho- 
plophorus (?)  inédita,  de  gran  talla,  dice  el  mismo 
Lydekker:  «The  Glyptodon  figured  by  Burmeister 
intheAn.  Mus.  Buenos  Aires,  vol.  II,  pl.  XXXYI, 
under  the  ñame  of  Glyptodon  clavipes,  differs  from 
the  type  specimen  of  that  species  figured  by  Oaven, 
in  the  more  elongated  and  less  vaulted  form  of  the 
carapace,  and  the  straight  inferior  border  of  the  sa- 
me, and  also  in  the  more  elongated  scutes,  in  Avich 
the  central  disks  are  much  less  distinctlv  defined; 
i ii  all  of  Avich  respects  it  has  á much  closer  resem- 
blance  to  the  carapace  of  Hoplophorus  ornatus,  to 
Avich  species  it  is  referred  by  Ameghino.  The  cara- 
pace  and  caudal  sheath  of  that  specimen  may  very 
probably  belong  to  the  same  species  as  the  spe- 
citnens  noticed  belloAV  ; but  the  cranium  Avich  is  like 
that  of  Glyptodon , may  possibly  belong  to  another 
form,  and  the  margins  of  the  carapace  are  perhaps 
incorrectly  restorred.  If  this  cranium  really  be- 
long tothe  same  individual  as  the  carapace,  it  would 
apparently  indícate  that  the  species  presents  carac- 
ters  intermediate  betwen  those  of  Hoplophorus  or- 
nalus  and  Glyptodon  reticulatus  ».  (Catal.  etc., 
p.  V,  p.  133).  Sin  duda  se  refiere  Lydekker  á mi 
trabajo  Sobre  la  necesidad  de  borrar  el  género 
Schistopleurum,  etc.,  publicado  en  el  tomo  Y,  del 


BRUTOS 


781 


Bol.  de  la  Ac.  Nac.  de  Ciencias , pero  en  este 
trabajo  no  refiero  la  coraza  al  Hoplophorus,  con- 
tentándome con  decir,  que  tampoco  ella  es  del  Glyp- 
toclon  clavipes,  refiriendo  solo  con  seguridad  al 
Hoplophorus , la  cola. 

Los  caractéres  intermediarios  tan  notables  é im- 
posibles, que  de  tal  manera  llamaron  la  atención  de 
Lydekker  no  lo  hubieran  sorprendido  tanto,  si  hu- 
biera fijado  su  atención  en  el  texto,  en  donde,  en 
la  página  379,  por  ejemplo,  del  tomo  II  de  los  Ana- 
les del  Museo  de  Buenos  Aires,  dice  Burmeister  lo 
siguiente : « La  coraza  del  Glyptodon  clavipes 
figurada  por  Owen  y repetida  por  Nodot  no  ha  sido 
completa,  faltándole  toda  la  orilla  lateral  y por  con- 
siguiente no  puede  esta  figura  representar  el  ani- 
mal como  ha  sido  durante  su  vida.  Por  esta  razón  he 
compuesto  (lám.  XXXVI)  una  nueva  figura  mejor, 
con  asistencia  de  los  restos  conservados  en  nuestro 
Museo  público;  pero  esta  figura  tampoco  es  una  re- 
presentación exacta  del  objeto,  sino  una  composición 
de  la  fantasía;  con  auxilio  de  algunos  objetos  positi- 
vos». Y para  ser  mas  esplícito,  agregaré  que  el  tu- 
bo caudal  de  esta  restauración  es  de  Hoplophorus , 
que  los  anillos  movibles  que  lo  preceden  no  existen  en 
el  Museo  de  Buenos  Aires,  estando  ellos  reconstrui- 
dos según  fragmentos  de  anillos  caudales  movibles 
de  Hoplophorus,  que  la  cabeza  del  Glyptodon 
clavipes,  tampoco  existen  en  el  Museo,  según  de- 
claración del  mismo  Burmeister  en  la  misma  obra,  p. 
268;  la  coraza  (página  384)  según  confesión  del  mis- 
mo autor  es  mas  incompleta  que  la  figurada  por  Owen, 
pues  se  reduce  á un  pequeño  fragmento  del  centro  de 
la  coraza,  que  tampoco  pertenece  al  Glyptodon  cla- 
vipes, sino  que  es  de  un  individuo  del  Glyptodon 
reticulatus.  Esos  son  los  materiales  positivos  con  los 
que  Burmeister  ha  reconstruido  el  Glyptodon  cla- 
vipes representado  en  la  lámina  XXXVI,  que  con 
razón  ha  calificado  él  mismo  como  una  composición 
de  la  fantasía , y proporciona  un  ejemplo  muy  ilus- 
trativo de  la  cautela  con  que  debemos  servirnos  de 
los  dibujos  del  ilustre  paleontólogo,  sin  duda  muy 
hermosos,  y representando  siempre  objetos  intactos, 
en  los  que  no  se  apercibe  el  mas  pequeño  desperfec- 
to, pero  á menudo  fantásticos. 

Localidad.  — El  ejemplar  típico  descrito  por 
Owen  fué  descubierto  sobre  el  rio  de  la  Matanza, 
en  el  partido  de  Cañuelas,  y según  informe  que  he 
podido  recojer  personalmente  sobre  el  terreno,  el 
tubo  de  Hoplophorus  adaptado  á esta  coraza  procede 
de  la  misma  localidad,  pero  fué  recojido  á una  dis- 


tancia de  mas  de  dos  kilómetros  del  punto  de  donde 
fué  extraida  la  coraza.  Fragmentos  de  coraza,  pare- 
cidos, se  descubren,  aunque  no  con  mucha  frecuen- 
cia, en  la  provincia  de  Buenos  Aires,  Santa  Fé  y 
Córdoba,  en  la  República  Oriental  del  Uruguay  y en 
la  extremidad  sud  del  Brasil. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 

Glyptodon  euphractus  Lund. 

(Pl.  LUI,  fig.  5) 

Hoplophorus  euphractus,  Lund  (parte),  Ann.  Se.  Nat.,  ser. 
2a,  vol.  XI,  p.  218,  a.  1839.  — Id.  Overs.  k.  Danske 
Vid.  Selsk.  Forhandl.,  1838,  p.  11. 

Hoplophorus  Sellowi,  Lund,  Overs.  k.  Danske,  Vid.  [Selsk. 
Forhandl. 

Glyptodon  euphractus  (Lund),  Reinhardt,  Vid . Med.  Nat. 
Foren.  Kobenhavn , p.  165,  a.  1875. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.,  part.  V,  p.  121, 
a.  1887. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  marnif.  fós.  etc.,  p.  202, 
a.  1880. 

Glyptodon  dubius , Reinhardt,  Ob.  y pág.  cit. 

Glyptodon  Sellowi,  (Lund),  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fós.  etc.,  p.  202,  a.  1880. 

Schistopleurum  euphractum,  Reinhardt. 

'Esta  especie  es  todavía  muy  imperfectamente  cono- 
cida, y parece  ser  tan  cercana  del  Glyptodon  cla- 
vipes, que  por  el  momento  es  difícil  distinguirla 
con  seguridad.  Según  Lydekker  es  de  tamaño  apenas 
un  poco  mayor  que  el  Hoplophorus  ornatus,  y los 
restos  de  que  dispongo  indican  un  tamaño  algo  me- 
nor que  el  Glyptodon  clavipes.  Las  placas  de  la 
coraza  son  un  poco  mas  pequeñas  y mas  delgadas 
que  las  de  la  mencionada  especie,  con  la  superficie 
externa  ocupada  por  una  figura  central  de  gran 
tamaño,  de  contorno  sub-circular  ó poligonal,  y fuer- 
temente deprimida  ó excavada  en  el  centro,  rodeada 
por  seis  á siete  figuras  poligonales  mas  pequeñas,  de 
superficie  plana  ó un  poco  deprimida.  La  superficie 
de  todas  estas  figuras  parece  ser  un  poco  mas  rugo- 
sa, que  en  Glyptodon  clavipes,  y separadas  por 
surcos  poco  profundos  y de  fondo  casi  liso.  En  el 
fondo  de  i surco  que  rodea  la  figura  central,  existen 
4 á 6 perforaciones  pequeñas,  las  mas  grandes  de 
apenas  un  poco  mas  de  un  milímetro  de  diámetro, 
colocadas  en  el  punto  de  reunión  de  los  surcos  ra- 
diales que  separan  las  figuras  periféricas.  Una  placa 
del  centro  de  la  coraza  de  este  animal,  en  el  punto 


782 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  que  presenta  mayor  espesor,  tiene  unos  45  milí- 
metros de  largo,  otro  tanto  de  ancho,  y solo  19  milí- 
metros de  espesor.  La  figura  central,  tiene  20 
milímetros  de  diámetro. 

Localidad.  — República]  Argentina,  República 
Oriental  y parte  sud  del  Brasil. 

Horizonte.  — En  la  provincia  de  Rueños  Aires, 
los  restos  referibles  á esta  especie,  que  son  bastante 
raros,  proceden  del  piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Glyptodon  subele\ratus,  Nodot. 

(PI.  LX,  fig.  8 y 14) 

Nodot,  Descr.  d’unnouv.  genre  d’édenté  foss.,  p.  94,  pl. 

11,  fig.  1,  a.  1857. 

La  especie  fué  fundada  sobre  un  trozo  de  coraza, 
formado  por  placas  delgadas,  exagonales,  cuya  su- 
perficie externa  está  ocupada  en  su  mayor  parte  por 
una  gran  figura  central,  mas  elevada  que  las  periféri- 
cas, de  superficie  irregular,  con  algunos  agujeros  en  e\ 
centro,  que  es  fuertemente  deprimido  como  en  G.  cla- 
vipes y G.  euphractus.  Las  figuras  periféricas,  en 
número  de  6 á 8,  son  relativamente  muy  pequeñas 
y mal  delimitadas,  separadas  por  surcos  poco  pro- 
fundos, y presentando  una  superficie  como  radiada; 
en  algunas  placas,  casi  puede  decirse  que  las  figuras 
periféricas  están  reemplazadas  por  uua  série  de 
impresiones  radiales,  que  van  del  surco  que  rodea  la 
figura  central  á los  bordes  de  las  placas,  carácter 
particular  que  distingue  muy  bien  esta  especie  dej 
Glyptodon  clavipes.  En  el  fondo  del  surco  que  ro- 
dea la  figura  central,  que  es  el  único  que  está  bien 
delimitado,  hay  en  cada  placa,  4 á 6 agujeros  de 
tamaño  relativamente  considerable,  pues  tienen  un 
diámetro  de  2 á 3 milímetros.  En  las  placas  centrales 
de  la  coraza  las  figuras  periféricas  son  mejor  delimi- 
tadas, con  las  impresiones  radiales  poco  marcadas, 
pero  con  la  figura  central  igualmente  grande  y de- 
primida en  el  medio.  Las  placas  tienen  de  30  á 36 
milímetros  de  largo,  28  á 32  de  ancho,  y solo  15  á 
20  de  espesor,  lo  que  indica  un  animal  bastante  mas 
pequeño  que  el  Glyptodon  clavipes. 

Localidad.  — -La  pieza  original  sobre  que  fué  fun- 
dada la  especie,  ha  sido  recojida  por  Villardebó 
en  las  cercanías  de  Montevideo,  y se  han  recojido 
fragmentos  iguales,  evidentemente  de  la  misma  espe- 


cie, en  distintas  localidades  de  la  región  norte  de  la 
provincia  de  Buenos  Aires,  pero  la  especie  parece 
ser  acá  bastante  rara. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana. 

Glyptodon  principalis  H.  Gerv.  y Amegh. 

Glyptodon  principalis . H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif. 
fós.  etc.,p.  204,  a.  1880. 

Fundóla  especie  en  colaboración  con  FI.  Gervais, 
expresándonos  en  los  siguientes  términos:  «El  Glyp- 
todon principalis , á juzgar  por  las  placas  dérmicas, 
que  son  de  doble  tamaño  que  las  de  las  otras  espe- 
cies que  acabamos  de  estudiar,  debía  ser  de  dimen- 
siones jigantescas.  La  superficie  de  las  placas  no  es 
rugosa,  pero  simplemente  puntuada  ; la  figura  cen- 
tral es  mucho  mas  grande  que  las  que  la  rodean.  El 
espesor  medio  de  las  placas  es  de  0m043  milímetros  » . 

No  puedo  dar  mas  detalles  ni  dibujos  por  encon- 
trarse las  piezas  de  que  disponía  en  las  colecciones 
del  Museo  La  Plata,  pero  será  siempre  fácil  dis- 
tinguir la  especie,  por  el  tamaño  y espesor  conside- 
rable de  las  placas,  por  el  tamaño  notable  de  la  figu- 
ra central  de  cada  placa,  por  los  surcos  bien  marca- 
dos y angostos  pero  no  profundos,  por  la  figura  cen- 
tral un  poco  deprimida  en  el  centro,  y por  la  super- 
ficie de  todas  las  figuras  que  es  casi  completamente 
lisa  como  la  de  algunos  Hoplophorus , presentan- 
do únicamente  simples  puntuaciones. 

Localidad.  — Las  piezas  originales  sobre  que  fué 
fundada  la  especie  proceden  de  los  alrededores  de 
Montevideo  en  donde  fuerondescubiertas  por  Villar- 
debo,  y se  han  recojido  iguales  en  las  toscas  del 
fondo  del  Rio  de  La  Plata  en  el  municipio  de  Bue- 
nos Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Glyptodon  IMuñizii  Amegh. 

(Pl.  liii,  fig.  o) 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre , etc.,  t.  II,  p.  309, 
a.  1881. 

Esta  especie  es  también  de  gran  tamaño,  por  lo 
menos  igual  al  del  Glyptodon  reticulatvs , pero  la 


BRUTOS 


783 


forma  de  la  coraza  es  muy  distinta,  pues  en  vez  de 
ser  globulosa  y casi  esférica  como  en  esta,  es  mucho 
mas  alargada,  oblongo-ovalada,  y relativamente  an- 
gosta, pareciéndose  en  su  forma  general  á la  del 
Glyptodon  clavipes.  Las  placas  de  la  coraza  son 
relativamente  pequeñas,  pero  muy  gruesas,  cada  pla- 
ca con  la  superficie  externa  ocupada  por  una  figura 
central  mucho  mas  grande  que  las  periféricas  hasta 
en  el  mismo  centro  de  la  coraza,  de  figura  poligonal 
á veces  con  ángulos  muy  marcados,  pero  otras  veces 
con  una  tendencia  á la  forma  sub-circular.  Las  figu- 
ras periféricas,  son  siempre  mucho  mas  pequeñas, 
poligonales  y angulosas,  y de  superficie  no  mas  baja 
que  la  de  la  figura  central.  La  superficie  de  todas  las 
figuras  es  muy  rugosa  y áspera,  casi  tanto  como  en 
el  G.  reticulatus,  pero  se  distingue  netamente  de 
esta  especie  por  la  figura  central  de  cada  placa,  cuyo 
centro  es  excavado,  formando  como  un  hoyo  á menu- 
do profundo,  aunque  á veces  está  reemplazado  por 
una  depresión  menos  marcada  y de  mayor  exten- 
sión, pero  siempre  de  superficie  muy  rugosa  ; este 
carácter,  de  presentar  la  superficie  de  las  placas  su- 
mamente áspero  y rugoso,  distingue  igualmente  con 
seguridad  esta  especie,  del  G.  clavipes,  cuya  su- 
perficie es  casi  lisa. 

Los  surcos  que  separan  las  figuras  entre  sí,  son 
relativamente  angostos,  pero  profundos  ; en  el  fondo 
del  surco  que  delimita  la  figura  central,  se  encuen- 
tran algunos  agujeros  pilíferos,  colocados  como  en 
las  otras  especies,  pero  de  tamaño  muy  pequeño  en 
proporción  de  la  talla  del  animal,  pues  son  muy  ra- 
ros los  que  tienen  mas  de  2 milímetros  de  diámetro  ; 
además  se  encuentran  algunos  agujeros  parecidos  en 
los  bordes  periféricos  de  las  placas,  en  el  medio  de 
los  surcos  que  separan  las  figuras  periféricas,  y co- 
locados de  modo  que  se  dividen  en  dos  mitades  que 
se  reparten  en  las  dos  placas  contiguas  y forman  po- 
niéndose en  contacto,  como  en  su  posición  natural 
una  sola  perforación  ; constituye  este  último  un  ca- 
rácter particular  que  puede  por  ahora  considerarse 
como  el  distintivo  mas  notable  de  esta  especie,  pues 
no  lo  he  observado  en  ningún  otro  Glyptodon ; es- 
tas perforaciones  que  pueden  llamarse  periféricas, 
son  siempre  de  doble  tamaño  que  las  otras  teniendo 
algunas  mas  de  4 milímetros  de  diámetro. 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza,  que  son  las  mas 
pequeñas  pero  las  mas  gruesas,  tienen  un  diámetro 
de  40  á 55  milímetros,  y 25  á 28  milímetros  de  es- 
pesor. La  figura  central  de  cada  placa  tiene  de  25  á 
30  centímetros  de  diámetro,  siendo  un  poco  ma- 


yor en  las  placas  laterales  que  en  las  del  centro. 

Localidad.  — Barrancas  del  Paraná  en  la  pro- 
viucia  de  Buenos  Aires,  toscas  del  fondo  del  Bio 
de  La  Plata  en  el  municipio  de  Buenos  Aires,  y 
excavaciones  del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 

Glyptodon  minor  (Lund),  Amegh. 

Hoplopliorus  minor,  Lund,  Blik,  paa  Bras.  Dyr .,  etc. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  192, 
a.  1880. 

Glyptodon  minor  (Lund),  Ameghino,  en  Bol.  Acad.  Nac.  de 
Cieno.,  t.  5,  p.  20. 

Es  esta  la  especie  mas  pequeña  del  género  Glyp- 
todon hasta  ahora  conocida,  pero  desgraciadamente 
representada  únicamente  por  fragmentos  de  coraza 
que  indican  grandes  afinidades  con  el  Glyptodon 
clavipes.  Las  placas  son  de  tamaño  pequeño  y su- 
mamente delgadas,  no  mas  gruesas  que  las  del Hoplo- 
plyorUs  ornatus,  pero  con  la  escultura  de  la  super- 
ficie externa  con  los  caracteres  del  género  Glypto- 
don. La  superficie  externa  presenta  una  figura  cen- 
tral muy  grande,  de  contorno  sub-circular  y fuerte- 
mente deprimida  en  el  centro,  rodeada  por  ocho  ó 
nueve  figuras  periféricas  de  tamaño  muy  desigual,  al- 
gunas reducidas  á pequeños  segmentos  de  círculo,  y 
todas  de  superficie  plana,  poco  rugosa  como  tam- 
bién la  figura  central.  Los  surcos  que  separan  las 
figuras  son  anchos  pero  poco  profundos,  y con  varios 
agujeros  pilíferos  pequeños  en  el  surco  que  rodea 
la  figura  central. 

Una  placa  del  centro  de  la  coraza  tiene  4 centí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  4 centímetros 
de  ancho  y solo  10  á 11  milímetros  de  espesor;  la 
figura  central  tiene  19  milímetros  de  diámetro. 

El  carácter  distintivo  mas  notable  de  esta  especie, 
reside  en  el  poco  espesor  de  las  placas,  y en  el  nú- 
mero de  figuras  periféricas,  que  no  baja  de  ocho  en 
cada  placa,  disposición  parecida  á la  de  los  Hoplo- 
p)horus , pero  la  superficie  de  las  placas  es  mucho 
mas  rugosa,  y los  surcos  son  mucho  mas  anchos,  ca- 
ractéres  dintintivos  de  los  representantes  del  géne- 
ro Glyptodon. 

Localidad.  — Los  primeros  restos  de  esta  espe- 
cie fueron  descubiertos  por  Luwd  en  las  cavernas 
del  Brasil,  y he  recojido  restos  de  la  misma  especie 


784 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  las  barrancas  del  valle  del  rio  de  la  Matanza,  en 
los  alrededores  de  San  José  de  Flores. 

Horizonte. — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana. 

grupo  B 

Especies,  cuyas  placas  llevan  una  figura  central 
relativamente  mas  pequeña,  la  que  en  el  centro  de 
la  coraza  se  confunde  con  las  figuras  periféricas,  sin 
que  nunca  sea  deprimida  en  el  centro  ó solo  de  una 
madera  accidental. 


Glyptodon  reticulatus  Ow. 

(Pl.  L,  fig.  1,  2,  3,  5,  G,  7 y 8;  pl.  LT,  fig.  1 J 2;  pl.  LII,  fig.  1,  2 y 3 
y pl.  liv,  fig.  i y 11) 

Glyptodon  reticulatus , Owen,  Descr.  calal.  of.  the  Foss. 
Mamm.  Aves , etc.,  Mus.  R.  Coll.  Surg.,  p.  119,  a. 
1845. 

Nodot  (parte),  Descr.  d’un  nouv.  g enre  d’édenté  foss. 

etc.,  p.  91,  pl.  10,  1,  pl.  2,  f.  0,  a.  1857. 
Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  etc.,t.  I,  p.  205. — 
Id.  t.  II,  p.  385.  — Id.  Descr.  phys.  de  la  Répub. 
Argent.,  t.  III,  p.  422,  a.  1879. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  mamm.,  part.  V,  p.  117, 
a.  1887. 

Hoplophorus  reticulatus  (Ow.),  Cornalia,  Sui  fossili  delle 
Pampas,  etc.,  p.  41,  a.  1872. 

Hoplophorus  asper  (Burm.),  Cornalia,  Ob.  yp.  cit, 
Hoplophorus  spinicaudus  (Burm.),  Beinhardt. 
Schistopleurum  typus,  Nodot,  Descr.  d'un  nouv.  genre, 
etc.,  p.  21  y sig.,  pl.  1-3,  a.  1857. 

Schistopleurum  asperum,  Burmeister,  Descr.  Phys.,  de  la 
Rep.  Arg.,  t.  III,  p.  424,  a.  1879. 

Glyptodon  spinicaudus  (Burmeister),  Anal,  del  Mus.  Púb., 
t.  I,  p.  75.  — Id.  en  Arch.  f.  Anat.  u.  Phys,  1865, 
p.  320,  pl.  VII  y VIII. 

Glyptodon  asper,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  etc., 
ent.  3a,  p.  200,  a.  1866. 

Glyptodon  typus  (Nodot),  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fós.  etc.,  p.  198. 

Glyptodon  tuberculatus,  Bravard,  Catal.  des  collec.  etc. 
1885. 

Glyptodon  tuberculatus  (Ow.),  Burmeister,  en  Arch.  für. 
Anat.  und  phys.,  a.  1865,  p.  325. 

Todos  los  autores  que  se  han  ocupado  hasta  ahora 
del  estudio  de  los  gliptodontes,  están  acordes  en 
reconocer  que  el  Glyptodon  reticulatus  de  Owen, 
según  la  descripción  y dibujos  que  de  él  ha  dado  en 
el  catálogo  del  Museo  del  Colegio  de  Cirujanos  de  Lon- 


dres, es  un  animal  distinto  del  Glyptodon  tipus  de 
Nodot.  En  verdad  la  descripción  de  Oaven,  en  la  que 
dice:  «Lafigura  1 , representa  un  trozo  de  la  superficie 
de  la  coraza  del  Glyptodon  reticulatus  en  el  que  las 
placas  tienen  la  figura  central  angulosa  y del  mismo 
tamaño  que  las  figuras  periféricas  las  que  general- 
mente son  en  número  de  seis  ; todo  el  exterior  de  la 
coraza  ofrece  esta  disposición,  excepto  probable- 
mente en  los  bordes  ó cerca  de  ellos  »,  no  cuadra 
con  la  conformación  del  Schistopleurum  typus  de 
Nodot  y Glyptodon  asper  de  Burmeister,  los  que 
indudablemente  son  una  misma  especie ; y en  la  cual 
solo  una  muy  pequeña  parte  de  la  coraza  situada  en 
el  centro  del  dorso,  ofrece  la  disposición  particular 
de  que  habla  Oaven,  y todavía  no  de  una  manera  tan 
acentuada  como  lo  indica  lafigura  por  él  publicada. 

Nodot,  el  primer  autor  que  reconstruyó  la  coraza 
deunindividuodeesta  especie,  reconoce  que  la  figura 
y descripción  de  Owen  no  cuadraba  con  los  caractéres 
de  su  Schistopleurum  typus  y conserva  por  con- 
siguiente el  Glyptodon  reticulatus  de  Ovven  como 
especie  distinta,  aunque  no  puede  establecer  de  una 
manera  bien  clara  sus  caractéres;  menciona  trozos 
de  coraza  de  una  estructura  externa  parecida  á la  del 
trozo  que  dibuja  Owen,  pero  con  grades  agujeros 
pilíferos  cuyo  diámetro  llega  á menudo  á 7 milíme- 
tros. Es  en  vista  de  estos  caractéres,  que  en  realidad 
no  se  encuentran  en  el  Glyptodon  asper  de  Bur- 
meister,  ni  en  el  Schistopleurum  typus  de  Nodot 
que  en  mi  trabajo  sobre  los  mamíferos  fósiles  de 
Sud-America  conservé  el  Glyptodon  reticulatus 
como  especie  distinta. 

Pero  Lydekker,  en  la  última  parte  del  Catálogo 
de  los  mamíferos  fósiles  del  Museo  británico,  re- 
cientemente publicada,  identifica,  el  Glyptodon 
typus  de  Nodot  con  el  Glyjotoclon  reticulatus 
de  Owen,  fundándose  para  ello  en  una  compa- 
ración directa  del  original  de  la  descripción  de 
Oaven  con  el  Glyptodon  typus  de  Nodot  del  que 
existen  en  el  Museo  británico  los  moldes  de  las  pie- 
zas originales  que  sirvieron  de  base  para  la  descrip- 
ción. En  tales  condiciones  no  es  posible  dudar  de  la 
identidad  de  ambos  animales  que  acepto  bajo  la  auto- 
ridad de  Lydekker,  pero  me  será  permitido  hacer 
notar  una  vez  mas  como  descargo  para  los  que  he- 
mos conservado  las  dos  especies  como  distintas  que, 
la  descripción  original  de  Owen  del  Glyptodon  re- 
ticulatus en  la  que  afirma  que  los  caractéres  del 
fragmento  de  que  dá  el  dibujo  son  los  mismos  en 
casi  toda  la  extensión  de  la  coraza,  es  entonces  un 


BRUTOS 


785 


error,  pues  solo  existen  iguales  en  un  pequeño  tre- 
cho del  centro  de  la  región  dorsal. 

Es  tal  la  confusión  que  ha  reinado  en  la  denomina- 
ción de  esta  especie,  que  hubo  un  momento  en  que, 
no  disponiendo  acá  del  trabajo  original  de  Owen  pu- 
blicado en  el  primer  catalogo  del  Museo  del  Colegio  de 
Cirujanos  de  Londres,  creí  posible  que  el  Glyptodon 
reticulatus  de  Owen  fuera  más  bien  el  Panochtus 
tuberculatus  y no  un  verdadero  Glyptodon  (Bol. 
de  la  Acad.  Nac.  Cieñe.,  t.  Y,  p.  8),  pero  hoy,  le- 
yendo las  descripciones  originales  de  Owen,  veo 
que  fué  realmente  un  error  de  mi  parte,  pero  en  el 
que  han  incurrido  otros  autores,  incluso  el  mismo 
Owen,  pues  en  1879,  época  de  mi  visita  al  Museo 
británico,  podían  verse  restos  de  Panochtus  tuber- 
culatus, etiquetados  como  Glyptodon  reticulatus , 
mientras  que  llevaban  el  mismo  nombre  restos  de 
verdadero  Glyptodon,  en  realidad  específicamente 
idénticos  al  Schistopleurum  typus  de  Nodot  y 
Glyptodon  a sper  de  Burmeister;  es  sobre  todo 
esta  confusión  de  etiquetas  (?),  que  mencioné  en  esa 
ocasión  la  que  me  indujo  en  error. 

El  Glyptodon  reticulatus  se  distingue  por  un 
tamaño  considerable,  casi  dos  veces  mayor  en  cor- 
pulencia que  el  Glyptodon  clavipes  ¿ y por  una  co- 
raza menos  alargada  y mucho  mas  globulosa  hácia  el 
centro,  afectando  una  forma  mucho  mas  esférica. 

Las  placas  de  la  coraza  son  relativamente  mas  pe- 
queñas que  las  del  Glyptodon  clavipes,  pero  mas 
gruesas,  con  un  espesor  hácia  el  centro  que  á menu- 
do pasa  de  4 centímetros.  En  el  centro  del  dorso  de 
la  coraza,  la  figura  central  de  cada  placa  es  casi  de 
la  misma  forma  y tamaño  que  las  figuras  periféricas, 
de  manera  que  se  vuelve  difícil  distinguir  el  límite 
de  las  placas  entre  sí  sobre  el  lado  externo,  pero  á 
medida  que  se  alejan  del  centro,  las  figuras  centrales 
se  vuelven  mas  grandes  y las  periféricas  mas  peque- 
ñas. Sobre  la  parte  súpero-posterior,  las  figuras  cen- 
trales se  vuelven  todavía  mayores,  afectando  cerca 
del  borde  posterior  una  forma  elipsoidal  y volvién- 
dose algo  convexas.  En  el  centro  de  la  región  dor- 
sal existe,  alrededor  de  las  figuras  centrales  de  cada 
placa,  un  cierto  número  de  perforaciones  pilíferas, 
colocadas  en  el  fondo  de  los  surcos,  cuyo  diámetro 
varía  entre  2 á 3 milímetros;  hácia  los  bordes  estas 
perforaciones  se  vuelven  de  mas  en  mas  raras  y de 
menor  diámetro.  Los  surcos  en  la  región  central  son 
angostos  y profundos,  pero  sobre  la  periferia  son 
mas  anchos  y mas  bajos.  Toda  la  superficie  de  la 
coraza  es  fuertemente  rugosa,  á causa  de  un  sin 


número  de  asperosidades  que  se  encuentran  encima 
de  las  figuras,  pero  muy  poco  acentuadas  en  el  cen- 
tro de  la  coraza,  en  donde  todas  las  figuras  afectan 
una  forma  angulosa  mas  ó menos  parecida,  adqui- 
riendo al  contrario  una  mayor  elevación  y un  aspec- 
to mas  áspero  ó mas  espinoso  sobre  los  bordes. 

El  cráneo,  de  acuerdo  con  el  tamaño  mayor  del 
animal,  es  mas  voluminoso  que  el  del  Glyptodon 
clavipes,  pero  apenas  un  poco  mas  pequeño  que  el 
del  Glyptodon  elongatus,  del  que  se  distingue  por 
la  parte  anterior,  formada  por  los  frontales,  que  es 
notablemente  mas  angosta,  y la  apertura  nasal  ante- 
rior un  poco  mas  estrecha. 

El  hueso  meso-cervical  está  formado  por  cuatro 
vértebras.  El  tubo  dorsal  cousta  de  í l vértebras  y 
el  lumbar  de  7.  El  sacro  está  formado  por  la  reunión 
de  9 vértebras,  y la  cola  presenta  11  vértebras.  De 
los  trece  pares  de  costillas,  el  primero  se  articula 
con  el  manubrio,  del  segundo  al  séptimo  se  unen 
al  externon,  de  la  octava  á la  décima  se  unen  unas  á 
otras  y los  dos  ó tres  últimos  pares  quedan  libres. 

De  los  esqueletos  de  esta  especie  de  que  tengo 
conocimiento,  el  mas  completo  es  el  del  Museo  de 
Buenos  Aires,  del  que  doy  á continuación  las  medi- 
das de  la  coraza  y del  cráneo  según  Burmeister, 

Dimensiones 


Longitud  de  la  coraza  siguiendo  la  curva  superior  del 

dorso. 2m0!0 

Longitud  de  la  coraza  en  línea  recta 1.650 

Ancho  transversal  de  la  coraza  con  la  curva 2.730  ■ 

Diámetro  transverso  máximo  de  la  coraza  en  línea  recta...  1.180 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  posterior 0.660 

Diámetro  perpendicular  de  la  apertura  posterior 0.400 

Longitud  de  la  cola 0.800 

Longitud  del  cráneo,  de  la  punta  anterior  del  paladar  hasta 

los  cóndilos  occipitales 0.298 

Altura  de  la  apertura  anterior  de  la  nariz 0.064 

Anchura  de  la  misma  hácia  arriba 0.098 

Anchura  de  la  frente  en  la  esquina  anterior  de  la  órbita..  0.146 

Anchura  de  la  misma  entre  las  esquinas  posteriores 0.140 

Anchura  del  cráneo  en  el  medio  de  la  fosa  temporal 0.100 

Anchura  del  cráneo  entre  las  apófisis  zigomáticas 0.256 

Anchura  del  mismo  entre  los  arcos  zigomáticos 0.225 

Anchura  entre  las  caras  articulares  para  la  mandíbula  infe- 
rior  0.193 

Anchura  entre  los  huesos  petro-mastóideos 0.160 

Anchura  de  los  dos  cóndilos  occipitales  unidos 0.118 

Anchura  del  agujero  occipital 0.037 

Altura  del  cráneo,  del  vértice  hasta  el  plano  del  paladar. ..  0.162 

Longitud  de  la  apófisis  zigomática  desde  la  margen  orbital.  0.146 

Longitud  de  la  fosa  temporal  con  la  órbita 0.108 

Anchura  máxima  de  la  misma. 0.050 

Longitud  del  paladar 0.216 

Longitud  de  la  fila  de  las  muelas 0.196 


99 


786 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Anchura  del  paladar  entre  las  muelas 0.050 

Alturajjdel  plano  occipital  sobre  el  agujero  occipital. ......  0.016 

Longitud  de  la  mandíbula  inferior 0.305 

Longitud  del  ramo  horizontal  de  la  mandíbula  inferior..  . 0.255 

Longitud  de  las  muelas  inferiores 0.195 

Longitud  de  la  parte  de  la  sínñsis  adelante  de  las  muelas.  0.037 

Longitud  de  la  sínñsis 0.141 

Alto  del  ramo  perpendicular  solo 0.196 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  toda  la  llanura  argentina 
al  norte  del  rio  Colorado  y en  la  República  Oriental 
del  Uruguay. 

Horizonte.  — Pisos  belgranense,  bonaerense  y 
lujanense  de  la  formación  pampeana. 

Glyptodon  elong-atus  Burm. 

(Pl.  LII,  f.  7) 

Glyptodon  elongalus,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de 
B.  A.,  t.  I,  ent.  3a,  p.  202,  a.  1866.  — Id.  t.  II, 
p.  389. 

Hoplophorus  elongatus  (Burm.),  Corsaria,  Sui  fossili  delle 
Pampas,  p.  26  y 41,  a.  1872. 

Schistopleurum  elongatum,  Burmeister,  Descr.  phys.  de  la 
Rép.  Arg.,  t.  III,  p.  424,  a.  .1879. 

Esta  especie  es  de  tamaño  todavía  un  poco  mayor 
que  la  precedente,  distinguiéndose  de  ella,  sobre 
todo  por  su  coraza  un  poco  mas  larga  y menos  esféri- 
ca, y por  su  superficie  externa  no  tan  rugosa. 

Las  placas  son  de  tamaño  un  poco  mayor,  pero  no 
mas  gruesas  que  en  G.  reliculatus,  y la  figura 
central  de  cada  placa  es  relativamente  mayor  que  en 
esta  especie,  siendo  siempre  mas  grande  que  las  peri- 
féricas aún  en  el  mismo  centro  de  la  coraza,  en  donde 
las  figuras  no  afectan  las  formas  angulosas  que  pre- 
sentan en  la  especie  precedente,  siendo  la  separación 
de  las  placas  al  lado  externo  siempre  bien  visible. 
Toda  la  superficie  externa  de  la  coraza  es  menos  ru- 
gosa que  en  la  otra  especie,  presentando  impresiones 
de  diferentes  tamaños,  pero  sin  que  estén  separadas 
por  asperosidades  como  en  G.  reliculatus , excep- 
tuando cerca  de  los  bordes,  en  donde  existen  algunas, 
pero  no  tan  acentuadas  como  en  las  especies  anterio- 
res. Los  surcos  que  separan  las  placas  entre  sí  son 
mas  angostos  pero  igualmente  profundos.  Los  tu- 
bérculos cónicos  que  forman  el  borde  periférico  de 
la  coraza  y los  que  adornan  los  anillos  de  la  cola  son 
también  de  superficie  mas  lisa  que  en  G.  reticu- 
latus. 


Los  agujeros  pilíferos  colocados  en  el  surco  que 
rodea  la  figura  central  de  cada  placa,  son  pequeños 
y no  muy  numerosos. 

El  cráneo  es  de  tamaño  un  poco  mayor  que  el  del 
G.  reticulatus,  y con  la  región  frontal  un  poco  mas 
ancha,  como  también  la  apertura  nasal  anterior.  Las 
apófisis  zigomáticas  descienden  un  poco  mas  perpen- 
dicularmente y son  menos  encorvadas  hacia  atrás 
pero  algo  mas  hacia  adentro,  y bastante  mas  anchas. 
El  hueso  meso-cervical  consta  de  cuatro  vértebras,  el 
tubo  lumbar  de  8,  y el  sacro  de  nueve. 

Medidas  de  la  coraza  y de  la  cabeza  según  Bur- 
MEISTEK. 

Dimensiones 


Diámetro  ántero-posterior  de  la  coraza  siguiendo  la  curva 

superior  del  dorso 2m150 

Diámetro  ántero-posterior  en  línea  recta 1.800 

Ancho  en  el  medio  siguiendo  la  curva 2.400 

Diámetro  transverso-máximo  en  línea  recta 1.160 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  posterior 0.600 

Diámetro  perpendicular  de  la  misma 0.320 

Longitud  de  la  cola  entera 0.900 

Longitud  del  cráneo,  de  la  punta  anterior  del  paladar  hasta 

los  cóndilos  occipitales 0.305 

Altura  de  la  apertura  anterior  de  la  nariz 0.072 

Anchura  de  la  misma  hácia  arriba 0.107 

Anchura  de  la  frente,  en  la  esquina  anterior  de  la  órbita..  0.184 

Anchura  de  la  misma  entre  las  esquinas  posteriores 0.171 

Anchura  del  cráneo  en  el  medio  de  la  fosa  temporal 0.101 

Anchura  del  cráneo  entre  las  apófisis  zigomáticas 0.300 

Anchura  del  mismo  entre  los  arcos  zigomáticos 0.254 

Anchura  entre  las  caras  articulares  para  la  mandíbula  infe- 
rior  0.178 

Anchura  entre  los  huesos  petro-mastoideos 0.170 

Anchura  de  los  dos  cóndilos  occipitales  unidos 0.114 

Anchura  del  agujero  occipital 0.044 

Altura  del  cráneo  del  vértice  hasta  el  plano  del  paladar.. . 0.186 
Longitud  de  la  apófisis  zigomática  desde  la  márgen  orbital.  0.215 

Longitud  de  la  fosa  temporal  con  la  órbita 0.114 

Anchura  de  la  misma  en  el  medio  mas  ancho 0.062 

Longitud  del  paladar 0.216 

Longitud  de  la  fila  de  las  muelas 0.204 

Anchura  del  paladar  entre  las  muelas 0.056 

Altura  del  plano  occipital  sobre  el  agujero  occipital 0.046 

Longitud  entera  de  la  mandíbula  inferior  en  dirección  hori- 
zontal  0.331 

Longitud  del  ramo  horizontal  de  la  mandíbula  inferior 0.284 

Longitud  de  las  filas  de  las  muelas  inferiores 0.203 

Longitud  de  la  parte  anterior  de  la  mandíbula  situada  ade- 
lante de  las  muelas 0.050 

Longitud  de  la  sínfisis 0.150 

Altura  del  ramo  perpendicular  solo 0.247 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  toda  la  provincia  de  Bue- 
nos Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 


BRUTOS 


787 


Glyptodon  laevis  Burm. 

(Pl.  LIT,  4,  o,  8 y 10) 

Glyptodon  Icevis,  Burmeister,  Anal,  del  Mus,  etc.,  eut.  3% 
p.  204.  a.  1866. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  inamif.  fós.  etc.,  p.  200, 
a.  1880. 

Ameghino,  Lista  de  los  inamif.  fós.  de  Monte  Líer- 
inoso,  p.  17,  n°  47,  Julio  de  1888. 

Eoplophorus  Icevis  (Burm.),  Cornalia,  Sui  fossili  delle  1‘ cim- 
pas,, p.  41,  a.  1872. 

Schistopleurum  Ice  ve,  Burmeister.  Descr.  Phys.  etc.,  t.  III, 
p.  425,  a.  1879. 

Esta  especie  de  tamaño  un  poco  menor  que  las  dos 
precedentes,  se  distingue  por  la  coraza  muy  conve- 
xa y aglobada  en  el  medio,  mas  todavía  que  eu  el 
Glyptodon  reticulatus , lo  que  Je  da  un  aspecto  ca- 
si completamente  esférico. 

La  figura  central  en  todas  lasplacas  es  mas  grande 
que  las  periféricas,  y las  placas  son  bien  distintas  al 
lado  externo  sobre  el  mismo  centro  de  la  coraza. 
Todas  las  figuras  son  bien  delimitadas,  planas  y de 
superficie  lisa,  sin  rugosidades  ni  asperosidades, 
sino  simples  puntuaciones  ó impresiones  de  tamaño 
diferente  pero  sin  elevaciones  que  sobresalgan  fue- 
ra del  plano  general  ; bajo  este  respecto  es  de  super- 
ficie todavía  mucho  mas  lisa  que  la  del  Glyptodon 
elongatus.  Todos  los  tubérculos  cónicos  que  forman 
el  borde  de  la  coraza  y los  anillos  de  la  cola  son  igual- 
mente lisos,  de  superficie  simplemente  puntuada, 
pero  mas  puntiagudos  que  en  las  otras  especies.  Los 
surcos  que  separan  las  figuras  son  relativamente 
anchos  y no  muy  profundos,  de  fondo  casi  liso,  y con 
algunas  perforaciones  pilíferas  muy  pequeñas  en  el 
fondo  délos  surcos  que  delimitan  las  figuras  cen- 
trales. 

Dimensiones  de  la  coraza  según  Burmeister: 


Dimensiones 

Longitud  de  la  coraza  siguiendo  la  curva  superior  del 


dorso 2m000 

Diámetro  longitudinal  en  línea  recta 1.590 

Ancho  en  el  centro  siguiendo  la  curva 2.480 

Diámetro  transverso  máximo  en  línea  recta 1.280 

Longitud  de  la  cola 0.600 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  parecen 


ser  mucho  mas  raros  que  los  de  las  dos  precedentes. 
La  coraza  incompleta  sobre  que  Burmeister  ha  fun- 
dado la  especie  fué  descubierta  por  Bravard  en  su 
viaje  á Bahía  Blanca,  y se  han  recojido  restos  de  la 
misma  especie  en  Monte  Hermoso  y en  los  trabajos 
del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte . — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior)  hasta  el  piso  ensenaden- 
se  de  la  formación  pampeana  (plioceno  inferior). 


Glyptodon  perforatus  Amegii. 

(Pl.  LIV,  fig,  S;  pl.  LXXXXI,  fig.  1) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  Y,  p.  23  y 
29,  a.  1883.  — Id.  Catál  de  la  sec.  de  la  prov.  de  B. 
A.,  etc.,  p.  41,  a.  1882  (nomen  nudttm). 

Es  esta  una  de  las  mas  grandes  especies  del  gé- 
nero hasta  ahora  conocidas,  caracterizada  por  una 
forma  general  déla  coraza  todavía  mas  esférica  que 
la  del  Glyptodon  reticulatus,  y por  la  escultura 
externa  de  la  coraza.  Las  placas  del  centro  de  la  co- 
raza tienen  un  diámetro  de  5 á 6 centímetros,  y un 
espesor  de  40  á 45  milímetros.  Cada  placa  lleva  so- 
bre la  cara  externa  una  figura  central  angulosa,  ro- 
deada generalmente  por  siete  figuras  igualmente 
angulosas  y casi  siempre  del  mismo  tamaño  que  la 
figura  central.  La  superficie  de  estas  figuras  es  poco 
rugosa,  casi  lisa,  generalmente  un  poco  convexa  en 
el  medio,  y están  ellas  mismas  separadas  por  surcos 
profundos  y angulosos,  afectando  un  aspecto  recticu- 
lar.  En  el  fondo  del  surco  que  rodea  cada  figura  cen- 
tral, y en  los  puntos  de  convergencia  de  los  surcos 
radiales,  existen  un  cierto  número  de  perforaciones, 
que  varían  de  2 á 6,  de  gran  tamaño,  profundas  y de 
fondo  cóncavo;  las  mayores  de  estas  perforaciones 
tienen  hasta  7 á9  milímetros  de  diámetro,  penetrando 
en  parte  en  la  figura  central,  cuya  superficie  en 
algunas  placas  es  absorbida  por  las  mencionadas 
perforaciones,  casi  por  completo. 

Las  muelas  de  esta  especie  se  distinguen  por  la 
vásculo-dentina  que  no  envía  ramificaciones  en  la 
masa  de  dentina  que  la  rodea. 

Localidad.  — Distintos  puntos  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


788 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Glyptodon  rudimeiitarius  Amegh, 

(Pl.  liii,  fig.  8) 

Ameghino,  La  antigüedad  del  homb .,  etc.,  t.  II,  p.  309, 
a.  1881. 

Esta  especie  parece  haber  sido  del  mismo  tamaño 
que  el  Glyptodon  Isevis,  pero  no  puedo  determinar 
la  forma  de  la  coraza  por  no  conocerse  todavía  nin- 
guna completa. 

Sin  embargo  se  distingue  inmediatamente  de  to- 
das las  otras  especies  por  la  superficie  externa  de  la 
coraza,  de  aspecto  rugoso  y áspero,  y por  las  figuras 
muy  poco  elevadas  y separadas  por  surcos  anchos, 
poco  profundos  y de  fondo  igualmente  rugoso,  con 
algunos  agujeros  pilíferos  colocados  sin  orden  algu- 
no. La  figura  central  de  cada  placa  es  de  tamaño 
mayor  que  las  periféricas,  y á veces  un  poco  depri- 
mida en  el  centro.  Las  figuras  periféricas  son  bastan- 
te mas  pequeñas,  pero  de  tamaño  desigual,  y defor- 
ma irregular,  uniéndose  casi  siempre  las  de  dos  pla- 
cas contiguas  para  formar  figuras  mas  grandes;  de 
superficie  áspera  y de  contornos  mal  delimitados. 

Otra  particularidad  distintiva  de  esta  especie,  re- 
side en  los  surcos  que  separan  las  placas,  que  son 
mucho  mas  anchos  que  en  todas  las  demás  especies 
y este  mismo  ancho  es  muy  desigual  siendo  mucho 
mayor  entre  ciertas  figuras  que  entre  otras,  siem- 
pre poco  hondos  y de  fondo  desigual. 

Los  agujeros  pilíferos  que  se  encuentran  en  el 
fondo  de  estos  surcos  están  repartidos  de  una  mane- 
ra muy  desigual,  y presentan  tamaños  muy  diferen- 
tes, siendo  unos  escesivamente  pequeños,  y otros  de 
2 á 3 milímetros  de  diámetro. 

En  un  trozo  del  centro  de  la  coraza,  las  placas  tie- 
nen un  diámetro  de  4 centímetros,  y solo  20  ó 21  mi- 
límetros de  grueso,  siendo  la  figura  central  de  cada 
placa,  de  1 8 á 20  milímetros  de  diámetro.  El  ancho  de 
los  surcos  varía  entre  4 á9  milímetros. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  espe- 
cie en  distintos  puntos  de  la  región  norte  de  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  y en  Paraguarí,  en  la  Re- 
pública del  Paraguay,  á 15  leguas  de  la  Asunción. 

Horizonte.  — Pisos  bonaerense  y lujanense  de 
la  formación  pampeana. 


Glyptodon  Falkneri  n.  sp. 

(Pl.  L,  fig.  4;  pl.  LUI,  fig.  7) 

Es  esta  la  especie  mas  pequeña  del  género  Glyp- 
todon, que  me  sea  conocida,  pues  su  talla  era  bas- 
tante inferior  á la  del  Iloplophorus  ornatus  aunque 
la  coraza  era  mucho  mas  espesa ; presenta  además 
caracteres  tan  particulares  que,  probablemente, 
cuando  se  conozca  el  esqueleto,  habrá  que  consti- 
tuir con  ella  un  género  especial. 

Las  placas  de  la  coraza  son  pequeñas  y muy  grue- 
sas, un  poco  mas  chicas  en  el  centro,  en  donde 
presentan  constantemente  una  forma  exagonal  ó 
pentagonal,  pero  sobre  los  bordes  laterales  se  vuel- 
ven un  poco  mas  grandes  aunque  algo  mas  delgadas, 
afectando  una  forma  sub-cuadrada,  con  una  ten- 
dencia marcada  á formar  filas  transversales.  Todas 
las  placas  de  la  coraza  son  además  menos  traba- 
das  entre  sí  que  en  las  demás  especies,  unidas 
por  suturas  muy  flojas  que  dejan  entre  las  placas 
pequeñas  hendiduras  bien  visibles  tanto  al  lado  in- 
terno como  al  externo.  La  superficie  externa  de 
las  placas  lleva  varias  figuras,  una  central  y las 
otras  periféricas,  con  su  superficie  sobre  el  mismo 
plano,  pero  en  la  cara  interna  son  fuertemente  cón- 
cavas terminando  hácia  el  centro  en  uno  ó varios 
agujeros  de  tamaño  considerable  que  penetran  en 
el  interior  de  las  placas. 

Una  particularidad  notable  de  esta  especie  que 
permite  distinguirla  con  seguridad,  es  la  disposi- 
ción de  las  figuras  periféricas,  todas  bien  separa- 
das sin  que  se  pongan  en  contacto  las  de  las  pla- 
cas contiguas  para  formar  figuras  de  mayor  tamaño 
como  sucede  con  los  demás  representantes  del 
mismo  género. 

En  el  centro  de  la  coraza,  las  placas  tienen  25  á 
30  milímetros  de  diámetro  por  20  á 22  milímetros 
de  espesor ; la  cara  interna  es  fuertemente  cóncava 
terminando  en  el  centro  en  una  gran  perforación  in- 
fu nuibulifor  me.  Sobre  la  cara  externa,  cada  placa 
lleva  una  figura  central  un  poco  mas  grande  y seis 
á siete  figuras  periféricas  muy  pequeñas,  todas  muy 
elevadas,  planas  ó ligeramente  convexas  y de  super- 
ficie casi  lisa  ; todas  las  figuras  periféricas  son  bien 
separadas,  sin  que,  como  ya  lo  he  dicho  mas  arriba 
nunca  se  pongan  en  contacto  las  de  dos  placas  con- 
tiguas. Las  figuras  centrales  tienen  un  diámetro  de 
8 á 10  milímetros  y las  periféricas  de  5 á 8 milíme- 
tros. Los  surcos  que  separan  las  figuras  son  pro- 


BRUTOS 


789 


fundos  y muy  anchos,  y existen  en  el  fondo  del  que 
rodea  la  figura  central,  dos  ó tres  perforaciones 
pilíferas  de  tamaño  considerable.  Los  contornos  de 
las  figuras  centrales  son  ya  irregularmente  circula- 
res ó mas  ó menos  angulosos. 

Sobre  los  bordes  laterales  las  placas  afectan  una 
forma  mas  rectangular  y aumentan  un  poco  de  ta- 
maño ; al  mismo  tiempo  las  figuras  centrales  de 
cada  placa  aumentan  igualmente  de  tamaño,  se  vuel- 
ven de  contorno  circular  mas  regular  y son  á 
menudo  un  poco  deprimidas  en  el  centro  ; pero  las 
figuras  periféricas,  al  contrario,  se  vuelven  mas  pe- 
queñas, disminuyen  de  número  ó afectan  á veces 
una  forma  rudimentaria,  estando  siempre  colocadas 
sobre  los  mismos  bordes  de  las  placas,  y separadas 
entre  ellas  y de  las  placas  centrales  por  surcos  muy 
anchos,  que  afectan  á menudo  mas  bien  la  forma  de 
grandes  depresiones.  Los  agujeros  piiíferos  se  con- 
servan en  el  mismo  número  y casi  con  el  mismo  ta- 
maño que  sobre  las  placas  del  centro  de  la  coraza. 

Esta  especie  que  dedico  á Ealkner,  el  primer 
autor  que  menciona  el  hallazgo  de  una  coraza  de 
Glyptodon , que  comparó  con  la  de  los  armadillos  ac- 
tuales, parece  formar  una  especie  de  transición  al 
género  Neothoracophovus. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  cercanías  de  la  Villa  de  Lujan  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Glyptodon  Fiorinii.  n.  sp. 

(Pi.  LXXV,  fig.  3) 

Esta  especie,  de  que  dispongo  de  un  trozo  del 
centro  de  la  coraza,  era  de  tamaño  considerable,  casi 
comparable  al  del  Glyptodon  pnncipalis,  pues  las 
placas  que  la  componen  presentan  un  espesor  de 
cerca  de  4 centímetros,  pero  proporcionalmente  no 
son  muy  grandes,  no  alcanzando  las  mayores  á un 
diámetro  de  5 centímetros.  Cada  placa  lleva  en  la  cara 
externa  una  figura  central  sub-circular,  plana  ó casi 
plana,  nunca  deprimida,  de  superficie  fuertemente 
rugosa,  rodeada  por  un  cierto  número  de  figuras 
periféricas  mucho  mas  pequeñas,  mas  ó menos  angu- 
losas, de  superficie  plana  ó ligeramente  convexa 
también  fuertemente  rugosa.  Los  surcos  que  sepa- 
ran todas  estas  figuras  son  muy  profundos  pero  no 


muy  anchos,  y mas  angostos  en  el  fondo  que  en  la 
boca.  Todas  las  figuras  permanecen  separadas  por 
los  mencionados  surcos,  siendo  muy  raro  que  algu- 
nas de  las  figuras  periféricas  se  pongan  en  contacto 
con  las  de  las  placas  contiguas  para  formar  figuras 
de  mayor  tamaño.  Alrededor  de  cada  figura  central, 
en  el  fondo  del  surco  que  la  delimita  hay  cinco  ó seis 
perforaciones  circulares  profundas,  de  4 á 6 milíme- 
tros de  diámetro,  colocadas  como  en  las  demás  espe- 
cies. Lo  que  sobre  todo  distingue  con  seguridad  esta 
especie  de  las  otras  del  mismo  grupo  mas  ó menos 
parecidas,  es: 

Io  El  tamaño  considerable  de  la  figura  central 
que  ocupa  la  mayor  parte  de  la  superficie  de  la  placa, 
y el  tamaño  relativamente  pequeño  de  las  figuras 
periféricas; 

2o  El  número  considerable  de  figuras  periféricas 
que  es  de  nueve  alrededor  de  cada  figura  central, 
el  mayor  número  que  hasta  ahora  he  observado  en 
las  especies  del  género  Glyptodon,  pues  no  pasan 
de  siete  en  la  generalidad  de  las  especies,  y muy 
rara  vez  alcanzan  á ocho. 

Localidad. — El  trozo  de  coraza  que  me  ha  ser- 
vido de  tipo  para  la  fundación  de  esta  especie  es 
propiedad  del  Señor  Angel  Fiorini,  y procede  de  la 
provincia  de  Córdoba. 

Horizonte.  — No  es  posible  determinar  su  hori- 
zonte, pero  el  estado  de  conservación  de  la  pieza  in- 
dica claramente  que  no  puede  proceder  de  una  for- 
mación pre-pampeana. 

grupo  C 

Especies  con  la  figura  central  de  cada  placa  mas 
grande  que  las  periféricas  y de  superficie  muy  con- 
vexa afectando  una  forma  mas  ó menos  globulosa. 

Glyptodon  ^emmatus  Nodot 

(Pl.  Lir,  fig.  o:  PI.  lxxv,  fig.  4) 

Nodot,  Descr.  d’unnouv.  genre  d’Edenté  fos.  etc.,  p,  78, 
pl.  8,  f.  1. 

En  un  principio  creí  que  esta  especie  podía  ser 
idéntica  con  el  Glyptodon  elongatus,  creencia  de 
la  que  hasta  cierto  punto  también  participaba  Bur- 
meister,  reuniéndolas  en  mi  jcatálogo  de  los  mamí- 
feros fósiles  de  la  América  Meridional  en  una  sola 


790 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


especie,  bajo  el  nombre  específico  de  Nodot  como  el 
mas  antiguo.  Pero  ahora,  comparando  con  deten- 
ción la  descripción  de  Nodot  y las  figuras  que  la 
acompañan,  como  también  algunos  trozos  de  coraza, 
con  las  del  Glyptoclon  elongatus  de  Burmeister, 
veo  que  es  absolutamente  imposible  reunir  las  dos 
especies. 

El  Glyptoclon  gemmatus,  difiere  muchísimo  de 
los  demás  gliptodontes  conocidos:  primeramente 
por  presentar  en  el  borde  de  la  apertura  caudal  una 
doble  fila  de  tubérculos  cónicos,  que  no  he  visto  en 
ninguna  otra  especie ; esta  segunda  fila  de  tubérculos 
cónicos  se  presenta  inmediatamente  adelante  de  los 
que  forman  el  borde  marginal,  con  los  que  se  ar- 
ticulan, pero  son  un  poco  mas  pequeños  que  los 
posteriores,  algo  mas  circulares,  menos  cónicos  y 
mas  globulosos.  El  segundo  carácter  que  distingue 
el  G.  gemmatus  consiste  en  la  forma  particular  de 
la  figura  central  de  cada  placa  que  es  siempre  con- 
vexa y globulosa.  Transcribo  á continuación  los 
párrafos  principales  de  la  descripcion  que  de  las  pie- 
zas originales  dá  Nodot  y la  reproducción  de  la 
figura  que  la  acompaña. 

«El  primer  fragmento  triangular  (fig.  9,  pl.  L1I), 
presenta  sobre  taparte  arqueada  que  corresponde  á 
Ja  abertura  caudal  una  série  de  once  tubérculos  grue- 
sos y desiguales,  de  la  misma  forma  y tamaño  que  los 
de  la  especie  precedente  (G.  reticulatus) , pero 
son  algo  comprimidos  lateralmente  lo  que  les  da  una 
forma  mas  alargada.  Presentan  la  superficie  igual- 
mente rugosa,  y muestran  una  punta  obtusa  en  el 
centro  de  su  masa,  que  no  tieue  la  forma  piramidal 
subtetragonal  de  los  del  Glyptoclon  clavipes. 

«Las  placas  que  componen  esta  coraza  muestran 
una  figura  central  muy  grande,  rugosa,  siempre 
globulosa  ó sub-hemisférica,  cuyo  tamaño  y con- 
vexidad aumenta  acercándose  al  borde  posterior  de 
la  apertura  caudal.  La  figura  central  de  esta  última 
fila  de  placas  se  vuelve  tan  considerable  que  toman 
el  aspecto  de  gruesos  tubérculos  globulosos  y desi- 
guales que  se  articulan  inmediatamente  con  los  tu- 
bérculos cónicos,  constituyendo  así  una  doble  fila  de 
tubérculos  marginales  en  el  borde  posterior  de  esta 
coraza. 

« El  segundo  fragmento,  de  forma  igualmente 
triangular,  tiene  unos  30  centímetros  de  largo,  y es 
de  superficie  muy  rugosa.  La  figura  central  de  las 
placas  es  siempre  circular,  mas  ó menos  convexa,  y 
ocupa  la  mayor  parte  de  la  superficie,  mostrando 
también  algunas  cavidades  que  recibían  los  bulbos 


de  los  pelos.  Las  placas  son  de  forma  extrema- 
damente variable,  y las  suturas  tienen  una  dispo- 
sición muy  pronunciada  á formar  líneas  rectas ; la 
rotura  de  uno  de  los  lados  corresponde  á esta  dis- 
posición . Este  fragmento  procede  de  los  costados, 
lo  que  se  prueba  por  su  espesor  mucho  menor  que 
en  el  fragmento  anterior.» 

La  cola  se  componía  de  una  série  de  anillos  con 
tubérculos  cónicos  como  en  todas  las  demás  especies 
del  mismo  género. 

Localidad. — Las  piezas  originales  sobre  quefué 
fundada  esta  especie,  fueron  regaladas  al  Museo  de 
París  por  el  Tice-Almirante!  Dupotet,  como  proce- 
dente de  los  alrededores  de  Buenos  Aires,  y el  señor 
Angel  Fioriai  ha  encontrado  restos  de  la  misma 
especie  en  los  alrededores  de  La  Plata. 

Horizonte.  — Formación  pampeana.  Piso  ense- 
nadense  ? 


NEOTHOR ACOPHORU S amegij. 

Thorcicophorits,  H.  Gervais  y Ameguiko,  Los  mamif.  fós. 
etc.,  p.  206,  a.  1880. 

En  1857,  eu  su  memoria  sobre  el  Schistopteu- 
rum  typus , describió  Nodot  un  animal  que  colo- 
có en  el  género  Glyptoclon  con  el  nombre  de  Glyp- 
toclon elevatus.  Los  materiales  que  sirvieron  de 
fundamento  para  esta  descripción,  conservados  en 
el  Museo  de  Paris,  examinados  mas  tarde  por  mí  y 
por  H.  Gervais,  resultaron  presentar  diferencias 
fundamentales  con  las  partes  correspondientes  del 
género  Glyptoclon  constituyendo  en  consecuencia 
sobre  ellos  un  nuevo  género  que  designamos  con  el 
nombre  de  Thoracophorus.  Pero  como  este  nombre 
ha  sido  empleado  con  anterioridad  (1840)  para  de- 
signar un  género  de  coleópteros,  cambio  ahora  el 
nombre  del  animal  del  grupo  de  los  gliptodontes 
en  Neothoracophorus. 

Los  representantes  de  este  género,  parecen  háber 
sido  todos  de  tamaño  bastante  menor  que  el  de  los 
del  género  Glyptoclon  y de  una  conformación  bas- 
tante diferente,  sobretodo  en  la  estructura  de  la  co- 
raza, por  la  que  difieren  de  todos  los  demás  géne- 
ros del  grupo  de  los  Glyjitoclontia. 

La  coraza  del  Neothoracophorus  se  distingue  por 
estar  formada  por  placas  muy  pequeñas  y relativa- 


BRUTOS 


791 


mente  muy  gruesas,  de  forma  pentagonal  ó exagonal 
y con  sus  paredes  perpendiculares  laterales  despro- 
vistas de  suturas,  presentando  superficies  ó caras  ca- 
si lisas,  de  modo  que  las  placas  estaban  simplemen- 
te justa  puestas  unas  al  lado  de  otras,  reunidas  por 
tejido  conjuntivo,  sin  formar  suturas,  conservando 
una  cierta  movilidad  que  daba  un  poco  de  flexibili- 
dad á toda  la  coraza.  Las  placas  del  centro  son  un 
poco  mas  grandes  y mas  gruesas  que  las  laterales, 
y Ja  superficie  externa  de  cada  placa  es  plana,  ó con 
una  sola  figura  central  mas  ó menos  elevada,  que 
ocupa  la  mayor  parte  de  la  superficie  de  la  placa, 
siempre  sin  figuras  periféricas,  ni  surcos  alrededor, 
pero  á menudo  con  perforaciones  pilíferas  bien  de- 
sarrolladas. Debido  á esta  conformación  particular, 
las  piezas  que  constituían  las  corazas  se  desagrega- 
ban fácilmente  por  lo  que  no  se  encuentran  placas 
articuladas,  sino  accidentalmente  y debido  á circuns- 
tancias especiales. 

La  cola  se  componía  de  anillos  con  tubérculos  es- 
pinosos como  los  del  Glyptoclon. 

Del  esqueleto  no  conozco  mas  que  la  mandíbula 
inferior,  construida  sobre  el  tipo  de  la  de  los  demás 
gliptodontes,  pero  con  algunas  diferencias  genéri- 
cas bien  acentuadas ; eutre  estas,  las  mas  notables 
son,  la  dirección  de  la  rama  ascendente  que  no  se  in- 
clina hácia  adelante  como  en  los  demás  gliptodontes, 
y laforma  de  la  primera  muela  inferior,  la  que  en  vez 
de  ser  triprismática,  se  reduce  á un  diente  cilindri- 
co muy  pequeño  y puntiagudo,  de  aspecto  cónico- 
puntiagudo  ó estiliforme. 

JYeothoracopliqrus  elevatus  (Nodot),  Amegh. 

(Pl.  LIV,  fig.  2) 

Glyptodon  elevatus,  Nodot,  Descrip.  d'un  nouv.  genre 
d'édenté  foss.,  p.  95,  pl.  10,  fig.  6 y 7,  a.  1857. 
Thoracophorus  elevatus  (Nodot),  H.  Gervais  y Ajieghino, 
Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  208,  a.  1880. 

Esta  especie  fué  descrita  por  Nodot  sobre  una 
gran  parte  de  la  coraza  reunida  en  un  solo  trozo  que 
se  encuentra  en  el  Museo  de  París,  y cuyas  placas  se 
han  conservado  en  su  posición  gracias  á una  fuerte 
incrustación  calcárea  que  cubre  casi  toda  la  coraza, 
impidiendo  restaurarla  ni  estudiarla  en  sus  pequeños 
detalles  ; en  algunas  partes  sin  embargo,  las  placas 
se  encuentran  fuera  de  posición,  dislocaciones  que 
ya  había  observado  Nodot,  pero  de  las  que  no  com- 


prendió la  cansa,  creyendo  que  fueran  simplemente 
quebraduras  accidentales.  Si  no  existiera  la  incrus- 
tación calcárea  mencionada  todas  las  placas  se  se- 
pararían unas  de  otras,  pues  carecen  absolutamente 
de  todo  vestigio  de  suturas,  presentando  los  lados 
perpendiculares  completamente  planos.  Las  placas 
son  bastantes  mas  grandes  en  el  centro,  y mucho 
mas  pequeñas  sobre  los  bordes  laterales  ; las  mas 
grandes  tienen  de  15  á 18  milímetros  de  diáme- 
tro, y 17  á 18  milímetros  de  espesor.  La  cara  inter- 
na de  las  placas  es  cóncava  ; la  cara  externa  está  ocu- 
pada en  su  mayor  parte  por  una  figura  circular  ó 
elíptica,  fuertemente  convexa  y de  superficie  un  po- 
co rugosa,  con  puntuaciones  bien  acentuadas.  Lá 
parte  periférica  que  rodea  esta  figura,  es  simple- 
mente plana,  sin  surco  alrededor  de  la  figura  cen- 
tral, aunque  con  algunas  perforaciones  pilíferas  irre- 
gularmeute  repartidas  ; el  resto  de  la  superficie  es 
un  poco  rugoso,  y sin  vestigios  de  figuras  perifé- 
ricas. 

La  talla  de  este  animal  era  comparable  á la  de  una 
de  las  mas  pequeñas  especies  del  género  LIoplo- 
phorus. 

Localidad.  — Los  primeros  restos  sobre  que  fué 
fundada  esta  especie,  proceden  de  las  orillas  del 
rio  das  Yelhas  en  el  Sur  del  Brasil,  pero  he  reco- 
jido  restos  de  la  misma  especie  en  las  toscas  del  fon- 
do del  Rio  de  la  Plata  en  el  municipio  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

IVeotlioracopIiorus  depressus,  Amegu. 

(Pl.  Liv,  fig.  7 y 8) 

Toracophorus  depressus,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hom- 
bre en  el  Plata,  t.  II,  p.  810,  a.  1881. 

Esta  especie  era  de  tamaño  mucho  mas  considera- 
ble que  la  precedente,  y de  una  conformación  bas- 
tante distinta. 

Las  placas  que  forman  la  coraza  son  igualmente 
pequeñas  y sumamente  gruesas,  todas  sueltas  sin  es- 
tar unidas  por  suturas  pero  con  las  caras  perpendi- 
culares contiguas  un  poco  mas  rugosas.  Las  placas 
del  centro  déla  coraza  tienen  un  diámetro  de  18  á 
22  milímetros,  y un  espesor  de  15  á 19  milímetros. 
La  cara  interna  es  fuertemente  cóncava.  La  superfi- 


792 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cié  externa  presenta  una  figura  central,  circular  ó 
sub-circular  mas  elevada  que  la  parte  periférica, 
pero  en  vez  de  ser  convexa  ó globulosa  como  en 
N.  elevatus,  la  superficie  de  esta  figura  es  plana  y 
un  poco  deprimida  en  el  centro  con  dos  ó cuatro 
agujeros  pequeños  ; esta  figura  central  tiene  un  diá- 
metro de  10  á 1 1 milímetros.  No  existe  surco  perifé- 
rico que  delimite  esta  figura  pero  hay  alrededor  de  6 
á 7 perforaciones  pilíferas  de  gran  diámetro,  sepa- 
radas por  elevaciones  radiales  que  se  unen  á la  fi- 
gura central  y corresponden  á las  figuras  periféricas 
de  los  verdaderos  gliptodontes. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie por  primera  vez  en  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad de  Mercedes,  y últimamente  Carlos  Ameghuno 
ha  recojido  en  un  arroyo  cerca  de  la  estación  Jáu- 
regui  algunos  otros  restos,  entre  ellos  la  mandíbula 
inferior  con  la  rama  ascendente  no  inclinada  hácia 
adelante,  y la  primera  muela  pequeña,  cónico-pun- 
tiaguda  y estiliforme,  pero  como  esta  pieza  forma 
parte  de  las  colecciones  del  Museo  de  la  Plata,  no 
puedo  dar  de  ella  otros  datos  ni  el  dibujo. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

IVeothoraeophorus  minutas  Amegh. 

(Pl.  liv,  fig.  9 y 10) 

Thoracophorus  minutas,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hom- 
bre en  el  Plata,  t.  II,  p.  310,  a.  1881. 

Fundé  la  especie  sobre  placas  sueltas  de  cerca  de 
los  bordes  de  la  coraza,  que  me  hicieron  creer  que 
la  talla  del  animal  era  mucho  mas  pequeña  que  la  de 
la  especie  precedente,  pero  el  descubrimiento  de 
placas  de  la  región  central  de  la  coraza  me  han  de- 
mostrado, que  la  talla  era  de  muy  poco  inferior  á la 
que  alcanzaba  el  Neothoracophorus  clepressus. 

Las  placas  de  esta  especie  se  distinguen  con  faci- 
lidad por  la  cara  externa  que  no  lleva  figura  central 
distinta  y saliente,  apareciendo  toda  la  superficie  de 
la  placa  deprimida  ó ligeramente  convexa,  un  poco 
rugosa  ó con  puntuaciones  poco  aparentes,  acompa- 
ñadas de  pequeñas  perforaciones  pilíferas  distribui- 
das sin  orden  alguno.  Las  superficies  perpendicula- 
res por  donde  las  placas  se  ponen  en  contacto,  son 
casi  completamente  planas.  Las  placas  centrales  tie- 
nen de  18  á 20  milímetros  de  diámetro  y 16  á 20  mi- 
límetros de  espesor,  y las  de  cerca  de  los  bordes, 


14  á 16  milímetros  de  diámetro  y 6 á 10  de  espesor. 

Localidad. — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie sobre  las  barrancas  del  rio  Lujan  en  la  Tilla  del 
mismo  nombre. 

Horizonte. — Piso  lujanensede  la  formación  pam- 
peana. 


G0CHL0PS  n.  gen. 

Este  género  me  es  conocido  por  placas  proceden- 
tes de  distintas  regiones  de  la  coraza,  que  indican 
algunas  afinidades  con  los  verdaderos  gliptodontes 
pero  con  algunas  particularidades  que  lo  distinguen 
claramente  de  todos  los  demás  representantes  del 
mismo  grupo.  La  coraza  dorsal  está  formada  de  pla- 
cas de  tamaño  bastante  notable,  de  contorno  penta- 
gonal ó exagonal,  pero  de  una  forma  general  sub- 
cuadrada, muy  delgadas  en  proporción  de  su  tamaño; 
cada  placa  lleva  una  figura  central  convexa  que  se 
levanta  á menudo  en  forma  de  pezón,  rodeada  de 
figuras  periféricas  pequeñas,  que,  en  las  placas  en 
las  que  la  figura  central  se  levanta  en  forma  cónica, 
afectan  entonces  la  forma  de  pequeños  tubérculos 
puntiagudos.  La  cola  está  formada  por  una  sucesión 
de  anillos  movibles  armados  de  tubérculos  elevados 
en  forma  de  puntas  comprimidas.  El  escudo  cefálico 
está  formado  por  placas  de  tamaño  y formas  muy 
distintas,  delgadas,  cóncavas  al  lado  interno,  y con 
una  figura  central  en  el  lado  externo,  mas  ó menos 
elevada  y de  forma  diferente  según  las  placas,  pero 
limitada  siempre  por  una  depresión  ancha  y profun- 
da en  la  que  se  ven  en  ciertos  puntos  grandes  perfo- 
raciones pilíferas. 

Cochlops  muricatus  n.  sp. 

(Pl.  l,  fig.  9 á 18  : pl.  Liu,  fig.  1 y 2) 

Las  placas  que  forman  la  región  superior  de  la 
coraza  tienen  de  35  á 45  milímetros  de  largo,  30 
á 36  de  ancho,  y solo  7 á 8 de  espesor,  siendo  todas 
de  cara  interna  fuertemente  cóncava,  y cara  externa 
un  poco  convexa.  Estas  placas  se  dividen  en  dos  ca- 
tegorías: las  unas  muestran  una  figura  central  elípti- 
ca de  15  á 18  milímetros  de  largo,  de  superficie  con- 
vexa, mas  levantada  en  la  parte  posterior  que  en  la 
anterior,  rodeada  por  nueve  ó diez  figuras  periféri- 


BRUTOS 


793 


cas  poligonales,  planas  en  la  región  anterior  de  la 
placa  y mas  ó menos  convexa  en  la  posterior,  sepa- 
radas por  surcos  angostos  y poco  profundos,  con  pe- 
queños agujeritos  en  el  fondo  del  surco  que  rodea  la 
figura  central.  Toda  la  superficie  externa  de  las 
placas,  hasta  en  el  mismo  fondo  de  los  surcos,  está 
completamente  cubierta  de  puntuaciones  muy  apa- 
rentes que  le  dan  un  aspecto  áspero  ó poroso 
muy  particular.  Las  placas  de  la  segunda  categoría, 
presentan  una  figura  central  elíptica  que  se  levanta 
en  el  medio  en  forma  de  una  fuerte  protuberancia  en 
forma  de  pezón,  casi  puntiaguda,  rodeada  por  diez 
ó doce,  y á veces  un  mayor  número  de  figuritas  pe- 
riféricas, de  las  que,  las  posteriores,  separadas  unas 
de  otras  por  fuertes  depresiones  se  levantan  en  for- 
ma de  tubérculos  cónico-puntiagudos,  pero  las  an- 


teriores son  menos  elevadas  y mas  planas;  toda  la 
superficie  de  las  placas  presenta  el  mismo  aspecto 
esponjoso  ó poroso,  ya  mencionado  en  las  placas  an- 
teriores. 

Las  placas  de  los  anillos  movibles  de  la  cola  y las 
del  escudo  cefálico  presentan  demasiada  variabilidad 
de  forma  para  que  puedan  ser  descritas,  sobre  todo 
no  conociéndose  todavía  la  forma  completa  de  esas 
partes,  pero  las  figuras  9 á 18  de  la  lámina  L,  darán 
una  idea  de  su  conformación  y de  las  variaciones  que 
presentan. 

El  animal  parece  haber  tenido  un  tamaño  compa- 
rable al  del  Iloplophorus  ornatus. 

Localidad. — Barrancas  del  rio  Chico  en  la  Pata- 
gonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno  inferior). 


HOPLOPHORID^E 


La  coraza  de  los  Hoplophoridse  generalmente  es  mas  alargada  y menos  convexa  que  la  de  los  Glypto- 
dontidx,  y siempre  provista  de  dibujos  externos  de  formas  variadas. 

La  cola  está  formada  por  un  cierto  número  de  anillos  movibles  angostos  y planos,  que  disminuyen  de 
tamaño  de  adelante  hácia  atrás,  terminando  en  un  tubo  largo,  cónico-cilíndrico,  á menudo  aplastado  en 
sentido  perpendicular,  concluyendo  en  una  extremidad  siempre  mas  delgada  ó mas  angosta  que  el  resto  del 
tubo,  cuya  punta  está  formada  por  dos  grandes  placas  laterales,  una  á cada  lado,  que  cierran  la  extremidad 
como  las  dos  valvas  de  una  conchilla.  EL  cráneo  es  de  superficie  superior  siempre  mas  ó menos  convexa,  y 
el  húmero  está  provisto  de  agujero  epitrocleauo. 

Los  seis  géneros  que  conozco  de  esta  familia  se  distinguen  por  los  siguientes  caractéres: 

I.  Placas  del  centro  de  la  coraza  con  una  figura  central  y una  sola  fila  de  figuras  periféri- 
cas á veces  reemplazadas  por  una  simple  zona  rugosa. 

A.  Con  incisivos  en  el  intermaxilar.  Propalcehoplophorus . 

B.  Sin  incisivos  en  el  intermaxilar. 

a.  Figuras  periféricas  de  las  placas  de  la  coraza  bien  delimitadas.  Tubo  caudal 

cónico-cilíndrico  y puntiagudo. 

aa.  Tubo  caudal  con  grandes  figuras  rugosas,  sin  figuras  periféricas  peque- 
ñas, pero  con  una  fila  de  grandes  perforaciones  periféricas.  Palcehoplophorus 

ab.  Tubo  caudal  con  dos  filas  de  figuras  periféricas  pequeñas  entre  cada 

dos  figuras  centrales.  Zaphilus. 

a c.  Tubo  caudal  con  una  sola  fila  de  figuras  periféricas  pequeñas  entre  cada 

dos  figuras  centrales.  Hoplophorus. 

b.  Figuras  periféricas  délas  placas  de  la  coraza  rudimentarias  ó reemplazadas  por  una 

zona  rugosa. 

ab.  Tubo  caudal  sin  figuras  periféricas  entre  cada  dos  figuras  centrales.  Lomaphorus. 


100 


794 


AIAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


II.  Placas  del  centro  de  la  coraza  con  una  figura  central  y dos  filas  de  figuras  periféricas. 

a.  Tubo  caudal  cónico-cilíndrico,  casi  recto,  y sin  verrugas  laterales  salientes.  Plohophorus. 

b.  Tubo  caudal  ancho,  deprimido  y con  grandes  verrugas  laterales  salientes.  Nopachtus. 

III.  Placas  del  centro  de  la  coraza  adornadas  con  un  considerable  número  de  figuras  peque- 
ñas iguales,  que  pueden  llegar  hasta  el  número  de  cincuenta  en  cada  placa.  Tubo  caudal 
aplastado,  adornado  con  las  mismas  figuras  pequeñas  y con  grandes  verrugas  laterales. 

Panochtus. 

IY.  Coraza  con  figuras  centrales  de  gran  tamaño,  y dos  tipos  de  figuras  periféricas,  unas 
mas  grandes  y otras  mas  pequeñas  dispuestas  á su  vez  alrededor  de  las  primeras,  y todas 
rodeadas  de  grandes  ajugeros.  Tubo  caudal  ancho,  deprimido,  y con  todas  las  figuras 
igualmente  rodeadas  de  perforaciones.  Protoglyptodon. 


ÍWAL^HOPLOPHORUS  amegti 

Amegiuno,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  24,  a.  1887. 

Los  primeros  restos  de  este  animal  fueron  recogi- 
dos por  el  Dr.  Moreno  durante  su  esploracion  al 
rio  Santa-Cruz  (1876-77),  y atribuidos  por  él  á una 
especie  del  género  Hoplophorns  que  designó  con 
el  nombre  de  Hoplophorus  australis.  Esos  restos 
consistían  en  varias  placas  aisladas  de  la  coraza,  que 
ofrecen  en  efecto  una  similitud  casi  completa,  con 
las  del  género  Hoplophorus.  En  la  colección  reco- 
jida  por  Carlos  Ameghino  hay  una  gran  cantidad 
de  placas,  que  presentan  igual  parecido  con  las  del 
mencionado  género,  acompañadas  de  otras  muy  di- 
ferentes, cuya  colocación  no  es  fácil  determinar,  ni 
es  tampoco  seguro  que  procedan  del  mismo  animal. 
Pero  tampoco  el  gran  parecido  de  las  placas,  es  una 
razón  bastante  para  afirmar  la  identidad  genérica, 
pues  la  forma  de  la  coraza  en  su  conjunto,  puede  ha- 
ber sido  muy  diferente,  como  también  pueden  haber 
tenido  una  forma  distinta  algunas  de  sus  partes. 

Las  placas  aunque  numerosas,  son  de  individuos 
distintos,  y no  permiten  dar  una  idea  de  la  configu- 
ración general  de  la  coraza,  pero  las  partes  del  es- 
queleto que  las  acompañan,  particularmente  restos 
de  cabeza,  prueban  que  se  trata  de  un  animal  muy 
diferente  del  Hoplophorus  y de  los  demás  géne- 
ros de  gliptodontes  hasta  ahora  conocidos,  con  ex- 
cepción quizás  del  Plohophorus,  con  el  que  pare- 
ce presentar  algunas  afinidades,  particularmente  por 
la  forma  de  las  muelas. 


Tampoco  la  fórmula  dentaria  ha  sido  idéntica  á la 
délos  verdaderos  gliptodontes,  pues  el  Propalceho- 
plophorus , ha  tenido  uno  ó dos  pares  de  incisivos 
superiores  aunque  muy  pequeños  y caedizos,  de 
manera  que  el  animal  cuando  joven  tenía  ¿ § i.  | m. 

Las  dos  primeras  muelas  tanto  superiores  como 
iuferiores  son  completamente  elípticas  ; las  demás 
están  divididas  en  prismas,  presentando  algunas  una 
complicación  mayor  que  las  de  los  Glyptodontidtv. 

Del  esqueleto,  se  conoce  el  fémur  que  es  de  una 
forma  intermediaria  entre  la  de  los  gliptodontes  y la 
de  los  armadillos,  pero  de  forma  mas  esbelta  y mas 
delgado  que  en  ambos. 

De  la  cola  se  conoceu  algunos  trozos  que  prueban 
estaba  formada  por  un  tubo  cónico-cilíndrico  consti- 
tuido por  varios  anillos  que  se  articulaban  á continua- 
ción unos  de  otros,  cada  uno  formado  por  dos  filas  de 
placas. 

Propalselioplopliorus  australis  Mor. 

(Pl.  ti,  fig.  6 á 10  ; pl.  luí,  fig.  3,  9 y lo) 

Hoplophorus  australis,  Moreno,  Patagonia,  restos  de  un 
cont.  hoy  sumergido,  p.  26,  a.  1882  (nomen  nu- 
dum), 

Propalcehoplophorus  australis  (Mor.),  Ameghino,  Enume- 
ración sistemática  de  los  marnif.  eocenos,  etc., 
p.  24,  n°  110,  a.  1887. 

De  esta  especie  que  parece  ser  la  mas  abundante, 
hay  una  gran  cantidad  de  placas  de  la  coraza,  parte 
del  tubo  caudal,  la  región  anterior  de  un  cráneo  con 
la  mayor  parte  de  la  dentadura,  y algunos  fragmen- 


BRUTOS 


795 


tos  de  mandíbulas  con  dientes.  La  talla  del  animal 
era  bastante  pequeña,  quizás  ni  una  mitad  de  la  del 
Hoplophorus  ornatus. 

Las  placas  de  la  coraza  son  pentagonales,  con  una 
tendencia  á tomar  una  forma  rectangular,  muy  acen- 
tuada sobre  todo  en  las  que  proceden  de  las  regiones 
laterales,  conservándose  la  forma  pentagonal  ó exa- 
gonal mas  marcada  en  las  que  proceden  de  la  región 
del  centro  del  dorso. 

Las  placas  mas  grandes  del  centro  de  la  coraza 
parecen  ser  mas  delgadas,  de  unos  38  á 42  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  30  á 35  milíme- 
tros de  diámetro  trausverso,  y solo  7 á 8 de  grueso. 
La  cara  interna  es  uu  poco  lisa,  y la  externa  algo 
convexa,  con  una  figura  central  circular  de  16  á 17 
milímetros  de  diámetro,  un  poco  levantada  en  el  cen- 
tro, y rodeada  de  10  á 1 1 figuritas  pentagonales  mas 
pequeñas,  separadas  por  surcos  angostos,  con  peque- 
ños agujeros  en  el  punto  de  reunión  de  los  surcos 
periféricos  con  el  que  rodea  la  figura  central.  En  la 
parte  posterior  de  la  placa  se  ven  á menudo  algunas 
figuritas  suplementarias  incompletas  y atrofiadas, 
que  corresponden  á la  segunda  fila  de  figuritas  de 
las  placas  de  la  coraza  del  Plohophorus,  aquí  ape- 
nas indicada.  La  superficie  de  la  figura  central  y de 
la  periférica  es  casi  lisa,  apenas  uu  poco  puntuada. 

Las  placas  de  los  costados  que  tienden  á tomar 
una  forma  rectangular,  tienen  término  medio,  unos 
25  milímetros  de  largo,  15  á 18  milímetros  de  an- 
cho, y 8 á 10  milímetros  de  grueso.  La  cara  ex- 
terna muestra  una  figura  central  elíptica,  que  toma 
una  forma  ovoidea  en  las  placas  próximas  á los  bor- 
des, rodeadas  por  figuras  periféricas,  chicas  ade- 
lante y en  los  costados,  y mas  grandes  en  la  parte 
posterior,  en  donde  también  están  seguidas  de  otras 
mas  ó menos  desarrolladas. 

Hay  algunas  placas  mas  grandes,  pentagonales  ó 
exagonales,  de  unos  25  á 30  milímetros  de  diámetro 
y bastante  gruesas,  que  se  distinguen  por  la  figura 
central  mas  grande  y elevada  hácia  un  lado  casi 
en  forma  de  pezón,  rodeada  por  10  á 12  figuritas  mas 
pequeñas  ; estas  placas  supongo  procedan  de  cerca 
de  la  apertura  anterior  unas,  y de  la  posterior  otras. 

Hay  también  algunas  placas  marginales,  largas  de 
unos  20  á 25  milímetros,  y de  solo  10  á 15  de  an- 
cho, con  rudimentos  de  dibujos  sobre  uno  de  los 
dos  costados  mayores,  y terminando  el  resto  en  un 
borde  redondeado,  presentando  un  aspecto  casi 
idéntico  á las  placas  marginales  de  la  coraza  del 
género  Hoplophorus. 


Por  último  se  encuentran  mezcladas  con  las  pre- 
cedentes, otras  placas  de  tamaño  mucho  mayor,  que 
pueden  alcanzar  un  diámetro  de  cinco  centímetros, 
de  formas  variables  y á menudo  irregulares,  te- 
niendo á menudo  un  borde  libre.  Estas  placas  son 
muy  gruesas  en  el  centro,  y delgadas  en  las  estre- 
midades,  con  cara  interna  muy  cóncava,  y cara  su- 
perior muy  convexa,  sin  dibujo,  con  toda  la  super- 
ficie puntuada,  y con  el  centro  levantado  hasta 
formar  á menudo  un  tubérculo  áspero,  y casi  siem- 
pre con  una  depresión  en  el  centro.  Supongo  que 
estas  placas  proceden  del  escudo  cefálico. 

De  la  coraza  de  la  cola  hay  muchas  placas  sueltas, 
el  último  anillo  que  forma  la  punta  de  la  cola,  y el 
antepenúltimo. 

El  anillo  que  constituye  la  extremidad  terminal, 
es  un  cono  de  35  milímetros  de  diámetro  en  la  base, 
y 37  milímetros  de  largo,  con  una  punta  cónica  ob- 
tusa un  poco  convexa.  Este  anillo  está  compuesto 
por  dos  filas  de  placas,  una  que  solo  forma  un  arco 
de  círculo  en  la  parte  superior  formado  por  4 pla- 
cas, y la  segunda  que  es  la  posterior  forma  el  anillo 
completo  con  8 placas.  La  punta  del  tubo  formada 
por  la  parte  posterior  de  este  anillo  está  cerrada  por 
cinco  ó seis  placas  irregulares  y rugosas.  Las  placas 
que  forman  las  filas  son  mas  ó menos  elíptico-rom- 
bóideas,  y las  de  la  parte  superior  con  una  pequeña 
protuberancia  longitudinal  en  la  parte  mediana,  mas 
elevada  hácia  atrás  que  en  la  parte  anterior.  La 
superficie  de  las  placas  es  casi  lisa,  apenas  un 
poquito  punteada. 

Elanillo  penúltimo,  se  encuentra  intacto,  compues- 
to por  dos  filas  de  placas,  cada  una  de  ellas;  formando 
un  círculo  completo.  La  fila  anterior  consta  de  9 
placas,  mas  grandes  que  las  de  la  fila  posterior  y 
con  un  prolongamiento  anterior  en  declive  destinado 
á engastarse  en  la  apertura  posterior  del  anillo  que 
seguía  hácia  adelante.  La  fila  posterior  consta  igual- 
mente de  9 placas  un  poco  mas  pequeñas  que  las 
de  la  fila  anterior  y mas  elípticas.  Todas  las  placas 
son  de  superficie  casi  lisa,  separadas  por  surcos 
bien  definidos,  con  algunos  agujeros  de  distancia  en 
distancia  repartidos  irregularmente  en  el  fondo  de 
los  surcos,  y en  algunos  puntos,  particularmente  en 
la  parte  anterior,  con  una  ó dos  figuritas  periféricas 
rudimentarias.  El  tamaño  de  estas  placas  varía  de 
20  á 25  milímetros  de  largo,  por  12  á 20  de  ancho. 
El  anillo  ó segmento  tiene  42  milímetros  de  diáme- 
tro y 5 centímetros  de  largo. 

Estos  anillos  se  articulaban  unos  á otros  sin  dejar 


796 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


espacio  vacío  intermediario,  de  manera  que  forma- 
ban un  tubo  largo  cónico-cilíndrico,  de  aspecto  ge- 
neral igual  al  tubo  caudal  de  los  Hoplophorus,  del 
que  en  realidad  solo  se  distinguía  por  sus  segmentos 
que  se  conservaban  separados,  sin  soldarse  unos  á 
otros. 

La  parte  anterior  de  cráneo  existente  de  esta  espe- 
cie está  demasiado  destrozada  y deformada  para  po- 
der formarse  una  idea  de  su  conformación,  la  que  por 
otra  parte  no  podía  diferir  mucho  de  los  otros  glipto- 
doutes  conocidos.  La  bóveda  superior  del  cráneo 
falta  por  completo,  menos  una  pequeñísima  parte  al 
nivel  de  las  órbitas,  que  parece  demostrar  no  era 
aplastada  como  en  Glyptodon  sino  convexa  como  en 
Hoplophorus.  La  apófisis  zigomática  de  los  maxi- 
lares, ha  tenido  el  mismo  proceso  descendente  que 
en  los  demás  géneros  de  esta  familia,  y el  agujero 
sub-orbitario  en  la  misma  posición. 

De  los  nasales  existe  la  parte  anterior  en  contacto 
á ambos  lados  con  los  maxilares ; por  la  parte 
existente  se  conoce  que  permanecían  separados 
por  sutura  visible  sobre  la  línea  media  longitu- 
dinal, que  eran  mas  largos  y prolongados  hácia 
adelante  que  en  Glyptodon  y con  su  parte  anterior 
un  poco  encorvada  hácia  arriba.  La  apertura  nasal 
anterior  es  bastante  parecida  á la  del  Glyptodon, 
pero  relativamente  mas  pequeña  y mas  baja. 

Toda  la  parte  del  rostro  situada  adelante  de  la 
órbita,  es  también  mas  prolongada  hácia  adelante 
que  en  Glyptodon,  pues  á pesar  del  tamaño  pe- 
queño de  este  cráneo  la  distancia  del  agujero  sub- 
orbitario á la  apertura  nasal  es  de  35  milímetros. 

El  paladar  aunque  bastante  deformado,  parece 
presentaba  la  misma  curva  que  el  del  Glyptodon, 
estrechándose  un  poco  adelante  entre  las  dos  prime- 
ras muelas. 

El  intermaxilar  es  relativamente  un  poco  mas 
desarrollado  que  en  Glyptodon,  y lleva  á cada  lado 
adelante  de  la  primera  muela  un  pequeño  agujerito 
de  menos  de  un  milímetro  de  diámetro  que  supongo 
es  el  alvéolo  de  un  incisivo  atrofiado  y caedizo. 

La  primera  muela,  mas  pequeña  que  todas  las 
demás,  está  inplantada  en  la  parte  anterior  del  maxi- 
lar y es  de  sección  elíptico-cilíndrica,  sin  surco  ni 
aristas  perpendiculares,  parecida  á una  muela  de 
armadillo,  y con  su  eje  mayor  en  dirección  transver- 
sal al  eje  de  la  série  dentaria;  tiene  5 milímetros  de 
diámetro  mayor  y 4 de  diámetro  menor. 

La  segunda  muela,  un  poco  mas  grande  que  la 
primera  es  también  mas  cilindrica,  igualmente  sin 


surcos  ni  aristas  perpendiculares,  y de  6 milímetros 
de  diámetro. 

La  muela  tercera  es  mas  grande  que  la  segunda  y 
de  sección  elíptica,  con  su  eje  mayor  dirijido  de 
adelante  hácia  atrás  en  dirección  del  eje  de  la  série 
dentaria.  La  cara  externa  es  convexa  y con  un  pe- 
queño surco  perpendicular  en  el  medio.  La  cara 
interna  es  deprimida,  un  poco  excavada,  y con  una 
pequeña  arista  perpendicular  rudimentaria  en  el 
centro.  Tiene  10  milímetros  de  diámetro  transverso. 

La  muela  cuarta  es  mas  grande  que  la  tercera  y 
mas  alargada  en  sentido  ánter a-posterior.  Sobre  el 
lado  externo  forma  dos  columnas  perpendiculares 
colocadas  mas  al  centro  que  las  extremidades  exter- 
nas anterior  y posterior  de  la  muela,  quedando  entre 
ambas  columnas  y ocupando  el  centro  de  la  cara 
externa  de  la  muela  un  surco  perpendicular  ancho 
y profundo.  La  cara  interna  es  deprimida  con  dos 
surcos  perpendiculares  poco  profundos  separados 
por  una  columna  perpendicular  mediana  opuesta  al 
surco  perpendicular  externo.  La  corona  tiene  13 
milímetros  de  diámetro  áutero-posterior  por  5 milí- 
metros de  diámetro  transverso. 

La  muela  quinta  es  todavía  un  poco  mas  grande, 
de  corona  relativamente  mas  larga  y mas  angosta,  y 
con  un  principio  de  división  en  tres  prismas.  Sobre 
el  lado  externo  muestra  dos  columnas  perpendicula- 
res principales,  formadas  por  los  prismas  anterior  y 
posterior,  cada  una  de  ellas  dividida  á su  vez  en 
dos  columnas  secundarias  por  un  surco  perpendicu- 
lar poco  profundo;  entre  las  dos  columnas  principa- 
les queda  un  vacío  ancho  y profundo  en  cuyo  fondo 
se  vé  una  columna  perpendicular  mas  pequeña 
con  un  surco  á cada  lado,  de  manera  que  entre 
grandes  y pequeñas,  la  muela  muestra  sobre  el  lado 
externo  cinco  columnas  perpendiculares,  separadas 
por  cuatro  surcos.  El  lado  interno  es  mas  simple 
mostrando  solo  tres  columnas  perpendiculares,  sepa- 
radas por  dos  surcos.  La  columna  mediana  del  lado 
externo  es  perfectamente  opuesta  á la  del  medio  del 
lado  interno,  pero  como  la  columna  externa  es  mucho 
mas  pequeña  que  las  que  se  encuentran  sobre  el 
mismo  lado,  resulta  que  el  prisma  del  medio  es 
mucho  mas  pequeño  que  el  anterior  y posterior, 
quedando  por  decirlo  así  rudimentario.  La  corona 
tiene  14  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior 
por  5 á 6 de  ancho. 

La  muela  sesta  ha  tenido  casi  el  mismo  tamaño  y 
probablemsnte  la  misma  forma,  pero  no  se  puede 
determinar  con  exactitud  por  estar  destrozada  en  los 


BRUTOS 


797 


dos  lados.  El  alveólo  tiene  14  milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior  y 5 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  muela  sétima  es  un  poco  mas  pequeña  y divi- 
dida en  tres  prismas  mas  iguales.  Sobre  el  lado  ex- 
terno muestra  tres  columnas  perpendiculares  corres- 
pondientes á los  tres  prismas  que  componen  la  mue- 
la, el  posterior  subdividido  á su  vez  en  dos  colum- 
nas por  un  surco  perpendicular  externo,  angosto  y 
profundo.  El  lado  interno  está  bastante  destrozado, 
pero  parece  presentar  tres  columnas  separadas  por 
dos  surcos.  El  prisma  anterior  parece  ser  un  poco 
mas  grande  qne  el  posterior  y el  del  medio,  un  po- 
co mas  pequeño.  Tiene  12  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  7 de  diámetro  transverso  ade- 
lante y 6 atrás. 

La  última  muela  ú octava  está  completamente  des- 
trozada no  pudiéndose  determinar  exactamente  sus 
contornos,  pero  se  conoce  es  bastante  mas  pequeña, 
el  prisma  anterior  mas  grande  y el  posterior  mas 
pequeño,  separados  por  dos  surcos  opuestos,  uno 
interno  y otro  externo.  Tiene  10  milímetros  de  diá- 
tro  ántero-posterior  y 8 milímetros  de  ancho  en  el 
prisma  anterior. 

Gomo  savé, -de  las  8 muelas,  las  dos  anteriores 
son  completamente  elíptico-cilíndricas,  la  tercera 
es  elíptica  con  un  principio  de  división  al  lado  ex- 
terno, y la  cuarta.'un  poco  mas  complicada,  sin  pre- 
sentar aún  distintamente  la  separación  en  prismas, 
que  recien  empieza  á acentuarse  en  la  quinta,  pre- 
sentándose mas  definida  en  las  siguientes.  El  tama- 
ño aumenta  gradualmente  de  la  primera  á la  quinta 
y disminuye  de  la  quinta  á la  octava.  Las  dos  filas 
dentarias  son  perfectamente  paralelas  en  todo  su 
largo,  menos  en  la  parte  anterior,  en  donde  se  apro- 
xima la  una  á la  otra  en  el  espacio  comprendido  en- 
tre las  dos  primeras  muelas. 

Las  8 muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
86  milímetros,  y el  ancho  del  paladar  es  de  19  mi- 
límetros entre  el  primer  par  de  muelas  anteriores  y 
de  25  milímetros  en  casi  todo  el  resto  de  su  ex- 
tensión. 

De  la  mandíbula  inferior  hay  un  trozo  de  la  parte 
anterior  con  cuatro  muelas  algo  destrozadas,  que  su- 
pongo sean  la  segunda,  tercera,  cuarta  y quinta. 

La  muela  segunda  es  elíptica,  dividida  al  lado  ex- 
terno en  tres  columnas  perpendiculares,  una  anterior 
convexa,  una  media  muy  pequeña  casi  rudimentaria 
y una  posterior  mucho  mas  grande  que  la  primera 
y mas  sobresaliente  hácia  afuera.  Entre  las  dos  co- 


lumnas principales,  anterior  y posterior,  hay  una 
profunda  depresión  dividida  á su  vez  en  dos  surcos 
por  la  columna  mediana  rudimentaria  que  se  levan- 
ta en  su  fondo.  Sobre  el  lado  interno  está  dividida 
por  un  surco  perpendicular  poco  marcado,  en  dos 
lóbulos  desiguales,  umTanterior  pequeño  y otro  pos- 
terior mas  grande.  Tiene  12  milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior  y 5 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  muela  tercera,  de  sección  elíptica  mas  prolon- 
gada, y de  tamaño  un  poco  mayor,  está  divididida  al 
lado  externo  en  tres  columnas  perpendiculares  se- 
paradas por  dos  surcos,  la  anterior  y la  posterior 
mas  grandes,  y la  del  medio  mas  pepueña.  Sobre  el 
lado  interno  muestra  un  surco  anterior  ancho  y bas- 
tante profundo,  y una  depresión  posterior  apenas 
marcada.  Tiene  14  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  por  5 milímetros  de  ancho. 

La  muela  cuarta  de  tamaño  un  poco  mayor,  pre- 
senta ya  mas  acentuada  una  división  en  tres  prismas 
formando  tres  columnas  externas  separadas  por  dos 
surcos,  el  anterior  mas  ancho  y menos  profundo, 
y la  columna  anterior  igualmente  interna  menos 
distinta  que  las  dos  posteriores.  Tiene  15  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  por  6 milímetros 
de  ancho. 

De  la  muela  quinta  solo  existe  una  parte,  pero 
parece  tuvo  con  muy  cortísima  diferencia  la  misma 
forma  que  la  precedente. 

Las  tres  muelas  enteras  ó casi  enteras,  segunda, 
tercera  y cuarta,  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
41  milímetros.  El  alto  de  la  rama  horizontal  debajo 
déla  cuarta  muela  es  de  38  milímetros. 

Otro  fragmento  de  mandíbula  inferior  comprende 
la  parte  posterior  de  la  muela  sesta,  y las  dos  últi- 
mas, ó sétima  y octava,  aunque  un  poco  gastadas. 
Estas  tres  muelas  presentan  una  conformación  tri- 
prismáticabien  acentuada,  con  tres  columnas  exter- 
nas angostas  separadas  por  dos  surcos  profundos  y 
tres  internas  de  las  que  la  anterior  mas  ancha  y po- 
co delimitada,  pareciéndose  mas  bien  á una  prolon- 
gación anterior  del  prisma  mediano.  La  cara  poste- 
rior de  cada  una  de  las  tres  últimas  muelas  presenta 
la  particularidad  de  tener  una  depresión  que  forma 
en  el  centro  un  surco  perpendicular.  La  muela  séti- 
ma tiene  unos  15  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, y otro  tanto  la  octava  ó última.  La  rama  hori- 
zontal debajo  de  la  penúltima  muela  tiene  38  milí- 
metros de  alto. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 


798 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


descubiertos  por  Carlos  AmeghinO  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eocenoinferior). 

Propaltehoplopliorus  incisivus  Amegh. 

(Pl.  li,  flg.  3 á i>;  pl.  lxiv,  fig.  9 á 13) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática , etc.,  p.  24,  n“  111, 
a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  por  fragmentos  de 
coraza,  por  un  cráneo  destrozado  pero  con  el  pala- 
dar y la  dentadura  en  bastante  buen  estado,  y por 
una  mitad  de  mandíbula  inferior  casi  intacta.  Estos 
restos  indican  una  especie  de  tamaño  un  poco  menor 
que  la  precedente,  y relativamente  mas  delgada. 

Las  placas  de  la  coraza  de  esta  especie  se  distin- 
guen por  una  forma  mas  rectangular,  y por  su  espe- 
sor poco  considerable.  El  tamaño  de  las  placas  cen- 
trales es  de  unos  25  milímetros  de  largo  por  18  á 20 
de  ancho,  teniendo  tan  solo  5 á 6 milímetros  de  es- 
pesor. Cada  placa  presenta  al  lado  externo  una  gran 
figura  central  mas  ó menos  elíptica,  de  12  á 16  mi- 
límetros de  diámetro,  rodeada  por  una  fila  única  de 
9 á 10  figuritas  periféricas,  todas  de  superficie  casi 
lisa  y plana. 

Existe  una  pequeña  parte  del  intermaxilar  del  lado 
derecho,  que  demuestra  que  este  hueso  era  conside- 
rablemente más  desarrollado  que  en  los  gliptodon- 
tes  mas  modernos,  pues  ocupa  toda  la  parte  anterior 
del  paladar,  y envía  un  prolongamiento  Iiácia  arriba, 
de  manera  que  toma  parte  en  la  formación  de  las 
paredes  laterales  de  la  apertura  nasal,  conserván- 
dose perfectamente  visible  la  sutura  que  lo  separa 
del  maxilar.  Sobre  la  superficie  palatina  y en  la 
parte  anterior  cerca  del  borde  de  la  apertura  nasal, 
tiene  el  intermaxilar  dos  pequeñas  perforaciones  de 
apenas  un  poco  mas  de  un  milímetro  de  diámetro ; 
son  estos,  dos  alvéolos  en  los  que  se  implantaban 
un  par  de  pequeños  incisivos,  que  caían  luego 
cuando  el  animal  llegaba  á su  estado  adulto. 

Inmediatamente  detrás  de  la  sutura  del  iuterma- 
xilar  con  el  maxilar,  viene  el  alveolo  de  la  primera 
muela  de  forma  eliptico-cilíndrica  y terminando  há- 
cia  abajo  en  forma  de  embudo.  Este  alveolo  tiene  5 
milímetros  de  diámetro  mayor,  y en  él  se  implantaba 
un  diente  eliptico-cilíndrico,  sin  surcos  ni  columnas 
perpendiculares  como  el  correspondiente  de  la  espe- 
cie precedente. 


El  diente  que  sigue  ó segundo  molar,  es  de  sec- 
ción todavía  mas  elíptica  con  su  eje  mayor  en  direc- 
ción oblicua  al  eje  de  la  série  dentaria,  y también 
sin  surcos  ni  aristas  perpendiculares.  Tiene  6 milí- 
metros de  diámetro  mayor  y 4 de  diámetro  menor. 

La  muela  tercera  es  de  tamaño  bastante  mayor, 
elíptica,  presentando  una  sección  transversal  larga  y 
estrecha  con  su  diámetro  mayor  de  adelante  hácia 
atrás,  presentando  una  pequeña  curva  hácia  adentro. 
La  cara  interna  es  deprimida  y con  una  pequeña 
arista  perpendicular,  completamente  rudimentaria. 
Tiene  10  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 
4 milímetros  de  diámetro  transverso. 

La  muela  cuarta,  está  completamente  destrozada 
en  los  dos  lados,  no  pudiéndose  así  determinar  su 
forma,  pero  se  conoce  que  se  acentuaba  en  ella  la 
división  en  prismas  distintos.  Tiene  12  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 0m0045  de  diámetro 
transverso. 

La  muela  quinta  presenta  la  forma  tri-prismática 
bien  caracterizada,  con  el  prisma  anterior  mas  gran- 
de que  el  posterior  y el  del  medio  al  contrario  mas 
pequeño.  La  cara  externa  muestra  una  columna  an- 
terior bien  desarrollada  correspondiente  al  prisma 
anterior,  una  segunda  columna  ó mediana  pequeña 
y rudimentaria  correspondiente  al  prisma  mas  pe- 
queño del  medio,  y una  columna  posterior  grande  y 
ancha  correspondiente  al  prisma  tercero,  y dividida 
ella  misma  en  dos  columnas  secundarias  por  un  pe- 
queño surco  perpendicular.  Sobre  el  lado  interno 
tiene  tres  columnas  bien  desarrolladas  separadas  por 
dos  surcos.  Sobre  la  cara  perpendicular  anterior  hay 
un  pequeño  surco  perpendicular  colocado  sobre  el 
lado  externo.  La  muela  tiene  1 2 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 6 milímetros  de  diámetro 
transverso. 

La  muela  sesla  está  construida  sobre  el  mismo  ti- 
po que  la  precedente,  con  la  única  diferencia  del 
prisma  anterior  que  tiene  un  diámetro  transverso 
mas  considerable  con  su  ángulo  interno  mas  prolon- 
gado hácia  adentro  y hácia  adelante.  Tiene  ^milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  7 milímetros 
de  diámetro  transverso  en  el  lóbulo  anterior  y 
0m0055  en  el  posterior. 

La  muela  sétima  se  distingue  por  un  tamaño  un 
poco  menor,  por  la  cara  anterior  del  primer  pris- 
ma que  tiene  la  depresión  perpendicular  mas  al  me- 
dio, y por  el  prisma  intermediario  un  poco  mas  gran- 
de. Tiene  1 1 milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior, 6 milímetros  de  diámetro  transverso  en  el 


BRUTOS 


799 


prisma  anterior,  y 5 milímetros  en  el  posterior. 

La  muela  octava  que  es  la  última,  se  distingue  por 
los  dos  primas  posteriores  sensiblemente  del  mismo 
tamaño  y mas  pequeños  que  el  anterior,  y por  la  di- 
visión perpendicular  en  dos  columnas  del  último 
prisma,  sobre  el  lado  externo  menos  acentuado  que 
en  las  muelas  precedentes.  Tiene  10  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  6 milímetros  de  diáme- 
ro  transverso  en  el  lóbulo  anterior  y 5 en  el  pos- 
terior. 

Las  ocho  muelas  superiores  ocupan  un  espacio 
longitudinal  de  88  milímetros,  y el  ancho  del  paladar 
es  de  24  milímetros  entre  las  últimas  dos  muelas,  de 
19  milímetros  entre  el  quinto  par  de  muelas,  y to- 
davía notablemente  mas  angosto  entre  los  dos  pri- 
meros pares  de  muelas  anteriores,  que  están  implan- 
tados desviándose  hácia  la  línea  mediana. 

La  mandíbula  inferior  en  su  configuración  general 
se  parece  álade  Glyploclon,  con  ocho  muelas  sepa- 
radas por  diastemas  regulares;  estas  muelas  aumen- 
tan gradualmente  de  tamaño  de  la  primera  que  es 
muy  pequeña,  á la  quinta  que  es  la  mas  grande,  y 
disminuyen  un  poco  de  la  quinta  á la  octava,  ocu- 
paudo  casi  toda  la  extensión  del  borde  superior  de 
la  rama  horizontal,  de  manera  que  el  diente  primero 
está  colocado  casi  en  la  parte  anterior  de  la  mandí- 
bula, á solo  5 milímetros  del  ángulo  ántero- externo 
de  lasíufisis,  y á 15  milímetros  del  ángulo  interior 
sobre  la  línea  mediana.  La  parte  sinfisaria  anterior 
de  cada  rama  mandibular,  está  dada  vuelta  hácia 
abajo  de  una  manera  mas  pronunciada  que  en  Glyp- 
toclon  formando  un  borde  grueso  y redondeado  de 
14  milímetros  de  ancho,  sin  dientes  yen  el  que 
tampoco  se  apercibeu  trazas  de  alveolos  que  .es- 
tén en  correspondencia  con  los  que  se  observan  en 
el  Ínter  maxilar. 

La  primera  muela  inferior  es  muy  pequeña  y 
elíptica,  con  su  diámetro  mayor  en  dirección  obli- 
cua al  eje  de  la  serie  dentaria,  dirijido  de  atrás  há- 
cia adelante  y de  afuera  hácia  adentro;  este  diente  no 
presenta  vestigios  ni  de  surcos  ni  de  aristas  per- 
pendiculares, presentando  absolutamente  el  mismo 
aspecto  que  un  diente  de  armadillo:  tiene  5 milí- 
metros de  diámetro  mayor  y tres  milímetros  de  diá- 
metro menor. 

El  diente  segundo  es  absolutamente  de  la  misma 
forma  é implantado  del  mismo  modo,  pero  de  tama- 
ño un  poco  mayor;  tiene  7 milímetros  de  diámetro 
mayor  y 4 de  diámetro  menor. 

La  muela  tercera,  de  tamaño  mucho  mayor  y de 


corona  mas  estrecha  y alargada,  está  implantada  con 
su  eje  mayor  en  la  misma  dirección  que  el  eje  de  la 
serie  dentaria,  y presenta  un  principio  de  división  en 
tres  prismas  apenas  marcado,  particularmente  sobre 
el  lado  interno.  Tiene  11  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  y 0m0045  de  diámetro  transverso. 

La  muela  cuarta,  de  tamaño  un  poco  mayor,  pre- 
senta la  división  tri-prismática  un  poco  mas  visible, 
particularmente  sobre  el  lado  externo.  Tiene  12  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  y 4 milíme- 
tros de  diámetro  transverso. 

La  muela  quinta,  la  mas  grande,  presenta  los  tres 
prismas  bien  marcados,  el  anterior  un  poco  mas  an- 
gosto y el  posterior  mas  ancho.  Tiene  14  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  y 5 milímetros  de  diá- 
metro transverso  en  el  último  prisma. 

La  muela  sesta  es  un  poco  mas  pequeña  y con 
la  cara  posterior  del  último  prisma  un  poco  depri- 
mida perpendicularmente.  Tiene  13  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior. 

La  muela  séptima,  tiene  12  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  distinguiéndose  solamente  por  la 
cara  posterior  del  último  prisma  un  poco  mas  de- 
primida perpendicularmente  en  el  medio. 

La  muela  octava,  presenta  la  depresión  perpen- 
dicular de  la  cara  posterior  del  último  prisma  to- 
davía mas  acentuada,  tomando  la  forma  de  un  surco 
y tiene  igualmente  12  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior. 

Las  ocho  muelas  juntas  ocupan  un  espacio  longi- 
tudinal de  95  milímetros. 

La  rama  horizontal  tiene  33  milímetros  de  alto 
debajo  de  la  muela  cuarta,  y 37  milímetros  debajo 
de  la  sétima. 

Los  agujeros  mentonianos  son  dos,  uno  muy  pe- 
queño adelante,  debajo  de  la  parte  posterior  de  la 
segunda  muela,  á 17  milímetros  debajo  del  borde 
alveolario,  y el  otro,  apenas  un  poco  mas  grande 
debajo  de  la  parte  posterior  de  la  tercera  muela. 

La  rama  ascendeute  de  la  que  existe  la  parte  ba- 
sal,  parece  presentaba  una  forma  parecida  á la  de 
los  demás  gliptodontes,  aunque  es  probable  que  la 
línea  anterior  no  se  inclinara  hácia  adelante,  y no 
formara  por  consiguiente  con  la  rama  horizontal  un 
ángulo  agudo,  sino  mas  bien  recto,  ó.  quizás  un  poco 
abierto. 

El  largo  total  de  la  mandíbula  inferior,  de  la  parte 
anterior  de  la  sínfisis  á la  parte  posterior  de  la  rama 
ascendente  es  de  148  milímetros. 

Localidad. — Los  restos  de  este  animal  han  sido 


800 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz,  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (Eoceno  infe- 
rior). 


PALiEHOPLOPHORUS  amegii- 


Ameghino,  Bol.  de  laAcad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  "VIII,  p.  129, 
a.  1885. 

La  coraza  de  este  género  se  distingue  por  placas 
con  una  figura  central  de  tamaño  considerable,  ro- 
deada de  otras  mas  pequeñas  y de  agujeros  grandes 
y profundos.  La  cola  está  provista  de  un  tubo  ter- 
minal compuesto  de  grandes  placas  ovaladas,  ro- 
deada cada  una  de  una  línea  periférica  de  grandes 
perforaciones  ó agujeros,  y de  figuritas  periféricas 
muy  chicas,  en  forma  de  pequeños  tubérculos. 

Palselioplophorus  Scalabrinii  Amegh. 

(Pl.  lvi,  fig.  7 y 8 ; pl.  lxv,  fig.  6;  pl.  lxvii,  fig.  10) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  301, 
a.  1883. -Id.  t.  IX,  p.  193,  a,  1886. 

Los  restos  de  esta  especie  son  todavía  bastante 
raros  y no  permiten  por  ahora  formarse  una  idea 
exacta  del  animal,  el  que  á juzgar  por  los  pocos  restos 
conocidos  era  bastante  diferente  de  los  verdaderos 
Hoplophorus . 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza  tienen  de  3 
á 4 centímetros  de  diámetro  y solo  16  á 18  de 
espesor.  La  cara  externa  de  cada  placa  tiene  una 
figura  central  de  contorno  circular  ó sub-circular, 
de  unos  15  milímetros  de  diámetro,  fuertemente  de- 
primida en  el  centro,  presentando  una  superficie 
cóncava  un  poco  rugosa.  AI  rededor  de  esta  figura 
central  hay  un  considerable  número  de  figuras  peri- 
féricas pequeñas,  dispuestas  en  dos  filas  ó círculos 
concéntricos,  seguidos  á menudo  de  una  tercera  fila 
incompleta.  Estas  figuras  periféricas  son  rugosas, 
poco  marcadas,  separadas  por  surcos  imperfecta- 
mente delimitados,  poco  profundos  y de  fondo  ru- 
goso; en  el  fondo  de  estos  surcos,  distribuidos  sin 
orden  alguno,  se  encuentran  un  considerable  nú- 


mero de  perforaciones  circulares  de  0m001  á 0m0015 
de  diámetro. 

Sobre  los  flancos,  cerca  de  los  bordes,  las  placas 
toman  una  forma  mas  rectangular,  modificándose 
completamente  el  aspecto  de  la  cara  externa.  Una  de 
estas  placas  tiene  45  milímetros  de  largo,  22  milí- 
metros de  ancho,  y solo  8 á 9 de  espesor.  La  cara 
externa,  muestra  en  el  centro  una  figura  elíptico- 
circular  de  18  á 20  milímetros  de  diámetro,  de  su- 
perficie muy  poco  rugosa  y casi  plana,  rodeada  por 
una  especie  de  surco  ó depresión  ancha  pero  poco 
profunda,  en  cuyo  fondo  se  ven  varios  agujeros  que 
penetran  en  el  interior  de  la  placa,  existiendo  solo 
dos  ó tres  figuritas  periféricas  en  sus  extremidades 
anterior  y posterior. 

Las  placas  de  la  parte  anterior  de  la  coraza  que 
siguen  inmediatamente  á las  marginales,  tienen  una 
figura  cuadrangular,  con  un  diámetro  de  20  á 22  mi- 
límetros por  cada  lado,  y un  espesor  relativamente 
considerable  que  varía  de  10  á 14  milímetros.  La 
cara  externa  está  casi  completamente  ocupada  por 
una  sola  figura  central  de  superficie  algo  rugosa  y 
de  16  milímetros  de  diámetro.  El  perímetro  de  esta 
figura  está  limitado  por  un  surco  poco  marcado,  de 
fondo  igualmente  rugoso  y con  un  número  considera- 
ble de  agujeros  circulares  profundos,  de  uno  ó dos 
milímetros  de  diámetro. 

De  los  anillos  movibles  conozco  muchas  placas 
sueltas,  varias  articuladas,  y un  fragmento  bastante 
considerable  de  uno  de  los  primeros  anillos.  Este 
fragmento  está  formado  por  dos  filas  de  placas.  Las 
de  la  fila  anterior  son  rectangulares,  de  cuatro  cen- 
tímetros de  largo  por  dos  y medio  de  ancho  ; la  cara 
externa  de  cada  placa  lleva  en  su  parte  posterior 
una  gran  figura  elíptica,  de  13  á 16  milímetros  de 
diámetro,  rodeada  de  una  fila  de  figuras  periféricas 
pequeñas,  rudimentarias  en  su  parte  posterior,  pero 
mucho  mas  grande  hácia  adelante,  en  donde  están 
seguidas  de  otras  dos  filas  transversales  de  figuritas 
mas  pequeñas,  siguiendo  luego  una  parte  rugosa  y 
en  declive  que  se  extiende  hasta  el  borde  anterior. 
En  eJ  fondo  de  los  surcos  que  separan  las  figuritas 
entre  sí  y de  las  figuras  centrales,  se  encuentra  en 
casi  todos  los  puntos  de  convergencia  un  agujero 
circular  profundo,  cuyo  diámetro  varía  de  uno  á 
tres  milímetros.  La  fila  de  placas  posteriores,  está 
formada  por  placas  mas  cortas  y mas  anchas,  casi 
cuadradas,  con  una  figura  central  sub-esférica,  ro- 
deada de  una  fila  de  figuras  periféricas  bien  delimi- 
tadas, mas  grandes  adelante,  muy  pequeñas  ó rudi- 


BRUTOS 


801 


mentarías  sobre  los  lados,  faltando  completamente 
en  el  borde  posterior.  En  el  fondo  de  los  surcos  se 
ven  los  mismos  agujeros  que  en  las  placas  de  la 
primera  fila.  El  ancho  del  anillo  es  de  un  poco  mas 
de  6 centímetros. 

Otros  dos  fragmentos  de  la  coraza  de  la  cola, 
muestran  que  esta  terminaba  en  un  tubo  cónico-ci- 
líndrico  como  en  Hoplophorus,  pero  con  una  es- 
cultura externa  muy  distinta. 

Uno  de  los  dos  fragmentos,  que  debe  proceder 
mas  ó menos  de  la  mitad  del  largo  del  tubo,  está 
formado  por  tres  placas,  cada  una’con  una  gran  figura 
elíptica  ú ovalada,  deprimida  en  el  centro  y rodea- 
da de  figuritas  muy  pequeñas  en  forma  de  tubércu- 
los, separadas  unas  de  otras  y de  la  figura  central 
por  surcos  profundos.  La  figura  central  de  cada  pla- 
ca, está  rodeada  de  un  considerable  número  de  agu- 
jeros profundos,  y de  gran  diámetro,  colocados  en 
el  fondo  del  surco  que  separa  la  figura  central  de 
las  figuras  periféricas. 

El  seguudo  fragmento  comprende  la  mitad  de  la 
extremidad  posterior  del  tubo  caudal  correspon- 
diente al  lado  izquierdo,  de  manera  que  puede  exa- 
minarse muy  bien  la  forma  de  las  placas  laterales. 
Esta  parte  del  tubo  en  una  extensión  longitudinal 
de  12  centímetros,  se  compone  de  placas  de  tamaño 
diferentes,  conteniendo  cada  una,  una  sola  figura 
externa  de  la  misma  forma  de  la  placa  ; todas  estas 
figuras  sonde  contorno  mas  ó menos  elíptico,  unas 
de  superficie  áspera  y mas  ó menos  deprimidas,  y 
las  otras  de  superficie  convexa.  No  existen  acá  figu- 
ras periféricas,  ó son  excesivamente  raras,  afectan- 
do la  forma  de  pequeños  tubérculos.  Las  placas  es- 
tán separadas  unas  de  otras  por  surcos  anchos  pero 
poco  acentuados,  presentando  en  cambio  en  su  fon- 
do una  fila  continua  de  perforaciones  ó agujeros 
circulares  cuyo  diámetro  varía  de  2 á 6 milímetros  ; 
puede  decirse  que  esta  figura  de  filas  periféricas, 
forma  la  verdadera  separación  entre  las  distintas 
placas. 

Examinando  esta  parte  lateral  de  la  cola,  empe- 
zando por  su  extremidad  posterior,  se  encuentra  una 
figura  elíptica  colocada  oblicuamente  sobre  su  parte 
superior  á la  que  corresponden  dos  figuras  mas  pe- 
queñas en  su  parte  inferior,  todas  convexas  y sepa- 
radas sobre  la  línea  media  lateral  por  una  depresión 
con  perforaciones  que  se  enanchan  en  la  misma 
punta  del  tubo  conteniendo  varios  tubérculos.  Hácia 
adelante,  á continuación  de  esta  depresión  viene  una 
gran  figura  elíptica  de  5 centímetros  de  largo  y 0m035 


de  ancho,  de  superficie  áspera  y rugosa.  Mas  adelante 
siguen  á esta  figura,  otras  dos  placas,  igualmente 
elípticas,  entre  las  cuales  en  su  extremidad  posterior 
se  coloca  la  extremidad  anterior  de  la  placa  ó figura 
mas  grande  ya  mencionada.  A cada  lado,  tanto  arri- 
ba como  abajo  siguen  placas  igualmente  elípticas,  to- 
das de  gran  tamaño  y con  la  misma  fila  de  perfora- 
ciones periféricas.  A los  12  centímetros  de  la  extre- 
midad posterior,  el  espesor  de  lacorazafon  los  lados 
es  de  un  poco  mas  de  3 centímetros,  y en  su  parte 
superior  de  solo  2 centímetros.  El  ancho  del  tubo 
en  el  mismo  punto  no  debía  ser  mayor  de  Í0  cen- 
tímetros y su  alto  ó diámetro  vertical  era  próxima- 
mente de  8. 

Localidad. — Los  primeros  restos  de  esta  es- 
pecie fueron  descubiertos  por  el  profesor  Scalabri- 
jn i en  las  barrancas  de  la  ciudad  del  Paraná,  y el 
fragmento  de  tubo  caudal  descrito  ha  sido  recojido 
en  la  misma  localidad  por  el  Sr.  Lelong  Thévenet. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 

I*al£ehoplophor*us  pressnlus  Amegii. 

(Pl.  LXIX,  fig.  16) 

Asieghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VI II,  p.  130, 
a.  1885. 

Esta  especie  parece  representa  un  tipo  mas  pri- 
mitivo que  la  precedente;  desgraciadamente  solo  es- 
tá representada  por  dos  pedazos  de  coraza  de  indivi- 
duos distintos  y de  región  muy  diferente,  pertene- 
ciendo uno  de  ellos  á la  coroza  dorsal,  y el  otro  á uno 
de  los  anillos  de  la  cola. 

El  primer  fragmento,  perteneciente  ála  coraza  dor- 
sal, consta  de  cuatro  placas;  estas  son  de  forma  mas  ó 
menos  pentagonal,  y bastante  grandes  puesto  que  tie- 
nen de  30  á 35  milímetros  de  diámetro,  pero  relativa- 
mente muy  delgadas,  presentando  un  espesor  varia- 
ble entre  7 y 10  milímetros.  La  superficie  externa 
de  cada  placa  está  ocupada  en  el  centro  por  una  ro- 
seta ó figura  circular  de  diámetro  variable,  formada 
en  su  perímetro  por  un  reborde  bastante  elevado,  y 
en  el  centro  por  una  depresión  pronunciada.  Esta 
figura  central  está  delimitada,  no  por  un  surco  como 
en  los  Hoplophorus  pampeanos,  sino  por  una  de- 
presión ancha,  poco  profunda  y no  muy  bien  mar- 
cada, en  cuyo  alrededor,  ocupando  el  contorno  de  la 


101 


802 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


placa,  se  ven  otras  figuras  mas  pequeñas,  tocias  ellas 
muy  mal  delimitadas  y separadas  por  surcos  poco 
aparentes,  unas  mas  rugosas,  y otras  mas  lisas  y de 
tamaños  distintos.  En  estas  depresiones,  ni  tampoco 
alrededor  de  la  figura  central,  no  se  ven  esos  peque- 
ñes  agujeros  que  se  encuentran  en  las  placas  de  los 
otros  gliptodontes  y de  los  Hoplophorus  pampea- 
nos. Lo  que  mas  caracteriza  este  fragmento  es  lo  ru- 
dimentario de  sus  dibujos  y la  poca  fijeza  de  los  ca- 
ractéres  que  presentan  sus  distintas  partes. 

El  segundo  fragmento  procede  de  uno  de  los  ani- 
llos movibles  de  la  cola,  y consta  también  de  cuatro 
placas,  pertenecientes,  dos  á la  fila  anterior,  y dos 
á la  posterior. 

Las  placas  de  la  fila  posterior  tienen  un  diámetro 
de  18  milímetros  y 7 de  espesor.  Casi  toda  la  figura 
externa  está  ocupada  por  una  roseta,  ó figura  central 
de  unos  12  milímetros  de  diámetro  que  en  su  parte 
posterior  constituye  el  borde  mismo  de  la  placa,  pero 
en  la  parte  anterior  forma  hácia  adelante  una  pe- 
queña protuberancia  de  la  que  la  roseta  está  sepa- 
rada por  un  surco  bastante  ancho  y profundo,  en  el 
que  se  ven  algunos  agujeros  de  2 á 3 milímetros  de 
diámetro  y de  fondo  cóncavo. 

Las  dos  placas  de  la  fila  anterior,  son  como  de 
costumbre,  de  figura  mas  rectangular,  de  28  milíme- 
tros de  largo  y 16  á.  18  de  ancho,  siendo  mas  anchas 
y gruesas  en  la  parte  posterior,  delgadas  y mas 
angostas  en  la  anterior,  de  modo  que  el  anillo  no  so- 
lo formaba  aquí  un  borde  anterior  delgado,  sino  que 
si  la  particularidad  observada  en  estas  placas  se  re- 
petía en  las  demás,  como  hay  motivos  para  creerlo, 
presentaba  también  una  serie  de  escotaduras  corres- 
pondientes á la  parte  anterior  de  las  suturas  de  las 
placas.  En  las  placas  existentes,  esta  escotadura 
tiene  7 milímetros  de  largo  por  4 milímetros  de 
ancho. 

La  parte  posterior  de  cada  una  de  estas  placas  es- 
tá ocupada  por  una  figura  elíptica  bastante  elevada, 
dennos  10  milímetros  de  diámetro,  rodeada  en  sus 
dos  costados  laterales  y en  el  anterior  por  un  surco 
ó mas  bien  una  depresión  ancha  y poco  profunda, 
pero  con  unos  cuantos  agujeros  anchos  y de  fondo 
cóncavo.  Mas  adelante  se  presenta  una  protuberan- 
cia elevada,  rodeada  igualmente  por  algunos  gran- 
des agujeros,  terminando  la  placa  en  su  parte  an- 
terior por  una  especie  de  plano  inclinado,  rugoso  é 
irregular. 

En  algunos  Hoplophorus  pampeanos,  se  notan 
ya  algunos  de  estos  detalles  que  pueden  determinar- 


se como  irregulares,  pero  no  con  los  caractéres  de 
una  irregularidad  ó imperfección  tan  acentuada  co- 
mo en  la  especie  descrita  del  Paraná. 

Localidad.  — Estos  restos  han  sido  descubier- 
tos por  el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de 
los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertene- 
cen al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica  (oligoceno  inferior). 

Palíehoplopliorus  disjimctus  n.  sp. 

(Pl.  LV,  flg.  6) 

* El  centro  de  la  coraza  dorsal  de  esta  especie  se 
distingue  por  placas  proporcionalmente  mas  peque- 
ñas y mas  gruesas  que  en  las  especies  precedentes, 
y reunidas  entre  sí  por  suturas  menos  fijas.  Estas 
placas  tienen  una  figura  casi  cuadrada,  de  unos  tres 
centímetros  por  cada  lado,  y 10  á 13  milímetros  de 
grueso.  Cada  placa  lleva  en  la  cara  externa  una  fi- 
gura central  circular  de  16  á 17  milímetros  de  diá- 
metro, de  superficie  un  poco  rugosa  y deprimida  en 
el  centro.  Alrededor  de  esta  figura  central  hay  una 
fila  de  figuritas  periféricas  en  número  de  9 á 10, 
muy  pequeñas,  casi  en  forma  de  tubérculos,  y algu- 
nas completamente  rudimentarias.  Esta  fila  está  se- 
guida de  otras  figuritas  periféricas  atrofiadas  é 
interrumpidas,  que  en  algunos  casos  afectan  la  for- 
ma de  simples  rugosidades;  como  consecuencia  de 
esta  conformación,  los  surcos  que  separan  las  figu- 
ras son  muy  anchos,  pero  poco  profundos  y de  fon- 
do rugoso.  En  el  fondo  del  surco  que  rodea  la  figura 
central,  existeu  de  distancia  en  distancia  pequeñas 
perforaciones. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  Monte 
Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana. 

HOPLOPHORUS  lund. 

Lund,  en  Overs , K.  Danske,  Vid.  Selsk.  Forhandl.,  1838. 
p.  11.  — Annal.  des  Setene.  Nat.,  sér.  2,  vol.  XI, 
p.  217,  a.  1839. 

Las  especies  de  este  género  son  en  general  de  ta- 


BRUTOS 


803 


maño  inferior  á la  mayor  parte  de  los  demás  glipto- 
dontes, y la  coraza  de  una  conformación  bastante  di- 
ferente; en  vez  de  ser  casi  esférica  como  en  Glypto- 
don  ó alargada,  ancha,  elevada  y convexa  en  el  medio 
como  la  del  Panochtus,  es  al  contrario  mas  angosta, 
menos  enanchada  en  el  medio,  mas  baja  y mas  alar- 
gada, tomando  una  forma  oblongo-alargada  casi  sub- 
cilíndrica,  lo  que  le  dá  algún  parecido  con  la  de  al- 
gunos armadillos,  especialmente  con  la  de  las  espe- 
cies del  género  Tatusia.  Otra  particularidad  de  la 
coraza  del  Ploplophorus  reside  en  el  tamaño  dife- 
rente de  sus  dos  mitades  anterior  y posterior,  sien- 
do esta  última  mas  ancha  y mas  elevada,  y la  ante- 
rior mas  estrecha  y mas  baja,  con  toda  la  región  su- 
perior mas  aplastada  que  en  Panochtus,  formando 
de  atrás  hacia  adelante  una  línea  que  desciende  re- 
gularmente abajo.  La  apertura  cefálica  es  pequeña 
y elevada,  y la  posterior  ó caudal  notablemente  ma- 
yor pero  mas  deprimida.  Una  particularidad  en  la 
apertura  anterior  ó cefálica  de  este  género,  que  lo 
distingue  de  todos  los  demás,  consiste  en  las  pare- 
des laterales  de  la  apertura,  que  se  dirijen  hacia 
adelante  en  forma  de  dos  aletas  laterales  muy  pro- 
longadas, completamente  libres  arriba  y abajo,  ter- 
minando adelante  en  un  borde  redondeado;  estas 
aletas,  están  formadas  de  un  considerable  número 
de  placas  muy  pequeñas,  de  distinta  forma  de  las 
que  comprende  el  resto  de  la  coraza,  y dispuestas 
por  fajas  perpendiculares. 

Otra  particularidad  que  distingue  la  coraza  del 
Hoplophorus,  de  la  de  los  demás  gliptodontes,  es 
la  de  no  presentar  sobre  los  flancos  de  su  mitad  an- 
terior, ningún  vestigio  de  las  hendiduras  perpendi- 
culares que  se  encuentran  en  los  otros  géneros  so- 
bre los  bordes  separando  las  extremidades  de  las 
hileras  transversales;  este  carácter,  sino  es  común 
á todos  los  Hoplophoi'us,  se  ha  encontrado  á lo 
menos  en  las  dos  ó tres  especies  de  las  que  se  co- 
noce la  coraza  completa. 

La  coraza  del  Hoplophorus,  aún  tomando  en 
cuenta  el  tamaño  menor  del  animal,  es  bastante  mas 
esbelta  que  la  de  Glyjitodon  y Panochtus,  for- 
mada por  placas  relativamente  de  gran  tamaño,  pero 
delgadas.  Cada  placa  tiene  en  la  cara  externa  una 
figura  central  poligonal  de  gran  tamaño  que  afecta 
una  forma  mas  ó menos  circular,  rodeada  de  una  fila 
de  siete  á doce  ó mas  figuras  periféricas  mas  peque- 
ñas, colocadas  en  parte  sobre  los  bordes,  de  manera 
que  uno  de  sus  lados  se  une  con  otra  figura  igual 
de  la  placa  opuesta,  formando  otra  de  mayor  tamaño. 


Todas  estas  figuras  son  generalmente  casi  lisas,  pla- 
nas, y la  del  medio  deprimida  en  el  centro,  separa- 
das por  surcos  angostos  y poco  profundos,  en  los  que 
de  distancia  en  distancia  se  ven  pequeños  agujeros. 
En  algunas  especies  no  existe  en  cada  placa  mas 
que  la  figura  central,  rodeada  de  una  pequeña  de- 
presión, de  la  que  parten  un  sin  número  de  rayos  que 
van  á los  bordes  de  las  placas,  reemplazando  las  fi- 
guras periféricas.  Esta  es  la  forma  de  las  placas  de 
la  región  central,  pero  ella  cambia  un  poco  cerca  de 
los  bordes.  En  las  dos  alas  laterales,  las  placas  son 
muy  pequeñas,  y con  la  cara  externa  ocupada  casi- 
por  completo  por  la  figura  central  de  contorno  elíp- 
tico-circular,  rodeada  de  una  depresión  y de  un 
borde  rugoso. 

El  borde  anterior  de  la  coraza,  está  formado  por 
una  fila  de  placas  pequeñas,  adelgazadas  hacia  ade- 
lante, generalmente  con  una  sola  figura  estrecha, 
pero  con  varios  agujeros  circulares,  grandes,  poco 
profundos  y de  fondo  cóncavo.  Sobre  los  lados  la- 
terales, el  borde  está  formado  por  placas  pequeñas, 
con  una  figura  externa  generalmente  única,  de  con- 
torno diferente  según  que  proceden  de  mas  adelante 
ó de  mas  atrás,  ó según  las  especies.  En  la  apertura 
posterior,  el  borde  está  formado  por  placas  con  una 
gran  figura  elíptico-circular  en  su  parte  posterior 
terminando  en  un  borde  libre  muy  engrosado;  las 
placas  que  sobre  la  región  superior  de  la  coraza 
siguen  inmediatamente  detrás  del  borde  periférico, 
son  las  mas  grandes  de  toda  la  coraza,  casi  siempre 
con  una  figura  central  muy  grande,  elevada  pero  de- 
primida en  el  centro,  acompañada  de  figuras  perifé- 
ricas parecidas  á las  del  resto  de  la  coraza. 

El  escudo  cefálico  ha  sido  en  proporción  mas  gran- 
de que  el  de  todos  los  demás  gliptodontes,  pues  cu- 
bría toda  la  parte  superior  de  la  cabeza,  extendién- 
dose desde  la  parte  anterior  de  la  apertura  nasal  has- 
ta mas  atras  de  los  cóndilos  occipitales.  Este  escudo 
es  muy  convexo,  redondeado  en  su  parte  anterior, 
de  forma  general  un  poco  alargada  y fuertemente 
descendente  sobre  los  lados,  pero  con  una  fuerte 
entrada  ó escotadura  cóncava  sobre  cada  costado  que 
empieza  inmediatamente  encima  del  borde  orbitario 
ántero-superior.  Las  placas  que  forman  este  escudo 
son  variables  según  las  especies^  pero  generalmente 
presentan  la  superficie  externa  ocupada  en  su  mayor 
parte  por  una  figura  elíptica  central  de  gran  tamaño, 
rodeada  de  otras  mas  pequeñas,  ó simplemente  de 
una  banda  rugosa  con  pequeñas  perforaciones.  Las 
placas  queformanel  casco  cefálico  del  Hoplophorus 


804 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


son  entre  sí  de  tamaño  menos  desigual  que  en  Pa- 
nochtus, y reunidas  todas  por  suturas  fijas  bien  den- 
tadas formando  una  coraza  resistente  completamente 
distinta  de  la  del  Panochtus  cuyas  partes  periféri- 
cas anteriores  y de  los  lados  externos  anteriores  es- 
taban formadas  por  placas  casi  sueltas,  y mas  todavía 
del  casco  del  Glyptodon,  cuyas  piezas,  aún  mas 
pequeñas  estaban  casi  todas  simplemente  justapu.es- 
tas,  sin  trabarse  por  suturas. 

El  número  de  anillos  de  la  parte  movible  de  la  re- 
gión caudal  no  es  conocido  con  precisión,  aunque  en 
algunas  especies  parece  ser  de  cinco. 

Estos  anillos  están  formados  por  dos  filas  de  placas 
muy  diferentes.  La  fila  anterior  está  constituida  por 
placas  con  una  gran  figura  elíptico-circular  en  su 
parte  posterior,  y cuya  parte  anterior  se  prolonga 
hácia  adelante  en  declive  inclinado,  con  varias  per- 
foraciones de  gran  tamaño  y de  fondo  cóncavo  sobre 
la  cara  externa,  concluyendo  en  un  borde  anterior 
muy  delgado,  en  línea  transversal  oblicua  casi  recta  ; 
cada  una  de  estas  placas  se  articula  con  dos  de  las 
de  la  fila  posterior.  La  segunda  fila  está  constitui- 
da por  placas  pentagonales  ó exagonales  alargadas  con 
los  dos  bordes  laterales  opuestos  mas  largos  y casi 
rectos  como  en  los  de  la  fila  que  la  precede  ; estas 
placas  son  muy  gruesas  en  su  borde  posterior  y pre- 
sentan una  gran  figura  sub-circular  que  ocupa  la  ma- 
yor parte  de  la  placa  y llega  hasta  el  mismo  borde, 
pero  hácia  adelante  se  extiende  un  pequeño  espacio 
casi  en  forma  de  segmento  de  círculo,  con  tres  ó cua- 
tro figuras  mas  pequeñas. 

La  parte  posterior  de  la  cola  está  formada  por  un 
tubo  cilindrico  aplastado,  que  se  enancha  bastante  en 
su  extremidad  anterior,  terminando  en  punta  roma  for- 
mada por  dos  grandes  tubérculos  laterales,  convexos, 
uno  á cada  lado,  converjentes  hácia  su  extremidad 
posterior,  pero  que  á menudo  no  alcanzan  á ponerse 
en  contacto,  quedando  separados  por  una  ranura  per- 
pendicular estrecha  y profunda.  Toda  la  superficie 
del  tubo  está  cubierta  de  figuras  elíptico-circulares, 
ó sub-circulares,  dirijidas  con  su  mayor  diámetro  de 
adelante  hácia  atrás,  y rodeadas  de  un  considerable 
número  de  figuritas  ó tubérculos  mucho  mas  peque- 
ños, todos  separados  por  surcos  angostos  y profundos. 
Sobre  los  costados,  se  encuentra  á cada  lado  una  fila 
de  verrugas  sub-circulares  mucho  mas  gruesas,  colo- 
cadas á continuación  unas  de  otras,  y que  aumentan 
de  tamaño  de  las  primeras  á las  últimas  ; en  la  parte 
anterior  del  tubo  no  son  mas  grandes  que  las  demás, 
pero  hácia  el  tercio  posterior  de  su  longitud,  las 


que  forman  esta  línea  lateral  empiezan  á aumentar 
gradualmente  de  tamaño,  hasta  que  la  última  de  cada 
lado,  constituyen  el  par  de  grandes  verrugas  termi- 
nales que  forman  la  extremidad  terminal  del  tubo. 

Es  un  tubo  de  este  tipo,  y por  consiguiente  de  una 
especie  de  Hoplophorus,  que  fué  colocado  en  la 
apertura  caudal  del  Glyptodon  clavipes  reconstrui- 
du  en  el  Museo  del  Colegio  de  cirujanos  de  Londres. 

El  esqueleto  del  Hoplophorus,  se  acerca  por 
muchos  caractéres  al  género  Panochtus. 

La  parte  superior  del  cráneo  es  fuertemente  con- 
vexa, aunque  no  tanto  como  en  aquel  género,  y la 
curva  de  los  huesos  de  la  nariz,  como  la  apertura  na- 
sal, igualmente  inclinados  hácia  abajo,  pero  de  una 
manera  menos  pronunciada  que  en  Panochtus.  La 
convexidad  de  la  región  superior  del  cráneo,  es  debi- 
da como  en  este  género,  al  desarrollo  de  grandes  cavi- 
dades ósinus  en  el  espesor  de  los  frontales  y parie- 
tales. Las  órbitas  difieren  de  las  del  género  Panoch- 
tus por  estar  abiertas  atrás  y en  comunicación  con 
las  fosas  temporales,  limitadas  hácia  atrás  por  una 
fuerte  apófisis  post-orbitaria  ascendente  del  arco 
zigomático,  que  se  acerca  mucho  á la  apófisis  opuesta 
del  frontal,  formando  un  estrechamiento  que  inter- 
rumpe el  círculo  de  la  órbita.  Los  parietales  son  mas 
deprimidos  que  en  Panochtus,  mas  descendentes 
hácia  los  lados,  y cubiertos  de  asperosidades  y nu- 
merosas perforaciones  vasculares.  El  occipital  es  un 
poco  mas  estendido  que  en  el  Glyptodon,  con  cres- 
tas occipitales  laterales  mas  pronunciadas,  y por  con- 
siguiente con  el  llano  occipital  mas  excavado  y divi- 
dido por  una  cresta  perpendicular  mediana,  caracté- 
res que  no  se  observan  ni  en  el  Glyptodon  ni  en  Pa- 
nochtus. 

El  arco  zigomático,  á pesar  de  no  presentar  el 
puente  que  lo  une  al  frontal,  como  en  Panochtus, 
se  parece  mas  al  de  este  género  que  al  del  Glypto- 
don, particularmente  por  el  enanchamiento  consi- 
derable que  presenta  detrás  de  la  órbita,  producido  en 
parte  por  el  desarrollo  de  la  apófisis  post-orbitaria. 
El  paladares  parecido  al  del  Panochtus.  La  man- 
díbula inferior  presenta  la  rama  ascendente  mas 
corta  y mas  ancha  que  en  la  generalidad  de  los  glip- 
todontes,  y los  agujeros  mentonianos  parecen  ser 
por  lo  menos  en  número  de  dos. 

Las  muelas  están  construidas  sobre  el  mismo  típi- 
co que  las  de  los  otros  gliptodontes,  pero  en  la  super- 
ficie masticatoria  la  lámina  de  vásculo-dentina  cen- 
tral mas  elevada  no  presenta  las  pequeñas  ramifica- 
ciones que  penetran  en  la  masa  de  la  dentina,  visi- 


BRUTOS 


805 


bles  en  las  especies  del  género  Glyptodon,  carácter 
que  las  acerca  délas  del  Panochtus,  pero  el  tamaño 
relativo  de  algunos  de  los  dientes,  es  un  poco  dife- 
rente. En  la  mandíbula  superior  las  muelas  aumen- 
tan de  tamaño  de  la  primera  á la  quinta,  la  quinta, 
sexta  y sétima  son  casi  iguales,  y la  octava  bastante 
mas  pequeña.  En  la  mandíbula  inferior,  las  anterio- 
res son  igualmente  bastante  pequeñas.  La  primera 
de  cada  mandíbula,  no  es  tri-prismática,  sino  mas  ó 
menos  elíptica,  sin  indicación  de  las  aristas  perpen- 
diculares, ó lo  están  de  una  manera  completamente 
rudimentaria. 

El  hueso  meso-cervical  se  compone  de  cuatro  vér- 
tebras, y presenta  una  forma  parecida  á la  del  Pa- 
nochtus . 

La  sexta  vértebra  cervical,  unas  veces  es  libre  y 
otras  soldada  á la  parte  anterior  del  hueso  meta- 
cervical,  probablemente  según  las  especies.  De 
acuerdo  con  esta  variación,  el  hueso  meta-cervical, 
consta,  unas  veces  de  tres  vértebras  como  es  la  re- 
gla en  todos  los  demás  gliptodontes,  y otras  veces 
de  cuatro. 

El  tubo  dorsal  está  formado  por  lo  menos  de  doce 
vértebras  reunidas. 

Los  huesos  largos  del  miembro  anterior  son  pare- 
cidos á los  del  Panochtus,  presentando  el  húmero 
un  agujero  epitrocleano,  como  en  este  último  género. 
En  el  carpo,  se  encuentran  solo  siete  huesos,  por 
estar  reunidos  en  uno  el  trapecio  y el  trapezoides. 
Toda  la  conformación  del  pié  anterior  es  parecida  á 
la  del  Panochtus,  terminando  como  el  de  este  gé- 
nero en  cuatro  dedos  completos,  correspondientes 
al  segundo,  tercero,  cuarto  y quinto.  El  pié  poste- 
rior presenta  con  el  mencionado  género  la  misma 
analogía,  terminando  igualmente  en  cuatro  dedos, 
de  los  cuales  el  externo  ó quinto  es  un  poco  mas 
fuerte  que  en  Panochtus. 


Hoplophorus  meyeri  Lund. 

(Pl.  LX,  f.  2 y 7) 

Hoplophorus  euphraclus,  Lund  (parte),  Blik  paa  Bras.  Dy- 
rev.  etc. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de  Buenos  Aires, 
t.  II,  p.  219  y 224. — Id.  Descrip.  Phys.  etc.,  t.  III. 
p.  410,  a.  1879. 

Hoplophorus  gracilis  (Nodot),  H.  Gervais  y Ameghino, 
Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  196,  a.  1880. 

Glyptodon  euphraclus  (Lund),  Liáis  (parte). 


Panochtus  Lundi,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  etc., 
t.  II,  p.  103,  a.  1870. 

Hoplophorus  Meyeri.  Lund,  según  Lydekker  en  Overs.  K. 
Banske,  Vid.  Selsk.  Forhandl.  de  1843,  p.  79, 
(1844),  texto  Lütken  (M.  S.) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  190, 
n°  247,  a.  1880. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  rnainnialia,  part.  Y,  p.  127, 
a.  1887. 

Los  restos  de  esta  especie  fueron  en  un  principio 
descritos  por  Lund  bajo  el  nombre  de  Hoplopho- 
rus euphractus,  pero  confundidos  bajo  Ja  misma 
denominación  con  los  de  un  verdadero  Glyptoclon; 
mas  tarde,  apercibido  de  su  error,  conservó  el  nom- 
bre específico  de  euphractus  para  los  restos  del 
verdadero  Glyptodon,  y cambió  el  nombre  de  la 
que  el  suponía  una  especie  mas  pequeña  del  mismo 
género,  por  el  de  Hoplophorus  Meyeri. 

La  talla  del  Hoplophorus  Meyeri  era  un  poco 
menor  que  la  del  Hoplophorus  ornatus,  y las 
placas  se  distinguen  fácilmente  de  las  correspon- 
dientes en  la  especie  mencionada  por  la  figura  cen- 
tral de  cada  placa  que  es  relativamente  mas  pequeña, 
apenas  un  poco  mayor  que  las  figuras  periféricas,  y 
á veces  mas  pequeñas  que  algunas  de  estas  y de  un 
contorno  mas  ó menos  sub-circular.  Las  figuras  pe- 
riféricas varían  de  6 á 8,  son  de  contorno  general- 
mente angulosos,  y están  separadas  unas  de  otras 
por  surcos  bien  marcados,  con  perforaciones  pilífe- 
ras  en  el  fondo  del  que  rodea  la  figura  central, 
aunque  en  número  variable,  pero  colocadas  siempre 
como  en  los  gliptodontes  en  el  punto  de  conver- 
gencia con  los  surcos  radiales.  La  superficie  de  to- 
das las  figuras  es  un  poco  áspera  ó rugosa,  y cu- 
bierta con  puntuaciones  muy  acentuadas,  lo  que  las 
distingue  fácilmente  de  las  correspondientes  del 
Hoplophorus  ornatus  que  son  siempre  mucho 
mas  lisas.  Todas  las  figuras  se  encuentran  sobre  el 
mismo  plano,  y las  placas  del  centro  de  la  coraza 
tienen  un  diámetro  de  18  á 22  milímetros,  bastante 
menor  que  el  de  las  correspondientes  del  Hoplo- 
phorus ornatus.  Cada  placa  del  Hoplophorus 
Meyeri,  tiene  generalmente  una  figura  periférica 
de  menos  que  las  placas  de  la  misma  región  de  la 
coraza  en  el  Hoplophorus  ornatus. 

Lydekker  menciona  como  perteneciente  proba- 
blemente á esta  especie,  un  pequeño  fragmento  del 
tubo  caudal,  en  el  que  la  figura  central  de  cada  placa 
es  mas  pequeña  y mas  rugosa  que  en  la  porción 
correspondiente  del  Hoplophorus  ornatus , lo  que 


806 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


está  en  buena  relación  con  las  partes  conocidas  de  la 
coraza  dorsal. 

El  cráneo  según  Burmeister  se  distingue  por  el 
arco  zigomático  que  carece  de  la  apófisis  descendente 
sub-orbitaria  del  borde  inferior,  que  se  encuentra  en 
el  Hoplophorus  ornatus , y por  la  apófisis  descen- 
dente del  arco  zigomático  bastante  mas  delgada  que 
en  la  mencionada  especie. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  fueron 
primeramente  descubiertos  por  Luwd  en  las  cavernas 
del  Brasil,  de  donde  se  han  extraido  sucesivamente 
numerosos  restos  que  se  conservan  en  los  museos  de 
Copenhague  y de  Londres.  No  he  visto  hasta  ahora 
ningún  fragmento  procedente  de  nuestro  territorio 
que  pueda  atribuirse  á este  animal,  sin  embargo 
Burmeister,  cita  la  especie  como  habiendo  existido 
igualmente  en  la  República  Argentina  (. Descrip . 
phys.,  etc.,  t.  III,  p.  410,  Hoplophorus  eu- 
phractus );  y es  bajo  su  autoridad  que  incluyo  la 
especie  entre  las  argentinas. 

Horizonte.  — Formación  pampeana  (?). 


Hoplophorus  ornatus  (Owen),  Buiim. 

(Pl.  lvii,  fig,  i,  4,  6 y 7;  pl.  lx,  flg.  4 y 16;  pl.  lxxxiv,  fig.  4;  pl.  lxxxviii, 
flg.  4;  pl.  xcm,  fig.  1,  2 y 3) 

Glyptodon  ornatus,  Owen,  Cat.  Foss.  Mamm.  Aves.  Mus. 
R.  Coll.  Surg.,  p.  149,  a.  1845. 

Nodot,  Descrip.  d’unnouv.  genre  etc.,  p.  90,  pl.  II, 
fig.  6,  a.  1857. 

Serres,  Compte-Rendue  etc.  Setiembre  de  1865. 
Glyptodon  Oweni , Bravard,  Catal.  des  collect.  etc.  (nomen 
nudum). 

Glyptodon  clavipes  (Owen),  Burmeister,  Anal,  del  Mus. 

Pub.  de  Buenos  Aires,  t.  I,  ent.  3a,  p.  205,  a.  1866. 
— Id.  t.  II,  p.  56,  a.  1870. 

Hoplophorus  euphractus  (Lund),  Pouchet  en  Journal  de 
l’Anat.  et  Physiol.  Julio  de  1866. 

Burmeister,  en  Richert’s  u.  du  Bois-Reymond’s,  Ar- 
chiv.  f.  anat.  u.  phy,  a.  1871,  p.  164. 

Hoplohorus  ornatus  (Ow.),  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Pub. 
de  B.  A.,  t.  II,  p.  219,  pl.  XVII,  a.  1871.  — Id. 
Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  140,  a.  1879. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  116, 
a.  1880. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  mamm.,  part.  V,  p.  128. 
a.  1887. 

Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  mayor  que  el 
Hoplophorus  Meyeri,  del  que  se  distingue  fácil- 
mente por  la  superficie  de  las  placas  que  es  siempre 
mucho  mas  lisa,  apenas  ligeramente  puntuada,  con 


las  figuras  mas  planas,  las  placas  de  tamaño  un  poco 
mayor,  la  figura  central  de  cada  placa  siempre  de 
tamaño  notablemente  mayor  que  las  periféricas,  y 
por  tener  cada  placa,  una  ó dos  figuras  periféricas 
de  mas  que  las  placas  correspondientes  del  Hoplo- 
phorus Meyeri. 

El  tamaño  de  las  placas  es  sumamente  variable, 
teniendo  las  mas  grandes  en  el  centro  del  dorso  en- 
cima de  la  cadera  un  diámetro  de  4 centímetros,  que 
disminuye  hácia  la  periferia  hasta  que  sobre  los  bor- 
des de  las  alas  laterales  de  la  apertura  anterior,  las 
hay  que  no  tienen  mas  de  4 á 5 milímetros  de  diá- 
metro. En  el  centro  del  dorso,  la  figura  central  de 
cada  placa  es  relativamente  mas  pequeña  que  en  la 
periferia,  pero  siempre  notablemente  mas  grande 
que  las  figuras  periféricas,  de  superficie  plana  y casi 
completamente  lisa,  pero  á menudo  un  poco  depri- 
mida ó mas  baja  que  las  figuras  periféricas,  siendo 
generalmente  de  contorno  sub-circular  ó sub-elíp- 
tico.  Las  figuras  periféricas,  son  angulosas,  general- 
mente pentagonales,  de  superficie  plana  pero  pun- 
tuada, y separadas  por  surcos  bien  marcados  pero 
bajos  y angostos.  En  el  surco  que  delimita  la  figura 
central  se  ven  pequeñas  perforaciones  que  penetran 
en  el  interior  déla  coraza;  el  espesor  máximo  délas 
placas  no  pasa  de  16  á 18  milímetros. 

La  cola  de  esta  especie,  es  la  que  ha  figurado  Bur- 
meister  en  el  tomo  segundo  de  los  Anales  del  Mu- 
seo, pl.  XL,  f.  7 y 8,  como  de  Glyptodon  clavipes. 
Es  un  tubo  conico- cilindrico  aplastado,  relativa- 
mente muy  largo,  que  disminuye  gradualmente  de 
ancho  de  adelante  hácia  atrás  de  una  manera  consi- 
derable, y es  un  poco  arqueado  hácia  arriba  en  toda 
su  longitud,  terminando  en  punta  muy  delgada.  Tie- 
ne 435  milímetros  de  longitud  y una  circunferencia 
en  la  base  de  34  centímetros. 

Inmediatamente  hácia  atrás  empieza  á deprimirse 
en  su  cara  superior,  presentando  26  centímetros  de 
circunferencia  hácia  la  mitad  de  su  largo,  y solo  21 
centímetros  en  su  extremidad  posterior  en  el  espacio 
comprendido  entre  la  última  y la  penúltima  verruga 
lateral.  El  diámetro  transverso  es  de  107  milíme- 
tros en  la  extremidad  anterior,  de  88  milímetros  há- 
cia la  mitad  de  su  largo,  y de.  solo  70  milímetros  en 
la  parte  anterior  del  último  par  de  verrugas  termi- 
nales que  constituyen  la  punta. 

La  fila  de  figuras  laterales  está  formada  por  siete 
placas  ó figuras  en  cada  lado,  todas  mas  ó menos 
elípticas  y sucesivamente  mas  grandes  hácia  atrás, 
con  excepción  de  la  primera  ó anterior,  colocada 


BRUTOS 


807 


mas  ó menos  en  el  primer  cuarto  de  la  longitud 
del  tubo,  que  es  casi  circular.  La  desproporción 
entre  el  tamaño  de  la  penúltima  y última  placa  la- 
teral es  muy  grande,  siendo  esta  de  tamaño  mu- 
cho mayor  y convexa,  y la  antepenúltima  mucho  mas 
pequeña  y un  poco  deprimida  en  sentido  transversal. 

La  última  figura  lateral  tiene  68  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 49  milímetros  de  diá- 
metro transverso,  sin  tener  en  cuenta  la  curva  ; la 
penúltima  tiene  52  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 38  milímetros  de  diámetro  transverso  ; 
y la  antepenúltima  41  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 28  milímetros  de  diámetro  transverso . 
Las  seis  últimas  figuras  laterales  ocupan  un  espacio 
longitudinal  próximamente  de  30  centímetros,  ex- 
tendiéndose liácia  adelante  hasta  el  borde  anterior 
del  tubo,  cinco  filas  transversales  de  figuras  sub- 
circulares. 

La  cara  superior  esta  adornada  con  figuras  sub- 
circulares, algunas  un  poco  ovaladas,  de  tamaño  de- 
sigual y dispuestas  en  filas  transversales  regulares 
de  ocho  placas  en  cada  fila  en  la  parte  anterior,  y en 
filas  transversales  irregulares  hácia  atrás,  cuyo  nú- 
mero de  placas  ó figuras  disminuye  gradualmente 
hasta  la  parte  posterior  de  la  penúltima  placa  lateral 
de  cada  lado,  en  donde  solo  es  de  tres  placas  ó figu- 
ras, siguiendo  luego  una  fila  de  dos  figuras  y al  fin 
una  figura  terminal  aislada.  Todas  estas  figuras  están 
rodeadas  por  una  fila  periférica  de  figuritas  mas  pe- 
queñas separadas  por  surcos  profundos.  La  cara  in- 
ferior está  cubierta  por  figuras  elípticas  de  tamaño 
desigual,  las  posteriores  de  mayor  tamaño  que  las 
anteriores,  de  superficie  lisa,  á veces  un  poco  depri- 
mida, y rodeadas  por  una  fila  de  figuras  periféricas 
bien  desarrolladas.  Un  carácter  distintivo  de  esta 
especie  que  permite  reconocerla  con  facilidad, 
consiste  en  existir  siempre  dos  filas  de  figuritas  pe- 
riféricas pequeñas  entre  los  espacios  que  separan 
unas  de  otras  las  grandes  placas  ó figuras  latera- 
les, incluso  el  espacio  comprendido  entre  la  úl- 
tima y la  penúltima. 

El  tubo  que  me  ha  servido  para  la  precedente  des- 
cripción, es  el  mismo  ejemplar  que  ha  figurado  Bur- 
meister  como  de  Glypiodon  clavipes,  en  dos  par- 
tes distintas,  y en  ambas  de  una  manera  equivocada, 
que  altera  completamente  su  forma.  En  la  lámina  XL 
del  tomo  segundo  de  los  Anales  clel  Museo  de 
Buenos  Aires , está  figurado  de  lado  y visto  por  la 
cara  superior,  reducido  á un  cuarto.  Pero  si  bien  la 
reducción  es  exacta  en  cuanto  al  largo,  no  lo  es  en 


cuanto  al  ancho,  pues  la  extremidad  anterior  (fig.  7) 
aparece  como  teniendo  un  diámetro  transverso  de  1 20 
milímetros,  mientras  que  no  tiene  mas  que  107  en  el 
orijinal,  lo  que  le  dá  un  aspecto  completamente  dis- 
tinto, pues  el  ancho  resulta  exagerado  en  todo  su 
largo,  hasta  en  la  misma  extremidad  terminal  que 
parece  notablemente  mas  gruesa  que  no  lo  es  en 
realidad. 

Por  último  el  mismo  tubo  está  dibujado  en  la  fan- 
tástica restauración  del  Glyptodon  clavipes  que  se 
encuentra  en  la  lámina  XXXVI  del  mismo  tomo  de 
los  Anales  del  Museo,  como  reducido  áun  décimo 
de  la  escala  natural,  apareciendo  acá,  según  dicha  re- 
ducción, como  teniendo  unos  60  centímetros  de  largo 
en  vez  de  43  que  tiene  el  original  y como  teniendo 
17  centímetros  de  diámetro  vertical  en  su  extremi- 
dad anterior  mientras  que  el  original  solo  tiene  10 
centímetros. 

Lydekker  sugiere  de  que  sería  bueno  tomar  como 
tipo  de  la  especie  el  ejemplar  descrito  por  Burmeis- 
ter,  en  los  Anales  del  Museo,  pero  no  está  de  mas 
tener  presente  que  ese  ejemplar  está  restaurado  con 
restos  de  varios  individuos  que  no  está  probado 
pertenezcan  á la  misma  especie.  En  cuanto  al  tubo 
caudal  que  describe  y dibuja  con  la  coraza,  es  de  yeso 
en  su  casi  totalidad,  existiendo  de  él  solo  un  peque- 
ñísimo fragmento  de  la  extremidad  distal,  de  manera 
que  lo  restante  debe  haber  sido  reconstruido  sobra 
el  modelo  de  algún  otro  ejemplar  que  podría  proce- 
der de  otra  especie,  ó quizás  lo  que  es  mas  probable 
según  el  dibujo  del  tubo  caudal  atribuido  al  Glyp- 
todon  clavipes  ya  mencionado,  pues  la  parte  ter- 
minal es  idéntica. 

La  coraza  y la  cabeza,  presentan  según  Burmeis- 
ter  las  siguientes  dimensiones. 

Dimensiones 


Longitud  de  la  coraza  siguiendo  la  curva  superior  del  dorso  lm335 

Longitud  de  la  coraza  en  línea  recta... 1.240 

Diámetro  transverso  en  el  medio  siguiendo  la  curva  de  la 

coraza 1.400 

Diámetro  transverso  máximo  en  línea  recta 0.735 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  anterior 0.305 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  posterior 0.510 

Longitud  del  cráneo  de  la  punta  anterior  del  paladar  hasta 

los  cóndilos  occipitales 0.268 

Longitud  del  paladar 0.177 

Longitud  de  la  série  dentaria. 0.152 

Altura  del  cráneo  desde  la  cresta  sagital  hasta  el  llano  del 

paladar 0.165 

Ancho  de  la  frente  entre  las  apófisis  post-orbitarias 0.127 

Anchura  entre  los  arcos  zigomáticos 0.216 


808 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Longitud  de  la  apófisis  zigomática,  desde  la  margen  de  la 

órbita 0m152 

Longitud  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior.  0.210 

Longitud  de  la  sínfisis 0.115 

Altura  del  ramo  perpendicular 0.178 

Altura  del  llano  occipital  hasta  la  margen  superior  del  agu- 
jero occipital 0.063 


Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  toda  la  llanura  argenti- 
na, y en  la  república  Oriental  del  Uruguay.  Lydek- 
ker  refiere  á la  misma  especie  algunos  restos  proce- 
dentes de  las  cavernas  fosilíferas  del  Brasil. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Hoplophorus  pseudornatus  n.  sp. 

(Pl.  lviii,  flg.  e ; pl.  xcii,  fig.  i,  2 y 3) 

Hoplophorus,  sp.  a.  ? Lydekker,  Catal.  of  Foss.  rnamm., 
part.  V,  p.  130,  a.  1887. 

Esta  especie  era  de  coraza  delgada,  pero  proba- 
blemente de  tamaño  igual  ó mayor  que  el  del  H.  or- 
natus.  Las  placas  son  de  superficie  externa  todavía 
mas  lisa  que  en  la  especie  precedente,  con  la  figura 
central  relativamente  mas  pequeña  y las  periféricas 
mas  grandes  pero  menos  numerosas,  siendo  gene- 
ralmente de  7 á 8 en  la  parte  central  de  la  coraza. 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza  tienen  un  diá- 
metro de  30  á 35  milímetros,  y solo  10  milímetros 
de  grueso.  La  figura  central  de  cada  placa  represen- 
ta un  polígono  de  un  considerable  número  de  lados 
de  un  contorno  irregularmente  sub-circular,  de  ta- 
maño no  mucho  mas  grande  que  las  figuras  perifé- 
ricas, y de  superficie  completamente  lisa,  pero  no 
deprimida  como  se  observa  á menudo  en  el  H.  or- 
natus-, estas  figuras  centrales  tienen  un  diámetro  de 
14  á 16  milímetros.  Las  figuras  periféricas  son  bien 
delimitadas,  de  tamaño  considerable,  siempre  poli- 
gonales, de  contornos  angulosos  formados  por  líneas 
rectas,  generalmente  pentagonales,  raramente  exa- 
gonales, y de  superficie  plana  y lisa,  no  mas  eleva- 
da que  la  de  la  figura  central.  Una  particularidad  de 
estas  figuras  periféricas,  es  la  de  ser  de  tamaño  muy 
desigual,  habiéndolas  en  una  misma  placa,  muy  pe- 
queñas, de  solo  5 ó 6 milímetros  de  diámetro,  y 
otras  muy  grandes,  de  10  á 15  milímetros  de  diáme- 
tro; pero  á menudo,  aunque  no  siempre  estas  figu- 
ras periféricas  mas  grandes  son  formadas  por  la  reu- 


nión y soldadura  de  dos  figuras  periféricas  de  dos 
placas  contiguas.  Los  surcos  que  delimitan  las  figu- 
ras son  angostos  y profundos,  mucho  mas  marcados 
que  en  el  Hoplophorus  ornatus,  y las  perforacio- 
nes que  se  encuentran  en  el  fondo  del  surco  que  ro- 
dea la  figura  central  son  sumamente  pequeñas  y en 
corto  número. 

Hacia  la  periferia,  la  figura  central  de  cada  placa 
aumenta  de  tamaño  tomando  un  contorno  mas  elíp- 
tico, y las  figuras  periféricas  se  vuelven  un  poco  me- 
nos angulosas. 

El  tubo  caudal  de  esta  especie,  del  que  conozco  la 
parte  posterior,  es  notablemente  mas  delgado  que  el 
del  Hoplophorus  ornatus,  bastante  mas  deprimi- 
do y casi  recto.  De  adelante  hácia  atrás  disminuye 
gradualmente  de  ancho,  aunque  no  de  una  manera 
muy  acentuada,  y termina  en  punta  mucho  mas  agu- 
da que  en  las  otras  especies.  El  diámetro  transverso 
del  tubo  es  de  95  milímetros  en  el  espacio  entre  la 
antepenúltima  figura  lateral  y la  que  le  sigue  liácia 
adelante,  de  91  milímetros  en  el  espacio  éntrela 
penúltima  y la  antepenúltima,  y de  83  milímetros 
entre  la  última  y la  penúltima,  disminuyendo  de 
acá  hasta  la  punta  de  una  manera  sumamente  rápida. 
Las  figuras  laterales  sobre  el  lado  mas  completo  del 
tubo  son  en  número  de  cinco,  la  anterior  incomple- 
ta, que  aumentan  gradualmente  de  tamaño  hácia 
atrás,  todas  de  una  forma  elipsoidal  muy  regular, 
colocadas  con  el  eje  mayor  en  dirección  del  eje  lon- 
gitudinal del  tubo,  formando  una  línea  casi  recta. 
La  penúltima  y antepenúltima  figura  lateral  de  cada 
lado  son  fuertemente  deprimidas  en  sentido  trans- 
versal, pero  con  su  parte  posterior  prominente 
afectando  casi  la  forma  de  una  silla  de  montar.  El 
último  par  de  figuras  laterales  son  muy  gruesas, 
fuertemente  convexas  y de  superficie  rugosa.  La 
antepenúltima  figura  lateral  tiene  58  milímetros  de 
largo  por  38  de  ancho,  la  penúltima  69  milímetros 
de  largo  por  49  de  ancho  y la  última  76  milímetros 
de  largo  por  52  de  grueso,  sin  tener  en  cuenta  la 
curva. 

La  cara  superior  está  cubierta  por  figuras  circula- 
res planas  ó un  poco  deprimidas  alrededor  de  la 
parte  céntrica,  afectando  una  forma  anular.  Estas 
figuras  principales  están  rodeadas  por  una  fila  de 
figuritas  periféricas  pequeñas,  poligonales,  angulo- 
sas y bien  delimitadas.  En  la  parte  posterior  en  el 
espacio  comprendido  entre  el  penúltimo  par  de  figu- 
ras laterales,  hay  tres  filas  transversales  de  estas 
figuras  mayores,  formadas  cada  una  de  dos  figuras. 


BRUTOS 


809 


seguidas  atrás  de  una  figura  impar  colocada  éntrela 
parte  anterior  del  último  par  de  figuras  terminales. 
Hacia  adelante  el  tubo  está  destruido,  pero  se  cono- 
ce que  las  figuras  centrales  ó principales  eran  rela- 
tivamente en  corto  número,  probablemente  en  nú- 
mero de  tres  ó cuatro  en  cada  fila. 

La  cara  inferior  es  notablemente  mas  convexa  que 
la  superior,  y con  figuras  centrales  igualmente  poco 
numerosas,  pero  de  tamaño  un  poco  mayor,  de  for- 
ma menos  circular  y mas  elíptica,  mas  rugosas  y hácia 
atrás  un  poco  deprimidas  en  el  centro.  En  el  espacio 
comprendido  entre  el  antepenúltimo  par  de  figuras 
laterales,  cada  fila  transversal  consta  de  tres  figu- 
ras; entre  el  penúltimo  par  solo  de  dos  como  en  la 
cara  superior,  terminando  también  con  una  figura 
aislada  impar.  Las  figuras  periféricas  forman  filas 
bien  desarrolladas  sobre  los  lados,  pero  poco  mar- 
cadas ó casi  atrofiadas  en  el  mismo  centro  ó eje  lon- 
gitudinal mediano  de  la  cara  inferior. 

Todas  las  figuras  laterales  están  separadas  unas 
de  otras  por  una  sola  fila  de  figuritas  periféricas  pe- 
queñas bien  marcadas. 

Localidad. — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata  en 
el  Municipio  de  Buenos  Aires,  y en  las  excavaciones 
del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  inferior). 


Hoplophorus  linea  tus  Amegh. 

(Pl.  lxiv,  fig.  s y 7) 

Hoplophorus  Une  alus,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  má- 
mif.  fós.  nuevos,  etc.,  p.  17,  n°  26,  Febrero  de 
1888.  — Id.  Lista  de  los  mamif.  fós.  de  Monte  Her- 
moso, p.  18,  n°  41,  Junio  de  1888. 

Hoplophorus  formosus,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc., 
p.  8,  Julio  de  1888. 

La  especie  es  bastante  cercana  déla  precedente,  y 
mas  ó menos  de  la  misma  talla,  pero  con  algunos 
caractéres  particulares  que  la  distinguen  inmediata- 
mente. La  coraza  es  delgada  como  en  el  H.  pseu- 
dornatus.  La  figura  central  de  cada  placa  es 
mucho  mas  grande  que  las  periféricas,  pero  estas 
son  también  de  tamaño  mayor  que  en  la  generalidad 
de  los  Hoplophorus,  todas  bien  delimitadas,  y en 
el  centro  de  la  coraza  todavía  mas  angulosas  que 
en  Pseudornatus . 


Las  placas  del  centro  de  la  coraza  tienen  un  diá- 
metro ántero-posterior  de  32  á 35  milímetros  y un 
diámetro  transverso  de  18  á 20.  La  figura  central 
es  de  gran  tamaño,  de  1 5 á 20  milímetros  de  diáme- 
tro, representando  un  polígono  de  aspecto  general 
sub-circular,  de  superficie  lisa,  apenas  ligeramente 
puntiaguda,  pero  deprimida,  aunque  sin  formar  con- 
cavidad en  el  centro,  y con  los  bordes  periféricos 
mas  elevados.  Las  figuras  periféricas  son  general- 
mente en  número  de  ocho,  de  tamaño  muy  desigual 
y con  una  disposición  particular  que  permite  distin- 
guir con  facilidad  los  restos  de  esta  especie ; gene- 
ralmente hay  tres  figuras  adelante  y tres  atrás,  de 
tamaño  mayor,  y dos  en  el  medio,  una  á cada  lado, 
de  tamaño  mucho  menor  y alargadas  de  adelante 
hácia  atrás.  Todas  estas  figuras  periféricas  se  distin- 
guen por  unirse  con  las  figuritas  opuestas  de  las 
placas  contiguas,  formando  figuras  de  mayor  tamaño 
y de  formas  distintas.  Las  figuras  mas  pequeñas  son 
Jas  que  se  encuentran  en  el  medio  sobre  los  bordes 
laterales,  compuestas  siempre  de  dos  mitades  y de 
una  forma  generalmente  rectangular.  Las  mayores 
se  eucuentran  en  los  ángulos,  y están  formadas  por 
tres  figuritas  periféricas  de  aspecto  triangular,  per- 
tenecientes á tres  placas  contiguas,  formando  por  su 
reunión  grandes  figuras  poligonales  que  alcanzan  á 
veces  hasta  12  centímetros  de  diámetro,  y son  casi 
siempre  un  poco  deprimidas  en  el  centro.  Esta  dis- 
posición es  tal,  que  entre  cada  dos  figuras  centrales 
no  se  interpone  mas  que  una  sola  figura  interme- 
diaria formada  por  la  unión  de  dos  ó tres  figuras 
periféricas,  lo  que  dá  á esta  parte  de  la  coraza  un 
aspecto  particular  que  no  permite  confundirla  con 
la  parte  correspondiente  de  ninguna  otra  especie.  La 
superficie  délas  figuras  periféricas  es  lisa  y un  poco 
puntuada  como  las  figuras  centrales.  Los  surcos  que 
separan  todas  estas  figuras  son  muy  angostos  pero 
bien  acentuados. 

Cerca  de  los  bordes  laterales,  la  forma  de  las 
placas  y el  tamaño  se  conserva  casi  el  mismo,  pero 
la  disposición  de  la  escultura  externa  cambia  com- 
pletamente. Estas  placas,  de  aspecto  general  sub- 
cuadrado ó rectangular  tienen  unos  3 centímetros  de 
largo,  por  20  á 25  milímetros  de  ancho. 

La  figura  central  es  proporciona]  mente  mucho  ma- 
yor ocupando  la  mayor  parte  de  la  superficie  de 
cada  placa,  pero  aunque  es  igualmente  poligonal, 
el  contorno,  de  sub-circular  se  ha  cambiado  en  elíp- 
tico ; cada  una  de  estas  figuras  tiene  de  20  á 22  mi- 
límetros de  diámetro  mayor  por  16  á 18  de  diámetro 


102 


810 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


transverso,  con  la  superficie  puntuada  ó plana,  en  1 
algunas  un  poco  deprimida.  I 

Las  figuras  periféricas  son  en  número  de  7 á 9, 
pero  mucho  mas  pequeñas  que  en  las  placas  del  cen- 
tro de  la  coraza,  y sobre  todo  muy  angostas,  repre- 
sentando casi  segmentos  de  círculo,  y sin  que  se 
pongan  en  contacto  las  opuestas  de  las  placas  conti- 
guas, de  manera  que  esta  parte  de  la  coraza  presenta 
un  aspecto  muy  distinto  déla  región  central,  exis- 
tiendo siempre  entre  dos  figuras  centrales,  dos  figu- 
ras periféricas  separadas. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Hoplophorus  perfectus,  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  lxiv,  fig.  i;  pl.  xciv,  fig.  1,  2 y 3) 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  marnif.  fós.,  etc.,  p.  164, 
a.  1880. 

Esta  especie  era  de  tamaño  relativamente  conside- 
rable. Las  placas  del  centro  de  la  coraza,  son  poli- 
gonales, afectando  en  sus  contornos  una  disposición 
sub-circular,  con  un  diámetro  mas  ó menos  de  4 
centímetros  y un  espesor  de  16  á 18  milímetros.  Las 
figuras  centrales  de  cada  placa  son  muy  grandes,  y 
aunque  de  contorno  poligonal,  presentan  una  forma 
general  sub-circular,  con  un  diámetro  de  22  á 25  mi- 
límetros, un  poco  deprimidas  en  el  centro,  pero  de 
superficie  casi  completamente  lisa,  mostrando  sola- 
mente pequeñas  puntuaciones.  Cada  una  de  estas 
figuras  centrales,  está  rodeada  por  11  á 13  figuras 
periféricas  mucho  mas  pequeñas,  de  tamaño  menos 
desigual  que  en  la  generalidad  de  las  especies,  de 
contorno  poligonal  y anguloso,  todas  bien  delimita- 
das, de  superficie  plana  y lisa  como  la  figura  central, 
aunque  las  mayores  son  á veces  un  poco  deprimi- 
das; estas  figuritas  tienen  un  diámetro  de  5 á 8 mi- 
límetros y se  presentan  todas  sobre  el  mismo  plano 
entre  sí,  y con  la  figura  central.  Las  figuras  periféri- 
cas de  cada  placa  no  se  unen  con  las  opuestas  de  las 
placas  contiguas,  quedando  al  contrario  bien  separa- 
das, de  manera  que,  entre  cada  dos  figuras  centrales 
hay  siempre  dos  filas  de  figuras  periféricas  bien 
acentuadas. 


Los  surcos  que  separan  todas  estas  figuras  son 
relativamente  anchos,  pero  poco  profundos,  y las 
perforaciones  en  el  fondo  del  surco  que  rodea  la 
figura  central,  son  numerosas,  pero  muy  peque- 
ñas. 

El  tubo  caudal  es  de  tamaño  considerable,  un 
poco  mas  largo  que  el  del  H.  ornatus  y casi  el  do- 
ble mas  grueso.  El  ejemplar  de  que  dispongo  es 
incompleto  adelante,  teniendo  la  parte  existente  43 
centímetros  de  largo,  pero  le  faltan  unas  dos  ó tres 
filas  transversales,  de  manera  que  el  tubo  completo 
tuvo  seguramente  mas  de  45  centímetros  de  largo. 
Enlaparte  anterior  rota  tiene  35  centímetros  de 
circunferencia  y debía  tener  próximamente  unos  40 
centímetros  en  el  borde  anterior;  tiene  31  centíme- 
tros hácia  la  mitad  de  su  largo,  y 27  en  su  extremi- 
dad posterior  en  el  espacio  comprendido  entre  la 
última  y la  antepenúltima  figura  lateral.  Es  fuerte- 
mente deprimido  en  todo  su  largo,  particularmente 
en  su  parte  superior,  regularmente  encorvado 
hácia  arriba  y disminuye  gradualmente  de  tamaño 
de  adelante  hácia  atrás.  Tiene  113  milímetros  de 
diámetro  transverso  en  el  borde  anterior  de  la  parte 
existente,  109  milímetros  hácia  la  mitad  de  su  largo 
y 95  milímetros  en  la  parte  posterior  en  el  espacio 
comprendido  entre  la  última  y la  penúltima  figura 
lateral. 

Sóbrelos  costados  solo  hay  tres  grandes  verrugas 
laterales  elípticas  ácada  lado,  la  segunda  ó penúlti- 
ma fuertemente  deprimida  en  sentido  transversal 
afectando  la  forma  de  una  silla  de  montar.  La  úl- 
tima figura  lateral  tiene  80  milímetros  de  largo  y 
59  de  ancho  sin  tener  en  cuenta  la  curva;  la  penúl- 
tima tiene  71  milímetros  de  largo  y 50  de  ancho  ; y 
la  antepenúltima,  solo  56  milímetros  de  largo  y 41 
de  ancho,  siguiendo  á esta  figura  hácia  adelante  un 
par  de  figuras  elípticas  mas  pequeñas  colocadas  en 
fila  transversal. 

En  la  cara  superior,  la  escultura  está  formada  por 
grandes  figuras  elípticas  sobre  los  lados,  y figuras 
circulares  ó sub-circulares  mucho  mas  pequeñas  en 
el  centro,  todas  muy  elevadas  pero  á menudo  un  po- 
co deprimidas  en  el  medio.  En  la  extremidad  poste- 
rior, en  el  espacio  triangular  limitado  por  los  dos 
tubérculos  ó verrugas  laterales,  hay  tres  figuras,  una 
posterior  impar,  y dos  anteriores  un  poco  mas  gran- 
des,precedidas  adelante  de  un  par  del  grandes  figuras 
ovoideas  de  unos  4 centímetros  de  diámetro,  de  su- 
perficie lisa,  levantadas  en  la  periferia  y fuertemente 
escavadas  en  el  medio.  Todas  estas  figuras  están  ro- 


BRUTOS 


811 


deadas  por  una  fila  de  figuras  periféricas  pequeñas, 
planas  y angulosas,  pero  bien  determinadas. 

La  cara  inferior  está  adornada  configuras  elípticas, 
de  superficie  casi  lisa,  muy  próximas  unas  á otras, 
con  figuras  periféricas  rudimentarias  y completamen- 
te ausentes  en  la  parte  media  longitudinal.  Hacia  atrás 
estas  figuras  se  vuelven  de  tamaño  mucho  mas  con- 
siderable, ocupando  de  á dos  en  filas  transversales 
el  espacio  comprendido  entre  las  dos  últimas  verru- 
gas laterales,  terminando  por  una  figura  impar  mucho 
mas  pequeña. 

Estas  figuras  de  la  parte  posterior  son  de  contorno 
mas  irregular,  fuertemente  deprimidas  en  el  centro, 
separadas  por  pequeños  surcos  sin  trazas  de  figuras 
periféricas  pequeñas. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  el  fondo  del  cauce  del  rio  Lujan  en  la  Vi- 
lla del  mismo  nombre,  y en  las  toscas  del  fondo  del 
Bio  de  la  Plata  en  el  municipio  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  y piso  ensenaden- 
se  de  la  formación  pampeana  (plioceno  inferior). 

Hoplophorus  evidens  n.  sp. 

(Pl.  lxxv,  fig.  2;  pl.  lxxxiv,  fig.  2 y 3) 

Esta  especie,  á juzgar  por  los  fragmentos  de  cora- 
za de  que  dispongo,  ha  tenido  una  talla  mucho  ma- 
yor que  el  Hoplophorus  ornatus,  comparable  á la 
del  Hoplophorus  cordubensis,  al  que  se  acerca  por 
el  gran  espesor  de  las  placas,  pero  se  distingue  de  él 
por  la  escultura  externa  bien  defi  fida  y parecida  á 
la  del  Hoplophorus  ornatus.  El  fragmento  mas  im- 
portante de  que  dispongo  es  un  trozo  de  la  parte 
posterior  comprendiendo  algunas  de  las  placas  mar- 
ginales de  la  apertura  caudal,  y placas  de  las  filas  que 
siguen  hácia  adelante. 

Las  placas  marginales  son  deforma  casi  cuadrada, 
de  0m037  de  largo  por0m027  á 0m032  de  ancho  ; ca- 
da placa  lleva  una  gran  figura  elíptica,  de  27  milí- 
metros de  diámetro  mayor,  con  su  eje  mayor  diriji- 
do  de  adelante  hácia  atrás,  y deprimida  longitudi- 
nalmente en  el  centro  siguiendo  la  misma  dirección; 
esta  figura  forma  hácia  atrás  el  borde  mismo  de  la 
coraza;  pero  adelante  está  seguida  de  una  fila  trans- 
versal de  figuras  periféricas,  dispuestas  en  arco  de 
círculo,  en  número  de  5 á 6,  de  5 á 8 milímetros  de 
diámetro,  separadas  por  surcos  muy  angostos  pero 
bien  delimitados. 


Las  placas  de  las  filas  que  siguen  inmediatamente 
hácia  adelante,  son  todavía  mas  cuadradas,  de  unos 
tres  átres  centímetros  y medio  por  cada  lado  ; cada 
placa  lleva  una  figura  elíptica  de  20  á 26  milímetros 
de  diámetro  mayor,  con  su  eje  mayor  dispuesto  no 
lonjitudinalmente,  sino  transversal  mente,  fuerte- 
mente excavada  en  el  centro  en  donde  forma  una 
concavidad  muy  pronunciada,  presentando  una  su- 
perficie casi  lisa  apenas  un  poco  lijeramente  pun- 
tuada ; estas  figuras  centrales  llevan  alrededor  una 
fila  de  figuritas  periféricas  mucho  mas  pequeñas,  en 
número  de  1 1 á 12,  de  superficie  plana  y casi  lisa, 
y separadas  por  surcos  bien  marcados.  El  espesor  de 
todas  estas  placas,  es,  término  médio,  de  24  milí- 
metros, grueso  considerable  que  distingue  fácilmen- 
te la  especie  de  todas  las  demás  conocidas  del  mis- 
mo género. 

Atribuyoáesta  especie,  aunque  conlas  reservas  del 
caso,  el  tubo  caudal  que  acompaña  la  coraza  del  Glyp- 
todon  clavipes  del  Museo  del  Colegio  de  Cirujanos 
de  Londres,  pues  por  su  tamaño  relativamente  consi- 
derable corresponde  muy  bien  con  las  dimensiones 
de  las  placas  déla  coraza  de  esta  especie.  Este  tu- 
bo, según  Owen,  tiene  457  milímetros  de  largo,  es 
casi  circular  en  la  base,  y se  vuelve  algo  deprimido 
en  la  extremidad  posterior.  Todo  el  tubo  es  un  poco 
ligeramente  encorvado  hácia  arriba.  Sagun  los  di- 
bujos de  Owen,  reproducidos  por  Nodot,  cada  una  de 
las  filas  de  placas  laterales,  parece  componerse  de 
seis  placas  ó figuras  elípticas  que  aumentan  de  tama- 
ño de  adelante  hácia  atrás,  siendo  las  dos  últimas  de 
un  tamaño  relativamente  considerable.  La  última 
placa  de  cada  lado,  es  muy  convexa,  de  89  milíme- 
tros de  largo  y 76  milímetros  de  ancho.  La  penúlti- 
ma placa  lateral  de  cada  lado,  un  poco  menor  que 
la  última,  no  es  convexa  sino  cóncava,  pero  con  la 
depresión  no  en  sentido  longitudinal,  sino  en  senti- 
do transversal,  de  arriba  hácia  abajo.  Las  placas  in- 
termediarias que  forman  las  caras  superior  é infe- 
rior, son  entre  las  dos  últimas  grandes  figuras  late- 
rales de  cada  lado,  en  corto  número  tanto  arriba  co- 
mo abajo,  cada  placa  con  una  figura  elíptica  mayor, 
rodeada  por  una  fila  de  figuritas  periféricas  peque- 
ñas. De  estas  figuras  elípticas  mayores,  hay  en  la  ca- 
ra superior,  una  sola  aislada  en  la  extremidad  pos- 
terior entre  el  par  de  placas  laterales  terminales, 
dos  en  fila  transversal  regular  al  nivel  del  espacio 
comprendido  entre  la  última  y penúltima  placa  la- 
teral de  cada  lado,  y tres  mas  pequeñas  y dispuestas 
en  série  transversal  irregular  entre  el  penúltimo  par 


812 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  placas  laterales.  En  la  cara  inferior  hay  una  figura 
terminal  aislada  como  en  la  cara  superior,  y luego 
hacia  adelante,  dos  fdas  transversales  de  dos  figuras 
cada  una.  La  circunferencia  de  la  base  de  la  cola  es 
de  355  milímetros,  pero  cerca  de  la  extremidad,  en  el 
iutérvalo  entre  la  última  y la  penúltima  placa  lateral 
solo  tiene  254  milímetros  de  circunferencia. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  proce- 
den de  Santa  Cruz  de  la  Sierra  en  Bolivia,  y de  la 
provincia  de  Buenos  Aires  en  la  República  Argen- 
tina. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


IIopl  jjpli  o mi  s cor  club  ensis  Amegh. 

(Pl.  LVIII,  fig.  8 y 9) 

Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de  mamif.  fós.  nuevos,  etc., 
p.  16,  n°  25,  Febrero  de  1888. 

Esta  especie,  á lo  menos  aparentemente,  parece 
haber  sido  de  tamaño  mayor  y mas  robusta  que  las 
demás,  y presenta  caractéres  intermediarios  entre  las 
demás  especies  del  género  Hoplophorus  y los  re- 
presentantes del  género  Glyptodon.  Las  placas  son 
relativamente  pequeñas  pero  muy  gruesas,  con  un 
corto  número  de  figuras  periféricas,  y de  superficie 
externa  muy  rugosa.  Las  placas  del  centro  de  la  co- 
raza, son  de  figura  sub-cuadrada,  ó rectangular,  de 
35  á 38  milímetros  de  largo  por  28  á 30  de  ancho 
y 16  á 17  de  grueso.  Cada  placa  tiene  una  figura 
central  circular  de  18  á 20  milímetros  de  diámetro, 
de  superficie  plana,  pero  fuertemente  rugosa  y con 
algunas  fuertes  puntuaciones.  Alrededor  de  esta 
figura  central,  hay  7 á 8 figuras  periféricas  mucho 
mas  pequeñas  y de  tamaño  desigual,  de  las  cuales  las 
mas  grandes  no  tienen  mas  de  7 á 8 milímetros  de 
diámetro;  estas  figuras  sonde  contornos  irregulares 
y mal  definidos,  y de  superficie  áspera  y rugosa, 
con  fuertes  puntuaciones.  Los  surcos  que  separan 
las  figuras  son  muy  anchos,  poco  profundos,  de  fon- 
do igualmente  áspero  y de  contornos  mal  definidos, 
lo  que  acerca  notablemente  esta  especie  del  género 
Glyptodon.  Sobre  los  lados  laterales,  las  figuras 
periféricas  mas  pequeñas  de  las  placas  contiguas  se 
unen  á menudo  entre  sí. 

Sobre  los  bordes  laterales,  las  placas  se  vuelven 
mas  pequeñas  y mas  definitivamente  rectangulares, 
pero  conservan  el  mismo  espesor,  á veces  todavía 


aumentado,  que  en  el  centro  de  la  coraza.  La  figura 
central  de  cada  placa  se  vuelve  proporcionalmente 
mas  grande  y toma  una  forma  fuertemente  elíptica, 
aunque  conservando  su  superficie  igualmente  ru- 
gosa. Las  figuras  periféricas  han  desaparecido  ó son 
rudimentarias  sobre  los  bordes  laterales  conserván- 
dose solo  adelante  y atrás,  aunque  también  en  parte 
atrofiadas,  sin  formas  definidas,  mal  delimitadas  y de 
superficie  muy  áspera.  Los  surcos  que  separan  estas 
figuras  son  poco  acentuados,  aunque  anchos  y ru- 
gosos. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Francisco  P.  Moreno  en  los  valles 
de  la  sierra  de  Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  pehuelche  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Hoplophorus  paranensis  Amegh. 

(PI.  LXIV,  fig.  4) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  115, 
a.  1886. 

Fundé  esta  especie  sobre  un  fragmento  bastante 
considerable  de  coraza,  procedente  de  hácia  el  cen- 
tro de  la  región  dorsal,  lo  que  permite  determinar 
sus  caractéres  con  bastante  precisión.  Este  trozo 
indica  una  especie  del  tamaño  del  H.  ornatus,  del  que 
se  distingue  por  el  dibujo  de  la  escultura  externa  de 
las  placas;  la  figura  central  de  cada  placa  es  relati- 
vamente de  tamaño  mas  considerable  y las  figuras 
periféricas  son  mas  pequeñas  y en  mayor  número 
que  en  las  demás  especies.  El  espesor  de  la  coraza 
en  este  fragmento  es  de  solo  1 1 milímetros  y el  diá- 
metro de  las  placas  de  unos  3 centímetros.  Cada 
placa  presenta  en  su  superficie  externa  una  gran 
figura  circular  de  unos  21  á 22  milímetros  de  diá- 
metro, de  superficie  casi  plana,  ligeramente  con- 
vexa y un  poco  rugosa;  cada  figura  central  está 
rodeada  de  12  á 13  figuritas  pequeñas  de  forma  pen- 
tagonal irregular,  pero  de  superficie  igualmente 
un  poco  rugosa,  y separadas  unas  de  otras,  y de 
la  figura  central  por  surcos  angostos  aunque  bien 
delimitados;  estas  figuras  periféricas  tienen  un  diá- 
metro variable  de  4 á 6 milímetros. 

Después  he  podido  examinar  varios  otros  restos 
del  mismo  animal  particularmente  un  trozo  de  coraza 
de  cerca  de  la  orilla,  formado  por  nueve  placas  dis- 


BRUTOS 


813 


puestas  en  dos  filas,  una  de  cinco  y otra  de  cuatro. 
Desgraciadamente  el  trozo  está  envuelto  en  arenisca 
dura  que  tapa  en  parte  la  escultura  externa,  relle- 
nando todos  los  huecos,  ocultando  así  á la  vista  una 
parte  de  los  surcos,  y todos  los  agujeros  que  se  en- 
cuentran en  el  fondo  de  estos. 

Las  placas  son  bastante  parecidas  á las  corrres- 
pondientes  del  IL.  ornatus,  de  forma  rectangular, 
con  corta  diferencia  de  27  milímetros  de  largo,  20  de 
ancho  y 10  á 12  de  espesor,  cada  una  de  ellas.  La 
cara  externa  de  cada  placa  está  ocupada  por  una 
gran  figura  central,  de  forma  elíptico-circular  de 
unos  18  á 20  milímetros  de  diámetro,  de  superficie 
plana  y lijerameute  puntuada,  rodeada  por  un  surco 
angosto  y bastante  hondo,  que  conjuntamente  con  la 
figura  central  ocupa  en  el  medio  todo  el  ancho  de  la 
placa,  de  modo  que  solo  se  presentan  figuras  peri- 
féricas en  las  estremidades  anterior  y posterior,  en 
número  de  tres  á cuatro  en  cada  uua. 

Estas  figuras  periféricas  son  siempre  bastante  mas 
grandes  en  una  extremidad  que  en  la  otra,  separa- 
das por  surcos  angostos  y bastante  bajos.  La  super- 
ficie de  las  figuras  periféricas  es  igualmente  poco 
rugosa  y casi  lisa. 

Una  placa  aislada,  que  por  la  textura  del  hueso 
procede  de  un  individuo  adulto  y del  centro  de  la 
coraza,  se  encuentra  perfectamente  intacta  y libre  de 
toda  incrustación,  de  manera  que  permite  determinar 
con  toda  exactitud  sus  caractéres  específicos. 

Es  de  forma  exagonal,  con  un  diámetro  mayor 
de  36  milímetros,  30  milímetros  de  diámetro  tran- 
verso  y 10  milímetros  de  grueso.  El  centro  de  la 
cara  externa  está  ocupado  por  una  gran  figura  circu- 
lar, un  poco  elíptica,  de  21  milímetros  de  diámetro, 
casi  plana  y lisa,  con  un  considerable  número  de 
pequeños  aguje  ritos,  que  no  forman  asperosidades  en 
la  superficie.  Al  rededor  de  esta  figura  central,  hay 
catorce  figuras  mas  pequeñas,  mas  ó menos  de  la 
misma  forma  y tamaño,  bien  delimitadas  é igualmen- 
te de  superficie  plana  y no  rugosa.  Estas  arealitas 
periféricas  están  separadas  de  la  gran  figura  central 
por  un  surco  bastante  ancho  pero  poco  profundo,  del 
que  salen  surcos  radiales  que  se  dirijen  á la  perife- 
ria separando  unas  de  otras  las  figuras  periféricas. 
En  el  punto  de  partida  de  cada  surco  radial  del  sur- 
co central,  hay  un  agujero  circular,  no  muy  grande 
pero  profundo  que  se  pierde  en  el  interior  de  la  pla- 
ca, de  modo  que  hay  en  el  surco  central  que  rodea 
la  gran  figura  interna,  catorce  de  estos  agujeritos, 
todos  con  la  misma  colocación  indicada. 


Localidad. — Estos  restos  lian  sido  descubiertos 
por  el  profesor  Scalabruní  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  y pertenecen 
al  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Hoplophorus  pumilio  Burm. 

Hoplophorus  pumilio,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de 
Buenos  Aires , t.  II,  p.  222  y 224.  — Id.  Descr. 
phys.  etc.,  t.  III,  p.  413. 

Glyptodon  pumilio,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  etc., 
t.  I,  p.  77  y 204. 

Esta  especie,  probablemente  nominal,  fué  esta- 
blecida por  Burmeister  sobre  parte  de  una  mandí- 
bula inferior,  y es  mencionada  en  la  Descripction 
physique  de  la  Rep.  Arg.,  del  mismo  autor,  en 
los  siguientes  términos:  «La  mitad  izquierda  de  una 
mandíbula  inferior  muy  pequeña,  conteniendo  los 
alveolos  de  las  seis  muelas  posteriores,  conservada 
en  nuestro  museo,  me  ha  servido  de  base  para  el 
tipo  de  una  especie  particular,  á causa  de  su  peque- 
ñez  y déla  conformación  de  los  dientes.  Comparan- 
do este  fragmento  con  la  mandíbula  completa  del 
Hoplophorus  ornatus , encuentro  que  la  rama  ho- 
rizontal del  II.  pumilio  es  mas  baja  y sin  embargo 
mas  gruesa  que  en  la  otra  especie.  El  alto  de  esta 
con  los  dientes  es  de  3 pulgadas  y en  el  H.  pumi- 
lio es  apenas  de  2 1/i  pulgadas.  La  longitud  de  las 
seis  muelas  que  quedan  es  de  4 1/a  pulgadas  en  el 
II.  pumilio  y de  5 3/i  en  el  H.  ornatus.  En  fin, 
los  lóbulos  de  cada  muela  son  un  poco  mas  gruesos 
en  el  H.  pumilio  que  en  el  H.  ornatus.  Por  último, 
la  sínfisis  de  la  barba  es  mucho  mas  corta  en  el 
H.  pumilio , pues  ella  no  pasa  hácia  atrás  mas  allá 
de  la  segunda  muela,  y en  el  H.  ornatus  llega 
hasta  mas  allá  de  la  tercera.  Me  parece,  á causa 
de  esas  diferencias,  que  el  H.  pumilio  era  un  ani- 
mal mas  pequeño,  pero  de  una  conformación  mas 
robusta  que  la  otra  especie  con  la  que  lo  he  compa- 
rado.» 

Sin  duda  esta  mandíbula  procede  de  una  de  las 
especies  enumeradas,  representadas  por  restos  de 
coraza,  pero  no  es  posible  determinar  á cuál  de 
ellas,  hasta  que  no  se  encuentre  una  pieza  idéntica 
acompañada  de  fragmentos  de  coraza. 

Localidad. — Provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.— Formación  pampeana..  (?) 


814 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Hoplophoras  veras  n.  sp. 

(Pl.  LXIX,  fig.  15) 

Esta  especie  se  distingue  por  las  placas  del  centro 
de  la  coraza,  de  contorno  poligonal  regular,  no 
oblongas  como  en  la  mayoría  de  las  especies,  con  un 
diámetro  de  cerca  de  4 centímetros  y 12  milímetros 
de  espesor.  La  cara  externa  presenta  una  figura  cen- 
tral de  gran  tamaño,  de  contorno  circular,  de  18 
milímetros  de  diámetro,  completamente  plana  y de 
superficie  casi  lisa.  Esta  figura  central  está  rodeada 
por  una  fila  de  figuras  periféricas  pequeñas,  en  nú- 
mero de  nueve,  de  tamaño  desigual,  todas  de  super- 
ficie plana  y casi  lisa,  separadas  unas  de  otras  por 
surcos  bien  marcados  pero  poco  profundos.  En  el 
surco  que  rodea  la  figura  central  existen  un  cierto 
número  de  perforaciones. 

Las  diferencias  que  distinguen  esta  especie  son 
muy  difíciles  de  explicar  por  medio  de  palabras, 
pero  saltan  inmediatamente  á la  vista  cuando  se  exa- 
minan las  piezas  originales. 

Localidad.  — Barrancas  de  los  alrededores  de  la 
ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotáraico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Hoplophoras  (?)  Lydekkeri  n.  sp. 

(Pl.  LXXXIV,  fig.  8) 

Hoplophorus  (? ),  sp.  c,  Lydekker,  Catal.  of  Ihe  Fossil 
Mamvi.,  in  the  British  Museum.  Part.  V,  p.  133, 
f.  24,  a.  1887. 

Esta  especie  está  representada  en  el  Museo  britá- 
nico, por  la  extremidad  de  un  tubo  caudal  y un  tro- 
zo de  la  parte  anterior  de  la  coraza,  caracterizán- 
dola Lydekker  en  los  siguientes  términos: 

«The  following  specimens  indicate  a species  appa- 
rently  nearly  or  quite  as  large  as  Glyptodon  reti- 
culatus.  The  large  terminal  disks  on  the  lateral  sur- 
faces  of  the  tube  of  the  caudal  sheat  are  separated 
fron  one  another  by  a row  of  small  disks,  and  are  fo- 
llowed  laterally  by  a series  of  enlarged  disks,  wich 
decrease  gradually  in  size  as  they  reced  fron  the  tip. 
The  disk  on  the  dorsal  aspect  of  the  tube  are  sub- 
circular in  shape,  frecuently  concave,  and  present 


great  variation  in  size;  but  those  on  the  ventral  sur- 
face  are  more  regular  in  this  respect.  The  scutes  of 
the  fragment  of  carapaceare  oblong,  with  the  groo- 
ves  very  indistinctly  marked,  and  with  a series  of 
hair-pits  in  the  groove  surrounding  the  central 
disk. 

«Although  the  present  form  is  apparently  distinct 
fro  malí  described  species,  with  the  exception  of  the 
so-called  Glyptodon  clavipes  of  Burmeíster,  the 
writer  thinks  it  inexpedient  at  present  to  assign  to 
it  a distinct  specific  ñame. 

«The  extremity  of  the  terminal  tube  of  the  caudal 
sheat;  from  the  Pleistocene  of  Uruguay.  This  speci- 
men,  although  of  considerable  larger  size,  apparen- 
tly agrees  very  closely  with  the  terminal  tube  figured 
byBuRMEiSTER,  under  the  ñame  of  Glyptodon  cla- 
vipes, in  the  «An.  Mus.  Buenos  Aires»,  vol.  II,  pl. 
XL,  figs.  7 y 8,  showingthe  irregular  arrangement 
of  the  disks  on  the  ventral  surface  (fig.  7),  and  the 
large  sub-circular  lateral  ones  (fig.  8),  wich  de- 
crease regular! y in  size  from  the  hindmost  one.  In 
the  terminal  tube  of  a caudal  sheath  referred  by 
Owek  to  G.  clavipes , but  wich,  as  already  men- 
tioned,  probably  belongs  to  Hoplophorus,  the  la- 
teral disks  are  oval,  and  the  two  last  are  much  lar- 
ger than  the  others,  while  on  the  ventral  and  dorsal 
aspects  the  disks  are  less  numerous  and  of  a deci- 
dedly  oval  form.  The  upper  surface  of  the  pre- 
sent specimen  is  represented  in  the  accompanying 
woodcut,  where  the  form  of  the  disks  is  wel 
sliown.  Its  transverse  diameter  ist  0ml 44,  against 
0m075  in  the  corresponding  element  of  H.  orna - 
tus. 

«Fragment  from  the  anterior  región  of  a carapace, 
showing  nine  scutes,  wich  agrees  in  the  relative  size 
with  the  preceding  specimen.  The  scutes  are  nearly 
smooth,  their  central  disks  being  mainly  defined 
by  a circle  of  hair-pits,  and  the  peripheral  ones 
scarcely  differentiated.  The  scutes  form  oblong  he- 
xagons,  and  in  this  respect,  as  well  as  in  the  ab- 
sence  of  rugosity,  agree  with  those  of  H.  ornatus 
and  differ  from  those  of  Glyptodon.  Their  ionger 
diameter  is  0m052,  and  thier  thickness  0m031 .» 

Lydekker  no  dá  nombre  á este  animal  por  creer 
pueda  ser  idéntico  con  eL  llamado  por  Burmeíster 
Glyptodon  clavipes,  ignorando  sin  duda  que  el 
dibujo  de  esta  especie  dado  por  el  ilustre  director 
del  Museo  de  Buenos  Aires,  es  como  el  mismo  au- 
tor lo  reconoce  completamente  fantástico  y el  tubo 
caudal  es  del  Hoplophorus  ornatus  é incorrecta- 


BRUTOS 


815 


mente  dibujado,  en  lo  que  concierne  á sus  verdade- 
ras proporciones. 

La  extremidad  de  la  cola  descrita  por  Lydekkeií, 
de  la  que  acompaña  un  grabado  que  he  reproducido 
en  la  Pl.  LXXXIV,  figuras,  es  indudablemente  muy 
parecida  á la  délas  especies  del  género  Hoplopho- 
rus,  pero  sobrepasa  en  mas  del  doble  el  tamaño  de 
los  mas  grandes  tubos  de  Iloplophorus  que  hasta 
ahora  me  sean  conocidos,  y constituye  con  teda  se- 
guridad una  especie  distinta  de  las  hasta  ahora  des- 
critas, que  quizá  ni  entra  en  el  género  HojiIojjJio- 
rus,  pues  su  enorme  tamaño  no  concuerda  con  el  de 
las  especies  de  este  género,  todas  de  una  conforma- 
ción mas  delgada  que  las  de  los  verdaderos  glipto- 
dontes. 

Localidad.  — Las  piezas  descritas  por  Lydekker 
proceden  de  la  Banda  Oriental,  pero  dada  la  vecin- 
dad de  ambas  regiones  y la  gran  uniformidad  que  en 
ellas  presenta  la  fauna  tanto  actual  como  extinguida, 
es  casi  seguro  que  también  habitó  "en  la  República 
Argentina. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 

Hoplopliorus  Berg'i  n.  sp. 

(Pl.  xc,  fíg.  1,  2 y 3) 

Esta  especie  me  es  conocida  por  tubos  caudales 
de  una  conformación  particular,  que  se  desvía  del 
tipo  común  de  una  manera  todavía  mas  notable  que 
el  del  HopAophorus  Heusseri.  Desgraciadamente 
por  el  momento  no  dispongo  mas  que  de  la  extre- 
midad posterior  de  uno  de  estos  tubos,  pero  que 
basta  para  dar  una  idea  de  la  conformación  particu- 
lar de  la  especie. 

El  tubo  entero  parece  haber  sido  casi  del  mismo  an- 
cho en  todo  su  largo,  pero  es  muy  aplastado  en  su  cara 
superior,  convexo  en  la  inferior,  y casi  recto,  ar- 
queado hácia  arriba  y de  una  manera  poco  sensible, 
tan  solo  en  su  parte  posterior. 

El  trozo  de  la  parte  posterior  de  que  dispongo, 
tiene  20  centímetros  de  largo,  mas  ó menos  la  mi- 
tad del  largo  total  del  tubo  entero.  Su  ancho  en  la 
parte  anterior  en  donde  está  roto  es  de  unos  9 cen- 
tímetros conservándose  casi  igual  hasta  el  princi- 
pio del  último  par  de  figuras  laterales  en  donde  re- 
cien empieza  á enangostarse  rápidamente  para  for- 
mar la  punta. 

La  extremidad  terminal  está  formada  como  en  las 


demás  especies  por  un  par  de  grandes  figuras  late- 
rales, elípticas,  convexas  y de  superficie  casi  lisa,  de 
75  milímetros  de  largo  por  55  de  ancho  (naturalmen- 
te como  en  todos  los  demás  casos,  sin  tomar  en  cuen- 
ta la  curvatura). 

La  figura  que  sigue  hácia  adelante  á cada  lado,  ó 
sea  el  penúltimo  par  de  figuras  laterales,  son  de  ta- 
maño relativamente  muy  pequeño,  muy  alargadas  y 
muy  angostas,  bastante  elevadas  pero  casi  planas  ; 
tienen  59  milímetros  de  largo  y solo  35  de  ancho. 

Hácia  adelante,  falta  la  figura  elíptica  lateral  de 
cada  lado  que  constituye  el  antepenúltimo  par,  ó es- 
tá colocada  más  adelante,  interponiéndose  entre  esta 
y la  penúltima,  dos  figuras  elípticas  mas  pequeñas, 
separadas  por  dos  filas  de  tubérculos  periféricos  pe- 
queños colocados  precisamente  en  el  punto  en  que 
debería  pasar  el  eje  lonjitudinal  de  la  antepenúltima 
figura  lateral  si  ocupara  el  mismo  lugar  que  en  todas 
las  demás  especies  del  mismo  género  que  me  son  co- 
nocidas, singularidad  que  demuestra  que  realmen- 
te se  trata  de  una  especie  bien  distinta.  Hácia  ade- 
lante sigue  á estas  dos  figuras,  una  figura  elíptica 
única,  de  tamaño  no  muy  grande,  pero  que  no  existe 
entera  en  ninguno  de  los  dos  lados  ; es  esta  la  que 
parece  corresponder  al  ante-penúltimo  par  de  figu- 
ras laterales  de  los  demás  Hoplopliorus. 

La  cara  superior  deprimida  de  la  parte  existente 
del  tubo  está  adornada  con  figuras  elevadas,  casi  li- 
sas y deprimidas  en  el  centro,  pero  de  forma  y tama- 
ño muy  diferente  ; sobre  la  línea  mediana  longitudi- 
nal son  figuras  relativamente  pequeñas  y circulares 
ó sub-circulares  ; sobre  los  lados  son  figuras  el  do- 
ble ó el  triple  mas  grandes  y de  contorno  elíptico  ú 
ovoideo.  Todas  estas  figuras  mayores  están  rodeadas 
por  una  fila  de  figuritas  periféricas  muy  pequeñas  y 
de  una  forma  particular,  que  parece  esclusiva  de  es- 
ta especie,  pues  en  vez  de  ser  planas,  poligonales  y 
angulosas  como  en  los  demás  Hoplopliorus,  son  de 
tamaño  mas  pequeño,  circulares,  elevadas  y muy 
convexas,  estando  separadas  unas  de  otras  no  por 
surcos  angostos  y profundos  como  en  las  otras  espe- 
cies, sino  por  depresiones  anchas  en  el  fondo  de  las 
cuales  se  levantan  en  forma  de  pequeños  tubércu- 
los convexos. 

En  la  cara  inferior  las  figuras  principales  son  de 
tamaño  considerable  y todas  elípticas,  de  superficie 
lisa  y casi  plana,  y separadas  unas  de  otras  por  filas 
de  tubérculos  periféricos  pequeños,  planos  y bien 
desarrollados  sobre  los  lados,  pero  rudimentarios  ó 
poco  aparentes  en  el  medio. 


816 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Esta  pieza  es  propiedad  del  Museo  provincial  de 
Entre  Ríos  en  el  Paraná. 

Dedico  la  especie  al  Dr.  Carlos  Berg,  catedráti- 
co de  zoología  en  la  Universidad  de  Buenos  Aires. 

Localidad.  — El  ejemplar  mencionado  procede  de 
los  valles  de  la  sierra  de  Córdoba,  pero  se  han  encon- 
trado iguales  en  distintos  puntos  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 

Hoploplioims  Heusseri  n.  sp. 

(Pl.  LXXXVI,  fig.  1,  2 y 3) 

Esta  especie  me  es  conocida  por  un  tubo  caudal 
casi  completo,  al  que  solo  le  falta  un  pequeño  trozo 
de  la  parte  proximal,  é indica  una  especie  de  tama- 
ño considerable,  probablemente  bastante  mayor  que 
el  del  Hoplophorus  ornatus. 

Este  tubo  se  distingue  de  los  demás  por  ser  un  po- 
co mas  cilindrico  en  casi  toda  su  exfension,  por  sea 
fuertemente  curvado  hácia  arriba  en  su  mitad  poste- 
rior, y porpresentar  un  ancho  casi  uniforme  en  todo 
su  largo,  lo  que  le  dá  una  forma  muy  característica 
completamente  diferente  de  la  de  los  tubos  de  to- 
das las  demás  especies  que  me  son  conocidas. 

La  parte  existente  del  tubo  tiene  4 í centímetros 
de  largo,  pero  le  falta  adelante  mas  de  4 centíme- 
tros, de  manera  que  el  tubo  completo  tuvo  por  lo 
menos  unos  45  centímetros  de  largo.  En  su  parte 
anterior  es  casi  completamente  cilindrico,  pero  hácia 
los  tres  cuartos  de  su  longitud  es  ligeramente  de- 
primido en  su  cara  superior,  mientras  que  la  inferior 
permanece  convexa  en  toda  su  extensión. 

La  circunferencia  del  tubo  caudal  es  de  286  milí- 
metros en  la  región  anterior  de  la  parte  existente, 
de  275  milímetros  hácia  el  medio  y de  263  milíme- 
tros en  el  medio  del  penúltimo  par  de  placas  elípti- 
cas laterales. 

El  diámetro  transverso  del  tubo  es  de  95  milíme- 
tros en  la  parte  anterior,  ancho  que  se  conserva  igual 
hasta  entre  el  antepenúltimo  par  de  figuras  laterales, 
disminuyendo  apenas  un  poco  entre  el  penúltimo 
par  en  donde  tiene  91  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso, disminuyendo  luego  rápidamentehasta  formar 
la  punta.  Este  ancho  uniforme  en  casi  todo  su  largo 
y la  fuerte  encurvacion  hácia  arriba  de  la  parte  pos- 
terior constituven  el  distintivo  mas  característico 

i/ 

de  esta  especie,  pero  existen  también  particulari- 


dades bien  aparentes  en  la  disposición  de  la  escultu- 
ra que  la  adornan. 

Las  figuras  laterales  que  se  siguen  en  fila  ininter- 
rumpida de  adelante  hácia  atrás,  son  en  número  de 
seis,  todas  elípticas  y de  superficie  casi  lisa,  pero 
muy  pequeñas  en  proporción  del  tamaño  del  tubo; 
todas,  á excepción  de  la  última  de  cada  lado,  son 
un  poco  deprimidas  en  el  medio  en  sentido  trans- 
versal, pero  de  una  manera  poco  acentuada.  La 
antepenúltima  figura  tiene  50  milímetros  de  largo  y 
36  de  ancho,  la  penúltima  59  milímetros  de  largo  y 
42  de  ancho,  y la  última  66  milímetros  de  largo  por 
53  de  ancho.  Entre  la  última  y la  penúltima  y en- 
tre y esta  y la  antepenúltima,  no  hay  mas  que  una 
sola  fila  de  figuras  periféricas  pequeñas. 

La  cara  superior  está  adornada  con  figuras  circu- 
lares ó sub-circulares  muy  elevadas  pero  mas  ó 
menos  deprimidas  en  el  centro  y de  tamaño  muy  de- 
sigual; unas  mas  pequeñas  y mas  circulares  están 
colocadas  sobre  la  línea  longitudinal  central,  y las 
otras  de  tamaño  bastante  mayor  y mas  ovoideas,  es- 
tán colocadas  sobre  los  costados  al  lado  de  las  figu- 
ras mayores  laterales.  Todas  estas  figuras  están 
rodeadas  por  una  fila  de  figuritas  poligonales  y an- 
gulosas mas  pequeñas  separadas  por  surcos  bien 
marcados,  pero  casi  siempre  un  poco  mas  bajas  que 
los  bordes  de  las  figuras  mayores  ó centrales.  De- 
bido á este  tamaño  desigual  las  figuras  no  están  dis- 
puestas por  filas  transversales  regulares,  sino  alter- 
nadas, colocándose  cada  figura  mas  pequeña  en 
frente  del  espacio  que  separa  dos  de  las  mas  gran- 
des. 

La  cara  inferior  es  muy  convexa  en  toda  su  lon- 
gitud, é igualmente  vuelta  hácia  arriba  en  su  parte 
posterior.  Las  figuras  que  la  adornan  son  también 
de  tamaño  desigual,  pero  no  circulares  ó sub-cir- 
culares, sino  fuertemente  elípticas,  todas  con  su  eje 
mayor  dirigido  de  adelante  hácia  atrás,  no  tan  ele- 
vadas como  las  de  la  cara  superior,  de  superficie 
casi  lisa  pero  un  poco  deprimidas  en  el  centro.  Las 
figuras  periféricas  que  rodean  estas  figuras  mayores 
ó centrales  son  generalmente  muy  pequeñas,  poligo- 
nales, y poco  acentuadas  desapareciendo  casi  sobre 
la  línea  media  longitudinal.  En  la  extremidad  poste- 
rior, las  figuras  principales  son  de  tamaño  mayor  pero 
de  contorno  mas  irregular,  y separadas  unas  de  otras 
por  surcos  anchos  bien  acentuados,  sin  interposición 
de  la  fila  de  figuras  periféricas  que  acá  han  desapa- 
recido con  excepción  de  una  que  otra  de  tamaño 
muy  pequeño. 


BRUTOS 


817 


Esta  pieza  es  propiedad  del  Dr.  Christian  Heus- 
ser  que  me  la  ha  facilitado  para  su  estudio  y á 
quien  dedico  la  especie. 

Localidad.  — Municipio  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Formación  pampeana, 

Hoplophorus  Clarazianus  u,  sp. 

(Pl.  LXXXIV,  fíg.  o) 

Esta  especie  solo  me  es  conocida  por  un  tubo  cau- 
dal incompleto  en  su  parte  anterior,  dibujado  por 
Lydekker  (Catal.  of  Foss.  Mamm.  part.  Y,  p. 
132,  f.  23)  sin  darle  nombre  específico  particular. 
Esta  pieza  no  puedo  identificarla  con  ninguna  de  las 
especies  queme  son  conocidas,  y constituyo  por  con- 
siguiente con  ella  una  nueva  especie,  que  designo 
con  el  nombre  de  Hoplophorus  Clarazianus , en 
honor  del  Sr.  Jorge  Claraz,  autor  en  colaboración 
del  Dr.  Heusser,  del  primer  ensayo  físico  sóbrela 
provincia  de  Buenos  Aires.  Este  tubo  es  masó  me- 
nos del  misrtio  tamaño  que  el  del  H.  ornatus,  pero 
proporcioualmente  mas  robusto,  disminuyendo  me- 
nos de  adelante  hacia  atrás  y por  consiguiente  con 
su  extremidad  posterior  proporcionalmente  mas  an- 
cha. Según  la  reducción  de  la  figura,  tiene  entre  el 
penúltimo  par  de  figuras  laterales,  88  milímetros  de 
diámetro  transverso,  y en  su  parte  anterior  mas  ó 
menos  á la  distancia  de  un  cuarto  del  borde  proxi- 
mal,  1 10  milímetros.  Las  figuras  mayores  de  la  cara 
superior  son  numerosas,  sub-elípticas,  de  tamaño 
mas  igual  que  en  la  generalidad  de  las  especies,  y 
dispuestas  en  filas  transversales  regulares,  en  nú- 
mero de  5 á 6 en  cada  fila  en  la  mayor  parte  de  su 
extensión.  Las  figuras  laterales  mas  grandes,  son 
en  número  de  cuatro  en  cada  lado,  el  último  par  de 
gran  tamaño.  Las  del  penúltimo  y antepenúltimo  par 
son  convexas  en  el  medio  en  vez  de  excavadas  per- 
pendicularmente, y en  el  espacio  comprendido  en- 
tre la  última  y la  penúltima  no  existe  la  fila  de  figu- 
ras periféricas  mas  pequeñas  que  se  encuentran  en  las 
otras  especies,  carácter  particular  que  permite  dis- 
tinguirla con  facilidad. 

Localidad.  — Esta  pieza  se  conserva  en  el  Museo 
británico,  donada  por  el  Sr.  W.  G.  Lettsom,  como 
procedente  de  los  alrededores  de  Montevideo,  pero 
es  indudable  que  la  especie  debe  haber  existido  igual- 
mente en  la  República  Argentina. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


Hoplophorus  scrobiculatus  Burm. 

(Pl.  LXXXV,  íig.  4) 

Esta  especie  me  es  conocida  por  algunos  pequeños 
trozos  de  coraza  que  he  recojido  en  las  excavacio- 
nes del  puerto  en  La  Plata,  pero  existe  una  coraza 
casi  intacta  en  el  Museo  Nacional,  que  lleva  el  nom- 
bre de  Hoplophorus  scrobiculatus  Burmeister, 
aunque  creo  no  ha  sido  publicada,  á lo  menos  no  ha 
llegado  á mi  conocimiento.  Segregado  el  grupo  de 
especies  que  constituyen  el  género  Lomaphorus 
esta  es  la  especie  de  Hoplophorus  mas  pequeña 
que  conozco,  y presenta  caractéres  de  transición  á 
las  especies  del  género  Lomaphorus.  Las  placas 
de  la  coraza  son  oblongo-cuadrangulares,  término 
medio  de  3 centímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior  por  24  milímetros  de  ancho  y solo  6 á 7 milí- 
metros de  espesor.  En  el  centro  y adelante  esta  for- 
ma oblonga  de  las  placas  es  mas  acentuada,  llevando 
cada  placa  una  figura  elíptica,  un  poco  deprimida 
en  el  centro,  rodeada  por  ocho  ó mas  figuras  peri- 
féricas no  muy  bien  delimitadas,  de  superficie  casi 
plana  y separadas  por  surcos  anchos  y poco  profun- 
dos. En  la  parte  posterior  de  la  coraza  la  figura  cen- 
tral de  cada  placa  se  vuelve  mas  elevada,  con  bordes 
salientes,  pero  fuertemente  deprimida  en  el  centro, 
mientras  que  las  figuras  periféricas  concluyen  por 
desaparecer  reemplazadas  por  una  zona  rugosa  un 
poco  radiada. 

La  coraza  existente  en  el  Museo  de  Buenos  Aires 
está  acompañada  de  un  tubo  caudal  que  visto  su  ta- 
maño sumamente  pequeño  es  probable  proceda  de 
esta  especie. 

Este  tubo  disminuye  fuertemente  de  tamaño  de 
adelante  hácia  atrás,  presentando  al  fin  de  la  penúl- 
tima figura  lateral  de  gran  tamaño  un  diámetro  trans- 
verso que  no  debe  exceder  de  6 centímetros.  Las  fi- 
guras mayores  de  la  cara  dorsal  ó superior  son  gene- 
ralmente ovales,  convexas,  de  tamaño  desigual  y 
dispuestas  en  filas  regulares.  Las  figuras  mayores  de 
la  cara  inferior  son  fuertemente  elípticas.  Las  figuras 
elípticas  laterales  son  de  gran  tamaño,  particular- 
mente las  últimas,  disminuyendo  gradualmente  de 
tamaño  hácia  atrás,  y la  penúltima  y antepenúltima 
son  un  poco  deprimidas  en  sentido  transversal, 
afectando  una  forma  parecida  á la  de  una  silla  de 
montar. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 


103 


818 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  las  excavaciones  del  puerto  de  La  Plata,  y en 
las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata  en  el  muni- 
cipio de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Hoplophorus  Migoyianus  n.  sp. 

(Pl.  lxxxix,  fig.  i,  á y 3) 

Esta  especie  me  es  conocida  por  el  tubo  caudal 
en  varios  ejemplares  mas  ó menos  completos,  pre- 
sentando una  forma  completamente  diferente  de 
la  que  muestra  en  las  otras  especies,  pues  es 
mas  corto  y mas  grueso,  del  mismo  ancho  en  casi 
toda  su  longitud,  muy  aplastado  en  su  cara  superior, 
convexo  en  la  inferior,  y recto  ó casi  completamen- 
te recto.  El  tubo  completo  tiene  solo  40  centíme- 
tros de  largo,  y 97  milímetros  de  ancho  en  casi  toda 
su  extensión,  con  excepción  de  su  borde  proximal 
en  donde  tiene  unos  pocos  milímetros  de  mas,  y de 
su  extremidad  distal  formada  por  eL  par  de  graudes 
verrugas  elípticas  laterales  en  donde  disminuye  gra- 
dualmente hacia  atras. 

El  par  de  figuras  ó verrugas  terminales  son  suma- 
mente grandes,  muy  convexas,  y muy  extendidas 
sobre  las  dos  caras  superior  é inferior,  en  donde 
solo  están  separadas  por  un  surco  angosto  y pro- 
fundo, sin  tubérculos  intermediarios  en  la  cara  infe- 
rior, pero  con  una  hilera  de  tubérculos  muy  pe- 
queños en  la  superior. 

Yisto  el  tubo  de  lado,  presenta  en  su  mitad  pos- 
terior una  fila  de  solo  tres  verrugas  laterales  elíp- 
ticas, que  aumentan  de  tamaño  de  la  anterior  á 
la  posterior.  La  posterior  ó terminal,  ya  mencio- 
nada, muy  convexa  y de  superficie  rugosa,  tiene 
87  milímetros  de  largo  y 67  milímetros  de  diámetro 
transverso  máximo  sin  tener  en  cuenta  la  curva. 
La  penúltima  figura  lateral  mucho  mas  pequeña, 
de  superficie  mas  lisa  y un  poco  deprimida  en  sen- 
tido transversal,  tiene  62  milímetros  de  largo  y 
53  milímetros  de  diámetro  transverso  máximo.  La 
antepenúltima  figura,  todavía  un  poco  mas  pe- 
queña y mas  elíptica,  tiene  50  milímetros  de  largo 
por  40  milímetros  de  diámetro  transverso  máxi- 
mo. Entre  una  y otra  de  estas  tres  figuras  laterales, 
hay  una  sola  fila  de  figuras  periféricas  muy  peque- 
ñas, alargadas  y comprimidas. 

Adelante  de  la  antepenúltima  verruga  lateral,  la 


fila  longitudinal  está  interrumpida  por  la  inter- 
posición de  un  par  de  figuras  de  la  misma  forma, 
pero  mas  pequeñas  y colocadas  una  al  lado  de  otra 
en  fila  transversal;  tienen  ambas  casi  el  mismo  ta- 
maño, de  38  milímetros  de  largo  por  31  milímetros 
de  ancho.  Mas  adelante,  en  la  parte  anterior  del 
tubo,  adelante  del  par  de  verrugas  mencionadas, 
sigue  otra  fila  lateral  de  tres  verrugas  elípticas 
que  disminuyen  de  tamaño  de  la  posterior  á la  an- 
terior, y forman  como  la  continuación  de  la  fila 
constituida  por  las  tres  verrugas  laterales  poste- 
riores, que  fuera  interrumpida  por  la  interposición 
del  par  de  figuras  dispuestas  en  série  transversal,  ya 
mencionadas. 

Yisto  por  la  cara  superior,  el  tubo  es  muy  depri- 
mido, y adornado  con  figuras  centrales  de  contor- 
no elíptico -irregular,  de  tamaño  muy  desiguales, 
las  posteriores  y las  laterales  muy  grandes,  y las  que 
se  encuentran  en  el  medio  mucho  mas  pequeñas. 
Cada  una  de  estas  figuras  centrales  está  rodeada  por 
una  fila  de  figuras  periféricas  bien  determinadas,  y 
de  contorno  poligonal  en  la  parte  anterior,  pero  mas 
pequeñas  y en  forma  de  tubérculos  irregulares  liácia 
atrás. 

En  la  cara  inferior  las  figuras  no  son  de  tamaño  tan 
desigual,  son  mas  regularmente  elípticas  y de  tama- 
ño mayor  sobre  la  línea  longitudinal  mediana,  con 
una  fila  de  figuras  periféricas  bien  determinadas, 
pero  de  tamaño  desigual.  Hácia  atrás,  las  figuras 
principales  toman  una  forma  irregular  y aumentan 
considerablemente  de  tamaño,  desapareciendo  eutre 
ellas  las  figuras  periféricas,  ó se  presentan  en  algu- 
nos puntos  en  estado  rudimentario. 

Dedico  la  especie  al  señor  Julio  Migoya  á quien 
debo  la  comunicación  de  varios  fósiles  interesantes. 

Localidad.  — Distintos  puntos  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

El  número  de  especies  de  Hoplophorus  enume- 
radas es  verdaderamente  sorprendente,  y como  al- 
gunas solo  se  conocen  por  trozos  de  coraza,  y otras 
únicamente  por  tubos  caudales,  podría  creerse  que 
muchas  de  ellas  son  nominales;  sin  embargo,  una 
breve  reseña  de  los  horizontes  y localidades  de 
que  proceden,  basta  para  demostrar  lo  contra- 
rio. 

Seis  especies,  los  Hoplophorus  Meyeri , H.  or- 
natusy  H.  scrobiculatus,  H.  evidens,  H.  pseu- 


BRUTOS 


819 


dornatus  y H.  perféctus  se  conocen  por  la  coraza, 
y por  los  tubos  caudales  mas  ó menos  completos,  que 
con  mayor  ó menor  seguridad  han  sido  referidos  á 
las  mencionadas  especies,  que  proceden  todas  de  la 
formación  pampeana. 

Cinco  especies  son  conocidas  únicamente  por  tu- 
bos caudales,  el  H.  Migoyanus,  H.  Heusseri , 
H.  Lydekkeri,  H.  Bergi  y H.  Clarazianus,  y las 
cinco  proceden  igualmente  de  la  formación  pampea- 
na, de  manera  que  con  las  precedentes  constituyen 
indisputablemente  once  formas  de  colas  distintas. 

Quedan  cuatro  especies  que  se  conocen  solamente 
por  fragmentos  de  coraza,  los  H.  lineatus , H. 
cordubensis,  H . paranensis  y H.  verus , que  son 
decididamente  pre-pampeanas,  pues  faltan  en  la  for- 
mación pampeana  y no  pueden  por  consiguiente 
identificarse  con  ninguna  de  las  especies  pampeanas 
conocidas  únicamente  por  tubos  caudales. 

Queda  el  Iloplophorus  pumilio  sola  especie 
que,  siendo  conocida  únicamente  por  la  mandíbula 
inferior,  es  mas  que  probable  que  habrá  mas  tarde 
que  identificarla  con  algunas  de  las  especies  pam- 
peanas mencionadas. 


LOMAPHORUS  n.  gen. 


Este  género  es  bastante  cercano  de  Hoplopho- 
rus  con  el  que  hasta  ahora  ha  sido  confundido,  dis- 
tinguiéndose de  él  sobre  todo  por  la  escultura  exter- 
na de  la  coraza,  y la  forma  de  la  cola. 

La  coraza  dorsal  es  delgada  como  en  Hoplopho- 
rus,  y compuesta  de  placas  exagonales  y pentagona- 
les en  el  centro  de  la  coraza,  pero  que  sobre  los  flan- 
cos toman  una  forma  sub-cuadrada  ó rectangular,  y 
siempre  menos  soldadas  entre  sí  que  en  las  especies 
del  género  Hoplophorus.  Cada  placa  lleva  una  figu- 
ra central,  circular  ó sub-circular,  mas  órnenos  ele- 
vada y siempre  deprimida  ó excavada  en  el  centro; 
las  figuras  periféricas  son  poco  acentuadas,  rudimen- 
tarias, sin  estar  separadas  por  surcos  bien  marca- 
dos, pero  presentando  una  superficie  estriada  por 
un  cierto  número  de  impresiones  que  se  dirijen  del 
surco  que  rodea  la  figura  central  á la  periferia,  A me- 
nudo faltan  completamente  las  figuras  periféricas, 
que  se  encuentran  reemplazadas  por  una  zona  peri- 
férica bastante  ancha  cubierta  de  impresiones  radia- 


les que  van  de  la  figura  central  ó del  surco  que  la 
limita  á los  bordes  periféricos. 

La  cola  se  compone  de  un  cierto  número  de  ani- 
llos movibles,  á los  que  sigue  un  tubo  caudal  cónico- 
cilíndrico  aplastado,  generalmente  mas  corto  y mas 
ancho  que  en  Iloplophorus,  un  poco  encorvado 
igualmente  hacia  arriba,  pero  formado  de  placas  tra- 
badas entre  sí  por  suturas  mas  flojas,  y cada  placa 
con  una  sola  figura  central  de  contorno  elíptico, 
sobre  el  lado  externo,  rodeada  por  una  faja  peri- 
férica mas  ó menos  ancha,  de  superficie  rugosa  ó 
con  impresiones  radiales  pero  sin  vestigios  de  figu- 
ras periféricas  ; todas  estas  placas  están  dispuestas 
en  fajas  transversales  bieu  acentuadas.  Sobre  los 
lados  laterales  se  encuentran  las  mismas  gran- 
des verrugas  elípticas  que  en  el  género  Hoplopho- 
rus, pero  carecen  igualmente  de  figuras  periféricas 
como  sucede  con  las  demás  partes  de  la  coraza.  La 
extremidad  del  tubo  es  relativamente  muy  ancha,  y 
formada  por  un  par  de  grandes  tubérculos  laterales, 
el  último  de  cada  lado,  separados  en  su  extremidad 
posterior  por  una  fuerte  hendidura  vertical. 

Las  especies  del  género  Lomaphorus  son  casi 
todas  notablemente  mas  pequeñas  que  las  del  género 
Hoplophorus. 

Lomaphorus  imperíectus 

(H.  Gerv.  y Amegh.)  Ajiegh. 

(Pl.  lviii,  fig.  i,  2 y 3 ; pl.  LX,  fig.  6) 

Hoplophorus  imperfectus,  H.  Gerv  ais  y Ameghino,  Los  mu- 
mif.  fós.  de  la  Am , Mer.  p.  192,  a.  1880. 

Es  esta  la  especie  mas  grande  del  género,  y ha 
tenido  próximamente  la  talla  del  Hoplophorus  or- 
natus.  Las  placas  del  centro  de  la  coraza  tienen  un 
diámetro  de  30  á 35  milímetros  y 12  á 15  milímetros 
de  espesor.  Cada  placa  tiene  una  figura  central  mas 
ó menos  circular  de  12  á 13  milímetros  de  diámetro, 
no  mas  elevada  que  el  resto  de  la  superficie  déla  pla- 
ca, pero  fuertemente  deprimida  ó excavada  en  el  me- 
dio. El  surco  que  limita  esta  figura  es  poco  acentua- 
do, con  impresiones  distintas  y de  distancia  en  dis- 
tancia pequeñas  perforaciones.  Las  figuras  periféricas 
son  en  número  de  8 á 9,  pero  poco  marcadas  pues  los 
surcos  radiales  que  las  dividen  son  poco  visibles,  for- 
mados por  un  cierto  número  de  impresiones  radiales. 
La  superficie  de  esta  figura  está  igualmente  cubierta 


820 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


de  impresiones  radiales  que  se  dirijen  constante- 
mente de  adentro  hacia  afuera  contribuyendo  á ocul- 
tar todavía  mas  la  división  en  figuras  distintas  ya 
poco  acentuada.  Todas  las  figuras  periféricas  se 
encuentran  sobre  un  mismo  plano  entre  sí  y con  los 
bordes  de  la  figura  central,  pero  la  superficie  de  las 
placas  es  un  poco  mas  rugosa  y áspera  que  en  H oplo- 
phorus  ornatus  y con  puntuaciones  mucho  mas 
aparentes. 

El  tubo  caudal  tiene  42  centímetros  de  largo,  108 
milímetros  de  ancho  en  su  extremidad  proximal  y 65 
milímetros  en  la  distal ; está  formado  por  1 4 filas 
transversales  de  placas,  disminuyendo  el  número  de 
placas  de  cada  fila  de  adelante  hácia  atrás.  Cada  pla- 
ca lleva  sobre  la  cara  externa  una  figura  sub-elípti- 
ca  de  tamaño  variable,  en  medio  de  una  zona  peri- 
férica con  impresiones  radiales  mas  ó menos  acen- 
tuadas. Las  grandes  verrugas  elípticas  laterales  em- 
piezan á pronunciarse  hácia  la  mitad  del  largo  de  la 
cola,  aumentando  gradualmente  de  tamaño,  hasta  la 
última  de  cada  lado,  que  es  dos  veces  mayor  que  la 
penúltima,  y mucho  mas  prominente. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  diferentes  puntos  de  las  provincias  de  Buenos 
Aires,  Córdoba  y Santa  Fé. 

Horizonte.  — Piso  belgranensey  pisoensenaden- 
se  de  la  formación  pampeana. 

Lomaphorus  compressus  Amegii. 

(Pl.  LXIX,  fig.  Í8) 

Iíoplophorus  compressus,  Ameghino,  Calal.  de  la  sec.  de  la 
prov.  de  Buenos  Aires,  etc.,  p.  41,  a.  1882.  — Id. 
Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  32, 
a.  1883  (noraen  nudum). 

Esta  especie  es  de  tamaño  un  poco  menor  que  la 
precedente,  y la  coraza  se  compone  de  placas  sub- 
cuadradas y mas  rectangulares  en  casi  toda  su  ex- 
tensión. 

Sobre  el  centro  de  la  coraza,  las  placas  tienen  25 
á 30  milímetros  de  largo,  20  á 23  milímetros  de 
ancho,  y solo  7 á 9 milímetros  de  espesor,  lo  que 
es  muy  poco  en  proporción  del  tamaño  de  las  placas. 
Cada  placa  tiene  en  la  superficie  externa  una  figura 
sub-circular  ó sub-elíptica  según  la  región  de  la 
coraza,  de  un  diámetro  de  14  á 15  milímetros  y 
fuertemente  deprimida  ó excavada  en  el  centro,  pero 
de  superficie  completamente  lisa,  apenas  ligera- 


mente puntuada,  lo  que  permite  distinguirlas  con 
facilidad  de  las  del  Lomaphorus  imperfectus. 

Las  figuras  periféricas  son  en  número  de  ocho, 
menos  marcadas  que  en  los  Hoplophorus,  pero  un 
poco  menos  acentuadas  que  en  Lomaphorus  im- 
perfectus, y de  superficie  lisa  un  poco  puntuada. 
Los  surcos  no  son  muy  aparentes,  con  excepción  del 
que  rodea  la  figura  central,  el  que  muestra  en  su 
fondo  en  la  posición  de  costumbre,  numerosas  per- 
foraciones bien  visibles  y de  tamaño  relativamente 
notable. 

Sobre  los  lados,  las  placas  toman  una  forma  mas 
alargada  y mas  estrecha,  y las  figuras  centrales  un 
contorno  mas  elíptico,  las  figuras  periféricas  no  es- 
tán tan  bien  delimitadas,  mostrando  impresiones  ra- 
diales que  las  hacen  menos  visibles,  con  surcos  poco 
aparentes  con  impresiones  igualmente  radiales  en 
su  fondo,  pero  la  superficie  de  toda  la  placa  perma- 
nece constantemente  mucho  mas  lisa  que  en  Loma- 
phorus imperfectus. 

Sobre  la  cara  interna  las  placas  son  casi  comple- 
mente planas,  pero  con  los  bordes  de  las  suturas 
longitudinales  que  se  levantan  en  forma  de  peque- 
ñas aristas,  y cada  placa  con  uno  ó dos  agujeros  en 
el  centro,  de  tamaño  bastante  considerable. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata  en 
el  municipio  de  Buenos  Aires,  y en  las  excavaciones 
del  puerto  de  La  Plata  en  la  Ensenada. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Lomaphorus  elévalos  Amegh. 

(Pl.  lx,  fig.  i y 3) 

Hoplophorus  elevatus,  Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de 
Cieñe.,  t.  Y,  p.  32,  a.  1883  (nomen  nudum). 

Esta  especie  es  de  tamaño  todavía  un  poco  menor 
que  el  Lomaphorus  compressus,  y á juzgar  por  la 
coraza,  de  una  forma  bastante  distinta.  Las  placas 
del  centro  de  la  coraza  son  de  tamaño  un  poco  me- 
nor, pero  no  mas  delgadas,  de  forma  menos  cua- 
drada, y regularmente  exagonal  ó pentagonal.  Cada 
placa  tiene  un  diámetro  de  25  á 28  milímetros,  con 
la  cara  interna  fuertemente  cóncava  y con  una  ó 
dos  grandes  perforaciones  en  el  centro.  Sobre  la 
cara  externa,  cada  placa  tiene  una  figura  central 


BRUTOS 


821 


mas  ó menos  circular  y muy  elevada,  pero  fuerte- 
mente deprimida  en  el  centro  en  donde  presenta 
fuertes  puntuaciones,  que  toman  el  aspecto  de  pe- 
queñas perforaciones.  Alrededor  de  la  figura  central 
falta  completamente  todo  vestigio  de  figuras  perifé- 
ricas, que  están  reemplazadas  por  una  zona  nota- 
blemente mas  baja  que  la  figura  central,  en  la  que  se 
encuentra  el  surco  que  delimita  la  figura  central  re- 
presentado por  una  pequeña  depresión  en  cuyo 
fondo  se  vé  un  considerable  número  de  perforacio- 
nes de  tamaños  distintos  pero  todas  muy  pequeñas, 
que  se  prolongan  la  mayor  parte  en  forma  de  im- 
presiones hasta  los  mismos  bordes  periféricos,  inter- 
calándose entre  ellas  numerosas  impresiones  pe- 
queñas que  se  dirijen  siempre  del  centro  á la. 
circunferencia,  dando  á esta  zona  un  aspecto  suma- 
mente característico.  Las  suturas  que  separan  las 
placas  entre  sí,  son  mas  abiertas  que  en  la  genera- 
lidad de  las  demás  especies  de  Hoplophorus  y Lo- 
maphorus.  En  las  placas  del  centro  de  la  coraza, 
en  la  depresión  poco  acentuada  que  rodea  la  figura 
central,  se  ven  algunas  perforaciones  de  diámetro 
bastante  grande,  aunque  en  muy  corto  número,  á lo 
mas  tres  en  cada  placa. 

Localidad.  — He  recogido  restos  de  esta  especie 
en  los  alrededores  de  La  Plata  y en  la  estación  Oli- 
vera sóbrelas  barrancas  del  rio  Lujan. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  belgra- 
nense  de  la  formación  pampeana. 

Lomaphorus  eleg-ans  (Borm.)  Amegh. 

(Pl.  LX,  fig.  S ; pl.  LXIX,  fig.  17) 

Hoplophorus  elegans,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de 
Buenos  Aires,  t.  II,  p.  219,  a.  1871.  — Id.  Descrip. 
Phys.  etc.,  t.  III,  p.  413,  a.  1879. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  mamm.,  p.  V,  p.  132, 
a.  1887. 

Hoplophorus  euphractus  (Lund),  Owen  (parte),  Zool.  of 
the  Beagle, 

Glyptodon  radiatus,  Bravard,  Catal.  des  coll.  pal.  etc.,  a. 
1854  (nomen  nudum). 

Hoplophorits  radiatus  (Bravard),  H.  Gervais  y Ameghino. 
Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  194,  a.  1880. 

Esta  especie  es  muy  cercana  del  Lomaphorus 
elevatus,  del  que  se  distingue  principalmente  por 
su  talla  todavía  un  poco  menor,  y por  la  escultura 
externa  un  poco  diferente.  Las  placas  son  exago- 
nales y pentagonales  en  el  centro  del  dorso,  y sub- 


cuadradas ó rectangulares  sobre  los  flancos,  de  22 
á 27  milímetros  de  largo,  18  á 20  de  ancho  y 8 á 9 
de  espesor.  Cada  placa  presenta  en  la  cara  externa 
una  figura  sub-circular  ó sub-elíptica,  un  poco  de- 
primida en  el  centro  y fuertemente  puntuada,  pero 
que  difiere  de  la  del  L.  elevatus,  porque  no  es 
elevada  como  en  esta  última  especie,  levantándose 
apenas  un  poco  encima  de  la  zona  periférica ; esta 
última  es  radiada  por  impresiones  de  diferente  ta- 
maño, algunas  bastante  grandes  y corresponden  á 
los  surcos  periféricos  que  separan  las  figuras  en  las 
especies  en  que  ellas  existen,  aunque  sea  en  estado 
mas  ó menos  rudimentario.  Alrededor  de  la  figura 
central  hay  una  depresión  mas  acentuada  con  per- 
foraciones de  diferente  tamaño ; toda  la  zona  peri- 
férica es  bastante  rugosa  á causa  de  las  muchas  im- 
presiones radiales  que  la  cubren. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie, 
en  las  cercanías  de  Mercedes  en  la  provincia  de 
Buenos  Aires,  y en  los  alrededores  de  la  ciudad  de 
Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana  (plioceno  medio). 


Lomaphorus  cin  gula  tus  n.  sp. 

(Pl.  LVI,  fig,  5) 

Esta  especie  es  de  la  talla  del  Lomaphorus  ele- 
gans , con  el  que  presenta  una  analogía  tan  grande, 
que  es  difícil  explicar  bien  sus  diferencias  ni  aún 
con  dibujos,  aunque  ambas  especies  se  distinguen 
inmediatamente  con  facilidad  cuando  se  tienen  los 
originales  á la  vista.  Las  placas  del  centro  del 
dorso  son  rectangulares,  de  0m030  á 0m035  de 
largo  por  0m025  de  ancho  y 8 milímetros  de  es- 
pesor. La  cara  externa  muestra  una  figura  central 
circular  que  no  forma  relieve  estando  indicada  úni- 
camente por  una  depresión  circular  poco  aparente 
que  la  delimita,  pero  con  su  parte  central  un  poco 
deprimida.  Toda  la  superfie  déla  placa  está  cubierta 
con  impresiones  radiales  bien  marcadas,  que  parten 
del  centro  de  la  figura  central,  pasan  encima  de  la 
depresión  circular  que  delimita  la  figura  central  y 
se  dirijen  á la  periferia,  dando  á la  placa  una  figura 
particular. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han 
sido  descubiertos  por  el  Señor  León  Lelong  The- 


8 22 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


venet  en  las  barrancas  de  las  cercanías  del  Pa- 
raná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  forma- 
ción patagónica. 

Lomaphorus  gracilis  (Nodot),  Amegh. 

(Pl.  lx,  fig.  9,  10,  11  y IB) 

Glyptodon  gracüis,  Nodot,  Descr.  d’un  nouv.  genre  d’ ¿denté 
fossile , p.  97,  pl.  XI,  f.  3,  4 y 5,  a.  1857. 
Hoplophorus  gracüis,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf. 
fós.  etc.,  p.  196,  a.  1880. 

Esta  especie  descrita  primeramente  por  Nodot 
sobre  fragmentos  de  coraza  procedentes  del  Brasil, 
fué  considerada  por  Burmeister,  como  fundada  so- 
bre fragmentos  de  una  de  las  alas  laterales  de  la 
apertura  cefálica  de  la  coraza  del  Lloplophorus 
Meyeri,  opinión  ála  que  luego  me  adherí,  pero  hoy 
en  posesión  de  nuevos  materiales,  veo  que  hubo 
error  de  nuestra  parte,  y que  la  especie  es  perfecta- 
mente distinta,  tanto  que  hasta  forma  parte  de  un 
género  diferente  de  aquel  en  que  se  coloca  el  Hoplo- 
phorus Meyeri.  En  realidad  no  se  trata  de  un 
Hoplophorus  sino  de  un  Lomaphorus,  pues  si 
bien  es  cierto  que  el  fragmento  original  sobre  que 
fué  fundada  la  especie,  es  realmente  un  trozo  de  una 
de  las  alas  laterales,  las  placas  difieren  délas  cor- 
respondientes de  los  Hoplophorus,  por  carecer  de 
figuras  periféricas,  que  están  reemplazadas  por  una 
zona  rugosa,  que  es  lo  que  precisamente  caracteriza 
el  género  Lomaphorus.  La  identificación  del  Glyp- 
todon gracüis  de  Nodot  con  el  Hoplophorus  Me- 
yeri de  Lünd  es  tanto  mas  imposible  si  se  conside- 
ran los  caractéres  completamente  opuestos  de  la 
escultura  externa  de  la  coraza  en  ambas  especies, 
pues  el  Hoplophorus  Meyeri  se  distingue  por  el 
tamaño  relativamente  pequeño  de  la  figura  central 
de  cada  placa  y su  superficie  muy  rugosa,  casi  gra- 
nulosa, mientras  que  el  Glyptodon  gracüis  de 
Nodot,  presenta  la  figura  central  de  tamaño  mu- 
cho mayor,  y de  superficie  plana  y casi  completa- 
mente lisa. 

Sobre  la  parte  superior  de  la  coraza,  las  placas  del 
Lomaphorus  gracüis,  son  de  figura  regularmente 
exagonal,  con  un  diámetro  de  unos  25  milímetros, 
y 8 á 10  milímetros  de  espesor.  Cada  placa  lleva 
una  figura  central  de  gran  tamaño,  de  contorno  sub- 
circular ó poligonal,  bastante  elevada,  pero  plana  y 


completamente  lisa,  rodeada  por  un  surco  angosto 
y bien  delimitado.  Al  rededor  de  esta  figura  cen- 
tral se  estiende  la  zona  periférica  baja  y rugosa, 
dividida  por  algunos  surcos  radiales  en  figuras  pe- 
riféricas incompletas  y rugosas,  que  desaparecen 
completamente  alejándose  del  centro  de  la  coraza. 
En  el  fondo  del  surco  que  rodea  la  figura  central 
existen,  generalmente  en  los  puntos  de  convergen- 
cia de  los  surcos  radiales,  perforaciones  circulares, 
de  un  poco  mas  de  un  milímetro  de  diámetro. 

Localidad.  — Los  primeros  restos  de  este  animal 
fueron  encontrados  en  las  cercanías  del  valle  del 
rio  das  Velhas  en  el  Brasil,  pero  la  especie  lia  exis- 
tido también  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Viso  belgranense  de  la  formación 
pampeana. 


ASTEROSTEMMÁ  n.  gen. 

Los  restos  de  este  género  los  recibo  al  concluir  la 
parte  de  este  trabajo  destinada  á los  gliptodontes, 
de  mauera,  que  no  se  encuentra  citado  en  el  cua- 
dro sinóptico  de  los  géneros.  Solo  me  es  conocido 
por  partes  de  coraza,  que  indican  afinidades  con  el 
Palcehoplophorus  y Propalcehoplophorus , sin 
embargo,  no  sería  difícil  que  el  conocimiento  de  la 
cola  y del  esqueleto  obligara  a formar  con  él  un 
nuevo  grupo,  pues  la  coraza  dorsal  presenta  mayores 
afinidades  con  la  de  los  Dasypoda , que  la  de  cual- 
quiera de  los  demás  géneros  de  gliptodontes  hasta 
ahora  conocidos. 

Las  placas  son  de  contorno  sub-cuadrado  ó sub- 
rectangular y dispuestas  en  filas  transversales  mas 
regulares  que  en  los  demás  gliptodontes.  Cada  pla- 
ca lleva  una  figura  de  tamaño  mucho  mayor,  de  con- 
torno sub-  elíptica  ú ovoideo,  pero  que,  en  vez  de 
estar  colocada  en  el  centro  de  la  placa  como  es  la 
regla  en  los  demás  géneros,  se  encuentra  colocada 
mas  hácia  atrás,  no  dando  lugar  á la  formación  de 
figuras  periféricas  en  la  parte  posterior  de  la  placa, 
ó ellas  son  completamente  rudimentarias  ó de  tama- 
ño diminuto.  Al  rededor  de  esta  figura  central 
ovoidea,  cuya  extremidad  mas  angosta  está  siempre 
dirijida  hácia  adelante,  y la  mas  ancha  hácia  atrás, 
hay  una  fila  de  figuras  periféricas  mas  pequeñas,  de 
tamaño  relativamente  considerable  en  la  parte  ante- 
rior, un  poco  mas  pequeñas  sobre  los  costados  la- 


BRUTOS 


823 


terales,  y mas  pequeñas  todavía  y á veces  completa- 
mente ausentes  en  el  borde  posterior;  las  figuritas 
laterales  de  cada  placa  se  unen  á las  correspondien- 
tes de  las  placas  contiguas  para  formar  figuras  de 
mayor  tamaño.  Enlaparte  anterior  de  cada  placa, 
hay  á menudo  adelante  de  la  fila  de  figuras  periféricas 
una  segunda  fila  transversal  de  figuras  pequeñas  mas 
ó meuos  desarrolladas.  Cada  placa  lleva  un  cierto 
número  de  agujeros  colocados  la  mayor  parte  en  el 
fondo  del  surco  que  rodea  la  figura  central,  en  el 
punto  de  convergencia  con  los  surcos  radiales,  pero 
hay  también  algunos  colocados  en  la  periferia  ó entre 
las  figuras  periféricas.  El  aspecto  de  estas  placas, 
con  la  figura  central  ovoidea  colocada  hacia  atrás  y 
las  figuras  periféricas  mas  desarrolladas  adelante, 
presenta  un  notable  parecido  con  las  placas  de  la  co- 
raza de  los  armadillos  del  grupo  de  los  Praoijidse. 
Todos  los  represetantes  de  este  género  han  sido  ani- 
males muy  pequeños,  de  tamaño  apenas  algo  mayor 
que  el  Eutatus  Seguini. 


Asterostemma  depressa  n.  sp. 

(Pl.  LXIV,  fig.  2 y 8) 

Las  placas  de  la  coraza  son  de  un  contorno  sub- 
cuadrado regular,  con  uua  pequeña  tendeucia  á la 
forma  rectangular,  de  22  milímetros  de  largo,  19  á 
20  de  ancho  y solo  6 milímetros  de  espesor,  término 
medio.  Cada  placa  lleva  en  la  cara  externa  una  gran 
figura  ovoidea,  de  18  á 20  milímetros  de  largo,  de 
superficie  casi  completamente  lisa,  con  algunas  pe- 
queñas puntuaciones  poco  aparentes,  un  poco  de- 
primida en  el  centro,  y aveces  deprimida  en  toda  su 
extensión,  de  manera  que  se  muestra  á un  nivel  in- 
ferior al  de  las  figuras  periféricas.  Al  rededor  de 
esta  figura  principal  hay  tres  ó cuatro  figuras  peri- 
féricas mas  grandes,  de  superficie  plana  y puntuada, 
colocadas  en  la  parte  anterior  de  la  placa;  y una  ó dos 
mas  pequeñas  á cada  lado  que  se  unen  con  las  de 
las  placas  contiguas,  faltando  las  mencionadas  figuras 
en  la  parte  posterior  ó se  presentan  solo  en  una 
forma  completamente  rudimentaria.  Los  surcos  que 
separan  las  figuras  son  angostos  pero  bien  marcados, 
encontrándose  en  el  fondo  del  surco  que  rodea  la 
figura  central  cuatro  ó seis  agujeros  pequeños,  de 
un  diámetro  comparable  al  grueso  de  un  alfiler,  co- 
locados en  la  confluencia  de  los  surcos  periféricos 
con  el  surco  central. 


Localidad.  — Barrancas  del  Bio  Chico  en  la  Pa- 
tagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Asterostemma  granata  n.  sp. 

(Pl.  LXIV,  fig.  3) 

El  tamaño  de  esta  especie  es  comparable  al  de  la 
precedente,  pero  era  probablemente  un  poco  mas 
robusta  pues  las  placas  de  la  coraza  son  proporcio- 
ualmente  mas  gruesas,  diferenciándose  por  su  as- 
pecto externo  algo  diferente.  Las  placas  tienen 
21  á 22  milímetros  de  largo,  18  á 20  de  ancho  y 
7 de  espesor,  término  medio.  Cada  placa  lleva  en 
la  cara  externa  una  figura  sub-circular  ó sub-ovoí- 
dea,  proporcioualmente  mas  pequeña  que  en  la  es- 
pecie precedente,  menos  ovoidea,  y nunca  depri- 
mida sino  mas  bien  un  poco  convexa,  y de  superficie 
no  tan  lisa,  mostrando  puntuaciones  mas  marcadas 
que  le  dan  un  aspecto  mas  áspero,  casi  granuloso  ; 
esta  figura  central  tiene  un  diámetro  de  9 á 12  milí- 
metros. Al  rededor  de  ella  hay  seis  á siete  figuras 
periféricas  mas  pequeñas  de  superficie  igualmente 
un  poco  áspera  ó granulosa,  las  dos  ó tres  ante- 
riores mas  grandes,  las  laterales  mas  pequeñas  y 
separadas  de  las  figuras  de  las  placas  contiguas  por 
surcos  bien  visibles,  y las  posteriores  rudimen- 
tarias y á menudo  completamente  ausentes.  Los  sur- 
cos que  separan  las  figuras  son  mas  anchos  que  en 
la  especie  precedente,  y los  agujeros  que  se  en- 
cuentran en  el  fondo  del  surco  que  rodea  la  figu- 
ra central  de  tamaño  mucho  mayor,  encontrándose 
también  entre  los  surcos  que  separan  las  figuras  pe- 
riféricas. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Chico  en  la  Pa- 
tagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Asterostemma  Leva t a n.  sp. 

(Pl.  LXIV,  fig,  6) 

Esta  especie  parece  no  haber  sido  de  tamaño  ma- 
yor que  las  demás,  pero  considerablemente  mas  ro- 
busta, pues  las  placas  de  la  coraza  sin  ser  de  tamaño 
mayor  son  casi  el  doble  mas  gruesas  que  en  la  espe- 


824 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cié  precedente.  Las  placas  son  de  figura  mas  rectan- 
gular, con  sus  bordes  laterales  paralelos,  y dispues- 
tas en  fajas  transversales  regulares ; el  tamaño  de 
las  placas  es  de  20  á 22  milímetros  de  largo,  15  á 16 
de  ancho,  y 8 á 1 1 de  espesor.  Cada  placa  lleva  en 
la  cara  externa  una  figura  central  mas  grande,  de 
contorno  oval  ó sub-elíptico,  de  10  á 12  milímetros 
de  diámetro  mayor,  un  poco  convexa  y casi  comple- 
tamente lisa,  con  algunas  pequeñas  puntuaciones, 
apenas  visibles,  todavía  menos  acentuadas  que  en 
el  Asterostemma  depressa.  Al  rededor  de  esta 
figura  central,  hay  una  fila  de  8 á 10  figuras  perifé- 
ricas pequeñas,  todas  de  superficie  plana  y casi  lisa, 
las  dos  anteriores  mas  grandes,  las  laterales  mas  pe- 
queñas, y las  posteriores  rudimentarias,  casi  en  for- 
ma de  pequeños  tubérculos  ; en  la  parte  anterior  de 
cada  placa,  adelante  de  la  fila  de  figuras  periféricas, 
hay  una  segunda  fila  transversal  de  figuras  de  tama_ 
ño  desigual,  la  mayor  parte  rudimentarias ; en  cada 
uno  de  los  bordes  laterales  de  cada  placa,  casi  com- 
pletamente rectos,  hay  tres  ó cuatro  figuritas  que  se 
unen  á las  opuestas  de  las  placas  contiguas.  Los 
surcos  que  separan  las  figuras  son  angostos  pero 
bien  delimitados,  y los  agujeros  que  se  encuentran 
en  el  fondo  de  estos  surcos,  la  mayor  parte  en  el 
que  delimita  la  figura  central,  son  de  tamaño  bastan- 
te mayor  que  en  Asterostemma  depressa. 

Localidad.  — Barrancas  del  rio  Chico  en  la  Pa- 
tagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior. 


PLOHOPHORUS  amegíi. 

Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  mamíferos  exting. 
de  Monte  Hermoso,  p.  17,  a.  1887. 

Este  género  es  de  caractéres  intermediarios  entre 
Hoplophorus  y Panochtus,  particularmente  por 
la  escultura  externa  de  la  coraza,  de  un  tipo  sufi- 
cientemente distinto  para  separarlo  netamente  de 
ambos  géneros.  Las  placas  de  la  coraza  del  IIojolo- 
phorus,  generalmente  delgadas,  presentan  en  su 
superficie  externa  una  figura  central  mas  ó menos 
circular,  rodeada  de  una  sola  fila  de  figuras  perifé- 
ricas mas  pequeñas  ; pero  en  Plohophorus , cada 
placa  lleva  una  figura  externa  central  siempre  consi- 


derablemente mas  grande  y dos  filas  ó círculos 
concéntricos  de  pequeñas  figuras  periféricas.  Exa- 
minando un  trozo  algo  grande  de  coraza,  se  nota  que 
las  figuras  centrales  mas  grandes  están  desparrama- 
das en  una  superficie  cubierta  de  pequeños  tubér- 
culos, estando  separadas  unas  de  otras  por  tres  ó 
cuatro  filas  de  tubérculos  ó figuritas  pequeñas,  mien- 
tras en  las  corazas  de  los  verdaderos  Hoplophorus , 
las  figuras  centrales  están  separadas  unas  de  otras, 
cuando  mas  por  dos  filas  de  figuritas  periféricas  pe- 
queñas. 

La  cola  se  compone  de  una  série  de  anillos  movi- 
bles terminando  en  un  tubo  cónico-cilíndrico,  no 
aplastado  como  en  Hoplojihorus,  en  algunas  espe- 
cies completamente  recto,  de  extremidad  casi  pun- 
tiaguda, y sin  los  grandes  tubérculos  laterales  que 
distinguen  el  de  aquel  género. 

Las  muelas  superiores  se  distinguen  por  un  surco 
perpendicular  colocado  en  la  parte  externa  del  últi- 
mo prisma.  El  cráneo  muestra  un  occipital  menos 
oblicuo  que  en  Hoplophorus,  con  una  cresta  occi- 
pital menos  desarrollada  y dirijida  hácia  atrás,  y pa- 
rietales muy  deprimidos  acompañados  de  una  larga 
y elevada  cresta  sagital. 

Plohophorus  fig-uratus  Amegh. 

(Pl.  LV,  fig.  3,  S,  8 y 9 ; pl.  JLXIII,  fig.  3 y 4) 

Plohophorus  fguratus,  Ameghino,  Apuntes  prelim.  sob.  ma- 
mif.  exl.  de  Monte  Hermoso,  n“  52,  p.  18,  Junio 
de  1888. 

Moreno,  Informe  preliminar,  etc.,  p.  8,  Julio  de  1888. 
Panochtus  Trouessarti,  Moreno,  Informe  preliminar  etc., 
p.  9,  Julio  de  1888. 

Este  animal  tenía  la  talla  del  Hoplophorus  or- 
natus,  pero  era  considerablemente  mas  robusto  y 
de  coraza  mas  espesa.  Las  placas  de  la  coraza,  son 
en  su  mayor  parte  deforma  sub-cuadrada,  teniendo 
las  del  centro  del  dorso,  unos  35  milímetros  de  largo 
por  25  de  ancho  y 15  á 17  de  grueso.  Cada  placa  lleva 
en  la  cara  externa  una  figura  central  sub  -circular  ó 
sub-elíptica,  de  13  á 16  milímetros  de  diámetro,  de 
superficie  plana,  raramente  deprimida,  pero  fuerte- 
mente puntuada.  Al  rededor  de  esta  figura  central 
hay  una  primera  fila  de  figuras  periféricas,  en  nú- 
mero de  9 á 10,  seguida  de  otra  segunda  fila  externa 
compuesta  de  16  á 17  figuras,  todas  de  tamaño  poco 
desigual,  de  contornos  irregularmente  poligonales 


BRUTOS 


825 


con  la  superficie  sobre  un  mismo  plano,  fuertemente 
puntuada  como  la  figura  central,  lo  que  dá  á la  su- 
perficie de  las  placas  un  aspecto  áspero  bastante 
pronunciado . Todas  estas  figuras  están  separadas 
unas  de  otras  y de  la  figura  central,  por  surcos  an- 
gostos y bastante  profundos,  en  cuyo  fondo  se  en- 
cuentran numerosas  perforaciones,  las  que,  en  vez 
de  encontrarse,  como  es  la  regla  eu  Hoplophorus  y 
Glyptodon  únicamente  en  el  fondo  del  surco  que 
rodea  la  figura  central,  se  encuentran  eu  Plolio- 
phorus  figuratus  desparramadas  sobre  toda  la  su- 
perficie délas  placas. 

El  tubo  caudal  es  cilindrico,  formado  en  unas  par- 
tes por  placas  con  una  figura  masó  menos  circular, 
rodeada  de  7 ú 8 figuras  mas  pequeñas,  todas  sepa- 
radas por  surcos  profundos  en  cuyo  fondo  se  abren 
de  distancia  en  distancia  pequeños  agujeritos.  Estas 
placas  pasan  gradualmente  á otras  ocupadas  por  una 
gran  figura  elongada,  dispuestas  todas  con  el  eje 
mayor  en  dirección  al  eje  longitudinal  de  la  cola, 
llevando  alrededor  4 ó 5 figuritas  mas  pequeñas, 
particularmente  adelante  y atrás,  que  separan  unas 
de  otras  las  figuras  mayores,  pero  á menudo  se  to- 
can por  sus  ejes  menores  estando  entonces  separa- 
das solo  por  el  surco  divisorio  eu  cuyo  fondo  lleva 
siempre  pequeños  agujeritos.  El  largo  de  los  distin- 
tos ejemplares  que  he  podido  examinar  varía  entre 
46  á 48  centímetros. 

Localidad. — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blauca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

PIoliop  horas  Ameghini  Mor. 

(Pl.  LV,  fig.  3,  4,  5,  8 y 9 ; pl.  lxiii,  flg.  3 y 4 ; pl.  lxix  , fig.  19  y 20; 
pl.  lxxxii,  fig.  5 y 6) 

Hoplophorus  Ameghini,  Moreno,  Patagonia,  resto  de  un 
cont.  etc.,  p.  26,  a.  1882  (nomen  nudum). 

Ameghino,  Informe  sobre  el  Museo  paleontológico  de 
la  Universidad  Nac.  de  Córdoba,  p.  4,  a.  1885. 

Esta  especie  íué  fundada  por  Moreno,  sobre  frag- 
mentos procedentes  de  los  terrenos  terciarios  anti- 
guos de  Catamarca,  quien  la  consideró  como  un  re- 
presentante del  género  Hoplophorus , pero  sin 
acompañar  ninguna  descripción  que  permitiera  reco- 
nocerla. He  podido  con  todo  examinar  un  cierto 


número  de  fragmentos,  y las  mismas  piezas  origina- 
les que  demuestran  que  realmente  se  trata  de  una 
especie  diferente  pero  que  forma  parte  del  género 
Plohophorus.  Las  piezas  mas  importantes  que  co- 
nozco son : 

Un  trozo  de  coraza  que  parece  procede  de  uno 
de  los  costados  aunque  un  poco  distante  del  bor- 
de; está  formado  por  placas  sub-cuadradas  de  27 
milímetros  de  largo  y 22  de  ancho  con  un  espesor  de 
11  á 13  milímetros.  La  superficie  externa  presenta 
uu  dibujo  formado  por  figuras  centrales  mas  órne- 
nos circulares,  de  aspecto  casi  liso,  un  poco  pun- 
tuadas, planas  ó un  poco  deprimidas  en  el  centro  y 
de  12  á 15  milímetros  de  diámetro.  Estas  figuras 
centrales  mas  grandes  están  rodeadas  de  figuritas 
pequeñas,  casi  en  forma  de  tubérculos,  del  mismo 
alto,  de  solo  2 á 3 milímetros  de  diámetro,  separa- 
radas  unas  de  otras  y de  las  figuras  centrales  mas 
grandes  por  ranuras  angostas  y profundas.  Entre  una 
y otra  de  las  figuras  centrales,  en  los  puntos  en  que 
mas  se  aproximan  existen  tres  filas  de  estas  figuri- 
tas periféricas  mas  pequeñas.  La  primera  fila  defigu- 
guritas  que  rodea  la  figura  central  se  compone  de 
1 1 á 13  tubérculos,  y la  segunda  de  15  á 17. 

Otro  fragmento  un  poco  mas  pequeño,  también  de 
uno  de  los  lados,  pero  mas  cercano  del  borde  que 
el  fragmento  precedente.  Las  placas  son  algo  mas 
rectangulares  y uu  poco  mas  pequeñas  (26  milíme- 
tros de  largo  por  15  á 16  de  ancho),  con  la  cara  ex- 
terna ocupada  por  una  figura  central  casi  lisa,  un 
poco  mas  ovalada,  rodeada  por  una  fila  de  figuritas 
periféricas  mucho  mas  pequeñas,  de  solo  2 á 3 mi- 
límetros de  diámetro  y una  segunda  fila  incompleta, 
de  la  que  solo  existen  vestigios  en  los  bordes  ante- 
rior y posterior  de  cada  placa,  encontrándose  inter- 
rumpida en  los  costados. 

Un  pedazo  que  parece  proceder  del  centro  de  la 
región  dorsal;  las  placas  que  forman  este  trozo  son 
de  tamaño  algo  mayor  y relativamente  mas  anchas 
(0m037  de  largo  por  0m034  de  ancho),  con  un  espe- 
sor de  12  á 15  milímetros.  Cada  placa  presenta  en 
su  cara  externa  una  figura  central  casi  circular, 
apenas  un  poco  mas  elevada  que  el  resto  de  la 
superficie  de  la  placa,  de  superficie  casi  lisa  en 
unas,  pero  en  otras  fuertemente  excavadas  en  el 
centro,  y de  un  diámetro  de  16  á 18  milímetros. 
Cada  una  de  estas  figuras  centrales  está  rodeada 
poruña  primera  fila  de  figuritas  periféricas  en  nú- 
mero de  12  á 13,  deforma  poligonal  y de  superficie 
plana  y casi  lisa,  apenas  un  poco  puntuada,  seguida 


104 


826 


MAMÍFEROS  FÓSTLES  ARGENTINOS 


de  una  segunda  fila  externa  formada  por  16  á 18 
tubérculos  absolutamente  iguales  á los  precedentes. 

Un  trozo  de  la  parte  posterior  de  la  coraza,  con 
parte  del  borde  de  la  apertura  caudal;  este  borde 
está  formado  por  una  fila  de  placas  muy  gruesas 
atrás  y delgadas  adelante,  cada  una  con  una  gran  fi- 
gura elíptica  fuertemente  aglobada  ó convexa.  Sigue 
liácia  adelante  una  segunda  fila  transversal,  de  pla- 
cas de  una  forma  particular;  cada  una  de  estas  pla- 
cas presenta  igualmente  una  gran  figura  que  ocupa 
toda  la  parte  posterior  hasta  el  mismo  borde  de  la 
placa,  pero  un  poco  menos  convexas  y no  tan  elípti- 
cas como  las  de  la  fila  posterior;  sin  embargo,  como 
también  acá  el  espesor  máximo  de  cada  placa  es  en 
su  parte  posterior,  y que  inmediatamente  detrás  de 
la  gran  figura  mencionada  la  placa  se  adelgaza  rá- 
pidamente, resulta  que  entre  el  límite  de  ambas  pla- 
cas se  forma  una  gran  depresión  transversal,  ancha, 
profunda  y de  fondo  cóncavo,  que  sin  duda  corría  pa- 
ralela todo  á lo  largo  de  la  apertura  posterior  de  la 
coraza.  Las  grandes  figuras  convexas  que  ocupan 
las  placas  de  esta  fila,  están  rodeadas  cada  una  por 
un  círculo  casi  completo  de  pequeñas  figuras  peri- 
féricas, en  forma  de  pequeños  tubérculos,  mas  ó 
menos  en  número  de  veinte,  de  solo  unos  dos  milí- 
metros de  diámetro,  un  poco  mas  grandes  hacia  ade- 
lante, pero  considerablemente  mas  pequeñas  hácia 
atrás,  hasta  que  se  pierden  por  completo  en  un  pe- 
queño trecho  hácia  el  medio  del  ancho  de  la  parte 
posterior  de  cada  placa.  Hácia  adelante,  en  cada 
placa,  sigue  á este  arco  de  figuritas  ó tubérculos  pe- 
riféricos, dos  otras  filas  incompletas  de  tubérculos 
parecidos,  dispuestos  al  rededor  de  la  primera  en 
forma  de  arco  de  círculo. 

La  cola  estaba  formada  como  en  Hoplophoi'us , 
por  una  série  de  anillos  movibles,  seguidos  de  un 
tubo  mas  ó menos  cónico-cilíndrico. 

De  los  anillos  movibles  conozco  un  pequeño  frag- 
mento, que  demuestra  eran  parecidos  á los  de  los 
verdaderos  Hoplophovus.  Está  constituido  como 
en  estos,  por  dos  fdas  de  placas.  La  fila  posterior 
está  formada  por  placas  rectangulares  de  30  milíme- 
tros de  largo  por  54  de  ancho;  en  la  cara  externa  cada 
placa  tiene  una  gran  figura  un  poco  elíptica,  de  20  á 
22  milímetros  de  diámetro  mayor,  que  ocupa  casi 
toda  la  superficie  de  la  placa,  menos  un  pequeño  es- 
pacio de  la  parte  anterior  en  donde  hay  de  4 á 6 
figuritas  periféricas  dispuestas  alrededor  de  la  gran 
figura  central  en  forma  de  arco  de  círculo.  Las  pla- 
cas de  las  segunda  fila  ó anterior  son  un  poco  mas 


largas  y relativamente  mas  angostas  (37  á 38  milí- 
metros de  largo  por  20  á 22  de  ancho);  la  cara  ex- 
terna presenta  en  su  parte  posterior  una  figura  prin- 
cipal casi  circular  y mas  pequeña  que  las  de  la  otra 
fila  de  placas,  de  solo  15  milímetros  de  diámetro, 
rodeada  de  una  fila  de  figuras  periféricas  en  nú- 
mero de  10  á 12,  pequeñas  hácia  atrás  y mas  grandes 
hácia  adelante,  en  donde  sigue  otra  fila  transversal 
de  figuras  parecidas  en  número  de  3 á 5,  siguiendo 
después  una  superficie  en  declive  mas  delgada,  de 
1 2 á 15  milímetros  de  ancho,  sin  dibujos,  pero  con 
unos  cuantos  agujeros  irregulares. 

Del  tubo  caudal  conozco  la  parte  anterior  mas  ó 
menos  en  una  mitad  de  su  largo,  y de  una  forma  ge- 
neral tan  distinta  del  tubo  caudal  de  los  Hoplopho- 
rus,  que  solo  esta  parte  del  esqueleto  bastaría  para 
justificar  la  separación  genérica  del  Plohophorus. 
En  efecto,  en  el  lloplophorus , el  tubo  caudal  dis- 
minuye de  tamaño  de  adelante  hácia  atrás  y ofrece  un 
corte  ó sección  transversal  con  el  eje  mayor  en  di- 
rección horizontal,  mientras  que  en  el  Plohophorus 
Ameghini,  bien  que  igualmente  de  sección  elíp- 
tica, tiene  su  eje  mayor  en  dirección  vertical,  es 
decir  que,  en  vez  de  estar  el  tubo  caudal  depri- 
mido de  arriba  hácia  abajo  como  es  la  regla  en  los 
gliptodontes,  en  esta  especie  parece  estar  comprimido 
en  sentido  lateral.  La  parte  proximal  del  tubo  está 
formada  por  dos  filas  de  placas  que  representan  un 
anillo  pegado  á la  parte  anterior  del  tubo  formando 
con  este  una  sola  pieza,  pero  del  que  se  distingue 
fácilmente  por  un  diámetro  considerable  qu  e dismi- 
nuye inmediatamente  hácia  atrás  formando  un  desni- 
vel como  en  forma  de  escalón.  El  borde  anterior  de 
la  apertura  del  tubo  caudal,  formada  por  el  anillo 
mencionado,  está  constituido  por  una  fila  de  placas 
pequeñas,  algunas  con  rudimentos  de  figuras  exter- 
nas en  su  parte  posterior,  terminando  hácia  adelante 
en  un  plano  en  declive  hácia  el  interior,  de  superfi- 
cie rugosa.  El  resto  del  tubo  se  compone  de  placas 
poligonales,  cada  una  de  las  cuales  lleva  en  su  su- 
perficie externa  una  figura  central  principal,  muy 
grande  y de  figura  elíptica,  rodeada  por  una  fila  de 
figuritas  ó tubérculos  periféricos  pequeños,  mas 
grandes  adelante  y atrás,  pero  mas  pequeños  hácia 
el  medio  en  donde  en  algunos  puntos  llegan  hasta 
desaparecer,  poniéndose  entonces  en  contacto  por 
sus  lados  laterales  las  figuras  principales  separadas 
unas  de  otras  tan  solo  por  el  surco  intermediario 
que  marca  la  división  de  las  placas  entre  sí.  Estas 
figuras  centrales  son  mas  circulares  y mas  pequeñas 


BRUTOS 


827 


hacia  adelante,  y mas  grandes  y mas  elípticas  hacia 
atrás.  Obsérvese  también  que  son  mas  pequeñas 
abajo  y arriba,  y mas  grandes  á los  lados.  Las  fi- 
guras centrales  son  como  en  el  resto  de  la  coraza  un 
poco  convexas  y de  superficie  casi  lisa.  El  diámetro 
mayor  de  las  figuras  centrales  varía  de  18  á 35  mi- 
límetros, y sin  duda  era  todavía  mayor  en  la  extre- 
midad. El  trozo  existente  de  la  cola  tiene  unos  24 
centímetros  de  largo  y calculo  que  el  largo  del  tubo 
entero  no  debía  sobrepasar  unos  40  centímetros.  La 
apertura  anterior  del  tubo  tiene  un  diámetro  mayor 
(vertical)  de  1 13  milímetros  y 95  milímetros  de  diá- 
metro menor  ó transverso.  En  la  extremidad  opues- 
ta en  donde  está  roto  tiene  80  milímetros  de  diáme- 
tro mayor  y 72  de  diámetro  menor. 

En  poder  de  un  coleccionista,  he  visto  hace  tiem- 
po la  extremidad  de  una  cola  de  esta  especie,  que 
es  mas  cilindrica  y mucho  mas  delgada  que  en  Ho- 
plophorus. 

El  animal  era  de  tamaño  un  poco  menor  que  el 
Hoplophorus  ornatus. 

Localidad.  — ■ Los  restos  de  esta  especíese  han 
encontrado  en  el  valle  de  Santa  María,  en  la  provin- 
cia de  Catamarca,  en  donde  parece  no  son  escasos, 
y casi  todos  los  fragmentos  figurados  me  han  sido 
facilitados  por  el  señor  Axgel  Fioruni. 

Horizonte. — Piso  araucano  de  la  formación  arau- 
cana (mioceno  inferior). 

Plohopliorus  (?)  orientalis  n.  sp. 

(Pl.  XCJ,  fig.  2) 

Esta  especie,  que  solo  de  una  manera  provisoria 
coloco  en  el  género  Plohopliorus,  pues  puede  qui- 
zás proceder  de  un  género  nuevo,  está  representada 
por  un  trozo  de  la  parte  posterior  del  tubo  caudal,  al 
que  le  falta  Ja  extremidad  terminal,  é indica  un  animal 
diferente  de  todos  los  que  hasta  ahora  me  son  cono- 
cidos del  mismo  grupo,  y de  tamaño  muy  pequeño, 
comparable  á una  de  las  mas  pequeñas  especies  del 
género  Hoplophorus.  El  tubo  caudal  se  parece  al 
del  Plohopliorus  figuratus  por  ser  casi  exactamen- 
te cilindrico,  con  excepción  de  la  extremidad  termi- 
nal que  era  un  poco  mas  ancha  que  alta  dando  un  cor- 
te transversal  ligeramente  elíptico. 

El  trozo  existente  tiene  un  poco  mas  de  8 centí- 
metros de  largo,  estando  roto  en  su  parte  posterior 
hácia  la  mitad  ó el  tercio  de  una  gran  verruga  elípti- 


ca lateral  que  creo  probable  sea  la  terminal,  de  ma- 
nera que  solo  le  faltaría  la  punta  en  una  extensión  de 
5 centímetros  á lo  sumo. 

En  su  parte  anterior  la  rotura  dá  un  corte  casi  cir- 
cular, de  66  milímetros  de  diámetro  transverso  v 62 
de  diámetro  vertical ; en  la  parte  posterior  el  diáme- 
tro transverso  es  de  60  milímetros  y el  vertical  de 
51,  con  las  paredes  de  un  grueso  de  14  á 20. 

Toda  la  superficie  del  tubo  está  ocupada  por  figu- 
ras elípticas  regulares,  pero  con  una  disposición  di- 
ferente según  las  distintas  regiones  del  tubo. 

A cada  lado  existe  una  fila  de  figuras  elípticas  ma- 
yores que  aumentan  de  tamaño  de  la  anterior  á la 
posterior  como  en  Hoplophorus . Sobre  uno  de  los 
lados  existen  vestijios  de  tres  de  estas  figuras,  la 
parte  posterior  déla  antepenúltima,  la  penúltima 
completa,  y la  parte  anterior  de  la  última.  La  parte 
existente  de  la  antepenúltima,  tiene  21  milímetros  de 
ancho,  y es  convexa  y de  superficie  lisa.  La  penúl- 
tima figura  lateral  era  apenas  un  poco  mayor  que  la 
precedente,  también  de  superficie  casi  lisa  y algo 
convexa ; tiene  36  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  por  25  milímetros  de  diámetro  transverso  má- 
ximo. La  última  figura  lateral  ó terminal  era  muy 
convexa,  de  superficie  lisa  y de  tamaño  mucho  mayor 
que  la  penúltima,  pues  la  pequeña  parte  anterior 
existente,  tiene,  sin  tomar  en  cuenta  la  curva,  38  mi- 
límetros de  diámetro  transverso. 

La  cara  inferior  está  cubierta  por  figuras  elípticas 
dispuestas  en  filas  transversales,  cada  fila,  entre  el 
penúltimo  par  de  figuras  laterales,  formada  por  cua- 
tro figuras  que  casi  se  tocan,  poco  elevadas,  casi  lisas 
y algo  convexas,  separadas  por  surcos  muy  angostos, 
poco  hondos,  y con  algunas  figuritas  periféricas  pe- 
queñas que  alternan  con  pequeñas  perforaciones, 
afectando  el  conjuntó  un  aspecto  casi  igual  al  que 
presenta  el  tubo  caudal  del  Plohopliorus  figuratus. 

La  curva  superior  está  adornada  con  figuras  elíp- 
ticas todavía  mejor  deprimidas,  y dispuestas  en  filas 
transversales  regulares,  cada  fila  compuesta  de  cua- 
tro figuras  ; estas  figuras  son  elevadas,  un  poco  con- 
vexas y de  superficie  completamente  lisa,  separadas 
unas  de  otras  por  espacios  ó surcos  poco  hondos  pe- 
ro muy  anchos,  particularmente  los  que  separan  unas 
de  otras  las  filas  transversales.  En  estos  surcos  ó es- 
pacios existen  algunas  figuritas  periféricas  muy  pe- 
queñas, en  forma  de  tubérculos  pequeños,  redondea- 
dos y convexos,  presentando  un  aspecto  granular. 
Cada  una  de  estas  figuras  elípticas  de  la  cara  supe- 
rior, como  también  las  figuras  laterales  mayores,  es- 


828 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tán  rodeadas  por  una  fila  de  perforaciones  circulares 
profundas  de  un  diámetro  de  I á 2 milímetros,  que 
alternan  con  los  pequeños  tubérculos  periféricos 
mencionados. 

Localidad.  — Esta  pieza  me  ha  sido  facilitada 
por  la  Sra.  Eloísa  de  Andrade,  viuda  del  malogra- 
do poeta  argentino  Olegario  Andrade,  como  pro- 
cedente de  la  República  Oriental  del  Uruguay,  pe- 
ro es  casi  seguro  que  la  especie  ha  vivido  igualmente 
en  la  República  Argentina. 

Horizonte.  — Indeterminado,  pero  por  el  estado 
de  conservación  del  hueso  es  seguro  que  procede  de 
una  formación  pre-pampeaná,  probablemente  de  la 
formación  araucana. 


ZAPIIILUS  n.  gen. 

Este  género  se  distingue  por  un  tubo  caudal  cóni- 
co-cilíndrico,  adornado  de  figuras  sub-elíp ticas  glo- 
bulosas de  gran  tamaño,  rodeadas  de  figuras  perifé- 
ricas poligonales  pequeñas,  dispuestas  de  modo  que 
entre  cada  dos  grandes  figuras  centrales  globulosas 
hay  siempre  dos  filas  de  figuras  periféricas  pequeñas. 

Todas  las  figuras  están  separadas  por  surcos  bien 
marcados,  angostos  y profundos,  existiendo  siempre 
en  todos  los  ángulos  ó en  los  puntos  de  convergen- 
cia de  dos  surcos  una  perforación  circular  bastante 
grande. 

Zaphilus  I.av*i*añagai  n . sp. 

(Pl.  LXXXIII,  fig.  1 y 2) 

La  especie  solo  me  es  conocida  hasta  ahora  por  el 
dibujo  de  un  tubo  caudal  ejecutado  por  su  descu- 
bridor el  presbítero  Dámaso  Larrañaga  antiguo 
cura  de  Montevideo,  y hoy  en  poder  del  Dr.  An- 
drés Lamas  quien  posee  todos  los  manuscritos  deja- 
dos por  aquel  ilustre  ciudadano  oriental . 

Según  este  dibujo,  el  tubo  caudal  estaba  dividido 
en  dos  trozos  y debía  tener  entero  un  largo  de  45 
centímetros.  En  su  parte  anterior  tenía  un  ancho  de 
cerca  de  i 1 centímetros  que  disminuye  gradualmen- 
te poco  á poco  de  manera  que  en  la  mitad  de  su  largo 
tiene  todavía  9 centímetros  de  ancho,  pero  en  su 
extremidad  posterior  se  enangosta  con  mucha  mayor 


rapidez  terminando  en  una  punta  muy  acen- 
tuada. 

Las  figuras  globulosas  que  adornan  el  tubo  varían 
mucho  deforma  y de  tamaño,  habiéndolas  casi  com- 
pletamente circulares  y otras  al  contrario  muy  elíp- 
ticas ; las  mas  pequeñas  solo  tienen  14  milímetros 
de  diámetro,  las  medianas  tienen  de  2 á 3 centíme- 
tros, y las  muy  grandes  colocadas  sobre  los  lados  la- 
terales, tienen 5 centímetros  de  diámetro. 

Las  figuras  periféricas  pequeñas,  siempre  poligo- 
nales y angulosas,  tienen  de  3 á 5 milímetros  de 
diámetro,  siendo  su  número  al  rededor  de  cada  figu- 
ra central  muy  numeroso. 

Localidad.  — Esta  pieza  fué  descubierta  en  la 
República  Oriental  del  Uruguay,  pero  es  casi  seguro 
que  la  especie  debe  encontrarse  también  en  la  Re- 
pública A rgentina. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


NOPACIITUS  AMEGII. 

Amegeuno,  Rápidas  diagnosis  de  mamíferos  fósiles  nuevos, 
etc.,  p.  16,  Febrero  de  1888. 

Este  animal  es  algo  parecido  á Plohophorus  po  r 
la  coraza  dorsal,  pero  por  el  tubo  caudal  constituye 
un  tipo  muy  distinto,  mas  parecido  al  del  Panoch- 
tus.  Casi  toda  la  extensión  de  la  coraza  está  forma- 
da por  placas  cuya  cara  externa  lleva  una  gran  figu- 
ra central  sub-circular  ó elíptica,  mas  elevada  que 
el  resto  de  la  placa,  de  superficie  unas  veces  con- 
vexa, y otras  excavada  en  el  centro ; esta  figura 
central  está  rodeada  de  una  primera  fila  de  figuras 
periféricas  en  número  de  10  á 12,  pentagonales  y 
exagonales,  de  ángulos  bien  marcados  y de  super- 
ficie plana.  A esta  sigue  una  segunda  fila  de  figu- 
ras periféricas  que  rodea  la  primera,  formada  por  20 
ó mas  figuras,  también  de  superficie  plana  ; cada 
una  de  estas  figuritas  periféricas  que  rodea  á la  pri- 
mera, está  soldada  por  sutura  poco  visible  á otra 
mas  ó menos  parecida,  de  la  placa  contigua,  for- 
mando figuras  mas  grandes,  de  manera  que  de  una 
á otra  figura  central  se  interponen  tres  filas  de  figu- 
ras periféricas,  de  las  cuales  la  figura  del  medio  está 
formada  por  figuras  de  mayor  tamaño  que  resultan 
de  la  unión  de  dos  partes  pertenecientes  á dos  pla- 
cas contiguas.  El  tamaño  de  estas  figuras  p eriféri- 


BRUTOS 


829 


cas  es  muy  variable,  pero  siempre  mayor  que  las 
de  Plohophorus  y Panochtus,  de  superficie  plana 
ó ligeramente  deprimida,  y de  contornos  bien  defini- 
dos y angulosos.  Los  surcos  son  bien  marcados, 
angostos  y profundos,  y con  pequeñas  perforaciones 
en  su  fondo  desparramadas  sobre  toda  su  superficie. 
Hacia  la  parte  posterior  las  figuras  centrales  de  las 
placas  se  vuelven  mas  grandes  y mas  globulosas, 
formando  filas  transversales  separadas  por  depresio- 
nes transversales,  terminando  el  borde  posterior  en 
una  fila  de  figuras  elíptico-agfobadas.  Sobre  los  cos- 
tados laterales  se  vuelven  de  mas  en  mas  pequeñas, 
tomando  una  forma  rectangular,  y una  disposición 
en  fajas  transversales  muy  aparente,  que  se  prolon- 
ga en  una  extensión  considerable,  formando  filas  de 
placas  imbricadas  de  adelante  hácia  atrás,  que  daban 
á los  bordes  laterales  de  la  coraza  una  movilidad 
mayor  que  en  todos  los  demás  gliptodontes  que 
hasta  ahora  me  son  conocidos. 

La  cola  se  compone  de  anillos  parecidos  á los  del 
Plohophorus , terminando  en  un  tubo  largo  y muy 
deprimido  de  arriba  hácia  abajo,  mas  todavía  que  en 
Panochtus , con  una  escultura  externa  mas  pareci- 
da á la  del  Plohophorus,  pero  cou  grandes  verrugas 
laterales  salientes  en  su  parte  posterior  ; estas  ver- 
rugas, de  contorno  elíptico,  son  convexas,  de  super- 
ficie un  poco  rugosa  y mucho  mas  salientes  que  las 
del  Panochtus.  Toda  la  superficie  superior  é infe- 
rior del  tubo  está  formada  por  placas  con  una  figura 
central  elíptica,  alargada  de  adelante  hácia  atrás  y de 
tamaño  bastante  notable,  rodeada  de  una  fila  de  figu- 
ras periféricas  mucho  mas  pequeñas  y dispuesta  de 
manera  que  generalmente  no  constituyen  mas  que 
una  sola  fila  entre  cada  dos  figuras  grandes  ; todas 
estas  figuras  son  planas,  de  superficie  apenas  un 
poco  puntuada  y separadas  por  surcos  bien  marcados 
' aunque  angostos  y poco  hondos. 

IXTopaclitus  coag-mentatus  Amegh. 

(Pl.  lv,  fig.  1 y 2) 

Nopachtus  coagmentatus,  Ameghino,  Rápidas  diagnosis  de 
algunos  niamíf.  fós.  nuevos,  etc.,  p.  16,  n°  24,  Fe- 
brero de  1888.  — Id.  Lista  de  los  mamif.  fós.  de 
Monte  Hermoso , p.  18,  n°  50,  Junio  de  1888. 
Panochtus  Brocherii?  Moreno,  1.  c.  (nomen  nudum). 

Era  este  un  animal  de  talla  considerable,  aproxima- 
da á la  del  Panochtus  tuberculatus,  pero  de  coraza 


un  poco  mas  delgada,  aunque  compuesta  de  placas 
de  tamaño  relativamente  mayor.  Las  placas  del  cen- 
tro del  dorso  de  la  coraza,  tienen  entre  5 á 6 centí- 
metros de  diámetro,  y solo  18  milímetros  de  espe- 
sor. La  figura  central  de  cada  placa,  de  contorno 
sub-circular,  es  bastante  mas  elevada  que  las  figuras 
periféricas,  de  superficie  un  poco  convexa  y casi 
lisa,  pero  á menudo  un  poco  excavada  en  el  centro, 
que  entonces  es  generalmente  un  poco  áspero;  estas 
figuras  tienen  un  diámetro  de  20  á 25  milímetros. 
Las  figuras  periféricas  son  de  forma  y de  tamaño 
müy  variable;  las  hay  de  solo  5 milímetros  de  diá- 
metro, mientras  que  otras  tienen  hasta  12  milíme- 
tros; en  cuanto  á la  forma,  unas  son  cuadradas,  sub- 
cuadradas ó rectangulares  y romboidales,  algunas 
pocas  triangulares,  y la  mayor  parte,  entre  las  que 
se  cuentan  las  mas  grandes  son  pentagonales  y exa- 
gonales. Todas  estas  figuras  son  bien  delimitadas, 
no  mas  elevadas  las  unas  que  las  otras,  casi  todas 
planas  escepto  las  mas  grandes  que  son  un  poco  de- 
primidas en  el  centro  de  una  manera  apenas  apa- 
rente. La  superficie  de  todas  las  figuras  es  lisa  ó 
casi  lisa,  mostrando  solo  pequeñas  puntuaciones  que 
no  forman  asperosidades.  Los  surcos  que  separan 
las  figuras,  bien  marcados  en  toda  la  extensión  de 
la  coraza,  apenas  tienen  un  poco  mas  de  un  milíme- 
tro de  ancho,  pero  son  relativamente  hondos  y de 
fondo  igual.  Las  perforaciones  que  se  encuentran  en 
el  fondo  de  estos  surcos  son  sumamente  pequeñas. 

Localidad. — Se  han  recojido  restos  de  esta  espe- 
cie en  los  valles  de  la  sierra  de  Córdoba,  y en  el 
yacimiento  de  Monte  Hermoso. 

Horizonte. — Piso  hermósico  y piso  pehuelche 
de  la  formación  araucana  (mioceno  superior). 


PANOCHTUS  BURMEISTER 

Burmeister,  Anales  del  Museo  Púb.  de  Buenos  Aires,  t.  II, 
p.  190,  a.  1867. 

Las  especies  que  entran  en  este  género  son  todas 
de  tamaño  considerable,  y se  distinguen  por  carac- 
téres  comunes  en  su  construcción  general,  que  no 
permiten  confundirlas  con  las  de  los  otros  géneros. 

La  coraza  se  compone  de  placas  exagonales  y pen- 
tagonales de  un  espesor  considerable  que  toman  so- 
bre los  flancos  una  forma  rectangular  ó sub-cuadra- 


830 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


da.  Cada  placa,  lleva  en  la  superficie  externa  un 
adorno  ó escultura  formada  por  un  considerable 
número  de  tubérculos  ó figuras  mas  ó menos  poligo- 
nales, y de  superficie  plana  y casi  lisa,  separadas 
por  surcos  poco  profundos  en  cuyo  fondo  de  distan- 
cia eu  distancia  se  ven  algunos  pequeños  agujeritos; 
el  número  de  estos  tubérculos  ó figuritas  que  hay 
en  cada  placa  es  muy  variable  según  la  posición  de 
las  placas;  en  las  mas  grandes  del  centro  y de  la 
parte  posterior  de  la  coraza  pasa  de  50,  mientras  que 
no  llega  á una  docena  en  las  placas  mas  pequeñas 
de  los  flaucos.  Pero  al  acercarse  sobre  los  lados 
laterales  de  la  corazn,  sobre  todo  en  el  medio,  uno 
de  los  tubérculos  de  la  escultura  de  cada  placa,  el 
que  ocupa  el  centro,  toma  un  desarrollo  mas  consi- 
derable que  los  otros,  hasta  que  en  las  últimas  pla- 
cas ocupa  casi  la  mitad  de  la  superficie,  con  un 
contorno  mas  ó menos  circular  ó elíptico  y rodeado 
por  una  ó dos  filas  de  tubérculos  mas  pequeños. 

Las  verruguitas  ó tubérculos  que  adornan  la  super- 
ficie externa,  son  un  poco  mas  grandes  en  el  centro 
déla  coraza,  mas  planas  y mas  angulosas,  á menu- 
do un  poco  deprimidas  en  el  medio,  y separadas 
por  surcos  mas  profundos  que  se  entrecruzan  como 
el  tejido  de  una  red.  Una  particularidad  del  género 
Panochtus,  que  lo  distingue  tanto  del  Glyptodon 
como  del  Hoplophorus  y del  Nopachtus,  consiste 
en  que  todos  los  tubérculos  ó figuras  que  adornan 
cada  placa,  son  completas,  sin  que  haya  una  sola 
que  esté  colocada  sobre  el  borde  de  las  placas  com- 
pletándose por  dos  mitades  colocadas  en  dos  placas 
contiguas  como  en  los  géneros  arriba  mencionados. 

Casi  todas  las  placas  de  la  coraza  del  Panochtus 
afectan  una  forma  mas  rectangular  que  en  los  demás 
gliptodontes,  con  su  mayor  diámetro  dirijido  de 
adelante  hácía  atrás,  y formando  por  eso  mismo  hi- 
leras ó filas  transversales  mas  regulares,  que  se  pue- 
den seguir  con  mas  facilidad  á través  de  toda  la 
coraza,  acercándose  la  disposición  ó construc- 
ción típica  de  esta,  en  cierto  modo  á la  disposición 
que  presenta  eu  los  armadillos.  Es  cierto  que  el 
Panochtus  no  tiene  fajas  movibles  en  el  centro, 
pero  las  hileras  transversales  del  centro  ó de  cerca 
del  centro  en  la  parte  anterior  de  la  coraza,  al  llegar 
á los  bordes  laterales  se  separan  de  las  filas  anterio- 
res y posteriores  correspondientes,  dejando  entre 
ellas  hendiduras  perpendiculares  mas  anchas  sobre 
los  mismos  bordes  de  la  coraza  pero  que  se  angos- 
tan gradualmente  hácia  arriba  hasta  que  desapa- 
recen por  medio  de  suturas  de  las  placas  del 


centro  de  cada  faja,  con  las  placas  correspon- 
dientes de  los  anillos  contiguos.  Estas  hendidu- 
ras transversales,  que  también  existen  en  casi  to- 
dos los  demás  géneros  de  este  grupo  aunque  no  tan 
desarrolladas,  daban  á los  bordes  de  la  coraza  una 
pequeña  flexibilidad,  y las  fajas  transversales  así  se- 
paradas en  sus  extremos  corresponden  perfectamen- 
te á las  fajas  transversales  de  los  armadillos,  que 
en  Panochtus  y en  los  demás  gliptodontes,  han 
perdido  en  el  centro  su  carácter  movible.  Una  par- 
ticularidad que  demuestra  la  correspondencia  que 
hay  entre  las  fajas  transversales  soldadas  del  Pa- 
nochtus y las  délos  demás  armadillos,  se  presenta 
en  la  disposición  de  las  últimas  placas  de  las  extre- 
midades de  cada  una  de  las  hileras  transversales 
separadas  en  los  bordes  por  hendiduras  perpendi- 
culares; estas  placas,  en  vez  de  terminar  en  su  parte 
anterior  por  un  borde  transversal,  se  prolongan  en 
una  parte  sin  adornos  y en  declive,  que  se  dirije  há- 
cia adelante  para  colocarse  debajo  de  la  parteposte- 
rior  de  la  placa  que  la  precede,  que  presenta  en  di- 
cho punto  un  plano  en  declive  en  sentido  contrario, 
disposición,  aparte  los  pequeños  detalles,  funda- 
mentalmente idéntica  á la  que  presentan  entre  sí  las 
placas  de  una  de  las  fajas  movibles  de  los  armadi- 
llos, con  respecto  á las  del  anillo  igualmente  mo- 
vible que  las  precede. 

Las  séries  ó hileras  transversales  de  placas  que 
forman  la  coraza  dorsal  parece  que  son  de  38  á 40 
según  las  especies. 

Todo  el  borde  periférico  de  la  coraza  está  forma- 
do por  una  fila  de  placas  que  llevan  sobre  la  cara 
externa  una  figura  elíptico-circular  de  gran  tamaño, 
acompañada  casi  siempre  de  un  cierto  número  de 
figuritas  pequeñas  alrededor  como  las  que  forman  la 
escultura  de  las  demás  placas.  Sobre  los  costados 
laterales,  estas  placas  periféricas  son  muy  pequeñas 
y precedidas  por  lo  menos  de  otras  dos  filas  de  placas 
con  verruga  central  mas  desarrollada  ; sobre  el  bor- 
de anterior,  son  un  poco  mas  grandes,  y en  el  borde 
de  la  apertura  posterior,  todavía  mayores,  toman- 
do particularmente  en  el  centro  Ja  forma  de  graudes 
tubérculos  con  una  verruga  central  de  gran  tamaño 
seguida  atrás  de  verruguitas  pequeñas  como  en  el 
resto  de  la  coraza. 

La  figura  general  de  la  coraza  dorsal,  representa 
como  dice  muy  bien  Burmeister,  un  gran  óvalo  corto 
y grueso,  truncado  en  sus  dos  extremidades,  pero  con 
la  parte  anterior  mas  pequeña  que  la  posterior,  y con 
la  región  dorsal  que  se  eleva  considerablemente  en- 


BRUTOS 


831 


cima  déla  pelvis,  formando  casi  como  una  joroba,  que 
corresponde  exactamente  á la  elevación  súbita  hácia 
atrás  de  la  alta  cresta  del  tubo  sacro-lumbar,  y de 
la  cresta  transversal  que  la  cruza  formada  por  la 
parte  superior  de  los  ilíacos. 

El  casco  cefálico  está  formado  por  veinte  á treinta 
placas  de  gran  tamaño,  de  contorno  poligonal,  pero 
afectando  formas  y tamaños  variables,  que  se  articu- 
lan entre  sí  por  suturas  fijas  y constituyen  el  centro 
y la  parte  posterior  del  casco,  siguiendo  á los  lados 
y adelante  un  cierto  número  de  placas  mas  pequeñas, 
casi  libres,  que  completan  e'1  contorno  de  la  coraza 
cefálica. 

Las  placas  mas  grandes,  unidas  por  suturas  fijas, 
son  muy  cóncavas  en  la  cara  interna,  y convexas  en 
la  externa,  en  la  que  presentan  una  gran  figura  elíp- 
tico—circular  elevada  pero  deprimida  en  el  centro,  y 
rodeada  de  una  á tres  filas  de  figuras  ó tubérculos 
periféricos  pequeños.  La  forma  general  del  casco  es 
casi  triangular  ó puntiaguda  hácia  adelante,  enan- 
chándose gradualmenle  hácia  atrás,  volviéndose  á 
enangostar  otro  poco  al  llegar  á su  parte  posterior  ; 
todo  el  casco  es  muy  cóncavo  en  su  parte  interna  y 
convexa  en  la  externa,  siguiendo  la  fuerte  convexi- 
dad general  del  cráneo. 

La  coraza  caudal  anterior  está  formada  por  seis 
anillos  movibles,  completamente  separados,  que  dis- 
minuyen del  primero  al  último,  y un  anillo  sétimo 
mas  pequeño,  que  en  edad  avanzada  se  suelda  á la 
parte  anterior  del  tubo  caudal,  pero  conservando 
siempre  visible  la  hendidura  transversal  que  lo  se- 
para de  este.  Los  anillos,  disminuyen  de  diámetro 
de  adelante  hácia  atrás,  pero  las  placas  aumentan  de 
espesor  en  la  misma  dirección  ; cada  anillo  está  for- 
mado por  una  fila  de  placas  principales  que  forman  el 
borde  posterior,  cada  placa  con  una  gran  figura  elíp- 
tico-circular  convexa  en  su  parte  posterior,  y otra 
fila  secundaria  de  placas  mas  pequeñas  hácia  adelan- 
te, con  su  superficie  externa  adornada  con  las  mis- 
mas verruguitas  pequeñas  que  presentan  las  placas 
de  la  coraza  dorsal ; esta  fila  anterior  es  á veces  in- 
terrumpida ó falta  en  algunos  anillos. 

El  tubo  caudal  es  un  estuche  óseo  muy  grueso 
de  placas  completamente  soldadas,  entre  las  que 
han  desaparecido  las  suturas  que  las  unían.  Este  tu- 
bo es  ancho  y muy  aplastado  de  arriba  hácia  abajo, 
con  un  diámetro  casi  igual  en  su  mitad  anterior,  pe- 
ro que  disminuye  de  una  manera  poco  sensible  de 
adelante  hácia  atrás  en  su  mitad  posterior,  termi- 
nando en  una  extremidad  bastante  roma.  Presenta  á 


cada  costado  una  fila  de  figuras  ó verrugas  elípticas 
muy  rugosas  y con  una  protuberancia  en  el  centro, 
colocadas  á continuación  unas  de  otras,  con  su  eje 
mayor  en  dirección  del  eje  longitudinal  del  tubo,  y 
aumentando  gradualmente  de  tamaño  de  las  anterio- 
res á las  posteriores,  presentando  estas  últimas  un 
tamaño  cinco  ó seis  veces  mayor  que  las  anteriores. 
Esta  fila  de  verrugas  principales,  está  acompañada 
á ambos  lados  de  figuras  elípticas  mas  pequeñas, 
cuyos  espacios  intermediarios  están  adornados  con 
verruguitas  pentagonales  ó exagonales  casi  planas. 
La  superficie  superior,  como  también  la  inferior, 
casi  planas,  están  adornadas  en  toda  su  extensión  con 
escepcion  de  los  bordes  laterales,  en  donde  se  pre- 
sentan las  figuras  elípticas  mas  pequeñas  menciona- 
das, por  figuras  ó verrugas  igualmente  pentagona- 
les ó poligonales  separadas  por  pequeños  surcos  es- 
trechos, presentando  un  aspecto  casi  absolutamente 
igual  á la  escultura  que  adorna  la  superficie  externa 
de  las  placas  del  centro  de  la  coraza.  Este  tubo,  está 
anquilosado  con  la  apófisis  de  las  vertebrales  cau- 
dales que  encierra.  La  longitud  total  de  la  región 
caudaL  es  con  corta  diferencia  igual  á la  longitud  del 
tronco. 

El  esqueleto  en  su  conformación  general  es  mas 
alargado  que  el  del  Glyptodon,  con  la  parte  poste- 
rior mas  robusta  y con  el  cráneo  mucho  mas  grande. 

La  parte  superior  del  cráneo  del  Panochtus,  en 
vez  de  formar  un  plano  casi  horizontal  como  en  Glyp- 
todon v Doedicurus,  es  fuertemente  convexa, 
particularmente  en  la  región  frontal  comprendida 
entre  ambas  cavidades  orbitarias  ; toda  la  parte  del 
cráneo  que  se  extiende  adelante  de  las  órbitas  forma 
una  curva  convexa  que  desciende  hasta  la  apertura 
nasal,  la  que  en  vez  de  dirijirse  hácia  adelante,  se 
abre  hácia  abajo.  Los  nasales,  son  anchos  atrás  y 
angostos  adelante  en  donde  terminan  en  punta,  y 
fuertemente  convexos  en  su  parte  superior  en  donde 
constituyen  una  superficie  semi-circular.  La  cavidad 
nasal  muestra  un  septum  muy  fuerte  que  forma  una 
pared  perpendicular  que  divide  la  fosa  nasal  en  dos 
partes  hasta  su  misma  extremidad  anterior. 

La  elevación  sorprendente  del  cráneo  y su  tamaño 
considerable,  haría  creer  á primera  vista  que  el  Pa- 
nochtus tuvo  una  cavidad  cerebral  considerable, 
pero  no  es  así : la  caja  encefálica  no  es  mayor  que 
la  del  Glyptodon , y el  tamaño  enorme  del  cráneo 
y su  gran  convexidad  se  debe  á un  laberinto  de  ca- 
vidades irregulares,  de  diferentes  formas  y tamaños, 
correspondientes  á los  sinus  frontales  del  hombrey 


832 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


excavadas  en  el  espesor  de  los  frontales  y de  los  pa- 
rietales. 

Los  parietales  también  son  un  poco  mas  conve- 
xos que  en  Glyptodon,  redondeados,  sin  cresta 
sagital,  y con  las  líneas  temporales  poco  marcadas  y 
muy  distantes  de  la  línea  media,  limitando  fosas 
temporales  mas  pequeñas  que  en  Glyptodon  y me- 
nos rugosas. 

El  occipital  es  pequeño  y bajo  como  en  los  demás 
gliptodontes,  pero  un  poco  menos  inclinado,  y las 
perforaciones  condilóideas  mucho  mas  pequeñas  que 
en  Glyptodon,  estando  limitado  el  llano  occipital 
hacia  arriba  y á los  costados,  por  una  cresta  occipital 
no  muy  alta  pero  muy  gruesa. 

El  arco  zigomático  es  completo  y sumamente 
fuerte,  muy  corto  y muy  ancho  y con  sus  partes 
constituyentes  soldadas  sin  trazas  de  suturas  cuando 
adultos,  de  manera  que  es  difícil  reconocer  la  parte 
que  en  su  formación  toman  los  distintos  huesos  ; la 
parte  posterior  que  representa  la  apófisis  zigomática 
del  temporal  se  estrecha  hácia  atrás,  estendiéudose 
en  forma  de  protuberancia  lateral  hasta  el  llano 
occipital.  En  la  parte  anterior  del  arco  zigomático, 
se  forma  hácia  arriba  una  fuerte  apófisis  post-orbi- 
taria  que  asciende  hasta  tocarse  con  la  apófisis  cor- 
respondiente del  frontal  con  la  que  se  suelda  for- 
mando una  cavidad  orbitaria  regularmente  elíptica 
y de  arco  completamente  cerrado.  Inmediatamente 
detrás  de  la  órbita,  el  ancho  del  arco  zigomático  es 
enorme,  sobre  todo  comparado  con  el  del  Glypto- 
don que  es  acá  muy  angosto.  La  apófisis  descen- 
dente del  mismo  arco  es  también  un  poco  mas 
fuerte  y mas  larga  que  en  los  demás  gliptodontes. 
Sin  embargo,  parece  que  en  algunas  especies  las 
órbitas  quedaban  abiertas  atrás  como  en  Glypto- 
don. 

Los  maxilares  superiores  tienen  un  desarrollo  ex- 
traordinario, pues  forman  todos  los  costados  laterales 
del  cráneo  adelante  de  las  órbitas,  desde  la  parte  al- 
veolada que  es  muy  descendente  hácia  abajo,  hasta 
su  unión  con  los  nasales. 

El  paladar  es  largo  y angosto,  con  las  séries  den- 
tarias casi  paralelas  pero  un  poco  mas  aproximadas 
entre  ellas  en  el  medio,  y algo  mas  divergentes  en  la 
parte  posterior,  en  donde  la  apertura  nasal  posterior 
penetra  en  el  paladar  entre  el  último  par  de  muelas, 
formando  una  pequeña  escotadura  transversa.  El 
intermaxilar  es  muy  corto  pero  bastante  ancho,  y la 
superficie  del  paladar  parecida  á la  de  los  otros  glip- 
todontes. 


La  mandíbula  inferior  es  un  poco  mas  robusta  que 
en  Glyptodon  y con  la  parte  que  se  extiende  ade- 
lante de  las  muelas,  un  poco  mas  prolongada  y mas 
delgada. 

Las  muelas  del  Panochtus  se  distinguen  de  las 
del  Glyptodon  sobre  todo  por  la  estructura  de  la 
superficie  masticatoria,  en  la  que  la  cresta  central 
formada  por  la  sustancia  vascular  mas  dura,  no  envía 
en  la  masa  de  la  dentina  que  la  rodea,  la  cantidad  de 
pequeñas  ramificaciones  que  se  observan  en  las 
muelas  del  Glyptodon. 

En  la  mandíbula  superior,  las  muelas  anteriores  y 
posteriores  son  un  poco  mas  pequeñas,  y las  del  me- 
dio mas  grandes.  La  primera  de  la  mandíbula  infe- 
rior es  casi  elíptico-prolongada,  á causa  de  que  las 
aristas  perpendiculares  son  poco  pronunciadas,  y tie- 
ne un  tamaño  notablemente  menor  que  la  segunda. 

En  la  mandíbula  inferior  el  tamaño  de  las  muelas 
aumenta  de  la  primera  á la  cuarta,  siendo  las  cuatro 
posteriores  de  tamaño  casi  igual.  La  primera  inferior 
es  también  bastante  mas  pequeña  que  la  segunda,  y 
de  sección  elíptica,  implantada  oblicuamente,  con  una 
cara  convexa,  y la  otra  con  las  aristas  perpendicula- 
res apenas  indicadas. 

Los  tres  prismas  que  componen  cada  muela,  son 
también  casi  siempre  de  tamaño  un  poco  diferente,  el 
prisma  anterior  en  las  superiores  y el  posterior  en 
las  inferiores  es  de  tamaño  un  poco  mayor  y sobre 
todo  mas  ancho,  mientras  que  el  prisma  del  medio  es 
al  contrario  un  poco  mas  pequeño. 

El  atlas  es  en  proporción  del  cráneo,  bastante 
pequeño. 

El  hueso  meso-cervical  está  formado  por  cuatro 
vértebras  como  en  la  mayor  parte  de  los  gliptodon- 
tes, pero  se  distingue  del  de  estos  por  una  fuerte 
apófisis  odontóides  que  es  mas  pequeña,  no  tan  pro- 
longada, ni  separada  en  su  base  por  una  escotadura 
tan  marcada  como  en  Glyptodon. 

El  tubo  dorsal  está  formado  por  la  reunión  de 
diez  vértebras,  y el  lumbar  de  8.  El  sacro  consta  de 
8 vértebras  soldadas. 

La  cola  se  compone  de  una  primera  série  de  7 
grandes  vértebras  completamente  separadas  y movi- 
bles que  corresponden  á la  región  basal  de  la  cola 
rodeada  por  los  anillos  movibles,  y de  una  segunda 
série  compuesta  de  12  á 14  vértebras  mas  pequeñas 
encerradas  en  el  tubo  caudal  todas  soldadas  entre  sí 
y con  el  tubo. 

Las  costillas  son  1 1 pares,  uniéndose  la  primera 
al  manubrio  por  articulación  flexible,  en  vez  de  unir- 


BRUTOS 


833 


se  en  una  pieza  con  este,  como  sucede  en  Glyp- 
toclon. 

El  húmero  es  un  poco  menos  robusto  que  el  de 
Glyptodon,  relativamente  mas  largo  y con  una  fuer- 
te perforación  epitrocleana. 

En  el  pié  anterior,  el  trapecio  y el  trapezoides 
están  soldados  en  una  pieza,  y no  existen  mas  que 
cuatro  metacarpianos,  faltando  el  primero  ó interno 
con  todo  el  dedo  correspondiente.  Los  cuatro  meta- 
carpianos  correspondientes  á los  cuatro  dedos  exter- 
nos, llevan  cada  uno  un  dedo  completo,  compuesto  de 
tres  falanges,  la  ungueal  inclusive,  que  disminuyen 
de  tamaño  y de  largo  del  segundo  ó interno  al  quinto 
ó externo  que  es  muy  pequeño. 

El  pié  posterior,  es  mas  fuerte,  mas  corto  y mas 
ancho,  terminando  en  cuatro  dedos  perfectos,  faltan- 
do como  en  el  pié  anterior  el  interno  ó primero,  del 
que  no  existe  ni  vestigios  del  metatarso. 

Panochtus  tuberculatus  0\v. 

(Pl.  lix,  fig.  2 y 5;  pl.  lxvi,  fig.  i;  p],  lxxxviii,  fig.  3 y 10) 

Glyptodon  tuberculatus,  Owen,  Trans.  geolog.  Soc.  2a  sér. 
t.  II,  p.  82. — Id.  Descript.  catal.  of  the  collec.  of 
the  R.  college  of  surgeons,  t.  I,  n°  558-59,  a.  1845. 

Bürmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de  Buenos  Aires, 
t.  I,  p.  77  y 192. 

Glyptodon  verruco sus,  Bürmeister,  Zeitschrijt  fur  die  ge- 
sommten  Naturwissenschaften,  Bd.  XXVIII,  p.  146, 
a.  1886. — Id.  The  Annals  and  Magazin  of  natural 
hystory,  1886.  — Id.  Anal,  del  Mus.  P.  de  B.  A., 
ent.  3a.  p.  194,  a.  1866. 

Glyptodon  reticulatus , Bravard,  Catal.  des  collec.  etc., 
a.  1855  (nomen  nudum). 

Glyptodon  giganteas  (Serres),  Bürmeister,  Anal,  del  Mus ., 
t.  I,  p.  194  y 216,  (identificación  errónea),  1866. 
Glyptodon  robustas,  Bürmeister,  en  Arch.  f.  Anat.  u.  Phys. 
1865,  p.  320. 

Glyptodon  verrucosus,  Nodot,  Descr.  d’un  nouv.  genre  etc. 
p.  100,  a.  1857. 

Schistopleurum  tuberculatum , Nodot,  Descr.  d’un  nouv. 

genre  d’édenté  foss.,  p.  81,  pl.  VIII  y IX,  a.  1856. 
Panochtus  tuberculatus,  Bürmeister,  Anales  del  Mus.  Púb. 
de  Buenos  Aires,  t.  II,  p.  147  y 224.— Id.  Descrip. 
Phys.  etc.,  t.  III,  p.  416. 

Ryder  J.  A.,  The  popul.  scient.  monthly  Journ.,  vol. 
XIII,  n°  10,  p.  142. 

II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  etc,, 
p.  188,  a.  1880. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.  part.  V,  p.  185,  a. 
1887. 

Ha  sido  este  uno  de  los  mas  grandes  animales  de 


este  orden,  pues  su  volumen  igualaba  al  de  un  gran 
rinoceronte.  La  coraza  es  muy  ancha  y muy  con- 
vexa, con  una  joroba  pronunciada  encima  de  la  par- 
te anterior  de  la  pélvis  y del  tubo  lumbar.  Se 
compone  de  placas  sub-cuadradas,  de  tamaño  con- 
siderable en  el  centro,  pero  mas  pequeñas  sobre 
los  costados.  En  casi  toda  la  extensión  de  la  co- 
raza, las  placas  están  cubiertas  por  un  considerable 
número  de  figuras  externas  poligonales,  de  superfi- 
cie plana  ó deprimida  pero  fuertemente  puntua- 
das formando  asperosidades  mas  ó menos  pronuncia- 
das, sin  figura  central  de  mayor  tamaño,  cott'-sscep- 
cion  de  la  primera  fila  anterior,  de  las  dos  últimas 
posteriores,  y las  tres  ó cuatro  últimas  placas  de  cada 
fila  sobre  los  bordes  laterales. 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza  tienen  de  5 á 6 
centímetros  de  largo,  habiéndolas  todavía  algo  mas 
grandes,  por  4 centímetros  de  ancho.  Cada  una  de 
estas  placas  lleva  sobre  la  cara  externa,  40  á 50  ó 
mas  figuras  poligonales,  de  superficie  relativamen- 
te lisa,  separadas  por  surcos  angostos,  en  los  que  se 
ven  pequeñas  perforaciones. 

El  tubo  caudal,  empieza  adelante  con  una  forma 
casi  circular,  que  se  cambia  en  deprimida,  adorna- 
do por  dos  filas  de  tubérculos  laterales,  elípticos, 
salientes  y rugosos,  que  aumentan  de  tamaño  del 
primero  al  penúltimo,  siendo  el  último  de  cada  lado 
un  poco  mas  pequeño;  este  par  de  tubérculos  termi- 
nales forma  como  es  la  regla  la  extremidad  de  la 
cola.  Estos  grandes  tubérculos  laterales  están  acom- 
pañados á uno  y otro  lado  por  figuras  elípticas  mas 
pequeñas,  y de  tamaño  distinto,  y los  espacios  inter- 
mediarios están  ocupados  por  pequeños  tubérculos 
irregulares  generalmente  poligonales.  Toda  la  parte 
media  longitudinal  inferior  y superior  del  tubo  está 
cubierta  por  una  escultura  compuesta  de  figuras  po- 
ligonales, de  ángulos  bien  marcados  y separadas 
por  un  sistema  reticular  de  surcos  bien  pronuncia- 
dos, pero  en  la  parte  anterior,  inmediatamente  de- 
trás del  borde,  hay  entre  estos  tubérculos,  una  fila 
transversal  de  figuras  elípticas  mayores,  seguida 
hácia atrás  de  otra  fila  menos  acentuada,  separada  de 
la  anterior  por  una  zona  bastante  ancha  adornada 
únicamente  con  los  tubérculos  mas  pepueüos  men- 
cionados. 

El  escudo  cefálico  está  formado  por  la  unión  de 
unas  20  á 25  placas  de  gran  tamaño,  y no  de  70  co- 
mo supuso  Bürmeister,  que  constituyen  la  par- 
te central  y posterior  del  casco,  á las  que  se  unían 
sobre  los  bordes  una  cierta  cantidad  de  placas  mas 


105 


834 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


pequeñas,  cuyo  número  es  desconocido,  pero  que 
no  es  de  creer  sobrepasara  de  mucho  el  de  las  pla- 
cas de  gran  tamaño. 

Lvdekrer,  en  la  diagnosis  de  este  género,  dice 
que  posee  un  escudo  ventral,  guiándose  sin  duda, 
como  en  el  caso  del  Glyptodon,  de  la  desgraciada 
ocurrencia  de  Burmeister.  El  Panochtus,  siguien- 
do la  regla  de  los  demás  gliptodoutes,  carecía  de 
plastrón  ventral. 

Dimensiones  según Burmeister 


Longitud  del  cráneo,  de  la  punta  anterior  del  paladar  hasta 

los  cóndilos  occipitales 0m407 

Longitud  del  paladar 0.305 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  8 muelas  superiores.  0.230 
Altura  del  cráneo  de  la  cresta  lanibdoidea  hasta  el  llano  del 

paladar 0.242 

Anchura  entre  los  arcos  zigomáticos 0.805 

Anchura  de  la  frente  entre  las  tuberosidades  antes  de  la 

órbita 0.255 

Anchura  de  las  apófisis  zigomáticas  descendentes  entre  sus 

puntas  mas  sobresalientes 0.330 

Longitud  de  la  misma  apófisis  desde  el  margen  inferior  de 

la  órbita 0.248 

Anchura  entre  las  puntas  externas  de  las  superficies  arti- 
culares para  la  mandíbula  inferior 0.279 

Longitud  del  ramo  horizontal  de  la  mandíbula  inferior 0.355 

Altura  de  la  rama  horizontal  en  el  medio 0.101 

Longitud  de  la  sínfisis  de  la  barba 0.229 

Anchura  de  las  dos  ramas  horizontales  unidas 0.148 

Altura  de  la  rama  ascendente  desde  la  escotadura  cjue  la  se- 
para de  la  rama  horizontal  hasta  el  fin  de  la  apófisis  co- 

ronoides 0.279 

Distancia  de  las  puntas  internas  de  los  cóndilos  entre  sí. . . 0.166 
Altura  de  la  parte  occipital  del  cráneo,  de  la  cresta  lamb- 

doidea  hasta  la  base  del  esfenoides 0.089 

Anchura  de  la  pélvis  entre  las  esquinas  externas  de  los 

acetábulos 0.550 

Diámetro  transversal  del  acetábulo 0.100 

Distancia  de  las  esquinas  externas  de  los  huesos  ilíacos...  0.630 

Distancia  de  las  esquinas  de  las  alas  ciáticas 0.700 

Diámetro  longitudinal  de  la  cavidad  cotíloidea 0.053 

Diámetro  transversal  de  la  misma  bajo  las  apófisis  trans- 
versas del  sacro 0.061 

Longitud  del  arco  sacral  con  la  curva 0.580 

Longitud  de  la  coraza  siguiendo  la  curva  superior  del  dorso.  1.900 

Longitud  de  la  coraza  en  línea  recta 1.640 

Circunferencia  transversal  de  la  coraza  en  el  medio,  si- 
guiendo la  curva  de  la  coraza 2.900 

Diámetro  transverso  máximo  en  línea  recta 1.320 

Altura  máxima  de  la  coraza 1.050 

Anchura  de  la  apertura  ventral 1.030 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  anterior 0.380 

Diámetro  transverso  de  la  apertura  posterior 0.770 

Longitud  del  tubo  caudal 0.910 

Ancho  del  tubo  caudal  adelante 0 . 240 

Longitud  total  del  animal  de  la  punta  de  la  nariz  á la  ex- 
tremidad déla  cola 3.450 


Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 


cuentran con  frecuencia  en  toda  la  llanura  argenti- 
na y en  la  República  Oriental  del  Uruguay. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  y piso  bonaerense 
de  la  formación  pampeana. 


Panoclitus  Morenii  Amegh. 

(Pl,  LXV,  f.  1,  2 y 3) 

Ameciuno,  La  antigüedad  del  hombre,  etc.,  t.  II,  p.  310, 
a.  1881. 

Esta  especie  es  muy  cercana  de  la  precedente,  de 
la  que  se  distingue  sobre  todo  por  su  tamaño  ge- 
neral bastante  menor.  La  coraza  es  un  poco  mas 
delgada  y compuesta  de  placas  mas  pequeñas,  pero 
con  la  misma  escultura  externa,  con  la  única  dife- 
rencia de  los  tubérculos  que  son  menos  deprimidos 
y un  poco  mas  ásperos,  y cerca  de  la  periferia  me- 
uos  distintos,  con  rugosidades  que  los  unen  unos  á 
otros,  por  cuya  causa  los  surcos  son  entonces  menos 
acentuados. 

La  configuración  del  cráneo  es  en  sus  rasgos  ge- 
nerales la  misma  que  en  el  P.  tuberculatus. 

La  cola  se  distingue  por  un  tamaño  bastante  me- 
nor y algunas  pequeñas  diferencias  en  la  forma  y 
en  la  escultura  que  presenta.  El  tubo  caudal  tiene  de 
75  á 80  centímetros  de  largo,  y no  mas  de  1 8 de  an- 
cho en  su  extremidad  proximal,  terminando  en  pun- 
ta bastante  mas  estrecha  que  en  P.  tuberculatus. 
Toda  la  parte  central  de  la  superficie  inferior  y su- 
perior está  cubierta  por  las  mismas  figuritas  poli- 
gonales que  en  la  otra  especie,  sin  interposición  de 
figuras  mas  grandes,  faltando  igualmente  hacia  ade- 
lante las  dos  filas  transversales  de  figuras  elípticas 
mas  grandes  visibles  en  la  parte  anterior  del  tubo 
del  P.  tuberculatus. 

Localidad. — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie por  primera  vez  en  los  alrededores  de  la  ciudad 
de  Montevideo,  y luego  en  distintos  puntos  de  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


BRUTOS 


835 


Panoclitus  bullifer  Bursi. 

(Pi.  LV,  fig.  7;  pl.  LIX,  fig.  g;  pl.  LXV,  fig.  4 y 8) 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de  Buen.  Air.,  t.  II,  p.  5, 
103,  149,  y 224 . — Descr.  Phys.,  de  la  Rép.  Arg., 
t.  III,  p.  417. 

Esta  especie,  por  el  tamaño  es  comparable  al  P. 
Morenii,  pero  es  de  una  conformación  bastaute  dis- 
tinta, diferenciándose  igualmente  mucho  del  P.  tu- 
bevculatus. 

El  distintivo  característico  mas  notable  es  el  de 
que  cada  placa  lleva  sobre  la  cara  externa  en  el  me- 
dio de  las  figuritas  que  la  adornan,  una  figura  de  ma- 
yor tamaño  de  contorno  sub-circular  ó sub-elíptico, 
que  se  eleva  en  forma  de  ampolla ; esta  figura  cen- 
tral, de  mayor  tamaño  en  las  placas  de  la  circunfe- 
rencia disminuye  gradualmente  hacia  el  medio  hasta 
que  desaparece  en  el  centro  mismo  de  la  coraza,  que 
está  formada  por  placas  con  la  cara  externa  de  figuras 
poligonales  pequeñas  como  en  el  P.  tuberculatus, 
sin  figura  central  de  mayor  tamaño.  Por  esta  confor- 
mación particular  de  casi  toda  la  estension  de  la  co- 
raza, el  P.  bullifer  presenta  una  transición  notable  á 
Plohophorus  y Nopachtus. 

El  borde  caudal  de  la  coraza  está  formado  por  pla- 
cas con  una  gran  verruga,  no  muy  elevada  pero  un 
poco  rugosa  y ocupando  cada  una  la  mayor  parte  de 
la  placa  ; adelante  vienen  8 á 9 filas  transversales 
de  placas  adornadas  con  la  mencionada  verruga  cen- 
tral de  gran  tamaño  y elevada  en  forma  de  ampolla, 
rodeadas  por  tres  á cuatro  filas  de  figuras  periféri- 
cas, perdiéndose  las  figuras  centrales  recien  en- 
cima de  la  parte  media  de  la  pelvis.  Sobre  los  lados 
laterales,  cerca  de  la  periferia,  las  figuras  centrales 
de  las  placas  ocupan  la  mayor  parte  de  la  superfi- 
cie de  estas,  presentando  una  forma  regularmente 
elíptica,  disminuyendo  gradualmente  de  tamaño 
hasta  desaparecer  en  la  parte  central  del  dorso, 
reemplazadas  poco  á poco  por  las  pequeñas  figuritas 
periféricas,  que  concluyen  por  ocupar  toda  la  super- 
ficie de  la  placa.  La  superficie  de  estas  figuritas  es 
generalmente  un  poco  deprimida,  y mas  lisa  que  en 
P.  tuberculatus . 

Según  Bürmeisteb,  la  forma  general  de  la  coraza 
es  también  algo  diferente,  siendo  un  poco  mas  pro- 
longada, menos  esférica  y mas  oval  que  la  del  P. 
tuberculatus. 


El  tubo  de  la  cola  muestra  las  diferencias  específi- 
cas de  una  manera  todavía  mas  acentuada,  siendo 
bastante  mas  corto  y mas  angosto  que  el  del  P.  tu- 
berculatus, enangostándose  un  poco  hácia  atrás  cer- 
ca de  la  punta,  pero  la  extremidad  misma  de  la  cola 
vuelve  á enancharse,  aunque  no  tanto  como  para 
alcanzar  el  ancho  que  presenta  inmediatamente  ade- 
lante del  estrechamiento.  Sobre  los  costados  late- 
rales presenta  una  fila  de  grandes  verrugas  elíp- 
ticas salientes  muy  parecidas  á las  mismas  del  P. 
tuberculatus  y dispuestas  mas  ó menos  de  la  misma 
manera,  pero  las  verrugas  elípticas  secundarias  que 
se  estieden  a uno  y otro  lado  de  las  filas  principales 
son  mas  pequeñas  y con  una  disposición  diferente  ; 
además,  en  toda  la  estension  de  la  superficie  infe- 
rior y superior  del  tubo,  existen  figuras  elípticas 
centrales  de  mayor  tamaño  y mas  elevadas,  alrededor 
de  las  cuales  se  agrupan  las  figuras  periféricas  como 
en  las  placas  de  la  coraza,  y para  completar  el  pare- 
cido estas  figuras  centrales  son  mas  acentuadas  ó 
aparentes  sobre  los  costados  que  sobre  la  línea  me- 
diana longitudinal ; estas  figuras  elípticas  de  mayor 
tamaño  están  siempre  dispuestas  en  filas  transversa- 
les bien  aparentes,  y con  su  eje  mayor  siempre  diri~ 
jido  de  adelante  hácia  atrás.  El  tubo  caudal  comple- 
to tiene  30  pulgadas  de  largo,  y 6 pulgadas  de  ancho 
en  su  parte  anterior. 

Localidad.  — Se  encuentran  con  frecuencia  los 
restos  de  esta  especie  en  los  valles  de  la  sierra  de 
Córdoba. 

Horizonte.  — Piso  pehuelche  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Pauoelitus  Frenzelianus  n.  sp. 

(Pl.  LIX,  fig.  1,  3 y 4;  pl.  LXXXVI1I,  fig.  5,  6,  7 y 9) 

Esta  especie  tenía  la  talla  del  Panochtus  More- 
nii, pero  se  distingue  inmediatamente  tanto  de  él 
como  del  P.  tuberculatus,  por  las  órbitas  abiertas 
atrás,  que  comunican libremennte  con  las  fosas  tem- 
porales, en  vez  de  estar  cerradas  por  un  arco  óseo 
completo  como  en  las  mencionadas  especies.  La 
frente  es  muy  ancha  y convexa,  y toda  la  parte  su- 
perior del  cráneo  forma  una  superficie  lisa  que  se 
extiende  desde  la  sutura  parietoccipital  hasta  la 
extremidad  anterior  de  la  nariz;  esta  superficie  lisa 
empieza  atrás  con  un  llano  sagital  bastante  ancho 
que  se  enancha  todavía  hácia  adelante  limitado  por 


836 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


dos  líneas  curvas  parietales  que  terminan  en  las  apó- 
fisis post-orbitarias  en  donde  la  superficie  superior 
del  cráneo  adquiere  su  ancho  máximo,  enangostán- 
dose luego  gradualmente  hácia  adelante  basta  la 
punta  de  los  nasales,  los  que  en  su  extremidad  ante- 
rior están  separados  por  una  hendidura  perpendi- 
cular. Los  nasales,  se  unen  atrás  con  los  fronta- 
les por  una  sutura  transversal  colocada  un  poco 
mas  adelante  de  las  hendiduras  laterales,  formando 
un  espacio  triangular,  ancho  atrás  y angosto  adelante. 

Las  apófisis  post-orbitarias  de  los  frontales  son 
muy  pronunciadas,  pero  no  se  unen  al  arco  zigomá- 
tico,  terminando  en  extremidad  libre.  El  arco  zigo- 
mático  carece  por  completo  de  apófisis  post-orbitaria 
ascendente,  y es  en  consecuencia  mucho  mas  delgado 
hácia  atrás  que  en  P.  tuberculatus  y P.  Morenii, 
presentando  un  mayor  parecido  con  las  especies  de 
Glyptodon. 

La  mandíbula  inferior  es  de  rama  ascendente  un 
poco  mas  ancha  que  en  P.  tuberculatus,  la  rama 
horizontal  presenta  en  su  parte  inferior  una  curva 
descendente  regular  en  toda  la  extensión  ocupada 
por  la  dentadura,  y en  la  parte  anterior  tiene  á cada 
lado  tres  ó cuatro  perforaciones  mentonianas  en  vez 
de  la  perforación  única  que  muestra  la  mandíbula 
del  P.  tuberculatus. 

El  casco  cervical  del  P.  Frenzelianus , era  bas- 
tante parecido  al  del  P.  tuberculatus , compuesto 
como  en  este  último  de  un  cierto  número  de  piezas 
ó placas  dé  gran  tamaño  á las  que  seguían  sobre  los 
bordes  laterales  y anterior  un  cierto  número  de  pla- 
cas pequeñas,  perdidos  en  los  ejemplares  que  hasta 
ahora  se  han  descubierto.  Las  placas  de  mayor  ta- 
maño que  componen  la  casi  totalidad  déla  extensión 
del  casco,  son  un  poco  mas  pequeñas  que  las 
que  componen  el  escudo  de  la  otra  especie  y articu- 
ladas de  una  manera  algo  distinta;  la  figura  central 
de  cada  placa  es  además  mas  rugosa,  y no  lleva  alre- 
dedor mas  que  una  sola  fila  completa  de  figuras  ó 
tubérculos  periféricos,  mientras  que  hay  dos  filas 
completas  en  la  mayor  parte  de  las  placas  grandes 
del  casco  cervical  del  P.  tuberculatus. 

La  coraza  se  compone  de  grandes  placas  subcua- 
dradas con  la  superficie  externa  cubierta  de  peque- 
ños tubérculos  poligonales  como  en  P.  tubercula- 
tus y P.  Morenii , sin  las  figuras  elípticas  mas 
grandes  y convexas  que  distinguen  el  P.  bullifer. 
La  apertura  posterior  de  la  coraza,  está  formada 
por  una  fila  de  placas  alargadas  con  una  verruga 
elíptica  y rugosa  en  su  parte  posterior,  seguida  hácia 


adelante  de  un  espacio  cubierto  de  pequeños  tubér- 
culos poligonales  parecidos  al  resto  de  la  coraza;  so- 
bre los  lados  laterales  estas  placas  carecen  de  las 
mencionadas  figuras  y se  adelgazan,  formando  entre 
una  y otra  placa  una  depresión  con  cara  muy  pronun- 
ciada que  hace  resaltar  todavía  mas  la  forma  elevada 
de  las  verrugas  de  la  orilla  libre  de  la  apertura.  La 
penúltima  fila  de  placas  no  presenta  mas  que  los 
pequeños  tubérculos  que  adornan  toda  la  superficie 
de  la  coraza,  lo  que  constituye  una  diferencia  notable 
con  el  P.  tuberculatus  en  el  que  las  placas  de  la 
penúltima  fila  llevan  en  el  medio  una  figura  sub- 
circular de  mayor  tamaño,  rodeada  por  los  pequeños 
tubérculos  que  cubren  el  resto  de  la  superficie  de 
cada  placa. 

Dedico  la  especie  al  distinguido  zoólogo  Dr.  Juan 
Frenzel,  mi  sucesor  en  la  cátedra  de  Zoología  en  la 
Universidad  de  Córdoba. 

Localidad. — Se  han  encontrado  restos  de  esta 
especie  en  la  privincia  de  Buenos  Aires  y en  los 
alrededores  de  Montevideo. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  y piso  belgranense 
de  la  formación  pampeana. 


Panoehtus  Voghti  n.  sp. 

(Pl.  LVII,  flg.  2) 

Esta  especie,  parece  muy  distinta  de  las  demás, 
pero  desgraciadamente  solo  dispongo  de  una  vista 
fotográfica  del  cráneo,  que  me  ha  sido  dada  por 
su  descubridor,  el  Sr.  Santiago  Both,  quien  me 
ha  comunicado  que  se  distingue  principalmente 
del  P.  tuberculatus,  por  un  tamaño  bastante  me- 
nor y por  el  tubo  caudal  que  es  mas  corto  pero  mas 
grueso,  aunque  de  una  conformación  general  muy 
parecida. 

El  cráneo  parece  ser  relativamente  mas  corto  y 
mas  elevado  que  el  del  P.  tuberculatus,  y de  una 
forma  bastante  distinta.  La  parte  anterior  que  se 
extiende  adelante  de  las  órbitas  es  relativamente 
mas  larga  y la  posterior  mas  corta,  encontrándose 
así  las  órbitas  situadas  mas  atrás  que  en  P.  tubercu- 
latus, y presentan  un  tamaño  proporcionalmente  ma- 
yor. Las  hendiduras  laterales  de  la  apertura  nasal 
anterior  son  mas  extendidas,  y la  superficie  fronto- 
nasal  del  cráneo  mas  convexa  y mas  inclinada  hácia 
abajo.  El  arco  zigomático  es  mas  corto  y mas  delga- 
do que  enP.  tuberculatus,  y la  apófisis  descenden- 


BRUTOS 


837 


te  está  colocada  considerablemente  mas  hacia  atrás, 
descendiendo  hácia  abajo  de  una  manera  mas  per- 
pendicular, con  la  mitad  inferior  menos  arqueda  há- 
cia atrás,  y dejando  visible  adelante  las  cuatro  pri- 
meras muelas  en  vez  de  solo  tres  como  en  P.  tu- 
berculatus. La  mandíbula  inferior  presenta  una 
rama  ascendente  muy  angosta  pero  muy  elevada,  y 
en  cambio  una  rama  horizontal  muy  alta,  con  un 
solo  agujero  mentoniano  á cada  lado,  y con  el  borde 
inferior  con  fuertes  protuberancias  formadas  por  la 
base  délos  alveolos  de  las  muelas. 

He  designado  esta  especie  con  el  nombre  de  Pa- 
nochtus  Vogthii,  en  honor  de  Carlos  Yoght  uno 
de  los  mas  ilustres  naturalistas  suizos  contemporá- 
neos. 

Localidad.  — El  cráneo  mencionado  conjunta- 
mente con  una  parte  considerable  del  esqueleto,  ha 
sido  encontrado  por  el  seüor  Santiago  Roth  sobre 
el  arroyo  del  Pergamino,  en  la  parte  norte  de  la  pro- 
vincia de  Buenos  Aires,  y se  conserva  actualmente 
en  el  Museo  de  historia  natural  de  la  ciudad  de  Gi- 
nebra, en  Suiza. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


Panochtus  (?)  IVodotianus  n.  sp. 

(Pl.  LVIII,  íig.  4) 

En  la  Ostéographie  de  He  Blainville,  se  en- 
cuentra el  dibujo  de  la  extremidad  de  una  cola  sin 
indicación  alguna,  reproducido  luego  por  Nodot, 
acompañándolo  de  una  descripción  según  el  molde 
de  un  original,  pero  sin  dar  al  animal  ningún  nom- 
bre especial.  Según  Burmeister,  esta  pieza  proce- 
dería del  Panochtus  tuberculatus , pero  bastará 
tomarse  la  molestia  de  comparar  esta  figura,  con  las 
de  la  cola  del  Panochtus  tuberculatus,  para  con- 
vencerse inmediatamente  que  esta  identificación  es 
absolutamente  imposible,  pues  por  su  conformación 
difiere  mas  del  P.  tuberculatus,  que  el  mismo  P. 
bullifer  descrito  por  Burmeister  como  especie  dis- 
tinta. 

Es  evidente  que  esta  pieza  procede,  sino  de  una 
especie  del  género  Panochtus,  á lo  menos  de  un 
género  muy  cercano,  pero  la  extremidad  de  la  cola 
formada  por  dos  enormes  verrugas  elípticas  sepa- 
radas en  su  extremidad  posterior  por  una  hendidura 
perpendicular,  y muy  poco  divergentes  adelante,  no 
permiten  identificarla  con  ninguna  de  las  especies 


de  Panochtus,  constituyendo  evidentemente  una 
especie  distinta  que  designo  con  el  nombre  de  Pa- 
nochtus (?)  Nodotianus  en  honor  de  Nodot,  que 
es  quien  nos  la  ha  dado  á conocer. 

La  parte  existente  de  este  fragmento  tiene  26 
centímetros  de  largo,  y es  descrita  por  Nodot  en 
los  siguientes  términos  : 

«La  superficie  superior  de  la  extremidad  obtusa 
de  esta  cola  se  compone  de  dos  discos  casi  elípticos 
de  un  decímetro  de  largo  por  siete  centímetros  de 
ancho,  que  se  articulan  juntos  como  una  concha  bi- 
valva sobre  el  eje  mediano  cubriendo  la  extremidad 
de  las  vértebras  caudales.  La  superficie  superior  de 
estos  dos  discos  está  cubierta  de  asperosidades  y 
láminas  muy  salientes  y onduladas  que  se  extienden 
de  la  parte  mediana  en  donde  existe  una  elevación 
sub-cónica  á la  circunferencia  que  toma  la  forma  de 
un  fuerte  reborde.  Sobre  la  parte  media  de  esta  cola, 
é intercalada  en  el  ángulo  entre  las  dos  placas  men- 
cionadas, se  encuentra  otro  disco  de  45  milímetros 
de  diámetro,  de  forma  sub-circular,  muy  cóncavo  y 
cubierto  de  rugosidades  en  toda  su  superficie;  des- 
pués adelante  de  este,  vienen  dos  otros  discos  mas 
grandes,  elípticos,  cuyos  ejes  mayores  paralelos  al 
eje  de  la  cola  tienen  8 centímetros  de  largo  y se  ar- 
ticulan juntos;  estos  discos  están  cubiertos  como  los 
de  la  extremidad  de  la  cola  de  asperosidades  ondu- 
ladas y salientes  que  irradian  del  centro  un  poco  con- 
vexo á la  circunferencia,  que  toma  la  forma  de  un 
fuerte  reborde.  En  fin,  en  la  extremidad  déla  parte 
que  queda  intacta  sobre  el  lado  derecho,  se  encuen- 
tra todavía  otra  gran  impresión  de  9 á 10  cetímetros 
de  largo,  igualmente  elíptica  y que  se  parece  en  un 
todo  á las  que  terminan  la  cola,  de  las  que  está  sepa- 
rada por  un  intérvaio  de  solo  5 centímetros.  Una 
multitud  de  pequeñas  eminencias,  todas  igualmente 
salientes,  pero  que  varían  considerablemente  en  sus 
formas  poliédricas,  rodean  y ocupan  todos  los  vacíos 
entre  las  figuras  elípticas  mencionadas.» 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  recojida  en  las 
cercanías  de  Montevideo,  por  Yillardebó,  y se  con- 
serva en  el  Museo  de  historia  natural  de  Paris,  pero 
dada  la  vecindad  de  la  mencionada  localidad  se  pue- 
de asegurar  que  la  especie  debe  también  haber  ha- 
bitado la  República  Argentina. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


838 


MAMIFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PR0T0GLYPT0D0N  amegil 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VIH,  p.  133, 
a.  1885. 

La  coraza  de  este  genero  se  distingue  por  placas 
con  dibujos  externos  rudimentarios  y rugosos,  for- 
mados por  figuras  pequeñas  dispuestas  por  grupos 
alrededor  de  otras  apenas  un  poco  mas  grandes,  con 
surcos  rudimentarios  y grandes  agu  jeros  alrededor  de 
las  figuras  centrales,  presentándose  de  distancia  en 
distancia  figuras  centrales  de  gran  diámetro  rodea- 
das igualmente  por  figuritas  pequeñas  y rugosas,  y 
agujeros  anchos  y profundos.  La  cola  termina  en  un 
tubo  caudal  adornado  con  los  mismos  dibujos  que  la 
coraza. 

I*rotog\lypto€Íon  primiformis  Amegii, 

(Pl.  Lvm,  fig.  7 ; pl.  eiv,  fig.  i;) 

Ameghino,  Bol.  etc.  t.  VIII,  p.  133,  a.  1885.  — Id.  t.  IX,  p. 
198,  a.  1886. 

Fundé  la  especie  sobre  un  trozo  de  coraza  de  unos 
12  centímetros  de  largo,  compuesto  de  un  cierto  nú- 
mero de  placas  de  las  que  no  era  posible  reconocer 
las  suturas,  cubiertas  en  su  superficie  externa  de 
dibujos  irregulares,  que  variaban  de  forma  y dis- 
posición de  un  punto  á otro,  tanto  que  hubiera  podi- 
do tomarse  este  fragmento  por  una  anomalía  indivi- 
dual. Pero  varios  otros  fragmentos  parecidos  de 
distintos  individuos,  encontrados  mas  tarde  han 
venido  á demostrar  que  esa  aparente  irregularidad 
en  la  estructura  externa  de  la  coraza  era  constante, 
y perfectamente  característica  de  este  animal,  cuyas 
dimensiones  parecen  haber  sido  bastante  considera- 
bles, pues  las  placas  del  centro  de  la  coraza  tienen 
unos  5 centímetros  de  largo  por  4 centímetros  de 
ancho  y 15  á 20  milímetros  de  grueso. 

Comparando  los  varios  fragmentos  que  ahora  co- 
nozco, se  pueden  establecer  con  bastante  exactitud 
los  caractéres  generales  de  los  dibujos  externos  de 
la  coraza  de  este  género. 

Dada  la  irregularidad  en  la  distribución  de  las 
distintas  figuras  externas  que  adornan  la  coraza, 
lo  primero  que  salta  á la  vista  es  que  no  hay  rela- 


ción alguna  entre  la  escultura  externa  y la  división 
por  placas,  pues  hay  trechos  considerables  ocupados 
tan  solo  por  figuras  pequeñas  y otros  en  que  predo- 
minan las  grandes. 

La  parte  principal  de  la  escultura  externa,  está 
formada  por  pequeñas  figuras  ó verruguitas  pareci- 
das á las  que  adornan  las  placas  del  género  Panoch- 
tus,  pero  mas  rugosas  é irregulares,  y dispuestas 
por  grupos  de  á siete  ú ocho  figuras  cada  uno.  Cada 
grupo  está  formado  por  una  figura  ó verruguita  cen- 
tral algo  mas  grande,  de  7 á 8 milímetros  de  diáme- 
tro, á cuyo  alrededor  están  colocadas  las  otras  seis  ó 
siete  mas  pequeñas,  de  solo  dos  á cuatro  milímetros 
de  diámetro.  Esta  figura  central  está  separada  de  las 
periféricas  por  un  surco  poco  aparente  y de  fondo 
desigual,  presentando  el  mismo  carácter  los  surcos 
que  separan  entre  sí  las  figuras  periféricas.  Alrede- 
dor de  cada  una  de  las  figuras  centrales  se  encuen- 
tran cuatro  ó seis  agujeros  anchos  de  dos  á cuatro 
milímetros  y profundos,  unas  veces  distantes  unos 
de  otros,  y otras  veces  al  lado,  separados  solo  por 
aristas  delgadas  y elevadas  que  unen  la  figura  cen- 
tral á la  periférica.  Cada  uno  de  estos  grupos  ocupa 
un  espacio  circular  mas  ó menos  de  dos  centímetros 
de  diámetro. 

Estos  grupos  de  figuras  ó verruguitas  pequeñas  se 
reúnen  á su  vez  en  número  de  siete  ú ocho  para  for- 
mar otros  grupos  principales,  colocados  alrededor 
de  una  figura  mucho  mas  grande,  de  unos  dos  centí- 
metros de  diámetro,  muy  parecida  á la  figura  central 
de  las  placas  del  Glyptodon.  Esta  figura  central 
mas  grande,  es  también  de  superficie  rugosa,  y está 
rodeada  por  12  á 15  figuras  mas  pequeñas  parecidas 
á las  ya  descritas  y por  un  considerable  número  de 
agujeros. 

Este  es  el  carácter  de  la  escultura  externa,  pero 
no  es  como  ya  lo  dije  antes,  completamente  uniforme, 
variando  mas  bien  de  un  punto  á otro,  presentándose 
bajo  una  forma  ya  mas  regular,  ya  mas  irregular, 
confundiéndose  las  verrugas  unas  con  otras,  no  for- 
mando mas  que  una  superficie  rugosa  atravesada  por 
aristas  y acribillada  de  agujeros,  ó bien  levantándose 
en  forma  de  tubérculos  aislados. 

Me  parece  inútil  entrar  en  la  descripción  detallada 
de  la  escultura  de  cada  uno  de  los  fragmentos,  pues 
la  descripción  general  que  acabo  de  dar  basta.  Uno 
de  ellos  tiene  la  cara  interna  intacta,  de  modo  que 
permite  medir  el  espesor  de  la  placa  que  es  de  20  á 
25  milímetros  lo  que  demuestra  que  el  animal  alcan- 
zaba un  tamaño  considerable. 


BRUTOS 


839 


Del  tubo  caudal  conozco  un  trozo  de  la  parte  an- 
terior, en  el  que  ni  sobre  el  lado  interno  ni  sobre  el 
externo  se  ven  vestigios  de  las  suturas  de  las  pla- 
cas que  lo  forman,  apareciendo  como  de  una  sola  pie- 
za. Hacia  adelante  hay  un  pequeño  trozo  del  borde 
anterior  en  donde  el  tubo  solo  tiene  un  centímetro 
de  espesor,  aumentando  muy  poco  hacia  atrás,  de  ma- 
nera que  á 13  centímetros  del  borde  anterior  solo  tie- 
ne un  centímetro  y medio  de  grueso. 

La  escultura  externa  está  formada  por  filas  trans- 
versales de  figuras  circulares  de  un  poco  mas  de  un 
centímetro  de  diámetro,  muy  ásperas  y rugosas,  ro- 
deadas por  varias  filas  de  figuras  periféricas  peque- 
ñas en  forma  de  tubérculos  ásperos  é irregulares, 
dispuestos  ellos  mismos  en  grupos  alrededor  de  un 
tubérculo  central  algo  mas  grande,  separados  todos 
por  surcos  anchos,  pero  de  fondo  y contornos  rugosos 
é irregulares,  dando  á toda  la  escultura  externa  una 
gran  irregularidad,  y aspecto  casi  igual  al  que  pre- 
senta la  superficie  externa  de  la  coraza  dorsal,  pre- 
sentado C3mo  eu  esta  en  el  fondo  de  los  surcos,  y 
distribuidos  sin  orden  alguno,  un  considerable  núme- 
ro de  agujeros  circulares,  de  uno  á tres  milímetros 
de  diámetro,  que  penetran  en  el  interior  de  la  co- 
raza. 

Localidad.  — Los  primeros  restos  de  este  ani- 
mal fueron  descubiertos  por  el  profesor  Scalabriní 
en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciudad  del 
Paraná.  El  fragmento  de  cola  descrito  y figurado 
ha  sido  r eco j ido  en  la  misma  localidad  por  el  señor 
León  Lelong  Thévenet. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 


ELEUTIIEROCERCUS  koken 

E.  Ivoken.  Ein  neur  Glyptodont  aus  Uruguay,  en  Abhandl. 

der  Kón.  preus.  Akad.  der  Wis.  zu  Berlín,  a.  1888. 

Este  género  se  distingue  por  el  tubo  caudal  ancho 
y aplastado  perpendicularmente  como  en  Panochtus, 
y con  la  extremidad  posterior  mas  angosta  y redon- 
deada. Los  lados  laterales  están  formados  por  una 
fila  de  verrugas  ó figuras  elípticas  rugosas  y de  gran 
tamaño,  rodeadas  cada  una  de  una  fila  de  pequeñas 
perforaciones  circulares.  A cada  lado  de  esta  fila  de 
verrugas  longitudinales  laterales,  hay  una  fila  de  figu- 


ras elípticas  mas  pequeñas,  colocadas  una  sobre  la 
esquina  de  la  cara  dorsal,  y la  otra  en  la  esquina  de 
la  cara  ventral ; las  figuras  de  estas  filas  son  igual- 
mente rugosas,  y rodeadas  por  una  fila  de  agujeros 
circulares  profundos  pero  no  muy  grandes. 

Toda  la  parte  central  de  la  superficie  dorsal  está 
adornada  por  figuras  elípticas  mucho  mas  pequeñas, 
cada  una  de  ellas  rodeada  á su  vez  de  una  fila  de 
figuras  periféricas  mas  pequeñas,  poligonales  y an- 
gulosas, y de  tamaño  muy  variable,  todas  separadas 
por  surcos  angostos  y bien  marcados.  Cada  una  de 
estas  figuras  centrales,  está  rodeada  por  una  fila  de 
agujeros  periféricos  colocados  en  el  fondo  del  surco 
que  limita  la  figura,  extendiéndose  igualmente  á 
menudo  en  el  fondo  de  los  surcos  que  separan  las 
figuras  periféricas. 

La  superficie  de  la  cara  ventral  está  cubierta  por  fi- 
guraselípticas  pequeñas,  unas  mas  grandes  sobre  los 
lados  laterales,  y las  mas  pequeñas  en  el  medio, 
todas  de  superficie  áspera  y deprimidas  en  el  centro 
en  dirección  de  su  eje  mayor,  sin  figuras  periféricas 
mas  pequeñas,  pero  cada  una  con  una  fila  de  surcos 
periféricos  de  mayor  tamaño  que  los  que  rodean  la 
figuras  centrales  de  la  superficie  dorsal.  La  confor- 
mación del  tubo  caudal  muestra  una  mezcla  de  los 
caractéres  que  distinguen  los  géneros  Panochtus , 
Plaxhaplus,  Palsehop lophor us  y Zaphilus. 


Eleutheroeercus  setifer  Koken 

(Pi.  LXVI,  Ojj.  2) 

Koken,  Obra  citada,  pl.  I y II. 

El  animal  ha  tenido  una  talla  comparable  á la  de 
un  gran  Panochtus,  pues  el  tubo  caudal,  del  que 
existe  mas  ó menos  la  mitad  posterior,  tiene  hácia  la 
mitad  de  su  largo,  á 36  centímetros  de  su  extremidad 
posterior,  18  centímetros  de  ancho  y cerca  de  8 cen- 
tímetros de  grueso  ó diámetro  vertical.  El  ancho 
del  tubo  empieza  á disminuir  en  su  último  cuarto 
posterior,  angostándose  gradualmente  hasta  terminar 
en  una  punta  rugosa,  de  10  á 12  centímetros  de  an- 
cho, formada  por  la  unión  de  cuatro  placas  en  forma 
de  figuras  irregularmente  sub-circulares,  colocadas 
de  á dos  en  sentido  transversal,  dos  arriba  y dos  aba- 
jo, encerrando  entre  ellas  algunas  mas  pequeñas  ó 
rudimentarias. 


840 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Localidad.  — La  pieza  mencionada,  sobre  la  que 
ha  sido  fundado  el  género  y la  especie,  procede  de  Ja 
República  Oriental  del  Uruguay,  pero  es  mas  que 


probable  que  la  especie  habitó  igualmente  la  Repú- 
blica Argentina. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  (?). 


DCEDICURIDAE 


Los  representantes  de  este  grupo  se  distinguen  por  un  conjunto  de  caracteres  tan  particulares  y tan 
distintos  de  los  que  presentan  los  demás  gliptodontes,  que  permiten  distinguirlos  inmediatamente  cod  la 
mayor  facilidad.  La  coraza  dorsal  se  distingue  por  carecer  completamente  de  los  dibujos  externos  que 
presentan  los  representantes  de  las  dos  familias  precedentes,  y la  cola  termina  en  uu  tubo  muy  aplastado, 
particularmente  en  su  parte  posterior,  con  la  punta  terminal  siempre  mas  ó menos  enanchada  en  forma 
de  clava. 

Los  cuatro  géneros  de  este  grupo,  que  hasta  ahora  me  son  conocidos  se  distinguen  por  los  siguientes 
caractéres  : 

I.  Placas  de  la  coraza  de  superficie  externa  plana  y rugosa. 

a.  Cada  placa  con  un  considerable  número  de  perforaciones  sumamente  pequeñas,  que 

le  dan  un  aspecto  esponjoso.  Neuryurus. 

II.  Placas  déla  coraza  de  superficie  externa  lisa  pero  con  grandes  agujeros. 

a.  Placas  de  cara  externa  levantada  en  el  medio  en  forma  de  ampolla,  y con  los  agujeros 
colocados  al  rededor  de  tamaño  mediocre,  y sin  perforar  directamente  todo  el  espesor 

de  la  placa.  Comaphorus. 

b.  Placas  de  superficie  externa  deprimida  y con  agujeros  de  gran  tamaño. 

aa.  Los  agujeros  de  las  placas  en  corto  número,  reunidos  en  el  centro,  y de  gran  ta- 
maño, atraviesan  las  placas  de  partea  parte.  Tubo  caudal  con  grandes  verrugas  y fi- 
guras mas  pequeñas  solo  en  su  extremidad.  Dcedicurus. 

bb.  Los  agujeros  de  las  placas  en  mayor  número,  se  presentan  en  casi  toda  la  super- 
ficie, son  de  tamaño  mas  pequeño  y se  pierden  en  el  interior  esponjoso  de  las  placas, 
sin  atravesarlas  de  parte  á parte.  Tubo  caudal  adornado  de  dibujos  ó figuras  en 
toda  su  extensión.  Plaxhaplus. 


NEURYURUS 

Euryurus,  H.  Gervais  y Amecfiino,  Los  mamif.  fós.  etc., 
p.  185,  a.  1880. 

Fundé  este  género  conjuntamente  con  H.  Gervais, 
sobre  restos  de  un  giiptodonte  particular  que  ya  P. 
Gervais  había  designado  con  el  nombre  de  Glyp- 
todon  rudis , aplicándole  el  nombre  genérico  de 


Euryurus,  pero  como  este  nombre  ha  sido  empleado 
con  anticipación  (1864)  para  designar  un  género  de 
crustáceos,  lo  cambio  ahora  por  el  de  Neuryurus. 

Este  género,  presenta  en  su  conformación  una 
mezcla  de  caractéres  de  los  géneros  Panochtus , 
Dcedicurus  y Hoplophorus. 

La  coraza  dorsal  es  de  un  espesor  relativamente 
considerable,  formada  por  placas  pentagonales  y exa- 
gouales,  de  aspecto  general  sub-cuadrado,  y que  se 
distinguen  fácilmente  de  las  de  todos  los  demás 
gliptodontes  por  la  superficie  externa  que  es  sim- 
plemente mas  ó menos  rugosa,  en  vez  de  presentar 


BRUTOS 


841 


esas  figuras  simétricas  á menudo  tan  complicadas 
que  adornan  la  superficie  externa  de  la  armazón  dér- 
mica de  los  gliptodontes. 

Sobre  los  lados,  y en  la  parte  posterior  las  placas 
se  vuelven  un  poco  mas  pequeñas,  de  una  forma 
rectangular  constante  y casi  perfecta,  y dispuestas 
en  filas  transversales  bien  aparentes.  El  borde  pos- 
terior de  la  coraza  está  formado  por  una  fila  de  pla- 
cas cuya  parte  posterior  se  levanta  un  poco  en  for- 
ma de  verruga,  de  superficie  igualmente  rugosa, 
terminando  en  un  borde  libre  redondeado.  Sobre  los 
lados  cada  fila  transversal  termina  en  una  placa  del 
mismo  tamaño  ó apenas  un  poco  mas  pequeña  que 
la  penúltima,  pero  de  superficie  externa  mas  con- 
vexa, formando  un  principio  de  elevación  y termi- 
nando en  borde  libre  arqueado,  con  la  convexidad 
hacia  afuera.  Sobre  la  cara  interna  las  placas  son 
un  poco  cóncavas,  y con  un  cierto  número  de  perfo- 
raciones pequeñas  distribuidas  sin  orden  sobre  toda 
la  superficie  de  cada  placa.  Las  placas  permane- 
cen unidas  por  suturas  bien  visibles  en  toda  la 
extensión  de  la  coraza,  sin  que  se  soldaran  en  una 
sola  pieza  como  sucede  á menudo  en  los  demás  giip- 
todontes. 

El  casco  cefálico  es  muy  parecido  al  del  Panoch- 
tus,  compuesto  como  en  este  de  un  cierto  número 
de  piezas  de  tamaño  relativamente  considerable, 
muy  cóncavas  en  la  cara  interna,  y convexas  en  la 
externa,  con  una  figura  externa  muy  elevada  y cu- 
bierta de  asperosidades,  rodeada  de  una  zona  peri- 
férica rugosa,  ó con  tubérculos  periféricos  pequeños 
poco  marcados. 

La  región  caudal  está  formada  por  un  cierto  núme- 
ro de  anillos  casi  circulares,  compuestos  de  dos  filas 
de  placas  de  tamaño  y forma  bastante  diferente;  la  fila 
anterior  de  cada  anillo  está  formada  por  placas  sub- 
cuadradas ó rectangulares,  delgadas  adelante  en  don- 
de constituyen  el  borde  libre  y mas  gruesas  atrás, 
con  la  superficie  externa  simplemente  rugosa;  la  fila 
posterior  está  formada  por  placas  cuya  superficie  ex- 
terna se  levanta  en  su  parte  posterior  formando  ver- 
rugas ó tubérculos  elípticos  con  una  elevación  cónica 
y mayor  en  el  medio;  cado  uno  de  esos  anillos  tiene 
sobre  los  costados  laterales  un  par  de  placas  mas 
grandes,  una  á cada  lado,  que  tomau  la  forma  de  ver- 
rugas elípticas  salientes,  mas  pronunciadas  en  los 
anillos  posteriores  que  en  los  anteriores. 

El  tubo  caudales  largo  y muy  deprimido  en  sentido 
perpendicular,  formado  por  uua  série  de  placas  de 
formas  muy  distintas,  unas  sub-cuadradas  ó rectan- 


gulares, y las  otras  pentagonales  ó exagonales,  de 
tamaño  relativamente  pequeño  pero  muy  gruesas,  y 
unidas  unas  á otras  por  suturas  casi  sueltas,  de  ma- 
nera que  todas  las  piezas  son  visibles  y se  separan 
unas  de  otras  ; estas  placas  son  de  superficie  externa 
igualmente  rugosa,  pero  un  poco  convexa  en  el  cen- 
tro, levantándose  en  algunas  hasta  formar  en  el  me- 
dio una  figura  elíptica  ó sub-circular  rodeada  de 
una  zona  periférica  rugosa  como  en  Lomaphorus. 
Cada  uno  de  los  costados  laterales  del  tubo  caudal, 
está  adornado  por  una  fila  de  grandes  verrugas  elíp- 
ticas, con  su  eje  mayor  en  dirección  longitudinal, 
con  su  parte  central  elevada  en  forma  de  cono  pun- 
tiagudo muy  saliente  y de  superficie  muy  áspera. 

El  cráneo  presenta  su  superficie  superioró  fronto- 
nasal  un  poco  inclinada  hácia  abajo,  pero  no  above- 
dada como  en  Panoclitus,  sino  plana,  aunque  no  tan- 
to como  en  Glyptodon.  La  región  parietal  es  senfi- 
cilíndrica  y cubierta  de  grandes  perforaciones  vas- 
culares, estrechándose  un  poco  el  plano  superior  del 
cráneo  hácia  adelante  para  volverse  á ensanchar  de 
una  manera  notable  entre  ambas  órbitas,  las  que  es- 
tán limitadas  hácia  arriba  y hácia  atrás  por  un  fuerte 
callo  ó apófisis  post-orbital  muy  rugosa  formada  por 
el  hueso  lacrimal;  este  hueso  forma  todo  el  borde 
superior  y anterior  de  las  órbitas  con  esclusion  com- 
pleta de  los  frontales,  siendo  continuado  el  arco 
óseo  hácia  abajo  por  el  zigomático.  El  espacio  del 
rostro  que  se  extiende  adelante  de  las  órbitas  es  an- 
cho pero  corto,  estrechándose  hácia  adelante  hasta 
la  apertura  nasal  anterior  que  era  pequeña  en  pro- 
porción de  la  del  Glyptodon.  El  llano  occipitales 
muy  ancho  y excesivamente  bajo,  con  una  fuerte 
cresta  mediana  perpendicular  en  el  medio  que  lo  di- 
vide en  dos  mitades,  y limitado  hácia  arriba  por  un 
reborde  ancho  pero  no  muy  saliente.  Las  órbitas  es- 
tán colocadas  muy  adelante,  y completamente  abier- 
tas hácia  atrás.  El  arco  zigomático  atrás  de  las 
órbitas  es  mas  delgado  que  en  Panochtus  y Ho- 
plophorus,  pero  presenta  en  su  parte  superior  un 
fuerte  callo  post-orbital . La  vista  de  perfil  del  cráneo 
muestra  que  su  superficie  superior  desciende  gra- 
dualmente hácia  abajo  de  atrás  hácia  adelante  for- 
mando mas  bien  que  una  convexidad  un  fuerte  pla- 
no inclinado  que  le  dá  un  aspecto  particular,  presen- 
tándose excesivamente  elevado  en  su  parte  poste- 
rior y muy  bajo  en  la  anterior. 

Las  muelas  tienen  la  lámina  de  vásculo-dentina  in- 
terna muy  delgada  y sin  ramificaciones  secundarias 
en  la  dentina.  Las  dos  primeras  muelas  decadamandí- 


106 


842 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


huía  son  mucho  mas  pequeñas,  la  primera  elíptica, 
muy  pequeña  y sin  vestigios  de  los  surcos  perpendi- 
culares; Ia  segunda  igualmente  elíptica,  pero  mas 
grande,  mucho  mas  alargada,  y con  la  división  tri- 
prismática  poco  acentuada.  Las  demás  muelas  son  de 
tamaño  casi  igual,  distinguiéndose  las  superiores 
por  un  pequeño  surco  perpendicular  colocado  sobre 
el  canto  externo  del  último  prisma,  y las  inferiores 
por  presentar  el  mencionado  surco  sobre  el  canto 
interno  del  prisma  anterior. 

Este  animal,  por  la  coraza  sin  escultura  externa 
se  acerca  evidentemente  de  Dcedicurus,  por  la  for- 
ma del  escudo  cervical  es  mas  próximo  de  Panoch- 
tus,  y por  la  conformación  general  del  cráneo,  del 
Hoplophorus. 

IVeuryurus  rudis  (P.  Geuv.)  Amegh. 

(Pl.  LXI,  fig.  1 Ó13;  pl.  LXII,  fig.  2 á 5) 

Glyptodon  rudis,  P.  Gehvais,  Comptes-rendus,  yol.  LXXXVI, 
p.  1361,  a.  1878. 

Euryurus  rudis , H.  Gervais  y Ameches  o,  Los  mamif.  fós. 
etc.,  p.  186,  a.  1880. 

Lydekkeh,  Catal.  of  Foss.  mamm.,  part.  V.  p.  124, 
a.  1880. 

Es  esta  la  especie  típica  del  género,  y también  la 
de  talla  mas  considerable,  pues  por  los  restos  que 
se  conocen  parece  era  todavía  un  poco  mayor  que 
la  del  Panochtus  tuberculatus . Las  placas  de  la 
coraza  no  son  muy  grandes,  pero  relativamente  muy 
espesas.  Las  placas  mayores  tienen  entre  4 á 5 cen- 
tímetros de  diámetro  y 25  á 30  milímetros  de  espe- 
sor. La  superficie  externa  de  cada  placa  es  áspera, 
de  aspecto  esponjoso,  plana  en  el  centro  de  la  co- 
raza, y muy  ligeramente  convexa  cerca  de  los  bordes. 
En  medio  de  las  asperosidades  de  la  superficie  ex- 
terna se  vé  un  cierto  número  de  perforaciones  de 
mayor  tamaño,  generalmente  dispuestas  en  una  zona 
alrededor  de  la  parte  central,  que  penetran  en  el 
interior  de  la  placa  dirijiéndose  oblicuamente  hácia 
el  centro.  La  cara  interna  muestra  un  considerable 
número  de  perforaciones  pequeñas,  con  prolongacio- 
nes radiales  hácia  la  periferia. 

En  el  escudo  cervical,  las  placas  centrales  mas 
grandes,  presentan  alrededor  de  la  figura  central 
una  ó dos  filas  de  figuras  periféricas  rudimen- 
tarias. 

En  los  anillos  de  la  cola,  las  placas  posteriores 


que  llevan  la  verruga  elevada,  terminan  en  bordes 
libres  redondeados,  separados  unos  de  otros  por  es- 
cotaduras profundas  lo  que  da  á los  anillos  un  as- 
pecto muy  distinto  del  que  presentan  en  Panoch- 
tus y Hoplophorus. 

Las  placas  que  componen  las  superficies  superior 
é inferior  del  tubo  caudal,  son  mas  grandes  en  su 
parte  anterior,  de  forma  rectangular  y dispuestas  en 
fajas  transversales,  con  la  cara  externa  de  aspecto  es- 
ponjoso, con  puntuaciones  bien  aparentes  y un  poco 
convexas;  mas  hácia  atrás  se  cambia  la  forma  rectan- 
gular en  pentagonal  ó exagonal,  alterándosela  dis- 
posición en  filas  transversales,  mientras  que  la  parte 
media  de  la  cara  externa  se  levanta  para  formar  una 
figura  masó  menos  elíptica,  cuya  superficie  es  igual- 
mente rugosa.  El  tubo  caudal  no  tuvo  menos  de  80 
centímetros  de  largo. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie,  no  son 
abundantes,  encontrándose  en  las  provincias  de 
Buenos  Aires  y de  Santa  Fé,  á lo  largo  de  las  bar- 
rancas del  Rio  Paraná.  Los  restos  mas  completos  que 
hasta  ahora  me  son  conocidos,  fueron  encontrados 
por  F.  Seguís  no  léjos  del  Rosario  de  Santa  Fé  y se 
conservan  en  el  Museo  de  Historia  natural  de 
París. 

Horizonte.  — Piso  ensenaclense  de  la  formación 
pampeana. 

IVeuryurus  antiquus  Amegh. 

(Pl.  LX.U,  íig.  6 y 7;  pl.  Lxnr,  fig.  íy  2) 

Euryurus  antiquus , Amegiiino,  Lista  de  los  mamíferos  fó- 
siles de  Monte  Hermoso,  p.  17,  n°  49,  Junio  de 
1888. 

Esta  especie  era  mucho  mas  pequeña  que  la  pre- 
cedente pues  su  tamaño  no  era  mayor  que  el  del 
Hoplophorus  ornatus.  La  cara  externa  de  las  pla- 
cas es  mas  elevada  en  el  centro,  y toda  su  superficie 
mas  rugosa  que  en  N.  rudis,  pero  de  un  aspecto  ge- 
neral menos  esponjoso;  en  cambio  las  pequeñas  per- 
foraciones que  penetran  en  el  centro  de  las  placas 
son  de  diámetro  un  poco  mayor,  habiéndolas  tam- 
bién á menudo  en  la  parte  central  mas  elevada  de 
las  placas.  Sobre  la  cara  interna  las  placas  son  un 
poco  cóncavas,  y en  vez  de  las  numerosas  pequeñas 
perforaciones  que  existen  en  las  del  Ar.  rudis,  no 
hay  mas  que  un  corto  número  de  agujeros,  general- 


BRUTOS 


843 


mente  de  3 á6,  de  tamaño  considerable,  casi  tan  gran- 
des como  en  Dceclicurus,  pero  que  se  pierden  en  el 
interior  ele  la  masa  en  vez  de  perforar  las  placas  por 
completo  como  sucede  en  este  último  género.  Las 
placas  de  la  parte  anterior  de  la  coraza  están  dis- 
puestas por  filas  transversales  regulares,  presentando 
un  diámetro  ántero-posterior  de  3 centímetros,  *2 
centímetros  de  ancho  y 15  milímetros  de  espesor. 
Las  placas  terminales  de  la  apertura  posterior  ? son 
de  mayor  ancho  ó dicámetro  transverso  que  largo,  ter- 
minando en  borde  libre  rugoso. 

Sobre  los  lados,  las  placas  se  vuelven  mas  peque- 
ñas, pero  apenas  un  poco  mas  delgadas,  con  la  cara 
externa  todavía  mas  elevada  en  el  centro,  y rodeada 
de  perforaciones  muy  acentuadas,  lo  que  les  dá  un 
aspecto  algo  parecido  á las  del  Lomaphorus. 

El  cráneo  tiene  el  tamaño  del  de  un  Hoplcpho- 
rus. 

La  primera  muela  superior  muy  pequeña  es  elíp- 
tica sin  surco  interno  ni  externo.  La  segunda  muela 
superior,  es  de  corona  mucho  mas  prolongada,  pre- 
sentando las  tres  columnas  internas  rudimentarias, 
y de  las  externas  solo  la  anterior  y la  posterior,  es- 
tando reemplazada  la  del  medio  por  una  depresión 
plana  perpendicular.  Las  demás  muelas  superiores 
tienen  los  tres  prismas  bien  desarrollados,  el  poste- 
rior con  un  surco  perpendicular  sobre  el  lado  ex- 
terno, apenas  indicado  en  la  última  muela.  En  la 
mandíbula  inferior  la  primera  muela,  todavía  mas 
pequeña  que  la  correspondiente  de  la  mandíbula 
superior,  es  de  circunferencia  sub-elíptica  con  una 
fuerte  depresión  perpendicular  sobre  el  lado  exter- 
no. La  segunda  muela  inferior,  mucho  mas  grande 
y de  sección  mas  alargada,  es  angosta  adelante,  mas 
ancha  atrás  y con  la  división  triprismática  apenas 
acentuada.  Con  la  cuarta  muela  inferior  empieza  á 
acentuarse  el  surco  de  la  esquina  interna  del  prisma 
anterior  de  cada  muela. 

El  paladar  es  un  poco  mas  ancho  adelante  que  en 
el  medio,  y con  una  fuerte  cresta  longitudinal  me- 
diana en  su  parte  posterior. 

Dimensiones 

I primera  muela  superior.  0m009 
primera  muela  inferior..  0.007 
segunda  muela  superior.  0.016 
segunda  muela  inferior..  0.016 
tercera  muela  superior..  0.018 
tercera  muela  inferior...  0.018 
Longitud  del  espacio  ocupado  por  los  8 muelas  superiores.  0.148 


Ancho  del  paladar  entre  el  primer  par  de  muelas 0.035 

Ancho  del  paladar  entre  el  quinto  par  de  muelas 0.029 

Ancho  de  la  parte  superior  del  cráneo  de  una  á otra  apófisis 

post-orbitaria 0.117 

Longitud  total  del  cráneo 0.250 

Diámetro  vertical  encima  de  la  última  muela 0.120 

Diámetro  vertical  encima  de  la  primera  muela 0.054 

Ancho  del  arco  zigomático  detrás  de  la  órbita 0.029 


Diámetro  transverso  máximo  entre  los  arcos  zigomáticos. . 0.170 

Localidad.  — Herecojido  por  primera  vez  los 
restos  de  esta  especie  en  Monte  Hermoso,  á 60  kiló- 
metros de  Eahia  Blanca. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

IVeuryurus  intemindatus  Amegh. 

(Pl.  lvi,  fig.  6;  pl.  lxii,  fig.  i;  pl.  lxx  fig.  5,  6 y 7) 

Euryurus  túfenmela  tus,  Amegiiino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac. 
de  Cieñe.,  t.  VIII,  p.  132,  a.  1885.— Id.  t.  IX, 
p.  132,  a.  1886. 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza  del  N euryurus 
rudis , son  algo  parecidas  á las  del  Panochtus,  di- 
ferenciándose sobre  todo,  por  la  falta  de  esculturas 
ó tubérculos  externos,  que  están  reemplazados  por 
una  superficie  cubierta  de  asperosidades  queconver- 
jen  hácia  un  centro  que  se  encuentra  en  el  medio  de 
cada  placa  ; alrededor  de  este  centro,  vénse  en  la 
superficie  pequeños  agujeritos  que  se  dirijen  oblicua- 
mente hácia  el  interior  y hácia  el  centro  de  la  placa. 

El  N.  antiquus  se  distingue  del  anterior,  por  las 
asperosidades  de  la  superficie  externa  mucho  menos 
pronunciadas,  y por  los  agujeros  de  tamaño  un  poco 
mayor. 

Las  placas  del  N euryurus  interundatus  se  dis- 
tinguen de  las  de  los  dos  precedentes  por  la  ausencia 
completa  de  asperosidades  externas,  presentando 
una  superficie  casi  lisa,  algo  mas  elevada  en  el  cen- 
tro, con  una  zona  anular  bastante  ancha  alrededor 
con  muchos  agujeros  algo  mas  grandes  que  los  de  las 
placas  de  las  dos  especies  anteriores,  que  se  dirijen 
igualmente  hácia  el  interior  y hácia  el  centro  de  la 
placa.  La  superficie  interna  algo  cóncava  muestra 
cuatro  agujeros  dispuestos  por  pares.  La  figura  ge- 
neral de  las  placas  es  algo  rectangular,  de  52  milí- 
metros de  largo,  40  milímetros  de  ancho  y 15  de 
grueso.  Su talladebíaaproximarseáladel Panochtus. 

Estas  placas  presentan  evidentemente  una  notable 


844 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tendencia  Inicia  la  forma  de  las  del  género  Dcedi- 
curus. 

Las  placas  de  las  regiones  laterales,  cerca  de  los 
bordes  anteriores,  son  de  una  forma  mas  poligonal 
y pequeña,  de  20  á 25  milímetros  de  diámetro  y 
1 1 milímetros  de  grueso,  con  la  superficie  cubierta 
de  perforaciones  de  tamaño  relativamente  consi- 
derable. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  el  profesor 
Scalabriki  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de  la 
ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

COMAPHORUS  amegh. 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  195, 
a.  1886. 

Las  placas  son  rectangulares,  sin  dibujo  ni  escul- 
turas externas,  pero  con  un  considerable  número 
de  agujeros  grandes  y colocados  alrededor  y al  pié 
de  una  elevación  central  de  la  placa.  Los  ajugeros 
penetran  en  la  coraza  sin  atravesarla  por  completo 
perdiéndose  en  la  masa  esponjosa. 

Comaphorus  concisas  Amegh. 

(PI.  lx,  fig.  ia  y 13) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

Fundé  este  género  y la  especie  sobre  una  placa 
de  la  coraza  de  una  forma  muy  particular,  completa- 
mente distinta  de  lasque  forman  las  corazas  de  todos 
los  otros  géneros  que  hasta  ahora  me  son  conocidos. 
Es  esta  una  placa  rectangular,  de  40  milímetros  de 
largo,  27  milímetros  de  ancho,  y 13  milímetros  de 
espesor.  La  cara  interna,  algo  cóncava  y lisa,  mues- 
tra varios  agujeros  repartidos  sin  orden  alguno,  unos 
de  2 á 4 milímetros  de  diámetro  y otros  muchísimo 
mas  pequeños.  En  la  cara  externa  no  presenta  dibujos 
ni  esculturas,  acercándose  por  este  carácter  á los  gé- 
neros Neuryurus , Plaxhaplus  (Amegh.)  y Doe- 
dicurus  (Burm.),  pero  se  distingue  de  todos  ellos 
por  su  parte  central  que  se  levanta  formando  una 
especie  de  ampolla  ó elevación  de  varios  milíme- 
tros de  alto  y de  superficie  convexa.  Esta  cara  ex- 
terna muestra  una  veintena  de  perforaciones,  unas 


de  diámetro  considerable  y otras  mas  pequeñas 
que  penetran  en  la  placa  dirijiéndose  hacia  el  cen- 
tro de  esta.  Por  el  crecido  número  de  estos  agu- 
jeros se  parece  á Plaxhaplus,  pero  se  diferencia 
de  este  porque  los  ajugeros  están  colocados  simétrica- 
mente hácia  el  centro,  no  existiendo  en  Plaxhaplus 
la  elevación  central  que  muestra  la  placa  de  Coma- 
phorus. Por  el  tamaño  y profundidad  de  las  perfo- 
raciones se  parece  á Dcedicurus,  pero  en  las  placas 
de  este  los  agujeros  solo  son  en  número  de  tres  ó 
cuatro  como  regla  general,  ó cinco  ó seis  á lo  sumo, 
mientras  que  en  la  placa  en  cuestión  son  en  número 
de  veinte.  Además  en  el  Dcedicurus  los  agujeros 
perforan  completamente  la  coraza,  mientras  que 
en  Comaphorus  se  pierden  en  la  masa  esponjosa 
interna  de  la  placa.  Un  cierto  número  de  estos  agu- 
jeros, están  colocados  en  el  Comaphorus  encima 
mismo  de  la  elevación  central  y los  demás  en  la  base 
de  esta  simétricamente  al  rededor.  Estas  particulari- 
dades no  dejan  duda  de  que  el  Comaphorus  es  un 
género  particular,  distinto  de  los  conocidos,  que  en- 
tra en  la  misma  división  que  las  formas  pampeanas 
Dcedicurus  y Plaxhaplus.  Otra  particularidad 
de  esta  placa  es  la  de  presentar  indicios  evidentes 
como  distintos  otros  loricatos  del  Paraná,  de  estar 
formada  por  dos  partes  primitivamente  distintas,  co- 
mo si  fueran  dos  placas  que  se  hubiesen  unido  y que 
sobre  su  línea  de  contacto  se  hubiera  formado  la  ele- 
vación mencionada.  La  traza  de  esta  antigua  divi- 
sión en  dos  se  observa  en  la  cara  externa  en  forma 
de  una  pepueña  ranura  transversal,  interrumpida  á 
á trechos,  últimos  vestigios  de  una  antigua  sutura, 
y en  la  cara  interna  por  una  elevación  transversal, 
especie  de  costura  formada  por  la  osificación  y anquí- 
losis  sobre  esa  línea  de  las  dos  placas  primitivamen- 
te distintas. 

Localidad.  — Esta  pieza  laherecojido  personal- 
mente en  un  pequeño  arroyo  de  las  inmediaciones 
de  la  ciudad  del  Paraná,  conjuntamente  con  restos 
de  Chlamydotherium _,  Promegatherium,  etc. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


DCEDICURUS  burm. 

Burmeister,  Anales  del  Mus.  Púb.  de  Buenos  Aires,  t.  II, 
p.  393,  a.  1874.— Descr.  phys.de  laRép.  Arg.,  t. 
III,  p.  418,  a.  1879.  — Id.  Nene  beobachtungen  an 


BRUTOS 


845 


Doedicurus  giganteus,  en  Abhan  di.  derK.Ak.  de 
Wissensch.  z.  Berlín,  a.  1879. 

H.  Gervais  yAMEGHiNO,  Les  mammiféres  fossiles  de  l’Amé- 
riqioe  Meridionale,  p.  179,  a.  1880. 

Ameghino,  Exposition  Universelle  de  1878.  Catal.  spec.  de 
la  sect.  anthr.  et  paleont.  de  la  Rép.  Arg.,  p.  47  y 
62.  — La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  t.  II, 
p.  260  y 330,  a.  1881.  — Id.  Sobre  la  necesidad  de 
borrar  el  género  SchistoplexLmm,  etc.,  en  Bol.  de 
la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  V,  p.  29,  a.  1883.  — Id. 
Escursiones  geológicas  y paleontológicas,  en  Bol. 
de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VI,  p.  200,  a.  1884. 
Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mammcil.,  part.  V,  p.  122, 
a.  1887. 

La  coraza  del  Doedicurus  participa  en  su  forma 
general  de  los  caractéres  que  distinguen  las  de  los 
géneros  Glyptodon  y Panochtus-,  es  corta,  suma- 
mente gruesa  en  el  medio,  casi  esférica  como  la  del 
Glyptodon , y sumamente  alta,  con  una  elevación  ó 
joroba  que  asciende  bruscamente  hacia  atrás  encima 
de  la  rejion  sacro-lumbar,  como  en  el  Panochtus 
pero  de  una  manera  todavía  mucho  mas  pronunciada, 
lo  que  dá  á la  coraza  una  forma  completamente  espe- 
cial. A cada  lado  de  la  región  posterior,  en  el  punto 
en  que  la  coraza  descansa  encima  de  las  alas  ciá- 
ticas, existe  la  misma  depresión  que  se  encuentra  en 
la  coraza  del  Panochtus. 

Toda  la  coraza  dorsal  se  compone  de  placas,  cuya 
superficie  externa  es  casi  igual  á la  interna,  por  ca- 
recer de  los  adornos,  esculturas  ó rugosidades  que 
presentan  en  la  cara  externa,  las  placas  de  la  coraza 
de  casi  todos  los  otros  géneros.  Las  placas  de  la  co- 
raza del  Doedicurus  son  de  superficie  lisa  tanto  al 
lado  interno  como  al  externo,  pero  de  cara  interna 
un  poco  mas  cóncava  que  la  externa  y algo  ra- 
diada por  un  considerable  número  de  estrías  muy 
finas  que  converjen  hácia  el  centro,  que  desapa- 
recían en  edad  muy  avanzada.  Cada  placa  presenta 
un  cierto  número  de  agujeros,  generalmente  de  gran 
diámetro,  que  la  perforan  completamente  de  parte  á 
parte-,  ei  número  de  estas  perforaciones,  su  tamaño 
y colocación,  es  muy  variable  según  las  distintas  re- 
giones de  la  coraza  y según  las  especies;  general- 
mente son  en  número  de  tres  á cinco  sobre  la  cara 
externa,  colocados  en  la  región  central  y dispuestos 
de  modo  que  penetran  converjiendo  hácia  el  centro 
de  la  placa,  reuniéndose  á menudo  en  la  cara  opuesta 
en  dos  ó tres,  por  lo  que  se  observa  que  el  número 
de  perforaciones  es  mayor  sobre  el  lado  externo  que 
sobre  el  interno.  Las  placas  tienen  la  misma  figura 
pentagonal  y exagonal  que  en  los  demás  gliptodon- 


tes,  pero  asemejándose  mas  por  sus  contornos  á las 
de  Panochtus,  tomando  sobre  los  costados  como  en 
este  género  una  forma  mas  rectangular,  y una  dispo- 
sición en  filas  transversales  mas  acentuada  que  en 
Glyptodon ; estas  filas  transversales  de  la  parte 
posterior  de  la  mitad  anterior  de  la  coraza  terminan 
como  en  Panochtus  separadas  por  hendiduras  per- 
pendiculares bastante  acentuadas.  El  espesor  de  las 
placas  es  variable  como  también  su  tamaño;  sobre  los 
costados  laterales  cerca  de  la  periferia  son  muy  pe- 
queñas y muy  delgadas,  mas  hácia  el  centro  de  la 
coraza  y en  su  parte  anterior  son  un  poco  mas  gran- 
des y de  un  espesor  mediano,  en  el  centro  de  la  co- 
raza y particularmente  encima  de  la  pelvis  son  to- 
davía mayores  y de  un  grueso  extraordinario  que 
alcanza  hasta  siete  y ocho  centímetros.  Todo  el  bor- 
de de  la  coraza  está  formada  por  una  fila  de  placas 
parecidas  á las  del  resto  de  la  coraza,  pero  general- 
mente mas  pequeñas,  siempre  mas  delgadas,  igual- 
mente perforadas,  y con  un  borde  libre  delgado  y 
muy  irregular.  Las  placas  de  la  coraza  del  Doedicu- 
rus, estaban  unidas  entre  sí  por  suturas  mas  flexi- 
bles que  en  los  demás  géneros  escepcion  hecha  del 
Neothoracophorus ; es  por  esto  que  no  se  encuen- 
tran corazas  completas  de  este  animal  aunque  abun- 
dan sus  restos,  pues  las  placas  que  las  componían 
se  desarticulaban  con  facilidad,  quedando  solo  fijas 
las  de  la  región  que  cubría  la  cadera,  que  se  unían 
por  suturas  mas  embricadas,  las  que  desaparecían 
en  edad  avanzada  para  soldarse  las  placas  unas  á 
otras. 

La  coraza  del  género  Doedicurus,  no  formaba  la 
superficie  externa  del  animal  como  en  los  demás  gé- 
neros, sino  que  estaba  implantada  en  el  espesor  del 
cutis,  y encima  de  este,  se  extendía  una  segunda  co- 
raza externa,  de  naturaleza  córnea,  que  formaba  al 
exterior  una  superficie  áspera  por  una  multitud  de 
pequeños  tubérculos  parecidos  á los  que  adornan  la 
coraza  del  Panochtus,  pero  sin  ninguna  relación  en 
su  disposición  con  la  coraza  ósea  subyacente,  de  la 
que  estaba  separada  por  un  espacio  de  5 á 6 milíme- 
tros, rellenado  por  sustancia  conjuntiva  elástica;  los 
grandes  agujeros  que  perforan  la  coraza  ósea  esta- 
ban destinados  á dar  pasage  á los  vasos  sanguíneos 
destinados  á nutrir  este  tejido  externo  y á renovar 
continuamente  la  cubierta  córnea  que  lo  envolvía 
formada  por  los  tubérculos  mencionados,  constituidos 
á su  vez  por  una  sucesión  de  capas  finas  superpues- 
tas, que  se  sucedían  del  interior  al  exterior  á me- 
dida que  se  desprendían  las  mas  superficiales. 


846 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


El  escudo  cefálico,  estaba  formado  por  pequeñas 
placas,  en  su  mayor  parte  sueltas  sin  estar  unidas 
por  suturas,  de  superficie  irregular,  y con  numero- 
sas perforaciones  vasculares. 

La  cola  se  componía  de  una  sucesión  de  anillos  se- 
mi-movibles,  cuyo  número  es  desconocido,  pero  que 
no  debía  pasar  de  seis  á siete,  formados  por  dos  ó 
tres  filas  de  placas  mas  ó menos  rectangulares,  de 
bordes  muy  irregulares,  y con  perforaciones  pare- 
cidas á la  que  presentan  las  placas  de  la  coraza  dor- 
sal. A estos  anillos  sigue  un  tubo  caudal  de  tama- 
ño enorme,  sumamente  aplastado  en  sentido  ver- 
tical; la  parte  anterior  de  este  tubo  se  enancha  como 
la  boca  de  un  embudo,  para  adaptarse  al  último 
anillo  separado,  disminuyendo  luego  rápidamente 
de  diámetro  hácia  atrás  tomando  una  forma  casi 
cilindrica,  para  volverse  á enanchar  á veces  de  una 
manera  extraordinaria  en  su  parte  posterior  en  for- 
ma de  clava  ó de  una  cabeza  de  mano  de  mortero 
fuertemente  deprimida.  Esta  extremidad,  enanchada 
transversalmente  y deprimida  vertical  mente,  está 
adornada  en  los  costados  y sobre  las  partes  latera- 
les de  las  caras  superior  é inferior  con  algunas 
grandes  verrugas  elípticas  de  tamaño  enorme,  de 
borde  periférico  elevado,  y de  superficie  excesiva- 
mente rugosa  y deprimida  en  cuyo  centro  se  levanta 
una  prominencia  con  numerosas  rugosidades  que 
parten  como  rádios  de  este  centro  á la  periferia;  se 
supone  que  en  estas  verrugas  se  adaptaban  fuer- 
tes tubérculos  córneos-espinosos.  Estas  grandesver- 
rugas  están  acompañadas  de  otras  mas  pequeñas 
igualmente  elípticas  ó sub-circulares,  de  una  es- 
tructura idéntica  á la  de  las  grandes.  En  las  caras 
planas  inferior  y superior  de  la  extremidad  caudal, 
el  espacio  comprendido  entre  las  verrugas  mencio- 
nadas está  cubierto  por  una  série  ininterrumpida  de 
pequeños  tubérculos  rugosos,  de  contorno  poligonal, 
y separados  por  surcos  mas  ó menos  bien  marcados, 
presentando  un  aspecto  parecido  á la  escultura  ex- 
terna de  la  coraza  de  Panochtus.  Hácia  adelante, 
en  donde  desaparece  el  enanchara iento  de  la  extre- 
midad posterior,  estos  tubérculos  desaparecen  poco 
ápoco,  apareciendo  en  cambio  pequeños  agujeros 
vasculares  que  se  vuelven  mas  numerosos  hácia 
adelante,  hasta  que  en  la  parte  enanchada  anterior 
la  superficie  de  la  coraza  de  la  cola  es  casi  lisa,  sin 
tubérculos  ó rugosidades,  pero  con  numerosas  per- 
foraciones como  en  la  coraza  dorsal,  aunque  mucho 
mas  pequeñas,  y dispuestas  siempre  con  su  mayor 
diámetro  de  adelante  hácia  atrás  acompañadas  en  la 


superficie  de  impresiones  dispuestas  en  la  misma 
dirección.  La  parte  anterior  del  tubo  enanchada  en 
forma  de  embudo  se  compone  de  placas  muy  delgadas 
cuyas  suturas  entre  ellas  permanecen  visibles  hasta 
edad  bastante  avanzada,  pero  la  extremidad  pos- 
terior claviforme  no  presenta  vestigios  de  suturas 
mostrándose  como  de  una  sola  pieza  ósea,  sólida  y 
maciza,  pero  con  filas  regulares  de  perforaciones 
vasculares  al  rededor  del  borde  periférico  de  las 
grandes  verrugas  elipsoidales. 

El  cráneo  del  Dcedicurus , como  sucede  con  la 
coraza,  presenta  caractéres  de  Glyptodon  y de  Pa- 
nochtus ; se  parece  á Glyptodon  por  su  superficie 
superior,  que  presenta  los  nasales,  frontales  y pa- 
rietales sobre  un  mismo  plano  casi  horizontal  como 
en  este  género,  en  vez  de  formar  una  fuerte  conve- 
xidad como  en  Panochtus , pero  los  nasales  se  pro- 
longan en  punta  anterior,  y la  órbita  forma  un  cír- 
culo completo  cerrado  atrás  como  en  el  mencionado 
género.  La  apertura  nasal  esta  dirijida  hácia  adelante 
como  en  Glyptodon,  pero  es  mas  alta  y no  de  figura 
triangular,  sino  casi  del  mismo  ancho  arriba  y abajo. 
Los  huesos  nasales  se  extienden  adelante  de  la  aper- 
tura nasal  y de  los  maxilares  en  una  punta  libre 
bastante  larga.  El  hueso  zigomático  detrás  de  la 
órbita  es  casi  tan  grueso  y ancho  como  el  del  Pano- 
chtus,  y con  una  prolongación  de  la  apófisis  post- 
orbitaria que  se  une  por  soldadura  completa  con 
la  apófisis  post-frontal  formando  un  puente  que  se- 
para la  cavidad  orbitaria  de  la  fosa  temporal.  La 
mandíbula  inferior  es  de  rama  ascendente  un  poco 
mas  baja  que  la  del  Panochtus  pero  de  rama  hori- 
zontal muy  alta  y parecida  á la  del  Glyptodon.  Las 
muelas  carecen  de  las  pequeñas  ramificaciones  se- 
cundarias de  la  lámina  interna  de  dentina  vascular 
que  presentan  las  del  Glyptodon,  y la  primera  de 
cada  mandíbula  es  bastante  mas  pequeña  que  las 
otras  y de  sección  transversal  semi-elíptica. 

El  atlas  presenta  los  mismos  caractéres  interme- 
diarios que  las  demás  partes  del  esqueleto;  la  apófi- 
sis espinosa  es  baja  y casi  rudimentaria  como  en 
Glyptodon,  y las  alas  ó apófisis  transversales  tan 
pequeñas  como  en  Panochtus. 

El  hueso  meso-cervical  está  compuesto  de  cuatro 
vértebras.  La  sexta  vértebra  cervical  es  libre, 
pequeña  y triangular  como  en  Panochtus.  El  hueso 
meta-cervical  es  parecido  al  del  mismo  género. 

El  húmero  tiene  el  agujero  epitrocleano  como  en 
Iloplophorus  y Panochtus  y el  pié  anterior  no 
tiene  masque  tres  dedos  completos  correspondien- 


BRUTOS 


847 


tes  á los  tres  del  medio,  ó sea  segundo,  tercero,  y 
cuarto,  pero  existe  de  cada  uno  de  los  dedos  latera- 
les, primero  y quinto,  un  rudimento  del  metacar- 
piano. 

La  pelvis  es  sumamente  fuerte  y de  un  ancho 
sorprendente.  El  fémur  y los  demás  huesos  del 
miembro  posterior  son  igualmente  robustos  y pare- 
cidos á los  del  Glyptodon.  El  pié  posterior  termina 
en  cuatro  dedos  completos,  faltando  el  primero  ó in- 
terno. 


Dcecllcurus  clavicaudatus  Owen. 

(Pl.  LXXXIV,  fig.  7 ; pl.  LXXXV,  fig.  1) 

Glyptodon  clavicaudatus,  Owen,  Report  of  the  British  Aso- 
ciatíon  for  the.  aduane,  of  scienc.,  1846,  t.  II, 
p.  67. 

Nodot,  Descr.  d'un  nouv.  genre  d' ¿denté  foss.,  etc., 
p.  113,  1856. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb..  etc.,  t.  I,  p.  191, 
a.  1866. 

Glyptodon  gigas;  Bravard,  Catal.  des  coll.  etc.  [nomen 
nudura). 

Glyptodon  giganteus , Serres,  Compt.  rend.  hebdom.  des 
Scienc.,  etc.,  23  Oct.  1865. 

G.  Pouchet,  Journ.  de  l’Anatomie,  etc.,  de  Ch.  Ro- 
bín, Marzo  de  1866. 

Hoplopliorus  clavicaudatus , Nodot,  Descr.  d’un  nouv.  genre 
etc. 

Panochtus  giganteus  (Ser.),  Burmeister,  Anal,  del  Mus. 

Púb.  etc.,  t.  II,  p.  91,  140  y 223. 

Dcedicurus  giganteus  (Serr.),  Burmeister,  Anal,  del  Mus . 
Púb.  etc.,  t.  II,  p.  394  y 404.— Id.  Abhandl.  d, 
Kon.  Akad.  d.  Wissensch.  s.  Berlín , phys.  Cl., 
1878.  — Id.  Descr.  Phys.  etc.,  t.  III,  p.  420, 
a.  1879. 

Dcedicurus  clavicaudatus  (Owen),  H.  Gervais  y Ameghino, 
Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  180,  a.  1880. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.,  part.  V,  p.  122, 
a.  1887. 

Panochtus  tuberculalus,  Burmeister,  Anales  del  Mus.,  t.  I, 
p.  77,  línea  29. 

Hoplopliorus  clavicaudatus,  Nodot,  Descr.,  etc.,  p.  106. 
Doedicurus  Uruguay  ensis,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fós.  etc.,  p.  182,  a.  1880. 

El  ejemplar  tipo  de  esta  especie  es  la  extremidad 
de  un  tubo  caudal,  primeramente  descrito  por 
Owen  de  una  manera  sucinta  y sin  dibujos,  bajo  el 
nombre  de  Glyptodon  clamcmidatus . Posterior- 
mente, fundé  en  colaboración  con  Gervais  una 
nueva  especie  bajo  el  nombre  de  Doedicurus  uru- 


guuyensis  sobre  un  tubo  caudal  figurado  por  No- 
dot y procedente  de  la  Banda  Oriental,  pero 
Lydekker  en  posesión  de  un  molde  de  este  ejemplar 
ha  podido  compararlo  con  la  pieza  original  mencio- 
nada por  Owen  y cerciorarse  de  que  ambas  proceden 
de  una  misma  especie.  La  cadera  y el  tubo  caudal 
mas  completo  descrito  por  Burmeister  en  1879, 
bajo  el  nombre  de  Dcedicurus  giganteus  pertenece 
sin  duda  á la  misma  especie,  que  ha  sido  de  tamaño 
verdaderamente  jigantesco,  y considerablemente 
mayor  que  las  otras  especies  que  se  han  luego  citado 
como  del  mismo  género. 

Todos  los  tubos  hasta  ahora  figurados  son  incom- 
pletos. pero  tengo  conocimiento  de  algunos  mas  en- 
teros que  se  hallan  en  poder  de  particulares,  que 
tienen  de  lm10  á I m30  de  largo,  lo  que  puede 
dar  una  idea  del  tamaño  enorme  que  alcanzaba. 

Lo  que  distingue  el  tubo  caudal  de  esta  especie, 
además  de  sus  grandes  proporciones,  es  el  enan- 
chamiento  enorme  de  su  parte  posterior  cuyo  diá- 
metro transverso  sobrepasa  en  mas  del  doble,  el 
ancho  que  presenta  el  tubo  en  su  parte  mas  angosta 
mas  ó menos  hacia  la  mitad  de  su  largo.  Este  enan- 
chamiento  empieza  á acentuarse  poco  á poco, 
aumentando  luego  Bruscamente  en  donde  empiezan 
el  par  de  grandes  verrugas  huecas  laterales,  alcan- 
zando su  mayor  diámetro  transverso  hasta  35  centí- 
metros. 

Toda  la  superficie  del  tubo  que  se  extiende  ade- 
lante de  la  parte  mas  enanchada  determinada  por  el 
par  de  grandes  verrugas  laterales  mencionadas,  es 
casi  lisa,  sin  esculturas,  pero  con  numerosas  perfora- 
ciones vasculares  en  forma  de  agujeros  pequeños 
que  se  vuelven  de  mas  en  mas  grandes  hácia 
adelante. 

La  parte  termina]  enanchada  transversalmente  y 
aplastada  verticalmente,  está  adornada  con  diez 
enormes  verrugas,  colocadas,  cuatro  en  la  superficie 
superior,  cuatro  en  la  cara  inferior,  y dos  late- 
rales, una  á cada  lado,  situadas  mas  adelante  de 
las  anteriores. 

Las  verrugas  laterales,  empiezan  con  el  enancha- 
miento  brusco  de  la  parte  claviforme;  son  de  con- 
torno elíptico,  cóncavas,  de  fondo  áspero  y rugoso, 
y de  un  tamaño  verdaderamente  enorme,  alcanzando 
hasta  25  centímetros  de  largo,  ocupando  mas  ó me- 
nos la  mitad  anterior  del  largo  total  de  la  parte 
enanchada  ó claviforme. 

Vista  de  abajo,  la  parte  enanchada  es  un  poco  con- 
vexa, y presenta  cuatro  grandes  figuras  sub-circula- 


848 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


res,  excavadas,  de  fondo  rugoso,  con  aristas  radiales 
que  parten  del  centro  á la  periferia.  De  estas  cuatro 
verrugas,  las  dos  mas  grandes  son  terminales  y las 
dos  mas  pequeñas  están  colocadas  adelante  pero 
sobre  los  lados,  y todas  en  declive,  ocupando  la  mi- 
tad inferior  del  borde  lateral  que  se  estiende  detrás 
de  las  grandes  verrugas  elípticas  laterales  mencio- 
nadas. 

En  la  cara  superior  hay  otras  cuatro  grandes  ver- 
rugas sub-circulares,  opuestas  á las  inferiores,  pero 
mas  grandes.  Estas  verrugas  son  de  tamaño  muy 
desigual,  las  dos  posteriores  colocadas  en  la  extre- 
midad, mas  pequeñas,  y las  dos  anteriores  coloca- 
das sobre  los  lados,  mucho  mas  grandes,  las  cuatro 
en  posición  oblicua  como  las  inferiores  ocupando 
la  parte  superior  de  los  costados  que  se  extien- 
den detrás  [de  las  dos  enormes  verrugas  laterales. 
Toda  esta  parte  superior  comprendida  entre  las 
seis  grandes  verrugas  mencionadas,  es  muy  deprimi- 
da, ligeramente  excavada  en  sentido  longitudinal  Ini- 
cia el  medio,  con  algunas  verrugas  sub-circulares 
mas  pequeñas  colocadas  al  lado  interno  de  las 
grandes,  y todo  el  resto  de  la  superficie  está  cu- 
bierto por  fuertes  asperosidades  que  afectan  casi 
la  forma  de  pequeños  tubérculos. 

Atribuyese  á esta  especie  una  cadera  enorme  con- 
servada en  el  museo  de  París  y descrita  por  Ser- 
res  y Pouchet  bajo  el  nombre  de  Glyptodon  gigas. 

Las  dimensiones  de  esta  pieza  son  las  que  si- 
guen : 

Dimensiones 

Anchura  de  la  pelvis  entre  las  esquinas  externas  de  los 

acetábulos 

Diámetro  transversal  del  acetábulo 0.19 

Distancia  de  las  esquinas  externas  de  los  huesos  ilíacos.  0.80 

Distancia  de  los  esquinas  de  las  alas  ciáticas 1.05 

Diámetro  longitudinal  de  la  cavidad  cotiloidea 0.66 

Diámetro  transversal  de  la  misma  bajo  las  apófisis  trans- 
versas del  sacro ^.67 

Longitud  del  arco  sacral  con  la  curva 0.  *2  (?) 

Localidad.  —Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  la  provincia  de  Buenos 
Aires  y en  la  República  Oriental  del  Uruguay. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana. 


Doeclieurais  Pouclieti  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pl.  LXXXIV,  fig.  G) 

II.  (Serváis  y Ameghino,  Los  mamif.  fós.  etc.,  p.  182. 
a.  1880. 

Fundé  esta  especie  en  colaboración  con  elDr.  H. 
Gervais,  sobre  un  tubo  caudal  de  las  colecciones 
del  Museo  de  París,  figurado  anteriormente  por 
Blaiwville  y por  Nodot,  que  indica  un  animal  de 
proporciones  bastante  menores. 

El  tubo  aunque  igualmente  deprimido  en  su  parte 
superior,  es  proporcionalmente  mas  cilindrico,  de 
tamaño  mas  pequeño,  y bastante  menos  enanchado 
en  su  parte  posterior,  en  donde  el  diámetro  trans- 
verso máximo  no  pasa  de  25  centímetros,  y no  excede 
á una  mitad  en  mas  del  ancho  del  tubo  en  la  parte 
mas  angosta  que  se  encuentra  hácia  la  mitad  de  su 
largo.  La  parte  posterior  claviforme  tampoco  se 
ensancha  bruscamente  como  en  la  especie  pre- 
cedente, sino  de  una  manera  mas  gradual,  y el 
par  de  grandes  verrugas  laterales  no  son  tan  salien- 
tes. Las  grandes  verrugas  principales  de  la  parte 
terminal  son  en  número  de  diez  como  en  el  tubo  de 
la  otra  especie  y con  la  misma  disposición  gene- 
ral, pero  bastante  mas  pequeñas,  de  acuerdo  con 
el  tamaño  menor  de  todo  el  tubo.  Las  grandes  figu- 
ras elípticas  laterales,  son  de  tamaño  enorme,  en 
proporción  no  mas  pequeñas  que  en  la  otra  especie, 
pues  tienen  hasta  20  centímetros  de  largo,  pero 
son  proporcionalmente  mas  angostas,  y cada  una 
está  precedida  adelante  por  una  verruga  sub-circular 
mucho  mas  pequeña.  La  cara  superior  presenta  al 
lado  de  las  verrugas  principales  otras  verrugas  mas 
pequeñas,  y todo  el  resto  de  la  superficie  es  fuerte- 
mente rugoso  y con  asperosidades  que  se  pierden 
adelante  de  las  grandes  figuras  laterales,  siendo 
reemplazadas,  por  perforaciones  vasculares  de  dife- 
rentes tamaños. 

El  largo  total  del  tubo  entero  parece  no  pasaba  de 
un  metro. 

Localidad.  — Se  han  encontrado  tubos  caudales 
parecidos  en  distintos  puntos  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires  y en  la  República  Oriental  del  Uru- 
guay. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


BRUTOS 


849 


Doedicurus  Kokenianus  n.  sp. 

(Pl.  lvi,  fig.  i y 2;  pl.  lxxv,  fig.  i ; pl.  lxxxiv,  fig.  i) 

Esta  especie  era  de  conformación  parecida  á la 
precedente,  pero  todavía  mas  delgada,  y con  al- 
gunos caractéres  que  la  acercan  del  género  Plaxha- 
plus.  Las  placas  de  la  coraza  son  relativamente  del- 
gadas, con  suturas  sueltas  y perforadas  por  grandes 
agujeros. 

El  tubo  caudal  es  muy  largo,  pero  poco  grueso  y 
con  la  extremidad  claviforme  todavía  menos  enan- 
chada que  en  D.  Poucheti,  pudiéndose  calcular  el 
enanchamiento  máximo  en  una  tercera  parte  mas  que 
el  ancho  de  la  parte  mas  angosta  colocada  hacia  la  mi- 
tad del  largo  del  tubo.  El  ejemplar  mas  completo 
que  conozco,  tiene  unos  90  centímetros  de  largo, 
pero  está  roto  en  su  parte  anterior,  por  lo  que  es 
probable  que  su  largo  total  no  bajara  de  nn  metro. 

La  parte  claviforme  enanchada,  tiene  á partir  del 
borde  anterior  de  las  grandes  verrugas  laterales,- 
unos  30  centímetros  de  largo,  con  un  diámetro  trans- 
verso máximo  de  20  centímetros,  que  permanece 
casi  igual  en  la  mayor  parte  del  largo  de  esta  re- 
gión . 

Las  grandes  verrugas  elípticas  laterales  forman 
una  línea  longitudinal  casi  recta  de  16  centímetros 
de  largo.  La  cara  superior  es  igualmente  depri- 
mida y con  cuatro  grandes  verrugas  terminales,  pero 
en  vez  de  ser  como  en  las  otras  especies,  las  dos 
anteriores  muy  grandes,  y las  posteriores  mucho 
mas  pequeñas,  acá  las  posteriores  son  mucho  mas 
grandes  y las  dos  anteriores  muy  pequeñas.  En  el 
espacio  terminal  limitado  por  estas  cuatro  grandes 
verrugas,  existen  otras  dos  mas  pequeñas  y poco 
acentuadas,  sin  vestigios  en  todo  el  resto  de  la  cara 
superior  de  otras  verruguitas  mas  chicas,  cou  to- 
da la  superficie  menos  áspera  y rugosa  que  en  las 
otras  especies,  presentando  hácia  adelante  las  mis- 
mas impresiones  ó agujeros  vasculares,  pero  mas 
acentuados. 

Sobre  los  costados  del  tubo,  adelante  de  las  dos 
grandes  verrugas  laterales  se  extiende  una  doble 
fila  de  impresiones  elípticas  ó sub-circulares,  poco 
acentuadas,  como  en  forma  de  verrugas  rudimen- 
tarias, que  se  extienden  casi  hasta  la  parte  anterior, 
hasta  perderse  gradualmente,  carácter  que  distin- 
gue muy  bien  esta  especie  de  las  demás,  como  que 
la  acerca  del  género  Plaxhaplus. 


El  cráneo,  los  piés  y otras  partes  del  esqueleto 
descrito  por  Burmeister  en  el  tomo  segundo  de 
los  Anales  del  Museo  y dibujadas  en  la  lámina 
XLII  bajo  el  nombre  de  Dcedicurus  giganteus, 
presentan  dimensiones  relativamente  pequeñas,  que 
demuestran  no  pueden  proceder  del  Doedicurus 
clavicaudatus . Por  el  exámen  personal  que  he  he- 
cho de  esas  piezas  y de  los  fragmentos  de  coraza 
que  los  acompañaban  me  creo  autorizado  á atribuir- 
las al  Dcedicurus  Kokenianus. 

Localidad. — He  recoj ido  restos  de  esta  espe- 
cie, y entre  ellos  parte  considerable  de  un  esque- 
leto, actualmente  en  el  Museo  de  La  Plata,  en  los 
alrededores  de  la  Yiíla  de  Lujan. 

Horizonte. — Pisos  ensenadense  y belgranense  y 
base  del  piso  bonaerense  déla  formación  pampeana. 


PLAXHAPLUS  amegii 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  VI,  p.  199, 
a.  1884. 

Este  género  está  caracterizado  por  placas  lisas, 
sin  adornos  externos,  pero  con  agujeros  como  en 
las  del  género  Dcedicurus,  aunque  no  dispuestos  en 
grupos,  y con  toda  la  parte  posterior  de  la  coraza 
con  depresiones  transversales  profundas  y]  de  fondo 
cóncavo,  mas  pronunciadas  á medida  que  se  acercan 
de  la  apertura  caudal. 

Toda  la  coraza  es  menos  esférica  y no  tan  elevada 
como  la  del  Doedicurus,  pero  sí  mas  baja  y mas 
alargada,  presentando  un  mayor  parecido  con  la  del 
Hoplophorus. 

El  tubo  caudal  es  de  una  forma  muy  particular, 
intermediaria  entre  la  que  presentan  los  tubos  cau- 
dales del  Panochtus  y del  Nopachtus  por  una  parte 
y los  del  Dcedicurus  por  la  otra,  muy  parecido 
en  la  disposición  de  la  escultura  externa  al  del 
Eleutherocercus , pero  con  su  extremidad  distal  un 
poco  enanchada,  aunque  de  una  manera  apenas  sen- 
sible. Su  parte  próxima!  es  comprimida,  hácia  la  mi- 
tad es  casi  cilindrica,  y su  extremidad  distal  enan- 
chada es  fuertemente  deprimida.  Toda  la  superficie 
del  tubo  está  adornada  por  figuras  mas  ó menos 
elíp tico-cilindricas  fuertemente  excavadas  en  el  me- 
dio, y rodeada  cada  una  por  una  fila  de  agujeros  pe- 
riféricos de  gran  tamaño.  Las  figuras  que  cubren  las 


107 


850 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


\ 


dos  caras  superior  é inferior  son  de  tamaño  modera- 
do, pero  las  laterales  son  algo  mayores,  aumen- 
tando gradualmente  hacia  atrás  hasta  que  la  punta 
de  la  extremidad  distal  está  cubierta  por  un  corto 
número  de  grandes  verrugas  con  una  disposición  pa- 
recida á la  que  presentan  en  Doedicurus. 


Plaxliaplus  canaliealatus  Amegh. 

(Pl.  LVJ,  fig.  .3) 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

La  talla  de  esta  especie,  á juzgar  por  los  pocos 
restos  que  de  ella  me  son  conocidos,  era  comparable 
á la  de  una  de  las  mas  grandes  especies  del  género 
Doedicurus , pues  las  placas  de  la  parte  posterior 
de  la  coraza,  no  tienen  menos  de  7 á 8 centímetros 
de  largo,  por  5 á 6 de  ancho,  con  un  grueso  propor- 
cionado. La  superficie  externa  de  las  placas  es  un 
poco  convexa  y con  un  considerable  número  de  agu- 
jeros, pero  estos  no  están  dispuestos  en  grupos  regu- 
lares como  en  las  placas  del  género  Doedicurus,  ni 
tampoco  perforan  la  coraza  por  completo  como  su- 
cede en  este  último  género ; están  repartidos  sin 
ningún  orden  sobre  toda  la  superficie  de  las  placas, 
presentando  tamaños  muy  variados,  pues  unos  son 
tan  pequeños  que  apenas  puede  penetrar  en  ellos 
la  punta  de  un  alfiler,  mientras  otros  alcanzan  un 
diámetro  de  12  á 15  milímetros.  Las  placas  son 
fuertemente  soldadas  entre  sí  por  suturas  fijas  muy 
fuertes,  y dispuestas  en  fajas  transversales.  La  línea 
de  sutura  de  cada  faja  transversal  con  la  que  le  si- 
gue hácia  atrás  forma  en  la  superficie  externa  una 
ancha  y profunda  depresión  transversal,  de  fondo 
cóncavo,  que  corresponde  á una  prominencia  de  la 
superficie  interna.  Estas  depresiones  ó canales  trans- 
versales debían  dar  á la  coraza  un  aspecto  raro,  su- 
mamente distinto  del  que  presentan  los  demás  glip- 
todontes,  con  excepción  de  la  rejion  mas  posterior 
de  la  coraza  dorsal  del  Nopachtus,  pero  la  coraza 
de  este,  adornada  de  dibujos,  es  sumamente  distinta 
de  la  del  Plaxliaplus,  que  es  lisa  y perforada  como 
en  Doedicurus. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  la  coraza  de 
esta  especie  procedentes  del  centro  del  dorso  y de 
los  bordes,  en  la  Tilla  de  Lujan,  pero  como  las  pie- 
zas recojidas  son  hoy  propiedad  del  Museo  La  Plata, 
no  puedo  dar  sobre  ellas  otros  datos  ni  dibujos, 


con  excepción  del  croquis  de  una  de  las  placas  del 
centro  del  dorso. 

Horizonte . — Piso  lujanense  de  la  formación  pam- 
peana. 

Plaxhaplus  antiquus  Amegh. 

(Pl.  lvi,  f]g.  4;  pl.  i.xxx'vn,  fig.  i,  2 y 3) 

Dcedicurus  antiquus,  Ameghino.  Apuntes  preliminares  sobre 
mamíferos  fósiles  de  Monte  Hermoso,  p.  18,  a.  1887. 
— Id.  Lista  de  los  mamif.fós.  de  Monte  Hermoso, 
p.  17,  n°  48,  Junio  de  1888. 

Doedicurus  Copei,  Moreno,  Informe  preliminar,  etc.,  p.  10, 
Julio  de  1887. 

Esta  especie  era  de  tamaño  mucho  menor  que  la 
precedente,  mas  pequeña  todavía  que  el  Doedicurus 
Kokenianus.  La  coraza  es  baja  y oblonga,  y por  los 
trozos  que  se  conocen  parece  no  tuvo  mas  de  lm60 
á 1 m70  de  largo  por  90  á 95  centímetros  de 
ancho  máximo. 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza  son  rectangula- 
res alargadas,  de  5 á 6 centímetros  de  diámetro 
ántero-posterior  por  3 á 4 de  diámetro  transverso,  y 
2 á 3 centímetros  de  espesor,  estando  reunidas  unas 
á otras  por  suturas  mas  cercanas  y mas  fijas  que  en 
las  especies  del  género  Doedicurus. 

La  cara  interna  de  cada  placa  es  apenas  un  poco 
cóncava  y casi  lisa,  con  un  cierto  número  de  aguje- 
ros pequeños,  generalmente  de  5 á 8,  cuyo  diáme- 
tro varía  de  1 á 2 milímetros,  dispuestos  sin  orden  al- 
guno, pero  generalmente  de  manera  que  dejan  libre 
la  parte  central,  perdiéndose  en  el  interior  de  la 
masa  esponjosa.  La  cara  externa  es  un  poco  levan- 
tada en  el  medio  y algo  deprimida  adelante  y atrás, 
con  una  cantidad  de  agujeros  cuyo  número  puede 
alcanzar  hasta  20,  la  mayor  parte  agrupados  en  una 
zona  al  rededor  de  la  parte  céntrica  de  la  placa,  pe- 
netrando oblicuamente  al  interior  todos  en  dirección 
al  centro  para  perderse  en  la  masa  esponjosa. 

El  tamaño  de  estos  agujeros  es  sumamente  varia- 
ble, habiéndolos  que  tienen  menos  de  un  milímetro 
de  diámetro,  mientras  otros  tienen  3 ó 4,  pero  sin 
que  ninguno  de  ellos  atraviese  directamente  las  pla- 
cas como  sucede  en  Doedicurus. 

El  tubo  caudal  tiene  próximamente  un  metro  de 
largo,  siendo  mas  grande  en  su  extremidad  proxi- 
mal  y comprimido  verticalmente,  mas  delgado  en  su 
segundo  tercio  posterior  y de  sección  mas  cilín- 


BRUTOS 


851 


drica,  volviéndose  á enanchar  un  poco  en  la  extremi- 
dad distal,  aumentando  igualmente  su  espesor,  siendo 
acá  un  poco  convexo  en  su  cara  superior  y deprimi- 
do en  la  inferior.  En  su  parte  mas  angosta  antes  de 
empezar  el  enanchamiento  distal,  tiene  próximamen- 
te unos  14  centímetros  de  ancho  por  10  de  espesor 
vertical,  alcanzando  hacia  atrás  en  su  parte  mas  en- 
grosada, 10  á 1 7 centímetros  de  ancho  por  12  á 13  de 
diámetro  vertical. 

Toda  la  superficie  del  tubo  está  cubierta  de  dibujos. 

Visto  por  la  cara  superior,  aparece  cubierto  por 
una  cantidad  de  figuras  elípticas,  fuertemente  escava- 
das  en  el  medio  y rodeada  por  una  fila  de  profundos 
agujeros  periféricos  de  uno  á dos  milímetros  de  es- 
pesor; estas  figuras  tienen  un  diámetro  mayor  de  3 
á 4 centímetros.  La  parte  superior  de  la  extremidad 
distal  está  formada  por  cuatro  grandes  figuras  exca- 
vadas y rugosas  en  el  centro,  dispuestas  por  pares 
transversales,  y de  contorno  casi  circular.  Las  dos 
anteriores  son  mucho  mas  pequeñas  que  las  poste- 
riores, de  un  diámetro  de  6 centímetros,  pero  pro- 
fundamente excavadas.  Las  dos  posteriores  tienen 
próximamente  unos  9 centímetros  de  diámetro,  sien- 
do menos  excavadas  pero  de  fondo  mas  rugoso.  Cada 
una  de  estas  cuatro  grandes  figuras  está  rodeada  por 
una  fila  de  agujeros  periféricos  de  t á 3 milímetros 
de  diámetro. 

La  cara  opuesta,  que  supongo  sea  la  inferior,  está 
cubierta  por  las  mismas  figuras  elíptico-circulares 
pequeñas,  excavadas  en  el  centro  y rodeadas  por  una 
fila  de  perforaciones,  extendiéndose  hasta  la  misma 
extremidad  distal,  en  donde  solo  existen  dos  figuras 
laterales,  una  á cada  lado,  de  tamaño  bastaute  mayor, 
separadas  por  una  mas  pequeña  y seguidas  por 
otras  dos  igualmente  pequeñas  que  forman  la  parte 
terminal. 

Vista  de  lado,  la  misma  extremidad  distal  forma- 
da por  la  parte  comprendida  entre  la  última  gran 
figura  superior  y la  opuesta  inferior  es  delgada. 
Próximamente  á un  decímetro  de  la  extremidad  se 
encuentra  la  primera  figura  lateral  que  es  la  mayor, 
de  contorno  elíptico,  de  10  centímetros  de  diámetro 
mayor  por  un  poco  mas  de  7 centímetros  de  diámetro 
transverso,  fuertemente  excavada  en  el  centro,  de 
superficie  rugosa,  y rodeada  de  una  gran  fila  de  per- 
foraciones periféricas. 

Hácia  adelante  sigue  á esta  figura  lateral  única 
dos  figuras  mas  pequeñas  y desiguales  en  tamaño, 
un  poco  menos  elípticas  pero  mas  profundamente 
excavadas  en  el  centro  y mas  rugosas,  y también 


rodeadas  por  una  fila  de  agujeros  periféricos.  De  es- 
tas dos  figuras,  la  mas  grande,  de  unos  8 centímetros 
de  diámetro  mayor,  está  colocada  mirando  hácia  la 
cara  inferior,  y la  menor  de  solo  7 centímetros  de 
diámetro  esta  colocada  sobre  la  cara  superior. 

A estas  dos  figuras  siguen  hácia  adelante,  otras 
dos  figuras  laterales,  mas  ó menos  de  la  misma  for- 
ma é igualmente  de  tamaño  desigual,  pero  colocadas 
la  mas  grande  hácia  la  cara  superior  y la  mas  peque- 
ña hácia  la  inferior. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca.  El  tubo  caudal  que  me  ha  servido  de  base 
para  la  descripción  procede  de  otro  yacimiento  cer- 
cano del  precedente,  y es  propiedad  del  Dr.  Chris- 

TIAN  HEUSSER. 

Horizonte.  —Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


PSEUDOEURYURUS  n.  g. 

Este  género  no  está  incluido  en  el  cuadro  sinóptico 
por  haber  recibido  sus  restos  cuando  dicho  cuadro  ya 
estaba  impreso.  Por  los  caractéres  de  la  cara  dorsal, 
de  la  que  conozco  placas  de  las  distintas  regiones, 
es  un  intermediario  entre  Plaxhaplus  y Neuryu- 
rus. 

Las  placas  del  centro  de  la  coraza  dorsal,  son  de 
forma  rectangular,  con  la  cara  interna  casi  plana. 
En  la  cara  externa,  cada  placa  lleva  una  figura  cen- 
tral sub-circular,  muy  elevada,  casi  lisa  y deprimida 
en  el  centro.  Todo  el  resto  de  la  superficie  de  cada 
placa  forma  una  zona  mucho  mas  baja  y de  superfi- 
cie irregular,  conteniendo  una  série  de  depresiones 
cóncavas  dispuestas  alrededor  de  la  elevación  central 
en  filas  periféricas  concéntricas,  que  se  pierden  so- 
bre los  bordes  de  las  placas  en  forma  de  rugosidades. 
Algunas  de  estas  depresiones  llevan  en  su  fondo 
perforaciones  circulares  ó elípticas  que  penetran  en 
el  interior  de  la  placa,  dirijiéndose  oblicuamente 
hácia  el  centro. 

Las  placas  próximas  á los  bordes  laterales  de  la 
región  anterior,  presentan  en  la  superficie  externa, 
en  un  punto  que  no  corresponde  exactamente  al 
centro,  una  figura  central  en  forma  de  tubérculo  ó 
protuberancia  elevada,  de  cuya  periferia  parten  en 
todas  direcciones  aristas  ó crestas  elevadas  que  como 


852 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


rádios  de  un  círculo  se  dirijen  al  borde  de  la  placa, 
no  sin  antes  ser  interceptadas  por  una  cresta  que 
orre  á alguna  distancia  de  la  figura  central,  trazando 
al  rededor  de  esta  una  curva  ó círculo,  dando  origen 
este  entrecruzamiento  á la  formación  de  dos  séries 
de  profundas  cavidades  colocadas  en  dos  círculos  al 
rededor  del  tubérculo  central. 

Pseudoeuryurus  Lelongianus  n.  sp. 

(Pl.  LXV,  fig.  7) 

Es  la  única  especie  de  este  género  que  por  ahora 
me  sea  conocida,  y ha  tenido  una  talla  considerable, 


comparable  á la  de  un  Panochtus,  pero  probable- 
mente era  mucho  mas  débil,  pues  la  coraza  es  pro- 
porcionalmente muy  delgada.  Las  placas  de  la  región 
central  que  son  las  mas  grandes,  tienen  6 centíme- 
tros de  largo  por  4 á 5 de  ancho,  y 15  á 16  milíme- 
tros de  espesor.  Las  de  los  flancos  son  un  poco  mas 
irregulares,  de  4 centímetros  de  largo  por  3 de  an- 
cho y 10  á 12  milímetros  de  grueso. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  el  Sr.  Lelong  Thevehet  en  las 
barrancas  de  los  alrededores  del  Paraná. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  déla  formación 
patagónica. 


DASYPODA 


Los  representantes  de  este  orden  se  distinguen  inmediatamente  por  la  coraza  dorsal,  la  que  en  vez  de  es- 
tar constituida  en  toda  su  extensión  de  placas  unidas  por  suturas,  presenta  en  el  centro  varias  bandas  trans- 
versales movibles,  cada  banda  compuesta  de  una  sola  fila  de  placas  rectangulares,  largas  y angostas,  cuya 
parte  anterior  pasa  debajo  de  la  parte  posterior  de  las  placas  de  la  fila  que  la  precede  hacia  adelante.  La 
parte  anterior  y posterior,  forman  dos  secciones  separadas  por  los  anillos  ó bandas  mencionadas;  cada  una 
de  estas  secciones,  se  compone  de  placas  pentagonales  ó exagonales  unidas  por  suturas  como  en  los  glip- 
todontes,  y presentando  en  la  cara  externa,  lo  mismo  que  las  placas  de  los  anillos  movibles,  esculturas  ó di- 
bujos de  aspecto  diferente  según  los  géneros.  Carecen  de  plastrón  ventral  como  los  gliptodontes,  pero 
tienen  un  casco  cefálico,  y la  cola  está  envuelta  en  una  coraza,  anillada  en  la  base  como  en  algunos  glip- 
todontes cuando  es  larga,  ó envuelta  en  otros  géneros  por  placas  imbricadas  ó tuberculosas. 

El  cráneo  no  es  corto  y truncado  adelante  como  en  los  gliptodontes,  sino  alargado  y puntiagudo,  con 
un  intermaxilar  bien  desarrollado,  provisto  en  algunos  géneros  de  incisivos  en  función,  y en  otros  de 
dos  pequeños  prenasales.  El  occipital  es  vertical,  limitado  por  una  pequeña  cresta,  las  órbitas  son 
siempre  abiertas  atrás,  y los  arcos  zigomáticos,  no  muy  fuertes,  pero  siempre  completos  y sin  la  gran  apó- 
fisis descendente  que  distingue  á los  gliptodontes.  Los  maxilares  superiores  son  mas  pequeños  y mas  ba- 
jos. y de  consiguiente  el  cráneo  entero,  notablemente  menos  elevado  que  en  el  otro  grupo.  La  mandíbula 
inferior  es  menos  maciza,  y mas  puntiaguda  que  en  los  gliptodontes,  y con  la  rama  ascendente  que  no  se 
levanta  al  lado  de  la  parte  posterior  de  la  rama  horizontal,  sino  que  forma  la  continuación  de  esta  detrás  de 
la  última  muela,  y presenta  el  borde  ascendente  anterior  inclinado  hácia  atrás  como  en  la  generalidad  de 
los  mamíferos. 

Los  dientes  son  relativamente  pequeños  y bien  separados  unos  de  otros,  generalmente  cónico-cilíndricos, 
muy  raramente  elípticos,  y nunca,  salvo  muy  rarísimas  excepciones,  en  menor  número  de  ocho  en  cada  lado 
de  cada  mandíbula. 

El  áxis  y las  dos  ó tres  vértebras  que  siguen  se  reúnen  para  formar  un  hueso  meso-cervical  como  en  los 
gliptodontes,  pero  las  demás  vértebras  con  escepcion  de  las  que  toman  parte  en  la  conformación  del  sacro, 
son  libres. 

El  sacro  es  un  tubo  parecido  al  de  los  gliptodontes,  formado  por  la  reunión  de  8 á 12  y hasta  13  vérte- 
bras, pero  en  el  caso  de  que  haya  un  número  tan  considerable,  las  dos  ó tres  anteriores  son  verdaderas 


BRUTOS 


853 


lumbares  soldadas  al  sacro,  y la  última  de  atrás  es  la  primera  caudal.  El  sacro  de  los  armadillos  se  pone  en 
contacto  con  la  cadera  por  dos  puntos  distintos  como  en  los  gliptodontes,  pero  por  medio  de  un  número 
de  vértebras  bastante  mayor,  generalmente  por  medio  de  3 vértebras  adelante  con  los  ilíacos,  y por  3 ó 4 
atrás  con  los  isquiones. 

La  sínfisis  del  pubis  generalmente  está  cerrada  por  el  desarrollo  de  un  hueso  interpubiano  que  con  la 
edad  se  une  á las  dos  puntas  de  los  huesos  pubis,  desapareciendo  toda  traza  de  sutura,  pero  en  algunos  casos 
la  sínfisis  del  pubis  queda  completamente  abierta.  El  omóplato  posee  un  acromion  sumamente  desarro- 
llado, y presenta  un  supra-escapular  representado  por  un  cartílago  osificado  que  se  une  á la  base  del  omó- 
plato. El  húmero  es  menos  fuerte  que  en  los  gliptodontes  y provisto  siempre  de  agujero  epitrocleano.  El 
trapecio  y el  trapezoides  están  á menudo  unidos  y el  magno  se  suelda  á veces  al  metacarpo  del  dedo 
tercero.  El  fémur  posee  un  trocánter  mayor  de  tamaño  enorme,  y un  trocánter  tercero  no  menos  de- 
sarrollado, pero  que  no  se  prolonga  encresta  hácia  abajo  como  en  los  gliptodontes.  La  tibia  y el  peroné 
son  mas  largos  que  en  los  gliptodontes,  pero  como  en  estos  completamente  soldados  en  sus  dos  extremi- 
dades, dejando  en  el  medio  una  larga  y ancha  abertura  oval  ó elíptica.  El  calcáneo  es  un  hueso  muy  fuerte 
y con  una  gran  prolongación  posterior.  Los  dedos  son  en  número  variable  en  los  pies  anteriores,  pero 
siempre  de  cinco  en  los  posteriores;  los  del  medio  bastante  largos,  particularmente  en  los  piés  anteriores, 
y con  enormes  uñas  falsiformes  dispuestas  para  cavar,  de  donde  viene  el  nombre  de  Effodientia  con  que  á 
menudo  se  designa  este  grupo.  En  ciertos  géneros  las  falanges  de  algunos  dedos  se  sueldan  entre  sí  como 
sucede  en  algunos  megateroides. 

Los  representantes  conocidos  del  orden  de  los  Das  y poda  se  reparten  en  cuatro  familias  que  se  distinguen 
por  los  siguientes  caractéres. 

I.  Coraza  dorsal  formada  en  parte  por  bandas  movibles  que  ocupan  casi  siempre  el  centro 

y por  secciones  fijas  colocadas  generalmente  adelante  y atrás. 

a.  Muelas  elípticas  y bilobadas.  Chlamydotheyddat. 

b.  Muelas  cilindricas  ó sub-cilíndricas. 

aa.  Escudos  córneos  que  cubren  las  placas  de  forma  distinta  de  las  figuras  de  las 

mismas.  Praopidse. 

bb.  Escudos  córneos  de  la  misma  forma  que  las  figuras  de  las  placas  que  cu- 
bren. Dasijpidse. 

II.  Coraza  dorsal  compuesta  de  bandas  transversales  en  toda  su  extensión,  y con  un  escudo 

pélvico  perpendicular  independiente.  Chlamijdophovidx. 


CHLAMYDOTHEIUD^E 


Los  Chlamydotheridse  son  los  representantes  del  grupo  de  los  Dasypoda,  que  tanto  por  su  confor- 
mación como  por  la  talla,  mas  se  acercan  de  los  Glyptodonta,  pero  conservando  los  rasgos  principales  de 
los  dasipídeos. 

La  coraza  dorsal  se  compone  de  un  escudo  anterior  y otro  posterior,  separados  por  varias  fajas  movi- 
bles en  el  centro  de  la  coraza  como  en  los  verdaderos  armadillos.  El  cráneo  no  es  truncado  como  el  de  los 
gliptodontes,  sino  puntiagudo.  La  mandíbula  inferior  es  intermediaria  en  la  forma  entre  la  de  los  arma- 
dillos y la  de  los  gliptodontes,  con  la  rama  ascendente  no  tan  alta  como  en  estos  últimos  é inclinada  hácia 
atrás.  Las  muelas  son  de  sección  elíptica,  bipartidas  sobre  un  lado,  y sobre  el  opuesto  con  un  ves- 


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MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tigio  rudimentario  de  la  forma  tripartida  de  la  de  los  gliptodontes.  La  cola  es  muy  larga,  anillada  en  la 
base  y cubierta  de  placas  pequeñas  imbricadas  en  la  parte  posterior.  La  columna  vertebral  se  compone 
de  vértebras  separadas  en  casi  toda  la  totalidad  de  su  extensión,  como  en  los  armadillos  actuales. 


CHLAMYDOTHERIUM  lund 

Chlamydotherium,  Lund,  Ann.  d.  Se.  nat.,  XI,  a.  1839. 
Dasypus,  Nodot,  Descrip.  d’un  nouv.  genre  d’e'd.  foss . , 
p.  111,  pl.  12,  fig.  8 á 13,  a.  1856. 

Pampatherium,  Ameghino,  en  Journal  de  Zool.,  t.  V,  p.  527, 
a.  1875. 

Las  placas  que  componen  la  coraza  son  grandes  pe- 
ro muy  delgadas  • las  que  constituyen  la  parte  ante- 
rior del  escudo  dorsal  anterior,  son  exagonales  y 
pentagonales,  con  la  superficie  externa  casi  lisa,  un 
poco  puntuada  y ligeramente  levantada  sobre  los 
bordes  ; las  que  constituyen  la  parte  posterior  son  de 
forma  rectangular,  estrechas  y largas,  de  superficie 
igualmente  plana  y un  poco  levantada  en  los  bordes. 
Las  placas  que  constituyen  los  anillos  movibles  son  las 
mas  grandes  de  toda  la  coraza,  de  una  forma  rectan- 
gular muy  prolongada,  con  una  parte  anterior  lisa  ó casi 
lisa,  álaquesigue  hacia  atrás  una  depresión  transver- 
sal ancha  y rugosa,  y luego  la  parte  libre  ó cuerpo 
de  la  placa  que  es  la  mas  considerable,  de  forma  rec- 
tangular, casi  plana,  un  poco  levantada  en  los  bor- 
des, gruesas  adelante  y delgadas  en  la  parte  posterior. 
La  mandíbula  inferior  es  de  rama  ascendente  con  el 
borde  anterior  inclinado  hacia  atrás,  y la  rama  hori- 
zontal baja  y puntiaguda  adelante,  con  nueve  dientes, 
el  último  á menudo  muy  pequeño,  los  cinco  interme- 
diarios mucho  mas  grandes,  y los  dos  anteriores  igual- 
mente muy  pequeños  y colocados  en  la  parte  anterior 
de  la  mandíbula  tomando  casi  la  forma  de  incisivos. 

Las  muelas  sou  alargadas  de  adelante  hácia  atrás, 
de  sección  elíptica,  con  la  corona  un  poco  excavada 
longitudinalmente  en  el  centro  ; sobre  el  lado  exter- 
no hay  una  depresión  perpendicular  profunda  y cón- 
cava que  divide  cada  muela  en  dos  columnas  per- 
pendiculares convexas  ; la  cara  perpendicular  interna 
es  ligeramente  deprimida,  con  dos  depresiones  per- 
pendiculares poco  aparentes,  una  anterior  algo  mas 
grande  y la  posterior  mucho  mas  pequeña. 

Todas  las  placas  de  la  coraza,  incluso  la  de  las  sec- 
ciones fijas  anterior  y posterior,  no  están  unidas  por 
suturas  fijas,  sino  simplemente  justapuestas,  con  un 


principio  de  trabazón,  pero  sin  que  minease  soldaran 
unas  á otras. 

El  húmero  posee  el  agujero  epitrocleano,  siempre 
presente  en  todos  los  Dasypocla. 

Chlamydotherium  typum  Amegh. 

(Pl.  LXVII,  fig.  9,  11,  12,  16,  17,  18  y 19) 

Pampatherium  typus , Ameghino,  en  Journal  de  Zool.,  t.  V, 
p.  527. 

Chlamydotherium  typus  (Amegh.},  H.  Gervais  y Ameghino, 
Los  mamíf.  fós.  etc.,  p.  210,  a.  1880. 

El  húmero  está  provisto  de  agujero  epitrocleano. 

Era  este  un  animal  de  talla  considerable,  todavía 
un  poco  mayor  que  la  del  Iloplophorus  ornatus. 

Las  placas  del  escudo  dorsal  anterior,  exagonales 
y pentagonales,  tienen  un  diámetro  de  3 á 4 centí- 
metros y solo  5 á 7 milímetros  de  espesor.  La  cara 
interna  es  un  poco  cóncava,  lisa  y con  algunos  pe- 
queños agujeros  dispuestos  sin  orden  alguno.  La  ca- 
ra externa  es  lisa,  apenas  un  poco  ligeramente  pun- 
I tuada,  con  la  parte  central  algo  mas  levantada  aun- 
que de  una  manera  poco  sensible  ; esta  parte  mas 
elevada  está  seguida  de  una  depresión  poco  acentuada 
limitada  por  el  borde  periférico  mas  elevado  que  la 
región  central ; alrededor  de  este  borde  periférico  se 
ven  de  distancia  en  distancia  algunas  pequeñas  per- 
foraciones que  penetran  en  el  interior  de  las  placas. 

Las  placas  de  la  parte  posterior  del  mismo  escudo 
son  rectangulares,  de  4 á 6 centímetros  de  largo,  y 
20  á 25  milímetros  de  ancho,  con  la  cara  externa  en 
la  parte  central  mas  elevada,  la  misma  depresión  in- 
termediaria, y el  borde  periférico  igualmente  eleva- 
do ; adelante  presentan  una  zona  rugosa  transversal 
muy  angosta,  y sobre  el  borde  periférico  algunas 
perforaciones  pequeñas  distribuidas  sin  orden  algu- 
no ; el  grueso  máximo  de  estas  placas,  no  pasa  de  9 
milímetros. 

Las  placas  mas  grandes  de  toda  la  coraza  son  las 
de  los  anillos  movibles,  entre  las  que  las  hay  que 
tienen  entre  9 á 10  centímetros  de  largo,  y 3 centí- 
metros de  ancho,  pero  la  mayor  parte  son  un  poco 
I mas  pequeñas;  estas  grandes  placas,  tienen  una  parte 


BRUTOS 


855 


anterior  lisa  que  es  la  que  penetra  debajo  de  la  par- 
te posterior  de  la  placa  que  la  precede,  una  zona 
transversal  rugosa,  y luego  la  parte  posterior  rectan- 
gular de  la  misma  forma  que  las  placas  precedentes, 
pero  conla  parte  posterior  siempre  muy  delgada. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  distintas  localidades  de  la  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  enseuadense,  belgranense  y 
bonaerense  de  la  formación  pampeana. 

Chlamydotherium  paranense  Amegh. 

(Pl.  xxiv,  fig.  6 á 10  ; pl.  lxvii,  fig.  13  á ís) 

Ameghino,  Bol.  de  laAcad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  Y,  p.  114  y 300, 
a.  1883.— Id.  t.  VIH,  p.  137,  a.  1885.— Id.  t.  IX, 
p.  201,  a.  1886. 

Esta  especie  es  el  edentado  acorazado  cuyos  res- 
tos se  encuentran  con  mayor  frecuencia  en  las  for- 
maciones terciarias  antiguas  de  las  barrancas  del 
Paraná,  pero  consisten  casi  siempre  en  placas  de 
la  coraza,  que,  como  no  estaban  reunidas  por  sutu- 
ras fijas,  se  encuentran  aisladas,  de  modo  que  es 
muy  difícil  determinar  de  qué  región  del  cuerpo 
proceden. 

Sin  embargo  las  placas  déla  coraza  del  Chlamy- 
dotherium del  Paraná  ofrecen  diferencias  notables 
comparadas  con  las  correspondientes  del  C.  typus, 
déla  formación  pampeana. 

Estas  diferencias  en  su  carácter  general  son  : un 
tamaño  algo  mas  pequeño,  el  espesor  de  las  placas 
relativamente  menor  y la  figura  central  de  cada  una 
de  ellas  de  forma  distinta  y mejor  delimitada  en  el  C. 
paranense  que  en  el  C.  typum. 

Estas  placas  sueltas  pueden  dividirse  en  tres  cate- 
gorías : unas  pentagonales  ó exagonales  que  forma- 
ban parte  de  las  secciones  fijas  de  la  coraza  ; otras 
rectangulares,  no  muy  largas,  que  debían  formar  par- 
te de  las  secciones  de  la  coraza  inmediatas  á los  ani- 
llos movibles,  y otras  rectangulares  muy  largas  con 
su  parte  anterior  en  forma  de  tecla  que  constituían 
las  fajas  movibles. 

De  las  primeras  ó pentagonales  dispongo  de  varios 
ejemplares:  uno  muy  pequeño,  de  24  milímetros  de 
largo,  21  milímetros  de  ancho  y 6 milímetros  de  es- 
pesor, tiene  la  cara  interna  cóncava,  y la  externa 
con  una  figura  central  de  forma  circular,  limitada 


por  una  depresión  algo  profunda  que  á su  vez  está 
limitada  por  el  borde  periférico  de  la  placa  mas  ele- 
vado en  forma  de  cordon.  Otra  placa  de  tamaño  mu- 
cho mayor,  tiene  unos  33  milímetros  de  largo  y 7 
de  espesor.  La  cara  interna  es  cóncava  y la  externa 
muestra  igualmente  en  su  superficie  una  figura  cir- 
cular rodeada  por  cuatro  de  sus  lados  por  una  de- 
presión ancha  y profunda,  limitada  á su  vez  por  un 
reborde  periférico  ancho  y elevado.  Estas  placas 
difieren  de  las  correspondientes  del  C.  typum,  por 
esta  figura  central,  la  depresión  que  la  rodea  y el 
surco  que  la  limita,  pues  en  la  especie  pampeana  la 
figura  central  de  superficie  lisa  es  poco  aparente  á 
causa  del  surco  que  la  rodea  apenas  indicado. 

De  las  placas  rectangulares  fijas  conozco  muchos 
ejemplares,  algunos  muy  pequeños,  y otros  bastante 
mas  grandes. 

El  ejemplar  mas  pequeño,  tiene  26  milímetros  de 
largo  y 20  milímetros  de  ancho.  Otro  un  poco  mas 
grande,  tiene  28  milímetros  de  largo  y 22  milíme- 
tros de  ancho.  Estos  dos  ejemplares  son  algo  cón- 
cavos en  su  cara  interna,  presentando  en  la  exter- 
na una  figura  central  larga  y angosta,  de  superficie 
convexa,  limitada  en  sus  dos  lados  laterales  por  dos 
depresiones  anchas  y profundas. 

Una  tercera  placa  mas  grande  tiene  34  milíme- 
tros de  largo  por  26  milímetros  de  ancho  ; es  igual- 
mente cóncava  en  su  cara  interna,  y con  una  figura 
central  en  la  externa,  angosta  y elevada,  limitada 
también  por  dos  surcos  anchos  y profundos.  La  figu- 
ra central  tiene  20  milímetros  de  largo  y 6 milíme- 
tros de  ancho,  y los  surcos  que  la  rodean  mas  ó me- 
nos el  mismo  largo  y ancho.  Una  cuarta  placa  es 
proporcionalmente  mas  ancha,  pues  tiene  37  milíme- 
tros de  largo  y 29  de  ancho.  La  figura  larga  cen- 
tral es  también  de  mayor  diámetro  transverso,  y los 
surcos  que  la  rodean  relativamente  mas  hondos  y 
angostos.  Estas  placas  difieren  de  las  correspondien- 
tes del  C.  typum , de  la  formación  pampeana,  por 
presentar  las  de  esta  última  especie  la  cara  externa 
casi  lisa  y plana  sin  la  figura  central  longitudinal  que 
caracteriza  las  de  la  especie  antigua,  figura  que  está 
reemplazada  por  otra  mas  ancha  que  ocupa  casi  toda 
la  superficie  déla  placa  y limitada  por  una  depresión 
periférica  apenas  aparente. 

De  las  placas  movibles,  el  ejemplar  mas  pequeño 
es  incompleto,  faltándole  la  prolongación  en  forma 
de  tecla.  La  parte  existente  que  comprende  todo  el 
cuerpo  de  la  placa  tiene  34  milímetros  de  largo,  solo 
16  milímetros  de  ancho  y apenas  5 de  espesor.  La 


856 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


cara  externa  presenta  como  en  las  placas  precedentes 
una  elevación  longitudinal  convexa  mas  elevada  en 
el  centro  que  en  las  extremidades,  limitada  por  dos 
depresiones  angostas  y profundas  rodeadas  á su  vez 
por  dos  cordones  laterales  elevados. 

Otra  placa  de  los  anillos  movibles,  mucho  mas 
grande  é intacta,  tiene  55  milímetros  de  largo,  28 
milímetros  de  ancho  y 6 milímetros  de  espesor. 
La  cara  interna  es  muy  cóncava  y la  externa  con  una 
figura  longitudinal  larga,  ancha  y convexa  rodeada 
por  dos  depresiones  laterales  bastante  profundas. 

Comparadas  estas  últimas  placas  con  las  de  igual 
forma  del  C.  typum  de  la  formación  pampeana, 
difieren  también  como  las  precedentes  por  la  pre- 
sencia de  estas  figuras  centrales  dispuestas  en  sen- 
tido longitudinal,  largas,  convexas  y separadas  por 
surcos  profundos,  pues  las  mismas  placas  de  la  espe- 
cie pampeana  presentan  la  cara  externa  deprimida, 
casi  plana,  con  una  figura  rectangular  apenas  marca- 
da que  ocupa  casi  todo  el  cuerpo  de  la  placa,  limi- 
tada por  depresiones  apenas  aparentes.  Así  que 
las  figuras  centrales  de  forma  circular  en  las  placas 
pentagonales,  y deforma  alargada  y éstrecha  en  las 
rectangulares,  delimitadas  unas  y otras  por  surcos 
bien  marcados,  es  el  [distintivo  característico  de  la 
especie  del  Paraná,  que  sirve  para  distinguirla  no 
solo  del  C.  typum  de  la  formación  pampeana  de  Bue- 
nos Aires,  sino  también  del  C.  Iiumboldtii  (Luxd) 
de  las  cavernas  del  Brasil,  cuya  coraza  presenta  pla- 
cas de  superficie  externa  casi  absolutamente  iguales 
á la  especie  pampeana  de  aquí. 

Del  esqueleto  conozco  la  parte  posterior  de  la  ra- 
ma horizontal  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  infe- 
rior en  el  que  están  implantados  los  últimos  cuatro 
dientes  molares. 

Las  muelas  son  de  un  tipo  distinto  de  las  de 
los  gliptodontes,  pero  difieren  igualmente  de  las 
de  los  armadillos  actuales,  presentando  á ese  res- 
pecto una  verdadera  forma  intermediaria  entre  las 
muelas  de  los  representantes  de  ambos  grupos. 
Son  de  corona  larga  y angosta,  esto  es,  de  forma  muy 
elíptica,  con  dos  fuertes  columnas  longitudinales  se- 
paradas por  un  surco  ancho,  profundo  y de  fondo 
cóncavo  en  el  lado  externo,  y tres  columnas  apenas 
visibles  separadas  por  dos  surcos  poco  aparentes  en 
el  interno.  En  este  lado  las  muelas  del  Chlamy- 
dotherium  parecen  representar  el  primer  esbozo 
de  las  muelas  triprismáticas  de  los  gliptodontes, 
pues  hubiera  bastado  que  los  dos  canales  ó depre- 
siones longitudinales  indicadas  hubieran  adquirido 


mayor  profundidad  para  que  en  el  lado  interno  las 
muelas  del  Chlamydotherium  presentaran  los  dos 
surcos  longitudinales  profundos  y las  tres  aristas 
que  los  delimitan,  caractéres  propios  de  los  Glyp- 
todonta.  Así,  á causa  de  esta  conformación,  re- 
sulta que  las  muelas  del  Chlamydotherium  en  la 
corona  son  mas  estrechas  en  el  centro  que  en  las  ex- 
tremidades. 

También  estas  muelas  en  proporción  del  tamaño 
sobresalen  fuera  de  los  alveolos  mucho  mas  que  las 
délos  gliptodontes. 

Las  muelas  elípticas  del  Chlamydotherium  pa- 
ranense  tienen  su  diámetro  mayor  de  adelante  hácia 
atrás  en  dirección  del  eje  de  la  série  dentaria  como 
en  los  gliptodontes,  pero  no  tienen  como  estos,  en 
el  centro  de  la  superficie  masticatoria  de  la  corona, 
las  láminas  duras  de  dentina  que  sobresalen  en  for- 
ma de  aristas  ó crestas  que  atraviesan  las  muelas  en 
su  mayor  diámetro  de  adelante  hácia  atrás  con  pro- 
longaciones á las  columnas  laterales.  La  base  de  las 
muelas,  que  llega  hasta  el  fondo  mismo  de  la  mandí- 
bula está  abierta  presentando  una  ancha  cavidad 
única  como  en  los  armadillos  y no  subdividida  co- 
mo en  los  gliptodontes.  Las  paredes  de  esta  cavi- 
dad están  formadas  en  su  parte  mas  inferior  por  una 
muy  delgada  capa  de  dentina  apenas  un  poco  mas 
gruesa  que  la  hoja  de  un  papel;  el  interior  del  hueco 
se  estrecha  poco  á poco  hácia  su  parte  superior.  La 
corona  de  cada  una  de  las  muelas,  mas  gastada  en  el 
centro  que  en  la  periferia,  muestra  una  hendidura 
en  su  parte  media  dirijida  de  adelante  hácia  atrás 
como  último  vestigio  en  la  parte  superior  de  la  pro- 
longación hácia  arriba  de  la  cavidad  de  la  base,  pe- 
ro en  ciertos  ejemplares  aislados  la  cavidad  está 
ocupada  por  un  depósito  de  dentina  mas  dura  que 
sobresale  en  el  fondo  gastado  del  centro  de  la  co- 
rona en  forma  de  lámina  elevada,  dirijida  longitu- 
dinalmente, pero  sin  que  ninguna  de  sus  dos  extre- 
midades toque  en  la  periferia  de  la  corona ; á la 
vista  no  aparece  mas  que  la  vásculo-dentina  rodea- 
da por  una  delgada  lámina  de  dentina  mas  dura  que 
constituye  el  borde  periférico  mas  elevado  déla  co- 
rona, pero  toda  la  superficie  perpendicular  está  cu- 
bierta por  una  delgadísima  capa  de  cemento  ama- 
rillo. 

Las  muelas  del  Chlamydotherium  paranense 
están  bien  separadas  unas  de  otras  por  espacios  in- 
termediarios de  2á  3 milímetros  de  largo,  concor- 
dando en  este  modo  de  implantación  un  poco  con 
los  gliptodontes,  pero  por  el  tamaño  relativo  de  las 


BRUTOS 


857 


muelas,  los  Glyptodontes  típicos  y el  Chlamy - 
dotherium  constituyen  dos  tipos  completamente 
opuestos.  En  Glyptodon  las  muelas  van  aumentan- 
do gradualmente  de  tamaño  desde  la  primera  hasta 
la  última  que  es  de  dimensiones  apenas  mayores 
que  las  dos  ó tres  que  la  preceden.  Las  cuatro  mue- 
las existentes  en  el  fragmento  de  mandíbula  de 
Chlamy  dotherium  que  son  las  cuatro  posteriores, 
disminuyen  de  tamaño  de  adelante  hacia  atrás.  La 
última  muela  inferior  es  mucho  mas  pequeña  que  las 
otras,  desviándose  también  en  su  modo  de  implanta- 
ción de  la  línea  perpendicular,  de  manera  que  aun- 
que la  corona  se  encuentra  sobre  el  eje  longitudinal 
de  la  série  dentaria,  la  base  se  desvía  hacia  el  lado 
externo  varios  milímetros  afuera  de  la  línea  media 
longitudinal.  La  corona  es  también  un  poco  distinta 
de  la  forma  que  presenta  en  las  otras  muelas,  siendo 
algo  mas  ancha  adelante  y mas  augosta  hácia 
atrás. 

En  el  lado  interno  de  la  mandíbula,  mas  ó menos 
á la  mitad  de  la  altura  de  la  rama  horizontal,  corre 
un  canal  ancho  y poco  profundo,  que  pasa  por  sobre 
las  muelas,  de  las  que  está  separado  por  una  delgada 
lámina  osea  ; es  este  el  canal  alveolar  colocado  en 
las  mandíbulas  de  los  gliptodontes  algo  mas  abajo. 
En  el  fragmento  de  mandíbula  de  Chlamydothe- 
rium  que  describo,  este  canal  se  encuentra  casi 
por  todas  partes  á descubierto,  debido  probablemen- 
te á un  desgaste  del  hueso  producido  post-mor- 
tem. 

De  la  rama  ascendente  de  la  mandíbula  no  existe 
mas  que  la  parte  de  la  base  cercana  al  borde  alveo- 
lar en  donde  empezaba  á levantarse  hácia  arriba, 
conociéndose  por  ella  que  no  formaba  un  ángulo 
agudo  como  en  los  gliptodontes,  sino  un  ángulo  mas 
abierto,  mayor  de  90  grados  • ni  tampoco  estaba  si- 
tuada tan  adelante  como  en  estos,  pues  que,  vista  la 
mandíbula  de  lado,  el  ramo  ascendente  solo  alcanza 
á ocultar  la  última  muela,  mientras  en  los  glipto- 
dontes típicos  vista  la  mandíbula  en  la  misma  posi- 
ción el  ramo  ascendente  oculta  por  completo  las  dos 
últimas  muelas  y la  mitad  posterior  de  la  antepenúl- 
tima. 

Dimensiones 


Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  antepenúltima 

muela 0m032 

Espesor  de  la  mandíbula  en  el  mismo  punto 0.015 

Espesor  de  la  mandíbula  debajo  del  borde  alveolario  de  la 

primera  muela  existente 0.012 

Diámetro  de  la  primera  muela  exis-  í ántero-posterior. . . 0.C12 
tente  (la  6a  de  la  série  dentaria)  ( transverso 0.007 


Diámetro  de  la  antepenúltima  muela 
(la  7a  de  la  série  dentaria)  . . . 

Diámetro  de  la  penúltima  muela 


Diámetro  de  la  última  muela 


a ( ántero-posterior..., 

. 0.012 

. r transverso 

. 0.0065 

ántero-posterior 

. 0.0115 

transverso 

. 0.005 

ántero-posterior 

. 0.008 

transverso 

, 0.004 

Conozco  también  una  muela  aislada,  sin  duda  de 
otro  individuo,  de  la  misma  forma  que  las  que  se 
encuentran  implantadas  en  la  mandíbula,  pero  por 
el  tamaño  no  corresponde  á ninguna  de  ellas,  te- 
niendo una  corona  mas  corta  y proporcionalmente 
mas  ancha  : era  probablemente  una  de  las  muelas 
anteriores. 

La  talla  del  Chlamy  dotherium  paranense  era 
comparable  á la  de  una  de  las  mas  pequeñas  especies 
del  género  Hoplophorus. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  primeramente  por  el  profesor  Scala- 
bbimt  en  las  barrancas  de  los  alrededores  del  Paraná, 
en  donde  después  han  recojido  restos  del  mismo 
animal  varios  coleccionistas,  habiendo  también  en- 
contrado algunas  piezas  personalmente  en  una  de 
mis*  visitas  á aquella  localidad. 

Horizonte.  — Piso mesopotámico  déla  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 


Chlamy  dotherium?  extremum  Amegh. 

(Pl.  XL,  fig.  15) 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t.  IX,  p.  205, 
a.  1886. 

La  gran  diferencia  de  tamaño  que  presentan  las 
numerosas  placas  de  coraza  de  Chlamy  dotherium 
recojidas  en  los  yacimientos  del  Paraná  me  hicieron 
sospechar  que  podrían  proceder  de  mas  de  una  es- 
pecie, y así  lo  manifesté  en  uno  de  mis  trabajos  so- 
bre fósiles  del  Paraná  (Bol.  etc.,  t.  VI1Í,  pág.  137). 
Parece  que  mis  dudas  no  eran  completamente  infun- 
dadas, pues  entre  las  nuevas  piezas  del  Museo  del 
Paraná  que  he  podido  posteriormente  examinar  hay 
una  muela  de  un  gran  edentado,  tan  parecida  á las 
muelas  del  Chlamy  dotherium  antes  descritas,  que 
estoy  dispuesto,  á lo  menos  provisoriamente,  á con- 
siderarla como  procedente  del  mismo  género,  pero 
de  una  especie  de  tamaño  jigantezco  en  proporción 
de  la  precedente.  La  corona,  algo  destruida,  es  mas 
angosta  en  el  medio  que  en  las  extremidades,  y mas 
ancha  en  una  de  las  extremidades  que  en  la  otra.  El 
enangostamiento  del  medio  de  la  corona  es  produci- 


108 


858 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


do  como  en  las  muelas  del  C.  payánense  antes  des- 
crito por  un  gran  surco  longitudinal  externo,  ancho 
y profundo,  pero  las  tres  columnas  y los  dos  surcos 
longitudinales  internos  de  las  muelas  del  C.  payá- 
nense son  aquí  todavía  menos  aparentes,  de  modo 
que  la  muela  presenta  una  cara  interna  ancha  y casi 
plana.  Estuvo  cubierta  de  una  capa  de  cemento  ama- 
rillo de  un  milímetro  de  espesor  que  ha  desapareci- 
do casi  por  completo,  conservándose  vestigios  en  el 
fondo  del  surco  externo  y en  la  cara  perpendicular 
anterior.  La  corona  tiene  22  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  9 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso en  el  medio,  14  milímetros  en  su  parte  ante- 
rior mas  ancha,  y 11  milímetros  en  la  posterior.  El 
largo  uo  se  puede  determinar,  pues  solo  existe  la 
parte  superior,  pero  debía  ser  muy  considerable, 
pues  el  trozo  existente  tiene  unos  4 centímetros  de 
largo  y su  parte  inferior  es  todavía  maciza,  siu  ves- 
tigios de  la  cavidad  basal. 

La  talla  de  este  animal,  á juzgar  por  el  tamaño  de 
esta  muela,  debía  ser  comparable  al  de  las  grandes 
especies  del  género  Panochtus  (Burm.). 

Localidad.  — Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por 
el  profesor  Scalabrini  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná. 

Hoi'izonte; — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Chlamydotherram  intermedium  Amegh. 

Chlamydotherium  , sp.  ? Ameghino,  Apuntes  preliminares 
sobre  mamíferos  extinguidos  de  Monte  Hermoso. 
p.  19,  a.  1887. 

Chlamydotherium  intermedium,  Ameghino,  Lista  de  los  m a- 
míf.  fós.  de  Monte  Hermoso,  p.  13,  n°  53,  Junio  de 
1888. 

Esta  especie  parece  ser  intermediaria,  tanto  por 
la  forma  como  por  la  talla,  entre  el  C . payánense  y 
el  Ch.  typum.  Las  placas  de  las  secciones  fijas, 
que  son  las  únicas  de  las  que  hasta  ahora  conozco 
algunos  ejemplares,  son  un  poco  mas  pequeñas  que 
las  correspondientes  del  C.  typum;  la  superficie 
externa  de  estas  placas  uo  es  casi  plana  ó ligera- 
mente ondulada  como  en  las  de  la  especie  pampea- 
na, sino  un  poco  excavada  al  rededor  de  la  elevación 
central,  pero  no  tanto  como  en  C.  payánense.  La  di- 
ferencia entre  la  configuración  externa  de  las  placas 
de  estas  tres  especies  son  difíciles  de  distinguir  sobre 
los  dibujos,  pero  se  aperciben  con  la  mayor  facili- 
dad sobre  el  exámen  de  las  piezas  mismas. 


Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Bahía 
Blanca. 

Hoyizonte. — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 

Chlamydotherium  (?)  anstrale  Amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  25,  n°  42, 
a.  1887. 

El  animal  solo  está  representado  por  una  placa  de 
la  coraza,  y un  pequeño  fragmento  de  mandíbula  in- 
ferior, piezas  que  muestran  algunosdelos  caractéres 
de  las  correspondientes  del  Chlamydotheyium, 
pero  con  algunas  diferencias  notables  que  es  posible 
indiquen  una  diferencia  genérica,  que  por  ahora  sin 
otros  materiales,  no  nos  es  posible  determinar. 

La  placa  es  de  figura  exagonal,  con  dos  lados  mas 
largos,  opuestos  y paralelos,  y luego  dos  mas  pe- 
queños y no  tan  bien  difinidos  en  cada  uno  de  sus 
extremos.  La  placa  tiene  39  milímetros  de  largo  y 36 
de  ancho.  La  cara  superior  presenta  un  aspec- 
to casi  idéntico  á una  placa  del  mismo  tamaño  de 
Chlamydotheyium.  El  borde  periférico,  de  3 á 4 
milímetros  de  ancho,  es  un  poco  rugoso,  y comple- 
tamente cubierto  de  pequeñas  perforaciones  como 
en  las  especies  conocidas  del  mismo  género.  Todo 
el  resto  de  la  superficie  superior  es  casi  completa- 
mente lisa,  apenas  lijeramente  puntuada,  presentan- 
do una  ancha  depresión  periférica  parecida  á la  que 
muestran  las  placas  del  Chlamydotheyimn  payá- 
nense, pero  con  una  elevación  central  mas  irregu- 
lar, menos  larga  y mas  ancha,  mas  extendida  hácia 
un  extremo  en  donde  interrumpe  la  depresión  peri- 
férica que  hácia  el  otro,  bastante  convexa,  y con  una 
pequeña  depresión  circular  y rugosa  en  el  centro. 
La  cara  inferior  presenta  la  particularidad  de  ser 
también  convexa  en  vez  de  cóncava,  de  manera  que 
la  placa  presenta  su  mayor  espesor  en  el  centro, 
en  donde  alcanza  unos  7 milímetros,  mientras  es  solo 
de  3 á 4 en  la  periferia.  Tampoco  los  bordes  mues- 
tran trazas  de  suturas  que  sirvieran  á la  articulación 
de  las  placas,  de  manera  que  también  en  esta  especie 
estaban  unas  al  lado  de  otras,  tocándose  simple- 
mente por  sus  bordes. 

El  fragmento  de  mandíbula  inferior,  es  un  pedazo 
de  la  pared  externa  de  la  rama  izquierda,  al  nivel  de 
la  rama  ascendente,  conteniendo  la  impresión  ex- 


BRUTOS 


859 


terna  de  los  alveolos  de  tres  muelas,  y pequeñísimos 
fragmentos  de  esta,  que  suponiendo  que  el  animal 
tuvo  nueve  muelas  como  las  especies  conocidas,  su- 
pongo que  estos  alveolos  corresponden  á las  muelas 
sesta,  sétima  y octava.  Cada  una  de  estas  muelas, 
presentaba  sobre  el  lado  externo  una  depresión  per- 
pendicular, ancha  y relativamente  mas  profunda  que 
en  las  muelas  de  los  Chlamydotherium  typum  y 
pavanense. 

Cada  alveolo  tiene  unos  1 1 milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior,  y los  tres  juntos  ocupan  un 
espacio  longitudinal  de  33  milímetros. 

La  rama  ascendente,  de  la  que  existe  la  base,  pa- 
rece se  inclinaba  hacia  atrás  como  en  las  especies  ya 
conocidas,  y la  rama  horizontal  parece  haber  sido 
baja  y muy  espesa. 

Localidad.  — Ha  sido  descubierta  por  Carlos 
Ameghlno  en  las  barrancas  del  rio  Santa  Cruz  en 
la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

PELTEPHILUS  amegh. 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  25.  a.  1887. 

Este  es  un  género  particular,  conocido  por  un  gran 
número  de  placas  de  la  coraza,  que  ofrecen  un  pe- 
queño parecido  con  las  de  la  coraza  del  Chlamydo- 
therium, y caractéres  hasta  cierto  punto  interme- 
diarios entre  los  de  este  último  género  y los  del 
género  actual  Pviodon. 

Las  placas  son  mas  ó menos  rectangulares  ó cua- 
drangulares,  en  general  mas  cortas  y mas  anchas 
que  las  de  los  demás  armadillos.  Parece  que  casi  to- 
da la  coraza  ha  sido  anillada  transversalmente,  pues 
la  casi  totalidad  délas  placas  recojidas,  presentan  la 
prolongación  anterior  lisa  y en  forma  de  tecla  que 
caracterízalas  placas  que  proceden  de  los  anillos 
movibles.  Esta  parte  anterior  lisa  que  entra  debajo 
de  la  parte  posterior  de  la  placa  que  la  antecede  es 
mas  corta  y mas  gruesa  que  en  todos  los  demás  ar- 
madillos, tomando  casi  la  forma  de  un  reborde 
redondeado.  La  superficie  externa  del  resto  de  la 
placa  es  muy  rugosa,  con  una  pequeño  elevación 
longitudinal  en  el  centro  que  no  llega  hasta  el  borde 
posterior,  y limitada  á ambos  lados  por  una  depre- 
siou  ancha  y poco  profunda.  La  parte  anterior  del 


cuerpo  de  la  placa,  forma  una  depresión  transversal 
bastante  ancha  y profunda,  que  la  separa  de  la  parte 
anterior  en  forma  de  tecla.  Esta  depresión  trans- 
versal es  rugosa,  y con  dos  perforaciones  circulares 
en  el  medio,  grandes  y que  penetran  en  el  interior 
de  la  placa,  colocadas  en  línea  transversal . El  grue- 
so máximo  de  cada  placa  se  encuentra  precisa- 
mente al  nivel  del  surco  transversal,  en  cuyo  punto 
sobre  el  lado  interno  forma  una  convexidad  muy 
pronunciada,  disminuyendo  gradualmente  el  espe- 
sor hacia  adelante  hasta  terminar  en  borde  delgado, 
pero  de  una  manera  brusca  hácia  atrás,  formando 
como  un  escalón,  de  manera  que  casi  la  mitad  poste- 
rior de  la  placa  es  muy  delgada  concluyendo  en 
borde  posterior  fino  y sin  perforaciones  para  la  im- 
plantación de  pelos. 

Las  placas  délas  secciones  fijas  son  relativamente 
más  cortas  y mas  anchas,  mas  delgadas  y de  espesor 
uniforme,  con  los  bordes  ásperos  y rugosos,  y una 
figurita  longitudinal  en  el  centro  limitada  por  una 
depresión  á uno  y otro  lado  como  en  las  placas  de 
los  anillos  movibles;  en  la  parte  anterior,  á unos  dos 
ó tres  milímetros  del  borde  se  encuentran  también 
las  dos  perforaciones  circulares  ya  mencionadas.  En 
el  borde  posterior  se  ven  algunas  perforaciones  pe- 
queñas, en  las  que  quizás  se  inplantaban  pelos.  En 
realidad,  tampoco  estas  placas  presentan  suturas 
que  indiquen  que  se  trabaran  unas  con  otras,  y pro- 
bablemente se  encontraban  simplemente  justapues- 
tas,  formando  así  una  coraza  de  tipo  primitivo,  en  la 
que  las  placas  afectaban  la  forma  de  las  escamas  de 
los  cocodrilos. 

I*eltepliilus  strepens  Amegh. 

(Pl.  LXIX,  fig.  1 á 6) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  etc.,  p.  25,  n°  113, 
a.  1887. 

Este  animal  ha  tenido  la  talla  de  un  Hoplophorus 
pequeño.  Una  de  las  placas  mas  grandes  de  los 
anillos  movibles  tiene  25  milímetros  de  largo,  17  de 
ancho  y 6 de  espesor  máximo,  y la  parte  anterior 
lisa  en  forma  de  tecla  solo  tiene  5 milímetros  de  an- 
cho. Pero  otras  tienen  el  mismo  largo  y son  mas 
angostas,  y algunas  mas  anchas  y mas  cortas. 

Una  de  las  placas  mas  grandes,  sin  la  prolongación 
en  forma  de  tecla,  tiene  23  milímetros  de  largo,  20 
de  ancho  y 4 de  espesor. 


860 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Las  dos  perforaciones  que  se  encuentran  en  la 
parte  anterior  de  cada  placa,  alcanzan  un  diámetro 
de  dos  milímetros. 

Localidad. — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte. — Piso  santacruzeño  (eoceno inferior). 

Peltephilus  pumilus  Ameghino. 

(Pl.  LXIX,  fig,  7 á 9) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática  etc.,  p.  25.  n°  114. 
a.  1887. 

Esta  especie  era  de  tamaño  mucho  mas  pequeño, 


pero  á juzgar  por  las  placas  de  la  coraza  presenta- 
ba absolutamente  los  mismos  caractéres.  Algunas 
placas  sin  embargo  parece  que  presentan  la  figura 
longitudinal  mediana  mejor  acentuada,  y el  par  de 
agujeros  de  la  parte  anterior  es  sin  duda  en  todas 
mas  acentuado. 

Una  placa  mediana  de  esta  especie,  tiene  12  milí- 
metros de  largo,  por  8 de  ancho  y 0™0016  de  espe- 
sor, pero  hay  algunas  un  poco  mas  grandes,  y otras 
considerablemente  mas  pequeñas. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


PRAOPIDTE 


Coraza  dorsal  dividida  en  tres  secciones  bien  separadas,  una  anterior  y otra  posterior,  en  forma  de  escu- 
dos formados  por  placas  poligonales  unidas  por  suturas  mas  ó menos  fijas,  y una  central  constituida  por  un 
cierto  número  de  fajas  movibles,  compuestas  de  placas  rectangulares.  Las  placas  que  componen  los  dos 
escudos  anterior  y posterior,  sonde  contornos  poligonales,  la  mayor  parte  pentagonales  y exagouales, 
unidas  entre  sí  por  suturas  poco  fijas,  con  una  cara  interna  lisa,  un  poco  cóncava  ó deprimida,  y con  uno 
ó tres  agujeros  en  el  centro  bastante  grandes  ; la  cara  externa  de  cada  placa  presenta  en  el  centro  un  figu- 
ra de  gran  tamaño,  poligonal  ó sub-eircular,  rodeada  de  seis  á siete  mas  pequeñas,  de  forma  irregular,  pa- 
recidas en  su  mayor  parte  á segmentos  de  círculos,  separadas  por  surcos  bien  marcados,  tanto  entre  sí 
como  de  la  figura  central;  la  superficie  de  todas  estas  figuras  es  un  poco  convexa,  raramente  plana,  pero 
nunca  rugosa.  Las  figuras  periféricas  son  de  tamaño  muy  distinto  en  una  misma  placa,  y se  reúnen  con  la 
opuesta  de  una  ó dos  de  las  placas  contiguas,  formando  figuras  intermediarias  compuestas  de  dos  ó tres  seg- 
mentos, cada  uno  de  una  placa  distinta,  pero  que  durante  la  vida  del  animal  estaban  cubiertas  por  un  escudo 
córneo  único  ; la  figura  central  lleva  otro  escudo  córneo  que  no  se  extiende  á las  figuras  periféricas.  Resul- 
ta de  esta  conformación  particular  que  los  escudos  córneos  no  son  completamente  simétricos  con  las  figu- 
ras que  cubren  con  excepción  de  la  figura  central  de  cada  placa,  y que  las  figuras  ó tubérculos  óseos  de 
las  placas  son  en  número  bastante  mayor  que  los  escudos  córneos  externos  que  las  cubren.  Las  placas 
rectangulares  de  los  anillos  movibles  presentan  en  la  superficie  externa  de  su  parte  posterior  libre  tres 
figuras  en  forma  de  Y,  la  del  medio  con  el  vértice  del  Y hacia  adelante  y las  laterales  con  el  vértice  hacia 
atrás.  El  sistema  pilífero  es  poco  desarrollado. 

La  cola  es  muy  larga,  con  la  mitad  por  lo  menos  de  su  parte  basal  formada  por  una  sucesión  de  anillos, 
y la  parte  posterior  cubierta  por  placas  óseas  simplemente  imbricadas. 

El  cráneo  es  muy  puntiagudo  adelante,  y la  mandíbula  inferior  presenta  la  parte  anterior  de  la  base  de 
la  rama  ascendente  en  el  mismo  eje  longitudinal  que  el  de  la  série  dentaria.  Los  dientes  varían  en  número 
de  siete  á nueve  en  la  mandíbula  superior,  y de  siete  á ocho  en  la  mandíbula  inferior,  los  anteriores  mas 
pequeños  y comprimidos. 


BRUTOS 


861 


TATUSIA  f.  cuy- 

Tatusia,  F.  Cuvier,  Hist.  Nat.  d.  Mammiferes,  1822. 
Praopus , Burmeister,  Syst.  Uebers,  Thier  Brasiliens , p.  295. 
a.  1854. 

Muelas  en  numero  de  { á j,  las  anteriores  muy 
pequeñas  y comprimidas,  y la  posterior  de  tamaño 
menor  que  la  penúltima.  Las  fajas  movibles  del  cen- 
tro de  la  coraza  varían  de  6 á 8.  La  cola  tiene  en 
la  base  por  lo  menos  seis  anillos  distintos,  que  se 
elevan  hasta  10  ó 12  en  algunas  especies.  El  pié 
anterior  no  tiene  mas  que  cuatro  dedos  perfectos, 
correspondientes  al  primero,  segundo,  tercero  y 
cuarto,  faltando  el  quinto  del  que  solo  queda  un  ru- 
dimento del  metacarpo;  de  estos  cuatro  dedos  los 
dos  internos  son  mas  largos  que  los  externos.  El 
pié  posterior  tiene  cinco  dedos  completos,  pero  el 
primero  y el  quinto  muy  pequeños. 

Tatusia  hybrida  (Desm.)  Lesson 

Dasypus  hybridus,  Desmarest,  Mammalogie,  p.  368. 

Darwin,  Zool.  of  the  Beagle,  II,  p.  92. 
Wagner-Schreber,  Sdugeth.  Suppl.,  IV,  p.  191. 
Dasypus  septemcinctus,  Schreber,  Sdugeth.,  p.  220. 
Muletia  septemcincta,  Grav.  Proceed.  Zool.  Soc.  1874, 
p.  244,  pl.  41. 

Praopus  hybridus,  Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.,  II, 
p.  428,  n.  42. — Id.  Descr.  Phys.  etc . , t.  III, 
p.  432. 

Tatusia  hybrida,  Lesson,  Man.  de  mam-mal. 

Martin,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1837,  p.  13. 

Turner,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1851,  p.  213. 

Gray,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1865,  p.  373. 

La  mulita,  Azara,  Apuntes,  etc.,  t.  II,  p.  156,  n.  58. 

Es  la  especie  mas  pequeña  de  este  género.  La 
coraza  tiene  generalmente  siete  bandas  transversa- 
les movibles,  y la  base  de  la  cola  seis  á siete  anillos. 
Los  dientes  son  casi  siempre  en  número  de  §.  Ha- 
bita las  provincias  de  Buenos  Aires,  Santa  fé  y 
Entre  Ríos,  y gran  parte  del  territorio  de  la  Pampa. 

Tatusia  hybrida  fossilis 

Praopus  aff.  hybridus,  H.  Gervais  y Ameghino,  .Los  mamif. 
fós.  etc.,  p.  216,  a.  1880. 

Praopus  hybridus,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en 
el  Plata,  t.  I,  p.  625.  a.  1880.  — Id.  t.  II,  p.  81, 
a.  1881. 


He  encontrado  con  frecuencia  restos  de  coraza  en 
estado  fósil,  que,  por  el  momento  á lo  menos,  no  es 
posible  distinguir  de  la  especie  viviente  en  el  país, 
aunque  no  sería  difícil  que  los  restos  mas  antiguos, 
procedieran  de  una  especie  distinta,  lo  que  solo  se 
podrá  determinar  disponiendo  de  mayores  mate- 
riales. 

Localidad.  — Alrededores  de  Mercedes,  Lujan 
y La  Plata  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  lujanense  de  la  formación 
pampeana  hasta  la  época  actual. 


Tatusia  novemcincta  (Lineo),  Lyd. 

Dasypus  novemcinctus , Lineo,  Syst.  Nat.,e d.  12,  vol.  I, 
p.  54,  a.  1766. 

Dasypus  peba,  Desmarest,  Mammalogie,  p.  368,  a.  1822. 
Dasypus  septemcinctus,  Lineo,  Amcenitat.  Acad.,  3a  ed., 
vol.  I,  p.  281,  a.  1785. 

Dasypus  oclocincius , Schreber,  S auge  thier  e , v.  II,  pl. 
LXXIII,  a.  1775. 

Praopus  longicaudatus , Burmeister,  Syst.  Ubersicht  Thier 
Brasiliens,  p.  295,  a.  1854. 

Es  de  tamaño  bastante  mayor  que  la  precedente. 
En  esta  especie  el  sacro  está  formado  por  ocho  vér- 
tebras y su  unión  con  la  cadera  se  verifica  adelante 
por  dos  vértebras  solamente.  Las  vértebras  caudales 
son  29  á 30.  Habita  en  la  República  Argentina  los 
territorios  del  Chaco  y de  Misiones. 


Tatusia  novemcincta  fossilis 

Daspyus  aff.  octocincta,  Lund,  K.  Danske,  Vid.  Selsk. 

Skr.,  vol.  IX,  p.  197,  a.  1842. 

Praopus  aff.  longicaudatus,  II.  Gervais  y Ameghino,  Mamm. 

fós.  de  l'Ámér.  Mérid.,  p.  217,  a.  1880. 

Tatusia  novemcincta,  Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mammalia, 
part.  V,  p.  141,  a.  1887. 

La  especie  ha  sido  encontrada  en  estado  fósil  en 
las  cavernas  del  Brasil  por  Lund  y Claussen,  y pa- 
rece que  también  ha  existido  en  la  República  Ar- 
gentina, pues  Lydekker  menciona  como  existentes 
en  las  colecciones  del  Museo  británico  placas  de  los 
anillos  movibles  de  esta  especie  que  supone  proce- 
den de  la  República  Argentina  y de  las  colecciones 
recojidas  por  Bravard. 

Localidad.  — Indeterminada,  pero  probable- 


862 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mente  dentro  de  los  límites  de  la  provincia  de  Bue 
nos  Aires. 

Horizonte.  — Formación  pampeana. 


PROPRAOPUS  AMEGH- 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  vol.  II, 
p.  311,  a.  1881. 

Este  género  presenta  una  construcción  funda- 
mental idéntica  á la  de  los  representantes  del 
género  Tatusia  actual,  pero  sobrepasa  de  mucho  el 
tamaño  de  las  mas  grandes  especies  existentes,  pre- 
sentando algunas  particularidades  distintivas  bas- 
tante notables  que  obligan  á separarlo  como  género 
distinto.  El  animal  ha  sido  de  coraza  alargada  y ex- 
trecha, pero  muy  convexa  y con  no  menos  de  9 ani- 
llos movibLes,  construidos  sobre  la  misma  forma 
que  los  del  género  Tatusia.  Las  placas  exagonales 
y pentagonales  de  las  secciones  fijas  se  distinguen 
por  la  posición  de  los  agujeros  que  rodean  la  figura 
central,  colocados  siempre  en  el  fondo  del  surco  en- 
tre la  figura  central  y una  figura  periférica,  mientras 
en  los  Tatusialos  surcos  se  encuentran,  salvo  rarí- 
simas excepciones,  entre  la  figura  central  y dos 
figuras  periféricas,  por  encontrarse  siempre  en  el 
punto  de  convergencia  del  surco  que  rodea  la  figu- 
ra central,  con  uno  de  los  surcos  radiales  que  sepa- 
ran las  figuras  periféricas.  Las  placas  de  los  anillos 
movibles  son  grandes  y gruesas,  con  algunos  aguje- 
ritos  bastante  grandes  en  el  fondo  de  los  surcos  que 
forman  los  triángulos  de  su  superficie,  v con  peque- 
ñas rugosidades  en  su  borde  anterior.  Las  placas 
de  las  secciones  fijas  son  generalmente  exagonales, 
de  cara  interna  cóncava  y con  uno  ó dos  grandes 
agujeros  en  el  centro,  separadas  unas  de  otras  por 
surcos  profundos;  la  superficie  externa  de  cada 
placa  lleva  una  figura  central  de  gran  tamaño,  de 
contorno  poligonal,  algo  couvexa,  de  superficie  casi 
completamente  lisa,  en  la  que  se  distinguen  varios 
agujeritos  muy  pequeños,  y rodeada  de  5 á 6 figu- 
ritas mucho  mas  chicas,  en  forma  de  segmentos  de 
círculo,  igualmente  lisas  y separadas  unas  de  otras 
y de  la  figura  central  por  surcos  anchos  y profundos; 
estas  figuras  periféricas  son  rudimentarias  en  la 
parte  posterior  y mas  desarrolladas  en  la  anterior. 
Los  bordes  de  las  secciones  fijas  están  formados  por 


placas  imbricadas,  que  se  cubren  unas  á otras  y pre- 
sentan una  punta  libre  dirijidahácia  abajo  y hácia 
atrás.  La  cola,  en  su  parte  posterior  no  anillada,  es 
fuertemente  comprimida. 

Propraopus  grandis  Amegh. 

(Pl.  lxvii,  fig.  i á fi) 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el  Plata,  t.  II, 
p.  311,  a.  1881.  — Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe., 
t.  IX,  p.  209  y siguientes,  a.  1886. 

Esta  especie,  la  única  de  este  género  que  hasta 
ahora  me  es  conocida,  ha  tenido  una  talla  superior  á 
la  del  Eutatus  Seguini,  comparable  á la  del  Lo- 
maphorus  elegans. 

Las  placas  de  los  anillos  movibles  de  la  coraza, 
largas  y angostas,  tienen  un  tamaño  superior  á las 
délos  mas  grandes  Eutatus  conocidos,  pues  las  pla- 
cas mas  grandes  de  los  anillos  del  medio,  alcanzan 
hasta  cerca  de  8 centímetros  de  largo  y 14  á 15  milí- 
metros de  ancho.  La  parte  anterior  lisa  en  forma  de 
tecla,  ocupa  á menuda  casi  la  mitad  del  largo  total 
déla  placa;  la  otra  mitad  ó posterior,  de  superficie 
externa  libre,  presenta  en  su  superficie  dos  surcos 
bastantesprofundosque  parten  de  la  depresión  trans- 
versal que  separa  la  parte  anterior  de  la  posterior ; 
estos  surcos  se  acercan  adelante  casi  hasta  tocarse  y 
terminan  atrás  en  los  dos  ángulos  posteriores  del 
rectángulo  que  forma  cada  placa.  El  espacio  com- 
prendido entre  estos  dos  surcos  representa  la  figura 
de  un  triángulo  cuya  base  la  forma  el  borde  posterior 
de  la  placa  y la  cúspide  termina  en  la  parte  anterior 
del  cuerpo  de  la  misma.  A los  lados  laterales  de  esta 
figura  y de  los  surcos  que  la  limitan,  se  vé  la  figura  de 
otros  dos  triángulos,  pero  invertidos,  las  bases  háciala 
parte  anterior  y las  cúspides  las  forman  los  dos  ángu- 
los posteriores  de  las  placas.  La  superficie  de  las  fi- 
guras laterales,  mas  pequeñas  é invertidas,  está  cru- 
zada en  todo  su  largo  por  un  cierto  número  de 
ranuras  ó entalladuras  transversales  é irregulares.  La 
figura  central  y de  mayor  tamaño,  muestra  una  su- 
perficie mas  couvexa,  con  filas  longitudinales  de  agu- 
jeritos muy  pequeños,  dispuestos  la  mayor  parte  en 
dos  filas  paralelas.  Los  surcos  longitudinales  que 
separan  las  tres  figuras  triangulares  de  cada  placa 
son  profundos,  mostrando  en  su  fondo  una  fila  de 
perforaciones  ó puntuaciones  sumamente  pequeñas 
y uno  á tres  agujeros  circulares  mas  grandes;  en  el 


BRUTOS 


863 


borde  posterior  de  cada  placa  hay  uno  ó dos  agujeros 
parecidos. 

La  sección  fija  anterior,  está  compuesta  de  placas 
exagonales  unidas  por  suturas  muy  sueltas,  cada 
placa  con  una  figura  central  sub-circular  limitada  por 
un  surco  profundo  y rodeada  por  tres  ó cuatro  figu- 
ras periféricas  colocadas  en  la  parte  anterior  y lateral 
de  las  placas,  que  tienen  un  diámetro  de  9 á 10  milí- 
metros y solo  2 á 3 de  espesor.  La  figura  central  de 
cada  placa,  de  superficie  lisa  y bastante  convexa,  tie- 
ne de  6 á 7 milímetros  de  diámetro,  y muestra  en 
el  medio  un  grupo  de  agujeritos  muy  pequeños.  Las 
figuras  periféricas,  tienen  la  forma  de  un  segmento  de 
círculo,  siendo igualmentedesuperficie  lisa  y convexa 
y separadas  unas  de  otras  y de  la  figura  central  por 
surcos  profundos.  En  el  fondo  del  surco  periférico 
que  rodea  la  figura  central,  en  la  parte  anterior,  hay 
dos  ó tres  agujeros  profundos,  colocados,  salvo  rarísi- 
mas excepciones  entre  la  figura  central  y una  de 
las  periféricas,  mientras  que  en  las  placas  de  los 
Tatusia,  los  mismos  agujeros  relativamente  mucho 
mas  pequeños  están  siempre  colocados  entre  la  figu- 
ra central  y dos  periféricas,  por  encontrarse  siempre 
en  el  punto  en  donde  se  reúne  uno  de  los  surcos  ra- 
diales al  surco  periférico.  Sobre  los  lados  laterales  de 
la  sección  anterior,  y particularmente  liácia  atrás, 
las  placas  toman  una  forma  mas  alargada  y una  dis- 
posición en  fajas  transversales  mucho  mas  aparente 
que  en  la  rejion  central;  las  figuras  periféricas  son 
pequeñas,  casi  rudimentarias,  y la  figura  central  au- 
menta hasta  ocupar  casi  toda  la  superficie  de  la  placa 
tomando  una  forma  elíptica  prolongada;  son  muy 
convexas,  de  superficie  casi  lisa  y con  dos  filas  para- 
lelas longitudinales  de  pequeños  agujeritos.  Las  pla- 
cas que  forman  los  bordes  laterales  de  esta  sección 
son  igualmente  alargadas,  con  la  cara  externa  ocu- 
pada por  una  sola  figura  elíptica,  cubriéndose  unas 
á otras  de  adelante  hácia  atrás  formando  un  borde 
casi  derecho. 

Las  placas  de  la  sección  fija  posterior  son  igual- 
mente pentagonales  ó exagonales,  de  tamaño  un  poco 
mayor  y afectando  siempre  una  figura  sub-cuadran- 
gular  mas  pronunciada.  Las  placas  de  la  región  cen- 
tral, tienen  13  milímetros  de  largo  por  11  á 12  de 
ancho,  con  la  figura  central  sub-circular,  de  8 á 9 
milímetros  de  diámetro,  mas  deprimida  que  • en  las 
placas  de  la  sección  anterior,  y con  las  figuras  peri- 
féricas mas  pequeñas  pero  mas  salientes. 

Sobre  los  lados  laterales,  la  forma  de  las  placas  es 
un  poco  diferente;  son  de  mayor  tamaño  y mas  alar- 


gadas en  sentido  longitudinal,  de  12  á 16  milímetros 
de  largo  y de  1 1 á 12  milímetros  de  ancho.  La  figura 
central  de  cada  una  de  estas  placas  es  ovalada,  bas- 
tante convexa,  mas  angosta  adelante,  ancha,  redon- 
deada y mas  abierta  atrás,  y con  dos  filas  longitudi- 
nales de  pequeñas  impresiones  en  la  superficie.  Las 
placas  que  forman  los  bordes,  tienen  de  17  á 20  milí- 
metros de  largo  y 10  á 12  de  ancho,  con  la  superficie 
externa  convexa,  lisa  y puntuada,  el  borde  libre 
delgado  y un  poco  arqueado,  y con  el  borde  externo 
posterior  saliente  en  forma  de  punta  dirijida  liácia 
atrás  y hácia  abajo. 

De  la  cola,  además  de  algunos  fragmentos  de  ani- 
llos incompletos,  conozco  casi  todala  parte  posterior 
que  sigue  al  último  anillo  caudal.  Esta  pieza  difiere 
notablemente  de  la  misma  de  los  Tatusia,  por  presen- 
tar una  forma  muy  comprimida  en  vez  de  ser  cilin- 
drica como  en  el  género  existente,  teniendo  así  dos 
diámetros  muy  diferentes,  de  25  milímetros  el  mayor 
y de  solo  19  el  menor,  disminuyendo  gradualmente 
hasta  la  punta  que  es  muy  delgada,  pero  conservando 
siempre  ambosdiámetros  lamisma  relación.  Esta  parte 
de  la  coraza  está  formada  por  placas  romboidales, 
grandes,  ásperas,  colocadas  como  un  tejado,  cubrien- 
do la  parte  posterior  de  cada  placa  la  parte  anterior 
contigua  de  las  dos  que  la  siguen  hácia  atrás,  y dis- 
minuyendo de  tamaño  desde  las  anteriores  que  tie- 
nen unos  15  milímetros  de  diámetro  hasta  las  poste- 
riores de  tamaño  verdaderamente  diminuto.  Estaparte 
terminal  de  la  cola,  tiene  ella  sola  1 4 centímetros 
de  largo. 

Aunque  poseo  corazas  dorsales  casi  completas, 
las  dificultades  de  la  reconstrucción  queexige  mucho 
tiempo  no  me  han  permitido  armar  una,  pero  los  ani- 
llos y los  fragmentos  sueltos,  permiten  calcular  el 
tamaño  de  una  manera  muy  aproximada;  la  coraza 
dorsal  debía  tener  de  70  á 75  centímetros  de  largo, 
lo  que  demuestra  que,  comparado  con  los  represen- 
tantes del  género  existente,  era  el  Propraopus 
granáis  un  animal  de  talla  relativamemte  con- 
siderable. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  Mercedes,  en  la  laguna  de  Lobos,  en  La  Plata, 
en  las  toscas  del  fondo  del  Rio  de  la  Plata  en  Buenos 
Aires,  y en  los  alrededores  de  la  ciudad  de  Córdoba. 

Horizonte . — Piso  ensenadense,  piso  belgranen- 
se  y base  del  piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


864 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


DASYPIDAE 


Los  representantes  de  este  grupo  afectan  formas  muy  variadas,  pero  en  general  puede  decirse  que  se 
distinguen  por  la  escultura  de  las  placas  de  la  coraza,  en  las  que  nunca  se  ponen  en  contacto  dos  figuras 
de  dos  placas  contiguas  para  formar  figuras  de  mayor  tamaño  como  sucede  en  los  Praopidse,  de  donde 
resulta  igualmente  que  cada  uno  de  los  escudos  córneos  que  recubren  las  placas,  corresponde  exactamente 
á una  figura  de  la  escultura  de  la  placa  mas  ó menos  de  la  misma  forma.  La  forma  de  las  placas  de  las  sec- 
ciones fijas  es  poligonal  con  tendencia  á la  forma  sub-cuadrada.  Las  placas  de  los  anillos  movibles  son  rectan- 
gulares, largas  y angostas.  Las  bandas  transversales  varían  en  número,  de  3 hasta  12  y á veces  mas.  La 
cola  generalmente  es  mas  corta  que  en  los  Praopidce , y á menudo  sin  base  anillada. 


DASYPUS  lin. 

Lineo,  Syst.  Nal.,  ed.  XII,  t.  I,  p.  53,  a.  1766. 

Coraza  con  seis  ó siete  bandas  movibles,  forma- 
das por  placas  rectangulares  largas  y angostas, 
cuya  superficie  externa  libre  presenta  en  el  medio 
una  figura  longitudinal  larga  y estrecha,  rodeada  de 
figuras  laterales  mas  pequeñas  y mas  ó menos  apa- 
rentes, terminando  hacia  atrás  en  un  borde  muy 
delgado  ocupado  en  toda  su  extensión  por  una  serie 
de  agujeros  grandes  y profundos  que  penetran  en  el 
interior  délas  placas,  destinados  á recibir  los  bul- 
bos de  los  fuertes  pelos  que  cubren  la  coraza  en  sé- 
ries  transversales.  Las  placas  de  las  secciones  fijas 
son  sub-cuadrangulares,  con  una  figura  elíptica, 
elevada  y alargada  de  adelante  hacia  atrás,  rodeada 
de  figuras  periféricas  mas  pequeñas  ó irregulares,  y 
con  el  borde  posterior  ocupado  por  grandes  agujeros 
pilíferos.  La  cola  es  larga,  cilindrica  y anillada  en  la 
base.  Los  dientes  son  en  número  de  cónicos  y con 
una  cresta  transversal  en  la  corona  que  la  divide  en 
dos  caras  oblicuas;  el  primer  par  de  dientes  superio- 
res está  implantado  en  el  intermaxilar;  ios  dos  dientes 
anteriores  de  cada  mandíbula  son  mucho  mas  peque- 
ños y un  poco  comprimidos,  pero  los  demas  son  de 
tamaño  sensiblemente  igual.  Lama  ascendente  de 
la  mandíbula  inferior  muy  elevada  y con  la  base  que 
se  levanta  al  lado  de  la  última  muela.  Cinco  dedos 
en  cada  pié.  En  los  miembros  anteriores  los  cinco 


dedos  son  desiguales,  comprimidos  oblicuamente, 
el  pulgar  delgado  y corto,  el  índice  mucho  mas  largo, 
y los  siguientes  sucesivamente  mas  cortos.  En  los 
piés  posteriores  todos  los  dedos  son  mas  cortos,  y 
el  del  medio  mas  largo  que  los  laterales.  Las  vérte- 
bras cervicales  están  todas  separadas.  El  sacro  está 
formado  por  nueve  vértebras.  La  sínfisis  del  púbis  es 
abierta,  y tiene  once  pares  de  costillas,  seis  articu- 
ladas con  el  externou,  las  tres  siguientes  unidas  unas 
á otras  y las  dos  últimas  libres. 

Dasypus  sexcinetus  Lineo. 

Dasypus  sexcinetus,  Lineo,  Syst.  nat.,  etc.,  ed.  12,  vol.  I, 
p.  53,  a.  1766. 

Euphractus  sexcinetus.  Wagler,  Syst.  d.  Amphibien,  etc., 
p.  36,  a.  1830. 

Es  la  especie  mas  grande  del  género.  Habita  la 
parte  massetentrionalde  la  República. 

Dasypus  affinis  sexcintus 

Euphractus  affinis  sexcinetus,  P.  Gervais,  Recherch.  sur  les 
mammif.  foss.  de  l’Amér.  Mérid. , p.  55,  pl.  XXIII, 
íig.  1 y 2,  a.  1855. 

II.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós .,  etc.,  p. 
214,  a.  1880. 

P.  Gervais  describió  con  este  nombre,  parte  de  un 
cráneo  de  una  especie  fósil,  sino  idéntica  por  lo  me- 
nos muy  parecida  á la  actual,  de  la  que,  según  el  au- 


BRUTOS 


865 


tor  solo  se  distinguiría  por  las  placas  del  escudo  ce- 
fálico algo  mas  pequeñas,  y por  la  primera  muela  su- 
perior implantada  en  el  intermaxilar  que  se  encuen- 
tra mas  separada  de  la  segunda  que  eu  la  especie 
viviente;  el  paladar  parece  igualmente  un  poco  mas 
estrecho  en  la  especie  fósil  y las  series  dentarias  me- 
nos paralelas.  El  autor  figura  de  este  animal  la  re- 
gión anterior  del  cráneo  con  algunas  placas  del 
escudo  cefálico  y las  seis  primeras  muelas  de  cada 
lado  ó los  alvéolos  correspondientes  que  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  34  milímetros.  El  ancho 
deL  paladar  entre  el  primer  par  de  muelas  anteriores 
es  de  cerca  de  9 milímetros  y de  13  milímetros  entre 
el  sexto  par. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  prime- 
ramente descritos  por  Gervats,  fueron  descubier- 
tos por  Weddel  en  Tarija,  antigua  provincia  argen- 
tina, pero  se  encuentran  restos  atribuibles  á la 
misma  especie,  en  la  misma  provincia  de  Buenos 
Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 

Dasypus  villosus  Desm. 

Dasypus  villosus,  Desmarest,  Nouv.  Dict.  d'Hist.  nal.,  vol. 
XXII,  p.  489,  a.  1819.  —Id.  Mammalogie,  p.  370. 

Griffith,  Anim.  Kingd. , t.  III,  p.  292. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  IV,  p.  175. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.,  II,  p.  427. — 
Descr.  Phys.  etc.,  III,  p.  438,  a.  1879. 

Gray,  Proveed.  Zool.  Soc.,  1865,  p.  376. 

Esta  especie  es  de  tamaño  apenas  un  poco  menor 
que  la  precedente  y habita  en  la  actualidad  casi  toda 
la  región  oriental  de  la  República,  de  Bahía  Blanca 
al  norte. 


Dasypus  villosus  iossilis 

(Pl.  LXVIII,  fig.  38) 

Euphractus  villosus  (Desmarest)  Ameghino,  La  antigüedad 
del  hombre  en  el  Plata,  vol.  I,  p.  625,  a.  1880.  — 
Id.  t.  II,  p.  81,  a.  1881. 

Los  restos  de  la  especie  actual  son  comunes  en 
estado  fósil  en  las  capas  sedimentarias  mas  superfi- 
ciales de  la  provincia  de  Buenos  Aires. 


Horizonte. — Piso  querandino  y platense  de  la 
formación  pampeana  hasta  la  época  actual. 

Dasypus  affinis  villosus 

Dasypus  villosus  fossilis,  Burmeister,  Anal,  del  Alus.  Púb., 
t.  I,  ent.  III,  p.  232,  a.  1866.— Id.  Descrip.  phys. 
etc.,  t.  III,  p.  440,  a.  1879. 

Dasypus  villosus,  Lydekker,  Calal.  of  Foss.  Mamm.,  part.  V, 
p.  138,  a.  1887. 

Euphractus  affinis  villosus,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los 
rnamif.  fós.  etc.,  p.  216,  a.  1887. 

Los  restos  de  Dasypus  muy  parecidos  sino  idén- 
ticos á los  de  la  especie  existente  común  en  el  país, 
son  muy  abundantes  en  todos  los  horizontes  de  la  for- 
mación pampeana,  pero  como  no  conozco  cráneos 
completos  en  buen  estado,  sino  fragmentos  de  esque- 
leto, no  puedo  afirmar  que  sean  absolutamente  idén- 
ticos á los  de  la  especie  actual,  como  aparentemente 
parecen  indicarlo  los  fragmentos  de  coraza.  Así,  me 
parece  prudente  conservar  en  suspenso  su  determi- 
nación definitiva,  pues  la  época  á que  remontan  es 
realmente  demasiado  alejada  de  nosotros,  para  su- 
poner que  la  especie  se  haya  conservado  hasta  noso- 
tros sin  variación. 

Localidad. — He  recojido  restos  de  este  animal 
en  distintas  localidades  de  las  provincia  de  Buenos 
Aires,  Santa  Fé  y Córdoba. 

Horizonte.  — Todos  los  niveles  de  la  formación 
pampeana,  encontrándose  placas  de  coraza  aparen- 
temente iguales  hasta  en  el  mismo  yacimiento  de 
Monte  Hermoso. 

Dasypus  major  Amegh. 

(Pl.  LXVIIT,  fig.  36  y 37) 

Euphractus  niajor,  Ameghino,  Catal.  delaSec.  de  laprov. 
de  B.  A.  en  la  Exp.  Cont.  Sud-Amer.,  p.  41, 
a.  1882  (nomen  nudutii), 

Esta  especie  se  distingue  fácilmente  por  su  tama- 
ño dos  veces  mayor  que  el  de  las  especies  actuales, 
D.  sexcinctus  y D.  villosus,  igual  á una  de  las  mas 
pequeñas  especies  del  género  Eutatus. 

Las  placas  de  las  secciones  fijas,  son  relativamen- 
te grandes  y delgadas,  de  15  á 18  milímetros  de  lar- 
go, por  10  á 12  de  ancho,  y 3 á5  de  grueso;  las  que 
forman  la  última  fila  de  la  sección  fija  anterior  alcan- 


109 


866 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


zan  un  largo  de  hasta  23  á 25  milímetros.  Estas  pla- 
cas presentan  en  la  cara  externa  una  figura  longitu- 
dinal oblicua,  muy  estrecha  y convexa,  con  cinco  á 
seis  figuras  laterales  mas  pequeñas  é irregulares, 
separadas  por  surcos  anchos,  poco  profundos  y á me- 
nudo mal  definidos.  Toda  la  superficie  de  las  pla- 
cas, es  lisa  ó casi  lisa,  pero  con  puntuaciones  bien 
aparentes,  faltando  las  perforaciones  del  fondo  de  los 
surcos,  que  enlas  otras  especies  penetran  en  el  interior 
de  la  coraza.  Los  agujeros  pilíferos  del  borde  poste- 
rior son  muy  desarrollados.  Las  placas  de  mayor 
tamaño  procedentes  de  las  bandas  movibles,  alcan- 
zan hasta  unos  4 centímetros  de  largo. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  los  alrededores  de  la  Milla  de  Lujan. 

Horizonte.  — Piso  platense  de  la  formación  cua- 
ternaria. 


Dasypus  platensis  n.  sp. 

(Pl.  LXVI1I,  fig.  40  á 42) 

Esta  especie  es  del  tamaño  del  Dasypus  villosus , 
pero  se  distingue  fácilmente  de  él  por  la  estructura 
déla  escultura  externa  déla  coraza.  El  tamaño  de 
las  placas  que  componen  la  coraza  es  sensiblemente 
igual  al  de  las  mismas  placas  déla  c.orazade  la  especie 
existente  arriba  mencionada.  Las  placas  délas  sec- 
ciones fijas,  presentan  la  cara  externa  rugosa  y áspe- 
ra, en  vez  de  las  figuras  elevadas  que  se  observan  en 
las  otras  especies,  notándose  en  algunas  apenas  ru- 
dimentarios vestigios  de  la  figura  central  estrecha 
y alargada  de  cada  placa;  entre  estas  rugosidades 
se  encuentran,  generalmente  distribuidas  sin  orden 
alguno,  un  cierto  número  de  perforaciones  ó agu- 
jeros de  diámetros  distintos;  los  agujeros  pilíferos 
del  borde  posterior  son  escasos  y poco  desarrolla- 
dos. Las  placas  de  los  anillos  movibles  son  de  su- 
perficie externa  igualmente  áspera  y rugosa,  y con 
las  mismas  puntuaciones  ó agujeros  de  las  secciones 
fijas,  pero  la  figura  longitudinal  del  centro  es  á me- 
nudo mas  aparente;  las  perforaciones  pilíferas  del 
borde  posterior  son  numerosas  pero  pequeñas.  Las 
placas  de  las  secciones  fijas  tienen  de  10  á 15  milí- 
metros de  largo,  6 á 7 milímetros  de  ancho,  y 2 á 5 
de  espesor;  las  placas  de  las  bandas  movibles  tienen 
de  20  á 25  milímetros  de  largo  y 6 á 8 de  ancho. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  las  barrancas  del  rio  Lujan  en  el  pueblo  del 


mismo  nombre  y en  los  alrededores  de  La  Plata. 

Horizonte.  — Piso  querandino  y piso  platense 
de  la  formación  cuaternaria. 

Dasypus  palagónicus  Amegh. 

(Pl.  LXVIir,  fig.  39,  43  y 44) 

Euphractus  patagónicas,  Amechino,  Enumeración  sistemá- 
tica de  los  mamíferos  eocenos , etc.,  p.  26,  n°  120, 
a.  1887. 

Esta  especie  parece  haber  sido  un  poco  mas  ro- 
busta que  el  Dasypus  villosus,  y aunque  los  res- 
tos de  coraza,  únicas  partes  que  hasta  ahora  me  sean 
conocidas,  son  muy  parecidos  á los  de  la  especie  si- 
guiente, es  casi  seguro  que  el  conocimiento  de  co- 
razas completas  y de  partes  del  esqueleto  han  de  re- 
velar diferencias  de  conformación  importantes,  pues 
remonta  á una  época  demasiado  lejana  para  suponer 
que  pueda  ser  una  especie  idéntica  ó muy  parecida 
á la  existente. 

Las  placas  de  las  bandas  movibles  tienen  de  18  á 
20  milímetros  de  largo  por  6 á 8 de  aucho,  y las  de 
las  secciones  fijas  de  6 á 9 de  largo  por  6 á 8 de  an- 
cho y 3 á 5 de  espesor. 

Las  placas  de  las  secciones  fijas  se  distinguen  por 
la  figura  elíptica  central  de  cada  placa,  que  no  es 
muy  larga,  pero  es  siempre  mas  elevada  que  en  la 
especie  actual,  y rodeada  adelante  y sobre  los  cos- 
tados laterales  por  un  surco  relativamente  muy  pro- 
fundo, particularmente  adelante,  y en  el  que  se 
ven  algunos  agujeros  de  tamaños  diferentes;  en  el  bor- 
de posterior  de  cada  placa  difiere  de  las  demás  espe- 
cies mencionadas,  por  presentar  un  corto  número  de 
agujeros  pilíferos  á veces  no  mas  de  cuatro  ó cinco, 
pero  siempre  de  tamaño  considerablemente  mayor. 

Las  placas  de  los  anillos  movibles  se  distinguen 
por  la  figura  longitudinal  del  medio  de  la  placa, 
igualmente  mas  elevada  y convexa,  con  los  surcos 
laterales  bien  marcados  y con  algunos  agujeros;  las 
figuras  periféricas  están  reemplazadas  por  dos  ele- 
vaciones laterales  largas  y angostas,  una  á cada  lado, 
formando  los  bordes  laterales  de  las  placas,  sin  las 
entalladuras  transversales  que  los  dividen  en  figuras 
distintas  mas  pequeñas,  como  sucede  en  los  otros 
Dasypus,  ó si  hay  algunas,  se  reducen  á dos,  una 
á cada  lado  y apenas  indicadas.  En  el  borde  poste- 
rior presentan  la  misma  diferencia  característica  que 
distingue  las  placas  délas  secciones  fijas;  cada  placa 


BRUTOS 


867 


tiene  solo  tres  ó cuatro  perforaciones,  pero  muy 
grandes  de  manera  que  ocupan  todo  el  borde  pos- 
terior; en  las  mismas  placas  del  D.  villosus,  los 
agujeros  son  en  número  considerable  pero  mucho 
mas  pequeños. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  la  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 


ZAEDYUS  n.  gén. 

Este  género,  cuyo  tipo  es  el  Zaédyus  minUtus 
(Dasypus  minutus)  ha  sido  hasta  ahora  confundido 
con  el  precedente,  por  presentar,  solo  aparentemen- 
te, una  conformación  externa  muy  parecida,  pero 
la  extruclura  interna  muestra  diferencias  tan  consi- 
derables que  no  permite  conservarlos  unidos.  En  la 
misma  coraza,  que  son  las  partes  que  en  ambos  gé- 
neros mas  se  parecen,  se  notan  también  algunas  dife- 
rencias notables ; las  placas  de  la  coraza  del  Zaédyus 
presentan  la  escultura  externa  mas  elevada,  pero  de 
superficie  mas  lisa,  y las  placas  de  las  bandas  movi- 
bles muestran  la  figura  lonjitudinal  central,  mas  lar- 
ga, mas  estrecha  y mas  elevada,  con  superficie  fuer- 
temente convexa.  El  borde  posterior  de  las  placas 
movibles  es  muy  delgado,  y con  solo  uno  ó dos  agu- 
jeros pilíferos,  situados  uuo  en  cada  ángulo,  rara- 
mente tres,  estando  entonces  situado  el  tercero  en  el 
medio  del  borde  de  la  placa;  estos  agujeros,  además 
de  ser  en  escaso  número,  difieren  por  su  tamaño  ex- 
cesivamente pequeño,  de  manera  que  solo  ocupan  un 
muy  pequeño  trecho  del  borde,  lo  que  constituye  una 
diferencia  considerable  con  Dasypus,  que  presenta 
todo  el  borde  posterior  de  cada  banda  ocupado  por 
agujeros  pilíferos,  ya  de  tamaño  mediano  pero  en  nú- 
mero considerable  como  en  Dasypus  villosus,  ya 
en  corto  número  pero  de  tamaño  enorme  como  en  Da- 
sypus patagórúcus.  Las  placas  de  las  secciones 
fijas  presentan  con  Dasypus  la  misma  diferencia  : 
cada  placa  no  tiene  eu  el  borde  posterior  mas  que  una 
ó dos  perforaciones  pilíferas  sumamente  pequeñas. 
Las  bandas  movibles  de  la  coraza  son  eu  número  de 
siete  á ocho,  y dispuestas  de  manera  que  no  permi- 
ten á la  coraza  tomar  Ja  forma  de  bola. 

El  cráneo  del  Zaédyus  es  mas  puntiagudo  que  el 


del  Dasyjms,  y el  sistema  dentario  bastante  diferen  - 
te,  pues  no  tiene  ningún  diente  implantado  en  el  in- 
termaxilar,  mientras  que  en  Dasypus  la  primera 
muela  de  cada  lado  de  la  mandíbula  superior  está  cons- 
tantemente implantada  en  el  mencionado  hueso.  El 
número  de  dientes  es  también  distinto  y constante  ; 
el  Dasypus  tiene  siempre  nueve  superiores  y diez 
inferiores  en  cada  lado,  y el  Zaédyus  solo  ocho  ar- 
riba y nueve  abajo. 

Zaédyus  minutus  (Desm.)  Amegh. 

Dasypus  minutus,  Desmarest,  Mamrnal.,  p.  371. 

Darwin,  Zool.  of  ilie  Beagle,  II,  p.  93. 

Gay,  Fauna  chilena,  I,  p.  131. 

Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.,  II,  p.  428. — 
Id.  Descrip.  Phys.  etc.,  III,  p.  440. 

Gray.  Proceed.  Zool.  Soc.,  1865,  p.  376. 

Dasypus  patay ónicus,  Desmarest,  Noitv.  Dict.  d’hist.  nal., 
t..  XXX,  p.  491. 

Tatusia  minuta,  Lesson,  Mon.  etc.,  p.  847. 

Es  la  especie  típica  del  género  y la  única  ahora 
existente,  cuyo  tamaño  es  próximamente  un  tercio 
menor  que  el  del  Dasypus  villosus. 

Habita  la  región  occidental  de  la  República,  en  las 
provincias  de  San  Luis  y Mendoza,  el  territorio  de 
la  Pampa,  la  región  austral  de  la  provincia  de  Bue- 
nos Aires  y la  Patagonia. 

Zaédyus  minutus  fossilis 

He  encontrado  sus  restos  en  estado  fósil  en  distin- 
tos puntos  de  la  provincia  de  Buenos  Aires  y Cór- 
doba, en  las  capas  sedimentarias  mas  superficiales. 

Horizonte . — Piso  platense  déla  formación  cua- 
ternaria hasta  nuestra  época. 

Zaédyus  próximus  Amegh. 

(Pl.  LXVI1I,  fig.  4o  á 47) 

Euphractus  próximus,  Ameghino,  Enumeración  sistemática 
de  los  mamíf.  fós.  eocenos , etc.,  p.  26,  n°  121, 
a.  1887. 

Este  animal  me  es  conocido  por  numerosas  placas 
de  la  coraza  que  indican  una  talla  comparable  á la  del 
Z.  minutus ; las  placas  de  los  anillos  movibles  tie- 


868 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


neu  de  12  á 16  ó 17  milímetros  de  largo  por  5 á 6 de 
ancho,  y las  de  las  secciones  fijas,  de  5 á 7 milíme- 
tros de  largo  por  4 á 5 de  ancho. 

La  escultura  externa  es  muy  parecida  á la  de  la 
especie  actual,  con  la  única  diferencia  de  la  figura 
central  longitudinal  de  las  placas  de  las  bandas  movi- 
bles, que  es  mas  angosta,  mas  larga,  mas  elevada  y 
mas  lisa  que  en  la  especie  existente.  Las  placas  de 
las  secciones  fijas,  muestran  esa  misma  figura  central 
rodeada  por  figuritas  periféricas  mas  pequeñas  y casi 
circulares  que  están  separadas  por  surcos  muy  pro- 
fundos. Es  casi  seguro  que,  cuando  se  conozcan  par- 
tes mas  completas,  se  encontrarán  diferencias  toda- 
vía mas  acentuadas,  pues  data  de  una  época  demasia- 
do remota  para  que  pueda  ser  en  todos  sus  detalles 
tan  cercana  á la  especie  existente  como  parecen  indi- 
carlo Jas  placas  sueltas  de  la  coraza. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  lian  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameguíno  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeüo  (eoceno  inferior). 

Zaedvus  exilis  Amegh. 

*7 

(Pl.  LXYIll,  f.  48  y 49) 

Euphractus  exilis,  Ameghino,  Enumeración  sistemática  de 
los  mamíf.  eocenos,  etc.,  p.  26,  n°  122,  a.  1887. 

Esta  especie  se  distingue  de  la  precedente  y de 
la  actual  por  su  tamaño  notablemente  menor,  que 
no  permite  identificarlas.  Las  placas  délas  seccio- 
nes fijas  tienen  de  4 á 6 milímetros  de  largo  por  3 á 
5 de  ancho  ; la  figura  central  alargada  de  cada  placa 
es  muy  angosta,  y está' rodeada  adelante  y á los  lados 
por  6 á 8 figuritas  muy  pequeñas,  pero  muy  eleva- 
das, terminando  casi  en  punta  dirigida  hácia  atrás; 
estas  figuras  periféricas  están  separadas  por  surcos 
profundos  en  los  que  se  encuentran  pequeños  agu- 
jeraos. Las  placas  de  las  bandas  movibles  tienen  de 
8 á 12  y 1 4 milímetros  de  largo  por  2 á 4 de  ancho  y 
solo  1 de  espesor  ; la  cara  superior  libre  muestra 
una  figura  longitudinal  que  la  recorre  en  todo  su  lar- 
go, muy  estrecha  y del  mismo  tamaño  en  toda  su 
extensión,  limitada  por  dos  surcos  longitudinales  con 
algunos  pequeños  agujeritos  délos  que  salen  peque- 
ñas hendiduras  transversales  que  dividen  de  un 
modo  mas  ó menos  aparente  las  figuras  longitudina- 
les laterales. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 


descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  barran- 
cas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  infe- 
rior). 

Zaedyus  mioimus  Amegh. 

(PI.  LXVI1I,  fig.  50) 

Euphractus  mínimus,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre 
en  el  Plata,  t.  II,  p.  310,  a.  1881. 

Esta  especie  es  del  tamaño  del  Z.  exilis,  ó qui- 
zás todavía  mas  pequeña,  pero  la  escultura  externa 
délas  placas  es  mas  parecida  á la  de  Z.  minutus. 
Las  placas  de  las  bandas  movibles  tienen  solo  de  8 á 
1 1 milímetros  de  largo,  0m002á  0m0035  de  ancho,  y 
no  mas  de  un  milímetro  de  espesor  máximo.  La  fi- 
gura longitudinal  del  centro  de  la  cara  externa,  es 
angosta  pero  no  muy  elevada,  y las  dos  elevaciones 
laterales  están  divididas  por  pequeñas  hendiduras  ó 
surcos  transversales,  en  tres  ó cuatro  figuras  regu- 
lares partiendo  cada  rama  transversal  de  una  peque- 
ña perforación  en  el  fondo  de  los  surcos  que 
limitan  la  figura  central.  La  parte  posterior  de  cada 
placa  termina  en  un  borde  sumamente  delgado,  en 
el  que  en  la  casi  totalidad  de  los  ejemplares  uo  se  vén 
absolutamente  vestigios  de  agujeros  pilíferos. 

Localidad.  — He  recojido  Jos  restos  de  esta  espe- 
cie en  el  arroyo  de  Frias,  no  lejos  de  Mercedes,  en 
la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte. — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


PRMJPRHAGTUS  amegh  . 

Ameghino,  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe.,  t,  IX,  p.  206. 
a.  1886. 

La  talla  de  los  representantes  de  este  género  es 
comparable  á la  de  los  representantes  del  género 
Eutatus.  Las  placas  de  los  anillos  movibles  llevan 
tres  figuras  longitudinales  y paralelas  en  el  cuerpo, 
regulares  y en  forma  de  columnas,  separadas  por 
dos  surcos  longitudinales  paralelos,  sin  agujeros  en 
el  fondo  de  los  surcos,  pero  con  agujeros  profundos 
sobre  los  bordes  longitudinales.  Las  placas  de  la 


BRUTOS 


869 


; eccion  fija  llevan  una  figura  central  muy  elevada, 
con  figuritas  periféricas  bien  destacadas,  convexas  y 
con  agujeros  en  los  bordes  laterales. 

Pra'ii phract us  limpidus  Asiegh. 

Ajieghino,  Ob.  y pág.  cit. 

Hasta  hace  poco  no  se  había  encontrado  en  los 
terrenos  terciarios  antiguos  del  Paraná,  ningún 
resto  de  verdadero  armadillo,  hecho  que  no  dejaba 
de  preocuparme,  pues  según  mis  vistas  filogenéticas, 
los  armadillos  constituyen  un  tipo  de  evolución 
menos  avanzado,  es  decir,  mas  primitivo  que  el 
délos  gliptodontes,  y de  consiguiente  deben  haber- 
los precedido  en  su  aparición. 

Pero  como  la  duración  de  una  forma  animal  es 
continua  desde  el  primer  momento  de  su  aparición 
hasta  su  desaparición,  que  es  definitiva,  resultaba 
que  existiendo  en  los  terrenos  antiguos  del  Paraná 
gliptodontes  que  tienen  que  haber  tomado  origen 
en  un  tipo  inferior  parecido  álos  armadillos  y exis- 
tiendo aún  estos  en  la  actualidad,  forzosamente  de- 
ben también  haber  existido  conjuntamente  con  los 
gliptodontes  del  Paraná.  Basado  en  estos  principios 
invariables  pude  decir  en  uno  de  mis  últimos  tra- 
bajos, que  si  aún  no  se  habian  encontrado  sus  restos 
fósiles  en  esos  yacimientos,  se  encontrarían  1 y po- 
cos meses  bastaron  para  confirmar  mi  deducción 
cumpliéndose  la  previsión  científica;  poco  tiempo 
después  encontraba  personalmente,  restos  de  ar- 
madillos en  los  yacimientos  del  Paraná. 

Conozco  del  mencionado  yacimiento,  una  de  la 
sección  fija,  y otra  de  los  anillos,  de  un  animal 
bastante  cercano  al  género  Dasypus  actual,  pero  de 
un  tamaño  mucho  mayor  y con  algunos  caractéres 
bastante  distintos  para  autorizar  su  separación  como 
género  diferente. 

La  placa  déla  sección  fija,  es  de  figura  general 
rectangular,  aunque  en  su  parte  anterior  el  borde 
forma  dos  caras  distintas  que  hacen  de  la  placa  un 
pentágono  irregular,  y muestra  en  su  superficie  es- 
terna una  figura  principal  rodeada  de  varias  meno- 
res que  ocupan  toda  la  superficie  de  la  placa,  como 
sucede  con  las  correspondientes  de  los  Dasypus, 

1 Boletín  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias , tomo  VIII,  página 
141,  a.  1887. 


pero  no  tiene  agujeritos  en  el  fondo  de  los  surcos 
que  dividen  las  figuras,  existiendo  estos  al  contrario, 
sobre  los  dos  bordes  laterales  déla  placa. 

La  figura  principal  parte  de  los  dos  tercios  ante- 
riores de  la  placa  y se  estiende  hasta  su  parte  pos- 
terior, en  forma  de  carena  muy  elevada  de  casi  un 
centímetro  de  largo.  Rodean  á esta  figura  principal 
seis  mas  pequeñas,  desiguales  en  tamaño,  las  tres 
mas  grandes  sobre  la  parte  anterior,  dos  de  las  mas 
pequeñas  sobre  el  borde  lateral  derecho  y la  otra 
sobre  el  izquierdo,  no  existiendo  ninguna  sobre  la 
parte  posterior  en  donde  viene  á concluir  la  figura 
principal  con  su  máximo  desarrollo.  El  surco  que 
aísla  la  figura  principal  es  ancho  y profundo,  rodeán- 
dola solo  en  sus  dos  tercios  anteriores  por  tres  de 
sus  lados.  Los  surcos  menores  que  van  de  este  á 
la  periferia  son  angostos  y poco  marcados.  En  los 
Dasypus  estos  surcos  radiales  son  angostos  y pro- 
fundos, y terminan  en  el  punto  de  unión  con  el 
surco  central  en  un  agujero  que  falta  en  Prseu,- 
phvactus.  Examinando  sin  embargo  el  fondo  del 
surco  central  con  un  lente  se  vé  que  está  ocupado 
por  una  série  de  agujeritos  muy  pequeños,  en  nú- 
mero considerable  y colocados  en  línea,  pero  tanto 
por  su  tamaño  diminuto  como  por  su  número  y 
colocación  no  corresponden  seguramente  á los  agu- 
jeritos de  las  placas  de  los  verdaderos  Dasypus. 
En  cambio  tiene  Prseuphractus  agujeros  bastante 
grandes  sobre  los  bordes  laterales,  aunque  solo  en 
número  de  tres  ó cuatro  en  cada  lado.  En  la  parte 
posterior  se  ven  tres  grandes  y profundos  agujeros 
destinados  á recibir  los  bulbos  de  las  cerdas,  colo- 
cados, uno  en  el  medio,  y los  otros  dos,  uno  en 
cada  ángulo  lateral,  habiendo  entre  ellos  otros 
agujeritos  muy  pequeños  y apretados  unos  á otros 
en  série  continua.  La  cara  interna  de  la  placa,  lige- 
ramente cóncava,  presenta  unos  10  á 12  agujeritos 
distribuidos  sin  orden  alguno.  La  superficie  de  la 
placa,  es  muy  lustrosa  y lisa  particularmente  encima 
de  las  figuras  externas  convexas.  Tiene  16  milíme- 
tros de  largo,  1 2 de  ancho  y solo  dos  de  espesor  en 
donde  no  presenta  engrosamiento  debido  álas  figu- 
ras esternas.  Esta  pieza  ha  sido  recogida  por  el  se- 
ñor D.  Luis  Lelovg  Thévewet. 

La  placa  de  la  sección  movible,  debe  ser  del  cen- 
tro de  uno  de  los  anillos,  pues  presenta  la  forma 
rectangular  característica  de  estas  placas  perfecta- 
mente regular,  con  su  parte  anterior  en  forma  de 
tecla,  corta,  muy  gruesa  y de  superficie  lisa,  y la 
parte  posterior  que  forma  el  cuerpo  libre  de  la  placa, 


870 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mas  larga,  mas  delgada,  pero  de  una  conformación 
esterna  bastante  distinta  de  los  Dasypus,  sin  que 
tampoco  presente  analogía  decidida  con  ningún  otro 
de  los  géneros  conocidos  de  esta  familia.  En  el 
centro  de  la  placa  se  vé  una  figura  elevada,  muy 
larga  y angosta,  de  superficie  convexa  muy  lisa,  per- 
fectamente recta,  que  parte  de  la  base  de  la  parte 
anterior  en  forma  de  tecla  y recorre  el  cuerpo  por 
su  parte  media  longitudinal,  en  la  mayor  parte  de 
su  largo,  terminando  varios  milímetros  antes  de  lle- 
gar al  borde  posterior.  Esta  columna  longitudinal 
mediana  existe  también  en  los  Dasypus  pero  no  es 
tan  regular  y llega  siempre  hasta  el  borde  posterior 
de  la  placa.  Está  limitada  por  dos  surcos  longitudi- 
nales bastante  profundos  y de  fondo  cóncavo, 
uno  á la  derecha  y otro  á la  izquierda,  perfectamente 
rectos,  que  difieren  igualmente  de  los  correspondien- 
tes del  Dasypus  por  no  alcanzar  hasta  el  borde  pos- 
terior, terminando  naturalmente  al  nivel  de  la  parte 
posterior  de  la  figura  longitudinal  central.  En  el 
fondo  de  estos  surcos  no  existen  agujeros  que  pene- 
tren en  el  interior  de  la  placa,  carácter  particular 
que  distingue  á Prceuphractus  tanto  de  Dasypus, 
como  de  Eutatus  y de  Propraopus.  En  fin  estos 
dos  surcos  están  limitados  á su  vez  por  otras  dos 
columnas  ó figuras  longitudinales  que  constituyen 
al  mismo  tiempo  á derecha  é izquierda  los  bordes 
laterales  de  la  placa;  estas  figuras  son  como  la  cen- 
tral, bastante  elevadas,  de  superficie  convexa  y 
continuada  sin  interrupción  de  uno  á otro  extremo, 
diferenciándose  así  mucho  de  las  columnas  ó fi- 
guras longitudinales  que  ocupan  la  misma  posi- 
ción en  las  placas  de  los  Dasypus  y también  de  los 
Eutatus,  que  siempre  están  divididas  por  surcos 
transversales  que  parten  generalmente  de  uno  de 
los  agujeros  que  en  dichos  géneros  presenta  en  su 
fondo,  y se  dirijen  á la  periferia  dividiendo  las 
columnas  externas  en  dos  ó tres  trozos.  Esta  di- 
ferencia de  Prceuphractus  está  acompañada  de  otra 
bastante  notable,  la  presencia  de  una  fila  de  aguje- 
ros relativamente  grandes  y. profundos,  en  cada  uno 
de  sus  bordes  laterales,  colocados  con  corta  diferen- 
cia á la  misma  distancia  unos  de  otros,  y disminu- 
yendo de  tamaño  de  atrás  hácia  adelante  hasta  que 
desaparecen  á la  mitad  del  largo  de  la  placa.  El 
borde  angosto  posterior  está  ocupado  por  varios 
agujeros  grandes  y profundos,  destinados  á recibir 
los  bulbos  de  las  cerdas.  El  largo  de  la  placa  es  de 
21  milímetros,  pero  está  algo  gastada  en  su  borde 
posterior  y quebrado  el  borde  anterior  delgado  de 


la  parte  en  forma  de  tecla,  de  modo  que  entera, 
debía  tener  más  órnenos,  unos  25  milímetros  de 
largo. 

Localidad. — He  recojido  los  primeros  restos  de 
esta  especie  en  las  barrancas  de  los  alrededores  de 
la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte . — Piso  mesopotámico  déla  formación 
patagónica  (oligoceno  inferior). 

Prseuphractus  recens  Ahiegh. 

(PI.  LXIX,  fig.  12  á 14) 

Ameghino,  Apuntes  preliminares  sobre  rnamíf.  exting.  de 
Monte  Hermoso,  p.  19,  a.  1887.  — Id.  Lista  de  los 
mamíferos  fósiles  de  Monte  Hermoso,  n°  56,  p.  19, 
Junio  de  1888. 

Esta  especie  se  distingue  de  la  precedente  por  un 
tamaño  algo  mayor  y una  conformación  algo  distinta 
de  las  placas. 

Las  placas  de  las  secciones  fijas,  tienen  de  15  á 18 
milímetros  de  largo,  por  10  á 12  de  ancho.  La  figura 
longitudinal  central  es  muy  elevada,  oblicua  y esten- 
dida  hasta  el  borde  posterior  ; en  el  fondo  del  surco 
que  rodea  esta  figura  se  ven  á menudo  algunos  agu- 
jeritos  sumamente  pequeños,  y sobre  los  bordes  so- 
lo existen  perforaciones  pilíferas  en  parte  del  borde 
posterior,  pero  en  corto  número  y pequeñas. 

Las  placas  de  las  secciones  movibles,  tienen  de  28 
á 38  milímetros  de  largo  por  10  á 12  de  ancho.  La 
figura  longitudinal  mediana  es  casi  siempre  mucho 
mas  elevada  que  en  la  especie  precedente,  presen- 
tando á menudo  el  aspecto  de  una  arista  ; es  siempre 
muy  oblicua  y se  estiende  hasta  el  mismo  borde  pos- 
terior. Las  figuras  longitudinales  laterales  son,  al 
contrario,  mucho  mas  bajas  que  en  la  otra  especie,  ca- 
si planas,  y siempre  sin  entalladuras  transversales. 
En  el  fondo  de  los  dos  surcos  longitudinales  que  de- 
limitan la  figura  longitudinal  central  existen  á me- 
nudo algunas  perforaciones  pero  sumamente  peque- 
ñas, apenas  visibles.  El  borde  posterior,  que  es  muy 
delgado,  está  ocupado  por  una  fila  de  agujeros  pilí- 
feros  de  menos  de  un  milímetro  de  ancho,  fila  que 
se  continúa  sobre  uno  solo  de  los  bordes  longitudina- 
les laterales,  perdiéndose  antes  de  alcauzar  la  mitad 
del  largo  de  las  placas. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  es- 
pecie en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Babia 
Blanca. 


BRUTOS 


871 


Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana. 

MAGROEUPHRACTUS  ameghino 

Ameghino,  Apuntes  prelim.  sob.  mamíf.  exiing.  de  Monte 
Hermoso,  p.  19,  a.  1887.  — Id.  Lista  de  los  mamíf. 
fós.  de  Monte  Hermoso,  p.  19,  n°  57,  Junio  de  1888. 

Talla  comparable  á la  de  un  Hoplophorus , con 
las  placas  de  la  coraza  délas  secciones  fijas  de  figura 
cuadrangular,  y con  una  fila  de  perforaciones  pilífe- 
ras  sobre  todo  el  borde  de  las  placas. 

Macroeuphractus  retusus  Amegh. 

Ameghino,  Obra  y pág.  citada. 

Solo  conozco  hasta  ahora,  de  este  armadillo  jigan- 
tesco,  placas  de  las  secciones  fijas  de  la  coraza,  todas 
de  forma  rectangular,  y con  la  superficie  externa  cu- 
bierta con  los  mismos  dibujos  que  las  placas  corres- 
pondientes de  la  coraza  de  los  D&sypus,  pero  con 
figuras  mas  planas,  y además  de  los  pozos  profundos 
para  la  inserción  de  los  pelos  que  llevan  en  el  borde 
posterior  como  en  los  Dasypus,  aunque  en  menor 
número,  presentan  una  fila  de  agujeritos  pequeños 
en  toda  su  periferia.  Estas  placas  tienen  35  milíme- 
tros delargo  y 24  á 25 de  ancho  lo  queindica  un  ani- 
mal de  la  corpulencia  de  un  pequeño  Iioplophorus 
y del  Chlamydotherium  typum. 

Localidad.  — He  descubierto  los  restos  de  esta 
especie  en  Monte  Hermoso  á 60  kilómetros  de  Ba- 
hía Blanca,  y se  conservan  en  el  Museo  de  La  Plata 
por  lo  que  no  puedo  dar  otros  datos  ni  dibujos. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  de  la  formación 
araucana  (mioceno  superior). 


EUTATUS  p-  gervais 

P.  Gervais  en  los  Comptes-Rendus , vol.  LXV,  p.  280,  a.  1867. 

Este  género  comprende  especies  de  mayor  tama- 
ño que  los  Dasypus  existentes,  algunas  de  bastante 
mayor  tamaño  que  el  Priodon  giganteus,  el  mas 


grande  de  los  armadillos  actuales.  Toda  la  coraza 
está  formada Jpor  placas  rectangulares  dispuestas  en 
filas  transversales,  formando  bandas  movibles,  me- 
nos en  la  parte  posterior  en  donde  cada  fila  transver- 
sal está  soldada  á la  que  la  sigue.  Todas  las  placas, 
presentan  en  la  cara  externa  una  escultura  mal  de- 
finida, con  una  figura  central  elíptica  y como  hundi- 
da, rodeada  adelante  y á los  costados  por  figuras  pe- 
riféricas mas  elevadas  pero  poco  distintas.  El  borde 
posterior  de  cada  placa  está  ocupado  en  toda  su  ex- 
tensión poruña  fila  de  agujeros  pilíferos  de  tamaño 
enorme  que  reunidos  forman  como  una  gran  ranura 
transversal. 

La  cola  es  larga,  cilindrica  y cubierta  de  placas 
pequeñas  justapuestas. 

El  cráneo  es  deprimido,  muy  prolongado  hacia 
adelante,  y de  hocico  muy  puntiagudo,  presentando 
un  pequeño  parecido  con  el  de  los  Tatusia,  pero 
es  relativamente  mas  ancho  en  su  mitad  posterior. 

Los  dientes  son  en  número  de  8 á 9 en  la  man- 
díbula superior  y 10  á 9 en  la  inferior,  según  las 
especies,  todos  sub-elípticos  y de  corona  plana 
un  poco  excavada  en  el  centro,  sin  que  ninguno  de 
ellos  esté  implantado  en  el  intermaxilar,  estendién- 
dose  al  contrario  el  maxilar  todavía  bastante  mas 
adelante  de  la  primera  muela.  El  intermaxilar  es 
muy  largo,  y los  nasales,  mas  largos  todavía,  sobre- 
salen considerablemente  adelante  del  intermaxilar. 
La  mandíbula  inferior  es  de  rama  horizontal  baja  y 
de  sínfisis  muy  prolongada. 

El  axis  y las  dos  vértebras  siguientes  están  solda- 
das en  una  sola  pieza.  Tiene  II  vértebras  dorsales 
y tres  lumbares,  y cinco  dedos  en  cada  pié,  el  interno 
mas  delgado,  y el  tercero  y cuarto  mas  fuertes. 

Eutatus  Seg'uini  P.  Gerv. 

(Pl.  LVII,  fig.  3 y s;  pl.  LXXV,  fig.  5) 

P.  Gervais,  Comptes-rendus , vol.  LXV,  p.  280,  a.  1867.  — 
Memoire  sur  plusieurs  espéces  de  mamiféres  fos- 
siles  propres  a VAmérique  Mériodinale,  p.  36, 
pl.  XXVIII  y XXIX,  a.  1875. 

Burmeister,  Descr.  Phys.  de  la  Rép.  Arg.,  t.  II,  p.  443, 
a.  1879.  — Id.  Sitz.  k.  preuss.  Ak.  Wiss.,  a.  1883, 
vol.  II,  p.  1045,  pl.  XIII. 

H.  Gervais  y Ameghino,  Los  mamíf.  fós.  de  la  Amér.  Mer., 
p.  214,  a.  1880. 

Lydekker,  Catal.  of  Foss.  Mamm.  part.  V,  p.  140,  a.  1887. 

Es  la  especie  típica  del  género  y la  de  mayor  ta- 


872 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


maño.  El  cráneo  tiene  26  centímetros  de  largo  y 1 1 ¡ 
de  diámetro  transverso  máximo.  El  maxilar  superior  j 
tiene  9 muelas,  todas  sub-elípticas  y mas  ó menos 
parecidas.  La  mandíbula  inferior  tiene  10  muelas  á 
cada  lado,  la  anterior  mucho  mas  pequeña  que  las 
demás. 

Las  placas  de  la  sección  fija  ó posterior,  son  rec- 
tangulares, de  20  á 25  milímetros  de  largo  por  1 2 á 
15  de  ancho,  con  la  figura  central  poco  acentuada,  y 
sin  perforaciones  en  su  parte  superior  ó apenas  vi- 
sibles. El  borde  posterior  lleva  3 á 4 perforaciones 
pilíferas  de  gran  tamaño. 

Las  placas  de  las  bandas  movibles  tienen  de  0m035 
á0m045  de  largo  por  1 1 á 13  de  ancho,  con  la  figura 
central  mediana  también  poco  indicada,  é igualmen- 
te sin  perforaciones  en  el  fondo  de  la  parte  anterior 
del  surco  que  delimita  dicha  figura,  ó apenas  visibles. 
Los  agujeros  del  borde  posterior  son  en  corto  núme- 
ro pero  muy  grandes. 

El  húmero  tiene  0m130  de  largo  y 0m060  de  ancho 
en  su  extremidad  distal. 

El  fémur  es  mucho  mas  robusto,  pues  mide  21  cen- 
tímetros de  largo  y cerca  de  7 centímetros  de  ancho, 
presentando  un  trocánter  tercero  de  un  desarrollo 
verdaderamente  enorme. 

Localidad.  — Provincias  de  Buenos  Aires  y San- 
ta Fé. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Eutatus  brevis  Amegh. 

(Pl.  Lxvni,  fig.  1 y 2) 

Eutatus  brevis,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre  en  el 
Plata,  t.  II,  p.  310,  a.  1881. 

Eutatus  (espécie  inédita),  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mífer.  fós.  de  la  Amér.  Mer,,  p.  214,  n°  279, 
a.  1880. 

Esta  especie  es  de  un  tercio  menor  que  la  prece- 
dente, y de  una  conformación  general  bastante  mas 
esbelta.  El  cráneo  es  mucho  mas  pequeño,  y no  tie- 
ne mas  que  8 muelas  en  la  mandíbula  superior,  y 9 
en  la  inferior. 

Las  placas  que  constituyen  la  coraza,  presentan  la 
misma  escultura  externa  que  en  la  especie  anterior, 
pero  son  notablemente  mas  pequeñas  y proporcio- 
nalmente mas  gruesas.  Las  placas  que  siguen  inme- 
diatamente á los  anillos  movibles  tienen  20  á 24  mi- 


límetros de  largo  por  12  á 13  de  ancho;  lasque 
siguen  unas  tres  ó cuatro  filas  mas  atrás,  solo  tienen 
unos  1 8 á 20  milímetros  de  largo,  pero  12  á 15  de 
ancho  y 7 á 8 milímetros  de  espesor.  Los  agujeros 
pilíferos  del  borde  posterior  están  dispuestos  for- 
mando una  doble  fila  bien  aparente.  La  figura  cen- 
tral es  muy  deprimida,  con  dos  ó tres  perforaciones 
muy  pequeñas  en  su  parte  posterior,  y toda  la  super- 
ficie de  las  placas  es  un  poco  rugosa  y como  de  as- 
pecto granular. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 
en  distintos  puntos  de  las  provincias  de  Buenos  Ai- 
res, Santa  Féy  Córdoba. 

Horizonte. — Piso  bonaerense  y piso  lujanense 
de  la  formación  pampeana. 

En  el  yacimento  de  Monte  Hermoso,  existe  un 
Eutatus  que  solo  mees  conocido  por  restos  de  cora- 
za, que  presentan  el  mismo  tamaño  y el  mismo  as- 
pecto que  las  del  Eutatus  brevis,  con  el  que  en  un 
principio  lo  identifiqué  (Lista  de  losmamíf.  fós.  de 
Monte  Hermoso,  pág.  19,  n°  54),  pero  me  parece  di- 
fícil  que  una  especie  abundante  en  el  pampeano  su- 
perior y de  la  que  todavía  no  se  conocen  restos  en  el 
pampeano  inferior  se  pueda  encontrar  en  un  hori- 
zonte toda\  ía  considerablemente  mas  antiguo  como 
lo  es  el  de  Monte  Hermoso.  Me  parece  mas  probable 
que  los  restos  de  Eutatus  procedentes  de  este  últi- 
mo punto,  sean  de  una  especie  distinta,  probable- 
mente nueva,  pero  que  los  restos  de  coraza  hasta 
ahora  conocidos  no  me  permiten  caracterizar. 

Eutatus  punetatus  Amegh. 

(Pl.  LXVIII,  fig.  3 y 4) 

Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre.,  etc.,  t.  II.  p.  310, 
a.  1881. 

Esta  especie  era  de  tamaño  superior  al  Eutatus 
brevis , igualando  casi  al  E.  Seguini.  Las  placas  que 
forman  la  coraza  se  distinguen  fácilmente  por  la  fi- 
gura central  mas  alargada  y del  mismo  alto  que  las 
figuras  periféricas;  esta  figura  central  está  limitada 
por  dos  surcos  laterales  anchos  y profundos,  y pre- 
senta en  su  parte  superior  dispuestos  en  arco  de  cír- 
culo ó simétricamente  á ambos  lados  3 á 6 agujeros 
circulares  de  gran  diámetro  que  penetran  en  el  inte- 
rior de  las  placas;  estos  agujeros  presentan  un  aspee- 


BRUTOS 


873 


to  muy  distinto  del  que  muestran  las  pequeñas  per- 
foraciones que  se  ven  en  el  mismo  punto  en  las  placas 
de  las  otras  especies,  y dan  á la  coraza  un  aspecto 
especial.  Las  placas  de  las  bandas  movibles,  tienen 
de  4 á 5 centímetros  de  largo;  las  de  la  parte  fija, 
tienen  de  20  á 27  milímetros  de  largo  por  1 2 á 15 
de  ancho. 

Localidad.  — He  recojido  restos  de  esta  especie 
sobre  las  barrancas  del  rio  Salado,  y en  los  alrede- 
dores de  La  Plata. 

Horizonte.  — Piso  belgranense  y base  del  piso 
bonaerense  de  la  formación  pampeana. 

Eutatus  minutas  Amegh. 

(Pl.  lxviii,  fig.  31  y 32) 

Ameghino,  Ccttal.  de  la  sec.  de  luprov.  de  Buenos  Aires, 
en  la  Exp.  Cont.,  p.  41,  a.  1882  (noraen  nudum). 

Esta  especie  era  de  tamaño  mucho  menor  que  to- 
das las  precedentes,  comparable  al  del  Dasgpus 
sexcinclus.  Las  placas  mas  grandes  de  las  bandas 
movibles  no  tienen  mas  de  25  milímetros  de  largo 
por  8 milímetros  de  ancho,  pero  la  mayor  parte  son 
un  poco  mas  pepueñas.  La  figura  elíptica,  del  cen- 
tro de  cada  placa,  está  bien  marcada,  y presenta  en 
su  parte  anterior,  dos  ó cuatro  agujeros  de  gran  ta- 
maño como  en  el  E.  punctatus , siempre  dispuestos 
por  pares  simétricos,  en  número  de  uno  ó dos  á cada 
lado;  por  este  carácter  se  acerca  del  E.  punctatus , 
pero  se  distingue  fácilmente  de  este  por  su  tamaño 
mucho  menor,  y además  por  la  conformación  del 
borde  posterior,  que  en  E.  punctatus  presenta  los 
agujeros  pilíferos  dispuestos  en  una  doble  fila,  délos 
que  los  anteriores  notablemente  mas  pequeños  que 
los  posteriores,  mientras  que  las  placas  del  E.  mi- 
nutus,  no  presenta  mas  que  una  sola  fila  de  agujeros 
pilíferos,  pero  de  gran  tamaño,  todos  de  contorno 
sub-rectangular,  y dispuestos  con  su  eje  mayor  di- 
rijido  de  adelante  hácia  atrás,  colocados  á continua- 
ción unos  de  otros,  y separados  por  láminas  óseas 
muy  delgadas. 

Toda  la  superficie  de  las  placas  es  áspera,  como 
granulada  y con  puntuaciones  finas  irregulares. 

Localidad.  — He  recojido  los  restos  de  esta  espe- 
cie en  los  alrededores  de  La  Plata. 

Horizonte. — Piso  belgranense  de  la  formación 
pampeana. 


Eutatus  oenophorum  Amegh. 

(Pl.  LXVIII,  fig.  5 á 20  y 33  y 34) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  25,  n°  116, 
a.  1889,  incluyendo  el  Eutatus  bipunctatus,  n°  119. 

Esta  especie  alcanzaba  próximamente  el  tamaño 
del  E.  Seguini.  Las  placas  de  las  bandas  movibles 
tienen  de  28  á 38  milímetros  de  largo  por  10  á 13  de 
ancho,  y las  placas  de  la  sección  fija  de  20  á 28  mi- 
límetros de  largo  por  12  á 16  de  ancho.  La  superficie 
externa  de  las  placas  tiene  un  aspecto  bastante  dis- 
tinto del  que  distingue  los  Eutatus  pampeanos. 

Las  placas  délas  bandas  movibles,  presentan  en  la 
parte  libre  de  la  superficie  externa,  una  figura  lon- 
gitudinal mediana,  estrecha  y convexa,  que  recorre  la 
placa  de  un  extremo  á otro  de  su  parte  libre  ; á cada 
lado  de  esta  figura  central  hay  una  depresión  longi- 
tudinal ; enlaparte  posterior  déla  placa,  á cada  lado 
de  esta  depresión  hay  otra  elevación  mas  corta,  segui- 
da á cada  lado  de  un  surco  longitudinal  situado  sobre 
el  mismo  borde  periférico,  que  se  dirijen  adelante, 
y hácia  la  mitad  del  largo  de  la  parte  libre  dan  vuel- 
ta hácia  adentro  formando  ángulo  mas  ó menos  abier- 
to hasta  las  depresiones  laterales  que  limitan  la  figu- 
ra central,  dirijiéndose  acá  hácia  adelante  en  el  fondo 
de  los  surcos  longitudinales  laterales  como  una  pro- 
longación de  estos,  limitando  así  una  forma  muy 
ancha  atrás  y mucho  mas  angosta  adelante,  que  imita 
la  figura  de  una  botella.  En  el  borde  posterior,  los 
agujeros  pilíferos  son  de  tamaño  mediano  y bastante 
numerosos  pero  dispuestos  sobre  una  línea  simple. 
Toda  la  superficie  de  las  placas  es  mas  lisa  que  en 
las  especies  anteriores,  de  aspecto  menos  granulado, 
pero  mas  puntuado. 

Las  placas  de  la  sección  fija,  muestran  en  la  cara 
externa  la  misma  figura  en  forma  de  botella,  pero  no 
tan  bien  definida  como  en  las  placas  de  las  bandas 
movibles  ; en  la  parte  anterior  lo  que  representa  el 
gollete  de  la  botella,  está  rodeado  por  cuatro  figuras 
pequeñas,  y á menudo  entre  estas  en  el  fondo  de  los 
surcos,  hay  algunos  pequeños  agujeritos.  En  el  bor- 
de posterior,  los  agujeros  pilíferos  son  siempre  en 
corto  número,  pero  de  gran  tamaño  y dispuestos 
constantemente  en  una  sola  fila. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghiao  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 


no 


8-74 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 

Eutatus  lagena  Amegh. 

(Pl.  Lxvm,  fig.  21  á 30) 

Ameghino.  Enumeración  sistemática  etc.,  p.  26,  n°  117, 
a.  1887. 

Esta  especie  es  sumamente  parecida  á la  preceden- 
te ; las  placas  de  la  coraza  presentan  la  misma  escul- 
tura externa,  siendo  la  figura  en  forma  de  botella 
todavía  mejor  definida,  pero  la  escultura  es  mas  sua- 
ve, las  figuras  menos  elevadas,  los  surcos  y depresio- 
nes menos  profundos,  y toda  la  superficie  de  las  pla- 
cas mas  lisa,  no  granulada  sino  simplemente  pun- 
tuada. Los  agujeros  pilíferos  del  borde  posterior,  son 
en  corto  número,  no  muy  grandes,  y siempre  dis- 
puestos en  una  sola  fila.  El  tamaño  era  por  lo  menos 
una  mitad  mas  pequeño  que  el  del  E.  osnophorum 
pues  las  placas  de  las  bandas  movibles  solo  tienen 
de  18  á 22  milímetros  de  largo  por  8 á 10  de  ancho, 
y las  placas  de  las  secciones  fijas  de  12  á 15  milíme- 
tros de  largo  por  8 á 10  de  ancho. 

Esta  especie  y la  precedente,  cuando  se  conozcan 
corazas  completas,  ú otras  partes  del  esqueleto,  pre- 
sentarán sin  duda  caracteres  suficientes  para  sepa- 
rarlos como  género  distinto. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  la  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno inferior). 

Eutatus  distans  Amegh  . 

(Pl.  LXVIIt,  fig.  3o) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  26,  n°  118, 
a.  1887. 

Esta  especie,  que  solo  me  es  conocida  por  nume- 
rosas placas  de  las  bandas  movibles,  era  de  tamaño 
muy  pequeño,  comparable  al  de  la  especie  anterior, 
pero  de  una  conformación  bastante  distinta  ; las  pla- 
cas son  relativamente  mas  largas,  pero  mas  angostas 
y mas  gruesas,  variando  su  tamaño  entre  20  á 25  mi- 
límetros de  largo  por  6 á 8 de  ancho. 

De  la  figura  en  forma  de  botella  que  adorna  la  ca- 


ra externa  de  las  placas  de  las  especies  precedentes, 
no  existen  vestigios  en  las  del  E.  distans.  En  esta 
especie,  cada  placa  presenta  en  la  cara  externa  una 
figura  longitudinal  mediana  angosta  y muy  elevada, 
pero  que  no  recorre  todo  el  largo  de  la  placa,  perdién- 
dose al  contrario  en  la  parte  posterior  mucho  antes 
de  llegar  al  borde  que  contiene  los  agujeros  pilíferos. 
Esta  figura  central  está  limitada  por  dos  surcos  late- 
rales muy  angostos  y profundos,  que  también  se  pier- 
den hácia  atrás,  limitados  á su  vez,  por  otras  dos 
figuras  largas,  estrechas  y elevadas,  como  la  del 
centro,  colocadas  una  en  cada  borde,  casi  siempre 
sin  presentar  interrupciones  en  toda  su  longitud.  La 
parte  posterior,  antes  de  llegar  al  borde  es  elevada 
y plana.  Los  agujeros  pilíferos  son  en  corto  número, 
grandes,  yr  dispuestos  en  una  sola  fila. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  han  si- 
do descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  las  bar- 
rancas del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño  (eoceno  in- 
ferior). 


TOLYPEUTES  illiger. 

Illiger,  Prodromus  Syst.  Mamrn.  et  avium,  p.  111,  a.  1811. 

Este  género  es  muy  distinto  de  los  precedentes,  y 
presenta  caractéres  verdaderamente  particulares, 
que  permiten  reconocer  todas  sus  partes  con  igual 
facilidad;  por  la  forma  de  la  coraza,  es  entre  los 
armadillos  actuales,  el  que  mas  se  acerca  de  los  ex- 
tinguidos gliptodontes. 

La  coraza  dorsal  está  formada  por  dos  grandes 
secciones  fijas,  una  anterior  y la  otra  posterior,  sepa- 
radas por  solo  tres  bandas  movibles  que  sin  embargo 
permiten  tomar  á la  coraza  la  forma  de  una  bola 
completa.  Las  placas  de  las  secciones  fijas  son  poli- 
gonales, la  mayor  parte  de  aspecto  sub-cuadrangular, 
con  la  cara  externa  cubierta  por  un  cierto  número 
de  protuberancias  ó tubérculos  cónicos  y lisos,  de 
los  que  uno  á tres  forman  el  centro  de  la  placa,  y los 
demás  están  dispuestos  alrededor,  presentando  to- 
dos un  aspecto  parecido.  Las  placas  de  las  bandas 
movibles  son  de  tamaño  mucho  mayor,  largas  y an- 
gostas como  en  todos  los  demás  armadillos,  y con 
la  cara  externa  cubierta  por  los  mismos  tubérculos 
que  adornan  las  de  las  secciones  fijas,  pero  en  ma- 


BRUTOS 


875 


yor  número  y mas  puntiagudos,  presentando  un  as- 
pecto granular. 

La  cola  es  corta  y cónica,  muy  gruesa  al  principio 
y cubierta  de  grandes  placas  óseas  tuberculosas. 

Las  muelas  son  en  número  de  9,  muy  raramente 
de  ocho,  en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  todas 
sub-cilíndricas,  y las  anteriores  y posteriores  un  poco 
mas  pequeñas  que  las  intermediarias.  La  mandíbula 
tiene  la  rama  ascendente  que  arranca  del  lado  exter- 
no déla  rama  horizontal  y asciende  casi  perpendicu- 
larmente. El  cráneo  es  cónico,  puntiagudo  adelante 
y con  el  arco  zigomático  muy  delgado.  Las  cinco  vér- 
tebras cervicales  intermediarias  están  soldadas  en 
una  sola  pieza. 

Los  piés  anteriores  no  tienen  mas  que  cuatro  de- 
dos, faltando  el  quinto;  los  dos  dedos  internos  mas 
grandes  que  los  externos,  y el  tercero  con  una  uña 
sumamente  larga.  Las  dos  primeras  falanges  de  los 
dedos  tercero  y cuarto  están  soldadas  en  un  solo 
hueso.  Los  piés  posteriores  tienen  cinco  dedos,  con 
uñas  cortas  y anchas,  siendo  los  dedos  externos 
muy  pequeños. 

Tolypeutes  conurus  I.  Geoff. 

Dasypus  conurus,  Ir.  Goffroy  S.  Hilaire,  Comptes-Rendus , 
vol.  XXIV,  p.  575,  a.  1847.  — Id.  Revue  soolog. 
année  1847,  p.  135. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  Y,  178,  5. 

Burmeister,  Reise.  d.  d.  La  Plata  Si.  II,  p.  426,  39. 
— Id.  Descrip.  Phys.  de  la  Rép.  Arg.,  t.  III,  p.411. 

Giebel,  Zeiischr.  f.  d.  gesamt.  Naturio.,  1861, 
t.  XVIII,  pl.  3-5,  f.  3. 

Gray,  Proc.  Zool,  Soc.,  1865,  p.  380. — Id.  1874, 
p.  244. 

Murie,  Trans.  Linn.  Soc.,  t.  XXX,  p.  71,  pl.  20-26. 

Habita  casi  toda  la  extensión  de  la  República  al 
norte  del  rio  Colorado. 


Tolypeutes  conurus  fossilis 

(Pl.  LXVII,  fig.  7 y 8) 

Dasypus  conurus,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de 
Buenos  Air.,  t.  I,  ent.  3a,  p.  232,  a.  1866.  — Id. 
Descrip.  pliysiq.  de  la  R.  Arg.,  t,  III,  p.  443. 
Dasypus  apareoides,  Bravard,  Catal.  etc. 

Tolypeutes  aíf.  conurus,  H.  Gervais  y Ameghino,  Los  ma- 
mif.  fós.  de  la  Amér , Mer.  p.  216. 


Tolypeutes  conurus,  Ameghino,  La  antigüedad  del  hombre 
en  el  Plata,  t.  I,  p.  635,  a.  1880.  — Id.  t.  II,  p.  81, 
a.  1881. 

Lydekker,  Catal.  ofFoss.  Mamm.,  part.  V,  p.  138, 
a.  1887. 

Los  restos  de  esta  especie  se  encuentran  con  fre- 
cuencia en  las  capas  sedimentarias  mas  superíi cíales 
de  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Bravard  y Bürmetster  mencionan  restos  de  To- 
lypeutes precedentes  de  la  formación  pampeña, 
que  el  primero  de  esos  autores  consideró  como  de 
una  especie  distinta  de  la  actual,  y el  segundo  como 
de  la  especie  existente;  y Lydekker  identifica  con 
la  especie  actual,  restos  fósiles  de  la  misma  proce- 
dencia. Por  mi  parte  he  encontrado  repetidas  veces 
restos  fósiles  de  Tolypeutes  en  los  distintos  niveles 
de  la  formación,  consistente  sobre  todo  en  restos  de 
coraza,  los  que  aparentemente  á lo  menos,  parecen 
idénticos  á los  de  la  especie  actual,  pero  es  posible 
que  el  descubrimiento  de  corazas  completas  ó de  par- 
tes del  esqueleto,  pruebe  lo  contrario,  por  lo  que 
creo  que  la  identificación  de  la  especie  fósil  con  la 
actual,  debe  admitirse  tan  solo  de  un  modo  provisorio. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  se  en- 
cuentran con  frecuencia  en  las  provincias  de  Buenos 
Aires,  Santa  Fé  y Córdoba. 

Horizonte.  — Todos  los  niveles  de  la  formación 
pampeña  hasta  la  época  actual. 


PRI0D0N  f.  cuvier 

F.  Cuvier,  Dents  d.  maminif.,  a.  1825. 

Este  género  es  entre  los  armadillos  todavía  mas 
singular  y de  formación  mas  anómala  que  el  Toly- 
peutes. 

La  coraza  se  compone  en  toda  su  extenison  de 
placas  rectangulares  de  superficie  externa  casi  lisa 
dispuestas  en  toda  su  extensión  en  filas  transversales, 
formando  tres  partes  distintas,  una  anterior  con  10 
filas  transversales  y la  otra  posterior  con  16  filas 
transversales  unidas,  y la  tercera  central  forma- 
da por  bandas  movibles,  generalmente  en  número 
de  doce.  La  cola  es  larga,  cilindrica,  acorazada  en 
toda  su  extensión,  encerrando  de  20  á 25  vértebras. 

El  sistema  dentario  se  compone  de  un  considerable 
número  de  dientes,  pues  varía  entre  las  fórmulas 


876 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ffrfó  ff,  f j,  y que  no  es  difícil  caíacterizen  varieda- 
des ó especies  hasta  ahora  confundidas  en  una  sola; 
estos  dientes  son  comprimidos  lateralmente,  parti- 
cularmente los  anteriores,  y todos  mas  ó menos  pa- 
recidos entre  sí. 

La  segunda  y tercera  vértebra  cervicales,  y aveces 
también  la  cuarta  están  soldadas  en  un  solo  hueso. 
Las  vértebras  dorsales  varían  en  número  de  12  á 13. 
Las  vértebras  lumbares  son  en  número  de  5,  ó de  4 
cuando  hay  13  dorsales,  las  dos  ultimas  unidas  con 
los  huesos  ilíacos.  El  sacro  consta  de  12  vértebras 
soldadas  contando  las  dos  últimas  lumbares,  y la  úl- 
tima del  sacro  que  es  una  vértebra  caudal  todavía 
en  parte  separada. 

Sínfisis  del  púbis  abierta.  Cinco  dedos  en  cada  pié, 
los  tres  externos  de  los  anteriores  con  grandes  uñas 
falciformes,  y los  dedos  tercero  y cuarto  presentan 
las  dos  falanges  que  preceden  la  falange  terminal 
unguilífera,  soldadas  en  una  sola  pieza. 

Priodon  gigas 

Dasypus  gigas,  G.  Cuvier,  Récherches  sur  les  ossements 
foss.,  t.  Y,  part.  I.  p.  120.  pl.  XI,  fig.  1-3  y 10. 
Pr.  de  New-Wied,  Beitr.  z.  Naturg.  Bras.  II. 
p.  516,  1. 

Wagner-Schreber,  Suppl.  IV,  169,  1. 

Burmeister,  Syst.  Ubers.,  d.  Thiere  Brasil,  II,  p.  277. 
— Id.  Actas  de  la  Soc.  Paleontol. , I,p.  32. — Des - 
crip.  phys . de  la  Rép.  Arg.,  t.  III,  p.  436. 

Dasypus  giganteas,  Geoffroy,  Desmarest,  Mam  mal,  p.  368. 
Griffit,  Anim.  Kingd .,  III,  p.  290. 

Lesson,  Mamm . , p.  309. 

Priodontes  gigas,  Owen,  Odontographie , pl.  85,  fig.  1. 

Gervais,  Voyag.  de  F.  de  Casteenaun,  Mammif.  tJ.Y  III. 
Rapp,  Edentaien , tb.  4. 

Pryonodus  gigas,  Gray,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1865,  p.  374, 

Es  el  mas  gigantesco  de  los  armadillos  existentes. 
Habita  los  territorios  del  Chaco  y de  Misiones,  y toda 
la  región  setentrional  de  la  República.  Al  principio 
de  este  siglo,  se  encontraba  en  las  provincias  de 
Córdoba  y Santa  Eé,  y hasta  en  la  parte  norte  de  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Priodon  g*igas  fossilis 

Priodon  giganteus , Liáis,  Climats,  Geologie,  faune  du  Bré- 
sil,  p.  366,  a.  1872. 


de  esta  especie  en  la  República  Argentina,  pero 
Liáis  cita  en  su  trabajo,  la  existencia  de  restos  fósi- 
les en  las  cavernas  del  Brasil,  particularmente 
placas  sueltas  de  la  coraza,  que  le  han  parecido 
idénticas  á las  de  un  individuo  actual  de  gran  talla. 


XENURUS  WAGLER 

Wagler,  Natiirliches  system  d.  amphibien,  etc.,  p.  36, 
a.  1830. 

Coraza  formada  por  12  ó 13  bandas  movibles  cen- 
trales, seguidas  adelante  y atrás  por  secciones  fijas 
compuestas  de  placas  poligonales  trabadas  entre  sí, 
y de  superficie  externa  irregularmente  granular,  con 
pequeñas  cavidades  hacia  el  centro  que  desaparecen 
con  la  edad.  Cola  muy  corta,  y casi  desnuda  ó con  co- 
raza incompleta,  formada  por  algunas  placas  aisladas 
y tuberculosas. 

Dientes  en  número  de  f á f , sub-cilíndricos,  los 
anteriores  y posteriores  mas  pequeños  que  los  inter- 
mediarios. Pié  anterior  con  cinco  dedos,  el  tercero 
corto  pero  con  una  uña  enorme  ; el  segundo,  mas 
largo,  pero  con  una  uña  mas  corta  ; primero,  cuarto  y 
quinto  mucho  mas  pequeños;  dedos  tercero,  cuarto  y 
quinto,  con  las  dos  falanges  que  preceden  la  ungui- 
lífera,  soldadas  en  una  sola  pieza.  Pié  posterior  con 
cinco  dedos  cortos,  el  tercero  el  mas  largo,  y el  pri- 
mero y el  quinto  mas  pequeños. 

Xenurus  unicinctus  (Lineo),  Wagler. 

Dasypus  unicinctus,  Lineo,  Syst.  Nat.,  ed.  12,  vol.  I,  p.  53, 
a.  1766. 

Dasypus  duodecimcinctas , Lineo, 

Dasipus  gymnurus,  Illiger. 

Maximiliano  de  N.  Wied,  Beitr.  Nat.  Bras. , \ ol.  II, 
p.  529,  a.  1832. 

Dasypus  latouay,  Desmarest,  Mammalogie,  p.  369,  a.  1822. 
Xenurus  nudicaudo,  Lund. 

Habita  en  la  República  Argentina  el  territorio  de 
Misiones. 


No  se  han  encontrado  hasta  ahora  restos  fósiles 


BRUTOS 


877 


Xenurus  unicinctus  fossilis 

Xenurus  aff.  nudicaudo , Lund,  Kon.  Danske,  Vid.  Selsk. 

Skr.,  yol.  IX,  p.  197,  a.  1842. 

Xenurus  antiquus , Lund,  Obra  citada,  vol.  VIII,  p.  227, 
1841. 

Xenurus  unicinctus , Lydekker,  Caial.  of  Foss.  Mamrnal,, 
part.  Y,  p.  139,  a.  1887. 


No  se  conoce  basta  ahora  fósil  en  la  República  Ar- 
gentina, pero  ha  sido  encontrado  en  las  cavernas  del 
Brasil  por  Lund  y Claussen.  Lund,  separó  la  espe- 
cie fósil  déla  actual,  pero  según  Lydekker,  son  ab- 
solutamente idénticas,  ó por  lo  menos,  los  restos 
conservados  en  el  Museo  británico  no  difieren  de  las 
partes  correspondientes  de  la  especie  existente. 


CHLAMYDOPHORID^E 


Esta  familia  se  distiugue  muy  bien  por  la  coraza  dorsal  compuesta  de  bandas  movibles  transversales  en 
toda  su  extensión,  y por  la  existencia  de  un  escudo  pélvico  formado  por  placas  trabadas  entre  sí  por  su- 
turas, de  una  forma  general  semi-circular,  que  cubre  la  parte  posterior  del  tronco,  descendiendo  perpen- 
dicularmente hacia  abajo.  La  cabeza  no  está  protegida  por  un  casco  cervical  separado,  estando  este  reem- 
plazado por  la  parte  anterior  de  la  coraza  dorsal  que  se  extiende  adelante  hasta  encima  de  la  frente. 


CHLAMYDOPHORUS  harlah 

Harían,  Annals  of  the  New-York  Lyceum  of  nat.  liist.,  I, 
pl.  4,  a.  1825. 

La  coraza  dorsal  está  formada  por  placas  rectangu- 
lares dispuestas  en  bandas  transversales  todas  libres, 
sin  que  las  placas  tampoco  estén  soldadas  con  las  la- 
terales del  mismo  anillo;  la  superficie  de  estas  pla- 
cas es  casi  lisa,  presentando  un  ligero  parecido  con 
las  del  género  Zseclyus,  aunque  están  dispuestas  de 
una  manera  completamente  distinta.  La  coraza  dor- 
sal, que  empieza  encima  de  la  frente,  consta  de  28 
bandas  transversales,  empezando  las  bandas  anterio- 
res con  solo  3 ó 4 placas,  aumentando  sucesivamente 
hácia  atrás  el  número  de  placas  de  cada  banda,  hasta 
que  hácia  el  centro  alcanzan  hasta  el  número  de  24, 
disminuyendo  luego  de  algunas  placas  en  el  borde 
posterior.  El  escudo  pélvico,  es  cóncavo  al  lado  in- 
terno, y está  formado  por  cinco  filas  de  placas  ovala- 
das. La  cola  es  acorazada  en  toda  su  extensión,  termi- 
nando en  una  extremidad  fuertemente  enanchada  y 
deprimida  perpendicularmente  como  en  el  género 
Dmdicurm  entre  los  gliptodontes. 


El  cráneo  es  corto,  ancho  atrás  y de  hocico  puntia- 
gudo, con  ocho  dientes  en  cada  lado  déla  mandíbula 
superior,  y ocho  ó nueve  en  la  inferior.  Cinco  dedos 
en  cada  pié,  los  tres  externos  de  los  anteriores  con 
grandes  uñas  falciformes,  los  de  los  posteriores  con 
uñas  pequeñas  y upntiagudas. 


C h 1 a m y d o phorus  truncatus  IIarlan 


Harlan,  Zool.  /owr.,11,  p.  154,  pl.  6.  — Id.  Isis.  v.  1830, 
424,  tb.  4. 

Yarrel,  Zool.  journ.,  III,  p.  544,  pl.  16. 

Wagner-Schreber,  Suppl.,  IV,  187. 

Hyrtl,  Abh.  derKais.  Acad.  d.  Wissensch.  z.  Wien.,  phys. 
Cl.,  t.  IX,  1855. 

Gilliss,  Un.  St.  nav.  asir,  Exped.,  II,  p.  158,  pl.  II. 
Burmeister,  Reise  d.  d.  La  Plata  St.,  I,  p.  297.  — Id.  II, 
p.  429.  — Id.  Descrip.  Phys.  de  la  Rép.  Arg.,  t.  III, 
p.  445. 

Gray,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1865,  p.  381. 

Es  este  el  mas  pequeño  de  los  armadillos  actual- 
mente existentes.  Habita  la  llanura  argentina  al  nor- 
te del  Rio  Negro,  hasta  las  provincias  de  Mendoza 
y San  Luis,  y la  parte  austral  de  la  provincia  de  Bue- 
nos Aires  hasta  unas  20  leguas  al  norte  de  Bahia 
Blanca,  aunque  muy  raro. 


878 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Chlainydophorus  truneatus  (?)  fossilis 

Una  especie  de  este  género  ha  dejado  sus  restos  en 
la  formación  pampeana,  y me  es  conocida  por  placas 
de  coraza  que  creí  en  un  principio  procedieran  de  una 
especie  muy  pequeña  del  género  Dasypus,  pero  que 
un  nuevo  examen  me  ha  probado  pertenecen  á una 
especie  de  Chlamgdophorus,  que  por  las  placas 
no  me  es  posible  separar  de  la  especie  existente,  aun- 
que ello  no  es  una  prueba  de  identidad  específica, 


reuniendo  la  especie  fósil  á la  actual  solo  de  una  ma- 
nera provisoria,  pues  sin  partes  del  esqueleto,  ó á lo 
menos  sin  el  dermato-esqueleto  casi  completo  me 
parece  no  es  posible  determinar  con  seguridad  si  es 
la  misma  especie  actual,  ó representa  una  especie 
extinguida. 

Localidad.  — He  recogido  los  restos  fósiles  de 
este  animal  en  el  arroyo  de  Frías,  no  lejos  de  Merce- 
des en  la  provicia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  bonaerense  de  la  formación 
pampeana. 


PELTATELOIDEA 


Toda  la  coraza  compuesta  de  placas  simplemente  imbricadas.  Cola,  muy  larga,  cilindrica,  y cubierta  de 
placas  imbricadas.  Cráneo  muy  largo  y puntiagudo  adelante-,  mandíbula  inferior  larga,  con  rama  horizon- 
tal baja  y rama  ascendente  poco  elevada.  No  menos  de  §§-  dientes,  cónico-cilíndricos  y pequeños.  Interma- 
xilar  bien  desarrollado  y provisto  de  incisivos.  Vértebras  cervicales  todas  separadas.  Sacro  de  no  mas  de 
5 vértebras.  Húmero  con  agujero  epitrocleauo.  Tibia  y peroné  separados.  Todas  las  articulaciones  de  las 
extremidades,  distintas.  Cinco  dedos  en  cada  pié,  con  uñas  largas  y acuminadas. 

Grupo  teórico,  antecesor  de  Glyptodontia  y Dasypjocla,  en  el  que  coloco  la  familia  de  los  St.egothe- 
rid>je. 


STEGOTHERIDAE 


Coraza  no  dividida  por  secciones,  compuesta  en  toda  su  extensión  de  placas  rectangulares  ó sub-cuadra- 
das,  de  superficie  externa  lisa  ó casi  lisa  dispuestas  en  filas  transversales,  sin  trabarse  por  suturas,  pero 
imbricadas  en  toda  la  extensión  de  la  coraza,  cubriéndose  unas  á otras  de  atrás  hacia  adelante  como  el 
tejado  de  una  casa. 


STEGOTHERIUM  ameghino 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  25.  a.  1887. 

Es  este  un  género  de  armadillos  extinguidos  com- 
pletamente diferentes  de  todos  los  conocidos,  tanto 
actuales  como  fósiles,  caracterizado  por  placas  rec- 
tangulares, pequeñas,  muy  gruesas,  y con  una  fila 
de  perforaciones  para  la  implantación  de  pelos  que 
dá  vuelta  todo  alrededor,  pasando  adelante  en  el 


fondo  de  la  pequeña  depresión  transversal  que  sepa- 
ra la  parte  anterior  en  forma  de  tecla  del  cuerpo  de 
la  placa . 

Steg-otheriiiin  tessellatum  Ameghino. 

(Pl.  jlxix,  fig.  io  y 14) 

Ameghino,  Enumeración  sistemática,  etc.,  p.  25,  n°  115, 
a.  1887. 

El  animal  ha  sido  de  tamaño  muy  pequeño,  coin- 


BRUTOS 


879 


parable  al  del  peludo  ( Euphractusvillosus ) pero  su 
forma  debió  ser  sin  duda  muy  distinta,  pues  todas 
las  placas  presentan  una  prolongación  anterior  lisa, 
lo  que  hace  suponer  que  toda  la  coraza  era  anillada; 
pero  esta  parte  anterior  lisa  no  es  larga  y sobre  un 
plano  mas  elevado  que  el  cuerpo  de  la  placa,  sino 
corta  y en  declive  hácia  abajo,  separada  del  cuepo 
de  la  placa  por  una  pequeña  depresión  transversal 
poco  profunda.  La  cara  opuesta  ó interna,  está,  al 
contrario,  cortada  en  bisel  ó declive  en  su  parte 
posterior  y en  dirección  opuesta  al  declive  externo 
anterior,  esto  es  dirijiéndose  hácia  arriba.  De  esto 
se  deduce  que  las  placas  del  Stegotherium  tessella- 
tum  se  cubrian  unas  á otras  en  toda  la  extensión  de 
la  coraza,  tapando  la  parte  posterior  de  cada  placa, 
la  anterior  de  la  que  sigue  como  las  tejas  del  techo 
de  una  casa. 

La  parte  externa  de  cada  placa  que  quedaba  libre, 
esto  es  que  no  era  cubierta  por  la  que  la  precedía, 
representa  un  rectángulo,  cuyo  perímetro  está  limi- 
tado poruña  línea  de  perforaciones  profundas,  colo- 
cadas á continuación  unas  de  otras  que  ocupan  los  tres 
bordes  de  la  placa,  y dan  vuelta  adelante  siguiendo 
el  pequeño  surco  transversal  que  separa  el  cuerpo 
de  la  placa,  de  la  parte  anterior  en  declive.  La  su- 
perficie de  la  placa  limitada  por  la  fila  de  perfora- 
ciones periféricas  mencionadas  conserva  la  forma 
rectangular,  siendo  poco  áspera,  un  poco  puntia- 
guda, y deprimida  ó un  poco  excavada  en  el  centro. 

Las  placas  de  este  animal  tienen  7 á 1 1 milímetros 
de  largo,  5 á 6 de  ancho  y 3 á 4 de  grueso. 

Localidad.  — Los  restos  de  este  animal  han  sido 
descubiertos  por  Carlos  Ameghiivo  en  las  barrancas 
del  rio  Santa  Cruz  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  san tacruzeño  (eoceno  inferior). 

OBSERVACIONES  GENERALES  SOBRE  LOS 
MAMÍFEROS  DEL  GRUPO  DE  LOS  HICANODONTES 

Los  mamíferos  Hicanodontes,  fueron  durante 
las  épocas  geológicas  pasadas,  á lo  menos  en  Sud 
América,  uno  de  los  grupos  predominantes,  el  que 
después  de  haber  alcanzado  un  desarrollo  nada  co- 
mún, se  ha  ido  restringiendo,  desapareciendo  poco  á 
poco  la  mayor  parte  de  sus  representantes,  encon- 
trándose hoy  en  vía  de  rápida  extinción. 


Mucho  falta  todavía  para  que  pueda  trazarse  un 
cuadro  completo  del  parentesco  y grandes  líneas  de 
filiación  de  sus  reprententes,  sin  embargo,  los  ma- 
teriales conocidos,  permiten  trazar  un  bosquejo 
bastante  aproximado,  de  la  descendencia  de  los  dis- 
tintos géneros  y de  las  diversas  familias  en  que  se 
agrupan.  De  los  tres  grandes  grupos  en  que  se  divi- 
den los  mamíferos  hicanodontes,  el  délos  Peltate- 
loiclea,  el  de  los  Glyptoclontia  y el  de  los  Dasy- 
poda,  solo  el  último  conserva  todavía  representantes 
vivos;  los  dos  primeros  han  completamente  desapa- 
recido. 

El  grupo  extinguido  de  los  Glyptodontia , es  el 
que  parece  haber  alcanzado  un  mayor  desarrollo  y 
sus  representantes  un  tamaño  mas  jigantesco.  Ge- 
neralmente se  ha  considerado  los  gliptodontes,  como 
los  antecesores  de  los  armadillos  actuales,  los  que 
serían  sus  descendientes  degenerados.  Repetidas 
veces  me  he  elevado  contra  esta  opinión  que  parecía 
tener  en  su  favor  la  gran  antigüedad  de  los  glipto- 
dontes, y la  edad  relativamente  reciente,  á lo  menos 
en  apariencia,  de  los  armadillos.  En  mi  Filogenia, 
basándome  en  los  principios  y reglas  en  ella  expues- 
tos, llegaba  á un  resultado  completamente  contrario, 
expresándome  al  respecto  en  los  siguientes  términos: 
«En  cuanto  al  dermato-esqueleto,  que  caracteriza 
diversos  animales,  presenta  estados  de  evolución 
muy  distintos,  según  los  géneros,  las  familias,  los 
órdenes  y aún  los  grandes  grupos.  Compuesto  de 
placas  sueltas  sin  ninguna  trabazón  en  la  mayor 
parte  délos  reptiles  escamosos,  las  mismas  placas  se 
unen  en  una  coraza  sólida,  que  se  une  á su  vez  á la 
columna  vertebral  en  las  tortugas.  Casi  la  misma  rela- 
ción existe  en  los  mamíferos,  comparando  entre  sí, 
los  megateridos  de  huesos  dérmicos  informes  y 
sueltos,  y los  armadillos  de  placas  unidas  por  sutu- 
ras fijas,  formando  una  sólida  coraza  que  se  une  á 
su  vez  en  distintos  puntos  con  la  columna  vertebral. 
Estas  corazas  sólidas  estando  formadas  por 
placas  distintas  separadas  unas  de  otras  en  la 
juventud  del  animal,  tenemos  igualmente  que 
admitir  que  proceden  de  otras  cuyas  placas 
no  estaban  tan  intimamente  unidas. 

«Debemos  por  esto  mismo  considerar  á los  extin- 
guidos gliptodontes  como  seres  que  habían  alcan- 
canzado  un  grado  de  evolución  mas  avanzado  que 
los  existentes  armadillos.  Estos  últimos,  por  sus 
placas  dérmicas  incompletamente  unidas  y todos  sus 
otros  caracteres  osteológicos  representan  un  tipo 
primitivo  que  tiene  que  haber  precedido  en  su  apa- 


880 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ricion  á los  primeros.  Este  tipo  primitivo  debe  á su 
vez  haber  sido  precedido  por  otros  cuyas  placas  eran 
aún  mas  distintas,  lo  que  de  etapa  en  etapa,  puede 
conducirnos  á encontrar  el  tipo  primitivo  de  los  ma- 
míferos en  un  reptil  acorazado  *. » Y al  año  siguien- 
te, estudiando  los  mamíferos  fósiles  de  los  terrenos 
terciarios  antiguos  del  Paraná,  agregaba,  ocupán- 
dome del  mismo  tema  : 

«Pero,  si  bien  el  Chlamydotherium  representa 
un¿  etapa  de  evolución  menos  avanzada  que  los 
gliptodontes,  sucede  otro  tanto  con  los  armadillos 
existentes,  cuyo  tipo  fundamental  según  las  leyes 
de  la  evolución  debe  haber  precedido  á los  glipto- 
dontes y al  mismo  Chlamydotherium... 

«Confiado  en  estas  deducciones  que  son  el  resulta- 
do de  cálculos  filogénicos  hechos  con  los  datos  que 
nos  proporcionan  los  existentes  armadillos  y los 
extinguidos  gliptodontes,  no  dudo  un  instante  que 
se  han  de  encontrar  en  los  yacimientos  del  Paraná 
loricatos  del  mismo  tipo  que  los  actuales  armadi- 
llos.» 1 2 Estas  predicciones  han  sido  completamente 
confirmadas  por  los  descubrimientos  posteriores, 
pues  no  solo  se  han  encontrado  restos  de  verdaderos 
armadillos  en  las  formaciones  oligocenas  del  Paraná 
sino  también  en  los  terrenos  mucho  mas  antiguos  de 
la  Patagonia  austral,  que  datan  del  principio  de  la 
época  eocena ; en  las  formaciones  de  esta  última  épo- 
ca, los  restos  de  verdaderos  armadillos  son  muy 
abundantes,  pero  los  de  gliptodontes  son  mas  raros, 
y de  una  conformación  mas  parecida  á la  de  los  arma- 
dillos que  los  que  se  encuentran  en  las  formaciones 
recientes. 

Que  los  gliptodontes  representan  una  etapa  de 
evolución  mucho  mas  avanzada  que  la  de  los  arma- 
dillos, lo  demuestran  claramente  todos  los  detalles 
de  su  conformación,  entre  los  cuales,  solo  mencionaré 
acá  los  tres  culminantes. 

Primeramente  la  columna  vertebral,  cuyas  vérte- 
bras están  soldadas  unas  á otras  por  secciones  en  los 
gliptodontes,  mientras  permanecen  separadas  en  los 
armadillos  ; que  esto  es  el  estado  mas  primitivo  lo 
demuestra  claramente  la  circunstancia  de  que  las 
mismas  secciones  del  tubo  dorsal  de  los  gliptodontes, 
están  compuestas  en  la  juventud  de  vértebras  sepa- 
radas. 

La  forma  y el  número  de  los  dientes.  Estos  nunca 
pasan  de  ocho  en  cada  lado  de  cada  mandíbula  en  los 

1 Ameghino,  Filogenia,  p.  274,  a.  1884. 

2 Ameghino,  en  el  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cien.  t.  8.  pág.  170. 


gliptodontes,  mientras  que  en  los  armadillos  hay  9. 
10,  y hasta  mas  de  20  en  cada  lado.  Estos  dientes, 
son  además,  en  los  armadillos,  casi  siempre  simples, 
de  una  forma  mas  ó menos  cilindrica,  pero  en  los 
gliptodontes,  presentan  una  forma  mas  complicada, 
resultado  de  una  evolución  posterior,  como  lo  de- 
muestra el  Chlamydotherium , que  muestra  sus 
muelas  en  una  etapa  de  evolución  intermediaria  en- 
tre la  mas  primitiva  de  los  armadillos,  y la  mas  evolu- 
cionada de  los  gliptodontes. 

Por  último,  la  forma  de  la  coraza,  formada  en  toda 
su  extensión  de  placas  soldadas  unas  á otras,  demues- 
tra claramente  que  representa  un  estadio  de  evolución 
que  ha  alcanzado  en  esa  dirección  sus  últimos  límites ; 
que  la  coraza  de  los  antecesores  de  los  gliptodontes 
estaba  formada  por  bandas  transversales  movibles  lo 
demuestra  también  la  existencia  en  los  bordes  latera- 
les de  las  corazas  de  los  verdaderos  gliptodontes,  de 
algunas  hendiduras  perpendiculares  entre  las  filas  de 
placas  que  constituyen  la  coraza,  hendiduras  que  re- 
presentan los  últimos  vestigios  de  las  bandas  movibles 
de  sus  antecesores.  Sin  embargo,  la  descendencia  de 
los  gliptodontes,  de  los  verdaderos  armadillos,  debe 
remontar  á la  época  secundaria,  puesto  que  en  la  base 
del  eoceno,  ya  se  nos  presentan  ambos  tipos  bien  se- 
parados. 

Pero  los  armadillos  ó Das  y poda,  no  constituyen 
el  tipo  de  Hicanodontes  mas  primitivos,  pues  para 
ligar  el  Priodon  y el  Chlamydophorus,  el  pri- 
mero el  mas  primitivo  por  su  sistema  dentario,  y el 
segundo  por  su  coraza  dorsal,  á los  Pleiodontes  de 
dientes  numerosos,  y con  esmalte,  é incisivos  en  am- 
bas mandíbulas,  hay  que  intercalar  todo  un  grupo, 
el  de  los  Peltateloidea , con  dientes  en  número  no 
menor  que  el  del  Priódon,  y la  coraza  formada  por 
placas  sueltas,  y simplemente  imbricadas  en  toda 
su  extensión,  grupo  que  debe  haber  alcanzado  su 
gran  desarrollo  en  la  época  secundaria,  pero'  del  que 
todavía  existían  algunos  representantes  al  principio 
del  eoceno,  de  los  que  se  conoce  un  género  típico,  el 
Stegotherium , que  puede  quizás  ser  también  el  an- 
tecesor de  todos  los  armadillos. 

De  los  armadillos  actuales,  el  Priodon  es  el  mas 
primitivo  por  el  número  considerable  de  sus  muelas 
y también  por  la  coraza,  en  bandas  transversales  en 
toda  su  extensión,  y el  Chlamydophorus , es  igual- 
mente de  un  tipo  primitivo  por  la  coraza  y por  su 
tamaño  diminuto  pero  no  por  el  aparato  dentario.  No 
es  posible  derivar  uno  de  otro  estos  dos  tipos,  y sin 
duda  remonta  su  origen  á uno  ó mas  antecesores  de 


BRUTOS 


881 


ipo  parecido,  que  reunían  el  número  considerable 
de  dientes  del  Priodon,  con  una  coraza  de  placas 
sueltas  y el  tamaño  diminuto  del  Chlamy  dophorus . 

Ninguno  de  los  demás  géneros  mas  recientes  pare- 
ce tener  relación  inmediata  con  el  Chlamydopho- 
rus, pero  todos  ellos  pueden  referirse  al  Priodon 
ó á un  tipo  parecido,  aunque  faltan  los  intermediarios 
mas  inmediatos  á este  último  que  permitan  ligarlo 
sin  discontinuidad  á los  géneros  mas  recientes. 

Un  grupo  subordinado,  el  de  los  Dasypidce , pare- 
ce tener  por  mas  antiguo  autecesor  un  tipo  parecido 
al  género  Zaedyus,  que  puede  considerarse  como  el 
antecesor  de  Dasypus,  al  que  se  ligan  igualmente 
los  géneros  Eutatus,  Praeuphractus  y Macroeu- 
phractus.  El  Xenurus  y el  Tolypeutes  también  son 
próximos  aliados  de  Zcedyus,  pero  faltan  los  inter- 
mediarios que  permitan  ligarlos  á una  forma  antece- 
sora. Otro  tanto  sucede  con  los  Praopide,  que  pro- 
bablemente se  ligan  con  uno  de  los  mas  inmediatos 
sucesores  del  tipo  Priodon. 

El  grupo  de  los  Chlamydotheridce  parece  haber- 
se separado  inmediatamente  después  de  constituido 
el  tipo  de  los  Dasypoda  evolucionando  así  hacia  el 
tipo  de  los  Glyptodontia,  de  los  que  pueden  consi- 
derarse como  los  verdaderos  antecesores. 

De  los  dos  tipos  principales  de  gliptodontes,  los 
de  cola  corta,  cónica,  gruesa  en  la  base,  y de  punta 
roma,  formada  por  una  sucesión  de  anillos  movibles 
en  toda  su  longitud,  es  la  forma  mas  evolucionada  y 
de  consiguiente  la  de  aparición  mas  reciente;  y los  de 
cola  larga,  formada  por  varios  anillos  movibles  en  la 
base,  es  el  tipo  mas  primitivo  y mas  antiguo,  si  bien 
cada  uno  de  ellos  ha  sufrido  en  su  evolución  modifi- 
caciones especiales.  La  cola  del  Glyptodon  es  la 
misma  cola  del  tipo  del  Hoplophorus  cuyos  prime- 
ros anillos  que  forman  el  tubo  caudal  han  quedado 
separados,  y la  punta  del  mismo  tubo  se  ha  perdido 
constituyéndose  así  la  cola  corta,  cónica  y anillada 
de  los  gliptodontes.  El  tipo  mas  primitivo  de  este 
grupo  que  hasta  ahora  me  sea  conocido,  es  el  Co- 
chlops,  cuya  cola,  aunque  anillada  y con  tubérculos 
cónicos-puntiagudos,  era  probablemente  mas  larga,  y 
de  consiguiente  mas  cercana  á las  del  otro  tipo  ; á es- 
te género  se  liga  también  probablemente  el  Neotho- 
racophorus. 

Las  colas  formadas  por  anillos  movibles  planos  en 
la  base  y seguidos  de  un  tubo  terminal  mas  ó menos 
cilíndrico-aplastado,  como  en  Hoplophorus,  Plo- 


hophorus  y Palcehoplophorus,  debieron  presen- 
tarse en  sus  mas  antiguos  antecesores  con  todo  el 
tubo  igualmente  anillado,  ó dividido  por  secciones 
transversales  que  se  unían  de  adelante  hacia  atrás 
para  formar  el  mencionado  tubo  ; en  esta  forma  debía 
presentarse  la  cola  del  Propalcehoplophorus,  que 
no  debía  ser  así  muy  diferente  de  la  de  los  Dasy- 
pidce. Estasecciones  del  tubo  caudalse  fueron  unien- 
do unas  á otras,  hasta  formar  un  tubo  continuo  como 
en  Hoplophorus,  que  es  descendiente  del  Palce- 
hoplophorus, el  que  tuvo  á su  vez  por  antecesor  el 
Propalcehoplophorus. 

Del  Palsehoplophorus,  empieza  á manifestarse 
una  nueva  complicación  en  los  dibujos  de  la  superfi- 
cie de  las  placas,  que  consiste  en  el  aumento,  en  el 
número  de  las  figuras  periféricas  de  cada  placa  y una 
disminución  proporcional  en  el  tamaño,  que  conduce 
al  género  Plohophorus,  de  edad  un  poco  masrecien- 
te,  que  esá  su  vez  un  antecesor  del  género  Nopachtus , 
alcanzando  esta  línea  de  evolución  su  último  desar- 
rollo en  el  género  mas  reciente  Panochtus,  y tam- 
bién el  más  jigantesco,  en  el  que  han  completamente 
desaparecido  en  el  centro  de  la  coraza  las  figuras  cen- 
trales, presentándose  toda  la  superficie  cubierta  por 
un  crecido  número  de  figuritas  iguales. 

Un  tipo  especialísimo  en  este  grupo  Jo  constituye 
el  género  Dceclicurus , cuya  coraza,  enormemente 
esférica,  ha  perdido  todo  dibujo  externo,  presentan- 
do grandes  agujeros  que  la  atraviesan  de  parte  á par- 
te, y una  cola  cuya  extremidad  en  vez  de  terminar  en 
punta  presenta  una  parte  terminal  enanchada  en  for- 
ma de  clava,  caractéres  todos  adquiridos  en  una  larga 
evolución.  El  Dceclicurus,  ha  sido  precedido  por  el 
Plaxhaplus,  con  agujeros  mas  pequeños,  cola  me- 
nos enanchada  en  la  extremidad  y con  dibujos  en  to- 
da su  extensión,  y la  coraza  de  forma  general  menos 
esférica  y mas  alargada.  El  Plaxhaplus  ha  sido  pre- 
cedido ásuvezporel  Neuryurus,  cuya  cola  era  mas 
normal,  y la  coraza,  igualmente  sin  dibujos,  pero  no 
tan  lisa  como  en  Doedicurus  y Plaxhaplus,  sino 
mas  áspera  ó rugosa,  últimos  vestigios  de  la  anti- 
gua existencia  de  figuritas  ó esculturas  superficiales, 
pero  con  los  agujeros  de  Plaxhaplus  y Doedicurus 
apenas  acentuados,  encontrándose  este  género  en  el 
verdadero  principio  de  su  formación. 

Estas  vistas,  pueden  espresarse  gráficamente  en  la 
siguiente  forma: 


111 


Neothoracophorus 


882 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Peltateloidea 


c 

o 

O 


CETACEOS 


883 


CETACEA 


Mamíferos  homalodontes  con  los  miembros  transformados  en  órganos  de  locomoción  acuática. 
Se  dividen  en  tres  órdenes,  caracterizados  de  este  modo  : 


I.  Miembros  posteriores  prasentes. 
a.  Dientes  numerosos. 


Proteroceta. 


II.  Miembros  posteriores  ausentes. 

a.  Dientes  siempre  presentes.  Odontoceta. 

b.  Sin  dientes  ó presentes  solo  en  el  estado  fetal.  Mystacoceta. 


PROTEROCETA 


Miembros  posteriores  presentes  y bien  desarrollados.  Dientes  numerosos,  cónico-cilíndricos,  de  base 
aiberta  y con  esmalte.  Grupo  teórico,  sucesor  de  los  Prionodonta  y antecesor  de  los  Odontoceta. 
Pío  le  conozco  hasta  ahora  representantes. 


ODONTOCETA 


Miembros  posteriores  ausentes  ó reducidos  á un  rudimento  de  cadera.  Dientes  siempre  presentes, 
generalmente  numerosos,  cónico-cilíndricos,  de  base  abierta  y con  esmalte,  á veces  en  número  de 
mas  de  doscientos.  Timpánico  siempre  libre,  no  anquilosado  al  periótico. 

Los  representantes  conocidos  de  este  orden,  se  dividen  en  cinco  familias  que  se  distinguen  por  los 
siguientes  caractéres : 


A.  Sínfisis  de  la  mandíbula  inferior  que  sobrepasa  la  mitad  del  largo  de  la  rama  horizontal. 

í.  Dientes  numerosos.  Todas  las  vértebras  cervicales  libres.  Platanistidx. 

B.  Sínfisis  de  la  mandíbula  que  no  sobrepasa  un  tercio  del  largo  de  la  rama  horizontal. 

1.  Mandíbula  superior  con  dientes. 

a.  Dientes  numerosos  en  ambas  mandíbulas. 

b.  Dientes  reducidos  á un  solo  par  implantados  en  el  maxilar  superior. 

2.  Mandíbula  superior  desprovista  de  dientes. 

a.  Dientes  inferiores  numerosos,  y bien  desarrollados. 

b.  Dientes  inferiores  rudimentarios  con  excepción  de  uno  ó dos  pares. 


Delphiniclce . 
Monodontidae. 

Physeteridce. 

Ziphiidce. 


884 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PLATANISTIDAE 


Rostro  excepcionalmente  largo,  acompañado  de  mandíbulas  muy  largas,  estiliformes,  y con  una  parte 
sinfisaria  que  sobrepasa  la  mitad  del  largo  total  de  la  rama  horizontal.  Dientes  pequeños,  cónico-pun- 
tiagudos  y excesivamente  numerosos.  Vértebras  cervicales  todas  separadas. 


PÜNTOPORIA  gray 

Cray  en  Zoolog.  of  ihe  Voy.  of  Erebus  and  Terror. 

Este  género  es  entre  los  conocidos  de  la  misma 
familia,  el  de  rostro  y sínfisis  mas  larga,  y también  el 
que  lleva  un  mayor  número  de  dientes,  pues  tiene 
de  53  á 59  en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  212  á 
236  en  todos,  el  mayor  número  que  se  haya  obser- 
vado hasta  ahora  entre  los  mamíferos. 

La  columna  vertebral  consta  de  42  vértebras,  7 
cervicales,  10  dorsales,  6 lumbares  y 19  caudales. 

Pontoporia  Blainvillei  (Gerv.)  Gray 

Delphinus  Blainvillei,  Gervais,  Bullet.  Soc.phüorn.  1844,38. 
Stenodelphis  Blainvillei , Gervais  en  D’Orbigny,  Voy  age  de 
l'Amér.  Mér.,  t.  IV,  parte  2o,  p.  31,  pl,  23,  a.  1847. 
Pontoporia  Blainvillei,  Zool.  of  the  voy.  of  Erebus  and 
Terror , p.  46,  pl.  29,  a.  1846,  — Id.  Catal.  of 
Seáis,  p.  231. 

Flower,  Trans.  Zool.  Soc .,  t.  VI,  p.  113. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de  Buen.  Air.,  1. 1, 
p.  303  y 389,  pl.  23,  25,  28. — Id.  Descrip.  Phys. 
de  laRep.  Arg,,  t.  III,  p.  533. 

Habita  la  embocadura  del  Rio  de  la  Plata. 

Se  encuentran  sus  restos  fósiles  en  los  bancos  de 
conchilla  del  piso  querandino,  en  La  Plata,  Quil- 
mes,  etc. 

PONTISTES  BURMEISTER 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Nac.  t.  III,  p.  138,  a.  1885. 

Este  género,  del  que  hasta  ahora  solo  se  conoce 
el  cráneo  con  la  parte  posterior  del  paladar,  pero  sin 


el  prolongamiento  anterior  del  rostro,  es  muy  cer- 
cano de  Pontoporia,  del  que  se  distingue  princi- 
palmente por  el  rostro  proporcionalmente  mas  ancho 
y bastante  mas  deprimido,  en  lo  que  se  acerca  un 
poco  mas  del  tipo  de  los  Delphinidce  que  la  Pon- 
toporia, pero  la  superficie  del  paladar,  á lo  menos 
en  la  parte  existente,  presenta  una  conformación  ca- 
si idéntica  con  este  género,  como  también  la  parte 
posterior  del  cráneo. 

Los  dientes,  son  mas  grandes  que  los  de  Ponto- 
poria, y no  tan  apretados,  por  lo  que  es  posible 
que  su  número  fuera  menor,  aunque  nada  se  puede 
decir  al  respecto  con  seguridad,  pues  depende  tam- 
bién del  largo  del  rostro,  que  no  es  posible  deter- 
minar sin  el  conocimiento  de  esa  parte. 

Pon  listes  rectifrons  (Brav.)  Burm. 

Delphinus  rectifrons,  Bravard,  Monogr.  de  los  terrenos  ma- 
rinos del  Paraná,  1859. 

Delphinus  paranensis,  Bravard,  Catal.  des  especes  foss.  etc. 
Patoporia  paranensis  (Brav.),  II.  Gervais  y Ameghino,  Los 
mamlf.  fós.  etc. 

Pontistes  rectifrons,  Burmeister,  Anales  del  Mus.  Nac,, 
t.  III,  p.  139,  pl.  II,  fig.j  12. 

El  animal  tuvo  una  talla  un  poco  mayor  que  la 
Pontoporia  Blainvillei,  y ios  dientes,  de  raiz  lar- 
ga y cerrada  en  la  base,  presentan  una  corona  corta, 
cónica  y muy  engrosada  en  su  parte  inferior  inme- 
diata al  cuello,  casi  en  forma  de  bulbo. 

El  ancho  máximo  del  cráneo,  en  su  parte  poste- 
rior es  de  unos  22  centímetros. 

Localidad.  — Los  restos  de  esta  especie  fueron 
déscubiertos  por  Bravard  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  paranense  de  la  formación  pa- 
tagónica (eoceno  superior). 


CETACEOS 


885 


D LPHINIDAE 


El  rostro  es  siempre  menos  prolongado  que  en  los  Platanistidáe , y la  sínfisis  de  la  mandíbula  nunca 
sobrepasa  un  tercio  del  largo  total  de  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior.  La  primera  y segunda 
vértebra  cervical  están  siempre  soldadas,  y á menudo  también  las  siguientes,  pero  cuando  algunas  de  las 
posteriores  permanecen  libres  presentan  un  cuerpo  vertebral  sumamente  comprimido  de  adelante  hácia 
atrás. 


DELPHINUS  lin. 

Lineo,  Syst.  Nat. 

Rostro  bastante  alargado  pero  no  tanto  como  en 
los  Platanistidee . Dientes  pequeños,  todos  igua- 
les y no  menos  de  veinte  en  cada  mandíbula.  Vér- 
tebras lumbares  numerosas. 

Delphinus  ceiuileo-albns  Meyen 

Delphinus  ceruleo-albus , Meyen , Nova  acia  phys.  med.  Soc. 
Caes.  Leop.  Carol.  N.  C.,t.  XVI,  part.  I,  p.  609, 
tb.  VII,  íig.  2.  —Id.  Beitr,  z.  Zool.,  p.  121. 
Burmeister,  Descrip.  phys.  etc.,  t,  III,  p.  534. 
Lagenorhynchus  ceruleo-albus , Cray  , Catal.  of  Seáis, 
p.  262.  — Id.  Cassin,  Un.  St.  cxpl.  exped.  31, 
pl.  VI,  íig.  2. 

Delphinus  albi-rostris,  Peale,  Zool.  expl.  exped.  Mam- 
nial.  38. 

Habita  las  costas  argentinas  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires.  No  se  conoce  fósil. 


TURSIOPS  gerv. 

Gervais,  Hist.  Nat.  d.  Marnmif.,  vol.  II,  p.  323,  a.  1855. 

Se  distingue  del  género  Delphinus  por  su  rostro 
bastante  mas  corto,  y por  los  dientes  menos  nume- 
rosos pero  un  poco  mas  grandes. 


Tursiops  Cymodoce  Gr.ay 

Tursio  Cymodoce,  Gray,  Zool.  of  Er.  and.  Terror,  p.  38, 
pl.  19. — Id.  Catal.  o f Seáis,  p.  257,4. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.,  t.  I,  p,  306.— Id. 
Descrip.  phys.  etc.,  t.  III,  p.  535. 

Habita  las  costas  argentinas  al  norte  del  rio  Ne- 
gro, y se  han  encontrado  sus  restos  fósiles,  en  los 
estratos  marinos  de  la  formación  cuaternaria. 
Localidad.  — Alrededores  de  La  Plata. 
Horizonte.  — Piso  querandino  de  la  formación 
cuaternaria. 


Tursiops  obscurus  Gray. 


Tursio  obscurus,  Gray,  Spicil.  zool.  II,  pl.  2,  fig.  2 y 3. 
— Id.  Zool.  Erebus  and  Terror,  p.  37,  pl.  16. — 
Id.  Caí.  of  Seáis,  p.  264,  12. 

Burmeister,  Descrip.  phys.  de  la  Rep.  Arg.,  t.  III, 
p.  536. 

Delphinus  cruciger,  Quoy  y Gaimard,  Voy.  de  VUranie, 
pl.  12,  üg.  2. 

Delphinus  biviltatus , D'Orbygny,  Voy.  d.  l’Amér.  mér. 
Marnif.,  pl.  21. 

Delphinus  superciliosus , Schlegel,  Abh.  etc.,  22,  tb.  2,  fig.  3, 
y tb.  4,  íig.  4. 

Delphinus  Fitzroyii,  Waterhouser,  Zool  of.  the  Beagle,  II, 
pl.  10. 

Phocaena  australis,  Peale,  Zool.  expl.  exped.  Mamm.  33. 

Habita  las  costas  argentinas  de  la  Patagonia.  No 

se  conoce  fósil. 


886 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ORLA  ROND  LET 

Rondelet,  De  piscibus,  p.  483,  a.  1554. 

Rostro  corto  y ancho,  11  á 13  dientes  en  cada  la- 
do de  cada  mandíbula,  que  ocupan  casi  todo  el  largo 
del  rostro,  muy  gruesos  pero  de  corona  cónico-pun- 
tiaguda  y arqueada.  Las  dos  ó tres  primeras  vérte- 
bras cervicales  reunidas  en  una  sola  pieza  y las 
demás  separadas.  Todas  las  especies  de  este  género 
son  de  talla  jigantesca. 

Orea  magellániea  Burm. 

Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.,  t.  I,  p.  373,  pl.  XXII.  — 
Id.  Ann.  and  Mag.  Nal.  Hist.,  3“  serie,  t.  XVIII, 

p.  101. 

Gervais,  Osteogr.  des  Celacés,  p.  540. 

Es  uno  de  los  delfines  mas  jigantescos  existen- 
tes. Habita  toda  la  costa  Atlántico-argentina,  y se 
encuentran  sus  restos  en  estado  fósil  en  las  capas 
marinas  de  la  formación  cuaternaria. 

Localidad. — Distintos  puntos  de  la  costa  del  Pla- 
ta y del  Atlántico  en  la  provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Piso  querandino  de  la  formación 
cuaternaria. 


PSEUDORCA  RE1NIIARDT 

Reinhardt,  Overs.  Kongl.  Danske,  Videns.  Selslc.  Acad. 
1862. 

Cráneo  mas  pequeño  que  el  de  Orea,  y de  frente 
mucho  mas  convexa.  8 á9dieutes  en  cada  lado  de 
cada  mandíbula,  menos  gruesos  y no  tan  puntiagu- 


dos como  en  el  género  precedente.  Inter  maxilar  es 
muy  anchos. 

Pseudorca  Grayi  (Burm.)  Reinh. 

Globicephalus  Grayi , Burmeister,  Ann.  and  Magazine  Nat. 
Hist.,  4°  sér.,  1. 1,  p.  52,  pl.  II.— Id.  Anal,  del  Mus. 
Púb.,  t.  I,  p.  308  y 367,  pl.  XXI. 

Pseudorca  meridionalis , Reinhardt,  Vidensk.  Meddels., 
Fcbr.  de  1871  y Nov.  de  1872. 

Gervais,  Osteogr.  des  Ce'tacés.  p.  540.  — Id.  Journal 
de  Zool.  t.  1,  p.  68. 

Pseudorca  Grayi,  Burmeister,  Ann.  and  Magazine  Nat. 
Hist.,  6a  sér.,  t.  X,  p.  51.  —Id.  Descrip.  phys.  etc., 
t.  III,  p.  538. 

Habítala  costa  Atlántico-argentina  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires.  No  se  conoce  fósil. 


PHOCAENA  RONDELET 


Rondelet,  De  piscibus,  p.  473,  a.[1554. 

Cabeza  pequeña.  Rostro  corto  y no  separado  por 
un  pliegue]frontal.  Frente  convexa.  Dientes  de  16  á 
26  en  cada  lado  de  cada  mandíbula,  pequeños  y de 
corona  generalmente  truncada.  Todas  las  especies 
de  este  género  son  pequeñas. 

Phocaena  spinipinnis  Burm. 

Burmeister,  Proceed.  Zool.  Soc.,  a.  1865,  p.  228.  — 
Id.  Ann.  and  Magaz.  Nat.  Hist.,  3*  sér.  t.  XVI, 
p.  132. — Id.  Anal,  del  Mus.  Púb.,  t.  I,  p.  308,  y 
380,  pl.  XXIII,  fig.  2 y pl.  XXIV.  - Id.  Descrip. 
phys.,  t.  III,  p.  540. 

Gray,  Catal.  o f Seáis,  p.  304. 

Gervais,  Osteograph.  des  Cétacés,  p.  571. 

Habita  la  costa  Atlántico-argentina  de  la  provincia 
de  Buends  Aires.  No  se  conoce  fósil, 


CETACEOS 


887 


MONODOIVTIDEE 


Este  grupo  muy  próximo  de  los  Delphinidce , se  distingue  por  la  ausencia  de  dientes  en  la  mandíbula 
inferior.  Los  dientes  superiores  son  siempre  en  pequeño  número,  y en  algunos  géneros  reducidos  á un 
solo  par,  de  los  que  el  izquierdo,  en  el  macho  del  Monodon,  se  desorrollaen  forma  de  una  formidable 
defensa  cilindrica,  dirijida  hacia  adelante.  Vértebras  cervicales  generalmente  separadas. 

No  se  le  conocen  representantes  en  la  República  Argentina, 


PHY  SETERIDAE 


Este  grupo,  se  distingue  por  la  ausencia  de  dientes  en  la  mandíbula  superior,  pero  existen  bien  desarro- 
llados yen  número  considerable,  en  la  mandíbula  inferior,  estando  implantados  en  un  surco  longitudinal, 
en  parte  dividido  por  tabiques  alveolares  imperfectos. 


PHYSETER  lineo 


Lineo,  Syst.  Nat.,  t.  I,  p.  107,  a.  1766. 

Mandíbula  larga  y estrecha  con  la  sínfisis  que 
ocupa  mas  de  la  mitad  del  largo  total.  Dientes  sin 
esmalte  y en  número  de  20  á 35.  Vértebras  cervi- 
cales reunidas  en  una  pieza  con  excepción  del  atlas. 


Physeter  macrocepbalus  Lineo. 

Lineo,  Ob.  y pág.  citada, 

Lydekker,  Catal.  of  Foss,  Mamm.,  part.  V,  p.  53,  a.  1887. 

Habita  la  costa  Atlántico-argentina  de  la  provincia 
de  Buenos  Aires.  No  se  conoce  fósil  de  la  Repúbli- 
ca Argentina,  pero  Lydekker,  cita  algunos  restos 
fósiles  como  procedentes  del  Uruguay  (?),  probable- 
mente de  la  República  Oriental  del  Uruguay  y por  lo 
que  es  casi  seguro  que  debe  encontrarse  f sil  igual- 
mente en  nuestro  suelo.  Esos  restos  proceden  pro- 
bablemente del  piso  querandino  de  la  formación  cua- 
ternaria. 


ZIPHIIDAE 


En  este  grupo  faltan  igualmente  los  dientes  en  la  mandíbula  superior,  y en  la  inferior  son  rudi- 
mentarios ó atrofiados,  y reducido  á uno,  y mas  raramente  á dos  pares.  El  cráneo  es  generalmente 
muy  asimétrico. 


888 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


ipliius  CüVIER 

Cuvier,  Ossements,  foss.,  t.  Y,  p.  350. 

Ziphius  australis  Burm. 

Los  huesos  nasales  se  levantan  fuertemente  hacia 
arriba,  formando  una  fuerte  elevación  ó protuberan- 
cia que  domina  todo  el  cráneo  y la  apertura  nasal, 
dando  á la  cabeza  un  aspecto  característico  particular. 
Los  intermaxilares  son  fuertemente  cóncavos  en  su 

Ziphiorrhynchus  australis,  Burmeister,  Ann.  and  Magaz. 

Nat.  Hist.  3a  sér.,  vol.  XVII,  p.  94  y 303. 
Delphinorrhynchus  australis,  Burmeister,  Zeitschr.  f,  d. 

gesamt.  Naturia.,  t.  XXVI,  p.  262. 

Epiodon  australis,  Burmeister,  Anal,  del  Mus.  Púb.  de  B. 
A.,  i.  I,  p.  312,  pl.  XV-XX. 

Ziphius  australis,  Burmeister,  Descr.  Phys.,  t.  III,  p.  542. 

parte  posterior  en  donde  limitan  la  apertura  nasal. 
El  rostro  es  largo,  deprimido  y puntiagudo.  La  man- 
díbula inferior  tiene  la  punta  fuertemente  arqueada 
hacia  arriba  y con  un  solo  [diente  bastante  grueso 
implantado  en  un  alveolo  que  se  prolonga  hácia 
atrás  en  forma  de  surco  longitudinal. 

Habita  la  costa  Atlántico-argentina.  No  se  cono- 
ce fósil. 

MYST ACOGETA 

Miembros  posteriores  ausentes  ó reducidos  á un  pequeño  rudimento  de  cadera.  Dientes  ausentes, 
siendo  reabsorbidos  w «de  el  estado  fetal.  Cráneo  simétrico.  Timpánico  anquilosado  con  el  periótico. 

BAL,3ENID^ 

Paladar  provisto  de  laminas  córneas  perpendiculares,  llamadas  ballenas. 


BALiENA  lineo 

??  PALAGOBALiENA  moreno 

Lineo,  Syst.  Nat.  vol.  I,  p.  105,  a.  1766. 

/ 

Moreno,  Patagonia,  resto  de  un  continente  hoy  sumergido, 
p.  26,  a.  1882  (nomen  nudum). 

Cabeza  escesivameute  grande  y cuerpo  grueso. 
Vértebras  cervicales  reunidas  en  una  sola  pieza. 

• 

Balaena  australis  Gray 

??  Palaeobalsena  Bergii  Mor. 

Balcena  australis,  Van  Beneben.  Qsteographie  des  cétacés, 
p.  385,  pl.  I y II. 

Burmeister,  Descrip.  Phys.  etc.,  t.  III,  p.  547. 
Eubalcena  australis,  Gray,  Catal.  of  Seáis,  p.  91. 

Moreno,  Obra  y página  citada  (nomen  nudum). 

Habita  la  costa  Atlántico-argentina.  No  se  conoce 
fósil. 

CETACEOS 


889 


Balsena  dubia  Bravard 

Bravard,  Monogr.  de  los  terr.  tere,  del  Paraná,  1858. 

Esta  especie  ha  sido  establecida  por  Bravard  so- 
bre restos  de  ballenas  procedentes  de  las  formacio- 
nes terciarias  antiguas  de  las  barrancas  del  Paraná, 
pero  no  han  sido  todavía  bien  establecidos  sus  carac- 
téres.  Los  restos  de  ballenas  en  esas  formaciones 
son  muy  abundantes,  y sin  duda  pertenecen  á varias 
especies  y á mas  de  un  género,  pero  el  tamaño  volu- 
minoso de  los  restos  de  estos  animales  y la  falta  de 
materiales  de  comparación  no  me  permiten  empren- 
der su  determinación. 

Todo  lo  que  trae  Bravard  sobre  su  Baleen & clu- 
bia  se  reduce  á una  nota  que  transcribo  íntegra  á 
continuación:  «La  presencia  de  estos  animales  en 
los  terrenos  del  Paraná  había  sido  establecida  por 
medio  de  algunos  fragmentos  casi  completamente 
desfigurados,  pero  hemos  hallado  después  un  hueso 
timpánico,  que  es  una  de  las  partes  mas  caracterís- 
ticas de  sus  esqueletos.  Lo  hemos  comparado  con  el 
diseño  del  mismo  hueso  dado  por  B.  Owen,  en  su 
Histovy  of  British  Mammals,  etc.,  figuras  220, 
221, 222,  223,  224  y 225,  cada  uno  de  los  cual  es  pro- 
cede de  una  especie  diferente,  y hemos  reconocido 
que  tenía  mayor  afinidad,  ya  por  la  forma  general, 
ya  por  las  dimensiones,  con  el  de  la  Balcena  ele- 
finita,  figura  222,  que  con  todos  los  demás;  sin  que 
pueda,  sin  embargo,  ser  relacionada  á esta  especie. 
Se  distingue,  por  lo  demás,  perfectamente  de  todas 
las  especies  vivientes,  pero  mas  esencialmente 
de  la  B.  australis.  Es  pues,  en  una  especie  fósil, 
también  de  Inglaterra,  que  debemos  buscar  las  afi- 
nidades de  esta  nueva  especie.  » (Bravard,  ob.  cit.) 

La  especie  con  la  que  Bravard  le  encuentra  mas 
analogía,  la  Balsena  clefinita  de  Owen  entra  hoy 
en  el  género  Balsenoptera,  por  lo  que  es  probable 
que  la  Balcena  dubia  de  Bravard  sea  una  Balce- 
noptera  y no  una  verdadera  Balcena. 

Localidad.  — Barrancas  de  los  alrededores  de 
la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  patagónico  de  la  formación 
patagónica. 


MliENOPTERA  LACEPEDE 

Lacepede,  Hist.  de  cétacés,  table  des  ordres,  etc,  pl.  XXXVI, 
p.  104. 

Cabeza  mas  pequeña  y cuerpo  mas  delgado.  Las 
siete  vértebras  cervicales  mas  pequeñas. 

Balsenoptera  bonserensis  Burm. 

Burmeister,  Proceed.  Zool.  Soc.,  a.  1867,  p.  707.  — Bol. 
del  Mus.  Púb.  de  B.  A.,  t.  II,  p.  V y XIV.  — 
Id.  Descr.  phys.  de  la  Rép.  Arg . , t.  III,  p.  545. — 
Id.  Alias  de  la  Descr.  phys.,  p.  2. 

VanBeneden  y Gervais,  Osleogr.  des  Cétacés,  p.  229. 

Habita  toda  la  costa  Atlántico-argentina.  Encuén- 
trause  sus  restos  fósiles  en  abundancia  en  los  bancos 
marinos  de  la  costa  del  Rio  de  la  Plata  y del  Atlán- 
tico. 

Horizonte.  — Piso  querandino  de  la  formación 
cuaternaria. 

Balsenoptera  patachónica  Gray 

Bakvnoptera  patachónica,  Burmeister,  Proceed.  Zool.  Soc., 
a.  1865,  p.  191.  — Id.  Ann.  and  Magazine  ofnat. 
híSt . , ser.  3a,  t.  XVI,  p.  59.  — Id.  Descr.  phys.  de 
la  Rép.  Arg.,  t.  III,  p.  545. — Id.  Atlas  de  la 
Descr.  phys.,  p.  12. 

Van  Beneden  y Gervais,  Osteogr.  des  Cétacés,  p.  225. 
Physalus  patachónicus,  Gray,  Catal.  of  Seáis  and  W hales, 
p.  373. 

Burmeister,  Anal,  del  Alus.  Púb.  de  Buen.  Air.,  t.  I, 
p.  3 LO. 

Habita  la  costa  Atlántico-argentina,  y se  encuen- 
tran sus  restos  fósiles  en  las  capas  marinas  post- 
pampeanas de  la  costa. 

Balsenoptera  antartica  Gray 

Sibbaldius  antárticus,  Gray,  Proceed.  Zool.  Soc.,  1865, 
p.  713. — Id.  Catal.  o f Seáis  and  Wh.  etc.,  p.  381. 
Balcenop lera  intermedia,  Burméister,  Bol.  del  Alus,  etc., 
p.  XIV,  a.  1866. — Id.  Descr.  phys.  etc.,  t.  III, 
p.  546.  — Id.  Atlas,  etc.,  p.  22. 

Habita  la  costa  Atlántico-argentina.  No  se  conoce 
fósil. 


112 


890 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


MEGAPTERA  gbay 


Gray  en  Zool.  of  « Erebus » and  « Térror »,  p.  16,  a.  1846. 


Meg-aptera  Burmeisteri  Gray 

Megaptera  Burmeisteri,  Gray,  Catal.  of  Seáis  and  Whales, 
p.  81.  — Burmeister,  Atlas  de  la  Descr.  phys,  etc., 
p.  54. 

Megaptera  sp.?  Burmeister,  Actas  de  la  Soc.  Palcont.  1866. 
— Id.  Anales  del  Alus.  Púb.  etc.,  t.  I,  p.  310. 

Balcena  australis,  Burmeister,  Descr.  Phys.  etc.,  p.  547, 
a.  1879. ’ 

Los  restos  sobre  que  fué  fundada  esta  especie, 


consistentes  en  un  atlas,  un  axis,  y otros  restos  in- 
completos, fueron  encontrados  en  una  de  las  islas 
del  delta  del  Paraná,  al  remover  el  terreno  para  la 
agricultura,  y atribuidos  por  Burmeister  á una 
Megaptera  que  Gray  incluía  luego  en  su  Catálogo 
bajo  el  nombre  Megaptera  Burmeisteri.  En  el  ter- 
cer tomo  de  la  Description  pliysique,  Burmeister 
atribuye  esos  restos  á la  Balcena  australis,  pero 
últimamente,  habiendo  podido  obtener  el  timpánico 
con  el  petroso  vuelve  á considerarlos  como  de  una 
verdadera  Megaptera.  Sería  de  desear  la  publicación 
de  nuevos  datos  y sobre  todo  dibujos  de  los  últimos 
restos  mencionados. 

Localidad.  — Islas  del  delta  del  Paraná  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires. 

Horizonte.  — Aluviones  recientes  del  piso  ai- 
marano. 


MONOTREMATA 


Los  caracteres  culminantes  que  permiten  reconocer  inmediatamente  los  representantes  de  esta  sub-clase, 
son  : el  coracoideo  independiente,  la  existencia  de  una  verdadera  cloaca,  la  presencia  de  un  epicoracoideo 
y un  episterno,  y el  calcáneo  provisto  de  articulación  fibular. 

Divido  esta  clase  en  tres  secciones  que  distingo  por  los  siguientes  caractéres: 

A Dientes  ausentes  ó no  calcificados. 

a Vértebras  planas.  Cacoclonta. 

B Dientes  bien  desarrollados. 

a Vértebras  planas.  Agalhodonta. 

b Vértebras  bicóncavas.  Spondilocceliaá 


GACODONTA 


Sin  dientes  ó con  uno  ó dos  no  calcificados.  Dedos  j?.  Plantigrados.  Carpo  y tarso  en  serie  lineal. 
Una  rama  externa  del  canal  alveolar.  Huesos  marsupiales  presentes. 

En  esta  sección  entran  todos  los  monotremos  existentes.  No  tienen  representantes  conocidos  en  el 

continente  americano. 

Los  Cacodonta  son  descendientes  de  los  Agathoclonta. 


CLASIFICACION  Y DESCENDENCIA 


891 


AGATHODONTA 


Con  clientes  numerosos,  todos  cónico-cilíildricos.  Rostro  largo.  Mandíbulas  estiliforines.  Cinco  dedos 
en  cada  pié.  Carpo  y tarso  en  série  lineal.  Huesos  marsupiales  presentes. 

Grupo  teórico,  antecesor  de  los  Cacodonta  y descendiente  de  los  Spondilocoelia. 

No  le  conozco  hasta  ahora  representantes. 


SPONDILOCCELIA 


Con  dientes  numerosos,  cónico-cilínclricos  y puntiagudos.  Ramas  mandibulares  estiliformes  y sin 
rama  ascendente.  Hueso  cuadrado  transformado  en  malar.  Huesos  marsupiales  ausentes.  Cinco  dedos 
en  cada  pié.  Plantigrados.  Vértebras  bicóncavas. 

Grupo  teórico,  descendiente  probable  de  los  Pelycosauria,  y antecesor  de  los  Agathodonta  y de 
consiguiente,  de  todos  los  mamíferos. 

No  le  conozco  hasta  ahora  representantes. 


RÁPIDAS  CONSIDERACIONES  GENERALES 
SOBRE  LA  CLASIFICACION  Y DESCENDENCIA 
DE  LOS  MAMÍFEROS 

Los  sorprendentes  descubrimientos  verificados 
en  estos  últimos  años  en  Europa  y Norte  América, 
han  cambiado  por  completo  las  ideas  que  teníamos 
sobre  la  aparición  y distribución  de  los  mamíferos, 
y han  reducido  á la  nada  las  clasificaciones  clásicas 
basadas  sobre  los  mamíferos  existentes,  que  no  re- 
presentan mas  qne  una  mínima  parte  de  los  que  se 
han  sucedido  sóbrela  superficie  de  la  tierra,  á partir 
de  su  primera  aparición. 

El  descubrimiento  de  las  antiguas  faunas  de  la 
República  Argentina,  viene  á completar  el  derrumbe 
del  sistema  de  clasificación  hasta  hace  poco  adoptado, 
pero  aporta  al  mismo  tiempo  un  valioso  contingente 
de  datos  para  rehacer  el  cuadro  de  la  clasificación 
de  los  mamíferos  sobre  un  plan  mas  natural  y mas 
de  acuerdo  con  lo  que  hasta  ahora  conocemos  sobre 


la  aparición  y descendencia  de  los  distintos  grupos. 

Un  sistema  de  clasificación  de  los  mamíferos,  para 
que  sea  bueno,  no  solo  debe  comprender  los  actuales 
y extinguidos  distribuidos  en  grupos  naturales,  sino 
que  debe  también  concordar  con  el  orden  de  apari- 
ción de  esos  grupos,  y además  con  las  grandes  líneas 
de  la  evolución  filogenética.  El  sistema  de  clasifica- 
ción adoptado  en  este  trabajo  sin  ser  perfecto,  se 
aproxima  al  objeto  deseado,  y puede  servir  de  base 
convenientemente  estudiado  y perfeccionado,  á un 
sistema  de  clasificación  de  los  mamíferos  verdadera- 
mente natural.  Por  el  momento,  él  concuerda  en  la 
distribución  de  los  grandes  grupos  con  lo  que  hasta 
ahora  sabemos  sobre  su  descendencia  y aparición. 

Considerando  los  mamíferos  actuales  con  exclu- 
sión de  los  extinguidos,  bajo  el  punto  de  vista  de  la 
elevación  de  su  organización,  se  aisla  desde  luego 
un  grupo  que  no  tiene  mas  que  un  cortísimo  número 
de  representantes,  pero  que  es  sin  disputa  de  una 
organización  muy  inferior  á la  de  todos  los  demás: 
es  este  el  grupo  de  los  monotremos.  Es  fuera  de 
duda  que  son  estos  los  mas  inferiores  délos  mamífe- 
ros, no  solo  por  su  manera  de  reproducirse  que  los 
acerca  evidentemente  de  los  reptiles,  sino  también 


892 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


por  la  conformación  particular  del  esqueleto,  que 
presenta  igualmente  las  mismas  afinidades.  Según 
Cope,  los  monotremos  son  muy  cercanos  de  los 
reptiles  del  grupo  de  los  Pelycosauria,  que  los 
considera  como  sus  antecesores,  y de  consi- 
guiente de  todos  las  mamíferos.  Los  monotre- 
mos constituyen  así  entre  los  mamíferos  una  sub- 
clase bien  caracterizada,  sin  que  sea  posible  estable- 
cer entre  los  demás  una  división  de  igual  importan- 
cia, pues  es  evidente  que  no  la  tiene  la  división  en 
marsupiales  y placentarios,  debiendo  constituir  to- 
dos en  conjunto  la  segunda  sub-clase  de  mamíferos 
que  se  distinguirá  con  el  nombre  de  Ditremata,  que 
tuvo  por  antecesora  la  de  los  Monotremata.  Hasta 
ahora  no  se  conocen  representantes  fósiles  de  esta 
última  sub-clase  en  los  terrenos  anteriores  á la  época 
cuaternaria,  pero  no  hay  duda  de  que  tarde  ó tem- 
prano se  encontrarán  restos  de  monotremos  tanto  en 
los  terrenos  terciarios  como  en  los  secundarios, 
pues  el  cortísimo  número  de  representantes  de  la 
época  actual  no  pueden  considerarse  de  otra  manera 
que,  como  los  últimos  vástagos  de  un  árbol  inmen- 
samente ramificado,  cuyo  máximo  desarrollo  debe 
ser  preterciario. 

Los  monotremos  actuales  se  distinguen  por  la 
ausencia  de  dientes,  ó por  ser  estos  en  pequeño 
número  y no  calcificados,  y como  los  mamíferos  son 
casi  todos  provistos  de  dientes,  é igualmente  los 
reptiles,  y que  cuando  faltan  se  ha  probado  que  es 
debido  al  resultado  de  una  evolución  secundaria,  es 
claro  que  los  antecesores  de  los  monotremos  actuales 
debían  estar  provistos  de  dientes,  todos  simples  y 
en  número  considerable  como  en  los  ditremos  infe- 
riores actuales  ó sea  los  delfines;  este  grupo  de  mono- 
tremos extinguidos  provistos  de  dientes,  antecesores 
de  los  actuales,  puede  designarse  con  el  nombre  de 
Agathodonta,  por  oposición  al  grupo  actual  que 
designaremos  con  el  de  Cacodonta. 

Los  Agathodonta,  si  bien  presentan  grandes  di- 
ferencias con  los  Cacodonta  por  la  presencia  de 
dientes  numerosos  y cónicos,  no  debían  diferir 
mucho  de  estos  últimos  en  la  conformación  general 
del  esqueleto,  de  manera  que  para  ligarlos  á sus 
antecesores  reptilianos  del  orden  de  los  Pelyco- 
sauria, con  notocorda  persistente,  hay  que  suponer 
la  existencia  de  un  grupo  intermediario  con  una 
columna  vertebral  de  una  evolución  mas  avanzada, 
en  el  que  había  desaparecido  por  completo  la  noto- 
corda, pero  las  vértebras  se  conservaban  bicóncavas, 
mientras  que  el  hueso  cuadrado  de  los  Pelycosauria 


debía  estar  ya  soldado  á la  parte  escamosa  del  tem- 
poral para  formar  la  apófisis  zigomática  de  este,  que 
es  el  carácter  osteológico  culminante  de  la  clase  de 
los  mamíferos,  que  la  distingue  de  la  de  las  aves, 
de  los  reptiles  y de  los  peces.  Este  grupo  primitivo 
de  monotromos,  antecesor  de  los  demás  mamíferos 
y descendiente  directo  de  los  reptiles,  debe  remon- 
tar por  lo  menos  en  su  primera  aparición  á fines  de 
los  tiempos  primarios,  y podemos  desde  ya  desig- 
narlo con  el  nombre  de  Spondilocoelia. 

El  grupo  de  monotremos  que  dió  origen  á los  di- 
tremos, no  puede  ser  el  de  los  Cacodonta  que  es  el 
mas  reciente  y de  evolución  regresiva  por  la  pérdi- 
da de  los  dientes,  ni  el  de  los  Spondilocoelia, 
que  por  sus  vértebras  bicóncavas  se  liga  directa- 
mente á los  reptiles,  pero  sí  el  de  los  Agatho- 
donta, del  que  descienden  también  los  Cacodonta. 

La  división  de  los  ditremos  en  marsupiales  y pla- 
centarios no  es  natural,  pues  el  estado  marsupial,  si 
bien  representa  una  etapa  de  evolución  poco  avanza- 
da, ha  persistido  en  ciertos  grupos  que  han  avanzado 
en  todo  el  resto  de  su  organización,  mientras  que  ha 
desaparecido  en  otros  que  conservan  en  toda  su 
conformación  un  sello  de  inferioridad  bien  acen- 
tuada. 

Una  división  mas  natural  la  proporciona  el  siste- 
ma dentario.  Unos  lian  conservado  todos  los  dientes 
de  forma  simple  que  distinguía  los  Agathodonta, 
sin  presentar  nunca  mas  de  una  raíz,  aunque  en  su 
evolución  posterior  han  sufrido  luego  varias  modifi- 
caciones, disminuyendo  á veces  de  número  ó desa- 
pareciendo completamente  en  algunos  grupos ; esta 
gran  división  de  los  ditremos,  la  hemos  distingui- 
do con  el  nombre  de  Homalodonta,  y comprende 
los  mamíferos  de  organización  mas  inferior  excep- 
tuando los  monotremos.  Los  dos  grupos  principales 
de  los  Ilomaloclonta,  son  los  Brutos  ó edentados 
y los  cetáceos,  entre  los  que  se  encuentran  represen- 
tantes que  conservan  en  la  conformación  y disposi- 
ción del  aparato  dentario,  caractéres  reptilianos  evi- 
dentes. 

Todos  los  demás  mamíferos  ditremos  presentan 
muelas  mas  ó menos  complicadas,  con  dos  ó mas  raí- 
ces, y cuando  muestran  todos  los  dientes  con  una  sola 
raíz  ó de  base  abierta,  es  siempre  como  resultado  de 
una  evolución  regresiva  secundaria  ; en  estos  mamí- 
feros, los  dientes  simples,  pequeños  y cónicos  de  los 
Agathodonta,  se  han  reunido  de  á dos,  de  á tres  y 
de  á cuatro  para  formar  muelas  compuestas  que  pre- 
sentan dos,  tres  ó cuatro  raíces,  aunque  el  número 


CLASIFICACION  Y DESCENDENCIA 


893 


de  estas  ha  podido  disminuir  luego,  ya  por  la  solda- 
dura de  dos  en  una,  ó por  absorción  completa.  Este 
grupo  de  mamíferos  ditremos,  lo  hemos  distinguido 
con  el  nombre  de  Hetevodonta. 

Los  Heterodonta  se  dividen  en  tres  grandes  sec- 
ciones que  llevan  los  nombres  de  Unguicidata,  Pía - 
nungulata  y Ungulata.  De  estas  tres,  bajo  el  pun- 
to de  vista  de  su  conformación  general,  la  mas  primi- 
tiva es  la  de  los  Unguiculala,  y la  mas  evoluciona- 
da, la  de  los  Ungulata. 

Los  mas  antiguos  representantes  de  la  sección  de 
los  unguiculados,  tenían  dientes  numerosos,  unos 
simples,  y otros  aunque  en  corto  número  compuestos? 
pero  siempre  con  cúspides  agudas,  y dispuestos  al" 
temando  unos  y otros  con  irregularidad  ; constituyen 
estos  el  orden  de  los  Stilodontheria,  cuyo  género 
mejor  caracterizado  es  el  Stilodon.  De  este  se  des- 
prenden dos  ramas  principales,  que  constituyen  la 
una  la  sección  de  los  Hydrothereuta  hoy  comple- 
tamente extinguida,  y la  otra  el  orden  de  los  Phas- 
colotheria.  De  estos  descienden  los  Sarcobora,  los 
Alloide a y los  Ptética. 

De  los  Stilodontheria , se  constituyó  otro  grupo 
de  unguiculados, el  de  los  Atava,  cuyas  muelas  es- 
taban todas  formadas  por  la  reunión  de  cuatro  dien- 
tes simples,  presentando  cada  una  cuatro  raíces  sepa- 


radas, y cuatro  cúspides  agudas  en  la  corona.  De  este 
orden  desciéndela  tribu  de  los  Trogodonta  hasta 
los  roedores  actuales. 

De  los  Alava  desciende  el  grupo  de  los  Pla- 
tyarlhra,  animales  planungulados,  cuya  evolución 
conduce  por  una  parte  á los  Dolodonta  que  son  los 
antecesores  de  los  lemúridos,  de  los  simioideos  y de 
los  antropoideos,  y por  la  otra  á los  Ungulata , re- 
presentados por  seis  tribus  distintas,  la  de  los  Am- 
blypoda,  hoy  completamente  extinguida,  la  de  los 
Pachytheria , de  la  que  desciende  igualmente  la  de 
los  Ilalobioidea,  y la  délos  Amphidactyla , casi 
completamente  extinguida  pero  de  la  que  descienden 
las  tribus  todavía  existentes,  délos  Perissodactyla 
y Artiodactyla. 

Me  falta  espacio  y tiempo  para  extenderme  en  de- 
talles sobre  la  filiación  de  todos  estos  grupos,  lo  que 
espero  haré  en  otra  ocasión,  contentándome  por  aho- 
ra con  presentar  el  siguiente  cuadro  de  clasificación 
de  los  mamíferos,  que  si  no  es  perfecto,  servirá  á 
lo  menos  de  base  para  otro  con  menos  deficiencias. 
He  suprimido  los  caractéres  de  los  distintos  grupos, 
en  parte  por  falta  de  espacio,  y además  por  encontrar- 
se ya  indicados  en  el  cuerpo  de  esta  obra,  en  sus  lu- 
gares respectivos. 


I.  DITREMATA. 
A.  Heterodonla. 


a,  Planungulata. 


1 Anthropoidea. 

2 Simioidea. 

3 Prosimia. 

* 4 Eosimia. 

5 Daubentonioidea. 

* 6 Dolodonta.  Teórico 

* 7 Condilarthra. 

* 8 Platyarthra.  Teórico 


Hominid®,  Anthropomorphid®. 

( Cercopithecid®,  Cynoceplialid®,  Semnopithecid®,  Cebid®,  Pithecid®,  Ila- 
t palidee. 

Tarsid®,  Lemurid®,  * Anaptomorphid®,  * Mixodectid®. 

* Adapisid®. 

Chyromysid® . 

* Microchcerid®? 

* Periptychid®,  * Phenacodontid®,  * Meniscotherid®. 


b.  Ungulata. 

aa.  Amphidactyla. 

9 Hyracoidea. 

* 10  Toxodontia. 

* 11  Cristava. 

* 12  Arch®odonta. 


Hyracid®. 

( * Toxodontid®,  * Xotodontid®,  * Typotherid®,  *•  Protoxodontid®,  * Intera- 
( therid®,  * Atryptherid®. 

Teórico 

Teórico 


894 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


bb.  Perissodactyla. 

IB  Stereopterna. 

* 14  Litopterna. 
cc.  Artiodactyla, 

15  Ruminantia. 

* 16  Prorüminantia. 

17  Suina. 

* 18  Stereoarthra. 

dd.  Amblypoda. 

* 19  Taligrada. 

* 20  Pantodonta. 

* 21  Dinocerata. 

ee.  Pachy theria. 

22  Proboscidea. 

* 23  Proproboscídea. 

* 24  Chcerodonta. 

ff.  Halobioidea. 

25  Sirenia. 

26  Prosirenia. 

c.  Unguiculata. 

aa.  Trogodonta. 

* 27  Teeniodonta. 

* 28  Tillodonta. 

* 29  Trogosa. 

30  Rodentia. 
bb.  Alloidea. 

31  Insectívora. 

* 32  Microbiotheria. 

33  Peramelia. 

34  Macropoda. 

35  Plagiaulacoidea. 

cc.  Sarcobora. 

* 36  Phonoctonia. 

37  Dasynra. 

38  Pedí  mana. 

* 39  Creodonta. 

40  Carnívora. 

41  Pinnipedia. 
dd.  Archceoidea. 

* 42  Atava. 

* 43  Phascolotheria. 


( Rhinocerosid®,  Tapirid®,  * Pakeotherid®,  Equid®,  * Hyracodontid®, 
( * Menodontid®,  * Lophiodontid®,  * Chalicotherid®,  * Triplopodid®. 

* Maerauckmnid®,  * Proterotherid®,  * Homalodontotherid*. 


( Camelid®,  * Poebrotherid®,  Tragulid®,  Cervid®,  Giraffid®,  Antilopid®,  Bo- 
( vid*. 

( * Dichobunid®,  * Oreodontid®,  * Xyphodontid®,  * Anoplotherid®,  * Me- 
( rycopotarnyid®,  * Pantolestid®,  * Ccenotherid®,  * Dichodontid*. 

Suid®,  Hippopotamid®,  * Listriodontid®,  Phacochcerid®. 

Teórico  * Anthracolherid®?,  * Elotkerid®?. 


* Astrapolherid®,  * Panlolambdid*. 

* Coryphodontid®,  * Pyrotherid*. 

* Eobasilid®. 


* Elephantid®,  * Dinotherid*. 

Teórico 

Teórico 


Halitherid®,  Rhytinid®. 

Teórico 


* Ectoganid®,  * Calamodontid®. 

* Tillotherid®. 

Teórico 

/ Cavid®,  Histricid®,  Lagomyid®,  Leporid®,  Myoxid®,  Murid®,  Spalacid®, 
Sciuríd®,  Eriomyid®,  * Theridomyid®,  Echinomyid®,  Castorid®,  Octo- 
( dontid*. 

( Soricid®,  Erinaceid®,  Macroscelid®,  Myogalid®,  Tupaid®,  * Arctocyo- 
( nid®,  Talpid®,  Chrysochlorid®,  Centetid®,  Geomyid®. 

Microbiotherid*. 

Peramelid®,  Triconodontid®. 

í Macropodid®,  Phascolarctid®,  Phalangistid®,  Phascolomyid®,  Notothe- 
í rid®,  Uiprotodontid*. 

f * Plagiaulacid®,  * Abderitesid®,  * Epanortbid®,  Hypsiprymnid®,  * Poly- 
[ mastodontid®,  * Macropristisid®,  * Tritylodontid®. 

Teórico 

Dasyurid*. 

Didelphyd®,  * Peratherid*. 

( * Oxy®nid®,  * Mesonychid®,  * Amblyctonid®,  * Myacid®,  * Estonychid®, 
( * Proviverrid®,  * Acyonid*. 

( Ursid®,  Canid*  Felid®,  Mustelid®,  Hyaenid®,  Viverrid®,  * A*lurid®. 
( ■*  Nimravid®. 

Phocid®,  Trichmdid®. 


Teórico 

* Phascolotherid®,  * Spalacotherid*. 


CLASIFICACION  Y DESCENDENCIA 


895 


44  Mirmecobia. 

* 45  Stilodontheria. 

Mirmecobidse. 

* Stilodontidee. 

d.  Ptética. 

46  Chiroptera. 

* 47  Prochiroptera.  Teórico 

Pteropidee,  Vespertilionidae*  Phyllostomidse,  Rhinolophidee. 

e.  Hydrothereuta. 

* 48  Zeuglodonta. 

* 49  Squalodonta. 

B.JHomalodonta. 

* Zeuglodontidse. 

* Squalodontidae. 

a.  Bruta. 

aa.  Priodonta.  Teórico 

* 50  Priodonta. 
bb.  Pleiodonta. 

* 51  Delotheria 
cc.  Anicanodonta. 

* Entelopsidse. 

52  Vermilinguia. 

53  Tardigrada. 

* 54  Gravigada. 

dd.  Hicanodonta. 

{ Manidse,  Orycteropidae,  Myrmecopliagidse,  * Phororhacosidae,  * Macrothe- 
{ ridse . 

Bradypodidae. 

( * Megatheridse,  * Ortotheridse,  * Megalonycidse,  * Lestodontidse,  Scelido- 
( theridee,  Mylodontidae. 

* 55  Glyptodontia. 
56  Dasypoda. 

* 57  Peltateloidea. 

* Glyptodontidae,  * Hoplophoridae.  * Doedicuridae. 

* Chlamydotheridse,  Dasypidee,  Praopidse,  Chlamydophoridse. 

* Stegotheridae. 

b.  Cetácea. 

58  Proteroceta.  Teórico 

59  Odontoceta. 

60  Mystacoceta. 

Platanistidee,  Delpliinidae,  Monodontidae,  Physetheridee,  Xiphidae. 
Balaenidae. 

II.  MOXOTIIEMATA . 

61  Cacodonta. 

* 62  Agathodonta.  Teórico 

* 63  Spondiloccelia.  Teórico 

Echidnidse. 

Los  grupos  precedidos  de  un  asterisco  (*)  son  completamente  extinguidos. 

Este  cuadro  tiene  la  ventaja  sobre  los  que  hasta  ahora  se  han  trazado,  de  que  concuerda  con  los  datos  que  nos  proporciona  la  paleon- 
tología, y puede  ser  dispuesto  en  una  série  evolutiva  sin  que  descomponga  los  grupos,  como  lo  demuestra  e!  cuadro  siguiente: 


896 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Odontoceta 


Yermilingnia  Mystacoceta 


Gravigrada 


Gravigrada 


Glyptodoníia 


Tardigrada 


Dasypoda  Peltateloidea 


Cacodonta 


c o 

Priodonta  > 2 


Pleidonta 


5 o 


8 o 
o c 


A 

ct> 

8 


; . " "Vii  MV'* 


Monotremata 


CLASIFICACION  Y DESCENDENCIA 


897 


El  cuadro  adjunto  es  el  mismo  que  el  preceden- 
te, en  el  que  se  lia  suprimido  los  nombres  de  los  gru- 
pos superiores,  y se  han  dispuesto  los  demás  de 
manera  que  pueda  uno  formarse  una  idea  de  los  cla- 
ros mas  notables  que  todavía  faltan  por  llenar  para 
ligar  unos  á otros  los  diferentes  órdenes  de  mamífe- 
ros hasta  ahora  conocidos. 

Esos  claros,  sin  duda  considerables,  pertenecen 
en  su  mayor  parte  á los  mas  inferiores  de  los  ma- 
míferos, notándose  que  los  antecesores  directos  de 
los  grupos  actuales,  ó los  que  forman  el  en  tronca- 
miento  de  dos  ó mas  grupos,  son  por  la  mayor  par- 
te, tipos  que  han  aparecido  en  el  transcurso  de  los 
tiempos  terciarios,  época  geológica  relativamente 
moderna  en  comparación  de  la  grandísima  antigüe- 
dad de  los  mamíferos,  cuya  primera  aparición  re- 
monta por  lo  menos  al  período  pérmico,  puesto  que 
sehan  encontrado  restos  que  indican  una  evolución 
regularmente  avanzada  en  las  capas  triásicas. 

Pero,  los  mamíferos  fósiles  preterciarios,  hasta 
ahora  conocidos,  son  poco  numerosos,  y represen- 
tados por  fragmentos  muy  pequeños  é incompletos, 
que  no  siempre  permiten  establecer  con  facilidad 
sus  verdaderas  afinidades.  Es  con  todo  seguro  que 
no  se  conocen  ni  uugulados  ni  planungulados,  sien- 
do todos  ellos  unguiculados,  habiéndolos  omnívo- 
ros, carnívoros,  herbívoros  é insectívoros,  presen- 


tando unos  el  aparato  deutario  de  una  conformación 
excesivamente  primitiva  y de  tipo  reptiloíde,  mien- 
tras otros  ya  habían  alcanzado  en  ese  sentido  un 
grado  de  especializacion  verdaderamente  notable, 
por  lo  que  es  dado  esperar  que  el  dia  en  que  el 
número  conocido  de  sus  formas  sea  mayor,  será 
dado  llenar  con  facilidad  esos  claros,  y seguir  sin 
discontinuidad  el  encadenamiento  de  los  grupos  de 
mamíferos  actuales  hasta  su  entroncamiento  con  los 
grupos  especializados  y reptiloídes  de  los  primeros 
tiempos  de  la  época  secundaria. 

Ambos  cuadros,  por  ofra  parte,  demuestran  cla- 
ramente, que  si  bien  el  estado  marsupial  es  un  ca- 
rácter primitivo,  que  indica  una  notable  inferiori- 
dad en  el  grado  de  viviparicidad,  no  puede  servir 
de  base  para  una  clasificación  natural,  por  repre- 
sentar una  etapa  de  evolución,  en  la  que  quedaron 
estacionados  unos  grupos,  que  no  por  eso  dejaban 
de  evolucionar  en  el  resto  de  su  conformación, 
mientras  que  otros  pasaron  del  estado  marsupial  al 
estado  placentario,  evolucionando  por  separado,  y 
dando  origen,  igualmente  por  separado,  á las  distin- 
tas formas  de  placenta  que  distinguen  los  distintos 
grupos  de  los  monodeltos,  encontrándose  en  ellos 
variaciones  notables  hasta  en  los  representantes  de 
un  mismo  orden. 


113 


898 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


SUPLEMENTO 


ADICION  AL  PISO  PEHUENCIIE 
(Pág.  116) 

En  el  reciente  viaje  á la  Patagonia  setentrional  efec- 
tuado por  Carlos  Ameghino,  lia  encontrado  las  arenis- 
cas rojas  de  este  horizonte  ocupando  una  vasta  exten- 
sión de  la  cuenca  del  rio  Senguel,  afluente  principal 
del  Chubut,  conteniendo  en  todas  partes  una  inmensa 
cantidad  de  huesos  de  Dinosaurianos,  habiendo  des- 
cubierto entre  otros  restos,  un  esqueleto  casi  completo, 
cuya  talla  es  aproximadamente  de  unos  40  á 45  me- 
tros de  largo.  Es  el  primer  depósito  de  esta  naturaleza 
que  se  encuentra  en  pleno  territorio  patagónico. 

ADICION  Á LA  BIBLIOGRAFÍA  SOBBE  EL  HOMBRE 
FÓSIL  ARGENTINO 

(Pág.  46) 

En  esta  parte  he  pasado  por  alto  involuntariamente 
la  memoria  del  Dr.  Lovisato  que  lleva  por  título,  Di 
alcune  armi  e utensili  dei  fueghini  e degli  antichi  pa- 
tagoni  (a.  1883),  en  la  que  el  autor  menciona  el  hallaz- 
go hecho  por  él  de  algunos  objetos  déla  industria  hu- 
mana encontrados  con  huesos  de  Toxodon  y otros 
animales  extinguidos  de  la  Pampa,  y dá  el  dibujo  de 
uno  de  esos  objetos,  una  especie  de  pulidor  encon- 
trado en  una  mandíbula  de  Toxodon  Burmeisteri. 


ADICION  Á LA  RESEÑA  HISTÓRICA 

(Pág.  46,  2a  col.) 

El  Dr.  Francisco  Javier  MuñiZj  fué  probablemen- 
te quien  encontró  entre  nosotros  los  primeros  vesti- 
gios del  hombre  fósil,  pues  con  fecha  29  de  Junio 
de  1841,  enviaba  á Rosas  una  crecida  colección  de  fó- 
siles, acompañada  de  un  catálogo,  en  el  que  encuen- 
tro bajo  el  número  9,  indicado,  «el  carpo  del  Oran- 
goutang  ó de  una  especie  análoga»  sobre  la  que  dá 
otros  datos  en  sus  manuscritos,  agregando  que  era  de 
idéntica  conformación.  Como  Muñiz,  siguiendo  las 
ideas  de  la  época,  no  creía  ó no  suponía  la  posibili- 
dad de  la  existencia  del  hombre  fósil,  nada  mas  natu- 
ral que  atribuyera  el  mencionado  carpo,  al  Oran- 
gután. 

LOS  VESTIGIOS  DEL  HOMBRE  EN  EL  PLI0GEN0 
INFERIOR  DE  LA  PLATA 

(Pág.  72) 

Los  vestigios  de  la  presencia  del  hombre  en  el  plio- 
ceno  inferior  (piso  ensenadense)  de  La  Plata,  son 
todavía  mas  abundantes  de  lo  que  creía  al  redactar  la 
parte  del  texto  correspondiente.  Posteriormente  he 
recojido  entre  otros  vestigios,  una  cantidad  conside- 
rable de  tierra  cocida,  en  parte  formando  trozos  de 


900 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


hasta  500  gramos  de  peso,  llenos  de  pequeñas  cavida- 
des esféricas,  presentando  un  aspecto  completamente 
igual  á los  que  he  recojido  en  Monte  Hermoso,  que 
alguien  ha  tenido  la  peregrina  ocurrencia  de  conside- 
rarlos como  productos  volcánicos!  Es  cierto  que  el 
mismo  autor,  en  presencia  de  un  grueso  fragmento 
de  tierra  cocida  encontrado  en  las  excavaciones  del 
Puerto  de  la  Plata,  á 9 metros  de  profundidad,  y á 4 
metros  debajo  de  las  capas  consolidadas  de  la  forma- 
ción pampeana  conjuntamente  con  huesos  de  Sceli- 
dotherium,  no  tuvo  dificultad  en  considerarlo  como 
un  trozo  de  teja  del  tiempo  de  los  españoles  que  se 
habia  hundido  (al  través  de  capas  compactas),  hasta 
esa  profundidad! 


SOBRE  LA  ÉPOCA  GEOLÓGICA 
1)E  LOS  CRÁNEOS  HUMANOS  DESCUBIERTOS  POR  LUND 
EN  LAS  CAVERNAS  DEL  BRASIL 

(Pág.  80) 

Me  es  satisfactorio  anunciar  que  en  un  trabajo  im- 
portante que  acaba  de  aparecer  consagrado  al  estudio 
de  la  Raza  de  Lagoa  Santa  ( Lagoa  Santa  Racen.  En 
anthropologisk  Undersogelse  af  jordfundne  Menncske- 
levninger  fra  brasilianske  Iiuler.),  cuyos  autores  son 
los  señores  Sóren  Hansen  y Fn.  Lütken,  se  llega  á las 
mismas  conclusiones  que  he  expuesto  mas  arriba; 
esto  es,  que  no  hay  ningún  dato  que  pueda  hacer 
crer  que  los  cráneos  recojidos  en  las  mencionadas 
cavernas  fueran  contemporáneos  de  las  especies  de 
mamíferos  extinguidos  que  poblaron  la  misma  comar- 
ca durante  las  últimas  épocas  geológicas. 


Plianotherus  marginatus  gen.  et.  sp.  n. 

(Pl.  LXXII,  fig.  17/ 


Este  animal,  del  que  conozco  un  diente  incisivo, 
es  seguramente  un  género  nuevo,  que  supongo  forme 
parte  del  órden  de  los  Taeniodonta.  Sería  el  primer 
representante  de  este  grupo  hasta  ahora  conocido  en 
Sud-América. 

Es  este  un  diente  incisivo  inferior  del  lado  izquier- 
do, de  ba-se  abierta,  que  se  distingue  de  los  incisivos 
inferiores  de  los  representantes  del  órden  de  los 
Toxodontia  por  ser  sumamente  comprimido,  presen- 
tando la  corona  cortada  en  bisel,  y la  base  abierta 


como  en  los  incisivos  de  los  roedores,  de  los  que  se 
distingue  con  facilidad,  por  presentar  dos  caras  es- 
maltadas, la  anterior  y la  posterior,  formando  dos 
bandas  longitudinales  separadas. 

El  prisma  del  diente  es  el  doble  mas  grueso  que 
ancho,  pues  tiene  10  milímetros  de  ancho  ó diámetro 
transverso  en  la  cara  anterior,  solo  6 milímetros  en 
la  posterior,  y 20  milímetros  de  grueso  ó diámetro 
ántero-posterior.  La  cara  anterior  es  fuertemente 
convexa  y completamente  esmaltada,  con  la  capa  de 
esmalte  que  da  vuelta  sobre  ambos  lados,  formando 
ángulos  redondeados,  pero  sin  extenderse  sobre  las 
caras  laterales,  que  son  casi  planas  y sin  esmalte.  La 
cara  posterior,  muy  angosta  y convexa,  muestra  una 
banda  longitudinal  de  esmalte  muy  angosta,  de  solo  4 
milímetros  de  ancho,  colocada  sobre  el  lado  posterior 
externo.  La  parte  cortada  en  declive  tiene  8 milíme- 
tros de  ancho  y 20  milímetros  de  largo.  El  largo  del 
trozo  existente  es  de  7 centímetros,  estando  un  poco 
gastado  en  la  base,  pero  como  esta  se  muestra  ya 
completamente  abierta,  se  conoce  que  entero  no 
debía  tener  un  largo  mayor  de  8 centímetros. 

Esta  pieza,  propiedad  del  Museo  provincial  de  la 
ciudad  del  Paraná,  procede  de  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  esa  localidad,  y es  posible  pertenezca  á 
un  horizonte  mas  antiguo  que  el  mesopotámico,  quizás 
al  paranense,  que  constituye  la  base  de  la  formación 
patagónica. 


Mvopotamus  obesas  n.  sp. 

(Pl.  LXXXU,  flg.  3) 

Está  representada  por  la  rama  mandibular  izquier- 
da, que  se  distingue  de  las  demás  especies  por  ser  un 
poco  mas  robusta  y por  el  ancho  desproporcionado 
del  incisivo.  Las  muelas  inferiores  se  distinguen  de 
las  correspondientes  del  Myopofamus  coypus,  por  su 
cara  perpendicular  posterior  que,  en  vez  de  ser  aplas- 
tada como  en  la  especie  actual,  es  fuertemente  con- 
vexa, particularmente  en  la  última  muela  inferior,  la 
que  es  además  proporcionalmente  mas  grande  que  en 
la  especie  existente. 


Dimensiones 


Ancho  del  incisivo  inferior 

í m.  j 

Diámetro  ántero-posterior  del  j m.-j 

v m.  a 

Longituddel  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas  verdaderas 


0m0085 

0.006 

0.009 

0.0115 

0.022 


SUPLEMENTO 


901 


Localidad. — Ha  sido  recogida  en  los  alrededores  del 
Paraná  y pertenece  al  Museo  provincial  de  la  misma 
ciudad. 

Horizonte. — Piso  hermósico  (?) 

OLENOPSIS  amegii. 

(Pág.  145) 

Dispongo  ahora  de  este  género,  pero  procedente  de 
una  especie  diferente  de  la  arriba  descrita,  de  una 
rama  mandibular  izquierda,  con  el  incisivo  y todas 
las  muelas,  pieza  que  denota  se  trata  de  un  animal 
mucho  mas  particular  que  no  era  dado  suponerlo 
por  el  examen  de  los  dientes  aislados  por  mí  antes 
conocidos.  La  rama  horizontal  de  la  mandíbula  es 
mas  parecida  á la  de  Lagostomus  que  á la  de  Myo- 
potamus , pero  la  forma  y número  de  las  muelas 
no  permite  acercarlo  á ninguno  de  los  dos  men- 
cionados géneros.  El  Olenopsis  solo  tiene  tres  mue- 
las inferiores,  y lo  que  es  mas  raro  es  que  estas 
tres  muelas  no  corresponden  á los  tres  verdaderos 
molares  como  en  los  ratones,  sinó  que  la  anterior 
es  realmente  el  p.  s de  los  roedores  provistos  de 
cuatro  muelas,  y las  otras  dos  corresponden  á los 
dos  primeros  verdaderos  molares,  Litándole  por  con- 
siguiente al  Olenopsis  el  m.  3.  El  cambio  del  p.  ¿ se 
efectúa  cuando  ya  están  completamente  desarrollados 
los  dos  verdaderos  molares;  por  esta  pieza  sé  ahora 
que  los  premolares  que  he  descrito  mas  arriba  son 
todos  de  la  primera  dentición,  unos  muy  viejos  y 
completamente  gastados,  y los  otros  que  apenas  em- 
pezaban á ser  atacados  por  la  masticación;  este  diente 
caedizo  está  provisto  de  raíces  distintas,  y es  proba- 
ble sucediera  otro  tanto  con  las  muelas  persistentes. 
Las  muelas  persistentes  inferiores  del  Olenopsis,  ya  un 
poco  gastadas,  están  formadas  en  la  corona  por  cua- 
tro láminas  transversales,  las  tres  anteriores  reunidas 
sobre  el  lado  externo  y separadas  sobre  el  interno,  y 
la  posterior  completamente  separada  sobre  ambos  la- 
dos. Cada  muela  se  presenta  dividida  sobre  el  lado 
externo  en  dos  lóbulos  desiguales,  el  anterior  muy 
grande  y el  posterior  muy  pequeño,  separados  por 
una  hendidura  perpendicular;  sobre  el  lado  interno 
presenta  cuatro  columnas  perpendiculares  separadas 
por  tres  hendiduras;  tanto  la  hendidura  externa  como 
la  hendidura  y los  pliegues  internos  se  pierden  pronto 
hácia  abajo,  en  donde  el  prisma  de  cada  muela  está 


envuelto  en  una  capa  de  esmalte  continua,  pero  es 
mas  que  probable  que  las  muelas  concluyen  todas  en 
una  base  dividida  en  raíces  distintas. 

El  incisivo  se  prolonga  hasta  el  lado  de  la  parte 
posterior  de  la  última  muela. 

Olepnosis  typicus  Scalabrini,  n.  sp. 

(Pl.  LXXXll,  lig.  4) 

La  mandíbula  mencionada,  pertenece  al  Museo 
provincial  de  Entre  Ríos,  en  el  Paraná,  en  cuyas  colec- 
ciones estaba  clasificada  por  el  profesor  Scalabrini 
como  representando  un  nuevo  género,  para  el  que 
había  adoptado  el  nombre  de  Paranomys  typicus,  que 
hubiera  empleado,  si  ya  en  la  primera  parte  de  esta 
obra  no  llevara  el  de  Olenopsis.  Pero  la  especie  del 
Paraná  es  distinta  de  la  de  Santa  Cruz,  y debe  con- 
servar su  apelativo  bien  expresivo  de  Olenopsis  typicus. 

El  incisivo  inferior  es  de  cara  anterior  casi  plana, 
apenas  un  poco  ligeramente  convexa,  muy  angosto  y 
muy  grueso  siendo  el  diámetro  ántero-posterior  bas- 
tante mayor  que  el  diámetro  transverso. 

La  parte  sinfisaria  es  de  la  misma  forma  que  en  la 
vizcacha.  La  primera  muela  inferior  corresponde  á la 
última  muela  inferior  de  leche  de  los  mamíferos  pia- 
centarios,  y está  ya  pronta  para  caer  viéndose  de- 
bajo el  diente  definitivo  que  debe  reemplazarla,  que 
es  elp.  j de  la  dentición  persistente.  La  corona  del 
diente  caedizo  es  muy  larga  y baja,  con  el  lóbulo  an- 
terior externo  mucho  mas  grande  que  el  posterior,  y 
sin  pliegues  entrantes  sobre  el  lado  interno,  conser- 
vándose solo  tres  láminas  de  esmalte  aisladas  en  la 
superficie  de  la  corona  del  lóbulo  anterior,  la  primera 
sumamente  pequeña,  y penetrando  el  pliegue  de  es- 
malte externo  hasta  cerca  del  borde  interno  de  la 
corona.  La  base  se  divide  en  dos  grandes  raíces,  una 
anterior  y otra  posterior,  debajo  de  las  cuales  se  ve 
surgir  el  p.  ¿ persistente,  el  que  probablemente  cuan- 
do estaba  bien  desarrollado  presentaba  la  misma 
forma  que  los  verdaderos  molares. 

El  verdadero  molar  que  sigue,  está  muy  apretado  al 
anterior,  é implantado  un  poco  oblicuamente,  con  la 
corona  corta  y ancha,  dividida  en  dos  partes  desigua- 
les; la  anterior  es  mucho  mas  grande,  angosta  y en 
forma  de  columna  sobre  el  lado  externo,  ancha  y con 
dos  profundos  pliegues  de  esmalte  sobre  el  interno 
que  la  dividen  en  tres  columnas,  el  pliegue  anterior 
muy  pequeño  y el  posterior  mucho  mayor;  la  parte 


902 


MAMÍFEROS  FÚSILES  ARGENTINOS 


posterior  es  en  forma  de  lámina  aislada  y delgada,  de 
menor  diámetro  transverso  que  la  cara  posterior  de 
la  parte  anterior. 

La  muela  que  sigue  ó última  es  absolutamente  de 
la  misma  forma  que  la  precedente,  con  la  única  dife- 
rencia de  la  lámina  posterior  que  es  un  poco  menos 
desarrollada. 


Dimensiones 


Diámetro  del  incisivo  inferior  I Entero-posterior 

( transverso 

Diámetro  de  la  primera  muela  caediza  \ c'ntero  Posteii°r-  • 

( transverso 

Diámetro  de  la  segunda  muela  (m. y)  í Entero  posterior.. 

( transverso 

Diámetro  de  la  tercera  ^ ántero-posterior 

muela  ó última  (m.j)  ( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 

Largo  de  la  barra  entre  el  borde  anterior  del  alveolo  del 

incisivo  y el  borde  del  alveolo  de  la  primera  muela 

Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo  debajo  de 

la  primera  muela 

Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo  debajo  de 
la  última  muela 


0m005 

0.0038 

0.0095 

0.0045 

0.008 

0.008 

0.008 

0.008 

0.027 

0.019 

0.019 

0.018 


Esta  pieza  ha  sido  descubierta  en  las  barrancas  de 
los  alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná,  en  las  capas 
del  piso  mesopotámico  de  la  formación  patagónica. 


mera  muela  superior  del  lado  izquierdo,  se  vé  cla- 
ramente que  el  animal  era  muy  cercano  de  Myopota- 
mus,  pero  la  corona  en  vez  de  mostrar  pliegues  late- 
rales entrantes,  presenta  un  cierto  número  de  lámi- 
nas transversales  superficiales.  Estas  láminas  son  en 
número  de  cinco,  la  anterior  un  poco  mas  pequeña 
que  la  segunda  que  es  la  mayor,  disminuyendo  suce- 
sivamente el  tamaño  de  las  láminas  de  la  segunda  á la 
quinta,  que  es  completamente  rudimentaria.  Cada  lá- 
mina presenta  una  hoja  de  esmalte  gruesa  anterior  en 
forma  de  arco  de  círculo,  seguida  atrás  de  otra  hoja 
sumamente  delgada  y con  numerosos  repliegues  en 
zig-zag  ; esta  hoja  posterior,  en  la  lámina  anterior  se 
une  en  sus  extremos  con  la  hoja  de  esmalte  gruesa 
anterior,  pero  en  las  láminas  siguientes  se  reúne  al 
contrario  á la  hoja  de  esmalte  gruesa  que  le  sigue, 
dando  á la  muela  un  aspecto  particular,  pues  como 
las  láminas  no  están  abiertas  por  entalladuras  sobre 
los  costados,  aparecen  como  aisladas  en  el  centro  de 
la  corona,  que  está  rodeada  por  una  hoja  de  esmalte 
interrumpido.  La  corona  tiene  8 milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior  y 7 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso máximo. 

Esta  pieza  es  propiedad  del  Sr.  León  Lelong  The- 

VENET. 


Diseolomys  cuneus  Aiviegh. 

(Pág.  148) 

(Pl.  LXXX,  fig.  12} 

La  primera  muela  superior  derecha  de  este  animal, 
que  he  descrito  en  el  texto,  está  muy  gastada  sobre 
los  contornos  laterales,  probablemente  por  proceder 
de  un  individuo  sumamente  viejo,  por  lo  que  tanto  el 
dibujo  como  la  descripción,  no  son  absolutamente 
exactos  y no  dan  una  idea  bien  clara  de  los  caracteres 
de  este  curioso  género.  Identifiqué  esta  muela  con 
otra  mas  completa  figurada  por  Burmeister,  de  una 
complicación  aparente  parecida  á la  del  ejemplar  en 
mi  poder,  que  tampoco  á él  le  permitieron  determinar 
con  exactitud  la  composición  de  dicho  diente.  Ahora 
dispongo  de  otro  ejemplar  absolutamente  intacto,  y 
de  un  individuo  no  muy  viejo,  que  permite  determi- 
nar exactamente  la  estructura  de  la  muela,  de  la  que 
doy  el  dibujo  en  tamaño  natural,  y la  vista  de  la  co- 
rona aumentada.  Por  este  ejemplar,  que  es  la  pri- 


Orthomys  procedens  Amegii. 

(Pág.  150) 

(Pl.  LXXII,  fig.  19) 

A la  descripción  del  incisivo  inferior,  puedo  agre- 
gar ahora  la  del  incisivo  superior.  Es  un  diente  con- 
siderablemente mas  grueso  que  ancho,  de  cara  ante- 
rior fuertemente  convexa  y con  una  pequeña  depresión 
longitudinal,  con  el  esmalte  liso,  y la  cara  tritoria 
corta  y fuertemente  excavada  en  forma  de  canaleta, 
como  en  el  incisivo  superior  que  me  sirvió  de  tipo 
para  establecer  el  Orthomy  dentatus.  La  superficie  tri- 
toria tiene  14  milímetros  de  largo.  El  ancho  del  dien- 
te en  la  cara  anterior  es  de  9 milímetros  pero  de  solo 
5 en  la  posterior,  teniendo  en  cambio  12  milímetros 
de  grueso  ó de  diámetro  ántero-posterior. 

Localidad — Barrancas  del  rio  Paraná  en  la  ciudad 
del  mismo  nombre,  siendo  la  pieza  mencionada  pro- 
piedad del  Museo  provincial  de  la  misma  localidad. 

Horizonte.— Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 


SUPLEMENTO 


903 


Plitoramys  homogenidens  amegh, 
(Pág.  160) 

(Pl.  vil,  fig.  7 y 8 ; pl.  x,  fig.  28) 


Al  tratar  de  esta  especie,  no  se  lia  indicado  el  nú- 
mero de  las  figuras  que  en  el  Atlas  la  representan, 
olvido  que  queda  acá  subsanado. 


Perimys  Scalabrinianus  n.  sp. 

(Pl.  LXXII,  fig.  10) 

Conozco  esta  especie  por  una  rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  cuatro  mue- 
las. Tiene  una  talla  comparable  á la  del  Perimys  er  li- 
tas de  Santa  Cruz,  del  que  se  distingue  por  la  sínfisis 
mas  corta,  la  parte  que  se  extiende  adelante  de  las 
muelas  no  tan  larga,  por  las  muelas  mas  angostas  so- 
bre el  lado  interno,  y por  la  última  muela  inferior 
que  muestra  la  lámina  posterior  reunida  á la  anterior 
de  la  misma  manera  que  en  las  muelas  precedentes, 
mientras  en  la  otra  especie  se  reúne  por  medio  de  una 
hoja  de  esmalte  muy  delgada  formando  una  columna 
distinta  sobre  el  lado  interno.  El  incisivo  tiene  2 mi- 
límetros de  ancho.  La  distancia  del  borde  anterior  de 
la  primera  muela  al  borde  anterior  del  alveolo  del 
incisivo  es  de  soloo  á 6 milímetros,  y al  borde  ante- 
rior del  mismo  incisivo  es  de  unos  \ \ milímetros.  Las 
cuatro  muelas  al  parecer  del  mismo  tamaño  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  13  milímetros. 

Dedico  la  especie  al  profesor  Scalabrini,  Director 
del  Museo  provincial  del  Paraná. 

Localidad. — Barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 


Iiag-ostomus  pallidens  Amegh. 
(Pág.  185) 

(Pl.  LXXX,  fig.  11) 


Dispongo  ahora  de  esta  especie,  de  una  rama  man- 
dibular izquierda,  con  parte  del  alveolo  del  incisivo 
y las  cuatro  muelas  intactas.  El  incisivo  inferior  solo 
llega  hasta  el  lado  de  la  parte  anterior  de  la  tercera 


muela  (m.§).  Las  cuatro  muelas  son  de  tamaño  casi 
igual  con  excepción  de  la  primera  que  es  un  poco  mas 
chica.  Estas  muelas  se  distinguen  por  estar  colocadas 
en  la  mandíbula  menos  oblicuamente  que  en  las  otras 
especies,  por  ser  proporcionalmente  de  mayor  diáme- 
tro ántero-posterior,  y de  menor  diámetro  transverso, 
afectando  una  forma  mas  cuadrada.  Las  dos  láminas 
transversales  que  constituyen  cada  muela  se  presen- 
tan separadas  por  un  surco  perpendicular  tanto  sobre 
el  lado  externo  como  sobre  el  interno  pero  de  una  ma- 
nera mas  acentuada  en  el  primero  que  en  el  segundo. 


Dimensiones 


, , , , ( ántero-posterior... 

Diámetro  de  cada  una  de  las  muelas  1 transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo  debajo 
del  m , 


0.0045 

0.007 

0.025 

0.017 


Localidad. — Se  ha  descubierto  en  las  barrancas  de 
la  ciudad  del  Paraná  y pertenece  al  Museo  provincial 
de  Entre  Ríos. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 


EUPH1LUS  n.  gen. 

Nuevo  género  cercano  de  Lagostomus  y de  Megamys, 
caracterizado  por  las  muelas  inferiores  compuestas 
de  tres  láminas,  las  dos  anteriores  reunidas  sobre  el 
lado  externo  y separadas  sobre  el  interno  en  forma 
de  U,  siendo  la  primera  mucho  mas  pequeña  que  la 
segunda,  y la  lámina  tercera  ó posterior  mucho  mas 
grande,  en  forma  de  segmento  de  círculo  y separada 
de  la  que  la  precede  por  un  ancho  depósito  de  ce- 
mento. Estas  muelas  aumentan  de  tamaño  de  la  pri- 
mera á la  tercera;  la  cuarta  inferior  permanece  toda- 
vía desconocida.  El  incisivo  inferior  llegaba  hasta  de- 
bajo de  la  cuarta  muela. 


Euphilus  Ambrosettianus  n.  sp. 

(Pl.  LXXII,  fig.  7) 


Es  la  especie  de  mayor  tamaño,  cuya  talla  no  debía 
ser  inferior  á la  de  un  gran  carpincho,  y me  es  cono- 
cida por  un  fragmento  de  la  rama  izquierda  de  la 


904 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mandíbula  inferior,  en  el  que  se  encuentran  implan- 
tadas las  dos  muelas  intermediarias  intactas  (m.  7 
y 5),  mostrando  adelante  la  parte  posterior  del  alveo- 
lo del  p.  j y atrás  la  parte  anterior  del  alveolo  del 
m 5. 

El  m.  T tiene  la  lámina  anterior  muy  pequeña,  casi 
rudimentaria,  de  apenas  1 milímetro  de  diámetro 
ántero-posterior  y 7 milímetros  de  diámetro  transver- 
so, prolongándose  al  lado  externo  en  forma  de  hoja 
de  esmalte  simple,  que  se  une,  formando  una  columna 
perpendicular,  á la  lámina  segunda,  de  2 milímetros 
de  espesor  y 10  milímetros  de  diámetro  transverso; 
ambas  láminas  están  separadas  sobre  el  lado  interno 
por  una  hendidura  profunda,  de  cerca  de  dos  milí- 
metros de  ancho,  que  atraviesa  casi  la  muela  por 
completo,  dando  á las  dos  láminas  anteriores  la  for- 
ma de  una  U,  pero  completamente  rellenada  de  ce- 
mento. La  lámina  posterior  ó tercera,!  mucho  mas 
grande,  en  forma  de  segmento  de  círculo,  un  poco 
cóncava  adelante  y muy  convexa  atrás,  tiene  algo  mas 
de  3 milímetros  de  grueso  y 11  milímetros  de  diáme- 
tro transverso,  estando  separada  de  la  lámina  segun- 
da por  un  depósito  intermediario  de  cemento  de  dos 
milímetros  de  espesor.  La  muela  entera  tiene  13  milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior,  11  milímetros 
de  diámetro  transverso  máximo  y 3 centímetros  de 
largo  de  la  raíz  á la  corona,  mostrando  dos  columnas 
perpendiculares  sobre  el  lado  externo  y tres  sobre  el 
interno. 

La  muela  que  sigue  (m.  5)  es  absolutamente  de  la 
misma  forma,  con  la  única  diferencia  de  un  tamaño 
un  poco  mayor;  tiene  15  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior y 12  milímetros  de  diámetro  transverso 
en  la  lámina  posterior. 

Las  dos  muelas  juntas  ocupan  un  espacio  longitu- 
dinal de  28  milímetros. 

Dedico  la  especie  al  señor  Juan  B.  Ambrosetti,  di- 
rector de  la  sección  zoológica  del  Museo  del  Paraná. 

Localidad. — Ha  sido  descubierta  por  el  señor  Leox 
Lelong  Thevenet  en  las  barrancas  de  los  alrededores 
del  Paraná. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación  pa- 
tagónica. 

Euphilus  Kurtzi  n.  sp. 

(Pl.  LXXII,  fig.  13} 

De  esta  especie  conozco  una  rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior,  con  el  incisivo  y las  tres  primeras 


muelas,  distinguiéndose  de  la  precedente  por  un  ta- 
maño mucho  menor,  comparable  apenas  al  de  una 
vizcacha.  El  incisivo  tiene  0.0045  de  ancho.  La  distan- 
cia del  borde  anterior  del  alveolo  del  incisivo  al  al- 
veolo de  la  primera  muela  es  de  un  poco  mas  de  2 
centímetros.  La  primera  muela  es  considerablemente 
mas  pequeña  que  la  segunda,  y con  su  lámina  tercera 
mas  próxima  á la  que  la  precede.  Las  tres  muelas 
juntas  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  solo  24  mi- 
límetros. Dedico  la  especie  al  distinguido  botánico 
Dr.  Federico  Kurtz,  catedrático  en  la  Universidad  de 
Córdoba. 

Localidad. — Barrancas  del  rio  Paraná  en  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  mismo  nombre. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación  pa- 
tagónica. 

BRIAROMYS  n.  gén. 

Nuevo  género  cercano  de  Megamys  y Lagostomus, 
caracterizado  por  muelas  inferiores  compuestas  de 
cinco  láminas  delgadas  muy  apretadas  unas  á otras, 
las  dos  anteriores  reunidas  sobre  el  lado  externo  v 

V 

separadas  sobre  el  interno,  y las  tres  siguientes  com- 
pletamente separadas  en  sus  dos  extremidades,  pero 
sin  presentar  los  gruesos  depósitos  intermediarios  de 
cemento  que  caracterizan  las  muelas  del  género  Me- 
gamys. 

JBriaromvs  Trouessartianus 

(Pl.  LXXII,  fig.  lo) 

Solo  se  conoce  hasta  ahora  de  este  animal  un  frag- 
mento de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior, 
con  el  incisivo  y las  tres  primeras  muelas.  El  incisivo 
tiene  cerca  de  4 milímetros  de  ancho.  La  primera 
muela  tiene  la  primera  lámina  rudimentaria  y unida 
á la  segunda  sobre  el  lado  externo;  la  muela  entera 
tiene  unos  9 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior 
y unos  5 milímetros  de  ancho.  Las  tres  muelas  tie- 
nen mas  ó menos  el  mismo  tamaño  y ocupan  juntas 
un  espacio  longitudinal  de  28  milímetros.  La  distan- 
cia del  borde  anterior  de  la  primera  muela  al  borde 
anterior  del  alveolo  del  incisivo,  es  de  unos  13  milí- 
metros. 

Dedico  la  especie  al  distinguido  naturalista  E.Trou- 

ESSART. 


SUPLEMENTO 


905 


Localidad.—  Barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná. 

Horizonte.— Piso  mesopotámico  de  la  formación  pa- 
tagónica. 

Megaiuys  patagón  i ensis  Laur. 

(Pág.  194) 

(Pl.  lxxx,  fig.  8 y c) 

Conozco  varias  otras  muelas,  tanto  superiores  como 
inferiores,  que  atribuyo  á este  animal.  Un  carácter 
constante  de  las  muelas  de  esta  especie,  parece  con- 
sistir en  el  número  de  láminas  reunidas  sobre  uno  de 
los  costados,  que  parece  ser  constantemente  de  tres 
en  las  muelas  formadas  por  cinco  láminas,  y de  dos 
en  las  que  solo  están  formadas  por  cuatro  láminas. 
Las  dos  muelas  intermediarias  parecen  ser  siempre 
mas  anchas,  y las  superiores  fuertemente  arqueadas 
hácia  afuera. 

Una  de  las  muelas  que  puede  determinarse  con  se- 
guridad como  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  supe- 
rior, tiene  5 columnas  sobre  el  lado  externo  y tres 
sobre  el  interno,  con  una  corona  de  17  milímetros  de 
diámetro  án tero-posterior  y 12  milímetros  de  diáme- 
tro transverso  máximo. 

Los  depósitos  de  cemento  que  separan  las  láminas 
entre  sí,  parecen  ser  siempre  muy  delgados. 

Meganiys  I.aueil  tundí  Amegh. 

(Pág.  196) 

(Pl.  LXXVII,  fig.  7) 

De  esta  especie  conozco  un  incisivo  superior  dere- 
cho que  por  el  tamaño  corresponde  exactamente  al 
inferior  mas  arriba  descrito.  Es  muy  arqueado,  no 
muy  grueso,  y de  cara  anterior  fuertemente  estriada 
en  sentido  longitudinal.  Tiene  16  milímetros  de  ancho 
en  la  cara  anterior  y 14  milímetros  de  grueso.  La 
parte  existente  tiene  10  centímetros  de  largo  en  línea 
recta. 

Es  propiedad  del  Sr.  Lelong  Thévenet. 

Megamys  Holmbergl  Amegh. 

(Pág.  201) 

(Pl.  LXXX,  fig.  7) 

Como  nuevas  piezas  de  esta  especie,  conozco  un 


fragmento  de  maxilar  superior  izquierdo  con  la  tercera 
muela  intacta  y parte  de  los  alveolos  de  las  dos  mue- 
las anteriores  y de  la  última  posterior.  La  tercera 
muela  superior  se  compone  de  cuatro  láminas  que 
disminuyen  de  tamaño  de  la  primera  á la  cuarta,  las 
dos  anteriores  completamente  separadas,  y las  dos 
posteriores  separadas  sobre  el  lado  externo  y reunidas 
sobre  el  interno,  de  manera  que  presenta  tres  colum- 
nas perpendiculares  sobre  el  lado  interno  y cuatro 
sobre  el  externo.  La  corona  tiene  9 milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior  y 8 milímetros  de  diámetro 
transverso.  Las  otras  tres  muelas  superiores  debían 
tener  la  misma  forma  y mas  ó menos  el  mismo  tamaño. 
Esta  pieza  es  propiedad  del  Sr.  León  Lelong  Thévenet. 

Megamys  Racedi  amegh. 

(Pág.  203) 

(Pl.  LXXX,  fig.  2) 

Atribuyo  provisoriamente  á esta  especie,  la  muela 
inferior  representada  por  la  figura  arriba  indicada, 
compuesta  de  cinco  láminas,  las  tres  anteriores  reuni- 
das sobre  el  lado  externo  y separadas  sobre  el  interno, 
y las  dos  posteriores  completamente  separadas.  Esta 
especie  se  distingue  por  los  depósitos  intermediarios 
de  cemento  muy  gruesos,  por  su  tamaño  generalmente 
considerable  que  no  permite  confundirla  con  el  M. 
patagonensis,  y por  el  gran  diámetro  transverso  de  las 
láminas  intermediarias  que  prueban  que  tampoco  pro- 
cede del  M.  prcependens.  La  corona  tiene  26  milíme- 
tros de  diámetro  ántero-posterior,  y 23  milímetros  de 
diámetro  transverso.  El  largo  de  la  muela  en  línea 
recta,  de  la  raíz  á la  corona,  es  de  unos  6 centíme- 
tros. 

Megamys  praependens  Amegh. 

(Pág.  205) 

(Pl . LXXX,  fig.  3 y 4) 

De  esta  especie  conozco  dos  muelas  mas.  Una  de 
ellas  es  de  la  mandíbula  inferior  y casi  igual  á la 
precedente  que  me  sirvió  de  tipo  para  la  funda- 
ción de  la  especie.  Está  formada  por  cinco  láminas, 
de  las  que  solo  las  dos  anteriores  están  reunidas 
sobre  el  lado  externo,  lo  que  parece  ser  un  distin- 
tivo de  todas  las  muelas  de  esta  especie,  formadas 


114 


906 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


por  cinco  láminas,  presentando  de  consiguiente,  tres 
columnas  sobre  el  lado  externo  y cinco  sobre  el  in- 
terno, estas  últimas  todas  sobre  el  mismo  plano.  La 
corona  tiene  23  milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior,  9 milímetros  de  diámetro  transverso  en  la  lámina 
anterior,  17  en  la  penúltima,  y casi  el  mismo  ancho 
en  la  última.  Tiene  cinco  centímetros  y medio  de  lar- 
go de  la  raíz  á la  corona. 

La  otra  muela  es  de  la  mandíbula  superior  y proba- 
blemente la  última.  Está  formada  por  seis  láminas  que 
disminuyen  gradualmente  de  tamaño  de  adelante 
hácia  atrás,  las  tres  anteriores  completamente  sepa- 
radas, y las  tres  posteriores  reunidas  sobre  el  lado 
interno  y separadas  sobre  el  externo,  presentando  así 
la  muela  tres  columnas  perpendiculares  sobre  el  lado 
interno  y siete  sobre  el  externo.  Lacoronatiene28  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  6 milímetros 
de  diámetro  transverso  en  la  lámina  posterior  y 21 
milímetros  en  la  anterior.  Tiene  52  milímetros  de  lar- 
go, de  la  raíz  á la  corona. 


Megamys  formosus  Ajiegh. 

(Pág.  207) 

El  género  Megamys,  que  basta  ahora  solo  se  había 
encontrado  en  las  capas  oligocenas  y miocenas,  de  la 
región  oriental  de  la  República  en  las  barrancas  del 
Paraná,  en  Monte  Hermoso,  y en  la  costa  atlántica  al 
sur  de  la  embocadura  del  rio  Negro,  se  acaba  de  des- 
cubrir también  en  la  región  occidental,  en  el  valle  de 
Santa  María  en  la  provincia  de  Catamarca,  de  cuya 
procedencia  be  visto  una  muela  y algunos  incisivos, 
que  prueban  pertenecen  á la  misma  especie  que  lia 
dejado  sus  restos  en  Monte  Hermoso,  esto  es,  al  Me- 
gamys formosus. 

IXÍeoepiblema  liorrídula  Amegh. 

(Pág.  208) 

(Pl.  LXX1I,  fig.  4) 

La  figura  arriba  mencionada  muestra  los  caracteres 
particulares  de  esta  especie,  particularmente  la  conti- 
nuación interrumpida  de  la  hoja  de  esmalte,  de  una 
manera  mas  exacta  que  la  figura  precedentemente 
citada  en  la  página 208. 


IVeoepifolema  ? contorta  n.  sp. 

(Pl.  lxxx,  fig.  1 y 14) 

Algunas  muelas  de  un  roedor  particular,  cercano 
del  género  Megamys , pero  con  la  hoja  de  esmalte  con- 
torneada y formando  láminas  transversales  muy  aplas- 
tadas de  adelante  hácia  atrás,  me  parecen  pertenecer 
probablemente  al  género  Neoepiblema , pero  constitui- 
rían una  especie  distinta  de  la  precedente,  de  tamaño 
mucho  mayor,  pues  las  muelas  mencionadas  indican 
un  animal  cuya  talla  no  era  seguramente  inferior  á la 
del  Megamys  Laurillardi.  Mencionaré  particularmente 
dos  muelas  inferiores.  Una  de  ellas  (pl.  LXXX,  fig. 
14),  mas  pequeña,  es  de  corona  angosta  adelante  y 
ancha  atrás,  de  13  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior, 8 milímetros  de  diámetro  transverso  adelante, 
19  milímetros  atrás  y 43  milímetros  de  alto  de  la  raíz 
á la  corona,  siendo  fuertemente  estriada  en  sentido 
perpendicular  en  su  cara  posterior. 

La  otra  muela  (pl.  LXXX,  fig.  1 ) es  de  corona  un  poco 
mas  cuadrada,  de  14  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  1 3 milímetros  de  diámetro  transverso  adelan- 
te, 19  milímetros  atrás,  y 40  milímetros  de  largo  de  la 
raíz  á la  corona,  siendo  igualmente  fuertemente  estria- 
da en  sentido  perpendicular  en  su  cara  posterior. 

Localidad.  — Barrancas  de  los  alredores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 

Tetrastylus  lscvigatus  Amegti. 

(Pág.  209) 

( Pl.  LXXXII,  fig.  2) 

De  esta  especie,  de  la  que  solo  conocía  un  pequeño 
fragmento  de  mandíbula  con  las  dos  muelas  anterio- 
res completamente  mutiladas,  dispongo  ahora  de  una 
rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  casi  entera, 
con  el  incisivo  y las  cuatro  muelas.  Las  cuatro  muelas 
inferiores  son  absolutamente  de  la  misma  forma.  Cada 
muela  esté  formada  por  cuatro  láminas,’ las  dos  ante- 
riores unidas  sobre  el  lado  externo  y separadas  sobre 
el  interno,  y las  dos  posteriores  completamente  sepa- 
radas en  toda  su  extensión,  de  manera  que  presentan 
tres  columnas  perpendiculares  separadas  por  dos  sur- 
cos sobre  el  lado  externo,  y cuatro  columnas  perpen- 


SUPLEMENTO 


907 


diculares  separadas  por  tres  surcos  sobre  el  interno. 
La  lámina  anterior  de  cada  muela  es  casi  rudimenta- 
ria, la  penúltima  es  la  mas  grande,  y la  última  es  un 
poco  mas  angosta,  que  la  penúltima.  Las  cuatro  mue- 
las son  de  tamaño  casi  igual,  pero  la  anterior  y la 
posterior  un  poco  mas  angostas  que  las  dos  del  medio. 
El  prisma  de  cada  muela  es  de  la  misma  forma  en  to- 
do su  largo,  concluyendo  en  base  abierta. 

Las  cuatro  muelas  están  colocadas  con  su  mayor 
diámetro  de  adelante  hácia  atrás,  y dispuestas  en  fda 
formando  sus  bordes  internos  una  línea  casi  recta.  La 
base  del  incisivo  se  prolonga  mas  allá  de  la  parte  pos- 
terior de  la  última  muela  ascendiendo  casi  hasta  el  ni- 
vel de  la  corona  de  esta.  La  forma  general  de  la  man- 
díbula es  parecida  á la  de  la  vizcacha. 


Dimensiones 


Anclio  del  incisivo  sobre  la  cara  anterior 

Diámetro  de  la  primera  muela  J transyerso  raáximo.... 

, , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  segunda  muela  \ transverso  raáximo. . ' . 

( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  tercera  muela  ] 1 , . 

(.  transverso  máximo 

, , í ántero-posterior 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  1 r 

( transverso  máximo 


Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo  debajo  de 
la  cuarta  muela  


O'11  oto 
0.008 
0.008 
0.000 
0.0085 
0.011 
0.010 
0.012 
0.010 
0.012 


0.029 


Procede  de  las  barrancas  del  Paraná  y es  propiedad 
del  Sr.  Lelong  Thevenet. 


Dimensiones 


Dolichotis  centralis  Weyenb. 


Diámetro  transverso  del  incisi 
Diámetro  de  la  primera  muela 

Diámetro  de  la  segunda  muela 
Diámetro  de  la  tercera  muela 

Diámetro  de  la  cuarta  muela 

Longitud  del  espacio  ocupado 
Alto  de  la  rama  horizontal  sol 


vo 

( ántero-posterior 

t transverso  máximo 

( ántero-posterior 

( transverso  máximo 

( ántero  posterior 

( transverso 

( ántero-posterior 

( transverso 

por  las  cuatro  muelas 

iré  el  lado  interno,  debajo  de 


la  primera  muela 

Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo,  debajo 

de  la  cuarta  muela 

Longitud  de  la  barra  entre  el  borde  anterior  del  alveolo  de 
la  primera  muela  y el  borde  del  alveolo  del  incisivo. . . 


0m006 

0.0085 

0.0065 

0.0085 

0.007 

0.009 

0.0074 

0.0098 

8.0065 

0.0037 


0.026 


0.025 

0.023 


Entre  las  especies  existentes  me  he  olvidado  de 
citar  el  Dolichotis  centralis  de  Weyenberg,  que  habita 
el  interior  de  la  República,  y se  distingue  por  un  co- 
lor algo  distinto  y un  tamaño  bastante  menor  que  el 
del  Dolichotis  palachonica.  No  he  podido  comparar  el 
Dolichotis  centralis,  á las  especies  fósiles,  así  que  no 
sería  imposible  que  alguna  de  las  especies  fósiles  de 
pequeña  talla,  mencionada  como  nueva,  fuera  idén- 
tica al  Dolichotis  centralis. 


Cardiomys  eavinus  Amegh. 


Esta  pieza  procede  de  las  capas  del  piso  mesopotá- 
mico  de  los  alrededores  del  Paraná,  y es  propiedad 
del  Museo  provincial  de  Entre  Ríos. 


(Pág.  236) 
(Pl.  lxxii,  fig.  12) 


Tetrastylus  diffissus  Amegh. 

(Pág.  210) 

(Pl.  LXII,  fig.  18  ; P¡.  LXXXII,  fig.  1) 

De  esta  especie,  que  solo  me  era  conocida  por  frag- 
mentos de  incisivos,  puedo  examinar  ahora  una  rama 
izquierda  de  mandíbula  inferior,  con  el  incisivo  y las 
cuatro  muelas.  Difiere  de  la  especie  anterior  por  un 
tamaño  casi  dos  veces  mayor,  por  el  incisivo  mucho 
mas  ancho,  y por  las  muelas  proporcionalmente  mas 
anchas  y mas  fuertemente  apretadas  entre  sí. 


Dispongo  ahora,  procedente  de  esta  especie,  una 
rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  el  inci- 
sivo y las  tres  últimas  muelas.  La  última  muela  infe- 
rior es  absolutamente  de  la  misma  forma  que  la  pe- 
núltima. Las  tres  últimas  muelas  ocupan  un  espacio 
longitudinal  próximamente  de  20  milímetros,  y la 
série  dentaria  completa,  ó sea  las  cuatro  muelas,  ocu- 
paban 28  milímetros.  La  parte  anterior  de  la  mandí- 
bula adelante  de  las  muelas,  presenta  una  prolonga- 
ción extraordinaria  en  proporción  del  tamaño  del 
animal,  pues  la  distancia  del  borde  anterior  del  al- 
veolo de  la  primera  muela,  al  borde  anterior  del 
alveolo  del  incisivo  es  de  3 centímetros,  es  decir,  una 
extensión  mayor  que  la  que  ocupan  las  cuatro  muelas. 


908 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


IVeoprocavia  mesopotámiea  Amegh. 

(Pag.  235) 

(PI.  LXXX,  fig.  13) 

De  esta  especie  conozco  un  fragmento  de  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo 
con  parte  de  la  síníisis  y las  dos  primeras  muelas. 
Solo  se  distingue  de  la  precedente  por  un  tamaño 
algo  menor,  y una  conformación  bastante  distinta. 
La  primera  muela  es  apenas  un  poco  mas  pequeña, 
pero  la  segunda  tiene  el  mismo  tamaño.  El  incisivo 
falta  pero  se  conoce  por  el  alveolo  que  no  podía  tener 
mas  de  3 milímetros  de  ancho.  La  parte  anterior  que 
se  extiende  adelante  de  las  muelas,  aunque  rota 
adelante  se  conoce  no  podía  tener  mas  de  2 centíme- 
tros de  largo. 

Localidad.  — Esta  pieza  lia  sido  descubierta  por  el 
Señor  León  Lelong  Tiiévenet  en  las  barrancas  de  los 
alrededores  de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  rnesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 

JProcardiotheriun  erassum  Amecii. 

(Pág.  241) 

(PI.  LXX1X,  fig.  13,  16  y 17) 

Conozco  de  esta  especie,  otras  dos  muelas,  ambas 
inferiores.  Una  es  la  primera  inferior  derecha,  abso- 
lutamente idéntica  á la  que  me  sirvió  de  tipo  para  la 
fundación  de  la  especie. 

La  otra  es  una  muela  intermediaria,  la  segunda  ó 
tercera,  de  una  conformación  casi  idéntica  á la  del 
Procardiotherium  simplicidens,  pero  de  un  tamaño 
mucho  mas  considerable,  y con  la  figura  intermedia- 
ria menos  separada,  de  manera  que  no  forma  arista 
perpendicular  independiente  sobre  el  lado  externo. 
La  corona  tiene  14  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 12  milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo. 

Cardiotlierium  Doeringii  Amegh. 

(Pág.  244) 

(Pl.  LXXIX,  fig.  10,  12  y 14) 

Como  pieza  nueva  de  esta  especie,  conozco  un 


fragmento  de  paladar,  con  las  dos  muelas  interme- 
diarias del  lado  izquierdo,  y parte  de  los  alveolos  de 
la  primera  y de  la  última.  Las  dos  muelas  existentes 
están  formadas  por  dos  prismas  triangulares,  el  ante- 
rior bipartido  al  lado  externo  en  dos  ramas,  y el  pos- 
terior simple,  presentando  tres  columnas  perpendi- 
culares externas  separadas  por  dos  surcos.  La  muela 
segunda  (m.  L)  tiene  12  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  y 11  milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo.  La  muela  tercera  (m.  -)  tiene  10  milímetros 
de  diámetro  án tero-posterior,  por  10  milímetros  de 
diámetro  transverso  máximo,  y las  dos  muelas  juntas 
ocupan  un  espacio  longitunal  de  23  milímetros.  La 
muela  primera  (p.  -),  á juzgar  por  el  alveolo,  parece 
era  de  tamaño  un  poco  mayor  que  la  segunda. 

El  paladar  es  completamente  triangular,  suma- 
mente angosto  adelante  y muy  ancho  atrás,  con  dos 
depresiones  ó surcos  longitudinales  separados  por 
una  cresta  longitudinal  mediana  bastante  elevada. 
La  región  interdentaria  tiene  6 milímetros  de  ancho 
entre  la  parte  posterior  de  los  p.  -,  15  milímetros 
entre  la  parte  posterior  de  los  m.  l,  y 25  milímetros 
entre  la  parte  posterior  de  los  m.  -. 

Esta  pieza  es  propiedad  del  señor  Lelong  Thévenet. 

Carcliotherium  petrosun  Amegh. 

(Pág.  247) 

(Pl.  LXXX,  fig.  9) 

Esta  especie,  solo  me  era  conocida  por  un  frag- 
mento de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo  con 
las  dos  primeras  muelas  completamente  envueltas  en 
piedra  dura  y en  parte  destruidas.  Ahora  dispongo  de 
una  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  las 
cuatro  muelas  intactas,  y perfectamente  bien  conser- 
vadas, que  me  permiten  dar  un  dibujo  mas  exacto  de 
las  muelas  anteriores  que  el  precedente. 

La  primera  muela  inferior  consta  de  tres  prismas 
dispuestos  de  modo  que  forman  tres  columnas  y dos 
surcos  sobre  el  lado  externo,  y cuatro  columnas  y 
tres  surcos  sobre  el  interno,  pero  sin  que  el  prisma 
anterior  presente  vestigio  de  surco  perpendicular 
interno.  Las  demás  muelas  están  construidas  sobre  el 
mismo  tipo  que  las  del  Cardiotherimi  Doeringii,  con 
excepción  de  la  cuarta  muela  inferior  que  presenta  la 
última  lámina  completamente  separada  por  un  depó- 
sito de  cemento. 


SUPLEMENTO 


909 


Dimensiones 


n..  . . . . 1,1  ( antero-postenor. .. 

Diámetro  de  la  primera  muela  (n.¡  1 r 

t transverso  máximo. 

^ , , , . ( ántero-posterior. . . 

Diámetro  de  la  segunda  muela  m.  t 1 

( transverso  máximo. 

, , , ( ántero-posterior... 

Diámetro  de  la  tercera  muela  m.  A ] r 

( transverso  máximo. 

, , , , c ántero-posterior. . . 

Diámetro  de  la  cuarta  muela  (m.A  ] , , . 

4 3 ( transverso  máximo. 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 


0m013 

0.007 

0.011 

0.007 

0.012 

0.0075 

0.015 

0.009 

0.053 


La  base  del  incisivo  llega  hasta  enfrente  de  la  mi- 
tad del  largo  de  la  tercera  muela  (m.  ~). 

Esta  pieza  es  propiedad  del  señor  León  Lelong  Thé- 
venet. 


Cardiotherium  mi  initum  Amegh. 
(Pág.  2L9) 

(Pl.  LXXIX,  fig.  9) 


De  esta  especie  conozco  ahora  un  paladar  incom- 
pleto con  los  tres  alveolos  vacíos  de  las  tres  primeras 
muelas,  que  por  su  tamaño  relativamente  pequeño 
concuerda  perfectamente  con  el  fragmento  que  me 
sirvió  de  tipo  para  la  fundación  de  la  especie,  confir- 
mando la  existencia  de  esta.  Los  tres  alveolos  de  las 
tres  primeras  muelas  disminuyen  de  tamaño  del  pri- 
mero al  tercero,  y naturalmente  otro  tanto  debía  su- 
ceder con  las  muelas  que  en  ellos  se  inplantaban.  El 
alveolo  de  la  primera  tiene  8 milímetros  de  diáme- 
tro ántero-posterior,  el  de  la  segunda  5 milímetros 
y el  de  la  tercera  4 milímetros,  ocupando  los  tres 
alveolos  un  espacio  longitudinal  de  20  milímetros. 
El  paladar  es  triangular  en  forma  de  V,  teniendo  la 
región  interdentaria  2 milímetros  de  ancho  en  la 
parte  anterior  de  los  p.  4,  9 milímetros  enfrente  de 
la  parte  media  de  los  m.  L y 17  milímetros  al  nivel 
de  la  parte  posterior  de  los  m.  2.  La  parte  de  los  ma- 
xilares que  se  extiende  adelante  de  las  muelas  es  muy 
ancha. 

Esta  pieza  pertenece  al  señor  León  Lelong  Thévenet. 


Plexochoerus  paranensis  Amegh. 

(Pág.  250) 

(PI.  LXXIX,  fig.  S) 


Conozco  una  muela  inferior  aislada  de  esta  especie, 


la  segunda  ó tercera  que  difiere  de  la  de  Cardiothe- 
rium por  el  prisma  anterior  que  es  profundamente 
bipartido  al  lado  interno,  y por  estar,  además,  com- 
pletamente separado  del  segundo  prisma  por  un  del- 
gado depósito  de  cemento,,  interrumpiéndose  en  este 
punto  la  lámina  de  esmalte,  existiendo  acá  en  vez  de 
la  columna  convexa  de  Cardiotherium  un  pequeño 
surco  perpendicular.  La  corona  tiene  15  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  por  10  milímetros  de 
diámetro  transverso. 

Además, 'dispongo  de  otra  muela  cuarta  superior  en 
mejor  estado  que  todas  las  que  hasta  ahora  había  exa- 
minado. Como  en  los  ejemplares  anteriores,  está  com- 
puesta de  9 láminas,  representadas  por  9 columnas 
perpendiculares  internas,  la  lámina  anterior  bipartida 
al  lado  externo  y todas  las  láminas  reunidas  par  una 
hoja  de  esmalte  ininterrumpida.  La  corona  tiene  27 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 11  milíme- 
tros de  diámetro  transverso  máximo. 


Plexochoerus  adluis  Amegh  . 

(Pág.  252) 

(PI.  lxxix,  fig.  4;  pl.  lxxx,  fig.  8 y 10) 

De  esta  especie  de  gran  tamaño,  pues  su  talla  no 
debía  ser  muy  inferior  ála  del  carpincho  actual,  co- 
nozco varias  piezas  délas  cuales  las  mas  importantes 
son: 

Un  ejemplar  de  la  última  muela  superior  del  lado 
derecho,  un  poco  mas  completa  que  la  que  me  sirvió 
de  tipo  para  fundar  la  especie  y de  tamaño  también 
algo  mayor.  Consta  igualmente  de  10  láminas  re- 
presentadas por  diez  columnas  perpendiculares  in- 
ternas, lo  que  demuestra  que  esto  es  realmente  un 
carácter  específico.  La  corona  tiene  38  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior,  8 milímetros  de  diámetro 
transverso  adelante,  1 5 á 1 6 milímetros  en  el  medio,  y 
8 milímetros  en  la  parte  posterior.  La  muela  tiene  44 
milímetros  de  largo  de  la  raíz  á la  corona. 

Un  fragmento  de  la  parte  anterior  del  paladar,  con 
la  primera  muela  del  lado  derecho,  parte  del  alveolo 
de  la  segunda  muela,  y el  alveolo  de  la  primera  muela 
del  lado  izquierdo.  La  parte  interdentaria  del  paladar 
es  de  una  reducción  extraordinaria,  pues  en  la  parte 
de  la  primera  muela  de  cada  lado,  apenas  tiene  un 
milímetro  de  ancho,  pudiendo  decirse  que  las  muelas 
de  ambos  lados  casi  se  tocan,  y á juzgar  por  los  res- 
tos de  los  alveolos,  la  segunda  muela  de  cada  lado 


910 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


apenas  debían  de  estar  separadas  adelante  por  un 
espacio  de  2 milímetros. 

La  primera  muela  implantada  en  este  fragmento, 
consta  de  dos  láminas  prismático-triangulares,  am- 
bas bipartidas  al  lado  externo,  y además  con  un  surco 
perpendicular  intermediario  entre  ambos  prismas 
sobre  el  lado  externo,  presentado  así  acá  cuatro  co- 
lumnas perpendiculares  separadas  por  tres  surcos, 
conformación  idéntica  á la  que  presenta  la  misma 
muela  de  Hydrochoerus  de  la  que  no  se  distinguiría 
si  no  fuera  por  la  hoja  de  esmalte  continuo  que  une 
los  dos  prismas,  separados  en  Hydrochoerus  por  un 
depósito  intermediario  de  cemento.  La  corona  de  esta 
muela  tiene  12  milímetros  de  diámetros  ántero-poste- 
rior  y cerca  de  1 1 milímetros  de  diámetro  transverso 
oblicuo  máximo  en  el  prisma  posterior.  El  largo  de  la 
muela,  de  la  raíz  á la  corona  en  línea  recta,  es  pró- 
ximamente de  4 centímetros. 

Un  trozo  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  in- 
ferior, con  las  dos  primeras  muelas.  La  primera 
muela  inferior  está  formada  por  tres  prismas,  cada 
uno  bipartido  al  lado  interno,  el  primero  reunido  al 
segundo  por  una  columna  interna  ancha  con  una  de- 
presión perpendicular  en  el  medio,  y el  segundo  se- 
parado del  tercero  por  un  surco  perpendicular  inter- 
no profundo.  Esta  muela  presenta  así,  cinco  colum- 
nas internas  separadas  por  cuatro  surcos  profundos, 
llevando  además  la  segunda  columna  interna  mas 
ancha  una  depresión  perpendicular  bastante  acen- 
tuada. Los  tres  prismas  están  reunidos  por  una  hoja 
de  esmalte  ininterrumpido.  La  corona  de  la  muela  es 
casi  del  mismo  ancho  adelante  y atrás  teniendo  20 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 10  milíme- 
tros de  diámetro  transverso. 

La  segunda  muela  inferior  está  formada  por  tres 
prismas,  dispuesta  casi  del  mismo  modo  que  en  el 
carpincho,  el  primero  separado  del  segundo  como  en 
el  animal  actual,  pero  el  segundo  y el  tercero  reuni- 
dos por  una  hoja  de  esmalte  ininterrumpida.  La  co- 
rona de  la  muela  tiene  18  milímetros  de  diámetro 
ántero-posterior,  y 10  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso tanto  adelante  como  atrás.  Las  dos  muelas  jun- 
tas ocupan  un  espacio  longitudinal  de  39  milímetros. 

Todas  estas  piezas  pertenecen  al  Museo  provincial 
del  Paraná. 

Plexochoerus  láym-liii  n.  sp. 

(PL  LXXIX,  fig.  6 V 13) 

Especie  de  talla  muy  pequeña,  de  la  que  conozco 


un  paladar  con  las  tres  últimas  muelas  de  cada  lado, 
y unaúltima  muela  superior  aislada  de  otro  individuo. 
La  segunda  y la  tercera  muela  superior,  tienen  cada 
una  5 milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  y 6 
milímetros  de  diámetro  transverso  máximo.  La  última 
muela  superior  está  construida  sobre  el  mismo  tipo 
que  la  del  Plexo choerus  par anensis,  formada  igualmente 
por  láminas  que  constituyen  nueve  columnas  perpen- 
diculares internas,  pero  es  de  un  tamaño  muchísimo 
menor  pues  solo  tiene  16  milímetros  de  diámetro  án- 
tero-posterior, por  7 milímetros  de  diámetro  trans- 
verso máximo.  La  región  interdentaria  del  paladar  en 
proporción  del  tamaño  del  animal  es  sumamente 
ancha,  pues  tiene  14  milímetros  de  ancho  en  la  parte 
anterior  de  la  segunda  muela,  20  milímetros  en  la 
parte  anterior  de  la  tercera,  21  en  la  parte  anterior  de 
la  cuarta  y 24  en  la  parte  posterior  de  la  misma.  Las 
tres  últimas  muelas  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  27  milímetros. 

La  última  muela  superior  aislada  es  absolutamente 
de  la  misma  forma,  pero  de  un  individuo  un  poco 
mayor,  pues  tiene  19  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  8 milímetros  de  diámetro  transverso 
máximo. 

Dedico  la  especie  á mi  amigo  el  distinguido  natura- 
lista Félix  Lynch  Arribálzaga. 

Localidad. — Barrancas  de  los  alrededores  de  la  ciu- 
dad del  Paraná. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 

Hydroelioerus  g-iganteus  Lund. 

(Pag.  254) 

(Pl.  XII,  fig.  34) 

Volviendo  á examinar  con  mas  detención  los  dibu- 
jos y la  descripción  del  Hydrochoerus  fósil  de  Tarija, 
dados  por  Gervais,  veo  que  el  tamaño  es  demasiado 
considerable  para  que  pueda  considerarse  como  idén- 
tico á la  especie  actual.  La  última  muela  superior, 
bien  que  no  difiere  por  la  forma  de  la  del  carpincho 
actual,  tiene  50  milímetros  de  largo  y 20  milímetros 
de  ancho,  proporciones  que  no  alcanzan  los  mas 
grandes  individuos  de  la  especie  existente.  Esas  me- 
didas, concuerdan  con  el  tamaño  del  Hydrochoerus 
giganteus  de  Lund  á cuya  especie  los  atribuyo,  á lo 
menos  hasta  que  nuevos  materiales  no  prueben  lo 
contrario. 


SUPLEMENTO 


911 


llydroduFrns  magnus  H.  Gerv.  y Amegh. 

(Pág.  255) 

(PI.  LXXIX,  flg.  3) 

De  esta  especie  dispongo  ahora  de  una  rama  man- 
dibular izquierda,  en  la  que  se  conservan  las  cuatro 
muelas  casi  intactas,  que  me  permiten  reconocer  otros 
caracteres  que  separan  netamente  la  especie  de  las 
demás,  particularmente  en  la  última  muela  inferior, 
la  que  en  vez  de  estar  formada  por  seis  láminas  sepa- 
radas como  en  la  especie  actual,  está  constituida  por 
cuatro  láminas  como  la  muela  tercera,  pero  la  prime- 
ra y última  compuestas.  La  lámina  anterior  de  la  úl- 
tima muela  inferior,  se  compone  en  realidad  de  dos 
láminas,  pero  que  solo  están  separadas  sobre  el  lado 
interno  mientras  que  permanecen  reunidas  sobre  el 
externo,  representando  una  V con  la  apertura  al  lado 
interno  y el  vértice  al  externo.  Las  dos  láminas  que 
siguen  están  completamente  separadas,  pero  las  dos 
últimas  ó posteriores  están  unidas  sobre  el  lado  in- 
terno y separadas  sobre  el  externo.  La  primera  mue- 
la inferior  presenta  sus  prismas  unidos  por  una  hoja 
de  esmalte  continua  como  en  el  género  Plexochoerus. 


Dimensiones 


1 

Diámetro  ántero-posterior  del  ■ 

' P*  í 

\ m.  r 

. ...  0.027 

) m.  . 

, ...  0.026 

1 

a m . 

0.031 

Diámetro  transverso  del  m.-.. 

o 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas.. . , 

....  0.119 

Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo,  debajo 
delp.j- 0.063 

Esta  pieza  ha  sido  descubierta  por  el  director  de 
la  sección  paleontológica  en  el  Museo  provincial  de 
Entre  Ríos,  Señor  Toribio  E.  Ortiz,  en  la  formación 
pampeana  del  Arroyo  de  Alcaráz,  y es  propiedad 
del  mencionado  establecimiento. 


Hydrochoerus  irroratus  n.  sp. 

(Pl.  Lxxtx,  flg.  7 y 8) 

Esta  especie  me  es  conocida  por  dos  ejemplares  de 
la  última  muela  superior,  procedentes  de  dos  indivi- 
duos diferentes,  que  prueban  que  por  la  talla  se  acer- 
caba del  carpincho  actual,  pero  tienen  una  confor- 


mación algo  distinta,  particularmente  una  lámina  de 
mas,  presentando  trece  columnas  internas  en  vez  de 
doce,  lo  que  no  deja  duda  de  que  se  trata  de  una  es- 
pecie distinta  extinguida.  Además  las  láminas  son 
más  comprimidas,  y las  muelas  enteras  aunque 
tienen  casi  el  mismo  largo  que  las  del  Hydrochoerus 
capybara  son  de  un  tercio  mas  angostas,  lo  que  con- 
firma de  una  manera  inequívoca  su  diferencia  espe- 
cífica. El  ejemplar  mas  pequeño  pero  mas  completo 
tiene  en  la  corona  37  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  10  á 11  milímetros  de  diámetro  trans- 
verso oblicuo  máximo.  La  otra  es  de  tamaño  apenas 
un  poco  mayor. 

Localidad.  — Estas  piezas  han  sido  recojidas  por  el 
Señor  Lelong  Thevenet  en  las  barrancas  de  los  alre- 
dedores de  la  ciudad  del  Paraná. 

Horizonte.  — Piso  hermósico  (?)  de  la  formación 
araucana  (?). 

MACROPRISTIS  Amegh. 

(Pág.  267) 

La  colocación  de  este  género,  en  el  texto,  en  el 
orden  de  los  Macropoda  debe  considerarse  solo  como 
provisoria,  y su  colocación  definitiva  quizás  no  pue- 
da ser  determinada  basta  que  no  se  conozcan  mate- 
riales mas  completos.  No  dudo  deque  sea  un  alloideo, 
pero  lo  be  puesto  en  el  grupo  mencionado  por  no 
saber  en  donde  colocarlo.  Ahora,  fijándome  mas  en 
los  caractéres  de  la  dentición,  me  parece  mas  pro- 
bable que  represente  una  forma  jigantesca  del  orden 
de  los  Plaijiaulacoidea , probablemente  aliada  de  los 
géneros  norte-americanos  Catopsalis  y Polimastodon. 


NOTIGTIS  n.  gén. 

Nuevo  género  del  órden  de  los  Creodonta,  cercano 
de  Proviverra  y Stypolophus.  El  p.  x tiene  una  sola 
cúspide  mediana  sectorial  y un  engrosamiento  basal 
en  forma  de  reborde.  El  m.  T , de  tamaño  un  poco 
mayor,  presenta  tres  cúspides  casi  iguales  y un  callo 
basal  posterior.  El  m.  5 de  tamaño  todavía  mayor, 
presenta  dos  cúspides  bajas  pero  agudas,  la  an- 
terior mas  baja  que  la  posterior  acompañadas  de  un 
callo  basal  posterior.  El  m.  § , es  mas  elevado  pero  no 


912 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mas  largo,  con  dos  puntas  ó cúspides  elevadas  casi 
iguales  y un  callo  basal  posterior  muy  desarrollado. 

IVotictis  Ortízii  n.  sp. 

(Pl,  LXX11,  fig.  14) 

Conozco  la  especie  por  dos  fragmentos  de  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  uno  de  ellos  con 
los  cuatro  últimos  dientes  AE1  p.  l y los  m.  T y m.5  , 
tienen  unos  4 milímetros  de  diámetro’  'austero -pos- 
terior cada  uno,  pero  la  corona  se  eleva  gradual- 
mente del  p.  i al  m.  ¿ . El  m.  ^ es  de  diámetro  án  tero- 
posterior  un  poco  menor,  pero  de  corona'mas  ele- 
vada, alcanzando  su  cúspide  mas  alta  unos  5 milí- 
metros de  elevación.  Las  cuatro  muelas  juntas  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  0m0185.  La  rama  ho- 
rizontal medida  sobre  el  lado  externo  tiene  8 milíme- 
tros de  alto  debajo  del  m.  g , y 6 milímetros  debajo 
del  p.  s . Existe  una  perforación  mentoniana  debajo 
de  la  parte  anterior  del  p.  5 , una  segunda  debajo  de 
la  parte  anterior  del  p.  j , y una  tercera  debajo  de  la 
parte  anterior  del  m.  T , las  tres  en  fila  mas  ó menos 
ála  misma  altura. 

Dedico  la  especie  al  Señor  Toribio  E.  Ortíz,  director 
de  la  sección  paleontológica  del  Museo  del  Paraná. 

Localidad. — Barrancas  de  los  alredoresde  la  ciudad 
del  Paraná. 

Horizonte. — Piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica. 

Catiis  ? paranensis  Amegh. 

(Pag.  306) 

(Pl.  LXXII,  fig.  S) 

La  figura  del  canino  de  esta  especie,  dada  en  la 
figura  citada  en  el  cuerpo  de  la  obra,  tomada  de 
frente,  dá  una  idea  imperfecta  del  diente,  que  podrá 
completarse  por  el  exámen  de  la  figura  acá  indicada 
que  representa  el  mismo  objeto  visto  de  lado. 

Cyonásua  argentina  Amegh. 

(Pág.  313) 

(Pl.  LXXIX,  fig.  18) 

De  este  curioso  carnicero  primitivo  dispongo  aho- 


ra de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  casi 
completa  que  prueba  que  el  animal  tuvo  solo  seis 
muelas  inferiores  como  lo  había  supuesto  en  mis 
primeras  noticias  sobre  este  género  {Bol.  de  la  Acacl. 
etc,  t.  VIII,  p.  17,  a.  1885),  y no  siete  como  lo  creí 
después,  inducido  en  error  por  fragmentos  de  mandí- 
bulas incompletos. 

Sin  embargo  esta  pieza  confirma  de  una  manera  in- 
discutible que  el  animal  ha  sido  cercano  de  Nasua  y 
también  de  Procyon. 

En  la  parte  anterior  al  lado  interno  del  canino  se 
ven  los  alveolos  de  los  tres  incisivos  del  lado  izquier- 
do. Los  alveolos  de  los  i.  x é i.  § son  muy  pequeños, 
el  primero  todavía  mas  que  el  segundo,  y colocados 
el  uno  encima  del  otio.  El  alveolo  del  i . § colocado 
entre  los  dos  precedentes  y el  canino,  es  de  tamaño 
mucho  mas  considerable,  y fuertemente  apretado  al 
canino. 

El  canino  es  muy  grueso,  de  sección  elíptica  y de 
corona  muy  baja  y roma,  casi  como  truncada  á causa 
del  fuerte  desgastamiento  producido  por  el  uso.  La 
parte  que  sale  fuera  del  alveolo  tiene  0m0095  de  diá- 
metro ántero-posterior,  0m00G5  de  diámetro  trans- 
verso y solo  11  milímetros  de  alto. 

Sigue  al  canino  un  pequeño  dias  tema  de  menos  de 
3 milímetros  de  ancho,  en  donde  se  implantaba  el 
primer  premolar  de  este  animal  que  es  realmente  el 
p.  y ; solo  queda  el  alveolo  casi  completamente  obli- 
terado que  demuestra  era  un  diente  sumamente  pe- 
queño, caedizo  en  edad  avanzada  y de  una  sola  raíz. 

El  p.  2 es  biradiculado,  con  una  sola  cúspide  cen- 
tral sectorial,  con  un  engrosamiento  basal  casi  en 
forma  de  reborde  ó cingulun;  la  corona  tiene  6 milí- 
metros de  diámetro  ántero-posterior  y 5 milímetros 
de  alto.  Elp.  5 tiene  en  seguida  de  la  cúspide  central 
sectorial  un  pequeño  tubérculo  colocado  á la  mitad 
déla  altura  de  la  muela,  y un  callo  basal  poco  desa- 
rrollado; la  corona  tiene  0ra0075  de  diámetro  ántero- 
posterior,  5 milímetros  de  diámetro  transverso  en  la 
base  y 5 milímetros  de  alto. 

El  p.  j se  distingue  por  un  gran  callo  basal  poste- 
rior muy  ancho,  dividido  hácia  arriba  en  dos  cúspi- 
des, una  interna  y la  otra  externa;  tiene  la  corona  9 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  6 milíme- 
tros de  diámetro  transverso  máximo  y 5 milímetros  de 
alto. 

El  m.  j me  es  desconocido ; solo  queda  en  este 
ejemplar  como  en  el  primero  que  conocí,  los  alveolos 
vacíos,  que  ocupan  un  espacio  longitudinal  de  11 
milímetros.  Del  m.  g quedan  igualmente  los  dos  álveo- 


SUPLEMENTO 


913 


los,  que  solo  ocupan  un  espacio  longitudinal  de 
0.0075,  lo  que  prueba  que  el  diente  que  allí  se  im- 
plantaba era  considerablemente  mas  pequeño  que  el 
m.  i . No  existía  el  m.  g , en  lo  que  coincide  igual- 
mente con  la  conformación  de  los  géneros  actuales 
Nasua  y Procyon. 

La  distancia  del  borde  anterior  del  alveolo  del  ca- 
nino al  borde  posterior  del  alveolo  del  m.  5 , es  de  56 
milímetros. 

Lasínfisis  es  sumamente  corta  y gruesa,  y la  rama 
horizontal  de  la  mandíbula  tiene,  medida  sobre  el  lado 
externo,  18  milímetros  de  alto  debajo  del  p.  5 y 17 
milímetros  debajo  de  la  parte  anterior  del  m.  $ . 

Hay  dos  perforaciones  mentón ianas,  colocadas  mas 
ó menos  á la  misma  altura,  la  anterior  mas  grande 
debajo  del  p.  T , y la  posterior  mas  pequeña,  debajo 
de  la  parte  intermediaria,  entre  p.  g y p.  z . 

Estapieza  es  propiedad  del  señor  León  Lelong  Tíié- 
venet. 

Procyon  cancrivorus  G,  Cuv.  y Et.  Geof.  S.  Hil. 

Esta  especie  no  lia  sido  citada  hasta  ahora  entre  las 
actuales  de  la  República  Argentina,  pero  existe  sin 
embargo  en  la  provincia  de  Entre  Ríos,  y probable- 
mente también  en  la  de  Corrientes  y en  el  Chaco.  He 
comparado  sus  restos  con  los  de  Cyonasua,  notando 
las  mismas  diferencias  genéricas  que  entre  aquel  y 
Nasua.  Son  pues  tres  géneros  completamente  distin- 
tos. 

Apera  sanguinaria  Amegh. 

(Pag.  340) 

(Pl.  lxxvu,  fig.  i,  2 y 3) 

Este  animal,  descrito  por  Burmeister  sobre  una 
sola  muela  inferior  bajo  el  nombre  de  Eutemnodus 
americanus  de  Br avaro  , ha  sido  considerado  por  el 
autor  como  un  felino,  y tal  es  la  colocación  que  le  he 
dado  en  el  cuerpo  de  la  obra,  bajo  la  responsabilidad 
de  Burmeister,  agregando  que  no  daba  mi  opinión  de- 
finitiva por  carecer  de  originales,  y porque  la  pieza 
descrita  me  parece  diferir  notablemenle  del  carnicero 
inferior  de  los  gatos. 

Ahora  dispongo  de  tres  muelas,  el  primer  premolar 
superior  intacto,  el  tercer  premolar  superior  roto,  y 
el  cuarto  premolar  inferior,  que  por  su  superficie  de 
esmalte  fuertemente  rugosa  y cubierta  de  impresiones 


en  forma  de  redecilla  proceden  evidentemente  del 
mismo  animal  descrito  por  Burmeister. 

El  exámen  de  estas  piezas  demuestran  que  no  se 
trata  de  un  felino,  sino  de  un  carnicero  del  grupo  de 
los  Creodonta,  y precisamente  bastante  cercano  del 
Hyaenodon , como  lo  había  reconocido  Bravard  al 
darle  el  nombre  de  Eutemnodus  que  es  un  sinónimo 
de  Hyaenodon. 

La  muela  figurada  y descrita  por  Burmeister  co- 
mo siendo  el  carnicero  inferior  de  un  felino  (m . T)  re- 
sulta así  ser  la  última  muela  inferior  (m.  g ) de  un 
animal  parecido  á Hyaenodon,  pero  de  un  individuo 
sumamente  joven,  pues  su  tamaño  no  está  en  propor- 
ción con  el  de  las  muelas  del  individuo  adulto  de  que 
dispongo,  y por  otra  parte  eso  mismo  lo  demuestra 
de  una  manera  evidente  la  ausencia  de  raices  y la 
gran  cavidad  basal  que  según  el  dibujo  presenta  la 
mencionada  muela. 

El  diente  que  supongo  que  sea  el  p.  ^ , tiene  dos 
raices  desiguales,  la  posterior  mas  larga  y mas  grue- 
sa que  la  anterior  y ambas  fuertemente  inclinadas 
hácia  atrás  pero  particularmente  la  posterior.  La  co- 
rona se  eleva  formando  una  cúspide  central  sectorial 
fuertemente  inclinada  hácia  adelante  casi  en  forma 
de  gancho,  presentando  un  aspecto  igual  al  del  mismo 
diente  del  género  Hyaenodon  ; tiene  9 milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  y 7 milímetros  de  alto,  con 
un  principio  de  cíngulo  basal,  y toda  la  superficie  del 
esmalte  fuertemente  rugosa  con  impresiones  reticu- 
lares. 

Del  que  supongo  ser  el  p.  3 solo  existen  los  dos 
tercios  anteriores,  con  una  cúspide  central  elevada, 
y dos  anteriores  sobre  la  misma  línea  sectorial,  la 
primera  en  la  base,  y la  segunda  hácia  la  mitad  de  la 
altura  de  la  corona;  la  parte  posterior  es  muy  ancha  y 
debía  presentar  en  la  parte  que  falta  un  gran  callo 
basal  con  dos  ó mas  tubérculos.  La  superficie  deles- 
malte  es  igualmente  rugosa,  y la  base  de  la  corona 
presenta  un  fuerte  reborde  ó cíngulo  basal  tanto  so- 
bre el  lado  interno  como  sobre  el  externo.  La  parte 
existente  déla  corona  tiene  próximamente  10  milíme- 
tros de  largo  pero  cuando  entera  no  debía  tener  me- 
nos de  15  milímetros  de  diámetro  ántero-posterior  ; 
tiene  7 milímetros  de  diámetro  transverso  en  la  parte 
rota  y 10  milímetros  de  alto. 

El  que  supongo  sea  el  p.  z , tiene  dos  raíces  diver- 
gentes de  13  milímetros  de  largo,  y una  corona  de  13 
milímetros  de  diámetro  ántero-posterior,  con  una 
cúspide  central  mas  elevada  y comprimida,  y dos  tu- 
bérculos mas  bajos,  uno  anterior  y otro  posterior  co- 


115 


914 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


locados  sobre  la  línea  sectorial,  con  la  superficie  del 
esmalte  fuertemente  rugosa  y un  cíngulo  basal  todo 
alrededor  bien  desarrollado . 

Estos  ejemplares  son  propiedad  del  Señor  Lelong 
Thévenet  , quien  los  ha  recojido  en  las  capas  del  piso 
mesopotámico  de  la  formación  patagónica  de  los 
alrededores  del  Paraná. 

Toxodon  paranensis  Lauh. 

(Pág.  381) 

(Pl.  LXXVIII,  flg.  7) 

De  esta  especie  conozco  un  fragmento  de  mandíbu- 
la inferior  del  lado  derecho  con  las  tres  últimas  mue- 
las y el  borde  inferior  de  la  mandíbula  que  faltaba 
en  el  ejemplar  precedente,  procediendo  también  de 
un  individuo  algo  mas  pequeño.  El  m.  y tiene  35  mi- 
límetros de  diámetro  án tero-posterior,  el  m.  5 , 36 
milímetros  y el  m.  5,  53  milímetros;  este  último  dien- 
te tiene  solo  12  milímetros  de  ancho  adelante  y 9 
milímetros  en  el  medio.  Las  tres  muelas  juntas  ocu- 
pan un  espacio  longitudinal  de  cerca  de  13  centíme- 
tros. El  alto  de  la  rama  horizontal,  sobre  el  lado  ex- 
terno, debajo  de  la  última  muela,  es  de  105  milíme- 
tros. 

Toxodon  drgatus  Amegh. 

(Pág.  390) 

(Pl.  LXXVI,  fig,  1) 

Dispongo  ahora  de  un  fragmento  de  maxilar  supe- 
rior derecho  con  las  tres  últimas  muelas,  de  un  indi- 
viduo todavía  bastante  jóven,  que  supongo  procede 
de  estaespecie,  pero  en  el  que  ya  las  muelas  habían 
adquirido  su  completo  desarrollo,  con  excepción  de 
la  última. 

Los  verdaderos  molares  superiores  se  distinguen 
fácilmente  de  los  délas  otras  especies,  por  la  colum- 
na interna  poco  desarrollada,  por  el  pliegue  del  es- 
malte que  penetra  en  la  corona  sobre  el  lado  interno, 
siempre  simple,  y por  la  cara  perpendicular  externa 
bastante  excavada. 

El  m.  1 tiene  27  milípietros  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  1 1 milímetros  de  diámetro  transverso. 
El  m.  - tiene  29  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior  por  12  milímetros  de  diámetro  transverso  má- 


ximo. El  m.  § en  la  corona  solo  tiene  25  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior  porque  todavía  no  ha 
adquirido  su  completo  desarrollo,  pero  en  la  base 
tiene  30,  que  es  el  diámetro  que  debía  presentar  en 
la  corona  cuando  completamente  adulto.  Los  tres 
verdaderos  molares  ocupan  un  espacio  longitudinal 
de  69  milímetros,  que  debía  alcanzará  74  ó 75  cuando 
la  última  muela  estaba  completamente  desarrollada. 

Toxodontherium  compressum  Amegh. 

(Pág.  392) 

(Pl.  XCVI,  flg.  3) 

A pesar  de  que  se  me  hace  cargos  por  aumentar,  se 
dice,  de  una  manera  injustificada,  el  número  de  espe- 
cies, la  verdad  es  que  he  sido  demasiado  prudente, 
pues  por  no  aumentar  su  número  de  una  manera  exa- 
gerada, he  reunido  á veces  restos  de  dos  ó tres  espe- 
cies, conocidas  por  escasos  fragmentos,  en  una  sola, 
que  ahora,  con  el  descubrimiento  de  nuevos  materia- 
les, se  hace  forzoso  separar.  Así,  en  un  principio, 
bajo  el  nombre  de  Toxodontherium  compressum  he 
reunido  muelas  aisladas  de  tres  animales  diferentes, 
aunque  hasta  cierto  punto  de  una  conformación  pare- 
cida. 

Una  muela  última  de  la  mandíbula  superior  que 
en  mi  segunda  memoria  sobre  los  mamíteros  fósiles 
del  Paraná  atribuí  al  Toxodontherium  compressum  ha 
resultado  pertenecer  al  Haplodontherium  Wildei  como 
se  verá  mas  abajo  en  su  lugar  correspondiente. 

Las  demás  muelas  descriptas  como  de  esta  especie, 
si  bien  en  realidad  pertenecen  todas  al  género  Toxo- 
dontherium, hay  que  distribuirlas  ahora  en  dos  espe- 
cies distintas,  lo  que  ya  preveía  y así  lo  manifesté  al 
redactar  mi  tercera  memoria  sobre  los  fósiles  del  Pa- 
raná ; agregando  que  las  conservaba  reunidas  hasta 
que  nuevos  materiales  no  permitieran  abrigar  la  me- 
nor duda  sobre  su  distinción  específica. 

Hoy,  los  nuevos  materiales  que  conozco,  me  permi- 
ten reconocer  dos  especies  bien  diferentes  y fáciles 
de  distinguir. 

Del  Toxodontherium  compressum  conozco  de  la  man- 
díbula superior,  los  tres  verdaderos  molares  y los  dos 
últimos  premolares.  Todos  estos  dientes  son  de  co- 
rona muy  larga  y comprimida,  y con  la  cara  externa 
cubierta  en  toda  su  extensión  por  una  capa  de  es- 
malte in  in  terr  u mp  ido. 

Elp.-es  de  corona  elíptico-prolongada,  muy  an- 


SUPLEMENTO 


915 


gosta,  sin  columna  interna,  pero  con  un  pequeño 
surco  perpendicular  en  su  parte  posterior,  y con  solo 
dos  capas  de  esmalte,  una  interna  y la  otra  externa. 
El  p.¿  es  de  corona  igualmente  larga  y comprimida,, 
pero  bilobada  al  lado  interno,  con  tres  capas  de  es- 
malte y una  gran  columna  interna. 

Los  tres  verdaderos  molares  siguientes,  son  suce- 
sivamente mas  grandes,  pero  todos  de  corona  muy 
comprimida,  y con  la  gran  columna  interna  muy  des- 
arrollada. La  capa  de  esmalte  que  cubre  la  cara  ex- 
terna llega  en  todas  las  muelas,  hasta  el  borde  poste- 
rior, y todos  los  dientes  tienen  la  cara  externa  fuerte- 
mente ondulada. 

Dimensiones 


. , , 3 C longitudinal. 

Diámetro  del  p.  - ! x 

( transverso . . 

Diámetro  del  p.i  ( 

( transverso . . 

Diámetro  del  m.  I j ¡°"eUudln"1' 
( transverso . . 

Diámetro  del  m.  I j 

( transverso . . 

Diámetro  del  m.  2 S ¡«tudiíal. 

( transverso... 


0m019 

0.017 

0.065 

0.027 

0.070 

0.030 

0.079 

0.037 

0.086 

0.038 


Toxodontlierium  reverendum  n.  sp. 

(Pl.  xcvi,  fig.  i) 

Esta  especie,  cuyos  restos  aislados  los  he  confun- 
dido al  principio  con  los  de  la  especie  precedente, 
presenta  las  muelas  superiores  con  la  gran  columna 
interna  igualmente  desarrollada,  pero  se  distingue 
por  un  tamaño  un  poco  menor,  por  la  corona  de  los 
verdaderos  molares  superiores  un  poco  menos  com- 
primida y mas  triangular,  por  la  cara  externa  de  to- 
dos los  dientes  mucho  mas  ondulada,  y por  la  capa 
de  esmalte  del  lado  externo  que  nunca  cubre  toda  la 
cara  externa,  concluyendo  bastante  antes  de  llegar  al 
borde  posterior  de  manera  que  queda  siempre  en  la 
parte  posterior  de  la  cara  externa  una  ancha  banda 
no  esmaltada. 

Conozco  de  esta  especie  las  cuatro  últimas  muelas 
superiores  que  presentan  las  siguientes  dimensiones  : 

Dimensiones 


Diámetro  del  p.  i 
Diámetro  del  m.  1 


( longitudinal. 
( transverso.. 
( longitudinal 
( transverso.. 


0m057 

0.022 

0.060 

0.0.29 


Diámetro  del  m.  - 
Diámetro  del  m.  - 


longitudinal, 
transverso . . 
longitudinal, 
transverso . . 


0.071 

0.035 

0.081 

0.042 


Haplodontlierium  W ildei  Amegh  . 
(Pág.  391) 

(Pl.  xvit,  fig.  i;  pl.  xcvi,  fig.  2,  4 y s ; pl.  xcvn,  fig.  i y 2; 
pl.  xcviii,  fig.  1 y 2) 


El  género  Haplodontherium,  hasta  ahora  solo  me 
era  conocido  por  muelas  superiores.  Afortunada- 
mente, antes  de  concluir  este  trabajo,  llega  á mis 
manos  un  verdadero  molar  inferior  del  mismo  ani- 
mal, el  m.  jóelm.j,  de  una  conformación  parti- 
cular que  prueba  que  ha  sido  mas  cercano  de  Trigo- 
clon  que  de  Toxodon.  Esta  muela  es  de  corona  muy 
ancha,  y de  un  diámetro  transverso  casi  igual  adelan- 
te y atrás.  Sobre  el  lado  externo  está  dividida  en  dos 
lóbulos  muy  desiguales,  el  anterior  muy  angosto  y 
convexo  en  forma  de  columna,  y el  posterior  mucho 
mas  ancho,  aunque  igualmente  convexo,  separados 
ambos  por  un  gran  surco  perpendicular  que  forma  un 
pliegue  de  esmalte  profundo  que  penetra  en  la  corona 
de  atrás  hácia  adelante.  Sobre  el  lado  interno,  la 
muela  es  ancha  adelante,  deprimida  en  el  centro,  y 
con  un  profundo  pliegue  que  penetra  en  la  corona, 
cerca  de  su  extremidad  posterior. 

Esta  muela  presenta  únicamente  dos  capas  ó ban- 
das perpendiculares  de  esmalte,  una  que  cubre  toda 
la  cara  externa,  y la  otra  la  parte  media  de  la  cara  in- 
terna. 

Sobre  el  lado  externo,  el  primer  lóbulo  mas  peque- 
ño tiene  13  milímetros  de  diámetro  ántero-poste- 
rior,  y el  segundo  mucho  mas  grande,  43  milímetros. 
La  corona  de  la  muela  tiene  56  milímetros  de  diá- 
metro ántero-posterior,  20  milímetros  de  diámetro 
transverso  en  la  parte  anterior,  15  milímetros  en  el 
medio  y 18  milímetros  en  la  parte  posterior.  El  largo 
de  la  muela  de  la  raíz  á la  corona,  es  de  cerca  de  13 
centímetros. 

Además  de  esta  muela  inferior,  conozco  otras  mue- 
las superiores,  encontradas  conjuntamente  con  dien- 
tes incisivos,  que  por  su  aspecto  no  permiten  dudar 
proceden  de  un  mismo  individuo. 

El  incisivo  interno  superior  (i.  L)  se  confirma  que 
es  de  aspecto  un  poco  triangular,  escavado  longitu- 
dinalmente adelante  y atrás,  de  corona  truncada  ho- 
rizontalmente, con  capa  de  esmalte  únicamente  sobre 
la  cara  anterior,  y de  base  completamente  abierta. 


916 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Tiene  en  la  corona,  15  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  máximo  sobre  el  borde  externo,  y 28  milí- 
metros de  diámetro  transverso ; su  longitud  total  en 
línea  recta  es  de  solo  7 centímetros. 

El  incisivo  segundo  (i.  2)  es  igualmente  triangular, 
pero  de  tamaño  bastante  mayor,  mas  ancho  y mas 
largo,  y de  ángulos  redondeados,  delgado  sobre  el 
borde  longitudinal  externo  y grueso  sobre  el  interno. 
La  cara  posterior  es  regularmente  convexa,  y la  an- 
terior plana  y cubierta  por  una  capa  de  esmalte,  que 
solo  deja  una  faja  no  esmaltada  sobre  el  borde  longi- 
tudinal externo  que  se  levanta  sobre  la  cara  anterior 
en  forma  de  columna  redondeada;  la  capa  de  esmalte 
mencionada  da  vuelta,  sobre  la  cara  longitudinal  del 
lado  interno  cubriéndola  casi  por  completo  con  ex- 
cepción de  una  pequeña  banda  longitudinal  sobre  el 
lado  interno.  La  corona  está  cortada  en  bisel  termi- 
nando en  ápice  triangular  y agudo.  Tiene  25  milíme- 
tros de  diámetro  ántero  posterior  máximo  sobre  el 
lado  interno,  I I milímetros  sobre  el  externo  y 39  mi- 
límetros de  diámetro  transverso. 

Un  diente  elíptico  cilindrico,  con  dos  bandas  lon- 
gitudinales de  esmalte,  cuya  corona  tiene  unos  20  mi- 
límetros de  diámetro  mayor  por  17  de  diámetro  me- 
nor, grueso  casi  igual  al  del  canino,  con  dos  bandas 
de  esmalte  dispuestas  del  mismo  modo,  é igualmente 
muy  arqueado,  pero  muellísimo  mas  largo,  pues  tiene 
en  línea  recta  cerca  de  42  centímetros,  por  lo  que 
creo  representa  el  incisivo  tercero  superior,  que  tam- 
bién existe  en  Trigodon , con  una  forma  muy  parecida. 

Por  fin,  conjuntamente  con  un  cierto  número  de 
premolares  y molares  elípticos,  como  los  ya  descri- 
tos, se  ha  encontrado  una  gran  muela  triangular,  con 
un  gran  surco  y una  gran  columna  interna,  y de  cara 
externa  convexa,  completamente  igual  á la  que  en  el 
tomo  Y,  p.  97  del  Bol.  de  la  Acad.  Nac.  de  Cieñe,  he 
descrito  como  representando  la  última  superior  del 
Toxodontherium,  presentando  igualmente  las  mismas 
dimensiones.  Esta  muela  es  también  la  última  su- 
perior, seguida  adelante  de  un  fragmento  de  muela 
elíptica  de  gran  tamaño,  de  manera  que  no  dudo  aho- 
ra sea  tanto  esta  como  la  precedentemente  atribuida 
al  Toxodontherium,  la  última  superior  del  Haplodon- 
therium, que  en  vez  de  ser  elíptica  como  las  que  la 
preceden,  es  triangular  y mas  parecida  al  tipo  de  los 
molares  del  Trigodon,  Toxodon  y Toxodontherium. 
Por  otra  parte,  la  cara  externa  convexa  la  distingue 
muy  bien  de  las  del  Toxodontherium,  que  son  todas  de 
cara  externa  ondulada,  incluso  la  última  superior. 
La  última  muela  superior  del  Haplodontherium  Wildei, 


tiene  en  la  corona  68  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior,  40  milímetros  de  diámetro  transverso  má- 
ximo y su  gran  columna  interna,  23  milímetros. 

Dilobodon  1 litará us  Amegh  . 

(Pag.  399) 

(Pl.  LXXXV,  fig.  3) 

La  figura  arriba  mencionada  represéntala  primera 
muela  inferior  de  esta  especie,  que  en  este  género 
corresponde  al  p.  m.  z. 

Trig-oclon  Gaudry  Amegh. 

(Pág.  400) 

Nuevos  restos  de  este  animal,  que  por  ahora  ya  no 
dispongo  de  tiempo  para  examinar  en  detalle,  vienen 
á revelar  afinidades  con  el  Haplodontherium  y con  los 
Protoxodontidce.  Los  incisivos  superiores  son  en  nú- 
mero de  6,  tres  en  cada  lado,  los  externos  (i.  -) 
grandes,  triangulares  y de  base  abierta  como  en  To- 
xodon, los  dos  del  medio  (i.  2)  mas  pequeños,  de  raíz 
delgada,  separada  de  la  corona  y de  base  completa- 
mente cerrada  como  en  Adinotherium  y Protoxodon, 
y los  dos  posteriores  (i.  2),  mucho  mas  pequeños  y 
elípticos.  Las  muelas  superiores  son  en  número  de 
6,  las  tres  anteriores,  de  contorno  mas  ó menos  elíp- 
tico y sin  columna  perpendicular  como  las  del  Haplo- 
dontherium, y las  tres  últimas  con  una  columna  per- 
pendicular interna  como  la  correspondiente  del  Toxo- 
don y parecidas  á las  del  Toxodontherium.  El  canino 
superior  es  pequeño,*  elíptico  y parecido  al  incisivo 
tercero. 

Eutoinoclus  elautus  Amegh. 

(Pág.  403) 

(PJ.  LXXVII,  fig.  8 y 9) 

De  este  animal  conozco  otras  dos  muelas  superio- 
res, un  premolar  de  una  conformación  casi  idéntica 
al  que  he  descrito  mas  arriba,  y otro  diente  mucho 
mas  grande,  aunque  de  una  forma  casi  igual,  que  su- 
pongo sea  un  verdadero  molar  ó uno  de  los  últimos 
premolares.  Según  estas  muelas,  el  Eutomodus  es 


SUPLEMENTO 


917 


cercano  de  Haplodontherium  por  sus  muelas  elíp- 
ticas, sin  columna  ni  surco  entrante  interno,  y por 
poseer  únicamente  dos  bandas  perpendiculares  de 
esmalte,  una  interna  y la  otra  externa,  pero  se  dis- 
tingue muy  fácilmente  por  su  talla  pequeña,  y pol- 
las muelas  sumamente  comprimidas  y no  casi  cilin- 
dricas como  las  del  Haplodontherium. 

El  premolar  tiene  una  corona  de  17  milímetros  de 
diámetro  ántero-posterior  por  9 milímetros  de  diáme- 
tro transverso,  siendo  mucho  mas  delgada  adelante, 
y mas  ancha  atrás. 

El  que  supongo  sea  un  verdadero  molar  ó el  úl- 
timo premolar  tiene  una  corona  de  21  milímetros 
de  diámetro  ántero-posterior,  I I milímetros  de  diá- 
metro transverso  máximo  y 0m055  de  largo  en  línea 
recta  de  la  raíz  á la  corona. 

Estos  objetos  pertenecen  al  Museo  provincial  del 
Paraná. 

Síenotephanos  plicidens  Amegh. 

(Pág.  409) 

(Pl.  lxxviii,  fig.  6) 

Como  nuevas  piezas  de  este  animal,  conozco  una 
parte  de  la  rama  derecha  de  lahnandíbula  inferior 
con  las  tres  últimas  muelas,  que  presentan  un  nota- 
ble parecido  con  las  de  Xotodon.  Cada  muela  lleva  un 
pliegue  y surco  perpendicular  cerca  del  borde  ante- 
rior de  la  cara  externa,  y dos  pliegues  sobre  la  inter- 
na colocados  mucho  mas  atrás.  La  última  muela  pre- 
senta la  misma  forma  que  la  penúltima  con  la  diferen- 
cia de  un  tamaño  un  poco  mayor. 

Dimensiones 

i m.  y 0m027 

Diámetro  ántero-posterior  del  ¡ m.  * 0.026 

( m.  j 0.035 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  tres  muelas 0.093 

Alto  de  la  rama  horizontal  al  lado  externo  debajo  del  m.  y-  0.070 
Alto  de  la  rama  horizontal  sobre  el  lado  externo  debajo  de 

la  parte  posterior  del  m.  j 0.061 

Typotherium  maendrum  Amegh. 

(Pág.  419) 

Esta  especie,  la  encuentro  citada  por  Burmeister 
en  la  entrega  XY  de  los  Anales  del  Museo  Nacional, 


tomo  III,  página  179,  repartida  en  Octubre  de  1888, 
con  el  nombre  de  Typotherium  Bravardi,  siendo  este 
por  consiguiente  un  sinónimo  de  Typotherium  maen- 
drum, publicado  en  Abril  de  1887. 

Typotherium  exigrmm  Amegh. 

(Pág.  420) 

i Pl.  xcv,  fig.  i y 2) 

La  familia  del  finado  Manuel  Eguia  me  ha  facilitado 
un  cráneo  casi  completo,  procedente  de  la  colección 
que  fue  del  mencionado  paleontólogo,  pieza  que  con- 
firma completamente  la  existencia  de  esta  especie 
enana,  pues  dicho  cráneo,  á su  tamaño  mucho  menor 
que  el  del  Typotherium  cristatum  reúne  la  circuns- 
tancia de  proceder  de  un  individuo  sumamente  viejo, 
como  lo  indica  claramente  la  testara  del  hueso  y el 
estado  de  las  suturas  casi  todas  obliteradas. 

Su  tamaño  en  longitud  es  dos  tercios  del  que  pre- 
senta el  cráneo  del  Typotherium  cristatum,  lo  que 
indica  un  volúmen  de  apenas  un  tercio  del  de  este. 

La  región  interdentaria  del  paladar,  con  excepción 
de  la  diferencia  de  tamaño  es  casi  igual  en  ambas  es- 
pecies, pero  la  parte  que  se  extiende  adelante  de  las 
muelas  es  proporcionalmente  mas  ancha  y mas  corta, 
particularmente  la  región  formada  por  el  interma- 
xilar que  es  proporcionalmente  mas  ancha  y mas 
robusta  que  en  T.  pachygnatum,  y con  los  agujeros  in- 
cisivos reemplazados  por  una  depresión  profunda  y 
muy  ancha,  que  se  enangosta  un  poco  hácia  atrás  en 
su  punto  de  unión  con  los  maxilares. 

En  la  región  superior  del  cráneo,  la  parte  anterior 
de  los  frontales  y la  región  posterior  de  los  nasales 
forman  una  superficie  muy  convexa  y casi  aglobada 
que  le  da  un  aspecto  muy  distinto  del  que  presenta 
en  las  demás  especies  ; además  no  existen  en  este  crá- 
neo las  vacuidades  semi-lunares  que  presentan  las 
demás  especies  entre  los  frontales  y la  parte  posterior 
délos  nasales. 

Dimensiones 


Diámetro  transverso  del  incisivo  superior  (i.  i) 0m021 

Spm.£ 0.009 

pin.  i 0.014 

m.  i 0.017 

m.  - 0.018 

m.i 0.016 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cinco  muelas  supe- 
riores  0.067 

Longitud  del  intermaxilar  sobre  la  cara  palatina 0.031 


918 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Diámetro  transverso  máximo  del  intermaxilar.. 0.012 

Ancho  del  paladar  inmediatamente  adelante  de  la  primera 

muela  (p.m.-) 0.031 

Ancho  de  la  región  interdentaria  del  paladar  entre  los 

p.m. ¿ 0.025 

Ancho  de  la  región  interdentaria  del  paladar  entre  la  parte 

posterior  del  m.  í 0.046 

Longitud  del  paladar  sobre  la  linea  media 0.121 

Longitud  total  del  cráneo 0.195 

Diámetro  transverso  máximo  del  cráneo  entre  las  órbitas..  0.130 


Localidad. — Toscas  del  Rio  de  la  Plata,  enfrente 
de  los  Olivos. 

Horizonte.  — Piso  ensenadense. 

Pachyrucos  typicus  Amegii. 

(Pág.  428) 

En  la  entrega  XV  de  los  Anales  del  Mweo  Nacional, 
tomo  III,  página  179,  distribuida  en  Octubre  de  1888, 
el  Dr.  Germán  Burmeister,  publica 'este  animal  con  el 
nuevo  nombrede  Pedotherium  insigne,  aunque  recono- 
ce que  el  Pedotherium  parece  ser Jééntico  con  Pachy- 
rucos. El  Pachyrucos  typicus  fué  publicado  en  Abril  de 
1887,  siendo  de  consiguiente  el  nombre  de  Pedothe- 
rium insigne  un  sinónimo  de  Pachyrucos  typicus  (1). 

(1)  A propósito  de  esta  especie  y otros  fósiles  encontrados  en 
Monte  Hermoso  por  el  Sr.  Carlos  Burmeister,  hijo  del  Dr.  Ger- 
mán Burmeister,  no  me  es  posible  pasar  en  silencio  una  especie 
de  acusación  que  me  dirije  en  la  siguiente  nota,  publicada  en  la 
relación  de  su  viaje  (Anales  del  Museo , t.  III,  entrega  XV,  p.  380, 
Octubre  de  1888). 

Dice  el  Sr.  Burmeister  en  la  llamada  mencionada:  « En  esta  es- 
cursion  á Monte  Hermoso  fui  acompañado,  como  en  la  mayor  parte 
del  viaje,  por  el  Señor  Adolfo  Obregon  como  ayudante  volunta- 
rio. Este  señor  participó  el  resultado  obtenido  en  este  lugar  á un 
amigo  suyo,  que  publicó  en  un  periódico  de  esta  ciudad  datos  re- 
ferentes á los  objetos  extraidos  y á la  riqueza  fosilífera  del  terreno. 

«A  consecuencia  de  esta  publicación,  D.  Florentino  Ameghino 
fué  al  mismo  lugar  con  objeto  de  buscar  fósiles,  publicando  des- 
pués de  su  regreso  en  el  diario  La  Nación  del  10  de  Marzo  de 
1887  un  extenso  artículo  sobre  dicha  localidad,  para  obtener  la 
prioridad  del  descubrimiento.» 

Cualquiera  que  lea  este  párrafo  sin  estar  en  antecedentes,  si  se 
atiene  á lo  que  en  él  hay  escrito,  de  seguro  que  me  considera  un 
nuevo  Brander,  siempre  dispuesto  á apropiarse  del  trabajo  ageno, 
para  darlo  como  propio.  Afortunadamente,  todos  los  que  me  cono- 
cen, saben  perfectamente  que  no  he  hecho  carrera  con  el  brande- 
rismo,  como  algún  encumbrado  pretendiente  ó titulado  naturalista 
de  nuestro  país,  á quien  como  tal  todos  lo  conocemos. 

El  artículo  á que  se  refiere  el  Señor  C.  Burmeister  expone  sim- 
plemente las  impresiones  que  recibí  en  Monte  Hermoso  al  explo- 
rar el  yacimiento  fosilífero,  fué  escrito  sobre  el  terreno  y enviado 
desde  allí  á La  Nación,  y es  tan  sin  fundamento  la  acusación  de 
que  he  pretendido  con  él  obtener  la  prioridad  del  descubrimiento , 
que  precisamente  empiezo  por  declarar  lo  contrario.  He  aquí  en 
prueba  de  ello  la  transcripción  literal  de  los  dos  primeros  párra- 
fos del  mencionado  artículo  . 

« Después  de  casi  un  año  de  vida  sedentaria,  aburrido  del  traba- 


TRACHYTHERUS  amegii. 

Ameghino.  Trachitherus  Spegazzinianus  nuevo  mamífero 
fósil  del  orden  de  los  toxodontes , Marzo  de  1889. 

Nuevo  género  del  orden  de  los  Toxodontia  y de  la 
familia  de  los  Typotheridce,  representado  por  un  pa- 
ladar casi  completo  con  la  mayor  parte  de  la  denta- 
dura. 

El  aparato  dentario  de  la  mandíbula  superior  cons- 
ta de  tres  incisivos  y siete  muelas  en  cada  lado  colo- 
cados todos  en  serie  continua,  sin  la  más  mínima  dis- 
continuidad, y al  parecer  todos  sin  excepción  de  base 
abierta,  y con  toda  la  superficie  del  prisma  de  cada 
diente  cubierta  poruña  capa  de  cemento,  muy  delga- 
da sobre  los  incisivos  pero  muy  gruesa  encima  de  los 
verdaderos  molares. 

El  i.-  es  de  gran  tamaño,  grueso  sobre  la  línea  me- 
diana, delgado  sobre  el  lado  externo,  convexo  adelan- 
te, con  la  corona  arqueada  y en  declive  de  la  línea  me- 
diana Inicia  afuera,  afectando  una  forma  casi  idéntica 
al  incisivo  único  del  Hegetotherium ; la  cara  anterior 
es  esmaltada  y la  posterior  sin  esmalte. 

Del  i. 1 solo  existe  el  alveolo,  que  demuestra  era  un 
diente  muchísimo  mas  pequeño  que  el  precedente  y 
cilindrico,  pues  el  alveolo  es  circular. 

El  i.  2 es  todavía  mas  pequeño,  casi  rudimentario, 
y á juzgar  por  el  alveolo  igualmente  casi  circu- 
lar. 

El  diente  que  sigue  inmediatamente  ya  implantado 
en  el  maxilar,  que  supongo  es  el  p.  A es  igualmente 
pequeño,  casi  rudimentario,  y probablemente  también 
cilindrico,  pues  solo  existe  de  él  la  raíz  implanta- 
da en  el  alveolo. 

Todos  los  demás  dientes,  sumamente  apretados  unos 

jo  de  laboratorio,  decidí  ausentarme  para  el  campo  unas  semanas, 
sino  para  tomar  descanso,  para  variar  de  ocupación. 

«¿A  dónde  dirijirme  ? Aún  no  conocía  la  parte  austral  de  la 
provincia  de  Buenos  Aires  y sus  formaciones  geológicas  me  eran 
absolutamente  desconocidas.  Además  por  ese  lado,  no  muy  lejos 
de  Bahía  Blanca  (once  ó doce  leguas)  existia  un  punto  llamado 
Monte  Hermoso,  en  el  que  Darwin  hizo  algunos  de  sus  mas  no- 
tables descubrimientos  paleontológicos,  olvidado  desde  entonces 
por  los  hombres  de  ciencia,  hasta  que  volvió  á sonar  últimamente 
con  ocasión  de  una  visita  que  á él  hizo  el  joven  Carlos  Burmeis- 
ter,  hijo  del  ilustre  Director  del  Museo  de  la  Capital  Federal, 
anunciando  el  hallazgo  en  ese  paraje  de  algunos  fósiles  de  impor- 
tancia—atractivo  este  último,  que  cual  poderoso  imán  me  condujo 
á Monte  Hermoso.  » 

La  acusación  es  pues  por  demás  injusta  y sería  de  desear, 
no  se  repitiera . 


SUPLEMENTO 


919 


á otros,  van  aumentando  gradualmente  de  tamaño  del 
p.  - al  m.  L 

El  p.  - tiene  una  corona  casi  tan  ancha  como  larga, 
con  un  pequeño  surco  perpendicular  en  la  parte  ante- 
rior de  la  cara  externa,  con  la  superficie  masticatoria 
de  la  corona  sin  esmalte,  y con  el  esmalte  del  prisma 
del  diente  interrumpido  adelante  y atrás. 

El  p.  - es  muy  comprimido  de  adelante  liácia  atrás 
y de  diámetro  transverso  mucho  mas  considerable 
que  el  diámetro  án tero-posterior,  con  el  mismo  surco 
perpendicular  sobre  la  parte  anterior  de  la  cara  exter- 
na, y con  el  esmalte  igualmente  interrumpido  adelan- 
te y atrás. 

El  p.  - es  de  la  misma  forma,  con  la  única  diferen- 
cia de  presentar  un  tamaño  bastante  mayor,  y un  pe- 
queño pozo  de  esmalte  aislado  en  la  superficie  mas- 
ticatoria de  la  corona. 

El  m.  1 se  distingue  del  diente  precedente,  por  un 
tamaño  dos  veces  mayor,  por  un  contorno  mas  trian- 
gular con  la  esquina  ántero-externa  que  forma  un  án- 
gulo prominente,  por  carecer  del  surco  perpendicular 
de  la  parte  anterior  de  la  cara  externa,  y por  la  cara 
interna  dividida  en  dos  lóbulos  casi  iguales  por  un 
gran  pliegue  de  esmalte  que  penetra  en  el  centro  de  la 
corona,  dividiéndose  luego  en  dos  ramas,  una  mas 
larga  dirijida  hácia  adelante,  y la  otra  mucho  mas 
corta  hácia  atrás. 

El  mu  - es  absolutamente  de  la  misma  forma  con  la 
única  diferencia  del  lóbulo  interno  anterior  que  apa- 
rece decididamente  como  un  poco  mas  grande  que  el 
posterior. 

El  m.  2 es  incompleto,  pero  por  los  fragmentos  que 
de  él  se  conservan  parece  no  difería  del  anterior. 

El  paladar  es  muy  parecido  al  del  Typothermm,  con 
la  parte  anterior  formada  por  el  intermaxilar  del  mis- 
mo ancho  adelante  y atrás,  presentando  dos  pequeñas 
perforaciones  incisivas.  Las  séries  dentarias  son  muy 
poco  convergentes  adelante,  y cada  fila  de  muelas 
forma  una  línea  casi  recta,  pero  con  el  p.  - y el  m.  1 
que  avanzan  un  poco  mas  sobre  el  paladar  que  los  otros 
dientes. 


Dimensiones 


Ír  . , . ( sobre  el  lado  interno, 

an  ero  pos  enoi  ^ ej  [a(j0  extern0- 

transverso 

í i-  1 

Diámetro  ántero-posterior  del  alveolo  del  1 i.  - , 

(p-1- 

Diámetro  de  la  corona  del  p.  - í hatero  posterior 

( transverso.. 

. . , , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  del  p.  - \ , 

1 ( transverso 

t-.,  , . , , , , ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  del  p.  £ j , 

1 { transverso 

, , , . ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  del  m.  I i , , , , 

{ transverso  adelante 

, , „ ( ántero-posterior 

Diámetro  de  la  corona  del  m.  2 , , , 

( transverso  adelante 

Distancia  de  la  parte  anterior  del  i.  L á la  parte  posterior 

del  m.  - 


Longitud  probable  del  espacio  ocupado  por  la  serie  den- 
taria completa 

Longitud  del  intermaxilar  en  el  paladar  detrás  de  los  inci- 
sivos  

Ancho  del  espacio  ocupado  por  los  dos  incisivos  medios. . . 
Ancho  al  nivel  de  la  sutura  del  intermaxilar  con  el  maxilar. 
Ancho  de  la  región  interdentaria  del  paladar  al  nivel  de 

los  p.  - 

Ancho  de  la  parte  interdentaria  del  paladar  entre  la  parte 
anterior  de  los  m.  ~ 


0ro011 

0.006 

0.020 

0.008 

0.004 

0.004 

0.010 

0.009 

0.011 

0.014 

0.013 

0.019 

0.019 

0.023 

0.022 

0.022 


0.126 


0.150 


0.032 

0.042 

0.050 

0.037 

0.059 


Dedico  la  especie  á mi  amigo,  el  distinguido  botáni- 
co Di*.  Carlos  Spegazzint. 

Localidad.  — Gobernación  del  Neuquen. 

Horizonte.  — Piso  pehuenche  (?)  del  palaeoceno. 


(?)  Equus  australis  Moreno 

(Pág.  513) 


Moreno,  Informe  preliminar,  etc.  Julio  de  1888,  p.  14, 
(nomen  nudum). 


Hippidion  nauus  Burm. 


I iaelivlhcriis  Spegazziniaims  Amegh. 

(Pl.  i.xxix,  flg.  i y 2 ; pl.  xcvti,  fig.  3) 

Ameghino,  Trabajo  citado 

El  animal  ha  tenido  la  talla  del  Typotherium  crista- 
tatum.  pero  con  el  paladar  poco  excavado,  y sin  estre- 
chamiento detrás  del  intermaxilar,  pareciéndose  en 
esto  al  Typotherium  pachygnatum. 


En  los  salones  del  Museo  Nacional  abiertos  al  pú- 
blico se  ha  puesto  últimamente  en  exhibición  una 
rama  de  mandíbula  inferior  con  todas  las  muelas, 
acompañada  de  una  etiqueta  con  el  nombre  de  Hip- 
pidium  nanum  Burm.  Se  trata  realmente  de  una  es- 
pecie nueva  de  Hippidion  de  un  tercio  mas  pequeño 
que  el  Hippidion  neogaeus.  Procede  del  yacimiento  de 
Tarija,  é ignoro  si  ya  ha  sido  publicada. 


920 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Scalabrinitlierium  Rotliii  Amegh. 

(Pl.  LXXVIIT,  fig.  8} 

De  esta  especie,  lie  recibido  comunicación  de  un 
trozo  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior,  con 
los  alveolos  de  los  tres  incisivos,  del  canino  y del 
primer  premolar,  y los  tres  últimos  premolares  im- 
plantados en  la  mandíbula. 

Los  premolares  muestran  tanto  al  lado  interno  co- 
mo al  externo,  un  cíngulo  basal  enormemente  desa- 
rrollado. 

El  p.  g tiene  17  milímetros  de  diámetro  ántero-pos- 
terior,  el  p.  -§  tiene  22  milímetros  y el  p.  l 24  milí- 
metros. La  distancia  del  borde  del  alveolo  del  i.  -¡  á 
la  parte  posterior  del  p.  j es  de  103  milímetros.  La 
rama  horizontal  de  la  mandíbula  tiene  26  milímetros 
de  alto  debajo  del  p.  , y 33  milímetros  debajo  de  la 
parte  posterior  del  p.  * . 

I*al;«‘oIama  pro mesolí tilica  n . sp. 

Ya  al  concluir  mi  trabajo  recibo  los  restos  de  una 
especie  de  Palceolama  evidentemente  distinta  de  todas 
las  mencionadas,  por  su  tamaño  muy  pequeño,  infe- 
rior al  del  Palceolama  mesolithica  y comparable  al  del 
guanaco  actual.  Una  rama  de  la  mandíbula  inferior, 
procedente  de  un  individuo  adulto,  conserva  las  cin- 
co muelas  que  solo  ocupan  todas  juntas  un  espacio 
longitudinal  de 70  milímetros 

Localidad. — Escavaciones  del  puerto  de  La  Plata. 

Horizonte. — Piso  ensenadense  de  la  formación 
pampeana. 

Platatherinm  pampaeum  Amegh. 

(Pag.  615) 

Este  animal  fue  ya  conocido  por  el  Dr.  F.  J.  Muñiz, 
pues  entre  los  restos  por  él  regalados  á Rosas,  en 
1841,  figuran  huesos  del  Aurochs,  que  es  evidente  no 
pueden  ser  masque  del  Plalatherium. 

Astrapotherium  epliebicum  n.  sp. 

En  el  último  momento,  y sin  tiempo  ya  para  figu- 


rarlos, recibo  los  restos  de  una  segunda  especie  de 
Astrapotherium , de  tamaño  mucho  menor  que  la  pre- 
cedente, y de  una  época  bastante  mas  antigua,  cor- 
respondiente al  mismo  horizonte  del  Pyrothermm 
Romeri.  La  talla  de  esta  especie  no  alcanzaba  á la 
mitad  de  la  del  Astrapotherium  magnum , pues  la  co- 
rona del  primer  verdadero  molar  inferior  apenas 
tiene  un  poco  mas  de  3 centímetros  de  diámetro 
án  tero-posterior. 

Localidad. — Territorio  del  Neuquen. 

Horizonte.  — Piso  pehuenche  (?)  del  palaeoceno. 

Mast oclon  rectus  Amegh. 

(Pág.  643) 

(Pl.  XCVIII,  fig.  1) 

De  esta  especie,  el  Sr.  Julio  Migoya  me  ha  facili- 
tado el  último  molar  superior  izquierdo  con  la  corona 
casi  completa,  recojido  por  él  mismo  en  un  arroyo 
cerca  de  la  costa  Atlántica  del  sur  de  la  provincia  de 
Buenos  Aires.  Esta  muela,  presenta  en  la  forma  de 
los  mamelones  un  parecido  bastante  notable  con  la 
correspondiente  del  Mastodon  andium,  pero  es  de  ta- 
maño bastante  mayor,  mas  grande  todavía  que  la 
misma  muela  del  M.  Humboldlii,  y sobre  todo  nota- 
blemente mas  ancha.  Tiene  cuatro  colinas  transver- 
sales y un  talón  basal  posterior,  póco  desarrollado. 
Cada  cresta  está  formada  por  dos  tubérculos  princi- 
pales, en  los  que  no  existe  la  tendencia  á la  dispo- 
sición alternada  que  se  nota  en  los  mamelones  de  las 
muelas  del  M.  Humboldtu  y mas  todavía  en  las  del 
M.  superbus.  El  mamelón  externo  de  cada  colina,  es 
comprimido  de  adelante  hácia  atrás,  y muy  estendido 
en  sentido  transversal,  de  cúspide  elevada  y que  dá 
por  el  desgastamiento  una  figura  transversal  muy 
angosta  y elevada,  mas  ó menos  del  mismo  ancho  en 
todo  su  largo.  Los  mamelones  internos  son  al  con- 
trario angostos  sobre  el  borde  interno,  y anchos  so- 
bre el  externo,  en  donde  presenta  tubérculos  acceso- 
rios que  dan  con  el  desgastamiento  á la  superficie  de 
trituración,  la  forma  de  hoja  de  trébol. 

DELOTHERIUM 

(Pág.  655) 

Ya  casi  concluida  la  impresión  de  esta  obra,  llega 
á mis  manos  un  trabajo  de  Filhol,  en  el  que  encuen- 


•l; 


SUPLEMENTO 


921 


tro  que  este  distinguido  naturalista  lia  aplicado  el 
mismo  nombre  (Deilothermm)  con  anterioridad  para 
distinguir  un  animal  parecido  al  Dichobune  y al  Cat- 
nolheriiim,  del  oligoceno  de  Francia,  y por  consi- 
guiente cambio  el  nombre  del  género  argentino  De~ 
lotherium  por  el  de  Dideflotherium. 


Prona egatherium  smaltatum  Amegh. 
(Pag.  G80) 

(Pl.  LXXVI,  fig.  2) 


De  este  animal  acabo  de  recibir  la  comunicación 
de  piezas  importantísimas,  que  demuestran  era  mas 
diferente  del  Megatherium  que  no  permitían  suponer- 
lo los  dientes  aislados,  únicas  partes  que  basta  ahora 
me  eran  conocidas.  Entre  los  nuevos  materiales  que 
conozco  hay  una  rama  derecha  de  mandíbula  inferior 
casi  completa,  con  las  cuatro  muelas;  esta  pieza  en 
su  conformación  general  presenta  un  gran  parecido 
con  la  parte  correspondiente  del  Megatherium,  pero 
con  algunas  particularidades  de  conformación  que  lo 
alejan  tanto  del  Megatherium,  como  de  los  géneros 
cercanos.  Entre  estos  caracteres  se  encuentra  la  posi- 
ción del  agujero  de  la  rama  externa  del  canal  alveo- 
lar, que  no  se  abre  al  lado  interno  de  la  base  de  la 
rama  ascendente  como  en  Megatherium  y Neoracanthus, 
ni  tampoco  en  la  parte  anterior  de  la  misma  base  de 
la  rama  ascendente  como  en  los  Ortotheridce,  estando 
al  contrario  colocado  sóbrela  cara  externa  déla  base 
de  la  rama  ascendente  como  en  los  Megalonycida ?, 
Mylodonlidce  y Spelidoteridce.  La  parte  inferior  déla  ra- 
ma horizontal  forma  debajo  de  las  muelas  una  parte 
descendente  como  en  el  Megatherium,  pero  no  tan 
acentuada,  y la  sínfisis  es  proporcionalmente  mucho 
mas  corta. 

Lastres  muelas  anteriores  tienen  casi  absolutamen- 
te la  misma  forma  y tamaño,  que  es  la  de  un  prisma 
cuadrangular,  con  su  mayor  diámetro  en  dirección  al 
eje  transversal  de  la  mandíbula,  pero  la  última  muela 
inferior  se  distingue  por  ser  de  diámetro  transverso 
un  poco  menor,  y por  sus  caras  posterior  é interna, 
lasque  en  vez  de  ser  casi  planas,  son  muy  convexas, 
dando  á la  muela  un  contorno  elíptico-cilíndrico. 


Dimensiones 


Diámetro  de  la  corona  de  la  c ántero-posterior 0m018 

primera  muela  inferior  ( transverso 0.024 


, ( ántero  posterior 

Diámetro  de  la  segunda  muela  j,  transverso 

, , , ( ántero-posterior 

Diámetro  déla  tercera  muela  ] . 

( transverso 

. , (ántero-posterior 

Diámetro  de  la  cuarta  muela 

( transverso 

Longitud  del  espacio  ocupado  por  las  cuatro  muelas 

inferiores 

Alto  de  la  rama  horizontal  debajo  de  la  segunda  muela 

Longitud  aproximada  de  la  mandíbula  inferior 


0m020 

0.025 

0.020 

0.023 

0.020 

0.021 


0.095 

0.100 

0.340 


Promyloclon  paranensis  Amegh. 

(Pág.  745) 

(Pl.  Lxxvir,  fig.  4) 


Ya  casi  concluido  mi  trabajo,  recibo  comunicación 
del  hallazgo  de  una  media  mandíbula  inferior  izquier- 
da con  las  cuatro  muelas,  que  si  bien  de  un  individuo 
todavía  bastantejóven,  puede  dar  una  idea  suficien- 
temente exacta  de  los  caractéres  que  distinguen  este 

animal. 

• 

La  primera  muela  inferior  está  separada  de  la  se- 
gunda por  una  barra  corta,  es  mas  elevada  que  las 
otras,  de  aspecto  algo  canin iforme,  y con  un  pequeño 
surco  perpendicular  en  la  cara  anterior;  tiene  10  mi- 
límetros de  diámetro  ántero-posterior,  y la  barra 
que  le  sigue,  13  milímetros  de  largo. 

Los  dos  dientes  que  siguen,  segundo  y tercero,  tie- 
nen una  sección  rectangular,  con  su  mayor  diámetro 
en  dirección  transversal  al  eje  longitudinal  de  laman- 
díbula,  de  ángulos  redondeados,  mas  angostos  sobre 
el  lado  externo  y mas  anchos  sobre  el  interno  en 
donde  cada  uno  presenta  un  surco  perpendicular  so- 
bre su  parte  media.  La  corona  de  cada  una  de  estas 
muelas  tiene  unos  8 milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  por  10  á 11  de  diámetro  transverso,  siendo 
la  segunda  un  poco  mas  pequeña  que  la  tercera.  La 
cuarta  muela,  de  tamaño  muyo  mayor  es  bilobada  en 
forma  de  ocho,  casi  conloen  Lestodon,  sin  las  colum- 
nas suplemetarias  que  presenta  en  Mylodon  y Pseu- 
dolestodon.  Tiene  23  milímetros  de  diámetro  ántero- 
posterior  y 13  milímetros  de  diámetro  transverso  en 
el  lóbulo  anterior.  Las  cuatro  muelas  juntas  ocupan 
un  espacio  longitudinal  de  77 milímetros;  sin  embar- 
go, hay  que  tener  presente  que  como  se  trata  de  un 
individuo  algo  joven,  todas  estas  medidas  debían  au- 
mentar un  poco  con  la  edad. 

La  parte  que  se  extiende  adelante  de  la  primera 
muela  es  muy  corla,  de  solo  4 centímetros  de  largo, 
y la  mandíbula  completa  tiene  un  poco  mas  de  20 
centímetros  de  longitud. 


116 


922 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


IMohophorus  Ameg'hini  Mor. 

(Pag.  828) 

(Pl.  xcvu,  flg.  4 á a) 

De  esta  especie,  el  Dr.  Guillermo  Bodenbender  me  ha 
facilitado  la  extremidad  proximal  de  un  tubo  caudal, 
del  que  doy  el  dibujo  en  las  figuras  arriba  indicadas. 

Esta  pieza  confirma  la  singularidad  ya  mencionada, 
de  ser  fuertemente  comprimida,  de  manera  que  pre- 
senta su  mayor  diámetro  en  sentido  vertical,  en 
vez  de  transversal  como  en  los  Hoplophorus.  Toda  la 
parte  anterior  del  tubo  está  adornada  con  grandes 
figuras  elípticas,  de  las  cuales,  las  que  adornan  la 
cara  superior  solo  presentan  alrededor,  una  que  otra 
figura  periférica,  pero  las  de  la  cara  ventral  llevan 
una  fila  completa  é ininterrumpida,  de  pequeñas  figu- 
ras periféricas. 

La  apeitura  proximal  del  tubo,  algo  deformada  por 
la  presión  de  la  roca  en  que  estaba  envuelta,  tiene 
111  milímetros  de  diámetro  verLical  y 75  milímetros 
de  diámetro  transverso. 

Dasypus  hesternus  n.  sp. 

(PL  lxxxi,  fig.  u d 14) 

Nueva  especie  extinguida,  del  tamaño  del  Dasypus 
villosus,  ó quizás  todavía  algo  mas  pequeña,  de  la 
que  se  distingue  fácilmente  por  las  placas  de  las  ban- 
das movibles,  que  presentan  en  la  cara  externa  dos 
filas  de  grandes  perforaciones  circulares  y profundas, 
cada  fila  compuesta  de  solo  2 á 4 agujeros,  colocados 
en  el  fondo  de  los  surcos  que  delimitan  la  figura  lon- 
gitudinal del  centro  de  cada  placa. 

Localidad.  — Rio  Gallegos  en  la  Patagonia  austral. 

Horizonte.  — Piso  santacruzeño. 

ADICION  AL  CONOCIMIENTO  DE  LOS 
CRÁNEOS  HUMANOS  FÓSILES  DESCUBIERTOS  EN  EL  RIO 
DE  AFRE CITES  Y EN  EL  RIO  SAN  B0R0MB0N 

(Pág.  66,  84  y 85) 

En  el  texto  menciono  el  cráneo  encontrado  en  Pon- 


timelo  en  el  rio  de  Arrecifes  como  braquicéfalo,  y 
como  debiendo  probablemente  referirse  á la  misma 
raza  el  esqueleto  encontrado  en  el  San  Borombon,  por 
presentar  en  ambos  la  mandíbula  inferior  una  confor- 
mación parecida.  Del  esqueleto  de  Pontimelo  no  co- 
nocía mas  que  una  fotografía  de  lado,  de  manera  que 
no  podía  precisar  con  seguridad  su  conformación; 
pero  VincHow  había  estudiado  con  el  mismo  objeto  dos 
fotografías  que  se  completaban  una  á la  otra,  llegan- 
do á la  conclusión  de  que  era  un  cráneo  braquicé- 
falo, y dk  Quatrefages  que  también  disponía  de  dos 
fotografías  que  las  reproduce  en  grabado,  dice  igual- 
mente que  se  trata  de  un  cráneo  braquicéfalo  é bip— 
sos  ten  océ  falo. 

Posteriormente,  la  colección  que  comprendía  el 
mencionado  cráneo,  ha  sido  comprada  por  el  Dr.  Lau- 
sen  de  Buenos  Aires,  y regalada  al  Museo  zoológico 
de  la  Universidad  de  Copenhague. 

El  Dr.  Soben  Hansen,  en  la  notable  memoria  arriba 
mencionada,  sobre  la  raza  fósil  de  Lagoa  Santa,  ha 
examinado  igualmente  el  mencionado  cráneo,  y lia 
encontrado  con  sorpresa  que  en  vez  de  braquicéfalo 
era  fuertemente  dolicocéfalo,  de  manera  que  las  foto- 
grafías, habían  inducido  en  error  á los  autores  prece- 
dentes. 

Este  hecho  es  de  notable  importancia,  pues  por  la 
forma  de  la  mandíbula  idéntica  permite  referir  á la 
misma  raza,  el  esqueleto  humano  del  San  Borombon, 
al  mismo  tiempo  que  concuerda  con  la  conformación 
del  segundo  cráneo  fósil  encontrado  en  el  rio  de  Arreci- 
fes, mencionado  en  el  texto,  del  que  poseo  igualmente 
dos  fotografías,  pero  que  habiendo  podido  examinar 
aunque  á la  ligera  el  original,  pude  inmediatamente 
determinar  que  se  trataba  de  un  cráneo  dolicocéfalo. 

Con  estos  son  cuatro  los  cráneos  humanos  fósiles, 
mas  ó menos  completos,  que  se  han  encontrado  en  la 
provincia  de  Buenos  Aires  en  los  mismos  depósitos 
que  contienen  los  huesos  de  Glyplodon  y Megatherium, 
y demuestran  una  uniformidad  de  conformación  ver- 
daderamente notable. 

Todos  son  dolicocéfalos  é hipsostenocéfalos,  é indi- 
can una  raza  de  talla  muy  pequeña,  cuya  única  co- 
lumna vertebral  hasta  ahora  conocida  se  distingue 
por  estar  constituida  por  18  vértebras  dorso-lum- 
bares. 


DISTRIBUCION  DE  LOS  MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


POR 


LA  ÉPOCA  m ATI  YA 


DE  CADA  FAUNA 


PISO  PEPENCHE 

La  fauna  mamalógica  del  piso  pehuenclie  perma- 
nece hasta  ahora  casi  completamente  desconocida, 
reduciéndose  á un  representante  todavía  no  determi- 
nado de  la  sección  délos  Bruta , que  parece  tener  al- 
guna relación  con  los  Gravigrada;  un  representante 
del  órden  de  los  Pantodonta  llamado  Pyrotherium  Ro- 
rnerii;  un  género  de  marsupiales  aliado  del  Polymasto- 
don,  que  ha  recibido  el  de  Macropristis  Marhsi;  y un 
toxodonte  particular  que  he  designado  con  el  nombre 
de  Trachytherus  Spegazzinianus,  acompañado  de  res- 
tos del  género  As  trapo  thcrram  y placas  de  un  dasipí- 
deo  aparentemente  del  género  Dasypus. 

Es  indudable  que  esta  es  la  fauna  mamalógica  mas 
antigua  que  hasta  ahora  sea  conocida  en  la  Repúbli- 
ca, pues  los  terrenos  que  la  contienen  forman  parte 
de  la  formación  guaranítica  deD’ÜRBYGNY,  la  que  des- 
cansa debajo  de  los  estratos  de  las  formaciones  pata- 
gónica y santacruzeña,  sin  que  los  pocos  géneros  que 
de  ella  se  conocen,  presenten  hasta  ahora  ninguna 
relación  inmediata  con  los  que  le  han  sucedido  pos- 


teriormente, excepción  hecha  del  Astrapotherium  y 
del  que  parece  ser  un  Dasypus. 


PISO  SANTAGRUZEÑO 

Los  estratos  del  piso  santacruzeño  son  sumamente 
ricos  en  fósiles,  habiendo  proporcionado  hasta  aho- 
ra las  especies  siguientes : 


UiXGUICULATA 

Trogodonta 

Rodentia 

Cercolabidce 

\ . Acaremys  murinus. 

2.  — messor. 

3.  — minutus. 

4.  — minutissimus. 


924 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


5.  Sciamys  principalis. 

6.  — varians. 

7.  Steiromys  detentus. 

8.  — duplicatus. 

Echinomyidce 

9.  Neoreomys  austral is. 


10. 

— 

indivisus. 

11. 

— 

decisus. 

12. 

— 

insulatus. 

13.  Scleromys  angustus. 

14.  Adelphomys  candidus. 

15.  Stichomys  regid  aris. 

16.  Spaniomys  riparias. 

17.  — raodestus. 

18.  Olenopsis  uncirías. 

Eryomyidce 

19.  Sphseromys  irruptus. 

20.  Sphodromys  scalaris. 

21 . Sphiggomys  zonatus. 

22.  Perimys  onustus. 

23.  — proceras. 

24.  — erutos. 

2o.  Pliolagostomus  uotatus. 

26.  Prolagostoraus  pusillus. 

27.  — divisus. 

28.  — profluens. 

29.  — imperialis. 

30.  Lagostomus  lateralis. 

31.  — primigenius. 

32.  Scoteumvs  imminutus. 

• j 

Cavidce 

33.  Eocardia  montana. 

34.  — divisa. 

3o.  — perforata. 

36.  Scliistomys  erro. 

37.  Phanomys  mixtas. 

38.  Hedimys  integrus. 

39.  Callodontomys  vastatus. 

Alloidea 

Microbiotheria 

Microbio  ther  idee 

40.  Microbio tlierium  patagonicum. 


41.  Microbiotlierium  teliuelchum. 

42.  Stilotherium  dissimile. 

Plagiaulacoidea 

Abderitesidce 

43.  Abderites  meridionalis. 

Epanorthidce 

44.  Acdcstis  Oweni . 

4o.  Epanortlius  Arate. 


46. 

— 

Lemoinei. 

47. 

— 

pachvgnatus. 

48. 

— 

interrnedius. 

49. 

— 

min  utus. 

50. 

— 

pressiforatus. 

Sarcobora 

Creonclonta 

51.  Cdadosictis  patagónica. 

52.  Hathliacynus  lustratus. 

53.  Agustylus  cynoides. 

54.  Borhyaena  tuberata. 

55.  Anatherium  defossus. 

56.  Acrocyon  sectorius. 

57.  Acyon  tricuspidatus . 

58.  Acyon  ? bardus. 

59.  Sipalocyon  gracilis. 


UIVGUJLATA 

Ampliitlac  I yin 
Toxoclontia 

Xotodontidce 

60.  Stenotephanos  speciosus. 

6!.  Lithops  praevius. 

Typotheridcü 


62.  Pachyrucos  Moyani. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


63.  Pachyrucos  teres. 

64.  — trivius. 

65.  — absis. 

66.  — neevius. 

67.  Hegetotherium  mirabile. 

68.  — strigatura. 

Protoxodontidcu 

69.  Protoxodon  Sulivani. 


70. 

— 

conspurcatus. 

71. 

— 

marmoratus . 

72. 

— 

obliteratus. 

73. 

Ad  i no  t ber  i u m magi  ste  r . 

74. 

— 

splendidum. 

75. 

— 

pro  xi  mura. 

76. 

— 

ferum. 

77. 

— 

nitidum. 

78.  Acrotlierium  rusticum. 

79.  Phobereotheriam  sylvaticum. 

80.  Adelphotherium  ligatura. 

81.  Gronotherium  decrepitum. 

82.  Rhadinotherium  limitátum. 

Interatheridce 

83.  Intheratherium  rodens. 

84.  — supera  um. 

85.  Icocliilus  excavatus. 

86.  — undulatus. 

87.  — rotura!  atus. 

88.  — extensus. 

89.  Protypotherium  australe. 

90.  — prserutilum. 

91.  — attenuatum. 

92-  — claudum. 

93.  Patriarchus  palmidens. 

A trypt herido 

94.  Atryptherium  bifureatum. 

95.  Scopotberium  cyclops. 

96.  Nesodon  ovinus. 

97.  — imbricatus. 

Perissodactyla 

Litopterna 

Macrauchenidce 

98.  Theosodon  Lydekkeri. 


Homalodontotheridce 

99.  Homalodontotherium  cumningham 

Proterotheridce 

100.  Proterotherium  australe. 

101.  ? — cavum. 

102.  Thoatherium  minusculum. 

103.  Diadiaphorus  velox. 

104.  — majusculus. 

105.  Licapbriura  Floweri. 

106.  — parvulum. 

Amblypoda 
Tali  gracia 

Astrapotheridce 

107.  Astrapotherium  magnuru. 

Pantodonta 

Coryphodontidce 

108.  Planodus  ursinus. 

109.  Adelotberium  scabrosura. 

110.  Adrastotlierium  dimotum. 

BRUTA 

Pleiodonta 

Entelopsidce 

111.  Eutelops  dispar. 

112.  Dideilotherium  venerandum. 

Anicanodonta 

Vermiliuguia 

Orycteropidce 

113.  Scotíeops  simples. 


926 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PhororhacosidcB 


Dasypoda 


114.  Phororhacus  longissimus. 


Gravigi*ada 


Megatherkke 

115.  Zamicrus  adrnirabilis. 


Orlhotheridca 

116.  S chis  rao  theri  u m frac  tura. 

117.  Hapalops  rectangularis. 

118.  — ellipticus. 

119.  — ind  ¡fíe  rene. 

120.  Planops  longirostratus . 

121.  Xyophorus  rostratas. 

122.  — simus. 


Megaloniycidw 

123.  Euclioloeops  ingerís. 

124.  — infernalis. 

125.  — adteger. 

126.  Trematherium  intermixtum. 


Mylodonlidce 

127.  Nematherium  angula  tura. 

128.  — sinuatum. 


Hicanodonta 


Grlyptodontia 


Glyptodontidce 
129.  Cochlops  muricatus. 


Hoplophoridce 

130.  Propaleehoplophorus  australis. 

131.  — incisivas. 

132.  Asterosteirram  depressa. 

133.  — granata. 

134.  — líevata. 


Chlamydotheridce 

135.  Chlarnydotherium?  australe. 

136.  Peltepliilas  strepens. 

137.  — pumilus. 

Dasypodidce 

138.  Dasypas  patagónicas. 

139.  Zaedyus  próximas. 

140.  — exilis. 

141.  Eutatus  oenophoruin. 

142.  — lagena. 

143.  — distans. 

Peltateloidea 

Stegotheridci’ 

144.  Stegotherium  tesselatum. 

Estas  1 44  especies  de  mamíferos  son  todas  completa- 
mente extinguidas,  y se  reparten  en  85  géneros  distintos. 

Los  grupos  predominantes  son  los  roedores  y los 
toxodontes,  que  constituyen  ellos  solos  próximamen- 
te los  tres  quintos  del  número  total  de  especies. 

Los  roedores  son  todos  de  pequeña  talla,  predo- 
minando entre  ellos  los  equinóminos  y los  erióminos; 
los  cercolabinos  ó histricides  también  son  bastante 
numerosos,  y los  cavinos  relativamente  escasos,  fal- 
tando completamente  representantes  del  grupo  de 
los  octodontinos  como  también  de  los  marinos. 

Entre  los  toxodontes,  no  hay  ningún  representante 
de  la  familia  délos  toxodontinos,  y está  escasamente 
representada  la  de  los  xotodontinos  ; la  de  los  tipo- 
terinos  está  mejor  representada,  pero  el  mayor  número 
de  los  toxodontes  de  esta  época  forman  parte  de  la 
familia  de  los  protoxodontinos,  que  no  tiene  repre- 
sentantes en  los  terrenos  mas  modernos.  La  familia 
de  los  interatéridos  se  presenta  acá  en  el  apogeo  de 
su  desarrollo,  pero  la  de  los  atriptéridos,  aunque  pa- 
rece característica  de  esta  época,  no  es  rnuy  abundan- 
te. Todos  los  toxodontes  de  estos  terrenos  son  mas 
bien  de  dimensiones  pequeñas,  encontrándose  tan 
solo  algunos  animales  de  talla  algo  notable  entre  los 
protoxodontinos,  pero  sin  que  ninguno  de  ellos  al- 
cance ni  de  cerca,  las  grandes  proporciones  de  los 
toxodontes  de  los  últimos  tiempos  terciarios. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


927 


Es  digna  de  mención,  la  existencia  en  estos  terre- 
nos de  animales  parecidos  á los  géneros  Plagiaulax, 
Neoplagiaulaxy  Ptiloclus del  continente  boreal,  desapa- 
recidos desde  el  principio  de  la  época  terciaria,  y de 
toda  una  série  de  géneros  de  carnívoros  primitivos  del 
grupo  do  los  creodontes,  á los  que  tampoco  no  seles 
encuentra  representantes  en  los  terrenos  de  épo- 
cas mas  recientes. 

Entre  los  paquidermos  es  notable  la  existencia  de 
animales  déla  tribu  de  los  amblipodós,  uno  de  cuyos 
géneros,  el  A s írap o therium , parece  ser  el  mamífero 
terrestre  mas  colosal  de  esa  época.  De  los  perisodác- 
tilos del  grupo  de  los  estereopternos  no  hay  vestigios, 
entrando  todos  los  géneros  conocidos  de  esta  época 
en  el  de  los  litopternos,  entre  los  cuales  los  protero- 
teridos,  parecen  ser  los  mas  abundantes  y en  su  com- 
pleto desarrollo. 

Los  edentados  de  la  división  de  los  gravigrados  son 
relativamente  abundantes,  pero  todos  ellos  de  talla 
pequeña  y de  caracteres  mucho  menos  especializados 
que  los  que  vivieron  en  épocas  mas  recientes. 

Entre  los  edentados  acorazados,  los  gliptodontes 
son  relativamente  escasos,  de  dimensiones  pequeñas 
y de  caractéres  que  los  aproximan  mas  á los  oíros 
edentados  que  sus  descendientes  de  los  últimos  tiem- 
pos terciarios ; los  dasipídeos  son  al  contrario  exce- 
sivamente numerosos,  de  formas  variadas,  y habían 
alcanzado  ya  un  grado  de  especial izácion  tan  elevado 
como  los  actuales,  puesto  que  ya  se  habían  constituido 
losgénerosexistentesmas  característicos  de  este  grupo. 

Faltan  en  esta  fauna,  representantes  de  los  grupos 
de  los  carnívoros,  de  los  primatos,  de  los  proboscí- 
deos,  de  los  perisodáctilos  estereopternos  y todos  los 
artiodáetilos. 

Que  los  mamíferos  del  piso  santaeruzeño  son  mas 
modernos  que  los  del  piso  pehuenche,  á parte  de  las 
consideraciones  estratigráficas,  lo  demuestra  de  una 
manera  evidente  el  hecho  de  que  en  esta  época  han 
desaparecido  por  completo  los  vestigios  de  los  grandes 
dinosaurios  que  tanto  abundan  en  los  terrenos  del  piso 
pehuenche.  Pero  la  gran  variedad  de  formas  de  los  ma- 
nn'féros  del  piso  santaeruzeño,  y la  elevada  especiali- 
zacion  que  presentan  algunos  de  sus  grupos,  demues- 
tran claramente,  que  ellos  fueron  precedidos  por  un 
considerable  número  de  formas  agrupadas  en  varias 
faunas  sucesivas,  que  todavía  permanecen  para  no- 
sotros completamente  desconocidas. 

La  relación  de  antigüedad  de  la  fauna  del  piso  san- 
tacruzeño,  con  las  otras  conocidas  de  la  República, 
será  fácil  de  establecer  y de  una  manera  inequívoca 


examinando  la  distribución  de  los  géneros  de  la  fau- 
na santacruzeña  en  los  distintos  horizontes,  sirvién- 
donos para  ello  de  cuadros  sinópticos,  que  hablan  á 
la  vista  con  mayor  claridad  que  todas  las  espiracio- 
nes que  pudiéramos  dar,  y presentan  la  ventaja  de 
que  no  pueden  interpretarse  de  diferente  manera  que 
no  sea  la  natural,  puesto  que  los  hechos  se  nos  pre- 
sentan en  conjunto  en  un  orden  cronológico  fácil  de 
comprender. 


928 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Adelphotherium ...... 

Gronotherium 

Rhadinotherium 

Interatherium 

Icochilus 

Protypotherium 

Patriarchus 

Alryptherium 

Scopotherium 

Nesodon  

Theosodon 

Proterotherium 

Homalodontotherium.. 

Thoatherinm 

Diadiaphorus 

Licaphrium 

Planodus 

Adelotheriura 

Adrastotherhim 

Astrapotherium 

Entelops 

Dideilotherium 

Scotaeops 

Pliororhacos 

Zamicrus 

Schismotherium 

Hapalops 

Planops 

Xyophorus 

Eucholceops 

Trematherium 

Nematherium 

Cochlops. 

Propalashoplophorus  . 

Chlamydotherium 

Peltephilus 

Dasypus 

Zsedyus 

Eutatus 

Stegotlierium 


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De  estos  83  géneros,  80  son  hoy  completamente 
extinguirlos,  dejmanera  que  solo  3 han  prolongado 
su  existencia  hasta  nuestra  época,  que  son  el  Lagos- 
tomus,  Dasypus  y Zaedyus.  Hasta  el  pampeano  supe- 
rior han  llegado  5 géneros  y al  pampeano  infe- 
rior 6,  lo  que  prueba  que  este  es  mas  antiguo  que 
el  pampeano  superior  y mas  próximo  del  piso  santa- 
cruzeño.  La  formación  araucana  comprende  7 gé- 
neros dé  la  fauna  santacruzeña,  lo  que  demuestra 
que  dicha  formación  es  un  poco  mas  antigua  que  la 
pampeana.  La  formación  patagónica  tiene  12  gé- 


neros de  la  formación  santacruzeña,  lo  que  demues- 
tra que  en  orden  de  antigüedad  es  la  que  mas  se  acer- 
ca á esta  última,  pero  quedan  71  géneros,  que,  hasta 
ahora  á lo  menos,  parecen  esclusivos  de  la  forma- 
ción santacruzeña,  lo  que  dá  á la  fauna  de  esta  época 
un  carácter  tan  especial  y tan  diferente  del  que  pre- 
senta la  fauna  que  le  sigue  inmediatamente  en  ór- 
den  de  menor  antigüedad,  ó sea  la  de  la  formación 
patagónica,  que  es  forzoso  admitir  entre  ambas,  la 
existencia  de  dos  ó tres  faunas  intermediarias  que 
hasta  ahora  permanecen  desconocidas,  si  bien  el  es- 
pacio de  tiempo  que  ha  requerido  su  desarrollo  esta 
á lo  menos  en  parte,  representado  por  la  vasta  for- 
mación marina'que  constituye  la  base  de  la  formación 
patagónica,  conocida  con  el  nombre  de  piso  paranense. 

Si  en  vez  de  los  géneros,  se  examina  por  el  mismo 
sistema,  las  familias  que  constituyen  lafauna  de  ma- 
míferos de  la  formación  santacruzeña,  se  llega  al  mis- 
mo resultado,  pero  de  una  manera  todavía  mas  clara 
y evidente.  Los  creodontes,  bien  que  formen  sin  duda 
varias  familias  son  considerados  acá  como  un  solo  grupo. 


Cercolabidce 

Echmomyiiüe 

Eryomyidae 

CaviidaB 

Microbiotlieridíc 

Abderitesidae 

EpanorthidíB 

Creodonta 

Xotodontidaí 

Typotheridfe 

Protoxodontidíe 

Interatheridee 

Atryptlieridee 

Macrauchenidce 

Homalodontotheridae. . 

Proterotheridae 

Coryphodontidee 

Astrapotheridaj 

Orycteropidae 

Phororhacosidee 

Megatheridae 

Ortotlieridas 

Megalonycidae 

Mylodontidae 

Glyptodontidas 

Hoplophoridce 

Ghlamydotheridae. . . . 
Dasypidse 


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FAUNAS  Y HORIZONTES 


La  fauna  de  mamíferos  de  la  formación  santacru- 
zeña  se  reparte  en  28  grupos,  de  los  cuales  23  son 
completamente  extinguidos,  y sólo  o todavía  exis- 
tentes. 5 familias,  y puede  agregarse  seguramente 
seis,  pues  los  cercolabinos,  bien  que  no  se  hayan  en- 
contrado sus  restos,  no  deben  haber  dejado  de  existir 
sobre  el  territorio  de  la  República,  han  prolongado 
su  existencia  hasta  los  tiempos  post-pampeanos,  11 
familias  han  llegado  al  pampeano  superior,  12  al 
pampeano  inferior,  15  á la  formación  araucana,  y 19 
á la  formación  patagónica,  quedando  6 familias  que 
parecen  exclusivas  de  la  formación  santacruzeña. 
Estos  datos  demuestran  de  una  manera  evidente  que 
después  de  la  guaranítica  (pehuenche),  esta  es  la  mas 
antigua  de  todas,  que  le  sigue  en  orden  de  menor 
antigüedad  la  formación  patagónica  y luego  las  demás 
en  el  mismo  órden  en  que  están  colocadas  en  el 
mencionado  cuadro. 


FORMACION  PATAGÓNICA 

Los  estratos  de  la  formación  patagónica  han  dado 
hasta  ahora  las  siguientes  especies  de  mamíferos,  pro- 
cedentes casi  todas  de  la  parte  intermedia  déla  for- 
mación conocida  con  el  nombre  de  piso  mesopotá- 
mico. 


5.  Myopotamus  obesus. 

6.  Morenia  elephantina. 

7.  — complacita. 

8.  Discolomys  cuneus. 

9.  Olepnosis  tvpicus. 

10.  Orlhomys  procedens. 

11.  — resecaos. 

12.  — dentatus. 


Eryomyidce 


13.  Perimys  Scalabrinianus. 

14.  Lagostomus  antiquus. 

15.  — pallidens. 

16.  Megamys  patagoniensis. 

17.  — Laurillardi. 

18.  — depressidens. 

19.  — Holmbergi. 

20.  — Racedi. 

21.  — prsependens. 

22.  — Rurmeisteri. 

23.  Neoepiblema  borridula. 

24.  — contorta. 

25.  Eupliilus  Ambrossetianus. 

26.  — Kurtzi. 

27.  Tetrastylus  lsevigatns. 

28.  — diffisus. 

29.  Rriaromys  Trouessartianus. 


UiVGlICULATA 

Trogodonta 

Tillodonlla 

Anchippodon  t idee 

1.  Phanotherus  marginatus. 

Rodentia 

Paradoxymyidce 

2.  Paradoxomys  cancrivorus. 

3.  — patagonicus. 

Echynomyidce 

4.  Myopotamus  paranensis. 


Caví  idee. 

30.  Neoprocavia  mesopotamica. 

31.  — egena. 

32.  Cardiomys  cavinus. 

33.  Ancbimys  Leidyi. 

34.  Cardiodon  Marshi. 

35.  Procardiotherium  simplicidens. 

36.  — crassum. 

37.  Gardiotherium  Doeringi. 

38.  — petrosum, 

39.  — denticulatum. 

40.  — minutum . 

41 . Plexochoerus  paranensis . 

42.  — adluis. 

43.  — Lyncliii. 

44.  Hydrochcerus  irroratus. 

45.  Caviodon  multiplicatus. 

46.  S trata  elevata. 


930 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Sarcobora 

Creodonta 

47.  Apera  sanguinaria, 

48.  Notictis  Ortizii. 

Carnívora 

Canidoe 

49.  Canis  paranensis. 

Sub-ursidm 

50.  Cyonasua  argentina. 

Ursidos 

51 . Arctotherium  vetustum. 

UNGULATA 

Amphidactyla 

Toxodontia 

Toxodontidce 

52.  Toxodon  paranensis. 

53.  — proto-Burmeisteri. 

54.  — virgatus, 

55.  Toxodontherium  compressum. 

56.  Haplodontherium  Wildei. 

57.  — limum. 

58.  Dilobodon  lutarius. 

Xotodontidce 

59.  Eutomodns  elautus. 

60.  Xotodon  foricurvatus. 

61 . Stenotephanos  plicidens. 

Typotheridce 

62.  Pachyrucos  sp  ? 


Protoxodontidce 

63.  Colpodon  propinquus. 

Interatheridce 

64.  Protypotlierium  antiquum. 

Perissodactyla 

Stereopterna 

Tapiridce 

65.  Ribodon  limbatus. 

Equidos 

66.  Hipphaplus  entrerianus. 

Litopterna 

Macrauchmidcs 

67.  Macrauchenia  antiqua. 

68.  Scalabrinitlierium  Bravardi. 

69.  — Rothi. 

70.  Oxyodontherium  Zeballosi. 

71.  Mesorhinus  pyramidatus. 

Proterotheridce 

72.  Proterotherium  cervioides. 

73.  — americanum. 

74.  Brachytherium  cuspidatum. 

BRUTA 

Anicanodoiita 

G r a vigrada 

MegatheridíE 

75.  Megatherium  antiquum. 

76.  Promegatherium  smaltatum. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


931 


77.  Proihegathcrium  remulsurn. 

78.  Interodon  crassidens. 

Ortotheridce 

79.  Ortotherium  laticurvatum. 


Dasypoda 

Chlamydotheridce 

101.  Chlamydotherium  paranense . 

102.  — extremum. 


Megalomjcidce 

80.  Pliomorplius  mutilatus. 

81.  — robustus. 

82.  Diodomus  Copei. 

83.  — Annaratonei. 


Lestodontidce 

81.  Lestodon  antiquus. 

85.  — paranensis. 


Scelidotheridce 

86.  Scelidotherium  ? bellulum. 

87.  Stenodontheriuni  modicum. 

88.  Nephotheriuni  ambiguum. 


Mylodontida) 

89.  Pscudolestodon  aequalis. 

90.  — injunctus. 

91.  Promylodon  paranensis. 


Hicanodonta 


Glyptodoutia 

Hoplophoridce 

92.  Palsehoplophorus  pressulus. 

93.  — Scalabrini. 

91.  Protoglyptodon  primiforrais. 

95.  Iloplophorus  paranensis. 

96.  — verus. 

97.  Loniaphorus  cingulatus. 


Daidimridce 

98.  Neuryurus  interundatus. 

99.  Pseudoeuryurus  Lelongianus. 

100.  Comaphorus  concisus. 


Dasypidw 

103.  Dasypus  sp? 

101.  Zaédyus  sp? 

105.  Pramphractus  limpidus. 

106.  Eutatussp? 

Estas  106  especies  de  mamíferos  se  reparten  en  71 
géneros,  casi  todos  extinguidos. 

Los  mamíferos  predominantes  por  el  número  son 
todavía  los  roedores,  pero  relativamente  son  menos 
abundantes  que  en  la  época  precedente.  Los  repre- 
sentantes de  las  familias  de  los  equinominos  se  re- 
ducen á unos  pocos  géneros,  y otro  tanto  sucede  con 
la  de  los  eriominos,  pero  estos  estaban  representados 
por  numerosas  especies,  muchas  de  un  tamaño  ver- 
daderamente considerable,  particularmente  los  Me- 
gamys  que  pueden  contarse  entre  el  número  de  los 
mamíferos  mas  corpulentos  que  hayan  existido  en  la 
superficie  de  la  tierra.  La  familia  de  los  cavinos,  en 
la  época  precedente  escasamente  representada  y por 
especies  de  pequeña  talla,  adquiere  acá  un  desarrollo 
notable,  siendo  los  roedores  entonces  mas  numerosos 
y muchos  de  talla  considerable  aunque  no  compara- 
bleá  la  de  los  jigantescos  representantes  del  grupo 
de  los  eriominos. 

Los  marsupiales  del  grupo  de  los  plagiaulacoideos 
han  completamente  desaparecido,  lo  mismo  que  la 
mayor  parte  de  los  carniceros  del  grupo  de  los  creo- 
dontes,  que  son  sustituidos  en  parte  por  verdaderos 
carniceros  de  las  familias  de  los  perros  y de  los 
osos,  aunque  muy  escasos. 

Los  toxodontes  han  disminuido  de  una  manera 
considerable,  particularmente  los  del  grupo  de  los 
protoxodontinos  que  parece  han  casi  completamente 
desaparecido.  De  los  atripterinos  no  se  encuentran 
vestigios.  Los  interaterinos  tienen  un  escaso  número 
de  representantes.  Los  xotodontinos  y los  tipoterinos 
parecen  tomar  un  mayor  desarrolló  que  en  el  perío- 
do anterior  y aparecen  los  primeros  representantes 
délos  verdaderos  toxodontinos,  de  tamaño  mucho 
mas  considerable  que  los  mas  grandes  individuos 
del  grupo  anterior  délos  protoxodontinos. 

Entre  los  paquidermos  perisodáctilos  aparecen  los 


932 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


primeros  individuos  del  grupo  de  los  estereopternos, 
pertenecientes  á la  familia  de  los  tapires  y de  los 
caballos,  pero  en  escasísimo  número  ; en  cambio 
continúa  en  completo  desarrollo  el  grupo  de  los  li- 
topternos  entre  los  cuales  los  macroquenidos  pare- 
cen alcanzar  el  apogeo  de  su  evolución,  pero  los  pro- 
teroteridos  aparecen  en  decadencia. 

Los  edentados  son  mas  numerosos,  de  formas  mas 
variadas,  y en  general  de  tamaño  mucho  mayor  que 
los  de  la  formación  santacruzeña.  Los  megateridos 
adquieren  un  tamaño  jigantesco.  Los  ortoteridos,  en 
cambio,  permanecen  pequeños  y disminuyen  de  núme- 
ro extinguiéndose  en  esta  formación.  Los  megaloni- 
cideos  se  conservan  mas  ó menos  en  el  mismo  estado, 
pero  los  milodontinos  aumentan  considerablemente 
en  número  y tamaño ; aparecen  en  esta  época,  los 
primeros  representantes  conocidos  del  grupo  de  los 
lestodontes,  algunas  de  cuyas  especies  tienen  un  ta- 
maño jigantesco,  como  también  las  primeras  espe- 
cies del  grupo  de  los  escclidoterios. 

Entre  los  edentados  acorazados,  los  gliptodontes 
aumentan  en  número  y tamaño,  evolucionando  rá- 
pidamente hácia  la  especial iz^eion  que  adquieren  en 
tiempos  posteriores,  apareciendo  los  primeros  repre- 
sentantes del  grupo  de  los  doedicurinos,  pero  en  cam- 
bio los  dasipideos  permanecen  mas  ó menos  en  el 
mismo  estado  de  desarrollo  que  en  la  época  preceden- 
te, disminuyendo  mas  bien  el  número  de  sus  formas. 

Hasta  esta  época  no  se  conoce  en  este  continente 
un  solo  representante  del  grupo  de  los  artiodáctilos. 

Los  géneros  de  mamíferos  de  la  formación  patagó- 
nica, se  distribuyen  en  los  demás  horizontes  de  la  ma- 
nera siguiente : 


a 

u 

& 

a 

a 

a 

o 

a 

N 

a 

a 

U 

< 

H 

a 

< 

te 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST -PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Fhanotherus 

— 

Paradoxonrys 

— 

Myopotaraus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Morenia 

Discolomys 

— 

Olenopsis 

— 

— 

Orthomys 

— 

Perimys 

— 

— 

Lagostomus  

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Megamys 

— 

*■- 

Neoepiblema 

— 

Euphylus 

— 

Tetrastylus 

a 

a 

o 

r, 

a 

D 

H 

a 

& 

SANTACRUZEÑO 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST- PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Briaromys 

— . , 

Neoprocayia 

— 

Cardiornys 

— 

Cardiodon 

— 

Anchimys. 

— 

Procardiotherium  .... 

— 

Cardiotherium 

— 

Hydrochcerus. 

— 

— 



— 

— 

Plexochoerus 

— 

Caviodon 

— 

— 

Strata 

— 

Canis 

— ? 

— ? 

— 

— 

— 

— 

Cyonnsun 

— 

Arctotherium 

— 

? 

— 



Apera 

— 

Notictis 

— 

Toxodon 

— 

— 

— 



— 

Toxodontherium 

— 

Haplodontherium 

— 

Dilobódon 

— 

? 

— 

Eutomodus 

— 

Xotodon 

— 

— 

Stenotcphanos 

— 

— 

Pachyrucos 

— 

— 

— 

— 

Colpodon 

— 

Protypotheriurn 

— 

— 

— 

Ribodon 

— 

Hipphaplus 

— 

? 

— 

Scalabrinitherium .... 

— 

Oxyodontherium 

— 

Macrauchenia 

— 

— 

— 

Mesorbinus 

— 

Proterolherium 

— 

— 

Brachytherium 

— 

Megatherúnn 

— 

— 

— 



Promega  theriurn 

— 

Interodon 

— 

Oríotherium 

— 

Pliomorphus 

— 

Lestodon 

— 

— 

— 

— 

Diodomus 

— 

— 

Scelidotlierium 

— ? 

— ? 

— 

— 

Stenodontherium 

— 

Nepotherhim 

— 

Pseudolestodon 

— 

— 

— 

— 

— 

Promvlodon 

— 

Protoglyptodon 

— 

Palffihoplophorus .... 

— 

— 

Neuryurus 

— 

— 

— 

Pseudooeuryurus  

— 

Hoplophorus 

— 

— 

— 

— 

Lomaphorus 

— 

— 

— 

— 

Comaphorus 

— 

Chlamydotherium 

— ? 

— 

— 

— 

— 

Dasypus 

— ? 

— 

— 

— 

— 

— 

— 



Zaedyus  

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Prfeuphractus 

— 

— 

Eutatus 

— 

— 

— 

' 

FAUNAS  Y HORIZONTES 


933 


De  estos  71  géneros  solo  hay  6 existentes  en  la 
actualidad,  9 géneros  han  llegado  hasta  el  post- 
pampeano, 17  hasta  el  pampeano  superior,  21  hasta 
el  pampeano  inferior  y 28  hasta  el  terreno  araucano, 
lo  que  demuestra  que  este  es  el  mas  próximo  al  pa- 
tagónico. 11  géneros  de  los  patagónicos,  existie- 
ron ya  en  la  formación  santacruzeña,  y 39  géneros 
esto  es,  mas  de  la  mitad  son  ó parecen  ser  hasta  ahora 
especiales  de  la  formación  patagónica,  lo  que  de- 
muestra bien  claramente  que  esta  se  coloca  entre  la 
formación  santacruzeña  que  es  bastante  mas  anti- 
gua y la  formación  araucana,  de  época  algo  mas  re- 
ciente. 

La  circunstancia  de  que  solo  una  sétima  parte  de 
los  géneros  del  piso  mesopotámico  de  la  formación 
patagónica  se  encuentra  entre  la  fauna  del  piso  san- 
tacruzeño,  demuestra  que  ambas  faunas  están  se- 
paradas por  un  espacio  de  tiempo  considerable,  y que 
se  interponen  entre  ambas  dos  ó tres  faunas  mixtas 
todavía  desconocidas. 

La  fauna  de  la  formación  araucana,  al  contrario, 
es  mucho  mas  próxima  de  la  del  patagónico,  pues 
mas  de  un  tercio  de  los  géneros  de  esta  formación  se 
encuentran  igualmente  en  lamas  reciente,  demos- 
trando que  ambas  faunas  están  separadas  por  un  es- 
pacio de  tiempo  notablemente  menor  que  el  que  de- 
bió transcurrir  entre  la  patagónica  y la  santacruzeña, 
si  bien  es  igualmente  evidente  que  entre  la  fauna  del 
piso  mesopotámico  de  la  formación  patagónica  y la 
del  piso  hermósico  de  la  formación  araucana,  debe 
intercalarse  por  lo  menos  una  fauna  mixta,  todavía 
desconocida. 

El  examen  de  las  familias  en  que  se  agrupan  los 
mencionados  géneros  de  la  fauna  patagónica  condu- 
ce absolutamente  á las  mismas  conclusiones. 


PEHUENCIIE 

SANTACRUZEÑO 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Ursidce 

_ 

? 

Toxodontidaa 

— 

— 

— 

— 

— 

Xotodontidae 

— 

— 

— 

Typotheridae 

— 

— 

— 

— 

— 

Protoxodontidee 

— 

— 

Infera  theridaa 

— 

— 

— 

Tapiridas 

— 

? 

— 

? 

? 

— 

Equidae 

— 

— 

— 

— 

— 

Macrauchenidae 

— 

— 

— 

— 

— 

Proterotheridee 

— 

— 

— 

Megatheridaa 

9 

Ortotheridee 

— 

— 

Megalonycidaa 

— 

— 

— 

— 

— 

Lestodontidee 

— 

— 

— 

— 

Scelidotheridaa 

• - 

— 

— 

— 

Mylodontidée 

— 

— 

— 

— 

— 



Glyptodontidaa 

— 

— 

— 

— 

— 

Hoplophorida:) 

— 

— 

— 

— 

— 

Docdicuridaa 

— 

— 

— 

— 

CIdaniydotheridfe .... 

— 

— 

— 

— 

— 

Dasypidée 

— 

— 

— 

— ’ 

— 

— 

— 

— 

Los  mamíferos  de  la  formación  patagónica  se  re- 
parten en  29  familias,  de  las  que  solo  hay  siete  exis- 
tentes ; 9 familias  han  conservado  representantes  hasta 
el  post-pampeano,  18  hasta  el  pampeano  superior  y 
20  hasta  el  pampeano  inferior.  La  formación  araucana 
tiene  igualmente  21  familias  del  piso  mesopotámico, 
pero  con  todo  se  acerca  mas  á este  que  al  pampeano, 
pues  hay  3 familias  que  tienen  representantes  en  la 
fauna  patagónica,  y que  se  han  encontrado  también 
en  los  terrenos  pampeanos  ó existen  en  la  actualidad 
y todavía  no  han  sido  descubiertos  en  la  formación 
araucana,  en  donde  forzosamente  tienen  que  existir, 
lo  que  elevaría  el  número  de  familias  de  esta  forma- 
ción á 24,  todas  iguales  á las  de  la  formación  pata- 
gónica. 18  familias  déla  fauna  patagónica  son  igual- 
mente comunes  ála  fauna  santacruzeña,  loque  de- 
muestra que  se  coloca  inevitablemente  entre  esta  y la 
de  la  formación  araucana. 

De  las  28  familias  de  la  fauna  patagónica,  no  hay 
mas  que  dos  que  hasta  ahora  parecen  especiales  de  es- 
ta formación,  la  de  los  paradoximinos,  y la  de  los  an- 
quipodinos.  Dos  familias,  la  de  los  protoxodontinos  y 
la  de  los  ortoteridos,  se  extinguen  en  esta  época,  y 
aparecen  en  ella  diez  nuevas  que  pasan  á las  otras 
formaciones,  los  cánidos,  los  sub-ursídeos,  los  ürsi- 


934 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


déos,  los  felinos,  los  toxodontinos,  los  tapirinos,  los 
equinos,  los  lestodontinos,  los  escelidoterinos,  los 
milodontinos  y los  doedicurinos. 


13.  Pitlianotomys  columnaris. 


14. 

— 

similis. 

15. 

— 

intermedios. 

16. 

— 

macer. 

FORMACION  ARAUCANA 


Eryomyidce 


La  fauna  mamalógica  de  la  formación  araucana,  si 
bien  es  numerosa  y sus  restos  abundantes,  no  es  tan 
bien  conocida  como  la  de  las  dos  formaciones  pre- 
cedentes, de  donde  resulta  que  aparentemente  es  mas 
pobre.  Las  especies  de  esta  época  que  basta  ahora 
me  son  conocidas,  son  las  siguientes  : 


PLA.\U\GLLATA 

Anthrop  oidea 

Hominidce 


1.  Anthropopithecus? 


17.  Lagostomus  incisus. 

18.  — spicatus. 

19.  Megamvs  formosus. 


Cavidad 

20.  Ortbomyctera  rigens. 

21.  — vaga. 

22.  — laeunosa. 

23.  Microc-avia  prona. 

24.  Palseocavia  impar. 

25.  — avita. 

26.  Diocartherium  australe. 

27.  Phugatherium  cataclisticum. 

28.  Hydrochoerus  perturbidus. 

29.  Caviodon  obtritus. 


UiXGUICOLATA 

Trogodonta 

Rodentia 

i E chino  my  idee 

2.  Myopotamus  diligens. 

3.  Tribodon  clemens. 

4.  Eumvsops  plicatus . 

5.  — lseviplicatus. 

6.  — robustus. 

Octodoníidce 

7.  Dicoelophorus  latidens. 

8.  — simplex. 

9.  — celsus. 

10.  — priscos. 

11.  Phtoramys  homogenidens. 

12.  Platseomys  scindens. 


Sarcobora 

Pedimana 

Didelphydcv 

30.  Didelphys  inexpectata. 

31.  — triforata. 

Carnívora 

f'anidm 

32.  Canis  acutus. 

LAGLLATA 

Ampliidactyla 

Toxodontia 

Toxodontidce 

33.  Toxodon  ensenadensis. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


935 


34.  Trigodon  Gaudryi. 

Xotodontidce 

35.  Xotodon  prominens. 

Typotheridce 

36.  Typotlierium  insigne. 

37.  — pachygnatum. 

38.  — masndrum. 

39.  — exiguum. 

40.  Pachyrucos  typicus. 

41 . — ictus. 

42.  — impressus. 

43.  — diminutas. 

Inter  atheridae 

44.  Protypotherium  obstructum. 

Perissodactyla 
Stereop terna 

• Equidce 

45.  Hippidion  sp.  ? 

JLitopterna 

Macrauchenidce 

46.  Macrauchenia  antiquua. 

Proterothcridce 

47.  Epitlierium  laternarium. 

Artiodactyla 

Ruminantia 

Camelidce 

48.  Auchenia  Weddelli. 

Tr  aguí idee 

49.  Eoauchenia  primitiva. 


Cervidce 

50.  Paraceros  avius. 

Pacliytlieria 

I*roboseidea 

Elephantidw 

51.  Mastodon  rectus. 

52.  — argentinus. 

BRUTA 

Anicanodonta 

Gravigpada 

Megatheridce 

53.  Megatherium  antiquum. 

Lestodontidce 

54.  Lestodon  antiquus. 

55.  Diodomus  Copei. 

Scelidotheridce 

56.  Scelidodon  patrius. 

57.  Scelidotherium  sp.  ? 

Mylodontida) 

58.  Pseudolestodon  sp.  ? 

Hicanodonta 

Glyptodontia 

Glyptodontidce 

59.  Glyptodon  laexis. 


'936 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Hoplophoridce 

60.  Palaehoplophorus  disjunctus. 

61.  Hoploplioras  lineatus. 

62.  — cordubensis. 

63.  Ploliophorus  liguratus. 

64.  — Ameghini. 

65.  Panochtus  bullifer. 

66.  Nopacbtus  coagmentatus. 


Dedícuridat 

67.  Neuryurus  antiquus. 

68.  Plaxhaplus  antiquus. 


Dasypoda 


ChlamydotheridcB 

69.  Chlamydotherium  intermodium. 


poterinos  alcanzan  acá  el  máximun  de  su  desarrollo. 
En  los  terrenos  de  esta  época  desaparecen  los  últi- 
mos representantes  de  las  familias  de  los  xotodonti- 
nos  y de  los  interateridos. 

Entre  los  perisodáctilos,  los  estereopternos  son  es- 
casísimos, y los  litopternos  en  completa  decadencia  ; 
el  grupo  de  los  macroquénidos  no  está  ya  represen- 
tado mas  que  por  una  sola  especie,  y el  de  los  protc- 
roteridos  por  otra,  que  representa  sin  duda  el  último 
vástago  de  esta  familia  tan  numerosa  en  las  épocas 
precedentes. 

Un  carácter  particular  de  la  fauna  de  esta  época, 
consiste  en  la  primera  aparición  de  los  artiodáctilos, 
sin  duda  por  vía  de  inmigración,  representados  por 
algunas  escasas  formas  del  orden  de  los  ruminantes, 
y en  la  primera  aparición  del  mastodonte. 

En  los  edentados,  adquieren  un  considerable  de- 
sarrollo los  escelidoteridos,  y los  gliptodontes  del 
grupo  de  los  dcedicurinos. 

Las  74  especies  de  mamíferos  de  esta  época  que 
hasta  ahora  me  son  conocidas,  entran  en  50  géneros, 
cuya  distribución  en  los  distintos  horizontes  es  la 
siguiente : 


Dasypidw 

70.  Dasypus  sp.  ? 

71 . Zaédyus  sp.  ? 

72.  Praeupliractus  recens. 

73.  Macrceuphractus  retusus. 

74.  Eutatus  sp.  ? 


Esta  fauna  presenta  en  su  conjunto  general  un  as- 
pecto notablemente  mas  moderno  que  la  del  período 
precedente. 

Los  roedores  han  continuado  disminuyendo  de  nú- 
mero y de  formas,  particularmente  los  de  las  fami- 
lias de  los  equinominos  y de  los  eriominos,  habiendo 
desaparecido  casi  por  completo  los  jigantescos  re- 
presentantes de  este  grupo  de  la  formación  patagó- 
nica. Los  cavinos,  si  bien  no  presentan  una  tan  gran- 
de variedad,  continúan  bien  representados,  con  algu- 
nas especies  de  gran  tamaño.  Pero  el  cambio  mas', no- 
table que  se  efectúa  en  el  órden  de  los  roedores  es  la 
aparición  casi  puede  decirse  súbita  y el  gran  desar- 
rollo que  adquiere  el  grupo  de  los  octodontinos,  de 
los  que  hasta  ahora  no  se  han  encontrado  vestigios 
en  los  terrenos  de  las  épocas  precedentes. 

Los  toxodontes,  tienen  algunos  representantes  ji- 
gantescos de  la  familia  de  los  toxodontinos,  y los  ti- 


o 

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N 

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o: 

o 

< 


Anlhropopithecus  ?. . . 

Myopotnmus 

Tribodon 

Diccelophorus 

Phtoramys 

Platteomys 

Pithanotomys 

Lagostomus 

Megamys 

Orthomyctera 

Microcavia 

Palseocavia. 

Phugatherium 

Diocartherium 

Hydrochoerus 

Caviodon 

Didelphys 

Canis 

Toxodon 

Trigodon. 

Xotodon 

Typotherium 

Pachyrucos 

Protypotherium 


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X 

W 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


937 


PEHUENCHE 

O 

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P 

Oí 

u 

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h 

< 

tn 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Hippidion 

— ? 

— 

— 

Macrauchenia 

— 

— 

— 

— 

Epitherium 

— 

Auchenia 

— 

— 

— 

— 

— 

Eoauchenia.. 

— 

Paraceros 

— 

— 

— 

Mastodon 

— 

— 

— 

— 

Megatherium 

— 

— 

— 

— 

— 

Lestodon 

— 

— 

— 

— 

Diodomus 

— 

— 

— ? 

Sceüdodon 

— 

— 

— 

Pseudolestodon 

— 

— 

— 

— 

— 

Glyptodon 

— 

— 

— 

Hoplophorus 

— 

— 

— 

— 

Palajlioplophorus 

— 

— 

Plohophorus 

— 

Nopachtus 

— 

— 

Panochtus 

— 

— 

— 

Neuryurus  

— 

— 

— 

Plaxhaplus 

— 

— 

Cldamydotherium 

— 

— 

— 

— 

— 

Dasypus  

-? 

— 

— 

• — 

— 

— 



Zaédyus 

— 

— 

— 

— 

— 

_ 

_ 

Prauphractus 

— 

— 

Macroeuphractus 

— 

Eutatus 

k 

1 

— 

— 

— 

De  estos  50  géneros,  solo  8 son  todavía  existentes, 
12  lian  alcanzado  hasta  los  terrenos  post-pampeanos, 
24  hasta  el  pampeano  superior,  y 33  pasaron  al  pam- 
peano inferior.  23  géneros  existían  ya  en  la  formación 
patagónica,  y 7 datan  desde  la  formación  santacruze- 
ña.  Una  simple  ojeada  al  cuadro  precedente,  de- 
muestra que  la  fauna  de  la  formación  araucana  se 
intercala  entre  la  de  la  formación  pampeana  y la  de  la 
formación  patagónica,  pero  que  encuentra  su  colo- 
cación mas  cerca  de  aquella  que  de  esta,  represen- 
tando una  época  particular  con  una  fauna  caracte- 
rística, que  se  distingue  fácilmente  por  la  presencia 
de  10  géneros  que  hasta  ahora  parecen  exclusivos  de 
esta  formación. 

Estos  50  géneros  se  agrupan  en  28  familias,  cuya 
distribución  por  horizontes  está  indicada  en  el  cua- 
dro siguiente: 


PEHUENCHE 

SANTACRUZEÑO 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

O 

£ tí 
< 2 
W tí 
Oh  W 
w-.  tí 

5S 

Oh 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

P 0 ST-  P AM  PEAN  O 

EPOCA  ACTUAL 

Hominid® 

_ 

Echinomyidaa 

Octodontida3 

— 

— 

— 

— 

— 

Eryomyidse 

Caviidee 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Didelphyidfe 

— 

? 

— 

— 

— 

Canidaí 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Toxodontidas 

— 

— 

— 

— 

— 

Xotodontidas 

— 

— 

— 

Typotheridaí 

— 

— 

— 

— 

— 

Interatheridae 

— 

— 

— 

Equidae 

— 

— 

— 

— 

— 

Macrauchenidee. 

— 

— 

— 

— 

— 

Proterotheridae 

— 

— 

— 

Camelidee 

— 

— 

— 

— 

— 

Tragulidae. 

— 

Ccrvidaa 

— 

— 

— 

— 

— 

Elephantidaj 

— 

— 

— 

— 

Megatheridos 

— ? 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Lestodontidíe 

— 

— 

— 

— 

Megalonycidai 

— 

— 

— 

— 

— 

Scelidotheridse 

— 

— 

— 

— 

Mylodontidas 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Glyptodontidse 

— 

— 

— 

— 

— 

Hoplophoridís 

— 

— 

— 

— 

— 

Doedicuridee 

— 

— 

— 

— 

Chlamydotheridee 

— 

— 

— 

— 

— 

Dasypidas 

— 

' 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

De  estas  28  familias,  10  existen  todavía  en  la  actua- 
lidad, 15  han  llegado  hasta  los  tiempos  post-pam- 
peanos,  23  hasta  el  pampeano  superior,  é igualmente 
23  hasta  el  pampeano  inferior.  21  familias  tenían  ya 
representantes  desde  la  formación  patagónica,  y 15 
desde  la  formación  san tacruzeña. 

Solo  una  familia  aparece  hasta  ahora  como  exclu- 
siva de  esta  época,  la  de  los  tragulides.  Durante  la 
formación  araucana  viven  los  últimos  representantes 
de  dos  familias  antes  numerosas,  que  se  extinguen 
completamente,  la  de  los  xotodontinos  y la  de  los 
interateridos:  en  cambio  aparecen  cinco  familias 
nuevas  que  no  tenían  representantes  en  las  épocas 
anteriores,  los  octodontinos,  los  didelfklos,  los  camé- 
lidos, los  cervinos  y los  elefantinos. 


118 


938 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


FORMACION  PAMPEANA 

La  fauna  mamalógica  de  la  formación  pampeana 
es  la  que  ha  sido  objeto  de  estudios  mas  completos  y 
de  consiguiente  la  mejor  conocida,  y la  que  está  re- 
presentada por  un  mayor  número  de  especies.  Las 
que  hasta  ahora  me  son  conocidas,  son  las  si- 
guientes : 


Eryomyidce 

20.  Lagostomus  angustidens. 


21. 

— 

debilis. 

22. 

— 

minimus. 

23. 

— 

cavifrons. 

24. 

— 

heterogenidens. 

Cavidce 


PLAIVUIVGIJLATA 

Antliropoidea 

Hominidce 


1 .  Homo  sapiens  (?) 


UiXGUICULATA 

Trogodonta 


Rodentia 

HesperomyüUe 

2.  Reithrodon  typicus. 

3.  Ptissophorus  elegans. 

4.  Oxymycterus  rufus. 

5.  — impexus. 

6.  Calomys  Bravardi. 

7.  — longicaudatus. 

8.  Holochilus  vulpinus. 

9.  Bothriomys  catenatus. 

10.  Hesperomys  molitor. 

11.  Tretomys  atavus. 

12.  Necromys  conifer. 

Echynoniyidce 

13.  Myopotamus  priscus. 


25.  Ortomyctera  lata. 

26.  Dolichotis  minor. 

27.  — major. 

28.  — intermedia. 

29.  — platycephala. 

30.  Cerodon  turgeo. 

31 . — antiquus. 

32.  — priscus. 

33.  — pygmseiis. 

34.  Microcavia  typica. 

35.  — robusta. 

36.  — dubia. 

37.  — uncinata. 

38.  — intermedia. 

39.  Palaeocavia  pampsea. 

40.  — minuta. 

41 . Hydrochoerus  giganteus. 

42.  — capybara. 

43.  — magnus. 


Sarcobor 


Pedimana 

Didelphyvdce 

44.  Didelphys  incerta. 

45.  — juga. 

46.  — grandeva. 

47.  Dimerodon  mutilatus. 


Octodontidce 

14.  Ctenomys  bonasrensis. 

15.  — magellanicus. 

16.  — lujanensis. 

17.  Dicoelophorus  latidens. 

18.  Platseomys  scindens. 

19.  Pithanotomys  cordubensis. 


Carnívora 

Canidce 

48.  Canis  ensenadensis. 

49.  — Azaras. 

50.  — bonaerensis. 


■MI. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


939 


51.  Canis  cultridens. 

52.  — protojubatus. 

53.  — avus. 

54.  Macrocyon  robustas. 


Ursidoe 

55.  Arctotherium  bonaerense. 

56.  — angustidens. 


76.  Typotherium  pacbygnatum. 

77.  — maendrum. 

78.  — exiguum. 

79.  Entelomorphus  rotundatus. 

80.  Pacbyrucos  bonaeriensis. 

Perissodactyla 

Stereopterna 


Mustelidos 

57.  Lutra  paranensis. 

58.  Mephitis  primee  va. 

59.  — mercedensis. 

60.  — cordubensis. 

61.  Lyncodon  lujanensis. 

Felidce 

62.  Felis  longifrons. 

63.  — platensis. 

64.  — palustris. 

65.  Machaerodus  ensenadensis. 

66.  Smilodon  populator. 


UIVGULATA 


Tapiridce 

81.  Antaodon  cinctus. 

Rhinocerotidce 

82.  Plicatodon  perrarus. 

Equidce 

83.  Equus  curvidens. 

84.  — argentinus. 

85.  — rectidens. 

86.  Hippidion  neogaeus. 

87.  — principal  is. 

88.  — compressidens. 

89.  — nanus. 

90.  — angulatus. 

91.  Hipphaplus  Bravardi. 

92.  — antiquus. 


Ampliidactyla 


Toxodontia 


Toxodontidw 


67.  Toxodon  platensis. 

68.  — ensenadensis. 

69.  — bilobidens. 

70.  — Burmeisteri. 

71.  — Darwinii. 

72.  — paradoxus. 

73.  — gracilis. 

74.  Dilobodon  lujanensis. 


Litopterna 


Macrauchenidce 

93.  Macrauchenia  patachonica. 

94.  — boliviensis. 

95.  — ensenadensis. 

96.  Diastomicodon  lujanensis. 


Artiodactyla 

Suina 


Typotheridce 

75.  Typotherium  cristatum. 


Suida 3 

97.  Dycotyles  tajacu. 

98.  — stenocephalus. 


940 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Proruminantia 

Oreodontidce 

99.  Diplotremus  agrestis. 


Ruminnutia 


Camelidai 


100. 

101. 

102. 

103. 

104. 

105. 

106. 

107. 

108. 

109. 

110. 
111. 
112. 

113. 

114. 


Auchenia  intermedia. 

— grácil  is. 

— frontosa. 

— Castelnaudi. 

— ensenadensis. 

— lujan  en  sis. 

— Weddelli. 

Mesolama  angustimaxila. 
Palseolama  leptognata. 

— major. 

— promesolí  tilica. 
Stilauclienia  Oweni. 
Hemiauchenia  paradoxa. 
Eulamaops  parallelus. 
Protauchenia  Reissii. 


131.  Mastodon 

132.  — 


133.  — 

134.  — 

135.  — 


platensis. 
argén  tinus. 
Humboldtii 
superbus. 
rectus. 


BRUTA 


Anicanodonta 

Gravigrada 

Megatheridce 


136.  Megatlierium  americanum. 

137.  — tarijense. 

138.  — Lundii. 

139.  Essonodontlieriiun  Gervaisii. 

140.  Neoracantbus  Burmeisteri. 

141.  — Brackebuschianus. 


Megalonycidce 


Cervidce 


115.  Cervus  brachyceros. 

116.  - luj  anensis. 

117.  — palseoplatensis. 

118.  — latus. 

119.  — tuberculatus. 

120.  Paraceros  ensenadensis. 

121.  — fragilis. 

122.  — vulneratus. 

123.  Blastóceros  campestris. 

124.  — paludosus. 

125.  — azpeitianus. 

126.  Antifer  ultra. 

127.  Furcifer  sulcatus. 

128.  — seleniticus. 

129.  Epieuryceros  truncus. 


142.  ?Gbathopsis  Owéni. 

143.  Notliropus  priscus. 

144.  Coelodon  tarijensis. 

145.  Valgipes  deformis. 


LestodonlidcB 


146.  Lestodon  armatus. 

147.  — trigonidens. 

148.  — Bocagei. 

149.  — Gaudryi. 

150.  — Blain  villei. 

151.  — Bravardi. 

152.  Latiiodon  robustus. 

153.  ? Platvodon  Annaratonei. 


ScelidotheridcB 


Bacliytlieria 

Proboscidea 

Elep  hantidce 

130.  Mastodon  andium. 


154.  Scelidotherium  leptocepbalum. 

1 55.  — Bravardi. 

156.  — Floweri. 

157.  Scelidodon  patrius. 

158.  — tarijensis. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


941 


159.  Scelidodon  Capellini, 

160.  — Copci. 

161.  Platyonyx  Oliveri. 

162.  Glossotherium  Darwinii. 

163.  — Zeballosi. 

164.  — bonserenst. 


Mylodontidce 


163.  Mylodon  robustus. 

166.  — Sauvagei. 

167.  — Wieneri. 

168.  — intermedius. 

169.  Pseudolestodon  myloides. 


170. 

— 

Reindharti. 

171. 

— 

Morenii. 

172. 

— 

debilis. 

173. 

— 

bisulcatus. 

174. 

— 

trisulcatus. 

175. 

— 

Lettsomi. 

Hicanodonta 


Glyptodontia 


Glyptodontidce 


176.  Glyptodon  clavipes. 

177.  — 

Oweni. 

178.  — 

reticulatus. 

179.  — 

euphractus. 

180.  — 

subelevatus. 

181.  — 

principalis. 

182.  — 

Muñisii. 

183.  — 

minor. 

184.  — 

elongatus. 

185.  — 

la?  vis. 

186.  — 

Fiorinii. 

187.-  — 

perforatus. 

188.  — 

rudimentarius. 

189.  — 

Falkneri. 

190.  — 

gemmatum. 

191.  Neothoracophorus  elevatus. 

192.  — 

depressus. 

193.  — 

minutus. 

Hoplophoridce 
194.  Hoplophorus  Meyeri. 


195.  Hoplophorus  ornatus. 

196. 

pseudornatus. 

197.  — 

perfectus. 

198.  — 

Migoyanus. 

199.  — 

scrobiculatus. 

200.  — 

evidens. 

201 . — 

Heusseri. 

202.  — 

Lydekkeri . 

203.  — 

Bergii. 

204.  — 

Clarazianus. 

205.  Lomaphorus  imperfeclus. 

206.  — 

compressus. 

207.  — 

elevatus. 

208.  — 

elegans. 

209.  — 

gracilis. 

210.  Nopachtus  coagmentatus. 

211.  Panochtus  tuberculatus. 

212.  — 

Morenii. 

213.  — 

Frenzelianus. 

214. 

Vogthi. 

215.  — 

Nodotianus. 

DoedicuridcB 

216.  Neuryurus  rudis. 

217.  Plaxhaplus  canaliculatus. 

218.  Doedicurus  clavicaudatus. 

219.  — Poucheti. 

220.  — Kokenianus. 


Dasypoda 


Chlamydotheridce 

221.  Cblamydotherium  typum. 

Prciopidce 

222.  Tatusia  hybrida. 

223.  — novencincta. 

224.  Propraopus  grandis. 


Dasypidce 

225.  Dasypus  sexcintus. 

226.  — villosus. 

227.  — major. 

228.  Zaédyus  minutus. 


942 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


229.  Zaédyus  minutisimus. 

230.  Eutatus  Seguini. 

231.  — brevis. 

232.  — punctatus. 

233.  — minutus. 

234.  Tolypeutes  conurus. 

235.  Chlamydophoi'us  truncatus. 

La  fauna  pampeana  se  diferencia  de  las  preceden- 
tes por  una  mayor  abundancia  de  representantes  de 
órdenes  comunes  á ambos  continentes,  los  que  en 
las  épocas  precedentes  eran  mucho  menos  numerosos. 

Los  roedores  lian  continuado  en  disminución,  de- 
sapareciendo casi  las  familias  de  los  equinominos  y 
de  los  eriominos,  cada  una  de  las  cuales  queda  re- 
presentada por  un  solo  género.  La  délos  octodonti- 
nos  también  presenta  una  menor  variedad  de  formas 
que  en  el  período  precedente.  En  cambio  la  de  los 
cavinos  presenta  un  considerable  número  de  formas 
de  pequeña  talla,  y aparece  y se  desarrolla  en  esta 
época  la  gran  familia  de  los  hesperominos. 

Los  carnívoros  que  hasta  ahora  eran  escasos  se 
vuelven  numerosos. 

Los  toxodontes  solo  están  representados  por  dos 
familias,  alcanzando  su  máximo  desarrollo  la  de  los 
toxodontinos. 

Los  paquidermos  perisodáctilos  del  grupo  de  los 
estereopternos  presentan  una  mayor  variedad  de  for- 
mas siendo  sobretodo  notable  la  abundancia  de  es- 
pecies de  la  familia  de  los  caballos.  Los  litopternos 
continúan  al  contrario  disminuyendo  de  número. 

El  carácter  mas  sobresaliente  de  la  fauna  de  esta 
época  es  la  grandísima  abundancia  de  artiodáctilos, 
casi  todos  del  orden  de  los  rumiantes  ; los  suideos 
son  al  contrario  raros. 

Los  proboscídeos,  representados  por  el  mastodon- 
te adquieren  un  gran  desarrollo,  aumentando  nota- 
blemente el  número  de  sus  especies. 


Entre  los  edentados  sin  coraza,  adquieren  su  máximo 
desarrollo  los  grupos  de  los  megateridos,  escelidote- 
ridos,  milodontinos  y lestodontinos.  Entre  los  aco- 
razados, los  verdaderos  gliptodontes  aumentan  ex- 
traordinariamente en  número  y tamaño,  apareciendo 
en  los  doedicurinos  los  representantes  del  género 
Dosdicurus , que  son  los  mas  jigantescos  mamíferos 
acorazados  que  hayan  pisado  la  superficie  de  la  tier- 
ra. Los  dasipideos,  aumentan  en  la  variedad  de  sus 
formas,  pero  no  en  tamaño. 

En  esta  época,  aparecen  por  primera  vez  unas 
cuantas  especies  de  mamíferos  que  parecen  idénticas 
á algunas  délas  existentes,  pero  generalmente  en  los 
estratos  superiores,  pues  hay  que  tener  presente,  que, 
la  fauna  pampeana,  tan  notable  por  el  considerable 
número  de  sus  especies,  no  es  una  fauna  única,  sino 
una  sucesión  de  tres  ó cuatro  faunas  distintas,  que 
se  ligan  y pasan  unas  ó otras  sin  discontinuidad,  y 
de  las  cuales,  la  mas  antigua  presenta  un  carácter  ar- 
caico particular,  que  la  liga  en  parte  á la  déla  for- 
mación araucana,  mientras  que  la  mas  reciente  pre- 
senta, al  contrario,  un  notable  parecido  con  la  de  la 
época  actual,  de  la  que  se  distingue  principalmente, 
por  la  presencia  de  un  cierto  número  de  edentados 
jigantescos  hoy  desaparecidos. 

La  época  de  la  formación  pampeana  representa  un 
espacio  de  tiempo  considerable,  durante  el  cual  la 
fauna  se  ha  casi  completamente  modificado,  pero  nos 
faltan  todavía  algunos  eslabones  para  trazar  un  cua- 
dro completo  de  esas  modificaciones,  pues  si  bien  la 
fauna  de  los  últimos  tiempos  pampeanos  es  ya  cono- 
cida de  una  manera  altamente  satisfactoria,  la  de 
los  primeros  tiempos  pampeanos  guarda  todavía  mu- 
chos secretos. 

Por  el  momento,  la  siguiente  repartición  por  hori- 
zontes es  la  mas  completa  que  se  pueda  establecer, 
aunque  destinada  sin  duda  á sufrir  importantes  mo- 
dificaciones en  lo  futuro: 


(Las  especies  precedidas  por  el  signo  * son  existentes) 


Piso  ensenadense 


( Pampeano  inferior) 


Piso  beltraneóse 

Piso  bonaerense. 

(Un poco  mas  reciente  que  el  ense- 

(Pampeano superior) 

nadense) 

Homo  sp  ? 

Homo  sp  ? 

Oxymicterus  impexus. 

Piso  lujanense 

(Pampeano  el  mas  reciente  ó pam- 
peano lacustre). 

Homo  sp  ? 

* Reithrodon  typicus. 
Ptissophorus  elegans. 

* Oxymicterus  rufus. 

* Calomys  longicaudatus . 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


943 


(Las  especies  precedidas  por  el  signo  * son  existentes) 


Piso  ensenadense 

Piso  beltranease 

Piso  bonaerense 

(Pampeano  inferior ) 

( Un  poco  mas  reciente  que  el  en- 
senadense) 

(Pampeano  superior) 

Bothriomys  catenatus. 

Necromys  conifer. 
Myopotamus  sp.  ? 
Ctenomys  bonaerensis, 

Necromys  conifer. 
Myopotamus  sp.  ? 

Tretomys  atavus. 
Necromys  conifer. 
Myopotamus  priscus. 

Diccelophorus  latidens. 

? 

Ctenomys  lujanensis. 

Platseomys  scindens. 
Pithanotomys  cordubensis. 

Lagostomus  debilis. 

Lagostomus  miuimus. 

Ortomyctera  lata. 
Dolichotis  minor. 

Lagostomus  cavifrons. 
Ortomyctera  lata. 

Lagostomus  cavifrons. 
Lagostomus  heterogenidens. 
Ortomyctera  lata. 

Dolichotis  intermedia. 

Dolichotis  platycephala. 

? 

Cerodon  turgeo. 

— antiquus. 

Palaeocavia  pampoea. 

? 

? 

Microcavia  robusta. 

— typica. 

— dubia. 

— uncinata. 

— intermedia. 

Palaeocavia  minuta. 

? 

Hydrochoerus  magnus. 

Hydrochoerus  magnus. 

? 

Canis  eusenadensis. 

? 

Didelphys  juga. 

— grandaeva. 
Dimerodon  mutilatus. 

Canis  bonaerensis. 

Canis  bonaerensis. 

Arctolherium  bonaerense. 

Arctotherium  bonaerense. 
Arctotherium  angustidens. 

Canis  avus. 

Macrocyon  robustus. 

Arctotherium  angustidens. 

Piso  lujaneuse 

(Pampeano  el  mas  reciente  ó pam- 
peano lacustre ) 

* Holochilus  vulpinus. 

— multannus. 

Hesperomys  molitor. 

Necromys  conifer. 
Myopotamus  priscus. 

* Ctenorays  magellanicus. 

— lujanensis. 


* Lagostomus  tricodactylus 
— debilis. 


Dolichotis  major. 


Cerodon  priscus. 

— pygmaeus. 
Microcavia  robusta. 

— typica. 


Hydrochcerus  giganteus. 
* — capybara. 

Didelphys  iucerta. 


* Canis  Azaree. 

Canis  cultridens. 

— protojubatus. 

— avus. 
Macrocyon  robustus. 


* Lutra  paranensis. 


944 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Las  especies  precedidas  por  el  signo  * son  existentes) 


Piso  ensenadense 

Piso  beltranease 

Piso  bonaerense 

Piso  lujanense 

( Pampeano  inferior) 

(Un  poco  mas  reciente  que  el  en- 
senadense) 

(Pampeano  superior) 

(Pampeano  el  mas  reciente  o pam- 
peano lacustre) 

Mephitis  primee  va. 

— mercedensis . 

— cordubensis. 

* Mephitis  suffocans  ? 

Lyncodon  lujanensis. 

Lyncodon  lujanensis. 

Felis  longifrons. 

Felis  platensis. 

Felis  palustris. 

— palustris. 

Machaerodus  ensenadensis. 
Smilodon  pupulator. 

Smilodon  populator. 

Smilodon  populator. 

Smilodon  populator. 

Toxodon  platensis. 

Toxodon  platensis. 

Toxodon  platensis. 

Toxodon  ensenadensis. 

Toxodon  bilobidens. 

Toxodon  Burmcisteri. 

Toxodon  Burmeisteri. 

— Burmeisteri. 

Toxodon  Darwinii. 

Toxodon  Darwinii. 

Toxodon  gracilis. 

Toxodon  paradoxus. 

Dilobodon  lujanensis. 

Dilobodon  lujanensis. 

Typotherium  cristatum. 

Typotherium  cristatum. 

— pachygnatum. 

— meendrum. 

— exiguum. 

Entelomorphus  rotundatus. 
Pachyrucos  bonaerensis. 
Antaodon  cinctus. 

Plicatodon  perrarus. 

Equus  curvidens. 

Equus  curvidens.  1 

— argentinus  ? 

— rectidens. 

Hippidion  neogaeus. 

Hippidion  neogaous. 

Hippidion  principalis. 

— principalis. 

Hippidion  angulatus. 

— angulatus. 

— compressidens. 

Hipphaplus  Bravardi. 

— nanus. 

Macrauchenia  patachónica. 

— antiquus. 
Macrauchenia  patachónica. 

Macrauchenia  boliviensis  ? 

— ensenadensis. 

* Dycotyles  tajacu. 

Diastomicodon  lujanensis. 
* Dicotyles  tajacu. 

Diplotremus  agrestis. 

— stenocephalus? 

Auchenia  intermedia. 

Auchenia  intermedia . 

Auchenia  gracilis. 

Auchenia  gracilis. 

Auchenia  frontosa. 

Auchenia  Castelnaudi. 

— ensenadensis. 

— Weddelli. 

Auchenia  lujanensis. 

Auchenia  lujanensis. 

Palseolama  leptognata. 

Paleeolama  major. 
Stilauchenia  Oweni. 

FAUNAS  Y HORIZONTES 


945 


(Las  especies  precedidas  por  el  signo  * son  existentes) 


Piso  ensenadense 

(Pampeano  inferior) 


Paraceros  ensenadensis. 


Epieuryceros  truncus. 
Mastodon  andium. 

— platensis. 

— argentinus. 

Mastodon  rectus. 
Megatherium  tarijense. 

Neoracanthus  Brackebus- 
chianus. 

Coelodon  tarijensis. 
Lestodon  armatus. 


Scelidotherium  Bravardi. 

Scelidodon  patrius. 

— tarijensis. 

— Capellini. 

— Copei. 


Piso  belgranense 

(Un  poco  mas  reciente  que  el  en- 
senadense) 

Mesolama  angustimaxila. 


Paraceros  fragilis. 


Mastodon  andium. 
— platensis. 


Lestodon  armatus. 

Laniodon  robustus. 
Scelidotherium  Bravardi. 
— Floweri. 

Scelidodon  sp.  ? 
Glossotherium  bonaerense. 


Piso  bonaerense 

(Pampeano  superior ) 

Hemiauchenia  paradoxa. 

Protauchenia  Reissii. 
Cervus  brachyceros. 
Cervus  lujanensis. 

— palseoplatensis. 

Cervus  tuberculatus. 


Antifer  ultra. 
Furcifer  sulcatus. 

— seleniticus. 


Mastodon  Humboldti. 


Nothropus  priscus. 

Lestodon  trigonidens. 

— Bocagei. 

— Gaudryi. 

— Bravardi. 
Scelidotherium  leptocephalum 


Platyonyx  Oliveri. 
Glossotherium  Darwini. 

Mylodon  robustus. 
Mylodon  intermedius. 


Megatherium  americanum . 
— tarijense. 


Neoracanthus  Burmeisteri. 


Megatherium  americanum. 
— tarijense. 

Megatherium  Lundii. 


Piso  lujanense 

( Pampeano  el  mas  reciente  ó pam- 
peano lacustre) 


Eulamaops  parallelus. 


Cervus  lujanensis. 
Cervus  la tus. 


Paraceros  vulneratus. 

* Blastóceros  campestris. 

* — paludosus. 

— azpeitianus. 


Mastodon  Humboldti. 

— superbus . 

Megatherium  americanum. 

Essonodontherium  Gervaisii 


Lestodon  trigonidens. 
Lestodon  Gaudryi. 
Scelidotherium  leptocephalum 


Glossotherium  Zeballosi. 
Mylodon  robustus. 

— Sauvagei. 

— Wieneri. 


119 


946 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Las  especies  precedidas  por  el  signo  * son  existentes) 


Piso  ensenadense 

(Pampeano  inferior) 


Pseudolestodon  Lettsomi. 


Glyptodon  principalis. 
— Muñizii. 


Glyptodon  laevis. 


Neothoracophorus  elevatus. 


Hoplophorus  ornatus. 

— pseudornatus. 

— perfectus. 

Lomaphorus  imperfectus. 


Lomaphorus  compressus. 
Nopachtus  coagmentatus. 


Neuryurus  rudis. 
Plaxhaplus  antiquus. 


Dcedicurus  Kokeniamus. 
Chlamydotherium  typura. 


Propraopus  grandis. 

* Dasypus  sexcinctus. 

* — villosus  ? . 


Piso  belgranense 

(Un  poco  mas  reciente  que  el  cn- 
senadense) 


Pseudolestodon  Lettsomi. 

Glyptodon  subelevatus. 

Glyptodon  jniuor. 

— reticulatus. 


Glyptodon  gemmatus. 

? 

Hoplophorus  ornatus. 

Hoplophorus  perfectus. 
Heusseri. 

Lomaphorus  imperfectus. 
— elevatus. 

Lomaphorus  gracilis. 


Panochtus  Frenzelianus. 


Plaxhaplus  canaliculatus. 

Dcedicurus  Poucheti. 

— Kokenianus. 
Chlamydotherium  typum. 

Propraopsus  grandis. 

? 

* Dasypus  villosus  ? 


Piso  bonaerense 

(Pampeano  superior) 

Pseudolestodon  myloides. 

Pseudolestodon  debilis. 

— bisulcatus. 

— trisnlcatus. 

Glyptodon  clavipes. 

— euphractus. 


Glyptodon  reticulatus. 

— elongatus. 

Glyptodon  rudimentarios. 
— Falkneri. 


Neothoracophorus  depressus. 
Hoplophorus  Meyeri. 


Hoplophorus  Migoyianus. 

Lomaphorus  elevatus. 
Lomaphorus  elegans. 


Panochtus  tuberculatus. 
— Moren  i i. 


Dcedicurus  Poucheti. 
Chlamydotherium  typum . 

* Tatusia  novencincta. 
Propaopsus  grandis. 

? 

* Dasypus  villosus. 


Piso  lujanense 

(Pampeano  el  mas  reciente  ó pam- 
peano lacustre) 

Pseudolestodon  myloides. 
— Reinhardtii. 

— Morenii. 


Glyptodon  reticulatus. 
— elongatus. 

Glyptodon  perfora  tus. 
— rudimentarius. 


Neothoracophorus  minutus. 


Panochtus  tuberculatus. 


Panochtus  Vogthi. 


Doedicurus  clavicaudatus. 


* Tatusia  hybrida. 


? 

* Dasypus  villosus.- 

— major. 

* Zaédyus  minutus. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


947 


(Las  especies  precedidas  por  el  signo  * son  existentes) 


Piso  ensenadense 

Piso  belgranense 

Piso  bonaerense 

Piso  lujanense 

(Pampeano  inferior) 

(Un  poco  mas  reciente  que  el  en- 
senadense) 

( Pampeano  superior ) 

(Pampeano  el  mas  reciente  ó pam 
peano  lacustre ) 

Eutalus  Seguini. 

Euíatus  brevis. 

Eutatus  brevis. 

Mita  tos  punctatus. 

— punctatus. 

— miüutus. 

* Tolypeutes  conurus  ? 

* Tolypeutes  conurus? 

* Tolypeutes  conurus  ? 
Chlaiuydophorus  truueatus? 

* Tolypeutes  conurus. 

Examinando  esta  distribución  por  horizontes  de  las 
especies  que  constituyen  la  fauna  pampeana,  ya  no 
sorprende  su  número,  pues  se  vé  que  no  fueron  con- 
temporáneas, sino  que  se  sucedieron  unas  á otras, 
pero  sin  interrupción,  puesta  fauna  de  cada  horizon- 
te solo  tiene  un  corto  número  de  especies  que  le  sean 
propias,  siendo  las  demás  comunes  á dos  o mas 
horizontes. 

El  espacio  de  tiempo  que  ha  durado  la  formación 
pampeana,  es  considerable,  pues  si  bien  las  faunas 
contiguas  se  parecen,  tomando  los  extremos  se  notan 
diferencias  grandísimas. 

Así,  la  fauna  del  piso  ensenadense,  que  es  la  mas 
antigua,  carece  de  especies  todavía  existentes,  con 
escepcion  de  dos  ó tres  y de  carácter  muy  dudoso, 
presentando  en  cambio  un  considerable  número  de 
tipos  especííicos  ó genéricos  propio  de  la  formación 
araucana. 

La  fauna  del  piso  lujanense,  lamas  moderna,  se 
distingue  por  la  desaparición  de  todos  los  tipos  de  la 
formación  araucana,  y por  la  presencia  de  un  núme- 
ro notable  de  especies  todavía  existentes.  El  espacio 
de  tiempo  geológico  que  separa  la  fauna  ensenadense 
de  la  fauna  lujanense,  es  tan  considerable,  que  to- 
das las  especies  déla  primera  han  desaparecido  en  la 
segunda,  con  escepcion  de  dos  ó tres. 

Las  faunas  de  los  pisos  belgranense  y bonaerense, 
presentan  un  carácter  mixto,  por  la  mezcla  de  las  es- 
pecies de  los  horizontes  contiguos.  Sin  embargo,  se 
nota  que  en  la  fauna  del  piso  belgranense  predominan 
las  especies  del  piso  ensenadense,  sobre  las  del  piso 
bonaerense,  lo  que  permite  simplificar  hasta  cierto 
punto  la  clasificación,  trazando  en  el  pampeano  dos 
grandes  divisiones:  la  inferior  comprendería  los  pisos 
ensenadense  y belgranense,  y la  superior  los  pisos 
bonaerense  y lujanense.  Estas  dos  grandes  divisiones, 


presentan  en  su  fauna  una  diferencia  considerable, 
no  solo  en  las  especies  sino  también  en  los  géneros, 
como  lo  demuestra  fácilmente  la  lista  adjunta. 


Pampeano  inferior  Pampeano  superior 

(Pisos  ensenadense  y belgranense)  (Pisos  bonaerense  y lujanense) 


Xecromys. 

Reithrodon. 

Ptissophorus. 

Oxymicterus. 

Calomys. 

Holochilus. 

Bothriomys. 

Ilesperomys. 

Troto  mys. 

Necromys. 

Myopotamus. 

Myopotamus. 

Ctenomys. 

Ctenomys. 

Diccelophorus. 
Pithanotomys. 
Lagos  tómus. 

Lagostomus. 

Orthomyctera. 

Ortomyctera. 

Dolichotis. 

Dolichotis. 

Microcavia  ? 

Cerodon. 

Microcavia. 

Palaeocavia. 

Palseocavia. 

Hydrochoerus. 

Hydrochoerus. 

Didelphys  ? 

Didelphys. 

- 

Dimerodon. 

Canis. 

Canis. 

Arctotherium. 

Macrocyon. 

Arctotherium. 

Mephitis. 

Lutra. 

Lyncodon. 

948 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pampeano  inferior 

Pampeano  superior 

( Pisos  ensenudcnse  y belgranense ) 

( Pisos  bonaerense  y lujanense ) 

Felis. 

Machserodus, 

Smilodon. 

Smilodon. 

Toxodon. 

Dilobodon. 

Typotherium. 

Entelomorphus. 

Pacliyrucos. 

Antaodon. 

Toxodon. 

Plicatodon. 

Equus. 

Hippidion. 

Hippidion. 

ílipphaplus? 

Hipphaplus. 

Diastomicodon. 

Macrauchenia. 

Macrauchenia. 

Dycotyles. 

Diplotremus. 

Auchenia. 

Auchenia. 

Palasolama. 

Palaeolama. 
Stilauchenia. 
Hem  i auchenia. 
Eulamaops. 
Protauchenia. 

Mesolama. 

Cervus. 

Paraceros. 

Paraceros. 

Blastóceros, 

Antifer. 

Furcifer. 

Epieuryceros. 

Mastodon. 

Mastodon. 

Megatherium. 

Megatherium. 

Neoracanthus. 

Coelodon. 

Nothropus. 

Lestodon. 

Lestodon. 

Laniodon. 

Platvodon. 

Scelidotherium. 

Scelidotherium. 

Scelidodon. 

Platyonyx. 

Glossotherium. 

Glossotherium. 

Mylodon. 

Pseudolestodon. 

Pseudolestodon. 

Glyptodon. 

Glyptodon. 

Neothoracophorus. 

Neothoracophorus. 

Hoplophorus. 

Hoplophorus. 

Pampeano  inferior 

Pampeano  superior 

( Pisos  ensenadense  y belgranense) 

( Pisos  bonaerense  y lujanense) 

Lomaphorus. 

Nopaclitus. 

Lomaphorus. 

Panochtus. 

Neuryurus. 

Plaxhaplus. 

Panochtus. 

Doedicurus. 

Doedicurus. 

Chlamydotherium. 

Chlamydotherium. 

Tatusia. 

Propraopus. 

Propraopus. 

Dasypus. 

Dasypus. 

Zaodyus 

Zaédyus. 

Eutatus. 

Eutatus. 

Tolypeutes. 

Tolypeutes. 

Chlamydophorus. 

Sobre  los  88  géneros  de  esta  lista,  solo  hay  38  que 
sean  comunes  á ambos  horizontes,  lo  que  demuestra 
de  una  manera  evidente  tanto  su  separación  como  el 
inmenso  espacio  de  tiempo  que  ellos  representan. 

Los  géneros  del  pampeano  inferior  se  distribuyen 
en  los  distintos  horizontes  de  los  terrenos  cenozoicos 
déla  siguiente  manera  : 


PEIIUENCHE 

0 

Id 

N 

BS 

V 

-sí 

H 

£ 

< 

01 

PATAGÓNICO 

araucano 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Homo 



— 

— 

— 

Necromys 

— 

— 

Myopotamus 

— 

— 

— 

— 

— 

— ’ 

Ctenomys 

— 

— ' 

— 

— 

Dicoelophorus 

— 

— 

Pithanotomys 

— 

— 

Lagostomus... 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Ortomyctera 

— 

— 

( — 

Dolichotis 

— 

— 

— 

— 

Microcavia  

— 

— 

— 

Palaeocavia 

— 

— 

— 

Hydrochoerus 

— 

— 

— 

? — 

— 

— 

Didelphys 

— 

— 

— 

— 

Canis 

— ? 

— ? 

— 

— 

— 

Arctotherium 

— 

— 

— 

Machserodus 

— 

Smilodon 

— 

— 

Toxodon 

— 

— 

— 



Dilobodon 

— 

? 

— 

Typotherium 

— 

Entelomorplius 

FAUNAS  Y HORIZONTES 


949 


PE  I1U  EN  CHE 

SANTACRUZEÑO 

PATAGÓNICO 

O 

£ 

< 

O 

p 

< 

tí 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

Pachyrucos 







Antaodon . . 

— 

Píicatodon. 

— 

Hippidion 

— ? 

— 

— 

Hipphaplus 

— 

? 

— 

— 

Macrauchenia 

— 

— 

— 

— 

Diplotremus 

— 

Auchenia 

— 

— 

— 

Mesolama. 

— 

Paraceros 

— ! 

— 

— 

Epieuryceros 

— 

Mastodon 

— 

— 

— 

Megatheriura 

— 

— 

— 

— 

Neoracanthus 

— 

Lestodon 

— 

— 

— 

— 

Scelidotherium 

_? 

— 

— 

— 

Scelidodon 

— 

— 

Glossotherium 

— 

— 

Pseudolestodon 

— 

— 

— 

— 

Glyptodon 

— 

— 

— 

Neothoracophorus  .... 

— 

— 

Hoplophorus 

— 

— 

— 

— 

Lomaphorus 

— 

— 

— 

— 

Nopachtus  

— 

— 

Panochtus 

— 



— 

Neuryurus  

— 

— 

— 

Plaxhaplus 

— 

— 

Doedicurus 

__ 

— 

Chlamydotherium  .... 

— ? 

— 

— 

— 

— 

Propraopus  

— 

— 

Dasypus  

— ? 

— 

— 

— 

— 

— 

Zaédyus. . . 

— 

— 

— 

— 

— 

Eutatus 

— 

— 

— 

— 

— 

Tolypeutes 

— 

— 

O 

£ 

< 

CU 

S 

< 

H 

CQ 

O 

PU 


p 

D 

H 

Ü 

«*! 

u 

o 

cu 

y 


De  estos  55  géneros,  solo  12  existen  todavía  en  la 
actualidad,  16  han  prolongado  su  existencia  hasta  los 
tiempos  post-pampeanos,  y 38  hasta  el  pampeano  su- 
perior; 36  de  estos  géneros,  existieron  ya  en  la  for- 
mación araucana,  21  en  la  formación  patagónica,  y 6 
aparecen  en  la  formación  santacruzeña.  Estos  nú- 
meros demuestran  con  la  mayor  evidencia  que  el 
pampeano  inferior  se  coloca  entre  el  pampeano  su- 
perior por  una  parte  y la  formación  araucana  por  la 
otra,  pero  con  una  fauna  particular,  compuesta  de 
géneros  del  pampeano  superior  y de  la  formación 
araucana  en  proporción  casi  igual,  á los  que  se  agre- 
gan unos  cuantos  géneros,  que  parecen  por  ahora  á lo 
menos,  exclusivos  de  este  horizonte. 

Los  55  géneros  de  mamíferos  del  pampeano  infe- 


rior, comprenden  31  familias,  que  por  horizontes  se 
distribuyen  de  esta  manera  : 


PEHUENCHE 

C 

tz 

0 

N 

P 

tí 

O 

< 

h 

JS 

< 

w 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Homínidas 



— 







Hesperomyidas 

— 

— 

— 

— 

Echinomyidas 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Octodoníidae 

— 

— 

— ■ 

— 

— 

Eryomyidas 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Cavidae  

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Didelphyidce 

— 

— 

— 

— 

— 

Canidae 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Ursidte.. . 

— 

— 

— 

— 

Felidas 

— 

— 

— 

— 

Toxodontides 

— 

— 

— 

— 

— 

Typotheridae 

— 

— 

— 

— 

— 

Tapiridee 

— 

— ? 

— 

— ? 

— 

— 

Rliinocerotidas 

— 

Equidae 

— 

— 

— 

— 

— 

Macrauchenidm 

— 

— 

— 

— 

— 

Oreodontidas 

— 

Camelidee 

— 

— 

— 

— 

— 

Cervidee 

— 

— 

— 

— 

— 

Elephantidas 

— 

— 

— 

•— 

Megatheridae 

— ? 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Lestodontidee 

— 

— 

— 

— 

Scelidotheridae 

— 

— 

— 

— 

Megalonycidee 

— 

— 

— 

— 

— 

Mylodontidas 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Glyptodontidas. . ..... 

— 

— 

— 

— 

— 

Hoplophoridee 

— 

— 

— 

— 

— 

Doedicuridas 

— 

— 

— 

— 

Chlamydotheridas. . . . 

— 

— 

— 

— 

— 

Praopidee 

— 

— 

— 

— 

Dasypidae 

~ 

“ 

De  estas  31  familias,  solo  14  tienen  todavía  repre- 
sentantes vivos  en  la  actualidad,  19  alcanzaron  hasta 
los  tiempos  post-pampeanos  y 28  hasta  el  pampeano 
superior ; 26  de  esas  familias  tenían  representantes 
en  la  formación  araucana,  20  en  la  formación  pata- 
gónica, y 12  en  la  formación  santacruzeña.  Solo  dos 
familias,  la  de  los  oreodontinos  y la  de  los  rinoceri- 
nos-,  parecen  especiales  de  este  horizonte. 

En  la  fauna  del  pampeano  inferior,  se  encuentran 
los  últimos  representantes  de  las  familias  de  los  tipo- 
terinos,  pudiendo  decirse  que  es  la  presencia  de  estos 
animales  que  distingue  sobre  todo  la  fauna  del  pam- 
peano inferior  de  la  del  pampeano  superior.  En  cam- 
bio aparecen  dos  familias,  á las  que  hasta  ahora  no 


950 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


se  le  conocen  representantes  en  los  terrenos  mas  an- 
tiguos, la  de  los  hesperominos,  si  bien  representada 
por  un  solo  género,  y la  de  los  praopideos. 

Los  géneros  que  constituyen  la  fauna  del  pampeano 
superior,  se  distribuyen  en  los  distintos  horizontes 
según  lo  indica  el  cuadro  adjunto: 


PEHUENCHE 

O 

a 

N 

P 

tí 

U 

H 

£ 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEA  NO 
SUPERIOR 

0 
% 

¡2 

< 

1 

H 

Cfi 

O 

tí 

EPOCA  ACTUAL 

Homo. . ..-. 

_ 



_ 

— 

Reithrodon 

— 

— 

— 

Ptissophorus 

— 

Oxymicterus  

— 

— 

Galomys 

— 

— 

— 

Holochilus 

— 

— 

— 

Bothriomys 

— 

Hesperomys 

— 

— 

Tretomys 

— 

Necromys 

— 

— 

Myopotamus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Ctenomys 

— 

— 

— 

Lagostomus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Orthomyctera 

— 

— 

— 

Dolichotis 

— 

— 

— 

— 

Cerodon 

— 

— 

— 

Microcavia... 

— 

— 

— 

Paloeocavia 

— 

— 

— 

Hydrochoerus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Didelphys 

— 

— 

— 

— 

Dimerodon 

— 

Canis 

— ? 

? 

— 

— 

— 

— 

Macrocyon 

— 

Arctotherium 

— 

— 

— 

— 

Mephitis 

— 

— 

Lutra 

— 

— 

— 

Lyncodon 

— 

— 

Felis 

— 

— 

~ ~ 

Smilodon 

— 

— 

Toxodon 

— 

— 

— 

— 

— 

Equus 

— 

— 

Hjppidion 

— 

— 

— 

Hipphaplus 

— 

? 

? 

— 

Macrauchenia 

— 

— ¡ 

— 

— 

Diastomicodon 

— 

Dycotyles 

— 

— 

~ 

Auclienia 

— 

— 

— 

— 

Palceolama 

— 

— 

— 

Stilauchenia 

— 

Hemiauchenia 

=— 

Eulamaops 

— 

Protauchenia 

— 

Cervus 

— 

Paraceros 

S 

O 

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3 

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O 

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PATAGÓNICO 

O 

£ 

< 

u 

p 

< 

< 

PAMPEANO 

inferior 

P A M PEANO 
SUPERIOR 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Blastóceros 

— 





Antifer 

— 

Furcifer 

— 

Mastodon 

— 

— 

— 

— 

Megatlierium 

— 

— 

— 

— 

— 

Essonodontherium.. . . 

— 

— 

Notliropus 

— 

Lestodon 

< — 

— 

— 

Laniodon 

— 

Coelodon 

— 

Scelidotlierium 

— ? 

— 

— 

Platyonyx 

— 

Glossotherium 

— 

— 

Mylodon 

— 

— 

Pseudolestodon 

— 

— 

— 

— 

— 

Glyptodon 

— 

— 

* 

Neothoracophorus 

— 

— 

Hoplophorus 

— 

— 

— 

— 

Lomaphorus 

— 

— 

— 

— 

Panochtus 

— 

— 

— 

Dosdicurus 

— 

— 

Chlamydotherium 

— ? 

— 

— 

— 

— 

Talusia 

— 

— 

— 

Propraopus 

— 

— 

Dasypus. 

— ? 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Zafidyus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Eutatus 

— 

— 

— 

— 

— 

Tolypeutes 

De  los  72  géneros  que  comprende  la  fauna  del 
pampeano  superior,  25  todavía  existen  en  la  actuali- 
dad, y 33  han  llegado  hasta  el  post-pampeano  ; 38 
géneros  existían  ya  en  el  pampeano  inferior,  27  en  la 
formación  araucana,  17  en  la  formación  patagónica, 
y 5 en  la  formación  santacruzeña  ; por  fin,  16  géneros 
son  especiales  de  este  horizonte.  De  los  22  géneros 
todavía  existentes,  13  han  aparecido  por  primera  vez 
en  este  horizonte,  lo  que  demuestra  de  una  manera 
evidente  que  es  mas  moderno  que  el  pampeano  in- 
ferior, como  ya  ha  quedado  demostrado  antes,  al  in- 
dicar el  considerable  número  de  géneros  propios  del 
pampeano  inferior  y de  las  formaciones  mas  antiguas, 
y que  faltan  á la  fauna  del  pampeano  superior. 

Lo  que  distingue  esencialmente  la  fauna  del  pam- 
peano superior  de  la  del  pampeano  inferior  es  la  au- 
sencia absoluta  de  representantes  de  la  familia  de  los 
tipoterinos,  y el  enorme  desarrollo  que  adquieren 
los  hesperominos,  las  camélidos  y los  cervinos. 

Las  familias  que  constituyen  esta  fauna  se  distribu- 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


951 


ven  en  los  mismos  horizontes,  en  la  forma  si- 

V 

guien  te  : 


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10 


Hommidge 

Hesperomyidse 

Ecliinorayidse 

Eriomyidse 

Octodontidee 

Cavida? 

Didelpliyda? ......... 

Canidee 

Ursida? 

Mustetidee 

Felidee 

Toxodontida? 

Equidaá 

Macrauchenidce 

Suida? 

CamelidiB 

Cérvidas 

Elephantidae 

Megatherida? 

Lestodontida? 

Scelidotheridse 

Mylodontidse 

Megalonicydee 

Glyptodontidas 

Hoplophoridas 

Doedicuridae 

Chlamydotheridas 

Praopidee 

Dasypidaa 


PATAGÓNICO 

O 

< 

o 

u 

< 

< 

P A M p E A N O 
INFERIOR 

5 2 

p?  g 

< D 

< M 

6 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

\ 

1 1 1 

— 

— 

— 



— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

1 1 1 

— 

1 1 1 1 1 

II  II 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— * 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 



. 

1 1 

1 1 

— 

— 

— 

lili 

— 

1 1 1 1 1 

1 1 1 1 1 

— 

— 

1 1 

De  las  29  familias  que  constituyen  la  fauna  ríe  ma- 
míferos del  pampeano  superior,  lo  todavía  tienen  re- 
presentantes en  la  actualidad,  y 19  los  tuvieron  hasta 
la  formación  de  los  primeros  terrenos  post-pampea- 
nos.  Pasando  á los  terrenos  anteriores,  27  de  estas 
familias  existieron  ya  en  la  fauna  del  pampeano 
inferior,  24  en  la  fauna  de  la  formación  araucana, 
18  en  la  formación  patagónica,  y solo  11  en  la  forma- 
ción santacruzeña  sin  que  haya  ninguna  familia  que 
sea  exclusiva  de  la  fauna  del  pampeano  superior. 


pequeños  sedimentos  lacustres  que  descansan  en  el 
fondo  de  las  hondanadas  de  la  parte  superior  de  la 
formación  pampeana,  ha  permanecido  desconocida 
hasta  mis  primeros  trabajos.  Desde  entonces,  he 
tratado  de  completarla  tanto  cuanto  me  ha  sido  po- 
sible, y hoy  puedo  presentar  de  ella  la  siguiente  lista 
en  la  que  las  especies  extinguidas  están  precedidas 
de  un  asterisco. 


PLATOGÜLATA 


A n tli  i*  op  oiclea 

Hominiike 


1.  Homo  sapiens. 


I Ji\  G UICI  L AT  A 


Trogodonta 

Rodentia 

líesperomy  idee 

2.  Reitlirodon  typicus. 

3.  Oxymycterus  rufos. 

4.  Habrothrix  aren  ¡cola. 

5.  * — internus. 

6.  Calomys  longicaudatus. 

7.  — bimaculatus. 

8.  — auritus. 

9.  Holochilus  vulpinus. 

10.  Hesperomys  tener. 

11,  * — molitor. 


EchinomyidcB 

12.  Myopotamus  coypus. 


Octodontiám 


FORMACION  POST-PAMPEANA  Ó CUATERNARIA 


13.  Ctenomys  magellanícus. 


La  fauna  post-pampeana,  que  se  encuentra  en  los 


Eriomyidce 

14.  Lagostomus  tricodactylus. 


952 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Cavidce 

15.  Dolichotis  patachonica. 

16.  Cerodon  leucoblepliarus. 

17.  Cavia  porcella. 

18.  Hydrochoerus  capvbara. 

19.  * — giganteus. 

Sarcobora 

Pediinana 

Didelphydce 

20.  Didelpbys  Azara?. 

21.  * — lujanensis. 

Carnívora 

Canidw 

22.  Canis  Azaree. 

23.  * — cultridens. 

24.  — gracilis. 

25.  — jubatus. 

26.  * — lycodes. 

Muslclidce 

27.  Lutra  paranensis. 

28.  Mephitis  suffocans. 

Feltdce 

29.  Felis  concolor. 

30.  Felis  on<?a. 


UIVFGUJLATA 

Ampliidactyla 

Toxodontia 

Toxodontidw 

31.  * Toxodon  platensis. 


Perissodaetyla 

Stereopterna 

32.  * Equus  rectidens. 

Artiodactyla 

Suina 

Suidce 

33.  Dicotyles  tajacu. 

Ruminantia 

CamelidcB 

34.  * Auchenia  cordubensis. 

35.  — lama. 

36.  * — mesolíthica. 

37.  * Palaeolama  mesolíthica. 

Cervidw 

38.  Coassus  rufus. 

39.  — nemorivagus. 

40.  * — mesolíthicus. 

41.  Blastóceros  campestris. 

42.  — paliidosus. 

Antilopidce 

43.  * Platatherium  pampeanum. 

Pacliy  tlieiá  a 

Proboscidea 

Elephantidce 

44.  * Mastodon  superbus. 

BRUTA 

Anicanodonta 

Gravigrada 

Megatheridce 

45.  * Megatherium  americanum. 

46.  * Essonodontherium  Gervaisi. 


FAUNAS  A 


HORIZONTES 


953 


Mijlodontulm 

47.  4 Mylodon  robustas  ? 

48.  4 Pseudolestodon  myloides. 

Dasypocla 

PraopidfB 

49.  Tatusia  hybrida. 

Dasypidw 

50.  Dasypus  villosus. 

51 . 4 — major. 

52.  * — platensis. 

53.  Zaédyus  minutas. 

54.  Tolypeutes  conurus. 

De  estas  54  especies  de  mamíferos  de  los  terrenos 
post-pampeanos,  solo  19  son  extinguidas  y pertene- 
cen en  sn  casi  totalidad  á géneros  todavía  existentes. 
La  fauna  del  post-pampeano  difiere  déla  del  pam- 
peano superior,  principalmente  por  la  desaparición  de 
un  considerable  número  de  géneros,  y numerosas  es- 
pecies de  distintos  órdenes,  pero  principalmente  de 
edentados. 

Los  roedores  están  en  decadencia  completa,  con 
escepcion  de  la  familia  délos  hesperorninos,  éntrelos 
cuales  sin  embargo  lian  desaparecido  varios  géneros 
pampeanos. 

Del  extinguido  orden  de  los  toxodontes,  antes  tan 
numeroso  no  queda  mas  que  un  solo  representante. 
Los  perisodáctilos  litopternos  lian  completamente 
desaparecido,  y de  los  estereopternos  no  queda  mas 
que  un  solo  representante  del  género  Equus  al  que 
sin  duda  se  agregaba  el  tapir,  aunque  basta  ahora  no 
se  lian  encontrado  sus  restos.  Entre  los  rumiantes, 
la  familia  de  los  camélidos  lia  perdido  la  mayor  parte 
de  sus  representantes,  y la  de  los  ciervos  lia  dismi- 
nuido igualmente  en  importancia,  apareciendo  en 
cambio  un  representante  del  grupo  de  los  antílopes, 
de  los  que  no  se  encuentran  vestigios  en  los  terrenos 
mas  antiguos. 

Los  proboscídeos  todavía  tienen  un  representante  ; 
le  último  que  vivió  en  estas  comarcas,  y el  de  tama- 


ño masjigantesco.  Entre  los  edentados,  los  gravigra- 
dos  lian  casi  completamente  desaparecido,  quedan- 
do solo  unos  pocos  representantes  y en  escaso  nú- 
mero, de  la  familia  de  los  megateridos  y de  los  milo- 
dontes;  los  representantes  del  grupo  de  los  gliptodon- 
tcs,  sumamente  abundantes  en  todos  los  terrenos  an- 
teriores, lian  completamente  desaparecido,  pero 
persisten  los  dasipideos,  entre  los  que  hay  algunas 
formas  especiales  de  esta  época. 

Los  géneros  que  constituyen  esta  fauna,  se  distri- 
buyen en  los  distintos  horizontes  de  la  siguiente  ma- 
nera : 


tí 

C 

z 

tí 

tj 

I 

O 

K 

w 

N 

D 

tí 

O 

< 

Z 

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PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

P A M l>  EANO 
INFERIOR 

O 

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z 

1 

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tí 

1 

h 

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O 

tí 

EPOCA  ACTUAL 

Homo 



_ 

Reilhrodon 

— 

— 

— 

Oxymicterus 

— 

— 

— 

Haltrothrix 

— 

— 

Calomys 

— 

— 

— 

Holochilus  

— 

— 

— 

Hesperomys 

— 

— 

— 

Mvopotamus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Ctenomys 

— 

— 

— 

— 

Lagostomus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Dolichotis 

— 

— 

— 

— 

Cerodon 

— 

— 

— 

Cavia 

— 

— 

Itydrochoerus 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Didelphys 

— 

— 

— 

é- 

— 

Cnnis 

? 

— ? 

— 

— 

— 

— 

Lutra 

— 

— 

— 

Mephitis 

— 

— 

— 

Felis 

— 

— 

— 

Toxodon  

— 

— 

— 

— 

— 

Equus  

— 

— 

Dicotyles 

— 

— 

— 

Auchenia 

— 

— 

— 

— 

— 

Pakeolama 

— 

— 

— 

Coassus 

— 

— 

Rlasl.oop.ros  ......... 

_ 

Platatherium 

— 

Mastodon 

— 

— ' 

— 

— 

Megatherium 

— 

— 

— 

— 

— 

Essonodontherium. . . . 

— 

— 

Myiodon 

— 

— 

Pseudolestodon 

— 

— 

— 

— 

— 

Tatusia 

— 

— 

— 

Dasypus 

— ? 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Zaedyus  

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Tolypeutes 

" J 

De  estos  36  géneros  solo  hay  8 extinguidos,  los  26 
restantes  todavía  existen  en  la  actualidad.  Remon- 


954 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tando  hácia  los  tiempos  mas  antiguos,  32  géneros 
existían  ya  en  el  pampeano  superior,  17  en  el  pam- 
peano inferior,  12  en  la  formación  araucana,  9 en  la 
formación  patagónica,  y solo  3 en  la  formación  san- 
tacruzeña.  Solo  un  género  parece  exclusivo  de  esta 
época. 

El  carácter  culminante  de  la  fauna  del  post-pam- 
peano,  es  la  presencia  de  representantes  del  grupo  de 
los  gravigrados,  y la  ausencia  absoluta  de  glipto- 
dontes. 

Las  familias  que  constituyen  esta  fauna,  se  distri- 
buyen por  horizontes  de  esta  manera  : 


PEHUENCHE 

SANTACRUZEÑO 

PATAGÓNICO 

ARAUCANO 

PAMPEANO 

INFERIOR 

PAMPEANO 

SUPERIOR 

POST-PAMPEANO 

EPOCA  ACTUAL 

Homínidas 







— 

— 

Hesperomyidae 

— 

— 

— 

— 

Echinomyidas 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Octodontidee 

— 

— 

— 

— 

— 

Eryomyidas 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Cavidae 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Didelphydee 

— 

— 

— 

— 

— 

Canidse 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Mustelidae 

— 

— 

— 

Felidas 

— 

— 

— 

— 

Toxodontidae 

— 

— 

— 

— 

— 

Equidas 

— 

— 

— 

— 

— 

Suidee  

— 

— 

— 

Camelidae 

— 

— 

— 

— 

— 

Cérvidas 

— 

— 

— 

— 

— 

Antilopidas 

— 

Elephantidas 

— 

— 

— 

— 

9 

ívie  gaineriu  de.  ........ 

Mylodontidae 

— 

— 

— 

— 

— 

— 

Praopidas 

— 

— 

— 

— 

De  estas  21  familias,  solo  hay  lo  existentes,  mien- 
tras que  todas  ellas  con  escepcion  de  una  sola  cuya 
duración  en  Sud-América  parece  haber  sido  pasagera, 
existían  ya  en  la  época  precedente  ó del  pampeano 
superior,  lo  que  demuestra  que  la  fauna  del  post-pam- 
peano  se  distingue  de  la  del  pampeano  superior  por 
la  extinción  de  un  considerable  número  de  tipos  ca- 
racterísticos de  aquella  formación,  y de  la  fauna  de 
la  época  actual  por  la  persistencia  de  unos  pocos  ti- 
pos pampeanos.  Estas  diferencias  no  permiten  con- 
fundir la  fauna  post-pampeana  con  la  de  la  época 
actual,  ni  tampoco  reunirla  á la  de  la  época  pam- 


peana constituyendo  una  fauna  intermediaria,  que 
se  coloca  entre  las  dos,  pero  mas  próxima  de  la 
existente  que  de  la  del  pampeano  superior. 

Esta  fauna,  en  su  conjunto,  es  de  época  geológica 
relativamente  reciente,  pues  de  las  21  familias  que  la 
forman,  se  encuentran  20  en  el  pampeano  superior, 
18  en  el  pampeano  inferior,  15  en  la  formación  arau- 
cana, 9 en  la  formación  patagónica  y solo  6 en  la 
formación  san  tacruzeña. 


EPOCA  ACTUAL 


La  fauna  actual  de  mamíferos  de  la  República 
Argentina,  no  tomando  en  cuenta  las  especies  intro- 
ducidas por  los  europeos,  comprende  las  especies  si- 
guientes, de  las  cuales,  las  que  están  precedidas  de 
un  asterisco  se  han  encontrado  fósiles  en  los  terrenos 
cuaternarios  ó en  la  formación  pampeana,  sea  en  la 
República  Argentina  ó en  otros  puntos  de  Sud-Amé- 
rica. 


PLAiXIJXGIjLATA 

An  tlirop  oicl  ea 

Iíominidw 

1.  * Homo  sapiens. 

Simioidea 

Cébidos 

2.  Mycetes  carayá. 

3.  Cebus  libidinosus. 

Pithecidce 

4.  Nyctipithecus  felinus. 

Hapalidce 

5.  * Ilapale  penicillata. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


955 


UiXGUICULATA 

Trogodonta 

Rodentia 

Leporídce 

6.  * Lepus  braziliensis. 


SciuridcG 

7.  Sciurus  asstuans. 


Hesperomyidce 
8.  * Reithrodon  tvpicus. 


9.  — 

cuniculoides. 

10. 

chinchilloides. 

11.  x Oxymicterus  rufus. 

12.  * Habrothrix  arenicola. 

13.  — 

microps. 

14.  — 

obscurus. 

15.  Calomys  griseo-flavus. 

16. 

elegans. 

17.  — 

angaya. 

18.  — 

canescens. 

19.  — 

xanthorhinus. 

20.  x — 

longicaudatus. 

21.  — 

magellanicus. 

22.  — 

xanthopygos. 

23.  * — 

bimaculatus. 

24.  — 

flavescens. 

25.  x — 

auritus. 

26.  * Holochilus  vulpinus. 

27.  * Hesperomys  tener  ? 

Cercolabidce 

28.  * Sphingurus  prehensilis. 

29.  * — insidiosus. 


Dasyproctidce 
30.  Dasyprocta  Azara?. 


Echinomyidce 

31.  * Myopotamus  coypus. 

Octodontidce 

32.  Ctenomvs  braziliensis. 

33.  * — magellanicus. 

34.  Schizodon  fuscus. 

Eriomyidce 

35.  * Lagostomus  tricodactvlus. 

36.  Lagidium  peruanum. 

37.  Eryotnys  laniger. 

Cavidai 

38.  * Dolichotis  patachonica. 

39.  — centralis. 

40.  * Cerodon  leucoblepharus. 

41.  — australis. 

42.  * Cavia  porcella. 

43.  x Hydrochoerus  capybara. 


Sarcobora 

Pedimana 

Didelphyidce 

44.  * Didelphys  Azara. 

45.  — crassicaudata. 

46.  — dorsigera. 

47.  * — elegans. 

48.  * — cinérea. 

Carnívora 

Canidce 


49.  * 

Canis  Azara?. 

50.  x 

— 

gracilis. 

51. 

— 

griseus. 

52.  * 

— 

jubatus. 

53. 

— 

culpseus. 

54. 

— 

cancrivorus. 

956 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Sub-ursidce 


55.  * Nasua  narica. 

56.  Procyon  cancrivorus. 


Mustelidce 

57.  * Lutra  paranensis. 

58.  x Galictis  barbara. 

59.  — vittata. 

60.  * Mephitis  suffocans. 

61.  Lyncodon  patagónicas. 


F eliden 


62.  Felis  jaguarondi. 

63.  — eyra. 

64.  — pajero. 

65.  — colocolo. 

66.  — Geoffroy. 

67.  * — mitis. 

68.  * — concolor. 

69.  * — on<?a. 


PTETICA 

Chiroptera 


Phyllostomidce 

70.  Phyllostoma  superciliatum. 

71 . — lineatum. 

72.  — lilium. 

73.  Glossophaga  ecaudata. 

74.  Desmodus  rotundatum. 

75.  — D’Orbignyi. 


Brachyuridce 

76.  Noctilio  leporinus. 


Gymnuridee 

77.  Nyctinomus  nasutus. 

78.  Proraops  bonserensis. 


Vespertilionidce 

79.  Nycticejus  rnber. 

80.  Atalapha  bonserensis. 

81.  — villosissima. 

82.  Vespertilio  Isidori. 

83.  Vesperugo  nigricans. 

84.  Vesperns  relatas. 

85.  — montanus. 


ÜNGULATA 

Pcrissodaclyl 

Steveoptcrna 

Tapiridce 

86.  * Tapiros  americánus. 

Arüodacljla 

Suina 

S u i d ce 

87.  * Dicotyles  tajacu. 

88.  * — labiatus. 


Kiimiiinnl  ia 


Camelidee 


89.  * Auchenia  lama. 

90.  — vicuña. 

Cernidle 

91 . * Coassus  rufas. 

92.  * — nemorivagns. 

93.  — rufinus. 

94.  * Blastóceros  campestris. 

95.  * — paludosas. 

96.  Furcifer  bisalcus. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


957 


BRUTA 

Anicanodonta 


’Vermiling'uia 

My  rmecop  hag  idee 

97.  Myrmecophaga  jabata. 

98.  — tetradactyia. 


Hicanodonta 


Dasypoda 

Praopidce 

99.  ¥ Tatasia  hybrida. 

100.  * — novencincta. 


D asy  pida? 

101.  * Dasypus  sexcinctus. 

102.  ¥ — villosus. 

103.  * Zaédyus  minutas. 

104.  * Tolypeutes  conurus. 

105.  ¥ Priodon  gigas. 

106.  * Xenurus  unicinctus. 

Chlamydophoridce 

107.  Oddamydophorus  truncatas. 

De  estas  107  especies  de  mamíferos  terrestres  actua- 
les de  la  República  Argentina,  solo  se  conocen  49 
especies  en  estado  fósil.  La  fauna  actual  es  la  misma 
de  la  época  anterior,  de  la  que  difiere  principalmente 
por  la  desaparición  de  unas  cuantas  especies  y por  la 
aparición  del  grupo  de  los  murciélagos,  cuya  ausen- 
cia en  los  terrenos  de  las  épocas  precedentes,  es 
posible  sea  solo  aparente.  Aparte  esta  excepción, 
no  ha  aparecido  en  la  época  actual  ningún  género 
nuevo,  y la  mayor  parte  de  las  especies  que  aparecen 
como  exclusivas  de  nuestra  época,  es  posible  exis- 
tan también  en  el  cuaternario. 

Los  géneros  actuales  de  la  lista  precedente,  se  dis- 
tribuyen en  los  distintos  horizontes  de  los  terrenos 
cenozoicos  de  la  República  Argentina,  de  la  siguiente 
manera : 


Homo 

Mycetes 

Cebus. 

Nyctipithecus.. . . 

Hapake 

Lepus 

Reithrodon 

Oxymicterus 

Habrothrix 

Galomys 

Holochilus  ...... 

Hesperomyrs 

Sphingurus 

Dasyprocta 

Myopotamus.. . . . 

Ctcnomys 

Schizodon 

Lagostomus  . . . . . 

Lagidium 

Eriomys 

Dolichotis 

Cerodon 

Hydrochccrus 

Cavia 

Didelphys 

Canis 

Nasua 

Procyon 

Lutra 

Mephitis 

Lyncodon 

Felis 

Phyllostoma 

Glossophaga 

Desmodus 

Noctilio 

Nyctinomus 

Promops 

Nycticejus 

Atalapha 

Vespertilio 

Vesperugo 

Yesperus 

Tapiros 

Dycotyles 

Auchenia 

Coassus 

Blastóceros 

Furcifer 

Myrmecophaga.. 

Tatusia 

Dasypus  

Zaédyus  

Tolypeutes 

Priodon 

Xenurus 

Chlamydophorus 


POST-PAMPEANO 


95S 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Por  esta  lista  se  ve  que  el  número  de  géneros  ac- 
tuales vá  disminuyendo  continuamente  hasta  la  for- 
mación santacruzeña,  mientras  que  ya  hemos  visto 
que  los  géneros  de  la  formación  santacruzeña  dismi- 
nuyen gradualmente  en  número  hasta  la  época  actual, 
lo  que  demuestra  que  las  distintas  faunas  se  han 
sucedido  realmente  en  el  mismo  órden  indicado, 
como  ló  demuestra  igualmente  la  siguiente  distribu- 
ción de  las  familias  actuales. 


Homínida} 

Cebidae 

Pithecidee 

Hapalidee 

Leporidee 

Hesperomyidse 

Cercolabidas 

Dasyproctidaa 

Echinomyidee 

Octodontidee 

Eryomvidee 

Cavidee 

Didelphyidae 

Cánidos 

Sub-ursidee 

Mustelidas 

Fétida; 

Phyllostomidee 

Brachyuridas 

Gymnuridee 

Vespertilionidae 

Tapiridm 

Suidee 

Camelidee 

Cervidee 

Myrmecopliagidse  . . . . 

Praopidae 

Dasypidae 

Cblamydophoridas. . . . 


De  estas  29  familias,  16  existieron  en  el  post-pam- 
peano  y en  el  pampeano  superior,  1 4 en  el  pampeano 
inferior,  10  en  la  formación  araucana,  7 en  la  forma- 
ción patagónica  y 5 en  la  formación  santacruzeña. 

Es  inútil  que  me  estienda  en  comentarios  sobre  los 
cuadros  de  las  distintas  faunas  mamalógicas  de  la 
República  Argentina,  pues  la  conclusión  es  por  demás 
evidente.  La  fauna  mas  antigua  después  de  la  del 
piso  pehuenclie,  es  la  de  la  formación  santacruzeña, 
siguiéndole  en  órden  de  menor  antigüedad,  la  de  la 


formación  patagónica,  la  de  la  formación  araucana, 
la  del  pampeano  inferior,  la  del  pampeano  superior, 
la  del  post-pampeano,  y por  último  la  de  la  época 
actual. 

Los  datos  contenidos  en  los  cuadros  mencionados, 
serán  seguramente  aumentados  dentro  de  poco,  y 
quizás  también  modificados  en  algunos  de  sus  deta- 
lles; algunos  tipos  que  parecen  característicos  de 
ciertos  horizontes,  se  encontrarán  sin  duda  también 
en  otros,  se  encontrarán  otras  faunas  que  se  inter- 
calarán entre  las  conocidas  llenando  las  grandes 
lagunas  que  separan  algunas  de  ellas,  pero  todo  eso 
no  podrá  modificar  ya  los  resultados  generales  á que 
hemos  llegado  respecto  á la  edad  relativa  de  las 
distintas  faunas  extinguidas  de  esta  región  del  conti- 
nente sud-americano. 


PARALELO  CRONOLOGICO  DE  LAS  FAUNAS 
MAMALÓGICAS  DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA  CON  LAS 
DE  LAS  OTRAS  REGIONES  DEL  GLOBO 


La  discontinuidad  de  las  formaciones  de  ambos 
continentes,  producida  por  los  dos  grandes  océanos 
que  se  interponen  entre  las  dos  grandes  masas  con- 
tinentales, impiden  por  ahora  establecer  un  sincro- 
nismo exacto  entre  las  capas  sedimentarias  de  las 
formaciones  americanas  en  general,  y las  del  otro 
continente.  Sin  embargo,  la  evolución  de  la  fauna, 
si  bien  se  ha  efectuado  desde  tiempos  geológicos  an- 
tiquísimos, en  centros  geográficos  distintos  que  raras 
veces  se  han  puesto  en  comunicación,  nos  presenta 
un  paralelismo  bastante  notable  y datos  suficientes 
para  encontrar  una  correspondencia  bastante  satis- 
factoria entre  las  faunas  de  las  grandes  épocas  de 
cada  una  de  las  grandes  regiones  continentales  de 
nuestro  globo. 

Un  estudio  comparativo  de  esta  índole  sería  del 
mayor  interés;  desgraciadamente  ya  me  falta  tiempo 
y espacio  para  llevarlo  á cabo  con  la  extensión  que 
hubiera  deseado.  Así  tengo  que  limitarme  á poner  en 
paralelo  las  listas  de  los  géneros  de  las  distintas  for- 
maciones, acompañándolas  de  rápidas  observaciones 
que  bastarán  por  ahora  á dar  una  idea  general  de  la 
correspondencia  de  las  faunas  de  la  República  Ar- 
gentina, con  las  mejor  conocidas  de  las  otras  regiones 
de  la  tierra. 

Como  me  falta  tiempo  para  verificar  todos  los 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


959 


datos,  es  posible  que  entre  los  nombres  genéricos 
que  menciono  haya  algunos  sinónimos,  pero  eso  no 
puede  alterar  en  lo  mas  mínimo  las  deducciones  ge- 
nerales que  se  desprendan  de  la  comparación  de  las 
distintas  faunas. 


FAUNA  PALAEOCENA 

La  fauna  palaeocena  de  mamíferos  de  la  República 
Argentina,  es  basta  ahora  casi  completamente  desco- 
nocida; solo  se  conoce  como  procedente  con  toda 
seguridad  de  esta  formación,  el  Macropristis,  que 
está  acompañado  de  numerosos  restos  de  reptiles 
terrestres  jiganteseos  del  extinguido  orden  de  los 
Dinosaurio  y tres  ó cuatro  otros  géneros  aún  no  bien 
conocidos. 

En  Norte  América,  la  única  fauna  comparable  á la 
del  piso  pehuenclie  de  la  República  Argentina,  es  la 
del  larámico,  en  donde  se  encuentra  igualmente  la 
mezcla  de  huesos  de  jiganteseos  dinosaurios  con  los 
de  mamíferos.  Cope  caracteriza  esta  época  por  la 
presencia  de  reptiles  dinosaurianos  y de  mamíferos 
marsupiales,  y la  ausencia  de  mamíferos  placentarios, 
lo  que  concuerda  bastante  bien  con  lo  que  se  observa 
en  el  piso  pehuenche,  en  donde  los  dinosaurios  están 
igualmente  acompañados  de  mamíferos  marsupiales, 
faltando  hasta  ahora  los  mamíferos  placentarios, 


pues  el  Pyrotherium  que  creía  procedía  de  los  mis- 
mos yacimientos,  proviene  de  un  horizonte  algo  mas 
reciente,  en  el  que  parece  ya  no  se  encuentran  res- 
tos de  dinosaurios. 

En  Europa,  por  lo  que  hasta  ahora  se  sabe,  desa- 
parecen igualmente  los  dinosaurios  en  donde  aparecen 
los  primeros  mamíferos  placentarios  conocidos. 


FAUNA  EOGENA 

La  fauna  de  mamíferos  de  la  República  Argentina 
atribuida  á la  época  eocena  es  numerosa  y sin  duda 
procedente  de  distintos  horizontes  hasta  ahora  no 
bien  determinados. 

La  fauna  eocena  de  Norte  América  es  igualmente 
numerosa,  y parece  representar  un  espacio  de  tiem- 
po bastante  mayor  que  el  que  representa  la  fauna  eo- 
cena de  la  República  Argentina. 

La  fauna  eocena  de  Europa,  también  muy  rica  en 
formas  distintas,  representa  sin  embargo  un  espacio 
de  tiempo  bastante  menor  que  la  fauna  eocena  de 
Norte  América,  debido  sobre  todo  á que  se  ha  segre- 
gado su  parte  superior  ó mas  reciente  para  incluirla 
en  la  época  oligocena. 

La  siguiente  lista  dá  una  idea  de  la  composición 
relativa  de  las  tres  faunas  mencionadas.  Los  géneros 
existentes  están  precedidos  de  un  asterisco. 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Anthropoidea 


Simioidea 


Prosimia 


NORTE  AMÉRICA 

Anthropoidea 


Simioidea 


Prosimia 

Mixodectes. 

Chriacus . 

Tricen  tes. 

Indrodon. 

Lemuravus. 

Anaptomorphus. 

Cynodontomys. 

Omomys. 

Microsyops. 


EUROPA 

An  I hr  opoidea 
Simioidea 

Prosimia 

Plesiadapis. 

Protoadapis. 


960 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Eosimia 


Eondilarthra 


Toxodonlia 

Stenotephanos. 

Lithops. 

Pachyrucos. 

Hegetotherium. 

Trachytherus. 

Protoxodon. 

Adinotherium. 

Acrotherium. 

Phobereotherium. 

Adelphotlierium. 

Gronotlierium.. 

Rhadinotherium. 

Interatherium. 

Icochilus. 

Protypotiierium. 

Patriarchus. 

Atryptlierium. 

Scopotheriura. 

Nesodon. 


NORTE  AMÉRICA 

Eosimia 

Hyopsodus. 

Loxoloplius. 

Tomitherium. 

Hypposhyus. 

Notharctus. 

Sarcolemur. 

Thinolestes. 

Telmatolestes. 

Tinotherium. 

Mesacodon. 

Pelycodus. 

Opisthotomus. 

Apheliscus. 

Condilarth  ra 

Periptychus. 

Hexodon. 

Eetoconus. 

Haploconus. 

Anisonchus. 

Hemilhlasus. 

Conorcytes. 

Zetodon. 

Protogonia. 

Phenacodus . 

Toxodonlia 


EUROPA 

Eosimia 


Opisthotomus. 

Eondilarthra 


Phenacodus. 

Toxodontia 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


961 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Stereopterna 


Litopterna 

Theosodon. 

Proterotherium 

Thoatherium. 

Diadiaphorus. 

Licaphrium. 

Homalodontotherium. 

Proruminantia 


Iluminan  ti  a 


Suina 


NORTE  AMÉRICA 

Stereopterna 

Ectocyon. 

Helohyus. 

Hyracotherium. 

Dilophodon. 

Orotherium . 

Helatetes. 

Oligotomus. 

Heptodon. 

Palaeosyops. 

Diplacodon. 

Limnohyus. 

Hyrachius. 

Colonoceras. 

Triplopus. 

Orthocynodon. 

Systemodon. 

Lambdotherium. 

Desmatotheriura. 

Epihippus 

Meniscotherium. 

Leurocephalus. 

Telmatotherium. 

Amynodon. 

Lophiodon. 

Litoplerna 


Proruminantia 

Pantolestes. 

Ithygrammodon. 

Iluminan  ti  a 


Suina 

Heloyus  ? 

Eohyus. 

Achneedon. 


EUROPA 

Stereop  terna 

Lophiotheríum. 
Brachydiastematherium . 
Hyracotheryus . 


Lophiodon. 

Látoplerna 


Proruminantia 

Metriotherium. 

Tetraselenodon. 

Ruminantia 


Suina 

Lophiochoerus. 


121 


962 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

NORTE  AMÉRICA 

Amblypoda 

Amblypoda 

Astrapotherium. 

Pantolambda. 

Pyrotherium. 

Manteodon. 

Planodus. 

Ectacodon. 

Adelotherium . 

Coryphodon. 

Adrastotherium. 

Bathmodon. 

Metalophodon. 

Elachoceras. 

Bathyopsis. 

Eobasileus. 

Loxolophodon. 

Uintatherium. 

Proboscidea 

Proboscidea 

Tillodonta  p) 

Tillodonta 

Hemiganus. 

Dryptodon. 

Psithacotherium. 

Calamodon. 

Tillotheriura. 

Anchippodus. 

Stylinodon. 

Apatemys. 

Esthonyx. 

Ectoganus. 

Rodentia 

Rodentia 

Acaremys. 

Colonimys. 

Sciamys. 

Taximys. 

Steiromys. 

Tillomys. 

Neoreomys. 

Plesiarctomys. 

Scleromys. 

Paramys. 

Adelphomys. 

Sciuravus. 

Stichomys. 

Spaniomys. 

Olenopsis. 

Sphoeromys. 

Spliodromys. 

Sphiggomys. 

Perimys. 

Mysops. 

EUROPA 

Amblypoda. 

Coryphodon. 


Proboscidea 


Tillodonta 


Hodeutia 

Decticadapis. 


p)  Incluyendo  los  Tceniodonta. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


963 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Pliolagostomus. 

Prolagostomus. 

* Lagostomus. 

Scotseumys. 

Eocardia. 

Scliistorays. 

Phanomys. 

Hedimys. 

Callodontomys. 

Insectívora 


Plagiaulacoidea  (’) 

Abderites. 

Acdestis. 

Epanorthus. 

Microbiotherium. 

Stilotherium. 


Carnívora 


Creodonta 

Cladosictis. 

Hathliacynus. 

Agustylus. 

Borhysena. 


NORTE  AMÉRICA 


Insectívora 

Centetodon. 

Talpavus. 

Palseocodon. 

Sinopa. 

Euryacodon. 

Hemiacodon. 

Stenacodon. 

Bathrodon. 

Passalacodon. 

Anisacodon. 

Centracodon. 

Entomodon. 

Diacodon. 

Ictops. 

Plagiaulacoidea 

Ptilodus. 

Catopsalis. 

Neoplagiaulax. 

Polimastodon. 

Chirox. 

Meniscoessus. 

Carnívora 


Creodonta 

Micloénus. 

Deltatherium. 

Triisodon. 

Dissacus. 


EUROPA 


Insectívora 

Pleuraspidothei’ium. 

Orthaspidotherium. 

Adapisorex. 

Adapisoriculus. 


Diacodon. 


Plagiaulacoidea 

Liotomus . 

Neoplagiaulax. 


Carnívora 


Creodonta 

Arctocyon. 

Heteroborus. 

Hyodectes. 

Tlysenodon. 


(D  Incluyendo  Microbiotheria. 


964 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Anatherium. 

Acrocyon. 

Acyon. 

Sipalocyon. 


Chiroptera 


Pedimana 


Vermilinguia 

Scotseops. 

Phororliacus. 

Pleiodonta 

Entelops. 

Dideilotlierium. 

Tardigrada 


Gravi  grada 

Zamicrus. 

Schismotherium. 

Hapalops. 

Planops. 

Xyopliorus. 

Eucholceops. 

Trematheriura. 

Nematherium. 

Glyptodontia 

Cochlops. 

Propalcehoplophoms . 
Asterostemma. 


NORTE  AMÉRICA 

Sarcothraustes. 

Didimyctis. 

Mesonyx. 

Patriofelis. 

Miacis. 

Dromocyon. 

Didelphodus. 

Stipoloplius. 

Oxysena. 

Protopsalís. 

Ambloctonus. 

Chiroptera 

Nyctilestes. 

Nyctitherium. 

* Vesperugo. 

Pedimana 


Vermilinguia 


Pleiodonta 


Tardigrada 


Gravigrada 


EUROPA 

Palaíonictis. 

Hyaenodictis. 

Tricuspiodon. 

Procynictis. 

Miacis. 

Argillotherium. 

Miolophus. 

Stipoloplius. 

Oxysena. 


Chiroptera 


Pedimana 


Vermilinguia 


Pleiodonta 


JTardigrada 


Gravigrada 


Glyptodontia 


Glyptodontia 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


965 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


NORTE  AMÉRICA 


EUROPA 


Dasypoda 

Chlamydotherium. 

Peltephilus. 

* Dasypus. 

* Zaédyus. 

Eutatus. 

Stegotheriura. 


Dasypoda 


Dasypoda 


De  este  cuadro  se  deduce  que  ya  desde  esa  lejana 
época,  la  fauna  sud-americana  era  muy  distinta  de  la 
de  Norte-América  y de  Europa,  y que  las  de  estas  dos 
regiones  eran  mucho  mas  parecidas  entre  sí  que  com- 
paradas con  la  de  la  República  Argentina. 

La  fauna  déla  República  Argentina  se  distingue  de 
la  de  los  otros  continentes,  especialmente  por  la  pre- 
sencia del  grupo  de  los  toxodontes  y de  los  paqui- 
dermos litopternos,  y las  distintas  subdivisiones  de 
la  gran  sección  de  los  brutos,  de  los  que  no  apa- 
recen vestigios  en  los  terrenos  de  esta  época,  de  Eu- 
ropa y Norte-América.  A su  vez  la  fauna  mamalógica 
de  estas  dos  regiones  se  distingue  por  la  presencia  de 
los  prosimios,  los  eosimios,  los  paquidermos  primi- 
tivos del  grupo  de  los  Condilarthra  (que  sin  embargo 
hasta  ahora  no  se  puede  decir  falten  en  Sud-América), 
los  paquidermos  estereopternos,  los  prorumiantes  y 
los  insectívoros. 

De  los  27  grupos  mencionados,  solo  2.1  existen  fó- 
siles en  los  terrenos  que  contienen  la  fauna  eocena; 
de  estos  hay  11  en  la  República  Argentina,  13  en 
Norte-América  y 11  en  Europa;  7 grupos  parecen 
especiales  de  la  Repúbliea  Argentina,  y solo  2 de 
Norte-América.  No  hay  ningún  grupo  que  sea  co- 
mún á la  República  Argentina  y Norte-América  y que 
falte  en  Europa,  pero  hay  7 grupos  comunes  á Norte- 
América  y Europa  y que  faltan  en  la  República  Ar- 
gentina. 

Lo  que  dá  el  sincronismo  casi  exacto  de  estas  tres 
faunas,  es  la  ausencia  en  las  tres,  de  seis  grandes  gru- 
pos que  todos  tienen  todavía  representantes  vivos,  y 
cinco  de  ellos  son  ó fueron  comunes  á las  tres  regio- 
nes; y la  presencia  en  las  tres  regiones  de  tres  gran- 
des grupos,  los  Plagiaulacoidea,  los  Creodonta,  y los 
Amblypoda , los  tres  completamente  extinguidos,  y 
que  en  todas  partes  se  presentan  como  característicos 
del  eoceno,  particularmente  los  Plagiaulacoidea  que 
en  el  hemisferio  boreal  parecen  ser  esclusivos  de  la 


época  secundaria,  y de  la  base  del  eoceno.  La  gran 
abundancia  de  representantes  de  este  grupo  en  la 
fauna  del  piso  santacruzeño,  unida  á la  de  los  Creo- 
donta y Amblypoda  de  los  subgrupos  de  los  Tahgrada 
y Pantodonta  no  permite  dudar  de  que  se  trata  de  una 
fauna  de  los  primeros  tiempos  eocenos,  pues  también 
aparecen  en  Europa  y Norte-América  como  caracte- 
rísticos de  la  mencionada  época. 

La  discordancia  mas  notable  entre  las  tres  faunas 
aparece  en  el  grupo  de  los  roedores,  el  que,  siendo 
común  A las  tres  regiones,  tiene  sin  embargo  esca- 
sos representantes  en  el  hemisferio  boreal  en  donde 
hasta  parece  que  faltan  completamente  en  la  base  del 
eoceno,  mientras  que  son  sumamente  numerosos  en  la 
República  Argentina  ; pero  esto  tiene  su  esplicacion 
en  que  se  trata  probablemente,  como  es  el  caso  por  los 
edentados,  de  un  grupo  originario  de  este  continente 
y que  recien  en  esa  época  empezaba  á invadir  las 
tierras  emerjidas  del  hemisferio  setentrional. 

Por  lo  demás,  el  sincronismo  entre  las  tres  faunas 
se  establece  igualmente  de  una  manera  no  menos 
evidente  por  la  ausencia  en  esa  época  de  géneros 
todavía  existentes,  con  excepción  de  dos  ó tres  de 
caractéres  sumamente  primitivos,  que  se  han  conser- 
vado invariables  á través  de  todas  las  épocas. 


FAUNA  OLIGOGENA 

La  fauna  oligocena,  en  Europa,  está  constituida  por 
los  seres  fósiles  que  se  encuentran  en  la  parte  supe- 
rior del  eoceno  de  los  antiguos  autores  y la  parte  in- 
ferior del  mioceno,  con  la  que  se  ha  constituido  la 
época  oligocena,  intermediaria  entre  el  eoceno  y el 
mioceno. 

En  Norte-América,  esta  división  no  ha  sido  hasta 
ahora  adoptada,  por  lo  que  no  es  posible  por  el  ino- 


966 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


mentó,  establecer  una  relación  exacta  entre  las  fau- 
nas de  ambos  continentes.  En  la  República  Argenti- 
na se  han  atribuido  á la  época  oligocena,  los  estra- 
tos de  los  pisos  mesopotámico  y patagónico  de  la 
formación  patagónica,  cuya  fauna  de  mamíferos  ter- 
restres, en  paralelo  con  la  del  oligoceno  de  Europa, 
es  la  siguiente : 

Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco,  indican 
las  especies  todavía  existentes. 


REPÚBLICA  ARGENTINA  EUROPA 


Anthropoidea 


Anthropoidea 


REPÚBLICA  ARGENTINA  EUROPA 


Stereopterna 


Stereopterna 


Ribodon.  Hyracotherium. 

Hipphaplus. 

Anchilophus. 

Pachynolophus. 

Lopliiotherium. 

Palaeotherium. 

Plagiolophus. 

Hyracodontherium. 

Chalicotherittm. 

Hyrachius. 

Tapirulus. 

Lopliiodon. 


Simioidea 


Simioidea 


Lito  pierna 


Lilopterna 


Prosimia  Prosimia 

Necrolemur. 

Eosimia  Eosimia 

A d apis. 

Aphelotherium. 

Coenopithecus. 

Microchoerus. 

Condilarthra  Condilarthra 


Toxodontia  Toxodontia 

Toxodon.  

Toxodontherium. 

Haplodontlierium . 

Dilobodon. 

Eutomodus. 

Xotodon. 

Stenotephanos. 

Pachyrucos. 

Colpodon. 

Protypotherium. 


Scalabrinitherium. 

Oxyodontherium. 

Macrauchenia. 

Mesorbinus. 

Proterotlierium. 

Brachytherium. 

Iluminan  tia 


Iluminan  ti  a 

Lopliiomerys. 

Cryptomeryx. 

Tragulohyus. 

Bachytherium. 

Protomeryx. 

Prodemotherium. 

Phaneromeryx. 


Proruminantia  Proruminantia 

Anoplotherium. 

Dacrytherium. 

Plesidacrytherium. 

Mixochoerus. 

Deilotherium. 

Spaniotherium. 

Dichobune. 

Ragatherium. 

Ampliimeryx. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


967 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


Suina 


Amblyjíoda 


Proboscidea 


Rodenlia 

Paradoxomys. 

* Myopotamus. 
Morenia. 
Olenopsis. 
Discolomys. 
Ortbomys. 
Perimys. 

* Lagostomus. 
Megamys. 
Euphilus. 
Neoepibleraa. 
Tetrastvlus. 
Briaromys. 


EUROPA 

Cainotheriuin. 

Mouillacitherium. 

Xiphodon. 

Suina 

Prominatheriam. 

Anthracotherium. 

Hyopotaraus. 

Choeropolamus. 

Diplopus. 

Haplomeryx. 

Cebochoerus. 

Doliochoerus. 

Acotherulum. 

Chasmotherium. 

Choeromorus. 

Hemichoerus. 

Palíeochoerus. 

Hyotherium. 

Amblypoda 


Proboscidea 


Rodentia 

* Sciurus. 
Sciurodon. 
Sciuroides. 
Plesiarctomys. 
Plesiospermopbilus. 

* Myoxus. 
Sciuromys. 
Cricetodon. 

Eomys. 

Theridomys. 

Protechimys. 

Trechomys. 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Neoprocavia. 

Cardiomys. 

Cardiodon. 

Anchimys. 
Procardiotheriura . 
Cardiotherium. 
Plexochoerus. 

Caviodon. 

S trata. 

Tillodonta 

Phanotherus. 

Insectívora 


Plagiaulacoidea 


Apera. 

Notictis. 


Carnívora 

* Canis  ? 

Cyonasua. 

Arctotherium. 


EUROPA 

Nesokerodon. 


Tillodonta 


Insectívora 

Neurogymnurus. 

Amphisorex. 

Protalpa. 

Amphidozotherium. 

Camphotherium. 

Plagiaulacoidea 


Adraoodon. 

Quercytherium. 

Cynohysenodon. 

Oxysena. 

Pterodon. 

Pseudoterodon. 

Dasyurodon. 

Thereutherium. 

Galeothylax. 

Thylacomorplms. 

Carnívora 

Cynodictis. 

Miacis. 

Pachycynodon. 


Creodonta 


Creodonta 


968 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


Pedimaua 


ChirOptera 


Vermilinguia 


Tardigrada 


Gravigrada 

Megatherium. 

Promega  therium. 

Interodon. 

Orthotherium. 

Pliomorplms. 

Lestodon. 


EUROPA 


REPÚBLICA  ARGENTINA  EUROPA 


Amphicynodon. 

Cynodon. 

Pseudamphicion. 

Brachyeyon. 

Cephalogale. 

Plesiocyon. 

Plesictis. 

Stenoplesictis. 

Palseoprionodon. 

Haplogale. 

Stenogale. 

Viverra. 

Herpestes. 

Murogale. 

Drepanodon. 


Diodomus. 

Seelidotheriam? 

S teño  don  the ri  u m . 

Nephoterium. 

Pseudolestodon. 

Promylodon. 

Glyptodontia  Glyptodontia 

Protoglyptodon.  

Palajohoplophorus. 

Neuryurus. 

Pseudoeuryurus. 

Hoplophorus. 

Lomaphorus. 

Comapliorus. 


Pedimaua 

Peratherium. 
Ampliiperatherium . 


Chiroptera 

Pseudorhinoloplms. 

Vespertiliavus. 

* Vespertilio. 


Vermilingiua 

Schizotherium. 


Tardigrada 


Gravigrada 


Dasypoda  Dasypoda 

Chlamydotherium.  

* Dasypus. 

* Zaédyus. 

Praeuphractus. 

Eutatus. 


De  estos  25  grupos  solo  existen  18  en  estado  fósil 
durante  esta  época,  9 en  la  República  Argentina  y 
13  en  Europa,  habiendo  por  consiguiente  cuatro  gru- 
pos, los  S tereopterna,  Rodentia,  Creodonta  y Carnívora 
comunes  á ambos  continentes. 

Lo  que  dá  el  sincronismo  general  de  la  fauna  oli— 
gocena  de  Europa  con  la  de  la  República  Argentina, 
es  la  presencia  de  algunos  representantes  del  grupo 
de  los  Creodonta  que  coexisten  acá  con  los  verdade- 
ros carnívoros  (carnívora)  bastante  mas  numerosos  ; 
la  desaparición  en  ambas  faunas  de  los  Plagiaulacoi- 
dea  y los  Amblypoda , y la  ausencia  tanto  en  una  como 
en  otra  de  los  Antrhopoidea , los  Simioidea  y los  Pro- 
boscídea  que  todavía  no  han  hecho  su  aparición.  La 
fauna  oligocena  de  Europa,  presenta  un  aspecto  gene- 
ral mas  moderno  que  la  de  la  República  Argentina 
por  la  presencia  deMiumerosos  representantes  del 
grupo  de  los  Riiminantia,  que  todavía  no  han  hecho 
su  aparición  en  Sud-América,  mientras  que  la  fauna 


FAUNAS  Y HORIZONTES  969 


oligocena  argentina  presenta  un  carácter  mas  primi- 
tivo por  el  predominio  de  los  perisodáctilos  del  gru- 
po de  los  Litopterna,  que  faltan  tanto  en  Europa  como 
en  Norte-Ámérica. 

La  fauna  Europea  continúa  distinguiéndose  de  la 
de  Sud-América  por  la  presencia  de  los  Insectívora,  y 


la  de  Sud-América  sigue  distinguiéndose  de  aque- 
lla por  la  presencia  de  los  Toxoduntia  y los  Bruta. 

Tanto  en  Europa  como  en  Sud-América  la  fauna 
mamalógica  oligocena  se  compone  en  su  casi  totali- 
dad de  géneros  extinguidos. 


FAUNA  MIO  CENA 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

Anthropoidea 

Antliropopithecus  ? 


Simioidea 


Prosimia 


Eosimia 


Condilarlhra 


Toxodontia 

Toxodon. 

Trigodon. 

Xotodon. 

Typotherium. 

Pacliyrucos. 

Pro  typotherium. 

Stereopterna 
Hippidion  ? 


NORTE  AMÉRICA 

Anthropoidea 


Simioidea 

Menotherium. 

Prosimia 
Eos  i m i a 

Condilarlhra 

Toxodontia 


Stereopterna 

Hipparion. 

Anchitherium. 

Anchippus. 

Aceratherium. 


EUROPA 

Anthropoidea 

Anthropopithecus  ? 
Oreopithecus. 
Pliopitliecus. 
Dryopithecus. 

Simioidea 


Prosimia 


Eosimia 


Con  dilar  thra 


Toxodontia 


Stereopterna 

Hipparion. 

Anchitherium. 

Clialicotherium. 

Aceratherium. 


122 


970 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


Litopterna 

Macrauchenia. 

Epitherium. 

Proruminantia 


Ruruinantia 

* Auchenia. 
Eoauchenia. 

Paraceros. 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  géneros  existentes) 


NORTE  AMÉRICA 

Menodus. 

Megacerops. 

Diconoclon. 

Brontotherium. 

Anchisodon. 

Hyracodon. 

Diceratherium. 

Aplielops. 

Peraceras. 

Tapiravus. 

Lophiodon. 

Litopterna 


Proruminantia 

Eucrotaphus. 

Merycochoerus. 

Leptauchenia. 

Agriochcerus. 

Coloreodon. 

Oreodon. 

Iluminan  tia 

Hypisodus. 

Hvpertragulus. 

Stibarus. 

Poebrotherium. 

Gomphotherium. 

Protomeryx. 

Procaraelus. 


Suina 


EUROPA 

* Rhinoceros. 
Cadurcotherium. 
x Tapirus. 


Liitopterna 


Proruminantia 

Amphimeryx. 

Plesiomeryx. 

Cainotherium. 

Oxacron. 

Xiphodon. 

Iluminan  lia 

* Hysemoschus. 

Gelocus. 

Rutitheriura. 

Arapbimoscbus. 

* Moschus. 

Proc.ervulus. 

Cervulus. 

Amphitragulus. 

Palseomeryx. 

Orotherium. 

Micromeryx. 

* Cervus. 

* Capreolus. 

Antílope. 

Hippotragus. 

Suina 


Suina 


Hyopotamus. 


Anthracotherium. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


971 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


Amblypoda 


Proboscidea 

Mastodon. 

Rodentia 

* Myopotamus. 
Tribodon. 

Eumysops. 

Dicoelophorus. 

Phtoramys. 

Plataeomys. 

Pithanotamys. 

* Lagostomus. 
Megamys. 
Orthomyctera. 
Microcavia. 

Palseocavia. 

Phugatherium. 

Diocartherium. 


* Hydrochoerus. 
Caviodon. 

Insectívora 


NORTE  AMÉRICA 

Perchcems. 

Nanohyus. 

Chaenohyus. 

Thinohyus. 

* Dicotyles. 

Eusyodon. 

Elotherium. 

Pelonax. 

Boochoerus. 

Thinotherium. 


Coenobasileus. 

Mastodon. 

Rodentia 

* Sciurus. 

Allomys. 

Meniscomys. 

Steneofiber. 

* Castor. 

Heliscomys. 

Ischyromys. 

Gymnoptychus. 

Eumys. 

* Yesperimus. 
Entoptycbus. 
Pleurolicus. 
Mylagaulus. 
Paciculus. 
Palaeolagus. 


Insectívora 

Leptictis. 

Mesodectes. 

Geolabis. 


EUROPA 

Hyopotamus. 

Choeropotamus. 

Cebochoerus. 

Palseochoerus. 

Hyotherium. 

* Sus. 

Elotherium. 

Listriodon. 


Dinotherium. 

Mastodon. 

Rodentia 

* Sciurus. 
Pseudosciurus. 
Sciuroides. 
Steneofiber. 

* Myoxus. 

Eliomys. 

Oreomys. 

Cricetodon. 

Theridomys. 

Omegodus. 

Archseomys. 

Isiodoromys. 

Dipoides. 

* Hystrix. 

Titanomys. 

Myolagus. 


Insectívora 

* Erinaceus. 

Palaeoerinaceus. 

Tetracus. 

Dimilus. 


Amblypoda 


Proboscidea 


Amblypoda 


Proboscidea 


972 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


Plagiatilacoidea 


Creodonta 


Carnívora 

* Canis. 


Pedimana 

* Didelphys. 


NORTE  AMÉRICA 


Plagiaulacoidea 


Creodonta 

Hemipsalodon. 

Hysenodon. 

Carnívora 

Temnocyon. 

Galecynus. 

* Canis. 

Oligobunis. 

Enhydrocyon. 

Bunselurus. 

Hyaenocyon. 

Archselurus. 

Nimravus. 

Dinictis. 

Pogonodon. 

Hoplophoneus. 


Pedimana 

Peratherium. 


EUROPA 

Cordilodon. 

Parasorex. 

Plesiosorex. 

* Sorex. 

Mysaraclme. 

* Myogale. 

* Talpa. 

Echinogale. 

Plagiaulacoidea 


Creodonta 


Carnívora 

Amphicyon. 

Galecynus. 

Dinocyon. 

Cynelos. 

Amphictis. 

Potamotherium. 

* Lutra. 

Trochictis. 

Trochotherium. 

Proplesictis. 

Plesictis. 

* AI artes. 

Soricictis. 

Stenogale. 

Pseudictis. 

Palseogale. 

* Mustela. 

Proailurus. 

* Viverra. 
Thalassictis. 
Tlerpestes. 
Drepanodon. 
Machserodus. 
Palseonicteris. 

Pedimana 

Peratherium. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


973 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 


NORTE  AMÉRICA 


EUROPA 


* Didelphys. 
Embassis. 


Amphiperatherium. 


Chiroptera 


Verm  ningún  a 


Gravigrada 

Megatherium. 

Lestodon. 

Diodomus. 

Scelidodon. 

Pseudolestodon. 

Glyptodontia 

Glyptodon. 

Hoplophorus. 

Lomaphorus . 

Palashoplophorus. 

Plohophorus. 

Panochtus. 

Nopachtus. 

Neuryurus. 

Plaxhaplus. 

Dasypoda 

Chlamydotherium. 

* Dasypus. 

* Zaédyus. 
Práeuphractus. 
Macroeuphractus. 
Eutatus. 


Chiroptera 

Domnina. 

Vermilingnia 


Gravigrada 

Moropus. 

Glyptodontia 


Chiroptera 

* Vespertilio 

Vermilinguia 

Limognitherium. 

Ancylotherium. 

Macrotherium. 

Gravigrada. 


Glyptodontia 


Dasypoda 


Dasypoda 


De  estos  24  grupos  hay  1 9 en  estado  fósil  en  terre- 
nos de  ambos  continentes  considerados  como  mio- 
cenos. De  estos  19  grupos,  hay  12  en  la  República 
Argentina,  13  en  Norte  América  y 12  en  Europa,  sien- 
do 6 de  ellos  comunes  á las  tres  regiones. 


Lo  que  distingue  la  fauna  miocena  de  la  oligocena, 
es  la  desaparición  de  los  creodontes,  pues  si  bien  en 
la  lista  precedente  se  encuentran  como  formando  par- 
te de  la  fauna  miocena  de  Norte-América,  es  debido, 
á que  no  habiéndose  adoptado  allí  la  división  del 


974 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


oligoceno,  la  parte  superior  ó mas  moderna  de  esta 
formación  está  incluida  en  el  mioceno,  y debe  ser 
precisamente  la  que  contiene  los  creodontes. 

Lo  que  dá  el  sincronismo  de  estas  tres  faunas,  es  la 
aparición  de  los  proboscídeos,  representados  en  to- 
das partes  porgéneros  extinguidos,  y la  primera  apari- 
ción délos  ruminantes  provistos  de  apéndices  frontales. 

Los  insectívoros  continúan  siendo  exclusivos  del 
hemisferio  setentrional,  y los  toxodontes  del  hemis- 
ferio austral,  pero  los  ruminantes  pasan  al  hemisferio 
austral  y los  gravigrados  pasan  por  primera  vez  á 
Norte  América.  Los  roedores  son  numerosos  en  to- 
das partes,  y los  gliptodontes  y dasipideos  continúan 
siendo  exclusivos  de  Sud- América. 


La  proporción  de  los  géneros  existentes  ha  aumen- 
tado notablemente,  constituyendo  el  20  por  ciento  de 
la  fauna  miocena  de  Europa,  el  16  por  ciento  en  la 
de  la  República  Argentina  y solo  el  8 por  ciento  en  la 
de  Norte  América,  lo  que  es  debido  á ló  que  ya  he 
mencionado  mas  arriba,  esto  es,  que  la  fauna  mioce- 
na de  Norte  América  comprende  igualmente  la  fauna 
de  la  parte  mas  reciente  de  los  terrenos  oligo— 
ceños. 

Aparte  esta  discordancia,  el  sincronismo  es  eviden- 
te, y en  ningún  caso  podría  considerarse  la  fauna  mio- 
cena  argentina  como  mas  reciente  que  la  fauna  mio- 
cená  europea. 


FAUNA  P LIO  (JE  NA 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  los  géneros  todavía  existentes) 


Fauna  del  pampeano  ó plioceno 

Fauna  del  plioceno  de  Norte 

Fauna  del  plioceno  de  Europa 

de  la  RepUblica  Argentina 

América 

Anthropoidea 

Anthropoidea 

Anthropoidea 

Homo. 

Homo? 

Homo. 

Simioidea 

Simioidea 

Simioidea 

x Semnopithecus. 
* Macacus. 
Mesopithecus. 
Aulaxinuus. 

Toxodontia 

Toxodontia 

Toxodontia 

Toxodon. 

Dilobodon. 

Typotherium. 

Pachyrucos. 

Toxodon. 

Stereopterna 

Ster  eop  ter  n a 

Stereopterna 

Antaodon. 

* Tapirus. 

x Tapirus. 

* Equus. 

* Equus. 

* Equus. 

Hipphaplus. 

Hipparion. 

Hipparion. 

Plica  todon. 

Aphelops. 

* Rhinoceros. 

Anchippus. 

Merychippus. 

Protohippus. 

Pliohippus. 

Leptodon. 

Hippidion. 

Hippidion. 

Hipohippus. 

Fauna  del  mioceno  superior  y del 
plioceno  de  la  India 

Anthropoidea 

Homo . 

Troglodytes. 

Simioidea 

* Semnopithecus. 
x Macacus. 

* Cynocephalus. 


Toxodontia 


Stereopterna 

* Tapirus. 
x Equus. 
Hipparion. 

* Rh moceros. 
Chalicotherium. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


975 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  ios  géneros  todavía  existentes) 


Fauna  del  pampeano  ó plioceno 

Fauna  del  plioceno  de  Norte 

Fauna  del  plioceno  de  Europa 

de  la  Repiibllca  Argentina 

América 

Litojiterna 

Pitopterna 

Litopterna 

Macrauchenia. 

Diastomicodon. 

Proruminantia 

Proruminantia 

Proruminantia 

Diplotremus. 

Cyclopidius. 

Pitliecistes. 

Merycochoerus. 

Kuminantia 

Kuminantia 

Kuminantia 

* Coassus. 

* Cariacus. 

Ccrvulus. 

Paraceros. 

Palseomeryx. 

x Cervus. 

¥ Cervus. 

* Cervus. 

* Blastóceros. 

* Capreolus. 

Antifer. 

* Axis. 

* Furcifer. 

x Elaphus. 

* Elaphus. 

Epieuryceros. 

Eucladoceros. 

Strongyloceros. 

* Dama. 

* Cervalces. 

* Tarandus. 

* Camelopardalis. 
Helladotherium. 

* Antílope. 

* Gazella. 
Palaeotragus. 
Tragoceros. 
Palseoreas. 
Hippotragus. 
Protragelaphus. 

Platatherium. 

Cossoryx. 

Antidoras. 

Blastomeryx. 

* Leptobos. 

* Bibos. 

* Bibos. 

* Bos. 

Protauchenia. 

Stilauclienia. 

Homocamelus. 

Mesolama. 

Pliauchenia. 

Eulamaops. 

Holomeniscus. 

Hemiauchenia. 

Eschatius. 

* Auclienia. 

* Auchenia. 

Palaeolama. 

Palauclienia. 

Fauna  del  mioceno  superior  y dei 
pliooeno  de  la  India 


Liitopterna 


Proruminantia 

Agriochqerus 


Humillan  t ia 


x Cervus. 


* Alcelaphus. 

* Camelopardalis. 
Helladotherium. 

* Tetraceros. 

* Gazella. 

* Tragulus. 

* Strepsiceros. 

* Oreas. 
Hippotragus. 
Cobus. 

* Cephalopus. 
x Leptobos. 

* Bibos. 
x Bos. 

x Bubalus. 

* Bison. 

* Ovis. 

* Capra. 

Bucapra. 

* Moschus. 
Palseomeryx. 

* Camelus. 
Vischnutherium. 
Bramatheriurn. 


976 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  los  géneros  todavía  existentes) 


Fauna  del  pampeano  ó plioceno 

Fauna  del  plioceno  de  Norte 

Fauna  del  plioceno  de  Europa 

de  la  República  Argentina 

América 

Suina 

Suina 

Suina 

* Dycotyles. 

Thinohyus. 
Platygonus. 
x Dycotyles. 

• 

* Sus. 

Proboscidea 

Proboscidea 

¥ Hippopotamus. 

Proboscidea 

Mastodon. 

Mastodon. 

Dinotlierium. 
¥ Eleplias. 
Mastodon. 

Rodentia 

Rodentia 

Rodentia 

¥ Reithrodon. 

* Lepus. 

* Lepus. 

x Oxyraicterus. 

Panolax. 

¥ Arvícola. 

¥ Calomys. 

x Thomomys. 

¥ Mioxus. 

x Holochilus. 

x Geomys. 

Chalicomys. 

Bothriomys. 

x Castor. 

x Castor. 

¥ Hesperomys. 

x Arctomys. 

x Arctomys. 

Tretomys. 

¥ Sciurus. 

¥ Sciurus. 

Necromys. 

* Arvícola. 

x Hystrix. 

x Myopotamus. 

x Erethizon. 

x Myolagus. 

¥ Ctenomys. 

¥ Jaculus. 

Acomys. 

Dicoelophorus. 

¥ Scalops. 

Platseomys. 

Castoroides. 

Pithanotomys. 

Amblyrhiza. 

* Lagostomus. 

Ortomyctera. 

¥ Dolichotis. 

¥ Cerodon. 

Microcavia. 

Palaeocavia. 

¥ Hvdroclioerus. 
*/ 

¥ Hydrochcerus. 

Fauna  del  mioceno  superior  y del 
plioceno  de  la  India 

Hydaspitherium. 

Sivatherium. 

Su  ina 

Dorcatherium. 

Choeromeryx. 

Hemiraeryx. 

Merycopotamus. 

Hyopotamus. 

Antracotherium. 

Tetraconodon. 

Hyotherium 

Hippohvus. 

Sanitherium. 

x Sus. 

Listriodon. 

* Hippopotamus. 

Proboscidea 

Dinotlierium. 

* Eleplias. 

Mastodon. 

Rodentia 

* Lepus. 

* Nesokia. 


* Hystrix. 

* Rhizomys. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


977 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  ios  géneros  todavía  existentes) 


Fauna  del  pampeano  ó plioceno 
de  la  República  Argentina 


Insectívora 


Creodonta 


Carnívora 

* Canis. 
Macrocyon. 

Arctotherium. 

* Lutra. 


* Mepliitis. 

* Lyncodon. 


Machasrodus. 

Smilodon. 

* Felis. 

Pedimana 

x Didelphys. 
Dimerodon. 

Chiroptera 


Vermilinguia 


Gravigrada 

Megatherium. 

Ocnopus. 

Coelodon . 

Neoracanthus. 

Nothropus. 


Fauna  del  plioceno  de  Norte 
América 

Fauna  del  plioceno  de  Europa 

Insectívora 

Insectívora 

4 Erinaceus. 

* Sorex. 

x Myogale. 

* Talpa. 

Credonta 

Creodonta 

Carnívora 

Carnívora 

* Canis. 

4 Canis. 

Leptarctos. 

Hyamarctos. 

* Arctodus. 

* Ursus. 

Arctotherium. 

Simocyon. 

* Lutra. 

* Lutra. 

Tomarctus. 

Trochictis. 

* Martes. 

4 Martes. 

Lutrictis. 

Rhabdogale. 

Promephitis. 

* Mustela. 

* Mustela. 

4 Taxidea. 

x Guio. 

* Procyon. 

Ictitherium. 

Proliysena. 

4 Hytena. 
Hyeenictis. 

Smilodon. 

Machasrodus. 

* Felis. 

x Felis. 

Pedimana 

Pedimana 

Chiroptera 

Chiroptera 

* Vespertilio. 

Vermilinguia 

Vermilinguia 

Ancylotherium. 

Gravigrada 

Gravigrada 

Mégatherium. 

Moropus. 

Morotherium. 

Megalonyx. 

Fauna  del  mioceno  superior  y de 
plioceno  de  la  India 

Insectívora 


Creodonta 

Hyaenodon. 

Carnívora 

* Canis. 

Hysen  artos. 

* Ursus. 
Amphicyon. 

* Lutra. 
dílurogale. 
TEluropsis. 
x Viverra. 

* Mustela. 
Mellivorodon. 

* Mellivora. 

* Hyaena. 
Lepthysena. 
Machserodus. 

* Felis. 

Pedimana 


Chiroptera 


Vermilinguia 

Macrotherium. 

Gravigrada 


123 


978 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  los  géneros  todavía  existentes) 


Fauna  del  pampeano  ó plioceno 
de  la  República  Argentina 

Lestodon. 

Laniodon. 

Platyodon. 

Seelidotherium. 

Scelidodon. 

Platyonyx. 

Glossotlierium. 

Valgipes. 

Mylodon. 

Pseudolestodon. 

Cilyptodontia 

Gílyptodon. 

Neothoracophorus. 

líoplophorus. 

Lomapborus. 

Nopachtus. 

Panoclitus. 

Neuryurus. 

Plaxhaplus. 

Doedicurus. 

Dasypoda 

Chlamydotherium. 

* Tatusia. 

Propraopus. 
x Dasvpus. 

* Zaédyus. 

Eu  tatas. 

* Tolypeutes. 

* Cíilaraydophorus. 


Fauna  del  plioceno  de  Norte 
América 


Mylodon. 

Gly  p to  do  n lia 

Glyptodon. 

Caryoderma. 


Dasypoda 


Fauna  del  plioceno  de  Europa 


Glypf  odonlia 


Dasypoda 


Fauna  del  plioceno  superior  y de 
mioceno  de  la  India 


Glyptodonlia 


Dasypoda 


En  esta  época  la  fauna  de  mamíferos  es  de  un  ca- 
rácter mas  uniforme  sobre  toda  la  superficie  de  la 
tierra,  la  Australia  esceptuada.  Los  insectívoros  con- 
tinúan siendo  exclusivos  del  hemisferio  boreal,  pero 
los  gliptodontes  pasan  á Norte  América,  y los  gra- 
yigradosse  vuelven  allí  numerosos. 

La  proporción  de  géneros  existentes  es  mucho  ma- 
yor que  en  la  época  anterior,  representando  el  57  por 
ciento  en  la  fauna  de  Europa,  el  49  por  ciento  en  la 
de  la  India,  el  42  por  ciento  en  la  de  Norte  América, 
y solo  el  32  por  ciento  en  la  de  la  República  Argentina 


siendo  así  evidente  que  esta  no  puede  ser  de  época 
mas  reciente  que  las  otras  tres. 

Por  el  número  de  géneros  existentes,  la  que  tiene 
un  carácter  mas  moderno  es  la  de  Europa,  siguiéndo- 
le luego  la  de  la  India,  pero  es  indudable  que  esta 
representa  un  espacio  de  tiempo  mucho  mas  consi- 
derable; á lo  menos  así  parece  demostrarlo  la  exis- 
tencia en  ella  de  representantes  del  grupo  de  los 
creodonta,  que  se  extinguen  en  el  oligoceno,  y Ja  de 
varios  géneros  característicos,  del  mioceno  de  Europa 
en  donde  no  tienen  representantes  en  el  plioceno. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


979 


Las  faunas  de  Norte  América  y de  Sud  América  apa- 
recen mas  próximas  que  en  la  época  miocena,  y si 
en  la  última  hay  un  mayor  número  de  géneros  ex- 
tinguidos, depende  del  gran  desarrollo  que  aquí  to- 
man los  grupos  de  los  gravigrados  y gliptodontes. 

La  relación  de  época  entre  las  cuatro  regiones,  se 
establece  por  la  aparición  de  los  géneros  Equus,  Cer- 
ras, Canis,  Luirá  y Felis  todavía  existentes  y comu- 
nes á las  cuatro  faunas,  y por  los  géneros  extingui- 
guidos  Machcerodus  y Mastodon. 

El  sincronismo  entre  la  fauna  de  la  India  y la  de 
Europa,  se  establece  por  medio  de  los  géneros,  Sem- 
nopithecus,  Macacus,  Tapirus,  Equus,  Hipparion,  Rhi- 
noceros,  Cervus,  Camelopardalis,  Helladotherium,  Ga- 
z-ella,  Hippotragus,  Leptobus,  Bíbos,  Bos , Sus,  Hippopo- 
tamus  Dinotherium,  Elephas,  Mastodon,  Lepas,  Hys- 
trix,  Canis,  Llycenarctos,  Ursus,  Luirá,  Felis,  Musida 
y Machcerodus,  comunes  á ambas  faunas. 

El  sincronismo  entre  la  fauna  ptiocena  de  Europa 
y la  de  Norte  América,  se  establece  de  una  manera 
satisfactoria  por  los  géneros  comunes  Tapirus,  Equus, 
Hipparion , Aphclops  norte  americano  que  representa 


el  Rhinoceros  de  Europa,  Cerras,  Elaphus,  Bíbos,  Bos, 
Mastodon,  Lepas,  Arvícola,  Castor,  Arclomys,  Sciurus, 
Canis,  Leptarclos  norte  americano  que  representa 
Hycenarctos  europeo.  Luirá,  Martes,  Mustela,  Felis  y 
Smilodon  norte  americano  que  representa  el  Machae- 
rodus  europeo. 

El  sincronismo  de  la  fauna  pliocena  norte-ameri- 
cana con  la  de  la  República  Argentina,  se  establece 
de  una  manera  no  menos  evidente,  por  medio  de  los 
géneros  comunes,  Toxodon,  Equus,  Hipphaplus  ar- 
gentino que  corresponde  á Hipparion  norte-america- 
no, Plicalodon  argentino  que  representa  Aphelops 
norte-americano,  lLippidion,  Diplotremus  argentino 
que  corresponde  á Cyclopidius  norte-americano,  Cre- 
vus,  los  géneros  de  camélidos  argentinos  Stilauche- 
nia,  Meso  lama,  Eulamaops,  Hemiauchenia,  Anchenla  y 
LJaloeolama  en  parelelo  con  los  géneros  norte-ameri- 
canos Homocamelus.  Ilolomeniscus,  Eschatius,  Auche- 
nia  y Palauchenia,  los  géneros  Dycotyles,  Mastodon, 
Hydroclmrus,  Canis,  Luirá,  Felis , Smilodon,  Arctothe- 
rium , Megalherium,  Megalonyx,  Mylodon  y Glyptodon. 


FAUNA  CUATERNARIA 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  los  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

NORTE  AMÉRICA 

EUROPA 

INDIA 

Anthropoidea 

Anthropoidea 

Anthropoidea 

Anthropoidea 

* Homo. 

* Horno. 

* Horno. 

x-TIomo. 

Simioidca 

Simioidea 

Simioidea 

Simioidea 

* Semnopithecus. 

* Cynocephalus. 

¥ Macacus. 

Toxodontia 

Toxodontia 

Toxodontia 

Toxodontia 

Toxodon. 

Stereopterna 

Stereop  terna 

S tere  op  lern  a 

Stereopterna 

* Equus 

* Equus. 

* Tapirus  ? 

* Rhinoceros. 

* Atelodus. 

* Equus. 
Elasmotherium. 

¥ Rhinoceros. 
* Atelodus. 

¥ Equus. 

980 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  los  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

NORTE  AMÉRICA 

EUROPA 

Ritopterna 

Ritopterna 

Ritopterna 

Proruminantia 

Proruminantia 

Proruminantia 

Ruminantia 

Ruminantia 

Ruminantia 

* Coassus. 

* Cariacus. 

* Cervus. 

* Blastóceros. 

4 Capreolus. 
* Axis. 

x Elaphus. 

4 Elaphus. 
Strongyloceros. 
4 Dama. 

4 Cerval ces. 

4 Cervalces. 

* Tarandus. 

4 Tarandus. 

Platatherium. 

4 Antílope. 

* Tragelaphus. 

4 Capra. 
* Ovis. 

* Ovibos, 

4 Ovibos. 

* Bibos. 

* Bibos. 

x Bos. 

* Bos. 

Palteolama. 

Camelops. 

* Auchenia. 

* Auchenia. 

Suina 

Suina 

Suina 

* Dycotyles. 

* Dycotyles. 

* Sus. 

Platygonus. 

4 Hippopotamus. 

Proboscidea 

Proboscidea 

Proboscidea 

* Elephas. 

* Elephas. 

Mastodon. 

Mastodon. 

Rodentia 

Rodentia 

Rodentia 

* Reithrodon. 

* Sciurus. 

4 Sciurus. 

* Oxymycterus. 

* Tarnias. 

Trogontherium. 

* Habrothrix. 

* Castor. 

x Castor. 

* Calomys. 

* Neotoma. 

4 Spermophilus. 

x Holochilus. 

Pedomvs, 

* Myoxus. 

* Hesperomys. 

Pitimys. 

4 Muscardinus. 

* Myopo  tamu  s. 

Anaptagenia. 

x Arctomys. 

* Ctenomys. 

* Jaculus. 

x Cricetus. 

INDIA 


Ritopterna 


Proruminantia 


Ruminantia 

* Cervus. 

* Cervulus. 


* Gazella. 

* Antílope. 

* Tetraceros. 
4 Tragulus. 

* Leptobos. 

* Bubalus. 

* Bibos. 

* Bus. 


Suina 

* Sus. 

Ilippppo  tamos. 

Proboscidea 

* Elephas. 


Rodentia 

Sciurns. 

* Gerbillus. 

* Nesokia. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


981 


(Los  nombres  precedidos  de  un  asterisco  son  los  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

NORTE  AMÉRICA 

EUROPA 

* Lagostomus. 

* Eretliizon. 

* Mus. 

* Dolichotis. 

Castoroides  ? 

* Sminthus. 

* Cerodon. 

Praotherium. 

* Lepus. 

* Cavia. 

* Lepus. 

Pellegrinia. 

* Hydrochoerus. 

* Scalops. 

x Histryx. 
x Myolagus. 
* Lagomys. 

Insectívora 

Insectívora 

Insectívora 

* Anomodon. 

* Sorex. 

* Erinaceus. 

* Crocidura. 

* Myogale. 

* Talpa. 

Carnívora 

¡Carnívora 

Carnívora 

* Canis. 

* Canis. 

* Canis. 

* Procyon. 

* Lycaon. 

x Ursus. 

* Ursus. 

* Lutra. 

x Lutra. 

* Lutra. 

x Galera. 

* Martes. 

* Mephitis. 

x Mustela. 

x Lyncodon. 

♦ Guio. 

* Meles. 
*_Hytena. 

* Felis. 

* Felis. 

* Felis. 
Macliaerodus. 

Pedímana 

Pedímana 

Pedímana 

* Didelphys. 

* Didelphys. 

Chiroptera 

Chiroptera 

Chiroptera 

x Rhinoloplius. 
* Vespertilio. 

Vermilinguia 

Vermilinguia 

Vermilinguia 

Gravigrada 

Gravigrada 

Gravigrada 

Megatherium. 

Mylodon. 

Pseudolestodon. 

INDIA 

* Mus. 

* Golunda. 

* Lepus. 

* Atherura. 

* Hystrix. 

Insectívora 

* Sorex. 


Carnívora 

* Ursus. 

* Viverra. 

* Herpestes. 

* Hysena. 

* Felis. 

Pedímana 


Chiroptera 

* Taphozus. 

* Phylorhina. 

Vermilinguia 

* Manís. 

Gravigrada 


982 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


(Los  nombres  precedidos  do  un  asterisco  son  los  géneros  existentes) 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

NORTE  AMÉRICA 

EUROPA 

Gly  p to  d o n ti  a 

Glyptodontia 

Glyptodontia 

üasypoda 

x Tatusia. 
Dasypus. 

* Z sed  yus. 

* Tolypeutes. 

üasypoda 

üasypoda 

Esta  fauna  se  distingue 

fácilmente  de  la  del  pl'io— 

contiene  el  17  por  ciento  é 

INDIA 

Glyptodontia 

üasypoda 


ceno,  por  ser  la  mayor  parte  de  los  géneros  que  la 
forman,  todavía  existentes,  constituyendo  los  extin- 
guidos, á lo  mas  un  25  por  ciento,  y esto  solo  en 
Norte  América,  en  donde  es  posible  sea  debido  á la 
inclusión  en  la  fauna  cuaternaria  de  algunos  géneros 
pliocenos,pues  muchos  de  los  géneros  mencionados  en 
esta  lista  como  cuaternarios,  son  considerados  por 
varios  autores  como  esclusivamente  pliocenos. 

La  fauna  cuaternaria  de  la  República  Argentina 


extinguidos,  debido  principalmente  á la  persistencia 
de  varios  géneros  de  edentados  pliocenos  ó pam- 
peanos. 

La  fauna  cuaternaria  de  Europa,  solo  tiene  un  9 
por  ciento  de  géneros  extinguidos,  y la  de  la  India 
parece  estar  constituida  exclusivamente  por  géneros 
existentes,  pero  muchos  de  ellos  están  representados 
por  especies  extinguidas. 


RELACION  DE  LAS  FAUNAS  DE  MAMÍFEROS  PL10CENAS  I CUATERNARIA  DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA, 

CON  LA  QUE  SE  ENCUENTRA  EN  ESTADO  FÓSIL  EN  LAS  CAVERNAS  DEL  BRASIL 

Las  especies  prececedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  características  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  infe- 
rior). 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 


* Homo. 


* Homo. 


* Reithrodon  typicus  f . 
Ptissophorus  elegans  f 
Oxymycterus  impexus, 

* Oxymicterus  rufus  f. 


Cavernas  del  Brasil. 


* Homo. 

Protopitheus  brasiliensis . 

* Cebus  apella. 

Callithrix  priinsevus 

* Mycetes  ursinus. 

* Hapale  penicillatus. 

— granáis. 


* Oxymicterus  rufus. 

— breviceps. 

— talpinus. 

— eosmodus. 


Cuaternario  de  la  República 
Argentina. 


* Homo. 


* Reithrodon  typicus. 


* Oxymicterus  rufus. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


983 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  carasterísticas  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  infe- 
rior). 


Necromys  conifer. 


Myopotamus  sp.  ? 


Ctenomys  bonaerensis. 

Diccelophorus  latidens. 
Platceomys  scindens. 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 

* Calomys  longicaudatus  f . 


* Holochilns  vulpinas  f. 

— multannus  f. 
Bothriomys  catenatus. 
Hesperomys  molitorf. 


Tretomys  atavus. 
Necromys  conifer. 


Myopotamus  priscus. 


* Ctenomys magellanicus  f. 
— lujanensis. 


* Lagostomus  tricodactylus  f. 
— debilis . 


Cavernas  del  Brasil 

* Calomys  longicaudatus. 

Calomys  plebejus. 

— rex. 

— coronatus. 

* — laticeps. 

* Holochilus  vulpinus. 

Hesperomys  molitor. 

* — tener. 

* — simplex. 

* — expulsus. 


* Habrothrix  cursor, 

— clivigenis. 

* — orycter. 

* — lasiurus. 

* Scapteromys  labiosus. 

* — principalis. 

— fronto . 

— anoblepas. 

* Rhipidomys  mastacalis. 

* Nectomys  squamipes. 

* Sphingurus  insidiosus. 

— magnus. 

— prehensilis. 

* Myopotamus  coypus. 

* Dactylomys  amblionyx. 

* Lasiuromys  villosus. 

* Loncheres  armatus. 

* Echinomys  cajennensis. 

* Nelomys  antricola. 

* Mesomys  spinosus. 

— mordax. 

* Carterodon  sulcidens. 
Dicolpomys  fossor. 

* Sciurus  aestuans. 


Lagostomus  braziliensis. 


Cuaternario  de  la  República 
Argentina 

* Calomys  longicaudatus. 

* — bimaculatus. 

* — auritus . 


* Holochilus  vulpinus. 


Hesperomys  molitor. 
* — tener. 


* Habrothrix  arenicola. 
— internus. 


* Myopotamus  coypus. 


* Ctenomys  magellanicus. 


* Lagostomus  tricodactilus. 


984 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  características  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  infe- 
rior). 

Lagostomus  minimns. 

— cavifrons. 


Orthomyctera  lata. 
Dolichotis  minor. 

Dolichotis  platycephala. 


Palceocavia  pampeea. 


Hydrochoerus  magnus. 


Canis  ensenadensis. 

* Canis  bonaeriensis. 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 

Lagostomus  cavifrons. 
Lagostomus  heterogenidens. 


Orthomyctera  lata. 

Dolichotis  major  f. 
— intermedia. 


Cerodon  antiquus. 

— turgeo. 

— priscus  f . 

— pygmeeus  f- 


Micro  cavia  robusta. 

— typica. 

— dubia. 

— uncinata. 

— intermedia. 

Palceocavia  minuta. 


* Hydrochoerus  capybaraf. 

— giganteus  f. 

— magnus. 

Didelphys  incerta  f . 

— juga. 

— grandeeva. 


Dimerodon  mutilatus. 

* Canis  Azaree  f . 

Canis  cultridens  f. 

— protojubatus  f . 


Cavernas  Jel  Brasil. 


* Dasyprocta  agutí. 

* Coelogenis  paca. 

— laticeps. 

* Coelogenys  major. 


* Cerodon  boliviensis. 

* — flavidens. 


* Cavia  parcella. 

— ? vates. 

* Hydrochoerus  capybara. 

— giganteus. 

* Lepusliraziliensis. 


* Didelphys  Azaras. 

* Didelphys  cinérea. 

* — murina. 

* — pusilla. 

* — crassicaudata. 

* — nudicaudata. 

* — elegans. 

* — grisea. 


Cuaternario  de  la  República 
Argentina 


* Dolichotis  patachonica. 

* Cerodon  leucoblepharus. 


* Cavia  porcella. 

K Hydrochoerus  capybara. 

— giganteus. 

* Didelphys  Azaree. 

— lujanensis. 


* Canis  Azaree. 


Canis  cultridens. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


985 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  características  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 
blica Argen*ina  (plioceno  infe- 
rior). 


Arctotherium  bonaerense, 
angustidens. 


Machcerodus  ensenadensis. 
Smilodon  populator. 

Toxodon  ensenadensis. 

Toxodon  platensis. 

— Burmeisteri. 

— Darwinii. 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 

Canis^avus. 


Macrocyon  robustus. 

Arctotherium  angustidens. 

* Lutra  paranensis  f . 

Mephitis  primaeva. 

— mercedensis. 

* — suffocans  f . 

Lyncodon  lujanensis. 


Felis  longifrons. 

Felis  platensis  f . 
— palustris. 


Smilodon  populator 


Toxodon  platensis. 

— Burmeisteri. 

Toxodon  paradoxus  f . 
— gracilis . 


Cavernas  del  Brasil. 


Canis  lycodes. 

— protalopex. 
— Lydekkeri. 

* — fulvicaudus. 

* — vetulus. 

* — brasiliensis. 

* Speothos  pacivorus 

* Icticyon  venaticus. 

— major. 
Palaeocyon  validus. 

— troglodytes. 

* Násua  nárica. 


Ursus?  brasiliensis. 
* Lutra  brasiliensis. 


Mephitis  fossilis. 

Galictis  major. 

— intermedia. 

* — barbarse. 

* Felis  concolor. 

— onca. 

Felis  protopanter. 

* — pardalis. 

* — mitis . 

* — macroura. 

— pusilla  ? 

Machcerodus  Pradosi. 
Smilodon  populator. 

* Dysopes  Temmincki. 

* Phyllostoma  spectrum. 

? Toxodon  expansidens. 


Cuaternariojde  la  República 
Argentina. 

* Canis  jubatus. 

* Canis  gracilis. 

— lycodes. 


* Lutra  paranensis. 


* Mephitis  suffocans. 


* Felis  concolor, 

* — onga. 


Toxodon  platensis. 


124 


986 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  características  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 

Pampeano superior  de  la  Repú- 

blica Argentina  (plioceno  infe- 

blica Argentina  (plioceno  supe- 

Cavernas del  Brasil. 

rior). 

rior). 

Dilobodon  lujanensis. 
Typotherium  cristatum. 

— pachygnatum. 

— maendrum . 

— exiguum . 

Entelomorphus  rotundatus. 
Pachyrucos  bonaerensis. 
Antaodon  cinctus. 

* Tapirus  americanus. 

— suinus. 

Plicatodon  perrarus. 

Equus  curvidens. 

Equus  curvidens. 

— rectidens. 

— argentinns. 

— rectidens. 

Hippidion  neogíeus. 

Hippidion  neogíeus. 

Hippidion  principalis. 

— principalis. 

— principalis. 

— angulatus. 

— compressidens. 

Hipphaplus  Bravardi. 

— antiquus . 

Macrauchenia  boliviensis . 

Macrauchenia  patachonica. 

Macrauchenia  ensenadensis. 

Diastomicodon  lujanensis . 
Dycotyles  stenocephalus  ? 

Dicotyles  stenocephalus. 
* — labiatus. 

14  Dicotyles  tajacu. 

* Dycotyles  tajacu. 

Diplotremus  agrestis. 

Auchenia  intermedia. 

Auchenia  gracilis. 

Auchenia  frontosa. 

Auchenia  Castelnaudi. 

— ensenadensis. 

— Weddelli. 

— lujanensis. 

Auchenia  lujanensis. 

Auchenia  minor. 

Palceolama  major. 

— leptognata  f . 

Palceolama  leptognata. 

Stilauchenia  Oxvenii. 
Hemiauchenia  paradoxa. 
Protauchenia  Reissi. 
Eularnaops  paralellus. 

Mesolama  angustimaxila. 

Cervus  brachyceros. 

— lujanensis. 

— paleeoplatensis. 

— latus. 

Cuaternario  de  la  República 
Argentina. 


Equus  rectidens. 


* Dicotyles  tajacu. 


Auchenia  raesolithica. 

— cordubensis. 

— lama. 


Palceolama  mesolithica. 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


987 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  j son  características  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  infe- 
rior). 


Paraceros  ensenadensis. 
— fragilis. 


Epieury ceros  truncatus. 

Mastodon  andiutn. 

— platensis. 

— argentinus. 

— rectus. 


Megatherium  tarijense. 


Neoracanthus  Burmeisteri. 
Neoracanthus  platensis. 

Lestodon  armatus. 


Scelido  therium  Bravardi . 


Scelidodon  tarijensis. 
— Capellini. 

— Copei. 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 

Cervus  tuberculatus. 


Paraceros  vulneratus . 

* Blastóceros  campestrisf. 

* — paludosus. 

Antifer  ultra. 

Furcifer  sulcatus. 

— seleniticus. 

Platatherium  panipseum  f ? 
Mastodon  platensis. 

Mastodon  Humboldtii. 

— superbus. 
Megatherium  americanum . 

— tarijense. 

— Gervaisi  f . 

— Lundi. 


Nothropus  priscus, 

Lestodon  trigonidens. 

— Bocagei. 

— Gaudryi. 

— Bravardi. 
Laniodon  robustus. 
Scelidotherium  leptocephalum. 

Scelido  therium  Floweri . 


Platyonyx  Oliveri. 
Ccelodon  tarijensis. 


Valgipes  deformis. 


Cavernas  del  Brasil. 


* Coassus  rufus. 

* — nemorivagus. 

* — rufinus. 


* Blastóceros  carapeslris. 

* — paludosus. 


Mastodon  Humboldtii. 
Megatherium  americanum . 


Ocnopus  Laurillardi. 
Lestodon  armatus  ? 


Scelidotherium  Bravardi  ? 

Sce  lido  therium  minutu  m . 
— Oweni. 

— Buklandi. 
Scelidodon  tarijensis  ? 


Platyonyx  Cuvieri. 

— Agassizi. 
Ccelodon  maquinensis. 
— escrivanensis. 
— Kaupi. 
Sphenodon  minutus. 
Valgipes  deformis. 


Cuaternario  de  la  República 
Argentina 


* Coassus  nemorivagus. 

* Coassus  rufus. 

Coassus  mesolithicus. 


* Blastóceros  campestris. 

* — paludosus. 


Platatherium  pampeeum. 


Mastodon  superbus. 
Megatherium  americanu m. 

Essonodontherium  Gervaisi 


988 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  características  de  la  parte  superior  ó mas  reciente 
de  la  formación  pampeana  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


Pampeano  inferior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  infe- 
rior). 


Glossotherium  bonaerense. 


Pseudolestodon  Lettsomi. 
Glyplodon  reticulatus. 


Glyptodon  principalis. 
— Muñizii. 


Glyptodon  lsevis. 


Glyptodon  gemmatus. 
Neothoracophorus  elevatus. 


Hoplophorus  ornatos. 

— pseudornatus. 

— perfectus. 

— Heusseri. 

Lomaphorus  iraperfectus. 

— elevatus. 


Lomaphorus  compressus. 
Nopachtus  coagmentatus. 


Panochtus  Frenzelianus. 
Plaxhaplus  canaliculatus. 


Doedicurus  Poucheti. 

— Kokenianus. 
Chlamydotherium  typum. 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 

Cavernas  del  Brasil. 

Glossotherium  Darwinü. 
— Zeballosi. 

Mylodon  robustus. 

— Sauvagei. 

— Wieneri  f . 

— intermedius. 
Pseudolestodon  myloides. 

— Reinhardti  f . 

— Moreni. 

— debilis. 

— bisulcatus. 

— trisulcatus. 

Glyptodosi  clavipes. 

— reticulatus. 

Glyptodon  subelevatus. 

Glyptodon  euphractus. 
— subelevatus . 

Glyptodon  elongatus. 

Glylodon  minor. 

Glyptodon  perforatus. 
Glyptodon  rudimentarius. 
— Falkneri. 

Neothoracophorus  depressus. 
Neothoracophorus  minutus  f . 
Hoplophorus  Meyeri. 

Neothoracophorus  elevatus. 
Hoplophorus  Meyeri. 

Hoplophorus  Heusseri. 

Lomaphorus  elevatus. 

— elegans. 

— gracilis . 

Panochtus  tuberculatus. 
— Morenii. 

— Frenzelianus. 

— Voghti  f. 

Plaxhaplus  canaliculatus. 
Doedicurus  clavicaudatus. 
— Poucheti. 

Chlamydotherium  typum. 

Cuaternario  de  la  República 
Argentina. 


Mylodon  robustus. 


Pseudolestodon  myloides? 


FAUNAS  Y HORIZONTES 


989 


Las  especies  precedidas  de  un  asterisco  son  existentes,  y las  seguidas  del  signo  f son  características  de  la  parte  superior  ó inas  reciente 
de  la  formación  pampeana.  (Piso  lujanense).  Los  géneros  extinguidos  están  en  bastardilla. 


l’ampeano  inferior  dé  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  infe- 
rior). 


Propraopus  grandis. 

* Dasypus  sexcinctus. 

* — villosus. 


Eutatus  Seguini. 

Eutalus  punctatus. 

— minutas. 

* Tolypeutes  conurus. 


Pampeano  superior  de  la  Repú- 
blica Argentina  (plioceno  supe- 
rior). 


* Tatusia  hybrida  f . 

* — novencincta. 

Propraopus  grandis. 

* Dasypus  villosus. 

— major. 


Eutatus  brevis. 

— punctatus. 

4 Tolypeutes  conurus. 
Chlamydophorus  truncatus. 


Cavernas  del  Brasil, 

Chlamydothevium  Humboldtii 

— gigas. 

* Tatusia  novencincta. 

— punctata . 


Euryodon  latidens. 
Heterodon  diversidens. 

* Xenurus  nudicaudus. 

' Myrmecophaga  jabata. 

* — tetradactyla. 


Cuaternario  de  la  República 
Argentina. 


Tatusia  hybrida. 


* Dasypus  villosus. 

— major. 

— platensis. 

* Zaedyus  minutas. 


* Tolypeutes  conurus. 


Resulta  de  estas  listas,  que  el  pampeano  inferior 
tiene  el  96  por  ciento  de  especies  extinguidas,  el  pam- 
peano superior  89  por  ciento,  la  fauna  de  las  caver- 
nas del  Brasil  el  50  por  ciento,  y la  fauna  cuaternaria 
de  la  República  Argentina  solo  el  38  por  ciento.  El 
pampeano  inferior  tiene  el  78  por  ciento  de  géneros 
extinguidos,  el  pampeanp  superior  el  52  por  ciento, 
la  fauna  de  las  cavernas  del  Brasil  el  32  por  ciento  y 
la  del  cuaternario  déla  República  Argentina  solo  el 
23  por  ciento. 

De  aquí  se  sigue  que  la  fauna  de  las  cavernas  del 
Brasil  no  puede  ser  mas  antigua  que  la  del  pampeano 
superior,  ni  mas  moderna  que  la  del  cuaternario. 

No  es  posible  poner  en  paralelo  la  fauna  de  las  ca- 
vernas del  Brasil  con  la  del  pampeano  inferior,  pues 
apenas  si  hay  una  sola  especie  y uno  que  otro  género 
que  le  sean  comunes.  La  relación  se  establece  un 
poco  mas  estrecha  con  el  pampeano  superior,  en  el 
que  se  encuentra  un  cierto  número  de  especies  y 
muchos  géneros  de  los  que  constituyen  la  fauna  de 
las  cavernas  brasileras,  pero  cuando  las  especies  son 
idénticas,  se  observa  que  en  la  República  Argentina 
solo  se  encuentran  en  la  parte  mas  reciente  del  pam- 


peano superior,  la  que  constituye  el  piso  lujanense. 
En  las  cavernas  del  Brasil  hay  un  considerable  nú- 
mero de  especies  actuales  que  no  se  encuentran  en 
la  formación  pampeana,  pero  muchas  de  ellas,  como 
también  algunas  de  las  extinguidas  se  encuentran  en 
el  cuaternario  déla  República  Argentina.  Hay  11  es- 
pecies que  son  comunes  al  cuaternario  de  Buenos  Ai- 
res, á las  cavernas  del  Brasil  y al  horizonte  lujanense 
de  la  formación  pampeana,  y 7 especies,  algunas  de 
ellas  extinguidas,  que  se  encuentran  en  el  cuaterna- 
rio de  la  República  Argentina  y en  las  cavernas  del 
Brasil,  pero  que  faltan  en  las  capas  mas  recientes  de 
la  formación  pampeana. 

De  todo  esto  se  deduce  con  la  mayor  evidencia,  que 
la  fauna  de  mamíferos  de  las  cavernas  del  Brasil, 
pertenece  á dos  épocas  distintas,  una  en  la  que  en- 
tran sin  duda  la  mayor  parte  de  las  especies  existen- 
tes, que  corresponde  al  cuaternario  de  la  República 
Argentina,  y la  otra,  de  la  que  forman  parte  casi  to- 
das las  especies  de  géneros  extinguidos,  que  corres- 
ponde á la  fauna  de  la  parte  mas  reciente  del  pam- 
peano superior,  ó sea  del  piso  lujanense. 


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APÉNDICE 


Concluida  ya  la  impresión  de  las  páginas  prece- 
dentes, llega  á mis  manos  un  opúsculo  titulado, 
Breve  reseña,  de  los  progresos  del  Museo  La, 
Plata,  durante  el  segundo  semestre  de  1888 , por 
su  director,  Francisco  P.  Moreno.  Lleva  la  fecha 
de  1889,  habiéndose  distribuido  en  los  últimos  dias 
del  mes  de  Marzo. 

En  este  folleto,  ocúpase  el  Dr.  Moreno  de  paleon- 
tología, de  una  manera  todavía  mas  desgraciada  que 
en  el  primer  informe,  ya  repetidas  veces  mencio- 
nado. Agrava  esta  falta  de  preparación,  la  circuns- 
tancia de  que  al  tratar  de  refutar  algunos  errores  que 
pretende  he  cometido,  lo  hace  sirviéndose  de  califi- 
cativos que  á nadie  mejor  que  á él  le  serían  aplica- 
bles, y que  no  hubiera  debido  emplearlos  quien  por 
todos  sus  actos  se  ha  hecho  á ellos  mil  veces 
acreedor. 

Me  es  altamente  doloroso  ocuparme  en  una  obra 
de  ciencia  de  trabajos  que  no  tienen  de  científicos 
ni  la  apariencia,  pero  es  un  deber  que  imperiosa- 
mente me  lo  impone  la  ley  que  obliga  á tomar  en 
consideración  todo  aquello  que  aparece  impreso,  y 
en  este  caso  especialmente,  determíname  á ello  la 
doble  circunstancia  de  tratarse  de  paleontología 
argentina,  y de  ocuparse  su  autor  de  mi  personalidad 
en  términos  y de  una  manera  que  no  aboga  en  su 
favor. 

Por  segunda  ó tercera  vez  me  inculpa  de  que  me 
resisto  á hacer  entrega  del  catálogo  de  la  colección 
de  antropología  y paleontología  que  para  el  Museo 
me  fué  comprado  por  el  Superior  Gobierno  de  la 
Provincia,  cuando  ella  fué  recibida  conjuntamente 
con  los  catálogos  correspondientes,  á plena  satisfac- 
ción, seis  meses  antes  de  que  se  efectuara  la  com- 
pra. Es  hasta  cierto  punto  ridículo  que  reclame  el 


catálogo  de  lo  que  se  ha  comprado  hace  dos  años,  y 
recibido  y dispuesto  de  ello  hace  30  meses.  Pero,  lo 
que  deja  de  ser  cómico,  y seguramente  poco  hidalgo, 
es  que,  con  el  pretexto  mencionado  trate  de  justificar 
la  falta  de  catálogo,  el  desarreglo,  la  confusión  é 
indeterminación  en  que  se  encuentran  todas  las 
colecciones  del  Museo,  pretendiendo  arrojar  la  culpa 
sobre  quien  no  tiene  ingerencia  alguna  en  el  esta- 
blecimiento, cuando  él  es  el  único  culpable,  sin 
duda  no  por  falta  de  competencia,  pero  si  debido 
probablemente  al  exceso  de  ocupaciones  que  dice 
pesan  sobre  él,  y que  supongo  sin  embargo  deben 
ser  voluntarias. 

Este  proceder  es  demasiado  grave  para  que  lo  deje 
pasar  impasible,  y en  esta  fecha  me  dirijo  al  Exmo. 
Superior  Gobierno  de  la  Provincia  para  que  ponga 
término  á los  ataques  injustificados  que  me  dirije 
el  Dr.  Moreno  en  descargo  de  lo  que  no  puede,  no 
quiere,  ó no  sabe  llevar  á cabo. 

Esto  dicho,  voy  ála  parte  científica. 

Entre  los  fósiles  pampeanos  no  trae  nada  digno  de 
mención,  á pesar  de  que  dice  se  han  coleccionado  en 
el  semestre,  cientos  y cientos  de  cajones,  y de  con- 
tener las  colecciones  infinidad  de  esqueletos,  y 
miles  de  cráneos,  mandíbulas,  etc.  etc.,  pues  el 
Dr.  Francisco  P.  Moreno  trata  siempre  de  cientos 
y demiles.  Sin  embargo,  dice  deben  existir  algunas 
especies  desconocidas,  pudiendo  señalar  desde  ya 
como  tales  (pág.  26)  los  restos  de  un  Megatherium 
muy  pequeño,  que  sería  bueno  los  describiera  y los 
dibujara  para  tener  completa  seguridad  de  que  se 
trata  realmente  de  un  Megatherium,  y los  de  un 
Homorhino ceros  mas  pequeño  que  el  H.  Bravar- 
di,  especie  que  sirviendo  de  tipo  de  comparación, 
debiera  ser  conocida,  pero  cuya  existencia  sin 


992 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


embargo  ignoro,  y le  agradecería  citara  la  obra,  sin 
duda  excesivamente  rara  en  que  se  encuentra  men- 
cionada, pues  basta  ahora  no  conozco  mas  que  la 
especie  que  me  sirvió  de  tipo  para  la  fundación  del 
género,  el  Homorhinoceros  platensis. 

Después  de  los  fósiles  pampeanos,  se  ocupa  de  los 
de  Monte-Hermoso,  cuya  fauna  perdida  dice  descu- 
brió Darwin,  lo  que  hasta  ahora  era  completamente 
ignorado,  pues  guiándonos  por  la  relación  del  viage 
de  aquel  gran  naturalista  creíamos  que  solo  había 
recogido  allí  algunos  fragmentos  de  un  Ctenomys,  y 
una  muela  de  un  roedor  parecido  al  carpincho. 
¡Pobre  historia!  Sin  embargo,  según  Moreno,  las 
colecciones  del  Museo  contienen,  procedentes  de  esa 
localidad,  los  restos  de  cerca  de  cien  especies  de 
mamíferos  diferentes,  aunque  en  esa  reseña  solo  se 
ocupa  de  tres,  una  que  reconoce  es  ya  conocida,  y 
las  otras  dos  que  lo  son  igualmente  aunque  las  con- 
sidera nuevas. 

El  primero  de  esos  tres  mamíferos  es  el  Trigodon 
Gaudryi , sobre  el  que  escribe  largas  páginas,  apa- 
rentemente de  carácter  científico,  pero  que  al  leerlas 
queda  uno  sorprendido  al  no  encontrar  la  mas  ligera 
indicación  sobre  quien  sea  el  autor  del  género  y de  la 
especie,  asi  que,  aquellos  que  no  conozcan  la  des- 
cripción original  quedan  muy  ilustrados  al  respecto 
y en  aptitud  de  poder  recurrir  con  facilidad  á la  pri- 
mera descripción.  Es  un  método  especial  de  investi- 
gación esclusivo  del  autor. 

El  mencionado  animal,  estaba  representado  en  el 
Museo  únicamente  por  la  mandíbula  inferior  que 
recogí  personalmente  en  Monte-Hermoso  y regalé 
luego  al  establecimiento,  y ahora  Moreno  refiere  á 
la  misma  especie,  probablemente  con  razón,  un  crá- 
neo algo  incompleto,  pero  con  casi  toda  la  denta- 
dura, cuyos  caractéres  ya  me  eran  conocidos  como 
puede  verse  en  el  suplemento,  (pág.  916).  Los  tres 
premolares  únicos  de  esta  especie  se  parecen  á los 
premolares  y á los  dos  primeros  molares  del  Haplo- 
dontherium,  mientras  que  los  verdaderos  mola- 
res están  construidos  sobre  el  tipo  de  los  del  Toxo- 
don  y parecidos  á los  del  Toxodontherium.  De 
aquí  deduce  que  los  géneros  Haplodontherium  y 
Toxodontherium  son  idénticos  al  Tvigodon  y 
deben  desaparecer,  empleando  para  ello  términos 
bastante  inconvenientes. 

¿Qué  significaría  el  que  yo  hubiera  tomado  restos 
diferentes  de  un  mismo  animal,  por  los  de  tres  ani- 
males distintos?  ¿No  han  incurrido  en  parecidos  erro- 
res todos  los  paleontólogos,  desde  Cuvier,  hasta  los 


mas  célebres  de  la  actualidad,  sin  excepción  alguna? 
Si  hubiera  leído  la  introducción  á mi  cuarta  memo- 
ria sobre  los  fósiles  oligocenos  del  Paraná,  que  men- 
ciona, hubiera  visto  que  indico  la  dificultad  que 
para  su  estudio  y determinación  ofrecen  los  fósiles 
de  esa  localidad,  precisamente  por  la  circunstancia 
de  tratarse  de  piezas  aisladas,  sin  que  esa  sea  una 
razón  para  no  emprender  su  estudio,  pues  si  fuéra- 
ramos  siempre  á esperar  el  conocimiento  de  partes 
completas  como  lo  pretende  el  autor  del  folleto  en 
cuestión,  peligraríamos  de  pasar  nuestra  existencia 
esperando  siempre  la  última  palabra,  hasta  quedar 
luego  rezagados,  como  á él  ahora  le  sucede.  Es  bueno 
que  sepa,  que  de  las  seis  mil  especies  de  mamíferos 
fósiles  en  el  día  conocidas,  el  96  °/0  han  sido  funda- 
das sobre  pequeñas  partes  del  esqueleto. 

Pero  esto  bien  lo  sabe  Moreno,  quien  si  ha  in- 
sistido tan  largamente  sobre  este  punto,  es  precisa- 
mente porque  ha  creído  encontrar  en  mis  trabajos 
un  error  que  podría  esplotar  fácilmente  para  levan- 
tarse un  poco  del  desprestigio  ó abismo  sin  fondo 
en  que  se  ha  hundido  su  personalidad  científica. 

Por  desgracia,  las  apariencias,  que  no  hubieran 
inducido  en  error  á un  paleontólogo  de  mediana  es- 
periencia,  lo  han  engañado,  y olvidándose  de  que 
me  acusa  de  precipitación,  funda  con  la  mayor  lige- 
reza, sin  meditar  un  instante  sobre  las  graves  res- 
ponsabilidades en  que  incurre,  y como  si  en  ciencia 
ya  nada  tuviera  que  perder,  identificaciones  mas  que 
problemáticas. 

Identificar  los  restos  de  un  género  con  otro,  am- 
bos ya  definidos,  sobre  el  exámen  de  algunas  piezas, 
que  proceden  de  yacimientos  distintos,  separados 
por  300  leguas  de  distancia,  y pertenecientes  á ho- 
rizontes geológicos  de  épocas  muy  diferentes,  es 
seguramente  en  paleontología  un  hecho  de  incues- 
tionable importancia,  que  por  lo  mismo  que  afecta 
la  nomenclatura  sistemática,  debe  sentarse  solo 
cuando  se  tiene  la  certitud  que  dá  el  conocimiento 
completo  de  la  materia  de  que  se  trata,  conocimiento 
que  parece  no  lo  posée  el  Dr.  Moreno  ni  aún  de 
una  manera  superficial,  á lómenos  si  hemos  de  juz- 
gar por  la  desgraciada  muestra  que  de  él  nos  dá  en 
el  ensayo  mencionado. 

¿Quién  le  ha  dicho  á Moreno  que  una  semejanza 
en  la  construcción  de  ciertas  muelas  sea  una  prueba 
de  identidad  genérica?  ¿ignora  acaso,  que  como  re- 
gla general,  los  géneros  de  una  misma  familia  natu- 
ral, presentan  siempre  en  la  dentadura  una  confor- 
mación fundamental  idéntica? 


APÉNDICE 


993 


En  este  caso,  lo  único  que  prueba,  es  que  el  Tri- 
godon  es  un  género  cercano  del  Haplodontherium, 
lo  que  ya  me  era  conocido,  pero  de  eso  á la  identi- 
ficación genérica  hay  un  precipicio  que  solo  puede 
salvarlo  la  ligereza  sin  igual  del  autor  del  trabajo 
que  critico,  atribuyéndome  como  definitivas  deter- 
minaciones qne  solo  he  dado  de  una  manera  provi- 
soria, pues,  afortunadamente,  á pesar  de  lo  que  él 
dice,  medito  lo  que  escribo  con  un  detenimiento  que 
á él  no  le  es  dado  concebir. 

Así,  por  ejemplo,  dá  como  un  hecho  definitivo,  que 
los  premolares  del  Trigodon  corresponden  á los 
que  yo  he  descripto  como  la  4a,  5a  y 6a  muela  del 
Haplodontherium , cuando  la  verdad  es  que  en 
mis  trabajos  precedentes  no  he  dado  como  segura 
la  determinación  de  ninguna  muela,  contentándome 
con  decir  en  el  caso  mencionado,  qne  suponía  cor- 
respondieran á la  4a,  5a  y 6a,  por  cuanto  describía 
la  especie  tomando  por  tipo  el  Haplodontherium 
Wildei,  cuyas  muelas  también  estaban  determina- 
das de  una  manera  provisoria.  Si  el  autor  se  toma  la 
molestia  de  leer  mi  monografía  de  los  toxodontes, 
escrita  hace  cosa  de  dos  años  para  los  Anales  del 
Museo  que  él  dirige,  pero  que' lio  la  ha  distribuido 
y que  de  consiguiente  la  posee  en  el  establecimiento 
en  número  de  1000  ejemplares,  verá  en  la  página 
43  y 44  que  la  determinación  y la  colocación  de 
cada  muela  está  seguida  de  un  punto  interrogante, 
espejo  en  el  que  sería  bueno  se  mirara  antes  de 
aventurarse  á dar  como  hechos  constatados,  suposi- 
ciones masque  aventuradas. 

Así,  es  dar  prueba  de  gran  inesperiencia  y poca 
habilidad,  decir  que  los  verdaderos  molares  del 
Trigodon  son  idénticos  á los  del  Toxodontherium, 
y luego  casi  á renglón  seguido,  compararlos  con  los 
que  él  supone  premolares  del  Haplodontherium, 
por  presentar  unos  y otros  la  misma  depresión  per- 
pendicular de  la  parte  anterior  de  la  cara  externa, 
que  se  encuentra  igualmente  en  Nesodon,  en  Pro- 
toxodon,  en  Trachytherus,  en  Adinotherium , 
y tantos  otros  géneros  que  ni  siquiera  son  del  mismo 
grupo. 

En  mis  trabajos  he  descrito  incisivos  tanto  del 
Toxodontherium  como  del  Haplodontherium 
que  no  concuerdan  en  lo  mas  mínimo  con  los  del 
Trigodon,  y ¿qué  prueba  tiene  Moreno  de  que  esos 
dientes  no  pertenezcan  á los  animales  á que  los  he 
atribuido?  ¿Porque  no  se  parecen  á los  del  Trigo- 
don ?,  pues  es  natural  puesto  que  proceden  de  géne- 
ros distintos. 


Que  los  molares  verdaderos  del  Trigodon  pre- 
sentan un  notable  parecido  con  los  del  Toxodonthe- 
rium es  evidente,  pero  en  el  Trigodon  solo  los 
tres  verdaderos  molares  están  provistos  de  columna 
interna,  mientras  que  en  Toxodontherium , tam- 
bién participa  del  mismo  carácter  el  último  premo- 
lar, y si  el  autor  hubiera  consultado  mis  trabajos 
antes  de  lanzarse  á especulaciones  mentales  sin 
fundamento  positivo,  hubiera  visto  que  el  premolar 
posterior  del  Toxodontherium  está  definido  como 
uu  diente  de  corona  muy  alargada,  comprimido  y 
con  una  columna  interna,  lo  que  es  el  polo  opuesto 
de  la  forma  elíptica  ovalada  y sin  columna  que  pre- 
senta en  el  Haplodontherium.  En  la  lámina  XCYI 
del  atlas,  encontrará  figuradas  las  dos  séries  denta- 
rias superiores  de  dos  especies  de  Toxodonthe- 
rium, que  podrá  comparar  con  las  del  Trigodon  y 
convencerse  del  injustificable  error  en  que  ha  incur- 
rido al  querer  reunir  ambos  animales  en  un  mismo 
género,  sin  que  tenga  necesidad  de  insistir  en  otros 
detalles,  como  ser  la  forma  de  los  incisivos  medios 
superiores  sobre  el  tipo  de  los  del  Toxodon  en 
Toxodontherium  y sobre  el  del  Protoxodon  en 
Trigodon,  el  incisivo  segundo  del  Toxodonthe- 
rium, elíptico  y completamente  diferente  del  mismo 
diente  del  Trigodon , etc. 

Dejemos  el  Toxodontherium  que  ya  vemos  no 
hay  medio  de  reunirlo  al  Trigodon , y pasemos  al 
Haplodontherium,  al  que  con  tanta  insistencia  lo 
compara.  Por  lo  visto,  entusiasmado  Morejno  en 
presencia  del  cráneo  del  Trigodon,  ha  creido  que 
ningún  otro  animal  podía  presentar  premolares  elíp- 
ticos déla  misma  forma,  mientras  que  existen  mas 
ó menos  parecidos,  en  el  Haplodontherium,  en 
Pachyrucos,  en  Hegetotherium,  en  el  Euto- 
modus  y en  Xotodon. 

El  autor  del  mencionado  folleto,  en  vez  de  la 
vista  externa  del  Museo  que  no  tiene  la  más  mínima 
utilidad,  hubiera  debido  darnos  una  figura  del 
cráneo  del  Trigodon,  que  permitiría  poner  en  ma- 
yor relieve  la  lamentable  confusión  en  que  ha  incu- 
rrido. A mí,  que  toda  la  vida  he  tenido  que  luchar 
con  la  ascaséz  de  recursos  pecuniarios,  érame  hasta 
cierto  punto  permitido  publicar  nuevas  especies  ó 
descripciones  sin  acompañarlas  de  ilustraciones, — 
pero  á Moreno  que  nunca  le  han  faltado  los  mencio- 
nados recursos,  que  ha  contado  continuamente  con 
el  apoyo  oficial,  que  ha  invertido  en  el  Museo  sumas 
fabulosas,  que  tiene  miles  y miles  de  ejemplares, 
que  dispone  de  miles  de  clichés  ya  preparados,  que 


125 


994 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


tiene  grabadores,  fotógrafos,  impresores,  etc;  en  el 
mismo  establecimiento,  que  cuenta  con  talleres  y 
laboratorios  de  fotografía,  litografía,  zincografía, 
fototipia,  etc.  etc.  ¿cómo  es  que  con  todos  esos  ele- 
mentos contados  por  cientos  y por  miles,  comete 
la  imperdonable  falta  de  describir  nuevas  especies 
y nuevos  materiales  sin  acompañarlos  de  las  ilustra- 
ciones correspondientes? 

Pero  ya  que  por  lo  visto,  parece  que  para  él  tiene 
el  Museo  mucha  mayor  importancia  como  edificio 
que  como  contenido  científico,  puesto  que  anuncia 
la  publicación  de  otras  láminas  destinadas  á dar  á 
conocer  la  disposición  interior  que  se  complace  en 
creer  el  sumun  de  la  perfectibilidad,  cuando  en 
realidad  está  trazado  sobre  un  plan  raquítico  ence- 
rrado en  un  círculo  de  hierro  que  no  concuerda  de 
ninguna  manera  con  la  evolución  natural  á la  que 
inconscientemente  dice  que  su  plan  obedece,  pasé- 
monos de  esas  ilustraciones,  y analicemos  un  ins- 
tante los  datos  que  nos  dá  sobre  el  cráneo  del  Tri- 
godon  comparado  con  el  Haplodontherium. 

Según  Moreno,  la  série  dentaria  completa  á par- 
tir del  borde  anterior  del  segundo  incisivo  hasta  la 
parte  posterior  del  tercer  molar  es  de  422  milíme- 
tros, de  los  que  260  están  ocupados  por  las  muelas, 
quedando  de  consiguiente  162  milímetros  para  los 
dos  incisivos  externos,  el  canino  y los  diastemas  in- 
termediarios correspondientes.  El  diámetro  ántero- 
posterior  del  incisivo  segundo  es  de  32  milímetros; 
el  del  tercero  de  13  milímetros;  el  del  canino  de  15; 
y los  tres  diastemas  que  los  aislan  tienen  del  pri- 
mero al  último  respectivamente,  27,  21  y 22  milí- 
metros, lo  que  dá  un  total  de  130  milímetros;  para 
alcanzar  á los  162,  faltan  32, — ¿Podría  decirnos  el 
Dr.  Moreno,  qué  se  han  hecho? 

Examinemos  ahora  la  conformación  del  aparato 
dentario.  La  dentadura  inferior  del  Trigodon  es 
bien  conocida  por  la  mandíbula  inferior  que  he  des- 
crito; de  consiguiente  si  el  Haplodontherium , 
fuera  idéntico  con  el  Trigodon,  debería  presentar 
en  la  mandíbula  inferior  la  misma  identidad  de 
conformación  que  erróneamente  pretende  Moreno 
presenta  en  la  mandíbula  superior.  Es  cierto  que 
las  muelas  inferiores  del  Haplodontherium  me 
eran  hasta  hace  poco  desconocidas,  pero  como  se 
habrá  visto  en  el  suplemento,  conozco  ahora  como 
procedente  indisputablemente  del  mismo  animal, 
verdaderos  molares  inferiores,  que  si  bien  parecidos, 
no  son  iguales  á los  del  Trigodon,  distinguiéndose 
por  el  lóbulo  externo  posterior  mas  ancho  y mas 


convexo,  y por  la  parte  ó lóbulo  intermediario  del 
lado  interno  que  es  casi  completamente  plano  y el 
doble  mas  ancho  que  los  lóbulos  anterior  y poste- 
rior, mientras  que  en  Trigodon,  dicho  lóbulo 
interno  es  un  poco  mas  convexo  y mucho  mas  an- 
gosto. 

No  quiero  insistir  sobre  las  grandes  diferencias 
que  presentan  los  incisivos  inferiores  que  he  atri- 
buido al  Haplodontherium,  comparados  con  los  del 
Trigodon,  pues  habiéndose  encontrado  todos  ais- 
lados, podría  suceder  que  en  realidad  no  procedie- 
ran del  mismo  animal,  pero  estas  dudas  no  pueden 
existir  en  lo  que  concierne  á los  incisivos  superio- 
res, de  los  que  conozco  un  considerable  número  de 
ejemplares,  éntrelos  que  los  hay  que  por  la  forma, 
desgastamiento,  estado  de  conservación,  la  ganga 
que  los  envuelve  y la  localidad  en  que  fueron  reco- 
jidos,  proceden  evidentemente  del  mismo  individuo 
que  una  dentadura  casi  completa  del  Haplodon- 
therium Wildei,  bien  caracterizado  por  la  forma 
de  sus  molares  y premolares. 

El  incisivo  primero  superior  del  Haplodonthe- 
mum,  es  mas  angosto  que  el  segundo,  de  sección 
algo  triangular,  de  corona  truncada  horizontal- 
mente, mas  grueso  sobre  el  lado  interno  que  sobre 
el  externo,  bastante  corto,  y profundamente  es- 
cavado  sobre  la  cara  longitudinal  tanto  sobre  el  lado 
interno  como  sobre  el  externo.  Este  diente  se 
vuelve  mas  ancho  de  la  corona  hácia  la  base,  la  que 
está  completamente  abierta,  presentando  una  gran 
cavidad  infundibuliforme,  parecida  á la  que  mues- 
tran los  premolares  y los  molares,  mientras  que  en 
Trigodon  el  mencionado  diente  se  enangosta  de 
la  corona  á la  base  hasta  concluir  en  raíz  delgada, 
cónico-cilíndrica,  esto  es,  absolutamente  lo  contra- 
rio de  lo  que  sucede  en  Haplodontherium. 

El  incisivo  segundo  del  Trigodon  es  descrito 
por  Moreno  como  triangular,  plano  sobre  la  cara 
interna,  convexo  sobre  la  externa,  y con  solo  la 
mitad  anterior  cubierta  por  una  faja  de  esmalte  que 
dá  vuelta  sobre  la  interna,  terminando  en  cúspide 
triangular  cortada  en  bisel.  El  mismo  diente  del 
Haplodontherium  es  igualmente  triangular  y de 
cúspide  cortada  en  bisel,  pero  la  cara  posterior  en 
vez  de  ser  convexa  es  plana,  estando  cubierta  por 
una  capa  de  esmalte  que  en  vez  de  cubrir  solo  su 
mitad  anterior,  la  cubre  en  casi  toda  su  extensión, 
quedando  únicamente  sin  esmalte,  una  banda  longi- 
tudinal del  borde  externo  que  se  levanta  sobre  la 
cara  anterior  en  forma  de  columna  longitudinal  con- 


APÉNDICE 


995 


ve  xa  como  sucede  aunque  de  una  manera  menos 
acentuada  en  el  Toxodon  ensenadensis.  La  dife- 
rencia no  puede  ser  mayor. 

El  incisivo  tercero  del  Trigodon  es  dado  por 
Moreno  como  pequeño,  elíptico  y con  la  corona 
cortada  en  bisel;  el  del  Haplodontherium  es  de 
corona  cortada  horizontal  mente  y mas  excavada  en 
el  centro  que  en  la  periferia,  y el  canino  presenta 
la  misma  forma  mientras  en  Trigodon , según  el 
autor,  tendría  la  corona  igualmente  cortada  en 
bisel. 

Moreno  describe  el  primer  verdadero  molar  su- 
perior del  Trigodon  como  triangular,  y con  la  cara 
externa  fuertemente  ondulada,  agregando  que  le 
parece  que  la  muela  que  he  descrito  como  cuarta 
ó quinta  del  Toxodontherium  (Bol.  etc.  t.  IX,  p. 
97)  es  el  primer  verdadero  molar  del  Trigodon, 
pero  como  yo  describo  la  mencionada  muela  como 
de  cara  externa  regularmente  convexa,  no  me  es 
dado  comprender  cómo  pueda  ser  de  un  animal  en 
el  que  la  misma  muela,  se  dice,  es  de  cara  externa 
no  convexa  sino  ondulada. 

Las  otras  dos  muelas  verdaderas  del  Trigodon 
que  afirma  Moreno  son  las  mismas  que  he  designado 
con  el  nombre  de  Toxodontherium,  y que  corres- 
ponden igualmente  al  Haplodontherium,  es  evi- 
dente que  no  pueden  compararse  con  las  muelas  ex- 
cesivamente largas  y comprimidas  del  Toxodon- 
therium ni  con  las  muelas  sumamente  anchas  del 
Trigodon.  Todos  los  verdaderos  molares  superio- 
res del  Trigodon  son  mas  anchos  que  los  últimos 
premolares,  acentuándose  todavía  mas  esta  diferen- 
cia, entre  el  último  premolar  y el  primer  verdadero 
molar,  mientras  que  los  verdaderos  molares  del 
Toxodontherium  compressum,  de  tamaño  igual  á 
los  del  Trigodon  son  notablemente  mas  angostos 
que  las  mas  grandes  muelas  elípticas  queme  sean 
conocidas  del  Haplodontherium,  las  que  sin  em- 
bargo son  bastante  mas  pequeñas  que  los  últimos 
premolares  del  Trigodon,  lo  que  demuestra  muy 
poco  tino  y gran  inexperiencia  en  quien  pretende 
reunir  en  uno  tres  animales  tan  distintos. 

Eu  cuanto  álos  premolares  del  Trigodon,  es  in- 
dudable que  se  parecen  á los  del  Haplodonthe- 
rium, pero  que  ambos  animales  no  son  idénticos, 
basta  para  demostrarlo  el  tamaño  completamente 
distinto  que  presentan  los  del  Trigodon  compara- 
dos con  los  del  Haplodontherium.  Moreno  pone 
en  paralelo  el  fragmento  con  tres  muelas  que  he  des- 
crito como  del  Haplodontherium  limum  con 


los  tres  premolares  del  Trigodon,  pero  las  medi- 
das que  dá  de  los  dientes  de  este  último  no  concuer- 
dan  de  ninguna  manera  con  los  del  Haplodonthe- 
rium. Insiste  el  autor  sobre  una  pequeña  depresión 
perpendicular  que  dice  presentan  los  premolares 
del  Trigodon  en  la  parte  posterior  del  lado  interno, 
depresión  que  dice  encuéntrase  también  en  los 
dientes  del  Haplodontherium,  lo  que  es  verdad,  é 
indica  afinidad  entre  ambos  animales,  pero  no  iden- 
tidad, pues  la  misma  particularidad  existe  en  los 
primeros  premolares  del  Toxodontherium,  y en 
los  últimos  del  Eutomodus  que  tienen  una  forma 
bastante  parecida  y que  sin  embargo  el  género  no 
puede  ser  mas  distinto.  Hay  todavía  algo  más  que 
no  dejará  de  sorprender  al  Dr.  Moreno,  y es  que, 
el  animal  que  basándose  sobre  un  pequeño  fragmento 
de  intermaxilar  con  los  incisivos,  designa  algunas 
páginas  mas  adelante  con  el  nombre  de  Pseudoto- 
xodon  formosus,  considerándolo  como  nuevo,  y 
que  dicho  sea  de  paso  es  ya  conocido  desde  hace 
tiempo  con  otro  nombre,  presenta  premolares  igual- 
mente de  la  misma  forma. 

En  el  trabajo  de  Moreno,  á cualquier  parte  que 
se  dirija  la  vista  se  encuentra  un  error  que  enmen- 
dar y apreciaciones  erróneas  que  refutar,  que  no 
acabaría  de  mencionarlas  en  veinte  veces  mas  espacio 
que  aquel  en  que  él  con  una  inhabilidad  sin  ejem- 
plo ha  sabido  reunirlos,  pero  no  puedo  prescindir 
de  mencionar  uno  que  por  su  importancia  basta 
para  convencerlo  del  error,  al  mismo  tiempo  que  es 
una  prueba  evidente  de  la  ligereza  habitual  con  que 
ha  procedido. 

Afirma  que  el  Trigodon  no  tiene  mas  que  tres 
premolares  elípticos,  siguiendo  adelante  una  larga 
barra,  y atrás  los  verdaderos  molares  prismáticos,  y 
luego,  examinando  el  modelo  de  un  fragmento  del 
maxilar  del  Haplodontherium  limum  conte- 
niendo tres  muelas  elípticas  que  son  las  que  me 
sirvieron  de  tipo  para  la  fundación  de  la  especie, 
dice  que  esos  tres  dientes  corresponden  á los  tres 
premolares  del  Trigodon.  Si  hubiera  examinado  la 
pieza  con  un  poco  menos  de  precipitación,  se 
hubiera  apercibido  que  adelante  del  diente  mas  pe- 
queño del  maxilar  mencionado  del  Haplodonthe- 
rium, sigue  inmediatamente  un  alveolo  en  parte 
destrozado,  en  el  que  se  implantaba  un  diente  de  la 
misma  forma,  de  manera  que  en  este  solo  pedazo 
tiene  la  prueba  palpable  de  que  el  Haplodonthe- 
rium tuvo  por  lo  menos  cuatro  dientes  seguidos  de 
esa  forma.  Puede  pasar  un  vistaso  á la  lámina  XCYI, 


996 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


en  donde  se  encuentra  dibujada  la  série  dentaria 
completa  del  maxilar  superior  dei  Haplodonthe- 
rium,  y verá  que  tiene  seis  muelas  elíptico-ovala- 
das,  en  vez  de  solo  tres  que  tiene  el  Trigodon,  que 
tiene  cuatro  premolares  en  vez  de  tres  que  tiene  el 
Trigodon,  que  solo  la  última  muela  es  triangular 
y provista  de  columna  interna,  mientras  que  en 
Trigodon  son  las  tres  últimas  que  presentan  este 
carácter,  y verá  por  fin  que  la  série  dentaria  com- 
pleta del  Haplodontherium  consta  de  siete  muelas 
en  vez  de  seis  como  en  Trigodon,  y entonces  com- 
prenderá que  no  le  era  permitido  reunir  ambos 
animales  en  uno  sin  incurrir  en  un  error  altamente 
censurable,  y queda  así  bien  justificada  la  separación 
genérica  de  los  tres  animales  que  he  designado  con 
los  nombres  de  Trigodon,  Haplodontherium  y 
T oxodon  therium . 

De  los  otros  dos  mamíferos  que  Moreno  dá  como 
nuevos,  uno  es  un  armadillo  gigantesco  que  designa 
con  el  nombre  de  Dasypotherium  australe,  fun- 
dado sobre  restos  de  coraza  y una  rama  izquierda 
de  la  mandíbula  inferior,  que  caracteriza  de  esta 
manera. 

« Dasypotherium  australis  ! (género  y especie 
nueva). — Otra  de  las  piezas  de  valor  extraídas  de 
Monte  Hermoso,  formánla  mucha  parte  de  la  coraza 
articulada  y el  ramo  izquierdo  de  la  mandíbula  infe- 
rior de  un  gran  dasipídeo,  desconocido  hasta  ahora. 
Su  talla  ha  sido  mucho  mayor  del  doble  de  la  del 
Eutatus  Seguini.  La  figura  central  de  sus  placas 
se  asemeja  mucho  á la  de  la  mulita  ( Praopus 
hybridus)  pero  es  relativamente  mas  difusa,  ten- 
diendo á desaparecer  en  algunas  placas,  acercándose 
asi  al  Chlamy  do  therium-,  no  tiene  ninguna  de  las 
placas  las  asperezas  de  las  de  los  Eutatus.  La  man- 
díbula inferior  se  distingue  de  la  de  todos  los  dasi- 
pídeos  conocidos  de  la  Pampa;  á juzgar  por  sus 
alveolos  ha  tenido  ocho  muelas,  la  primera  muy 
pequeña,  la  segunda  enorme,  caniniforme,  encor- 
vada, como  en  Lestodon,  la  tercera  ha  sido  angosta, 
implantada  de  la  misma  manera,  siendo  en  esa 
dirección  su  mayor  diámetro  y ha  tenido  un  surco 
perpendicular  suave  en  su  cara  interna  anterior  y 
otro  en  la  externa  posterior;  la  siguiente  parece  ha- 
ber sido  mas  cuadrada  con  surcos  y la  quinta  mayor 
que  esta,  oblicua,  rectangular,  con  los  mismos  sur- 
cos; lasesta  mas  cuadrada,  pero  no  tanto  como  la 
tercera;  la  séptima  y octava  tienden  á ser  cilindri- 
cas progresivamente,  pero  también  con  un  pequeño 
surco  interno  la  primera  de  ellas.  Esta  mandíbula 


denota  en  su  forma  general  un  animal  de  cráneo  mas 
cortoque  los  Eutatus  y Praopus.  Indudablemente 
pertenecen  estas  piezas  á un  animal  de  un  género 
nuevo  que  llamaré  Dasypotherium.  Pudiera  resul- 
tar una  vez  conocido  el  cráneo  délos  Propraopus 
que  estos  pertenecen  al  mismo  género  que  el  Dasy- 
potherium, cuyos  caractéres  dentarios  son  muy 
distintos  de  los  de  Jos  Praopus  y por  lo  tanto  de- 
berá desaparecer  el  género  Propraopus  basado  solo 
en  placas  dorsales»! 

No  se  puede  dar  un  desconocimiento  mas  completo 
de  las  leyes  de  la  nomenclatura,  ni  una  ligereza 
mayor  que  la  que  se  transparenta  en  las  menciona- 
das líneas. 

El  Dasypus  como  el  Eutatus,  pertenecen  á un 
grupo  de  armadillos  de  una  conformación  profunda- 
mente distinta  de  aquel  de  que  forman  parte  los 
géneros  Praopus  y Propraopus.  El  pretendido 
Dasypotherium  ó se  acerca  al  uno  ó al  otro;  si  es 
mas  cercano  de  Dasypus  y de  Eutatus  es  absolu- 
tamente imposible  que  se  pueda  confundir  con  el 
Propraopus. 

Pero,  la  singularidad  dei  caso,  es  que,  al  fundar 
el  pretendido  nuevo  género  Dasypotherium,  de- 
clara, no  sabría  si,  sin  el  menor  escrúpulo  ó con  la 
mayor  candidez,  pero  que  de  cualquier  modo  pone 
en  evidencia  que  no  alcanza  la  importancia  de  es- 
tas cuestiones,  que,  en  el  caso  de  resultar  mas  tarde 
que  el  género  Dasypotherium,  cuyos  caractéres 
dentarios  son  muy  distintos  de  los  de  Praopus,  es 
idéntico  al  Propraopus,  deberá  desaparecer  este 
último  género  y conservarse  el  de  Dasypothe- 
rium ! 


Lineo,  Tournefort,  Agassiz,  de  Candolle,  de 
Saporta,  Cope,  Scedder,  Bronn,  Mayer,  Douvi- 
llé,  Fischer,  y demás  distinguidos  naturalistas  que 
habéis  pasado  la  mayor  parte  de  vuestra  existencia 
estableciendo  las  leyes  de  la  nomenclatura!  ¡Habéis 
perdido  vuestro  tiempo!— Desde  el  fondo  de  un  de- 
sordenado bazar  disfrazado  con  el  nombre  de  Museo, 
se  levanta  una  voz  que  pretende  desconocer,  la 
grandiosa  obra  que  constituye  el  mas  alto  título  de 
gloria  de  los  naturalistas. 

Ahora  me  explico  la  siguiente  cabalística  frase, 
que  en  forma  parabólica  y sentenciosa,  se  lée  en  la 
página  8 del  mismo  folleto,  refiriéndose  á ciertos 
fósiles  por  él  descubiertos.  «Estas  primeras  vislum- 
bres de  un  magnífico  pasado  biológico  el  hoy  «Museo 
de  la  Plata»  por  derecho  de  herencia  de  su  des- 


APÉNDICE 


997 


cubridoTj  está  destinado  á aclararlas  mostrando  un 
mundo  nuevo  de  formas  no  sospechadas  muchas 
de  ellas  y necesarias  para  la  existencia  de  las 
actuales». 

Afortunadamente,  no  bastan  unos  cuantos  mal 
dados  golpes  de  pluma  de  un  visionario  que  hasta 
invoca  en  ciencia  el  derecho  de  herencia  para 
echar  por  tierra  esa  majestuosa  obra  que  se  ha  em- 
pleado dos  siglos  en  levantar,  descansando  en  la 
inconmovible  fuerza  que  le  dá  el  conjunto  de 
todos  losuaturalislas  contemporáneos  de  algún  valor. 

Si:  no  dude  Moreno  que  si  llega  á descubrirse 
que  el  Dasypotherium  es  idéntico  al  Propraopus, 
este  será  el  nombre  conservado,  y el  de  Dasypo- 
therium el  destinado  á desaparecer. 

Pero  no  se  inquiete,  pues  tal  identidad  nunca  se 
llegará  á demostrar,  por  la  sencilla  razón  de  que  el 
Dasypotherium  y el  Propraopus  son  dos  géne- 
ros completamente  distintos,  que  entran  en  dos  gru- 
pos diferentes.  Es  con  todo  sorprendente  que, 
poseyendo  del  Dasypotherium  una  parte  consi- 
derable de  la  coraza  dorsal,  no  se  haya  apercibido 
de  que  es  imposible  que  se  puedan  confundir  los  dos 
mencionados  géneros.  Es  probable  sea  debido  á la 
escasez  de  materiales  sobre  el  género  Propraopus , 
y si  asi  fuere,  desde  ya  pongo  á su  disposición  mis 
colecciones  en  donde  encontrará  la  coraza  casi  com- 
pleta de  este  género  y partes  notables  del  esqueleto 
y de  la  dentadura  que  bastarán  para  disiparen  su 
espíritu  toda  duda.  Aunque  no  me  permite  el  exá- 
men  de  las  colecciones  del  Museo,  que  no  son  de  él 
sino  del  Estado,  puede  venir  á mi  casa  en  cualquier 
momento  en  donde  siempre  encontrará  una  mesa  de 
trabajo  y á su  disposición  los  materiales  de  que  dis- 
pongo. Esta  ha  sido  siempre  con  todos,  mi  conducta, 
y es  la  verdadera  manera  de  servir  la  ciencia. 

Duéleme  con  todo  tener  que  disipar  todavía  una 
última  ilusión,  pues  si  bien  el  Dasypotherium  no 
es  idéntico  al  Propraopus,  tampoco  es  un  género 
nuevo,  pues  fué  descubierto  por  mi  en  Monte  Her- 
moso y descrito  hace  dos  años,  en  la  página  1 6 
del  primer  número  del  Boletín  del  Museo  de  la 
Plata,  del  que  repartí  unos  pocos  ejemplares  (con- 
servándose los  demás  en  el  establecimiento  sin  dis- 
tribuir, en  número  de  600  ejemplares)  bajo  el  nom- 
bre de  Macroeuphractus  retusus,  y lo  encontrará 
caracterizado  por  los  únicos  restos  que  conocía,  en 
la  página  871  de  esta  obra,  aunque  sin  dar  dibujos 
por  encontrarse  las  piezas  originales  en  el  Museo  de 
la  Plata. 


El  otro  mamífero  pretendido  nuevo,  es  un  repre- 
sentante del  grupo  de  los  toxodontes,  que  designa 
con  el  nombre  de  Pseudotoxodon  formosus  (?) 
(p.  37)  dando  de  él  la  siguiente  descripción  : 

« Pseudotoxodon  formosus  (?)  género  y espe- 
cie nueva. — Posée  el  Museo  la  parte  anterior  del 
cráneo  de  un  toxodontido,  que  comprende  los  cua- 
tro incisivos,  un  fragmento  del  canino  izquierdo  y 
la  primer  premolar  del  mismo  lado.  Pertenece  á un 
género  que  considero  nuevo  aún,  sin  asegurarlo, 
puesto  que  pudiera  resultar  que  mas  adelante, 
cuando  se  descubran  nuevos  restos,  resulte  ser  uno 
los  toxodontinos  descriptos,  según  dientes  aislados, 
por  el  doctor  Ameghino  lo  que  es  imposible  decir 
hoy.  No  es  el  Toxodon  proto-Burmeisteri  que 
tuvo,  según  el  doctor  Ameghino,  tres  incisivos  su- 
periores de  cada  lado,  ni  corresponde  por  su  tamaño 
con  el  Toxodon  virgatus,  lo  que  no  obstaría  sin 
embargo  á que  pertenezcan  ambos  á una  misma  es- 
pecie; tampoco  es  el  Toxodon  antiquus , á juzgar 
por  el  extremo  de  la  mandíbula  inferior  punteaguda. 
Los  incisivos  medianos  encorvados,  no  se  inclinan; 
en  su  estremo  coronal  liácia  adentro  como  en  los 
toxodontes  pampeanos;  la  cara  anterior  es  plana; 
cubierta  con  una  capa  de  esmalte  en  toda  su  exten- 
sión, la  corona  algo  excavada,  de  bordes  anteriores 
cortantes;  su  parte  interna  es  casi  doblemente  mas 
ancha  que  la  externa,  teniendo  la  parte  interna  de 
la  cara  posterior  la  forma  de  cuña  triangular,  mien- 
tras el  resto  es  paralelo  á la  cara  anterior.  Asi  los 
estreñios  de  la  cara  interna  y posterior  de  estos  in- 
cisivos de  cada  lado  reunidos,  presentan  la  forma  de 
una  M de  base  ancha.  El  ancho  de  estos  incisivos  es 
de  0.03 1 , su  fondo  en  el  borde  externo  0.007  y en 
el  interno  0.013.  Los  segundos  incisivos  son  pris- 
máticos triangulares;  han  tenido  la  corona  cortada 
en  bisel  desde  el  ángulo  anterior  externo  hácia  el 
opuesto.  Su  cara  externa  es  plana  y convexa  la  in- 
terna, poco  convexa  la  anterior,  y plana  y muy  poco 
excavada  en  el  centro  la  posterior;  una  ancha  capa 
de  esmalte  parece  haber  cubierto  la  cara  ante- 
rior. 

«El  diámetro  transverso  de  este  incisivo  es  de 
0.027  y el  ántero  posterior  en  la  cara  externa  0. 1 65; 
estos  incisivos  están  situados  oblicuamente  detrás 
de  la  cara  externa  de  los  internos.  Del  canino  que 
ha  sido  muy  pequeño  solo  se  vé  la  base,  cilindrica, 
colocada  oblicuamente  siguiendo  la  dirección  del 
maxilar;  está  separado  por  un  cliastema  de  0.061 
del  incisivo  segundo.  Otro  diastema  de  0.012  lose- 


998 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


para  de  la  primer  premolar  que  es  prismática  rectan- 
gular, encorvada  y colocada  en  la  misma  dirección 
que  el  canino;  mide  su  diámetro  longitudinal  0.012 
y el  transverso  10.006;  una  ancha  faja  de  esmalte 
ocupa  la  faz  esterna  y hay  rastros  de  otra  en  la  in- 
terna. » 

En  esta  descripción,  la  precipitación  en  los  juicios 
y la  falta  de  preparación  se  manifiesta  en  el  grado 
mas  elevado  que  sea  dado  concebir.  En  ella,  para 
establecer  que  el  pretendido  Pseudotoxodon  for- 
mosus  es  un  animal  diferente  de  algunos  con  los 
cuales  innecesariamente  lo  compara,  entre  otras  he- 
regías  científicas,  dice  textualmente  que  difiere  del 
«Toxodon  proto-Burmeísteri  que  tuvo  según  el 
Dr.  Ameghino,  tres  incisivos  superiores  de 
cada,  lado » . 

¿Tendría  á bien  el  Dr.  Moreno  indicarme  en  qué 
trabajo  he  publicado  yo  tan  descomunal  disparate? 
Ún  toxodontido  que  tuviera  tres  incisivos  supe- 
riores de  cada  lado,  no  sería  un  Toxodon,  y mis 
conocimientos  en  paleontología,  bien  que  limitados, 
hace  años  que  no  son  tan  superficiales,  para  cometer 
un  error  tan  craso,  tan  descomunal  y tan  sin  funda- 
mento, como  el  que  con  la  máxima  candidez  (?)  me 
atribuye.  Hay  mas  todavía;  no  conozco  hasta  ahora 
los  incisivos  superiores  del  Toxodon  proto-Bur- 
meisteri  y por  consiguiente  no  es  concebible  haya 
podido  hablar  de  ellos  en  alguna  parte. 

He  buscado  con  empeño  la  fuente  del  error,  y no 
encuentro  mas  que  la  siguiente.  En  mi  monografía 
de  los  toxodontes  ( Observaciones  generales  sobre 
el  orden  de  los  Toxodontes ) al  dar  en  la  página 
41,  la  diagnosis  del  Toxodon  proto-B arméis teri, 
empleo  los  siguientes  términos:  «Talla  un  tercio  de 
la  del  Toxodon  Burmeisteri;  i.  ? triangular,  con 
dos  caras  inferiores  externas  y una  superior  in- 
terna, cada  una  con  una  faja  de  esmalte  mas  an- 
gosta» etc. 

El  símbolo  i.  -3,  que  indica  el  diente  incisivo  ter- 
cero de  la  mandíbula  inferior,  no  ha  sido  entendido 
por  Moreno,  que  ha  creído  sin  duda  que  eso  quería 
decir  que  elAnimal  tuvo  tres  incisivos,  y parece  que 
hasta  ignoraba  que  la  colocación  del  número  debajo 
déla  rayita horizontal,  se  refería  á la  dentición  de 
la  mandíbula  inferior,  puesto  que  me  cuelga  nada 
menos  que  el  enorme  desatino  de  haber  atribuido 
al  mencionado  animal  tres  incisivos  superiores  á 
cada  lado. 

Esto  me  ocasiona  un  profundo  desconsuelo,  pues 
parecería  indicar  que  ignora  la  nomenclatura  de 


la  dentadura  y el  conocimiento  de  los  símbolos  que 
sirven  para  representarla,  ya  en  conjunto,  . ya  cada 
diente  tomado  por  separado,  símbolos  en  el  dia  uni- 
versalmente empleados  por  todos  los  paleontólogos, 
y si  así  fuera  me  pregunto  con  dolor,  ¿qué  habrá 
comprendido  en  todo  el  resto  de  la  monografía  de 
los  toxodontes  en  que  se  encuentra  la  descripción 
de  la  especie  mencionada,  puesto  que,  toda  ella 
está  llena  de  los  mismos  símbolos,  y ¿con  qué  pro- 
vecho consultará  las  obras  de  paleontología?  Me 
desespera  la  conclusión  poco  agradable  á que  esta 
observación  me  conduce  pues,  ¿que  fé  podrá  tenerse 
ahora  en  las  descripciones  del  autor  no  acompaña- 
das de  dibujos,  cuando  parece,  á lo  menos  aparen- 
temente, que  no  comprende  ó ignora  la  manera  de 
leer  una  fórmula  dentaria? 

Doblemos  esta  hoja  en  supremo  grado  desagrada- 
ble, y pasemos  á otro  tema. 

¿Cómo  es  que  el  Dr.  Moreno,  que  tanto  me  critica, 
porque  dice  que  fundo  especies  sobre  datos  incom- 
pletos, que  el  mayor  número  son  producto  de  mi 
rica  imaginación,  hasta  llegar  á designarme  con  el 
nombre  de  fabricante  de  especies?  ¿Cómo  es,  digo, 
que  él  incurre  eu  el  mismo  delito,  fundando  una  es- 
pecie y un  género  sobre  restos  incompletísimos, 
(como  lo  ha  hecho  por  otra  parte  en  todos  los  demás 
casos),  y en  la  inseguridad  que  él  mismo  declara,  de 
que  no  sea  ya  conocida? 

Si  en  vez  de  comparar  esos  restos  con  los  que 
proceden  de  regiones  distantes  y de  épocas  diferen- 
tes, los  hubiera  comparado  mas  detenidamente  con 
los  que  proceden  del  mismo  yacimiento,  se  hubiera 
probablemente  apercibido  que  es  la  misma  especie 
ya  por  él  descripta  en  el  Informe  de  Julio  del  año 
pasado,  como  Toxodon  antiquus , siendo  con  todo, 
tanto  este  nombre  como  el  otro,  simples  sinónimos, 
pues  forma  parte  del  género  Xotodon  que  lo  he 
caracterizado  hace  ya  unos  dos  años,  y la  especie 
de  Monte  Hermoso  la  he  dado  á conocer  bajo  el 
nombre  de  Xotodon  prominens , con  mucha  ante- 
rioridad á las  publicaciones  de  Moreno. 

Ya  vé  elDr  Moreno;  esgrime  un  arma  cuyo  filo 
se  vuelve  en  su  contra,  siendo  altamente  sensible 
que  pretenda  justificar  sus  pasiones  con  dichos  de 
personas  cuyos  nombres  son  queridos  y respetados, 
pues  no  puede  considerarse  de  otra  manera  que 
como  un  desprecio  á la  memoria  del  ilustre  y malo- 
grado sábio,  la  frase  que  á proposito  de  sus  propios 
devaneos,  le  atribuye. 

Tal  conducta  está  reagravada  con  insinuaciones 


APÉNDICE 


999 


de  mal  gusto,  como  aquella  que:  «És  lástima  que  un 
paleontólogo  déla  talla  del  Dr.  Ameghino,  incurra 
en  estas  precipitaciones,  que  no  soy  desgraciada- 
mente el  'primero  en  indicar »,  lo  que  es  posible, 
pero  álo  que  por  mi  parte  podría  agregar  que  otros 
lo  llaman  á él  fabricante  de  sinónimos,  inven- 
tor de  disparates  y algo  peor,  lo  que  es  menos 
agradable  que  ser  fabricante  de  especies. 

Toda  la  manera  de  proceder  del  Dr.  Moreno  es 
tan  excesivamente  informal  y poco  correcta,  y sus 
disertaciones  tendrán  en  el  adelanto  de  la  ciencia 
una  influencia  tan  poco  sensible,  que  en  realidad 
no  hubiera  merecido  la  pena  de  que  perdiera  tanto 
espacio  y tanta  tinta  en  lo  que  en  verdad  no  tiene 
valor  científico.  Pero  hay  una  circunstancia  agra- 
vante, yes  que  no  se  trata  de  trabajos  que  en  reali- 
dad estén  destinados  á los  hombres  de  ciencia,  sino 
de  Informes  oficiales , dirigidos  al  Ministro  de 
Obras  públicas  de  la  provincia,  y destinados  al 
público  con  el  evidente  objeto  de  llamar  sobre  él  la 
atención  deprimiendo  á otros,  y como  quien  calla 
otorga,  si  no  le  contestara  poniendo  las  cosas  en  su 
lugar,  el  público,  en  gran  parte  ageno  á estos  cono- 
cimientos, hubiera  podido  creer  en  la  ciencia  del 
Dr.  Moreno. 

Desearía  poner  punto  final  á este  incidente,  en  el 
que  hay  tantísimo  que  decir  que  nunca  conclui- 
ría, y tanto  mas  desagradable  cuanto  que  ya  en  el 


transcurso  de  esta  obra  he  tenido  ocasión  de  criticar, 
quizás  no  con  demasiada  severidad,  las  ligerezas 
inconcebibles  del  Dr.  Moreno  como  hombre  de  cien- 
cia, á propósito  de  sus  conatos  de  determinaciones 
paleontológicas,  pero  no  puedo  prescindir  de  trans- 
cribir á continuación  mi  justificación  completa  dada 
por  él  mismo  en  la  página  31  del  Informe  en 
cuestión,  en  donde  se  lee  lo  que  sigue  : «Y  es  esta, 
ocasión  de  confesar  errores  en  que  he  incurrido  en 
el  transcurso  de  mi  primer  informe,  errores  debi- 
dos en  mucha  parte  á la  irremediable  precipitación 
con  que  fué  escrito.  En  oportunidad  trataré  de  co- 
rregir esos  errores,  prometiéndome  para  en  adelante 
mas  cautela,  aun  cuando  deba  sacrificar  la  enume- 
ración de  las  piezas  nuevas  que  se  incorporen  á 
estas  galerías.» 

Es  lástima  que  tan  buenos  propósitos  no  hayan 
sido  sino  palabras.  El  autor  ha  querido  jugarle  al 
Ministro  una  mala  partida.  Si  no  es  así,  para  ser 
consecuente  con  la  precedente  declaración,  y como 
pecado  confesado  es  medio  perdonado,  debe  sin 
pérdida  de  tiempo  dirijirse  al  señor  Ministro, 
poniendo  en  su  conocimiento  que,  á pesar  de  la  gran 
cautela  que  se  proponía  para  en  adelante,  el  segundo 
informe  ha  sido  redactado  con  la  misma  ligereza  y 
precipitación  que  el  primero,  de  lo  que  ha  resultado 
por  desgracia  un  mayor  número  de  errores  y de 
tamaño  considerablemente  mas  abultado. 


, 

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LISTA 


ALFABETICA 


DE  LOS 

NOMBRES  DE  LOS  AUTORES,  COLECCIONISTAS,  ETC.,  MENCIONADOS  EN  ESTA  OBRA 


A 

Agassiz,  36,  674,  996. 

Aguirre,  6. 

Alien  (Q.  A),  313,  351. 

Ambrossetli  (J.) , X,  G,  604. 

Ameghmp  (Cárlos),  X,  6, 16-18,  20,  28, 36,  47,  64, 65,  70,  74, 126,  127 
129,  130,  135,  137-142,  144,  145,  158,  159,  162,  191-166,  169-175, 
184, 189,  215-221,  231,  232,  250,  255,  256,  258,  265,  266,  269,  270, 
271,  273-275,  279,  280,  285-293,  309,  324,  359,  399,  413,  421,  430, 
432,  434,  435,438-440,  445,  447,  448,  452-455,  457,  460,  462,  465, 
468,  469,474,  478-480,483,  485,489,513,  525,  547,  554,  555,  561, 
566-669,  572,  578,  590,  595,  619-622,  626,  655,  658,  660,  664,  687- 
689,  694,  695,  697,  755,  792,  791,  798,  800,  802, 859,  860,  868,  873, 
874,  879,  899. 

Améghino  (Juan),  XIII,  389,  587,  609. 

Andrade  (Olegario),  XIII,  828. 

Andrade  (Eloísa  de),  XIII,  828. 

Angelis  (Pedro  de),  759. 

Avalo  y Figueroa  (Diego  de),  634. 

Azara,  100, 101,  108,  115,  133, 179,  234,  278,  298,  302,  321,322,  327, 
329,  330,  574,  600,  608,  861. 


B 

Rarrow,  133. 

Bell,  321. 

Bennet,  57,  115,  116,  155,  179,  189,  225. 

Berg  (Cárlos),  816. 

Bert  (Paul),  46. 

Blainville  (De),  2,  154,  179,  190,  309,  324,  328,  333,  334,  336,  343, 
574,  635  , 636,  637,  639  , 645,  648,  660  , 669,  703,  710,  713,  737, 
738,  746,  747,  759,  761,  762. 

Blainville  y Gervais,  646. 

Blasius  y Kaiserl,  352. 

Blumembach,  493,  668. 


Boas,  513, 

Bodenbender  (Guillermo),  XII,  6,  47,  68,  922. 

Bourgeois,  86. 

Brackebusch,  XII,  6,  68,  677. 

Branco,  334,  336,  339,  590,  593,  596,  611,  636,  639,  640, 

Brandt,  116, 130,  227,  234,  580. 

Brants,  112,  115,  116. 

Bravard  (Augusto),  XI,  XII,  3,  4, 12,  20,  22,  23,  28,  31, 144,  115,  147, 
156, 176,  189,  190,  191,194,  198,  209,  210,  235,  256-258,  310,  315, 
317-319,325,336,  339-341,  357,  358,  362,  386,414,  418,  504,  524, 
529,  533,  534,  554-557,  559,  575,  576,  595,  608,  609,691,  722  725, 
728,  729,  734,  736,  737,  749,  750,  762,  763,  765,  766,  784,  787, 
806,  821,  833,  847,  861,  875,  884,  889,  613. 

Brisson,  253,  493. 

Bronn,  757,  775,  996. 

Brookes,  57,  175,  179. 

Bukland  Wiel,  668,  669,  691. 

Buffon,  108,  304,  321,  327,  574,  634. 

Buratowich,  XI,  6. 

Burmeister  (Cárlos),  918. 

Burmei8ter  (Germán),  VIH,  IX,  XIII,  3, 4,  6,  15,  20,  22,  28,  31,45,  57 
73,85,  100,  101,111-116,130-132,147,  149,  154,  155,  157,  158,  166’ 
176,  177,179,  189,  190,191,  193,194,  197,  199,  201,  £09,  210,  221, 
224,  225,  227,  234-236,  242,  263,  247,  254,  256,  257,  258,  278,  298, 
300,  302-304,  310,  313,  315,  317,  318,  320-325,  327-330,  333-336, 
338,340,  341,  343,  349-353,  356,  357-361,  362,  364,  366,  367,  374, 
375  , 377  , 380,  381,  382,  384,  387,  388.  404,  416,  418,  462,  463, 

485,  493,  495,  496,  504,  505,  513-516,  518,  519,  524,  529,  533- 

536,  538,  542-545,  551,  554,  555-560,  574,  575,  580,  587,  600, 

608,  609,  611,  622,  623,  626,  636,  639,  640,  645,  663,  664,  668, 

673,  674,  676,  677,  691,  697-700,  703-707,  710,  711,  722,  723,  725, 
728,  729,  730,  734,  735-739,742,  746-750,  760-769,  775,  778-781. 
784,  785-787,  789,  790,  805-807,  813,  814,  817,  821,  822,  829,  830, 
833-835  , 837,  844,  847  , 849  , 858,  861,  865,  867,  871,  875-877,  884- 
866,  888-890,  902,  913,  917-919. 

C 

Candolle  (De),  996. 

Capellini,  729. 


126 


1002 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Carbajal  (Emilio),  XIII. 

Caries  (Enrique  de),  6,  47,  66,  67,  85,  198,  203,  387,  516,610,  700. 
Carlos  III  (Don).  1. 

Carranza  (Angel  Justiniano),  XIII. 

Cassin,  885. 

Castelnau  (F.  de),  2,  80,  876. 

Claraz  (Jorge),  XIII,  817. 

Claussen,  2,  100,  101,  251,  310,  323,  571,  600,  635,  861,  877. 

Clíft,  759. 

Commerson,  13,  132. 

Comvents,  22. 

Cooper,  351. 

Cope  (E.  D.).  102,  103,  285,  320,  331,  336,  358,  359,  391,  513,  521, 
576,  595,  596,  616,  639,  615,  892,  959,  996. 

Comalia,  327,  668,  669,  765,  781,  786,  787. 

Cristafoletti,  XIII,  72. 

Cunningham  (Eoberto),  551. 

Cimer  (F.  R ),  101,  115,  130,  132,  179,  221,233,  253.  282,302,  327, 
313,  600,  608,  861,  875,  888. 

Cuvier  (F.  R.)  y Geoffroy.  189,  231,  321,  327,  329,575. 

Cuvier  (Jorge),' VIH,  1,  57,  102,  179,  321,  32 2,  329,  330,  103,  566, 
571,  580,587,  600,  608,  633-636,  639,  610,  615,616,  659,  666, 
573,  668,  669,  673,  691,  759,  876,  913. 

Cuvier-Lesson,  313. 


OH 

Chenu,  333,  336. 

Christhol,  521. 


D 


Darwin  (Carlos),  2-1,  27,  31,  159,  1 ¡9,  2o3,  356,  357,  360,  388,  501, 
523,  521,529,  591,700,  701,720,  722,731,  759,861,867,918, 
992. 

Dejardin,  763. 

Dekay,  513. 

Desinarest,  57,  101,  1C8,  112,  115-117,  130,  132,  152,  179,  189,  221, 
253,  282,  302,  301,  313,  321,  327,  333,  336,  313,  319,  571,  600, 
608,  639,  668,  861,  865,  867,  876. 

Delville,  151. 

Doering  (Adolfo),  XI,  4,  6,  16,  20,  21,  25,  31,  33,  31.  35,  10,  17,  68. 

Doering  (Oscar),  X,  68. 

Dombey  (José),  631,  635. 

D’Orbigny  (Alcides),  1,  3,  15,  20,  22,  23,  27,  35,  10,  151,  156,  189, 
190,  191,  191,  198,  225,  271,  309,  322,  321,  327,  350,  351,  356, 
357,  381,  381,  386,  611,  635,  639,  881,  885,  993. 

Douvillé.  996. 

Dubois,  6. 

Du  Bois-Reymond,  806. 

Dupotet,  2,  315,  313,  635,761,  790. 


E 


Edoux  y Gervais,  154. 

Eguía  (Manuel),  XIII,  329,  917. 

, Eguía  de  Molina  (Petrona),  XIII. 
Erxleben,  57,  100,  253. 

Espina,  634. 

Eyroa  (Cándido),  XII. 


F 

Falconer,  496,  576,  639,  615. 

Falkner,  1,  758,  789. 

Filhol,  920. 

Fiorini  (Angel),  XIII,  593,  789,  790,  827. 

Fischer,  996. 

Flower,  367,  551-551,  881. 

Fontana  (L.  J.),  XI,  6. 

Forbes,  521. 

Forster,  313. 

Frenzel  (Juan),  836. 

Froriep,  352. 

Fürsli  (Barón  von),  207. 

(i 

Garriga  (José)  y Bry  (Juan  B.),  668,  669, 

Gaudry,  XI,  86. 

Gay,  115,  132,  189,  303,  321,  322,  327,  319,  350,  351,  501,  580,  611, 
635,  636,  639,  867. 

Gay  y Gervais,  611. 

Geoffroy,  319  353. 

Geoffroy  y Desmarest,  876. 

Geotlroy  (Fr.)  y D'Orbigny,  189, 

Geoffroy  Saint-Hilaire,  57,  319,  350,  351,  352,  353,  913. 

Geoffroy  (ísid.)  y D’Orbigny,  179. 

Geoffroy  Saint-Hilaire  (Isid.),  100,  101,  117,  130,  132,151,225,  352. 

875. 

Gervais  (Ilcnri),  XI,  4,  70,  111, 133,  176, 191,  221,280,  299,  303,  331, 
334,  310,  312,  361.  382,  390,  419,  576,  582,  587,  591,  592,  600,  602, 
615,  671,  611-613,  725,  728,  747,  748,  750,  760,  762,  766,  780, 
782  , 790,  810  , 847  , 818. 

Gervais  (II.)  y Ameghino  (F.),  57, 111,  133,  155,  157,  179,  189,  221, 
227,  228-230,  251,  255,  280,  298,  299,  303,  305,  307,  318,  322, 
323,  327,  329,  330,  336,  310,  312,  381,  387,  388,  390,  118,  419, 
501,  505, *815,  516,  529,  552,  574,  580,  581,  582,  590-594,  600,  602, 
601-606,  608,  611,  615,  670-672,  703,  710-713,  715,  722,  728,  729, 
738,  713,  715,  716,  718-750,  768,  779,  780-781,  787,  790,  791, 805, 
806,  810,  819,  821,  822,  833,  840,  812,  815,  717,  818,  854,  861, 
861,  865,  871,  872,  875,  884,  911. 

Gervais  (Paul),  2,  45,  46, 119,  254,  315,  317,  318,  322,  321,  327,  330, 
333-336,  356-358,  360-362,  367,  368,  380,  38 L,  418,  501,  515, 
516,  521,  529,  533,  580,  583,  581,  587,  588,  590,  606,  636-610, 
612,  645,  647,  670,  672,  692,  700,  703,  707,  710-712.  715,  722, 
725,  728,  729,  736,  716,  717,  765,  766,  840,  812,  861,  865,  871, 

876,  881-886,  910. 

Gervais  y Laurillard,  637. 

Giebel,  357,  387,  615,  722,  779,  875. 

Gilliss,  115,  132,  303  , 321,  327,  580,  877. 

Gmelin,  231. 

Gmelin-Lineo,  321,  329. 

Godoy  (Emilio),  XIII. 

Goldfuss,  608. 

Gray,  57,  101,  131,  189,  225,  300,  303,  322,  327,  343,  319,  599,  600. 

607,  608,  610,  611,  661,  665,  667,875,  876,  877,  881-886,  888-890, 
Griffth,  176,  865,  876. 

Guérin.  225,  327,  352. 

Gundlacb,  351. 

II 

Hamilton,  313. 

Hamilton-Smitb,302. 


LISTA  DE  LOS  NOMBRES  DE  AUTORES 


1003 


Harían,  700  , 877. 

Hermann,  235. 

Heusser  (Christian),  XIII,  817,  850. 

Holmberg  (E.  L.),  XI,  6,  433. 

Holrnes,  574. 

Holl  (José),  668. 

Huttenraucli  (Garlos),  463. 

Humboldt,  634. 

Huxley,  310,  524,  529,  551,  763,779,  780. 

Hyrtl,  877. 

I 

Illiger,  100,  101,  131,  322,  575,  580,  600,  608,  874,  876. 

J 

Jefferson,  690. 

Jussieu  (Bernardo  de),  634. 

Jussieu  (José  de),  634. 

K 

Kaup,  339. 

Klein,  233. 

Koken  (E),  768,  839. 

Kon,  278. 

Kroyer,  703. 

Kuld , 101,  234. 

Kurtz  (Federico),  68,  904. 

I , 

Lacepede,  889. 

Lacerda  (A.  de),  46,  49. 

Lacerda  y Peixoto,  46,  78. 

Lallemant,  6. 

Lamas  (Andrés),  XII,  759,  828. 

Larrañaga  (Dámaso),  XII,  2,  828. 

Larrazet,  22. 

Larroque  (José),  XIII,  302,  336,  643. 

Lataste,  235. 

Laurillard,  2,  154,  189,  190,  191,  194,  197,  203,  225,  309,  356,  357, 
359,  360,  381,  384,  634-637,  639,  645,  759,  905,  914. 

Laurillard  y D’Orbigny,  154,  225. 

Laussen,  734,  922. 

Lavagna  (Gerónimo),  XII,  6, 

Law  (Edm.),  634. 

Le  Córate,  574. 

Leidy,  254,  493,  495,  496,  504,  513,  557,  576,  596,  668,  672,  673, 
691,  700. 

Lelong  Thevenet  (León), XII,  6, 148,  387,  546,  685,  718,  801,  821,839, 
852,  869,  902,  901,  905,  907-909,  911,  913,  914. 

Lemoine,  273. 

Lesson,  130,  133,  179,  221,  343,  351,  360,  611,  861,  867,  876. 
Lesson  et  Garnot,  313. 

Lesson-Ferrusac,  351. 

Lettsom  (W.  G.),  751,  817. 

Levvy,  636. 

Liáis,  254)  284,  327,  330,  333,  334-336,  339,  600,  805,  876. 
Lichtenstein,  116,  130,  131,  189,  234,  321,  322,  349,  600,  608. 

Lineo,  57,  100,  108.  109,  130,  131,  234,  254,  277,  282,  295,  313,  321, 
326,  329,  330,  493,  503,  521,  574,  580,  587,  602,  659,  861,  864, 
876,  885,  887,  888,  996. 


Lista  (Ramón),  XII,  6,  556,  560. 

Loreto  (Marques  de),  1,  668. 

Lovisato,  XII,  47,  64,  899. 

Lund,  2,  46,  57,  78-81,  "lOO,  101,  108,  113-117,  119,  121,  130,  131, 
133,  151,  152,  166,  186,  231,  254,  255,  278,  282,  283,  305,  310, 
320-322,  325,  327,  329,  330,  333-336,  350,  353,  493,  504,  515,  516, 
571,  575,  595,  596,  608,  609,  614,  673,  691,  699,  732,  759,  760, 
763,  764-767,  775,  781,  783,  802,  805,  806,  822,854,  856,  861,  87p, 
877,  900,  910, 

Liitken,  673,  674,900. 

Lydekker,  101,  108,  156,  176,  221-223,234,254,278,  282,305,  310, 
318,330,  333,336,  340,  496,  529,  551,  552,574,  575,  580,  596,  600, 
601,609,639,  645,668,  671,  71o,  711,  721-723,728,  729,731, 
737,  742,  746,  747,  750,  751,  761,  766.  767,  769,  778-781,  784-808, 
814,  815,  817,  821,  833,  834,  8l2,  843,  847  , 861 , 865,  871,  875,  877, 
887. 

Lyell,  2,  3. 

Lynch  Arribalzaga  ^Félix),  Xll , 910. 


HI 


Markgraf,  329,  330. 

Marsh,  270. 

Martin,  861. 

Mayer,  996. 

Meyen,  179,  189,  580, 885 

Meyer,  556. 

Migoya  (Julio),  XIII,  818,  920. 

Molina,  57,  132,  133,  189,  303,  327,  611. 

Moreno  (F.  P.),  XIII,  6,  19,  25,  31,  46,  52,  82,  135, 159,  182-184,  255, 
267,  271-273,  358,  381,  383,390,  399,  407,  409,  433,  434,  440,  443, 
465,  467,  468,  471,  478,  489,  505,  530,  533,  602,  622,  641,  643, 
651,  670-672,  717,  721,  726,  767,  794,  809,  812,  824,  825,  829,  850, 
888,  919,  990,  992,  994,  999. 

Mortillet  (De),  60,  86. 

Moyano  (Garlos  M.),  XI,  6,  138,  188,  422,431,  659. 

Moyses  (Ed.),  6,  268. 

Muñiz  (Francisco  Javier),  XII;  2,  315,  333,  334,  336,  357,  635,  691, 
761,  899,  920. 

Muñiz  (J.  M.),  XII. 

Murie,  343,  875, 

Murray,  360. 

IV 

Natterer,  100,  115,  151. 

New  Wied.  (Príncipe  Maximiliano  de),  10,  57,  101,  112,  130,  234, 
253,278,  282,  296,  298,  302,  313,  321,  327,  329,  330,  349,  350,  352, 
493,  574,  600,  608,  876. 

Nodot,  2,  761-764,  766,  767,  775,  779,  781,  782,  784,  789,  790,  791, 
805,811,  822,  833,  847,  848,  854. 

O 

Obregon  (Adolfo)  918. 

Oken,  179,  668. 

Ortiz  (Toribio),  XI,  6,  122,  190,242,  254,533,  911,  912. 

Owen  (Richard),  VIII,  2,159, 190, 191,  271,  318,  356-358,  360,  361,  375, 
376,  379,  381,388,  410,  443,  485,  487-489,  504  , 505,  507,  513,  515, 
516,  521,  523-525,  529,  533,  596,  622,  639,  668,  669,  691,  700,  701, 
703,706,720-723,  732,734,737,  738,  741,  742,  746,750,  759,  760, 
763-766,  775,  779-781, 784,  785,  806,  811,  814,  833,  847,  876,  889, 


1004 


"mamíferos  fósiles  argentinos 


p 

Pacheco  (José),  765. 

Pallas,  108, 

Pander  y D'Alton,  668,  669. 

Parchappe,  40. 

Parish  (Woodbine),  2,  759,  775,  779. 

Peale,  351,  885. 

Penliand,  759. 

Perón,  343. 

Peters  (W.),  342,  343,  351,  352. 

Philippi,  35,  155,  327,  611,  671. 

Philíppi  y Landbeck,  352. 

Pictet,  189,  190,  194,  333,  336,  381,  615,  722,  737,  767,  779. 
Poeppig,  352. 

Poní  ra el,  336. 

Pommel  y Bravard,  210. 

Poppig-Tschudi,  109. 

Pouchet  (J),  763,  761,  806,  847,  848. 

Pozzi  (Santiago),  XII,  76. 

Pudieran,  100,  600,  601,  608,  611. 


Q 

Quatrefages  (De),  46,  84,  922. 

Quoy-Gaimard,  885. 

R 

Bacedo  (Gral  Eduardo),  191,242. 

Raffinesque,  351. 

Raraorino,  46,63,  66. 

Rapp,  876. 

Reichembacb,  100,  101. 

Reid  (W.  E.),  46. 

Reinhardt,  575,  673,  699,  703,  705,710,  735,  738,  765,  781,786. 
Reiss,  636. 

Rengger,  100,  101,  112,  115,  116,  130-132,  234,  253,  278,  298,  302, 
313,  321,  327,  329,  330,  349,  350,  352,  493,  574,  600,  608. 

Rhode  (Jorge),  XII,  6. 

Richert,  806. 

Roca  (Gral  Julio  A.),  XI,  6. 

Robín  (Ch.)  847. 

Romero  (Antonio),  XII,  6,  433,  619. 

Rondelet,  886. 

Rosas  (Juan  M,  de),  3,  315,  635,  761,  920. 

Roth  (Santiago),  6,46,  47,  67,  73,84,85,  133,  196-198,  201,  203, 
236,  249,  387,  474,  477,  543,  671,  836,  837. 

Rousseau, 189. 

S 

Saint-Hilaire  (Augusto),  635,759. 

Saporta  (De) , 996. 

Sastre  (Marcos),  41. 

Scalabrini  (Pedro),  XI,  6,  124, 135,  148,  151, 166,  185,189,  191,196-199, 
201,  203-205,  207,208,  210,  236-239.  241,  242,  247-250,  252,  258, 
259,  306,  315,  320,  343,  359,  386,  388,  390,  394,  396,  397,  399 
403,  406,  411,  496,  522,  524,  533,  534,  542,  513,  546,  549,  554, 
557,  559,  565,  572,  579-681,  696,  997,  715,  718,  731,  732,  734,  744, 
752-754,  767,  801,  802,  813,  839,  814,  857,  858,  901,  503, 

Sclater,  343. 


Scudder,  996. 

Schaffter,699. 

Schaw,  329,  343. 

Schreber,  57,  101,  108,  130,  254,  282,  329,  343,  349,  587,  608,  861- 
Seelstrang  (A.  de),  XII. 

Sé.guin  (Francisco),  46,  67,  255,  299,  303,  358,  587,  615,  673,  763. 
Sellow,  759. 

S erres,  267,  418,  763-765,  806,  833,  817,  848. 

Shaw,  57,  130,  221,  668. 

Slegel,  885. 

Soren  Hansen  900,  922. 

Scnverbi,23. 

Spcgazziui  (Carlos),  XI,  25, 58,  384,  581,  919. 

Spix,  100,  101,  350. 

Stelzner,  6. 

Storr,  235,  321. 

Strobel  (Pellegrino),  45,  51,  58. 

Stübel,  636,  640. 

Sullivan,  25,  356,  410,  445,  488,  489,  622. 

T 

Temmink,  278,  282,  327,  351,  352. 

Thunb, 321. 

Topinard,  82. 

Tournefort,  996. 

Traill,  321. 

Trantschold,  403. 

Trellcs  (M  R.) , XII. 

Trouessart  (E .),  904. 

Tschudi, 343,  349,  350,  493,  574,  580,  587,600,  611. 

Tu  raer,  861. 

V 

Van  Beneden,  889. 

Van  Beneden  y Gervais,  889. 

Varas  (José),  XIII. 

Villardebó,  2,  760,  767,  782,  837. 

Virchow,  46,  84,  922. 

Vogth  (Carlos),  46,  73,  837. 

W 

Wngler,  189,  864,  876. 

Wagner,  101,  115,  116,  282,  298,  327,  349,  350,  513. 

Wagner  Schreber,  100,  101,  108,  110-117,  130-132,  154,  179,  221, 
225,  234,  253,  298,  302-304,  321,  322,  327,  329,  330,  349,  350-352, 
493,  574,  575,  580,  600,  608,  611  ,861,865,  875-877, 

Waterhouse,  57,  108,  110,  111-118,  130,  132,  151,  155,  166,  179, 
189,221,  225  , 227,  234,  254,  278,  282.  298,  321.  327,  350,885. 
Weddell,  2,  254,  501,  516,  584,  587,  588,  636,  610,725,  861. 

Weiss,  669,  759. 

Wesmael,  132. 

Weyenberg,  907. 

Weehvright,  334. 

Wiegman,  101,  155,  189,  300,  304.  321,  327,  343,  319,  352,  611. 
Winge  (Herluf),  57,  108,  109,  112,  119,  121,  133,  151,  152. 

Y 

Yarrel,  877. 


Zeballos  (E.  S.),XI,  6,  46,  644. 


Z 


INDICE  ALFABETICO 


DE  LOS 


NOMBRES  TÉCNICOS  MENCIONADOS  EN  ESTA  OBRA,  LOS  SINÓNIMOS  INCLUSOS 


A 


Aeeluridce,  891 

Abathmodon  fossilis,  310,  334. 

Abderites,  18,  264,  269,  271-273,  275,  927,  963. 
Abderites  meridionalis,  269,  270,  921. 
Abderitesidse,  268,  269,  894,  924,  928. 

Acarcmys,  125,  127,  130,  139,  262,  927,  962. 
Acaremys  murinus,  125,  126,  923. 

Acaremys  messor,  126,  923. 

Acaremys  minutus,  126,  923. 

Acaremys  minutissimus,  126,  923. 

Acdestis,  18,  264,  270,  271,  272,  275,  927,  963. 
Acdestis  Oweni,  270,  924. 

Aceratheriúm,  969. 

Acornys,  976. 

Acotherulum,  967. 

Acrocyon,  18,  28b,  289,  927,  964. 

Acrocyon  sectorius,  289,  924. 

Acrotherium,  440,  455,  464,  927,  960. 

Acrotlierium  rusticum,  360,  456,  925, 

Actenomys,  158. 

Actenomys  cuniculinus,  157,  158. 

Acyon,  18,  285,  290,  294,  311,  312,  345,  927,  964. 
Acyon  tricuspidatus,  190,  292,  293,  924. 

Acyon  bardus,  292,  924. 

Acyonidse,  894. 

Achnacodon,  961. 

Adapis,  102,  966. 

Adapisidee,  102,  893. 

Adapisorex,  963. 

Adapisoriculus,  963. 

Adelphomys,  19,  132,  139,  140,  151-153,  927,  962. 
Adelphomys  candidus,  139, 140,  924. 
Adelphotherium,  440,  458,  464,  928,  960. 
Adelphotherium  ligatum,  360,  458,  925. 
Adelotherium,  619,  928,  962. 


Adelotherium  scabrosum,  620,  925. 

Adinothermm,  19,  360,364,  372,  440,418,  450,  457,  464,  183,  484, 
486,  488,  625,  916,  960,  993. 

Adinothcrium  magister,  360,  450,  452,  454,  457,  925. 

Adinotherium  splendidum,  360,  450,  452,  925. 

Adinotherium  proximum,  360,  450,  453,  454,  925. 

Adinotherium  ferum,360,  450,  454,  925. 

Adinotherium  nitidum,  360,  450,  455,  925. 

Adracodon,  967. 

Adrastotherium,  620,  928,  962. 

Adrastotherium  dimotum,  621,  925. 

Aelurogale,  968  , 977. 

Aeluropsis,  977. 

Apheliscus,  960. 

Aphelops,  970,  974,  979. 

Aphelotherium,  966. 

Agathodonta,  654,  890-892,  895,  896,  898. 

Agriochoerus,  970,  975. 

Agustylus,  18,  285,  287,  927,  963. 

Agustylus  cynoides,  287,  924. 

Alcelaphus,  975. 

Alloidea,  105,  263,  893,  894,  896,  921. 

Ailomys,  971. 

Ambloctonus,  964. 

Amblyctonidee,  894. 

Amblypoda,  354,  616,  893,  894,  896,  925,  962,  £65,  967,  968,  971. 
Amblyrhiza,  976. 

Amphictis,  972. 

Amphicynodon,  968. 

Amphicyon,  344,  315,  972,  977. 

Amphidactyia,  354,  355,  893,  896,  924,  930,  934,  939,  952. 
Amphidozotherium , 967. 

Amphimeryx,  966,  970. 

Arnphimoschus,  970. 

Amphiperatherium,  968,  973. 

Amphisorex,  967. 

Amphítragulus,  970. 

Ampullaria,  35,  40,  41. 

Ampullaria  australis,  34,  35,  40. 

Ampullaria  D’Orbignyana,  5,  35,  40. 


1006 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Amynodon,  961. 

Anapíagenia,  980. 

Anaptomorphus,  959. 

Anaptomorphidse,  893. 

Anatherium,  18,  285,  289,  311,  312,  927,  961. 

Anatherium  defossus,  289,  311,  921. 

Ancylotheriuin,  973,  977. 

Ancylus  culicoides,  31,  10. 

Anchylophus,  936. 

Anchimys,  213,  238,  239,  371,  932,  967. 

Anchimys  Leidyi,  239,  371,  929. 

Anchippodontidee,  929,  933. 

Anchippodus,  962. 

Anchippus,  969,  971. 

Anchisodon,  970. 

Anchitherium,  5,  520,  551,  556,  557,  969. 

Anchitherium  australe,  551,  555,  557,  559. 

Anchitherium  Bairdii,  556,  557. 

Anicanodonta,  653,  657,  757,  895,  925,  930,  935,  910,  952,  957. 
Anisacodon,  963. 

Anisolophus,  555-558. 

Anisolophus  australis,  557,  559. 

Anisonchus,  960. 

Anodonta,  35,  11. 

Anoema,  233. 

Anomodon,  981. 

Anoplotherium,  3,  5,  190,  191,  551,  551-557,  558,  561,562,  577,  976. 
Anoplotherium  americanurn,  190,  556,  557,  559. 

Anoplotherium  grande,  190. 

Anoplotheridae,  551,  555,  576,  891. 

Antaodon,  193,  196-199,  918,  919,  971. 

Antaodon  cinctus,  197,  939,  911,  986. 

Anthracotherium,  967,  970,  976. 

Antliracotheridai,  573,  821. 

Anthropoidee,  77. 

Antropoidea,  11,  45,  101,  105,  893,  896,  898,  931,  938,  951,  951, 
959,  966,  968,  969,  971,  979. 

Anthropomorphidee,  45,  893. 

Anthropomorphus,  87,  88,  97,  99. 

Anthropopithecus,  86,  87,  931,  936,  969. 

Antidoras,  975. 

Antifer,  599,  610,  918,  950,  995. 

Antifer  ultra,  610,  910,  915,  987. 

Antílope,  970,  975,  980. 

Antílope  maquinensis,  611. 

Antílope  argentina,  615. 

Antilopidee,  579,  611,  891,  952,  921. 

Ápatemys,  962. 

Apera,  295,  306,  310,  932,  967. 

Apera  sanguinaria,  310,  913,  930. 

Araucarioxylon  Doeringi,  22. 

Arca  Bomplandiana,  23. 

Arctocephalus  falklandicus,  313. 

Arctocyon,  963. 

Arctocyonidm,  891. 

Arctodus,  977. 

Arctophoca,  312,  313. 

Arctophoca  Fischeri,  312. 

Arctophoca  falklandica,  313. 

Arctoidotherium  latidens,  318. 

Arctomys,  369,  976,  979,  980. 

Arctopitheci,  100,  101. 

Arctotherium,  2,  16,  67,  69,  295,  315-317,  319,  320,  335,  932,  917, 
918,  950,  967,  977,  979. 

Arctotherium  bonaerense,  30,  66,  67,  71,  72,  317-320,  927,  939, 
913,  985. 


Arctotherium  angustidens,  33,  317,  318,  320,  939,  985. 

Arctotherium  simum,  320. 

Arctotherium  latidens,  315,  317. 

Arctotherium  yetustum,  21,  317,  319,  320,  930. 

Archaelurus,  972, 

Archaeodonta,  355,  191,  573,  893,  896,  898. 

Archaeoidea,  105,  316,  891,  896. 

Archaeomys,  119,  971. 

Argillotherium,  964. 

Artiodactyla,  351,  371,  191,  572,  893,  891,  896,  935,  939,  955,  956. 
Arvícola,  257,  369,  976,  979. 

Arvícola  gigantea,  235,  236,  257. 

Asterostemma,  822,  961. 

Asterostemma  depressa,  823,  821,  926. 

Asterostemma  granata,  823,  926, 

Asterostemma  laevata,  823,  926. 

Astrapotherium,  18,  19,  357,  622-621,  920,  923,  927,  928,  962. 
Astrapotherium  rnagnum,  622,  920,  925. 

Astrapotherium  patagonicum,  622. 

Astrapotherium  ephebicum,  920. 

Astrapotheridas,  621,  894,  925,  928. 

Atalapha,  351,  957. 

Atalapha  bonaerensis,  351,  956. 

Atalapha  villosissima,  352,  956. 

Alava,  103,  105,  347,  893,  891,  896,  898. 

Atelodus,  979. 

Atherura,  981. 

Atryptherium,  361,  371 , 182, 183,  185,  928,  960. 

Atryptherium  hifurcatum,  360,  182,  925, 

Atryptheridae,  375,  482, 185, 190,893,  925,  928. 

Auchenia,  25,  62,  64,  66,  68,  71,  72,  81,  580,  583,  581,  588,  589,  591  > 
593-598,  937,  918-950,  953,  957,  970,  975,  979,  980. 

Auchenia  guanaco,  11,  10, 11,  50,  51,  57,  58,  59,  66,  580. 

Auchenia  mesolithica,  39, 10,  57,  588,  596,  597,  952,  986. 

Auchenia  lama,  580,  596,  597,  952,  956. 

Auchenia  lama  fossilis,  580,  986. 

Auchenia  intermedia,  580,  581,  584,  585,  596,  597,  910,  911,  986. 
Auchenia  gracilis,  581-583,  585,  586,  596,  597,  910,  911,  986. 
Auchenia  frontesa,  582,  583,  586,  910,  911,  986. 

Auchenia  Castelnaudi,  583,  596,  597,  910,  911,  986. 

Auchenia  cordubensis,  53,  581,  585,  596,  597,  952,  986. 

Auchenia  ensenadensis,  585,  596,  597,  910,  911,  986. 

Auchenia  lujanensis,  586,  596,  597,  910,  911,  986. 

Aucheuia  paca,  587. 

Auchenia  vicunna,  587. 

Auchenia  vicuña,  597,  956. 

Auchenia  Weddelli,  587,  591,  935,  910,  941,  986. 

Auchenia  parallela,  595. 

Auchenia  major,  596. 

Auchenia  rninor,  595,  986. 

Aulaxinuus,  971. 

Aurochs,  920. 

Axis,  975,  980. 

Azara,  11,  25,  29,  31. 

Azara  labiata,  5,  11,  38,  39, 18. 

Azara  occidentalis,  11,  25,  18. 


U 


Baculites,  14,  16, 18. 
Balanus,  29,  39. 

Balaena,  888. 

Balaena  australis,  888-890. 
Balaena  dubia,  889. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1007 


Balaena  definita,  889. 

Balaenidae,  888,  895. 

Balaenoptera,  57,  889. 

Balaenoptera  bonarensis,  889. 

Balaenoptera  patachonica,  889. 

Balaenoptera  intermedia,  889. 

Balaenoptera  antartica,  889. 

Bathmodon,  962. 

Bathrodon,  963. 

Bathyergus,  369. 

Bathyopsis,  962 
Bettongia,  269. 

Bibos,  975,  979,  980. 

Biloricata,  764,  766. 

Bison,  975. 

Blastóceros,  599,  607,  614,  948,  950,  953,  957,  975,  980. 
Blastóceros  campestris,  608,  940,  945,  952,  956. 

Blastóceros  campestris  fossilis,  608,  609,  987. 

Blastóceros  paludosus,  608,  609,  940,  945,  952,  956,987. 
Blastóceros  paludosos  fossilis,  609. 

Blastóceros  azpeitianus,  609,  940,  945. 

Blastomeryx,  975. 

Boridae,  894. 

Boochoerus,  971. 

Borhyaena,  285,  288,  927,  963. 

Borhyaena  tubera ta,  288,  924. 

Bos,  975,  979,  980. 

Bos  pampaeus,  615. 

Bothriomys,  110,  118,  948,  950,  976. 

Bothriomys  catenatus,  118,  938,  913,  983. 

Bradypodidae,  895. 

Bradypus,  664,  655,  682,  691-693,  697. 

Bradypus  giganleus,  668. 

Brachydiastematherium,  961. 

Brachycyon,  968. 

Brachytherium,  22,  374,  564-568,  554-556,  559-564,  932,  966. 
Brachytherium  cuspidatum,  561,  565,  930. 

Brachyuridae,  350,  956,  958. 

Bramatherium,  975. 

Briaromys,  904,  932,  967. 

Briaromys  Trouessartianus,  904,  929. 

Brontotherium,  622,  970. 

Bruta,  653,  892,  895,  896,  923,  925,  930,  935,  940,  952,  957,  969. 
Bubalus,  975,  980. 

Bucapra,  975. 

Buliinus,  33,  41,  53. 

Bulimus  neogaeus,  33. 

Bulimus  crassus,  33. 

Bunaeulurus  972. 


CJ 


Cacodonta,  890-892,  895,  896,  898. 
Cadurcotherium,  970. 

Csenotheridee,  576,  894. 

Cainotherium,  921,  967,  970. 

Calamodon,  962. 

Calamodontidee,  894. 

Calomys,  110,  114,  118,  947,  950,  953,  957,  980. 
Calomys  griseo-flavus,  114.  115,  955. 

Calomys  Bravardi,  114,  938. 

Calomys  elegans,  115,  955. 

Calomys  anguya,  115,  955. 

Calomys  canescens,  115,  955. 


Calomys  xantorhinus,  115,  955. 

Colomys  longicaudatus,  115,116,  938,942,  951,  955,  983. 

Calomys  magellanicus,  115,  955. 

Calomys  xanthopygos,  116,  955. 

Calomys  bimaculatus,  116,  951,  955,  983. 

Calomys  ílarescens,  116,  955. 

Calomys  auritus,  116,  951,  955,  983. 

Calomys  anoblepas,  116. 

Calomys  plebejus,  116,  983. 

Colomys  rex,  116,  983. 

Calomys  coronaíus,  116,  983. 

Calomys  laticeps,  116,  983. 

Caílithrix  antigua,  101. 

Callithrix  primaeva,  101,  982. 

Caílithrix  cblorocnomys,  101. 

Callodontomys,  927,  963. 

Callodontomys  vastatus,  259,  924. 

Callomys  viscaccia,  179. 

Callomys  laniger,  189. 

Camélidos,  579,  598,  894,  ,935,  937,  910,  949,  951,  952,  954,  956, 
958. 

Camelopardalis,  975, 979. 

Camelops,  980. 

Camelotherium,  595. 

Camelotherium  magnum,  595. 

Camelotherium  médium,  595. 

Camelotherium  minum,  595. 

Camelus,  975. 

Camelus  paca,  587. 

Camelus  glama,  580. 

Camphotherium,  967. 

Canidae,  295,334,  346,  894,  930,  933,  934,  937,  938,  949,  951,  952, 
954,  955,  958. 

Canis,  56  , 61,  62,  66,  295  , 306,  309-311,  932  , 936,  947  , 948,  950, 
953,  957,  967.  972,  977,  979,  981. 

Canis  Azarm,  40,  41,  51,  53,  57,  58,  287,  296-302,  306,  309,  310, 
938,  943,  952,  955,  984. 

Canis  Azaras  Azaras,  11,  298,  300,  311,  312. 

Canis  Azarae  v.  gracilis,  11. 

Canis  Azaras  m.  fossilis,  62,  298,  299,  301,  309,  311,  312. 

Canis  Azarae  ?n.  antiquus,  11,  51,  57,  298,  299,  301,  311,  312. 

Canis  Azarae  t.  cordubensis,  11. 

Canis  Azaree/1,  robustus,  11. 

Canis  Azaree  affinis,  11. 

Canis  acutus,  26,  75,  297,305,  311,  312,  934. 

Canis  ensenadensis,  29,  30,  72,  296,  297,  311,  312,  938,  943,  984, 
Canis  bonaeriensis,  29,  71,  296,  301,  311,  312,  938,  913,  984. 

Canis  cultridens,  39,  40,57,  62,  296,  299,  301,  311,  312,  939,  943, 
952,  984. 

Canis  lycodes,  57,  297,  305,  310,  3L2,  952,  985. 

Canis  protujubatus,  62,  66,  296,  303,  311,  312,  939,  943,  984. 

Canis  jubatus,  51,  291,296,297,  302-305,  310-312,  952,  955,  985. 
Canis  gracilis,  296,  300,  311,  312,  952,  955.  985. 

Canis  griseus,  296,  300,  311,  312,  955. 

Canis  culpaeus,  296,  303,  311,  312,  955. 

Canis  avus,  296,  303,  304,  311,  312,939,  943,  985, 

Canis  cancrivorus,  296,  304,  305,  310,  311,  955. 

Canis  lupus,  297. 

Canis  paranensis,  297,  306,  311,  312,  912,  930. 

Canis  melanostomus,  298. 

Canis  cinereo-argenteus,  298, 

Canis  campestris,  302. 

Canis  magellanicus,  303.  304. 

Canis  Lydekkeri,  305,  985. 

Canis  musculosus,  305. 

Canis  incertus,  309. 


1008 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Canis  braziliensis,  310,  985. 

Canis  af.  braziliensis,  310. 

Canis  pampaeus,  310. 

Canis  platensis,  310. 

Canis  vulpinus,  310. 

Canis  protalopex,  310,  985. 

Canis  vetulus,  310,  985, 

Canis  fulvicaudus,  310,  085. 

Canis  robustus,  310. 

Canis  troglodytes,  310. 

Capra,  975,  980. 

Capreolus,  970,  975,  980. 

Capreolus  leucotis,  611. 

Capromyiilee,  122,  167. 

Capromys,  125. 

Cardiodon,  213,  237-239,  260,  261,  932,  967, 

Cardiodon  Marshi,  237,  238,  239,  929. 

Cardiodon  Leidyi,  239. 

Cardiomys,  213.  236,  932,  967. 

Cardiomys  cavinus,  236,907,  929, 

Cardictherium,  213,  237,  210-219,  252,259-261,  371,  909,  932, 
967. 

Cardiotherium  denticulatum,  210,  218,  929. 

Cardiotheriura  Doeringi,  241,  247-219,  908,  929. 

Cardiotherium  petrosura , 217,  908,  929 . 

Cardiotherium  minutum,  218.  249,  909,  929. 

Cardium,  29. 

Cardium  multiradiatum,  23. 

Cariacus,  614,  975,  980. 

Cariacus  rufus,  600,  601 . 

Cariacus  paludosus,  609. 

Carniyora,  276,  294,  345,  894,  896,  898,  930,  934,  938,  952,  955, 
963,  967,  968,  972,  977,  981. 

Carterodon,  262. 

Carterodon  sulcidens,  152,  166,  983. 

Caryoderma,  978. 

Castor,  369,  971,  976,  979,  980. 

Castoridae,  894. 

Castoroides,  976,  981. 

Catarrhini,  100. 

Catopsalis,  911,  963. 

Cavia,  53,  56-59,  68,  69,  213,  218,  219,  227-293,231,  232,  233,  243, 
248,  257,  260,  261,  269,  372,  374,  953,  957,  981. 

Cavia  porcellus,  57,  219;  228,  234. 

Cavia  porcella,  144,  227,  291,  234,  235,  952,  955,  984. 

Cavia  porcella  fossilis,  231. 

Cavia  avita,  75,  232. 

Cavia  impar,  75,  231. 

Cavia  rigens,  218,  220. 

Cavia  patachonica,  221. 

Cavia  leucoblephara,  222,  227. 

Cavia  australis,  225. 

Cavia  breviplicata,  227. 

Cavia  Azara,  227,  234. 

Cavia  ílavidens,  227. 

Cavia  prona,  230. 

Cavia  aperea,  234. 

Cavia  leucopyga,  234. 

Cavia  apereoides,  231. 

Cavia  gracilis,  234. 

Cavia  robusta,  234. 

Cavia  vates,  235,  984. 

Cavia  capybara,  254. 

Cavidrn,  122,  212,  217,  260-262,  894,  924,  928,  929,  933,  934,  937, 
938,  949,  951,  954,  954,  958. 

Caviodon,  213,  256.-258,  932,  936,  967,  971. 


Caviodon  multipücatus,  256,  929. 

Caviodon  obtritus,  258,  934. 

Cebidae,  100, 101,  893,  954,  958,  976. 

Cebochoerus,  967,  971, 

Cebus,  100,  957. 

Cebus  libidinosus,  100,  954. 

Cebus  Azara,  100. 

Cebus  nigroviltntus,  100. 

Cebus  elegans,  100. 

Cebus  versicolor,  100. 

Cebus  macrognatus,  101. 

Cebus  cirrhifer,  101. 

Cebus  apella,  101,  982. 

Cephalogale,  968. 

Cephalopus,  975. 

Centetidae,  894. 

Centetodon,  963. 

Centra  codon,  963. 

Cercolabes  prehensilis,  130. 

Cercolabes  insidiosus.  130. 

Cercolabes  villosus,  130 

Cercolabidas,  122,  124,  262,  923,  928,  955,  958. 

Cercopithecidaa,  893. 

Cerithium  americanum,  23. 

Cerodon,  213,  221,  225,  227,  228,  231,  234,  257  , 260,  261,  947,  950, 
953,  957,  976,  981. 

Cerodon lcucoblepharus,  224-226,  952,  955,  984. 

Cerodon  Spixi,  224. 

Cerodon  australis,  225,  955. 

Cerodon  turgeo,  225,  938,  913,  984. 

Cerodon  antiquus,  225,  938,  943,  984. 

Gerodons  ílavidens,  225,  227,  984. 

Cerodon  pygmmus,  226,  938,  913,  981. 

Cerodon  brcviplicatus,  227. 

Cerodon  boliviensis,  227,  981. 

Cervalces,  975,  980. 

Cervequus  andicus,  611. 

Cérvidas,  579,  599,  614,  891,  935,  937,  910,  949,  951,  952,  954,  956, 
958. 

Cervulus,  970,  975,  980. 

Cernís,  61,  62,  66,  68,  599,  602,  604,  606,  611,  614,  948,  950,  970, 
975,  979,  980. 

Cerras  Truncus,  72. 

Cervus  ensenadensis,71,  72,  605. 

Cervus  mesolithicus,  31,  40,  48,  51,601. 

Cervus  campestris,  40,  41,  50,  51,53,  57,  58,  66.  559,  578,  608, 612- 
Cervus  lujnnensis,  48,  62,  603,  601,  940,  915,  986. 

Cervus  paludosus,  57,  607,  608,  609. 

Cervus  aff.  paludosus,  609. 

Cervus  avius,  75,  607. 

Cervus  chilensis,  565,  611. 

Cervus  rufus,  600. 

Cervus  simplicicornis,  600. 

Cervus  af.  simplicicornis.  600. 

Cervus  nemorivagus,  600. 

Cervus  cantinga,  600. 

Cervus  rufmus,  601. 

Cervus  brachyceros,  602-604,  940,  945,  986. 

Cervus  latus,  604,  940.  945,  986. 

Cervus  tuberculatus,  605,  613,  910,  945,  987. 

Cervus  fragilis,  606. 

Cervus  patachonicus,  607. 

Cervus  minor,  607. 

Cervus  intermedius,  607. 

Cervus  leucogaster,  608. 

Cervus  pampaius,  608. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1009 


Cervus  dichotomus,  608. 

Cernís  magnus,  609. 

Cervus  azpeitianus,  609. 

Cervus  ultra,  610. 

Cervus  antisiensis,  611. 

Cervus  sulcatus,  611. 

Cervus^seleniticus,  612, 

Cetácea,  653,  883,  895,  896. 

Cinulia,  16,  48. 

Cladosictis,  18,  285,  286,  927,  963. 

Cladosictis  patagónica,  286,  924. 

Coassus,  599-601,  611,  953,957,  975,  980. 

Coassus  mesolithieus,  601,  952,  987. 

Coassus  nemorivagus,  600,  952,  956,  987. 

Coassus  nemorivagus  fossilis,  600. 

Coassus  rufinus,  601,  956,  987. 

Coasus  rufinus  fossilis,  601. 

Coassus  rufas,  600,  952,  956,  987. 

Coassus  rufus  fossilis,  600. 

Cobus,  975, 

Cochlops,  792,  871,  872,  928,  964, 

Cochlops  muricatus,  792,  926. 

Coelogenys,  131. 

Ccelogenys  laticeps,  131,  981. 

Coelogenys  major,  13 L,  981. 

Coelogenys  paca,  131,  981. 

Ccelodon*  663,  661,  673,  674,  676,  681,  683,  690,  691,  697,699,  700, 
701,  702,  721,  732,  736,  742,  748,  950,  977. 

Coelodon  cscrivanensis,  699,  987. 

Ccelodon  Kaupi,  699,  987. 

Coelodon  maquinensis,  699,  987. 

Coelodon  tarijensis,  699,  700,  987,  940,  945. 

Coendú  prehensilis,  130. 

Coenobasileus  , 971. 

Coenopithecus,  966. 

Colonimys,  962. 

Colonoceras,  961. 

Coloreodon,  970. 

Colpodon,  364,367,  372,  374,  440,  462,  464,  469,  932.  966. 

Colpodon  propinquus,  359,  462,  930. 

Colutodonta,  663,  664, 

Collensternum,  97  , 98. 

Comaphorus,  840,  844,  932,  968. 

Comaphorus  concisus,  844,931. 

Condilarthra,  41,  103,  104, 105,  893,  896,  898,  960,  965,  966,  969. 
Conepatus  cordubensis,  68. 

Conepatus  Humboldti,  40,  51,  57,  322. 

Conepatus  mercedensis,  66,  323. 

Conepatus  primaevus,  321,  323. 

Conorcytes,  960. 

Contracavia,  242-244,  248. 

Contracavia  matercula,  247,  248. 

Corbicula  Stelzneri,  25,  48. 

Cordilodon,  972. 

Coristernum,  98. 

Coryphodon,  619,  962. 

Coryphodontidae,  617,  618,  894,  925,  928. 

Cossoryx,  975. 

Creodonta,  14,  18,  48,  276,  285,  315,  346,  894,  896,  898,  911,  913, 
924,  928,  930,  933,  963,  965,  967,  968,  972,  977. 

Cricetus  laniger,  189. 

Cricetodon,  967,  971,  980. 

Criptomeryx,  966. 

Cristava,  355,  490,  491,  893,  896,  898. 

Crocidura,  981. 

Ctenacodon,  270,  275. 


Ctenomys,  51,  66,  153,  154,  156-158,  160-165,  167,  371,  662,  917, 
948,  950,  953,  957,  976,  980,  992. 

Ctenomys  bonaerensis,  154,  156,  938,  943,  983. 

Ctenomys  brasiliensis,  154,  155,  157,159,  955. 

Ctenomys  formosus,  160. 

Ctenomys  latidens,  157,  160. 

Ctenomys  leucodon,  156. 

Ctenomys  lujanensis,  154,  155,  938,  943,  983. 

Ctenomys  magellanicus,  33,53,  56,  57,  59,  68,  154-156,  160,  161 
938,  943,  951,  955,  983. 

Ctenomys  magellanicus  fossilis,  155. 

Ctenomys  megacephalus,  156. 

Ctenomys  mendocina,  155. 

Ctenomys  minor.  156. 

Ctenomys  priscus,  159. 

Cupressinoxylon  latiporosum,  22. 

Cupressinoxylon  patagonicum,  22. 

Cyclas  variegata  40. 

Cyclopidius,  975,  979. 

Cynailurus,  334. 

Cynailurus  minutus,  310,  334. 

Cynelos,  972. 

Cynocephalus,  974,  979. 

Cynocephalidae,  893. 

Cynodictis,  967. 

Cynodon,  344,  968. 

Cynodontidae,  346. 

Cynodontomys,  959. 

Cynohyaenodon,  967. 

Cyomorphidae,  344,  346. 

Cyonasua,  295,  306,  308,  313-315,  913,  932,  967. 

Cyonasua  argentina,  313,  912,  930. 


Ch 

Chacnobyus,971. 

Chalicomys,  976. 

Chalicotherium,  966,  969,  974. 

Chamotherium,  967. 

Chilina  antiqua,  22. 

Chilina  fluminea,  40. 

Chilina  Lallemanti,  24. 

Chinchilla  lanígera,  189. 

Chiromys,  102. 

Chiroptera,  348,  895,  896,  898,956  , 964  , 968  , 973,  977  , 981. 

Chirox,  963. 

Chlamydophoridae,  853,  877,  882,  957,  958. 

Chlamydophorus,  877,  878,  880-882,  948,  957,  978. 

Chlamydophorus  truncatus,  877  , 942,  947  , 957,  989. 

Chlamydophorus  truncatus  fossilis,  878. 

Chlamydotlieridae,  853,  881,  882,  895,  926,  928,  931,  933,  936,  937, 
941,  949,  951. 

Chlamydotherium,  26  30,  80,  549,759,844,  834-859,  880,  882,  932, 
937,  948,  950,  965,  968,  978,  996. 

Chlamydotherium  australe,  858,  926. 

Chlamydotherium  extremum,  857,  931. 

Chlamydotherium  gigas,  989. 

Chlamydotherium  Humboldti,  66,  856,  989. 

Chlamydotherium  intermedium,  75,  858,  936, 

Chlamydotherium  paranense,  855,  856,-859,  931. 

Chlamydotherium  typum,  854-856,  858,  859,  871,  941,  946,  988. 
Chlamydotherium  typus,  72,  854. 

Chloromys  acuti,  131. 

Chloromys  patagonicus,  221 . 


127 


1010 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Choerodonta,  631,  632,  653,  894,896,  898. 
Choeromeryx,  976. 

Choeromorus,  967. 

Choeropotaraidae,  573, 

Choeropotamus,  967,  971, 

Choloeopus,  664,  692,  693,  698,  699. 
Chriacus,  959. 

Chrysocyon  jubatus,  302. 
Charysochloridae,  894. 

Chrysochloris,  373. 

Chrysomysidae,  893. 


D 

Dacrytherium,  966. 

Dactylomys,  152,  153. 

Dactylomys  amblyonyx,  151,983. 

Dama,  975,  980. 

Daman,  373. 

Dasypidae,  853,  864,  881,  882,  895,  926,  928,  931,  933,  936,  937, 
941,  949,  951,  953,  954,  957,  958. 

Dasypoda,  758,  822,  852-854,  878-882,  895,  896,  898,  926,  931,  936 
941,  953,  957,  965,  968,  973,  978,  982. 

Dasypotherium,  996,  997. 

Dasypotherium  australe,  996. 

Dasyprocta,  131,  369,  957. 

Dasyprocta  aguti,  131,  984. 

Dasyprocta  Azaree,  131,  955. 

Dasyprocta  patachonica,  221. 

Dasyprocta  punctata,  121. 

Dasyproctidae  122,  131,  214,  262,  955,  958, 

Dasypus,  854,864,  865-867,  86S-871,  878,  881,  882,  923,  928,  931, 
932,  936,  937,  948-950,  953,  957,  965,  968,  973,  978,  982,996. 
Dasypus  antiquus,  760,  767. 

Dasypus  apareoides,  875. 

Dasypus  conurus,  875. 

Dasypus  duodecimcinctus,  876. 

Dasypus  giganteus,  876. 

Dasypus  gigas,  876. 

Dasypus  gyranurus,  876. 

Dasypus  hesternus,  922. 

Dasypus  hybridus,  861. 

Dasypus  major,  865,  941,  946,  953,  989. 

Dasypus  maximus,  760,  767. 

Dasypus  minutus,  867. 

Dasypus  novemcinctus,  861. 

Dasypus  octocinctus,  861. 

Dasypus  aff.  octocinctus,  861. 

Dasypus  patagonicus,  866,  867,  926. 

Dasypus  peba,  861. 

Dasypus  platensis,  866,  953,  989. 

Dasypus  septemcinctus,  861. 

Dasypus  sexcinctus,  864,  865,  873,  941,  946,  957,  989. 

Dasypus  aff.  sexcinctus,  864. 

Dasypus  tatouay,  876. 

Dasypus  unicinctus,  876. 

Dasypus  villosus,  865-867,  922,  941,  946,953,  957,  989. 

Dasypus  villosos  fossilis,  865. 

Dasypus  aff.  villosus,  865. 

Dasyura,  276,  284,  346,  894,  896,  898. 

Dasyuridae,  894. 

Dasyurodon,  967. 

Daubentonia,  102. 

Daubentonioidae,  44,  102,  104,  105,  893,  896,  898. 


Decticadapis,  962. 

Deltatherium,  963. 

Deilotherium,  921,  969. 

Delphinidee,  883-885,  887. 

Delphinorrhynchus  australis,  888. 

Delphinus,  57,  885. 

Delphinus  albi-rostris,  885. 

Delphinus  bivittatus,  885. 

Delphinus  Blainvillei,  884. 

Delphinus  ceruleo-albus,  885. 

Delphinus  cruciger,  885. 

Delphinus  Fitz-Royi,  885. 

Delphinus  rectifrons,  884. 

Delphinus  superciliosus,  885. 

Delotheria,  895. 

Delotherium,  655,  656,  920,  921. 

Delotherium  venerandum,  656. 

Desmatotherium,  961. 

Dendrohyrax,  253. 

Desmodus,  350.  957. 

Desmodus  D'Orbigny,  350,  956. 

Desmodus  fuscus,  350. 

Desmodus  murinus,  350. 

Desmodus  rotundatum,  350,  956. 

Desmodus  rufus,  350. 

Diacodon,  963. 

Diadiaphorus,  555,  556,  566,  928,  961. 

Diadiaphorus  velox,  566,  925. 

Diadiaphorus  mnjusculus,  567,  925. 

Diastomicodon,  374,  525,  546,  550,  551,  948,  950,  975. 
Diastomicodon  lujanensis,  524,  546,  939,  944,  986. 

Dibelodon  Humboldti,  645. 

Diceratherium,  970. 

Dicadophorus,  26,  33,  48,  153,  156-158,  160-163, 167,  934,  936,947, 
918,  971,  976. 

Dicoelophorus  celsus,  159,  934. 

Dicoelophorus  latidcns,  29,  30,  71,  75,  157,  163,  427,  938,  943,  983. 
Dicoelophorus  priscus,  159,  931. 

Dicoelophorus  simplex,  158,934. 

Dicolpomys,  166,  262. 

Dicolpomys  fossor,  152,  166,  983. 

Diconodon,  970. 

Dicotyles,  485  , 499,  564,  573-576  , 948,  950  , 953  , 957,  971,  970,  979, 
980. 

Dicotyles  albirostris,  575. 

Dicotyles  costatus,  574. 

Dicotyles  labiatus,  574,  575,  956,  986. 

Dicotyles  lenis,  574. 

Dicotyles  major,  575. 

Dicotyles  nasutus,  576. 

Dicotyles  pristinus,  576. 

Dicotyles  serus,  576. 

Dicotyles  stenocephalus,  575,  940,  914,  986. 

Dicotyles  tajacu,  574,  576,  940,  944,  952,  956,  986. 

Dicotyles  tajacu  fossilis,  574. 

Dicotyles  torquatus.  57,  574. 

Dichobune,  921,  966. 

Dichobunidse,  894. 

Dichodontidse;  576,  894. 

Dideilotherium,  921,  928,  964. 

Dideilotherium , venerandum , 925. 

Didelphodus,  964. 

Didelphydaí,  277,  283,  284,  345,  346,  894,  934,  937,  938,949,  951,  952, 
954,  955,  958. 

Didelphys,  277,  282-284,  290,  340,  345,  936,  947,  948,  950,  953,  957, 
972,  973,  977,  981. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1011 


Didelphys  albi ventris , 278,  283. 

Didelphys  aff.  albiventris,  278. 

Didelphys  aurita,  278,  283- 
Didelphys  aff.  aurita,  278. 

Didelphys  Azaras,  57,  278-280,  283,  281,  952,  955,  981. 

Didelphys  Azaree  m.  antiqua,  278,  28d. 

Didelphys  Azaras  fossilis,  278. 

Didelphys  cinérea,  282,  955,  981. 

Didelphys  cinérea  fossilis,  282. 

Didelphys  crasicaudata,  279,  282,  281,  955,  981. 

Didelphys  dorsigera,  282,  955. 

Didelphys  elegans,  281-283,  955,  981. 

Didelphys  elegans  fossilis,  282. 

Didelphys  aff.  eleganti,  282. 

Didelphys  grandceva,  278,  281,  281,  938,  913,  981. 

Didelphys  grísea,  981. 

Didelphys  incana,  283. 

Didelphys  incerta,  278,  280,  281,  938,  913,  981. 

Didelphys  inexpectata,  278-280,  281,  931. 

Didelphys  juga,  278,  281,  281,  938,  913,  981. 

Didelphys  lujanensis,  57.  278,  279,  282,  281,  952,  981. 

Didelphys  murinae,  283,  981. 

Didelphys  myosura,  283. 

Dideldhys  nudicaudata,  981. 

Didelphys  pusilla,  283,  981. 

Didelphys  triforata,  278,  280,  281,  931. 

Didimyctis,  964. 

Dilobodon,  14,  48,  358,  372,  376,397.  932,  918,  966,  971. 

Dilobodon  lutarius,  359,  398,  399,  401,  102,  116,  930. 

Dilobodon  lujanensis,  32,  33,  398,  399,  939,  911,  986. 

Dilophodon,  961. 

Dimerodon,  277,  281-281,  917,  950,  977. 

Dimerodon  mutilatus,  283,  938,  913,  981. 

Dimilus,  971. 

Dinictis,  314.  972. 

Dinocerata,  616,  617,  891,  896,  898. 

Dinocyon,  972. 

Dinotheridaí,  632,  894. 

Dinotherium,  363,  495,  971,  976,  979. 

Diodomus,  661,  702,716,717,  932,  937,  968,  973. 

Diocartherium,  26,  213,  219,  936,  971. 

Diocartherium  australe,  250. 

Diodomus' Annaratonei,  718,  931. 

Diodomus  Copei,  717,  718,  931,  935. 

Diplacodon,  961 
Diplopus,  967. 

Diplotremus,  577,  918,  919,  975,  979. 

Diplotremus  agrestis,  577,  578,  910,  911,  986. 

Dipoides,  971. 

Diprothomo,  97. 

Diprotodontidee,  891. 

Diprotosimia,  97,  98. 

Diprotroglodytes,  97,  99. 

Dipus  maximus,  179. 

Discolomys,  132,  118,  119,  151-152.  932,  967. 

Diseolornys  cuneus,  148,  119,  902,  929. 

Dissacus,  963. 

Ditremata,  13,  318,  893,  893,  896. 

Doedicuridse,  774,  810,  895,  931,  933,  936,  937,  911,  919,  951. 
Doedicurus,  26,  761,  763-769,  775,778,  831,  810,  812-816,  849,  850, 
877,  881,  882,948-950,  978. 

Doedicurus  antiquus,  75,  76,  767,  850. 

Doedicurus  clavicaudatus,  71,  72,  766,  768,  817,  911,  916,  988. 
Doedicurus  Copei,  850. 

Doedicurus  giganteus,  765,  766,  768,  815,817,  819. 

Doedicurus  Kokenianus,  819,  850,  911,  916,  988. 


Doedicurus  Poucheti,  33,  766,  818,  819,  911,  916,  988. 

Doedicurus  uruguayensis,  766,  768,  847. 

Dolichotis,  53,  56,  213,  214,  218-223,  227,  235,  258,  260,  261,  370, 
371,  372,  371,  917,  918,  950,  953,  957,  976,  981. 

Dolichotis  centralis,  907,  955. 

Dolichotis  intermedia,  222,  223,  938,  913,  984. 

Dolichotis  lacunosa,  220. 

Dolichotis  major,  221-223,  938,  913,  981. 

Dolichotis  minor,  221-223,  938,  913,  981. 

Dolichotis  patachonica,  40,  51,  53,  57,  221-221,  907,  952, '955,  981. 
Dolichotis  patachonica  fossilis,  221. 

Dolichotis  patagónica,  221,  236. 

Dolichotis  platycephala,  223,  221,  931,  938,  913,  981. 

Doliochoerus,  967. 

Dolodonta,  44,  103,  101,  105,  893,  896,  898. 

Domnina,  973. 

Dorcatherium,  976. 

Drepanodon,  96a,  972. 

Dromocyon,  961. 

Dryptodon,  962. 

Dryopithecus,  86,  969. 

Dysopes  aurispinosus,  351. 

Dysopes  multispinosus,  251. 

Dysopes  naso,  351. 

Dysopes  nasutus,  351. 

Dysopes  Temmincki,  353,  985. 

Dynatobatis  paranensis,  22. 

Dynatobatis  rectangularis,  22. 


E 


Ectacodon,  962. 

Ectoconus,  960. 

Ectocyon,  961. 

Ectoganidae,  894. 

Ectoganus,  962. 

Echidnidse,  895. 

Echinogale,  972. 

Echinomyidse,  122,  131,  112,  118,  166,  211,  261,  262,  894,  921,  928, 
929,  933,  931,  937,  938,  919,  951,  954,  955,  958. 

Echinomys  cajenensis,  152,  983. 

Edestomacinerea,  350. 

Effodientia,  853. 

Elachcerus,  962. 

Elaphus,  975,  979,  980. 

Elasmotherium,  979. 

Elephantidóe,  632,  894,  935,  937,  910,  949,  951,  952,  954. 

Elephas,  365,  366,  633,  976,  979,  980. 

Elephas  antiquus,  147. 

Elephas  meridionalis,  147. 

Eleutherocercos,  839,  819. 

Eleutherocercos  setifer,  768,  839. 

Eligmodontia  typus,  115. 

Eliomys,  971. 

Elotheridee,  894. 

Elotherium,  971. 

Embassis,  973. 

Euhydrocyon,  972. 

Entelomorphus,  411,  421,  422,  439,  918. 

Entelomorphus  rotundatus,  939,  911,  986. 

Entelops,  19,  654,  928,  961. 

Entelops  dispar,  651,  925. 

Entelopsidae,  651,  895,  925. 


1012 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Entomodon,  963. 

Entoptychus,  971. 

Eoauchenia,  26,  598,  937,  970. 

Eoauchenia  primitiva,  75,  598,  599,  935. 

Eeobasilidíe,  894. 

Eobasileus,  962. 

Eocardia,  19,  212,  214,  216,  217,  260,  261,  371,  372.  371,  927,  963. 
Eocardia  divisa,  215,  924. 

Eocardia  montana,  214,  924. 

Eocardia  perforata,  215,  217,  921. 

Eohyus,  961. 

Eotnys,  967. 

Eosimia,  44,  102,  103,  105,  893.  896,  898,  960,  966,  969. 
Epanorthid®,  268,  270,  894,  921,  928. 

Epanorthus,  18,  261,  270-273,  275,  927,  963. 

Epanortlius  Aratae,  272-275,  924. 

Epanorthus  intermedius,  272,  271,  921. 

Epanorthus  Lemoinei,  272-274,  921. 

Epanorthus  minutus,  272,  274,  921. 

Epanorthus  pachygnatus,  272-271,  921, 

Epanorthus  pressiforatus,  272,  271,  921. 

Epiblema,  208. 

Epiblema  horridula,  208. 

Epieuryceros,  599,  613,  948,  919,  975, 

Epieuryceros  truncus,  613,  940.  911,  987. 

Epihippus,  961. 

Epiodon  australis,  888. 

Epitherium,  26,  374,  555,  569,  937,  970. 

Epitherium  laternarium,  75,  555,  569,  571,  935. 

Equidos,  492,  502,  525,  528,  572,  891,  930,  933,  935,  737,  939,  949, 
951,  951. 

EqUUS,  5,  66,  68,  502,  503,  505,  507,  513-518,  520,  521,  526,  948, 
950,  953,  974,  979. 

Equus  americanus,  504. 

Equus  andium,  505-507,  513. 

Equus  argentinus,  503-505,  939,  944,  986. 

Equus  asinus,  508,  509. 

Equus  australis,  949. 

Equus  Barcenaei,  513. 

Equus  bisulcus,  611. 

Equus  caballus,  14,  42,  509-542. 

Equus  aff.  caballus,  81,  504. 

Equus  eonipressidens,  517. 

Equus  conversidens,  505,  507,  513. 

Equus  crenidens,  513. 

Equus  curvidens,  67,  503-505,  513,516,  939,  911,  986. 

Equus  Devillei,  515. 

Equus  fraternus,  513. 

Equus  Lundi,  513. 

Equus  macrognatus,  501,  516. 

Equus  major,  513. 

Equus  neogasus,  501,  515,  516. 

Equus  occidentalis,  513. 

Equus  principalis,  516. 

Equus  rectidens,  40,  48,  51,  53,  54,  56-59,  61,  81,  503,  505-513, 
517,  944,  952,  986. 

Equus  tau,  513. 

Erinaceus,  971,  977,  981. 

Erinacidee,  894. 

Eriomyidee,  122,  167,  261,  262,  311,  894,  924,  928,  933,  934,  937, 
938,  949,  951,  954,  955,  958. 

Erioinys,  168,  188,  189,  211,  213,  957. 

Eriomys  chinchilla,  189. 

Eriomys  laniger,  189,  955. 

Erethizon,  976,  981. 

Eschatius,  596,  975,  979. 


Essonodontherium,  666,  672,  673,  682,  683,  950,  953. 
Essonodontherium  Gervaisi,  672,  673,  940,  915,  952,  987. 
Esthonyx,  962. 

Estonychidae,  894. 

Eubalaena  australis,  888. 

Eucladoceros,  975. 

Eucrotaphus,  970, 

Eucholceops,  19,  690,  692,  695,  701,  702,  705,  706,  929,  961. 
Eucholceops  adteger,  691,  920. 

Eucholoeops  infernniis,  691,  926. 

Eucholceps  ingens,  693-695,  926. 

Euphractus  exilis,  868. 

Euphractus  major,  40,  57,  865. 

Euphractus  mjnjmus,  808. 

Euphractus  minutus,  40,  53$  56,57,  59,  00. 

Euphractus  pntagonicus.  800. 

Euphractus  plntensis,,  39,  10,  48,  57-59. 

Euphractus  proximus,  807. 

Euphractus'sexcinctus,  801. 

Euphractus  aff.  sexcinctus,  801. 

Euphractus  villosus,  40,  51,  57,  58,  805,  879. 

Euphractus  aff.  villosus,  62,  865. 

Euphilus,  903,  932,  967. 

Eupbilus  Ambrosettianus,  903,929. 

Euphilus  Kurtzi,  904,  929. 

Eulamnops,  580,  591,  595,  597,  598,  918,  950,  975,  979. 

Eulamaops  parallelus,  33,  595,  910,  015,980. 

Eumys,  971. 

Eumysops,‘2G,  132,  142,  152,  153,  971. 

Eumysops  líeviplicatus,  111,  934. 

Eumysops  plicatus,  75,  113,  141,  931. 

Eumysops  robustas , 144,  934. 

Euryacodon, 963. 

Euryodon  latidens,  989. 

Euryurus,  26,33,  763,760-768,810. 

Euryurus  antiquus,  768,  812. 

Euryurus  interundatus,  813. 

Euryurus  rudis,  768, ; 8 12. 

Eutatus,  68,  69,  862,  865,  868,  870-873,  881,  882,  928,  931,  932, 
936,  937,  948-950,  965,  968,  973,  978,  996. 

Eutatus  brevis,33,  62,66  , 872,  942  , 947  , 989. 

Eutatus  distans,  874,  926. 

Eutatus  lageua,  871,  926. 

Eutatus  minutus,  873,  942,947,  989. 

Eutatus  fenophorum,  873,  874,926. 

Eutatus  punctatus,  872,  873,  942,  947,  989. 

Eutatus  Seguini,  31, “03,  71,  72,  823,  862,  871-873,  942,  947,  989. 
Eutemnodus,  310,  341,  913,  932. 

Eutemnodus  americanus,  310,  341,  913. 

Eutemnodus  euryrhynchus,  310. 

Eutemodus,  402,  403,  916,  966,  993,  995. 

Eutomodus  elautus,  403,  .916,  939. 

Eusyodon,  971. 


F 

Felidae,  325,  341,  316,  894,  939,  949,  951,  952.  954,  956,  958. 

Felis,  58,  71,  72,  295,  326,  328,  330,  333,  335,  337-339,  341,  342,  918, 
950,  953,  957,  977,  979,  981. 

Felis  brasilicnsis,  327. 

Felis  colocolo,  326,  327,  956. 

Felis_concolor,  51,  57,  326,  329,  333,  312,  952,  956,  985. 

Felis  concolor  fossilis,  329. 

Felis  cultridens,  336. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1013 


Felis  tliscolor,  329. 

Felis  eruta,  333. 

Felis  exilis,  333. 

Felis  eyra,  3:26,  327,  956. 

Felis  Geoffroyi,  326,  327,  956. 

Felis  jacobita,  327. 

Felis  yaguarundí,  326,  327,  956. 

Felis  jubata,  328. 

Felis  longifrons.  326-339,  242,  939,  914,  985. 

Felis  macrura,  985. 

Felis  maracayá,  327. 

Felis  megantbereon,  339. 

Felis  mitis,  326,  327,  956,  985. 

Felis  onga,  40,  51,  57,  58,  306,  308,  326,  329,  330-333,  335,  312,  952, 
956,  985. 

Felis  onga  m.  fossilis,  51,  57,  330,  332,  342. 

Felis  onga  m.  aníiqua,  321. 

Felis  onga  onga,  342. 

Felis  pajero,  326,  327,  356. 

Felis  palustris,  326,  331,  332,  312,  939,  941,  985. 

Felis  pardalis,  327,  333,  985. 

Felis  platensis,  326,  329,  330,  312,  939,  941,985. 

Felis  pardinoides,  327. 

Felis  protopanther,  80,  81,  333-336,  985. 

Felis  puma,  329. 

Felis  pusilla,  333,  985. 

Felis  smilodon,  333,  336. 

Furcifer,  599,  610,  918,  950,  975. 

Furcifer  antisiensis,  611. 

Furcifer  bisulcus,  611,  656. 

Furcifer  bisulcus  fossilis,  611. 

Furcifer  huamel,  611. 

Furcifer  seleniticus,  612,  613,  910,  945,  987. 

Furcifer  sulcatus,  611,  612,  910,  945,  987. 

Fusus  noacbinus,  23. 

Fusus  patagonicus,  23. 


PH 


Phacochoeridae,  573,  894. 

Phalangistidae,  266,  891,  896,  898. 

Phaneromeryx,  966. 

riianornys,  212,  217,  218,  260,  261,  262,  927,  963. 
Plianomys  mixtus,  217. 

Phanotherus,  932,  967. 

Phanotherus  marginatus,  900,  929. 
Phascolarctidae,  894. 

Phascolomydae,  266,  894,  898. 

Phascolotheria,  276,  346-348,  893,  894,  896,  898. 
Phascolotheridae,  891. 

Phascolotherium,  347. 

Pbenacodontidae,  893. 

Phenacodus,  960. 

Phobereotherium,  440,  457,  461,  927,  960. 
Phobereotherium  sylvaticum,  360,  457,  925, 

Phoca  Byroui,  343. 

Phoca  jubata,  343. 

Phoca  flavescens,  343. 

Phocaéna,  886. 

Phocaéna  australis,  885. 

Phocaéna  spinipinnis,  886. 

Pbocidae,  342,  894. 

Phonoctonia,  276,  345,  346,  894,  896,  898. 
Pliororhacos,  659,  928,  964, 


Phororhacos  longissimus,  659,  926. 
Pbororhacosidae,  657,  659,  895,  926,  928. 
Phloramys,  26,  154,  160,  162,  166,  167,  936,  971. 
PlUoramys  homogenidens.  75,  160,  903.  934. 
Phugatheriurn,  26,  213,  241,  936,  971. 
Phugatherium  cataclísticum,  75,  212,  931. 
PhyLrhina,  981. 

Phyllostoma,  319,  957. 

Phyllostoma  albescens,  319. 

Phyllostoma  chrysocomus,  349. 

Phyllostoma  erytbromus,  349. 

Phyllostoma  excisum,  349. 

Pílyllostoma  flumarium,  349. 

Phyllostoma  lilium,  349,  956. 

Phyllostoma  lineatum,  349,  956 
Phyllostoma  oporaphylum,  349. 

Phyllostoma  rotundatum,  350. 

Phyllostoma  spectrum,  353,  985. 

Phyllostoma  spiculatus,  349. 

Phyllostoma  superciliatum,  319,  956. 
Phyllostomidae,  319,  895,  956,  958. 

Physa,  41. 

Pliysa  rivalis,  40. 

Physalus  patachonicus,  889. 

Physeter,  887. 

Physeter  macrocephalus,  887. 

Physeteridae,  883,  887,  895. 


Galecynus,  972. 

Galeothylax,  967. 

Galera,  981. 

Galictis,  286,  295,  321,  325. 

Galictis  barbara,  321,  325,  956,  985. 

Galictis  intermedia,  325,  985. 

Galictis  major,  325,  985. 

Galictis  robusta,  325. 

Galictis  vittata,  321,  322,  325,  956. 

Gambatherium,  281. 

Gazella,  975,  979,  980. 

Gclocus.  970. 

Geolabis,  971. 

Geomyidae,  894. 

Geomys.  976. 

Gerbillus,  980. 

Gíraffidae,  891. 

Globicephalus  Grayi,  886. 

Glossophaga,  349,  357. 

Glossophaga  ecaudata,  349, 956. 

Glossophaga  viliosa,  350. 

Glossotherium,  674,  735-737,  704-708,  716,  719,  732-735,  737-711, 
948-950,  978. 

Glossotherium  bonaerense,  738,  911,  945,  988. 

Glossotherium  Danvini,  732,  737-739,  941,  945,  988. 

Glossotherium  Zeballosi,  738,  941,  945,  988. 

Glyptodon,  1,  2,  26,  27,  34,  46,  52,  59,  62,  64,  67,  68,  73,  244,  661 
069,759-767,769,775-780,  783,785,788-791,  790,  799,  803-805 
812,  814,  825,  830-834,  836,  838,  841,  845-847,  857,  881,  882,  922, 
937,  948-950,  973,  978,  979. 

Glyptodon  asper,  761,  763-767,  784,  785. 

Glyptodon  clavicaudatus,  761-765,  817. 

Glyptodon  clavipes,  759-767,  778-783,  785,  790,  801,  806,  807,  811, 
811,  941,  916,  988. 


1014 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Glyptodon  D’Orbigny,  762,  763, 

Glyptodon  dubius,  765,  781, 

Glyptodon  elevatus,  762,  761,  767,  791. 

Glyptodon  elongatus,  762,763-766,  785-787,  789,790,  911,  916,  988. 
Glyptodon  eupfiractus,  767,  781,  782,  895,  911,  916,  988. 

Glyptodon  Falkneri,  788,  911,  916,  988. 

Glyptodon  Fiorinii,  789,  941. 

Glyptodon  geramatus,  766,  789,  790,  911,  946,  988. 

Glyptodon  geometricus,  762.  763,  766. 

Glyptodon  giganteus,  763-765,  833,  817. 

Glyptodon  gigas,  762,  763,  765,  817,  818. 

Glyptodon  gracilis,  762,  764,  766. 

Glyptodon  lcevis,  761,  765,  787,  788,  935,  911,  916,  988. 

Glyptodon  Muñizi,  30,  71,  72,  767,  782,  911,  916,  988. 

Glyptodon  minor,  783,  911,916,  988. 

Glyptodon  ornatus,  760-761,  806. 

Glyptodon  Oweni,  762,  763,  779,  806,  917. 

Glyptodon  perforatus,  762,767.  787,  911,  916,  988. 

Glyptodon  principalis,  760,  767,  782,  789,  911,  946,  988. 

Glyptodon  pumilio,  763,  764,  813. 

Glyptopon  quadratus,  762. 

Glyptodon  radiatus,  762-761,  766,  821, 

Glyptodon  reticulatus,  761-765,  767,  780-787,  790,  811,  833,911, 
946,  983. 

Glyptodon  robustas,  833. 

Glyptodon  rudimentarius,  767,  788,941,  916,  988. 

Glyptodon  rudis,  765,  766,  840,  812. 

Glyptodon  Sellowi,  781. 

Glyptodon  spinicaudus,  763,  784. 

Glyptodon  sub-elevatus,  762,  764,  782,  941,  916,988. 

Glyptodon  tuberculatus,  761-763,  784,  833. 

Glyptodon  typus,  14,  33,  48,  61,  62,  65,  66,  766,  784;  785. 

Glyptodon  verrucosus,  762,  833. 

Glyptodontia,  758,  768,  774,  853,  856,  878-881,  882,  895,  896,  898, 
926,  731,935,  941,  961,968,  973,  978,  981. 

Glyptodontidse,  774,775,  793,  794,  895,  926,  928,  913,  935,  937,  941 
949,  951. 

Glyptostroboxylon  Goepperti,  22. 

Golunda,  981. 

Gomphotherium,  970. 

Gnathopsis,  690,  691,700,  701. 

Gnathopsis  Oweni,  910. 

Gravigrada,  657,  661,  663,698,  757,  895,  896,  893,  923,  926,  930, 
935,  940,952,  961,  968,  973,  977,  981. 

Gravigrada  Myloinorpha,  663. 

Gravigrada  Rodimorpha,  663. 

Gronotherium,  401,  410,  460,  464,  928,  960. 

Gronotherium  decrepitara,  360,  460,  925. 

Grymmmys,  281. 

Grypotherium,  69,  71,  72,  734,  738. 

Grypotherium  Darwinii,  732,  737. 

Guitlinomys  chilensis,  133, 

Guio,  977,  981. 

Guio  barbaras,  321. 

Guio  canescens,  321. 

Guio  vittatus,  321. 

Gymnoptychus,  971. 

Gymnuridee,  351,  956,  959. 


II 

Habrocoma,  166,  167. 

Habrothrix,  110,  113.  118,  953,  957,  980. 
Habrothrix  angustidens,  114. 


Habrothrix  arenicola,  113,  114,  951,  955,  983. 

Habrothrix  arenicola  fossilis,  113. 

Habrothrix  clivigenis,  114,  983. 

Habrothrix  cursor,  114,  983. 

Habrothrix  ititernus,  114,  951,  983. 

Habrothrix  lasiurus,  114,  983. 

Habrothrix  micropus,  113,  955. 

Habrothrix  obscuras,  113,  955. 

Habrothrix  orycter,  114,  983. 

Halitheridm,  894. 

Halobioidas,  354,  652,  893,  891,  896. 

Hamela  leucotis,  611. 

Hapale,  101,  957. 

Hapale  grandis,  101,  982. 

Hapale  penicillata,  101,  151,  982, 

Hapalidíe,  101,  893,  951,  958. 

Hapalops,  19,  683,  686,  697,  701,  723,  757,  961. 

Hapalops  ellipticus,  687,  926. 

Hapalops  indiferens,  687,  926, 

Hapalops  rectangularis,  686,  926. 

Haplaconus,  960. 

Haplodontherium,  364,372,376,  391,  401,  102,  915-917,  932,  966, 
992-996. 

Haplodontherium  limum,  359,  391,  396,  930,  995. 

Haplodontherium  Wildei,  359,  391,  396,  397,  914-916,  930,  994. 
Haplogale,  968. 

Haplomeryx,  967. 

Hatliacynus,  18,  285,  286,  927,  963. 

Hatliacynus  lustratus,  286,  924. 

Hedimys,  212,217,  260,  261,  262,  927,  963. 

Hedimys  integras,  218,  921. 

Hegetotherium,  19,  360,  368,  371-374,  396,  414,  435-437,  439,  487, 
918,  927,960,993. 

Hegetotherium  mirabile,360,  438,  925. 

Hegetotherium  strigatum,  360  438,  439,  925, 

Helamys,  369. 

Helamys  capensis,  369. 

Helatetes,  961. 

Heliscomys,  971. 

Helix,  33. 

Helohyus,  961. 

Helladontherium,  975,979. 

Hemiacodon,  963. 

Hemiauchenia,  580,593,  595,  597,598,  918,  950,  975,  979. 
Hemiauchenia  paradoxa,  594,  940,945,  986. 

Hemiehoerus,  967. 

Hemiganus,  962. 

Hemimeryx,  976. 

Hemipsalodon,  972. 

Hemithlasus,  960. 

Heptodon,  961 . 

Herpestes,  968,  972,  981. 

Hesperornyidée,  109,938,  949,  951,  951,  955. 

Hesperomys,  51,  62,  66,  110,  118, 112,  165,  947,  950,953,  957,  976, 
980. 

Hesperomys  Bravardi,  114. 

Hesperomys  eliurus,  115. 

Hesperomys  expulsus,  119,  983. 

Hesperomys  leucodaetylus,  115. 

Hesperomys  molitor,  57  119,  938,  943,  951,  983, 

Hesperomys  nasutus,  112. 

Hesperomys  rufus,  112. 

Hesperomys  simplex,  119,  983. 

Hesperomys  tener,  40,  57,  118,  119,  951,  955,  983. 

Hesperomys  vulpinus,  116. 

Heteroborus,  963. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1015 


Heterodon  diversidens,  989. 

Heterodonta,  43,  893,  896. 

Heterohyax,  235. 

Hexaprotodon,  576. 

Hexodon, 960. 

Hicanodonta,  653,  758,  879,  895,  926,  931, 935,  941,  957. 
Ilipohippus,  974. 

Hipparion,  521,969,  974,  979. 

Hipphaplus,  503,  521,  932*  948-950,  966,  974,  979. 

Hipphaplus  antiquus,  522,  939,  944,  985. 

Hipphaplus  Bravardi,  62,  522,  939,  944,  986. 

Hipphaplus  entrerianus,  521,930. 

Hippidion,  81,  503,  505,  507,  509-511,  513-515,  517-521,  919,  935, 
937,  648-950,  969,  979. 

Hippidion  angulatus,  515,  519-521,  939,  944,  986. 

Hippidion  arcidens,  521. 

Hippidion  compressidens,  29,  30,71,  72,  515,  517-520,  939,  944,986. 
Hippidiun  nanum,  919. 

Hippidion  nanus,  919,  939,  944. 

Hippidion  neogaeus,  515,  517-520,  919,  939,  944,  986. 

Hippidion  principalis,  33,  515-521,  939,  944,  986. 

Hippidion  spectans,  521. 

Hippidium,  2,  974. 

Hippidium  neogaeum,  515. 

Hippidium  principale,  516. 

Hippohyus,  976. 

Hippopotamid®,  573,  894. 

Hippopotamus,  576,  976,  979, 980. 

Hippopotamus  americanus,  575,  376. 

Hippopotamus  terrestris,  493. 

Hippotragus,  970,  975,  979. 

Holochilus,  110,  116,  947,  950,  953,  957,  976,980. 

Holochilus  brasiliensis;  117. 

Holochilus  multannus,  117,  943,  983. 

Holochilus  vulpinus,  116,  117,  938,  943,  951,  955,  983. 
Holomeniscus,  590,  975,  979. 

Homalodonta,  43,  653,892,  895,  896. 

Homalodontotheridae,  523,  551,  572,  894',  925,  928. 
Homalodontotherium,  19,  25,  367,  372,  374,  462,  409,  551,  553,  928, 
961. 

Homalodontotherium  Cunninghami,  552,  925. 

Homínida?,  45,  77,  893,  934,  937,  938,  949,  951,  954,  958. 

Homo,  45,  70,  77,  942,  948,  950,  953,  957,  874,  979‘  982. 

Homo  sapiens,  938,  951,  954. 

Homorhinoceros,  990. 

Homorhinoceros  Bravardi,  990,  992. 

Homorhinoceros  platensis,  500. 

Homocamelus,  975,  979. 

Hoplophoneus,  335,  972. 

Hoplophorida?,  774,  793,  895,  926,928,  931,  933,  936,  937,  941,  949, 
951, 

Hoplophorus,  26,  27,  32,  46,  78,  80,  759-768,  775-782,  791,  793- 
796,  800-804,  808,  809,  812,  814;  815,  817;  819,  821,  822,  824- 
826,  830,  849,  857,  871,  881,  882,  922,  932,  937,  948-950,  967, 
973,  978. 

Hoplophorus  Ameghini,  767,  825. 

Hoplophorus  asper,  765,  784. 

Hoplophorus  australis,  767,794. 

Hoplophorus  Bergi,  815,819,  841. 

Hoplophorus  Burmeisteri, 795. 

Hoplophorus  Clarazianus,  817,  899,  941. 

Hoplophorus  clavicaudatus,  847. 

Hoplophorus  compressus,  767. 

Hoplophorus  cordubensis,  27,  48,768,  811,  812,  819. 

Hoplophorus  discifer,  765, 

Hoplophorus  elegans,  760,  763,  764,  766,  768,  821. 


Hoplophorus  elevatus,  767,  820. 

Hoplophorus  elongatus,  765,  786. 

Hoplophorus  euphractus,  759,  760,  763-166,  781,  805,  806,  821. 
Hoplophorus  evidens,  811,  818,  941. 

Hoplophorus  formosus,  809. 

Hoplophorus gracilis,  805,  822. 

Hoplophorus  Heusseri,  815,  816,  819,  941,  946,  988. 

Hoplophorus  imperfectus,  29-31,  33,  69,71,  72,  766,  819. 
Hoplophorus  laevis,  765,  787. 

Hoplophorus  lineatus,  75,  768,  809,  819,  919,  931. 

Hoplophorus  Lydekkeri,  814,  819,  941. 

Hoplophorus  Meyeri,  760,  763,  764,  766,  768,  805,  806,  818,  822, 
911,  946,  988. 

Hoplophorus  minor,  760,  766,  783. 

Hoplophorus  Migoyianus,  818,  819,  941,  946. 

Hoplophorus  ornatus,  33,  65,  66,  68,  69,764-766,  768,  780,  781,  783, 
788,  793,  795,  805,  806,  808,  810-814,816-820,  824,  827,  842,  854, 
941,  916,  968. 

Hoplophorus  paranensis,  767,  812,  819,  931. 

Hoplophorus  perfectus,  32,  766,  810,  941,  946.  988. 

Hoplophorus  pseudornatus,  808,  818,  819,  941,  946,  988. 
Hoplophorus  pumilio,  813,  819, 

Hoplophorus  radiatus,  62,  821. 

Hoplophorus  reticulatus,  784. 

Hoplophorus  Scalabrinii,  767. 

Heplophorus  scrobiculatus,  817,  818,  941. 

Hoplophorus  Seílowi,  760,781. 

Hoplophorus  spinicaudus,  784. 

Hohlophorus  veías,  814,  819,  931. 

Hyeemoschus,  970 

Hymna,  285,  308,  317,  334,  337,  338,  977,  981. 

Hyeena  neogaéa,  310, 333,  334,  336. 

Hyamarctos,  316,  317,  977,  979. 

Hymnictis,  977. 

Hysenidae,  346,  894. 

Hyeenocyon,  972. 

Hyamodictis,  964. 

Hyeenodon,  289,  293,  294,  340,  341,  913,  963,  972,  977. 

Hymnodon  requieni,  340. 

Hyoenodontida?,  341. 

Hydaspitherium,  976. 

Hydrobia,  35,  39,  41. 

Hydrobia  Ameghini,  14,  33-35,  39,  48. 

Hydrobia  australis,  39. 

Hydrobia  Parchappi,  35,  39,  40. 

Hydrochoerus,  191,  213,  237,  240,  242-254,  259-261,  368-370,  373, 
416,  910, 932,  936,  947,  948,  950,  953,  957,  971,  976,  979,  981. 
Hydrochoerus  capybara,  57,  190,  200,  245,  253,  255,  911,  938,  943, 
952,  955. 

Hydrochoerus  capybara/1.  giganteus,  254. 

Hydrochoerus  capybara  fossilis,  254,  984. 

Hydrochoerus  giganteus,  254,  255,  910,  938,  943,  952,  984. 
Hydrochoerus  irroratus,  911, 929. 

Hydrochoerus  Lydekkeri,  255. 

Hydrochoerus  magnus,  67,  69,  81,  194,  245,  255,  911,  938,  943,  984. 
Hydrochoerus  paranensis,  250. 

Hydrochoerus  perturbidus,  26,  75,  255,  256,  931. 

Hydrochoerus  robustus,  254. 

Hydrochoerus  sulcidens,  40,  80,  81,  254,  255. 

Hydromys,  109,  369 . 

Hydromys  coipus,  132, 

Hydrothereuta,  44,  353,893,  895,  896. 

Hylobates,  90-93,  95,  97. 

Hyodectes,  963. 

Hyopotamus,  967,  970,  971,  976. 

Hyopsodus,  960. 


1016 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Hyotherium,  967,  971,  976. 

Hypposhyus,  960. 

Hypertragulus,  970- 
Hypisodus,  970. 

Hypsiprymnidae,  268,891,  896. 

Hypsiprymnus,  276,  898. 

Hypudcfius  dasytrichos,  112. 

Hyracidae,  893. 

Hyracodon,  970. 

Hyracodontherium,  966. 

Hyracodontidae,  894. 

Hyracoidea,  355,  491,  893,  896. 

Hyracotherium,  961,  966. 

Hyrax,  235,  355,  363,  366,  367,  373,  371,  416,  426. 
Hyrnchius,  493,  496,  961,  966. 

Hyrachius  agcarius,  495,  496. 

Hystricidae,  123,  894. 

Hystricomorpha,  108,  121,  122,  157,  262. 

Hystrix,  971,  976,  979,  981. 

Hystrix  coendú,  130. 

Hystrix  couy,  130. 

Hystrix  insidiosa,  130. 

Hystrix  prehensilis,  130. 


I 

Icochilus,  19,  465,  469,  475,  476,  481,  482,  928,  960. 

Icochilus  excavatus,  471-473,  925. 

Icocliilus  extensas,  470,  471,  473,  925. 

Icochilus  rotundatus,  471,  473,  925. 

Icochilus  undulatus,  471,  473,  925. 

Icticyon,  310,  312,  334. 

Icticyon  major,  310,  334,  985. 

Icticyon  rufus,  334. 

Icticyon  venaticus,  310,  985. 

Ictitherium,  977. 

Ictops,  963. 

Ictyodorhulites,  674. 

Imparadigitata,  374. 

Indrodon,  959. 

Insectívora,  263,  894,  896,  898,  963,  967,  969,  971,  977,  981. 
Inleratheridae,  48,  375,  465,  476,  481,  490,  893,  925,  928,  930,  933» 
935,  937. 

Interatherium,  19,  214,  216,  359  , 368  , 372-374,  465,  467-469,  475» 
481,  482,  487,  928,  960. 

Interatherium  rodens,  359,  465,  467,  468,  925. 

Interatherium  supernum,  359,  467,  468,  925. 

Interodon,  666,  673,  680-683,  733,  932,  968. 

Interodon  crassidens,  680,  681,  733,  931. 

Ischyromys,  971. 

Isiodoromys,  971. 

Ithygrammodon,  961. 

.J 

Jacchus  grandis,  101. 

Jacchus  penicillatus,  101. 

Jaculus,  976,  980. 

K 

Kerodon,  257. 

Kerodon  Kiugi,  225. 


Kerodon  major,  221. 

Kerodon  minor,  221. 

JL 

Lagidium,  168,  188,  189,  211,  212,  957. 

Lagidium  peruanum,  189,  955, 

Lagenorhynchus  ceruleo-albus,  885. 

Lagomorpha,  107,  108. 

Lagomyidae,  894. 

Logomys,  981. 

Lagostomus,  64,  125,  146,  148,  168,  171-173,  175,  181,  185,  187, 
188,  193-195,  208-212,  370,  901,  903,  904,  927,  928,  932,  936, 

947- 918,  950,  953,  957,  963,  967,  971,  976,  981. 

Lagostomus  angustidens,  33,  176,  177,  178,  182,  183,  187,  188. 
Lagostomus  autiquus,  177,  178,  184,  187,  188. 

Lagostomus  braziliensis,  186,  983. 

Lagostomus  brevifrons,  176. 

Lagostomus  brevipes,  176. 

Lagostomus  cavifrons,  69,  177,  178,  180-182,  187,  188,  938,  913, 
984. 

Lagostomus  chinchilla,  189. 

Lagostomus  debilis,  66,  177-180,  182,  187,  188,  938,  943,  983. 
Lagostomus  fossilis,  176,  179. 

Lagostomus  hoterogenidens,  68,  69,  177,  178,  182,  184,  187,  188 f 
938,  943,  984. 

Lagostomus  incisus,  26,  75,  177,  178,  182-184,  187,  188,  934. 
Lagostomus  interrnedius,  184. 

Lagostomus  laniger,  189. 

Lagostomus  lateralis,  177,  178,  185,  187,  188,  921. 

Lagostomus  minimus,  177,  178,  180,  182,  184,  187,  188,  913,  984. 
Lagostomus  minutus,  938. 

Lagostomus  pallidens,  177,  178,  185,  187,  188,  903,  929. 
Lagostomus  primigenius,  177,  178,  186-188,  924. 

Lagostomus  spicatus,  177,  178,  184,  187,  188,  931. 

Lagostomus  tricodactylus,  40,  41,  51,  53,  56-59,  61,  178-184,  187 
188,  210  , 943,  951,  955  , 983. 

Lagostomus  tricodactylus  f.  angustidens,  179. 

Lagostomus  tricodactilus  fossilis,  179. 

Lagostomus  vizcacha,  179. 

Lambdotherium,  961. 

Laniodon,  680,  702,  715,  948,  950,  978. 

Laniodonrobustus,  716,  940,  945,  987. 

Lasiuromys,  152,  153. 

Lasiuromys  villosus,  151,  983. 

Lamuridae,  893. 

Lemuravus,  959. 

Leporidae,  108,  194,  955,  958. 

Leptarctos,  977,  979. 

Leptauchenia,  970. 

Lepthyaena,  977. 

Leptictis,  971. 

Leptobos,  975,  979,  980. 

Leptodon,  974. 

Leptotherium,  614. 

Leptotherium  magnum,  614. 

Leptotherium  minus,  614. 

Lepus,  108,  369,  372,  957,  976,  979,  981. 

Lepus  braziliensis,  108,  955,  984. 

Lepus  aíl.,  braziliensis,  108. 

Lepus  tapeti,  108. 

Lestodon,  34,  61,  71,  75,  661,  663,  664,  680,  681,  691,  692,  701, 
702-711,  715-718,  720,  721,  736,  737,741,745,  921,  932,  937, 

948- 950,  968,  973,  978,  996. 

Lestodon  antiquus,  714,  717,  931,  935. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS  1017 


Lestodon  armatus,  703,  710-715,  740,  945,  987. 

Lestodon  Blainvillei,  703,  713,  940. 

Lestodon  Bocagei,  703,  712,  714,  715,  940,  945,  987. 

Lestodon  Bravardi,  703,  713,  940,  945  , 987. 

Lestodon  Garrachici,  717. 

Lestodon  Gaudryi,  703,  713,  714,  940,  945,  987. 

Lestodon  giganteus,  710,  711. 

Lestodon  myloides,  703,  745-747. 

Lestodon  paranensis,  715,  931. 

Lestodon  trigonidens,  67,  703,  710-717,  747,  940,  915,  987. 
Lestodontidae,  665,  702,  707,  756-758,  895,  931,  933,  935,  937,940, 
949,  951. 

Leurocephalus,  961. 

Licaphriuni,  555,  556,  568,  928,  961. 

Licaphrium  Flowrei,  568,  925. 

Licaphrium  parvullita,  569,  925. 

Limnohyus,  961. 

Limognitherium,  973. 

Liotomus,  963. 

Listriodon,  495,  496,  976,  977. 

Listriodon  pentapoíami,  496. 

Listriodon  Theobaldi,  496. 

Listriodontidae,  573,  894. 

Lithops,  402,  413,  960. 

Lithops  praerius,  360,  413,  924. 

Litopterna,  "492,  523,  551,  894,  896,  898,  925,  930,  935,  939,  969, 
970,  975,  980. 

Lopliiodon,  961,  966  , 970. 

Lophiodontidae,  894. 

Lophiotherium,  961,  966. 

Lophiochoerus,  961. 

Lophiomerys,  966. 

Lomaphorus,  762,  793  , 817,  819,  827,  822,  811,  843,  932  , 948-950, 
968,  973,  978. 

Lomaphorus  cingulatus,  821,  931. 

Loraaphorus  compresus,  820,  941,  946,  988. 

Lomaphorus  elegans,  821,  862,  941,  946,  988. 

Lomaphorus  eievatus,  820,  821,  941,  916,  988. 

Lomaphorus  gracílis,  822,  941,  916,  988. 

Lomaphorus  imperfectus,  819,  820,  941,  946,  988. 

Loncheres,  152,  153. 

Loncheres  armatus,  151,  983. 

Loricata  cingulata,  761,  766. 

Loxolocopus,  960. 

Loxolophodon,  962. 

Lutra,  295,  321,  947,  950,  953,  957,  972,  977,  979,  981. 

Lutra  brasiliensis,  325,  985. 

Lutra  paranensis,  321,  939,  943,  952,  956,  985. 

Lutra  platensis,  321. 

Lutrictis,  977. 

Lycaon,  981. 

Lyncodon,  296,  324,  344,  947,  950,  957,  977,  981. 

Lyncodon  lujanensis,  324,  325,  939,  944,  985. 

Lyncodon  patagonicus,  324,  325,  956. 


ÜI 


Macacus,  974,  979. 

Macrauchenia,  2,  26,  68,  69,  358,  361,  366,  367,  372,  374,  378,  469, 
524-529,  532-548,  540-542,  544-551,  554,  556,  564,  571,  932,  937, 
948-950,  966,  970. 

Macrauchenia  antiqua,  75,  525,  530,  532,  533,  930,  935. 
Macrauchenia  boliviensis,  524,  529,  530,  939,  944,  986. 


Macrauchenia  ensenadensis,  29,  30,33,71,72,525,  531-533,  939, 
944,  975,  986. 

Macrauchenia  formosa,  530,  533. 

Macrauchenia  intermedia,  533. 

Macrauchenia  media,  524,  542,  543. 

Macrauchenia  minuta,  524,  543,  545. 

Macrauchenia  paranensis,  524,  538. 

Macrauchenia  patachonica,  33,48,66,  523-525,  529-531,  533-535, 
538,  540.  542,  546,  939,  944,  986. 

Macrauchenidae,  502,  523-525,  534,  548,  550,  551,  572,  894,  925, 
928,  930,  933,  935.  937,  939,  949.  951, 

Macrocyon,  295,  306  -308,  310,  312,  947, 950,  977. 

Macrocyon  robustus,66,  307-309,  939,943,  985. 

Macroeuphractus,  26,  871,  881,  882,  937.  973. 

Macroeuphractus  retusus,  75,  871,  936,  997. 

Macropristis,  267,  911. 

Macropristis  Marshi,  48,  267,  923. 

Macropristisidae,  898. 

Macropoda,  263,  261,  894,  911. 

Macropodidae,  266-268,  894,898. 

Macropus,  267,  268. 

Macroscelidae,  894. 

Macrotheridae,  895. 

Macrotherium,  973,  977. 

Machaerodus,  123,  249,  295,  233-239,  342,  622,  948,  972,  977,  979, 
981. 

Machaerodus  ensenadensis,  72,  339,  340,  939,  944,  985. 

Machaerodus  necator,  336. 

Machaerodus  neogaeus,  333,  335,  336. 

Machaerodus  pradosi,  336,  985. 

Mammalia,  43,  896. 

Manatus,  495. 

Manidae,  895. 

Manís,  658,  981. 

Manís  pentadactyla,  373. 

Manteodon,  962. 

Mara  magellanica,  221. 

Marmot  diana,  179. 

Martes,  971,  977,979,  981. 

Mastodon,  32,  34,  48,  49,  61,  67,  365,  366,  380,  495,  633-635,  637, 
949,  950,  953,  971,  973,  976,  979,  980. 

Mastodon  americanum,  635,  637,  647. 

Mastodon  andiun,  634-646,  648-652,  920,  940,  945,  987. 

Mastodon  angustidens,  634,  639,  640. 

Mastodon  argentinus,  639,  643-645,  650-652,  935,  910,  945,  987. 
Mastodon  austraiis,  639. 

Mastodon  bonaerensis,  641. 

Mastodon  cordillerarum,  639. 

Mastodon  elephantoides,  637. 

Mastodon  Humboldti,  33,  61,  634-637,639,  641-643,645-618,  650-652, 
920,  940,  945,  987. 

Mastodon  longirostris,  635,  638,  639. 

Mastodon  perimensis,  637. 

Mastodon  platensis,  29,  31,  33,  48  j 7 1 , 638,  641-643,  646,  648,  650- 
652;  940,  945,  987. 

Mastodon  rectus,  638,  639,  643,  650-652,  920,  935,  940,  945,  987. 
Mastodon  superbus,  57,  639,  641,  647,  648,  650;  651,  920,  940  945, 
952,  987. 

Mastodon  turicensis,  637. 

Mastonotus  popelairi,  132. 

Mephitis,  295,  322,  325,  947,  950,  953,  957,  977,  981. 

Mephitis  castanea,  322. 

Mephitis  cordubensis,  322,  323,  325,  939,  944. 

Mephitis  fossilis,  325,  985. 

Mephitis  mercedensis,  322,  323,  325,  939,  985. 

Mephitis  patagónica,  322. 


128 


1018 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Mephitis  primaeva,  322,  325,  939,  944,  985. 

Mephitis  suffocans,  322,  325,  944,  952,  956,  985. 

Megacerops,  970. 

Megalochnus,  661,  663,  673,  704-706,  717. 

Megalochnus  rodens,  718. 

Megalonycid®,  665,  690,  756-758,  895,  921,  926,  928,  931, 933,  937, 
940,  949,  951. 

Mcgalonyx,  734,  683,  690-692,  696,  699,  700-709,  718,  720,  721, 
741,  977,  979. 

Megnlonyx  maquinensis,  699, 

Megalonyx  meridionalis,  691. 

Megalonyx  Jeffersoni,  691,  699,  700. 

Megamys,  1,  5,  14,  22,  26,  48,  140,  148,  149,  151,  168,  185,  189- 
195,  198,  200,  201,  203,  204,  206-212,  237,  903,  904,  906,  931, 

932,  936,  967,  971. 

Megamys  Burmeisteri,  192,  206,  207,  929. 

Megamys  depressidens,  191,  199,  203,  929. 

Megamys  formosus,  26,  75,  192,  906,  934. 

Megamys  Holmbergi,  191,  192,  200-203,  905,  929. 

Megamys  laevigatus,  191,  209. 

Megamys  Laurillardj,  191,  198-201,  202,  207,  905,  906,  929. 
Megamys  patagoniensis,  190-192,  194,  195,  197-199,  202-205,  905, 
929. 

Megamys  praspendens,  192,  205,  905,  929. 

Megamys  Racedi,  191,  192,  199,  202,  203,  205-207,  905,  929. 
Meganthereon  negaeus,  336. 

Megaptera,  890. 

Megaptera  Burmeistei,  890. 

Megateridee,  665,  680,  582,  683,  700,  756-758,  895,  926,  928,  930, 

933,  935,  637,  940,  949,  951,  952. 

Megatherium,  1,  34,  40,  48,  49,  56,  57,  71,  74,78,  80,  501,  661-661, 
666,  668-675,  677,  678,  680-683,  690-692,  697-699,  703,  704,  706, 
707,  709,711,  718, “720-722,  736,  737,  741,  746,  747,759,  921,  922, 
932,  937,  948-950,  953,  968,  973,  977,  979,  981,  990. 
Megatherium  americanum,  662,  668-673,  677,  679,  680,  940,  945, 
952,  987. 

Megatherium  antiquum,  671,  930,  935, 

Megatherium  australe,  668. 

Megatherium  Cuvieri,  668. 

Megatherium  Filholi,  670. 

Megatherium  Gaudryi,  671,  672. 

Megatherium  Gervaisi,  672,  987. 

Megatherium  Leidyi,  672. 

Megatherium  Lundi,  671,  940,  945,  987. 

Megatherium  Medinas,  671. 

Megatherium  tarijense,  670,  671,  940,  945,  987. 

Meles,  981. 

Mellivora,  977. 

Mellivorodon,  977. 

Meniscoessus,  963. 

Meniscomys,971. 

Meniscotheridee,  893. 

Meniscotherium,  961. 

Menodontid®,  894. 

Menodus,  970. 

Menotherium,  962. 

Menotherium  lemurinum,  100. 

Merichypus,  974. 

Merycochmrus,  970,  975. 

Merycopotamid®,  576,  894, 

Merycopotamus,  976. 

Mesacodon,  960. 

Mesembriotlierium,  622. 

Mesembriotherium  Brocee,  622. 

Mesodectes,  971. 

Mesodon  Zebailosi,  ,738. 


Mesolama,  580,  588,  589,  593,  595,  597,  598,  948,  949,  975,  979. 
Mesolama  angustimaxila,  589,  940,  945,  986. 

Mesomys,  152,  153, 166. 

Mesomys  rnordax,  152,  983. 

Mesomys  spinosus,  152,  983. 

Mesonychid®,  894. 

Mesonyx,289,  363,  373,  964. 

Mesopithecus,  974. 

Mesorhinus, 525,  547,  548  , 550  , 932,  966. 

Mesorhinus  pyramidatus,  521,  547,  930 
Mesotherium,  5,267,  358. 

Mesotlierium  cristatum,  418. 

Mesotherium  Marshi,  267. 

Metachirus,  279. 

Metalophodon,  962. 

Metasimia,  94,95,  99. 

Methylobates,  90-93,  95,  97. 

Metriotherium,  961. 

Miacid®,  894. 

Miacis,  964,  967. 

MicJoenus,  963. 

Microbiotheria,  263,  346,  294,  896,  898,  924,  963, 

Microbiotherid®,  264,  894,  896,  898,  924,  928. 

Microbiotherium,  264  , 927  , 963. 

Microbiotherium  tehuelchum,  264,  265. 

Microbiotherium  patagonicum,  269,  924. 

Mierocavia,  213,  227,  233,  234,  257,  260,  261,  936,  947,  948,  950, 
971,  976. 

Mierocavia,  dubia,  230,  938,  943,  984. 

Mierocavia  intermedia,  229,  230,  938,  943,  984. 

Mierocavia  prona,  230,  943. 

Mierocavia  robusta,  62,  66,  228-231,  938,943,  984. 

Mierocavia  typica,  228-230,  938,  943,  984. 

Mierocavia  uncinata,  230,  938,  943,  984. 

Microchmrid®,  893. 

Microchaeius,  966. 

Microlestes,  270. 

Micromeryx,  970. 

Microsyops,  959. 

Miolophus,  964. 

Mirmecobia-,  347,  348,  895,  896,  798. 

Mirmecobidae,  895. 

Mixodectes,  959. 

Mixodectid®,  893. 

Mixochoerus,  866. 

Molossus  cynocephalus,  351. 

Molossus  nasutus,  351. 

Molossus  rugosus,  351. 

Monodon,  887. 

Monodontid®,  883,  887,  895. 

Monotremata,  43,  890,  892,895,  896. 

Morenia,  132,  146,-148,  151-153,  932,  967. 

Morenia  complácita,  148,  929. 

Morenia  elephantina,  146,  147,  929. 

Moropus,  973,  977. 

Morotherium,  977. 

Moschus,  970,  975. 

Mouillacitherium,  967. 

Muletia  septemcincta,  861. 

Multidigitata,  357,  358,  374,  375. 

Muñifelis  bonaériensis,  333,  336. 

Murid®,  894. 

Mus,  981. 

Mus  braziliensis,  117. 

Mus  callosus,  116. 

Mus  casteroides,  132. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1019 


Mas  coipus,  132, 

Musfossilis,  114. 

Mus  laniger,  189. 

Mus  longicaudatus,  1 15. 

Mus  longitarsus,  115. 

Mus  porcellus,  234. 

Mus  rufus,  112. 

Mus  vulpinus,  116. 

Muscardinus,  980. 

Mustela,  325,  972,  977,  979,  981. 

Mustela  americana,  325. 

Mustela  barbara,  321. 

Mustela  quiqui,  324. 

Mustelidee,  321,  346,  894,  939,  951,  952,  954,  956,  958. 

Mycetes,  100,  957. 

Mycetes  carayá,  100,  954. 

Mycetes  ursinus,  101,  982. 

Mylagaulus,  971. 

Mylodon,  2,  34,  39,  40,  48,  49,  53,  56,  57,  58,  59,  61,  62,  66,  68, 
69,  73,  400,  661,  663,  664,  671,  674,  680,  681  688,  691-693,  696, 
699,  703,  704,  706-711,  714,  715,  718,  720,  726,  727,  732-737, 
740-746,  751,  753-756,  921,  948,  950,  953,  978,  979,981. 

Mylodon  ambiguus,  732,  733. 

Mylodon  armatus,  710. 

Mylodon  Darwini,  705-707,  734,  737,  738. 

Mylodon  giganteus,  691,703-707,  710-712. 

Mylodon  gracilis,  704,  705,  746,  747. 

Mylodon  Carlani,  734. 

Mylodon  intermedius,  744,  941,  945/988. 

Mylodon  Lettsomi.  750. 

Mylodon  Martinii,  750. 

Mylodon  Oweni,  747,  749-751. 

Mylodon  paranensis,  744, 

Mylodon  robu stus,  66,  681,  704,  705-707,  711,  713,  742-747,  941, 
945,  953,  988. 

Mylodon  robustus  major,  710,  713. 

Mylodon  robustus  intermedius,  737,  738. 

Mylodon  Sauvagei,  62,  743,  751,  941,  745,  988. 

Mylodon  Wieneri,  62,  743,  744,  941,  945,  988. 

Mylodon  Zeballosi,  738. 

Mylodontid®,  740,  757,  758,  895,  921,  926,  928,  931,  933,  935, 
937,  941,  949,  951,  953, 

Myogale,  971,  972,  981. 

Myogalidee,  891. 

Myolagus,  971,  976,  981. 

Myomorpha,  107,  109. 

Myopotamus,  125,  126,  128,  132,  133,  135,  136,  138,  139-143,  145- 
150,  152,  153,  162,  169,  185,  191-194,  203,  209  210,  370,  901, 
902,  932,936,  943,  948,  950,  953,  957,  937,  971,  976,  980,  983. 
Myopotamus  antiquus,  133. 

Myopotamus  australis,  135. 

Myopotamus  bonaeriensis,  132. 

Myopotamus  casteroides,  133. 

Myopotamus  coypus,  40,  51,  57,  58,  131-135,  146,  147,  149-151, 
900,  951,  955,  983. 

Myopotamus  coypus  fossilis,  133. 

Myopotamus  diligens,  135,  934. 

Myopotamus  obesus,  900,  929. 

Myopotamus  paranensis.  134,  929. 

Myopotamus  priscus,  61,  133,  131,  938,  943,  983. 

My oxida),  894. 

Myoxus,  967,  971,  976,  980. 

Myrmecobius,  345,  348. 

Myrmecophagidas,  657,  658,  895,  957,  958. 

Myrmecophaga,  658,  659,  957. 

Myrmeeophaga  jubata.  659,  957,  989. 


Myrmecophaga  tamandúa,  659. 
Myrmecophaga  tetradactyla,  659,  989. 
Myssarachne,  972. 

Mysops,  962. 

Mystacoceta,  883,  888,  895,  896,  898. 
Mytilus,  39. 


N 


Nanohyus,  971. 

Nasua,  295,  306,  313-315,  320,  912,  913. 

Nasua  brasiliensis,  320. 

Nasua  fusca,  313. 

Nasua  narica,  313,  956,  985. 

Nasua  rufa,  313. 

Nasua  socialis,  313,  320. 

Nasua  solitaria,  313,  320. 

Nasua  ursina,  320. 

Natica  Isabelleana,  39. 

Necrolemur,  966. 

Necromys,  110,  120,  947,  948,  950,  976. 

Necromys  conifer,  120,  938,  943,  983, 

Nectomys,  121. 

Nectomys  squamipes,  121,  983. 

Nephotherium,  719,  732,  733,  739,  740,  932‘  968. 

Nephotherium  ambiguum,  732,  931. 

Nelomys,  166,  262. 

Nelomys  antricola,  152,  983. 

Nematherium,  19,  740,  754-756,  928,  964. 

Nematherium  angulatum,  754,  926. 

Nematherium  sinuatum,  755,  926. 

Necepiblema,  168,  208,  211,  212,  906,  932,  967. 

Neoepiblema  contorta,  906,  929. 

Neoepiblema  horridula,  208,  906,  929. 

Neoplagiaulax,  269,  275,  927,  963. 

Neoprocavia,  213,  235,  260,  261,  932,  967. 

Neoprocavia  mesopotamica,  235,  236,  908,  929. 

Neoracanthus,  14,  33,  663,  664,  666,  673,  674,  982,  683,  692,  700, 
921,  948,  949,  977. 

Neoracanthus  Brackebuschianus,  676,  677,  940,  945. 

Neoracanthus  Burmeisteri,  31,  32,  48,  69,  674,  676,  677,  679,  940, 
945,  987. 

Neoreomys,  19,  132,  136,  133.  139,  145,  148,  150,  152,  153,  927, 
962. 

Neoreomys  australis,  136,  137,  924. 

Neoreomys  decisus,  137,  924. 

Neoreomys  indivisus,  137,  924. 

Neoreomys  insulatus,  138,  924. 

Neothoracophorus,  775,  781,  782,  789,  845,  948-950,  978. 
Neothoracophorus  depressus,  791,  792,  941,  946,  988. 
Neothoracophorus  elevatus,  791,  792,  941,  946,  988. 
Neothoracophorus  minutas,  792,  911,  946,  988. 

Neotoma,  980. 

Nesodon,  2,  5,  19,  190,  191,  356-358.  360-362,  361,  367,  370-372, 
374,  418,  432,  440,  443,  449,  482,  485,  551,  622,  928,  960,  993. 
Nesodon  imbricatus,  358,  443,  485,  488,  925. 

Nesodon  magnus,357,  485,  622. 

Nesodon  ovinus,  190,  191,  357,  443,485,  487,  925. 

Nesodon  Sullivani,  356,  440,  443,  485. 

Nesodontidm,  401,  485. 

Nesokerodon.  967. 

Nesokia,  976,  980. 

Neurugymenurus,  967. 


1020 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Neuryurus,  840,  814,  851,  881,  882,  932,  937,  948,  949,  968,  972, 
978. 

Neuryurus  antiquus,  75,  842,  843  , 936. 

Neuryurus  interundatus,  843. 

Neuryurus  rudis,  67,  842,  843,  941,  946. 

Ni inra vidas,  894. 

Nimravus,  972. 

Noctlioro  trivirgatus,  101. 

Noctilio,  350,  957. 

Noctilio  affinis,  350. 

Noctiiio  albiventer,  350. 

Noctilio  dorsatus,  350. 

Noctilio  leporinus,  350,  956. 

Noctilio  mastinus,  350. 

Noctilio  ruber,  350. 

Noctilio  ruíipes,  350. 

Noctilio  rufus,  350. 

Noctilio  unicolor,  350. 

Nopachtus,  26,  75,  767,  791,  828,  830,  835,  819,  850.  881.  882,  937, 
948,  949,  972,  978. 

Nopachtus,  coagmentatus,  14,27,  48,768,  829,  936,  941,  946, 
988. 

Notharctus,  960. 

Nothropus,  664,  673,  674,  697-702,  706,  918,  950,  977. 

Nothropus  priscus,  697,  700,  940,  945,  987. 

Notictis,  911,  932,967. 

Notictis  Ortizii,  912,  930. 

Nototheridae,  894. 

Nymíicejus,  357,  957. 

Nycticejus  bonaérensis,  352. 

Nycticejus  ruber,  351,  956. 

Nycticejus  varius,  352. 

Nyctinomus,  351,  957. 

Nyctinomus  braziliensis,  351. 

Nyctinomus  nasutus,  351,  956. 

Nyctipithecus,  101,  957. 

Nyctipithecus  felinus,  101,  954. 

Nyctipithecus  trivirgatus,  101. 

Nyctiplanus  rotundatus,  349. 


O 

Ocnopus,  666,  673,977. 

Ocnopus  Laurillardi,  987. 

Octocyon;  311,  312,  344. 

Octocyodontid®,  346. 

Octodon,  161, 166,  167. 

Octodontidm,  122,  153,  157,  165,  166,  262,  891,  934,  937,  938,  949Í 
954,  955,  958. 

Odontoceta,  883,  895;  896,  898. 

Olenopsis;  132,  145,  152,  153,  901,  927,  932,  962,  967. 

Olenopsis  typicus,  901,  929. 

Olenopsis  uncinus,  145,  146,  151,  924. 

Oligobunis,  972. 

Oligodon,  753. 

Oligodon  pseudolestoides,  753. 

Oligotomus,  961. 

Omegodus,  971. 

Omomys,  959. 

Opisthotomus;  960. 

Oyistorrhinus,  524. 

Opistorrhinus  Falconeri,  529. 

Oracanthus,  673,  674. 

Oracanthus  Burmeisteri,  673,  674. 

Orea,  57,  886. 


Oreas,  975. 

Oreodon,  969. 

Oreodontidí-e,  576,  894,  940,  949. 

Oreomys,  971. 

Oreopithecus,  959. 

Orotherium,  961,  969. 

Orthaspidothcrium,  963. 

Orthocynodon,  961. 

Orthomycfera,  26,  213  , 214,  218,219,  260,  261,  947  , 948,  950.  971 
976. 

Orthomyctera  lacunosa,  75,  220,  934. 

Orthoiuyctera  lata,  68,  220,  936,  938,  943,  984. 

Orthoinyctera  rigens,  218,  934. 

Orlhomyctera  vaga,  219,  934. 

Orthomys,  132,  149,  152,  153,  932,  967. 

Orthomys dentatus,  150,  151,902,  929. 

Orthomys  procedens,  150,  902,  929. 

Orthomys  resecans,  151,  929. 

Ortotherid®,  665,  680,  682,  683,  689,  701,  702.,  756-758,  895,  921 
926,  928,  931,  933. 

Ortotherium,  683,  684,  686,  701,  932,  968. 

Ortotherium  laticurvatum,  681,  931. 

Orycteropidae,  657,  658,  925. 

Orycteropus,  658,  734 
Orycthcrotheriuin,  759,  775. 

Ostrea,  16,  17,29,  48. 

Ostrea  Alvarezi,  23, 

Ostrea  Ferrari  si,  5,  14,  21,  48. 

Ostrea  patagónica,  5, 15,  16, 17,  19,  20,  22,  23,  48. 

Ostrea  puelchana,  5, 39. 

Otaria,  57,  343. 

Otaria  Byronia,  343. 

Otaria  Fischeri,  342. 

Otaria  Godeílroyi,  343. 

Otaria  Ilookeri,  343. 

Otaria  jubata,  343. 

Otaria  leonina,  343. 

Otaria  minor  et  pygmaea,  343. 

Otaria  rnollosina,343. 

Otaria  Pernetyi,  343. 

Otaria  platyrhinchus  et  chilensis,  343. 

Otaria  Ulloíe,  343. 

Ovibos,  980. 

Ovis,  975,  980. 

Oxacron,  969. 

Oxyaena,  965,  967. 

Oxyaenidae.894. 

Oxyodonta,  663,  661. 

Oxyodontlierium,  374,  524,  525,  534,  535,  543,  515,  116,  550,  551 
932,  066. 

Oxyodontlierium  Zeballosi,  524,  543,  930. 

Oxymycterus,  110,  112,  118,  947,  950,  953,  957,  976,  980. 
Oxymycterus  breviceps,  113,  982. 

Oxymycterus  cosmodus,  113,  982. 

Oxymycterus  impexus,  112,  938,  942,  982. 

Oxymycterus  nasutus,  112. 

Oxymycterus  rufus,  112,  113,  120,  938,  912,  951,  955. 
•Oxymycterus  rufus  fossilis,  112,  982. 

Oxymycterus  talpinus,  113,  982. 


P 

Paciculus,  971. 

Pachycynodon,  976. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1021 


Pachynolophus,  966. 

Pachypus, 760. 

Pachyrucos,  18,  19,  26,  33,  166,  359,  369,  368-370,  371-371.396, 
414,  422  , 424,-427  , 435-439  , 468  , 470  , 475  , 476,  487  , 927,  930, 
932,  936,  948,  949,  960,  966,  969,  974,  993. 

Pachyrucos  absis,  427,  429,  436,  925. 

Pachyrucos,  bonaériensis,  29,  359,  427,  432,  435,  436,  930,  914, 
986. 

Pachyrucos  diminutus,  360,  427,  434-436,  935. 

Pachyrucos  eiongatus,  433,  434. 

Pachyrucos  ictus,  427,  431,  432,  435,  436,  935. 

Pachyrucos  irapressus,  75,  360,  427,  433-436. 

Pachyrucos  Moyani,  359,  427,  430,  432,  433,  435,  924. 

Pachyrucos  naevius,  427  430,  436,  925. 

Pachyrucos  teres,  427,  429,  433,  436,  925. 

Pachyrucos  trivius,  427,  429,  436,  925. 

Pachyrucos  typicus,  14,  48,  359,  427-436,  918,  935. 

Pachytberia,  354,  631,  893,  894,  896,  935,  940,  952 
Pachytheriuru , 760. 

Palacobalaena,  888. 

Paiaeobalaena  Bergii,  888. 

Palaehoplophorus,  767  , 793  , 800,  822,  839,  881.  882  , 932,  936  , 937, 
968,  973. 

Palaehoplophorus  disjunctus,  802. 

Palaehoplophorus  pressulus,  767,  801,  931. 

Palaehoplophorus  Scalabrini,  800,  931. 

Palaeocavia,  26,  213,  218,  228,  229,  231,  257,  260,  261,936,  947,  948, 
950,  971,  976. 

Palaeocavia  a vita,  232,  934. 

Palaeocavia  impar,  231,  934. 

Palaeocavia  minuta,  233,  938,  943,  984. 

Palaeocavia  pampaéa,  233,  938,  913,  984. 

Palaeocodon,  963. 

Palaeocyon,  310,  312. 

Palaeocyon  troglodites,  310,  985. 

Palaeocyon  validus,  310,  985. 

Palaeochoeurus,  967,  971. 

Palaeoerinaceus,  971. 

Palaeogale,  972. 

Palaeolagus,  971. 

Palaeolama,  48,  54,  62,  66,  68,  71,  72,  580,  587-593,  595-598,  920, 
948,  950,  953,  975,  979,  980. 

Palaeolama  equina,  48. 

Palaeolama  leptognata,  588  , 590  , 591,  593,  596  , 940  , 944  , 986. 
Palaeolama  major,  591,  940,  944,  986. 

Palaeolama  mesolíthica,  14,40,48  , 50,  51,  57-59,  591,  920,  952  , 986. 
Palaeolama  Oweni,  592. 

Palaeolama  promesolithica,  920,  940. 

Palaeolama  Weddelli,  62,  66.  587,  590,  591. 

Palaeomeryx,  970,  975. 

Palaeonicteris,  972. 

Palaeonictis,  964. 

Palaeoprionodon,  968 
Palaeoreas,  975. 

Palaeosyops,  961. 

Palaeothentes,  271. 

Palaeothentes  Aratae,  271,  272. 

Palaeothentes  intermedius,  274. 

Palaeothentes  Lemoinei,  273. 

Palaeothentes  minutus,  274. 

Palaeothentes  pachygnatus,  273. 

Palaeothentes  pressiforatus,  274. 

Palaeotheridae,  499,  524,  525,  534,  894. 

Palaeotherium,  3,  520,  524,  534,  541,  564,  966. 

Palaeotherium  paranense,  533,  534. 

Palaesotragus,  975. 


Palauchenia,  592,  595,  975,  979, 

Palauchenia  magna,  592,  596. 

Paloplotherium,  564. 

Paludestrina  Ameghini,  5. 

Pampa  therium,  854. 

Pampatherium  typus,  854. 

Panochtus,  27,  34,  62,  71,  73,  759,  761-766,  768,  769,  775-778,  794, 
803,805,  824,  828,  829-832,  834,  837-843,845,  846,  849,  852,  858, 
881,  882,  937,  948-950,  973,  978. 

Panochtus  Brocherii,  829. 

Panochtus  bullifer,  27,  764,  83-837,  936. 

Panochtus  clavicaudatus,  763,  764. 

Panochtus  Frenzelianus,  835,  836,  944,  946,  988. 

Panochtus  giganteus,  847. 

Panochtus  Lundi,  764,  805. 

Panochtus  Morenii,  767,  834-836,  941,  946,  988. 

Panochtus  Nodotianus,  837. 

Panochtus  Trouessarti,  824. 

Panochtus  tuberculatus,  33,  62,  66,  68,  762,763,  768,  785,  829,833- 
837  , 842  , 847,  941,  946,  988. 

Panochtus  Voghtii,  836,  837,  941,  946,  988. 

Panolax,  976. 

Pantodonta,  617,  894,  896,  898,  923,  925,  965. 

Pantolambda,  962, 

Pantolambdidae,  621,  894. 

Pantolestes,  961. 

Pantolestidae,  894. 

Paraceros,  599,  605,  607,  937,  948-950,  970,  975. 

Paraceros  avius,  607,  935. 

Paraceros  ensenadensis,  605,  606,  940,  945,  987 
Paraceros  fragilis,  606,  940,  945,  987. 

Paraceros  vulneratus,  606,  940,  945,  987. 

Paradoxomidae,  122,  262,  929,  933. 

Paradoxomys,  122,  128,  129,  262,  932,  967. 

Parndoxomys  cancrivorus,  122-124,  929. 

Paradoxomys  patagónicas,  124,  929. 

Paramys,  964. 

Paranomys  typicus,  901. 

Parasorex,  972. 

Pardalina  Warwikii,  327. 

Paridigitata.  374, 

Patriarchus,  465,  480,  482,  928,  960. 

Patriarchus  palmidens,  481,  925. 

Patriofelis,  964. 

Pecten  centralis,  23. 

Pecten  Danvinianus,  23,  48. 

Pecten  geminatus,  23. 

Pecten  paranensis,  23,  48. 

Pecten  patagonensis,  21,  23. 

Pedimana,  276,  277,  894,  896,  898,  934,  938,  955,  964,  968,  972, 
977,  981. 

Pedomys,  980. 

Pedotherium,  918. 

Pedotherium  insigne,  918. 

Pelonax,  sfid. 

Peltateloidea,  758,  878-880,  882,  895,  896,  898,  926. 

Peltephilus,  19,  859,  928,  965. 

Peltephilus  pumilus,  860,  862.  f 

Peltephilus  strepens,  859,  926. 

Pelycodus,-960. 

Pelycosauria,  891,  892,  896,  898. 

Pellegrinia,  981. 

Pentadactyla,  374,  375, 

Perecerás,  970. 

Perameles,  266. 

Peramelia,  263,  266,  894,  896,  898. 


1022 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Peramelidae,  894. 

Peratheridae,  277,  346,  894. 

Peratherium,  968,  972. 

Perchoerus,  971. 

Perimys,  19,  168,  170,  211,  212,  927,  932,  962,  967. 

Perimys  erutus,  171,  172,  903,  924. 

Perimys  onustus,  172,  924. 

Perimys  proceras,  172,  924. 

Perimys  Scalabrinianus,  903,  929. 

Periptychidae,  893. 

Periptychus,  760. 

Perissodactyla,  354,  374,  491,  893,  894,  896,  925,  930,  935,939, 
952,  956. 

Pirmipedia,  276,  342,  345,  894,  896,  898. 

Pithanotomys,  26,  154,  161-163,  165,  167,  371,  936,  947,  948,  971, 
976. 

Pithanotomys  columnaris,  162,  164,  934. 

Pithanotomys  cordubensis,  165,948,  943. 

Pithanotomys  intermedius,  164,  934. 

Pithanotomys  macer,  165,  934. 

Pithanotomys  similis,  75,  164,  165,  934. 

Pithecidae,  100,  101,  893,  954,  958. 

Pithecistes,  975. 

Pitimys,  980. 

Plagiaulacidm,  14,  18,  48,  268,  271,  894,  898. 

Plagiaulacoidea,  263,  268,  275,  894,  896,  898,  911,  924,  963,  965, 
967,  968,  972. 

Plagiaulax,  269,  275,  927. 

Plagiaulax  Becklesii,  269. 

Plagrolophus,  966. 

Planodus,  619,  928,  962. 

Planodus  ursinus,  619,  925. 

Pianops,  19,  681,  688,  928,  964. 

Planops  longirostratus,  688,  926. 

Planorbis,  41. 

Planorbis  peregrinus,  34,  40. 

Planungulata,  44,893,  896,  934,938,  951,  956. 

Piataéomys,  154,  161,  165,  167,  262,  936,  971,  976. 

Plataeomys  scindens,  161,  934,  938,  943,  983. 

Platanistidae,  883-885,  895. 

Plalatherium,  614,  615,920,  953,  975,980. 

Platatherium  magnum,  615. 

Platatherium  pampaeum,  615,  920,  952,  987. 

Platemys  paranensis,  23,  48. 

Platemys  torrentium,  22. 

Platyonyx,  78  , 691,  704-706,  719,  732,  742,  948,  950,  978. 
Platyonyx  Agassizii,  732,  987. 

Platyonyx  Blainvillei,  732. 

Platyonyx  Brogniarti,  732. 

Platyonyx  Bucklandi,  732. 

Platyonyx  Cuvieri,  732,  987. 

Platyonyx  minutus,  732. 

Platyonyx  Oliveri,  732,  941,  945,  987. 

Platyartlira,  44,  103-105,  631,  893,  896,  898. 

Platygnatus  platensis,  703. 

Platygonus,  976,  980. 

Platyodon,  716,  735,  948,  978. 

Platyodon  Annaratonei,  718,  940. 

Platyrhynchus  leoninus.  343. 

Platyrhynchus  mollosinus  et  uraniee,  343. 

Plathrrhini,  100. 

Plaxhaplus,  767,  839,  840,844,  849,  850,  851,  881,  882  , 937,  948? 
949,  973,  978. 

Plaxhaplus  anticus,  850,  936,  946. 

Plaxhaplus  canaliculatus,  767,  850,  941,  946,  988. 

Plecotus  velatus,352. 


Pleiodonta,  053,  654,  880,  895,  896,  898,  925,  964. 

Plesiadapis,  959. 

Plesiarctomys,  962,  967. 

Plesictis,  968,  972. 

Plesidacrytherium,  966. 

Plesiocyon,  968. 

Plesiomeryx,  970. 

Plesiosorex,  972. 

Plesiospermophilus,  967. 

Pleuraspidotherium,  963. 

Pleurolicus,  971. 

Plexochoerus,  242-244,  247,  249-253,  259,  261,  932,  967. 
Plexochoerus  adluis,  252,  253,  909,  929. 

Plexochoerus  Lynchii,  910,  929. 

Plexochoerus  paranensis,  250,  251-253,  909,  910,  929. 

Pliauchenia,  596,  975. 

Plicatodon,  500,  948,  949,  974,  979. 

Plicatodon  perrarus,  500,  939,  944,  986. 

Pliohipus,  974. 

Pliolagostomus,  168,  171,  173, 187,  188,  211,212,  727,  963. 
Pliolagostomus  notatus,  173,  924. 

Pliomorphus,  661,  673,  681,  690,  695,  696,  701,  702,  704,  705,  706, 
718,  933,968. 

Pliomorphus  mutilatus,  695,  696,  931. 

Pliomorphus  robustus,  696,  931. 

Pliopithecus,  969. 

Plohophorus,  25,  27,  767,  794,  795  , 824-827,  829,  835,  881,  882,937, 
973. 

Plohophorus  Ameghini,  14,  25,  48,  825,  826,  922,  936. 

Plohophorus  figuratus,  26,  75,  767,  824,  825,  827,  936. 

Plohophorus  (?)  orientalis,  827. 

Poebrotheridee,  894. 

Poebrotherium,  970. 

Pogonodon, 972. 

Polidactyla,  375. 

Polymastodon,  911,923,  963. 

Polymastodontidae,  894. 

Pontistes,  884. 

Pontistes  rectifrons,  21,  48,  884. 

Pontoporia  Blainvillei,  884, 

Pontoporia  paranensis,  881. 

Potamarchus  murinus,  ¡192,  201,  203. 

Potamotherium,  972. 

Potamys  coypou,  132. 

Praeuphractus,  26,  868-870,  881,  882,  932,  937,  968,  9/3. 
Praeuphractus  limpidus,  869,  931. 

Praeuphractus  recens,  75,870,  936. 

Praopidae,  823,  853,  860,  864;  881,  882,  895,  941,  949,  951,  953, 
954,  957,  958. 

Praopus,  861,862,  870,  882,  948-950,  978,  996,  997. 

Praopus  aff.  hybridus,  62,  861. 

Praopus  aff.  longicaudatus,861. 

Praopus  hybridus,  51,  57,  861,  996. 

Praopus  longicaudatus,  861. 

Braotherium,  981. 

Priodon,  859,  875,  880-882,  957. 

Priodon  giganteus,  871,  876. 

Priodon  gigas,  876,  957. 

Priodon  gigas  fossilis,  876. 

Priodonta,  653,  654,  895,  896,  898. 

Priodontes  gigas,  876. 

Prionodonta,  883. 

Prionodon  gigas,  876. 

Proailurus,  972. 

Proalligator  australis,  22. 

Proanthropomorphus,  97,  99. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1023 


Proboscidea,  631,  632,  894,  896,  898,  935,  940,  952,  962,  968, 
971. 

Procamelus,  596,  970. 

Procardiotherium,  213,  238,  240,  247,  260,  261,  932,  967. 
Procardiotherium  crassum,  241,  908,  929. 

Procardiotherium  simplicidens,  240,  241,  908,  929. 

Procavia  235,  374. 

Procavia  mesopotámica,  235. 

Procervulus,  970. 

Procynictis,  964. 

Procyon,  912,  913,  957,  977,  981. 

Procyon  cancrivorus,  913,  956. 

Prodemotherium,  966. 

Prochiroptera,  348,  895,  896,  898. 

Prohyaena,  977. 

Prolagostomus,  19,  168,  169,  171-173,  177,  185-188,  211,  212,  927, 
963. 

Prolagostomus  divisus,  174,  924. 

Prolagostomus  imperialis,  175,  924. 

Prolagostomus  profluens,  174,  175,  924. 

Prolagostomus  pusillus,  173,  174,  188,  924. 

Promegatherium,  666,  672,677,680,  682,  683,  814,  932,  968. 
Promegatherium  remulsum,  £79,  931. 

Promegatherium  smaltatum,  677,  679,  921,  930. 

Promephitis,  977. 

Promina therium,  967. 

Promops,  351,  957. 

Promops  bonaeriensis,  351,  956. 

Promylodon,  740,744,755,  756,  932,  968. 

Promylodon  paranensis,  744,  921,  931. 

Propalaehoplophorus,  19,  167,  793,  794,  822,  881,  882,  928,  964. 
Propalaehoplophorus  australis,  794,  926. 

Propalaehoplophorus  incisivus,  767,  798,  926. 

Proplesictis,  972. 

Propraopus,  48,  58,  765. 

Propraopus  grandis,  30  71,  862,  863,  889,  941,  946. 

Proproboscidea,  631,  632,  894,  896,  898,  967,  976,  980. 
Proruminantia,  572,  573,  576,  896,  898,  940,  961,  966,  970,  975, 
980. 

Prosimia,  44,  102,  105,  893,  896,  898,  958,  966,  969. 

Prosirenia,  652,  894,  896,  898. 

Protalpa,  967. 

Protauchenia,  580,  590,  593,  594,  598,  948,  950,  975. 

Protauchenia  Reissi,  593,  596,  940,  945,  986. 

Protechimys,  967. 

Proteroceta,  883,  895,  896,  898. 

Proterotheridae  48,  485,  523,  554-556,  572,  894,  925,  928,  930,  933, 
935,  937. 

Proterotherium,  19,  48,  374,  554-558,  559,  561,  564,  565,  566,  568, 
928,  932,961,966. 

Proterotherium  americanum,  559,  930. 

Proterotherium  australe,  559-561. 

Proterotherium?  cavum,  560,  925. 

Proterotherium  cervioides,  557-559,  930. 

Prothomo,  96,  97. 

Prothylobates,  97,  98. 

Protoadapis,  959. 

Protocyon  troglodytes,  310. 

Protoglyptodon,  767,  794,  838,  882,  932,  968. 

Protoglyptodon  primiformis,  767,  838,  931. 

Protogonia,  960. 

Protohipus,  974. 

Protolabis,  595. 

Protomeryx,  966,  970. 

Protopithecus,  70. 

Protopithecus  bonaerensis,  70  71. 


Protopithecus  brasiliensis,  101,  982. 

Protopsalis,  961. 

Protosimia,  97,  98. 

Protoxodon,  18, 19,  357,  358,  359,  360,  365,  372,  377,  401,  402,  440, 
443,  448,449,  454,455,  456-460,  468,  469,  483-486,  488,  625,  916, 

927,  960,  993. 

Protoxodontidee,  375,  439,  464,  490,893,  916,  925,  928,  930,  933. 
Protoxodon  conspurcatus,  359,  443,  445,  935. 

Protoxodon  marmoratus,  359,  443,  445,  446,  448,  225. 

Protoxodon  obliteratus,  359,  443,  448,  925. 

Protoxodon  Sulivani,  443,445,  446,456,  458,  925. 

Protoxodon  patagonensis,  443. 

Protrngelaphus,  975. 

Protroglodites,  97,  98. 

Protypotherium,  19,  358-360,  368,  372-374,  403,  465,  474,  480-482, 

928,  932,  936,  960,  966,  969. 

Protypotherium  antiquum,  474,  477,  478,  481,  930. 

Protypotherium  attenuatunm,  359,  477,  479,  480,  425. 
Protypotherium  australe,  477,  478,  925. 

Protypotherium  claudum,  477,  480,  925. 

Protypotherium  praerutilum,  35S,  477,478,  480,  925. 
Protypotherium  obstructum,  360,  477,  479,480,  935. 

Pro  viverra,  911. 

Proviverridae,  894. 

Pseudamphicyon,  968. 

Pseudictis,  972, 

Pseudoelurus,  344. 

Pseudoeuryurus  Lelongianus,  852,  931, 

Pseudolestodon,  34,  681,  692,  696,  699,  703-709,  714,  715,  720,  732, 
740,  742,  744  , 746,  750,  751,  753-756,  921,  932,  937,  948-950,  953, 
968,  973,  978,  981. 

Pseudolestodon  aequalis,  751,  931. 

Pseudolestodon  bisulcatus,  750,  941,  946,  988. 

Pseudolestodon  debilis,  747,  749,  751,  941,  946,  988. 
Pseudolestodon  sp.?,  751,  935. 

Pseudolestodon  gracilis,  746,  748. 

? Pseudolestodon  injunctus,  753,  931. 

Pseudolestodon  Lettsomi,  750,  941,  946,  988. 

Pseudolestodon  Morenii,  748,  941,  946,  988. 

Pseudolestodon  myloides,  692,  747,  748,  752,  941, 946,  953,  988. 
Pseudolestodon  Reinhardti,  748,  941,  946,  988. 

Pseudolestodon?  pseudolestoides,  753. 

Pseudolestodon  trisulcatus,  750,  941,  946,  988. 

Pseudorca,  886. 

Pseudorca  Grayi,  886. 

Pseudorca  meridionalis,  886. 

Pseudorhinolophus,  968. 

Pseudosciurus,  971. 

Pseudoterodon,  967. 

Pseudotoxodon  formosus,  995,  997,  998. 

Psitacotherium,  962. 

Pterodon.  288,293,  294,  967. 

Pteropidee,  895. 

P té  tica,  44,  348,  893,  895,  896,  956. 

Ptilodus,  269,  275,  927,  963. 

Ptyssophorus,  110, 111,  118,  119,  947,  950. 

Ptyssophorus  elegans,  141,  938,  942,  982. 

Pyrotheridas,  894. 

Pyrotherium,  14,  617,  962. 

Pyrotherium  Romeri,  48,  618,  923. 


i} 

Quatriodon  bonaeriensis,  738. 
Quercytherium,  967. 


!024  MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


H 

Rabdiodon  Oliveri.  732. 

Ragatherium,  966. 

Raía  Agassizi,  22. 

Reithrodon,  51,  110,  119,  947,  950,  953,  957,  976,  980. 

Reithrodon  cuniculoides,  111,  955. 

Reithrodon  cliincliilloides,  111,  955. 

Reithrodon  fossilis,  61,  66,  111. 

Reithrodon  typicus,  57,  110,  111,  938,  942,  955,  982. 

Reithrodon  typicus  fossilis,  111,  951. 

Reptilia,896. 

Rhabdogale,  977. 

Rhadinotherium,  364,  372,  440,  461,  462,  464,  928,  960. 
Rhadinotherium  limitatum,  360, 461,  925. 

Rhamphostoma  neogaea,  22. 

Rhea  americana,  50. 

Rhinoceridm,  492,  499,  525,  551,  939,  949,  894. 

Rhinoceros,  500,  527,  528,  529,  960,  970,  974,  979. 

Rhinolopliidce,  895. 

Rhinolophus,  981. 

Rhinopoma  carolinensis,  351. 

Rhipidomys,  121. 

Rhipidomys  rnastacalis,  121,  983. 

Rhizocupressinoxylon,  22. 

Rhizomys,  976. 

Rhytinidae,  894. 

Ribodon,  22,  48,  493,  495-499,  932. 

Ribodon  limbatus,  493,  930. 

Rodentia,  106,  894,  896,  898,  923,  929,  934,  935,  938,  951,  955,  968, 
971,  976,  980. 

Ruminantia,  572,  578,  896,  898,  910,  952,  956,  961,  962,  966-968, 
970,  975,980. 

Rutitherium,  970. 


S 

Sanitherium,  976. 

Sarcobora,  105,  276,  348,  353,  893,  896,  891,  924,  930,  934,  938, 
952,  955. 

Sarcolemur,  960. 

Sarcothraustes,  964. 

Saurocetes,  353. 

Saurocetes  argentinus,  353. 

Scalabrinitherium,  14,  48,  372,  374,  524,  525,  531,  533-538,  541, 
543,  544,  546,  548-550,  932,  966. 

Scalabrinitherium  Bravardi,  524,  530,  538,  542,  513,  550,  930. 
Scalabrinitherium  Rothii,  524,  542,  543,  516,  920,  930. 

Scalaria  rugulosa,  23. 

Scalops,  976,  981. 

Scapteromys,  129. 

Scapteromys  anoblepas,  983. 

Scapteromys  fronto,  121,  983. 

Scapteromys  labiosus,  121,  983. 

Scapteromys  principalis,  121,  983. 

Scelidodon,  706,  719,  724-726,  729,  731,  735-737,  739-741,  945, 
948,  919,  973,  978. 

Scelidodon  Gapellini,  726,  727,  729,  730,  731,  941,  945,  989. 
Scelidodon  Copei,725,  730,  731,  941,  945,  987. 

Scelidodon  patrius,  724,  726,  728,  729,  730,  731. 

Scelidodon  tarijensis,  727-731,  940,  945,  987. 

Scelidotheridae,  665,  705,  719,  732,  757,  758,  895,  921,  931,  933, 
935,  937,  940,  949,  951. 


Scelidotherium,  2,  26,  34,  47,  64,  66,  68,  69,  71,  72,  80,  663,  674, 
681,  690,  691,  698,699,  703-709,715,  719-721,  724-726,  728-736, 
737,  739-741,  755,  900,  932,  935,  948,  949,  950,  968,  978. 
Scelidotherium  ankylosopum,  734,  737. 

Scelidotherium  australe  726. 

Scelidotherium  bellulum,  724,  931. 

Scelidotherium  Bravardi,  722-724,  940,  945,  987. 

Scelidotherium  Bucklaudi,  987, 

Scelidotherium  Capellini,  29,  30,  32,  48,  69,  725,  729,  730. 
Scelidotherium  chiliense,  723,  731. 

Scelidotherium  elegans,  724. 

Scelidotherium  Floweri,  724,  740,  745. 

Scelidotherium  leptocephalum,  66,  71,  72,  187,  659,  721,  723,  725- 
727,  729,  732,  940,  945. 

Scelidotherium  magnum,  725,  728,  729. 

Scelidotherium  minutum,  987. 

Scelidotherium  Owenii,  987. 

Scelidotherium  patrium,  26,  75,  726. 

Scelidotherium  Pozzi,  724. 

Scelidotherium  tarijense,  725,  728,  729. 

Sciamys,  19,  125,  126,  130,  139,  262,  927,  962. 

Sciamys  principalis,  127,  924. 

Sciamys  varians,  127,  924. 

Sciuravus,  962. 

Sciuridae,  894,  955. 

Sciurodon,  967. 

Sciuroides,  967,  971. 

Sciuromorpha,  107,  109. 

Sciuromys,  967. 

Sciurus,  967,  971,  976,  979,  980. 

Sciurus  aestuans,  109,  955,  983. 

Sciurus  tricolor,  109. 

Scleromys,  132,  138,  152,  153,  927,  962. 

Scleromys  angustus,  138,  924. 

Scopotherium,  374,  482,  483,  485,  928,  960. 

Scopotherium  cyclops,  360,  483,  925. 

Scotaeops,  658,  928,  964. 

Scotaeops  simplex,  658,  925. 

Scolaeumys,  168,  188,  211,  212,  927,  963. 

Scotaeumys  imminutus,  187,  924. 

Schismotherium  683,  685,  928,  964. 

Schismotherium  fractum,  686,  926. 

Schistomys,  212,  216,  317,  260,  927,  963. 

Schistomys  erro,  216,  261,  924. 

Schistopleurum,  761-767. 

Schistopleurum  asperum,  766,  784. 

Schistopleurum  elongatum,  766,  786. 

Schistopleurum  euphractum,  765,781. 

Schistopleurum  gemmatum,  761. 

Schistopleurum  laeve,  787. 

Schistopleurum  tuberculatum,  761,  762,  833. 

Schistopleurum  typus,  761-764,  766,  767,  784,  785 
Schizodon,  154,  161,  162,  165,  166,  167,  957. 

Schizodon  fuscus,  166,  955. 

Schizotherium,  968. 

Semnopithecidm,  893. 

Semnopithecus,  974,  979. 

Sphaer'ium  convexum,  34. 

Spaherorays,  168,  169,  188,  211,  212,  262,  927,  962. 

Sphaeromys  irruptus,  169,  924. 

Sphenodon  minutas,  987. 

Sphiggomys,  168,  170,  211,  212,  927,  962. 

Sphiggomys  zonatus,  170,  924. 

Sphiggurus  spinosus,  130. 

Sphiggurus  villosus,  130. 

Sphingurus,  125,  129,  130,  957. 


* 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1025 


Spliingurus  insidiosus,  130,  955,  983. 

Sphingurus  magnus,  130,  983. 

Spliingurus  prehensilis,  130,  955,  983. 

Sphodroroys,  168,  169,  211,212,  927,962. 

Sphodrorays  scalaris,  170,  924. 

Sibbaldius  antarcticus,  889, 

Sigmodon  vulpinus,  117. 

Silurus  Agassizii,  22. 

Simia,  94. 

Simicidea,  44,  100,  104,  105,  893,  896,  898,  954  959,  960,  968, 
969,  974,979. 

Simocyon,  977. 

Sinopa,  963. 

Sipalocyon,  285,  292,  927,  964. 

Sipalocyon  gracilis,  292, 924. 

Sirenia,  652,  653,  894,  896,  898. 

Sivatherium,  976. 

Smilodon,  2,  72,  78,  80,  81,  123,  249;  295,  333-339,  342,  344,  948, 
950,  977,  979. 

Smilodon  Blainvillei,  333,  336. 

Smilodon  ensenadensis,  339. 

Smilodon  necator,  336. 

Smilodon  neogaeus,  336. 

Smilodon  populator,  42,72,  333-336,  339,  340,  939,  944,  985. 
Sminthus,  981. 

Solecurtus  platensis,  39. 

Sorex,  972,  977,  981. 

Soricictis,  972, 

Soricidas,  894. 

Spalacidas  894. 

Spalacospus,  166,  167. 

Spalacotheridm,  894. 

Spaniomys,  19,  132,  141,  152, 153,  927,  962. 

Spaniomys  modestus,  141,  924. 

Spaniomys  riparius,  141,  924. 

Spanitherium,  966. 

Speothos  pacivorus,  310,  985. 

Spermophilus  980. 

Spondilocoelia,  890-892,  895,  896,  898. 

Squalodon,  576. 

Squalodon  protervus,  576. 

Squalodonta,  895,  896,  898. 

Squalodontidae,  895. 

Steiromys,  19,  125,  128,  130,  262,  927,  962. 

Steiromys  detentus,  129,  924. 

Steiromys  duplicatus,  129,  924. 

Stegotheridae,  878,  895,  926. 

Stegotherium,  19,  878,  880,  882,  928,  965. 

Stegotherium  tessellatum,  878,  879,  926. 

Stenacodon,  963. 

Steneofiber,  971. 

Stenodelphis  Blainvillei,  884. 

Stenoderma  chilensis,  349. 

Stenodon,  731. 

Stenodon  modicus,  731. 

Stenodontherium;  719,  731,  739,  740,  932,  968. 

Stenodontherium  modicum,  731,  931. 

Stenogale,  968,  972. 

Stenoplesictis,  968. 

Stenothephanos,  359,  402,  409,  410,  411,414,  927,  932,  960,  966. 
Stenotephanos  plicidens,  409-411,  414,  917,  930. 

Stenotephanos  speciosu,  359,  409,  411,  924. 

Stereoarthra,  572,  894,  896,  898. 

Stereopterna,  492,  523,  573,  894,  896,  898,  930,  935,  939,  952,  956, 
961,  966,  968,  969,  974,  979. 

Sthrutiolariaornata,  23. 


Stibarus,  960. 

Stichomys,  132,  140,  141,  151,  152,  153,  927,  962. 

Stichomys  constans,  140. 

Stichomys  regularis,  140,  924. 

Stilauchenia,  580,  591,  595,  597,  598,  939,  950,  975,  979. 
Stilauchenia  Owenii,  592,  940,944,  986. 

Stilodon,  348,  893. 

Stilodontheria,  347,  893,  895,  896,  898. 

Stilodontidae,  895. 

Stilotherium,  265;  927,963. 

Stilodontherium  dissimile,  265,  924. 

Stipolophus,911,  964. 

Strata,  213,  289,  932,  967. 

Strata  elevata,  |259,  921. 

Strepsiceros,  975. 

Strongyloceros,  975,  980. 

Sturnira  spectrum,  349. 

Stylinodon,  962. 

Sub-ursidm,  312,  346,  930,  933,  956,  958. 

Sub-ursus,  306,  309. 

Succineameridionalis,  40. 

Succinea  rosarinensis,  33. 

Suidae,  573,  894,  939,  952,  956,  954,  958. 

Suina,  572,  573,  894,  896,  898,  939,  952,  956,  961,  967,  970,976,980. 
Sus,  485,  564,  971,  976,  979,  980. 

Sus  aibirostris,  575. 

Sus  bydrochorus,  254. 

Sus  tajacu.  574. 

Synetheres  prehensilis,  130. 

Synoplotherium,  358. 

Synoplotherium  lanium,  358. 

Systemodon,  961. 


T 


Taeniodonta,  106,  894,  896,  898,  900,  962, 

Taphozus,  981. 

Talpa,  972,  977,  981. 

Talpa  europaea,  373. 

Talpavus,  963. 

Talpidee,  894. 

Taligrada,  617,  621,  894,  896,  898,  925,  965, 

Tamias,  980. 

Tapiravus,  970. 

Tapirid®,  492,  499,  525,  617,  894,  930,  939,  949,  956,  958. 
Tapirulus,  966. 

Tapires,  58,  493,  495,  496,  499,  957,  970,  974,  979. 

Tapires  alticeps,  493. 

Tapirus  altifrons,  493. 

Tapires  americanus,  493,  956,  986, 

Tapires  suillus,  493. 

Tapirus  suinus,  493,  986. 

Tarandus,  975,  980. 

Tardigrada,  657,  660,  663,  698,  757,  758,  895,  896,  898,  964,  968. 
Tarsid®,  893. 

Tarsipes,  896,  898. 

Tatusia,  803,  861,  862,  863,  871,  882,  948,  950,  953,  957,  978,  982. 
Tatusia  hybrida,  861,  941,  946,  953,  957,  989. 

Tatusia  hybrida  fossilis,  861. 

Tatusia  minuta,  867. 

Tatusia  novemcineta,  861,  941,  946,  957,  989. 

Tatusia  novemcineta  fossilis,  861. 

Tatusia  punctata,  989. 

Taxidea,  977. 


1026 


MAMÍFEROS  FOSILES  ARGENTINOS 


Taximys,  962. 

Telmatolestes,  960. 

Telmatotherium,  961. 

Tembotherium,  214,  465. 

Thembotherium  Holmbergi,  359,  465,  467. 

Temnocyon,  972. 

Temnotherium,  465.' 

Terebratula  patagónica,  23. 

Testudo  elata,  27. 

Tetrabelodon  andiura,  639. 

Tetraceros,  975,  980. 

Tetraconodon,  976. 

Tetra  cus,  971. 

Tetradactyla,  957. 

Tetralophodon,  638. 

Tetraprothomo,  97,  98. 

Tetra  selenodon,  961. 

Tetrastylus,  168,185,  191,  209-212,  932,  967. 

Tetrastylus  diffissus,  270,  907,  929. 

Tetrastylus  leevigatus,  209,  210,  906,  929. 

Tetrodon  bonaeriensis,  738. 

Thalassictis,  972. 

Theosodon,  19,  374,  525,  549,  550,  551,  928,  961. 

Theosodon  Lydekkery,  549,  925. 

Tbereutherium,  967. 

Theridomyidae,  891. 

Theridomys,  149,  210,  971. 

Theridomysamericanus,  200,  210. 

Thinolestes,  960. 

Thinotherium,  971. 

Thoatherium,  374,  555,  556,  565,  928,  961. 

Thoaíherium  minusculum,566,  925. 

Thomomys,  976. 

Thoracophorus,  762,  767. 

Thoracophorus  depressus,  767,  791. 

Thoracophorus  elevatus,  791. 

Thoracophorus  minutus,  767,  792. 

Thylacoleo,  275. 

Thylacomorphus,  967. 

Thyiacotherium  ferox,  284. 

Thylacynus,  287,  293,  291,  310,  311,  315,  316. 

Thynohyus,  971,  976. 

Tillodonta,  106,  894',  896,  898,  929,  962,  967. 

Tillomys,  962. 

Tillotheridffi,  894. 

Tillotherium,  962. 

Tinotherium,  960. 

Titanomys,  971. 

Tolypeutes,  69,874,  875,  881,  882,  918,  919,  950,  953,  957,  978,  982. 
Tolypeutes  conurus,  51,  57,  59,  875,  912,  917,  953,  957,  989. 
Tolypeutes  aff.  conurus,  875. 

Tolypeutes  conurus  fossilis,  875. 

Tomarctus,  977. 

Tomitherium,  960. 

Tomodus,  403. 

Tomodus  elautus,  403. 

Toxodon,  1,  2,  60-64,  68,  69,  73,  356-358,  360-377,  380,  382,  389, 
391-393.  395-398,  400-402,  401-406,  410,  411,  414-117,  423-126, 
432,  441-113,  448-450,  460,  464,469,  470,  486,  487,  623,  625,  626- 
899,  915,  916,  932,  936,  948,  953,  966,  950,  969,  974,  979,  992, 
993,  998. 

Toxodon  angustidens,  356,  357,  381. 

Toxodon  antiquus,  407,409,  997. 

Toxodon  bilobidens,  359,  385,  391,  939,  914. 

Toxodon  Burmeisteri,  33,  357,  369,  381,  382,381,  387,388,  390, 
391,  394,  405,899,  939,  914,  985,  998. 


Toxodon  Danvinii,  66,  71,  357,  381,  388,  391,  939,  911,  983. 
Toxodon  ensenadensis,  30,  31,71,  72,  359,  381,  383,  385,  391,  392, 
934,  939,  944,  985,  995. 

Toxodon  expansidens,  359,  391,  985. 

Toxodon  foricurvatus,  359,  401,  410. 

Toxodon  Gervaisi,  358,  381,  382. 

Toxodon  giganteus,  383. 

Toxodon  gracilis,  358,  381,  390  , 391,  939,  944  , 985. 

Toxodon  Owenii,  357,  381. 

Toxodon  paradoxus,  358,  381,389,  391,939,  914,  985. 

Toxodon  paranensis,  356,  359.  381,  381,  391,  911,  930. 

Toxodon  parvulus,  404. 

Toxodon  patagoniensis,  358,  359,  440,  443. 

Toxodon  platensis,  61,  62,356,  357,  369,  379,  381-391,  405,  410, 
411,  939,  944,  952,  985, 

Toxodon  plicidens,  359,  409. 

Toxodon  proto-Burmeisteri,  359,  381,  388,  391,  930,  987,  988. 
Toxodon  virgatus,  359,  381,  389,  391,  914,  930,  997. 

Toxodon  Vogthi,  390. 

Toxodontherium,  376,  391,  396,  401,  402,  410,  914,  916,  932,  966, 
992,  993,  995,  996. 

Toxodontherium  compressum,  359,  385,  392,  914,  930,  995. 
Toxodontherium  reverendum,  915. 

Toxodontia,  214,  355,  358,  360,  361,  374,  375,  491,  893,  896,  898, 
900,  924,  930,  934,  939,  952,  960,  966,  969,  974,  979. 
Toxodontidae,  355,  375,  401,  402,  404,  409,  412,  114,  439,  461,  489, 
490,  893,  930,  933,  934,  937,  939,  919,  951,  952,  954. 
Toxodontophanus,  359,  471. 

Toxodontophanus  australis,  359,  471,  477,  478. 

Trachytherus,  918,  960,  993. 

Trachyterus  Spegazzinianus,  919,  923. 

Tragelaphus,  980. 

Tragoceros,  975. 

Tragulidm,  579,  598,  891,  935,  937. 

Tragulohyus,  966. 

Tragulus,  975,  980. 

Trechomys,  967. 

Tremarctos,  315,  317,  320. 

Tremarctos  ornatus,  320. 

Trematherium,  19,  690,  701,  702,  697,  928,  964. 

Trematherium  intermixtum,  697,  926. 

Tretomys,  110,  119,  120,  947,  950. 

Tretomys  atavus,  119,938,  943,  976,983. 

Tribodon,  132,  142,  152,  153,  936,  971. 

Tribodon  clemens,  75,  142,  934. 

Tricentes,  959. 

Triconodontidae,  894. 

Tricuspiodon,  963. 

Trichedidee,  894. 

Trichechidce,  342. 

Trigodon,  26,  358,  376,  399,  401,  402,  915,  916,  936,  969,  992-996. 
Trigodon  Gaudryi,  75,  400.  401,  916,  935,  992. 

Trigonia,  16,  48. 

Triisodon,  963. 

Trilophodon  638. 

Triodon  mercedensis,  323. 

Triplopodidee,  891. 

Triplopus,  961. 

Triprothorao,  97, 

Triprothroglodytes,  97,  99. 

Triprotosimia,  97,  98. 

Tritylodontidae,  891. 

Trochictis,  972,  977. 

Trocho therium,  972. 

Trochas  patagonicus,  39. 

Troglodytes,  97  , 974. 


ÍNDICE  DE  LOS  NOMBRES  TÉCNICOS 


1027 


Trogodonta,  105,  106,  893,  894,  896,  923,  929.  934,  938,  951,  955. 
Trogosa,  106,  894,  896,  898. 

Trogontherium,  980. 

Tupaidas,  894. 

Turritella  ambulacrum,  23. 

Tursio,  57. 

Tursio  Cymodoce,  885. 

Tursiops,  885. 

Tursiops  cymodoce,  885. 

Tursiops  obscuras,  885. 

Typotkerid®,  166,  374,  375,  398,  402-404,  409,  412,  414,  416,  439, 
489,  490,  493.  918,  924,  928,  930,  933,  935.  937,  939,  949. 
Typotkerium,  3,  5,  26,  33,  69,  70,  357-359,  362-375,  397,  402-404, 
411,  414  , 417,  421-426,  437-439  , 448-450,468,  470  , 474  , 476,  487’ 
625,  919,  936,  948,  969,  974. 

Typotherium  Bravardi,  917. 

Typotherium  cristatum,  14,  29-31,  48,  71,  358,  369,  417-420,  917, 
919,  939,  944,  996. 

Typotherium  exiguum,  75.  359,  417,  420,  917,  935,  939,  944,  986. 
Typotherium  iusigne,  75,  359,  417,  935. 

Typotherium  maendrum,  75,359,  417,  419,717,935,939,  944,  986. 
Typotherium  protum,  418. 

Typotherium  pachygnatuin,  71,  358,  369,  417,  419,  917,  919,  935, 
939,  944,  986. 


U 

Uintatherium,  962. 

Unguiculata,  44,  105,  893,  894,890,923,929,  934,938,951,955. 
Ungulata,  44,  354,  893,  896, '924,  930,  934,  939,  952,  956. 

Unió,  27,  35,  41. 

Unió  diluvii,  22. 

Unió  lujanensis,  34. 

Unió  Solisiana,  41. 

Ursidm,  315,  346,  894,  930,  933,  939,  949,  951. 

Ursus,  316,  317,  320,  977,  979,  981. 

Ürsus  bonaérensis,  315,  317,  318. 

Ursus  braziliensis.  320,  321,  985. 

Ursus  maritimus,  316. 

Ursus  spelaeus,  316-320. 


V 

Valgipes,  690,  700,  978. 

Yalgipesdeformis,  700,  940,987. 

Venus  meridionalis,  23. 

Venus  Munsteri,  23. 

Vermilinguia,  657,  757,  758,  895,  896,  898,  925,  957,  964,  968,  973, 
977,981. 

Vesperimus,  971. 

Vespertiliayus,  968. 

Vespertilio,  352,  353,  957,  968,  973,  977,  981. 

Vespertilio  bonaérensis,  351. 

Vespertilio  cinnamomeus,  351. 

Vespertilio  Isidori,  352,  956. 

Vespertilio  montanus,  352. 

Vespertilio  nigricans,  352. 

Vespertilio  ruber,  351. 

Vespertilio  villosissimus,  352. 


Vespertilionidas,  351.  895,  956,  958. 

Vesperugo,  352,  957. 

Vesperugo  nigricans.  352,  956. 

Vesperus  segethii,  352. 

Vesperus  velatus,  352,  956. 

Vichnutherium,  975. 

Viverra,  968,  972,  977,  981. 

Viverra  cancrivora,  304. 

Viverra  nasua,  313. 

Viverra  narica,  313. 

Viverra  poliocephala,  321. 

Viverra  vittata,  321. 

Vivérridas,  894. 

Voluta  alta,  23. 

X 

Xantium,  65. 

Xcnurus,  876,  881,  882,957. 

Xenurus,  nntiquus,  877. 

Xenuius  nudicaudo,  876. 

Xenurus  aff.  nudicaudo,  877. 

Xenurus  nudicaudus,  989. 

Xenurus  unicinclus,  876  , 877,  957. 

Xenurus  unicinctus  fossilis,  877. 

Xiphidae,  895. 

Xiphodon,  967,  970. 

Xiphodontidse,  576,  894. 

Xotodon,  25,  26,  359,  360,  371,  372,  402-404,  412,  414,  917,  932, 
936,  966,  969,  993,  998. 

Xotodon  foricurvatus,  404,  412,  414,  930. 

Xotodon  prominens,  48,  75,  360,  404,  413. 

Xotodonttdm,  375,  402,  413,  414,  439,  489,  49o.  493,  924,  928,  930, 
933,  935,  937,  928,  935. 

Xyophorus,  19,  684,  688,  928,  961, 

Xyophorus  rostratus,  689,  926. 

Xyophorus  si  mus,  689,  926. 


Z 

Zaédyus,  867,  877,  881,  882,  928,  931,  932,  936,  948-950,  953,  957, 
965,  968,  973,  978,  982. 

Zaédyus  exilis,  868,  926. 

Zaédyus  minimus,  868. 

Zaédyus  minutissimus,  942. 

Zaédyus  minutus,  867,  868,  941,  946.  989. 

Zaédyus  minutus  fossilis,  867. 

Zaédyus  proximus,  867,  926. 

Zaphilus,  793,  828,  839. 

Zaphilus  Larrañagai,  828. 

Zamicrus,  666,  681-683,  758,  928,  964. 

Zamicrus  admirabilis,  682,  926. 

Zetodon,  960. 

Zeuglodonta,  353,  895,  896,  898. 

Zeuglodontidee,  21,  895. 

Ziphiidee,  883,  887. 

Ziphiorrhynchus  australis,  888. 

Ziphius,  888. 

Ziphius  australis,  838. 


FIN  DEL  ÍNDICE  Y CONTRIBUCION  AL  CONOCIMIENTO  DE  LOS  MAMÍFEROS  FÓSILES 


' 


■ 


■ 


ACTAS 


DE  LA 


DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA 


EN  CÓRDOBA 


ATLAS 

TOMO  VI 


BUENOS  AIRES 

IMPRENTA  DE  PABLO  E.  CONI  É HIJOS,  ESPECIAL  PARA  OBRAS 

680  — CALLE  PERÚ  — ■ 680 

1 889 


CONTRIBUCION  AL  CONOCIMIENTO 


DE  LOS 


MAMIFEROS  FOSILES 

DE  LA 


REPÚBLICA  ARGENTINA 

OBRA  ESCRITA  BAJO  LOS  AUSPICIOS  DE  LA  ACADEMIA  NACIONAL  DE  CIENCIAS 
DE  LA  REPÚBLICA  ARGENTINA  PARA  SER  PRESENTADA  Á LA  EXPOSICION  UNIVERSAL  DE  PARTS  DE  1889 


POR 


FLORENTINO  AMEGHINO 


Autor  de  Filogenia 

Miembro  activo  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias,  Doctor  Honoris  Causa  de  la  Facultad  de  Ciencias 
Físico-matemáticas  de  la  Universidad  Nacional  de  Córdoba, 

Antiguo  catedrático  de  Zoología  y Anatomía  comparada  en  la  Universidad  de  Córdoba, 

Ex-conservador  de  los  museos  de  Paleontología,  Antropología  y Zoología  de  la  misma  Universidad, 
Ex-miembro  académico  de  la  Facultad  de  Ciencias  Médicas,  Ex-sub-director  del  Museo  de  la  provincia  de  Buenos  Aires, 
Corresponsal  del  Instituto  Geográfico  Argentino,  de  la  Sociedad  Geográfica  Argentina,  etc.,  etc. 


ATLAS 


BUENOS  AIRES 

IMPRENTA  DE  PABLO  E.  CONI  É HIJOS,  ESPECIAL  PARA  OBRAS 

680  — CALLE  PERÚ  — 680 


1889 


ADVERTENCIA 


Debido  á la  forzosa  precipitación  con  que  se  ha  llevado  á cabo  esta  obra  para  que  pudiera 
figurar  en  la  Exposición  de  París,  se  lia  efectuado  la  impresión  de  las  láminas  y la  de  las 
espiraciones  que  las  acompañan,  á un  mismo  tiempo,  sin  que  se  pudieran  cotejar  las  prue- 
bas, de  lo  que  ha  resultado  un  cierto  número  de  errores,  ya  en  la  numeración  de  las  figuras  ó 
en  las  esplicaciones  que  las  acompañan.  La  mayor  parte,  ó sea  todos  aquellos  de  que  me  be 
apercibido,  están  indicados  en  la  Fé  de  Erratas  adjunta,  y como  algunos  son  de  importancia, 
será  conveniente  que  el  lector,  antes  de  consultar  el  atlas,  tome  conocimiento  de  las  erratas 
correspondientes  á cada  lámina. 

En  todas  las  láminas  en  que  hay  figuradas,  partes  de  coraza  de  gliptodontes,  las  líneas 
rectas,  horizontales  ó verticales,  que  á menudo  las  acompañan,  indican  el  espesor  de  los 
fragmentos  representados. 

Un  deber  de  justicia  me  obliga  á mencionar  acá  los  que  han  contribuido  á la  ejecución 
material  del  trabajo,  pues  sin  el  empeño  que  demostraron,  no  hubiera  podido  concluirse  en 
tan  breve  tiempo. 

La  impresión  tipográfica,  ejecutada  en  pocos  meses,  ha  sido  hecha  por  la  imprenta  de  la 
acreditada  casa  de  los  señores  Pablo  E.  Coni  é Hijos,  y es  una  buena  muestra  del  grado  de 
adelanto  que  ha  alcanzado  entré  nosotros  la  tipografía. 

La  impresión  de  las  láminas  es  obra  de  los  talleres  de  la  Compañía  Sud-Americana  de 
Billetes  de  Banco , la  primera  casa,  en  su  género,  de  Sud-América.  Es  este  el  primer  trabajo 
de  importancia  que  se  ejecuta  entre  nosotros  en  fototipia  sobre  placas  gelatinadas,  y solo  ha 
podido  efectuarse  en  el  brevísimo  espacio  de  tiempo  de  que  se  ha  dispuesto,  gracias  al 
empeño  que  en  su  pronta  terminación  han  tomado  los  señores  Stiller  y Laass,  directores 
de  la  mencionada  compañía. 

Debo  igualmente  un  recuerdo  á los  dibujadores,  especialmente  á mi  amigo  el  señor 
Z.  Bommert,  que  ha  pasado  ocho  meses  seguidos  sin  respetar  dias  festivos  ni  domingos,  tra- 


VI 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


bajando  diez  horas  diarias,  no  siendo  el  atlas  más  completo,  no  por  carencia  de  materiales, 
sino  por  falta  absoluta  de  tiempo. 

De  las  dos  mil  y más  figuras  que  contiene  este  atlas,  apenas  unas  ciento  cincuenta  son 
reproducciones  ; todas  las  demás  son  originales  y es  la  primera  vez  que  ven  la  luz  pública. 
Los  sacrificios  que  me  ha  costado  la  reunión  de  tan  vasto  material,  serán  apreciados  por 
aquellos  que  saben  las  grandes  dificultades  con  que  se  tropieza  en  este  género  de  investi- 
gaciones. 


Florentino  Ameghino. 


ERRATAS  NOTABLES 


EN  LA 

ESPLICACION  DE  LAS  LÁMINAS  I EN  LA  NUMERACION 

DE  LAS  FIGURAS 


Plancha  I. 

fig.  17.  En  ves  de  ni.  7 y-,  léase  m.  y y j. 

Plancha  III. 

fig.  4.  Esta  figura  deja  algo  que  desear  en  cuanto  á la 
conformación  de  la  mandíbula  y de  las  muelas,  por 
haber  sido  reproducida  de  una  mala  fotografía  en  mi 
ausencia,  pero  como  se  trata  de  una  especie  bastante 
conocida,  no  he  creido  necesario  rehacer  lámina. 

Plancha  IV. 

fig.  6 a.  En  ves  de  por  el  lado  interno,  léase  por  el 
lado  externo. 

fig.  27  a.  Léase  fig.  27  b. 

fig.  27  b.  Léase  fig.  27  a. 

Plancha  V. 

fig.  9.  En  ves  de  por  el  lado  interno,  léase  por  el  lado 
externo. 

Plancha  VI. 

fig.  16  a.  Léase  16  b. 

fig.  16  6.  Léase  16  a. 

Plancha  VII. 

fig.  1.  A gréguese  á continuación,  fig.  1 a.  Corte  trans- 
versal de  los  incisivos  superiores. 

fig.  13  c.  Léase  13  b. 

ffg.  15  d.  Lleva  en  la  lámina,  por  error,  el  número  13  d. 

Plancha  X. 

fig.  11.  En  ves  de  por  la  superficie  masticatoria,  léase 
por  el  lado  externo. 

Agréguese  á continuación,  fig.  11  a.  La  misma  pieza 
vista  por  la  superficie  masticatoria. 

23  a.  Agréguese  d continuación , 23  b.  La  misma  pieza 
vista  por  la  superficie  masticatoria. 


fig.  27.  Léase  incisivo  inferior  derecho  visto  por  la  cara 
anterior. 

fig.  27  a.  Léase  el  mismo  diente  listo  de  lado. 

Plancha  XII. 

fig.  7,  En  donde  dice  por  el  lado  interno,  léase  por  el  lado 
* externo. 

Plancha  XIV. 

fig.  11.  En  ves  de  m.  j-,  léase  m.  A. 
fig.  14.  En  ves  de  Amegh.,  léase  Mor. 
fig.  15.  En  ves  de  m.  j,  léase  m.  5. 
fig.  16.  En  ves  de  ni.  7 léase  m.  3. 

Plancha  XV. 

fig.  8.  En  ves  de  molar  inferior,  léase  molar  superior, 
fig.  23  a.  En  ves  de  p.  -j,  léase  p.  A. 

Plancha  XVI. 

fig.  3.  En  ves  de  p.  ¡,p.  ¡y  m.  -,  léase  p.  p.iy  m.  A. 
Plancha  XVII. 

fig.  1.  En  ves  de  m.  y,  léase  m. 
fig.  2.  En  ves  de  m.  léase  m.  A. 

Plancha  XX I. 

fig.  9.  Después  de  9 c,  agréguese  9 d.  Sección  de  la  rotura 
anterior. 

Plancha  XXV. 

fig.  2 a.  En  ves  de  el  lado  externo,  léase  el  lado  interno. 
Plancha  XXXII. 

fig.  2.  En  ves  de  incisivos  externos,  léase  incisivos  in- 
ternos. 


VIII 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Plancha  lililí. 

fig.  7.  En  vez  de  7 a,  léase  7 b ; en  vez  de  7 b,  léase  7 a. 
fig.  9.  En  vez  de  fig.  9,  léase  fig.  9 a,  y en  vez  de  fig.  9 a, 
léase  fig.  9. 

Plancha  XIXV. 

fig.  5.  En  vez  de  penúltima,  léase  antepenúltima. 
Plancha  XLI. 

fig.  5.  En  vez  de  Megatherium  Gervaisi,  léase  Megathe- 
rium  tarijense. 

Plancha  XLV. 

fig.  6.  En  vez  de  6,  léase  5 a. 

Plancha  XLVI. 

fig.  4.  En  vez  de  en  tamaño  natural,  léase  á una  mitad 
del  tamaño  natural. 

fig.  5.  Agregúese  al  final  Individuo  muy  joven. 

Plancha  XLVII. 

fig.  5.  En  vez  de  reducidas  á una  mitad  del  tamaño  na- 
tural, léase  en  tamaño  natural. 

Agregúese  en  seguida : 

fig.  6.  Las  cuatro  muelas  inferiores  reducidas  á una  mi- 
tad del  tamaño  natural,  según  Owen. 

Plancha  XLIX. 

fig.  7.  En  vez  de  tercera,  léase  segunda. 

Plancha  LII. 

fig.  9.  En  vez  de  9,  léase  10. 
fig.  10.  En  vez  de  10,  léase  9. 

Plancha  LUI. 

Inmediatamente  debajo  del  número  de  la  plancha,  agré- 
guese: Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural. 


Plancha  LIV. 

Inmediatamente  debajo  del  número  de  la  lámina,  agre- 
gúese Todas  las  figuras  de  tamaño  natural,  con  excep- 
ción del  número  5. 

Plancha  LVIII. 

fig.  1.  En  vez  de  inferior,  léase  superior. 

Plancha  LX. 

Inmediatamente  después  de  la  fig.  4,  agregúese  fig.  5. 
Lomaphorus  elegans,  Burm.  Trozo  de  coraza,  de  la  re- 
gión central  del  dorso.  Tamaño  f. 

Plancha  LXI. 

fig.  3.  En  vez  de  3,  léase  3 a,  y en  vez  de  3 a,  léase  3. 

Plancha  LXIII. 

Después  de  la  fig.  3,  agréguese  : 

fig.  4.  Otra  muela  más  pequeña  vista  por  la  superficie 
masticatoria. 

Plancha  LXX. 

Inmediatamente  después  de  la  fig.  i7 , agréguese  : 
fig.  18.  Lomaphorus  compressus,  Amegh.  Trozo  de  co- 
raza de  la  región  central  del  dorso, 
fig.  18.  Léase  fig.  18  a. 

Plancha  LXXII. 

fig.  7.  En  vez  de  m.  i y m.  2,  lease  m.  - y m. 

fig.  16.  En  vez  de  rama  izquierda,  léase  rama  derecha. 

Plancha  LXXXIV. 

fig.  5.  Agréguese  al  fin  ¿ del  tamaño  natural. 


ADICION  A LAS  ERRATAS  NOTABLES  DEL  TEXTO 


Página  126.  Debajo  de  A caremys  minutas  : en  vez  de  Plancha  vi. 
léase  Plancha  iv. 

Página  127.  Debajo  de  Sciamys  principalis  : en  ves  de  fig.  27  y 28, 
léase  fig.  26  y 27. 

Página  135.  Debajo  de  Myopotamus  diKgens  : en  ves  de  Plancha  iv, 
léase  Plancha  v . 

Página  148.  Debajo  de  Discolomys  cuneas  : en  vez  de  Plancha  v, 
léase  Plancha  vi. 

Página  184.  Debajo  de  Lagostomus  antiquus:  en  ves  de  Plancha  xxxvi, 
léase  Plancha  xxvi. 

Página  198.  Debajo  de  Megamys  Laurillardi  : suprímase  la  fig,  12 
de  la  Plancha  xxi. 

Página  241.  Debajo  de  Procar diolheriim  crassum  : en  ves  de  fig.  4, 
léase  fig.  14. 

Página  242.  Debajo  de  Cardiotherium  Doeririgi  : en  vez  de  7 á 12, 
léase  7 á 11. 

Página  323.  Debajo  de  Mephitis  cordubensis  : en  ves  de  fig.  21,  léase 
fig.  22. 

Página  324.  Debajo  de  Lincodon  lujanensis  .-  en  ves  de  fig.  22,  léase 
fig.  21. 

Página  394.  Debajo  de  Ilaplodontherium  Wildei : en  ves  de  Plancha 
ixx,  fig.  3 y 4,  léase  Plancha  txx,  fig.  4. 

Página  400.  Debajo  de  Trigodon  Gaudryi  : en  ves  de  Plancha  xxvm, 
léase  Plancha  xvm. 


Página  488.  Debajo  d eNesodon  imbricatus:  en  ves  de  Plancha  xvm, 
léase  Plancha  xvii. 

Página  538.  Debajo  de  Scalabrinitheriim  Bravardi  : en  ves  de  fig.  1 
á 10,  léase  fig.  1 á 6. 

Página  543.  Debajo  de  Oxyodontherüm  Zeballosi  : en  ves  de  Plan- 
cha lxxi,  fig.  6,  léase  Plancha  lxxi,  fig.  9. 

Página  552.  Debajo  de  Homalodonlotherium  Cunninghami  : en  ves 
de  Plancha  xxxn,  fig.  1 á 5,  léase  Plancha  xxxii,  fig.  1, 
2,  3 y 5. 

Página  710.  Debajo  de  Lestodon  armatus  : en  ves  de  Plancha  xu 
léase  Plancha  xlii. 

Página  721.  Debajo  de  Scelidotherium  leptocephalum  : en  ves  de 
Plancha  nx,  léase  Plancha  xux. 

Página  732.  Debajo  de  Nepholherium  ambigwum  : en  ves  de  Plan- 
cha nxxiv,  fig.  4 y 6,  léase  Plancha  lxxiv,  fig.  6 y 7. 

Página  825.  Debajo  de  Plohophorus  Ameghini  : en  ves  de  Plancha 
iv,  fig.  3.  4,  5,  8 y 9 ; Plancha  lxhi,  fig.  3 y 4,  léase 
Plancha  lv,  fig.  4. 

Página  891,  línea  8.  En  ves  de  hueso  cuadrado  transformado  en 
malar,  léase  hueso  cuadrado  transformado  en  la  apó- 
fisis zigomática  del  temporal. 

Página  903.  Debajo  de  Tetrastylus  diffissus  : en  ves  de  Plancha  ixii, 
léase  Plancha  lxxii. 

Página  918,  linea  20,  columna  derecha,  donde  dice  incisivo  único 
del  Hegelolherium,  léase  incisivo  principal  del  Hege- 
tolherium. 


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NOTA  SOBRE  LA  FÓRMULA  DENTARIA  DE  LOS  DIDELPHIDA5 


Los  representantes  del  género  Didelphys  y sus 
aliados,  son  considerados  en  el  texto  como  presen- 
tando la  fórmula  dentaria  de  £ i.  | c.  -£  p.  | m.,  de 
acuerdo  con  las  ideas  corrientes  hasta  entonces, 
pero  los  estudios  recientes  de  Oldfield  Thomas 
(en  Phyl.  Trans.  1887,  p.  443),  prueban  que  dicha 
fórmula  es  errada,  debiendo  ser  £ i.  f c.  f p.  \ m., 
pues  el  único  premolar  inferior  que  en  dichos  ani- 
males es  precedido  por  un  diente  de  leche,  que  es 
el  tercero,  corresponde  al  cuarto  premolar  de  los 
carnívoros  y demás  mamíferos  placentarios,  siendo 
los  cuatro  dientes  que  siguen  hacia  atrás,  verdaderos 
molares;  el  premolar  que  sigue  adelante  del  único 
que  es  precedido  por  una  muela  de  reemplazaroiento, 
es  el  tercer  premolar,  pero  el  primero  corresponde 
realmente  al  p.  T y no  al  p.  de  los  carnívoros  y 
placentarios  en  general. 

Me  es  altamente  satisfactorio  agregar  á esta  ob- 
servación, que  por  lo  que  concierne  á los  marsu- 
piales en  general  y á los  creodontes,  ya  yo  había 
llegado  á idéntico  resultado  independientemente  y 
sin  conocer  los  trabajos  del  Señor  Thomas,  y lo 
que  es  más  importante,  por  un  orden  de  investiga- 
ciones completamente  distintas.  En  el  texto,  en  la 


página  294,  cuando  ya  estaba  impresa  la  parte  cor- 
respondiente álos  Didelphys,  encontrará  el  lector, 
que  la  fórmula  dentaria  del  género  de  creodontes 
argentinos  que  he  designado  con  el  nombre  de 
Acyon,  con  8 muelas  en  cada  lado  de  la  mandíbula 
inferior,  comparada  según  los  procedimientos  filo— 
génicos  con  la  de  los  marsupiales  existentes,  parti- 
cularmente del  Thylacinus,  y los  géneros  extin- 
guidos de  Europa  y Norte-América  conocidos  con 
los  nombres  de  Hyaenodon  y Pterodon,  me  ha 
conducido  á la  conclusión  de  que  la  fórmula  denta- 
ria de  los  Sarcobora  primitivos  ( Phonoctonia ), 
era  de  ¡ p,  y 4-  m.,  agregando  que  en  el  Thylacinus 
los  siete  dientes  se  repartían  en  Fp.  y r m.,  deduc- 
ciones confirmadas  por  los  estudios  profundos  que 
sobre  la  evolución  y sucesión  de  los  dientes  en  los 
marsupiales,  llevaba  á cabo  el  distinguido  natura- 
lista arriba  mencionado.  Véase  igualmente  sobre  el 
mismo  punto,  en  el  texto,  pág.  276,  fórmula  denta- 
ria de  los  Phonoctonia,  grupo  antecesor  de  todos 
los  Sarcobora ; idem,  pág.  31 1,  sobre  la  evolución 
y fórmula  dentaria  primitiva  de  los  Canidae  ; idem, 
pág.  345,  sobre  la  evolución  y fórmula  dentaria  pri- 
mitiva de  los  Carnivora. 


. 


- 


1 


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PLANCHA  I 


1.  Didt“]|>h\s  lujjauensis  Aunon.  Fragmento  de  la  parto  pos- 

terior de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  con  la 
última  muela,  visto  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

1 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural . 

2.  Didolpliys  inexpeetata  Ají iígii. 'Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior  con' todas  las  muelas,  vista  sobre  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

3.  Didelpliys  juga  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula 

inferior  con  las  cuatro  últimas  muelas,  vista  sobre  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  natural. 

3  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  Tamaño 
natural. 

3 6.  Las  muelas  aumentadas  vistas  por  el  lado  interno. 

4.  Didelphys  grandseta  Ajnmn.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior  con  todas  las  muelas  menos  el  p.  j,  vista 
sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

4 a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Tama- 

ño natural. 

4 b.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  Vistas 

sobre  el  lado  externo.  Tamaño  l- 

5.  Dinierodon  mutílalas  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior  con  los  alveolos  de  las  cinco  últimas  mue- 
las, vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural 

5 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  borde  alveolado.  Ta- 

maño natural. 

6.  Abderites  meridionalis  Amegh.  Parte  anterior  del  in- 

cisivo inferior  visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

7.  Parte  posterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior, 

con  el  p.  el  m.  7,  el  m.  5 y los  alvéolos  del  ni.  j,  vista  por 
el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

7  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 
natural. 

7  b.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  ¡. 

7  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  inter- 
no. Tamaño 


7  d.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

7 e.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  la  superficie 

masticatoria  de  las  muelas.  Tamaño  f. 

8.  Parte  anterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con 

el  prn.  - y el  ptíi.  3 rudimentario,  vista  por  el  lado  interno 
Tamaño  natural. 

8 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

8  b.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  ex- 
terno . 

8  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  in- 
terno, 

8  d.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  borde  ál- 
veo! ario. 

8 e.  La  misma  pieza  vista  por  el  borde  alveolario.  Ta- 

maño natural. 

9.  Aedesíis  OxvenI  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama  dere- 

cha de  la  mandíbula  inferior,  con  la  base  del  incisivo,  los  al- 
veolos de  los  pm.  - y j,  el  pm  ¿ rudimentario,  el  gran  pm.  7 y 
la  parte  anterior  del  rn.  -,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural. 

9 a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

9  b.  La  misma  pieza  vista  por  el  borde  alveolario.  Ta- 
maño natural. 

9  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  ínter 
no.  Tamaño  f. 

9  d.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  externo.  Ta- 
maño 

9 c.  La  misma  pieza  vista  por  el  borde  alveolario.  Ta- 

maño A£. 

10.  Epanorthus  Aratse  Mor.  Parte  posterior  de  la  rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior,  con  las  últimas  muelas  destro- 
zadas, vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

10  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

10  b.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  borde  alveolario. 

Tamaño  natural. 

11.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  parte  de  la  denta- 
dura muy  gastada.  Tamaño  natural. 

11  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  borde  alveolario. 

Tamaño  natural. 


a 


12.  Cráneo  incompleto,  visto  por  su  parte  superior.  Tamaño  na- 
tural. 

12  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  izquierdo.  Ta- 
maño natural. 

12  b.  La  misma  pieza  vista  por  el  occipital.  Tamaño  na- 

tural. 

10.  Epanorthus  Lemoinei  Amegh.  Parte  posterior  de  la 
rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  el  pm.  -¡  y los  tres 
verdaderos  molares,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

13  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural, 

13  b.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  la  superficie 

masticatoria  de  las  muelas.  Tamaño f. 

11.  Muela  superior  vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

14  a.  La  misma  muela  vista  sobre  el  lado  interno.  Ta- 

maño natural. 

14  b.  La  misma  muela  aumentada,  vista  sobre  el  lado 
interno.  Tamaño  y. 

14  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  f. 

14  d.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  la  corona. 

Tamaño  f . 

15.  Epanorthus  ¡nterniedius  Amegh.  Parte  de  la  rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior  con  el  pm.-j,  el  pm.  p,  y los 
m.  i y s,  vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

15  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno,  Ta- 

maño natural. 

15  6.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  borde  alveolario. 
Tamaño  natural. 

15  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado 
interno.  Tamaño  f. 

15  d.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado 
externo.  Tamaño  f. 

15  e.  La  misma  pieza  aumentada  vista  por  la  corona  de 

las  muelas.  Tamaño  |. 

16.  Epanorthus  minutus  Amegh.  Parte  posterior  de  la  ra- 
ma derecha  de  la  mandíbula  inferior,  con  el  pm.  7 y los  ni,  7 y 

vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

16  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Tama- 

ño natural. 

16  b.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado  in- 
terno. Tamaño  |. 

16  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  J. 

16  d.  La  misma  pieza  aumentada  vista  por  la  superficie 

masticatoria  de  las  muelas.  Tamaño 

17.  Microbio therium  tehuelchum.  Amegh.  Fragmento 
de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  los  m.  7 y 
vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

17  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Ta- 

maño natural. 


17  b.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  la  corona 
de  las  muelas.  Tamaño-?. 

17  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado 
interno.  Tamaño  f. 

17  d.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado  ex- 

terno. Tamaño  |. 

18.  Aeyon  bardos  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior,  con  dos  dientes,  vista  sobre  el  lado  in- 
terno, Tamaño  naluial. 

18  a,  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  externo. 

Tamaño  natural, 

19.  Acroeyon  soetorius  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior  con  los  dientes  destrozados, 
vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

19  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Ta- 

maño natural. 

19  b.  La  misma  pieza  vista  por  el  borde  alveolario.  Ta- 
maño natural. 

20.  Mephitis  cordubenses  Amegh.  Fragmento  de  maxilar 
superior  izquierdo,  con  el  canino,  el  premolar  y el  carnicero, 
visto  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

21.  Lincodon  lujanensis  ÁMEGn.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  las  tres  muelas,  vista  por  el  lado  inter- 
no. Tamaño  natural. 

22  y 22  a.  Mcphilis  eordubensis  Amegh.  Canino  superior 
visto  por  el  lado  internoy  externo.  Tamaño  natural. 

23.  Diente  carnicero  inferior  (m.  7)  visto  por  la  superficie  mastica- 
toria déla  corona.  Tamaño  natural. 

23  a.  El  mismo  diente  visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

24.  Didelphvs  incerta  H.  Gerv  y Amegh.  Rama  derecha  de 
la  mandíbula  inferior  con  todas  las  muelas  y el  canino,  vista 
por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

21  a.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  sobre  el  lado 
externo.  Tamaño  próximamente  f . 

25.  Eanis  ensenadensis  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior,  vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

26.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  vista  sobre  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  natural. 

27  y 27  a.  Apera  sanguinaria  Amecii.  Última  muela  infe- 
rior, vista  sobre  sus  dos  lados,  interno  y externo,  según  Bur- 
meistér.  Tamaño  natural  (individuo  muy  joven). 

28.  Diente  incisivo  según  Buriukister.  tamaño  natural. 


| 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl.  1. 


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FOTOTIPÍA  COMP-  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIP.ES 


Z.  BOM1V1ERT  DEL. 


PLANCHA  II 


1.  Arctotherium  angnstidens  Brav.  Cráneo  visto  por  la 
base,  á un  tercio  del  tamaño  natural,  según  dibujo  inédito  de 
Brayard. 

•1.  La  dentadura  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  la  corona,  según 
Gervais,  á | del  tamaño  natural. 

2.  Arctotherium  bonaerieuse  Gerv.  Cráneo,  visto  por 
la  base,  á un  tercio  del  tamaño  natural,  según  dibujo  inédito 
de  Bravard  ; el  original  de  esta  figura  constituía  el  tipo  de  su 
Arctotherium  latidens. 

4.  Las  tres  últimas  muelas  superiores,  vistas  por  la  corona,  á f del 
tamaño  natural. 

FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


AMECrHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARG-ENTINOS. 


Pl.  § 


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PLANCHA  III 


1.  Arctotherium  bonseriensc  P.  Gerv.  Cráneo  de  un  in- 

dividuo muy  viejo,  visto  de  lado,  á un  tercio  del  tamaño  natu- 
ral. 

2.  Mandíbula  inferior  vista  de  lado  é inclinada,  á las  f del  tamaño 

natural. 


3.  Smilmlon  populator  Lund.  El  carnicero  y el  tercer  pre- 

molar vistos  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural,  según 
Burmeister. 

4.  Cráneo,  visto  de  lado,  reducido  á un  poco  mas  de  un  tercio  del 

tamaño  natural.  Longitud  del  original  34  centímetros. 


Z.  BOMMERT  DEL. 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


FQTOT|PÍA  OOMP.  3.  A.  BILL.  BANCO.  - B3.  AIRES 


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PLANCHA  IV 


J.  Ptyssophorus  elegans  Amegh.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista  sobre  el  lado  exter- 
no, en  tamaño  natural. 

1 a.  La  misma  pieza  en  tamaño  natural,  vista  por  el 
lado  interno, 

1 b.  La  misma  pieza  aumentada  vista  por  el  lado  in- 
terno. 

1 c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 
por  la  corona. 

2.  Oxymieterus  rufas  Desm.  Cráneo  visto  por  la  base  ó su- 

perficie palatina,  en  tamaño  natural. 

.2  a.  Las  muelas  aumentadas,  del  lado  derecho  del  mis- 
mo cráneo,  vistas  por  la  corona. 

3.  Oxymieterus  impexus  Amegh.  Rama  derecha  de  la  man- 

díbula inferior  con  la  dentadura,  vista  sobre  el  lado  externo,  en 
tamaño  natural. 

3  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno,  en  ta- 
maño natural. 

3 b.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  corona. 

4.  Habhrotríx  ai-enícola  Wath.  Cráneo  visto  de  abajo,  en 

tamaño  natural. 

4 o.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  del  mismo 

cráneo,  vista  por  ellado  externo,  en  tamaño  natural. 

4 b.  Las  muelas  superiores  del  lado  izquierdo  del  mis- 

mo cráneo,  aumentadas,  vistas  por  la  corona, 

ó.  Ilabhrotrix  internus  Amegh.  Maxilar  superior  derecho, 
en  tamaño  natural,  visto  por  la  cara  palatina. 

5 a.  Las  muelas  aumentadas  del  mismo  maxilar,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

6.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  con  las  dos  primeras 

muelas  vista  por  ellado  interno,  en  tamaño  natural. 

6 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

6 b.  Las  dos  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

7.  Callomys  longieaudatus  Benn.  Rama  derecha  déla  man- 

díbula inferior,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

7 a.  Primera  muela  inferior  del  lado  izquierdo,  aumen- 

tada, vista  por  la  corona. 


8.  Callomys  bi macúlalas  Wath.  Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  na- 
tural. 

8 a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

9.  Callomys  aurilus  Desm.  Rama  derecha  de.  la  mandíbula 

inferior  con  las  dos  primeras  muelas,  vista  por  el  lado  externo, 
en  tamaño  natural. 

9 a.  Las  dos  muelas  de  la  misma  pieza  aumentadas, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

10.  Holocliilus  vulpinus  Lien.  Cráneo  con  la  dentadura,  vis- 
to de  abajo,  en  tamaño  natural. 

10  a.  Las  muelas  del  lado  derecho  del  mismo  cráneo,  au- 

mentadas, vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

11.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  ex- 
terno, en  tamaño  natnral. 

11  a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

12.  Holochilus  mullannus  Amegh.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  na- 
tural. 

12  a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vis- 

tas por  la  superficie  masticatoria. 

13.  Bothriomys  catenatus  Amegh.  Rama  izquierda  de  Ja 
mandíbula  inferior,  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  interno, 
en  tamaño  natural. 

13  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo,  en  ta- 

maño natural 

13  b.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  in- 
terno. 

13  c.  La  misma  pieza  aumentada,  vista  por  el  lado  ex- 
terno. 

13  d.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

14. '  Hespéromys  tener  Winge.  Cráneo  con  la  dentadura, 

visto  de  abajo,  en  tamaño  natural, 

14  a.  Las  muelas  superiores,  del  lado  derecho  aumen- 

tadas, vistas  por  la  superficie  masticatoria. 


15.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista 
por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

15  a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

16.  Tretomys  alavus  Amegh.  Maxilar  superior  izquierdo  con 
las  muelas,  visto  por  la  superficie  palatina,  en  tamaño  natural. 

16  a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vis- 

tas por  la  superficie  masticatoria 

17.  Necvomjs  conifcr  Amegh.  Rama  derecha  de  la  mandí- 
bula inferior,  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo,  en 
tamaño  natural. 

17  a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vis- 

tas por  la  corona. 

18.  Maxilar  superior  con  las  tres  muelas,  visto  por  la  superficie 
palatina,  en  tamaño  natural. 

18  a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

19.  Hesperomys  molitor  Wjnge.  Maxilar  superior  izquier- 
do con  las  muelas,  visto  por  la  superficie  palatina,  en  tamaño 
natural. 

20.  Acaremys  murinus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  interno, 
en  tamaño  natural. 

20  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo,  en  ta- 
maño natural. 

20  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  corona  de  las  muelas, 

en  tamaño  natural. 

20  c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza  aumentadas,  vis- 

tas por  la  superficie  masticatoria. 

21.  Acaremys  messor  Amegu.  Rama  derecha  de  la  mandí- 
bula inferior  con  la  dentadura  vista  por  el  lado  externo,  en  ta- 
maño natural. 

21  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

21  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  en  tamaño  natural. 

21  c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

22.  Acaremys  minutas  Amegu.  Rama  derecha  de  la  mandí- 
bula inferior  con  la  dentadura,  vista  portel  lado  interno,  en  ta- 
maño natural. 

22  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo,  en  ta- 

maño natural. 

22  b.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  en  tamaño  natural. 

22  c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

23.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo,  con 
las  dos  primeras  muelas,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño 
natural. 

23  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

24.  Acaremys  minutissimus  Amegu.  Rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado 
interno,  en  tamaño  natural. 

24  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo,  en  ta- 

maño natural. 

24  b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  de  las  mue- 
las, en  tamaño  natural. 


24  c.  Las  muelas  déla  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 
por  la  superficie  masticatoria. 

25.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo,  vista 
por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

26.  Seiamys  principalis  Amegu.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  de  un  individuo  muy 
viejo,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

26  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 
masticatoria  de  las  muelas,  en  tamaño  natural. 

26  b.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

27.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas 
de  un  individuo  mas  joven,  vista  por  el  lado  externo,  tamaño 
natural. 

27  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

27  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  en  tamaño  na- 
tural. 

27  c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria.  $ 

28.  Sciamys  vari  ai  ís  Amegh.  Rama  derecha  de  la  mandíbu- 
la inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado  externo,  en 
tamaño  natural. 

28  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

28  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  las  mue- 
las, en  tamaño  natural. 

28  c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 
por  la  superficie  masticatoria. 

29.  Fragmento  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  otro 
individuo,  con  las  tres  últimas  muelas,  visto  por  el  lado  exter- 
no. Tamaño  natural. 

30.  Steiromys  detentus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado  ex- 
terno, en  tamaño  natural. 

30  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 
maño natural. 

30  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticato- 

ria délas  muelas,  en  tamaño  natural. 

31.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  un  individuo  muy 
joven,  con  las  dos  primeras  muelas,  el  alveolo  de  la  tercera,  y 
la  cuarta  todavía  encerrada  en  el  alveolo  correspondiente,  vis- 
ta por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

31  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno,  en  ta- 

maño natural. 

31  b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas,  tamaño  natural. 

32.  Segunda  y tercera  muela  de  la  mandíbula  superior,  de  un  indi- 
viduo completamente  adulto,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria de  la  corona,  tamaño  natural. 

33.  Úna  muela  de  un  individuo  adulto,  vista  de  lado,  en  tamaño 
natural. 

34.  úna  muela  de  un  individuo  muy  joven  vista  por  la  base,  ta- 
maño natural. 

34  a.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  masticato- 

ria, en  tamaño  natural. 

35.  incisivo  superior,  visto  de  lado,  en  tamaño  natural. 

35  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  cura  anterior,  en  ta- 

maño natural. 


AMÜGHIK  1 — MAMÍFEROS  FÓSILES  AL  SIENTELOS. 


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* 

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PLANCHA  V 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural). 


1.  Steironiys  detentus  Amegh.  Parte  anterior  del  cráneo, 
con  el  intermaxilar  y la  primera  muela  de  cada  lado;  vista 
lateral. 

1 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  palatina. 

g Myopotamus  priscus  H.  Gerv.  y Amegh.  Cráneo  com- 
pleto; vista  palatina. 

2a.  El  mismo  cráneo,  vista  fronto-nasal. 

3.  Myopotamus  coypus  Mol.  Rama  izquierda  de  la  man- 

díbula inferior,  vista  por  la  superficie  masticatoria  de  los 
muelas. 

3  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno. 

3 6.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

4.  Myopotamus  diligens  Amegh.  Incisivo  superior  dere- 

cho, visto  por  el  lado  externo. 

4 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno. 

4 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  cara  anterior. 

5.  Myopotamus  coypus  Mol.  Incisivo  superior  izquierdo, 

visto  por  el  lado  externo. 

5 a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno. 


5 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  cara  anterior. 

6.  IVeoreomys  australis  Amegh.  Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo. 

6 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno. 

6  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas. 

7.  Paladar  incompleto,  con  las  cuatro  muelas  del  lado  derecho, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

8.  Muela  inferior,  vista  por  el  lado  externo. 

8 a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno. 

8 b.  Vista  de  la  superficie  masticatoria  de  la  misma 

muela. 

9.  Muela  superior  vista  por  el  lado  interno. 

9 a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

9 b.  Vista  de  la  superficie  masticatoria  de  la  misma 
muela. 

10.  Parte  anterior  de  la  rama  izquierda  déla  mandíbula  inferior, 
vista  por  el  lado  interno. 


FOTOTIPIA  CÓJí'P.  3.  A.  BILL,  BANCO.  - B3.  AIRES 


Z.  30MMERT  DEL. 


PLANCHA  VI 


1.  IVeoreomys  «Jecisus  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y la  primera 
muela,  vista  por  el  lado  interno  en  tamaño  natural, 

1  a.  La  misma  pieza  vista  de  abajo,  en  tamaño  natural. 

1 b.  Sección  transversal  del  incisivo.  Tamaño  natural. 

2.  IVeoreomys  australis  Amegh.  Parte  anterior  de  la  roma 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo,  vista  de  abajo 
en  tamaño  natural. 

2 o.  Sección  transversal  del  incisivo.  Tamaño  natural. 

3.  Adelphomys  candidas  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  interno, 
en  tamaño  natural. 

3 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

3 b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

3 c.  Las  muelas  de  la  misma  '.pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

4.  Stichomys  regularís  Amegh.  Rama  derecha  de  la  man- 

díbula inferior  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 
maño natural. 

4 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

4 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

4 c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 
por  la  superficie  masticatoria. 

5.  Primera  muela  inferior  vista  de  lado,  en  tamaño  natural. 

G.  Stichomys  constaus  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior,  con  lasados  muelas  interme- 
diarias, y el  alveolo  de  la  última,  visto  por  el  lado  interno. 
Tamaño  natural. 

7.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres  primeras 

muelas,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

7  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 
natural. 

7 b La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

7 c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 
por  la  superficie  masticatoria. 

8.  Paladar  incompleto,  con  las  tres  muelas  anteriores  de  cada  lado. 

Tamaño  natural. 


8 a.  Las  muelas  del  lado  derecho  de  la  misma  pieza. 

aumentadas,  vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

9.  Spaniomys  riparias  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 

díbula inferior  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  interno.  Ta- 
maño natural. 

9 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural . 

9 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  mastica- 
ción de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

9 c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  de  masticación. 

10.  Spaniomys  modestas  Amegh.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior  con  las  tres  últimas  muelas,  vistas  por  el 
lado  externo.  Tamaño  natural. 

10  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

10  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

10  c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

11  . Eumysops  plieatus  Amegh.  Fragmento  de  maxilar  su- 
perior derecho,  con  la  primera  y segunda  muela,  vistas  por  el 
lado  interno.  Tamaño  natural. 

11  a.  El  mismo  fragmento  visto  por  la  superficie  mas- 

ticatoria de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

12.  Eumysops  la?,  vi  plica  tus  Amegh.  Cráneo  con  toda  la 
dentadura,  visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

12  a.  El  mismo  cráneo  visto  por  la  superficie  palatina. 

Tamaño  natural. 

12  b.  Las  muelas  del  lado  izquierdo  del  mismo  cráneo 

aumentadas,  vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

13.  Eumysops  robustas  Amegh.  Muela  superior  vista  por 
el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

13  a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticato- 

ria. Tamaño  natural. 

13  b.  La  misma  muela  aumentada,  vista  por  la  superficie 

de  masticación. 

14.  Olenopsis  uncinus  Amegh.  La  primera  muela  supe- 
rior de  leche,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

14  a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticato- 

ria. Tamaño  natural. 

15.  Primera  muela  inferior  de  la  dentición  permanente,  vista  por 
el  lado  interno.  Tamaño  natural. 


15  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 
maño natural. 

15  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticato- 

ria. Tamaño  natural. 

16.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  un  individuo  jo- 
ven, con  la  primera  muela  de  la  dentición  de  leche,  la  segunda 
muela  de  la  dentición  permanente,  y la  tercera  que  recien  sale 
del  alveolo,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

16  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

16  b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  masticato- 

ria de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

17.  Discolomys  euneus  Amegh.  Primera  muela  superior 
vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

17  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno.  Ta- 

maño natural. 

17  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticato- 
ria. Tamaño  natural. 

17  c.  La  misma  muela  aumentada,  vista  por  la  superficie 

masticatoria. 

18.  Clenomys  bonaercnsis  Laitr.  y D’Orb.  Parte  anterior 
de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior,  con  el  incisivo  y 
las  dos  primeras  muelas,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural. 

18  «.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

18  6.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  na- 
tural. 

18  c.  * Extremidad  anterior  de  la  misma  pieza  con  el  in- 

cisivo, vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

19.  Clenomys  magellanicus  Benn.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo. 
Tamaño  natural. 

19  a.  Extremidad  anterior  de  la  misma  pieza,  vista  de 

abajo.  Tamaño  natural. 

19  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  na- 

tural. 

20.  Clenomys  lujanensis  Amegh.  Mandíbula  inferior  com- 
pleta, vista  por  la  superficie  masticatoria  de  las  muelas.  Ta- 
maño natural. 

20  a.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  na- 

tural. 

21.  Cráneo  casi  intacto  del  mismo  individuo  que  la  mandíbula,  visto 
por  la  superficie  palatina.  Tamaño  natural. 


21  a.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo.  Tamaño  na- 
tural. 

22.  El  mismo  cráneo  con  la  mandíbula  inferior,  visto  de  lado,  Ta- 
maño natural. 

23.  Discolomys  cuneas  Amegh.  Primera  muela  superior 
aumentada  tres  veces  del  tamaño  natural,  según  dibujo  de 
Burmeister  que  lo  lia  publicado  sin  nombrar  el  animal. 

24.  Afórenla  elephantina  Amegh.  Primera  muela  supe- 
rior vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

24  a.  La  misma  muela,  vista  por  el  lado  interno.  Ta- 
maño natural. 

24  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  masticato- 
ria. Tamaño  natural. 

25.  Dieoelophorus  lalidens  Amegh.  Rama  izquierda 
de  la  mandíbula  inferior  incompleta  adelante,  vista  por  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

26.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo, 
incompleta  atrás  pero  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado 
interno.  Tamaño  natural. 

26  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

27.  Mandíbula  inferior  con  las  ramas  incompletas  atrás,  vista  de 
arriba.  Tamaño  natural. 

27  a.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

28.  Muela  superior,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

28  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 

maño natural. 

28  b.  La  misma  muela  vista  por  la  corona.  Tamaño 

natural. 

29.  Muela  inferior,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

29  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 

maño natural. 

29  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  corona.  Ta- 
maño natural. 

30.  Diccelophorus  celsus  Amegh.  Paladar  con  toda  la 
dentadura,  visto  por  la  superficie  masticatoria  de  las  muelas. 
Tamaño  natural. 


AMEGTTTNO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


2<a 


24  a 


Ib  2a 

o o 


20a 


21a 


15a 


FOTOTIPÍA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


2.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  VII 


1.  Dicoelophorus  latidens  Amegti.  Cráneo  incompleto,  pe- 

ro conservando  los  incisivos  y toda  la  dentadura  ; vista  palati- 
na, en  tamaño  natural. 

2.  Dictelophorus  simplex  Amegti.  Cráneo  incompleto  atrás 

pero  con  toda  la  dentadura,  visto  por  la  superficie  palatina;  en 
tamaño  natural. 

2 a.  Sección  transversal  de  los  incisivos  del  mismo  crá- 
neo. Tamaño  natural. 

2 b.  El  mismo  cráneo  visto  de  arriba.  Tamaño  natural. 
2 c.  El  mismo  cráneo  vistojde  lado.  Tamaño  natural. 

2 d.  Extremidad  anterior  del  mismo  cráneo,  vista  de 

adelante,  en  tamaño  natural. 

3.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  muelas,  vista  por 

el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

3 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

4.  Dicoelophorus  pviscus  Ovven,  Cráneo  incompleto  con 

casi  toda  la  dentadura,  visto  por  la  superficie  palatina.  Tama- 
ño natural. 

4.  «.  El  mismo  cráneo  visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

4.  b.  Sección  transversal  de  los  incisivos  del  mismo 
cráneo.  Tamaño  natural. 

4.  c.  Extremidad  anterior  del  mismo  cráneo,  vista  de 
adelante.  Tamaño  natural. 

5.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  toda  la  dentadura, 

vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

5 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

6.  Orthomys  deníatus  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  dere- 

cha de  la  mandíbula  inferior  con  las  dos  últimas  muelas,  visto 
en  tamaño  natural  por  el  lado  externo  en  la  posición  que  ocu- 
paba en  la  mandíbula. 

6 a.  El  mismo  fragmento  visto  por  el  lado  interno.  Ta- 

maño natural. 

6 b.  Las  dos  muelas  del  mismo  fragmento  vistas  por  la 
superficie  masticatoria  en  tamaño  natural.  La  que 
se  encuentra  hácia  abajo  es  la  última. 

7.  Phtoramys  homogenidens  Amegh,  Parte  de  la  rama 


izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  las  últimas  tres  muelas, 
vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

8.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas 

vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

8  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural. 

8  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  Tamaño  natural. 

8 c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

9.  Platseomys  scindens  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 

díbula inferior  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado  interno. 
Tamaño  natural. 

9 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  ladol  externo.  Tamaño 

natural. 

9  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

9 c.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

10.  Cráneo  imperfecto,  con  la  mayor  parte  de  la  dentadura,  visto  de 
lado,  en  tamaño  natural. 

10  a.  El  mismo  cráneo  visto  por  la  superficie  palatina. 

Tamaño  natural. 

10  b.  Las  tres  muelas  anteriores  del  lado  derecho  del 

mismo  cráneo,  aumentadas,  vistas  por  la  superficie 
masticatoria. 

11.  Pilhanotomys  columnaris  Amegh.  Rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado 
interno,  en  tamaño  natural. 

11  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

11  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 
11  c.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

11  d.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas,  vis- 

tas por  la  superficie  masticatoria. 

12.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  iudivíduo,  algo 
mas  completa  adelante,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

12  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 


13.  Cráneo  incompleto  y con  la  dentadura  en  parte  destruida,  visto 
de  lado,  en  tamaño  natural. 

13  a.  El  mismo  cráneo  visto  por  la  superlicie  palatina, 
Tamaño  natural. 

13  c.  El  mismo  cráneo  visto  de  arriba.  Tamaño  natural. 

14.  Pithanbtomys  similis  AMr.nu.  Fragmento  de  cráneo  con 
parte  de  la  dentadura,  visto  por  la  superficie  palatina.  Tamaño 
natural. 

14.  a.  Las  tres  muelas  anteriores  implantadas  en  el  lado 
derecho  del  mismo  fragmento,  aumentadas,  vistas 
por  la  superficie  masticatoria, 

15.  Fragmento  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con 
el  incisivo  y las  dos  primeras  muelas,  visto  por  el  lado  inter- 
no, en  tamaño  natural. 

15  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 
maño natural. 

15  b.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

15  d.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

15  c.  Las  dos  muelas  anteriores  implantadas  cu  la  misma 

pieza,  aumentadas,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria. 

16.  Pithanotomys  inaccr  Amegh.  Las  cuatro  muelas  del  la- 
do derecho  de  la  mandíbula  inferior,  vistas  por  el  lado  in- 
terno, en  tamaño  natural. 

16  a.  Las  mismas  muelas,  vistas  por  el  lado  externo. 

Tamaño  natural. 

16  b.  Las  mismas  muelas  vistas  por  la  superficie  masti- 
catoria. Tamaño  natural. 

16  c.  Las  mismas  muelas,  vistas  por  la  superficie  mas- 
ticatoria, aumentadas. 

17.  Incisivo  inferior  visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

17.  a.  La  misma  pieza  vista  por  su  cara  anterior.  Tama- 
ño natural. 

18.  Pithanotomys  cordubensis  Amegu.  Rama  izquierda 
de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  tres  primeras 
muelas,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural, 


18  c.  Lastres  muelas  implantadas  en  el  mismo  fragmen- 

to, vistas  por  la  superficie  masticatoria,  aumentadas. 

19.  ¡\eoreomys  indivisus  Amegh,  Muela  inferior  izquier- 
da, vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

19  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno.  Tama- 

ño natural. 

19  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. Tamaño  natural. 

20.  ¡\eoreomys  insulatus  Amegh.  Primera  muela  superior 
derecha,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

20  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

20  b.  La  misma  pieza  vista  porla  superficie  masticatoria. 
Tamaño  natural. 

20  c.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatorio, 

aumentada. 

21.  Seleromvs  augustas  AMEGn.  Muela  superior  izquierda 
vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

21  a.  Yisla  de  la  superficie  masticatoria  de  la  misma 

muelo.  Tamaño  natural. 

22.  Muela  inferior  derecha,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natu- 

ral. 

22  a,  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 

maño natural. 

22  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. Tamaño  natural. 

23.  Sphlg’omys  zonal us  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior,  con  dos  muelas,  visto  por  el 
lado  ántero-interno,  en  tamaño  natural. 

23  a.  El  mismo  fragmento  visto  por  el  lado  póstero-ex- 

lerno.  Tamaño  natural. 

23  b.  Las  dos  muelas  del  mismo  fragmento  vistas  por  la 

superficie  masticatoria  muy  destruida.  Tamaño  na- 
tural. 

24.  Primera  muela  inferior  derecha,  vista  por  el  lado  póstero-ex- 
terno,  en  tamaño  natural, 

24  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  ántero-interno. 

Tamaño  natural, 

24  b,  Superficie  masticatoria  de  la  misma  muela,  Tama- 
ño natural.. 


18  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 
natural. 

18  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 
18  d.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 


FOTOTIPÍA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  Allí' 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Lagostomus  tricodaclvlus  Brook.  Cráneo.  Vista  pa- 
latina. 

1 a.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo. 


tadura,  un  poco  deformado  por  presión,  visto  por  la  sup  erfici 
palatina. 

2 a.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo. 

2 b.  £1  mismo  cráneo,  visto  de  lado. 


2.  Lagostomus  cavifrons  Amegh.  Cráneo  con  toda  la  den 


AMEGHIWO.  - 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARG-EN TINOS. 


Pl.  8 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  IX 


1.  Lagostomus  angustúlens  Burm.  Tibia.  Tamaño  na- 

tural. 

2.  Fémur.  Tamaño  natural. 

3.  Incisivo  inferior  derecho,  visto  por  la  cara  anterior  ó esmal- 

tada, en  tamaño  natural, 

3 a.  La  misma  pieza  vista  de  lado.  Tamaño  natural. 

4.  Lagostomus  tricodaetylus  Bhook.  Rama  derecha  de 

la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural, 

4 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  mostrando  la  su- 

perficie masticatoria  de  las  muelas,  en  tamaño  na- 
tural. 

4 b.  Extremidad  anterior  de  la  misma  pieza,  vista  de 

ahajo,  mostrando  el  ancho  det  incisivo.  Tamaño  na- 
tural. 

5.  Lagostomus  debilis  Amegh.  Rama  derecha  de  la  man- 

díbula inferior,  con  el  incisivo  y las  tres  primeras  muelas, 
vista  por  su  parte  superior.  Tamaño  natural. 

5 o.  La  misma  pieza,  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

5 b.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

6.  L,agostonius  minimus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

6 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

6 b.  Parte  anterior  de  la  misma  pieza,  vista  de  abajo. 

Tamaño  natural. 

7.  Lagostomus  heterogenidens  Amegh.  Rama  derecha 

de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural. 

7 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

7 b.  Extremidad  anterior  de  la  misma  pieza  vista  de 

abajo.  Tamaño  natural. 

8.  Lagostomus  autiquus  Amégh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

8 a.  Parte  anterior  de  la  misma  pieza,  vista  de  abajo, 


mostrando  el  ancho  y forma  del  incisivo.  Tamaño 

natural. 

9.  Lagostomus  spicatus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

9  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  mostrando  la  su- 
perficie masticatoria  de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

9 b.  Parte  anterior  de  la  misma  pieza,  vista  de  abajo. 

Tamaño  natural. 

10.  Lagostomus  lateralis  Amegh.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior,  con  el  incisivo  roto  y las  cuatro  muelas, 
vísta  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

10  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

10  b.  La  misma  pieza,  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

11.  Lagostomus  primigenias  Amegh.  Rama  derecha  de 
la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

11  a.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

12.  Prolagostomus  profluens  Amégh.  Paladar  con  todas 
las  muelas,  vistas  por  la  superficie  masticatoria.  Tamaño  natu- 
ral. 

13.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  natural. 

13  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

14.  Parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior 
de  otro  individuo,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natu- 
ral. 

14  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

14  b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

15.  Lagostomus  spicatus  Amegh.  Incisivo  superior  iz- 
quierdo, visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

15  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior.  Tama- 

ño natural. 

16.  Prolagostomus  divisus  Amegh.  Paladar  con  casi  toda 


c 


la  dentadura,  visto  por  la  superficie  masticatoria  de  las  muelas. 
Tamaño  natural. 

17.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  in- 
terno. Tamaño  natural. 

17  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural. 

17  b.  La  misma  pieza  vista  por  arriba.  Tamaño  natural. 

17  e.  La  misma  pieza,  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

18.  Parte  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  in- 
dividuo, vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

19.  Prolagostoimis  pusillus  Amegh.  Parte  de  la  rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por 
el  lado  externo.  Tamaño  natural 

19  a.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

20.  Paladar  con  todas  las  muelas,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria. Tamaño  natural. 

21.  Scotaeumys  imminutus  Amegh.  Maxilar  superior  iz- 
quierdo con  las  tres  primeras  muelas,  vistas  por  la  superficie 
masticatoria  de  la  corona.  Tamaño  natural. 

21  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural. 

21  b.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 
natural. 

22.  Lagostomus  incisus  Amegh.  Cráneo  con  toda  la  den- 
tadura, visto  por  la  superficie  palatina.  Tamaño  natural. 


22  a.  La  extremidad  anterior  vista  de  adelante,  mos- 

trando la  cara  esmaltada  de  los  incisivos.  Tamaño 
natural . 

23.  Sphodromys  sealaris  Amegh.  Fragmento  de  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  con  la  primera  muela,  visto 
por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

23  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 

maño natural. 

23  b.  La  primera  muela  inferior,  aumentada,  vista  por  la 

superficie  masticatoria.  Tamaño  natural. 

21.  Parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de 
otro  individuo  mas  joven,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 
natural 

24  a.  La  primera  muela  implantada  en  este  fragmento, 

vista  por  la  superficie  masticatoria,  considerable- 
mente aumentada.  Tamaño  natural. 

25.  Perimys  procerus  Amegh.  Paladar  con  las  cuatro  mue- 
las del  lado  derecho,  vistas  por  la  superficie  masticatoria  de  la 
corona.  Tamaño  natural. 

26.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

- 26  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

27.  Callodontomys  vastatus  Amegh.  Incisivo  inferior  de- 
recho, visto  por  la  cara  interna.  Tamaño  natural. 

27  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior  ó ex- 
terna. Tamaño  natural. 


WM 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  3ANC0.  - BS.  AIRES 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS.  Pl.  9 


i 


z.  BOMMERT  del. 


PLANCHA  X 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Megamvs  formosus  Amugii.  Incisivo  superior  izquierdo, 

implantado  en  el  intermaxilar,  visto  por  su  cara  anterior. 

1  a.  Intermaxilar  incompleto,  con  el  incisivo  mencio- 
nado, visto  de  lado. 

1 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  cara  palatina. 

2.  Perimys  proceras  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 

díbula inferior  con  las  cuatro  muelas,  vistas  por  el  lado  in- 
terno . 

2 a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo. 

2 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

3.  Perimys  erutus  Amegh.  Cráneo  con  casi  toda  la  denta- 

dura, visto  por  la  superficie  palatina. 

3 a.  El  mismo  cráneo  visto  de  lado. 

3 b.  El  mismo  cráneo  visto  de  arriba. 

4.  Rama  izquierda  déla  mandíbula  inferior  del  mismo  cráneo, 

vista  por  la  cara  externa. 

4 a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno. 

4  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  Jas  muelas. 

4 c.  Parte  anterior  de  la  misma  [pieza,  vista  de  abajo, 

mostrando  la  cara  externa  del  incisivo. 

5.  Perimys  onustus  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  derecha 

de  la  mandíbula  inferior  con  dos  muelas,  visto  por  el  lado  ex- 
terno . 

5 a.  El  mismo  fragmento  visto  por  la  superficie  masti- 

catoria de  las  muelas. 

6.  Fragmento  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  otro 

individuo,  con  las  dos  muelas  anteriores,  vistas  por  la  super- 
ficie masticatoria. 

7.  Primera  muela  superior  derecha  implantada  en  un  fragmento 

de  maxilar,  vista  de  atrás. 

7  a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria. 


8.  Eocardia  montana  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 

díbula inferior  con  las  tres  muelas  anteriores,  vista  por  el  lado 
interno. 

8  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

8 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

9.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo 

con  las  dos  muelas  intermediarias,  vista  de  abajo. 

9 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

9 b.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno. 

9 c.  La  misma  pieza  vista  par  el  lado  externo. 

10.  Fragmento  de  maxilar  superior,  con  las  dos  muelas  interme- 
diarias, vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

11.  Muela  superior  aislada,  vista  por  la  superficie  masticatoria. 

12.  Eocardia  divisa  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  mandíbu- 
la inferior  con  las  tres  últimas  muelas,  vistas  sobre  el  lado  ex- 
terno. 

12  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

13.  La  última  muela  superior  derecha  vista  por  el  lado  interno. 

13  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

13  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 

14.  Incisivo  inferior  visto  de  lado. 

14  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  exterior. 

15.  Muela  superior  intermediaria,  vista  de  lado. 

15  a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 


16.  Primera  muela  superior,  vista  por  el  lado  externo. 


16  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno. 

16  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 

17.  Eoeardia  perfórala.  Aúnen.  Rama  izquierda  de  la  man- 

díbula inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado  in- 
terno. 

17  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

17  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

18.  Última  muela  superior  izquierda,  vista  por  el  lado  interno. 

18  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

18  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 

19.  Schistomjs  erro  Amegh.  Muela  superior  vista  por  el  la- 
do póstero-externo. 

19  a.  La  misma  mue’la'vista  por  el  lado  interno. 

19  b.  La  misma  muela  vista  por  la^corona. 

20.  Eoeardia  perfórala  Amegh.  Primera  muela  superior 
vista  por  el  lado  interno. 

20  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

20  6 La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 

21.  IMiauomys  mixtas  Amegh.  Fragmento  de  maxilar  supe- 
rior derecho  con  las  tres  primeras  muelas,  vistas  por  la  su- 
perficie masticatoria. 

21  a.  El  mismo  fragmento  visto  por  el  lado  interno. 

22.  Muela  inferior  intermediaria,  vista  por  el  lado  interno. 


22  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

22  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria. 

23.  Muela  superior  intermediaría,  vista  por  adelante. 

23.  o.  La  misma  muela  vista  por  atrás. 

24.  Última  muela  superior  derecha,  vista  por  el  lado  interno. 

24  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

24  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 

25.  Muela  superior  de  un  individuo  muy  viejo,  vista  por  el  lado  in- 
terno. 

25  b.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

25  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria. 

26.  Myopotamiis  diligens  Amegh.  Fragmento  de  la  rama 
derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  muelas  primera, 
tercera  y cuarta,  vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

27.  Incisivo  inferior  derecho,  visto  de  lado. 

27  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior. 

28.  Phloramys  homogenidens  Amegh.  Parte  del  paladar 
con  las  dos  primeras  muelas  de  cada  lado,  vistas  por  la  super- 
ficie masticatoria. 

28  a.  Las  dos  muelas  del  lado  derecho,  aumentadas, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria.  (Es  estajla  úni- 
ca figura  de  la  lámina  que  no  sea  del  tamaño  na- 
tural). 


FpTDTlPÍAOOMP.  3.  Á.  BILL.  BAKC;>.  - 35.  AIRES 


7.  BOMt/ERT  DEL. 


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PLANCHA  XI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Dolichotis  patachonica  Desm.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  vistapor  el  lado  externo. 

1 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

2.  Dolichotis  major  H.  Gerv.  y Amegh.  Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior  con  las  dos  últimas  muelas,  vistas  por  la 
cara  externa. 

2 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

3.  Dolichotis  intermedia  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  vista  de  lado. 

3 a.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  mastica- 

toria. 

4.  Orthomyetera  lata  Amegh.  Rama  derecha  de  la  mandíbu- 

la inferior  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo. 

4 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

4 b.  Parte  anterior  de  la  misma  pieza  vista  de  abajo. 


5.  Orthomyetera  lacunosa  Amegh.  Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado  ex- 
terno . 

5  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas. 

5 b.  Parte  anterior  de  la  misma  pieza  vista  de  abajo. 

6.  Orthomyetera  rigens  Amegh.  Cráneo  imperfecto  con 

casi  toda  la  dentadura,  visto  de  arriba. 

6 a.  El  mismo  cráneo,  visto  por  la  superficie  palatina. 
0 b.  El  mismo  cráneo,  visto  de  lado. 

7.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  incompleta,  vista  por 

el  lado  interno. 

7 a.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba. 

8.  Dolichotis  plalicephala  Amegh.  Cráneo  con  toda  la  den- 

tadura, visto  de  lado. 

8 a.  El  mismo  cráneo  visto  por  la  superficie  palatina. 
8 b.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo. 


AMEGHINO. 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


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2.  BOMMER T DEL. 


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PLANCHA  XII 


1.  Orlhomyctera  vaga  Amegh.  Ültima  muela  superior  de- 
recha, vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

1  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 
natural. 

1 6.  Vista  de  la  superficie  masticatoria  de  la  misma 
muela.  Tamaño  natural, 


2.  Cavia  porcella  Lix.  llama  derecha  de  la  mandíbula  infe- 

rior con  las  tres  primeras  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 
Tamaño  natural. 

2  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

2 b.  Las  tres  muelas  de  la  misma  pieza,  aumentadas, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

3.  Cirineo  incompleto,  del  mismo  individuo,  visto  por  la  superficie 

palatina.  Tamaño  natural. 

3 a.  Las  cuatro  muelas  del  lado  derecho  del  mismo 

cráneo,  aumentadas,  Aristas  por  la  superficie  masti- 
catoria. 

4.  Palseoeavia  impar  Amegtt.  Cráneo  incompleto  visto  de 

lado.  Tamaño  natural. 

4 a.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo. Tamaño  na- 

tural. 

4 b.  Vista  palatina  del  mismo  cráneo.  Tamaño  natural. 

5.  Mandíbula  inferior  con  ambas  ramas,  vista  de  arriba.  Tamaño 

natural. 

5 a.  Parte  anterior  de  la  misma  pieza,  Arista  de  abajo.  Ta- 

maño natural. 

5 b.  Rama  izquierda  de  la  misma  pieza,  vista  por  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

6.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo,  pro- 

bablemente de  la  misma  especie,  vista  del  lado  externo.  Tama- 
ño natural. 

7.  Palseoeavia  avita  Amegh.  Rama  derecha  de  la  mandíbula 

inferior,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

7  a.  La  misma  pieza  Arista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

7 b.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

8.  Palseoeavia  minuta  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama  de- 

recha de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo,  Ta- 
maño natural. 

8 a.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

8  6.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

9.  Palseoeavia  pampaea Amegh.  Rama  izquierda  déla  man- 

díbula inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 


9  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

9 6,  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

10.  Mieroeavia  tvpiea  H.  Gerv.  y Amegh.  Rama  izquierda 
de  la  mandíbula  inferior  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

10  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

10  6.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza,  au- 

mentadas, Aristas  por  la  superficie  masticatoria. 

11.  Mieroeavia  robusta  H.  Gerv.  y Amegh.  Rama  izquier- 
da de  la  mandíbula  inferior  Arista  por  el  lado  externo.  Tama- 
ño natural. 

11  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

116.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza,  au- 
mentadas, vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

12.  Cráneo  incompleto,  con  las  muelas,  visto  por  la  superficie  pala- 
tina. Tamaño  natural. 

13.  Mieroeavia  prona  Amegh.  Maxilar  superior  izquierdo 
con  las  cuatro  muelas,  vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

14.  Parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior 
con  el  incisivo  y la  primera  muela,  Arista  de  arriba.  Tamaño 
natural. 

14  a.  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

14  6.  La  muela  anterior,  implantada  en  el  mismo  frag- 

mento, vista  por  la  superficie  masticatoria  aumen- 
tada. 

15.  Mieroeavia  intermedia  H.  Gerv.  y Amegh.  Rama  de- 
recha de  la  mandíbula  inferior  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 
maño natural. 

15  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

15  6.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza,  vis- 

tas por  la  superficie  masticatoria,  aumentada. 

16.  Mieroeavia  uncinata  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

16  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

16  6.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza 

vistas  por  la  superficie  masticatoria,  aumen- 
tadas. 

17.  Microcax^ia  dubia.  H.  Gerv.  y Amegh.  Rama  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  vista  por  el  lado  externo  Tamaño  na- 
tural. 

17  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 


17  b.  La  misma  pieza  vista  por  arriba.  Tamaño  natural. 

17  c.  Las  dos  muelas  anteriores  implantadas  en  la  mis- 

ma pieza,  vistas  por  las  superficies  masticatorias, 
aumentadas. 

18.  Cerodon  leucoblepharus  Burm.  Rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

18  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

18  b.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza, 

vistaspor  la  superficie  masticatoria,  aumentada. 

19.  Paladar  con  todas  las  muelas,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria. Tamaño  natural. 

19  a.  Las  muelas  del  lado  izquierdo  del  mismo  cráneo, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria,  aumentadas. 

20.  Cerodon  turgeo  Amegh.  Cráneo  incompleto  adelante, 
visto  de  arriba.  Tamaño  natural. 

20  a.  El  mismo  cráneo  visto  por  la  superficie  palatina, 

Tamaño  natural. 

20  b.  Las  muelas  del  lado  izquierdo  del  mismo  crá- 

neo, vistas  por  la  superficie  masticatoria,  aumen- 
tadas. 

21.  Cerodon  pyg'mseus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 
díbula inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

21  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 
21  i».  La  misma  pieza  vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

21  c.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria,  aumentadas- 

22.  Cerodon  prlscus  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  derecha 
de  la  mandíbula  inferior,  con  las  tres  primeras  muelas,  vistas 
por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

22  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural . 

22  b.  La  misma  pieza  vista  por  arriba.  Tamaño  natural. 

22  c.  Las  dos  muelas  anteriores  de  la  misma  pieza,  vis- 

tas por  la  superficie  masticatoria,  aumentadas. 

23.  Cerodon  antiquus  Laurill.  Rama  izquierda  de  la  man- 
díbula inferior,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

23  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

23  b.  Las  dos  muelas  anteriores  implantadas  en  la  mis- 

ma pieza,  vistas  por  la  superficie  masticatoria,  au- 
mentadas. 

24.  Hydroehoerus  perturbidus  Amegh.  Primera  muela 
superior  derecha,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

24  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria. 

Tamaño  natural. 

25.  Diocartherium  austral  e Amegh.  Fragmento  de  maxi- 
lar superior  con  la  primera  muela  del  lado  izquierdo,  vista  por 
la  superficie  masticatoria.  Tamaño  natural. 

26.  Incisivo  superior,  visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

26.  Sección  transversal  del  mismo  diente.  Tamaño  natural. 

27.  Caviodon  obtritus  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama  iz- 


quierda de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  interno. 
Tamaño  natural. 

27  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo,  mostran- 
do á descubierto  el  interior  del  alveolo  de  la  prime- 
ra muela.  Tamaño  natural. 

27  b.  Sección  transversal  del  incisivo  implantado  en  el 

mismo  fragmento.  Tamaño  natural. 

28.  Primera  muela  inferior  derecha  incompleta,  vista  por  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

28  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticato- 
ria. Tamaño  natural. 

29.  Muela  inferior  intermediaria,  incompleta,  vista  por  el  lado  in- 
terno. Tamaño  natural. 

29  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  corona.  Tamaño  na- 

tural. 

30.  Caviodon  multiplicatus  Amegh.  Última  muela  supe- 

rior vista  por  la  superficie  masticatoria,  según  dibujo  de  Bur- 
meister  quien  la  ha  publicado  sin  dar  nombre  al  animal.  Ta- 
maño |. 

30  a.  La  misma  pieza  vista  de  lado.  Tamaño  f. 

31.  IVeoprocavia  mesopotámica  Amegh.  Rama  derecha 

de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres  primeras  muelas,  vistas 
por  la  superficie  masticatoria.  Tamaño  natural. 

32.  Cardiotherium  petrosum  Amegh.  Maxilares  superio- 
res con  las  dos  primeras  muelas  de  cada  lado,  según  dibujo 
publicado  por  Burmeister.  Tamaño  natural. 

33.  Megamys  Ilolmbergii  Amegh.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior,  según  dibujo  publicado  por  Burmeister. 
Tamaño  natural. 

34.  Hydroehcerus  giganteus  Lund.  Las  dos  últimas  mue- 
las superiores  vistas  por  la  superficie  masticatoria,  según  di- 
bujo publicado  por  Gervais.  Tamaño  natural. 

35.  Hydroehcerus  capybara  Erxl.  Las  tres  últimas  mue- 
las superiores  vistas  por  la  superficie  masticatoria.  Tamaño 
natural. 

36.  Las  cuatro  muelas  inferiores,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria.Tamaño  natural. 

37.  Didelphys  triforata  Amegh.  Parte  anterior  de  la  man- 
díbula inferior  con  ambas  ramas,  vista  de  abajo,  en  tamaño, 
natural. 

38.  Rama  izquierda  de  la  misma  mandíbula,  vista  por  el  lado  ex- 
terno. Tamaño  natural. 

39.  Brachytherium  cuspidatum  Amegh.  Primer  verda- 
dero molar  inferior,  visto  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 

40.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticatoria.  Tamaño 
natural. 

41.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS, 


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FOTOTlpÍA  COMP.  S.  A.  BILL,  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XIII 


(Todos  las  figuras  son  ele  tamaño  natural) 


L,  Pachyrueos  typicus  Amegh.  Cráneo  con  toda  la  denta- 
dura, algo  incompleto  en  su  parte  basa!  posterior.  Vista  pa- 
latiua. 

1 a.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo. 

1 h.  Extremidad  anterior  del  mismo  cráneo,  visto  de 
adelante. 

2.  Cráneo  con  la  mandíbula  inferior  y toda  la  dentadura,  visto  de 

lado. 

3.  Mandíbula  inferior  con  ambas  ramas  y toda  la  dentadura,  vista 

por  su  parte  inferior. 

3 a.  El  mismo  ejemplar,  visto  por  la  superficie  mastica- 
toria de  las  muelas. 

4.  Incisivo  superior  visto  por  el  lado  interno  ó posterior,  por  el  ex- 

terno ó anterior,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona, 

5.  Verdadero  molar  superior  visto  por  el  lado  interno,  por  el  ex- 

terno, y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

6.  Incisivo  interno  inferior  visto  de  arriba,  de  abajo,  y por  la  su- 

perficie tritoria  de  la  corona. 

7.  Incisivo  externo  inferior,  visto  por  el  lado  interno,  por  el  externo, 

y por  la  superficie  tritoria  de  la  corona. 

8.  Un  verdadero  molar  inferior,  visto  por  el  lado  externo,  por  el  in- 

terno, y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

9.  Ultimo  verdadero  molar  inferior,  visto  por  el  lado  externo,  por 

el  interno,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

10.  Tibia  y peroné  soldados,  á los  que  les  falta  la  extremidad  pro- 
ximal. 

11.  Cúbito  completo. 

12.  Calcáneo. 

13.  Parte  proximal  del  húmero. 


14.  Mano  derecha,  casi  completa. 

15.  Pacliyrncos  honaeriensis  Amegh,  Parte  anterior  del 
cráneo  con  toda  la  dentadura,  vista  por  la  superficie  palatina. 

16.  Mandíbula  inferior  con  toda  la  dentadura,  rama  derecha  vista 
por  el  lado  externo. 

17.  Pachyrueos  ictus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  mandí- 
bula inferior  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo. 

18.  Extremidad  anterior  del  cráneo  con  los  incisivos  y la  primera 
muela  de  cada  lado,  vistas  por  la  superficie  palatina. 

19.  Pachyrueos  impressus  Amegh.  Mandíbula  inferior  con 
ambas  ramas,  incompleta  atrás,  pero  con  casi  toda  la  dentadura, 
vista  de  abajo. 

19  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo  de  la 
rama  izquierda. 

20.  Cráneo  incompleto  adelante  y atrás,  pero  con  todas  las  muelas, 
visto  por  la  superficie  palatina. 

21.  Segunda  muela  inferior  (pm.  -j)  vista  por  el  lado  interno,  por  el 
externo,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

22.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo, 
incompleta,  pero  con  todas  las  muelas,  vista  por  el  lado  ex- 
terno. 

23.  Pachyrueos  diminutas  Amegh.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior  con  toda  la  dentadura,  vista  por  el  lado 
externo . 

24.  Trozo  de  cráneo  con  casi  todas  las  muelas,  visto  por  la  super- 
ficie palatina . 

25.  Pachyrueos  teres  Amegh.  Paladar  con  todas  las  muelas, 
visto  por  la  superficie  palatina. 

26.  Parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior, 
vista  por  el  lado  externo. 


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27.  Parte  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro 
individuo,  con  casi  todas  las  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 

28.  Pachyrucos  Moyaui  Amegh.  Rama  derecha  de  la  man- 
díbula inferior  con  las  últimas  cinco  muelas,  vista  por  el  lado 
externo. 

29.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  individuo, 
con  todas  las  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 

30.  Pachyrucos  nsevius  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 
díbula inferior  con  todas  las  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 

31.  Pachyrucos  trivius  Amegh.  Rama  derecha  de  la  man- 
díbula inferior  con  las  cinco  últimas  muelas,  vista  por  el  lado 
externo. 

32.  Pachyrucos  absis  Amegh.  Parte  anterior  de  la  mandíbula 
inferior,  vista  de  abajo. 

32  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo  de  la 
rama  derecha. 

33.  Trozo  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  de  otro  in- 
dividuo, con  cuatro  muelas,  visto  por  el  lado  externo. 


34.  Pachyrucos  Moyani  Amegh.  Cráneo  incompleto,  con 
casi  todas  las  muelas,  visto  por  la  superficie  palatina. 

35.  Extremidad  distal  del  húmero  del  mismo  individuo  que  el  crá- 
neo precedente. 

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36.  Hegetotherium  niirabile  Amegh.  Primera  muela  in- 
ferior del  lado  izquierdo  (pm.  ~),  vista  por  el  lado  externo,  por 
el  interno,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

37.  Incisivo  segundo  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior  (i  j),  visto 
por  el  lado  interno,  por  el  externo,  y por  la  superficie  tritoria 
de  la  corona. 

38.  Verdadero  molar  superior  del  lado  izquierdo,  visto  por  el  lado 
interno,  por  el  externo,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la 
corona. 

39.  Ultima  muela  inferior  del  lado  izquierdo  (m  -j),  vista  por  el  lado 
externo,  por  el  interno,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la 
corona. 

40.  Primer  verdadero  molar  inferior  del  lado  izquierdo,  visto  por 
el  lado  interno,  por  el  externo,  y por  la  superficie  masticatoria 
de  la  corona. 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


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PLANCHA  XIV 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Hegetotlicrium  mírabilc  Amegii.  Parte  anterior  de  un 

cráneo  con  toda  la  dentadura  del  lado  derecho  y parte  de  la 
del  izquierdo  ; vista  fronto-nasal. 

1 a.  El  mismo  cráneo  visto  por  el  lado  derecho. 

1 b.  El  mismo  cráneo  visto  por  la  superficie  palatina. 

2.  Temporal  del  lado  derecho,  visto  por  el  lado  externo. 

3.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  todas  las  muelas, 

Vista  por  el  lado  externo. 

3 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

masticatoria  de  los  muelas. 

4.  Hegetotherium  strigatum  Amegii.  Rama  izquierda  de 

la  mandíbula  inferior  vista  de  arriba,  por  la  superficie  masti- 
catoria de  las  muelas. 

4 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

5.  Maxilar  superior  izquierdo  con  las  cinco  últimas  muelas,  vistas 

por  la  superficie  masticatoria. 

6.  Protypotherium  praerutilnm  Amegh.  Cráneo  con 

casi  toda  la  dentadura,  visto  de  abajo  ó por  la  superficie  pala- 
latina. 

6 a.  Vista  fronto-nasal  del  mismo  cráneo. 

6 b.  El  mismo  cráneo  visto  de  lado. 

7.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  toda  la  dentadura, 

vista  por  el  lado  externo. 

7 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

masticatoria  de  las  muelas. 

7 b.  Los  dientes  implantados  en  la  misma  pieza,  vistos 
por  el  lado  interno. 

8.  Segundo  incisivo  inferior  (i.  7)  de  un  individuo  algo  joven,  visto 

por  el  lado  interno,  por  el  externo,  y por  la  superficie  tritoria 
de  la  corona. 

9.  Protypotherium  australe  Mor.  Primer  incisivo  supe- 

rior del  lado  derecho  (i.  x),  visto  por  el  lado  interno,  por  el 
externo,  y por  la  superficie  tritoria  de  la  corona. 

10.  Segundo  premolar  superior  derecho,  visto  por  el  lado  interno, 
por  el  externo,  y por  la  superficie  masticatoria. 

11.  Primer  verdadero  molar  superior  (m.  r)  derecho,  visto  por  el  la- 
do interno,  por  el  externo  y por  la  corona. 


12.  Protypotherium  praerulilum  Amegii.  Primer  incisi- 
vo inferior  (i.  -)  derecho,  visto  por  el  lado  interno,  por  el  exter- 
no y por  la  superficie  tritoria  de  Ja  corona. 

13.  Canino  inferior  de  un  individuo  bastante  joven,  visto  por  el  la- 
do interno,  por  el  externo  y por  la  superficie  tritoria  de  la  co- 
rona. 

14.  Protypotherium  australe  Amegu.  Torcer  premolar 
inferior  (pra.  ) del  lado  derecho,  visto  por  el  lado  externo,  por 
el  interno,  y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

15.  Primer  verdadero  molar  inferior  (m.j)  del  lado  derecho,  visto 
por  el  lado  interno,  por  el  externo,  y por  la  superficie  mastica- 
toria de  la  corona. 

16.  Tercer  verdadero  molar  inferior  (m.j)  del  lado  derecho,  visto 
por  el  lado  interno,  por  el  externo,  y por  la  superficie  mastica- 
toria de  la  corona. 

17.  Maxilar  superior  derecho  con  las  cuatro  últimas  muelas,  vistas 
por  el  lado  externo. 

17  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  las  muelas. 

18.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  cinco  últimas 
muelas,  vista  por  el  lado  externo, 

18  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 

19.  Protypolhei-ium  obstrictum  Amegii.  Premolar  infe- 
rior visto  por  el  lado  externo,  por  el  interno  y por  la  superfi- 
cie de  masticación  de  las  muelas. 

20.  Protypotherium  attemiatum  Amegii.  Rama  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  con  todas  las  muelas,  vista  por  el  lado 
externo. 

20  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 
masticatoria  de  las  muelas. 

21.  Maxilar  superior  izquierdo  con  todas  las  muelas,  vistas  por  la 
superficie  masticatoria  de  la  corona. 

22.  Protypotherium  claudum  Amegh.  Trozo  de  la  rama 
derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  cuatro  muelas,  vista  por 
el  lado  externo. 

22  a.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  por  la  superficie 
masticatoria  de  las  muelas. 


AMEGHINO, 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl.  14 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BIÍ.L.  BANCO.  - B3.  AIRES 


2.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  XV 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Protypotherium  antiquum  Amegh.  Trozo  de  la  rama 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  últimas  cuatro  muelas, 
visto  por  el  lado  externo. 

1 a.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  de  mastica- 

ción de  las  muelas. 

2.  Patriarchus  palmidens  Amegh.  Parte  anterior  de  la 

mandíbula  comprendiendo  la  sínfisis,  los  tres  incisivos,  el  ca- 
nino y el  primer  premolar  del  lado  derecho,  visto  por  el  lado 
externo  déla  rama  derecha. 

2 a.  La  sínfisis  mandibular  vista  de  arriba,  por  el  lado 

interno. 

2 b.  La  sínfisis  mandibular,  vista  de  abajo,  por  el  lado 
externo. 

2 c.  Rama  derecha  de  la  misma  sínfisis,  vista  por  el  lado 
interno. 

3.  Incisivos  inferiores  primero  y segundo  (i  - é i -j)  pegados  en  un 

fragmento  de  mandíbula,  vistos  por  el  lado  interno. 

4.  Icochilus  exten  sus  Amegh,  Cráneo  casi  completo  con  la 

mayor  parte  de  la  dentadura,  visto  de  abajo,  por  la  superficie 
palatina. 

4 a.  El  mismo  cráneo  visto  de  arriba,  por  su  superficie 
fronto-nasal. 

4 b.  El  mismo  cráneo  visto  de  lado. 

4 c.  El  mismo  cráneo  visto  por  el  llano  occipital. 

5.  Mandíbula  inferior  del  mismo  cráneo  con  la  mayor  parte  déla 

dentadura,  vista  de  arriba  por  la  superficie  masticatoria  de  las 
muelas. 

5 a.  Parte  sinfisaria  de  la^misma  mandíbula,  vista  de 

abajo,  con  los  incisivos  rotos,  restaurados. 

5 b.  La  misma  mandíbula,  vista  por  el  lado  externo  de 
la  rama  derecha. 

6.  Incisivo  superior  interno  (il),  visto  por  el  lado  externo,  por  el 

interno,  y por  la  superficie  de  masticación. 

7.  Premolar  superior  derecho,  visto  por  el  lado  interno,  por  el 

externo,  y por  la  superficie  de  masticación. 


8.  Molar  inferior  derecho,  visto  por  el  lado  interno,  por  el  externo, 
y por  la  superficie  de  masticación. 

0.  Yerdadero  molar  inferior  del  lado  derecho,  visto  por  el  lado  in- 
terno, por  el  lado  externo,  y por  la  superficie  de  masticación. 

10.  Icochilus  excavatus  Amegh.  Ultimo  molar  inferior  del 
lado  derecho  (m.  y)  visto  por  el  lado  externo,  por  el  interno,  y 
por  la  superficie  de  masticación. 

11.  Maxilar  superior  derecho  con  las  seis  últimas  muelas,  vistas 
por  la  superficie  de  masticación. 

12.  Sínfisis  mandibular,  vista  de  abajo. 

12  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba. 

13.  Fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo,  visto  por 
el  lado  externo. 

13  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 

14.  Icochilus  undulatus  Amegh.  Maxilar  superior  izquier- 
do, con  las  cinco  últimas  muelas,  vistas  por  la  superficie  de 
masticación. 

15.  Icochilus  rotundalus  Amegh.  Maxilar  superior  izquier- 
do con  las  cinco  últimas  muelas,  vistas  por  la  superficie  de 
masticación. 

16.  Fragmento  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  visto 
por  el  lado  externo. 

16  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba  por  la  superficie 
de  masticación  de  las  muelas. 

17.  Iuteratherium  supemum  Amegh.  Maxilar  superior 
derecho,  visto  por  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas. 

18.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado 
externo. 

18  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 
de  masticación  de  las  muelas. 


19.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior,  de  un  individuo  muy 
joven,  vista  por  el  lado  externo. 

19  a.  La  misma  pieza  en  la  que  se  ha  puesto  á descu- 
bierto la  base  de  las  muelas,  vista  por  el  lado 
interno. 

19  b.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 

20.  Interatherium  rodens  Mor,  Sínfisis  de  la  mandíbula 
inferior,  incompleta,  vista  de  abajo. 

20  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  ó por  el  lado 

interno. 

21.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior,  vista  de  arriba,  por  la 
superficie  de  masticación  de  las  muelas. 

21  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

22.  Fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado  derecho,  con  parte 
délas  muelas  de  la  primera  dentición,  y el  p.  7 y el  m.  7 de 
la  dentición  permanente,  visto  por  el  lado  interno,  cortado  de 
manera  que  muestre  la  base  de  los  dientes. 

22  a.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 

23.  Fragmento  de  maxilar  superior  del  lado  izquierdo,  con  los  tres 
últimos  premolares  déla  dentición  permanente. 


23  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo,  mostran- 
do la  base  del  segundo  premolar  (p.  7). 

23  b.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno. 

24.  Muela  inferior,  caediza,  vista  de  lado,  y por  la  superficie  de 
masticación. 

25.  Molar  superior  persistente,  visto  por  el  lado  externo,  y por  la 
superficie  de  masticación. 

26.  Maxilar  superior  derecho  con  las  seis  últimas  muelas,  vistas 
por  la  superficie  de  masticación.  El  original  forma  parte  de  las 
colecciones  del  Museo  de  La  Plata,  y es  el  que  sirvió  á More- 
no de  tipo  para  la  fundación  del  género  y de  la  especie. 

27.  Stenotephanos  speciosus  Amegh.  Incisivo  superior 
mediano  (i.  i)  visto  por  la  cara  externa  y por  la  superficie  de 
masticación. 

28.  Premolar  inferior  visto  por  el  lado  externo  y por  la  superficie 
de  masticación. 

29.  rSIesoilonV  Ow.  (ó  un  animal  muy  parecido).  Fragmento  de 
la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior,  con  una  muela,  visto 
de  arriba,  por  la  superficie  de  masticación  de  la  muela. 

29  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - B3.  AIRES 


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AMEGHINO.  - MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS.  Pl.  1§ 

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Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XVI 


1.  Adinotherium  splendidum  Amegh.  Rama  derecha  de 

la  mandíbula  inferior  con  casi  todas  las  muelas,  vista  por  el 
lado  externo  reducida  á una  mitad  del  tamaño  natural. 

1  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 
masticatoria  de  las  muelas,  en  tamaño  natural. 

1 b.  Las  muelas  del  mismo  fragmento,  vistas  por  el  lado 

interno  en  tamaño  natural, 

2.  Fragmento  de  maxilar  superior  derecho  con  las  últimas  cuatro 

muelas,  visto  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

2 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  mastica- 

ción de  las  muelas  , en  tamaño  natural. 

3.  Haplodontherium  Iimiim  Amegh.  Trozo  de  maxilar  su- 

perior del  lado  izquierdo,  con  tres  muelas,  probablemente  el 
P-3>  p • 4 y m.-u  visto  por  el  lado  externo,  reducido  á una  mitad 
del  tamaño  natural. 

3 a.  Sección  transversal  de  las  tres  muelas  implantadas 

en  el  mismo  fragmento,  en  tamaño  natural. 


4.  Toxodon  (?)  virgatus  Amegh.  Verdadero  molar  superior 

visto  por  el  lado  externo  en  tamaño  natural. 

4 a.  El  mismo  diente,  visto  por  la  superficie  masticatoria 

déla  corona,  en  tamaño  natural. 

5.  Toxodon  paranensis  La,ur.  Primer  verdadero  molar 

inferior,  visto  por  la  cara  externa,  un  poco  disminuida  de  ta- 
maño. 

5 a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticatoria 

de  la  corona  en  tamaño  natural. 

6.  Incisivo  inferior  externo  (i.  5)  visto  por  la  cara  inferior,  á una 

mitad  del  tamaño  natural. 

6 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  superior,  á una 

mitad  del  tamaño  natural. 

6 b.  Sección  transversal  del  mismo  diente  en  tamaño  na- 
tural . 


AMEGHINO.  - MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


PL  16 


Z.  BOMMERT  del, 


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PLANCHA  XVII 


].  Ilaplodoníherium  Wildei  Amegh.  Última  muela  supe, 
rior  (m.  3)  vista  por  la  cara  externa,  á una  mitad  del  tamaño 
natural. 

1 a.  Sección  transversal  de  la  misma  muela,  en  tamaño 

natural. 

2.  Toxodkmllicrium  compressum  Amegh.  Penúltima 

muela  superior  (m.  j)  vista  por  el  ludo  externo,  á una  mitad 
del  tamaño  natural. 

2 a.  Sección  transversal  de  la  misma  muela  en  tamaño 

natural. 

3.  Último  premolar  superior  (p.  ¿)  visto  por  la  cara  externa,  á una 

mitad  del  tamaño  natural. 

3 a.  Sección  transversal  del  mismo  diente  en  tamaño 

natural. 

4.  Nesodon  imhricatus  Owen.  Los  dos  primeros  verdaderos 

molares  superiores,  vistos  por  el  lado  interno  y por  la  super- 
ficie masticatoria  de  la  corona  en  tamaño  natural. 

5.  Muela  inferior  (último  premolar  ?)  vista  por  la  superficie  masti- 

catoria de  la  corona  en  tamaño  natural. 

0.  Protoxodon  Sulivani  Owen.  Fragmento  de  maxilar  su- 
perior izquierdo  con  las  últimas  cuatro  muelas  vistas  por  el  lado 
interno  y por  la  superficie  masticatoria  en  tamaño  natural. 


7.  Adinol hci'inm  magister  Amegh.  Maxilar  superior  iz- 

quierdo con  todas  las  muelas,  vistas  por  el  lado  interno  y por 
la  corona,  en  tamaño  natural 

8.  Entelomorphus  í-otiindatus  Amegh.  Parte  anterior 

de  la  mandíbula  inferior  con  ambas  ramas,  vista  de  abajo  mos- 
trando el  par  de  grandes  incisivos  internos  (i.  7)  en  tamaño 
natural. 

8 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo  de  la  rama 

izquierda,  mostrando  el  gran  incisivo  interno  (i.  •) 
el  incisivo  segundo  roto,  el  alveolo  del  tercero  y la 
primera  muela  (p.m  7;  en  tamaño  natural. 

9.  Toxodon  (?)  Incisivo  inferior  de  un  toxodóntido  indetermina- 

do, procedente  de  la  formación  oligocena  del  Paraná,  visto  por 
la  cara  externa  ó inferior  en  tamaño  natural. 

9 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  tritoria  de 

la  corona. 

10.  Nesodon  (?)  sp.?  Fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado 
izquierdo  con  dos  premolares,  vistos  por  el  lado  externo,  en 
tamaño  natural.  Eoceno  del  rio  Santa  Cruz. 

10  a.  Las  dos  muelas  del  mismo  fragmento,  vistas  por 

la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  en  tamaño 
natural. 


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FOTOTIPIA  COMP.  5.  A.  BIU.  BANCO.  - 3¿.  AIRES 


2.  BOMMERI  DEl 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl.  17 


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PLANCHA  XVIII 


1.  Typotherium  paehygnatum  H.  Gervais  y Amegh. 

Mitad  anterior  del  cráneo,  con  toda  la  dentadura,  visto  por  la 
superficie  palatina,  reducido  á un  poco  menos  de  una  mitad 
del  tamaño  natural. 

2.  Typotherium  cristatum  Serres.  Parte  anterior  del 

cráneo  con  toda  la  dentadura  visto  por  la  superficie  palatina, 
reducido  á una  mitad  del  tamaño  natural. 

3.  Typotherium  msendruin  Amegh.  Cráneo  con  toda  la 

dentadura,  visto  por  la  superficie  palatina,  reducido  á los  dos 
quintos  del  tamaño  natural. 


4.  Mandíbula  inferior  del  mismo  individuo,  vista  de  arriba,  á los 

dos  quintos  del  tamaño  natural. 

5.  Typotherium  cristatum  Serres.  Mano  derecha  casi 

completa,  vista  de  arriba  en  tamaño  natural. 

6.  Trigodon  Gaudryi  Amegh.  Mandíbula  inferior  completa 

con  toda  la  dentadura,  vista  de  arriba,  por  la  superficie  masti- 
catoria de  las  muelas,  reducida  próximamente  á los  dos  quintos 
del  tamaño  natural. 


AMEG-HING. 


Pi.  18 


. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGEN  TINOS. 


FOTOTIPIA  OCMr.  S.  4.  3|Í.L.  SANCO.  - S. 


2.  BCMIVltRI  0£i 


PLANCHA  XIX 


1.  Typotherium  pachygnalum  H.  Gerv.  y Amegh.  Crá- 

neo casi  completo,  visto  de  arriba,  por  su  superficie  fronto-na- 
sal,  reducido  á una  mitad  deJ  tamaño  natural. 

2.  Typotherium  cristatum  Serres.  Cráneo  con  la  mandí- 

bula inferior  visto  de  lado,  reducido  á una  mitad  del  tamaño 
natural. 

3.  Typotherium  nisendruni  Amegii.  Cráneo  con  la  mandí- 

bula inferior,  visto  de  lado,  reducido  á una  mitad  del  tamaño 
natural. 

4.  Último  premolar  superior,  visto  por  el  lado  interno,  por  el  ex- 

terno, y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  en  tamaño 
natural. 


5.  Verdadero  molar  superior,  visto  por  el  lado  interno,  por  el  ex- 

terno, y por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona,  en  tamaño 
natural. 

6.  Typotherium  exiguum  Aaiegh.  Verdadero  molar  supe- 

rior todavía  no  completamente  desarrollado,  probablemente  de 
esta  especie,  visto  por  el  lado  interno,  por  el  externo  y por  la 
superficie  masticatoria  de  la  corona,  en  tamaño  natural. 

7.  liorhysena  tuberata  Amegh.  Fragmento  de  maxilar  de- 

recho, visto  por  el  lado  externo,  con  los  dientes  rotos  en  el 
cuello,  en  tamaño  natural. 

7 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  mostrando  la  sec- 
ción transversal  délas  muelas,  en  tamaño  natural. 


AMECtHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  AF^G-ENTIROÍ 


Pl.  19 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XX 


1,  iVesodon  ovinas  Ow.  Série  dentaria  inferior  del  lado  de- 

recho, de  un  individuo  joven,  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria, mostrando  el  i.  7,  el  c.  7,  los  cuatro  premolares  y el  pri- 
mer verdadero  molar,  en  tamaño  natural,  según  Owen. 

2.  IVesodon  imbrieatus  Ow.  Série  dentaria  del  lado  de- 

recho de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria, mostrando  los  tres  incisivos,  el  canino,  los  cuatro  pre- 
molares y la  parte  anterior  del  primer  verdadero  molar  en  ta- 
maño natural,  según  Owen. 

3.  Toxodon  (?)  Darvvinii  Burm.  Série  dentaria  del  lado 

derecho  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  la  superficie  mas- 
ticatoria, mostrando  los  tres  premolares  y los  tres  verdaderos 
molares,  reducidos  á un  tercio  del  tamaño  natural  según  Owen, 
que  la  ha  publicado  como  de  Toxodon  plaíensis. 

3 a.  Sección  perpendicular  de  la  sínfisis  de  la  misma 
mandíbula,  mostrando  la  sección  transversal  de  los 
incisivos. 

4,  5 y 6.  Protoxodon  Sulivani  Ow.  Tres  premolares  in- 

feriores, vistos  por  el  lado  externo  y por  la  superficie  mastica- 
toria de  la  corona,  en  tamaño  natural,  según  Owen,  que  los  ha 
publicado  como  de  Nesodon  Sulivani. 

7.  IVesodon  imbrieatus  Ow.  La  misma  série  dentaria  re- 

presentada en  la  figura  2,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño 
natural,  según  Owkn. 

8.  Artryptherium  biiurcatum  Amegh.  Fragmento  de  ma- 

xilar del  lado  derecho,  con  el  p.  7?,  y el  p.  7 roto  en  la  base, 


mostrando  las  cuatro  raíces  separadas,  visto  por  el  lado  exter- 
no en  tamaño  natural. 

8 a.  La  muela  implantada  en  el  mismo  fragmento,  vista 
por  Ja  superficie  de  masticación,  en  tamaño  natural. 

9.  M acrauch enia  pataehónica  Ow.  Vista  del  paladar  con 

casi  toda  la  dentadura,  reducido  á un  tercio  del  tamaño  natu- 
ral, según  Bravard. 

10.  Toxodon  Burmeisleri  Giebel.  Las  siete  muelas  supe- 
riores del  lado  izquierdo,  vistas  por  la  superficie  masticatoria 
de  la  corona,  reducidas  á los  dos  sétimos  del  tamaño  natural, 
según  Burmkister. 

11.  Maerauchénia  pataehónica  Owen.  Las  siete  muelas 
inferiores  del  lado  izquierdo,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria, reducidas  ¿í  una  mitad  del  tamaño  natural. 

12.  Toxodon  plaíensis  Ow.  Las  seis  muelas  inferiores  del 
lado  izquierdo,  vistas  por  la  superficie  de  masticación,  reduci- 
dos ¡i  los  dos  sétimos  del  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

13.  Toxodon  Burmeísleri  Giebel.  Las  seis  muelas  inferio- 
res del  lado  izquierdo,  vistas  por  Ja  superficie  de  masticación, 
reducidas  á los  dos  sétimos  del  tamaño  natural,  según  Bur- 

MEISTER. 

14.  Dycotyles  stenoeephalusY  Lund.  Las  seis  muelas  su- 
periores vistas  por  la  superficie  masticatoria,  en  tamaño  na- 
tural. 


AMEO-HXNO.  - PAAíV  1R.0S  FÓSILES  AEA4ENTIN0S. 


Pl.  gO 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XXI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Arctotherium  vetustum  Amegh.  Las  dos  últimas 

muelas  inferiores  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior, 
de  un  individuo  completamente  adulto. 

2.  Cyonasua  argentina  Amegh.  Parte  posterior  de  la  rama 

izquierda  de  la  mandíbula  inferior. 

a.  Alveolo  de  la  raíz  posterior  del  p.  *. 

b.  Alveolo  del  p.  j. 

c.  Cuarto  premolar  inferior. 

d.  Alveolo  del  diente  carnicero  (m.  -). 

e.  Alveolo  del  m.  *. 

3.  Parte  anterior  del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior. 

a.  Alveolo  del  canino. 

b.  Alveolo  del  p.  7,  uniradiculado. 

c.  Segundo  premolar  inferior. 

d.  Tercer  premolar  inferior. 

4.  Megamys  pafcagonensis  Laurill.  Parte  anterior  del 

lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior. 

a.  Incisivo. 

b.  Alveolo  de  la  primera  muela  (p.7). 

c.  Segunda  muela  inferior  (m.  7). 

d.  Tercera  muela  inferior  (m.  7). 

e.  Lugar  que  debía  ocupar  la  cuarta  muela  inferior 

(m.  3-). 

5.  Incisivo  inferior. 

5 a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

5 b.  Visto  de  lado. 

5 c.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

6.  Tercera  muela  inferior  del  lado  derecho  (m.  -j),  vista  por  la  co- 

rona. 

7.  Tercera  muela  superior  derecha  (m.7?). 

7 a.  Vista  por  el  lado  externo. 

7 b.  Vista  por  el  lado  interno. 

7 c.  Vista  por  la  corona. 


8.  Última  muela  inferior  izquierda  (m.  7)  vista  por  la  corona. 

9.  Megamys  Raeedi  Amegh.  Trozo  de  la  parte  anterior  del 

incisivo  inferior,  al  que  le  falta  la  extremidad  anterior. 

9  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

9  b.  Visto  de  lado. 

9 c.  Sección  de  la  rotura  posterior  del  mismo  diente. 

10.  Primera  muela  inferior  del  lado  derecho  (p.  7). 

10  a.  Vista  por  el  lado  externo. 

10  b.  Vista  por  el  lado  interno. 

10  c.  Vista  por  la  corona. 

11.  Megamys  Laurillardi  Amegh.  Trozo  de  un  diente 
incisivo  inferior,  al  que  le  faltan  las  extremidades  anterior  y 
posterior. 

11  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

11  b.  Visto  de  lado. 

11  c.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

12.  Megamys  depressidens  Amegh.  Última  muela  supe- 
rior del  lado  derecho. 

12  a.  Vista  por  el  lado  interno. 

12  b.  Vista  por  el  lado  externo. 

12  c.  Vista  por  la  corona. 

13.  Trozo  de  la  parte  anterior  del  incisivo  inferior. 

13  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

13  b.  Visto  de  lado. 

13  c.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

14.  Megamys  Holmbergii  Amegh.  Primera  muela  infe- 
rior del  lado  derecho  (p.  7). 

14  a.  Vista  por  el  lado  interno. 

14  b.  Vista  por  el  lado  externo. 

14  c.  Vista  de  la  corona. 


AMBG-HHÑTO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARG-ENTINCS 


Pl.  §1 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO  S3.-AIRE3 


LORENZO  VIALE;  DIB. 


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PLANCHA  XXII 


1.  Megamys  Caurillardi  Amegii.  Parte  anterior  de  la 
rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  la  primera 
muela  (p.  7),  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

2.  Megamys  Holmbergii  Amegii.  Incisivo  superior. 

2 a.  Yisto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

2 b.  Yisto  de  lado.  Tamaño  natural. 

2 c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

3.  Tetrastylus  lsevigatus  Amegh.  Incisivo  inferior. 

3 a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

3 b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

3 c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

4.  Plexochcerus  paranensis  Amegh.  Trozo  de  la  parte 

posterior  de  la  última  muela  superior  (rn.  vista  por  la  co- 
rona. Tamaño  natural. 

5.  Myopotamus  paranensis  Amegh.  Rama  izquierda  de 

la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  tres  primeras 
muelas. 

5 a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

5 b.  Parte  anterior  de  la  misma  con  el  incisivo  vista  por 
su  parte  inferior.  Tamaño  natural. 

6.  Paladar  con  todas  las  muelas,  menos  la  primera  del  lado  de- 

recho (p.  -).  Tamaño  natural. 

7.  Cardiotlierium  Doeringii  Amegh.  Fragmento  del  lado 

izquierdo  de  la  mandíbula  inferior  con  las  dos  muelas  inter- 
mediarias (m.  y y m.  5). 

7 a.  Visto  por  la  corona  de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

7 b.  El  mismo  fragmento  visto  por  el  lado  interno  mos- 

trando la  parte  posterior  del  alveolo  del  incisivo. 
Tamaño  natural. 

8.  Parte  anterior  del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior  con 

las  dos  primeras  muelas. 

8 a.  Vista  por  el  lado  interno  mostrando  la  parte  poste- 

rior del  incisivo.  Tamaño  natural. 

8 b.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

9.  Parte  posterior  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior  con  las- 

tres últimas  muelas,  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

10.  Incisivo  inferior. 

10  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

10  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

10  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

11.  Muela  superior  derecha  (m.  1}  ? 

11  a.  Vista  de  lado.  Tamaño  natural. 

11  b.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

11  c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

12.  Cardiotlierium  denticulatum  Amegh.  Segunda 

muela  inferior  del  lado  derecho  (m.  7). 

12  a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

12  b.  Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

12  c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

13.  Procardiotherium  simplicidens  Amegii.  Rama  iz- 
quierda de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres  primeras  muelas 

Si  y|el  alveolo  del  incisivo. 

13  a.  Vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 


13  b.  Vista  sobre  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

13  c.  Vista  de  la  corona  de  las  muelas  aumentada.  Ta- 

maño |. 

11.  Proeardiotherium  crassum  Amegh.  Fragmento  del 
lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior,  con  la  primera 
muela. 

14  a.  Visto  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

14  b.  Yisto  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

15.  Paradoxonivs  cancrivorus  Amegh.  Rama  derecha  de 
la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  roto,  la  primera  y la  ter- 
cera muela,  faltando  la  segunda. 

15  a.  Vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

15  b.  Vista  sobre  el  interno.  Tamaño  natural. 

16.  Cardiodon  Marshii  Amegh.  Rama  derecha  de  la  mandí- 
bula inferior  con  el  incisivo  y las  cuatro  muelas. 

16  a.  Vista  sobre  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

16  b.  Parte  anterior  de  la  síníisis  con  el  incisivo  vista 
de  abajo.  Tamaño  natural. 

16  c.  Las  muelas  aumentadas,  vistas  por  la  corona.  Ta- 

maño y- 

17.  Cardiotlierium  Dceringii  Amegh.  Muela  superior  de- 
recha, probablemente  m.  -. 

17  a.  Vista  de  lado.  Tamaño  natural. 

17  b.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

17  c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

18.  Cardiomvs  cavinus  Amegh.  Primera  muela  inferior  del 
lado  izquierdo. 

18  a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

18  b.  Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

18  c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

19.  Muela  superior  derecha. 

19  a Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

19  b.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

19  c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

20.  Auehimys  Ceidyi  Amegh.  Parte  anterior  de  la  mandíbula 
inferior  con  ios  incisivos. 

20  a.  Vista  de  abajo.  Tamaño  natural. 

20  b.  Vista  de  arriba.  Tamaño  natural. 

21.  Orthomys  proceden*  Amegh.  Incisivo  inferior. 

21  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

21  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

21  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

22.  Cardiotlierium  minutum  Amegh.  Fragmento  de  maxi- 
lar superior  izquierdo  con  las  dos  primeras  muelas.  Tamaño 
natural. 

23.  IVeoprocavia  mesopotamica  Amegh.  Incisivo  supe- 
rior. 

23  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

23  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

23  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

21.  Incisivo  inferior. 

24  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

24  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

25  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 


AMEG-Hnsro. — MAMÍFEROS  FÓSILES  AEG-ENTINOS 


Pl.  §§ 


FOTOTIPÍA  COMP.  S.  A.  BILL, 


BANCO  BS. “AIRES 


LORENZO  VIALE,  DIB. 


PLANCHA  XXIII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural). 


1.  Sealabrinitherium  Bravardi  Amegh.  Parte  posterior 

del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior  con  las  dos  últi- 
mas muelas,  vista  por  el  lado  interno . 

2.  Las  dos  muelas  del  mismo  fragmento  (m.vy  m.  3)  vistas  por  el 

lado  externo. 

3.  Verdadero  molar  superior,  visto  por  el  lado  interno. 

4.  El  mismo  ejemplar  visto  sobre  la  cara  externa. 

5.  Ultimo  premolar  superior  ? (p.  - ?)  visto  sobre  la  cara  externa. 
6 El  mismo  ejemplar  visto  sobre  el  lado  interno  y por  la  corona. 

7.  Braehytherium  cuspidatum  Amegh.  Fragmento  del 

lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior  con  los  dos  últimos 
premolares  y los  dos  primeros  verdaderos  molares,  visto  del 
lado  interno. 

8.  El  mismo  fragmento  visto  del  lado  externo. 

9.  Sealabrinitherium  Bravardi  Amegh.  Segundo  ó 

tercer  premolar  inferior,  visto  por  el  lado  interno. 

10.  El  mismo  ejemplar  visto  sobre  el  lado  externo. 

11.  Mesorhinus  pyramidatus  Amegh.  Punta  anterior  del 
cráneo,  vista  por  su  parte  superior. 

12.  El  mismo  fragmento  visto  por  su  parte  inferior  ó palatina. 


13  y 11.  Bibodon  limbatus  Amegh.  Última  muela  inferior 
vista  sobre  sus  dos  caras,  interna  y externa. 

15.  Muela  superior,  vista  por  la  corona. 

16.  Otra  muela  superior,  vista  por  la  corona. 

17.  Un  tercer  ejemplar  de  muela  superior  vista  por  la  corona. 

18.  Hipphaplus  entreriauus  Amegh.  Última  muela  infe- 
rior del  lado  izquierdo,  vista  por  la  corona  y por  el  lado  ex- 
terno. 

19.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno. 

20.  Brachylherium  cuspidatum  Amegh.  Verdadero  mo- 
lar superior  visto  por  la  corona  y sobre  el  lado  interno. 

21.  El  mismo  ejemplar  visto  de  lado. 

22.  Cuarto  ? premolar  superior  visto  por  la  corona  y sobre  el  lado 
interno. 

23.  Canino  inferior. 

24.  Caviodon  multiplieatus  Amegh.  Primera  muela  infe- 
rior del  lado  izquierdo  vista  por  el  Indo  externo. 

25.  La  misma  vista  sobre  el  lado  interno, 

26.  La  misma  vista  por  la  corona. 


AMEGHINO.—  MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  §3 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO  BS.-AIRES 


LORENZO  VIALE,  DIB. 


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PLANCHA  XXIV 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Car-diotherium  petrosum  Amegh.  Parte  anterior  del 

lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las 
dos  primeras  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 

2.  Parte  anterior  de  la  sínfisis  de  la  misma  mandíbula  con  el  in- 

cisivo, vista  de  abajo. 

3.  Las  dos  muelas  de  la  misma  mandíbula  (p.jym.j)  vistas  por 

la  corona. 

4.  Megamys  Holmbergii  Amegii.  Ültima  muela  superior 

vista  por  el  lado  externo. 

5.  Segunda  muela  inferior  (m.  7)  vista  por  el  lado  externo. 

6.  Chlamydotherium  paranense  Amegh.  Parte  poste- 

rior del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior  con  las  últimas 
cuatro  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 

7.  El  mismo  fragmento  visto  sobre  el  lado  interno. 

8.  Las  cuatro  muelas  del  mismo  fragmento  vistas  por  la  corona. 

9.  Una  muela  inferior  aislada  vista  por  el  lado  externo. 

10.  La  misma  muela  vista  por  la  corona. 

11.  Xotodon  iorieurvatus  Amegh.  Fragmento  del  lado  de- 
recho de  la  mandíbula  inferior  con  la  última  muela,  visto  so- 
bre el  lado  externo. 


12.  El  mismo  fragmento  visto  sobre  el  lado  interno. 

13.  Sección  transversal  de  la  última  muela  inferior. 

14.  Scalabrinitherium  Bravardi  Amegh.  Segundo  ó 
tercer  premolar  inferior,  visto  sobre  el  lado  interno. 

15.  El  mismo  ejemplar  visto  sobre  el  lado  externo. 

16.  Otro  ejemplar  visto  sobre  el  lado  interno. 

17.  El  mismo  ejemplar  visto  sobre  el  lado  externo. 

18.  Hipphaplus  entrerianus  Amegh.  Incisivo  superior 
externo . 

19.  Xotodon  foricurvatus  Amegh.  Segundo  verdadero  mo- 
lar inferior  (m.  7)  visto  por  el  lado  interno. 

20.  El  mismo  diente  visto  por  el  lado  externo. 

21.  El  mismo  diente  visto  por  la  corona. 

22.  Interodon  crassidens  Amegh.  Primera?  muela  supe- 
rior vista  sobre  la  cara  posterior  ? 

23.  La  misma  muela  vista  sobre  la  cara  opuesta. 

24.  La  misma  muela  vista  por  la  corona. 


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LORENZO  VIALE,  DIB. 


PLANCHA  XXV 


1.  Plexochcerus  adluis  Amegh.  Ültima  muela  superior  de- 

recha. 

1  a.  Vista  por  la  cara  interna.  Tamaño  natural 

1 b.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

2.  Plexochcerus  paranensis  Amegh.  Ultima  muela  su- 

perior derecha. 

2 a.  Vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

2 b.  Vista  de  la  corona.  Tamaño  natural. 

3.  Anchimys  Leidyi  Amegh.  Parte  de  la  rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior,  con  el  incisivo  y las  tres  primeras  muelas. 

3 a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

3  b.  Vista  aumentada  de  las  muelas  por  la  corona.  Ta- 
maño f. 

3 c.  Parte  anterior  de  la  sínfisis  con  el  incisivo  vista,  de 

abajo.  Tamaño  natural . 

4.  Cardiolherium  petrosum  Amegh.  Ültima  muela  infe- 

rior derecha  (m.  j). 

4 a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

4 b.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

5.  Plexochcerus  parauensis  Amegh.  Primera  muela  su- 

perior izquierda. 

5 a.  Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

5  b.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

5 c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

6.  Segunda  muela  superior  (m.  ¿)  derecha. 

6 a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

6  b.  Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

6 c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

7.  Cardiolherium  petrosum  Amegh.  Primera  muela  su- 

perior derecha. 

7 a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

7  b.  Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

7  c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 


8.  Diseolomyseuneus  Amégh.  Primera  muela  superior  de- 

recha ¡pin.  -i). 

8  a.  Vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

8  b.  Vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

8 c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

9.  Morenia  elepliautina  Amegh.  Primera  muela  superior 

izquierda  (prn  i), 

9 a.  Vista  sobre  el  lado  interno.  Tamaño  natural. 

9  6.  Vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

9 c.  Vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

10.  Orthomys  procedens  Amegh.  Incisivo  inferior. 

10  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

10  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

10  c.  Sección  transversal,  Tamaño  natural. 

11.  Plexochcerus  paranensis  Amegh.  Incisivo  inferior. 

lia.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

11  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

11  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

12.  Cauis  V paranensis  Amegh,  Canino  inferior. 

12  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

12  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

13.  Orfhomys  resecans  Amegh.  Incisivo  superior. 

13  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

13  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

13  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 

14.  Paradoxomvs  patagonieus  Amegh.  Incisivo  inferior. 

14  a.  Visto  por  la  cara  anterior.  Tamaño  natural. 

14  b.  Visto  de  lado.  Tamaño  natural. 

14  c.  Sección  transversal.  Tamaño  natural. 


AMEGHÜSrO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  AEG-ENTIN OS 


Pl.  §5 


LORENZO  VIALE,  DIB. 


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PLANCHA  XXVI 


(Todas  Jas  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Megamys  prsependens  Amegh.  Segunda  ó tercera 

muela  inferior  del  lado  izquierdo, 

1  a.  Vista  por  el  lado  externo. 

1  b.  Vista  por  el  Jado  interno. 

1 c.  Vista  de  la  corona, 

2.  Megamys  Burmoisleri  Aniñen.  Muela  superior  iz- 

quierda. 

2 a.  Vista  por  el  lado  externo, 

2  b.  Vista  por  el  lado  interno. 

2 c.  Vista  por  la  corona. 

3.  Megamys  Laurillardi  Amegh.  Tercera  ó cuarta  muela 

inferior  izquierda. 

3 a.  Vista  por  el  lado  externo. 

3  b.  Vista  por  el  lado  interno. 

3 c.  Vista  por  la  corona. 

4.  Megamys  depressidens  Amegh,  Primera  muela  infe- 

rior del  lado  izquierdo  (p.  7). 

4 a.  Vista  sobre  el  lado  externo. 

4  b.  Vista  sobre  el  lado  interno, 

4 c.  Vista  por  la  corona. 

5 Megamys  Holmbergii  Amegh.  Segunda  ó tercera  muela 
superior  del  lado  derecho. 

5 a.  Vista  por  el  lado  interno. 

5  b.  Vista  por  el  lado  externo. 

5 c.  Vista  de  la  corona. 

0.  Tetrastylus  Inevigatus  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama 
izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  roto  ade- 
lante y las  dos  primeras  muelas  destrozadas. 

0 a.  Vista  por  la  caía  externa. 

6 b.  Vista  por  la  cara  interna. 

6 c.  Parte  anterior  de  la  sínfisis  con  el  incisivo,  vista  de 

abajo. 

7.  Megamys  Holmbergii  Amegh.  Muela  cuarta  inferior  del 
lado  izquierdo. 

7 a.  Vista  por  el  lado  externo. 

7  b.  Vista  por  el  lado  interno. 

7 c.  Vista  de  la  corona. 


8.  IVeoepiblema  horridula  Amegh.  Ültima  muela  supe- 

rior derecha. 

8  a,  Vista  sobre  el  lado  interno. 

8  b.  Vista  sobre  el  lado  externo. 

8 c.  Vista  de  la  corona. 

9.  Lagostomus  antiquus  Amegh.  fiama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  tres  últimas  muelas. 

9 a.  Vista  sobre  el  lado  externo. 

9 b.  Parte  anterior  de  la  sínfisis  con  el  incisivo,  vista 

de  abajo. 

10.  Lagostomus  pallidcns  Amegh.  Parte  sinfisaria  del 
lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo. 

10  a.  Vista  del  lado  interno. 

10  b.  Vista  de  abajo. 

11.  Morenia  complaciía  Amegh.  Incisivo  inferior  derecho. 

11  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

11  b.  Visto  sobre  el  lado  externo. 

11  c.  Sección  transversal. 

12.  Strala  elévala  Amegh.  Incisivo  inferior  izquierdo. 

12  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

12  b.  Vista  lateral  externa. 

12  c.  Sección  transversal. 

13.  Morenia  elcphanliaa  Amegh.  Incisivo  inferior  iz- 
quierdo. 

13  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

13  b.  Vista  lateral  externa. 

13  c.  Sección  transversal. 

14.  Tetras!  vlus  «íii’íisus  Amegh.  Trozo  de  incisivo  infe- 
rior. 

14  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

11  b.  Visto  de  lado. 

15.  Trozo  de  otro  incisivo  inferior  un  poco  mas  pequeño. 

15  a.  Visto  por  la  cara  anterior. 

15  b.  Visto  de  lado. 


AMEG-HHSTO. — M^JvIÍFEROS  FÓSILES  AEG-ENTIISr OS 


Pl.  26 


FOTOTIPIA  COMP.  s.  A.  BILL.  BANCO  BS.-AIRES 


LORENZO  VIALE,  DIB. 


PLANCHA  XXVII 


(Todos  los  figuras  son  de  tamaño  natural; 


1.  Macrauehenia  anliqua  Amegu.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  con  toda  la  dentadura,  vista  por  la  superfi- 
cie de  masticación  de  las  muelas.  (El  primer  incisivo  del  lado 
derecho,  presente  en  esta  pieza,  está  mal  colocado). 

2.  Hippiilion  angulatus  Amegu.  Muela  superior  vista  por 

el  lado  externo. 

2 a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  de  la  misma 

muela. 

3.  Muela  superior  de  otro  individuo,  vista  por  el  lado  externo. 

3 a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  de  la  misma 

muela. 

4.  Hippidion  principalis  Lund.  Muela  inferior  vista  por  el 

lado  externo. 

4.  a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  de  la  misma 
muela. 

5.  Hippidion  compressidens  Amegh.  Muela  superior  vis. 

ta  de  lado. 

5 a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  de  Ja  misma 

muela. 

6.  Muela  superior  de  otro  individuo,  vista  por  el  lado  externo. 

6 a.  Vista  déla  superficie  de  masticación  de  la  misma 

muela. 


7.  Muela  inferior  de  otro  individuo,  vista  por  el  lado  externo. 

7 a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  de  la  misma 

muela. 

8.  Equns  rectidens  H.  Gerv.  y Amf.gh.  Muela  superior, 

vista  de  lado. 

8 a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  de  la  misma 

muela. 

9.  Eqiuis  argentinas  Burm.  Muela  superior,  vista  por  la 

superficie  masticatoria,  según  Burmeister. 

10.  Equus  eurvidens  0\v.  Muelas  superiores,  vistas  por  la 
superficie  masticatoria,  según  Burmeister. 

11.  Eqnus  argentinus  Burmeister.  La  misma  muela  de  la 
figura  9,  vista  de  lado,  según  Burmeister. 

12.  Sealabrinitherimn  Amegh.  Muela  de  leche,  vista  por  el 
lado  externo. 

12  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno. 

13.  Sealabrinitherimn  Bravardi  Amegii.  Segundo  (?) 
premolar  superior  de  la  dentición  permanente,  visto  por  el 
lado  externo. 

13  a.  El  mismo  diente,  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 


AMEGHINO. 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl.  <87 


I 


FOTOTIPÍA  COMP.  s.  a.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


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XXVIII 


PLANCHA 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Ilippidion  principalis  Lund.  Las  seis  muelas  inferiores, 

vistas  por  la  superficie  de  masticación,  según  Burmeister. 

2.  Ilippidion  neogseus  Lund.  Las  seis  muelas  inferiores, 

vistas  por  la  superficie  de  masticación,  según  Burmeister. 

3.  Ilippidion  principalis  Lund.  Las  seis  muelas  superio- 

res, vistas  por  la  superficie  de  masticación,  según  Burmeister. 

4.  Ilippidion  neogaeus  Lund.  Las  seis  muelas  superiores, 

vistas  por  la  superficie  de  masticación,  según  Burmeister. 


5.  JEtfuus  rcciidens  H.  Gerv.  y Amegh.  Las  seis  muelas  in- 

feriores, vista  por  la  superficie  masticatoria,  según  Burmeister 
que  las  ha  publicado  como  del  Equus  argenlinus. 

6.  Ilippidion  principalis  Lund.  Muela  superior,  vistas  de 

lado,  según  Burmeister. 

7.  Ilippidion  neogaeus  Lund.  Muela  superior,  vista  de 

lado,  según  Burmeister. 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


AMSGHINO.  - MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl.  §8 


Z.  BOMMERT  DEL. 


■ 


PLANCHA  XXIX 


1.  Toxodon  ensenadetisis  Amegh  Mitad  derecha  de  la 

parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior,  con  parte  de  la  denta- 
dura, vista  de  arriba,  por  la  superficie  masticatoria  de  las  mue- 
las, reducida  á una  mitad  del  tamaño  natural. 

2.  Toxodon  platensis  Owen.  Cráneo  visto  de  lado,  muy 

reducido. 

3.  Toxodon  Burmeisteri  Giebel.  Sínfisis  de  la  mandíbula 

inferior,  con  la  dentadura,  vista  de  arriba  reducida  á los  f del 
tamaño  natural,  según  dibujo  de  Burmeister. 

4.  Toxodon  platensis  Owen.  Intermaxilar  con  los  cuatro  in- 

cisivos, visto  por  la  superficie  palatina,  reducido  á los  f del 
tamaño  natural,  según  Burmeister. 

5.  Toxodon  Burmeisteri  Giebel.  Intermaxilar  con  los 

cuatro  incisivos,  visto  por  la  superficie  palatina  reducido  á los 
f del  tamaño  natural,  según  Burmeister. 


6.  ¡Vesodon  ovinus  Owen.  Parte  anterior  del  cráneo  de  un 

individuo  muy  joven  con  casi  toda  la  dentadura,  visto  por  la 
superficie  palatina,  en  tamaño  natural,  según  Owen. 

7.  Colpodon  propinquus  Bürm.  Cuarto  premolar  inferior. 

Sección  transversal  de  la  corona,  en  tamaño  natural,  según 
Burmeister. 

8.  Primer  verdadero  molar  inferior,  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación, en  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

9.  Verdadero  molar  superior,  visto  por  la  cara  perpendicular  ex- 

terna, en  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

10.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  masticatoria  de  la  coro- 
na, en  tamaño  natural,  según  Burmeister. 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  XXX 


1.  A.strapotherium  magnum  Ow.  Las  cinco  muelas  su- 

periores del  lado  derecho,  vistas  por  el  lado  interno  y por  la 
superficie  masticatoria,  en  tamaño  natural. 

1 a.  Las  cinco  muelas  del  mismo  maxilar,  vistas  por  la 

cara  perpendicular  externa,  en  tamaño  natural. 

2.  Incisivo  inferior  visto  de  abajo,  ó sea  por  la  cara  externa,  en 

tamaño  natural. 

2 a.  El  mismo  diente  visto  por,la_ cara  superior  ó inter- 

na, en  tamaño  natural. 

2 b.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  tritoria  de 
la  corona,  en  tamaño  natural. 


2 c.  El  mismo  diente  visto  por  la  raíz  rota,  en  tamaño 
natural. 

2 d.  El  mismo  diente  visto  de  lado,  en  tamaño  natural. 

3.  Trozo  del  lado  externo  del  segundo  verdadero  molar  superior  del 

lado  derecho,  visto  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural,  se- 
gún Owen,  que  lo  ha  publicado  bajo  el  nombre  de  Nesodon 
magnus. 

3 a.  El  mismo  trozo  de  diente,  visto  por  la  superficie 

masticatoria,  en  tamaño  natural,  según  Owen. 

4.  Macranchenia  pafachonica  Owen.  Cráneo  completo, 

según  Brava rb,  visto  de  lado  y reducido  á un  tercio  del  tama- 
ño natural. 


Pl.  §0 


AMEGHINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES 


ARGENTINOS. 


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PLANCHA  XXXI 


(Todas  las  figuras  á una  mitad  del  tamaño  natural) 


.1  Toxoilo»  platensis  Owen.  Mandíbula  inferior  de  un  in- 
dividuo muy  joven  en  el  que  todavía  no  se  ha  efectuado 
por  completo  el  cambio  de  dentición.  Esta  mandíbula  presenta 
los  incisivos  de  la  primera  dentición  debajo  de  los  cuales  desar- 
rollándose en  la  base  abierta  se  ven  los  incisivos  muy  peque- 
ños de  la  dentición  permanente  que  deben  reemplazarlos.  De- 
trás de  los  incisivos  se  vé  el  p.  ; de  la  dentición  permanente 
todavía  no  atacado  por  la  masticación,  el  p.  7 de  la  dentición 
permanente  que  desaloja  un  diente  de  la  primera  dentición,  y 
el  p.  j con  los  tres  verdaderos  molares  de  la  segunda  dentición. 
Rama  izquierda,  vista  por  el  lado  interno,  con  la  base  de  los 
dientes  á descubierto. 

1 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

1 b.  La  misma  pieza  con  la  sínfisis,  vista  de  arriba  por 
la  superficie  de  masticación  de  las  muelas.  (La  mis- 


ma pieza  está  representada  vista  de  abajo,  en  la 
figura  6,  de  la  lámina  siguiente). 


2.  Mandíbula  inferior  de  un  individuo  completamente  adulto,  con 
toda  la  dentadura  de  la  segunda  dentición.  Rama  derecha  de  la 
mandíbula  inferior,  vista  de  arriba,  por  la  superficie  de  mas- 
ticación de  las  muelas. 

2 a.  Sínfisis  completa  de  la  misma  mandíbula  con  los 
seis  incisivos,  vista  de  arriba,  cortada  de  manera 
que  queden  á descubierto  los  incisivos  externos  en 
toda  su  longitud  para  mostrar  su  modo  de  implan- 
tación. 

2 b.  Sínfisis  de  la  misma  mandíbula  vista  de  abajo. 


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PLANCHA  XXXII 


1.  Homalodontotherium  Cumningiinmi  Florwer. 

Parte  de  la  série  dentaria  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  su- 
perior, comprendiendo,  los  tres  incisivos,  el  canino,  los  cuatro 
premolares  y el  primer  verdadero  molar,  vistos  por  la  cara 
externa,  en  tamaño  natural,  según  Flower. 

2.  La  série  completa  de  la  dentadura  inferior  del  lado  izquierdo, 

menos  los  dos  incisivos  externos,  vista  por  la  superficie  masti- 
catoria, en  tamaño  natural,  según  Flower. 

3.  Série  dentaria  superior  del  lado  izquierdo  menos  el  incisivo  in- 

terno y parte  del  segundo,  vista  por  la  superficie  'masticatoria, 
en  tamaño  natural,  según  Flower. 

4.  Plicatodon  perrarus  Amf.gh.  Sínfisis  de  la  mandíbula 

inferior,  vista  por  su  cara  superior  en  tamaño  natural. 


4 a La  misma  pieza  vista  de  abajo. 

5.  Homalodontotherium  Cumninghami  Flower. 

Fragmento  de  mandíbula  inferior  del  lado  izquierdo  con  un 
premolar,  visto  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

5 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  mastica- 

ción en  tamaño  natural. 

5 b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  cara  anterior,  mostran- 
do el  par  de  raíces  anteriores  del  premolar  implan- 
tado en  dicho  fragmento,  en  tamaño  natural. 

5 c.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  en  tamaño 
natural. 

6.  Toxodon  platensis  Ow.  Parte  anterior  de  la  sínfisis  y 

del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior,  de  un  individuo 
muy  joven,  vista  de  abajo,  considerablemente  reducida. 


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AMEG-HINO,  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl. 


FOTOTiPÍA  COMP.  S.  A.  SILL.  BANCO.  - BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA 


XXXIII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  llomalodontoihcriuni  Cunmmghaini  Flower.  Mue- 

la superior  derecha  implantada  en  un  fragmento  de  maxilar, 
vista  por  su  cara  perpendicular  anterior. 

1 a.  La  misma  muela  vista  por  el  Jado  interno  y por  la 

superficie  de  masticación  de  la  corona. 

L b.  La  misma  muela,  vista  por  el  lado  externo. 

2.  Toxodon  proto-Burmeisteri  Amegh.  Incisivo  inferior 

tercero  ó externo  (i.  -j)  visto  por  su  cara  superior  ó interna. 
(La  superficie  tritoria  de  la  corona,  se  encuentra  abajo). 

2 a.  Sección  transversal  del  mismo  diente.  El  costado 

mas  ancho  corresponde  á la  cara  superior  ó interna. 

3.  Toxodon  paranensis  Laur.  Primer  verdadero  molar  su- 

perior izquierdo,  visto  por  el  lado  interno. 

3 a.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  de  masti- 

cación. 

4.  líraehytherinm  euspidaliim  Amegh.  Rama  derecha  de 

la  mandíbula  inferior  con  los  tres  últimos  premolares  y el  pri- 
mer verdadero  molar,  de  un  individuo  relativamente  joven, 
vista  por  el  lado  externo. 

4 «.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 

5.  Fragmento  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior,  con  la 

base  de  las  dos  últimas  muelas,  visto  por  el  Jado  interno. 

5 a.  El  mismo  fragmento  visto  de  arriba,  mostrando  la 

base  de  las  dos  últimas  muelas. 

6.  Antaodon  eriicíus  Amegh.  Muela  superior,  vista  por  la 

superficie  de  masticación  de  la  corona. 

6 a.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  perpendicular 

posterior. 

6 b.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  externa. 

7.  Tlieosodon  L.vdekkeri  Amegh.  Un  premolar  superior, 

visto  por  la  cara  externa. 

7 a.  El  mismo  diente  visto  por  lasupeficie  de  masticación 


7 b.  El  mismo  diente  visto  de  lado. 

8.  Cúspide  de  un  incisivo  de  un  individuo  joven,  visto  por  la  cara 

externa. 

8 a.  El  mismo  diente,  visto  por  Ja  cara  interna. 

9.  Diatliaphorus  velox  Amegh.  Fragmento  de  maxilar  su- 

perior derecho  con  las  tres  últimas  muelas,  vistas  por  la  super- 
ficie de  masticación. 

9 a.  El  mismo  fragmento,  visto  por  el  lado  externo. 

10.  Diadiaphorus  majusculus  Amegh.  Fragmento  de  ma- 
xilar inferior  del  lado  derecho,  con  tres  muelas,  probablemen- 
te los  dos  últimos  premolares  y el  primer  verdadero  molar, 
visto  por  el  lado  externo. 

10  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 

11.  Scalabriniilierium  liravardi  Amegh.  Incisivo  in- 
ferior todavía  poco  gastado,  visto  por  la  cara  anterior  ó externa. 

11  a.  El  mismo  diente,  visto  por  la  cara  posterior  ó in- 

terna. 

12.  Dindinpliorus  velox  Amegh.  Muela  superior  vista  por 
el  lado  externo. 

12  a.  La  misma  muela,  vista  de  lado. 

12  b.  La  misma  muela,  vista  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

13.  Pi'oterothoriuni  australe  Burm.  Fragmento  de  la 
parte  posterior  do  la  rama  horizontal  de  la  mandíbula  inferior, 
mostrando  los  alveolos  de  las  raíces  duplicadas  de  los  verda- 
deros molares. 

13  a.  Parte  anterior  de  la  misma  mandíbula,  mostrando 

los  alveolos  duplicados  de  los  dos  primeros  pre- 
molares. 

14.  Trozo  de  maxilar  superior  izquierdo,  de  un  individuo  todavía 
algo  joven,  conteniendo  los  dos  últimos  premolares  y los  dos 
primeros  verdaderos  molares. 


i 


14  a.  El  mismo  fragmento  visto  por  la  cara  externa. 

15.  La  serie  dentaria  de  las  muelas  superiores  de  un  individuo 
adulto,  según  Burmeister  que  las  ha  publicado  como  de  An- 
chitherium auslrale y luego  bajoel  nombre  de  Anisolophus  auslra- 
lis , vistas  por  la  superficie  de  masticación  en  tamaño  algo  mayor 
que  el  natural.  El  original  de  esta  dentadura  presenta  las  muelas 
destrozadas  al  lado  externo,  habiéndolas  el  autor  reconstituido 
en  el  dibujo,  pero  el  premolar  segundo  (p.  7)  el  primero  exis- 
tente en  esta  serie,  no  tiene  mas  que  un  solo  lóbulo  externo, 
como  en  el  mismo  premolar  del  Proterotherinm  cavum,  repre- 
sentado en  las  figuras  12  y 13  de  la  lámina  siguiente.  Fáltale 
además  á la  figura  publicada  por  Burmeister,  el  premolar  pri- 
mero ( p.  7 ) cuya  existencia  no  estaba  probablemente  indicada 
en  el  original,  á causa  de  su  mal  estado. 

16.  Proterotherium  americanun  Brav.  Muela  superior 
vista  por  la  superficie  de  masticación,  según  dibujo  publicado 
por  Burmeister. 


17.  Proterotherium  cavum  Amegh.  Las  dos  últimas  fa- 
langes de  uno  de  los  pequeños  dedos  laterales  del  pié  pos- 
terior, vistas  de  arriba. 

18.  Calcáneo  del  pié  derecho,  incompleto  adelante,  pero  mostrando 
una  parte  de  la  doble  articulación  para  el  astrágalo  y para  el 
peroné,  visto  de  arriba. 

19.  Extremidad  distal  del  peroné  derecho,  vista  por  el  costado  la- 
teral externo,  mostrando  la  cara  articularía  que  se  apoya  en  el 
calcáneo. 

19  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  costado  lateral  inter- 
no, mostrando  la  gran  superficie  articular  para  el 
astrágalo. 

20.  Estremidad  distal  de  uno  de  los  pequeños  metatarsianos  late- 
rales. 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


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AMEG-HINO.  - MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


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PLANCHA  XXXIV 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Epitherium  laternarium  Amegh,  Pié  posterior  del  lado 

derecho,  comprendiendo  el  tarso  completo,  y la  parte  próxima! 
del  metatarso,  visto  de  adelante. 

1 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  lateral  externo. 

1 b.  La  mis'ma  pieza  vista  por  el  lado  lateral  interno. 

2.  El  gran  metatarsiano  medio  ó tercero*  y los  dos  metatarsianos 

laterales  pequeños,  vistos  por  sus  caras  articularías  superiores 
ó proximales. 

3.  Astrágalo,  visto  por  el  lado  lateral  interno. 

3 a,  El  mismo  hueso,  visto  por  el  lado  lateral  externo. 
3 b.  El  mismo  hueso  visto  por  su  cara  póstero-iuferior. 
3 c.  El  mismo  hueso  visto  por  su  cara  ántero-superior. 

4.  Eutocuneiforme,  visto  por  el  costado  lateral  interno. 

1 a.  El  mismo  hueso  visto  por  el  costado  lateral  externo. 

5.  Calcáneo  visto  por  su  cara  súpero-anterior,  mostrando  la  doble 

articulación  para  el  astrágalo  y el  peroné. 

6.  Cuboides,  visto  por  el  costado  lateral  externo. 

6 a.  El  mismo  hueso,  visto  por  el  costado  lateral  interno. 

7.  Escafoides,  visto  por  su  cara  articularía  proximal. 

7 a.  El  mismo  hueso  visto  por  su  cara  articularía  dista] . 

8.  Mesocuneiforme  visto  por  su  costado  lateral  interno. 

9.  Extremidad  distal  del  peroné  derecho,  vista  por  el  lado  externo, 

mostrando  su  cara  articularía  angosta  para  el  calcáneo. 

9  a.  El  mismo  hueso  visto  por  el  lado  interno,  mostran- 
do la  gran  superficie-articularía  para  el  astrágalo. 

10.  Ectocuneiforme,  visto  por  su  cara  articular  distal. 


10  a.  El  mismo  hueso,  visto  por  la  cara  articular  pro- 

ximal. 

11.  Proterotherium  (?)  cavum  Amegh,  Fragmento  de  ma- 
xilar con  las  dos  últimas  muelas  superiores  del  lado  izquierdo 
vistas  por  la  superficie  masticatoria. 

12.  Fragmento  de  maxilar  superior  izquierdo  con  los  tres  primeros 
premolares,  vistos  por  la  superficie  de  masticación. 

12  a.  El  mismo  fragmento,  visto  por  el  lado  externo. 

13.  Fragmento  de  maxilar  superior  del  lado  derecho  con  los  tres 
últimos  premolares,  vistos  por  la  superficie  de  masticación. 

13  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

14.  Epitherium  laternarium  Amegh.  Fragmento  de  ma- 
xilar superior  derecho,  con  dos  muelas,  vistas  por  la  superficie 
de  masticación,  procedentes  de  un  individuo  muy  viejo. 

11  a.  Las  dos  muelas  implantadas  en  el  mismo  frag- 

mento, vistas  por  el  lado  externo, 

15.  Proterotherium  (?)  cavum  Amegh.  Trozo  de  mandíbula 
inferior  con  parte  do  la  sínfisis  y de  la  dentadura,  vista  de  abajo. 

15  a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo  de  la 
rama  izquierda, 

15  b.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  délas  muela. 

16.  Diplotrcmus  agres  ti  s Amegh.  Maxilar  superior  izquier- 
do con  los  dos  premolares  únicos  y los  dos  primeros  verdade- 
ros molares,  vistos  por  la  superficie  de  masticación. 

16  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo. 

17.  Epitherium  laternarium  Amegh.  Muela  inferior  toda- 
Aría  poco  gastada,  de  un  individuo  muy  joven,  vista  por  el  lado 
externo. 

17  a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  interno. 

17  b.  La  misma  pieza,  vista  por  la  superficie  de  masti- 
cación, 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


AMEGHINO. 


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2.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XXXV 


1.  Eulamaops  paralellus  Amegii.  Paladar  con  casi  toda  la 

dentadura,  visto  por  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas, 
en  tamaño  natural. 

2.  Auchenia  lama  Lineo.  Paladar  de  un  individuo  sumamen- 

te viejo  en  el  que  ha  caido  el  p.  i.  Tamaño  natural. 

3.  Mesolama  angustiniaxila  Amegh.  Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior  con  las  cuatro  últimas  muelas,  vista  por  el 
lado  externo,  en  tamaño  natural. 

3 a.  Las  cuatro  muelas  de  la  misma  mandíbula,  vistas 
por  el  lado  interno,  en  tamaño  natural. 

3 b.  Las  mismas  muelas,  vistas  por  la  superficie  de 
masticación,  en  tamaño  natural. 

4.  Stilauchenia  Owenii  H.  Gervais  y Amegh.  Maxilar  su- 

perior izquierdo  con  las  cuatro  últimas  muelas,  vistas  por  la 
superficie  de  masticación,  en  tamaño  natural. 

5.  Auchenia  gracilis  H.  Gervais  y Amegh.  Trozo  de  maxi- 

lar superior  derecho  con  las  dos  últimas  muelas,  y parte  de  la 
penúltima,  vistas  por  la  superficie  de  masticación,  en  tamaño 
natural 


6.  Auchenia  frontesa  H.  Gervais  y Amegii.  Sínfisis  man- 

dibular, con  los  cuatro  incisivos  intermediarios,  vista  de  arriba, 
por  el  lado  interno,  en  tamaño  natural. 

7.  Auchenia  Castelnaudi  Gerv.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado 
externo,  reducida  á una  mitad  del  tamaño  natural,  según 
Gervais. 

7 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  masti- 

cación de  las  muelas,  á una  mitad  del  tamaño  natu- 
ral, según  Gervais. 

8.  Auchenia  intermedia  Gervais.  Parte  de  la  rama  iz- 

quierda de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo,  á 
una  mitad  del  tamaño  natural,  según  Gervais. 

8 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  mastica- 

ción de  las  muelas,  á una  mitad  del  tamaño  natural, 
según  Gervais. 

9.  Auchenia  Weddelli  Gervais.  Una  primera  falange,  vis- 

ta de  arriba  en  tamaño  natural. 


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AMEGHINO.  - MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


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2.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XXXVI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Palacolama  lcptog'iiala  Amegh.  Las  cuatro  últimas  mue- 

las del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior,  vistas  por  el 
lado  externo. 

1 a.  Las  muelas  déla  misma  pieza,  vistas  por  la  super- 
ficie de  masticación. 

1 b.  Las  muelas  de  la  misma  pieza,  vistas  por  el  lado 
interno. 

2.  Coassus  mesolithieus  Amegh.  Rama  derecha  de  la 

mandíbula  inferior  cotilos  verdaderos  molares  algo  destruidos, 
vista  por  el  lado  externo. 

3.  Cervus  tubcreulaíus  H.  Gerv.  y Amegh.  Maxilar  supe- 

rior izquierdo,  con  los  dos  últimos  premolares,  y los  dos  pri- 
meros verdaderos  molares,  visto  por  el  lado  interno. 

3 a.  Los  dientes  de  la  misma  pieza,  vistos  por  la  super- 

ficie de  masticación 

4.  Coassus  nemorivagus  Cuv.  Maxilar  superioi  derecho 

con  los  tres  últimos  verdaderos  molares,  vistos  por  el  lado 
externo. 

4 a.  Las  muelas  de  la  misma  pieza  vistas  por  el  lado 

interno  y por  la  superficie  de  masticación  de  las 
muelas. 

5.  Blastóceros  paludosas  Cuv.  Parte  de  la  rama  dere- 

cha de  la  mandíbula  inferior,  con  los  tres  verdaderos  molares, 
vistos  por  el  lado  externo. 


5 a.  Las  muelas  déla  misma  pieza,  vistas  por  la  super- 

ficie de  masticación. 

6.  Parte  anterior  de  la  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con 

los  tres  premolares,  vistos  por  el  lado  externo. 

6 a.  Los  premolares  de  la  misma  pieza,  vistos  por  la 

superficie  de  masticación. 

7.  Slilauchenia  Ovveni  H.  Gerv.  y Amegh.  Las  cuatro  últi- 

mas muelas  del  maxilar  superior  izquierdo  representadas  en  la 
figura  4 de  la  lámina  precedente,  vistas  por  la  cara  externa. 

8.  Auchenia  lujanensis  Amegh.  Las  cuatro  muelas  de  la 

rama  derecha  de  las  mandíbula  inferior,  vistas  por  el  lado 
interno. 

8 a.  Las  mismas  muelas,  vistas  por  la  superficie  de 
masticación. 

8 b.  La  rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  que  con- 

tieno las  mismas  muelas,  vista  por  el  lado  externo. 

9.  Auchenia  mesolithiea  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  con  las  cuatro  muelas,  vistas  por  el  lado 
externo. 

9 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas. 


ameghino, 


MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


Pl.  §6 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XXXVII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Auchenia  rnesolithiea.  Amegh.  Las  cuatro  muelas  de 

la  mandíbula  inferior  representadas  en  Ja  figura  9 de  Ja  lámina 
precedente,  vistas  por  el  lado  interno. 

2.  Platatheriun  pampaeum.  Amegh.  Dentadura  de  la  ra- 

ma izquierda  de  la  mandíbula  inferior  de  un  individuo  joven, 
con  los  tres  verdaderos  molares  de  la  dentición  persistente,  los 
dos  últimas  muelas  de  la  primera  dentición,  y los  premolares 
que  deben  reemplazarlos,  en  via  de  desarrollo,  vista  por  el  lado 
externo. 

2 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba  por  la  superficie  de 

masticación  de  las  muelas. 

3.  Paraceros  avius.  Amegh.  Fragmento  de  un  cuerno  visto 

de  costado. 

3 a.  El  mismo  fragmento  visto  de  frente. 

4.  Platatheriun  pampaeum.  Amegh.  Parte  terminal  de 

uno  de  los  cuernos. 

5.  Paraeeros  vulnéralos.  Amegh.  Parte  proximal  de  uno 

de  los  cuernos,  visto  de  frente. 

6.  Cervus  latus.  Amegh.  Parte  proximal  de  uno  de  los  cuer- 

nos, visto  de  lado. 


7.  Promegaíherium  rcnmlsum.  Amegh.  Una  muela  vis- 

ta de  lado . 

7 a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  de  masti- 

cación. 

8.  Promegatherium  smaltatum.  Amegh.  Una  muela  vis- 

ta de  lado. 

8 a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  de  masti- 

cación. 

9.  Promegatherium  rcnmlsum.  Amegh.  Vista  de  la  su- 

perficie de  masticación  de  una  muela  de  otro  individuo. 

10.  Pseudolestodon  pseudolestoides.  Amegh.  Diente 
caniniforme  superior,  visto  de  costado. 

10  a.  Superficie  tritoria  de  la  corona  del  mismo  diente. 

11.  Diente  canino  (?)  de  un  animal  desconocido,  de  los  depósitos 
post-pampeanos  de  La  Plata,  visto  de  lado. 

11  a.  El  mismo  diente,  visto  por  la  cara  posterior,  mos- 

trando la  pequeña  superficie  tritoria  gastada  en  bisel. 


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FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.- BS.  AIRES 


2.  BOMMERT  DEL. 


AIOIG-HINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS. 


PL  37 


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PLANCHA 


XXXVIII 


1.  Epieuryeeros  truncus  Amegh.  Cuerno  incompleto  en 

las  extremidades,  visto  en  tamaño  natural. 

1 a.  El  mismo  cuerno  visto  en  tamaño  reducido,  y con 
las  extremidades  restauradas. 

2.  Antifer  ultra  Amegii.  Cuerno  incompleto,  reducido  próxi- 

mamente á un  cuarto  del  tamaño  natural. 

3.  Cervus  palaeoplatensis  Amegií.  Cuerno  reducido  á un 

tercio  del  tamaño  natural. 

4.  Cervus  lujjanensis  Amegh.  Cuerno  reducido  á los  /0  del 

tamaño  natural. 


5.  Cervus  braehyceros  II.  Gerv.  y Amegh.  Cuerno  redu- 

cido próximamente  á un  quinto  del  tamaño  natural. 

6.  Blastóceros  Azpeitianus  Amegh.  Cuerno  incompleto  en 

sus  dos  extremidades,  reducido  á un  tercio  del  tamaño  natural. 

7.  Paraceros  fragilis  Amegh.  Cuerno  reducido  á un  cuarto 

del  tamaño  natural. 

8.  Paraeeros  ensenadensis  Amegh.  Parte  basal  de  un 

cuerno,  reducido  á poco  menos  de  la  mitad  del  tamaño  natural. 


FQTOTIPÍA  CCMP.  S.  A.  BILL.  BANCO."  BS.  AIRES 


BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  XXXIX 


1.  Sllastoeeros  campestris  Cuvier.  Cuerno  reducido  á 

una  mitad  del  tamaño  natural. 

2.  Silastoceros  paludosas  Cuvier.  Cuerno  reducido  á un 

cuarto  del  tamaño  natural. 

3.  Fui’cifer  suloatus  Amegii.  Cuerno  reducido  próxima- 

mente á una  mitad  del  tamaño  natural. 

4.  Fureifer  selcnilieus  Amegh.  Cráneo  incompleto  con 

parte  de  los  cuernos,  visto  de  frente,  reducido  á un  tercio  del 
tamaño  natural. 

5.  Eueholoeops  infernalis  Amegh.  Parte  de  la  rama  iz- 

quierda de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres  primeras  muelas, 
vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

5  a.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  en  tamaño  natural. 

6.  Ilapalops  indiffereris  Amegh.  Parte  de  la  rama  derecha 

de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres  últimas  muelas,  vista  de 
lado,  en  tamaño  natural. 


6 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba  en  tamaño  natural. 

* 

7.  Eueholoeops  ailteger  Amegh.  Fragmento  de  la  rama  iz- 

quierda de  la  mandíbula  inferior  con  la  primera  muela  y parte 
del  alveolo  de  la  segunda,  vista  por  el  lado  externo  en  tamaño 
natural. 

7 a.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  en  tamaño  natural. 

8.  Eueholoeops  infernalis  Amegii.  Fragmento  de  la  rama 

izquierda  de  la  mandíbula  inferior  con  las  tres  primeras  mue- 
las, pero  solo  la  segunda  intacta,  vista  por  el  lado  externo,  en 
tamaño  natural. 

8 a.  La  misma  pieza,  vista  de  arriba,  por  la  superficie 

de  masticación  de  las  muelas,  en  tamaño  natural. 

9.  Cráneo  muy  deteriorado,  visto  de  arriba  por  su  superficie  fronto- 

nasal,  en  tamaño  natural. 

9 a.  La  misma  pieza  vista  de  abajo,  por  sn  superficie  pa- 

latina, mostrando  la  sección  de  las  muelas. 


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Z»  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  XL 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural,  con  excepción  de  Jas  figuras  22  y 22  o,  que  son  aumentadas) 


1.  Megatherium  antiqmiui  Amegh.  Fragmento  do  mandí- 

bula inferior  con  tres  dientes  sin  corona,  vistos  de  arriba  mos- 
trando su  sección  transversal. 

2.  Una  muela  inferior  de  otro  individuo,  con  la  corona  intacta  vista 

de  lado. 

2 a.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  de  masti- 

cación. 

3.  Pseudoleslodon  sequalis  Amegh.  Tercera  muela  supe- 

rior izquierda,  vista  de  lado. 

3 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

4.  Cuarta  muela  superior  derecha. 

4 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

5.  Quinta  muela  superior  izquierda,  con  la  corona  destrozada. 

5 a.  Sección  transversal  de  la  misma  muela. 

6.  Segunda  muela  inferior  derecha. 

6 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  masti- 

cación. 

7.  Cuarta  muela  superior  derecha. 

7 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

8.  Segunda  muela  inferior  izquierda. 

8 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

9.  Caniniforme  inferior  derecho. 

10.  Tercera  muela  inferior,  probablemente  de  la  misma  especie. 

10  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 
ticación. 


11.  Pseudoleslodou  injjum-liis  Amégh.  Segunda  muela 
inferior. 

lia.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 
ticación. 

12.  Lestodon?  paranensis  Amegh.  Muela  superior. 

12  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

13.  Scelidothei’ium  ? bellulum  amegh.  Ultima  muela  su- 
perior. 

13  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

14.  Biodomus  Copei  Amegh.  Ultima  muela  inferior  de  un 
individuo  joven. 

14  a.  Vista  de  la  superficie  de  masticación  del  mismo 

diente. 

15.  ChlamydotheriumV  extremum  Amegh.  Unanmela 
inferior. 

15  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

16.  Ijestodon  antiquus  Amegh.  Una  muela  inferior  de  un 
individuo  pequeño. 

16  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

17.  Pseudolestodon  sp.  ? Especie  indeterminada.  Tercera 
muela  inferior. 

17  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

18.  Pseudolestodon  injunctus  Amegh.  Tercera  muela  in- 
ferior. 

18  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 


19.  IVeoracanthus  Brackebuschianus  Amegh.  Ultima 
muela  superior, 

19  a.  El  mismo  cliente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

20.  Hapalops  ellipticus  Amegh.  Una  muela  intermediaria  de 
la  mandíbula  inferior. 

20  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

21.  Muela  de  otro  individuo,  probablemente  de  la  mandíbula  supe- 
rior. 


21  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  de  mas- 

ticación. 

22.  Dideilotherium  venerandum  Amegh.  Maxilar  é inter- 
maxilar superior  izquierdos,  con  parte  de  la  dentadura,  vistos 
por  la  superficie  palatina  muy  aumentados. 

22  a.  La  misma  pieza  muy  aumentada,  vista  por  el 

lado  externo. 

22  b.  La  misma  pieza,  vista  igualmente  de  lado,  en 
tamaño  natural. 

22  c.  Vista  por  la  superficie  palatina,  en  tamaño  na- 
tural. 

22  d.  Vista  por  el  lado  interno,  en  tamaño  natural. 


AMEG-nnsro.— mamíferos  fósiles 


ARGENTINOS 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  XLI 


1.  Neoracanthus  Burmeisteri  Amegh.  Rama  derecha  de 

la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo  algo  oblicua- 
mente y un  poco  inclinada  hacia  afuera,  de  modo  que  quede 
visible  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas  y la  rama  ex- 
terna del  canal  alveolar.  Tamaño  natural. 

2.  La  misma  mandíbula,  vista  directamente  por  el  lado  externo,  re- 

ducida á una  mitad  del  tamaño  natural. 

3.  Nothropus priscus  Bürmeister.  Rama  derecha  déla  man- 

díbula inferior,  vista  por  el  lado  externo  en  tamaño  natural, 
según  Bürmeister.  Lo  único  que  bay  de  alterado  en  esta  figura, 
es  la  forma  de  la  restauración  de  la  primera  muela  pequeña, 
que  Bürmeister  la  ha  representado  cortada  oblicuamente,  mien- 
tras yo  la  doy  como  truncada  horizontalmente,  conformación 
que  me  parece  mas  de  acuerdo  con  lo  que  hasta  ahora  conoce- 
mos de  los  demás  representantes  del  mismo  grupo,  ó sea  los 
MegalonicydcB. 

3 a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie  de 
masticación  de  las  muelas,  en  tamaño  natural,  según 
Bürmeister. 


4.  Megatherium  americanum  Cuv.  Calcáneo,  visto  de 

arriba,  reducido  á un  tercio  del  tamaño  natural,  según  P.  Gkr- 
vais. 

5.  Megatherium  Gervaisi  H.  Gerv.  y Amegh,  Calcáneo. 

visto  de  arriba,  reducido  á un  tercio  del  tamaño  natural,  según 
P.  Gervais. 

6.  Ifapalops  rectangularis  Amegh.  Fragmento  de  la  rama 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  los  dos  últimos  dientes, 
visto  de  arriba,  por  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas, 
en  tamaño  natural. 

6 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo  en  tamaño 
natural. 

7.  7 a,  7 b.  Zamierus  admirabilis  Amegh.  Una  muela  in- 

termediaria de  la  mandíbula  inferior,  vista  de  frente,  de  cos- 
tado y por  la  superficie  de  masticación,  en  tamaño  natural. 

8.  8 a,  8 b.  Zamierus  V Especie  de  mayor  tamaño.  Una  muela 

intermediaria  de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  la  superficie 
de  masticación,  de  costado  y de  frente,  en  tamaño  natural. 


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PLANCHA  XLII 


1.  Lestodon  (rigonidens  Gerv.  Cráneo  completo,  con  la 

mandíbula  inferior,  visto  de  lado,  reducido  próximamente  á un 
quinto  del  tamaño  natural. 

1 a.  El  mismo  cráneo,  visto  de  abajo,  por  la  superficie 
de  masticación  de  las  muelas,  reducido  próxima- 
mente á un  quinto  del  tamaño  natural. 

2.  Lestodon  armatns  P.  Gekvais.  Trozo  de  maxilar  supe- 

perior  derecho,  con  el  caniforme  y la  muela  que  sigue,  ambas 
con  la  corona  destrozada;  vista  lateral  externa,  ó un  tercio  del 
tamaño  natural,  según  Gervais. 

3.  El  mismo  fragmento  visto  por  la  superficie  palatina,  á un  tercio 

del  tamaño  natural,  según  Gervais. 

4.  Parte  anterior  de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  vista 

de  arriba  á un  tercio  del  tamaño  natural,  según  Gervais. 


5.  IVeoracanthus  Rurmeislerí  Amegh.  Las  cinco  mue- 

las del  lado  derecho  de  la  mandíbula  superior,  probablemente 
de  esta  especie,  implantadas  en  el  maxilar  y vistas  por  la  su- 
perficie de  masticación  en  tamaño  natural. 

6.  Scelidodoi»  Copei  Amegh.  Maxilar  superior  izquierdo  con 

parte  de  la  dentadura,  visto  por  el  lado  interno  en  tamaño  na- 
tural . 

6 a.  La  misma  pieza,  vista  por  el  lado  externo,  en  ta- 
maño natural. 

6 b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  de  mastica- 
ción de  las  muelas,  en  tamaño  natural. 

7.  Lestodon  trigonidens  Gerv.  Maxilar  superior  derecho, 

con  la  dentadura,  visto  por  la  superficie  de  masticación  de  las 
muelas,  reducido  próximamente  á un  tercio  del  tamaño  na- 
tural. 


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AMEGHINO.—  MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  43 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO.- BS.  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA 


XLIII 


1.  Scelidodon  Capellini  H.  Geiiv.  y Amegh.  Cráneo  com- 

pleto, con  la  mandíbula  inferior,  visto  de  lado  y reducido  á un 
tercio  del  tamaño  natural,  según  Burmeister  que  lo  ha  publi- 
cado bajo  el  nombre  de  Scelidotherium  magnum. 

2.  Scelidodon  tarijensis  H.  Gerv.  y Amegh.  Cráneo  casi 

completo,  con  la  mandíbula  inferior,  visto  de  lado,  reducido  á 


un  tercio  del  tamaño  natural,  según  Gervais  que  lo  ha  publi- 
cado sin  nombre  específico. 

3.  Scelidodon  patrius  Amegh.  Cráneo  casi  completo,  con 
la  mandíbula  inferior,  visto  de  lado,  reducido  á una  mitad  del 
tamaño  natural.  (Individuo  muy  viejo). 


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AMEGHIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  4S 


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PLANCHA  XLIV 


1.  Scelidodon  palrius  Amegh.  El  mismo  cráneo  de  la  fi- 
gura 3,  de  la  lámina  anterior,  visto  por  la  superficie  palatina, 
reducido  á una  mitad  del  tamaño  natural. 


5.  Scelidodon  Capellini  H.  Gerv.  y Amegh.  Las  cuatro 
muelas  de  la  mandíbula  inferior,  vistas  por  la  superficie  de 
masticación,  en  tamaño  natural,  según  Burmeistér. 


1 a.  Las  cinco  muelas  del  lado  derecho  del  mismo  crá- 
neo, vistas  por  la  superficie  de  masticación,  en  ta- 
maño natural. 

2.  Mandíbula  inferior  del  mismo  cráneo  vista  de  arriba,  por  la  su- 
perficie de  masticación  de  las  muelas,  reducida  á una  mitad 
del  tamaño  natural. 

2 a.  Las  muelas  del  lado  derecho  de  la  misma  man- 
díbula, vistas  por  la  superficie  de  masticación,  en 
tamaño  natural.  (Este  cráneo  procede  del  mioceno 
superior  de  Monte  Hermoso,  piso  hermósico). 


5 a.  Las  cinco  muelas  de  la  mandíbula  superior  vistas 
por  la  superficie  de  masticación,  en  tamaño  natural, 
según  Burmeister.  (Estas  séries  dentarias  pertene- 
cen al  cráneo  figurado  en  la  lámina  precedente,  con 
el  número  1,  y procede  del  plioceno  inferior  de 
Buenos  Aires,  piso  ensenadense). 

6.  Glossothcrium  Darwinii  Oxven.  Las  cuatro  muelas  del 
lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior,  implantadas  en  la  man- 
díbula y vistas  en  sección  transversal,  á los  dos  tercios  del 
tamaño  natural,  según  Owen  que  las  ha  publicado  como  de 
Mylodon  Darwinii. 


3.  3 a.  Primera  muela  superior,  al  parecer  de  la  misma  especie, 

vista  de  lado  y por  la  superficie  de  masticación,  en  tamaño 
natural.  (Este  ejemplar  procede  del  plioceno  inferior  de  La 
Plata,  piso  ensenadense). 

4.  CÜIossotherium  Darwinii  Owen.  Cráneo  completo, 

visto  de  abajo,  por  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas, 
reducido  á un  cuarto  del  tamaño  natural,  según  Burmeister  que 
lo  ha  publicado  bajo  el  nombre  de  Mylodon  Darwinii. 


7,  7 a.  Scelidotlon  sp.?  Primera  muela  superior  de  una  espe- 

cie al  parecer  distinta  de  las  precedentes,  intermediaria  por  la 
talla  entre  el  Scelidodon  Capellini  y el  Scelidodon  palrius.  (Este 
ejemplar  procede  del  plioceno  medio  de  La  Plata,  piso  belgra- 
nense) . 

8.  (¿Iossolherium  bonaerense  Amegh.  Maxilar  superior 

derecho  con  las  cuatro  muelas,  visto  por  la  superficie  palatina 
en  tamaño  natural. 


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FOTOTIPO  COMP.  S.  a.  BILL.  BANCO  33.  * AlR&S 


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PL  44 


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PLANCHA  XLV 


1.  Glossotherium  Darwinii  Owen.  Cráneo,  visto  de  lado, 

reducido  á un  cuarto  del  tamaño  natural,  según  Burmeister 
que  lo  ha  publicado  bajo  el  nombre  de  Mylodon  Darwinii.  La 
mandíbula  inferior  adaptada  á este  cráneo,  no  es  seguramente 
del  mismo  individuo,  y supongo  procede  de  una  especie  dis- 
tinta, el  Glossotherium  Zeballosi. 

2.  Pseudolestodon  mvloides  Gerv.  Cráneo  completo 

con  la  mandíbula  inferior,  visto  de  lado,  reducido  á un  tercio 
del  tamaño  natural,  según  Burmeister  que  lo  lia  publicado  bajo 
el  nombre  de  Mylodon  gracilis.  Tanto  Burmeister  como  Lydek- 
ker  concuerdan  en  considerar  este  ejemplar  como  idéntico  al 
Lestodon  myloides  de  Gervais. 

3.  Pseudolestodon  debilis  H.  Gerv.  y Amegh.  Cráneo 

visto  de  lado,  reducido  á un  tercio  del  tamaño  natural,  según 


Burmeister,  que  lo  ha  publicado  bajo  el  nombre  de  Mylodon 
Owenii. 

4.  Las  cuatro  muelas  de  la  mandíbula  inferior,  vistas  por  la  super- 

ficie de  masticación,  en  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

4 a.  Las  cinco  muelas  de  la  mandíbula  superior,  vistas 
por  la  superficie  de  masticación,  en  tamaño  natural, 
según  Burmeister. 

5.  Pseudolestodon  myloides  P.  Gervais.  Las  cinco  mue- 

las superiores  vistas  por  la  superficie  de  masticación,  en  ta- 
maño natural,  según  Burmeister. 

6.  Las  cuatro  muelas  de  la  mandíbula  inferior,  vistas  por  la  super- 

ficie de  masticación,  en  tamaño  natural,  según  Burmeister. 


AMEG-HENTO. — MAMÍFEROS.  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  M 


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PLANCHA 


XL  VI 


1.  Mylodon  Wieneri  H.  Gerv.  y Amegh.  Parte  de  la  rama  de- 

recha de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vistas  de 
arriba,  por  la  superficie  de  masticación,  reducida  a'  una  mitad 
del  tamaño  natural. 

2.  IPseudolestodon  debilis  H.  Gerv.  y Amegh.  Fragmento 

de  maxilar  superior  derecho  con  los  dos  dientes  anteriores,  vis- 
to por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

3.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas, 

vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño  natural. 

4.  Mylodon  Wieneri  H.  Gerv.  y Amegií.  Maxilar  superior 

derecho  con  las  cinco  muelas,  vistas  por  la  superficie  de  mas- 
ticación, en  tamaño  natural. 

5.  Mylodon  robustas  Owen.  Rama  derecha  de  la  mandíbula 

inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  de  arriba,  por  la  superficie 


de  masticación  de  los  dientes,  á una  mitad  del  tamaño  natu- 
ral. 

6.  Mylodon  intermedios  Amegh.  Rama  derecha  déla  man- 

díbula inferior  de  un  individuo  joven,  con  las  cuatro  muelas, 
vistas  por  la  superficie  de  masticación,  en  tamaño  natural. 

7.  Maxilar  superior  derecho  con  las  cinco  muelas,  visto  por  la  su- 

perficie de  masticación  de  los  dientes,  reducido  á una  mitad 
del  tamaño  natural. 

8.  Pseudolestodon  debilis  H.  Gerv.  y Amegh.  Cráneo 

completo  con  la  mandíbula  inferior,  de  un  individuo  muy  joven, 
visto  de  lado,  reducido  á una  mitad  del  tamaño  natural. 

9.  Mylodon  robustos  Owen.  Cráneo  casi  completo,  con  toda 

la  dentadura,  de  un  individuo  muy  joven,  visto  por  la  superficie 
palatina. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PL  46 


FOTOTIPÍA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO  BS. -AIRES 


2.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA 


XL  VII 


1.  Mylodon  robustus  Owen.  Cráneo  completo  con  la  mandí- 

bula inferior,  visto  de  lado,  reducido  á un  tercio  del  tamaño 
natural,  según  Owen. 

2.  El  mismo  cráneo,  visto  por  la  superficie  palatina,  á un  tercio  del 

tamaño  natural. 

3.  Pseudolestodon  debilis  H.  Gerv.  y Amkgh.  Cráneo 

completo  con  toda  la  dentadura,  procedente  de  un  individuo 


joven,  visto  por  la  superficie  de  masticación  reducido  á una 
mitad  del  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

4.  Pseudolestodon  Lepttsomi  Owen.  Cráneo  casi  com- 

pleto, pero  sin  dentadura,  visto  por  la  superficie  palatina,  re- 
ducido á los  f del  tamaño  natural,  según  Lydekker. 

5.  Mylodon  robustus  Owen.  Las  cinco  muelas  superiores, 

vistas  por  la  superficie  de  masticación,  reducidas  á una  mitad 
del  tamaño  natural,  según  Owen. 


AMEGHINO.—  MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


H.  47 


FOTOTIPIA  COMP.  3.  A.  BILL.  BANCO  B3.-  AIRES 


Z.  BOMMEKT  DEL. 


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PLANCHA  XLVIII 


1.  Scelidotlierium  leplocephalum  Owen.  Vista  late- 

ral del  cráneo  y mandíbula  inferior  según  dibujo  publicado 
por  P.  Gervais  en  Recherch.  sur  les  Mammif.  foss.  de  l'Amér. 
Mér..  planche  II,  figure  1.  Este  ejemplar  es  considerado  tam- 
bién por  Lydekker  como  representando  el  verdadero  S.  lep- 
locephalurn.  Tamaño  i. 

2.  Scelidotlierium  Bravardi  Lydekker.  Cráneo  y man- 

díbula inferior  vistos  de  lado.  Tamaño 

3.  Scelidodon  Capellini  H.  Gerv.  y Aiiegii.  Cráneo  visto 

de  lado,  según  fotografía.  Tamaño  próximamente 


4.  Pseiiílolesíodon  mjloides  P.  Gerv.  Cráneo  visto  por 
la  base,  según  dibujo  publicado  por  Burmeister,  bajo  el  nom- 
bre de  Mylodon  gracilis  [Alia1',  etc..  Pl.  XIV,  fig.  8).  Ta- 
maño i. 


5.  Scelidotlierium  Bravardi  Lydekker.  Cráneo  según 
dibujo  de  Burmeister,  publicado  como  de  Scelidotlierium  lep- 
toccphalum  [Atlas,  etc.  Pl.  XIV,  fig.  2 y 3).  Lydekker  con- 
cuerda en  considerar  este  ejemplar  como  del  Scelidotlierium 
Bravardi.  \ista  fronto-nasal.  Tamaño  j. 

5 a.  Vista  palatina  del  mismo  cráneo.  Tamaño 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO  BS.-  AIRES 


Z.BOMMfcfiT  DEL. 


AMEG-HUTO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGrENTUST OS 


Pl.  48 


PLANCHA  XLIX 


1.  Seelidotherium  leptocephálmn  0\vr..\.  Muelas  in- 

feriores. Sección  transversal  según  0 w en , Ondontography , 
Plancha  LXXX,  figurajl.  Tamaño  f . Concuerda  exactamente  con 
el  dibujo  de  las  muelas  inferiores,  publicado  por  Gervais  en 
la  obra  ya  citada. 

2.  Muelas  superiores.  Sección  transversal,  según  Owen,  misma 

obra.  Concuerda  exactamente  con  las  publicadas  por  Gervais 
en  la  obra  mencionada.  Tamaño' f. 

3.  Vista  fronto-nasal  del  cráneo,  según  Lydekkeh.  Gal.,  etc.  part. 

V,  figura  19.  Tamaño 

4.  Psemiolestodojí  injunctiis  Amegh.  Diente  canini- 

forme  inferior  del  lado  derecho,  visto  por  su  cara  externa  su- 
perior. Tamaño  natural. 

4 a.  El  mismo  diente  visto  por  su  cara  longitudinal  in- 
terna. Tamaño  natural. 

4 b.  Sección  transversal  del  mismo  diente.  Tamaño  na- 

tural. 

5.  Pseudole-stodon  trisulcatus  H.  Gekv.  y Amegh.  Ca- 

niniforme  inferior  del  lado  derecho,  visto  por  su  cara  longitu- 
dinal externa.  Tamaño  natural. 

5 a.  Sección  transversal  del  mismo  diente.  Tamaño  na- 

tural. 

6.  líiodomus  Copci  Amegti.  Extremidad  anterior  de  la  re- 

gión interdentaria  del  paladar,  vista  por  la  superficie  palatina, 
con  parte  de  los  alveolos  de  los  dientes  incisiformes,  parte  de 
los  alveolos  de  la  primera  muela,  y un  pequeño  vestigio  de 


los  alveolos  de  la  segunda,  completados  aproximadamente 
sobre  el  lado  interno  por  un  par  de  líneas  curvas.  Tamaño  na- 
tural. 

7.  Diodomus  Annaratonei  Amegh.  Extremidad  anterior 

de  la  región  interdentaria  del  paladar,  con  parte  de  los  alveo- 
los de  los  dientes  incisiformes,  parte  de  los  alveolos  de  la 
primera  muela,  y pequeños  vestigios  de  los  de  la  tercera,  com- 
pletados sobre  el  lado  interno  con  lineas  negras.  Tamaño  na- 
tural. 

7 a.  El  mismo  fragmento  visto  por  su  parte  opuesta  ó 

superior,  mostrando  parte  de  los  alveolos  de  los 
dientes  incisiformes.  Tamaño  natural. 

8.  Diodomus  Copei  Amegh.  Última  muela  inferior  vista 

sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

8 a.  Sección  transversal  de  la  misma  muela.  Tamaño  na- 

tural. 

9.  NephoUierium  ambigmim  Amegh.  Tercera  muela  in- 

ferior. Tamaño  natural. 

9 a.  Sección  transversal  de  la  misma  muela.  Tamaño 

natural. 

10.  Stenodontherium  modicum  Amegh.  Sección  trans- 
versal de  la  primera  muela  superior.  Tamaño  natural. 

11.  Lestodon  antiquus  Amegh.  Diente  caniniforme  supe- 
rior. Tamaño  natural. 

11  a.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 


AMEGHIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  49 


:OTOT|Pía  COWP.  S.  a.  BILL.  BANCO  BS--  AIRES 


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Z.  30MMERT  DEL. 


PLANCHA 


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1.  Glyptodon  retieulatus  Owen.  Fragmento  de  borde  cau- 

dal, en  la  región  superior  de  la  coraza,  muy  reducido. 

2.  Punta  terminal  de  la  coraza  caudal,  vista  de  abajo,  á y del  tama- 

ño natural. 

3.  Trozo  de  borde  lateral  de  la  coraza,  á i del  tamaño  natural. 

4.  Glyptodon  Falkneri  Amf.gh.  Trozo  de  coraza  de  sobre  los 

bordes  laterales,  reducido  á i del  tamaño  natural. 

5.  Glyptodon  retieulatus  Owen.  Anillo  caudal,  visto  de 

frente,  á|  del  tamaño  natural. 

5 a.  El  mismo  anillo  visto  de  lado. 

5 b.  El  mismo  anillo  visto  por  la  cara  posterior. 

6.  Trozo  de  coraza,  precedente  de  la  región  central  superior  á ] del 

tamaño  natural. 


7.  Cráneo  visto  de  arriba,  por  su  superficie  fronto-nasal,  á-|  del 

tamaño  natural. 

8.  Trozo  del  borde  súpero-anterior  déla  coraza,  á | del  tamaño  na- 

tural. 

9 á 13.  Cochlops  muricatus  Amegh.  Placas  del  escudo 
cefálico,  vistas  en  tamaño  natural. 

14.  Placa  incompleta  de  la  coraza  dorsal,  vista  en  tamaño  natural^ 
por  la  cara  externa,  y de  costado  por  el  lado  roto  para  mostrar 
la  protuberancia  central  en  forma  de  pezón. 

15,  16  y 17.  Placas  terminales  de  los  bordes,  vistas  por  sus  dos  ca;,i 
ras,  en  tamaño  natural. 

18.  Pieza  central  del  escudo  cefálico,  vista  en  tamaño  natural. 


AMEGrHlN'O. — 5LAMÍFER0S  FÓSILES  Aft&HJNTESrOS 


H.  §0 


FOTOTIPIA  COMP.  s.  a.  BILL.  BANCO  BS.-  AIRES 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Glyptodon  reliculatus  Owen.  Paladar  con  toda  la  den- 

tadura, visto  por  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas,  se- 
gún Burmeister  que  lo  ha  publicado  bajo  el  nombre  de  Glyp- 
todon  asper. 

2.  Rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  del  mismo  individuo, 

vista  de  arriba,  por  la  superficie  de  masticación  de  las  muelas, 
según  Burmeister. 


3 á 5.  Propalsehoplophorus  incisivus  Amegh.  Placas 
de  la  coraza,  vistas  por  la  cara  externa. 

6 á 10.  Propalsehoplophorus  australis  Moreno.  Pla- 
cas déla  coraza,  vistas  por  la  cara  externa. 


AMEG-HIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Zt  BOMMERT  DEL- 


PLANCHA 


LII 


1.  Glyptodon  reticnlatus  0\v.  Cráneo  visto  de  lado,  según 

Burmeister  que  lo  ha  publicado  bajo  el  nombre  de  Glyptodon 
asper,  reducido  á los  dos  quintos  del  tamaño  natural. 

2.  Cola  vista  de  abajo,  según  Burmeister,  reducida  á un  sesto  del 

tamaño  natural. 

3.  Yista  lateral  de  la  cola,  reducida  á | del  tamaño  natural  según 

Burmeister. 

4 y 5.  (glyptodon  Isevis  Burm.  Placas  de  la  región  dorsal  de 
la  coraza,  vistas  en  tamaño  natural  según  Burmeister. 

6.  Glyptodon  clavipes  Ow.  Placa  de  la  sección  dorsal  de 
la  coraza,  vista  en  tamaño  natural. 


7.  Glyptodon  elongatns  Burm.  Extremidad  de  la  cola,  á un 

octavo  del  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

8.  Glyptodon  laevis  Burm.  Extremidad  del  tubo  caudal,  re- 

ducida á un  sesto  del  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

9.  Parte  de  la  apertura  posterior  del  borde  de  la  coraza,  reducida  á 

un  tercio  del  tamaño  natural,  según  Burmeister. 

10.  Glyptodon  gemmatus  Nodot.  Parte  de  la  apertura 
posterior  de  la  coraza,  reducida  á un  sesto  del  tamaño  natural, 
según  Nodot. 


AMEG-HINO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ALG-ENTILTOS 


Pl. 


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PLANCHA  LUI 


1 y 2.  Cochlops  muriealns  Amegh.  Placas  de  coraza  de  la 
región  dorsal. 

3.  Propalselioplopliorus  australis  Mor.  Fragmento  de 

rama  derecha  de  mandíbula  inferior,  visto  por  el  lado  in- 
terno. 

3 a.  El  mismo  trozo  visto  por  el  lado  externo. 

3 b.  El  mismo  trozo  visto  de  arriba,  mostrando  la  sec- 
ción transversal  de  dos  de  las  muelas  anteriores. 

4.  Glyptodon  minor  Lund.  Placa  de  la  región  central  del 

dorso. 

5.  Glyptodon  euphraetus  Lund.  Placa  de  la  región  supe- 

rior de  la  coraza,  encima  de  la  cadera. 


6.  Glyptodon  Muñizii  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la  región 

superior  del  dorso. 

7.  Glyptodon  Falkneri  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la  re- 

gioñ  superior  del  dorso. 

7 a.  Dos  placas  del  mismo  trozo,  vistas  por  la  cara 
interna. 

8.  Glyptodon  rudinientarius  Amegh.  Trozo  de  coraza  de 

la  región  superior  del  dorso. 

9 y 10.  Propalselioplophorus  australis  Mor.  Trozos  de 

casco  cefálico  ? 


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AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTICOS 


PL  §§ 


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Z.  BOMMLRT  del. 


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PLANCHA  LIV 


1.  Glyptodon  retieulatus  Ow.  Placas  de  la  región  central 

del  dorso,  según  Nodot. 

2.  IVeothoracophorus  ele vatus  Nodot-  Placas  de  la  re- 

gión central  del  dorso. 

3.  Glyptodon  Oweni  Nodot.  Placa  de  la  región  dorsal. 

4.  Glyptodon  */  sp.  indeterminada.  Placa  procedente  de  la  for- 

mación oligocena  del  Paraná. 

5.  Glyptodon  perforatus  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la  re- 

gión central  del  dorso^reducidoálos  | del  tamaño  natural. 

6.  Protoglyptodon  primiiormis  Amegh.  Trozo  de  coraza 

de  cerca  de  uno  de  los  bordes. 


7.  Neothoracophorus  depressus.  Placa  de  la  región 

dorsal,  hacia  el  centro  de  la  coraza. 

8.  Otra  placa,  procedente  de  la  región  súpero-anterior  de  la  co- 

raza. 

8 a.  La  misma  placa  vista  de  costado. 

9.  IVeothoracophorus  minutus  Amegh.  Placa  de  los  bor- 

des de  la  coraza. 

10.  Placa-de  la  región  central  del  dorso  de  la  coraza. 

11»  Glyptodon  sp.  Especie  distinta  del  retieulatus  ó variedad 
de  pequeña  talla.  Trozo  de  la  región  central  del  dorso,  proce- 
cente  de  un  individuo  sumamente  viejo. 


AMEG-HEEsr O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  54 


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PLANCHA  LV 


1.  IVopachtus  coagmeatatus  Amegh.  Trozo  de  coraza 

del  centro  del  dorso.  Tamaño  natural. 

2.  Una  placa  aislada  del  centro  del  dorso  de  la  coraza  del  mismo 

animal.  Tamaño  natural. 

3.  Plohophorus  figuratus  Amegh.  Placas  de  la  parte  late- 

ral anterior  de  la  coraza,  cerca  del  borde.  Tamaño  natural. 

4.  Plohophorus  Ameghini  Moreno.  Trozo  de  coraza  del 

centro  déla  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

5.  Plohophorus  figuratus  Amegh.  Placas  de  uno  de  los 

últimos  anillos  de  la  región  caudal.  Tamaño  natural. 


6.  Palsehoplophorus  disjunctus  Amegh.  Placas  de  la 

coraza,  del  centro  de  la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

7.  Panochtus  bullifer  Burmeister.  Trozo  de  la  parte  pos- 

terior de  la  coraza  con  el  borde  de  la  apertura  caudal.  Ta- 
maño i . 

8.  Plohophorus  figuratus  Amegh.  Trozo  de  coraza  del 

centro  de  la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

9.  Una  placa  aislada  del  centro  de  la  región  dorsal.  Tamaño  na- 

tural. 


AMEG-HUSTO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  S§ 


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PLANCHA  L VI 


1.  Doedicurus  Kokenianus  Amegh.  Trozo  de  coraza  del 

centro  de  la  región  dorsal,  visto  por  la  cara  externa.  Ta- 
maño 

2.  El  mismo  trozo  visto  por  la  cara  interna.  Tamaño  y. 

3.  Plaxhaplus  eanaliculatus  Amégii.  Una  placa  del  cen- 

tro de  la  región  dorsal  vista  por  la  cara  externa.  Tamaño  na- 
tural . 

4.  Plaxhaplus  antiquus  Amegh.  Trozo  de  coraza  del  cen- 

tro de  la  región  dorsal,  visto  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 
tural. 


4.  a.  Dos  placas  del  mismo  trozo  vistas  por  la  cara  in- 
terna. Tamaño  natural. 

b.  Lomaphorus  cing’ulatus  Amegh.  Una  placa  de  la  co- 
raza, de  la  región  dorsal. 

6.  IXeuryurus  interundatus  Amegh.  Dos  placas  de  la  co- 

raza, de  la  región  lateral  anterior,  cerca  de  los  bordes.  Ta- 
maño natural. 

7.  Palsehoplophorus  Scalabrini  Amegh.  Placa  de  la 

coraza  de  la  región  central  del  dorso.  Tamaño  natural. 

8.  Placa  incompleta  de  la  coraza  del  mismo  animal.  Tamaño  na- 

tural. 


AMEGHIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  §6 


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PLANCHA  L VII 


1.  Hoplophorus  ornatus ? Owen.  Vista  lateral  del  crá- 

neo, un  poco  imperfecto  adelante,  según  fotografía  de  San- 
tiago Roth.  Tamaño 

2.  Panochtus  Vogthii  Amegh.  Vista  del  cráneo  casi  in- 

tacto, según  fotografía  de  S.  Roth.  Tamaño 

3.  Euta tus  Seguini  Gerv.  Cráneo  visto  por  la  superficie  pa- 

latina, según  dibujo  publicado  por  Gervais  ( Mémoir . de  la  Soc. 
Géol.  de  F ranee,  2a  série,  t.  IX,  pl.  XXVIII).  Tamaño 

3 a.  El  mismo  cráneo  visto  de  lado,  según  dibujo  publi- 
cado por  Gervais.  Tamaño 


4.  Hoplophorus  ornatus  Owen.  Trozo  de  coraza  del  cen- 

tro de  la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

5.  Eutatus  Seguini  Gerv.  Mandíbula  inferior  del  cráneo  de 

la  figura  3,  vista  de  lado  según  dibujo  de  Gervais,  en  la  obra 
citada.  Tamaño  |. 

6.  Hoplophorus  ornatus  Owen.  Muelas  superiores  vistas 

por  la  superficie  masticatoria,  según  Eurmeister  (Anal.,  etc., 
t.  II,  pl.  XIX,  fig.  2).  Tamaño  natural. 

7.  Muelas  inferiores  vistas  por  la  superficie  masticatoria,  según 

Rurmeisteh,  obra  citada.  Tamaño  natural. 


ameghino.— mamíferos  fósiles  argentinos 


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PLANCHA  LVIII 


1.  Lomaphorus  imperfectus  H.  Gerv.  y Amegh.  Tubo 

caudal,  visto  por  su  parte  inferior.  Tamaño 

1 a.  £1  mismo  tubo  visto  por  su  parte  inferior.  Ta- 
maño -j. 

2.  Extremidad  proximal  del  mismo  tubo  caudal,  vista  por  su  parte 

superior.  Tamaño 

3.  Placas  de  la  coraza  de  la  región  central  del  dorso.  Tamaño  na- 

tural . 

4.  Panochtns  ? IVodotianus  Amegh.  Extremidad  distal  del 

tubo  caudal  según  dibujo  publicado  por  Nouot  sin  darle  nom- 
bre ( Descrip . d’un  nonv.  genre  d’édenté  fossile,  pl.  VIH,  íig.  4). 
Tamaño  ~. 

5.  Hoplophorus  pseudornatus  Amegii.  Trozo  de  coraza 

de  la  región  central  del  dorso.  Tamaño  natural. 


6.  Palsehoplophorus  Scalabrini  Amegh.  Trozo  de  un 

anillo  movible  de  la  región  caudal.  Tamaño  natural. 

7.  Protoglvptodon  primiformJs  Amegh.  Trozo  de  la 

parte  proximal  del  tubo  caudal,  mostrando  en  su  parte  supe- 
rior, sobre  el  lado  izquierdo,  en  un  pequeño  trecho,  el  borde 
libre  proximal.  Tamaño  natural. 

8.  Hoplophorus  eordubensis  Amegh.  Placas  de  la  re- 

gión lateral  de  la  coraza,  no  lejos  de  los  bordes.  Tamaño  na- 
tural. 

9.  Placas  del  centro  de  la  región  dorsal  de  la  coraza.  Tamaño  natu- 

ral. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  §8 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LIA 


1.  Panochtus  Frenzelianus  Amegh.  Cráneo  casi  intacto. 

visto  de  arriba,  ó sea  por  su  superficie  fronto-nasal.  Ta- 
maño 

2.  Panochtus  tuberculatus  Owen.  Cráneo  imperfecto, 

vista  frontal.  Tamaño 

3.  Panochtus  Frenzelianus  Amegh.  El  mismo  cráneo  de 

la  figura  l,  visto  de  lado.  Tamaño 


4.  Mandíbula  inferior  del  mismo  cráneo,  vista  de  lado.  Tamaño  i. 

5.  Panochtus  tuberculatus  Owen.  Cráneo  con  la  mandí- 

bula inferior  y el  casco  cefálico,  visto  de  lado.  Tamaño 

6.  Panochtus  bullifer  Burmeister.  Trozo  de  coraza  de  la 

región  encima  de  las  tuberosidades  isquiáticas.  Tamaño  na- 
tural. 


AMEG-HINO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  S9 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LX 


1.  Lomaphorus  elevatus  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la 

región  central  del  dorso,  hacia  adelante.  Tamaño  £. 

2.  Hoplophorus  Meyeri  Lund.  Trozo  de  coraza  del  centro 

de  la  región  dorsal.  Tamaño  f. 

3.  Lomaphorus  ele\’atus  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la 

región  central  del  dorso,  hacia  atrás.  Tamaño  f. 

4.  Hoplophorus  ornatus  Owen.  Trozo  de  coraza  del  cen- 

tro de  Ja  región  dorsal.  Tamaño  f . 

6.  Liomaphorus  imperfectus  H.  Gerv.  y Amegh.  Trozo 

de  coraza,  del  centro  de  la  región  dorsal.  Tamaño  f . 

7.  Hoplophorus  Meveri  Lund.  Trozo  de  coraza  de  una  de 

las  partes  laterales.  Tamaño  f. 

8.  Lomaphorus  subelevatus  Nodot.  Trozo  de  coraza,  de 

sobre  los  lados,  cerca  de  los  bordes.  Tamaño  f. 

9.  Lomaphorus  graeilis  Nodot.  Trozo  de  coraza  de  una 

de  las  aletas  laterales  de  la  apertura  anterior.  Tamaño  f. 


12.  Comaphorus  coneisus  Amegh.  Una  placa  de  la  coraza 
vista  sobre  la  cara  interna.  Tamaño  natural. 

13.  La  misma  placa  vista  sobre  la  cara  externa.  Tamaño  natural. 

13  a.  Sección  lateral  de  la  misma  placa,  mostrando  la 
elevación  central  de  la  cara  externa.  Tamaño  na- 
tural. 

14.  Lomaphorus  subelevatus  Nodot.  Placas  de  la  coraza 
según  dibujo  de  Nodot.  Tamaño  natural.  Estas  placas  han  sido 
dibujadas  por  Nodot  probablemente  cuando  todavía  estaban  en 
parte  cubiertas  de  incrustaciones  calcáreas,  siendo  el  verda- 
dero aspecto  de  las  placas  limpias  el  que  muestra  la  figura  8. 

15.  Lomaphorus  graeilis  Nodot.  Trozo  de  coraza  de  una 
de  las  alas  laterales  de  la  apertura  anterior  según  dibujo  de 
Nodot.  Tamaño  natural.  La  zona  periférica  lia  sido  dibujada 
por  Nodot  como  una  sucesión  de  pequeñas  figuras  periféricas, 
siendo  el  verdadero  aspecto  de  las  placas,  el  que  muestran  las 
figuras  9 á 11. 

16.  Hoplophorus  *?  ornatus  Owen.  Dos  placas  de  la  coraza, 
según  dibujo  de  Owen,  que  las  lia  publicado  bajo  el  nombre 
de  Glyptodon  ornatus.  Tamaño  natural. 


10  y 11.  Dos  placas  del  mismo  fragmento.  Tamaño  natural. 


Pl.  60 


AMEGHIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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PLANCHA  LXI 


1.  Ncurjurus  milis  Gerv.  Trozo  de  coraza  que  forma 

el  ángulo  inferior  derecho  del  borde  de  la  apertura  caudal.  Ta- 
maño |. 

1 a.  El  mismo  fragmento  visto  de  costado,  mostrándola 
sucesión  y el  modo  de  articularse,  de  las  cinco 
filas  transversales  de  placas  que  lo  componen.  Ta- 
maño j. 

2.  Placas  marginales  del  borde  posterior  de  la  coraza,  vistas  por 

su  cara  interna.  Tamaño 

3.  Tres  placas  de  uno  de  los  extremos  de  una  fila  transversal,  cerca 

del  borde  lateral.  Tamaño 

3 a.  Las  mismas  placas  vistas  por  la  cara  interna. 

4.  Serie  de  placas  de  uno  de  los  primeros  anillos  movibles  de  la 

región  caudal.  Tamaño 

5.  Penúltimo  anillo  movible  de  la  región  caudal.  Tamaño 


6.  Placa  marginal  posterior  de  un  anillo  movible  de  la  región  cau- 

dal, vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  i. 

7.  Placa  marginal  del  borde  anterior  de  uno  de  los  anillos  movi- 

bles, vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

8.  Último  anillo  movible  de  la  región  caudal.  Tamaño  |. 

9.  Corte  longitudinal  del  casco  cefálico,  tomado  sobre  la  línea  me- 

diana. La  placa  mas  pequeña  de  la  extremidad  izquierda,  es  la 
anterior.  Tamaño  j. 

10.  10  a.  Tubo  caudal,  incompleto,  visto  sobre  sus  dos  caras,  su- 
perior é inferior.  Tamaño 

11.  12,  Vista  de  dos  tubérculos  laterales  del  tubo  caudal.  Tamaño  i. 

13.  Tercero  ó cuarto  anillo  movible  de  la  región  caudal.  Ta- 
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AMEGHINO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


F0T0T1PÍA  COMP.  S.  A»  BILL.  SANCO  BS.-AIRES 


PLANCHA  LXII 


1.  IVeuryurus  inte  runda  tus  Amegh.  Placa  del  centro  de 

la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

2.  IVeuryurus  rudis  Gerv.  Placas  laterales,  vistas  por  la 

cara  externa. 

3.  Casco  cefálico,  visto  por  la  cara  externa.  Tamaño  |. 

4.  Placa  de  la  penúltima  fila  de  la  parte  superior  del  dorso.  Tama- 

ño natural. 

5.  Placa  del  centro  de  la  región  dorsal  de  la  coraza.  Tamaño  na- 

tural. 


6,  IVeuryurns  antiquus  Amegii.  Placas  de  la  región  supe- 

rior de  la  coraza,  sobre  el  borde  de  la  apertura  anterior,  vistas 
por  la  cara  interna.  Tamaño  natural. 

6 a.  Trozo  de  coraza  de  la  parte  superior  del  borde  de 
la  apertura  anterior,  visto  por  la  cara  externa.  Ta- 
maño natural.  Las  tres  placas  de  la  fila  superior  son 
las  marginales. 

7.  Trozo  de  la  parte  lateral  de  la  coraza  cerca  del  borde  anterior, 

visto  por  la  cara  externa.  Tamaño  natural. 


A1AEGHIN0. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PI.  62 


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Z ♦ BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LXIII 


1.  IVenryurus  antiquus  Amegh.  Paladar  y dentadura  del 
cráneo.  Tamaño  natural. 

1 a.  Cráneo  casi  completo,  visto  por  su  parte  superior 
ó fronto-nasal.  Tamaño  f. 

1 b.  El  mismo  cráneo  visto  de  lado.  Tamaño  §. 


2.  Parte  de  la  mandíbula  inferior  con  las  seis  primeras  muelas, 

vistas  por  la  superficie  masticatoria.  Tamaño  natural. 

3,  3 a y 3 b.  Plohophorus  fignratus  Amegh.  Muela  vista 

sobre  la  cara  interna,  sobre  la  externa  y por  la  corona.  Ta- 
maño natural. 


AMEG-HTNO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARG-ENTINOS 


Pl.  6S 


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FOTOTIPIA  COMP.  S-  k.  BILL.  BANCO.  BS. -AIRES. 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  L XI V 


1.  Hoplophorus  perfectus  II.  Gerv.  y Amegh.  Trozo  de 

coraza  del  centro  de  la  región  dorsal  encima  de  la  cadera. 
Tamaño  natural. 

2.  Asterostemma  depressa  Amegh.  Trozo  de  coraza  del 

centro  de  la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

3.  Asterostemma  gran ata  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la 

región  central  del  dorso.  Tamaño  natural. 

4.  Hoplophorus  paranensis  Amegh.  Trozo  de  coraza  de 

la  parte  superior  de  la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 

5.  Hoplophorus  lineatus  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  sobre 

los  lados,  no  lejos  de  los  bordes.  Tamaño  natural. 

6.  Asterostemma  lsevata  Amegii.  Trozo  de  coraza  de  la 

parte  superior  del  dorso.  Tamaño  natural. 

7.  Hoplophorus  lineatus  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la 

parte  superior  del  dorso.  Tamaño  natural. 


8.  Asterostemma  depressa  Amegh.  Trozo  de  coraza  de 

la  parte  superior  del  dorso.  Tamaño  natural. 

9.  Propalsehoplophorus  iueisivus  Amegii.  Fragmento 

de  maxilar  superior  izquierdo  con  las  dos  últimas  muelas, 
Tamaño  natural. 

10.  Fragmento  de  maxilar  superior  derecho  con  la  última  muela. 
Tamaño  natural. 

11.  Fragmento  de  la  parte  anterior  de  la  mandíbula  inferior  con 
una  muela.  Tamaño  natural. 

12.  Una  de  las  últimas  muelas  de  la  mandíbula  inferior,  vista 
sobre  la  cara  interna,  sobre  la  externa,  sobre  la  anterior  y por 
la  corona.  Tamaño  natural. 

13.  Segunda  muela  de  la  mandíbula  inferior,  vista  sobre  la  cara 
interna,  sobre  la  externa  y por  la  corona. 


FOTOTIFÍA  QOMP*  S-  a.  SiLL.  SANCO.  SS. -AIRES. 


2.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LXV 


1.  Panoehtus  Moren ii  Amegh.  Ultimo  anillo  semi-movible 

de  la  región  caudal.  Tamaño 

2.  Tubo  caudal,  visto  por  la  cara' superior.  Tamaño  i 

3.  El  mismo  tubo  con  el  anillo  semi-movible,  visto  de  costado.  Ta- 

maño i. 

4.  Panoehtus  bullifer  Burmeister.  Tubo  caudal  visto  por 


su  cara  superior,  según  fotografía  publicada  ¡'por  Burmeister, 
Tamaño  j. 

5.  El  mismo  tubo  visto  de  costado.  Tamaño 

6.  Palaehoplophorus  Sealabrinii  Amegh.  Extremidad  del 

tubo  caudal,  vista  de  costado.  Tamaño  natural. 

7.  Pseudoeuryurus  Lelongianus  Amegh.  Placa  de  la 

parte  superior  de  la  región  dorsal.  Tamaño  natural. 


Pl.  65 


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AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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FOTOTIPIA  COMP.  S-  A.  BILL.  BANCO,  B3. -AIRES. 


Zo  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  L XVI 


1.  Panochtus  tuberculatus  Owen.  Tubo  caudal  visto  de 
costado  según  fotografía  publicada  por  Burmeister.  Tamaño  j. 

1 a.  El  mismo  tubo  visto  por  su  parte  superior.  Ta- 
maño 


2.  Eleulherocercus  setifer  Koken.  Extremidad  distal  del 
tubo  caudal,  visto  por  su  parle  superior,  según  dibujo  publicado 
por  E.  Koken.  Tamaño 

2 a.  El  mismo  tubo  visto  de  costado.  Tamaño 


AMEGHINO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


P1.66 


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FOTOTIPÍA  COMP.  3.  A.  BILI.  8AN00  B8.-AIRES 


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PLANCHA  LXVII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Propraopus  grandis  Amegh.  Trozo  de  la  región  central 

de  la  coraza  inmediatamente  detrás  del  último  anillo. 

2.  Trozo  de  coraza  con  el  borde  marginal  izquierdo  de  la  sección 

fija  posterior. 

3.  Trozo  de  coraza  con  el  borde  marginal  derecho  de  la  sección  fija 

anterior. 

4.  Placas  de  la  primer  banda  movible. 

5.  Placas  de  una  de  las  bandas  transversales  movibles  intermedia- 

rias. 

6.  Placas  de  una  de  las  últimas  bandas  transversales  movibles. 

7.  8.  Tolypeutes  conurus  I.  Geoff.  Trozos  de  coraza. 

9.  Chlamydotherium  typum  Amegh.  Placa  de  una  de  las 
bandas  movibles. 


10.  Palaehoplophorus  Sealabrini  Amegii.  Flaca  margi- 
nal de  uno  de  los  anillos  movibles  de  la  región  caudal. 

11.  Chlamydotherium  typum  Amegh.  Dos  placas  articu- 
ladas de  una  de  las  bandas  movibles. 

12.  Placa  aislada  de  una  de  las  bandas  movibles. 

13.  14,  15.  Chlamydotherium  paranense  Amegh.  Tres 
placas  de  las  bandas  movibles. 

16,  17.  Chlamydotherium  typum  Amegh.  Dos  placas  de 
la  parte  posterior  de  la  sección  fija  anterior. 

18.  Tres  placas  articuladas  de  una  de  las  secciones  fijas. 

19.  Una  placa  aislada  de  una  de  las  secciones  fijas. 


AMEG-HINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  67 


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2.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  LXVIII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Eutatus  brevis  Amegh.  Trozo  de  coraza  de  la  parte  poste- 

rior fija. 

2.  Trozo  de  coraza  de  la  parte  posterior  fija  que  sigue  inmediata- 

mente á la  última  banda  movible. 

3.  Eutatus  punctatus  Amegh.  Placas  de  la  parte  posterior 

fija  de  la  coraza. 

4.  Placas  de  una  de  las  bandas  movibles. 

5 á 20.  Eutatus  cenophorum  Amegh.  Placas  de  distintas 
regiones  de  la  coroza. 

21  á 30.  Eutatus  lagena  Amegh.  Placas  de  distintas  regiones 
de  la  coraza. 

31,  32.  Eutatus  minutus  Amegh.  Trozos  de  bandas  movibles. 

33,  34.  Eutatus  oenophorum  Amegh.  Secciones  de  bandas 
movibles,  de  la  región  anterior. 

35.  Eutatus  distans  Amegh.  Sección  de  banda  movible. 


38.  Dasypus  villosus  Desm.  Sección  de  una  banda  movible. 

39.  Dasypms  patagónicas  Amegii.  Sección  de  banda  movi- 
ble. 


40.  Dasypus  platensis  Amegh.  Sección  de  una  banda  movi- 
ble. 

41,  42.  Dos  trozos  de  dos  bandas  fijas. 

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43,  44.  Dasypus  patagonicus  Amegii.  Dos  secciones  de  dos 
bandas  fijas. 

45.  Zaédyus  proximus  Amegii.  Sección  de  una  banda  movi- 
ble. 

46,  47.  Trozos  de  las  secciones  fijas  de  las  corazas. 

48.  Zaédyus  exilis  Amegh.  Sección  de  banda  transversal  fija. 

49.  Sección  de  banda  transversal  movible. 

50.  Zaédyus  minimus  Amegh.  Sección  de  una  banda  trans- 
versal fija. 


36,  37.  Dasypus  major  Amegh.  Secciones  de  bandas  fijas. 


AMEGHTNO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl. 


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2.  BQMMERT  DEL. 


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PLANCHA  LXIX 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


I.  Peltcphilus  strepens  Amegh.  Sección  lateral  de  una  de 

las  placas  de  una  de  las  bandas  movibles. 

1 a.  Placa  de  una  de  las  bandas  movibles,  vista  por  la 
cara  interna. 

1 b.  Série  de  placas  de  una  de  las  bandas  movibles, 
vistas  por  la  cara  externa. 

2 á 6.  Placas  sueltas  de  diversas  regiones  de  la  coraza,  vistas  por 
la  cara  externa. 

7-8.  Peltcpliilus  punillus  Amegh.  Dos  séries  de  placas  de 
dos  bandas  movibles. 

9.  Una  placa  suelta,  de  una  de  las  secciones  fijas. 

10.  Slegoílierium  tcssellaliim  Amegh.  Sección  lateral 
de  una  placa  de  una  banda  movible. 

10  a.  La  misma  placa  vista  por  la  cara  externa. 

10  b.  Trozo  de  una  banda  ó fila  transversal  de  placas. 

II.  Una  placa  suelta,  sin  prolongamiento  anterior  en  forma  de 
tecla. 

lia.  Tarte  de  una  fila  transversal  de  placas  de  la  misma 
forma. 


12.  Prseuphraetus  reccns  Amegh.  Placas  de  una  fila  trans- 
versal de  una  de  las  secciones  fijas. 

13.  Série  de  placas  de  la  primera  banda  transversal  movible. 

14  Série  de  placas  de  una  de  las  bandas  movibles  intermediarias. 

15.  Iloplophoius  verns  Amegh.  Una  placa  del  centro  de  la 
región  dorsal. 

16.  Palsehoplophorus  pressulus  Amegh.  Trozo  de  coraza 
de  la  región  superior  del  dorso. 

17.  Lomaphorus  elegans  Burmeisteu.  Placas  del  centro 
de  la  región  dorsal  de  la  coraza. 

18.  El  mismo  trozo  visto  por  la  cara  interna. 

19.  Plohophortts  Ameghini  Moreno.  Trozo  de  coraza  de 
la  parte  superior  un  poco  detrás  de  la  parte  anterior  de  la 
cadera. 

20.  Trozo  de  coraza  de  la  parte  superior  inmediatamente  detrás  de 
la  apertura  caudal,  conteniendo  la  penúltima  y antepenúltima 
fila. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  69 


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2.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LXX 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Pliomorphus  mutilatus  Amegh.  Parte'anterior  del  ma- 

xilar superior  derecho,  visto  de  lado. 

1 a.  El  mismo  fragmento  visto  por  la  superficie  palatina. 

2.  Ortotherium  laticurvatum  Amegh.  Rama  izquierda  de 

la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  ladoAnterno. 

2 a.  La  misma  vista  por  el  lado  externo. 

3.  Stenotephanos  plicidens  Amegh.  Ultima  ó penúltima 

muela  superior  vista  por  el  lado  interno. 

3 a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo. 

3 b,  Sección  transversa]  del  mismo  diente. 

4.  4 a y 4 b.  Haplodontherium  Wildei  Amegh.  Canino 


ó primer  premolar  superior,  visto  por  el  lado  interno,  por  el 
externo  y por  la  corona. 

5.  IVeuryurus  interundatus  Amegh.  Placa  del  centro  de 

la  región  dorsal. 

6.  Placa  de  los  lados,  cerca  de  los  bordes  laterales. 

7.  Placa  de  los  lados  de  la  coraza  cerca  del  borde  de  la  apertura 

anterior. 

8.  Sealabrinitherium  Brax’ardi  Amegh.  Diente  incisivo 

de  un  individuo  joven  visto  sobre  la  cara  interna. 

8 a.  El  mismo  diente  visto  sobre  la  cara  externa. 


P 1.  70 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


FOTOTIPIA  COMP.  S-  A.  BILL.  BANCO,  B3.-AIRES. 


LORENZO  VIALE 


PLANCHA  LXXI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Oxyodontherium  Zeballosi  Amegh.  Rama  horizontal 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  parte  de  la  dentadura. 

2.  Scalabrinitherium  Bravardi  Amegh.  Verdadero  mo- 

lar inferior  visto  por  la  cara  externa. 

3.  Verdadero  molar  superior  visto  por  la  cara  interna  y por  la 

corona. 

3 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  externa. 

4.  Cuarto?  premolar  superior,  visto  por  la  cara  externa. 

4 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  interna  y por  la 

corona. 

5.  Promylodon  (?)  paranensis  Amegh.  Muela  superior 

vista  por  la  corona. 

6.  Eutomodus  elautus  Amegh.  Incisivo  inferior  visto  por 

la  cara  anterior. 

6  a.  El  mismo  diente,  visto  por  la  corona. 

6 b.  El  mismo  diente,  visto  por  la  cara  posterior. 

7.  Premolar  superior,  visto  por  la  cara  externa. 

7 a.  El  mismo  diente,  visto  por  la  corona. 

7 b.  El  mismo  diente,  visto  por  la  cara  interna. 

8.  Scalabrinitherium  Rothii  Amegh.  Premolar  inferior, 

visto  por  la  cara  externa. 

8 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  interna. 

9.  Oxyodontherium  Zeballosi  Amegh.  Primer  ó segundo 

premolar  superior,  visto  por  la  corona. 


9 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  externa. 

9 b.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  interna. 

10  y 10  a.  Toxodontlierium  compressum?  Amegh. 
Incisivo  superior  externo  visto  por  sus  dos  caras  laterales. 

10  b.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

11.  Scalabrinitherium  Rothii  Amegh.  Incisivo  inferior, 
visto  por  la  cara  posterior  ó interna. 

11  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior  ó ex- 

terna . 

12.  Ortotherium  latieurvatum  Amegh.  Tercera  muela 
inferior  del  lado  derecho,  vista  por  la  corona. 

12  a.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  anterior. 

13.  Segunda  muela  inferior  izquierda. 

13  a.  La  misma  muela  vista  por  la  corona. 

14.  Proterotherium  cervioidcs  Amegh.  Fragmento  de 
maxilar  superior  izquierdo  con  las  últimas  cuatro  muelas,  la 
última  (m.  ¿)  todavía  en  el  interior  del  alveolo,  visto  sobre  la 
cara  externa. 

15.  Scalabrinitherium  Bravardi  Amegh.  Incisivo  supe- 
rior (incompleto)  visto  por  la  cara  interna  ó posterior. 

15  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  externa  ó ante- 
rior. 


AMEGHIN O. —MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  71 


hJKMIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  SANCO,  BS.-AIRES. 


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LORENZO  VIALE 


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PLANCHA  LXXII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  OxyodontJieriam  Zeballosi  Amegii.  Maxilar  inferior 

derecho  con  los  tres  últimos  premolares  y el  primer  verdadero 
molar,  visto  por  la  superficie  masticatoria  de  los  dientes. 

2.  Proterotherium  cervioides  Amegii.  Fragmento  de 

maxilar  superior  izquierdo  con  las  últimas  cuatro  muelas,  la 
última  (m.  A)  todavía  en  el  interior  del  alveolo,  visto  por  la 
superficie  masticatoria  délos  dientes. 

3.  Promylodon  parauensls  Amegii.  Fragmento  de  muela 

superior. 

3 a.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

4.  IVeoopiblema  liorridiila  Amegk.  Última  muela  superioa 

derecha,  vista  por  el  lado  externo. 

4 a.  La  misma  muela  vista  por  la  corona. 

5.  Canis  (?)  paranensis  Amegii.  Canino  inferior  visto  de  lado. 

6.  Equiis  curvidens  0\ve.\.  Molar  superior  derecho  de  un 

individuo  de  una  raza  pequeña,  visto  por  la  cara  anterior. 

6 a.  La  misma  muela  vista  por  la  corona. 

7.  Euphilus  Ambrosettianus  Amegii.  Fragmento  de  ma- 

xilar inferior  izquierdo  con  las  dos  muelas  intermediaris 
(m.  - y m.  ^),  vistas  por  la  corona. 

8.  Protauchenia  ISeissi  Branco.  Las  cinco  muelas  supe- 

riores del  lado  izquierdo,  vistas  sobre  el  lado  interno  y por  la 
corona,  según  Branco. 

9.  Última  muela  inferior  de  la  dentición  de  leche,  que  recien  em- 

pezaba á ser  atacada  por  la  masticación. 

10.  Las  dos  últimas  muelas  inferiores  de  la  dentición  de  leche  y 
los  dos  primeros  verdaderos  molares  persistentes,  según 
Branco. 

11.  Pyr'oUierium  Romerii  Amegh.  Primera  muela  inferior 
del  lado  derecho  (p.  T?),  visto  por  el  lado  externo. 

11  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  masticato- 
ria de  la  corona. 


12.  (lardiomys  cavinus  Amegh.  Rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  tres  últimas 
muelas. 

13.  Eupliilus  Kurtzi  Amegii.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula 
inferior  con  el  incisivo  y las  tres  primeras  muelas,  vistas  por 
la  corona  y sobre  el  lado  interno. 

14.  Notictis  Orlizii  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  mandíbula 
inferior  con  las  últimas  cuatro  muelas,  vista  sobre  el  lado 
externo. 

15.  Bríaromys  Trouessárlianus  Amegii.  Rama  derecha 
de  la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  tres  primeras 
muelas,  vistas  por  la  corona  y sobre  el  lado  interno. 

16.  Periuiys  Scalabrinianus  Amegii.  Rama  izquierda  de 
la  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  cuatro  muelas  vistas 
por  la  corona  y sobre  el  lado  interno. 

17.  Phanotherus  marginatus  Amegh.  Incisivo  inferior 
derecho,  visto  por  la  base. 

17  a.  El  mismo  dieute  visto  de  lado,  por  la  cara  lon- 
gitudinal externa. 

17  b.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  longitudinal 
anterior  ó inferior. 

18.  Tetrastylus  diííisus  Amegh.  Incisivo  inferior  visto  de 
costado. 

18  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior. 

18  b.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  posterior  ó 
interna. 

18  c.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

19.  Orlhomys  procedens  Amegh.  Incisivo  superior  visto 
de  costado. 

19  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior. 

19  b.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  posterior  ó in- 
terna . 

19  c.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 


AMEG-HIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO,  BS.-AIKE3. 


Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LXXIII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Sealabririiílterium  Bravardi  Amegh.  Parte  anterior 
del  cráneo,  con  los  tres  incisivos,  el  canino  y los  tres  primeros 
premolares,  visto  por  su  parte  inferior  ó palatina. 


2.  El  mismo  fragmento  de  cráneo  visto  por  su  superficie  superior 

fronto-nasal. 

3.  El  mismo  fragmento  de  cráneo,  visto  de  lado. 


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AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS  Pl.  73 


FOTOTIPÍA  COMP.  s.  A.  SILLo  BANCO,  8S.-AIRES. 


Z,  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  L XXI V 


1.  Diotiomus  Copei  Amegh.  Sínfisis  de  la  mandíbula  inferior 

vista  por  su  parte  superior  ó interna.  Tamaño 

2.  La  misma  pieza  vista  por  su  parte  inferior.  Tamaño  i. 

3.  Toxotlontherium  reverendum  Amegh.  Muela  supe- 

rior vista  por  el  lado  interno.  Tamaño  i. 

4.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  ~. 

5.  La  misma  muela,  vista  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

6.  Nephotherium  ambiguum  Amegh.  Parte  anterior  de 


la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  mostrando  los 
alveolos  de  las  tres  primeras  muelas,  y la  parte  anterior  del 
alveolo  de  la  cuarta  muela,  vista  sobre  el  lado  interno.  Ta- 
maño i. 

7.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado^externo.  Tamaño  i. 

8.  Interodon  crassidens  Amegh.  Parte  anterior  de  la  rama 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  mostrando  el  alveolo  de  la 
primera  muela  y la  parte  anterior  del^alveolo  de  la  segunda, 
vista  sobre  el  lado  externo.  Tamaño 

9.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Tamaño  |. 


AMEGHIN O. —MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  74 


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PLANCHA  LXX V 


1 Dcedicurus  Kokeniamis  Amegh.  Cráneo  con  la  mandí- 
bula inferior  visto  de  lado  según  dibujo  de  Burmeister,  publi- 
cado como  Dxdicurus  giganteus.  Tamaño 

2.  Hoplophorus  evidens  Amegh.  Fragmento  de  coraza  de 

la  región  superior  en  su  parte  posterior,  incluyendo  dos  placas 
marginales  de  la  apertura  caudal.  Tamaño  natural. 

3.  Cilyptodon  Fiorinii  Amegh.  Trozo  de  la  región  central 

del  dorso  de  la  coraza.  Tamaño  natural. 


4.  Cílyptodon  gemmatus  Nodot.  Trozo  de  coraza  de  la 

parte  lateral  no  léjos  de  los  bordes.  Tamaño  natural. 

5.  Euíatus  Seguini  Gervais.  Placas  de  la  coraza  de  la  región 

fija  posterior,  según  Burmeister.  Tamaño  natural. 

6.  Placas  de  las  bandas  movibles,  según  Burmeister.  Tamaño 

natural. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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PLANCHA  LXXVI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


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1.  Toxodon  virgatus  Amegh.  Las  tres  últimas  muelas  supe- 

riores del  lado  izquierdo,  vistas  por  la  corona. 

2.  Promegatherium  smaltatum  Amegh.  Rama  izquierda 

de  la  mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  vista  sobre  la  cara 
externa,  mostrando  la  posición  de  la  apertura  de  la  rama 
externa  del  Canalis  alveolaris  colocada  al  lado  externo  de  la 
rama  ascendente. 

2 a.  Las  muelas  del  mismo  ejemplar,  vistas  por  la 
superficie  masticatoria  de  la  corona. 


3.  Toxoclontherium  revcrendum  Amegh.  Penúltima 

muela  superior  vista  por  la  corona. 

4.  Muela  superior,  mas  pequeña,  vista  por  la  corona. 

5.  Haplodontherium  Wildei  Amegh.  Penúltima  muela 

inferior  del  lado  izquierdo  vista  por  la  corona. 


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FOTOTIPIA  COMP.  S-  á.  SILL.  BANCO,  33. -AIRES. 


AMEG-HINO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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P¡.  76 


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PLANCHA  LXXAII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural). 


1.  Apera  sanguinaria  Amegh.  Primer  premolar  superior, 

visto  por  sus  dos  caras,  interna  y externa. 

2.  Parte  del  tercer  premolar  superior,  visto  por  sus  dos  caras,  in- 

terna y externa. 

3.  Cuarto  premolar  inferior,  visto  por  sus  dos  caras,  interna  y 

externa. 

4.  Promylodon  paranensis  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado 
interno. 

5.  Laniudon  robuslus  Amegh.  Caniniforine  inferior  dere- 

cho, visto  por  su  cara  lateral  externa. 

5  a.  El  mismo  diente  visto  por  su  parte  posterior. 

5 b.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

6.  Una  muela  inferior  vista  de  lado 


6 a.  Sección  transversal  de  la  misma  muela. 

7.  Megamys  Laurillardi  Amegh.  Incisivo  superior,  visto 

de  lado. 

7 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior. 

7 b.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

8.  Eutomodus  elautus  Amegh.  Premolar  superior  visto 

por  el  lado  interno . 

8 a.  Corona  del  mismo  diente. 

9.  Verdadero  molar  superior  visto  por  el  lado  interno. 

9 a.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

9 b.  El  mismo  diente  visto  por  el  lado  interno. 

10.  Pyrotherium  Romeri  Amegh.  Penúltimo  molar  supe- 
rior visto  por  la  corona. 

10  a.  El  mismo  diente  visto  de  lado. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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PLANCHA  LXXVIII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Neoracanthus  Burmeisteri  ámegh.  Las  cuatro  mue- 

las del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior,  vistas  por  la  su- 
perficie masticatoria  de  la  corona.  La  primera  de  la  izquierda 
mas  pequeña  es  la  última  inferior. 

2.  Neoracanthus  Brackebiischianus  Amegh.  Rama 

derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista 
por  el  lado  interno,  según  Burmeister. 

2 a.  Las  muelas  del  mismo  ejemplar  vistas  por  la  su- 

perficie masticatoria  de  la  corona,  según  Bur- 

MEISTER. 

3.  Coelodon  tarijensis  Burmeister.  Fragmento  del  lado 

derecho  de  la  mandíbula  inferior  con  las  dos  muelas  anteriores 
y la  tercera  rota  en  el  alveolo,  según  Burmeister. 

3 a.  Sección  transversal  de  los  alveolos  de  las  tres  mue- 

las del  mismo  fragmento,  según  Burmeister.  La  que 
se  encuentra  colocadamas  arriba  es  la  última  inferior. 


4.  Haplodontherium  Wiklei  Amegii.  Premolar  osuperir 

visto  de  lado. 

5.  Otro  ejemplar,  visto  igualmente  de  lado. 

6.  Stenotephanos  plioidens  Amegh.  Las  tres  últimas 

muelas  del  lado  derecho  de  la  mandíbula  inferior  vistas  por  la 
corona  y sobre  el  lado  externo. 

7.  Toxodon  paranensis  Laurill.  Ültima  muela  inferior 

vista  por  la  corona. 

8.  Sealabrinitlieriuni  Bothii  Amegii.  Parte  anterior  de  la 

rama  derecha  de  la  mandíbula  inferior  con  los  tres  últimos 
premolares. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS  Pl.  78 


FOTOTIPIA  COMP.  3.  A.  BILL.  BANCO,  B3.-AIRES. 


Z.  30MMERT  DEL. 


PLANCHA  LXXIX 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Trachitherus  Spegazzinianus  Amegti.  Parte  anterior 

del  cráneo  con  casi  toda  la  dentadura,  vista  por  la  superficie 
palatina;  muestra  el  i.  i,  los  alveolos  de  los  i.  -S,  i.  - y p. 
los  cinco  dientes  siguientes  intactos,  y el  último  destrozado. 

2.  Incisivo  interno  superior  (i.  -)  visto  por  la  cara  interna  ó pos- 

terior y por  la  corona. 

.2  a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior  ó externo. 

3.  Hydroclioei'us  magnus  H.  Gf.uva.is  y Amegh.  Rama  iz- 

quierda de  la  mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vistos 
por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

4.  Plexochoerns  adluis  Amegh.  Ultima  muela  superior 

derecha,  vista  por  su  cara  perpendicular  externa, 

4 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  masticato- 

ria de  la  corona. 

5.  Plexochcerus  paranensis  Amegh.  Ultima  muela  su- 
perior izquierda  vista  por  la  superficie  masticatoria  de  la  co- 
rona. 

5 a.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  perpendicular 

externa. 

6.  Plexochcerus  Ijynehií  Amegh.  Ultima  muela  superior 

izquierda  vista  por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

7.  Ilydrochoerus  irroratus  Amegh.  Ultima  muela  supe- 
rior izquierda  vista  por  la  superficie  masticatoria  de  la  corona. 

7 a.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  perpendicular 
externa. 

8.  Otro  ejemplar  de  la  misma  muela  de  tamaño  un  poco  mayor 

pero  incompleto  en  su  parte  posterior,  visto  por  la  corona. 

9.  Cardioíherium  minutum  Amegh.  Vista  palatina  de  los 

maxilares  superiores  mostrando  los  alvéolos  délas  tres  muelas 
anteriores  y parte  del  alveolo  de  la  cuarta 


10.  Cardiotlierium  Dceringi  Amegh.  Trozo  de  paladar 
mostrando  parte  del  alveolo  de  la  primera  muela,  y las  dos 
muelas  intermediarias  intactas  (m.  i y m.  í)  del  lado  izquierdo. 

11.  Cardiothel'ium  dentieulafcum  Amegh.  Ultima  muela 
inferior  izquierda  vista  por  la  corona. 

12.  Cardioíherium  Dccringi  Amegh.  Segunda  muela  in- 
ferior del  lado  izquierdo  vista  por  la  corona. 

13.  Plexochcerus  Ijynehi  Amegh.  Maxilares  superiores 
vistos  por  la  superficie  palatina,  mostrando  las  tres  últimas 
muelas  de  cada  lado. 

14.  Cardiotlierium  Dceringi  Amegh.  Ultima  muela  infe- 
rior del  lado  derecho,  vista  por  la  corona. 

15.  Proeardiotherium  crassnm  Amegh,  Primera  muela 
inferior  del  lado  derecho,  vista  por  la  cara  perpendicular  ex- 
terna. 

15  ú.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  perpendicular 
interna. 

15  b.  La  misma  muela  vista  por  la  superficie  mastica- 
toria de  la  corona. 

16.  Ultima  muela  inferior  derecha,  vista  por  la  corona. 

17.  Segunda  muela  inferior  derecha,  vista  por  la  corona. 

18.  Cyonasua  argentina  Amegh.  Rama  izquierda  de  la  man- 
díbula inferior  con  el  canino  y los  tres  últimos  premolares, 
vista  sobre  el  lado  interno. 

18  a.  El  mismo  ejemplar  visto  sobre  el  lado  externo, 

18  b.  El  mismo  ejemplar  visto  por  la  corona  de  los 
dientes. 

18  c.  Extremidad  distal  de  la  barba  vista  por  la  cara 
anterior  para  mostrar  la  posición  de  los  alvéolos  de 
los  incisivos. 


AMEGHTNO  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  79 


FOTOTIPIA  COMP.  8.  A.  8ILL.  BANCO,  8S.-AIKES. 


2.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA 


1.  IVeoepíblema  contorta  Amegh.  Muolti  inferior  interme- 

diaria vista  por  la  cara  perpendicular  posterior.  Tamaño  na- 
tural. 

1  a.  La  misma  muela  vista  por  la  cara  interna.  Tamaño 
natural, 

1 b.  Vista  de  la  corona  de  la  misma  muela.  Tamaño  na- 

tural. 

2.  Megamys  Itaeedi  Am'egii.  Ultima  muela  inferior  izquierda, 

vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

2 a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

2 b.  Vista  de  la  corona  do  la  mismo  muelo.  Tamaño  na- 

tural. 

3.  Megamys  prmpcndéns  A mego.  Ultima  muela  superior 

izquierda,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

3 a.  La  misma  muela,  v¡9Ía  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

3 b.  Vista  de  la  corona  de  la  misma  muela.  Tamaño  na- 

tural. 

4.  Muela  inferior  izquierda,  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño  na- 

tural. 

4 «.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

4 b.  Vista  de  la  corona  de  la  misma  muela.  Ta  maño- 

tura!  . 

5.  Megamjs  palagouiensis  Ladiut.g.  Muela  inferior  de- 

recha, que  solo  con  duda  atribuyo  á esta  especie,  vista  por  el 
lado  externo.  Tamaño  natural. 

5 a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

5 b.  Vista  de  la  corona  de  la  misma  muela.  Tamaño  na- 

tural. 

6.  Última  muela  superior  derecha  vista  por  el  lado  externo.  Ta- 

maño natural. 

6 a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  interno.  Tamaño 

natural. 

6 b.  Vista  de  la  corona  de  la  misma  muela.  Tamaño  na- 

tura] . 

7.  Megamys  Holmbergi  Asneen,  Fragmento  de  maxilar  su- 

perior izquierdo,  con  parle  de  los  alveolos  de  las  dos  primeras 
muelas,  y la  muela  tercera  (m.  -)  intacta,  visto  por  la  cara  pa- 
latina. Tamaño  natural. 

7 a.  La  muela  implantada  en  el  mismo  fragmento  vista 

por  el  Jado  interno. 


7  b.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural, 

8.  Plexochcerus  adluis  Amegh.  Parte  anterior  de  los  maxi- 

lares superiores,  con  la  primera  muela  del  Jado  derecho  y el 
alveolo  correspondiente  del  lado  izquierdo,  vistos  por  la  cara 
palatina.  Tamaño  natural. 

9.  Cardiolheriiim  petrosum  Amegh.  Las  cuatro  muelas 

del  lado  izquierdo  de  la  mandíbula  inferior  vistas  por  el  lado 
externo.  Tamaño  natural. 

9  a.  Las  mismas  muelas  vistas  por  el  lado  interno.  Ta- 
maño natural. 

9 b,  Vista  de  la  corona  de  las  mismas  muelas.  Tamaño 

natural. 

10.  1‘lccx.ochoerus  adiáis  Amegh.  Parte  anterior  del  lado  iz- 
quierdo do  la  mandíbula  inferior  con  Jas  dos  primeras  muelas, 
vistas  sobre  el  lado  externo.  Tamaño  natural. 

10  a.  El  mismo  fragmento  visto  por  la  superficie  de 

la  corona  de  las  muelas.  Tamaño  natural. 

10  b.  El  mismo  fragmento  visto  por  el  lado  interno. 

Tamaño  natural. 

11.  Lagostomus  pallitlrns  Amegit.  Rama  izquierda  de  la 
mandíbula  inferior  con  las  cuatro  muelas,  vista  por  el  lado  in- 
terno. Tamaño  natural. 

11  «.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo.  Tamaño 

natural, 

11  b.  Las  muelas  vistas  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

12.  Diseoloinys  cuneas  Amegu.  Primera  muela  superior 
izquierda,  vista  por  el  lado  ántero-iuterno.  Tamaño  natural. 

12  a.  La  misma  muela  vista  por  el  lado  póstero  ex- 

terno. Tamaño  natural. 

12  b.  Vista  de  la  corona  de  la  misma  muela.  Tamaño 

natural. 

12  c.  Vista  de  la  corona  aumentada. 

13.  IVeoprocavla  mesopotámica  Aimegh.  Parte  anterior 
de  la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  con  las  dos  pri- 
meras muelas  vistas  por  la  corona.  Tamaño  natural. 

13  a.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  externo.  Ta- 

maño natural. 

13  b.  La  misma  pieza  vista  sobre  el  lado  interno.  Ta- 

maño natural. 

L4.  IVcoepíblema  (?)  conforta  Amegh.  Muela  inferior  vista 
por  su  lado  posterior.  Tamaño  natural. 

14  a.  La  misma  muela  vista  por  la  corona.  Tamaño  na- 

tural. 


AMEG-HINO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  80 


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PLANCHA  LXXXI 


1.  Cráneo  de  Megatherium  amerieanum  Cov.,  visto  de 

lado,  reducido  á un  décimo  del  tamaño  natural,  según  foto- 
grafía. 

2.  Cráneo  visto  de  arriba,  según  D’Alton. 

3.  El  mismo  cráneo,  visto  de  adelante,  según  DjAlton. 

4.  El  mismo  cráneo,  visto  oblicuamente  de  adelante,  reducido  á 

un  décimo  del  tamaño  natural,  según  D’Alton. 

5.  Mandíbula  inferior,  vista  de  arriba,  mostrándola  superficie  mas- 

ticatoria de  las  muelas,  según  grabado  publicado  por  Lydekker. 

6.  Corte  vertical  del  maxilar  y las  cinco  muelas  superiores  del 

Megatherium  amerieanum,  próximamente  á una 
mitad  del  tamaño  natural,  según  Owen. 

7.  Noticias  Ortizii  Amegh.  Parte  posterior  de  la  rama  izquierda 

de  la  mandíbula  inferior,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño 
natural. 


8.  Dasypns  rillosus  Desm.  Rama  derecha  de  la  mandíbula 

inferior,  con  la  dentadura,  vista  por  el  lado  externo,  en  tamaño 
natural. 

9.  Oxyodontherium  Zeballosi  Amegh.  Parte  posterior  de 

la  rama  izquierda  de  la  mandíbula  inferior,  con  las  últimas 
cuatro  muelas,  vista  por  el  lado  interno,  en  tamaño  natural. 

10.  Protypotlierium  prserutilum  Amegh.  Mandíbula  in- 
ferior con  gran  parte  de  la  dentadura,  vista  de  arriba,  por  la 
superficie  masticatoria  de  las  muelas,  en  tamaño  natural. 

10  a.  La  misma  pieza  vista  per  el  lado  externo,  en  ta- 
maño natural. 

10  b.  Sínfisis  de  la  misma  mandíbula,  vista  de  abajo,  en 
tamaño  natural 

11  á 14.  Dasypus  hestermis  Amegh.  Placas  de  distintas 
partes  de  la  coraza,  vistas 'por  la  cara  externa,  en  tamaño  na- 
tural . 


AMEGHINO.  —MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  81 


F OTOTiPÍA  COMP.  S-  A.  SILL.  BANCO,  BS. -AIRES. 


Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  LXXXII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Tetras tyíüs  diffisuS  Amegii.  Rama  derecha  de  la  mandí- 

bula inferior,  con  el  incisivo  y las  cuatro  muelas,  vista  por  el 
lado  externo. 

1  a.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  las  muelas. 

1 b.  La  misma  pieza  vista  por  su  parte  inferior. 

2.  Tetrastylus  laevigatus  Amegh.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior  con  el  incisivo  roto  y las  cuatro  muelas  in- 
tactas, vista  por  el  lado  interno. 

2 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  externo. 

2  b.  La  misma  pieza  vista  de  abajo. 

2 c.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticatoria 
de  la  corona  de  las  muelas. 

3.  ¡Myopotamus  obesus  Amegh.  Parte  de  la -rama  izquier- 

da déla  mandíbula  inferior  con  el  incisivo  y las  tres  últimas 
muelas,  vista  de  abajo. 


3  a.  La  misma  pieza  vista  de  arriba,  por  la  superficie 
masticatoria  de  las  muelas. 

3 b.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno. 

4.  Olenopsis  typicus  Scalabiuni.  Rama  izquierda  de  la 

mandíbula  inferior,  con  el  incisivo  y las  tres  muelas,  vista 
por  el  lado  externo. 

4 a.  La  misma  pieza  vista  por  el  lado  interno,  mos- 

trando el  reemplazamiento  del  primer  diente  por  el 
pm.  i definitivo. 

4  b.  La  misma  pieza  vista  por  la  superficie  masticato- 
ria de  la  corona  de  las  muelas. 

4 c.  La  misma  pieza  vista  de  abajo. 

5.  Plohophorus  Ameghini  Moreno.  Trozo  de  coraza  de 

sobre  los  lados  de  la  parte  anterior,  no  léjos  de  los  bordes. 
Tamaño  natural. 

6.  Trozo  de  coraza  do  una  de  las  aletas  laterales  de  la  apertura 

anterior. 


AMÜG- HIÑO.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  8§ 


FOTOTIPIA  COMP.  S-  A.  9ILL.  SANCO,  33.-AIRI3. 


Z.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  LXXXIII 


Zaphilus  Larrañagai  Amkgh.  Tubo  caudal  dividido  en  dos 
trozos,  según  dibujo  inédito  de  Dámaso  Larrañaga. 


1.  Parte  posterior.  Tamaño  naturai 

.-.A? 

2.  Parte  anterior.  Tamaño  natural. 


FOTOTIPIA  00  MP • S-  A.  BILL.  BANCO,  BS. -AIRES. 


AMEGHMO.-:  MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 

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2.  B.MMERT  DEL. 


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PLANCHA 


LXXXIV 


1.  Wcedicurus  Kokenianus  Amegh.  Tubo  caudal  visto  por 

su  cara  superior.  Tamaño 

1 a.  El  mismo  ejemplar  visto  de  costado.  Tamaño  j. 

2.  Hoplophorus  evidens?  Amegh.  Tubo  caudal  visto  de 

lado  según  dibujo  de  Nodot,  quien  lo  ha  reproducido  de 
Owen  que  lo  ha  publicado  como  Glyptodo7i  clavipes. 

3.  Extremidad  del  mismo  tubo,  visto  por  su  parte  superior,  según 

dibujo  de  Nodot  reproducido  de  Owen. 

3.  a.  Extremidad  del  mismo  tubo,  vista  por  su  cara  in- 
ferior, según  dibujo  de  Nodot  reproducido  de  Owen. 

4.  Hoplophorus  ornatus.  Parte  de  un  tubo  caudal,  visto 

de  abajo,  según  dibujo  publicado  por  Lydekker.  Tamaño  i. 


5.  Hoplophorus  Oarazianus  Amegh.  Tubo  caudal  visto 

por  su  parte  superior,  según  dibujo  de  Lydekker. 

6.  Hoedicurus  Poucheti  H.  Gerv.  y Amegh.  Tubo  cau- 

dal visto  de  lado,  según  dibujo  de  Nodot,  publicado  como  de 
Hoplophorus  ? Tamaño  . 

6 a.  El  mismo  ejemplar  visto  por  su  cara  superior.  Ta- 
maño J. 

7.  Doedicurus  clavicaudatus  Owen.  Tubo  caudal,  según 

dibujo  publicado  por  Nodot  como  de  Hoplophorus  ? Tamaño 

8.  Hoplophorus  Lydekkeri  Amegh.  Extremidad  del  tubo 

caudal,  visto  de  arriba,  según  dibujo  publicado  por  Lydekker. 
Tamaño 


AMEGHINO. — MAMÍFEROS  FÓSIL, ES  ARGENTEMOS 


Pl.  84 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO,  BS.-AIRES*. 


Z.  BO'MMERT  DEL. 


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PLANCHA  LXXXV 


1.  Dcedicurus  olavicaudatus  Owén.  Tubo  caudal,  visto 

de  arriba,  á un  cuarto  del  tamaño  natural,  según  dibujo  de 
Burmeister,  publicado  como  de  Dcedicurus  giganteus. 

1 a.  El  mismo  tubo  visto  de  lado,  según  dibujo  de  Bur- 

MEISTER. 

2.  Ploliophorus  figuratus  Amegh.  Tubo  caudal,  visto  de 

lado  á un  cuarto  del  tamaño  natural,  reproducido  según  foto- 
grafía. 

2 a.  El  mismo  tubo,  visto  de  arriba,  según  fotografía. 


3.  Dilobodon  lutarius  Amegh.  Primer  premolar  inferior 

(p.  ¡)  visto  por  el  lado  interno,  en  tamaño  natural. 

3  a.  Sección  transversal  de  la  parte  superior  del  mismo 
diente,  en  tamaño  natural. 

3 b.  El  mismo  diente  visto  por  el  lado  externo,  en  ta- 
maño natural. 

4.  Hoplophorus  serobiculatus  Burm.  Tres  placas  de  la 

región  súpero-anterior  de  la  coraza,  vistas  en  tamaño  natural. 
La  rayita  horizontal  muestra  el  grueso  de  estas  placas. 


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AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl,  8§ 


fQTOTIPÍA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO,  B3.-AIRÜ3. 


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PLANCHA  L XXXVI 


Hoplophorus  Heusseri  Amegh.  Tubo  caudal,  incompleto 
en  la  extremidad  próxima!,  reducido  á dos  tercios  del  tamaño 
natural. 


1.  Visto  por  la  cara  superior  ó dorsal. 

2.  Visto  por  la  cara  inferior  ó ventral. 


AMEGHIN O.  — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


FL  86 


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PLANCHA  LXXXVII 


Plaxhaplus  antiquus  Amegh.  Extremidad  distal  del  tubo 
caudal. 

1.  Visto  por  la  cara  inferior  ó ventral,  á los  tres  quintos  del  ta- 
maño natural. 


2.  Visto  por  la  cara  superior  ó dorsal,  reducido  á los  tres  quinto 

del  tamaño  natural. 

3.  Visto  de  lado,  reducido  próximamente  á una  mitad  del  tamaño 

natural. 


AMEG-HUST O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  87 


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Z.  BOMMERT  DEL. 


PLANCHA  LXXXVIII 


1.  íilossot.herium  Zeballosi  H.  Gerv.  y Amegh.  Rama  de- 

recha de  la  mandíbula  inferior  con  la  dentadura,  á un  tercio 
del  tamaño  natural,  según  dibujo  publicado  por  Burmeister, 
bajo  el  nombre  de  Mylodon  Darwinii. 

2.  Panochtus  tuberculatus  Owen.  Una  placa  déla  región 

superior  del  dorso,  de  un  individuo  enfermo,  presentando  de 
consiguiente  una  forma  anormal,  que  fué  tomada  por  Nodot, 
como  el  tipo  de  una  especie  distinta  que  llamó  Glyptodonverru- 
cosus.  Tamaño  dos  tercios  del  natural. 

3.  Dos  placas  de  la  región  súpero-anterior  del  dorso,  de  un  indi- 

viduo normal,  vistas  en  tamaño  natural. 

4.  Hoplophorus  ornatus  Owen.  Tubo  caudal  visto  por  su 

cara  superior  ó dorsal,  según  dibujo  de  Burmeister,  que  lo  ha 
publicado  como  de  Glyptodon  clavipes,  Owen.  El  autor  dá  este 
dibujo  como  reducido  á un  cuarto,  lo  que  es  exacto  por  la  lon- 
gitud, pero  no  por  el  ancho,  pues  según  el  dibujo  el  diámetro 
transverso  de  la  extremidad  anterior  sería  de  120  mm.,  mien- 
tras que  es  solo  de  107  mm.  en  la  pieza  original,  dando  así  la 
figura  de  Burmeister  un  aspecto  distinto  del  verdadero,  como 
puede  verse  por  el  dibujo  en  escala  mayor  que  doy  del  mismo 
original  en  la  lámina  XC1I1. 

4 a.  El  mismo  tubo  visto  de  lado,  reducido  á un  cuarto 
del  tamaño  natural,  según  dibujo  de  Burmeister. 


5.  Panochlus'Frenzelíanus  Amegh.  Escudo  cefálico  re- 

ducido á unfcuarto  del  tamaño  natural. 

6.  Fragmento  de  coraza  de  la  región  súpero-posterior  con  parte  del 

borde  de  la  apertura  caudal,  reducido  á un  cuarto  del  tamaño 
natural. 

7.  Fragmento  de  un  anillo  caudal,  reducido  á un  cuarto  del  tamaño 

natural. 

8.  IVeurvurus  rutlis  Gerv.  Parte  terminal  de  dos  filas 

transversales  de  placas,  reducidas  á un  cuarto  del  tamaño  na- 
tural. 

9.  Panochtus  Frenzelianus  Amegh.  Uno  de  los'primeros 

anillos  caudales  reducidos  á un  cuarto  del  tamaño  natural. 

10.  Panochtus  tuberculatus  Owen.  Escudo  cefálico  casi 
completo,  reducido  á un  cuarto  del  tamaño  natural. 

11  y 12.  Placas  del  escudo  cefálico  de  un  Neuryurus,  reducidas  á 
un  cuarto  del  tamaño  natural. 


AMEGHINO.- MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  88 


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PLANCHA  LXXXIX 


Hoplophoms  Migoyanus  Amegh.  Tubo  caudal,  con  parte 
del  borde  próxima!,  reducido  a dos  tercios  del  tamaño  natural. 


1.  Visto  por  la  cara  superior  ó dorsal. 

2.  Visto  por  la  cara  inferior  ó vertical. 

3.  Visto  de  lado. 


Pl.  89 


AMEG-HINO.— MAMÍFEROS  FOSILES  ARGENTINOS 


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PLANCHA  XC 


1.  Visto  por  la  cara  superior  ó dorsal. 


Iloplophorus  Bergii  Ambgh.  Parte  terminal  del  tubo  caudal, 
en  tamaño  natural. 


2.  Visto  por  la  cara  inferior  ó ventral. 


3.  Visto  de  lado. 


AMEG-HINO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pí.  90 


FOTOTIPÍA  COivtP.  S.  A.  3ILL.  BANGO»  BS.-AIRES. 


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PLANCHA  XCI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Glyptodon  perforatus  Amegh.  Tres  placas  de  la  coraza, 
del  centro  del  dorso,  de  un  individuo  pequeño. 

2 c.  Sección  transversal  de  la  misma  pieza  en  su  extre- 
midad proximal. 

2.  Plohophorus  ? orientalis  Amegh.  Parte  de  la  extre- 
midad distal  del  tubo  caudal,  vista  por  su  parte  superior  ó dor- 
sal. 

3.  Dcedicurus  Kokeniamis  Amegh.  Placas  de  la  región 
súpero-anterior  de  la  coraza,  vistas  por  la  cara  externa. 

2 a.  La  misma  pieza  vista  por  la  cara  inferior  ó ventral. 
2 b.  La  misma  pieza,  vista  de  lado. 

3 a.  Dos  placas  de  la  misma  región  vistas  por  la  cara 
interna. 

AMEGHIN O. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PL  91 


I.  BOMMERT  DEL. 


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PLANCHA  XCII 


Hoplophorus  pseud orna  tus  Amegh.  Tubo  caudal  visto 
de  arriba,  de  abajo  y de  lado. 

1.  Extremidad  distal,  vista  por  su  cara  superior  ó dorsal  en  tama- 
ño natural. 


2.  Extremidad  distal,  vista  por  su  cara  inferior  ó ventral,  en  tamaño 

natural. 

3.  Extremidad  distal  vista  de  lado  en  una  extensión  mayor  de  su 

longitud,  y reducida  á los  dos  tercios  del  tamaño  natural. 


AMEGHTNO. — MAMÍFERO?  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl-  93 


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FOTOTIPIA  COMP.  S-  A,  3ILL.  SANCO.  B3. -AIRES. 


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PLANCHA  XCIII 


Hoplopliorus  ornatus  Owen.  Tubo  caudal  casi  intacto, 
visto  de  arriba,  de  abajo  y de  lado,  reducido  á los  dos  tercios 
del  tamaño  natural.  El  original  de  este  tubo  es  el  mismo  que  ha 
dibujado  Burmeister  en  escala  mucho  mas  reducida  publi- 
cándolo como  de  Glyptodoyi  clavipes. 


1.  Visto  por  la  cara  superior  ó dorsal. 

2.  Visto  por  la  cara  inferior  ó ventral. 

3.  Visto  de  lado. 


AMEG-HTNTO. — MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  93 


FOTOTIPÍA  COMP.  S-  A.  BILL.  BANCO,  BS.-AIRES. 


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PLANCHA  XCIV 


Hoplopliorus  perfectus  H.  Gerv.  y Ameoh.  Tubo  caudal, 
roto  en  la  extremidad  proximal,  visto  de  arriba,  de  abajo  y de 
lado. 

1.  Yisto  por  la  cara  superior  ó dorsal,  reducido  próximamente,  á 
los  dos  tercios  del  tamaño  natural. 


2.  Visto  por  la  cara  inferior  ó ventral,  reducido  próximamente  á los 

dos  tercios  del  tamaño  natural. 

3.  Visto  de  lado,  reducido  á una  mitad  del  tamaño  natural. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


PI.  94 


FOTOTIPIA  COMP.  S.  A.  BILL.  BANCO,  BS.-AIRES. 


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PLANCHA  XCV 

1.  Vista  fronto-nasal. 


Typotherium  exiguuin  Amegh.  Cráneo  casi  intacto,  visto 
de  arriba  y de  abajo,  en  tamaño  natural. 


2.  Vista  palatina. 


AMEGHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


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PLANCHA  XCVI 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Toxodontherium  reverendnm  Amegh.  Las  cuatro 

últimas  muelas  superiores  del  lado  derecho,  vistas  por  la 
superficie  masticatoria. 

2.  Haplodontherium  Wildei  Amf.gh.  Las  siete  muelas 

superiores  del  lado  derecho,  vistas  por  la  superficie  mastica- 
toria. 

3.  Toxondontherium  compressum  Amegh.  Las  cinco 

últimas  muelas  superiores  del  lado  derecho,  vistas  por  la  su- 
perficie masticatoria  de  la  corona. 


4.  Haplodontherium  Wildei  Amegh.  Segundo  incisivo 

superior  del  lado  derecho,  visto  por  la  cara  anterior,  ó ex- 
terna. 

4 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  posterior  ó in- 
terna. 

4 b.  Sección  transversal  del  mismo  diente. 

5.  Incisivo  superior  tercero,  del  lado  izquierdo,  visto  por  la  cara 

anterior  interna. 

5 a Superficie  masticatoria  del  mismo  diente. 


AMEG-HESTO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  AP.GENTINOS 


P¡.  96 


F3T0TIPÍA  COMP.  S-  A.  BILL.  BANCO.  B3.-AlP.£3. 


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PLANCHA  XCVII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Haplodontherium  Wildci  Amegh.  Primer  incisivo  su- 

perior del  lado  izquierdo,  visto  de  lado,  por  el  costado  in- 
terno. 

1 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  anterior  ó ex- 
terna. 

1 b.  El  mismo  diente,  visto  por  la  superficie  masticato- 

ria. 

2.  Canino  superior  izquierdo,  visto  por  la  cara  ántero-interna. 

2 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  mastica- 

toria. 


3.  Traehytherus  Spegazzinianus  Amegh.  Intermaxilar 

y maxilar  superior  del  lado  derecho,  vistos  sobre  el  lado  ex- 
terno, mostrando,  el  i.  A,  los  alveolos  de  los  i.  2,  i.  í y p.  A, 
p.  p.  A y p.  i,  el  m.  i y la  parte  anterior  del  m . A. 

4.  Plohophorus  Ameghini  Moreno.  Extremidad  proximal 

del  tubo  caudal,  vista  de  lado. 

5.  La  misma  pieza  vista  por  la  cara  superior  ó dorsal. 

6.  La  misma  pieza  vista  por  su  extremidad  proximal. 


AMSG-HINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


Pl.  97 


FOTOTIPIA  COMP.  3 - A.  BILL.  SANCO,  83. -AIRES. 


2.  BOMMERT  OEL, 


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PLANCHA  XCVIII 


(Todas  las  figuras  son  de  tamaño  natural) 


1.  Mastodon  reetus  Amegií.  Última  muela  superior  del  lado 

izquierdo,  vista  por  la  superficie  masticatoria. 

2.  Haplodontherium  Wildei  Amegií.  Primer  verdadero 

molar  superior  del  lado  derecho,  visto  por  la  cara  interna. 

2 a.  El  mismo  diente  visto  por  la  cara  externa. 

2 b.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  masticatoria. 

3.  Haplodontherium  limum  Amegh.  Trozo  de  maxilar  su- 

perior izquierdo  con  el  alveolo  del  p.  i?,  los  p.  -5  y p. 4 , y el 
m.  i,  vistos  por  la  cara  externa. 


4.  IVeoprocavia  mesopotainica  Amegh.  Último  molar 
superior  izquierdo,  visto  por  el  lado  externo. 

4 a.  El  mismo  diente  visto  por  el  lado  interno. 

4 b.  El  mismo  diente  visto  por  la  superficie  mastica- 
toria. 

5 á 10.  Seis  dientes  de  diferentes  edentados  indeterminados,  vistos 
de  lado  y por  la  superficie  masticatoria,  procedentes  de  las 
formaciones  eocenas  de  la  Patagonia  austral. 


AMEOHINO.— MAMÍFEROS  FÓSILES  ARGENTINOS 


VI  98 


FOTOTIPIA  COMP.  S-  A.  BILL.  BANCO,  BS.-AIRES. 


Z.  BOMIWERT  DEL. 


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